S.265 55-0109M  Melquisedec, El Gran Príncipe Y Rey 

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OBRAS DEL MENSAJE

Melquisedec, El Gran Príncipe Y Rey

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

55-0109M

1 Buenos dias, amigos. Ciertamente estamos contentos de estar aquí en esta mañana, en una mañana bella de invierno, el sol esta brillante y nuestros corazones están contentos. Mientras yo estaba sentado allí con el Reverendo, el Sr. Beeler, mientras él estaba haciendo las grabaciones, del Espíritu Santo cayendo sobre el edificio, y la gente regocijándose, y los niños felices. Estamos agradecidos de estar vivos, y estar entre aquellos que pudieron venir a los servicios.
Ahora, estamos muy agradecidos por cada uno de Uds.. Y si los ujieres allá atrás, cuando alguien entre, ellos tienen algunos asientos aquí alrededor, ellos pueden sentarse aquí atrás en el altar, y en otra parte de una banca aquí al frente, si personas vienen un poco más tarde.

2 Ahora, esta próxima semana comenzaremos la gira del año, otra gira mundial. Comenzando el próximo… el doce, esto es este próximo miércoles, en Chicago en la Iglesia Filadelfia que está en campaña. Y entonces, yo supongo, que desde allí,… Esta mañana… comenzando el tres de Febrero, comenzamos en Lubbock, Texas., en el Auditorio del Cotton Bowl allí en Lubbock, Texas. Entonces, desde allí a Phoenix, y entonces a la exhibición del ganado entre Los Ángeles y South Gate en California. Y entonces, si es la voluntad del Señor, iremos desde allí a Honolulu.
Ahora, ciertamente aprecio que todas las personas que oran, si ellos tan solo le pidieran al Señor cada día, una pequeña oración por mi salud. Ud. difícilmente sabrá de este lado de la eternidad, lo mucho que dependo de sus oraciones cuando estoy afuera.
Yo estoy agradecido de escuchar al Hermano Tommy en esta mañana, en su testimonio, de como Dios tiene Sus brazos abiertos para recibirlo a ud…. No importa lo que Ud. haya hecho, Él está con Sus brazos estrechados a cada alma penitente, que venga a Él. Sin importar lo que Ud. haya hecho, o cuán grande sea su pecado, Él siempre está disponible para perdonarlo. Dios lo bendiga, mi hermano joven.

3 Ahora, yo me estaba dando cuenta de los resultados del servicio del Domingo pasado. Las personas por las que se oró… Nosotros tenemos pequeñas entrevistas privadas para que las personas… Yo les digo a Uds. vean, mis amigos, la razón por la que no tenemos servicios de sanidad aquí, Uds. entienden, no tenemos espacio adecuado para atender a la gente. Esa es la forma en que esta. Y nunca se ha anunciado servicios de sanidad aquí en el tabernáculo, aunque oramos por los enfermos cada vez que estoy aquí. Y los auditorios son tan difíciles de conseguir y así sucesivamente.
Y Uds. los que son extraños de y que vienen de distintas partes del país, y no hay muchas personas del Evangelio completo aquí en la comunidad, o aquí en la vecindad, pero ellos… No todos los que patrocinan los servicios… o mejor dicho, cooperan en los servicios, son personas del Evangelio completo, pues hay muchos de ellos de distintas iglesias.
Nosotros no tratamos de representar a alguna cierta iglesia u organización, nosotros solo tratamos, con la ayuda de Dios, de representar al Señor Jesucristo, gratuito para todos, para todos.

4 Simplemente noté el domingo pasado, en el cuarto, había un hombre de color que recientemente había sido salvo, unos pocos meses atrás, y su amada esposa, y ella estaba paralítica sobre un soporte, él estaba muy destrozado. Y mientras estaba hablando con él en privado, en la oficina de l osdiaconos, en una entrevista privada, él había llamado y había hecho los arreglos… Cada domingo tenemos tantos para atender.
Mientras, estaba sentado, siento allí bajo la inspiración del Espíritu Santo, pues, una señora acababa de salir de allí, la cual tenía muletas, acababa de salir caminando sin ellas. Y este hombre, creyendo firmemente en el Señor Jesús. Se oró por él por esa horrible hernia. Y yo le dije, yo dije, “Ahora, desde este momento, esa hernia volverá a ir a su lugar”. Yo dije, “Ahora, mientras eso vuelve a su lugar, vigílelo mientras va de vuelta y eso le dará más fe”.
Miren, la fe tiene que estar basado en algo, no sobre algún pensamiento mítico. Tiene que estar fundamentado básicamente sobre algo para tener algo donde pararse. Y esa es la razón que creemos que la Palabra de Dios enseña la sanidad Divina, y la liberación del alma, liberación del cuerpo, y lo basamos sobre la eterna Palabra de Dios.

5 Y le dije al hermano, “Para que Ud. sepa que le estoy diciendo la verdad…”Pues lo estaba viendo ante mí en la visión, le dije, “Cuando Ud. llegue a su hogar, tome una cuerda, y amarre alrededor de la hernia, lo mídala y luego córtela. Y no lo toque más hasta el próximo domingo. Y antes de que Ud. llegue aquí, tome otra cuerda y amárrela alrededor de eso, y tráigame la diferencia que cuanto se redujo en las cuerdas”.
Él dijo, “Yo lo haré”.
Bueno, aquí tenemos la cuerda, como una pulgada y media cortada. Aquí está el hombre sentado, ese hombre. Para que Uds. pudieran ver lo que sucedió. Ahora, algo aconteció. Yo nunca en mi vida he visto algo que Dios haya dicho algo alguna vez, o hablado por una visión, o una revelación, que no haya sido exactamente de la forma que Dios dijo que seía, exactamente.
Su esposa, el último domingo, al venir caminaba con la ayuda de una muleta, o un bastón. Y la noté hoy… allá ella casi no podía caminar. Le dije que el Señor la sanaría. Ella tenía una extremidad que estaba tieso. Y yo la vi caminando, y ella había llevado su bastón hasta su hombro allí, y ella está hoy aquí.

6 [Una hermana dice: “Alabado sea el Señor, yo soy la dama”-Trad.] Y allí hay otra dama que, otra de ellas, de allá… que estaba… Que ella estaba en una situación con tantas enfermedades y lisiada el pasado domingo, y ella vive en algún lugar alrededor de Georgetown. ¿Es eso así, señora, o en algún lugar alrededor? Georgetown, Indiana. Ella dijo, “Pero Hermano Branham, soy anciana”.
Yo le dije, “Pero Abraham también era muy anciano, mucho más viejo que Ud., cuando a él se le pidió que creyera algo que era imposible”. Y ella lo aceptó, y aquí esta. Y aquí está la otra señora, que está sentada detrás de la señora del cual estaba hablando, justo detrás de su esposo, la señora de color sentada justo aquí, y la otra señora sentada allá atrás. La cuerda esta como evidencia y la muleta se ha quitado como evidencia.
Jesucristo vive y reina para la evidencia suprema de que Él se levantó de los muertos y hoy está con nosotros. Cómo le agradecemos a Él desede lo profundo de nuestro corazón, de Él aún vive, Él no está muerto. Él se levantó de los muertos, y vive entre mortales hoy, siempre dispuesto, capaz de hacer abundantemente y en sobremanera de todo lo que podríamos hacer o pensar. Nosotros le alabamos a Él con todo nuestro corazón, por Su leal bondad hacia nosotros.

7 Ahora, ¿miren si allí hay… algunas bancas más allí? Muy bien, ellos tienen unas cuantas más; si solo pudiéramos traerlos aquí, y colocarlos aquí en la plataforma, si lo desean.
Ahora, para la lección de la escuela dominical, vamos a… He tenido mucha enseñanza, sólo un poco en las lecciones de escuela dominical. Si Dios lo permite vamos a tratar de terminar un tema que comenzamos hace unos cuantos días atrás aquí en la iglesia, hace algunos domingos atrás.
Y ahora, Hno. Junior, tal vez pudieran traer… Estoy pensando si ellos preferirían sentarse aquí en la plataforma y sólo dejar que algunas de las damas… y traerlo acá atrás tal vez, y así hacerlo mejor que colocarlos aquí al frente.
Y tan pronto la clase dominical se despedida de ese cuarto, habrán unas cuantas sillas más… algunas sillas más listas.
Ahora, si hay alguien, a lo mejor afiliado a la iglesia aquí, es un poco vergonzoso para los extraños venir aquí. Pero si alguien está afiliado a la iglesia, pudiera venir y tomar esas sillas y probablemente darle a alguien un asiento mientras vayan llegando.

8 Ahora, hoy estamos estudiando la bendita Palabra de Dios, si lo recuerdan, el último mensaje fue en el Libro de los Hebreos. ¡Es maravilloso el estudiar la Palabra de Dios! Eso nos da vida Eterna. Jesús dijo, “Escudriñad las Escrituras, porque en ella os parece tener la vida Eterna, y ellas son las que testifican de Mi”. Y cuan hermoso saber que Él nos ha bendecido al darnos la Palabra viva. Dios está en Su Palabra.
Ahora, todos Uds. vayan en sus Biblias a Hebreos Capitulo 7. Nosotros trataremos de no tomar mucho tiempo en esta mañana, pero sólo una pequeña exaltación de Cristo por la Palabra, para que podamos dejarles ver lo que Él es, y porqué estamos aquí hoy y porqué el Cristianismo es lo que es, al hablar de la Palabra. “Y la fe viene por el oír de la Palabra de Dios”. ¡La Palabra!
Ahora, nosotros somos capaces de tomar las páginas y de voltearlas de esta forma, pero solamente hay Uno que es capaz de abrir la Palabra, y ese es Cristo, pues ellos lo han visto a Él en la visión como: “El Cordero inmolado desde la fundación del mundo”.
Cuando Juan miró, y no había ni uno en el cielo digno de abrir el libro, o podía, o de desatar los Sellos, él vio un Cordero, como había sido inmolado desde la fundación del mundo, que vino y tomó el Libro de la mano derecha de Aquel que estaba sentado en el trono, y abrió el Libro y desato los Sellos. Él es el autor del Libro. Hablemosle a Él sólo un momento antes que abramos el libro.

9 Nuestro bondadoso Padre celestial, con grandes corazones de amor profundo, nosotros venimos hoy, para ofrecer nuestro tributo de alabanza y gratitud a Tu glorioso nombre. Siendo tan amablede nosotros, “Que siendo aún pecadores, Cristo murió en nuestro lugar, el inocente por el culpable, llevando sobre Él los pecados de todos nosotros y quitándolos”. Y pagó el precio supremo que satisfació a Dios. “Él se levantó de nuevo para nuestra justificación, sentándose a Su diestra hoy, viviendo siempre para hacer intersecciones sobre nuestra confesión”.
¡Oh, cómo te agradecemos por esta esperanza sólida que tenemos! Cuando todo lo que nos rodea está terminando, aún la misma vida mortal, nuestros corazones están puestos en esa bendita Eternal esperanza. Muchos aquí están necesitados en esta mañana, Padre, por el bien de su espíritu, por su alma. Nosotros oramos que Tú salves a los que no son salvos. Concédelo, Señor. Dales un caminar más cerca para aquellos que son indiferentes hacia Ti.

10 Y nosotros oramos que Tú sanaras a todos los que están enfermos, para que sea cumplido lo que nuestro Señor mismo hablo, “Estas obras que Yo hago, vosotros las haréis”. Y entonces Él dijo que debemos “Ir por el mundo y predicad el Evangelio, poniendo las manos sobre los enfermos, y ellos sanarán”.
Y el poder ver en esta mañana, en este pequeño edificio, a muchas personas que hace unos días atrás, estaban con muletas, hoy están caminando sin ellas, normales, levantados y sostenidos por la base de los brazos eternos de nuestro Señor Jesucristo. ¡Caminando! Aquellos que estaban muriendo de cáncer están bien aquí, Tus siervos, los doctores habían dado declaración de que ellos ya no lo pudieron encontrar, se ha ido. Te damos gracias por todas estas cosas.
Perdónanos nuestros errores, y llena nuestros corazones con amor. Háblanos a través de Tu Palabra ahora, porque lo pedimos en Su nombre. Amén.

11 Solo un pequeño preámbulo como base para nuestra lección Escritural en esta mañana. Hemos estado hablando acerca de la seguridad de la esperanza que está en nosotros, muy hermosamente dada aquí en la carta a los Hebreos.
Después de leer, cómo Dios lidió con Su pueblo en los días pasados, entonces vemos que la promesa fue extendida a nosotros, y eso nos da a nosotros, una gran seguridad, mientras nosotros vemos que todas aquellas cosas que acontecieron allá, en aquellos días, son ejemplos de lo que Dios está haciendo por nosotros hoy, a Sus hijos creyentes.
Y ahora, solo un pequeño repaso de la lección anterior del domingo pasado, del Capítulo 6 de los Hebreos. Nosotros comenzaremos por el verso 12 o el verso 13 aquí.
Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,

12 Estoy seguro que la clase recuerda cómo fue tomamos eso, para ver lo que Dios había hecho, como Él le había prometido a Abraham, de que Él le daría este pacto, y lo haría con él y su simiente después de él, para siempre. Y Dios juró por un juramento. Y cualquiera que jura por un juramento, jura por alguien con más grande que ellos. Así que Dios, no teniendo a nadie más grande que Él, por quien jurar, así que juró por Si mismo de que Él mantendría este pacto con Abraham. Entonces, ¡Cuán firme es un fundamento, vosotros santos del Señor!

13 Si nos acercaremos a este tema hoy, bien sensibles, calmadamente, sin emoción… Fe nunca se excita. Fe nunca va de prisa. Fe sabe de lo que se está hablando. Uds. nunca vieron a nuestro Maestro excitado por nada. Parado al lado de la tumba de un hombre muerto, Él estaba tan calmado como cuando Él se sentó sobre el monte y estaba mirando sobre Jerusalén. Parado en el problema… en una barca sobre un mar embravecido, y las olas amenazantes, Él completamente descansaba en Dios, al grado que Él ni siquiera le puso atención para despertarse. La fe nunca está inquieta.

14 Ahora, nos damos cuenta que la razon por la que podemos estar sin preocupación, es porque le fue dado a Abraham y a sus hijos. Y Dios, quien le dio la promesa, juró por un juramento que Él lo confirmaría y lo sostendría. Y eso es lo que Él ha hecho. Y encontramos que los hijos de Abraham no son Judíos externamente, lo cual era de la tribu… Fuera del linaje de Abraham. Pero a través de Abraham vino Isaac, y a través de Isaac vino Cristo, y a través de Cristo bendijo al mundo. Porque dice: “A Abraham y a su simiente, el cual era Cristo”. Para que que a través de eso todas las tribus de la tierra debían ser traídas a este pacto.

15 Y el pacto le fue dado a Abraham, incondicionalmente. No, “Abraham, si haces algo, Yo haré esto”. Pero, “Yo ya lo he hecho”. ¿Ven? No es lo que lo que hayamos hecho, sino lo que Él hizo por nosotros. Nada de lo que pudiéramos haber hecho para merecer algo. ¿Cómo nosotros, los injustos, pudiéramos hacer cualquier cosa, para merecer algo ante el Gran Jehová Dios y Su gran y suprema santidad? ¿Ven?

16 La única cosa que podemos hacer es aceptar y ser agradecido por lo que Él ya ha hecho por nosotros. Oh, eso es tan simple, ¿no es así? Y estoy seguro de que muchas veces, en el pensamiento de las personas, que ellos tratan de hacer de la sanidad Divina algo inalcanzable, algo muy lejos: “Si solo yo pudiera alcanzarlo”.
Ud. pudiera imaginarse a Jesús decir, “Ahora, déjeme verificar Mi fe, y ver si tengo suficiente fe, para hacer esto, ver si tengo que ayunar por un tiempo, para ver si tengo suficiente fe para hacer esto”. Él estaba perfectamente inconsciente de la fe que Él tenia. Él sólo lo hablaba y sabía que eso sería así.

17 Eso es como cuando Uds. vienen de sus hogares, Uds. probablemente quieren regresar a sus hogares, y le han dicho a su esposa o a sus amados, “Yo volveré en algún momento después del medio día”. ¿Cómo sabe Ud. que lo hará? Ud. no trata de pensar en que, ¿Tendré fe suficiente para llegar a mi hogar? ¿Tendré fe suficiente para conducir mi carro? Ud. inconscientemente gira la llave, guía y se va a su hogar. ¿Ven? Es una fe inconsciente la que lo hace. Así es en Cristo, nosotros sólo inconscientemente decimos: “Esa es Su Palabra, y eso lo resuelve. No hay más nada”, y así sucesivamente. Así es ellos como se sanan.

18 Ahora, Dios, jurando por Sí mismo, no hay nada mayor. Vamos avanzar y entrar, pues nuestro tema es sobre Melquisedec, “Melquisedec, El Gran Príncipe y Rey”. Ahora, el verso 14 dice:
Diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.
Porque Él iba a ser multiplicado a cada nación, y el Evangelio a través de Cristo… Ahora, no podía hacerse bajo la dispensación de la ley, porque no llegaba tan lejos, sólo a los circuncidados, y esos son los judíos. Pero en el reino del Espíritu Santo, Él ha sido circuncidado cada corazón (¿ven?), todas las naciones. Él multiplicaría Abraham a todas las naciones.
“Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa”.
Cómo hemos vivido sobre ello, de cómo: “Abraham esperó pacientemente”. Esperar, es ver (¿qué?) Al Dios invisible como si fuera visible, parado ante él. Y después de su espera… “Después que él había resistido la dura pelea, él heredó la promesa”.
¿Ahora, no es eso extraño? Pareciera como que Dios pudiera alcanzarlo y darle la promesa allí mismo, y hacer la obra allí mismo. Él pudo haberlo hecho.

19 Ana, cuando ella estaba en el templo, y estaba orando, y Elí salió y pensó que estaba borracha, y ella dijo, “Yo no estoy ebria, pero estoy orando a Dios que quite de mí, mi reproche”.
Él dijo, “Que el Señor Dios te conceda tu petición”.
Ahora, Dios pudo haber colocado al pequeño Samuel allí en los brazos de Ana. Todos nosotros sabemos eso. Él es el Creador de todas las cosas, sólo habla las cosas a existencia. Él pudo haberlo colocado en los brazos de Ana, pero en vez de hacer eso, fue un proceso regular de nueve meses antes de que el pequeño bebe apareciera. Él pudo haberlo hecho instantáneamente, pero Él no lo hizo instantáneamente; Él sólo le hizo la promesa, y ella heredó la promesa.

20 Cuando Dios le dijo a Moisés, cuando el comenzó a salir hacia la tierra prometida, “Toda esa promesa”, Él le dijo, “Yo le di a Abraham, años atrás, todo está amurallado con Filisteos y todo tipo de gente grande de allí, guerreros”. Él dijo, “Ahora, todo eso es tuyo”.
Allí estaban los Amorreos, los Heteos, y los Perizitas, y todos los que estaban allí: Heteos, Jebuseos, Filisteos, todos en Palestina. Dios le dijo, “Yo se los he dado a Uds. Es suyo. Ahora vayan y poséanlo”.
Oh, pueblo, espero que Uds. lo vean. Es algo que yo quiero que llegue a Uds., a que coloquen su fe, a donde corresponde. Muchas personas que yo encuentro pueden… ellos tienen fe, si tan solo supieran como hacerlo funcionar.

21 Cuando Benjamín Franklin descubrió electricidad, él dijo“, ¡Lo tengo! ¡Lo tengo!” pero él no sabía lo que tenía. Después vino Thomas Edison y dijo, “Eso funcionará para nosotros”. Y a él no le importó cuanto tiempo le tomaría. Él trato con diez mil cables, pero el encontró un cable que finalmente llevaría la electrónica… o la electricidad en el cable. Él sabía que era un poder y que ese poder funcionaría en nuestro beneficio.

22 Y ahora, encontramos salvación que nos salvará del pecado, que tomará al hombre o a la mujer más vil, borracho, prostituta, y nos hará un hijo de Dios. Bueno, esa misma fe, ese mismo poder que levantará a un hombre o mujer caído con eso, obrará en nosotros en distintas formas. Sanará nuestros cuerpos, si Ud. sólo puede encontrar el acercamiento correcto. Ud. tiene que encontrar el modo de hacerlo.
Como si tuviera una finca, allí en esta loma, llena de buen maíz, y está a punto de morir por cuestión del agua. Y yo tengo un pozo artesano en este lado de la loma. Bueno, yo no puedo hacer que ese pozo artesiano traiga el agua por aquí abajo y acá arriba por este lado de la loma para regarla. Pero tengo que analizar esa tierra y encontrar la forma que agua tome su propia corriente, curso y venga alrededor y riegue esa cosecha. Ella lo hará si solamente dejo que corra por su propio canal.
Y esa es la misma cosa como es el Espíritu Santo y la promesa de Dios. Si solamente dejáramos que corriera Su curso y no nos metiéramos en el camino, que nosotros no tiráramos nuestras dudas allí, porque esto no es, ni aquello tampoco. Sólo deje que el Espíritu Santo de Dios obre, Ud. descanse en la promesa. Ella hará exactamente lo que Dios dijo que haría.

23 Abraham era un hombre anciano, unos cien años de edad, cuando Dios se le apareció a él en el nombre del Todopoderoso Dios. “El Todopoderoso” viene de la palabra Hebrea de El Shaddai, el cual significa “el seno o pecho de una mujer”. Ahora, él estaba anciano, su fuerza se le había ido. Pero El Shaddai es el Todopoderoso, dador de fuerza. Y todo lo que Abraham tenía que hacer para obtener esta promesa era acostarse sobre esa promesa—en otras palabras, como lo que hace un bebe con su madre, y alimentarse de su madre, y eso le da fuerza a el bebe.
Y nosotros hacemos lo mismo cuando venimos a Dios y vemos Su promesa. Nosotros solamente nos recostamos de Él, y sacamos de Su Palabra la fuerza de Dios, dado en su curso, no tomando de nuestra propia mente, sino sólo creyéndolo. “Y después de haber esperado con paciencia, alcanzó la promesa”. Oh, ¡Cuánto amo eso!

24 Ahora, la misma cosa obra para salvación; lo mismo obra para sanidad Divina. Como Dios en Su gran amor y en Su infinita misericordia nos lo de a nosotros. Ahora:
Diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.
Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.
El verso 16,
Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.
En otras palabras, si el juramento es hecho, entonces eso es el fin de todas las cosas. Si Ud. viene, y dice, “Hermano Branham, yo, como un Cristiano, coloco mi mano sobre la Biblia, y juro solemnemente que yo haré cierta cosa; si Dios me deja vivir para hacerlo, lo haré”. Muy bien. Entonces, para mí eso es el fin de toda duda. ¿Ve? Ud. me ha jurado que lo hará.

25 Y Dios juró a Abraham que Él mantendría este pacto con él y con su simiente para siempre. Dios juró por Si mismo que Él lo haría. Y al hacerlo así, bajo la vieja ley, cuando Ud. hacia un juramento bajo la vieja ley, Ud. mataba un animal, lo cortaba en dos. Y entonces, los dos hombres por el cual el juramento se había tomado, se paraban entre el animal, y ellos escribían en un pedazo de papel un cierto contrato. Y ese pedazo de papel era partido y dado a un hombre y al otro, y ellos tomaban un juramento sobre este animal muerto, que si ellos rompían el pacto entre ellos, serían como este animal muerto.
Así que Dios, no teniendo por quien jurar, juró por Sí mismo, y Él tomó el juramento sobre el cuerpo del Señor Jesucristo, tipificándolo en una sombra. Y en el pacto, cuando llevó a Cristo al Calvario, Él partió Su cuerpo y alma aparte. Y Él levantó Su cuerpo para sentarlo en Su mano derecha y envió a el Espíritu Santo para estar en el Cristiano, para hacer la misma cosa aquí en la iglesia que Él hizo en Cristo cuando estaba aquí en la tierra, y probando con ello, que Él nos levantará en los últimos días para sentarnos con Él y estar con Él en Su Reino.

26 Y hoy, el ver al mismo Espíritu Santo que estaba sobre Jesucristo, obrando en la Iglesia, confirmando todo lo que Dios ha dicho, ¡Qué maravillosa esperanza nos da a nosotros, el pensar que nosotros somos Sus hijos, y somos bendecidos en Su Presencia! Y ahora Él está aquí con nosotros como una prueba infalible de que Él es el Señor Dios que hizo la promesa a Abraham. Ahora, escuchen el verso 17:
Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;
Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

27 ¡Qué promesa maravillosa! Dos cosas inmutables: Dios no puede mentir y ser Dios. Ahora, si Dios hizo una promesa aquí en Su Biblia… Nosotros creemos que la Biblia es la Palabra infalible de Dios. Y si Dios ha hecho una promesa en esta Biblia, nosotros tenemos este consuelo y saber que es imposible para Dios que mienta. Por lo tanto, cuando nosotros vemos que Él lo prometió en la Biblia, nosotros lo creemos con alma, cuerpo y espíritu. Es imposible para Él mentir.
Ahora, si hay alguna falta, es en nosotros, no en Dios; pues Dios está obligado a Su Palabra, pues Él está atado por Su juramento a Su Palabra. Oh. Estoy seguro que cuando lo veamos en esa luz, las cosas tomarán otra forma y se verán distinto a como eran.
Sanidad del cuerpo no se convierte en ficción, se convierte en una realidad. El Bautismo del Espíritu Santo no se convierte en una sustancia emocional elaborada, sino que se convierte en una realidad de la Presencia que mora en el Señor Jesucristo para cambiar la vida.

28 Unas noches atrás, en un servicio de oración, un hombre me dijo, “El Espíritu Santo sólo fue dado a los doce en el día de Pentecostés”.
Yo dije, “Bueno, entonces, ¿qué tal los ciento veinte que estaban allí, recibiéndolo al mismo tiempo? ¿Qué tal en la casa de Cornelio, cuando los Gentiles lo recibieron? Treinta y tres años después, cuando Pablo le preguntó a los Bautistas si habían recibido el Espíritu Santo desde que creyeron, y él impuso sus manos sobre ellos y recibieron el Espíritu Santo… Colocando la iglesia en Corinto en orden, él también puso en orden en la iglesia apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, dones de sanidad, y todos esos dones maravillosos, años y años, más allá de Pentecostés.

29 Entonces, así es hoy para cada creyente: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”. ¿Cuán lejos? A todo el mundo. ¿A cuántos? A todas las personas. “El que creyere y fuere bautizado, será salvo. Mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: en Mi nombre echarán fueran demonios, y sanarán los enfermos”… y así sucesivamente. Ahí está…
Es la promesa de Dios que Él juró que Él lo haría. No importa cuantos se levanten y traten de personificar o imitarlo, cuantas cosas se levantan para tratar de contradecirlo o de quitarlo, eso seguirá y seguirá hacia delante para siempre, porque Dios ha jurado por Si mismo que Él lo mantendría.

30 Si yo fallará en predicarlo, Dios levantará alguien más en mi lugar para que siga con ello. Si Ud. falla en creerlo, habrá alguien que tomará su lugar para creerlo en vez de Ud. Porque Dios ha jurado que Él lo hará.
¡Oh, qué gran consolación nos da eso! Y la parte más bella de ello, mi amigo Cristiano, es el pensar que ahora nosotros tenemos la evidencia de ello. Nosotros lo tenemos aquí en bendiciones. Lo tenemos en poder. Lo tenemos en milagros. Lo tenemos en señales. Lo tenemos en fotos. Lo tenemos en todas las formas que Dios lo ha prometido, aún más de lo que Él ha prometido darnos. Y es la Verdad infalible. La verdad, no de hombre, no la verdad de algún maestro o filósofo, pero es la verdad del Dios Todopoderoso.
Y que gran esperanza eso nos da. No en vano podemos cantar:
Mi esperanza esta edificada en nada menos
Que la Sangre de Jesús con justicia.
Cuando todo alrededor de mi alma desfallezca,
Entonces Él es mi esperanza y seguridad.
Porque sobre Cristo, la Roca sólida, nos paramos,
Todo lo demás es arena movediza.

31 Ya sea popularidad, sea la iglesia, sea nuestros amigos, nuestros asociados, sea lo que sea, sea el doctor, sea el sacerdote, sea que sea nuestro predicador, todo lo demás es arena movediza. ¡Solo Cristo!
Y cada hombre que alguna vez ascendió a algo en este campo de batalla y de lucha, han sido hombres y mujeres que se han parado solos por sus convicciones. Cuando todo lo demás ha fallado y ha caído alrededor de ellos, ellos aún quedan de pie.
Abraham Lincoln, de tiempo antiguo, estaba convencido de que estaba en lo correcto. Él se paró solo por sus convicciones, pero él lo probó y selló su testimonio con su propia sangre.
Jesucristo se paró solo en Su día como un ejemplo para cada hombre sobre sus convicciones de la Verdad Eterna de Dios, que tomará su lugar posicionalmente y postura, se parara solo, pero no solo: con Dios, la compañia invisible que nos sigue a través de la jornada de la vida bajando a través de las sombras… de los valles de sombras de la muerte y hacia la eternidad, Él aún irá con nosotros y será Dios.

32 Entonces, ¿Sobre qué están fundamentada nuestras esperanzas en esta mañana? Porque Dios juró que lo haría a Abraham, Él juró no sólo a Abraham, sino a cada una de su simiente.
¿Quién es la simiente? Uds. a quienes se les ha hecho la invitación de venir al Señor Jesucristo. ¿La simiente de Abraham? Ciertamente hay personas que no han sido llamadas. Pero a cada uno de Uds. aquí en esta mañana que han sido llamados, ¿Por qué están aquí en la iglesia en esta mañana? Algo les dijo que vinieran. Ud. sabe que no era el enemigo tratando de que Ud. haga algo equivocado, tratando de que Ud. haga algo equivocado al venir a la iglesia. Ud. no lo pudiera hacer. Cuando Ud. viene a la iglesia, Ud. está haciendo lo correcto.
Y Jesús lo dijo en Sus propias palabras de que “Ningún hombre puede venir a Mí a menos que el Padre lo trajere primero. Y todo el que viniere, Yo le daré vida Eterna y le resucitaré en el día postrero”. Piense en eso: que cada persona que viene a la invitación del Señor Jesucristo le es prometido vida Eterna y la resurrección en el día postrero. Por Jehová Dios, que juró por un juramento que Él lo haría y envió a Su Hijo y confirmó la Palabra. Y Él juró que Él lo haría, dado en un tipo a Abraham, y lo cumplió en Jesucristo, ¡Al levantarlo!
Viviendo Él me amó, muriendo Él me salvó,
Sepultado Él quitó mis pecados,
Resucitado fue justificado libre para siempre,
Algún día Él vendrá. ¡Qué glorioso día!

33 Ahí lo tienen… ¡Nuestra justificación! Cada vez que Ud. escucha los terrones caer sobre los ataúdes, diciendo, “Polvo al polvo, cenizas a cenizas, tierra a la tierra…” Nuestra fe mira hacia otra tierra más allá, en donde hay una tumba vacía, y algún día glorioso, Él que prometió venir, vendrá. Y tan seguro como Jesús se levantó de los muertos, nos levantaremos con Él en la resurrección. ¡Que hermosa esperanza tenemos!

34 Ahora, rápidamente, nuestro tiempo se está acabando de nosotros antes de que lo sepamos. Ahora, creo que es el verso 19:
La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, El ancla de nuestra alma que ha entrado al velo, más allá del velo, y se ancló…

35 Ud. sabe, un barco a veces—hombres que han servido y todo los demás, y aquellos que han estado en el mar, cuando en verdad las olas dan duro contra el barco, ellos lo anclan. Y eso tiene una línea que baja que lo sostiene. ¡El ancla! Ellos no pueden ver tierra por ningún lado, pero ellos bajan el ancla más allá del velo, que es el agua. Y esa ancla baja al fondo del mar, en la cima de alguna montaña en algún lugar, y hala hasta que llega a esa montaña, se agarra en esa hendidura allí, y todo el mar ya no lo puede mover más de allí. Está anclado, fuera de la vista.
Cada persona que ha recibido a Jesucristo como Salvador personal, nacido de nuevo con el Espíritu Santo, Ud. se ha anclado. Si Ud. está enfermo y su esperanza está fundada sobre Cristo, Ud. se ha anclado. El doctor pudiera decir esto, aquello, o lo otro, pero tan cierto que su fe mira más allá, las olas, las células de enfermedad, fiebre, pudieran levantarse, y todo lo demás. Pero su ancla se agarra dentro del velo.

36 En algún lugar, más allá en la mística tierra, dicen, “¿En donde tiene Ud. sus esperanzas edificadas? El doctor dice que ya se ha ido. La medicina dice que ya no puede hacer nada. La cirugía ha fallado”. Pero mis esperanzas no están edificadas en eso. Nosotros tenemos nuestras esperanzas dentro ese velo. ¿Qué velo? A través del derramamiento de Su sangre que separó Su Espíritu de Su cuerpo. Y entre ese velo allí, el ancla se ha agarrado en Algo allí.
En una ocasión, vi un barco siendo zarandeado allá, y yo pensé, ¿Qué es lo que está sosteniendo el barco en ese mismo lugar? Yo no lo podía entenderlo, sentado allí en el mar. Y note que las olas habían recorrido todo este camino y vuelto por allí, pero no se movió de su lugar. Yo no podía ver nada. Pero había una pequeña cuerda de alambre, una soga que bajaba desde la proa de ese barco, hacia un ancla que se había enganchado en algo debajo de donde no podía ver, más allá del agua y que se mantenía allí. Y yo dije, “¡Alabado sea Dios! Sí, Un día yo encontré un ancla.

37 Yo leí aquí en donde dice, “He aquí, el que quiera venir, que venga”.Yo tire el ancla más allá, donde yo no podía ver, algo lo agarro. Y cuando las batallas rugen, el ancla se mantiene dentro del velo. Cuando los incrédulos se levantan, y surgen los problemas, y todo alrededor mio se acaba, nuestra ancla agarra dentro del velo. ¿Dónde está? No lo sé, pero está más allá del velo, en algún lugar anclado en la Roca de las Edades. Nuestra ancla está estable, inamovible; se mantiene dentro del velo. “Nosotros tenemos tal esperanza como un ancla del alma, segura y estable”. ¡Segura y estable!
Oh, sí sólo tuviéramos un poquito más de tiempo para llegar a lo que significa “aseguranza”. “Seguridad”, algo que Ud. sabe y su seguridad… ¿Qué es seguridad? Dios juró por juramento de que Él lo haría. Esa es la seguridad.

38 Hace algún tiempo atrás, un hombre vino a mí y me dijo, “Billy, yo quiero venderte una póliza de seguro”. Ahora, los seguros son buenos. Yo no tengo ninguno. Tal vez me fui al extremo con ello. En una ocasión, una compañía derrotó a mi pobre y anciano padre por un lote, porque era demasiado analfabeto para leer la póliza. Y un abogado de Filadelfia no lo podía leerla bien de todos modos. Así que él dijo… Él le vendió esta póliza, y él lo pagó por mi hermano y yo por veinte años. Vino y dijo: “Valdrá quinientos dólares cuando termine”. Y a través de la Depresión y cosas, el pobre hombre trabajando… Al final de ello, nos dijeron que nos habían leído la póliza equivocada; “Eso valía alía siete dólares con cincuenta centavos”. Así que eso me amargó un poco.

39 Ahora, no todos son así. Hay unos agentes de seguros sentados aquí, ahora mismo. Muchas veces, vienen personas y me dicen, “Billy, yo quiero venderte un seguro”. Ahora, creo que eso está perfectamente bien.
Y le dije, “Mire, yo tengo un seguro”.
Y él me dijo, “¿Qué clase de seguro Ud. tiene?” Dijo, “¿Qué clase de póliza tiene Ud.?”
Yo dije, “Vida Eterna”.
Él dijo, “¿Vida Eterna?”.
Yo dije, “Si, Señor”.
Dijo, “¿Quien vende esa póliza?”
Yo dije, “El Señor Jesús”.
Él dijo, “¿Tú tienes seguro?”.
Yo dije, “Si, Señor”.
Dijo, “¿Que clase es? De verdad, ¿qué clase es, Billy?”
Yo dije, “Es un Seguro”.
Él dijo, “¿Qué?”
Yo dije, “Seguridad Bendita, Jesús es mío. Oh, que anticipo de Gloria Divina”.
Él puso sus brazos a mí alrededor, amigo de la niñez; nosotros estábamos parados justo al cruzar la calle aquí. Él dijo, “Billy, eso no te pondrá en la tumba allá”.
Yo dije, “Yo sé, pero me sacará de allí. Yo no estoy preocupado por llegar allí. Eso me sacará de allí”. Eso es cierto.
Yo podía pensar en mi póliza de seguro cuando yo estaba enfermo, pero no me hizo ningún bien. Pero mi seguro de Jesús… Yo tenía un ancla firme, la seguridad de que Dios juro por Si Mismo de que Él mantendría cada Palabra que Él prometió.

40 Cuando Mayo dijo, “No hay esperanzas para ti”. No había nada de esperanza para yo vivir. Tenía una regurgitación [vómito-Trad.] que finalmente me mataría. Pero mi ancla se mantuvo en el velo. “Bueno, ¿qué es lo que ves?” Yo no sé lo que veo. Hay algo que si sé. Eso es lo que es. Ud. lo sabe. Es que no es por obras, es por fe. Nosotros lo creemos.
¿Qué clase de seguridad tenia Abraham del doctor, de la Asociación Médica de Ur, o de cualquier otro lugar, cuando él tenía cien años de edad y Sara de noventa, y que ellos tendrían un bebé? Pero su ancla se mantuvo en el velo, porque Dios le había dado a él la promesa y él descansaba sobre ello. “Y llamó las cosas que no eran como si lo fueran”. Porque sabía que Dios era capaz, aquí está; Dios era capaz de hacer lo que Él había prometido. Él hizo al mundo; Él me creó a mí; Él hizo todo; Él lo creo a Ud.; Él creó todo por Su Palabra. Y Su Palabra hará justo lo que dijo que haría.

41 Ahora, ¡Qué esperanza! “La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo”.
Tendremos que avanzar ahora, porque tenemos una línea de oración grande que se aproxima.
Noten, “Donde…” Oh, miren aquí todos ahora, verso 20. Solo miren esto: “Donde Jesús entró por nosotros como precursor…” ¿Precursor de qué? El precursor de nuestra salvación, física y espiritualmente: “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. El precursor de nuestra salvación ya ha entrado. “La seguridad ya entró, aún Jesús…”
“Hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”.
Ahora, estamos llegando a donde queremos en este texto ahora rápidamente, y entrar en ello.

42 Todas estas grandes promesas, nosotros lo encerramos en una sola cosa, que: “Jesús, nuestro precursor, Quien era la simiente de Abraham”, a través del Espíritu Santo, nos ha llamado a esta bendita esperanza que ahora tenemos, “Un ancla del alma, firme y segura, anclado dentro del velo”. Este Jesús, siendo el precursor, según el orden de Melquisedec…
Ahora, este gran Hombre, Melquisedec, nosotros queremos hablar de Él por los próximos minutos. Estamos avanzando por los próximos diez o quince minutos, y entonces vamos a la línea de oración. Edifique su fe ahora. No deje que el diablo le robe nada. Ud. está aquí en este pequeño edificio en donde el Dios Todopoderoso vendrá a esta humilde morada aquí. Ud. dice, “Se ve bastante mal”. Pero Él vino a un pesebre. Él vendrá a cualquier corazón humilde que se abra y diga, “Si Señor Jesús, yo lo creo. A lo mejor no lo entiendo, pero de todos modos lo creo”.

43 Esta bendita esperanza que tenemos, “Cristo el precursor ya ha venido”. ¿Sabe Ud. lo que es un “precursor”? Es algo que viene antes de o que va adelante. Cristo, siendo el precursor entonces, de nuestra salvación, vino a la tierra, y para ser un ejemplo a la Iglesia, que la Iglesia iba a terminar Sus obraso continuar Sus obras después que Él había completado Su sacrificio en el Calvario. ¿Lo ve?
Noten, Él entonces nació en humildad, ahí en un pesebre. De Él se burlaron como cuando lo hacen a Ud., o a cualquiera que le sirve a Él. Pero mientras estaba en la tierra, Él, “Quien no hace excepción de personas”, Él os amo a todos; Él los sanó a todos; Él los bendijo a todos; Él hizo el bien, donde quiera que Él iba. Él dio Su vida como un sacrificio, murió, fue sepultado, se levantó, ascendió, como un precursor para nosotros. Y el mismo Espíritu que estaba sobre Él, ha vuelto para estar con la Iglesia para dirigirla y guiarla.

44 Hablando, “Todavía un poco, y el mundo no Me vera más. Pero vosotros me veréis, porque Yo (Yo es pronombre personal), Yo estaré en vosotros y en vosotros hasta el fin del mundo”. Como si estuviera dirigiendo nuestras mentes a Su sacrificio supremo, como un precursor de nuestra bendita esperanza que tenemos dentro del velo, ahora.
Entonces por fe nosotros lo creemos. Nuestra ancla va fuera y apunta a Eso, en la Palabra de Dios, y se pega dentro del velo. Y una línea de oración pasando por aquí nos sostiene firmes en la promesa, “No andando deaquí para allá, llevados por todo viento de doctrina, pero firmes e inamovibles, siempre abundantes en la gracia del Señor, sabiendo que Sus obras en el Señor no son en vano”… ¡Qué esperanza!

45 Ahora, solo hablando aquí, este Melquisedec, aquí ahora… Pablo hablándole a los Hebreos del Antiguo Testamento de un tipo….
Vamos a ir a Génesis, el Capítulo 14, y leamos solo un poquito, antes de proseguir viendo quien fue este Melquisedec. Nosotros leemos en el Capítulo 14 de Génesis y el verso 14, comenzando.
Abraham, Uds. saben, había sido llamado de Caldea, la tierra de U -la ciudad de Ur, mejor dicho, la tierra de Caldea. Y Dios le dijo, “Sepárate de tu Pueblo y ven aparte”. Déjeme hacer énfasis en eso. Oh, si tuviéramos más tiempo en esto hoy. Es tan limitado. “Sepárate de tu Pueblo y apártete y Yo te bendeciré”. ¿Ven?

46 Para poder obtener esta promesa que Abraham tenía, Ud. tiene que separarse de todos los contactos mundanos, de todas las cosas del mundo. Sus deseos pecaminosos, sus lujurias, pasiones del mundo, y todas estas cosas, separese de esa cosa. Vengan aparte a una tierra extraña, una tierra en la cual Ud. antes no había visto, para caminar, no por vista, sino por fe. Porque Abraham, nada tenía; nadie había cruzado este río Éufrates, y viajado a esta tierra.
“Pero Abraham, por fe, se olvidó de lo suyo propio, y siguió adelante, separándose el mismo”. Así como la Sangre de Jesucristo hoy por el Espíritu Santo nos separa de las cosas del mundo, para caminar en una nueva vida. Criticados, se burlan, llamados santos rodadores, mal entendidos, pero nuestra ancla se sostiene.

47 Hebreos 11 dice, “Ellos anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, y de lugar en lugar, porque ellos creían que estaban buscando una ciudad, cuyo arquitecto y constructor era Dios”. Algo dentro de ellos les dijo, “Que había una tierra, una ciudad, cuyo arquitecto y constructor era Dios. Y ellos buscaron eso, sin saber a donde era que iban”.
Y esa es la forma con cada peregrino hoy. Él está buscando algo lo cual él no puede colocar las manos encima, pero él ve la evidencia de Eso viniendo alrededor de él. ¿Qué fue lo que me hizo hacer esto? ¿Qué fue lo que hizo a esta mujer lisiada caminar? ¿Qué fue lo que hizo aquella mujer lisiada caminar? ¿Qué hizo que esa hernia saliera del hombre? ¿Qué hizo que el cáncer dejara a la mujer? ¿Qué hizo que esos oídos sordos se abrieran la otra noche aquí? Ochenta y dos años… ¿Qué fue lo que lo hizo? Son los atributos sobrenaturales, eso es un ancla… Esa ciudad, cuyo arquitecto y constructor es Dios, que estamos buscando, sin poder ver dónde está. Pero hay algo que está anclado más allá. “El ancla dentro del velo. Nuestras esperanzas son firmes e inmovibles”.

48 Y Abraham dejó la tierra. Estuvo viajando, se llamó a si mismo peregrino y extranjero. Ahora miren, Abraham, como todo mortal, no un hombre inmortal, no un hombre que no cometiera errores, pero constantemente cometía errores. Pero no importa cuántos errores cometía, su ancla seguía agarrada, pues él tenía la promesa. Así que él se llevó a Sara. Él se llevó a Lot. Él se llevó a su papa. Y mientras ellos estuvieran con él, Dios no lo podía bendecir.
El anciano finalmente murió; lo sepultaron. Ellos fueron un poquito más lejos, y Lot se descarrió, y Ud. sabe lo que aconteció allí. Y entonces él se separó el mismo de él. Entonces Dios se le apareció a Abraham de nuevo, y dijo, “Ahora, Abraham, mira toda la tierra; es toda tuya”. Cuando él tomó la decisión correcta.

49 Eso es. Sepárese Ud. mismo de toda cosa. Yo tendré que decir esto. Miren, yo espero que encuentre su lugar de descanso, porque nunca lo había pensado, premeditación. A lo mejor esa es la razón, algunos de nosotros no nos estemos llevando muy bien, pues estamos aferrados a cosas que debimos haber soltado. Es separación, una pequeña duda, una pequeña pregunta, un poco escéptico, “¿Me pregunto si eso es correcto? ¿Pudiera ser esto? ¿Pudiera ser lo otro? ¿Cómo pudiera ser?” ¡Suéltese de eso en esta mañana! Hebreos 12:1 dice,
“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia” [El “pecado” ¿Qué es eso? La “incredulidad”]… que nos asedia. “Y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe”.

50 Note, Abraham aquí. Entonces, él se metió en problemas. Lot descendió a Sodoma y Gomorra; Uds. conocen la historia. (Tendremos que apurarnos, avanzar. No podríamos llegar a ello). El verso 14…
Y la primera cosa que Ud. sabe, todos los reyes gentiles descendieron, entraron en Sodoma, y declararon guerra, y tomaron a Lot, el sobrino de Abraham, y lo tomaron a él, la esposa de Lot y a los hijos y a todo el resto de ellos y dejaron el país. Y uno de los reyes de Sodoma, cuando comenzó a correr, fue hacia las planicies allí y cayó muerto. El fango es de lo que hacían sus ladrillos y mortero y construyeron sus ciudades. Sólo para una lectura previa de esto, Uds. lo pueden leer cuando Uds. lleguen a sus hogares, pero por cuanto tenemos el tan tiempo límitado, tendremos que avanzar.

51 El verso 14, “Oyó Abram que su hermano estaba prisionero…” Hermano, me gusta esto… su hermano… Y mire lo que Lot le había hecho a él. Sin embargo, había alguna clase de atadura que los unía. Si el hermano se ha descarriado, como dijo el joven hace un rato atrás, el ministro joven aquí, que él se había descarriado y se había ido, pero sin embargo, el Espíritu Santo aún llama a esa persona. Cuando él está en problemas, Él está allí mismo con él.
…El pariente de Abraham fue tomado cautivo, y él armó a sus criados entrenados, los nacidos en su casa… nacieron en su propia casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche… y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco.

52 Abraham tomó a todos sus siervos y los hombres armados… Sólo piense del hombre que había sido un pobre cuando él dejó la tierra allá en Ur de los Caldeos, tenía trescientos dieciocho hombres armados como siervos. ¿Dice Ud. que Dios no lo bendice? Trescientos dieciocho… Ud. dirá, “Bueno, ¿Es eso correcto?” Eso es lo que dice la Escritura. Él tenía suficientes siervos para pelear contra un ejército. Y él venció. Noten.
Y recobró… Él los persiguió, tomó todo lo que tenían. Y… recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.
Cuando volvía de la derrota de… y de los reyes… salió el rey de Sodoma a recibirlo… que… el Valle… y el Rey del.
Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino… y el fue el Sacerdote Altisimo Dios.

53 Después que todos estos reyes gentiles llegaron y tomaron a su hermano, Abraham tomó a sus siervos, fue tras ellos y descendió, y los rescató, y retornó con ellos, y mató a los reyes, y los trajó de vuelta.
Y noten, el rey de Sodoma salió. El rey de Gomorra fue muerto. Pero el rey de Sodoma salió, y lo trajó, y dijo, “Aquí están todos los bienes que has tomado, que estas personas se llevaron. Yo te los daré a ti”. Más adelante en este capítulo, encontramos que Abraham le dice, “que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abraham”.
Pero el pensamiento al que queremos llegar está.
Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;
Y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y la tierra;
Y le bendijo…
Y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dió Abram los diezmos de todo. Yo amo eso.

54 Noten ahora, después que Abraham… El cuadro espiritual aquí… Abraham… su hermano, que se había descarriado… Un tipo de la verdadera Iglesia o el verdadero creyente de Dios, que es bendecido de Dios y tiene la promesa de Dios, tiene el pacto de Dios, y tiene fe en el pacto.
Ahora, piense. Si Ud. cuenta aquí, hay alrededor de diez o quince reyes que salieron allí, y probablemente… ¿Cuántos siervos ellos tenían? Pero Abraham contó los que él tenía que eran fieles, nacidos en su propio hogar. Oh, qué cosa. Los fieles, “nacidos en su propia casa”… Eran sus siervos, los que él había circuncidado que estaban incluidos en la misma promesa que él estaba. Y él fue detrás de su hermano descarriado, y salió con un pequeño grupo de hombres, de trescientos dieciocho hombres, detrás de los reyes, y los venció, y los tomó, y los degolló, y trajó de vuelta todo lo que estaba perdido.

55 Perfecto cuadro de Cristo y la Iglesia, el Espíritu Santo guiando a los fieles que han nacido en la misma casa del Espíritu Santo donde Cristo había nacido, siguiendo detrás de los descarriados y perdidos y matando toda cosa maligna que los haya vencido. ¡Amén! Venciendo al pecado, y despojémonos de todo peso… Hablándole a la gente acerca de sus lujurias y las cosas que están haciendo. Corten con todo eso. Sus enfermedades y todo, predicándoles el Evangelio y trayéndolos de vuelta en el compañerismo completo con Dios.

56 Noten. Y cuando él volvía, Melquisedec se encontró con él. ¿Quién era este Melquisedec? Y noten, primero, ahora, Melquisedec no le ofreció a él ningún dinero. Melquisedec sólo le ofreció pan y vino. Melquisedec era un Sacerdote del Altísimo. El rey de Jerusalén. En ese entonces era llamada Salem. Aquí está el Cruden [Diccionario-Trad.] Yo pensé que si eso fuera cuestionado luego, yo podía probar, que Jerusalén era primero Salem: J-E-R-U-S-A-L-E-N. ¿Ven? Salem, Je-ru-salen. ¿Ven? Fue primero llamado H-i-r-u-a-m, Hi-ru-salem. Eso es correcto. El cual en una ocasión fue posesión Gentil. Oh, espero que capten esto ahora.
Primero, Jerusalén estaba en posesión Gentil, y el Rey de Jerusalén, o Salem (cuyo significado es “Rey de paz, el Rey de Justicia”), se encontró con Abraham mientras el retornaba y le dio a él la comunión, pan y vino, miles de años… o cientos de años antes de que fuera una ordenanza en la Iglesia. Y él era el Rey de Jerusalén. Amén.

57 ¿Quién era este gran hombre? De vuelta a nuestro texto ahora: verso 7, capitulo 7:
Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo… El no sólo era un Rey, sino Él era un Sacerdote… que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, (Bendiciones solo vienen de alguien más alto. Vigilen).
A quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de Justicia, y también Rey de Salem, esto es Rey de paz;
¿Quién era este gran Hombre, de muchos años atrás? ¿Quién era Él? Escuchen. Vamos a leer un poco más de Él.
“Sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida….”

58 Si Él no tenía padre, Él no tenía madre, Él no tenía principio de días, ni fin de vida, Melquisedec todavía existe. ¿Es correcto eso? No tiene padre, ni madre, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece Sacerdote para siempre. Él no tenía principio. Él no tiene fin. Él no tiene padre; Él no tiene madre, sin embargo, Él era un Hombre.
Y Él vino de Salem: paz. Él era el Rey de paz. Él era el Rey de Justicia. Él no sólo era un Rey, sino que Él era un Príncipe: y Él es el Príncipe de Paz. Él es la Rosa de Sarón. Él es el Lirio de los Valles, la Estrella de la Mañana, el Alfa, Omega; Él que era, Él que es y Él que ha de venir, la Raíz y Linaje de David. Él era antes de David, en David, y después de David. ¿Quién era este Sacerdote? No era otro sino el Señor Jesucristo encarnado.
En Su poder magnificente, Él era el mismo un poco después, después que se reunió con Abraham, y le dio a él, como pueblo del pacto, la comunión… Entonces, ahora, a través de ese mismo pacto, nosotros tomamos… Y Él estaba en una sombra, ese Melquisedec, cuando Él se convirtió en un Hombre de carne, seria cortado en pedazos, y la comunión seria dado en adelanto de Su cuerpo roto, como lo tomamos hoy.

59 Allí, ese Melquisedec se encontró con Abraham. Y Abraham le pagó los diezmos. Amén. Abraham, el hombre más grande sobre la faz de la tierra, pagó diezmos a Melquisedec, el Rey de Paz, el Rey de Salem, el Rey de justicia. Y Él era un Príncipe, y Él era… Él era un Príncipe; Él era un Rey, y Él era el Siervo del Altísimo, lo cual era Jesús.
Y cuando Abraham, unos cuantos años después, no mucho después de eso, cuando Lot se había descarriado, Sodoma había sido quemada, y Abraham fue dejado solo con Sara, allá en las tierras estériles, cuando el ganado se moría de hambre, parecía como que Dios le había fallado. Pero él tenia fe fuerte para creer. Y un día, sentado en la puerta de su tienda, debajo del gran roble… Todavía se encuentra como un memorial hoy carbonizado. Y allí, sentado en la puerta de su tienda, viendo a Melquisedec viniendo a él, tres hombres caminando.

60 Ahora, yo sólo me puedo imaginar a Abraham diciendo, “Yo lo he visto a Él anteriormente”. Y aquí viene Él, y él dice, “Dejadme… Ven mi Señor, dejamed que traiga ahora un poco de agua, y lavar vuestros pies”. De algún modo, en lo profundo de él, ese hombre de pacto, en lo profundo de su corazón, sabía que Él era alguien que era más que un hombre.
Él dijo, “Nosotros somos extraños”. Dijo, “Venimos de un país extranjero”. Sus vestidos estaban polvorientos. Si, lo estaban. Ellos vienen de la Gloria. Así que Ellos caminaron allá y dijeron a Abraham… Les trajeron unas pocas cosas y lavaron… Y Abraham comenzó a mirarlos. Él fue de vuelta a la tienda y dijo, “Sara, párate aquí sólo un minuto”. Y Él fue entre el ganado, y agarró el becerro más gordo que él pudo encontrar, y lo mató, y lo trajo. Y le dio a este Hombre algo de carne y pan y leche y mantequilla… [Espacio en blanco en la cinta-Trad.] …

61 Ahora, cuando Melquisedec, el Rey de Salem, el Sacerdote del Altísimo, el Rey de Paz, que no era otro sino la representación del Señor Jesucristo, y cuando Él se encontró con Abraham, Él le dio a Abraham la comunión y lo bendijo. Y aquí Él… Abraham se lo encuentra a Él en Su camino a Sodoma y lo alimenta con carne y pan. Oh, ¿no pueden ver la conexión entre los hombres? Él prometió. Nuestro pan y agua están seguros. Dios lo hará, tan cierto como que estamos sentados aquí. Y cada promesa Divina que Él ha hecho, está obligado a cumplirlo.
Y cuando los dos Ángeles fueron hacia Sodoma, Abraham estaba parado allí, y él estaba mirando alrededor con el Hombre. Él dijo, “Si yo encontrara tantos y tantos”, mientras él seguía bajando hasta diez. Y cuando Él se fue, entonces el Ángel, o el Hombre que estaba parado a su lado, desapareció y se desvaneció por el sacrificio.
Y Abraham dijo, “He hablado cara a cara con el Dios Todopoderoso”. Melquisedec.

62 Y Cristo en primer plano.
Como en esta mañana, amigos, nosotros pudiéramos tomar este velo aquí, que está ante nuestros ojos, pues la carne nos ha cegado, y abrir ese velo hacia atrás de esta forma, y sólo mirar más allá de la cortina del tiempo, para contemplar cómo será eso. Yo solía cantar esta pequeña canción:
Estoy triste y melancólico, y yo quisiera ver a Jesús.
Quiero escuchar las dulces campanas del puerto sonar. (Sí).
Si sólo yo pudiera verlo a Él y sólo pudiera mirar más allá de la cortina del tiempo.
Ello me daría más fe y renovaría mis fuerzas
Si sólo pudiera mirar más allá de la cortina del tiempo.
¿Quién era ese allí en esta Jerusalén en la tierra, allí mismo, “que no tenía principio de días ni fin de años”, y salir, y darle la comunión a Abraham, quien tenía la promesa? Y la promesa es extendida a nosotros en esta mañana. Es para cada uno de Uds.

63 Nosotros pudiéramos tener más tiempo. Yo quisiera que así fuera, en este gran tema. A lo mejor algún día, después que este viaje termine, mientras yo voy a través de las naciones ahora a las tierras extrañas y alrededor, predicando el Evangelio, permítame dejarle este pensamiento a Uds. Mis hijos amados, mis hermanos y compañeros obreros en el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, no se cansen. Tomen nuevo ánimo en esta mañana. Levanten sus cabezas. Levanten las rodillas débiles y las manos que una vez colgaron. Miren al Autor y Consumador de nuestra fe, el Señor Jesucristo, quien nos ha dado estas promesas.
Esta cosa que he tratado de predicarles a Uds. a través de revelación, que me fue dado a mí por el Señor Jesucristo. Aunque todavía soy ignorante y sin educación, analfabeto, sin embargo el Dios Todopoderoso lo ha puesto ante el mundo, porque es Infalible.

64 Sentados aquí, en esta mañana, están aquellos que estaban lisiados y afligidos la semana pasada, y en esta semana están normales y bien. Hay aquellos que estaban sordos, parados aquí hace unas cuantas noches atrás, están parados aquí en esta noche, escuchando tan bien como el resto de ellos.
¿Qué es? Es el pacto incondicional de Dios que Él hizo con Abraham y Su simiente. Él prometió que Él lo haría, así que vamos a creerlo en esta mañana con todo nuestro corazón. Como un pueblo, algunos de nosotros sentados aquí, viejos, y algunos de nosotros poniéndonos canosos, algunos de nosotros… Antes de que nos encontremos de nuevo, pudiera haber algunos de nosotros que pasemos más allá del velo. Pero cualquier cosa que hagan, lo que sea que la vida produzca, si produce enfermedad, si es que produce cualquier cosa en el mundo, mantenga su ancla más allá del velo. Manténgase mirando al Autor y Consumador, más allá, el Señor Jesucristo. Llamando aquellas cosas que parecían ser, como si lo fueran.

65 Hay tres elementos que un hombre sigue. Primero, es humanístico. Segundo es revelación Divina. Tercero es la visión que es “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Muchas veces estamos desanimados aquí y nunca escalamos hacia esto acá. Si Ud. no está desanimado allá abajo, arroje sus esperanzas a través de ese velo aquí hasta “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Aun cuando Ud. no vea la visión, aun cuando la revelación no llegue, aun cuando se haya orado por Ud., dice, “Yo solo quisiera poder creer”, eso no hace ninguna diferencia. Arroje su ancla más allá y llame eso de todas formas.

66 Abraham no lo podía ver. Él dijo, “¿Cómo puede ser?”
María no podía entender como ella podría tener un bebé, sin conocer a ningún hombre. Él dijo, “El Espíritu Santo te hará sombra. Él lo traerá acontecer”.
Ella dijo, “He aquí, la sierva del Señor. Sea hecho en mí”. ¿Cómo iba a ser hecho? Ella no lo sabía, pero ella arrojó su ancla más allá del velo y se fue testificando de que ella iba a tener un bebé, antes de que ella sintiera vida o cualquier cosa. Ella llamo aquellas cosas que no eran como si lo fueran.

67 Abraham, cuando él tenía setenta y cinco años, Dios le dio la promesa, y Sara de sesenta y cinco años, le dio la promesa. Y veinticinco años habían pasado antes de que viniera acontecer, pero Abraham no dudo de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, y llamando a esos síntomas y las cosas que eran, como si no lo fuera. Y testificó sólo lo que Dios dijo que era verdad, porque él tenía la promesa.

68 Dios se misericordioso. Oh vaya. ¿Su fe está firme en esta mañana? ¿Cuándo los vientos contrarios están soplando, las noches están oscuras, y los vientos y los relámpagos están destellando, su ancla se sostiene? Edifique sus esperanzas en esta mañana, en nada menos que la Sangre de Jesús con justicia. Yo sé que es difícil… parece duro, pero hágalo una vez, y tome a Dios en Su Palabra, y vea cuan bendita esperanza es el sólo marchar hacia delante en fe.
En esta gran batalla de fe, mientras he tratado de pelearlo, he encontrado algunos obstáculos, he pasado por algunos caminos duros. Eso se ve sobre mí: si lo he pasado. Pero ha sido la cosa más bendecida. No lo cambiaría por nada en el mundo. Y aquí está mi más grande victoria, el placer más grande que tengo, es cuando voy contra algo que yo no pueda ver por encima de, o alrededor de, o por debajo de, yo solo sigo caminando hacia ello, creyendo esto: que Dios hará un camino cuando yo llegue allí. Yo nunca he llegado así de lejos, toda esta distancia he llegado, yo he confiado en Él; Él nunca me ha fallado.
La gracia le enseñó a mi corazón a temer.
Fue la gracia que ahuyento mis temores.
Cuán precioso fue cuando gracia apareció.
En la hora en que creí.
Y a través de muchos peligros, afanes y trampas
Yo ya he pasado.
Fue gracia que me he traído seguro hasta aquí;
Es la gracia que me llevará.
Y cuando estemos allí diez mil años,
Brillando este cual sol,
Nosotros no tendremos menos días para cantarle a Él
Que cuando primero creímos.

69 Cuando nosotros nos reunamos con Abraham, Isaac, y Jacob, aquellos que eran herederos de la promesa, mirando hacia nosotros que no fallemos, porque sin nosotros ellos no pueden ser perfectos. Y como ellos están dependiendo de nosotros en esta mañana. No fallemos. Mantengan su ancla en Cristo.
Si Ud. es un pecador, Ud. no tiene que venir al altar. Es costumbre el hacerlo así, pero si Ud. no desea hacerlo y no hubiera espacio para venir, diga, “Señor, echo de mi todas las cosas mundanales hacia un lado ahora mismo. Me postro ante Ti, desnudo y pobre como soy, en vergüenza y desgracia, pero echo mi ancla en Ti, y yo creo en Ti. No es lo que yo pueda hacer sino lo que Tú has hecho por mí”.

70 Si Ud. está enfermo, y el doctor le dice que no hay forma alguna que Ud. sea sano, que no hay nada que se pueda hacer, sólo mire a este pequeño grupo de personas en esta mañana, y esto es una pequeña muestra, ni tan siquiera un punto de miles que han sido sanos en estas últimas semanas, alrededor del mundo. Grandes campañas, el mundo está en un clamor con campañas de sanidad Divina, hombres de fe, saliendo, y atreviéndose a tomar a Dios en Su Palabra. Los días de los Gentiles están terminando. Esto es una señal. Mírelo. No espere demasiado tiempo.
Ellos esperaron mucho para reconocer a Elías. Y los discípulos aun dijeron, “¿Porque dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?”
Él dijo, “Ya el vino, y Uds. no le conocieron”.
Dijeron, “¿Quién era?”
Él dijo, “Juan el Bautista”.
“Bueno”, dijeron ellos, “seguro, ese era él”.

71 Jesús vino, y ellos no le conocieron. Después que el Romano lo había crucificado a Él, cuando ya entonces era muy tarde para hacer algo, él dijo, “Verdaderamente, este era el Hijo de Dios”. Aun cuando Él era un malhechor, aun cuando a Él se le escupió, aun cuando a de Él hicieron mofa y fue perseguido, sin embargo, Dios lo vindicó a Él con señales y milagros. Hoy, no esperen mucho. Este es el final de la dispensación Gentil. Estamos terminando.
Naciones están confusas,
Israel despertando,
Son señales que la Biblia predijo;
Los días de los Gentiles contados han sido,
Con cosas horrorosas.
“Retornen, oh dispersados, a lo suyo”.
El día de redención cerca está,
Corazones de los hombres desfallecen de temor,
Sed llenos del Espíritu,
Sus lámparas listas y limpias,
¡Miren hacía arriba, su redención, cerca está!

72 Nuestro Padre, te damos gracias en esta mañana por esta bendita esperanza. Oh, algún día glorioso cuando Tú estés parado de nuevo sobre la tierra, será dicho, “No fue escrito en los Salmos, ”Tu redención, cerca está“. Cuando Tú estabas aquí la primera vez, Tú dijiste, ”¿No fue escrito por David en los Salmos, estas ciertas cosas?“ Y cuando nosotros pensamos de aquel cantico, ”Habrá en el aire un encuentro“, cuando todos los profetas y los redimidos y el pequeño David y Moisés y todos los patriarcas estarán presentes allí, entonces nosotros diremos, ”No fue escrito en el cantico que nosotros veríamos esto y los redimidos de las edades se regocijarán juntos“.
Padre, perdona cada hombre o mujer desviados, niño o niña, en esta mañana. Que esto pueda ser un nuevo día en sus días: el tiempo en que por fe ellos acepten al Señor Jesús como Salvador personal y sean sellados en el reino de Dios por el Espíritu Santo.

73 Toma estas pocas palabras algo rápidas, Padre, y ponlas en lo profundo de los corazones de las personas mientras vayan teniendo necesidad de ello.
Sólo en unos pocos momentos, las personas estarán pasando por aquí para ser sanados. Van a ver aquellos, Señor, que están ciegos, afligidos, y lisiados, y enfermos, toda clase de enfermedades sobre ellos. Satanás ha hecho esta cosa malvada, Padre. Esas pobres personas, Señor, ellos no hubiesen venido aquí si no creyeran que serían sanos.
Tú dijiste que vencemos por la Sangre del Cordero y nuestro testimonio. Y aquí, hay cuerdas aquí en la plataforma, muletas y cosas que se han acumulados y sacados de aquí, y silla de ruedas, y catres que han sacado, y camas. Y hombres y mujeres han salido de aquí, Señor, de toda clase de enfermedades y aflicciones que Satán ha puesto sobre ellos. No es porque es un lugar, sino porque su fe ha llenado Tus requisitos aquí mismos.

74 Yo oro, Dios, que cada persona enferma aquí, que su fe sea suficiente en esta mañana, ahora, para recordar a ese gran Melquisedec, allá atrás, el cual no tenía principio de días. Él nunca tuvo un padre ni una madre; Él nunca tuvo final de vida; todavía vive hoy, y entonces fue encarnado, llamado Jesucristo, se convirtió en carne, murió y volvió a ello nuevamente. Él todavía es Rey de Paz, el Rey de justicia, prometiendo a nosotros estas cosas grandes y Eternas que han sido juradas por Dios a Abraham de que Él mantendría el pacto, la promesa, a través de él y de su simiente para siempre. Ayúdanos hoy a caminar al frente a esta plataforma ahora con fe viva.
Algunos de ellos aquí, Señor, están atados con hábitos inmundos, hábitos viejos y sucios de la carne. Dios, como dice la Biblia, “Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia”. Dios, que lo puedan poner de lado en esta mañana, y miremos a Jesús que nos limpia de toda injusticia. Concédelo, Padre. Y que cuando salgamos hoy, podamos salir con un corazón lleno de amor y regocijo. Bendice esta pequeña iglesia. Bendice a nuestro amado Hermano Neville, Señor, mientras el pastorea y trabaja día y noche aquí, tratando de hacer un lugar para que la gente venga y adore para ver al Señor en Su manifestación de amor y poder.

75 Bendice el servicio de esta noche, Señor. Trae una gran bendición para nosotros. Y Padre, nosotros oramos ahora que Tú recibas la gloria por todas las cosas. Y algún día, cuando toda vida haya terminado, el último sermón haya sido predicado, la Biblia cerrada, los tambores han sonado, y las armas han sido guardadas, y el humo de la batalla disipándose está, el sol saliendo, entonces, Padre, recíbenos en Tu reino. Que nosotros podamos venir como viejos veteranos con cicatrices de batalla.
Concédelo, Señor, para que podamos recibir un cuerpo nuevo en donde nunca más nos enfermemos o suframos o dolor en el corazón. Pero déjanos serte fieles en todas estas cosas mientras estemos aquí en la tierra ahora, para creer y llamar las cosas que no son, que son contrarias a la Palabra de Dios, como si lo fueran. Porque lo pedimos en el nombre de Jesucristo. Amén.

76 Cualquiera aquí que solamente sienta decir, “Me gustaría aceptar al Señor Jesucristo. Yo nunca lo he hecho antes. Yo solo quiero levantar mi mano, decir, Al levantar mi mano, yo lo acepto a Él.” Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga, hermano. “Yo quiero aceptar al Señor Jesucristo”. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Eso es correcto.
¿Piensa Ud. que Él no oye eso? Él conoce tu corazón. Él es el que te dijo que lo hicieras. Algún otro más que diga, “Ahora yo quiero creer. Ahora yo digo, Señor, yo quiero aceptarte a Ti, ahora mismo. Yo quiero mi ancla atada, allá abajo en el velo donde nunca se mueva. Yo estoy aceptándote a Ti como mi Salvador.” ¿Levantaría su mano, alguien más? Dios te bendiga. [Espacio en blanco en la cinta].
…… ¿Qué será?
Cuando el gran libro sea abierto, ¿Qué será?
Cuando aquellos que han rechazado este Mensaje hoy,
Se les pida una razón… ¿Qué será?
Que el Señor les bendiga ahora mientras Uds…. Nosotros vamos a tener… ¿Cuantos están aquí para que se ore por ellos, que estaban enfermos? Vamos a ver sus manos. En cualquier lugar del edificio en donde este enfermos…

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