S.285 55-0225  Jesús Glorificado 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jesús Glorificado

Phoenix, Arizona, E.U.A.

55-0225

1 Buenas tardes amigos. Muy feliz de estar aquí una vez más esta noche para servir en el Nombre del Señor Jesús. El hermano Ballard y el personal se estaba fijando aquí abajo, riéndose, y yo no sabía qué era eso. Y el hermano Ballard me trajo el bebito indio más lindo, así de alto, dando vueltas en el suelo. Eso está muy bien.
La última vez en la reserva, una señora india vino con un bebé en su pequeña canasta en la espalda, y yo jugué con eso un rato. Y le dije: “Dame… ¿Me la darías?”. Y ¡oh, vaya!, sus ojos brillaron. “Está bien, pero no se lleve al bebé”.

2 Bueno, si Dios quiere, vamos a ir a la reserva mañana en la tarde a las dos en punto para ministrarle a los verdaderos estadounidenses, los indios. El Señor bendiga. Espero que tengamos una reunión allá como la que tuvimos la última vez hace unos siete años. Y déjenme decirles, nunca ha habido una reunión que yo haya tenido que no piense en esa reunión: la humilde fe del pueblo indio.
Y muchas veces he pensado que me gustaría un día ir por todo los Estados Unidos y visitar solo las reservas indias y orar por los indios, de un lugar a otro. Si yo logro reunir suficientes misioneros, tal vez, conseguir algo detrás de mí para decir que ellos patrocinarían la… o, para que yo pueda entrar. Ellos no tienen que patrocinar nada, sino que quiero decir, si tan solo entran en la reserva con los indios.

3 No hace mucho tiempo, en Los Ángeles, California, estábamos teniendo una gran reunión allá donde vamos a ir ahora, al Stock Exhibit, muchos miles de personas que se han reunido. Una noche, me di cuenta de casualidad, y oh, secciones enteras de la gente, y era de los indios Crow, de muy arriba cerca del gran río Little BigHorn.
Y yo pensé: Oh… Yo pasé por la reserva unos días después de eso en mi camino a Canadá. Yo pensé: Sí que me gustaría tener una reunión aquí arriba para esas personas. Ellos parecen ser tan simples en la fe, solo lo creen. No tratan de descifrarlo todo. Ellos solo toman la palabra de uno y siguen adelante. A mí me gusta eso. Es una lástima que nos hayamos alejado de eso, ¿no es así? Sí, señor. La simplicidad de eso.

4 Ahora, esta noche es la última noche hasta el domingo por la tarde, para los servicios aquí en auditorio, porque creo que nuestros queridos amigos, los Shriners, tal vez usen este auditorio el sábado por la noche. Y nosotros ciertamente cedemos con respecto a eso y estamos muy felices de hacerlo. Y que el Señor los bendiga a ellos, es nuestra sincera oración.
Y ahora, yo he visto algunas reuniones en la ciudad; descubro que veo muchos anuncios: “Avivamientos”. Si tan solo colocan su pequeño boleto de donde están celebrando el avivamiento, con gusto lo anunciamos.

5 Esta mañana yo estuve en la iglesia de las Asambleas de Dios para la reunión de la mañana, donde tuvimos un hermoso servicio. Yo estaba escuchando al evangelista allí. No puedo recordar el nombre del hombre. [Alguien dice: “Hagan”]. Hagan, el Hermano Hagan. Un maestro muy confiable… Pastor, un hombre encantador, lamentaron mucho que estuvieran teniendo un avivamiento durante el tiempo de nuestra campaña, pero lo habían organizado desde hace aproximadamente un año. Y tenían que seguir adelante, terminar con eso. Así que eso estaba perfectamente bien.
Pero queremos mostrarles nuestro amor, que nosotros los amamos. No estamos divididos en esta obra del Señor. Estamos todos juntos, somos un cuerpo, avanzando. Y todas las mañanas, de las diez a las once en punto, ellos están teniendo servicios allí en el… y el Hermano Hagan, esta mañana está enseñando sobre la sanidad Divina, el cual tuvo un mensaje maravilloso. Yo ciertamente aprecio eso. Primera vez que lo conozco y que llego a darle la mano al hermano, pero un hombre excelente.

6 Por aquí, vi un pequeño lugar llamado “La Iglesia Del Dios Viviente”, o algo así. Yo creo que están teniendo un avivamiento. No sé quién es su pastor, pero decía: “Servicios cada tarde”. Y no sé exactamente qué… a qué hora tienen servicio y así sucesivamente. El domingo será aquí.
Ustedes que son visitas, de fuera de la ciudad, de diferentes lugares, vayan a algunas de estas buenas iglesias en alguna parte. Los pastores que están aquí en la plataforma, que representan una hermandad aquí, de Phoenix…. Y encuentren un lugar a donde ir y vayan a la iglesia en alguna parte el domingo por la mañana.
Si Dios quiere, regresaremos para acá el domingo por la tarde para un mensaje evangelístico. Dios nos lo concederá, y el domingo en la noche continuarán los servicios de sanidad para terminar el próximo martes, yo supongo… o, miércoles —es el miércoles, este miércoles que viene.

7 Luego partimos el jueves por la mañana hacia el Templo Angelus en Los Ángeles por cinco noches de servicio con el Hermano Rolf McPherson y el Hermano Teeford, el pastor allí. Y esa será… estará en la escala de inter-evangélicos.
Y luego los Hombres Cristianos De Negocios, los Hombres Cristianos Del Evangelio Completo de la Asociación Internacional, estarán patrocinando una reunión en Stock Exhibit. Yo creo que está entre Downy y South Gate, donde estuvimos el año pasado. Si Ud. vive por allí, tiene algunos amigos, estaríamos contentos de verlos allá, para ministrar en el Nombre del Señor.
Ahora, mañana, si Ud. está (supongo que está abierto al público, yo no lo sé) a la reserva india y a los indios apaches, mañana por la tarde. ¿Hay otra tribu aquí llamada “Navajo”?. Tal vez nos gustaría entrar en su reserva una vez, si pudiéramos encontrar al misionero en alguna parte y fijar una fecha.

8 Ahora, esta noche, yo estaba pensando que sería algo muy bueno… ¿Cuántas personas en el edificio tienen tarjetas de oración? Veamos sus manos. Hay tarjetas de oración, en todas partes. Bueno, ese es un muy buen número.
Ahora, tenemos la intención de orar por todos los que tienen tarjetas de oración. Queremos hacer eso. Esa es nuestra alternativa, es orar por todos los que les damos una tarjeta de oración. Francamente, estamos en la obligación de hacerlo, si les damos una tarjeta de oración. Yo no puedo pasarlos a todos por las líneas. Como pueden ver, mi fuerza se agota rápidamente después de unas cuantas visiones, y luego no puedo llegar a todos de esa manera. Esto se basa en…
Mis reuniones no se basan en un contacto personal con cada uno; se basan en la exaltación del Señor Jesucristo, y la resurrección, para que las personas puedan, al escuchar la Palabra predicada, y luego ellos creerán en el Señor Jesús.
Y Él en Su poder resucitador, entra en medio de nosotros y haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, como una vindicación de Su omnipotencia eterna, que Él está aquí con nosotros y lo estará para siempre. Nosotros nunca estaremos sin el Señor, Creyentes Cristianos. Por los siglos de los siglos estamos asociados con Él por la eternidad (¿no es eso maravilloso?), asociados con el Señor Jesucristo para siempre: “Yo estaré con vosotros siempre”. Me gusta eso, ¿es correcto? Y eso es maravilloso. Y ahora, mi reunión se basa de esa manera, que los creyentes solo vean y vivan.

9 Ahora, el hermano Osborn… muy buen hombre. Yo creo que él ha estado aquí en Phoenix, Tommy Osborn, uno de los hermanitos más finos que Ud. pueda conocer. Y el Hermano Oral, u, Oral Roberts, creo que es, y muchos otros evangelistas que oran por los enfermos… ¡Vaya!, hay muchos de ellos. Ellos vienen a tu ciudad, y tienen ministerios de diferentes tipos, en algunos de ellos está en poner las manos sobre los enfermos y en algunos está en ungir con aceite. Y cada cosita de eso está en las Escrituras. Eso es correcto. Sí, señor. Y todos ellos son siervos de Dios. Y ellos están tratando de hacer lo mejor que pueden para ustedes Yo creo eso. Creo eso de cada hombre.
De arriba abajo por las calles hay grandes iglesias y pequeñas misiones y todo. Hay algunas personas a las que las iglesias grandes atraparán, que las misiones pequeñas no podrían atrapar, esa clase de personas. La misión atrapará a unos que la otra iglesia no.
Yo quiero pensar que cada uno de ellos está bien, hermanos maravillosos. Nosotros pudiéramos discrepar un poco como siervos del Señor en teología, pero eso no nos separa del amor de Dios que está en Cristo Jesús. Todos nosotros amamos al Señor. Y luego, ellos están aquí para ser los faros, en lugares para las personas en sus diferentes maneras, puedan encontrar al Señor Jesucristo.

10 Ahora, esta noche, el Hermano Moore y yo estábamos hablando, quien es el administrador de la reunión, que tal vez esta noche sería un buen momento si yo bajo y solo alineo a tantas personas como yo pueda (porque no queremos dejar todo para la última noche) y solo pasarlos por la línea de oración, orando por ellos sin discernimiento. ¿Cuántos han visto los discernimientos? Veamos sus manos, por todo el edificio, en cualquier lugar que lo haya visto ahora. Oh, vaya, es un cien por ciento. Muy bien.
Ahora, me gustaría hablar un poco de la Palabra, y luego la gente que tiene tarjetas de oración, las vamos a llamar. Mi muchacho me dijo sin querer aquí hace unos momentos, dijo: “Tengo repartida la tarjeta de oración A, E y P y M”. Eso hace que sean cuatrocientas tarjetas de oración repartidas. Así que queremos orar por cada uno de ellos. Pero para hacerlo, uno no puede tener discernimiento con cada uno.
Pero el hermano Moore dice: “Hermano Branham, algunas personas a quienes se les ha enseñado la imposición de manos; simplemente tienen que hacerlo. Eso es todo”.

11 Así que recuerdo la línea de oración más larga que yo jamás haya tenido en mi vida fue en Phoenix, Arizona, diez horas de eso, yo creo, ¿no fue así, hermano? Diez horas, pasando por la línea de oración. ¡Oh, vaya! Yo estaba tan cansado que durante dos o tres días casi no podía caminar.
Y luego, en la reserva india, creo que comenzamos una tarde, y a la mañana siguiente, alrededor de las cuatro, salimos. Primero ellos pensaron que era solo una farsa, pero cuando ellos realmente vieron que era el Señor, empezaron a venir.
Nunca olvido esas noches allá arriba. Algunos de ellos mojados, arriba alrededor de la cintura, donde habían estado caminando por el arroyo. No se vinieron por el vado; ellos simplemente lo atravesaron, traían a sus seres queridos para que se orara por ellos. Un recuerdo para mi corazón… En las grandes esferas de los seres celestiales de Dios, más allá del río, yo espero algún día reunirme con ellos allá y cantar para siempre las alabanzas de Dios.

12 Ahora, ¿cuántos creen que sería beneficioso tener una reunión como esa, la gente que está aquí, enferma y así sucesivamente, solo pasarlos por la línea y orar por ellos? Veamos sus manos, solo para ver cómo se siente la audiencia. Levanten sus manos muy en alto ahora, si Ud. cree que… Bueno, está bien. Eso es bueno. Bueno, lo haremos de esa manera esta noche, si Dios quiere; hablar y luego llamar la línea de oración. Y no sabemos lo que nuestro Señor Jesús va a hacer. Él quizá haga solo lo mucho más abundantemente.

13 Hace unas semanas, en mi tabernáculo, solo llegando al lugar sin discernimientos ni nada, había alrededor de ciento cincuenta personas alineadas allí para un servicio de oración. Solo pasé a la gente por la línea, hablando con ellos y orando con ellos.
Y antes de que ellos dejaran del edificio, antes de que salieran del edificio, después que se oró por ellos y de imponerles las manos, los ujieres y ellos habían presentado dieciséis milagros sobresalientes que se llevaron a cabo, desde el momento en que se oró por ellos, antes de que salieran por la puerta: víctimas de la polio, cargando sus aparatos ortopédicos; mujeres que tenían los brazos rígidos, levantadas arriba de sus cabezas, alabando a Dios.
Yo dije: “¡Oh, vaya!, tal vez el Hermano Roberts tiene razón después de todo, y ellos…”. Así que…. Pero el Hermano Roberts lo hace a su manera, Uds. saben, y yo, en la manera que el Señor proveerá.

14 Pero ahora, esta noche para hablar un poco… A mí me gusta la Palabra, ¿a Ud. no? ¡Oh, vaya!, la Palabra es por lo que nosotros vivimos. Ahora, en San Mateo, el Evangelio según San Mateo, y el capítulo 16, y comenzando con el versículo 15, leemos solo unas líneas aquí para un texto.
No los retendré mucho tiempo. Y luego comenzaremos inmediatamente después de esto para alinear a los enfermos y afligidos y orar por ellos. Y confiamos…
Ahora, antes de hacerlo, queremos que hagan esto: cuando pasen por la línea, pasen con toda la fe que puedan reunir, que Dios va a hacerlo, y que van a salir de este edificio, como una persona sana. “Si puedes creer”, dijo el Señor.

15 Ustedes saben que Jesús solo sanaba, Él mismo, por medio de una visión. ¿Es correcto eso? ¿Cuántos ahora saben que esa es la verdad, después de que se les ha predicado todos estos días? Él dijo: “Yo no hago nada de Mí mismo; solo lo que veo hacer al Padre, también lo hago Yo igualmente”.
Pero estaban unos hombres ciegos que, una vez, venían por la calle y le clamaban a Él. Y Él no les prestó atención. Él siguió y entró a la casa, y luego el hombre ciego vino a Él en la casa y aún seguía clamando por Él. Y Él se volvió hacia ellos; y no tenía una visión, ahora. Si Él hubiera tenido una visión, Él la habría llevado a cabo. Pero Él no tenía una visión. Entonces Él dijo: “¿Crees que podemos hacer esto?”.
Ellos dijeron: “Sí, Señor”.
Luego Él tocó sus ojos con Sus dedos y dijo: “Ahora, conforme a vuestra fe os sea hecho”. Y en unos minutos, sus ojos fueron abiertos. Él no tuvo nada que ver con ello. No tuvo nada que ver con eso, que tuviera que ver el Señor Jesús. Él dijo: “Tu fe…”. ¿Es correcto eso? Os será hecho tal como creíste.

16 La mujer que tocó Su manto, Él incluso nunca ni siquiera puso Sus manos sobre ella, ¿ven? El centurión romano, dijo: “Ni siquiera soy digno que entres bajo mi techado. Tú solo di la palabra, y será así”. En eso estaba colocada su fe, ¿ven?
Pero a Jairo, que era judío, siendo enseñado en la imposición de manos, y así sucesivamente, así que dijo: “Ven, pon Tus manos sobre mi hijita. Ella se está muriendo, pero ella vivirá si Tú vienes e impones Tus manos sobre ella”. Entonces Jesús tuvo que recorrer todo el camino hasta allá, imponer Sus manos sobre ella.
Pero al muchacho gentil moribundo, él dijo: “Solamente di la Palabra y será así”. Solo conforme a lo que Ud. cree, ¿ven?

17 Ahora, si Ud. puede mirar y vivir cuando escucha la predicación del Evangelio, sobre la base de la Palabra, eso lo concluye. Ud. está sanado allí mismo. Pero Ud. no puede ser sanado por medio de una fe mental. Usted tiene que ser sanado por medio de una fe viva y real desde su corazón.
No importa qué tan sugestionado se encuentre aquí arriba, y no importa cuánto descrea Ud. aquí arriba, si algo aquí abajo le dice a Ud. que se acabó, se acabó; eso es todo. Eso lo concluye. No hay más temor en absoluto. Nadie le podría decir algo diferente. Ud. no sabe por qué lo cree. No es el razonamiento; es fe. Ud. simplemente lo cree y así es como se lleva a cabo. Ud. lo cree y continúa, no importa lo que diga su sentido del conocimiento, aunque no sea razonable…
No era razonable que Abraham y Sara tuvieran el bebé, pero ellos lo creyeron de todos modos. No es razonable que un hombre se mantenga vivo en el vientre de una ballena, pero él lo hizo de todas maneras. No es razonable que un hombre levante a otro de entre los muertos, pero Él lo hizo de todos modos, ¿ven? Sí, es verdad. No es razonamiento, es fe.

18 Ahora, hablemos un momento de la Palabra, si Dios quiere. El versículo 15, ahora, Uds. que fueron al capítulo 16 de San Mateo.
Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
Ahora, inclinemos nuestros rostros mientras hablamos con el Autor de esta Palabra.
Padre Celestial, después de leer esta Palabra, sabiendo que provenía de los labios sagrados del Hijo de Dios, mientras Mateo, el escriba, estaba parado allí redactándolo, tal como Él lo hablaba… Entonces nos acercamos con reverencia, Padre, a Ti, para pedir que nos des luz sobre esta Escritura esta noche, ya que la tomamos como un texto, sin saber exactamente dónde vendrá el primer enfoque. Pero estando parado en el pasillo y sintiendo esta Escritura y aquí viene.
Ahora, Padre, permite que el Espíritu Santo tome la Palabra y la entregue a cada corazón según nuestra necesidad. Acumula fe en los corazones, Señor. Aquellos que nunca han tenido fe, todavía no tienen, para creerte y aceptarte, que ellos lo hagan esta noche y sean salvos. Todos los extranjeros que están alejados de Dios, esta noche, que ellos vengan humildemente a la cruz y sean salvos.
Permite que aquellos sin el Espíritu Santo puedan nacer de nuevo esta noche, con el Espíritu Santo. Yo ruego Padre, que todos los enfermos y afligidos, que cada uno sea sanado esta noche. Recibe gloria del servicio, porque nos encomendamos a Ti para la operación del Espíritu Santo, en el Nombre de Jesús, amén.

19 Las Escrituras esta noche a las que nos estamos refiriendo… Y me doy cuenta en este momento que va a ser una lucha si las visiones no empiezan a aparecer. Uds. oren por mí, porque ya veo una en este momento, que viene entrando. Ahora, el Señor Jesús, el Hijo de Dios…
¿Realmente quiere Ud. tener ese bebé? ¿Cree Ud. que Dios le dará ese bebé por el que está orando? Ud. es estéril, ¿no es así? Ud. no puede tener un bebé, pero Ud. está orando para que Dios le dé uno. ¿No es eso cierto, la dama sentada allí? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? Ud. no tiene una tarjeta de oración. Usted no la va a necesitar. ¿Cree Ud. que Jesús le dará el bebé? Entonces Ud. lo tendrá. Dios le bendiga. Vamos a amarle a Él con todo nuestro corazón. Nunca lo he visto a Él fallar y Uds. nunca lo verán.
Jesús de Nazaret, aquí, hablando… La pequeña dama, antes de llegar a ello, la pequeña dama sentada allí, de alguna manera su fe me acaba de jalar hacia allá. Me supongo que fue la gracia de Dios. Solo, allí estaba la Luz justo encima de ella, se abrió y mostró que ella estaba orando por un bebé. Muy bien.

20 Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios está presente en el edificio, ¿lo ven? Él está aquí. ¿No creen que ese sea el mismo Evangelio que Pablo predicó mientras miraba fijamente a alguien? Dijo: “Percibo que tú…”. Seguro. Es la fe que una vez fue dada a los santos.
Ahora, Jesús acababa de llevarse a Pedro, a Santiago y Juan. Ellos subieron a una montaña para mostrar la venida del Señor. Él dijo: “Pero en verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios viniendo en poder”. Él subió y les mostró lo que sucedería en el monte. Y cuando ellos lo hicieron, lo primero que vieron: a Jesús glorificado. Esa es la siguiente cosa que la iglesia verá aquí en la tierra, es la venida de Jesús glorificado.

21 Lo siguiente que vieron fue a Moisés y Elías que aparecieron al lado de Él. Eso será para predicarle al remanente de los judíos después de que la iglesia haya sido arrebatada. Y lo siguiente que ellos vieron fue a Jesús solo, el cual era Él volviendo nuevamente a reinar con nosotros a través del milenio. Y qué hermoso cuadro, bajando… Él hizo la pregunta: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”.
Uno dice: “Tú eres Elías”.
Los otros dicen: “Pues, Tú eres Moisés”.
Y algunos dicen: “Tú eres Jeremías, o alguno de los profetas”.
Él dijo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”.
Y este apóstol Pedro, tan solo un pescador, ignorante, indocto, ni siquiera podía firmar su propio nombre, se nos enseña. La Biblia dice que él era ambos: ignorante y sin letras. ¿Qué pensaría Ud. de eso? Un hombre ignorante y sin letras dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.
Jesús, volteando rápidamente, dijo: “Bienaventurado eres, Simón Hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre”.
En otras palabras: “Simón, tú no aprendiste eso en ningún seminario. Carne ni sangre te lo revelaron. No tomaste la palabra de nadie, sino que Mi Padre, que está en el cielo, te lo ha revelado. Y sobre esta roca edificaré Mi iglesia. Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

22 Ahora, muchos teólogos y hermanos aquí, pueden estar en desacuerdo con esto. Hay un pequeño texto de las Escrituras esta noche para un pequeño sermoncito, antes de que el reloj marque la hora para comenzar la línea de oración. Tendremos que darnos prisa, porque tenemos muchos por los cuales orar. Pero si es así, nosotros seguimos siendo hermanos. Solo estoy explicando lo que yo pienso al respecto.
Mucha gente dice que… La iglesia Católica cree que Pedro fue sobre el cual… o, que allí había una roca que… Ellos lo edifican sobre una roca, la iglesia. Algunos de ellos dicen que fue sobre Pedro, el cual era una piedra pequeña, sobre lo cual edifican la iglesia. Y algunos dicen que Cristo estaba hablando de Sí mismo, sobre el cual ellos edifican la iglesia.
Ahora, cordialmente, estoy en desacuerdo con ambos. Yo pienso que Él dijo que Él edificaría su iglesia sobre una revelación espiritual enviada por Dios, ¿ven? Porque Él acababa de decir: “Porque no te lo reveló carne ni sangre”. Así que es una verdad espiritual revelada de Dios es donde “Yo edificaré Mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

23 Ahora, echemos un vistazo al mero principio, en el Huerto del Edén, después que fueron sacados del Huerto del Edén y nacieron los niños. Caín y Abel, esos dos niños, se dieron cuenta de que ellos eran mortales, se estaban muriendo y quemándose como una vela, y un día debían regresar al polvo y al Hacedor que los trajo a existencia. Y ellos querían hallar gracia delante de Dios. Entonces ambos vinieron a adorar.
Aquí hay un pequeño punto que podríamos mencionar ahora mismo, para que realmente lo entiendan. Ahora, yo creo que cada persona debería pertenecer a una iglesia en alguna parte. Es un deber de usted; Ud. debería pertenecer a una iglesia. Pero solo pertenecer a una iglesia no hará el trabajo, ¿ven? Yo creo que todos deberíamos adorar, deberíamos adorar al Señor Jesucristo en una unidad de corazón, en pureza de corazón, pero eso simplemente no es suficiente. Yo creo que cada hombre debería tener fe en Dios, una fe predominante en Dios. Pero sin embargo, eso aún no es todo, ¿ven? Si el ir a la iglesia, pertenecer a una iglesia, pagar los diezmos, adorar a Dios, y todas estas cosas que llamamos hoy religión, Dios sería injusto al condenar a Caín, porque él hizo cada cosita de eso.

24 Caín no era un infiel. Caín era un creyente. Caín no llegó diciendo: “Ahora, yo no creo que haya tal cosa como Dios”. Caín vino como un creyente. Él estaba tratando de hallar gracia con Dios. Y Caín edificó un altar. Un altar es una iglesia, un lugar de adoración. Entonces Caín edificó un altar, y no solo eso, sino que Caín trajo una ofrenda e hizo un sacrificio. Y no solo eso, sino que Caín adoró al Señor. ¿Lo ven?
Ahora, usted podría pertenecer a una iglesia, ir al altar y orar, pagar sus deberes y diezmos a la iglesia, hacer un sacrificio espiritual, ponerse de rodillas, confesar su fe en Dios, y aun así estar perdido.
Regresemos al principio. Tome el camino correcto primero (¿Ven?); entonces puede correr bien, si Ud. toma el camino correcto. Ahora, había dos…
Quizás el domingo entraré un poco más profundo en esto el domingo por la tarde: las viñas verdaderas y falsas, si Dios quiere. Fíjense, pero ahora, Abel… ¿Cuál era la diferencia si un hombre adoraba, si un hombre traía un sacrificio, si un hombre hacía todas estas cosas, por qué Dios no lo recibiría?

25 Ahora, Caín, yo no creo que Caín deliberadamente haya salido por allí y haya recogido los frutos del campo, la obra de sus manos, y las haya traído porque él absolutamente quería hacerlo para ser un sabelotodo. Yo creo que Caín venía con el corazón pleno, pensando que él estaba haciendo lo correcto. ¿Por qué estaba él tratando de hallar el favor de Dios? Él estaba tratando de encontrar la vida otra vez. Él estaba tratando de regresar al Huerto del Edén otra vez, donde estaban los Querubines.
Me imagino que ellos fueron al lado Este donde los Querubines estaban guardando el Árbol de la Vida. Ellos estaban tratando de regresar. Y un hombre con el destino de su alma colgando en la balanza, no va a subir allá para jugar a la iglesia; él va a ir allá para adorar. Y con todo su corazón, Caín dijo: “Yo creo que hay un Dios. Y yo vengo a hallar el favor de Él”.
Así que él fue y tomó los frutos del campo que había producido, los trajo y los colocó allí abajo, tal vez puso los lirios y flores hermosas, alrededor y dio un paso atrás… Oh, podríamos decir algo con respecto a esa naturaleza. Pero él dio un paso atrás, se arrodilló y levantó las manos, confesó su error y adoró a Jehová. Pero Jehová movió la cabeza: “No”.

26 Aquí venía Abel, quizá sin nada bonito, tenía un viejo corderito y una vid atada a su cuello. No había cáñamo en ese día, así que supongo que él tenía una vid alrededor de su cuello, arrastrando al pequeñito, y él tratando de retroceder, lo levantó, lo arrojó arriba sobre la roca.
Él no tenía un cuchillo, así que tal vez tomó un pedazo de pedernal o algo así, le echó la cabecita hacia atrás y le cortó la pequeña garganta, de esta manera, hasta que le cortó la vena yugular —el pequeñito pateando y la sangre rociando de esa manera— sosteniendo su mano sobre él hasta que el pequeñito murió. Y Dios miró hacia abajo y dijo: “Eso es correcto, eso es”.

27 Ahora, de la única manera que ese muchacho podría haber hecho eso, y saber que ese era el sacrificio correcto, tenía que ser una revelación espiritual de Dios. Eso es exactamente… Ha sido desde entonces la verdad espiritual revelada. Cómo Dios, en Su misericordia, a través de la operación del Espíritu Santo revela la verdad espiritual, la Palabra misma.
Si Ud. está tratando de leerlo desde un punto de vista educacional, solo lo está leyendo como si estuviera tratando de descifrar algo matemáticamente. Pero si Ud. lo lee después de haber recibido a Cristo en su corazón, otra vez es un Libro completamente nuevo. Es solo una historia de amor, que Dios le ha escrito a usted. Es revelado espiritualmente.
La iglesia de Dios es absolutamente una revelación espiritual del Señor Jesucristo. Y ningún hombre puede recibirlo por su propio deseo. Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí si Mi Padre no lo trajere primero”. ¿Es eso correcto? Tiene que ser una obra del Espíritu Santo al principio para traer a la persona. Y cuando la persona viene a Dios, por el Espíritu Santo que lo trae, Jesús dijo: “De ninguna manera lo echaré fuera. Le daré Vida Eterna, lo levantaré en el día postrero”. Qué hermosa esperanza le da a la iglesia.

28 Y ahora, amigos, eso es lo que yo intento simplificar. Yo no soy un maestro. Yo soy una persona muy analfabeta. Pero lo que sí sé es la verdad básica, yo sé que ha funcionado en mi caso. Ha funcionado en millones de otros. Funcionará en su caso.
Si alguna vez logran sacudirse de todo lo demás, directo a la Palabra, allí pueden edificarse firmes, inconmovibles, siempre abundando en las obras del Señor, no siendo sacudidos de aquí para allá, probando cada línea de oración, corriendo de arriba abajo por las calles, a esta, a aquella… Estarán estables.
“Señor, yo lo creo porque Tú lo dijiste, y eso lo concluye”. Todos los demonios fuera del tormento no podrían apartarlo a Ud. de Él. Ud. lo sabe. Una vez que Dios lo revela, espiritualmente colocado en su corazón, que Jesucristo murió en el Calvario para sanarlo, usted es sanado. Amén. No hay necesidad de pasar por ninguna línea de oración entonces. Ud. está bien.

29 Como si alguna vez, mediante la obra del Espíritu Santo, Dios le revela a usted que Jesucristo murió en su lugar y que es Él el que está tocando la puerta de su corazón, algo sucede aquí abajo en ese pequeño corazón, se acabó. ¿Cree Ud. eso?
Nosotros tenemos llamados al altar y traemos a la gente alrededor del altar. Esa es una buena tradición de la iglesia, pero en el tiempo de la Biblia: “Todos los que creyeron en el Señor…”, solo lo aceptaron a Él, donde sea que Él estaba. Todos los que creyeron, fueron salvos.
Ellos no tenían llamados al altar. Eso se originó primeramente en la Metodista… alrededor de la iglesia Metodista primitiva, el venir al altar. Eso es algo bueno. No debemos de abandonarlo. Mantengámoslo. Yo pienso que es algo bueno. Ir allí, derramar su corazón delante de Dios. Esa es la manera de hacerlo. Pero realmente, eso no es lo que lo salva a Ud.
Usted podría quedarse en el altar y orar toda la noche, llorar, caminar de un lado a otro por el altar. Ud. podría hacer cada penitencia que pudiera. Ud. podría vender todo lo que tiene y dárselo a los pobres. Ud. podría ayunar durante cuarenta días y sentirse tan cansado por el ayuno hasta que no pudiera caminar, eso no le serviría de nada, hasta que primero, Ud. acepte. Eso es. Esa es su parte. Dios hizo su parte. Ahora, haga Ud. su parte, solo una simple cosa de creerlo. Y cuando Ud. lo cree, eso lo concluye para siempre.

30 Ahora, Ud. puede creerlo mentalmente, y todavía cuestionárselo. Pero una vez que cree desde su corazón, eso lo concluye para siempre. Si Dios le reveló esta noche, que Ud. va ser sanado, si mañana hubiera la visita de mil médicos y cada uno de ellos le diagnosticara que va morir en veinticuatro horas, Ud. se reiría frente a ellos. Eso es correcto. Amén.
Ahí es donde Cristo edifica Su iglesia: “Sobre esta roca edificaré Mi iglesia”.
Ahora, si Ud. se salvó solo en base a emociones, y se salvó por alguna historia que da lástima; si Ud. se salvó porque el vecino quería que Ud. viniera, que le entregara su corazón a Cristo y que fuera a la iglesia; y Ud. se fue salvo porque alguien quería que Ud. lo hiciera, entonces yo dudo eso. Pero si Ud. viene de manera sensata, sobriamente, sobre la base de la sangre derramada del Señor Jesucristo y en lo profundo de su corazón Ud. lo acepta como su Salvador personal, todos los diablos del infierno no podrían apartarlo de Él. Eso es correcto. Así es.

31 Noten, cuando Abel ofreció su sacrificio, eso hablaba, por supuesto, de la revelación espiritual que Abel tuvo, de la venida del Señor Jesús. Y ese pequeño corderito allí, quiero que se fijen… Mientras él dejaba al pequeñito allí arriba, cortándole la pequeña garganta, y pataleando y sangrando, y su pequeña lana blanca se bañada completamente con sangre, balando…
¿Alguna vez han escuchado cuando muere un cordero? Muy lastimoso. ¿Qué era eso? Él no podía entender de qué estaba esto hablando, desde luego. Esto estaba hablando de nuestro Señor Jesucristo: herido por nuestras rebeliones, molido por nuestro pecado, temblando, sangrando, muriendo, hablando en lenguas en la cruz cuando Él fue, colgando de la Roca de la Eternidad, completamente bañado en sangre.
Billy Sunday dijo que había un Ángel sentado en cada árbol y diciendo: “Señor, solo suelta Tu mano y señálanos, nosotros cambiaremos esta situación”.
Los judíos dijeron: “A otros salvó, a Sí mismo no se puede salvar”. “Baja y haz un milagro ante nosotros y te creeremos”. Ese mismo viejo diablo vive hoy. “Baja y te creeremos”. Ellos no se dieron cuenta de que le estaban haciendo el mayor cumplido que jamás le hayan hecho. Si Él se hubiera salvado a Sí mismo, no hubiera podido salvar a otros. Por lo tanto Él se dio a Sí mismo para poder salvar a otros. El mayor cumplido que le hicieron y ellos no lo supieron. Dios hará que el enemigo lo alabe. Amén. Qué hermoso ver la revelación espiritual de la Palabra de Dios.

32 Job, nosotros hablamos de él hace un par de noches, el libro más antiguo de la Biblia, el patriarca Job, notable por su paciencia y perseverancia. “El que persevere hasta el fin…”. Job, notable por su perseverancia, resistiéndose a la oposición, sus vecinos se acercaban y le decían: “Mira, tú tienes alguna enfermedad. Ahora, tú has estado pecando en secreto”.
Job dijo: “No, no lo he hecho. Yo he confesado todos mis pecados e hice un holocausto, y yo no he pecado en secreto”.
“Oh, sí, sí lo has hecho. Tú has pecado en secreto”.
Pero Dios estaba lidiando con un santo allí: “Todo hijo que viene a Dios primero debe ser educado como hijo, azotado un poco, dejar que las cosas se pongan contrarias. ¿Alguna vez lo ha tenido? Todos los que no pueden soportar esas cosas son hijos ilegítimos y no los hijos de Dios.
Si un hombre alguna vez lo vio en su corazón, sabiendo que Jesús resucitó para su justificación, aceptó lo mismo sobre la base de la sangre y la Palabra, pongan pruebas sobre él. “Nada puede separarnos del amor de Dios que está en Cristo Jesús”. Amén. “A los que llamó, a estos también justificó. A los que justificó, a estos también ya glorificó”. Y en la presencia de Dios, cuando Ud. acepta a Cristo como su Salvador, hay una silla colocada para Ud. en la Cena de las Bodas. Amén. A mí me gusta eso. Meta sus pies debajo de la mesa en la Cena de las Bodas y coma la cena con el Cordero. Amén.

33 Ahora, Job, y él está hablando… Él estaba con toda su teología… La sangre de las ovejas no era suficiente para satisfacerlo, no se lo podía revelar a él. Dios le había dado la espalda. Él estaba sentado allí raspándose la sarna. Oh, todo estaba acabado. Job no podía entenderlo. Él dijo: “Yo sé que Dios no es injusto, pero ¿por qué estoy de esta manera?”. Y Satanás aguijoneándolo para que maldijera a Dios. Job no lo sabía, pero sin embargo su fe se mantuvo firme.
Y después de un tiempo, cuando llegó un mensajero, Eliú, y comenzó a hablar con él, él pronunció estas palabras: “Yo sé que mi Redentor vive”. ¿Qué era eso? Una revelación espiritual vino a él. “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; después que los gusanos destruyan este cuerpo, aun, en mi carne he de ver a Dios”. La revelación espiritual de la venida del Señor Jesucristo. Amén.

34 Ahí es donde Dios ha edificado Su iglesia todo el tiempo. El único lugar donde Él puede edificarla ha sido sobre la verdad espiritual revelada de Dios. Job la tenía.
Quiero que se fijen: todo hombre que tiene la verdad espiritual revelada de la voluntad de Dios, hace los preparativos para el cumplimiento. Yo espero que eso entre muy profundo esta noche, muy debajo de la quinta costilla, en el lado izquierdo.
Noten, si alguna vez se le revela a Ud. que Dios lo va a sanar, solo prepárese para eso; eso es todo. Amén. Es la verdad espiritual revelada… Job sabía que Dios iba a hacer algo. Él iba a enviar un Redentor. Noten, vamos a tomarlo por unos momentos.

35 Job, sabiendo que un día… Él vio a esa vieja semillita pudriéndose. Él dijo: “Yo veo una semilla cuando cae al suelo. La flor entrega el espíritu, baja a la tierra. Los inviernos vienen, la congelan, pudren a la pequeña semilla. Pero en la primavera resucita de nuevo”.
Él dijo: “Un viento viene y derriba un árbol y se lo lleva. Sin embargo, hay un tocón que está en la tierra. Vuelve a salir y retoña, trae a otro árbol. Pero el hombre yace; perecerá el hombre, y será cortado. Sus hijos vienen a lamentarse; él no lo percibe y…”. Oh, él nunca regresa. ¿Cuál es el problema con eso? Dijo: “Oh quién me diera que me escondieses en el Seol, que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, y luego…”. Vean, él estaba razonándolo todo, conocimiento privado, razonamiento común.
Luego, de repente, Dios a cualquier hombre justo, a cualquier hombre que haya venido de la manera provista por Dios para escapar de la enfermedad, Job estaba tratando de alejarse de su enfermedad. Entonces él sabía que iba a morir. Él dijo: “Ahora, si yo voy al polvo, ¿cómo voy a salir de allí? Yo nunca he visto a ninguno salir. Yo veo que todas las semillas y todo entra en la tierra, de todo los tipos”. (Él era un tipólogo) Él dijo: “Pero el hombre yace, ¿dónde está él?”. Entonces Dios tiene la obligación de revelarlo.
Entonces, sin las Escrituras, Dios le dio a Job una revelación de la venida del Hijo de Dios. Luego, cuando Job se puso de pie y los relámpagos centellearon, los truenos rugieron y él dijo que en los últimos días, él vería a su Redentor.

36 Noten, además, él hizo los preparativos para eso. Ahora, vamos a leer entre líneas un poco. ¿Están Uds. dispuestos? Digan “Amén”. Veamos entre líneas.
Job, observen cómo él especificó dónde estaba su lugar de sepultura. A lo largo del tiempo llegaron muchos otros de los profetas. Tomaremos, por ejemplo, a Abraham, Sara, los novios de la Biblia. Y cuando Abraham llegó, amaba a Sarah, cuando ella murió él no solo la enterró en cualquier parte. Él tenía una revelación espiritual de algo, lo mismo que tenía Job.
Así que él va cerca de la tumba donde Job fue enterrado y compró un pedazo de tierra, justo en Palestina, y enterró allí a Sara. Él no aceptaría que se lo regalaran. Él dio tantos siclos de plata e hizo un testimonio de que había comprado esto como sepultura. Amén. Preparándose para algo. ¿Lo ven? Él enterró allí a Sara.
Y años más tarde, cuando Abraham murió, él fue y fue sepultado con Sara. Abraham engendró a Isaac. Y cuando Isaac murió, fue sepultado con Abraham. Isaac engendró a Jacob, y Jacob murió en Egipto, lejos del país, fuera de la tierra prometida.
Pero él recordó, como hombre espiritual. Él dijo: “Ven aquí, mi hijo José”, —José, un profeta. Él dijo: “Pon tus manos en mi muslo, donde una noche luchando con el Espíritu Santo, él me dejó lisiado, y he caminado diferente desde entonces”. Dijo: “Pon tu mano aquí, donde el Espíritu Santo puso Su mano, y júrame por el Dios de Abraham que no me sepultarás en este lugar”.
¿Se preguntarán por qué? ¿Qué diferencia hacía donde él fuera enterrado? Él era un profeta. Él tenía una revelación espiritual. Dijo: “No me entierren en este lugar. Sino que tan pronto como yo me vaya, seré reunido con mi gente. Llévenme de vuelta a la tierra prometida y entiérrenme allá arriba”.
José dijo: “Lo juro”. Así que cuando él tomó a Isaac, su padre, y lo enterró allí después de la ceremonia, junto con Abraham, Isaac, Jacob, Job, todos los patriarcas allá de aquellos días, luego José, cuando él envejeció y le llegó el momento de morir, él tuvo una revelación espiritual. Él dijo: “No me entierren aquí en Egipto, pero solo pónganme en una caja”. Porque un día, el Señor los visitará. Y cuando Uds. salgan, llévense mis huesos con ustedes y entiérrenlos allá en la tierra prometida“. ¿Se preguntarán por qué?

37 Lo que José era para Israel como una señal permanente, Cristo lo es para la iglesia de hoy. Cada pobre israelita con su espalda azotada, bajo los capataces, pasaban junto a ese viejo ataúd de plomo. (Se suponía que yo debía meter mi mano allí, hace unos años, en un museo, en un ataúd que se suponía que José había yacido, hecho con plomo en Egipto).
Y allí, en este ataúd de plomo, los huesos del profeta, cada israelita que pasaba al lado, lo miraba y decía: “Algún día nosotros vamos a salir. El profeta lo ha dicho. Y algún día esos huesos serán llevados a la otra tierra, y nosotros nos iremos con ellos a la patria”.
Y esa es la esperanza de todos los Cristianos hoy en día, como José fue un tipo tendido en la tumba, Cristo es un tipo fuera de la tumba —resurrección. ¿Lo ven?

38 Yo recuerdo, después de perder a mi esposa… Billy, un niñito como ese… Yo era ambos, como padre y madre para él. Caminaba en la noche. Nosotros éramos pobres. Solo teníamos una vieja habitación en la que vivíamos. Yo llevaba al pequeñito con los vecinos, durante el día, mientras trabajaba de obrero de las líneas eléctricas, tratando de pagar las facturas y lo demás y para comer.
No podía costear tener el fuego durante toda la noche, así que tomaba su pequeña botella de Coca Cola. Él quebraba las otras, las dejaba caer. Yo no podía darme el lujo de comprar esos biberones higiénicos, así que yo le conseguí una botella de Coca Cola y le puse la pequeña tapa encima. Y por la noche la ponía debajo de mi cabeza, la dejaba pegada a mi cuerpo. Y el calor de mi cuerpo mantenía su botella caliente, y cuando él se levantaba por la noche y empezaba a llorar, yo le metía la botella en su boca. Él tenía leche tibia. Durante el día yo la llevaba debajo del brazo, en mi abrigo, cuando nosotros salíamos. Nosotros hemos sido amigos.

39 Recuerdo que una noche después de que ella partió, justo antes de que naciera su hermanita, ella se estaba sofocando. Yo la estaba llevando… Solía caminar de arriba abajo junto al viejo roble. Nunca lo olvido… Entré a la casa, ella apenas respiraba, difícilmente, ella se estaba sofocando terriblemente.
Alrededor de un año después de que ella partió, yo no podía superarlo, difícilmente. Yo tenía a Billy en mis brazos y él estaba llorando por su mamá y él no tenía una mamá a la cual acudir. Yo caminaba de un lado a otro por el mismo caminito en el patio trasero, y él me dijo: “Papá, ¿dónde está mi madre?”. Y yo le dije: “Cariño, ella se ha ido al cielo”, y yo trataba de aguantarlo para evitar que él llorara.
Y él dijo: “¿La volveré a ver?”.
Dije: “Sí, cariño, la verás de nuevo”, dándole unas palmaditas de esa manera.
Y él tenía su pequeña cabeza sobre mi hombro, y volvió a subir su cabecita, dijo: “¡Papá, papá!”.
Yo dije: “¿Qué pasa, cariño?”.
Dijo: “Yo veo a mi mami, arriba en aquella nube”.
¡Oh, vaya! Eso por poco me mata. ¿Qué era eso? Tal vez Dios, yo no lo sé. Yo no puedo decirlo Pero de todas maneras…

40 Un día, más adelante, fuimos a la tumba una mañana de Pascua, con una pequeña flor de Pascua. Y su hermanita y su madre… su hermana, yacía allí en los brazos de su mamá… La enterramos allí.
Yo recuerdo el día cuando el ministro me miró, el Hermano Smith, me miró, y las lágrimas le corrían por sus mejillas. Él recogió los terrones de tierra, dijo: “Cenizas a las cenizas, y el polvo al polvo…” y los escuché rebotar en ese ataúd.
Yo pensé: ¡Vaya…! Y en ese momento, el viento silbó entre esos viejos pinos, parecía decir: “Hay una tierra más allá del río… solo llegamos a esa orilla por decreto de fe. Uno por uno ganamos el portal, allí para habitar con el inmortal. Algún día sonarán esas campanas doradas para ti y para mí”.

41 Yo iba a la tumba; él tenía una macetita de flores en sus manos. Era casi al amanecer. Y yo me quité el sombrero mientras me acercaba a la tumba. El pequeño comenzó a llorar, entre sollozos. Yo puse mi brazo alrededor de él. Él dijo: “Papá, ¿está mamá allí abajo? ¿Podríamos desenterrarla solo un minuto y hablar con ella? Y mi pequeña hermana, Sharon, allí…”.
Yo le dije: “Vamos a bajar la flor, cariño”. Bajé la flor, puse mi brazo alrededor de él, le dije: “Cariño, niño, los restos del viaje terrenal yacen allí, pero cruzando el mar, allá lejos, hacia la salida del sol, hay una tumba vacía esta mañana. Ellas estaban en Él. Un día glorioso, las veremos otra vez”. Yo lo acerqué a mi seno y oré. ¿Por qué? Hay una tumba vacía allá que dice que un día la veré otra vez. Un día nos volveremos a reunir.

42 ¡Vaya! Cómo esos viejos hebreos miraban dentro de ese ataúd y veían esos huesos, y sabían que algún día saldrían de allí. Luego, cuando Moisés vino para llevar a los hijos de Israel de regreso a la tierra prometida, él tomó los huesos de José, y los llevó ante él, y los llevó de regreso a Palestina, y los sepultó en Palestina. ¿Me pregunto por qué? Revelación espiritual.
Vean, esos profetas sabían que los primeros frutos de la resurrección saldrían de Palestina, no de Egipto: ¡Palestina! La resurrección no iba a venir de Egipto; iba a venir de Palestina. Esa es la razón por la que ellos querían ser enterrados en Palestina. Y esa es la razón por la cual yo digo: “Entiérrenme en Jesús”. Porque aquellos que están en Jesús, Dios los traerá con Él en la segunda venida. No importa lo que el mundo tenga que decir al respecto, déjenme morir y ser enterrado en Cristo. ¡Aleluya! Revelación espiritual…

43 Llámenme un santo rodador, fanático, como sea que Uds. quieran, mientras yo esté enterrado en Cristo. Nuestra vida está escondida en Dios por medio de Cristo, sellada por el Espíritu Santo. Eso lo concluye para mí. Oh, presione para entrar en ello. Hay una gran cámara oscura colocada allá delante de cada uno de nosotros. Cada vez que mi corazón late, estamos avanzando un latido más cerca de eso. Uno de estos días, vamos a tener que entrar.
Y cuando yo llegue al final del camino, no me quiero ir como un cobarde. Yo quiero envolverme en las túnicas de Su justicia, entrar con esto: sabiendo que lo conozco a Él en el poder de Su resurrección, que cuando Él venga otra vez, Él me llamará de entre los muertos.
Esa es la esperanza de cada creyente. Eso es: “Conociéndolo a Él en el poder de Su resurrección”, dijo Pablo: “Para que cuando Él llame, yo salga de entre los muertos”. Sea sepultado en Cristo, muerto para el mundo, vivo en Cristo, buscando las cosas de arriba, las cosas celestiales, donde Cristo está sentado a la diestra de la Majestad, viviendo eternamente para interceder en base a nuestra confesión, nosotros avanzamos en fe entonces venciendo. ¿Lo ven? Revelación espiritual.

44 Pienso en cómo ese profeta vio con anticipación esa resurrección más allá, cuatro mil años antes de que ocurriera. Vamos a ver si ellos se decepcionaron, los que creyeron en Dios sobre la verdad espiritual revelada.
Jesús vino a su debido tiempo, nació de una virgen, vino a través de la puerta de un establo y salió por medio de la pena capital. Cuando Él murió en el Calvario ese día en el Gólgota, colgando de la cruz, los cielos se apagaron, y la tierra tembló y se estremeció. Y cuando Jesús murió, todo el mundo reconoció que era la muerte del Hijo de Dios.

45 Aquí hace algún tiempo, lectores que leen la revista Selecciones… Yo recibí tantos mensajes de predicadores. Es una pena que los ministros no puedan entender. Ellos dijeron que cuando la Srta. Pepper —Uds. saben, esa gran médium, que ellos le dan alrededor de doce páginas. Y ellos escribieron allí y dijeron que la habían probado a ella durante los últimos cuarenta o cincuenta años. Un ama de casa entró en trance un día y ella hablaba con los muertos.
La revisa Selecciones, yo creo que en octubre, hace dos o tres años, cómo eso… Nosotros lo tenemos en alguna parte. Yo no lo tengo conmigo. Creo que el Hermano Baxter lo tenía en ese momento. Y luego cómo ellos la tomaban y la cambiarían de ropa, la enviaron a Egipto o a algún lugar, trajeron a un francés y llamaron a cierta persona (estaría disfrazado) y ella traería a la persona muerta y hablaba con la misma voz y todo, la persona muerta lo hacía, eso continuaba.
Entonces ellos dijeron: “Es verdad… Hay muchos falsos, muchos imitadores de los médiums y espiritistas, pero hay una que no pudieron molestar”.
Alguien me dijo: “¿Cree Ud. eso?”.
Sí, señor, la Biblia enseña que hay tales cosas: la bruja de Endor; es un diablo. Correcto. Pero ella tiene muchos imitadores.

46 No hace mucho probaron en la corte de la policía, donde un gran juez de la ciudad supuestamente había tocado las manos del fantasma de su madre en una reunión. Y se probó, a la mañana siguiente, que no era más que una farsa con un pedazo de tela blanca de algodón. Pero él no tocó su mano. Pero, ¿qué es eso? Esa es una artimaña para hacer dinero, tratando de personificar a ese verdadero espiritualista. Y si ellos los tienen de ese lado, también nosotros los tenemos de este lado, tratando de personificar a un verdadero Cristiano: creyentes manufacturados. Amén.
Noten, alguien entonces, aproximadamente un año después, Uds. leyeron la revista Selecciones, de mi reunión en California, allá en los campamentos, cuando ellos trajeron a ese pequeño Donny Martin. Muchos de Uds. lo han leído, sin dudas. De Donny Martin, el milagro, cuando lo trajeron desde Canadá, escribieron un artículo maravilloso, cómo él vino a la plataforma, un muchachito, una condición completamente retorcida.
Y cómo es que decía, el evangelista no hizo ni una sola pregunta sino que miró directamente al niño, y le dijo de dónde venía él, cómo había estado en la clínica Hermanos Mayo, y lo habían desahuciado y todo. Y exactamente cómo sería el resultado del niño. Y fue exactamente palabra por palabra.

47 Entonces, aquí vinieron predicadores, mandando cartas, dijeron: “Hermano Branham, yo siempre como que dudé. Ahora yo creo, Ud. es un espiritista”. Un hombre de Dios que no conoce nada mejor que eso. Yo solo escribí una carta, una simple carta circular y dije: “¿Por qué es así? ¿Por qué, cuando Jesús estuvo aquí fue de la misma manera?”. Exactamente. Ellos no entienden. La imitación, todo lo que el diablo tiene, se lo copió a Cristo. Eso solo mejora el verdadero.
Vean, si Ud. toma un dólar falso, eso muestra que hay un dólar verdadero en alguna parte. Ahora, ¿qué haría Ud. si Ud. se encontrara un dólar falso? Lo primero, Ud. lo recogería y lo palparía para evaluarlo. Un dólar verdadero no está hecho solo de papel. Es un asunto de seda. Un dólar verdadero no está hecho de papel normal. Sienta el valor de ello.

48 Ahora, tome lo que ella hizo, y luego lo que hace el Espíritu Santo en la reunión. Entonces, lo que ella hizo, ella tiene casi cincuenta años de servicio, y ni una sola vez se mencionó a Dios, o que se haya mencionado a Cristo, o que se haya mencionado alguna vez la sanidad, o que se haya mencionado la salvación alguna vez, o que se haya mencionado el castigo eterno, y todo se trata de algún tipo de tonterías, que un hombre muerto vivió hace años con otra persona y los lugares a los que fueron y cosas; no tienen ningún valor en lo absoluto. Eso muestra que era falso.
Otra cosa, lo mejor que se puede hacer con un dólar, saque las letras de eso, los números y envíelo de regreso a la casa de monedas y averigüe si acaso hay algo que corresponda con eso en la casa de la moneda o no. ¿Es correcto eso? Bueno, esa es la manera de hacerlo. Tome la Escritura y descubra cuál es cuál. La casa de monedas probará lo que es. ¿Es correcto eso? Amén.
Oh, cómo… Esto es lo que pasa, amigos, si Uds. me dan un momento, y me ayudan a… oran por mí, quiero decir, siendo que no me refiero a decir: “Yo te lo mostraré…”. Yo no puedo hacer eso. Yo solo puedo explicar la manera de eso. Dios se lo tiene que mostrar a usted.

49 Digamos, aquí hay una línea como esta. Y aquí están todos los mortales. De este lado, o de ese lado, los hombres son influenciados por un lado. Este lado proviene de Dios. Este lado proviene del diablo.
Ahora, tomemos un gran conglomerado de negrura, y deleite, suciedad, pecado y conflictos de este mundo. De vez en cuando, Ud. verá un pequeño punto blanco; ese es un Cristiano, como una luz. Ahora, aquellos que están en oscuridad son influenciados desde abajo. Aquellos que son luces son influenciados desde arriba. Ahora, cuando Ud. abandona cualquiera de estos canales, Ud. entra en la esfera de los espíritus. Esta esta es la esfera mortal, la dimensión en la que vivimos.
Ahora, si Ud. se va por este camino… Escuchen atentamente. Si Ud. se va por este camino, la primera dimensión es de los espíritus de los muertos. Pedro habló de eso: “en prisión, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé”. El hombre impío no regenerado, cuando él muere, su espíritu entra a esta esfera.
El próximo reino debajo de ese es de demonios. El siguiente reino debajo de ese es el infierno. Les estoy dando una parábola para que lo vean.

50 Ahora, ¿qué le pasó a esa mujer? Ella irrumpió en esa esfera, a la gente que está absolutamente muerta en delitos y pecados, y eso es todo lo que saben al respecto, del lado que el árbol se inclina, es del lado que cae. Y allí irrumpió ella en esa esfera, hablando con los espíritus de los muertos.
Ahora, yendo por este camino, primero está el espíritu de un hombre que murió y resucitó, Cristo, el Espíritu Santo. Eso es lo que influencia al creyente, yendo hacia arriba.
El siguiente es el de seres angelicales. El próximo es el cielo mismo, el tercer cielo. Amén. ¡Oh, vaya! Yo veo algo, glorioso.
Cuando Jesús murió allá en el Calvario para la propiciación de nuestros pecados, no murió como un hombre justo, sino como un pecador, no con Sus pecados propios, sino los pecados de usted y los míos lo enviaron a Él a la región de los perdidos. Y yo puedo verlo a Él cuando murió allá en el Calvario, colgando entre los malhechores, clamando: “Dios mío, ¿por qué Me has desamparado?”. Y cuando Él entregó el espíritu e inclinó la cabeza, Su Espíritu fue y le predicó a los espíritus encarcelados, a los que no se arrepintieron cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé. La Escritura así lo dice.

51 Yo puedo escucharlo a Él decir: “Satanás, acabo de tomar la llave y se la di al apóstol Pedro para el reino de los Cielos. Pero Yo bajé para tomar las llaves de la muerte y del infierno, y tú las vas a entregar”.
Yo puedo verlo a Él estirar la mano, él dijo: “Pero espera un momento, espera un momento; hay una premisa de pecado, ¿recuerdas? Yo hice que Eva pecara”.
Pero Él dijo: “Solo un momento. Yo soy el Hijo de Dios nacido virginalmente. El precio ha sido pagado. Mi sangre aún está húmeda en la cruz del Calvario. Tú ya no puedes engañar a la gente. Yo vengo para tomar el control”. Amén. Véalo a Él llegar allí y le arrancó las llaves de su lado, se las colgó a Su propio lado. Acercándose al amanecer, Él va de regreso. Y Él solo empezó a subir.

52 Puedo verlo a Él subir a las regiones de los perdidos, a una puerta. [El Hermano Branham toca].Y Él abrió la puerta. Ellos comenzaron a clamar y gemir, esas almas que no se arrepintieron, Él dijo: “Uds. tuvieron a Enoc, Yo soy Aquel de quien Enoc tuvo una revelación espiritual. Yo soy Aquel que fue predicado antes del mundo diluviano. ”He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares. Yo soy el Hijo de Dios nacido virginalmente. Y Yo he muerto en el Calvario para redimir a los perdidos. ¿Por qué no aceptaron el mensaje de Enoc bajo el holocausto?“.
Y la puerta se cerró con el llanto y gemidos y crujir de dientes. Bajando por el camino, demonios… Él llegó a la misma puerta del infierno [el Hermano Branham toca.] tocó la puerta. El diablo abrió la puerta y dijo: “Bueno, finalmente llegaste, ¿verdad?”. Dijo: “Yo creí que te tenía cuando maté a Abel. Yo pensé que te tenía cuando arrojé a los jóvenes hebreos en el horno de fuego. Yo estaba seguro de haberte atrapado cuando decapité a Juan. Pero después de todo, Tú llegaste”.

53 Recuerden, hay unas personas más que tuvieron una revelación: Job, Abraham, Isaac, Jacob, todos los que estaban en el paraíso no podían ir ante la Presencia de Su Majestad, porque la sangre de toros y machos cabríos no quitaba el pecado; solo lo cubría. Pero ahora ellos pueden ir. El verdadero sacrificio, el mismísimo predominante Hijo del Dios viviente, el Hijo de la mañana, había venido y había muerto, y la sangre de Dios mismo había pagado el precio. ¡Aleluya! ¡Oh, me siento religioso!
Noten. Lo puedo ver a Él tocar a la puerta. Abraham y Sara, sentados allí atrás, Job y todos ellos, diciendo: “Sabes, yo creo que algo sucedió en la tierra hace un rato”. Puedo oírlo a Él que toca la puerta, y ellos abren la puerta; Abraham dijo: “Sara, mira Quien está aquí. Aquí está Él. Aquí está el Cordero que ha sido inmolado desde la fundación del mundo”.
Puedo escuchar a Daniel que se asoma y dice: “Esperen un momento. Esa es la Piedra que vi cortada de la montaña, no con manos”.
Puedo escuchar a Ezequiel decir: “Yo lo vi como nubes bajo Sus pies, cuando Él estaba viniendo”.
Puedo escuchar a Job decir: “Yo sé que mi Redentor vive y allí está Él”. ¡Aleluya!

54 Los patriarcas y los profetas respondiéndole a Él… Lo puedo escuchar a Él decir: “Prepárense, hijos. Uds. murieron bajo buena fe. Vinieron por la manera provista por Dios. Y Yo he hecho un camino ahora. Uds. van a regresar para recibir sus cuerpos inmortales. En unos minutos va a rayar la luz el alba, y tenemos que aparecer en la tierra.
Yo puedo escuchar a Abraham decir: “Maestro, ¿podemos hacer una parada rápida? Me gustaría mirar alrededor de la ciudad vieja y ver cómo se ve”.
Daniel dijo: “Me gustaría ir a donde yo vi las visiones”.
Él dijo: “Seguro. Yo voy a estar allí por varios días, hablando con Mis otros discípulos e instruyéndolos acerca de las cosas del reino de Dios. Yo tengo que ungirlos, y la venida del Espíritu Santo… Decirles que prediquen el Evangelio y que sanen a los enfermos por todo el mundo”.
La luz del día llegó. Los Ángeles hicieron rodar la piedra. Una gran cosa misteriosa sucedió. Yo puedo ver a Caifás caminando por la calle y decir: “¿Conocen la historia que están contando sobre ese Hombre, resucitado de entre los muertos? Escuché que dijeron que anoche Él entró a un edificio y habló con los discípulos, y así sucesivamente”.
Yo veo a Sara y a Abraham, novios, para ya nunca más envejecer, tomados del brazo, caminando por la calle. Y puedo escuchar a Abraham decir: “Sara, cariño, mira ese viejo lugar, ¿recuerdas eso?”.
“Sí, lo recuerdo”. “Pues, yo recuerdo que cuando conocí a Melquisedec, el rey de Salem le pagó el diezmo de todos los despojos”.
Caifás dijo: “¿Quién es esa joven pareja? Parece que los he visto”.
“Cuidado, Sara, se están dando cuenta de nosotros”. Se desaparecieron como lo hizo Cristo, atravesando las paredes: cuerpo glorificado.
Después de cuarenta días, Él llevó allá a Sus discípulos, los bendijo y les dijo: “Id por todo el mundo y predicad este Evangelio; Yo regresaré de nuevo. Yo estaré siempre con vosotros hasta el fin del mundo”.

55 Él comenzó a subir, llevándose Consigo a los santos del Antiguo Testamento. Mientras subía, subía, más allá de la luna, más allá de las estrellas, más allá del sol, los santos del Antiguo Testamento lo seguían. La Biblia dice: “Llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres”. Lo puedo ver a Él yendo más allá de los Ángeles y los Arcángeles directamente a las esferas y… [Palabra incierta]… entrando a la vista de la Nueva Jerusalén.
Yo puedo escuchar a los santos del Antiguo Testamento, familiarizados con la profecía de David, que decía: “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria”.
Puedo escuchar a los Ángeles detrás, diciendo: “¿Quién es este Rey de Gloria?”.
Los del Antiguo Testamento diciendo: “Jehová de los ejércitos, el poderoso en batalla”.
El Ángel presionó el botón; las puertas se levantaron; Jesús y los santos del Antiguo Testamento caminaron por la ciudad de Jerusalén. El Conquistador, todos los santos lo seguían, se acercaron al trono y los presentó, y dijo: “Aquí están, Padre”. Él dijo: “Sube a Mi trono y siéntate a Mi diestra, hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies”. ¡Aleluya!

56 Las personas que tienen revelación espiritual, que están creyendo en la Palabra de Dios, creyendo que Jesús vendría. Él sí vino. Ellos creen lo mismo hoy, que Él viene otra vez.
Nosotros tenemos una revelación espiritual de que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Su poder está aquí ahora. Su Espíritu está aquí ahora. Su sanidad está aquí ahora. Su salvación está aquí ahora. Todo lo que nosotros necesitamos, está aquí mismo ahora; el Espíritu Santo está moviéndose sobre el edificio aquí ahora mismo, salvaría a cada pecador, bautizaría a cada creyente, sanaría a cada persona enferma. “Sobre esta roca edificaré Mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. Amén.
¡Oh, vaya! Siento que puedo predicar. Miren, veo que se me está pasando la hora. Tengo una gran línea de oración por delante. Pero, oh, ¿no creen que Dios, revelándose a Sí mismo al corazón humano, la revelación espiritual del Señor Jesucristo? Oremos mientras inclinamos nuestros rostros.

57 Nuestro Padre celestial, mientras pensamos hoy, de ese maravilloso Señor Jesús, cómo vino Él, un sacrificio sangrante, vino el Cordero de Dios, para quitar el pecado del mundo. Cómo es que esos santos del Antiguo Testamento están mirando ahora. Sin nosotros, ellos no son perfectos, por lo que dependen de nosotros para creer la Palabra de Dios.
Yo creo que está escrito en las Escrituras, que si ponen las manos sobre los enfermos, ellos sanarán. Esa es la verdad revelada espiritual de la Palabra de Dios. Yo creo que está inspirada. Y yo la acepto de la misma manera sobre esas bases.
Yo ruego, Padre, que Tú sanes a todas las personas que están aquí esta noche que están enfermas y necesitadas. Concédelo, Señor. Bendice a todos los que no están en el Camino esta noche, que no te conocen, y no tienen esta esperanza en ellos. Todavía no se les ha sido revelado, que Jesús, el Hijo de Dios, los ama y los va a salvar si ellos tan solo lo aceptan y nacen de nuevo. Concédelo, Señor.
Llega al rebelde, el hombre, al caminante, no obstante, nunca ha venido para ser lavado, a separarse por el agua… por el lavamiento del agua por la Palabra. Quizás esta noche, que Tu Espíritu le haya hablado de una manera misteriosa, diciendo: “Hijo de debilidad, ven esta noche. Ven y sé salvo. Yo estoy de pie con los brazos extendidos, listo, dispuesto y esperando salvar a los perdidos, haciendo que los desagradables, sean agradables”. Concédelo, Señor, porque lo pedimos en Su Nombre.

58 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto si hay alguien en el edificio esta noche fuera de Cristo, alzaría la mano y diría: “De alguna u otra manera, Dios, en mi corazón en este momento, estoy creyendo que la historia del Señor Jesús es la verdad. Yo levanto la mano para aceptarlo a Él”. ¿Levantaría su mano a Dios?
Dios le bendiga, jovencito. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, allá, señora, la dama hispana. En otro lado, diga: “Yo…”. Dios le bendiga, jovencita, allá. La señora aquí en la esquina, yo la veo. Dios le bendiga, señor; veo al anciano con su mano levantada. Dios le bendiga, señora, yo la veo, la anciana. Dios bendiga a este hombre, aquí, anciano con su mano levantada. Dios le bendiga, señora, yo la veo aquí arriba. Eso es maravilloso. Arriba en el balcón a la derecha, Dios le bendiga, señor. Dios te bendiga, pequeña dama.
¿Alguien más por el lado derecho? Dios le bendiga, señor; veo su mano. Alguien más: “Ahora yo quiero recibir al Señor Jesús”. Dios les bendiga, muchachos; yo puedo verlos. Dios le bendiga, joven; yo la veo. Atrás en los balcones a la izquierda, rápidamente, la hilera completa de ellos. Sí, Dios le bendiga, a Ud., a Ud., a Ud., a lo largo de allí.
Cuán tiernamente os está llamando,
Llamando, Oh…
¿No vendrá, ahora? Dios le bendiga, señor. ¿Alguien más? ¿Alguien más levante la mano? Dios le bendiga, jovencita; yo la veo. Dios le bendiga, joven; yo lo veo a Ud. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga, señor, y a Ud. hermana. Yo veo su mano.
…Oh, pecadores, venid.
Dios les bendiga, a los dos aquí, y Dios bendiga sus corazones.
Venid a casa, venid a casa.
¿Qué tiene que hacer Ud.? Venir, creyendo y aceptando. Creer. Por la fe Ud. es salvo, eso es por gracia, no por obras, para que nadie se gloríe. Venga, creyendo, acepte. Todo lo que Ud. tiene que hacer es levantar la mano y decir: “Padre, solo acuérdate de mí”. Él lo hará.
Sinceramente, con ternura, Jesús…
Si Él le habla a su corazón, solo levante su mano diciendo: “Señor, soy yo”, mientras están todos orando.
Venid…

59 ¿Se lo ha revelado el Espíritu de Dios esta noche, que el tiempo del fin está cerca? Dios le bendiga, hermano, yo veo su mano. El tiempo del fin está cerca. El mundo científico dice que el fin del mundo está a la vista. Yo no sé exactamente a qué hora.
¿Qué pasaría si cada persona aquí dentro supiera que en la mañana, ni siquiera quedaría una ramita de palmera en la ciudad? Algunos de estos grandes laboratorios aquí soltarían algo de ese átomo, solo grito por todo el mundo, y el grito de la radio, pero es demasiado tarde, no queda más que polvo, en todas partes. Ud. se habrá ido.
Mil años quizás a partir de esta noche, los vientos soplando, aullando a través de un mundo estéril, su lápida puede salir del polvo, su nombre en ella. Pero, ¿dónde está su alma? Recuerde, Ud. estará en algún lado. Hubo un tiempo cuando Ud. no era nada ni estaba en ninguna parte, pero no habrá un tiempo, en que Ud. no será algo o en algún lugar.
Todo lo que Ud. tiene que hacer es rendirse y levantar la mano, decir: “Señor, esta es mi señal para ti. Yo vengo levantando mi mano”. ¿Hay alguien más, antes de orar? Tenemos una gran línea de oración. Dios le bendiga, papá, yo veo su mano. Dios tenga misericordia de Ud., por aquí, hermano. Dios sea misericordioso con Ud., allá atrás, hermano. Allá a mi izquierda, yo veo también sus manos. ¿En algún otro lugar? Dios los bendiga, niños pequeños allá arriba; yo veo a los pequeños que levantaron sus manos.

60 Ustedes saben que un niño pequeño es algo —Dios le está hablando a su pequeño corazón. Dios bendiga al hombre aquí, pequeño hermano hispano con su mano levantada. El anciano, sentado detrás, Dios le bendiga, señor. La paz y el poder le esperan a Ud.; tiene que ser de usted en el preciso momento que lo crea.
Arriba en el balcón, sí, Dios le bendiga allá arriba, yo te veo, cariño. ¿Es alguien…? Dios bendiga a este hombre, sentado aquí. Mi hermano, sobre la base de la Palabra de Dios y la sangre derramada del Señor Jesucristo, desde lo más profundo de su corazón, yo creo que si Ud. tiene sus manos levantadas, Ud. tiene Vida Eterna y no puede perecer, ha llegado a una comprensión completa del Señor Jesucristo como Salvador personal.

61 Usted no puede desear eso. Dios tiene que hacer que eso llegue a usted. Solo piense, alguien está sentado, el Espíritu Santo le dice que este es su tiempo de levantar la mano, ¿y luego Ud. lo rechazaría? Vean, ese es el Espíritu Santo. Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí a menos que el Padre lo traiga, y todo aquel…”. Lo que lo está trayendo, tocando a su puerta, diciendo: “Esto es. Eso es”. Levante su mano ahora y diga…
Y Ud. dice: “Oh, yo no quiero”. ¡Oh, vaya! Entonces es aquel día, Ud. dirá: “Oh, quiero hacerlo”.
Él dirá: “Yo…yo no quiero”. Venga esta noche. No… Miren, amigos, yo no sé cuándo va a venir el Señor Jesús. Pero hay muchos de nosotros sentados aquí esta noche, que el próximo año en esta fecha, nuestros cuerpos podrían estar sepultados aquí en la tumba.
Estas señoritas y jóvenes, sentados aquí esta noche, tal vez hermosos, justo en su juventud; seis semanas a partir de hoy, se estarían deshaciendo y pudriendo, allá en la tumba, tal vez sin Dios, sin Cristo, sin esperanza… muertos y ya en la eternidad, cuando ahora mismo, esta noche, el Espíritu Santo quiere salvarles. ¿No lo recibirán?

62 Sé una cosa: viene un día, tan cierto como que estamos aquí sentados… tenemos que… cuando cada persona que está aquí tendrá que partir. Yo tendré que pararme con Uds. entonces, cuando venga el juicio, y el Espíritu Santo dirá: “¿Qué hiciste esa noche?”.
Yo diré: “Señor, lo mejor que me fue posible, bajo mi ignorancia, traté de predicarles, decirles que la revelación de Dios tenía que venir. Y muchos de ellos levantaron la mano, Padre”. Él conoce a cada uno de Uds., entonces; Él tiene sus nombres escritos. Oh, qué felices serán. Nos abrazaremos, nos regocijaremos, porque Uds. lo han aceptado.
¿Hay alguien más ahora antes de empezar a orar? Muy bien, inclinemos nuestros rostros, ahora, reverentemente y en silencio. Almas están viniendo al Señor. Ahora, allí mismo donde está Ud. sentado, Ud. que levantó la mano y Ud., que tal vez no lo hizo, solo imagine lo que Dios dijo ahora. Él dijo: “El que oye Mis palabras, y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna. No morirá, sino que tiene Vida Eterna, no vendrá a condenación, nunca más”. Usted ha pasado de muerte, Cristo lo está liberando a Ud. en este momento del pecado y la muerte, porque Ud. lo está creyendo. Ud. creyó Su Palabra.

63 Ahora, Padre, en Tus manos encomiendo a cada persona aquí. Aquellos que levantaron sus manos y te han aceptado. Querido Señor, yo sé que desde su corazón, que ellos vienen a Ti sobre la base de la Sangre derramada de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amado Padre, Tu Palabra dice que Tú los aceptarías a ellos. Y yo creo que cada uno de ellos ha sido aceptado ahora. Te agradezco por ellos, Padre, y yo los amo.
Y yo, como Tu siervo, te los entrego a Ti, para que el Espíritu Santo llene su vida y los guíe a través de este viaje, y dales misericordia para el viaje, es lo mejor que les puedes dar, Padre, de Tus abundantes bendiciones celestiales.
Y un día, en una tierra mejor, que pueda encontrarme con cada uno de ellos, salvos, lavados en la Sangre del Cordero. Y nos sentaremos y lo platicaremos todo entonces. Hasta entonces, que Tu Espíritu Santo guíe a cada uno, porque lo pedimos en Su Nombre, amén. Me gusta eso, hermana; siga así. Manténgalo aquí.

64 Hemos oído hablar de una tierra,
En una ribera muy lejana,
¿Cuántos se saben? ¿Alguien se sabe ese canto? Creo que esa es uno de los cantos más hermosos. Yo no puedo cantarlo. Sí que me gusta. Pienso que es un canto hermoso.
Hay una tierra… en un lugar lejano,
Es una ribera muy lejana,
¿Cuántos la saben, ahora? Levanten su mano. ¿Vendría aquí, Hermano Tracy, solo un momento? Dirija ese coro para nosotros, para aquellos que han sido salvos. “Para nunca envejecer”, muy bien.
Hay una tierra hermosa,
En una ribera muy lejana,
Construido por Jesús en lo alto,
Donde nunca moriremos
Es una tierra donde nunca envejeceremos.
Nunca envejecer, nunca envejecer,
En una tierra donde nunca envejeceremos,
Nunca envejecer, nunca envejecer,
En una tierra donde nunca envejeceremos.

65 Vamos a darnos la vuelta y démosle la mano a alguien en… sentado a su lado ahora, y diga: “Alabado sea el Señor, vecino. Estamos muy contentos de que Ud. esté aquí. Dios le bendiga”. Bienvenidos aquellos que levantaron sus manos en el aire para aceptar al Señor Jesús. ¡Oh, vaya, maravilloso!
Oh, ¿no les gusta a Uds. una reunión como esta? Simplemente lo calma a uno, lo hace sentir muy bien, sus corazones… Nada le molesta, nada, solo se siente enamorado de todos. ¿No es eso maravilloso? Solo piense, el Espíritu Santo está aquí ahora, para guiarnos y dirigirnos.
¿Cuántos de Uds. que levantaron sus manos, levantarían sus manos nuevamente y afirmarían, al decir esto: “Oh, yo me siento mucho mejor ahora?”. Levanten sus manos. Oh, simplemente me encanta. Digamos: “Alabado sea el Señor por siempre”. Eso es maravilloso.
Ahora, seguramente Él sanará a nuestros enfermos y afligidos esta noche, ¿no es así? Ahora es el momento de comenzar la línea de oración. Ahora, veamos, yo tengo un pequeño boleto aquí. Ahora, con la línea de oración, veremos cuántos podemos alinear aquí. Ahora, quién tiene las tarjetas de oración número A, pasen todos con la letra A. Esas fueron las primeras que se repartieron. ¿Los que tienen la letra A se alinearían aquí primero entonces? Las tarjetas de oración A se forman aquí a la derecha. Muy bien, quizá tal vez si Uds. se acercan a la pared, dice el muchacho; pasen por aquí; sería mejor. Aquellos con la tarjeta de oración A.

66 Ahora, si traemos a los ministros aquí, como ujieres… o, los ujieres, más bien, bajaremos y formaremos a los que tienen las tarjetas de oración. Solo los que tienen la tarjeta de oración con la letra “A” primero, luego llegaremos a los demás como nos sea posible.
¡Oh, vaya! Vamos a cantar ese canto, ¿lo cantamos juntos? Ahora, adelante.
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed,
Solo creed…
Les diré qué hacer (Algunos de estos casos de sillas de ruedas ni siquiera tienen tarjetas de oración): Si Uds. dejan los casos de las camillas y sillas de ruedas aquí mientras yo llamo al próximo número, yo bajaré y oraré por ellos aquí, ya sea que tengan tarjetas o no, todas las camillas y sillas de ruedas, aquí mismo. Y no tendrán que subirlos a la plataforma. Justo por aquí. Los paralíticos y demás que no pueden venir a la plataforma, que se queden aquí y nosotros…

67 Ahora, ¿tenemos las personas con la tarjeta de oración con la letra A alineadas contra la pared? Justo allá, amigos, si Ud. se acomoda de esa manera para que puedan llegar a ellos. Ahora, mientras los están formando, quiero preguntarles algo. ¿Cuántos creen que Jesucristo hizo estas declaraciones: “Estas señales seguirán a los que creen; en Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán en lenguas, tomarán serpientes, beberán cosas mortíferas, no los dañará; y pondrán sus manos sobre los enfermos, y sanarán?”. ¿Es esa la Escritura? Muy bien.

68 Ahora, nosotros creemos entonces, si oramos la oración de fe y le pedimos a Dios, Dios está obligado a Su Palabra, ¿no es así? Él está obligado a Su Palabra. Ahora, haciendo esto esta noche, amigos, porque tengo gente que incluso… Esa es la cosa más lamentable…
Mientras ellos están haciendo fila, quiero contarles una cosita. El hermano Moore aquí, estuvo conmigo en Finlandia no hace mucho tiempo. Yo vi a una niñita; ellos me estaban llevando con soldados. Había habido un muchachito resucitado de los muertos. Yo les conté todo al respecto aquí en Phoenix antes de que sucediera, dos años antes de que eso sucediera, que eso iba a suceder.
Y este niñito había resucitado de la muerte. Y les conté que ellos estaban parados de arriba abajo por las calles. Y uno ni siquiera podía acercarse alrededor del lugar. Y unos soldados me estaban trayendo. Yo atravesé por un viejo dormitorio de un lugar allí, entré al edificio. Ellos ya estaban cantando para que yo…

69 Y allí salió una pequeña niña finlandesa. Ella tenía un aparato ortopédico en su pierna, porque no podía mover la pierna. Y era una cosa grande a su alrededor, y un cinturón en ella, enganchado en el dedo de su pie. Y la forma en que se movía con sus dos muletas, ella las estiraba y jalaba su pequeño hombro y esa correa subía el pie, entonces ella no tenía uso de esa extremidad, así que el aparato ortopédico alrededor de ella la sostenía, y ella caminaba de esa manera. Pobre pequeñita harapienta, su pequeña falda colgando deshilachada, su pequeño cabello todo cortado. Y me vine a dar cuenta que ella era una pequeña huérfana finlandesa de guerra; su madre y su padre habían sido asesinados en la guerra.
Y cuando ella salió del dormitorio de damas allí, ella miró y pensó que había hecho algo mal. La niña inclinó su pequeña cabeza y miró hacia arriba a través de ese cabellito desaliñado. Yo pensé: esa pequeñita quiere venir a mí. Y yo me quedé allí un momentito, y los soldados trataron de empujarme para que avanzara. Yo solo me quedé allí. Y yo no podía hablar con ellos, porque todos eran finlandeses.

70 Y esa niñita, yo sabía que ella quería venir. Así que yo la miré y le hice señas de esta manera. Y ella se acercó, con estas pequeñas muletas debajo del brazo, (su fotografía está en el libro) y entonces ella comenzó a extender sus pequeñas muletas. Y yo solo dejé que esa niña viniera y solo me quedé allí y ella vino de esta manera, hasta que llegó donde yo estaba. Y ella se inclinó, y tomó mi saco y besó el bolsillo de mi saco. Ella retrocedió con estas pequeñas muletas y extendió su pequeña falda y dijo: “Kiitos”. Eso significa “gracias”, ¿ven? de esa manera.
Ella levantó la vista, sus pequeños labios temblaban así, las lágrimas corrían por sus pequeños ojos azul claro y ella dijo: “Kiitos”. ¡Oh, vaya!, mi corazón casi se rompe. Y yo miré y pensé… Yo dije: “Dios te bendiga, cariño. Tú no puedes oír lo que estoy diciendo, pero que Él sane tu cuerpecito”. Y al levantar la vista de esa manera… Ahora, su respeto, no a mí, sino a Dios…

71 Miren, Uds. solo pueden acercarse a Dios a través… Bueno, ellos lo abordaron a través de la serpiente de bronce. Ellos lo abordaron a través de los profetas. Ellos lo abordaron a través de los apóstoles. Ellos lo abordaron través de predicadores y (¿Ven?) a través de un instrumento.
Entonces, esa niñita, mientras yo la estaba mirando, tratando de hablar con ella, yo miré y vi una visión que venía acercándose. Y allí la niña estaba sin el aparato ortopédico ni nada, caminando.
Ahora, yo no podía hacérselo saber; no podía decírselo a ella. Y los soldados me empujaron para que avanzara, y el Hermano Baxter vino por mí. Ud. estuvo allí, yo creo, esa noche, hermano Moore. Y cuando nos fuimos al estrado… y así que comenzamos a orar por los enfermos y el Espíritu Santo le hablaba a la gente allí adentro, ni siquiera podía hablar su idioma… Les decía quiénes eran ellos, de dónde eran, lo que estaba mal, solo unas dos o tres cosas como esas, y ellos simplemente amontonaban aparatos ortopédicos, muletas y cosas, y se iban caminando. Solo creyentes simples.

72 Entonces ellos comenzaron a sacarme de la línea; yo dije: “Déjenme tener unos cuantos más”. Y por la providencia de Dios, esa niña fue la siguiente en subir a la plataforma. Y cuando ella vino, le dije a la Sra. Isaacson, la intérprete: “Ahora, solamente diga lo que yo digo”. Y yo dije: “Cariño, Dios recompensó tu fe allá afuera. Él te sanó allá afuera. Ve para allá y diles que te quiten el aparato ortopédico. Regresa y muéstranos”.
Yo comencé a orar por otro. En unos pocos minutos, cuando el hombre le quitó el aparato ortopédico, y el zapato grande y todos estos aparatos ortopédicos, aquí venía ella cruzando la plataforma, corriendo tan fuerte como podía, con el aparato ortopédico sobre su cabeza, simplemente regocijándose.
¿Por qué? ¿La sané yo? No señor. ¿Qué la sanó? Su reverencia y la manera en la que se acercó a la Palabra de Dios, eso fue exactamente, ¿ven? Si yo hubiera sido el hipócrita más grande del mundo, Dios habría honrado la fe de esa niña de todos modos. Pero ella había visto tantas cosas hechas, la pobrecita, que ella creía que si podía acercarse tanto a uno, que sería hecho.

73 Miren, Ud. dice: “¿Es eso Escritura, predicador?”. Sí, señor. Yo recuerdo que en la Biblia se pusieron a la sombra de un pescador. Y con tan solo su sombra pasando sobre ellos, porque él era el siervo de Dios. Él se paró justo en la audiencia y le dijo a Ananías y Safira, y así sucesivamente, y ellos sabían que él era el siervo de Dios. Y solo la sombra de ese apóstol pasó por encima de ellos, cada uno quedó sano. ¿Es correcto eso? Ciertamente son las Escrituras.

74 Ahora, mientras estamos oramos ahora, a cada uno de ustedes ahora, si Uds. cruzan la plataforma… Por supuesto, Uds. saben que yo no puedo tomarme diez, quince minutos con una persona, voy a orar lo que pueda, mi querido hermano. Solo piense: ¿Qué si esa fuera mi madre parada allí? ¿Qué si fuera mi esposa? ¿Y si fuera mi bebé? ¿Qué pasaría si es mi hermano o mi padre? Quiero alguien sea muy sincero al respecto.
Y es la madre de alguien, y el padre y la esposa, y así sucesivamente. Es de alguien y Dios me hará igual de responsable, ¿ven? Entonces tiene que ser con mucha reverencia y sinceridad. Entonces, lo único que yo puedo hacer, amigos, tomar solo uno a la vez, de manera individual aquí…
Él podría decirles la razón del porqué o algo así, pero… Haga su confesión ahora. Dígale a Dios que Ud. hará todo, que vivirá para Él, y que cuando Él venga aquí, Ud. manifestará lo que Él dijo sobre “pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán”. Y cuando Ud. lo haga, tan pronto como…
Ahora, escuchen, cada uno, cuando pasen por aquí, no porque… Este es solo un lugar de contacto para Uds. Cuando Ud. se vaya de aquí, baje y diga: “Gracias, Señor Jesús; queda resuelto para siempre”. Créalo en su corazón, pase. No venga a tocar un tótem o algo así, sino venga creyendo sobre la base de la Palabra de Dios, que Ud. lo ha aceptado. Y yo estoy imponiéndoles las manos a Uds. sobre la base de la Palabra de Dios, que Él dijo que lo hiciera. Entonces Ud. tiene que sanar, ¿no es así? si Ud. cree.

75 Ahora, tarjeta de oración… La siguiente es E. ¿Cuántos tienen la tarjeta de oración con la letra E? Levante su mano. Ahora, vaya… o, regrese y dé la vuelta y fórmese aquí. Las tarjetas de oración con la letra E. Y mientras Ud. sube allí, vamos todos a… Venga aquí, Hermano Tracy y cante “Sólo creed”. Yo quiero orar por los casos de las camillas y así sucesivamente.
Digamos: “Gracias al Señor”. Miren a la gente de las sillas de ruedas. No hay en las sillas de ruedas gente que no se esté levantando ahora mismo. Los lisiados… Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, todos. Cada silla de ruedas vacía, excepto uno sentado aquí mismo. Hermano, crea con todo su corazón, Ud. también puede levantarse, si solamente lo cree, muy bien. Traigan a los enfermos y afligidos, ahora. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, todos. Solo manténganse con las manos en alto, orando durante unos minutos mientras estas personas pasan por la línea. Oren para que ellos sean sanados. Vengan, personas, y solamente oren en este momento.

76 En el Nombre del Señor Jesús… (Hermano Tracy, póngase al micrófono allí). Dios, sé misericordioso con nuestra hermana y sánala. Dios, bendice a nuestra hermana y sánala, Padre, en el Nombre del Señor Jesús. Dios le bendiga.
Pondrán sus manos sobre los enfermos, y sanarán. Solo crean, todos. Jesús está aquí.
Muy bien. Las tarjetas de oración número P, P y M, pasen de este lado. Los ujieres harán… Por cierto, amigos, yo nunca había visto a tantos, maravilloso. Las visiones se están abriendo ahora mismo aquí. La gente está sanando. Esto es maravilloso. Continúe en el…. P y M, las siguientes tarjetas de oración, por este lado.
Ahora, si Uds. quieren sentarse, pueden hacerlo, lo que Uds. quieran hacer. Solamente sigan orando. Solo sigan orando mientras la gente viene.
Levantemos nuestras manos al Señor Jesús. Oh Dios, Padre Celestial, te agradecemos por este gran derramamiento del Espíritu Santo. La unción del Espíritu que viene, bendiciendo a la gente, al ver sus rostros iluminarse con la gloria de Dios. Y ahora, Señor, si hay más enfermos en este edificio, condenamos todas las enfermedades. Por nuestro Dios, estamos agradecidos de que se hayan vaciado las sillas de ruedas. Yo oro, Dios, que ellos nunca tengan que usarlas otra vez. Que regresen mañana por la noche, caminando, regocijándose y alabando a Dios, en el Nombre de Jesucristo.

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