S.287 55-0227E  La Sanidad De La Hija de Jairo 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Sanidad De La Hija de Jairo

Phoenix, Arizona, E.U.A.

55-0227E

1 Buenas tardes, amigos. Estoy feliz de estar de regreso aquí en el auditorio en esta noche, en el servicio del Señor Jesús. Y ahora, solo estoy un poquito cansado, hoy prediqué dos veces, fuerte, y solo estoy un poquito agotado. Hace unos momentos le estaba diciendo a algunos de mis hermanos, sobre la predicación de esta tarde que no me considero un predicador, pero espero que Uds. capten lo que quise decir, que yo soy un gran creyente de la sangre.

2 Pienso que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados. Y yo solo no puedo enfatizar eso lo suficiente. Y mis- mis motivos en esta tarde, hablando sobre el Cordero, fue el cordero bajo la antigua ley del sacrificio, pensé mejor en arreglar eso un poquito, no en arreglarlo sino más bien sencillamente explicarlo para que lo puedan ver, así no sería mal entendido, que bajo la antigua ley, cuando un cordero, una ofrenda de holocausto era hecho, y el cordero moría, el inocente sustituía la culpa del pecador, y la vida que salía de la célula de la sangre del cordero no regresaba al hombre.
Entonces él salía de la iglesia, el lugar santo con el mismo deseo que tenía de pecar que cuando entró. La única cosa que él tenía era una respuesta de una buena conciencia porque él sabía que una víctima inocente había muerto por la culpa de sus pecados. Más la vida del cordero, fuera de la célula sanguínea del cordero, no podía regresar al ser humano. ¿Ahora lo entienden?

3 Más cuando Cristo murió, la vida que estaba en la sangre de Cristo regresa al ser humano como el bautismo del Espíritu Santo, poniendo al creyente en una relación con Dios después que él ha sido lavado a través de la ofrenda de la sangre de Jesucristo. ¿Entienden lo que quiero decir? Ahora fíjese, vamos a traerlo a un lugarcito para que lo puedan ver.
Cada pequeña célula en el cuerpo humano, y cada cuerpo comienzan primero con un pequeño germen. Y el germen proviene del sexo masculino, no importa si es de una mosca; es lo mismo, este proviene del sexo masculino, ese pequeño germen de vida. Y aquel pequeño germen de vida que estaba en el cordero primero tuvo que ser un espíritu antes de llegar a ser un germen. Y es con eso que estamos tratando, como por ejemplo, la enfermedad.

4 Un cáncer, ¿qué es? Un germen. ¿Qué es un tumor? Un germen. ¿Qué es la tuberculosis? Un germen. Todas esas enfermedades son gérmenes llamados: cáncer, tumor, tuberculosis. Esos son términos médicos, pero estos son demonios en la línea de la Escritura. Ellos son atormentadores que entran en el cuerpo para acortar sus días sobre la tierra.
Fíjese, Dios no tiene la intención de que ellos estén allí, Él no los quiere allí, más satanás, el peor enemigo de Dios y el hombre, es él que los pone allí. Ellos son pequeños diablillos, demonios. Pregúntele al doctor la razón por la que comienza un cáncer. Pregúntele de donde proviene un tumor.

5 Cuando me entrevistaron los hermanos Mayo hace algunos años, yo les pregunté, dije: “¿Es este el comienzo de un germen?”
“Sí”.
Dije: “¿No es un germen con vida?”
“Sí”.
Dije: “Doctor, ¿de dónde proviene esa vida?”
Dijo: “Nadie lo sabe”.
Es un demonio. Correcto. Eso es lo que es, es una vida. Ahora, recuerden, el diablo no puede crear, pero el diablo puede tomar algo y pervertir lo que Dios ha creado. ¿Entienden? Pervertir. Fíjese, esa fue una vida que ha sido pervertida proveniente de un germen de vida a un germen de muerte. Eso es lo que le hace el diablo a la vida suya, él la puede pervertir en incredulidad, y Ud. morirá en sus pecados y no puede venir a Cristo. Si Ud. le permitiera a Dios, Él santificará ese espíritu o le dará un espíritu santificado, el Espíritu Santo, y Ud. pasará de muerte a vida. ¿Ven?

6 Ahora, aquel pequeño germen que estaba en el animal que comenzó, un pequeño germen… haciéndolo… por supuesto hay billones de ellos, pequeñas células, pero aquella pequeña célula siendo rota, hace salir la vida del animal.
Pero la vida no podía… Fíjese, aquello respondía a una buena conciencia hacia Dios, más no podía regresar al creyente. Su conciencia era la misma cuando él entró allí, él solo sabía que había hecho lo que Dios le dijo que hiciera. Pero la vida que estaba en el cordero, cordero el animal, no podía regresar al ser humano porque esa era la vida de un animal.
Más cuando la célula sanguínea de Jesucristo se rompió, y en aquella célula de sangre estaba el Espíritu de Dios. Porque el Espíritu hizo sombra sobre una virgen, no conociendo ningún varón de la tierra, el Espíritu Santo hizo sombra sobre ella, y se creó sobre Sí mismo, el Espíritu Santo entró en el vientre de esta virgen y creó una célula de sangre.
Y luego cuando aquella célula de sangre se rompió en el Calvario, libertando al Espíritu, por medio de la ofrenda de la sangre del Señor, el creyente vuelve a entrar por medio de la sangre de Jesucristo. Y el Cordero que murió, el Espíritu que salió del Cordero, regresa otra vez al creyente, y llega a ser un hijo de Dios, por medio de la ofrenda de la sangre de Jesucristo, ¿ahora lo captan? Amén. El Señor les bendiga.

7 Yo no hablo muy bien, soy muy lento, y predico donde estos predicadores del Evangelio completo predican tan fuerte que hasta los podría oír sin un micrófono. Y mi vocecita tan baja, y mi antigua, lenta manera Bautista, no deja que vaya tan rápido como ellos, yo solo intento ser claro, ¿ven? porque yo… lo que estaba procurando hacer llegar a Uds.
Ahora, siendo que el domingo en la noche; veo aquí y allá en la audiencia, a un Indio. Me pregunto si hay Indios aquí que eran la reservación de ayer, ¿podrían levantar sus manos? Algún Indio de la reservación de ayer, ¿podrían levantar sus manos? Sí, hay algunos por allá atrás. Bueno, Alabado sea Dios, veo que pueden entender Inglés.

8 Deseo expresarles, mis hermanas y hermanos Indios en el Señor Jesús, que- que… he sido un predicador por veintitrés años y he tenido miles de avivamientos. Y por la gracia de Dios, un millón de almas han sido guiadas directo a Cristo en nuestras reuniones. Pero nunca había tenido una reunión en el continente Americano que produjera los resultados espirituales como ocurrió ayer en esa reunión con los Indios. Nunca lo había visto en mi vida, entre aquel pueblo, pobre, algo abatido… Allí es donde Dios…
Ud. sabe que en algún momento tiene que meterse en problemas para darse cuenta que Ud. necesita a Dios. Cuando Ud. lo tiene todo, no pareciera que Ud. lo necesitará a Él; solo cuando Ud. se está muriendo, espera que Él le dé un lugar en el cielo. Pero aquellos pobres Indios, los reales y genuinos, ciento por ciento Americanos, son los que estaban muy necesitados ayer, y el Señor Jesús les visitó con la más grande unción del Espíritu Santo que haya tenido una línea de oración en Norte América. Dios les bendiga y les guarde a todos Uds.
Y escuchen esto, mi hermana y hermano Indio, Uds. se darán cuenta que en los días venideros (supongo que ya lo saben.) Se hicieron muchas cosas ayer que recordarán siempre mientras vivan, Ud. vea si eso no es correcto.

9 Algunos de los hermanos me estaban diciendo alrededor de treinta o treinta y cinco visiones. Eso es diez veces más de lo que yo puedo obtener aquí. Yo me arrodillé y oré por unas trecientas personas, aparte de los que vinieron en carros después que terminó el servicio. Tan feliz por ello. Mi corazón verdaderamente se movió y se emocionó.
Y yo sé que Uds. los blancos aquí en la reunión, y los Hispanos, y demás, como conciudadanos del reino con estos Indios. ¿No están Uds. felices que el Señor Jesucristo los visitó con un gran derramamiento?

10 Y todo el que me conoce sabe que a mi gusta la cacería. Y el Sr. Mcnally, tal vez esté en la audiencia ahora mismo, es un amigo, un amigo mío muy querido, él siempre quiere llevarme de cacería. Y habíamos planificado ir de cacería el sábado porque era un día libre, pero Dios habló a mi corazón y dijo: “Ve donde los Indios”. Y estoy tan contento que fui allá. Agradezco mucho al Sr. Mcnally. Estoy tan contento que el Señor me haya llevado allá a la reservación India. Y hermano Mcnally, Dios bendiga su corazón, Ud. y yo iremos de cacería en alguna otra ocasión, pero ayer yo estaba cazando almas para el Señor Jesús.
Ahora, esta noche no tomaremos mucho tiempo. Solo leeremos alguna Escritura, y entraremos directo a la Palabra y a la línea de oración, y yo… Tal vez el hermano Moore, o el hermano Brown, el hermano Ballard aquí, algunos de ellos, probablemente me ayuden a predicar algunos de estos días… Vamos directo de esta reunión a otra reunión de cinco días, y luego de esa reunión a una de diez días, sencillamente continuamos y… Con la ayuda de Dios.

11 Ahora, veo a muchos de pie sobre las escaleras y el pasillo y demás, y por los alrededores del edificio. Lamentamos que tenga que estar de pie, pero oraremos al Señor para que el Señor haga algo para recompensarles unas mil veces por venir a la reunión. Dios bendiga a cada uno de Uds.
Ahora, inclinemos nuestros rostros por un momento, para una palabra de oración. ¿Cuántos levantarán sus manos y dirán: “Hermano Branham, recuérdeme en su oración a medida que Ud. ora?” ¿Levantarían sus manos para que el Señor las vea? Dios les bendiga. Por todo lugar, eso está muy bien. Él ve cada mano levantada.

12 Nuestro Padre celestial, mientras venimos sobre los terrenos de la sangre derramada de Jesús, Oh, Dios, en esta noche danos la visión, de ver lo que fue. Cuando las venas de Emmanuel fueron arrancadas y sacada la célula de sangre del moribundo Cordero de Dios. A través de allí, atraviesa el pecado, rompiendo la célula de sangre, liberando la vida interna, para que ahora el adorador venga ante Dios, que venga por medio del derramamiento de la sangre inocente del Cordero de Dios, entrando en Zoe, la propia vida de Dios, llegando entonces a ser hijo e hija de Dios, sobre la base de la sangre derramada.
Por lo tanto proseguimos hacia adelante para continuar en la obra de reconciliación por la que Cristo murió en el Calvario, enseñando a los pecadores que pueden reconciliarse con Dios por medio del derramamiento de Su sangre. Y que por Sus llagas que estaban incluidas en esta maravillosa expiación, que el mismo Espíritu Santo está aquí fuera de la célula de sangre, para dar testimonio que eso es la verdad y que: “Por sus llagas fuimos curados”. Oh, cuánto Te agradecemos Padre.
Ahora, Tú viste las manos levantadas de este pueblo. Tú sabes cuáles son las necesidades que tienen y el deseo de su corazón. Te ruego, Padre Dios, que le concedas a cada uno una bendición especial en esta noche: La vida eterna. Sana a todos los enfermos y afligidos, llama nuevamente a los descarriados. Recibe Tú mismo la gloria, a medida que nos presentamos como vasos vacíos para que el Espíritu Santo nos llene y nos ponga al servicio de Dios.
Esto lo presentamos ante Ti, en el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén.

13 Ahora, solo por unos momentos, al aproximarnos a Dios sobre el fundamento de Su Palabra. Si el ingeniero tal vez, si tuviera una buena idea para ajustar esto aquí un poquito, porque con más personas hace que se corte el volumen.
En el Libro de San Lucas, el capítulo 8, comenzando con el verso 50. Así está bien, ingeniero, o quienquiera que lo esté haciendo. ¿Me oyen bien todos, allá atrás? Así está bien. Allá arriba en los balcones, pueden… Está bien. Muy bien.
Ahora, escuchen atentamente por unos momentos.
“Oyendo Jesús, respondió: No temas; cree solamente y será salva.”
Ahora, que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.

14 En esta noche estamos hablando de un milagro que ocurrió en la Biblia. Y al fijarme ahora, hablando de los milagros, mirando aquí abajo veo a un muchachito sentado aquí, una víctima del polio, con aparatos en sus extremidades. Dios conceda que este niño vuelva a caminar sin sus aparatos.
Aquí yacen catres, y un par de sillas de ruedas aquí en esta noche, dos o tres de ellas. Oramos que Dios hará que se desocupen esta noche. Solo crean, mis queridos amigos amados.
Ahora, recuerden, yo no los pudiera sanar, no tengo nada con qué sanar. Pero Dios, tal vez sea el Único que les pueda sanar. No sé cuáles sean sus problemas, pero sin duda que si Dios descendiera en la Palabra, y luego descendiera en el Espíritu y les probara a Uds. que Él está aquí en el mismo principio en el que estamos predicando, que el Espíritu Santo está aquí, y Él vendrá y demostrará a Ud. que es el mismo, y le probará por la Biblia que Jesús murió para que Ud. pueda ser sano, acéptelo.
Solo créalo con todo su corazón. No hace ninguna diferencia cómo Ud. se sienta, solo cuando baja a su corazón, Ud. sabe que va a mejorar (no tenga miedo), salga de allí. Ese es Dios hablándole.

15 Es allí donde sale la vida del animal…o, no el animal, sino sale del Hijo de Dios, regresando, testificando a su corazón que Él ha aceptado su fe en la gloria, y Ud. va a mejorar.
Fíjese, estamos hablando de un milagro que aconteció en el Nuevo Testamento, la sanidad de la hija de Jairo, un pequeño sacerdote del templo. Maravillosa lección si tuviéramos el tiempo de hablar de ello un momento.
Justo previo a este capítulo, hallamos allí un lugar donde el Hijo de Dios pasó mucho tiempo en oración. Y si Jesús pasó mucho tiempo en la oración para permanecer en el compañerismo con el Espíritu que estaba en Él, ¿cuánto más Ud. y yo tenemos que estar en oración? Mucho tiempo en oración. Si Ud. solo supiera lo que significa el tiempo en oración. Algunas veces cuando Ud. está en oración, Dios cambia el destino completo de las distintas cosas que van a suceder. ¿Creen eso? Tal vez algo que esté a punto de suceder y su oración podría cambiar toda la situación.
Bien, Ud. dice: “Si Dios sabe que eso va acontecer, ¿qué haría mi oración?”

16 Recuerden cuando Él se paró allí mirando hacia la cosecha, y Él dijo… Él era el Señor de la cosecha. Él dijo: “La mies es mucha, pero los obreros son pocos, rogad al Señor de la mies para que Él envíe obreros a Su mies.” En otras palabras, “Rogad a Mí para que Yo envíe obreros a Mi mies, porque Les estoy diciendo que hay necesidad de tal cosa”.
Pero parte de ella yace en los seres humanos. ¿Creen eso? El reino de Dios yace dentro del ser humano.
Ahora note, Jesús dijo en una parte: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”. La vid no puede llevar frutos; los pámpanos en la vid llevan fruto. Dios no puede llevar frutos de Sí mismo, lo tiene que llevar la iglesia, ¿es correcto? Tiene que tomarlos a Uds. los pámpanos para llevar frutos. Y cuando Uds. los pámpanos están rendidos a la vid, entonces vienen los frutos. ¿Entienden lo que quiero decir? Dios quiere sus manos; Él quiere los ojos de Uds.; Él quiere su lengua; quiere sus labios, quiere sus oídos, quiere sus manos y sus pies, para que Él pueda traer frutos a través de Ud.

17 Fíjese, Jesús pasó mucho tiempo en oración. Un día allá Él dijo a Sus discípulos, Él dijo: “Ahora, crucen al otro lado”. Él los despachó lejos mientras subió al monte para orar. Mientras Él estaba allí solo, realmente… venía una tormenta. Yo creo, no sé, pero yo creo que si yo hubiese sido los discípulos, yo hubiese dicho: “Yo sé que Él nos dijo que fuéramos, pero yo creo que voy a esperar a que Él venga y vayamos”. Yo hubiese preferido que Él estuviera en esos casos, ¿Ud. no?
Así que Lo vemos aquí subiendo a la montaña para orar. Los discípulos salieron hacia el mar y tomaron sus remos, y su pequeña barca salió a navegar a los lejos, ellos comenzaron a remar al cruzar al otro lado donde Jesús se encontró con ellos, del otro lado.
Yendo entonces en la ausencia del Espíritu Santo, o Cristo entonces, en forma visible, comenzó el problema en el camino. Y normalmente, si Ud. comienza en alguna parte sin Cristo, los problemas están en camino. Sencillamente tan pronto como el diablo lo ve a Ud. fuera del compañerismo con Cristo, justo allí se va a disponer a ponérsela difícil lo más que pueda. Tan pronto él lo ve a Ud. alejarse de la oración, alejarse de la consagración, satanás lo atrapará justo allí si él puede.

18 Ud. sabe es… Una noche cuando Billy Paul, aquí, mi muchacho, él era pequeñito, un niñito, y vivíamos en una cabañita de dos habitaciones. Y mi esposa había puesto esa cera sobre el linóleo, en el piso, y el piso estaba muy resbaloso, y teníamos un viejo balde afuera en la otra habitación, en la cocina, tenía dos habitaciones, y estábamos durmiendo en la habitación del frente, y la siguiente habitación era la cocina. Y el balde de agua estaba puesto allá afuera, el cazo. Y así que él se levantó y dijo: “¿Papi?”
Yo dije “¿Qué?” un pequeñín, un muchachito.
Y él dijo: “Quiero beber agua”.
Y yo dije: “Bueno”, oh, yo estaba tan cansado, y ¡vaya! Yo caminé a través…rondando. Y dije: “Querido, ¿podrías ir hasta allá y buscar de beber? Está justo dentro de la puerta”.
Y él dijo: “Papi ven, ve conmigo”.
Y yo dije: “Oh, allí no hay nada que pueda hacerte daño, cariño; solo ve dentro de la puerta”.
Y él dijo: “Papi, tengo miedo de ir, a menos que tu vayas conmigo”.
Pensé: Pobre muchachito. Es correcto. “Dios, también tengo miedo de ir, a menos que Tú vayas conmigo. Padre, yo sé que todo está bien. Tú has ordenado ministros para ir a predicar el Evangelio, pero si Tú no vas conmigo, yo tengo temor. Tú ven y ve conmigo”.

19 Entonces me levanté, y sentí cerca, lo agarré por la mano. Comenzamos a andar por la habitación, y apenas comenzamos a andar por la habitación, ella tenía uno de esos tapetitos justo allí, y el muchachito se resbaló, y habría caído de frente si no lo hubiese sostenido de su mano. Y lo sostuve hacia arriba, así, para evitar que se golpeara justo en el rostro. Pensé: “En verdad, Dios, es correcto. Solo sostén mi mano en estos lugares resbaladizos, tenebrosos y demás, mientras estoy buscando el agua de vida. Tú solo sostén mi mano a medida que avanzo”.

20 Jesús y ellos subieron…quiero decir, los discípulos se alejaron sin Cristo. Jesús subió solo a la montaña para orar. Había una batalla que pelear justo al otro lado. Él siendo el Rey de todos los profetas, el Hijo de Dios, nacido de una virgen, sabiendo lo que el Padre Le haría hacer. Él sabía, sintió la presión de aquella batalla que venía. Así que Él subió solo a la montaña, para orar. Esa es la manera.
Y mientras Él oraba, bajó la mirada hacia el mar, mientras el sol bajaba, los vientos estaban en contra, y la pequeña vieja barca estaba dando vueltas y girando alrededor, casi a punto de hundirse. Ellos estaban asustados. La pequeña vieja barca llenándose. Ellos remaban con todo lo que tenían.
Y resultó que al mirar, a lo largo de la oscuridad, aquí venía un hombre, caminando sobre las aguas, pasando junto de ellos. Él podía pasar por todo aquello. Así que aquí viene Él caminando pasando junto de ellos, y ellos se asustaron, y pensaron que habían visto a un espíritu o algo, lo que diríamos hoy en día, algo como espeluznante. Aquí viene un hombre caminando sobre el agua, caminando al lado de ellos, y ellos se asustaron y se perturbaron. Este es el punto: Ellos tenía miedo de la única cosa que les podía ayudar.

21 Y hoy en día es de esa manera. Cuando Dios desciende en el Espíritu Santo chapado a la antigua, un avivamiento enviado por Dios, la gente es nacida de nuevo del Espíritu de Dios, y la gente está siendo sanada, señales y maravillas, el Espíritu Santo entra y se mueve entre la audiencia, muestra señales sobrenaturales, la gente sale y dice: “Ah, eso no es para mí. Eso es telepatía mental, eso es el diablo. Tengo miedo de eso”. La única cosa que los puede ayudar, llegan a tener miedo de ello.
Entonces Jesús dijo: “No temáis. Yo soy”.
Ud. Solo abra su corazón en esta noche, cuando Él comience a moverse en la audiencia, y vea si Él no dice: “No temáis, Yo soy. Yo soy tu Salvador. Vengo para sanarte. Solo créelo, y haré que hable con Ud.” Amén. ¿Lo ven? Solo créalo, solamente crea es lo único que tiene que hacer.
Fíjese, Lo vemos cruzando las aguas, acababa de salir del otro lado donde un gran avivamiento habría acontecido en Gadara. Pero a pesar de acontecer un avivamiento… la gente no quiso el avivamiento. Vean, si Ud. no quiere a Cristo, Él no lo presionará a Él hacia Ud., evidentemente que Él no lo hará. Ud. primero tiene que anhelarlo a Él.
Bienaventurados los que… tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados.
Eso es todo. ¡Cuando tengan hambre! Aun es una bendición tener hambre y sed de justicia.

22 Ahora, fíjese lo que Él hizo. Él cruzó aquel mar entero para pasar al otro lado, para salvar a un hombre que verdaderamente lo estaba anhelando a Él venir, y él era un maniático de Gadara. El maniático corría, siendo que estaba poseído por demonios, aquí venían los predicadores allá afuera mirándolo a Él. Dijeron: “No queremos tal cosa por aquí cerca, expulsando demonios. Pues, eso nos costará toda una manada de cerdos. No podemos tener ningún avivamiento”.
Pues, ellos se sintieron más en casa con los demonios y cerdos que con Jesús. Correcto. Pues, ellos querían a sus cerdos. Ellos no estaban apreciando aquel hombre que había sido libertado del poder del diablo.
Saben, aquel hombre cuando él recuperó su sano juicio y quería seguir a Jesús, Jesús le dijo que regresara a la ciudad y testificara. Cuando yo llegue a la gloria, quiero ver cuánta presión tuvo su testimonio sobre los cerdos criándose en Gadara desde aquel entonces.

23 Allí había un maniático, Él lo reconoció inmediatamente, un endemoniado. Y los demonios gritaron diciéndole: “Sabemos quién eres Tú. ¿Por qué vienes a atormentarnos?”
Jesús dijo: “Callad, y salgan de él”.
Y ellos dijeron: “Si salimos, ¿no os dejaras ir allá a la manada de cerdos?”
Él dijo: “Con mucho gusto, vayan”.
Y los cerdos se precipitaron al rio y se ahogaron, eran como dos mil, y la gente salió y dijo: “Oh, ¡vaya! Si eso nos va a costar tanto, no podemos tener la reunión”.

24 Así que, todos los predicadores y ellos allá se levantaron, diciendo: “Ahora, Tú solo vete de nuestro país, de un lado a otro. No queremos nada de eso por aquí, eso es muy misterioso, eso es espeluznante. No queremos eso, mejor nos quedamos aquí con nuestros sacerdotes que nos enseñan, y demás, no queremos eso. Eso no es lo que queremos. Pensamos que sería diferente de aquello”.
Saben, las cosas no cambian mucho cuando los tiempos avanzan, especialmente en aquella esfera. Ellos no lo quieren. Mientras tantos avivamientos han sido predicados por todo el país, debería ser un gran Aleluya del este al occidente, y de norte a sur. Correcto. Pero la gente no lo quiere. Uds. lo quieren. Uds. lo hacen. Son hijos de Dios, sinceros de corazón. Uds. lo anhelan. Pero fíjense que pequeña pizca son Uds. delante de millones, ¿ven? Sí. Legión quería el avivamiento, él estaba listo, pero el resto de ellos no lo anhelaban.

25 Jesús, cuando cruzó al otro lado, entre los arbustos al otro lado, allí estaba una mujer que tenía un flujo de sangre. Había vendido todo lo que tenía, gastó todo su ingreso con los médicos. Sin duda que los médicos la habían recetado por muchos años, pero todos sus ingresos se había gastado, y ella no se mejoraba, cada vez se ponía peor.
Ahora, ese no era buen testimonio para los médicos allá, ¿cierto? Pero de todos modos los médicos hacían su parte, ellos son buenos. Pero ellos no sanan, Dios es el sanador.
Entonces cuando el…Jesús, ella había oído de Él. No hay duda de eso, o no habría tenido esa fe, porque, “la fe viene por oír”.

26 Me puedo imaginar algún muchachito allá abajo en el rio en aquella mañana… o, en el lago con su caña de pescar metida, atrapando un lote de pescados. Y Ud. sabe, lo primero fue que él miró al otro lado del mar, este montoncito de discípulos cansados remando la barca, Jesús cabeceando allá atrás, Él estaba tan cansado y agotado, pero el Padre le había dicho: “Cruza, hay una necesidad para que Tu obres del otro lado”.
Hombres de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. Jesús dijo: “Yo no puedo hacer nada por Mí mismo; sino lo que veo al Padre hacer, el Hijo hace lo mismo”. Esa es Su Escritura.
Entonces en este caso, ¿qué aconteció? Dios debió haberle mostrado a Él que cruzara el mar, pues tenía a un predicadorcito fronterizo por allá, al que quería poner en orden. Entonces Jesús cruzando…

27 Ahora Su visión estaba puesta en Jairo, pero aquella mujer dijo: “Yo creo que ese hombre es bueno. Yo creo absolutamente que Él es el Hijo del Dios Altísimo. Yo creo que en Él mora… el Espíritu de Dios mora en ese hombre. Así que, si Él ha sido capaz de ayudar a otros, de hacer algo por otras personas, yo creo que si me acerco a Él lo suficiente… ahora, yo no tengo dinero, yo soy una persona pobre, yo no sé la actitud de Él. Tal vez Él requiera ciertas cosas. He gastado todo mi dinero en los médicos, más yo creo que si pudiera abrirme paso en medio de toda esta celebridad y demás, hasta que pudiera tocar Su vestidura, yo sería sana”.
De esa manera es que hay que creerlo. Jesús no tuvo alguna visión sobre ella. Él no sabía que ella estaba allí.
Entonces Él se bajó de la barca, y la gente vino diciendo: “¿Es este el profeta de allá del otro lado, del que hemos oídos hacer tantos milagros? Veamos lo que Él hará”.

28 Imagino a alguien correr y decirle al sacerdote, y he aquí que todos vinieron y dijeron: “Bueno, veremos lo que Él puede hacer ahora, solo miremos. Vamos a probar Su religión. Veamos lo que Él cree. Si Él no cree de acuerdo a nuestra doctrina, no tendremos nada que ver con Él”.
A veces no hay mucho cambio. Entonces: “De todas maneras, averiguaremos lo que Él cree. Y si Él no viene a nuestra línea trazada, no Lo invitaremos a nuestra sinagoga. No habrá ninguno de esos avivamientos fanáticos de sanidad por los enfermos y demás por aquí. No vamos a colaborar con Él ni un poquito. Yo conozco a Pedro, el pescador, él es un buen amigo mío. Y conocí a Mateo el publicano, y demás. (Su nombre era Levi.) Yo lo conocí a él, el recaudador de impuestos, él se sentaba… bueno, un chico honesto. Yo lo conocí muy bien, pero ahora él viene aquí para iniciar un avivamiento. Y lo primero es que vamos a captar cuál es Su doctrina y averiguar lo que Él cree. Luego entonces veremos si podemos cooperar con Él o no”.
Jesús no le prestó atención a eso. Él tenía una cosa que hacer, esa era la voluntad de Dios. Él continuó.

29 Esta mujercita parada allí, aquí venía, mirando por todas partes. Pobre, pequeña, débil, frágil con un flujo de sangre por años, hemorragia externa. Y ella venía, con su carita pálida, mirando para todas partes. Puedo ver al sacerdote decir: “¿Qué estás haciendo aquí?”
“Bueno, yo— yo quiero verlo a Él”.
“Ahora, no te vas a mezclar con este tipo de cosa, ¿o sí? Tú has sido nuestra mejor miembro, y no queremos que estés cerca de esta reunión en lo absoluto”.

30 Bueno, ella se agacha, y se escapa de aquel fulano, se mueve por aquí. Aquí se detuvo la junta general. Entonces ella tenía problemas nuevamente. Entonces se escurre por abajo donde estaban los pescadores, y aquí viene ella gateando entre los pies de ellos, levantándose así, mira hacia arriba y ve donde… Quién es aquel, y ella tocó Su vestidura. Dijo: “Eso es todo lo que necesito”.
Entonces se alejó, y dijo: “Oh, estoy tan agradecida de estar sana”.
Pues ella sintió en el cuerpo, algo hacia abajo aquí adentro que dijo: “Eso es suficiente, eso es todo lo que necesitas”.
Oh, mujercita, gateando de la misma manera en esta noche, a través de todo viejo demonio de duda de larga túnica que se para frente a Ud. Y que le dice: “Los días de los milagros ya pasaron, Ud. tiene que subir hasta la plataforma, le tienen que poner las manos,” arrástrese hasta que toque la vestidura de Él.
Cuando Ud. lo toca a Él, algo acontecerá aquí abajo que le dirá: “Yo no necesito llegar hasta la plataforma, no necesito eso ahora”. Entonces fíjese en lo que acontece, fíjese lo que Él hará.
Jesús se dio la vuelta, miró por todos lados y dijo: “¿Quién me tocó?”

31 Ellos dijeron: “Pues, ¿Quién te tocó?” “Pues,” dijeron: “todos Te están dando palmadas en la espalda, y procuran estrechar Tus manos y demás, todos Te están tocando. Todo este montón de pescadores arriba y acá debajo de esta orilla”. Dijeron: “Ellos…”
Él dijo: “Sí, pero alguien Me tocó de diferente modo”. Dijo: “Fuerza salió de Mí y Me estoy debilitando”.

32 Entonces Él se dio la vuelta con aquellos grandes y amorosos ojos, a medida que Él se movía, y su apariencia lastimosa, un hombre de dolor, familiarizado con la aflicción, se mueve directo en la audiencia, probablemente más de la que está parada aquí, Él miró allá afuera en la audiencia, y ve a aquella mujercita, se nivela justo con ella. Ella vio que no podía esconderse. Él dijo: “Tu fe te ha sanado. Yo nunca… Pero tu fe, en el programa de Dios, te ha hecho sana”. Y ella vino y se postró para adorarle.
La alternativa principal de Jesús al cruzar el mar aquella noche… Había un hombrecito allá quien era un sacerdote llamado Jairo, un hombrecito amable. Pero saben, la asociación ministerial lo había suturado, él verdaderamente creía en Jesús, pero tenía miedo de manifestarlo. Pobre Jairo, en qué lio estaba metido. Entonces ellos le dijeron: “Cualquiera que crea en aquel fanático, aquel Belcebú, aquel adivino, si alguien cree en aquello, le vamos a tachar el nombre de los libros de la sinagoga inmediatamente. Cualquiera que crea en Él.”

33 El pequeño Jairo, dentro de su corazón lo creía, él lo creyó. Dios mirando por todos lados lo sabía todo, Él sabía que Jairo creería eso. Así que Él le dio una oportunidad para que expresara su creencia. Algunas veces Dios hará eso.
“Bueno,” él dijo, “Oh, tal vez” [el hermano Branham tose] sí, eso es correcto“. Cuando todos los ministros se encuentran en la asociación para el concilio, ¿ven? Allí se encontraron, y él dijo: ”Si, hermanos, probablemente tengan razón, ajá.“ Pero en su corazón, él tenía fe en Cristo. Muy bien.
Fíjese, el tiempo se prolongó. Después de un rato, Dios movió a Su Hijo, Él Le dio una visión de algo que acontecería del otro lado del lago. Y al mismo tiempo, Dios comienza a preparar el terreno. Él tenía una muchachita como de doce años de edad. De esa manera fue que Dios entra en su corazón, él va con su muchachita, y ella se enferma.
Bueno, vea Ud., Jairo siendo un creyente fronterizo, él solo creía tanto así. Él no sabía cómo creer el resto de ello. Hoy en día tenemos muchos de esos, ¿no es cierto?

34 Y entonces cuando esta muchachita se enfermó, pues, por su puesto lo único que había que hacer era enviarla al médico, porque ellos creían que los días de los milagros ya habían pasado, y no había tal cosa, y esa cosa allá del otro lado del lago no era nada sino fanatismo, entonces… nada más que aquel hombre allá poseído por demonios, Él mismo, yendo por ahí expulsando demonios por Belcebú, el príncipe de los demonios. Y la única razón por la cual ellos podían acusarlo de eso era porque Él no creyó en su doctrina. Así que lo único que Jairo podía hacer era llamar al médico.
Quizá el médico entró, todo un caballero y muy respetuoso, se sentó su maletín de médico, sacó sus hierbas, y le revisó la lengua, y la examinó, escuchó su corazón, le dio unas dosis de medicina, se fue, y la muchachita se puso peor. Entonces el médico viene temprano por la mañana nuevamente, la examinó otra vez, dijo: “Está quedando bastante por debajo”.

35 Y luego la fiebre se propagó toda la noche. El médico se sentó en la cama, como todo un hombre fiel, le tomó el pulso, le revisó los ojos y todo lo que pudo, y haciendo todo lo que podía. Hurgando en toda la medicina que podía, y poniéndole a ella todo lo que podía. Y al mismo tiempo, Dios estaba obrando en la escena. Dios estaba enviando a Su Hijo a lo largo del océano, cruzando las aguas, pasando.
La barca era un tambaleo y un vaivén, de un lado a otro, los viejos remos meciéndose, y la barca sacudiéndose llena de agua, pero Él estaban tirando a lo largo, porque Él tenía algo que hacer al otro lado.
El pequeño Jairo se sentó toda la noche, tal vez, él y su esposa, preparando compresas calientes y colocándoselas. Y la mañana siguiente el médico dijo: “Bueno Jairo quiero que salgas de aquí, solo por un momento, a un lado”. Salió por un costado y dijo: “Jairo, detesto decirte esto pero tu hija está perdiendo terreno muy rápido. Su corazón se está debilitando, debería estar entre setenta y ochenta, y ahora está entre treinta y cuarenta” (o algo en ese orden), “ella está perdiendo rápidamente”.
“Ahora Jairo, tú siendo un clero, un miembro del concilio y del Sanedrín, solo hay una cosa que hacer, Jairo; regresa y pon tus brazos sobre tu esposa, y dile que se prepare para la conmoción porque tu hija va a morir. No hay nada que… Jairo, tú sabes que yo soy tu médico, soy un especialista, y mi educación médica me prueba que la muchacha… la respiración está fallando, no queda nada más sino que muera la muchacha”.

36 Pobre, el corazoncito de de Jairo comenzó a latir pesadamente de esta manera. Y yo creo que para ese momento algo comienza a descender y a moverse: “Doctor, esa no es mi última esperanza”.
Luego lo veo a él entrar y hablar a su esposa, diciendo: “Esposa, el médico nos acaba de traer esta noticia a medida que conduce a la distancia en su pequeño carruaje, que nuestra hijita va a morir. Ahora, esposa, tengo que hacerte una pequeña confesión”.
“Sí, ¿Cuál es, padre?”
“Bueno, tú sabes, uno de mis amigos vino de allá del otro lado, y ellos me contaron que aquel Jesús de Nazaret…”
“Ahora, espera un momento, cariño. Tú sabes la posición que tienes en la iglesia es nuestro alimento”.
“Bien, pero cariño, de algún otro modo, aquí en lo profundo de mi corazón, yo creo Él es quien dice que es. Porque posicionalmente, yo veo en la Escritura que es casi hora para que Él esté aquí, y haga estas cosas, por lo tanto yo creo que Él es el Hijo de Dios”.

37 “Pues, Jairo ¿has llegado al final?” ella diría: “¿Cómo puede ser?”
“Bien, mira, cariño. Yo sé que Él sanó a varias personas allá del otro lado. Nuestra bebé está muriendo”.
Puedo oír a su esposa decir: “Sabes, cariño, yo solo te estaba probando un poquito”.
Ud. sabe, la esposa puede hacerlo más sencillo, o el esposo, ¿ven?

38 Dijo: “Yo solo te estaba probando, pero la verdad, tengo un amigo que pasa y me cuenta, y yo le creo a Él. Yo, verdaderamente en mi corazón creo que Él es el Hijo de Dios. Oh, sí solo pudiéramos llegar hasta el lago y regresar antes que ella muera”.
Y en aquella hora, yo veo a un muchacho llegar a la calle gritando “¡Todo el mundo, todos, Jesús de Nazaret acaba de aterrizar allá!” Nuevas esperanzas. Amén. La fe comenzó a actuar.
“La fe viene por el oír”
Una nueva esperanza comenzó a llegar. Puedo ver al pequeño sacerdote decir: “Madre, puede significar mi posición aquí en la iglesia, pero es mi bebé la que está muriendo”.

39 Les digo, no esperen otra ocasión… esperar… él tenía una necesidad de llegar a Jesús justo entonces. No “hasta que yo quiera”. Era hora de moverse. Y si alguna vez ha sido momento de actuar, el momento para actuar es ahora.
“Oh” él dijo: “No esperaré hasta tener un momento más conveniente, ahora es el momento”.
Era el momento para la acción. Y ahora es el momento para la acción. Ahora es el momento para Uds. personas con cáncer que los médicos han rechazado. Ahora es el momento para Uds. personas con problemas del corazón a las que los médicos han rechazado. Ahora es el momento para las personas que están sentadas aquí imposibilitadas y lisiadas, a las que los médicos han desechado. Ahora es el momento para todos Uds. que están sobre las camillas, a los que los médicos han rechazado. Ahora es el momento para entrar en acción. ¿Qué clase de acción? Suelte su fe.
“La fe viene por el oír”. Jesucristo se levantó de entre los muertos. Él está aquí. “La fe viene por el oír”.
Ellos dijeron: “Él está por allá por la colina”.
El pequeño Jairo corrió a buscar su abriguito para ponérselo, de esta manera. Ella dijo: “¿Para dónde vas cariño?”
Voy a encontrarlo a Él“.

40 Esa es la manera de hacerlo. Busca su sombrero y se lo pone. Ud. sabe, la primer cosa, aquí viene el grupo ministerial saliendo: “Jairo, pues, con esa audacia. ¿Quieres decirme que vas a ir a… hacia dónde vas?”
“El médico ya desahució a mi hija. Mi única esperanza que tengo es ir hasta donde aquel profeta está pasando allá, el Hijo de Dios”.
“Pues, te excomulgaremos”.
Puedo verlo a él darse la vuelta y decir: “Excomulguen lo que quieran. Mi fe está basada nada menos que en la justicia. Excomulguen todo lo que quieran. Yo me excomulgaré a mí mismo”.
La fe se ancló entonces, y ahora ellos no pueden detenerla, está en acción.
“Pues, Jairo, un hombre educado como eres tú, un erudito, ¿no sabes que los días de los milagros ya pasaron?”
“No, señor, no sé. No, señor. Aquí voy”.
“Oh mira, Jairo, eres el único que va a traer reproche, eso es todo. Un hombre con tu… un dignatario como tú, que lidias con toda la clase. Todos tus amigos te rechazarán, si alguna vez te unes con ese montón de fanáticos”.

41 No hace ninguna diferencia, algo allá adentro en su corazón le dijo: “Busca a Jesús”. Él tenía una necesidad. Y todo hombre que siente ese jalón del Espíritu Santo pondrá a un lado todo lo demás para correr hacia Él. Si Ud. verdaderamente llega a estar necesitándolo con una única urgencia. Si eso llegara a ser un asunto de vida o muerte, Ud. se moverá no importa lo que alguien diga. Es correcto. Sí, él debe llegar a Jesús: es entre la vida y la muerte, él debe encontrarlo a Él rápidamente.
Y puede que sea más tarde de los que Ud. piensa. Vaya a una cacería rápidamente. “El día que Me buscareis con todo vuestro corazón, ese es el día que Me hallaréis. Cuando Me busquéis de todo corazón.”

42 Dijo: “Ahora, espera un momento, Jairo, tu médico te rechazó; él no puede hacer nada. Y sabes que Él no puede bajar hasta allá; eso solo es un montón emoción. El hombre tiene telepatía mental, así es como Él llama a esas personas allá afuera en la audiencia. Así son esas visiones o cosas falsas. Es solamente un complot, es un truco, todo eso es un invento. No bajes hasta allá, Jairo”.
Pero algo allí adentro del corazón de Jairo decía: “Eso viene de Dios, y yo tengo que llegar allá. Él se fue pasando por en medio de la audiencia, abriéndose paso de un lado a otro. Lo primero Ud. sabe, él corrió hacia Jesús. Él dijo: ”Señor“. ¡Oh, vaya! ”Mi hijita está al borde de la muerte. Ven y pon Tus manos sobre ella, eso es todo lo que tienes que hacer, solo ven y pon Tus manos sobre ella. Ella vivirá si Tu vienes y haces eso“. Amén. Punto de contacto, las manos de Jesús. ”Ven y pon Tus manos sobre ella“.

43 Fíjese, el Centurión, el Gentil no quería eso. Él dijo: “No soy digno que entres bajo mi techo. Él dijo: ”Yo soy un hombre, tengo autoridad. A este digo ve y hazlo, y él lo hace, Digo a este: ven aquí, y él lo hace, porque tengo autoridad suprema de gobernar sobre este hombre. Y yo reconozco que Tú tienes esa suprema autoridad. Yo soy un hombre de autoridad, y yo sé lo que un hombre de autoridad significa. Tú no tienes que venir, solo habla y la muerte se irá“. Allí lo tienen. ”Solamente di la Palabra, y él vivirá“. Amén.
Me gusta más eso, ¿a Uds. no? “Habla la Palabra, y él vivirá porque yo Te reconozco siendo el gobernador supremo de los cielos y la tierra. Todo poder demoniaco está bajo Tu control”. Amén. Todos los demonios están sujetos a Ti. Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios nacido de la virgen. Solo di la Palabra“.
Me agrada eso, ¿y a Ud. no?

44 La pequeña y anciana Marta, cuando ella corrió para encontrar a Jesús, su hermano ya en el sepulcro y deteriorándose, descomponiéndose. Los gusanos de la piel arrastrándose y su rostro cayéndosele de que los gusanos estaban comiéndoselo. Ella dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no hubiese muerto. Más aun ahora (Amén), aun ahora, lo que sea que le pidas a Dios, Dios Te lo concederá”.
Allí está la fe suya: “Solo pídele a Él. Solo vuelve Tus ojos hacia el Cielo y pide a Él. Yo bajaré y estrecharé las manos con mi hermano”. Amén.
Eso estremeció Su corazón. Él se levantó y dijo: “Tu hermano vivirá de nuevo…se levantará otra vez”.
Dijo: “Sí, Señor, en el día postrero en la resurrección general, yo sé que él se levantará de nuevo.”

45 Jesús dijo: “Yo soy la resurrección, y la vida: aquel que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá; y quienquiera que vive y cree en Mí nunca morirá.” Dijo: “¿Crees esto?”
Ella dijo: “Sí, Señor, yo creo que Tú eres exactamente lo que confesaste ser. Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios, que debe venir al mundo”. ¿Lo captan?
Él dijo: “¿Dónde le habéis sepultado?” Algo tenía que acontecer.

46 Ella descendió caminando allí… Como una señora que pertenecía a cierta iglesia, de la Ciencia Cristiana, hace tiempo me dijo en una ocasión. Ella dijo: “Hermano Branham, Ud. pone mucho énfasis en lo que Ud. habla”. Dijo: “Ud. alardea demasiado que Jesús es divino”.
Yo dije: “Él era divino”.
Ella dijo: “Él no pudo haber sido divino, Él fue solamente un humano.”
Yo dije: “Él era ambos, humano y Dios”.

47 Ella dijo: “Él no pudo haber sido. Él tenía que ser o uno u otro”. Dijo: “Si le pruebo por la Escritura… Ud. dijo que era fundamentalista”. Dijo: “Si yo le pruebo por la Escritura que Él no era divino, ¿dirá Ud. lo mismo?”
Yo dije: “Si la Escritura así lo dice, entonces es un sí, si la Escritura lo dice.”
Dijo: “lo probaré”.
Y ella se fue por San Juan 11, ella dijo: “Jesús iba camino a la tumba de Lázaro, la Biblia dice que Él lloró.”
Yo dije: “¿Qué tiene eso que ver?”
Ella dijo:“ Bueno, eso demostró que Él era humano, Él estaba llorando cuando iba a la tumba”.
“Bien” yo dije: “¿Cree Ud. que eso lo hace a Él humano?”
“¡Sí!”
Yo dije: “Él era humano cuando estaba llorando, más cuando jaló aquella pequeña, frágil estructura de Él en conjunto, se enderezó y dijo: Lázaro, ven fuera, y aquel hombre que había estado muerto por cuatro días, se paró sobre sus pies y volvió a vivir, eso era más que un humano. Seguro que sí. Ese fue Dios hablando por medio de Él” ¿Cree Ud. eso? Sí, señor.

48 Él era un humano, verdaderamente. Cuando Él estaba allá en la cima de la montaña, mirando por todas partes buscando algo que comer, descendió con hambre. Él había estado ayunando toda la noche. Él descendió buscando algo que comer, y no había pan sobre el árbol, nada que comer…no había higos, mejor dicho. Buscando algo que comer, nada que comer allí. Ese era el hombre con un apetito humano. Ese era solo un hombre con hambre. Más cuando Él recogió los cincos panes y dos o tres pececitos, los partió y alimentó a cinco mil, eso era más que un hombre. Déjeme ver a un hombre hacer eso. Sí, señor. Correcto.
Él era un hombre cuando se recostaba en la parte de atrás de la barca, y allá afuera cuando aquel mar tormentoso donde unos diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían. Ellos dijeron: “Ya lo tenemos. Está muy cansado de las sanidades, la virtud saliendo de Él, ya casi está muerto”. Recostado allí en el fondo de aquella barca, ellos dijeron: “Lo ahogaremos mientras Lo tenemos allá afuera”. La barca dando vueltas de aquí para allá como el corcho de una botella en el mar, diez mil demonios dijeron: “Esta noche lo ahogaremos”.

49 Ese era el hombre recostado allá, todas sus fuerzas habían salido de Él. Ese era el hombre recostado allí, tan cansado y agotado de la predicación, que ni las olas lo despertaron. Ese era un hombre. Pero cuando Él puso Su pie sobre el barandal de la barca, miró hacia arriba y dijo: “Calla,” miró a las olas y dijo: “Enmudece,” eso era más que un hombre. Ese era Dios hablando en un cuerpo mortal de carne. Correcto. Sí, Él era Dios-Hombre. Él era divino, el divino nacido de una virgen, el Hijo del Dios viviente.
Fíjese, Jairo viniendo hasta Él diciendo: “Ahora maestro, mi hijita está yaciendo a punto de morir. Yo he estado corriendo por dos o tres horas. Oímos que Tú estabas aquí. Y yo creo con todo mi corazón. Si tan solo vinieras y pusieras Tus manos sobre mi hijita, ella no moriría”. Eso es bueno.
Jesús dijo: “Yo iré”

50 Comenzó a moverse. La mujer entonces Lo tocó. Lo primero Uds. saben, después que Él pasó allá, por aquella dura prueba allá, Él se dio la vuelta, virtud salió de Él, Él se debilitó, algo Lo estremeció, Él se dio la vuelta. Después que todo había terminado, y la mujer estaba alabando a Dios. Él comenzó. Aquí viene un pequeño corredor, corriendo a él. Le dijo: “No turbes al Maestro; ya tu hija está muerta. Ella acaba de morir. Ahora la están embalsamando, la están colocando sobre el diván y poniendo flores sobre ella”.
¡Vaya! Puedo ver al pequeño Jairo caminando a lo largo, y su corazoncito dejando de latir. Él sencillamente no sabe qué hacer “Oh, ¡vaya! ¿Qué puedo hacer?”

51 Puedo ver a Jesús andando, sin saber del problema. Amén. Ud. no puede imaginarse a Jesús orando para averiguar si ahora salir y ayunar unos cuantos días para ver si Él tenía suficiente fe para hacerlo. Dios ya le había dicho a Él, y Él sabía lo que iba acontecer. Él solo comenzó andar. Él mira a Jairo y Jairo lo mira a Él. Su corazoncito dijo: “No temas; solo cree, y verás la gloria de Dios”.
Me agrada eso. El hombrecito se puso en marcha, su corazón palpitando. Ud. sabe, lo primero, puedo ver al sacerdote parado al lado del camino, dijo: “Muy bien, aleluya- santo rodador, espera a que lleguemos al concilio general. Hermano, seguro que te vamos a dar una buena peinada. Espera a que llegues allá.”
Jairo, con los ojos puestos en Jesús. A él no le importaba lo que el concilio tenía que decir al respecto; él estaba mirando lo que Jesús dijo al respecto. Él estaba avanzando.
Se levantó para irse a casa, y todo el pueblo estaba llorando y en una conmoción, formando un gran griterío, y Jesús subió hasta allá, dijo: “Ahora guarden un poquito su paz”. Dijo: “La muchacha no está muerta; ella solo duerme”. ¡Vaya! Dijo: “Ella solo duerme”.

52 Y la gente decía: “¿Oíste eso? recostada allí adentro, nosotros le sacamos la sangre de su cuerpo, y ella está embalsamada, recostada en el diván, acostada allí, y este fanático santo rodador viene aquí procurando decirnos que ella no está muerta”. Dijo: “Eso muestra lo que Él es, eso prueba cuán inteligente Él es.”
Oh, pero Él sabía, donde ellos no. Él dijo: “¡Todos Uds. salgan de aquí!”.
Comenzó a dispersarlos de un lado a otro. El pequeño Jairo parado allí con sus manos dijo: “Sí, maestro yo aún Te creo. Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios. Yo— yo creo que si Tu pones Tus manos sobre ella, ella estará muy bien”.
Dijo: “Salgan todos Uds.”. Dijo: “Pedro, Jacobo y Juan, vengan aquí un momento”. Dijo: “El padre y la madre, cierren la puerta”.

53 Ahora, miren. Allí estaba Él parado solo. Dejó algo de fe a Su alrededor, la visión de Dios moviéndose en Su corazón. Tal vez Dios le mostró en la visión hacer eso. Él hizo salir a todos.
Afuera, sin ayuda en absoluto, solo un montón de: “Bueno, la misma idea. Juntemos a nuestros sacerdotes. Mandemos a los oficiales y que vengan y pongan a este fanático en la cárcel. Pues, Él no está haciendo otra cosa sino perturbando nuestras tierras, eso es todo lo que Él está haciendo. Y Él no enseña de acuerdo a las iglesias. Pues, sabemos que debe haber algo… y el hombre está… Uds. saben, es ignorante decir que la muchacha no está muerta. La mera idea…”
Toda esa incredulidad alojada a Su alrededor, más Él estaba poseído con un poder que podía hablar a otro mundo.

54 La muchachita recostada allí, fría y tiesa. Jesús caminó hasta allá. Agarró sus manos con las Suyas, miró a la tierra del más allá, donde estaba el espíritu de ella, y Él clamó en una lengua desconocida para que su espíritu regresara a ella. Sí.
Y cuando Él habló en aquel lenguaje más allá de las esferas sobrenaturales donde estaba el alma de ella, esta regresó. Y se comenzó a arrugar su frente, y la sangre comenzó otra vez a mostrarse rápidamente por todas las venas, y ella se levantó y vivió. Dijo: “Denle un poco de comida para que el torrente sanguíneo fluya”. Amén. Dijo: “No le cuenten a nadie de esto. Debo salir por la puerta trasera para irme”.

55 ¿Quién es Él? Hermano, el pequeño Jairo fue un creyente desde aquel entonces. Él tenía una necesidad, Jesús suple cada necesidad. Jesucristo está aquí esta noche para suplirles cada necesidad. Si puedes creer que Él es el Cordero de Dios, inmolado desde la fundación del mundo, Jesús resucitó de entre los muertos.
¿En verdad Ud. cree que Él resucitó de entre los muertos? Bueno, la Biblia enseña que: “Él es el mismo de ayer, y hoy y por los siglos”. Si Él es el mismo, yo quiero preguntarles algo, sencillo, antes que comencemos con la línea de oración, comenzar a orar por los enfermos. Si aquel mismo Señor Jesús, la Escritura dice que Él es el mismo. Él es el mismo en principio, Él es el mismo en poder, Él es el mismo en actitud, Él es exactamente el mismo Señor Jesús que era en aquel entonces. ¿Es cierto?

56 Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él caminó entre los hombres, un Hombre pobre, un Hombre humilde. Él nunca tuvo los bienes de este mundo. Él nunca tuvo alguna educación. No hay lugar donde Ud. pueda ver que Él fue a alguna escuela. Él hablaba el lenguaje común. Él habitó entre gente común. Él fue rechazado por los de la alta sociedad. Si Él fue rechazado por los eruditos y los de la alta sociedad entonces, Él es rechazado por los eruditos y los dela alta sociedad hoy. Él no afirmó ser una gran persona. Él solo afirmó hacer una cosa, y era lo que el Padre Le mostraba que hacer.
Tenemos registros en la Biblia que Él resucitó a tres personas de los muertos; eso es todo lo que dice la Biblia. Probablemente murieron unos miles, pero Él no podía resucitarlos porque Él dijo que solo hacía lo que el Padre le decía que hacer… Mejor dicho lo que el Padre le mostraba.

57 Rápidamente, quiero darles una ilustración de Su vida, en los siguientes dos o tres minutos. Primero, cuando comenzó Su ministerio, ellos vieron el éxito cuando oraba por los enfermos, y ponía las manos sobre ellos. Era una cosa maravillosa como ellos se sanaban. Su fama comenzó a expandirse en el extranjero y por todas partes.
Luego, lo primero Ud. sabe, había un hombre llamado Felipe quien fue salvo, y salió y halló a su hermano Natanael, un amigo de él, de alguna otra región. Y le dijo: “Ven y ve a quién he hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Y él dijo: “¿Puede salir algo bueno de Nazaret?”
Él le dio una respuesta muy sencilla: “Solo ven y ve”.

58 Entonces Él pasó. Y cuando Él salió allá afuera, en alguna parte, en la audiencia, o tal vez en la línea de oración donde Jesús estaba orando por los enfermos. Ahora fíjese lo Jesús era en aquel entonces. Jesús tal vez… digamos que Él estaba parado en la audiencia. Jesús estaba orando por los enfermos, se dio la vuelta cuando Natanael salió, y dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “¿Cuándo me conocisteis? Pues, Tú no me conoces. Yo solo paso por aquí. ¿Cómo es que me conoces?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”.

59 ¿Qué si Jesús entrara a la iglesia e hiciera lo mismo hoy en día? ¿Saben lo que dirían estas personas? Es telepatía mental, un diablo. Va a mostrar… eso fue lo que dijeron en aquel entonces, la gente que no humillaría sus corazones a Dios.
Un día, Él subió cerca de Samaria, se sentó en un pozo, despachó a Sus discípulos. Una mujer salió a buscar agua. Creemos que en el país occidental ella era una mujer de mala fama. Ellos no creen eso en el Oriente. Pero fuera lo que sea, ella salió a buscar agua. Jesús la miró, Él le dijo: “Mujer, dame de beber”.

60 Ella dijo: “Pues, señor, no es costumbre, porque Ud. siendo Judío me pide a mí, una mujer Samaritana tal cosa. Pues,” dijo: “no nos tratamos entre sí”. Era como la condición racial que hay en los países hoy en día, los blancos y la gente de color y demás. Dijo: “Nosotros no nos tratamos con los Judíos, Y Uds. los Judíos no nos tratan”.
Él dijo: “Mujer, si supieras quién te habla, me pedirías de beber”.
“Pues” ella dijo: “El pozo es hondo, y no tienes con qué sacarla, ¿Cómo puedes sacar agua?”
Dijo: “Las aguas que Yo doy son aguas de vida”.

61 Él continuó hablando con ella, en mi mejor opinión (ahora antes de terminar) Él estaba contactando su espiritu, cuando Él halló lo que andaba mal con ella, Él dijo: “Ve y busca a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Eso es correcto, porque cinco has tenido”.
Ella dijo: “Pues, me parece que Tú eres profeta”. Ella dijo: “Ahora, esa es la señal del Mesías”.

62 Fíjese, aquella mujer reconoció al Hombre, ¿no es extraño que los predicadores no puedan captar eso hoy en día?
Dijo: “Yo sé que cuando venga el Mesías, Él nos declarará estas cosas, todas las cosas. Cuando venga el Mesías. Esa es la señal Mesiánica, entonces Tú debes ser uno de Sus siervos, Tú debes ser un profeta. Pero cuando venga el Mesías, Él nos declarará estas cosas”.
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Ella corrió a la ciudad, y dijo: “Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”.

63 Fíjese, Él no le dijo sino una cosa que ella hizo, y fue que estaba viviendo erradamente. Más Él le pudo haber dicho todo si el Padre se Lo hubiese mostrado. Más, ellos le pidieron a Jesús que entrara, ¿Saben Uds. por qué Jesús no hizo milagros allí? Él supo que Felipe vendría, justo después de Su muerte, entierro, y resurrección. Por lo tanto, Él regresó en forma del Espíritu, y por medio de Felipe, y tuvo un gran servicio de sanidad allá. Ya ellos estaban listos para eso.

64 Así que hallamos poquito más tarde… Tomemos otro ejemplo. Él pasó por el estanque de Bethesda. Allí había personas en catres, camillas, y, oh, dolor, lisiados, ciegos, incapacitados, encorvados, esperando que se removieran las aguas. Y Jesús lleno de virtud, pasa por allí, caminó a través de la gran multitud de gente enferma, de encorvados y ciegos.
¿Qué piensa Ud. hoy…? Escuche atentamente, por favor.
¿Qué si Jesús viniera a Phoenix, aquel mismo Jesús de aquel entonces, y todos los hospitales con personas enfermas desechadas a lo largo de la calle, y todos los casos de los inválidos echados fuera en sus muletas y sus sillas de ruedas y demás, y Jesús caminó justo en medio de ellos, miles de ellos, aquí en Phoenix, caminó justo en medio de ellos, afirmando ser el Hijo de Dios, se aproximó a un hombre que estaba en un lecho, y le dijo: “Yo te vi aquí, supe qué anda mal contigo, Yo sé que has estado aquí todos estos años. ¿Quieres ser sano?”
Y él dijo: “Sí, Señor”. Él dijo: “No tengo a nadie que me lleve a las aguas”.
Dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa” y caminó directo por toda la calle, y dejó allí a todos con las sillas de ruedas, catres, camillas, lisiados, ciegos, paralíticos, incapacitados, allí postrados
Saben ¿Qué diría Phoenix? “Ese no puede ser el hijo de Dios”. Eso fue lo mismo que ellos dijeron allá.

65 Ahora, fíjense. Cuando capturaron a Jesús, y lo cuestionaron, los Judíos, eso está en San Juan 5. Ahora, lea el versículo 19. Esto fue lo que dijo Jesús:
…De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que Él hace, esto también hace el Hijo juntamente.
“Mi Padre hasta ahora obra, y Yo obro.” Lo que el Padre quiere que haga, Él Me muestra qué hacer, no hago ni siquiera una cosa hasta que Me muestra qué hacer por visón, luego voy y hago eso.“

66 Si ese fue Jesús ayer, ese es el Jesús de hoy. Ahora ¿Qué dijo Él al respecto cuando Él se fue? Él dijo: “Un poquito, y el mundo no me verá más.” “El mundo”, el incrédulo, “no Me verá más. Más vosotros Me veréis,” vosotros, “porque Yo estaré con Uds., aun en Uds. hasta el fin del mundo”. ¿Por cuánto tiempo será? “Hasta el fin del mundo”, no para la edad apostólica, “hasta el fin del mundo” ¿Es correcto?
La Escritura dice: “Él es el mismo de ayer, hoy y por siempre” Jesús dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis; y aun mayores que estas.” Allí está la Palabra “mayores”, pero la traducción correcta es “más”. “Más que estas vosotros haréis; porque Yo voy al Padre” ¿Es correcto?

67 “Yo me iré, y vendré otra vez, y estaré con vosotros, aun en vosotros, mientras exista el mundo, y vosotros haréis las mismas cosas que Yo hago, y el mundo no les creerá, porque ellos no creyeron en Mí, más el creyente me creerá hasta el fin del mundo”. Allí lo tienen. Allí lo tienen.
Ahora, si Jesús ha resucitado… lo que mi argumento es en mi vida, lo que es mi ministerio, es defender que Jesucristo, el Hijo de Dios no está muerto. Su cuerpo está sentado en el trono de Dios en la gloria, pero el Espíritu que estaba en Él está aquí ahora mismo, en la iglesia, moviéndose entre Su pueblo. Eso es de acuerdo a Su Palabra.

68 Entonces, si esa era Su naturaleza, y Su actitud en aquellos días, hacer solamente la voluntad de Dios, lo suficiente para probarle a la gente que Él estaba vindicado por Dios, seguramente Ud. lo creería si viera la misma cosa.
Pedro enderezó a la iglesia cuando él dijo: “Hombres de Israel, Uds. que moran en Jerusalén y en Judea: Jesús de Nazaret, un hombre aprobado por Dios entre vosotros con señales y maravillas, las cuales Dios obró por medio de Él en vuestro medio, todos Uds. son testigos:
Él siendo negado por determinado concilio y conocimiento anticipado de Dios“

69 Y Nicodemo expresó sus sentimientos de lo que verdaderamente… la gran iglesia rígida de aquel día pensó en Él. Ellos dijeron… él dijo: “Maestro, sabemos que Tú eres un maestro que viene de Dios. Lo creemos, nosotros los Fariseos. Lo sabemos. No podemos aceptarlo, pero sabemos que eres un maestro que viene de Dios, porque ningún hombre podría hacer las cosas que Tú haces, a menos que Dios esté con Él”.
Ahora, amigos no sean almidonados. Acéptenlo en esta noche, créanle. Él ha resucitado de entre los muertos. Él está aquí con nosotros. Yo confío en Dios que esta noche, el Espíritu Santo dará a conocer a Jesucristo para Uds. en el libre perdón del pecado, mientras inclinamos nuestros rostros un momento. Si viniera el organista. Nadie se mueva, si por favor; no ande caminando, solo por un momentito. Quiero que todos Uds. oren.

70 Nuestro amado Salvador, el Señor Jesús resucitado, Padre, toda la predicación que pueda realizar, Tú puedes hacer más en un segundo que lo que yo pudiera hacer en miles de vidas. Y estamos anhelando que vengas, Padre. Oímos por el ministerio y por la Palabra, y por los testigos de la naturaleza, que Tú vienes pronto.
Permite que todos corran en esta noche a encontrarse contigo, como lo hizo Jairo. No importa lo que la gente diga: “Oh, aquí no hay diferencia en el tiempo. Todo está como siempre lo fue, todo…” [Cinta en blanco]…años de distancia. No creemos eso, Padre. Estamos esperando que vengas en cualquier momento.
Si hubiese corazones aquí, que no están preparados para encontrarse contigo, que sientan como se sintió Jairo: No importa lo que cualquiera diga, ellos vienen ahora a encontrarse contigo sobre la base del acercamiento del Espíritu Santo, aceptándolo como Salvador por medio de la sangre derramada.

71 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto si hay un hombre o una mujer, joven o jovencita en la Presencia Divina que levantaría su mano y dijera esto a Dios: “Ahora quiero venir a Ti, Jesús. Tal vez he estado un poquito enojado, más yo quiero venir ahora mismo para aceptarte sobre la base de Tu sangre derramada. El Espíritu Santo que sale de Tu propia vida está hablando a mi corazón, extrañamente cálido. Yo creo que esta debiera ser mi noche para aceptarte. Y lo único que puedo hacer es venir. Y aquí estoy Señor, levantando mi mano, la levanto a Ti”.
¿Si hay alguien aquí en el piso de abajo? Dios le bendiga, a Ud. a Ud. Oh, una gran multitud, ¡vaya! Allá atrás en los pasillos del edificio, allá atrás, alguien allá atrás, parado, solo levante su mano. No a mí, mi hermano, sino al Señor Jesús. Diga: “Dios Tú ves mi mano; y en la hora de mi muerte, ten misericordia de mí. Quiero ir a casa en el cielo, no quiero ser desechado ese día. ¿Tendrás misericordia, Señor, mientras levanto mi mano? Vengo hacia Ti.

72 ¿Ud., allá atrás en alguna parte? ¿Por los balcones, a mi izquierda, en alguna parte allá por las paredes? Dios le bendiga. A Ud., a Ud. Oh, eso es maravilloso. Dios ve todas las manos, jovencitas, hombres y mujeres mayores. En el balcón a mi derecha, ¿hay alguien? Dios le bendiga, todos los que están en las filas. Eso es maravilloso. ¿Alguien más en algún lugar del edificio, levantando su mano? Dios le bendiga, a Ud. Eso es maravilloso. Un grupo numeroso por todo en medio del pasillo. ¿A mi derecha? Grandioso…Dios le bendiga. Ud. sabe que no puede levantar su mano de lo más profundo de su corazón, creyendo, a no ser que Dios esté bajo la obligación de darle vida eterna.
Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras, y cree en El que me ha enviado, tiene vida eterna, y no vendrá a condenación; mas ha pasado de muerte a vida.”

73 Si Ud. solo supiera… Mi amado hermano, veo sus manos levantándolas por acá del lado izquierdo, hermana y hermano. Sí. ¡Vaya! Personas, sencillamente el Espíritu Santo hablando a ellos, ellos levantando sus manos. Dios les bendiga, Dios les bendiga allá atrás, sí. Por todas partes, Dios sea con Uds.
Uds. saben, si levantan sus manos con sinceridad en sus corazones hacia Dios, digan: “Señor, esto es todo lo que yo sé, levantar mi mano. Eso fue lo el predicador me pidió que hiciera, creer en mi corazón que Tú moriste en mi lugar, que el inocente Hijo de Dios tomó mi lugar en el Calvario, y aquí estoy, un pecador culpable. Y no quiero estar separado de Dios, de mis amados en aquel día.”

74 Puede que venga antes que termine esta semana; puede venir antes de la media noche., Ud. no tiene seguridad. Ese corazón puede dejar de latir en cualquier momento. No creo que pase mucho hasta que esta ciudad, con el resto de las naciones quede reducida a cenizas. Picoteando por aquí, buscando uranio, poniéndolo en una bomba para explotarse a sí mismo. Justo en las manos de hombres pecaminosos y perversos. Toda la nación es sencillamente una anidada de abejas. Uds. no aceptarían a Cristo, la nación no lo haría, Ud. no aceptaría la cruz., así que Ud. está recibiendo una doble cruz. La respiración del Comunismo, como la reproducción de gérmenes en todas partes. Oh, Dios, ten misericordia. Estoy tan contento de ser un cristiano en esta noche.

75 No salga de este edificio sin aceptar a Cristo. Y todo lo que tiene que hacer es creer con su corazón que Jesucristo tomó su lugar, el inocente Hijo de Dios, se hizo pecado por Ud. Y Ud. mismo no puede hacer nada para salvarse, Ud. solo tiene que creer que Él lo salvó a Ud. y aceptarlo en su corazón como su Salvador, aceptar que murió en lugar suyo, ¿cuánto más quiere Ud.? Entonces levante su mano a Dios. Diga: “Dios este soy yo, ahora vengo”.
Tal como soy, sin una súplica,
(Solo sigan orando, levantando
Su mano, Dios está mirando)
… Tu sangre fue derramada por mí,
Porque yo prometo (¿lo hará?) y ahora creo,
(Entonces Oh,) Oh, Cordero de Dios (aquí vengo
Con mi mano levantada, ahora creo.)
Heme aquí, (si Señor), heme aquí.

76 ¿Hay alguien más? Solo uno más en alguna parte. Dios le bendiga por aquí, hijito. No sabe, ese podría ser un John Wesley sentado allí. Podría ser un Sankey, un Moody, un Finney; quién sabe. Dios le bendiga., jovencito, lo veo allá atrás. Dios le bendiga, jovencita, Dios le bendiga, señor, allá. La jovencita de color, Dios le bendiga, cariño. Dios sea con Uds., con cada uno.
Ahora, inclinemos nuestros rostros y pidamos a Dios que los reciba. Dios le bendiga, señor, Ud. que está sentado aquí. Correcto. No se quede fuera, levante su mano. Si Uds. creen que yo soy Su siervo, les prometo desde el fondo de mi corazón, si Ud. acepta en su corazón al Hijo de Dios como su Salvador, levante su mano ahora mismo hacia Dios, y nunca vendrá a condenación, sino que pasará de muerte a vida.
Si Ud. cree que Él lidia conmigo como Su siervo, como Su profeta si desea llamarlo de esa manera, levante también su mano y diga: “Yo lo acepto, yo le creo, hermano Branham. Yo le creo porque Ud. no está diciendo sus propias palabras, Ud. está diciendo la Palabra de Dios, y el Espíritu Santo me está diciendo en mi corazón que lo reciba a Él ahora mismo”.

77 Oremos. Dios, unas cuarenta, cincuenta manos levantadas por todo el edificio. Pecadores, fuera de cristo, fuera de Dios, extranjeros de la comunidad de la iglesia, la iglesia de Cristo, la nacida de nuevo. Algo les impactó en sus corazones. Eras Tú, Dios. Tú dijiste: “Ninguno viene a Mí a menos que el Padre lo traiga: y todo el que viene a Mí, le daré vida eterna, los levantaré en el día postrero”.
Ahora, Jesús, esa es Tu Palabra. Parado en aquel día delante de Tus críticos, Tú dijiste: “El que oye Mi Palabra y creen en El que Me ha enviado, tiene vida eterna, y no vendrá a condenación” o juicio, nunca tendrá que encarar el juicio, “sino que ha pasado de muerte a vida, porque él ha creído únicamente en el Hijo unigénito de Dios”.

78 Dios en el cielo, Te presento a estos a Ti en el trono de gracia, en el nombre de Jesucristo. He predicado lo que creo que es correcto de acuerdo a Tu Palabra. Yo sé que es correcto. El Espíritu Santo ha impactado a estas personas sinceras, seres mortales, que comen y beben aquí en la tierra, extranjeros de Dios, se siente el Espíritu Santo dándole un jalón a sus corazones, sabiendo que no quieren pasar allá a la oscuridad de afuera, han levantado sus manos mientras como les he pedido, y Te han aceptado como su Salvador personal.
Cristo, Tu Palabra dice que no perecerán, sino que tienen vida eterna, yo lo creo y lo acepto. Y ellos mismos lo han aceptado. Y ahora, los presento a Ti para que llenes cada corazón con el Espíritu Santo, y produzcan un avivamiento chapado a la antigua en su comunidad por causa de sus testimonios, y recibe la gloria de estos servicios. Porque Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo.

79 Y ahora Padre, ven. Envía al Ángel de Dios, que sobre los reyes de la tierra, potentados, monarcas, alrededor del mundo, en los grandes avivamientos, han visto el Ser místico sobrenatural parado. Sabiendo que Él está parado justo aquí en la plataforma en este momento. ¿Le permitirás a Él, Padre, en la presencia de esta audiencia, entrar al servicio, y entrar en cada corazón allá, y hacerse cargo? Aquí está Tú siervo.
Y que Jesucristo, el Hijo resucitado de Dios, que no está muerto, sino que vive ahora, que Él pueda tomar a Su iglesia, el cuerpo, y hacer las mismas cosas en esta noche, que Él hizo aquí en el pasado, que estos hijos que creen, quienes Te han recibido justo ahora, saldrán de aquí como creyentes, sabiendo que no han sido mal guiados, han sido traídos a la verdad, el resucitado Hijo de Dios. Sana al enfermo y al afligido en esta noche. Porque Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

80 ¿Podría tocar el himno: Mora En Mí, hermana? Sencillamente que Él more en nosotros. ¿Cuántos de Uds. que levantaron las manos hace un momento en todo el edificio, están contentos que levantaron sus manos? Levanten sus manos nuevamente, ¿lo harán? En todas partes por allá en las escaleras arriba y abajo. Dios les bendiga. ¿No se sienten realmente bien? Uds. han hecho lo que Él ha dicho, se han encontrado con Él sobre la base de Su sangre derramada.
Fíjese, Él es el Hijo de Dios, yo soy solo un hombre, no una cosa… Esta cosa aquí es un perfecto mudo, no puede hablar en lo absoluto, estas bocinas allá arriba, a menos que alguien vivo aquí atrás hable a través de ello. Y así el hombre es solo un instrumento, solo un barro, pero si Jesucristo toma a esa persona en completo control y si él obedece a la voz de Él, podría predicar el Evangelio por medio de Él. Podría hablar en lenguas por medio de Él. Podría mostrar visiones por medio de Él, porque Él es el mismo de ayer, hoy y por siempre“.

81 Quiero preguntarle a todos antes de llamar a la línea de oración: si el Señor Jesús viniera aquí a escena en esta noche para que vean que lo que les he dicho es la verdad respecto a las Escrituras, que Jesús está vivo en esta noche. Solo tan real aquí, como cuando Él estaba en Galilea.
Si Él viniera a escena en esta noche, y probara, más allá de cualquier sombra de duda. Y que Él está aquí haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo aquí, ¿Lo aceptará como su… como su Guía, y como su Salvador? Si es así, levanten sus manos en todas partes del edificio. ¿Lo aceptará a Él como su Guía, y Salvador? Por todo el edificio, allá arriba en los balcones, a la izquierda, a la derecha, o donde sea que esté, que Lo acepte. Que el Señor Jesús le conceda eso.

82 Ahora, para la gloria de Dios y por su Ser, ¿cuántos aquí dentro, que no tienen tarjeta de oración? levanten sus manos, quien no tenga tarjeta de oración, en alguna parte del edificio. Muy bien. Casi todos, especialmente aquí al frente. Si pudieran mirar hacia acá, cuando venga el Espíritu Santo, si Él lo hace, no importa donde Ud. se encuentre en el edificio, y lo acepte bajo el fundamento de la resurrección de Jesucristo, si Ud. es una persona enferma, o tiene una necesidad espiritual, le aseguro que el Espíritu Santo se dará la vuelta y le llamará exactamente como lo hizo en los días de Jesús de Nazaret.
Y a Uds. los que tienen las tarjetas de oración… o los que no tenían… ¿Se repartieron las tarjetas de oración? El otro día las recogimos todas, y oramos por cada una de ellas, y no sé si ellos repartieron o no más tarjetas de oración. ¿Cuáles repartieron? La P ¿qué tan lejos? tarjeta de oración P hasta la 100. Llamemos entonces… unas cuantas. No puede llegar a tantos, solo los suficientes para que el Espíritu Santo se mueva.
Comencemos desde el número 50 en esta noche. Llamemos desde el 50. ¿Quién tiene el número 50? ¿Está por aquí? Levante su mano. ¿Alguien que tenga el cincuenta? Muy bien. Venga por aquí. 51, levante su mano, quien tenga el 51, 52, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 60. Sean todos reverentes ahora, por favor. Veamos cuántos… si pueden salir. Vean si todos aquellos se aproximan.

83 Ahora, si no pueden levantarse, háblenle a alguien cerca de Ud., y ellos pueden meterlos. Y ahora, si no todos están allí, veamos, porque puede ser que alguno sea sordo o mudo. Muy bien. Llamemos… aquellas tarjetas de oración (50 ¿no es cierto?) Tarjetas de oración de la 50 a la 60. Bien, hagámoslo de la 50 a la 65, mientras oramos por estos pañuelos.
Uds. que tienen la tarjeta de oración del 50 al 65, hagan la fila aquí abajo, si lo desean. Deje que aquellos vengan hasta que oremos. Ahora. El resto de Uds. inclinen sus rostros por favor.
Padre celestial, venimos a Tu presencia a favor de los enfermos y necesitados. Y ahora, estos pañuelos, delantales, pecheros y calcetas de bebé, todo lo que esté aquí: pequeños artículos que van para los enfermos y necesitados. Ten misericordia, Padre. Dios Te hemos visto hacer tantas cosas por este medio, solo creemos que Tu harás todas las cosas.
Bendícelos, Padre. Que Tú Espíritu se pueda mover en cada uno de estos pequeños artículos, haciendo que el afligido sea sano, que sane al enfermo. Al pobre bebé que está más allá en el hospital, sánalo. Aquella pobre mujer que yace muriendo, que sea sanada. Toda persona aquí representada, que cada una de ellas sea sana, Padre. Enviamos estas cosas a sus lugares, para la gloria de Dios, por la sanidad de los enfermos, en el nombre de Jesucristo. Amén.

84 Ahora, amigos cristianos, les voy a pedir algo en esta noche, si el Espíritu Santo lo permitiere, confío que Él lo hará. Quiero que hagan esto por mí. ¿Lo harán? Mientras les pido en el nombre de nuestro Señor. No tengo necesidad de tratar de explicarles este asunto misterioso, yo mismo no lo conozco, nunca lo sabré, hasta que cruce al otro lado. Pero con mi Biblia… ¿Cuántos han visto la fotografía de ella, donde la ciencia tomó la fotografía de esto? Había una yaciendo aquí hace un par de noches… el mundo científico tomó una fotografía de esto.
Ahora, escuchen atentamente, todos. Si no vivo hasta la mañana, mi Biblia aquí, si no vivo hasta la mañana, mi testimonio sobre Jesucristo es la verdad.

85 La primera cosa, como un pequeño bebito, tres minutos de nacido, la columna de fuego colgaba donde yo había nacido, en una pequeña cabaña de Kentucky. Toda mi vida, ha venido a mí, dándome visiones, yo un predicador Bautista de la iglesia misionera Bautista ordenado por el Doctor Roy E. Davis, de Dallas, Texas, y fue hecho un anciano local para la iglesia en Jeffersonville. En mi primer avivamiento, quinientos vinieron a Jesucristo de una congregación de tres mil cuando tenía veinte… como veintidós años de edad.
Yo estaba bautizándolos al final de la calle Spring, en Jeffersonville, Indiana, en el Rio Ohio, cuando… cerca de siete u ocho personas estaban paradas a la orilla del Rio, como testigos, a las dos de la tarde, de junio de 1933, y de cómo el pilar de fuego descendió del cielo y se posó donde yo estaba parado.

86 Para los diarios Courier y el Times News…no, fue el…Oh, en un momento consigo el nombre del periódico, si me pudiera recordar del él, el periódico de Louisville. Gran artículo: “Gran Luz Mística Aparece Sobre el Evangelista Bautista Local Mientras Bautizaba en el Rio”. una cosa muy mística, la gente no podía entender. Muchos se desmayaron en la presencia de ello. El Ángel del Señor bajó directamente y se posó donde yo estaba. El Louisville Herald es lo que era, el Louisville Herald, Herald Post de Louisville, Kentucky.

87 Entonces note. Todo bajando a través de la vida, continuó apareciendo. Un día, bajo la aparición de esta luz, vino el Ángel del Señor, que me dijo que tenía que orar por los enfermos. Yo le dije que no podía hacerlo. Eso fue ya hace muchos años. Él me dijo que Dios me había llamado para hacer eso, que Él estaría conmigo. Yo le dije que era una persona sin educación, y no me considero un ministro, mi locución no es buena, y no tengo personalidad. No tengo nada que presentarle a la gente.
Él dijo: “Yo estaré contigo. Y como estuve con Moisés, así estaré contigo. Dos señales te serán dadas cuando estés delante de las personas y ellos te creerán, y Él dijo: ”Y sabrás los secretos del corazón“.
Y por eso fui cuestionado, y Él me hizo saber que eso era la misma cosa que hizo el Hijo resucitado de Dios.

88 Mucha gente venía y decían: “Es psicología”. La gente… He tenido grandes hombres que decían: “Si, hermano Branham, yo los escuché gritar y lo señalaban a Ud. imagino que lo he visto, pero creo que fue Psicología”
En un debate donde yo era un predicador Bautista en Houston, Texas, delante de miles y miles de personas se presentaron a un debate sobre sanidad divina. Él perdió el debate en el terreno… ni si quiera llegó a primera base. Probablemente había mucha gente allí. ¿Había alguien allá cuando fue tomada la fotografía? Levente su mano, está alguien… Aquí hay personas que estaban para ese entonces.
Y mientras yo estaba parado allí hablando, yo dije: “yo no afirmo ser un sanador. Yo solo afirmo orar por los enfermos”, dije: “más yo digo la verdad sobre… si las visiones son cuestionadas, Dios confirmará eso”. Dije: “Yo solo puedo decir lo que Dios dice que es la verdad”, si yo les digo la verdad, Dios está obligado a respaldarla“.

89 Y este ministro Bautista contrató a un miembro de la Asociación de Fotógrafos Americanos para que tomaran fotografías de él. Mientras tocaba al delgado Sr. Bosworth, mi asociado, en un debate. Y él tomó su puño y lo puso debajo de la nariz del hermano Bosworth, dijo: “Ahora, toma la fotografía así de esta manera”, ellos tenían la gran cámara puesta justo allí. Ellos tomaron fotografía de él, luego él apuntó su dedo en su rostro así, y dijo: “Ahora toma esta así”. Y ellos la tomaron así. Un joven predicador Bautista, el Dr. Best, de la Iglesia Bautista del Sur. Y luego… tomaron todas esas fotografías así.
Y entonces el hermano Bosworth dijo: “Ahora sé que el hermano Branham está en el edificio, si él quisiera pasar para despedir a la audiencia, muy bien.” Yo bajé. Cientos de personas unieron sus manos, la gente tratando de tocar aun tu ropa, bajé. Tuvimos una maravillosa reunión.

90 Y yo dije: “Lamento que estas cosas tengan que acontecer, pero,” dije: “Yo no soy un sanador, ciertamente que no. Yo solo oro por los enfermos”. Dije: “Sr. Best, si alguien… ¿cree que la gente puede ser salva?”
“Sí, señor”.
Dije: “¿Entonces, qué si alguien lo llama Salvador divino? ¿Ven? Si yo, por predicar el Evangelio de liberación por sanidad divina me hace un sanador divino, si Ud. predica que ellos pueden ser salvos, sobre la misma base, lo hace a Ud. un Salvador”. Dije: “A Ud. no le gustaría que lo llamaran así, seguro que no”. Yo dije: “Ud. no salva personas, Ud. solo les dice que Jesús los salvó; y yo les digo que Jesús les sanó, y eso es lo mismo”. Y dije: “Pero yo hablo la verdad, y si yo digo la verdad, Dios vindicará la verdad”.

91 Y para ese entonces, un remolino comenzó en los cielos, y bajó directo a donde yo estaba. Y esta gran cámara tomó la fotografía. Y fue un joven católico el que tomó la fotografía. Y él bajó aquella noche…Y yo dije: “Ya Dios ha hablado, yo solo avanzo y me marcho”.
Y luego, yo fui a… fui al hotel, el hotel Rice. El muchacho católico, y un asociado Judío de él fueron para revelar las fotografías del Sr. Best. Dijo: “¿Qué piensa Ud. de esto?” Dijo: “¿reconoce qué pudo haber sido?”
El joven católico dijo: “Ahora…” el Judío dijo: “Yo no creo nada de eso”.
Y joven católico dijo: “Pero, ¿sabes qué?”. Dijo: “Si él fuera católico, yo creería que eso fue verdad, pero,” Dijo: “Con el fin de…” Dijo: “Fíjate, él está respaldado… sus padres son católicos, su gente delate de él”, Dijo: “Podría ser”.

92 Y entonces ellos tomaron la fotografía, no sabiendo lo que sería. Tomaron la fotografía del Sr. Bosworth para poder llevársela al Sr. Best, los retratos, ellos la colocaron dentro del ácido, y él se sentó para fumarse unos cuantos cigarrillos, la pasó por el ácido. Sacó la fotografía, y cada una del Sr. Best poniendo el dedo debajo de la nariz del Sr. Bosworth, todas ellas estaban veladas. Dios no permitiría que aquel hombre se parara allí y pusiera su dedo en aquel piadoso, santo, guerrero antiguo. No, señor.
Y cuando él sacó mi fotografía, quién iba a decir, no solo mi fotografía estaba allí, pero ahí estaba el Ángel del Señor en la fotografía. Y ellos llamaron a George. J. Lacy. Cualquiera sabe lo suficiente sobre los documentos y huellas del FBI. Saben quién es él. Y él es el mejor en el mundo, y ellos lo llamaron.
Y él la llevó a Houston, al edificio Shell, y la puso bajo luz de rayos infrarrojos. Él examinó la cámara por doble exposición. Él hizo todo lo que tenía que hacer con ella. Ellos tomaron la foto varias veces anteriormente, pero no estaba bajo esta… no estaba autentificada. Una fotografía del periódico…la cámara la tomó, la pusimos en una fotografía mas no pudo ser probada por la cámara del periódico. Más esta fue absolutamente autentificada

93 Esta fue a parar a Washington, DC, con derechos de autor, y me la trajo de regreso. El Sr. Lacy redactó su opinión en un documento, este es el único ser sobrenatural que alguna vez haya sido fotografiado en el mundo, puede probarse ser la verdad. Y esto fue lo que dijo.
Dijo: “El antiguo hipócrita una vez dijo:” Él quiso decir el incrédulo, que aquellas luces sobre los santos y Jesús fue solo psicología. Él dijo: “Pero Reverendo Branham, el ojo mecánico de la cámara no captará la psicología”. Dijo: “la luz golpeó en el lente, y allí lo tienen”.
¿Qué es? El mundo científico sabe que yo he dicho la verdad, allí lo tienen para probarlo. Eso es mejor que… esa es una mejor vindicación. Y yo diré esto, mi Biblia está aquí, esa misma luz no estaba colgando a más de dos pies de donde estoy parado, eso es exactamente correcto. Es como un sexto sentido. Está justo aquí, aquí en esta dirección. No soy un fanático, soy un ministro Cristiano, y esa es la verdad.

94 Si Él viene y unge en unos minutos, Ud. verá si es verdad o no. Pero si Ud. lo viera a Él, muy bien. Si no lo ve, esta es una mejor vindicación de lo que Ud. pudiera ver. Si Ud. lo viera a Él con sus ojos, esto podría ser una ilusión óptica. Pero la cámara no tomará una ilusión óptica. Esta es una prueba científica que la misma columna de fuego que guió a los hijos de Israel, la cual no es otra sino el mismo Jesucristo, que se levantó de entre los muertos, en la forma del Espíritu, y está con la iglesia en esta noche, continuando adelante, con las mismas señales y maravillas. Uds. están sin excusa amigos. Uds. deben creerle a Él y vivir. Que Dios lo conceda es mi oración.

95 No estamos aquí para vender fotografías. Nosotros no… de todos modos nada se vende los días domingos. Pero si Ud. no quiere una, yo desearía que viniera y le diera un vistazo. Aun si quiere escribir al Sr. Lacy y preguntarle al él mismo. Hay un documento redactado con todo y demás, en los libros y demás, firmado por él.
Oremos.
Señor Jesús, digo esto para Tu gloria, para que la gente Te pueda conocer, Señor. Hay tantos ismos, y fanatismos, y todo lo demás hoy en día en el mundo, tantas ideas distintas de tantas cosas. Y Padre, Tú sabes que no estamos tratando de decir eso, aquí en la plataforma, que somos los únicos que tenemos Tú mensaje. Dios, estoy tratando de decirle a cada creyente, a todo el que cree, que es traído a una relación con el Señor Jesús. Tú conoces el corazón de Tu siervo, Señor. Y Yo solo estoy diciendo esto para que la gente pueda tener fe perfecta en el Hijo de Dios, para que sepan que Tú has resucitado de entre los muertos.

96 Padre, escúchame, por favor, Te lo ruego. Y si la gracia…he hallado gracia en Tus ojos, favorece a Tu siervo en esta noche. Yo he hablado Tu Palabra, la fotografía lo ha declarado, al mundo científico. Ahora, Padre, ¿vendrás y Te encargarás de nuestros cuerpos aquí, y Te moverás en la audiencia para probarle a la gente, que Tú estás aquí para hacer las mismas cosas que hiciste cuando estabas en Galilea? Luego, Señor, ellos estarán sin excusa en el juicio. Entonces Te ruego que confirmes Tu Palabra en esta noche. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.
Ahora, a la audiencia, para Uds., aquí. Los que tienen las tarjetas de oración que están en la fila, no puedo decir que van a ser sanados. Para Uds. que están aquí en las camillas, los catres, y las sillas, y los de allá afuera en la audiencia. No puedo decir que van a ser sanados. Pero si digo esto, si Uds. quisiesen, primero, sobre el fundamento de la Palabra de Dios (ese es el primer fundamento, sobre la base de la Palabra de Dios), aceptan a Jesucristo, el Hijo de Dios como su sanador, y crean que les he dicho la verdad, vigile lo que Dios hace por Uds. Eso es todo.

97 Ahora, para las personas en la audiencia…. ¿Pusieron a todos ellos la fila? ¿A cuántos llamaron? ¿Estos son todos? Muy bien- muy bien. ¿Es esta la persona?
¿Cómo está Ud. señora? Ahora, si el ingeniero observara esto…algunas veces cuando viene la unción, no sé qué tan abajo llego, es otro mundo, les voy a pedir por favor que no se muevan, ¿lo harán por mí en esta noche? Eso casi me mata cuando Uds. están caminando. Se requiere que todo espíritu esté en línea, jalando. Solo sean reverentes. Los hermanos aquí les dirán cuándo sacarme de la plataforma.

98 Si Él me unge en esta noche, no sé cuándo dejo el edificio, yo pido que la gracia de Dios sea con Uds., esperando verles aquí mañana por la noche. Hasta entonces, que Dios haga sombra sobre Uds., ahora, con la presencia de Él.
Ahora, para la gloria de Dios, y por la vindicación que Su Hijo Jesús resucitó de entre los muertos por el poder de Dios, y será con nosotros hasta el fin del mundo, tomo bajo mi control a todo espíritu en el nombre de Jesucristo para la gloria de Dios.
Ahora, hermana, quiero que venga hacia acá, o solo… Eso está bien, párese allí, cualquiera que sea su deseo. Más solo quiero hablar con Ud. por un momento. ¿Somos…? Somos desconocidos el uno del otro, supongo. Sabiendo que nunca la he visto en mi vida.
Ahora, quiero que la audiencia… solo por un momento. Aquí está parada una señora que es una perfecta desconocida; nunca la he visto. No nos conocemos, no sabemos nada el uno del otro, pero Dios nos conoce a los dos. Ahora, si Jesús estuviera parado aquí usando este mismo traje, y la mujer tal vez está deseando su sanidad, tal vez ella… no sé lo que ella quiere. Dios sabe eso. Yo no lo puedo decir. Y no hay manera que yo sepa lo que ella quiere. La única manera que esto puede ser, es que me tiene que ser revelado de algún modo lo que la mujer quiere. ¿Es cierto, hermana? Tiene que ser así.

99 Ahora, si Jesús resucitó de entre los muertos, y estuviera parado aquí físicamente como lo estoy yo, si ella deseara la sanidad, podría (ahora, tenga cuidado), ¿podría Él sanarla? ¡No! Porque Él ya lo ha hecho, vean. Él hizo eso cuando murió en el Calvario, ¿Qué tal si ella es una pecadora, deseando la salvación? ¿Podría Él salvarla? No, Él lo hizo cuando murió por ella en el Calvario, ella tiene que aceptarlo, ¿ven? Él no puede… todo lo que se pudo hacer por Ud. ya fue hecho. Lo único que tiene que hacer es aceptar, vean. Cualquier hombre no es sanador divino. Ningún hombre puede salvar, perdonar pecados; Dios ya lo hizo. Ud. tiene que aceptar su perdón.

100 Más si Dios, por el Espíritu Santo, por medio de Jesucristo, viniera, y le diera a conocer a esta mujer… exactamente como la mujer en el pozo… ella tenía algo en su corazón. Ella estaba viviendo con… tenía cinco maridos. Si Dios me revelara lo de esta mujer, la razón de estar aquí, su problema, o lo que sea, ¿Uds. allá afuera creerían entonces que Jesús resucitó de entre los muertos? Quiero ver sus manos, allá atrás, si es así, en todas partes. Eso es correcto. Dios concédelo.
Ahora, estemos todos de acuerdo. Ahora, quiero hablar con la mujer así como Él lo hizo. Solo decirle… solo para decirle lo que Él dirá.

101 Ahora, siendo extraños, mi hermana, no nos conocemos el uno al otro, no hay manera que conozcamos, solo nos hemos encontrado aquí por vez primera en la vida. Tal vez, a menos que pasáramos por la calle, eso es lo más cercano que alguna vez nos conociéramos en nuestras vidas. Alguien le dio una tarjeta de oración, su número fue llamado, y Ud. solo vino hasta aquí —una tarjetita con un número en ella— y eso la trajo a Ud. aquí. Ahora, tiene que venir por medio de Dios si algo tiene que ser hecho. ¿No es cierto?
Hay una cosa que… algo le aconteció no hace mucho. Es algo sobre la cintura. Es un hueso, este sigue deslizándose hacia afuera, le está causando un… una lesión en su cintura. Eso es la verdad. Y Ud. ha perdido un sentido de su cuerpo, es el sentido del olfato; no puede oler nada. Eso es verdad. ¿Qué tal si yo le dijera que Jesucristo la ha sanado de eso? ¿Lo creerá? Ud. es sana. Dios le bendiga. Ud. está sanada.

102 ¿Cree? Solo tenga fe ahora. Todos en el edifico ahora, quietamente. El Espíritu Santo está aquí.
¿Cómo está Ud. señora? supongo también que Ud. y yo somos desconocidos, no nos conocemos, pero Dios nos conoce a los dos, ¿no es cierto? ¿Cree eso por el Espíritu Santo, la resurrección del Señor Jesús, tan claro que como lo he hecho en esta noche por la Biblia, y noches anteriores, que si Él ha resucitado de entre los muertos, Él hace lo mismo hoy que hizo en aquel entonces?
Ahora, si el Señor Jesús me hiciera saber por qué está Ud. aquí, ¿Le creerá a Él y lo aceptará? Ahora, nosotros siendo desconocidos, Ud. y yo, el uno al otro, no conociéndonos, primera vez que nos conocemos en la vida, algo entonces tendrá que revelármelo. ¿Es correcto? Y ¿aceptaría Ud. que eso es el Señor Jesús resucitado? ¿Haría lo mismo la audiencia? Ahora, que Él lo conceda.

103 Ud. está consciente, hermana, que algo está sucediendo. Ahora, justo entre Ud. y yo ha caído esta luz. Yo no sé si Ud. la ve o no, pero Ud. se está alejando de mí. Veo que Ud. está… es algo sobre una colisión, un accidente automovilístico, una colisión. Pero ya Ud. ha aceptado la sanidad de eso. La veo venir entre una línea de oración, fue mi línea de oración, una línea rápida de algún tipo. Ud. lo aceptó. Esa es la verdad.
Luego veo algo que aún se mueve en su corazón. Ud. está aquí por algo más, es una joven, o una mujer. Es su nuera. Correcto, ¿no es cierto? Y ella es una… ella tiene una condición un crecimiento o algo. Es un tumor, ella tiene un tumor. Y ella tiene un tipo de sangre, una sangre extraña. Veo al doctor muy perplejo con esto. Es una enfermedad extraña de la sangre. Esa es la verdad.
Y su esposo también necesita sanidad, una hernia. ¿Es correcto? Y él está sentado justo acá afuera. Amén. ¿Ahora cree? Vaya y reciba conforme ha creído, en el nombre del Señor Jesucristo.
Tengan fe en Dios. Ahora, amigos, todos aquí tienen que creer justo ahora, y aceptar al Señor Jesucristo. Porque es infalible. Dios lo hará responsable en el día del juicio.
A los bebés recién nacidos que acaban de venir a Cristo, ¿no están felices de aceptar al Señor Jesús? Claro que sí. Él está aquí; Él les ama, Él los ama a todos Uds.
Ahora, esas visiones, fíjense, eso es lo que me debilita. Solo tengan fe. No duden.

104 La señora, sentada allá que está orando para deshacerse de ese dolor de cabeza, ¿cree que Dios la sanará, la que está sentada allá con su mano levantada así? Levante su mano si eso no es la verdad. Jesucristo le ha sanado. Amén. ¿Ven?

105 La damita sentada a su lado allí, ella… algo la impactó, la luz está colgando sobre ella, Ud. está sufriendo de una condición nerviosa, ¿no es cierto, señora? Levante su mano… o, póngase de pie si eso no es correcto. Es la verdad, es la verdad. Dios le bendiga. Vaya a casa sana. La veo parada agotada o algo distinto, es un demonio, la está atormentando, con un tipo de opresión. Eso ya salió de Ud., hermana. Su fe la ha sanado.
Jesucristo, el mismo de ayer, hoy y por los siglos.
Él no falla, Él es el Señor Jesús. Tenga Fe. No dude.

106 ¿Es esta la paciente? ¿Cómo está Ud., señora? ¿Cree que soy el siervo del Señor? La razón por la que digo eso, para que no me crea como un hombre… Pedro y Juan, cuando pasaron por la puerta llamada la Hermosa dijeron: “Míranos”. Era para llamar su atención, vea Ud., hasta que ellos pudieron ver lo que el Señor iba a hacer. Y esa es la razón por la que digo eso. El Ángel dijo: “Haz que la gente te crea, y sé sincero cuando ores”.

107 Fíjese, somos dos desconocidos, ¿no es cierto, hermana? Yo no la conozco, nunca la he visto, Ud. probablemente nunca me ha visto. Y como hombre y mujer es la primera vez, nacimos tal vez, a muchas millas de distancia y años de diferencia. Ud. es una cristiana, una creyente. Aquí estamos hablando por primera vez como hermano y hermana en la presencia del Señor Jesús.
Eso es verdad, ¿no es cierto? Ud. vigile. Él es absolutamente la verdad. Vea Y sirviendo al Señor tanto como lo ha hecho, aun Ud. es testigo que algo se está moviendo aquí que es un poco diferente, ¿no es cierto? Es algo genuino, sagrado, un sentimiento amoroso.
Si eso es verdad, levante su mano así para que la gente la pueda ver. Vean, se está moviendo entre nosotros.
Ud. tiene un… Ud. había tenido un problema. Es con su cabeza, y está justo en la cabeza. Es un cáncer. Y veo a alguien caminando a su alrededor… No, es un… es en un consultorio médico. Y el doctor quemó el cáncer, pero el cáncer no se cura, no se está poniendo bien. Y Ud. quiere que yo ore por Ud. para que eso mejore. Eso es “¡Así dice el Señor!” Esa es la verdad. Venga para acá.
Precioso Salvador, solo Tú puedes sanar. Y en respeto a Tu Palabra, Señor, la cual es la verdad, pongo mis manos sobre esta mujer. Cualquiera que sea su necesidad, solo Tú sabes. Y Te ruego que se la concedas. Y que ella sea sana de cualquier cosa que tenga, en el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga.

108 ¿Cómo está Ud., señora? Suponiendo que Ud. y yo somos desconocidos, los dos lo somos. Solo Dios nos conoce, Él nos ha alimentado desde que… que nacimos, no hay manera que yo sepa algo de Ud. Ud. es una completa…
¿Ud. desea superar el problema del hígado? ¿Cierto? Su fe le ha sanado, señor. Aquella señora que está sentada a su lado allá, también con el problema del colon, ¿no es verdad, señora? Su fe la ha sanado. Jesucristo le ha sanado. Dios le bendiga ahora.

109 “¿Qué hizo eso?” Ud. dice. La misma cosa que…nuestro Señor…nuestro Señor Jesús hizo eso. Ellos jalaron el don de Dios con su propia fe. La mujer y el hombre estaban allí orando, en sus corazones, no conociéndose ninguno de los dos.
Si eso es la verdad, levante su mano, señor, Ud. y ella, allá, la verdad: que me daría la vuelta y diría algo a Uds. Siendo que no tienen ninguna oportunidad de llegar a la plataforma, ¿no era esa la oración que estaban haciendo? Si es así, estrechen sus manos de esta manera. ¿Ven? Vean, hermano, hermana, es nuestro amoroso Señor Jesús. Él resucitó de entre los muertos. Él está aquí. Él le ama a todos Uds. Tengan fe, crea en Él.
Ahora, solo por un momento, señora. ¿Cree? Ud. está sufriendo con algo que parece para mí es… es una sábana negra que cuelga sobre Ud., y es… es una condición nerviosa. Ud. está muy enojada y nerviosa. Veo que tiene muchas cosas premeditadas, tomando el control de su propia… pensando que algo va ser y normalmente está mal.
No estoy leyendo su mente, pero esa es la verdad. Su vida no se puede esconder, ahora que la unción está entre nosotros.
Ud. también está sufriendo de algo que la está poniendo rígida. Ud. a veces trata de moverse… es la artritis moviéndole. Y aquí hay algo que Ud. también podría entender: Ud. tuvo un accidente al caerse, y Ud. se rompió la muñeca. ¿No es correcto? ¿Cree que está en Su presencia? ¿Acepta Ud. su sanidad?
Si el Dios Todopoderoso está aquí con la unción para conocerla, y saber todo de Ud., en una dimensión que Ud. no puede ver, pero Ud. sabe que algo se acerca, declarándolo en lo natural, lo sobrenatural. Luego Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; si pusieran las manos sobre los enfermos, ellos sanarán” ¿Es cierto eso? Entonces, para su recuperación. Pido por su sanidad en el nombre del Señor Jesucristo. Amén, Dios le bendiga, señora.
Tenga fe en Dios. ¿Le cree a Él?

110 Dios le sana de ese problema del pulmón, sentado allá. No se preocupe. Él le sana. Dios le bendiga. Sí, señor. Su fe le ha salvado, señor. Dios sea con Ud.
Venga. Los dos somos desconocidos. No nos conocemos, pero Jesucristo, el Hijo de Dios nos conoce a los dos, ¿no es verdad? Si Dios, por el Espíritu Santo, por medio de Su siervo inútil, le dijera, por medio de mí (es su propia fe la que hace eso, señora, vea), cuál es su problema, ¿creerá que le he dicho la verdad acerca del Señor Jesucristo quien resucitado de entre los muertos, está parado aquí mismo? Vea, es su fe la que hace eso, como la fe de la mujer que jalaba directo del Maestro. Como el ciego Bartimeo; la misma cosa.

111 Su problema está en su nariz. Correcto. Es un cáncer con un crecimiento en su nariz. Eso es verdad. Jesucristo que está aquí le sana. Ud. está en Su presencia.
Dios Padre, ten misericordia. En el nombre de Jesucristo, Te pido por la sanidad de ella. Amén.
Mire, señora, quiero decirle por qué esto es tan fácil. Hay un hombre aquí detrás de mí que tenía cáncer del mismo tipo en la nariz. En Calgary, Canadá, puse mis manos sobre él, con la misma cosa, diciendo… y desapareció. Eso hace siete años. ¿Es correcto, señor? Cuando sentí eso, el testigo de su espíritu moviéndose por aquí… Vaya y Ud. estará como él, en el nombre del Señor Jesús.
Tenga fe.

112 Ahora, señora, Ud. no… sí, pueden mantener su rostro inclinado, el paciente está aquí, si desea. No estoy leyendo la mente, Ud. sabe eso, ¿ve? Pero solo mantenga su rostro inclinado si lo desea. Solo hablaré con Ud. hasta que Dios me muestre cuál es su problema, luego Ud. lo aceptará. ¿Lo hará?
Fíjese, esto puede durar hora tras hora, pero aun así, tan pronto… me debilita tanto mientras la gente siga creyendo. Diré esto ahora mismo, que si la audiencia en un mismo acuerdo aceptara lo que ahora creen, no habría una solo persona débil en el edificio. Si tan solo pudieran aceptarlo, en el mismo terreno que lo creen ahora.

113 Ahora, quiero… Señora, hasta donde yo sé, hermana, Ud. y yo somos dos perfectos desconocidos, ¿no es cierto? Nunca nos hemos conocido en nuestras vidas. No hay manera en absoluto que yo sepa algo de Ud., a menos que me sea revelado de alguna manera. Ud. ciertamente es una verdadera creyente. Yo la puedo ayudar. Yo no puedo, Dios puede, pero a través de un don divino que opera por medio de su fe.
Oh, ¡vaya! Les digo, la audiencia está iluminada. Esta es la mejor condición que alguna vez haya estado en Phoenix.
Ud. tiene algún problema con su pecho, y tiene una condición nerviosa, del corazón. Eso es lo que le está causando que esté de esa manera. Esto le agita, sigue así, especialmente al acostarse. Ud. es demasiado nerviosa. Ud. tiene ataques que le vienen y la debilita, especialmente cuando tiene que… está haciendo su trabajo; Ud. Se sienta por largo tiempo. La veo moverse, haciendo algo, y Ud. solo… se pone melancólica algunas veces, llorando fuertemente. La veo limpiando los lados de los lentes, parada en una habitación cerca de una mesa.
La veo en algún lugar… Ud. está en una oficina de algún tipo. Es en la del doctor, es una… Oh, él quiere operarla, y es por una condición de la fístula. “Así dice el Señor”. Acérquese. Jehová Todopoderoso, en el nombre del Señor Jesús bendice a esta mujer con estas personas en la audiencia, en el nombre del Señor Jesucristo. Amén.
Tenga fe.

114 Hermana, alguien allá afuera piensa que le estaba leyendo la mente. Yo solo quiero que ponga su mano sobre la mía. Yo no quiero leer su mente. Yo no leo su mente. Yo quiero que Ud., ni siquiera piense en lo que está mal en Ud., quiero que piense en algo más. Y si el Espíritu Santo me revelara en una visión aquí afuera, mientras hago contacto con el espiritu de la mujer, lo que anda mal con la mujer, ¿se olvidará de todo eso, de telepatía mental, y demás? Dios se lo conceda.
La señora está sufriendo con un problema de mujeres, es una condición femenina, si eso es correcto, señora, quite su mano de la mía y levántela para el Señor— la señora aquí. Ud. tiene una debilidad de un problema femenino. Ud. también tiene sentimientos sombríos que son causados por eso. Y tiene muchas cosas que Ud. piensa que anda mal con Ud., La cosa principal es por causa de la edad y el tiempo. Eso es la verdad, ¿No es esa la verdad?
Fíjese, no tenía que mirarla a Ud. para verlo. [Una señora dice: “No sé si tengo o no problemas femeninos, yo he estado varias veces en el hospital [Palabras confusas] Rayos x.”] ¿Ven? Ahora, cualquier cosa que Él dijo no sé lo que era. ¿Qué era, un problema femenino? [“Ellos dijeron que no tenía ningún problema femenino.”]
Mire hacia acá solo un momento. [La señora habla con el hermano Branham] Lo único que sé es que estaba viendo a esos doctores y demás, examinarla a Ud. en esta condición. Esa es la verdad, Ve Ud. lo que… eso es correcto. Entonces, ¿Ahora cree que Jesucristo la sanará? ¿Acepta Ud. su sanidad?
¿Creen Uds. allá que Dios la sanará? Muy bien. Entonces, venga para acá
Dios Padre, Te ruego por misericordia, que la sanes. Que ella se salga de aquí y esté bien, mientras Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga.

115 Muy bien. Ven, amiguito. Dios bendiga tu corazoncito. Este es un niño. Muchachito. Dios sabe que yo no te conozco. Pero si el Espíritu Santo me mostrara aquí, qué anda mal con el jovencito, con este muchachito, ¿levantarías tu mano si Dios me dijera qué anda mal contigo? Ahora, mantén tu mano abajo. El muchachito tiene algo mal en su garganta; es una condición asmática, él tose mucho por la noche, si eso es verdad, jovencito, levanta tus manos si esto es verdad. ¿Crees que Jesús te va a sanar, cariño? Yo también creo.
Querido Padre celestial, así como este amoroso muchachito, parado aquí con sus ojitos azules mirando hacia arriba en inmensa sinceridad, Te pido Dios Todopoderoso, por medio de la resurrección de Jesús que hará que el muchachito sane. En el nombre de Jesús. Yo quito esta maldición de este muchacho. Amén. Dios te bendiga cariño. Ahora ve creyendo con todo tu corazón.
Muy bien. Venga hermana. Quiero preguntarle. ¿Cree que Dios la puede sanar de ese problema del riñón y ser sana? ¿Lo cree con todo su corazón? [“Con todo mi corazón.”]

116 Dios Padre, Te pedimos que la sanes y quites esta maldición de ella. Y ahora, en el nombre de Jesucristo pedimos que se vaya. Amén. Ahora tenga fe, crea con todo su corazón. Dios le bendiga.
Traigan a la hermanita. Dios te bendiga, cariño. ¿Crees que Jesús te quitará esta condición asmática y dejarás de toser, haciendo que mamá tenga que levantarse por la noche y cuidarte? ¿Crees que Él lo va hacer? Yo también lo creo, cariño.
Dios en el Cielo, ten misericordia de esta niña, y concede estas bendiciones por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén. Dios te bendiga. Muy bien.
¿Creen?

117 Querida hermana, ¿qué es la artritis para Dios? Él la puede curar al igual que cura un dolor de muelas, ¿no es cierto? ¿Cree que Él lo hace ahora mismo? Entonces si Ud. lo cree, recibirá exactamente lo que pidió. Dios le bendiga. Vaya, y que la paz del Dios esté sobre Ud.
Venga señora. ¿Cree con todo su corazón? Lo que Dios… pues, es fácil para Él sanarla de su problema de estómago, ¿no es verdad? ¿Le gustaría irse a casa y comerse una gran hamburguesa otra vez? Vaya y hágalo en el nombre del Señor Jesús.
Fíjese, fue una cosa extraña cuando dije: “estómago,” de ella. Ud. tenía lo mismo, y. fue sanada sentada en esa silla, solo siga su camino regocijándose. No tenga temor. Dios le bendiga.

118 ¿Cómo está Ud. hermana? ¿Quiere ser sanada de su problema de la espalda, y estar bien? ¿Cree con todo su corazón, que Dios puede sanarla de la espalda? Entonces puede irse y sea sana en el nombre del Señor Jesús.
¡Aleluya! Digamos: “¡Alabado sea el Señor!” Amén.
Solo un momento, tengan fe.
¿Era ella la señora que estaba allá en la plataforma, sentada, llorando? ¿Era Ud. la señora aquí arriba? Si era. Estaba sufriendo, demasiado nerviosa también, ¿no es verdad? También Ud. se quiere deshacer de algo, ¿no es cierto? Ese es su esposo, el que está sentado junto a Ud., ¿no es así? Él tiene un problema del estómago, ¿no es cierto? Y él también quiere deshacerse de algo, ¿es cierto? Deje de fumar ahora, y Jesús le sanará completamente, a Uds. dos. Amén.
¿Creen?

119 ¿Es esta la señora? ¿Cómo está Ud., señora? ¿Cree en el Señor Jesús, el Hijo de Dios? ¿Cree que yo soy Su siervo? Ud. está sufriendo con un problema en su cabeza. Ud. tiene un muchacho y quiere que yo ore por él, porque el muchacho es un alcohólico: “Así dice el Señor”. Vaya, crea, y reciba lo que pide.
¿Están creyendo? Algunas de estas personas en estas camillas aquí, tengan fe. Algunos de los que están en las sillas. Yo no los puedo curar.
¿Qué de Ud. señora? ¿Cree con todo su corazón? Yo no le puedo sanar, postrada aquí en esta camilla, catre. Yo no le puedo sanar, pero si Dios me revelará cuál es su problema, ¿Lo aceptará? ¿Lo hará? Si puede creer. Ud. tiene un desorden nervioso, y Ud. está recostada allá con todos sus nervios destrozados. Si Ud. desea creer en Jesucristo… Yo no lo puedo sanar, pero Ud. no puede ocultar su vida ahora. Pero si Ud. hace como le digo, como siervo de Dios, Ud. se levantará de allí en el nombre de Jesucristo, y se irá a casa. Yo sé que Ud. piensa que no puede caminar, pero si puede.

120 ¿Qué opina de eso señora? la que está recostada en la siguiente camilla. Si Dios me revelara cuál es el problema, ¿lo aceptará? ¿Me obedecerá como Su profeta? Ud. que está recostado allí, muriendo con tuberculosis, pero Jesucristo le sanará. ¿Lo cree? Entonces si es así, tome su lecho vaya a casa y sea sano. Actúe sobre su fe.
Eso es correcto, señora, Ud. reciba… Quien lo desea puede ser sano ahora mismo. ¿Lo creen?
Dios Todopoderoso, en el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, esparce Tus grandes poderes de sanidad, y que todo demonio en este edificio, sea apartado de las personas. Echo fuera a todo demonio, en el nombre de Jesucristo.
Párese sobre sus pies. Salgan de esas sillas de ruedas, salgan de esos catres.

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