OBRAS DEL MENSAJE


Elías
Phoenix, Arizona, E.U.A.
55-0301
1 Buenas tardes, amigos. Es un privilegio estar aquí en este auditorio Shriner nuevamente la noche de la víspera del cierre de esta maravillosa campaña. Creo que esta campaña se ubica junto a la mejor que he tenido en Phoenix. La primera vez fue cuando estaba, por supuesto, aquí arriba cuando nos quedamos mucho tiempo. No creo que hayamos tenido una reunión mejor que esta vez. Ha sido una reunión muy buena. Y estamos muy agradecidos por ello. Y oramos para que Dios los bendiga ricamente a cada uno de ustedes.
2 Ahora, mañana en la noche es nuestra noche del cierre; tenemos que darnos prisa a California al Templo Ángelus. Y después, el sábado por la mañana tenemos que estar con los Hombres Cristianos de Negocios del Compañerismo del Evangelio Completo, internacionalmente, en una transmisión, en el discurso. Y luego, estaremos en el Templo Ángelus hasta el jueves de la siguiente semana.
Y después, el viernes comenzamos en la Exhibición Ganadera, donde estuvimos el año pasado con los Hombres de Negocios del Evangelio Completo, internacionalmente. Tenemos un lugar excelente allá y grande que acomoda, pienso a unos once mil o doce mil, o quizás un poquito más. Y es un lugar muy agradable, con suficiente espacio, la acústica es buena y es muy buen lugar. Y están cordialmente invitados para que vengan a cualquier hora y nos visiten, si están en esa parte del país. Si tienen seres amados por allá, estaremos muy, muy felices que les escriban y les digan, si están enfermos, que vengan; haremos lo mejor para ministrarles en el Nombre del Señor.
3 El día de hoy ha sido un poco mejor para mí. Descansé un poquito más. El domingo fue muy difícil. Y hoy, o ayer fue… sentí un tanto el efecto de eso. Uds. saben que ya no soy un muchachito. Después que uno pasa los veinte, por supuesto… usted sabe, yo paso un poquito de los veinte, así que uno realmente lo siente después de eso.
Bueno, usted sabe, el Hermano Bosworth hace un tiempo… ¿Cuántos conocen a Fred Bosworth, hermano F. F. Bosworth? Casi todos lo conocen, me imagino. Un maravilloso veterano anciano del Evangelio. Y nosotros nos encontrábamos allá en su región, en la Florida, y acabábamos de terminar nuestra cena y caminamos hacia la playa, y yo estaba parado allá, de cuarenta años, mis hombros encorvados. Él estaba parado de casi ochenta, y sus hombros hacia atrás de esa manera. Yo lo miré y pensé: Oh, vaya.
Yo dije: “Hermano Bosworth”, le dije: “¿Cuánto estuvo Ud. en su mejor tiempo?”.
“Oh”, él dijo: “En este momento”. Él dijo: “Usted lo mal entiende, Hermano Branham”. Dijo: “Yo solo soy un niño viviendo en una casa vieja”, dijo él.
4 Así que, yo pensé: Dios, ayúdame a sentirme así si llego a vivir hasta esa edad. Él mantiene su juventud renovada en su mente. Cuando se levanta en la mañana, él tiene que decir… se para allí y sigue citando las Escrituras. Él dice, por supuesto, que su presión arterial desciende, como el anciano que es.
Pero él acaba de estar en un viaje conmigo a través de África, regresamos, él solo se volvió a ir y acaba de regresar del Japón. Me llamó hace como seis meses, y dijo: “Billy”, él dijo: “¿Qué te parece si vas conmigo al Japón?”.
Yo dije: “Bueno, ¿Cuándo va ir? ¿El siguiente verano?”.
Él dijo: “En este momento”. A él no hay que esperarlo. Él se fue para Japón. Regresó, estuvo conmigo allá en Dallas… o, no en Dallas, pero en Lubbock, hace unas semanas.
Simplemente con la mejor salud a sus casi ochenta años de edad. Por tanto si él puede sentirse de esa manera deberíamos estar avergonzados de nosotros mismos, ¿verdad que sí? Eso es correcto, al ver cómo somos… siendo tan jóvenes como lo somos, y luego un hombre de ochenta años de edad y todavía predicando el Evangelio.
Bueno, déjeme decirle, uno de estos días él colocará su pie del Otro Lado. Las cosas serán distintas entonces. Piénselo. Mientras está Ud. aquí esta noche, un Cristiano y un pecador, también, igual, quiero darles algo en lo que piensen mientras les hablo por un momento.
5 Por ejemplo, mañana es tiempo de empacar. Vamos a partir. Tal vez esta noche. Tenemos que dejar este mundo, ir a alguna otra parte. Y Ud. sabe, tal vez sea exactamente así, además.
Escuché a uno de mis asociados el día de hoy que no solo en esta ciudad, pero por todas las ciudades alrededor de los Estados Unidos; uno de mis asociados dijo que vio un carro abierto y simplemente un adolescente comenzó a salir y latas de cerveza y whiskey y cosas cayeron del carro. El joven solo las dejó allí y entró para tomar algo y regresó. Él dijo: “Si Dios no manda juicio pronto sobre los Estados Unidos, Él tendrá que resucitar a Sodoma y Gomorra y disculparse con ellos”. Eso es correcto. Resucitar a Sodoma y Gomorra y disculparse por haberlos hundido. (Eso es correcto), si Él no manda juicio pronto.
Y estamos listos para eso amigos, eso es todo. Seguro. Pero la iglesia también está lista —para un rapto. Amén. Esa es la parte maravillosa, el rapto, que viene para la iglesia. Será un día triste para el incrédulo entonces. Pero será el tiempo más maravilloso que alguna vez hayamos visto o pensado para aquellos quienes están listos para el momento cuándo Jesús venga.
6 Qué si estuvieran haciendo un viaje al otro mundo sin saber en dónde está, solo bajándose allí. Ud. se encuentra viejo y tembloroso, ha servido al Señor durante años y años. Y mañana usted va a abordar. Hay un barco que lo va a llevar cuando Ud. envejezca. Y va a… el barco entra aquí al muelle, y usted va y se sube a este barco; la vieja sirena de la niebla sonará. Y cruzará el mar, y en cuanto Ud. cruce… Ha hecho viajes de ida y vuelta durante miles de años.
Y cuando Ud. ponga un pie en esa tierra nueva, en alguna parte acaban de descubrir una tierra nueva. Y cada vez que pisan el lugar, los cabellos canosos de cada uno se vuelven negros otra vez. Todas esas arrugas y cuerpos gastados, regresaron a hombre joven y una mujer joven otra vez, para vivir para siempre. Tan pronto sus pies pisan esa tierra, eso es lo que sucede, eso es exactamente lo que sucede. Eso es correcto.
Cuando el viejo barco de Sión venga a por su víctima, llevándosela. Yo mismo espero escuchar el silbato sonar una mañana de estas, en el cuarto cuando se empiece a juntar la niebla; esta vida mortal se haya terminado. Yo espero que todo esté bien en ese momento. Creo que será… Él me ha dado la promesa. Yo lo creo con todo mi corazón, que cruzaré del Otro Lado. No solo yo, pero todos aquellos que aman Su aparición. Ellos estarán allá.
Así que mantenga su pensamiento en eso, amigo pecador, esta noche. Y qué tal si viene con usted, y saliera aquí disparado a un pozo oscuro dando vueltas; a una eternidad sin fin, en oscuridad de media noche, y gritos, y lamentos y gemidos. Pudiera ser esta noche, cuando Ud. haga quizá su última decisión de cambiar barcos. Espero que así lo haga. Todos los que están sin Cristo se van por ese camino. Todos los que están con Cristo se van por este camino. La diferencia solo es si Ud. cree y lo acepta a Él o no. Haga su decisión esta noche, y oremos ahora, mientras inclinamos nuestros rostros.
7 Nuestro Padre Celestial, estamos reunidos en este gran auditorio aquí esta noche, donde Tú te has encontrado con nosotros noche tras noche y has bendecido nuestras almas hambrientas; dándonos el Pan de Vida, alimento para nuestras almas, salvación para aquellos, Señor, que están necesitados, sanidad para aquellos que están necesitados; y has suplido aquellas cosas que hemos pedido y estamos agradecidos Contigo. Al verte en el poder de Tu resurrección.
Y oro, Padre, que Tú estés con nosotros esta noche, que nos ayudes y bendigas. Bendice al hijo errante esta noche, Padre, que vaga, sin saber exactamente qué camino tomar, o qué hacer —inestable, que todavía no se ha anclado en Cristo. Oro, esta noche, que ellos arrojen su ancla más allá de la Roca de las Edades, allá. Cuando este barco esté siendo lanzado de un lado a otro, nuestras pequeñas barcas sobre el mar de la vida, sabemos que nuestra ancla se mantiene dentro del velo. Dios, concédelo.
Entra en la Palabra, oramos, Padre, y date a conocer a cada persona que está aquí a través de la enseñanza de la Palabra. Que el Espíritu Santo simplemente tome la Palabra de Dios y la entregue a cada corazón, así como tenemos necesidad. Al final del servicio, que la gloria del Señor esté sobre la gente, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
Solo por unos momentos… Normalmente tratamos de comenzar la línea de oración alrededor de las nueve en punto, de ser posible.
Y ahora esto es algo nuevo para mí el enseñarle a la gente. Y luego, en realidad esto es, me imagino, mi primera reunión en años, en tratar de enseñarle a la gente antes de llevar a cabo la línea de oración.
Y le hizo tanto bien a mi corazón al ver las manos que se levantaron, aceptando al Señor Jesús. Cuando me voy a casa por la noche y salgo un tanto de las visiones, a veces solo me acuesto allí después que todos se han ido a dormir y simplemente lloro de gozo, al pensar, que Dios se agradó, esta noche, porque sé que Él así estaba. Pecadores vinieron al hogar. Eso es verdad. Entonces Él nos honra con Sus bendiciones y derrama Su Espíritu, sana a los enfermos, dando fe. ¿Qué más pudiéramos desear aparte de eso?
8 Ahora, en 2 Reyes; esta noche; anoche hablamos de Elías, el profeta. Y esta noche… Anoche lo tuvimos allá arriba cuando… Elías, más bien, y Josafat y demás, vinieron con él. Esta noche, lo tenemos en otra escena, en el capítulo 4, de 2 de Reyes. Y solo para un texto, quiero leer el versículo 24 del capítulo 4 de 2 de Reyes.
Después hizo enalbardar el asna, y dijo al criado: Guía y anda; y no me hagas detener en el camino, sino cuando yo te lo dijere.
Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de este versículo de Escritura.
9 Ahora, nuestra escena comienza esta noche, con una familia en angustia. Y, tal vez, esto sería algo bueno esta noche, reconocer que hay, quizá, muchas familias sentadas aquí esta noche, en angustia.
Y si podemos tan solo encontrar algo en el Antiguo Testamento, aquí, lo cual fue un ejemplo de lo que hicieron los creyentes en el día cuando estuvieron en angustia, bueno, tal vez, quizá podamos tomarlos como ejemplo para encontrar nuestra posición entonces y qué hacer.
En los días de Elías, el profeta, después de anoche vimos que él era un tipo de la iglesia. Después Elías, siendo un tipo de Cristo que fue llevado y la doble porción viniendo sobre el profeta. Hallamos que él se abrió camino por una región gentil, Sunem. Y había una noble mujer allá arriba. Y ella no era israelita; ella era una sunamita.
Y Eliseo al pasar por este país, ella se dio cuenta que él era un hombre santo —un hombre de Dios. Qué lección podríamos sacar de eso, que nuestra caminata y al asociarnos con las personas, que la gente reconozca que somos hijos del Rey. Dios nos ayude a ser de esa manera.
Yo creo que las Escrituras dicen que somos epístolas escritas leídas de todos los hombres. Y Eliseo se comportaba de tal manera alrededor en ese país gentil, allá, que esta mujer sunamita se dio cuenta que él en verdad era un siervo de Dios. Su carácter, su conducta, y las cosas que Dios hizo por medio de él, que ella reconoció que él era un siervo del Señor. Así que le quería mostrar algo de bondad. Así que ella lo invitó a cenar, o cuánto más, le dio una pequeña ofrenda, le ayudó a pagar algo. Lo trató con bondad, por porque ella quisiera alguna recompensa.
10 La gente que le da a las personas pensando que van a recibir una recompensa por ello, bueno, no tienen ninguna recompensa. Son aquellos que dan libremente desde lo profundo de su corazón. Que dice: “Solo lo doy libremente. No que espere recibir algo a cambio”.
Jesús les dijo eso a los gentiles, o al incrédulo, que hace tal cosa. Ellos dan cuando esperar recibir algo a cambio. Pero nosotros, los hijos de Dios, damos cuando no queremos nada a cambio. Solo lo damos.
Y ahora la mujer no tenía… lo probó un poquito después. Ella no tenía otra alternativa que darle a este hombre, la bendición que era ella a él dándole comida, dinero, lo que sea que ella le diera, le tenía una pequeña ofrenda cuando pasaba. Ella solo lo dio en respeto a Dios.
Ella dijo: “Yo sé que él es un hombre santo. Yo sé que él es un hombre de Dios. Y él no pertenece a mi denominación. Él no pertenece a mi iglesia, tal vez, sino quizá mi pastor no está de acuerdo con él, pero, sin embargo, yo creo que él es un hombre santo de Dios. Creo que él es el siervo de Dios. Así que simplemente le daré esta pequeña ofrenda”. Así que ella hizo eso en su bondad.
11 Después de un tiempo ella se empezó a dar cuenta que había algo realmente bueno con respecto a ese hombre. Entonces, ella le dijo a su esposo, dijo: “Tú sabes que este hombre que pasa por aquí es un hombre de Dios. Él es el siervo de Dios. Y ahora valemos un poquito de dinero. Le hemos estado dando solo un poquito a medida que pasa por aquí. Vamos a mostrarle algo de bondad. Construyámosle un cuartito aquí afuera, en alguna parte, para cuando pase, él se ve tan cansado y preocupado, cuando va de camino montaña arriba para orar y ayunar; por días enteros él sube allá. Y solo hagámosle un lugarcito aquí fuera en nuestra…
“Tenemos suficiente terreno, así que construyámosle un cuartito aquí afuera, y pongamos dentro una mesita, y una vela, y un banquito; para que cuando pase por aquí, pues, él pueda entrar y refrescarse, y acostarse en la cama, y descansar un ratito”. Eso dice mucho de una persona.
Así que ella le arregló este lugar. Y el esposo, siendo quizás, un hombre justo y bueno, él dijo: “Bueno, eso estaría bien”.
Entonces fueron y construyeron el lugarcito y se lo dieron al profeta a medida que pasaba.
Y sucedió que un día, cuando Eliseo venía pasando por ese camino, se detuvo aquí. Y encontró este lugarcito; por supuesto, él estaba muy feliz de encontrar esa gente que lo amaba.
Ahora, todos quieren ser amados. Les digo la verdad; a mí me gusta. Yo quiero que Dios me ame, y quiero que la gente me ame. Esa es exactamente la verdad. Y si Dios me ama, entonces la gente me amará. Y si yo amo a Su gente, entonces Él me amará por hacer eso.
Dios prefiere que yo los ame a ustedes, a que lo ame a Él. ¿Sabían Uds. eso? Yo preferiría que Ud. amara a mi muchacho que está aquí atrás, no importa lo que Ud. diga de mí. Yo quiero que Uds. amen a mis hijos. Y cualquier padre pensaría eso. Así que Padre Dios, piensa la misma cosa. Porque Él dijo: “Por cuando lo hiciste a uno de estos pequeños, Mis pequeñitos, a Mí lo hicisteis”. Entonces si Ud. quiere amar a Dios, solo comience amando a todos Sus hijos, y Dios lo recompensará. Si solo aman a Sus hijos eso muestra que el amor de Dios está en usted.
12 Jesús dijo: “Por esto todos conocerán que son hijos de Dios y pasado de muerte a vida, cuando Uds. se aman unos a otros”. Entonces Uds. lo sabrán. No porque pueden tener una gran iglesia. Eso está bien. No porque tienen a un montón de finos ministros que pasan por aquí. Eso es bueno, también. Pero es porque tienen amor uno por el otro.
Ahora, cuando termine este avivamiento, todos Uds. vayan a sus respectivas iglesias. No estamos aquí para hacer prosélitos, y decirles: “Todos dejen una iglesia y vayan a la otra”. Uds. quédense con su iglesia. Traten de traer unos pecadores a esa iglesia.
Después regresen a su respectiva iglesia, regresen con tal corazón lleno de amor. Y esa mujer que Ud. simplemente no podía soportar, o ese hombre, ámelo o ámela de todas maneras. Ellos sabrán que Ud. recibió algo de la reunión entonces. Eso es correcto. Si no hacen eso, entonces no han ganado nada todavía. Porque tienen que tener amor uno por el otro. Luego la gente…. El mundo exterior sabrá que Uds. han pasado de muerte a vida cuando tienen amor uno por el otro.
Jesús dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor”, eso es su fuerza: “¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”. Como el año pasado, estaba llevando a cabo su convención para las personas de la Cuadrangular en California, y pasé por Salt Lake Deserts y eso es lo que vi en ese momento, la sal dejó su sabor, nada, solo para caminar por allí.
13 Pero la sal es un sabor si entra en contacto. Ud. tiene un pedazo de carne aquí, y un barril de sal acá, Ud. tiene que juntarlos, la sal con la carne o la carne con la sal, para preservar la carne. Y de esa manera es. Tenemos que juntar al creyente con el incrédulo. Eso es correcto, Uds. tienen que meterlos en la iglesia, con un montón de gente salada.
Y Uds. saben que la sal también los vuelve sedientos, ¿no es así? Y si Ud. come sal, se pone sediento. Y Dios quiere a Su iglesia tan salada, al punto que todo el mundo tendrá sed de ser así. Eso es correcto. Miren, simplemente sediento, simplemente sediento. Solo sea… que digan: “Oh, si tan solo yo pudiera vivir de la manera que esa mujer vive. Si acaso no es ella la persona más pacífica y dulce, nunca de mal humor, nunca discute. Ella siempre es bondadosa, tratando de hacer algo para ayudar a alguien más. Pues, ella es un honor para la iglesia de cualquier hombre”.
“Sí, señor, ese hombre, mire, el vecino, él es un caballero, está simplemente tan lleno del amor de Dios. Ud. lo puede ver a todas horas de la noche, de rodillas orando en alguna parte. Siempre está listo para hacer algo, siempre está hablando del Señor Jesús y Su misericordia”. Esa es la manera de ser salados para el mundo. Actúe de esa forma.
Ahora, Eliseo era ese tipo de persona. Así que entonces, un día, al pasar, estando cansado y fatigado en su jornada, lo puedo ver a él decir: “Bueno, mira nada más”, un pequeño letrero colgando en la puerta: “Esta propiedad pertenece al hombre de Dios que pasa por este camino”. Lo escucho decirle a su siervo: “Pues, Giezi, mira esto, esta gente sunamita aquí nos ha dado este pedacito de propiedad, aquí, donde podemos llegar”.
Él abre la puerta, porque es de él. Entra, se acuesta sobre la cama. Se estira. Dice: “Tú sabes, ella ha sido muy bondadosa con nosotros, Giezi. Simplemente nos ministra en todo lo que necesitamos. Ve y habla con ella”. Pareciera como que él debió haber entrado. Pero dijo: “Tú entra y habla con ella y ve si quiere que hable con el rey, o con el capitán en jefe; a todos ellos les caigo bien, soy un buen amigo. Tal vez quiera un favor o algo parecido a eso”. Yo creo que Eliseo solo la estaba probando.
14 Así que él va, y le pregunta y ella dice: “No, yo habito entre mi pueblo y no quiero ninguna recompensa por esto, de otra manera. Solo lo hice porque yo misma amo al Señor, y quiero hacer algo para Él, así que de la única manera que podía hacerlo, lo vi a él que era un verdadero siervo de Dios, un hombre de Dios, así que solo hice eso con ese propósito. Yo no quiero ninguna recompensa”.
Así que él regresa y Eliseo dice… hablan un rato al respecto. Y me puedo imaginar a Giezi decir: “Eliseo, te diré una cosa”, dijo: “ella no tiene hijos, y su esposo es viejo”.
“¡Sí!” Dice Eliseo. Me imagino que se dio vuelta en su camita que tenía allí dentro y se quedó acostado unos minutos y pensó. Después de un rato vino una visión delante de él, y vio a la mujer dando a luz un hijo.
Dijo: “Ve por ella y tráela para acá”.
Así que él fue por la mujer y la trajo a la puerta, y cuando ella se acercó a la puerta, él dijo: “Así dice el Señor, de acuerdo al tiempo de la vida, por este tiempo el año que viene, abrazarás un hijo”.
15 Ella dijo: “No, señor”. Dijo: “Mi esposo es viejo”, pero de todas maneras Eliseo dijo eso en el Nombre del Señor, así que eso lo concluye. Cuando Dios dice cualquier cosa, eso queda completo en ese preciso momento. Eso es todo. No hay necesidad de cuestionarse más. Dios así lo dijo.
Si Dios dijo que Cristo regresará a la tierra, yo lo creo. Eso es correcto. Si Dios dijo que en estos tiempos los hombres serían infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, yo lo creo. Eso es correcto. Todo lo que Dios dice, yo lo creo.
Él dijo: “Él herido fue por nuestras rebeliones”. Yo lo creo. Él dijo: “Por Sus llagas, fuimos curados”. Yo lo creo. Eso lo concluye, ¿ve? Si Ud. lo cree, entonces tómelo, actué en ello, y los resultados vendrán.
No importa cuánto tiempo tarde, solo siga creyéndolo. Abraham se tardó… o, Abraham esperó veinticinco años antes que llegara la promesa. Pero él se fortalecía todo el tiempo, alabando a Dios. El bebé iba a nacer de todas maneras. Hizo arreglos para ello, todo. Se preparó para el evento. Tan pronto Dios le dijo que iba a suceder, él preparó todo. Y luego, esperó veinticinco años, simplemente siguió esperando hasta que finalmente sucedió, fortaleciéndose todo el tiempo. Cuando Dios habla, tiene que llegar a acontecer.
16 Así que Eliseo le dijo a ella que iba a tener un bebé. Y exactamente en el tiempo que Eliseo dijo que sucedería, sucedió. Porque él era un profeta. Él estaba bajo la unción del Espíritu Santo y tenía que llegar a suceder.
Así que el muchachito llegó a unos doce años, y Elías pasaba y se acostaba en la cama y subía al Monte Carmelo donde tenía una cueva allá arriba, él entraba allí a orar.
Un día el muchachito estaba afuera en el campo con su padre, con los segadores, con el día avanzado alrededor de las once, algo como eso. Y yo creo que el muchachito sufrió una insolación, porque empezó a gritar: “¡Oh, mi cabeza, mi cabeza!”. Y a esa hora del día en el campo, probablemente un niñito con la cabeza descubierta, corriendo alrededor, como de unos doce años, detrás de los segadores, muy metido en el lugar en un desierto parecido a este aquí. Tal vez al muchachito tuvo una insolación.
Entonces su padre consiguió un hombre joven que lo levantara y lo llevara de regreso a la casa. Y él se sentó en el regazo de su madre hasta el mediodía, y luego murió.
Ahora, aparentemente todo había terminado. Así que la madre tomó al pequeñito… Ahora noten, lo primero que hizo con ese muchachito, ella lo sacó de su propia casa, y lo llevó a la casa de Eliseo, y lo acostó en la cama, donde el profeta se había acostado. Creo que fue algo bastante sabio.
17 Se lo llevó, lo encerró de toda incredulidad, y lo puso en la recámara donde el profeta había estado, y cerró la puerta. Que nadie alrededor comenzara a meterse con él, sino que lo puso en el cuarto, y cerró la puerta. Y su esposo entró. Por supuesto, había muchos gritos, y llantos, y cosas sucediendo. Y ella dijo: “Todo va a estar bien. Ahora, enalbardar el asna para mí; voy a ir con el hombre de Dios”.
Ahora todas las esperanzas habían desaparecido. Algo en su corazón comenzó a decirle que se podía hacer algo. Todas las yerbas, y quizás, el doctor había estado allí, e hizo todo lo que pudo. No se pudo hacer nada. Ella había hecho todos los remedios que conocía. Y no se pudo hacer nada y el muchachito murió.
Ahora ella pensó… o, tal vez, quizá el resto pensó que todas las esperanzas habían desaparecido. Pero ella sabía que todavía había un Dios que vive y reina. ¡Oh, vaya! Si pudiéramos captar solo eso.
Ahora en lo profundo de su corazón algo comenzó a palpitar. “Me gustaría encontrar a ese hombre de Dios. Me gustaría ir otra vez a la iglesia”. Regularmente eso es lo que llega al corazón de una persona cuando el problema golpea el hogar. “Me gustaría ver al hombre de Dios otra vez”.
18 Y su esposo dijo: “Pues, él no ha pasado por aquí. Él sube en la luna nueva y sube en día sábado a adorar. Él sube allá, pero no es luna nueva ni sábado. Así que él no va a estar allá”.
Ella dijo: “Todo está bien”.
¿Por qué? ¿Cómo podía ella encarar un pensamiento como ese? Porque algo en lo profundo de su corazón le dijo: “Ve con el hombre de Dios”. ¿Lo pueden ver?
Ahora, ella sabía que había un Dios que gobernaba el universo. Ella sabía que había un Dios que hizo al sol brillar, al trigo crecer, el árbol, trajo vida. Y ella sabía que ese Dios tenía un representante aquí en la tierra. Y ese representante era el profeta. Y sabía que si en algún momento llegaba con el profeta, no que ella… No creo que tuviera idea de que el hijo resucitaría. Pero ella pensó que si llegaba al profeta, ella sería capaz de entender por qué Dios se llevó a su hijo.
19 Y ahora, la gente simplemente no se da cuenta de lo que Dios puede hacer a través de Sus siervos. Esa es la razón por la que hoy en día la gente no logra que sucedan muchas cosas, es porque han perdido la fe en los siervos de Dios. Eso es correcto. Parte de eso es culpa de los siervos. Él intenta hablarles de Dios, de algo que sucedió años atrás, pero Dios todavía es Dios aquí en la tierra, usando a Sus siervos como siempre lo ha hecho. Él no falla; Él es el mismo Dios. Todas las edades, en cada edad, Él ha tenido a alguien en quien Él pueda poner Sus manos. Y nosotros debemos esperar que Dios haga algo a través de Sus siervos. Amén.
“Oh”, ella dijo: “Todo va a estar bien. Dejen todo en paz”. Me gusta eso: Algo se asentó en lo profundo de su corazón, que si en algún momento llegaba a Eliseo, ella encontraría exactamente por qué el bebé había muerto, porque sabía que Él era un siervo de Dios.
Entonces, ellos ensillaron la mula. Me gusta esta comisión que ella le dio al siervo. Dijo: “Ve adelante, no te detengas, o descuides, nada, hasta que te lo ordene”.
20 Pienso que la iglesia debiera de tener una comisión como esa. “Sigue adelante, no te detengas, solo sigue avanzando. Cuando este avivamiento se cierre, comienza otro en alguna parte. No esperes, no te quedes alrededor esperando, solo sigue moviéndote para Dios. Solo sigue moviéndote, porque la gente se está muriendo, cada día”. Tal vez unas cien mil personas mueren diariamente en el mundo. Creo, que son unas ciento veinte mil, que mueren diariamente, en el mundo. Y como unas cien mil de esas mueren sin conocer a Cristo. No tenemos tiempo de esperar. Tenemos que seguir adelante y no detenernos ni un poquito.
21 No este avivamiento. Uds. están teniendo un buen tiempo y están viendo almas siendo salvas. Solo sigan moviéndose, no se detengan en lo absoluto. Y los predicadores, no se esperen hasta que Oral Roberts venga o William Branham, o alguien más. Practiquen la sanidad Divina en su iglesia. Sigamos adelante, la gente se está muriendo. Llevémoslos al Hombre de Dios, el cual es Cristo. No esperen un evento especial; vaya ahora. Ustedes son los siervos de Dios, igual como cualquier otra persona. Uds. son llamados, Uds. Metodistas, Bautistas, Presbiterianos.
Si tienen una comisión por parte de Dios, las órdenes generales son: “Id a todo el mundo, y predicad el Evangelio, a toda criatura. Pongan manos sobre los enfermos; ellos sanarán. Estas señales seguirán a los que creen ”. Si Ud. tiene una comisión por parte de Dios, recibió una ordenación de Dios para hacer estas cosas. Amén.
Quién tiene… Ud. dice: “Oh, Jesús puede hacerlo”.
Él dijo: “Ustedes pueden hacerlo. En Mi Nombre, no Yo… ellos lo harán”. Amén. Tienen la carreta delante del caballo, ¿ven? Muy bien.
“En Mí Nombre echarán fuera demonios. Sobre los enfermos pondrán las manos”. ¿Es eso correcto? “Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”. Esa es la comisión. Tomémosla y salgamos. Somos tan flojos en estas cosas, hoy día.
22 Tenemos un poco… servimos a la gente, luego nos quedamos quietos, el diablo soplando su brisa hacia nosotros, y tomamos una vieja Revista de Verdaderas Historias en alguna parte de la casa en lugar de tomar la Biblia. Hay muchos Cristianos en esta ciudad, esta noche, que les pueden decir todo sobre Hollywood, pero conocen muy poquito sobre Dios. Y se llaman a sí mismos Cristianos. ¡Es una vergüenza! ¡Amén!
Llega la noche de culto de oración, Uds. se quedan en casa a ver la televisión, en lugar de ir al culto de oración. ¿Es eso cierto? Seguro que lo es. Todo, tiempo para leer los periódicos, tiempo para hacer esto, tiempo para tener sus reuniones sociales y cosas, pero no hay tiempo para Dios. Lo que necesitamos hoy día es un buen avivamiento de San Pablo chapado a la antigua, y un Espíritu Santo de la Biblia de nuevo en la iglesia: señales, maravillas y milagros. Tiempo para todo, excepto para lo bueno.
Esa es la razón por la que el mundo está en esa condición hoy día. No tienen tiempo para cuidar a los hijos. Los dejan correr en las calles.
Ustedes mujeres, que se hacen llamar madres verdaderas, y ni siquiera saben en dónde están los niñitos, la mitad del tiempo. Eso no solo es en la Metodista y Presbiteriana; eso es en la Pentecostal, también. Correcto. Uds. saben que esa es la verdad. Hablando de delincuencia juvenil, tiene mucho de delincuencia parental. Lo que los padres necesitan hoy día es sacar unas de esas latas de cerveza de la nevera, quitar las cartas de la mesa, y poner de nuevo la Biblia allí, y abrirla y llamar a los niños alrededor para tener un culto de oración. Eso es lo que necesitamos hoy día. Eso es correcto.
23 Y algunos de ustedes arriba en mi región, Kentucky, tienen unas viejas cositas, dicen: “Los analfabetas de Kentucky, qué ignorantes, qué tontos son”.
Escuché a un ministro decirme que no quería ir a Kentucky porque la gente era muy estúpida en Kentucky, los que viven allá. Déjeme decirle algo, unas de esas ancianas mamis canosas allá arriba les pudieran enseñar algo. Eso es correcto.
Ustedes dejan que su hija ande afuera casi toda la noche, con un pequeño rebelde fumador de cigarrillos y tomador de whiskey; y entra en la mañana, y con media ropa puesta, y todo como eso, ¿y Ud. se hace llamar un Cristiano y no le dice nada a ella? Dejen que eso pase en Kentucky, y una de esas mamis antiguas tomará una rama de nogal, y ella no podrá ser capaz de salir en seis meses. Sí, señor.
Lo que necesitamos hoy día son unas verdaderas mamis americanas a la antigua que creen en darles una pequeña estimulación del protoplasma de vez en cuando. Eso es exactamente correcto. Uds. saben que eso es correcto. Amén.
24 Todas las iglesias bajaron la guardia. Todos ellos cantan: “Bajaron la guardia, cedimos ante el pecado. Bajamos la guardia, las ovejas se salieron, pero ¿cómo entraron las cabras?”. Uds. simplemente bajaron la guardia, eso es lo que pasó. Uds. bajaron los estándares del Cristianismo. Amén.
El diablo podrá estar pasado de moda, pero aún no se le ha acabado el negocio. Él sigue en el negocio. Vamos a guardar eso para los predicadores. Yo he venido aquí para predicar sanidad Divina. Muy bien.
Pero eso es bueno para ustedes. Amén. Eso los enderezará un poquito. Es pan de maíz chapado a la antigua, con frijoles negros, y un café fuerte para el desayuno; pero, hermano, eso se quedará bien pegado en sus costillas durante un buen día de trabajo. Seguro que lo hará. Muy bien.
Noten, sí, señor, el día en el cual estamos viviendo, la hora, el tiempo; la iglesia debería estar avanzando; en lugar de eso, está retrocediendo. Eso es correcto. Ud. no puede ir… Si Ud. no está avanzando, está retrocediendo. Dios no quiere que su iglesia retroceda, o que se quede quieta. Él quiere que sigamos adelante, y que no nos detengamos en lo absoluto. El Espíritu Santo no dice: “Detente aquí y espera unos años”.
Él dice: “Avanza constantemente todo el tiempo. Sigue adelante”.
¿Hacia dónde iba ella? Con el hombre de Dios. Subiendo la montaña todo el tiempo.
Yo solía cantar un pequeño canto:
Guíame montaña arriba,
Dame compañerismo Contigo.
¿Se acuerdan de ese viejo canto?).
En la luz veo la fuente
Y la Sangre que me limpia.
25 Muy arriba al lado de la montaña. Ella le dijo al siervo: “No dejes que esa mula aún alcance aliento. Solo manténla en marcha”. Esa es la manera de hacerlo. Póngalo sobre la iglesia, y sigamos marchando. El problema de ello es, Uds. cargaron demasiado a la iglesia.
Escuché a un viejo hermano de color hace un tiempo, predicando sobre los hombres sabios que vinieron a ver a Jesús. Y él sí que dio una buena ilustración. Él dijo: “Empezó a cargar los viejos camellos, usted sabe”, y dijo: “De repente”, dijo: “Dos de ellos quedaron ponchados”. Y dijo: “Entonces este tipo comenzó a cargar el camello. Lo cargó tanto que el pobre ya no se pudo mover”.
Y más o menos así ha sido con la iglesia: Traemos toda clase de pequeñas sociedades y todo tipo de cositas, esto, aquello y lo otro, y pequeños entretenimientos, y así por el estilo y recortamos el verdadero valor de la reunión de oración. El aposento alto se convirtió en un cuarto de cenas. Eso es correcto. Eso es bueno para ustedes. Van y consiguen un viejo gallo duro, lo hierven, y lo venden a un dólar por plato para pagarle al predicador. Y Uds. sacan el plan de Dios sobre eso —pagando diezmos— y hacer lo que el Señor les dijo que hicieran, estuvieran mucho mejor. Conviertan ese cuarto en un cuarto de oración durante la noche. Amén.
26 ¡Oh, vaya, sigamos adelante! Si ya le predicamos justificación a la iglesia, llevémoslos un poquito más adelante que eso ahora. Suban un poquito más alto. Si entramos en eso, y Dios comienza a llenarlos con el Espíritu Santo, entonces sigamos a sanidad Divina y escudriñen eso.
Pues, el Espíritu Santo es como una gran tienda departamental. La gente que se convierte en Cristiana no sabe lo que tiene. ¿Me pudieran imaginar a mí comprando una casa sin revisarla bien primero? ¿Me pudieran imaginar siendo el dueño de algo así…? Alguien me regala un gran centro comercial, un gran lugar donde todo está por todos lados. Todo es mío.
Bueno, de esa manera es cuando Ud. llega a ser un Cristiano, todo le pertenece a usted. Todas las bendiciones redentivas por las cuales Cristo murió son suyas. Todo creyente posee cada bendición redentiva, (Amén) se le es dada al creyente.
Por un Espíritu somos todos bautizados en este gran centro comercial, Cristo Jesús. Vaya, aquí arriba en este estante está “justificación por la fe”. Por acá está: “santificación a través de la Sangre”. Aquí arriba hay “gozo” aquí está “la paz”, acá “longanimidad”, “bondad”, “mansedumbre”. Pues, vaya, todo.
Algunas de ellas pudieran estar colgando un poquito alto. Yo no lo puedo agarrar, pero tienen una escalera en la esquina. Subamos y fijémonos para ver cómo se mira. Si Ud. no puede subir a “sanidad Divina”; tome la escalera de Dios. Alcáncelo, averigüe de qué se trata, todo le pertenece a usted. Correcto. A eso es a lo que la iglesia debería de estar yendo —marchando por el camino.
27 Así que la mujer dijo: “Ahora tú ve por delante. No te detengas ni un poquito, porque tenemos que llegar allá arriba ahora, tenemos que darnos prisa”.
Bueno, el siervo de Dios estaba sentado allá en su pequeña habitación, donde quiera que estuviese, en la montaña. Y miró hacia afuera y vio venir a la Sunamita. Él dijo: “Giezi”, dijo, “aquí viene esa mujer sunamita, me pregunto cuál es el problema”.
Ahora, Dios no les dice todo a Sus profetas. Él solo les dice lo que Él quiere que ellos sepan. Lo que no hacen… Lo que Él no quiere que ellos sepan, solo se lo guarda para Sí mismo.
Pero aquí venía esta mujer sunamita y este pequeño siervo simplemente golpeando a la mula con prisa. Dijo: “¿Me pregunto por qué la prisa?”.
Dijo: “Ve a encontrarla”. Y le dijo que le preguntara si todo estaba bien con ella, todo bien con su esposo, y todo bien con su hijo.
Así que él gritó, dijo: “¿Está todo bien contigo? ¿Está todo bien con tu esposo? ¿Está todo bien con el niño?”.
Miren, aquí está lo que me gusta de la lección. Ella dijo: “Todo está bien”. Amén. El cadáver del bebé, pero: “Todo está bien”. ¿Qué era? Todo estaba bajo consideración entonces. Ella tenía la situación contrarrestada. El deseo de su corazón, que le estaba diciendo, en su corazón, era que llegara al profeta. Y allí estaba ella precisamente en presencia del profeta. Así que si Dios le había quitado a su bebé, esa era Su voluntad, todo iba a estar bien. “Todo está bien. Todo está bien con mi esposo. Todo está bien conmigo, y todo está bien con el bebé”.
28 Ella corrió hasta Eliseo y cayó de rodillas ante sus pies, tal vez comenzó a besar su mano o algo. Giezi pensó: Esto no está bien que ella actúe de esa manera alrededor de mi amo. Así que él la quitó, la apartó de él. “Mira, no puedes hacer eso. No puedes venir a mi amo de esa manera”.
Eliseo dijo: “Déjala en paz, porque hay angustia en su corazón, Dios lo ha mantenido en secreto de mí. Yo no sé lo que le sucede, pero hay angustia en su corazón”.
Entonces ella se levantó. Y ella comenzó a revelarle lo que había pasado, diciendo lo que había sucedido, que su bebé había muerto. Y dijo: “¿No le dije: no me mienta?”. Ahora mi bebé está muerto. Y lo tengo tendido en su cuarto. Los vecinos están todo alrededor. Se están preparando para embalsamar su cuerpo. Y yo he venido a ti“.
Ahora, observe. Eliseo dijo: “Toma este bordón, Giezi, y ve por delante, y si alguien te habla, ni siquiera hables con ellos. Lleva esto directamente al bebé, y colócalo sobre el bebé. Si alguien te habla, no les respondas. No te detengas en algún asunto social”.
29 Ese es el problema con nosotros hoy día: Cuando recibimos un mensaje de Dios, en lugar de irnos directamente, y hacer lo que Dios nos dice, nos detenemos un poquito en un asunto social. Tenemos que tener esto, unas cuantas cenas de helados, y toda estas otras clases de cosas; metiendo asuntos sociales a la iglesia. Debiéramos llevarle el mensaje de Dios a los muertos, muertos en delitos y pecados. Amén.
Noten. Ahora, Eliseo, ¿por qué envió el bordón? ¿Alguna vez se han detenido a pensar en eso? Porque ese Eliseo sabía que las ropas que él usaba estaban bendecidas. Él sabía que Dios vivía en su corazón. Él sabía que las ropas que usaba estaban bendecidas. Él sabía que todo lo que tocaba era bendecido. Él mismo sabía eso, la manera como su fe estaba puesta en eso. Así que mandó el bordón. Yo pienso que de allí es de donde Pablo tomó lo de los pañuelos y sudarios de su cuerpo para los enfermos y afligidos.
Entonces él… pero la mujer sunamita… Ahora eso hubiera funcionado muy bien, eso hubiera estado bien, si la mujer sunamita hubiese creído eso. Pero ella no sabía si Dios estaba en el bordón o no; ella sabía que Dios estaba en el hombre. Así que ella dijo: “Vive Jehová y tu alma nunca muere, no te voy a dejar. Estoy ahora en tus manos. Me voy a quedar aquí mismo hasta que lo averigüe”. Usted sabe, me gusta eso: esa determinación. Quédese con ello.
Ese es el problema con la gente hoy día: Leen en donde dice: “Dios es el sanador”, y miran alrededor y dicen: “Bueno, la Sra. Jones no lo recibió”. Entonces Ud. se rinde. Hermano, quédese con ello. Amén. Si Dios así lo dijo, Dios tiene que encargarse de Su Palabra. Ya no es su palabra, es la Palabra de Dios. Quédese con ello.
Diga: “No te voy a dejar”.
30 Y entonces Eliseo se ciñó sus lomos, y salió sin tener una visión, sin saber qué hacer. Y se puso en camino. Giezi le ganó en llegar. Él corrió delante, entró a la habitación, y colocó el bordón sobre el bebé. ¡Esperó! No vino la vida. El bebé seguía muerto. Él se da la vuelta, mira un rato, el bebé todavía estaba muerto. Así que él toma el bordón, y regresa corriendo, y se encuentra con Eliseo y la mujer sunamita que venían.
Y cuando él lo hizo, dijo: “Coloqué el bordón sobre el bebé, y no hubo vida, ni aliento, él no abrió los ojos, él todavía está muerto”.
Entonces mire, la fe de la mujer no estaba en el bordón; estaba en el profeta. Ahora depende en dónde está la fe de usted. Algunas personas dicen: “Ud. tiene que imponer manos sobre ellos”. El otro dice… El romano dijo: “Solo habla la Palabra, y mi hijo vivirá”.
Y la mujer no quería que Él pusiera manos sobre ella, ella tocó Su vestidura. El pequeño Jairo hace unas noches, en la lección, pues, él dijo: “Ven pon Tus manos sobre mi hija”. Depende en dónde está puesta su fe.
Luego Eliseo estaba correcto.
31 Ahora, yo creo que él solo estaba probando, pero sabía que Dios había bendecido cualquier cosa que él tocaba. ¿Lo ven? Él creyó que Dios lo bendecía. Así que dijo: “Dios ha bendecido esto. Y si lo colocas sobre el bebé, yo creo que Dios lo va a recuperar”.
Ahora, no importaba cuál era la fe de él, si la fe de la mujer no era la misma, entonces no funcionaría. ¿Ven lo que quiero decir? Se requiere de su fe y la fe de su pastor juntas. Los dos tienen que tener la misma fe. Y si Ud. cree la misma cosa que el hombre de Dios les ha dicho, entonces algo tiene que suceder. Así que el hombre de Dios creía que él no tenía que ir para allá; que solo enviaría su bordón. Pero la mujer dijo: “No, no, no. Me voy a quedar aquí mismo contigo. Me voy a quedar aquí hasta que lo averigüe”.
Entonces Giezi dijo: “No hay aliento en el bebé. Él todavía está muerto”.
Así que se puso en marcha, entró en el patio, y miró alrededor a la multitud. Todos estaban alrededor, llorando y gritando. ¡Qué lugar para la fe! Eliseo parado allí, sin visión, no sabía qué hacer. Todo lo que podía hacer era mirar alrededor. Allí estaba el padre gritando, allí estaban todos los vecinos, y todos comportándose de esa manera.
Bueno, él va a su pequeña vieja recámara, y le mujer tenía al bebé acostado en la cama, así que el sacó a todos de la habitación, y cerró las puertas, se quedó solo. Se fue a un rincón, se arrodilló, y comenzó a orar. Cuando terminó de orar, se levantó, caminó de arriba abajo por el piso. De un lado a otro, de acá para allá, de arriba abajo por el piso, hasta que el Espíritu de Dios vino sobre él. Cuando el Espíritu de Dios vino sobre él, sin duda que vio una visión.
Se acerca, se estira él mismo encima del bebé, su nariz contra su nariz; ninguna oración; solo la nariz contra su nariz, sus labios contra sus labios, sus ojos contra sus ojos, sus manos contra sus manos, y el bebé estornudó siete veces y volvió a la vida. ¿Qué fue eso? Ese no era un predicador. Ese era Cristo en Su profeta que trajo de vuelta la vida al bebé. ¡Aleluya!
¡Oh, vaya! Cuando él salió entonces de allí y dijo: “Giezi, llama a la sunamita”. ¡Amén!
La mujer vino a la puerta. Luego todas las cosas buenas que ella había hecho, poco se imaginaba cuando mandó a hacer esa cama allí dentro para Eliseo, y arregló la cama con sus propias manos, que un día su bebé muerto estaría acostado allí y el cuerpo de ese profeta, a través de Cristo traería a ese bebé de vuelta a la vida. Ustedes no saben lo que está pasando cuando tratan de hacer algo el uno por el otro. Tratando de ayudarse unos a otros. Eso es correcto. Como el pan sobre las aguas, un día regresará a ustedes.
32 Su actitud hacia Eliseo le trajo la victoria a ella. Si ella hubiera subido con Eliseo, y dicho: “Ahora mira esto, tú, hipócrita. Mi pastor tenía razón después de todo”. ¿Ven? Si ella hubiera ido con esa clase de actitud, nunca hubiera recibido nada de él. Pero su actitud hacia el hombre de Dios, produjo exactamente lo que recibió —su victoria — porque ella creyó.
Esa es la única manera cómo Ud. lo podrá hacer en algún momento, si cree que Jesucristo, alguna historia mítica, algún asunto de Santa Claus que le cuentan a los hijos, o algo como eso, Uds. nunca recibirán nada, hasta que verdaderamente en su corazón crean que Él es el Hijo de Dios que murió, resucitó, ascendió a las alturas, y está vivo con nosotros aquí esta noche, y que hará cualquier cosa que prometió que haría en Su Biblia. Cuando Ud. llega a estar así, algo está a punto de suceder.
Luego ella levantó al bebé, y se inclinó ante él, y lo reconoció como un siervo de Dios, e inclinó su rostro y salió. ¡Salió con su corazón lleno de amor!
Toda esa gran crisis. Qué si ella solo se hubiese quedado sentada, diciendo: “Bueno, todas las esperanzas se han ido. El doctor simplemente se fue y dijo: No se podía hacer nada. Y ahora mi bebé está muerto, así que me supongo que eso es todo lo que se puede hacer”. Sentarse desamparada. La historia nunca se hubiera contado. Pero Dios, en Su misericordia, colocó algo en el corazón de esa madre, que ella sabía que había algo que se podía hacer.
Tal vez Ud. está sentado de esa manera esta noche en su familia. Tal vez toda esperanza que alguna vez tuvo, que ha tenido, de recuperarse en algún momento, los doctores lo han desanimado, el hombre ha hecho todo lo que puede hacer, y dice: “Está más allá de la ciencia médica. No hay nada que se pueda hacer”. Pero si algo pudiera suceder aquí dentro de su corazón, que le diga: “¡Sí, así es! ¡Sí, así es!”. Entonces quédese con ello.
33 Paul Rader, un amigo mío, un predicador Bautista, murió aquí hace unos años, por aquí en California —un hombre maravilloso, un misionero, un gran creyente en sanidad, contó una pequeña historia en una ocasión. Dijo que se encontraba allá abajo en Sudamérica, en alguna parte en un viaje misionero, él y su esposa. Y él desarrolló algún tipo de fiebre, fiebre amarilla. Creo, era una fiebre de aguas negras. Y lo mata a uno en unas cuantas horas. Y él estaba muy metido millas y millas, atrás en las junglas con los nativos; se fue para allá en un pequeño barco.
Y dijo que, después de cenar esa noche, habían comido, y él se metió a su cuarto. Él se estaba poniendo más y más enfermo. Y le dijo a su amada esposa, dijo: “Querida, si tan solo te arrodillas aquí, y comienzas a orar por mí”, dijo: “Yo creo que, pareciera que yo… se está poniendo oscuro en el cuarto”.
Entonces ella se arrodilló, y le tomó sus manos, dijo: “Querido; ¿quieres que vaya por un doctor?”.
Dijo: “No, no vayas por el doctor, tardaría mucho”. Dijo: “Es difícil saberlo, al llegar la noche como esta”, él dijo: “No podrías conseguir un doctor ahora”. Él dijo: “Solo ora por mí, querida, y mantén tus manos sobre mí”. Y se seguía poniendo más y más oscuro en la habitación, y su vida empezó a desvanecerse; después de un rato, todo se puso oscuro.
Dijo que soñó un sueño, y que estaba de regreso en Oregón, otra vez —ese era su hogar — donde él solía cortar árboles. Él era un hombre muy fuerte. Y dijo, que su jefe, una vez le dijo —él estaba soñando — que dijo: “Sube a la montaña, Paul, y córtame un tronco de un cierto tamaño y bájalo”.
Él dijo: “Muy bien, jefe”.
34 Él subió corriendo por la ladera, dijo, con la primavera de su juventud en sus pies otra vez — en su sueño, cuando él estaba inconsciente. Y dijo que tumbó el árbol de manera muy fácil. Dijo que podía sentir su hacha, a medida que atravesaba el suave abeto de Oregón. Y el árbol cayó; él lo podó de esa manera, encajó el hacha en el árbol, y trató de levantarlo.
Bueno, dijo que su fuerza se había ido de él. Dijo que hizo todo lo que pudo para levantarlo. Él dijo: “Bueno, mi fuerza se ha ido completamente de mí”. Quizá de esa manera está Ud. en esta noche. Su fuerza se ha ido completamente. Las esperanzas se han ido. Todo se ha ido. Dijo que él se esforzó. Y dijo: “Bueno, debiera de ser capaz de levantar esto. Yo debiera ser capaz de levantar esto. Pues, yo los he levantado de esta manera antes”.
Quizá Ud. ha sido sanado antes, tal vez ha pasado por líneas de oración, y ha sido sanado, pero en esta ocasión Ud. simplemente no puede reunir la fe suficiente para levantarlo, la carga de alguna manera.
Dijo que él quedó completamente agotado. Así que solo se sentó, agachó la cabeza y comenzó a llorar. Dijo: “Estoy tan débil, no puedo moverlo, he perdido mi fuerza, y no sé lo que voy a hacer”.
Dijo que escuchó una voz de su…. La voz de su jefe, tan amable y suave. Dijo, él dijo: “Paul, ¿qué sucede?”.
Él dijo: “Jefe, yo…yo…yo simplemente no tengo la fuerza para levantarlo. Yo simplemente no puedo bajarlo hasta allá”.
Él dijo: “Paul, simplemente lo estás haciendo en vano, te estás esforzando en vano”. Y él dijo: “Paul, ¿no puedes ver el arroyo que está bajando allí?”. Dijo: “Ese arroyo baja justo por el campamento”. Dijo: “¿Por qué no simplemente lo empujas al agua y saltas sobre él y lo cabalgas hasta abajo?”.
Y dijo que cuando volteó para atrás, su jefe era Jesús. Dijo: “Solo arrójalo al agua, Paul. Ya no lo vuelvas a intentar. Solo súbete a él y cabalga hasta abajo”.
35 Dijo que él solo lo arrojó al agua, y saltó al agua, y comenzó a salpicar en el agua, y la corriente lo bajó directamente hasta el campamento. Él comenzó a gritar a voz en cuello que su fuerza estaba regresando a él, gritando: “Lo estoy cabalgando”. Y dice que volvió en sí, en el cuarto, gritando a voz en cuello. Su esposa había tenido sus manos sobre él orando, dice que él pegó un brinco en medio de la habitación gritando cuando volvió en sí: “Lo estoy cabalgando. Lo estoy cabalgando. Lo estoy cabalgando”.
36 Hermano, eso es lo que es esta noche: Yo tomo a Jesucristo en Su promesa, arrojo la cosa en las aguas del Espíritu Santo, y cabalgo sobre ello. ¡Aleluya! No importa lo que suceda, estoy cabalgando sobre ello. Correcto. Solo siga cabalgando.
No importa lo que alguien más dice, no importa qué tantas veces Ud. lo ha intentado, solo empújelo y comience a cabalgarlo. Dios lo llevará directamente al lugar donde debe de estar. ¿Lo creen ustedes?
Pues, no han pasado ni siete años, cuando los Hermanos Mayo me miraron a la cara y dijeron: “Rev. Branham, Ud. no tiene oportunidad de vivir”. Pero yo lo miré a Él en Su Palabra. Yo lo estoy cabalgando. Amén.
37 Él prometió que un día Él me liberaría del Otro Lado. La edad me está alcanzando, pero yo estoy cabalgando sobre ello. Uno de esos días, saldré de esta vida, pero yo estoy cabalgando sobre eso esta noche, en “Toda promesa en el Libro es mía, cada capítulo, cada versículo, es mío”.
¡Oh, vaya, Dios lo prometió! “El que oye Mis palabras, y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”. Estoy cabalgado sobre eso. Yo lo creo. Cristo lo dijo. ¿Qué? “El que oye Mis palabras y cree al que Me envió, tiene”, ahora mismo: “Vida Eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.
Yo llevo cabalgando en ello por veintitrés años. ¡Aleluya! La jornada terminará muy pronto y cuando termine, yo todavía estaré cabalgando sobre ello.
38 Cuando una vez fui un hombre ciego, use unos lentes muy grandes, era guiado del brazo de esta manera por las calles, no podía ver sino un pedacito frente a mí. Y esta noche, por la gracia de Dios, puedo leer la letra del periódico a cinco pies [1.5 m.] de distancia de mí. Me hice un examen de la vista hace un año, me salió diez-diez. Eso es veinte-veinte, luego quince-quince, luego diez-diez. ¿Qué fue eso? Yo tomé a Dios en Su promesa, y cabalgué en ella, hasta que Dios me dio mi vista.
Ahora puedo cantar:
¡Sublime Gracia! Del Señor,
Que a un infeliz salvó.
Yo ciego fui, más hoy veo ya,
Perdido y Él me halló.
En los peligros y aflicción
Que yo he tenido aquí,
Su gracia siempre me libró,
Y me guiará feliz.
¡Aleluya! ¡Oh, cuándo pienso en ello! Tome a Dios en Su promesa y siga adelante, yendo adelante en fe. ¿Qué? ¿Fe en qué? Creyendo que lo que Dios dijo está anclado aquí en mi corazón, y es de mi propiedad personal porque Jesús murió por ello. Estoy cabalgando en ello. Yo lo creo.
39 Y pecador, amigo, esta noche, cuando el mundo estaba en caos, las bombas atómicas y de cobalto colgando en todas partes. ¡Una bomba! Yo estaba hablando con un prospector hace un rato, me dijeron qué tanto poder había en una libra de uranio, cuántas miles de veces miles de miles de toneladas de TNT se requeriría para generar la presión de esa libra de uranio.
Y escuché al Sr. Moore decir que uno de sus amigos pilotos de jet le dijo que portaba una bomba en su avión, y olvidé cuántos cientos de furgones llenos de TNT, cargados desde Shreveport hasta Houston, Texas… una cadena de furgones cargados con TNT; esta bomba tenía más presión y potencia, que todo lo que hacía la cadena de furgones con TNT. Una gran bomba de cobalto, el cobalto alrededor de la bomba atómica puede ser disparado desde un misil al aire por nuestros enemigos, y explotará allí afuera; en unas pocas horas, toda la tierra sería totalmente aniquilada.
Solo deje que los vientos comiencen a soplar; no podría quedar una cosa viva viviendo alrededor de eso. Y completamente aniquila la tierra, para hacerse en solo unos cuantos minutos. El mismo enemigo, el muy impío, sin corazón, brutal y loco enemigo nuestro, tiene esa cosa en sus manos esta noche. ¿Y por qué confían en la carne de los caballos, por qué confían en los poderes atómicos, por qué confían en las cosas de este mundo, en sus casas, en sus lugares, en su posición? Tome a Dios en Su Palabra, y cabalgue sobre eso a través de los átomos que están más allá en las esferas que están más allá en los cielos. Lo que Dios ha prometido, Dios lo hará.
¿Lo creen esta noche?
40 ¡Dios ten misericordia! Pongámonos en contacto con el representante de Dios. ¿Quién es el representante de Dios? Lo fue en aquel día, Eliseo. ¿Quién lo es hoy? Jesucristo. Ese es Su representante. Mujer, hombre, joven, jovencita, aquí, esta noche, si esa mujer sunamita pudo creer por su hijo muerto, cuando todas las posibilidades se habían ido, ella pudo creer en un hombre natural, que Dios estaba en Eliseo, ¿cuánto más podemos creer que Dios está en Cristo reconciliando Consigo al mundo? Venga y reconcíliese esta noche, antes que sea demasiado tarde.
Oremos.
41 Nuestro Padre Celestial, a medida que vemos a nuestro alrededor, y vemos el día, la hora que estamos viviendo. Estas grandes cosas sucediendo, viéndolo por todos los periódicos, el día de hoy. El doctor aquí en esta ciudad, un espíritu de celos mató a sus cuatro hijos, le disparó a su esposa a muerte, y luego él mismo se mató, aquí mismo en esta ciudad. El diablo se apoderó de él. Dios, la gente simplemente no cree que haya un diablo. Que abran sus ojos, esta noche, y vea.
Y luego, Padre, que vean más allá de él y vean que hay un Dios vivo lleno de amor y compasión, esperando salvarlos. Concédelo, Señor. Acércate ahora a nosotros, Padre. Creemos eso en Tu Nombre, que lo que pedimos, lo recibiremos.
Hay hombres, mujeres, muchachos, y muchachas aquí, tal vez, Señor, que todavía no te han aceptado como su salvador. Ellos no saben lo que significa tener paz en sus almas. Y todas estas cosas viejas de la tierra pasan. Y el alma, esa parte inmortal se va más allá de toda esfera de átomos, se va más allá de la luz cósmica, del petróleo, se va a la esfera espiritual. Esa es la parte eterna, esa es la parte que no puede perecer, cuando se creyó en el Señor Jesús. Qué tan simple Tú lo has hecho. ¡Solo venga! ¡Recíbalo! “Pedid, y recibiréis”.
42 “El que oye Mis Palabras, y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna”. Qué simple. Tú dijiste: “Para que aún los insensatos no yerran”. Nada atado, nada complicado, simplemente aceptándolo, creyéndolo porque Cristo está hablando en el corazón. Tú dijiste: “Ningún hombre puede venir a Mi excepto que Mi Padre lo traiga primero”.
Padre Dios, sobre las bases de la Sangre derramada del Señor Jesús, sobre Su supremo sacrificio, y la Palabra de Dios, oro esta noche, que Tú toques el corazón de cada pecador, cada descarriado que está en el edificio. Tráelos amorosamente de regreso a Ti. Solo otra noche, y luego debemos continuar. Concédelo, Padre, que esta noche muchos te encuentren, porque lo pedimos en Su Nombre.
43 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, la música tocándose dulce y suavemente, el Espíritu Santo justo sobre Uds. mirando hacia abajo. Dios tocando en sus corazones, diciendo: “Oh, pecador, ven a Casa”. Tal vez Ud. no esté aquí mañana para aceptarlo. ¿No vendrá esta noche? Si Dios está tocando en su corazón y Ud. siente eso, es Dios hablándole. No yo, ahora, sino Dios, levantaría su mano a Él, diciendo: “Dios perdóname, yo ahora acepto a Jesús como mi Salvador”.
Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, señor, Dios le bendiga, dama, en la parte de atrás, Dios le bendiga damita. Alguien más que levante su mano, diga: “Dios, ten misericordia de mí pecador, ahora vengo. El predicador ha estado predicando”.
Dios le bendiga, dama, llorando allá. Dios le bendiga, dama al final. Yo la veo. “El ministro ha estado predicando, y yo he estado aquí noche tras noche observando, viendo al Espíritu Santo moviéndose, sanando a los enfermos, prediciendo, diciendo cosas, cosas misteriosas a la raza humana. No lo podemos entender. Ya no voy a tratar de entenderlo, Señor. Solo te voy a aceptar a Ti ahora, mientras estás tocando en mi corazón, porque sé que Tu Espíritu no contenderá para siempre con el hombre. Así que mientras Tú me estés llamando ahora, esta es mi mano Señor, aquí vengo”.
¿Podrían levantar su mano en alguna parte, alguien más?
Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, la dama en la esquina. Dios le bendiga, muy en la parte de atrás. Dios le bendiga por aquí en medio del pasillo. Dios le bendiga, por aquí en la esquina, arriba en el balcón a mi izquierda. Oh, vaya, Dios les bendiga por todo ese lado, esa gran hilera de manos. Dios sea con ustedes. Recuerden, cuando Uds. levantan su mano, y lo hacen con sinceridad de corazón, Uds. ya no pueden perecer así como Dios no puede. Esa es Su Palabra. Él dijo: “El que oye Mis Palabras”, usted es salvo en ese momento para la eternidad. Allá en el balcón, a mi derecha, alguien arriba levante sus manos, quieren que quede resuelto esta noche de una vez por todas, desde su corazón, Dios hablando.
Diga: “Hermano Branham, por mucho tiempo me lo he cuestionado. Pienso que he tenido una especie de, oh, una fe mental, solo una pequeña fe intelectual. He leído un tanto la Palabra y yo creo eso. He ido a la iglesia. Yo creo en la iglesia. Yo en verdad pertenezco a la iglesia. Pero en realidad, en mi corazón, en realidad no ha sucedido nada todavía”.
Entonces, hermana, hermano, Ud. todavía no ha creído. Solo ha tenido un conocimiento intelectual, pero Ud. no ha creído. Crea con su corazón, pero no con su mente. Algo en lo profundo allí diciendo: “Ahora, ahora, Yo quiero entrar a tu corazón”. Es entonces cuando Ud. obtiene Vida Eterna.
Jesús dijo: “El que cree en Mí tiene Vida Eterna, lo resucitaré en el día postrero”. Ud. nunca perecerá. Tiene Vida Eterna ahora mismo.
Alguien en el balcón a la derecha. ¿Es un Cristiano allá arriba? Lo veo, Dios le bendiga, hijito. Dios le bendiga, a usted. Eso está bien. Dios le bendiga, señor. Yo veo a un hombre de edad con su mano levantada.
Hermano, Ud. quizá ha hecho muchas cosas loables, ha trabajado, y alimentado a un montón de hijos. Ahora es un anciano y con canas. Tal vez ha hecho muchas cosas, pero justo ahora está haciendo la mejor cosa de toda su vida. Ud. ahora mismo ha recibido la Vida Eterna. Ud. nunca perecerá ahora. Eso está saliendo de su corazón. En la propia Palabra de Jesucristo dijo que Uds. no morirán sino que tienen Vida Eterna.
44 La palabra es Zoe: “La propia vida de Dios”. Entonces si Dios no puede morir, tampoco ustedes. Dios le bendiga. Dios le bendiga, la dama allá en la esquina, una jovencita; yo veo su mano. Dios le bendiga, le dé Vida Eterna ahora. Dios le bendiga, la niñita aquí abajo; yo veo su mano también, querida.
Muy bien, aquí abajo por el pasillo, sí, yo lo veo. En la parte de atrás aquí, Dios lo ve. Veo a un hermano hispano allá atrás, a él y a su familia con sus manos levantadas. Dios le bendiga. Eso está bien. Tienen Vida Eterna.
¿Qué les pudiera hacer a Uds. la bomba atómica? La bomba atómica pudiera caer en su patio de enfrente, mi hermano. La única cosa que les podría hacer, es llevarlos a Jesús y darles un cuerpo nuevo, una vida nueva. Ud. la tiene ahora mismo. Ud. la tiene ahora mismo. Ud. tiene la misma semilla en ustedes, que producirá esa vida. Vida eterna porque usted creyó en el Hijo Unigénito de Dios.
45 ¿Alguien más? Escuchen, si Ud. pueden levantar su mano y ser sanados, pueden ser salvos. Dios le bendiga, niñita hispana. Dios le bendiga. Y la otra dama allá, Dios le bendiga. Dios le bendiga. ¡Oh, eso está bien! Un montón de manos levantándose. Dejen que el Espíritu Santo penetre muy bien.
Dios le bendiga, señor, sentado aquí con lentes, el hombre canoso. Dios le bendiga, señor. En la parte de atrás, yo veo su mano, dama, muy atrás. Dios la ve, también. Dios le bendiga, la mujer rubia allí con sus manos levantadas. Dios le bendiga, las dos jovencitas por aquí con sus manos levantadas. Dios le bendiga, querida. ¡Eso está bien! Aquí arriba, la damita en el balcón. Miren, y al muchachito en la parte de atrás, también.
Ud. dice: “¿Qué de esos pequeños niños?”.
Seguro, Jesús está hablando a sus corazones. Algunas veces los adultos están muy callosos, el Espíritu Santo no les pude hablar. Jesús dijo: “Dejad a los niños venid a Mí. No se lo impidáis, porque de los tales es el Reino”.
46 Muy bien, cada pecador ahora que está en el edificio, si no han levantado su mano a Cristo, ¿la levantarán en este momento y lo aceptarán a Él como su Salvador personal, para creer de esta noche en adelante? Dios le bendiga, señor, lo veo allá arriba en el balcón con su mano levantada. Ahora reciba a Cristo, y recibir a Cristo es Vida. Ud. ha pasado de estar muerto en pecado a una Vida Eternal ahora.
Si se pudieran dar cuenta… Dios le bendiga, dama, en la parte de atrás, la jovencita con su mano levantada. Dios le bendiga, dama. Un jovencito allí con una camisa roja, vi su mano, cariño, niño. Eso está bien. Sí, Ud. está bien. Yo bauticé a mi hijo cuando no era más grande que tú. Solo… Eso es correcto. Dios le bendiga. En la parte de atrás, la jovencita, el jovencito allá, Dios le bendiga. Dios le bendiga. A usted también, hijito allá. Dios le bendiga, joven. Tenga Vida Eterna.
Solo piense en lo simple que Dios lo ha hecho. Solo crea, acepte. Eso es todo lo que puede hacer, es creer. No hay nada más que Ud. puede hacer. Jesús dijo: “Si ellos lo creen, Yo les daré la Vida Eterna, los resucitaré en los últimos días”.
Sí, aquí abajo, Dios le bendiga. Eso está bien. Dios le bendiga. Muy bien. Ahora mantengamos nuestros rostros inclinados solo un momento. Vamos a presentar a estos delante del Padre; bajo la Sangre de Jesús, bajo Su propia Palabra.
47 Ahora, Padre, Tu Hijo amado, el Señor Jesús, cuando Él se paró aquí en la tierra, de acuerdo a las Escrituras, lo cual es la Palabra infalible de Dios que no puede fallar. Tú dijiste: “El que oye Mis Palabras y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.
Te damos las gracias, Padre, por este gran milagro de todos los milagros: pecadores recibiendo a Cristo. Te damos las gracias a Ti por esto. Dios, concede que ninguno de ellos, Padre, fallen alguna vez, que mantengan su fe, y recuerden esta noche. Y, Padre, cuando yo llegue delante de Ti en el Juicio para responder, por estas palabras que le he presentado a la gente: Tu Palabra no perecerá, pero tiene Vida Eterna.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel”, hispano, de color, etíope, indio, anglosajón, “para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga Vida Eterna”, porque ellos creyeron que Dios envió a Su hijo a morir en el lugar del pecador.
Te damos las gracias a Ti por ellos. Oramos que cada uno de ellos pueda tener una larga jornada por la tierra. Salud, felicidad, mientras están aquí. Y en aquel día, cuando yo predique mi último sermón, cierre la Biblia por última vez, y cuando estemos parados en Su presencia, que pueda verlos allí y nosotros reunidos alrededor del trono uno con el otro, tan feliz. Diciendo: “Allá en Phoenix, esa noche, yo levanté mi mano. Yo creí que Dios tocó mi corazón y yo respondí. Oh, qué vida he tenido. Maravillosa sirviendo al Señor”. Y aquí están ahora inmortales. Concédelo, Padre.
48 Y esta noche cuando los servicios terminen, que cada uno de ellos regrese aquí en el cuarto de oración y se arrodille. Diga: “Gracias, Padre, por salvarme ahora. Lléname con el Espíritu Santo. Solo bautízame con esa unción”. Solo derrama en abundancia de Tu Espíritu sobre sus vidas. Concédelo, Señor, porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
Oh, cómo les encantaría que Él les dijera:
“Bien hecho”, en el día eternal.
No rechace al Salvador de su corazón,
No lo rechace a Él.
Oh, ¿no se sienten bien? Ustedes que levantaron sus manos hace un momento, levanten sus manos. Si sienten que algo sucedió en ustedes, solo levanten sus manos. Todos los que levantaron sus manos. ¡Oh, vaya! ¿No es eso maravilloso? Seguro.
49 Yo recuerdo, allá lejos en las montañas de Kentucky, en la antigua Iglesia Bautista Misionera, solían comenzar cantando —las mujeres ancianas y ellos —“No lo rechacen a Él”. Al ver a los antiguos jóvenes en la parte de atrás, con viejos sombreros de corteza de ramas, gritar y comenzar a ir al altar, aceptando la Vida Eterna, creyendo en el Señor Jesús.
Ahora, a ustedes recién convertidos, que acaban de venir al Señor Jesús, aceptando la Vida Eterna; les quiero preguntar algo. Ahora, Jesús… La Escritura enseña que Él resucitó de los muertos. Y afirma que las mismas obras que Él hizo aquí cuando estuvo en la tierra, que Él las hará a través de la iglesia hasta que regrese otra vez.
“De cierto, de cierto os digo, las obras que Yo hago vosotros también las haréis, y más que estás haréis. Porque Yo voy al Padre”. La palabra allí es “mayor”. Mayor significa “más”, ustedes no podrían hacer mayor en calidad… o cantidad, pero en calidad, más de ello. Él podría estar en todas partes en todas las iglesias desde que resucitó de los muertos.
50 Ahora, Él vio visiones, dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre Me lo muestra, y lo que el Padre Me muestra, eso hago”.
Él vio el problema de la mujer junto al pozo. Él conoció en dónde Natanael fue por… o Felipe encontró a Natanael cuando él estaba orando. Un tipo llegó, y Él supo su nombre, supo quién era, le dijo cuál era su nombre, miró a la audiencia, percibió sus pensamientos.
Una mujer tocó Su vestidura. Y Él se dio la vuelta, dijo: “Fuerza salió de Mí”. Él miró en la audiencia donde ella estaba, hasta que la encontró.
Dijo: “Tu fe te ha sanado”. Miren, esa es la clase de Jesús que Él era cuando estaba aquí en la tierra.
Bueno, si Él es el mismo en poder, el mismo al respecto, el mismo en actitud, el mismo en todo, Él es el mismo en todas las cosas, de ayer, hoy, y por los siglos. Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más”. (Ese es el incrédulo), “empero vosotros Me veréis” (Ese es el creyente) “porque Yo”, (Yo, como Yo digo, es un pronombre personal), “Yo estaré con vosotros, aún en vosotros”, no solo a través de la edad de los apóstoles, “hasta el fin del mundo”. Jesucristo, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
Ahora vamos a orar por los enfermos en unos cuantos minutos. Yo no soy un sanador. Solo soy como ustedes, un pecador salvo por gracia, eso es todo. Y el Señor ha… Cuando nací siendo un niñito bebé arriba en las montañas, esa Luz que tenemos aquí, muchos de Uds. la han visto, estaba suspendida sobre mi pequeña cuna en la que yo estaba, rumbo a un acontecimiento; ha estado conmigo desde entonces.
No soy yo el que ve visiones; es Él, que las muestra. Así que no es nada que yo tenga, ¿ven? Es lo que Dios les ha dado a ustedes. No es mi fe que lo hace, es la fe de Uds. Su fe hace que se mueva, por sí mismo. Yo no puedo hacer que se mueva, son Uds. que lo mueven, ¿ven? Ud. mismos tienen que creerlo; y al creerlo, si creen correctamente, Dios les concederá su petición. No porque es… Es porque es el Señor Jesús.
51 ¿Cuántos saben que la primera vez que Jesús apareció para guiar al pueblo, Él estaba en forma de la Columna de Fuego? El Ángel del Pacto guió a los hijos de Israel.
La segunda vez Él apareció, Él estaba en la forma de un Hombre llamado Jesús.
La tercera vez Él aparece, Él está en la forma del Espíritu llamado el Espíritu Santo. Padre, Hijo, Espíritu Santo. ¿Lo captan? Amén. Ese es Él.
Ahora, Él es el mismo hoy, como lo era cuando guió a los hijos de Israel en la Columna de Fuego. Lo único que es Dios condescendiendo —bajándose Él mismo“.
Allá arriba en la montaña… Moisés, nadie, aún si un animal tocaba la montaña, tenía que morir, sin sacrificio. Ninguna sangre de sacrificio podía tomar el lugar. Así que los pecadores no podían acercarse al Dios santo.
Luego lo siguiente Él bajó y nació de una virgen. Un nacimiento virginal. Y Dios vino en Su Hijo, Cristo Jesús, reconciliando Consigo el mundo. Ud. lo puede tocar a Él, pero Él era una persona diferente. ¿Qué estaba haciendo Dios? Rompiendo esta célula de sangre para santificar una iglesia, donde Él podía bajar, Él mismo, y tener compañerismo con la gente. ¿Ven cuánto Él los ama? Uds. no podrían hacer algo al respecto. Él mismo bajó. Y limpió Su camino mientras venía limpiando el pecado, hasta que Él pudiera descender y tener comunión con Adán otra vez. ¿Lo ven?
52 Él tuvo compañerismo con él antes que llegara el pecado, entonces él tuvo que venir para hacer un camino para sacarnos del pecado. Ahora Él tiene compañerismo con él otra vez. El mismo Espíritu Santo, el mismo Padre, moviéndose entre Su pueblo. Tan simple, nada raro al respecto. ¡Es Dios!
Ahora Él va a estar aquí esta noche, confío, y hará la misma cosa que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra en forma física. Dios resucitó ese Cuerpo, está sentado en el trono de Dios hoy. Cristo no está en Su trono correcto, Él está en el trono de Dios ahora, en los cielos. Pero cuando Él regrese, Él vendrá al trono de David, el cual Él ha de heredar.
Ahora, noten, ahora Él está aquí en la forma del Espíritu, esta noche, para hacer la misma cosa, el mismo amor. Él solo salvó al pecador allá afuera, ese es el amor que Él tuvo. Ahora, Él sanará a los enfermos, el mismo amor que Él tuvo, Él mostrará señales y maravillas, simplemente el mismo amor que Él tuvo, el mismo Jesús. Si Él hace eso, ¿lo recibirán a Él? Dios les bendiga ahora.
Padre Dios, oramos que Tú concedas esto. Me someto a Ti, ahora, mediante el Nombre de Jesucristo. Amén.
53 Bill. ¿Qué tarjetas de oraciones fueron las que…? “Q”, esas fueron las que estuvimos llamando anoche, ¿no es así? Tarjeta de oración con la Q, creo que fue. Creo que llamamos un montón de las primeras. Vamos a llamar las últimas de las Q esta noche. Él no se encuentra aquí por el momento. Vamos… Son las tarjetas de oración Q, ¿alguien las tiene? Mírelas. Eso está bien. Muy bien. Vamos a llamar de las Q entonces. Vamos a llamar la últimas de ellas. La última… ¿Cuántas tuvimos? ¿Quince, anoche? ¿Quince o dieciséis?
Muy bien, vamos a llamar las últimas quince; eso sería de la ochenta y cinco a la cien. Q-85, ¿alguien la tiene? Levante su mano rápidamente. Q-85, levante su mano, por favor. ¿Alguien la tiene? ¿La muchachita? Muy bien hermana, venga para acá. 86, rápidamente, es solo una pequeña tarjeta con mi foto, y el número y la letra están en la parte de atrás. Q-85, 86. ¿Quién tiene la 86? La dama. 87, levante rápidamente su mano ahora para ahorrar tiempo. ¿Es esta? 87, 88. Muy bien. Tarjeta de oración Q-88. Muy bien.
Tarjeta de oración Q-89, 89. Q-90. Q-90, ¿alguien la tiene? ¿Levantaría rápidamente sus manos? Tarjeta de oración Q-90. Miren la tarjeta de alguien más en alguna parte. Sí, muy bien. 90, 91 levante su mano para que podamos ver. Ayúdenme por favor. 91, alguien sordo o alguien que no se puede levantar, usted sabe, entonces… ¿91? Que vino a las reuniones de la tarde; repartieron las tarjetas de oración. ¿91? ¿Está la Q-91 aquí? ¿92? Muy bien, dama. 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99, hasta el cien.
Ahora mire alrededor y vea si vinieron a la reunión, vinieron a la línea. Y ahora, si podemos…. Todos sean reverentes, quizá podamos salir entonces, y dar, y llamar algunos más de… más tarjetas de oración. Si todos tratan de mantener la fe y creen.
Mientas están viniendo, quiero orar por estas telas que están aquí otra vez. ¿Inclinamos nuestros rostros un momento?
54 Querido amoroso Jesús, sobre las bases de la Palabra de Dios, nos damos cuenta que Eliseo, dice la Biblia: “Era un hombre sujeto a pasiones igual que nosotros”. Él tenía sus altas y bajas. Él tenía sus problemas así como los tenemos nosotros. Pero él mandó un palo con el cual había estado caminando para colocarlo sobre un cuerpo muerto.
Pablo se llamó a sí mismo “el peor de todos los pecadores”. En su camino a Damasco para encerrar a todas las personas que estaban de esta manera. Y el Espíritu Santo lo derrumbó y lo escogió como vaso para llevar la Palabra de Dios a los gentiles. Y ellos creyeron tanto a ese apóstol al punto que tomaban de su cuerpo pañuelos y sudarios. Y los ponían sobre los enfermos, y espíritus inmundos salían de ellos, y malignos, y enfermedades, y la gente era sanada.
Ahora nos damos cuenta, Señor, que el profeta se ha ido, y también Pablo, pero, Jesús permanece para siempre. Y oramos, Padre, que en este día cuando la fe de las personas está creyendo que Tú ahora los bendecirás con estos pañuelos y pequeñas telas aquí, y cuando sean colocadas sobre los enfermos, que cada uno sea sanado. Porque los enviamos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
55 Ahora, todos sean reverentes. Y creo que se puso un poco fresco aquí. Veo que las mujeres se están poniendo sus sacos. Tal vez si apagan los abanicos, se pondrá un poquito mejor. El guardia lo hará, por favor.
Y luego, note, amigo. Le quiero preguntar algo mientras están todavía formando a las personas. Ahora, si Jesús de Nazaret estuviera parado aquí esta noche, usando este traje que tengo puesto que Él me dio hace unos años en Suecia. Si Él estuviera parado aquí usando este traje, y por ejemplo esta niña aquí, o alguien en la línea, subiera aquí, a Él y dijera: “Señor, ¿me sanarás?”. ¿Qué piensan Uds. que Jesús les diría?
Él diría: “No puedo. Yo ya lo hice”. Cuando Jesús murió en el Calvario, Él sanó a cada persona enferma que creería que Él lo hizo por ellos entonces. ¿Es eso correcto?
¿Qué si el pecador de hace un rato hubiera dicho: “Ahora, Señor, ¿me vas a salvar?”. ¿Qué si un pecador subiera aquí a la plataforma y dijera… y con Jesús parado aquí, dijera: “Jesús, ¿me vas a salvar??”.
Él diría: “Bueno, hijo, Yo te salvé hace mil novecientos años. ¿Lo aceptas ahora?”.
Si él dijera: “Bueno, quiero que Tú lo hagas ahora”.
Él diría: “Yo ya lo he hecho”.
Entonces si cualquier persona alguna vez les dice que puede salvarlos o sanarlos, ese es un error, porque nadie puede hacer lo que ha sido hecho, ¿ven? Jesús murió para salvar a los pecadores, y sanar a las personas enfermas. Eso es lo que…
Y Él está sentado esta noche a la diestra de Dios como un Sumo Sacerdote quien puede compadecerse de nuestras enfermedades. ¿Es eso correcto? ¿Haciendo qué? Intercesiones en base a nuestra confesión, ¿ven? Él no puede hacer ninguna cosa por usted hasta que Ud. primero crea en su corazón que Él lo ha hecho, y luego decir que Él lo ha hecho. Y en el minuto que Ud. lo cree y lo dice, entonces delante de Dios, Él dice que es correcto. Él está allí para hacer intercesión sobre su confesión.
56 Ahora Ud. puede venir aquí al altar y gritar, y llorar, y caminar de arriba abajo por el piso y gritar: “Dios, sálvame a mí pecador”. Eso no serviría de nada. Ud. pudiera hacer eso esta noche, toda la noche, y todo el día de mañana, y la siguiente noche, golpear el piso, cualquier cosa que quiera hacer. Ud. solo está dándole rienda suelta a su sentimiento.
Pero Ud. nunca será salvo hasta que primero lo crea y luego lo confiese. Porque Él dijo: “Si Me confesares delante de los hombres, Yo os confesaré delante de Mi Padre y de los Ángeles”. ¿Es eso correcto? En el minuto que usted lo haga.
Y si Ud. solamente lo está haciendo desde su cabeza, bueno, eso no importa. Si lo está haciendo desde su corazón, eso lo resuelve allí mismo. Tiene que ser. Una persona regenerada en ese momento. “El que oye Mis palabras y cree al que Me envió tiene”, ahora mismo “Vida Eterna y nunca perecerá, sino que ha pasado de muerte a vida”. Solo porque Ud. cree. Eso es todo.
La misma cosa por sanidad Divina. Ud. no tiene que estar aquí arriba en la plataforma. Solo crea allí mismo donde está sentado. Mire a Jesús, y diga: “Yo ahora lo creo y lo acepto y Tú eres mi sanador ahora mismo”.
Y en ese preciso minuto, Él confiesa lo mismo delante del Dios Todopoderoso, diciendo: “Por Mis llagas lo reconozco a él sanado”, ¿ven? Y usted puede estar seguro que se pondrá bien, así como Él es Dios, Él tiene que hacerlo. Dios no puede simplemente decir algo y luego retractarse; Él tiene que guardar Su Palabra. Yo puedo decir algo y luego retractarme, usted también, pero Él no puede. Él es Dios, una vez que lo habla, eso lo concluye. Muy bien.
57 Ahora, ahora, ¿qué se podría hacer por estas personas? Ahora estos que están parados en la línea, solo unos cuantos de ellos aquí, llamamos a unos cuantos de ellos aquí arriba a la plataforma. Y mi Padre Celestial sabe que hasta donde yo sé, nunca he visto a ninguna de esas personas que están en la línea. Francamente, no hay nadie en el edificio… Yo pensé que esté hombre sentado aquí mismo hace un rato era el Hermano G. H. Brown, de Little Rock, p ero no es. Saben él se parece mucho a él, pero pensé que era el Hermano Brown, pero no lo es.
Si no estoy equivocado, aquí está el Hermano Fuller sentado por este lado, si no me equivoco, sentado allí mismo. Y este hombre aquí, no lo conozco, pero conozco su rostro, pero no sé su nombre. Fuera de eso, aparte de mis propios hermanos, aquí mismo, no hay ni una sola persona en este edificio que vea que conozca. Eso es correcto.
58 Ahora no estoy diciendo eso, si Ud. me conoce a mí, mire, yo simplemente no lo conozco a usted. Lo ve, ve. O no lo reconozco. Dios sabe eso.
Y sí, veo a la dama sentada allí arriba. Su hermana, conozco a esa dama. Ella es de Tucson, la Sra. Morgan. La primera visión que vi en mi vida. Su hermana era una graduada de veintiún años de enfermería de Louisville, Kentucky. Ella lleva muerta unos catorce años. Ella está trabajando de enfermera en el Hospital Clark County Memorial.
Y ella vino después que el Ángel del Señor me había ministrado este… me dijo lo qué era, y sobre estas visiones, cuando los ministros me dijeron que era del diablo, y Él me hizo saber que era el Espíritu de Dios. Y ellos simplemente no lo entendieron igual como lo hicieron en los otros días. La Sra. Morgan fue la primera en venir. El Sr. McDowell había sido sanado de sus ojos. La Sra. Morgan… el Sr. Morgan, su esposo dijo: “Venga”, y dijo: “Ahora, me pregunto si eso funcionará con mi esposa; ella se está muriendo. Tomando radio, rayos-X, éter. ¡Oh, vaya! Ella está fuera de sí”.
Así que él vino a preguntarme. Yo dije: “No depende de mí cuestionarlo; es para que usted se lo pregunte. ¿Lo cree usted? Yo lo creo”. Así que él la trajo, y la dama, que está aquí mismo, estaba presente esa noche.
Y cuando la mujer con cáncer, se dispersó yéndose al seno, y bajando al estómago, al tracto intestinal. Y el doctor cuando la abrió: “Pues”, él dijo: “Se ve como las raíces de un árbol. La coció…”. Él ni siquiera pudo lavarla con enema.
Y dijo: “No hay nada que se pueda hacer, sino dejarla morir”. Y ella se debilitó tanto al punto que el doctor le dijo a su esposo, dijo: “Ahora, si Ud. quiere sacarla del hospital y llevarla a Jeffersonville”, dijo: “Se la puede llevar porque ella siempre decía que le gustaba el río, déjela ver el río antes de que ella muera”. Pero dijo: “No hay nada que se pueda hacer por ella”.
59 Bueno, siendo ella de mis primeras, yaciendo de esa manera, una mujer agonizando. Pero cuanto tomé su mano… Dos o tres noches antes de eso el Señor Jesús se había encontrado conmigo allá arriba. Y este Ángel se paró a mi lado, y dijo, que esto sucedería, que iba a ir a todo el mundo testificando en la plataforma de noche, al orar por ella, el Espíritu Santo respondió: “Así dice el Señor”. Y hoy día ella está saludable, y fuerte, muy bien, una mujer encantadora, y esa es su hermana que está sentada allí con nosotros. ¿No es eso cierto, hermana? Eso es correcto. Hermoso.
Y un gran abogado vino del Norte. Él escuchó al respecto. Y él bajó, quería averiguarlo. Así que él fue a la clínica del cáncer en Louisville, y ella lleva años de muerta. Él dijo: “¿Quiere conocerla?”. Dijo: “Ella es la persona muerta más viva que he visto”. Todavía sigue de enfermera.
60 Mi esposa y yo, en unas cuantas semanas ahora con el bebé, ella ha estado con ellos durante todo el tiempo, la amiga más adorable, una de las mejores amigas que tengo en el mundo.
Sí, no la vi, hermana. Lo siento. No me fijé que estaba sentada en la multitud. Especialmente estando parado aquí y las luces brillando hacia otro lado. Es un poco difícil. Cualquiera que se pare aquí puede ver que es difícil ver a la gente que está en la audiencia.
Y ahora, noten, pero si Jesús ha resucitado de los muertos… ¿Qué hizo Él cuando estuvo aquí en la tierra? Ahora solo tómense su tiempo. No se apuren. ¿Qué hizo Él? Una cosa para reconocer la verdad, debiera de dejarlo concluido para siempre. Cuando Jesús estaba aquí en la tierra, ¿reclamó Él ser un sanador? No, señor. Él dijo: “Yo no sano en lo absoluto”. Dijo: “Es Mi Padre que hace la sanidad, que mora en Mí”. ¿Es eso correcto? Dijo: “Yo, el Hijo, no puedo hacer nada”.
¿Qué hizo Él? Él poseía el poder de Dios sin medida. Nosotros lo tenemos en medidas. Él lo tiene sin medida. Es igual como salir al océano y tomar una cucharada de agua, es solo una cucharada del océano, eso sería solo un pequeño don aquí, comparado al lado de Él. Pero recuerde, los mismos químicos que están en la cucharada de agua están en todo el océano, ¿ven? Es la misma cosa, solo más poquito, ¿ven? Mucho más poquito.
Pero cuando Él estaba parado, la gente lo veía y creía. Y ciertas cosas que Él llamaba en la audiencia y decía cosas. Felipe trajo a Natanael; Él dijo: “He aquí, un israelita, en quien no hay engaño”.
Él dijo: “¿Cómo me conociste, Rabí?”.
Dijo: “Antes que Felipe fuera por ti cuando estaba debajo del árbol, Te vi”.
61 Él le dijo a la mujer junto al pozo, después que habló con ella durante un rato para contactar su espíritu. Había algo tocante a Él que veía visiones.
Y Jesús dijo, cuando pasó al lado de un grupo de gente lisiada y torcida, y por el estilo, y se fue con un hombre que yacía en un lecho y dijo… Ahora observen. Jesús sabía que él estaba allí. Dios se lo había mostrado. Él sanó al hombre, le dijo que tomara su cama, y que se fuera a su casa.
¡Bueno, vaya! Cuando los judíos lo encontraron y lo cuestionaron a Él. Ellos le hicieron la pregunta a Jesús, esto es lo que Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve al Padre haciendo, eso hace el Hijo igualmente”. ¿Es eso correcto? Entonces en las propias palabras de Jesús dijo que Él no podía hacer nada hasta que el Padre le mostrara primero qué hacer.
62 Miren la resurrección de Lázaro, muchas otras cosas allí. Un hombre ciego vino en una ocasión, quería que se orara por él. Él no tenía visión para él. Él tocó sus ojos, dijo: “De acuerdo a tu fe, te sea hecho”.
La mujer tocó Su vestidura y se metió entre la audiencia, se paró allá un ratito y Él miró alrededor y dijo, cuando la encontró, dijo: “Tu fe te ha sanado”. Tu fe te ha salvado, físicamente salvado. Las mismas palabras, sozo. Salvado, salvado, físicamente o espiritualmente, la misma palabra, la misma cada vez en la Biblia, donde se está sanando o salvando, es la misma palabra griega, sozo. Cualquier ministro sabe eso, que estudia. Sozo, tu fe te ha salvado físicamente, salvado espiritualmente.
Ahora, si Jesús estuviera aquí esta noche, entonces cuando Él se fue dijo esto: “Un poquito y el mundo…”, el incrédulo, ellos no lo creerán. ¿Qué pensó la gente al respecto en aquel día? ¿Qué dijeron que Él era? Bueno ellos… ¿Acaso dijo: “Ese verdaderamente es el Hijo de Dios”, el gran mundo religioso?“. Ellos dijeron: ”Él es el mejor adivino en el país. Él es Belcebú, el jefe de los demonios“. ¿Es eso correcto?
¿Pero qué dijo el diablo que Él era? “El Hijo de Dios”. Así que el diablo tenía más razón que los predicadores. ¿Saben por qué? Ellos estaban más sujetos al espíritu, esos adivinos, que de lo que estaban los predicadores. Exactamente.
Y aquí está una pequeña cosita aparte. ¿Qué fue todo eso que pasó en la Reservación el otro día? ¿Allá arriba en la Reservación India? ¿Entienden lo que quiero decir? Más sujetos al espíritu. Nosotros personas bien eruditas y educadas, pues, bueno, las cosas de antes, han desaparecido, pero los del Este, hermano, lo creen.
63 Ahora, si Jesús estuviera aquí esta noche, y entrara, e hiciera las mismas cosas que hizo cuando estaba aquí en la tierra, ¿Qué hiciera Él por estar personas que están aquí? Ahora si Él ya los ha sanado, ¿Qué pudiera hacer Él ahora? Ahora, ya a través de la predicación de la Palabra, les hizo saber lo que Él cree, lo que hizo. Ahora si pueden aceptarlo de esa manera, esa es la mejor manera, esa es la sanidad inicial. ¿Es eso correcto? Esa es la forma inicial. La fe viene por el oír, por la Palabra.
Ahora no es eso… Luego Él envió dones a la iglesia. Unos apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, dones de lenguas, interpretación de lenguas, todos esos para la edificación de la iglesia.
Ahora, yo no tengo mucho de predicador; la única cosa que puedo hacer es solo por un don para ver visiones. No aquí, no aquí en la iglesia. Misericordia. Esta es la parte menor de ello. Pregúntenles a mis asociados que están a mí alrededor por diferentes lugares. Pues, las visiones vienen de todas partes, todo el tiempo, prediciendo cosas que sucederán en el camino y todo el trayecto.
Y solo pregúntenle a cualquiera si alguna vez ha fallado. Si fuera William Branham, siempre fallaría; pero mientras sea el Señor Jesucristo, no puede fallar. Eso es correcto.
64 En esta fotografía de Él, que prueba el mundo científico que yo les he dicho la verdad. Que es Su fotografía, la cual no es mía. Tiene derechos de autor en Houston, Texas, y nosotros solo se las tenemos que comprar y luego dejar que la gente las tenga.
Pero ahora, si Él viene en el poder de Su resurrección, como nosotros los Cristianos contendemos —la gente del Evangelio Completo, todos ellos — contendemos que Jesús resucitó de los muertos, entonces si Él ha resucitado de entre los muertos, y es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, Él tiene que hacer la misma cosa hoy que Él hizo ayer, y por los siglos. ¿Es eso correcto? Simplemente Él lo tiene que hacer para poder ser el mismo.
Ahora, espero, que… Yo sé que no es el cien por ciento conmigo esta noche pero yo… Ud. no puede esconder eso, mi hermano. Pero es así de todas maneras, ¿ven?
65 Ahora, que Él venga y por causa de aquellos creyentes… Ahora, ¿cuántos de los que están aquí no tienen tarjeta de oración y sin embargo quieren que Jesús los sane? Levanten su mano. Quieren que Jesús los sane y no tienen una tarjeta de oración, puedo darme una idea en general en dónde se encuentran. Muy bien. Oremos.
Padre, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, yo ahora someto a este pobre, humilde e indigno cuerpo a Ti. Que Tú hables a través de estos labios, mires a través de estos ojos. Entres a los corazones de esa gente allá, Señor, y dales fe para creer que Tú puedes obrar a través de Tus siervos, juntos, esta noche, Para la gloria de la resurrección de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
Ahora, todos, ahora por favor mantengan su posición, quédense en sus asientos, no se muevan, solo dennos un poquito de tiempo. Y quiero decir, mañana en la noche siendo la última noche, si el Espíritu del Señor me impacta, por supuesto, es un momento que estoy como en otra dimensión, en otro mundo. Yo no sé qué digo.
Y ellos me dicen… ¿Ven esta grabadora colocada de aquel lado? Así es como lo escucho. Cualquiera que quiera saber lo que se les dijo, solo vaya a la grabación allá y pueden escucharlo. Lo hacemos porque es absolutamente infalible la verdad cada vez. Solo vayan y averígüenlo. Y ha sido de esa manera. Yo tengo cuarenta y cinco años, ha sido de esa manera desde la primera cosa que recuerdo siendo un niñito pequeño.
Ahora, sean reverentes. Ud. dice: “¿Qué es, Hermano Branham?”. Es sometiéndose uno mismo al Espíritu de Dios. Solo saber cómo someterse uno mismo. Y Uds. hagan la misma cosa. Puede ser que Uds. no sean capaces de ver visiones, pero pueden someterse a sí mismos para la obra del Espíritu Santo.
66 Ahora, en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios, tomo todo espíritu aquí bajo mi control para la gloria de Dios. Amén.
Ahora, si el ingeniero puede estar observando, algunas veces escucho eso en la cinta, mi voz no es muy fuerte. Ahora, esta jovencita parada aquí, ella es una desconocida para mí. Yo nunca la he visto en mi vida, hasta donde sé. Si es así, yo no sé nada al respecto. Pero Dios conoce todo sobre la criatura, Él sabe exactamente lo que está mal con ella, o para lo que está aquí, cualquier cosa.
Entonces, si el Ángel del Señor viene ahora a esta pequeña damita parada aquí, habla con ella, y le dice algo que ha estado en su vida en el pasado; y lo menciona, lo que sea que Ud. sabe que yo no sé nada al respecto, y nosotros siendo desconocidos, y Ud. probablemente tiene catorce, quince años de edad, o tal vez no tan mayor y yo tengo cuarenta y cinco años.
Y así que nacimos separados por años, quizás, a cientos de millas de distancia. Es la primera vez que nos encontramos. Entonces, tendría que venir de Dios. ¿No es así, damita? Bueno, entonces si Él hace eso, ¿lo creerá la audiencia que Él ha resucitado de los muertos y está viviendo aquí hoy, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos?
67 Bueno, ahora damita, siendo la primera que está aquí, por supuesto, Ud. está consciente que algo está sucediendo. Ahora solo como una niña… Ud. es Cristiana, es una creyente, porque su pequeño espíritu se siente bienvenido, ¿ve? Si no fuera así, me estaría dando la espalda, pero se da cuenta que algo está sucediendo, ¿no es así? Eso es el asentamiento de ese Ángel del Señor descendiendo. Ahora, eso no la lastimará. Ud. solo crea en ello y le hará bien.
Y ahora hablando con usted, igual como nuestro Señor lo hizo con la mujer junto al pozo. Bueno entonces Él tenía que ponerse en contacto con ella en alguna parte, así que tenía que ser a través del espíritu.
68 Una cosa, Ud. está muy nerviosa, preocupada de algo. Y está sufriendo con una condición del riñón. Son sus riñones. Eso es correcto, ¿no es así, hermana? Ahora bendito sea su corazón, querida, no se preocupe. ¿Cree Ud. ahora? Muy preocupada, tiene problema en el riñón, probablemente eso es lo que la está haciendo tener problemas en los riñones. Ahora, el Señor le bendiga, mi hermana.
69 Ahora, si Él está presente ahora para hacer eso por usted, entonces Ud. me conoce, solo como un hombre y yo no la conozco, si Él pudo decirle cuál era su problema, bueno seguramente Su presencia entonces… ¿Cree Ud. que es el Señor Jesús? Entonces de alguna manera en este templo indigno, Jesucristo habla, ¿no es así? Entonces si impongo manos sobre usted de acuerdo a Su Palabra, Ud. tendrá que sanar si lo cree, ¿Es eso cierto?
La damita parece alejarse de mí otra vez. Oh, Ud. está… Veo a un hombre, es un hombre muy enfermo, hay algo mal, es su padre, hay algo, él tiene un… Oh, él se está muriendo, tiene una cabeza, algo mal con su cabeza. Es una presión o algo en su cabeza. Y el hombre se está muriendo. Su padre. Eso es verdad.
Querido Dios, ten misericordia esta noche. Ven a esta pequeña niña aquí, Señor, parada aquí con una gran tristeza, quebrantada. Tú conoces todas las cosas, Padre. Tú puedes hacer todas las cosas. Y oro que Tú la bendigas ahora. Bendice a su ser amado que está mal esta noche. Que el gran Espíritu Santo esté en la habitación. Suspende la mano de la muerte. En esta audiencia, Señor, hay creyentes, nosotros ahora pedimos estas bendiciones. Esta pequeña niña parada aquí para esto. Que ella reciba todo por lo que vino. En el Nombre de Jesucristo como Tu siervo humilde. Yo lo pido. Amén.
Dios te bendiga, cariño. Dios sea contigo.
Él dijo: “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. Tengan fe. No descrean, solo tengan fe en Dios. ¿No creen ahora con todo su corazón? La Biblia dice: “El que cree no será condenado. El que cree no será condenado”. Muy bien.
70 Veo que viene con un trabajador personal, dama. Pero me supongo que somos desconocidos el uno al otro. Extraños en el sentido que me haya visto, pero siendo un trabajador personal, por supuesto, Ud. me ha visto. Pero me refiero el conocernos el uno al otro, somos desconocidos el uno al otro. Pero el Señor Jesús nos conoce a ambos, ¿no es así?
Ahora, si Él me ayuda a conocerla, saber algo de usted, o algo de esa manera, ¿lo aceptará a Él entonces? Ahora usted sabe dama, que no hay forma en el mundo para que yo sepa el motivo por el cual está parada aquí. ¿Es eso cierto? No hay forma en el mundo. Yo estoy totalmente desvalido en lo que concierne a eso. Solo con la gracia de Dios podría saberlo.
Pero Ud. está sufriendo con algo en el corazón, es un problema cardíaco. Eso es lo que es. Verdad. ¿Ahora cree? ¿Cree que Dios puede sanarla? ¿Cree que Dios la va a sanar? Ahora lo que tiene que hacer, sin saber cuál era su problema, francamente, no me viene a la mente lo que era, pero sea lo que sea, vi algo que me dijo que era eso. Ahora eso es suficiente para hacerla una creyente, ¿verdad?
71 Veo que Ud. está interesada en alguien más, también. Y es alguien más joven que usted. Es su hijo; es su hija. Y su hija está como… Es un problema doméstico en la familia. Es un… ¿Entiende de qué estoy hablando? ¿Lo que está en su corazón en este momento? Dios le bendiga. ¿Cree Ud. que recibirá lo que ha pedido? Venga para acá.
Dios Todopoderoso, ten misericordia ahora. Permite que Tu Espíritu venga sobre esta, nuestra hermana. Mientras tengo mis manos sobre ella, y concédele, Padre Dios, el deseo más profundo de su corazón por aquello que ha pedido. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Que Él le conceda las riquezas de Su bendición.
¿Cómo le va, dama? Imaginando que somos desconocidos el uno al otro, también. Desconocidos. Yo no la conozco, pero Jesucristo si la conoce, ¿no es así?
Alguien lo toco a Él.
La visión no se rompe, pero está justo por aquí.
Discúlpeme, no estoy fuera de mí. Yo solo… es solo, no puedo explicarlo. ¿Ud. entiende?
72 Ud. tiene un problema de pulmón. ¿Acaso no acaba de salir del hospital? ¿O va a uno o algo así? Veo que aparece algo como un hospital. ¿Cree Ud. que Jesucristo la va a sanar y que le quitará esa cosa? ¿Cree Ud. que Él lo hará? ¿Puede acercarse?
Precioso Señor, pongo mis manos sobre la mujer. Quita esta sombra de muerte de ella, Padre, y que la luz de vida tome su lugar. Concédelo, Señor, en el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén. Dios le bendiga, dama. Vaya creyendo ahora. Tenga fe.
¿Le cree a Él con todo su corazón?
73 Hermana, usted que acaba de inclinar su rostro y dijo: “Señor, ten misericordia de mí”, que está sentada allí con el problema nervioso, sentada justo allí. Sí. Él la escuchó. Ahora, ¿no era eso lo que Ud. estaba orando? Si es así, levante su mano si acaso no es eso cierto. Ha estado sufriendo con una clase de nerviosismo mental, ¿no es así?
Usted tiene un hábito que se le caen las cosas, además, ¿no es así? La veo que está parada, se le cayó un plato o algo recientemente y se quebró. Eso es correcto. Muy bien. ¿No es así? Si eso es correcto, levante su mano, ¿ve? Yo no la conozco, pero Dios sí. Ahora Ud. está sanada, eso la ha dejado. Ud. se va a ir a casa para ser sanada.
¿Es mi… el paciente?
¿Están creyendo allá arriba por la niña, la pequeña niña? ¿Cree Ud. que Dios le quita la diabetes a ella, que la va a sanar? Ud. estaba llorando hace un rato, ¿no es así? ¿Tiene una tarjeta de oración? ¿No tiene? No necesita una. Dios le bendiga, cariño.
Usted que estaba sentada allá arriba con su cabecita inclinada orando en ese momento, ¿no era usted? Si eso es correcto, cariño, levanta tu manita de esa manera. Mira, Jesús escuchó tu oración y Él regresó y me dijo lo que estabas diciendo: “¿Puedo ser sanada esta noche, Jesús?”. Claro que puedes, cariño, solo acéptalo. Eso es todo lo que tienes que hacer, y puedes irte a casa y recuperarte.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor, Quien nos da la victoria!”. ¡La fe de una niñita! Solo creed. ¿Están creyendo, están todos creyendo? Pueden sanar si tan solo creen.
74 La dama sentada allá con el vestido rojo, usted como que tenía una especie de… simplemente estaba realmente pensando entonces: “Dios, ¿me vas a captar esta noche?”. Esa es la verdad, ¿no es así? No estoy leyendo su mente, pero eso es exactamente lo que Ud. dijo. Eso es correcto. Porque usted quiere recuperarse de la artritis, ¿no es así? Y también tiene bursitis, ¿no es así? ¿Es eso cierto? Muy bien, ahora puede superarlo si solo… Su fe tocó al Señor Jesús. Amén.
Oh, gente, ¿Cómo pueden rechazarlo a Él? ¿Cómo pueden decir que Él no está vivo esta noche? ¿Por qué no está vivo Él? Aquí está Él haciendo la misma cosa que hizo cuando estaba aquí en la tierra. Solo crea en Él, eso es todo lo que tiene que hacer. Miren, esa gente allá, sin tarjetas de oración sin nada en lo absoluto, no hay manera para que subieran aquí a la plataforma, pero ellos obtienen lejos de aquí hasta aquí. Y cuando hacen eso, lo toca. Ahora cada espíritu que está aquí, yo lo estoy sintiendo. Eso es exactamente correcto. Y si Dios quiere, Ud. no pudieran esconder su vida si tuvieran que hacerlo, ¿ven? muy bien ahora, ¿dónde?
¿Cómo le va, señor? ¿Me cree que soy el siervo de Dios? La razón que digo eso, no es para… Soy un pobre representante Suyo. Pero lo poquito que puedo, y con todo mi corazón, yo simplemente le amo a Él con todo mi corazón, y con toda mi alma. Yo le amo a Él.
Y me imagino, mi hermano, que Ud. y yo somos desconocidos el uno al otro. Tal vez, nunca nos hemos visto en nuestras vidas. Ud. me ha visto a mí, pero yo no lo conozco a usted. Ud. solo me ha visto probablemente por estar en las reuniones y cosas como esa. Sí, sí, señor. Bueno, entonces, de la única manera que Dios sabría… que yo sabría algo con respecto a usted o por lo que está aquí, tendría que ser a través de Dios. ¿Es eso correcto?
Ahora si Él solo me muestra lo que está mal con usted, las visiones son las que me debilitan, ¿lo ve? Pero si yo solo, si Él me muestra lo que está mal con usted, eso será suficiente para usted. Ud. lo creerá entonces, ¿no es así? Con todo su corazón.
Si le es posible, sea tan reverente.
75 Ahora, mi hermano, por supuesto hay un espíritu alrededor por todas partes. Su hermano, yo mismo, está en un mundo diferente ahora, pero Ud. se está alejando de mí. Y lo veo sufriendo con un problema cardíaco. Es provocado por una condición nerviosa que causa el problema en el corazón. Es una condición nerviosa. Eso es correcto.
Usted tiene una esposa que está enferma, también. Tiene un problema como de colon, alguna clase de problema. Usted tiene una… Veo a una hija, usted tiene una hija que está espástica o algo. Usted tiene. Y tiene otra hija que sufre de un problema nervioso. Ella está alrededor de una escuela. ¿No es ella una maestra? O algo alrededor de la escuela. Eso es correcto. Maestra de escuela. Esas cosas son verdad, señor.
Ahora, ese no fui yo hablando. Esa era mi voz, pero era Él hablando. Ahora, lo que sea que Él le dijo, es la verdad. Porque, Él es el mismo que dijo aquí: “Si ponen las manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. ¿Cree eso? Entonces acérquese.
Dios Todopoderoso, Autor de la vida, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre el hombre. Y dale a él, Padre, el deseo de su corazón. Pido esto en el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios. Amén.
Dios le bendiga, mi hermano.
¿Cómo le va, señor? ¿Me imagino que somos desconocidos el uno al otro, señor? Vaya, al hablarle a la gente, pareciera que todos… Solo quiero hablar con usted un minuto. Veo que tiene el libro, la fotografía allí. Espero que lo haya disfrutado y Dios le bendiga con la lectura. Somos desconocidos el uno al otro. Nunca lo he visto en mi vida hasta donde sé. Somos totalmente desconocidos el uno al otro.
Entonces si hay algo concerniente a usted, o por lo que está aquí, Dios tendrá que dármelo de alguna forma. Si yo, por el Espíritu de Dios sabré estas cosas, exactamente como Jesús lo hizo cuando estuvo aquí, entonces Ud. tendrá que saber que viene de algún recurso sobrenatural. ¿Entonces lo aceptará que viene de Dios? Dios le bendiga.
76 ¿Hará la audiencia la misma cosa? Desearía tener más fuerza para continuar, pero… solo para hablarle un minuto.
Usted está sufriendo con una condición nerviosa. Eso es correcto. Sin embargo usted es una persona maravillosa. Tiene un espíritu fuerte; las visiones se abren con rapidez para usted. Usted es un veterano discapacitado. Ud. tiene una esposa, es un hombre casado. Ella está sufriendo de nerviosismo, también. Ud. es de Texas. Esta aquí y por negocios, alguna clase de… usted está en el negocio de una gasolinera, una gasolinera. Ud. tiene un llamado en su vida para el ministerio, siente que lo tiene. Y está tratando de acumular dinero para ir a la escuela en alguna parte para aprender al respecto, algo sobre eso… Eso es verdad. ¿Cree usted? [El hombre dice: “Sí, señor”]. Bueno, entonces: “Así dice el Señor”, vaya y reciba lo que ha pedido en el Nombre de Jesús.
77 ¿Cree usted que el Señor Jesús lo sanó mientras estaba sentado allá? Usted lo fue. Dios le bendiga, puede irse ahora y ser sanado.
Madre, ¿cree que Jesús le va a quitar esa artritis de usted? ¿Qué se va a poner bien? Vaya y diga: “Gracias, Señor Jesús”. Solo…
Está teniendo dolores de cabeza ¿no es así? Ha estado teniendo todo tipo de dolores de cabeza. Dios le bendiga. Allá atrás, señor, sentado al lado de usted, teniendo un problema con sus orejas, ¿no es así? ¿Cree que Jesús lo va a sanar?
La dama sentada allí mismo tiene algo mal con sus ojos. Tiene un tumor en sus ojos, ¿no es así, dama? Ponga sus manos sobre sus ojos y frótelos para ese lado. Ahora vaya y vea. Jesucristo la sana.
¡Alabado sea el Señor! Usted tiene problemas femeninos y también artritis. ¿Cree Ud. que Jesús la va a…? Dios le bendiga entonces. Vaya y que Dios la sane. Vaya regocijándose, feliz.
78 Su problema está en su espalda, ¿no es así, dama? ¿Quiere sanar? Camine allí y pise fuerte así y doble su espalda hacia abajo y diga: “Jesús, yo te acepto”. Luego vaya, y Jesucristo la sanará. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Hermano, ¿quiere comer su cena, estar sano otra vez? [El hombre dice: [“Sí”] Muy bien, vaya. La úlcera lo ha dejado. Puede irse y ser sanado ahora.
¡Venga! ¿Cree usted? Dama, ¿cree Ud.? [Una dama dice: “Creo”] ¿Con todo su corazón? [“Con todo mi corazón”.] Entonces Ud. no tendrá que ser operada; el tumor la dejará y puede irse a casa.
La diabetes no es nada para que Jesucristo la sane. Amén. ¿Le cree a Él?
¿Quiere recuperarse del tumor, también? Dios le bendiga. Entonces vaya y sea sanado en el Nombre de Jesús.
Tengan fe en Dios.
79 ¿Quién le movió al interruptor? Muy bien, manténganse quietos. ¿Están todos juntos? ¿Es esto el resto de la línea?
Muy bien, a usted, jovencita, tenga fe ahora. Crea con todo su corazón. Hay una sombra oscura suspendida sobre esta familia. Esta dama es la encargada de estos. Estas personas son indios. Ud. viene de una escuela india. La han sacado de la escuela, por causa de la tuberculosis. Ellos dicen que todos los niños van a morir. Este es el padre.
Míreme, señor. Esta dama aquí, por trabajar, contrajo tuberculosis, y está trabajando en su cara. Ud. siente que tiene un llamado para el ministerio. Ud. quiere predicar el Evangelio. ¡Usted! Las sombras de la muerte están sobre los niños. ¿Cree que soy el profeta de Dios? ¿Cree Ud. que esta sombra puede moverse esta noche? ¿Cree que puede volver con su gente, con estos niños y sanar y vivir? ¿Iría a predicar el Evangelio? ¿Y creer en el Señor Jesús?
Entonces, Dios Todopoderoso, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo condeno todo poder demoníaco. Quito la maldición de esta gente aquí. En el Nombre del Señor Jesucristo que cada espíritu maligno se aparte de este lugar, de este edificio, de esta gente. ¡Sal fuera! Satanás, te conjuro en el nombre del Señor Jesús.
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