OBRAS DEL MENSAJE


El Señor Jesús Resucitado
Phoenix, Arizona, E.U.A.
55-0302
1 Buenas tardes amigos. Estamos felices de estar en Phoenix esta noche en este servicio, pero lamentamos que sea la última noche. Así que esperamos que Dios nos dé Sus grandes bendiciones esta noche: que no habrá enfermo entre nosotros cuando nos vayamos esta noche, ningún afligido. Quiero que Uds. que están aquí en las camillas, catres, y sillas; quiero que hagan algo por mí esta noche. Quiero que crean con todo su corazón. Quiero verlos a cada uno de Uds. caminando esta noche, sanos.
Él los ama, amigos. Solo porque sus enfermedades y cosas parecen ser incurables, eso solo es Satanás diciéndoles eso. Para Él no representa más sanarlos a ustedes, que sanar a alguien más. Crean con todo su corazón esta noche. Solo créanlo; no hace ninguna diferencia lo que su mente dice al respecto; solo tome lo que Dios dice al respecto. Yo sé que es la verdad. No les diría eso, a menos que supiera que realmente eso fue absolutamente la verdad.
2 Ahora, queremos agradecer primeramente, me imagino, Hermano Moore. Normalmente el administrador hace esto, pero quiero tomar esta oportunidad yo mismo para darle las gracias a cada uno de ustedes, por ayudar a hacer de esta la mejor reunión, creo, que hemos tenido en Phoenix: más espiritual y estable que cualquier reunión que he tenido en Phoenix.
Quiero darle las gracias a este excelente grupo de ministros, los ministros que están cooperando, que nos ayudaron a llevar a cabo esta reunión, a todos los patrocinadores. Muchos de ellos no pudieron patrocinar, porque ellos tienen sus propios avivamientos y cosas aconteciendo. Nosotros nunca tratamos, oh, hacer de esto algo demasiado grande al punto que todos tengan que cerrar sus iglesias. Algunos de los hermanos tienen carpas grandes y así sucesivamente; tienen que tener… Todos tienen que cerrar o ellos no pueden venir. Bueno, yo nunca he realizado así mis reuniones. Las hago simples y pequeñas, y solo voy y hago lo mejor que puedo.
Aprecio a todos los que vinieron. Y aquellos que no pudieron venir, pues los aprecio de la misma manera. Y nuestros gastos de esa manera son mínimos; con nuestro presupuesto no se puede hacer mucho; y por lo tanto, no tenemos que presionar a la gente; solo levantar una ofrenda ordinaria y pagar nuestras deudas. Y tan pronto se cubre el presupuesto, eso lo concluye.
3 Y escuché que esta noche dieron una ofrenda de amor para mí; yo ciertamente aprecio eso. Ojalá no tuviera que tomarla, pero simplemente tengo una gran obligación; se pueden imaginar lo que es. Y la oficina funciona todo el tiempo, mi obligación es de unos cien dólares diarios, independientemente en dónde me encuentre. Es solo en Jeffersonville, independientemente si estoy en los servicios o no. Se puede dar cuenta qué tanto me atraso, algunas veces.
Y ahora, nosotros enviamos muchas telas de oración, como estás que están aquí. Y las enviamos a todo el mundo. Algunas veces tantas como mil en un solo día, hemos enviado. Y todos Uds. son bienvenidos… En cualquier momento que yo les pueda ser de ayuda, pues escríbanme y háganmelo saber. Yo no digo que… Miren, muchas veces ellos dicen: “Escríbanme”, solo para obtener sus domicilios. Pero yo no tengo programas radiales que patrocinar. Yo no tengo nada, solo… nada, solo para poder ayudarles. Solo para mandarles una tela de oración o algo por el estilo, lo haría con gusto. Orar por ustedes, estaría feliz de hacer eso.
4 Y ahora, quiero darle las gracias a cada uno de ustedes por su cooperación. Todos los que han estado viniendo, todos los que han dado. Y la ofrenda de amor de esta noche, cada centavo que no se tiene que ir exactamente a nuestra pequeña… de vida que tenemos. Nosotros vivimos pobremente, igual como el resto de la gente. La gente no puede entender eso; pues, yo he estado en el campo más tiempo que todos los demás, y sin embargo no tengo nada. Es porque gasto lo poquito que sí tengo en las misiones del extranjero, amigos, todo. Dios es mi Juez soberano de eso (¿Ven?) que todo lo que recibo, yo…
Si es por la línea de las finanzas, si tratamos de vivir una vida común como la gente, y luego lo poquito que nos sobra, yo lo junto y junto, hasta que tengo lo suficiente para poder irnos al extranjero. Entonces vamos allá y predicamos entonces el Evangelio a aquellos que nunca lo han escuchado antes, y ganamos miles y miles y miles para Cristo. Cuando se nos termina el dinero, nos regresamos. Venimos a los Estados Unidos y pasamos y visitamos a nuestros amigos. Ellos nos ayudan un poquito, y tan pronto juntamos lo suficiente, nos vamos otra vez.
5 Ahora, yo lo sé, tengo muchos amigos. Tengo amigos sentados aquí en este edificio esta noche que simplemente dicen: “Mire, Hermano Branham, le voy a escribir un cheque para que vaya al extranjero”. Pero eso no sería justo para el resto de la gente, ¿ven? Cada uno de nosotros quiere una partecita en ello. Eso es correcto. Cada quien con unos diez centavos, quince centavos, veinticinco centavos, lo que sea que es, esa es una parte en el reino. Y de esa manera, entonces sé que es el Señor que me está enviando para allá.
Me supongo que antes de volver a verlos, probablemente tenga otra gira por el extranjero. Ahora viene una por toda el África, Tanganyika, Rohodesia, hasta la India nuevamente. Y así que, confiamos que Uds. estarán orando por nosotros, a medida que salimos.
6 Conocí a un amigo hoy, me dijo que no mencionara su nombre desde la plataforma, pero si están presentes, ellos saben cuánto los apreciamos, a cada uno de ellos. Los amo con todo mi corazón. Y luego, unas personas han estado… Ellos saben lo mucho que me gusta cazar, así que me han alimentado muy bien con animales salvajes. Me trajeron… Dos o tres personas me trajeron venado al lugar donde me estaba quedando. Trajeron alces e incluso búfalos y jabalíes, así que me la pasé muy bien.
Por primera vez probé algunas de esas comidas. Estuvo muy rica. El Señor les bendiga. No saben cuánto me encantó eso. Y mis más sinceras gracias por ello. Y primera vez que probé algo de cerdo jabalí o búfalo, y estaba muy rico. Y yo lo aprecio bastante. Y el alce y el venado estaban maravillosos. Y a mí simplemente me encanta esa clase de cosa. Y no sé qué es lo que me hace hacerlo, pero de todas maneras me gusta. Y me encanta el bosque y el aire libre. Así que me gusta lo que se relaciona con eso. Por tanto los aprecio mucho, mucho.
7 Y ahora, todos Uds. que se han reunido alrededor de esto, con una fe maravillosa, ha sido maravilloso. Las reuniones han sido un poco difíciles para mí, amigos. Esta ha sido la primera vez en mis reuniones que he intentado hacer mis propios llamamientos al altar, predicar, hacer mi llamamiento al altar, traer a la gente a Cristo, y luego orar por los enfermos. Ha sido muy duro. Durante los últimos días, por poco me desmayo. Porque esta no es la única reunión a la que voy.
Podría comenzar inmediatamente en California. Ya empacamos, la mayoría de nuestras cosas, estamos listos para salir a California. Y vamos a estar allá, y luego regresar de nuevo: Macon, Georgia. De allí directamente al Colorado, y solo seguir y seguir. Y ciertamente se vuelve muy agotador.
8 Ahora, una vez… Las más grandes satisfacciones que he estado teniendo en mis reuniones, sobre todo recientemente, siempre le paso el llamamiento al altar al administrador, a alguien. Pero yo… Que satisfacción me da ver a la gente parándose y aceptando al Señor Jesús como su Salvador personal. Y estoy tan feliz por eso.
Y quiero hacer… Quiero que los ministros entiendan esto, mis patrocinadores y los que están cerca, me gustaría regresar a Phoenix en algún momento, si Dios quiere, solo para tener una reunión de solo predicar el Evangelio, y traer a la gente al altar, e imponer manos sobre ellos para que reciban el Espíritu Santo. Este discernimiento, las visiones son las que tanto me afectan.
9 ¿Les gustaría que regresáramos y lleváramos a cabo una reunión como…? ¿Les gustaría eso? Bueno, Dios les bendiga. Muchas gracias. Tal vez orar por los enfermos, pero no bajo el discernimiento, para que yo pueda quedarme más tiempo en lugar de solo quedarme unas cuantas noches y después tener que partir, porque, nos podríamos quedar más tiempo. Gracias, muy amables.
Y en este momento estoy haciendo mi gira por toda la nación, antes de ir al extranjero, estoy pidiendo eso. En Los Ángeles con los Hombres Cristianos de Negocios, las primeras cinco noches de la reunión son solo de predicación, e imposición de manos sobre los enfermos, y orando por ellos a medida que pasan por la línea. Así abarcamos a todos.
10 Y ahora, esa no es exactamente la manera como uso mi ministerio, pero de esa mañera se le enseña a la gente, y ellos creen con eso, así que me gustaría hacerlo de esa manera durante un tiempo. Uno simplemente no puede mezclarlo, porque en cuanto empiezan las visiones entonces uno no tiene el control sobre ello; simplemente continúa. Y ahora, desearía esta noche poder explicarles y decirles cómo sucede eso, pero no puedo. Eso es tan misterioso para mí como lo es para ustedes.
Ahora, creo que eso lo abarca todo, excepto a los conserjes, y a los ujieres, y demás. Le damos las gracias a esta hermandad Shriner por permitirnos tener este auditorio. Espero que los conserjes, y los administradores, y demás estén presentes. Si no lo están, exprésenles ustedes nuestra más sincera gratitud. Esta es la segunda vez que nos permiten tenerlo, y nosotros apreciamos eso. El Señor les bendiga a todos.
11 Y los ujieres han sido tan amables en ayudarnos a preparar la línea de oración. Y especialmente ese pequeño ujier que ha estado con Billy, ayudándome, por aquí, un pequeñito, un maravilloso compañerito. Pude estrechar su mano hace unos momentos. Y cuando ellos me están trayendo, no hablan, todos saben eso. Así que llegamos a la plataforma después de salir de la oración. Y en verdad que le damos las gracias al hermano.
Y al resto de ellos, también, al Hermano Ballard y a todo este grupo fino de hermanos que están sentados aquí atrás, el Hermano Falk — oh, tantos. Conozco sus caras pero algunas veces no puedo decir sus nombres. Pienso que son unos hombres maravillosos. Y creo que uno de ellos, creo que es el Hermano Fuller, comenzará un avivamiento inmediatamente después de este, ¿no es así? Viene siendo mañana en la noche. Con toda seguridad hacemos ese anuncio, que el Hermano Fuller, de la… ¿Es en el Tabernáculo Fuller? En el Templo Fe. ¿Ya lo anunciaron aquí? Me imagino que de todas maneras…
12 Y simplemente estamos contentos de anunciar cualquier avivamiento, en cualquier momento, o dónde lo van a llevar a cabo… Rápido, a prisa, todos atiendan esos avivamientos que se están anunciando, y sigan adelante y sirvan al Señor. No dejen que la luz de su casa se apague. Solo sigan moviéndose en estos avivamientos.
Oh, es tan maravilloso saber que el Señor Jesús vive hoy, ¿no es así? Vive y reina en nuestros corazones. Y ahora esta noche no quiero tomar mucho tiempo. Quiero hablar solo un rato de la Palabra, y luego entrar directamente a la línea de oración por los enfermos.
De alguna manera, anuncié que tal vez solo haría un cambio, un llamado. Y luego siento como si, tal vez, solo se lo dejaremos al Señor, y veamos que hace al respecto, al final del camino, cuando lleguemos a ese momento. A veces simplemente Él nos deja llegar hasta el último momento y luego nos dice qué hacer. Así que lo amamos a Él por eso, ¿verdad?
13 Ahora, el Señor les bendiga. Y oren por mí. ¿Cuántos me prometen que orarán por mí? Yo solo… Dios les bendiga, oh, vaya. Los hijitos aquí… Simplemente pienso en ir y estrechar manos con la gente. Cómo me gustaría bajar y pasar por este pasillo esta noche.
En realidad, me gustaría ir a casa con cada uno de ustedes, quedarme toda la noche, sentarme y platicar un rato, levantarme en la mañana y platicar. Me encanta hacer eso; mi corazón simplemente anhela conocer a la gente de esa manera. Pero, casi tengo que ser un aislacionista por el tipo de ministerio que tengo, porque es… Simplemente no puedo hacer eso y tener la reunión. Pero Dios sabe que les amo.
Así que estoy haciendo una cita con cada uno de ustedes. Cuando los vea en la tierra de la Gloria, si Dios me permite estar allá con Uds., solo quiero ir y sentarme unos mil años con cada de Uds. y platicar. Y nosotros simplemente… No tendremos menos tiempo para hablar que cuando recién comenzamos. Entonces lo comentaremos todo, ¿no es así? ¿No será eso maravilloso, sentados, en el Árbol de la Vida?
14 Y Uds. saben que seremos amenizados por todos los grandes cantantes. Allá estarán Sankey, y Beverly Shea, todos ellos, allá en el monte, simplemente cantando las alabanzas a Dios. Nosotros estaremos sentados junto al Árbol de la Vida, donde las aguas están saliendo de debajo del trono. ¿No será eso maravilloso? Anhelo ese día. Qué le importa al Cristiano que está verdaderamente anclado en Cristo, porque tan pronto este viejo tabernáculo terrestre sea quitado, entramos inmediatamente a otro; está allí mismo. Vaya, ¿no es eso maravilloso?
Piénselo, enfermo, y agotado, y desfallecido, y desconsolado, todo yendo mal, el mundo en un caos, pensamos, bueno: “Ven, Señor Jesús”. Y de repente, este viejo cuerpo tembloroso, comienza a marchitarse, y Ud. siente los dolores entrando en él, la fría muerte subiendo por las mangas. Luego mira, parado más allá. Más allá está un cuerpo nuevo, parado allí mismo. Solo sale de este, y entra en ese otro.
15 “Ya que sabemos que si nuestra casa terrenal de este tabernáculo fuera disuelta, tenemos una ya esperándonos”, para solo entrar en ella. Una nueva, no hecha de manos, pero Dios la ha hecho, moldeada a lo eterno, la gloria de Dios. Para entrar inmediatamente a ella, para convertirnos en nuevos y jóvenes otra vez, para nunca enfermarnos… Oh, vaya, qué puede…
Pues, la muerte no puede sujetar a un Cristiano, ¿no es así? La muerte es solo algo para llevar al Cristiano directamente ante la presencia de su Hacedor. Él es maravilloso cuando podemos pensar de Él de esa forma. ¿No es eso correcto? Cómo es que la muerte no puede sujetar a un Cristiano, simplemente lo arrastra a…
Ahora, qué tipo de cuerpo será ese, antes de que regresemos a recoger este cuerpo, yo no lo sé; aún no ha sido revelado a los hombres. Pero sabemos que no vamos a ser espíritu después que nos vayamos de aquí. El espíritu va a dejar este tabernáculo, para entrar a uno que Dios ha hecho. No solo un espíritu; es un cuerpo. Amén. Tiene forma, diseño, todo. Oh, será maravilloso, ¿verdad?
16 Ahora, para leer solo un poquito de la Palabra, porque Sus palabras no van a fallar. Mis palabras sí, y las palabras de otro hombre fallarán, pero Su Palabra no va a fallar. Así que en San Lucas… He estado predicando tanto sobre el Antiguo Testamento, esta noche pensé que cambiaría un poco, y sacaría algo del Nuevo. Siendo solo un tipólogo, tengo que regresar y obtener una línea del Viejo para saber cómo es el Nuevo. Así que creo que si tuviera la sombra del asunto, sabré lo que es cuando llegue aquí, si vemos la sombra de eso.
Ahora, en el Nuevo Testamento, San Lucas, capítulo 24, y comenzando con el versículo 30. Solo para un texto, leemos esto a través de estos versículos.
Y aconteció, que estando sentado con ellos a la mesa, tomando el pan, bendijo, y partió, y dióles.
Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos.
Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
17 Ahora, vamos a preguntarle a Él, al resucitado Señor Jesús, si nos abrirá las Escrituras ahora, mientras estamos sentados y esperamos en Él. ¿Inclinamos nuestros rostros, mientras oramos?
Nuestro amado Salvador, tenemos que venir a Ti esta noche, con corazones abiertos, si los conocemos. Venimos a Ti con esta bendita seguridad, que ha sido colocada en lo más íntimo de nuestro ser, que Tú eres el Hijo del Dios viviente, que Tú moriste por nuestros pecados, y separándonos entonces de nuestro pecado, y has resucitado de los muertos, y ahora estás sentado a la diestra de la Majestad en las alturas, y has enviado el Espíritu Santo.
Y te damos las gracias a Ti por el testigo del Espíritu Santo, confirmando la Palabra con señales siguiendo. Te damos las gracias por esta gran y maravillosa reunión, que solo por Tu gracia hemos podido tener compañerismo. ¡Cómo hemos tenido compañerismo alrededor de la Palabra, y alrededor del Espíritu de Dios! Todos nosotros perteneciendo a diferentes organizaciones, por así decirlo, pero todos juntos sentados en lugares celestiales en Cristo Jesús, ha abierto nuestros corazones a la Palabra y permite que el Espíritu Santo entre. Aliméntanos.
Cientos te han recibido como su Salvador; estamos tan agradecidos por ello. Y los enfermos, lisiados, aquellos que estuvieron sentados en las sillas de ruedas, paralizados, acostados en camillas, en catres, han sido sanados y se han ido caminando. Los ciegos, sordos, mudos, toda la clase de enfermedades han sido sanadas. Y Tú, oh Dios, has venido en medio de la gente, y su fe ha sacado palabras sobrenaturales, explicándoles su vida, y lo que han hecho, y lo que deben hacer, y lo que será. [Espacio en blanco en la cinta]…
18 Dios, lo cual fue una parte de Dios. Dios vio lo que sería el final, desde el principio, y el Logos vino a la tierra, lo cual era Cristo la Palabra, la Palabra hablada de Dios, una parte de Dios, y fue hecho carne y habitó entre nosotros. Y luego, nosotros salimos de Cristo, lo cual hace la misma vida que estaba en Dios, en Cristo, en Ud. Y tan ciertos como Dios ha levantado esto, tenemos que venir con la misma cosa, si el mismo Espíritu está en nosotros. Porque es el Espíritu de Dios haciéndonos hijos e hijas de Dios.
Oh, ¿no es maravilloso? ¿Cómo lo recibimos? Creyendo en el Señor Jesucristo, eso es todo. Aceptándolo, y luego Dios en respuesta nos da el Espíritu Santo, clamando en nuestros corazones: “Abba Padre, mi Dios, mi Dios”. Y después seremos resucitados en los últimos días para ser arrebatados. Y Él dijo: “En ese día conoceréis que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí, Yo en vosotros, y vosotros en Mí”.
19 Está el Espíritu saliendo de Dios, manifestado como el Logos, bajó y se hizo carne, habitó entre nosotros, murió, quitó la pena del pecado, resucitó, está sentado en la Majestad en las alturas, a la diestra de Dios. Y el Espíritu Santo regresa, trayendo el mismo Espíritu en los individuos ahora, para meterlos de nuevo a una relación con su Creador. ¿No es eso maravilloso?
Todas esas bombas atómicas, y todo el… ¿Vieron hoy el periódico? Parece que la guerra está por explotar de nuevo; están apuntando sus armas. ¿Qué le importa eso al verdadero creyente, cuántas armas estén apuntando? Amén. Dios tiene las riendas en Sus manos. Amén. Y cuando llegue el momento de irnos de aquí, ya sea por… como sea que nos vayamos; no hay nada, no hay muerte, ninguna otra cosa que pueda separarnos de Dios. Tenemos Vida Eterna. No podemos entrar en condenación, porque Cristo así lo dijo: ya hemos pasado de muerte a vida.
20 Ahora, en Jerusalén, al comienzo de nuestro texto esta noche, habían sido tres años y medio maravillosos. Ellos habían tenido un avivamiento. Las grandes expectaciones estaban sobre las personas, en un Hombre que el mundo y la iglesia rechazaron: el Señor Jesús. Él era considerado un fanático. Y lo llamaríamos el día de hoy, si lo ponemos con palabras de hoy, Él era un santo-rodador. Él estaba totalmente en desacuerdo con su teología. Y sin embargo, Dios vindicó que estaba con Él.
Pedro dijo en Hechos 2; él dijo: “Varones israelitas, Uds. debieran saber esto. Jesús nazareno, Varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de Él, como vosotros mismos fuisteis testigos; Uds. deberían haberlo sabido”. Pero dijo: “Vosotros con manos inicuas crucificasteis al Príncipe de la Vida. Al cual Dios levantó, y nosotros somos testigos”. Eso es. Dios probó que ese era Su Hijo amado, por las señales y maravillas que Él hizo, mostrando que Dios estaba con Él.
21 Les quiero preguntar algo, creyentes, y especialmente a mis hermanos ministros que están aquí atrás. Cada vez que la iglesia en los últimos dos mil años tuvo en algún momento un avivamiento, o en cualquier otro momento en el mundo en que la iglesia alguna vez tuvo un avivamiento, hubo señales y maravillas que acompañaron el avivamiento. Sí, señor. Señales del Dios sobrenatural, viviendo en la gente, que le da a la gente una visualización. Qué esperanza tenemos nosotros, a menos que sepamos que hay algo sobrenatural.
Todo hombre está tratando de ver más allá de la cortina del tiempo. Uds. saben que vinieron de alguna parte; Uds. van a alguna parte; así que se requiere de un pequeño vistazo más allá de la cortina del tiempo. Moisés quería verlo. Dios le permitió que lo viera. Así que nosotros también podemos verlo: Cristo el resucitado.
22 Ahora, la iglesia que salió de sus afiliaciones con la gran iglesia Ortodoxa Judía de ese tiempo, el Sanedrín, y ellos mismos se salieron, y habían seguido al Señor Jesús. No importa cuán negro la gente pinte Su Nombre como hijo ilegítimo, ellos reconocieron que Dios estaba en Él.
Él dijo: “Mis ovejas oyen Mi voz”. Miren, ellos eran espirituales por dentro; y cuando ellos lo vieron a Él, reconocieron que Él era diferente a esos sacerdotes, y maestros, y así sucesivamente. Así que ellos lo siguieron a donde sea que Él iba. Ellos lo amaban a Él. No lo podían entender a Él. Él era un misterio, aún para los apóstoles. Nadie le podía entender a Él, porque eran dos personas hablando todo el tiempo.
23 La persona Jesucristo estaba hablando, y Dios estaba hablando en Él, también. Algunas veces era el mismo Cristo; algunas veces era el Padre que moraba en Él. ¿Lo ven? Ellos no podían entender algunas cosas que Él decía; Él les hablaba con acertijos. Jesús finalmente dijo, cuando les estaba hablando un día, cómo: “Salí de Dios; y he venido al mundo; y voy otra vez a Dios”.
Y entonces los discípulos dijeron: “He aquí ahora hablas claramente. Ahora entendemos, y creemos que sabes todas las cosas, y por esto creemos que Tú eres el Hijo de Dios. Creemos en Ti ahora, porque sabes todas las cosas; Dios te muestra todas las cosas; y no necesitas que nadie te diga, porque Dios simplemente te lo muestra a Ti. Y por esto creemos que has salido de Dios”. Miren, después que ellos… Justo antes de Su crucifixión —San Juan, como en el, creo, el capítulo 15 o 17, no lo recuerdo; 15, pienso.
24 Muy bien, noten, ahora ellos le amaban a Él y creían en Él, porque habían visto Sus obras, que Dios estaba con Él al confirmar la Palabra que Él predicaba. Miren, un hombre puede venir y decir cualquier cosa. Esa es solo la palabra de un hombre. Pero cuando Dios llega y dice: “Eso es verdad”, la confirma, entonces es mejor que usted lo crea, porque Dios así lo dijo, ¿ven?
Así que Él habló de que Dios estaba en Él. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras. Yo no hago nada de Mí mismo; solo lo que el Padre Me muestra, eso hago”. Y ellos se dieron cuenta, que aquello que el Padre le mostró, y que Él les dijo, fue exactamente la verdad.
25 Él se paró en las audiencias, y percibió lo que ellos estaban pensando al respecto. Él dijo: “¿Por qué están razonando en su corazón respecto a eso? Y Él se dio cuenta de cosas como esas; ellos sabían que venía de Dios. Y Él dijo que las cosas que había hecho, y cómo el Padre se las había mostrado, y halló que todo lo que Él dijo era la verdad. Así que esa era una señal a los judíos de todas maneras.
“Si entre vosotros hay espiritual o profeta, Yo el Señor Me manifestaré a él en visión, le hablaré a él en sueños. Y lo que este profeta dice, si llega a suceder, entonces escuchadle, porque Yo estoy con él. Pero si no está sucediendo, entonces no lo escuchen; Yo no le he hablado a él. Solo está falsamente en la carne, Yo no lo he escuchado, o Yo no he estado con él”.
Pero era una señal, y vieron que Dios en realidad se estaba manifestado a Sí mismo a través de Cristo. Y es exactamente lo que la Escritura dice: “Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo”.
26 Ahora, noten, luego llegó el tiempo de la decepción: que Éste gran y maravilloso Quien podía hablarle a los muertos, y hacer que ellos resucitaran. No todos los muertos: Él solo le habló a tres de ellos, como está registrado en la Escritura. Y los tres resucitaron, porque tres es un testimonio, un testigo. “En boca de dos o tres testigos, sea establecida toda palabra”. Y cada vez, Él dijo que era el Padre quién lo hizo, el Padre le mostró qué hacer.
Ahora, y ellos vieron a un Hombre que podía levantar a los muertos, y aún así morir. No solo morir una muerte ordinaria, enfermarse y morir, sino que lo colocarían para burlarse de Él, un Hombre Quien podía percibir sus pensamientos y decirle a las personas lo que estaban haciendo; luego cuando llegó la prueba, la persecución, tenía un trapo alrededor de Su cabeza, y lo golpearon en la cabeza con un palo, y dijeron: “Tú que profetizas, dinos quién te pegó; te creeremos ahora”.
Y se acercó y le arrancó barba de Su cara, y le escupió Su cara. ¿Una persona Divina? ¿Cómo puede ser eso? Me imagino que sus seguidores dijeron: “Bueno, ¿por qué no simplemente hace Él algo al respecto?”. Bueno, si Él hubiese hecho algo al respecto, usted y yo estuviéramos en una terrible condición esta noche. Él no podía hacer nada al respecto —salvarse Él mismo y salvar a otros. Él tenía que darse a Sí mismo.
27 Así que Él no hacía payasadas con Sus dones y poderes. Ellos lo golpearon en la cabeza y dijeron: “Ahora, dinos quién te pegó”. Luego cuando Él estaba en la cruz, Él podía salvar a otros y calmar las olas del mar. Y aquí con una tremenda fiebre en Él, y muriendo, sangre saliendo de Él, y los judíos dijeron: “Ahora, si eres el Hijo de Dios, muéstranos un milagro. Haz algo para nosotros. Baja de la cruz, y te creeremos que eres el Hijo de Dios. Te creeremos si bajas de la cruz”.
Miren ese espíritu de crítica; como es que Dios… como Él permitió que esas cosas sucedieran así, para confundir a los sabios y entendidos y se lo revela a los niños, dispuestos para aprender. Ud. tiene que olvidar todo lo que sabe, y permitirse ser sumiso al Espíritu de Dios, entonces Dios puede enseñarles.
28 No traten de ir y obtener todas estas grandes educaciones y escolaridades para conocer a Dios. Ud. no conoce a Dios por medio de la escolaridad; Ud. conoce a Dios por fe. Ud. le cree a Él, y Dios mismo se revela a usted. Me gusta eso, ¿a ustedes no? Él lo hizo tan simple, tan humilde.
Ahora, tan humilde y es tan simple, hasta que la gente sabia no puede entenderlo. Está tan simplificado, al punto que los sabios no lo captan. Ellos tratan de hacérselo complicado a la iglesia. Ellos intentan convertirlo en una gran cantidad de cosas santificantes que tienen que hacer, y detener esto, y hacer esto, y todo esto, aquello y lo otro, y…
Pues, no lo es en absoluto; solo créalo y acéptelo, y eso lo concluye. Dios viene a su corazón y Él se ocupa del resto. Si Él alguna vez puede ganar… en su corazón… gana un lugar en su corazón, entonces el resto se resolverá por sí solo. Me encanta eso.
29 Noten, entonces ¿cómo podría un Hombre Divino, quien ellos pensaban que sería el Rey que venía a liberar a Israel, y que ese Hombre se humillara a Sí mismo, para dejar que los gentiles inmundos le golpearan en la cabeza, y no decirles ni una palabra? ¿Por qué no mostró Su poder? Dios tiene tiempos y formas de hacer las cosas. Ellos le arrancaron la barba, le escupieron el rostro. ¡Qué insulto! “Haz algo al respecto; tú eres el rey”.
Él dijo: “Yo le pudiera pedir a Mi Padre, y Él me mandaría una legión de Ángeles, pero Mi reino no es de este mundo”. ¿Ven? Dijo: “Ustedes no lo entienden”.
Oh, ellos dijeron: “Fuera con tal hereje”. Y lo subieron a Él allá y le crucificaron, y murió, y lo sepultaron, y lo apartaron y lo sellaron en la tumba. Ahora, si acaso hablamos de una gente decepcionada que tenía que salir y enfrentar otra vez al mundo, después que ellos habían salido de sus iglesias, creyendo esa clase de religión…. Y ellos salieron de sus iglesias, luego tenían que regresar y encarar a sus iglesias otra vez, después que la mera cosa que habían creído, aparentemente, había fallado. Aparentemente todas las esperanzas habían desaparecido.
30 El mismo que ellos creyeron que era el Profeta Divino… o, el Mesías, Él había sido tan abusado frente la gente, y tan sin poder e indefenso. Cuando Él estaba entre la gente hizo toda clase de señales, pero cuando estaba parado aquí siendo juzgado, Él nunca trató de defenderse; solo dejó que lo golpearan, que lo pusieran contra el poste para recibir azotes, tomaron ese látigo de nueve colas, con grandes bolas de plomo en cada extremo de las correas de cuero, y le abrieron Su espalda con ellas, cuando le dieron los latigazos en Su espalda. Nunca abrió Su boca.
Lo llevaron a Él colina arriba, lo clavaron en la cruz, lo levantaron y lo hicieron caer, la carne desgarrándose de Sus manos. Él ni siquiera gritó por misericordia. Eso es correcto. Ahora, en la mente de la gente, ¿cómo podría ser el Hijo de Dios, y dejar que la gente lo tratará así, y lo aplastara, y le hiciera eso a Él? Miren, por no conocer las Escrituras esa es la razón que le hicieron eso… eso fue. Ahora, lo vamos a ver en unos cuantos minutos.
31 Muy bien, ellos lo sepultaron a Él, vendieron todo, el sábado había terminado, el primer día de la semana llegó, así que ellos se quedaron para el sábado. Pedro tomó sus redes para pescar e iba a regresar de nuevo a sus tratos comerciales, pescando. “Bueno, me imagino que estuve equivocado después de todo. Tal vez ese tipo era un fanático”.
Lo puedo ver a él… a Cleofás y a sus amigos diciendo: “Bueno, regresemos a Emaús; todo terminó. El Hombre en el cual teníamos tanta confianza que era el Hombre Divino real y verdadero enviado de Dios, un Hombre realmente Divino, sin embargo debió haber sido realmente… Tal vez la iglesia grande tenía razón: esa era telepatía mental; Él estaba leyendo sus mentes”. ¿Ven?
Los seres humanos: “Tal vez, en realidad Él era un espiritista. Tal vez Él era solo un espiritista, y esa es la razón por la cual la tierra se sacudió y cosas, cuando murió allá arriba. Quizás Él era solo lo que el sacerdote dijo que Él era, un Belcebú. Lo que toda la iglesia… Quizás eso era cierto”.
Así que toma a su amigo, dice: “Vámonos camino de regreso ahora, de vuelta a Emaús, al hogar, y empezaremos nuestros tratos de carpintería (o lo que sea que era), comenzar de nuevo a edificar”, o lo que sea que ellos iba a hacer. Completamente desanimados, yendo por el camino, tristes, sin saber que el bendito Señor Jesús había resucitado en la mañana de Pascua, y estaba vivo entre la gente.
32 Hermano, lo botánico no solo significa flores y cosas, significa resurrección, también, en ese caso. Amén. Justo en la primavera, cuando las flores de pascua están floreciendo, todo es tan bonito, precisamente un tipo de la naturaleza; la resurrección tiene que llegar en la primavera. Esa es la razón por la que la resurrección es en el tiempo de la primavera. La resurrección de todo, y seguramente el Rey de la naturaleza resucitó, el Creador de la naturaleza resucitó con el resto de la resurrección de la naturaleza.
Y aquí están ellos, de camino yendo a su ciudad, caminando por el camino. Me hubiera gustado escucharlos, (¿A Uds. no?) solo un minuto, ¿pararse alrededor y darse cuenta lo que estaban diciendo? Escucho a uno de ellos diciendo: “Bueno, Cleofás, ¿qué piensas al respecto? Yo estoy decepcionado. Bueno, me imagino que simplemente tendremos que encarar al predicador otra vez, decirle: Me imagino que estábamos equivocados con respecto a este Hombre. Vaya, odio tener que hacer eso; mi confianza en verdad estaba puesta en Él”.
33 Y noten, mientras hablaban de Él, platicando sobre Él, Él apareció. Esa es una buena forma de hacer que Él se acerque a ustedes: hablen de Él todo el tiempo. Amén. Manténgalo en su conversación, no en quién… cuándo saldrá el siguiente juego en la televisión, o cuándo va a salir la siguiente película, o quién va a ser elegido presidente. Hablen de Jesús.
Los Cristianos hablan de todo excepto de Cristo en estos días. Al salir, siempre tienen un montón de tonterías y es de lo único que quieren hablar o algo, pero nunca hablan de Cristo. Hablen de Él. Canten de Él. Ámenle a Él. Manténganlo en su corazón y mente todo el día y toda la noche.
David dijo sobre ligar la ley a sus dedos y al poste de la cama, y así estaría Él delante de él todo el tiempo. Esa es la manera; manténgalo a Él delante de su memoria, pensamientos, alabanza, dichos. Todo lo que Ud. haga, mantenga a Cristo delante de usted. Esa es la manera de mantenerlo a Él cerca de usted.
34 Mientras ellos hablaban de Él, se les apareció en la escena, un desconocido para ellos. Mucha gente que en verdad lo amaba a Él no sabía que había resucitado de los muertos. Y si acaso no es ese el verdadero sentido de la palabra esta noche, entonces no sé qué es. Muchas personas que en verdad aman al Señor Jesús, no pueden entender que Él está aquí.
Él está en este edificio en este momento. Él está entrando y saliendo de la gente: el resucitado Señor Jesús. Es tan difícil para la gente ver eso. Miren, ustedes que están sentados por aquí en estas sillas y camillas y cosas, si pudieran ver eso, y creerlo con todo el corazón, y aceptar su Palabra, saldrían de aquí esta noche como una persona perfectamente sana. Sí, porque Él ha resucitado de los muertos.
Noten, caminando con ellos, ellos le amaban a Él, y él no lo sabía; ellos no sabían que era Él. Muchas veces Él ha estado junto a usted, allí, quizás, cuando Ud. estuvo a punto de tener un accidente. Algo sucedió; Ud. no sabe que sucedió. Algo pasó; ese era Él. Cuando el doctor vino y dijo: “El bebé, no veo cómo pueda vivir”. Y después de un rato, el bebé se puso bien; ese fue Jesús. Él está con usted. ¡Oh, cuán maravilloso!
35 Aquí no hace mucho, una mujercita que estaba… Me acuerdo que se fue a vivir calle abajo de donde está mi iglesia; en este momento vive allí, en Jeffersonville. Ella estaba en un sanatorio en Waverly Hills, y la trajeron, y dijeron: “El doctor dijo que tenía que morir de inmediato”. Le iba a dar, creo que diez días, dos semanas de vida, un caso de tuberculosis. Y yo fui a verla.
Me llamaron como a las… Hace como unos ocho años o diez, justo antes que viniera a Phoenix la primera vez. Y yo fui para allá y estaba orando por la mujer. Ella tenía como unos cinco niños. Y yo estaba orando con ella esa noche, y mientras oraba y que me levanté, la vi a ella aún con el pelo pintado de canas. Ella era… su cabello era café oscuro. Y yo la vi con el cabello pintado de canas. Sus hijos entrando, estrechando manos con ella, años después. Y yo dije: “Hermana: ASÍ DICE EL SEÑOR; usted va a vivir”.
Ella comenzó a llorar. Ella dijo: “Reverendo Branham, algo sucedió en mi corazón”. Ella dijo: “Simplemente siento que voy a vivir. Algo simplemente me satisfizo, me voy a poner bien”.
Yo dije: “Se pondrá bien, puesto que es: ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Yo regresé, lo conté en la iglesia. Había un hombre que vivía al lado de mi casa, un excelente amigo, y él tenía un pasatiempo de hacer cosas de piel. Por cierto, él me hizo esta billetera, la he cargado diez años. La hizo de piel de venado que yo mismo cacé. Tengo la fotografía de eso en mi tabernáculo; y por dentro, tiene aquí un pescado y una cabeza de venado por acá. Así que él me hizo esa vieja billetera, y la he cargado como un memorial de eso, durante mucho tiempo.
36 Un perfecto incrédulo, un científico. Trabajó en el depósito del gobierno. Él no creía que había tal cosa como Dios. Dijo: “Cualquiera que crea tal está loco”. Él dijo: “Son unos…”.
Puedo entender fácilmente cómo la gente puede tener eso en mente. Esta mañana, de pie en la oficina de un empresario, aquí en esta ciudad, con algunos ministros, cómo hablaron sobre cómo el mahometismo en África se está extendiendo. Miren, veinticinco musulmanes por un Cristiano, esa es la presión, ¿por qué? El Mahometismo está bien enganchado, en una unidad. Creen que el Corán está inspirado.
37 Nosotros los Cristianos, la primera cosa, estamos separados entre Católicos y Protestantes. Los Católicos dicen: “La Biblia está inspirada, pero la iglesia Católica está por encima de la Biblia”.
Los Protestantes dicen: “Bueno, está inspirada hasta donde yo lo creo. El resto no está inspirado”.
Discutiendo, peleando, debatiendo, separando, oh, es algo lamentable. Sí que estoy contento de que Dios se apoderó de mí antes que la iglesia lo hiciera (Eso es correcto. Sí, señor), que Dios me enseñó primero, porque probablemente habría sido un incrédulo. Veo a las personas que se hacen llamar Cristianos e iglesia y demás, y cada uno queriéndose sacar pequeños mosquitos y demás de uno a otro, separándose, aparentemente, no teniendo la fe. Seguro.
38 Ahora, este hombre era un perfecto incrédulo. Y al siguiente día alguien dio a conocer la noticia de lo que yo había dicho con respecto a la mujer. Y yo todavía no empezaba los servicios. Yo estaba patrullando el cableado y mi ropa estaba desaliñada. Y me subí en mi vieja bicicleta y fui por unos alimentos a la tienda y tenía que darle la vuelta a la esquina donde esta mujer vivía, solo a dos cuadras calle abajo de donde yo estaba. Y aquí venía el incrédulo caminando por la calle. Y él me habló.
Yo dije: “Buenos días, señor”.
Y él dijo: “Hola, predicador”. Dijo: “Solo un minuto, quiero hablar con usted”. Él dijo: “¿No le da vergüenza?”.
Y yo dije: “¿Qué?”.
Él dijo: “Diciéndole a esa pobre madrecita moribunda allí dentro, que va a vivir, dándole a la gente falsas esperanzas como esas”.
Yo dije: “Bueno, yo nunca se lo dije bajo falsas esperanzas”.
Él dijo: “Bueno, ella se está muriendo”. Dijo: “Su esposo trabaja conmigo allá en el gobierno”. Y dijo: “Él me dijo que Ud. fue para allá anoche, y… o, la noche antes de ayer, fue entonces, y oró por ella. Y aún le dijo que se iba a poner bien y que viviría hasta convertirse en una mujer anciana”.
Yo dije: “Eso es correcto. Yo nunca hice eso: Dios hizo eso”.
Él dijo: “Tontería”. Dijo: “Vergüenza le debería de dar. Usted debería ser lo suficientemente caballeroso como para no poner a la gente bajo esas cosas, falsas como esa”.
Yo dije: “Eso no es falso”.
Él dijo: “Fuera con tal”. Se dio la vuelta y siguió caminando.
39 Y yo pensé: Bueno, está bien. Seguí adelante y compré mi alimento, regresé. Aproximadamente dos o tres días después de eso… Él tenía una encantadora esposita que era una creyente. Y entonces yo… mi esposa la conocía muy bien, dijo que ella era una dama encantadora. Y ella pertenecía a la iglesia Cristiana. Así que mi esposa me dijo cuando entré, dijo: “Bueno esa Sra. Andrews está muy enferma, Billy”. Dijo: “Deberías de ir allá a verla”.
Yo dije: “Muy bien”. Dije: “Su esposo es un incrédulo”, yo dije: “Tengo que caminar con cuidado”. Así que dije: “Iré y le preguntaré si puedo conseguirle algo de leña y carbón, y tal vez él pida… tal vez me pida que ore por ella”.
Y así que fui para allá, y yo dije: “¿Cómo le va, Sr. Andrews?”.
Él dijo: “Hola, predicador”.
Y yo dije: “Escuché que tiene a su esposa enferma”.
Dijo: “Sí, pero tengo a un buen doctor con ella”.
Yo dije: “Sí, señor. Solo quería preguntarle Sr. Andrews, siendo que somos vecinos tan pegados, si puedo ayudarle a conseguir carbón o hacer alguna diligencia a la tienda, cualquier cosa, lo haría por usted”.
Dijo: “Oh, bueno, muchas gracias”. Pero dijo: “Tenemos a un buen doctor con ella; todo va a estar bien”. Él me dijo quién era el doctor en la ciudad.
Y yo dije: “Él es un muy buen hombre”. Dije: “Me gusta mucho”.
“Sí, tenemos la situación…”. Dijo: “Ella tiene apendicitis”. Y dijo: “Va a estar bien”, dijo: “Él se la está congelando; va a estar bien”.
Y yo dije: “Gracias, Sr. Andrews, eso espero. Si puedo serle de ayuda; vivo al lado; solo llámeme”. Cerró la puerta, se fue para atrás, algo despreocupado. Bueno, al día siguiente llegó el doctor, dijo: “Bueno, ellos tuvieron que llevársela al hospital; se está inflamando de manera terrible”. Dijo: “Tendremos que llevarla al hospital y operarla”.
40 Así que se la llevaron al hospital, y cuando le hicieron la prueba de sangre, se dieron cuenta que ella no tenía apendicitis. Así que mandaron por el especialista a Louisville. Y trajeron al especialista para acá. El especialista la revisó, y cuando lo hizo, él dijo: “A ella le quedan como cuatro o seis horas de vida. Hay un coágulo de sangre muy cerca del corazón; eso es lo que se está inflamando”. Dijo: “Ella está acabada; eso es todo”.
Así que mi esposa me dijo a la mañana siguiente, dijo: “La Sra. Andrews se va a morir, Billy”. Dijo: “Acabo de enterarme que tiene un coágulo de sangre”. La enfermera, una de las enfermeras amigas llamó y dijo: “Está a punto de morir”. Dijo: “Ella ya está inconsciente”.
Yo dije: “Que pena, Meda, odio tener que escuchar eso. Pobrecita”. Yo dije: “Solo vamos a orar por ella”. Así que oramos, y continué y me fui al trabajo.
41 Y estaba como lloviznando, y yo estaba atravesando por los campos. Algo me seguía diciendo: “Date la vuelta y regresa. Date la vuelta y regresa”.
Así que pensé: Bueno, me daré la vuelta y regresaré. Así que me regresé, hice la llamada y di el… Era la inclemencia del tiempo, así que no podía trabajar, solo por eso, porque yo sabía que el Señor quería algo. Y entonces, de repente, me senté allí, y estaba desarmando mi vieja pistola, y la estaba limpiando. Y de repente, entrando por la casa, venía el Sr. Andrews, caminando, con su sombrero hasta sus orejas, tocó la puerta, y dijo: “Sra. Branham”, dijo: “¿Se encuentra el predicador Branham aquí?”.
Dijo: “Sí, Sr. Andrews. ¿No gusta pasar?”. Así que él pasó.
Yo dije: “Hola, Sr. Andrews; traiga una silla”. Yo seguía trabajando en mi pistola, usted sabe.
Y él dijo: “Predicador”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Mi… mi esposa está bastante enferma. ¿Escuchó al respecto?”.
Yo dije: “Sí, escuché que se va a morir, Sr. Andrews”. Dije: “Es una pena”. Dije: “Por supuesto Ud. tiene muy buen doctor allá”. Y yo dije: “Solo espero que ella mejore”.
Él seguía… Él dijo: “Bueno”, dijo: “Conseguimos un especialista; ¿se enteró de eso?”.
Le respondí: “Sí, entiendo que usted lo hizo, Sr. Andrews. Escuché que era un coágulo de sangre cerca del corazón”.
Dijo: “Sí”, dijo: “Eso es correcto”. Dijo: “Vaya”, dijo: “Ella está muy mal”.
Yo dije: “Sí, señor, eso está muy mal”.
42 Pensé: tendrás que pasar un mal rato. Me hiciste a mí pasar un mal rato, así que ahora suda tú un rato. Así que solo seguí limpiando mi pistola; dejé que sudara un poco. Así que yo seguí limpiando mi pistola, mirándola de esa manera. Estaba limpia, pero yo solo quería que le tomara un poco de tiempo. Pero yo seguía mirándola de esa manera.
Y él dijo: “Predicador”, dijo: “¿Sabe algo?”.
Yo dije: “¿Qué, Sr. Andrews?”.
Él dijo: “Me pregunto si podría ayudarla solo un poquito”.
Y yo dije: “¿Qué quiere decir?”.
Él dijo: “Usted sabe”.
Yo dije: “Quiere decir, ¿orar por ella?”.
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “Pensé que usted no creía en tal”. Dije: “Pensé que me dijo hace menos de una semana, allá en la esquina, que usted ni siquiera creía que había un Dios”.
Él dijo: “Bueno”, él dijo: “Usted sabe…”.
Yo pensé: Sí, cuando llegue el tiempo Ud. lo va a creer. Eso es correcto, solo deje que llegue lo suficientemente cerca de su propia puerta una vez, usted lo creerá. Y yo dije: “Bueno, muy bien, Sr. Andrews”.
Él dijo: “¿Puede ir para allá y orar por ella?”.
Yo dije: “Le quiero preguntar algo, Sr. Andrews”. Le dije: “¿Qué le parece si se arrodilla aquí conmigo, y oramos por ella aquí mismo?”.
Y él dijo: “Bueno”, él dijo: “Yo… yo… yo casi no sé qué hacer”.
Yo dije: “Solo arrodíllese aquí; yo lo instruiré”.
43 Así que él se arrodilló allí. Yo dije: “Ahora, levante sus manos, y diga…”. Yo dije: “En primer lugar: desde el fondo de su corazón diga: Dios, ten misericordia de mí pecador”. Así que lo puse a orar, y él comenzó a llorar. Oh, vaya, tuvimos un…
Él se levantó y se limpió los ojos; él dijo: “Bueno, predicador, usted… ¿piensa Ud. que se le va a brindar ayuda?”. Yo dije… Él dijo: “¿Saldrá usted?”.
Y yo dije: “Sí, voy a ir a verla”. Así que le dije a Meda: “Ponte tu abrigo”. Fuimos para allá, y cuando ella lo hizo, ella no nos reconocía: toda hinchada hasta arriba en sus ojos, y sus labios volteados. Entonces, la pequeña enfermera cuando entramos, ella dijo: “Venga, Hermano Branham”. Me llevó allá arriba. Y yo me arrodillé y oré por ella, puse mi mano sobre ella, me quedé allí un rato. Y mi esposa estaba allí, y ella dijo: “¿Ves algo?”.
Le respondí: “No, querida”.
Salimos, fuimos a donde estaban los bebés y miramos allí en la sala de maternidad, usted sabe, donde los bebés estaban acostados. Ella estaba hablando de ellos. Regresé de nuevo con la Sra. Andrews. Justo cuando entré por la puerta, lo vi. Oh, vaya, dije: “Cariño, todo va a terminar. No te preocupes; Dios ha escuchado”.
44 Y yo me fui a la casa. El Sr. Andrews vino, y dijo: “¿Qué piensa al respecto, predicador?”.
Yo dije: “Ella va a vivir”.
Él comenzó a llorar, vaya. Y yo dije: “Ella va a vivir”. Dije: “No se preocupe; Dios ya dijo por medio de la misma visión que le dijo a aquella mujer allá abajo que ella iba a vivir, y ahora ella está de pie, allá abajo, la mujer”. Yo dije: “Ahora”, (La Sra. Reece). Y yo dije: “Ahora, ella va a vivir también”.
Y él dijo: “Oh, estoy tan contento, predicador”.
Unos minutos después sonó el teléfono, y él fue para allá. Dijeron: “Venga inmediatamente con su esposa; ella se está muriendo”.
Así que él me lo contó, y yo dije: “¿Cree lo que le dije?”.
Él dijo: “Bueno, predicador, quiero hacerlo”, dijo: “pero ellos me dicen que se está muriendo”.
Yo dije: “Lo que ellos digan no hace ni una poquita de diferencia”. Dije: “Cuando Dios habla algo, tiene que ser exactamente de esa manera”.
Así que él dijo… Entonces de repente, él dijo: “Oh, no puedo ir a verlo”.
Yo dije: “¿Ver qué?”. Yo dije: “Usted todavía piensa que ella se va a morir, ¿verdad?”.
Él dijo: “Simplemente estoy muy nervioso”.
Pensé: Eso es bueno para usted en este momento, (¿Lo ve?), sudarlo bien.
45 Así que solo dejarlo ir; y de repente, entró otra llamada telefónica; lo llamaron del otro lado de la calle. Se fue para allá, y regresó. Y él dijo: “Tengo que ir al hospital inmediatamente”. Así que salió directo al hospital.
Y Meda dijo: “¿Qué piensas al respecto?”.
Yo dije: “Pues, no te preocupes de eso. Dios ya lo dijo; eso lo concluye”. Dije: “Si esa mujer no me hornea un pastel de manzana dentro de tres días a partir de ahora, y que yo esté en el porche comiéndomelo, entonces soy un falso profeta”. Eso es correcto. Y ella sí que sabía hornearlos ricos también. Así que yo lo sabía; así que se los dije allá en el hospital, le dije eso a la enfermera. Yo dije: “Ella me horneará un pastel dentro de tres días a partir de ahora. Si no sucede así, entonces me saldré del ministerio”. Eso es correcto. Yo dije: “Porque es absolutamente la verdad”.
46 Y usted sabe, unos momentos después venía él cruzando el campo, y mucosidad saliendo de su nariz y estaba brincando y saltando de esa manera. Él dijo: “Predicador, predicador, adivine qué sucedió”. Dijo: “Fui allá a verla, y para cuando llegué allá”, dijo: “Algo se había roto, y se le había salido todo el agua, y ella estaba sentada en la cama, dijo que tenía hambre. Y yo llamé a la enfermera”. Y dijo: “Le trajeron un consomé, y ella dijo: Quítenme esa cosa; yo quiero unas salchichas y chucrut”. Ella estaba normal y bien. Ella vive hoy. Y Dios del cielo Quien miró hacia abajo…
Y una semana después él me hizo esa billetera que he cargado desde entonces en mi bolsillo, alrededor del mundo. Eso es correcto; esa es la verdad; Dios en el cielo lo sabe. Ella está viva esta noche, ¿Por qué? Porque Jesús vive, ella también vive. Dios [Palabras no claras]. Eso es correcto.
47 Jesús, cuando les habló a ellos, comenzó a revelarles… Noten, la misma cosa… ellos dijeron… Él dijo: “¿Por qué estáis tristes?”. Los Cristianos no deberían de estar tristes, ellos deberían de estar felices, muy felices, con gozo. Él dijo: “¿Por qué estáis tristes?”.
Ellos dijeron: “¿Eres Tú solo un extranjero, y no sabes de Jesús de Nazaret, un profeta que esperábamos que tomara el trono de David…?”. Dijo: “Todos teníamos fe en Él. Él hizo grandes señales y maravillas delante de nosotros, y qué gran profeta era Él. Y luego lo entregaron… El pueblo lo entregó a Pilato y le crucificaron, lo sepultaron”.
Y dijo: “Este es el tercer día que eso ha acontecido”. Dijo: “Unas mujeres de nuestro grupo fueron al sepulcro, probablemente para ponerle flores, y demás, y”, dijo: “Ellos dijeron que el sepulcro estaba vacío; y vieron visiones que les dijeron que Él ha resucitado de los muertos”. Y dijo: “Bueno entonces, por supuesto creemos que esa era una historia tonta”. Y dijo: “Entonces”, dijo: “Uno más que estuvo con nuestro grupo, dijo que él había visto algo al respecto”.
Y siguió adelante, y Él dijo… Él comenzó… Observen, Jesús no empezó a discutirles o a hablar. Él dijo… Observen lo que Él hizo: se fue directamente a la Palabra. Eso es. Hermano, la Palabra de Dios, esa es la base y fundamento para toda salvación y sanidad, yace en la Palabra, no por sentimientos, no lo que Ud. piensa al respecto, pero lo que Dios ha dicho al respecto. Amén. Oh, ojalá tuviera una tachuela, para ponérselos con tachuela en el corazón de donde jamás se iría.
48 El día de hoy, estaba leyendo un lugarcito en la Escritura, Joel… Amos 8:11, donde dice que viene una hambre, no de pan, o de pan y agua, pero de escuchar la Palabra de Dios. Que la gente se iría de mar a mar, del Este al Oeste, de un lado a otro, a todas partes, buscando la Palabra de Dios y no la hallarán. Si acaso no encaja eso con esta nación en este tiempo, entonces yo no sé dónde encaja. Eso es correcto. No necesitamos pan; tenemos en abundancia. Tenemos bastante que comer, mucha ropa que usar, casas bonitas en las cuales vivir, y de todo; pero hay un hambre de escuchar la Palabra de Dios. El hombre no sabrá qué creer. Eso es correcto.
Todos están confundidos; uno dice esto, y uno dice aquello; y uno dice esto, y uno dice otra cosa. Base sus pensamientos en “ASÍ DICE EL SEÑOR”; Dios lo confirmará.
49 Jesús se fue directamente a la Palabra y comenzó a vaciar la Palabra; dijo: “¡Oh, insensatos y tardos de corazón, al no entender!”. Se fue al Antiguo Testamento y comenzó a probarles como el Cristo debía de padecer y resucitar al tercer día.
Así que llegaron al lugarcito al que iban, entonces entraron al restaurante. Así que Él hizo como que iba más lejos. ¿Alguna vez han tenido un tiempo…? Quizás este pobre hombre acostado aquí sufriendo en esta camilla, Él hace como que va a pasar aún lado de usted; Él no lo hará, ¿ven? Invítelo a entrar.
Tal vez este pobre hombre sentado aquí en una muleta, el hombre sentado en una silla de ruedas; Él pudiera actuar como que va a pasar a un lado de usted esta noche, pero no lo hará. Solo invítelo a Él a que vaya a usted y vea lo que sucede. Simplemente invítelo a entrar.
Ellos dijeron: “Oh, entra; nosotros simplemente amamos escucharte enseñar la Palabra. Escuchamos a todos los Fariseos y demás, pero había algo con respecto a Tu enseñanza que era diferente. Entra, vamos a enseñar solo un poquito más”. Así que entraron. Y una vez adentro, tal vez una pequeña choza humilde, no importa qué tan humilde era, pero nunca es tan humilde que Él no pueda entrar.
50 No importa qué tan pobre sea usted, qué tan mal se encuentre; usted nunca está tan mal que Jesús no pueda venir cuando usted lo invita. No importa qué tanto haya pecado, lo que haya hecho, solo extiéndale a Él una invitación; Él vendrá directamente y hará Su morada. ¿No es eso hermoso?
Muy bien, ellos lo invitaron a entrar, una vez dentro, las puertas se cerraron tras Él; Él cerró el resto del mundo. Ahora, si Ud. está un poco desconfiado esta noche, de la presencia del Señor, mientras se está llevando a cabo la reunión, invítelo a Él a su corazón, y luego cierre la puerta y el resto de su incredulidad de afuera. Vea si Él mismo no se da a conocer a usted.
51 Una vez allí adentro, se sentaron a la mesa, la mesera probablemente vino, y ellos ordenaron la cena. Y cuando la pusieron en la mesa, sin duda Su corazón palpitando, mirándolos, y ellos mirándolo a Él. Ellos no lo sabían. Pues, la Biblia dice que sus ojos estaban cerrados; ellos no lo entendían. Estaban sentados junto a Él, caminando junto con Él, hablando con Él. Aquí, comiendo junto con Él, y no sabían quién era Él.
Y amigo, eso es tan cierto como puede serlo hoy. Eso es tan cierto como que estoy parado en esta plataforma, que el resucitado Jesucristo está aquí en este edificio, hablándoles a individuos en este momento. Si Ud. pudiera tan solo reconocer eso, esa es Su voz. Oro que Él mismo se manifieste dentro de un rato, y les pruebe que Él está aquí en el edificio.
Jesús no está muerto, Él ha resucitado de los muertos. Él está aquí en la tierra, continuando el ministerio que Él tenía cuando estuvo aquí en la tierra en forma física. Él está continuando a través de seres humanos como prometió que lo haría. “Las mismas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. Salvando, haciendo la voluntad del Padre, para eso es que Él vino. Y Él está aquí esta noche.
52 Y cuando Él tenía a esos discípulos allí adentro, sentados a la mesa, Él los miró, pensó: Bueno, Uds. me han escuchado enseñar el Evangelio ahora. Me escucharon predicar hoy, así que creo que simplemente les haré saber que realmente soy Él. Así que Él levantó un poco de pan, y solo lo hizo un poquito diferente al resto de los hombres, así que ellos se dieron cuenta que era Él. Y sus ojos fueron abiertos, y lo reconocieron, y Él se desapareció de su vista.
Vaya, estaban a un sábado de camino, eso tardaron para llegar allí, pero ellos sí que se regresaron ligeros, con el corazón ligero, saltando y brincando y alabando al Señor. Sabían que Él había resucitado de los muertos. Regresaron… No regresaron para discutir su religión; miren; regresaron con una cosa en su corazón: Jesús ha resucitado de los muertos.
53 Esa es la cosa esta noche, no la religión, discutir las diferentes fases, discutir sobre las diferentes iglesias denominacionales, discutir sobre diferentes naciones. Lo que el mundo necesita saber esta noche: Jesús ha resucitado de los muertos, y Él vive entre los hombres. Amén. No discutir sobre señalar esto, y cortar esto, y mover esto, y esto está inspirado; simplemente olvídenlo, y miren hacia Él, y crean que Él ha resucitado de los muertos, y Él mismo se manifestará a usted. Amén. Así de simple…
Usted dice: “Bueno, si un Ángel estuviera predicando eso…”. Dios no ordenó Ángeles a predicar el Evangelio. Él ordenó hombres para predicar el Evangelio. Él nunca le dijo a los Ángeles: “Yo estaré con vosotros y en vosotros”. Él le dijo a los hombres: “Yo estaré con vosotros y en vosotros”. Él nunca le dijo a los Ángeles: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. Él le dijo a los hombres: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”.
El Evangelio viene por la predicación de la Palabra. Dios se manifiesta a Sí mismo a través de seres humanos. Amén. Los únicos ojos que Dios tiene en la tierra esta noche son los suyos y los míos. Las únicas manos que Él tiene son nuestras manos: Dios obrando en Su pueblo. Dios en el Universo; Dios en Su Palabra; Dios en Su Hijo; Dios en Su pueblo.
54 Dios está aquí ahora, resucitado de entre los muertos, noche tras noche probándose Él mismo vivo entre nosotros, trayendo pecadores, pecadores muertos alejados, separados de Dios, trayéndolos al reconocimiento de Dios, salvando sus almas, llenándolos con el Espíritu Santo, sanando al enfermo, dándole la vista al ciego.
¡Despierten, gente! No sean llevados de todo viento de doctrina diciendo: “Los días de los milagros ya pasaron”, y “Estas cosas son para otra edad”. No sean sacudidos; crean al Señor Jesús resucitado. Esa era su enseñanza allá atrás cuando Él resucitó en aquella mañana de Pascua. Pero Él estaba vivo, y Él está aquí esta noche. Él está aquí; nunca olviden eso.
Si Uds. no recuerdan nada de lo que les dije alguna vez, recuérdenme por esto: que Jesucristo el Hijo de Dios resucitó de los muertos y está vivo hoy entre los hombres, buscando pecadores, sanando a los enfermos y afligidos. Él es el mismo en todo lo que alguna vez fue y que será; el mismo de ayer, hoy y por los siglos, el Señor Jesús, buscando pecadores perdidos.
55 ¿Está usted perdido? Si Ud. está salvo, es maravilloso. Pero si está perdido, Dios tiene algo preparado con lo cual salvarlo. Lo peor que puedo pensar es de alguien que está perdido.
Siendo un cazador, yo voy a las montañas… Solo un minuto ahora antes de cerrar, y luego comenzaremos a orar por los enfermos, solo un minuto. Siento que el Espíritu Santo me hará llamar a la gente para acá y así orar por ellos.
Ahora, una vez me perdí en el bosque. Subí cerca de la frontera canadiense donde había estado. Yo pensé que era un hombre del bosque demasiado bueno como para perderme. Y cuando Ud. confía en sí mismo, es cuando se pierde; es cuando Ud. está perdido. Fue cuando Adán estuvo perdido, cuando confió en sí mismo como para hacerse una hoja de higuera para cubrirse, ¿ven? Él tuvo que venir bajo los méritos de la sangre derramada.
56 Y en cualquier momento que usted piensa: Oh, yo voy a la iglesia; soy tan bueno como usted, predicador. Ciertamente que lo es, ¿pero es tan bueno como Dios quiere que usted lo sea? Usted no tiene nada de bueno en primer lugar, y yo no tengo nada de bueno en primer lugar. Lo único bueno que hay en nosotros, es lo que Dios hizo por nosotros mediante Jesucristo. Eso es correcto. Sí, señor. Todos nosotros somos pecadores, pero de la única manera que podemos ser salvos es aceptando al Señor Jesús y Su perdón inmerecido.
Ahora, yo estaba totalmente perdido. Le dije a mi esposa que regresaría. Yo la llevé…. Billy era solo un bebé pequeño, un pequeñito de unos tres, cuatro años de edad. Creo que de cinco años. Y nos encontrábamos lejos en la cabecera de Adirondack, cerca de la frontera canadiense. Y subimos como unas veinticinco, treinta millas [40 a 48 Km. Trad.] sobre un camino de troncos viejos, donde habían estado cortándolos, cortando pulpa de madera. Y llegamos al campamento del guardabosque. Yo había cazado allí durante años.
57 Le dije a la esposa que iba a la cacería de osos, y dije: “Voy aquí abajo a cazar un venado, y voy a recoger un venado, y regresaré; voy a regresar a mediodía”.
Ella dijo: “Te voy a estar esperando”. Hacía frío esa noche; teníamos que tomar al pequeño Billy y ponerlo en medio de los dos, para evitar que se muriera congelado: un noviembre frío y las ramas se congelaban, cayendo de los árboles. Tenía un pequeño refugio de descanso, la cabaña estaba cerrada. La Montaña Hurricane… la torre se asienta allá arriba, y nos íbamos a ir lejos a otra parte de la región para cazar.
Así que él iba a abrir la cabaña, ella se podía meter allí, y ella y Billy se quedarían mientras hacíamos el viaje y estuviéramos fuera. Entonces, siendo ella misma apenas una niña, como de veintiuno o veintidós años de edad. Y entonces, esa noche parecía que nos congelábamos. Así que haciendo un pequeño fuego y haciendo un poco de cobijo, y entonces a la siguiente mañana comencé a buscar un venado, porque él estaba supuesto a llegar ese día.
Y así que, le dije a ella que volvería al mediodía. Bajé al otro lado de la colina atravesando un lugar despejado. Regresé a lo largo de la cresta, y vi a un lince cruzando. No pude acercarme lo suficiente como para disparar, así que subí una colina. Seguí rastreando por el costado y entré en una gran guarida de osos. No había nada allí; me regresé, descendí hacia los gigantes, lo que ellos llaman los gigantes: un gran bosque abundante que hay allí por millas y millas, puras maderas planas y alquitranadas.
58 Entonces bajé bastante por un lado, y vi un venado sobre… uno bastante grande, y le disparé al venado. Cuando terminé allí, dije: “Bueno, ahora, mira nomás, son más de las doce, así que tengo que darme prisa”. Y me regresé, empecé de nuevo por este lado. Venía… estaba bajando una tormenta, niebla. Cuando se pone con niebla en el bosque, cualquier cazador sabe que es un momento peligroso. No puedes ver tus manos frente a ti.
Bueno, comencé a caminar. Dije: “Me tengo que dar prisa”. Di la vuelta; seguí caminando, caminando, caminando, caminando. Pensé: Bueno, vaya, ¿en dónde di la vuelta? Y de repente, de casualidad me paré, miré, pensé: Bueno, he visto este lugar en alguna parte. Miré para arriba, y allí estaba colgado mi venado. Sabía que había dado la vuelta en algún lugar. Así que dije: “Ahora, tengo que irme en una cierta dirección”. Y caminé de nuevo, regresé tres veces al lugar, directamente.
Ahora, los Indios le llaman a eso la caminata de la muerte, Uds. saben. Entonces Uds. se encuentran en eso; Ud. está caminando en círculos. Y yo sabía eso, ¿pero cómo iba a salir?
Y ahora, la tormenta estaba ya abajo, soplando en la copa de los árboles, poniéndose nebuloso. Y yo pensé: Ahora, lo más sensato que se debe hacer…
Yo me hubiera metido en algún lugar, en una cueva en alguna parte e hubiera hibernado allí hasta que pasara la tormenta, y después hubiera escalado a un lugar alto, y vería en dónde estaba, y seguiría adelante. Pero tenía una esposa y un bebé allá, se congelarían y morirían esa noche. Nunca en su vida habían estado en el bosque. No sabían cómo cuidarse a sí mismos, y estarían muertos de miedo de todas maneras. Porque yo sabía que ambos morirían esa noche; y yo tenía que encontrarlos. Y qué sensación. Oh, vaya. Que el bebé y la esposa murieran esa noche en el bosque.
59 Pero yo pensaba que era demasiado bueno como para perderme en el bosque. Así que di la vuelta; pensé: Bueno, ahora, me tengo que ir por una dirección. Pensé: Cuando subía la montaña, el viento me estaba pegando en la cara. Bajé por este lado, así que eso lo indicará por este lado. Pensé: Ahora, al llegar la tormenta, ¿por dónde entró?
Y los vientos habían cambiado, y esas bolsas y circuitos, soplarán un rato por este lado y luego por este otro lado otro rato. Y oh, estaba nublado, con la niebla colgando, con musgo en ambas partes del árbol en ese lugar bajo, hasta que no había nada en el mundo que pudiera encontrar como punto de referencia. La corteza allá, por supuesto el viento no baja por allí de esa manera como lo hace en una ventisca por ambos lados estaba grueso. No había nada en el mundo que pudiera encontrar que me sacara del bosque.
60 Así que dije: “Bueno”. Me empecé a poner nervioso. Y cualquiera sabe lo que sucede, luego a uno le da fiebre, y se puede suicidar o morir. Así que dije: “¡Oh, vaya!”. Pensé: tengo que salir de aquí; tengo que… Yo dije… me senté un minuto. Dije… Me di una bofetada en la cara, dije: “Fíjate bien, William Branham, tú no estás perdido. ¿Qué es lo que te pasa, muchacho? Tú sabes cómo salir aquí”. Me estaba engañando a mí mismo.
Yo estaba perdido, claro que estaba perdido. Dije: “Pues, eres demasiado bueno en el bosque como para perderte alguna vez. Qué barbaridad, ¿qué pensaría tu abuelo al respecto, al verte sentado aquí actuando de esta manera? Pues, levántate de aquí”. Me levanté y caminé un poquito más lejos, y seguía perdido; eso era todo.
Y dije: “Bueno, tengo que hacer… Tengo que salir de aquí de alguna manera”. Así que dije: “Voy a hacer un línea recta directamente por esta dirección”. Y dije: “No voy a detenerme en absoluto. Voy a irme directamente por esta dirección, y sé que voy a salir directamente a la Montaña Hurricane. Si solo pudiera ver la Montaña Hurricane sabría en dónde está la torre, y podría bajar desde allí. No sé si estoy al Este de ello, o al Oeste de ello, o en dónde estoy”.
61 Así que la neblina simplemente soplaba, las maderas se resquebrajaban, así que dije, “Aquí voy, directo por aquí”. Y comencé a ir, con desesperación. Algo me decía justo al lado de mi oreja, dijo: “Yo soy un pronto auxilio en el tiempo de las tribulaciones”. [Espacio en blanco en la cinta]… seguía: “Yo soy el Señor; Soy una pronta ayuda en el tiempo de las tribulaciones”.
Pensé: Mira aquí, yo… sé que voy a salir. Ahora, me está sucediendo algo malo ¿ven? Yo dije: “Estoy escuchando voces. Hay algo mal conmigo”. Dije: “Fíjate, enderézate, muchacho, ¿qué te pasa? Tienes que continuar. No estás perdido. Sabes exactamente en dónde estás, ahora continúa”.
Y pensé… miré hacia abajo; ya eran las cuatro y media de la tarde. Y pensé: Oh, vaya, se suponía que debía estar allá al mediodía. Ella ha de estar en un episodio de gritos. Porque ella sabía… Esa niña en el bosque, nunca había estado en el bosque en su vida, y ese pequeño bebé allá arriba. Ni siquiera sabría cómo hacer un fuego, nada.
62 Así que, entonces ellos estarían asustados de estar de esa manera, de seguro hay animales salvajes y… No había nada que los dañara, por supuesto, pero estaban… estaban asustados. Y así que yo solo seguí caminando, y seguía escuchando algo que decía: “Yo soy el pronto auxilio en tiempo de tribulaciones. Una muy…. Yo soy el Señor. Soy un pronto auxilio en tiempo de tribulaciones”.
Me detuve y pensé: Me pregunto si Ese pudiera ser Él hablando. Dije: “¿Soy lo suficientemente hombre como para admitir que estoy perdido? ¿Soy lo suficientemente hombre como para admitir que estoy perdido?”. Me quité mi sombrero, y lo bajé, y dije: “Querido Dios, estoy perdido. Estoy perdido; no sé en dónde estoy. No sé cómo salir de aquí”. Me arrodillé sobre mi sombrero, y coloqué mis pistolas al lado del árbol.
Yo dije: “Padre, estoy totalmente perdido, estoy… Al sentirme autosuficiente en mí mismo, merezco morir. Pero, Señor, ten piedad de mi pobre esposa y bebé allá afuera. Ellos también van a morir. Ellos merecen vivir, y yo no soy digno. Pero, Señor, estoy perdido y ¿me ayudarás por su bien?”. Yo dije: “No sé qué hacer. Si Ese eres Tú que está hablando, diciendo que eres un pronto auxilio en el tiempo de las tribulaciones, sé Tú mi brújula ahora. Tú sácame de aquí. No hay ninguna señal de lo natural a mí alrededor. Pero estoy perdido. ¿Me ayudarás?”.
63 Me levanté, limpié mis ojos, y pensé: “Bueno, Dios, dirígeme Tú. Aquí voy, yo no sé hacia dónde voy, pero voy a caminar. Creo que vine por este lado. Yo dije: ”Voy a ir… Ahora esa es mi propia opinión. Voy hacia esta dirección“. Y me puse el sombrero, recogí mi rifle, empecé a ir por este camino.
Ahora, tan cierto como estoy parado aquí en esta plataforma esta noche, con esta Biblia, yo sentí que alguien puso su mano en mi hombro. Y volteé a ver quién era, y en cuanto volteé, la neblina se había aclarado, por este lado de atrás. Y vi la torre sobre la Montaña Hurricane, por este lado de atrás.
Me di rápidamente la vuelta por este lado y la vi de frente, me quité el sombrero, aventé mi rifle, levanté mis manos. Yo dije: “Oh, Dios, oh cómo aprecio esto. Señor, yo iba directo a Canadá. Hubiera llegado a… Nunca hubiera salido de eso”. Yo dije: “Señor…”. Esa era mi propia opinión. Y algunas veces Ud. toma su propia opinión, y le irá mal cada vez. Ore y pregúntele a Dios qué hacer.
64 Y miré hacia eso; pensé: tengo que mantener mi cara apuntada directamente hacia esa dirección. Ahora, la neblina lo volvió a cubrir. Solo se aclaró lo suficiente para que yo pudiera ver… Yo sabía que si en algún momento lograba subir hasta esa torre o si cruzaba esa línea que atravesaba la montaña…
Yo le ayudé al guardabosque a colocar esa línea de teléfono que corre al campamento donde su esposa se quedaba en el verano. Y sabía que si en algún momento llegaba a eso, podría tomarme de esa línea. Sin importar qué tan fuerte estuviera la tormenta, podría encontrar la manera de llegar con mi familia. Y mientras estaba allí mirando hacia allá, algo vino a mí, dijo: “Sí, una vez estuviste perdido también y peor que esto. Pero solo mantén tus ojos en el Calvario”.
Comencé de esa manera, caminando, caminando. No podía pasarla por alto; no le podía dar la vuelta; eso me sacaría de mi curso. Yo me encontraba, por lo menos a unas cinco millas [8 Km. Trad.] de eso. Y justo entonces estaba oscureciendo. Y pasé por entre los arbustos, y los venados saltaban delante de mí. Me caía y me raspaba las piernas. Estaba muy oscuro, y yo las jalaba, tratando de subirlas por estos acantilados y cosas, tratando de mantener mi curso lo mejor que podía.
65 Pensé: estoy ahora arriba, tal parece. Ahora, yo no podía ver esa línea, así que solo mantuve mis manos levantadas de esta manera. Coloqué mi rifle sobre mi hombro con una eslinga, levanté mis manos y solo seguí caminando. Dije: “Tengo mis manos levantadas, Señor. Permíteme sentir esa línea cuando la pase”. La nieve me golpeaba el rostro, y la maleza; yo seguía caminando.
Y de repente algo tocó mi mano. Lo sentí; era ese alambre. Oh, vaya, Uds. no saben qué sensación fue esa. Yo sabía que si seguía ese alambre, si no le quitaba la mano, y seguía ese alambre cuesta abajo por la colina como unas dos millas y media o tres millas [4 o 5 Km. Trad.] estaría directamente con mi esposa y bebé al pie de la montaña.
Y luego allí me vino esto: Sí, todo hombre alejado de Dios, aislado en este mundo, sin saber hacia dónde va, llevado a todas partes. Pero si mira hacia el Calvario, levanta sus manos a Dios, y acepta a Cristo como su Salvador hasta que algo impacte su mano, ese es el camino a casa. Sigan entonces la guianza del Espíritu Santo. Ponga su mano en la incambiable mano de Dios; lo guiará directamente a su amado, al Señor Jesús. ¿Lo cree Ud.?
66 ¿Inclinamos nuestros rostros solo un momento y oramos? Nuestro Padre Celestial, pienso en el cántico antiguo, que dice: “Una vez estuve perdido, pero Él me halló, estuve ciego, mas hoy veo ya”. Y pienso en esa tormenta cegadora de aquella noche, mi corazón saltando, la fiebre recorriendo mi cuerpo, muerto de miedo, sabiendo que yo moriría esa noche, y también mi esposa y bebé morirían.
Dios, puede que haya hombres y mujeres sentados aquí esta noche, que también, en las esferas espirituales, con ese mismo pronóstico. Su familia morirá si papá no viene, o mamá, uno, rápidamente. Los hijos serán llevados al mundo. Que ellos puedan esta noche mirar a través de esta neblina brumosa que cuelga sobre la tierra y ver el Calvario, levantar sus manos al Señor Jesús y tocar la línea de la vida que lleva a casa.
Concédelo, Señor, es nuestra última noche en esta serie de servicios. Bendice a cada errático, cada mujer u hombre perdido. Tal vez ellos han confiado en el brazo de carne. Tal vez han confiado en el credo de alguna iglesia, pero nunca, nunca han tocado la línea. Nunca han tenido la bendita seguridad en su corazón, que esta es la línea que lleva a la felicidad, a la libertad, y al Señor Jesús, la línea que lleva del Calvario a la Gloria.
Que cada persona tambaleante, oscura y distanciada y desconcertada en el edificio esta noche extienda su mano, Padre, que sientan todo alrededor por un momento. Ellos tocarán algo que anclará una fe en sus corazones que los guiará a la gloria.
67 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, todos orando. Si he de regresar dentro de un año a partir de hoy, muchos de Uds. no estarán aquí. Dos mil personas, me imagino, están aquí esta noche; alguien se deslizará. ¿Se ha estado tambaleando en la oscuridad? Al venir a las reuniones, Ud. mira, ve las señales del Señor Jesús resucitado; escucha la Palabra; Él le ha estado hablando a usted allá atrás, y Ud. se está tambaleando en la oscuridad, ¿levantará su mano a Él esta noche, y dirá: “Señor Jesús, quiero tocar la línea de la vida, ahora? Estoy levantando mis manos”.
Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, sí, usted. Eso está correcto, por todas partes. Dios le bendiga, madre, con… Dios le bendiga, joven. Dios le bendiga, muchachito. Allá muy atrás, alguien que esté parado allá atrás, podría decir…
Levante su mano, no a mí, a Dios. Dios le bendiga, hermano hispano. Dios le bendiga, damita. Dios le bendiga, la dama blanca sentada allí. Arriba en el balcón, a mi izquierda, todos miren para arriba a las manos que están por allí. Solo sientan allí por un minuto, digan: “Dios ten misericordia de mí un pecador”.
68 Dios le bendiga, la dama hispana que está aquí abajo. En el balcón a mi derecha, levanten sus manos, y digan: “Sí, yo le creo a Él ahora. He vagado alrededor en toda clase de oscuridad. En realidad yo ni siquiera sabía… Yo he ido a la iglesia. Oh, sí, he puesto mi nombre en el libro. Pero tener en realidad esa esperanza que lo tengo en mi mano en este momento, en realidad nunca he tenido esa seguridad. Pero ahora, vengo firmemente sobre las bases de la Sangre derramada de Jesús y Su poder de resurrección. Y ese Espíritu resucitado le está hablando a mi corazón, y estoy levantando mis manos ahora mismo, para decir: Dios, aquí levanto mi mano para alcanzar la línea de vida”.
Muchas decenas han levantado sus manos. ¿Alguien más que pueda levantar ahora su mano, que no haya levantado su mano hace unos momentos, en alguna parte? Dios le bendiga allí arriba, hermano. Dios le bendiga. Dios le bendiga a usted allí, hermana. Dios le bendiga allá atrás, hermano. Dios le bendiga, hermana; yo veo su mano. ¿Alguien más? Dios le bendiga, hermano, allá atrás; yo veo su mano. ¿Alguien más? Dios le bendiga, a usted, a usted, a usted aquí, la damita con sus dos manos levantadas. ¿Alguien más? El hombre que está sentado aquí, Dios le bendiga, señor.
Esa es una buena manera de ser sanado, es solo aceptar al Señor de esa forma. ¿Alguien más? Un niñito aquí arriba con ambas manos levantadas, Dios le bendiga, cariño. ¿Alguien más? Una dama por aquí, anciana, con su mano levantada, sí. “Gasté muchos años, pero ahora vuelvo al hogar”.
69 Dios le bendiga, joven. Dios le bendiga por aquí, hermana. ¿Alguien más? Recuerde, cuando Ud. levanta su mano, y lo hace con sinceridad en su corazón, Dios está obligado a hacerlo en ese momento. Dios le bendiga hermana de color que está sentada aquí. El hermano de aquel lado con su mano levantada, con el pequeño suéter café puesto, Dios le bendiga. Dios le bendiga dama sentada aquí; así es, hermana.
Jesús dijo: “El que oye Mis palabras, cree en Él que Me ha enviado, tiene Vida Eterna”, ahora mismo. Dios le bendiga, el hermano que está atrás, con ambas manos levantadas, en este momento está recibiendo a Jesús. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señor, el joven allí, solo en la…
70 ¿Qué fue lo que dijo Jesús? “Usted tiene, ahora mismo, Vida Eterna. El que oye Mis palabras (yo he hecho todo lo posible para traerlos a Ti), ahora, cree en Él que Me ha enviado, tiene vida y no vendrá a condenación”.
Dios le bendiga a usted allá arriba, hermana, parada al lado del poste, la pequeña muchacha hispana. “Tiene Vida Eterna, nunca morirá, nunca morirá…”. Dígalo con sinceridad de corazón. Dios le bendiga, madre, una mujer de edad. Alguien le tiene que ayudar a mantener su mano levantada; usted está viniendo al Señor Jesús.
Dice: “Hermano Branham, ¿qué significa eso?”. Eso significa que Ud. ha pasado de muerte a vida, allí mismo. Dios se hará cargo del resto, de darle el Espíritu Santo. Solo una vez dígalo con sinceridad de corazón; deje que Cristo venga a su corazón, entonces Ud. crecerá en la gracia de Dios. Dios simplemente se lo revelará. Primero comience bien. Arrodíllese. “La fe… por fe somos salvos, mediante la gracia, no por obras, para que ningún hombre se gloríe”. Nada que nosotros podamos hacer: Dejar de hacer esto, dejar de hacer aquello. Usted solo crea; Dios lo salva por gracia.
71 Dios le bendiga, hermana, con sus manos levantadas allí. Dios le bendiga, la damita allá atrás. Usted, usted, usted, oh, vaya, es correcto. Los nuevos simplemente están levantando sus manos por todas partes, aceptando al Señor Jesús. Vaya, me imagino que llevamos como unos sesenta o setenta ahora. Alguien más levante su mano, que no haya levantado su mano, diga: “Recuérdame, Dios”.
Dios le bendiga, el hombrecito, la damita allí con su pañuelo levantado. ¿En alguna otra parte antes de orar? Dios le bendiga, veo al hombre allá atrás, sí en la parte de atrás, un hermano hispano, allá atrás levantando la mano de otro, sí, yo lo veo. Dios le bendiga; Dios lo ve. Dios le bendiga niñita allí con su mano levantada. Solo una niña, pero está viniendo al Señor. Muy bien, Dios le bendiga por aquí, hermana. Oh, eso es maravilloso.
72 Estamos esperando solo un momento, dándole al Espíritu Santo tiempo para que le hable a un corazón. Tal vez Él se está moviendo en la audiencia, tocando cada puerta. ¿Quién les dijo que levantaran sus manos? ¿Quién fue el que dijo eso? Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí, excepto que mi Padre lo traiga. Y todo el que a Mí viene”, después que Mi Padre tocó en su corazón, todo el que viene, levanta su mano para alcanzar la línea de vida, “Yo les daré Vida Eterna, y los resucitaré en el día final”.
Un día cuando la vida esté gorgoteando en su garganta, quizás en un accidente automovilístico, tal vez por una fiebre, enfermedad, o simplemente la muerte viene a usted, cuando sienta los dolores fríos subiendo por su manga, sus amigos llorando, ustedes verán al bendito Redentor parado allí con Sus brazos extendido para llevar su alma para colocarlo en un cuerpo nuevo, un hombre nuevo, un hombre joven o una mujer joven, para nunca más envejecer, para vivir en Su presencia para siempre. Por lo que usted hizo, solo creyó y levantó su mano.
73 Dios le bendiga, la niñita más dulce con sus ricitos rubios sentada aquí, con su manita levantada, sus ojitos con agua, mirando para acá. Ud. dice: “Dios no le está hablando a esa niña”. Claro que sí. Ella todavía no tiene su corazón con callos de las cosas del mundo. Ella es inocente, solo un bebé, de unos seis, o siete años. Dios te bendiga, hermanita aquí, la jovencita. Ahora, si hay solo uno más, antes de que cerremos.
Dios le bendiga, hay toda una hilera de ellos, tal parece, que vienen de atrás. Detesto tener que cerrar, si están todavía levantando sus manos para salvación. ¿Cuántos de los que están aquí ahora les gustaría recibir el Espíritu Santo? ¿Levantarán sus manos? Por todo el edificio, en todas partes. Vaya, solo mire las manos por todas partes. Dios ten misericordia. ¿Oramos ahora? Cada uno con sus rostros inclinados, sus ojos cerrados.
74 Jesús resucitó de los muertos. Oh, vaya, pensar que esta es la noche cuando estaremos partiendo. Pero Uds. han aceptado a Cristo. Nos volveremos a encontrar donde jamás nos separaremos, simplemente porque Ud. lo ha aceptado a Él esta noche; eso significa la diferencia.
Padre Celestial, la gran reunión de Phoenix está ahora llegando a su fin. Y al final, muchos, muchos pecadores levantaron sus manos a Ti, sobre la enseñanza de la Palabra que Tu dijiste: “El que oye Mis palabras y cree en Él que Me ha enviado, tiene Vida Eterna, no perecerá o vendrá a condenación”, ser condenado. No están más condenados ante Dios, sino que han aceptado a Jesucristo y Su sufriendo en su lugar.
75 Ahora, Padre, dulcemente, humildemente continúa guiándolos, a medida que se sus manos se toman de la línea de la vida, caminan hacia la gloria. ¿No los bendecirás ahora? Salva a cada uno de ellos, Padre. En Tu Reino, que pueda verlos y estrechar sus manos. Y de ser posible, que Tú puedas pasarnos de nuevo el servicio de esta noche. Ellos dirían: “Sí, esa fue, allí fue donde… Ese era yo levantando mi mano”.
Dios dirá: “Sí, Yo te vi. Te di un jaloncito en el corazón. Tú levantaste tu mano; Yo te acepté. Y ahora eres Mi hijo amado; entra en los gozos de la vida, que han sido preparados desde la fundación del mundo. Entra al gozo”.
76 Te damos las gracias, Padre. Aquellos que ya vinieron y que quieren ser llenos con el Espíritu Santo, apartarse para servicio, concédeselos también, Señor. Finalmente, al final del camino, cuando la vida haya terminado, y la gran Cena de las Bodas esté puesta, en esa mesa de miles de millas de larga, los lavados con la sangre de todas las edades sentados alrededor de allí. El Rey saliendo, limpiará toda lágrima de sus ojos, dirá: “Ahora ya no hay más sufrimiento. Ya no hay razón para llorar; todos estamos aquí. Venid, benditos de Mi Padre”.
Hasta ese tiempo, Padre, mantenlos felices en sus almas, límpialos de toda inmundicia e injusticia. Que puedan caminar diariamente con sus velas puestas hacia la gloria, trayendo a otros a Ti. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo amado, Quien ahora los ha llamado a Vida Eterna. Amén. [Espacio en blanco en la cinta].
77 Crean con todo su corazón, con toda su fuerza. Solo quiten todo sentir que Uds. solo se imaginan, o todo sentir de superstición, solo arrójelo a un lado. Luego solo mire directamente a Dios y diga: “Yo creo con todo mi corazón, solemnemente”. Y observe y vea lo que el Espíritu Santo hará.
Ahora, ¿están todos listos? Ahora, para la gloria de Dios, y para el testimonio de la resurrección de Jesucristo, tomo todo espíritu en el edificio bajo mi control. Ahora, sean reverentes; no se estén moviendo, quédense quietos, por favor. Ahora, esta noche de cierre, háganme ese favor. En el Nombre de Jesús, ¿lo harán? Solo sean muy reverentes, quédense quietos. Ellos me observarán. No me dejarán demasiado tiempo en la línea. Y luego… Porque estoy muy débil y cansado.
78 Y yo les amo con el más caluroso amor Cristiano. Dios le bendiga. Si la unción me impacta, por supuesto yo no me doy cuenta cuando ellos me sacan o lo que sucede. Y espero verlos otra vez, muy pronto. Hasta entonces y estaré orando por ustedes. Dios les bendiga.
Muy bien, dama. Ahora, si pudiera venir aquí solo un momento, hermana. Ahora, supuestamente somos, me supongo que somos desconocidos el uno al otro. Lo somos. Ud. me ha visto, pero me refiero a conocerla a usted. Si es así, yo no la reconozco. Yo no la reconozco. Y solamente nos hemos visto por decir, usted ha estado en la audiencia y volteó y me vio.
Pero el saber quién es usted, o de dónde es, lo que ha sucedido, eso es imposible, ¿no es así? A menos que sea revelado por una revelación espiritual, o por visión, o de alguna forma de saber. No tengo más idea del porqué está Ud. aquí, así como tampoco sé… bueno, para qué está alguien más aquí. Yo no sé; pero Él sabe para qué está aquí. Y Él puede decirme para qué está aquí, mostrarme para qué está aquí. Podría decirle, si es para la sanidad de su cuerpo, bueno, Dios podría hacer eso con su fe creyéndolo.
79 Veo que Ud. es una trabajadora personal. Entonces, si Él me deja saber para qué está usted aquí… Ahora, estoy hablando con usted como un hombre a una mujer, igual como Jesús con la mujer en Samaria.
Ahora, a la audiencia, aquí está una mujer que yo no conozco. Ustedes tal vez la conocen. ¿Es usted de aquí de Phoenix? ¿Es de Phoenix? La gente allá la conoce, ¿no es así? Bueno, yo no la conozco. Nunca la he visto en mi vida. Pero Ud. sabe si es verdad o no. Y Uds. saben si sé algo de ella o no. Yo no tengo forma; no conozco a la mujer, mucho menos algo sobre ella.
80 Ahora, la única manera en la que se haría… Si se hizo en los términos Escriturales… Ahora aléjese de alguna especie de credo viejo que ha aprendido, y veamos en la Biblia. Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. Ahora, cuando Él se encontró con la mujer de esta manera, comenzó a hablar con ella. Y de repente, Él encontró exactamente dónde estaba su problema. Y en ese caso, ella era una mujer que había tenido cinco maridos. Dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Tienes cinco”.
Ella dijo: “Percibo que Tú eres un profeta”. Dijo: “Sé que cuando el Mesías venga, esa será Su señal”. Miren, la señal de un Mesías, para hacer eso… La gente de hoy dice que es telepatía mental, que es el diablo. Con razón estamos en la condición en la que estamos. Es el resucitado Señor Jesús, la señal del Mesías.
Pero ella dijo: “¿Quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy Él”.
Ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved…”. Comenzó un avivamiento en la ciudad, solo por el testimonio de una mujer, cuando Él le dijo una cosa. Si acaso este no es perfectamente el caso, aparte de conocer lo que está mal con ella, esta noche. ¿Es eso correcto? ¿Todos reconocen eso?
81 Ahora, ella es una mujer de Phoenix, dijo ella. Y todos Uds. la conocen. Muchos de Uds. levantaron las manos; Uds. la conocen. Ahora, el Señor me puede decir lo que está mal con ella. Pero si ella…. Si ella está aquí por un problema doméstico, problema financiero, o sanidad, enfermedad, o lo que sea que es, o para su alma, lo que sea que pudiera ser, Dios lo puede revelar. Y ella sabrá si es verdad o no. Entonces si Él sabe lo que fue, seguramente sabe lo que será.
Ahora, todos sean reverentes. Ahora, a medida que hablo con la mujer, solo para captar su espíritu. Ahora, estoy como esperando que Uds. se aquieten, por favor. No se estén moviendo. Hay toda clase de espíritu aquí esta noche (¿Ven?), moviéndose; enfermedades, quiero decir. Y veo, especialmente a los niños. Los niños, entra tan fácilmente en los niños. Así que no….
Justo cuando dije eso, la epilepsia comenzó a jalar. Eso es correcto. Esa es la cosa que… Tan pronto como estos… Déjenme decirles, el conocer cosas espirituales, amigos, ver cómo simplemente las palabras cambiarán las actitudes espirituales y todo, ¿ven? Tan pronto él me escuchó decir eso, entonces la epilepsia comenzó a moverse.
82 Ahora, ahora solo quiero hablar con usted solo un minuto. Solo para poder ver su espíritu humano. Ahora, si Dios hace… Siendo usted… Usted es una creyente Cristiana. Y si Dios quita… o, entra y me dice para qué está Ud. aquí, entonces Ud. lo creerá. Ud. sabe que el estar creyendo, viene de Dios.
En primer lugar, usted tiene algo mal concerniente a comer; es sobre una condición estomacal. Usted tiene un problema estomacal, lo cual es una condición gástrica en el estómago. Porque causa que cosas vengan a su boca y cosas. Es una condición gástrica en el estómago.
Después usted tiene un brazo que está mal. Y es su brazo izquierdo. Y fue aplastado por un automóvil. Esa es la verdad. ¿Lo cree ahora? ¿Cree usted ahora? Venga para acá, hermana.
Padre Celestial, oro que Tú bendigas ahora. Dale el deseo de su corazón. En el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
83 Tenga fe, crea con todo su corazón. Ahora, somos totalmente desconocidos el uno al otro también.
Ahora, aquí está un cuadro perfecto del Señor Jesús en el pozo. Él era un judío, y ella era una samaritana: una condición racial, igual como hoy, siendo yo un hombre blanco, y usted una mujer de color. Pero es… Jesús les hizo saber rápidamente, que para Dios eso no hacía ninguna diferencia. Todos nosotros venimos de una sola persona. Todos somos hijos de Dios. Pero ya sea judío, gentil, blanco, de color, amarillo, café, no importa. Dios, por una sola sangre, a través de Su Hijo, Jesucristo, nos ha traído a cada uno. Y en eso, llegamos a ser hermanos y hermanas. Ahora, siendo yo un extraño para usted, ¿cree Ud. que Dios hará algo por usted, igual como Él…?
84 Ahora, usted sabe que yo no la conozco, ¿es así, dama? Somos desconocidos. Pero Ud. está sufriendo con una condición nerviosa. Usted está nerviosa, preocupada. Tiene muchas cosas en su corazón: pesar. Usted está quebrantada por algo. Veo que se está poniendo oscuro, más oscuro. Pareciera que alguien está parado allá atrás, pero es un hombre. Y él está zigzagueando; está llegando a casa. Es su esposo; él es un borracho. Y Ud. está aquí para… Ten misericordia, Dios. Muy bien. Eso es verdad, hermana. Acérquese. Padre, oro que Tú le concedas su petición en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.
¿Cómo le va, hermana? Quiero que sean reverentes, en todas partes. Por favor no se muevan. Ahora, dama, ¿somos desconocidos el uno al otro? ¿No nos conocemos el uno al otro? Totalmente desconocidos. Bueno, Jesucristo el hijo de Dios murió para salvar…
85 Tiene algo mal en su costado, ¿no es así, hermana, sentada allí, allí mismo enfrente? Tiene un problema en su costado. Una cosa muy extraña sucedió cuando se le dijo a la dama hace unos minutos sobre un ser querido, porque usted está orando por un ser querido también. Viene siendo un padre que no es salvo. Lo veo parado, y Ud. está orando por él. Eso es verdad, ¿no es así? Dios le bendiga, joven.
Ahora, allí usted… Ustedes dos… ambas personas sentadas al final allí mismo, sufriendo con epilepsia. Eso es correcto. Tú, demonio, en el Nombre de Jesucristo, déjalos, sal de ellos.
¿Cree usted ahora, dama, con todo su corazón? ¿Cree que Jesucristo el Hijo de Dios está aquí para sanarla? Creo que usted lo cree. Ud. se da cuenta que en este momento está en presencia de Algo, ¿no es así, hermana? Es Su presencia. ¿No es una sensación maravillosa estar parado en esta presencia?
86 Ahora, si eso es correcto, para que la audiencia lo vea, levante su mano. Esa maravillosa consolación de amor como derramándose… Usted está sufriendo con un problema en sus pulmones, un problema pulmonar. Pareciera que a usted le hicieron… ¿Le quitaron una costilla o algo, alguna clase de problema en la costilla? Está bajo su… Quitándole costillas, sí. Los veo llevándolo a… o haciéndole algo a sus costillas.
Y usted tiene una curvatura en la espalda. Y tiene un problema estomacal, porque lo empuja, y ellos dicen, y tiene al estómago aplastado en la condición errada. Y luego tiene un dolor en su espalda. Esa es la verdad. ¿Cree Ud. que Jesús está aquí para sanarlo? Entonces si Ese es Él hablando a través de, entonces no soy yo.
Venga, permítame poner mis manos sobre usted. Dios, en el Nombre del Señor Jesucristo, sana a nuestra hermana y todo lo que ella pide. En el Nombre de Jesús. Amén. Tenga fe; no dude.
87 Ahora, hermana, sentada allí con el problema en el hígado, sentada allí mismo, usted estaba orando entonces. Ud. dijo: “Dios, permite que él me hable y yo te creeré”. ¿Acaso no es exactamente lo que usted dijo? Levante su mano si acaso no es esa la verdad. Ahora, póngase de pie. El problema del hígado se ha ido de usted, hermana.
¿Cómo le va, señor? ¿Cree usted? Somos desconocidos el uno al otro, hermano. Pero Jesucristo nos conoce a ambos. Si Dios me dice exactamente para lo que usted está aquí, ¿aceptará aquello por lo que ha venido, mediante Jesús? ¿Lo hará? Hay una sombra de muerte que cuelga sobre usted. Y eso es por causa de su estómago. Y eso es un cáncer en el estómago. ¿Cree ahora que Jesucristo lo va a sanar? ¿Lo acepta ahora mismo sobre las bases de Su sangre derramada? Entonces vaya y coma. En el Nombre de Jesucristo, que el diablo deje a mi hermano. Amén.
88 Tenga fe; no dude. Jesús dijo: “Si puedes creer…”. Esa es la manera, muchachito. Amén.
La mujer india sentada al final allá, tenía su rostro inclinado en este momento orando, tiene un peine en su cabello. El Ángel del Señor, la Luz, cuelga sobre la mujer. Ella está sufriendo con fiebre del heno. Eso es correcto, dama india. Jesucristo la sana.
Oiga, su amiga que está sentada al lado suyo, la otra mujer india allí, está sufriendo con un problema en la cabeza. Ponga su mano sobre ella también, para que ella también pueda ser sanada. Levante su mano allí, dama, y reciba su sanidad mediante Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén. Allí va: sanada. La raya oscura de negrura la está dejando, se está yendo. Algo blanco lo está empujando. Todo ha terminado. Tenga fe.
89 ¿Es este el paciente? ¿Me cree, dama, como el siervo de Dios, con todo su corazón? Yo no la conozco, nunca la he visto. Pero su vida, usted no la podría esconder ahora, porque yo he contactado su espíritu mediante Jesucristo. Usted está aquí por una cosa digna. Usted es una mujer estéril y quiere hijos. Quiere que yo imponga manos sobre usted, para que pueda recibir un hijo. Padre Celestial, dale a esta mujer el deseo de su corazón. Yo la bendigo, como Tu siervo, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén. Tenga fe. No dude.
¿Quiere terminar con esa artritis, sentada allá atrás? Levántese; su fe la ha sanado, hermana. Eso es correcto, levántese, mueva sus manos en el aire, permita que la gente vea que Ud. está sanada. Absolutamente, usted está libre de eso ahora. Amén. Su fe la ha sanado. Amén. Tenga fe en Dios; no dude.
90 Venga para acá, dama. ¿Cree usted? Soy un desconocido para usted. No nos conocemos el uno al otro, me imagino, pero Jesucristo nos conoce a ambos. Los espíritus están suplicando ayuda. Solo un momento, dama. Nosotros siendo desconocidos el uno al otro, sin ni siquiera vernos el uno al otro, si yo… si el Espíritu Santo, más bien, a través de mí dice exactamente cuál es su problema, ¿lo creerá? ¿Y creerá usted que vino de Dios?
¿Creerá la audiencia que eso vino de Dios? Ahora, por supuesto entre más hable con usted, más se dirá, pero solo para que diga. Veo algo alrededor de su brazo. Es alta presión de sangre, que Ud. tiene. Y también tiene un espíritu que la ahoga. Es un bocio en la garganta, la ahoga, un bocio interno. Esa es la verdad. Ud. no es de esta región. Usted ha venido de un lugar lejos al Este. Ha venido de Gran View, Tennessee. Eso es correcto. ¿Eso la impactó? Su nombre es señorita Lily Edwards, además. Eso es correcto. Ahora, vaya a casa y sea sanada en el Nombre del Señor Jesucristo. Tenga fe.
91 ¿Cómo le va? Lo primero que hay que decirle a usted, mi amigo, es su vida con Dios. Usted no es… No está contento con usted mismo por la manera que está caminando. Usted quiere una caminata más cerca con el Señor. Eso es correcto. Veo que le pide eso a Él en oración. Entonces veo que Ud. tiene un crecimiento. Y ese crecimiento está creciendo. Y ese crecimiento está en el estómago. ¿Es eso cierto?
¿Quiere usted una caminata más cerca con Dios? ¿Quiere ser sanado? Entonces crea que eso que está hablando con usted, no es su hermano, el Señor Jesucristo se lo dará. ¿Lo hará? Entonces en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, reciba lo que ha pedido. Amén.
92 Está cerca del Reino, hermana.
Dama… Esta mujer, ¿es esta la paciente? Somos desconocidos el uno al otro, me supongo. Yo no la conozco, pero Dios la conoce. Usted es una creyente. No está parada aquí por usted misma; está parada aquí por una amiga. Y usted acaba de recibir una clase de noticia de esa amiga. Y la van a operar en la mañana de cáncer. Y eso está cerca de un gran lago o algo, cerca de Chicago, Illinois. Eso es correcto. Dios, en el Nombre del Señor Jesús, concede la sanidad de lo que sea que ella pidió, mediante el Nombre de Jesús.
El Señor Jesús puede sanar ese problema cardíaco igual como puede sanar cualquier cosa. ¿Cree eso? ¿Cree que se va a poner bien ahora? En el Nombre de Jesús, vaya y recíbalo. Amén.
93 Venga, dama. ¿Lo cree con todo su corazón? Solo tengo que apurarme poquito. Solo… no, solo sosténganme. Mire hacia acá solo un minuto. ¿Cree usted? ¿Quiere comer su cena? Ese problema estomacal la ha estado molestando, con molestias, calambres, dolor, doblándola, un problema de damas. Siga su camino, Jesucristo la sana.
¿Lo cree? ¿Cree que Dios la sanará de esa condición anémica? ¿Cree que se puede ir a casa, y ser sanada de esa condición anémica? Dios le bendiga. Vaya, y reciba lo que ha pedido, en el Nombre de Jesús.
Muy bien, venga dama. La vi cojeando al venir. Significa… No, no lo es, no tiene fractura de cadera; es artritis lo que la está molestando. ¿Cree Ud. que Jesucristo la va a sanar? Vaya, y sea sanada en el Nombre de Jesús.
94 ¿Puede venir, dama? ¿Cree usted? ¿Quiere deshacerse de ese problema en la espalda, ese problema de los riñones? ¿Cree usted que Jesús la sana? Entonces vaya, y Jesús la sanará y la pondrá completamente bien. Amén.
Su artritis fue sanada cuando estaba usted sentado allí abajo, señor, esta noche. Ya ha pasado [Palabra no clara]. Muy bien, cuando estaba sentado allá mirándome esta noche, allí abajo. Una cosa muy fresca pasó por su estómago; la úlcera lo dejó. Usted está sanado.
¿Cómo le va? El problema cardíaco se ha ido, hermano. Vaya, regocijándose y alabando a Dios. Crea con todo su corazón.
Ojos y estómago, pero Jesucristo lo sana. Tenga fe.
Solo un minuto. No tema; su problema del riñón y todo lo demás se ha ido de usted, dama. Vaya, creyendo.
Problema en el estómago, cualquier cosa, Dios lo puede sanar todo, ¿verdad? Sanarlo, sanarlo perfectamente. En el Nombre del Señor Jesucristo, oro la oración para mi hermano. Amén.
Hay demasiado… Miren, está por todos lados. Miren, simplemente está golpeando por todos lados.
95 Usted tiene un problema cardíaco, dama. Todos los que tienen un problema cardíaco, pónganse de pie solo un minuto. ¿Ven lo que les dije? ¿Cómo va a discernir uno eso? Simplemente está llegando de todas partes. Párese aquí solo un minuto. Crea con todo su corazón ahora. Párese aquí; manténgase parado por un minuto.
Mire, dama. Usted tiene tuberculosis. Todos los que tienen tuberculosis, pónganse de pie solo un minuto. Brinquen rápidamente, casos de tuberculosis. Sean fieles; crean con todo el corazón. Pulmones, pulmones, sigue moviéndose. Eso está bien, hermano. Póngase de pie de todas maneras. Usted no tiene tuberculosis, pero tiene neumonía en sus pulmones. Eso es correcto, parado allí mismo. Eso es correcto, usted. Quédese quieto.
Este hombre que está acostado aquí tiene neumonía en sus pulmones, en esta camilla. Póngase de pie, señor, Jesucristo lo sana. El resto de ustedes póngase de pie un minuto. Levántense. Oh Dios, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, te traigo a esta gente enferma y afligida. Reprendo todo diablo que ha atado a la gente, tuberculosis, de todo, todos estos lisiados, enfermos, afligidos, Dios, en el Nombre de Jesús, sácalo. Satanás, sal de los cuerpos de los creyentes. Pónganse de pie por todos lados, y sean sanados.
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