S.296 55-0410M  La Prueba De Su Resurrección 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Prueba De Su Resurrección

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

55-0410M

1 [El Hermano Neville introduce al Hermano Branham]. Gracias, Hermano Neville. Buenos días, amigos. Es bueno estar aquí en el tabernáculo una vez más esta mañana, para adorar al Señor Jesús. Este es nuestro segundo servicio para muchos de nosotros, hoy. Estuvimos aquí temprano, esta mañana, y el Señor se encontró con nosotros de una manera maravillosa. Y yo vine solo para hablar con la gente unos minutos, y ni siquiera esperaba tener un texto. Y de repente, empecé a predicar. Y tuvimos muy buen tiempo, y estamos agradecidos con el Señor por esto.
Ahora, lo sentimos, en este pequeño tabernáculo aquí no tenemos espacio para que se siente la gente que simplemente tiene que estar de pie de esa manera. Detesto bastante eso, pero es todo lo que podemos hacer por el momento. Así que vamos a tratar de no retenerlos demasiado; solo un pequeño saludo de Pascua para todos ustedes. Y vamos a orar por la gente enferma, esta mañana, puesto que se repartieron tarjetas de oración. Y que el Señor añada Sus bendiciones a todo lo que hacemos, porque estamos aquí con ese propósito: que Dios se encuentre con nosotros y nos bendiga.
Ahora, el servicio de esta noche es un servicio bautismal. Y Uds. que todavía no han sido bautizados por inmersión, y que desean hacerlo, pues, los invitamos aquí esta noche. Vengan preparados, y traigan sus prendas bautismales, porque esperamos un gran servicio aquí esta noche, a manera de bautismo.
Y ahora, el día de hoy, siendo Pascua, y muchos de ustedes ya han estado, quizás, en sus propios servicios, o aquí en el servicio del amanecer… Nos complace poder contar con ustedes para esta parte de nuestro servicio del día de hoy.

2 Pero para continuar con nuestra pequeña plática de Pascua, esta mañana, llamaremos su atención en el Evangelio de San Juan, el capítulo 21, y el tercer y cuarto versículo. Y luego en San Marcos… o, San Lucas, más bien, el 20… o, el capítulo 49, deseo leer solo por unos momentos. Primero, San Juan 21.
Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.
Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.
Que el Señor añada Sus bendiciones a esa porción de la Palabra.
Luego en Lucas el capítulo 49, y comenzando con el versículo 27.
Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos.
Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.
Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio.
Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; [Qué contraste: en un lugar, no lo reconocieron; en este lugar, ellos lo reconocieron, por algo que Él hizo] mas él se desapareció de su vista.
Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
Ahora, inclinemos nuestros rostros, solo para orar un momento.

3 Nuestro bondadoso Padre Celestial, te damos las gracias, esta mañana, por esta gran ocasión que tenemos, de reunirnos en la presencia de Cristo, en la resurrección, de tener esta gran seguridad de compañerismo Divino, participantes de Su crucifixión, crucificados con Él a las cosas del mundo, y resucitados de nuevo a Vida Eterna. Y esta esperanza yace en nosotros ahora.
Y como el profeta de antaño, decimos: “Yo sé que mi Redentor vive”. Siempre vivo, sentado a la diestra de la Majestad en las alturas; un correcto Sumo Sacerdote, uno que ha probado el sufrimiento y puede hacer intercesiones sobre nuestra confesión. Cómo te damos las gracias por esto. Nuestros corazones arden en nosotros cuando pensamos que tenemos a Uno representándonos hoy, en la presencia del gran y Todopoderoso Dios. Él no está muerto, sino que está vivo, y está sentado en Su presencia. Y Él está siempre presente, en todas partes, conoce todas las cosas, es omnipotente en poder, puede hacer todas las cosas, conoce todas las cosas, y siempre presente. Cómo te damos las gracias por esta gran y gloriosa verdad que mantenemos en nuestro seno hoy, valorándolo profundamente.
Y en ello, Él puede compadecerse de nuestras enfermedades, porque Él sufrió por nosotros, cargando nuestros pecados al Calvario. Estamos tan contentos por eso, de saberlo hoy, y de saber la seguridad directa que tenemos ahora, que Él está vivo, hablando por nosotros, amándonos. ¿No dejarás que Su Presencia continúe con nosotros hoy, y la conviertas en una verdadera Pascua?

4 Y Dios, para aquellos que no te conocen en esta mañana, quienes están alejados, no conocen a Cristo en la resurrección, oramos que Él venga en pleno poder magnificente, quitándoles los pecados de sus vidas y dándoles en lugar de ellos, las buenas cosas de Dios. Concédelo, Señor. Que este día pueda producir eso para cada incrédulo que está en la Presencia Divina.
Bendice todos los servicios a través de los países, que se están llevando a cabo el día de hoy en conmemoración de este gran memorial.
Ahora, ayuda a Tu siervo inútil, Señor, mientras nos encomendamos a Ti. Bendice a cada uno que está aquí. Y que cuando termine el servicio, podamos decir como aquellos en Emaús ese día: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?”. Concédelo, Señor, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

5 En la providencia del gran y eterno plan de salvación de Dios, como es que en los tiempos pasados, cuando Dios hizo al hombre para que fuera un adorador de Él mismo, Él lo hizo de esa manera, para que él pudiera… para que tuviera el deseo de adorar. Y a través de las edades, el hombre ha anhelado mirar más allá de la cortina que se interpone entre él y hacia donde se dirige.
En el 603 DC, cuando el Rey de Inglaterra fue bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo, por San Agustín, sentado en una gran chimenea una noche, mientras hablaba con él acerca de Cristo, un pequeño gorrión voló hacia la luz, revoloteó un poco, y voló.
Y San Agustín le dijo al rey: “¿De dónde vino y adónde se fue?”.
Él dijo: “De esa manera es con cada hombre que viene al mundo. Él entra aquí, camina un poco consciente de los sentidos, sin saber exactamente de dónde viene. Y solamente hay un Libro que le puede decir hacia dónde va, y esa es la Biblia. Y mediante eso, el rey se convirtió y entregó su vida al Señor. Y a la siguiente mañana, él y toda su casa fueron bautizados en el Nombre del Señor.
El hombre en su estado natural, no puede… no puede entender las cosas espirituales. Se han de discernir espiritualmente.

6 Y ahora quiero que escuchen tan atentamente como puedan. Yo sé que es difícil, para los que están parados, y por lo congestionado de la audiencia. Pero traten de escuchar la Palabra, por el bien de aquellos que están enfermos y aquellos que están enfermos de pecado, principalmente por aquellos que están enfermos por el pecado, esta mañana, y que desean encontrar paz.
La emancipación de la proclamación ha sido firmada. Uds. son libres, y simplemente no lo saben. Pero la fe tiene que tener un lugar divino de descanso, antes… Si Ud. tiene fe en Dios, tiene que tener algún lugar divino de descanso para colocarla. Y no hay mejor lugar, y ni otro camino divino, solo a través de la Palabra santa de Dios. Y queremos dejar que nuestra fe descanse directamente sobre la Palabra escrita de Dios.

7 Ahora, el hombre, en su condición carnal y en sus concepciones mentales, siempre se ha alejado de Dios. Ha sido, desde el principio, que el hombre anhela ver del otro lado, pero ha estado atado a una casa de prisión. Algunas veces la tradición del hombre lo mete allí; al enseñar tradiciones de diferentes formas y motivos de cómo adorar. Y pone a los hombres bajo la esclavitud en su tradición. Y eso ha sido desde que comenzó el mundo. Ha sido de esa manera. Y él está encerrado en casas de prisión.
Pero el hombre siempre ha anhelado ver al otro lado. Y cualquier cosita que parece un poco sobrenatural, el ser humano correrá a ello, porque es una clase de promesa del otro lado de la frontera, justo al cruzar la línea. Y lo que lo hace hacer eso es porque él fue creado a imagen de su Hacedor, el Dios Todopoderoso. Él ha sido creado para adorar a Dios, y debe encontrar algún lugar para dejar escapar ese sentir.

8 Y ese es nuestro propósito aquí el día de hoy, en esta mañana de Pascua, es presentarles la verdad del Evangelio. Nada, y nadie, sobre ninguna organización, sobre ningún fundamento; solo sobre el Evangelio, las simples verdades de la Biblia. Yo creo que es la Palabra escrita de Dios. Lo creo con toda mi alma, corazón, mente, y ser. Y eso es lo que quiero presentarle a esta nuestra pequeña ciudad el día de hoy, en esta gran cosa maravilla que he visto llevarse a cabo alrededor del mundo durante los últimos diez años.
Muchas veces hemos intentado llevar a cabo servicios, servicios de sanidad, en la ciudad; no porque piense que no tengo amigos aquí, porque sí tengo amigos. Y Uds. son mis amigos, y yo les amo. Pero la idea es que aquí es en casa, donde crecí. Es mi lugar, donde todos me conocen aquí, y por lo tanto lo hace un tanto difícil, porque la Escritura dice la misma cosa: que en tu propia ciudad, o entre tu propia gente, y por el estilo, es más difícil presentar el Evangelio. Y lo ha sido, durante todas las edades, y está no será la excepción.
Ahora… Pero creo con todo mi corazón, que Dios nos va a permitir tener el servicio esta mañana tal como se lo hemos pedido. Ahora, yo creo que Él lo hará. Por lo tanto, si Él lo hace, por Su gran presencia y Su omnipotencia, eso significa entonces que Él está en nuestra presencia. ¡Y qué tiempo tan maravilloso, en una mañana de Pascua, encontrar al resucitado Señor Jesús caminando entre los hombres, caminando aquí, como una prueba infalible e indeleble que Él sí resucitó de los muertos!
Y es por lo que contiendo, es por lo que he estado contendiendo, que Jesús no está muerto. Él está vivo, muy vivo, y lo estará, para siempre. Y si Dios nos lo permite, por Su gracia, yo creo esta mañana, que podemos probarles más allá de toda sombra de duda, con la ayuda del Espíritu Santo, que Jesús en realidad resucitó de los muertos, y está aquí vivo hoy, viviendo aquí mismo en el edificio. Con nosotros hasta el fin del mundo. Él lo prometió.
Ahora, el hombre, en su manera carnal, primeramente edificó… Notaremos que la gente, con buenas intenciones, trata de traer el Evangelio a un credo, trata de decir: “Bueno, iremos a la iglesia”. Eso es bueno. Y con buenas intenciones, dice: “Tendremos esta forma de declarar el credo. Diremos estas oraciones. Haremos una cierta cosa”. Pero la resurrección de Cristo consiste más que solo credos, más que solo una denominación. Aunque, tan bueno como se vea, y con buenas intenciones, pero eso no es el Cristo resucitado. Y eso es lo principal que buscamos esta mañana, es la prueba infalible de que Jesús resucitó de entre los muertos.

9 Ahora, como dice nuestro texto: “No lo conocieron”, y es la misma cosa hoy. Pero el hombre ha anhelado conocerle a Él. A través de la edad, han anhelado conocerle a Él. Como nuestro texto esta mañana: Mi Redentor Vive, en el servicio temprano de domingo, nos dimos cuenta que Job, tan anciano como estaba él, y muy atrás al inicio, al principio, él anhelaba conocer a su Creador. En otras palabras, él dijo: “Si pudiera ir y tocar Su puerta y hablar con Él”. Cómo el corazón humano ha anhelado tales cosas. Y hoy, después de cuatro mil años, casi cinco mil años más, cuánto más el corazón humano anhela hoy ir a Su puerta, tocar Su puerta, familiarizarse con Él.

10 Y luego, las personas, por medio de tradiciones, han cegado a los hombres de estas grandes verdades fundamentales de la Escritura. Ahora, Jesús habló la misma cosa cuando estuvo aquí en la tierra. Él dijo: “Vosotros sois ciegos guiando al ciego”. Él dijo: “Si el ciego guía al ciego, ¿acaso no caerán todos en el hoyo?”.
Ahora, pronunciando a los Cristianos o maestros religiosos “ciegos”. Mire, Dios tiene una manera de revelarse a Sí mismo a la gente, y darse a conocer a Sí mismo a la gente. Pero muchas veces la tradición detiene a las personas antes de que Dios pueda tener una oportunidad de entrar a ellas para revelarse a Sí mismo. ¿Lo captan? ¿Ven? Tradiciones. Oh, lo que es eso hoy en día.

11 Ahora, esos maestros de los cuales estaba hablando el Señor Jesús, eran muy ortodoxos. Eran verdaderos eruditos. Ellos guardaban la letra de la Palabra, la ley, puntualmente; ni una jota o tilde, o nada, pasaría de ella. Y lo tenían que tener perfecto.
Entonces podemos ser tan perfectos con nuestra educación y con nuestra teoría al punto que dejamos a Cristo fuera del cuadro. Nos alejamos de los hechos reales.

12 Ahora… Así que para poder llevarle la verdad al hombre, a Dios, Dios envió a Su propio Hijo hecho a semejanza de carne pecaminosa, y Él nació aquí en la tierra. Y fue una propiciación por nuestros pecados, ofrecido en el día del Calvario, para quitar nuestros pecados, y para darnos libertad, y para hacernos libres de las casas de prisión en la que nos encontrábamos.
Ahora, el hombre es un prisionero. Dios dijo que el hombre era un prisionero. Así que hasta que algo le haya sucedido al hombre… Quiero que capten esto ahora. Que antes que esta cierta cosa llamada el nuevo nacimiento, le suceda al hombre, él no puede —de ninguna manera—entender, o entender en algún momento a Dios, o tener algún conocimiento de Dios. Aunque la Palabra lo dice, su mente no puede comprenderlo, porque es una mente humana. Él tiene que tener la mente de Dios en él, para entender las cosas piadosas, ¿ven? Así que toda la lectura, todas las escuelas, todas las enseñanzas, tan buenas como puedan ser, sin embargo, todavía ese es no es el verdadero principio.

13 Dios envió a Su Hijo, predicando el Evangelio. Eso es correcto. El Evangelio son las buenas nuevas. En Isaías 61, para ustedes que están anotando las Escrituras, Dios dice allí, hablando… Isaías, más bien, de la venida de Cristo. Él dijo: “Dios me ungió para predicar el Evangelio, para traer buenas nuevas, para libertad a los cautivos, y para abrir las puertas de la prisión, y libertad a los cautivos”. Dios envió a Cristo para abrir las puertas de la prisión de los hombres que están sentados en la oscuridad. Y si notan el tipo que Él les habló, liberándolos, no eran los iletrados. Eran los eruditos, los educados. Cristo viene a liberarlos.

14 Ahora, para hacerlo de tal forma que los niñitos lo puedan entender. Cuando Cristo vino… Por ejemplo, hoy día, que cada uno de Uds. fuera sentenciado a muerte. Y estuvieran sentados en una prisión, sabiendo que mañana al amanecer, tienen que morir.
Y muchos que están pecaminosos y alejados de Dios, están sentados en ese lugar esta mañana. Muchas personas, que son buenas personas, están sentadas en esa condición esta mañana. Muchos de ustedes, están sentados aquí con cáncer, con tumor y ceguera. Algunos de ustedes están sentados con todo tipo de condiciones.
Sin embargo Dios envió a Cristo para abrir las puertas de la prisión, para liberarlos. Ud. dice: “¿Es la enfermedad una esclavitud?”. Sí. Jesús lo explicó claramente, cuando le dijo a la mujer que había estado encorvada. Él la sanó; puso Sus manos sobre ella, y ella se enderezó. Y ellos comenzaron a encontrar las fallas, los maestros hicieron eso. Él dijo: “¿No debía ser desatada esta hija de Abraham, ser libertada de esta ligadura de Satanás en la que ha estado?”. Por tanto Cristo nuestro gran Redentor ha venido para libertad a los hombres y mujeres del pecado y libertarlos de enfermedades. Cuando Él murió en el Calvario: “Él herido fue por nuestras rebeliones; por Sus llagas fuimos nosotros curados”.
Ahora, esas son las buenas nuevas. Ese es el Evangelio. El Evangelio es que Cristo murió en el lugar del pecador, que Cristo tomó el lugar del hombre enfermo. Cristo tomó el lugar del pecador. Cristo tomó el lugar del hombre abatido. Cristo tomó el lugar del maniático. Cristo tomó cada lugar, y nos hizo libres de toda aflicción y todo pecado con lo cual el diablo nos puso en la casa de prisión. Cristo vino para perdonarnos, gratuitamente. Todo sale gratis.

15 En los días cuando los esclavos, cuando estaban en esclavitud, y eran esclavos aquí en los Estados Unidos. Cuando Abraham Lincoln murió, para liberar al hombre de color, para darle derechos para que no siguiera siendo un esclavo, también fueron liberados al amanecer. Estaban tan felices al respecto, sabiendo que iban a ser libres tan pronto como saliera el sol. Algunos de ellos que eran más saludables y en mejor condición física, subieron montaña arriba. Algunos pudieron llegar hasta la cima, y algunos a mitad de camino, y otros hasta abajo. Y tan pronto como el sol comenzó a asomarse, los más grandes y fuertes estaban en la cima.
Comparo eso con los Cristianos fuertes de hoy día que suben a la esfera del Espíritu Santo; aquellos quienes solo vienen al camino bajo justificación; aquellos que están bien abajo en el valle de confusión.
Ellos se levantaron. Y tan pronto como aquellos que estaban en lo alto, lo vieron primero, a lo lejos. Y cuando ellos vieron la salida del sol, gritaron a voz en cuello, a los que estaban debajo de ellos, dijeron: “¡Somos libres!”. Y luego ellos lo captaron, y dejaron escapar un gritó y se lo gritaron a los otros: “¡Somos libres! Y los otros, un poco más abajo, se lo explicaron a los otros: ”¡Somos libres!“. Ahora, miren. Aquellos que estaban en la cima de la montaña podían ver el sol, así que ellos eran libres. Pero tan pronto le llegaron las noticias al hombre en el valle, él era tan libre como alguna vez lo fue, ya sea que saliera el sol o no. ¿Lo ven?

16 Cristo vino para darles libertad a los cautivos. Uds. no tienen que estar atados con hábitos, con una vida Cristiana a medias. Dios no quiere que sean de esa manera. Él quiere que Uds. sean libres. Dios ungió a Cristo para predicar libertad, para abrir las puertas de la prisión. Y cada vez que usted…
Digamos que Uds. están allí sentados, y su sentencia de muerte está sobre ustedes. Y de repente, se están preparando para sacarlo y colgarlo, o ejecutarlo de alguna manera. Y de repente, Ud. escucha a alguien que viene por la calle, diciendo: “Esperen. Yo tengo el perdón. Ud. no tiene que morir”. Ahora, usted no se tiene que esperar hasta salir de la prisión. Usted está tan libre allí entonces como lo estará cuando esté afuera. Así que el hombre puede estar tan feliz sentado en la prisión como lo estaría fuera de prisión, siempre y cuando sepa que su perdón está firmado.
De esa manera es esta mañana. Aquí está. A cada hombre y mujer que tiene un corazón hambriento, salga de las celdas de la prisión esta mañana, las buenas nuevas del Evangelio se predican. Y no importa si Ud. está todavía sentado enfermo, si todavía está atado, Ud. puede ser igual de libre porque las buenas nuevas han llegado: “Ud. está perdonado”. Cristo resucitó, hace unos mil novecientos años esta mañana, para dar libertad a cada prisionero, abrir las puertas de la prisión y dejarlos salir. ¡Oh, qué cosa tan maravillosa!
Con razón el poeta se emocionó cuando escuchó eso. La inspiración lo golpeó. Él dijo: “Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó; Sepultado, Él llevó lejos mis pecados, [Espacio en blanco en la cinta]… gratuitamente para siempre: Un día Él viene… ¡Oh, glorioso día!

17 La esperanza del creyente es vigilar por la segunda venida, este gran Príncipe Quien abrió las puertas de la prisión y nos hizo libres. La deuda ha quedado saldada. Todo ha sido pagado. Dios y pecadores se reconciliaron en el Calvario cuando Jesús murió. Y Dios lo resucitó al tercer día, para nuestra justificación, a medida que volteamos a verlo y lo creemos, y lo aceptamos con todo nuestro corazón, estamos justificación a la vista del Dios viviente. Seguro que lo pone a uno emocionado. Ciertamente lo hace a uno feliz. ¿Cómo puede Ud. mantener su paz? ¿Cómo pudiera un hombre contenerse, que sabe que la muerte está colgando allí frente a él, y aquí viene el perdón? Eso es correcto.

18 ¿Cómo piensan que se sintió Barrabás esa mañana, cuando escuchó que venía el Romano con un gran… por el pabellón? Mientras los grandes zapatos de hierro venían pisando, las cadenas sonando, arrastrando la espada por la calle, el saber que lo iban a matar, y el… Cuando él abrió la puerta, y Barrabás, temblando y llorando, listo para salir, diciendo: “Oh, este es mi fin”.
Dijo: “Barrabás, leí: Estás perdonado, eres libre ”.
“Pues”, él dijo: “¿No voy a morir?”.
Dijo: “No. No tienes que morir”.
“Bueno, ¿Qué tengo que hacer por eso?”.
“Nada”.
“Bueno, ¿de dónde vino esto?”.
Cuando el centurión lo había levantado allá alrededor, dijo: “¿Ves aquel Hombre colgando lejos en la cruz? ¿Ves esa escupida de burla en Su rostro? ¿Ves las heridas en Su mano? Esas eran tuyas, pero Él tomó tu lugar. Él abrió la puerta de la prisión por ti, para que tú, que estabas condenado a morir, Él ha tomado tu lugar”.
Y en una mañana de Pascua, Dios lo resucitó para nuestra justificación. Pues, estamos justificados. A medida que creemos la historia y la aceptamos, la paz de la justificación penetra en nuestro corazón, como desmesurada oleada, oleaje que sale de Su ser.
Dios no nos dejó desconsolados. Él sabía que iba a estar todo enredado, en los días por venir; a través de maestros y demás, de la Palabra, cómo es que ellos lo mezclarían. Pero Él mandó un mensajero directo con ello, el Espíritu Santo, lo cual es una vindicación de la resurrección. Si no hay Espíritu Santo para vindicarlo, entonces yo no podría creer en la resurrección. No tendría nada más que teología, o no tendría más que concepción mental. Pero hoy no tenemos que tener… La concepción mental está bien, la teología está bien. Pero tenemos un testigo directo. El Espíritu Santo es un testigo de la resurrección del Señor Jesús. Tan mal entendido por la gente hoy, en nuestro día. Tan malentendido, pero es la esperanza.

19 Cuando Él dio allí la última comisión, cuando dijo: “Id a todo el mundo, y predicad el Evangelio a toda criatura. Él que creyere y fuere bautizado será salvo; y el que no creyere será condenado. Estas señales seguirán a los que creen; en Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; si tomaren serpientes o cosas mortíferas, no les hará daño; pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán. Las mismas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis; aún mayores que esta; porque Yo voy a Mi Padre”.
Alguien dijo: “Hermano Branham, ¿llega esa gran comisión hasta nuestro día?”. Ciertamente. ¿Qué tanto?“. A todo el mundo. ”¿A cuántos?“. A toda criatura. Allí lo tiene. El creerlo es Vida Eterna, el aceptarlo. ”¿Por qué debo creerlo?“ dice usted. Porque es la Palabra de Dios. Eso es correcto. Dios no puede retractarse de Su propia Palabra. Una vez que Dios habla una palabra, Él tiene que quedarse con ella. Yo puedo decir una palabra, y retractarme; Ud. puede hacer lo mismo. Pero Dios no puede. Cuando Él habla una palabra, Él tiene que quedarse con ella. Y Él dijo esas palabras, así que Dios honra Su Palabra.

20 Y la resurrección es tan vital hoy, y tan real a cada corazón humano que la cree, como lo fue para María Magdalena y los demás que estuvieron en el sepulcro esa mañana, que lo vieron. Aquí está Él, y allí su nombre fue llamado: “María”.
Y ella miró alrededor y dijo: “Raboni”, o “Maestro”. Eso es tan real para cada corazón en esta mañana, que ha nacido de nuevo del Espíritu de Dios, del poder de resurrección, como lo fue para esa mujer parada en el sepulcro esa mañana.

21 Ahora, usted no lo puede hacer en su propia mente. No puede hacerlo. Usted está como tratando de poner papel en un edificio, o pintarlo, cuando las condiciones están muy mal, cuando los cimientos están condenados. Si el gobierno condena una casa, los cimientos están podridos, ¿Cómo puede usted construir sobre esa casa? Usted solamente la está construyendo para que caiga. No importa cuánto pinte el interior, qué tan bueno sea el papel que le ponga, cuántas tejas le coloque encima, cuántas capillas levante, cuántos crucifijos le ponga, tiene que caer, porque el cimiento está mal. El cimiento está podrido.
Y un hombre, en su propia manera mental de pensar, está mal para comenzar. Él está alejado de Dios. Está destituido, sin esperanza, sin Dios, sin misericordia. Y la única cosa que puede hacer es venir y aceptar a Cristo. Y luego el Espíritu Santo entra, y la mente que estaba en Cristo está en usted.

22 Jesús dijo: “El Padre, que Me envió, está en Mí”. ¡Oh, vaya! ¡Qué declaración! ¡Qué palabra! “El Padre, que Me envió, está conmigo”. Escuchen. “Como el Padre Me envió, así Yo os envío”. Él no solamente lo envía a usted, pero Él va con usted. “Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. Todo lo que estaba en Dios fue vaciado en Cristo; y todo lo que estaba en Cristo fue vaciado en el creyente, la iglesia. Dios está con ustedes. “He aquí, Yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin del mundo”. Esa es una declaración de la Palabra de Dios. Eso es lo que la Biblia dice. Eso es lo que yo creo.

23 Y si tuviéramos que pararnos solos, párese, porque es la Palabra de Dios. Todos los hombres que alguna vez llegaron a algún lado, tuvieron que permanecer solos, solo en sus convicciones. Eso no está en una asociación. Solamente hay Uno que caminará con usted, y ese es Él Quien hizo la afirmación, el Señor Jesús. Él es el Único que pisará el valle con usted. Él atravesará cada zarzal y escalará cada montaña al lado suyo. Únase en yugo con Él. “Porque mi yugo es fácil y mi carga liviana”. No se una en yugo con las cosas del mundo. No se una en yugo con diferentes sociedades y organizaciones. Únase en yugo solo con el Señor Jesucristo, para que pueda hacerlo. Crea, y vea la resurrección.

24 Ahora, estos apóstoles, aún siendo hombres que habían caminado con Jesús, quienes habían tenido compañerismo con Él, caminado en lo natural, como lo hacen los hombres hoy. Pero fallaron en reconocer quién era Él. Jesús dijo: “Los fariseos ciegos”. Él dijo: “Oh, Uds. toman los mandamientos de Dios”, noten: “Invalidándolos así por vuestras tradiciones”. ¿Ven? Allí estaban, maestros, eruditos, estudiantes de seminario. Y la Escritura decía claramente que Jesús vendría de la manera que vino, pero sus tradiciones no lo enseñaban de esa manera. Ellos trataron de borrar eso, y dijeron: “Eso fue para otro tiempo. Y esto será para algún otro tiempo”. Pero Dios vino de todas maneras.
Y hoy, como lo fue entonces, también lo es ahora. Ponen a un lado esta parte, y esta parte aparte, y dicen: “Dios lo hizo entonces; Él no lo va a hacer ahora. Eso no es para este día”.
“Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Esa es la Escritura. Eso es lo que creemos que es la verdad. Eso es lo que aceptamos como verdad. Él es el mismo en principio. Él es el mismo en poder. Él es el mismo en amor. Él es el mismo en todo tal como lo era entonces.
Ahora, Él ha venido con la iglesia, y Dios lo envió y fue con Él, así que… Dios lo resucitó. Si Dios no hubiese estado con Él, nunca lo hubiera resucitado al tercer día. Entonces el Padre que lo envió, siempre estaba con Él, fue con Él al sepulcro, y lo resucitó al tercer día.
Ahora, “Cómo Dios Me envía a Mí”, Él dijo: “También Yo os envío. Yo estaré con vosotros, en vosotros, siempre, hasta el fin del mundo”. En la resurrección, cuando venga nuestra Pascua, Él estará allí exactamente igual como Dios lo estaba en esa mañana de Pascua, lo resucitó a Él de entre los muertos.

25 Ahora, en un símbolo de eso, Él trajo esto: Antes de que pueda haber una resurrección, tiene que haber una muerte. Porque tiene que ser una cosa, luego deberá irse y después regresar, para que sea una resurrección. Significa: “Ser traído de nuevo”. Y antes que un hombre pueda ser levantado en la resurrección con Cristo, él tiene que morir a sí mismo, morir a todos sus asociados mundanos, morir a todos sus hábitos mundanos, morir a todo lo que es pecaminoso, y resucitar de nuevo.
Luego el vaciamiento del Espíritu Santo, el vaciarse a sí mismo… y la entrada, más bien, del Espíritu Santo, llena ese lugar. Entonces él está sujeto a creer en Dios. Luego él ve como Dios ve. Él no ve como ven los maestros. Él no ve como ven los miembros de iglesia. Él ve como Dios ve. Entonces él ve que Cristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Entonces él ve que el poder de Dios es igual de grande como lo fue entonces.
Y en su antigua condición carnal, Ud. podría educarlo, pulirlo, darle escolaridad. Podría ponerlo en la mejor de las iglesias, darle la mejor banca, el mejor de los miembros. Él nunca será diferente hasta que muera primero, y luego resucite de nuevo. Y el Espíritu Santo que lo llamó y lo envió está con él, incluso hasta el fin de los tiempos. Amén. Oh, sé que eso es impactante, pero es la verdad.

26 Luego si Cristo estuviera en nosotros hoy, entonces Él haría las mismas cosas que hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Si el Señor Jesús está resucitado de entre los muertos hoy, y vive entre nosotros, y dijo: “Las mismas cosas que Yo hago, vosotros las haréis también, porque Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. Entonces solo hay una manera de probar si Él resucitó de los muertos o no. Eso es: Cuando la Iglesia que cree eso, Cristo se dará a conocer a Sí mismo a esa iglesia por el mismo poder de Su resurrección. Tiene que ser, amigos.

27 Ya sea que esta es la Palabra de Dios o es un Libro engañoso. Eso es correcto. Está bien o está mal. Y está todo bien o todo mal. Cada palabra está inspirada o ninguna de ellas está inspirada. Quiero creerlo.
Pablo dijo: “No vine a ustedes predicando con palabras persuasivas de humana sabiduría, porque si lo hiciera, entonces la fe de ustedes estaría fundada en la sabiduría de los hombres. Sino que vine a ustedes predicando el Evangelio del poder de Dios, la resurrección del Señor Jesús: para que vuestra fe esté firme”. Pablo nunca vino con alguna experiencia de seminario, para refinarlo, y quitarle y añadirle. Él dijo: “Vine sabiendo solo una cosa: Cristo crucificado. Solo vine sabiendo una cosa: predicándoles el poder de la resurrección, que Cristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Y en Gálatas 1:8, él dijo: “Si un Ángel predica alguna otra cosa, sea anatema para ustedes” Eso es correcto.

28 Ahora, ¿resucitó Él? Estamos aquí esta mañana para hacer esa pregunta. ¿Resucitó Él?
Ahora, hoy día, se dicen ceremonias por todo el mundo. Y andan alrededor con un gran… Algunos de ellos con rosarios, haciendo las oraciones. Eso depende de ellos. Otros salen, alardeando de la gran denominación a la cual pertenecen. Eso depende de ellos. Otros levantan grandes cruces, y pianos y órganos, y excelentes edificios de iglesias, y dicen: “Miren lo que tenemos. Lo mejor de la ciudad viene a nuestra iglesia”. Eso está bien. Eso depende de ellos.
Pero yo no conozco otra cosa sino la resurrección del Señor Jesús, si es en un granero, si es en un establo, donde sea que esté. No hay nada que quiera saber entre ustedes sino la resurrección. No quiero escuchar lo bueno que son, porque Uds. no son buenos para comenzar. No somos buenos para comenzar. Solo hay una cosa que quiero saber, es la resurrección del Señor Jesús, que ha estado en el corazón humano. Entonces si Cristo está muerto, he aquí, muerto no, sino resucitado, entonces Él está con nosotros. Entonces las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, Él está obligado a producirlas otra vez, de acuerdo a Su Palabra. Él lo está. Y cuando esa cosa se produce otra vez en la tierra, la misma cosa…

29 Ahora, cuando Él estuvo aquí, no reclamó ser un gran sanador, ¿verdad? Él dijo que no era un sanador. Él dijo: “Yo no hago nada de Mí mismo. No hago nada a menos que vea al Padre haciéndolo; y eso hace el Hijo igualmente”. Él pasó por el Estanque de Betesda, donde yacían grandes multitudes de gente, lisiados, ciegos, cojos, paralíticos, torcidos, secos, esperando el movimiento del agua. Y aquí viene Emmanuel, aquí viene Jesús, con Sus vestiduras llenas de virtud. Una mujer tocó Su vestidura, unos días antes de eso, y fue completamente sanada. Ella lo tocó a Él, y corrió a meterse entre la multitud y se sentó, o lo que haya sido. Jesús se detuvo, y miró alrededor. Dijo: “¿Quién Me tocó?”.
“Pues”, dijo: “mira la multitud, Maestro. Todos te están tocando”.
Él dijo: “Sí, pero Yo me debilité”. Él dijo: “Algo sucedió”. Y Él miró alrededor, sobre la audiencia, hasta que encontró a la mujer. Él dijo: “Ahora, tu fe te ha sanado de ese flujo de sangre”. ¿Ven? Su fe lo tocó a Él.
Ese fue Jesús ayer. Ese es Jesús hoy. Ese será Jesús para siempre. Mientras haya necesidad de sanidad, habrá un Jesús que sane. Mientras haya un pecador que salvar, habrá un Jesús para salvarlo. Ese es Él.

30 Cuando Él pasó por entre esa gran multitud, fue para allá y sanó a un hombre que yacía en un lecho, se fue y lo dejó, pues, los discípulos de los judíos, dijeron: “Pues, mira eso, mira a la muchedumbre. ¿Por qué no fue Él para allá y sanó a este? Yo lo hubiera creído”, y todo como eso. Ellos lo cuestionaron a Él. Habían visto a este hombre cargando su lecho, en el sábado. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo”.
¿Ven hacia donde dirigió Él toda la alabanza? Cualquier Espíritu verdadero de Dios hará la misma cosa. Le dará la alabanza a Dios, en cada ocasión. Dijo: “El Hijo no puede hacer nada de Sí mismo. Sino lo que veo al Padre hacer, esas son las cosas que Yo hago. El Padre hace algo, y Él me lo muestra, y Yo voy y lo hago”. Si ese era Jesús entonces, tiene que ser Jesús hoy. Eso es correcto.
Él se paró en la audiencia de gente, y podía percibir sus pensamientos. Él sabía lo que estaba mal con ellos. Él miró a Su audiencia, muchas veces, dijo: “¿Por qué razonan en su corazón y dicen cosas diferentes?”.

31 Una mujer vino a Él en el pozo, en una ocasión. Él dijo: “Dame de beber”.
Ella dijo: “Pues, no es costumbre que Uds. judíos le pidan a los samaritanos tal cosa”. Dijo: “No nos tratamos”.
Dijo: “Si supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”.
“Oh, ahora”, ella dijo: “¿Cómo podría ser eso?”.
Y él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco”. Y dijo: “Con el que ahora estás viviendo no es tu marido”.
Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta”. Ella dijo: “Ahora, yo sé que esa será la señal del Mesías”. Ella dijo: “Yo sé que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas, pero, ¿quién eres Tú?”.
Él respondió: “Yo soy, el que habla contigo”. Allí lo tienen. ¿Qué fue eso? Una señal del Mesías. Amén.
Noten. Y allí, ellos lo malentendieron. No entendieron a lo que se refería. Les cegó los ojos. Sus milagros y cosas les cegaron los ojos.
Y de la misma manera es hoy. Las mismas cosas cegarán los ojos de la mente carnal, porque no pueden entender las cosas de Dios. Está en contra de Dios. Es el enemigo de Dios. La mente humana es el enemigo de Dios. Ustedes tienen que salir de su propia mente humana, y nacer de nuevo, por el Espíritu Santo, y obtener la mente de Dios en Uds. Entonces pueden creer esas cosas. Entonces llega a ser una realidad. Amén.

32 Ahora, noten. Después, cuando Él estuvo aquí, las cosas que Él hizo… Cuando Él estaba por irse, le dijo a Su iglesia, después de Su resurrección, dijo: “He aquí, Yo estoy siempre con vosotros, aún hasta el fin del mundo”. Sus ojos fueron abiertos. Ellos lo entendieron.
Pedro y los demás, antes de eso —después de haber sido un amigo íntimo con Él, caminó con Él, habló con Él— y Pedro dijo: “Oh, estoy tan desanimado. Después de esta muerte allá arriba, y que lo enterraron, estoy tan desanimado. Yo creo que solo me iré a pescar”. Así que los discípulos estaban parados alrededor, y dijeron: “Iremos simplemente contigo”. Salieron, fueron por su red. Desanimados. Creyentes, una vez, teología mental. Ellos creyeron una vez, en lo natural. Pero cuando llegó la primera pruebita, todo se hizo pedazos.

33 Ahora, aquí, no es mi intención lastimarlos, pero quiero corregirlos, ¿ven? Eso muestra cuando el hombre solo tiene fe intelectual, al decir: “Sí, esa es la Palabra de Dios. Sí, yo creo que Dios resucitó a Jesús un día como hoy”. Entonces si eso es todo lo que Ud. tiene, al primer pequeño desaliento que aparece en su iglesia, y allí va, sale inmediatamente, ¿ve? Ud. pudiera ser amigo de Él, pero no lo conoce en el poder de Su resurrección.
Nunca en ningún momento, después de Pentecostés, ese predicador, Pedro, dijo una cosa como esa. Cuando se preparaban para matarlo, lo iban a colgar en una cruz. Él dijo: “No soy aún digno de morir de esa manera. Levanten mis pies, cabeza abajo, porque mi Señor murió en esa posición, cabeza arriba”. Sí. Jamás, jamás. Miren, él en ese entonces estaba con Cristo, pero luego Cristo estaba en Pedro. Pedro estaba liderando entonces; y después que vino el Espíritu Santo, entonces el Espíritu Santo estaba liderando. Pedro estaba atrás, y el Espíritu Santo guiaba.

34 Ahora, si Ud. solo tiene… si tiene buen razonamiento, Ud. se sentará y tratará de razonar la Biblia, razonar: “¿Cómo pudo Él resucitar de entre los muertos? ¿Cómo podrían estos milagros y cosas suceder hoy, en este gran ámbito de la ciencia de la civilización en la cual vivimos?”. Ustedes tratan de razonarlo, solo se están alejando más de Dios todo el tiempo. Nunca lo van a conocer a Él por razonamiento. No se conoce a Dios por razonamiento. A Dios se le conoce por fe. Ud. lo acepta. Lo cree. Usted no lo puede hacer hasta que algo suceda en usted, entonces el Espíritu Santo entra y Ud. tiene la mente de Cristo.

35 Noten. Ellos, pescaron toda la noche, y no atraparon ningún pez. Estaban muy desanimados. A la siguiente mañana, muy temprano, en el servicio del amanecer, miraron a través de la ribera, y allí estaba Jesús. Pero ellos no lo reconocieron. Esa es la parte triste. No lo reconocieron.
Una noche, la pequeña vieja barca estaba a punto de hundirse, allá en el mar, en una tormenta. Y aquí venía el amado Señor caminando hacia ellos. Dijeron: “Oh, aléjate. Es un fantasma. Es escalofriante. No queremos tener nada que ver con eso”. La única cosa que los podía ayudar, estaba cerca de ellos, y le tenían miedo.

36 Y permítanme decirles esto, gente, hoy día, aquellos que nunca han recibido el Espíritu Santo. Me doy cuenta que en los ámbitos de la iglesia, tenemos mucha burla. Tenemos a muchos que pretenden tener el Espíritu Santo, cuando no lo tienen. Eso es correcto. Ustedes también tienen en sus ámbitos allá, reclamando ser miembros de iglesia, y no lo son. Eso es cierto. Así que donde está el pro, está el contra. Recuerden eso. Donde hay un negativo, hay un positivo. Donde hay un dólar falso, hay uno verdadero. Y donde hay alguien burlándose y pretendiendo tener el Espíritu Santo, hay un genuino Espíritu Santo. Recuerden eso.
Y la mismísima cosa que puede ayudarles, la mismísima cosa que los liberará, la cosa que los sacará de su casa de prisión donde habita, que los sacara de sus casas de prisión de miedo y preocupación, la cosa que los alejará del cáncer y que los hará una criatura viva otra vez, la cosa que los resucitará en el día final, está parada cerca de usted, y Ud. le tiene miedo. No tengan miedo. Es Él.

37 “Soy Yo”, Él dijo: “No temáis. Soy Yo”. Pero ellos le tenían miedo, miedo de tomarlo en Su palabra al respecto. Él dijo: “Soy… No temáis. Soy Yo”. Jesús les preguntó si tenían algo de pescado.
Ellos dijeron: “No”. Dijo: “Toda la noche hemos estado trabajando”. Y llegaron a la ribera y encontraron peces, cocinados y puestos allí listos para ellos. Por ese milagro supieron que era Él.

38 Dos más, a medida que corrían por el camino a Emaús. Presten atención ahora a medida que estamos cerrando. Un día camino a Emaús, después de la resurrección, estaban dos: uno era Cleofás, y su amigo. Una hermosa mañana de sábado como esta, la primera hermosa Pascua. Atentamente ahora, observe la Palabra. Prepárense. Y a medida que ellos estaban observando la primera Pascua, descorazonados, desanimados, porque había llegado una decepción.
Puede que haya hombres y mujeres hoy día, que están observando esta Pascua por causa de alguna decepción, algo sucedió. Pero solo recuerde, el Señor Jesús hoy día está levantado de la tumba. Él está viviendo entre personas.

39 Muchas veces, cuando estuve en la escuela, estudiamos la botánica. Yo siempre he estudiado la botánica. La botánica para mí, no es la vida de la planta; tanto así; el mirar cómo las plantas se levantan, y cómo el sol viene, y así sucesivamente. La botánica para mí, es Aquel quien la creó, es el Hacedor que hizo que la planta creciera. Oh, qué hermosas son esas flores de Pascua. Mírelas. ¡Oh, vaya! Las flores bonitas alrededor, nadie pudiera ver una y decir que no hay Dios, y estar mentalmente bien.

40 Y aquí estaban ellos, ahora desanimados, regresando a casa. “Bueno, ya comenzamos. Pensamos que estaría bien, pero tenemos que regresar ahora a casa, por el camino a Emaús”. Y a medida que iban caminando, desanimados, su conversación era la correcta. Ellos estaban hablando de Él. Es entonces cuando Él aparece.
Y esa es la razón por la que hoy Él no se nos aparece a muchos de nosotros: nuestras conversaciones son hablando de todo lo demás, menos de Cristo. Siempre estamos hablando sobre cuándo haremos el trabajo o qué haremos aquí. Deje que sus conversaciones sean de Cristo. Entonces es cuando aparece, es cuando Ud. habla de Él. Esté hablando de Él.
Y ellos iban caminando, hablando de Él. Aunque ellos lo amaban; no sabían que Él había resucitado de los muertos.
Y mucha gente, hoy, que en verdad ama al Señor Jesús, en esas grandes iglesias por todo el mundo, ellos aman al Señor, pero en realidad no saben que Él ha resucitado de los muertos.

41 Noten. A medida que iba caminando, un desconocido salió de los arbustos y los saludó: “Buenos días”, tal vez. Y ellos, tristes, abatidos, diciendo: “Oh, yo le amaba a Él. Lo vi a Él parado al lado de la tumba de Lázaro, cuando un hombre había estado muerto por cuatro días, y dijo: ¡Lázaro, ven fuera! Oh, ¿cómo pudo ese Hombre fallar? ¿Cómo pudo Él decepcionarnos de esta manera? Y ahora estamos parados en vergüenza y desgracia. Vamos de regreso a casa para comenzar nuestra pesca y carpintería otra vez”.
Miren, ¿no es ese simplemente el Cristiano moderno de hoy? Oh, deje que se lleven a cabo sanidades, y ellos estarán gritando la victoria. Deje que caiga el poder del Espíritu Santo, y ellos estarán gritando la victoria. Y aquellos que en verdad están llenos con el Espíritu Santo, se quedan de esa manera durante toda la jornada de la vida. Pero el hombre que todavía está caminando con una mente carnal, deje que llegue una pequeña decepción, que algo salga mal, y se van, diciendo: “Bueno, yo pensé que estaba bien, pero, oh, vaya, mire eso ahora. Yo pensé que esa iglesita nunca fallaría. Yo pensé que está persona…”.
Usted tiene puesta su mente en la cosa equivocada, ¿ve? Ponga su mente en Él que no puede fallar. Deje que su conversación no sea sobre su iglesia, sino sobre su Señor. Es en Él. No sobre su vecino, sino sobre su Señor. Deje que sus conversaciones sean de Él.

42 Después, a medida que viajaban, hablando, de repente, un Hombre, solo un Hombre ordinario. Él no era un gran escriba. Él no estaba educado. Él no tenía educación. Hasta donde sabemos, Él nunca fue un día de Su vida a la escuela pero tenía una sabiduría que supera a cualquier hombre que haya vivido. Cuando los fariseos vieron su sabiduría, dijeron: “¿A qué escuela fue? ¿De dónde vino? ¿Dónde encuentras estas palabras? ¿Como hace Él esto? Él nunca vino a través de nuestros seminarios. Él no habla como una de nuestras personas. ¿De dónde vienen estas palabras?”. Y se ofendieron porque Él no pertenecía a sus grupos. Él no se asoció con ellos. Él se destacó, notablemente, porque Él era Dios.
Allí estaba Él, y se dio a conocer a Sí mismo. Él dijo: “Si no pueden creerme a Mí, crean las obras que hago. Ellas testifican que el Padre me envió”. Él dijo: “Y mi educación…”. En otras palabras, como esto: “Si mi educación no satisface sus deseos, si mi grado, lo cual, no tengo ninguno, pero mi grado, mi título, no es de sus seminarios. Mi título son las obras que hago, que el Padre me envió. Ellas son mi título”. Ese es el mejor título que conozco. Dios, danos más de esos títulos. “Las obras que Yo hago son una vindicación que el Padre Me envió. Si eso no es suficiente, créanlas entonces en lugar de a Mí”.

43 Ahora, fíjense en Él. ¡Oh, le amo a Él! A medida que lo veo caminando allá, y Él dice: “¿Por qué estáis triste? ¿Qué les hace sentirse de esa manera? Qué hermoso día. Miren como se ve todo”.
Él dijo: “Sí”. Dijo: “Yo sé, pero esperábamos…”. Dijo: “¿Eres el único forastero de aquí? Pues”, dijo: “Qué no sabes de Jesús de Nazaret, un hombre aprobado de Dios, mediante grandes señales y así sucesivamente, nosotros lo seguimos por tres años y medio. Y Pilato lo crucificó. Y lo enterraron, lo pusieron en la tumba. Pues”, dijeron: “Teníamos esperanza de que Él sería un rey, un gran líder. Y ahora Él está colocado en la tumba, embalsamado, y yace en el sepulcro”.
“Pues”, Él dijo: “¿Acaso no conocen las Escrituras?”. Oh, me gusta eso.
¿Qué fue lo que hizo Él? Fue directamente a las Escrituras, para probar Sus puntos. Y cualquier Espíritu verdadero de Dios irá directamente a la Escritura.

44 ¿Qué hizo Él? Se fue atrás al Antiguo Testamento, a los libros de Moisés, y comenzó a hablar sobre Moisés y sobre los diferentes, cómo es que dijeron que Jesús vendría, cómo Él padecería y lo que haría. Él dijo: “¿Qué no saben esto, la Escritura, la Palabra?”. Dijo: “¿Qué no saben que la Palabra que estaba allá atrás ha cobrado vida? ¿Qué no saben que el Cristo debía resucitar de entre los muertos?”.
“No, no sabíamos eso”. Gente buena, lo amaba a Él, pero no sabían que Él había resucitado de los muertos.
Así es hoy, exactamente la misma cosa hoy, hermano, hermana. Oh, que Dios despierte a su ser más íntimo. La gente no entiende que Él ha resucitado de los muertos. Él no está muerto. Él está vivo.

45 Y Él salió, bajo un disfraz. Él se les apareció en la forma de un hombre. Él pudiera aparecérsele en la forma de su vecino. Él pudiera aparecérsele en la forma de un ministro, o de su madre. Cristo se le aparece a usted en gente. Entonces trate a todos bien. Sea amable, sea un buen vecino, sea amoroso. Cristo está en la persona. “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. Y a medida que usted va caminando, y la gente se les aparece, una persona amable empieza a hablar con usted, escúchelos. Usted no sabe, tal vez es Jesús hablándole a usted. Mire, Él aparece. “Yo estaré con vosotros, aún en vosotros. Y lo que hagan por uno de estos, me lo hacen a Mí”.
Oh, cuando Ud. comienza a verlo de esa manera, las viejas tradiciones desaparecen, ¿ven? No llega a ser una forma de palabras, y declaraciones de tantas palabras ensambladas. Llega a ser una viva realidad que Cristo está ahora en nosotros. El Espíritu Santo moviéndose de un lado a otro, a través de cada ser humano, fluyendo por los corazones, buscando, condenando las ruinas de vida allí dentro. Y a medida que Ud. lo confiesa, Él lo sostiene ante Dios, y la Sangre lo limpia. Amén.

46 Y a medida que iban caminando (Ahora fíjense), se estaba llegando el tiempo de la tarde. Oh, yo simplemente amo esto. Desearía que tuviéramos un poquito más de tiempo… ¡Oh, vaya! No sabía que me había alargado. Miren. Se estaba acercando la hora de la tarde. Voy a cerrar. ¿Se fijaron? Ahora, escuchen con atención. Se estaba acercando la hora de la tarde. Y Él hizo como que iba más lejos y que los dejaría, pero ellos lo persuadieron para que entrara.
Me pregunto ¿cuánto lo persuadiríamos hoy día? Me pregunto ¿cuánto lo está haciendo usted en este momento? “Oh, Señor, Aquel que resucitó, déjame persuadirte para que entres a mi corazón. Entra conmigo. Quiero creer en Ti. He vivido una vida Cristiana a medias, creyendo solamente con una fe basada en el conocimiento, y por el estilo, fe intelectual. Pero quiero conocerte en el poder de Tu resurrección, porque esté es el único tiempo que tendré para prepararme. Quiero conocerte cuando recueste mi cabeza para no levantarla más. Yo quiero conocerte en el poder de Tu resurrección. No quiero estarlo adivinando. Quiero conocerte a Ti. ¿Entrarás y te quedarás conmigo? El día ya ha declinado”.

47 Noten, ellos entraron, cerraron las puertas, Él podía entonces hablar con ellos. Qué diferencia hizo con esas personas. Aquellos que estaban en la ribera no lo conocieron. Habían estado con Él durante mucho tiempo. Pero cuando Cristo, una vez adentro… No estando Cristo en la parte de afuera, leyéndolo, diciendo: “Sí, eso es correcto”. Pero Cristo por dentro, diciendo: “Eso es correcto”. ¿Captan la diferencia? Cristo por dentro. Y Él dijo… Una vez adentro, la puerta está cerrada. Entonces Él mismo se dio a conocer a ellos, por como hizo algo. Él tomó el pan y lo partió.
Y ellos miraron, y dijeron: “Solo hay un Hombre en la tierra que pudiera hacer eso, y ese es Él”. Simplemente por la manera que Él hizo algo. No por la manera que Él formuló Su sermón, porque ellos tenían demasiados teólogos haciendo eso. No por la manera que Él se vestía a estilo de Hollywood, o como sería hoy en día. No por eso. Pero por la manera que Él hizo algo, ellos supieron que esa era la manera como Él lo hacía. Y sus ojos fueron abiertos. Ellos le conocieron entonces. Ellos no lo conocieron unos cuantos días… O los discípulos, no lo vieron a Él de esa manera. Ellos no estuvieron encerrados con Él. Ellos no lo conocieron cuando lo vieron a Él. Pero aquellos una vez que estuvieron encerrados, supieron que era su Señor.

48 Y quiero que se fijen en algo. Atentamente ahora antes de cerrar; terminar. Temprano esa misma mañana, cuando María Magdalena y Martha estuvieron primero en el sepulcro (escuchen) primero, temprano en la mañana, Cristo se mostró a Sí mismo visible entre los madrugadores. Y Él no se volvió a mostrar, durante el transcurso del día, hasta el tiempo de la tarde. Entonces Él se dio a conocer otra vez, porque Él era Alfa y Omega. “Habrá luz en el tiempo de la tarde, la senda de la gloria de seguro hallaréis”.
Cuando Cristo se dio a conocer en los primeros días con los apóstoles, en la resurrección, con señales y maravillas que Pedro, Santiago, Juan, y los demás hicieron, Él se dio a conocer a la gente (¿cómo?) en el poder de Su resurrección, (¡escuchen!) por señales y maravillas y milagros que Él hizo. ¿Es eso correcto? Él se dio a conocer a Sí mismo.

49 Ahora, hemos pasado por un gran día. El día se ha ido, a través de grandes maestros, San Agustín; bajó hasta con Martín Lutero, luego Juan Wesley, Calvin, Knox, todos ellos; a través de la edad Metodista, la edad Bautista, la edad Nazarena, la edad de los Peregrinos de la Santidad, la edad Pentecostal. Todas estas edades han pasado. El sol está bajando. Él dijo: “Habrá luz al caer la tarde. Habrá un día”, dijo el profeta: “que no será de día, tampoco será de noche. Será como una neblina”.

50 Y hoy día, el mundo ha viajado de esa manera, desde la primera mañana de la resurrección del Señor Jesús, y de esa primera edad de la iglesia allá atrás, en la edad de la iglesia de Éfeso. La mismísima primera edad allí, Dios se dio a conocer a través de señales y prodigios y maravillas. Se disipó en los padres primitivos. Desciende por la iglesia Católica a la reforma, hasta aquí. Han tenido suficiente luz para creer que Él era el Hijo de Dios. Han tenido suficiente luz para aceptarlo a Él como Salvador personal, y ha seguido bajando.
Pero las nubes, las nubes de oscuridad, maestros que tienen atadas a las personas diciendo: “Los días de los milagros ya pasaron. Todas estas cosas se han ido desde hace años”. Ha sido un día oscuro. No del todo oscuro; pueden ver cómo conducirse, pero no muy bien. Pero, hermano, Dios prometió que cuando el sol se estuviera ocultando en el mundo del Oeste, que habría luz otra vez, tan seguro como el mundo.

51 Esta Biblia es un Libro Oriental. Está escrito en costumbres orientales. Está escrito en un lenguaje oriental. En el Este… El sol sale en el Este; se oculta en el Oeste. Y la gente del Este, tuvo su gran día de visitación en la primera resurrección. Y el sol ha venido atravesando la edad. Y la civilización comenzó en el Este, yendo al Oeste. Y justo antes que el sol se oculte aquí en el horizonte del Oeste, habrá luz otra vez. La misma resurrección del Señor Jesús vendrá en Su mismo poder. Y Él se dio a conocer a María Magdalena y a los demás en el principio, Él se está dando a conocer en el poder de Su resurrección, al final de la edad. Estamos en el tiempo del fin.

52 Él dijo: “Entra. Se está haciendo tarde. El día ya ha declinado. Se hace tarde. ¿No entrarás?”. Y lo metieron. Y una vez adentro, Él abrió sus ojos. Él llevó a cabo algo. Dijeron: “Solo Él podría hacerlo”. Miren cómo estaban. Tardaron todo el día en llegar.
Allí es donde los misioneros han fallado. Hemos lavado sobre lavaderos, para apoyar a los misioneros que han ido allá para repartir folletos. Los hemos enviado para que enseñen teología. Y allá está Buda, Mahoma, los Sijs, los… Todas las diferentes religiones del mundo están allí con sus mismas teologías que pueden producir la misma cosa que el Cristianismo, a manera de psicología. Eso es correcto.
Y el mundo… Solo una tercera parte de ellos, en esta mañana de Pascua, sabe o ha escuchado sobre Jesús. Dos terceras partes del mundo están en comunismo y en oscuridad. Dos terceras partes del mundo jamás han escuchado sobre Jesús o la resurrección.
Pero, hermano, cuando la experiencia de Emaús vino a Cleofás, cuando sus ojos fueron abiertos, y reconocieron quiénes eran ellos: en unos cuantos minutos, viajaron a través de los corredores del tiempo, de regreso a Jerusalén, ligeros de pies, ligeros de corazón, contándole a la gente. “Sabemos que nuestro Señor ha resucitado de entre los muertos, porque lo hemos visto y sabemos que Él es real”.
Lo que es, en los últimos días. Dios va a levantar hombres con mensajes, con poder, con liberación, con el poder del Evangelio, para probar que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. [Espacio en blanco en la cinta].

53 Sé que suena emocionante. Con razón: estamos viviendo tiempos emocionantes. Sí, lo son. Estamos viviendo en los últimos días. Cuando Dios, a través de cada santo profeta, por todo el Antiguo Testamento, por el Nuevo Testamento, ha profetizado, que en el tiempo del fin, las mismas cosas que se llevaron a cabo en el principio ocurrirían en el tiempo del fin, y a medida que huye la oscuridad, la luz del Evangelio brillará a través de los corredores de la tierra, una vez más, antes de la venida del Señor Jesús.
Él ha resucitado de los muertos. Él es el mismo de ayer, hoy, y lo será por los siglos. Jesucristo ha resucitado de los muertos y está viviendo entre nosotros. Estoy tan feliz por eso. Mi corazón se emociona más allá de las palabras. Cuando no tenemos que adivinar al respecto. Es la verdad.

54 Dios le bendiga, amigo. Si usted no sabe eso… No le preste atención a quien está trayendo el mensaje, pero préstele atención a lo significa el mensaje, ¿ve? Es para Uds. que están fuera de Cristo. Si Ud. no lo conoce a Él en el poder de Su resurrección, si usted solo… No tome una concepción mental al respecto. No hable de su teología o de su fe intelectual. Si algo no ha atestiguado en su corazón, y su corazón no ha sido vaciado y ha llegado a ser una tumba vacía (¡Aleluya!) a las cosas viejas y muertas del mundo, y Cristo resucitado de nuevo en su corazón…
Oh Dios, esta mañana, rueda la piedra de incredulidad. Quítala. Y que Él pueda resucitar hoy en su corazón, y lo haga una nueva criatura. Y yo creo que el vendrá a la escena en unos cuantos minutos, y hará las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra.
Oremos, mientras inclinamos nuestros rostros.

55 Nuestro Padre celestial, se está haciendo tarde. La hora está muy avanzada. Pero fue cuando la hora está avanzada que Tú apareciste. Te damos las gracias por Tus palabras Divinas. Te damos las gracias por este Evangelio el cual predicamos y creemos. Te damos las gracias por este Evangelio que Tú has vindicado como la verdad.
Y ahora, Señor Jesús, háblale a las almas perdidas. Muchas personas están aquí, Señor, que te aman, pero en realidad nunca te han aceptado. Tú caminas con ellos diariamente. Fuiste Tú que evitó que murieran esa vez en el accidente. Fuiste Tú quien impidió que la tormenta destruyera la casa ese día y esa noche. Fuiste Tú quien vino a ellos en el momento de problemas. Fuiste Tú quien les dio el trabajo cuando no tenían ninguno. Fuiste Tú quien consoló sus corazones cuando sus seres queridos fueron a la tumba. Has caminado con ellos, pero aun así, no te conocen. Dios, concede hoy que cada persona aquí que está fuera de Cristo, que haga como hicieron Cleofás y su amigo: “Ven y quédate con nosotros. El día de mi vida está muy avanzado. Entra ahora y hazlo a Tu manera”.

56 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, en cualquier parte, adentro o afuera, habrá alguna persona que pudiera decir, levantando su mano a Dios, no a mí que soy su hermano, sino a Dios: “Oh, algo ha sucedido en mi corazón, esta mañana. Yo sé que hay algo que está sucediendo en mi corazón. Nunca seré el mismo. Yo creo que algo sucedió desde que entré a este edificio esta mañana. Yo ahora acepto a Cristo en mi corazón, como mi Salvador. Quiero levantar mis manos a Dios, y decir: Dios, aquí estoy. Esto es todo lo que puedo hacer, levantar mi mano, para decirte que creo en Ti”. ¿Levantará su mano? Dios le bendiga, señor. ¿Alguien más, levantará su mano? Diga: “Yo ahora lo acepto a Él”. Dios le bendiga, dama. Eso está bien. ¿Alguien más?
Mientras levanta su mano, Dios prometió darle Vida Eterna. “El que oye Mis palabras, y cree en el que Me ha enviado, tiene Vida Terna, no vendrá a juicio; mas ha pasado de muerte a vida”.
¿Levantará ahora su mano, diciendo: “Señor, yo creo”? Nadie esté mirando; solo el Señor Jesús y yo, por favor. Solo levante su mano, diga: “Yo ahora lo acepto a Él como mi Salvador”. ¿Levantará…? Dios le bendiga, a usted, a usted, a usted, a usted. Oh, eso está bien, decenas de manos. Dios les bendiga. Eso es excelente.
¿Qué le hace eso a usted? Le da vida. Usted levantó su mano para el Maestro, dijo: “Lo creo”. Jesús dijo: “El que cree nunca será condenado; ha pasado de muerte a vida”. Ahora mismo Ud. tiene Vida Eterna. ¿No está feliz por eso?

57 Hay alguien más antes de orar, uno más que pudiera decir: “Hermano Branham, en esta mañana de Pascua, yo ahora, aún antes de ver las señales visibles de la aparición de Cristo, si Él así lo hace, yo ahora lo aceptó a Él antes de ver cualquier cosa. No voy a ser como Tomás, esperar hasta verlo y sentirlo, y por el estilo, y luego decir. Yo lo voy a aceptar a Él en este momento”. Él dijo: “Cuánto más será su recompensa, para aquel que sin haber visto, o sentido, o nada, pero ha creído”.
¿Hay alguien más que levantará su mano, adentro o afuera? Dios le bendiga, y a usted, a usted. A usted, hermana, Dios le bendiga. A usted, hermana, Dios le bendiga. Muy bien, con sus rostros inclinados.

58 Nuestro Padre Celestial, Tú has dicho: “Predica la Palabra. Instes a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia y doctrina”. Predicando ningún otro Evangelio sino aquel que se nos ha sido encomendado. Cristo murió, resucitó al tercer día, de acuerdo a las Escrituras; está ahora sentado en lugares celestiales, en la presencia de la Majestad de Dios, haciendo intercesiones sobre nuestra confesión. Y esta es Su Palabra: “El que oye Mis Palabras, y cree al que Me ha enviado, tiene Vida Eterna”.
Y hoy, en este mensaje apresurado y disperso, muchos han levantado sus manos. Tú las has visto. Como pudieras Tú aún fallar en verlas, cuando conoces cada gorrión que cae en la calle, Tú lo sabes. El gran Dios Omnipotente, Tú ves todo, Tú conoces todo, y puedes hacer todo. Ahora, de acuerdo a Tu Palabra, Tú has salvado a estos del pecado, y te damos las gracias por ello, Padre. Que sus vidas sean largas, felices. Que te puedan servir todos los días de su vida. Que vengan esta noche, si nunca han sido sumergidos, que puedan venir y sean bautizados, invocando el Nombre del Señor, y sean llenos con el Espíritu Santo esta misma noche. Concédelo, querido Dios. Lo pedimos en el Nombre de Cristo.

59 Ahora Padre, estamos entrando al servicio. Y yo sé que Tus palabras no pueden fallar. Se dijo que en nuestra propia ciudad: “El siervo, en su ciudad entre la gente”. Pero dos veces, Señor, lo has permitido, en esto diez años. ¿No lo concederás otra vez el día de hoy? Es Pascua, y en nuestras mentes están los pensamientos frescos de Pascua, sobre la resurrección. Está fresco, sobre el Evangelio, esta mañana, de haberlo escuchado predicado aquí dos veces. Y queremos verte, Señor.
Y yo le he dicho a la gente que Tú estás aquí. Tú dijiste que estabas. Tú eres Omnipresente, siempre. ¿No vendrás ahora y tomarás los instrumentos, tan pobres como lo son, Señor, de Tu pobre siervo? Obra a través de nosotros hoy, que los hombres y las mujeres que están sentados aquí, y aquellos quienes te han aceptado, vean lo que han hecho, que no es algo falso; es el Señor Jesús. Oh, Dios, concédelo. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

60 ¡Oh, vaya! ¿Se sienten bien? Yo simplemente me siento como, aunque cansado, restregado. Qué gloriosa es la Palabra.
Ahora, amigos, toda la predicación que yo pudiera hacer… Como que yo… Hoy, habiendo predicado dos veces. Me tengo que dar prisa mañana, para conducir. Tengo que salir temprano en la mañana para Tacoma, Washington, seguir adelante hasta Canadá. Y querían que tomara un vuelo, para estar mañana en los servicios, pero puede que conduzca.
Así que ahora noten, ahora, toda la predicación que yo pudiera hacer… Una cosa que Cristo hiciera, y valdría todas las cosas que yo les pudiera decir en mil años, si vivieran para verlo.

61 Ahora, quiero preguntarles algo, y quiero que sean lo más reverente. Ahora, muchos de ustedes están parados. Sé que están cansados, pero solo denme unos cuantos minutos. Ahora, estoy tomando esto… Entiendan, no digo que sucederá. Por fe, le he pedido a Dios que haga tal. Y le estoy pidiendo ahora que Él produzca una reunión aquí, igual como Él lo hace en el campo, que la gente aquí en Jeffersonville sepa que Jesús ha resucitado de los muertos. Ahora, lo hemos tenido dos veces.

62 No sé cuándo podré regresar después de hoy, al tabernáculo, nuevamente. Amo esta vieja iglesita. No es mucho, para los desconocidos en ella. Aún están aquí mis huellas dactilares, en este púlpito, por predicar aquí durante doce años.
Tengo veintitrés años en el Evangelio ahora. Oh, he llegado demasiado lejos para mirar hacia atrás. Oh, he visto demasiado. No me importa lo que diga la gente. Lo sé. Lo sé. Sí señor. No importa, si todo el mundo dice diferente. “Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”.
Muchos de los amigos sentados aquí, y demás, algunos de ellos por fuera. Tengo un par de amigos doctores míos que también estarán presentes hoy.

63 No soy un fanático. Yo solo… si se requiere… Si Ud. lo llama fanatismo, el creer la resurrección de Jesús, entonces yo soy un fanático. Eso es correcto. Yo lo creo con todo mi corazón.
Ahora, esto es por lo que contiendo: que Jesús resucitó de los muertos. Yo creo, que si Él ha resucitado de los muertos… Él dijo: “Las mismas cosas que Yo hago vosotros también las haréis. Aún más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Y yo creo, aquí en esta mañana de resurrección, si Dios simplemente aparece aquí otra vez en la escena, de una forma que Uds. puedan saber que es Él… ¿Les gustaría verlo a Él? ¿Les gustaría ser como Cleofás y demás, viniendo? Entonces si Dios hace eso, entonces les he dicho la verdad del Evangelio.

64 Ahora, ¿qué haría Él si apareciera aquí esta mañana? ¿Podría Él decir…? Vendría Ud. y diría: “¿Me salvas, Señor?”. ¿Qué diría Él?
“Yo hice eso cuando morí por ti en el Calvario”. Porque, ese es Su Evangelio.
Diría: ¿Me sanas, Señor?“.
Él diría: “Yo hice eso cuando morí por ti en el Calvario”.
Ahora, la única cosa que Él pudiera hacer, sería mostrar señales y maravillas entre ustedes, que los haría creer y aceptarlo. ¿Es eso correcto?

65 Ahora, creo que los muchachos repartieron unas tarjetas de oración esta mañana. Billy me dijo hace unos minutos, dijo: “Se acabaron, en solo un rato”. Pero no tenían suficientes para continuar. Él vino a buscar más, pero perdió tiempo al venir. Cuando iba saliendo, por más tarjetas, entonces el Hermano Neville comenzó a cantar: “Solo Creed”. Y aquí venían, corriendo hasta allá. Y el Hermano Woods y demás dijeron: “Pues, los cantos ya fueron entonados, y así sucesivamente”, así que tengo ir rápidamente. Ellos no alcanzaron a repartir muchas tarjetas, tal vez cincuenta o unas cien, algo como eso, que repartieron, probablemente. Podemos llegar a tantas como nos sea posible.
Ahora, quiero que saquen sus pequeñas tarjetas de oración. Es una tarjetita cuadrada. Tiene en ella mi fotografía, y en la parte de atrás está un número. Y queremos formar en una línea a las personas, por aquí, y orar por ellas, solo en grupos a medida que vienen, y orar por ellas lo más que podamos.

66 Ahora, mientras están sacando sus tarjetas, preparándose, ahora quiero que se fijen. Hay muchos aquí que no tienen tarjetas de oración. Hay tal vez unas cien personas aquí que no tienen tarjetas de oración. La tarjeta de oración no significa nada, en lo absoluto. La única cosa que significa es para que Ud. tenga fe en Dios.
Jesús oró por la gente (eso es correcto), y muchas veces Él les decía lo que estaba mal. Pero Él nunca decía: “Yo te he sanado”. Él dijo: “Tu fe te ha sanado”. La gente que pasaba… Allí estaba Bartimeo el ciego, en el camino, sentado allí, mendigando. Jesús caminando, quizá hacia la puerta…. Por ese camino donde Bartimeo estaba sentado, estaba desde aquí casi hasta la siguiente esquina. Y aquí venía Jesús acercándose. Y allí ese mendigo ciego recargado contra la pared allá, gritando. La gente gritaba: “¡Fuera con ese fanático! Anda Tú, hablador, ¿por qué no haces un milagro y nos lo muestras?”.
Otros decían: “¡Hosanna! ¡Hosanna! Él es el Rey…. de David… el Hijo de David”. Y todos ellos, diferentes, mezclados.
Y Jesús, yendo hacia el Calvario, con Su rostro… Él se está aproximando hacia eso. Lo veo a Él caminando. Y Su vida joven, con solo treinta y tantos años de edad; Él se miraba viejo. Ellos dijeron que tenía como unos cincuenta, pero Él solo tenía treinta y tres años. Y allí Él tenía Su rostro fijo, con los pecados del mundo sobre Él, y cada enfermedad que ha existido, colgando de Él. Y Él iba hacia el Calvario, para ser crucificado.
Y ese viejo mendigo ciego allá, con mangas rasgadas y demás, diciendo: “Tú, Hijo de David, ten misericordia de mí. Ten misericordia de mí”.
La gente dijo: “Siéntate”.
Pero Jesús se detuvo, miró alrededor, miró allá lejos, y dijo: “Tu fe te ha sanado”. Tu fe.

67 Pobrecita mujer, no era mucho de mirar… Ella se escabulló entre la multitud y bajo sus pies, y llegó hasta allá y tocó Su vestidura, salió a prisa de allí de vuelta a la multitud y se sentó en alguna parte. Jesús se detuvo, dijo: “¿Quién Me tocó?”. Él miró alrededor. Él dijo: “Tu fe te ha salvado”.
“¿Por qué lo razonan en el corazón?”. Le dijo a la mujer junto al pozo… Él pensó que era como… Ellos entonces dijeron…

68 Cuando Felipe vino a Él, cuando Él… al principio de Su ministerio. Jesús estaba parado en una línea de oración, orando por los enfermos.
Aquí está Jesús, ayer. Este será Jesús, hoy, porque Él es el mismo. Cuando esa Luz estaba allá en la mañana, está aquí en la tarde —el mismo Jesús; ayer y hoy (¿ven?), simplemente el mismo.
Y cuando Jesús estaba parado allí, un hombre fue salvo. Él salió corriendo y encontró a su amigo, llamado Natanael. Y entonces él fue y encontró a Natanael. Y Felipe fue y trajo a Natanael. Y encontró a Natanael sentado debajo un árbol, orando. Y cuando él lo trajo de regreso… Jesús había llegado. Se paró en la audiencia, donde sea que haya estado. Jesús estaba allí, orando por la gente. Él miró, dijo: “He aquí, un israelita en quien no hay engaño”.
“Pues”, él dijo: “¿De dónde me conoces, Rabí?”. O “Maestro”, “Reverendo”: un título.
Él dijo: “Pues, antes que Felipe te llamara, Te vi cuando estabas debajo del árbol”.
“Pues”, el fariseo dijo: “Lo ves, Él es un adivino. Él es un diablo. Él es Belcebú”.
¿Pero qué fue lo que Felipe dijo? ¿Qué dijo Natanael? Él corrió y cayó de rodillas, y dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
Él dijo: “¿Porque te dije esto, crees? Cosas mayores que estas verás. Porque tú eres un creyente”, ¿ven? “Mayores que estas verás”. ¿Ven?

69 Ahora, ese es el mismo Jesús hoy.
Ahora, vamos a formar a las personas y empezar a orar por ellas.
Ahora, ustedes que están allá en la audiencia, sin tarjetas de oración, quiero que solo crean con todo su corazón. Dios los sanará, sentados allí en sus asientos. Él puede hacer que Sus siervos se den la vuelta y que digan la misma cosa que Él dijo entonces. ¿No creen eso? Muy bien.

70 Ahora, les voy a decir lo que quiero que hagan. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? Veamos. Levante su mano. Tarjeta de oración número 1. ¿Número 1? ¿Número 2? Fórmense por aquí. Ahora, solo tengo que traerlos uno por uno, porque si no lo hago… No tenemos espacio para que estén aquí de pie.
¿Número 2? ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 2, levantaría su mano? Tarjeta de oración… Esta dama aquí. Número 3… Venga para acá, por este lado, dama. ¿Número 4? ¿Quién tiene la tarjeta de oración…? ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 3? Creo que no tengo esa. ¿Tarjeta de oración 3? ¿Tarjeta de oración 4? ¿Tarjeta de oración 5? ¿Quién tiene la tarjeta de oración 5? Una dama allá atrás. Muy bien. ¿Tarjeta de oración número 6? ¿Número 7?
¿Podría pasar para este lado, aquí mismo? Ahora, vamos… 4, 5, 6, 7. No sé cómo… Crúcenlos para este lado, alrededor de… por la plataforma, tal vez, quizá. Muy bien. Tan rápido como puedan. El pianista tocará “Solo Creed”, por favor. No tengo forma de saber quién, dónde, cómo, cuándo, quién.

71 Ahora, vamos a ver a cuántos podemos poner de pie. ¿Podrían pasar inmediatamente ahora? Son las tarjetas de oración número 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7. ¿Quién tiene la 8, tarjeta de oración 8? Por allá, hijo. Tarjeta de oración 9. Levante su mano, quien sea que tenga la tarjeta de oración 9. Tal vez es alguien sordo, y no puede oír. Miren la tarjeta de alguien que esté sentado a su lado. Tarjeta de oración 9, ¿levantaría su mano? ¿9? ¿Hay alguien que no se pueda parar? Si Ud. está lisiado, y no se puede parar, ellos lo subirán. ¿Tarjeta de oración 9? Tal vez salieron. ¿Tarjeta de oración 10? Muy bien, dama, por aquí. ¿Tarjeta de oración 11? Por este lado, señor. ¿Tarjeta de oración 12? Por aquí, señor. ¿Tarjeta de oración 13? Muy bien, dama, por aquí. ¿Tarjeta de oración 14? Allí, ¿tiene la 14? ¿15? Por aquí, dama, por favor.
Está bien, solo venga. Me imagino que puede pasar por… sería darle la vuelta, si puede, por aquí, ese pasillo, por favor. Pase por allí, niña. Si estos se pueden parar aquí en el centro de ese pasillo. Eso es correcto. Eso es correcto. Fórmenlos por allí. Por aquí, dama. Dama, por allí, querida hermana. Y pase por esa línea. Vamos a ver cuántos se están alineando. Vamos a esperar un minuto, por estos ahora, solo un minuto.

72 Ahora, solo sean muy reverentes. Manténganse sentados, con calma, en silencio. Es en la casa de Dios. Muy bien. Podría tocar un…
[Alguien habla con el Hermano Branham] ¿Qué dijo? [Él habla de nuevo] ¿Qué dice? Muy bien, ¿podemos poner a unos cuantos más? Muy bien. Tarjeta de oración… ¿En dónde me quedé? ¿Cuál es su tarjeta de oración, señor? ¿14? Muy bien. Tarjeta de oración 15, 16, 17, 18, 19, 20. Por este lado, dama. Por ese lado, ese lado, pase por ese lado. Muy bien. Son todos los que podemos poner de pie. Vaya por ese lado, dama. Ellos se encargarán de usted, por favor. Muy bien. [Alguien habla con el Hermano Branham] ¿Qué dice? Bueno, eso está bien. Serán suficientes ya que podemos ponerlos de pie por ahora, de esa manera.

73 ¿Qué? ¿Está sangrando la nariz de la niñita, hermana? Vamos a detenernos, solo un minuto. ¿Pueden inclinar sus rostros solo un momento?
Padre, en el Nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús, oramos que Tú toques a esta niña, Dios. Detén la sangre. Que pare en este momento. Que Tu Nombre reciba la gloria. Porque reprendemos este sangrado. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. [Palabras no claras].
Muy bien, mantengamos nuestros rostros inclinados ahora, un minuto.
Señor Jesús, parados en la audiencia hoy, hay muchos que están esperando. Te damos las gracias por Tu poder sanador. Ahora, pedimos, con todo nuestro corazón, Señor, que Tú concedas las cosas que te hemos pedido. Hazlo para la gloria de Dios. Oramos por medio del Nombre de Jesús. Amén.
[Ruptura de cinta].

74 De acuerdo, ahora, seamos tan reverentes como podamos. Recuerden, yo no sé. Todo esto es solo avanzando en Dios.
Ahora, hay gente en la línea de oración que yo conozco. El Hermano Woods parado allí, lo conozco. Conozco a la segunda, tercera persona detrás de aquel. Los conozco. Conozco a esta dama sentada aquí, la primera dama. No sé lo que está mal con ella, pero sé que está allí. Y me imagino que es el límite que conozco de los que están en la línea de oración. Hay muchos aquí que no conozco. Y ustedes mismos son testigos de estas cosas, que yo no los conozco. Pero Jesucristo los conoce, ¿no es así?

75 Ahora, ¿cuántos de los que están allá no tienen tarjetas de oración, y quieren ser sanados, de todas maneras? Levanten sus manos, muy arriba, muy arriba. Está bien. Dios les bendiga. Muy bien, que no tienen tarjetas de oración. Ahora, les pido que hagan esto: Si el Espíritu Santo viene y unge, Uds. volteen hacia acá y crean con todo su corazón. Solo miren, y digan: “Señor, yo verdaderamente creo con todo mi corazón. Si Ud. hace eso, Dios le concederá su sanidad. ”Yo lo creo con todo mi corazón“. Ahora, no se estén moviendo. Sean muy reverentes. Sean tan reverentes como puedan serlo. Ahora, oremos nuevamente.

76 Ahora, les quiero preguntar, con sus rostros inclinados: Si Jesús ha resucitado de los muertos… Ahora, esto no es para sanarlos. Esto es solo una vindicación que Él ha resucitado de los muertos. Si Jesucristo ha resucitado de los muertos, en lo que concierne a su salvación y sanidad, Él ya compró eso en el Calvario. ¿Es correcto? Digan: “Amén”. No hay nada que Él pudiera hacer, solo hacer algo, a manera de señal o maravilla, que les haga saber que Él ha resucitado de los muertos. Si Él hace eso una sola vez, las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, Uds. debieran aceptarlo a Él. ¿Es eso correcto? ¿Lo harán? Si lo harán, levanten su mano. Si Él lleva a cabo una cosa igual como lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿lo aceptarán? Dios les bendiga. Un cien por ciento.

77 Ahora, Padre, oro que tengas misericordia. Y ahora, para Tu gloria, Señor, oro que Tú lo concedas aquí mismo, hoy, en el tabernáculo, para dejar resuelto esto para siempre que Tú has resucitado de los muertos. Ahora, en el Nombre de Jesucristo, pido esta bendición para la gloria de Dios. Amén.
Ahora, para la gloria de Dios, y por el poder de Su resurrección, por la omnipotencia de Dios, yo ahora tomo cada espíritu aquí bajo mi control, en el Nombre de Jesucristo. Por tanto hagan como se les diga.

78 Y ahora quiero que esa dama, aquí, que se pare aquí al lado del micrófono. Conozco a la dama. Creo que su nombre es Sutton, si no me equivoco. [La hermana dice: “No, Cobb, ahora]. Oh, Cobb, lo siento. He visto antes a la mujer, así que ella viene aquí al tabernáculo de vez en cuando. Y ahora…
Pero no sé nada de lo que está mal con ella. Pero ahora de la única manera que tendría de saber eso, sería de alguna manera que Dios tuviera para decírmelo. ¿Es eso correcto, señorita… [“Sí, lo es”] C… Cobb? [“Es correcto”]. Muy bien. Cobb, ¿es ese su nombre ahora? [“Sí”]. Muy bien. Muy bien. Srita. Cobb, la única manera que sabría lo que está mal con usted, tendría que ser Dios revelándomelo. [“Sí”] Y entonces, si Él hace eso, eso tendría que venir por algún poder sobrenatural que no le pertenece al ser humano. Tendría que venir de un poder Divino. ¿Es eso correcto? [“Eso es correcto”]. Y entonces, al hacerlo, ¿la haría eso creer que yo le he dicho la verdad sobre Su resurrección? [“Sí”]. ¿Los haría creerlo, amigos?

79 Ahora, ¿qué si Jesús estuviera parado aquí con este traje que Él me dio? ¿Ven? Y Él estuviera parado aquí, si es…
Ahora, la mujer puede tener problemas financieros. Ella puede tener problemas domésticos. Ella puede tener problemas de enfermedad. Yo no lo sé. Dios sabe eso. Yo no sé. No sé decirlo. Puede ser que ella ha hecho algo en su vida, algo que ha provocado lo que pudiera ser que ha venido sobre ella. Yo no sé. Dios sí lo sabe. Yo no. Pero Él me lo puede decir. Bueno, eso es. Jesús dijo: “Yo no hago nada excepto que el Padre me lo muestre”. Tiene que venir por medio de eso.

80 Ahora, lo que estoy haciendo con esta mujer que está aquí, no será leyéndole la mente. No, señor. Dios no lo quiera. Dios sabe que eso está mal. No sería eso. Dios en los cielos, mi Juez, sabe eso. Eso está mal, ¿ven? No leyéndole su mente. Pero será a través del poder de la resurrección, Jesucristo en Su iglesia. Miren a Pedro y los demás, cuando se pararon allá y miraron a la gente. Cómo Pablo y los otros miraban a las personas, y percibían que había ciertas cosas que estaban mal.

81 Jesús, hablando con la mujer junto al pozo, Él siguió una conversación con ella. Ahora, todos sabemos eso: San Juan el capítulo 4. Él habló con la mujer junto al pozo. Y mientras hablaba con la mujer junto al pozo, Él simplemente estaba captando su espíritu. El Padre le había dicho que subiera por el camino a Samaria. A Jericó es hacia donde Él se dirigía. Quedaba directamente debajo de esta manera, de Jerusalén. Pero Él rodeó el camino, a Samaria, porque el Señor le dijo que subiera allá. Y Él se sentó allá junto al pozo; despachó a Sus discípulos. Él sabía que la mujer vendría. Cuando ella llegó con su cántaro de agua, Él dijo: “Dame de beber”.
Ella dijo: “No es costumbre que me pidas tal cosa”.
Él dijo: “Pero si supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Yo te daría aguas que no vienes aquí a sacar”. ¿Es eso cierto? [“Sí”]. Entonces después la conversación continuó un poquito más, finalmente encontró exactamente en dónde estaba su problema. [“Sí”] Dijo: “Ve, trae a tu marido”. [“Sí”]
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Eso es correcto. Eso es correcto”. Dijo: “Tienes cinco y el que ahora tienes no es tu marido”.
Ella dijo: “Percibo que Tú eres un profeta. Yo sé que cuando el Mesías venga hará esto, porque Él nos dirá cosas. Pero, ¿quién eres Tú?”.
Dijo: “Yo soy el que habla contigo”. Ahora, ese fue Jesús ayer. Ese es Jesús hoy. Ahora, para poder…

82 A usted, dama, la única amanera que tengo de saber, tendrá que ser algún tipo de contacto entre usted y yo, con Dios, que lo dará a conocer.
¿Alguna vez ha visto esa fotografía que tomaron del Ángel del Señor parado a mi lado, esa Luz, lo sabe? [La hermana dice: “Sí, la he visto”]. Usted ha visto una de ellas. Y la iglesia alguna vez… Oh, ustedes la han visto aquí en la iglesia, por supuesto. Ahora. Eso es lo que estoy tratando de lograr que se acerque ahora a nosotros. Ahora, esa Luz es la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, lo cual era Jesucristo, (eso es correcto), el Ángel del Pacto. Él estaba en una forma sobrenatural entonces, de Luz. Él descendió, fue carne. Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios. Un poquito y el mundo no me verá más, empero vosotros me veréis”. El mundo es el incrédulo. “Vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, hasta el fin del mundo”.

83 Ahora, el Señor sea bendito. Y Ud. sabe que yo estoy… que algo está sucediendo.
Ahora, a la audiencia, quiero que sean reverentes. Pero ahora, esa misma Luz, gracias a Dios, está llegando aquí a mi lado derecho. Se está moviendo entre la mujer y yo. Ahora, la vida de ella no puede ocultarse.
Ahora, mi hermana, eso que está sobre usted ahora no la lastimará. Es para ayudarla. Es la única manera de salvación. Ud. está aquí… No, Ud. no vive aquí en el pueblo. Ud. vive en New Albany. [“Sí”]. Ud. vive en New Albany. Y está bajo el cuidado del doctor. Y el doctor le ha dicho que tiene una especie de cosa, algo en su garganta. Es una condición bronquial en su garganta. Y él le dijo, le aconsejó, que se fuera de esta región, es de la única manera que Ud. puede mejorar. [“Sí, así es”]. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús puede sanarla? [La hermana dice: “¡Sí! ¡Gloria a Dios!”]. Inclinemos nuestros rostros.
Nuestro Padre celestial, imponiendo manos sobre la mujer, al estar en la unción del Espíritu Santo, yo condeno este problema, siendo que Tú la sanaste en el Calvario, y pedimos que ella se vaya libre. En el Nombre de Jesucristo lo ruego. Amén.
Vaya en paz, mi hermana, y Dios le bendiga y sea con usted, es mi oración.
Ahora, que el Señor sea bendito. Sean reverentes ahora. Observen. Tengan fe en Dios. No duden.

84 Quiero que mire para acá, dama. Ahora, Aquel Quien es… estamos en Su Presencia, conoce todas las cosas, y la conoce a usted desde el mero principio. Él la ha alimentado con cada pedacito de comida que usted haya comido. Él conoce todo al respecto. Puede que yo no la conozca, pero Dios la conoce. Él sabe quién es usted, de dónde es, todo de usted, lo que ha hecho en su vida. Y Él es el Único que puede sanarla, o hacer por usted lo que está deseando. Usted sabe que yo no lo sé. Solamente Dios tendría que revelármelo. ¿Es esa la verdad? Levante su mano si es la verdad. [“Eso es verdad”] Muy bien, usted mire hacia acá solo un momento.

85 Solo un momento. Ahora, todos con reverencia. Aquí está el Ángel del Señor parado aquí mismo, solo… Está sobre una pequeña… Está sobre esta niñita sentada aquí mismo. La niñita está allí con sus seres amados. La niña sufre con una clase de condición en la garganta. Es una condición de garganta, condición de amígdalas. Eso es correcto, ¿no es así, señor? Ponga su mano sobre ella.
Señor Dios, en el Nombre de Jesucristo, Satanás está expuesto. Y yo reprendo ese demonio que está reteniendo a la niña. Sal de ella, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Hermano, usted ha venido de muy lejos, para traer a la niña. Pero no se preocupe, se la está llevando ahora a casa para estar bien. Su fe lo ha sanado. Tenga fe en Dios.

86 Usted tampoco es de aquí de Jeffersonville. Usted es de un lugar lejos de Jeffersonville. Ha venido del Este, viniendo por el Oeste, al venir aquí. [La hermana dice: “Vengo de Edinburg”]. Y ha venido por una carretera, una carretera de concreto. Y Ud. es de un pueblo que está como asentado a la derecha de la carretera. Es como una especie de asunto gubernamental alrededor de allí. Es Edinburg, Indiana. Usted es de Edinburg, Indiana. Y su nombre, veo demasiado… es Denton. Y su nombre es Denton. Y Ud. está sufriendo con un problema cardíaco. Regrese a casa sanada. Su fe la ha sanado y restablecido, en el Nombre del Señor Jesucristo. Puede irse a casa y ser sana. Amén. Dios le bendiga. Tenga fe en Dios. Crea con todo su corazón.
Ahora, a la gente, tenga fe. No dude. Solo crea ahora. ¿Creen Uds. en Él? ¡Oh, vaya! Esto, no soy yo; es Él. Él es el Jesús resucitado. Él es Aquel que está aquí, que está haciendo… Esta es la misma cosa que Él hizo, (eso es correcto), la mismísimas cosas que Él hizo.

87 Ahora, dama, usted y yo nos estamos conociendo aquí esta mañana. Dios nos conoce a ambos. Yo no sé nada de usted. Usted se da cuenta de eso. Pero Dios la conoce. Él me conoce. Y Su Espíritu está aquí entre nosotros. Le quiero preguntar algo para que este tabernáculo lo sepa. Toda su vida, usted nunca se ha sentido de la manera que se está sintiendo ahora mismo, (eso es correcto) porque Ud. está en Presencia de Su Ser Omnipotente.
¿Alguna vez vio la fotografía de la Luz? Eso es exactamente lo que la está haciendo sentir de esa manera. Estoy viviendo en otro mundo en el momento. La puedo ver a usted; solo puedo diferenciar que alguien está parado delante de mí. Y usted sabe que es una sensación amorosa, dulce y humilde. Ese es el Señor Jesús que ha resucitado de los muertos. Él regresó a Espíritu de vida: Dios. Y ahora aquí está Él con nosotros. Hasta el fin del mundo, Él estará con nosotros.
Usted es una Cristiana. Ud. es una creyente. Y no está parada aquí por usted misma. Está parada aquí por un hombre, y ese hombre es su marido. Y ese hombre tiene una hernia. Y otra cosa, lo veo… él está tomando en un bar. Él es un alcohólico. Él bebe. Y Ud. ha venido por la liberación de ese hombre. ¿Es eso correcto? Ahora, usted sabe, dama, esas cosas están más allá de cualquier mente humana. ¿Es eso correcto? [“Eso es correcto”]. Eso tiene que ser revelado por Dios. ¿Lo cree ahora para eso? [“Sí, lo creo”].
Dios Todopoderoso, Quien resucitó a Jesús de entre los muertos, y estamos aquí hoy disfrutando de la bendición de la resurrección. La bendigo, a Tu sierva, y que ella reciba aquello que ha pedido. Oro en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, mi hermana. Vaya a recibir aquello que ha pedido. Dios se lo conceda.
¿Creen ustedes?

88 Muy bien, señor, míreme. Quiero decir, no mirar… Quiero decir, como Pedro y Juan, pasaron por la puerta llamada La Hermosa, ellos dijeron: “Míranos”. Me imagino que somos desconocidos el uno para el otro. No nos conocemos el uno al otro; tal vez es la primera vez que nos vemos. ¿Es esta la primera visita que nos vemos? Muy bien. Entonces somos completamente desconocidos. Yo nunca lo he visto a usted, usted nunca me ha visto a mí. Y aquí estamos, dos hombres que se encontraron aquí en la vida. Dios nos conoce a ambos, ¿no es así, señor? [“Él nos conoce”]. Ciertamente, Él nos conoce. Y ahora si hay algo concerniente a usted…

89 Algo sucedió allí. Ahora, sean reverentes, cada uno. Es la dama sentada aquí, orando, aquí atrás. Ella está afectada con estreñimiento. Póngase de pie solo un minuto, dama. Esa es la verdad, ¿no es así? [La Hermana dice: “Sí”]. Y tiene una agitación alrededor de su corazón. No es nada más que estreñimiento, porque Ud. está nerviosa y preocupada. Pero Ud. se va a ir a casa para ponerse bien ahora. Veo que se está tornando luminoso alrededor de usted, donde había oscuridad. No tema. Solo… Mire, Ud. no necesita una tarjeta de oración. La única cosa que necesita es fe. Solo tenga fe en Dios. Dios le bendiga, dama. Crea con todo su corazón.

90 Ahora, cuando el espíritu maligno comenzó a moverse por esta sección aquí, hubo alguien llamando. La oración ha sido hecha. Veo una raya negra moviéndose de una mujer a un hombre. Es una cosa maligna, y está justo debajo de la costilla. Y veo una evaluación. Oh, es el hombrecito sentado aquí, orando, limpiando sus ojos. Dios le bendiga, hermano. Tenga fe. ¿Cree que soy el profeta de Dios? ¿Lo acepta de la misma manera?
Ahora, la misma cosa que está mal con usted está mal con esa mujer sentada allá lejos mirándome fijamente, al final de la hilera, justo por allí, con el sombrerito redondo puesto. Hay una raya negra. La dama mirando por sobre la cabeza de la dama, mirándome directamente… sí, con su mano levantada. Eso es, dama. Eso es correcto. Aquí está, viniendo del uno al otro. Son poderes malignos, jalando; una raya negra. Ud. tiene un problema; esta justo debajo de su costado aquí. Es una condición de la vesícula. La mujer que está por aquí la tiene. Ambas están sanadas. Jesucristo las sana. Los poderes malignos se van, y Uds. van a ser libres. Amén.

91 ¡Tengan fe! Ahora, solo un momento. El Espíritu Santo está en la audiencia, trabajando allá con la gente. La dama con sus manos levantadas, hay una dama sentada al lado de ella, que veo su evaluación. Ella tiene algo mal en el tracto digestivo. Eso es correcto, dama. ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar? Ud. tiene problema intestinal. Eso es correcto. Levante su mano. ¿Acepta a Jesús ahora como su sanador? En el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios quien está aquí para dar a conocer, reciba su sanidad en el Nombre de Jesucristo.

92 Veo a una dama con algo alrededor de su cabeza. Aparentemente… Oh, es la dama que está sentada detrás de ella, la segunda dama sentada allí. Ella está teniendo una especie de dolores de cabeza, dolores de cabeza constantes. Mirándome directamente. ¿Cree Ud. dama, sentada allí, una mujercita canosa, que Dios la sanará? ¿Lo cree con todo su corazón? [“Sí”]. Eso es correcto. Dios le bendiga. Todo ha terminado. Puede irse a casa ahora. La dejó justo entonces. Si eso es correcto, levante su mano. Mueva su mano arriba, si eso es correcto. Se ha ido de usted. Usted está sanada.

93 ¡Oh, bendito sea el Nombre del Señor Jesús! ¡Vengan, creyendo! El Espíritu Santo se está moviendo en la línea. ¡Oh, qué maravilloso! ¿Le creen a Él? Miren lo que Él está haciendo. Ojalá pudiera explicarle a mi iglesia lo que es este sentir, cómo en otro mundo, uno se tiene que preguntar si en realidad está en el tabernáculo, o no. Sean reverentes. Sean reverentes.

94 Veo a alguien que viene de muy lejos. Está entrando a un lugar. Es un hombre. Él viene de una región donde hay muchos árboles. Es Virginia. Sufriendo, con artritis. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará y que se pondrá bien? ¿Lo acepta? ¿Lo hará? Ud. ha venido de Virginia; usted está sanado de artritis. ¿No es eso correcto? Desde… Sí, señor. Ud. ahora está sanado. Puede regresar. Y su problema cardíaco lo ha dejado. Salga de la línea y regrésese; usted está bien. Dios lo sana. ¡Tu fe te ha salvado!
Crean en el Señor Jesucristo. ¿Creen que Él ha resucitado de los muertos? Las pruebas infalibles de Su resurrección. Tengan fe.

95 Ahora, discúlpeme, señor. Siento retenerlo. No tengo control de esto. Eso me controla a mí, no yo a eso. Me controla a mí. Me doy cuenta que me estoy debilitando terriblemente. Pero sé que estoy cerca de alguien, un hombre canoso. Yo sé que Ud. está usando lentes. Lo cual, eso sería algo mal con usted; sería en sus ojos. Pero Dios conoce todo de Ud., señor. Eso es correcto. Ud. se encuentra aquí para ser sanado de un… Ud. está nervioso, muy preocupado. Es provocado por un problema de próstata. Usted tiene un problema de próstata. Si eso es correcto, levante su mano. Y Ud. también tiene problema cardíaco. Eso es correcto. Lo tiene. Y mire, veo que sus… Yo nunca lo he visto en mi vida. Pero sus iniciales son A. A. Miller. Muy bien, Ud. está en Mount Balor. Usted va camino a casa, para estar bien. Dios le bendiga. Vaya regocijándose, y sea…
Sr. Mills, es fácil para usted. Ahora, Debiera de irse, creyendo con todo su corazón. Soy un desconocido, no lo conozco, pero Dios lo conoce. ¿Es eso correcto? Ud. siente que todo se ha ido, ¿está bien ahora? Dios le bendiga. Vaya a casa y esté bien. ¡Cada uno de ustedes!

96 ¿Qué es para Dios la hidropesía cardíaca? Él la puede curar en cualquier momento. Él puede hacer que regrese a Campbellsburg, donde sea que esté eso, como una mujer sana. ¿Lo cree? Yo no la conozco. Nunca la he visto en mi vida. Soy un desconocido para usted. Pero Él la conoce, y quién es usted, y de dónde viene. ¿Es eso correcto? Él se lo ha revelado. ¿Es eso cierto? Bueno, ¿Cree Ud. que está unción que está en mí ahora, que la conoce y todo sobre usted, aunque yo nunca antes la había visto, si impongo manos sobre usted, que será sanada?“. [”Sí“].
En el Nombre de Jesucristo, reprendo al diablo. Satanás, estás expuesto. Has jalado a estas personas a través de las alcantarillas por mucho tiempo. Sal de la mujer, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Siga su camino, feliz.

97 El problema está en su espalda, pero Dios puede sanarlo. ¿Puede Él hacerlo? Puede sanarlo. ¿Cree Ud. que Él lo hizo? Si lo cree con todo su corazón, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, reprendo esta enfermedad. Puede irse y estar bien. Dios le bendiga. Vaya, creyendo con todo su corazón.

98 Venga, ¿lo hará? Con todo su corazón, ahora, ¿lo cree? [“Sí”]. Soy un desconocido para usted. Yo no lo conozco, no sé nada sobre usted. Nunca lo he visto en mi vida, hasta donde yo sé. Pero Dios Todopoderoso lo conoce, ¿no es así? Él conoce todo sobre usted. Él conoce quién es usted, lo sabe todo. Yo no, no tengo manera de saberlo, pero Él sí. ¿Pero cree Ud. que está parado en presencia, de no de su hermano, pero de Él que miró a la mujer y le dijo en dónde estaba su problema? [“Sí”]. Veo, entre usted y yo viene una mesa, y usted se está apartando de ella. Ud. tiene un problema estomacal. Es por causa de una úlcera péptica en su estómago. Ahora, vaya a comer su cena. Jesucristo la sana. Vaya, creyendo con todo su corazón.

99 Venga, joven. ¿Cree que soy Su profeta? [“Sí”.] Con toda su alma, ¿lo acepta? Soy un desconocido para usted, pero Dios lo conoce. ¿No es eso correcto? [“Eso es correcto”]. ¿Quiere superar ese problema cardíaco y ser sano? [“Sí”.] Muy bien, siga su camino, regocijándose. Su fe lo ha sanado, lo sana y lo pone bien.
¿Puede venir, dama? Ud. también tiene un problema estomacal. Y cuando esa dama fue sanada hace unos minutos, de su problema estomacal, una sensación muy rara vino sobre usted, ¿no es así? Usted fue sanada, al mismo tiempo. Siga su camino, y coma su cena, y sea sana.

100 Quiero decir algo, mi hermano. Dios lo conoce a usted. Entre usted y yo está una sombra oscura. Es una enfermedad que mata más personas que cualquier otra cosa. Es un problema cardíaco. Usted tiene una fuga en su corazón, y ellos le dicen que no lo superará. Pero Dios sabe que usted puede. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará en este momento? [“Sí”]. En el Nombre de Jesucristo, reciba su sanidad, y baje de esta plataforma un hombre sano. Vaya, dándole a Dios la gloria y la alabanza.
La misma cosa estaba mal con usted. Porque es un corazón nervioso, sin embargo, su condición. Eso es correcto. Ahora, ¿cree usted que está sanado? Entonces regrese a casa, regocijándose, y sea sanado para la gloria de Dios.

101 Mire, dama. ¿Cree usted? Solo un minuto. Somos desconocidos el uno para el otro. No nos conocemos el uno al otro. Pero hubo un impacto horrible que vino de la plataforma… o, del público, cuando la dama subió aquí. Oh, está por toda la audiencia.
Mire hacia acá, solo un minuto. Usted sabe, dama, que nunca la he visto en mi vida, no sé nada sobre usted. Solo Dios la conoce. Pero veo; usted está preocupada. Es nerviosismo. Usted tiene una crisis mental. Todo el tiempo se le caen las cosas, veo que se le caen los trastes y cosas. Y Ud. estaba orando, justo antes de venir aquí, en una silla, sentada cerca de un piso. Y le pidió a Dios, que si en algún momento venía para acá y yo ponía manos sobre usted, que usted sanaría. Esa es la verdad. ¿Es eso correcto? Levante sus manos. Eso es correcto.
Es un espíritu. La cosa está sobre la audiencia. La damita sentada justo allí, una maestra de la Biblia, sentada allí sufriendo con la misma cosa. El diablo le está mintiendo, dama. Usted está lista para ser liberada. Mire allí, por todo el edificio aquí, por todas partes. Aquí está sentado otro por aquí. Está otro por allá. Aquí está uno. ¡Oh! Cada uno de ustedes que tiene un problema nervioso, pónganse de pie solo un minuto. Por favor, pónganse de pie. Ahora, inclinen sus rostros, todos.
Oh, Satanás, tú, espíritu maligno, estás expuesto. Sal de esta gente. Te reprendo, en el Nombre de Jesucristo. Deja a estas personas. Sal fuera.
Mire ahora, dama. Solo un minuto. Ahora, usted está libre. Todo se ha ido de usted. Quiero preguntarles… Cada uno de ustedes está sanado. Todo el grupo completo está sanado. El maligno los ha dejado. Ahora, usted se siente muy tranquila. [“Sí”]. Usted está muy bien ahora. Ahora, siga su camino, feliz, regocijándose, dándole gracias a Dios por ello.
Muy bien, venga, señor. Usted y yo somos desconocidos el uno al otro. No nos conocemos el uno al otro. Nunca lo he visto, en mi vida. Dios lo conoce. Mire aquí, señor. Solo míreme por un momento. Ahora, a la audiencia: aquí está un desconocido. Nunca he visto al hombre. No lo conozco, nunca lo he visto. Dios sabe eso. Hasta donde sé, nunca lo he visto en mi vida. Pero yo declaro que Jesús resucitó de los muertos, que las mismas cosas que Jesús hizo cuando estuvo aquí en un cuerpo que se podía ver, está aquí hoy haciendo las mismas cosas. Él ha resucitado de los muertos, y está vivo para siempre. Bienaventurados sus ojos que ven estas cosas y creen en el Señor Jesús.

102 Este hombre, un desconocido: Yo nunca lo he visto, y tal vez él nunca me ha visto a mí. Si alguna vez lo he visto, Dios sabe que no me acuerdo. Él dijo que era un desconocido para mí. Pero Dios lo conoce. Si Dios le revela a ese hombre parado allí, totalmente un desconocido para mí, exactamente lo que está mal con él, todo al respecto, dice lo que está mal con él, lo que pudiera ser, y él sabe que yo no sé nada al respecto, ¿aceptaran a Cristo como su sanador, cada uno de ustedes?
El edificio comienza desvanecerse y regresa. Si tan solo se dieran cuenta, la razón por las que les estoy hablando, amigos. Uno entra a otro mundo. Uno está en un lugar diferente. Uno está lejos en alguna avenida del tiempo, en la vida de alguien, viéndolos, quiénes son y de dónde son. Ustedes no se dan cuenta. Yo me doy cuenta que no es… no está obrando perfectamente aquí, porque es en casa. Eso es correcto. Pero Uds. ven que Él ha resucitado de los muertos. Uds. ven que les he dicho la verdad.
Ahora, míreme, señor, solo un minuto, para poder que usted y yo entremos en contacto con el Señor Jesús. Si acaso yo soy Su siervo, Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Un poquito y el mundo no me verá más”, ese es el incrédulo. Ellos andan en juegos de pelotas, y nadando, y así sucesivamente. Ellos nunca lo verán a Él. “Empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”.
Entonces, si Él ha resucitado de los muertos, y Él está aquí parado esta mañana, y esta unción que tengo no es mía, pero es de Él, entonces ustedes no podrían esconder su vida aunque tuvieran que hacerlo, porque estamos en contacto el uno con el otro, por un ser Espíritu. Si Dios puede revelarme para qué está usted aquí parado, ¿lo aceptará con todo su corazón? [“Sí, señor”]. ¿Lo hará usted? [“Sí”].
Usted está sufriendo con un problema estomacal. [“Eso es correcto”]. Exactamente. Y la razón de ello es porque usted está… Es provocado por una condición nerviosa. Y no son nervios, exteriormente, nervios temblorosos. Yo veo que Ud. piensa profundamente. Siempre está planeando algo, cruzando puentes antes de llegar a ellos. Usted hace cosas que nunca llegan a suceder, y ya se le ha dicho eso antes. Eso es correcto. Pero no sirve de nada decírselo, porque… Pero ahora sí, porque usted está sanado. Usted se irá a casa como un hombre sano. Jesucristo lo ha sanado completamente.
En el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios, reprendo cada espíritu maligno que ha perseguido a este hombre. Y que él se vaya en paz, por medio del Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga.

103 ¿Están Uds. creyendo? ¿Con todo su corazón? [“Amén”]. ¿Creen que Jesucristo resucitó en Pascua? [“Amén”]. ¿Creen que Su Presencia está aquí ahora? [“Amén”]. ¿Me obedecerán como Su profeta? [“Amén”]. Si lo hacen así, cada uno de ustedes puede ser sanado en este momento. Cada persona que está aquí puede ser sanada. ¿Lo creen? [“Amén”]. Entonces inclinen su rostro.
Dios poderoso, Autor de la vida, Dador de todo don, manda Tu bendición Divina sobre esta audiencia. Y ahora mientras Tu Espíritu se está moviendo, y esta audiencia aquí en esta condición, yo reprendo cada espíritu inmundo, cada demonio que ha atado a la gente enferma. Cristo está aquí, Quien abrió las puertas y libertó al cautivo, y cada uno de ellos es libre porque Jesús resucitó de los muertos y se prueba a Sí mismo aquí hoy. Satanás, sal de la gente, en el Nombre de Jesucristo.
Y que todos los que creen ahora… No me importa la condición. Uds. con las muletas, levántense. Cada persona levántese, en el Nombre de Jesucristo, y sean sanados y se restablezcan.

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