OBRAS DEL MENSAJE


La Fe Que Ha Sido Una Vez Dada A Los Santos
Chicago, Illinois, E.U.A.
55-0501E
1 Inclinemos nuestros rostros solo un momento. Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias por el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, Quien vino a este mundo y fue hecho en forma de carne pecaminosa, para quitar nuestros pecados e iniquidad, para darnos esta vida maravillosa, y vida de aquí en adelante. Te damos las gracias por Él. Te damos las gracias por todos Sus siervos esta noche, ministros en todo el país, que están ministrando en el Nombre de Él.
Te damos las gracias a Ti esta noche por nuestro Hermano José; Dios, lo amamos. Y ahora, a medida que continúa su camino, que Tú vayas con él. Dios, hazle sombra con el Espíritu Santo. Que Tus manos sean sobre él. Acompáñalo, Señor; que se remonte como el águila. Concédelo, Padre, y que su corazón regrese a nosotros cuando él vuelva, reconfortado y lleno de celo por esas personas, desfavorecidas, en tierras extranjeras. Se con él, Padre, y dale almas por su trabajo. Oramos esta bendición por causa de Jesús.
Ahora, bendice a estos que están aquí que han hecho posible que él vaya. Dios, oramos que Tú seas con ellos y los ayudes. Y que mantengan el fuego de casa ardiendo hasta que él regrese en paz. Concédelo, Señor. Bendícenos aquí reunidos ahora; perdona nuestros pecados, y concédenos el derramamiento de Tu presencia en nuestros medios esta noche. Pedimos esto en el Nombre del Señor Jesús, el Hijo amado de Dios. Amén. Pueden tomar asiento, y…
2 Confiando en el Dios Todopoderoso esta noche, que Dios reposará Sus bendiciones sobre nuestra estancia aquí, y sea con el Hermano José a medida que va a otros campos a ministrar en el Nombre del Señor. Y ahora, los cumplidos que él me dedicó, o que dijo de mí, Uds. pueden ver lo que el amor puede hacer. Cubre una multitud de pecados. Así que…
Ahora, el Hermano Pethrus, lo conozco muy bien, y es un excelente hermano, eso es verdad. Y yo estaba… Cuando se estaba quedando… parado allí, un hombre en el ámbito de nuestro hermano José Bozé. El escucharlo quedarse allí y decir esas palabras de mí; una persona indigna en el reino de Dios, simplemente me hace sentir que pudiera bajarme y gatear por los pies de todos. Solo… yo solo pienso que si… Bueno, si yo hubiera sido… Prefiero escuchar que se digan esas palabras que tomar el lugar del Presidente de los Estados Unidos. Lo haría, dejar que alguien sepa y crea que Jesús me ha salvado, y que me ama y me está ayudando, porque eso significa Vida Eterna para mí.
Y yo sí aprecio a mis audiencias, los encantadores hijos de Dios. Simplemente no sé cómo expresarme. Soy muy escaso en eso, el tratar de expresar mis sentimientos.
En las pequeñas cartas… Billy vino por mí hace un rato. En el camino, y normalmente él no me dice nada, pero él dijo: “Papi, solo quiero que mire estas cartas que están aquí, durante el trayecto”. Yo leí sus cartas. Y sus regalos y cosas, Dios sea con ustedes. Yo los aprecio, a cada uno. Y oh, solo espero una vida larga para vivir con ustedes y ministrar aquí en la tierra, y luego en gloria estar con cada uno de ustedes por las interminables edades. Cómo anhelo hacer eso.
3 Ahora, esta tarde al hablarles, me imagino que necesito pedirles que oren por mí para eso. No es mi intención ser áspero cuando predico muy duro. Pero estaba hablando y llamando a eso balnearios esta tarde, campos de nudistas, por eso tal vez necesite pedir disculpas. Quizás dije eso un poquito muy áspero, y tal vez Dios no está complacido con eso. Pero sí les pido disculpas por llamar a esos balnearios, un campo de nudistas, porque ellos sí traen algo de ropa. Y lamento haberlo dicho, de esa manera.
Y solo me agito bastante algunas a veces, y si solo me quedo quieto, Dios se encargará de eso, y simplemente me dejará orar por los hijos enfermos. No soy yo el que hace eso. Pero cada vez que me irrito por cosas como esas, y solo, pareciera como yo simplemente… Hay otras cosas de las que puedo predicar: el Reino de Dios y así sucesivamente.
Y le dije al Señor esta noche en oración; yo dije: “Cuando regrese a la iglesia, me voy a disculpar por decir eso, porque no tengo negocio diciendo eso”. Pero sigo predicando la Sangre de Jesucristo, eso es suficiente, ¿ven? Ud. siga eso y estará… La cuestión es, no tengo la forma de juzgar a esas personas. No sé lo que está en sus corazones; Dios sí. Pero les amo a todos; Uds. saben eso.
4 Pero esto es, amigo: Me opongo tanto a eso, y no digo que Uds. hagan esas cosas, y no quiero que piensen que me refiero a ustedes. Pero quiero ondear esa advertencia delante de Uds. todo el tiempo, que si en algún momento llega el deseo de hacer tal, aléjense de ello. Eso es lo principal. Solo se les está advirtiendo previamente antes de que lo hagan, no lo hagan, ¿ven? Y esa es la manera, pero en realidad eso es… ministros como el Hermano José, y estos otros ministros para hacer eso. Yo estaba diciendo que soy como una llanta de repuesto como predicador de todas maneras. Así que yo fui enviado a orar por los hijos enfermos de Dios, así que eso es lo que quiero hacer, si puedo. Y es para lo que Él me ungió y envió a hacer, para orar por Sus hijos. Estoy tan feliz de poder hacer eso. En casa, ojalá pudiera aún ministrar en casa, pero no puedo.
5 Simplemente hay demasiado que yo… Y especialmente durante este tiempo, la esposa y su condición. Ella tuvo que pasar por mucho, mi esposa. Ella se ha parado entre el público y yo; esos son millones, ¿ven? Y así que el otro día cumplió treinta y seis años, ella casi tiene completamente la cabeza blanca como la nieve. Y solo le vinieron por la preocupación, de arriba abajo, y por el estilo. Dios le conceda un hogar en la gloria cuando llegue allá. Y Él lo hará. Él lo hará. Estoy satisfecho de eso. Y entonces, yo simplemente le doy las gracias a Dios por una buena esposa.
Y entonces, tengo mucho de que estar agradecido. Tengo dos niñas encantadoras en casa. Estoy tan feliz por esas niñitas.
Y tengo un joven, un muchacho, a Billy que está sentado por aquí en alguna parte. Estoy muy agradecido por Billy. Él está justo en la edad adolescente, y hay bastantes fantasías, usted sabe, cosas alrededor de los niños que… Él todavía es un niño. Él saldrá de eso dentro de poco. Yo sé que Dios está con él. Yo lo he visto, y sé que el don de Dios reposa sobre el muchacho. Eso es correcto. Si él tan solo se rinde a Dios, él estará parado en un extremo de la línea de discernimiento y yo en el otro extremo. Eso es correcto. Porque pasa junto a él.
6 Cuando nos estamos desplazando juntos en la carretera, él me dirá: “Papi, allí está otra vez ese sentir. Ahora, vamos a pasar por una cierta cosa, en unos minutos, y será de una cierta manera”. Y es de esa manera, ¿ven?
Y luego tengo una niñita en casa, de la misma manera. Ella tuvo su primera visión hace como dos o tres meses. Ella estaba sentada en el salón de clases, y allí Jesús se le apareció en forma de una nube (solo una niñita de siete años), y tenía Sus brazos extendidos hacia ella. No pasará mucho tiempo cuando ella esté también en ello, yo creo, y…. Oh, tengo tanto de que estar agradecido, tanto.
Y pensar que la mejor parte está a solo más allá del velo, allá, solo más allá, cuando podré conocerlos a todos ustedes y a través de las interminables edades a medida que ellas avanzan.
7 Ahora, anoche… hace dos noches, el Hermano Toms… ¿Ha hablado aquí en la iglesia? El Hermano Toms habló aquí de Sudáfrica (muy fino), uno de los convertidos de mi hermano a la sanidad en África, que mandaba misioneros. ¿Mostró aquí las películas? ¿Lo hizo, el Hermano José? Muchos de Uds. vieron esas películas, me imagino, por supuesto. Ahora, ese es el verdadero cuadro de Sudáfrica, ¿ven? ¿Ven a esa pobre gente allá? Qué… Oh, vaya, eso hace sangrar mi corazón, al verlos arrojando sangre, sangre de chivo, sobre un ídolo, y sabiendo que es un insulto a la Sangre de nuestro bendito Salvador. Y lo único que tienen que tener, es alguien que venga, que les diga. Uds. nunca serán capaces de decírselo a través de un panfleto.
Oh, creo que un folleto o un panfleto es un misionero maravilloso. Pero esa clase de gente, tiene mucha psicología, por tanto… Y se ha acumulado en ellos a través de años, y años, y años y años. Pero lo que se necesita para ellos es un movimiento de lo sobrenatural, que destaque allá y pruebe cosas. Eso es lo que hace la gran obra del Señor. Miren, ellos creen cuando… Tienen que ver para creer, ¿ven? Tienen que ver que algo suceda.
Y el ministerio es tan poderoso allá. Y solo estoy orando que Dios unja al Hermano José allá, al punto que sea maravilloso, que grandes y maravillosas señales y prodigios acompañen a mi hermano. Y que él gane miles de almas para el Señor Jesús en su gira, durante su ausencia.
8 Bueno, Dios les bendiga a todos. No quiero quitarles mucho de su tiempo ahora, les hablaré solo unos cuantos momentos hasta que capte la unción del Espíritu. Y tan pronto se capte, bueno, entonces yo… detendré el servicio y comenzaré orando por los enfermos. Gracias y Dios les bendiga.
Ahora, deseamos ir a las Escrituras para meditar solo un momento, en la Biblia. Yo amo la Palabra. Oh, ojalá lo pudiera expresar. ¿Saben en dónde he predicado mis mejores sermones? En mi cuarto de oración en casa o en algún lado, o en la cama. Me acuesto en la noche, y uno se unge con el Espíritu Santo; me predicó a mi mismo hasta media noche. Y oh, si pudiera hacerlo así en el púlpito, pero me precipito mucho, lo hago demasiado rápido, en el púlpito, me adelanto a mí mismo. Me imagino que es por estar nervioso, y como que pierdo mi pensamiento. Pero discúlpenme; por estar muy cerca a eso. Tiene una buena voz. Yo… Así que yo… Cuando uno está…
¿No les gusta cuando están a solas con el Señor? Vaya, vaya, simplemente el estar a solas. Hay veces…. Solíamos cantar una cancioncita: “Hay veces que quiero estar a solas con Cristo, mi Señor” ¿Lo han escuchado? “Le puedo contar a Él todos mis problemas completamente a solas”. Y a Él le gusta tenerlos de esa manera, a solas con Él mismo. Sus oraciones, no son mucho cuando ustedes están, oh, cuando quizá vienen, usted sabe, estar por ejemplo, bueno, en público cuando ustedes están orando por ejemplo en la iglesia o alrededor del altar. Quédese a solas. Usted orará diferente oración cuando esté a solas, que cuando está en público. Escápense solos, todos ustedes; salgan y solo tengan un buen lugar secreto de reunión, donde usted y el Señor se reúnan varias veces al día, para orar.
9 Estaba mirando a la audiencia aquí alrededor esta noche. Solo viendo a quién podía reconocer. Veo a mi buen amigo el Hermano Peterson allí, de fuera del estado. De Minneapolis, Minnesota. Dios le bendiga, Hermano Peterson: un gusto de verlo aquí. Y vi al Hermano Skaggs hace un momento cuando iba entrando por la puerta. Por supuesto a Leo y a Gene aquí… Aquí está sentado por aquí. Veo a los muchachos aquí. Extraño al anciano hermano Ryan, lo he estado buscando todo el día, por aquí. El hombre gritó: “Bueno, ¡Gloria!”, por aquí hace un momento. Volteé a ver si acaso no era el Hermano Ryan. Así que entonces nosotros…
Solo le damos las gracias y la alabanza al Señor por toda Su bondad, ¿no es así? por toda Su… [Un Hermano habla con el Hermano Branham] (Oh, ¿no me diga?) Acabo de enterarme que el Hermano Ryan ha partito con el Señor. Vaya, vaya. Esa es la tristeza en mi corazón. Bueno, Dios le dé reposo a su alma. ¿Podrían inclinarse solo un ratito conmigo? Hermano organista, vaya al órgano, ¿lo hará, solo un momento? ¿Me puede hacer un favor? ¿Conocen ese canto? “Un día caminé por un camino rural, y por allí también un Extraño viajó”. ¿Lo han escuchado? Muy bien. Lentamente en eso. Ese era uno de sus cantos favoritos.
10 Hace muchos años, yo me encontraba en Louisville un día, sentado en una reunión. Y un hombre canoso se levantó, se acercó y puso sus manos sobre mí, sin conocerme, comenzó a hablar en lenguas. Me imagino que han pasado casi veinte años. Eso me era muy raro; nunca había escuchado tal cosa. Él dijo: “Tú solo eres un muchacho ahora, pero un día Dios te va a usar”. Ese era el Hermano Ryan.
Yo lo visité en su humilde casita en Dowagiac, Michigan, después. Su querida amada esposa: qué mujer tan devota. El Hermano Ryan era un hombre que tan pronto escuchaba que el Señor lo estaba llamando a alguna parte, él se iba inmediatamente, sin importar las condiciones. Y conocí a su esposa. Un día fui a pescar al lago, de regreso, dijo: “Juan está en algún lugar en Indiana”. Yo dije… Yo sabía que ellos eran pobres; solo vivían de lo que la gente les daba.
11 El Hermano Ryan es un Católico convertido. Solía ser un gran jinete en el Gran Circo Ringling Brothers, Barnum, el Circo Baileys. Él cabalgaba al famoso Garland. Él era una estrella de cine. Uno no lo sabría, pero él lo fue. Es por eso que su barba era un disfraz. Un hombre guapo, bien apuesto, y usaba una barba larga para disfrazarse. Él era una estrella de cine. Nadie sabe eso; yo sí. Él no se lo decía a la gente. Y él cabalgó al famoso Garland en sus días de juventud.
Yo dije: “Sra. Ryan, ¿le dejó dinero el Hermano Ryan, hermana?”.
Dijo: “No”.
Yo dije: “¿Cuándo va a regresar?”.
Ella dijo: “No lo sé”. Ella dijo…
Yo dije: “¿Eso no le molesta?”. Yo era un joven ministro Bautista. Yo dije: “¿Eso no le molesta?”.
Ella dijo: “Oh, no. Juan es un hombre de Dios; a donde Dios lo guíe, Dios me cuidará”. Una mujer tan fiel. Hace solo unas cuantas semanas, ella se fue a encontrar con el Señor en sus brazos. Ella encontró un lugar tan grandioso allá. Probablemente llamó a Juan con ella. Y esta noche le confío a Dios que ellos estén juntos en los brazos de nuestro Señor Jesús. Él se ha ido de nuestra presencia ahora, pero sus recuerdos permanecerán en mi corazón por los tiempos por venir. Oremos.
12 Querido Padre Celestial, y estas noticias tristes… Con razón mi corazón estaba agitado hoy buscando por aquí al Hermano Ryan. Él solo pasó más allá del velo. Tal vez Tú no querías que yo lo supiera entonces. Te doy las gracias por su vida. Lo vamos a extrañar, Padre, pero Tú conoces lo que es mejor. Él se sentó en esta iglesia; le predicó a esta gente. Dios descanse en paz su alma valiente. Dándote las gracias por todo lo que Tú hiciste por él.
Oro en esta noche, la reunión de él y su amada esposa. Si ellos están juntos en esta noche, mantenlos seguros, Padre, hasta el día que ellos regresen otra vez con el Señor Jesús. Que el Evangelio que él predicó siempre permanezca en los corazones de la gente. Y que obedezcan y amen al Cristo que tan valientemente defendió, hasta que todos nos encontremos en ese lugar, donde no hay separación. En el nombre del Señor Jesús, pedimos estas bendiciones. Amén.
Dios descanse en paz el alma de mi hermano valiente. Solo otro gran héroe de la batalla se ha ido.
13 Nuestros hermanos ministros, eso significa que debemos abrocharnos la armadura un poco más apretada, solo un poco más de trabajo por hacer ahora; uno de ellos se ha ido.
¿Deberé ser llevado al Cielo
En un lecho de rosas de facilidad,
Mientras otros pelearon para ganar el premio,
Y navegaron por mares sangrientos?
No, para reinar tendré que pelear,
Aumenta mi valor Señor;
Y sostenme con Tu santa Palabra.
14 Ahora, en el libro de Judas, el tercer versículo, y leemos para una pequeña porción esta noche de la Palabra eterna de Dios. Yo amo la Palabra, ¿ustedes no? Son palabras de vida, la bendita vida de Dios. Las amamos, porque ellas hablan paz. Vienen de la Biblia, el único Libro que me dice quién soy, de dónde vengo, y hacia dónde voy, el único libro en existencia que nos dice eso. Y este es el único libro que está escrito de toda la buena literatura que hay en el mundo, este es el único libro que es definitivamente la verdad. No importa qué tanto los otros… habrá pequeñas cositas deficientes y fallas, y todo, pero esto no puede fallar: “Cielos y tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca fallará”. La verdad de Dios…
Ahora, Judas le está escribiendo a la iglesia aproximadamente treinta años después de Pentecostés. Esta carta está dirigida exactamente a la iglesia.
Amados, [Me gusta esa palabra, ¿a ustedes no? “¡Amados!” Cómo es que su corazón siente por la iglesia]… Amados… por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
15 Ahora, que Dios bendiga Su Palabra. Ahora, solo un pequeño marco de la reunión. Quiero que esté basado solemnemente en la Escritura, porque yo también, junto con ustedes, tengo que seguir el sendero que nuestro Hermano Ryan ha tomado. Por tanto dejando detrás de mí, quiero que todo lo que digo esté basado sobre la Palabra de Dios. Y Uds. se dan cuenta esta noche, qué responsabilidad es para un ministro Cristiano, quien se para delante de una audiencia, cuando cada alma es valorada con el valor de diez mil mundos. ¿Y qué haría una palabra mal interpretada en el reino de Dios, si la malinterpretamos de una manera? Así que abordo con reverencia este tema, ya que es algo tan vital para el día.
16 Y ahora, Judas está hablando después de treinta y tres años, solo piense en cómo… Lo que necesitamos hoy, yo creo, primeramente es una buena persecución chapada a la antigua, que nos junte. Nos damos cuenta que cuando la iglesia es en realidad perseguida… Creo que Dios está permitiendo que el comunismo golpee la tierra. Creo que lo puedo probar sensatamente por la Biblia, que Dios prometió que en esos ismos, en el comunismo hace años, cuando salieron por primera vez de esa NRA (lo recuerdas) y cuando Mussolini llegó al poder por primera vez. Una mañana por una visión… Ahora, está escrito en un viejo papel, colocado en la casa hoy, fechado en 1933-32 o 33.
17 Yendo a la Escuela Dominical una mañana, fui llevado en visión. Y yo dije: “Ahora…”. Bajo la inspiración del Espíritu Santo, dije: “Ahora, van a haber tres grandes ismos”, lo cual están ahora en existencia. Uno de ellos está en roma, el cual es el Fascismo; y el otro está en Alemania, lo cual es Nazi… Nazismo; y el otro está en Rusia, lo cual es el comunismo. Yo dije: “Esos tres grandes ismos son los espíritus inmundos que salieron de la boca del falso profeta, y de los dragones, y así sucesivamente, que se unirán uno con el otro, hablando cosas que no deberían; y todos se golpearán el uno al otro, hasta que finalmente terminen en un solo ismo. Y predigo que ese será el comunismo. Y el comunismo quemará la Ciudad del Vaticano.
Y yo dije: “Justo antes que el fin de los tiempos llegue…”. Ahora recuerden, yo todavía digo esto: “Antes que llegue el fin del tiempo…”. Se escribió hace veintitrés años. “Antes que llegue el fin del tiempo, habrá una mujer, que será una gran gobernante en esta nación. Ella será ya sea presidente o algo en ese orden, una gran mujer. Y durante ese tiempo, los automóviles, justo antes de la venida del Señor, serán en forma de huevo”. Ahora, recuerden eso; mantengan eso en mente. Eso fue en 1932, o algo como eso, y miren cómo están tomando forma cada año, justo en ello. Estamos cerca del tiempo del fin; lo estamos.
18 Una gran persecución derrumbará todas las diferencias y nos juntará como una sola persona. Ningún hombre, ningún hombre será capaz de hacerlo. Ese es un trabajo demasiado grande para un hombre; es Dios mismo quien hará eso. Seremos uno algún día. Amén. Oh, vaya, estaré tan feliz por eso ¿Uds. no? ¿Cuándo todo termine?
Ahora, hubo una gran dispersión de la gente aquí. Después de treinta y tres años, uno pensaría del gran día de Pentecostés…
Y quiero decir algo aquí, solo un pequeño llamado, solo una palabrita. Nosotros mencionamos mal la palabra “Pentecostés”. Yo nunca le presté atención (¿ven?), a la palabra “Pentecostés”. Nosotros no somos gente pentecostal. Jamás. Las gentes pentecostales eran las blasfemas. Seguro, eran unos allá arriba en Pentecostés. Eran los que estaban allá arriba en la adoración pentecostal, no la iglesia. Nosotros éramos la iglesia de los primogénitos. Nosotros somos los que estamos en el reino de Dios. Eran los adoradores pentecostales que se estaban burlando de esa gente llena del Espíritu Santo. No era la gente Pentecostal que estaba en… La gente pentecostal eran los judíos, allá arriba adorando en Pentecostés. Y esto era un nuevo trato que Dios le dio a la iglesia. Así que no somos pentecostales, ¿ven? Esto es algo nuevo. Ellos solo recorrieron ese nombre allí, ¿ven? Muy bien.
19 Pero las bendiciones del Señor, vinieron sobre la iglesia, y ellos salieron, esos apóstoles, y esos grandes poderes, que ejercieron un gran avivamiento. No parecía posible que eso pudiera en algún momento terminar. Tampoco pensábamos que un día, cuando Moisés cruzó el Mar Rojo con los hijos de Israel, Dios lloviendo maná desde el cielo, que pudiera ser posible que ellos se olvidaran de esos grandes milagros. Pero no fue sino solo, no más de treinta o cuarenta días hasta que se olvidaron de todo y murmuraron en contra de Dios. Miren qué tan rápido la gente olvida las primeras cosas.
Ahora, Judas estaba tratando de decirles… Ahora, él dijo que Uds. deben… “Amados les escribo… por la gran solicitud que tenía de escribiros, que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”. Ahora, cada uno de nosotros que está aquí, tal vez somos Metodista, Bautista, Presbiteriano, Católico, y todas las diferentes iglesias denominacionales. Para mí eso no significa nada. Yo creo que Ud. es un Cristiano en su corazón al nacer de nuevo.
20 Ahora, si Ud. ha nacido de nuevo, es un hijo de Dios. Y ahora, noten esto: A cada uno de nosotros le gustaría decir que esa era nuestra iglesia. Nuestra iglesia es la iglesia que contiende por la fe.
Si yo voy a la Católica esta noche, él diría: “Ciertamente, nosotros somos la iglesia madre. Somos la que tiene la fe que ha sido una vez dada a los santos”.
Si voy a la iglesia Bautista, la iglesia donde yo fui ordenado, ellos dirían: “Seguro, somos los maestros fundamentales; tenemos absolutamente la fe apostólica”.
Y si voy a la Metodista, la iglesia de mi madre, ahora ellos dirían: “Ciertamente, nosotros somos la iglesia apostólica. Tenemos la fe que ha sido una vez dada a los santos”. Voy de una iglesia a otra, y cada uno querrá decir que esa era su iglesia.
21 Pero ahora, Judas nos dijo que contendiéramos por la fe: “La fe”, no “una” fe, “la” fe que ha sido una vez dada a los santos. Ahora, solo hay una manera sensata de hacer eso, ¿no es así, amigos? Eso es regresarnos y averiguar qué clase de fe tenían ellos; y cuando encontremos la clase de fe que ellos tenían, entonces contendamos ardientemente por eso.
Ahora, como un Bautista, yo voy a bajar la mía, y cualquiera que sea la de Uds., bájela, y veamos lo que dice la Biblia, entonces la podremos obtener.
22 Ahora, no nos pudiéramos ir al Antiguo Testamento, porque ellos no eran llamados santos en el Antiguo Testamento. Eran santos en el Nuevo Testamento. Por lo tanto, tenemos que empezar desde el Nuevo Testamento. Bueno, entonces el Nuevo Testamento se basó en el Cristianismo, lo cual vino de Cristo. Y Cristo fue el primer Administrador de la fe por la que debiéramos de contender, porque era la fe que Él introdujo al mundo.
Cristo nacido, el Hijo de Dios nacido virginalmente… Juan estaba entre la ley y la dispensación de la gracia. Lucas 16:16 dice: “La ley y los profetas fueron hasta Juan, y desde entonces el reino de los cielos es predicado”. Y Juan lo vio a Él viniendo, solo un hombre ordinario.
23 Ahora, empecemos justo aquí con Juan. ¿Se miraba Jesús diferente a cualquier hombre en estatura, figura, o de alguna otra manera? ¿Se miraba Él diferente o era diferencia a cualquier otro hombre? Hasta donde tenemos registro en la historia o en la Biblia, ninguno de ellos dice que Jesús haya asistido un día a la escuela. No dice nada sobre Su certificado, no dice nada sobre Su educación. Por supuesto me supongo que Él la tenía. Siendo criado en un hogar muy pobre, probablemente no recibió mucha escolaridad de este mundo; Él no la necesitaba.
Ahora, pero Su sabiduría a la edad de doce años simplemente confundió a los maestros de teología. Ellos no podían entender cómo este muchacho, de doce años de edad, pues, podía simplemente desenrollar las Escrituras allí de tal manera y probarles cosas que ellos no sabían nada al respecto. Miren, ellos la estaban enseñando desde un punto de vista intelectual, y Jesús la conocía por directa revelación.
Y permítame decir esto, mi hermano, hermana, con todo el amor en mi corazón, que el verdadero Evangelio del Señor Jesucristo es dado por revelación espiritual: la única manera como Ud. puede conocerlo.
24 Ahora, mire a Caín en el Jardín del Edén. Caín, cuando regresó al Edén, él era tan religioso como podía serlo. Él trajo flores y así sucesivamente, y las puso sobre el altar. Él trajo los frutos del campo y los colocó allí. Creía en Dios; adoraba a Dios; sacrificaba a Dios; edificó una iglesia para Dios; tan religioso como podía serlo.
Y Abel rodó una roca y se hizo una iglesia… o, un lugar de adoración. Pero cuando Abel vino, él, por fe… La fe no es algo imaginario. Quiero que lo capten. La fe es una revelación directa. Mire, si Ud. solo acepta a Cristo como su Salvador por el intelecto, todavía no lo tiene. Usted no puede decir que Jesús es el Cristo, hasta que el Espíritu Santo se lo haya revelado. Miren, la fe intelectual, esa…
Oh, si pudiera hacerles llegar solo ese punto en este momento para ir a casa en cada corazón. Estoy agradecido por este lugar, esta posición ahora, ¿ven? Oh, si tan solo pudieran ver esto, verían la cosa más grande que han visto en años. Miren; no porque yo estoy parado aquí diciéndolo, pero si pudieran entender cómo es que la fe no es algo que se perciba mentalmente, pero es una revelación, una revelación de Dios, por fe; no por intelecto, sino por su corazón.
25 Ahora, ¿cómo supo traer Abel un cordero? Y él fue enseñado por el mismo padre y madre, como lo fue Caín. La única manera, la Biblia dice que fue por fe que él ofreció un sacrificio más excelente que Caín, mostrando que él era justo. En otras palabras. Él fue justificado a los ojos de Dios, y Dios le dio una revelación de cuál era el plan de salvación. Eso era a través del derramamiento de sangre, no la ofrenda de edificar iglesias, y viniendo con una gran fe intelectual, y diciendo: “Ciertamente…”.
Caín dijo: “Dios, creo en Ti. Ciertamente, me voy a inclinar aquí”. Ningún hombre enfrentando la eternidad pudiera alguna vez venir falsamente, cuando sabe que su destino eterno reposa en él para encontrar el favor de Dios. Así que el hombre vino ante Dios con un corazón verdadero y dijo: “Señor, creo en Ti. Y te ofrezco este hermoso altar, esta hermosa iglesia. Y traigo de mi sustancia, y el diezmo, y me pongo de rodillas, y levanto mis manos para adorarte, Jehová. ¿Me recibirás?”. Tan religioso como podía serlo. Pero él falló en tener la revelación directa.
26 Pero Abel, estando con el favor de Dios, trajo un cordero, no hermoso, jalando al pequeñito con una parra alrededor de su cuello subiendo para matarlo. Estaba balando y comportándose de esa manera. Lo arrojó a la roca, y tomo una roca filosa, y le cortó su pequeño cuello hasta morir desangrado. Pero él lo hizo por fe, teniendo una revelación espiritual de lo que Dios requería. ¿Lo captan?
Ahora, cuando ellos bajaron del Monte de la Transfiguración, Jesús de Nazaret le preguntó a Sus discípulos, dijo: “¿Quién dicen los hombres que soy Yo, el Hijo del hombre?”.
Y algunos dijeron: “Bueno, Tú eres Elías, y algunos dices que Tú eres el profeta”.
Él dijo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?”.
Y Pedro, habló rápidamente, dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.
Escuchen, Él dijo: “Bienaventurado eres, Simón hijo de Barjonás, (Barjona más bien, su padre)”. Dijo: “Porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y Yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.
27 Ahora, la iglesia Católica quiere decir que fue edificada sobre Pedro, la pequeña piedra. La iglesia protestante dice que es sobre Cristo la Piedra Angular. Pero miren en las Escrituras; no fue sobre ninguno de estos. Fue sobre la revelación espiritual que Dios le dio a Pedro. La misma cosa que Él le dio a Abel en la roca, el altar. Él le dio a Abel revelación espiritual sobre lo que era el plan de Dios. Y Él le dio a Pedro, no por carne y sangre, no por decir oraciones, o por ir a la iglesia, pero por revelación espiritual: “Bienaventurado eres, Simón, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos, te lo ha revelado. Y sobre esta roca edificaré Mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.
Ahora, ¿ven por qué tenemos tantas diferentes denominaciones? ¿Ven por qué tenemos tanta confusión, uno creyendo esto y el otro creyendo aquello? Porque la verdad espiritual revelada tiene que venir solo a través de Dios. La Palabra está escondida de los ojos de los sabios y entendidos. Dios así lo dijo. Y Él se lo revela a niños tales que pueden aprender. Así que sea un niño, humíllese a sí mismo, y diga: “Oh, Dios, aquí estoy. Solamente manifiéstate a mí. Yo te amo”. Dios mismo se revelará a usted; Él se dará a conocer. ¿Lo ven?
28 Noten. Luego cuando Juan vio que Jesús venía, solo un hombre ordinario, no muy diferente en estatura quizá del hombre promedio. Él caminaba entre la multitud y nadie lo conocía, pasó por el estanque de Betesda y alrededor. Algunas veces empezaban a discutir con Él, los fariseos; Él simplemente se salía de la multitud. Y ellos no lo podían diferenciar a Él de cualquier otro; todos usaban barbas y mantos, así que todos se parecían, no era diferente.
Pero Juan, cuando estaba parado predicando, siendo precursor… Como la pequeña historia que hay de eso, tal vez sea cierta, tal vez no, no sabría decirlo. Pero dice que él estaba predicando ese día alrededor de las once de la mañana y debatiendo con los sacerdotes del otro lado del río. De todas maneras, sabemos que él estaba bautizando en el río. Y él se dio la vuelta y miró, y aquí venía Jesús bajando la colina, viniendo a la ribera del Jordán. Y cuando Juan miró, rápidamente lo conoció a Él. Él dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. ¿Lo captan? He aquí significa “miren hacia eso”. “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
En el libro de Juan él dijo: “Y yo no lo conocía (Él era como cualquier otro hombre), pero Aquel que me dijo en el desierto que fuera a bautizar con agua, dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre Él, Ése es el que bautiza con el Espíritu Santo y fuego”. Amén.
29 ¿Lo entienden? “Sobre quien veas”, revelación. Juan, no dijo que la audiencia… Juan dio testimonio, viendo el Espíritu de Dios. Juan estaba ungido; a Juan se le dio el privilegio de introducirlo. Juan era el único que sabía algo al respecto. Porque se le había sido dado solamente a Juan. Y él dio testimonio, dijo: “Yo vi el Espíritu de Dios descendiendo como paloma. Y se posó sobre Él, y una Voz hablando de esta paloma, diciendo: ”Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a Él oíd“. Oh, vaya, allí lo tienen: una verdad revelada espiritualmente. Nadie más la vio. O, la Escritura no declara si ellos la vieron. Pero Juan da testimonio.
Le fue revelado a Juan, así como le fue revelado a Abel, así como le fue revelado a Pedro, así como le es revelado a cada creyente aquí esta noche. Algo que usted no puede —usted no puede explicarlo—. Juan no podía diagnosticarlo todo diciendo: “Esta es la manera que fue, y esta es la manera que fue”. Él dijo: “Yo vi el Espíritu de Dios”. Eso lo concluye. Y “Dios me dijo en el desierto: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo y fuego, así que yo sé que es Él”. Amén. Eso lo concluye.
30 Noten, allí Él se fue al desierto por cuarenta días, ayunando y orando, salió ungido. ¿Ven lo que el Espíritu Santo le hizo? Lo llevó al desierto, para que estuviera solo. Cada hombre y mujer que ha nacido del Espíritu de Dios y recibe el Espíritu Santo, lo apartará de sus asociados, para que esté a solas: comunión, compañerismo, a solas en el desierto.
Entonces, noten. Cuando Él salió del desierto, comenzó a predicar. Él tenía la completa revelación, porque Él mismo era Deidad entonces. Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo. Él tenía un testigo directo. Juan vio el Espíritu. Jesús sabía que así debía de ser, porque Él era llamado y apartado con ese propósito, desde antes de la fundación del mundo. Él era el Hijo de Dios que había de quitar los pecados del mundo.
31 Y allí, una Luz visible en la forma de una paloma… Qué fe tenía Él; caminaba tranquilamente. Sus perseguidores a cada lado, burlándose de Él: “Blasfemo, hablador”. Los Suyos no lo recibieron. Pero Él caminó firme, sabiendo exactamente que Dios estaba en Él, ordenando Su destino. ¡Amén!
Allí lo tienen. Cada persona que nace del Espíritu de Dios, que sabe que el Espíritu Santo está en ellos, descansa seguro, Dios conoce su destino. Camina tranquilamente delante de Él.
32 Ahora, ese fue el principio de la fe que fue una vez dada a los santos. Veamos lo que Jesús hizo. Y luego podemos tener una buena idea sobre lo que es la fe. Ahora, Él lo presentó. Juan lo presentó a Él, por un milagro, una señal o un halo sobre Él en forma de paloma. Y reposó sobre Él. Y Juan escuchó al Espíritu decir: “Ahora, sobre quien vieres venir esta Luz, y que vaya a Él, ese será el Mesías, porque esa es la señal del Mesías”. ¡Amén! “Juan, para ti, esa es la señal; tú la verás”.
33 Pero la mujer junto al pozo, la señal para ella fue que Él supo lo que estaba en su corazón. Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Bien has dicho; tienes cinco, y el que ahora tienes no es tuyo, y esto dijiste bien”.
Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta. Sabemos”, oh, vaya, me gusta eso. “Se nos ha sido enseñado. Sabemos que cuando el Mesías venga, Aquel que va a introducirnos la fe, Él hará estas cosas. Cuando el Mesías venga Él nos dirá todas las cosas”.
Le dijo: “Yo soy Él, que habla contigo”.
Ella dejó su cántaro de agua, y corrió a la ciudad. Ella había bebido de una Fuente. Había tanta diferencia, dijo: “Venid, ved a un Hombre, Quien me dijo las cosas de mi corazón. ¿No es Éste el mismísimo Mesías? ¿No es esto lo que nos han enseñado, que cuando el Mesías viniera, Él conocería estas cosas? ¿No es esa la señal?”.
34 Eso es lo que Juan vio. Miren lo que Pedro vio. Él bien introdujo lo que la iglesia… a la iglesia, Hechos el capítulo 2. Él dijo: “Varones israelitas, Jesús de Nazaret, varón aprobado por Dios entre vosotros”. ¿Por medio de qué? “Por señales, y maravillas, y milagros que Dios hizo por medio de Él entre vosotros, como vosotros mismos sabéis”. ¿Lo ven? Allí está la cosa. Dios les reveló a ustedes (a Jesús) a través de señales y maravillas y milagros.
Nicodemo bien lo expresó. Para la iglesia ortodoxa, ellos lo sabían. Los judíos sabían que ese era el Mesías. Pero no podían aceptarlo, porque ellos perderían su prestigio social. Jesús vino, se sentó una noche en la casa. Nicodemo vino atravesando el valle. Miren eso: un aristócrata viniendo al pobre. Las zorras tienen guaridas, los pájaros nidos, el Hijo del hombre no tiene dónde reposar Su cabeza“. El de edad viniendo al joven. Y cuando se encontró con Él, ¿qué era él? un erudito, con toda clase de diplomas, viniendo a un Hombre que no tenía diplomas en este mundo.
Y él dijo: “Rabí, nosotros (la iglesia, el ortodoxo), sabemos que has venido de Dios como maestro; porque ningún hombre puede hacer estos milagros que Tú haces, si no está Dios con Él. Ese es un hecho contundente. Amén. ¿Lo ven? ”Ningún hombre puede hacer las cosas que Tú haces, si no está Dios con Él. Y sabemos eso“. Yo amo eso.
35 Bueno, ¿qué hizo Él entonces? Nos vamos a dar cuenta qué clase de fe introdujo Él. Él no reclamó ser una gran persona. Pero Él tenía un poder que la gente no podía entender. Había un amor en Él que todos deseaban estar en Sus reuniones. Pero sin embargo Él era cortante para hablar muchas veces. Pero aún así, sin importar lo que Él dijera, la gente, la gente común, lo amaba y se quedaba con Él.
Y noten cuando Él estaba parado allí, un día Felipe fue salvo, y fue por Natanael, y lo trajo hasta Él. Saliendo en la audiencia, parado allí, Jesús lo miró y le dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”.
Él dijo: “Bueno, ¿cuándo me conociste, Rabí?”.
Dijo: “Pues, antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Te vi”. La fe que fue introducida.
36 Cuando Él estaba en… la mujer junto al pozo, Él le dijo en dónde estaba su esposo, quiénes ellos… cuántas veces ella se había casado, más bien. Y dijo que esta era la señal del Mesías. Él hizo muchas cosas como esa. Luego eso es lo que Él introdujo entonces cuando Él se fue.
Escuchen atentamente ahora, antes de llamar la línea de oración. ¡Oh, ese reloj! Muchas veces cuando Él estaba aquí en la tierra, y antes de irse dijo: “Estas cosas que Yo hago vosotros también las haréis. Aún más que esto haréis, porque Yo voy a Mi Padre. Id a todo el mundo”. La última comisión, y la gran comisión para cada ministro: “Id a todo el mundo y predicad el Evangelio”.
¿Qué es el Evangelio? Usted dice: “Es la Palabra”. No solo eso. Pablo dijo: “El Evangelio no vino solamente en palabra, sino en poder y manifestación de la Palabra por medio del Espíritu Santo. El enseñar la Palabra es como leer un periódico.
37 Cuando aterricé en la India, el obispo Metodista y muchos de ellos fueron allá a encontrarme. Dijeron: “Hermano Branham, hemos escuchado de estas cosas. Hemos predicado la Palabra. Sabemos más de teología quizás que todos los americanos juntos, porque la Biblia es un libro del Este”. Y eso es cierto. Dijo: “Pero queremos ver a alguien ungido con el Espíritu Santo, que la pueda hacer que cobre vida de nuevo”. Eso es. “Queremos a alguien que pueda producir lo que la Biblia dice que hará. Nosotros”, de otra manera: “Queremos ver la fe que una vez fue dada a los santos”. Allí lo tienen.
38 Ahora, Jesús no andaba como un poste tótem. Jesús dijo… Una vez atravesando un grupo de gente, sanó a un hombre que yacía sobre un lecho y se fue y dejó a la audiencia. Pues, ellos le preguntaron a Él, probablemente lo cuestionaron sobre cargar esto en el sábado y así sucesivamente. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que hace el Padre”. Lo que Él le muestra al Hijo, el Hijo hace exactamente lo que el Padre dice. En otras palabras: “Yo no puedo hacer nada hasta que el Padre Me muestre una visión, entonces hago lo que el Padre me dice que haga”. Esa era la fe que había de ser dada a los santos.
Muchos lo vieron; muchos lo creyeron; muchos lo descreyeron. Pues, después que Jesús llevaba mucho tiempo de haberse ido, traían a personas enfermas de todas las regiones alrededor y los colocaban en las calles de Jerusalén, para que por lo menos la sombra de Pedro pudiese pasar sobre ellos.
39 El hombre yacía allí en la puerta llamada La Hermosa, donde Jesús había entrado y salido muchas veces, aún yacía allí cojo desde el vientre de su madre… Y Jesús había pasado por esta puerta muchas veces. ¿Lo entienden? Luego después de Su partida, vemos esa clase de ministerio que Él tenía.
Ahora, después que Él se va, comisionó a la iglesia… Esto los va a impactar, así que prepárense. Él comisionó a la iglesia para que continuara el mismo Evangelio hasta el fin del mundo: “Estas señales seguirán a los que creen; en Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas. Si levantaren serpientes o bebieren cosa mortífera, no les hará daño. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Mostrando en pocas palabras qué señales iban a seguir al creyente. Y esas señales siguieron por toda la edad apostólica. Amén.
40 Jesús introdujo la fe; los ministros la ejecutaron. Por los primeros cien años se cumplió al pie de la letra. Luego el concilio de Laodicea tomó lugar, y entonces empezaron a retorcerse y a pelear sobre diferentes doctrinas y la dividieron hasta ahora, pero está llegando la hora de la tarde, cuando el profeta dijo que habrá luz en la tarde. La luz del Evangelio se mostró cuando se elevó allá. El profeta dijo: “Habrá un día que no será día ni noche. Pero habrá luz en la tarde”.
Cuando salió el sol sobre la gente del Este hace dos mil años… Hablando sobre ambos el día y la noche, ambos de veinticuatro horas… o, ciclos de doce horas, un día y noche… cuando el sol comenzó a salir allá atrás en la primera iglesia, tenían señales y maravillas, y las mismas cosas que Jesús de Nazaret hizo, ellos también las hicieron.
41 Pedro: Ellos se colocaban en su sombra. Pablo siendo convertido, al principio era rígido y altivo, ortodoxo en su creencia: ¡Atrapen eso! Ortodoxo, poniendo trampas: “Ese montón de fanáticos, los voy a envenenar. Los voy a echar a la cárcel”. Se subió a su gran corcel y comenzó a cabalgar, en su camino a Damasco para poner a todos esos santos-rodadores en la cárcel. Llevando a cabo todo ese tipo de tonterías, poniendo trampas contra la iglesia, diciendo grandes cosas, que iba a hacer, porque tenía en sus bolsillos órdenes del sumo sacerdote. Eso es todo lo que él sabía.
Alrededor de las once del día, él se cayó de su caballo. Ahora, el mundo dice que él era epiléptico para comenzar. Él no lo era. Fue el poder del Dios Todopoderoso que hizo que él se cayera. Años después él dijo, yo no fui desobediente a la visión celestial; ¡visión celestial! [Espacio en blanco en la cinta]… me encanta; ¿a ustedes no? Tengan la fe que fue dada al principio a los santos.
42 Su nombre era Ananías. Él vio visiones. Y él estaba orando un día. Y el Señor vino a él, dijo: “Ananías, ve a la calle llamada Derecha. Y encontrarás a uno tendido allí que está ciego”. Dijo: “Su nombre es Saúl”.
Él dijo: “Señor, le tenemos temor a ese hombre; escuchamos cómo él ha estado…”.
Dijo: “He aquí, él ora”. Las cosas eran distintas entonces. “Yo ya me encontré con él, ya lo arreglé, le quité todo el almidón, lo hice rodar un poco en el polvo, le quité su prestigio. Él va a llevar Mi mensaje”.
Cuando Ananías salió de la visión, lo puedo ver frotándose los ojos, yendo por la calle al lado de la fuente de la ciudad, alrededor, y cruzando el río de Damasco, diciendo: “Vi en visión una clase de…”. Dijo: “Allí mismo está. Ese es el lugar”. Entró directamente en donde estaba, puso las manos sobre él, dijo: “Hermano Saúl, el Señor se te apareció, ¿no es así, Saulo? cuando venías en el camino para acá. Yo lo vi en una visión. Y se me dijo que te impusiera las manos para que seas sanado. Tus ojos te serán abiertos en unos minutos, Saulo, y vas a recibir el Espíritu Santo, porque Dios te va a enviar, y Él no envía a nadie sin primero darle el Espíritu Santo”.
Ninguna denominación para respaldarlos entonces; tienen que salir por el Señor. Él les da el Espíritu Santo antes de enviarlos. Esa es la fe que ha sido una vez dada a los santos. “Hermano Saúl, Jesús se te apareció, ¿no es así? Yo sé; vi una visión”.
Dijo: “Sí, Ananías”.
Ananías dijo: “Ahora, el Señor me dijo. Es una visión; tiene que suceder”. Dijo: “Señor, heme aquí, imponiendo manos sobre él”. Y las escamas se cayeron de sus ojos. Él se levantó, me imagino, y tomó a Ananías de la mano, y se fueron abajo del puente, y fue bautizado allá abajo en el río de Damasco.
43 Me hubiera gustado haber visto esa reunión. Pablo se fue directamente, no al seminario, pero se fue a Arabia, y se quedó allá tres años, ayunando y orando que el Señor les mostrara qué hacer.
Jesús, cuando recibió el Espíritu Santo, fue y se escondió. Pablo, cuando recibió el Espíritu Santo, se separó a sí mismo, y Dios le reveló la misma fe. Catorce años después él consultó con Pedro, se dio cuenta que él predicó la misma cosa. Sin haberlo visto, sabiendo él nada al respecto, pero predicó la misma fe.
44 Una noche en el mar, este apóstol Pablo, durante catorce días y noches, todas las esperanzas de ser salvos se habían ido, todos gritando y llorando, sin comer, Pablo bajó a la mampara del barco, sacudiéndose, inundado, listo para hundirse. Pablo estaba allá predicando… u, orando, más bien, estaba abajo orando, y Dios se le apareció en una visión. Él volvió a salir a cubierta, observó; la tormenta rugiendo tan fuerte como podía, sin luna, sin estrellas. Un barquito viejo, todo, todos gritaban cada vez que pasaba bajo la ola: “Esta vez habrá acabado”.
Pablo dijo: “¡Tened buen ánimo!”. ¡Aleluya!
45 La Biblia dice, Jesús mismo dijo, que fue enviado para predicar libertad, para abrir las puertas de la prisión de aquellos asentados en tinieblas. Él le comisionó lo mismo a Su iglesia. Y aquí es donde a ellos se les pasó por alto. Escuchen.
Si Uds. estuvieran sentados en prisión, y tuvieran que morir en la mañana a las nueve en punto. Y ellos le han afeitado todo el cabello de la cabeza y colocado un casco grande, con la manga del lado izquierdo hacia arriba, una gran banda de metal alrededor de la pierna derecha. Y un hombre estuviera parado con un interruptor en su mano para apretar el interruptor. Y de repente, alguien entra corriendo y dice: “No lo haga. Yo tengo el perdón del gobierno. El gobierno del estado lo perdona. Él no tiene que…”. El hombre puede estar tan feliz sentado allí con el casco en su cabeza y el metal en sus brazos, así como pudiera estarlo si estuviera afuera en la calle. Amén. Porque su perdón está firmado.
46 Y cada hombre y mujer que está aquí esta noche que puede reconocer que esta es la fe que estamos predicando, la fe que Ud. ha creído durante años, que fue dada primero a los santos, que Jesús vino a perdonarlo, y sacarlo de las celdas de su prisión de enfermedad y pecado… Su perdón está firmado gratuitamente. Cristo lo firmó con Su propia Sangre. “Porque Él herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos curados”.
Ustedes son libres. ¿En dónde lo firmó Él? El Libro lo dice. Dos mil años, y ni una sola palabra ha fallado alguna vez. Y después que rueden un billón de años, Ella aún no fallará. Una vez que Dios lo habla no puede retractarse. Yo puedo hablar y retractarme; también usted. Pero Él habla una vez, y eso lo concluye para siempre.
Ustedes son libres. No tienen que estar atados en pecado; no tienen que seguir atados en enfermedad. Eso es verdad. Pablo predicó la fe que una vez fue dada a los santos.
47 Ahora, ¿Qué hemos adoptado hoy? Hemos adoptado otras cosas. Hemos adoptado la membrecía de una iglesia en lugar del aposento alto. Hemos adoptado teología en lugar del bautismo del Espíritu Santo. Hemos adoptado todo lo demás en lugar de la cosa que Dios nos dijo que hiciéramos. Porque escuchamos reglas y órdenes de hombres.
Pero cuando la luz del Evangelio brilló por la mañana allá en la tierra del Este. Ha sido un día que no era oscuro ni claro. Ha sido un día, confuso. El sol en su poder no se podía ver, una luz mezclada, un día brumoso. Ellos sabían que el sol estaba brillando, pero las nubes lo habían escondido de la vista de ellos. La gente tenía suficiente fe para decir: “Sí, Jesús era el Hijo de Dios. Oh, Él se ha ido muy lejos. Podemos ver lo suficiente para creer la salvación”. Pero no pueden creerlo completamente. Se detienen.
48 Como el profeta, cuando el rey vino a pedirle una victoria, para obtener una victoria sobre Siria, él colocó su mano en sus brazos y dijo: “Golpea la tierra”. Y él la golpeó solo dos veces. El profeta dijo: “¿por qué no la golpeaste muchas veces? Te quedaste corto. Dios te hubiera dado muchas victorias”.
Y yo digo esto con reverencia esta noche, iglesia. La iglesia se ha quedado corta golpeando lo que Dios les reveló; al golpear se quedó corta. Solamente golpean dos veces. Podemos ser libres del pecado; eso es bueno. Y podemos tener gozo; eso es bueno. ¿Pero por qué no golpear por sanidad Divina? ¿Por qué no golpeamos por el poder de Dios? ¿Por qué no golpeamos por la restauración de los dones? ¿Por qué no golpeamos para “Jesús es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”, mientras Dios descansa su mano sobre las nuestras? Ganemos la victoria sobre el pecado y todo por lo que Jesús murió para liberarnos. La iglesia se detiene al golpear. Solo dan un golpecito. Pero no sirve de nada. Como si golpeamos una vez, dos veces. Sigamos golpeando. El Calvario deletreó libertad. Calvario. No se queden cortos al golpear.
Todo lo que la Biblia dice, lo dice con Él. ¿Cómo lo hizo él? El profeta, el vidente tenía su mano sobre la de él. Mientras Cristo tenga Su mano sobre usted en el bautismo del Espíritu Santo, siga golpeando. Dios está con usted.
49 Noten cómo el Espíritu Santo se movió, igual hoy. Pablo al partir dijo: “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Pero escuchen. Gálatas 1:8: ”Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema“.
Luego Judas después dijo: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros, que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”. ¿Pueden ver lo que es la fe? Si su iglesia predica eso y ejercita eso, Dios le bendiga. Si no es así, siga orando hasta que Dios venga y Él mismo se vindique: Hay un Rey en medio vuestro.
50 Oh, cómo me gustaría continuar aquí con esto, pero no puedo. Cómo me gustaría hablar del falso profeta mirando hacia Israel. Y él pensó: “De seguro ese montón de gente merodeando alrededor por el desierto como ovejas de un lugar a otro. Pensó: De seguro, Dios maldecirá a esa gente. Pero la voz del Rey estaba en medio de ellos. Balaam no lo podía ver. Había una señal entre ellos: una roca herida y una serpiente de bronce iba delante de ellos, haciendo una expiación.
Y así está allí con la iglesia de Dios esta noche, esa misma fe que ha sido una vez dada a los santos está siendo entregada hoy. El sol salió en tierra del Este. Ellos se salieron de eso puliéndola con teología. Ha sido un día que no es de día ni de noche. Pero el profeta dijo: “En el tiempo de la tarde…”. ¿En dónde se oculta el sol? En el Oeste. ¿En dónde sale? En el Este. ¿Quiénes fueron los que recibieron el Espíritu Santo primeramente allá atrás en el principio? ¿Quién es la gente del Este? Los judíos, griegos, y así sucesivamente. ¿Quiénes son los que lo reciben en el día final cuando el sol se está ocultado? Los Estados Unidos de América es lo último de la civilización.
Habrá luz al atardecer. El Espíritu Santo está aquí con el mismo ministerio que fue dado a los… por el Señor Jesucristo a Sus apóstoles. Y ella ha venido a través de oscuridad, pero las nubes están retrocediendo. El mismo Espíritu Santo ha venido y revelando la misma cosa. Dios les bendiga mientras oramos.
51 Padre Celestial, en el Nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús, te damos las gracias. En palabras Cristianas: “Yo sé”. Nos encanta por eso. No: “Me imagino, probablemente así sea”; ese no es un testimonio Cristiano. “Yo sé”. De esa manera lo hacemos, Padre. Sabemos que Jesús es el Hijo de Dios. Sabemos que Él ha resucitado de los muertos. Él vive entre nosotros. Y Él está produciendo en nuestro medio esta noche la fe que una vez fue dada por Él a los santos.
Y aquí está Él en el tiempo de la tarde, en la puesta en la Costa Oeste del mundo, está brillando la misma luz que brilló allá atrás en aquel día en el aposento alto, cuando estas personas recibieron el Espíritu Santo. Y aquí está el mismo Espíritu Santo cayendo de nuevo hoy, de la misma manera con las mismas señales y maravillas. Padre, te amamos; te damos las gracias.
Bendícenos ahora. Y a medida que voy a ministrar, como Tú has dicho: “Llevaste cautiva la cautividad. Y le diste dones a los hombres”, que Tú puedas regresar y hacer las mismas cosas que hiciste cuando estuviste aquí. Y, Padre, oro esta noche que esta audiencia pueda irse de aquí esta noche diciendo como aquellos que vinieron de Emaús después de la primera resurrección: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros?, porque ellos sabían que era el mismo Jesús. Él hizo las mismas cosas que hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Y que Él reproduzca Su vida esta noche en esta iglesia a través de Sus siervos humildes que se han reunido, porque lo pedimos en Su nombre. Amén.
52 Prometí que no me iba a tardar mucho. Lo siento. Es solo que Uds. son un grupo de gente tan adorable; pudiera simplemente hablarles toda la noche.
Yo le amo a Él. ¡Oh, cómo le amo a Él! Ahora, ellos repartieron unas tarjetas de oración, así que vamos a orar por unas personas enfermas, si es que podemos traerlas, me imagino, alrededor por este lado de alguna manera. ¿Podemos traerlas por aquí, Hermano José? O de alguna manera que pudiéramos traerlas, por el lado que Ud. quiera; no importa. ¿Arriba por este lado? Muy bien.
En las tarjetas de oración, queremos orar por cada uno, si nos es posible. Ahora, quiero que sean muy reverentes, por favor; han sido tan amables.
53 Ahora, si el Señor Jesús viene a esta escena esta noche… Ahora, yo solo soy su hermano, un hombre. Pero Él todavía es el mismo Jesús; ¿creen Uds. eso? Bueno, si Él es el mismo en poder, el mismo en principio, el mismo en amor, pues, Él vivirá igual; ¿no es así? Porque Él dijo: “Yo…”. En donde Él prometió que estaría con nosotros, prometió que estaría en nosotros, hasta el fin de la edad; ¿es eso correcto? Y luego mientras haya un mundo aquí parado, hasta el fin de la edad del Evangelio, Jesús, el resucitado Señor Jesús, prometió estar con nosotros, en nosotros. Dios les bendiga.
(Ahora, ¿la empezaron a formar por mí? ¿Del número uno a cuál? Del número 1 al 100).
54 Muy bien, ¿quién tiene la tarjeta de oración 1? Levante su mano, número 1. ¿Tarjeta de oración, número 1? Tal vez salieron. ¿Quién tiene la número 2? Unas personas allá atrás se fueron; pudiera haber sido su número. ¿Número 2? ¿Dijeron del uno al cien? Número 3, ¿está aquí la tarjeta de oración número 3? Tarjeta de oración número 3. Aquí. Muy bien. Muy bien, número 3. Traigan a la dama por aquí. ¿Número 4? ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 4? ¿Está Ud. aquí? ¿Número 5? Tarjeta de oración número 5, levante su mano en alguna parte. ¿Por ese lado? Número 6. Muy bien. Dama.
Número 7, ¿quién tiene la tarjeta de oración número 7? ¿Podría levantar rápidamente su mano? Tarjeta de oración número 7, ¿es usted allá atrás, dama, levantándose? ¿Tarjeta de oración número 7? Levante su mano rápidamente, quien sea que tenga la tarjeta de oración número 7. ¿En dónde está?
55 Alguien levantó su mano allá atrás, apuntó a alguien… ¿Ya está allá arriba? ¿Tarjeta de oración número 7? ¿6? ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 7? Levante su mano.
Número 8, levante su mano. Esta… Dama, ¿la tiene usted, la dama aquí con el sombrero blanco viniendo para acá? Miren si esta dama tiene la tarjeta de oración 8 por favor; tiene una tarjeta de oración en su mano. Vean si es ese 8. Probablemente ella está sorda y no puede… Muy bien, 8. Nueve, ¿quién tiene la tarjeta de oración 9? ¿Usted? Diez, muy bien, solo levante su mano rápidamente para ver en dónde está. ¿Tarjeta de oración 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20? Tiene usted… ¿tiene la 20? Muy bien, eso está bien. Muy bien.
Ahora, ¿Cuántos están llegando allí? No importa cuántos se pongan de pie, solo… Vaya, no nos importa solo… Uno no querrá tener a muchos de pie, porque se requiere de tiempo. Si la unción del Espíritu Santo viene a nuestros medios, se torna un poco lento. Pero solo tenemos que esperar y ver (¿lo ven?) lo que Dios dirá. No sabemos, si no lo hace entonces yo solo sigo pasando a la gente por la línea, orando por ellos.
56 Ahora, que sea conocido esto, que… Cuántos me escuchan claramente diciendo que Jesucristo ha resucitado de los muertos, y Él mismo, no un predicador, no alguna clase de hombre, pero Cristo mismo vive en Su iglesia. Cuántos me han escuchado decirlo, digan: “Amén”. Y Él está aquí esta noche, prometiendo: “Donde estén dos o tres reunidos, Yo estaré en sus medios”. Ahora, si Él está aquí, le mostrará a esta audiencia la misma señal que le mostró a la mujer gentil junto al pozo de Samaria, o como lo hizo con Juan. Habrá una señal Mesiánica de las mismas cosas que Jesús hizo; Él lo hará otra vez. Si Él lo hace, ¿se irán regocijando y feliz de que es Él?
Muy bien, les voy a pedir: Por favor no se muevan. Ahora, pónganse aquí arriba en mi lugar en este momento. Solo traten de venir aquí; son bienvenidos a hacerlo si quieren, ¿ven? Suban aquí. No se atreverán, a menos que Dios les haya dicho que lo hagan así. Porque no pasaría mucho hasta que se dieran cuenta que algo está mal, ¿ven? De igual manera la audiencia lo sabría.
57 Ahora, ¿cuántos de los que están allá quieren que se ore por ustedes esta noche, que no tienen tarjetas de oración, pero quieren que se ore por usted? Levanten su mano, solo para que Jesús pueda verlos. Muy bien, eso está bien.
Muy bien, crean con todo su corazón ahora. Solo tengan fe en Dios. No duden. Muy bien, todos con reverencia. Ahora, estén…
Ahora, miren. Cuando la fe de Jesús que fue una vez dada a los santos, cuando Él se paró en medio de la gente, si la gente tenía algo mal en ellos, Él se los podía decir, ¿verdad? Si alguien lo tocaba con la fe que Él sabía que lo habían tocado. Muchos de ellos tenían fe intelectual, un día pasando alrededor del río yendo de Galilea. Pero una mujer tocó Su vestidura, y luego corrió a la multitud, y se quedó allí. Y Jesús se dio la vuelta, sin saber quién lo había hecho, dijo: “¿Quién Me tocó?”. Él hizo la pregunta: “¿Quién Me tocó?”. ¿Se pudieran imaginar a Dios diciendo eso?
58 ¿Se pudieran imaginar a un hombre, un profeta ciego sentado, y su propio hijo envuelto en piel de cabra, de esa manera, diciendo: “Yo soy Jacob… Yo soy Esaú”, más bien? Y él lo palpó; dijo: “Pues, se siente como Esaú, pero suena como la voz de Jacob”, y lo bendijo. Y las bendiciones de Dios reposaron sobre él, y él engañándolo; un profeta.
¿Se pudieran imaginar a un hombre regresando con un saco sangriento y diciendo que unos leones… que una bestia mató allá a su hijo. Y año tras año, tras año ese profeta sin saber algo diferente? Y el mismo hombre en su condición moribunda se sentó en cama, y subió sus pies a la cama, y bendijo a esos patriarcas, y los colocó exactamente dónde ellos están todavía hasta hoy. ¿Lo ven? Amén.
Jesús dijo: “¿Quién Me tocó?”.
Pues, Pedro dijo: “Señor, toda la multitud está tratando de tocarte”.
Dijo: “Sí”, pero dijo: “Es una forma diferente de tocar”. Él miró alrededor, dijo: “Fuerza salió de Mí, me estoy debilitando”.
Me los puedo imaginar diciendo: “Ahora mira, si Él es Dios, si tiene algo de santidad en Él, ¿por qué entonces se debilita? Eso es tontería”. Pero la Biblia dice que virtud salió; eso viene siendo fuerza. Dijo: “Percibo que virtud ha salido de Mí”. Él miró a la audiencia; miró a la mujercita. Él dijo: “Ahora, (no Yo, no el Padre, pero), tu fe te ha salvado”. ¿Es eso correcto? Su flujo de sangre se detuvo, porque ella lo creyó con todo su corazón.
59 Ahora, ese mismo Jesús, esa es la fe que Él introdujo. Y Pedro una vez predicando… o, Pablo miró hacia abajo a un hombre que estaba sentado lisiado, dijo: “Percibo que tienes fe para ser sanado; ponte de pie”.
Pedro; otro caso para él: Ananías, Safira había entrado; él sabía el mero secreto de su corazón. Dijo: ¿Por qué puso el diablo en tu corazón mentir contra el Espíritu Santo?“. Y lo habían hecho en secreto, pero él sabía. ¿Por qué? ¿Es esa la fe que ha sido una vez dada a los santos? Y la gente le temía a Dios. Oh, no permita que su corazón se ponga alguna vez calloso, amigo, que ya no tema a Dios. Que el Señor les bendiga ahora.
60 Ahora, tenemos a unos cuantos parados en la línea, me imagino, unos veinticinco. ¿Cómo? ¿Qué dijo? Tarjeta de oración número 1; ¿está aquí adentro en el edificio? Todos miren alrededor; pudiera ser alguien que… Aquí está sentada una dama en una silla. 1, 2. O pudiera ser alguien que está sordo, no puede oír. Miren alrededor, tarjeta de oración número 1, 2, y 7. Tarjeta de oración número 1, 2, y 7. ¿Pueden mirar alrededor, gente, a alguien a un lado de usted? No permita que se les pase su turno si están aquí adentro. Muy bien, es… Si ellos… Es solo… Están perdiendo su turno; probablemente salieron. Muy bien, inclinemos nuestros rostros ahora, todos en silencio.
Eso es correcto, hermano. Oh, Dios. No saben cómo eso me hace sentir. Todo es posible; solo creed.
61 Nuestro Padre Celestial, mientras inclinamos nuestros rostros y corazones delante de Ti… Este es el sábado; este es el día de la resurrección. Y nos hemos juntado hoy para adorarte, y para pagarte tributo, Señor, y para darle bendiciones a nuestro hermano que mañana estará saliendo al extranjero para ministrarle a Tus hijos en aquellas tierras. Tú has dicho que nos entregarías a los paganos. Y oramos que Tú nos lo concedas.
Dale una porción al Hermano José a medida que va. Y ahora, Señor, para esta noche memorial, el pastor dejando la iglesia… Pablo predicó en una ocasión toda la noche, y luego salió y se arrodilló al lado de la ribera, y ellos besaron su cuello. Nos amamos el uno al otro, Padre, con amor Divino. Así que oramos, querido Dios, esta noche que Tu gran Presencia esté aquí, que el Hermano José vaya al extranjero con una visión fresca. Él irá a decirles a esas personas de aquel lugar: “Oh, la noche que partí, el Señor Jesús apareció en medio de la gente, y Él hizo la mismas cosas que hizo cuando estuvo aquí en la tierra”.
Oh, bendito Salvador, deja que Tu Espíritu y verdad repose sobre esta pequeña congregación de gente. Bendice a todos los que se han congregado aquí esta noche. Y ahora, Padre, toma a este pobre indigno siervo Tuyo, úngelo con el Espíritu Santo, y que el Señor Jesús se manifieste a Sí mismo en gran poder a la audiencia esta noche. Y que todos crean y se vayan felices, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
62 Ahora, por favor, háganme un pequeño favor: Todos quédense sentados muy quietos, observen. Y desearía poder decirles con todo mi corazón, lo que es, pero no puedo. En este momento algo sucedió. Desearía… No hay necesidad de que yo intente explicarlo. No hay necesidad de que alguien… Uno no lo puede hacer. Algo está sucediendo. Todo espíritu en este cuarto parece estarse moviendo, ¿ven? Se puede sentir. Uno puede darse cuenta que aquí hay una fe Cristiana. Hay gente que cree en Dios. Salgan inmediatamente esta noche; no se queden cortos al golpear; golpeen. Solo sigan creyendo. Estamos en Su Presencia ahora. Que Sus bendiciones vengan.
Muy bien, Hermano José, ¿es esta una de las personas? Ahora, la dama parada aquí, yo no conozco a esta mujer. Me imagino que somos desconocidos el uno al otro; no nos conocemos el uno al otro. El Señor Jesús conoce a esta mujer; yo no. Pero Él sabe todo con respecto a ella, igual como sabe todo con respecto a usted. Ahora, hablaré con ella solo un momento. Ahora, solo escuchen esto para que podamos pasar a la audiencia, a la gente, para que podamos orar por todos ustedes, de ser posible.
63 Aquí está parada una mujer, totalmente desconocida. Nunca la he visto en mi vida. Ahora, hice una declaración ¿sobre qué? Primero, la Palabra del Señor dice que estas cosas sucederían en este día. Lo siguiente, yo me encontré con un Ángel que me dijo que fuera a hacerlo. ¿Entonces qué hago? Sintiendo y sabiendo… No se puede explicar. Pero algo sucedió. Algo bajó de aquí hasta aquí abajo. Es otra dimensión. No lo puedo explicar; nadie más puede.
Pero aquí está parada una mujer ahora, sabiendo ella que no sabemos nada del otro. Yo no sé nada de ella. Tal vez ella sabe más sobre mí. Pero somos desconocidos, pero hay un Dios en el cielo. Y Él la conoce a ella y me conoce a mí. Y Él sabe exactamente para qué está ella aquí. Ella pudiera ser una pecadora, que viene para ser salva. Ahora, yo no la pudiera salvar, no importa qué tanto haya pecado, cuánto lo haya confesado. Si ella pecó en contra de mí, yo la pudiera perdonar; pero si pecó en contra de Dios, eso requiere solo de Dios.
64 Ahora, aquí hay una cosa que puedo presentarle a ella: si es una pecadora, Dios puede perdonarla si ella lo cree. ¿Es eso cierto? Eso es todo lo que un hombre pudiera hacer. Si está enferma, yo no la pudiera sanar. Pero puedo decirle por la Biblia, que Cristo la sanó cuando Él murió en el Calvario, igual como Él la salvó. ¿Es ese el Evangelio? ¿Es eso lo que primero se le dio a los santos?
Ahora, esa es la palabra. Entonces Dios subió y le dio dones a los hombres. Ahora, ¿qué hacen los dones? Algunos de ellos son: primero, apóstoles; después de eso, profetas, maestro, evangelistas. ¿Es eso correcto? Todos los dones se pusieron en la iglesia; fue en la iglesia primitiva en el principio. Ahora, ha estado oscuro por dos años. Está saliendo de eso aquí en la última edad, en tierra del Oeste; alfa, omega.
65 Ahora, si el Espíritu Santo está aquí, una Persona invisible, Él conoce a esta mujer, Él me conoce a mí. Él me puede ungir para decirle a ella y hablar con ella unos minutos, igual que el hombre… igual que la mujer junto al pozo, la mujer samaritana, y le puede decir exactamente para qué está ella aquí. Y la mujer dijo… Este fue su testimonio, de acuerdo a las Escrituras. Ella dijo: “Yo sé que esa es la señal del Mesías. Sabemos que cuando el Mesías venga, pero, ¿Tú quién eres?”. Ella dijo…
Él dijo: “Yo soy Él”.
Ahora, yo no soy Él, pero soy Su ministro que declara que Él está aquí igual como dijo que estaría, en nosotros, manifestándose a Sí mismo: “El mundo no Me verá más, pero vosotros Me veréis. Vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros… fin del mundo, manifestando, haciendo las mismas cosas que Él hizo. Yo soy el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Ahora, ¿todos entienden? Amén.
Dios les bendiga ahora, mientras hablo con las personas por la línea. Voy a tratar de apurarme. Y si Dios lo hace… Me parece, amigo, después que la Biblia dice tal, el Espíritu Santo aquí diciendo la misma cosa, es tiempo que usted sea el siguiente en moverse. ¿Es correcto? Oren; miren para acá; crean. Y Dios les bendiga hasta que los vuelva a ver.
66 Ahora, dama, siendo todo esto yo no quería que se quedará parada aquí en público. Veo que está usando anteojos, así que eso es una cosa, por supuesto que están mal; sus ojos están mal. Pero no quiero que Ud. hable. Quiero que solo me responda (¿ve?), solo para que me responda. Ahora, es conocido por toda la audiencia que somos desconocidos el uno al otro, no nos conocemos el uno al otro, nada sobre el otro, hasta donde sé.
Ahora, Jesús resucitó de los muertos. ¿Ha visto alguna vez esa pequeña fotografía que tomaron esa ocasión, tiene esa Luz arriba, usted sabe, que, me imagino…? ¿La ha visto alguna vez? Ahora, para mí, esa es la señal que se me fue dada cuando nací. Lo dije. Pudiera haber… No puedo responder por el testimonio de alguien más; tengo que responder por lo propio, ¿ve? Y luego, cuando eso apareció, debajo de ello estaba un hombre. Y Él es Aquel que me envió a hacer esto. Si eso es verdad, viniendo de Dios, se vindicará por sí sola. ¿Es eso correcto? Si no es así, bueno, no lo hará.
Para mí eso fue una… Esa fue una señal de lo más pura. Y luego el mundo científico tomó la fotografía de ello. Así que eso hace que el mundo científico conozca al respecto. Eso hace que la iglesia conozca al respecto. ¡Bendiciones de Dios! ¿Acaso no debiéramos estar felices, ser la gente más feliz del mundo porque Jesús resucitó de los muertos y está aquí con nosotros? La fe que ha sido una vez dada a los santos. Y estamos contendiendo por ella, manteniéndonos firmes por la gracia de Dios, que esa es la verdad. Y Dios está trabajando con nosotros con señales siguiendo. Maravilloso, ¿no es así?
67 ¿Qué estoy haciendo? Solo hablando con usted, igual como Jesús habló con la mujer, diciendo: “Dame de beber”, empezó a hablar con ella. Porque nosotros no nos conocemos, así que no hay nada que pudiera hacer sino solo citarle la Escritura, decirle algo, a menos que Dios por una manera sobrenatural me muestre algo sobre usted, y me diga para qué está usted parada aquí. ¿No es eso maravilloso? Aquí está usted, parada allí. Yo no la conozco; usted no me conoce a mí. Pero estamos parados aquí en presencia de Dios.
Pero Él me puede decir lo que Ud. quiere de Él. Y si Él me puede decir lo que Ud. quiere de Él, entonces de seguro usted pudiera creer en Él si sabe lo que es su corazón, de seguro usted pensará que lo recibirá. ¿Es eso correcto? Usted está… Por supuesto no hablaré de sus ojos (¿Lo ve?), porque eso es… Ellos pueden ver eso. Eso es algo visible, se puede ver. Pero ahora, usted está nerviosa, molesta, porque está muy preocupada de algo. Ud. está preocupada sobre… Es un… Veo un hombre. Hay alguna clase de rigidez en sus músculos, o algo como eso. Es un suegro o algo por el estilo, alguien cercano a usted. Eso es correcto. Algún tipo de rigidez en los músculos, como artritis o algo en los músculos. Es un pariente; es su suegro.
Y luego hay un… Veo a alguien más. Es un paciente en cama. Es un… es un caso grave; es un caso que los doctores… Es cáncer, creo que dijo. Luego alguna clase de, algo de protuberancias, o Hodgkins, Hodgkins. Aquí está la mujer por aquí. Esa es su hija tendida allí mismo. Vaya y ponga su mano sobre ella, luego llévela a casa.
Padre, en el Nombre del Señor Jesús, que Tus misericordias reposen ahora sobre su petición en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.
68 Tenga fe. Ahora, ¿cree en Dios con todo su corazón? La fe que una vez fue dada a los santos. No mi… Lo que Dios le dice a usted, su fe. Crea ahora.
Esto, usted es… Veo que tiene uno de los libros en su mano. El librito ha hecho una gran cosa. Ha bendecido a las personas, al leerlo. Nuestro Señor es maravilloso, ¿verdad? Tan maravilloso. Ahora, dama, somos desconocidos el uno al otro. No nos conocemos el uno al otro. El Señor Jesús nos conoce a ambos, ¿no es así? Nos conoce a ambos. Ahora, esto es algo perfecto de lo que Jesús le dijo a la mujer junto al pozo. Nosotros siendo de la misma sangre, pero de dos razas diferentes: una anglosajón, la otra raza de color; una raza blanca, la otra una raza de color.
69 Pero cuando Él le habló a la mujer junto al pozo… Miren, ella era una samaritana; ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan a nosotros los samaritanos”. Porque los judíos pensaban que ellos eran inferiores, ellos eran más grandes que los samaritanos, ¿ven?; racial. Pero Jesús le hizo saber inmediatamente: Dios busca a aquellos que le adoran en Espíritu. Dios, por una sangre, hizo a todos los hombres, al hombre blanco, al hombre negro, al hombre amarillo, al hombre café; Él los hizo a todos de un solo hombre: Adán.
Y a través de eso vino su padre; a través de eso vino mi padre; a través de eso vino la caída; a través de Cristo vino el Redentor para ambos. Eso es correcto, ¿verdad? Nosotros siendo desconocidos aquí el uno al otro, hablando uno con el otro…
Ahora, creo que la última dama que pasó fue una mujer blanca. ¿Es eso… eso correcto, o algo así? Creo que fue una mujer blanca. Ahora, eso fue para Uds. gente blanca como una señal. Aquí será para los de color, si Dios lo concede. Que Él lo conceda.
70 Ahora, si yo estoy hablando con usted igual como nuestro Señor habló con la mujer junto al pozo… Entonces Él solo le habló hasta que encontró en dónde estaba su problema. Entonces Él le dijo en dónde estaba su problema —solo una cosa— dijo: “Ve y trae a tu marido”.
Dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Tienes cinco”.
Ella dijo rápidamente: “Tú eres un profeta, pero sabemos que el Mesías hará esas cosas”.
71 Ahora, si Él se da la vuelta y se revela Él mismo a través de mí, Su siervo humilde, a usted, ¿creerá que Él está aquí para concederle su petición, cierto?
Veo una imagen delante de mí. Es sobre un diagrama; no, es un colon, una condición de colon. Eso es lo que usted tiene: una condición de colon. Usted también tiene un quiste. Ud. tiene un quiste.
Ahora, usted está muy interesada en alguien más. Y esa persona está en el hospital. Y la mujer tiene cáncer. Y es su hermana. Y luego Ud. tiene un pañuelo por el que quiere que ore. Está en su mano ahora. Pero no estaba en su mano. Recientemente cuando Ud. vino, lo sacó de una carta; ya está empacado para ser enviado, para llevárselo a ella. Usted me trajo el pañuelo para que yo pueda orar por el pañuelo y dárselo a ella. Pásemelo.
Padre Dios, en el Nombre del Señor Jesucristo, bendito sea el levantado, el resucitado Señor Jesús, Quien prometió estas cosas, y estamos vivos está noche para ver cómo se llevan a cabo. Bendigo a la que este pañuelo está representando, y a la que está parada frente a mí. Que puedan ser sanadas, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga; Dios le bendiga. Vaya, y Sus misericordias sean sobre usted. Amén.
¿Creen ustedes? ¡Jesús, el Hijo del Dios viviente! Reverentemente ahora, por favor.
72 Veo esa Luz moviéndose; Él está parado justo detrás de esta muchacha sentada aquí con el bebé. Creo que es la muchacha de la Sra. Sims; no estoy…
Está parada justo sobre un hombre. El hombre es de fuera de la ciudad. Él es de Minnesota. Usted tiene un problema de pecho, ¿no es así, señor? Eso es correcto. Esto es con respecto a la primera vez que está en mi reunión. Eso es correcto, ¿no es así? Soy un desconocido para usted; nunca nos hemos visto el uno al otro. Eso es verdad. Muy bien, se va ahora a casa para estar bien, señor. Su fe lo ha sanado. ¡Alabado sea el Señor!
La damita sentada aquí atrás, directamente —señalo con mi dedo— la segunda mujer, sentada en… mirando a los lados; ella está sufriendo con epilepsia. Veo que se cae. ¿Quiere ser sanada, dama? Póngase de pie y acepte ahora su sanidad. Que el Señor Jesús… En este momento se ha ido de usted; un círculo oscuro estaba colgando sobre usted, pero ahora se ha ido. Vaya a casa regocijándose. Que nunca regrese otra vez, es mi oración.
73 ¿Ven lo que quiero decir? ¡Tengan fe! Crean al Señor Jesús, Quien es el Hijo de Dios.
¿Cree usted, dama? ¿Cree en Dios con todo su corazón? Yo no la conozco, pero Él sí. Si Dios me deja saber para qué está usted aquí, ¿creerá usted? Usted ha tenido una aflicción durante mucho tiempo; cuando estaba más joven, más liviana en aquel tiempo. Y su aflicción no se ve; está en su nariz. Son crecimientos en su nariz. Y ha llegado a la condición que aún ha perdido el sentido del olfato. Usted no puede oler. Eso es verdad. ¿Cree usted que Jesús la sana? Aquí está… ¿Lo creerá, si pongo mis manos sobre usted? Venga para acá.
Querido Padre celestial, en obediencia a los mandamientos de nuestro Señor, yo pongo manos sobre esta hermana, y reprendo este demonio. En el Nombre de Jesucristo, que salga de ella y se vaya. Y que sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana; vaya regocijándose, creyendo.
74 ¿Le cree a Él, hermana, con todo su corazón? Soy un desconocido para usted. Dios solamente sabe. Usted está orando por alguien. Usted misma es muy nerviosa; de eso está sufriendo. Usted tiene una condición nerviosa, le ocasiona que esté molesta. La veo preocupada sobre… Es un niño con un ojo, ¿y una niña? Y veo que esa niña está delante de un doctor. Y ese doctor ha programado un tiempo para la operación de esa niña. Y viene siendo en este mes de Mayo, el jueves de la siguiente semana, para la operación. ¿Lo cree?
Dios Todopoderoso, en el Nombre del Señor Jesucristo, concede estas bendiciones que se han pedido. Y que Tu poder omnipotente, presente ahora para sanar, que sea concedido mediante el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga. Ten misericordia, Dios, es mi oración. ¡Oh, vaya! ¡Qué maravilloso!
El problema del corazón no es nada que nuestro Señor no pueda sanar, ¿no es así? ¿Cree que fue sanada entonces? Tenía un problema de riñón, también, ¿no es así? Se ha ido de usted ahora. Amén. ¿Cree Ud. que Dios sanará esa niña, que se pondrá bien? Ella tiene ahora diecinueve años. Ella tiene la mente, dijo el doctor, de una niña de cuatro años, pero usted cree que ella se pondrá bien. Deme su pañuelo.
Dios, en el Nombre del Señor Jesús, concede la petición de esta mujer, en el Nombre de Jesús, Satanás, suelta a esa criatura. Por fe te conjuro, en el Nombre del Dios viviente, y el Hijo de Dios, Jesucristo, que la sueltes. Dios le bendiga, hermana.
75 Venga, dama. ¿Cree que Dios sanará su problema femenino y que se pondrá bien? ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Lo acepta ahora? Satanás, vete de esa mujer, te conjuro, por el Nombre de Jesús, que la dejes. Amén. No dude. Crea.
Cuando Ud. estaba sentado aquí abajo enfrente de mí hace un rato, de repente, mientras yo estaba predicando, Ud. tuvo una sensación muy rara que vino a usted. Usted como que inclinó su cabeza hacia atrás. Y cuando lo hizo, Dios lo sanó de ese problema de espalda que tenía. Ahora, puede seguir su camino, regocijándose y sea sanado.
76 Venga. Hermana, hay una sola esperanza para ese tumor y es a través de Jesucristo. Y, querido Padre Celestial, imponiendo manos, pidiendo que Dios en el cielo reprenda este diablo. Señor Jesús, la pobrecita mujer ha tratado de prepararse con fe; aparentemente, ella simplemente no puede apropiárselo. Pero estoy uniendo mi fe con ella. Y con toda esta audiencia ahora, creemos que Jesús murió y resucitó de nuevo. Satanás, te condenamos. Reclamamos su vida en el Nombre de Jesucristo. Crea ahora con todo su corazón. Amén.
Esa es una buena manera de recibir su sanidad. Me escuchó muy bien ahora. También su artritis se ha ido, su audífono está apagado. Usted está bien, así que puede irse a casa regocijando. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
77 Muy bien, dama, cuando le hablé a esa mujer sentada allí sobre su problema de espalda, el de usted se fue al mismo tiempo. Así que Ud. también está sanada. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
El problema cardíaco es muy fácil que Dios sane y restablezca; usted cree eso, ¿no es así? Amén. Padre Celestial, en el Nombre de Jesús yo condeno los demonios que atan a estas, mis hermanas. Sal ahora, demonio en el Nombre de Jesucristo deja a la mujer. Amén. Ahora, vaya regocijándose y feliz, diciendo: “Gracias sean dadas a Dios”.
¿Están creyendo? Tengan fe. Si pueden creer, Jesús dijo, todas las cosas son posibles. ¿Cree Ud. eso, señor, con sus manos cruzadas y cree que Dios le quitará la presión arterial baja y lo convertirá en un hombre realmente sano? ¿Lo cree usted? ¿Lo acepta? Entonces póngase de pie y diga: “Jesús, yo te creo”. Amén. Esa es la manera de hacerlo. ¿No es Él maravilloso?
78 Lo conozco a usted, señor. No sé su nombre, sentado allá con la corbata a cuadros. ¿Me puede hacer un favor? ¿Cree con todo su corazón? Ponga sus manos sobre la mujer sentada allí a su lado, y Jesús la sanará de esa artritis, y hará que se vaya sana a su casa. Padre Celestial, oro que en el Nombre de Jesús, que Tú sanes a esa mujer sentada allí, que Tú has mostrado en esta visión. Que ella se vaya a casa y que ya no sea lisiada, en el Nombre de Jesús. Amén.
¡Oh, yo le amo a Él! ¿Cree usted? ¿Qué piensa usted: que también se puede deshacer de eso, al mismo tiempo que ore por ella? Amén. Vaya, así como lo ha creído, y recíbalo. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Oh, ¿no es Él maravilloso?
79 Esta damita sentada aquí con el vestido morado, sentada allí sufriendo con un problema de espalda, también. ¿Cree usted que Jesús la sana? ¿Acaso no se siente diferente en este momento? Mueva su mano; póngase de pie y mueva su mano. Si eso es correcto, póngase de pie otra vez y mueva su mano. Mueva su espalda de un lado a otro. Allí lo tiene; todo se ha ido, ¿ve? Mire, su fe lo hizo. ¡Aleluya! ¡Oh yo le amo a Él!
80 ¿Qué piensa usted, allí abajo con esa doble hernia? ¿Cree que Dios lo va a sanar, señor? Muy bien, puede tenerlo si lo cree. Amén. Dios es maravilloso.
¿Qué piensa usted, sentado allí con ese problema en sus rodillas? ¿Cree que Dios lo va a sanar? ¿Lo cree? Póngase de pie; levante sus rodillas de arriba abajo. Jesucristo lo sana. Amén. Aquí está Él: un milagro perfecto. Su fe lo hizo. ¡Aleluya!
Ponga su mano sobre la dama al lado de usted allí, para que ella pueda ser sanada de artritis. Amén. Muy bien, dama, póngase de pie. Jesucristo la sanó; allí lo tiene; se ha ido.
Ahora, usted ponga su mano sobre la dama al lado suyo con el problema en los ojos, que la va a dejar ciega con el endurecimiento de los globos oculares, la otra que está a su lado, la dama de color sentada allí; crea con todo su corazón, dama. Amén. Créalo y lo puede obtener. ¡Aleluya! El Señor Jesús está aquí. ¿Lo creen?
81 Pongámonos de pie, cada uno de nosotros, en este momento de pie. Levantemos nuestras manos, démosle a Él alabanza.
Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, el Hijo de Dios, yo bendigo estos pañuelos; bendigo a esta gente en este momento. Que el Espíritu Santo sane a cada uno de ellos. Yo condeno al diablo. La fe que ha sido una vez dada a los santos está aquí, y la gente grita y le da a Dios alabanza. Personas, se les ha entregado a ustedes. La fe que una vez fue dada a los santos ha sido traída a ustedes; ¡son libres! La puerta está abierta; reclamen su victoria dada por Dios. Amén. En el Nombre de Jesús.
Mensaje extraido de Messagehub
