OBRAS DEL MENSAJE


Jairo, Un Creyente Secreto
Macon, Georgia, E.U.A.
55-0604
1 Lamento llegar tarde, pero estaban obstaculizando, y no podía entrar. Esta es la única vez que no podía llegar al servicio. Oh, alguien simplemente se estacionó y obstaculizó la puerta, y no podíamos salir hasta que ellos… que alguien lo quitara.
Estamos agradecidos de estar aquí esta noche para estar en el servicio del Señor, para verlos a todos Uds. personas finas que se encuentran aquí; y confío en que esta será una gran noche por amor a Su reino, que muchos de Sus hijos enfermos puedan ser sanados esta noche, muchos incrédulos se conviertan a creyentes, aceptando al Señor Jesucristo y el perdón de sus pecados.
Ahora, antes de avanzar, inclinemos nuestros rostros por un momento en una palabra de oración mientras hablamos con el Rey.
Nuestro Padre celestial, estamos agradecidos Contigo esta noche por este privilegio que tenemos de reunirnos otro día de este lado de la venida del Señor, dándonos cuenta de que no sabemos exactamente cuándo Él aparecerá en gloria, pero sabiendo esto: que después de que esta vida mortal haya cesado, tenemos la bendita promesa de que más allá de este velo nos espera un tabernáculo no hecho de manos.
Dios nos ha provisto un mejor tabernáculo, donde no habrá una oración por los enfermos. No habrá una oración por el pecador. Todas estas cosas mortales y cosas terrenales son pasadas entonces. En nuestro ser ahora gemimos en el Espíritu por liberación mientras estamos aquí, Padre, como peregrinos y extranjeros, profesando que no somos de este mundo, que Cristo nos llamó para salir, nos llamó para… escogidos, elegidos por Su propósito; y estamos agradecidos por la oportunidad de llevar Su mensaje.
Ven a nosotros esta noche, Señor Jesús, rápidamente. Toma el servicio en Tus propias preciosas manos y ministra a cada uno de nosotros según nuestras necesidades. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
2 Ahora, esta noche mientras hablamos del Señor Jesús… Anoche tuvimos un tiempo tan maravilloso. Rara vez se encuentra una gran fe así al principio del servicio, pero aparentemente este fue un poco diferente. Tuvimos un gran comienzo, y estamos felices por ello. Si esa fe continuara, es difícil decir lo que nuestro Señor haría en los próximos días.
Creo que mañana en la tarde van a tener los servicios en un auditorio aquí en la ciudad. Quizás ya lo hayan anunciado los hermanos que saben dónde está. Y traigan mañana los que no son salvos.
Ahora, cada iglesia, el tiempo… No lo tenemos el domingo por la noche o el domingo por la mañana, porque interferiría con otros servicios de la ciudad; y no queremos interferir con ningún servicio religioso. Cualquiera que está sirviendo a Dios, creemos que los domingos por la mañana y los domingos por la noche, su puesto del deber está en su propia iglesia.
A las visitas que están aquí, asistan Uds. mismos a alguna de estas iglesias mañana. Dense a conocer a la gente. Familiarícense con los santos de Dios en esta comunidad y vengan al servicio mañana por la tarde. Y luego regresen mañana en la noche a su puesto del deber habitual.
Ahora, esta noche por el tiempo, las primeras noches cuando tenemos un servicio largo como este de diez noches… Rara vez nuestros servicios duran más de tres noches; tres a cinco noches es casi el límite. Pero en este caso conseguimos esta gran arena aquí, y nos damos cuenta de que el centro metropolitano de la ciudad aquí no es demasiado grande. Tiene capacidad (me imagino) de setenta y cinco mil, creo que alguien me dijo. Así que tenemos mucho espacio.
3 Yo siempre mantengo mis reuniones bastante pequeñas, porque no tengo que suplicar por las ofrendas para pagar los gastos. Si hay una cosa en la que creo que me glorío en el Señor Jesús es por ayudarme en esa manera. Yo no tengo nada que financiar, como un programa de radio, un programa de televisión o cualquier otra cosa.
Solo vengo y los visito; y los pequeños gastos que tenemos, los absorbemos de inmediato. Y nunca permitiré que la gente ruegue por dinero; independientemente de qué tanto lleguemos a endeudarnos, no pueden hacerlo. Cuando se encuentre al administrador rogando, esa será la última vez que estará de administrador, porque no estamos para tomar el dinero de la gente. Estamos aquí para ayudarles a ustedes, para traerles algo y Uds. son una bendición para nosotros. Y nosotros no venimos por su dinero, y tratamos de mantener eso limpio y transparente en todo el mundo.
Ahora, cerramos el servicio, si Dios quiere, el domingo, dentro de una semana. Y luego, el jueves, voy a Suiza, y luego de Suiza, quizás a Frankfurt, Alemania, y luego a Suecia, si es la voluntad del Señor, y de regreso a los Estados Unidos para continuar los servicios en Canadá.
4 Ahora, agradecemos sus oraciones. La oración cambia las cosas. Solo hay una cosa que puede cambiar la mente de Dios, y eso es la oración. Pues Dios puede decir algo, y la oración puede cambiarlo. Ese fue un muy buen bocado, ¿no es así? Pero es la verdad.
Fue en las Escrituras que Él lo hizo. Podrían imaginarse al profeta Isaías cuando fue y le dijo a Ezequías: “ASÍ DICE EL SEÑOR” (un profeta verdadero) dijo: “Sube y dile a Ezequías que no va a levantarse de esa cama; él va a morir allí mismo”.
Así que Ezequías fue y dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR: que vas a morir allí mismo donde estás. No saldrás de la cama”.
Y cuando el profeta se fue… Me lo puedo imaginar saliendo a las celebridades parados afuera de la puerta diciendo: “Oh, profeta de Dios, ¿qué con respecto a nuestro amado rey?”.
“ASÍ DICE EL SEÑOR: él no se levantará de la cama”.
Se dirige con los soldados en los patrios exteriores. “Oh profeta de Dios, ¿qué con respecto a nuestro rey?”.
“ASÍ DICE EL SEÑOR: él no se levantará de la cama”.
A los pobres por fuera de las puertas: “Oh, profeta de Dios, creemos que vienes de Dios. ¿Qué con respecto a nuestro rey? ¿Cuál será su fin?
“ASÍ DICE EL SEÑOR: él no se levantará de la cama. Va a morir justo en su cama. ASÍ DICE EL SEÑOR”.
5 Llegó a su pequeña cabaña. El anciano Ezequías se dio vuelta, comenzó a hablarle al Señor y dijo: “Señor, te ruego que me consideres. Porque he andado delante de Ti con un corazón perfecto”. Esa es una palabra grande ¿no es así? Un testimonio como ese. “He caminado con un corazón perfecto”. Y él necesitaba quince años más.
Ahora, el rey era la figura más alta, terrenal o políticamente hablando, en toda la nación de Israel; y el hombre más grande, políticamente hablando, estaba hablándole al Rey de reyes.
Ahora, pareciera que si el Rey de reyes hubiera tenido algo que responder al rey, le hubiera hablado a él, pero eso de seguro prueba que Él le estaba hablando a él. Pero Dios tiene formas y medios de hacer las cosas a Su manera. Y en lugar de eso, Él regresa al profeta. Y le dice al profeta: “Ahora tú ve y dile que Yo he oído su oración y que le voy a añadir quince años”.
6 ¿Podrían imaginarse en qué posición puso eso a Isaías? Aquí viene él otra vez de regreso por la puerta: “ASÍ DICE EL SEÑOR: él va a vivir”. Directo a los soldados: “ASÍ DICE EL SEÑOR: él va a vivir”. Directo a las celebridades: “ASÍ DICE EL SEÑOR: él va a vivir”.
Bueno, me imagino que ellos dirían: “¿Qué clase de profeta es ese?”.
¿Cuál fue la gran diferencia? La oración: cambió de muerte a vida. Lo hará por cada pecador esta noche aquí: de muerte a vida. Lo hará por cada persona enferma esta noche: de la enfermedad a la salud. La oración cambia las cosas. Así que siempre ténganlo en cuenta. Oren sin cesar.
Si ustedes quieren ser un impedimento para la reunión, simplemente no oren. Si quieren ser la mayor ayuda que esta reunión pueda tener… No es económicamente. Aquí está la ayuda más grande que pueden ser en esta reunión: reserven una o dos horas cada día para orar por la reunión.
Salgan y visiten a alguien si el Señor lo pone en su corazón y tráiganlos a la reunión. Luego oren para que Dios los salve cuando ellos estén allí si no son salvos, que los sane si no… Si están enfermos y necesitan sanidad. Esa es la mayor contribución que pueden darle a cualquier reunión, es orar y buscar a Dios para ayudar en este tiempo de problemas.
7 Ahora, yendo a Su Palabra… Mi palabra es muy débil, como sabemos, siendo la palabra de un hombre; pero Su Palabra siendo la Palabra eterna de Dios, entonces no puede fallar. Mis palabras son tan propensas al fracaso como (solo soy un hombre)… como su palabra, pero las palabras de Dios no fallarán. Está escrito en el Libro.
Ahora, en el libro de San Marcos y el capítulo 5 y comenzando con el versículo 35, leeremos una porción de las Escrituras justo antes de hablar un poco de la Palabra, porque “La fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios”. Y entonces leeremos Su Palabra. Donde si mis palabras fallan, la reunión no será un fracaso, porque recaerá en Su Palabra; y Su Palabra hará su propósito… para lo que fue enviada.
Jesús hablando ahora:
Mientras Él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestas más al Maestro?
Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.
Ahora, que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.
8 Siendo que este es más o menos un mensaje de fe, un mensaje de fe de sanidad Divina, de manera secundaria. Nuestro motivo principal para estas reuniones es salvar almas perdidas. Un cuerpo, no importa lo mal que estén postrados en cama, qué tan enfermos estén, algún día tendrán que morir si están perfectamente sanos esta noche. Pero esa alma que es inmortal cuando es sanada vivirá para siempre.
Sanidad Divina… Se ha dicho muchas veces que en los servicios de sanidad se pone todo el énfasis en la sanidad física. Si se fijan, alrededor del ochenta por ciento del ministerio de Jesús fue sanidad Divina. Pero la sanidad Divina es como la carnada que está en el anzuelo. Uno no le muestran el anzuelo al pez; uno le muestra la carnada, entonces él agarra la carnada y el anzuelo también. Entonces, eso es lo que pensamos acerca de la sanidad Divina.
Dios pone en la iglesia grandes señales y maravillas para que los pecadores sean conscientes de Su Presencia. Como el don de hablar en lenguas: no es para el que cree, sino para el que no cree, ¿ven? Son señales para los incrédulos, y hoy tenemos muchos incrédulos.
9 Yo le he enseñado mucho a los paganos en África, en la India y en muchas diferentes partes del mundo, pero el peor incrédulo a tratar no es ese hombre que nunca ha escuchado; es el hombre que es egocéntrico, en su propia manera y que no escucha a Dios. Esa es la peor clase con la cual tratar, ya que parecen ser tan egocéntricos que nada puede moverlos. Dicen: “No me hable. Yo no lo creo”.
Un hombre me dijo recientemente, dijo: “Hermano Branham, yo no creo en la sanidad Divina”.
Yo dije: “Bueno, no era para Ud. Era para creyentes. Aquel que cree, para ese es. No era para incrédulos para comenzar”. Dije: “Así que Ud. nunca sacará dividendos de eso. Simplemente no se preocupe por eso”.
Él dijo: “Yo creo que la enfermedad es una gloria para Dios”.
Le dije: “Bueno, es extraño que hayan operado a su esposa por apendicitis: debieron haber cortado la gloria”. Así que, las personas que hablan de esa manera, algo anda mal. Dios no recibe gloria de las personas que están enfermas. Él quiere que estén bien.
Nuestra bendita Biblia dice: “Sobre todas las cosas, deseo que seas prosperado en salud”. Esa es la Escritura. Entonces, no podemos negar eso.
10 Ahora, para tener fe, la fe debe tener una base. No pueden dejar que la fe ande suelta y desenfrenada. La fe tiene que descansar, no sobre las arenas movedizas del razonamiento del hombre. La fe se basa en la Roca sólida de la Palabra de Dios. La fe descansa justo en la Palabra de Dios.
Si el Señor lo ha dicho, eso lo concluye. No cambia de lugar. Los hombres, cómo a veces pueden explicar algo tan real y pintar un cuadro tan real, pero sin embargo la fe nunca verá eso si la Palabra de Dios es contraria a eso. Ella ve directamente a la Palabra de Dios.
Y cuando Él dijo: “Yo soy el Jehová que te sana”, ustedes creen eso, porque Dios así lo dijo. Y nosotros lo creemos porque Dios así lo dijo.
11 Ahora, en los días de Moisés, cuando Dios envió a Moisés a librar a los hijos de Israel, antes de que él pudiera liberar a los hijos de Israel… Primero Faraón… Se levantó un Faraón que no conocía a José, y era un Faraón inteligente, tal vez entrenado en toda la teología de Egipto: inteligente, astuto. Pero él no tenía… Tenía un buen razonamiento, pero no tenía la Palabra de Dios.
Ahora, él lo razonó científicamente y dijo: “Miren esto. Todos se están multiplicando. Son personas más ahorrativas que nosotros; pueden vivir con un ingreso menor, y se están acumulando y multiplicando. Entonces, lo que debemos hacer es detener esto de inmediato, matar a todos los bebés, varones, para que no haya más… que no se multipliquen tan rápido.
Si Faraón… Él dijo: “Pudiera venir una guerra y si se desatara una guerra”, dijo: “entonces ellos pudieran unirse a nuestros enemigos y luchar contra nosotros. Serían más y más poderosos que nosotros”.
12 Ahora, sus razonamientos eran correctos, científicamente correctos, pero donde Faraón cometió su error fue en no buscar en la Palabra de Dios que conocía la gran promesa que Dios los iba a bendecir y sacar de todos modos.
No importa lo que diga la ciencia, lo que diga el razonamiento, si no está basado en la Palabra de Dios, lo siento mucho por la persona que lo escucha. Entonces, por lo tanto, la fe no puede descansar en el razonamiento. Ella se basa en la Palabra de Dios, lo que el Señor ha dicho.
13 Ahora, cuando Moisés fue a liberar a los hijos de Israel… Moisés era una persona diferente de Faraón. Faraón lo miró científicamente, lo cual estaba bien; pero si lo científico está bien, luego si es contrario a la Palabra de Dios, no lo crean. Si está con la Palabra de Dios, den gracias a Dios por ello.
Al igual que, por ejemplo, los médicos, los hospitales. Algunas personas dicen que no deberíamos tener doctores. No deberíamos tener hospitales ni realizar operaciones. Yo no estoy de acuerdo con eso. Yo estoy muy agradecido por los hospitales, los médicos y las operaciones. Estoy agradecido por estas luces eléctricas esta noche. Estoy agradecido por el automóvil que me trajo aquí; pero si alguna vez obran en contra de Dios, no voy a perder el tiempo con eso. Eso es todo. Pero cuando está trabajando con Dios, son bendiciones naturales que Dios nos ha dado.
La ropa que usamos, los zapatos son mejores que las sandalias, y es mejor que ir descalzo. Los sombreros que usamos y demás. Es mejor de lo que teníamos antes de que el árbol del conocimiento produjera esto; y estamos agradecidos por ello. Y cada descubrimiento junto a la ciencia médica y demás que puede ayudar a alguien, estamos agradecidos por ello.
14 Porque, recuerde esto, mi querido amigo: No hay medicina, ni médico, ni hospital que haya sanado a alguien o que vaya a sanar a alguien. No hay droga en el mundo que pueda curarles. Pregúntenle al médico. Ellos no afirman serlo. He sido entrevistado dos veces por los Hermanos Mayo. Ellos dicen: “Nosotros no afirmamos ser sanadores. Solo afirmamos asistir a la naturaleza. Hay un Sanador; Ese es Dios”.
Miren lo simple que es. Si me corto la mano esta noche, aquí en la plataforma, no tienen un medicamento en el mundo que pueda curar ese corte de cuchillo. No tenemos un medicamento en el mundo que puedan garantizar curar un resfriado. Miles de personas mueren cada año, médicos y todo, con resfriados graves, ¿ven?
La penicilina y las sulfamidas no son sanadoras. Solamente asisten a la naturaleza mientras Dios sana. Digamos, por ejemplo, que un cuchillo me cortó la mano, y qué si esta noche me cortara la mano con un cuchillo, y todos los médicos del mundo no le pudieran hacer nada, para sanarlo.
Ahora, ellos pueden mantenerlo limpio con mertiolato y administrarme penicilina y así sucesivamente, pero no pueden curarlo porque no hay medicamento que desarrolle tejido. Dios es el único Creador que existe.
15 Ahora, si ellos tuvieran… si tuvieran un medicamento que sanara una cortada de cuchillo en mi mano, sanaría un corte en mi abrigo; sanaría un corte de cuchillo en este escritorio aquí. Si sanara una cortada de cuchillo, sanaría una cortada de cuchillo sin importar dónde estuviera… si un medicamento sanara una cortada de cuchillo.
Ahora, Uds. dicen: “Hermano Branham, Ud. se está saliendo del camino trazado”.
Muy bien. Uds. dicen: “La medicina está hecha para sanar cuerpos humanos, no su abrigo ni el púlpito”.
Muy bien. Entonces me corto mi mano con un cuchillo, y caigo muerto aquí en la plataforma. Quizá me lleven a la morgue y embalsamen mi cuerpo con un líquido que me haría lucir natural dentro de cincuenta años, y dejar que los mejores médicos del mundo vengan a coser ese lugar, que me den una inyección de penicilina cinco veces al día, poner toda el mertiolato, bálsamo y curas sobre eso. En cincuenta años a partir del día, esa cortada estará exactamente igual como cuando se hizo.
16 Entonces, si la medicina sana el cuerpo humano, ¿por qué no lo sana? ¿Ven?, no era… Ahora, esto es lo que es. Ustedes dicen: “Oh, pues, Hermano Branham, la vida se ha ido. Es por eso”.
Bueno, eso es diferente. Díganme qué es la vida; yo les diré quién es Dios. Correcto. Entonces, no es la medicina lo que sana; es la vida la que sana. La medicina no desarrolla tejido. Dios desarrolla tejido. Dios hizo su primera célula. Dios creó toda célula que Uds. tienen. Y ahora, en los servicios de instrucción de la tarde escucharán más adelante (si el administrador no viene, bueno, algunos de nosotros lo traeremos), donde descubrirán cómo se produce la sanidad, qué es un cáncer, de dónde viene. Es un orden diferente. Es una vida diferente. Es diferente… es un crecimiento dentro de Uds. No pertenece allí. El diablo lo puso allí. Es un demonio. Es exactamente lo que es.
17 Aquí hay un cuerpo natural que luce muy natural. Ha estado así durante años. Después de un tiempo, puede haber un cáncer allí. Es un cuerpo. Es una multiplicación de tejidos, células. ¿Cómo llegó allí?
Hace algunos años, cada uno de Uds. era solo un pequeño germen en el padre. A través del santo matrimonio y el polen, ese pequeño germen en la madre… el pequeño huevo y el pequeño germen se juntaron. La célula de sangre es del sexo masculino. La sangre tiene… la madre no tiene nada que ver con la sangre del niño. Eso viene del padre.
Cómo Dios previó eso hace muchos años, cómo es que… Ustedes que están aquí, muchos de Uds. tal vez son granjeros. Pueden tomar una gallina y dejarla poner tantos huevos; si ella no ha estado con el ave macho, esos jamás empollarán. No son fértiles. La sangre viene del macho.
18 Tomen un ave hembra. Ella puede poner una nidada completa de huevos, echarse sobre ellos y empollarlos y quedarse en ese nido y ser tan leal y fiel, al punto que se ponga tan débil que no pueda volar del nido; pero a menos que ella haya estado con el ave macho, se quedarán justo en ese nido y se pudrirán. No empollarán.
Eso solo me recuerda de algunas de las viejas iglesias frías y formales. Uno puede empollarlos, y sacudirlos, y llamarlos esto, y mimarlos y darles PhDs [Doctorados en filosofía-Trad.] y todo y Uds. no tienen más que una nidada completa de huevos podridos de todos modos. Bien pudieran tirar la cosa y llegar a Cristo Jesús, conseguir algo de fe en la iglesia donde está correcto. Lleguen a Cristo, el Compañero.
Ustedes dicen: “Yo no creo en sanidad Divina. No creo en el Espíritu Santo”. Porque Uds. nunca han estado en contacto con eso. Eso es todo. Lleguen a Dios una vez, y Uds. creerán cada partecita de la Palabra de Dios. Cada partecita de Ella será real para Uds.
19 Ese germen viene del macho, y Dios hace eso. Él lo hizo años atrás. Ese pequeño germen comienza a crecer. Se desarrolla en un cuerpo humano. Ahora, eso crece hasta donde está ahora. Quizás ahí entra un cáncer. Esa es otra multiplicación de células. ¿De dónde vino eso?
Normalmente lo primero es… Un cáncer, siendo que estamos hablando de eso, es uno de los grandes asesinos. Puede ser con cualquier enfermedad, cualquier aflicción. Viene de un hematoma, usualmente en el seno de la mujer. Eso causa el cáncer rosa y es como los panqueques y así sucesivamente apilados uno sobre el otro; y eso se puede operar exitosamente si se detecta a tiempo. Hay un cáncer rojo el cual se asemeja a franjas que atraviesan y diferentes tipos: el cáncer de sarcomas, y otros diferentes tipos de cáncer.
Ya que hablamos de cáncer, bueno entonces, Uds. entienden lo que quiero decir. Si el doctor puede encontrarlo a tiempo y sacarlo, es un éxito. Si él no puede, eso se aferra, el paciente muere. Eso solo sigue creciendo; está chupando la sangre. Es un demonio. ¿Qué sucede? Una célula…
20 Todo lo que Satanás tiene, todo lo que Satanás hizo alguna vez, lo hizo de algo que Dios creó. Satanás no es un creador, sino que pervierte lo que Dios hizo. Así es como él pervirtió lo bueno en malo. Así es como pervirtió esa célula.
En otras palabras, la célula se descarría. Esa es una palabra grande para que la diga un Bautista, ¿no es así? Pero de todos modos, la célula se descarrió, y eso es lo que causa el problema. Y luego se comienza a desarrollar célula sobre célula. Un poder demoníaco viene a esa célula.
Ustedes saben de dónde vienen. Uds. vienen de Dios, pero ¿de dónde vino esta cosa, llamada cáncer? Vino del diablo. Solo hay dos recursos de los cuales puede venir la vida, ya sea de Dios o del diablo.
Y eso solo sigue creciendo un gran crecimiento. Ahora, eso es con lo que lidiamos aquí en la plataforma: no el crecimiento mismo si no la vida en el crecimiento. Eso es con lo que estamos lidiando: la vida dentro de eso.
Si Uds. fuesen un cáncer en la tierra, la manera de deshacerse de Uds. a la manera de sanidad Divina es sacarles la vida. Uds. caerían sobre el suelo. Siguen estando todavía en la tierra, pero luego en unos cuantos días quizás Uds. se encojan.
21 Cuando un cuerpo humano muere… Un director de funeraria aquí sabría eso. Bueno entonces, un cazador sabe. Usted mata un venado esta noche y lo pone en la báscula y le dice a los muchachos cuánto pesa. Póngalo otra vez en la báscula en la mañana, y vean cuánto subió durante la noche. Déjenlo ahí unos cuantos días, y entonces póngalo en la báscula, y vean cuánto más pesó de lo que pesaba al principio.
De esa manera le digo a los pacientes: vigilen unas setenta y dos horas; entra la corrupción. Y ese cuerpo comienza a hincharse como un perrito tirado en la calle. Él comienza a hincharse después de quedarse allí tanto tiempo.
El paciente entonces cuando el mal ha salido del paciente, el cáncer está muerto. Se sienten bien por unos cuantos días. Igual que la catarata, el tumor, o lo que pudiera ser, ellos se siente bien por unos cuantos días, y luego de repente eso comienza a hincharse, hincharse. Y entonces si el paciente no está verdaderamente instruido en la Palabra de Dios, ellos perderán su sanidad tan seguro como cualquier cosa, porque se ponen enfermos y dos veces más mal de lo que alguna vez estuvieron. Y esa es la mejor señal que tendrán de que están sanados, ciertamente: es la hinchazón. Eso se ha ido.
22 Luego si Uds. realmente… Si su fe ha sido edificada sobre alguien, algún sanador divino, o alguien profesando que tiene algo cuando no es así, entonces Uds. están acabados. Pero si su fe está edificada sobre la Palabra de Dios, ni todos los diablos del infierno le harían jamás negarla, porque está establecida aquí adentro.
No está aquí arriba en la teología mental. Está aquí abajo en su corazón. No es una fe intelectual. Es una fe que está sumida en su corazón por Dios Todopoderoso. Sin importar cuán oscuro parezca el camino, Uds. todavía gritan las alabanzas de Dios, porque saben que Dios se los ha revelado y eso lo concluye.
Es por eso que algunas veces la gente necesita tener las instrucciones. Saber dónde yace su fe, no sobre el hombre, no sobre el ritual de alguien, o algún sentir raro o algo parecido a eso. Su fe está edificada sobre la Palabra de Dios. Ahí es donde la fe toma su lugar de descanso.
23 Moisés, sin importar cuán grande era el ejército, cómo se miraba el ejército de Faraón: No significaba nada para Moisés. Cuando él se encontró con Dios allá arriba, él conoció la Palabra de Dios. Él fue instruido en la Palabra de Dios. Y cuando él… Dios se encontró con él con ese Ángel allá arriba en la zarza ardiente.
¿Pudieran imaginarse a un anciano allá en la ladera con en una zarza ardiente, ardiendo, y él se apartó del camino para verla…? Qué si él hubiese ido, solo por curiosidad, igual como algunas personas vienen a la reunión solo por curiosidad, diciendo: “Voy a cortar algunas de las hojas y las llevaré al laboratorio para examinarlas, y averiguar por qué estas hojas no se consumen. El fuego está completamente sobre ellas, y cuando el fuego se apague, veré qué químico estaba en ellas”.
Ustedes jamás lograrán nada… Solo hay una manera en que Uds. alguna vez sabrán algo sobre Dios; eso es por fe que Uds. lo reciben. Ustedes lo creen porque Dios así lo dijo. Y lo que los ojos explican, no ayuda en nada. Ustedes lo creen.
24 Y Moisés, después que vio a ese Ángel, viendo la gloria de Dios… ¿Se fijaron que Moisés quería ver la gloria de Dios antes de ir? Y Dios le mostró Su gloria. ¿Qué fue eso? Sanidad Divina: al meter su mano en su seno se volvió leprosa y la sacó; volvió a meter la mano y la sanó de nuevo. Por lo tanto, la sanidad Divina es la gloria de Dios.
Así que, Moisés, cuando vio eso y conoció al Ángel, la Columna de Fuego estaba con él, y ya les digo, él se fue a casa y tomó a Séfora, su esposa, y puso a sus dos hijos y a ella sobre una mula, y se dirigió a Egipto.
25 Ahora, si acaso se trata de hablar de una escena ridícula. Vean esto, algunos de Uds. personas de Georgia. Allá estaba el ejército de Faraón. La oposición de Rusia hoy no sería nada en comparación con el poder mundial que ellos tenían en aquel entonces: el ejército de Faraón, las unidades mecanizadas, los miles de carruajes, los lanceros, los jinetes. Ellos tenían a todo el mundo derrotado.
Y aquí va un hombre anciano, ochenta años, los bigotes colgando hasta su cintura, con una vara torcida en su mano (seca como un hueso), con su esposa montada a horcajadas en una mula, con un niño en cada cadera, glorificando a Dios.
Algunos de ellos decían: “¿A dónde vas Moisés?”.
“Voy a Egipto a tomar el control”.
¿Pudieran imaginarse eso? miren lo que la ciencia diría al respecto. Pero lo bueno de eso: él lo hizo (Amén), porque Dios lo había prometido. Y la Palabra de Dios nunca fallará. Él descendió y tomó control. La oposición no significa nada cuando Dios ha hablado. No importa que tan enfermo esté, que tan lisiado esté, la oposición no significa nada; pero cuando Dios habla, Su Palabra es eterna y por siempre verdadera.
Él lo hizo. Era una escena ridícula, pero él fue allá y lo hizo, porque tenía fe. Dios lo había prometido, y él sabía que eso yacía en las esferas de Dios, y él fue y lo hizo porque Dios estaba con él. Ciertamente.
26 Ahora, al mismo tiempo cuando los hijos de los hombres se habían metido otra vez en problemas, Dios envió Su promesa una vez más: Su Hijo, el Señor Jesús. Cuando Él vino, malentendido… Todos los maestros de ese día lo tenían todo tan calculado, de lo que ellos sabían que sería el Mesías. Cuando Él vino, habían configurado la manera en la que tenía que ser. ¿Y saben qué? Cuando Jesús nació en Belén de Judea, los sacerdotes estaban discutiendo la clase de botones debían usar en sus ropas. Eso es correcto, y Él nació allá en la ladera, y Él no visitó a ninguno de ellos.
Los Ángeles de Dios vinieron y le cantaron a los pastores. Eso es correcto. Los magos, observadores de estrellas en el Este, vinieron siguiendo una estrella misteriosa… o, una luz que los guió al Cristo.
27 Cuando Él estuvo aquí en la tierra, el diablo sabía más acerca de Él que los predicadores. Eso es correcto. Los demonios… Los predicadores dijeron: “Este hombre es Beelzebú. Lee la mente. Él es el más perverso de todos los adivinos. Él es un tipo listo. Les digo. Él es uno que lee la mente. Él es Beelzebú, el jefe de todos los adivinos”. Ese espíritu nunca murió.
Fíjense. Pero el diablo dijo: “Sé quién eres. Tú eres el Hijo de Dios, el Santo de Dios”. El diablo estaba correcto.
28 Pablo y Silas estuvieron allí teniendo un gran avivamiento, y los predicadores dijeron: “Estos individuos…”. Los maestros de ese día, no todos ellos, pero los maestros de aquel día y las grandes y altas iglesias dijeron: “Estos hombres pusieron al mundo de cabeza. Son impostores”.
Una pequeña adivina decrépita se sentaba en la calle, decía: “Estos hombres son siervos de Dios, quienes os anuncian el Camino de la vida”.
Ustedes saben, Uds. se pueden poner tan ritualistas al punto que incluso las personas poseídas del demonio que tienen la concepción del espíritu saben más que las personas que son bien ritualistas y formales. Esa es una palabra muy grande. Eso corta, pero les hará bien. Amén.
29 A veces tenemos que ponernos muy enfermos, Uds. saben, antes que necesitemos la medicina. Mamá solía decirnos cuando tomábamos aceite de ricino… Fuimos criados en una pequeña región con pan de maíz y frijoles negros… y cada sábado por la noche nos dábamos un baño en una tina de cedro; le echábamos agua con una vieja tetera grande, y todos nos bañábamos, los muchachitos, éramos diez.
Y recuerdo que cada uno tenía que tomar una dosis de aceite de ricino. Hasta este día no puedo soportar esa cosa. Cuando comenzaba a… Mamá me decía… Yo me tapaba la nariz; decía: “Mamá, eso me pone muy enfermo. Ni siquiera puedo mirarlo”.
Ella decía: “Si no te pone bien enfermo, no te hace ningún bien”. Entonces, de esa manera es a veces el Evangelio. Si no los pone muy enfermos, no les hace mucho bien.
30 Entonces, Jesús derramó el Evangelio desde Su corazón, porque Él era el vaso escogido de Dios para la hora. Aunque la gente quería decir que Caifás lo era, aunque ellos querían decir que su iglesia tenía toda la luz, sin necesidad de que alguien más dijera algo… Pero Jesús vino estrictamente… Ahora escuchen: Cristo vino en la Palabra. Pero solo fue un poco diferente a lo que ellos estaban acostumbrados a escuchar. Porque eso no encajó con su concepción mental de la Palabra, entonces rechazaron escucharlo a Él. Pero Dios estaba con Él. Dios obrando milagros y obrando maravillas. Él dijo: “Si no pueden creerme a Mí, creed a las obras que Yo hago; porque ellas testifican que el Padre me ha enviado”.
Los hijos de los hombres: alejados, sin fe, edificados sobre sus iglesias y cosas, y no quedaba fe en la Palabra, solo de la manera que ellos lo creían.
31 Así que, hallamos que Cristo andaba sanando a los enfermos, hablándole a la gente, diciéndoles de sus diferentes dolencias, o lo que sea que estaba mal, y ellos dijeron: “Ese es Beelzebú. Vean, Él es un adivino. Sabemos que Él viene del diablo”, y así sucesivamente. Pero eso no impidió a Cristo ni un poquito. Él sabía que era enviado para un propósito Divino, y Él estaba determinado a cumplirlo, porque sabía lo que el Señor había dicho.
Él se dedicó a la tarea. Todo siervo verdadero de Dios hará lo mismo. Si no es más que una pequeña lavaplatos en la cocina como un ama de casa (Amén.), ella se mantendrá fiel cuando realmente vea la revelación del Señor Jesucristo. Sin importar lo que diga la vecina sobre ella porque ella se deja crecer el cabello y usa sus ropas decente. Las vecinas dirán que ella se ha quedado anticuada.
Y yo preferiría ser tonto para el mundo, que ser el tonto del diablo en cualquier momento. Seguro lo preferiría. Pienso que eso… Si a una persona le llega una revelación de Dios a su corazón, eso cambia todos sus motivos, su vida, sus apetitos; y todo lo que una vez fue ha sido cambiado.
32 Jesús durante el tiempo de Su ministerio, muchos de esos Fariseos y Saduceos, creyeron en Él, pero no pudieron confesarlo abiertamente, porque si lo hacían, la alianza les dijo que los iban a sacar de las sinagogas. Ellos iban a ser excomulgados si iban a Sus reuniones. Así que eso no lo molestó a Él. Él solo continuó predicando de todos modos.
Ahora, nuestra historia comienza esta noche por los próximos minutos con uno de esa clase de individuos, llamado Jairo, quien era un principal de la sinagoga.
Siempre pensé que Jairo era un creyente secreto. Él creía en su corazón, algo así como un creyente fronterizo. Él creía en su corazón que ese verdaderamente era un Hombre de Dios. Él creía que ese era el Hijo eterno de Dios, Su profeta, Sacerdote y Rey, pero él tenía miedo de mencionarlo, porque sería expulsado de la sinagoga. Y eso aún existe.
Así que entonces, encontramos, que si un hombre es realmente sincero en su corazón, Dios obrará algo de modo que sus colores brillen. Dios usualmente hace eso a veces.
33 Entonces, vemos a Jesús dedicado a Sus tareas, yendo de un lado a otro. Una noche Él cruzaba el océano. Las tormentas vinieron, y Él recorrió todo el camino desde una región a otra hasta Gadara, y ahí encontró a un maniático. El maniático salió al encuentro. Por supuesto, la razón por la que fue ahí, el Padre como lo mencionamos anoche… Jesús dijo: “Yo no hago nada a menos que el Padre Me muestre primero. Primero, veo una visión sobre qué hacer, entonces voy y lo hago”.
San Juan 5:19: “De cierto, de cierto, os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; eso hace el Hijo igualmente”.
34 Entonces Él fue a Gadara, y ahí le salió al encuentro un maniático y clamó por misericordia. Jesús le habló a los espíritus malignos, los echó fuera, y todos estaban… Cuando el espíritu maligno no habita en un cuerpo humano está sin poder, aparentemente. Así que va y se mete en los cerdos, y entonces ellos salieron y le dijeron que no lo querían a Él allí, que se fuera de la región. Les costaría mucho tener un avivamiento. Pero hallamos que este maniático regresó y testificó y dio gloria a Dios.
Cuando llegue a la Tierra de la Gloria, quiero conocer a este maniático que fue un maniático, y averiguar cuánta presión tuvo su testimonio contra la crianza de cerdos en Gadara después de su sanidad. Él debió haber conmocionado la región, pero ellos no quisieron al precioso Jesús. Estaban más satisfechos con los cerdos y los demonios que con Jesús.
Esa misma cosa existe hoy. Eso es correcto. Muy bien, si Uds. no lo quieren a Él, Él jamás entrará a Uds. a la fuerza. Ustedes tienen que quererlo a Él. Uds. tienen que tener una necesidad.
35 Una noche, Sus discípulos lo estaban esperando a la orilla del mar, y ellos se adelantaron. Pensaron: “Oh bueno, lo podemos lograr de todos modos. Saldremos al mar. Y así que se fueron remando, se fueron sin Jesús.
Ese es el problema con muchas familias de por aquí y en todas partes. Ustedes piensan que pueden remar por el mar de la vida sin Jesús, pero se darán cuenta que habrá problemas en la pequeña barca antes de llegar demasiado lejos. Ustedes no pueden detener las mareas de la vida sin Cristo.
Allá estaban ellos mar adentro… Pero yo amo esto. (¡Oh, vaya, cuando pienso en eso!). Ahora, Él sabía que se habían ido sin Él, pero fíjense, Él subió la colina, y los observó en el mar. Y vio que el diablo los atrapó en esa pequeña tromba y comenzó a arrojar la barca hacia arriba y abajo, pero Sus ojos estaban sobre ellos. Él los estaba cuidando.
36 Tal vez el diablo te haya atrapado en alguna parte y te haya dado una dolencia o alguna enfermedad, o Uds. están descarriados, o algo parecido, pero recuerden Él subió las rampas de la gloria y se sentó en las alturas. Su ojo está en el gorrión y sé que Él cuida de mí.
Él es Dios de eternidad a eternidad; Él sale al frente y los vigila. Él ve donde están ustedes. Él sabe que estamos teniendo esta reunión esta noche. Él sabe qué tan interesado está cada uno de nosotros al respecto. Él sabe que Uds. están interesados en Él. Él sabe que están interesados en el reino. Él sabe dónde está su corazón. Por lo tanto, Él vela por Su Palabra.
Y entonces, nos damos cuenta que cuando la barquita estaba casi a punto de hundirse mientras subía y bajaba esas mareas… El mástil se había caído; las velas se habían perdido; los remos estaban quebrados. Y ahí estaban ellos, la barquita anegada y flotando allá en el mar. El diablo dijo: “Los tendré muy pronto”.
Pero de repente ellos miraron, y aquí venía Él caminando sobre las aguas. Justo en el tiempo más oscuro, entonces llega Jesús.
37 Esta pudiera ser su hora más oscura, sentados aquí esta noche. El doctor pudiera haberles desahuciado con cáncer, tuberculosis, problema cardíaco, pero es justo en la hora más oscura cuando Jesús viene caminando por ahí, a veces no es reconocido. Ellos lo miraron a Él y vieron todo el desastre. Cuando ellos miraron y lo vieron a Él, le tuvieron miedo, porque pensaron que Él era un Espíritu.
Mucha gente esta noche tiene miedo de asistir a la reunión, pues dicen: “Yo creo esto o aquello”. O “Ellos son espiritistas, o son adivinos, o están poseídos por el demonio o algo por el estilo”.
Y fíjense que en ese caso ahí lo único que podía ayudarles, y le tenían miedo. Y muchas personas esta noche están en camas de hospital y aflicciones, y lo único que puede ayudarles es el precioso Señor Jesús; y ellos tienen miedo de ponerlo a prueba, de probarlo a Él. Amén. Eso es correcto.
38 Y a medida que las aguas golpeaban, después de un rato, Jesús habló y dijo: “Yo soy; no temáis”.
Pedro dijo: “Señor, si eres Tú, dame solo una pequeña prueba”.
Pedid y se os dará. Así que Él le dio la prueba, y cuando él trató de hacerlo por sí mismo, falló; y todo otro hombre fallará. Él apartó la vista de Jesús y comenzó a ver cuán grandes eran las olas. Cuando él vio que las olas eran contrarias, comenzó a hundirse. Y todo hombre que mire sus aflicciones después de que se ha orado por él, de seguro se hundirá.
Ustedes no miren su aflicción. Mantengan sus ojos en el Dador de la promesa, el Señor Jesucristo. Mantengan su vista en Su Palabra. Él es el que prometió. Él la guarda para cumplirla. Él la mantiene en el hueco de Su mano; y en lo profundo de Su corazón está esculpido. Sus Palabras tienen que ser la Verdad.
Quite su mente de su enfermedad, de sus problemas. Mantengan sus ojos en Jesús.
39 Entonces fíjense, al otro lado de la ribera… Tan pronto llegaron allá, una mujercita estaba allá arriba en la colina. Tal vez había gastado todo su dinero en médicos, y ninguno de ellos pudo hacerle ningún bien. Tal vez ella hipotecó la granja, vendió los equipos, todo lo que tenían. Y ninguno de ellos pudo ayudarla, sino que empeoraba cada vez más y más. ¡Qué hora!
Los doctores probablemente con toda sinceridad habían tratado de detener ese flujo de sangre, pero no pudieron hacerlo. Pero puedo imaginarla diciendo: “Si solo pudiera estar en la otra tierra donde está ese Profeta, si pudiera acercarme lo suficiente como para tocar Sus vestiduras… Yo creo que cada palabra que Él dice proviene de la Palabra de Dios. Si tan solo pudiera tocar Su manto, yo sería sana. Porque he escuchado muchas cosas de Él”.
Y esa noche, cuando Jesús se esforzó toda la noche y los discípulos a través del mar embravecido, el diablo trató de obstaculizar la reunión tan fuerte como pudo… Él lo hará en toda reunión enviada por Dios. Ustedes lo tienen en su iglesia Metodista, su iglesia Bautista, sus iglesias donde sea que estén, el diablo hará todo lo posible para impedir que llegue. Continúen de todos modos. Dios lo dijo. Enfréntenlo y digan: “ASÍ DICE EL SEÑOR: Resistid al diablo y huirá de vosotros”.
40 Así que siguieron adelante. Puedo ver a ese grupo cansado de discípulos, fatigados y agotados de remar toda la noche, Jesús cabeceando en la parte de atrás del barco.
Cuando el pequeño y viejo bote se metió en los sauces, puedo oír que la multitud comienza a decir: “Aquí viene ese Sanador Divino. Bueno, veamos lo que tiene que decir. Me gustaría escucharlo hablar unas cuantas palabras. Tal vez realizará un milagro o dos que podamos ver. Sé que Él dice que no hace nada excepto lo que el Padre le muestra; pero, ah, solo llevaremos a algunas personas y veremos qué puede hacer”.
Jesús los ignoró, siguió caminando. Él no estaba discutiendo con ellos. Él tenía que hacer la voluntad del Padre.
Esa mujercita, se abrió paso por en medio de cada uno de esos incrédulos, probablemente arrastrándose entre la muchedumbre y por debajo de la gente, hasta que tocó Su manto, se regresó con una satisfacción perfecta de que su fe había hecho un contacto; descansó.
Y cuando ella hizo eso, Jesús se volteó y dijo: “¿Quién Me tocó?”. Miró por toda la audiencia, y todos negaron haberlo hecho. Él miró a esa mujercita y dijo: “Hija, tu fe te ha salvado”.
41 Muy bien. En ese momento había un hombrecito al otro lado de la colina a unas pocas millas de distancia. Él pertenecía a la fina denominación de los Fariseos, una iglesia maravillosa, tenía mucho prestigio social.
Tal vez Jairo se destacó en su ciudad como un gran maestro de teología. Tal vez tenía su licenciatura. Tal vez tenía su LD, lo que sea que haya sido. Él estaba bien vestido como un profesor. Allá debajo de todas esas túnicas sacerdotales, él realmente creía que ese era el Hijo de Dios. Entonces, Dios le dio la oportunidad de profesar su fe y ponerla por obra.
42 Muy bien. Hallamos que cuando Jesús llegó a la ribera… El médico acudió probablemente un día antes, como lo hace un Cristiano, o un creyente, o lo que sea. Cuando alguien se enferma, hacen lo que pueden por ellos.
Jairo tenía una niña de unos doce años. Ella se enfermó. Dios sabía lo que iba a hacer. Esa es la razón por la que Jesús llegó allí. Entonces, la niñita de Jairo se enfermó como a los doce años. El doctor tal vez vino y la examinó y dijo: “Bueno, le daremos algunos de estos remedios; estas hojas y cortezas hervidas y así sucesivamente. Ella probablemente salga de eso. Tiene un poco de fiebre o algo así”.
Los días pasaron, la respiración comienza a decaer. Todos estos remedios —el pobre hombre haciendo todo lo que sabía hacer en aquel día. Hizo todo lo que pudo, probablemente un amigo cercano de la familia. Usó todos sus medicamentos y todo lo que pudo, y la niña empeoró más y más.
Finalmente él entró, y tal vez tomó su pulso, y dijo: “Bueno, ven aquí, Jairo, tú y tu esposa, quiero hablar con Uds. Tengo algo triste que decirles. Detesto hacerlo, como su médico, pero con todo mi conocimiento científico que tengo, su hija se está muriendo. Estoy vigilando los latidos del corazón. Se está desacelerando cada minuto. Le di todo lo que sé darle, y aun así se pone cada vez peor. La respiración casi se ha ido. Tu hija no puede vivir sino un poco más de tiempo, así que prepárate para el golpe”.
43 El pequeño Jairo, y el doctor haciendo todo lo que podía hacer, me imagino que le pagó al médico, le agradeció por todos sus servicios y se fue. Pobre amigo, la señora Jairo, ella estaba llorando, el mismo Jairo, probablemente.
Entonces, en lo profundo del extremo de su alma, hubo una pequeña chispa que él escuchó de que Jesús de Nazaret era el Hijo de Dios, y la promesa de que Dios lo enviaría en ese día y haría estas cosas, porque Isaías dijo: “El cojo saltará como un ciervo” y demás tomaría lugar. Y si ese Hombre era el cumplimiento de esa promesa, entonces Él tenía la gloria de Dios con Él. Entonces, dijo… Puedo verlo entrar y tomar su sombrero. Y todas las personas, los miembros de la sinagoga, alrededor para ver morir a la niña. Y puedo escucharlos decir: “Jairo, ¿a dónde vas?”.
Bueno, Jairo dijo: “Voy a hacer una pequeña visita”. Alguien debe haberle dicho que Jesús venía. Ese es un buen mensaje para predicar incluso hoy: “Jesús viene”.
44 Bueno, ellos escucharon que Él iba a estar allá abajo… estaba allá, más bien, en los sauces, en la orilla del río, y oyeron que Él venía. Por lo tanto: “La fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios”. Entonces, Jairo se pone su sombrerito, su sombrerito de sacerdote, y aquí va. Puedo escuchar a los miembros de su iglesia decir: “Jairo, ¿a dónde vas?”.
Su esposa dijo: “Cariño, ¿a dónde vas?”.
Él dijo: “Voy a abrirme camino para ver a Jesús.”.
Eso es algo bueno para hacer. En la hora de angustia, abran camino hacia Él, porque Él es el pronto auxilio en la tribulación. Puedo oír a sus asociados y a toda la junta de diáconos decirle: “Muchacho, serás excomulgado. Recuerda eso. Solo espera hasta la próxima reunión general, y seguro que te echarán. Ya sabes lo que dijo el sumo sacerdote: Cualquiera que pierda el tiempo con un tipo así, nosotros no tenemos nada que ver con eso”.
45 Pero escuchen, el momento había llegado, el momento crucial, cuando él tenía una necesidad. Eso es lo que necesitamos hoy. Cuando llega el momento de una necesidad, cuando la muerte está llamando a su puerta, si nunca han probado el bautismo del Espíritu Santo y conocen el poder de Dios para el nuevo nacimiento… Uds. pudieran reírse de eso ahora, pero cuando llega la necesidad, a Uds. no les importa quien está alrededor, si serán excomulgados o no, Uds. se abrirán paso hacia Cristo, tan seguro como cualquier otra cosa.
Sus credos de iglesia no tendrán nada que ver en ese día. No importa qué tan leal miembro de la iglesia hayan sido, Jesús dijo: “El que no naciere de nuevo…”. Esa pequeña chispa que les hace creer eso, escúchenlo esta noche; riéguenlo con fe. Dios lo convertirá en un árbol de salvación para Uds.
46 Ahora, mientras vemos a este hombrecito abriéndose paso calle abajo, y todas las personas que lo estaban criticando… Pero recuerden, él no podía decir ahora: “Oh, esperaré hasta un momento más conveniente”. Era entonces. Acción tenía que tomar lugar. Él tenía que llegar a Jesús, o su hija moriría. Y hermanos, esta noche, si no llevamos a las personas a Cristo, ellos morirán. La hora está aquí.
La gente dice: “Creeré en la sanidad Divina en el milenio”. Bueno, ¿para qué necesitan la sanidad Divina cuando son inmortales? Hoy es el día, no hay más oportunidad. Este es el día de salvación. Llevemos a la gente a Cristo.
47 Entonces puedo ver a Jairo mientras sigue adelante. Después de un rato, él entra en contacto con este pequeño y adorable Individuo que venía con los ojos cansados, decaído, parecía tener cincuenta años cuando solo tenía treinta, probablemente con muchas canas, la tensión de la obra. Ellos le dijeron: Él parecía tener cincuenta. Dijeron: “Aún no tienes más de cincuenta, y dices que has visto a Abraham”.
Él dijo: “Bueno, antes de que Abraham fuera, YO SOY”.
Allí estaba Él, pero parecía tener cincuenta años cuando tenía treinta años, probablemente un poco encorvado mientras caminaba. Cuando Jairo lo vio, todos los sacerdotes mofándose de Él y burlándose de Él y de todo. Algunos de ellos glorificando a Dios por sanar a la mujer. El sacerdote dijo: “No es más que telepatía mental. No hay nada en eso”.
“Él no conocía a esa mujer. ¿Cómo supo que ella tenía un flujo de sangre?”.
“Yo no creo eso. Eso es del demonio. Él es Beelzebú”. Burlándose de Él y todo.
Pero algunos de ellos gritaban: “¡Hosanna a Dios en las alturas!”. Ellos se estaban regocijando.
48 Entonces puedo ver al sacerdote decir: “¿Ven quien está haciendo esto? La basura, lo vil”. Oh, hermano, si se requiere eso para creer en Dios, yo soy un vil entonces. Eso es correcto. La gente común le oía de buena gana.
Entonces Jairo se acercó y llegó a ser uno de esos viles, como dice la expresión callejera. Él corrió, y cayó a Sus pies, y dijo: “Señor, tengo una niñita allá postrada, justo al borde de la muerte”.
Me lo puedo imaginar diciendo esto: “Yo he oído de Ti. Siempre en el fondo de mi corazón, creí que Tú eras. Yo sé que he sido enseñado a no creerlo y todo, pero Señor, en lo profundo de mi corazón Tú conoces mi corazón, si Tú supiste sobre ese flujo de sangre de la mujer; y supiste todas estas otras cosas que Tú sabes. Y Dios te ha dicho. No hay duda de que Tú conoces mi corazón. Por lo tanto he venido. Ven, pon Tus manos sobre ella, y ella vivirá”. Ahí lo tienen, exactamente donde yace su fe.
49 Ahora, para Jairo fue: “Pon Tus manos sobre ella”. Esa era la manera judía. Los judíos imponen las manos.
Pero con el centurión, no fue así. Él dijo: “Ni siquiera soy digno de que entres bajo mi techo. Solo di la palabra, y mi siervo vivirá”. Miren esa autoridad. Él dijo: “Yo soy un hombre bajo autoridad. Le digo a este: Ve, haz esto y lo hace. Digo a este: Ven y viene”.
Porque él sabía que este era un centurión sobre cien hombres y esos cien hombres tenían que hacer exactamente lo que él mandara. Y él sabía que Jesucristo tenía toda enfermedad y demonio bajo Sus manos. “Solo di la palabra”. ¡Aleluya!
Yo sé que me van a llamar un santo-rodador, por lo que es mejor que se prepare el resto para que empiece de una vez. Eso es correcto. Eso es suficiente para hacer de ustedes uno de ellos. ¡Oh! “Di la palabra”. Eso es todo lo que Uds. necesitan. “Solo di la palabra, y mi siervo vivirá”. Amén.
50 Jairo dijo: “Yo he sido enseñado en la imposición de manos, así que ven a imponer Tus manos sobre mi hija”.
Sabía que Él iría de todos modos. Dijo: “Aquí vamos”. Y allá fueron; el pequeño Jairo como mirando a la multitud, y ¡vaya! él se sintió un tanto mejor después que escuchó a Jesús decir: “Yo iré”.
Si Uds. pueden tener una audiencia con Jesús en unos cuantos minutos, todo… todo se aclara. A partir de ese momento a Uds. no les interesa lo que digan de ustedes, entre tanto que puedan conseguir que Jesús hable con Uds. un rato.
Aquí va él bajando el camino. Su cabecita alzada, sonriendo, Uds. saben, mirando a todos alrededor. A él no le importaba cuánto se rieran de él. Él estaba caminando con Jesús. Cualquiera que alguna vez camine con Él no le interesa lo que los críticos digan. Si Uds. caminan con Él alguna vez…
Aquí está él yendo por el camino. “Este tipo es un vidente. Este es el Individuo. Este es el Hombre. Yo sé lo que Él lo ha hecho en otros lugares, y Él ya me ha dado la seguridad. Aquí voy”. Caminando juntos.
51 Ahora observen al diablo. Él dijo: “Quitaré los apoyos de debajo de él. Me encargaré de él”.
Cuando llevaban unas horas de camino, aquí venía un hombre corriendo, diciendo: “No molestes más al Maestro. Tu hijita ya está muerta. Ya la acostamos. Ella ha muerto. No molestes más al Maestro”.
Cuando Jairo oyó eso, puedo ver su corazoncito detenerse un momento. Él se agarró el corazón. Él miró hacia Jesús. Jesús con esa claridad… Uno… ¡Oh, hermano vaya! ni siquiera puedo hallar una palabra para decir: Que “Lo sé, nunca atribulado”. No importa cuán atribulado estuviera alrededor de Él, Él siempre estaba en paz. Puedo ver esos ojos sagrados voltear para ver la reacción de Jairo. Dijo: “No temas. Cree solamente. Tú verás la gloria de Dios”.
Él sabía hacia dónde iba. Él sabía lo que iba a suceder. Él sabía lo que había hablado la visión. Él sabía que Dios era fiel a la Palabra.
52 Cuando Él llega cerca del lugar ahí, todos ellos estaban gritando y llorando. Puedo oír a los Fariseos de la iglesia de Jairo, diciendo: “Ahí lo tienen. Ahí lo tienen. Perdiendo el tiempo con uno de esos sanadores divinos. El doctor te dijo que tu hija iba a morir. De modo que ahora ves que has traído desgracia. ¿Qué vas a hacer ahora?”.
El pequeño Jairo con su cabeza levantada siguió adelante. La gente ahí haciendo un alboroto. Jesús dijo: “Apartaos”. En otras palabras: “Guarden silencio”. Él dijo: “La niña no está muerta. Ella duerme”.
Ahora, ¿qué piensan que dijeron, esas personas que no conocían a Dios? Lo conocían a Él por la vía de la iglesia, pero yo lo conozco por la vía de la salvación. Ellos dijeron: “Ahora sabemos que Él está completamente loco, diciendo que ella no está muerta. Y nosotros la tenemos acostada allí. El doctor dice que ella está muerta; el sepulturero probablemente diga que ella está muerta. Ahí está ella fría tendida en el sofá. Pues, ella está muerta, y aquí está este fanático que dice que ella no está muerta; que está dormida. Fuera con ese individuo”.
53 ¿Saben lo que Jesús hizo? Ellos se rieron de Él. ¿Saben que hizo Él? Él los sacó. Eso es correcto. Entonces, no se rían de Él; Uds. pudieran ser echados fuera. Él los echó. Los sacó a todos, afuera. ¿Cómo podía Él hacer algo con un grupo así de incrédulos? Lo que los creyentes necesitan hacer es congregarse y orar hasta que Cristo llegue en medio de ellos. Entonces se llevarán a cabo señales y maravillas.
Ahí estaba Él; los sacó a todos. Ahí estaba Él encerrado con toda esta incredulidad. Él se paró allí con el padre y madre de la niña. Ellos creían. Pedro, Jacobo, y Juan eran los únicos que pudieron ir con Él: la fe, la esperanza y la caridad. Los metió a la habitación, cerró las puertas tras Él.
En el exterior había un muro de incredulidad, pero Jesús poseía un poder, que después de que las cosas terrenales habían fallado, Él podía hablar en otro idioma. Y Él le habló al mundo allá lejos donde estaba el alma de la niña, y una niña que yacía rígida y muerta, se puso de pie nuevamente en la flor de vida. La llamó a vida cuando dijo: “Talita”, y Él la llamó de nuevo: “Hija, levántate”.
Y Él la tomó de la mano y dijo: “Denle algo de comer”. Probablemente la habían embalsamado y la sangre ya no estaba. Así que, dijeron: “Denle algo de comer hasta que se fortalezca”.
54 Oh, estoy tan contento esta noche de saber que ese Jesucristo todavía vive y reina y todavía es el mismo Dios esta noche que fue en aquel día. Él está vivo para siempre. Tengan fe en Dios.
Estoy tan contento que la corrupción conoció a su Maestro. El espíritu conoció a su Creador, y no podía hacer otra cosa; sino que tenía que regresar tan pronto como ese Hijo de Dios la llamó. Estoy contento esta noche que, si Él llama, nuestros nombres están en Su libro. ¿Acaso no lo están?
Mi amigo pecador, confío esta noche por la gracia de Dios, que su nombre será puesto en Su libro también, que puedan conocerlo en el perdón del pecado, que puedan conocerlo a Él como su Salvador, mientras oramos si lo desean.
El pianista… u, organista, mejor dicho, que venga por favor, y toque suavemente “Quédate Conmigo”, por favor, hermana. Mientras la audiencia mantiene su rostro inclinado por un momento. Todos orando ahora, creyendo con todo su corazón. Jesús, el Hijo de Dios, conoce todas las cosas, puede hacer todas las cosas. Él los ama a todos.
55 Ahora, si Ud. no es un Cristiano, si Ud. no es un creyente, confío ahora mismo que Dios le hable a su corazón y diga: “Esta es la hora para creer”.
Nuestro Padre celestial, mientras esperamos ahora. “La fe viene por el oír, el oír por la Palabra”. Te ruego, Padre, que tengas misericordia de todos nosotros. Perdónanos de todos nuestros pecados y transgresiones. Perdónanos. Y está escrito en Tu santa Palabra: “El que oye Mis Palabras y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”.
Padre, que muchos vengan a un conocimiento de Ti de salvación y creyendo esta noche. Porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Y con nuestros rostros inclinados, orando.
56 ¿Habrá alguno en Presencia Divina en cualquier parte que diría levantando la mano: “Ore por mí, Hermano Branham, yo soy un pecador?”. Dios le bendiga, hijo. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, y Dios le bendiga y a Ud. Todos los que están arriba en los balcones. ¡Oh, vaya! Mientras voy en esta dirección para ver de nuevo. Los pueden ver en todas partes.
Dios sé misericordioso. ¡Oh, vaya! Bien arriba a mi izquierda mientras voy por acá, miren… Allá arriba, ¿levantarían su mano?
57 [Cinta en blanco]. Daniel vio una visión y estuvo turbado de la cabeza muchos días. ¿Es correcto eso? Verdad. Uds. dicen: “Bueno, Hermano Branham, yo no sé sobre eso”.
La mayoría de… [Palabras inciertas]… los profetas y demás son considerados neuróticos. Miren a William Cowper. Él escribió: “Hay Una Fuente Llena de Sangre Sacada de las Venas de Emanuel”. Después de escribir ese himno, intentó encontrar un río para suicidarse. Miren a Stephen Foster. Uds. gente del Sur, cuánto lo aman por las antiguas canciones folclóricas. Él escribió algunas de las más grandes canciones de todo corazón en el mundo, y mírenlo. Cada vez que él… cada vez… Él era considerado un neurótico. Cada vez que escribía una canción, entonces salía y se emborrachaba, y finalmente llamó a su sirviente y tomó una navaja de afeitar y cometió suicidio. Él se elevaba en la inspiración.
Miren al profeta Jonás. Después de dar un paseo en el vientre de una ballena por tres días y noches, él salió y predicó con tal fuerza en la ciudad… Esa ciudad era del tamaño de St. Louis por acá. Dicha gente se arrepintió de modo que les pusieron saco de silicio a sus animales. Después subió y se sentó bajo un viejo arbolito allí arriba… una viña, y le oró a Dios que le quitara la vida.
58 Miren al profeta Elías. Después que llegó al Monte Carmelo, y llamó fuego del cielo, y agua del cielo en el mismo día, y las grandes señales que hizo, y luego se fue corriendo al desierto después que la visión lo dejó, y estuvo vagando en ese desierto por cuarenta días y noches; y Dios lo encontró dentro de una cueva, ¿ven?
Quizá sea un poco diferente de lo que Uds. leen, pero vean si acaso eso no es verdad, ¿ven? Es la verdad, ¿ven? Eso le hace algo a uno. No hay necesidad de tratar de explicarlo. Solo créanlo. Eso es todo.
Ahora, vamos a… Creo que anoche estábamos llamando las tarjetas de oración. El muchacho repartió cien anoche. Llamamos unas cuantas de las primeras. Vamos como a la mitad de ellas y comencemos a llamar esta noche de algún lugar. Llamemos desde… De modo que solo subamos unos cuantos aquí —Eso es todo lo que se necesita— Solo unos pocos para lograr que el Espíritu de Dios se mueva, y entonces Él simplemente empieza a moverse por todo el lugar. ¿Ven? Eso es todo lo que se requiere. Ustedes no tienen que estar aquí arriba. No tiene nada que ver con estar aquí arriba.
59 Solo quiero sentir a la gente, la primera noche. Cada uno de Uds. es un ser humano. Cada uno de Uds. tiene un alma, un espíritu, y todos esos espíritus se están moviendo; y uno lo toca, y lo siente.
Esa es la razón por la que Jesús tomó al hombre de la mano y lo sacó de la multitud. Esa es la razón por la que dije esta noche, Él sacó a todos de la casa para solo ir… ¿Ven?, uno tiene que quedarse a solas con ellos hasta que la gente entre realmente en esa fe, y luego se mueve por todas partes.
Comencemos en algún lugar. Veamos. Comencemos como en la 51. ¿Quién tiene la tarjeta de oración, digamos, 51? ¿La tiene Ud.…? ¿Está esa en la audiencia? ¿La tarjeta de oración 51? Miren su tarjeta. ¿Tiene Ud. la tarjeta de oración 51? Muy bien. ¿Quién tiene la 52? Comenzaremos con esa. ¿Vendría aquí, señor? ¿52? ¿Tiene alguien la tarjeta de oración 52? ¿Dama? 53, ¿se levantaría si tiene la 53? ¿Dama? 54, ¿se levantaría? Muy bien ¿55? ¿56? 56. ¿La dama ahí? ¿57? ¿58? ¿59? ¿60?
Ahora, mientras estoy… Todos, ahora solo sean muy reverentes y solo permanezcan sentados justo donde están ahora. Solo sigan orando. Ahora, arriba en la audiencia, donde sea que estén. No me importa si están atrás… [Palabras inciertas]… en la… [Palabras inciertas]. Eso no tiene nada que ver con eso. Miren en esta dirección y crean y vean lo que pasa. Escuchen su nombre, ¿ven?
60 Escuchen. ¿Cuántos allá atrás están enfermos esta noche? ¿Que no tienen una tarjeta en cualquier parte en la audiencia, que no tienen una tarjeta de oración y están enfermos y quieren que Jesús los sane? Levanten su mano. Solo miren. ¡Vaya! Solo creo que va a ser tan…
Ahora, lo que tienen que hacer es esto: Solo quédense sentados y oren. Sean muy reverentes, solo sean reverentes. No se estén moviendo. Solo quédense ahí y oren, digan: “Señor Jesús, yo…”. No se presionen. No se pongan nerviosos. Solo relájense. Digan: “Oh, Padre, estoy muy agradecido de estar en Tu Presencia aquí bajo la… [Palabras inciertas]… cielo. Quiero que tengas misericordia de mí esta noche. Lo necesito. Que el predicador se dé la vuelta y me hable para alentar mi fe, o algo. Permite que me llame individualmente. Luego solo dame el aliento de eso, Señor, y yo estaré muy agradecido”.
Hagan eso, y acérquense a Él con gratitud y reverencia, y se darán cuenta que Dios lo hará por Uds. si hacen eso.
61 ¿Cuántos tienen por ahí? Oh, solo llamemos unos cuantos más. ¿Cuál fue el último número que estaba ahí? ¿Fue su número, hermana? ¿60? Llamemos como cinco más. 61,-2,-3,-4,-5, y eso se convertirá en una buena línea de personas.
Yo no… No hace diferencia de cuántos estén de pie. Es solo la idea de que Uds. no quieren a muchos aquí al mismo tiempo, ¿ven? Porque tienen que pararse por bastante tiempo, y a veces no termino. El Espíritu se va a la audiencia, y tengo que seguir el Espíritu. Eso es todo lo que yo puedo hacer.
Ahora, inclinemos nuestros rostros solo un momento. Todo rostro inclinado; y sean reverentes, tan reverentes como pueden serlo. Sean fieles, estén en oración, teniendo fe en Dios.
¡Oh, ten misericordia, Señor! Te ruego que soples sobre esta audiencia esta noche, de Tu Divina Presencia. Haz todas las cosas posibles, Señor. Que Tu Santo Espíritu se mueva de manera grandiosa y tremenda y bendice esta audiencia, mientras esperamos reverentemente en el Nombre de Jesús. Amén.
62 Ahora, seamos todos reverentes; y si son… Ahora, esperen solo un momento. Quiero mirar a través de esta audiencia de personas. ¿Los que están allá en la línea de oración, mirarían en esta dirección solo un minuto, cada uno de Uds.? ¿Son todos Uds. desconocidos para mí, todos? Si es así, levanten las manos, si todos Uds. son desconocidos. Muy bien.
Ahora, a los únicos que conozco en la reunión son a mi asociado aquí, el Hermano Woods, parado aquí. Por supuesto, yo lo conozco. Él está con nosotros. Él es el vendedor de libros. Aquí están sentados Leo Mercier y Gene Goad aquí, amigos míos con mis grabadoras. Yo… Ellos traen… tienen las cintas y demás. Y el Hermano Beeler aquí; yo lo conozco; él sigue la reunión también. Y el Hermano Toms de Sudáfrica.
Hasta donde yo sé, son las únicas personas que conozco aquí, aparte de mi hijo parado ahí con los enfermos. Ellos son los únicos en el terreno de conozco. Conocí a un par de buenos ministros el otro día aquí, hermanos de este comité aquí, pero ahora no los reconocería, me supongo, si los viera allí. No los veo, y apenas recuerdo su cara que es… [Palabras inciertas].
63 Quiero decirles a todos que se mantengan muy quietos ahora y que mantengan a sus hijos cerca de Uds., especialmente con la epilepsia. La epilepsia es una cosa que se escapa de mí.
¿Se dan cuenta de que están tratando con espíritus demoníacos? ¿Cuántos se dan cuenta de eso? Veamos. Levanten sus manos en cualquier lugar. En la Biblia, Uds. recuerdan cuando el hombre tuvo epilepsia, y alguien fue, y no tenía la autoridad, y dijo: “Te conjuro por Jesús el que predica Pablo, sal fuera”. Y el espíritu salió y se apoderó del hombre.
Aquí no hace mucho tiempo hubo un cierto ministro que vino a una reunión. Tenía alrededor de veintiocho de su congregación. Un pequeño bebé estaba en la plataforma, y el pequeño bebé tenía epilepsia, tenía un trapo envuelto alrededor de un palo en su boca… o, una pinza para la ropa, así era. Y tenían un…. El bebé estaba teniendo ataques.
No pude hacer que se detuvieran. Y este ministro sentado allí, como sonriendo para sí mismo, y miré a mi alrededor. Les dije a todos, que inclinaran el rostro. Ellos no lo harían. Este hombre solo se quedó sentado allí. Entonces, un ujier regresó con él. Él dijo: “Escucha, este es un lugar público, y tú… Yo haré lo que me plazca”.
Yo dije: “Muy bien. Depende de Ud.”. Dije: “Padre, no permitas que este pobre niño inocente tenga que sufrir por los pecados de ese hombre. Ahora, Satanás, déjalo, pero estás en libertad de hacer lo que quieras”.
Y miles de personas estaban sentadas allí. Hubo un total de veintiocho que sufrieron epilepsia, y cayeron al piso echando espuma y todo, y todavía tienen epilepsia. Y ese es solo uno de los miles de casos.
Entonces, sean reverentes. No estamos jugando a la iglesia. Uds. están en la presencia de Dios, ¿ven? Así que, sean reverentes. Permanezcan sentados. Y todo lo que se diga, Uds. solo hagan exactamente lo que el Espíritu del Señor les dice que hagan.
64 Ahora, todos cantemos juntos lentamente, si desean: “Solo Creed”. Todos juntos ahora, juntos. Muy bien.
Solo creed
Ahora solo canten y crean con todo su corazón ahora. Eso es correcto. Hay algo que le está molestando… [Palabras inciertas].
…Todo es posible, solo creed
(Cada uno confesando su fe.)
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo…
¿Me pregunto cuántos harán esto conmigo? Levanten la mano y cántenlo así: Ahora, yo creo, muy bien.
Ahora yo creo, ahora yo creo,
Todo es posible, ahora yo creo.
Ahora yo………………..
Padre Celestial, ven al servicio en este momento… [Palabras inciertas]… Te lo ruego. Ayúdanos esta noche, Señor, mientras ministras; que el Ángel de… [Palabras inciertas] en Tu Presencia en el Nombre de Jesús.
Ahora yo creo. [Cinta en blanco].
65 Ahora… [Palabras inciertas] lo harás. Ahora miren en esta dirección. Crean con todo su corazón. Estén en expectativa. Esperen a que Dios toque su cuerpo. Él lo hará.
Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, tomo todo espíritu bajo mi control para la gloria de Dios. Préstenle atención al Espíritu Santo.
Aquí, traigan a este hombre aquí. Ahora, sea reverente mientras se acerca por este lado un poco más, señor. Eso está bien. Ahora, para la gente en la audiencia, donde sea que estén, sean reverentes. Escuchen por su… por Uds., porque cuando Él va…
¿Mostraron la fotografía aquí esta noche? ¿La vieron, la fotografía del Ángel del Señor? Probablemente lo hagan en algún momento. Esta aquí. La tomaron y la tienen en Washington, DC, y es el único Ser sobrenatural que se ha demostrado científicamente que es verdadero. Los derechos de autor está con eso; los Estudios Douglas en Houston, Texas.
66 Y ahora, cuando Eso se va, y lo veo moverse sobre la audiencia, tengo que vigilar dónde está. Y cuando hablo, escuchen por su nom… escuchen quién es. Sean reverentes donde sea que estén. Y cuando estén parados aquí, en la línea de oración, solo escuchen lo que Él les dice; entonces hagan exactamente eso. Y notarán ahora cuando yo salgo… Si Él me unge, cuando salga de eso, si yo estoy hablando, sería yo, pero si es el Espíritu Santo y algo va a suceder, dirá: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Ahora observen eso, y Uds. audiencia, y cuando lo haga, escríbanlo en un pedazo de papel o algo y obsérvenlo. Si eso no sucede, justo de esa manera, me lo envían.
Las grabadoras aquí captan todo. Para eso están los muchachos aquí, es para captar esas grabaciones, ¿ven? Tenemos cada palabra; y no ha fallado ni una sola vez desde que yo era un bebito. No puede. Es Dios, ¿ven? Si fuera algo mío, fallaría todo el tiempo; pero es Dios, y Él no puede fallar.
67 Ahora, un hombre está parado aquí frente a mí, probablemente un hombre de mi edad, tal vez un poco mayor. Hasta donde sé, él y yo somos desconocidos el uno para el otro; ¿lo somos, señor? No nos conocemos, pero Dios nos conoce a los dos. Tan pronto como subió aquí, percibí que Ud. es un creyente, porque su espíritu se siente acogedor; y esa es la forma en que lo sé.
Cuando Natanael se acercó al Señor Jesús, Él dijo: “He aquí un Israelita”, ¿ven? Él sabía que él era bienvenido, ¿ven? Y tan pronto como me volteé hacia Ud., si Ud. hubiera sido un crítico o algo así, habría sido una sombra oscura moviéndose allí; y yo me habría dado cuenta de que algo estaba mal. Pero Ud. es un creyente, y entre Ud. y yo ahora hay algo, que quizás tal vez yo esté pasando bajo esta influencia de la Presencia Divina de Dios… No sé qué… Pero usted está consciente de que algo está sucediendo.
Ahora, como un hombre honesto, si Ud. es… ¿Levantaría su mano a las personas para que ellos sepan que Ud. se da cuenta de que está en Presencia de Algo aparte del hombre, que es sobrenatural?
68 Ahora, para cualquiera que se para así de cerca, entre el hombre y yo, está como esa Columna de Fuego. Solo está girando entre él y yo. Él sabe… Ahora, Eso descenderá sobre él o sobre mí en unos momentos. Él sabe que está en la Presencia, en Presencia Divina.
Yo no conozco al hombre. Nunca lo he visto; pero ahora, si el Espíritu Santo unge, pues, Él le dirá algo que lo alentará o lo desanimará, una de las dos. Eso yo no lo sé. Se requerirá de Él para hacerlo. Pero si Él lo hace, Ud. lo admitirá entonces; si es verdad, ¿lo admitirá Ud.? ¿Y estará Ud. dispuesto a hacer todo lo que Él le diga que haga? Y si es la verdad lo que Él le dice, entonces Ud. sabe que Su Presencia Divina está aquí diciéndome lo que debo decirle. ¿No es correcto eso? Bueno, que Él lo conceda, es mi oración sincera, hermano.
Usted es el primer paciente aquí esta noche. Gente con mucha fe en la audiencia, y se están moviendo por todas partes. Los poderes de la enfermedad se están moviendo, y la fe de las personas lo está haciendo, ¿ven? No soy yo. Es su propia fe que jala eso. No fue Jesús quien sanó a la mujer. Él dijo: “Tu fe te ha salvado”, ¿ven? Si no fue… no fue Él. Su fe lo hizo, y es lo mismo aquí. La fe está jalando de todas partes alrededor ahora.
69 Pero veo que entre Ud. y yo parece haber algo como goteando. Veo que se mueve entre Ud. y yo, como gotas de algo que caen. Es un… es una condición en la sangre. Es algo en la sangre. Creo que el doctor dice que son ácidos en su sangre. Es un… Veo a esa clase de persona delgada que dice: “Es un ácido en la sangre y es causado por un caso de diabetes”. Ha sido la diabetes la que ha provocado que el ácido entre en su sangre. ¿Es correcto eso? [El hombre dice: “Eso es correcto. Esa es la verdad. Esa es la verdad”]. Ahora, ¿cree Ud.?
Ahora, miren, entre más se habla con el hombre… Miren, ahora para que pueda saber… Ahora, yo solo podría orar por usted. No lo sé, pero ahora me doy la vuelta mientras la unción está hablando y habla con el hombre, Él pudiera… Entre más hable uno… Pero generalmente no le digo mucho a una persona, porque hay otros, y simplemente me debilita tanto. Pero para que ustedes puedan saber ahora. Ahora, solo hablaremos con el hermano un poco más, veremos si el Espíritu Santo dice algo.
70 ¿Desearía Ud. ver si esa es la voluntad de Dios? Oren para que sea la voluntad de Dios. Que podamos saber para solo hablar con Ud. ahora. Ahora, lo que Eso dijo fue la verdad. Solo veremos lo que Él dice de nuevo, y si Él dijera algo, por supuesto que sería Él. No pude haber sido yo. Ud. lo sabe. Ud. se da cuenta de eso, pero lo que haya sido. Por supuesto parece un sueño ahora. Es otro mundo.
Lo veo moviéndose entre nosotros de nuevo. No, es un… es otro hombre, y el hombre tiene algo que está en sus ojos, se trata de un… Oh, es un… es un hijo. Ud. tiene un niño o algo, o un hijo, ¿verdad? Él tiene algo mal con sus ojos. [Sí]. Y luego veo a una niña pequeña. Esa es su hija, que es su nieta. Ella tiene algo mal con sus ojos. [Esa es la verdad, amigos. Esa es la verdad]. ¿Cree Ud.? [Yo creo. Yo sí creo]. Ahora, conforme ha creído, vaya y encuéntrelo tal como Ud. lo cree. En el Nombre del Señor Jesús, bendigo a mi hermano para la gloria de Dios. Que el Señor le bendiga, mi querido hermano.
71 Solo tengan fe. Crean en Dios con todo su corazón. Pueden tener lo que desean, si solo tienen fe para creerlo. [Cinta en blanco]. Muy bien. Ahora, en lo que a eso se refiere, toda la audiencia debería tener fe ahora para ser sanada. ¿No es eso correcto? Todos deberían tener fe. Todos deberían creer.
Veo al Ángel del Señor suspendido sobre una damita, mirándome, orando. Tiene problemas con su cadera, ¿verdad, hermana? Estaba orando entonces. Ud. decía: “Señor, permite que voltee hacia mí”. También tiene una hernia, ¿verdad? Así es, y tiene un tumor, ¿cierto? Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, Ud. puede ponerse de pie. Jesucristo, el Hijo de Dios, la sana y Ud. está bien; su fe la ha sanado.
Solo tengan fe. Sigan orando; sigan creyendo. No duden. Crean que todas las cosas son posibles. ¡Oh, cuán maravilloso! ¡Cuán maravilloso es nuestro Señor Jesús!
72 Ahora, ¿es esta la dama? ¿Es esta la dama que trajeron? Veo que Ud. tiene un letrero, “Colaborador personal”. Está trabajando en esta reunión, ¿cierto, señora? Muy bien. Somos desconocidos el uno para el otro, me supongo. Esta es la primera vez que nos encontramos en la vida, pero el Señor Jesucristo nos conoce a los dos, ¿no es así? Él me conoce a mí; la conoce a usted. Él sabe todo lo que he hecho, todo lo que Ud. ha hecho. Él sabe lo que yo haré. Él sabe lo que Ud. hará. Entonces, nuestro destino está en Su control, en Sus manos.
Y solo Él puede hacer esto. ¿Está Ud. consciente de eso, hermana? Bueno, nosotros siendo desconocidos el uno para el otro y solo Dios puede hacer estas cosas, entonces si yo puedo hablar con Ud. como nuestro Señor y Maestro, Quien está presente ahora, le habló a la mujer junto al pozo… Él dijo: “Dame de beber”. Y Él comenzó a tener una conversación con ella, hasta que Él halló exactamente donde estaba su problema. Él halló un problema con ella; eso era: Ella estaba viviendo en adulterio. Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Tienes cinco”.
Ella dijo: “Percibo que eres un Profeta”. Dijo: “Sé que cuando venga el Mesías, Él nos dirá estas cosas”.
73 Esa fue la mismísima señal del Mesías. ¿Es eso correcto? Esa es la señal del Mesías hoy. ¿Es eso correcto? Porque el Mesías es el mismo ayer, hoy y siempre. Él es el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en obras. Y el Mesías, Él mismo, dijo: “Yo no hago nada, excepto lo que el Padre me muestre primero qué hacer”.
Pero yo le estoy hablando a Ud. igual como Él le habló a ella, captando su espíritu humano y nosotros siendo desconocidos. Ahora, lo primero, veo a la mujer (si la audiencia, si mi voz es lo suficientemente fuerte ahora, como espero que sea) veo a la mujer alejándose de mí. Hay algo mal con su espina dorsal. Ella tiene problemas en la espina dorsal y su columna vertebral está mal. Eso es verdad. ¿No es así, señora? Si eso es correcto, levante su mano. ¿Ven cuán infalible es nuestro Santo Espíritu de Dios? Ahí está su problema. Exactamente.
Ahora, el que Dios pueda sanar o no, eso depende de su fe, ¿ven? Estas cosas no son para sanar a la gente. Es para que estén conscientes de que Dios está aquí, ¿ven?
74 Ahora, Ud. puede decir que ese hombre es… cualquier cosa que quieran llamarlo. Como sea que lo llamen, determinará su destino. Yo digo eso, ¿ven?
Lo que sea… El hombre que golpeó a Jesús en la cara no sintió ninguna virtud. Ciertamente que no. Pero la mujer que tocó Su manto sintió virtud. Tóquenlo a Él esta noche, no a mí. ¡Oh, vaya, no piensen eso! No a mí; a Él, ¿ven? Yo soy igual que ustedes. Peor que Uds., soy menos, porque Uds. han estado en este Camino por mucho tiempo. Yo solo soy un bebé en ello (¿Ven?), y Uds. solo llámenme su hermano, y vendré a Uds.
Pero algunos de Uds., ancianos santos de Dios, han estado en estas antiguas iglesias por aquí, llevando su cruz por años y años. Me siento honrado de estar delante de Uds., así que estoy seguro, sin ninguna sombra de duda, que les estoy presentando al Señor Jesucristo. Eso es correcto. Ahora, si Ud. lo cree… espero que lo crea.
75 Ahora, la dama. Veamos, ¿qué…? ¿Qué hizo…? Oh, creo que era un problema de la columna. Muy bien. Ahora, eso es lo que está mal. Ahora, si yo hablara un poco más con la dama, seguiría diciéndole más cosas, o lo que sea. Puede ser. Yo no lo sé. Solo hablaremos con ella un minuto y veremos qué dice el Espíritu Santo. Para que puedan ver que no es algo que uno está adivinando. Es una realidad.
Ahora, es solo… Él es tan maravilloso Señor Jesús, tan maravilloso. Ahora, me dejó en ese momento. Se fue de mí. Sentí cuando se fue. Fue con alguien. Ahora, tan seguro como cualquier cosa. Eso se fue, se fue con alguien. La unción me dejó; la Vida salió. Miren el sudor que sale encima de mi mano, ¿ven? ¿Ven? Eso se fue de mí. Alguien en la audiencia… Veamos.
76 Ahora, aquí… Ahora, si Ud. que siente que está en el Espíritu… Ahora, miren parada aquí mismo. ¿Ven esa Luz? Está colgando justo sobre una mujercita sentada aquí, mirándome. Ella ha estado sufriendo. La veo que va pensando en algo, sosteniendo su cabeza. Ella está teniendo dolores de cabeza. Ha estado teniendo dolores de cabeza. Ella está sentada aquí mismo. ¿Cree que el Señor Jesús la sana? ¿La hará estar bien? ¿Lo acepta y lo cree? Si es así, Ud. puede tenerlo. El Señor Jesús le bendiga, ¿ve?
Ustedes no necesitan tarjetas de oración, ¿ven? Necesitan fe. La fe hace el trabajo. Miren, cómo la fe los sana.
77 Ahora, este es el paciente, creo. Entonces vamos a… Oh, Él le acaba de hablar a Ud., ¿no es así?, diciéndole que algo estaba mal con Ud.
Ahora, ¿le cree a Él con todo su corazón que Él le va a sanar? Con todo su corazón, cree que recibirá… [Con todo mi corazón.] Le veo… Ud. ha estado… Veo un edificio, una especie de edificio en el que ha estado o algo. Ud. estaba… Es un… es un… es un hospital. Usted acaba de salir de un hospital, y fue… Usted ha tenido hipertensión. Los veo tomar su presión de esta manera, y está peligrosamente alta, lista para un ataque.
Eso es correcto, y hay una niñita con Ud., y esa niña tiene algo mal en su pie. Está lisiada de su pie, pie izquierdo, creo que es. La veo cuando arroja su pie izquierdo, y esa niñita es la hija de su sobrina. [Sí]. Es correcto, y esa señora, la madre de la niña, trabaja en un hospital. Esa es la verdad. Ahora, vaya y ponga su mano sobre la niña, y que el Señor le conceda el deseo de su corazón.
78 Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. Dios es una adoración… un objeto de adoración. “Los que le adoran, adoran en Espíritu y en Verdad”. ¿Creen con todo su corazón? Si creen, Uds. pueden recibir lo que sea que es. Solo tengan fe en Dios. Dios les concederá las bendiciones si lo creen.
¡Oh vaya! Esta señora sentada aquí teniendo… mirando hacia acá de esa manera, ¿cree Ud. con todo su corazón que Dios le sanará de esa fiebre del heno? ¿Cree que Dios la va a aliviar? Como que le ha sorprendido un poco, ¿verdad? ¿Cree que Él le va a sanar? Si lo cree, puede tener lo que pide. Amén.
¿Hipertensión? ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar de esa hipertensión? Si Ud. lo cree, puede tener lo que pide. Eso es correcto. Dios le bendiga. Amén.
79 ¿Cómo está, señora? Somos desconocidos el uno para el otro, ¿verdad? Ahora, siendo desconocidos el uno para el otro, pero aun así, Ud. sabe que está en Presencia de algo además de su hermano, ¿verdad? Mire, es Su Presencia, ¿ve? ¿No es ese un sentir maravilloso?
Vean, solo se está asentando ahora, viniendo entre la mujer y yo. Ella se mueve hacia atrás. Una estela oscura la sigue. La veo muchos años atrás. Ella es mucho más joven de lo que es. Usted fue afectada con algo que parece que ellos no pudieron… Ud. estaba dormida… o, una enfermedad del sueño. Eso es lo que tuvo, y le ha regresado nuevamente, y está llegando a un punto donde está muy agitada. La veo preguntarse si debería conducir un auto y cosas como esas. Está preocupada por esas cosas. ¿No es esa la verdad? ¿Cree que Dios la va a sanar en este momento? Venga acá.
Y Padre Celestial, mientras Tu Espíritu aquí que conoce todas las cosas, ruego Dios que bendigas a esta mujer, a quien bendigo en Tu Nombre; y que ella vaya y sea sana en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Que Sus misericordias reposen con Ud. y estén sobre usted.
80 ¿Cómo está, señora? ¿Somos desconocidos también el uno para el otro, me supongo? Y no nos conocemos, pero Dios nos conoce a ambos. ¿No es así? Si Él nos conoce a ambos, Él sabe todas las cosas. Él puede hacer todas las cosas. Él es Omnipotente, Omnipresente. Entonces, Él es todo presente, Omnipotente. Él puede hacer todas las cosas.
Yo la veo que no… hace un tiempo. Usted iba… fue para que la revisaran y la revisaron por cáncer, y Ud. va a ir otra vez. Tiene que volver pronto para realizar un examen y volver a analizarlo para ver si se trata de cáncer. Eso es correcto. Para que sepa que yo soy su hermano y le digo la verdad, Ud. tiene a alguien que le interesa. Es una persona ciega. Esa es su hija, y ella es una persona ciega. El pañuelo que tiene en su mano, póngalo sobre ella, y luego nos cuenta lo que su médico le dice sobre el cáncer. Descubrirá que todo está bien. Dios le bendiga, mi hermana. Que Sus misericordias descansen sobre usted.
Alabado sea Dios que da todas las cosas gratuitamente. El que quiera venir que venga y beba de las aguas, las fuentes de la vida gratuitamente. Alabado sea el Señor. Todo espíritu está sujeto. Vean, Uds. no se pudieran esconder ahora. Él está aquí. Si miran en esta dirección, yo pasaría… Yo no podría sanarles, pero Uds. no podrían ocultar su vida. Eso es correcto.
81 Aquí está una anciana mirándome. Yo sé lo que está mal con ella. Ella tiene parálisis. Su marido sentado junto a ella tiene problemas de audición. Aquí hay una señora sentada aquí con un problema de vesícula biliar, acaba de llegar de un hospital. La niña que está en la silla de ruedas tiene polio: afligida. Tengan fe. Crean. Eso es lo que se necesita. Yo no puedo sanar. Dios nunca me dio algo para sanar a alguien. Él me dio un don para estimular su fe en Él, para saber que Él está presente.
¿Qué piensa allí, señora, sentada allí en al final del asiento, sentada allí con ese problema de hígado? ¿Cree que Jesucristo la sanó entonces? Sintió que algo vino sobre usted, ¿no es así? Eso es. Usted fue sanada. Amén.
Esa señora que puso su mano sobre ella, también recibió una bendición en ese momento, porque ella tenía problemas con la vejiga; y ella fue sanada entonces. Amén. Eso es correcto. Eso es exactamente correcto.
82 La dama sentada a su lado, abrazándola contra sus hombros, Ud. tiene una hernia, ¿no es así, señora? Eso es correcto. Amén. Vean, no pueden esconder Su presencia. Él está aquí. Amén. ¡Aleluya al Cordero del Dios viviente! Omnipresente. “Donde estén dos o más congregados en Mi Nombre, ahí estaré Yo en medio de ellos. Cualquier cosa que pidan en oración, Yo lo haré”. Escuchen. No soy un fanático. Dios sabe eso.
Nuestro Padre Celestial, que ves desde el cielo… Estoy mirando a esa audiencia de nuevo allí frente a mí; y el Dios del cielo que me juzgará en este día del Juicio cuando Él venga, constantemente las luces de Dios brillan desde esa audiencia allá atrás. Se está oscureciendo. Me estoy poniendo tan débil que apenas puedo pararme aquí, pero mucha gente allá atrás está sanando.
83 Ellos están demasiado atrás para que yo pueda ver exactamente quiénes son, pero Dios en el cielo sabe eso. Muchas veces ha brillado sobre la gente allí, y sé que es la señal de Dios para mí de que las personas están siendo sanadas a lo largo de allí, y Dios sabe que esa es la verdad, mientras estoy parado junto a Su Palabra sagrada. Amén.
Observen. Mucho tiempo después de que me haya ido, descubrirán que esa es la verdad. Amén. Es su fe haciendo eso. Alabado sea Dios. Le amo a Él. Qué maravilloso es Él. Simplemente le damos las gracias con todo nuestro corazón por Su bondad, ¿no es así?
Solo estoy esperando un momento, amigos. Solo… Ustedes no se dan cuenta de lo que es. Uno entra en… ¡Oh, Él es tan maravilloso! Uno simplemente siente que va a ser raptado, solo… ¡Vaya! qué bueno es saber que la unción del Espíritu Santo que se llevará a la iglesia en el rapto un día está presente.
Ahora, la gente que ha llamado a las personas que creen en Dios, fanáticos y santos rodadores, deberían sentirse avergonzados, porque Dios está con ellos, vindicando que Él está aquí. Miren cuando Israel salió de Egipto. La señal estaba delante de ellos, eso probaba que Dios estaba con ellos. Amén. Cómo lo amamos a Él. Cómo le alabamos por Su bondad. Él es de eternidad a eternidad. Él es Dios.
84 Este hombre que está parado aquí, ¿es este el paciente? Discúlpeme señor. Somos desconocidos el uno para el otro, me supongo. Yo no lo conozco. Pero solo mirando… No quise hacerlo esperar, señor, pero solo… No puedo explicarlo, ¿ve? Usted está aquí. Yo no sé por qué. Él sabe por qué está Ud. aquí, y Él es el único que puede sanarlo, si Ud. está enfermo. Si se trata de problemas financieros, Él es el Único que puede proveerlo. Si se trata de problemas domésticos, Él es el único que puede resolverlo. Lo único que yo puedo hacer es solo por medio de un don Divino. Si Él dijera lo mismo como le dijo a la mujer junto al pozo… Él sabía dónde estaban sus problemas.
Ahora, quiero preguntarle a la audiencia. El hombre parado aquí: completamente un desconocido.
Algo sucedió en la audiencia justo en ese momento. Se fue para la audiencia. Si el Espíritu Santo, este hombre es un desconocido para mí, revela para qué vino él aquí, ¿lo aceptarán todos Uds. ahora que Uds…? ¿Creerán que yo les he dicho la verdad sobre el Señor Jesús? ¿Lo harán?
85 ¿Es verdad, señor, somos desconocidos el uno para el otro? Nunca nos habíamos encontrado antes en la vida. Esta es la primera vez que nos encontramos. No sé nada sobre Ud. Entonces, si algo… si hay algo mal con Ud., y Dios me hace saber al respecto, entonces eso tendría que venir de la mano de Dios, ¿no es así?
Y ahora… Miren, audiencia, esto ahora… Quiero que guarden la Palabra. Ustedes que están en estos catres que están enfermo, donde sea que estén, si tan solo pudiera yo hacer algo por Uds. para sanarlos, cuánto me gustaría ir allí y hacerlo, pero yo no puedo. No puedo hacerlo. Ningún otro hombre puede hacerlo. Es su fe en Dios.
Cada pecador que está aquí, cómo me gustaría ir allá y salvarlo, pero yo no puedo. Es su propia fe en Dios. Su salvación fue pagada en el Calvario. Han estado… Ustedes han sido salvos desde que Jesús murió, pero no les servirá de nada hasta que Uds. lo acepten. Su sanidad fue pagada en el Calvario. ¿No pueden aceptarlo ahora?
Vean, un hombre puede venir aquí diciendo cualquier cosa. Eso no quiere decir que sea así, pero cuando Dios dice que es así, entonces es así. Lo que eso era, pude sentirlo. Mis hermanos aquí; es casi hora de dejar este estadio, y esa es la razón por la que estoy tratando de poner a la multitud en una posición en la que pueda sentir que la unción es correcta para todos. Estoy interesado en Ud., amigo. Quiero que sea sanado.
Usted solo es… es la madre de alguien; yo tengo una querida madre orando esta noche. Usted es la esposa de alguien; yo tengo una esposa orando esta noche. El padre de alguien; mi padre no está esta noche. El hermano y la hermana de alguien… Oh, que Dios le ayude, amigo.
Ahora, a través de la predicación de la Palabra, al ver a Dios moverse, ¿no creerán? Los persuado para que tengan fe en Dios. Ahora, mientras trato… A medida que la multitud se pone tenue… No puedo explicarlo, ni siquiera puedo saber si mi voz les llega correctamente o no, pero confío que así sea.
86 Ahora, para el hombre, si se acercara un poco más, señor. Hay alguien detrás de Ud. jalando de la misma manera. Entonces, nosotros siendo desconocidos el uno para el otro, como he dicho, Dios conociéndonos a ambos, sabiendo todo sobre nosotros…
¿Se dan cuenta cuántos sanan en la audiencia mientras sana uno en la plataforma? Es por causa de su fe, ¿ven? La fe de ellos hace eso.
Ahora, Ud. no es de esta ciudad. Ud. ha venido aquí desde otra ciudad, y su problema está en su espalda; y él le dijo que era un disco roto en su espalda. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús puede sanarle? Escuché que alguien lo llamó por su nombre… Hugh, y su otro nombre es Martin. Así es, ¿cierto? Muy bien, siga adelante. Se ha terminado ahora. Dios le bendiga.
87 Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. ¿Le creen a Él con todo su corazón? Ahora, justo donde están parados vamos a… Quiero que hagan algo por mí. ¿Podrían, todos los que están enfermos, poner las manos el uno sobre el otro solo un minuto, por favor? En todas partes, por todo alrededor. Muy bien. Ahora, yo sé que Dios… Gloria. Todas estas cosas…
Dios acaba de sanar a un hombre sentado allí. Sus manos… “Podrán las manos uno sobre el otro”.
Nuestro Padre Celestial, reprendemos todos los poderes de la oscuridad. Satanás, tú estás derrotado. Venimos en contra de ti esta noche en el Nombre del Señor Jesús, y por la autoridad del Espíritu Santo y el poder del Señor Jesús resucitado. Este grupo de creyentes viene a la Presencia del Todopoderoso. Sal fuera, Satanás, te conjuro en el Nombre de Jesús, deja a toda persona en Presencia Divina. Tú estás derrotado. Déjalos en el Nombre de Jesús. Amén. Pónganse de pie ahora y alaben a Dios por Su gran poder glorioso.
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