S.303 55-0605  Compañerismo A Través De La Reconciliación De La Sangre 

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OBRAS DEL MENSAJE

Compañerismo A Través De La Reconciliación De La Sangre

Macon, Georgia, E.U.A.

55-0605

1 Muchas gracias. Y buenas tardes, amigos. Ciertamente es un privilegio estar aquí esta tarde en este hermoso auditorio repleto de gente, adoradores del Señor Jesucristo.
Está un poco caluroso, pero podemos soportarlo, yo creo, por unos momentos, mientras tenemos compañerismo alrededor de Su Palabra, y ser partícipes de los sufrimientos de la cruz, la gloria de Dios, y la resurrección que sigue la cruz.
Y ahora, estamos muy agradecidos por la asistencia que hemos tenido en el estadio. Ciertamente ha sido un privilegio servir allá estas últimas dos noches, la reverencia de la gente la atención, toda la atención que la gente prestó. Estamos muy agradecidos por eso. Y todo está yendo muy bien.

2 Y ahora, esperamos que esta próxima semana, si es la voluntad del Señor, llevar a cabo unos grandes servicios en aquel lugar con las bendiciones de Dios sobre nosotros, mientras Uds. oran por nosotros. Porque solo de esa manera podemos tenerlas, es cuando Uds. oran. Con solo uno de nosotros orando ayudará. Pero cuando oramos todos juntos, entonces es cuando Dios comienza a moverse, cuando todos empezamos a orar. Esa es Su promesa. Y sabemos que Sus promesas son verdad.
Y estamos con la expectativa de que Dios hará grandes sanidades allá esta semana también, sanando a las personas de sus enfermedades.

3 Ahora, ese es mi ministerio, el orar por los enfermos. Y normalmente el administrador de las reuniones es el que habla y yo solo limito mi ministerio por completo a la oración por los enfermos. Y así es mejor. Por supuesto, puedo dedicarle más a ello y a estudiar. Caminar hacia la plataforma y solo comenzar orando por los enfermos es un poco diferente de lo que es ir allí y tratar de predicar un rato, tal vez un llamamiento al altar, y luego orar por los enfermos, y formar a las personas, y otras cosas que conlleva.
Normalmente el domingo en la tarde se me concede un poco de tiempo de compañerismo con la gente, como para relajarme y regocijarme con ellos. Y muchas veces la gente pensó que yo era un aislacionista por completo, porque no andaba entre la gente. Pero eso está errado, mi querido amigo. Yo amo a la gente y el compañerismo, me imagino, tanto como cualquier persona pudiera hacerlo.
Pero yo encuentro esto, que si ando entre la gente, estoy alejado de Dios. O tengo que ser un siervo de Dios o un siervo de la gente. Y entonces, yo sé que todos los que creen en Él y lo aceptan, tendré toda la eternidad para tener compañerismo con cada uno de ellos.

4 Pero ahora es tiempo de trabajar. Mi padre solía decir… Los domingos, todos nosotros, los niños, queríamos ir a nadar. Durante la semana, era el tiempo de la cosecha y así sucesivamente. Después que teníamos todo el… recogíamos la alfalfa hasta el anochecer, luego teníamos que ordeñas las vacas, y darles de comer, y así sucesivamente. Yo diría: “Bueno, papá, no tendremos tiempo para ir a nadar”. Él decía: “Puedes hacer eso cuando termine el tiempo de la cosecha”. Bueno, eso es correcto.
Y estoy tan contento de que un día la cosecha va a terminar. Y entonces habrá terminado. Y yo quiero hacer una cita con cada uno de ustedes. Ud. sabe, me gustaría ir a su casa, y visitarlos, y disfrutar una buena comida sureña chapada a la antigua. Me gusta eso. Me gustaría hacer eso. No puedo hacerlo ahora.
Pero haré una cita con Uds. Después que termine esta vida, solo quiero mil años con cada uno de Uds. Para que podamos sentarnos. Con el siguiente no nos quedará menos tiempo. Solo sentarlos allí, y sentarnos en el pozo de Jacob, como fue, y regocijarnos juntos, y tener mucho tiempo de compañerismo. ¿No será eso maravilloso?

5 Solo quiero acercarme a Daniel y decir: “Hermano Daniel, ¿cómo te sentiste cuando esos leones comenzaron a rugir?”. Y me gustaría decirle a Esteban, cuando él fue apedreado: “¿Qué te pareció, Esteban, cuando oraste por el perdón de tus perseguidores, cuando miraste hacia arriba y viste a Jesús parado a la diestra de Dios? ¿Cómo te sentiste, Esteban?”. Nos gustaría tener compañerismo con muchos de ellos, ¿no es así? Y lo haremos. Tan seguro como hay un Dios en los cielos, lo haremos.

6 Ahora, esta tarde, voy a tratar de no retenerlos mucho tiempo, porque hace calor, y sé que Uds. tienen servicio en la noche. Se está haciendo tarde.
Y ahora, quiero hablarles solo un poco de la Palabra, solo un rato de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios, para una bendición. Y mientras lo hacemos, quiero leer una porción de la Escritura que se encuentra en el libro de 1 de Juan y comenzando con el capítulo 1 y el versículo 5.
Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;
Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
¡Qué maravilloso! Inclinemos nuestros rostros ahora, mientras hablamos con el Autor de esta Palabra.

7 Nuestro Padre celestial, estamos agradecidos contigo, el Autor y Consumador de nuestra fe, Quien vino a la tierra y se vistió, humillado en una cuerpo hecho semejante al cuerpo de un hombre pecador. Allí Tú llevaste nuestras enfermedades, nuestras dolencias, nuestros pecados, en Tu propia carne, y allí pagaste el precio completo de redención, para que el hombre al creer en Tu gran muerte, el Supremo Sacrificio, pudiera reconciliarse al compañerismo con Dios otra vez.
Y un día glorioso en el futuro cercano, cuando estos cuerpos viles nuestros sean cambiados y hechos semejantes a Su propio cuerpo glorioso. Porque le veremos tal y como Él es. Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser al final; pero sabemos que tendremos un cuerpo semejantes al de Él, porque le veremos tal como Él es.
Oh, cómo anhelamos ese día, viendo la enfermedad entrando por todos lados; pecado, angustias, problemas… Esta vieja casa pestilente… Nos ponemos nostálgicos de vez en cuando por nuestro hogar, para escapar de todo esto. Pero mientras estamos peregrinando, nuestros seres amados están aquí; muchos de ellos alejados de Ti sin esperanza, sin Dios, sin misericordia. Y amamos decirles a ellos de Tu amorosa bondad.
¿Por qué no vienes hoy, Padre, y nos acompañas y circuncidas los labios del que habla y los oídos que escuchan? Y que podamos tener compañerismo alrededor de la Palabra. Porque lo pedimos en Su nombre. Amén.

8 Hablando solo unos momentos… Creo que estoy parado muy cerca de esto; tiene un sonido horrible.
De regreso a la Palabra… Yo amo la Palabra. Después de todo, es allí donde dijimos anoche que la fe toma su base solemne, su posición es en la Palabra.
Ahora, alguien puede entrar y decir: “Bueno, yo vi esto o aquello suceder”. Pero sin embargo, si no tiene un antecedente Escritural, nosotros casi no podemos creer que es verdad. Pero cuando encontramos “ASÍ DICE EL SEÑOR”, eso lo concluye para mí. Dios así lo dijo, eso es… Su Palabra es eternamente verdad. Y amamos la Palabra.

9 Ahora, hay… Lo más grande que nosotros los mortales podemos tener es el compañerismo. Y quiero hablar sobre: “Compañerismo A Través De La Reconciliación De La Sangre”, esta tarde, si es la voluntad de Señor, solo por poco tiempo.
Mi muchacho y algunos de mis asociados me han estado diciendo sobre la reunión. Por supuesto, todo llega a ser una condición subconsciente para mí después que la unción llega. Yo sé que tal vez algunos de Uds. hermanos Metodistas y Presbiterianos y por el estilo, pudiera parecer cómo: Oh, yo creo, Hermano Branham, que eso es un poco fanático. Bueno, lo sería para mí, si no supiera diferente. Pero cuando llega a ser una realidad, cuando… Si Uds. tan solo se pararan en las huellas, sabrían que fue real, que vino de Dios.

10 Hace dos semanas… hace tres semanas, cumple ahora, en Chicago, tuvimos una gran reunión en un auditorio como este. Oh, hace un poco más tiempo que eso; fue en… No sé exactamente la fecha cuando fue. De todos modos, estaba el hijo de un sacerdote Católico, no romano, sino un sacerdote Católico Ortodoxo. Su hijo se convirtió en la reunión. Y él estaba…
Esa noche al administrador al estar cerrando el servicio, salimos para un rato de compañerismo. Y él le acababa de entregar su vida al Señor Jesús. Y él dijo: “Oh, si tan solo pudiera tener unos cuantos momentos de compañerismo”. Y él quería contarme su historia. Y él vino de Grecia; su padre siendo un sacerdote, en la Iglesia Católica en Grecia.
Él estaba acompañado de otro hombre que lo había traído desde Minneapolis, Minnesota, donde él maneja una cadena de restaurantes. Y este hombre vivía en Illinois. Y él contó la historia de cómo él fue salvo. Este hombre era un arquitecto que construyó grandes rascacielos en la nación.

11 Y él dijo que su amigo de algún lugar alrededor de Moline, Illinois, lo llamó y dijo: “Juan, quiero que nos encontremos en la estación. Voy a ir. Quiero ir al lugar donde el Hermano Branham está llevando a cabo la campaña. Quiero preguntarle si puede orar por mi niñita, que se está muriendo de fiebre reumática del corazón. Los doctores la han desahuciado”. Bueno, él dijo…
Él me dijo, dijo: “Vi el artículo en el periódico, y yo pensé que solo eran un montón de fanáticos”. Dijo: “Yo dije: Bueno, me pregunto qué negocios tiene yendo a una reunión como esa”.
Entonces, él dijo que se encontró con él, y él dijo, bueno, él nunca nos había visto, pero había leído el libro. Y él tenía a los vecinos allá, y uno de ellos había nacido sordomudo. Lo habían traído a la reunión y estaba hablando y oyendo, de una escuela para sordomudos. Y dijo: “Yo pensé, que tal vez, si voy y habló con el hombre, quizá el oré por mi niñita”.

12 Entonces, él llegó… Después que se encontró con su amigo, pues, el hombre, su amigo, era el que construye rascacielos, ellos vinieron a la ciudad, y dijo: “Bueno, es en una escuela”. Dijo: “Podemos tomarnos el tiempo”. Dijo: “En el auditorio de la escuela”. Dijo: “Es uno grande con capacidad para varios miles de personas. Así que me imagino que tenemos suficiente espacio. Entonces, solo nos tomaremos nuestro tiempo”. Dijo: “Probablemente va a haber cincuenta o setenta y cinco personas allí, esas serían todas”. Dijo: “La mayoría de la gente que anda alrededor de una cosa como esa, son Pentecostales o santos-rodadores y así sucesivamente”.
Pero, él dijo que cuando llegó a los terrenos, ni siquiera pudo llegar a los terrenos de la escuela, mucho menos en el edificio. La gente estaba afuera en las calles. Bueno, dijo que se abrieron paso, hasta que llegaron a la puerta. El hombre de los libros estaba parado allí, él dijo: “Queremos hablar con el Hermano Branham”.
Él dijo: “Bueno, es el que está en la plataforma orando ahora por los enfermos”.
Dijo: “Bueno, me gustaría hablar con él respecto a mi niña”.
Él dijo: “Usted no puede hacer eso”, dijo: “porque él ya está orando”. Él dijo: “No hay manera en absoluto que pueda verlo”. Dijo: “Usted tiene que pasar por el administrador y así sucesivamente. Y durante el tiempo de la reunión, ellos no permiten que la gente haga eso”. Dijo: “Solo escriba su petición, y désela a uno de los ujieres, y ellos probablemente se lo den al administrador, y el administrador se la dará a él”.
Dijo: “¡Vaya! ¿De esa manera es, huh?”. Así que, él estaba muy decepcionado. Entonces, él le dijo a su amigo, dijo: “Bueno, vamos a ponernos a lo largo del pasillo lo más cerca que podamos”.

13 El jefe de los bomberos no dejaba que nadie más se parara en los pasillos. Entonces, él dijo: “Vamos a avanzar un poquito por aquí”. Como a unas setenta y cinco yardas [68 m.] de donde yo estaba.
Entonces, a uno de los ujieres, él le dio la nota, dijo: “Dale esto asegurándote que él lo pueda recibir”.
Él dijo: “Bueno, no podré verlo ahora sino hasta después de la reunión. Vea al administrador”. Entonces, él tomó la pequeña nota. Y el ujier dijo: “¿Por qué no ora usted?”. Dijo: “Párese allí y ore”.
Él dijo: “Bueno, yo he orado durante dos semanas, y mi bebé se está muriendo”.
Dijo: “Bueno, solo siga orando”.

14 Entonces, el hombre se paró allí, y comenzó a darse cuenta que el Espíritu Santo salía entre la audiencia y le decía a ciertas personas ciertas cosas. Mientras él me escuchaba haciendo unos comentarios, él dijo: “Señor Jesús, si eso es de Ti, entonces deja que el hombre me hable”. Dijo que en cuanto salió eso de su boca yo me di la vuelta y dije: “Los dos caballeros que están parados allí en el pasillo, uno de ellos es de Moline, Illinois; su nombre es Tal y tal”. Dijo: “Él ha venido aquí por su niña”. Dijo: “Él tiene una niñita que se está muriendo con fiebre reumática en el corazón. Ella está en el hospital”. Dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, regrese; Dios sanó a su niña”. Dijo que él volteó a ver a su amigo, y su amigo lo miró a él. Dijo que se quedaron allí unos minutos.
Dijo que su amigo le dijo, dijo: “¿Qué piensas al respecto?”.
Dijo: “Yo creo que encontraré bien a mi niña”.
Entonces, él dijo: “Bueno, sí es así, déjame saber al respecto, ¿lo harás?”. Él dijo: “El hombre solo está leyendo las mentes. Eso es todo al respecto”.
Él dijo: “Yo no creo eso”. Dijo: “¿Cómo leyó él mi mente allá atrás, y yo ni siquiera estaba pensando en esas cosa? Lo escuché mencionando pecados de las personas y cosas, cuando ellos no… Ellos no estaban pensando en esas cosas que hicieron hace treinta años y cosas”.
Él dijo: “Bueno…”. Dijo que lo llevó al tren esa noche a las diez en punto, y él llegó a la mañana siguiente como a las seis. Y él no pudo ir al hospital a esa hora de la mañana. Entonces, subió y se quedó dormido, él dijo. Se levantó como a las 9:30, 10:00 de la mañana y se fue al hospital. Se encontró con el doctor, con el médico en la oficina. Él dijo: “Bueno, Doc., ¿cómo está la niña?”.
Dijo: “Mejor es que vaya por ella. Yo no puedo hacer nada con ella”. Dijo que él fue a la planta alta, y ella estaba peleando con las almohadas con los niños del lugar.
Dijo: “Ella ha estado bien desde entonces”.
Y él dijo: “Yo vengo a entregarle mi corazón al Señor Jesucristo”. Dijo: “Yo critiqué eso”. Allí lo tiene. Salvando almas, eso es lo principal.
El hombre solo quería un tiempito de compañerismo para dar las gracias por la oración. Yo dije: “Yo ni siquiera oré, hermano. Fue su fe que hizo eso”.

15 Ahora, compañerismo. El hombre quiere… El compañerismo más grande que el hombre podría llegar a tener es el compañerismo con Cristo. A mí me encanta conocer hombres. Hombres: Todos nosotros amamos tener compañerismo el uno con el otro, salir en ocasiones y comer algo. La mujer vecina habla a través del cerco, vienen y llevan a cabo pequeñas fiestas donde se juntan, compañerismo.
Pero el compañerismo más grande que cualquier mortal pueda conocer es cuando él está en la bendita Presencia de Dios Todopoderoso. Ningún compañerismo puede tomar su lugar.
Hubo un tiempo cuando el hombre tuvo un compañerismo perfecto con Dios. Ese era el propósito de Dios. Esa es la razón por la que hay un anhelo en su corazón, en un anhelo por algo, un contacto.

16 Yo he ministrado en muchas naciones paganas donde la gente ni siquiera sabía diferenciar su mano derecha de la izquierda. Pero nunca he visto en mi vida a un ser humano, sin importar que tan remoto se encuentre, qué tan primitivo pueda ser, que no adore algo. Él adorará al sol. Él adorará al viento. Él adorará las estrellas. Él hará una imagen de algo, porque simplemente está dentro de él. Es un instinto el adorar, el tener compañerismo, esa es nuestra obligación el llevarle el mensaje del Dios viviente.
En el principio cuando Dios hizo al hombre a Su propia imagen, lo puso en el Huerto del Edén. Él tenía un compañerismo perfecto. En la tarde, en el tiempo del atardecer cuando empezaba a caer el crepúsculo, puedo ver al gran Jehová cruzar por encima de las palmeras y el rugido del trueno, cuando Adán y Eva se juntaban allá en la gran catedral al aire libre y adoraban a Dios, tenían compañerismo, hablaban con Él.
Los leones, los tigres todos se juntaban alrededor en una perfecta armonía. ¿No sería ese un maravilloso lugar para vivir, un lugar de morada donde no hay enfermedad, ni tristeza, ni manera de estar enojado? Todo está en perfecta armonía.
Dios en armonía con Su criatura y la criatura en armonía con su Hacedor. Qué tiempo tan perfecto: un compañerismo completo. Esa era la intención de Dios.

17 Pero entonces cuando el hombre comenzó a pecar, él mismo se separó de su compañerismo con su Hacedor. El pecado es lo que lo separa a él. Si esa es la verdad, lo cual nosotros creemos que es… La Biblia solo habla la verdad. Y si esa es la verdad, entonces si se hizo alguna preparación por el pecado, entonces el hombre a través de esa preparación puede volver en compañerismo perfecto y armonía con su Hacedor otra vez. ¿Creen Uds. eso? Eso es correcto.
Nosotros solo podemos encontrar la manera. Queremos encontrar el remedio.

18 No hace mucho que yo estaba en Grecia, Atenas, Grecia. Estaba mirando en un salón prácticamente del tamaño de este aquí donde el artista griego se suponía que había pintado el cuadro de la creación. ¡Qué cosa tan horrible! Cómo el corazón malvado de los hombres pecadores puede disfrazar el cuadro que ese hombre pintó de nuestro padre y madre, Adán y Eva. Eva parada allí, con una apariencia salvaje. ¡Vaya! Ella se veía como una cosa horrible. Y Adán parado allí, parecía algún animal prehistórico: con los cabellos saliendo de su nariz tanto así y la mandíbula de lado, y grandes colmillos colgando como un animal.
Esa es la clase de pensamiento que puede pensar un hombre sin Cristo sobre la creación de Dios. Pero un hombre que ha nacido de nuevo sabe que Dios no hace nada imperfecto. Él hace todas las cosas bien.

19 Yo pienso que Adán y Eva eran la pareja más perfecta que haya caminado sobre la tierra. Puedo ver a Adán en su… no de grandes hombros como puertas de graneros, pero un hombre perfectamente formado; Eva, hermosa. Puedo verla ahora, cuando ella despertó después de la operación de Adán, y él la mira a ella. Su cabello hermoso cayendo por su espalda, sus ojos destellando como las estrellas de arriba. Adán la tocó por la carne, y dijo: “Ella es carne de mi carne y hueso de mi hueso”. ¡Hermoso! Para nunca desvanecerse. Esos labios, nunca tendrían que usar está manicura o esa cosa que se ponen en sus rostros ahora para verse bonita. El pecado provocó que Ud. hiciera eso. Dios lo hizo perfecto.
Puedo ver que ella lo agarra del brazo, y ellos caminan por los grandes jardines de Dios: Perfecto, perfecto en amor. Ningún daño o peligro pudiera alguna vez acercarse a ellos. Entonces, al ver al enemigo pervertir esa cosa en un desastre regular como en el que estamos hoy. En unos pocos años trae los cabellos grises, el rostro arrugado, las procesiones fúnebres, los gritos de hospitales. Ese es el diablo que hizo eso.

20 Ahora, cuando Dios los tenía en Su control perfecto, ellos caminaban con Él y hablaban con Él en el huerto. Pero tan pronto como él perdió su compañerismo con Dios, se convirtió en un errante, vagando alrededor, sin lugar a donde ir, dando vueltas. De esa manera ha llegado a ser el hombre hoy.
Aquí está, escuchen ahora. Cuando un hombre sale del compañerismo con Dios, él se convierte en un errante, va y se une a una iglesia, y deja esa y se une a otra. Ellos no lo satisfacen aquí; él se va a la Metodista, de la Metodista se va a la Bautista, y a la Pentecostal, a los Peregrinos de Santidad, de un lugar a otro, anda vagando, porque él perdió el compañerismo, el compañerismo con Dios.
Usted acusa a la iglesia de esto y a la iglesia de aquello. Tal vez es usted. Solo encuentre compañerismo y cualquier lugar es hogar dulce hogar, siempre y cuando Ud. tenga compañerismo con el Señor. Amén. Eso es un poco duro, pero es bueno. Esa clase es la que lo enderezará, la hará… Hay más vitaminas en eso, que en todas las farmacias que tiene la ciudad. Amén.
Le da gozo, paz, entendimiento, confianza, cuando Ud. tiene compañerismo con el Señor.

21 Los puedo ver a ellos después que pecaron: El hombre en su condición primitiva allí después de la caída. Él mismo quiere encontrar una vía de escape. Él mismo la quiere hacer.
Igual como ellos lo hacen todavía el día de hoy. La tensión misma allí muestra que eso todavía está en el hombre. Él mismo se coció un delantal de hoja de higuera. Le puso uno a Eva y pensó que cuando Dios bajara y lo llamara, que él podría ser capaz de pararse en la Presencia de Dios con un delantal hecho en casa. Pero no funcionó. Cuando él se dio cuenta que tenía que pararse delante de Dios, se dio cuenta que el delantal no funcionaría. Porque él mismo lo hizo, y cualquier credo hecho a mano jamás podrá mantenerse en la presencia de Dios.
Nosotros hemos tratado de sustituir la educación por compañerismo. Tomamos a un grupo de gente que está educada y la reunimos; pensando que la educación traerá compañerismo. La educación… Yo digo esto: La educación ha sido el más grande impedimento que el Evangelio de Jesucristo haya tenido. Eso suena extraño, pero es la verdad.

22 No hace mucho cuando el Capitán Al Farrar, uno de los jefes del FBI, se convirtió en mi reunión después de seguirla durante dos años, llevándolo abajo al gran calabozo y así sucesivamente, y me enseñó a esas jovencitas y por el estilo en esas celdas y alrededor.
Él dijo: “Reverendo Branham, usted hizo un comentario no hace mucho sobre la educación”, Dijo: “Es la verdad. El noventa por ciento de los que están allí adentro son personas bien educadas”. Ellos se vuelven tan listos que piensan que están por encima de la ley. Pero un muchacho común, él le tiene miedo a la ley cuando se le va a disciplinar.
La gente llega a un punto donde lo pueden entender todo, y Dios no tiene nada que ver con eso y piensan que pueden escaparse de cualquier cosa. Pero el que teme al Señor aprenderá justicia.
Por tanto, de regreso, ellos han tratado de sustituir con educación el compañerismo. Han tratado de sustituir con denominaciones, tan buenas como pueden serlo. La educación está bien en su lugar. Las denominaciones están bien en su lugar.
Membresía: Ellos han tratado de sustituir con membresía. La membresía está bien en su lugar, pero nunca tomará el lugar del compañerismo del hijo de Dios.

23 Noten eso ahora. Luego cuando se dieron cuenta de que habían pecado y se habían alejado de Dios… Dios tuvo que matar unos animales, tal vez una oveja porque Cristo era el Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo. Y cuando Él mató los cordero… u, oveja, y le aventó hacia atrás las pieles a Adán y Eva, ellos se cubrieron con las pieles y se pararon en la Presencia de Dios para recibir su juicio y destino eterno.
No podían pararse de ninguna otra manera; Dios no podía verlos sin una cobertura. Y Dios no puede verlo a Ud. sin una cobertura. Y la cobertura en aquel día fue sangre. Y esa es la misma cobertura hoy.
Y me temo que nosotros, gente del Evangelio Completo, nos estamos alejando demasiado del camino ahora, cuando dejamos eso por fuera. Regresen.

24 Hace años yo solía venir a las reuniones del Evangelio Completo; y cómo la gente actuaba, y entonces era muy diferente. Ahora, yo no estoy aquí… Uds. tienen predicadores para que les prediquen. Yo vine para un servicio de sanidad. Pero me daba cuenta que cuando iba (no hace más que unos años) yo solía ver que venían las damas a las reuniones del Evangelio Completo con cabello largo, vestidas con modestia. Y hoy tienen cabello corto. Era un pecado en aquel entonces; tienen todo tipo de pasta y maquillaje y todo tipo de cosa. ¿Qué sucede? Cristo no ha cambiado. Algo está mal; algo sucedió. Si estaba mal en aquel entonces, está mal hoy.
Lo que necesitamos hoy es un avivamiento de San Pablo chapado a la antigua y la Biblia, una predicación del Espíritu Santo de vuelta en la iglesia con una convicción antigua, que hombres y mujeres vengan al Señor a través de la Sangre derramada, a una reconciliación, considerándose a sí mismos muertos. No habrá mucha moda colocada.

25 Solía ir a un lugar el anciano predicador Metodista… él solía cantar un cantito. El anciano Hermano Kelly, allá en casa, él decía: “Bajamos la guardia. Bajamos la guardia. Cedimos ante el pecado. Bajamos la guardia. Las ovejas se salieron. Pero, ¿cómo entraron las cabras?”. Uds. bajaron la guardia. Eso es claro.
¡Sí! Lo que necesitamos hoy es una buena predicación estricta de la Biblia, una enseñanza, regresar a las normas antiguas de la Sangre derramada. Dios le desplegó al mundo el mapa para que la familia humana regrese al hogar, y fue a través de la reconciliación por medio de la Sangre. Él no lo ha cambiado desde ese día hasta este.
Alguien dice: “Yo pertenezco a los Metodistas. Yo pertenezco a la Pentecostal. Yo pertenezco a esto”. Eso no significa mucho para Dios. Ud. tiene que nacer de nuevo. Ud. tiene que venir y reconocer la Sangre de Jesucristo que fue derramada por usted, y Ud. está muerto a sí mismo y a las cosas del mundo, y nace de nuevo en Cristo Jesús, por el lavacro y renovación por la Sangre. Amén.
Bastante directo, pero hermano, es la verdad. Esa es la única esperanza que tiene la iglesia hoy, es regresar a la manera antigua otra vez. Tenemos demasiado evangelismo de Hollywood. Uds. saben que esa es la verdad.

26 Cuando uno atraviesa la nación hoy y va a un lugar donde se supone que hay gente del Evangelio Completo… Yo estuve aquí en una reunión no hace mucho, el hombre se cambió de traje tres veces mientras estaba predicando, todos hechos a la medida. Las damas en la plataforma todas muy santificadas, dijeron ellos. Un hombre me presentó a su esposa, y oh, yo no… No estoy aquí para criticar; estoy aquí para decir la verdad. Y la mujer era la que tocaba el piano, y se veía como una estrella de Hollywood, con todas las manicuras, y maquillajes, y cosas. Yo dije: “¿Es ella una santa?”.
Dijo: “Sí”.
Yo dije: “Ella más bien parece que no lo es”. [En inglés “saint” santa, y “hain´t” que no lo es, suenan casi igual. Trad.]. Yo dije… “No se mira…”.

27 Escuche hermano, solo somos seis pies [1.8 m] de tierra, y es una pena que hayamos metido estas cosas otra vez en la iglesia. Lo que necesitamos es una limpieza, que salgan. Amén. Pase por el lavado en la Sangre. Usted acaba de entrar. Pase a través de la Sangre, y tendrá compañerismo. El querido Hijo de Dios: La Sangre de Él lo reconciliará de vuelta a Dios y Ud. actuará como debería.
Ahora, Ud. no lo puede hacer sin venir primero a Cristo. Ud. no le puede decir a un cerdo que está mal que coma porquería hasta que Ud. le cambie su naturaleza. No importa qué tanto lo lave, ¿ven? Usted tiene que arreglar su naturaleza. Y la naturaleza de usted tiene que ser cambiada del pecado. Amén.
Allí viendo a Adán, a Eva parada en la Presencia de Dios. Él pronunció el juicio. Él dijo: “Por cuanto escuchaste la voz de tu esposa en lugar de a Dios. Yo te he tomado del polvo, y al polvo regresarás”. Le dijo a su esposa: “Por cuanto escuchaste a la serpiente en lugar de a tu esposo, has sacado la vida del mundo y tendrás que meterla, y multiplicaré tus dolores”, y así sucesivamente. “Serpiente, sobre tu pecho andarás, polvo comerás, espinas y abrojos”, y así sucesivamente.

28 Entonces puedo ver algo dramático: Lo puedo ver saliendo de la presencia de Dios. Y a medida que empieza a alejarse de allí… ¡Qué condición! Si no hubiese sido por la sangre derramada, todos nosotros habríamos desaparecido. Pero Dios consideró el pecado de Adán por el derramamiento de un sustituto inocente.
Ustedes Metodistas, prueben un poquito de eso en su iglesia. Y Uds. Bautistas, y Uds. Peregrinos de Santidad, y todos los otros diferentes. ¡Cristo! ¡Tomen a Cristo! Entonces hallarán que estas grandes cosas misteriosas que están comenzando a aparecer no les serán tan misteriosas a ustedes.
¿Cómo pueden conocer a Dios, a menos que Dios esté en el corazón? El hombre solo puede conocerlo a Él cuando él clama por algo. David dijo: “Cuando un abismo llama a otro abismo…”. Si hay un abismo aquí llamando tiene que haber un abismo que responda a eso. Antes de que un pez tuviera una aleta en su espalda, primero tenía que haber agua para que él nadara para usar esa aleta o no hubiera tenido una aleta. Antes de que hubiera un árbol que creciera en la tierra, primero tenía que haber tierra.

29 Aquí hace un tiempo, leí donde un muchachito se comía el borrador del lápiz, se comía el caucho del pedal de la bicicleta. Lo llevaron al laboratorio para averiguar qué era lo que le pasaba… o, a la clínica, más bien. Descubrieron que su niñito necesitaba azufre. Y el azufre estaba en el caucho.
Ahora, antes de que hubiera un anhelo por azufre, tenía que haber azufre para responder a ese anhelo. Y antes de que pueda haber… Si hay un deseo en el corazón humano por más de Dios, tiene que haber más de Dios en alguna parte para encontrar. Si un hombre cree en sanidad Divina y sabe que Dios es un sanador, tiene que haber una fuente abierta en alguna parte. Porque tiene que haber un abismo que responda ese mero deseo. ¡Amén!
Lo que necesitamos hoy en día es un quebrantamiento chapado a la antigua. Que limpie el refrigerador, la cerveza y todas las cosas descabelladas, y tire las cartas de la mesa, y una reunión de oración chapada a la antigua de regreso en la iglesia, de regreso a la adoración del Dios viviente. Eso es lo que necesitamos hoy, lo que Estados Unidos necesita. Es el remedio antiguo. Dios nunca dio otro remedio. La educación, todas estas otras cosas, nunca serán, nunca serán reconocidos hasta que vengan a través de la Sangre. Se requiere de la Sangre para hacerlo.

30 Compañerismo perfecto: Job lo tenía, un hombre justo. Miren qué compañerismo él tenía. Cuando él vino ante la Presencia de Dios, nuestro Dios… Satanás vino delante de Dios, más bien, con los hijos de Dios, dijo: “¿Dónde has estado?”.
Dijo: “De caminar en la tierra de arriba abajo, de un lado a otro”.
Dijo: “¿No has considerado a mi siervo Job, varón perfecto y recto? No hay ninguno como él en la tierra”. ¿Qué está diciendo Dios? Job, Su siervo, era perfecto. Todos leemos sobre las pruebas de Job, cómo él atravesó tiempos angustiosos. Oh, a mí me encanta leer de él.
Un año yo me estuve quedando… Prediqué del libro de Job. Me tomó casi un año y medio terminarlo. Cuando llegué allí a las cenizas, yo lo mantuve allí por unas seis u ocho semanas. Un miembro de mi congregación, ella no quería herir mis sentimientos, pero me escribió una carta.
Dijo: “Hermano Branham, ¿cuándo va a sacar a Job de en medio de las cenizas?”.

31 Y yo lo tenía a él allí afuera. Ese fue un momento crucial en la vida de Job. Él se fijó, y vio las flores que regresaban al polvo de la tierra (Job 14), y las flores morían. Le llevan a cabo una procesión normal. Le pegaba la helada y mataba a la pequeñita, inclinaba su cabecita, y los pétalos caían, la semilla caía.
Luego llevaban a cabo una procesión fúnebre en el cielo. Las nubes llegaban en el otoño, y caía la lluvia, las lágrimas enterraban la semillita. Se quedaba debajo de la tierra. La helada entraba en la tierra, congelando varias pulgadas de profundidad. A medida que corre el invierno, la semillita se hincha, se congela, estalla; la pulpa sale de ella.
Cuando llega la primavera, los pétalos ya no están; las hojas ya no están; el tallo ya no está; la semilla ya no está; la pulpa ya no está. Todo lo que se puede ver de la pequeña semilla ha desaparecido. La flor está acabada, en lo que respecto al hombre. Pero deje que el sol caliente se levante en el horizonte del Este, comienza a bañar la tierra. En alguna parte escondida en ese polvo está el germen de vida. Esa florecita vivirá de nuevo. Y si Dios hizo un camino para que una flor vuelva a vivir, ¿qué del hombre que está hecho a Su propia imagen?

32 Hace un tiempo un viejo predicador Metodista y yo estábamos teniendo un pequeño compañerismo alrededor de un helado. Llegó la hora del programa radial sobre agricultura en Louisville en una pequeña dulcería donde estábamos. Y estábamos sentados en unos bancos, hablando del Señor; un buen hermano anciano, nacido de nuevo.
Y decían que el pequeño club 4-H había perfeccionado una máquina que daba granos de maíz tan perfectos como los que son sembrados en el campo. Decían que sacaban un puñado del saco que la máquina perfeccionó y un puñado del saco que creció en el campo, no había ninguna diferencia entre ellos. Uno podía hacer tan buen pan de maíz como el otro lo haría. Una buena hojuela de maíz, cualquier ingrediente. Abrirlos en el laboratorio, y mezclarlos. Cortarlos en el laboratorio. Cada uno de ellos tenía la misma cantidad de humedad, calcio; todo lo que lleva dentro estaba en cada grano.
Decía que de la única manera que uno podía diferenciarlos era enterrándolos. Y el que había producido la máquina nunca volvería a salir. Pero la que Dios creció tenía un germen de vida, se levantaría de nuevo. Yo dije: “Hermano Kelly, tómeme de la mano, porque lo avergonzaré aquí”.
Porque yo sé esto: el hombre puede ir a la iglesia y personificar el Cristianismo, actuar como el Cristianismo, pagar sus diezmos, y así sucesivamente, y vivir una vida buena en la comunidad. Pero excepto que ese hombre nazca de nuevo, él nunca se levantará en la resurrección; está perdido. ¡Amén!. Cómo Dios ha hecho una vía de escapa para aquellos que anhelan aceptarlo.

33 Ahora, quiero que se fijen detenidamente. Job entonces en toda su angustia sentado allá afuera. Los miembros de la iglesia vinieron y le dieron la espalda durante siete días. Un poco más tarde, cualquier hombre vino y le dijo: “Job, eres un pecador secreto. Has hecho algo mal. Has pecado en secreto”.
Job sabía que él no había pecado, porque vino sobre las bases de la Palabra de Dios. Él vino sobre las bases de la sangre derramada, sabiendo que Dios requería un sacrificio de sangre. Y sangre fue lo que Job ofreció, sabiendo que Dios no podía rechazarlo. Todo el cuadro es una perfecta revelación.

34 En el Huerto del Edén… Mucha gente hoy… Ahora, esto pudiera dolor un poquito. Pero mucha gente hoy piense que si ellos van a la iglesia, y adoran al Señor, y le pagan a la iglesia, que eso es suficiente. Hermano, Dios sería injusto al recibir a tal persona.
En el Huerto del Edén, después que fueron heridos y expulsados, el primer hijo que nació fue Caín. El segundo hijo fue Abel. Y cuando ambos se dieron cuenta que eran mortales, trataron de hallar favor con Dios. Ambos vinieron al lado Este del Edén a las puertas donde el Querubín estaba con la espada de fuego. Y ambos muchachos edificaron un altar al Señor. Esa es una iglesia.
Si solo pertenecer a la iglesia es todo lo que Dios requiere de un pecador, hacer penitencia, pertenecer a la iglesia, Dios sería injusto por recibir a Abel y rechazar a Caín. Ambos tenían una iglesia.

35 Entonces no solo eso, pero Caín vino y ofreció un sacrificio. Si un sacrificio es todo lo que Dios requiere, Él sería injusto al condenar a Caín. No solo eso, pero Caín no era un incrédulo. Caín era un creyente. Él estaba tratando de encontrar reconciliación. Y Caín se arrodilló humildemente, levantó sus manos y adoró al Señor. Él no era un comunista; tampoco era un incrédulo. Él era un creyente. Pero él no tenía la revelación espiritual.
Y cuando vino Abel… Me puedo imaginar ver a Caín decorando el altar, con lirios bonitos y haciéndolo hermoso, bien “arregladito”, como lo llamaríamos. De esa manera piensa la gente hoy: si ellos pueden edificar una iglesia grande que sobresalga del resto, con asientos acojinados, ponen un órgano de diez mil dólares, y un crucifico alrededor de eso y por todas partes, piensan que Dios se agradará de eso. Dios no se agrada de las obras de las manos de los hombres. Esas son arenas movedizas.

36 Noten, allí Caín decorando su altar, haciendo que se viera bonito, pensó que hallaría favor con Dios. Y él se arrodilló y adoró a Dios. Si acaso ese espíritu no está vivo hoy, ¿cierto? Mírenlo alrededor del mundo.
Ahora, noten, pero cuando vino Abel, no había hermosura en su ofrenda. Él tomó una pequeña vid, me imagino, porque no tenían cáñamo en aquel día, que yo sepa. Entonces, él hizo una cuerda con la vid, y la puso alrededor del cuello del corderito, y comenzó a jalarlo y subirlo al altar, lo colocó sobre la roca, jaló su cabecita hacia atrás, tomó una roca filosa (Me imagino que no tenían una lanza), comenzó a cortarle su pequeña garganta.

37 Y si alguien alguna vez escuchó cómo lloraban esos pequeñitos cuando se estaban muriendo… ¿Alguna vez escuchó a una ovejita, a un cordero, morir? El balido más lastimoso que haya alguna vez escuchado. Y las manos de Abel bañadas con la sangre, mientras le cortaba su garganta. Y el pequeñito balando, balando.
Él no podía hablar inglés, así que debió haber estado hablando en lenguas. Pero de lo que habló sucedió cuatro mil años después, cuando el Cordero de Dios colgaba de la cruz en Su… [Palabras inciertas]… bañado completamente en sangre, muriendo sin un amigo en la tierra. Dios miró a Abel, y dijo: “Eso es justificación”. Y él fue justo a la vista de Dios. ¿Por qué? Porque era una revelación espiritual. Él no tenía otra cosa por la cual valerse, sino revelación espiritual.

38 Jesús le prometió a los discípulos cuando ellos bajaron del monte… Dijo: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”.
“Unos dicen: Tú eres Moisés, y otro dice: Tú eres Elías. Y unos dicen: Tú eres Jeremías”.
Él dijo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?”.
Pedro saliendo inmediatamente dijo: “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.
Él dijo (Escuchen): “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre. No lo aprendiste en un seminario. No lo aprendiste por algún hombre. Porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos, te ha revelado esto”.
Ahora, la Iglesia Católica dice: “Fue sobre Pedro, la confesión que se hizo”. La iglesia Protestante dice que fue Cristo, la Roca, donde Él edificó Su iglesia. Pero si se fijan bien, no fue en ninguno de los dos. Fue sobre la Verdad Espiritual revelada de Dios a Pedro que Jesús era el Hijo de Dios.
Y la Biblia dice: “Nadie puede llamar a Jesús el Cristo, sino solo por el Espíritu Santo”. ¡Amén! “Sobre esta roca”, Él dijo: “Edificaré Mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo edificaré Mi iglesia sobre la Verdad Espiritual revelada”. ¡Amén! Por gracia soberana Dios llama a Sus hombres y se revelada a Sí mismo. Amén.

39 Eso es lo que Macon necesita hoy. No solo Macon, sino cada ciudad en los Estados Unidos y en el mundo, necesita una revelación espiritual del poder resucitado del Señor Jesucristo. Detendría toda delincuencia juvenil, haría que esos hogares rotos se reunieran de nuevo. Haría que este país quede tan seco que los contrabandistas de licores tendrían que prepararse treinta minutos para conseguir suficiente humedad para escupir.
Les estoy diciendo que lo que necesitamos hoy día no es una relación social, sino que se predique un Evangelio en el poder y demostración del Espíritu Santo: de regreso al compañerismo con el Señor Jesucristo. ¡Amén!
Pues, me siento religioso en este momento. Amén. Oh, al pensar que tenemos este gran plan de salvación.
Job, siendo un profeta, sabía que su alma estaba limpia ante Dios… No importa qué tanto lo acusaran, él sabía que era inocente. Y Job ofreció el sacrificio, el holocausto: la única manera que tenía de compañerismo con Dios. Pero aparentemente, Dios le había dado la espalda a Job. Pero él sabía que no había pecado, y se quedó de todos modos.

40 Oh, espero que capten eso. Todo hombre que viene a Dios debe ser probado primero. Pruebas, las tribulaciones entran en la categoría de un Cristiano. Dios no prometió un lecho de rosas. Para cada uno de Uds. que acepta su sanidad, miren al diablo que estará allí mismo para poner todo tormento que él pueda. Porque todo aquel que viene debe ser primeramente probado.
Job sabía que el sacrificio estaba puesto allí. Él lo ofreció a través de la sangre derramada, la única manera de Dios para la reconciliación de pecadores. Él se lo ofreció a Dios, y sabía que era justo al hacer eso. Sin importar en qué dirección giraban las olas, Job permanecía de pie.
Allí lo tienen. De esa manera uno lo hace. No importa lo que la Sra. Jones dice, y la Sra. Job, cualquiera de ellas. Eso no le molestó a él. Él sabía que estaba en la línea de la reconciliación. Él ofreció el sacrificio provisto por Dios, el cordero.

41 Aún su esposa se puso en su contra cuando él estaba sentado en medio de las cenizas rascándose con el… las llagas que estaban en él. Todos sus hijos murieron, y las ovejas ya no estaban. Parecía que todo le había pasado, pero Job todavía se quedó allí mismo. Y su esposa salió, dijo: “Job, ¿por qué no maldices a Dios y te mueres?”.
Él dijo: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado”.
Ahora, él nunca dijo que ella era fatua; dijo que había hablado como una. Dijo: “Hablas como un mujer fatua. Jehová dio, y Jehová quitó. Sea el nombre de Jehová bendito”. Allí lo tiene.

42 Luego desde el Este vino el pequeño príncipe Eliú, representante de Cristo. Ojalá tuviéramos el tiempo para entrar en el nombre de “Elah”, y así sucesivamente. Mostrarles que era un representante del Señor Jesús. Él vino a Job, y lo corrigió.
Él dijo: “Ahora, Job, mira; tú estás pensando al estar mirando las flores de cómo ellas entran en el polvo y vuelven a salir, un árbol cae, regresa”. Pero él dijo: “El hombre yace, sí, entrega el espíritu. Él perecerá. ¿En dónde está él? Sus hijos vendrán a lamentarse, darle honores, pero él no lo sabrá”. Dijo: “Tú estás mirando todo eso, Job”. Pero dijo: “Sin embargo, tú eres justo porque ofreciste la manera correcta provista. Has venido a Dios a través del compañerismo. Has ofrecido la bestia inmolada. Y tú eres justo, Job”.
Y él dijo: “Ahora, esas flores nunca pecaron, tampoco pecó el árbol. Pero el hombre pecó y se separó a sí mismo; esa es la razón por la que él no sale en el tiempo de la primavera”. Pero él dijo: “Job, escucha, viene Uno, Uno Justo, Quien puede pararse en la brecha entre el hombre pecador y un Dios santo, y poner Su mano sobre cada uno y hacer una reconciliación”.

43 Job, siendo un profeta, él entró en el Espíritu. Esa es de la única manera que Ud. va a obtener algo de todas maneras, es cuando Ud. entra en el Espíritu. Entre en el Espíritu. El poder de Dios vino sobre él. Él vio anticipadamente la venida del Señor. Él se puso de pie; se sacudió. Los truenos rugieron, los relámpagos destellaron.
Job dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; después que los gusanos destruyan este cuerpo, aun, en mi carne he de ver a Dios: Al cual yo veré por mí mismo. Mis ojos lo verán, y no otro”.

44 No hemos traído nada a este mundo, y de seguro no vamos a sacar nada. ¿Qué vio él? Él vio que el cordero que él mató representó la venida del Justo. Y si Job podía tener esa clase de fe en aquel día en la sombra del Hijo de Dios, ¿qué deberíamos hacer nosotros quienes entramos en Su Presencia a través de la reconciliación de Su propia muerte y sangre? Amén.
Allí, él tenía compañerismo perfecto, y Dios le restauró al doble todo lo que había perdido. El único lugar que Israel tuvo… El único lugar que Dios prometió alguna vez encontrarse con los pecadores fue bajo la sangre; no bajo la iglesia, ahora; no bajo la denominación. Todo eso está bien; pero bajo la sangre.
Lo que estoy tratando de pensar aquí, amigos, lo que estoy tratando de traerles es esto… No que digan que no necesitan pertenecer a una iglesia; hagan eso. Pero solo pertenecer a la iglesia no es suficiente. Tiene que ser un Espíritu profundo y consagrado de vida dado por Dios en usted. Usted no lo puede hacer sobre el compañerismo básico con la gente. Tiene que tener compañerismo con Cristo. Usted tiene que nacer de nuevo. Usted tiene que venir bajo la Sangre.

45 En la célula de sangre únicamente yace la vida. Cristo formó primero una vida pequeñita. Él estaba alojado en una célula de sangre. Pero cuando una espada cruel romana rompió esa célula en el Calvario, entonces Cristo fue suelto: el Espíritu Santo. Y ahora, de la única manera que Ud. puede venir a Cristo es a través de esa célula de sangre rota, mediante el poder de Dios que limpia su alma del pecado y lo mete en el compañerismo, de la única manera que Ud. puede hacerlo.
Entonces, Ud. tiene Vida Eterna y no puede venir a condenación, porque ha pasado de muerte a Vida.

46 Note, Israel donde sea que estuvieran, ellos solo tenían un lugar de compañerismo; eso era bajo la sangre. Cuando un hombre viene para reconciliarse con Dios, primero tiene que entrar al tabernáculo. Ese era el lugar donde los cuerpos de las bestias eran inmolados. Allí es donde estaba la sangre en el altar y el único lugar de encuentro que Jehová prometió para encontrarse con la gente, bajo la sangre derramada: el único lugar donde Él se encontró con la gente, el único lugar donde Él se encontrará con la gente.
Algunos han dicho miles de veces: “Hermano Branham, ¿qué significa cuando Ud. siente que su propia vida se aleja de usted y algo entra, toma su lugar?”. Pues es compañerismo. Es maravilloso. Uno sabe que ya no es uno mismo. Uno está completamente rendido a Dios. Y no es uno hablando. Es Él hablando. No es uno que pueda hacer cualquier cosa, pero uno está tan feliz de saber que es Él haciéndolo. Y es un amor al respecto, al punto que uno casi no puede contener el gozo, el saber que Dios está haciendo algo por la gente.

47 ¿Y cómo pueden Uds. tener compañerismo con Dios cuando no pueden tener compañerismo el uno con el otro? Cuando las iglesias son diferentes, cuando las riñas y las peleas, y solo discutiendo con iglesias, ¿cómo esperan amar a Dios, cuando no pueden amarse unos a otros? Creo que es tiempo cuando todas las barreras deberían romperse y todos deberíamos ser uno, una gran unidad.
Noten, cuando Israel vino a la sangre derramada… El animal era colocado arriba en el altar, y era lavado en el lavacro. El pecador colocaba sus manos sobre el cordero; se le cortaba la garganta. Donde el cordero… La sangre era rociada, y el hombre salía reconciliado a través del derramamiento de la sangre. Pero cada vez que pecaba, él tenía que ofrecer un cordero nuevo. Y había una ofrenda por el pecado una vez al año. Él que traspasaba eso moría sin misericordia.

48 Ahora, si se cometía pecado dos veces al año, no importaba que él fuera el alcalde de la ciudad, si él era un rey, quien sea que fuera, era apedreado sin misericordia.
Ahora, en el caso de Cristo, el Cordero: si una vez pusimos nuestras manos en Su cabeza y confesamos nuestros pecados como malos, y Él nos acepta, cuánto mayor castigo merecerá el que pisoteare las obras de gracia, y tuviere por inmunda la sangre en la cual fuimos santificados.
Pero en aquel día, él regresaba con el mismo sentir que tenía cuando entró. Ahora, esto podría pellizcarles un poquito a algunos de los hermanos. Escuchen. La razón por la que el hombre salía después de ofrecer la sangre del cordero… Tal vez él salía como asesino. Él salía con el mismo espíritu de asesino en su corazón, aunque él estaba reconciliado puesto que había ofrecido la sangre.
Pero él salía con el mismo espíritu en su corazón. Tal vez él cometió adulterio; él salía con el mismo espíritu en su corazón, porque la sangre de este animal… La vida estaba en la sangre. Pero nunca lograría la vida animal al intentar responder por una vida humana.

49 Pero cuando un hombre correctamente entra una vez y pone sus manos sobre la cabeza, por fe; del Señor Jesucristo, y confiesa sus pecados, entonces la sangre de Jesucristo… La vida que estaba en eso era Dios mismo. Y el hombre, la vida regresa a ese hombre después que él ha confesado sus pecados y aceptado a Cristo, es traído al compañerismo con Cristo por el bautismo del Espíritu Santo, y no hay más deseo en su corazón de pecar. Amén.
Esa es la razón por la que Hebreos 10 dice: “Pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado”. Allí Ud. tiene compañerismo. Las cosas del mundo están muertas. Ud. ya no lo reconoce. Se considera a sí mismo muerto, y su vida está escondido en Cristo a través de Cristo, sellado por el Espíritu Santo. Y entonces Ud. está viendo las cosas celestiales.
Solía ser, que Ud. casi no podía mantenerse sentado diez minutos en la iglesia. Pero cuando Ud. en verdad tiene el Espíritu Santo, podría sentarse en la iglesia día y noche, porque hay algo en usted que se está alimentando. El problema hoy es que la gente tiene espíritus mundanos. Ellos van a la iglesia.

50 Aquí hace un tiempo, yo estaba trabajando para la Compañía de Electricidad. Y fui a decirle a una dama que no había pagado su factura de luz, e iban a ir a cortarle el servicio, si no lo pagaba. Y fui a la puerta, y toqué la puerta, y una muchachita vino a la puerta, una mujercita de unos dieciocho, veinte años de edad, sin ropa suficiente para usar como paño en una escopeta de mosquete. Y ella vino a la puerta, y dijo: “Oh, usted es de la compañía eléctrica”. Dijo: “Mi madre me dijo hace unos días que llevara la factura”.
Y yo dije: “Sí, señora”.
Y ella dijo: “Bueno espere, voy a ir por el dinero para dárselo”.
Yo dije: “Gracias”.
Ella dijo: “¿Puede llevarlo por mí?”.
Yo dije: “Sí, señora”.
Ella cruzó la sala, y empezó a sonar alguna clase de música loca mundana, de un viejo violín. Ud. sabe con la segueta musical, esa clase de música saliendo, y alguna clase de cancioncita que es mundana. Y ella estaba haciendo… comenzó a sonar muy rápido como le gusta al diablo. Y entonces, ella cruzó la sala, y a esa muchacha se le olvidó incluso que yo estaba en el lugar.
Ella se fue cruzando el piso bailando alrededor, gritando: “Tararí, tarará, tarará”. Por todo el piso, algún tipo de pasos y saltos, y demás, y otros tipos de retumbos. Y todo tipo de cosas impías que usted jamás haya escuchado. Y allí ella estaba en el piso haciendo eso. Y miró directamente a su alrededor.
Yo me quedé allí y pensé: Bueno, esa pobre niña. Pensé: ¡Vaya! Ella sí que está entregada. Entonces, yo la miré a ella. Pensé: “Bueno, ella no es más que una niña. Es una pena.
Entonces, después de un rato ella dijo: “Oh, yo no… Se me olvidó que estaba Ud. en la puerta”. Ella tomó el dinero, vino a la puerta. Ella dijo: “Sencillamente me encanta bailar tanto”.
Yo dije: “Sí, señor. Veo eso”.
Entonces, ella se inclinó cuando este hombre dijo que iba a tener alguna clase… una clase de baile en un lugar algo así como El Zarzal Briar o algo. Ella se inclinó, le aventó un beso a través de la radio. Ella dijo: “Adiós, querido”. Dijo: “Estaré allí para verte”.
Yo pensé: Y tú sí que lo verás, además. No hay manera de mantenerte alejada de eso. No, señor.

51 Yo subí a… Una fina iglesia en nuestra ciudad, una iglesia grande, el Dr. Brown, el pastor, un excelente amigo mío… Yo estaba bajando de un poste; había estado cortando unas líneas secundarias. Y yo venía bajando del poste. El Dr. Brown se acercó. Él dijo: “¿Cómo estás, Billy?”.
Yo dije: “Muy bien”.
Él dijo. “¿Todavía siguen teniendo buena audiencia allá en el Tabernáculo?”.
Yo dije: “Maravilloso”.
Él dijo: “Billy, ya sabes, desde que he estado en esta ciudad”, él dijo… “La otra semana”, dijo: “Mandé”, dijo: “Hay dieciséis”, quiero decir: “Hay seis mil…”. Dijo: “Yo tengo seis mil miembros de esta iglesia por aquí en los alrededores en alguna parte”. Y dijo: “Les mandé tarjetas a esas personas para que prometieran que vendrían a la reunión de oración por lo menos seis meses del año”. Y dijo: “¿Sabe cuántos respondieron de esas seis mil tarjetas?”.
Yo dije: “No”.
Él dijo: “Dos”.

52 Así que, yo estaba allá en una ocasión en una reunión donde se había reunido una asociación ministerial. Yo soy miembro de eso. Y él fue allí a la plataforma. Él dijo: “Ahora, tenemos al mejor violinista que hay en el país. No uno de los mejores, sino el mejor”. Y esto suena impactante, pero, ¿saben Uds. lo que ellos tocaron en el púlpito? “El Pavo En La Paja”. Sí.
Ellos dijeron: “Tenemos el mejor cuarteto que hay en el país y va a cantar para nosotros. Una gran iglesia en Sellersburg justo arriba de nosotros. ¿Saben lo que cantaron? ”Hogar En La Pradera“. Pues, yo pensé que el lugar iba a sucumbir. Pues, me levanté y me salí. Fui expulsado por hacer tal cosa.
Pero mire, yo dije: “Dr. Brown…”. Le conté la historia sobre la muchachita medio vestida. Yo dije: “¿Cree Ud. que el Sr. McMitchum va a tener que hacer que firme una tarjeta para lograr que esa mujer se comprometa a ir a ese baile esta noche?”.
Dijo: “No”.
Yo dije: “¿Por qué? Porque está en su corazón. Ella se alimenta de ese tipo de cosa”. Déjeme ver qué clase de música usted escucha. Déjeme ver qué clase de literatura usted lee. Puedo decirle de qué está hecho. Eso es correcto.

53 Allí, yo dije: “No, ella iría aunque tuviera que empeñar sus zapatos para ir”. Yo dije: “Si tuvieran allá en la iglesia un llamado al altar chapado a la antigua y se llenaran esas personas con el Espíritu Santo, cuando las campanas de la iglesia suenen, no tendrán que firmar ninguna tarjeta. Ellos vendrán de todas maneras”. Eso es correcto.
¿Por qué? Ustedes no pueden unirse a cosas y tener compañerismos de esa manera. Tiene que ser la Sangre de Jesucristo trayéndolo a usted dentro del compañerismo con Cristo, la única manera. ¡Vaya! Cómo pudiéramos hablar toda la tarde de esas cosas, pero, amigos, escuchen esto. Ustedes nunca, nunca conocerán lo que es la satisfacción perfecta.
Podrán irse de un lugar a otro, unirse a iglesias, correr tratando de buscar esto, aquello, y lo otro. Cada vez que una cosita nueva suceda allí, Uds. se irán a una nueva luz, o a algo nuevo.
¿Por qué no solo vienen a Cristo y arreglan todo el asunto? Una vez nacidos de nuevo, eso lo concluye para siempre. Una vez que nace del Espíritu de Dios, Ud. tiene Vida Eterna y no puede venir a condenación, sino que ha pasado de muerte a Vida. Entonces usted puede regocijarse. Entonces es un placer el orar. No tiene que cuestionarse si acaso Dios va a… Cuando Ud. se arrodilla a orar, Ud. está justo en Su Presencia. Cuando Ud. está caminando por las calles, Ud. está justo en Su Presencia. Donde quiera que Ud. esté, Ud. está en Su Presencia todo el tiempo, porque Ud. tiene compañerismo perfecto con el Hijo de Dios.

54 ¡Qué maravillosa vida victoriosa! Una vida a medias es la cosa más miserable que existe. Y a propósito, no existe tal cosa como un Cristiano a medias. Uds. nunca han visto uno. Nunca lo verán.
¿Alguna vez vieron un pájaro negro-blanco al mismo tiempo? ¿Alguna vez vieron a un hombre borracho-sobrio? ¿Alguna vez vieron a un pecador-santo? O usted es un pecador o es un santo. Ud. está en algún lado del cerco. Si Ud. ha nacido de nuevo, está salvo. Si Ud. no ha nacido de nuevo, Ud. se encuentra fuera de Cristo, sin esperanza, sin Dios en el mundo. Dios hizo preparativos para que Ud. sea salvo.

55 Él hizo todo, señaló todo a este gran tiempo. En el tiempo del fin, donde estamos viviendo ahora, cuando las sombras están cayendo… Solo piensen, hace unas semanas… La iglesia ha estado predicando durante años que el Señor vendría; que el fin estaba a la vista. Todo… todo lo que sé como ministro del Evangelio apunta al tiempo del fin. Estamos ahora mismo en el fin.
La gran pirámide… Ustedes que estudian eso, apunta al tiempo del fin (la que hizo Enoc). El zodiaco: comenzó con la virgen: la primera venida de Cristo. Está terminando con Leo el león: la segunda venida. Está a la mano.
El mundo científico clamó por toda la nación hace como cinco semanas el domingo pasado y dijo que el tiempo del fin está a la vista. En cualquier momento podríamos ser arrasados de la faz de la tierra. Estamos viviendo en el tiempo del fin.

56 Así como fue en los días de Noé, así será en la venida del Hijo del hombre. Oh, no jueguen, amigos. Bueno, ahora, Uds. no entienden lo que es, Uds. que se quedan aquí en los Estados Unidos y no saben lo que se especula de las cosas en otros países.
Aquí, hace un tiempo cuando ellos me llevaron a Finlandia, cuando fui allá cerca de la gran línea allá —lo que llaman “la cortina”— nos llevaron a lo largo de unas ciento cincuenta millas [241 km] no era más que un túnel sólido hecho con sus manos. Un oficial alemán va a su encuentro con una pistola tommy en su mano. Con las cortinas abajo en el pequeño carro que estábamos conduciendo. Yo dije: “¿De qué se trata todo esto? Y allí estaba un oficial finlandés sentado a mi lado. Donde el niño pequeño se levantó de la muerte allá arriba, ellos me estaban llevando para allá. Me imagino que lo han leído y demás.
Y él dijo: “Allí detrás de esa cortina allí, Hermano Branham”, dijo: “ellos tienen todo tipo de instrumentos secretos. Tienen aviones que pueden disparar desde allí con cohetes, que bombardearían su nación y la sacarían en aproximadamente una hora. Nadie entra allí atrás”.

57 Unas bombas de hidrogeno, y bombas de oxígeno, y de todo colgando allí en la balanza de esa manera. Y el hombre constantemente vadea en el pecado. Y la gente se mantendrá alejada de los cultos de oración en la noche, prenden su televisor, y escuchan a “Lucy”, y todos esos otros programas, y cosas, y se hacen llamar Cristianos.
Ahora, yo no soy más que un predicador directo chapado a la antigua. Yo creo en una religión de antaño, detrás del bosque, tan azul como el cielo, que mata el pecado y lo lava hasta dejarlo blanco. Hermano, es la única cosa que me salvó a mí. Le hará a usted bien, si tan solo lo recibe. El venir a través de la Sangre del Señor Jesucristo: el único camino que existe, la única preparación.

58 Y yo digo esto, como un siervo del Señor: Yo creo que pudiera suceder en cualquier momento: una total aniquilación. Podría empezar en cualquier momento. Miren, como en los días de Noé… Eso es lo que sacó al mundo de sus límites en los días de Noé: cuando ellos construyeron las pirámides y la esfinge, y así sucesivamente. Nosotros no podríamos construir eso hoy si tuviéramos que hacerlo. El poder de la gasolina, el poder eléctrico no lo construiría. Pero el poder atómico sí.
Entonces, ellos simplemente lo soltaron, y sacudió al mundo de su órbita. Y estando caliente, se salió y provocó que la humedad cubriera toda la tierra. Esta vez Él la va a estallar hacia el sol. Exactamente, científicamente, justo por el centro de la manera que Dios dijo que sucedería. Aquí está ahora. Estamos en el tiempo del fin. Y los hombres todavía no están preparados.
Dios está enviando un avivamiento por la nación, grandes señales y maravillas y señales apareciendo por todas partes. Sanando al enfermo, levantando al muerto, y todo. Y el hombre avanza directamente hacia eso, quebrando cada luz roja y golpeando todas las barreras, rehusando…

59 Oh, Ud. dice: “Yo pertenezco a la iglesia. Soy tan bueno como usted”. Esa no es la cuestión. ¿Ha recibido al Señor Jesucristo como su Salvador? ¿Se ha reconciliado?
Usted dice: “Bueno, yo pertenezco a la iglesia más bonita que hay en la ciudad”. Esa no es la idea. ¿Ha nacido Ud. del Espíritu de Dios? ¿Tiene compañerismo, compañerismo perfecto? Las cosas del mundo están muertas. Oh, Ud. dice: “Eso no me condena”. Pues, mi hermano, alguien… algunas personas ni tienen conciencia. Solo sirven para…
Una vez un hombre de color anciano, después que yo estuve predicando en la equina de la calle, dijo: “Predicador, ¿sabe Ud. lo que es su conciencia?”.
Yo dije: “Tengo una idea, señor. ¿Qué piensa Ud. que es?”.
Dijo: “Es una pequeña cosa que se coloca así y tiene cuatro pintas afiladas (Puntas, él quiso decir). Dijo: ”Cuando Ud. hace algo mal, lo corta“. Y dijo: ”Si deja que lo siga cortando, corta un circulo alrededor de allí. Y después de un tiempo Ud. ni siquiera lo siente en absoluto“. Eso es correcto. Usted sigue tibio, alejándose, alejándose, y después de un rato Ud. se ha ido por completo.

60 Vamos a nuestra escena, antes de cerrar ahora, por un minuto. Vamos a ver a Adán y a Eva allá en el Huerto del Edén. El pecado, alejados de Dios sin compañerismo, aventados de un lugar a otro por todo viento de doctrina, no sabían qué hacer. Dios se paró ante ellos en el juicio allí y pronunció el juicio sobre ellos. Ahora, observen lo que ellos hicieron.
Allí va Adán y Eva con sus brazos uno alrededor del otro. Puedo ver a la pobre Eva ahora; ella está llorando. Esos grandes ojos azules destellantes; se miraban como las estrellas en el cielo; lágrimas corriendo por sus mejillas. Dentro de poco estarán arrugadas. Se hermoso cabello rubio colgando atrás por su espalda se pondrá canoso. Ese gran cabello negro ondulado en Adán se pondrá canoso uno de esos días. Esos grandes músculos se encogerán, y entrarán en el polvo, y los gusanos de la piel se arrastraran por allí. Tiene que irse.
La enfermedad y la tristeza yacen en su sendero. Y allí va él, saliendo por allí, ahora, sin esperanza, expulsado de la Presencia de Dios. Lo puedo ver a él con su brazo alrededor de su noviecita, las lágrimas corriendo por sus mejillas, cayendo en su cabeza, y bajando por su cuerpo; las lágrimas y la sangre mezcladas de esas viejas pieles ensangrentadas. Y allí empiezan a salir del Huerto del Edén, condenados.

61 Escuchen. Puedo escuchar algo como esto [El Hermano Branham aplaude]. ¿Qué es eso? Es la piel ensangrentada golpeando las piernas de Adán a medida que va caminando saliendo de allí, condenado a morir: el propio hijo de Dios, saliendo de allí, separado, alejado de Dios, yendo a un infierno del diablo sin misericordia. Cuando Dios que cubre todo el espacio y toda la eternidad…
Hace un tiempo yo me encontraba en el Monte Palomar viendo por un telescopio donde podía ver a ciento veinte millones de años luz. Si lo sacan en millas, escribirían una línea de nueves hasta Jeffersonville, Indiana, y aun así no terminarían de descifrar las millas. Y allá afuera en el sistema solar, veo que hay mundos y lunas y así sucesivamente, y estrellas, a ciento veinte millones de años luz.
Dios cubrió todo el espacio y todo el tiempo enfrascándolo en cuatro pequeñas letras: a-m-o-r, amor. Él no podía ver a Su hijo alejarse de Él. Lo puedo escuchar a Él decir: “Espera solo un minuto, Adán. Yo pondré enemistad entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente; el calcañar de ella le herirá la cabeza, y la cabeza de él le herirá en el calcañar”, prometiendo un Salvador. ¡Qué cuadro tan negro, allí!

62 Vamos a cambiar nuestra cámara ahora a unos cuatro mil años después. En Jerusalén una mañana había habido un gran escándalo por todo el país durante tres años y medio, que andaba un hombre por allí alrededor, sanando a los enfermos, haciendo milagros, viendo visiones. Él reclamaba ser el Hijo de Dios. Él reclamó que Dios estaba en Él; que Él no hacía nada de Sí mismo, sino dándole la gloria y la alabanza a Dios por ello.
La iglesia de aquel día lo condeno a Él y lo rechazó, y dijeron: “Él no se unirá con nuestra iglesia, así que no tendremos nada que ver con Él”. Y los miembros lo rechazaron, no lo recibieron a Él. “Él vino a los Suyos, y los Suyos no lo recibieron”. Él fue menospreciado y rechazado y desestimado: el Dios mismo del Cielo manifestado en carne.
Es una mañana en Jerusalén; estamos en una habitación. Vamos a abrir las cortinas; yo escucho un ruido afuera. Vamos a asomarnos por la puerta solo un momento. Allí, viniendo por las calles, viene un hombre con una cruz en Su espalda, dejando huellas ensangrentadas a lo largo de las calles, y una vieja cruz arrastrando las huellas del portador; tropezando con esos viejos adoquines a medida que Él va subiendo la calle, yendo a lugar del castigo capital para morir.
La multitud lo va siguiendo, algunos de ellos gritando: “¡Oh, Él sanó a mi babé!”.
Otro dice: “¿Qué ha hecho Él?”.
La otra persona dice: “¡Fuera con tal persona! Él ni siquiera necesita vivir. Él no está de acuerdo con nuestra iglesia. Él no está de acuerdo con nuestra teología. ¡Fuera con tal persona!”.
Él tenía un pequeño manto blanco en Sus hombros. Me fijo en ese pequeño manto, hay pequeños puntos rojos… un manto blanco con pequeños puntos rojos por todas partes. Me pregunto qué son esos puntos. A medida que Él sube hacia el Calvario, puedo ver esos pequeños puntos haciéndose más y más grandes. Pequeños puntos rojos a medida que Él sigue subiendo hacia el Calvario. Se tornan más grandes, y más grandes. Después de un rato corren como una gran mancha roja.
Escucho otra vez algo que va haciendo [El Hermano Branham hace un sonido de golpes]. ¿Qué es eso? Es el segundo Adán: la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, llenando de sangre un sendero ensangrentado para cada pecador que quiera tomar el camino.
Subiendo la colina, rechazado, lágrimas corriendo por Sus mejillas. “Él vino a los Suyos, y los Suyos no lo recibieron”. Allí va Él, Aquel que era la simiente de la mujer que heriría a la serpiente en la cabeza.
La muerte era un aguijón. Puedo ver a la abeja de la muerte picando alrededor de Él, a punto de llevárselo, en unos minutos más, solo zumbando.
Después de un rato, cuando Él es colgado allá lejos en la cruz para morir entre los cielos y la tierra, la abeja de la muerte lo picará. Pero, cualquiera sabe que cuando una abeja o un insecto que tiene un aguijón, una vez que pica, se jala su aguijón. Se queda sin el aguijón.
Cristo el Hijo de Dios, siendo Dios hecho carne, vino al mundo, y fue hecho en carne de pecado para poder Él quitarle el aguijón a la muerte.
Ahora, cuando el creyente viene a la Presencia de Dios, y la muerte comienza a golpearlo, la muerte pudiera zumbar como una abeja; pero no puede volver a picar. La muerte ya no tiene el aguijón para el creyente. Fue hundido en Cristo Jesús allá en la cruz, donde el Cordero de Dios fue inmolado desde la fundación del mundo para llevar sobre Sí mismo el pecado de cada incrédulo.
Y allí está él, colgando allí. Con razón Pablo pudo decir, cuando estaban construyendo la guillotina allá…
Yo estuve en esa vieja galería hace unas semanas en Roma, donde ellos le cortaron la cabeza. Lo arrojaron en una vieja alcantarilla allá, y dejaron que su cuerpo dañado fuera arrastrado por el agua por la calle.
¿Qué fue lo que él dijo? Él dijo: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Cuando mi corazón palpite por última vez, yo no quiero atravesar esa puerta como un cobarde. No quiero atravesar esa puerta como alguien de este mundo. Yo quiero entrar caminando allí sabiendo esto: que cuando llegue el último latido, yo quiero arroparme en el mando de Su justicia, y entrar con Él sabiendo esto: que yo lo conozco a Él en el poder de Su resurrección, hasta que Él llame, de entre los muertos yo saldré con aquellos que están vivos.
Oh amigo pecador, hoy, sin esperanza en usted.
Mi esperanza está colocada en nada menos
Que la Sangre de Jesús con justicia.
Cuando todo alrededor de mi alma ceda,
Entonces Él es mi esperanza y morada.
Porque en Cristo la Roca sólida me paro,
Todo otro terreno es arena movediza.
Todo otro terreno es arena movediza.
Ya sea una iglesia denominacional, compañerismo con este mundo, lo que sea, todo es arena movediza fuera del Señor Jesucristo.
¿Inclinamos nuestros rostros por un momento? Todos, estén quietos en oración.
Nuestro Padre Celestial, estamos tan agradecidos Contigo. Solo con imaginar que Tú debías cargar esa cruenta cruz sobre Tus hombros, la sangre corriendo por Tu espalda. Allí Tú ibas al Calvario para tomar mi lugar. Quizás antes del amanecer Tú me llamarás. Pudiera haber algunos aquí, Señor, que Tú podrías llamar antes que el sol se oculte esta tarde.
Estando parados aquí hoy, prácticamente, hasta donde sabemos, gente saludable, sin embargo sus corazones podrían detenerse antes del atardecer. Tal vez hay personas aquí en este auditorio hoy que pudieran estar en tormento si se mueren en su condición antes que el sol se oculte esta noche, y se pudieran ir a dormir esta noche saludables, gozosos, gente sonriente, y antes que el sol se levante en la mañana, estar en otro mundo. Cuando estos hilos en los cuales estamos caminando, llamados “los hilos de la vida”, son frágiles, no sabemos cuándo se van a romper.
Ten misericordia hoy, Dios, y bendice al que no es salvo, y tráelos al compañerismo de Tu querido, amado Hijo. Hazlo, Padre. Déjales saber que solo con la reconciliación a través de la Sangre del Señor Jesús que ellos lo puedan recibir a Él hoy. Tú estás sanando a los enfermos, haciendo que el ciego vea, que el sordo escuche, levantando a los muertos después que ellos pasaron de esta vida. Los doctores se alejaron y los llevaron a la morgue y Tú llegaste y los levantaste de nuevo.
Estamos al final del camino, Padre. Yo oro que ellos… que en el Nombre de Jesús, que Tú traigas pecadores a Ti, porque lo pedimos para Su gloria.
Y mientras todo rostro está inclinado, me pregunto hoy, mientras estamos parados aquí en la Presencia de Dios, y ante esta gran compañía, si hay un hombre o una mujer aquí que está fuera de Cristo, por aquí en el piso de abajo, si levantará su mano, y al hacerlo estaría diciéndole esto a Jesús, no a mí, su hermano, sino a Cristo, diciendo: “Señor, soy un pecador. Quiero que Tú me salves. Yo quiero venir. He sido fluctuante. Me he cuestionado durante mucho tiempo si esto es correcto o no. Quiero saber si estoy correcto. Quiero que Tú me lo reveles a mí hoy. Levanto mi mano a Ti, Señor”.
¿Levantará su mano, en cualquier parte en el piso de abajo? Dios le bendiga. Eso es bueno. Dios le bendiga, hermano. ¿Alguien más? Dios le bendiga. ¿Alguien más? Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, hermano. Eso es maravilloso. Dios le bendiga, señor, veo su mano por allá.
Todos estén en oración ahora. Diga: “Señor, ten misericordia de mí”. Dios le bendiga, dama, yo la veo allá lejos a mi izquierda.
Solo levante su mano. Y dicen: “Hermano Branham, ¿sirve eso de algo?”. Ciertamente. Recuerde, Su Presencia está aquí.
¿Alguien en el balcón, por aquí en el lado derecho, alrededor de aquí? Levante su mano, diga: “Hermano Branham, yo no soy Cristiano, quiero que ore por mí”. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Dios le bendiga, directamente enfrente de nosotros, ahora.
¿Hay alguien en la parte del balcón, que levantaría su mano? Dios le bendiga. Por el lado izquierdo, por aquí, ¿hay alguien por aquí que levantaría su mano? Dios le bendiga allá atrás, señor. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, a usted, a usted, a usted, a usted. Sí, Dios le bendiga. Eso es… Dios le bendiga, señor, yo veo su mano.
Recuerden que el Señor Jesús lo ve a usted. Solo deje…

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