OBRAS DEL MENSAJE


Abraham
Macon, Georgia, E.U.A.
55-0608
1 Buenas tardes, amigos. Feliz de estar aquí otra vez esta tarde para servir en el Nombre del Señor. Me acaban de presentar una especie de regalo. Creo que es un aparato para hablar. Bueno, lo usaré un poco después. ¿Me pueden escuchar bien en la plataforma, arriba y alrededor del balcón? ¿Sí? No, me imagino, quizás, tendré que poner esta cosa a mí alrededor. Ahora, ¿así está mejor? ¿Pueden escuchar allá arriba, ahora, por este lado? Muy bien, eso está bien. Muy bien, señor. Así que, vamos a poner este aquí atrás.
Bueno, estamos felices de estar aquí esta noche, para saludarlos otra vez en el Nombre del hermoso Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. Y estoy feliz esta noche que Su gracia se extiende aún para mí. Y por Su gracia, un día yo vine a Él y Él me salvó de una vida de pecado y me dio la oportunidad de predicarle el Evangelio a Su pueblo en todas partes, llamándolos a una vida de salvación, fuera de una vida de pecado. Junto con eso Él me dio el privilegio más grande de orar por Sus queridos y amados hijos enfermos. Y estoy feliz por esa oportunidad de estar aquí esta noche para hacer eso por ustedes.
2 Y lamento tanto… Billy… Ellos vinieron por mí hace unos momentos, y nuestro administrador todavía no llega. Así que, probablemente tenga que contratar a alguien, de seguro. Y en este momento, nuestro Dr. Hermano… Hermano Toms que está aquí de Sudáfrica hará… Mañana en la noche, si el Hermano Moore no está aquí, ¿nos podría entregar el mensaje antes de entrar? ¿Lo haría? De acuerdo, eso está bien.
Y eso hace que la reunión sea un poco más difícil para mí el tratar de pararme aquí para hablarles, y luego seguir adelante con el otro servicio, también. No estoy acostumbrado y eso me saca de línea, de orar por los enfermos, y así sucesivamente, porque es un… es una unción dual; es algo diferente.
Y el Hermano Toms es un poderoso orador. Llevo mucho tiempo conociéndolo, desde que estuvimos en África. Y según entiendo su esposa se encuentra aquí. No sé si he conocido a la hermana o no. Espero poder hacer eso. Y Hermana Toms, la Sra. Branham está esperando que pasen por el lugar, tan pronto termine el servicio, y vengan todos ustedes. Y quiero ver a ese niñito que lleva mi nombre —el pequeño William. Y entonces, probablemente, alcancemos verlos antes de ir a Zúrich. Solo nos queda un día antes de partir de aquí y para llegar a Zúrich… a Nueva York, para ir a Zúrich.
3 Ahora, mañana… ¿Acaso no…? Uds. saben, la mitad de la reunión ya se ha ido; ¿qué les parece? Creo que esta ha sido una de las reuniones largas más cortas que haya tenido, hasta el momento. Me parece como si hubiera empezado hace un par de días. Ustedes son una gente encantadora, vienen por la noche, se sientan al aire libre, escuchan. Y el administrador no está aquí para predicarles, y toleran mi babear y por el estilo.
Usted sabe, yo como muchas uvas nuevas de Canaán, y le causa a uno babear mucho, usted sabe. Así que, estoy tratando de tomar su lugar, y así sucesivamente, y luego llevar a cabo las líneas de oración; y ciertamente que lo hace un tanto difícil. Así que, oren por nosotros, y esta noche trataré de hablar solo unos momentos, para alinearme con la reunión, con el sentir del Espíritu y trabajar todo… ver que… Y luego haré…. formaremos después una línea de oración, y comenzaremos orando por los enfermos.
4 Y solo me pregunto, mientras estamos hablando de esta manera, ¿no piensan Uds. que una noche debiéramos de venir y solo…? Normalmente cuando… Llegar de noche, y sin el discernimiento, pero solo formar a todos los que tienen tarjetas de oración y orar por ellos. Y pienso que eso les daría a todos una buena oportunidad de entrar en la línea de oración, los que… tienen tarjetas, que sostienen una. Y nosotros solo tenemos que tomar a unos cuantos en esta clase de líneas. Y luego, para darle la oportunidad a todos de pasar y estar en la línea de oración. Y pronto, estamos esperando que algo acontezca, pero cuando… Yo seré capaz, entonces, de solo ir y orar por la gente allí mismo.
Si Ud. tan solo supiera, mi querido y amado amigo, lo que significa pasar cuando uno está bajo una visión. Yo mismo me lo provoqué; no es… Ahora, yo no lo opero, sino que aparece. Yo solo… La gente se junta alrededor de eso, y yo seguí haciéndolo, y ahora casi no puedo llevar a cabo una reunión sin eso, casi no puedo. Pero si Uds. tan solo supieran por lo que uno tiene que pasar. Solo imagínense yendo a otro mundo, volver a atrás, treinta, cuarenta años en la vida de una persona, viendo a alguien… Y uno sabe que la voz está saliendo aquí en Macon, Georgia, sin embargo uno se encuentra lejos, en alguna otra parte, y quizá en otra nación.
5 Usted sabe, Daniel tuvo una visión, y estuvo turbado en su cabeza muchos días; solo piénselo: una visión, ¿ven? Y Ud. no se da cuenta lo que es eso. Y no hay forma de explicarlo; Ud. solo tiene que creerlo, eso es todo.
Alguien me preguntó, dijo: “¿Por qué es que Ud. se debilita cuando baja de la plataforma?”.
No es mientras estoy parado aquí que me siento débil; no es sino hasta después que salgo de ello que me siento débil; es entre dos lugares. Y eso es justo cuando uno está saliendo de ello. Por supuesto, es difícil explicar eso, pero si lo leen en la Biblia, verán que eso es verdad, absolutamente cierto.
6 Así que ahora, esta noche, al venir, pensé tal vez si el Hermano Moore… Billy dijo que él no estaba aquí. Por tanto, solo tengo un pequeño texto aquí de la Escritura que podría leer, si es la voluntad de Dios. Y hablarles solo unos momento para de esa forma calmar a la multitud, y que sus pensamientos estén en la Biblia.
Miren, después de todo, cualquier cosa que yo diga, es solo un hombre. Y ahora, lo que sea que Dios diga, ese es Dios. Las mías pueden fallar porque yo solo soy un hombre; pero lo que Él dice es la verdad, y no fallará. Y ahora, como la visión, ¿qué es eso? Sí, señor, esa es la Palabra del Señor, pero es secundario. Si es contrario a esto aquí, en la Palabra, entonces está errado, ¿ven? Tiene que ser…
Ahora, aquí está la Palabra de Dios para todo el mundo —el fundamento, el plan de salvación, todo, esto está en la Palabra. Pero como individuo que hizo algo, o algo que ellos pudieron no haber hecho, o que debían haber hecho…
Ahora, una visión o palabra de Dios es absolutamente la Palabra de Dios para ellos, pero debe estar alineada con esta Biblia, Si no es así, no es de Dios.
7 Así que, estoy muy agradecido, y de estas… Hasta donde puedo recordar siendo un niñito, las visiones venían a mí —solo un niñito bebé pequeño.
Lo primero que recuerdo fue una visión, en donde yo nací en el estado de Kentucky, y me dijo que viviría en Indiana cerca de una ciudad llamada New Albany. Yo había vivido a tres millas [4.8 Km. Trad.] del lugar durante toda mi vida. Y yo no tenía más de dieciocho meses cuando llegó la visión. Y el mismo momento en que yo nací, ese Ángel que ven en la fotografía aquí estaba suspendida sobre la pequeña cama cuna donde nací.
8 Y mi gente, por supuesto, antiguamente, al principio, era Católica. Ellos emigraron de Irlanda para venir aquí. Y después, mi padre y madre no iban a la iglesia en absoluto. Y ellos fueron criados en las montañas; mi papá, un leñador. Y cuando esa Luz vino en aquella mañana a las seis de la mañana el día 5 de abril… o el día 6 de abril, 1909, y esa Luz estuvo suspendida sobre esa cama cuna, una camita echa de paja… No sé si ustedes saben lo que es una cama de paja o no; un colchón de paja, y una almohada de hojas de maíz. ¿Cuántos han visto alguna vez una almohada de hojas de maíz o un colchón de paja? Bueno, ¡miren nada más! Ahora, no soy el único muchacho aquí del campo, ¿verdad? Hay varios de nosotros. Bueno, vaya, eso está muy bien. Siento que puedo salir sin toalla, ahora. Eso está bien.
Bueno, mi madre, pues, se moría del susto con eso. Mi madre tenía quince años de edad, mi papá tenía dieciocho —unos niñitos.
Y luego, desde entonces ha sucedido; nada… nada que yo tenía, nada que yo mereciera. Es solo un pequeño regalo que Dios me dio, dado soberanamente. Esa es la única manera en la que se dan, es por gracia soberana de Dios.
9 Y ahora, vayamos a Su Palabra y leamos solo unos momentos. Sean reverentes, y sabemos que Dios añadirá Sus bendiciones a Su Palabra.
Ahora, en el Antiguo Testamento… Me encanta ir al Antiguo Testamento, porque es un tipo del Nuevo, una sombra de las cosas por venir.
Y ahora, si hablo un poquito largo, ¿me pellizcará en la pierna, o algo, aquí, hermano? Y déjeme saber que he hablado demasiado; porque quiero intentar orar por todos los que pueda antes de partir de Georgia. Mi primera vez en su estado, y en verdad que me enamoré de ustedes; en su primera noche. Ustedes simplemente son… ese sentir de bienvenida. No digo eso porque están Uds. aquí. Si dijera eso solo porque estaba en presencia de Uds., yo sería un hipócrita. Y yo no tengo que decir eso. Lo digo porque es con sinceridad desde mi corazón. Ustedes son muy amables.
10 Y ahora, en Génesis 22:7 leemos una porción de Escritura, y luego, leer algo del versículo 14, también; el 7, 8, y 14, lo haremos.
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
Ahora en el versículo 14 leemos esto:
Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
Ahora, inclinemos nuestros rostros solo un momento mientras hablamos con el Autor de esta Palabra.
Nuestro Padre Celestial, venimos abordándote en el Todo Suficiente Nombre del Señor Jesús. Sabiendo primeramente esto, que Él prometió escucharnos, y darnos una audiencia, cuando pedimos en Su Nombre.
Ahora, Tú has dicho que donde estén dos o tres reunidos en Tu Nombre (en el Nombre del Señor Jesús), Tú estarías en nuestros medios. Por lo tanto, sabemos más allá de cualquier sombra de duda que Tú estás aquí esta noche. Y oramos, ahora, que nos des unas cuantas palabras, Señor. Y anímanos esta noche, Señor, desde Tu Palabra.
11 Y rogamos, ahora, sin saber el porqué el Hermano Moore no se ha presentado en todas estas noche, y yo oro, Padre, que Tú lo ayudes y lo bendigas, donde sea que se encuentre.
Y pido de Tus bendiciones sobre todos los que no son salvos, esta noche. Que algo se diga o se haga, aquí, esta noche, que causará que los que no son salvos crean en Ti y te reciban; el descarriado regrese; aquellos que están fuera de Cristo que sean bautizados en el cuerpo de creyentes. Y que cada persona enferma que está aquí esta noche, Señor, todos los que padecen cáncer, tuberculosis, sea lo que sea, que puedan ser perfectamente sanados esta noche. Y que no quede ni una sola persona débil entre nosotros. Que cada persona lisiada salga sin muletas o apoyo. Que aquellos en las camillas se levanten y caminen.
Y que el Señor Jesús simplemente extienda Sus brazos de poder y sujete cada corazón de tal manera que ellos sepan que Él está aquí, concediendo estas bendiciones. Y cuando nos vayamos esta noche, podamos decir, como aquellos que vinieron de Emaús: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros a causa de Su Presencia?”. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
12 Ahora al hablar… en la lectura, en la exposición de la Escritura, esta noche estamos hablando de Abraham. Y en el libro de Génesis, Dios le dio… o, se le apareció a Abraham en cinco… o, siete nombres compuestos de redención. Uno de esos nombres era Jehová-jireh, el que estamos considerando esta noche. Entonces Él era Jehová-jireh: “El Señor proveerá un sacrificio”. Jehová-rapha: “El Señor el sanador”, y escudo y adarga, y así sucesivamente, y los demás, de los nombres compuestos de redención.
13 La noche, en la discusión en Houston, Texas, cuando se tomó esta fotografía del Ángel… Muchos de Uds. escucharon la historia, tal vez, de cómo sucedió. Estábamos teniendo una reunión encantadora en Houston, y estaba siendo allí patrocinada por muchas de las iglesias. Y un cierto ministro dijo, que escribió un artículo en el periódico, y dijo que yo era un “impostor religioso” y que me estaba imponiendo como un siervo de Dios, y que me debieran correr de la ciudad, y que él es el que lo debiera de hacer. Así que, él me retó a un debate en la Escritura. Dijo que yo no podía probar sanidad Divina por las Escrituras.
Bueno, el Sr. Bosworth estaba administrando esa reunión. Y él entró a la habitación, ustedes saben, muy excitado, dijo: “Mire esto, Hermano Branham. Mire esto”. Dijo: “Descubra su plan”.
Y yo dije: “Ahora, mire, Hermano Bosworth. Todo lo que pudiera discutir con ese hombre, él se alejará con la misma creencia que tenía cuando entró”.
Usted no logra nada al discutir. Jesús no vino a discutir, Él solo hizo lo que el Padre le dijo. Si ellos lo creían, muy bien; si no lo hacían, muy bien, de todos modos. Así que, después de todo, si Dios confirma la Palabra… Jesús dijo: “Si no pueden creerme a Mí, pues, crean las obras que hago, que el Padre me envió”.
14 Y él dijo… pero el Hermano Bosworth dijo: “Pero, Hermano Branham”, él dijo: “Déjeme decirle”, dijo: “Yo… yo… pienso que Ud. debería considerar eso”.
Y yo dije: “Oh, no, hermano Bosworth. Solo déjelo en paz”. Yo dije: “Mire. Estamos teniendo como ocho mil personas en este momento, y hay como siete mil que quieren que se ore por ellos, y el dedicar una de esas noches para discutir con ese predicador, y con lo único que uno se va…”. Yo dije: “Si él nació un incrédulo, Dios lo hizo un incrédulo, y cómo va a ser algo más que un incrédulo”.
Yo dije: “Dios predestinó a un hombre… hombres de la antigüedad fueron preordenados para esta condenación”. Yo dije: “La Biblia así lo dice”.
Entonces, si ellos no pueden creer, es como derramar agua sobre la espalda de un pato, ellos no pueden creer. No tienen nada con lo cual creer.
Y yo dije: “Entonces, Uds. nunca han escuchado a un hombre que haya nacido del Espíritu de Dios hacer una afirmación como esa”. Yo dije: “Porque tiene a Dios en él; él cree todas las cosas. Lo que Dios escribió, él simplemente lo cree. Pero”, yo dije: “Ahora, el hombre no cree, así que solo déjelo en paz”.
15 Y él dijo… Al siguiente día él escribió en el periódico, dijo: “Eso muestra de qué están hechos, porque ellos tienen miedo de predicar sanidad Divina a la luz de la Palabra de Dios”. Eso fue demasiado para el Hermano Bosworth.
Él dijo: “Hermano Branham, si Ud. no lo hace, déjeme a mí hacerlo” —ochenta años de edad.
Y yo pensé… Vaya, yo lo miré, pensé en Caleb, Uds. saben, parado allá: “Déjame tomar esta ciudad”, ¿se dan cuenta?
Y le dije: “Hermano Bosworth, ese hombre acaba de salir del cementerio… o seminario”. (Discúlpenme; es casi lo mismo). Así que yo dije: “Hermano Bosworth”, yo dije: “Hermano Bosworth, Ud. tiene ochenta años de edad, ya casi, y ese hombre solo tiene como treinta y cinco años”.
Él dijo: “Eso no tiene nada que ver con la Palabra de Dios”. Él dijo: “¿Me permitirá hacerlo?”.
Y le respondí: “No, Hermano Bosworth. No. No discuta con él. Solo déjelo resoplar y hacer alarde, y comportarse así”.
Y él dijo: “Bueno, Hermano Branham”, él dijo: “Ud. sabe, para el público simplemente siento que me gustaría mostrarle a él que está equivocado”. Él dijo: “Si Ud. me permite hacerlo, yo le prometo que no discutiré ni un poquito”.
Así que, yo dije: “Bueno, está bien. Adelante”.
16 Y bajando las escaleras se fue con el reportero, Uds. saben, y así que les dijo. Y luego al siguiente día, un gran encabezado “Volará Piel Eclesiástica”. Se pueden imaginar cómo el periódico lo imprime, Uds. saben. Así que, aquí estaban sentados. Y eso muestra que… Yo vi algo esa noche que me hace creer que un día todos los Cristianos nacidos de nuevo serán uno.
A mí no me importa si ellos discuten allá, como lo hacen en cualquier otro lado: uno es trinitario, uno es unitario, el otro es de la unidad, y la dualidad, y lo que tienen cinco, y todos estos vaivenes, y escrúpulos, y sus bautismos, y demás, todas estas cosas.
Pero esa noche, cuando llegaron, veinte o treinta mil llenaron el auditorio. A ellos no les importaba si eran de la unidad, o trinitarios, o si bebían de una fuente, dos fuentes, o si montaban un camello de una sola joroba, o un camello de dos, tres, cuatro o cinco jorobas; había una cosa en juego, y eso era sanidad Divina. Todos ellos lo creían. Y estaban llegando al lugar en trenes, aviones, y en todo, llenaron completamente el gran Coliseo Sam Houston. Y entonces, yo no iba a ir, porque a mí simplemente no me gusta escuchar a la gente discutiendo alrededor de la Palabra de Dios.
17 Así que, esa noche algo me seguía diciendo “Ve para allá”. Entonces, un par de policías vinieron por mí y fui. Me subí muy arriba en el tercer balcón. Y así que entonces cuando ellos empezaron, pues, salieron allí, y así que después… Él quería que el Sr. Bosworth tomara la primera parte.
Entonces, el Sr. Bosworth dijo: “Bueno, tengo escrito aquí, seiscientas preguntas… seiscientas Escrituras que prueban que la actitud presente de Cristo hacia los enfermos es la misma como cuando estuvo aquí en la tierra. Y Dios nunca ha cambiado en Su actitud hacia los enfermos. Y si el Sr. Best, aquí, puede tomar una de estas Escrituras y refutarla por la Biblia, no habrá debate. Yo simplemente me sentaré”.
Entonces, el Sr. Best intervino: “Me ocuparé de eso cuando yo suba allí”.
Él dijo: “Le haré una pregunta. Si me responde ”sí“ o ”no“, me sentaré y escucharé el resto”. Él dijo: “Los nombres de redención de Jehová ¿se aplican a Jesús? ¿Sí o no?”. Eso lo concluyó. Eso fue todo.
18 Si no se aplicaban, entonces Él no era un Salvador, Él no era Jehová-jireh. Y si Él lo era, Él es Jehová-rapha, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Así que, él no pudo contestarlo.
Así que, cuando subió, él predicó un muy buen mensaje Cambelita. Eso es correcto. Hablando solo de la resurrección cuando esto mortal se vista de inmortalidad, y que sanidad Divina estará en el Milenio, cuando seamos inmortales. Yo no lo entiendo, Así que, ahora él dice que era un sermón Bautista. Yo fui mecido en una cuna Bautista, yo sé lo que creen los Bautistas. Pero no era… no era una doctrina Bautista conectada con eso.
Y luego, posteriormente, él siguió diciendo: “Traigan a ese sanador Divino. Déjenme verlo sanar a alguien. Luego déjenme verlo… Él puede sugestionarlos con su psicología, y demás, y déjenme verlos de aquí a un año, y yo les diré si ellos sanaron o no. Traigan a ese sanador Divino aquí al frente”.
El Sr. Bosworth dijo: “¿No le da vergüenza decir eso?”.
Así que, él sabía que yo estaba allá arriba. Entonces, él dijo: “Ahora, si el debate está concluido”, él dijo: “Muy bien”. Dijo: “Ahora, si el Hermano Branham desea bajar y despedir la audiencia”, dijo: “Yo sé que él está aquí, pero él no tiene que hacerlo”.
19 Así que, mi hermano estaba parado a mi lado, y él dijo: “Ahora, quédese quieto”.
Yo dije: “Bueno, ¿qué no me estoy quedando quieto?”.
Y entonces, mi esposa estaba parada allí, Uds. saben. Y él dijo: “Ahora, no vas a ir allá abajo”.
Dije: “Yo nunca dije una palabra sobre ir”.
Y así que, yo estaba sentado muy arriba. Y entonces, él dijo: “Ahora, si él quiere venir…”.
Y en ese momento escuché algo que hizo “Whewww”, ese círculo de Luz descendió. A mí no me importa quien diga algo entonces; eso lo concluye.
Yo me levanté.
Y Howard dijo: “Siéntate”.
Mi esposa dijo: “Mira allá, Howard”. Así que, mi hermano se sentó.
20 Aproximadamente quinientos ujieres se tomaron de la mano e hicieron una línea; llegué a la plataforma. Yo dije“ Me gustaría estrechar manos con el Sr. Best”.
Yo dije: “Que nadie sea duro con él”.
Dije: “Tenemos muchachos en Korea, luchando, para que nosotros podamos tener libertad de religión”. Yo dije: “Yo no creo lo que él cree”. Pero, yo dije: “Yo difiero con él en teología, pero después de todo, esto son los Estados Unidos. Él tiene derecho de creer lo que quiera”. Dije: “Que nadie piense mal de él, porque su madre lo ama igual como la mía me ama a mí”.
Dije: “Ahora, me acordé, sin embargo, cuando él seguía diciendo: Traigan acá a ese sanador, el mismo espíritu que dijo: Baja de la cruz y te creeremos”.
Cristo veía visiones, y un día le pusieron un trapo alrededor de Su cabeza y lo golpearon en la cabeza, y dijeron: “Ahora, si Tú eres un profeta, dinos quién te pegó y te creeremos”. Yo dije: “Ese es el mismo espíritu”. Pero, yo dije: “Lamento que nuestro hermano esté ungido con eso. Pero”, yo dije: “Ahora, en cuanto a sanar a alguien”, le dije: “Yo… Yo no reclamo sanar a nadie”.
21 Yo dije: “Si predicando sanidad Divina me hace un sanador Divino, entonces predicando salvación lo hace a Ud. un salvador Divino”. Dije: “Yo solo lo predico por la Palabra, eso es todo”.
Y yo dije: “Ahora, en cuando a las visiones, Dios habla por Sus dones”. Dije: “Eso es irrefutable”.
Y en ese momento cuando él dijo eso, el Ángel del Señor llegó arriba, donde yo estaba e hizo un gran torbellino, y aquí Él descendió por el edificio de esa manera, descendiendo. La gente comenzó a gritar. Yo dije: “Él habla ahora”. Dije: “Si yo digo la verdad, entonces Dios está obligado a hablar por mí. Y si no digo la verdad, entonces Dios no tendrá nada que ver con una mentira. Uds. saben eso”.
Y justo entonces Él vino. Y tomaron allí la fotografía de ello, y él la llevó a los Estudios Douglas; tomó la fotografía de ello, la llevo allá… Un muchacho Católico tomó la fotografía, y judío. Y así que, ellos fueron al estudio para revisarlo. Y dijeron: “Yo no creo que se vaya a ver. Creo que solo es… nosotros solo nos imaginamos eso, también, porque todos lo señalan, y así sucesivamente”.
22 Pero cuando ellos llevaron eso, y lo sacaron del ácido… Él estuvo allá para tomarle una fotografía al hermano Bosworth. Y cuando el Sr. Best estaba llevando a cabo el debate con él, manteniéndolo de esta manera, y puso su dedo bajo la nariz del Hermano Bosworth, y dijo: “Tómala de esta manera”. Él dijo: “Quiero colgar eso en mi… Quiero tomar a ese hombre anciano y arrancarle la piel, y tomar su piel y ponerla en la puerta de mi estudio para conmemorar la sanidad Divina”. ¿Se pudieran imaginar a un hermano hablando de uno de esa manera?
Así que, él dijo… Y esa noche cuando él colocó su dedo bajo su nariz, y que levantó el puño, e hizo que el la gran cámara del estudio fuera puesta en… oh, había varias cámaras para entonces, para tomar la fotografía. Bueno, entonces, ¿saben qué sucedió? Dios no iba a permitir que le tomaran una foto a Su siervo de esa manera, y cada uno de ellas salió en blanco. Ninguna de ellas se mostró.
Pero cuando sacaron esta otra, allí estaba la fotografía del Ángel del Señor en ella. Y ellos se la enviaron a George J. Lacy, de huellas digitales y documentos del FBI; él la mantuvo en el lugar por varios días, y después, se registraron los derechos en Washington, DC, como el único Ser sobrenatural que haya sido alguna vez científicamente probado“. Y eso es correcto. En Washington, DC, ahora, con derechos de autor.
23 Y luego, ellos vinieron y dijeron: “Vamos a dar el análisis de ello”.
El Sr. Lacy dijo: “¿De quién es el nombre de Reverendo Branham?”.
Yo dije: “Mío”.
Él dijo: “Póngase de pie”.
Me puse de pie. Un tipo como de pelo rojizo, como de duros [Palabra no clara] ojos. Espero que él no esté sentado aquí presente para escuchar esto. Así que, él… con el cabello en sus ojos. Cuando él la vio, al principio, estaba muy serio al respecto.
Él dijo: “Rev. Branham, venga para acá”. Dijo: “Usted morirá como lo hacen todos los hombres”, ¿ve?
Le dije: “Estoy seguro de eso, pero estoy preparado para ello”.
Él dijo: “Pero mientras exista una civilización aquí, su fotografía nunca desaparecerá”. Él dijo: “Esa es la única vez que un Ser sobrenatural fue fotografiado”. Él dijo: “La luz golpeó la lente. Es la verdad”, de esa manera.
Y él me la entregó, y se la entregó a los Estudios Douglas en Houston, Texas; ellos son los que la poseen. Y él me dijo una cosita allí, algo, dijo: “El testamento del testador…”, algo. Dijo: “Bueno, mientras Ud. esté vivo esa fotografía nunca estará en vigor, sino hasta después”. Dijo: “Espere hasta que Ud. haya partido; estará en tiendas de diez centavos”, y cosas así.
24 Así que, lo que es, es… lo que es para mí, si yo… Si esta es mi última noche en la tierra, si esta es mi última noche de estar en la tierra, mi testimonio es la verdad. La iglesia lo sabe, millones alrededor del mundo; con los que he llegado a tener un contacto personal, me imagino, más de diez millones de personas, alrededor del mundo. Ha sido visto por miles de miles de personas, en todas partes. Confío que Dios, que se hará visible aquí, en Macon antes de que me vaya, delante de la audiencia. Y ellos ven las obras y las señales de eso; que es la verdad. Y el mundo científico ya no puede decir que no hay un ser Sobrenatural, porque está probado científicamente. Están sin excusa, ahora.
Por tanto, estamos agradecidos con el Señor, de saber que nuestro gran Jehová Dios estuvo con el padre Abraham, y todavía está aquí esta noche con Su iglesia, siguiendo adelante, exactamente como lo fue en los días pasados. En mi opinión, la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel, Jesucristo, el Ángel del Pacto, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, científicamente probado.
25 Ahora, Abraham… para hablar de él unos diez minutos aproximadamente. Abraham vino con su padre, de la Tierra de Caldea, el Valle de Sinar, y habitó en la ciudad de Ur. Ellos salieron de Babilonia, la gente salió, después… Babilonia fue primeramente llamado las Puertas al Paraíso, después fue llamada: Confusión, porque las lenguas se dividieron allá arriba.
Abraham, después de bajar a esta tierra de Caldea, la ciudad de Ur, Abraham no era más que cualquier otro. Quiero que se fijen en esto esta noche, Cristianos, y capten esto bien y profundo, que Dios llama a Su pueblo por elección soberana. Dios únicamente llama por elección.
“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”. Y todo hombre y mujer que está aquí que alguna vez tuvo a Dios para darles ese pinchazo en su corazón, vergüenza les debería de dar si no atendieron ese llamado. Y hay mucha gente en el mundo hoy que ya ha pasado la línea de consciencia, y nunca, nunca más vendrá a Dios.
26 Pero Dios llamó a Abraham, no porque él era bueno, pero porque Dios escogió a Abraham.
Jesús dijo: “No Me elegisteis vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros”. Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir al Padre… o, puede venir a Mí, a menos que Mi Padre lo traiga primero”.
¿Por qué están Uds. aquí afuera esta noche? ¿Es porque su intelecto, o…? ¿Por qué no están en el juego de pelota? Es porque Uds. aman a Dios más que los juegos de pelota. Esa es la razón por la que Uds. están aquí. Dios lo llamó y le puso un deseo diferente en su corazón.
Ahora, la elección de Dios… Dios llama al hombre por elección soberana. ¿Se fijaron en eso? Desearía tener el tiempo para entrar en detalles. Cuando uno empieza a hablar sobre la Palabra, el Espíritu Santo simplemente comienza a hacerla maravillosa.
27 Abraham era elección. Isaac era justificación. Jacob era gracia, pero José era perfección, ¿ven? Mientras usted los empieza a mover, y siendo Abraham llamado… Dios vio a Abraham y lo llamó por gracia soberana y elección. Y le dijo: “Sepárate de tu gente y de tu parentela, y Yo te bendeciré”.
Noten ustedes, hoy, que Dios siempre llama a una separación. La gente de hoy, cuando Uds. están eligiendo sus pastores, normalmente la gente de hoy quiere mezcladores. Yo no sé cómo es con Uds. en este lugar, pero allá arriba en el norte la gente quiere mezcladores. Lo único que queremos: “Oh, el tipo es un buen deportista. Tenemos a alguien que puede… o sentarse en el púlpito, y puede… Oh, no haría ningún daño si él hiciera cositas aparte, Uds. sabe, para que él pueda mezclarse con todas las multitudes. La gente quiere mezcladores, pero Dios quiere separadores. El Espíritu Santo dice: ”Sepárense, Pablo y Bernabé“.
Hay algunas personas, al momento de escoger a sus pastores hoy día, consiguen a uno seis pies [1.82 m. Trad.] de alto con hombros así de anchos, cabello negro ondulado, para que se presente… haciéndolo…. Vestido con un traje de esmoquin, y todo, y un traje para después de la cena, o algo por el estilo, en la plataforma, porque es un efecto psicológico. A Dios no le importa ni una onza de eso.
28 ¡Escuchen! Escuchen a las Escrituras. Dios le dijo a Samuel en una ocasión, dijo: “Sube y unge a uno de los hijos de Isaí para que sea rey”.
Isaí pensó la misma cosa que nuestros modernos pensadores creen hoy. Él envió a su formidable hijo grande, uno de seis pies [1.82 m. Trad.] de alto, Uds. saben, con su cabello negro y brilloso. Dijo: “Vaya, él se verá como un verdadero rey”, un gran tipo fornido, de buena apariencia. Y dijo: “Miren como lucirá con un manto puesto y una gran corona sentada al lado de su cabeza”.
Y Samuel tomó el aceite, y el Señor dijo: “Pero, Yo lo he rechazado”. Eso es correcto. No importan sus seis pies de alto y qué tan impactante se miraba, Dios dijo: “Yo lo he rechazado”.
Por tanto, él trajo al siguiente más grande y se lo mostró. Dios dijo: “Yo lo he rechazado también”. Y él continuó hasta que mostró al sexto. Entonces él dijo: “¿No tiene a uno más?”
Dijo: “Sí. En el corral de las ovejas, allá afuera, tengo a un tipo pequeño y escuálido, cuidando las ovejas, pero estoy seguro de que él nunca podría ser un rey”.
“Bueno, ve por él”.
Y tan pronto como David llegó, un tipo pequeño y escuálido, hombros encorvados, quizás, con un pequeño abrigo de oveja alrededor de él, Samuel corrió y derramó el aceite en él; él dijo: “Este es el rey”. Esa es la elección de Dios. Amén. El hombre mira lo exterior, pero Dios mira en el corazón.
A veces se consigue una gran iglesia grande con muchas cruces, y estatuas alrededor, y asientos lujosos, y con un órgano de diez mil dólares en ella; eso no le atrae a Dios. Algunas veces hay más salvación en una pequeña misión en la esquina, de lo que puede meterse en ese lugar. Eso es correcto. El hombre mira el exterior, pero Dios mira el corazón. Siempre recuerden eso.
29 Ahora, Abraham fue llamado a salir fuera de la tierra de Caldea; Dios se encontró con él allá. Probablemente un hombrecito pequeño; se setenta y cinco años cuando Dios lo llamó. Probablemente un hombrecito pequeño, de barba larga, calvo, y hombros encorvados, pero Dios halló gracia… Abraham, mejor dicho, halló gracia a los ojos de Dios, y Dios lo llamó por elección. Amén.
¿A través de qué? Alguien que podía seguirlo a Él, que le escucharía a Él. Y él tenía una esposa de sesenta y cinco años. Él le dijo a Abraham, dijo: “Ahora, sepárate de tu parentela”. Eso es lo mejor que se puede hacer: sal de eso, aléjate de eso.
Alguien dijo: “Bueno, yo todavía voy a la salones de billar. Pienso que tal vez podría ganar a uno de los muchachos”. Aléjese de los salones de billar. Manténgase lejos de los terrenos del diablo. Eso es correcto.
Usted jamás lo logrará de esa manera. Sepárese y muestre su color. Sea un Cristiano. Actúe como uno. Viva como uno. Hable como uno. La gente lo creerá.
Noten. Jesús dijo: “Y Yo si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo”. Levántelo a Él en su vida, en su manera de vivir, en lo que usted hace.
30 Luego, Dios llamó a Abraham, y él se separó a sí mismo de su parentela para ir a una tierra extraña. ¿No es eso extraño, cuando Dios llama a un hombre, él lo llama de entre sus asociados, para habitar entre gente extraña hablando lenguajes extraños? Es un tanto extraño como Dios hace eso, ¿no es así? Pero Él todavía lo hace; salid fuera.
Usted ya no habla como aquel viejo grupo. Usted ha entrado con una multitud… en aquella allá afuera donde Ud. gritaba y vociferaba y se comportaba de esa manera para el diablo; Usted está gritando y alabando al Señor en esta otra multitud. Usted tiene que estar entre gente extraña. Sepárese usted mismo de la multitud con la que una vez se asoció.
31 Cómo Dios en Su misericordia lo llamó, y Él dijo: “Abraham, sé que ahora eres un hombre anciano, tienes setenta y cinco años, Sara sesenta y cinco, pero Yo te voy a bendecir, y te daré un bebé. Y en este bebé será bendito todo el mundo; serán benditas todas las naciones por este bebé”.
Ahora, Abraham nunca se lo cuestionó; él simplemente tomó a Dios en Su Palabra. Me gusta eso: solo tome a Dios en Su Palabra. Y él salió inmediatamente testificando que el bebé iba a nacer. Me imagino viéndolo, preparando todo, comprando todos los pañales, y los alfileres, y todo, preparándose para el bebé; nada estaba mal.
“Sara”, él dijo: “¿Cómo te sientes?”. La primera semana.
“No me siento diferente”.
Pasó el primer mes: “¿Cómo te sientes, Sara?”.
“No me siento diferente”.
“Bueno, ¡gloria a Dios! lo vamos a tener de todas maneras”.
Pasó el primer año: “¿Cómo te sientes, Sara?”.
“No me siento diferente”.
“Bueno, ¡gloria a Dios! lo vamos a tener de todas maneras”.
32 Él tomó a Dios en Su Palabra sin importar la circunstancia. Él dijo: “Dios así lo dijo. No importa cómo te sientes, o lo que sea al respecto, lo vamos a tener de todas maneras. Dios así lo dijo”. ¡Amén!
Si somos nosotros hijos de Abraham, tenemos que tener esa clase de fe, independientemente de lo que dicen los síntomas. La Palabra de Dios… Vemos lo que no se ve, lo que Dios dice de nosotros.
Muchas personas dependen en los síntomas. “Oh, si yo pudiera ver…” “Si mi mano estuviera un poquito más derecha”. “Si me sintiera un poco mejor con este problema estomacal”. “Si se me quitara este dolor de cabeza”. Eso no tiene nada que ver al respecto. Siga adelante, glorificando a Dios, testificando al respecto, cosas que usted ni siquiera siente, o ve, o gusta, o huele, o escucha. ¡Créalo de todas maneras!“
33 Pues, si hablar al respecto se trata… Había un hombre llamado Jonás, tenía los peores síntomas que yo haya visto. En primer lugar estaba descarriado. Eso es correcto. Él hizo algo que Dios le dijo que no hiciera. Y él se encontraba en un mar tormentoso, provocó muchos problemas, tenía sus manos y pies atados, lo aventaron; y una gran ballena se lo tragó y se fue al fondo del mar.
Ahora, si se trata de hablar de síntomas: descarriado en su corazón, y en el vientre de una ballena, algas alrededor de su cuello. Y cualquier sabe, cuando un pez come, que llena su vientre, él se va directamente al fondo y descansa sus aletas en el fondo. Alimente su pececito dorado, y vea si no hace eso. Se va directamente al fondo, y está, probablemente, a cuarenta brazas de profundidad allí. Y aquí estaba este predicador, descarriado, y sus manos atadas detrás de él, en el vientre de una ballena, en el fondo del mar, y una gran tormenta en la parte de arriba.
¡Hablando de síntomas! Él miró para este lado, era vientre de ballena; miró al otro lado y era vientre de ballena; donde sea que miraba era vientre de ballena. Él tenía unos síntomas, pero ¿saben que fue lo que dijo? “Son vanidades mentirosas. Yo no creo ni una de ellas”. Él dijo: “Una vez más miraré hacia Tu santo templo”, no al vientre de la ballena, sino “a Tu santo templo”. Usted no puede ocultar a un santo de su oración. Eso es correcto. No hay nadie aquí que esté así de mal, esta noche. Eso es correcto.
34 Pero él dijo: “Una vez más miraré a Tu santo templo, Señor”. Porque sabía que cuando Salomón dedicó ese templo, él oró, y dijo: “Señor, Señor, concede que si Tu pueblo se hallara en problemas en cualquier parte, y miraran hacia este santo templo, entonces Tú escucharás desde el Cielo”. Y él creyó esa oración de Salomón.
Y si Jonás, bajo esas condiciones, pudo creer la oración de Salomón, bajo un templo que fue dedicado aquí en la tierra, cuánto más debiéramos de creer nosotros, esta noche, por un Señor Jesús resucitado sentado a la diestra de Dios con Su propia sangre; haciendo intercesión por nuestra confesión. Rehusó ver cualquier síntoma, y dijo: “Son vanidades mentirosas”, y se alejó de eso. ¡Amén! No le preste atención a las circunstancias. Lo que Dios dice es la verdad. No lo que Ud. ve; lo que Ud. cree.
Jesús nunca dijo: “¿Lo viste?”. Él nunca dijo: “¿Lo creíste?”… o, (discúlpenme), nunca dijo: “¿Lo sentiste?”. Él dijo: “¿Lo creíste?”. Eso es.
Así que, usted actúa en lo que cree, no en lo que ve. No en… solo en lo que Ud. cree. Y si Ud. cree que Dios cumplirá Su Palabra, entonces empiece a actuar de esa manera. Tómelo a Él en Su Palabra y siga adelante, entonces Ud. va a llegar a una parte. Yo sé que es la verdad.
Yo he confiado en Ella, hermano, en horas de muerte y sé que es la verdad. Si funcionó para mí, funcionó para Abraham, funcionó para Jonás, funcionará para usted. Solo tómelo a Él en Su Palabra y créalo.
35 Y Abraham rechazó ver cualquier síntoma de Sara que no tendría este bebé. Oh, le dijeron que él estaba un poco mal de la cabeza.
Ahora, se pudieran imaginar lo que diría un doctor hoy si un hombre de setenta y cinco u ochenta años fuera a verlo y dijera: “Bueno, aquí está mi esposa. Ella tiene setenta y yo ochenta años, y vamos a tener un bebé”. Bueno, ellos dirían: “El viejo hombrecito está un poco chiflado”.
Seguro, lo hicieron entonces; lo harán hoy. Pero Abraham no estaba chiflado; él tomó a Dios en Su Palabra. Eso hizo la diferencia, y Dios lo honró por eso, además.
36 Lo puedo ver a él a medida que continúa, él dijo: “Señor, ¿me darías…? ¿Cómo me confirmarás eso?”. Y un día Él lo llevó allá afuera… Desearía tener el tiempo para entrar en ello; es tiempo ahora de terminar. Pero, ojalá tuviéramos el tiempo de entrar en todas esas cosas para traer esto a este pequeño punto; pero vamos a saltarlo, para pegar en unos cuantos lugares sobresalientes.
Miró hacia allá ese día cuando Él le dijo que se lo confirmaría. Y observen cómo fue con Abraham.
Él mató la pequeña novilla de tres años… la oveja de tres años, y la cabra de tres años, y las partió por la mitad. Y él puso una tórtola y un pichón joven allí; apartó las aves.
Y al atardecer…o, a la puesta del sol, observen que pasó primero: un profundo sueño cayó sobre Abraham. Mostrando: “Abraham, ahora, Yo hice un pacto con Adán: Adán, si tú haces esto… Te haré Mi socio. Si tú haces ciertas cosas, Yo haré ciertas cosas. Y Adán rompió su promesa”.
El hombre siempre rompe su promesa. “Pero Abraham, esto no viene siendo si tú haces esto; esto es lo que Yo voy a hacer. Este es Mi pacto contigo”. Amén. Incondicionalmente.
Oh, hermano, si alguna vez ven eso, sus ojos se abrirán de golpe. Eso es correcto. No es lo que Ud. ha hecho; es lo que Dios hizo por Ud. en Cristo. Eso es correcto. Nada suyo; es lo que Él hizo.
37 Y allí, Él dijo: “Abraham”… puso a Abraham a dormir para mostrar que él no tenía nada que ver en ello. “Ahora, Abraham, tú no tienes nada que ver en ello”.
Y después, antes que una terrible oscuridad cayera sobre él: mostrando la muerte; todo hombre a través del valle de sombra de muerte. Aparte de eso estaba un horno humeando: todo hombre merece irse al infierno. Pero aparte de eso una lucecita pasó entre cada uno de esos pactos, cada una de esas bestias, de esa manera. Todos los que fueron cortados, juntos. Cada uno era una bestia de sacrificio, excepto la tórtola y el pichón.
Ahora, si se fijan, la tórtola y el pichón: La razón que no se partieron por la mitad, porque la tórtola y el pichón representan sanidad Divina. El pacto fue rotó de gra… de ley a gracia, pero el pacto de sanidad siempre permanece. Desde siempre; no se corta para nada. Eso es correcto.
38 Ahora, Él hizo el pacto. Y noten, Él pasó por en medio de esos, probando, mostrándole a Abraham que a través de su simiente Él lo haría, Cristo Jesús, en los años por venir. Que Él haría a través de Cristo para los gentiles, para cada hombre en el mundo. Todos los que vendrían, este pacto sería… está con nosotros esta noche, incondicionalmente.
Si Ud. llega a ser un Cristiano, toda bendición redentiva de Dios le pertenece a usted. Es de su propiedad personal. Ud. tiene derecho a reclamarlo. Si Ud. deja que Satanás lo empuje a un rincón, bueno, eso depende de usted. Pero, hermano, levántese mano a mano con esta Escritura, y diga. “Escrito está”. Eso es correcto. Esa es la manera como su Señor lo hizo.
39 Cualquier hombre, a mí no me importa, Ud. pudiera ser un Cristiano débil; Ud. no necesita que esté pasando gente con dones de sanidad, Ud. no necesita estas cosas. La única cosa que sí necesita es tomar a Dios en Su Palabra, y pararse mano a mano con Satanás, usted lo derrotará en el terreno.
Jesús lo bajó a ese cuadro, cuando Satanás dijo: “Si eres el Hijo de Dios, haz esto”.
Jesús dijo: “Escrito está, no solo de pan vivirá el hombre”.
Él lo llevó a otra parte, dijo: “Si eres el Hijo de Dios, lánzate abajo. Haz un milagro aquí delante de mí”. Ese espíritu todavía está vivo, usted sabe. “Déjame ver que lo hagas, y lo creeré. Échate abajo de este edificio y muéstrame que puedes hacerlo, y creeré que eres el Hijo de Dios”.
Él dijo: “Satanás, ¡escrito está!”. Justo en la Palabra de Dios.
Lo llevó a Él a un monte, le mostró los reinos del mundo en un momento. Dijo: “Todo esto me pertenece”. Así que, ¿pueden ver a quién le pertenecen los reinos del mundo? Él dijo: “Esto me pertenece. Haré con ellos lo que yo quiera. Si me adoras, te los daré todos”.
Él dijo: “Escrito está: no solo de pan vivirá el hombre. Escrito está: No tentarás al Señor tu Dios”. Y Él siguió arrojándole la Escritura, y derrotó a Satanás con la Palabra del Padre.
Y cualquier hombre o mujer, esta noche, si Uds. están aquí enfermos y necesitados, párense mano a mano con Satanás, y diga: “Escrito está: Por Sus llagas estoy sanado”. Quédese con eso y observe lo que sucede.
Habrá una diferencia alrededor de Macon aquí con esta gente enferma. Tomen a Dios en Su Palabra. Él lo hará.
40 Ahora, en este pacto: cuando hizo el pacto con Abraham allí… Ahora noten, en el Antiguo Testamento… Ahora, cuando hacemos un pacto uno con el otro aquí en los Estados Unidos, ¿cómo lo hacemos? Vamos y nos damos la mano unos a otros. Dicen: “Estrechémonos la mano en eso”. De esa manera hacemos un pacto.
Allá en Japón, cuando ellos hacen un pacto, toman poquita sal y se la arrojan uno al otro, de esa manera, para hacer un pacto.
Pero en el Oriente, la manera como hacen un pacto: Ellos matan una bestia. Y se paran en medio de esta bestia, las piezas de este cuerpo muerto, y escriben su pacto, lo que hayan hecho, firman su nombre en él. Lo rompen por la mitad, se lo dan a un hombre, el otro hombre se queda con la otra mitad. Y luego, hacen un juramento sobre el cuerpo muerto de esta bestia. Si uno de ellos rompe este pacto, que sea como la bestia muerta.
41 Y eso era lo que Dios estaba mostrando, lo que Él iba a hacer en los días por venir. Que, cuando Dios bajó aquí a la tierra en la forma del Señor Jesucristo, caminó entre los hombres, y fue llevado al Calvario y fue partido. Y Dios ascendió el cuerpo a Su diestra y envió el Espíritu Santo sobre la iglesia. Y cuando nosotros nos volvamos a juntar, esas piezas, igual como el pacto antiguo, tiene que encajar perfectamente uno con el otro. Y si Ud. alguna vez se va en el rapto, va a tener que tener el mismo Espíritu en usted que estuvo en Jesucristo. Ese es el pacto de Dios con Su iglesia. Amén.
No tome un apretón de manos frío y formal. Tome una experiencia de Dios cálida de corazón de haber nacido de nuevo. No importa a qué pertenece. Sí, señor. Porque Dios… Recuerde, cuando estos dos se juntaban, si este no encajaba perfectamente, era desechado. Tenía que ser la misma cosa. Y el mismo Espíritu que estuvo en Cristo, tiene que estar en la iglesia.
Dios se llevó el cuerpo de Cristo y lo colocó a Su diestra, el poder de arriba, y envió de regreso el Espíritu Santo. Y anda alrededor, mirando a la iglesia. Y cuando ellos se junten, tendrá que ser el mismo cuerpo, mismas señales, mismas maravillas, mismo bautismo, mismas señales y maravillas, mismo Evangelio. ¡Amén! Eso es correcto.
42 Noten. Cuando Él hizo el pacto, y Él lo confirmó allí tiempo después, Abraham siguió adelante. ¡Gloria a Dios! Y él entonces sí que tuvo una verdadera victoria después de esa experiencia. Cumplió noventa y nueve años, casi cien. Dios se le apareció en el nombre del “Dios Todopoderoso”.
La palabra viene de la palabra… la palabra hebrea: El Shaddai, lo cual significa: “El pecho, el seno de una mujer”. El Shaddai, el Todopoderoso, el dador de fuerza, el que nutre —como la madre a su bebé. Cuando el pequeño bebé está inquieto y enfermo, y la madre se lo acerca al pecho y lo alimenta con su fuerza y su vida. Y otra cosa que hace, significa que Él es uno que satisface. Mientras el bebé está amamantando… está satisfecho mientras está amamantando. Todavía no está bien, pero está satisfecho siempre y cuando esté sacando de la madre. Y Dios es El Shaddai, el seno, no un pecho, dos pechos.
Él herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas hemos sido sanados. Él es Dios de nuestra fuerza espiritual; Él es Dios de nuestra fuerza física. Y no importa cuál necesite usted, acérquese a su pecho esta noche y tómelo. La Palabra de Dios va a… Al amamantar de ello, volverá su salud y fuerza. La fuerza del Espíritu Santo reposa en la promesa de Dios. [Palabra no clara]. Llegué allí arriba una vez y aférrese.
Hermano, déjeme decirle, Ud. ve a un bebé gateando hasta los brazos de su mami, él está tan satisfecho. A mí no me interesa qué tanto le duela su estomaguito, está todo bien mientras esté él amamantando de su mami.
43 Ahora, les digo, una vez que un creyente se agarre de la Palabra eterna de Dios por una promesa, si algo va y viene, él está satisfecho. Él está recostado allí mismo, amamantando todo el tiempo, sacando la fuerza directamente de Dios. Por Sus llagas fuimos sanados, herido por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos sanados; jalando las bendiciones de Dios, satisfecho mientras esté él recostado allí.
Pasa por el lugar, y dice: “No se ve que vaya mejorando”.
Diga: “¡Gloria a Dios, Él me sanó!”. Amén. Quédese con ello.
Dice: “Usted no tiene el Espíritu Santo”.
“Eso es lo que usted piensa”. Amén.
Si tan solo estuviera usted jalando de donde yo lo estoy haciendo, Ud. pensaría que lo tiene también. Eso es correcto. ¡Amén!
44 “Yo soy El Shaddai, el Todopoderoso. Y Él todavía es El Shaddai, el Dios Todopoderoso, el chupete de los santos. Si el santo está enfermo, si él puede escuchar correctamente la Palabra de Dios, si él es simiente de Abraham, nosotros lo somos, siendo la simiente de Abraham, cuando estamos muertos en Cristo, tomamos de la simiente de Abraham y somos herederos de acuerdo a la promesa. Pero primero, Ud. tiene que estar muerto en Cristo, nacido del Espíritu Santo. El mismo Espíritu Santo que guió a Abraham allá atrás, los guía entonces. Entonces Ud. cree como Abraham, que lo que Dios dijo es verdad y nada más va a funcionar.
No importa lo que alguien más diga, lo que el Obispo diga, o lo que el Papa dice, o lo que dice alguien más, si la Palabra de Dios lo dice, esa es la verdad al creyente y a los hijos de Abraham. El pacto es para usted. Cuando Ud. está circuncidado… Abraham fue circuncidado por carne como una confirmación. Usted es circuncidado, el corazón, por el Espíritu Santo como una confirmación.
¡Oh, vaya! Me siento religioso ahora mismo. Siento que casi pudiera gritar, también. ¿Saben que los Bautistas gritan, también? Sí, lo hacen. Cuando llegan directamente con Dios, ellos en verdad se involucran.
Note, hermano, amamantando del pecho del Dios Todopoderoso, el que amamanta, el dador de viva, nuestra madre, nuestro Padre, el Padre que amamanta. ¡Vaya, vaya! Qué cuadro tenemos aquí. Ojalá nos pudiéramos quedar más tiempo en eso, pero tenemos que darnos prisa.
45 En cualquier caso, después que el pequeño bebé nació, el pequeño Isaac, como Dios lo prometió, ellos tenían cien años de edad, cuando el bebé nació. Piénselo.
Tengo que tocar otro punto pequeño aquí, me gustaría tomar… si me perdonan por tomar de su tiempo. Es solo para animarlos un poco. Pudieran no estar de acuerdo con esto al principio, pero examínenlo. Esto les dará algo que hacer mañana en su tiempo libre. Busquen esto en la Biblia.
Ahora, cuando Abraham… cuando Dios tomó su decisión, y bajó a las llanuras de Sodoma y Gomorra… Nos damos cuenta de cómo era un creyente tibio, y lo que le sucedió a Lot. Pero Dios nunca bendijo a Abraham hasta que él se separó completamente de Lot. Lot seguía quedándose; él era un cabello en la sopa. Él absolutamente no podía avanzar.
46 Y ese es el problema hoy día: tenemos unos pequeños Lot alrededor, y la razón por la que no podemos avanzar con Dios. Alguien, un miembro de la iglesia, dijo: “Bueno, si él predica eso, yo me voy de aquí”.
Saque el cabello de la sopa, y siga adelante, esa es lo único que puede hacer. Predique el Evangelio (Amén), sin importar que se lo tenga que predicar a los cuatro postes. Yo preferiría acostarme sobre mi estómago y tomar agua del arroyo y comer galletas saladas, y predicar la Palabra verdadera de Dios, que comer pollo frito todos los días y conducir un Cadillac. Amén. Yo preferiría hacerlo, y saber que Ud. está bien a los ojos de Dios. Amén. Y no digo eso como chiste. Este no es lugar para bromear, y no creo en bromear, pero esa es la verdad. Amén.
47 Ahora, quiero que se fijen. Luego cuando este Ángel vino, Dios Mismo… ¿Se fijaron, Abraham habló con Dios en un cuerpo, un cuerpo físico, tenía polvo en Sus ropas, comió la carne de un carnero, bebió leche de la vaca, comió un poco de pan de maíz que Sara había horneado allí dentro? Dios mismo. ¿Qué hizo Él? Él sabía que se iba a hacer carne en algún momento, así que aquí en lo recóndito, para probarle a Abraham, Él simplemente brincó a un montón de calcio y a un montón de átomos y los juntó y vivió en ese cuerpo. Vino inmediatamente y tuvo apetito. Amén.
Abraham lo llamó el SEÑOR. Eso es correcto. Él lo era. Y tan pronto como Él le dijo a Abraham lo que iba a suceder, Él se desvaneció.
Sara se rió cuando pensó (Ella casi tenía cien años), que iba a tener un bebé. ¡Cien años de edad e iba a tener un bebé! ¿Se pueden imaginar eso?
Ahora, hermanos, digamos… Nosotros sabemos que Sara dio a luz al bebé. Todos lo admitiremos. Miren lo que Dios hizo. Ahora, aquí hay algo alentador para todos nosotros, los ancianos. Ahora, quiero que noten esto. Lo que es… y para ustedes jóvenes que están llegando a eso, que envejecerán uno de estos días, observen lo que Dios hizo allí.
Estuve en un lago aquí, hace unos seis años, cuando esa revelación vino a mí. Y déjeme decirle, allá ellos pensaron que tenían el Ejército de Salvación por ahí. Oh vaya. Yo era el chico más ruidoso que habían escuchado en su vida.
48 Ahora, les diré lo que Dios hizo. Si lo observan muy de cerca, la Biblia es… Allí es donde a los predicadores se les pasa por alto. Allí es donde a las grandes escuelas se les pasa por alto. La Biblia está escrita entre líneas. La Biblia dice… Jesús, la Escritura reclama: “Yo lo escondí de los ojos de los sabios y prudentes y se lo revelaré a niños tales que quieran aprender”. Miren, está entre líneas.
Yo tengo una niñita esta noche, me casé hace unos años; ella es madre de mis tres hijos. Y ella me puede escribir una carta, diría: “Querido Bill, estoy sentada aquí esta noche pensando en ti, y estoy orando por ti”. Ahora, eso es lo que ella dice en la carta. Pero entre líneas, yo la amo y ella me ama a mí, así que sé de lo que está hablando, ¿ven? Yo leo entre líneas.
Y si Uds. quieren leer la Biblia realmente con un entendimiento espiritual, enamórese del Autor. Amén. Después Ud. podrá leer entre líneas, ver donde Dios lo extrae.
49 Noten. Puedo ver a Sara allí, la pequeña abuela, Uds. saben, la tatara, tatara, tatara, tatarabuela, casi cien años de edad, con su gorrito, pequeño chal sobre sus hombros, caminando con un bastón. ¿Y saben algo? Algo sucedió. Ahora, Uds. saben que sería difícil para esa mujer dar a luz un bebé, cualquiera sabe eso. En primer lugar, Abraham había vivido con ella desde que tenía como diecisiete años, y hacía cuarenta años que había pasado la menopausia. Ahora, lo imposible. Pero note, Abraham, entre más tiempo pasaba, más se fortalecía.
Mire, este día, si se ora por usted esta noche y para mañana Ud. no está perfectamente sano, diría: “Bueno, no hay nada de sanidad Divina. Yo nunca lo recibí”. Entonces Ud. no es hijo de Abraham. Eso es correcto. Porque Abraham, entre más envejecía, más grande el milagro que acontecería.
Por tanto, él estaba fortalecido dando alabanza a Dios, dice en Romanos 4. Entre más tiempo pasaba, sería una bendición mayor; sería un milagro mayor, entre más tardara. Así que, Abraham solo siguió fortaleciéndose más y más, dando gloria a Dios. A medida que sus hombros se encorvaban, más y más, siguió dando más alabanza a Dios.
50 Aquí está Sara. Ahora, sabemos que Dios tendría que hacer fértil el vientre de ella; sabemos eso. Ahora, Uds. son una audiencia mixta, Uds. escuchan a un doctor, yo soy su hermano. Mire. Él tendría que hacer su vientre fértil, porque había pasado la menopausia desde hacía cuarenta y cinco o cincuenta años. Piénselo. Cuando ella era una jovencita y saludable y todo, en aquel entonces no tuvo bebés. Pero aquí ahora, ella había pasado la menopausia por casi cincuenta años, y ahora va a tener un bebé.
Ahora, Él tenía que hacer su vientre fértil. Y aparte de eso, si él iba a… si ella iba a pasar por… Ellos no tenían cesáreas en aquellos días, Ud. sabe. Así que para poder dar a luz ese bebé, para entrar en trabajo de parto, le tendrían que poner un corazón nuevo en ella, porque una mujer anciana de esa edad no podría soportar el trabajo de parto; Ud. sabe eso. Muy bien. Entonces, ella tendrá que entrar en trabajo de parto, así que tendrá que tener otro corazón. Y para poder hacer eso… Las venas de leche estaban secas, así que simplemente le tenían que poner venas nuevas de leche.
Ahora, Dios no le coloca un parche a nada como eso. Lo que Dios le hizo a Sara: Él la convirtió de nuevo a una mujer joven. Ahora, eso como que los impactó un poquito, pero solo resistan un poco. Ahora, no peguen un brinco y corran, ¿ven? Solo esperen un minuto.
51 Él convirtió a Abraham y a Sara, ambos, de nuevo a unos veinticinco años de edad, así como Él lo va a hacer con todos un día de estos, que son Sus hijos. Él mostró en ellos lo que iba a hacer con él y con su simiente, después de él.
Noten. Sara y Abraham inmediatamente hicieron un viaje y se dirigieron a Gerar en camellos. Sígalo, tómelo en el mapa y vea qué tan lejos está: como a unas trescientas millas [482 Km. Trad.] Todo un viaje para una pareja anciana como esa, ¿no lo creen? Una abuelita de cien años de edad con su chal, yendo de esta manera, y Abraham, con su barba colgándole así de larga. ¡Vaya!
52 Fue para allá haciendo el viaje de trescientas millas [482 Km. Trad.] Y aparte de todo, había un rey joven en aquel lugar llamado Abimelec, y estaba buscando una novia. Y todas esas muchachas bonitas que había alrededor, y él se enamoró de esta abuela anciana; quería casarse con ella. ¡Tonterías, hermanos! Abraham dijo: “Sara, eres de hermoso aspecto”. Ella era la mujer más bonita que había. Amén.
Y ese hombre, con todas esas mujeres jóvenes de esa manera, no hubiera querido a esa anciana bisabuela con un pequeño palo en su mano y un pequeño chal sobre su hombro, con un gorrito puesto, Ud. sabe; él no la hubiera querido tomar por esposa. Pero Dios la había convertido en una hermosa mujer joven otra vez, igual como Él lo va a hacer un día con toda la simiente de Abraham. ¿Pero qué significa la vejez o los problemas, de todos modos? ¡Aleluya! No significa nada para el creyente. ¡Aleluya! Nos reiremos ante la muerte un día glorioso.
53 Mi esposa volteó a verme el otro día; yo me estaba peinando el cabello que me queda. Ella dijo: “Querido, estás casi calvo”.
Le dije: “Sí, pero no he perdido ni uno de ellos”.
Ella dijo: “¿No los has perdido?”.
Yo dije: “No”.
Preguntó: “Bueno, ¿en dónde están?
Yo dije: “¿Dónde estaban antes que los tuviera? Si me dices dónde estaban antes que los tuviera, ellos están allí esperándome en la resurrección”. ¡Aleluya! Amén.
Cada átomo, todo lo que una vez lo conformó está todavía allí esperando. Tengo la bendita y antigua promesa aquí, la Biblia y la cruz del Calvario, y el Espíritu Santo confirma cada palabra. ¡Gloria! ¡Un día glorioso Él vendrá! Dejen que los tontos duerman si quieren, no hace ninguna diferencia para mí. Amén. Yo sé a Quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. Amén.
54 Abraham [Palabras no claras]. Abraham, un par de mañanas después, el Señor se había encontrado con él allí. Lo puedo escuchar a él decir: “Sara, querida, pues tu cabello canoso se está poniendo otra vez negro, y tus ojitos marrones mustios se están volviendo tan negros y brillantes otra vez”.
Pues, escucho que le dice a Abraham: “Tus hombros encorvados se están enderezando; tu barba se está poniendo otra vez negra”.
Y de repente, allí estaban otra vez como novios. Exactamente. Ojalá tuviera tiempo para entrar un poquito más en eso. Pero solo antes de que lo capten, quiero mostrarles la gracia otra vez, hermanos. Por tanto, esto como que pudiera exprimirle un poquito el dedo gordo del pie a mi hermano Armeniano, pero no es mi intención hacerlo, ¿ven? Pero ahora fíjense en esto, para que puedan conocer la verdad.
Ahora, Bautistas, si Uds. no gritan con esto, voy a tener que decir: “Ustedes están descarriados”.
55 Noten, lo que él hizo. Tan pronto como llegaron a Gerar, y Abimelec se asomó y dijo: “Bueno, todo por lo que he esperado, allí está ella”. La pequeña abuela ahora, ¿ven?
Pues, no podría haber sido así, hermanos; es tonto pensar tal cosa, ¿ven? Bueno, ella era una hermosa mujer joven. Él se la llevó para allá y le puso aretes en sus orejas y la arregló.
Esa noche… Ahora, él era un muy buen hermano de santidad. Ahora, él se fue a cama esa noche y dijo sus oraciones, y estiró sus grandes pies de esa manera, y pensó: “Oh, mañana me casaré con esta hermosa muchacha, he esperado por ella durante toda mi vida, y aquí está ella. Su hermano está sentado allá en la tienda, pero él dijo que ella era su hermana y ella dijo: Ese es mi hermano. Así que, oh, la están arreglando y mañana es la boda. Vaya, vaya.
56 Él se quedó dormido y Dios se le apareció, dijo: “Eres tanto como un hombre muerto”. ¡Hermano!
Él dijo: “Bueno, ¿qué he hecho? Yo soy tan… tan inocente como cualquiera”.
Él dijo: “Tienes la esposa de otro hombre”.
“Pues”, él dijo: “Bueno, Señor, Tú conoces la integridad de mi corazón”. Él dijo: “¿Acaso no me dijo ese hombre que esa era su hermana?”. ¿Acaso no acaba de decir ella: Ese es mi hermano? “.
Dijo: “Yo sé la integridad de tu corazón, y por esa razón te he guardado de no pecar contra Mí; pero si no se la restauras de nuevo, eres hombre muerto”. Ahora, miren, un buen muchacho, un buen tipo, pero eso les muestra la gracia soberana de Dios.
Dijo: “Su esposo es Mi profeta. Ahora, Yo no escucharé tus oraciones, pero regrésate”.
57 “¿Mi profeta?”
Dios le dijo que no se fuera de Palestina y él se fue; él es un descarriado. No solo eso, pero está allá diciendo una mentira, diciendo: “Un hombre…”, no le importaba más su esposa como tampoco hacer algo como eso. Pero Él dijo: “Ese es Mi profeta. Regrésala y restáurala, y deja que él ore por ti”. Esa es la Escritura, hermano.
Yo sé que eso… ¿En dónde están Uds., Bautistas? ¿Qué les pasa? Eso es correcto. Allí estaba él, un descarriado, huyendo de Dios, sentado allá diciendo una mentira. Ahora, eso no le da a Ud. licencia para mentir, o nada, recuerden eso. Vamos a enderezar eso en unos cuantos minutos. Muy bien. Dios hizo que pagara por eso. Pero, allí estaba él sentado allá afuera en esa condición.
Y Dios dijo: “Él es Mi profeta. Ve a regresarle su esposa, y deja que ore por ti y Yo te sanaré”. Así que, él salió y lo hizo así.
58 Abraham, cuando envejeció, cuando menos se pensó, el pequeñito nació. El pequeño Isaac, como de doce años de edad, aquí él sale. Dios se había encontrado otra vez con él y dijo: “Abraham, sé que a través de este niño serás el padre de las naciones, pero te digo lo que quiero que hagas: Quiero que lo lleves a allá lejos a una montaña que Yo te mostraré, y quiero que lo lleves allá arriba y lo ofrezcas para un sacrificio”.
Bueno, ¿cómo va a ser el padre de las naciones, ahora de unos ciento quince años de edad, y aquí está el único hijo que él tenía, y llevar al pequeñito allá y matarlo? Pero, note usted, Abraham tomó al niño y unos siervos; no le dijo a su mamá. Así que, hicieron un viaje de cuatro días al desierto.
59 Ahora, normalmente un hombre puede caminar unos muy bien… Pues, yo patrullé por siete años, caminando treinta millas [48 Km.] cada día. Y los hombres en aquellos días no conducían automóviles como lo hacemos hoy día, así que probablemente ellos podían caminar fácil unas treinta millas o, digamos, veinticinco millas [48 Km. o 40 Km. Trad.]. Y luego él levantó su cabeza y vio las montañas a lo lejos. Y luego cuando se acercó a las montañas… (Observen; esto es Su gracia soberana aquí, obsérvenlo), él le dijo a los siervos, dijo: “Ahora, Uds. quédense aquí mientras el muchacho y yo subimos a adorar. Y el muchacho y yo regresaremos”. ¡Oh, vaya! ¡Oh, vaya! “El muchacho y yo…”.
“¿Cómo lo vas a hacer? Te lo estás llevando allá arriba para matarlo. Pero ¿cómo lo vas a hacer?”.
“No es asunto mío resolverlo”, diría Abraham. “Dios dio la promesa y yo lo recibí como uno de entre los muertos. Y Dios puede resucitarlo de entre los muertos.”. ¡Amén! Esos son los hijos de Abraham. Esa es la esperanza que tienen en Él esta noche.
60 Así que, llevaron al pequeñito, le colocó la leña en su espalda —el mismo tipo de Cristo (Ahora, estamos tocando solo los puntos sobresalientes) — y él subió la colina. Y cuando llegó a la cima de la colina, muy arriba en la cima de la montaña allá, cuando él estaba por ofrecer el sacrificio, el pequeño Isaac, él dijo: “¿Padre?”. Dijo: “Aquí está la leña, y aquí está el altar, pero ¿en dónde está el cordero, el sacrificio para el altar?”.
Y Abraham, con voz temblorosa, el hombre anciano volteó a verlo y dijo: “Mi hijo, Dios mismo se proveerá de holocausto”.
Él tomó a su propio hijo, le ató sus manos. Miren, una prueba doble de nuestra salvación esta noche. Dios le dio a él una doble… nosotros no tenemos… Dios lo probó dos veces a través de Abraham y juró con Sus propias manos (Eso es correcto) que Él cumple Su pacto.
No tenemos nada de qué preocuparnos, si Dios nos llamó a Su amorosa gracia. Hermano, les digo, si Ud. ha nacido alguna vez del Espíritu de Dios, Ud. debiera de ser la persona más feliz en el mundo, porque Ud. tiene Vida Eterna, Vida Eternal; no puede perecer. Amén. Ud. está sembrado con la semilla incorruptible de Dios.
61 Si una semilla entra en la tierra, un grano de trigo, no puede producir ninguna otra cosa sino un grano de trigo. Entonces, si Ud. sale alrededor, dice: “Bueno, ¡gloria a Dios! He sido salvo, tengo el Espíritu Santo”, y viviendo cualquier clase de vida, mejor es que regrese al altar de Dios otra vez. Porque la semilla incorruptible de Dios no puede ser una cosa… Ud. no puede ser un trigo y un cardo al mismo tiempo. Ud. tiene que ser ya sea trigo o un cardo. ¿Tienen cardos en este lugar? Muy bien, vid espinosa, entonces, como quieran llamarla, alguna otra maleza, vean.
Usted no puede ser un trigo y una cizaña al mismo tiempo. Si tiene en Ud. el espíritu de vida de un trigo, Ud. producirá trigo. Si tiene en Ud. el espíritu de vida de un cardo, será un cardo. Y si el Espíritu Santo está en Ud., usted creerá en Dios, amará a Dios, y actuará como un Cristiano. Eso es correcto. Si no está, Ud. los conocerá por los frutos que producen.
Oh, lo que necesitamos hoy es un buen avivamiento antiguo del Espíritu Santo. Lo que necesitamos hoy es una sacudida antigua del poder de Dios, un movimiento de los arbustos de moreras para salir a la batalla otra vez. Dios está dando el movimiento, si las personas simplemente lo escuchan y lo creen.
62 Ahora, allá arriba en la montaña. Él llevó a su propio hijo, le ató las manos por detrás de él, lo acostó sobre el altar, se inclinó y sacó el cuchillo, tiró de la garganta del pequeño hacia atrás y levantó la mano para apuñalar a su propio hijo hasta la muerte. Y en ese momento, el Espíritu Santo agarró su mano y dijo: “¡Abraham, detén tu mano!”
No tengan miedo de caminar el último escalón de vida con Él. Dios estará allí en la escena. Él es Jehová-jireh: “El Señor proveerá un holocausto”. Él hará una provisión.
Y en ese momento, él oyó un balido, y había un pequeño carnero enganchado por sus cuernos, en el desierto. ¿De dónde salió ese carnero? Estaban a cien millas de la civilización. Y estaban en la cima de la montaña donde no hay agua. ¿Cómo llegó ese carnero? Dios todavía es Jehová-jireh. No importa cuáles sean las circunstancias, Él puede proporcionar el sacrificio en cualquier momento. Amén. No importa en qué circunstancias se encuentre, Él es Jehová-jireh.
63 Ahora, mire, no era una visión. Él se acercó y recogió el carnero, lo acostó allí, y lo apuñaló con un cuchillo y la sangre se derramó de él. No fue una visión que vio; fue en realidad un carnero. Era Cristo, el Cordero de Dios, inmolado desde la fundación del mundo. ¡Aleluya! Allí estuvo él, Cristo. No era una visión.
El cordero fue hablado a existencia en un minuto, y dejó de existir en otro minuto. De la misma manera que Dios mismo se manifestó en carne delante de Abraham, y dejó de existir en otro minuto.
Él es el mismo Dios, que un día estos átomos nuestros se romperán y saldrá… vida saldrá de este cuerpo, y Él lo hablará de nuevo a existencia un día en la resurrección. Él es Jehová-jireh. ¿Cómo lo va a hacer Él? Yo no sé. Ese es Su negocio, pero Él dijo que lo haría, y yo le creo. Jehová-jireh: “El Señor mismo se proveerá de un holocausto”.
64 No importa qué es, el cordero estaba allí. Él proveyó un cordero cuando él necesitó de un cordero. Cuando Ud. está enfermo y necesita sanidad, Él proveerá para usted. Si Ud. necesita salvación, Él proveerá para usted. Si Ud. necesita un avivamiento, Él proveerá para usted. Si la tinaja de harina está vacía, Él proveerá para usted. Amén.
Si usted se encuentra abatido y desanimado, Dios proveerá para usted. “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones; molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos nosotros curados” Amén. El sacrificio provisto por el Señor, el Cordero provisto por el Señor.
65 Aquí no hace mucho yo estaba tomando una pequeña historia del ciego Bartimeo de antaño. Decía que él era un hombre que había sido ciego por años y años. Durante su vida de matrimonio, mientras estaba ciego, le nació una niñita en el hogar. Y la niñita, él nunca la había visto en su vida.
Por tanto, una noche, él solía… bueno, él solía sentarse en la entrada, en Jericó y en diferentes lugares. Él tenía dos pequeñas tórtolas que hacían pequeños trucos, de esa manera, de atrás para adelante, para entretener a los turistas que pasaban, para que le pudieran dar una moneda, para su manutención.
Y el pobre tipo… Su esposa se enfermó una noche; él sale y ora. Él dijo: “Jehová, si le permites vivir, yo te prometo que mañana te ofreceré estas dos tórtolas como sacrificio”. Y su esposa se alivió. Él guardó su palabra y subió allá y ofreció las tórtolas.
66 No mucho tiempo después de eso su niñita se enfermó. Y ella estaba a punto de morir; el doctor la había desahuciado. Él subió allá y dijo: “Jehová, si tan solo sanas a mi niñita, mañana… Solamente tengo una cosa que darte, viene siendo mi cordero”. Y hoy día tienen perros que guían a los ciegos; en aquellos días tenían corderos que guiaban al ciego.
Así que, él dijo: “Tengo un cordero aquí que me guía, puesto que estoy ciego. Eso es todo lo que tengo. Pero si Tú solamente sanas a mi niñita, yo te prometo que te daré mañana este cordero”.
Él entró de nuevo, la fiebre se había ido de la niñita. A la siguiente mañana iba de camino a ofrecer el cordero como sacrificio.
Cuando él pasó al lado de Caifás, el gran sumo sacerdote estaba parado allí, dijo: “Ciego Bartimeo, ¿a dónde vas esta mañana?”. Era una hermosa mañana de primavera. Dijo: “¿A dónde vas, ciego Bartimeo?”.
Él dijo: “Oh, sumo sacerdote”, él dijo: “Voy a subir al altar a ofrecer este cordero”. Él dijo: “Mi niña estaba enferma y Dios la sanó, y yo prometí ofrecer… dar mi cordero el día de hoy”.
“Oh”, él dijo: “Ciego Bartimeo”, dijo: “No puedes ofrecer ese cordero, ciego Bartimeo”. Dijo: “Yo te daré un poco de dinero y vete a comprar un cordero”.
Él dijo: “Oh, sumo sacerdote, todo eso se aprecia, pero yo nunca le ofrecí a Dios un cordero, yo le ofrecí este cordero”. Y este es el cordero. Dios tenga misericordia, el cordero. Y él dijo: “Yo le ofrecí a Él este cordero, le prometí este cordero”.
Y él dijo: “Ciego Bartimeo, no puedes ofrecer ese cordero; ese cordero son tus ojos”.
Él dijo: “Eso es correcto, oh, sumo sacerdote, pero si yo cumplo mi promesa a Dios, Dios proveerá un cordero para los ojos ciegos de Bartimeo”.
67 Él siguió adelante y le cumplió su palabra a Dios. Un día frío de noviembre, sentado al lado de las puertas de Jericó, temblando en sus harapos, sin tórtolas, solo. Ellos escucharon un ruido. Normalmente, alrededor de Jesús hay mucho ruido. Dijeron: “¿Qué pasa?”.
Dijo: “Jesús de Nazaret va pasando”.
Él gritó: “¡Oh, Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí!”. Dios había provisto un Cordero para los ojos ciegos de Bartimeo, porque Él le cumplió Su promesa al ciego Bartimeo.
Permítame decir esto esta noche, mi querido hermano, hermana: El mismo Cordero que fue provisto para los ojos ciegos de Bartimeo es provisto para los de usted esta noche. “Mas Él herido fue por tus rebeliones, molido por tus pecados”. Ud. dice: “¿Puede esto aplicarse en este tiempo?”. Él es Jehová-jireh. Él proveerá si Ud. lo puede creer. Oremos.
68 Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias a Ti esta noche por el Cordero provisto. Alabado sea el Señor por pecadores inmolado. Denle gloria pueblos todos, porque Su Sangre toda mancha lavó.
Estamos tan agradecidos por ese Cordero de Dios que fue provisto allá atrás, vino desde las fundaciones del mundo. A través de las edades ellos han sacado remuneración de Su gran y supremo sacrificio. Esta noche, Señor, oramos que cada hombre ciego que está ciego en delitos y pecados, caminando alrededor y tropezándose en oscuridad sin saber por dónde va, que esta noche él mire a Dios, al Cordero de Dios, y reciba su vista espiritual en este momento.
Concédelo, Padre Celestial. Porque lo pedimos en el Nombre del Cordero de Dios, Tu Hijo amado, el Señor Jesús.
69 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto si hubiera un pecador aquí esta noche, que diga: “Oh, Dios, no me pases, oh gentil Salvador”.
[Espacio en blanco en la cinta].
70 Padre… el muchacho corrió hacia Él, dijo: “Señor, ten misericordia de mi hijo”. Dijo: “Yo lo traje a tus discípulos y pareciera que ellos no pueden hacer nada por él”. Dijo: “Él tiene un mal espíritu que lo arroja al fuego, y lo hace languidecer, y hace espuma en la boca, y cae al agua. El diablo lo está tratando de matar”. Ellos lo llaman epilepsia hoy día, pero entonces era un diablo. Todavía es un diablo.
Y él dijo: “Y se lo llevé a los discípulos, no pudieron…”. Dijo: “Señor, ¿puedes Tú ayudarme?”.
Jesús se dio la vuelta y dijo: “Yo puedo si tú crees. Todas las cosas son posibles para el que cree”.
El Padre dijo: “Señor, creo. Ayuda mi incredulidad”.
Oh, ¿es ese nuestro clamor, esta noche? “Señor, creo. Señor, creo, ayuda mi incredulidad”.
71 Ahora, en esta gran audiencia aquí, me doy cuenta que hay mucha gente, y mucha que no conozco. Francamente, no hay ninguna que conozco excepto mis propios asociados que están aquí conmigo, y este ministro. No puedo mencionar su nombre, pero él estuvo conmigo el otro día en el hotel. Él es uno de los presidentes, o algo, en el comité. Él es el único que yo conozco. Hay otro ministro con él, pero creo que no sé quién era el hombre.
Ahora, si Jesús, el Hijo de Dios, ha resucitado de los muertos, Él hará la misma cosa en Su resurrección, si Él es el mismo, que Él hizo cuando estuvo en la tierra. ¿Es eso correcto?
Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no reclamó ser un sanador. Él dijo: “Yo no hago nada de Mí mismo. El Padre Me muestra qué hacer y luego Yo lo hago. Yo hago lo que el Padre me muestra”. ¿Es eso correcto? “Yo no hago nada de Mí mismo. De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente. El Padre obra, y Yo hasta ahora”.
72 Ahora, para hacerlo claro para unos de ustedes, los recién llegados. Jesús dijo. “Yo no puedo sanar a los enfermos, no puedo hacer ni una cosa. Primeramente, el Padre me muestra una visión, y luego Yo voy y actuó en un drama, y hago exactamente lo que Él me dijo que hiciera”.
Miren a la tumba de Lázaro. Miren todos los lugares a través de la Biblia. Él hizo exactamente como el Padre le mostró. Él pasó al lado de los enfermos, los afligidos, muertos, morían por todas partes, y demás; pero cuando el Padre le mostró qué hacer, Él fue y lo hizo.
Ahora Él dijo: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis. Y un poquito y el mundo —el incrédulo —no Me verá más. Empero vosotros Me veréis; ustedes Me verán”.
Él prometió estar con nosotros hasta el fin de la edad, hasta el fin del mundo. El mundo aún no ha llegado a su fin. “Jesucristo”, la Biblia dice en Hebreos 13:8: “Es el mismo de ayer, hoy y por los siglos”. ¿Es eso correcto?
Bueno, mi afirmación aquí en Georgia, como ha sido tres veces alrededor del mundo ahora, que Jesús ha resucitado de los muertos, y está vivo esta noche entre los hombres. Y Él está aquí en el mismo principio, mismo poder, mismas señales, mismas maravillas, obrando en Su iglesia; continuando la obra con Su iglesia por la que Él pagó cuando estuvo aquí en la tierra, con Su Supremo sacrificio. Yo creo eso con todo mi corazón. Lo creo porque la Biblia así lo dice, y porque Dios viene y lo confirma que es así.
73 ¿Qué piensa Ud. que haría Jesús si Él estuviera aquí esta noche? Él estaría haciendo la misma cosa que hizo entonces. Él miró… Había un hombre llamado Felipe, fue salvo (esto es para los nuevos). Un hombre llamado Felipe fue salvo. Él se fue y llamó a su amigo, Natanael. Él lo encontró debajo de un árbol, orando. Ahora, escuchen atentamente. Así que él dijo: “Ven y ve a Quien yo he hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Pues, el hombre era muy buen miembro de iglesia, un verdadero tipo aristocrático de persona. Él dijo: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”
Era una pequeña y vieja ciudad; asesinos y cosas que se vivían allí. Él dijo: “Ven y ve”. Esa es una muy buena respuesta. “Ven y ve”.
74 Bueno, él vino, y cuando se acercó, tal vez, quizás había tanta gente como está parada aquí, estaba parada alrededor de donde nuestro Señor estaba hablando. Y cuando Él le estaba hablando a la gente, bueno, de repente, pues, llegó Felipe, caminando por allí, Natanael junto con él. Natanael volteó a verlo a Él, Jesús estaba parado en la línea de oración. Él pudo haber estado en una línea de oración, en cualquier caso; él estaba en presencia de Jesús. Y Él volteó y dijo: “He aquí, un Israelita en quien no hay engaño”.
Ahora, si yo lo dijera con palabras de este día, yo diría: “Usted es un Cristiano, un hombre honesto”. Muy sorprendente.
Él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
Pues, Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
Él dijo: “Porque te dije eso, ¿crees? Cosas mayores que estas verás”. Porque entonces, él acababa de convertirse en un creyente, ¿ven? Él podía ver cosas mayores. Y lo hizo, y su nombre es inmortal esta noche.
¿Qué dijeron los educadores, y Fariseos, y religiosos de aquel día con respecto a Él? Ellos dijeron: “Él es un adivino. Él es Belcebú, el príncipe de los demonios. Y Él echa fuera los demonios por el príncipe de los demonios”.
Jesús dijo: “Ahora, si el diablo hecha fuera al diablo, entonces su reino está dividido y no puede permanecer”. El diablo no puede sanar a los enfermos.
75 Alguien me hizo un comentario de eso el otro día; me llamaron por teléfono, dijo: “Yo difiero con usted”. Dijo: “Mire, cuando Moisés y Aarón se presentaron allá”, y dijo: “todos esos magos hicieron todo igual como Moisés”.
Yo dije: “Alto, espere un minuto. Los magos podían traer maldiciones pero no podían quitarlas. La sanidad radica solo en Dios”. Amén. Eso es correcto. Ellos podían traerlas. Cuando brotaron las úlceras, ellos las hicieron brotar, también. Eso es correcto. Ellos podían traer la maldición, pero no podían quitarlas. Porque Dios: “Yo soy Jehová tu Dios que perdona todas tus iniquidades, que sana todas tus dolencias”. Viene únicamente a través de Dios.
76 Ahora, quiero que permanezcan sentados. Ahora, en la línea allí, la línea de oración, me supongo que soy un desconocido para cada uno de ustedes. ¿Es eso correcto? Si lo soy, levante su mano. Si todos son desconocidos para mí, levanten su mano. ¿Cuántos en esta audiencia que no tienen tarjeta de oración, y Uds. quieren que Dios los sane esta noche, levanten su mano, no importa…? Oh, son todos, ¿ven?
Diré esto: Si les he representado correctamente a Jesucristo, y yo reclamo que este es un don de sanidad enviado de Él… Entonces, si Jesús, parado en una multitud, y una mujer tocó Su vestidura, y Él miró alrededor en la multitud y la encontró… Si el ciego Bartimeo, y toda esa multitud que estaba allá, podía estar en tal agonía… Jesús no podía escucharlo, por supuesto; la distancia es de aquí al otro extremo del lugar allá, y miles de personas estaban paradas alrededor. Pero su fe lo tocó a Él. Él dijo. “Tu fe te ha sanado”, ¿ven? “Tu fe…”.
Él miró a la gente, percibió sus pensamientos; la mujer tocó Su vestidura, corrió hacia la multitud. Él miró alrededor. Él dijo: “Alguien Me tocó. Yo me debilité; virtud salió de mí”.
Y Él miró alrededor en la audiencia para ver quién era; directamente vio a la mujercita. Él dijo: “Ahora, tu fe… tu flujo de sangre se detuvo”, ¿ven? ¡Porque ella creyó!
77 Ahora, Jesús está vivo esta noche, manifestándose Él mismo en el espíritu de los hombres. Él lo hizo incluso antes de la cruz. Parece que a la gente le resulta difícil entender eso, de alguna manera. Antes de la cruz, Jesús estaba en Moisés. Jesús estaba en David. Jesús estaba en José. Miren su vida, cómo la llevó, representa exactamente la vida… la vida de Cristo, dos mil años aún antes de que Él naciera, ¿ven? Y Él está aquí después de la cruz; Él murió para poder regresar y estar entre los hombres. Por lo tanto, Él está entre los hombres esta noche, vivo. ¿Cuántos lo creen? Dios les bendiga.
Por supuesto, Uds. saben que estoy hablando, esperando por Algo. Les diré lo que es: Es esta Persona aquí mismo, el Ángel del Señor. Exactamente, la Columna de Fuego, del Señor. Yo soy solo como usted: un hombre, un pobre… nacido pecador, salvo por gracia, igual que usted.
Y muchos de ustedes veteranos que están aquí esta noche, estuvieron en aquel entonces predicando, en la antigua Bautista, y Metodista, y Pentecostal, y Nazarena, estuvieron en el pasado predicando cuando yo era un muchachito. Yo lo respeto, mi hermano. Ud. abrió el camino, han cortado los tocones y cosas para que al llegar estas cosas se encontrara despejado. Yo lo respeto y también lo hace Dios. Si hay algún crédito para dar en aquel día, yo quiero pararme y ver que se lo den a usted. Dios les bendiga.
78 Ahora. Ahora, Su Presencia está aquí. Ahora en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, tomo a cada espíritu bajo mi control.
[Espacio en blanco en la cinta] Ahora, escuchen. Mantengan silencio. No se estén moviendo alrededor; solo siéntense quietos, oren.
¿Quién necesita oración? Miren hacia acá, los que no tienen tarjetas de oración. Y Uds. con tarjetas de oración, cuando pasen por aquí, si Él comienza a hablar con Uds., no diga… Solo espere, deje que Él termine de hablar, entonces Uds. sabrán de qué está Él hablando. Miren lo que Él les diga que hagan. Algunas veces cuando Uds. rompen la compostura, entonces rompen la visión, ¿ven? Y eso me detiene, Porque los escucho a Uds. hablando, y aquí atrás, tal vez está una niñita o un niñito hablando; y luego me saca de la visión. Solo dejen que Él termine de hablar, y escúchenme preguntarles, y luego la visión termina, ¿ven? Ahora, sean reverentes por todas partes.
79 Ahora, ¿es esta la dama? Ahora, por favor, que alguien vigile el tiempo. Y Hermano Woods, observe muy de cerca esta noche si puede; no deje que me quede mucho tiempo, pero déjeme quedarme tanto como sea posible.
Ahora todos sean muy reverentes, y estén en oración.
Ahora, se pueden imaginar mi posición al estar parado aquí ante esto, me supongo, tres mil personas, justo eso, tal vez más. Y estando parado aquí, para esta mujer, soy un desconocido. ¿Les gustaría venir y tomar el lugar, ante la audiencia? Tampoco yo, pero estoy dependiendo en Él, el Señor Jesús. Él lo prometió, dijo: “Yo estaré con vosotros”.
Y Él ha estado hasta este momento, y creo que lo estará. Y me ayudará ahora, porque yo creo y confío en Él. Y yo creo que Él lo hará. Jesucristo, el Hijo de Dios, seguramente nos ayudará esta noche.
Y solo sigamos orando. Y si Él habla, crea en el Señor con todo su corazón. Y confío que el Señor Jesús traerá estas cosas a acontecer, cada una.
80 Muy bien, hermana. Ahora, solo una pequeña conversación con usted… Ahora; lo primero que veo, por supuesto Ud. está usando anteojos, ¿se da cuenta? Bueno, ahora, siendo que Ud. es el primer paciente aquí, ¿somos desconocidos el uno para el otro? ¿No nos conocemos el uno al otro? ¿Es la primera vez que nos conocemos esta noche? Solo para que la gente sepa eso, ¿levantaría su mano, para que puedan saber que nosotros…? No hay manera en lo absoluto, que la haya conocido; usted es completamente desconocida para mí.
Pero Dios la ha conocido desde que nació y antes que Ud. naciera. Él me ha conocido de la misma manera. Ahora, si yo fuera… Si Ud. necesita sanidad para su cuerpo, yo no sé. Pero si es así (vea), si pudiera hacerlo, lo haría. Si yo no lo hiciera, sería un bruto (¿ve?), si pudiera hacerlo, y no lo hiciera. Pero yo no puedo hacerlo, porque no está en el hombre hacerlo; es Dios. [Palabras no claras].
Ahora, si Él me permitiera saberlo, hablando así usted y yo, así como la mujer junto al pozo de Samaria habló con el Señor Jesús. Él habló con ella el tiempo suficiente para tener una conversación para captar su espíritu. Y eso es lo que estoy haciendo; la misma cosa. Solo para saber: Si él me revela para qué está usted aquí, ¿lo aceptará Ud. como Su Presencia, y que Él lo está haciendo, y creerá entonces en mí? ¿Lo aceptará? Si acaso es por finanzas, ¿cree Ud. que lo recibirá? Si es por salvación, ¿cree Ud. que lo recibirá, y si es… lo que sea que le pidió a Él, cree Ud. que lo recibirá? Si Dios me revela para qué está Ud. aquí, entonces muestra que Él conoce lo que Ud. quiere. ¿Hará lo mismo el resto de Uds.: creerá con todo el corazón? Muy bien, solo crea.
81 Ahora, a medida que la veo a usted, así como Pedro y Juan dijeron en la puerta llamada Hermosa, al hombre lisiado: “Míranos”, ¿ve? Por supuesto, él estaba tratando de ver… tal vez la visión impactó, como lo hace por todas las cosas, le mostró que el hombre podía caminar. Él simplemente lo levantó, porque sabía que podía caminar, después que había visto la visión que él podía caminar.
Ahora a usted, su problema… Ud. tiene una hernia en su espalda. Está en su espalda, es donde está su problema. Entonces, también, le han hecho todo tipo de estudios, y es un crecimiento en su columna. Ud. tiene un crecimiento en su columna. Y luego lo veo viendo su puño. Ud. tiene un crecimiento en su puño, tiene arriba un pequeño nódulo. No se puede ver aquí, pero está allí de todas maneras. Eso es verdad.
Luego usted no es de aquí. Veo que Ud. viene del Sur, de este lado. Y Ud. está pasando una calle, caminando; tiene muchas palmeras grandes, y Ud. está a la orilla del mar. Vive en una ciudad donde el mar entra y sale así, y es… parece que debería saberlo. Es [palabra no clara]. Ud. es de Miami. De ahí es de dónde es Ud. Así es, lo es. Ahora vuelva a casa y sea sanada. Jesucristo puede sanarla, en el Nombre del Señor Jesús.
82 Tenga fe en Dios. No dude; crea. Recibirá lo que ha pedido, si puede tan solo creer.
Ahora, oh, si yo pudiera solo… mi audiencia pudiera tan solo saber el sentir que eso le pone a uno. Me siento como si me estuviera sacudiendo a pedazos en este momento, ¿ve? Es por causa de la sanidad de la mujer.
Ahora, simplemente parece que fluye desde allí, simplemente derramándose por todos lados. ¿Qué es? Ud. está consciente ahora que Algo está aquí aparte de un hombre, ¿ve? Y su espíritu… Mire, no soy yo que hace esto. Son Uds. quienes lo hacen, ¿ve? La mujer… No fue Jesús que sanó a la mujer; la mujer captó esto, lo jaló a través de Jesús. Es el don de Dios, pero la fe suya está jalando el don de Dios, ¿ve? Dios puede usar Su don, o Uds. pueden usarlo.
83 Ahora, mire, esta mujer parada aquí. ¿Me supongo que somos desconocidos el uno al otro, dama? Bueno, Dios nos conoce, ¿no es así? Yo no. Pero si Dios me revela, solo para Su gloria, lo cual Ud. sabe que Él recibe toda la gloria, porque el hombre no puede hacer estas cosas. Ahora, si Él me revela el porqué está Ud. aquí, ¿lo creerá, y aceptará… que Ud. cree que recibirá lo que ha pedido?
Es un contacto con alguien más. Usted está… Ud. sufre con un problema que molesta su estómago, pero está debajo de su lado derecho, lo cual es la vesícula. Ud. tiene un problema en la vesícula. Y tiene, creo, una condición en la sangre: es diabetes, también. Usted tiene diabetes de azúcar.
Y veo a alguien parado cerca de usted. Usted está… es un hombre joven, algo fornido. Es su hijo; es un predicador. Y está con alguien que tiene… usando [Palabras no claras] o algo por el estilo, que tiene un [Palabras no claras]. No, es la Cuadrangular, un predicador de la Cuadrangular. Y es como un tipo fornido, y él es pelirrojo. Eso es correcto. Vaya a casa, tiene lo que ha pedido. Su fe la ha sanado. Amén.
84 Venga. ¿Cree usted? Dios le bendiga, dama. Somos desconocidos el uno al otro. Por supuesto yo puedo ver su problema; en este lugar en su nariz. Ahora míreme solo un momento. Tal vez… Viendo que ese es su problema, quizá Dios me dirá otra cosa que Ud. puede ver… Cualquier puede ver eso, ¿ve? Como si Ud. fuera por aquí y dijera: “Este hombre sentado aquí está lisiado en una silla de ruedas”. Cualquiera puede ver eso. Pero la cosa es cuando alguien se ve bien, y luego la parte misteriosa… ¿qué de ellos? Esa es la parte.
Ahora, Ud. míreme. Ud. se da cuenta de que Algo vino sobre usted ahora. Ese es el Espíritu del Señor. Ahora, ese es un crecimiento el cual usted tiene miedo que sea cáncer. Y eso fue por causa… usted se lastimó. Ud. se lastimó la nariz hace un tiempo, y ha estado saliendo de esa manera, creciendo hasta esto. Y por alguna razón, entre usted y yo, vienen grandes olas rugiendo, como el rugir del agua. Y se está yendo… está atravesando algo… es un mar. Ud. es misionera. Y Ud. es de, creo, de las islas Bermudas, o alguna parte, en uno de esos lugares donde… de un… [La hermana dice: “Bahamas”]. Sí. Usted está… está tratando de regresar, ¿no es así? [“Sí”] Dios le bendiga.
Tenga fe en Dios. Crea.
85 Dama, ¿somos desconocidos el uno al otro? Somos desconocidos el uno al otro. Yo no la conozco, pero Dios la conoce. Ahora, rápidamente, comienzo a ver como una pequeña sombra moviéndose, y es un espíritu fastidioso, que le causa que esté nerviosa. Ud. se pone muy nerviosa, ¿no es así? Ud. tiene una condición nerviosa, especialmente… La veo a Ud. como muy entrada la tarde, de esa manera, es cuando se pone más nerviosa, y algunas veces se sienta en el trabajo. Eso es correcto.
Luego Ud. tiene algo mal en su espalda, un problema de riñón, que está en su espalda. Luego usted tiene… Ud. está usando anteojos, y es por ojos débiles. Y eso fue por causa de algo que le sucedió, como un… Yo diría viruela, o algo, se asentó en sus ojos hace mucho tiempo. [“Sí”] Eso es verdad.
¿Cree Ud. que está en Su Presencia? ¿Cree Ud. que eso es Él hablando a través de mí? Esa no fue mi voz entonces; era la de Él. Ahora, esta es la mía. ¿Cree Ud. entonces, si Él [Palabras no claras] pongo manos sobre usted? ¿Qué dijo Él que sucedería? “Ellos sanarán”. ¿Es eso correcto? Venga aquí. Esto hago en obediencia a los mandamientos de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Permite que esta mujer sea sanada. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya regocijándose ahora, y Dios sea misericordioso y le bendiga.
86 ¿Cómo le va, dama? ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Somos desconocidos el uno al otro, me supongo? Oh…
¿Quiere Ud. ser sanada de ese problema de garganta? Ud. fue sanada entonces. Jesucristo la sanó, dama. Amén. Amén
Miren, Uds. no necesitan sus tarjetas de oración. Ud. no tiene que tenerla. Ud. solo tiene que tener fe en Dios. Solo mire para acá y crea que lo que les he dicho es verdad. Miren, eso es todo lo que les pido que hagan.
La dama estaba sentada allí orando. Y ella estaba orando, dijo: “Señor, permite que el hombre voltee y me llame y yo lo aceptaré”. Si eso es cierto, dama, agite su mano, levante su mano y agítela. Vea, citándole solamente su oración a usted.
Usted está en esta dimensión, Ud. no se encuentra en este mundo, Ud. está en otra parte, ¿ven? Oh, ¿no es Él maravilloso? Él resucitó de los muertos. Por qué no dice: “¡Alabado sea el Dios vivo, el gran Jehová!”. Él no dejó a Su pueblo sin un testigo. Él ha venido a nosotros en este día, y lo adoramos y lo alabamos con todo nuestro corazón. Amén.
87 Ahora, mire para acá por un momento, señora, para poder decirle algo, quizás eso le ayude. Eso espero. Tendrá que venir por medio de Dios, Ud. sabe eso. Yo la veo… Ud. ha ido con el doctor y un doctor examinaba un ojo izquierdo. Y estaba en un lugar como un… No, esto es… Sí, ahora espere, hay otra visión que se está moviéndose en mi… que está muy atrás de mí. Ud. estaba en un lugar donde operaban o quemaban algo por el estilo, quemaron un crecimiento de su ojo. Y luego eso ha regresado, y este doctor le dice que debe cortarse ahora. Esa es la verdad. ¿Cree Ud. que Jesús permitirá que sea sanada? Venga para acá.
Dios Todopoderoso, en el nombre de Aquel que ve entre nosotros, Dios sé misericordioso con la mujer. Que ella sea sanada y viva una larga vida. En el nombre de Jesús, lo pido. Amén. Dios le bendiga, señora. Vaya ahora y sea sanada. Tenga fe. No dude.
88 ¿Cree Ud., dama? Ahora, somos desconocidos el uno al otro. Pero hay algo que es seguro: Dios nos conoce a ambos, ¿no es así? Ud. está sufriendo con algo espantoso llamado cáncer, y luego el espíritu de muerte está colgando cerca de usted. Y algo que Ud. necesita más que todo, es la salvación de su alma. Eso es correcto. ¿Aceptará a Jesús como su Salvador, ahora? Ud. es una pecadora. Si Ud. se arrepiente ahora y le entrega su vida a Cristo, Cristo la sanará. ¿Le entrega a Él su vida?
Dios Todopoderoso, sean perdonados sus pecados. Y yo oro, Dios, que Tú quites todos los pecados, y la sanes esta noche y que ella esté bien. Yo condeno al diablo que ata a esta mujer. Sal de ella, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Muy bien, damita, usted ha llorado mucho. Ud. sabe que ha sido condenada. Camino a este lugar usted estaba orando que Dios hiciera algo por usted. Ud. estaba lista para arrepentirse. ¿Es eso correcto? Y sus pecados le son perdonados, ahora. Siga su camino regocijándose, y sirva al Señor Jesús. Amén.
89 Ahora, yo no leí la mente de la mujer. Ahora, esta mujer aquí, ponga su mano sobre mi mano solo un minuto. No la miraré en la cara. Si Dios me revela lo que está mal con usted parado aquí de esta manera, sin no volteo a verla, ¿creerá que Jesús me envió? ¿Lo hará, dama? Ud. tiene diabetes. Jesucristo la sana. ¿Es eso correcto? Siga su camino regocijándose.
Ud. no tiene que hacer eso. Solo permítame tener su mano un momento, dama. Veo que Ud. está tratando de levantarse de su cama, dama. Ud. tiene rigidez en el cuerpo; es artritis. ¿Es eso correcto? Baje de la plataforma. Jesús la sana, la pone bien.
Venga, por favor, dama. Venga.
Solo un momento. ¿En dónde está la gente de color? Es usted, en la camilla. ¿Me cree como el profeta de Dios? Ud. no tiene tarjeta de oración, ¿verdad que no? ¿Cree Ud. que Dios me puede decir lo que está mal con usted? ¿Me aceptará como Su profeta y me obedecerá? Entonces levántese de esa camilla, y vaya a casa y coma su cena. Jesucristo lo sanará. Amén.
90 Dama, ¿cree Ud. que Dios la sana de su diabetes? Siga su camino regocijándose, y sea sanada. Jesucristo la sana. ¡Amén! Digamos: “¡Alabado sea el Dios viviente!”. Digamos: “¡Gloria a Dios!”.
Muy bien, hermana, ¿me cree usted? Jesús la sana. Crea con todo su corazón. Jesucristo la sana. Siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias a Dios”.
Señor, ¿qué si yo le digo, que fue sanado estando parado en la línea? ¿Me creerá usted? Usted lo está, mi querido hermano. Siga su camino [Palabras no claras] y disfrútelo.
Venga, ¿Lo cree, dama? Vaya a comer su cena. Jesucristo la sana de su problema estomacal en este momento. Puede irse y ser sanada.
¿Lo creen?
91 Venga dama. ¿Lo cree con todo el corazón? ¿Me cree que soy el siervo de Dios? El problema de riñón la deja entonces. Siga su camino regocijándose y su espalda sea sanada. Puede irse a casa y ser sanada, en el Nombre de Jesús.
Venga. ¿Creen ustedes?
Solo un momento. ¿Me cree, dama? Miren esta raya viciada y negra que viene por este lado. ¿No la ven? Aquí está. Son esas dos mujeres sentadas allá atrás en la segunda hilera. Ambas están sufriendo con un problema femenino, problema de damas. Eso es correcto. Ud. tiene la misma cosa. Las tres pónganse de pie. Jesucristo las sana a las tres. Allá va la raya alejándose de ustedes. Sigan su camino regocijándose, y sean sanadas. Tengan fe en Dios.
92 La dama sentada allá atrás con un problema en la espalda, ¿cree Ud. que Jesucristo la sana? ¿Lo cree con todo su corazón? Si es así, puede recibirlo. Dios le bendiga. Vaya a casa y sea sanada, si lo puede creer. Amén.
¿Quiere superar esa fiebre de heno? ¿Cree Ud. que Dios la sanará? Muy bien, Él la sana. Ponga su mano en la dama que está a su lado; ella tiene un problema cardíaco. Veamos si ella sanará, también. Señor Jesús, oro que Tú la bendigas a ella también, y sea sanada. Amén.
¿Saben la razón por la que ella fue sanada… la dama, con el bebé? Ese problema cardíaco que Ud. ha estado padeciendo, esta dama aquí tenía problema cardíaco, también. Ustedes dos fueron sanadas al mismo tiempo. Por tanto, puede irse a casa y ser sanada. Dios le bendiga.
Y ahora, Ud. tenía la misma cosa; se fue al mismo tiempo que se fue de ella; allí está el mismo gancho de esa manera. Ud. está sanada. Vaya a casa regocijándose y sea sanada. ¡Aleluya!
93 ¿Creen ustedes? Tengan fe en Dios.
Su artritis se ha ido. Vaya a casa. Amén.
¿Quiere superar esa flebitis, sentada allá atrás? ¿Cree Ud. que Dios la sana? Su fe la sanó justo entonces, dama. Levante su pies; Jesucristo lo sana.
Venga dama. Su condición anémica se ha ido, también. Así que, puede seguir su camino regocijándose. Amén.
(Solo un minuto, solo un minuto; no logro respirar).
¿Cree usted? Muy bien, su problema femenino se ha ido de usted. Tenga fe.
94 ¿Es este uno de los pacientes? ¿Es Ud. el paciente, señor? ¿Cree Ud.? ¿Me cree como profeta de Dios? Yo creo que Ud. está diciendo la verdad. Ud. se ha lastimado. Fue impactado por un pedazo de fierro o metal, y ha tenido una operación de cerebro. Veo algo como trenes, o ferrocarril. Ud. tuvo una operación. Ud. es Católico, también, por fe. Ud. es Católico. Y su nombre es Davis; su primer nombre es Walter. Ud. vive en la Calle Segunda #909. Vaya a casa, señor. Ore al Señor Jesús; Él lo sana. Jesucristo se lo conceda.
¿Por qué no se levanta, Ud. con el problema de la vesícula, acostada en la camilla, dama? Levántese, en el Nombre del Señor Jesús.
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