S.308 55-0610  ¿Ahora Creéis? 

Tiempo de lectura: 34 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

¿Ahora Creéis?

Macon, Georgia, E.U.A.

55-0610

1 Buenas tardes, amigos. Muy contento de estar aquí esta noche, y de estar en el servicio del querido Señor Jesucristo. Qué maravilloso es estar en Su Presencia.
Y ahora, estamos… Yo estoy muy feliz de saber que Uds. no le tienen miedo a una pequeña nube de lluvia. Alguien dijo: “Bueno, la gente no saldrá esta noche”. Dijo: “Se está acercando una nube de lluvia”. Eso muestra que Ud. es un muy buen Bautista, Uds. saben. No le tienen miedo al agua. Así que, eso está muy bien.
Y escuché que había una iglesia Bautista que nos va a dar su lugar esta noche, si acaso llueve. Si el pastor, o alguna de las personas estuvieran aquí, nosotros ciertamente apreciamos eso. Eso es muy bueno. Y que el Señor le bendiga, mi querido hermano, y los diáconos, o quienquiera que nos estaba dando esa oportunidad.

2 Ahora, mañana… Tenemos dos noches más; viene siendo mañana por la noche y el domingo en el servicio de la noche. Y yo me preguntaba por qué nuestro Hermano Arganbright no había llegado aquí. Mi esposa me llamó hace unos momentos y a él lo llamaron a California. Y estamos haciendo los preparativos también, para poder partir inmediatamente después de esta reunión a Zúrich, Suiza.
Y ahora, el Sr. Moore, no sé por qué no ha llegado. Uno de los hermanos acaba de venir y me preguntó sobre el desayuno ministerial, y yo no sé qué decir. Yo no… Yo sería un administrador muy deficiente. Hay alguien aquí dispuesto para la administración, pues… Esto es… Supongo que el Hermano Moore ha renunciado. Es bastante trabajo, en cualquier caso.

3 Así que, luego tenemos… Quiero recordar estas tarjetas aquí esta noche y las cartas para orar por… para orar por ellas, más bien.
Ahora, ¿cuántos creen en orar por los enfermos por medio de un pañuelo? Veamos sus manos. Eso es maravilloso. Eso es lo que Dios ordenó.
Ahora, creo que fue en Sudáfrica, Hermano Toms, en Capetown, cuando un periódico escribió, dijo: “El Hermano Branham es un hombre muy supersticioso”. Ellos tenían alrededor de… varios sacos allí llenos de correo, Uds. saben, grandes y enormes sacos de fibra llenos de cartas. [Un hermano le dice algo al Hermano Branham.] “Muchos testimonios de sanidad”, él dijo: “los sacos que él tenía allí”.
Entonces, hubo un… Dijo: “El Hermano Branham es muy supersticioso”. Dijo: “Él sana y ora por pañuelos para la gente”. Eso demuestra que no leen mucho la Biblia, ¿no es así?

4 Ahora, muchas personas, ellos ungen los pañuelos para los enfermos. Ahora, eso está muy bien. Cualquier cosa que Dios haga en bendición para el enfermo, hermano, yo estoy a favor. Pero ahora, yo no unjo los pañuelos. Ahora, si Uds. me siguen de cerca con las Escrituras, Pablo no ungió los pañuelos. Ellos solo los tomaban de su cuerpo, dice, pañuelos y delantales y eran enviados a los enfermos.
Y el gran Dios del cielo, cómo Él ha honrado y bendecido ese esfuerzo: miles de miles de testimonios alrededor del mundo. Y nosotros tenemos un circulo de oración comenzando, a la hora estándar del Este, hora estándar, que… Quiero decir hora estándar, ellos… Personas alrededor del mundo están orando. Se levantan a la medianoche en la noche, y así sucesivamente, en diferentes partes del mundo, y literalmente decenas de miles están orando el uno por el otro al mismo tiempo.
Yo envío miles de pañuelos, las pequeñas telas ungidas, cada mes desde mi oficina en Jeffersonville. Y tenemos alrededor de diez oficinas en el extranjero. Así que, se pueden imaginar cuántos son enviados al mes.

5 Ahora, nosotros hemos visto algunos de los milagros más maravillosos. Por ejemplo, en Alemania aquí recientemente, había una damita sentada en una silla, toda lisiada con artritis. Pobrecita, llevaba muchos, muchos años allí. Y luego, tan pronto como recibió el pañuelo que se le envió… Yo mando las instrucciones de cómo colocárselo en el cuerpo. Ella hizo exactamente como se le indicó. Ella dijo: “Ahora, viejo demonio, sal de este cuerpo”. Y ella se levantó y se fue caminando. Ahora, así de simple es la sanidad, solo tomar a Dios en Su Palabra. Ella dijo: “Ahora, tú, viejo demonio, sal de aquí”. Y ella se levantó y se fue caminando. Bueno, esa es la manera de hacerlo.
Y ahora, alguien me estaba diciendo anoche que… Para mí todas las reuniones son como un sueño, más o menos como… Anoche, ellos estaban hablando de dos o tres de los casos de sillas de ruedas. Me fijé que las camillas se están acabando y las sillas de ruedas… Algunos de ellos paralizados y con artritis y así sucesivamente, fueron sanados y sacados de las sillas de ruedas por nuestro Señor Jesucristo. ¿No es eso maravilloso? ¡Oh, vaya! y algunos de ellos han estado allí durante años. Déjenme decirles, si tan solo creen, Dios tiene el poder, si Uds. pueden creerlo. Eso es todo lo que se necesita, es su fe en Cristo.

6 Ahora, por lo general, damos una noche para intentar tomar las tarjetas de oración. No podemos llegar a muchas de ellas en una noche, orar por ellas bajo esa unción, como yo lo llamo a Eso. Y damos una noche para que, ya sea que se formen todos los ministros y dejar que las personas pasen mientras se imponen manos sobre ellos, o que tengamos solo una línea de oración, y yo bajo y oro, si no hay demasiados. Tomar solo un individuo y orar por ellos y pasarlos, traer a otro y otro. Si no hay demasiados, yo puedo pasarlos de esa manera. Y si hay un grupo grande de ellos que yo no pueda pasarlos, por lo general, yo oro hasta que sé que su Presencia está allí, y luego solo permanecer cerca y dejar que la gente siga pasando, imponiéndoles las manos mientras pasan.
Ahora, yo puedo recibir críticas por esto, pero, Uds. saben, el Sr. Roberts tiene una cosita que yo siempre he admirado al enseñar llamado “el punto de contacto”. Alguien tiene que tener algo que ellos puedan hacer, que hace el contacto de su fe. Pues, eso es muy bueno. Eso es bueno si Ud. puede hacer eso. Él los hace tocar una silla, o algo, mientras él está orando desde la plataforma.

7 Eso funciona muy bien, y especialmente en los Estados Unidos. A los estadounidenses se les ha enseñado, a la mayoría de la gente, el imponer las manos sobre los enfermos. Esa es una costumbre judía, y está bien. Es la Escritura.
Ahora, en algunas partes de las Escrituras se les ordenó que fueran a poner manos sobre los enfermos; ellos sanarán. En otra parte, debían ungirlos con aceite, y la oración de fe salvará a al enfermo. En otra parte, ellos debían echar fuera demonios, y Ud. simplemente lo ve por todos lados. Es conforme a vuestra fe, os sea hecho.
Y como dije la otra noche, Jairo dijo: “Ven, pon Tus manos sobre mi niña, y ella vivirá. Pues, yo he oído hablar de Ti. Yo creo que Tú eres exactamente quien dices ser, por lo tanto ven y pon Tus manos sobre mi niña y ella vivirá”.
Pero el romano, no es así: “Solo di la palabra. No soy digno de que vengas Tú por mi casa. Solo di la palabra y mi siervo vivirá”. Es de acuerdo a su fe lo que sucedió.

8 Ahora, anoche, yo dije que daríamos esta noche y que llegaríamos temprano, para que pudiéramos orar por cada uno que tenga una tarjeta de oración, si ellos así lo desean.
Ahora, para terminar mi historia antes de entrar en eso: en el extranjero, en la campaña africana, como sabe el hermano Toms, lo que se le enseña a la gente allá es solo lo sobrenatural. Ellos han tenido la Biblia una y otra y otra vez, y los misioneros han ido y venido y han enseñado la Biblia acorde a la psicología y así sucesivamente. Bueno, ellos dicen: “Pues, eso está bien. Nosotros creemos eso. Pero déjenme ver a alguien que pueda manifestarlo. Déjenme ver que suceda algo. Si Él es un Dios tan grande, veamos lo que Él puede hacer”.
Bueno, en nuestras escuelas nos enseñan que los días de los milagros han pasado y que todo lo que Dios era, ahora es solo una historia, ¿ven? Eso es todo. Así que los nativos no se dejan llevar por eso.

9 Pero una vez que Ud. puede tomar y realmente ver los poderes sobrenaturales de Dios moviéndose, eso lo concluye. Ellos no quieren que se ore por ellos. Lo único que quieren hacer es saber que Él está allí. Y díganles qué hacer, y ellos lo harán. Solo pienso de una ocasión, haciendo una oración sobre una audiencia, veinticinco mil sanidades se llevaron a cabo al mismo tiempo. Solo piensen en eso.
Y ya les digo, ellos acarrearon catres, y camillas, y camas, y todo de allí, y muletas, palos y cosas con las que habían caminado durante mucho tiempo.
Ahora, pero ahora, aparentemente en los Estados Unidos, eso no funciona muy bien. Sucede, de todas maneras. La gente no lo capta bien, pero registren mis palabras, Uds. aquí alrededor, Uds. pastores, especialmente. En sus iglesias, semanas después de que nos hayamos ido, Uds. escucharán a mujeres y hombres que van a venir diciendo: “Ese problema estomacal que tuve, ya no lo tengo más”.
Y la dama, la pequeña dama, dijo: “Bueno, a mí me molestaba un problema femenino; simplemente ya no me molesta”, ¿ven? Justo en nuestra audiencia por la noche.

10 Ahora, esta noche, me he estado tardando un poco y como que he venido a la plataforma esta noche con este mismo propósito: solo pararme aquí, hablarle a la gente e ir y poner manos sobre ellos, eso era todo.
Y así que, les puedo decir esto ahora, cuando estoy más consciente de decirles que en cualquier otro momento que he estado en la reunión, ¿ven? Hay gente, antes que yo… Cuando yo estoy hablando, veo esa Luz colgando sobre la gente. Yo simplemente no puedo parar y llamarlos a todos. Y a veces, todo el lugar simplemente parece… Eso simplemente se esparce por la gente en todas partes. Esas personas están sanadas; lo están. Uno no puede llamarlas. Uno no podría hacerlo; simplemente se va yendo de uno a otro. Es Él haciéndolo, ¿ven?
Y ellos se darán cuenta tarde o temprano. De repente, van a seguir con su condición durante un rato; cuando menos lo piensen, ya no estará. Van a regresar, testificándoselo a un pastor: “Usted sabe, me recuperé de eso de alguna u otra manera”. Solo observe y vea si eso… Si eso no es así, Ud. diga: “El Hermano Branham es un falso profeta”. ¿Ven? Solo vea si acaso eso no es así. Es correcto. Muchos de ellos estarán… Están bien ahora, y quizás ellos no se dan cuenta. Esa es la verdad. La bendición está sobre ellos.

11 Ahora, recuerde, cuando Dios pronuncia una bendición, no tiene que suceder al instante. ¿Cuántos saben eso? Escuchen, eso es correcto. Podría suceder una semana después.
Hace algún tiempo, yo venía en la línea de oración… Y fíjense en las cintas, ¿ven? Observen lo que Él les está diciendo. Y en la cinta, venía pasando una damita y ella tenía un problema estomacal. Y se le dijo a ella, dijo… bueno, le dijo quién era ella y todo al respecto. Yo tengo la cinta en casa en este momento. Y entonces, le dijo cuánto tiempo llevaba sufriendo; ella tenía problemas estomacales y qué fue lo que lo provocó. “Sí, eso era correcto”. Y luego desencadenó una visión y yo la vi a ella recuperada, y dio lugar a un: “ASÍ DICE EL SEÑOR (Uds. saben), Ud. está sanada”.
Bueno, ella se fue feliz al respecto. Ella dijo: “Sí, yo estoy sanada”.

12 Había una dama detrás de ella, que vivía en el vecindario, ella tenía un tumor grande aquí a un lado de su garganta. Lo tenía desde hacía varios años. Y entonces, tan pronto como Eso le habló a ella, dijo lo mismo: ella estaba sanada. Rápidamente se buscó el nódulo, pero todavía estaba allí. Bueno, ella se fue y dijo: “Bueno, si el hombre es capaz de decirme todo al respecto con verdad, lo que fue, seguramente lo que me dijo será, será de esa manera”.
Entonces ella se fue creyendo. Y fueron semanas después. Oh, supongo que cinco o seis semanas después, las dos vinieron a la reunión y este fue su testimonio: la damita con problemas estomacales, ella pensó: “Bueno, si estoy sanada, entonces bien puedo irme casa y comer”. Así que, ella se fue a su casa y lo intentó, pero oh, qué trabajo tenía. Y a la mañana siguiente ella lo intentó, y estaba testificando que había sido sanada, y, ¡oh, vaya! ella simplemente no podía comer nada. Ella solo lo vomitaba. Empezaría a comer un poco más, lo volvía a vomitar. Así que, se mantuvo de esa manera, y ella alababa al Señor por haberla sanado. Decía: “Sí, yo estoy sanada”.
Y así que, los vecinos comenzaron a hablar de ella, dijeron: “Ahora espera. Vas a traer reproche al Nombre del Señor”. Dijeron: “Será mejor que tengas cuidado”.
Ella dijo: “Pero vea, yo grabé esa cinta, y no fue él quien dijo esa parte; fue el Señor que me llamó hacia adelante. Fue el Señor”.

13 Entonces, ella se mantuvo con eso. Pasaron las semanas, y una cosa… una mañana todos ellos… un grupo de personas fue a… Los niños se fueron a la escuela y su esposo se fue a trabajar. Ella estaba lavando los platos. Dijo que ella estaba parada allí lavando sus platos, y de repente una sensación muy fresca vino sobre ella. Y dijo que ella no pensó nada.
En unos momentos le dio mucha hambre. Dijo que ella tomó un pedazo de pan tostado con mantequilla y se lo empezó a comer. Dijo que ella pensó: Bueno, lo vomitaré en un minuto. Así que, ella se lo comió, pero se le quedó en el estómago; todavía tenía hambre. Así que, ella pensó: “Bueno, solo intentaré entonces, con uno de estos huevos que sobraron”. Entonces, ella se comió eso; estuvo bien. Ella dijo: “Bueno, si eso estuvo bien, probaré un tazón de avena”. Así que, ella comió un poco de avena, y dijo: “Bueno, en todo caso, tendré un jubileo gastronómico”. Entonces, simplemente se sirvió una taza grande de café y realmente lo disfrutó. Y se la estaba pasando muy bien con eso.
Y Uds. saben, ella esperó un poco, eso no la molestó, se empezó a sentir bien y dijo: “¡Oh, vaya! Tengo que ir a contárselo a mi vecina”.

14 Aproximadamente dos o tres horas más tarde, ella corrió por la calle, y cuan llegó a la casa, alguien estaba gritando y exclamando. Esa dama dijo: “¿Sabes algo?”. Dijo: “Esta mañana, estoy seguro, cuando me estaba peinando, ese nódulo estaba en mi garganta, y mira, ha desaparecido”. Dijo: “Eso simplemente se fue”. Y ellas comenzaron a regocijarse.
Ahora, Ud. podría preguntarse qué es eso. La Presencia de lo Sobrenatural, lo cual es el Señor Jesucristo, Su Ángel que permanece cerca… Ahora, cuando yo veo al hombre, ese no es el Señor Jesús. Es un gran hombre alto; él es mucho más grande que el Cristo que yo vi en la visión. Cristo era una persona muy pequeña. Pero este era un hombre grande. Y cuando Él estaba… Y un rostro suave…. Y cuando Él hubo dicho la palabra, pero no pudo llegar, tal vez a tiempo, y Él pasó por ese vecindario confirmando lo que Él había dicho, ¿ven?

15 Ahora, en una ocasión, Daniel de la Biblia, él tenía un Ángel que lo seguía. Y una vez, él comenzó a orar, y Uds. saben, a ese Ángel lo detuvieron por (yo creo) alrededor de veintiún… veintiún días, ¿no fue así? Veintiún días antes de que Él pudiera llegar a él, ¿ven?
Oh, sin embargo, una vez que se establece en el corazón, eso lo concluye para siempre. Eso es todo. No importa lo que venga o vaya, si llega a establecerse.

16 Ahora, quiero ver cuántos de los que están aquí creen en poner manos sobre los enfermos, de esa manera saber cómo organizar mi reunión, en este momento. ¿Cuántas personas quieren que se les impongan las manos? ¿Ven? Muy bien. Parece que habrá imposición de manos entonces. De acuerdo, ahora, hay alrededor de doscientos o trescientos aquí, o más, de eso.
¿Cuántos tienen tarjetas de oración aquí esta noche? Levanten sus manos, que están aquí sosteniendo tarjetas de oración. ¡Oh, vaya! Muy bien.
Bien, solo hay una cosa que yo sé hacer entonces, y eso sería llamar las tarjetas de oración y comenzar a orar por ellos. Pero siendo que hay muchos de ustedes con esas tarjetas de oración, sosteniéndolas, queremos que comiencen a la primera hora de la noche, vamos a dejar que se pongan de pie, las primeras tarjetas de oración comienzan primero.
¿Saben lo que pienso que vamos a hacer? Vamos a hablar un poco, y orar un poco, hasta que el Ángel del Señor comience a moverse entre nosotros. Y luego, cuando eso ocurra, entonces lo dejaremos a Él que se encargue del resto. ¿Está bien eso? Solo si Él lo hace. Dejarlo que Él lo haga a Su manera. Y luego, si llega, yo preferiría, creo, pararme aquí sabiendo que Su Presencia estaba aquí, en lugar de solo pararme aquí y solo orar por Uds. Y yo creo eso, Ud. podría… Yo creo que es mejor, ¿no lo creen? Saber que Él estuvo aquí, porque Uds. saben qué… Bueno, solo vamos a preguntarle a Él ahora y si viene; testificaremos unos minutos y veremos lo que Él dice al respecto.

17 ¿Inclinamos nuestros rostros, primero, para orar? Ahora, Padre celestial, colocados delante de mí están estos pañuelos; van para a los enfermos y afligidos. Y Tú estás tan lleno de amor y misericordia. Nosotros solo tenemos esta confianza de saber, que lo que Tú dices, eso harás. Tú eres Dios y no puedes mentir. Y Tú nos has dado esta promesa: “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.
Por lo tanto, yo estoy creyendo con esta audiencia de personas, con todo mi corazón, que la Presencia del Señor Jesucristo está aquí esta noche; y que cada persona enferma que representan estos pañuelos, sanará.
Dios, si ellos han pecado, perdónalos por ello. Rogamos por nuestros hermanos y hermanas, y por los niños pequeños que estos representarán. Y que cada uno de ellos sea sanado, por causa de Jesús.

18 Y ahora, Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, Autor de la Vida Eterna y Dador de toda buena dádiva, envía Tu Presencia sobre nosotros, Señor. Y que se lleve a cabo esta noche, mientras estas personas están sentadas aquí, sosteniendo estas tarjetas de oración…
Dios, yo oro para que cada uno de ellos sea sanado, y no solo aquellos, sino cada uno de los que no tienen tarjetas de oración esta noche, que esta sea una noche del mayor jubileo que hayamos tenido desde que el servicio se ha estado llevando a cabo. Que no quede ningún caso de camillas, o de lisiado, o de ciego, o de cáncer, o de problema cardíaco, o lo que pudiera ser, sino que Dios pase entre nosotros esta noche y simplemente sane a todos los que están en el piso. Concédelo, Padre. Que esto sea para Tu honra y gloria, porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.

19 Ahora, que Sus bendiciones les sean añadidas. Ahora, vamos a tomar una Escritura en algún lugar aquí y la leeremos solo por un momento, un pequeño pasaje de las Escrituras que se encuentra aquí en el capítulo 16 de San Juan —y me gusta esto— comenzando en el versículo 29:
Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna alegoría dices.
Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.
Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?
Qué texto tan maravilloso tenemos bajo consideración en este momento.

20 Ahora, a cada uno de Uds. que está aquí, yo no vendría aquí, yo preferiría estar en casa esta noche, con mi esposa y familia, un millón de veces, y saber que yo me encontraría con Dios en paz antes que venir aquí y saber que tendría que pararme ante Él como un engañador. Yo no…. Cualquier cosa menos ser un hipócrita o un engañador, ciertamente no me gustaría ser eso. Nadie querría serlo.
Y si yo no pensara que estaba en la voluntad de Dios, yo no estaría aquí esta noche. Si no pensara que el mensaje que tengo para ustedes de parte del Señor Jesucristo les va a ser de provecho, seguro yo no estaría aquí.
Ustedes saben que no es por popularidad. Yo soy una persona que evita eso. Si hubiera sido por eso, yo habría estado aquí en la nación, esta noche bajo luces brillantes y todo lo demás, con buena televisión, programas de radio y todo. Hubiera sido diferente. Y Uds. saben, un ministerio de este tipo produciría eso. Pero yo lo he evitado, me he mantenido alejado de eso, permitiendo que las multitudes sean pequeñas, así uno no tiene que rogar por dinero. Dejando que las personas pobres se queden con su dinero, y así sucesivamente. El Señor se encargará del resto de las cosas si tan solo se da a conocer.

21 Y yo no he codiciado el dinero. Yo no tomo dinero. Yo fui un predicador Bautista durante varios años, pasé doce años como pastor del Tabernáculo allá en Jeffersonville, y ni una sola vez levanté una ofrenda en mi vida, ni siquiera una vez. Yo trabajaba para ganarme la vida.
Recuerdo que una noche, yo iba a levantar una ofrenda. Ahora, Uds. saben cuan pobre se pone la gente: uno llega a un punto donde no puede hacer que alcance. ¿Alguna vez les ha pasado algo así? Sí. Donde uno no puede hacer que el dinero alcance… Luego, y cuando yo llegué a ese punto, le dije a mi esposa, yo dije: “Cariño, voy a levantar una ofrenda esta noche”.
Ahora, ellos lo habrían hecho; bendito sea el corazón de ellos allí en el tabernáculo, ellos habrían vendido sus casas para darme. Pero yo no ganaba mucho, y yo era un guardabosque en ese tiempo; y yo no iba a arrestar a nadie de esa manera. Yo duré allí siete años y nunca hice un arresto, así que… Pero creo que gané algunos buenos pescadores. Esa es una cosa. Yo hablaba con ellos y les contaba del Señor. Entonces, eso es mejor. No me despidieron; yo solo renuncié para servir al Señor.

22 Así que, yo no tenía mucho dinero, y teníamos una deuda por delante, y yo solo necesitaba cinco dólares con urgencia. Y los hermanos estaban trabajando ganando bastante dinero, y yo solo tenía un pequeño sueldo y las comisiones que recibía por otra parte; y yo no ganaba nada de eso, entonces dije: “Bueno, necesito un poco de dinero, cariño. Simplemente tengo que tenerlo”. Yo dije: “Voy a levantar una ofrenda”.
Ella dijo: “Voy a ver cómo lo haces”.
Ella fue y se sentó enfrente en la iglesia; yo dije: “Bueno, hermanos [El Hermano Branham se aclara la garganta] esta noche”, dije: “Detesto pedirles esto”. Yo dije: “Pero llegué a un pequeño aprieto y me preguntaba si al pasar mi sombrero alrededor, si pudiera obtener una pequeña ofrenda esta noche, personalmente para mí”.
Teníamos una pequeña caja en la parte de atrás de la iglesia para pagar las deudas y cosas hasta que: “Por cuanto lo hiciste a uno de Mis pequeños, a Mí lo hiciste”.

23 Y el Hermano Wisehart, un anciano diácono, de unos ochenta años (él está en la gloria esta noche), él se levantó y tomó mi sombrero. Yo miré alrededor, y había una pequeña ancianita que solía orar por mí todo el tiempo, una pequeña madre anciana, una con un delantal a cuadros, Uds. saben. Y yo la vi buscar en su delantal y sacar uno de estos pequeños monederos que cierran a presión en la parte de arriba, Uds. saben, lo abrió, y comenzó a buscar esas monedas de cinco centavos.
Oh, yo no podía hacer eso. No señor. Oh, yo simplemente no pude hacerlo. Yo vi a esa pobrecita haciendo eso, esos pequeños dedos débiles buscando monedas de cinco centavos. Yo simplemente no podía hacerlo. Me hubiera sentido como si le hubiera quitado pastel a un bebé. Simplemente no pude hacerlo.
Y yo dije: “Solo estaba bromeando con todos ustedes”. Dije: “No quise decir eso”. Y el anciano diácono tenía mi sombrero allí parado y me miró; él dijo: “Ahora, ¿qué debo hacer?”. Le dije: “Cuelgue mi sombrero. Solo los estaba molestando”.

24 Y Uds. saben, había un anciano que solía venir a mi casa que se llamaba Ryan. Él también está en gloria esta noche. Muchos de ustedes se acuerdan, me imagino, el viejo Elder Ryan, con cabello largo. Él fue para allá en una vieja bicicleta y me la dio. Y yo salí, y tomé diez centavos y fui a la tienda de los diez centavos, y compré una lata de pintura y la pinté, y la vendí por cinco dólares, y salí delante de todos modos. Así que [Palabras inciertas] esa fue mi primera vez. Así que ahora, no es que…
No, yo he venido porque creo en el Señor Jesucristo. Yo lo amo a Él y a toda Su gente. Y si un hombre puede pecar, como lo fui yo en algún momento, y yo lo quiero ayudar a salir de allí si puedo hacerlo. Esa es la verdad. Yo quiero ayudarlo a saber quién lo creó a él y para qué está él aquí. Él está aquí para ser un hijo de Dios. Y yo no quiero verlo allí bebiendo y celebrando, y morir, y perderse en el juicio, y yo me pare allí y aparezca esta generación y yo como ministro en representación de esta generación. Luego que él diga: “Bueno, Ud. nunca me dijo nada al respecto”. Yo quiero que mi voz resuene por todos lados, diciéndoles a todos y suplicándoles que vengan al Señor.

25 Él me dio un don cuando yo era solo un niño pequeño… cuando yo nací. Yo tenía unos dos minutos de nacido cuando esto se declaró por primera vez. Y yo hago eso con todo mi corazón, para tratar de ganar personas para Dios.
Ahora, esto no es para una cierta iglesia. Yo no represento ninguna iglesia. Yo creo que todos somos hermanos. Cada hombre o mujer, niño o niña que ha nacido de nuevo por medio del Espíritu de Dios, sin importar a qué iglesia vaya, no hace ninguna diferencia para mí. Ese es Dios. Si Ud. es mi hermano por Cristo, si Dios le recibió a Ud. con su peculiaridad y a mí con las mías, somos hermanos. Eso es todo. Así que, a mí me gusta eso.
Y yo creo que un día llegará el tiempo, cuando todos seremos así y nos reconoceremos de esa manera. Dios, déjame vivir para ver ese tiempo. Algo que amo es el compañerismo que los Metodistas, los Bautistas y los Pentecostales, la Iglesia de Dios, los Nazarenos, Peregrinos de Santidad y todos puedan darse la mano unos a otros y decir: “Nosotros somos hermanos”. Eso es correcto. Y nuestras pequeñas peculiaridades, Dios no le presta atención a eso de todos modos; nuestras pequeñas doctrinas y cosas, eso no significa nada.

26 Ahora, solo me gustaría decirles cuál es mi secreto para el más grande… ¿Qué es Ud…? ¿Qué tanto les gustaría que les contara esta noche, lo que yo creo que es la fuerza más grande y poderosa que existe en la tierra? ¿Les gustaría que les contara sobre eso por unos minutos? Es posible que no me amen mucho después de esto, aunque se los diré. La fuerza más poderosa que hay en la tierra es el amor. Exactamente. No hay nada que rompa el amor. No importa lo que sea.
Lo que sea que Ud. sea, o cuánto haya cantado; puede que Ud. haya danzado en el Espíritu; puede que Ud. haya hablado en lenguas; puede que Ud. le haya dado la mano al anciano de la iglesia; puede que Ud. se haya bautizado tres veces, de esta manera, hacia atrás, hacia enfrente, de cualquier manera que quiera; pero hasta que el amor no se ancle en su corazón, Ud. todavía está fuera de Dios. Eso es correcto. Eso es correcto. Ud. tiene que tener amor, por eso… La Biblia dice: “Dios es amor”. Y Dios es el fuerte… El amor es la fuerza más poderosa.

27 Ahora, hay dos tipos diferentes de amor: está el amor humano, que en la palabra griega es amor filio. Y luego el amor ágape que es amor elevado o el amor Divino.
Ahora, tome como el amor filio, cuando nosotros tenemos ese amor, una madre por su bebé se meterá directamente por un fuego ardiente para salvar la vida de ese bebé. Hará que un hombre, por su novia, entregue su vida en cualquier momento. ¿Ven lo que quiero decir? Eso es solo amor humano.
Y yo creo que en algún lugar de la Biblia dice: “¿Se olvidará la mujer del hijo de su vientre?”. Dice: “Aunque olvide ella, Yo nunca me olvidaré de ti, he aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida”. Entonces, ¿cómo podría Dios abandonarnos, o algo así, mientras Él nos ama de esa manera?

28 Les diré lo que Uds. hacen, miembros de iglesia. Ahora, hay unos miembros que van a su iglesia… Yo sé que le estoy hablando a Protestantes y Católicos, y le estoy hablando a Calvinistas y Arminianos, pero eso no es ni a favor ni en contra. Haga Ud. esto: si Ud. quiere ser una persona realmente sobresaliente en su iglesia, cualquiera que sea la iglesia a la que asista, Ud. solo enamórese de Dios con todo su corazón; y cuando haga eso, Ud. se enamorará de cada miembro de su iglesia y de cada miembro de la iglesia de los demás con todo su corazón.
Ahora, Ud. no puede fingir eso. Ahora, hay algo al respecto que la gente sabe. Si hay algo que contribuye al éxito de mis reuniones, terrenalmente hablando, es saber que las personas saben a conciencia que yo verdaderamente, verdaderamente amo a las personas. Yo simplemente amo a la gente. Y ellos lo saben. Y Ud. podría… Ud. no puede engañarlos en eso. Si Ud. está fingiendo o aparentando…

29 Al igual que el Cristianismo, si está perteneciendo ser un Cristiano… solo pretendiendo, más bien, ser un Cristiano, Ud. nunca lo conseguirá. No, señor. Tiene que estar allí absolutamente. Eso es todo. El amor lo hará.
Yo he sido un gran amante de la vida silvestre. Uds. saben eso. Y me he fijado en la vida animal, si Ud. es… si Uds. aman a los animales, si Uds. los aman, puede hacer lo que Ud. quiera con ellos. Y si Uds. no los aman, ellos lo saben. Y si Uds. les tienen miedo, como un perro que muerde… Si alguien dijera: “El perro morderá”, si Ud. le tiene miedo, Ud. de seguro va a recibir una mordida, ¿ven?
Ahora, Ud. no lo va a engañar. Ud. podría decir: “Yo no le tengo miedo”, pero más vale que eso salga de otro lugar aparte de sus labios, porque él sabe mejor, ¿ven? Ahora, si Ud. no le tiene miedo, es diferente.

30 Y ese es el problema con la gente esta noche. Yo quiero que preste atención a esto. Es porque Uds. temen que no van sanar, esa es la razón por la que no sanan, ¿ven? No tienen que tener miedo. No hay nada que temer. Jesús ya murió y pagó el precio. Nosotros somos libres. Usted tiene que venir con esa clase de actitud.
Permítanme contarles una pequeña experiencia personal, si me disculpan por unos momentos más. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿por qué se está demorando?”. Lo estoy esperando a Él. Exactamente. Y solo estoy testificando o haciendo algo hasta que yo sepa que Su Presencia está cerca. Y luego cuando eso suceda, entonces será diferente. Entonces llamaremos la línea de oración. Pero para poder pasar por aquí, yo quiero imponer mis manos sobre las personas sabiendo que el Espíritu Santo está aquí. Podría ser, algo que se acaba de ir de las personas.

31 Y ahora, yo les he contado de una pequeña experiencia dentro de mi vida, especialmente en el amor. Muchas veces en nuestra casa, las personas se amontonan allí y demás. Es mucho mejor estar en una reunión que estar en casa, porque hay personas… He visto hasta diecisiete, dieciocho autos llenos cuando yo me levanto por la mañana, estacionados de arriba abajo del carril donde vivo. Y todos los hoteles llenos, y los moteles llenos, y todos gritan y lloran. Uds. saben lo que eso significa. Uno entra, y tan cansado que uno apenas sabe dónde está.
Yo me desperté aquí no hace mucho, justo en medio piso, sosteniendo una almohada en mis brazos, diciendo: “Solo creed, hermano. Eso es lo único que Ud. tiene que hacer, es solo creer”. Mi esposa me despertó. ¡Vaya! yo estaba en el piso, tan destrozado, Uds. saben, y cansado; simplemente no podía continuar más. Y sosteniendo esta almohada en mi mano diciendo: “Ahora, solo creed, hermano. Eso es todo lo Ud. que tiene que hacer”, ¿ven?
Y oh, yo no sé. Se pone bastante difícil. Pero, lo que esto es, es que yo estoy tratando de hacer algo para Él. Yo quiero presentarlo a Él ante la gente.

32 Y luego, hace algún tiempo aquí… Les contaré una pequeña historia que quizás no creerán que fue así. Yo entré en la habitación donde la cocina, y toda la casa había estado abarrotada, esta habitación, esa habitación, las escaleras, y en todas partes, y luego cuando yo iba pasando, desde temprano esa mañana hasta aproximadamente las… Eran más o menos las cinco de la tarde, habíamos estado alejando a todos. Los muchachos en las puertas y así sucesivamente, ellos estaban manteniendo a la gente alejada.
Y yo fui a la cocina; allí estaba sentada mi esposa llorando tan fuerte como podía. Dos niñas pequeñas, ellas estaban sentadas en el piso y peleaban por sus bloques de juguete, y la casa un desastre, todo. Meda dijo, mi esposa dijo: “Billy, me estoy volviendo loca”. Ella dijo: “Estos niños no han comido nada durante todo el día. La cocina ha estado llena, la casa ha estado llena. Y oh”, ella dijo… Ella tiene treinta y cinco años, y tiene la cabeza blanca como la nieve, y se para entre el público y yo.
Y yo dije: “Bueno, cariño”, dije…
Ella dijo: “Oh, yo simplemente no sé qué hacer”. Y la pobrecita, sentí pena por ella.

33 Ahora, déjenme decirles algo: cada hombre que ha nacido de nuevo por el Espíritu de Dios en él es un pequeño creador. Ahora, eso podría sacudirlos un poco, pero es la verdad. Somos a la imagen de Dios. Dios es un Creador. Esa es la razón por la que Ud. puede creer que Dios puede sanar a una persona, porque Dios está en Ud., y Dios creó este mundo. Él solo lo habló y Su Palabra se hizo materia. La misma tierra donde está Ud. sentado, es la Palabra de Dios manifestada. Si Él no la hizo, ¿dónde la consiguió Él? Vea, Él solo lo habló, y vino a existencia. Él creyó en Su propia Palabra.
Y si un hombre ha nacido del Espíritu de Dios, es descendiente de Dios; y esa parte de Dios está en él, y él cree que cada palabra que Dios dice se materializará, ¿ven? Y por tanto, eso lo hace a él parte de Dios. El Espíritu Santo en el hombre lo hace a él una parte de Dios.
Y ahora, ¿alguna vez vieron gente, gente agradable, pero que Ud. simplemente no podía soportar estar cerca de ellos? Claro, Ud. lo ha hecho. Ud. no tiene nada en contra de ellos, pero Ud. no puede soportar estar cerca de ellos. Luego Ud. ha visto a alguna persona que es, oh, tal vez un hombrecito escuálido, o una mujercita doblada sobre el lavadero, pero a Ud. le encanta estar cerca de esa persona. Ud. simplemente la ama, de alguna manera. Es la atmósfera que ellos tienen a su alrededor, la manera en la que viven; ellos crean una atmósfera en la que a Ud. le gusta estar. Esa es gente encantadora con la cual estar.

34 Ahora, mi esposa estaba sentada allí, y ella estaba llorando, así que yo dije: “Ahora, la única cosa que yo puedo hacer ahora, Padre celestial”, en mi corazón, yo dije: “es crear una situación diferente aquí”. Yo dije: “Ahora, Padre celestial, yo te amo, y le he estado ministrando a Tu pueblo, y aquí está mi pobre esposa hecha pedazos. Los bebés están sentados allí, jalándose el cabello el uno al otro y peleándose por los bloques de juguete”, y yo dije: “nosotros no queremos eso. Así que, ayúdame, Padre, y yo creo que Tú lo vas a hacer”.
Entonces, yo dije: “Bueno, alabado sea el Señor, cariño”. Yo dije: “Este ha sido un día maravilloso”. Yo dije: “¿Viste a ese niño que salió hace rato caminando, y se quitó los aparatos ortopédicos, y se fue caminando?”.
“Y ese hombre allá afuera en la ambulancia dijo: Hermano Branham, solo diga la palabra. Eso es todo lo que Ud. tiene que hacer, y mi hijo saldrá de aquí. Y, oh, tenía mucha fe, tú sabes”. Yo empecé a hablar.
Ella dijo: “Oh, cariño”, dijo: “eso es tan maravilloso”, pero dijo: “Mira a estos niños”. Dijo: “Ellos no han comido desde esta mañana”. Dijo: “Yo ni siquiera podía moverme en la cocina”.
Yo dije: “Oh, sí, pero está bien. Solo piensa cuando todo termine, lo que vamos a hacer entonces”. Yo dije: “¡Vaya! cuando nos sentemos con ellos más allá, y cuando ellos suenen esas campanas doradas uno de estos días, y los cantos de jubileo comiencen a sonar, y venga saliendo Abraham, Isaac y Jacob”, dije: “Solo obsérvame brillar entonces”. Y yo dije: “Cariño, yo te voy a tener tomada del brazo, de esa manera, y simplemente vamos a subir por esas calles de oro”.

35 Yo vi una pequeña sonrisa aparecer a un lado de su rostro, y yo pensé: Gracias, Señor. Solo sigue así, yo dije: “Ahora, prepararemos la cena rápidamente”. Y yo dije: “Saldremos enseguida, e iremos a algún lado. Y nos subiremos al carro viejo y tendremos una charla en algún lugar de la colina”. Yo dije: “Simplemente pasaremos un buen tiempo”.
Y ella comenzó a preparar la cena. De vez en cuando, yo entraba. Y yo estaba orando: “Oh, Señor, ahora solo déjame crear esta atmósfera siendo feliz en lugar de estar de esta manera”. Yo puse mis manos sobre ella de esa manera, y dije: “Cariño, ¿sabes qué?”. Ella pensó que yo solo estaba poniendo mis manos sobre ella para hablar con ella, pero yo estaba poniéndole las manos en el Nombre de Jesús, ¿ven? Entonces: “Cariño, ¿sabes qué?”. Yo dije: “Es simplemente maravilloso”. Yo dije: “Sabes, este verano que viene”, le dije: “vamos a ir a las montañas”, yo dije: “tan pronto consiga un poco de tiempo para vacaciones”. Yo dije: “Me gustaría ver a los niños atrapar a una de esas truchas. ¿No te gustaría eso?”.
Ella dijo: “Oh, eso sería muy divertido”. (Yo dije: “Está funcionando”). Yo dije: “Sí, cariño, eso está muy bien”. (“¡Oh, Señor Dios, por favor…!”). Y yo solo… Y de repente, ella se estaba riendo y cantando. Los niños tenían sus bloques de juguete allí simplemente jugando, pasando un buen momento.

36 Miren, de esa manera es. Usted solo siga creyendo, cree la atmósfera. No deje nunca que la duda lo rodee. Crea todo el tiempo. No le dé lugar a ninguna de esas dudas en absoluto. No, señor. No importa cuáles sean las circunstancias, aleje la duda. Pase por en medio de eso. Solo rechace eso. Sí, señor. No… no dé motivos. Sí.
Yo me acuerdo Hermano Toms; no sé si Uds. saben esto o no. Pero esa misma noche subí al auto y fui al río. Nosotros estábamos conduciendo sobre grandes acantilados en Indiana. No está tan nivelado como está aquí abajo en Georgia.

37 Así que nosotros estábamos conduciendo alrededor de un acantilado de río, y de repente, mi parabrisas se puso blanco. Y escuché a mi esposa decir: “¿Bill?” Y habían pasado unos cinco minutos. Y yo había visto al viejo hermano Bosworth bajarse de un tren y fue embestido. Ellos se lo llevaron a un hospital, y el Señor me dijo: “Ora por él de inmediato”. Y yo puse el freno; ella dijo: “¿No me digas que has estado teniendo una visión durante todo este tiempo?”. Dijo: “Has estado sentado allí por unos diez minutos conduciendo alrededor de un acantilado a unos cien pies [30 m] debajo de mí, así”, y dijo: “Y tú…”.
Yo dije: “Yo no supe nada al respecto”.
Y me detuve, salimos y oramos por el Hermano Bosworth, nos fuimos a casa. Eso fue un sábado. Y el domingo por la noche, casi a la misma hora, justo antes de ir al Tabernáculo… Bueno, el teléfono seguía sonando, y entonces ello lo estaban contestando, y finalmente dijeron: “Esta es una llamada de larga distancia”. Quiero decir, la operadora de Louisville; mi ciudad natal es pequeña, así que el intercambio… La Western Union cierra alrededor de las seis en punto, así que me llamaron desde Louisville. Y dijeron: “Venga al teléfono”. Y dijo: “Reverendo Branham, el reverendo Bosworth envía un telegrama desde Sudáfrica, y quiere que ore por él”. Y eso fue firmado por el hermano Yeager, de allá, uno de los presidentes de la gran asociación.

38 Entonces, yo dije: “Dama, ¿podría Ud. decirme a qué hora esa… ese telegrama salió de África?”.
Ella dijo: “Oh, sí”. Y ella me dijo cuándo salió. Y yo fui y conseguí la tabla de las horas del mundo que yo tenía, ¿y saben qué? Eso fue solo veinticuatro horas desde el momento en que el Hermano Bosworth comenzó ese telegrama aquí, el Ángel del Señor ganó en llegar aquí veinticuatro horas antes, y Él me dijo que orara por el Hermano Bosworth. El Ángel del Señor me había hablado. Y a la hora que pude llamarlo de regreso por teléfono, el Señor ya lo había sanado, y él se levantó y siguió adelante. Ese es el amor en contacto.
Oh hermano. Si acaso se trata de hablar del teléfono. ¡Vaya! Dios les ganó por un millón de millas. Los Ángeles del Señor acampan alrededor de los que le temen. Y cuán maravillosas son Sus obras…
Ese anciano me ama; ¡vaya, vaya! él daría su vida por mí y yo lo haría por él. Nosotros somos hermanos; contacto.

39 Yo podría quedarme aquí durante horas dando testimonios como ese, y cómo el amor funcionará, cómo el amor se moverá.
Miren, un día, yo recuerdo, me encontraba patrullando. Y yo iba saliendo… Ahora, Ud. podría reírse de esto, pero eso será entre Ud. y Dios. Y allí había un toro grande y mató a un hombre de color, y se lo habían vendido a otra granja.
Bueno, yo tuve que soltar unos pescados esa tarde en la conservación, unos pececillos en el arroyo, así que… Y recibí una llamada de un enfermo al otro lado del camino, y yo pensé que simplemente caminaría hacia allá y respondería a esa llamada del enfermo y orar por esta persona enferma, luego regresar a mi camioneta.
Y me bajé de la camioneta, y crucé el campo y yo iba por allí por unos viejos arbustos. Yo no pensé que estaría allí ese tipo grande. Que había matado a un hombre de color: muy malo. Y entonces, yo salí en medio del campo, a unas trescientas yardas [274 m] del cerco, solo había unos viejos arbustos viejos alrededor, de unos cuatro o cinco pies [91 a 121 cm] de alto. Y cuando yo llegué allí, de repente, el gran animal pegó un brinco, y reconocí que ese era el campo donde él estaba.

40 Ahora, él se levantó allí y soltó un gran bramido de esa manera y agachó la cabeza. Ahora, esto puede parecer extraño. Yo no lo digo como una broma. Es la verdad. No había un árbol al cual ir. Yo sabía que él podía ganarme hasta la cerca. No había nada que hacer, sino morir allí mismo en el campo. Mi arma estaba en el carro. Y allí estaba yo parado en el campo.
Pero entonces, lo que sucedió entonces, solo sucedería ahora, y permanecería así… Pero de alguna manera, en lugar de odiar a ese toro, yo lo amé. Ahora, eso parece extraño, pero yo lo hice. Yo lo amé. Pensé: Pobre camarada, yo lo molesté. Y él me miraba de esa manera, y yo no tenía más miedo de que el toro me hiciera daño de lo que le tengo a este predicador que está sentado aquí, ¿ven? No había miedo en absoluto. Yo lo amaba. Pensé: Bueno, yo lo perjudiqué.

41 Y él comenzó a acercarse a mí con la cabeza agachada, de esa manera, y simplemente arrojando tierra sobre su espalda. Y yo solo me quedé parado allí, tan calmado como lo estoy en este momento. Y él corrió acercándose, y yo pensé: Bueno, ese pobre tipo. Yo sé cómo detestaría despertarme de esa manera.
Y aquí venía él con la cabeza agachada, y cuando llegó a mí, yo le dije: “Ahora mira, yo lamento haberte molestado”. Dije: “No fue mi intención hacer eso”. Y yo le dije: “Tú eres un animal de Dios, y yo soy el siervo de Dios. Y Dios me está enviando por aquí, para orar por una mujer enferma. Yo estoy en la misión de Dios. Ahora, yo soy el siervo de Dios. Tú no quieres lastimarme. Ahora, en el Nombre de Jesucristo, regrésate y acuéstate”.
Y cuando ese toro, venía corriendo directamente hacia mí tan fuerte como él podía, él se acercó unos cinco pies [1.5 m], simplemente extendió las patas y se detuvo. Y él me miró, de esta manera, miró a los lados, simplemente tan mermado, y se dio la media vuelta, y fue y se acostó debajo de ese árbol. Eso es correcto: un asesino.
Ud. dirá: “Eso no puede ser”. Escuche, el Dios que vivió en los días de Daniel todavía está vivo hoy… [Palabras inciertas]… no importa lo que sea. Sí señor.

42 Aquí, creo que fue el verano pasado, yo estaba fuera podando el patio. Y yo tengo un patio grande, y no podía conseguir a nadie que me ayudara. Y yo había podado unas cuantas vueltas y alguien llegaba. Yo tenía que correr para adentro y quitarme los overoles, ponerme el traje y luego entrar y orar por ellos. Y luego, para cuando me libraba de ellos, yo volvía a salir y podaba un par de vueltas más, y la hierba crecía en el patio delantero antes que yo pudiera terminar de podar la parte de atrás, unas dos semanas después.
Y yo llegué al patio de atrás una tarde, y traía puesto unos overoles. Me acaba de quitar la camisa. Y yo tenía calor, Uds. saben, y yo estaba podando lo más duro que podía, con esta pequeña podadora, y hay una pequeña cerca que se derrumba, y una pequeña pajarera vieja allí, una pequeña pajarera vieja para algunos pájaros que yo puse allí para los niños. Y un grupo de avispones había construido allí. Y yo choqué contra esa cerca, y en unos minutos me vi cubierto con esos avispones. Y yo sin la camisa puesta…

43 Bueno, ¿saben qué? Pasó esa misma cosa. Yo pensé: Ahora, yo molesté a esos compañeritos. Dios sabe si esto es verdad o no. Y yo dije: “Ahora, pobres compañeritos”, dije: “Lamento haberlos molestado. Ahora, yo soy el siervo de Dios, y Su gente viene aquí y yo les ministro a ellos. Tengo prisa por podar este patio. Lamento haberlos molestado. Ahora, en el Nombre de Jesucristo, Uds. muchachitos, vuelvan a meterse en su caja, ahora, y yo no los molestaré más”. Y Dios, mi Juez vivo, esos avispones hicieron una fila, uno por uno, y se fueron directamente a esa caja, y yo ni siquiera recibí un piquete. Dios todavía vive y reina. Amén. Eso es verdad.

44 En este librito aquí llamado…. En la “Experiencia de Vida”, lo han leído. Por cierto, nos quedan solo unos pocos libros, y amigos, nosotros no venderemos libros el domingo, nunca lo hacemos. Yo no creo… Yo no soy vendedor de libros. Yo compro esos libros a cuarenta centavos menos de lo que yo se los doy. Luego yo tengo que… Yo pagué por estos para que vinieran de Sudáfrica y luego yo tengo a alguien aquí para venderlos, y comprar un camión para traerlos. Ud. ve a dónde quiero llegar. ¡Vaya! Yo simplemente salgo perdiendo con ellos, pero si no creyera que les serán de ayuda, yo no los enviaría. Esta es la última de las impresiones que salieron y se acabaron. Solo tengo unos pocos más.
Pero allí Uds. notarán un testimonio. Yo estaba en Portland, Oregón; había muchas, muchas más personas en la reunión esa noche de las que hay aquí. Y yo estaba parado, predicando. Y de repente, vi a un tipo grande, muy grande y enorme que llegó corriendo, de esta forma, sacudiendo sus manos de esa manera. Yo pensé que él era… Tal vez él tenía un telegrama para alguien. Y de repente, cuando él se subió a la plataforma, había cerca de doscientos predicadores parados allí en la parte de atrás de la plataforma, y ellos simplemente se fueron del edificio. Y yo pensé: Bueno, ¿cuál es el problema?

45 Y este tipo se dio la vuelta; de hombros grandes y medía unos seis pies y medio de altura [1.98 m], y él tenía puños grandes, brazos grandes en él. Yo pesaba en ese momento ciento veintiocho libras [58 kg]. Y él debe haber pesado entre doscientas cincuenta o doscientas sesenta libras [113 kg a 117 kg]. Y él me miró y dijo: “Tú, serpiente sucia en la hierba, estás aquí imponiéndote como un hombre de Dios”. Dijo: “Voy a quebrar todos los huesos de ese cuerpecito cansado tuyo y te enseñaré de lo que estás hecho”.
Bueno, yo pensé: ¡Oh, vaya! Ese tipo tan grande, bien podría ser capaz de cumplir su amenaza.
Entonces, yo me di la vuelta; no quedaba ni un solo predicador. Yo miré por todas partes. Y me imagino, si ellos se fijaron, el hombre era un maníaco de la institución mental; y lo estaban buscando, la ley lo buscaba. Y él le acababa de fracturar la mandíbula y el hombro a un predicador del lugar, donde lo golpeó en la calle esa tarde.

46 Y luego, yo acababa de guiar a dos policías a Cristo (y ellos estaban de vuelta en el edificio), cuando habían estado en el camerino, donde me esperaron para sacarme. Y yo estaba parado allí, y así como… yo pensé… Bueno, yo iba a decir: “Bueno, ¿qué le pasa a Ud. señor?”. Y justo en ese momento sucedió esa misma cosa otra vez: la Presencia del Señor. Yo solo me quedé quieto.
Él se acercó a mí con los puños levantados, todos estaban sentados sin aliento. Él dijo: “Yo voy a quebrar todos los huesos de tu cuerpo”. Dijo: “Te voy a aventar lejos al piso”, de esa forma. Dijo: “Tú, hipócrita. Serpiente en la hierba”. Yo nunca dije una palabra. Yo lo miré de esa manera. Él estaba caminando hacia mí, sus dientes apretados, y sus ojos, de esa manera. Y yo lo miré; no dije ni una sola palabra.

47 Hermano, es mejor que Ud. sepa de qué está hablando en esa clase de circunstancias. Eso es correcto.
Yo pensé: Señor, Tú eres el que me envió aquí. Tú eres el que me prometió. Estoy dependiendo de Ti.
Y él vino caminando un poco más cerca; él dijo: “Esta noche, quebraré todos los huesos de tu cuerpo”.
Y entonces, yo escuché algo que estaba hablando; era yo mismo. Y dije: “Por cuanto has desafiado al Espíritu de Dios, esta noche caerás a mis pies”.
Él dijo: “Te mostraré a los pies de quién voy a caer, hipócrita”. Caminó directamente hacia mí y [El Hermano Branham hace el ruido de escupir] simplemente me escupió en la cara, de esa manera. Y yo solo lo miré, me quedé allí. Él echó hacia atrás su gran puño, de esta forma, para golpearme.
Yo dije: “Satanás, sal de este hombre, en el Nombre de Jesucristo”. Y él levantó las manos y gritó; sus ojos se le saltaron, y giró, giró y giró y cayó al suelo y ancló mis pies al piso. La policía tuvo que venir y quitarlo de allí haciéndolo rodar, antes de que él pudiera… antes de que yo pudiera mover mis pies.

48 Hermano, eso es. La Presencia de Dios Todopoderoso. No importa lo que sea, Él es el Señor, y una pronta ayuda en tiempos de tribulaciones. No tengan miedo. Párese en su terreno. Cuando Dios se mueva, Dios es Dios. Y nosotros lo haremos, ¿ven? Es amor. No desprecie, no importa lo que sea, incluso si es su enemigo, aun así ámelo de todas formas, ¿ven?
Y ahora, esta noche el Señor Jesucristo nos ha prometido esto: si tan solo creyéramos, pues, todo es posible. ¿Cree Ud. eso? “Al que cree todo le es posible”.

49 Ahora, inclinemos nuestros rostros por un momento. Nuestro Padre Celestial, yo estoy creyendo que ese eres Tú el que acaba de llegar a la audiencia en este momento. Y yo oro para que Tú te acerques. Algo me dijo: “Detente en este punto”. No es para que estas personas me puedan escuchar a mí, sino para que te escuchen a Ti. Señor. Yo oro ahora para que Tú te manifiestes en el gran derramamiento de Tu Espíritu aquí. En el Nombre de Jesucristo, yo oro. Amén.
Yo soy lo suficientemente simple como para saber cuándo se ha hecho lo suficiente. El Ángel del Señor está aquí. Eso es exactamente así.
Ahora, yo quiero… Yo quiero una reverencia perfecta. Yo no sé cómo resultará esta reunión. Nosotros nunca sabemos cuál… qué va a pasar. Pero quiero que Uds. crean con todo su corazón. Quiero que sepan que Su Presencia está aquí.

50 Y ahora, en esta audiencia aquí, tal vez, hay varios cientos de personas sentadas a lo largo de aquí: cuatrocientas o quinientas personas, tal vez más. Pero Uds. son desconocidos para mí. Pero Su Presencia está aquí. Si hubiera alguien aquí que tuviera la menor duda en su mente, yo solo confío en que Dios le perdone por eso. Pero si Ud. cree que Su Presencia está aquí, y que Él puede, ahora por Sus llagas, puede hacer las mismas cosas aquí en la tierra esta noche, que Él hizo cuando estuvo aquí la otra ocasión… ¿Lo creen Uds. con todo su corazón?
Ahora, como que me impactó de repente. Pero cuando Él estaba… ¿Hay alguien aquí por primera vez? Veamos sus manos. ¿Alguien, que sea su primera vez? ¡Oh, vaya! está bien. Estamos contentos de tenerlos aquí, pero probablemente Uds. nunca me han visto a mí. Apartamos esta noche para otra cosa, solo para pasar a la gente por la línea de oración.

51 Quiero preguntarles algo. Déjenme decir esto desde el fondo de mi corazón. No hay hombre que pueda sanarles. Uds. saben eso. No hay nadie que pueda sanarlos. Cristo ya hizo eso. Es su fe en Su obra terminada.
Ahora, si esto, lo que hemos hablado, todos estos años, lo que nuestras madres y padres creyeron, que Jesucristo era el Hijo de Dios, que Él resucitó de entre los muertos, y está viviendo entre los hombres hoy en día. Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, antes de irse, dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Es eso correcto? Él le dijo eso a Su iglesia. Él les dijo, cuando lo interrogaron, del por qué Él no sanó a todos, y así sucesivamente en el estanque de Betesda, Él dijo: “Yo solo hago lo que el Padre me muestra hacer. El Padre me muestra qué hacer, luego Yo hago lo que Él me dice”. En otras palabras: “Él me da una visión, Yo hago eso”.
Él se paró en la audiencia, miró a la gente. Él sabía lo que estaba mal con ellos. Una mujer tocó Su manto y se fue entre la audiencia, y Él se dio vuelta y dijo: “¿Quién Me ha tocado?”. Y Él no podía encontrarla. Directamente, Su fe… fue hasta que Él encontró a la mujer, Él dijo: “Tu fe te ha salvado”.
Ahora, si ese Jesús resucitó de entre los muertos, entonces Él está obligado por Su Palabra a manifestar lo mismo. ¿Es eso correcto? Él tiene que hacerlo, por causa de Su Palabra.

52 Ahora, hace algún tiempo aquí, estando de pie, hablando con un ministro realmente conocido por todo Estados Unidos. Él dijo que había estado hablando con un mahometano. Y el mahometano había sido educado aquí en los Estados Unidos. Y el mahometano dijo, cuando ya se iba y de nuevo a cruzar el mar, dijo (a la India), dijo: “Vea, señor, antes de Ud. se vaya”, dijo, “¿por qué no acepta al precioso Señor Jesús como su Salvador y regresa siendo realmente un Cristiano?”.
Él dijo: “Bueno, amable señor”, dijo el mahometano; él dijo: “Yo tengo una religión”. Dijo: “Yo soy mahometano”.
Él dijo: “Sí”, pero dijo: “su viejo profeta está muerto y se fue, Mahoma”. Pero dijo: “¿Por qué no acepta Ud. al Señor Jesús como su Salvador?”.
Él dijo: “Bueno, Mahoma es mi salvador, señor”.
Él dijo: “Bueno, ahora, Mahoma no es un salvador”.
Él dijo: “Bueno, yo podría decir lo mismo sobre su Señor Jesús”.
Y él dijo: “Bueno, ahora, permítame solo un momento”. Él dijo: “Mire, nuestro Señor Jesús resucitó de los muertos; su Mahoma está en la tumba”.
Él dijo: “¿Lo hizo Él?”. Él dijo: “Uds. han tenido dos mil años para probarlo”. Y dijo: “Aún no lo han hecho”. Él dijo: “Nuestra religión es más grande que la de Uds. Nosotros somos el doble de musulmanes de lo que hay de Cristianos”.
Él dijo: “Todos Uds. afirman que Él resucitó de entre los muertos, pero ¿lo hizo Él?”. Dijo: “¿Cómo pueden Uds. probar que Él resucitó de los muertos?”. Dijo: “Mire”, dijo: “Su Señor Jesús, Ud. dijo, resucitó de los muertos hace dos mil años”, y dijo: “Uds. han tenido dos mil años para probarlo, y ni siquiera un tercio del mundo sabe algo al respecto”. Eso es verdad. El hombre tenía razón. Él dijo: “Dejen que Mahoma resucite de entre los muertos, y todo el mundo lo sabrá en veinticuatro horas”. Dijo: “¿Qué es lo que pasa?”. Ahora, el hombre tenía un punto.

53 Él dijo: “Bueno, como Ud. puede ver, nosotros sabemos que Él resucitó de entre los muertos porque creemos que estamos salvos”.
Él dijo: “Nosotros también”. Él dijo: “Mire, señor, su Jesús escribió un Libro. Uds. lo llaman la Biblia. Ud. la lee, Ud. la cree. Él prometió Vida después de la muerte”. Dijo: “Nuestro profeta, Mahoma, escribió el Corán, que es la Biblia para nosotros. Nosotros lo leemos, lo creemos. Él prometió Vida después de la muerte”. Dijo: “Pero vea, amable señor…”.
Él dijo: “Bueno, nosotros tenemos gozo”.
Él dijo: “Mire, el Mahometismo puede producir la misma psicología que el Cristianismo”. Dijo: “Nosotros somos igual de felices al pensar en ello, así como Uds. son felices pensando en lo suyo”. Dijo: “Nosotros estamos tan felices pensando que Mahoma resucitará de entre los muertos, así como Uds. están pensando que Jesús volverá otra vez”. Y dijo: “Nosotros tenemos tanta psicología como todos ustedes”. Él dijo: “Pero aquí, señor, si Ud. menciona el tema, permítame preguntarle algo, mire dónde un Cristiano vencido”. Él dijo: “Usted…”.

Mensaje extraido de Messagehub