S.309 55-0611  ¿Qué Es Eso Que Tienes En Tu Mano? 

Tiempo de lectura: 63 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

¿Qué Es Eso Que Tienes En Tu Mano?

Macon, Georgia, E.U.A.

55-0611

1 (Gracias, muy amable hermano). Buenas tardes amigos. Feliz de estar aquí esta noche y muy contento de que todos podamos salir; dando gracias al buen Señor por Sus maravillosos servicios de anoche; para escuchar… Primera vez que tuve oportunidad de estar entre la gente para predicarles de esa manera por un largo rato y para ministrarles.
Y anoche, cuando salimos, los muchachos me dijeron, dijeron que no les gusta que yo lleve a cabo ese tipo de reunión de bajar, imponer manos sobre la gente; ellos simplemente piensan que tal vez… Ellos dicen que cuando se habla desde la plataforma, es siempre un cien por ciento. Y dicen: “Usted solo está tomando la palabra de la gente al respecto, en ese momento”.
Pero yo dije: “Bueno, tienen fe, ellos creen”.

2 Y cuando yo iba caminando por entre las sillas de ruedas, pensé que era Billy caminando enfrente de mí. Y en eso volteé a un lado para mirar, no era Billy, era Él. Y luego cuando me subí de nuevo, entonces el Señor comenzó a profetizar, y dijo que habría unos en sillas de ruedas que caminarían entre la audiencia y que algunos saldrían. Los muchachos dijeron: “¿Va a suceder eso?”. Le dije: solo observa y mira. Y anoche allí… Eso es correcto. Van cinco personas de las que estaban paralizadas en las sillas de ruedas esta semana. Eso es maravilloso lo que nuestro Señor está haciendo. Yo creo que Él avanzará más que esa noche, ¿no lo piensan Uds. así? Creemos que Él lo hará.

3 Ahora, mañana en la noche, siendo el cierre de este servicio…. Ustedes han sido tan buenos con nosotros, y han salido y se han sentado con un clima que estuvo frío y lluvioso y… Ustedes son muy, muy amables, y nosotros siempre los recordaremos. Y yo hubiera tenido un poco de dificultad si Uds.…. Lo bueno que Uds. fueron amables, porque no es costumbre que yo le hable a la gente de esta manera… o, que les predique, y luego hacer los llamados al altar y así sucesivamente.
El Hermano Moore por alguna razón no se presentó, y el Hermano Arganbright no se presentó, pero el Hermano Toms de Sudáfrica, bendito sea su corazón, él estaba en algún lugar por aquí, lo escuché decir “Amén” hace un rato. Aquí viene él de regreso. Y ese era… ¿De casualidad no es el niñito que le pusieron por nombre Will… Branham? Bueno, vaya. Primera vez que te veo, hijito. Eres muy buen niño. Espero verlos en mi casa muy pronto, ¿ve? Bueno, eso está muy bien. Sé que disfrutarán al Hermano Toms hablando. Probablemente él va a estar en una iglesia de aquí mañana.

4 El Hermano Beeler está sentado aquí. Probablemente él va a estar aquí en alguna parte en la mañana también. Los otros muchachos están aquí, me imagino que están programados para algunas iglesias.
Ahora, Uds. que están aquí y en este servicio, visitándonos, pues, búsquense una buena iglesia y vayan a la iglesia en la mañana. Todos estos ministros que están aquí, ellos representan estas iglesias del Evangelio Completo alrededor de Atla… aquí en Macon. Y estarían felices de tenerles en sus iglesias.
Y yo ni siquiera he logrado conocer a ninguno de los hermanos, sino al pequeño Hermano Palmer aquí. Tal vez le he estrechado la mano a un par de hermanos. Pero si todos son como el Hermano Palmer, son excelentes personas. Déjeme decirle. Son excelentes, muy buenos hermanos.

5 Y ahora, esperamos que mañana haya muy buenos servicios por todo… por toda la región. Párense en su puesto del deber mañana, ahora; mañana por la mañana vayan a la Escuela Dominical. Y veamos… Me imagino que mañana en la tarde los servicios serán aquí. ¿Es eso correcto? ¿Mañana en la tarde? [Alguien dice: “Mañana en la noche”]. ¿Mañana en la noche? Oh, lo cambiaron para la… Entonces ¿me imagino que el servicio ya lo anunciaron? Oh. Los servicios son aquí mañana en la noche. Muy bien. Ahora, el Señor sea bendecido es nuestra sincera oración.
Ahora, como tema solo para meditar un rato… Y queremos decir otra vez: Le damos muchas gracias al querido Señor por todo lo que Él ha hecho.
Ahora, yo creo que en cualquier reunión de los Estados Unidos por esta cantidad de días, el que hayan sanado completamente cinco personas paralizadas en una sola reunión, yo creo que es casi lo más grande que el Señor ha hecho por nosotros todo este año. Ahora, en África, o en algún otro de los países en India, o en algo como eso es diferente. Pero aquí en los Estados Unidos, por cuando hay muchos servicios llevándose a cabo a través… Y una cosa, nosotros nunca nos quedamos diez noches. Normalmente nos quedamos entre tres a cinco noches, y luego nos vamos. Así que, solo estoy diciendo eso para que Uds. puedan ver y saber que yo creo que Uds. tienen una gran fe, y estoy tan feliz.

6 Mucha gente, ellos dicen, han estado testificando. El hermano Woods y demás me estaban diciendo hoy de gente que está testificando, con toda clase de enfermedades y de todo que han sido sanados. Y varios en camillas… Creo que no nos queda más que uno en camilla esta noche. Dios simplemente despejó los casos de camillas y todo. ¿No es eso maravilloso?
Mire, por cierto, anoche, cuando venía a la plataforma, uno de los primeros que subieron era un caso muy lastimoso. Durante las últimas noches había notado una dama sentada con un pequeño bebé con agua en su cabeza, y no hay nada que se pueda hacer por eso en lo que concierne a investigación médica… en la investigación científica para ayudar a los pequeñitos. Ellos están totalmente desvalidos. Y la pobre madrecita tan interesada, cargando al pequeñito noche tras noche, y él llorando. Yo seguía mirando hacia la cosita, y podía ver cuál era el problema. Y muchas veces la visión lo habla; yo ni siquiera digo nada al respecto.

7 Un hombre me acaba de hablar por teléfono hace solo unos momentos, y me encontré con él en un restaurante la otra noche, y allí el Señor me dijo lo que estaba mal con él. Él me llamó, dijo: “Sabe que desde que usted estuvo… Desde que lo vi, simplemente me he mejorado mucho”. Yo ya le había dicho lo que estaba mal con él, casi se desmayaba. Usted sabe… Y así que él… Eso es. Uno solo tiene que vigilar; uno ve que va a suceder de todas maneras. Así que, no es qué tanto ellos sepan al respecto, mientras puedan saber que Dios lo ha dicho va a estar bien. Por tanto, eso lo concluye, ¿se dan cuenta? La idea no es que queramos que la gente lo sepa. Mientras Dios lo diga, bueno, amén, solo déjelo ir; y si uno piensa que sería de ayuda animarlos, entonces usualmente uno dice algo.

8 Pero este pequeño bebé vino por la plataforma, con una gran cabeza de agua, recargado en una pobre y cansada madrecita. Y a medida que ponía manos sobre el niño, vi esa Luz remolinando alrededor de la cabeza del niño, yo sabía que algo iba a suceder. Así que, le pregunté a la madre si se llevaría el bebé a casa, y supe que algo le sucedió en este momento, si hubiese tenido algo para probárselo a la madre. Pero yo le dije, le dije: “Llévese el bebé a casa…”. Y ella vivía fuera de la ciudad, creo que se le dijo eso, en alguna parte, a unas cien millas [160 Km].
Ella viaja alrededor de doscientas millas [321 Km. Trad.] para traer al bebé, y cuando ella llegó a casa, yo dije: “Ponga una pequeña cuerda alrededor de su cabeza y mida la cuerda, y luego córtela; y luego vuelva a poner la cuerda otra vez a la noche siguiente, mañana por la noche, y tráigame el trozo de cuerda de cuánto se encogió la cabeza del bebé”. Y serían alrededor de dieciocho horas o veinte. Y aquí está el hilo de una pulgada y media de hilo, la cabeza del bebé se encogió en unas dieciocho horas. Me pregunto si la madre está aquí con el bebé esta noche… Oh, si ya está… Aquí está la madre. Eso es correcto… Todo bien. Dios le bendiga, hermana.

9 Ahora, la razón por la que hice eso, hermana, fue esta: para que Ud. pudiera tomar ánimo. Yo he orado por muchas cosas que no he recibido, pero no creo, ante nuestro Hacedor esta noche, siendo sincero, que le haya pedido algo a Dios así de sincero, que Él no me lo haya dado o me haya dicho el porqué Él no podía , ¿ven?
Ahora, esa pulgada y media de ese pequeño… la cabeza del bebé se ha encogido como en dieciocho a veinte horas. Eso es para animarla, ¿ve? Ahora, solo siga creyendo, ¿ve? Ahora, solo siga creyendo, ¿ve? Ahora, continuará así durante setenta y dos horas aproximadamente. Después Ud. notará… Siga cortando la cuerda. Se detendrá. Podría empeorar por un rato. No importa lo que suceda, solo siga creyendo, ¿ve? Y mientras siga manteniendo su fe…
Ahora recuerde, cuando el espíritu inmundo sale de una persona, anda por lugares secos y regresa otra vez con otros siete espíritus peores que como era; y si puede, entrará y se apoderará, y la condición será mucho peor. Pero si el buen hombre de la casa no está allí, lo cual es su fe para mantener eso alejado… Simplemente no luche con eso. Que eso lo contraatacará. Solo rechácelo; simplemente ignórelo. Eso es todo. Solo siga adelante. Solo diga que se acabó; eso lo arregla definitivamente. Y su bebé se pondrá bien. Ahora, el Señor le bendiga.

10 Ahora, esta noche… Yo simplemente amo la Palabra. ¿Acaso no aman Uds. la Palabra? La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra. Solo quiero leer un pequeño texto aquí esta noche, para un pequeño contexto, y lo queremos leer de Éxodo el capítulo 4, si es la voluntad del Señor, y comenzando con el versículo 2. Leeremos quizás el versículo 2 y tal vez parte del 3.
Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.
Él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella.
Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano.

11 Ahora, inclinemos nuestros rostros solo un momento para una palabra de oración, mientras hablamos con el Autor de esto, y luego orar por estos pañuelos que están aquí.
Nuestro bondadoso Padre celestial, estamos tan agradecidos de estar reunidos esta noche otra vez aquí bajo los tejados de este cielo, para mirar hacia los cielos de donde viene nuestra ayuda. Nuestra ayuda viene del Señor. Estamos tan contentos de saber que Él vive y reina hoy y no ha dejado a Su iglesia sin un testigo de Su resurrección.
Y estamos tan agradecidos esta noche de que nosotros como hijos de Israel, vamos a hablar de eso, si es Tu voluntad en unos momentos, cómo es que ellos pasaron bajo sus angustias, y miraron el féretro de José, y vieron esos huesos puestos allí, sabiendo que Dios había prometido a través del profeta que un día iban a salir. Y esta noche, como el antitipo de José, el Príncipe de la prosperidad, el Señor Jesús se levantó de los muertos y está vivo esta noche entre nosotros como una evidencia Divina de que un día nosotros vamos a salir, salir de este mundo de problema y pecado, donde Satanás y todos sus poderes están; y nos libraremos de él para siempre.

12 Ahora, Señor, mientras meditamos en estas palabras, que el Espíritu Santo venga, entre en la Palabra, y que la pueda dividir para cada corazón, tal como tenemos necesidad esta noche. Y que podamos decir como aquellos de Emaús, cuando Él partió el pan e hizo algo un poquito diferente a lo que hacía el ministro ordinario en aquel día… Él lo hizo de tal manera que solo Él podía hacerlo. Y Padre, oramos esta noche que Él haga algo fuera de lo ordinario, que no vemos todos los días en cada servicio religioso —solo para que la gente pueda saber que el mismo Señor Jesús está vivo de entre los muertos esta noche, caminando alrededor y entre la gente, haciendo las mismas cosas que hizo entonces. Concédelo, Padre.
Estos pañuelos están colocados aquí, están representando a pobres niñitos enfermos, padres, madres, mucha gente está sufriendo por causa de enfermedades y opresiones del diablo. Y Padre, con manos puestas sobre ellos con oración, con todo mi corazón, mientras reprendemos cada espíritu inmundo, cada poder demoníaco que ata a la gente sobre la cual estos pañuelos serán puestos. Y cuando estos pañuelos serán puestos sobre ellos, que puedan ser liberados, Señor, y que sigan su camino regocijándose, y Satanás sea atado y echado a las tinieblas afuera. Concédelo, Padre. Ayúdanos ahora en lo que sigue del servicio, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

13 Ahora, mientras meditamos solo un momentos aquí en la Palabra del Señor, confío que todos simplemente… Trataré de darme prisa, puesto que sé que el viento está soplando un poco frío y sobre la gente enferma, y trataré de darme prisa. Y tal vez mañana por la noche estará un poco más caliente, y nos quedaremos un poquito más tarde.
El otro día al salir y ver aquí a los alrededores, el Sr. Wood y yo íbamos conduciendo por el camino y vi a esos campesinos y con su maíz enrollado. Yo solía sembrar un poquito también. Y las sandías y todo, secándose el algodón. Me fui a casa, y dije: “Querido Dios, sé que tenemos un servicio al aire libre pero por favor mándale a esa gente algo de lluvia, porque en verdad están necesitando la lluvia”. Y solo pensé en la soberanía del Señor Jesús, como Él dejó que lloviera hasta el servicio, se detuvo mientras teníamos el servicio, y luego les dio una buena lluvia torrencial anoche, lo despejó para esta noche. ¡Oh, vaya! ¡Qué maravilloso es Él! Él simplemente sabe cómo hacerlo, ¿verdad que sí? Y nosotros simplemente le amamos a Él tanto por eso. Él es digno de toda alabanza.

14 Ahora, esta noche, quiero hablar solo unos momentos en el tema: “¿Qué Es Eso Que Tienes En Tu Mano?”.
Ahora, nuestro contexto esta noche trata con Moisés, un hombre que fue usado por Dios, que regresó para liberar a los hijos de Israel de la esclavitud egipcia. Y esta noche mucha gente de Dios está bajo esclavitud.
Veo, sentada aquí, a una madre con un niño pequeño, parece que tal vez sus pequeñas piernas pudieran estar deformes o algo. Él está acostado cerca de su madre. Un niñito está aquí sentado en una silla de ruedas, un niñito, tal vez ha tenido poliomielitis o algo. Su piernitas están complemente vendadas a los aparatos.
Noto a una jovencita sentada aquí una hermosa damita, se ve aún en su adolescencia, y un pobre papá anciano torcido en una silla de ruedas, de esa manera. Eso es esclavitud. Satanás ha hecho eso.
Aquí está un hermano de color sentado aquí. Alguien está sentado cerca de él, sosteniéndolo y… o, cerca de él. Y solo miren la esclavitud en la que Satanás ha metido a la gente.

15 Y Dios es tan… les ama igual como Él amó a los Hebreos. Y cuando… Dios mandó a Moisés para allá porque Él había prometido que vendría y los libertaría de esa esclavitud.
Y Dios ha prometido en este día que Él enviaría a Jesucristo, el Espíritu Santo, en nuestros medios y que libertaría a todos los enfermos y afligidos. Porque escrito está —las últimas palabras que Él dijo antes de dejar la tierra— Él dijo: “Id a todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura”. ¿Qué tan lejos? ¿La edad de los apóstoles? A todo el mundo. El Evangelio todavía no ha alcanzado a todo el mundo. “Id a todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo, y él que no creyere será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomaran serpientes, si bebieren cosa mortífera no les hará daño. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán. Eso es lo que dice la Biblia.
Jesús fue recibido arriba en el cielo, la última comisión que Él le dio a la iglesia fue: Sanad a los enfermos. La primera comisión que alguna vez Él le dio a la iglesia: sanad a los enfermos. Él escogió a Sus setenta y a Sus doce, y los envió, y les dio poder contra espíritus inmundos, para echar fuera demonios, y sanar a los enfermos —la primera comisión. La última comisión fue ir a todo el mundo y sanar a los enfermos.

16 Sobre esa Escritura, yo sé que muchos teólogos la han discutido y han dicho entre ellos, que ese Marcos 16 que estaba citando, desde el versículo 9 en adelante, no está inspirada.
Me recuerda algo, yo no creo que el púlpito sea un lugar para bromear. No creo en los chistes. Mantengan el púlpito limpio. Los chistes están allá afuera. Pero este solo es un pequeño comentario que fue verdad, y suena como que pudiera ser un chiste, pero no lo fue.
Había un hombrecito en nuestra parte del país, que tenía un llamado al ministerio. Su madre era una buena dama anciana, y ella lo envió a un seminario para que se convirtiera en un ministro. Y mientras él estaba ausente, en la universidad y seminario, aprendiendo cómo predicar y así sucesivamente, bueno, su madre se enfermó, se puso muy enferma; ella tenía neumonía. Y mandaron llamar al doctor, y él le dio, por supuesto, todo lo que se le podía dar. Y ella no podía tomar penicilina; era alérgica a eso. Así que, él le dio medicamentos de sulfamidas y unas cosas más; y simplemente no podía mantenerse. La mujer, sus pulmones se estaban poniendo completamente congestionados, y ella estaba en muy mal estado. Así que, le mandaron un telegrama a su hijo y le dijeron que estuviera al pendiente, porque pensaban que su madre podía morir inmediatamente, y que tenían que… querían que él viniera a casa. Él estaba a muchas millas de distancia.

17 Pero de repente, pues, había una damita que vivía abajo en la esquina, pertenecía a una misión del Evangelio Completo que vivía al dar la vuelta de la esquina, que creía en sanidad Divina. Por tanto, ella subió a ver a la anciana, y dijo: “Hermana”, ella dijo: “nuestro pastor cree, y nosotros allá abajo en nuestra iglesia, que Jesús murió para sanar a la gente enferma. Y si no le importa, ¿por qué no deja que nuestro pastor venga y ore por usted? Tal vez Dios contestará su oración y la sanará”.
Ella dijo: “Eso sería muy amable. Mándelo para acá”. Así que, la mujer… el hombre subió y oró por ella, y ella se recuperó.
Como un año después, su hijo vino a casa, y ellos estaban discutiendo cosas, después de la reunión. Y él dijo: “Madre, a propósito”, él dijo: “Nunca supe exactamente qué te dio el doctor que te aliviaste tan rápido, cuando tenías neumonía, cuando yo estaba al pendiente para venir”.
Ella dijo: “Oh, hijo”. Ella dijo: “Se me olvidó decirte”. Ella dijo: “¿Sabes en dónde está esa pequeña misión aquí abajo en la esquina?”.
Y dijo: “Sí”.
Dijo: “Sabes, esa dama subió para acá y me dijo que permitiera que su pastor viniera a orar por mí”. Y dijo: “Sabes, él vino y leyó un pedazo de la Biblia en Marcos capítulo 16”, y dice: “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán. ¿Sabes que el Señor me sanó inmediatamente?”. Pues, ella dijo…

18 El muchacho dijo: “Ahora, escucha, madre”. Dijo: “Ahora esa gente es analfabeta”. Dijo: “Mire, ellos no entienden”. Dijo: “Nosotros…”. Dijo: “No hay tal cosa como sanidad Divina”. Dijo: “No hay nada como eso en la Biblia. Eso fue en los días pasados”. Dijo: “Ahora, en el seminario, pues, aprendimos que Marcos 16 a partir del versículo 9 no está inspirado”.
La pequeña madre dijo: “Bueno, ¡Aleluya!”.
Y él dijo: “Madre”. Pues, él dijo: “Actúas como esa gente”.
Y ella dijo: “Bueno, ¡Gloria a Dios!”.
Él dijo: “Bueno, madre, ¿qué es lo que te sucede?”.
Dijo: “Solo estaba pensando: Si el Señor pudo sanarme con una Palabra que no está inspirada, ¿qué pudiera hacer Él en realidad si esa estuviera en verdad inspirada? [Palabras no claras]… inspirada?”. Así que eso es cierto. Yo creo que toda está inspirada, cada partecita. Y toda es para nosotros, cada pedacito es para nosotros.

19 Nosotros no tenemos necesidad o falta de nada. Dios ha provisto de todo lo que necesitamos para hacer este viaje. Está aquí provisto para nosotros. Aunque cada vez que un hombre nace de nuevo por el Espíritu de Dios, el Señor le da un talonario de cheques lo suficiente para que le dure a través de su viaje; y en cada cheque en la parte de abajo, para cualquier bendición redentiva, está firmado con el nombre de Jesús. Solo llénelo y envíelo. Vea si Él no lo honrará. Eso es correcto. Solo envíelo allí; es un depósito. Ya está allí. Fue depositado en el Calvario: “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Todo se firmó con Su Sangre; todo ha finalizado. Todo aquel que quiera, que venga. Y ha sido probado. Está demostrado aquí, que Él ha resucitado de entre los muertos y que está vivo entre nosotros esta noche.
Él es el libertador de nosotros que estamos en esclavitud. Cualquier persona que está en esclavitud, Jesucristo está aquí para libertarlos esta noche si lo creen. Ahora, yo no estoy aquí para libertarlos, porque yo no podría hacerlo. No fui enviado a hacerlo. Yo fui enviado para predicar el Evangelio. Eso es todo. Cristo vino para libertar.

20 Ahora, Moisés, cuando él era solo un recién nacido, solo… Había una gran amenaza en Egipto; ellos estaban matando a todos los niños varones. Y justo en ese tiempo nació Moisés, y la madre viéndolo un niño hermoso, no le tuvo miedo a las amenazas de Faraón o lo que él estaba haciendo con todos los niños.
Ahora, si ven, amigos, para comenzar con… Quiero que capten muy bien esto. Para comenzar, los dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Eso es lo que provoca el problema, ¿ven? No trate de personificar nada; solo sea lo que Ud. es en el reino de Dios. Si Ud. es un dedo, sea un dedo. Si Ud. es una nariz, sea una nariz, ojo, sea un ojo. Espero que mi dedo nunca decida no ser un dedo porque no es un ojo. Eso ciertamente me pondría fuera de funcionamiento por un tiempo. Así que, de esa manera debemos todos tomar nuestras posiciones y avanzar. Pero todo el grupo completo es el cuerpo del Señor Jesucristo, no importa lo que sea.

21 Ahora, muestra que dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Miren a Jesús: Él era la simiente de la mujer del Jardín del Edén. Él nació el Hijo de Dios. Moisés: él era un niño hermoso cuando nació, y nació para ser un libertador. Él no podía evitar ser un profeta. Dios lo hizo eso en su nacimiento.
Mire a Juan el Bautista, setecientos doce años antes de que naciera: Él era la voz de uno que clama en el desierto.
Mire a Jeremías, Jeremías 1: 4, yo creo. Dios le dijo a Jeremías: “Antes que fueras aun formado en el vientre de tu madre, antes que aun fueras formado en su vientre, Yo te conocí, y te santifiqué, y te ordené como un profeta para las naciones”. Ahora, Ud. tiene que creer en la predestinación y la preordenación. Ud. solo… Está ahí.
Los dones y los llamamientos son sin arrepentimiento. Eso es lo que Dios ha puesto en la iglesia. Yo difiero un poco con mis hermanos de la lluvia tardía, en eso de imponer las manos, administrando los dones espirituales. Yo creo que tienen eso equivocado, ¿ven? Pero está bien; no nos enfrentamos por eso, pero creo Uds. están equivocados en eso, ¿ven?

22 Pablo y Timoteo, ellos reconocieron que eso era… Timoteo, que era un ministro y un hombre con un don. Nosotros hacemos lo mismo en la iglesia Bautista y todo el resto de ellos, cuando vemos a un hombre como ese para imponer manos en él. Pero no para darle un don espiritual, sino para darle la diestra de compañerismo y bendiciones al ministro con el don que Dios le ha dado. Eso simplemente es la diferencia, ¿ven? Y entonces, si Ud. trata y le da un don, eso es lo que el hombre hace (¿ve?), y nunca funcionará. Ciertamente eso no ha tenido éxito, y pienso que nunca lo tendrá.
Ahora… Pero cuando Dios hace algo, es diferente. Moisés se dio cuenta que él era Moisés. Dios, cómo Él lo preservó y lo cuidó. Y luego cuando él llegó a ser de edad, pensó que el pueblo de seguro lo entendería, que sería de mente espiritual para entenderlo.
Ahora, hay una parte que me gustaría que tuviéramos el tiempo, si no estuviera tan helado, para quedarnos en eso solo unos momentos. La gente falló en entender, demasiado. Y cuando él mató al egipcio, pensando que la gente entendería —su propia gente— que él era enviado a liberarlos, pero ellos no lo entendieron.

23 Ahora, nos damos cuenta entonces, que él huyó a la tierra de Madián. Y allá se casó con una muchacha etíope de nombre Séfora. Moisés al principio tenía un temperamento muy fuerte. Sabemos eso. Dios tuvo que quitárselo. Así que, después él se casó con esta muchacha, y se convirtió en siervo de su suegro, apacentando las ovejas de regreso a la parte de atrás del desierto.
Un día, solo me puedo imaginar, viendo a este hombre anciano ahora de ochenta años. Él tenía dos niños que le habían nacido allá arriba y… Aquí viene él bajando ahora, apacentando las ovejas, solo un pastor, un hombre fuera de la voluntad de Dios, y asesinó a un hombre, y allá atrás ahora como un pastor.
Pero si Dios ha preordenado algo, es tan seguro que va a suceder como Dios está en el cielo. Así que, va a ser de todas maneras. No hay nada en el mundo que pueda evitar que Jesucristo venga por segunda vez. Dios así lo ha ordenado. No hay manera en el mundo que pueda usted alguna vez detener el mensaje de sanidad Divina. Ud. pudiera combatirlo tanto como quiera, pero Dios ordenó que debe seguir adelante, y está siguiendo adelante. Eso es correcto. No importa, alguien… Dios puede levantar de estas piedras hijos a Abraham. Entonces, lo mejor que se puede hacer es unirse al programa de Dios y marchar con la iglesia, es lo mejor que yo sé hacer.

24 Hace un tiempo, me encontraba arriba en la Estatua de la Libertad y subí a ese brazo. Y mirando allí por esa ventana, viendo un montón de pequeños gorriones que estaban muertos, tendidos por todo alrededor, por todas partes por fuera de allí. Y le dije al guardia, yo dije: “¿Cuál es el problema? Esos pequeños gorriones están muertos”.
Él dijo: “Señor, hubo una tormenta anoche, y esos pequeñitos dando vueltas alrededor y llegaron a la luz de esta Estatua de la Libertad. Y en lugar de seguir la luz y resguardarse, vinieron y se golpearon los sesos, tratando de apagar la luz”. La única cosa que podía ayudarles, estaban tratando de apagarla y ellos mismos se mataron en el intento.
Yo dije. “¡Alabado sea Dios! Puede haber infieles que se levanten en común y cuánto más, escépticos, e incrédulos, pero entre más golpeen la luz… tratando de apagar la luz de Dios, ustedes se azotaran hasta morir y caerán en desgracia, y la luz de Dios brillará a través de las edades”. Eso es correcto, Dios seguirá adelante a pesar de cualquier cosa que alguien pueda hacer. Lo mejor que puede hacer es unirse a Él y seguir adelante con el fluir del Espíritu Santo.

25 Y Moisés cuando estaba allá atrás en la parte de atrás del desierto, un día, me imagino que un tanto desanimado, caminando por allí, pensando en lo que había sucedido allá abajo en Egipto, y en todos sus amigos. Y aquí él se había casado con otra raza de gente, y pastoreando las ovejas de su suegro. Casualmente miró hacia allá, y vio una zarza en fuego. Y él pensó que era curioso que la zarza no se consumiera, así que Dios estaba tratando de captar la atención de Moisés.
Y cómo sé yo, qué sabe usted, si esta reunión aquí afuera ha sido para… Dios la ha puesto aquí para atraer la atención de algunas personas de ustedes que están viviendo alrededor de estas iglesias aquí, sin saber que Dios ha resucitado de los muertos, y Jesús está vivo aquí esta noche sanando a los enfermos y afligidos.
Tal vez Él lo trajo a Ud. aquí afuera para ver a estos cojos, y lisiados, y gente torcida levantarse de su silla de ruedas e irse caminando; para ver a Su Espíritu moviéndose a través de la audiencia y corregir a personas, y reprender a pecadores aquí en la plataforma, santos, personas de apariencia piadosa; venir y decirles dónde están pecando y las cosas que son. Y cada palabra de eso es infaliblemente la verdad. ¿Cómo sabe usted que Dios no ha atraído su atención para venir y mirar algo como eso, para que Ud. pueda también desviarse? No para que se aparte de su iglesia, sino para que se desvíe de su manera de vivir y sirva al Dios viviente en el nuevo nacimiento, y ser nacido de nuevo. Tal vez Dios está haciendo eso.

26 Moisés se desvió, y a medida que miraba esa zarza ardiendo, él comenzó, dijo: “Bueno, subiré y veré qué escena es esta”. Normalmente Dios mismo se revela en fuego. Así que él se dio la vuelta para verlo, y Dios le habló desde la zarza y dijo: “Moisés, quítate tus zapatos, porque el lugar donde estás parado es tierra Santa”.
Ahora, qué si Moisés hubiera dicho: “Ahora, Señor solo te voy a hacer reverente; me voy a quitar el sombrero. Eso estará igual de correcto”. Dios nunca dijo: “Tu sombrero”, Él dijo: “Tus zapatos”.
Ahora, si yo dijera: “Bueno, yo me uní a la iglesia, ¿acaso no soy igual de bueno como el hombre de al lado?”.
Dios nunca dijo: “Si un hombre no se une a la iglesia…”. Él dijo: “Un hombre debe nacer de nuevo”. Si él no lo hace…
Dicen: “Bueno, iré a una buena iglesia”. Eso está bien, pero ese no es el requisito. “El que no naciere de agua y el espíritu de ninguna manera puede entrar en el Reino”. Dios tiene un programa sólido, no importa cuán bueno parezca todo lo demás. Ud. se tiene que alinear con el Evangelio de Dios. La Biblia lo dice, y eso es lo que nosotros tenemos que hacer.

27 Y Moisés tenía que alinearse con el programa de Dios, no lo que Moisés pensaba que era reverente, sino lo que Dios llamaba reverente. Y él se sienta, se quita sus zapatos, y se acerca.
Él dijo: “Yo he escuchado el clamor de Mi pueblo, y Yo he bajado, y te voy a enviar allá abajo a liberarlos.”.
Usted sabe, Moisés se quejó. Él dijo: “Ahora, mira, soy un hombre lento para hablar. No puedo hablar muy bien, y no soy elocuente”, y así sucesivamente. Él comenzó a quejarse, y Dios le dijo que enviaría a Aarón. Y luego él quería saber… Él dijo, si él podía ver Su gloria, ¿qué les diría él a ellos de lo que Él hizo?
Y Dios le dijo a Moisés: “¿Qué es eso que tienes en tu mano?”.

28 Ahora, lo que sea que estaba colocado allí cerca… Dios podía haber usado cualquier cosa. Dios podía haber usado la zarza. Pero Moisés tenía algo en su mano. Él dijo: “Es una vara”.
Él dijo: “Échala en tierra”. Y él la arrojó, y cuando lo hizo, se hizo una serpiente. Él la levantó por la cola; se volvió vara otra vez. Y Dios le mostró a Moisés por medio de eso lo que Él podía hacer, que Él todavía era el Dios viviente. Él podía tomar lo natural y cambiarlo a lo Sobrenatural. Él podía hacer lo que quisiera, porque era Dios.
Moisés tomó la vara en su mano, corrió y tomó a Séfora, su esposa, y la puso sobre una mula, y puso un niñito a cada lado de la cadera. Y tomó un viejo burro por la rienda y una vara en su mano, y descendió a Egipto a liberar a dos millones de personas.

29 ¿Se lo podrían imaginar? ¡Qué escena más transcendental debió haber sido! Ese hombre anciano de ochenta años, con barba blanca y cabello soplando de esa manera, tan feliz y contento, gritando: “¡Gloria a Dios!”, su esposa sentada a horcajadas sobre una mula, con un niño en cada cadera, bajando para tomar el control. ¿Podrían imaginar eso?
¿Qué piensan Uds. que los grandes ejércitos y soldados habrían dicho ese día? “Bueno, ese pobre viejo se ha vuelto loco”. El mundo siempre piensa eso, pero él tenía la Palabra del Señor, y tenía que suceder. Él tenía la promesa de Dios. Y tenía esa vieja vara en su mano, agitándola. Ahora, un palo seco yendo contra el gran ejército de Egipto, que había conquistado el mundo en su día… Miles de miles de carruajes, jinetes, lanceros, las unidades mecanizadas más grandes… Al igual que un solo hombre intentaría ir contra Rusia hoy, o algo así. Tal vez hubiera más probabilidades entonces.

30 Y Moisés, ochenta años de edad, me lo imagino calvo arriba, y los bigotes colgando, y el cabello por su cuello, y allí estaba guiando esta mula, descendiendo para tomar el control. Y la parte hermosa de eso: él lo hizo. Eso es correcto. Porque ese Dios había hecho una promesa.
Cuando Dios promete cualquier cosa, Dios está bajo obligación cuidar Su promesa. Dios siempre la respaldará. A mí no me importa lo que alguien dice al respecto. Cuando Dios así lo dice, es así. Descanse su alma, cuerpo, y fuerza en ello, porque Dios está obligado a Su Palabra. Amén. Estoy tan agradecido por ese cantito que cantamos:
Cada promesa en el Libro es mía,
Cada capítulo, cada versículo, cada línea.
Estoy confiando en Su amor Divino.
Cada promesa en el Libro es mía.
Es para todo aquel que venga y beba de la fuente de agua del Señor, gratuitamente, sin dinero, sin precio: ya está pagado. Cualquiera puede venir y beber.

31 Moisés descendía para tomar el mando. ¡Qué panorama fue ese! Y cuando llegó allá, él tomo su vieja vara, la única cosa que tenía en su mano, y venció a Egipto, y guió a los hijos de Israel, y los alimentó con la misma vara hasta que llegaron a la tierra prometida. Amén. Una vara vieja y seca. Es posible que Ud. no tenga mucho en su mano. Quizá usted no es capaz siquiera de silbar. Pero lo que sea que usted tenga en su mano, deje que Dios lo tome y Él lo bendecirá. Amén.
Si usted no puede hacer otra cosa sino testificarle a su vecino, si no puede hacer otra cosa sino levantar su mano, diga: “Dios, yo acepto cada palabra de eso”, tome lo que tiene en su mano y haga lo que pueda para la gloria de Dios.

32 Había un niñito en una ocasión, que fue a ver a Jesús, y él tenía cuatro o cinco panecillos pequeños y algo de pescado allí dentro. Ahora, en la mano del niñito no era mucho, pero una vez en las manos del Señor Jesucristo, Él lo bendijo y alimentó a cinco mil. La cosita que Ud. tiene, pudiera ser una chispita de fe colocada allí, que Ud. cree que Él resucitó de los muertos. Para Ud. no es mucho. Pero suéltelo una vez en un testimonio, pudiera ser la causa de que cientos de personas vengan al Señor Jesucristo.
Usted que está sentado allí enfermo o lisiado, y Ud. tiene una chispita de fe, suéltela esta noche y diga: “Señor Jesús, esto es todo lo que tengo para confiar en Tu Palabra, y aquí vengo. Depende de Ti encargarte del resto”. Dios tomará el resto de eso también. Ud. solo suéltelo y deje que Él lo tome.
¿Qué tipo de átomo soltó Jesús en aquel entonces? Él tomo el pescado, no los alimentó solamente con pescado crudo o pescado vivo; Él los alimentó con pescado cocido y pan cocido. Amén. De dónde lo consiguió, yo no lo sé. De todas maneras, Él los alimentó y ellos se lo comieron.

33 Como un hombrecito dijo no hace mucho, dijo: “¿Cree Ud. esa historia sobre Elías sentado allá arriba y los cuervos…?”.
Yo dije: “Sí, señor. Yo creo cada palabra de eso”. Eso es correcto.
Ellos pensaron que Elías estaba loco, sentado arriba en la montaña allá, y él tomaba un trago de agua cuando así lo deseaba, y los de la sociedad y clase alta allá abajo se estaban muriendo de hambre, y luego ellos le llamaban a él loco. Y él estaba mejor que mucha de esa gente. Él tenía a unos siervos de color que le llevaban comida cada vez que él sentía hambre. Estaba mejor que mucha de la gente que está sentada aquí esta noche. Eso es correcto. Cada vez que a él le daba hambre, aquí veía un cuervo con un emparedado y se lo daba, levantaba el vuelo. Se arrodillaba y tomaba un trago de agua cuando él quería. Él estaba en la voluntad de Dios. Él tomó a Dios en Su Palabra. Amén. Eso es todo lo que Ud. tiene que hacer, es tomar Su Palabra.

34 Alguien dijo: “Ahora, Hermano Branham, ¿en verdad cree que ese cuervo le trajo un emparedado?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Bueno, ¿de dónde lo agarró el cuervo?”.
Le dije: “Yo no sé”. El cuervo lo agarró y se lo trajo a Elías, y él se lo comió“. Yo dije: ”De esa manera es con el Espíritu Santo“. Él se estaba burlando de mí por gritar. Yo dije: ”No le puedo decir de dónde viene eso, el Espíritu Santo lo trae. Yo solo me lo como. Y a mí me encanta y vivo por eso. Yo no sé de dónde viene; pero lo recibo; eso es lo único que sé. Mientras Él me lo traiga, yo estoy dispuesto a tomarlo“. ¡Amén!
Dicen: “¿Cómo va a caminar ese tipo cuando él no está yendo con el doctor?”. No puedo evitar eso; cuando Dios así lo dijo, Él lo hará de todas maneras. Ud. solo observe. Es asunto de Dios cuidar Su Palabra. Él la cuida para llevarla a cabo, y Él está obligado a Ella; y Él lo hará en cada caso (Amén) a todo hombre o mujer que se atreva a tomarlo a Él en Su palabra. ¡Oh, vaya! Eso es verdad.
Sí, señor. Moisés descendió allá, e hizo exactamente lo que el Señor le dijo que hiciera. Si Ud. solo toma lo que tiene en su mano y deja que Dios lo tome…

35 Ahora, hubo un hombrecito en un tiempo, un poco después de eso, de nombre David, un niño pastorcito que vivía en la colina, alimentando las ovejas de su padre. Pero él sabía que la bendición del Señor estaba sobre él. Así que, él sabía que Dios estaba con él. Y un día cuando los ejércitos de Israel se habían reunido para pelear en contra de los filisteos, pues, su padre Isaí dijo: “Ahora, te voy a enviar con tus hermanos, llévales unas pasas y demás, y ve para allá y ve cómo les está yendo a tus hermanos”. Dos de los muchachos mayores estaban en la batalla.
Entonces, David salió. Y Ud. sabe, cuando él llegó allá, vio una escena. Los filisteos estaban reunidos en un lado e Israel en el otro lado. Saúl estaba allí sentado, siete pies y cuatro pulgadas de alto [2.23 m. Trad.] o algo así, un gran tipo alto de aspecto principesco; pero cruzando al otro lado de la cuenca, de aquel lado, estaba el ejército filisteo, y ellos tenían un gran retador, un gran campeón de nombre Goliat. Vaya, él era como de nueve pies y cuatro pulgadas de alto [2.84 m. Trad.] y qué tipo era él. Y cuando el diablo sabe que le aventaja a usted, entonces seguro que se introducirá por allí si le es posible.

36 Así que, él llegó allí a la ladera y dijo: “Les haré una proposición, muchachos. No provoquemos que se derrama sangre”. Mire, él es grande, y tenía la ventaja sobre todos ellos. Entonces, él dijo: “Manden Uds.… escojan un hombre allá en los ejércitos de Israel, y dejen que venga aquí y pelee contra mí. Si yo lo mató, entonces Uds. nos servirán. Si él me mata, entonces nosotros les serviremos a ustedes”. Seguro. De esa manera el diablo lo hará.
Ahora, tome por ejemplo a este hombre que está aquí. “Si tan solamente pudiera ver esto, o eso, o aquello”, ¿ve? En el momento que pueden tomar esa clase de idea…
Pero un día él hizo su alarde a oídos del hombre equivocado. Estaba un hombrecito de apariencia escuálida, probablemente pesaba alrededor de ciento diez libras [49 Kg.], con los hombros como encorvados y envuelto en un pequeño abrigo de pastor. Y esa mañana cuando los ejércitos caminaban de un lado a otro, y gritándose el uno al otro, y tratando de entrar en la batalla, pues, este gran retador salió y dijo: “Ahora, yo desafío a los ejércitos de Israel”. Pero eso cayó a oídas del hombre equivocado para él entonces. Sí, señor.

37 Estaba allí un muchachito que sabía de lo que estaba hablando. Él dijo: “¿Qué es esto? ¿Me quieren decir que Uds. se quedarán parados y dejarán que ese filisteo incircunciso desafíe los ejércitos del Dios viviente?”. Amén. Él sabía de lo que estaba hablando. ¡Oh, vaya! Goliat, hiciste tu alarde equivocado en ese momento.
Y cuando llegó a oídos de David, entonces su hermano le dijo: “Ahora, mira esto, yo conozco tu corazón travieso. Ahora, solo deja de decir cosas como esas”. Algunos de ellos dijeron: “Pues, él podrá casarse con la hija del rey, y él le dará riquezas. Y la casa de su padre será libre en Israel”, y así sucesivamente.
Él dijo: “¿De qué se trata todo esto que Uds. están hablando ahora?”. Vaya, este pequeño hombrecito, esa simplemente es la manera que él…

38 Uno no se puede dejar guiar por la apariencia. Eso es correcto. Uno no se guía por la apariencia. Uno se guía por lo que está en el corazón. Eso es correcto. Si se deja guiar por la apariencia, pues, Israel habría pasado un mal momento al pensar que podían sacar agua de una roca. Ese era el lugar más seco que había en la nación. Pero Dios dijo: “Háblale a la roca. Esa es la cosa que tiene el agua”.
Luego ellos dicen hoy, si hay tal cosa como sanidad Divina, será en una de esas grandes iglesias clásicas. Eso es solo lo que Ud. piensa al respecto, ¿ve? Eso es correcto. Tal vez es el lugar más seco que Ud. haya visto, pero hay agua allí si Ud. simplemente le habla. Amén.

39 Ahora, quiero que se fijen. Luego cuando David… Lo puedo ver caminando hasta allí, lo trajeron delante del rey. Dijo: “Ahora, esperen un minuto”. Dijo: “Traigan a ese muchacho para acá”. Y él se acercó a él. Saúl lo llamó un mozo. Él debió haber sido un pequeñito de apariencia delgada (Uds. saben), los pequeños hombros encorvados, caminando de esa manera, pequeños ojos llenos de esperanza viéndolo a él. Él dijo: “Pues, escucha, tú no puedes combatir contra eso”.
Él dijo: “Que el corazón de ningún hombre desfallezca por causa de ese gigante”. Dijo: “Tú siervo irá y peleará con él”. ¡Oh, vaya! Me gusta ese coraje. ¿A Uds. no? ¿Por qué?
Veremos en un minuto por qué tuvo él ese coraje, qué lo hizo diferente. Sí, señor. Él dijo: “Yo iré y pelearé con ese gigante”. Y allí Saúl, ese gran bebé sentado allí arriba, siendo casi tan grande como un gigante, y se suponía que era el rey en Israel y todo esto, y luego sentarse allí con miedo de ir a pelear con él.

40 Me hace recordar a mucha de esta gente de hoy día, que no cree en sanidad Divina. Ellos reclaman creer en la Biblia, y luego solo dejan que el diablo los pisotee. Yo creo en una experiencia del Espíritu Santo chapada a la antigua, del nuevo nacimiento, bien plantada, dos veces muerto… Yo creo en algo que hace que un hombre viva. Le pone coraje y fuego en él. Eso es correcto. Lo hace encararse con el diablo en cualquier promesa Divina de Dios y lo llama la verdad, no importa cómo se mire.
El pequeño David… Pues, él dijo: “No puedes hacerlo”.
Él dijo: “Déjame ir”.
Le dijo: “Ahora, ¿cómo sabes que puedes hacerlo?”.

41 Él dijo: “Fíjate bien. Te voy a decir algo. Tengo algo de experiencia”. Eso es lo que se requiere hoy, es alguien que ha tenido una experiencia.
David dijo: “Yo he tenido una experiencia. Cuando estaba cuidando allá las ovejas de mi padre, llegó un león, y llegó un oso, y agarró a un niñito, o un pequeño cordero, y se fue corriendo con él”, y dijo: “Yo corrí tras él y lo golpeé en la cabeza con mi honda, y luego cuando empecé a quitarle el cordero de su boca, él se levantó, y yo lo maté”. Él dijo: “El Dios que me libró y entregó al león en mis manos, y al oso en mis manos”, él dijo: “Cuánto más puede librarme de las manos de ese Filisteo incircunciso”. Eso es correcto.

42 Así que Saúl dijo: “Ven para acá y voy a hacer de ti un verdadero predicador eclesiástico entonces”. Luego, él se lo lleva para allá, y le coloca una gran armadura y su yelmo y demás. Se lo deja caer sobre sus pequeñas orejas, me lo puedo imaginar asomándose por un lado, y una gran armadura puesta, y él no se podía mover. Él simplemente no podía avanzar.
Ese es el problema con la gente hoy. Cuando un hombre recibe un pequeño llamado en su corazón para salir a predicar el Evangelio, Uds. se lo tienen que llevar a uno de estos grandes seminarios, o algo allá, y le sacan a golpes todo lo que tiene de predicador, y le meten alguna de esta teología mundana, de esa manera, y le sacan todo lo que tiene de predicador, luego le dicen que salga. Con razón él no puede creer. ¡Válgame! Con todo el arnés del mundo puesto. ¡Aleluya!
Necesitamos salir y sacudir un poco este Espíritu Santo chapado a la antigua y derretir estas viejas morgues, es lo que necesitamos por aquí. Amén. Sí, señor.

43 El viejo David aquí, él se puso su… Él tenía sus grados de bachillerato B.A, usted sabe, y sus L.L. y doble L.D, y D. D. usted sabe, y por el estilo. Él dijo: “Yo no sé nada de esta cosa. Nunca me he probado algo de eso. No sé qué es eso”. Dijo: “Yo no puedo hacerlo”. Y Saúl se dio cuenta rápidamente, que su chaleco eclesiástico no le queda a un hombre de Dios. Amén.
Ese es el problema con la gente hoy. Si tan solo se quitaran esos viejos chalecos eclesiásticos y se pusieran de…Yo preferiría una vieja experiencia… Prefiero que mi muchacho vaya con un hombre que no sabe su alfabeto, y que se lo lleve a una ladera al lado de un viejo tocón en algún lugar, y ore con él hasta obtener una experiencia del Espíritu Santo chapada a la antigua, en lugar de enviarlo a las escuelas que hay en el país, donde le sacarían el poder y las bendiciones de Dios de su vida. ¡Amén! Correcto. Sí, señor.

44 Y allí, David se fijó en esa cosa, dijo: “Yo no sé nada con respecto a esto. Yo no sé cómo ellos dicen: ”¡Ammmén!“, y todas las doxologías, y todas esas cosas de esa manera. No entiendo cómo Uds. hacen eso”. Dijo: “Déjenme ir con lo que ya probé que está correcto”. ¡Aleluya!
Eso es lo que yo dije. Sé que cuando me acerqué a mi supervisor general, le dije que el Ángel del Señor se había encontrado conmigo, él dijo: “Billy, vete a casa. Tuviste una pesadilla”. Él dijo: “Pues, ¿quieres decirme que con tu educación de séptimo grado, vas a orar por los enfermos y orar por reyes?”.
Yo dije: “Eso es lo que Él dijo”.
Dijo: “¿Cómo lo vas a hacer?”.
Le respondí: “Yo no sé, pero Él me ha traído hasta aquí, Él me llevará el resto del camino”. Dios es capaz, Quien hizo la promesa. Lo hará.
Él dijo: “Aw, hijo, pienso que debes regresarte. Necesitas un descanso”. Yo no necesitaba un descanso. Necesitaba ponerme a trabajar. Había estado descansando demasiado tiempo entonces.
Ese es el problema con mucha gente hoy. Levántese y póngase en marcha. Tiempo… La gente está en problemas. Vayamos, llévenlos al Señor Jesús rápidamente.

45 Nos fijamos allí que encontramos… El pequeño David, él dijo: “Ahora, miren. Yo no sé nada sobre todos sus grados de educación; y no sé nada de sus armaduras, y todas las cosas con las que Uds. muchachos pelean, y discuten al respecto, y debaten, pero sé una cosa: Yo he confiado en esta pequeña honda. Dios me liberó del león con esta honda. Él me liberó de todas estas otras cosas con esta honda, y Dios me librará de ese filisteo incircunciso con esta honda”.
Sé que cuando yo era un pecador, perdido, y muriendo en el mundo sin Cristo, el Espíritu Santo me salvó. Yo sé que cuando desfallezco, el Espíritu Santo me pone feliz. Sé que cuando necesito comida, el Espíritu Santo me alimenta. Cuánto más me sanará el Espíritu Santo si estoy enfermo, después que Dios lo ha prometido. Yo no sé con respecto a las otras cosas de ustedes, pero una cosa sí sé que Dios hizo una promesa. Y es la promesa de Dios, y Dios se quedará con Su promesa.
¿Qué es eso que tienes en tu mano, David?“.
Él dijo: “Una honda”. Amén.
“¿Cómo vas a pelear con ese gigante allá con una espada de quince o veinte pies de largo [4.5 m. o 6 m. Trad.?”. Uno no podría ni siquiera acercarse a él.
Él dijo: “Yo he probado esto. Sé lo que hará esta cosa”.
Eso es correcto. Cuando un hombre o una mujer nacen del Espíritu de Dios, que haya recibido el Espíritu Santo, ellos saben lo que eso hará. Yo no sé lo que todas sus discusiones y todas sus iglesias les van a enseñar; pero sé una cosa: que hará lo que Dios dijo que haría.

46 El pequeño David había aprendido de Dios a modo de la naturaleza. Al estar solo allá, él habló sobre aguas tranquilas y pastos verdes. Él había visto a Dios en Su condición primitiva, Dios en Su naturaleza, moviéndose.
Dios está en la naturaleza. ¿Lo creen Uds.? Seguro que lo está. A mí me encanta observarlo a Él en la puesta del sol, observarlo cuando crecen las flores, observarlo cuando sale el sol.
Hace un tiempo, me encontraba arriba en las montañas donde voy cuando estoy muy cansado y que ya no puedo seguir más. Y subí allá un otoño para cazar, y estaba cazando alces. Era al final del otoño. Nos encontrábamos muy arriba, porque todavía no había nevado como para que el ganado bajara. Y yo me encontraba muy arriba en la cima, al borde de la vegetación arbórea. Y durante el otoño del año, muy arriba en lo alto de las montañas. Sucedió que… Nevaba por un rato, y luego llovía un rato, y luego el sol salía, y Uds. saben cómo es en el otoño del año. Y mientras andaba por allí, no para dispararle a la caza, sino más bien para estar a solas.

47 Me gusta apartarme con Dios. Cada hombre y mujer… Ese es el problema. Ud. debería pasar más tiempo diariamente, en lugar de ambular por allí, y pasear, Ud. debería salir para estar afuera en alguna parte orando y buscando a Dios. Amén.
Y allá arriba, andaba por el lugar, y llegó una tormenta, y yo me puse atrás de un árbol de esta manera. Y estaba parado detrás del árbol y los vientos estaban soplando. Había un viejo lugar donde el viento había derribado los árboles de todos modos. Así que entonces, después que paró la tormenta, salí de detrás del árbol, tenía mi rifle, lo bajé. Y miré alrededor, y comencé a escuchar el bramido del alce, muy enfrente de mí. Se habían perdido durante la tormenta. Ellos se bramaban uno al otro.
Mi madre es mitad india, y me es suficiente para amar el exterior. ¡Oh, vaya! Cómo dijo David: “Cuando un abismo llama a otro abismo…”. Y en verdad que comenzó a llamar un abismo a otro en ese momento.
El viejo lobo gris comenzó a aullar allí arriba, y su compañera le respondía en la parte de abajo. Yo lloré como un bebé. No podía evitarlo. Solo me paré allí y lloré con mis manos levantadas al aire.

48 Me fijé entonces. El sol brilló, por este lado del horizonte del Oeste, asomándose a través de ese gran ojo que todo lo ve; y sobre las siemprevivas que se habían congelado allí con hielo. Formó un arcoíris que atravesaba todo el valle de esa manera. Yo pensé: “Oh, Dios, por todas partes que volteo puedo verte. Allí estaba Él. Yo pensé: Allí, Él estaba mirando para allá; está Él mirando todo. Allí está Él en el bramido del alce, y aquí abajo en los lobos que están aullando. Aquí está Él en la naturaleza. Pensé: como Pedro dijo: ”Es bueno estar aquí. Hagamos tres tabernáculos“.
Y me puse muy religioso, y empecé a correr alrededor y alrededor de ese árbol, gritando a voz en cuello, simplemente gritando y saltando de arriba abajo lo más que podía. Si alguien hubiese subido allá, me hubieran querido llevar a la institución para dementes, pensando que había algún loco en el bosque. Pero me encontraba a unas treinta cinco o cuarenta millas [56 Km. a 65 Km. Trad.] de la civilización. Yo estaba solo con el Señor, pasando un buen tiempo.

49 Miré hacia arriba y vi eso. Yo pensé: Sí. El arcoíris. Dios le dio eso a Noé. Él cuyo aspecto era semejante a piedra de jaspe y de cornalina. El Primero y el Último, el que Era, que Es, y que Ha de venir, la raíz y linaje de David, la Estrella de la mañana. Y de nuevo comencé a dar vueltas y vueltas alrededor del árbol, tan recio como podía, simplemente gritando a voz en cuello.
Y una pequeña ardilla de pino… No sé si Uds. hermanos han visto una o no en alguna ocasión. Pero una ardillita de pino estaba sentada arriba de un tocón. Empezó a hacer: “Cháchara, cháchara, cháchara… Cháchara, cháchara, cháchara”, como si me fuera a hacer pedazos. Pensé: ¿por qué está la pequeñita tan excitada?“. Estaba haciendo ruido de esa manera.

50 Y me fijé alrededor, y yo pensé: Tal vez me tiene miedo. Y entonces, de casualidad miré y venía saliendo de allí abajo… El viento había forzado a bajar a una gran águila. Y esa gran águila, cuando salió, era por eso que la ardillita le estaba ladrando. Él saltó a una rama de esa manera, y la ardillita dio un brinco para atrás con su: “Cháchara, cháchara, cháchara”.
Volteé a mirar esa gran águila. Yo pensé: Ahora, Señor, ¿acaso asusté a esa gran águila allá, estaba gritando tan fuerte? Entonces, la miré, pensé: Ahora, Tú la pusiste aquí para que viera algo. Yo no sé por qué, pero presentaste esa águila delante de mí.
Yo seguía mirándola. Oh, era grande, un ave muy grande. Y noté sus grandes ojos aterciopelados mirando alrededor. Pensé: Bueno, hay algo que admiro de ti, muchacho; eso es, que eres valiente; no tienes miedo. Y pensé: ¿Por qué no tienes miedo? Y me quedé mirándola, Uds. saben. Y ella movió sus plumas de un lado a otro (Ud. sabe), y camino de un lado a otro sobre ese tronco, mirando alrededor. Ella volteó a ver a esa ardillita de pino y me miró a mí. Yo dije: “Muchacho, ¿sabes que te podría disparar?”. Solo me miró y continuó, Uds. saben, caminando de un lado a otro. Ella no la estaba molestando demasiado.

51 Y yo pensé: ¿Por qué es que no estas asustada? Y de casualidad dije: “Ahora, voy a estudiarlo, Señor. ¿Por qué es así? Ahora, yo te veo a Ti en el arcoíris; te escucho en la manada de lobos; te veo allá en el atardecer. Pues, ¿estás Tú en esa águila?”. Y miré a ese compañero un poquito. Yo pensé: Sí, la razón por la que no está asustado, él está moviendo esas plumas de un lado a otro. Dios le dio un par de alas, y sabe que antes de que yo pudiera tomar ese rifle en mi mano él estaría en las copas de los árboles, y yo no alcanzaría a dispararle. Yo dije: “¡Gloria a Dios!”. Y volví a tener otro hechizo. En eso empecé a correr. Yo pensé: Eso es correcto. Mientras Ud. pueda sentir el Espíritu Santo a su alrededor, qué importa lo que suceda. Deje todo lo demás, que pase lo que tenga que suceder. Mientras Ud. pueda ver un poco de luz, Ud. sabe que Él está aquí.
Alguien dijo: “Hermano Branham, ¿no tiene miedo de cometer un error alguna noche?”.
Yo dije: “No, no mientras pueda sentirlo a Él”. No, señor. Cuando Él se vaya, yo me voy de la plataforma. Pero mientras Él esté allí…

52 Yo observé a ese tipo por unos minutos… solo entrando en mi tema aquí. Pero quiero decir esto. Yo lo observé allí un rato. Después de un momento se cansó de escuchar a esa vieja ardillita de pino: “Cháchara, cháchara, cháchara, cháchara”. Y simplemente pegó un gran salto de esa manera, inmediatamente se encontraba arriba y sobre las copas de los árboles, un par de aleteo con sus alas. Y no volvió a aletear sus alas otra vez. Simplemente sabía cómo posicionar sus alas. Y yo la observé. Cada vez que entraba el viento, ella lo cabalgaba. Cada vez que el viento venía, ella lo montaba. Solo seguía subiendo y subiendo y subiendo y subiendo, hasta que se convirtió en un pequeño puntito.
Yo me quede allí y grité a voz en cuello. Dije: “Sí, Señor, eso es, eso es. No es saltar y unirse a la Metodista, y de regreso a la Bautista, y a la Presbiteriana, luego a la Pentecostal, Asambleas, Unidad, por todas partes de esa manera. Es solo posicionar sus alas”. ¡Aleluya! Eso es correcto.

53 No es estar corriendo de una reunión de sanidad a otra. No es correr de una oficina de doctor a otra. Es sabiendo cómo posicionar sus alas de fe en el poder del Espíritu Santo. Cada vez que entra, móntese en ello (¡Aleluya!) hasta que deje esta vieja cháchara, cháchara, cháchara terrenal. Ese viejo grupo dice: “Los días de los milagros ya pasaron y eso fue para gente de hace mucho tiempo atrás”. Cabalgue por encima de eso. Cada vez que las olas del Espíritu Santo entran, posicione sus alas en eso, y aléjese hasta perderse de vista, hacia el cielo de los cielos. Deje al Tal y tal atado a la tierra que se quede sentado aquí diciendo: “Bueno, yo creo que los días de los milagros ya pasaron. Yo creo que esa gente está un poquito mal de la cabeza que piensa eso”. Solo cabalgue por sobre eso. Amén. No aletee y brinque. Solo posicione sus alas, deje que el Espíritu Santo lo levante más y más y más. Solo siga subiendo, hasta que desaparezca.

54 Sí, un día estaba allá arriba apacentando ganado. De casualidad noté otra cosa… otra cosa sobre el águila. Una vieja madre águila cuando hace su nido, ella lo hace con grandes palos y cosas, y apesta por allí.
Entonces, cuando las águilas pequeñas aprender a volar… Yo me estaba fijando… Yo me enganché, puse las riendas de mi caballo en una rama, y me acerqué. Tenía unos binoculares, solo observando. Vi a esa vieja madre águila muy arriba; estaba haciendo algo, aleteando alrededor en el aire. Me puse mis anteojos y la observé, porque estaba bajando el ganado. Y miré allá arriba, y la vi cómo ella estaba sacando a esos pequeñitos. Y ella seguía revoloteando sobre esas pequeñas águilas una y otra vez allá arriba.

55 Y después de un rato, ella subió a todos en sus alas, y simplemente los sacó de ese viejo nido apestoso, y se fue al valle, y posicionó sus alas para abajo de esa manera, y cuando lo hizo, todos esas pequeñas águilas se cayeron, y comenzaron caminar por allí; primera vez que habían puesto sus pies sobre el césped. Vaya, si acaso no estaban pasando un buen rato. Yo dije: “Señor, si acaso no es ese un avivamiento del Espíritu Santo chapado a la antigua, entonces nunca he visto uno en mi vida”. Eso es correcto. Yo dije: “Míralos”. Fuera de ese viejo nido apestoso allá arriba, usted sabe, donde las viejas espinas apestosas y cosas…
De esa manera lo hace Dios. Él los levanta en alas de águila, y los aleja de las viejas cosas apestosas del mundo a este lugar, donde todas las cosas son posibles, tan libres como Uds. pueden estarlo. Amén.

56 Luego noté que corrían alrededor, agarraban un brezo lleno de hierba, y corrían y agarraban un bocado aquí, y jugando, simplemente teniendo un gran tiempo, sin ninguna condenación en absoluto. Yo pensé: Ahora, ¿qué va a hacer esa madre?
Después que vio que sus pequeñitos comenzaron realmente a jugar y a pasar un buen tiempo, ella posicionó de nuevo sus alas, y se fue directamente a la roca más alta que podía encontrar. Ella se sentó allá arriba y encaramada, comenzó a mirar alrededor.
¡Oh, vaya! Yo pensé: Eso es correcto. Cuando el Señor Jesús me sacó del lodo cenagoso y me sentó en la Roca, Cristo Jesús, Él subió las murallas de la gloria, sentándose en las alturas, observando hacia abajo. Su ojo está en el gorrión, y yo sé que Él cuida de mí. No hay daño, no hay peligro, ninguna otra cosa puede pasar, mientras nosotros estemos en Su presencia Divina. Amén. Lo que sea que venga o vaya, aún la muerte misma ha perdido su aguijón. Porque Él está parado allá en la gloria esta noche, Sus ojos están observando esta reunión para ver exactamente lo que acontecerá, mientras Sus pequeñitos se están reuniendo alrededor del trono de Dios, regocijándose en la Palabra de Dios, gritando en la presencia de Dios (¡Oh, vaya!), sin preocupación.
Esos pequeñitos no estaban buscando nada. ¡Qué cosa! Deje que un coyote se empiece a acercar a uno de ellos, él recibiría la más terrible flagelación que haya tenido en su vida. Amén. ¡Oh, vaya!

57 Y cuando ella se colocó allá arriba, y luego después de un rato… Yo me quedé allí como unas dos horas observándolos. Un pequeño norte cruzó por el lugar, una pequeña raya verde, llegó rápidamente, venían las tormentas. Y cuando ella soltó un chirrido, cuando dejó ese nido allá arriba… Ella bajó volando de esa manera, y dejó escapar un chirrido, y todas esas pequeñas águilas por el prado empezaron a juntarse. Ella arrojó sus alas de esa manera. Cada una de esas pequeñas águilas simplemente corrió y saltó sobre las alas, pusieron su piquito en la pluma de esa forma. Ella levantó esas grandes alas magistrales, y esa tormenta venía bajando la colina, gritando a sesenta millas por hora [96 km/h. Trad.] Se fue directamente a la roca como pudo y los puso bajo resguardo.
Yo pensé: Sí, un día de estos, vendrá un grito desde más arriba; el Señor Jesús vendrá y desplegará Sus grandes alas, y todos Sus pequeños saltarán a los brazos de la vieja y ruda cruz, y seremos llevados al lugar seguro uno de estos días hasta que pase la tormenta de la vida. Oh, me pregunto si Ud. mirará a Dios, en Su naturaleza.

58 David vio esto y sabía que era Dios, y que Dios lo libraría. Él había visto a Dios en Su naturaleza. Entonces, él dijo: “Dame esta pequeña honda. Yo ya la probé. Esa es la única cosa de la cual sé algo al respecto, es esta honda”. Y eso es todo lo que un creyente necesita saber al respecto: “Que Dios así lo dijo, y esta es la vieja honda”. Yo confiaré en ella en cualquier momento, contra cualquier cosa que el diablo pueda poner… (¡Amén!) es la Palabra de Dios“.
Solo la Palabra de Dios derrotará a Satanás en cualquier lugar, a cualquier hora, bajo cualquier condición, si un hombre o una mujer se atreven a tomar a Dios en Su Palabra. Amén.

59 Y yo lo puedo ver entonces, a medida que él dice: “Bueno, adelante. El Señor sea contigo”.
Él se agachó y lo persiguió, el pequeñito tan lindo, y cogió cinco rocas pequeñas, él las puso en su pequeño morralito. Puso una en su honda y caminó hacia allá para encontrarse con Goliat. Y Goliat lo miró y dijo: “¿Soy yo perro?”. Pues, él lo maldijo en nombre de su dios. Él dijo: “Te voy a tomar. Tú pequeño cosita rara, tú santo-rodador, y te voy a encajar esta espada, y te colgaré allá, y dejaré que las aves te coman un rato”. Sí, señor.

60 Ud. dice: “¿David, un santo rodador?”. Sí, él lo era, lo que Uds. llaman un santo-rodador.
Cuando el arca del Señor iba entrando, él salió y danzó frente al arca lo más que pudo, y su esposa se burló de él.
Dijo: “No te gusta eso. Observa esto”. Y se fue dando vueltas y vueltas y vueltas alrededor del arca. Si acaso no es ese un santo-rodador, yo nunca he visto uno en mi vida. Allí lo tienen.
Alguien dijo: “Hermano Branham, Ud. obtuvo algo de esa nueva clase de religión, ¿verdad?
Le respondí: “No, obtuve una dosis de la clase antigua”. Amén.
Dijo: “Quiero decir, esa religión que grita”.
Yo dije: “Esa es la religión más vieja que se haya conocido”. Yo dije, Dios le preguntó a Job: “¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra, cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios, diez mil años antes que el mundo fuera formado?”. ¡Amén! Uds. me van a llamar un santo-rodador de todas maneras. Así que más vale que se prepare, que se acostumbre. Noten, hermanos.

61 Permítanme decirles algo. David sabía, y él agarró esa vieja honda y la envolvió. Él salió, y dijo: “Tú vienes a mí como un filisteo, en el nombre de un filisteo, con armadura y espada; pero yo vengo a ti en el Nombre de Jehová Dios de Israel, del mismo ejército que tú desafiaste”. Y dijo: “Este día daré tu cadáver a las aves y a los animales del campo”. Y voy a tomar toda la carne de estos filisteos… Y el hombre se fue tras él.
Ahora, miren a David, cuando él corrió a este pequeño riachuelo, lo cruzó para encontrarse con él. Y cuando lo hizo, ¿qué tenía él en su mano? Esto es lo que David tenía. Él tenía cinco rocas. F-A-I-T-H, [FE, en inglés. Trad.] Envuelto en cinco dedos J-E-S-U-S; aquí venía: cinco rocas y cinco dedos, fe en el Señor Jesús. Y esa roca se dirigió directamente al cráneo de ese viejo gigante, y David lo derribó, y le cortó la cabeza. Y cuando lo hizo, miró alrededor, y el resto de ellos vieron lo que había acontecido; ellos cobraron ánimo y sacaron sus espadas y empezaron a combatir y a arrinconar a los filisteos, los destrozaron.

62 Hace unos años cuando yo recién comencé, casi no había nadie que estuviera predicando sobre sanidad Divina. Cuando vieron al Congresista Upshaw y muchos otros que fueron sanados, y les cuento, Presbiterianos, y Metodistas, y de las Asambleas de Dios, y todos ellos, se consiguieron a uno, y los otros se consiguieron a uno, y la iglesia de Dios se consiguió uno. Oral Roberts y el otro se consiguió a alguien más, y, hermano, hemos estado cortando filisteos a diestra y siniestra. ¡Aleluya! Porque cada corazón se está armando de valor, y todavía no se ha contado ni la mitad. El Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, lo ha prometido. ¿Qué es esto que tienes en tu mano esta noche? Lo que sea que tenga, úselo para la gloria de Dios.
Puedo ver a un tipo allá de nombre Sansón. Él salió allá un día (y los filisteos habían hecho daño en el lugar), ató unas colas de zorras, y les quemó el maíz. Así que, esos israelitas vinieron y lo agarraron, dijeron: “Tenemos que entregarte a los filisteos”.
Y se lo llevaron para allá, y lo amarraron con unas sogas, y lo llevaron para allá. Y los filisteos lo iban a maltratar, y cuando lo hizo, el Espíritu del Señor vino sobre él. Amén. Eso es lo que marcó la diferencia. Cuando él sintió que vino el Espíritu del Señor sobre él, él no tenía nada en su mano. Miró hacia abajo allí estaba una quijada de mula. Y él recogió esa quijada con su mano y mató a mil filisteos. Amén. Eso es todo lo que él tenía.

63 Él no tuvo que pasar enfrente y decir: “Ahora, esperen. Déjenme llevar esta quijada, y déjenme revisarla y ver si va a resistir la presión o no”. Él no tenía tiempo para pensar todas esas cosas. Estaba aconteciendo una emergencia. Los filisteos estaban sobre él. La única cosa que necesitaba hacer era recoger una quijada y pelear. Eso es todo lo que había.
Y esta noche, Ud. no tiene tiempo de salir corriendo y averiguar todo esto. El avivamiento habrá terminado para mañana en la noche. Recojamos la Palabra de Dios. Que está en su mano. Pelee con todo lo que tiene. Amén. Dios le dio a él la victoria.

64 Había un hombrecito allí en la Biblia que se llamaba Samgar. Quizá nunca se ha fijado en él en el libro de Jueces, solo un tipo pequeño. Hagamos un pequeño drama con él.
Lo puedo ver en ese lugar, un pobre tipo pequeñito. Era un tiempo cuando todos hacían lo que querían. E Israel no tenía rey. Estaba completamente separado, dividido, pequeños grupos, igual como está la iglesia hoy.
Uno es de las Asambleas. El otro es de la Iglesia de Dios. El otro es de los Unitarios. El otro es Bautista. El otro es un Presbiteriano. Uno es un Metodista. ¡Oh, vaya! Si a Ud. no le gusta aquí, nos iremos por acá, y por aquí, y por acá, y… ¡Oh, vaya! Yo mismo no lo entiendo.
Y luego cuando entraron al lugar… Y oh, lo que ellos necesitaban era… Justo lo que necesitaban en ese momento, era una buena clase de liberación chapada a la antigua, como la que nosotros estamos necesitando hoy (Amén), que la iglesia regrese a la fe del Dios viviente, de regreso a la promesa de Dios, de regreso a la gloria de Dios, de regreso al poder de Dios.

65 Samgar había guardado toda su cosa, su trigo, igual como lo hacía todos los años. En el tiempo cuando guardaba su cosecha, entonces llegaban los filisteos y se lo quitaban. De esa manera lo hace el diablo. Casi para eso es bueno el diablo. Justo cuando Ud. acumula un poquito de valor o algo por el estilo, entonces en eso llega el diablo y se lo quita. Eso es correcto.
Igual como el avivamiento que se está llevando a cabo ahora. Casi cuando uno lo comienza, y que la gloria de Dios empieza a caer, entonces algún charlatán tiene que aparecer, y hacer algo que no está bien, y quitarle la gloria a la cosa.

66 No hace mucho, yo fui aquí con una de nuestras hermanas Cristianas, pintada como una Jezabel. Yo dije: “¿Qué pasa?”.
Ella dijo: “Bueno, gloria a Dios”. Dijo: “Mi pastor me dijo que era la liberación de la mujer”. ¿¡Liberación de la mujer!? ¿Qué es lo que pasa con usted? No hay tal cosa. Cristo la liberó del pecado, y, actúe de esa manera y vístase de esa manera.
En el momento que la iglesia se termina de construir y tiene un buen inicio, entonces algo como eso tiene que suceder. Sí, señor.
Ella dijo: “Bueno, déjeme decirle”. Dijo: “Mi pastor me dijo que podía hacer todo esto…”. Y traía suficiente pintura encima como para pintar un granero. Sus dedos se miraban como si hubiera estado comiendo un filete de carne crudo, y con sangre en sus uñas. Pensé: Mujer, para mí, no te ves como una Cristiana.

67 Escuche, dama, no permita que le bajen por la garganta esa clase de tontería. Un buen caso chapado a la antigua del bautismo del Espíritu Santo le sacará eso exactamente como [Palabras no claras]. Correcto. Solo recuerde que Ud. perdió terreno en alguna parte. A mí no me importa lo que esa mujer predicadora… Ella no fue ordenada por Dios para decirle eso en primer lugar. Eso es correcto. Es contrario a la Palabra.
Escuchen. Nunca hubo sino una mujer en la Biblia que se pintó para ir al encuentro de un hombre, y esa fue Jezabel. Dios se la dio de comer a los perros.
Entonces, si Ud. ve a una mujer pintada, Ud. diga: “¿Cómo le va, señorita carne de perro?”. Eso es en lo que Dios la convirtió. Una vieja carne para perro. No le preste atención a eso, eso es del diablo. Primeramente Ud. debe limpiarse y actuar como Jacob le dijo a su esposa e hija. Compórtense como lo que son. Amén.

68 Lo que necesitamos esta noche es un buen avivamiento del Espíritu Santo chapado a la antigua, que predique de nuevo el poder de Dios que se mueve dentro y fuera de la iglesia, y se retire el almidón de los cuellos. ¡Aleluya! Sí, señor. Eso es lo que necesitamos. Sí, señor. Muy bien.
El viejo Samgar llegó allá… en el tiempo que él había edificado algo, entonces algo como eso tuvo que pasar. De esa manera la iglesia… Cuando comienza el avivamiento, entonces algo como eso tiene que levantarse. Hermano, solo predique el antiguo…
Bueno, solíamos tener muchas ovejas en nuestra región, y ellos tenían un perro que mataba las ovejas. Lo atrapamos con lana en los dientes, tomamos la vieja escopeta, de dos cañones y le disparamos. Hermano, esa es la cosa de dispararle a esa clase de tipos, es la vieja escopeta, con los dos cañones. Déjeme decirle, eso arreglará las cosas. Seguro que sí. Detendrá la matanza de ovejas. Amén. Yo no sabía que iba a decir eso, pero solo recuerden eso. Muy bien. Piénsenlo.

69 Vaya, y en el tiempo que él guardó su trigo y todo lo demás, llegan los grandes filisteos gordos, subieron y se lo quitaron. Justo en la plataforma del camino, se lo quitaron.
Un día, él acababa de guardar su cosecha y de limpiarla. Allí estaba él, un hombrecito pobre, él se quedó allí en los alfolíes, mirando alrededor. Y dijo: “Bueno, madre, quizá, posiblemente podamos vivir este invierno, nosotros y los niños”. Mirando alrededor, y de repente Uds. saben, de casualidad escuchó algo que venía por el camino. “Tromp, tromp, tromp, tromp”. Aquí venían seiscientos hombres armados, con grandes cascos de bronce puestos, sus grandes y viejos zapatos de hierro, sus lanzas en sus manos, sus grandes espadas colgando a un lado, subiendo por el camino para quitarle la cosecha.

70 Puedo ver al pequeño Samgar decir: “Oh, vaya, mira para allá. Aquí vienen otra vez. Él volteó a ver a su pobre esposita. Allí estaba ella, con los codos de su vestido gastados. Allí están los niñitos, se miraban muy delgados porque no habían tenido nada de comer. Los filisteos se lo habían llevado.
Más o menos así se miran unos Cristianos esta noche. Una cosita insignificante como para que los llamen creyentes, Cristianos nacidos de nuevo. Amén. Sin la suficiente fe para colocarle el punto a la “i” si fueran tinta. Eso es correcto. ¡Oh, qué cosa!
No permita que el diablo venga y le saque a la iglesia la gloria de Dios, mandan lejos al pastor y dejan que obtenga allí todos estos grados de DD y regresa y se para, y dice “Amén” como un becerro moribundo. Lo que Ud. necesita es una buena religión antigua, atrás en el desierto, tan azul como el cielo, que mata el pecado, con un predicador que les predicará la verdad y se parará en lo que Dios dice que es la verdad, y libere a la gente. ¡Amén!
No soy grosero. No es mi intención serlo, pero, hermano, es tiempo que traigamos… que hagamos a lo negro, negro, y a lo blanco, blanco. Sí, señor. Meta a Dios en su campamento, y Uds. escucharan el grito del Rey otra vez en el campamento, cuando arreglen la cosa. ¡Amén!

71 Ahora, noten. Y aquí estaba el pequeño Samgar parado mirando por la ventana, y aquí venían estos filisteos. Dijo: “Oh, madre, mira eso”.
Su pobre niñita llorando. Lo puedo ver que baja sus manos, dice: “Papi, no tendremos nada que comer este invierno”. Y luego me fijo en la madre, y allí ella comienza a llorar.
Ud. sabe, Samgar miró alrededor. Él simplemente no sabía qué hacer. Él mira alrededor. Dice: “Yo no pudiera pelear. Yo no soy un luchador, y no tengo tiempo para salir y aprender a pelear, y tomar todos estos ejercicios y cosas. No tengo tiempo para hacer eso”.

72 Pero de casualidad miró, colocada en el rincón estaba una vieja aguijada de bueyes. ¿Saben lo que es una aguijada de bueyes? Es una vieja vara grande con una punta de hierro para derribar la… para picar al ganado a través de la puerta, esa es una, y luego la otra es para quitar la tierra del arado cuando están arando con eso. Y estaba allí una vieja aguijada de bueyes; esa era la única cosa que tenía a la mano. ¿Pero saben algo? Yo no digo que él se enojó, pero su indignación justa se elevó. Sí, señor. Hermano, déjeme decirle que él arro… “¿Qué es eso que tienes en tu mano?”. “No es nada sino una aguijada de bueyes”.
Y él dijo: “Yo no soy guerrero. No puedo hacer esto. No tengo ningún entrenamiento”. Pero él no tenía tiempo de entrenar. La única cosa que necesitaba era el Espíritu de Dios sobre él. Él saltó desde la ventana con el Espíritu de Dios sobre él y tomó la aguijada de bueyes y mató a seiscientos filisteos. ¡Amén!

73 Lo que nosotros necesitamos este día, no es ir al seminario o aprender si Marcos 16 está correcto o no. Hermano, la gente se está muriendo. Lo que tenemos que hacer es salir en este momento. No es si usted es un luchador o si está bien. Es levantarse. Sí, señor.
Él sabía que él era un filisteo. Sabía que ellos eran filisteos incircuncisos. Tan seguro como yo sé que la enfermedad… Mientras Ud. sepa que tiene un problema cardíaco, cualquiera que sea su problema, sabemos que es del diablo. Y sabía que él era un Israelita. Sabía que él era uno que estaba circuncidado. Él sabía que tenía derecho a la promesa. Él sabía que Dios había prometido bendecirlo. Así que se enojó al respecto, y recogió la aguijada de bueyes, y empezó a trabajar.

74 Lo que nosotros necesitamos esta noche es creer, mi hermano, que Ud. es un hijo de Dios, y tiene derecho a eso, y la promesa es suya. Lo que sea que tenga en su mano, levántelo, empiece a matar diablos de un lado a otro. Amén. Y se dará cuenta que las plumas comenzarán a volar, y el diablo estará derrotado, y Ud. saldrá completamente sano.
¿Qué es eso que tienes en tu mano? Ud. dice: “Hermano Branham, yo no tengo nada en mi mano”. Ud. pudiera tener una tarjeta de oración. Arroje la cosa al piso, y levántese en el Nombre de Jesucristo y diga: “Tomo a Cristo como mi sanador esta noche”. ¡Aleluya!
Tal vez Ud. tenga un pequeño catecismo pegado en su brazo y ha venido a examinarme para ver si estoy correcto o no. Aviente esa cosa, y levántese en el nombre de Jesucristo, y sea bautizado con el Espíritu Santo, y salga al campo. Amén. Sí, señor, Ud. pudiera tener un montón de pequeños credos que tiene que repetir en la mañana antes de irse a la iglesia, y se los aprende para poder decirlos. Aviente esa cosa y reciba una llenura en el corazón del Espíritu Santo. Amén. Tire la cosa y tome lo que tiene en su mano. Lo que sea que tenga en su mano, tómelo, y haga lo mejor que pueda con ello para la gloria de Dios. Amén. ¡Válgame! Yo en verdad que no… Oh, ya casi son las diez en punto. Oremos.

75 Nuestro Padre Celestial, no tenemos mucho en las manos. Pero, Dios no es lo que está en nuestras manos, es lo que Tú puedes poner en nuestra mano. Oh, Dios, necesitamos fe esta noche. Toma este pequeño mensaje esta noche, Señor, y colócalo en el corazón de cada creyente, y déjales saber que no importa qué tan débil sea la persona, ellos todavía tienen a Cristo en la mano. Y pido que Tú concedas estas bendiciones, salves al perdido, llena con el Espíritu Santo aquellos quienes están fuera de Cristo, y saca gloria del servicio. En el Nombre de Jesús lo pido.
Con sus rostros inclinados, me pregunto mientras hacemos este llamamiento al altar solo un momento… Yo sé que esta es una predicación chapada a la antigua, áspera, hiriente, escaldada, tan directa como puede serlo, pero, hermano, a veces usted lo necesita. Eso es correcto. Ud. lo necesita.

76 Ahora, me pregunto si hay alguien aquí esta noche, no con alguna historia triste para llorar y seguir… Escuchen. Habrá más gente engañada en esto que cualquier otra cosa que yo conozca. Yo no iré al cielo porque mi madre se fue para allá. Yo me voy a ir porque Jesucristo murió para que yo pudiera ir allá. Yo quiero ver a mi madre, seguro. Pero tengo que venir a Cristo, no porque mi madre se fue, sino porque vengo como un pecador, y confieso mi pecado, y acepto la manera provista por Dios. Eso es correcto.
Ahora, están Uds. diciendo esta noche: “Yo soy un pecador, predicador, y quiero que me recuerde en oración. Levanto mi mano a Ud. para pedirle que me recuerde en oración como pecador”. Levantarían sus manos, en cualquier parte en la audiencia. Dios les bendiga por todos lados. Vaya, vaya, vaya. Allá arriba en el aro alrededor del balcón, ¿hay alguien allá arriba? Sí, yo veo sus manos. Por todo alrededor. Dios las ve también. Ciertamente Él lo hace.

77 Inmediatamente después del servicio, quiero que vengan y hagan una confesión, que le den su corazón a Cristo, y sirvan al Señor con todo su corazón.
Padre Celestial, a medida que la noche va creciendo, niñitos enfermos están sentados alrededor. Yo oro, querido Dios, que Tus misericordias sean ampliamente derramadas en nuestros corazones en este momento. Que este pequeño texto de “¿Qué Es Eso Que Tienes En Tu Mano?”… A Moisés, nada sino una vara seca; a David, nada sino dos pequeñas cuerdas con un pedazo de cuero en ellas, una honda; a Sansón, nada sino un hueso seco de la quijada de una mula. Oh, Dios. Samgar, nada sino una aguijada de bueyes en su mano, una vara con un pedazo de bronce en la punta, y él mató a seiscientos filisteos. No era un guerrero, no era un luchador, sino un hombre en el pacto.

78 Oh, Padre Celestial, ¿no lo harás esta noche, Señor? Toma a cada uno en Tu mano. Concédelo, Señor, y abre la fe en su corazón, y que Tu Espíritu Santo haga mucho más abundantemente esta noche, Señor, a medida que esperan. Anoche, tan feliz de ver que Tú hiciste que el ciego viera, y que el sordo escuchara, y que los pecadores vinieran a Ti. Y oh Dios, todas estas grandes cosas que Tú hiciste: el paralizado dejó lo torcido y salieron de esas sillas de ruedas, y caminaron alrededor en el Nombre del Señor.
Oh, Señor Dios, cuán grande eres. Y te damos las gracias, y oramos que Tú salves a cada uno esta noche que levantó sus manos. Que ellos jamás se pierdan, pero que esta sea la noche que ellos te recibirán. Literalmente cien o doscientos levantaron sus manos, y oro que Tú salves a cada uno de ellos por causa de Jesús. Porque es en Su Nombre que lo pedimos. Amén.

79 [Espacio en blanco en la cinta] Él mandó un millón de Biblias a estos judíos. Ellos acaban de llegar de Aram… allá, o, Yemen, en los países allá. Uds. lo leen en las revistas de cómo ellos trajeron a millones de judíos. Tenemos tiempo para entrar en lo profético… Y esos judíos regresando, tengo una fotografía de ellos entrando al lugar, donde la tomaron, bajándose de los barcos, bajándose de aviones, cargando a sus lisiados, y sus cojos, y sus ciegos.
Así que, nos acercamos a ellos. El hombre había tomado esta fotografía. El hermano Arganbright y demás (el cual está previsto aquí en la reunión), él les preguntó, él dijo: “¿Para qué están regresando todos ustedes?”.
“Es nuestra patria”.
Dijo: “¿Para poder tener un lugar propio, para morir en la patria?”.
Ellos dijeron: “No. Estamos regresando para ver al Mesías”.
Oh, Uds. maestros de profecías. Si tan solo supieran lo que fue eso. Cuando este Evangelio regrese de los gentiles a los judíos, el de los gentiles se termina. Es el tiempo del fin.

80 Y entonces ellos les dieron Biblias. Enviaron un millón para allá. Esos judíos comenzaron a leer esos testamentos. Los volvieron a leer. Ellos nunca supieron que Jesús estuvo allí. Nunca habían escuchado nada al respecto. Habiendo estado allá desde la transportación de Babilonia, la cautividad. Y ellos dijeron: “Si este Jesús, que mencionan, es el Mesías, déjenos verlo a Él hacer la señal del profeta, igual como Él lo hizo aquí en esta Biblia, y nosotros lo aceptaremos a Él. Lo aceptaremos a Él, si Él viene y hace la señal de un profeta. Nosotros lo aceptaremos a Él”.
Hermano. ¡Oh, qué cosa! Yo estuve a doscientas millas de allí hace unas semanas, [321 Km. Trad.] pero el Espíritu Santo me constriñó: “Todavía no”. Oh, cómo me gustaría sacar unos cuantos millones de ellos, y decirles: “Yo los reto en el Nombre del Señor Jesús. Si acaso no hace Él la señal del profeta, ¿cuántos de Uds. aquí en estos mismos terrenos lo aceptarán a Él como Salvador personal?”. Y luego cuando ellos hagan eso, decir: “En este mismo terreno es donde los padres primitivos de Uds. recibieron el bautismo del Espíritu Santo, y las mismas señales que Jesús hizo se repetirán otra vez exactamente como ustedes lo leen en la Biblia”.
Ellos no quieren tener… Su Dios es un Dios poderoso. Su Dios no muere. Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, y ellos lo creen.

81 Noten. Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él no reclamó ser un sanador. Mucha gente vino a Él y que no fue sanada. Muchas veces tal vez lo llevaron a Él con los muertos. Me imagino que miles murieron mientras Él estaba aquí en la tierra. Él no resucitó sino a tres como una confirmación. Él pasó por el estanque de Betesda donde la gente estaba postrada lisiada, coja, ciega, y seca, nunca sanó a ninguno de ellos. Se fue hacia un hombre que yacía en un lecho y lo sanó; se fue y dejó al resto de ellos acostados allí.
Un Hombre lleno de virtud, lleno de fe, Dios Mismo, Emanuel, aquí en la tierra, morando entre nosotros, Él dijo: “Yo no hago nada de Mí mismo”. Cuando lo cuestionaron (En San Juan 5:19), Él dijo: “De cierto, de cierto os digo: El Hijo no puede hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve al Padre hacer, eso hace el Hijo igualmente”. Ahora, persigan Su vida a través de la Biblia, y descubra si no fue así cada vez que el Padre se lo mostraba. Jesús dijo: “No soy Yo quien hace las obras”. Es Mi Padre que mora en Mí. Él hace las obras“.

82 Cuando Felipe se convirtió, fue y encontró a Natanael, lo trajo de regreso, ¿qué sucedió? Él dijo: “Ven y ve a Quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Él dijo: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.
Cuando él vino a ver a Jesús, caminó por la línea parecido como aquí afuera. Jesús lo miró. Él pudiera haber estado en la línea de oración, por lo que sé. Pero él vino a donde Jesús estaba orando por los enfermos. Él le dijo a él cuando lo miró… Jesús volteó a verlo, dijo: “He aquí un Israelita, en quien no hay engaño”.
Y cuando… Él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”. Eso lo sorprendió.
Pues, Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”.

83 Él subió por el camino a Samaria. Él iba a Jericó, pero subió alrededor de Samaria a la parte alta de la colina. Él se sentó, despachó a Sus discípulos. Una mujer samaritana salió. Él la vio allí sacando agua. El Padre le había dicho que fuera para allá arriba. No le dijo lo que iba a suceder, solo: “Sube allá”.
Así que, Él tenía a la mujer allí arriba, y dijo: “Dame de beber”.
Ella dijo: “No es costumbre que los judíos le pidan tal cosa a los samaritanos. No nos tratamos”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con Quien estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. ¿Qué hizo Él? Continuó la conversación, hasta que captó su espíritu. Entonces cuando Él captó su espíritu, lo que estaba mal con ella, dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Bien has dicho. Porque tienes cinco, y el que ahora tienes no es tuyo”.
Ella dijo: “Percibo que Tú eres un profeta”. Ella dijo: “Ahora, yo sé, que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas, Pero, ¿quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Y ella corrió a la ciudad, dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No es este el Mesías?”.

84 Ahora, si ese Jesús es el mismo Jesús hoy, Él puede hacer la misma cosa hoy, y a medida que Dios revela Él puede hacer la misma cosa. ¿Es eso correcto?
Ahora, miren aquí anoche. Estaba un hombre y una mujer sentados aquí en esta hilera, paralizados, sentados en sillas de ruedas. Esta noche están en la congregación donde sea que estén, caminando alrededor. ¿Por qué? Jesucristo.
Están hombres, mujeres que vinieron a la plataforma, con pecado en sus vidas. El Espíritu Santo bajó directamente, les dijo justo lo que era y lo que tenían que hacer. Ellos fueron sanados, estando parados aquí en la plataforma, le entregaron sus corazones a Cristo. Si acaso no es ese Jesucristo de la Biblia, entonces yo no conozco la Biblia.
¿Qué al respecto, ministros? ¿Les suena eso como el Cristo de la Biblia? Ahora, no es el hombre, es Cristo. Ahora, si Él regresara aquí esta noche, y produce la misma cosa que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra ¿lo aceptarán todos Uds. a Él como Salvador, como Sanador, y le creerán con todo el corazón? Si es así, ¿levantarán su mano? Dios les bendiga.
Ahora, Padre Celestial, ahora, esto es todo lo que sé hacer. El resto depende de Ti, mi querido amado Salvador, y ruego que Tú concedas las bendiciones a través del Nombre de Jesús. Amén.

85 Ahora, anoche recogimos todas las tarjetas de oración. Creo que repartieron unas nuevas el día de hoy. Si el muchacho… él estaba aquí hace un rato. ¿Cuáles fueron…? ¿La “O”? Muy bien. Vamos a comenzar la línea con unas de ellas entonces.
¿Quién tiene la número 1? Oh. Miren su tarjeta de oración y lo encontrarán. Si es usted, puede venir… ¿La dama aquí? Muy bien. Sí. Solo venga para acá, dama, aquí mismo. Es un poco dificultoso. Probablemente solo tenga que llamar una o dos…
¿Quién tiene la O, número 2? ¿Levantaría su mano, quien sea que tenga el número 2? La dama allá atrás, ¿pudiera venir, dama, por favor? ¿Quién tiene la O, número 3, levantaría su mano? Quien sea que tenga la O, número 3, ¿levantaría su mano? ¿Allá atrás, el señor? Disculpe. Muy bien. ¿Puede pasar para allá? Número 2 y número 3, ahora el número 4. ¿Quién tiene O, número 4, levantaría su mano? ¿Es Ud. señor? ¿Podría pasar para acá? Muy bien.

86 Número 5. ¿Quién tiene O, número 5? ¿La tiene Ud. dama? ¿Puede venir para acá? Número 6, ¿quién tiene el número 6? ¿Levantaría su mano? ¿Número 6? Algunos de ustedes, ujieres vengan para acá y observen a estos aquí en estas sillas. Muy bien. Eso está bien. Muy bien. Número… ¿Estaba en la “I”? ¿Quién tiene… seis? ¿Quién tiene el 7? Tarjeta de oración 7, ¿Levantaría su mano en este…? 7, la dama allí. 8, ¿Levantaría su mano, rápidamente? 8, 9, ¿Levantaría su mano inmediatamente? 9. Muy bien. ¿10?
Ahora, mientras se forman… Ahora, cuántos en esta audiencia, por todo alrededor ahora, quiero preguntarles algo. Ahora, esta predicación chapada a la antigua y directa pudiera ser tan áspera, pero, hermano, eso es todo lo que yo sé. Eso es lo que me salvó a mí. Y eso es todo lo que yo sé. Lo único que sé… No quiero ofenderlos, pero les aseguro que yo preferiría ofenderles un poquito ahora, para que se arreglen bien con Dios, que tener que pararme en aquel día, y que Uds. me apunten un dedo en la cara, y digan: “¿Por qué no nos dijiste la verdad?”. Miren, yo prefiero arreglarlo ahora, ¿quisieran Uds. hacerlo así, arreglarlo todo?

87 Ahora, ¿cuántos de los que están aquí que no tienen una tarjeta de oración, y quieren que se ore por ustedes, levantarían su mano? Solo levante su mano, que no tiene una tarjeta de oración, sin embargo Ud. cree que Dios lo sanará. Que el Señor Jesús en Su misericordia los bendiga. Muy bien.
Ahora, si solo somos reverentes unos momentos… Veamos si se están formando… Bueno, esa es la manera. Tantos como puedan meter en esa línea, me supongo. Muy bien. Vamos a orar por unos cuantos de los que están aquí, de vez en cuando. Solo vamos a esperar un ratito para ver hacia donde nos dirigirá nuestro precioso Padre celestial. Ahora, quiero que crean con todo su corazón.
Veo que un hombre ya alcanzó su… ¿es esa su niña? ¿Lo es? Un hombre tiene tanta fe, él tiene a una niña con polio sentada aquí. Al comenzar esta línea de oración, él se acerca y le quita ese gran aparato ortopédico y zapato a su hija. Esa es la manera. Esa es la manera. Esa es fe. Esa es la manera de creerlo. Nuestro amoroso Salvador conoce todas las cosas, puede hacer todas las cosas.

88 Ahora, por esta línea de oración, solo unos cuantos, y tal vez podamos subir a unos más en un momento. Les quiero preguntar algo a los que están por allí. ¿Me son desconocidos todos Uds. que están en la línea de oración? Sí es así, levanten sus manos. Todos Uds. son desconocidos. ¿Son todos desconocidos, los que están allí? Levanten sus manos, por todas partes en la… Todos desconocidos. Entonces yo no los conozco. No sé nada de Uds. pero quiero preguntarles algo. Solo para hacer esto con la Biblia.
Ahora, qué si Jesús estuviera parado aquí, usando este traje que Él me dio. Ahora, ¿qué si Él estuviera parado aquí? ¿Qué haría Él con esta situación esta noche? ¿Qué si alguien de allá viniera y dijera: “Jesús, me sanarías?”. ¿Saben que les diría Él?
Él les diría: “Yo ya lo hice. ¿No lo crees?”. ¿Es eso correcto? Él ya no puede hacer más de lo que hizo en el Calvario, ¿ven? Él los sanó en el Calvario. Él los salvó en el Calvario.

89 Ahora, Ud. dice: “Hermano Branham, yo fui salvo hace dos años”. Bueno, Ud. no fue salvo hace dos… Ud. fue salvo hace mil novecientos años. Ud. lo aceptó hace dos años.
Jesús pagó por los pecados de ustedes cuando Él murió en el Calvario. Él pagó por su enfermedad cuando murió en el Calvario. Por lo tanto, si Dios en Su misericordia hizo eso, la única cosa que Él pudiera hacer ahora, sería tomar la Biblia, predicar la Palabra. O, Él pudiera hablar con una lengua que sería interpretada por alguien más y decirle a alguien qué hacer. O, Él siendo el Príncipe de los profetas, Él pudiera, tal vez, pararse aquí como lo hizo en el tiempo de la Biblia, y la fe de Uds. pudiera venir y tocarlo a Él hasta que virtud saldría de Él, y Él se daría la vuelta para decir: “¿Quién me tocó?”. Y Él miraría alrededor y le diría exactamente lo que sucedió. ¿Es eso correcto? ¿Es eso Jesús?

90 Entonces si esta dama sentada aquí en la silla de ruedas viniera para acá, y Jesús la conociera… Yo no la conozco. Dios sabe eso. Yo nunca la he visto en mi vida. Pero a lo que quiero llegar, amigos, para que Uds. siempre puedan recordar…
Ahora, cuando Jesús hizo esas cosas, ¿qué dijo Felipe que era Él? El Hijo de Dios. ¿Qué dijo la mujer que era Él? El mismísimo Mesías, porque Él lo hizo. Pero, ¿Qué dijeron los judíos que era Él? Dijeron: “Él es un adivino. Él es un diablo. Él es Belcebú, el príncipe de los adivinos”. Miren, ellos sabían que Él conocía lo que estaba mal con ellos. Él conocía sus corazones. Él conocía sus problemas, porque el Padre le mostró lo que quería que Él supiera. ¿Entienden lo que quiero decir? Ahora, ese es Jesús esta noche, el mismo. Muy bien.
Ahora, sean reverentes donde quiera que estén, y ahora esto debiera dejarlo concluido de una vez por todas.

91 ¿Traerían a esa dama para acá, o le pueden decir que venga para acá? Venga para acá. Yo solo… Ahora, dama, solo quiero que se pare allí, eso es todo lo que tiene que hacer, solo… Eso es todo lo que le pido que haga, solo párese allí.
Ahora, yo no la conozco. Ud. no me conoce a mí. Ud. acaba de levantar la mano diciendo que no me conoce, y yo no la conozco a usted. Pero Dios nos conoce a ambos, hermana, y Él… y Él… Yo vacilé un poco en ese “hermana” por un minuto (¿Ven?), al decir eso, pero me doy cuenta que Ud. lo es. Ahora… Mire, en primer… lo primero que sé que Ud. es una Cristiana, porque tan pronto capté su espíritu, llegó como que Ud. es una Cristiana, ¿ve? Su espíritu fue bienvenido. De haber continuado poniéndose oscuro y nublado, sabría que Ud. no lo era, ¿ve? y por lo tanto, yo no la hubiese llamado mi hermana. Así que entonces, pero Ud. es una Cristiana. Ahora, con eso…

92 Ahora eso es justo lo que Felipe le dijo a Natanael. Cuando él llegó, Él dijo: “He aquí un israelita, o, un creyente, en quien no hay engaño”.
Él dijo: “¿Cómo supiste que yo era un israelita, un verdadero creyente?”. Miren, es ese mismo espíritu. La mujer pudo haber sido clasificada como pecadora, pero yo sé que ella es una Cristiana, ¿ve? Porque en primer lugar, su espíritu, cuando esta unción que está aquí ahora, lo captó rápidamente. ¿Lo ven? Yo vi que era una Cristiana. La hizo bienvenida, ¿ven? Entonces, yo sé que ella es una Cristiana.
Ahora, si yo no conozco a la mujer, ella no me conoce a mí… Si el Espíritu Santo le revela a ella, para qué está ella aquí… Ahora, por supuesto, entre más hable con ella, más se dirá. Ustedes saben, lo han visto noche tras noche.

93 Pero si le dijera para qué está ella aquí, ¿creerá todo el grupo completo que les he dicho la verdad? ¿Que ese es Dios diciendo que es la verdad? Ahora, un hombre puede pasar por aquí y decirles cualquier cosa en el mundo, inventar alguna clase de fanatismo, hacer lo que él quiera, él pudiera hacer eso, decirles eso. Eso no lo hace tal. Pero cuando Dios regresa y dice que eso es la verdad, entonces les conviene creerlo, porque el no creer eso es pecado.
Así que, yo lo testifiqué. Ahora, es el turno de Dios de testificar si lo que les he dicho es la verdad o no. Muy bien. Ahora, estando parado aquí solo hablando con la dama, sin haberla visto en mi vida. Pero la dama está muy consciente en este momento de que Algo está cerca de ella que no es su hermano aquí, un hombre. Hay Algo cerca de ella, que ella sabe que lo está. Y ese es el Ángel allí mismo que Uds. ven en la fotografía. Está aquí mismo ahora, solo una Luz entre la mujer y yo. Esa es la razón por la que bajó allí y lo sentí bienvenido. Hay Luz por todo alrededor, ella es una Cristiana.

94 Ahora, solo quiero hablar con usted un momento, siendo usted el primer paciente. Y quiero que cada persona, no importa en dónde se encuentre y lo que está mal con usted, Ud. mire hacia acá, y diga: “Ahora, Señor Jesús si Tú… Conozco a ese hombre allí arriba. Él solo es un hombre, y si Tú tan solo me dejas… me dejas tener fe, y dejas que mi fe se acumule a un punto igual como la señora estará…”. Y luego observe lo que Dios hará. Entonces Ud. acéptelo a Él como su Sanador, como su Salvador, lo que sea que esté necesitando.
Ahora, para hablar con usted, dama. Hay personas que están bastante cerca aquí alrededor esta noche. Simplemente tengo que individualizarla a usted, los espíritus están por todas partes.
Ahora, yo, siendo un hombre, luego usted, solo una mujer: es el mismo cuadro como cuando Jesús estuvo hablando con la mujer junto al pozo. Es un hombre y una mujer otra vez.
Ahora, yo no la conozco y nunca la había visto, pero yo solo tengo que diferenciar su espíritu de estos otros espíritus de las personas que están hablando… o de quienes están orando (¿Se da cuenta?) en este momento, la fe que está entrando.

95 Pero inmediatamente… Ahora, si la audiencia puede todavía escuchar mi voz, la dama se está alejando de mí, y ella es una dama… La mujer parada delante de mí estuvo recientemente en el hospital, y eso sucedió apenas hace unas horas. Ella fue dada de alta del hospital el día de hoy, o esta tarde, a las siete en punto esta noche, cuando salió del hospital. Ella tiene una rara enfermedad de la sangre, junto con una condición mental nerviosa. Siga su camino, hermana. Su fe la ha sanado; usted misma se sanó. Amén.
¿Creen Uds.? Con todo su corazón ahora, tengan fe; no duden. Al que cree, todas las cosas le son posibles, pero Ud. tiene que creerlo. Ahora. Solo tengan fe allá en la audiencia, y recibirán lo que han pedido.

96 La damita sentada allá con el saco rosa con un problema de vejiga, solo… Usted acaba de ser sanada. Dios le bendiga.
Ponga su mano sobre la dama al lado de usted, porque ella sufre con una condición nerviosa, por este lado de allá.
Nuestro Padre celestial, su fe tocó… Yo me debilité. Vi Tu Luz suspendida sobre ella. Yo las pronuncio sanas en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén.
Miren, Ud. no necesita una tarjeta de oración. Tenga fe; crea que Dios ha dicho la verdad. Porque Él no es nada más que la verdad, Él es la fuente de toda verdad.
Ahora, solo sea revente. Solo crea con todo su corazón. Puede recibir lo que ha pedido, si tan solo lo cree.

97 Ahora, ¿es este el paciente? No estoy fuera de mí, pero el mundo nunca lo sabrá, hermana, lo que se siente.
Ahora, nosotros no nos conocemos el uno al otro. Somos desconocidos el uno al otro, y yo, su hermano en el Señor Jesús, y estamos aquí tratando de ayudarnos el uno al otro. Si yo pudiera ayudarla y no lo hago, sería un verdadero bruto… Si pudiera ayudarla… Pero no hay nada en mí que pudiera ayudarla, excepto que Dios me permita saber qué hacer. Así que, si Él me revela por qué está usted parada aquí, ¿lo aceptará entonces como cierto, si son finanzas o lo que sea? ¿Creerá Ud. que Dios está interesado en su caso y que va a escuchar? ¿Lo hará? Que el Señor lo conceda es mi oración, mientras Ud. me mira.
Ud. sabe igual como Pedro y Juan pasando a través de la puerta llamada La Hermosa dijeron: “Míranos. Míranos”. No mirarlos a ellos como a Él, sino solo prestar atención en lo que están diciendo, captar la atracción del Espíritu.

98 Veo que Ud. tiene un problema con la condición de un ojo, y veo a un doctor examinándolo. Y él consulta a otro hombre, y ese hombre… Ellos no saben lo que está mal con su ojo. Ellos no pueden decirlo… Ellos no pueden poner su mano en ello, eso pasa. Y luego, los veo dándole algo que baja por su estómago una especie de… Es un estómago caído. Ud. tiene un estómago caído. Los doctores la han desahuciado con respecto a eso. Y usted no es de… Ud. no es de esta ciudad. Ud. vino de un camino que queda por este lado: Atlanta. Y los doctores dijeron: “Señorita Trudy”, o la llamó algo como eso. Eso es correcto. Regrese a casa ahora y sea sanada. Su fe la ha sanado. Dios le bendiga. Tengan fe.

99 ¿Es Ud. el padre del niño? Tenga fe en Dios. No dude, sino crea. Si puedes creer… Ahora, recuerde, este no soy yo. Escúchelo, no lo soy. Ahora, su actitud hacia… Llámelo como quiera; eso determinará lo que Ud. saque de Ello. Depende de cómo usted lo aborda.
La mujer tocó Su vestidura; virtud vino a ella. El hombre quien golpeó su rostro, y que le pegó con una caña, y dijo: “Profetiza y di quién te pegó”, en eso no hubo virtud.
La pequeña dama, atrás por ese lado, Ud. está sufriendo con un problema en la cabeza, ¿no es así, dama? Sentada, mirándome allá. ¿Cree usted…? Sí, señora. ¿Cree Ud. que Jesús la va a sanar? Él la sanó en ese momento. Ud. sufrió con eso durante mucho tiempo, dama. Se ha ido de usted ahora. Su fe la ha sanado. ¡Alabado sea el Dios viviente! Oh, cómo le amamos a Él. Cómo debiera Ud. de amarle.

100 Mientras el Espíritu Santo se está moviendo allá: Hay un hombre sentado detrás de usted, sentado allí con una artritis. ¿Cree Ud. señor, que el Señor Jesús lo va a sanar? ¿Lo cree? Sí, señor, ¿lo cree? Muy bien, señor. Ud. puede tener su sanidad entonces. Dios le bendiga. Eso como que lo sorprendió, ¿verdad?
La dama sentada allá atrás, con su mano levantada orando, ella tiene un problema en la vejiga. Ella quiere ser sanada también, mirándome, sentada allá en la parte de atrás. ¿Cree Ud. que Dios la sanará allá atrás, dama? Muy bien. Si lo cree, puede recibir su sanidad. Amén. ¿No es Él maravilloso?
Dama, sentada aquí atrás, justo por detrás de allí, ella me está mirando directamente. Veo la Luz suspendida sobre ella. Ella no tiene una tarjeta de oración, pero está sufriendo con un problema cardíaco y artritis. Esa Luz se fue directamente de este hombre hacia ella. Justo por aquí, y ahora, hermana, si quiere creer con todo su corazón, usted que está usando anteojos, usted quiere creer, usted puede ser sanada. Jesucristo la sanará. Dios le bendiga. Muy bien. Eso lo concluye. Amén.
¡Oh, que maravilloso! ¿Lo creen?

101 Ahora, aquí está… Pareciera como que Uds. pudieran ver Eso, amigos Cristianos. ¿Ven esa Luz arremolinando? Él está parado aquí. Está viniendo sobre eso… sentado allá, Ud. tiene venas varicosas, sentado justo allí. ¿Cree que Jesús lo va a sanar de esas venas, que se pondrá bien? ¿Lo cree con todo su corazón? Si es así, puede obtener su sanidad. Dios le bendiga.
Discúlpeme, señor. ¿Me cree que soy Su siervo? Ud. vino con su bebé, un pequeño bebé muy dulce. Yo no lo conozco. Ud. sabe eso. Soy un total desconocido para usted. Yo nunca lo he visto, me imagino, en mi vida, señor. Somos totalmente desconocidos el uno al otro, pero Dios nos conoce a ambos, ¿no es así, señor? Usted tiene a su pequeño bebé, y puedo ver que el bebé viene de ser revisado. Y el doctor le dice que no hay esperanza para eso. El bebé está sufriendo con cáncer en la sangre, llamada leucemia. Eso es correcto. No hay esperanza en el mundo para eso. Y, mi hermano. El padre del bebé, usted necesita al Señor Jesucristo como su Salvador, ¿no es así? Ud. es un pecador. ¿Lo aceptará a Él ahora como su Salvador? ¿Levantará su mano y dirá: “Señor, yo te acepto”? Ahora, ponga su mano sobre su bebe.

102 Dios Todopoderoso, en el Nombre de Jesucristo, yo ahora reprendo este diablo que está matando a este bebé. Que la gracia perdonadora venga a este padre, y que se vayan, y viva, y sean felices juntos, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios les bendiga. Sus pecados se han ido. Tenga fe en Dios ahora. ¡Amén!
Crea en el Señor Jesucristo y podrá ser sanado. ¿Le cree Ud. a Él?
¿Qué piensa, señor? ¿Me cree como el siervo de Dios? Su problema radica en su espalda. Es una condición de la columna. Eso es correcto, ¿no es así? Usted tiene la esperanza de que esta noche puede ser salvo; y otra cosa, usted tiene un hábito del cual quiere ser liberado, ¿no es así? De fumar cigarrillos. ¿Los dejará en este momento? Levante su mano, diga: “Dios, esto lo termina”. Siga su camino, y su problema de espalda estará bien. En el Nombre de Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. La muerte anda merodeando, también la vida.

103 ¿Cree Ud. que Cristo puede sanarlo de este horrible demonio? ¿Cree Ud. que Él se lo quitará y que sanará —este cáncer?
Dios Todopoderoso, el Autor de la vida, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre la mujer y sánala, en el Nombre de Jesús yo oro. Satanás, te reprendo en el Nombre de Jesús. Amén. Siga su camino regocijándose ahora.
Solo un minuto…. ¿Qué piensa, señor, sentado allí en la silla de ruedas? ¿Está Ud. creyendo? ¿Cree Ud. que Jesús lo va a sanar? Eso como que lo sorprendió, ¿verdad? Ud. se da cuenta de que algo sucedió. ¿Me cree que soy Su siervo? ¿Me obedecerá como Su profeta? Entonces puede levantarse de su silla de ruedas, empújela, y váyase a casa. Jesucristo lo sanará. No tenga miedo; crea.
Y el resto de ustedes, mientras él está saliendo. Ustedes pueden hacer la misma cosa. Allí está él [Palabras no claras]… se pondrá de pie. Cada uno de ustedes póngase de pie en este momento.
Dios Todopoderoso, Autor de la vida, Dador de todo buen don, manda Tu Espíritu sobre esta gente, y sánalos, a cada uno de ellos. Satanás, yo te condeno. En el Nombre del Señor Jesucristo, sal de esta gente. Cada uno de ustedes, póngase de pie, por todas partes, y denle a Dios la alabanza. El Espíritu Santo está aquí.

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