S.310 55-0612  La Presencia Del Señor Jesús 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Presencia Del Señor Jesús

Macon, Georgia, E.U.A.

55-0612

1 Muchas gracias. Gracias, Señor.
Buenas noches, amigos. Estoy contento de estar aquí en esta noche en el servicio del Señor Jesucristo, y de ver a este precioso grupo de gente. Yo creo que si estuvieran en aquellos asientos todos los que están acá abajo entonces casi se llenaría el lugar en esta noche.
Así que estamos muy agradecidos de ver a esta audiencia tan agradable y hermosa. No deseamos que suban allá, ya que están sentados aquí; es que desean estar aquí cerca del servicio. Y ojalá fuera posible tenerlos a todos aquí cerca de donde yo estoy parado.
Tan pronto como subí a la plataforma en estos momentos, el muchacho corrió… Alguien le dio a mi hijo allí, esta cuerda, del niñito hidrocefálico al cual se le habló aquí la otra noche. Y aquí está la cuerda de la primera noche, como una pulga y media. Y luego para la segunda noche ya es otra pulgada o más, para la segunda noche. Entonces ya es casi cuatro pulgadas que eso ha encogido en las últimas cuarenta y ocho horas. Damos gracias y alabanzas al Señor por Su bondad.
Yo estaba pensando que son seis personas paralizadas sentadas en silla de ruedas, que se han levantado de esas sillas de ruedas y caminaron en esta reunión, y se fueron. Y muchos de ellos en catres y camillas y diferentes enfermedades en sus cuerpos, están reportando que el Señor Jesús los ha sanado. Así que, eso ciertamente es maravilloso, ¿no es así? Estamos contentos por todo esto, y le damos alabanzas a Dios por todo ello. Ahora, que Sus bendiciones sean sobre Uds.

2 Ahora, quiero tomar esta oportunidad para decir que esta ha sido una gran reunión para mí. He tenido muchas más personas en existencia, pero esta ha sido una reunión muy buena, muy sólida, y nos hemos gozado cada momento. Yo hablo por mí mismo y mi grupo… oh, por mi grupo y por mí mismo, mejor dicho. Y a mis hermanos ministros, los que han patrocinado esta reunión, verdaderamente ha sido un placer para mí, hermanos, y de estar aquí con Uds. bajo su patrocinio. Uds. han hecho un trabajo maravilloso en cuanto a anunciar, cooperar, y todo. Y siento mucho que no pude conocer a cada uno de Uds., personalmente, y estrechar su mano.
Hermanos, en esta ocasión he estado un poco en desventaja. No ha sido nada de parte de Uds., pero por razón del hermano Moore, que no pudo llegar aquí, y estábamos sin director de los cultos.
El señor Woods, mí amado y querido hermano aquí, él nunca intentó arreglar una reunión, y él no sabía cómo hacerlo. Y yo tengo un hijo aquí que sólo es un muchacho, así que él no sabría qué hacer; y para ser sincero, yo no sabría qué hacer. Así que, sólo tuvimos que hacer lo mejor que pudiéramos, y Uds. han sido muy amables, y yo se los agradezco.
Y yo espero que algun día yo pueda regresar con Uds. otra vez bajo el mismo patrocinio para tener una más larga, y tal vez Dios nos dé una reunión más grande. Y yo oro que esta oración sea una gran bendición para sus iglesias. Que sus iglesias crezcan. Que las bendiciones de Dios reposen sobre cada uno de Uds. Y que grandes ministerios salgan de sus iglesias, evangelistas, y así sucesivamente, para salir adelante en este día, en el servicio del Señor.

3 Y a Uds. mi pueblo, han sido sus finanzas las que han pagado todas nuestras deudas. Mi hijo ha intentado encargarse de eso esta vez y es algo nuevo para él, pero él ha hecho su mejor esfuerzo. Y él dijo: “Bueno, papá, nos vamos sin deber un centavo y todo”. Y dijo: “Ellos te van a dar una ofrenda de amor esta noche. Eso estará por encima de todos”.
Yo siempre tomo mi ofrenda de amor… normalmente la recibo al final del servicio, y si ellos no tienen las deudas pagas, pues, yo utilizo eso para pagar las deudas, y para tratar de… Nunca queremos que se ponga presión en una reunión, en ninguna ocasión. Nosotros estamos aquí para ayudarles, para hacer todo lo que podamos para que Uds. estén en un contacto más íntimo con Aquel a quien todos amamos: el Señor Jesucristo. Y ese es nuestro único propósito al estar en cualquier reunión. Si yo hubiera aceptado el dinero… no lo que ha sido… osea que yo lo hubiese pedido, pero con el dinero que me hubieran regalado, yo ya hubiera sido un multimillonario.
Me quisieron dar un solo cheque bancario de un millón quinientos mil dólares, y yo ni quise tomarlo en mis manos. No lo aceptaba, porque uno… Existen como tres cosas, si se fijan bien, que realmente llevarán a un ministro a la ruina, y una de esas cosas es el dinero. Dinero, luego la fama (cuando uno piensa que es algo, cuando en realidad no es nada). Entonces: fama, y luego comenzar a andar por allí con alguna mujer o algo así. Esas tres cosas, cuando Uds. están… esas cosas. Manténganse libres de esas cosas y Dios cuidará de todo lo demás. Si Ud. tan sólo mantiene su cabeza pensando correctamente.
Y por la gracia de Dios yo he tratado de rehuir de todas esas cosas. Yo he rechazado dinero, ranchos, y todo lo demás que la gente me había dado. Pues, yo me niego a aceptarlo, sólo por ese propósito. Yo no quiero ser perturbado por eso. Yo sólo quiero el dinero suficiente para llevar a cabo esta reunión, y Dios suplirá lo suficiente para la próxima reunión cuando lleguemos a ella. Y entonces si Él no lo suple, tal vez yo estaba fuera de Su voluntad.
Así que entonces, y esa es la manera en que yo procuro, y yo… Y entonces, en cuanto a popularidad, yo he rehuido de eso; Uds. lo saben. Y yo sé que no soy nada, y dónde…Como Dios le dijo a David: “Yo te tomé cuando tú estabas en una majada de ovejas”. Y allí es donde yo me encontraba, también, únicamente que peor que eso. Y Él me amó a mí. Y yo tengo tres comidas al día, y estoy saludable, y puedo comer. Y yo tengo un pequeño hogar allá, la casa pastoral que le pertenece al Tabernáculo que yo solía pastorear. Ellos pudieran echarme fuera, pero no lo harían. Así que, yo tengo un lugar donde quedarme, tres niñitos adorables, y este jovencito aquí, y una esposita encantadora. Y yo la amo a ella con todo mi corazón – la única mujer en el mundo a quien amo. Y así que eso lo concluye, y yo espero que Dios me mantenga siempre de esa manera.

4 Y así que, yo estoy muy contento de estar en este servicio, y de encontrar este… Mi primera vez en Georgia. Pero es ciertamente… a Uds. ciertamente les han enseñado gracia, y saben cómo aferrarse de Dios.
Ojalá que el hermano Moore hubiera estado aquí de manera que las reuniones hubieran tenido más fuerza.
Si yo tengo que predicar… Anoche, mi hijo me sacó un poquito temprano de lo que pensé que él hubiera hecho. Pero él dijo: “Papá, tú te pusiste completamente blanco”.
Si ese muchacho se entregara por completo a Dios… Él ve visiones, también. Pero él simplemente está en esa edad adolescente; y Uds. oren por él. Yo lo mantengo en las reuniones porque sé lo que es la vida joven. Yo mismo fui joven una vez. Y he sido tanto madre como papá, ambos, para él. Su madre murió cuando él apenas era un niñito pequeñito de dieciocho meses de nacido. Y yo lo he criado, lo cargué en mis brazos, me ponía su biberón aquí debajo de mi saco para mantenerlo caliente en tiempo de invierno, lo ponía debajo de mi almohada para mantenerlo caliente con mi propio cuerpo. Y él simplemente ha sido criado en mi brazo. Así que, yo lo amo y él anda conmigo. Y estamos saliendo directo desde esta reunión para ir a Zurich, Suecia, inmediatamente… Zurich, Suiza, enseguida. Y nosotros hemos viajado juntos por el mundo entero. Oren por nosotros mientras salimos.
Y cada centavo que Uds. dieron en esta ofrenda de amor esta noche… yo deseara no tener que aceptar eso. Yo sencillamente desearía no tener que hacerlo. Pero tengo que hacerlo, para… Yo no tengo ninguna otra manera de ganarme un sustento; sólo mediante las limosnas de la gente es de la manera en que vivo.

5 Y otra cosa, yo tengo un gasto tremendo en casa. Mis gastos, ya sea que yo esté en una reunión o no, son entre unos setenta y cinco a cien dólares al día. Yo envío miles de cartas, y todo, a través del mundo, alrededor del mundo; y libros y todo. Así que mis gastos son bastante pesados.
Y luego cada centavo… Cuando me dan una ofrenda de amor, yo voy y veo qué tan atrasados estamos en el banco; yo cancelo eso, y sólo pago lo suficiente para… Entonces, lo que me queda se usa directamente en las misiones extranjeras, para ir a ultramar, para ayudar a la gente por allá. Y estoy seguro, por la gracia de Dios, que gastaré cada centavo de esto tan reverentemente como sé hacerlo, para el reino de Dios. Y entonces en el día del juicio cuando todos nos reunamos, Uds. se darán cuenta de la razón que el hombre negro o el hombre amarillo o en alguna parte en las otras naciones, será el dinero de Uds. que me ayudó a enviarme allá para lograr que él fuera salvo. Y yo sé que Uds. gritarán la victoria a través de las edades que han de venir, debido a eso.
Y yo estaré… Yo soy su hermano y les amo. Y yo acostumbraba decir esto: la noche nunca se pone tan oscura o la lluvia nunca cae demasiado copiosa para que yo no venga a Uds. Yo dije eso cuando comencé al principio. Yo desearía poder hacerlo ahora. Pero sencillamente son demasiados; yo no podría hacer eso. Pero me dará gusto en cualquier momento llorar con Uds. por teléfono.
Escríbanme si desean uno de estos paños de oración, si yo estoy en casa. Ahora, la explicación que se envía es hecha en la duplicadora. Pero el pañuelito, yo he orado por ellos individualmente. Yo sé que si la enferma fuera mi hijita, y yo tuviera confianza en que Dios escucha la oración de algún hermano, yo no desearía que me lo elaborara alguna secretaria; yo desearía que eso viniera de parte de él. Y así que, ellos dicen: “Has con los demás como quisieras que hicieran contigo”. Así que, si Uds. necesitan uno… Ahora, yo no estoy diciendo esto… Yo sé que se dice mucho por la radio, y conozco los hermanos que tienen los programas de radio que quieren que Uds. les escriban para que ellos puedan obtener sus direcciones, y les escriben a Uds. pidiéndoles ofrendas y demás. Uds. no recibirán una carta así, amigos.
Y yo creo que su dinero debe ser llevado a su iglesia. Allí exactamente es donde pertenece. Y Uds. pónganlo en su iglesia – sus diezmos y demás – para apoyar su iglesia. Yo sólo estoy tratando de ayudarles; Uds. no tienen que enviar nada. Simplemente envíen su carta; todo es gratis. Sólo, si Ud. necesita un paño de oración, guárdelo. Si no está aquí esta noche y Ud. pierde el suyo, escriba. Si Ud. desea uno sólo para guardarlo, escriba; colóquelo en Hechos 19 en la Biblia. Y cuando la enfermedad azote su hogar, vaya y colóquelo sobre su hijo si éste tiene el garrotillo o lo que sea, y entonces créale a Dios con todo su corazón. Y es suyo, completamente gratis. No se cobra por nada. Y sólo queremos que Ud. sea ayudado por el Señor.
Y si no vuelvo a verlos más de este lado de la gloria, del otro lado, espero que nos sentemos junto al árbol siempre verde – allí junto a Cristo, la Fuente de… la Fuente inagotable de Vida – y estrechemos las manos el uno al otro y tengamos mil años el uno con el otro para conversar, allá en el otro mundo.

6 El sol se está ocultando, amigos. Tenemos que trabajar ahora. Yo los amo y sé que Uds. me aman a mí. Y yo aprecio todo lo que ha sido hecho. Que el buen Señor les bendiga es mi oración sincera.
Inclinemos nuestros rostros sólo por un momento. Precioso Padre Celestial, esta noche hemos llegado al final de esta maravillosa reunión en Macon. Después de siendo esta la décima noche de ver Tu gran mano poderosa moverse a través del pueblo; y las grandes evidencias infalibles del Señor Jesucristo resucitado moviéndose entre la gente, revelando sus pecados en la plataforma, sanando los sordos, los ciegos, los espásticos, los viciados, los cojos, los rencos, el cáncer, problemas del corazón, sanándolos; mostrando Tus grandes señales de que Tú todavía eres el Dios viviente, que la muerte solamente te glorificó y Tú resucitaste y estás vivo por los siglos de los siglos. Y esto ha ayudado tanto a nuestros corazones, Señor. Y ayudará a esta parte del país – Tu visita aquí con nosotros. Y estamos muy contentos.
Rogamos, Dios, que esto aumente la membrecía de cada iglesia a través de Georgia. Dios, concédelo. Y que los resultados hagan que estalle un avivamiento chapado a la antigua que se extienda a nivel nacional. Y que los hogares que están rotos sean reunidos otra vez. Que hombres y mujeres que están apartados de Dios regresen otra vez. Y que aquellos que están alejados de la iglesia vuelvan y entren nuevamente al compañerismo. Concédelo, Señor.

7 Y envía pronto a Jesús, el gran Pastor del rebaño, pues estamos anhelando verlo a Él y adorarlo por todo lo que Él ha hecho por nosotros y decirle que cuando el camino se hizo agotador y nos cansamos que Él siempre estuvo allí para encontrarse con nosotros y ayudarnos. Oh, nosotros lo amamos a Él en esta noche, Padre. Y rogamos que Sus grandes bendiciones permanezcan sobre cada individuo que haya tenido algo que ver con esta reunión. Y que todo sea para Tu gloria.
Ahora, mientras nos acercamos a esta última parte del servicio… O, la clausura de este servicio, te rogamos que nos des una doble porción esta noche de Tus bendiciones. Que el Espíritu Santo venga y bendiga cada corazón aquí. Y haz en nuestros medios esta noche, Señor, mucho más abundantemente de todo lo que nosotros podamos hacer o pensar. Y a cambio, te daremos toda alabanza, pues te lo pedimos en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús. Amén.
Yo no soy muy bueno para expresar y decirle a la gente cuánto los aprecio y demás. Pero espero que Dios mismo, el Espíritu Santo, exprese a cada corazón la manera como yo siento acerca de Uds. en esta noche.

8 Esta no es una cosa fácil. Yo no soy un aislacionista. Yo amo a mis hermanos. Y justo en el momento que me familiarizo con la gente y logramos conocernos unos a otros y empezamos a sentir… y la confianza de ellos comienza a aumentar, entonces tengo que decir: “Adiós”; yo tengo que ir a algún otro lado. ¿Ven? Pero un día de estos nos vamos a reunir adonde nunca diremos adiós. Correcto. Entonces tendremos bastante tiempo. Dios entiende, y yo espero que Él lo revele a su corazón.
Oren por esta reunión venidera en Suecia. Continúo llamándola Suecia. Pero no es Suecia, es Suiza. Zurich. Esperando aproximadamente unas ciento cincuenta mil personas en la primera reunión en Zurich, Suiza.

9 Cuando estuve… A propósito, la visión que realmente condujo esa gran reunión en Finlandia recientemente, esa visión vino cuando yo estaba en Georgia, pasando por aquí en tren. Yo vi un muchachito siendo levantado de los muertos. Fui a Miami y allá lo predije ante centenares de personas. ¿Estuvo alguien en la reunión de Miami que se encuentre aquí presente cuando yo predije eso? Veo algunas manos levantándose aquí, aquí. Eso está bien. Bueno, eso está bien.

10 ¿Uds. recuerdan lo que yo dije? Relaté cómo estaría luciendo el muchacho. Él sería matado por un accidente automovilístico. Habrían piedras traslapadas así, y árboles verdes bien altos. El muchachito tendría, lo que llamamos, un corte de pelo militar, ojos café. Su pie estaría traspasando su pequeño calcetín y lo demás. Y exactamente así estaba. Yo lo predije por todos los Estados Unidos.
Dos años más tarde, yo estaba en Helsinki, Finlandia. De allí fuimos a Kuopio. (Eso es en Laponia). Bajando de la montaña un día, yo vi… Estábamos teniendo una reunión maravillosa, y habíamos subido allí para mostrarme la torre donde ellos solían observar dónde los alemanes entraban y bombardeaban su pequeña ciudad allí… y los rusos.

11 Y bajando por el camino yo vi donde un automóvil de fabricación americana había atropellado a dos niñitos, golpeó a uno debajo de la barbilla y lo arrojó golpeándolo contra el árbol, y aplastó su cerebro contra el árbol – el guardafangos. Y el otro… le pasó por encima al otro muchachito y lo arrastró por debajo, y lo arrojó al otro lado de la carretera, y él estaba tirado allí muerto, con unos abrigos sobre él.
Y la gente en Finlandia, ellos viven en la ciudad y trabajan en el campo, y caminan para allá y para acá – gente muy pobre.
Y el hermano Moore y el hermano Gordon Lindsay y ellos fueron allá para echarle un vistazo al muchachito. Y regresaron y estaban llorando. Ellos dijeron: “Hermano Branham, Ud. debería ir a verlo”.
Yo dije: “No quiero verlo”.
Yo había ido a Francia e Inglaterra y a muchos lugares y yo tenía… Mi pequeño Billy Paul tenía más o menos esa edad en ese entonces. Yo tenía nostalgia de verlo, y no quería ver a ese muchachito muerto.
Así que, finalmente ellos me convencieron a ir allí. Y cuando fui a mirar al muchachito, yo lo observé y mi corazón se me partía al ver al pequeñito; y me aparté.

12 Y cuando me aparté, algo puso su mano sobre mi hombro. Yo pensé que era el hermano Lindsay y miré alrededor; no había nadie a mí alrededor en lo absoluto, y la mano todavía estaba sobre mi hombro. ¿Ven cuán estúpido puede ser un predicador? Así que, miré hacia abajo y no podía entender lo que era aquello. Y miré otra vez, y dije: “¿Pudieran levantar ese abrigo otra vez?”
Ellos se habían ido a buscar al padre y a la madre, y yo sólo pensaba en cómo iban a sentirse ese padre y esa madre cuando llegaran y encontraran a su hijito tirado allí muerto. Y en ese momento él había estado muerto unos treinta minutos aproximadamente. Y ellos habían salido al campo a buscar al padre y la madre.
Y yo dije: “¿Pudiera mirar eso otra vez?” Entonces la intérprete habló y ellos le quitaron el abrigo. Y yo pensé: “Pues, ¿dónde…?” Y dio la casualidad que alcé la mirada y aquí venían esas rocas traslapándose así, y esos árboles verdes. Yo vi el pequeño corte de pelo militar, esos ojitos color café ya volteados. Cada hueso en su cuerpo estaba fracturado y su pie traspasaba el calcetín. Era ese niño perfectamente.
Yo dije: “Hermano Moore, venga aquí, Ud. y el hermano Lindsay. Miren en la hoja blanca de su Biblia”.
Dijo: “¿Qué sucede?”
Yo dije: “Lea la hoja blanca de su Biblia”. Yo les había pedido a todos que lo escribieran en la hoja blanca.
Él miró allí y decía: “Un muchachito sería…” Él dijo: “Pues, hermano Branham, ése es el muchacho”.
Yo dije: “Ése es él”.
¡Oh, hermanos! ¡Qué tremendo sentir! A mí no me importa cuántos… Uds. pudieran tomar a cada científico en el mundo y pararlos allí y cada demonio del tormento pudiera estar parado allí… De todos modos, va a suceder. En ese momento no se necesita fe. Dios ya lo ha dicho. Va acontecer.

13 Yo dije: “Si ese muchachito no está sobre sus pies en los próximos cinco minutos, yo soy un falso profeta”. ¿Ven? Y nos arrodillamos allí, y todos ellos se echaron hacia atrás. Y el principal hombre de la ciudad, el jefe (algo equivalente a un alcalde aquí en Estados Unidos), él estaba parado allí. Ellos retrocedieron, se apartaron. Yo me arrodillé exactamente de la manera como me dijo la visión, y oré por el muchachito, y dije: “Señor Dios de los cielos y la tierra, allá en mi patria, Tú me mostraste esta visión mientras iba pasando por Georgia una noche”. Dije: “Yo te ruego a Ti, Señor Dios, que Tú ahora confirmes la Palabra para que ellos puedan saber que Tú todavía eres el Señor Jesús. Y para que Finlandia sepa que Tú eres la resurrección de los muertos”. Y puse mis manos sobre el muchachito según la manera como Él lo mostró. Tiene que estar todo exactamente según la visión. Y yo le ordené a la muerte que le devolviera la vida. Él se levantó de un salto y empezó a gritar y a correr de un lado a otro.
Eso está por toda Finlandia. Yo tengo el caso allá en casa, con la firma del alcalde y todo. Eso salió por la radio.
Esa noche uno no podía siquiera entrar al lugar por seis u ocho cuadras. Tenían soldados finlandeses allí custodiando el camino.

14 Y yo quiero decirles algo, amigos. Ahora, yo no soy político, pero dicen que en Rusia no hay cristianos. Eso es un error. Allí estaban esos rusos; si Ud. vive en Rusia, serían cuarenta millas de donde Ud. nació, Ud. no necesitaría tener una visa. Muchos de esos finos cristianos llegaron allí.
Y cuando ellos estaban parados en la calle, cuando esos soldados finlandeses que me llevaban a mí, ellos se pararon firmes con su saludo ruso y con las lágrimas bajándole por sus mejillas, dijeron: “Nosotros aceptaremos a un Dios así”. Eso es correcto. ¿Ven? Ellos están cansados de credos y formas, eso es todo.
Cualquiera que está equilibrado mentalmente recibirá a un verdadero y genuino Dios viviente que levanta a los muertos. Ciertamente.
Y no hace mucho yo estaba hablando con Baron Von Blomberg. (Uds. probablemente lo conocen; él es un buen amigo mío.) Él tenía un pequeño prisionero alemán, era de ultramar; y él lo sacó por detrás de la Cortina de Hierro. Él dijo: “Hermano Branham, me sorprende que sus reuniones no sean mejor conocidas de lo que son aquí. Son mejor conocidas detrás de la Cortina de Hierro de lo que son acá de este lado, desde la resurrección de ese muchachito”. Él sabía al respecto, que eso sucedió.
Recuerdo… Si tenemos tan sólo un momento. Es una noche muy bonita, así que tomemos sólo un momentito para terminar esta pequeña… si les parece.

15 Me gustaría contarles acerca del otro muchachito. Esa noche algo sucedió mientras yo entraba al “Messuhalli”, ellos le llaman. Ellos metían veinticinco mil en el lugar, y luego los hacían salir para que entraran otros veinticinco mil, sólo para escucharlo a uno predicar. Y así que cuando yo comencé a entrar esa noche, yo entré… ellos son muy pobres, y mientras pasaba por el cuarto, el Sr. Baxter, mi director, estaba cantando en la plataforma. Y ellos estaban intentando cantar “Sólo Creed” – esos Lapones. Vaya, Uds. deberían haber escuchado eso.
Y entonces, cuando comencé a entrar al lugar, yo pasé… Hay un cuarto allí, y el dormitorio de las damas estaba al lado, y el baño. Y había cuatro soldaditos, pobres jovencitos… Esos rusos los habían exterminado, al grado que… los muchachos nunca en la vida se habían afeitado. Sólo pequeñas caras lisas; era un cuadro lastimoso ver a esos muchachitos, no tenían más de catorce, quince años de edad; botas bien largas, botas grandes, marchando al ritmo. Y tenían sus pequeños rifles, e iban apartando la muchedumbre de mí, haciéndolos que despejaran el camino a medida que caminábamos unas seis cuadras, procurando entrar.

16 Y entonces, cuando entramos allí, comenzamos a pasar… Bueno, saliendo del dormitorio hubo una muchachita que salió. Y ellos tenían orden que si me veían en la calle no dijeran una sola palabra. Todo así, Uds. saben, para que pudiéramos salir, porque yo estaba a punto de morir. Se pueden imaginar cómo serían esos servicios. Y yo agarraba… Después de que todos ellos salían en el servicio de la tarde, yo agarraba algo de ese dinero que ellos tenían, salía allí y compraba bastantes dulces; y tenía una fila de niños como desde aquí hasta salir por el portón. A fin de cuentas, yo amo a los niños.

17 Y entonces, esa noche al entrar, una muchachita finlandesa salió allí. Su cabellito despeinado, y ella traía puesta una faldita e hilachas colgando de ella. Y ella tenía dos muletas bajo el brazo, y tenía una abrazadera grande envuelta alrededor de ella así y abrochada en la espalda. Y tenía una pierna un poco más corta que la otra. Y esta pierna derecha la tenía inútil – no podía usarla. Y en toda la punta del zapato ella tenía una tira o correa y un cierre. Y el cierre estaba ligado a una correa que pasaba por su espalda y estaba atada a una abrazadera aquí atrás. Ella tenía dos muletas. Y entonces estas dos abrazaderas eran para darle fuerza a esta pierna. Y cuando ella daba un paso, ella alzaba el hombro de esta manera y así alzaba esta pierna para ponerla más adelante y la levantaba con esta correa. (No tenía por donde agarrar la correa.) Y así la avanzaba y entonces ella podía caminar. La otra pierna estaba bien. Y así iba caminando con las muletas.

18 Y cuando ella salió y colocó sus muletitas hacia adelante así; ella me miró; inclinó su cabecita; pensó que había hecho algo incorrecto. Y yo miré a esa pobre pequeñita. Yo sabía que ella quería venir hacia mí. La miré y me detuve. Los otros dos soldados siguieron caminando. Ellos voltearon, estos otros dos; ellos no sabían hablar ni una palabra en inglés y yo no sabía hablar finlandés. Así que, ellos estaban tratando de hacerme continuar, y yo sólo me quedé parado allí. Y seguía haciéndoles señas de que no lo hicieran. Yo miré a esa niña; no había nadie allí sino sólo los cuatro soldados, yo, y la muchachita. Y ella me miró. Ella pensaba que había hecho algo malo. Yo dije: “¿Tú me quieres ver, cariño?”
Y ella no… por supuesto, no podía entender lo que yo decía. Y yo le hice señas así. Y yo observé a esa pequeñita, y ella se acercó, puso su muletita hacia adelante, y su pequeño hombro, y avanzó hasta llegar cerca de mí. Yo simplemente me quedé parado allí y la miré para ver lo que ella haría. Y ella llegó cerca de mí. Y bajó la mano y agarró mi saco y levantó mi bolsillo y me besó en el bolsillo. Dejó caer su pequeño… mi saco y el pequeño… la palabra gracias es “Kiitos”. Y ella extendió sus pequeñas muletas y agarró su faldita y la haló extendiéndola así. Y ella dijo: “Kiitos”. Y alzó la mirada, y sus labiecitos le temblaban, las lágrimas bajaban por sus mejillas. Yo llegué a enterarme que ella era una huerfanita de la guerra. Su madre y padre habían sido matados en la guerra. Y ellos estaban simplemente… ella simplemente andaba para acá y para allá adondequiera que podía.

19 Yo miré. Pensé: “Dios, si yo fuera el más grande hipócrita en el mundo, Tú honrarías a esa niña (¿ven?), por su… por su fe”. Y ella me besó en el bolsillo y luego me dio las gracias. Amplió la falda de esa manera, y dijo: “Kiitos”. E intentaba avanzar con las muletas.
Y yo puse mi mano sobre ella; miré al hacerlo. Y vi una muchachita yendo, caminando como una sombra, sin tirantes en lo absoluto. Yendo, caminando así. Yo dije: “Amorcito, mira, mira. Oh, si yo únicamente pudiera decirte”.
Yo dije: “Cariño, tú estás sana. ¡Oh, vaya!”, dije.
Y en ese momento el hermano Baxter entró de repente por la puerta, y dijo: “Hermano Branham, Ud. está atrasado; venga”. Y él me agarró por el hombro, y yo pues entré.
Entonces comencé con el servicio y llegué cómo, oh, me supongo que como hasta el final, hasta que mi hermano y ellos subieron allí y comenzaron a darme palmaditas en el costado. Entonces sé que estaría semi-consciente cuando comienzan esas visiones. Y eso se extendía a la audiencia y les decía sus nombres, como “Aguas corrientes”, si fuera su nombre. Y tenían que interpretarlo para decir lo que era, y les decía en donde vivían y cuál era sus nombres, y todo al respecto. Déjenme decirles, esas personas sencillamente arrojaron sus muletas al suelo, y bastones, y se levantaron de catres y se fueron sanados. Eso fue todo. Ellos sencillamente estaban totalmente llevados por lo que vieron.

20 Y entonces, cuando… Uno no tenía que poner manos sobre ellos. Uno no tenía que decir nada; sólo dejarles saber que Dios estaba allí, y eso era todo lo que era necesario para esa gente. Así que entonces, cuando miré alrededor, yo dije… Howard me seguía diciendo – mi hermano – él dijo: “Vámonos”. Y él iba a poner mi brazo alrededor de su cuello.
Y yo dije: “Deseara que pudiéramos quedarnos sólo un poquito más”.
Y entonces él dijo: “Muy bien”.
Y entonces, la siguiente que ayudaron a subir allí, por la gracia soberana de Dios, era esa niña. Y allí venía hacia mí. Y ella estaba sonriendo, Uds. saben, con esas pequeñas muletas.
Yo le dije a la intérprete allí, la Sra. Isaacson (y ella pudiera estar sentada en esta reunión, que yo sepa), entonces, yo dije: “Sra. Isaacson, sólo diga lo que yo digo”. Yo dije: “Amorcito, tú eres la muchachita que estaba allá afuera, que me agarró del abrigo”. Y ella asintió su cabecita. Yo dije: “Jesús te sanó, amorcito”. Dije: “Ahora, ve allá, y permite que ellos te quiten esa abrazadera, y mientras te las quitan, permite que tu mano se extienda igual a lo que te falta en la pierna, y entonces vuelve y muéstrale al hermano Branham”.
Yo llamé al siguiente…
Aquello me hizo recordar la niñita sentada aquí anoche. Cuando yo vi a esa niñita, yo vi al padre quitarle el tirante, tan pronto como él llegó ante mí de esa manera. Luego anoche cuando el Espíritu de Dios me tocó, yo vi a la niñita yéndose caminando. Yo supe que iba a estar bien. Y entonces, pasó y se fue, sana.
Así que, eso es… y entonces esa pequeñita, cuando ella fue allá, yo llamé a alguien más. Y en unos instantes, ahí venía ella cruzando la plataforma con los tirantes, muletas, y todo, sobre su cabeza, comiendo y gritando a voz en cuello. Miren, su fotografía y dirección, creo yo, y todo está en nuestro libro allá afuera.

21 Entonces esa noche cuando entré, allí había estado esa otra damita cuyo hijito había sido atropellado. Él no había vuelto en sí. Él estaba en lo que ellos llaman un hospital, algo así como una casa allí. Tenían un doctor y tres o cuatro damas allí cuidándolo, como enfermeras. Y, oh, era una escena lastimosa. Y la damita, cuando yo iba entrando, ellos me tenía que halar hacia un lado al entrar al hotel. “Venga y sane a mi muchachito”.
Bueno, le dijimos que era en contra de las reglas que yo dejara la campaña para ir a ver a uno, ya que uno es tan apreciado para mí como el otro. Así que, no pudimos hacer que ella entendiera. Y finalmente, ese día, ella había estado allí. Y ellos querían que yo fuera hasta allá. Y les dije: “Súbanla y déjenme hablar con ella”.
Entonces, ella y su esposo subieron – eran jóvenes, como de veinticinco años de edad. Y ella dijo: “Bueno, vaya allá y sane a mi muchachito”. Miren, eso fue a través de un intérprete.
Y yo dije: “Bueno, yo no sané a aquel muchachito”. Dije: “Allá en mi patria, Dios me mostró una visión acerca del muchachito”.
Ella era una mujercita muy dulce. Dijo: “Vaya y vea una visión para mi muchachito”.
Yo pensé: “Bueno, eso está muy bien, pero yo no puedo hacer eso. Yo no tengo manera alguna de ver una visión. Es lo que Dios me muestre. Eso es la soberanía de Dios. No soy yo. Así que, yo dije: ”¿Es Ud. cristiana?“
“No”.
“¿Es su esposo cristiano?”
“No”.
“Bueno”, dije: “entonces si Ud. desea hallar un favor conmigo, Ud. haría algo por mí”. Y dije: “Así es con Dios. Mire, si su hijito muere, irá al cielo”. Dije: “Entonces si Ud. muere siendo pecadora, Ud. más nunca lo verá a él. Pero si Ud. es cristiana y él muere y va al cielo, entonces si Ud. se va al cielo, Ud. estaría con él, adonde nunca más tendremos accidentes”. Y dije: “Luego al hacer eso, Ud. pudiera hallar gracia con Dios”.

22 Bueno, ella no podía perder en ninguno de los dos lados. Así que, ellos se arrodillaron y entregaron sus corazones a Cristo. Ahora, y no era algo imaginado, fue de verdad. Por supuesto, el padre, él se levantó llorando, él estaba listo para irse a casa, Uds. saben. Entonces, la pequeña madre dijo: “Ahora, vaya y vea una visión para mi bebé”.
Entonces, yo dije: “Bueno, yo deseara que pudiera. Pues vaya…”
Ella dijo: “Vaya al hospital”.
“No”, dije yo: “Ud. vaya a casa; si el Señor me muestra algo, yo vendré a decirle”.
Entonces, más o menos cada quince minutos, ella llamaba. “¿El hermano Branham ya vio visión? ¿El hermano Branham ya vio visión?”
Así que, por supuesto, esa era una madre por su bebé. Y luego, ya tarde esa noche, después que yo había llegado de la reunión – esa muchachita había sido sanada, y muchos más – yo estaba parado allí. Eran como las once y media o las doce; uno podía leer un periódico en la calle. Era así de lejos allá en Laponia… No se pone, sólo… Hay sólo un día al año, un día y una noche. ¿Ven? Seis meses en oscuro; y seis meses, el sol está arriba; y seis meses, está abajo.
Y yo tenía esta Biblia y la tenía sobre mi corazón. Y cuando entré, mi hermano Howard, dijo… Ahora, si hay alguien canadiense aquí, yo no quiero que Ud. se ofenda con esto, hermano. Pero, estábamos en Canadá, una vez, y compramos algunos dulces, y, oh, estaba malo. Ellos sencillamente no tenían los ingredientes para ponerle, como aquí en Estados Unidos. Así que, Howard me dio varios pedazos de dulce, mi hermano. Dijo: “Tú hablas de ese finlandés… de ese dulce canadiense; prueba eso una vez”.
Así que, yo entré, me fui a mi habitación. El hermano Moore y el hermano Lindsay fueron juntos, y Howard y el hermano Baxter, y todos ellos se fueron a sus habitaciones. Pero yo me quedaba solo todo el tiempo, por razón de esas visiones.
Así que, entré a la habitación. Y puse el pedacito de dulce en la mesa, y me paré alrededor así. Y estaba mirando hacia el este, y dije: “Gran Jehová Dios”, viendo a esos pequeños finlandeses pasando por ese parque gritando y alabando a Dios. Y yo dije: “Gran Jehová, algún día, Tú vendrás. Oh, cuán maravilloso será cuando Tú vengas”. Y pues alabándolo a Él. Y escuché algo hacer [El hermano Branham hace un sonido – Ed.] clic, se sentó así. Y había un jarrón largo colocado allí frente a mí. Y tenía dos, creo que le llaman narcisos… o, son flores de pascua, en mi opinión. Se parecen a unos de estos cuernos de fonógrafos antiguos, Uds. saben. Y dos de ellos estaban colocados allí, y uno de ellos estaba hacia allá, y el otro estaba hacia acá. El que estaba colocado hacia allá estaba totalmente caído. Y este estaba inclinándose así.

23 Y yo pensé: “Bueno, ¿de dónde vino eso? Y miré hacia mi lado derecho; allí estaba Él parado, ese individuo enorme, cabello oscuro hasta Su hombro, tenía los brazos cruzados, Ése que siempre me habla, Él que habla aquí mismo, la Luz sobre Él. Él estaba parado allí. Y Él dijo: ”¿Qué te dio tu hermano?“
Yo dije: “Dos pedazos de dulce, Señor”.
Él dijo: “Cómetelos”. Y yo lo agarré. Puse un pedazo en mi boca y me lo tragué. Ahora, no me pregunten lo que eso significa; yo no podría decirles. Cuando yo tragué eso, esa flor de pascua que estaba caída así, hizo “Whoosh”, y se levantó rápidamente. Él dijo: “Ahora cómete el otro”. Y comencé a comérmelo, y oh, estaba horrible. Lo saqué de mi boca, y esta otra flor hizo “Tu, Tu, Tu”, yéndose hacia abajo. Dijo: “Falla en comértelo y el otro muchacho morirá”. Y dio la casualidad que pensé entonces, que geográficamente, exactamente de la manera en que estaban tirados esos muchachos, cuando ellos llegaron… cuando nosotros los encontramos allí. Uno estaba hacia el sur y el otro hacia el norte.
Y me puse el dulce en la boca y como que, Uds. saben cómo Uds. aguantan el gusto… o mejor dicho, la respiración, Uds. saben. Yo mastiqué rápido y tragué. Y cuando lo tragué, esta flor de pascua de este lado hizo [El hermano Branham hace un sonido] y se paró derechita así. Dijo: “Ve y dile a la madre, Así dice el Señor, sus oraciones han sido escuchadas”.

24 ¡Vaya! Después que me recuperé del entumecimiento, salí corriendo del lugar; ellos pensaron que tenían allí arriba al Ejército de Salvación. Yo solté un grito, y las ventanas y las puertas empezaron a abrirse. Todos salieron corriendo. Yo dije: “Venga acá, hermana Isaacson, todos Uds., y el hermano Moore”. Les conté la visión.
Yo dije: “Vaya, agarre el teléfono y dígale a esa mujercita que yo dije: Así dice el Señor, no se preocupe; ese niño volverá en sí. Se pondrá bien”.
Así que, ella llamó a la casa y el… ellos tenían un bebecito pequeñito, y la niñera lo estaba cuidando. Y le dijeron que: “Los habían llamado al hospital porque el niño estaba muriendo”.
Así que, ellos llamaron para el hospital, y la madre fue al teléfono, gritando a voz en cuello. La Sra. Isaacson dijo: “Mire, no se preocupe”. Dijo: “Él va a estar bien”. Dijo: “Él está…
Dijo: “Bueno, nosotros vinimos acá para verlo, ellos pensaron que él estaba muriendo. Pero él se acaba de levantar en estos momentos. Le estamos lavando la cara para llevárnoslo a casa. Él está bien”. ¡Vaya! Oh, déjenme decirles, nuestro Señor es Dios. Eso es todo. Él es el Dios de los cielos. Él es el Dios de la tierra. Él sana los enfermos. Él levanta los muertos. Él hace bien todas las cosas. Ahora, ¿tuve yo algo que ver con la sanidad de esos muchachos? No tuve que ver ni una sola cosa. Fue Dios que hizo la sanidad. Yo únicamente hice lo que Él me dijo que hiciera. El Señor les bendiga.
Recuerden siempre, amigos: si Uds. no recuerdan más nada de lo que yo les he dicho, recuerden que yo creo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Él no está muerto, sino que Él está vivo.

25 Leeré sólo una pequeña Escritura ahora, y les hablaré durante los próximos diez o quince minutos, si soportan tanto así. Comenzaremos y haremos una buena línea de oración, larga, para empezar a orar por los enfermos, si el Señor lo permite.
Ahora en San Juan el capítulo 11, y queremos leer sólo una porción de Su Palabra. Comencemos en el versículo 18.
Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;
Y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.
Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. [Escuchen esto ahora].
Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.
Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra ahora, mientras que hablamos de la Palabra, tan sólo unos momentos. Luego oraremos por los pañuelos y comenzaremos a orar por los enfermos.

26 ¿A cuántos les gusta la Palabra? A todos. Oh, yo sé que a Uds. les gusta. La fe viene ¿por qué? ¡Por oír! Y oír la Palabra de Dios. No hay nada semejante. Ella es la simiente. Es la simiente de cada esperanza. Y si Uds…. Aquí está otra cosa: Siempre recuerden que yo hice esta declaración: Que la actitud mental correcta hacia cualquiera promesa Divina de Dios en esta Biblia, la traerá a cumplimiento. Si Uds. la miran correctamente, y la creen, se cumplirá.

27 Ahora, en nuestro texto esta noche, encontramos una escena muy triste que se convierte en una gran victoria gloriosa, por causa de la Presencia de Señor Jesús.
Ahora, somos enseñados por la historia, que Jesús, después que Él había dejado Su propio hogar y se fue a vivir con Su amigo Lázaro. Y según el pequeño libro de ficción El Príncipe de la Casa de David (si algunos de Uds. ministros, tal vez, casi todos los ministros han leído eso)… y es ficción. Es el libro de Ingranham. Y él dice que cuando Él fue a quedarse con Lázaro, por causa de que su padre de crianza, José había fallecido, y él se fue a vivir con Marta, María y Lázaro. Y Lázaro estaba aprendiendo para ser un escriba en el templo. Y Marta y María trabajaban de costureras y hacían tapices y cosas para el templo.
Y entonces, Su ministerio se hizo tan popular que Él sencillamente se fue lejos de la casa. Y cada vez que Él se va de la casa, entonces comienzan los problemas. Y Uds. simplemente recuerden esto, amigos, Uds. cristianos: Cada vez que Jesús se va de su hogar, esperen problemas. Están en camino a su casa.
Este caso, Jesús no… Él no se fue porque tuviera que hacerlo, sino que Su ministerio lo obligó a irse. Para nuestro contexto esta noche, retrocedamos sólo un poquito y tomemos un texto acerca de Jesús. Dios siempre, antes de que Él haga algo aquí en la tierra, Él normalmente da una advertencia antes de hacer cualquier cosa.
Yo creo que este gran avivamiento que está barriendo la tierra hoy, aunque tenemos muchas cosas que nos gustaría sacar de ello – fanatismo y cosas que se levantan en medio de ellos – pero en medio de todo ello, es una advertencia para el mundo de que el juicio está a punto de azotar al mundo en cualquier momento: Dios está haciendo Su último llamado un poco antes de la venida.

28 Recuerden, si Uds. menosprecian la misericordia, no queda nada sino juicio. Eso es todo lo que Uds. pueden… si Uds. infringen y traspasan la línea fronteriza de la misericordia, no queda nada sino juicio. Así que, Dios, antes de que Él haga alguna cosa aquí en la tierra, Él siempre envía una advertencia.
Ahora, antes de que Jesús naciera, Él envió una advertencia. Y Él siempre ha… Tengan presente otra cosa: No importa cuán formal e indiferente se vuelva el mundo, Dios nunca se ha quedado sin un testigo en la tierra. Él siempre ha tenido alguien sobre el cual Él pueda poner Su mano y decir: “Éste es mi siervo”.

29 Y en este día, antes de la venida del Señor, la iglesia se había apartado, así como se ha apartado el día de hoy. Estaba bajo el gobierno romano. Y los creyentes anticuados casi se habían terminado. Pero ellos tenían allí alguien que había mantenido la fe. Y el nombre de ese hombre era Zacarías. Y él tenía una esposa llamada Elizabeth. Y ellos eran un hombre y una mujer justos. Ellos vivieron juntos piadosamente. Ellos sirvieron al Señor con todo su corazón.
Elizabeth era estéril. Su esposo, el sacerdote en el templo, su deber era quemar incienso mientras que el pueblo estaba orando. Un día mientras que él estaba en el templo quemando incienso, mientras se estaban ofreciendo las oraciones, un hombre justo, (noten), hombre santo, temeroso de Dios y que tenía su casa en orden. Mientras él estaba haciendo su ofrenda allí de incienso, él miró hacia el lado derecho del altar, y allí estaba parado Gabriel, el Arcángel.
Ahora, ¿creen Uds. en ángeles?

30 No hace mucho, un hombre me encontró y dijo: “Hermano Branham, yo he tratado de examinar su ministerio, su enseñanza, pero hay una sola cosa”, – y este era un hombre del Evangelio Completo – él dijo: “Hay una sola cosa en la que Ud. comete un error”. Él dijo: “Esa es: hablando acerca de un ángel”. Dijo: “Eso es Dios”.
Él dijo: “No existen ángeles en el nuevo testamento. Los ángeles fueron en el antiguo testamento”. Dijo: “Daniel tuvo ángeles, y lo demás, que lo seguían, y los antiguos profetas y demás. Pero en el nuevo testamento, el Espíritu Santo gobierna y dirige a la iglesia”.
Yo dije: “Ud. está correcto. El Espíritu Santo hace eso. Pero con todo eso nosotros tenemos ángeles, los cuales son espíritus ministradores enviados de parte de Dios”.
Y él dijo: “No en el nuevo testamento, hermano Branham”.
Y yo dije: “Sí”. Dije: “¿Qué acerca del ángel Gabriel con María?”
Dijo: “Eso fue antes de Pentecostés”.
Yo dije: “Entonces, ¿Ud. quiere decir después de Pentecostés?”
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “¿Ud. cree que Felipe tenía el Espíritu Santo?”
Él dijo: “Seguro”.
Yo dije: “Entonces, ¿quién fue que lo arrebató a él sacándolo de ese gran avivamiento allá, y lo envió al desierto de Gaza? ¿Qué fue? ¿Fue el Espíritu Santo, o fue el Ángel del Señor?” Fue el Ángel del Señor.

31 Yo dije: “¿Dudaría Ud. que ese gran San Pedro tenía el bautismo del Espíritu Santo? Ud. cree eso, ¿no es así?
Y cuando él estaba en la cárcel esa noche, y ellos lo iban a decapitar a la mañana siguiente, y allá en la casa de Juan Marcos estaban teniendo un culto de oración, ¿quién fue que vino como una gran Columna de Luz y brilló sobre él, y lo soltó? ¿Fue el Espíritu Santo? No, señor. Fue el Ángel del Señor“. Correcto.
¿Quién diría que San Pablo no tenía el Espíritu Santo? Y allá en aquel barco, y éste anegado, catorce días y noches, sin luna ni estrella, y se habían perdido todas las esperanzas de salvarse. Y él bajó a la galera para orar, y cuando él regresó, dijo: “Tengan buen ánimo, pues el Ángel de Dios, de quien soy siervo, estuvo a mi lado anoche, diciendo: Pablo, no temas. Es necesario que comparezcas ante César, y he aquí, Dios te ha dado a todos estos que navegan contigo”. Dijo: “Por tanto, tengan buen ánimo. Pues yo creo en Dios, que será así como Él me dijo”. Amén. Pablo tenía el Espíritu Santo.

32 Y miren, el libro entero de Apocalipsis fue escrito… enviado, un mensaje por un Ángel. “Yo, Jesús, he enviado Mi Ángel para que dé testimonio de estas cosas que deben suceder pronto”.
Ahora, un ángel verdadero… Y Uds. me van a mostrar lo de José Smith y demás. Pero vigilen: Eso no cuadra con la Escritura. Un ángel genuino y verdadero vendrá y vindicará esta Escritura al pie de la letra. Sí, señor.
Fíjense que Juan se postró y quiso adorar a ese Ángel. Y Él dijo: “Mira que no lo hagas, pues yo soy consiervo tuyo, y de los profetas; adora a Dios”. Un ángel verdadero no querrá ser adorado. No es adoración de ángeles; es un ministerio de ángeles que provienen de Dios.
Ahora, estos ángeles menores vienen… Tal vez, este ángel está con nosotros, o viene a su humilde siervo; ese probablemente es un ángel menor. Pero cuando Gabriel viene, hermano, hay algo realmente en camino; algo grande va a suceder. Gabriel anunció la primera venida del Señor Jesús, y Gabriel anunciará la segunda venida del Señor Jesús. Amén.

33 Allí, Zacarías mirando y el gran Arcángel parado allí: Gabriel. Y Él lo saludó. Y dijo: “Ahora, después de los días de tu ministerio”, dijo, “tú has hallado gracia con Dios. Tú vas a irte a casa para estar con tu esposa Elizabeth, y ella va a concebir y dar a luz un hijo”.
“Ahora”, él dijo: “Estas cosas no pueden ser. Yo estoy viejo”.
Y Él le dijo que estaría mudo, hasta el día en que el niño naciera. Y que llamarían su nombre: Juan.
¿Ven?, no importa lo que el hombre piense, Dios tiene un programa y va a ser cumplido. No importa. “Dios es capaz de estas piedras”, dijo Juan, “levantar hijos a Abraham”.
Así que, Uds. saben cómo dice el relato. La gente se preguntaba por qué él tardaba tanto. Y al poco rato él salió y estaba mudo. Y él les hizo señas, les hizo señas que se fueran. Y se fue a casa. Y su esposa concibió y se escondió por seis meses.
Al mismo tiempo, había una virgencita viviendo en la ciudad de Nazaret – la ciudad más vil del país, mucho peor que Macon. Y allí estaba ella viviendo. No importa cuán malo sea el lugar, a Ud. no le importa qué tan vil sea la gente que hay en su comunidad, qué tan perversa sea, sin embargo, Ud. puede vivir una vida cristiana. No hay excusas. Allí, de entre todas las mujeres del mundo, Dios escogió a una damita, y una virgencita viviendo en la ciudad más malvada que había en la tierra.

34 Traigamos un pequeño drama aquí por causa de los niños, muchos de ellos están mirando y escuchando.
Puedo ver a María; como en los tipos orientales, tal vez es lunes en la mañana; ese es un tiempo malo para las mujeres. Es el día de lavar, o cuando menos lo es en nuestra casa. Entonces puedo ver a María ir a la fuente de las vírgenes para buscar agua. Ella se pone un cántaro sobre su cabeza, según la costumbre oriental, o si no sobre sus hombros. Ella viene caminando de regreso por la orilla del camino. Y de repente, una gran luz aparece en el camino, y ella mira esta luz, y allí está parado el poderoso Arcángel Gabriel.
Dijo: “Salve, María”.
Pues, aquello emocionó a la virgencita. Lo emocionaría a Ud. Yo sé cómo me sentí como la primera vez que vi al Ángel que me habla. Ellos dicen: “¿Por qué no le pregunta Ud. su nombre?” Ud. no pregunta nada; Ud. simplemente escucha.
Entonces, dijo: “¡Salve! Bendita eres entre las mujeres, pues tú has hallado gracia delante de Dios”. ¡Oh, qué cosa! ¡Qué saludo! Y Él dijo: “Ahora, he aquí tu prima”, la cual era Elizabeth, una prima de María; Juan y Jesús eran primos segundos. Dijo: “Ella está en cinta de seis meses, a la que llamaban estéril. Pero tú vas a tener un niño, sin haber conocido varón”.
Ella dijo: “¿Cómo pueden ser estas cosas?”
Él dijo: “El Espíritu Santo te hará sombra. Y ese ser santo que nacerá de ti, será llamado el Hijo de Dios”.

35 Ahora, quiero que vean la diferencia. Allí estaba un viejo predicador, tenía muchos ejemplos: Sara recibió un niño cuando ella era más vieja de lo que era su esposo. Ana, en el templo, orando en tal manera, que el sacerdote pensó que ella estaba borracha. Muchos del pueblo de Dios son malentendidos. Ellos no están locos. Simplemente son malentendidos. Y ella estaba orando para que Dios quitara su afrenta. Zacarías tenía eso como ejemplo. Pero él dudó.
Miren a ese hombre; servía al Señor; un buen hombre; pero sin embargo dudó de lo sobrenatural, siendo un ministro. Pero la virgencita, ella no dudó ni una sola cosa, y ella tenía más para creer que lo que él tenía para creer. Nunca había nacido un niño, virginalmente. Pero ella dijo: “He aquí, la sierva del Señor. Sea conmigo conforme a Tu voluntad”.

36 Lo que necesitamos aquí en Macon y en todos los demás países esta noche son más Marías. Ella no esperó hasta sentir vida. Ella no esperó hasta sentir nada. Ella no esperó hasta estar segura de ello. Ella tomó a Dios en Su Palabra y comenzó a regocijarse acerca de ello. Así se hace. No espere Ud. hasta decir: “Bueno, si mi mano se endereza, yo me sentiré mejor”.
Miren a esas personas aquí; la otra noche cuando yo puse las manos sobre ellos, ellos simplemente se quedaron allí por unos cuantos minutos, mirándose las manos. De repente, el Espíritu Santo comenzó a moverse, y esas manos retorcidas empezaron a aflojarse, y aquí ellos pasaron a través de la plataforma, y alrededor, regocijándose en el Señor. Amén.
No piense que Ud. tiene que sentir algo, ver algo; tome a Dios en Su Palabra y comience a regocijarse. Yo puedo verla a ella yendo por allí diciendo: “Gloria a Dios, yo voy a tener un bebé, sin conocer varón”.
“Pues”, ellos dirían: “Esa muchacha está loca”. Pero ella tomó a Dios en Su Palabra. Ella había visto una visión. Sabía que era la verdad. Eso es lo que nosotros necesitamos hoy: alguien que tome a Dios en Su Palabra.

37 Por el camino, ella escuchó acerca de Elizabeth, su prima, que iba a tener un bebé. Así que, ella sube rápidamente la región montañosa de Judea para visitarla. En aquel tiempo era un gran honor tener un bebé. Es casi una desgracia hoy.
Yo no estoy regañando a la gente. Yo no predico con apuntes. No sé qué es lo que voy a decir. Yo simplemente tengo que recibirlo de arriba. Y cuando viene, yo sólo tengo que decirlo. Eso es todo lo que sé hacer.
Pero, hoy en día, ya casi es una deshonra ver una familia grande. Sí señor. Ellos prefieren pagar cien dólares por un perrito nariz chata y cargarlo para todos lados y darle el amor de una madre, y practicar el control de la natalidad, que tener hijos. Piensan que eso es algo antiguo. Frecuentan las cantinas para tomar y jugar a las cartas, y andan paseando toda la tarde en el carro de su esposo. Pues, ¡es una desgracia! Correcto. La honra más grande que una mujer puede tener, aparte de venir a Cristo y ser fiel a su esposo, es tener un bebé. Amén. Ud. pudiera estar amamantando a un predicadorcito, ¿cómo sabe Ud.? ¡Aleluya! Yo sé que eso es algo a la antigua, semejante al pan de maíz, pero hermano, se le pega a sus costillas. Les servirá en la hora de la muerte. Ciertamente.

38 Entonces, la puedo ver. Ella fue allá para saludar a su prima. Y ahora, cuando ella llegó a la parte montañosa de Judea, ella subió… Ahora, Elizabeth se había escondido por seis meses, como madre. Y el bebito aún no se había movido. Estaba muerto en el vientre de su madre.
Uds. saben que eso no es normal; seis meses. A los dos o tres meses hay vida. Pero ella se había escondido, y no se dejaba ver. Y cuando ella vio a la virgen María viniendo, ella corrió y extendió sus brazos alrededor de ella, y la abrazó y la besó. A mí me gusta ver que las mujeres se saluden de esa manera. Me gusta ver a los hombres encontrarse el uno al otro y saludarse.
Uds. saben, hoy se ha llegado al punto que no hay compañerismo entre la gente. Correcto. Los hombres se acercan y dicen… sólo un pequeño saludo frío. A mí me gusta ese tipo de apretón de manos bien fuerte. Donde la mano se envuelve toda aquí, así. Hay un sentir en ello. Correcto. Me gusta la manera antigua.

39 No hace mucho, yo estaba allí en Florida en una reunión. Y había una especie de duquesa, o algo allí, creo que así le dicen, alguna clase de mujer. ¿Duquesa? Ella les había permitido usar un pedazo de terreno allí. Y en la parte de atrás de la carpa el Dr. Bosworth, dijo, dijo: “Hermano Branham la duquesa quiere verle allá atrás”.
Yo dije: “¿La qué?”
Él dijo: “La duquesa”.
Yo dije: “Bueno, ¿quién es ella?”
Él dijo: “Bueno, ella es la mujer importante”.
Yo dije: “Hay mucha gente enferma allá afuera, también”. Dije: “Ella no es más que esa gente enferma. Si vamos a ver a alguien, déjenme ver a algunos de los enfermos allí”.
Y él dijo: “Bueno”, dijo: “Vea Ud., ella es una mujer importante”. Bueno, ellos la tenían a ella… el administrador y ellos la tenían a ella parada allí en la carretera, y cuando yo llegué allá atrás… No estoy haciendo ningún comentario acerca de esta mujer; no es mi intención hacerlo. Pero sólo para que vean lo que quiero decir. Una mujer grandota parada allí con suficientes joyas en ella como para enviar a cincuenta misioneros a ultramar. Una mano enorme y gorda. Ella tenía puestos un par de espejuelos, puestos así sobre una varilla. Y cuando ella salió así, miró por encima de esta varilla, y dijo: “¿Es Ud. el doctor Branham?”
Yo dije: “No, señora”.
Y ella dijo: “Bueno, doctor Branham”, dijo, “estoy encantada de conocerlo”. Y ella levantó sus manos así. Simplemente presumiendo, eso es todo. Alzó su enorme mano gorda así.
Yo dije: “Gusto de conocerla”.

40 Yo agarré su mano, y le dije: “Bueno, bájela aquí, para que la reconozca cuando la vea otra vez”. A mí no me gusta ese fingimiento, tratando de ser algo cuando Ud. no es nada. Después de todo, ¿qué es Ud.? Si Ud. es duquesa, o lo que sea que fuere, Ud. es seis pies de tierra; Ud. no es nacido de nuevo del Espíritu de Dios, Ud. va con destino al infierno como un vencejo a su nido; no importa quién sea Ud. Ya sea Ud. el presidente, o un rey, o lo que pudiera ser. Todos somos seis pies de polvo. Uds. van a regresar allí. Poniéndose tantas cosas cuando Ud. no es nada. Correcto.
La ropa parecía como si ella se hubiera vaciado dentro de ellas, y ni siquiera lo suficiente para que entraran en una caja de aspirina, o para cargar el cañón de una escopeta. Parada allí mirando de esa manera, como si ella fuese alguien. Eso no significa nada. El poco tiempo que tenemos aquí en la tierra, y lo tenemos que dejar todo. Sí, señor. ¡Una duquesa! Fingiendo algo como eso.

41 La gente ni siquiera sabe, solía ser, hace mucho tiempo, nosotros salíamos y, si el vecino, cuando estábamos en la granja, y alguien enfermaba, nosotros íbamos allá y le cortábamos el maíz, y cortábamos la leña y se la traíamos. Y hoy en día, pues, Ud. ni siquiera sabe que su vecino ha muerto, a menos que lo lea en el periódico. Algo anda mal. El amor hermanable ha cesado. Es terrible.
El otro día yo fui al centro con mi esposa. Y allí estaba una dama y dijo: “¿Cómo está Ud., hermana Branham?”
Yo miré a mi esposa y le dije: “Bueno, tú no le hablaste a esa mujer”.
Ella dijo: “Sí lo hice”.
Y yo dije: “Bueno, yo no te oí”.
Ella dijo: “Yo sonreí”.
Yo dije: “Oh, esa sonrisita tonta”. Dije: “Eso no es hablarle a nadie. Sal allí a la calle y estréchale la mano. Y di, hola, hermana, me da gusto verte”. Amén.
Hermano, eso es lo que… Regresar nuevamente a la línea de la plomada, a la antigua, donde los hombres son… los cristianos son cristianos y los hombres y mujeres viven como deberían vivir. Amén.

42 Puedo ver a Marta salir corriendo allí… Oh, quiero decir… oh, perdón, quise decir, Elizabeth. Salió corriendo a encontrar a María y la abrazó y le dijo: “Querida, me alegra tanto verte. Vaya”, dijo, “estoy tan contenta. Tenia muchísimos tiempo que no te veía”.
Y puedo oír a María decir: “Pues, mira, Elizabeth, estoy tan contenta de verte, querida. Y he estado pensando tanto en ti. Y veo que vas a ser madre”.
Ella dijo: “Sí. Voy a ser madre. Eso es correcto, María”. Dijo: “He tenido placer con mi señor”. Dijo: “Y voy a tener un bebé. Pero”, dijo, “María estoy preocupada. El pequeñito tiene seis meses y aún no se ha movido. El bebito está muerto”.
“Bueno, tú sabes”, dijo María: “¿Sabes tú cómo lo supe? Un día yo volvía de la bomba, allá, y me encontré con el Arcángel Gabriel, el mismo que se encontró con tu esposo. Y Él me dijo que yo iba a tener un bebé, sin conocer varón. Y dijo que yo debía llamar su nombre: Jesús”.
Y la primera vez que ese nombre Jesús fue mencionado alguna vez por labios humanos, ese bebito muerto saltó de gozo, en el vientre de la madre, de esa manera, y recibió el bautismo del Espíritu Santo.

43 Ella dijo: “¿Por qué se me concede esto a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó tu salutación a mis oídos, pues, mi bebé saltó de alegría en mi vientre”.
Y ese nombre Jesús pudo hacer que un bebé, muerto en el vientre de la madre, saltara de alegría, la primera vez que fue mencionado por labios humanos, ¿qué debería hacer a un cristiano nacido de nuevo, o a un hombre o mujer que cree y le sirve a Él? Amén.
Saltó de alegría en su vientre. Entonces el Espíritu Santo vino sobre Elizabeth y ella comenzó a profetizar. Oh, esa es la religión a la antigua. Así es como obra en la esfera sobrenatural.
¿Qué clase de bebé habría de ser este?
Cuando el pequeño Juan nació, bueno, él nunca fue a algun seminario, y obtuvo un título de licenciado en letras. Pero él se fue al desierto – dice que más o menos a la edad de los nueve – y permaneció allí con Dios. Esa es la manera de obtener un título: afuera con el Señor. Él estuvo allá hasta que tenía treinta años de edad.

44 Y en esos días, Juan el bautista salió del desierto de Judea predicando y diciendo: “El reino de los cielos está a la mano”. Y él conmocionó todas las regiones alrededor de Jerusalén, y Judea, y Samaria. Grandes multitudes de gente salieron. ¡Vaya! Nosotros nos preguntamos, esa es la clase de bautistas que necesitamos hoy, mis hermanos bautistas. Necesitamos un bautista como ese.
Bien, ahí llegó Herodes, y puedo oír a alguien decir: “Mira, no prediques sobre casamiento y divorcio, esta noche”. ¿Pudieran imaginarse a un hombre lleno del Espíritu Santo, guardándose algo? Se le acercó directamente al rostro y le dijo: “No te es lícito tenerla”. Sí, señor, hermano.
Él tenía el Espíritu Santo y estaba predicando el Espíritu Santo. Y todas las regiones alrededor estaban conmocionadas. Escuchen. Predicar el Evangelio de Jesucristo, aunque sea simplicidad, es el mensaje más poderoso que jamás haya sido predicado, o que jamás haya sido dicho: el Evangelio del Señor Jesucristo. Y allí él conmocionó las regiones de alrededor.

45 Entonces Lázaro fue con Jesús. Y cuando Él estaba debatiendo allí, Juan a un lado del río, y un sacerdote al otro lado, diciendo: “¿Tú quieres decir que vendrá un tiempo…?” Él dijo: “Habrá un tiempo cuando el sacrificio diario será quitado. Un hombre morirá por los pecados del pueblo”.
Y ellos decían: “Oh, rabí tú no sabes de lo que hablas”. – Juan.
Juan dijo: “Hay…” Él miró alrededor y dijo: “He aquí, allí viene el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. He aquí significa “estimar”, o “admirar”. Él dijo, allá, como él lo conoció a Él, dijo: “Él me dijo en el desierto, sobre quien vieres el Espíritu que desciende y permanece sobre Él, Él es Aquel que os bautizará con Espíritu Santo”. Hubo una señal que le siguió al Mesías. Y todavía hay una señal que le sigue al Mesías, al pueblo del Mesías. “Señales y maravillas”, dijo Jesús, “les seguirían hasta el fin del mundo”. Él estaría con ellos, y en ellos, hasta el fin del mundo.
Dijo: “Allí viene el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Y me imagino que Lázaro casi se desmayó.
Jesús, después que fue bautizado, se fue al desierto, y estuvo allí por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y cuando Él salió del desierto… (Vaya, miré ese reloj, y eso ya me arruinó. Se está haciendo muy tarde. Sólo un momento ahora, antes de que terminemos).

46 Miren. Cuando Él salió del desierto, Él salió predicando, haciendo señales y maravillas. Su ministerio se hizo tan grande que Él fue enviado lejos del hogar… o, yo creo que Dios le dio a Él una visión de que se fuera. Eso probó que Dios le dio a Él una visión.
Cuando Lázaro enfermó, Él se marchó. Mandaron a buscarlo pero Él continuó Su camino. Mandaron a buscarlo de nuevo pero Él siguió Su camino. Si su pastor hiciera eso Ud. no regresaría a esa iglesia más nunca. Esa es la razón que el pastor no puede hacer nada por Ud. Ud. tiene que creer que él es un hombre de Dios.
Así que, cuando Él siguió y siguió… Después de un tiempo Él supo que el tiempo del Padre había llegado, que Él había cumplido la visión. Él dijo: “Lázaro ha muerto, y por causa vuestra, estoy contento que yo no estaba allí”.

47 Así que, Él regresó. Lázaro enfermó. Se dice que… es como una… Yo no sé si es verdad o no, que él murió de hemorragias. Quizás, el doctor vino, e hicieron todo lo que pudieron hacer. Ellos mandaron a buscar a Jesús pero Él no vino. Y ellos abandonaron al hombre; él siguió así y murió. Una hora oscura. Sacaron al hombre, embalsamaron su cuerpo, y lo pusieron en la cueva abajo en el suelo, y le pusieron una roca encima, lo cual es el entierro típico del oriente. Entonces cuando lo colocaron allí, pasó el primer día, el segundo día, el tercero, el cuarto día, entonces los gusanos de la piel estaban entrando. El cuerpo humano… la primera cosa que se hunde es la nariz, y al poco rato comienzan a corromperse y podrirse; y los gusanos de la piel, e insectos, y demás entran, y devoran el cuerpo humano. A los cuatro días ya hedía; después de las setenta y dos horas la corrupción comienza.
Entonces todas las esperanzas se habían perdido. Allí estaba Marta y María, habían dejado su iglesia, abandonaron todo lo que tenían. Allí estaba su hermano muerto. El hombre en el cual habían depositado su confianza, siendo el hombre importante que andaba de allá para acá y hacía milagros, Él los había abandonado y se había ido, y no quiso venir cuando mandaron a buscarlo por su hermano. Era la hora más oscura que la pequeña familia había visto. Y generalmente más o menos en la hora oscura, es cuando Jesús se hace presente.

48 La hora más oscura que yo jamás tuve, fue cuando un doctor me dijo que me quedaban tres minutos de vida. Entonces Jesús se hizo presente. Sí. Quizás sea la hora más oscura que Ud. haya visto. Entonces Jesús se hace presente. Puede que esta sea su hora más oscura, sentado aquí en esta silla de ruedas, el final de la reunión. Las esperanzas que Ud. tenía de ser sanado, después de ver a estos otros paralíticos y demás irse caminando. Quizás Ud. piensa: “Me pregunto si hay alguna esperanza para mí”. La hora más oscura. Pero no se preocupe, Él estará aquí. Simplemente mantengan la fe en Él. Él estará aquí. Él nunca falla. Él se hace presente.
Alguien vino y dijo: “Jesús viene a la ciudad”.
¡Vaya! Me puedo imaginar a esos críticos diciendo: “Ahora, ¿adónde se fue ese santo rodador?” Vean, cuando su amigo enfermó, pues, Él se fue. Así que, Él ya no está aquí ahora. Pero cuando ellos dijeron: “Aquí viene Él volviendo rápidamente a la ciudad ahora; después que el muchacho ya está muerto, y sepultado, aquí viene Él de regreso a la ciudad”.
Pero Marta había sido un poco dilatoria acerca de muchas cosas, pero ella tenía una fe que no se movía. Cuando ella vio a Jesús, supo que Él venía, ella salió corriendo, a través de los críticos, y fue directamente adonde Él estaba.
Ahora, parece como que ella tenía derecho de reprocharle, puesto que ella tenía… Que ella lo regañaría a Él, diciendo: “¿Por qué Tú no viniste a mi hermano? Nosotros dejamos nuestra iglesia. Dejamos nuestra religión. Hicimos todo por Ti”.

49 Si ella lo hubiera ido a recibir a Él en esa condición, el milagro nunca hubiera ocurrido. Es la manera como Ud. se acerca a un don de Dios que determina lo que Ud. va a obtener de ello. ¿Ven? La manera en que Ud. se acerca.
Pero Marta, cuando vino a Él, ella se postró a Sus pies. Dijo: “Señor…” Eso es exactamente lo que Él era; ella le dio a Él Su titulo correcto. Ahora, observen la fe comenzar a obrar.
Yo creo que Marta había oído la historia de la mujer Sunamita de cuando su hijo murió, y ella sabía que Dios estaba en Elías.

50 Elías era el hombre de Dios de la hora para la nación. Y ella sabía que Dios estaba en Elías. Así que, ella mandó que el siervo ensillara una mula y que condujera hasta que ella llegó a Elías para averiguar por qué había muerto su niño. Y Uds. conocen la historia, cómo es que Elías vino y le resucitó al niño.
Bueno, Marta tal vez, pensó, pues, que si Dios estaba en Elías el profeta, ciertamente Él está en Su Hijo. Amén. “Bueno”, ella dijo, “miren, si yo tan sólo puedo llegar a Él, puedo hallar la razón”. Así que, ella fue a Él con reverencia – no importaba lo que Él hizo, que pareciera un error. Ella fue a Él con reverencia y se postró ante Él, y dijo: “Señor…” Eso es lo que Él afirmaba ser: el Señor. Dijo: “Señor, si Tú hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”.
Ella no había perdido la confianza. “Si Tú hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé ahora, aunque él está muerto y los gusanos lo están devorando, mas también sé ahora que lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo dará”. Me gusta eso.

51 Tal vez Ud. ha recorrido cada hospital en la ciudad. Tal vez todos los doctores le han desahuciado. “Mas también sé ahora, Señor, que lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Quizás, ellos dicen: “Tú nunca te levantarás de esa silla de ruedas”. Mas “también sé ahora, Señor”,—no en la mañana, no después de un tiempo—“mas también sé ahora, que lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo dará”. Él está sentado a la diestra de la Majestad en las Alturas, intercediendo en base a nuestra confesión. Él dijo: “Cuando ores, creed que recibís lo que pedís, y os será dado”.
“Mas también sé ahora, Señor que lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo dará”.
¡Vaya! Eso conmovió Su corazón. Él la miró y le dijo: “Tu hermano resucitará”. Amén.
Ella dijo: “Sí, Señor. Yo creo que él resucitará. Él fue un buen muchacho”. Ellos creían en la resurrección general, esos judíos. “Yo sé que él se levantará otra vez en la resurrección en el día postrero”. Escúchenlo. Él no tenía mucho atractivo; Él era un hombrecito de apariencia raquítica, no había hermosura en Él para que le deseáramos.

52 Y lo puedo ver erguir Sus pequeños hombros, dijo: “Yo soy la resurrección y la Vida, el que cree en Mí, aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”
Ella dijo: “Sí, Señor, yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que había de venir al mundo. Algo tiene que suceder. Hermano, esos pensamientos se están moviendo juntos. Allí la fe encontró el… encontró su curso allí, en ese Hombre allí, el recurso, el Dios del cielo parado allí, velado en carne. Allí está esa mujer parada allí con fe perfecta en Él. Y las ruedas se están moviendo juntas.
“Yo sé que todo lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Él dijo: “Yo soy la resurrección y la Vida, el que cree en Mí aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”
Ella dijo: “Sí, Señor. Yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que Tú confiesas ser, que había de venir a este mundo”.
Él dijo: “¿Dónde le pusisteis?” Amén.
Hermano, algo tiene que suceder cuando el creyente se pone en contacto con Su Hacedor. Algo acontece. Amén. Algo tiene que suceder.
Allí va Él a la tumba. Él comenzó a llorar mientras iba.

53 Todo el debido respeto a esta mujer que estaba hablando conmigo, hace algun tiempo. Ella dijo: “Reverendo Branham, Ud. alardea demasiado acerca de Jesús”. Ahora, ella era de la Ciencia Cristiana. Y ellos no creen que la Sangre de Jesucristo… Ellos sólo lo aceptan a Él como un profeta, no Divino.
Y yo dije: “Yo creo que Él era Divino”.
Ella dijo: “Oh, Ud. alardea demasiado de Él”.
Yo dije: “¿Cómo pudiera yo alardear demasiado de Él?”
Dijo: “Ud. lo hace a Él Divino. Ud. lo hace a Él Dios”.
Yo dije: “Él era Dios”. Amén. Dios fue manifestado en carne. Él era Emmanuel. Yo dije: “Él es o el Dios Todopoderoso velado en cuerpo llamado Su Hijo, el Señor Jesús, o Él es el más grande engañador que el mundo haya tenido”. Yo dije: “Él era Dios”.
Ella dijo: “No, no, no. Él no era Divino”.
Yo dije: “Él sí era Divino”.
Ella dijo: “Yo le probaré a Ud. por las Escrituras que Él no era Divino”.
Yo dije: “Si Ud. lo puede hacer por las Escrituras, yo le creeré”.
Y ella dijo: “Le diré porqué Él no era Divino”. Dijo: “En el capítulo 11 de San Juan, cuando Él fue a la tumba de Lázaro, Él lloró”. Y dijo: “Una persona Divina no puede llorar. Él no puede hacer eso. Él no era Divino. Él estaba llorando cuando Él fue a la tumba de Lázaro. ¿Qué acerca de eso?”
Yo dije: “Señora, su argumento está más diluido que el caldo hecho de la sombra de una gallina que se murió de hambre”. Dije: “Ud. no tiene nada en qué basarse allí”. Dije: “Él verdaderamente lloró. Reconozco eso. Él lloró cuando fue a la tumba. Pero cuando Él enderezó su cuerpecito allí, y dijo, Lázaro, ven fuera, y un hombre que había estado muerto por cuatro días y cuatro noches volvió nuevamente a la vida, la corrupción reconoció a Su Amo, y el Ser inmortal, un alma que había estado a cuatro días de camino en algún lado, reconoció a Su Amo, y regresó. Y ese hombre se puso de pie y volvió a vivir”. Amén. Él era un hombre cuando estaba llorando, pero Él era Dios cuando Él resucitó los muertos. Amén. Dios estaba en Su Hijo reconciliando Consigo al mundo. Sí, señor.

54 Él era un hombre cuando Él bajó de la montaña esa noche hambriento. Él no tenía nada para comer. Él se acercó a esa higuera, buscando algo de comer. Él era un hombre cuando tuvo hambre. Pero cuando Él tomó cinco panes y dos peces, y alimentó a cinco mil, eso era Dios hablando a través de Su Hijo. Amén. Él era más que un Hombre entonces. Eso es verdad.
Él era un hombre cuando Él había estado sanando todo el día y la virtud saliendo de Él, predicando y orando por los enfermos. Él estaba acostado en una pequeña barca esa noche y diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían. Y esa pequeña barca allí en esa tormenta era zarandeada de acá para allá como el tapón de una botella.
Él era un hombre acostado en la parte posterior de la barca dormido, tan cansado y agotado que ni siquiera el viento lo despertó, o las olas. Los remos estaban rotos, el mástil se cayó, las velas habían desaparecido; y Él todavía estaba dormido. Él era un hombre cuando estaba durmiendo. Pero cuando Él subió allí y puso Su pie sobre la baranda de la barca, miró hacia arriba y dijo: “Calla, enmudece”, Ése era más que un Hombre hablando allí. Ése era Dios hablando a través de Su Hijo. Él era el Hijo de Dios Divino. Amén.
Él era un hombre en el Calvario cuando Él clamó por misericordia; eso es correcto. Él era un hombre cuando Él clamó: “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Pero cuando Él se levantó la mañana de la Pascua, rompiendo el sello de la tumba, y el infierno y la muerte fueron destruidas, Él probó que Él era el Hijo de Dios. Amén. ¿Crees esto?
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvo;
Sepultado, Él llevó lejos mis pecados;
Resucitando, Él me justificó gratuitamente por siempre,
Algun día Él viene – ¡oh, día glorioso!
Amén. Sí, señor. Él era el Mismo que estuvo con los jóvenes hebreos en el horno ardiente. ¿Crees esto?

55 Yo creo que ése mismo Jesús que levantó a Lázaro está aquí en esta noche. ¿Crees esto? Yo creo que ése mismo Jesús que se levantó de los muertos está aquí ahora mismo. ¿Crees esto? Yo creo que Aquel mismo que estuvo con Daniel en la fosa de los leones está aquí esta noche. ¿Crees esto? Yo creo que Aquel que tocó a la mujer… o, la mujer tocó el borde de Su manto y fue sana, está aquí esta noche. ¿Crees esto?
Yo creo que Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen, sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. ¿Crees esto?
Yo creo que Él dijo: “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras en vosotros, pedí lo que quisiereis y os será dado”. ¿Crees esto? Amén.
Yo creo que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; Su paz eterna, el mismo Espíritu Santo que cayó el día de Pentecostés está aquí esta noche. ¿Crees esto?
Yo creo que Él es Aquel que ha estado con nosotros esta semana haciendo caminar a los paralíticos, oír a los sordos, ver a los ciegos, sanando a los enfermos y los afligidos, mostrando señales y maravillas. Él es el Cristo resucitado. ¿Crees esto?
Yo creo que Él será siempre el Mismo Cristo. Yo creo que Él está aquí esta noche para sanar a los enfermos, para salvar a los perdidos, y para llevarnos un día al cielo. ¿Crees esto? Él está aquí.

56 Oremos. Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, Tu Hijo amado, Señor, nosotros creemos esta antigua historia con todo lo que está dentro de nosotros. Nuestros corazones, almas, y cuerpo creen esta historia, que Tú eres el Hijo de Dios, el resucitado. Edades pueden continuar, escépticos pueden levantarse. Demonios pueden luchar; puede que ellos posean a la gente. Pero sin embargo Tú sigues siendo Dios a través de las edades incesantes. Tú siempre serás Dios. Ahora, yo ruego Dios, que Tú salves a cada persona perdida aquí esta noche. Sana todos los enfermos que están aquí esta noche. Trae a los descarriados, Señor a la iglesia del Dios Viviente. Concédelo, Señor, para la gloria de Dios. Lo pedimos en el Nombre de Cristo.
Con nuestros rostros inclinados, yo me pregunto en esta vasta audiencia, en este momento, antes que comencemos la línea de oración: ¿Hay algún pecador aquí, que ha visto las grandes obras de Dios, esta semana, que se encuentre aquí esta noche y esté fuera de Dios? Mis amigos cristianos, oren como Uds. nunca antes habían orado. Y si Ud. está aquí esta noche, pecador, ¿levantará Ud. sus manos, al Dios Todopoderoso, y dirá: “Dios, sé misericordioso conmigo que soy pecador?”. ¿Levantará Ud. sus manos? Dios le bendiga. En todas partes. Así es. Levanten sus manos en todas partes. Cantidades de personas levantando sus manos, todo alrededor.
Pienso en la ciega Fanny Crosby. Ella dijo:
“No me pases, oh tierno Salvador,
Oye mi clamor humilde;
Mientras que a otros Tú estás visitando,
No me pases a mí por alto.
Tú, la fuente de todo mi consuelo,
Más que la vida para mí,
¿A quién tengo yo en la tierra aparte de Ti?
¿A quién en el cielo sino a Ti?“

57 Cada hombre o mujer que haya sido algo en este mundo han sido hombres y mujeres que confiaron en Dios y creyeron que Jesús era el Hijo de Dios. Ellos creyeron esta antigua historia del Evangelio.
Puedo ver a Eddie Perronet allá cuando él era perseguido por los hombres. Él no podía venderle su música a ninguno. Nadie lo quería. Un día, en su oficina, después de ser perseguido y regresar, él tomó su pluma, y el Espíritu Santo agarró su pluma, y él escribió el canto de la inauguración de la segunda venida de Jesús. Cuando él dijo: “¡Alaben todos el poder del Nombre de Jesús! Que los ángeles caigan postrados; traigan la diadema real, y corónenlo a Él Señor de todo”.
Y otro escribió… ¡Oh, hermanos! Hemos visto grandes poetas y autores y profetas y ministros a través de las edades. Que Dios tenga misericordia.
¿Está alguien aquí sin el Espíritu Santo esta noche, simplemente viviendo una vida a medias, y que quisiera recibir el bautismo del Espíritu Santo? ¿Levantaría Ud. sus manos, no a su hermano, sino a su Hacedor? Diga: “Acuérdate de mí, Dios. Sé misericordioso”.
Recuerden, hay un Ángel registrador anotando cada mano. Él sabe exactamente quién es Ud. No importa si yo lo veo a Ud., o si su vecino lo ve. No estamos pidiendo que su vecino lo vea; yo le estoy pidiendo que Ud. mire a Dios, el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo.

58 Nuestro Padre Celestial, Tú ciertamente ves las manos levantadas. Y, Señor, en la clausura de este servicio de sanidad, que cada uno de ellos pase al frente, Señor, se pare alrededor de un altar chapado a la antigua aquí y oren.
Muchos de esos muchachos y muchachas, allá en la audiencia, que han levantado sus manos: Quizás una madre anciana, papá, ya partió hace años. Sus oraciones aun están sobre el altar de Dios, y los ángeles de Dios están reunidos aquí esta noche, para contestar la oración de esa madre. Dios, concede que ellos reciban a Jesús esta noche, como Salvador.
Si hay un miembro de iglesia tibio aquí, Señor que solamente va a la iglesia, sin saber lo que significa nacer de nuevo, que nunca ha recibido el Espíritu Santo… Como Pablo le dijo a aquellos en Hechos capítulo 19, dijo: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?”
Dios, concede esta noche que el Espíritu Santo se derrame sobre ellos, y que ellos regresen a sus iglesias, encendidos para Dios. Concédelo, Señor. Haz que de estos, Señor, estalle un avivamiento chapado a la antigua en cada iglesia por toda la región. Sabemos que Tú vienes pronto. Mañana, Señor, emprendemos nuestro viaje allá al otro lado de los mares, el tiempo tempestuoso, para llegar a aquellos lugares, pues Tú nos has mandado: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”.

59 Oh, Dios misericordioso, envía Tu gracia a éstos esta noche. Hay muchos sentados aquí a quienes no volveremos a ver después de esta noche. En una audiencia de tantas personas así, miles se han reunido aquí. Muchos de ellos son ancianos y están a punto de cruzar la línea. Entonces, Señor Dios, yo sé, de acuerdo con la naturaleza, hay muchos aquí que nunca me verán más, y que yo no los veré más a ellos hasta que nos encontremos en el tribunal de Cristo.
Oh Dios. Yo quiero dejar este testimonio: que yo he dicho la verdad. Y yo les extiendo una invitación para que vengan a Ti. Padre, sálvalos a cada uno. Pues lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
¡Oh, vaya! Después de un llamamiento al altar chapado a la antigua así, los hace a Uds. sentirse como que están todos limpios, restregados, ¿no es así? Cuán maravilloso. Cuán maravilloso. Qué tiempo para recordar en el próximo avivamiento, recordar este tipo de reuniones, que Ud. fue salvo cuando hubo una de estas reuniones: una reunión chapada a la antigua, del Espíritu Santo, enviada por Dios, donde la gente está siendo salva. Que Él bendiga a cada uno de Uds.
Ahora, cuando el servicio de sanidad haya terminado, ¿no pasarán Uds. al frente cuando los ministros hagan el llamado aquí? Pasen aquí, y párense y oren sólo un ratito, amigos.
Como dije en la oración hace unos minutos: esta será la última vez que nos encontremos, para muchos de Uds. Yo no volveré a verles más. No veré más a muchos de Uds. hasta que nos encontremos a los pies de Jesús. Entonces tengo que dar cuenta por lo que ha sucedido aquí esta semana, por el Evangelio que he predicado. Cuando Uds. ven parados allí, por la gracia de Dios, yo todavía creo la misma historia antigua con la cual comencé: Jesús salva del pecado y sana a los enfermos. Amén.

60 ¡Oh, es mi vida! Es yo; es todo lo que soy, todo lo que yo pudiera ser, todo lo que yo pudiera pensar.
No hace mucho, mi muchachito… Entramos a un lugarcito… estábamos allá en Wood River, Illinois, antes de que fuéramos a ultramar, a la India, donde tuvimos nuestra más grande congregación de quinientas mil personas. Entonces, cuando estábamos en Wood River, el lugar estaba repleto de gente, y entonces fuimos a un cierto lugarcito. Y después del servicio, él dijo: “Mira, papá, tú tienes que comer un poquito esta noche, porque te estás poniendo débil”. Y entré a un lugar para comer y allí habían unos muchachitos de escuela. Uds. saben cómo son ellos; estaban tocando esa, lo que Uds. llaman tragamonedas o como le digan a esas… Yo casi no puedo comer en un restaurante donde están esas cosas, chillonas y con ese alboroto.
Pero los muchachos, Uds. saben, ellos meten una especie de monedas allí, y estaban tocando cierta clase de canción. Y yo estaba sentado allí. Y Billy dijo: “Papá, ¿no es esa una canción bonita?”
Yo dije: “¿Qué canción?” Yo ni siquiera sabía que estaba sonando.
Y él dijo: “Tú sabes, papá”, dijo, “tú sencillamente lees tanto, y oras tanto, que todo lo que puedes pensar es en Jesucristo”.
Yo dije: “Gracias, hijo; ese es el mejor cumplido que alguna vez yo he tenido”. Sí, señor. Eso es correcto. Yo dije: “Eso es correcto. Eso es todo lo que yo quiero en mi corazón, sobre mi corazón, en mi mente, todo el día y toda la noche, y meditar sobre Sus preceptos y sobre Su amor”.

61 Ahora, antes de que comencemos a orar por los enfermos… Yo no digo que Jesús hará esto esta noche. No puedo decirlo, porque no sé. Pero, yo quiero decirle a esta audiencia mixta en esta noche: Si Jesucristo, el Hijo de Dios, se levantó de los muertos… La Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Esa es la Escritura. Si Él es el mismo, Él tiene que probar que eso es igual. Si Él se manifestó al pueblo, en los días de ayer, Él tiene que manifestarse en el pueblo hoy.
Y Él lo prometió en Su Palabra. La única cosa es que Uds. tienen temor de dar un paso y tomar a Dios en Su Palabra, eso es todo. No tengan temor. Párense allí mismo; no importa cuán oscuro se mire, vea si Jesús no viene a Ud. Yo nunca lo he visto a Él fallar. Él vendrá. Pero, Uds. tienen que permanecer fijos allí. Uds. tienen que… Uds. no pueden simplemente esperar que así sea, Uds. tienen que realmente tomar Su Palabra al respecto, y creerla con todo su corazón.

62 Ahora, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no reclamó ser un sanador, amigo. Él no reclamó eso. Él reclamó todo lo contrario. Ahora, yo sé que quizás hay extraños aquí esta noche. Ud. quizás se vaya y diga: “Hermano Branham, el sanador divino”. Miren, eso es un error. Yo no soy un sanador divino. Y no hay ningún otro hombre sobre esta tierra que sea un sanador divino. Eso es contrario a la Escritura. La Escritura no permite que ninguno de nosotros seamos sanadores divinos, ni siquiera el mismo Cristo. Cristo dijo: “No soy Yo que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”.
Él pasó junto a grandes multitudes de gente (San Juan 5), lisiados, cojos, ciegos, rencos, y secos. Él pasó por ese estanque, después que una mujer se paró entre la multitud y tocó Su manto. Él se volteó, miró hacia la multitud y dijo: “Yo sentí virtud salir de Mí”. Miró hacia la multitud y dijo: “Ud., su fe le ha salvado”. El flujo de sangre se había detenido. ¿Ven? Ahora, Ése fue el Jesucristo de ayer. Eso es Jesús hoy.
Y Él pasó a través de ese montón de gente, que estaban lisiados, y ciegos, y rencos, y secos, pasó a través de ellos, y encontró un hombre acostado en una camilla. Y Él dijo: “¿Quieres ser sano?”
Observen. Jesús dijo… Él sabía que él había estado allí, y sabía que él había estado en esa condición por tantos años. Cuando lo encontraron cargando su lecho, ellos buscaron a Jesús y lo interrogaron. Sí, Él sería interrogado. Él sería interrogado en Macon, esta noche.

63 No hace mucho, una mujer que se queda con nosotros allá – la hermana Woods, creo que era – dijo que alguien salió aquí y entró en una tienda e invitó a la gente para que vinieran a la reunión. El hombre dijo: “Yo no creo semejante tontería”. Dijo: “Si el hombre pudiera hacer eso, pues, ¿por qué no va él aquí al hospital y sana a todos los enfermos?” ¿Ven?
Ahora, eso demuestra que hay una deficiencia mental, eso es todo. Pues, el hombre que conozca la Biblia, ni el mismo Jesucristo hizo eso. Él no reclamaba hacer eso. Él pasó junto a algo peor que un hospital. Había como unas cuatro o cinco mil personas allí en el estanque de Betesda, lisiados, y cojos, y rencos, y ciegos, y Él pasó de largo y no sanó a uno solo de ellos. Salió allí adonde estaba un hombrecito acostado en una camilla, y sabía que él estaba acostado allí, y lo sanó y se fue. Y los judíos lo interrogaron. Ahora, escuchen lo que Él dijo.
En San Juan 5:19, Él dijo: “De cierto, de cierto os digo”. (Esa palabra de cierto quiere decir “absolutamente”.)… “Absolutamente, absolutamente, os digo, el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, si no lo que viere hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”.
“El Padre me muestra a Mí qué hacer, y Yo voy y lo hago. Él Padre obra, y Yo obro hasta ahora”. ¿Ven? “Yo no hago nada en Mí mismo. Yo sólo hago como Él me dice que haga”.
Ahora, esa es la Palabra de Dios. ¿Cuántos alguna vez han leído eso?, digan: “Amén”. San Juan 5:19. Entonces, Jesús, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él podía percibir los pensamientos de la gente. Él hacía exactamente… El Padre le mostraba a Él una visión, y Él iba y lo hacía. Sólo como el Padre le decía, pero no hacía nada a menos que el Padre se lo dijera. Él no puede mentir. Él era Dios.
Él dijo: “Yo no hago nada a menos que el Padre me lo muestre”.

64 Ahora, miren. Él fue a una mujer junto al pozo. Él la encontró. Le habló a ella un rato, y luego Él descubrió cuál era su problema. Le dijo exactamente en dónde estaba su problema. Y ella lo miró y dijo: “Ahora, espera un momento. Tú debes ser un profeta”. Dijo: “Yo sé que el Mesías, cuando Él venga, Él hará estas cosas; pero ¿quién eres Tú?”
Él dijo: “Yo soy El que habla contigo”. Esa era la señal del Mesías.
Cuando Felipe vino a Él y fue salvo y fue y encontró a Natanael, lo trajo. Y él llegó a la congregación, y Jesús lo miró y le dijo: “He aquí, un israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “¿Cuándo me conociste, Rabí?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
Ahora miren. Cuando Jesús dejó la tierra, esto es lo que Él dijo: “Estas cosas que Yo hago vosotros también las haréis. Mayores que estas haréis”. Mayores, lo cual realmente es “más”. Él no pudiera hacer nada mayor. Pero Uds. pudieran hacer más de ello. “Más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Él dijo: “Un poquito y el mundo”, eso es el incrédulo, “no me verá más. Eso se habrá acabado para el mundo cuando Yo me vaya de aquí, en esta forma física. Yo me habré ido, y eso es todo lo que ellos verán de Mí. Pero, sin embargo, vosotros, vosotros me veréis”. Ahora observen lo que Él prometió. Él dijo: “Yo estaré con vosotros, hasta el fin del mundo”.

65 Ahora, ¿quién es el “vosotros”? ¿Quién es el incrédulo? Hay incrédulos en cada generación. Y hay los “vosotros” en cada generación. “Mas vosotros me veréis”. Él prometió regresar en Su iglesia y hacer la misma cosa que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra. Y la Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Y ¿no ha hecho Él todas las cosas bien, esta semana? ¿Sí? Los ciegos vieron. Los paralíticos caminaron. Los espásticos se levantaron. El pecado ha sido reprendido. Las visiones han venido. Todo lo que ha sido dicho ha sido perfecto, exactamente. ¿Es correcto eso? Pecadores han sido salvados. Gente recibió el Espíritu Santo, nacieron de nuevo, dieron testimonio del Espíritu, señales y maravillas han acontecido en todas partes.
¿Qué es? Es Jesucristo, el Hijo de Dios. No solamente con William Branham; con Su iglesia, en todas partes. Uds. tienen tanta parte en esto, o aun más que ello, que yo mismo. Esto sólo resulta ser un don. Eso no quiere decir que me hace a mí más que Uds. – probablemente no tanto así. ¿Ven? Si la resurrección ocurriera en esta noche, Uds. los de antaño que han peleado para obtener el premio y navegado por mares sangrientos, se irían antes que yo, y Uds. merecen irse. Yo simplemente estoy siguiendo el camino que Uds. prepararon, eso es todo. Es simplemente un don. Dios lo envió y lo colocó; yo no tuve nada que ver con eso. Yo nací así, y es sólo un don para glorificar a Jesucristo… o, no glorificar, sino para engrandecerlo a Él, para hacerlo resaltar a Él, para hacer que la gente vea que Él está aquí. Dios hace eso por medio de la predicación de la Palabra, por medio de señales y maravillas. Él es el mismo Señor Jesús. ¿Uds. lo creen?

66 Ahora miren. Un pequeño pensamiento más. Cuando Jesús fue crucificado y fue sepultado, los discípulos pensaron: “Bueno, ¡este es el fin! Eso es todo lo que alguna vez veremos de Él”. Yo quiero que Uds. miren sólo por unos momentos.
Hubo dos de ellos que iban camino a Emaús una mañana, iban a Emaús. Algunos de ellos se fueron a pescar. Oh, ellos estaban desanimados. Iban hablando por el camino, diciendo: “Bueno, aquí vamos nuevamente a casa, retomaremos nuestras antiguas labores”, yendo a Emaús, Cleofas y su amigo, mientras iban por el camino. Y mientras conversaban, he aquí, Jesús salió de los matorrales, sólo un Hombre común, y comenzó a hablar con ellos. Y ellos no lo reconocieron.

67 Ahora, escuchen atentamente. Hermano, hermana, hay muchos de Uds. a los cuales Jesús les ha hablado y Uds. no se dieron cuenta. Él está aquí con nosotros. Él está vivo. Él viene a Uds. cada noche allí y dice: “Es a ti que te estoy hablando. Tú puedes ser sanado. Sólo acéptalo, y confiésalo, y ve lo que sucede”. ¿Ven? Eso es Él hablándole a Ud.
Él les habló a ellos todo el día. Y dijo: “¿Por qué están Uds. tan tristes y preocupados?” Hermosa mañana de Pascua, Jesús estaba vivo en el mundo, habiendo resucitado, fue el primer Hombre en resucitar de los muertos. Las primicias de los que durmieron. Así que entonces, iba caminando y ellos no le reconocieron. Y ellos al ir andando, dijeron: “Bueno, ¿eres Tú sólo un forastero? Bueno”, dijeron: “¿Conoces a Jesús de Nazaret?”
Y entonces Él comenzó con las Escrituras y les explicó exactamente lo que Jesús debía hacer cuando Él viniera. Y cuando Él llegó a una casita, o el lugarcito camino de un día de reposo, ellos empezaron a entrar a la posada, y entonces Él hizo como que iba a seguir de largo. Muchas veces Él hace eso. Él quizás hizo como que Él iba a pasar de ti en esta noche, hijita. La muchachita aquí, esta muchachita sentada aquí en la silla de ruedas. O Ud. por acá. O Ud. aquí abajo. Él tal vez hizo como que Él iba a pasar de Ud. Él simplemente desea ver lo que Ud. va a decir al respecto.
Así que, Él hizo como que pasaría de largo. Y ellos le constriñeron. Dijeron: “Entra y quédate con nosotros”. Hagan Uds. lo mismo ahora. “Entra y quédate con nosotros”. Así que, Él entró. Tan pronto como Él se sentó, el mesonero salió, y ellos trajeron el pan. Y Jesús hizo algo sólo un poco distinto. Y sus ojos fueron abiertos y ellos le reconocieron. Y Él desapareció de su vista, se fue, así de rápido. Ellos no pudieron encontrarlo en ninguna parte.

68 Ahora, yo ruego que Jesús de Nazaret, el mismo Señor Jesús resucitado, venga aquí esta noche, y haga algo un poco distinto a lo que realmente sucede en un servicio habitual. Uds. saben… como salir y tener un servicio evangelístico. Yo ruego que Él haga algo como Él hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra. Cuando Él estuvo aquí en forma corporal, Él hizo algo allí, a esos discípulos, y ellos dijeron: “Bueno, Jesús hizo eso así. Pues, eso debe ser Él”. Y [El hermano Branham truena sus dedos.] Él desapareció. Yo espero que Él venga esta noche y haga la misma cosa aquí delante de nosotros, para que Uds. digan: “Es Jesús resucitado de los muertos”.
Oremos.
Padre Celestial, ahora permite que Tus bendiciones reposen sobre el pueblo. Mientras que Tu gran Espíritu comienza a moverse y yo lo siento posándose sobre esta plataforma ahora, yo ruego que lo mucho más abundantemente sea hecho en esta noche. Concédelo, Señor. Lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Todos sean reverentes. Crean en el Señor con todo su corazón, con toda su alma, y con toda su mente.
Ahora, ¿qué…? [Cinta en blanco]… Una oración. Oren por mí ahora; ¿lo harán? Y cuando yo esté por allá en los países extranjeros, y los hechiceros me estén retando, como ellos normalmente lo hacen, y todo, ¿puedo contar con que habrá gente en Georgia orando por mí? Dios le bendiga. Uds. oren por mí.
Y escuchen, para que yo pueda hacer esta declaración. Yo nunca he visto que haya sido retado aún, que el Dios Todopoderoso no haya venido y hecho pedazos el lugar [palabras confusas]. Nunca ha habido un tiempo en que haya sido retado que Dios no haya venido siempre para vindicar que es la verdad. Correcto. Cada vez. Así que, Uds. no tienen que preocuparse. Sólo créanle al Señor Jesús y sigan caminando; vean qué sucede.

69 Ahora, en la línea de oración, pongamos en fila unos cuantos de ellos aquí abajo. ¿Quién tiene la tarjeta de oración…? ¿Cuál era? ¿S? ¿Quién tiene S, número, digamos, número 1? ¿Quién tiene la S número 1? Levante su mano. ¿Alguien con la S número 1? Muy bien, señora. Venga Ud. aquí. Número 2. ¿Alguien tiene el número 2?, levante su mano, tarjeta de oración número 2. ¿En algún lado? ¿Ud. levantó su mano allá, señora? Alguien con la S número 2; ¿Ud. la tiene, señora? Muy bien. ¿El número 3? Levante su mano en alto para que yo… Eso es correcto, número 3. ¿Número 4? Vean, yo tengo que hacerlos que vengan lentamente, porque si Uds. no… Dejen que la señora salga, allá, por favor.
Muy bien, la tarjeta de oración número 4. ¿La vi? Levante su mano. Número 5, ¿levantará su mano? Tarjeta de oración S número 5, muy bien. Número 6, ¿quiere levantar su mano? Número 6, muy bien. Número 7, ¿quiere levantar su mano? La señora aquí atrás. Número 8, ¿quiere levantar su mano? Tarjeta de oración S- 8, ¿quiere levantar su mano, la 8? ¿Quiere decir que no está aquí? Miren, algunos de Uds., uno de los… Venga aquí, hermano Woods, mire por aquí, por aquí, algunas de estas personas tal vez no pueden ni siquiera levantar su mano. Y yo vi algunas de las tarjetas de oración puestas por aquí. Hermano Toms, comience Ud. desde allí por favor.

70 Número 8, tarjeta de oración S número 8. ¿Era ella? ¿Es esa la señora? Esa es la 2. Muy bien.
Número 8, puede que sea alguien que es sordo. Mire la tarjeta de su vecino. Puede que sea alguien sordo, y ellos perderán su lugar. Tarjeta de oración S número 8. ¿8? Vi que alguien apuntó con su dedo, pero no veo a nadie con su mano levantada, 8, número 8.
[Espacio en blanco en la cinta.] Tus bendiciones reposen sobre la gente. Que el grande… Tú ves todas las cosas, y Tú cubres todo el espacio, llenas todo el tiempo, Omnisciente, Omnipresente, Omnipotente, el gran Yo Soy, Tú siempre lo serás, Tú eres el Amante de nuestras almas, el Sanador de nuestros cuerpos, el Salvador de nuestro ser. Y yo ruego que Tú vengas ahora y unjas estos pañuelos con Tus grandes bendiciones. Y cuando ellos sean puestos sobre los enfermos y afligidos, que cada uno de ellos sean sanados. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

71 Ahora, yo quiero preguntarles ahora, mientras pasamos: Primero, en la línea de oración allá, ¿soy yo un desconocido para todos Uds. allá en esa dirección? Si lo soy, levanten sus manos. Todos en la línea de oración a los cuales yo soy un desconocido, todos en la audiencia a los cuales yo soy un desconocido, que no los conozco, levanten su mano. Entonces ¿ven Uds.?, el único a quién conozco en la audiencia, que yo sepa, es mi asociado aquí, el Sr. Wood, y estos muchachos sentados aquí abajo, y este predicador; no recuerdo su nombre, pero, [alguien dice: “Palmer”.] Palmer, el hermano Palmer. Y esos son más o menos a todos los que conozco en la reunión. Bueno, ¿cuántos allá en la audiencia no tienen una tarjeta de oración, y Uds. creen que Jesús les sanará, y Ud. quiere que Él lo recuerde a Ud. esta noche?, levante sus manos.
Ahora, recuerde Él conoce a cada uno de Uds. Él conoce su corazón. Ahora, yo oro que Él lo conceda a todos y cada uno de Uds. Que Su amorosa y bendita Presencia esté siempre con Uds. es mi oración.
Yo deseo que pudiera explicar esto a la audiencia. Si yo solamente pudiera, amigos. Qué diferencia a ese gozo de predicar, oír la Palabra. Ahora, se está posando, como Algo parado aquí cerca de mí. Es como un sentir muy reverente. Es Él, Su Presencia, Su Ser. Sólo tengan fe.

72 ¿Se acuerdan del ciego Bartimeo sentado frente a la puerta? Su fe detuvo a Jesús cuando Él iba camino al Calvario. ¡Imagínense! Un mendigo ciego detuvo al Señor Jesucristo allí en Su camino, y Su mente estaba puesta en el Calvario, subiendo allá para ser crucificado. La gente se burlaba de Él, y le gritaba, y le silbaba. Pero ese mendigo ciego, parado allá, su fe detuvo a Jesús en el camino. Y él recibió su vista.
Ud. puede recibir lo que pide si tan sólo lo cree. Muy bien. ¿Ya todos están alineados, Paul, todo está en orden? Muy bien. Tengan fe.
Ahora, esta dama aquí…
Ahora resulta ser, esta noche, audiencia, que Uds. saben que yo me estoy demorando por algo – eso es exactamente correcto – porque hasta que esa unción viene, es sólo como ese micrófono. Él no puede hablar solo; tiene que tener algo prendido para que se pueda hablar en él. Eso es todo. Yo no sé qué decir. Simplemente tengo que mantenerme aquí hasta que Él venga. Y yo lo estoy esperando a Él.

73 Cantemos muy despacio, sólo una vez, por favor, juntos: “Sólo Creed” ahora.
Sólo creed, sólo creed,
Todo es posible, sólo creed;
Sólo creed, sólo creed,
Todo es posible, sólo creed.
Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo tomo todo espíritu aquí bajo mi control para la gloria de Dios.

74 Ahora, esta dama parada aquí, para mí es una total desconocida; yo nunca la había visto a ella en mi vida. Quizás ella nunca me había visto a mí hasta donde sé. Somos desconocidos el uno al otro, pero Ud. simplemente me ha visto desde que he estado aquí, sólo me vio desde la audiencia. Ahora bien, yo quiero que Ud., señor, mientras yo le hablo, sabiendo que es… Nuestro Señor…
Veamos esta pequeña historia otra vez; generalmente funciona maravilloso. Nuestro Señor iba para Jericó un día y Él dijo que le era necesario pasar por Samaria. Yo me pregunto por qué. Yo pienso que el Padre le dijo que fuera allá. Él despidió a Sus discípulos, y Él les dijo a Sus discípulos que fueran a la ciudad a comprar algo de comer. Así que mientras ellos estaban ausentes, una dama salió al pozo para buscar un poco de agua. Jesús le dijo: “Tráeme de beber”. Es un hombre y una mujer hablando.
Y ella dijo: “El pozo es profundo y Tú no tienes nada con que sacar, y no es costumbre para los judíos pedirle a los samaritanos tal cosa como esa, algún favor, puesto que nosotros no tenemos ninguna asociación juntos”.
Y Él dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando tú me pedirías a Mí de beber”. Él prosiguió entablando la conversación. Ahora, yo pienso… Ahora, yo no podría probarlo por la Escritura; pero la manera como Él obra aquí y allá, esto seguramente es lo que Él estaba haciendo: Él estaba tratando de hacer contacto con su espíritu. El Padre le dijo a Él que fuera allá, así como Él me dijo a mí que viniera a Macon. ¿Ven?

75 Ahora bien, y aquí nos encontramos nosotros. Bueno, luego Él tuvo que hacer contacto con su espíritu para ver lo que el Padre diría. Así que Él habló con ella un rato, y en seguida se dio cuenta donde estaba su problema, y era una condición matrimonial. Él dijo: “Ve, busca a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Eso es correcto, porque has tenido cinco”.
Entonces ella se volteó y dijo: “Bueno, me parece que Tú eres un profeta”. Ella dijo: “Ahora, yo sé que cuando el Mesías venga… (lo cual era Cristo)”, dijo, “Él hará esto”. ¿Ven? Esa es la señal del Mesías. Dijo: “Él hará esto”.
Él dijo: “Yo Soy El que habla contigo”.
Y en eso ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me dijo todo lo que yo he hecho”. Ahora, Él no hizo eso; ella simplemente estaba emocionada. ¿Ven? Él nunca le dijo… Pero Él lo hubiera hecho si el Padre se lo hubiera mostrado, pero Él solamente le dijo una cosa: allí era donde estaba su problema. Y ella creyó que Él era el Mesías.

76 Ahora, si Él se ha levantado de los muertos como creemos que Él lo ha hecho, la Escritura dice que Él se levantó, y las Escrituras no pueden ser quebrantadas… Y Él reclamó que Él estaría en cada generación, declarándose a Sí mismo hasta el fin del mundo, haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Luego aquí estamos parados Ud. y yo en esta noche, como un hombre y una mujer otra vez.
Y Ud. es cristiana, yo vi que su espíritu es bienvenido cuando Ud. subió, que Ud. es una cristiana. Y ahora, si el Espíritu Santo de Dios viene aquí y me dice lo que Ud. desea, independientemente de lo que sea, por lo que Ud. está aquí, o algo acerca de Ud., bueno, Ud. sabrá si es verdad o no. Entonces si Él sabe lo que ha ocurrido, Ud. sabe si eso es verdad o no, entonces Él ciertamente sabe lo que será. ¿Es correcto eso? Seguramente así sería. Entonces si Él me permite saber lo que era… Y ahora, yo tengo una línea de oración bien larga. No deseo hablar demasiado con la gente, porque quiero que todos pasen y otros más si me es posible. Así que si yo sólo puedo encontrar algo, una sola cosa, todo estará bien. ¿El resto de la audiencia aceptará a Jesús resucitado si Él hace esto?

77 Muy bien, sólo mire en esta dirección por un momento hasta que el Espíritu del Señor comience a moverse entre nosotros. Sí, señor. Ahora, esta dama aquí ha estado asustada por algo. Ella está… Ella le teme al cáncer. Su problema está en el colon, abajo en el intestino. Eso es verdad. Y Ud. ha tenido temor de que sea cáncer, ¿no es así? Correcto.
Ahora, sólo mire en esta dirección ahora. Sea reverente y míreme por un momento. Yo quiero ayudarle. La visión se apartó de Ud. en ese momento. Ahora simplemente permanezca… No, no se ponga nerviosa. Él—Él no va a… Él no va hacerle daño a Ud., es para ayudarla. ¿Ve?
Ahora, olvidé qué era lo que Él le estaba diciendo. Ahora, un momento, tal vez Él hará algo más que… Aquí, yo—yo la veo a Ud. viniendo de algun lado. Ud. —Ud. está un poquito rígida esta noche. Ud. —Ud. tuvo una caída. Ud. tuvo una caída que fue esta mañana, de un escalón cerca de una iglesia. ¿Es eso…? Correcto, ¿no es así? Ahora, no tenga temor acerca del cáncer. Vaya a su casa que Ud. va a estar bien. Su fe le sana; Jesucristo la sanó en el Nombre del Señor Jesús. Digamos: “Alabado sea Dios”.
De muerte a vida… Cuando la mujer subió, había un espíritu negro colgando sobre ella. Se ha ido ahora (¿Ven?), si ella sigue como está, ella se pondrá bien. No importa lo que sea ella, se pondrá bien.

78 Muy bien ¿es… esta…? ¿Ud. es la paciente, señora? Pase aquí. Ahora, tenga fe, crea. Somos desconocidos el uno al otro, me supongo. No nos conocemos, desconocidos totalmente. Ahora, cuando la visión llega, y Él comience a hablar, entonces Ud. no diga nada. Ud. sólo escuche lo que Él está diciendo. Entonces Ud. sabe si va a ser verdad o no. ¿Está Ud. creyendo? Sólo tenga fe.
Nuestro Señor es maravilloso; Él nunca falla. Ahora, esta dama aquí, mientras yo hablo con ella, ella está… Ud. está padeciendo de las venas, como venas varicosas en sus piernas. Sí, señora. Luego Ud. también tiene artritis. La veo que casi no puede levantarse en la mañana, y moverse alrededor es algo difícil a veces. Eso es verdad. Y ahora, para que Ud. sepa que yo soy el siervo de Dios, Ud. tiene un esposo y él está ciego. Eso es verdad, ¿no es así?
Nuestro Padre Celestial, que las bendiciones de Dios reposen sobre ella. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya regocijándose ahora y dándole gracias al Señor Jesús. Vaya derecho por acá, por favor, al hombre que está allá. Muy bien.
Tengan fe, no duden. Crean con todo su corazón y Uds. tendrán lo que han pedido. Ahora, sean reverentes.

79 Ahora, me supongo que la dama… Somos desconocidos el uno al otro. Pero el Señor Jesús nos conoce a los dos. Yo no la conozco a Ud., y Ud. quizás no me conoce a mí. Pero Ud. está aquí por alguna causa, y Dios sabe al respecto. Y Ud. está encarando una operación, porque es en su estómago, y es un tumor en el estómago. Eso fue lo que le dijeron. Esa es la verdad, ¿no s así? Ajá, eso es correcto. Y Ud. tiene artritis también. Ud. tiene problemas en los ojos; sus ojos se están volviendo, poniendo más opacos todo el tiempo. El problema es un endurecimiento del nervio, está muriendo en su ojo. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que Jesús está aquí para sanarla? Pase al frente sólo un momento.
Ahora mire, yo quiero preguntarle algo. Él Quien está aquí, Quien la conoce a Ud. (y Ud. sabe que yo no la conozco a Ud.)… Pero hay alguna clase de unción aquí; Ud. está consciente de ello, ¿no es así? ¿Ve? Ud. —Ud. sabe que hay algo aconteciendo. Eso es Él. ¿Ve? Y si Él está así de cerca, entonces Él está hablando a través de mí, y yo, su hermano, entonces de acuerdo a Su Palabra, si sobre los enfermos pusieren las manos, ellos sanarán, ¿no es verdad? Entonces esto hago en el Nombre de Jesucristo, para que la vida de esta mujer sea librada y ella sea sana en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, señora. Sólo esté regocijándose.

80 Venga. Tenga fe. Somos desconocidos uno al otro, ¿verdad, señora? Vaya, qué tiempo. Yo creo que esta va a ser una de las noches más grandiosas que Uds. hayan visto en Macon. Sencillamente hay una cantidad de fe maravillosa en todas partes, simplemente moviéndose en unanimidad, casi no puedo ver a los pacientes.
Ud. tiene un problema con su espalda. Veo un accidente o algo así: un accidente automovilístico, Ud. ha estado en un accidente automovilístico, y se lastimó su—su espalda y su rodilla, y lastimó su cadera. Y además, Ud. tiene alta presión sanguínea como resultado de ese accidente. Vaya regocijándose, contenta, agradeciendo y alabando a Dios y siendo sanada a través…?…
¿Ven lo que el Espíritu Santo le hizo a esa mujer atada? Yo no tuve nada que ver con ello. Su fe hizo eso. Amén. Simplemente tengan fe, y Uds. pueden recibir lo que piden si tan sólo creen. “Si puedes creer…” No condenen a la dama. Si Ud. fuera libre de una cosa como esa, Ud. también estaría gritando. Yo sé que yo lo haría. Ah, ah, Ajum.

81 Ud. padece de un problema de la vesícula, ¿no es así? Señora, allí al final de la fila tiene un problema de la vesícula también, ¿no es así, señora, sentada justo allí? Ud. tiene un problema de la vesícula. Eso es correcto. Ella también lo tiene; esos dos espíritus, un rayo de oscuridad entró entre Uds. Amén. Qué maravilloso. Ahora, si su fe… ¿Ven Uds.?, es ese espíritu allí llamando a ese otro por ayuda. ¿Ven Uds.? Pero los cristianos están orando, y eso está respaldando. ¿Ven? ¿Ven? La batalla está rugiendo. El mundo no sabe nada al respecto, pero está en otra esfera donde uno – nosotros estamos observando.
¿Ud. cree con todo su corazón? A propósito, Ud. no vino de esta ciudad, ¿verdad? Ud. vino de Atlanta. Su nombre es Annie, Johnsons es su nombre, ¿no es así? Vuelva y sea sana. Ud. también, hermana, Jesucristo le…?…
¿Qué piensa Ud. acerca de ello, sentada allí, hermana, con esos dolores de cabeza tipo migraña? Allí, ¿Ud. cree que Jesús le sanará? ¿Sí? Su madre está sentada allí también, ¿no es así? Ella tiene artritis ¿no es cierto? ¿No es eso correcto? Ahora, escuche. Ud. pertenece a la Iglesia de Cristo donde ellos no creen en estos—estos milagros y cosas, pero Ud. regrese y dígales a ellos que es verdad. Ponga su mano sobre su madre y sea sanada. Amén.
En el Nombre de Jesucristo yo reprendo este espíritu, y que se vaya y la persona sea sanada. Ahora, vaya y dígale a Dios qué grandes cosas Él ha hecho por Ud. tenga fe.

82 Venga, señora. ¿Cree Ud.? No, yo no estaba leyendo su mente tampoco. Ajá, no… Dejen de pensar eso. Yo no lo estaba. Recuerden, yo capto lo que Uds. están pensando.
Somos desconocidos uno al otro. Yo no la conozco a Ud. Dios sí la conoce. Él puede revelarme a mí cuál es su problema. Yo no pudiera sanarle a Ud. Pero Él haría eso por gracia. Después de predicar la Palabra, Ud. debería creerlo. Pero Dios no quiere que nadie perezca o esté enfermo. Dios quiere que prosperemos en salud, ¿no es cierto? Él quiere que Ud. esté bien. Si Él me dice lo que está mal con Ud., ¿creerá Ud. que Él está aquí, que es Él en vez de yo? ¿Lo hará? Ud. tiene un problema estomacal. Eso es correcto, ¿no es así? Ud. no puede comer alimentos grasosos y cosas así. Ud. se retira de la mesa. Ud. tiene un esposo también que tiene diabetes. Correcto. Ud. no viene de este estado. Ud. viene de Carolina del Sur. Ud. está en un grupo de seis (¿Es correcto eso?), tres hombres, tres mujeres. Regrese regocijándose y sea sana en el Nombre del Señor Jesucristo.
¿Creen Uds.? Todo es posible si tan sólo pueden creer. Tengan fe.

83 Somos desconocidos uno al otro, señora. Oh, vaya, cuán maravilloso. Damita, sentada hacia allá atrás, Ud. tiene problemas en su espalda, ¿no es así, sentada allá al final de la silla? Ud. tiene un problema de la espalda, ¿no es así? Ud. está usando un aparato ortopédico ahora mismo en su espalda debajo de su ropa. ¿No es correcto eso? Cuando Ud. se vaya a casa quíteselo; su fe la sanó; Jesucristo la sanó. Oh, Él es maravilloso. Sólo crea que lo puede recibir.
Ud. padece de un problema en la cabeza, ¿no es cierto, señora? Y yo veo algo acerca de alguien. Ud. tiene un familiar; es una nieta, y ella tiene venas reventadas en su cabeza. Y ella está sangrando ahora mismo. Váyase a casa, Jesucristo la sana. Su fe la sana. Amén.
Digamos: “Alabado sea el Señor”. Y Ud. fue sanada cuando Ud. subió allí en ese momento. Jesucristo le sana. Simplemente siga su camino contenta y regocijándose.

84 Venga, señora. ¿Ud. cree con todo su corazón? Yo—yo no estoy… Suba aquí, señora, para que alguien aquí sepa que yo no le estoy leyendo la mente. Coloque su mano sobre mí de esta manera sólo como un contacto. Yo nunca la había visto a Ud., sólo veo que Ud. es una mujer cruzando la plataforma. Yo nunca la había visto a Ud. No estoy mirando su mente, ni siquiera pienso acerca de lo que está mal con Ud. Pero ¿Ud. cree que yo soy siervo de Dios? ¿Lo cree? Si Dios me revela a mí (mientras miro en esta dirección, realmente no la estoy mirando a Ud., mirando en esta dirección) lo que está mal con Ud., ¿levantará Ud. su otra mano si es la verdad? Ud. tiene un tumor.
Vean, yo no le estoy leyendo la mente a ella. Se ha ido de Ud. ahora, señora. Sólo siga su camino regocijándose y sea sanada. Muy bien.
Venga…?… Dios le bendiga, hermana. En el Nombre del Señor Jesús que Ud. sea sanada para la gloria de Dios. Siga su camino regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”. Muy bien.
Venga, señora. Ud. quiere que se le quite ese problema estomacal. Vaya pues y coma su cena y diga: “Gracias, Señor”, y sea sanada. Dios le bendiga…?… Digamos: “Alabado sea Dios”. Eso es correcto.

85 Mire. En una ocasión hubo una cruz en la cima de una montaña donde la Preciosa Sangre del Hijo de Dios salió de allí; una transfusión por fe desde eso esta noche le quitaría toda la diabetes y le sanaría. ¿Cree Ud. eso? ¿Ud. lo acepta? Entonces que Ud. lo reciba en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga. Se puede ir.
¿Quiere Ud. pasar, señora? ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Ud. tiene un problema de mujeres, un problema femenino, le molesta grandemente, un absceso; pero Jesucristo la puede sanar. ¿Lo cree Ud.? Entonces yo pido por su sanidad. En el Nombre de Jesucristo que Ud. lo reciba, amén. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”. Amén.
Muy bien, venga, señora. Tenga fe. ¿Creen todos Uds.? Dios sea alabado.
Ahora, la dama parada aquí… ¿Es esta la paciente? Muy bien. Ahora, señora, yo supongo que somos desconocidos el uno al otro, ¿verdad? No nos conocemos. Ud. me vio una vez. Bueno, yo no la conozco a Ud. es lo que… No hay forma en que yo la conozca. Pero Dios la conoce; Él sabe por qué está Ud. aquí. Si Dios me revela a mí por lo que Ud. está aquí, ¿aceptará Ud. su sanidad?

86 El caballero anciano sentado allá con cabello blanco, barba, señor, Ud. tiene una hernia, ¿no es así? ¿Ud. cree que Dios le sanará? Dios le bendiga. Tenga fe.
Yo siento un jalón viniendo de él allí, de un… Hay un hombre sentado detrás de él allí con esa corbata azul. Él también tiene una hernia. ¿Ud. cree? Sí, señor. ¿Ud. quiere ser sano? Muy bien. Ud. tiene un vicio también que quisiera dejar, ¿no es cierto? Sí, señor. Entonces deje de fumar sus cigarrillos. Vaya y sirva al Señor; ese será el fin de ello. Amén.
Alabado sea el Dios Viviente, Jehová—Jireh, Jehová—Rafa, el Gran YO SOY, no el YO era, YO SOY, el Eterno, el que estuvo muerto y he aquí que vive, la Raíz y Linaje de David, la Estrella de la Mañana, la Rosa de Sarón, el Lirio del Valle, el Todo Amoroso, el Todo Suficiente, el de Todo Propósito, el Todopoderoso. Sus bendiciones sean elevadas por los siglos de los siglos. Amén.

87 Discúlpeme. Mire, Ud. es la paciente. Yo soy… Yo no sé. Hermana, yo… yo no la conozco. Dios la conoce. Pero ahora, Ud. está parada allí con su mano levantada y sus ojos cerrados, pero el Señor Jesús sabe todo en cuanto a Ud. Él… Yo… Si yo pudiera sanarla, lo haría, pero no puedo. Yo no puedo hacerlo. Pero Ud. padece de un problema femenino; es un problema de mujeres. Eso es correcto. Y Ud. también está interesada en otra persona. Es un muchachito, de cabello ensortijado como castaño, usando lentes. Y él tiene un problema de riñón. Y yo veo a alguien parado al lado suyo. Es un castaño… Oh, esta es su esposa, señor. Bueno, Dios le bendiga. Siga su camino regocijándose en el Nombre del Señor Jesucristo. Aleluya. Gracias sean dadas a Dios.

88 Vean, el hombre tiene una bocina en su oído; inclinemos nuestros rostros por un momento. Yo no sé; es un espíritu de sordera en él. Pudiera haber otras cosas; eso no lo puedo decir. Inclinemos nuestros rostros y nadie levante la mirada hasta que yo – Uds. escuchen mi vos diciendo: “Levanten la mirada”, ahora, porque esto tiene que ser echado fuera. Así que mantengan sus rostros inclinados. Y sólo esperen aquí. ¿Ud. cree con todo su corazón?
Nuestro Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo bendice a este hombre a quien yo bendigo en Tu Nombre, y que este espíritu maligno que está tratando de quitarle la vida, lo hace que camine frente a vehículos en algún lado para ser matado – quitar otra vida antes de que llegue su tiempo, prematuramente… Satanás, te ordenamos por el Dios viviente, el Señor Jesús, que dejes al hombre.
¿Cuánto tiempo hace que estás así? [El hombre responde: “Desde que estuve en el servicio”. – Ed.] ¿Es correcto eso? ¿Me puedes oír bien ahora? ¿Me puedes oír ahora? Tú estás completamente normal. ¿Me puedes escuchar ahora? ¿Me oyes? ¿Me puedes escuchar ahora? Yo sólo estoy susurrando, apenas susurrando. ¿Le amas de todo corazón? Muy bien, pueden levantar la cabeza. Miren esto, aquí está su bocina. ¿Me oyes bien? Di: “Alabado sea el Señor”. Allí lo tienen. Sigue tu camino regocijándote y di: “Gracias sean dadas a Dios”.

89 Muy bien. Venga, señora. ¿Ud. quiere ser sana de ese tumor? ¿Ud. cree que Dios le sanará? Levante su mano y diga: “Yo lo acepto a Él con todo mi corazón”. En el Nombre de Jesucristo yo reprendo este demonio que quiere quitarle la vida a esta mujer. Sal de ella en el Nombre de Jesús. Amén.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
¿Qué si yo le dijera que Ud. fue sanado sentado allí en una silla? ¿Ud. me creería? Pues entonces, siga su camino, contento y regocijándose y diga: “Gracias sean dadas a Dios”.
El problema de corazón mata más gente que cualquier otra cosa, pero Jesús salva. ¿Ud. cree eso? ¿Ud. lo acepta para su corazón ahora? Amén. Entonces en el Nombre de Jesucristo que Ud. sea sanado. Amén.
Muy bien, ¿quiere Ud. pasar, señora? ¿Cree Ud., señora, con—con todo su corazón, con toda su mente? ¿Cree que Jesucristo le sana ahora mismo? Él le sana, yo pongo las manos sobre Ud. en el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios, y pido que Ud. sea sanada. Amén.

90 Señor, sentado allí con el problema de la próstata, ¿cree Ud. que Jesús le sana y le restaura? ¿Lo cree? Dios le bendiga. ¿Es su nombre Sr. French? ¿No es? Ud…. Sí, señor. ¿Es correcto eso? ¿B. French? ¿Es correcto eso? Póngase de pie. Yo escuché su nombre ser mencionado por un Ángel de Dios. Su fe le ha sanado, señor. Se puede ir regocijándose. Amén.
Diabetes, Dios sana eso igual que cualquiera otra cosa, ¿no es así? en el Nombre de Jesucristo yo pido por su sanidad. Amén. Vaya, contento y regocijándose.
La damita que acaba de irse de aquí hace unos minutos antes que esta dama, cuando Ud. estaba parada en la línea de oración, señora, y Ud. tuvo una sensación muy rara que vino sobre Ud. a principio cuando Ud. comenzó a venir en la línea de oración, ¿no es eso correcto? Esta dama tenía la misma cosa, ¿no es así, señora?, porque Uds. dos tenían problemas del riñón. ¿Ven? Ud. fue sanada, y Ud. fue sanada incluso antes de llegar aquí, así que puede irse regocijándose, diciendo…?… Amén…?…

91 Crean en el Señor Jesús. Desde luego, señor, yo tengo… Usando lentes, sabemos que habría algo malo con sus ojos. Quizás hay otra cosa. Ud. tiene artritis. Correcto. Ud. se pone muy rígido en ocasiones, ¿no es así? Y luego, cuando Ud. está tratando de moverse, a veces Ud. mueve su pie de lado cuando Ud. está sentado así para quitar el pie de algo. Ud. no tendrá que hacer eso más. Su fe le sanó. Vaya, en el Nombre del Señor Jesús y sea sano. Amén.
Tengan fe. Vaya, vaya, amigo cristiano, si Uds. tan solamente supieran, el Espíritu Santo, pareciera, como que se asentó sobre el edificio, sobre el lugar.
¿Ud. cree, señora? ¿Haría Ud. lo que yo le dijera? Ahora, siendo que Ud. está parada aquí, Ud. ha sido nerviosa toda la vida. Ud. no es una persona nerviosa que tiembla, pero Ud. es una persona nerviosa por estar pensando. Ud. siempre está pre-planificando cosas, adelantándose y planificando cosas de antemano. Generalmente nunca sucede de esa manera. A eso le decimos cruzando puentes antes de llegar a ellos. Al hacer eso, Ud. se creó un problema estomacal. Correcto. Es una úlcera en su estómago. Es nerviosismo. Ahora, deje de estar nerviosa. No hay necesidad de estar nerviosa; Jesús está con Ud. Ahora, se puede ir, regocijándose, dándole gracias a Dios y alabándole, y Ud. se pondrá completamente bien en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Tengan fe. ¿Están creyendo?

92 ¿Cómo está Ud., señor? No nos conocemos, me supongo. Somos… Nunca nos conocimos y aquí estamos parados, uno un hombre blanco, y otro un hombre de color: dos naciones diferentes. Pero Dios sabe que no hay pared intermedia entre nosotros y Cristo. Ud. sufre de un problema en sus rodillas. Correcto. Ud. no es de aquí. Ud. viene de otra ciudad llamada Ford Valley, algo así Ford Valley, Georgia. Y Ud. es un predicador, F. H. Henderson. Puede irse regocijándose, Sr. Henderson; Jesucristo le sana.
¿Está esto…? ¿Ah? ¿Está esto débil? Tengan fe.
¿Qué de Ud. allí abajo en una silla de ruedas? Noté que mi hijo me está palmeando en el costado; sé que hay algo ocurriendo, pero sólo miren una vez más. Sean fieles; tengan fe.

93 Este hombre aquí estaba orando hace un rato. Yo vi la Luz colgando arriba. Es acerca de la niña sentada allí en la silla de ruedas. Cariño, ¿tú crees que el hermano Branham es el siervo de Dios? ¿Lo crees? ¿Quieres estar bien? ¿Tú crees que Dios te puede levantar de esa silla de ruedas? Tú eres una niña apenas; tú no puedes tener fe para ti misma. Papá, ponga su mano sobre ella. Ahora, ese demonio que la ata… Satanás, en el Nombre de Jesús suelta a la niña. Levántate de allí, cariño. Sal de la silla de ruedas.
Allí lo tienen. Hagan a un lado su silla de ruedas. Tú estás sana ahora, amorcito. El anciano…?… problema te dejará.
El resto de Uds., pónganse de pie en todas partes. ¿Uds. quieren ser sanados? No me importa cuál sea el problema. Satanás, tú has perdido la batalla. Tú no puedes retener más a esta gente. Sal de aquí. En el Nombre de Jesucristo, te ordeno que dejes a este grupo de gente. Cada uno de ellos puede ser sanado. Sal. Vete, en el Nombre de Jesucristo, sal de esta audiencia y que todos sean sanados…?…

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