S.314 55-0625  Muéstranos El Padre 

Tiempo de lectura: 29 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

Muéstranos El Padre

Zurich, Switzerland

55-0625

1 Estoy feliz de estar aquí otra vez esta noche para servir al Señor. Que el Señor añada Sus bendiciones a todo lo que hagamos esta noche. [Cinta en blanco]. Ahora, lamentamos saber que nuestros servicios están terminando tan rápido. El domingo por la noche será, tal vez, nuestro servicio de cierre. Y estamos confiando en que Dios nos dará la mejor reunión como nunca la hemos tenido. Siendo que la última noche generalmente es… la gente siempre viene en grandes cantidades, siempre viene mucha más gente, las expectativas van creciendo. Y luego ellos saben que tienen que venir entonces y por lo general produce más sanidades que en el resto de las reuniones. Y confiamos en que será así esta vez.
Ahora, vamos a orar por las cartas. Y ahora, cuando Ud. reciba estas cartas, ahora, coloque el pañuelo, en su prenda interior. Si hay algún pecado en su vida, pídale perdón a Dios. Y pregunte si hay algo que Ud. haya hecho mal, vaya y arréglelo. Y si su pastor cree en la sanidad, téngalo allí con Ud. Pero si no hay un pastor cerca, reúna a algunos de los Cristianos del vecindario, y ore, y crea, y luego actúe como si ya estuviera hecho. Recuerde que la fe sin obras es muerta. Eso no servirá de nada.

2 Ahora, cuando Ud. se convierte en Cristiano, Ud. viene y confiesa que Jesús es su Salvador. Ud. lo cree. Cuando Ud. sale, sus amigos críticos, ellos dicen: “Yo no veo ningún cambio en ti”. Pero Ud. cree que sí lo hay. Luego Ud. empieza a actuar como si lo hubiera. Luego después de un tiempo, todos saben que si lo hay.
Vean, Jesús es un Sumo Sacerdote de nuestra confesión. Él no puede hacer nada por Ud. hasta que Ud. primero lo acepte, y confiese que esto ya está hecho. Y Él hará que su cuerpo, su naturaleza, se sujete a Su Palabra. ¿Lo entiende ahora? Usted debe actuar como si ya estuviera hecho.
Yo recuerdo cuando me encontraba tan enfermo, los mejores médicos que yo conocía, dijeron que yo no podría vivir. Yo tenía una úlcera estomacal perforada y dijeron que con un bocado de comida sólida, podría agarrar una indigestión aguda y que moriría en unos momentos. Yo estaba leyendo la Biblia; Él dijo: “Cuando pidiereis algo, creed que lo recibiréis”.

3 Yo salí diciéndole a la gente que estaba sanado. Cuando tragaba mi comida, eso trataba de subir de nuevo. Yo diría: “¡Oh, no!”, mantenía mi mano en mi boca y lo tragaba de nuevo. Dios lo prometió.
Yo iría por la calle. Ellos dirían: “Hola, Hermano Branham. ¿Cómo se siente Ud.?”.
Yo diría: “El Señor me ha sanado. Alabado sea el Señor”.
Aquí venía un gran bocado; yo me lo volvía a tragar. Yo dije: “Satanás, si no te gusta escucharme testificar, es mejor que te vayas, porque yo creo que Jesús dijo la verdad. Pero, si quieres quedarte alrededor, de seguro me escucharás testificar de Su poder sanador”.
Cuando de repente, eso había desaparecido completamente. Y cuando fui a mostrarle al doctor él dijo: “Pues, ¿cambió Ud. de doctor?”.
Le respondí: “Sí, señor”.
Él dijo: “¿Con quién está yendo ahora?”.
Yo dije: “Con el Doctor Jesús”.
Él dijo… él se rascó la cabeza y dijo: “Creo que no he oído hablar de Él. Dijo: ”¿Dónde está su consultorio?“.
Yo dije: “En la gloria”. Ahí está Su consultorio, pero Su poder está aquí.

4 Vamos a orar por estos pañuelos. Ahora recuerden, Dios escucha su oración, al igual que Él escucha mi oración, de igual manera las oraciones de cualquier persona.
Ahora, ¿qué pasaría si su pequeño bebé estuviera enfermo? ¿Qué si esto fuera para su anciano padre ciego? Ud. querría que alguien fuera realmente sincero. Ahora, sea sincero, y yo seré sincero, y Jesús cumplirá Su promesa. Oremos.
Querido Padre Celestial, traemos estos a Ti esta noche en el Nombre de Tu Hijo. Y oramos, Padre, que mires hacia abajo desde el cielo en este momento y veas la fe de estas personas. Y a medida que estos pañuelos regresan a los que los han enviado, oramos, que Tú sanes sus cuerpos. Ahora, pedimos esta bendición en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, leeremos las Escrituras de San Juan 14: 1 al 9, incluyendo el 9. [El intérprete lee San Juan 14: 1-9:]
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

5 Queremos usar un texto de aquí, el versículo siete: “Muéstranos el Padre, y nos basta”. “Basta” significa “satisfacer”. Ahora, ese ha sido el deseo del corazón humano desde el comienzo del mundo: si tan solo ellos pudieran ver a Dios.
Job de la antigüedad, él dijo algo parecido: “¡Si tan solo pudiera ir a Su casa y tocar a Su puerta!”. Su corazón tenía hambre de Dios, y Dios se reveló a Sí mismo a Job. Y a lo largo de la edad, las personas están tratando de ver a Dios. ¿Creen Uds. que se puede ver a Dios? Yo creo que sí se puede. Y si yo pudiera probar eso esta noche, ¿aceptarán Uds. a Jesús como su Salvador y creerán que Él está aquí? ¿Lo harán Uds.? Dios les bendiga.
Ahora, tenemos que darnos prisa. Mañana por la noche… o, el domingo por la noche, trataré de tomar un poco de tiempo para hablar con Uds. Y el domingo por la tarde es: La historia de la vida en mi infancia.

6 Ahora, miremos a Dios. Ciertamente, si Dios es real, como nosotros decimos que Él es, algo tiene que declararlo a Él. Si nosotros pudiéramos solamente abrir nuestros ojos, Uds. podrían ver a Dios.
Ahora, como cuando Elías estaba allá en Dotán, él tenía un sirviente con él, llamado Giezi; y Giezi no veía visiones, sino que Elías veía visiones.
Él estaría en su casa, y sabría lo que el Rey de Siria iba a hacer. Así que, un día ellos estaban… una noche ellos estaban durmiendo en Dotán, y cuando Giezi se levantó temprano a la mañana siguiente, él salió, y todos los ejércitos de Siria habían rodeado la ciudad. Y él entró corriendo y dijo: “Todo alrededor de la ciudad está rodeado. Pero el profeta, fiel, verdadero, dijo: ”Más son los que están con nosotros que los que están con ellos“.
Él miró alrededor, Giezi lo hizo; él no podía ver nada. Elías extendió sus manos y dijo: “Dios, abre los ojos de este hombre”.

7 Y cuando se abrieron sus ojos para ver el mundo espiritual, había Ángeles por todo alrededor de ese anciano profeta. Las montañas estaban en fuego con Ángeles de carruajes de fuego. Vea, hay un mundo aquí en este momento, en este edificio, son legiones de Ángeles.
Jesús dijo en los Salmos, por medio de David, que los Ángeles de Dios acampan alrededor de los que le temen.
Así que, miren aquí a los creyentes, aquellos que temen a Dios; así que los Ángeles están en todas partes. Ahora, si tan solo adoran a Dios, y se abren nuestros ojos, se darán cuenta que Dios está a nuestro alrededor.

8 Ahora, con la ayuda de Dios, voy a tratar de probar que Dios está aquí mismo. Ahora, lo primero de lo que vamos a hablar, es Dios en Su creación. Y luego, Dios en Su Palabra; lo siguiente, Dios en Su Hijo; y lo siguiente, Dios en Su Pueblo; y veamos si podemos verle a Él.
Hace algún tiempo, en el pla… en mi ciudad natal, había un muchachito. Él solía quedarse en el río todo el tiempo con un viejo pescador, él tenía una gran barba blanca. Y un día, él estaba río arriba, y llegó la lluvia. Y cuando cesó la lluvia, todas las hojas se lavaron bien bonito, las flores esparcieron perfume, y el viejo pescador remaba río abajo con su bote. Y de regreso por el Este, salió un arcoíris. Y cuando el viejo pescador seguía mirando el arcoíris, las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas, y él dijo… levantó las manos y luego las puso sobre el remo. El muchachito, sentado en la popa del barco, corrió hacia el anciano y dijo: “Señor, le voy a preguntar algo que mi pastor no pudo responder. Yo le pregunté si alguien puede ver a Dios”.
Él dijo: “No”.
Dijo: “Yo le pregunté a mi maestra de escuela dominical”.
Ella dijo: “No”.
Y dijo: “Yo le pregunté a mi madre, y ella me refirió de nuevo a ellos”. Dijo: “Señor, le voy a preguntar a usted”.

9 Y él puso los remos adentro, y tomó al muchachito en sus brazos, lo besó en la frente, le dio unas palmaditas y dijo: “Dios bendiga tu corazón. Cariño, todo lo que yo he visto en los últimos treinta y cinco años ha sido a Dios”.
Él tenía tanto de Dios en su corazón, él podía verlo allá afuera. Así es ahora. Usted obtenga a Dios aquí adentro, y podrá verlo allá afuera. Quién pudiera decir que no hay Dios, y pensar en este mundo parado en el espacio, tan perfectamente sincronizado, uno puede decir a muchos, muchos años de distancia, exactamente cuándo va a haber un eclipse de luna. Todos sus finos relojes aquí, esos fallan, pero el sol nunca falla. Dios lo sincroniza.
Vaya al océano, observe esas grandes olas enojadas mientras se empujan furiosamente hacia la ribera. Ellas cubrirían toda la tierra si pudieran. Uds. saben que ellas lo hicieron una vez en los días de Noé, pero ¿por qué no pueden hacerlo otra vez? Dios le dijo a la luna que cuidara los límites del mar. Cuando la luna gira su cabeza, la marea baja. Cuando ella vuelve a voltear, la marea la sigue. La luna es un buen guardián. ¿Ven a Dios? De lo contrario, el mundo simplemente se saldría y se cubriría de agua. ¿Qué pasaría si este mundo girara un poco fuera de su órbita, lejos del sol? Nosotros seríamos un iceberg en un minuto. ¿Qué pasaría si se fuera hacia el sol? Esto se quemaría al siguiente minuto. ¿Por qué no pasa eso? Dios lo ha dicho. Dios está en Su universo.

10 Yo no creo que alguien pueda mirar una flor y decir que no hay Dios. Si él lo hace, hay algo mentalmente mal con esa persona. Cómo una es roja, la otra blanca, y la otra amarilla, y es la misma flor, del mismo tipo. ¿De dónde viene el color? El mismo sol que brilla en la blanca, hace que la roja sea roja. ¿De dónde viene ese color? Dios.
¿Creen que Dios está en Su universo? Digan: “Amen”.
¿Pueden ver un arcoíris sin pensar en lo que Dios dijo? Todos esos colores en el arcoíris; es un pacto. Antes de la destrucción antediluviana ese arcoíris no estaba allí, pero ahora Dios puso la humedad en la tierra; eso lo hace de esa manera. Tome un pedazo de cristal de tres puntas, gírela hacia el sol, producirá siete colores perfectos.

11 La razón por la que nuestros pecados están cubiertos con sangre, la sangre es un signo de peligro para nosotros… el rojo es una señal de peligro para nosotros, pero también es un señal de redención. Hay una línea roja que se extiende por toda la Biblia. Ud. puede tomar el rojo, mirar a través del rojo, en el rojo, y se ve blanco. Rojo a través de rojo se ve blanco. Aunque vuestros pecados sean como escarlata, Dios mira a través de la Sangre de Jesús, ellos son tan blancos como la nieve. Aleluya.
Él ya no ve el pecado. Cuando Ud. confiesa sus pecados y Ud. toma la Sangre de Jesús, el problema del pecado termina. Dios está mirando a través del rojo, y Ud. se mira blanco como la nieve.
Hace algún tiempo, en mi tierra natal…. Yo soy un cazador, y cabalgo una gran distancia con ganado. Y un año, me encontraba en lo alto de las montañas. Simplemente me encanta. Mi madre es mitad india. Hay suficiente en mí para hacerme amar la naturaleza. Puedo ver el atardecer, y llorar. Ver el amanecer, y llorar. Las grandes montañas de picos nevados, hermosas. El hombre no las ha tocado. Esa es la manera en que Dios lo hizo. Para mí, son más bonitas que todas las casas grandes del mundo. Las casas es lo que hizo el hombre. Las montañas es lo que hizo Dios. A mí me gusta lo que a Él le gusta.

12 Yo estuve muy arriba este año, y estaba a unas sesenta millas [96 km] de cualquier ser humano, y había dejado a mi caballo bajando la montaña. Aún no había llegado la nieve. Así que, yo estaba cazando alces, y ellos todavía estaban en la parte alta. Yo iba caminando con mi rifle; podía sentir a Dios. El susurro de los árboles, el viento soplando a través de los pinos, parecían cantar un canto como este:
Hay una tierra más allá del río,
Que le llaman el dulce más allá,
Y solo alcanzamos esa ribera por grado de fe;
Uno por uno ganamos ese portal,
Para habitar allí con los inmortales,
Algún día ellos tocarán esas campanas doradas
Por ti y por mí. (Y lo harán un día).

13 Vino una tormenta. Yo tuve que ponerme detrás de un árbol y llovió muy fuerte. El viento sopló, y después cuando dejó de soplar, el hielo colgaba por todos los árboles. Salí de detrás del árbol, y el sol se estaba ocultando en el Este. Su gran ojo estaba mirando a través de la hendidura en la roca. Yo levanté las manos y dije: “Gran Jehová, te veo mirando a través del atardecer”.
Yo miré hacia este lado, y el sol contra los témpanos de hielo formando un arcoíris. Yo podía ver a Dios en la puesta de sol, yo podía ver a Dios en el arcoíris, yo podía escuchar a Dios en el viento. Luego escuché el bramido del alce. Luego escuché al viejo lobo gris aullar, su pareja le respondía al pie de la montaña, luego yo comencé a… fuerte el latido del corazón. Lo silvestre, lo amo. Hay algo en eso; se ve lo Divino. Y yo bajé mi rifle, y levanté mis manos, las lágrimas corrían por mis mejillas, y comencé a cantar alabanzas a Dios. Me puse muy feliz y corrí alrededor del árbol, vueltas y vueltas. Si alguien hubiera estado allá, hubiera pensado que yo había salido de la institución mental. A mí no me importaba lo que la gente pensara; Dios estaba por todas partes, y yo lo estaba adorando a Él, como David, quien danzó delante del arca.
Y luego, cuando yo escuché algo… En los Estados Unidos, nosotros tenemos una pequeña ardilla, una cosita. Oh, es muy ruidosa. Y ella saltó sobre un pequeño tocón, y empezó a hacer: “Cha, cha cha cha”.

14 Y yo me preguntaba a qué le estaba ella ladrando. Pensé que tal vez yo la había emocionado, pero vi que estaba mirando un matorral, y vi que venía saliendo de entre los arbustos, y el viento había forzado que una gran águila bajara. Eso es a lo que la ardillita le estaba ladrando. Entonces, la gran águila saltó sobre un tronco, y yo pensé: Señor, ¿por qué pusiste eso delante de mí? Tú estás aquí en todas partes pero ¿podría yo verte en esa águila?
Y yo pensé: ¿Para qué es esta escena?
Y me fijé que la gran águila no tenía miedo. Yo le dije: “¿Sabes que yo pudiera dispararte?”. Eso no la preocupó ni un poquito. Ella solo giró sus grandes ojos, y me miró, volvió a mirar a la pequeña ardilla, como diciendo: “Inténtalo”.

15 Pero yo no lo haría; la admiraba, porque era valiente. A mí no me gusta un cobarde: puede venir a la iglesia, actuar como un Cristiano y salir a la calle, y ni siquiera testificar de Jesús; puede escuchar a hombres pecaminosos maldiciendo y tiene miedo llamarles la atención. Dios no puede usar a un hombre como ese. Él quiere a alguien que sea valiente.

16 Yo me preguntaba: ¿Qué la hace tan valiente? Luego de casualidad me fijé que ella tenía dos alas. Ella seguía sintiendo esas alas. Pensé: Ahí está. Dios le dio dos alas, y sabe que ella podría estar en la copa de ese árbol antes de yo poner el rifle en mi mano. Pensé: ¡Alabado sea Dios! Eso es. Esa águila tiene una confianza perfecta. Lo que Dios le dio: esas dos alas para irse volando de su enemigo.
Entonces, ¿qué debiera hacer un hombre, que es nacido del Espíritu Santo, y que Ud. puede sentir el Espíritu Santo a su alrededor, y sabe que está enamorado de Dios? ¿Qué le importa a Ud. lo que diga el diablo, todas las amenazas que haga?

17 Yo observé esa gran ave. Después de un rato ella se cansó de ese parloteo, así que solo dio un gran salto, aleteó un par de veces. Ella se encontraba en las copas de los árboles; ya no volvió a aletear más sus alas. Aquí está: Ella sabía cómo posicionar sus alas. Ella no aleteó, aleteó y aleteó. Ella solo colocó sus alas, y supo cómo cabalgar esas ondas de aire. Cada vez que entraba el aire, simplemente la levantaba. Sin mover una pluma, y siguió elevándose. Cada vez que el viento entraba, la elevaba.
Yo comencé a llorar. Pensé: Oh Dios. Eso es. No es andar corriendo y uniéndose a una iglesia y a otra. Aleteando, aleteando aquí, y aleteando, y aleteando por allá. Solo posicione sus alas, sus alas de fe. Y cada vez que entra el Espíritu Santo, suba Ud. con él. Siga adelante.
Y ella siguió elevándose más y más hasta convertirse en un pequeño punto. Dejó a esa vieja ardillita atada a la tierra, sentada allí: “Cha, cha, cha”.

18 Yo dije: “Eso es todo, Señor”. Elevarse por la fe, y dejar este viejo grupo atado a la tierra, diciendo: “Los días de milagros han pasado, no hay tal cosa como la sanidad Divina. Jesús murió y eso es todo al respecto. La Biblia es una fábula”. Solo levántese por el Espíritu Santo y vuele lejos de esas cosas. ¡Aleluya! Directo hacia arriba. Dios está en Su creación.
No hace mucho tiempo, yo volvía a casa, tan cansado. La gente estaba por toda la casa, provenía de todo el mundo, y ellos estaban tratando de que no vinieran. Querían que yo me fuera a dormir. Y yo me desperté; tenía la almohada en mis manos, orando por ella. Yo pensaba que todavía estaba en la línea de oración. Mi esposa vino a buscarme, me llevó al porche y nos sentamos. Ella dijo: “Bill, sabes que no puedes vivir mucho tiempo así. Te estás acabando. Has envejecido mucho en los últimos cinco años, no pareces la misma persona”.
Yo puse mi brazo alrededor de ella, y dije: “Cariño, cuando Jesús tenía treinta años, ellos pensaron que Él tenía cincuenta años”.

19 Justo en ese momento, algunas viejas grullas sobrevolaron. El sol se estaba ocultando. Todas ellas bajaron al río y se reunieron con los de su especie allá abajo toda la noche. Luego, dos pequeños petirrojos volaron arriba y se metieron en el árbol.
Yo le dije: “Querida, algún día, cuando el sol de mi vida se ponga, Dios seguramente tendrá un lugar para mí para reunirme con aquellos que lo aman a Él”. Eso es correcto.
Dios está en Su creación. ¿Lo creen Uds.?
Podríamos tomar toda la noche. Podríamos ver a Dios en Su naturaleza, pero vamos a abrirnos a Su Palabra. Y todos los que creen que Dios está en la naturaleza, déjenme ver sus manos.
Ahora, gracias. Ahora, veamos si Dios está en Su Palabra. Jesús dijo, que la Palabra de Dios era una semilla que un sembrador sembró.

20 Ahora, Uds. personas que están aquí, Uds. tienen árboles hermosos, tal vez, Uds. tienen grandes manzanas, ciruelas. Ahora vean, un arbolito, de apenas una pulgada de alto, tiene todo en él, todos los duraznos, todas las manzanas; todo lo que alguna vez estará en él, está en él cuando solo tiene una pulgada de alto. Si no es así, entonces ¿de dónde vienen?
Ahora, Ud. planta el arbolito como una semilla, y bebe, bebe y bebe y bebe. Tiene que beber más que su porción. Y cuando comienza a beber, saca ramas; saca flores, saca manzanas. Lo único que hace el árbol es beber, y producir. Así es con cada hombre o mujer que nace del Espíritu de Dios. Ud. está familiarizado con Cristo Jesús, y lo único que tiene que hacer es beber de Sus promesas. Producirá sanidad Divina, victoria, todo lo que Ud. necesite; lo producirá mientras Ud. esté plantado en Cristo Jesús.

21 Escuche lo que yo pienso sobre Él. Yo creo que Él es la Fuente inagotable de Vida, y cada semilla que cae allí, ciertamente producirá lo que ella dice. Dios está en Su Palabra. Él hizo promesas hace cientos de años, y se cumplen. Todo lo que Él dice, producirá exactamente lo que dice. ¿Cree Ud. que Dios está en Su Palabra?
La Biblia dice: “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”.
Ahora, nosotros leeremos, Dios en la Palabra ahora. Dios en Su Hijo, porque Su Hijo era la Palabra. Eso está en San Juan 1.
Ahora, observe. Ahora, ¿estaba Dios en Su universo? Sí. ¿Dios en Su Palabra? Sí. Ahora, vamos a ver si Dios estaba en Su Hijo.

22 Ahora, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo que Él era Dios. Él actuó como Dios. Él predicó como Dios. Él sanó como Dios. Él murió como un hombre, pero Él resucitó como Dios. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo. ¿Creen Uds. eso? Gracias.
Ahora, en este día, es cuando ellos están tratando de minimizar a Jesús… Una mujer me acaba de decir: “Hermano Branham, Ud. se jacta demasiado de Jesús”.
Yo dije: “No. Yo no puedo jactarme lo suficiente”.
Ella dijo: “Usted trata de hacerlo a Él Divino”.
Yo dije: “Él era divino”.
Ella dijo: “No”. Dijo: “Él era un profeta”.
Escuchen: “Si Él solo fue un profeta, nosotros aún estamos en nuestros pecados”. O Él era Dios mismo o fue el engañador más grande que el mundo haya tenido. Él era Dios manifestado en la carne“.

23 Yo me alegré de escuchar a Billy Graham decir eso el otro día, que Jesús era Dios. Él es Dios manifestado en carne. Un profeta es un profeta, pero Él era Dios.
Como este pequeño don que yo tengo aquí:
Ahora, Jesús tenía el Espíritu sin medida, pero nosotros lo tenemos en medida. Es de esta manera: Jesús, es como, tiene todo el océano, pero este pequeño don que yo tengo, es solo una cucharada del océano. Pero, mis amigos, el mismo material, los mismos químicos, que están en el océano están en la cucharada. [Cinta en blanco] Jesús era Dios.
Esta mujer dijo, ella dijo: “¿Cree Ud. la Biblia?”.
Yo dije: “Sí”.
Ella dijo: “Si yo pruebo que Jesús era solo un hombre, por medio la Biblia, ¿dirá Ud. lo mismo?”.
Yo dije: “Si la Biblia así lo dice, porque yo creo la Biblia”.
Ella dijo: “Muy bien”.
Yo dije: “Adelante”.

24 Y ella dijo: “En San Juan 11, cuando Jesús fue a la tumba de Lázaro, pues, Él lloró. Esto demuestra entonces que Él era un hombre. Pues si Él hubiera sido Dios, Él no hubiera podido llorar”.
Yo le dije: “Oh señora, Ud. está equivocada”. Yo dije: “Yo admitiré que Él era un Dios-Hombre, Su carne era carne, pero Dios estaba en Él. Él era un Hombre”.
Escuche. Cuando Él iba a la tumba llorando, Él era un Hombre llorando, pero cuando Él se paró al lado de la tumba de un hombre que llevaba cuatro días muerto, su cuerpo estaba podrido, su espíritu estaba a cuatro días de viaje en alguna parte, Él enderezó Su cuerpecito, la Biblia dice que no había en Él hermosura para desearlo, pero Él dijo: “¡Lázaro, sal fuera!”. Y un hombre que llevaba cuatro días muerto se puso de pie, un hombre sano y vivo. Ese era más que un Hombre. Ese era Dios. Amén.

25 Él era un Hombre cuando bajó de la montaña, hambriento, mirando alrededor del árbol en busca de algo para comer. Ese era un Hombre hambriento, pero cuando Él tomó cinco panes y dos piezas de pescado, y alimentó a cinco mil, ese era más que un Hombre. Ese era Dios.
Ese era un Hombre cuando estaba acostado atrás en la barca, tan cansado de sanar, Él no podía despertar… ellos no podían despertarlo. En el mar tempestuoso, el pequeño barco como corcho de botella, diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían. Las olas no lo despertaron. Él estaba cansado. Él era un Hombre. Pero cuando Él se despertó, puso Su pie en la barandilla de la barca, y miró hacia el cielo y dijo: “¡Paz!”. Y miró hacia las olas y dijo: “¡Calla, enmudece!”. Eso era más que un Hombre. Ese era Dios en ese Hombre.

26 Él era un Hombre cuando murió, clamando por ayuda en el Calvario, pero cuando resucitó la mañana de Pascua, Él probó que Él era Dios. Dios estaba en Su Hijo. ¿Creen Ud. eso? Digan: “¡Amen!”.
Dios está en Su universo. Dios está en Su Palabra. Dios está en Su Hijo. Ahora, ¿creen Uds. que Dios está en Su pueblo?
Vea a Elías, después de que él había muerto y la carne se le había salido de sus huesos. Ellos pusieron a un hombre muerto sobre sus huesos, y Dios todavía estaba en esos huesos en la tumba, y levantaron a ese hombre muerto.
Vea la experiencia pentecostal. Cuando ellos subieron al aposento alto, ellos estaban orando, se pusieron valientes, salieron a las calles, alabando a Dios. A ellos no les importó lo que decía la gente. Dios está en Su pueblo.
Ahora, como el apóstol Pablo, y ellos pusieron pañuelos sobre su cuerpo, se los enviaron a los enfermos y ellos fueron sanados.

27 Estaba San Pedro, un pescador, sin letras y del vulgo dice la Biblia. Y tendían a la gente en la sombra de él. Y todos los que fueron puestos en su sombra y creyeron, fueron completamente sanos.
No era Pedro, tampoco era Pablo. Era Dios en Su pueblo. Justo aquí, cada noche Ud. ve al Espíritu de Dios que levanta a los paralíticos, todo tipo de cosas llevándose a cabo, visiones de obras sobrenaturales. ¿Creen Uds. que Dios está en Su pueblo? Digan: “Amén”. Dios está con Su pueblo entonces.
Solo un momento. Quiero preguntarles algo antes que comencemos a orar por los enfermos. Usted necesita… necesitan que se abran sus ojos. Ustedes se vuelven tan terrenales… la gente se vuelve tan atada a lo terrenal, como si este fuera el único lugar que existiera, pero también hay un mundo celestial. Está a nuestro alrededor.

28 Yo estaba leyendo una historia recientemente del ciego Bartimeo. Ellos dicen que él había estado ciego durante años. Y él tenía dos pequeñas tórtolas, y brincaban una sobre la otra para atraer a los turistas y que le dieran algo de dinero.
Entonces, una noche su esposa se enfermó. El doctor no podía hacer nada por ella. Entonces, él salió y oró. Y el librito decía que él le prometió a Dios que si salvaba a su esposa, él tomaría las dos tórtolas y las ofrecería como sacrificio. Su esposa sanó. Él fue y ofreció sus tórtolas.
Más adelante, él tenía una niña pequeña. Él nunca la había visto y ella se enfermó. Lo único que le quedaba a él era un cordero. Ahora, hoy los perros guían a las personas ciegas. Escuchen atentamente. Pero en esos días un cordero guiaba a los ciegos. Entonces, él salió y oró, y dijo: “Señor, si Tú permites que mi pequeña niña se alivie, entonces yo te ofreceré mi cordero”. Su pequeña niña se alivió. A la mañana siguiente él fue al templo a ofrecer el cordero, cumpliéndole su palabra a Dios.
Y el sumo sacerdote subió allí, Caifás. Y él dijo: “Ciego Bartimeo, ¿a dónde vas?”.
Él dijo: “Sumo sacerdote, yo voy a ofrecer este cordero. Dios sanó a mi hijita y yo le prometí este cordero a Él”.
El sumo sacerdote dijo: “No, no”. Dijo: “Ciego Bartimeo, no puedes ofrecer ese cordero. Yo te daré dinero. Ve y cómprate un cordero”.
Él dijo “No. Yo nunca le dije a Él que le daría un cordero, sino que yo le prometí este cordero a Él. Yo debo darle este”.
El sumo sacerdote dijo: “No puedes ofrecer ese cordero”. Dijo: “Bartimeo, ese cordero son tus ojos”.
Pero el viejo patriarca dijo: “Oh, sumo sacerdote, Dios proveerá un cordero para los ojos ciegos de Bartimeo”.

29 Alrededor de un año después, él estaba temblando en el frío, su cordero se había ido, sus pequeños pichones ya no estaban, comenzaba el frío invierno; pero él había sido fiel a Dios. Él escuchó un ruido y dijo: “¿Qué va pasando?”.
Ellos dijeron: “Jesús de Nazaret, Él va pasando”.
Él gritó: “¡Oh Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí!”.
¿Qué sucedió? Dios había provisto un Cordero para los ojos ciegos de Bartimeo.
Él tiene el mismo Cordero esta noche para los ojos de Ud. Confío en que Él se los abra de tal manera que puedan ver a Dios en Su universo, a Dios en Su Palabra, a Dios en Su Hijo, a Dios en Su pueblo. Inclinemos nuestros rostros mientras oramos.

30 Padre celestial, te damos gracias esta noche por Tu bondad y misericordia. Permite que Tu Espíritu se mueva sobre esta gente. Solo un momento más y no nos veremos más hasta que nos encontremos a Tus pies. Oh Dios, sé misericordioso, y perdona de sus pecados a todos en este edificio esta noche. Nosotros apreciamos a Tu Cordero, el amado Señor Jesús. ¡Oh, que Él pase esta noche y toque cada corazón, porque lo pedimos en Su Nombre!
Mientras tienen sus rostros inclinados, me pregunto cuántos aquí levantarían su mano y dirían por medio de esto: “Hermano Branham, le pido que ore por mí, que el Cordero de Dios pase a mi lado esta noche y al levantar mi mano, yo quiero aceptarlo a Él mientras va pasando a mi lado”.

31 ¿Levantará su mano ahora? En todos lados. ¡Oh, vaya! Literalmente miles de ellos. ¿Cuántos aquí ahora, mientras vuelven a bajar sus manos, que creen? ¿Creen Uds. que Cristo está aquí y quieren Uds. aceptarlo como su Salvador, al precioso Cordero de Dios? Si quiere que Él lo salve del pecado y que tenga misericordia de Ud. Levante su mano. Dios sea misericordioso. ¡Miles!
Oh Padre, Dios lo conceda. Mi corazón está agitado. Dios no dejes que ninguno de ellos perezca. Dales Vida Eterna en este momento, oramos. Oh Dios, si esto toca mi corazón, ¿qué le hará esto a Tu gran corazón cuando los miras con sus manos levantadas? Ellos te aman, Señor. Perdónales cada pecado y que a partir de esta noche en adelante, que puedan ser Tuyos divinamente. Oh Padre Dios, yo te los presento en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

32 Vivan para Él. No quiero ser un bebé, pero al ver a las personas venir a Cristo de esa manera, eso toca mi corazón. Ver a la gente venir con las manos levantadas, yo pienso en la anciana ciega Fanny Crosby, dijo:
No me pases, oh gentil Salvador,
Escucha mi humilde clamor;
Mientras que a otros Tú estás llamando,
No pases de mí.
Oh, yo le amo a Él con todo mi corazón. Y yo les amo a Uds. como mis hermanos y hermanas. Estoy tan feliz de verlos venir a Jesús. Viva para Él todos los días de su vida. Dios desea tanto ver llamamientos al altar, hasta parece que el servicio de sanidad es mejor después de un llamamiento al altar. ¿Se sienten realmente bien ahora? Digan: “Amen”.

33 Todos los que levantaron sus manos digan: “¡Alabado sea el Señor!”. ¡Alabado sea el Señor! Ahora, ¿no es eso maravilloso?
Yo les decía a mis hermanos estadounidenses: “¡Qué maravilloso! ¿No será maravilloso cuando termine la batalla? Las armas apiladas, el sol se está ocultando por última vez, un grito cruzará por Suiza, los santos de Dios resucitarán de los muertos; y juntos nos iremos al cielo, tomados de la mano, cantando alabanzas a Jesús. Oh, yo anhelo ese día, amigos Cristianos, cuando nos encontremos entonces, estaremos hablando el mismo idioma, y estaremos hablando sobre esta noche. Dios les bendiga.

34 (Hermano Fendler, qué [Palabras inciertas]). Oh, Hermano Fendler, él habla inglés, un poco. Yo no lo hago muy bien. Él es uno de sus muchachos de aquí de Suiza. Él reparte las tarjetas de oración, y le estaba preguntando: “Qué tarjetas repartió él día de hoy”. Él dijo: “D-1 a 100”. Entonces, dejen que suban algunos de ellos y oremos por ellos.
¿Estamos demasiado tarde? ¿Estamos demasiado tarde? Si están dispuestos a quedarse, levanten la mano todos los que quieran. Gracias.
¿Quién tiene D número 1, D1, tarjeta de oración D1? ¿La tiene Ud. dama? Muy bien. De acuerdo, D2; De acuerdo, venga por aquí. D3, D3. Muy bien. Cuatro D4, 4, 5. ¿Quién tiene D5? Levante su mano. De acuerdo. 6, D6, D7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25. (Vamos a dejarlos que… Ahora, digamos, esperemos un minuto y dejemos que se acomoden).

35 Ahora, ¿cuántos aquí no tienen tarjetas de oración? Levanten la mano, Uds. quieren que Dios les sane. Muy bien, si pueden creer, Dios puede hacerlo. Ahora, ¿cuantos por aquí, aquí a lo largo de estos catres y camillas están paralizados y creen que Dios los va a sanar? Dios les bendiga.
Ahora, miren Uds. hacia acá. No me miren a mí, sino solo como el representante de Dios, y luego crean en Dios, y Dios los sanará. ¿Cuántos han estado antes en las reuniones? Levanten su mano. De acuerdo. Está bien. ¿Cuántos acaban de llegar? Levanten su mano. Apenas la mitad.
Ahora, miren amigos, yo tengo que hacer esto, para que lo puedan entender. Ahora fíjense, Jesús de Nazaret, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no dijo que Él era un sanador. Él dijo: “Yo no soy un sanador”. Él dijo: “Es mi Padre que mora en Mí”. Él dijo: “Yo no hago nada, pero veo lo que el Padre Me muestra por visión qué hacer”.

36 Ahora, permítanme citarles las Escrituras. San Juan 5 y Él dijo… pasó por el hermoso… el estanque de Betesda; grandes multitudes de personas paralíticas estaban tendidas allí. Él pasó por en medio de todos ellos, y encontró a un hombre que yacía en una colcha, un lecho, y lo sanó, se alejó y dejó al resto de ellos acostados allí. Ellos encontraron al hombre cargando su cama, y los judíos lo interrogaron. Ahora, escuche lo que Jesús dijo. Está en San Juan 5:19.
… Jesús… dijo… De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.
“El Padre le muestra al Hijo, el Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo”.

37 Ahora, ¿cuántos entienden eso? Levanten su mano.
Ahora, Jesús tenía poder, como Dios se lo dio a Él. Él estaría parado en la audiencia de personas, y la gente vendría a Él. Él sabría quiénes eran ellos, lo que estaba mal con ellos, de dónde venían ellos. Muchas veces los llamaría por sus nombres, los pecados que ellos habían cometido, muchas veces. Pero Jesús dijo: “Todavía un poco y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.
Yo creo que Jesús resucitó de los muertos. ¿Creen Uds. eso? Digan: “Amen”.
La Biblia dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”.

38 Jesús dijo, antes de irse: “Las mismas cosas que Yo hago, (es decir, lo que el Padre Me muestra) Uds. también las harán”. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? Digan: “Amén”. Eso muestra que Uds. han estado leyendo la Biblia. Esto es un poco diferente a la rutina regular de la iglesia. Pero, amigos, nosotros estamos… [Palabras inciertas]. Estamos cerca del fin. Cuando Jesús viene, Él hablará de la Biblia; pero los fariseos lo tenían todo escogido de la manera que ellos lo querían, pero no lo tenían bien. Pero Dios probó que Jesús estaba correcto, por señales sobrenaturales. Pedro así lo dijo en Hechos 2.
Ahora, yo creo que Él está aquí con esta gente. Y solo como un don Divino, esto no sana a nadie; solo eleva su fe a un lugar, para que Ud. pueda aceptar su sanidad: la misma cosa al predicar la Palabra. Pero si Jesús viniera aquí ahora e hiciera las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿lo animaría a Ud. para que pueda irse a casa y saber que Él resucitó de los muertos? Porque pienso que todos Uds. lo aceptaron a Él esta noche, muchos miles. Entonces, yo estoy muy contento.

39 Ahora, yo creo que su recién adquirido Cristo va a estar aquí para tomar este pobre cuerpo humilde y ungirlo. Recuerden, este micrófono es mudo, a menos que alguna voz hable a través de él. También yo. No conozco a ninguno de ustedes, nunca los he visto en mi vida, así que tendré que someterme a Dios. Él es quien los hizo a Uds., y Él sabe quién es Ud., y sabe para qué está Ud. parado aquí. Así que yo podría ser Su micrófono si Él quiere hacerme de esa manera. ¿Creen Uds. eso? Digan: “Amén”. Vamos a orar.

40 Padre Celestial, yo no estoy orando ahora para que esta audiencia me escuche a mí, pero Señor, para que Tú me escuches. Unge a Tu siervo indigno y permite que Tu Espíritu venga sobre mí ahora. Rápidamente, Señor, para que ellos puedan entender y saber que Tú eres Cristo, y yo soy Tu siervo. Oh, Dios santo, yo te he declarado a la gente, que Tú estás en Tu naturaleza, que Tú estás en Tu Palabra, en Tu Hijo y aquí en Tu pueblo. Ahora, Señor, declara que eso es verdad, ¿lo harás? Yo lo pido para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Cristianos, oren por mí. Yo he estado reunión tras reunión, y me pongo muy débil. Justo en este momento, el Ángel del Señor está aquí. Dios, quien me juzgará en el día del juicio, sabe que eso es cierto. Muy bien, traigan a sus pacientes, donde sea que estén.

41 Una señora viene caminando hacia mí. Le voy a pedir a todos que tomen asiento, y permanezcan muy quietos. Ellos no dejan que me quede mucho tiempo, pero yo quiero que todos ustedes en estas camillas se levanten de allí esta noche. Desearía poder levantarlos yo, pero si Dios me dice algo respecto a Ud. y me dice que lo llame a Ud., haga lo que Él dice. Les aseguro que será exactamente de la manera que Él diga. A mí no me importa qué tan lisiado se encuentre, esa no será mi voz; será Su voz. Así que oren. Todos en la audiencia, solo oren. Miren hacia acá. Guarden silencio.

42 Ahora, aquí está una mujer. En este momento, para mí, como humano, ella se ve saludable, y tal vez lo está; yo no sé.
Pero ahora si yo digo: “Esa persona está lisiada”. Pues, Ud. diría: “Seguro, seguro, yo puedo ver eso. No hay nada sobrenatural en eso”.
Pero aquí está una mujer, que se ve saludable. Ahora, ¿qué está mal en ella? Esa es la cuestión. Y si Dios está aquí, Él conoce a la mujer. Yo no la conozco. Nunca la he visto en mi vida. Ella nunca me ha visto a mí, me imagino. Nosotros somos desconocidos, pero Dios nos conoce a ambos. Nosotros nacimos a miles de kilómetros de distancia y con muchos años de diferencia. Esta es la primera vez que nos encontramos. Pero yo estoy mirando a la mujer, hablando con ella a través de una voz secundaria. Ese es el mismo cuadro que nuestro Señor Jesús, cuando se sentó junto al pozo, y llamó a la mujer, y le dijo: “Dame de beber”. Él comenzó a hablar con ella, hasta que el Padre le mostró dónde estaba su problema, y Él fue directamente y se lo dijo.

43 Ella le dijo: “Yo creo que Tú eres un Profeta”. Dijo: “Yo sé, y se nos ha sido enseñado que cuando el Mesías venga, el cual es Jesús, Él dirá estas cosas. Él hubiera sabido que yo tenía cinco maridos. Pero, ¿quién eres Tú?”.
Jesús dijo: “Yo soy Él”.
Eso fue Jesús en aquel entonces. La Biblia dice que Él es el mismo hoy. ¿Cree Ud. eso? Levante su mano. ¿Lo cree Ud.?
Ahora, yo no la conozco a Ud. Si Dios me lo hace saber, por el mismo Espíritu que estaba en Jesucristo, y está en la iglesia, y lo estará hasta que venga Jesús, ¿aceptará Ud. su sanidad entonces, o lo que sea que Ud. esté esperando?

44 Ahora míreme. Yo veo a la mujer, y ella tiene a alguien a su alrededor. Son doctores. Y ellos le están haciendo algo a su seno. Ella tuvo una operación en su seno y no sirvió de nada. La está molestando otra vez, porque ellos nunca lo removieron del todo. Le aconsejaron que viniera para acá, que se orara por ella y que sanara. Esas cosas son verdad. Si es así, levante su mano. ¿Cómo lo hice…? Ese no fui yo. Esa era mi voz. Yo no sé lo que le dije. Este es Dios hablando con Ud. a través de una voz humana. ¿Cree Ud. ahora? Venga acá. Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Pondrán sus manos sobre los enfermos, y sanarán”.
Señor Dios, ten misericordia de esta mujer y deja que Tu Espíritu la sane de su problema. Yo la bendigo en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.

45 ¿Podría Ud. acercarse? La damita tiene un espíritu negro alrededor de ella, es la muerte que la está siguiendo. La mujer está sufriendo de una condición en el estómago, y también es un cáncer, y eso ha bajado a sus órganos femeninos, y están muy graves. Eso es verdad. Levante su mano si eso es verdad. ¿Cree Ud. que Él la va a sanar? Acérquese.
Oh Dios, sé misericordioso con ella y quítale este mal, y que ella sea sanada, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.
¿Cree Ud.? Allí está suspendido el Ángel del Señor. La dama está mirándome directamente. Ella tiene problemas de hígado. Ella está mirando justo por encima del hombro de esta dama. ¿Cree Ud. dama? La segunda fila de atrás. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Eso es correcto. Póngase de pie, dama. La que esta con el vestido a cuadros. Usted tiene problemas de hígado. Levante su mano. Ud. está sanada. Su fe le ha sanado.
¿Quiere saber cómo supe eso? Cuando yo estaba hablando con la dama hace unos momentos, ella tenía un espíritu de muerte. Y Ud. pensó, cuando yo le dije a ella lo que tenía, que tenía la misma cosa mal, pero no estaba en el hígado de ella. Estaba en el suyo y Ud. comenzó a orar. Y yo me puse muy débil, me di la vuelta, allí estaba esa Luz sobre Ud., y yo vi la Luz alrededor de Ud. La muerte se ha ido y la vida ha entrado. Su fe la ha sanado. Dios le bendiga.

46 Tenga fe. Ud. no necesita estar aquí arriba. Ud. tiene que tener fe en Dios. Ahora, yo sé que tengo críticos sentados aquí. Ahora escuche, amigo, esa cosa puede venir sobre Ud. Eso dejó a la mujer, y puede venir sobre Ud. igual de fácil; y francamente, lo ha hecho. Ud. se dará cuenta. Nosotros no estamos jugando.
¿Recuerdan en la Biblia cómo sucedió eso? Todavía son los días de la Biblia. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Aquí está un hombre delante de mí. Yo no lo conozco. Nunca lo he visto. Somos desconocidos. Si eso es cierto, levante la mano. Jesús lo conoce y puede decirme por qué está Ud. aquí. Y si Él lo hace, ¿lo aceptará Ud. como su sanador? Si es así, levante su mano. Veo que trae un bastón, pero yo no sé por qué. Ahora, míreme, y créame que soy Su profeta. El hombre tiene problemas en su espalda. Él ha estado en un lugar de operaciones, una, dos, tres, tres operaciones, en su espalda. El hombre es un ministro. Él es un ministro del Evangelio, y él tiene un… Pentecostal. Y él tiene a su esposa aquí con él, y su esposa tiene problemas en la vesícula, y ella tiene problemas en la espalda, y está parada justo allí. Vaya a casa, predique el Evangelio y sea sanado. Dios te bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¡Aleluya!
Si puedes creer, todo es posible.

47 Traiga a la dama. Tenga fe. Acérquese. Está bien. ¿Cree Ud.? Yo soy un desconocido para usted.
El Ángel del Señor está colgando sobre una mujer, y ella es una mujercita que está sentada por aquí. Ella trae un vestido de lunares. Tiene un sombrero azul y ella tiene artritis. ¿Podría ponerse de pie, dama? Una damita que me está mirando, justo allí atrás. Así es, dama. Usted con su mano en la boca. Crea con todo su corazón. Eso es correcto. Ud. tiene artritis. Si eso es correcto, levante su mano. Levante su mano. Crea con todo su corazón. Para que puedan saber, si quieren ver si se tiene a la mujer correcta. La mujer, en su cartera, tiene una carta. Tiene una pequeña tela por la cual yo oré. Levante su mano ahora, hermana. Eso es correcto. Muy bien. Vaya a casa, y alíviese. Jesús la sana.

48 ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que Dios está aquí? Yo soy un desconocido para Ud., pero Jesús la conoce. Y Jesús puede sanarle. Ud. está sufriendo de problemas cardíacos y Ud. está muy nerviosa. Y la razón por la que está nerviosa es porque tiene mucha tristeza. Ud. ha estado muy triste. Ha perdido a alguien; es una hija. Y su hija fue capturada por soldados alemanes, llamados nazis. Usted dice que… [Palabras inciertas]. Y Ud. acaba de tener un sueño. Y Ud. soñó que su hija estaba aquí, estaba viva. Eso es verdad; levante su mano. Vaya, y que Dios le conceda su petición.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.

49 ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que Dios está aquí para sanarle? El hombre sentado aquí en la segunda fila, él tiene problemas cardíacos. Póngase de pie. El Señor le bendiga.
Aquí, aquí abajo con esa dama debajo de Ud., mirando por encima del hombro de un hombre, allí en el pasillo debajo de Ud. La dama tiene un mal espíritu. Es epilepsia Y la mujer está mirándome, está sentada aquí, mirando por encima del hombro del hombre, ¿cree Ud. con todo su corazón que Jesús le sana? Amén.
La dama tiene un espíritu de muerte; es un espíritu de muerte. Es cáncer, y está en el pecho. ¿Cree Ud. que Jesús le sana? Tenga fe.

50 El hombre sentado aquí, tratando de mirar por encima de las cabezas. Él tiene problemas con sus ojos, y ha tenido problemas con sus ojos desde que él era un bebé; está sentado aquí. Póngase de pie, señor. Eso es correcto: el hombre con las gafas puestas. Y Ud. ha tenido problemas; una vez tuvo un accidente. Eso es correcto. Créale a Dios, y Dios lo va a sanar. Su fe lo hace. Dios le bendiga.
La segunda dama allá tiene artritis, justo debajo de Ud., justo debajo, póngase de pie. Jesucristo le ha sanado. ¡Aleluya! Ese espíritu está jalando desde la audiencia. Hay tantos lugares de donde están jalando, que no puedo ver dónde está todo.
Cada persona que está en el edificio que tiene cáncer póngase de pie; todos los que tienen cáncer pónganse de pie. Sí, señor. Jesucristo les ha sanado. Todos los demás que tienen cáncer pónganse de pie. Aquí, oh, párense, manténganse de pie.
Oh Dios, Jesús de Nazaret, yo reprendo a estos demonios del cáncer; ellos están pidiendo ayuda. Pero, yo sé que Tú los reprendes y ellos sanarán en el Nombre de Jesús. Amén.

51 Ese era Ud. ese es el edificio… [Cinta en blanco]. Satanás, en el Nombre de Jesús, sal de la gente. Amén.
¡Hay luz por todo el edificio! Uds. están sanados. ¡Alabado sea Dios! ¡Amén! ¡Vayan, regocíjense! Amén. Porque es algo nuevo. Es algo maravilloso. La oscuridad comienza a acumularse por todo el edificio, y cuando nosotros oramos, todo se va. Es maravilloso. ¡Oh, le damos gracias al Señor!
La dama, ella se pone de pie, ella tiene problemas en la espalda… un riñón en la espalda. Todos los que tienen problemas renales, pónganse de pie. Oh, Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia. Yo condeno al diablo por la Sangre de Jesús. Sal fuera, Satanás, en el Nombre de Jesús. Amén. ¡Oh maravilloso! Yo no soy un fanático; estoy diciendo la verdad. El Espíritu Santo está sanando a las personas en masa.

52 Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. (Muy bien. Pueden irse ahora).
¿Cree Ud. con todo su corazón? Problemas cardíacos, en el corazón, todos los que tengan problemas cardíacos, pónganse de pie. Ahí está. Todo el que desea ser sanado, póngase de pie.
Oh Dios, el Autor de la vida, envía Tus bendiciones. Y yo reprendo todo espíritu inmundo, todas las enfermedades, todas las dolencias, todos los problemas del corazón, todas las otras enfermedades, todas las aflicciones. Y oh, gran Dios, Quien levantó a Jesús, ten misericordia en este momento y sana a todos en el edificio. Yo condeno al diablo y lo echo fuera, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Y la gente dice: “¡Alabado sea el Señor!”.
Todo el que quiera ser sanado, alabe a Dios. Allí está sentada una dama, con un abrigo blanco sobre la espalda de ella. Es una anciana. Mira, ella ha tenido una embolia cerebral. ¡Póngase de pie! Jesús la sana. Diga: “¡Alabado sea el Señor!”. Póngase de pie y alabe a Dios, en el Nombre de Jesús.

Mensaje extraido de Messagehub