S.323 55-0815  Conteniendo Ardientemente por la Fe Que ha Sido Una Vez Dada a los Santos 

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OBRAS DEL MENSAJE

Conteniendo Ardientemente Por La Fe Que Ha Sido Una Vez Dada a los Santos

Karlsruhe, Germany

55-0815

1 Yo fui a mi habitación. Empecé a orar por Uds., para que Dios les permitiera a todos vivir una vida larga, llena de victoria; y algún día pudiera conocerlos a todos y estrecharles la mano. Y sé que Él lo hará. Luego yo estaba muy cansado. Llevo varios días muy cansado. Miren, yo solo voy de una reunión a otra.
Estuve con la gente Metodista en América. Fue una gran reunión. Y solo partí de allí un día, pasé toda la noche para llegar aquí, comencé inmediatamente aquí. Así que hay una diferencia en el tiempo de aproximadamente unas seis horas. Por tanto, estoy completamente cambiado. Mis noches son días; mis días son noches.

2 Me quité mi ropa mojada hace rato, y pensé en recostarme solo un momento. Y pensé que me despertaría en poco tiempo, así que me dormí. Y cuando el Hermano Guggenbuhl y demás vinieron por mí, me despertaron. Así que, tuve que darme prisa para llegar aquí. Así que, estoy confiando en Dios para que me unja para el servicio esta noche. Y oren Uds. por mí, también, que Dios me ayude. Gracias.
Ahora, quiero leer una Escritura. En el libro de Judas y el tercer versículo, dice esto:
Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

3 Ahora, quiero citar eso detenidamente: “Que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”. Ahora, ese libro está escrito en misterio. Nadie puede entenderlo por entendimiento mental. Uds. nunca lo entenderán por educación. Solo pueden entenderlo a medida que Dios lo revele.
Dios está en Su Palabra: “He escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y se las he revelado a los niños, tales que pueden aprender”. Así que, no importa cuánto tratemos de pensar lo que es, todo está escrito en misterios por el Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo lo revela a medida que Ud. abra su corazón. Por tanto, vamos a inclinar nuestros rostros y hablar con Él. Y dejar que Él lo revele, mientras hablamos con el Autor de este Libro. Oremos.

4 Nuestro Padre Celestial, estamos aquí esta noche, lejos aquí en esta encantadora tierra de Alemania entre esta gente humilde y preciosa. Ellos te aman. Lo demostraron esta tarde, cuando se pusieron de pie y querían que Tú vinieras a sus corazones. Ahora, Padre, que ellos puedan saber que Tú eres real y que eres el único Dios vivo y verdadero, y Jesucristo es Tu Hijo, ¿nos revelarás esta noche, por Tu gran Espíritu, la revelación de Tu Biblia? Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora el tema: Contendiendo Ardientemente Por La Fe Que Ha Sido Dada Una Vez A Los Santos.

5 Ahora, solo quiero hablar unos momentos, porque hay muchos por los cuales orar. Y quiero que cada uno de Uds. tenga fe en Dios, porque Dios ya ha provisto la sanidad para Uds. Cada uno de Uds. que está enfermo esta noche ya está sanado a los ojos de Dios. Porque Jesús, cuando Él murió en la cruz, Él proveyó una sangre en Su espalda para la sanidad de ustedes. Entonces, a la vista de Dios, Uds. ya están sanados. Cada pecador, Ud. ya está salvo; porque Dios, en el Calvario, por medio de Jesucristo, lo hirió por nuestras transgresiones, hace cientos de años. Ahora, lo único que Uds. tienen que hacer es convertirse en un Cristiano, es aceptar —aceptar lo que Dios— lo que Dios ya proveyó para Uds., por su salvación y también por sanidad.

6 Ahora, en primer lugar, la Palabra de Dios es el único plan y la única verdad sobre Dios. La Palabra de Dios. ¿Lo entienden? “En el principio…”. Estoy citando la Escritura: “En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios”. Así que, la Palabra es Dios“.
Ahora, entonces si Dios ha dicho algo, depende de Dios cuidar de Su propia Palabra. Ahora, si yo no creyera eso, ciertamente no quisiera estar diciéndoselo a todos Uds. Preferiría ir al Cielo y pararme en la presencia de Dios para ser juzgado como un infiel que tener que ir al Cielo y ser juzgado como un hipócrita. Preferiría arriesgarme, como en contra Suya, que ser un impostor.

7 ¿De qué me serviría venir aquí y decirles algo que no fuera así? Es peligroso volar sobre el océano. Para mí es difícil dejar a mis hijos llorando. Tengo un pequeño bebé de diez semanas. Y cuando la madre lo estaba sosteniendo, y él trató de tomarme con sus manitas, tal parecía. Mi niñita tomándome de la pierna, diciendo: “Papi, no te vayas”. No es fácil. Pero hay niñitas en Alemania, que quieren que se ore por ellas. Debo ir a decirles y orar por ellas.
Ahora, yo no vine por dinero. No vine por popularidad. No vine a construir nuevas iglesias. Tampoco vine a derribar las que ya están construidas. Vine con un propósito: el amor en mi corazón por Jesucristo, por Su pueblo. Y lo digo en serio.

8 Porque, si yo muriera como un impostor, un hipócrita, estaría perdido. No importa lo que hice, estoy perdido. Yo quiero irme al cielo. Tengo un padre allá arriba. Tengo seres amados allá arriba. Y Jesús está allá. Y yo quiero verlos. Así que vengo, con todo mi corazón, para tratar de decirles lo que el Señor Jesús ha hecho por ustedes. Ustedes acéptenlo.
Ahora, a nuestro texto: “Contendiendo ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”.
Ahora, cada uno de nosotros quiere creer que nuestra iglesia hace eso. Los Metodistas, dicen que están contendiendo por eso. Los Bautistas, dicen que están contendiendo por eso. La Católica, dicen que están contendiendo por eso. La Luterana, dicen que están contendiendo por eso. La Pentecostal, dicen que están contendiendo por eso. La Nazarena, dicen que están contendiendo por eso. Pero ellos difieren mucho el uno del otro. Ahora, solo hay una… Yo creo que ellos lo están haciendo. Y yo los amo a todos ellos. Y no tengo nada en contra de ninguno.
Pero, queremos averiguar, realmente, qué es la fe. Bueno, si los Nazarenos son diferentes del Pentecostés, y el Pentecostés es diferente de los Metodistas, los Luteranos son diferentes de los Católicos, ¿cómo lo sabremos? Solo hay una forma: lo que dice la Biblia. Esa debe ser la verdad.

9 Ahora, era el “Contender por la fe (la no una) la (una) fe”. Solo hay realmente una fe, un Señor, un Dios, un bautismo, una fe.
Ahora, así que tendremos que regresarnos para darnos cuenta qué es esta fe. Ahora, yo le pregunto, como mi querido hermano y hermana, para que considere esto. Porque, tiene que venir de la Biblia. Ahora pudiera ser un poco diferente a lo que les han enseñado.
Cuando Jesús vino, la iglesia estaba esperando que Él viniera. Pero Él vino tan diferente, al punto que fallaron en reconocerlo. ¿Pudiera ser así otra vez hoy, que ha pasado la misma cosa? Vamos a ver.
Ahora, si es la fe que ha sido una vez dada a los santos, tendrá que venir del Nuevo Testamento, porque solo ellos fueron llamados “santos” en el Nuevo Testamento. Así que, vamos a regresar.

10 Ahora, ¿cuántos de los que están aquí han leído alguna vez el Nuevo Testamento? ¿Podrían levantar su mano? ¡Maravilloso! Ahora, me pueden seguir y ver si acaso yo cito mal la Escritura. Es tan difícil a través de un intérprete. Yo solo lo citaría.
Ahora, en el principio, el primero en el Nuevo Testamento, fue Juan el Bautista. Juan se paró entre la ley y la gracia. Él nunca vino bajo la dispensación gentil, tampoco fue bajo la ley. Él fue el precursor de Jesucristo. “Voz que clama en el desierto, ¡Enderezad el camino del Señor!”. Eso es correcto, ¿no es así? Amén.
Entonces, el primero en presentarles la fe a los Cristianos no fue ningún otro que Jesús mismo. Él era la introducción de la fe que debía ser entregada a la iglesia Cristiana. ¿Creen Uds. eso?

11 Ahora, tendremos que ver lo que Él era. Tendremos que ver qué clase de iglesia Él organizó, y ver qué clase de doctrina predicó, y qué clase de obras hizo, y qué dejó para que la gente hiciera. Y luego ver si los discípulos, si ellos hicieron la misma cosa que Él hizo, y de qué manera lo hicieron; entonces sabremos, por la Biblia cuál fue la fe que ha sido una vez dada a los santos. ¿Sería eso verdad? Amén.
Ahora, cuando Jesús vino… Todos nosotros sabemos sobre Su nacimiento, nació en un pesebre. Y Él salió por vía de la pena capital, [El Hermano Branham le explica esto al intérprete], “salió del mundo, por pena capital, ejecutado”, por la puerta de un establo, a una cruenta cruz.
Su vida fue completamente mal entendida. La primera vez que los Ángeles lo presentaron a Él y los hombres sabios siguieron la estrella cuando Él recién nació, Él fue perseguido hasta el día que murió, por la iglesia. Eso es verdad. Sabemos que Él fue mal entendido, pero Él era el Hijo de Dios.

12 Ahora, Su obra comenzó después de Su bautismo a la edad de treinta. Inmediatamente después Dios el Padre descendió en forma del Espíritu Santo, se miraba como una paloma, y entró en Él, Sus obras comenzaron; no antes. Y tampoco puede comenzar en ustedes hasta que Jesús entre en forma del Espíritu Santo para vivir en usted.
Ahora, observe. Inmediatamente Él comenzó orando por los enfermos. Y la gente comenzó a ser sanada. Los abogados y los doctores, salieron y lo criticaron. Pero veamos qué clase de fe les presentó a ellos.
Comenzaremos en el libro de Lucas. Nos damos cuenta que en el libro de Lucas, pues lo primero que lo hallamos a Él haciendo: parado, orando por los enfermos. Él tenía a un hombre llamado Felipe, se convirtió. Él fue salvo, y se fue en busca de su amigo. Esa era una buena señal de que había sido salvo: quería contarle a alguien más.

13 Todo hombre que encuentra a Cristo, es demasiado para él, quiere contarle a sus amigos y a todos. Así que, él se fue a otra parte del país, y encontró a un hombre, que era su amigo. Su nombre era Natanael. Y él halló a Natanael debajo de un árbol, orando. Así que, él dijo: “Ven y ve a Quien yo he hallado: Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Y Natanael era demasiado religioso. Y él dijo: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.
Y Natanael… o, Felipe le dio la mejor respuesta que yo sé. Él dijo: “Ven y ve”. Eso es bueno. Eso todavía es bueno. “Ven y ve. Mira por ti mismo”.

14 Y Natanael se fue con él. Entonces cuando él llegó a donde estaba Jesús, me puedo imaginar viendo que llega donde estaba la línea de oración, donde Jesús está orando por los enfermos. Jesús se detuvo, miró alrededor. Y él dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Pues, eso lo sorprendió a él, eso es, a Natanael. Él dijo: “¿Cómo me conoció?”. Él dijo: “Rabí, ¿cómo me conoces? Yo nunca te había visto. Y Tú nunca me habías visto a mí. ¿Cómo supiste que yo era un hombre justo?”. Pues miren, él podía haber sido un pecador.

15 Ahora, la palabra: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”: si yo dijera eso aquí en Alemania esta noche, diría: “Un hombre justo en quien hay verdad. Él no es un mentiroso. ¡Un hombre justo!”.
Bueno, él dijo: “¿Cómo supiste que yo lo era?”.
Escuchen a Jesús. Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. Amén.
¿Qué dijo Felipe… qué dijo Natanael? Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el rey de Israel”.
Y él dijo: “Porque te dije eso, ¿me crees? Entonces cosas mayores verás”.
Ahora, ¿qué dijeron los Fariseos? Ellos dijeron que Él era un diablo. Él es Belcebú. Él es el príncipe de todos los demonios. En otras palabras, Él era… Ellos creyeron que Él era un espiritista, una obra de diablos, uno que leía la mente, o un adivino. Él era el rey de todos ellos. Eso es lo que los Fariseos dijeron.
Me pregunto qué dirían en Alemania, si Él viniera esta noche e hiciera la misma cosa. ¿Qué actitud tomarían ellos? Espero que tomen la actitud de Natanael. ¿Usted no? Amén.

16 Eso es lo que Jesús presentó. Un día Él tuvo que bajar a Samaria. Y eso queda abajo en el valle desde Jerusalén, pero él tuvo que subir dándole la vuelta… quiero decir, a Jericó, quiero decir. Y Él tuvo que subir a Samaria. Me pregunto por qué. Y Él se sentó junto a un pozo. El pozo, (si tuviera el tiempo les explicaría lo que eran esos pozos), solo afuera de la ciudad donde toda la gente viene y saca su agua. Y Él despachó a Sus discípulos para que fueran a comprar comida. Y Él se sentó debajo de un viñedo recargado en el pozo. Era alrededor de mediodía. Y en eso salió una mujer, y ella bajó su cántaro, para tomar un poco de agua. Y Jesús le dijo: “Dame de beber”.
Y ella volteó, y dijo: “No es costumbre que Uds. judíos tengan alguna clase de compañerismo con nosotros los samaritanos”. Miren, había una condición racial, como la que existe hoy en el mundo.

17 Y Jesús dijo: “Si tú supieras con Quién estás hablando, pues, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daría agua que no vienes aquí a sacar”.
Pues, ella dijo: “El pozo es hondo. Y no tienes con qué sacarla”.
¿Qué piensan que Jesús estaba haciendo? Yo creo que Uds. serán capaces de responder eso después de esta noche. Jesús estaba contactando su espíritu. Y tan pronto Él halló en dónde estaba su problema, dijo: “Ve, trae a tu marido”. Eso es lo que Él dijo. ¿Es eso correcto?
Y ella dijo: “No tengo marido. ¿Por qué me está preguntando sobre un marido? Yo ni siquiera tengo un marido”.
Él dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco. Y el que ahora tienes no es tu marido”.
Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta”.

18 Noten. Ella dijo: “Sabemos, nosotros los samaritanos, sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?”. ¿Lo ven amigos? No Belcebú. Esa era la mismísima señal del Mesías. ¿Lo entienden?
La mujer dijo: “Cuando el Mesías venga, (el cual es Jesús), Él hará estas cosas. Él podrá saber lo que nosotros estamos pensando. Él podrá decir nuestros pecados, y decirnos si estamos bien o mal, por medio de este poder sobrenatural. Pero, ¿quién eres Tú? ¿Eres un profeta?”.
Jesús dijo: “Yo soy Él”. Amén. Yo soy el Mesías. Y soy Él, que habla contigo“.
Ese era Jesús ayer. Ese es Jesús hoy. Ese es Jesús de mañana. Ese es Jesús por los siglos. La Biblia dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Es eso correcto? Entonces si Él ha resucitado de los muertos, pudiera hacer las mismas cosas que hizo ayer. Él las hará hoy. Él las hará mañana. Y por los siglos. Amén.

19 Ahora, la mujer corrió a la ciudad y ella dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”. Ahora, ella estaba emocionada. Ella estaba fascinada porque se había encontrado con Él. Ahora, Él nunca le dijo todo lo que ella había hecho. Él solo le dijo una cosa. Pero ella sabía que si Dios podía revelarle eso a Él, Dios podía revelarle todo a Él. Amén. Ese era Jesús ayer. Ese es Jesús hoy.
Y un día Él estaba saliendo de Jericó, y un hombre ciego estaba sentado recargado contra la pared, a muchas yardas de donde Él pasó. Miles de personas estaban siguiéndole a Él. Muchos de ellos gritándole: “¡Hipócrita, Belcebú, impostor; fuera con tal tipo!”. Y otros diciendo: “¡Hosanna al Rey!”. Algunos de ellos estaban bendiciéndolo, y otros lo estaban maldiciendo. ¡Oh, qué ruido!

20 Jesús, conociendo que Él iba al Calvario, para morir por los pecados del mundo. Él caminó, inmovible, siguiendo al Padre, no haciendo nada sino lo que Dios le dijo. Él estaba mirando hacia el Calvario. En unos días Él debe morir por los pecados del mundo.
¿Cómo pudiera Él en algún momento haber escuchado a ese hombre ciego? Pero el hombre ciego clamó: “¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”. Y la fe de ese pordiosero ciego detuvo a Jesús en Su marcha. Él se detuvo. Dijo: “Tráiganlo aquí”. ¿Ven lo que puede hacer la fe?

21 Un día, pasando por una multitud… Una mujercita había gastado todo su dinero en doctores, y ninguno de ellos pudo hacerle algún bien. Ella tenía un flujo de sangre. Era su edad, quizá menopausia. Y ella había gastado todo su dinero. Los doctores no podían ayudarla. Ella había escuchado de Jesús. Ella dijo: “No soy digna de ir a Él, ¡pero si en algún momento puedo tocar Sus vestiduras! Yo creo que Dios está en Él. Si puedo tocar Sus vestiduras, yo sanaré”.
Ahora, ella no tenía Escritura de eso, pero su fe fue más allá de eso. Pero Uds. tienen Escritura esta noche para creer lo que estoy tratando de decirles; miles de veces más que lo que esa mujer tenía. Pero ella se abrió paso entre la multitud, se arrastró detrás de Él, tocó Sus vestiduras, y se regresó y se quedó en la multitud.
¡Todos estaban alrededor de Jesús! Jesús se detuvo. Él dijo: “¿Quién me tocó?”.
Todos dijeron: “Yo no”. La Biblia dice: “Todos lo negaron”. Pero Él dijo: “Alguien Me tocó”.
Pedro dijo: “Bueno, todos te están tocando, Señor”.
“Sí, Él dijo, pero alguien Me tocó. Me estoy debilitando. Virtud está saliendo”.
Y Él miró alrededor sobre la multitud. Y todos decían: “Yo no”.

22 Pero Él encontró a esa mujercita. Oh, Él dijo: “Tu fe te ha salvado”. Porque ella sintió en su corazón, con fe en Él, que si ella podía tocarlo, sería sanada“.
Ese era Jesús ayer. Ese es Jesús hoy. Ese es Jesús por los siglos. Él nunca dijo: “Yo te sané”. Él dijo: “Tú fe te ha sanado”. Si la fe de una mujercita jalaría a Jesús de entre la multitud, y captarla a ella y decirle que su fe la había sanado completamente de ese flujo de sangre, ese es el mismo Jesús esta noche. Amén.
Jesús no reclamó ser una gran persona. Él no se vistió algo diferente de otros hombres. Él no se vistió como un rabí. Él caminaba entre los hombres. Se miraba como un hombre ordinario. Él caminó con los hombres. Se vistió como los hombres. Y Él vivió entre los hombres, tanto que ellos ni siquiera lo conocieron. Él no se vistió como un sacerdote. Él se vistió como un hombre ordinario.
Y Él no dijo: “Yo soy un sanador”. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada. No soy Yo el que hace la obra. Es el Padre que mora en Mí. El Espíritu Santo está en Mí, Él hace las obras”. Ese fue Jesús ayer. Ese es Jesús hoy. Ese es Jesús por los siglos. Amén.
Nunca sea alguien jactancioso: “Yo pertenezco a tal y tal”. No.

23 “Yo no. El Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. Y si Jesús, el Hijo de Dios, nunca se lo acreditó, [El Hermano Branham explica: “Acreditar, tomar gloria para sí”], al sanar a los enfermos, ¿cómo pudiera Ud. esperar que un hombre tome gloria de eso?
Cualquier espíritu verdadero hablará de Dios, y dirá que Jesús es el Hijo de Dios, que murió por la persona.
Ahora, miren a Jesús otra vez. Yo lo veo a Él. Él va al estanque de Betesda. Muchos, grandes multitudes de gente, miles postrados allí. Miren qué clase de gente estaba tendida allí. La Biblia dice: “Cojos, ciegos, mancos, secos, esperando el movimiento del agua”.
Porque un Ángel descendía cada dos o tres meses, y cualquiera que entrara primero al agua, Dios lo sanaba, si tenía fe, de cualquier enfermedad que tuvieran. ¿Creen Uds. que Dios envió un Ángel? Si es así, digan: “Amén”. Un Ángel descendía.

24 Ahora, muchos aristócratas decían: “Ellos están locos. Ese no es ningún Ángel”. Pero Dios estaba sanando de todas maneras.
Dios siempre ha tenido un lugar para sanidad desde que Él ha sido Dios y el hombre ha sido hombre. Eso es correcto. Siempre ha habido algo preparado para sanidad, desde Génesis.
Cuando Él levantó la serpiente de bronce, ellos comenzaron a adorar eso. Él lo derribó.
Entonces Él mandó un Ángel al estanque de agua. Y la historia dice que era terrible. Porque cuando el Ángel comenzaba a moverse en el agua, las aguas se agitaban.

25 Ahora, Uds. pueblo Alemán aquí en este hermoso país donde hay lagos y cosas, ríos, el famoso Rin, saben lo que son las aguas agitadas. Ustedes lancheros, cuando el… Las aguas agitadas son cuando la corriente está yendo a una dirección y el viento se está moviendo en la otra dirección. Aguas peligrosas.
Así que, cuando este Ángel bajaba y comenzaba a agitar el agua, el primero allí que tuviera fe, toda la virtud del Ángel se iba a ese hombre, y era sanado. Y él salía regocijándose. Y el Ángel se regresaba quizá por uno o dos meses, pero ellos esperaban pacientemente. Y cuando el agua se agitaba, se podían pelear unos con otros, con cuchillos, para entrar.

26 Jesús vino caminando por en medio de esa multitud, lleno de virtud. La mujer acababa de tocar Su vestidura y había sido sanada. Aquí viene Él caminando a través de esa multitud. Él caminó al lado del ciego. Él pasó al lado del lisiado. Él pasó al lado del paralítico. Nunca tocó a ninguno de ellos.
Y Él se dirigió hacia un hombre que estaba acostado sobre una pequeña colcha, que tenía alguna clase de enfermedad. Él podía caminar. Él no se iba a morir de eso. Llevaba treinta y ocho años con eso. Estaba retardado. Y Él se acercó a ese hombre, y dijo: “¿Quieres ser sano?”. No le dijo nada al ciego, al cojo, y lisiado. Se fue con este hombre que no estaba indefenso; tal vez con un problema de próstata, o tuberculosis, algo. Eso no lo iba a molestar mucho. Él dijo: “¿Quieres ser sano?”.
“Pues”, él dijo: “Señor, no tengo a nadie que me meta al agua. Mientras yo voy, alguien llega allá primero que yo”.
Jesús dijo: “Levanta tu cama y vete a tu casa”, y entonces Él se alejó y dejó al resto de ellos.

27 ¿Qué piensa usted, en Jerusalén, que pensaron sobre eso? Aquí estaba Él, el Hijo de Dios, lleno de virtud, sanando a los enfermos, y caminó por una escena como esa, y sanó a un hombre que estaba casi sano de todos modos. Y se fue y dejó al resto de ellos allí acostados. “Y ellos dicen que Él estaba lleno de compasión”. ¡Oh, vaya! Eso agitó a la iglesia. Encontraron a un hombre cargando su cama en el Sabbat. Entonces llamaron a Jesús para cuestionarlo.
Si Él entrara a esta ciudad esta noche… Esa misma actitud se tomaría en cualquier ciudad en el mundo esta noche. Ellos dirían esto: “Si Él es un sanador, déjame ver que Él sane a este”. Miren, el diablo se lleva a su hombre, pero el diablo regresa en otro hombre, ¿ven? los críticos. Ellos no entienden. Dicen: “Sana a este, y te creeremos”. Ese mismo espíritu. Dijo: “Baja de la cruz [El Hermano Branham explica: ”Baja de la cruz“] y te creeré”.

28 Ahora, noten. Después que Jesús fue llamado en cuestión… Ahora escuchen detenidamente, y léanlo. Aquí está la nota clave: Jesús dijo… He estado citando de San Juan 5, y ahora en el versículo 19. Jesús respondió la pregunta, en San Juan 5:19. Escuchen lo que Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo”, —que significa “absolutamente, absolutamente”— os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente“. Amén. ¿Lo ven? No está en el hombre. No estaba en el Hijo del hombre. Está en Dios. Ninguna carne se gloría en Su Presencia. Jesús dijo: ”Yo no puedo hacer nada hasta que el Padre Me muestra una visión, y cuando Yo veo una visión, entonces lo hago“. ¿Cuántos entienden? Digan: ”Amén“. Ahora, permítanme decirlo de nuevo. Jesús dijo: ”Yo no puedo hacer nada de Mí mismo“.
Ahora, escuchen atentamente; solo está haciendo que alguien se sienta cómodo. Escuchen esto. Esto es vida. Esto pudiera significar su sanidad.

29 “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo. Yo solo hago lo que el Padre Me muestra hacer. Yo veo una visión, y luego voy y hago lo que Él Me muestra”. ¿Cuántos entienden eso? Levanten su mano. Gracias.
Ese fue Jesús ayer. Ese es Jesús hoy. Ese es Jesús por los siglos. Él solo puede obrar a medida que Dios lo muestra. Él vio visiones. Mírenlo a Él. En ninguna parte de la Biblia Jesús realizó un milagro o hizo algo a menos que primero Dios lo mostrara por una visión. Esa es Su propia Palabra. Amén.
“Yo solo hago lo que el Padre Me muestra”. San Juan 5:19. Ahora, Él dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Cuántos han leído eso en la Biblia? Digan: “Amén”.

30 “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Y más que esto haréis, porque Yo voy al Padre. Todavía un poco, y el incrédulo, el mundo, no Me verá más. Empero vosotros Me veréis. (¿Quién? Los creyentes, la iglesia). Vosotros Me veréis. Porque Yo estaré con vosotros. Yo estaré en vosotros hasta el fin del mundo”. Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Si Él ha resucitado de entre los muertos, Él no es un Cristo muerto. Algunas iglesias actúan como si Él estuviera muerto. Pero, ¡Gloria a Dios! ¡Él no está muerto! Él está vivo para siempre. Y Él está aquí. Y Él vivirá Su misma vida, y hará las mismas cosas que Él prometió. Si Él no lo hace, entonces no es Dios, y Su Palabra no está correcta. Porque Él dijo: “Vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. Amén. Él estará con nosotros.
Ahora, vamos a ver si los apóstoles tomaron esa doctrina.

31 Solo un momento. Pienso que Nicodemo realmente expresó el pensamiento de los fariseos. Cuando él se escabulló alrededor de allí en la oscuridad, para venir en busca de Jesús. Y él dijo: “Rabí, nosotros sabemos que eres maestro”. Ahora escuchen: “Nosotros”. ¿Quiénes? La iglesia, los fariseos. Ellos no podían aceptarlo a Él, porque serían excomulgados. “Pero sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que Tú haces, si no está Dios con él”. ¿Es eso correcto?
Felipe lo expresó… Quiero decir, Pedro lo expresó en Pentecostés, en Hechos 2. Pablo dijo: “Varones de Israel, Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros. (No por educación. Por su gran teología. ¿Cómo?) con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de Él, como vosotros mismos sabéis”. ¿Es eso correcto? Eso es lo que él dijo.

32 Ahora, esa es la fe que ha sido una vez dada a los santos. Estamos supuestos a contender por eso. ¿Qué sucedió? Los apóstoles lo tenían. Miren a Pedro en la azotea. Él vio una visión que le dijo que fuera a los gentiles y predicara el Evangelio. La casa de Cornelio.
Miren al otro lado cuando Pablo, el gran fariseo, que se cayó de su caballo, y fue cegado. Y él fue allá y yacía en la calle llamada Derecha en la ciudad de Damasco. Muy adentro en Damasco, un pastor de una misioncita escondida, porque la iglesia iba a ir tras ellos.
Pablo vino, el gran fariseo con una carta para arrestar a esa gente que practicaba sanidad Divina, hablando sobre la resurrección de los muertos. “¡Fuera con esa clase de gente!”. Y Dios lo hirió con ceguera, y él cayó sobre su rostro.

33 Y allá en esta pequeña misioncita, una persona sin educación, un hombrecito de nombre Ananías, vio una visión. Y él vino, caminando por el pueblo; allá por la bomba principal, o la cisterna, o el pozo. Y él vio la visión del lugar donde debía de ir. Y él fue. Él dijo: “Pablo, en tu camino, fuiste derribado. El Señor Jesús se te apareció”. Pues, seguro, eso era correcto. ¿Cómo lo sabía? Él estaba contendiendo por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Él puso sus manos sobre él. Dios abrió sus ojos. Era una visión.
Pablo nunca dijo: “Ven a poner tus manos sobre mí”. Dios le dijo a Ananías: “Ve, pon tus manos sobre Pablo”. Miren, es Dios, por visión.
Pablo, allá en el mar, catorce días y noches, sin sol ni luna. Todas las esperanzas de ser salvos habían desaparecido. Doscientos ochenta hombres en el barco. El barco estaba anegado, a punto de hundirse. Todos estaban llorando. No estaban comiendo.

34 Pablo se fue al compartimento de abajo y comenzó a orar una noche. Aquí viene él corriendo subiendo los escalones. Dijo: “Hermanos, tengan buen ánimo: porque el Ángel del Señor de quien soy y a quien sirvo, porque anoche estuvo conmigo y dijo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo”. Pero él dijo: “Yo vi en la visión, que el barco naufragará en una cierta isla”. Él dijo: “Por lo tanto, hermanos, tened buen ánimo. Porque yo confío en Dios que será así como se me ha mostrado”.
Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Lo creen? Él ha resucitado de entre los muertos. Él está aquí esta noche. Ahora, ¿qué hace Él? Él obra a través de individuos que ha llamado. Dios ha puesto —no que la iglesia ha puesto— pero Dios ha puesto en la iglesia: primeramente, apóstoles; segundo profetas; maestros; evangelistas. Toda clase de dones que Dios ha colocado en la iglesia, para la perfección, o reuniendo.

35 Les quiero preguntar algo. La iglesia primitiva operó bajo cada uno de los dones. ¿Creen Uds. eso? Ahora miren. Esto es para Uds., gente Pentecostal; Uds. creen en hablar en lenguas. Eso es correcto. Es la Biblia. Yo no sacaré eso. Dios lo puso allí, y es la Palabra de Dios.
Pablo dijo: “Si todos Uds. hablan en lenguas, y entra uno, sin educación, dirá que todos Uds. están locos”. El incrédulo no entiende. “Pero”, él dijo: “Si uno es profeta, y revelare las cosas, entonces ellos se postrarán y dirán que Dios está con ustedes”.

36 Pablo estaba poniendo en la iglesia, treinta y tres años después de la muerte de Jesús, para que la iglesia continuamente esté contendiendo por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
Al final de la Biblia, ellos comenzaron a tener otros maestros. Dijeron: “Bueno, esto no es así. Tal vez pudiera estar errado”. Ellos nunca habían estado con Jesús, Así que Judas se levantó. Él dijo: “Quiero que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”.

37 Ahora, antes de que yo llame la línea de oración, quiero decir esto. ¿Creen Uds. que Jesús resucitó de los muertos literalmente, físicamente en un cuerpo? ¿Lo creen? Gracias.
Yo creo que Él está vivo esta noche. Creo que esta es la Palabra infalible de Dios. Y Dios guardará Su Palabra. ¿Creen Uds. eso? Entonces si Jesús ha resucitado de los muertos y viene aquí esta noche y hace las mismas cosas que Él hizo aquí en la tierra, hace lo que el Padre le muestra, ¿creerán Uds. en Él, lo amarán a Él, y le adorarán, y vivirán fieles a Él? Si lo harán, levanten sus manos. Gracias.

38 Esa es una gran declaración. Pero amigo, como hombre, como Cristiano, yo creo en Él. Su Palabra no me es tropiezo. Lo que Él dijo es la verdad. Yo lo creo. Y creo que cada uno de Uds. en sus iglesias… Yo no tengo nada en contra de sus iglesias. No he venido aquí para hacer diferencias en sus iglesias. Yo vengo con el amor de Dios, que Ud. se vaya a su iglesia y sea un mejor Cristiano. Y consigan a otros pecadores para que crean y vengan a la iglesia, a cualquier iglesia que cree en Dios. ¿Ven lo que quiero decir? Ahora, esa es una gran declaración.
Ahora, vamos a orar.
Oh Padre, que estás en los cielos, oramos en el Nombre del Señor Jesús que Tú vengas a nosotros esta noche. Padre, es hoy en Alemania como fue en Palestina después de Tu resurrección. Había dos discípulos. Ellos iban caminando por el camino en una mañana de Pascua, tristes. Ellos pensaron que Tú estabas muerto. Iban de camino a Emaús. Y de un lado del camino salió el Jesús resucitado. Ellos no lo conocieron. Padre, estoy seguro que Tú tienes hijos aquí esta noche, con los cuales has andado, y los has ayudado, y ellos no reconocieron que eres Tú.

39 Cuando los discípulos llegaron al final, te pidieron que entraras. Una vez que Tú entraste, las puertas se cerraron detrás de Ti. Dios, haz eso para cada uno esta noche. Entra a cada corazón. Cierra la incredulidad atrás. Entonces cuando Tú te sentaste en la mesa, hiciste algo diferente a lo que hacen otros hombres. Tú hiciste algo que los hombres no hacen. Ellos supieron que eras Tú. Ellos estaban felices. Se regresaron, regocijándose.
Oh, Jesús, por causa de Tu Evangelio, haz algo un poquito diferente esta noche. Hazlo como lo hiciste cuando Tú estuviste aquí en la tierra, que esta gente pueda saber que nosotros no somos testigos falsos de la resurrección. Porque Tú estás aquí. Y regresaremos a nuestros hogares regocijándonos, porque sabremos entonces que Jesús ha resucitado de entre los muertos. Y la Cristiandad es la única religión verdadera. Y Jesús es el Autor, y Dios es Su Padre. Concédelo, Señor.

40 Y que Tu siervo indigno pueda someterse a Ti. Que puedas tomar este pobre cuerpo miserable y declarar Tu Nombre entre la gente. Aquí estoy, Padre. Me someto a Ti. Permite que el gran Espíritu Santo venga y declare la resurrección. En el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, no podemos poner de pie a mucha gente al mismo tiempo. Ahora, hace solo un rato, antes que el servicio comenzara, el Doctor Guggenbuhl y los muchachos repartieron unas tarjetas de oración. ¿Quién tiene tarjetas de oración? Levanten su mano. Muy bien.
Ahora, miren en su tarjeta. Y vean qué número tiene. ¿Cuál es? [Alguien dice: “A”]. Tarjetas de oración A. ¿Cuántas ahora? Cincuenta. Doctor Guggenbuhl dice que repartieron las tarjetas de oración A del 1 al 50. ¿Quién tiene la tarjeta de oración 1? Levante su mano si puede. El hombre, ¿vendría para acá? ¿Quién tiene la número 2? Levante su mano. Por aquí. Número 3, mantenga su mano en alto. La dama por aquí. Número 4, mantenga su mano en alto. ¿Número 4? Número 5, mantenga su mano en alto. Por aquí.

41 Ahora solo… Esperaremos un minuto. No queremos que se perturben. Todos asegúrense de mantener reverencia. Sean muy reverentes. Ahora, no es un juego. [Cinta en blanco].
Nuestro Padre celestial, estas personas son Tu hijos. Y han estado aquí, una caja grande de pañuelos. Van a salir por aquí por Alemania, y muchos otros lugares, a los pobres, enfermos y necesitados. Mira allá, Padre. A ese pobre papá anciano ciego al cual este pañuelo representa, sentado allá en un pequeño cuarto esta noche esperando ese pañuelo. Mira a la mamá enferma en un hospital. Mira al pequeño bebé, a punto de morir. Oh, Dios, ten misericordia.

42 Y se nos enseña en la Biblia que Tú le prometiste a los hijos de Israel una tierra de bendición. Y en el camino para recibirlo, el Mar Rojo estorbó su camino. Dios se estaba moviendo en una Columna de Fuego. Y Él miró abajo al Mar Rojo, a través de la Columna de Fuego, con ojos de ira, porque le estaba impidiendo al pueblo sus bendiciones que Él había prometido. Y el mar se asustó y retrocedió. E Israel continuó a la tierra prometida.
Oh, Dios, Tú nos prometiste salud. Y ruego que cuando yo envíe estos pañuelos, y que sean colocados en los cuerpos enfermos, que Dios mire a través de la Sangre de Jesús del Calvario, y que los demonios de enfermedad se asusten y se quiten, y que ellos reciban buena salud y fuerza. Oh, Dios, yo bendigo estos pañuelos con este propósito, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén.

43 El Señor les bendiga. Ahora, tomaremos el resto de las tarjetas de oración en solo unos… No podemos tener a demasiados de pie. ¿Cuántos de los que están aquí no tienen una tarjeta de oración, que no serán llamados en la línea de oración, y están enfermos, y quieren que Jesús los sane? ¿Levantarían su mano? Gracias.
Les pido una cosa: Crean con todo su corazón, que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos, y Dios está aquí. Él es el mismo Jesús que Uds. pueden tocar el borde de Su manto. Él los sanará allá mismo. Solo crean.
Ahora, Hermano Arganbright, ¿se pondría de pie aquí? La razón por la que pongo a estos alrededor de mí es porque los conozco. Conozco sus enfermedades. Sé lo que está mal con ellos. Y cuando la unción del Espíritu Santo viene, cada espíritu se sujeta y puedo saber quiénes son ellos.

44 Ahora, yo no conozco a ninguno de ustedes. Ni siquiera puedo hablar su lenguaje. Nunca los he visto en mi vida. Pero Dios los conoce a todos. Él sabe lo que está mal con ustedes. Él sabe lo que Uds. han hecho en la vida. Y si Él viene y hace las mismas cosas que hizo cuando estuvo en Jesús, Uds. créanle a Él. El Señor les bendiga.
Ahora, en el Nombre de Jesucristo, todos estén muy quietos. Sean reverentes. No importa que suceda aquí arriba, no entren en pánico. Quédense quietos. Quédense reverentes. Las enfermedades son demonios. Les probaré eso esta semana, por la Biblia. A ellos no les gusta irse. El único que puede hacer que se vayan, es la fe suya y Jesucristo. Ahora, sean reverentes.

45 Y ahora, traigan su línea de oración. Ahora, quiero que sean muy reverentes. Es muy difícil. Eso viene de Dios, y tiene que ser Divino.
Aquí está parado un hombre. Nunca lo he visto en mi vida. Nacimos a muchos miles de millas aparte. Esta es la primera vez que nos encontramos.
Ahora, le voy a pedir a mi intérprete, qué esté alerta, y preparado. La audiencia, esté lista. Solo miren hacia acá y crean en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios.
Ahora, les digo a todos, Dios sea con ustedes.
Ahora, este hombre parado aquí igual como la mujer junto al pozo. Yo no lo conozco. Lo único que podría hacer sería hablar con él un minuto. Y si Dios me revelara cuál es su problema, igual como Él lo hizo a través de Jesús para con la mujer junto al pozo. Si Jesús hiciera eso, ¿le creerán a Él? ¿Lo aceptarán como su sanador? Ahora observen a este hombre. Póngase de pie.

46 Mire hacia acá. Yo soy un desconocido para usted, señor. Nunca lo he visto, pero Dios lo conoce, y Él me conoce a mí. Si somos desconocidos, y no sabemos nada uno del otro, levante su mano. Si somos desconocidos, si Ud. no me conoce, levante su mano si no me conoce. ¿Qué fue eso? [El intérprete dice: “Él no lo conoce a usted”]. Sí, bueno, dígale que levante su mano para que la audiencia pueda ver. Así que, la gente sabrá que yo no tuve contacto con usted.
Por supuesto, Ud. puede ver, y ellos pueden ver, que Ud. tiene mal los ojos. Cualquiera puede ver eso. Pero Jesús conoce otras cosas. Y si Jesús me revela algo sobre él, entonces todos Uds. prometieron creer en el Señor Jesús. Ahora, vamos a mirar a Dios.

47 El hombre está en una condición moribunda. Él está sufriendo. Ha estado con el doctor. Y el doctor revisó el estómago. Y es un cáncer. Y el cáncer está en el duodeno del estómago, donde se vacía la comida. Ya sea fe, o el hombre muere. Eso es verdad. ¿Cree Ud. que Jesús está aquí?
¿Cree que Jesús puede sanarlo? Le quiero preguntar algo. Hay algo moviéndose en usted ahora, una sensación que Ud. sabe que está en presencia de Algo, no su hermano. Ud. sabe que está en la presencia de Jesús. Porque, Él está parado aquí. Él lo conoce. Venga, déjeme orar.
Inclinemos nuestros rostros. Querido Padre Celestial, ten misericordia de este hombre y sánalo. Déjalo vivir, Señor. Este demonio, llamado cáncer, ha venido sobre él y ahora pido que eso se vaya. En el Nombre de Jesucristo, yo maldigo este cáncer, y que se vaya de él. Amén.
Vaya, sea de buen ánimo. Testifique al final de la semana.

48 Aquí está una dama. Nunca la he visto a ella. Pero Dios la conoce. Y Dios puede sanarla, o darle lo que sea por lo que ella está aquí. Nunca he visto a la mujer. No sé nada de ella. Dios la conoce, y puede sanarla.
La dama que está sentada allí con artritis, ¿cree que Jesús la va a sanar? Si se pone de pie… sí, la dama con el vestido marrón. Sí. Póngase de pie. Su fe la ha sanado.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.

49 Ahora, mire rápidamente hacia esta dirección. Observe. Dama, yo no la conozco. Pero Dios la conoce. ¿Cree que Jesucristo es el Hijo de Dios? Si Dios me dice para qué está Ud. aquí, ¿cree Ud. que Él le sanará? [La dama dice: “Sí”]. ¿Con todo su corazón? [“Sí”]. Ahora, yo no puedo sanarla. Dios puede sanarla. Pero yo no la conozco, pero Dios sí. Y si Él me explica y me deja saber para qué está viniendo a Él, ¿le cree a Él? [“Sí”].
La dama tiene un espíritu oscuro con ella. Su problema está en su costado, el costado derecho. Es un nódulo. Es un cáncer, y está en su lado derecho. Eso es correcto. Levante su mano… levante su mano si eso es verdad.
Y aquí hay más de eso: Toda su vida Ud. ha tenido un sentir por querer servir a Jesús. Aún Ud. no lo ha aceptado. Pero Ud. lo quiere a Él como su Salvador. Eso es verdad. ¿Aceptará ahora a Jesús como su Salvador? Si lo hace, mueva su mano a Él. ¡Aleluya!

50 Dios Todopoderoso, en el Nombre de Jesucristo, yo condeno este demonio, que se vaya de mi hermana. Y que él se vaya y nunca vuelva a molestarla. Esto lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
Usted es una Cristiana ahora. Y Dios sea con usted. Ahora vaya; el nódulo se irá. Amén.
Si Dios sabe lo que Ud. tenía, lo que ha sido, Ud. sabe si es verdad o no. Lo que yo dije es la verdad. ¿Es eso correcto? [La hermana dice: “Sí, sí, sí.”]. Entonces Él sabe lo que será. Vaya y no dude. Usted se pondrá bien. Se siente feliz ahora. Ud. es una Cristiana. Dios le bendiga. Digamos: “Amén”. La alabanza sea para Dios. No duden. Tengan fe.

51 ¡Oh, qué tiempo! Crean ahora, y recibirán lo que han pedido. Estoy observando la Luz. Todavía está sobre la dama. ¿Desea recuperarse de esa enfermedad de la piel, dama, que Ud. tiene? ¿Cree que Jesús la va a sanar? ¿Sentada en la hilera de enfrente? ¿Cree Ud. dama sentada allí mismo? Mientras Ud. estaba sentada allí, mientras estaba mirando hacia acá, Ud. dijo: “Desearía estar allá arriba. Yo sería sanada”. Eso es verdad. Si eso es verdad, levante su mano. Amén.
No estoy leyendo su mente. Le estaba dando la espalda. Pero su fe tocó a Jesús y ahora Ud. está sanada. Su fe la ha sanado. No necesita una tarjeta de oración. Ud. necesita fe en Jesús. Amén. Él ha resucitado de entre los muertos. Él hace a medida que ve. Tengan fe. No duden.

52 La dama es desconocida para mí. Yo no la conozco. Tenga fe, y crea con todo su corazón. Veo un hospital, un lugar donde los hombres se visten de blanco, y le están ministrando a usted. Usted viene del hospital. Y ha estado nerviosa, muy asustada, preocupada. Y algo le ha estado hablando, diciéndole que iba a perder su mente; Ud. estaba tan nerviosa. Y deja caer cosas y las levanta. Eso es verdad. Correcto. ¿Cree en Jesucristo? [La dama dice: “Si”]. Entonces vaya a casa y sea sana. En el Nombre del Señor Jesucristo, maldita sea esta enfermedad.
Oh, Satanás, estás expuesto. Sal de la mujer, en el Nombre de Jesucristo.
Amén. Vaya regocijándose. Amén. Dios le bendiga. Muy bien.

53 ¿Traerán al paciente que sigue? Dama, yo no la conozco. ¿Los padres de los niños? [Los padres dicen: “Sí”]. ¿Me cree que soy el profeta de Dios? [“Sí”]. ¿Lo cree? Usted es desconocida para mí. Yo no la conozco. Nunca la he visto. La mujer es Cristiana. El hombre está tratando… está tratando de aceptar a Cristo como su Salvador, queriendo ser un Cristiano. Eso es verdad. Él espíritu de ella se siente acogedor. Él está llegando a la Luz.
Ustedes no vienen de aquí. Vienen de otra ciudad. Un camino largo aquí abajo, subiendo. Son de una ciudad, una hermosa ciudad. Y está asentada sobre mucha agua. Se parece a Suiza. Ud. trae a su hijo. El hijo tiene hechizos de epilepsia que se sacude. Si eso es verdad, levante su mano. Amén. ¿Cree que Jesucristo bendecirá al niño y esos hechizos lo abandonarán? Entonces servirá a Dios toda su vida.
Dios Todopoderoso, yo bendigo a este niño en el Nombre de Jesucristo y que el espíritu maligno lo deje y que el bebé se alivie. En el Nombre de Jesús. Amén.

54 Ahora, avísenos lo que sucede con el bebé. Obsérvelo que empezará a ponerse mejor, luego venga y díganos al respecto. Amén.
Muy bien, traigan al siguiente. ¿Cómo le va? Somos desconocidos el uno para el otro. Yo no la conozco. Dios la conoce. Sea reverente.
La dama, sentada allí mismo con el problema de damas, por aquí por ese poste, la Luz está suspendida sobre ella; dama con el problema de damas, sí, póngase de pie y acepte su sanidad. ¿Cree usted? Eso es. Su fe la ha sanado. Dios le bendiga, dama.
Digamos: “Amén”. ¡Alabado sea el Señor! Su gran poderoso Ser, Él está aquí ahora. Todo diablo está derrotado por medio de la Sangre de Jesucristo. Dios todavía es Dios. Amén.

55 Ese hombre sentado allá lejos, más allá de ese poste, que tiene que levantarse muchas veces en la noche… ¿Cree que Jesucristo lo sana? Usted está sano. Cristo lo sana. Usted no tiene una tarjeta de oración. ¡Gloria a Dios! ¿Ven lo que quiero decir? Su fe lo sana. Amén.
Crean. ¡Oh, vaya! ¡Qué diferente! Tengan fe.
La dama es desconocida. Yo no la conozco. Nunca la he visto. Somos desconocidos. Pero noto alrededor de usted, usted tiene una fobia…. Algo sobre el invierno. Cuando llega el invierno, Ud. lo resiente; se asusta cuando llega el invierno. La perturba mucho. Y le causa estreñimiento, y no puede comer bien. Eso es verdad. Yo maldigo a ese diablo, en el Nombre de Jesucristo. Vaya a casa, no la molestará más. Se ha ido de usted. Amén. Dios le bendiga.

56 Solo digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¿Creen ustedes? No se perturben. Los demonios gritarán y de todo. Pero nosotros estamos en la presencia de Cristo. Con razón los espíritus malignos claman; ellos saben que su tiempo ha llegado.
Yo soy un desconocido. ¿Cree que soy Su profeta? ¿Con todo su corazón? ¿Le gustaría irse a casa y comer su cena y estar bien? Usted ha tenido un problema estomacal. Vaya y coma su cena. Su fe lo ha sanado. Jesucristo lo sana. Amén. ¡Alabado sea el Señor! ¡Oh, vaya! El Señor Jesús ha resucitado de entre los muertos. Él está aquí.
¿Cree usted, mi hermana? [La Hermana dice: “Sí”]. ¿Con todo su corazón? [“Sí”]. ¿Cree en Jesús, el Hijo de Dios? [“Sí”]. ¿Cree que soy Su profeta? Si Dios me dice lo que Ud. quiere, ¿lo aceptará? Si es así, levante su mano. Usted tiene, entre usted y yo; es sangre. Usted tiene diabetes en la sangre. Ahora, eso es correcto. Agite su mano si eso es correcto. Muy bien. Entonces crea en Dios. Venga aquí.

57 Yo maldigo esta enfermedad. Oh, Satanás, te has escondido del doctor, pero no puedes esconderte de Dios. Sal de la mujer. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Vaya creyendo y será sanada. Usted tiene que creer solamente.
Usted está nerviosa, alterada. Le causa que tenga problemas estomacales. No puede comer. La comida se torna agria. Y cuando se acuesta por la noche, tiene palpitaciones algunas veces alrededor del corazón. Usted piensa que es un problema cardíaco. No lo es. Son nervios. Es una úlcera péptica en la parte baja del estómago, que quema y duele. Eso es verdad. ¿Cree Ud. en Dios? ¿Cree Ud. que Jesús es el Hijo de Dios? ¿Cree que yo soy su profeta? ¿Cree que ese es Jesús revelándomelo?
Entonces Jesús dijo esto: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Entonces en el nombre de Jesucristo, echo fuera este poder del diablo, y dejo a mi hermana libre, para que sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga.

58 Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. Amén.
¿Quiere recuperarse de ese problema en el pie que está teniendo? ¿Cree que Jesús lo sanará de ese problema de pie? Si cree, puede recibirlo. ¿Puede aceptarlo? Si puede, dele a Él alabanza. Amén.
Qué si yo le digo que el Señor lo sanó mientras estaba Ud. sentado en el asiento, ¿me creería? Entonces, vaya a casa. Su fe lo ha sanado, en el Nombre de Jesús.

59 ¿Qué si le digo que su problema cardíaco puede ser sanado en el Nombre de Jesús? ¿Lo cree? Entontes vaya. Conforme…
Solo un minuto. Los demonios están gritando. Alguien está pidiendo ayuda. Poder demoniaco. Vino de la audiencia. Cuando esta mujer fue sanada, ese espíritu demoniaco estaba gritándole a otro pidiendo ayuda. Es un mundo espiritual. No estábamos hablando del exterior.
Es esta dama que está acostada en esta silla, con el vestido rojo. ¿Tiene una tarjeta de oración? ¿No? ¿Me cree que soy Su profeta? Usted estaba acostada allí mirándome, creyendo, diciendo: “¿Me pregunto si pudiera ser sanada?”. Si Dios me revela cuál es su problema, ¿aceptará a Jesús como su sanador? ¿Lo hará? Era un problema cardíaco.
La misma cosa que estaba mal con esta mujer. Tome su cama. Vaya a su hogar. No dude nada, y se pondrá bien, también. ¡Aleluya! No dude. Ahora, cuando salga el servicio, cuando podamos pasar por la multitud, tome su cama. Vaya a su hogar. ¡Aleluya! Jesús sana. ¿Lo cree?

60 ¿Qué de usted, señor? Aquí mismo, batiendo las manos. ¿Cree usted? ¿Piensa que Dios lo va a sanar de ese problema de la espalda? ¿Cree que Él lo sanará? ¿Lo cree? ¿Cree usted esto? ¿Cree que Jesucristo lo sana? ¿Lo cree? ¿Todos Uds. creen que Jesús los sana? Póngase de pie, rápidamente. Puestos de pie.
Vamos a orar.
Nuestro Padre Celestial, en el Nombre del Señor Jesús, yo condeno cada espíritu del diablo. Yo echo fuera todo diablo. En el Nombre de Jesucristo, que el diablo se vaya.

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