S.326 55-0819  Siendo Guiado Por El Espíritu Santo 

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OBRAS DEL MENSAJE

Siendo Guiado Por El Espíritu Santo

Karlsruhe, Germany

55-0819

1 Gracias por su amabilidad. Me hace sentir muy bienvenido al regresar. Si Dios quiere, volveré. Creo que Alemania está verdaderamente lista para un despertar espiritual. De todas las naciones que conozco, creo que Alemania es el lugar. No tendría que decir esto ahora, pero quiero decir esto desde mi corazón. He visto muchas naciones hermosas. Pero si tuviera un lugar donde quisiera vivir, aparte de mi propia casa, sería Alemania. Gracias. Gracias.
[El intérprete le dice al Hermano Branham, “Eso nos hace sentir bien”.] A mí también.

2 Oren por mí. Ahora, de aquí voy directamente a Suiza, luego de regreso a Chicago en los EE. UU., luego a la costa Oeste de California, y tal vez a Australia. Y solo Dios sabe a qué otro lugar. Me mantengo viajando todo el tiempo.
Un día nuestro gran Maestro dirá: “Este es el último viaje. Ahora, ven y descansa”. Quiero encontrarlos allá arriba. Y espero encontrarlos aquí de nuevo en Alemania antes que Él venga. Y vamos a tratar de orar a Dios para que nos permita regresar, y nos quedaremos un poco más. Esto es como familiarizarse. Y estoy tan contento de habernos conocido.
Deseo expresar mis sentimientos hacia todos los Alemanes. Nunca me han tratado mejor en toda mi vida. Si yo hubiera sido un Ángel, no podría haber tenido un mejor trato. Esa es la razón por la cual Dios está sanando a sus enfermos. ¿Los oyeron testificar del cojo, el ciego? Eso es lo que Dios hará. Solo sigan amándolo. Él es quien lo hizo.

3 Y ahora quiero agradecer a todos los ministros. Este hermano aquí (¿El hermano… Que?), el Hermano Müller. Él ha sido muy amable y lo apreciamos. Otros ministros. El hermano aquí de la iglesia oficial. Y tengo que encontrarme con un grupo de esos ministros hoy. Hombres muy finos, y los amo a todos.
Miren, nosotros no venimos a representar ninguna iglesia. Queremos representar a Jesús.
Entonces, ahora, Uds. nuevos convertidos, y Uds. que han sido sanados, y aquellos que sanarán esta noche, piensen: hay personas sentadas aquí enfermas ahora, que saldrán sanas de esta carpa en las próximas dos horas. Qué maravilloso. Las personas tendidas en camillas que confío estarán saliendo con la cama en su espalda, yendo a casa. Muchos están sentados casi… casi muertos ahora, se irán bien a casa.

4 Me acaban de estar diciendo cuando entré, que anoche, una dama fue llamado de una camilla la cual había estado allí cuatro años.
Me encontré con una vista patética: una dama, con los ojos abiertos. Nadie sabía lo que era. Los doctores ni siquiera sabían. Estaba empeorando todo el tiempo. Le dije, mientras mi corazón se partía: “Querida hermana, ¿cree Ud. en Jesucristo, el Hijo de Dios?”
Ella dijo: “Sí”.
Yo dije: “¿Cree que Él me envió a orar por Ud.?”
Ella dijo: “Sí”.
Oré por ella. Y cuando estaba orando, vi algo negro saliendo de ella. Ahora, algo tiene que suceder. Mírenlos en la plataforma. Miren qué expresión viene sobre ellos de repente. Eso hará que el espíritu maligno se vaya. No yo, sino el Espíritu Santo que está aquí.

5 ¿A cuántos aquí les gustaría ver la fotografía del Ángel del Señor, la Columna de Fuego? Veamos sus manos. Le enviaré al Hermano Müller, varias copias… varias fotos. Y a cada uno de Uds…. revistas religiosas… Colóquenla en su revista para que sus lectores puedan verla.
Cuando regrese, traeré varias copias que Uds. mismos pueden tener. Solo una gran Columna de Fuego, azotando y ardiendo en círculos. La misma Columna de Fuego que sacó a los hijos de Israel de Egipto.
Y esa no es solo una foto ordinaria, ahora. Eso ha pasado por el FBI de los Estados Unidos. Y fue examinado una y otra y otra vez. Y ellos dijeron: “Es realmente un Ser sobrenatural”. Por lo tanto, la tienen en Washington, DC. No me pertenece. La Asociación de Fotografía Americana tomó la foto.
Ahora, Él está aquí ahora. Y Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

6 Esa cosa negra saliendo de la mujer, yo sabía que ella iba a… algo iba a suceder. Tiene que suceder. Y, ahora, ya sea que ella sostenga su fe o no, eso dependerá de ella y de Dios. Pero en presencia de ese don divino, algo tiene que suceder.
Entonces, le dije, entonces, para darle fe a ella, dije, (sus ojos fijos), le dije: “Cuando vaya a casa ponga una cuerda o algo alrededor de eso, y luego apriétela bien, luego córtela bien al ras”. Eso fue ayer. Yo dije: “Mañana por la noche antes de venir a la iglesia, tome la misma cuerda y póngala alrededor de eso, y corte cuánto se redujo, y Ud. verá lo que sucedió”.
Aquí está. Eso es cuánto se ha reducido en veinticuatro horas. Si la dama está presente, para un testimonio, ¿levantaría su mano donde sea que esté? ¿Se pondría de pie? Todos los que la conocen, vean la diferencia en ella.
Digamos: “Alabado sea el Señor”. Eso es más de una pulgada en menos de veinticuatro horas.
Ahora, ¿qué le dije anoche? Cuando la vida se va, tiene que reducirse. Ahora, hermana, eso será así durante tres días y tres noches. Puede empeorar entonces. No se preocupe. Esa es una señal de que está sana. Solo siga alabando a Dios. Cuando yo regrese a Alemania, venga y testifique. Donde sea que yo esté, yo pagaré su dinero. Ud. verá lo que el Señor puede hacer.

7 Quiero agradecer a todos los ministros. Y espero que esta voz llegue afuera. Quiero agradecer a la policía. Y a estos finos jóvenes que me ayudan a ir y venir. Me gustaría poder hablarles todas las noches, cuando entro, y no puedo decir: “Gracias”, así que digo: “¡Aleluya!” Estoy seguro de que ellos entienden lo que quiero decir. Dios los bendiga.
Y la policía es muy amable. Donde sea que voy a la ciudad, todos son muy amables. Es un lugar maravilloso para estar. Entonces, gracias a cada uno.
Ahora, convertidos, ahora, no salgan entre incredulos. Vayan a las personas que creen. Ahora, vayan a algunas de estas iglesias que creen en la sanidad divina. Ahora, hay un grupo de ellos que lo aceptaron ahora. Estuve con algunos de ellos hoy. Van a comenzar a ayunar y orar para que Dios les dé fuerza y poder. Apóyenlos con su presencia y oración.
Ahora, sólo no vuelvan a la misma vida. Vayan a una de esas buenas iglesias espirituales, únanse a esas reuniones de oración y vivan fieles a Jesucristo. Dios les bendiga.

8 Ahora, justo antes de leer el texto, me gustaría explicar un poco más. Muchos me han preguntado hoy… Nunca habían escuchado antes como es, cuando algo muere… Ven, hermano, hermana, es una vida, como un tumor.
Como esta señora aquí. Vean, eso no estaba en sus ojos hace unos años, pero está ahí ahora. Ud. no tenía ese tumor hace unos años, pero está allí ahora. ¿De dónde vino? El doctor dice que fue un germen. Bueno, ¿de dónde vino el germen? No es un germen de vida que le pertenece a Ud. Es un germen de muerte que fue enviado por el diablo. Entonces, si Uds. le quitan la vida, que es el diablo, entonces el crecimiento simplemente desaparece. No puede operar sin vida. Tampoco Uds.
Si Ud. fuera un cáncer, bueno, a la manera de la sanidad divina, solo llama fuera su vida. Su cuerpo estaría allí de todos modos, pero, poco a poco, eso desaparecerá. Sólo crean.
Ahora, fíjense, por ejemplo, como la muerte. Me tomaré sólo unos cuantos minutos. Hay tantas cosas que me gustaría enseñarles.
Ahora, mantengan verdadero y claro el Evangelio por medio de la Biblia. Después de estas reuniones como esta… Escuche, amigo Alemán, mucho fanatismo suele seguir esto. No lo crean. Quédense con la Biblia. Porque Satanás juega allí para atacarlo. No lo crean. Quédense con Dios.

9 Ahora, una cosita más que quiero enseñarles. Entonces, al regresar, tenemos muchas cosas de qué hablar.
Ahora, tomemos por ejemplo, un crecimiento que… algo que no es un crecimiento. Por ejemplo, un oído sordo. Si un hombre es sordo… La Biblia dice: “Cuando el espíritu sordo salió del hombre, el espíritu sordo”.
Ahora, si un hombre es sordo, la única cosa que hay que hacer, lo más sensato es consultar con su médico. Dejen que los examine. Él buscará por todos lados. Bueno, tal vez diga… que les diga por qué están sordos. Tal vez algo se hubo desviado, y está cortando la energía hasta el nervio. Entonces, si él puede operar y reacomodar eso de nuevo, se activará y Uds. volverán a oír.
Por ejemplo, a veces cuando los dientes se sacan, causan un jalon, y les causa difícil audición. Muchas cosas así son cosas naturales. Pero, ¿qué sucede si el médico dice: “No veo por qué es sordo” o “por qué es mudo y no puede hablar” o “por qué es ciego y no puede ver”?
Ahora, si es una catarata, es un germen de vida. Y un cuerpo está creciendo. Y está cubriendo la vista. Pero, ¿y si no es una catarata? ¿Qué pasa si el doctor dice que un nervio está muerto? Bueno, ¿qué mató el nervio? No se supone que sea de esa manera. Dios no lo quería de esa manera. Simplemente mucho del nervio murió. Bueno, ¿por qué no todos los nervios murieron? Solo en el ojo. Es porque es un espíritu ciego—espíritu. Jesús lo llamó así. No importa cuán anticuado se vea, sigue siendo la verdad. La Biblia así lo dice.

10 Ahora, si hay algo invisible que el médico no puede ver, tampoco lo puede sentir; no puede tocarlo de ninguna manera, pero el nervio está muerto, es un espíritu ciego cegándolo, deteniéndolo, cortando la energía al ojo o al oído.
Como si hubiera una banda transparente alrededor de mi mano. Uds. no pueden verla, no pueden sentirla, pero mi mano está muriendo. Bueno, no hay necesidad de poner ungüento aquí. Uds. tienen que lidiar con esto aquí. Después de un tiempo, si no lo mueven, llegará a estar completamente muerta. Perderán el uso de eso.
Ahora, ¿qué hace la sanidad divina? La sanidad divina— oración y Dios, fe— corta eso, quita ese espíritu. Entonces, ¿qué pasa? La energía comienza a entrar. Y la persona comienza a ver mejor. Puede que no vean perfecto de inmediato.
Jesús oró por un hombre, y él levantó la vista, y comenzó a ver a los hombres como árboles. Volvió a Jesús, Él oró de nuevo, entonces él pudo ver claramente. Toma un poco de tiempo.
Si se quitan una correa de su mano, al principio, pudieran moverla un poco, pero la vida no está circulando bien, ¿Ven? Tienen que dejarla por un tiempo.
Lo mismo es al oír, hablar, o ver, o algo por el estilo. Son espíritus sordos, mudos y ciegos. La Biblia así lo dice.

11 Ahora, si se eso se va de Uds… ¿Y qué si se sienten mejor, se van entre los incrédulos donde están todos esos espíritus incrédulos? Se apoderan de Uds., en su corazón, y lo primero que saben es que no pueden oír otra vez, o no pueden ver otra vez.
He visto hombres que estaban totalmente ciegos, leer esta Biblia—esta misma Biblia— y regresar dos noches después, sin poder ver cómo entrar en la carpa.
¿Creen Uds. que pueden perder su salvación, descarriarse de Dios? Así también con la sanidad, ¿Ven?, de la misma manera. Uds. tienen que mantener su fe en Dios. Amén.
Tengan fe. No duden y se pondrán bien. Y asóciense con personas que creen. Y Dios les bendecirá.

12 Ahora, hay muchas cosas que me gustaría decir. Pero, yo solo quiero hablar un texto corto. En solo unos momentos comenzaremos la línea de oración. Y mientras el intérprete busca San Lucas 2: 25-30, quiero hablar con Uds. y decir esto: los muchachos dijeron que repartieron muchas tarjetas de oración. Y queremos orar por todos.
Y esta noche… esta noche les pido a los ministros que me ayuden a orar por los enfermos. No quiero dejarlos bajo esta impresión: de que yo soy la única persona que puede orar por los enfermos. No lo soy. Todo ministro y todo Cristiano que cree en Dios y cree en la sanidad divina tiene el mismo derecho a orar por los enfermos que yo. No quiero irme y que Uds. me miren a mí. Quiero que vean que su pastor ora por Uds. Él es un hombre de Dios, también— y su vecino, quienquiera que sea. La Biblia dice: “Orad, el uno por el otro”. La sanidad divina no sólo se halla en la persona. Está en Jesucristo. Amén.

13 Ahora, lean San Lucas 2… [El intérprete le pregunta al Hno. Branham si quiere orar por los pañuelos-Trad.] Lo haré después de esto. San Lucas 2: 25-30. [El intérprete lee las Escrituras en alemán- Trad.]
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba, la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del Niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por Él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a Tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra;
Porque han visto mis ojos Tu salvación,

14 Que el Señor añada sus bendiciones a la Palabra. Y mientras inclinamos nuestras cabezas para orar, quiero orar por los pañuelos—todos ellos.
Nuestro Padre Celestial, mira hacia abajo una vez más esta noche al cierre de estas maravillosas reuniones. Y esta noche, si es Tu voluntad, debemos decirnos el uno al otro: “Hasta que nos encontremos de nuevo…” Oh Dios, que Tus misericordias estén sobre nosotros. Y estos pequeños esfuerzos que hemos presentado con alegría, estas semillas que hemos sembrado, puedan crecer en grandes campos de grano, para que Alemania tenga un gran avivamiento.
Oh Dios, sácalos del dominio de esa sombra más allá. Júntalos nuevamente bajo el liderazgo del Espíritu Santo. Oh Dios, permite que esta gran lealtad que ellos tienen sea dada al Señor Jesús. Concédelo, Señor.
Y te agradezco por el favor que me has dado ante la gente. Todo viene de Ti, Padre. Y los encomiendo a Ti, que los bendigas. Bendice a sus iglesias.
Y que después de esto haya un gran avivamiento chapado a la antigua que irrumpa, que barra Alemania como un gran incendio. Y que decenas de miles sean salvos, que sean hechas grandes señales y maravillas que simplemente sacudirán a Europa. Concédelo, Padre.
Puestas delante de mí, cientos de cartas. Gente esperando por ellas. Ahora, en la Biblia, dice que fueron tomados del cuerpo de San Pablo, pañuelos y delantales. Los espíritus malignos y la enfermedad dejaban a la gente.
Ahora, Padre, sabemos que no somos San Pablo, pero Tú eres el mismo Jesús. Y ruego, Padre, que se den los mismos resultados mientras los bendigo en el Nombre de Jesucristo. Y que el poder de Dios repose sobre cada uno de estos. Tú los conoces, Señor. Tú los has visto escribir estas cartas. Vigila sobre ellos, Señor, hasta que lleguen a su destino. Luego sana a cada persona enferma sobre las que son puestos. Esto lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

15 Sólo como un breve discurso…. Esta es nuestra última noche por un tiempo. Y tal vez es un poco tarde. Vamos a tratar de salir en aproximadamente otros cuarenta y cinco minutos, y tener las líneas de oración en marcha. Tengo el propósito de hablar unos quince minutos si pueden aguantar conmigo tanto tiempo.
Nuestro texto de esta noche trata de Israel. Mi tema es: Siendo guiados por el Espíritu Santo. Los hombres de Dios son guiados por el Espíritu Santo. La Biblia dice: “Los que son guiados por el Espíritu de Dios éstos son los hijos de Dios”.
¿Cuántos creen en ser guiados por el Espíritu de Dios? Amén. Entonces Uds. no saben lo que van a hacer. Solo tienen que seguir al Espíritu.

16 Ahora, en los días de nuestro texto, Israel estaba bajo el Imperio Romano. Ellos habían sido capturados por los Romanos. Sus iglesias habían fallado, se habían vuelto frías y formales, se habían alejado de Dios. Y otra nación entró y los capturó porque se habían alejado de Dios.
Y estaban bajo la autoridad de los Romanos. Llegaron a un lugar donde comenzaron a ir tras la ciencia y la educación. Eso siempre mata la espiritualidad.
Necesitamos ser espirituales. Dejen que la ciencia se ocupe de su parte. Pero nosotros los Cristianos mantengámonos espirituales ante Dios.
Pero ahora, Israel se había alejado. Llegaron a ser educados, vistieron a sus sacerdotes tan diferentes de otras personas. Y luego, los Romanos llegaron y los tomaron. Ahí están bajo su autoridad. Lo más lejano en sus mentes es la aparición del Mesías, aunque lo habían buscado durante cuatro mil años. Pero, entonces pensaron que estaba demasiado lejos.
Escuche, amigo, justo cuando menos lo espera, entonces Dios interviene, y Él hace algo. Ahora es el momento en Alemania para lo mismo: el avivamiento por el que han estado orando, la renovación espiritual.

17 Ahora, Dios nunca se ha quedado sin un testigo. A veces ha venido a una persona. Pero, Él siempre tuvo una persona en la que pudo poner su mano, diciendo: “Este es Mi siervo”.
Y así, durante este tiempo, cuando los sacerdotes estaban ocupados con su rutina regular, había un anciano que era muy espiritual. Él era un hombre muy renombrado. Y él era uno de los pocos. Oh, el padre y la madre de Juan el Bautista fueron espirituales. Y podía haber habido dos o tres más como Ana, o demás, que todavía se aferraban a que Dios era sobrenatural.
Ahora, observen, nuestro mismo texto lo prueba. Simeón estaba orando un día. Y el Espíritu Santo le dijo, dijo: “Simeón, no vas a morir hasta que veas al Cristo”. Y él entonces tenía alrededor de ochenta años: un hombre de gran prestigio entre la gente. Pero, él no estaba avergonzado de su testimonio. Él iba por ahí diciéndole a la gente que él no iba a morir hasta que hubiera visto al Cristo.
La gente dijo: “El viejo está loco”.
Las personas que son espirituales siempre son malentendidas. Así es hoy. Acepten a Cristo, y serán malentendidos. La Biblia dice— Jesús mismo— “Todos los que vivan piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”. Jesús nos prometió la persecución del mundo exterior.
Ahora, él fue por ahí diciéndole a la gente que no iba a morir. Bueno, él estaba prácticamente muerto entonces. Pero, él tenía una buena razón: porque el Espíritu Santo así lo dijo. Cuando el Espíritu Santo dice algo, el Espíritu Santo cumple Su promesa. ¿Creen eso? Él no puede mentir; Él es Dios.

18 Ahora, antes en la región Este, en Oriente, había algunas personas que buscaban la venida del Mesías. Fueron llamados magos. Eran hombres sabios. Ellos vigilaban las estrellas.
Antes de que Dios haga algo en la tierra, Él muestra una señal en el cielo antes de hacerlo en la tierra. Antes de enviar juicio, Él envía un ángel y da un Mensaje. Él lo hizo en los días de Noé.
Aquí está Él en los días antes de Jesús, y yo creo que Él está aquí ahora antes de Su segunda venida. Créanle, amigos.
Entonces, los sabios estaban observando, porque la Biblia decía, el profeta Balaam, él dijo, “una estrella saldrá de Jacob”. Y ellos estaban vigilando por esa estrella.
Ahora, ellos la encontraron, después de buscar durante dos mil quinientos años, generación tras generación. Finalmente, allí apareció. Y partieron hacia Jerusalén.
Y miren el viaje que hicieron: desiertos, valles, montañas. ¿Y cómo fueron? Nunca fueron por una brújula. Ellos no fueron de una manera científica. Siguieron la dirección de Dios por una señal. Y fueron guiados directamente a Jesucristo.
Igual que la estrella apareció para ellos, el Espíritu Santo apareció para Uds. No sigan el camino mecánico, poniendo su nombre en el libro, y dejar que eso lo concluya. Nazcan de nuevo; reciban el Espíritu Santo. Eso los guía a Cristo. Los lleva a una vida profunda, a una vida llena del Espíritu, a una vida feliz.

19 Recuerdo que hace años, antes de casarme, había una joven con la que salía. Ella dijo: “Billy, vamos al espectáculo”.
Yo dije: “No voy a espectáculos”.
Ella dijo: “Vamos al baile”.
Yo dije: “No bailo”.
Ella dijo: “¿Fumas?”
Dije: “No, no fumo”.
Ella dijo: “¿Cómo tienes placer?”
Le dije: “Tengo más placer en cinco minutos que lo que tú tienes en la mitad de tu vida”.
Pocas noches después de eso, le estaba predicando a una gran audiencia de personas. La muchacha estaba sentada en la audiencia. Le ofrecí a Jesús a la audiencia. Cientos de pecadores vieron al frente, llorando. Le hice un gesto a ella. Yo dije: “Ven aquí. ¿Quieres saber dónde tengo placer? Aquí está mi placer. Mejor que nada en el mundo”.
Ella fue al altar y también fue salva.
¿Ven?, es la cosa más grandiosa del mundo seguir al Espíritu Santo a una vida completa entregada.

20 Hace poco, había algunas personas llorando en una de mis reuniones. Y se les preguntó cuál era el problema. Supongo que hubo diez o doce de ellos. Ellos vieron esa luz.
Y luego un reportero del periódico… o, más bien una revista, dijo… vino a mí, y dijo: “Le he estado siguiendo por mucho tiempo. Yo quiero captar esa foto, también”. Él dijo:“ ¿Por qué yo no la vi?” Dijo: “Creo que ellos no la vieron”.
“Oh, sí”, dije: “es posible que ellos puedan verla y Ud. no”.
Él dijo: “Oh, no. Si mis ojos son humanos tanto como los de ellos, si ellos pueden verla, yo también puedo verla”.
Yo dije: “Oh, no. Dios se esconde Él mismo de las personas y se revela a otros”.
Quizás alguien esté conjeturando ahora.

21 Miren esta estrella. ¿Cuántos creen que los sabios siguieron esa estrella y la vieron? ¿Creen que la vieron? Yo he leído todo tipo de historia. Y nunca hubo nadie más que haya visto esa luz excepto los sabios. Ellos guardaban el tiempo por medio de a las estrellas. Vean a los cientos de ciudades que pasaron, y el hombre en la torre vigilando las estrellas. Y aquí vienen los sabios, mirándola, y los otros astrónomos no pudieron verla. ¿Por qué? Los sabios la estaban buscando. Esa es la razón: Ellos la esperaban.
¿Están esperando algo esta noche? ¿Esperan ir a casa sanos? Dios… Entonces lo harán. Uds. reciben lo que esperan. Si vienen a la reunión para encontrar algo para criticar, el diablo les mostrará mucho. Si vienen por el beneficio de ello, para ser salvos, el Espíritu Santo les hablará. Si vienen esperando ser sanados, el Espíritu Santo se encargará de eso. Uds. reciben lo que esperan, así que estén expectantes.

22 Y estos hombres sabios llegaron. Y la estrella los condujo a Jesús. Sobrenatural. Algunos pastores estaban en la colina. Los Ángeles bajaron y les dijeron. Ellos oyeron a la hueste celestial cantando. Sobrenatural.
Y los sacerdotes, los grandes doctores, estaban en el templo estudiando su doctrina. Ellos no creían en lo sobrenatural. Ellos no vieron nada. Y criticaron a los otros que sí lo vieron. ¿Ven lo que quiero decir?
Ahora, noten. Ahora, había, en esos días… Escuchen. Si hay un abismo que llama a un abismo, tiene que haber un abismo que le responda. David dijo eso: “A la voz de Tus cascadas”. El abismo llamando al abismo.
En otras palabras, antes de que haya una aleta en la espalda de un pez, tiene que haber agua para nadar primero, o él no tendría ninguna aleta. Antes de que hubiera una flor para crecer en la tierra, tenía que haber tierra primero, o no habría ninguna tierra… o ninguna flor.

23 Hace poco, leí donde un niño pequeño se comía los borradores de un lápiz. Él se comió el pedal de una bicicleta. Era de goma. Y cuando lo llevaron a la clínica, hallaron que necesitaba azufre. El azufre está en la goma.
Ahora escuchen. Si hay algo aquí que anhela azufre, primero tiene que haber un azufre, o nunca tendrían el anhelo. ¿Ven lo que quiero decir?
¿Cuántos aquí cree en la sanidad divina? Muy bien. Gracias. Eso muestra que hay una fuente de sanidad divina en alguna parte. Hay un Dios que tiene una fuente de sanidad en alguna parte, o Uds. nunca estarían aquí. Antes de que puedan tener hambre aquí, tienen que tener algo que cause esa hambre.
Escuchen. Aquí está. Antes de que pueda haber una creación, tiene que haber un Creador para crear esa creación. ¿Lo ven? Porque Uds. creen que hay sanidad, algo tiene que poner eso en su corazón. Y si no hubiera sanidad, nunca la tendrían en su corazón. ¿Ven lo que quiero decir?

24 Entonces, esa es la razón por la cual Simeón creía que él vería a Cristo. Ahora vamos a ilustrar. Es lunes por la mañana. Simeón está de vuelta en el templo. Él está leyendo el libro de Isaías: “Todos nos descarriamos como ovejas”.
Y justo al mismo tiempo, muy abajo, veo entrar a una pequeña virgen: una hermosa señorita. Y, la gente se reía de ella. Decían “Mírenla. Ni siquiera está casada, y tiene un bebé. Horrible”. Pero, ella sabía en su corazón a quién pertenecía ese bebé.
No importa cuánto la gente se ría de Uds., y digan que están locos, Uds. saben lo que hay en su corazón si han recibido el Espíritu Santo. Y Uds. saben de dónde viene, por lo que no les importa lo que diga la gente.
Y aquí está ella parada. Ahora, cada pequeño… Israel… Todo niñito en el pueblo Judío, cuando nacía un bebé, a los ocho días, la madre tenía que venir y hacer que el bebé fuera circuncidado. Era un pacto. Y también, ella debía ofrecer una ofrenda para su purificación. Y un bebé rico podía ofrecer un pequeño cordero, pero un bebé pobre ofrecía pequeñas tórtolas. Ellas eran más baratas.

25 Ahora, veamos. Probablemente había dos millones de Judíos en Palestina entonces. Cientos de bebés nacían todas las noches. Y todos los días había una hilera de madres esperando que los bebés fueran circuncidados.
Ahora, miren hacia debajo de esa larga fila. Hay madres, ricas, bien vestidas, con sus bebés pequeños en bordados de costura fina, ropitas hermosas; y están guiando un cordero, subiendo por su ofrenda.
Pero, a lo largo de la fila, veo una virgencita. Ella no puede pagar un cordero, así que tiene dos pequeñas tórtolas. El bebé no está envuelto en una fina tela; está en sudarios. ¿Qué son sudarios? Es lo que le quitan a la parte posterior de un yugo de buey, y envolvieron al bebé en él.
Piénsenlo. El Rey del cielo, el Gobernante de los cielos y la tierra no tenía ropa para ponerse cuando nació. No se avergüencen de ser pobres.
Pero ella estaba parada allí. Las mujeres guardando su distancia. “No quiero estar cerca de ella”. Ella fue malentendida. Y también lo son hoy los Cristianos. Pero ella sabía a quién pertenecía ese Bebé.
Y ahí estaba Jesús en el templo la primera vez, el Hijo de Dios.

26 Allí, en la esquina de una pequeña sala de oración, se sienta el viejo Simeón con la promesa de que lo vería.
Ahora, no se enviaron noticias como lo hacen ahora. No tenían forma de enviar noticias: radios, y televisión, prensa. Sólo tenían de labio a oído. Pero el Espíritu Santo estaba allí.
Y Simeón estaba leyendo. Y de repente, el Espíritu Santo dijo: “Levántate, Simeón”.
“¿A dónde debo ir, Señor?”
“Sólo sigue caminando”.
Caminando en el Espíritu. ¡Oh, aleluya! Qué manera. Hijos de Dios guiados por el Espíritu de Dios. Él no sabe a dónde va. No hace ninguna diferencia de todos modos. Dios está guiando.
Aquí sale él. Se dirige a esta fila de mujeres. Comienza a caminar. Y viene a esa virgencita, de unos diecisiete años, casada con un hombre de unos cuarenta y cinco años. Ella está sosteniendo al bebé envuelto en pañales.
El anciano Simeón, las lágrimas corriendo por sus mejillas, le escurrían de su barba blanca. Él extendió las manos en sus brazos, tomó al Bebé, lo levantó en su seno. Dijo: “Señor, despides a Tu siervo en paz, de acuerdo con Tu Palabra, porque han visto mis ojos Tu salvación”. ¡Aleluya!
Dirigido por el Espíritu Santo.

27 Y el mismo Espíritu Santo (No hay dos Espíritus Santos), el mismo Espíritu Santo creó en Simeón una fe que creía que él vería al Hijo de Dios. Y cuando el Hijo de Dios estaba allí, el Espíritu Santo estaba bajo esclavitud, culpable ante Dios de llevar a Simeón a lo que Él le había prometido.
Y ese mismo Espíritu Santo los ha guiado a través de Alemania, aquí esta noche, porque Uds. creen en la sanidad divina. Él es el mismo Espíritu Santo. Cielos y la tierra pasarán, pero la Palabra de Dios nunca fallará“. Amén.
Ahora están en la fuente. Abrácenlo. Tómenlo como su Salvador. Tómenlo como su Amante. Tómenlo como su Sanador. Hagan como Simeón. Que sus fuertes brazos de fe lo abracen esta noche, y toda promesa que Él les haya dado. Porque es de Uds. por promesa. Amén.

28 Ahora, para los que están afuera que no han estado en una reunión antes: Jesucristo, Él está vivo hoy, una vez más. Nunca permitan que esto se les vaya de su mente. Recuerden, Jesús ha resucitado de entre los muertos. Algunas personas actúan como si eso fuera una historia. Es una realidad viviente. Señales y maravillas, grandes cosas, que nunca se han conocido en la tierra desde los días de los apóstoles, ¿dónde están sucediendo? Aquí mismo, ahora. Despierten su conciencia. Despierten su alma. Él está aquí.
Alemania, es tu tiempo. Es tu hora de visitación. Vayan a la iglesia, amen a Dios, oren, dejen de pecar. Delen a Él tu amor. Manténgan su lealtad; dénsela a Él. Es su hora. Créanlo.

29 Ahora, yo solo soy Su pobre y humilde siervo. Yo aprecio su amor por mí. Pero, si me odian, ámenlo a Él. Yo solo soy un hombre. Tengo que morir algún día. Tengo que pararme en Su presencia. Pero, Él es inmortal. Uds. pueden verme, pero no pueden verlo a Él. Pero, si yo soy Su siervo, él dijo: “Esto será una señal. Las mismas cosas que Yo hago, Mis siervos lo harán. Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.
Estamos en los últimos días. El fin está cerca. La segunda venida de Cristo está cerca. Esa es la razón por la que están viendo lo que están viendo. No ha estado en la tierra por dos mil años. Pero Él prometió, justo antes de Su venida, que esto tendría lugar. Está aquí. Créanlo.

30 Ahora, Él vino. Él no reclamó ser un gran sanador. Él dijo: “A nadie sano Yo. Es el Padre en Mí. Él hace las obras”.
Ahora, escuchen lo que Él dijo. Él pasó junto a muchos lisiados y personas ciegas en el estanque de Betesda. Él no sanó a ninguno. Él fue a un hombre acostado en una camilla, y le sanó y se alejó.
Los Judíos lo cuestionaron. Uds. también lo cuestionarían. Escuchen lo que Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, nada puedo hacer de Mí mismo, sino lo que el Padre me muestra (por visión), eso hago. El Padre trabaja, y Yo trabajo hasta ahora”.
Ahora, esto es lo que el Padre le mostró. Una mujer lo tocó un día y salió entre la audiencia. Él dijo: “Me debilité. Alguien me tocó”.
Todos dijeron: “Yo no”.
Pero, Jesús miró hacia abajo y le dijo a la mujercita: “Tu fe te ha sanado”.
Una vez habló con una mujer en un pozo. Y Él le dijo qué clase de vida estaba viviendo (San Juan 4). El otro lugar era San Juan 5. Y entonces, esta mujer dijo: “Bien, ahora, sé que cuando venga el Mesías, que es el Cristo, Él nos dirá estas cosas. ¿Pero Tú quién eres?”
Jesús dijo: “Yo soy Él”.

31 Ahora, si Jesús resucitó de los muertos, y en Sus días aquí en la tierra, Él no hizo nada más que lo que el Padre le mostró… Entonces, Él se paraba en la audiencia y sabía lo que ellos estaban haciendo. Él supo dónde estaban las monedas en la boca del pez. Él sabía el nombre de las personas; y otras grandes señales.
Ahora, Jesús dijo, cuando Él iba a morir, Él dijo: “Un poco y el mundo no me verá más. Mas, vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”.
Ahora, quiero preguntar esto una vez más. Anoche, supongo que se preguntaban una cosa extraña. De todos modos, yo actúo extraño. Mi esposa, antes de morir hace años, años atrás (la madre de Billy)… Alguien dijo: “No puedo entender al Hermano Branham”.
Ella dijo: “Yo tampoco. Incluso su madre no puede”. Yo mismo no me entiendo. Yo debo hacer lo que Él dice. Entonces soy un siervo de Él. Uno es guiado por el Espíritu.

32 Oh, Uds. grupo precioso. Ojalá pudiera decirles algunas cosas. No puedo; no tengo tiempo. Pero, quiero que crean con todo su corazón que Jesucristo está aquí.
Ahora, si Él viene a esta plataforma aquí, y hace las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿creerán que Él ha resucitado de entre los muertos, lo aceptarán como su Salvador y su Sanador? Ahora, eso es afuera y adentro. ¿Lo harán? Levanten su mano hacia Él. Él los verá. No importa donde estén, Él los ve. Dios les bendiga.
Hay muchos miles de personas aquí esta noche. Hace un tiempo me dijeron que estaban tan abarrotadas afuera, tan lejos como pueden ver. Entonces, donde quiera que estén, Jesús los ama y Él quiere que le sirvan.

33 Ahora, voy a llamar a una línea de oración. Perdónenme. Iba a decirles algo más. Anoche, cuando comencé a llamar la línea de oración, justo en el fondo a mi lado derecho, sentí, en el fondo de este lado, un grupo de personas, y ellos estaban un poco esparcidos, pensando que era telepatía mental. Así que pensé que simplemente no llamaría la línea de oración. Y les pedí a los que no tenían tarjetas de oración, que levantaran sus manos. Y solo vean lo que el Señor hizo. Nunca falló una vez, y nunca fallará. Es el Señor Jesús. Amén.
Es difícil. En Estados Unidos no tengo que hacer eso, porque ellos pueden entender. Pero, cuando hablo, y tiene que ser a través del traductor, es una barrera horrible, porque soy consciente de que él habla tras mí. Y no puedo someterme a la visión como debería ser. Entonces, esa es la razón por la que casi tengo que tener a la persona frente a mí, a menos que la gente esté orando con todo su corazón.

34 Ahora, ¿Cuál fue ese número de tarjeta de oración? Hay un centenar de tarjetas de oración repartidas. Queremos orar por cada una de ellos. Entonces, tendremos que comenzar… Comencemos con el número 1. C, C número 1. Vean su tarjeta de oración. Vean aquí. Si tienen una por aquí, y no pueden levantarse, cuando su número es llamado, bueno, los ujieres lo subirán; o sólo los deja donde están, y comenzaré [Espacio en blanco en la cinta].
Que todos estén en silencio.
Ahora, ¿cuántos no tienen tarjetas de oración? Levanten su mano, que están enfermos. Levanten su mano. ¿Creen? No importa dónde estén en el edificio, donde estén afuera, solo vean. Cuando uno está siendo sanado aquí, puede haber mil sanados afuera. Es su fe en Dios. Solo crean ahora.

35 He notado muchos por aquí que están enfermos y sentados en estas sillas y catres, camillas. Tengan fe. Crean a Dios con todo su corazón.
Observen. Quiero preguntarles algo. Uds. que han estado aquí durante todos los servicios, quiero preguntarles algo. ¿Ha demostrado Dios que les he dicho la verdad? Si es así, digan, “Amén”.
[El Hermano Branham habla a un lado: “Muy bien. Creo que eso será suficiente ahora”].
Ahora, no se mueva nadie. Solo siéntense bien quietos, estén en adoración. Y cada uno de Uds. díganle a Cristo: “Quiero que me toques, Señor. Y si solo le dices a mi corazón que voy a estar bien, entonces te serviré toda la vida”. Y entonces pueden irse a casa y sanar.
Ahora, solo estén en adoración. Y si pueden mirar en esta dirección de la manera que les diga, ahora, hagan lo que les digo, porque no soy yo. Cuando la unción me golpea, ni siquiera lo sé hasta que mis hermanos reproducen una cinta y me dicen lo que dije.
Entonces, vean, es tan tímido, el Espíritu Santo. La cosita más insignificante lo contrista. Sean bien… sean muy reverentes, y Jesús vendrá a Uds. Si están todos alborotados, Él no puede venir a Uds. ¿Ven? Sean reverentes y crean.

36 Ahora, si se ministra a una persona aquí en la plataforma, esa es la actitud de Dios hacia todas las personas que nos rodean.
Ahora, inclinemos nuestras cabezas.
Nuestro Padre Celestial, oro para que nos ayudes esta noche, y nos bendigas, y permitas que Tu Espíritu esté sobre nosotros, y mantén Tu mano sobre nosotros. Y, Señor Jesús, por favor, una vez más, esta noche, muestra que has resucitado de entre los muertos. Haz algo un poco diferente esta noche, y permite que la gente vea que he dicho la verdad acerca de Ti. Oh, concédelo, Señor. Que todo pecador se salve, y que todos los enfermos sean sanos, en el Nombre de Jesús. Amén.

37 Ahora,… Billy, hizo todo… ¿Están todos en la fila? Muy bien. Hice… Faltaba el— el número cuatro, o cinco. ¿Entraron en la línea? Todos están en línea. Muy bien. Muy bien.
Ahora, Hermano Arganbright, me pregunto si viene a ayudarme. Vea si esta es la dama, el paciente, ¿Lo haría? Entonces Ud. los conduce al irse por mí, si desea a medida que ellos vienen.
Ahora, quédese aquí mismo, señora. Y Ud. puede pararse de este lado para ayudar, Hermano Arganbright. El Hermano Guggenbuhl, o Billy, alguien, vaya ahí, ¿Ven? Los estoy perdiendo. ¿Ven? Todo tiene que estar casi en orden, o uno lo pierde.

38 Ahora, la dama aquí, nunca la he visto en mi vida. Dios sabe eso. Nunca la he visto. Pero, Dios la ha visto y la conoció antes de que ella naciera. Ella misma es una creyente. ¿Saben Uds. cómo lo sé? Su espíritu se siente acogedor. Ahora ella es consciente de que donde está parada, de que está en la Presencia de algo sobrenatural.
Desearía que la audiencia pudiera ver esto con sus ojos naturales. Esta es una de sus hermanas, una mujer Alemana. Y, vean si ella no testifica de que esto es verdad. Un verdadero espíritu dulce y humilde la rodea. ¿No es así? Si es así, levante su mano. El Espíritu Santo está entre la dama y yo. Me parece una luz. Y la dama es una Cristiana, porque su espíritu es muy agradable.
Esta es una escena muy simple, y una escena directa, como el Señor Jesús cuando habló con una mujer. Ella es una mujer y yo un hombre. Esta es la primera vez que nos encontramos en la vida, como Jesús se encontró con la mujer. Él habló con ella un momento hasta que vio dónde estaba su problema. Luego Él le dijo a ella qué estaba mal con ella.
Y ella dijo: “Percibo que eres un profeta. Y yo sé que Cristo hará esto cuando venga”.
Y Él dijo: “Yo soy Él”.

39 Ahora, mi hermana, es la misma escena otra vez. Ahora, si Jesús me revelara cuál es su problema… Y ni siquiera puedo hablar su idioma. Pero, si Él me habla de cuál es su problema, ¿creerá Ud. como esa mujer de que es Cristo?
¿Creerá lo mismo la audiencia? Digan: “Amén”. Que la dama sea el juez.
La dama, si Ud…. Ha tenido muchos problemas. Ha estado muy nerviosa, extremadamente nerviosa. Veo que no puede sostener cosas. Y Ud. tiene momentos en los que tiene que sentarse. Y tiene un problema que está en su espalda. Es su hígado, en el lado derecho, en la parte posterior. Y le causa estar indisposición.
Veo un hospital. La veo entrar en el hospital. Y ella está en una operación, pero no es por el hígado. Es por la glándula femenina. Los médicos operan por la glándula femenina. “ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO”.
¿Fue eso verdad? Si es así, mueva su mano. Ese no fui yo. Ese fue el Espíritu Santo solo usando mi voz. ¿Creen Uds. ahora? Jesús resucitó de los muertos. Su fe la ha sanado, hermana. Vuelva a su casa, porque estará bien.
Quiero preguntarle algo. Mientras sucedía eso, algo pasó a través de Ud. Sólo algo que parecía decirle: “Este es el final de mi problema”. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano y salude. Dios le bendiga. Alabado sea el Señor.

40 Muy bien. ¿Podrían… Dónde está… allí?
Ahora, todos adentro y afuera, esa es la actitud de Dios hacia Uds. Dios les concederá lo mismo que le concedió a esa persona, sea quien fuera.
Ahora, Uds. en la audiencia, solo crean. Tengan fe, y Dios se lo concederá.
Jesús dijo: “Yo puedo si creéis”.
Su misericordia descansa sobre Uds.
La anciana mirándome, ella tiene una enfermedad de la sangre, sentada allí abajo. ¿Cree Ud. que Dios le sana, hermana? ¿Cree que Dios le sana? Ud. puede ser sana entonces. Ud. estaba orando a Dios para que le ayudara. La dama con las gafas con la mano en alto, Ud. estaba orando. Y sentí su fe jalando. Y se fue directo a Ud. Amén.

41 El hombre es extraño para mí. Yo no lo conozco, pero Jesús lo conoce. Y ahora Él está aquí, o yo soy un falso testigo de Jesucristo. Pero sea Ud. el juez. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Jesús es el Hijo de Dios? ¿Que soy Su siervo?
Ud. está aquí por alguna causa. Que no conozco. Dios lo sabe. Si Él me lo hace saber, será solo para Su gloria, para que Ud. y el resto de la gente sepan que yo he dicho la verdad. Y su Biblia es verdadera, de que Él resucitó de los muertos, y vive hoy, y hace las mismas cosas que Él hizo entonces. ¿Creen eso?
No está aquí por Ud. mismo. Está aquí por alguien más. Y esa persona no está aquí. La persona está en otra ciudad, y es una gran ciudad. Yo nunca he visto la ciudad. Veo grandes avenidas, mucha gente dando vueltas. Es en Alemania, pero desde donde estoy ahora, me parece, geográficamente, como que debe ser Berlín.
Es una dama, y ella está en cama. Y es por eso que ella no pudo venir. La veo… alguien mirándola. Escucho lo que dice el doctor, pero no puedo decir lo que dice. La mujer, lo que me parece, la forma en que eso está afectando en su espalda, debe ser esclerosis múltiple.
¿Cree Ud.? ¿Cree? ¿Tiene fe suficiente ahora, de que cuando Ud. la vea, ella será sana? Le bendigo, hermano mío, en el Nombre del Señor Jesucristo, que reciba lo que pidió. Amén

42 Tengamos fe.
La señora frente a mí, no la conozco. Ella parece estar vestida un poco rara. Por supuesto, no estoy acostumbrado a sus vestimentas aquí. Y, yo no… Pero el Señor la conoce. Y él es el Único que puede ayudarle.
Ud. está sufriendo con una condición de la vejiga. Está tras un cristal o algo así, muestra que es la vesícula biliar. Ud. tiene un cálculo en la vesícula biliar. Y la veo en un hospital. Y no es una paciente, sino que es una enfermera. Está trabajando en un hospital. Es su… lleva puesto… Su vestuario es la forma en que se viste igual que una enfermera.
¿Cree que Jesús le sana? ¿Vendría aquí?
Oh Dios, Padre, Tú estás tan presente al hacer estas cosas maravillosas por nosotros. Que Tu Espíritu venga y ayude ahora, y bendice a esta mujer, a quien bendigo en Tu Nombre. Y que ella sea sana en el Nombre de Jesús. Amén.
Tenga fe en Dios. Y no dude, sino crea.
La dama anciana… ahí está esa luz junto a la mujer sentada aquí mismo, en primera fila, como la cuarta, tiene presión arterial alta. Si Ud. cree con todo su corazón, puede estar bien. Amén. Dios le bendiga.

43 ¿Cree Ud. con todo su corazón? Quiere superar una condición nerviosa. Y, Ud. tiene una condición muy nerviosa, que causa mala circulación. Sus manos se entumecen y sus pies; y extremadamente nerviosa. Y luego no puede dormir por la noche. La veo acostada en la cama. Y se levanta, mirando la hora, mirando hacia su ventana, muy nerviosa. Amén. Eso es verdad. Solo Dios puede sanarla. ¿Se acercaría mientras le pido a Él?
Nuestro Padre Celestial, bendice a esta mujer a quien bendigo en Tu Nombre. Y que Tu Espíritu venga sobre ella. Y reprendo al espíritu malo, y le digo: “Deja a esta mujer, en el Nombre de Jesucristo”. Amén.
Ahora, Ud. está tranquila. Eso le ha abandonado. Se siente tranquila ahora. Eso es correcto, ¿Cierto? Si es así, levante su mano. Siempre se mantendrá alejado de Ud. si sigue creyendo. Cuando venía, incluso algo estaba tratando de frenarle, cuando venía ahí. Eso es correcto, ¿cierto? Mueva su mano. Era el diablo. Él no quería que Ud. estuviera aquí, porque él sabía que Jesús estaba aquí y él sabía que tendría que irse. Y Ud. misma es testigo. Ahora vaya a casa y duerma como un bebé. Amén.

44 Solo sean reverentes. No duden y Dios los sanará.
¿Cree que Dios le sanaría de ese problema de espalda? ¿Y cree que Dios le hará estar bien? Si lo cree, levántese. Eso es. Su fe le sana. Amén.
¿Ven lo que quiero decir? No necesitan tarjetas de oración. Necesitan fe. Amén.
El hombre, no lo conozco. Dios lo conoce y yo no lo conozco. Somos extraños, ¿verdad, hermano? Si Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, en Cuya Presencia estamos ahora muestra cuál es su problema, ¿creerá con todo su corazón? Si es así, levante su mano.
Ahora, amigos, el Espíritu Santo conoce a todos aquí. No hay nada que pueda ocultarse de Él. Podríamos seguir por la línea, pero lo quiero establecido. O creen ahora, o no lo creen. Eso es verdad. ¿Creen eso?

45 La anciana sentada como la tercera, en la primera fila, ella tiene problemas de espalda y nervios. ¿Cree Ud. que Jesús la sana? Si lo cree, puede recibir su sanidad.
Veo un espíritu negro, de aspecto horrible. Se ve esto… Solo un momento. Es epilepsia. La dama de blanco… sí. Amén.
Hay uno aquí abajo también. Epilepsia. Justo allí en el catre, en el catre. Levántese, damita. La dama con el vestido blanco, levántese. Oh Dios, yo expulso estos espíritus malignos; en el Nombre de Jesucristo, salgan. Amén.
No duden. Crean. Uds. reciben lo que piden. Amén.
Tengan fe. Es su fe la que lo hace. Es su fe jalando del don de Dios. No soy yo. Yo no sé nada de Uds. Yo iría con cada uno de Uds., pero no puedo. Es su fe. Su fe lo está haciendo. Tengan fe en Dios.
Ahora, sentado aquí, justo en esa otra sección de allí, mirándome, hay una luz colgando allí; allí, ellos tienen problemas cardíacos y nerviosismo. La mujer sentada al final. Muy bien. Justo allí, sosteniendo sus manos de esta manera. Tiene nerviosismo y Ud. estaba orando para que yo la llamara. Amén. Sea sana.

46 Disculpen. Tengo que seguir la guía del Espíritu Santo. ¿Cree Ud. que está en Su Presencia? ¿Su Presencia, la Presencia de Dios? Entonces Él lo conoce, yo no. Pero esta audiencia, unánime, en su corazón, ¿aceptará a Jesús allí como su Sanador, si Dios trae a cumplimiento por lo que este hombre está aquí? ¿Lo aceptarán ahora? Digan: “Amén”. Esto es solo para la gloria de Dios. Veo al hombre sosteniendo su cabeza. Él tiene dolores de cabeza, severamente. Fue causado por un disparo, recibió un disparo en la cabeza. Eso es verdad.
Y hay alguien con Ud., aquí ahora, que está enfermo. Es una mujer. Es su esposa y su enfermedad está en su espalda, problemas de espalda. Y hay otra mujer que está aquí. Y es una mujer mayor que Ud., y es su suegra; y su problema está en sus pies. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que Jesucristo la sana? Entonces eso cesará y se irá y tendrá lo que ha pedido.
Querido Dios, sé misericordioso con este hombre y dale todo lo que desea, conforme a Tus riquezas en gloria, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Si pueden creer, todas las cosas son posibles para el que cree.
Muy abajo, justo aquí, señora allí, sufriendo de tuberculosis. Si cree con todo su corazón… bien atrás, esa es la dama, ahí está. Dios la sana. Vaya a casa y sea sana. Amén.

47 Solo creed, todo es posible. Muy bien. Oh, es una niña ciega. Quiero que todos inclinen su cabeza. No levanten su cabeza hasta que se los pidamos. La puerta del alma es el ojo. Esta es la niña de alguien. Si yo tuviera poder para sanarla lo haría, pero no tengo poder, solo Dios lo tiene. Ella tiene un espíritu ciego. Solo Dios puede quitárselo. Quiero que oren y crean con todo su corazón. Ahora, por supuesto, hay curiosidad. Esa es la razón por la que pido a los de adentro y los de afuera por amor a Dios. Déjenme con esta niña a solas por unos momentos. Si Dios le diera la vista, yo se los diría. Solo puedo pedirle a Él. Ahora mantengan la cabeza inclinada y estén en oración.
Querido Dios, mientras sostengo a esta pequeña niña ciega contra mi cuerpo, estoy pensando esta noche, lejos al cruzar el mar, de mi pequeña Rebeca, llorando cuando me fui. ¿Me enviaste Tú, Señor, por esta pequeña niña? Aquí, indigno. Tú eres digno. Oh Dios, permite que esta pequeña reciba su vista. Concédelo, Señor. Se misericordioso. Esto está más allá del hombre. Un espíritu ciego ha cegado sus ojos. Tú puedes darle la vista. Hazlo huir esta noche, Señor. Concédelo, Señor, para Tu gloria, por medio del Nombre de Jesús. Ahora mantengan su cabeza inclinada.
Satanás, espíritu ciego, tú no me temes a mí, pero sabes que debes obedecer a Jesús. Yo vengo en Su Nombre, el Nombre de Jesucristo, Quien murió en el Calvario. [Palabras no claras] y como Su siervo, te reto en fe. No tienes derecho legal. Te quitaron tus derechos en el Calvario. Cristo tiene todos los derechos. Ahora, digo en Su Nombre, sal de la niña en el Nombre de Jesucristo. Y no la retengas más tiempo, para la gloria de Dios y la alabanza de Jesucristo. [El Hermano Branham habla a un lado con la niña-Trad.]
Levanten su cabeza. Jesús restauró la vista de la niña ¿Me ves…? Levanta tu mano hacia Jesús. Ahora, mírame. Ahora pon tu mano en mi nariz. Pon tu mano en mi nariz. Estás sana.

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