OBRAS DEL MENSAJE


Expectativa
Shawano, Wisconsin E.U.A.
55-1001
1 Si el Señor nunca hubiera honrado otra visión que yo tuve, y nunca hubiese hecho nada en el mundo, eso lo vale todo. Cada trabajo difícil, y cada adiós a la familia, y cada congoja por la que he pasado, y todo lo demás, eso allí lo vale todo. Y dijeron que había una dama sentada en una silla de ruedas anoche, que fue llamada a levantarse de una silla de ruedas aquí. Y la tienen… estaban hablando sobre ella por el teléfono… en el programa esta mañana. Y, ¿me pregunto si ella está de vuelta en el edificio esta noche? Si la dama está aquí… ¿Levantaría Ud. su mano, señora, si se encuentra aquí? Allí está ella, sin la silla de ruedas. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”. Dios le bendiga, mi querida hermana, por haber obedecido a Jesucristo. Que Sus bendiciones estén siempre con Ud. es mi oración.
Ahora, espero que algun día yo pueda verlas a Uds. dos, hermanas, conversar con Uds. y estrechar sus manos. Si no logro hacerlo aquí en esta tierra, lo haré en la que está por venir, cuando nos sentemos junto a los árboles siempre verdes; los problemas habrán terminado. Oh, ¿no será maravilloso?
2 Pienso en alguna noche cuando la vida haya terminado; Jesús finalmente venga y nosotros iremos a encontrarlo a Él en el aire, y esa gran mesa esté dispuesta por cien mil millas de largo. Y alrededor de allí, los veteranos del campo, sentados alrededor, nos miraremos unos a otros frente a la mesa, y veré que allí estará mi hermano y mi hermana sentados allí. De seguro que derramaremos una lágrima de vez en cuando, cuando nos estiremos sobre la mesa y tomemos a uno de ellos de la mano. Las lágrimas de gozo bajando por nuestras mejillas, entonces saldrá el Rey en toda Su belleza, caminará a lo largo de la mesa, y enjugará las lágrimas de nuestros ojos… [Cinta en blanco]… Que ese sea nuestro motivo al tener reuniones y congregarnos para hablar acerca de Él, que sea eso lo que nosotros pensamos de Él, de encontrarnos con Él esa noche.
Miren amigos, no miren cosas en esto aquí; miren al final. Si yo tuviera que mirar cosas aquí frente a mí, yo sería una persona desanimada. Pues yo nunca miro aquí; yo miro al final.
3 No hace mucho, uno de mis directores, el Sr. Baxter… Muchos de Uds. lo conocen, supongo. Él estaba refiriendo una pequeña historia que a mí siempre me gustó. Todos ellos estaban manejando bicicletas; él era Canadiense. Y ellos manejaban bicicletas, y lo hacían tan bien que ellos podían manejar sin agarrarse de los manubrios. Entonces, la Schwinn (creo que es) la Compañía de Bicicletas Schwinn iba a obsequiar un premio a cualquier muchacho en Vancouver que pudiera manejar sobre un tablón de doce pulgadas por unas cien yardas sin caerse.
Bueno, todos ellos se subieron allí para manejar estas bicicletas. Y ellos tenían a un muchachito mimado, por allí. Él era como llamaríamos nosotros hombres rudos, Uds. saben, le llamamos “muchacho de mamá”. Y así que, nosotros sabíamos que él no la manejaría. Así que, cuando todos ellos se subieron, cada uno se cayó con la excepción de este muchachito mimado. Y él manejó hasta el final, se bajó, y se ganó la bicicleta. Entonces todos los muchachos se juntaron alrededor de él y le dijeron: “¿Cómo lo lograste?”
4 Él dijo: “Muchachos, les diré lo que Uds. hicieron”. Dijo: “Cuando Uds. se subieron, y ellos les dieron el empujón, y Uds. arrancaron”, dijo, “Uds. estaban observando así, tratando de mantenerse sobre la tabla”. Dijo: “Eso fue lo que los hizo que se pusieran nerviosos, y perdieran el equilibrio y se cayeran”. Él dijo: “Yo nunca miré allí abajo”. Dijo: “Yo miré el final y simplemente mantuve mis ojos en el final, y manejé fijo hasta el final”.
Mantengan sus ojos en la meta: la venida de Jesús; ¿qué será entonces? No importa lo que la gente diga acerca de Uds. ahora, y cómo sean perseguidos; porque todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución, siendo mofados, y escarnecidos, y lo demás. Pero miren lo que será al final; allí es donde habrá valido la pena. Sólo sosténganse firmes y mantengan su mirada en la meta; eso será bueno para Uds.
5 El Señor les bendiga ahora, y tengo entendido que hace un rato creo que ellos recogieron una ofrenda de amor para mí, me dijo mi hijo. Yo no quería eso, amigos; no vine aquí por eso. Dios lo sabe. Pero hace bastante tiempo desde que he tenido una reunión, y mis gastos en casa son como de cien dólares al día. Y posiblemente estoy bastante deudor en el banco. Y les aseguro esto. Yo no tengo capital para trabajar; yo simplemente trabajo. Y lo que no tengo cuando pago mis deudas, si me sobra algo, y Dios en el cielo sabe que eso va directamente a las misiones extranjeras, por lo que mi corazón sangra. Deseo que tuviera una semana para quedarme aquí y predicarles sobre las misiones extranjeras, y demás, para que vean la necesidad que hay. Las grandes iglesias y cosas que tenemos aquí; ellos allá no tienen nada. Y cómo los centenares de miles están viniendo a Cristo.
Pero miren, les aseguro esto, que cada centavo de dinero será manejado reverentemente. Lo que no necesite para mi esposa y… con mi hijo aquí son cuatro hijos por cuidar. Y tengo que tener estrictamente para la obra del Señor; yo lo pondré en buen uso; jamás se destinará para ningún mal uso. Se destinará para la causa del Evangelio. Y al final el crédito será de Uds.; será… Que esto coloque piedras en su hogar en la gloria, es mi oración.
6 Ahora, estos pañuelos aquí, nosotros oramos por ellos. Ahora, yo voy a decir esto. Ahora, yo no tengo programas que apoyar. Uds. oyen de tantos hermanos que tienen grandes programas radiales, internacionalmente y lo demás. Ellos necesitan mucho dinero para apoyar sus programas, y entonces ellos dicen: “Escribanos”. Yo sé que eso es para obtener su dirección. Pero Uds. no… A mí se me hace bastante difícil contestar mis cartas para enviar pañuelos de oración y demás. No es para obtener su dirección, no.
Y si Ud. desea un pañuelo de oración y no tiene uno, por el cual yo he orado, para tenerlo en su casa, sólo escríbame a Jeffersonville, Indiana, y uno será enviado a Ud. completamente gratis; cualquier cosa que podamos hacer. Y a Ud. no se le cobrará o se le pasará factura, pues no hacemos eso. Nosotros simplemente… Yo tengo lo suficiente para contestar mis cartas, y no tengo programas que respaldar ni nada, así que no necesito el dinero. Correcto. Es sólo para ayudarlos a Uds. Para eso es que lo hago. Y los hermanos que tengan programas, pues, Uds. ayuden a respaldarlos.
7 Ahora, mientras que oramos por estos pañuelos, inclinemos nuestros rostros por un momento.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, hemos venido esta noche, en la clausura de este pequeño servicio encantador aquí en Shawano, entre estos hermanos y hermanas a quienes hemos aprendido a amar con amor ferviente durante estos tres días. Y sentado aquí esta noche, después de haber escuchado el programa radial esta mañana, oyendo la cinta de una mujer, a quien la gran clínica famosa deshaució, pero entonces Jesús llegó justo a tiempo. Aquí está ella sentada en esta noche, saludable, muy bien. Oh, estamos tan contentos por eso. Nosotros sabemos que toda su familia está contenta por eso. Nos sentimos tan alegres que… Yo me siento muy alegre de verla, Padre.
Y la damita aquí atrás que estaba sentada en una silla de ruedas anoche, sentada aquí arriba, y esta noche, allá atrás en la audiencia, humildemente se levantó para darle alabanza a Dios como testimonio. Dios, gracias por estas cosas. Hay muchos otros, Padre, que Tú has sanado, que estamos muy contentos por ellos. Muchos no pueden estar aquí; están en lechos de aflicción, y aquí hay pañuelos que los representan a ellos. Dios, ve Tú con estos pañuelos, mientras que yo pongo las manos sobre ellos. Sabiendo que en la Biblia está escrito que ellos tomaban pañuelos y delantales del cuerpo de San Pablo.
8 Y Padre, Tú todavía eres el mismo Señor Jesús esta noche, que sanaba los enfermos. Y yo te ruego que Tú lo concedas: sanidad para cada uno. Bendice a estas personas en general.
Y Padre, te rogamos que Tú nos ayudes mientras que leemos Tu Palabra para hablar por unos cuantos minutos, y luego derrama Tu Espíritu, Señor, esta noche. Y que no quede una sola persona enferma en medio nuestro esta noche. Que aquellos que están enfermos en este momento, al escuchar la Palabra… [Espacio en blanco en la cinta]… por toda la audiencia, y simplemente pase por… Y mientras que cada uno dice, como cantaba la ciega Fanny Crosby:
No me pases, oh tierno Salvador,
Oye mi clamor humilde;
Mientras que a otros Tú estás visitando,
No pases Tú de mí.
Que cada uno reciba un toque Divino de Su mano en esta noche y sean sanados.
Y si hubieren algunos aquí, Padre, que no son Tus hijos, que ellos te vean a Ti esta noche obrando, y en acción, y en realidad. Y que Tú hables a su corazón, y que ellos puedan decir: “Estoy cansado de una vida de pecado, sabiendo que yo tengo que dejar este mundo algun día”. Y que ellos vengan a encontrarte a Ti como su querido y amado Salvador esta noche. Lo rogamos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo amado. Amén.
9 Ahora, sé que hay algunos parados alrededor, y siento mucho por esos que tienen que mantenerse de pie, y sé lo que eso significa. Pero miren, yo estoy contento de que Uds. estén aquí. Y sencillamente no tenemos espacio; es sólo un auditorio pequeño, y nosotros… sólo por tres días. Pero Dios mediante, si Uds. quieren, algun día espero volver a Uds. a quedarme más tiempo para tener una reunión aquí entre Uds. por aquí en Wisconsin. Uds. son muy agradables, y yo les amo.
Y ahora, deseo leer sólo una porción de la Palabra de Dios, porque, como yo siempre digo, mi palabra es simplemente la palabra de un hombre. Pero Su Palabra es eterna y es verdadera: Los cielos y la tierra pasarán, pero Su Palabra nunca fallará. Ahora, yo no tengo… yo no tengo tiempo, y no puedo fijar un texto definido, porque la razón de que hablo es solamente para captar el sentir de esta congregación; para eso es exactamente: tanteando la atmósfera hasta que sé que la unción del Espíritu está captando a la gente, y entonces doy comienzo a la línea de oración. Y miren, es por eso que hablo.
10 Y yo desarrollo mi tema; sólo hablo un poquito aquí y allá sobre la Escritura, y así por el estilo, así lo he hecho las últimas pocas noches. Pero ahora, en Chicago, si el Señor lo permite, comenzando mañana, yo voy a ir, Dios mediante, para predicar un poco para la iglesia allá. Uds. que viven en Chicago y que no están asistiendo a ninguno de estos otros avivamientos, miren, si Uds. no están asistiendo a estos otros avivamientos y viven en Chicago, entonces acérquense al Auditorio Lane Tech esta semana que viene. Ellos van a tener una convención en la ciudad, y yo hablaré allí todas las noches. Estaremos muy contentos…
Y si Uds. tienen allá algunos seres queridos, también, mándenles una tarjeta y díganles que vengan. Tal vez si ellos no son salvos, quizás el Señor los salve. Si ellos están enfermos, quizás el Señor los sane, y así que, les damos las gracias.
11 Ahora, en el Libro de San Lucas, el Evangelio según San Lucas, en el capítulo segundo, leeremos sólo una pequeña Escritura muy conocida, leeré comenzando con el versículo 25:
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
Porque han visto mis ojos tu salvación.
Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Es Simeón, y pues, un anciano sabio de la Biblia. Y si pudiéramos tomar lo que llamaríamos un pequeño texto como tema, sería “Expectativas”.
Uds. saben, generalmente la gente obtiene lo que espera, ¿no es así? Por ejemplo… Algunas personas vienen a reuniones y dicen: “Sabes qué, yo no creo en nada así. Yo sólo voy a ir pero yo sé que allí no hay nada”. Bueno, el diablo seguramente le mostrará algo a Ud.; Ud. lo está esperando; él le mostrará algo a Ud. que no esté correcto, algo que… simplemente lo que Ud. esperaba.
Pero si Ud. espera ir allá y es para obtener algo bueno de la reunión, Dios le mostrará algo también. Así que, uno generalmente obtiene lo que espera. Así que, permitamos que nuestras expectativas sean buenas en esta noche. Veo algunas sillas de ruedas aquí esta noche, y uno o dos catres. Y Uds. y yo aumentemos nuestras expectativas de que mañana Uds. van a estar caminando como la mujer que estaba en la silla de ruedas anoche. Y Uds. que están en el catre, en la camilla esta noche, quizás como un caso sin esperanza, pero igual estaba esta mujer aquí en una camilla y siendo un caso sin esperanza. Pero aumentemos nuestra fe esta noche con grandes expectativas de que mañana vamos a estar caminando por aquí dando alabanza a Dios, así como ella. ¿Ven?
12 Y Ud. haga lo mismo aquí, hermana. Mire, su artritis no es nada para Dios; Él la puede sanar, Ud. sabe. Él la puede sanar, y Él puede hacer cualquier cosa que Él desee (¿ve Ud.?), o cualquier cosa que Ud. le permita a Él hacer. Su fe tiene que permitir que Él lo haga. Y ahora, (¿ven?), Uds. están bien mentalmente, todos Uds. aquí. Pero esta pobre hermanita acá no está bien mentalmente. Ella tenía tal presión; ella estaba consciente, e inconsciente, y esa presión en el cerebro, y todo mal, que ni siquiera los Hermanos de la clínica Mayo pudieron hacer nada por ella. Pero Jesús sí pudo. Luego ver… Y verla a ella acostada allí en esa condición, la soberanía de Dios…
Yo estaba preguntando acerca de eso hoy y le preguntaba a mi hijo y a ellos, en qué posición estaba acostada la mujer. Y yo estaba mirando allá y viendo la visión, y dijo acerca de… ella venía de un cierto lugar donde había una clínica, y que tenía un lugar colosal, bien alto, y lo demás. Y ella estaba acostada del otro lado, así hacia atrás, hacia el frente del altar, acostada por allí. Y el Espíritu Santo fue hacia ella, y la llamó, y la sanó, y la dejó sana. Él es tan amoroso.
13 Ahora, sólo créanle a Él esta noche, y Él hará con Ud. de la misma manera. Pues Él no hace acepción de personas; Él honra la fe. Dios solamente honrará la fe. Aun su salvación a veces no expiará por su sanidad – no los méritos de su salvación. Ud. no es salvo por eso; Ud. es salvo por los méritos de su fe. ¿Ven?
Yo he visto cristianos venir a la plataforma, cristianos de renombre, y fallaron en ser sanados, y ver a una prostituta subir a la plataforma, y ser sanada instantáneamente. ¿Ven? Y es por razón de que el cristiano había sido arrastrado por muchos lugares, y escéptico, como creyendo: “Me pregunto si los días de los milagros ya pasaron”. Y ellos se van pasándola por alto. Y una pobre prostituta pasar a la plataforma sabiendo que ella es culpable, que está condenada delante de Dios, y allí le entrega su corazón a Cristo, y ser sanada instantáneamente y simplemente se va. Así que, es sobre los méritos de su fe.
Miren en los tiempos de Jesús, cómo es que los fariseos y los saduceos, ellos pasaban caminando y dudaban. Y las mujeres de la calle y demás, de aquel día y demás, y los mendigos y demás eran sanados, donde muchos de los otros no eran sanados. ¿Ven? Era en base a los méritos de su fe.
14 Ahora, esta noche vamos a hablar un poco sobre: Estar esperando, lo que Ud. puede esperar recibir. Y permitamos que nuestras expectativas sean altas. Y ahora, por los próximos pocos momentos deseo hablar sobre eso.
Ahora, la primera cosa de la que Ud. desea pensar, amigo, es siempre la Palabra de Dios. Como dije anoche, la Palabra de Dios es una simiente. Y esa simiente sembrada en el terreno correcto producirá cualquier cosa que la simiente representa. Si hay una simiente, y es trigo, si ese trigo está germinado, y es la simiente correcta cayendo en el terreno correcto, producirá trigo. Maíz producirá maíz. Cebada producirá cebada. Y cada promesa Divina de Dios producirá exactamente lo que prometió producir, si es puesta en el lugar correcto.
15 Como le dije hoy a un amigo: “Es la atmósfera”. Eso es lo que es. Si Ud. quiere… si Ud. quiere tener un gran servicio de sanidad aquí esta noche, tengamos una gran atmósfera de fe, creyendo que Ud. va a ser sanado. ¿Ven? Ahora, no importa qué tan real Jesús estuviera aquí en la plataforma, o allá en la audiencia, Él no podría sanarlo a Ud. a menos que la atmósfera esté correcta para su sanidad. ¿Ven?
Ahora miren, cuando Jesús entró en Su propia región, muchas obras poderosas Él no pudo hacer a causa de su [la audiencia dice: “Incredulidad”] incredulidad, es correcto, incredulidad. No importa cuán grande Él era, Él era Jehová Dios velado en un cuerpo de carne. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. Pero Él no podía moverse hasta que la fe viniera.
16 ¿Cuántos conocen al hermano Bosword? Yo sé que todos Uds. lo conocen. Él es tremendo para contar chistes (y, no malos), chistes buenos. Pero no… me refiero, lo que el mundo llama… La gente americana es bastante así; ellos buscan el entretenimiento. Esa es la razón que hoy nuestras iglesias se han desviado tanto de la línea, y es porque ellos tienen mucho de evangelismo de Hollywood. Eso es correcto, un montón de guapetones allí, actuando y teniendo mucho alboroto, y tratando de adornar la cosa, y empleando mucha psicología, cuando yo soy de esa clase a quien le gusta el Evangelio lavado por la Sangre, a la antigua, hermano, que realmente saca a relucir el Evangelio. Eso es correcto.
Yo no creo que nosotros deberíamos andar con un montón de alboroto, y con clase, y todo eso. Simplemente hacer el Evangelio puro, y sencillo, y simple. Uno no tiene que hablar palabras rebuscadas que ni siquiera Webster sabe; lo único que uno tiene que hacer es predicar el Evangelio sencillo y verdadero; ellos lo entenderán.
17 Recientemente en Fort Wayne… Todos Uds. que reciben la revista “We The People”, ellos escribieron un artículo de algo que el Señor hizo en mi reunión allá para Él, de una muchachita ciega que fue sanada. Uds. gente de la Asamblea de Dios, eso salió en su “Evangel” y demás. Y entonces esa noche vino a la plataforma un niñito con pies deforme que fue enderezado, y una muchachita ciega recibió su vista. Y entonces ellos lo habían publicado en el “Evangel”, y en “We The People”, que habla sobre las religiones y demás. Va por todo el mundo y consigue los eventos sobre cosas y los escribe.
Así que, yo estaba allí detrás del escenario donde mi canción que ellos cantan para mí… mi viejo amigo Paul Rader la escribió: “Sólo Creed”. Y yo estaba allí atrás pensando, cuando la oí salir por el micrófono. Pensaba: “Aquí en este mismo cuarto Paul escribió ese canto. Él se fue a la gloria hace tiempo”. Y yo estaba allí atrás, y hubo un hombre que llegó allí atrás el cual tenía más educación de lo que tenía conocimiento para saber qué hacer con ella, me supongo. Y él dijo: “Hermano Branham”, dijo, “su mensaje estuvo bien”, él dijo, “pero, oh, su dramática”.
Yo dije: “Sí, señor, eso es correcto”. Dije: “Yo sé que mi gramática es terrible”. Dije: “Siento mucho eso”. Dije: “Yo fui criado en una familia de diez, y yo era el mayor. Y mi papá murió, y yo tuve que cuidar de diez niños y de mi mamá”. Yo dije: “Yo no tuve oportunidad de obtener una educación”.
“Oh, eso no es excusa ahora”. Dijo: “Ud. es un hombre”.
Yo dije: “Sí, sé que eso es correcto”. Dije, “pero desde que el Señor… yo tuve que trabajar muy duro hasta que entré al evangelismo”, dije, “y luego cuando comencé aquí”, dije, “la gente me llama de todas partes, y ni siquiera tengo una oportunidad”.
Él dijo: “Oh, Ud. pudiera hacer un curso por correspondencia”. Dijo: “Su gramática es tan mala”.
Yo dije: “Sé que es terrible, hermano”. Dije: “Yo la detesto, pero sencillamente no lo puedo evitar”.
Dijo: “Ud. usa esas palabras haint, y his y taint y…”
Yo dije: “Bueno, parece que ellos lo entienden muy bien”. Dije [palabras confusas]. Y así que…
Él dijo: “Bueno”, dijo, “mire, un error que Ud. cometió hermano Branham, fue horrible allí, ante una audiencia así”. Dijo: “Ud. dijo: Gente subiendo a este pólpito”. Dijo: “Ellos…” Y él dijo: “Ud. no debería decir pólpito”.
Yo dije: “Bueno, ¿no es así como es?”
Él dijo: “No”. Dijo: “Su congregación lo apreciará más a Ud. si Ud. dijera púlpito, no pólpito”.
18 Aja. Yo dije: “Hermano, ¿sabe qué? Yo lo amo”. Pero dije: “Déjeme decirle, a esa gente no le importa si yo digo pólpito o púlpito. Ellos quieren que yo predique el Evangelio en la sencillez y que produzca aquello de lo que estoy hablando”. Yo dije: “Eso es exactamente lo que ellos son. Y ellos saben que a fin de cuentas yo soy una persona del campo, así que no puedo ser nada que no soy; así que yo sencillamente tengo que hablar así. Entonces, discúlpelo Ud. de esa manera; es la única forma que yo conozco”. Así que, pero una cosa sí sé, y es que Jesús me salvó, y yo lo amo a Él con todo mi corazón. Y Él me prometió un hogar en la gloria, y yo lo estoy esperando ansioso. Y yo quiero llevar a tantos como pueda, contándoles estas buenas nuevas de lo que Él hizo.
19 Ahora, y ahora, recuerden que Uds. no tienen que esperar, miren, por un servicio evangelístico o que una persona pase por aquí orando por los enfermos; Ud. mismo tiene un derecho. Recuerden, los dones y los llamamientos son maravillosos; pero recuerden, aquí está la cosa más grande que Dios le dio al mundo aparte de Jesucristo, es la Biblia. Y ¿saben qué? La Palabra de Dios derrotará al diablo en cualquier lugar, en cualquier parte, en cualquier tiempo, en su propio terreno. ¿Sabían eso? La Palabra de Dios sola.
Jesús lo hizo tan sencillo a tal grado que el cristiano más débil pudiera hacerlo. Miren cuando Jesús vino a la tierra: Él era el Hijo de Dios. ¿No creen Uds. eso? Él fue concebido en el vientre de María y nació de un nacimiento virginal. El Dios Todopoderoso hizo sombra sobre María y creó la célula de sangre que produjo al Hijo, Cristo Jesús. Y Dios se Tabernaculizó, Jehová, en ése cuerpo, en Su Hijo. El Padre habitó en el Hijo, siendo el tabernáculo.
20 Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, y Él entró… Después de que Él fue lleno con el Espíritu en el bautismo de Juan, Él se fue al desierto y fue tentado cuarenta días; al salir, el diablo lo enfrentó. Él era, por supuesto sólo el anti tipo de Moisés. Y él tentó a Moisés en su punto débil. Y Moisés con su temperamento, él quebró todos los mandamientos. Y mostró que ese sacerdocio sería roto.
Pero cuando Jesús, Su punto débil: Él tenía hambre; había estado ayunando por cuarenta días. Y cuando satanás lo enfrentó y dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, haz que estas piedras se conviertan en pan”. Y Jesús, ahora con todos los poderes de Dios en Él, sin embargo, Él nunca usó ninguno de Sus poderes; Él hizo la cosa tan sencilla que el más pequeño de los cristianos… o mejor dicho, el cristiano más débil, pudiera usar la misma cosa. Él dijo: “Escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”.
21 Él lo llevó a Él a la cima del pináculo del templo y le dijo: “Échate abajo, mientras que… a Sus Ángeles mandará acerca ce Ti”, y así sucesivamente.
Jesús dijo: “Escrito está”. Nuevamente la Palabra del Padre.
Y él lo llevó a Él arriba de una montaña, le mostró todos los reinos del mundo, cada uno de ellos, y le dijo: “Todos ellos son míos, yo haré con ellos lo que quiera”. Ya pueden ver Uds. por qué tenemos guerras y todo. Quién es el gobernante de este mundo ahora. Y él dijo: “Yo te los daré todos si postrado me adorares”.
Jesús le dijo: “Escrito está, al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás”. Y Jesús derrotó a satanás con la Palabra del Padre.
Y Ud. puede hacer lo mismo. No importa cuánto él lo tiente a Ud. diciéndole que no está correcto, que es esto, dígale: “Escrito está”. Y la Palabra de Dios derrotará a satanás en cualquier lugar, no importa lo que sea. Si Ud. se para frente a frente con él y le dice: “Escrito está”. “Dios así lo dijo; eso lo concluye”. Si Dios así lo dijo, realmente lo hace la verdad. Todos los cielos y la tierra se enrollarán algun día y no serán más. Pero la Palabra de Dios es eterna y no puede fallar, por cuanto Dios la ha hablado.
22 ¿Sabia Ud. que la mismísima tierra donde Uds. están sentados en esta noche, no es nada más que la Palabra de Dios? ¿Sabían Uds. que Dios hizo al mundo de Sus propias Palabras habladas? Si no fue así, ¿de dónde obtuvo Él el material? Él dijo: “Sea”. Y eso se materializó y formó un mundo. “Sea”. Y fue la luz. “Sea”. Y Él creyó Su propia Palabra. Y Su propia Palabra trajo a la tierra a creación. Él hizo al mundo de cosas que no eran y que no se ven, sin embargo, Él hizo la tierra sobre la cual Ud. está sentado en esta noche. Él hizo la silla en la cual Ud. está sentado en esta noche; Su Palabra hablada trajo el material a la tierra – la Palabra de Dios. Amén. Uno se pone a pensar en qué tan pequeños somos, y qué tan malo, y qué tan pequeño es descreer la Palabra de Dios, cuando todo lo que vemos fue hecho por Su Palabra hablada. Él lo habló a existencia.
Él lo habló a Ud. a existencia. Él me habló a mí a existencia. Oh, hermanos, cuando pensamos en eso, las pequeñas dudas desaparecen cuando vemos quién es Él. Pues, Él extendió Sus manos y “Ssssss” sopló la luna y las estrellas a existencia. ¿Qué piensan Uds. de eso? ¿Quién hizo el sistema solar…
23 No hace mucho, estuve parado mirando a través de un telescopio allá en Mount Palomar, y pude ver a ciento veinte millones de años luz. Conviertan eso en millas y vean cuán lejos sería. Y más allá de eso aun había lunas, y estrellas, y mundos. Y mi Padre habló esos a existencia, el Mismo que envió a Su Hijo aquí a morir, para que Uds. pudieran creer Su Palabra. Y Uds. no pueden creer Su Palabra correctamente hasta que han nacido de nuevo del Espíritu de Dios. Eso es profundo, y es duro, pero es correcto.
Lo que pasa con el mundo hoy es que tenemos demasiada religión intelectual. Hay tal cosa como tener intelectual… No es mi intención ser rudo, no es mi intención herir los sentimientos de la gente, pero el problema con estos evangelistas hoy, que están cruzando la nación hoy predicando la Palabra, es que ellos dicen que van y tienen una gran reunión y miles son convertidos, pero que regresan en unas semanas y casi no queda ninguno de ellos. ¿Qué es? Es que ellos reciben una fe intelectual.
Ahora, a Dios no se le conoce por fe intelectual.
24 A Dios se le conoce por la experiencia del nuevo nacimiento, única y exclusivamente. Jesús dijo: “A menos que un hombre nazca de nuevo del Espíritu de Dios, él no puede ni siquiera ver el reino de Dios”. Ahora, cualquier erudito de la Biblia aquí sabe que la palabra “ver” allí no significa: “mirar con su ojo”. Significa: “entender”.
Ud. dice, cuando mira una cosa u otra, dice: “Yo simplemente no lo veo”. Ud. quiere decir que Ud. no lo entiende; aunque lo está mirando de frente. Ud. mira con sus ojos, pero entiende con su corazón. Eso es correcto. Ud. no puede entenderlo. Y ningún hombre puede saber nada de Dios, hasta que primero Ud. nazca del Espíritu de Dios.
La Biblia dice: “Nadie puede llamar a Jesús, Cristo”. Solamente por el Espíritu Santo es la única cosa que… Ud. dice: “Bueno, yo creo que Él es el Hijo de Dios”. Si Ud. no ha nacido de nuevo, Ud. simplemente está tomando la palabra de otra persona al respecto. Ud. dice: “La Biblia así lo dice”. Eso es correcto; la Biblia está correcta, ¿qué acerca de Ud.? Ud. dice: “El predicador así lo dijo”. El predicador está correcto, pero ¿qué de Ud.? “Mi madre así lo dijo”. Su madre está correcta, pero ¿qué de Ud.? Es una experiencia personal propia de que Ud. tiene que nacer de nuevo o Ud. nunca entenderá a Dios.
25 Y entonces Él se revelará Él mismo a Ud. sólo a medida que Él sepa que Ud. lo necesite. Ahora, hay dos cosas en Ud. que forman la opinión. Primero hay una parte intelectual, la cual es su parte mental. Y la siguiente es su alma. Ud. tiene un alma y una mente.
Ahora, no hace mucho, los de antaño y la ciencia decían: “Bueno tú sabes, Dios seguramente cometió un error cuando Él dijo que un hombre piensa en el corazón. No existen facultades mentales… No hay facultades mentales en el corazón con las cuales pueda pensar un hombre. Es carne”. Y los críticos decían que era ridículo imaginarse que un hombre pudiera pensar desde su corazón.
Pero hace como seis meses, Uds. de Chicago y en los alrededores, descubrieron que Dios tenía razón. La investigación científica ha descubierto que en el corazón humano hay una pequeña célula muy diminuta que ni siquiera tiene sangre en ella ni nada. Es un pequeño compartimiento; el animal no lo tiene, solamente el ser humano; y ellos dicen que es la morada del alma. Así que, después de todo, un hombre cree en su corazón. Uds. piensan con su mente, pero creen con su corazón. Después de todo Dios tiene la razón; es en su corazón.
26 Ahora, su fe intelectual razonará. Ud. dirá: “Mire, yo sé que la Biblia enseña eso, cierto. Pero déjeme pensarlo ahora, los días de los milagros pasaron. El pastor así lo dijo, alguien así lo dijo. Yo creo que en este día nosotros no tenemos eso”. Ahora, ¿ve?, Ud. está usando fe intelectual. Y esa fe intelectual razonará con la Palabra de Dios. Pero una experiencia nacida de nuevo del corazón no razonará; ella dirá: “La Palabra de Dios está correcta. No hay más nada que ver con ello; es correcto”. Porque algo aquí abajo se lo dice; Ud. no tiene nada que ver con ello. Es Dios en el corazón.
Ahora, una fe intelectual razonará. Miren, eso es lo que pasa hoy con nuestras iglesias. Nos hemos alejado de las verdaderas experiencias antiguas de recibir el Espíritu Santo. Y nos hemos alejado de ello, y lo hemos sustituido por un colegio intelectual, por una educación de colegio. Ahora miren, yo no estoy tratando de apoyar mi ignorancia. Pero estoy tratando de decir esto: cuando es cuestión de educación y salvación, yo escojo salvación. Sí. Aunque mis hijos no conocieran sus ABC, yo preferiría que ellos conocieran a Jesucristo. Eso es correcto, es verdad. Yo pienso que la educación es maravillosa, pero llegará hasta cierto punto.
27 Pero el problema de ello hoy día, es que nos hemos apoyado completamente en la educación y la hemos adoptado en lugar de la salvación. Hoy día no necesitamos… ¿Saben lo que ha sucedido? Hemos sustituido entonces el aposento alto chapado a la antigua para recibir al Espíritu Santo, por un aposento de comida para vender sopas y cosas para pagarle al predicador, cuando no necesitamos eso. Nosotros necesitamos volver a la Biblia, al Espíritu Santo chapado a la antigua, a un bueno y antiguo avivamiento al estilo de San Pablo y el Espíritu Santo de la Biblia, es lo que necesitamos de vuelta en la iglesia nuevamente esta noche. Es correcto.
Y, amigo, eso solamente vendrá a través de la experiencia del nuevo nacimiento. Un hombre no puede ir al reino de Dios sin ser nacido de nuevo, así como un pájaro no puede volar sin sus alas. Él no podría hacerlo; no importa cuánto de pájaro sea él; él no tiene alas, no puede volar. Y tampoco puede un hombre ir al cielo sin ser nacido de nuevo. Jesús así lo dijo. Y sabemos que no es intelectual. Y Ud. puede oír a gente hoy en sus iglesias; ellos razonan y dicen: “Mire, déjeme decirle; eso no es correcto”. Porque, ¿ven?, ellos dudan. Y lo que sea su alma…
28 Recientemente tuve una experiencia con una mujer. Había una mujer que vivía en una vecindad. Ella fue criada como una buena mujer. Y ella fue criada en un buen hogar. Aunque ella iba a la iglesia, pero ella nunca llegó a ser lo que nosotros conoceríamos como una cristiana, siendo nacida de nuevo, aunque ella era muy leal en la iglesia, y ella era una pianista en la iglesia. Y ella se casó con un joven muy fino de allí de la iglesia, y él era un buen muchacho. Y ellos vivieron juntos por un tiempo.
Después de un tiempo ellos se mudaron a otro vecindario; ella se unió con… llevó su carta a otra iglesia. Y ella vivía en este vecindario aquí. Ella fue criada por una madre chapada a la antigua que realmente conocía a Dios, una madre chapada a la antigua. Que Dios nos ayude a tener más de ellas, en vez de estas féminas fumadoras de cigarrillos, bebedoras de cocteles que salen de noche las cuales tenemos hoy en día llamadas madre. Y es terrible decir eso desde la plataforma, pero es la pura verdad. Es una vergüenza, hermano. Déjenme decirles; es vergonzoso pensar que la maternidad de América se ha caído. Esa es la columna vertebral de cualquier nación.
29 El primer predicador que recibe un niño es una madre. Hay cuatro… o mejor dicho, cinco Evangelios: Mateo, Marcos, Lucas, Juan, y Madre. Y una madre debería ser una mujer llena del Espíritu, que pueda enseñar a sus hijos, y enseñarlos a orar y a conocer acerca de Dios, y lo demás. En lugar de eso, ellas se los dan a una niñera y salen toda la noche. Y luego van a la escuela dominical el domingo por la mañana y se llaman a sí mismas cristianas.
Vale más que deje ese tema, ¿verdad? Porque yo sencillamente soy ese tipo de persona del campo que cree la verdad acerca de estas cosas. Eso es correcto. Y yo prefiero chamuscarlos a Uds. ahora a que Uds. se quemen más adelante, así que eso es verdad. Así que sólo recuerden: Es la verdad; es la pura verdad del evangelio.
30 Y cómo nos hemos apartado de eso hoy. Ellos asisten a la iglesia.
Y esta mujer, ella ingresó a la iglesia allá. Ella hizo un trabajo muy bueno; ella tocaba el piano. Y después de un tiempo, ella empezó a darse cuenta que las mujeres en su vecindario comenzaron a vestirse inmoralmente, cómo ellas salen y cortan el césped del jardín con esa ropita puesta. Yo espero que no haya ninguna de ellas aquí en esta noche. Y es una desgracia para Ud., hermana. Dios tenga misericordia de su alma pecaminosa. ¿Qué otra cosa pudiera hacer eso sino un espíritu maligno de concupiscencia? Uds. no quieren pensar eso, pero así es exactamente. La única persona que alguna vez se despojó de su ropa en la Biblia fue un maníaco. Correcto. Póngase la ropa y compórtese como una dama. Su esposo merece una paliza por permitirle a Ud. hacerlo en primer lugar.
Así que entonces, la primera cosa es… Ahora, allí… pero ella pensó que se saldría con la suya, por cuanto el resto de las mujeres en la iglesia estaban haciendo lo mismo. Ella pensó que lo haría. Así que, ella comenzó a hacerlo. Eso siguió así hasta que ellas comenzaron a fumar cigarrillos, y entonces ella pensó que fumaría cigarrillos. Y ella continuaba tocando. No se mencionaba nada acerca de eso en la iglesia.
31 Eso es lo que pasa, pastor. Lo que pasa, nuestra gente se irá al infierno porque Ud. descuida el Evangelio en el púlpito; eso es exactamente lo que es. Si Ud. sacara esas cositas floridas del púlpito y predicara el Evangelio, el poder de Dios para salvación, tuviera un llamamiento al altar chapado a la antigua e hiciera que la gente limpiara sus vidas, sería distinto. Serían ejemplos de cristianismo. Correcto. Pero hemos bajado la guardia en algún lado.
Un buen predicador metodista amigo mío, él solía cantar un himno:
Hemos bajado la guardia;
Nos hemos comprometido con el pecado;
Bajamos la guardia;
Las ovejas se salieron,
Pero ¿cómo entraron las cabras?
Uds. bajaron la guardia; es así de sencillo. Ese es el único problema. Ellos pueden unirse a la iglesia hoy y vivir cualquier clase de vida o cualquier cosa. Pero yo les digo una cosa: Uds. no pueden nacer de nuevo y vivir cualquier clase de vida. Ud. vivirá para Jesucristo cuando ha nacido de nuevo. Y Ud. actuará como un hombre. Y Ud. se conducirá como un verdadero cristiano, si ha nacido de nuevo del Espíritu de Dios.
32 Entonces esta mujer, finalmente, ella obtuvo… se enamoró de un hombre, vecino. Y ella abandonó a su esposo, y se fue, y se casó con este hombre, y siguió tocando el piano en la iglesia. Y después de un tiempo, ella lo dejó y se casó con otro. Y ella pensó que estaba actuando bien.
Y luego finalmente, terminó siendo una esposa de hecho. ¿Qué era? Su alma le dijo en un principio: “No hagas eso”. Pero ella razonó: “Pues, si el resto de las mujeres pueden hacerlo esto, ¿por qué no puedo yo hacerlo? Pero en lo profundo de su alma había un Espíritu que le decía: ”No hagas eso; aléjate de eso; eso no es correcto“. Pero sin embargo, ella luchó contra eso, y lo echó a un lado, y ella comenzó a razonar. ¿No ve Ud.? No razone; sólo crea. Crea la Palabra de Dios; no trate de razonarla. Sólo lo que Dios dijo es la verdad. Y crea que esa es la verdad. Y no acuda a sus razonamientos; acuda a su experiencia, a Cristo en el corazón y compárelo con la Palabra de Dios.
33 Ahora, ella siguió adelante. Y después de un tiempo, ella fue llamada… o mejor dicho, el pastor de nuestra iglesia fue llamado al lado de su cama para que orara por ella. Bueno, ella estaba acostada allí fumando cigarrillos y todo, viviendo en la casa, una esposa de hecho, y él dijo: “Hermana, ¿está su alma preparada para morir?”
Ella dijo: “Todo está en paz”.
Ahora, ella lo creyó. Ella había escuchado tanto tiempo a su intelecto, que había contristado al Espíritu Santo alejándolo de ella. Él ya no le hablaba; ella no sabía cuál estaba correcto. Ella lo había razonado. Ella tenía una concepción mental, que si ella iba a la iglesia y hacía lo que era correcto, pues, que ella iría al cielo. Aquello continuó así hasta la mismísima hora de su muerte.
Pero cuando su poder de razonamiento… Cuando Ud. muere, su cerebro se acaba, desde luego, cuando el espíritu lo deja a Ud., y luego ¿qué queda? Aquí está su alma que Ud. ha descuidado aquí atrás, la cual viene a Ud. en ese momento, cuando Ud. está muriendo. Y este razonamiento mental se acaba; Ud. no razona más. Es su alma que ha estado en su corazón, la cual Ud. ha contristado; entonces eso la alcanzó a ella. Y en eso, ella gritó: “Dios mío, estoy perdida”. Ya era demasiado tarde. El alma que había sido contristada…
34 Ahora, el doctor puede ponerle una inyección en el brazo y evitar que Ud. grite. “Oh, ella está emocionada”, dijo el pastor. “Ella no está perdida. Pónganle una inyección”.
Le pusieron una inyección y ella… [El hermano Branham respira profundo y luego se queda callado.] Seguro, eso la tranquilizó a ella. Oh, él predicó su funeral y dijo: “La hermana está en el cielo”. Eso yo no lo puedo decir. Pero déjenme decirles: esa inyección pudiera callar esos labios, pero jamás tranquilizará esa alma que la atormentará a ella por la eternidad. Correcto.
No permita Ud. que esa sea su condición. Ud. obedezca a Dios. Nazca del Espíritu de Dios, y deje de razonar las cosas, y simplemente crea lo que Dios dijo que es la verdad. Sea lleno del Espíritu de Dios, y entonces Dios le guiará, y el Espíritu Santo le guiará en las sendas de justicia. Y si Ud. se ve a sí mismo comportándose diferente a un cristiano; Ud. sabe que eso está errado. Entonces regrese y examínese con Dios, con Su Palabra aquí, y con Su Libro, y enmiéndese con Dios.
35 Eso es lo que hizo Simeón, este anciano del que estamos hablando. Él era un hombre anciano, de ochenta años de edad, tenía una buena reputación entre el pueblo, un sabio anciano, de barba blanca. Y un poco antes de la visita del Señor, la primera vez, la iglesia se había vuelto toda formal e indiferente, casi como se ha vuelto otra vez.
Y allí Simeón, allá… Un día el Espíritu Santo le habló y le dijo: “Simeón, tú no vas a ver muerte antes de que veas al Ungido del Señor”. Y Simeón no lo razonó; él lo creyó. Eso es lo que Uds. deben hacer: Creerlo.
36 Miren a la virgen María, cuando ella fue cubierta por la sombra del Espíritu Santo, cuál fue su actitud. Miren al sacerdote un poco antes que él: el padre de Juan el Bautista. Cuando le fue dicho en el templo que su esposa iba a tener un hijo siendo ya vieja, pues, él tenía bastantes ejemplos. Pero él razonó; él dijo: “¿Cómo pueden ser estas cosas? Ella está vieja, y lo demás, y no puede ser”.
Bueno, allí estaba Sara, tenía cerca de cien años cuando ella concibió. Allí estaba Ana bastante pasada de la edad. Pero aquí Zacarías dudó del Señor. Y Dios dijo: “Yo Soy…” El ángel dijo: “Yo soy Gabriel, pero mis palabras serán cumplidas de todas maneras”. Y él le dejó mudo hasta el día en que el niño nació.
37 Pero miren a María, cuando el Espíritu Santo le dijo a ella: “Tú vas a tener un hijo, sin haber conocido varón”, ella no lo razonó. Ella simplemente lo tomó a Él en Su Palabra. Allí lo tienen. Y ella anduvo testificando que ella iba a tener un bebé, sin haber conocido varón, antes de que estuviera segura de nada. Oh, espero que puedan verlo. Ella tomó a Dios en Su Palabra. Ella no esperó… (Disculpen esta expresión. Uds. escuchen a un doctor; yo soy su hermano). Ella no esperó hasta que sintió vida; ella no esperó hasta que algo ocurriera, hasta poder ver físicamente que ella iba a ser madre. Ella simplemente tomó la palabra del Ángel. Cuando el Ángel le dijo: “Tú vas a tener este bebé sin conocer varón…”
Ella dijo: “He aquí, la sierva del Señor; sea conmigo de acuerdo con Tu Palabra”.
Y ella anduvo regocijándose de que iba a tener un bebé antes de que tuviera una sola evidencia de que el bebé vendría, aparte de la Palabra de Dios.
Oh, hermana, haga eso esta noche; Ud., y Ud., y todos Uds. tomen a Dios en Su Palabra y empiecen a regocijarse, diciendo: “Dios así lo dijo, y eso lo concluye. Yo me regocijaré de todas maneras. Yo no tengo que sentir nada ni nada más; yo simplemente lo creo”. Oh, y Uds. verán un avivamiento chapado a la antigua barrer esta región, quemando el pecado. Y cada iglesia se llenará – y qué tiempo tan tremendo será – si hombres y mujeres hacen tanto así: Tomar a Dios en Su Palabra, y estar esperando que Él haga lo que Él dijo que haría. Uds. son los hijos de Abraham; eso es únicamente a través de la promesa.
38 La promesa fue dada a Abraham. Cuando él tenía setenta y cinco años, él estaba viviendo allá en Sinar, bajo la tierra… los valles de Sinar, mejor dicho, vino desde Babilonia con su padre, y estaba viviendo allá, en la ciudad de Ur, en la tierra de los Caldeos. Y él tenía setenta y cinco años de edad; su esposa tenía sesenta y cinco; él había vivido con ella desde que ella tenía como diecisiete, y ella era estéril. Y el Señor se le apareció a él, y le dijo: “Abraham, tú vas a tener un niño con Sara”.
39 Y Abraham creyó a Dios, y se preparó para el nacimiento del bebé. Y el bebé no vino en veinticinco años. Pero en lugar de Abraham debilitarse más, él se fortalecía todo el tiempo, dando alabanza a Dios por el bebé. Y acá él tiene ya cien años y Sara tiene noventa. Pero cada día que pasaba, mayor sería el milagro. Y la Biblia dice: “Él se fortalecía más y más, dando alabanza a Dios”.
Pasó el primer año: “Sara, ¿cómo te sientes?”
“Nada distinta”.
“Alabado sea Dios, vamos a tenerlo de todos modos”.
Pasó el segundo mes: “¿Cómo te sientes, Sara?”
“Nada distinta”.
“Gloria, de todos modos lo vamos a tener”.
La gente decía: “Abraham, algo anda mal con su mente”. ¿Verdad? No, señor. Él tomó a Dios en Su Palabra. Él creyó lo que Dios dijo; sabiendo que Él era poderoso para cumplir lo que le había prometido. Dios era capaz de cumplir Su Palabra.
El primer año pasó, nada sucedió. Le dijeron: “¿Ves?, te lo dije”. Pero Abraham dijo: “El bebé estará aquí de todas maneras”. Cuando él tenía setenta y cinco años… cuando él tenía ochenta y cinco: “Estará aquí de todas maneras”. Ya habían comprado los pañales y tenían los alfileres y todo listo, porque ellos sabían que él iba a tener al bebé. Dios así lo dijo. No importaba cuán imposible se veía; Dios así lo dijo y eso lo concluía.
40 Abraham andaba por todos lados testificando: “Vamos a tener al bebé de todos modos, va venir”. Quince años pasaron, ningún bebé aún. Veinte años pasaron, ningún bebé aún. Veinticinco años pasaron, ningún bebé aún.
“¿Qué acerca de eso, Abraham?”
“Vamos a tenerlo de todas maneras. Dios así lo dijo”. Dando gloria a Dios.
Oh, si tuviéramos hombres hoy que pudieran tener la fe de Abraham. ¿Son Uds. simiente de Abraham? Cuando Uds. han muerto en Cristo, Uds. reciben el bautismo del Espíritu Santo, lo cual los hace simiente de Abraham, y les da la misma fe que Abraham tuvo, la cual llama esas cosas que no son como si fuesen. Amén. No importa cómo se vea Ud., cómo se sienta, es lo que Dios dijo al respecto. Amén.
41 Saben, me siento religioso ahora mismo; realmente que sí. Yo no estaba esperando esto. Pero pensar en Dios… Nosotros llamamos esas cosas… Abraham llamó esas cosas que no eran, como si fuesen. Él no miró la cosa natural; él miró lo invisible. Él miró con ojos de fe lo que Dios dijo. Y lo que Dios dijo, Dios lo cumplirá. Él sabía que Él lo cumpliría. Así que, él lo creyó y testificó de cosas que él no veía, como si ya hubieran sucedido.
Oh, hermanos, ¿lo ven? Espero que sí, y que lo capten. Miren, yo no estoy emocionado; sólo me estoy sintiendo bien. Ahora fíjese, si Ud. puede tomar la misma cosa y decir: “Dios lo prometió: Por las llagas de Jesucristo yo fui sanado. Yo lo creo. No importa lo que suceda, cómo se sienta, cómo me vea, yo estoy sano de todas maneras; Dios lo dijo”. Y quédese fijo con eso. No se mueva; quédese fijo con eso. Observe lo que hará.
42 Uds. saben, algunas personas tienen muy una fe grande e instantánea; ellos pueden ser sanados en el acto. Algunos tienen tanto así de fe; pueden ser sanados en una semana. Algunos tienen fe como la semilla de mostaza; les toma bastante tiempo, pero sólo síganla; es genuina; los llevará a Uds. a la Luz; sólo aférrense a ella y sigan avanzando. Y los sacará a Uds. adelante; sólo continúen aferrándose a esa fe; los sacará adelante, si es una semilla de mostaza, Uds. saben. La mostaza no se mezclará con nada; es genuina. Uds. pueden mezclar repollo rizado con espinaca y demás, pero no pueden mezclar la mostaza con nada. La mostaza permanece mostaza.
Y cuando fe genuina se arraiga en el corazón, no es intelectual; ya no es razonamiento; es real. Es el Espíritu de Dios dando testimonio a través de Ud.: “La Palabra de Dios es verdad” yo me quedo con ella. Sí, señor. Y eso trae los resultados.
43 Entonces Simeón, él siguió adelante. Él no estaba… Ahora, él tenía un gran prestigio, pero él no se avergonzaba de su prestigio si era contrario a las ideas de la gente. Bueno, alguien decía: “Miren, pobre Simeón, ¿saben qué? Él ya está un poco mal de la cabeza. Uds saben, aquí estamos nosotros; nosotros estamos en cautiverio. Miren las iglesias hoy. Pues, nosotros sabemos que los días de los milagros ya pasaron. Y aquí ese anciano, con un pie en la tumba, tiene ochenta y tantos años, y todavía diciendo que él va a ver al Cristo, cuando aun David cientos y cientos… hace ochocientos años, dijo que él quería verlo a Él. Y Elías allá atrás antes de eso, y regresando hasta Adán, ellos lo esperaron a Él. Y aquí está él con un pie en la tumba y la iglesia toda hecha pedazos como lo está ahora, y todo, y los días de los milagros ya cesaron y todo. Y aun así él dice…” Él lo cree.
¿Por qué? Dios así lo dijo. Y él anduvo para todos lados… Él no se avergonzaba de decirle a la gente: “Yo no veré muerte hasta que vea al Ungido del Señor”. Él tenía una razón muy buena: El Espíritu Santo; se lo había dicho. Ahora, no hay dos Espíritu Santo; el mismo Espíritu Santo que estuvo allá en aquel entonces está aquí hoy. ¿Ven? Correcto. El mismo Espíritu Santo… Así que, él le creyó al Espíritu Santo y andaba testificando. A él no le importaba lo que dijera la gente; él tenía la promesa y eso era todo.
44 Y ¿tienen Uds. la promesa? Claro que sí. “Para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. La promesa todavía es la misma. Eso es correcto. A “Todo aquel que quiera, venga y beba de las aguas… de la fuente de las aguas gratuitamente”. Porque es para “todo el que quiera”. Ud. puede, Ud. está invitado a venir, quiso, y esperaba estar aquí. Eso es correcto.
Cuando los días se acercaban, Simeón se ponía más viejo, pero él aún alababa al Señor; él iba ver al Cristo de todas maneras. Entonces finalmente, después de un tiempo, hubieron unos magos allá en un país oriental que vieron una estrella aparecer, y ellos empacaron, y se fueron siguiendo la estrella. Ellos estaban esperando ver esa estrella.
45 Nadie más la vio, porque nadie la estaba esperando sino ellos. Ellos obtuvieron lo que esperaron. Ellos estaban vigilando por la estrella pues Balaam dijo, su profeta, que se levantaría una estrella de Jacob, y ellos estaban buscando por ella. Y así que ellos siguieron la estrella y encontraron al Cristo.
Y había unos pocos pastores allá en la ladera apacentando sus ovejas; ellos lo encontraron a Él, y sabían al respecto. Pero en aquel tiempo las noticias no viajan… no viajaban, mejor dicho, como viajan hoy; ellos no tenían las noticias, los periódicos, y la radio, y la prensa, y demás, que nosotros tenemos hoy, ellos no tenían eso. Así que, solamente iban de labio a oído. Y mucha gente nunca había oído nada al respecto.
46 Así que, después de ocho días de haber nacido Jesús, pues, María fue al templo para ofrecer el sacrificio lo cual era una costumbre: Después de ocho días todo niño varón tenía que ser llevado y circuncidado. Y tenían que ofrecer una ofrenda para su purificación; eso era conforme a la costumbre de la ley.
Hagamos un pequeño drama aquí para que los niños pequeños puedan entender. Es lunes por la mañana en el templo y yo veo a la virgen María viniendo con su bebecito, y ella trae la ofrenda de una campesina. La ofrenda de un campesino eran dos tórtolas. Ahora, un bebé rico podía ofrecer un cordero, por cuanto ellos tenían rebaños y hatos. Pero Jesús, ellos tenían dos tórtolas.
47 Y miren, todos los bebés viniendo por allí en sus finos bordados, las madres paradas allí vestidas muy finamente y sus bebés con esos bordados, Uds. saben, trajecitos rosados y lo demás, en ellos. Pero allá estaba parada la virgencita con el bebé envuelto en tela de pañal. ¿Saben lo que es tela de pañal? Es lo que ponen en el lomo de un yugo, de un buey, cuando Uds. están arando con ellos; son trapos que son envueltos sobre el yugo. Y ellos estaban colgados en el pesebre, así que ellos simplemente desenvolvieron eso, José y ellos, y envolvieron a Jesús en eso. Piénsenlo, el Rey de gloria, el Rey de [Espacio en blanco en la cinta.]… alguien. ¿Pensaría Ud. en ello?
Había aproximadamente dos millones de judíos ese día allí, así que quizás había tal vez cientos de bebés que nacían cada noche. Así que, cada mañana habría, después de los ocho días para cada persona, habría una fila de bebés para ser circuncidados. Es lunes en la mañana; aquí hay una fila bien larga de madres paradas allá de aquel lado, diríamos, con sus bebecitos. Y yo pudiera oír algunas de ellas diciendo: “Miren, allí. Vean, miren allí; mírenla; allí está ella; esa es la que tuvo al bebé sin estar casada. Mmm – mm, mantengan su distancia de ella”. ¿No es eso igual que perseguir al verdadero y genuino creyente hoy?
48 Ella tenía un bebé en sus brazos. A ella no le importaba lo que dijera la gente; ella sabía de quién era ese bebé. En su corazón ella sabía que ése era el Hijo de Dios. Y todo el que ha nacido del Espíritu de Dios, Ud. pudiera ser llamado fanático; Ud. pudiera ser llamado ese nombre insultante de santo rodador. Ud. pudiera ser llamado cualquier cosa como esa, pero en su corazón, si Ud. alguna vez ha acunado a Cristo, a Ud. no le importa lo que ellos digan. No tiene ninguna importancia. Ellos pueden decir: “Mírenlos”. Ciertamente que Ud. está marcado. Correcto. Ella también estaba. Guardaban su distancia de ella: “Atrás, no se acerquen a ella”.
Pero ¿qué estaba ella sosteniendo en sus brazos? No tenía mucho atractivo, pero era el Rey de reyes, envuelto en tela de pañales en los brazos de su madrecita virgen. Piénselo. Ellas guardaban su distancia. Yo me pregunto ¿en dónde están esas personas esta noche? ¿Qué si ellos pudieran regresar e intentarlo de nuevo otra vez? Sería distinto, ¿no es cierto? No permitan que esa sea su suerte; Uds. háganlo ahora mientras que están sensatos, y mientras que pueden, mientras que Uds. tienen una oportunidad para hacerlo; háganlo ahora. Ellas mantenían su distancia.
49 Así que, la fila avanzaba; los bebés siendo circuncidados, y las mujeres ofreciendo para su purificación, y ella llevando sus palomitas, lo cual probablemente le costó unos pocos denarios. Y ella trajo las palomas para su purificación conforme a la ley.
Y entonces, llega casi, muy cerca en la fila. Miremos: ¿En dónde está Simeón? Si Dios le dio una promesa a Simeón, que él iba a ver a Cristo, es cosa de Dios cumplirla; ¿no les parece? Digamos que él está allá afuera en un cuarto de oración. Ese lunes por la mañana, él había oficiado los servicios el día anterior y estaba cansado. Lo veo sentado por allá, toma el pergamino y comienza a leer: “Una virgen concebirá y dará a luz un niño”. “¿No es extraño que yo haya tomado eso?” Lo veo estirar la mano y agarrar otro, decía: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; mas Jehová cargó en Él la iniquidad de todos nosotros. Él fue herido por nuestras rebeliones; Él fue molido por nuestra iniquidad; el castigo de nuestra paz fue sobre Él; por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Leyendo las Escrituras ahí en el lugar… Ahora, dije que esto es un drama por un momento.
50 Y de repente el Espíritu Santo está absolutamente obligado… Si Él le dio a él la promesa de que vería al Cristo, y el Cristo está en el templo, Él está obligado a traer a Simeón ante la promesa. ¿Es correcto eso? Seguro. Así que, puedo ver al Espíritu Santo decir: “Simeón, ponte de pie”. Oh, hermanos. ¿Uds. creen que los hombres de Dios son guiados por el Espíritu de Dios? Seguro que sí. Simeón se pone de pie, sin saber adónde iba: “Sí, Señor, yo oigo Tu voz. ¿Qué deseas que haga?”
“Camina, Simeón”.
“¿Para dónde?”
“Simplemente camina”. No importa para dónde vas, camina. Él comenzó a caminar. Ahí sale él, guiado por el Espíritu Santo que le dio la promesa.
51 El mismo Espíritu Santo que le dio a Simeón la promesa, le dio a Ud. la promesa. ¿Cuántos creen en sanidad Divina? ¿Por qué están Uds. aquí esta noche? Porque Uds. creen. Hay algo dentro de Uds. que les dice que hay sanidad Divina, ¿es correcto eso? Aunque no estuviera escrito en la Biblia, aun así sería una sanidad Divina. Si hay un abismo aquí llamando, tiene que haber un abismo que le responda. David dijo: “A la voz de Tus canales…” el abismo llamando al abismo…
En otras palabras, yo lo he dicho así muchas veces: Antes que hubiera una aleta en el lomo de un pez, primero tenía que haber agua para que él nadara, o él no tendría aletas. Él tenía que tener agua primero. Antes de que hubiera un árbol que creciera en la tierra, tenía que haber una tierra donde crecer, o no habría árboles.
52 Y no hace mucho yo leí en el periódico acerca de un niñito que se comía el… Un niñito como de unos ocho años de edad, era, que se comía los borradores de sus lápices en la escuela, se comía sus borradores. Y ellos llegaron a casa, y lo encontraron comiéndose un pedal de su bicicleta. Entonces lo llevaron al médico, y lo llevaron a la clínica y lo examinaron, y el médico le examinó la sangre y todo. Y descubrieron que su cuerpecito necesitaba azufre, y el azufre está en la goma.
Ahora miren, si hay algo aquí adentro llamando por azufre, tiene que haber azufre que responda a ese llamado, o no habría ningún llamado aquí adentro. ¿Entienden lo que quiero decir? Si hay algo hambreando tiene que haber algo que responda.
53 Cuando nuestros antepasados, los peregrinos, desembarcaron por aquí en Plymouth Rock, ellos encontraron a los indios; ellos estaban adorando al sol. Estaban adorando imágenes. ¿Por qué? Cuando yo fui a los hotentotes del África, yo encontré los pequeños ídolos de barro, adorando, salpicados de sangre. ¿Por qué? Ellos son seres humanos; hay algo en ellos que les dice que existe un Creador: el abismo llamando al abismo. Y si hay un abismo llamando, tiene que haber un abismo que le responda.
Uds. recuerdan, no hace mucho, antes que Uds. recibieran el Espíritu Santo, su corazón ardía por algo. ¿Qué era? Era el abismo. Ud. iba a la iglesia; Ud. se unía a la iglesia; pero Ud. no había nacido de nuevo. Y su corazón llamaba por ello. ¿Qué era? El abismo llamando al abismo. Y tan cierto como hay un abismo llamando, hay un abismo que le responde.
54 Y esta noche Ud. está anhelando sanidad Divina; por cuanto la Biblia de Dios así lo dijo. Algo dentro de Ud. le dice que hay una sanidad Divina. Y tan cierto como hay algo dentro de Ud. anhelando por sanidad Divina, hay una fuente abierta en algún lado. Y el mismo Espíritu Santo que le dio a Simeón la promesa y lo guió al Cristo, lo ha guiado a Ud. aquí esta noche, buscando sanidad Divina, donde la fuente está abierta para cada uno de Uds. Cuando el abismo está llamando al abismo, hay una respuesta. Y cuando Ud. la ve, oh, Ud. se bañará en ella.
Yo amo la belleza; yo observo el atardecer. Yo estaba paseando hoy alrededor del lago de Uds., y lloraba como un niño. La dama allá atrás y su esposo, mi vendedor de libros aquí, el Sr. Y la Sra. Wood, ellos dijeron: “Hermano Branham, ¿qué ve Ud.?” Mi madre es mestiza; ella es mitad india cherokee. Y cuando yo miré allá afuera y pude ver esas hojas pintadas, yo dije: “Eso es Dios con Su maleza; Él está pintando el escenario”. Había algo en mí que anhelaba por ello. Y cuando lo vi, mi corazón lloró dentro de mí. El abismo llamando al abismo.
Oh, qué tiempo para entrar en Su Presencia donde Ud. anhela estar y ver al resucitado Jesús viviente entre nosotros. Entonces este abismo llamando al abismo trae los resultados. Y con razón la gente llora. Con razón la gente grita; con razón la gente se vuelve emocional. Pues, hermano, Ud. no puede evitarlo. Hay algo dentro de Ud. que se está moviendo.
55 Simeón, guiado por el Espíritu Santo, ahí venía él, sin saber adónde iba. Hombres que caminan con Dios no les importa adónde van ellos, siempre y cuando estén siguiendo al Espíritu Santo. Y él salió caminando y entró al edificio. Puedo ver a ese sabio anciano a medida que camina de acá para allá; él no sabía para donde iba, así que el Espíritu Santo le estaba guiando. Lo puedo ver acercarse a esa fila de mujeres. Allí viene él bajando por esa fila de mujeres, mirando cada bebecito. Él se acerca a esta mujer que está parada sola, de la cual se estaban burlando las demás. Él se detiene y da un vistazo a los brazos de ella. Él toma a este manojito de amor envuelto en tela de pañales, lo acercó a Él a su pecho, las lágrimas le bajaban por sus mejillas, y dijo: “Señor, despide a Tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra; pues mis ojos han visto Tu salvación”.
El Espíritu Santo moviéndose, él lo estaba esperando. Él estaba esperando verlo. Y Dios lo guió a él a su expectativa plena. ¿Está Ud. en expectativa de ser sanado esta noche? Si lo está, el Espíritu Santo lo ha guiado a Ud. a ese lugar hoy. ¿Lo está Ud. esperando? Esté listo.
56 Al mismo tiempo, allí en el templo estaba una profetiza anciana, una mujer, la virgen Ana. Ella estaba ciega; tenía años ciega. Ella tenía alrededor de ochenta años. Y ella se quedaba en el templo y oraba día y noche. Pues también esperaba la consolación de Israel, la venida del Señor. Y allí está ella en el rincón, ciega. Y al mismo tiempo, ella esperaba la venida de Cristo y ciega y no podía ver, y el Espíritu Santo le habló y le dijo: “Levántate, Ana”.
Y ahí viene la anciana ciega, tanteando alrededor de las multitudes, pasando por el gran gentío del templo, hasta que llegó exactamente adonde Él estaba, y levantó sus manos, y bendijo a Dios. Si el Espíritu Santo pudo guiar a esa profetiza ciega, puesto que ella estaba esperando ver al Señor Jesús cuando Él viniera, ¿puede Él guiarlo a Ud. a la fuente de Sus bendiciones y gracia? Esté esperándolo. Espérelo con ansias; está aquí. Dios está aquí; Él se está moviendo por medio de Su Espíritu, moviéndose por toda la tierra, hay señales y maravillas cuando Dios se mueve. “Muévete, oh Señor, en mí”.
57 En todas partes que Dios se mueve, en cualquier tiempo a través de la Biblia, Uds. verán sanidad, milagros, señales, y maravillas. Él deja tras Él huellas de lo sobrenatural. A mí no me importa lo que digan los teólogos; la Biblia está correcta. Cuando Dios se mueve, el mundo tiembla. Y cuando Él se mueve en cada avivamiento que ellos han tenido… al comienzo de la primera reforma en el día de Lutero, ellos tuvieron sanidades; en los días de Wesley ellos tuvieron sanidades, en los días de Calvino, Knox, Finney, Sankey, por todo el trayecto; y hoy Él no es menos de lo que Él fue allá. En todo caso, Él es mayor hoy que lo que fue en aquel entonces. Aleluya. Yo no estoy emocionado; yo sé de lo que estoy hablando: siendo guiado por el Espíritu.
¿Por qué vino Ud. aquí esta noche? ¿Vino Ud. para ser sanado? Permítame mostrarle cuán miles de veces… No hace mucho yo había estado en Dallas, Texas, y emprendí el viaje de regreso a casa, y el avión quedó atrapado en una tormenta. Tuvimos que descender en Menphis, Tennessee. Y me pusieron en ese hotel famoso allí esa noche, el Hotel Peabody. Yo no pudiera quedarme en un lugar como ése con mi propio dinero. Pero la aerolínea me puso allí.
58 Y me estaba quedando allí esa noche, y yo oré. Y a la mañana siguiente cuando me levanté, ellos me dijeron: “Mire, esté listo, Reverendo Branham; ellos lo recogerán a Ud., la limosina, a las siete en punto”.
Y yo dije: “Muy bien, señor”.
Y como a las seis y media yo salí; tenía unas correspondencias que había escrito esa noche, e iba a enviarlas. Y yo iba bajando por la calle, cantando esta alabancita:
Hay gente casi en todos lados,
Cuyos corazones están todos en llamas
Con el poder que cayó en Pentecostés,
Que limpió y los hizo limpios;
Oh, está ardiendo ahora mismo dentro de mi corazón,
Oh, ¡gloria a Su nombre!
Estoy tan contento que puedo decir que soy uno de ellos.
59 Yendo por allí, yo me la estaba aprendiendo. E iba bajando por la calle y algo me dijo: “Detente un momento”. Bueno, yo pensé que quizás era simplemente mi pensamiento. Pero se volvió una realidad y me detuve. Yo pensé: “¿Qué es eso?”
Me detuve en una esquinita; había un policía parado allí, era un exactamente un poco después del amanecer. Y este policía parado allí. Yo hice como que estaba mirando unas cañas de pescar y escopetas y cosas que había en la ventana así. Retrocedí y me metí detrás de un poste y dije: “Oh, Padre Celestial, ¿ese fuiste Tú que me detuviste?”
Él dijo: “Date vuelta y regresa exactamente por donde viniste”.
Yo me di la vuelta y empecé a regresar por la calle, así, preguntándome para dónde iba. Caminé, y caminé, llegué hasta el norte de Menphis, seguí por el río, y salí hasta el borde del estado, así, y pensé: “¿Adónde voy?”
Algo me seguía diciendo: “Sigue caminando”. Yo simplemente seguí caminando, bajando. Se hicieron las siete, las siete y media, las ocho; yo simplemente seguí caminando, caminando por… yo no sabía para donde iba, sólo caminaba por allí; el Señor me estaba guiando.
60 Y salí por allá, y llegué a donde estaba la gente de color. Y dio la casualidad que bajé por la calle, caminando así, y vi a una típica mujer sureña recostada sobre una pequeña cerca encalada, con una camisa de hombre amarrada alrededor de su cabeza. Ella estaba recostada de la cerca, esas enormes mejillas negras, mirando hacia arriba en esa dirección. Cuando ella me vio viniendo, las lágrimas bañaban sus ojos. Ella dijo: “Buenos días, reverendo”. Eso era en el sur; ellos llaman a un predicador “reverendo”. Dijo: “Buenos días, reverendo”.
Yo dije: “Buenos días, señora”. Dije: “¿Cómo supo Ud. que yo era reverendo?”.
Ella empezó a sonreír; dijo: “Reverendo, ¿había Ud. oído en la Biblia acerca de aquella mujer, la mujer sunamita que no podía tener hijos y ella le dijo al Señor que si Él le daba un bebé que ella lo criaría para Él?”
Dije: “Sí”.
Dijo: “Yo era esa clase de mujer”. Y dijo: “El Señor me dio un bebé”, y dijo: “Yo lo crié a él con todo mi corazón para que le sirviera al Señor”. Ella dijo: “Yo lavé para ganar el sustento”. Dijo: “Yo soy cristiana; he sido llena del Espíritu de Dios por años”.
Y ella dijo: “Y Ud. sabe, mi hijo, cuando él llegó a tener como dieciocho años, él tomó el camino equivocado”. Y dijo: “Él se juntó con una compañía, y él no me dijo nada al respecto, y él contrajo una enfermedad horrible, y él está aquí adentro muriendo”. Dijo: “Él ha estado inconsciente, reverendo, por dos días”. Y dijo: “Yo sencillamente no podría soportar ver a mi bebé morir”, dijo ella, “sin conocer al Señor”. Y ella dijo: “Yo sé que él tomó el camino equivocado; él tiene que pagar por su pecado, pero yo quería oírle a él decir que era salvo”. Y dijo: “Él está muy mal”. Y dijo: “Yo oré toda la noche”. Dije: “Señor, por favor, no permitas que mi bebé muera sin que sea salvo; no por favor, Señor amado. Yo he trabajado muy duro por Ti y trabajé por él”.
Y dijo: “Yo me quedé dormida y soñé que había visto un hombre con un traje claro puesto y un sombrero claro, viniendo por la calle”. Y dijo: “Ud. era ese hombre”. Y ella dijo: “Yo he estado parada aquí desde las tres de la mañana esperando por Ud.” Dios se estaba moviendo. Dijo: “Yo he estado esperando aquí desde las tres”.
61 Yo le di palmaditas en su espalda, y su espalda todavía estaba mojada de rocío. Le dije: “Señora, mi nombre es Branham”. Dije: “Yo oro por los enfermos. ¿Escuchó Ud. alguna vez de mí?”
Dijo: “No, señor, reverendo, yo nunca escuché acerca de Ud., pero lo lamento”. Ella dijo: “¿No desea Ud. pasar?”
Y yo entré. Había una punta de arado allí atrás en el portón para aguantarlo. Y yo entré en esa chocita de gente de color esa mañana, una casita encalada. Y, hermano, yo he estado en los palacios de tres reyes; yo he estado en algunos de los hogares más bonitos del mundo; yo fui criado en una cabañita sin piso en ella. Cuando entré en ese pequeño hogar esa mañana, déjenme decirles, uno sabe que estaba en la Presencia de Dios. Yo miré allí y no había afiches de mujeres en las paredes. Había un letrero bien grande en la pared que decía: “Dios bendiga nuestro hogar”. Yo preferiría tener eso que todos sus afiches y cosas de Hollywood.
62 Yo miré eso y pensé: “Qué tremendo”. Y allí en la camita con cabecera de hierro estaba un muchachote, como de unas ciento ochenta libras, haciendo: “Umm, umm, umm”. Yo dije: “¿Qué le pasa?”
Ella dijo: “Reverendo, él está muriendo”.
Yo lo agarré por los pies; los tenía muy húmedos debido al sudor, se sentía como que se estaba muriendo. Y ella dijo: “El doctor dijo que él nunca volvería en sí. Él se metió en la compañía errada. Fue una enfermedad venérea, sífilis, y su sangre media más de cuatro, y se le fue al corazón, y le comió el corazón. Así que, dijo que él… El doctor dijo que él va a morir”. Y dijo: “Él se la pasa diciendo que está perdido”. Y yo me quedé allí un rato; él dijo: “Oooh, está tan oscuro aquí”.
Dijo: “Él piensa que está en un bote y que él está en alta mar”. Y ella comenzó a llorar, diciendo: “Reverendo, yo no puedo verlo a él morir de esa manera; ese es mi bebé”. Y ella se acercó y lo besó en la frente, y dijo: “Dios bendiga al bebé de mamá”.
63 Oh, yo pensé: “No importa en qué tanta desgracia él se había metido, lo grande y fornido que era; para el corazón de su mamá él todavía era su bebé”. Y pensé: “Dios, si esa madre puede pasar eso por alto y besarlo a él, y decirle que es su bebé, ¿cuánto más Tú a nosotros? Cuando Tú dijiste, una madre puede olvidar a su bebé lactante, pero Yo no puedo olvidarme de ti; tú estás esculpido en la palma de Mi mano”. Yo pensé: “Qué amor”. Ella lo besó y lo abrazó. Y yo dije: “Señora, ¿quiere Ud. inclinarse para orar?”
Ella se hincó y yo dije: “Ore Ud., señora”. Y Uds. hablan de una oración, oh, esa piadosa… [Cinta en blanco]… echar mano de Dios, yo me paré allí y lloré sosteniendo la cabecera de esa camita [Cinta en blanco] ella lo besó a él otra vez.
Yo dije: “Señora, ¿quiere Ud. arrodillarse ahora junto conmigo?” Dije: “¿Oramos?”
Ella dijo: “Sí, reverendo”. Dijo: “Si yo tan sólo… le pido al Señor, si yo tan sólo pudiera oírlo a él decir que él es salvo antes de morir”.
64 Yo me hinqué y dije: “Padre Celestial, yo no sé por qué estoy aquí; mi avión ya tiene como dos horas que se fue”. Y dije: “Por qué Tú me guiaste hasta aquí, yo no lo sé; este es el único lugar al que he llegado, así que, seguramente aquí es donde Tú me has guiado”. Yo dije: “Yo esperaba que Tú me guiaras a alguna otra parte, y ella estaba esperando que yo estuviera aquí. Así que, te ruego Dios, que Tú seas misericordioso y le perdones la vida al muchacho”. Yo tenía mis manos puestas sobre sus pies.
Él dijo: “¿Mamá?”
Ella dijo: “Sí, cariño”.
Dijo: “Se está poniendo claro en el cuarto”.
Y después de uno o dos minutos, él estaba sentado al lado de la cama, hablando con nosotros.
Yo salí rápido, paré un taxi, y me fui al avión. Ellos estaban haciendo el último llamado; habían sido retenidos por dos horas. Yo agarré mi avión y me fui a casa.
65 Como seis u ocho meses después de eso, casi un año, yo iba pasando por allí en un tren. Como Uds. saben, en Memphis, cómo es que uno llega en esta dirección. Yo fui rápido a comprarme una hamburguesa; es demasiado… cobran demasiado en el tren para comer. Así que, yo tuve que ir allá y comprarme una hamburguesa después que el tren se detuvo. Y corrí allí para comprarme una hamburguesa, y mientras iba subiendo escuché a alguien gritar: “Hola, reverendo Branham”. Yo miré allí afuera y ahí estaba un mozo. Él dijo: “Hola”, un muchachote negro, los dientes le brillaban; él dijo: “¿Cómo está Ud.?” Dijo: “Ud. no me conoce, ¿verdad?”
Yo dije: “No creo”.
Dijo: “¿Ud. recuerda hace como un año, cuando Ud. vino, y el Señor lo guió a Ud. adonde mi mamá, que estaba orando en el portón?”
Yo dije: “¿Eres tú aquel muchacho?”
Él dijo: “Sí, reverendo Branham”. Dijo: “Yo no sólo estoy sano, pero también soy cristiano ahora”.
¡Oh, hermanos! ¿Qué es? El Dios que estuvo con Simeón en aquel día es el mismo Espíritu Santo hoy, que pudo hacer descender un avión para esa ignorante mujer de color. Sólo piensen: La oración de esa pobre, ignorante, analfabeta mujer negra: Dios mantuvo un avión en tierra por dos horas. ¡La soberanía del Dios viviente! Yo lo estoy esperando a Él.
66 Uno de estos días cuando la vida haya terminado, mi última oración sea hecha, yo esté a minutos de cerrar mi Biblia por última vez, cuando el ángel de la muerte esté parado en el cuarto, y el vapor del río Jordán esté flotando en mi rostro, yo voy a esperar que Él esté allí. Cuando pase por el valle de sombra de muerte, Él estará allí; no se preocupe; Él prometió que estaría allí; y yo estoy confiando en ello. Yo lo estoy creyendo. Yo trabajaré hasta que Él venga. Que el Señor les bendiga mientras oramos.
Nuestro Padre Celestial, en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús… Cuando yo pienso en Tu gran soberanía, cómo Tú has guiado al pueblo a través de las edades. Tu Espíritu Santo nunca ha abandonado la tierra, y no lo hará hasta que Él se lleve a la iglesia para ir a encontrarse con Jesús en el aire y entonces estar para siempre con Él.
Dios, hay muchos en esta noche que están fuera de Cristo, que no conocen el perdón de pecados; tal vez ellos pertenecen a la iglesia, pero nunca han nacido de nuevo, nunca conocieron lo que significa recibir el Espíritu Santo, nunca saben lo que es apartarse de razonamientos intelectuales, y de “¿debería yo hacer esto o aquello?” Oh, Dios, yo ruego esta noche que Tu Espíritu se mueva en el edificio. Y si hubiera tal persona aquí esta noche, que ellos, con un corazón humilde, levanten sus manos a Ti y digan: “Por medio de esto, Dios, yo quiero decir que te necesito. Yo te lo digo de esta manera; yo estoy alzando mi mano a Ti, de que yo quiero ser un cristiano desde esta hora en adelante”.
67 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto si hubiere alguien en alguna parte del edificio, una persona así, quién realmente no ha nacido de nuevo y quisiera que yo le recordara. Si Él me ayuda aquí para hacer que los inválidos caminen y que los ciegos vean y que los sordos oigan, Él ciertamente escucharía mi oración por su alma. Y Uds. saben, Uds. que nunca han recibido a Cristo de esa manera y han nacido de nuevo, si Ud. quiere que yo le recuerde en una palabra de oración, ¿levantará Ud. su mano en el edificio? Dios le bendiga a Ud., a Ud. Oh, vaya, sólo miren en todos lados, en todas partes.
Arriba en los balcones, a mi izquierda, ¿hay alguno allá arriba, que diga: “Hermano Branham, yo deseo que Ud. me recuerde; yo no soy cristiano. Yo quiero que Ud. ore por mí?” Dios le bendiga a Ud., a Ud. En los balcones, en la parte de atrás, ¿hay alguno allá arriba? Simplemente levante su mano y diga: “Hermano Branham…” Miren, que nadie mire; simplemente dejen que el Señor… ahora. Muy bien. Dios les bendiga.
Allá en los balcones, a la derecha, diga: “Aquí está mi mano levantada. Yo no estoy alzando mi mano a Ud., hermano Branham; yo la estoy levantando a Cristo”. Dios te bendiga, joven; tú nunca olvidarás eso. Dios sea contigo. ¿Alguien más en alguna parte aquí en el piso de abajo? Levante su mano nuevamente a Cristo; Él lo ve a Ud. Dios le bendiga, hermano, hermana, Dios le bendiga a Ud., a Ud., a Ud. Sí.
68 Ahora, mientras tienen sus rostros inclinados, yo los voy a recordar en oración, y tan pronto como este servicio termine, yo quiero que Ud. pase aquí alrededor del altar y le hable personalmente a Cristo al respecto, ¿no lo hará Ud.? Cristianos, acompáñenme en una palabra de oración ahora.
Nuestro Padre Celestial, hay muchos aquí, docenas de manos fueron alzadas, indicando que ellos desean ser verdaderos cristianos. ¿De qué provecho será… Qué van a ser nuestros amigos? ¿De qué servirá nuestra iglesia incluso en ese momento? Cuando la muerte vaya subiendo por nuestras mangas, nuestro pulso se esté yendo, el doctor se aleje de la puerta con su pequeño maletín y le diga a los seres queridos: “Él tiene apenas unos cuantos minutos, y se irá”. Oh, Dios, y nosotros apretemos nuestro peso de muerte… nuestra cabeza contra la almohada, y el pulso esté subiendo por nuestra manga, poniéndose helado, oh Dios, ellos recordarán esta noche; ellos nunca podrán apartarse de ello.
69 Padre, yo ruego que cada uno que levantó su mano, que Tú les des a ellos una experiencia esta misma noche de haber presenciado la resurrección de Jesucristo de entre los muertos; de que Él está vivo y está aquí entre nosotros en esta noche. Y que Él los salvará y los llenará a ellos con Su Espíritu Santo. Muchos no tuvieron el valor de levantar su mano; yo sé eso, Señor; Tú también lo sabes. Yo ruego también que Tú les bendigas a ellos. Concédelo.
Hay muchos sentado aquí que pertenecen a la iglesia y tienen temor de que si levantan su mano… No obstante, en sus corazones Tú les dijiste que lo hicieran. Y sin embargo, ellos tuvieron temor de levantar su mano, después de unirse a la iglesia y estar allí por tanto tiempo. Dios, yo ruego que Tú les des a ellos el Espíritu Santo; que venga un hambre tan sobre ellos, que ellos no puedan descansar hasta que reciban las bendiciones de Dios para ellos. Concédelo, Señor. Perdona todos nuestros delitos.
70 Y ahora, Jesús amado, mientras que entramos en el servicio para orar por los enfermos, que cada persona, ahora con estas palabras en sus corazones, que el Espíritu Santo venga. Que Jesús entre en este auditorio ahora mismo. Que la gran Columna de Fuego, que guió a los hijos de Israel, se cierna sobre este púlpito esta noche, descienda, demuestre la resurrección del Señor Jesús, para que la gente entonces esté sin excusas.
Sana los enfermos en esta noche, Padre, haz que los ciegos vean, que los sordos oigan, que los mudos hablen, que los inválidos caminen. Cura el problema del corazón, los cánceres, todos los tipos distintos de problemas. Dios, yo ruego que Tú enmiendes los hogares rotos, y que hagas que aquellos que están en hogares que son indiferentes, padres y madres que no oran, dales a ellos una experiencia esta noche para que ellos den comienzo a un altar familiar en su hogar. Concédelo, Señor.
Bendice cada iglesia en la ciudad. Oh Dios, permite que cada ministro esté tan inspirado mañana, que él predique como nunca antes. Que un avivamiento chapado a la antigua barra por toda esta ciudad, Señor, y que la gente venga de todas partes aquí a Shawano, para que ellos puedan conocer que Jesús vive y reina. Concédelo, Padre. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén.
71 Que el Señor los bendiga a todos muy ricamente es mi oración sincera. Mañana es domingo; Uds. no van a la escuela dominical, probablemente hasta tarde. Uds. gente católica probablemente van a la misa temprano y lo que sea, pero Uds. podrán asistir a una de ellas. Y no me gusta detenerlos, y Uds. están de pie. Pero yo sencillamente sentí hablarles. Uds. son una audiencia muy amorosa, y yo ruego que Uds. reciban las palabras ahora y estén esperando ser sanados. Quiero preguntarles algo, sólo en un momento, antes de que llamemos la línea de oración para que se ore por Uds.
¿Qué haría Jesús si Él estuviera aquí esta noche? ¿Cuántos de Uds. creen que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? ¿Creen Uds. eso? ¿Qué era Él ayer? ¿Qué hizo Él cuando estuvo aquí en la tierra? Lo que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él tiene que hacer lo mismo hoy, si Él es el mismo. ¿Es correcto eso?
72 Ahora, veamos esto como por dos minutos. ¿Cuál era Su ministerio? ¿Andaba Él por allí, diciendo: “Tráiganme a alguien y Yo lo sanaré?” Él nunca dijo eso. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada. No soy Yo que hace las obras; es Mi Padre que mora en mí; Él hace las obras”. ¿Es verdad eso?
Jesús veía visiones. Cuando Él vio a Felipe, y envió… y Felipe… Él oró por Felipe. Cuando Pedro vino a Él, Él sabía cuál era su nombre. Él le dijo a él quién era. Y Felipe fue a buscar a Natanael, éste estaba en otra región y lo trajo. Cuando él llegó ante Jesús, Jesús le dijo: “Allí está un hombre justo, he aquí, un Israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “¿Cuándo me conociste? ¿Cómo sabes Tú quien soy yo?”
“Pues”, Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol orando allá, Yo te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”.
Él dijo: “Porque te dije eso, que te vi debajo del árbol, ¿me crees?”
Él dijo: “Sí”.
Dijo: “Entonces podrás ver cosas mayores que estas”.
73 Él le dijo a la mujer en el pozo, después de hablar con ella, en dónde estaba su pecado y lo que ella había hecho, y así por el estilo. Él fue al estanque de Betesda, donde grandes multitudes de cojos, rencos, ciegos, secos estaban allí tirados (San Juan 5). Y un par de días antes de eso, una mujer tocó Su manto y fue y se paró a lo lejos allí en la audiencia. Y Jesús miró por toda la audiencia; Él dijo: “Alguien me tocó”.
“Pues”, dijeron ellos: “Todo el mundo te está tocando”.
Él dijo: “Sí, pero Yo me debilité; virtud salió de Mí; Yo me puse débil”. Él dijo: “Bueno…” Miró alrededor sobre la audiencia. Él dijo… vio a la mujercita; Él la localizó, adonde ella estaba. Él dijo: “Mira, tu fe ha sanado ese flujo de sangre; tú fe lo hizo”.
74 Ahora, la fe suya hala de un don de Dios, así como Él era un gran don de Dios. Y este don aquí es simplemente un pequeño don menor, pero es de Dios de igual manera. Así que, la fe suya lo hace operar, no la mía; la suya es la que lo hace. No fue la fe de Jesús que sanó a aquella mujer; Él dijo: “Tu fe te ha salvado”. Tu fe lo hizo. La fe de ella hizo operar el don de Dios que estaba en Él.
Ahora, cuando Él pasó por ese estanque, miró todos… Nosotros creemos que Él era amoroso. ¿No lo creen Uds.? ¿Lleno de compasión? Pero cuando Él pasó por ese estanque… La gente no sabe lo que significa compasión. Muchas veces ellos no saben lo que significa amor.
75 En la Biblia se habla de dos tipos distintos de amor, ¿saben eso? En la palabra griega, Uds. que son eruditos aquí, una de ellas es llamada phileo, y el otro es llamado ágape. Phileo es “amor terrenal”, que nosotros tenemos el uno por el otro. Ahora, eso haría… Ud. ama a su esposa, pero el amor que Ud. tiene por ella haría… Si otro hombre la insultara a ella, Ud. mataría a ese hombre por eso (¿ven?), porque eso es amor filio.
Pero ágape es “amor Divino”. Ese mismo amor haría que Ud. orara por el alma de ese hombre que insultó a su esposa. Es completamente distinto. Lo mismo es con la palabra compasión; ojalá tuviéramos un poquito más de tiempo, unos cuantos días para hablarles a Uds. acerca de esas cosas.
76 Y entonces Él pasó por allí, lleno de compasión, y Él pasó junto a esos cojos, rencos, secos, y siguió de largo, hasta que Él encontró a un cierto hombre acostado en una camilla – una pequeña corcha en el piso, una camita. Y él tenía un problema de la próstata, o algo así, como lo llamaríamos. Él la tenía hacía treinta y ocho años; no lo iba a matar. Él podía caminar como los otros hombres. Pero Él le dijo: “¿Quieres ser sano?”
Él dijo: “Oh, alguien me puede ganar, puede aventajarme, y se mete en el estanque”. Porque muchos miles esperaban que ése Ángel descendiera y moviera esa agua. Y con el primero que era sanado, la virtud del Ángel se iba, y la quitaba toda del agua. Y así que, él dijo: “No hay nadie que me meta en el agua; cuando yo voy alguien se me adelanta”.
Él dijo: “Toma tu lecho y vete a la casa”.
77 Ahora observen. Jesús sabía que él estaba tirado allí, y Él sabía que él había estado en esta condición. ¿Es eso lo que dice la Biblia? Jesús lo sabía. Entonces los judíos lo interrogan ron. Miren, estoy en San Juan 5:19. Escuchen lo que Jesús dijo. Con razón los judíos probablemente dijeron (como ellos dirían esta noche): “Ve y sana a ése, y yo lo creeré”. Eso es lo mismo que dijo satanás: “Convierte esta piedra en pan”. “Baja de la cruz, y te creeremos”. “Obra un milagro delante de mí, y déjame verlo”. Dios nunca hizo ni nunca hará eso. No, señor. Él no lo hace de esa manera.
Y así que estos judíos dijeron: “Bueno, me pregunto por qué Él no sanó al resto de ellos, y lo demás. Hay miles: yo conozco al hermano Fulano allá, y Mengano, y a todos ellos, ellos son buenos miembros de nuestra iglesia, y allí están ellos, han estado lisiados todos estos años; si Él es un sanador que vaya y los sane”. Lo mismo se dice hoy. ¿Ven?
78 Pero Dios no lo hizo de esa manera. Él fue a un hombre que solamente tenía un problema de la próstata, o algo que él tenía hacía treinta y ocho años, y lo sanó, y se fue. Entonces, ellos lo interrogaron a Él. Hoy día hacen igual. Ahora, escuchen lo que Jesús dijo; Jesús dijo: “De cierto, de cierto… (Esa palabra de cierto es absolutamente, absolutamente), os digo, el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, sino lo que Él ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”. San Juan 5:19, ¿es correcto eso?
Entonces las mismas palabras de Jesús dicen que Él no obraba ningún milagro ni hacía nada, hasta que el Padre primero le mostraba a Él por medio de una visión… qué hacer. Entonces Él iba y hacía lo que el Padre le mostraba. Ahora, Jesús dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también haréis”. ¿Es correcto eso? “Más que esto haréis, pues Yo voy a Mi Padre”. Él dijo: “Un poquito y el mundo (no al mundo; es cosmos, el ”orden mundial, el mundo, el incrédulo“), el mundo no me verá más. El mundo no me verá más después que Yo sea crucificado; ellos no me verán más, empero vosotros me veréis (el creyente), porque Yo, (pronombre personal), estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo”. “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
79 Y lo que Él hizo ayer, es que Él se paraba en la audiencia, y lo que el Padre le mostraba que hiciera, Él lo hacía; Él hablaba. Él podía… Jesús decía que Él conocía los pensamientos de ellos. Jesús percibía los pensamientos de ellos. ¿Es eso escritural? Totalmente. “¿Por qué caviláis…?” “Tu fe te ha salvado”. “Tu fe” sanó al ciego Bartimeo allá, y todas esas cosas así. Y cuando la gente era traída a Él, Él hacía exactamente como el Padre le mostraba.
Ahora, si Él se ha levantado de los muertos, Él hará lo mismo esta noche. ¿Es correcto eso? Si Él lo hace, ¿le creerá Ud. y lo amará? Oremos una vez más.
80 Padre, ahora en el Nombre del Señor Jesús… Después de la resurrección, Cleofas y su amigo iban caminando a una ciudad. Y por el camino hacia allá, salió un extranjero y comenzó a hablarles. Ellos conversaron todo el día, y Él les explicó las Escrituras. Ellos no sabían que era Él. Y cuando se acercaron a la ciudad, Él hizo como que iba a seguir. Pero ellos lo invitaron a pasar y quedarse con ellos. Y una vez que estaban dentro de la casa y las puertas cerradas tras ellos, Él hizo algo. Fue distinto a lo que un hombre común haría. Él lo hizo a Su manera, y la gente supo que era Él. Y oh, cómo ellos corrieron desde Emaús, regresaron todo el trayecto hasta Jerusalén para decirles a ellos: “Verdaderamente ha resucitado el Señor, y nosotros lo hemos visto”.
Jesús, ¿vendrás Tú esta noche a esta reunión y harás algo distinto a lo que ha sido hecho en las reuniones religiosas? Hazlo a Tu manera, Señor, a la manera como Tú lo hiciste cuando Tú estabas aquí en la tierra, para que la gente sepa que Tú te has levantado de los muertos. Tú no solamente resucitaste en aquella Pascua; Tú has estado levantado desde entonces. Y Tú siempre estarás vivo; Tú estás vivo por los siglos de los siglos.
Oh Cristo, por favor, en Tu santo Nombre, yo te pido que perdones todos nuestros pecados; quita todas nuestras iniquidades de nosotros. Y, Padre, perdona a Tu siervo de mis delitos, y santifícanos esta noche con Tu Espíritu Santo. Y entra, Señor, en el cuerpo de esta persona indigna, que te está hablando, y úsalo como un porta voz, así como Tú lo prometiste hacer. Y utiliza los oídos allá en la audiencia; circuncida el corazón y oídos allá en la audiencia, para que escuchen Tu Palabra. Y que estemos todos juntos en el Espíritu, esperando. Y que Tú llenes este lugar con el Espíritu Santo, y sanes a cada persona enferma aquí, salves a cada pecador, y que sea para la gloria de Dios. Nos encomendamos a Ti para este servicio, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
81 ¿Repartiste tarjetas de oración en la iglesia hoy? …[Cinta en blanco]… Mira en la parte de atrás de ella; tiene mí… [Cinta en blanco]… Ud.
Ahora tómese Ud. mismo, cualquiera de Uds. allá en la audiencia, y póngase aquí delante de esta mujer con aproximadamente, mil quinientas o mil seiscientas personas sentadas aquí esta noche, mirando directamente hacia abajo, y satanás moviéndose alrededor tratando de encontrar una sola falla si él puede. Póngase Ud. aquí en mi posición en este momento.
Este reto a la audiencia, a Uds. que están allá, para que crean y observen al Espíritu Santo moverse, decirle a Ud. al respecto, para sanar. ¿Ven?, se ve sencillo, pero vengan y hagan el intento. Entonces Uds. sabrán lo que yo quiero decir. Ahora, yo estoy esperando que Uds. los cristianos estén en oración por mí, que oren por mí. Es nuestro Señor de quien estamos hablando.
82 Aquellos en esta noche que levantaron sus manos aceptando a Jesús, sírvanle a Él; tal vez treinta, o cuarenta de ellos lo hicieron. Pero miren, amigos, ellos no pudieron haber levantado sus manos a menos que Dios los llamara. Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mi, si el Padre no le llamare primero. Y a todo el que venga le daré Vida Eterna. Ahora, ellos son bebés, apenas comenzando. Ahora, ellos quieren saber quién es este Cristo a quien ellos aceptaron. Ellos han oído de Buda; ellos han oído de ídolos. Ellos han oído de otras religiones, y lo demás, aparte del cristianismo, pero ¿quién es este Cristo a quien acaban de aceptar? Ellos lo hicieron por fe.
Ahora, yo digo que Él se levantó de entre los muertos; Él no es un muerto, Dios. Mahoma, Buda, y todos los demás han estado muertos por miles de años, pero Jesús se levantó de los muertos y él está vivo esta noche. Esa es la única cosa que lo puede probar.
83 Ahora, aquí estamos nosotros, este pequeño grupo de gente, pero el Jesucristo resucitado, quien representa al cristianismo, está aquí para probar que nuestros pensamientos… Todos Uds. cristianos, Uds. están en el lado correcto, absolutamente. Uds. no pueden fallar; Uds. están en Cristo.
Ahora, oigan… Si la mujer, ella pudiera estar enferma; ella pudiera tener una aflicción. Ella pudiera tener problemas en su corazón. Ella pudiera incluso no estar parada por sí misma; quizás es alguien más por quien ella está aquí. Pudiera ser que ella… que ella tenga problemas económicos, tal vez ella tenga hijos en alguna parte que ella desea que se ore por ellos. Yo no lo sé; no pudiera decirles. Solamente hay Uno que sí sabe, y ése es Dios.
Pero es la misma cosa como la mujer en el pozo. Jesús habló con la mujer en el pozo hasta que Él… Primeramente, Él comenzó a hablarle a ella, luego después que Él entabló una conversación con ella, Él le dijo: “Ve a buscar a tu marido”.
Ella dijo: “Yo no tengo ninguno”.
Dijo: “Eso es correcto; porque tú has tenido cinco”.
“Pues”, dijo ella, “Señor, me parece que Tú eres profeta. Ahora yo sé que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas”. San Juan 4. “Él nos dirá estas cosas, pero ¿Tú quién eres?”
¿Cuál era la señal del Mesías? ¿Cuál era la señal? Él conocería los secretos del corazón de Uds. ¿Es correcto eso? La señal… Dijo: “Yo sé… nosotros sabemos, nosotros los samaritanos sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas, pero ¿Tú quién eres? Tú debes ser un profeta”.
Él dijo: “Yo soy Él que habla contigo”.
Y ella entró a la ciudad y dijo: “Vengan y vean a un Hombre…” Eso es correcto. Eso es correcto. Vaya Ud. y diga la misma cosa mañana: “Vengan a ver un Hombre en la iglesia en la mañana (¿ven?) Jesucristo el Hijo de Dios, quien conoce todos los secretos de su corazón”.
84 Ahora, esta mujer, creyendo que ella es una mujer justa. Y ahora, ella es una cristiana, o ya se me hubiese dicho. Si Dios me dice por lo que ella está aquí, igual como Él hizo con la mujer en el pozo, como Él hizo por toda la Biblia, ¿creerá Ud. entonces que Jesucristo realmente se ha levantado de los muertos y que está aquí esta noche? ¿Lo hará Ud.? ¿Levantará Ud. simplemente su mano y dirá: “Yo lo haré, si sé… si me puede ser probado, eso quitará todas las dudas de mi mente?” Ahora, que el Señor lo conceda.
Quiero hablarle a la dama sólo por un momento. Y luego, eso va a depender de Ud., lo que Ud. piense al respecto. Ahora, Ud. tendrá que saber que esto es sobrenatural. Me da tristeza decir que algunos de Uds. no lo creen, pero es así de todas maneras. ¿Ven? Uds. no pueden esconderse ahora. ¿Ven? Él ya me ungió ahora. ¿Ven? Eso es correcto. Pero Ud. verá entonces que es su actitud hacia ello lo que determinará su destino. Eso es correcto.
85 Ahora, hermana, mientras me volteo hacia Ud., sabiendo que Ud. es una cristiana, pues tan pronto como el Espíritu Santo hace unos momentos… Yo quiero preguntarle algo: Hubo un sentir extraño que vino a Ud. allí, algo así como un sentir sagrado; ¿no es correcto eso? Incluso para traer lágrimas a sus ojos… Eso es correcto. Eso fue cuando la unción me impactó, el Ángel de Dios que Uds. ven en el papel; Él está aquí ahora. Eso es lo que Ud. siente en estos momentos. Un sentir tan dulce que nadie, oh, si Uds. tan sólo pudieran sentir esta atmósfera celestial tan maravillosa. Es su Presencia.
Ahora, ¿todos Uds. han visto ese Ángel en la fotografía? El Dios Todopoderoso que me juzgará en el juicio, sabe que ese Ángel está aquí ahora mismo. Ud. está mirando en esta dirección, mirando directamente hacia Él. No soy yo; Él. Yo puedo sentirlo moviéndose en la audiencia, en todos lados. Ahora, si puedo hablarle a la dama sólo un momento.
86 Ahora, hermana, siendo un desconocido para Ud., nunca la había visto en toda mi vida. Entonces si Dios me permite saber por lo que Ud. está aquí, y me dice algo de lo cual Ud. sabe que yo no sé nada, Ud. sabrá que tiene que venir a través de un poder sobrenatural. Pero ¿creerá Ud. que es el Señor Jesús y aceptará cualquier cosa que Ud. esté buscando, cuando Él se lo de a Ud. y le creerá a Él, que yo lo he representado a Él correctamente? Ahora, yo he estado hablando acerca de Él y diciendo lo que Él es, ahora depende de Él revelármelo; ¿no es correcto eso?
Ahora, si la audiencia me puede oír, lo cual no sé qué tan fuerte está mi voz, la dama se está alejando de mí. Y yo la veo; ella está en alguna clase de lugar; es el consultorio de un doctor o un hospital. Ella se está sometiendo a una operación. Y es en su mano; es en su mano derecha y su dedo corazón. Y ella tiene… El doctor dice allí… yo creo que él dice que es maligno. Y él operó, pero no le hizo ningún bien. Y se está moviendo otra vez.
Y la mujer también está sufriendo. Veo donde ella se está cambiando la ropa. Y ella está padeciendo de algo en su pierna; es una vena varicosa que ella se está frotando, lo cual le da calambre en su pierna. Esas cosas son verdad, ¿no es así, señora? [“Amén. Sí”] Si es así, levante su mano. ¿Cree Ud.?
87 Ahora, yo no sé lo que le dije a la mujer. Eso no era yo hablando; eso era ése Ángel que Uds. ven en la fotografía. Ahora, lo que sea que Él dijo, examínelo y vea si es verdad o no. Ahora, si esa unción está aquí, y yo pongo mis manos sobre la mujer… Cuando las últimas Palabras que salieron alguna vez de la boca de Jesús, Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio; el que creyere y fuere bautizado será salvo. Estas señales seguirán a los que creen”. La última cosa que Él dijo: “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. ¿Es correcto eso? Entonces sea lo que sea, yo oraré por la hermana mientras que Uds. oran también. ¿Puede acercarse, hermana?
Padre Celestial, Tú conoces a esta persona, y yo te pido que la sanes, y la restaures, o le des a ella el deseo de su corazón, y que ella viva por mucho tiempo. Y que su testimonio conmueva el vecindario donde ella vive. Yo pido esta bendición en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga ahora, hermana. Vaya, no dude de Él, sino créale a Él con todo su corazón, que Jesús le concede a Ud. la victoria.
Alabado sea el Señor. Él es grande, maravilloso. Él no puede fallar, porque Él es el Señor Dios. Amén. ¡Cuánto le amamos y le alabamos!
88 La dama sentada justo allá atrás, justo atrás al final de la fila allí, tiene problema del corazón, sentada allí mirándome de esa manera. No tema; su fe la salvó a Ud. en ese momento. ¿Ud. cree con todo su corazón? ¿Sí? Si es así, Ud. puede recibir su sanidad. Gracias.
Miren, para que Ud. pueda saber, sólo como unas dos filas enfrente de Ud., la segunda… la segunda tiene artritis. Si Ud. cree que Jesucristo le sana, puede recibir lo que pide. Amén.
La damita palmeando sus manos aquí, justo aquí enfrente, ha estado teniendo una palpitación cuando ella se acuesta, especialmente de noche después que ella come. Eso es correcto. ¿Es correcto eso, hermana? Póngase la mano en la boca así, ¿no es eso cierto? Justo aquí con el chalecito alrededor de sus hombros. Cuando Ud. se acuesta se asfixia; Ud. cree que es problema del corazón, pero no lo es. Es indigestión; lo que Ud. come, y eso empuja a través de la tráquea y hace que su corazón palpite. Ud. no tendrá eso más; su fe le ha sanado. Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿verdad? Ud. no necesita una, ¿ve?; simplemente tenga fe. Amén.
89 Ahora, el hombre delante de mí…
¿No es Jesús el mismo? ¿Qué sucedió? La fe de la mujer, ella estaba orando; eso tocó a Jesús, no a mí. Pero nosotros somos Sus… Nuestros labios son los únicos labios que Él tiene en la tierra. Nuestras manos son las únicas manos que Él tiene. “Yo estará con vosotros, y en vosotros…” Manifestándose Él mismo al mundo. “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis”. Simplemente usando nuestros labios para hablar…
“¿Qué es, hermano Branham?” Es rendirse al Espíritu Santo; eso es todo: rendirse. Descubra para qué quiere Él usarlo a Ud., y luego ríndase a Él. Si es para hablarle a alguien, ríndase y vaya y hable. Crea.
90 Ahora, el hombre parado aquí… Buenas noches, papá. No nos conocemos, ¿verdad, hermano? Yo nunca le había visto a Ud. en mi vida. Y me imagino que, si mi padre estuviera vivo esta noche, él tendría más o menos la edad suya. Él era un hombre más o menos de su tamaño. Papá, yo daría el mundo en esta noche si él estuviera parado donde está Ud. Yo no lo veré más a él en esta tierra; él ya partió. Que Dios tenga su alma, su valerosa alma en paz.
Pero Jesús está vivo; Él se levantó de los muertos. Ahora, Ud. sabe que yo no sé nada de Ud., papá. Yo sólo… Yo soy sólo un hombre parado aquí. Ud. probablemente tiene la edad como para ser mi padre. Y yo nunca lo había visto a Ud., nunca lo conocí; únicamente Dios solo sabe todo en cuanto a Ud. eso es cierto, ¿no es así? Pero Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, conoce todo acerca de Ud., ¿no es así? Él ciertamente lo sabe, ciertamente.
91 Ahora, este hombre, si la audiencia me puede oír… yo no sé qué tan fuerte hablo, pero yo estoy en alguna otra parte. Yo sé que estoy en una plataforma, pero también estoy parado en un hospital. El hombre está siendo operado; fue por una hernia. Y él tuvo dos operaciones. Y una de ellas lo afectó grandemente, y esa fue la primera. La segunda no fue tan mala. Y Ud. es un hombre casado; su esposa, ella está aquí, y ella tiene problemas con su pierna. Y Ud. tiene un hijo, y ese hijo es un hombre de mediana edad, y a él le dio polio; y él tiene las manos inválidas. Y él está aquí con Ud. esta noche. Esas cosas son verdad. [“Sí, señor”.] ¿Cree Ud.? [“Sí, señor”.]
Oh Dios, mi Salvador, yo ruego que Tú le des a este, mi hermano, el deseo profundo de su corazón, sea cual fuere, Señor, de lo que él tiene necesidad. Yo ruego en el Nombre de Jesús, mientras abrazo a este querido hermano anciano en mi pecho, que Tú le concedas a él su deseo. Amén. Dios le bendiga, mi querido hermano. Reciba por lo que Ud. ha venido (Amén) en el Nombre del Señor Jesús. Muy bien.
92 Hermano Wood, si Ud. pudiera pasar aquí y pararse a mi lado por favor por unos cuantos minutos, para ayudar, si ellos lo necesitan.
¿Están Uds. creyendo con todo su corazón? Sólo tengan fe. Oh, ¡cuán maravilloso! ¡Alabado sea Dios!
Señor, ¿Ud. cree que Dios le puede sanar de ese problema con sus rodillas, sentado allí orando, sentado justo aquí atrás, como siete filas hacia atrás, seis o siete aquí mismo, sentado enfrente, tiene problemas con las rodillas? ¿Cree Ud. que Dios, allí en…? Coloque su mano hacia atrás, Ud., señor, allí con la camisa roja, voltéese y coloque su mano sobre la dama sentada justo detrás de Ud., allí detrás de Ud., allí detrás de Ud. Ud. me está mirando tan intensamente, sentada justo detrás de Ud.
Padre, en el Nombre del Señor Jesús, yo ruego que Tú concedas esta bendición a la persona por la cual estoy pidiendo, para Tu gloria. Amén.
93 No le haría daño a Ud., señor. Yo le mostraré a Ud. algo que Ud. quizás no sepa. A la dama que tenía el problema con su rodilla, ponga su mano sobre la dama junto a Ud., porque ella está sufriendo con un problema de la vesícula. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Si así es, levante su mano. Muy bien. Ahora, señora, Ud. ponga su mano sobre ella. Ahora, en el Nombre de Jesús que eso no vuelva a molestarla a Ud. Para que Ud. sepa también, la dama sentada al lado suyo tiene un problema del cuello, problema de la espalda. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Si eso es correcto, levante su mano. Amén. Él está aquí.
Jesús se levantó de los muertos. Él está vivo entre Uds. Yo reto la fe de Uds. a mirar y vivir. Crean con todo su corazón. Uds. pueden recibir lo que piden.
94 ¿Cómo está Ud., señor? Somos desconocidos el uno al otro, me supongo, señor. Yo no lo conozco a Ud., pero Dios sí le conoce, ¿no es cierto?
Él me dijo a mí la noche que se encontró conmigo, que yo fui llamado para orar por la gente enferma. Es por eso que esa Luz vino cuando yo sólo tenía tres minutos de nacido. Y yo le dije a Él: “La gente no me creería”.
Él dijo: “Como a Moisés le fueron dadas señales para probar que él fue enviado por Dios para libertar a los hijos de Israel, a ti también te serán dadas señales”. Dijo: “Tú les dirás a ellos los mismísimos pensamientos que están en sus corazones, y por medio de esto, ellos creerán”.
¿Cree Ud. eso? Yo soy un extraño para Ud., no le conozco, pero Dios sí lo conoce a Ud., y si Él me revela a mí el secreto de su corazón, o el deseo de su corazón, entonces ¿aceptará Ud. por lo que Ud. ha venido? ¿Hará lo mismo la audiencia? Dios le bendiga, hermano.
95 Ahora, el hombre se aleja de mí (si la audiencia me puede oír). El hombre está aquí por alguien más. Es por su esposa, y ella está en un hospital. Y hay algo… Ellos le envolvieron las piernas con vendas. Y ella tiene como una especie de erupción por todas partes. Y Ud. ha venido esta noche para pararse a favor de ella. Y para que Ud. sepa que yo soy el siervo de Dios, Su profeta Ud. también sufre. Y es un problema del estómago. Su estómago le arde todo el tiempo. Es porque Ud. está tan nervioso y preocupado. Es una úlcera en la boca del estómago. A veces cuando Ud. eructa, Ud. está… Ud. se vuelve tan sensible, así, con reflujos. Y luego Ud. tiene un tubo tapado aquí adentro, en su tráquea. Esa es la verdad, ¿no s así? ¿Cree Ud. que se va a ir a casa y encontrar lo que ha pedido? Entonces vaya y recíbalo, en el Nombre de Jesucristo. Dios le bendiga.
96 Gracias sean dadas a Dios quien nos da la victoria. Si Uds. solamente creen, Uds. verán a los cojos caminando en unos breves momentos, a los ciegos viendo, los sordos oyendo, los mudos hablando. Observen sólo un momento. Ellos están aquí. Simplemente esperen hasta que la fe llegue a ese lugar. Yo lo estoy esperando.
¿Cómo está Ud., señor? Somos desconocidos el uno al otro, señor. Yo no lo conozco a Ud., pero Dios sí lo conoce, ¿no es cierto?
Ahora, traten de ser reverentes. Algo sucedió en ese momento; no logré ver en dónde fue. Alguien fue sanado. Yo me puse muy débil, y vi esa Luz viniendo sobre la audiencia, pero no pude ver en dónde estaba. No se estén moviendo; sean muy reverentes. Creo que fue en el balcón arriba de mí, pero no podría decir exactamente en donde… Vino desde esa dirección.
Ahora, estamos delante de Dios; estamos en la Presencia de Dios. Sean muy reverentes. ¿Ven? Simplemente crean con todo su corazón. Ahora, eso me deja sumamente débil, así que por favor oren, en su corazón.
97 Ahora, este hombre… Aquí está parado un hombre a quien yo nunca había visto. Él está aquí por algún propósito; yo no sé. Ojalá yo pudiera sanarlo a él, ojalá que pudiera, pero no puedo. Más nadie puede; se requiere a Dios. Él tiene que tener fe en Dios. Por medio de un don que Dios me dio, tal vez yo pueda hacer que su fe se levante adonde él pueda creer. Ud. está… ¿Ud. está creyendo, señor? Su problema es que Ud. tiene tumores. Los tumores están en su hombro. Eso es correcto. Ahora, siendo que su abrigo está abultado con eso (el público pudiera pensar que yo estaba mirando eso)… ¿Ud. cree que yo soy profeta de Dios? Mire hacia mí y sólo… No piense nada; sólo mire hacia mí y piense en Jesús, y diga: “Jesús, yo te creo”, de manera que el público vea que no será eso. Quizás Él me mostrará algo más.
Sí, yo veo algo más. Ud. tiene una esposa con problemas. Ella está con Ud., y ella padece de un problema en su pierna. Es su pierna izquierda, y la tiene envuelta con vendas en estos momentos. Eso es correcto, ¿no es así? No tema, hermano. Ahora, vaya y reciba lo que Ud. ha pedido. En el Nombre del Señor Jesucristo, que sea sanada. Para que Ud. sepa algo más: “Ese problema – la razón que sus piernas – son úlceras. Eso es correcto, ¿no es así? Eso es lo que dijo el doctor. Yo lo escuché a él cuando lo dijo. Tenga fe ahora; no dude. Crea con todo su corazón. Ahora, tengan fe todos.
98 Hay alguien sentado aquí adentro que sencillamente está teniendo fe de una manera maravillosa. Yo espero que Ud. sea sanado, sea quien sea. Está viniendo de todos lados.
¿Cómo está Ud., señora? Mire, nosotros no nos conocemos. Yo no la había visto a Ud., supongo. ¿Somos desconocidos el uno al otro? ¿Ud. me conoce? ¿Ud. no me conoce? Muy bien. No pensé que la había visto alguna vez. A veces yo veo gente y nunca… Sólo que ellos están sentado en la audiencia, Uds. saben, pero yo no sé por lo que Ud. está aquí, no sé nada acerca de Ud. Ud. sabe eso. Pero Dios sí. Si Dios me revela a mí lo que Ud. desea, ¿creerá Ud. que Él está aquí para concedérselo a Ud.? ¿Resolverá esto su caso para siempre? ¿Lo aceptará Ud.? Ahora, no se asuste. Ud. está evadiendo esa unción. ¿Ve? Esa es la única cosa que la puede ayudar a Ud.
¿No había un hombre aquí hace unos momentos, que tenía algo sobre su hombro, por el cual se oró? Un hombre… ¿Ése es él? Oh, sí. Eso es correcto. Lo vi pasar por la plataforma otra vez, hace unos momentos. Parecía como que Ud. vino de alguna parte, de un lugar llamado Índigo, algo así. ¿Es eso donde Ud. vive? Oh, yo lo vi a Ud. salir de la ciudad. No podría decir. Ud. todavía está aquí delante de mí. No se preocupe; tenga fe; todo está claro alrededor de Ud. ahora. Sólo tenga fe. Esa era la interrupción.
99 Ahora, Ud. está aquí porque está nervioso. Esa es la razón que Ud. actúa como lo hace, es debido a que Ud. está nervioso, y Ud. está sufriendo de un trauma. ¿No es correcto eso? Un trauma. Y yo lo veo a Ud.: Ud. estuvo en un accidente automovilístico que causó un trauma y produjo esto en Ud. Y Ud. no es de esta ciudad; tampoco es de este estado. Ud. es de Michigan, y Ud. ha venido de un lugar llamado Crystal Falls o algo así, lejos de aquí. Eso es correcto. ¿Ud. quiere irse a casa y ser sano? Entonces crea en el Señor Jesucristo, crea que Ud. está en Su Presencia ahora mismo. ¿Ud. lo cree?
Este hombre sentado detrás de Ud. vino con Ud. Si Ud. cree con todo su corazón, Ud. puede ser sano. ¿Lo cree Ud.? Venga aquí.
Oh Dios, Padre nuestro, en el Nombre de Jesús, Tu Hijo, quita la maldición y que nuestra hermana sea sanada completamente. Lo pido en el Nombre de Jesucristo, con mis manos sobre ella. Amén. Algo está callado ahora. ¿Ud. se siente bien ahora? Ahora, si eso es correcto, dígale a la audiencia. ¿Ud. se siente bien? [La dama dice: “Me siento bien”.] Jesús le sana. [Ella dice: “Sí”.] Amén. ¿Ve? ¿Es Ud. alemana? [La misma dama dice: “No, finlandesa”.] Finlandesa. Kiitos. Tenga fe en Dios.
100 Ahora, mientras que Ud. estaba sentado allí, y yo volteé y dije lo que dije, ¿cree Ud. que yo soy Su profeta? Entonces vaya y coma su cena. Su problema del estómago se irá de Ud., y no le molestará más. ¿Cree Ud. eso? Entonces vaya y haga como le digo. Deje de preocuparse. Ud. se la pasa pensando. Ud. siempre se está tomando a pecho los problemas de los demás y cruzando puentes antes de llegar a ellos. Ud. siempre está planeando algo que nunca ocurre. Deje de pensar así; sea feliz y regocíjese. Es una úlcera péptica; no lo puede evitar, hace que su comida se le ponga ácida y todo lo demás en su estómago, y le da calambres. No le afectará más. Vaya y coma y sea feliz, y regocíjese, y sírvale a Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.
Hermano, viniendo con Ud., viene un espíritu negro, que es muerte. Es un demonio: Cáncer. Hay una dama sentada aquí, que también tiene cáncer, cáncer en la zona de la pelvis. ¿Es correcto eso? Yo la veo… Ud. es… Ud. es… Oigo a alguien… Su nombre es. Ud. es la Sra. Roy Zuke, Zeeks o algo así; ¿es correcto eso? Mueva su mano. Es correcto. Ahora, el demonio está halando entre Ud.; ha salido de Uds. dos ahora; hay luz entre Uds. ahora. Vayan creyendo con todo su corazón.
101 Alabado sea Dios. Satanás perdió esa batalla. ¡Aleluya! Uds. saben que los demonios se llaman unos a otros. Ellos están gritando y llamando por ayuda, y esa es la razón que yo les pido que oren. Oren por mí; eso ayuda; sigan orando. ¿Ven Uds.? Es un poder; es una batalla. Son los demonios luchando: el mal luchando contra el bien; el bien luchando contra el mal. Dejen de estar escépticos. Crean con todo su corazón. Estén esperando que Uds. sean el siguiente. El Espíritu Santo está sanando por todo el edificio. Estén esperando ser el siguiente.
Ahora, ¿cuál será el resultado de eso?, yo no lo sé. Yo sé que esa cosa se fue de ellos. Había una raya oscura entre ellos, y éste estaba llamando por misericordia: “Auxilio, auxilio, auxilio. Evítenle creer. Evítenle creer”. Yo miré hacia abajo para ver adónde estaba, y vi a la mujer. Vi a otra mujer llamándola y llamó – yo no sé lo que era – llamó a una u otra cosa. Yo no podía entenderlo bien. Y esa raya oscura se fue entonces, y se puso clara, y el Espíritu Santo se estaba moviendo entre ellas. La vida de eso salió. Tengan fe.
102 Y, hermana, Dios la curaría a Ud. de esa diabetes y la sanará si Ud. lo cree. ¿Cree Ud. Su…? ¿Lo cree Ud.? Entonces en el Nombre del Señor Jesucristo que así sea. Amén. Tenga fe en Dios ahora.
Venga, hermana. Mire en esta dirección ahora, para que viva. Mire y crea en el Señor Jesús con todo su corazón. Ahora, Ud. padece de una opresión mental, lo cual es nerviosismo. Ud. continuamente tiene pensamientos extraños y locos pasando por su mente, especialmente bien avanzada la tarde. Ud. se pone muy débil. Muchas veces Ud. tiene que sentarse. Y cuando el sol se está ocultando, viene sobre Ud. una crisis de depresión. Y el diablo le trata de decir que Ud. va a perder la mente. Esas cosas son ciertas, señora.
Ud. estuvo orando antes de venir. Ud. oró y dijo: “Dios, si Tú me das una tarjeta de oración y me pones delante de la plataforma, yo creo que Tú me sanarás”. Correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Correcto. Yo veo donde Ud. estaba arrodillada allí. Ahora, Dios la ha recompensado a Ud. y su fe la ha sanado. Eso se ha ido de Ud. Fue causado por la menopausia, pero Ud. va a estar bien. Así que, continúe su camino regocijándose. Y yo la bendigo a Ud., mi hermana, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
103 Hermana, si Ud. se parara allí y creyera que Dios le sanará de ese problema del corazón, Ud. bajaría de esos escalones y sería sana. ¿Cree Ud. eso? Entonces voltéese y regrese, baje los escalones y sea sana en el Nombre de Jesucristo. ¡Aleluya! ¿Cree Ud.? Ahora, no se asuste por el “aleluya”. La palabra aleluya significa “alabado sea nuestro Dios”.
Ahora, todo el mundo incline su cabeza. Aquí hay una mujer ciega – un espíritu ciego. [El hermano Branham habla aparte con la mujer.]
Nuestro Padre Celestial, sabiendo lo que es esto: ver a una persona ciega en la calle con un bastón blanco. Y la dama dice que ella ha estado así prácticamente toda su vida. Tú puedes hacer que ella vea. Tú tienes poder. Aquel que sanó al ciego Bartimeo ese día, se ha levantado de los muertos. Ellos dijeron que cuando el espíritu ciego salió del hombre, él pudo ver. ¿Harás Tú, por el Nombre de Tu santo Hijo, Jesús, que el espíritu ciego deje a nuestra hermana? Y como Tu siervo, yo pongo manos sobre ella y reprendo a este espíritu ciego. Tú cosa maligna, que le apagas la visión a esta mujer, y harías que ella camine delante de algún vehículo en alguna parte, y sea matada, y la envíes a una tumba prematura – sal de ella. En el Nombre de Jesucristo, yo te ordeno que dejes a la mujer.
104 Quiero que toda persona mantenga su rostro inclinado hasta que yo les pida que levanten la cabeza, por favor. Mantengan sus rostros inclinados, sus ojos cerrados, por favor. [El hermano Branham le habla aparte a la mujer.]
Levanten su cabeza por un momento. Observen esto. Si Ud. puede ver, toque mi nariz, señora, con su dedo. Tome su mano y toque mi nariz. ¿Cuántos dedos tengo yo levantados? [“Cinco”.] Cinco. ¿Cuántos tengo ahora? [“Uno”.] Uno. Digamos: “Alabado sea Dios”. Oh, hermana, ahora, camine y baje de la plataforma [palabras confusas]. Camine. No la guíen; dejen que ella vaya sola. Digamos: “Alabado sea el Señor”, todos.
Nuestro Padre Celestial, levantamos nuestras manos a Ti, para darte alabanza y gloria. Hoy, oh Señor, quién mató y echó fuera las cataratas de los ojos de la mujer… Oh Jesús, Hijo de Dios te adoramos por Tu bondad y te alabamos por todo lo que Tú has hecho. En el Nombre de Jesucristo, te alabamos. Amén. Miren a la señora caminando, estrechando manos con la gente.
105 ¿Qué era eso? Catarata. ¿Qué es una catarata? Permítanme tomar un momento, sólo un momento. Préstenme su atención.
¿Qué es un tumor? ¿Qué es un cáncer? Es un demonio. Miren aquí. ¿De dónde vino Ud.? De un pequeño gérmen. Si yo analizo su cuerpo, uno llega hasta un solo gérmen. ¿De dónde vino ese gérmen? De su padre. ¿Qué está más allá…? Ese gérmen es una célula muy pequeñita. Ud. solamente puede verla por un microscopio de alta potencia. ¿Qué está más allá de esa pequeña célula? Está la vida. ¿De dónde vino esa vida? De Dios.
¿Qué es un cáncer? Es una vida. Miren, no hay ningún cáncer en mi mano. Pero pudiera haberlo en cualquier momento. ¿De dónde viene el cáncer? Todo en lo natural representa lo espiritual. Un cáncer sería un carroñero, un zopilote, come cosas muertas. Un cáncer proviene de una contusión. Y luego cuando esa contusión viene, hay una pequeña célula allí que está lesionada, que recae. Una vida, otra vida, no la vida suya, un gérmen, entra allí. Es un espíritu primero que se desarrolla alrededor de ella por medio de un gérmen… o mejor dicho, toma el gérmen que ya está en su cuerpo, y ocupa su lugar.
106 Satanás no puede crear. Él puede solamente pervertir lo que Dios ha creado, así que él entra en ese pequeño gérmen. Y ¿qué hace él? Él comienza a formar células, crecimientos. Una catarata hace lo mismo. Ahora, ella se pone más grande. ¿Qué ha de hacer? Su pequeño gérmen ha de hacerlo vivir a Ud. Ese gérmen va a chupar la sangre de Ud. para matarlo. Tuberculosis, y todo lo demás… Son demonios, viven. Es algo maligno. Está creciendo; son crecimientos.
Ahora, fíjense en esto. La catarata en los ojos de esa mujer – ciega. ¿Qué sucedió? Ahora, hay… Yo no estoy lidiando con ese crecimiento; estoy lidiando con la vida en ese crecimiento.
Igual que aquí. ¿Qué si hubiera una liga transparente alrededor de mi mano cortándome la circulación? El doctor, la única cosa que él puede… Oh, operar, es lo que él puede ver o lo que él puede sentir. Pero él no puede ver ni sentir eso. Él dice: “Bueno”, igual que con la vista, “Ud. quedó ciego”.
“¿Qué hizo que Ud. quedara ciego?”
“Bueno, el nervio óptico murió”.
“Pues, ¿qué lo mató?”
Ud. quedó sordo. ¿Qué lo hizo? ¿Qué hizo que Ud. quedara sordo? Bueno, el nervio en su oído murió.
“¿Qué lo mató?” Todos sus nervios no murieron.
“Bueno, mire”, el doctor dice: “El nervio murió”.
¿Qué dice la Biblia? La Biblia dice que es un espíritu. “Cuando el espíritu sordo salió del hombre (espíritu sordo), él podía oír. Cuando el espíritu ciego salió del hombre, él podía ver. El espíritu ciego…”
107 Así que esa catarata en los ojos de la mujer… ¿Qué sucedió? Fue así como esa liga transparente. Se estaba desarrollando un crecimiento y estaba quitándole la vista. Muy bien, ¿qué sucedió? Ahora, tan pronto como esta liga transparente… Ahora, no lo mata hacia acá atrás; lo mata hacia allá arriba. Esa es la razón que cuando Ud. queda ciego, sus nervios no mueren en todo su cuerpo. Cuando Ud. queda sordo debido al nervio, eso no muere en todo el cuerpo; sólo muere allí. ¿Qué es? Es una fuerza sobrenatural que lo apaga. Ahora, si eso es liberado inmediatamente, dolerá un poco, pero la circulación comenzará nuevamente.
Todo lo que interrumpe la naturaleza es el diablo. Dios quiere que Ud. esté sano y fuerte, pero el diablo viene e interrumpe lo que Dios ha hecho. ¿Ven lo que quiero decir?
108 Ahora, esa catarata había formado un cuerpo, cubriéndole los ojos a ella: comiendo y viviendo del moco de su ojo. Ahora, yo no estaba lidiando nada con el crecimiento. El doctor pudiera mirar allí adentro. El crecimiento aún está allí. Pero ¿qué ocurrió? Yo reprendí el espíritu, la vida en el crecimiento. ¿Qué sucede? La vida sale. Cualquiera sabe…
¿Hay cazadores aquí que cacen venados? Veamos su mano. Tengo muchos hermanos, ¿no es así? Noten, mate Ud. un venado esta noche, y dígale a los muchachos cuánto pesa. Tenga cuidado en la mañana. Pesará unas libras menos. ¿Es correcto eso? Seguro, se encogerá. Déjenlo tirado allí unos pocos días y pesará unas libras más. ¿Es correcto eso? Dejen que un perrito sea arrollado en la calle (si hay aquí un embalsamador), obsérvelo mañana. Él… el cuerpo… Si una persona muere, y tiene un ojo postizo, dientes postizos, ellos se lo sacan. ¿Por qué? Porque lo echará hacia afuera: el cuerpo se encogerá. Y déjenlo tirado allí, empieza a podrirse, a corromperse, las células se descomponen. Después de setenta y dos horas, empieza a hincharse. Ahora, ¿qué sucede?
109 Ahora, cuando este espíritu da catarata salió de los ojos de la mujer, ahora ella puede ver. Ella verá mejor. Mañana estará mejor. Al día siguiente estará mejor. Luego empezará a ponerse mal otra vez. A ponerse mal. ¿Qué pasa? La cosa se está hinchando. ¿Qué pasó con el cáncer? El cáncer… Dicen: “Fiu… el dolor ha desaparecido. Oh, yo me siento mucho mejor. El tumor: ”Oh, vaya me siento mucho mejor“. ¿Por qué? Está muerto; está encogiéndose.
Vigilen bien. Hará eso por setenta y dos horas. Después de setenta y dos horas Ud. empieza a enfermarse. Mmm. Allí mismo es donde está el peligro. Ud. dirá: “Oh, yo perdí mi sanidad”. ¡No! Esa es la mejor señal en el mundo que Ud. ha obtenido su sanidad. La cosa está muerta. Y es un pedazo de carne podrida allí, y es cierto, el torrente sanguíneo tiene que sacar las impurezas del cuerpo. Y recoge eso, y causa fiebre. Incluso un diente malo causará que Ud. tenga fiebre. Cualquier infección… ¡Qué tal una tira de carne así de largo, como un cáncer, o como de este grueso, que está muerto, allí en su cuerpo! Vean, no duden. Crean. Si eso está anclado aquí arriba, Ud. lo razonará y dirá: “Bueno, supongo que la perdí”. Pero si está aquí abajo, todos los demonios del infierno no pueden hacer que Ud. lo dude. Ud. lo creerá de todas maneras, porque algo sucedió – no intelectualmente, sino una revelación.
110 Allí fue donde Jesús edificó Su iglesia. Todo el mundo está en ella, está edificada en la misma cosa. “Yo digo, ¿quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”
“Algunos dicen, pues, que Tú eres Moisés o que Tú eres Eliseo, o que Tú eres los profetas o…”
Dijo: “¿Quién decís vosotros…?”
Él dijo: “Tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente”.
Miren: la iglesia católica dice que fue edificada sobre Pedro. La protestante dice que fue edificada sobre Cristo. Ninguna de las dos. Jesús no dijo eso. Él dijo: “Bienaventurado eres tú, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, mas Mi Padre que está en los cielos te lo ha revelado. Y sobre esta roca edificaré Mi iglesia (la revelación espiritual de Jesucristo) – sobre esta roca edificaré Mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. Una verdad de Jesucristo revelada espiritualmente. ¡Maravilloso!
111 Papá, ¿está Ud. cansado de tomar insulina, y desea superar esa diabetes? ¿Quiere estar bien? ¿Ud. cree que Él lo sanó? Entonces baje de la plataforma y sírvale a Él con todo su corazón. Dios le bendiga.
Digamos: “Alabado sea el Señor”. Si Uds. pueden creer… Tengan fe en Dios. Problema del corazón y todo lo demás cree cuando Jesús toma el control. ¿No es correcto eso, papá? ¿Ud. cree que Él le sana ahora? Continúe su camino regocijándose. Así es como se hace. Amén. Créale a Él, que Él lo hace. Diga: “Es verdad; es poderoso; es Dios. No puede fallar.
En el Nombre del Señor Jesucristo, que eso deje a nuestro hermano. Amén. Aleluya.
Si yo le dijera a Ud. que está sano, sentado allí en la silla, ¿lo creería Ud.? Entonces, vaya regocijándose, pues Ud. ha sido sanado. Jesucristo le ha sanado.
112 Ahora, aquí viene una mujer ciega, otra vez. Inclinen sus rostros por todas partes. Tengan fe en Dios. Hermana, si yo fuera capaz, mi pobre hermana: cabello encaneciéndose, manos arrugadas. Sin duda que ella ha trabajado arduamente, parada aquí ciega. Yo los veo a ellos ayudándola a Ud. a subir los escalones y sacándola a Ud. cuando yo llamé su número. Yo los vi a ellos guiándola a Ud. hasta aquí, ciega, pero Ud. puede ser guiada por la mano del Maestro si Ud. puede creer. Yo solamente puedo orar.
Hace bastante tiempo, ¿no es así, hermana? Y caminar por allí en oscuridad y tiniebla es horrible, sentarse en un mundo totalmente sola, en un mundo de tiniebla y oscuridad. Que Jesús le de vista, esta noche, hermana. Le pediré a cada hombre, mujer, muchacho, y muchacha aquí que mantengan sus rostros inclinados y oren conmigo. En el Nombre de Jesucristo.
113 Ahora recuerden, nosotros estamos lidiando con espíritus ciegos. Cuando ellos salen de uno, ellos tratan de ir a otros. Así que, para que Ud. lo sepa, mantenga su rostro inclinado hasta que se les pida que levante la mirada, porque pudiera ser que en unos cuantos días Ud. no tenga vista. Esperen hasta que me oigan decir: “Levanten su cabeza”. Porque cuando Ud. mira, los ojos son la puerta del alma.
Ud. dice: “Hermano Branham, eso es psicología”. Si así es, Jesús la usó. Él tomó a un hombre ciego, y lo sacó lejos de la multitud, y lo llevó fuera de la ciudad, y oró por él: lo alejó de la multitud. Ahora oren. Cuando Él fue a levantar la hija de Jairo, Él sacó a todos de la casa. Él sigue siendo Jesús esta noche. Si la mujer podrá ver, yo no lo sé. Ella está parada aquí totalmente ciega en tinieblas. Ahora, tengan fe en Dios y crean mientras yo oro por ella, por favor.
114 Ahora, hermana, ahora mantenga su rostro inclina
do, y permita que los parpados sobre sus ojos viejos estén cerrados mientras yo le pido a nuestro Señor Jesús… Crea que Él va a actuar y a encoger estos demonios aquí, para que Ud. pueda ver. Oh Padre querido, mientras estoy parado junto a una mujer ciega… “Estaba uno sentado junto al camino mendigando… Entonces llegó Jesús”. Oh acércate, Señor. Quizás hubo muchos allí que tenían fe. Yo no sé; yo no estuve allí, Señor, pero yo sé que Tú le diste la vista a Bartimeo. Cuando él vio que podía ver, yo creo que él trató de seguirte a Ti.
Esta pobre madre anciana parada aquí, ella está ciega, Señor. Tú la conoces. Yo sólo soy un hombre; yo he tratado de representarte a Ti. Aparta la oscuridad de ella, ¿lo harás, Señor? Trae vista a estos ojos ciegos. No pedimos milagros, Señor, pero sólo algo para animarla a ella, que haga que ella sepa que Tú eres el Hijo de Dios, y que yo soy Tu siervo, Señor, para decirles a ellos la verdad. Yo creo que, si Tú lo haces, Señor, todos aquí te aceptarían a Ti, en ese instante. Por favor hazlo. Ahora, oye mi oración, mientras te lo pido con todo mi corazón, en el Nombre de Jesús.
115 Ahora, satanás, este duelo de fe: Tú la reclamas a ella, pero yo la reclamo para Jesús. Yo reclamo que tú no tienes ningún poder sobre ella. Yo reclamo que tú no tienes ningún poder sobre nada. Jesucristo, mi Señor, te despojó de todo lo que tú tenías y de todo derecho legal, en el Calvario. Yo estoy parado aquí como Su representante. Y tú sabes que Él está en la plataforma. Tú sabes todo acerca de este don. Tú sabes acerca de dónde Él ministró y cómo Él lo hizo. Y yo te ordeno, por el Dios viviente, que salgas de la mujer. Déjala, en el Nombre de Jesucristo.
Todo rostro inclinado. Permítame ver sus ojos primero. Yo le llamaré si algo sucede. Ahora, levante su cabeza. ¿Puede Ud. verme? Ponga sus manos sobre mi nariz. Amén. Abran sus ojos. La mujer puede ver. Ella ha recibido su vista.
116 ¡Alabado sea el Señor! Pongámonos de pie y digamos: “Alabado sea el Señor”, todos. ¿Uds. quieren ser sanados? ¿Uds. quieren ser sanados? Pónganse de pie ahora mismo y levanten sus manos a Dios. En el Nombre de Jesucristo, yo oro la oración de fe. Dios todopoderoso, en el Nombre de Jesucristo, yo reprendo todo espíritu del diablo, todo espíritu ciego, todo espíritu sordo, toda persona que está lisiada… Oh, satanás, tú estás desenmascarado, tú estás derrotado, tú has perdido la batalla. Sal de aquí, en el Nombre de Jesucristo, yo te ordeno que dejes a cada persona aquí y vete a [palabras inciertas].
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