S.344 55-1113  Jesucristo Es El Mismo De Ayer, Hoy, Y Por Los Si 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jesucristo Es El Mismo De Ayer, Hoy, Y Por Los Siglos

San Fernando, California, E.U.A.

55-1113

1 Leo, Gene, ¿en dónde están? Asegúrense de guardar eso en la cinta. Cuando me esté muriendo, si cantan eso, pues, estaré bien. Puedo simplemente pasar bien al otro lado. Oh, vaya.
El canto… Conozco muy bien al autor… al poeta, más bien. Un buen amigo mío escribió eso estando en un maizal; era tan pobre que tenía cartón por debajo de sus zapatos: el Hermano Booth Clibborn. Es mi amigo del alma.

2 Y yo solo… Cada vez que lo escucho… Y hoy cuando intentan hacer de Jesús solo un profeta, eso realmente expresa que Él era Deidad. Y me encanta eso, ¿a Uds. no? Ciertamente. Él era más que un profeta. Él era el Hijo de Dios. Es lo que Él era.
Así que estamos muy agradecidos por grandes hombres, poetas. Y me pongo a pensar: cuando todo termine, cuando los conozcamos a todos, ¿no será ese un momento maravilloso?

3 Estoy muy contento de estar en esta tarde, de comenzar nuestros servicios de sanidad… o, quiero decir la oración por los enfermos, mejor dicho. Y estoy confiando en Dios, que no habrá una persona débil en nuestros medios para cuando el servicio termine. Que el Dios del Cielo lo conceda, es mi oración.
Y yo lo he visto suceder tantas veces, que nuestro Señor sanó completamente a toda persona al mismo tiempo. Los he visto cuando apilan las camillas, y las muletas, y las sillas de ruedas, y llevan camiones y lo retiran. Y todos se van sanos. Si pueden entrar en la actitud correcta.
Y es por eso que hemos llevado a cabo estas cuatro noches de servicios de instrucción y predicación del Evangelio, tratando de hallar favor con nuestro Señor.

4 Ahora, al venir aquí a Los Ángeles… Creo que aquí es parte de eso. Se extiende tan lejos, voy a los alrededores de estas colinas y dicen: “Usted está todavía en Los Ángeles”.
Entonces, casi me pega un escalofrío al comenzar a predicar sobre sanidad Divina. No por el mensaje, sino por el mal manejo que le han dado: el mensaje de sanidad Divina. Y uno se encuentra, por supuesto, con todas las etapas de todos los ámbitos sociales. Ellos tienen tanto el contra como a favor. Y tenemos un… Nunca hubiera existido un dólar falso en el mundo, a menos que hubiera uno real de donde hacerlo, ¿ven? Entonces solo debería hacer que un dólar real se vea mejor, cuando hay un dólar falso.
Ahora me supongo que en nuestra pequeña audiencia en esta tarde hay Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Católicos, Luteranos, Pentecostales, Iglesia de Dios. En realidad se conforma de todas las diferentes denominaciones. Y de esa manera será en el Cielo.

5 Y quiero hacer este pequeño comentario, para así poder expresarlo y que nadie lo tome personal, o alguna denominación, o sector. Pero, al hablar de sanidad Divina cuando uno viene aquí a Los Ángeles, especialmente… Recuerdo la primera vez que vine; un hombre muy renombrado, aquí en Los Ángeles, un ministro muy sobresaliente de una iglesia denominacional a la que yo pertenecía, la iglesia Bautista, estaba hablando con él por teléfono. Él dijo: “Hermano Branham, no hable de sanidad Divina en Los Ángeles”. Eso fue hace ocho años.
Yo dije: “¿Cuál es la razón, señor?”.
Y Él dijo: “Bueno”, dijo: “Ud. simplemente no se da cuenta en lo que se está metiendo”. Él dijo: “Cualquier cosa es un sanador en Los Ángeles”. Él dijo: “Sencillamente cuelga en cada anuncio, y por todos lados”. Y dijo: “Las cosas más horribles que uno haya escuchado, lo llaman sanidad Divina”.
“Bueno”, yo dije: “Tal vez sea así, mi hermano, y yo aprecio su sinceridad, pero aún así hay un mensaje de sanidad Divina que es la verdad”, ¿ve? Eso es correcto.

6 Y ahora quiero que esto quede muy claro, para que todos lo puedan entender plenamente, que yo creo que la sanidad Divina no es nada que un individuo en esta tierra pueda hacer por usted. Yo creo que es el efecto de la expiación de la Sangre de Jesucristo en el Calvario. Eso es lo que…
Yo no creo que algún aceite de mis manos pueda sanar a alguien. No creo que tenga algo que ver al respecto. Y creo que si yo reclamo tal, sería absolutamente anticristo, al quitarle a Cristo. Si hay alguna virtud en ese aceite, de mis manos, o de las manos de cualquier otra persona, o de otra cosa que provenga de mí, se le está quitando al Calvario, y sería en contra, en contra de Cristo.
Y no creo que haya ningún poder en los hombres para sanar a otros hombres. Creo que lo único que puede hacer cualquier hombre, debidamente… Ahora, por supuesto, tenemos gente que cree tales cosas. Pero no veo como Uds. gente protestante podría condenar a un Católico, tocante al agua bendita, si Uds. se pudieran ir tras esas cosas. Pero, vea, pero donde hay ismos… Recuerde, amigo, es solo una señal de las sanidades genuinas y verdaderas de Dios, ¿ven?

7 Ahora, yo he tenido mucha experiencia en mi vida, a pesar de no tener más años de los que tengo. He visto a brujos en sanidades. He visto a psíquicos, sugestiones mentales, y todo junto, y a todo eso lo llaman sanidad Divina.
Ahora, existe tal cosa como sugestión mental, o emocional, y eso no quiere decir sanidad en lo absoluto. La sanidad es real si viene directamente de Dios por su fe individual, eso es todo.
Ahora, yo creo que no hay nadie en la tierra que pudiera perdonarles sus pecados. Ahora, si Ud. ha pecado contra mí, y me pide perdón por lo que hizo en mi contra; muy bien, yo lo podría perdonar por eso. Pero solo Dios puede perdonarle sus pecados si Ud. pecó en contra de Dios, y en contra de la Biblia, contra naturaleza. Y de esa misma manera es con la sanidad.
Ahora, para que usted, al abordar este tema… Y yo no he tenido mucho tiempo hoy, de orar. Solo me llevaron por el campo a un cuartito privado donde estaré el resto de la semana, en oración, para los servicios de sanidad.

8 Pero a ustedes, mis queridos hermanos ministros, quiero que lo entiendan plenamente, al abordar este tema de sanidad Divina, lo pongo todo en el Calvario, y en las obras consumadas de nuestro Señor Jesús en el Calvario. No es ninguna emoción mental, ninguna sugestión, nada psíquico. Es verdaderamente la fe de ustedes en la obra terminada en el Calvario.
Creo que toda la salvación… que cada pecador fue perdonado de sus pecados cuando Jesús murió en el Calvario. Cada criatura que estuvo alguna vez en la tierra fue completamente… su salvación fue pagada cuando Jesús murió en el Calvario. Ahora, no le servirá de nada hasta que su propia fe personal acepte esa obra terminada.
Y yo creo que toda sanidad que alguna vez se haya hecho, o que se hará, quedó completa en el Calvario. Él herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos (tiempo pasado) nosotros curados, en el Calvario. Ahora la única cosa que yo pudiera hacer, o cualquier otro ministro pudiera hacer, sería predicar la Palabra, y hacer algo de manera que lo haría a usted tener fe en las obras terminadas del Señor Jesús en el Calvario, que la fe suya ya compró.

9 Ahora, hay una escritura en la Biblia de cómo el antitipo y el antitipo… tipos y antitipos (perdónenme) de Moisés y la serpiente de bronce. Él la levantó, la serpiente de bronce no oraba por nadie. Pero la gente miraba la prefigura de nuestro Señor Jesús, siendo la serpiente de bronce en el poste, y eran sanados, cada uno de ellos, que miraban y vivían. Y si ellos podían ser sanados mirando este tipo, ¿qué podría hacer con el antitipo, y la presencia del Espíritu Santo?, ¿ven?
Sanidad Divina es una parte del Evangelio. Y yo creo que la sanidad Divina es un atributo….o. (discúlpenme), la sanidad Divina son las arras de nuestra resurrección.
Ahora, nosotros tenemos las arras de nuestra salvación. Nos damos cuenta de eso ahora. Eso es el Espíritu Santo. Tenemos eso como las arras, lo cual nos hace estar dispuestos en nuestros corazones, después que recibimos a Cristo en nuestros corazones, nos abstenemos del pecado, nos separamos del pecado. Cualquier persona que haya nacido del Espíritu de Dios, yo en verdad lo creo con todo mi corazón, desea separarse de las cosas del mundo. Yo creo eso.

10 Y luego yo creo que eso es… Tenemos gozo. Tal gozo viene a nuestros corazones, para saber que hemos pasado de muerte a vida; porque amamos a los hermanos. Y nuestro espíritu da testimonio con el Espíritu de Dios, que somos hijos e hijas de Dios. ¡Y qué gozo tenemos al hacer eso! Y esas son las arras de nuestra victoria completa cuando Jesús venga, que aún la muerte misma huirá.
Luego yo creo, que en la sanidad Divina están las arras de nuestra resurrección. En otras palabras, es el anticipo, la prueba de nuestra resurrección. Y sin titubear, yo digo esto con un corazón Cristiano y amor Cristiano hacia todos los hombres; que he visto algunas de las cosas más sobresalientes que haya escuchado o leído sobre las cosas que nuestro Señor Jesús está haciendo. He visto tres casos, bien marcados, en la cual… que se dio cuenta el doctor, de personas que habían estado muertas, en un momento durante horas, expuestas, y están viviendo hoy como testimonio.
La oración cambia las cosas, cuando Ud. ora. Ahora yo creo en orar por los enfermos, pero no sanando a los enfermos, ni dándoles a ellos alguna virtud para ser sanados, o algo que salga de usted, que podría sanar a los enfermos. Yo creo en orar por los enfermos.

11 Ahora, he visto a los lisiados caminar, al ciego, mudo, sordo, y Ud. sabe lo que pasa. Y me doy cuenta que tendré que pararme en la Presencia de Dios con cada persona que se encuentra aquí hoy, y dar cuenta por lo que digo. Y tengo que pesar mis palabras, porque el Señor me ha ayudado, como una persona pobre, indigna y sin educación. Sin ni siquiera una educación de escuela primaria, sin embargo Él me ha permitido orar por reyes, y potentados, y monarcas alrededor del mundo.

12 Hace unos días, estaba hablando con mi esposa… Todos conocen la historia de mi vida, cómo es que mi padre bebía y demás. Y no es… no me gusta reflejar eso, mi familia. Pero es la verdad. Ud. sabe, tenemos que ser veraces con respecto a las cosas.
Y yo recuerdo, cuando era un joven me iba al centro, en mi pequeña ciudad. Y era bien conocido en los alrededores de la región, lo que había sucedido. Alguien estaría hablando conmigo; solo porque alguien más llegaba, me hacían a un lado. Ellos… nadie… Parecía como algo triste.

13 Y yo le dije a mi esposa el otro día (ella está sentada, aquí presente) dije: “Querida, piénsalo. Esto es. Me tengo que ir a las montañas para pasar un poco de tiempo a solas”. Le dije: “¿Qué lo ocasionó? Porque solía ser que no tenía ni un amigo”. No por algo que yo hubiese hecho, sino por reflejo.
Yo dije: “Solía ser que no… Parecía que nadie me amaba. Y ahora tengo millones de amigos por todo el mundo”. Yo dije: “¿Qué lo ocasionó? ¿Mi educación? No tengo ninguna. ¿Qué lo ocasionó? ¿Mi personalidad? No tengo ninguna. ¿Mi autoridad? No tengo ninguna, sino Jesucristo, el Hijo de Dios, Quien me salvó. Es a través de Su gracia que tengo esto”.
Y yo siempre he amado a la gente. Y quiero ayudar a la gente. Si veo a una persona vagabunda, y yo pudiera empeñar mi saco… No estoy diciendo eso por… Yo sería un hipócrita al hacer ese tipo de comentario, desde esta plataforma, y no decirlo sinceramente desde mi corazón. Y sabiendo que, en unos cuantos minutos estaré encarando espíritus malignos y demás. Me daría miedo hacerlo. Pero amo al Señor. Y amo a la gente. Y me gusta ayudar a la gente.

14 Y de la única manera que puedo ayudarles, es que Uds. me crean, que les estoy diciendo la verdad sobre Jesucristo. La única forma en la que pudiera venir la ayuda.
Si yo no hubiese sido un ministro, hubiese querido ser un doctor, o algo como eso, para así poder ayudar a alguien. Ayudar a hacer algo.
Un joven nos atendió esta mañana, cuando me quedé sin gasolina. Él está estudiando para ser doctor, y le dije quién era yo. Le dije: “Señor, si mi muchacho no llega a ser un ministro, quisiera que fuera un doctor. Yo quiero que mis muchachas sean enfermeras o algo”.
Usted no sabe la alegría que es, no ayudarse a sí mismo, pero ayudar a otros. Usted entonces tiene una verdadera alegría, cuando puede ayudar a alguien. Y sé que ustedes saben de lo que estoy hablando.
Y ahora, y hoy día, que esto sea conocido, amigo: que estoy abordando la sanidad Divina en base a la Sangre derramada del Señor Jesús, sobre la fe suya y mía juntas en lo que Él hizo por nosotros en el Calvario. ¿Todos lo entienden bien? Digan: “Amén”.

15 Ahora recuerden, es algo. Ahora, hay muchos ministros, muy buenos predicadores… Yo no tengo mucho de predicador. Siempre me hago llamar una llanta de repuesto. Eso es cuando tiene una llanta desinflada, usted sabe. Usted la usa. Por tanto, pero, muchos…
Dios ha puesto en la iglesia, que unos sean maestros, unos evangelistas, unos profetas, y unos dones de sanidad, y toda clase diferente de dones; Dios lo ha puesto en la iglesia. ¿Es eso correcto? Dios ha puesto en la iglesia. Y, recuerden eso.
Ahora, cada hombre conoce su llamamiento. Ahora, muchos ministros… Yo tengo un amiguito, un hermanito Pentecostal, fue uno de mis convertidos a sanidad Divina, es Tommy Osborn. No sé si lo conocen o no, muy encantador, un excelente hermano. Si alguna vez pasa por esta región, coloquen sus brazos alrededor de él, y denle un abrazo de mi parte, porque él realmente es un maravilloso hermanito. Y muchos otros de mis hermanos también, todos ellos. Pero quiero decir, hablando solo de Tommy.
Cuando él vino a mí, era un hombrecito un tanto nervioso. Él comenzó… Él pasó con su carro dos o tres veces, justo después de esta reunión de Portland; y él vio a aquel maniático siendo derribado por el poder de Dios. Y él dijo: “Oh”, él dijo: “Hermano Branham, ¿piensa Ud. que yo tengo un don de sanidad?”.
Yo dije: “Tommy, querido, no pienses en eso”, ¿ven? Yo dije: “Tú sabes que eres un predicador”.
“Sí”.
Yo dije: “¿Sabes algo? Tú sabes, la Palabra de Dios derrotará a Satanás donde sea, en cualquier lugar, a cualquier hora, bajo cualquier condición”. Eso es correcto, la Palabra de Dios. Eso es correcto.

16 Yo dije: “Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, sabemos que Él era Emmanuel”. Todos creemos eso. Él no era solo un profeta. Él era Dios, manifestado en carne. Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, todos los poderes del Padre le habían sido dados, todo lo que estaba en Él… Él era Emmanuel: Dios en Cristo, reconciliando Consigo al mundo.
Pero cuando Él se encontró con Satanás, nunca usó ninguno de Sus poderes. Él usó la Palabra de Dios. Él dijo, Satanás, dijo: “Si eres el Hijo de Dios, quiero que lleves a cabo un milagro aquí, así puedo verte a Ti haciéndolo”. Miren, esa todavía es la actitud de Satanás. “Déjame verte hacer algo. Haz que este hombre camine. Haz eso…”. ¿Ven, ven? “Déjame verte hacer un milagro, y convierte estas piedras en pan”.
Jesús dijo: “Escrito está, no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”.

17 Así que, luego lo subió a Él al pináculo del templo. Y él podía citar también la Escritura; revestir la Escritura, mejor dicho. Revestir. Hay una diferencia entre revestir y citar.
Así que, él dijo: “Escrito está, Él mandará a los Ángeles que te guarden, para que Tu pie no tropiece en piedra. Él te sostendrá. Solo salta desde el templo. Justo cuando estés por llegar al fondo, pues, los Ángeles te sostendrán”. Y Él dijo… lo reprendió otra vez con la Palabra.
Él se lo llevó arriba a la montaña, luego lo bajó. Y Él lo volvió a reprender con la Palabra. Derrotó a Satanás con la Palabra de Dios, mostrando que el Cristiano más débil puede derrotar a Satanás con el “Así dice el Señor”. Escrito está. Escrito está.

18 Recuerde eso, amigo. Mantenga… Ahora, pueden pasar hermanos por aquí con ministerios de sanidad, lo cual es maravilloso. Yo le agradezco a Dios por cada uno de ellos. Puede ser que ellos pasen por aquí, pero no dependan en ese hermano, porque él pronto se irá de la región.
Probablemente él sea una gran persona de fe, y tal vez sea capaz de ayudarles a creer. Pero un día, él se irá. Solo pongan su fe en la Palabra, y crean que es la Palabra de Dios y Uds. pueden derrotar a Satanás en cualquier parte, a cualquier hora. Si no hay un ministro a mil millas de usted, aún puede azotar a Satanás, en la Palabra de Dios.
Entonces, todo lo que nosotros intentamos hacer, tiene que venir de la Palabra o no está correcto, en lo que a mí concierne, ¿ve? Debe venir… Esta es la verdad fundamental de Dios.

19 Y si se enteran en algún momento, o escuchan, que estoy predicando algo que no está respaldado con esta Biblia, entonces llámenme la atención. Porque yo no quisiera hacerlo. Solo escríbanme una carta, y déjenme saber al respecto, o díganle a uno de los ujieres que a Ud. le gustaría mostrarme dónde pudiera estar equivocado. Y, mi querido hermano, me aseguraré de ser humilde. Si estoy equivocado, yo no quiero estar equivocado.
Pero sabiendo, después que ha sido revisado, por años y años, en cada nación bajo diferente… Se le ha arrojado toda brasa de fuego del infierno. Y cada vez, Dios sale victorioso, y gana, y causa que miles vengan a Cristo.
Ahora, no podemos hablar todo lo que me gustaría decirles sobre sanidad Divina en solo una tardecita, y tener un servicio de sanidad. Pero quiero leer algo de la Palabra de Dios, y luego explicarles lo que yo creo de la Palabra de Dios. Y luego llamaremos una línea de oración.
Y cada día, repartimos tarjetas de oración para poder mantener a la gente formada, y para que entre en la línea. Llamamos de cualquier parte de las líneas, de donde repartimos las tarjetas de oración. Probablemente no llevemos una rutina regular; podríamos llamar simplemente de cualquier parte o subir a unas personas para orar por ellas.

20 Y luego, nunca es necesario que Ud. esté en esta plataforma para ser sanado. Mientras que uno es sanado aquí en la plataforma, hay cientos que son sanados allá. Por lo tanto Ud. solo recuerde una cosa: esa es su fe en Jesucristo, para creerlo, y aceptarlo. Luego observe lo que Dios hará por usted. Ud. será sanado allí mismo.

21 En el desayuno de ayer de los Hombres Cristianos de Negocios del Evangelio Completo… Yo estaba en el otro desayuno de los Hombres de Negocios aquí en Glendale, la otra mañana. Y luego con los Hombres del Evangelio Completo, un grupo de mujeres, y por el estilo estuvo allá.
Y déjenme decirles, hacía que mi corazón saltara; cuando entré allí, comenzaron a aplaudir, y a llorar. Yo me sentí indigno de eso, pero solo, usted sabe, solo… Me hace sentir bien cuando la gente lo ama a uno. ¿No creen ustedes eso?
En una ocasión bajé de la plataforma en una iglesia, y un hermano estaba parado en la puerta. Dijo: “Hermano Branham, sí que apreciamos ese mensaje”.

22 Y otro hermano estaba parado afuera. Él dijo: “Yo no dejaría que la gente dijera eso de mí”. Él dijo: “No lo haría… No quiero que nadie esté alardeando de mí”.
Yo dije: “Bueno, yo sí”. Le dije: “Creo que hay una diferencia entre usted y yo; yo soy honesto al respecto”. Y luego yo… Pienso que eso es correcto… Yo quiero saber que estoy haciendo lo mejor que puedo hacer, en cualquier caso.
Y al ver esas queridas personas, y al salir, casi jalaba mi saco y quitaba los zapatos, para poder salir. La gente simplemente queriendo estrecharle a uno la mano. Está localizado, lejos allá en South Gate, donde he llevado a cabo servicios entre la gente.
Me doy cuenta que todos Uds. que están aquí me son desconocidos. Pero espero que cuando los servicios terminen nos podamos amar… Yo sé que nos vamos a amar el uno al otro, así como ellos lo hacen allá, en cualquier parte.

23 Oremos solo un momento ahora.
Nuestro Padre Celestial, te suplicamos este día, con toda la fe que tenemos en nuestros corazones, para pedirte si con ternura y amabilidad, lleves aparte a cada individuo mientras estamos sentados aquí, y les reveles Tu gran plan de sanidad Divina para su cuerpo. Ellos fueron tan maravillosos esta semana que pasó, respondiendo al Evangelio, y viniendo. Pecadores llorando en el altar, y gente con hogares destrozados, y así sucesivamente, regresando a Ti. Oramos, Dios, que guardes a cada uno de ellos en perfecta paz ahora. Que hogares se vuelvan a unir, y la gente que pecó deje de pecar y que comiencen a amar y creer en Ti.
Y ahora, Padre, esta semana que viene, oramos que Tú sanes a cada persona enferma entra bajo la… o, bajo las carpas de este terreno. Que cada asiento sea ungido con el Espíritu Santo. Que Ángeles de Dios sobrevuelen, como fue, en la audiencia; día tras día, y noche tras noche, hasta que no quede persona débil o enferma en nuestros medios.
Ahora si yo fallo, Señor, no es mi intención. Y oro que Tú me ayudes. Y ayúdame a orar una oración de fe, para los enfermos y necesitados. Y ayúdame a explicarles Tu Palabra de tal forma que la gente pueda creer en Tu amado Hijo y que reciban su sanidad y salvación. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

24 Ahora, en este servicio de la tarde, solo deseo hablar un poquito, porque quiero que regresen a sus iglesias esta noche y tengan un buen servicio, cada uno de ustedes. Dios repose sobre mis hermanos en todas partes, y dé grandes servicios esta noche, en todas partes.
Ahora, en la Palabra… Quiero leer de Judas el primer… o, el tercer versículo, más bien, del libro de Judas. Solo para abordarlo un poquito. Y mi texto será de Hebreos 13:8.
Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
Y aquí leemos en Judas hablando:
Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
Que el Señor añada Sus bendiciones a Su Palabra.
Ahora, si me prestan atención unos cuantos momentos, y se mantienen orando por mí, mientras intento hablar lo que está en mi corazón, de la Palabra de Dios.

25 Ahora, esta es la única Escritura en la Biblia, que yo conozca, donde se nos ordena a contender. Nosotros debemos guardarnos de contiendas, pero aquí, debemos contender por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Ahora cada uno de nosotros quiere creer eso, que nuestra iglesia contiende por esa fe.
Los Metodistas, ellos quieren creer eso. “Nuestra iglesia contiende por la fe”. La Bautista: “Nosotros creemos eso”. La Católica, y la Pentecostal, y cada una, quiere pensar: Nuestra iglesia contiende por esa fe que ha sido una vez dada a los santos.
Y yo creo que lo hacemos. En verdad lo creo.

26 Pero ahora, para poder predicar sanidad Divina, y para estar seguros que estamos en lo correcto… Ahora, para mí las denominaciones se han vuelto una cosa tan pequeña. Yo respeto a cada una de ellas.
Pero en el campo de batalla, de donde acabo de llegar; allá en tierras de paganos, donde recientemente fui amenizado por diecisiete religiones diferentes, en una tarde; diecisiete religiones diferentes que niegan que hubo un Jesucristo. Cuando tenemos las dos terceras partes del mundo que nunca han escuchado de Él, cuando lo que hacemos, es sentarnos aquí y discutir si somos Pentecostales, o Nazarenos, o Peregrinos de Santidad. Es pecado hacer tal cosa, amigos. Lo es.
Y pensar que dos terceras partes del mundo nunca han escuchado el Nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Y allá en aquel campo misionero, uno nunca se fija si Ud. es Bautista, o Pentecostal, o Presbiteriano. Una de las cosas es sacarlos del paganismo, para que crean en el Señor. Eso es…
Y aquí en casa entonces, por supuesto nosotros no tenemos más que hacer sino solo contender, y discutir, y seguir así entre nosotros.

27 Pero un día eso parará cuando el comunismo recorra un poco por aquí. Usted estará contento de conocer a su hermano, independientemente de si él es Metodista, o Bautista, lo que pudiera ser. Usted estará feliz de conocerlo. Eso es correcto. Es una vergüenza que Dios tenga que hacerlo de esa manera, pero… Bueno, me imagino que si no lo hacemos a Su manera, entonces Él tiene que forzarnos a hacerlo. Así que, eso sucederá un día, de esa manera. Por lo tanto mientras es de día, y hay luz, consideremos la cosa de la que estamos hablando.
Ahora, yo en verdad creo con todo mi corazón, que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, si eso es así…

28 Les voy a contar una pequeña historia que me dijeron, antes de abordar esto. Y no me voy a tardar.
Pero había una maravillosa organización en este mundo. Es una… No me gusta mencionar algo de su… Bueno, lo haré, porque el hermano… él me dijo que podía hacerlo. Fue el Dr. Reedhead, el Presidente de Misiones Sudán, la más grande en el mundo.
Él vino a mi casa hace un tiempo. Y él me dijo… Y él pudiera estar presente sentado aquí en este momento, por lo que sé. Él vino a mi casa y dijo: “Hermano Branham, quiero hacerle una pregunta”. Dijo: “Seguramente, como Bautista, debiera saber la verdad”.

29 Y por supuesto, eso es lo que los Bautistas llaman verdad: el mensaje de gracia.
Y yo dije: “Sí, señor”.
Y él dijo: “¿Tiene Ud. mucho trato con los Pentecostales?”.
Y yo dije: “Seguro”.
Él dijo: “¿En verdad tienen algo?”.
Le respondí: “Sí, señor”. Eso es correcto.
Y él dijo: “Bueno yo los he visto entrar a los edificios donde ellos patean los muebles, y voltean todo lo que hay allí dentro”.
Le dije: “Sí. Eso es correcto; hijitos”. Pero yo dije: “Ellos tienen una bendición. Pero con todo eso, hay algo que nosotros los Bautistas ni aún hemos tocado, que tienen allí”. Y dije: “Yo digo eso con respeto”.
Él dijo: “Esto es lo que le mencioné. He recorrido un largo camino”.
Él trajo a otro hombre consigo, el cual era un amigo íntimo de Hyman Appleman, y por el estilo; y Hyman mismo está buscando el Espíritu Santo.

30 Así que entonces, sentados allí en mi habitación, en mi… en el recibidor, al lado de la mesa del café, él dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Yo hablé con un… abordé a un buen joven indio, de la India, que trajeron para acá, y que fue educado. Y, oh, creo que estudió mecánica o algo así. En cualquier caso, él iba de regreso a la India y dijo… Yo le dije: Mira, ya que regresas a la India, ¿por qué no simplemente abandonas…?”, él era un Mahometano, dijo: “¿Por qué no abandonas a ese viejo profeta muerto que tienes, y recibes a un Señor Jesús resucitado?”.
Entonces, él dijo: “El joven indio me miró tan brillante e inteligente”.
Él dijo: “Bondadoso señor, ¿podría tu Jesús hacer algo más por mí de lo que mi Mahoma podría hacer?”.
Le respondió: “Ciertamente”.
Dijo: “¿Qué puede hacer Él, señor?”.
“Pues”, él dijo: “Él te puede dar vida”.
Dijo: “Nosotros tenemos vida a través de Mahoma”.
“Oh”, él dijo: “Verás, tu profeta está muerto y en la tumba. Nuestro Jesús ha resucitado de los muertos”.
Dijo: “¿Es eso cierto?”.
Él dijo: “Ciertamente, Él lo hizo”.
Dijo: “¿Puedes probarlo?”.
Le dijo: “Seguro”.
Le preguntó: “¿Cómo puedes hacerlo?”.
Respondió: “Él vive en mi corazón”.
Dijo: “También Mahoma vive en el mío”.
Él dijo: “Bueno, pues mira…”. El Dr. Reedhead dijo: “Bueno, nosotros tenemos gozo”. Dijo: “Tenemos paz y todo lo demás”.

31 Le dijo: “Bondadoso señor, la religión Mahometana puede producir la misma psicología que el Cristianismo”. Eso es cierto. “Él dijo: Mire, ustedes han tenido dos mil años para probar que su Señor ha resucitado de los muertos. Y dijo: Solo un tercio del mundo ha escuchado al respecto. Él dijo: Deje que nuestro profeta resucite de los muertos, lo cual hará un día, y todo el mundo sabrá al respecto en veinticuatro horas”.
Eso es cierto. Eso es verdad, ¿lo ven? El Cristianismo… No el Cristianismo, sino los ministros del Cristianismo han fracasado totalmente. El mayor fracaso en el mundo es el clero del Cristianismo, los mensajeros del Cristianismo.
Así que él dijo… Él dijo: “Hermano Branham, me di cuenta que no había conocido a un hombre que había salido de la noche a la mañana”. Porque él sabía de qué estaba hablando.

32 Y ahora, el Dr. Reedhead de las Misiones Sudán, pueden saber… Él dijo: “Hermano Branham, yo tengo suficientes grados de Doctor, y Bachilleratos en Arte, y así sucesivamente, que pudiera tapizar sus paredes con ellas”. Pero dijo: “En todo ello, ¿en dónde está Jesucristo?”. Él dijo: “¿Han estado equivocados los maestros?”.
Yo dije: “En un sentido de la palabra, sí”. Le dije: “No que esté condenando su educación. Es maravillosa, señor”. Pero yo dije: “Pero ahora, en cuanto a los maestros diciéndole que en eso consiste, que es por educación, no es así. Es por un nuevo nacimiento”.
Y él dijo: “Bueno, este joven Mahometano…”. Dijo: “Vi que tenía algo en mis manos”. Y dijo: “Él volteó a verme y dijo: Bondadoso señor, él dijo: No estoy condenando a tu Señor Jesús. Él dijo: Pues verá, su Señor Jesús escribió un libro llamado la Biblia. Y dijo: Usted lo lee, y lo cree. Él dijo: Mi profeta escribió una biblia llamada el Corán. Y dijo: Nosotros la leemos, y la creemos”. Dijo: Las dos tienen promesa después de la muerte. Y dijo: Nosotros dos creemos eso“. (¿Qué pudiera decir uno?).
“Eso es correcto”.
“Él dijo: La mía es tan buena como la de usted. Él dijo: Pero hay una cosa, bondadoso señor…”. Ahora esto es por lo que el Dr. Reedhead fue a verme.

33 “Él dijo: Nuestro Mahoma solo prometió vida después de la muerte. Pero dijo: El Jesús de usted prometió las mismas cosas que Él hizo, que Uds. las harían también. Dijo: Ahora déjeme ver a sus maestros producir eso, y nosotros los Mahometanos creeremos que Él ha resucitado de los muertos”. “Allí lo tiene”. Dijo: Déjenme ver a sus maestros…“.
Y el Dr. Reedhead dijo: “Oh, me supongo, por supuesto, señor”, dijo: “¿Ha estado Ud. leyendo la Biblia?”.
Dijo: “Sí, señor, la he leído toda varias veces. La he estudiado”.
Él dijo: “Oh, ¿se está refiriendo quizá a Marcos 16?”.
Él dijo: “Ese es un lugar, sí”.

34 Él dijo: “Oh, bueno”, dijo: “pues mire”, dijo: “los mejores eruditos saben que Marcos 16, a partir del versículo 9, donde dice: Estas señales seguirán a los que creen”, dijo: “Nosotros que somos los mejores eruditos aprendimos que eso no está inspirado”.
“Él dijo: ¿No lo está? ¿Qué clase de libro está Ud. leyendo? Él dijo: Todo el Corán está inspirado”. Allí lo tiene.
Él dijo: “Hermano Branham, Ud. me vino a la mente”. Él dijo: “Yo como que sacudí mi pie en el polvo, y cambié de tema. Tuve que hacerlo”. Dijo: “Hermano Branham, ¿hay algo en el bautismo del Espíritu Santo?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “¿En qué momento lo recibe uno?”.
Le dije: “Cuando Ud. lo quiera”.
Él dijo: “Bueno, lo quiero”. Y él lo recibió allí mismo. Allí es donde fue. Entonces, eso era lo que era, ¿ven? Eso es.
Y este amigo, de Hyman Appleman dijo: “¿Puedo recibirlo yo también?”.
Yo dije: “Sí, señor. Si Ud. tiene hambre y sed, claro que lo puede recibir. Si lo puede creer”.
Y allí mismo, los dos recibieron el bautismo del Espíritu Santo.
Ahora, ese es el fracaso de la Cristiandad, porque estamos tratando de desviar o eludir por nuestras tradiciones, la verdadera Palabra del Dios viviente.
Ahora, si Jesús ha resucitado de los muertos, entonces Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Y Él es el mismo en principio. Él es el mismo en poder. Él es exactamente el mismo como lo fue cuando caminó en Galilea. Él tiene que ser el mismo en esta carpa esta tarde, o la Biblia está equivocada.

35 Ahora para mí, ya sea que está correcto o está errado. Y si no está correcto, yo no quiero tener nada que ver al respecto; estoy en contra de eso. Pero si está correcto, estoy dispuesto a sellar el testimonio de mi vida con mi sangre, porque yo creo que es la pura verdad. Es la Palabra eterna de Dios. Ya sea que yo tenga la suficiente fe para hacerla real o no, esa es una cuestión diferente. Pero yo creo que lo es, absolutamente, palabra por palabra. Y cada pedacito de Ella está inspirado. Eso es correcto.
Y Jesús es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, eso es lo que yo creo, y este será continuamente mi texto: Jesucristo ha resucitado de los muertos, y es el mismo.
Ahora, vamos a tomar un contexto aquí, por unos momentos, y hablar de Judas. Treinta y tres años después de Pentecostés, Judas escribió este libro y le dijo a la iglesia que contendiera por la fe que había sido una vez dada a los santos.

36 Ahora esta es la razón por la que digo esto, amigos… Permítanme mostrarles algo. Ahora, Uds. personas que provienen de una iglesia Bautista, levanten sus manos. No se avergüencen de eso. Yo tengo la mía levantada. Muy bien. ¿Ven lo que quiero decir? Ustedes que provienen de una iglesia Metodista, levanten su mano. Veamos sus manos. Allí lo tienen. ¿Presbiteriana? ¿Ven? Solo miren alrededor. ¿Católica? ¿Ven? ¿Ven a lo que me refiero? Miren, yo soy de una familia Católica también. Así que, está bien.
Todos nosotros: diferentes iglesias, diferentes fases, ¿ven? Somos un grupo mezclado. Y cada uno de nosotros quiere pensar que nuestra iglesia está contendiendo ardientemente por la fe. Ahora, no estoy condenando a todos, porque yo soy miembro de cada una de ellas, ¿ven? Entonces, yo soy su hermano, y soy un miembro de la iglesia del Dios viviente por nacimiento.

37 Yo he estado en la familia Branham por cuarenta y seis años, y ellos nunca me pidieron que me uniera a la familia. Yo nací en ella, esa es la razón.
Y de esa manera es. Yo creo en unirse a una iglesia. Seguro, Uds. deberían de hacer eso. Busquen una buena iglesia y únanse a ella. Pero eso es solo un cuerpo terrenal de creyente al cual se están uniendo. Usted nace en el cuerpo de Jesucristo por el nuevo nacimiento. Eso es correcto.
Y, creemos que el Metodista, Bautista, Presbiteriano, y todos los que han nacido de nuevo, somos hermanos y hermanas en Cristo Jesús. Eso es correcto. Cada uno de ustedes. Y no hará diferencia en sus iglesias.
Pero ahora, regresémonos y averigüemos de qué está hablando Judas, treinta y tres años después de Pentecostés. Al cierre del Nuevo Testamento, se les ordena a contender ardientemente por la fe. Ahora, la única manera de hacerlo…
Si trazo la trayectoria de mi iglesia hasta la Bautista, y Juan Smith, bueno, tendría que empezar desde Juan Smith. Y si trazó la trayectoria de la Metodista, tendría que empezar desde Juan Wesley. Y si trazo la trayectoria del Cristiano, empezaría con Alejandro Campbell. Pero si vamos a averiguar cuál es la fe por la que contendemos, tenemos que regresar al principio, cuando recién comenzaron los santos, y ver qué clase de fe les fue dada. Y luego, esa es la fe por la que tenemos que contender eficazmente. ¿Es ese el contexto de esa Escritura? Miren, tenemos que encontrar la fe que los santos tenían en el principio, y luego contender ardientemente con eso hasta que Jesús venga —si Él es el mismo.

38 Ahora, lo primero… Juan Bautista fue el primero de… Él se paró entre la ley y la gracia. Él en realidad no hizo milagros; solo vino e introdujo —siendo el más grande de los profetas— introdujo al Señor Jesucristo al mundo. Todo el resto de los profetas hablaron de Su venida, pero Juan lo introdujo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Su ministerio fue corto, seis meses, sin doctrina, hablando solo de la venida del Señor Jesús, y diciéndoles: “Prepárense para recibirlo”.
Pero cuando Jesús llegó, Él fue el comienzo de la iglesia Cristiana. ¿Creen Uds. eso? Él es el comienzo de la iglesia Cristiana. Y Él introdujo al mundo la fe Cristiana, la fe Cristo. Y luego Sus apóstoles que le sucedieron, ejecutaron la misma fe que Él introdujo. Y si nosotros podemos descubrir qué fue eso, entonces deberíamos contender ardientemente por eso. ¿No lo creen? ¿No es eso liberal para cada uno de nosotros? ¿Entienden?
No quiero decir ahora, que dejen su iglesia. Quiero decir, quédense en su iglesia, y solo mantengan esta fe que ha sido una vez dada a los santos.

39 Ahora, cuando Jesús vino a la tierra, encontramos… Conocemos Su historia de Navidad. Pero Su ministerio comenzó a la edad de treinta años. Cuando Juan el Bautista lo había bautizado, y el Espíritu Santo descendiendo de Dios, y la Voz de ello, diciendo: “Éste es Mi Hijo Amado, en Quien tengo complacencia…”.
Jesús se fue al desierto y ayunó cuarenta días y noches. Y cuando Él salió, Satanás trató de tentarlo porque Él era un dador de la ley, igual que Moisés.
Cuando Moisés salió de su ayuno de cuarenta días arriba en la montaña, donde él tenía las dos tablas de piedra, Satanás lo tentó en su punto débil. Eso era su temperamento. Y él arrojó los mandamientos y los quebró. Pero cuando Satanás se encontró con el Señor Jesús, sabía que ese no era Moisés. Lo atrapó en Su punto débil: el hambre. “Si eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en pan, y come, porque tienes hambre”. Pero él se dio cuenta que ese no era Moisés.

40 Ahora, noten… ¿Entonces qué sucedió? Luego inmediatamente Jesús se estableció en Su ministerio. Y vamos a seguirlo en unos cuantos saltos, y, por supuesto, lo retomaremos mañana en la noche, y la siguiente noche, y continuaremos. Vamos a seguir Su ministerio solo unos minutos para ver lo que Él hizo.

41 Ahora nos damos cuenta que Él… Lo primero que Él comenzó a hacer fue predicar el Evangelio, y diciendo que el Reino de los Cielos estaba a la mano, y así sucesivamente. Luego empezamos a notar una cosa que Él comenzó a hacer y fue el sanar a los enfermos, causando grandes líneas de oración y sanidad. Y vamos a observar cómo lo hizo. Y la manera que Él lo hizo entonces… Aquí está; ¡captenlo! La manera como Él lo hizo entonces, si Él es el mismo que aún lo hace hoy, entonces lo hará de la misma manera hoy como Él lo hizo entonces. Si Él es el mismo. ¿Es eso verdad? ¿Lo creerán? ¿Ven? La manera como Él lo hizo entonces, esa es la manera que lo hará hoy, porque Él es el mismo. Él ha resucitado de los muertos.
Ahora, noten. Cuando Él comenzó, Su ministerio comenzó a brillar, había un hombre llamado Felipe que vino y fue salvo. Y tan pronto como él fue salvo, se fue y encontró a otro hombre llamado Natanael, para que fuese salvo. Esa es muy buena señal de que él fue salvo: Él quiso buscar a su amigo y que él fuera salvo. Entonces, deja a Jesús en una cierta ciudad, y viaja rodeando la montaña, hacia otro lugar. Y busca a su amigo, y lo encuentra debajo de un árbol, orando. Y él dice: “Ven, mira a quien hemos hallado; a Jesús de Nazaret, el hijo de José.

42 Y entonces, su amigo era un hombre muy ortodoxo, honesto de corazón. Se levantó y dijo: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.
Y pienso que él le dio la mejor respuesta que yo haya escuchado. Él dijo: “Ven y ve”.
Ahora, esa es la mejor manera de descubrirlo. No critique. No se quede lejos en la orilla, escuchando lo que alguien más dice. Venga y vea por usted mismo. Esa es la mejor manera de descubrirlo.
Natanael le dijo: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.
Felipe dijo: “Ven y ve”.
“Muy bien”. Se tomaron del brazo.
Ahora observen. Vamos a meter el ministerio de Jesús. Aquí vienen caminando hacia donde estaba la audiencia, y por el estilo; Jesús orando por los enfermos. Él levanta la vista.

43 Ahora recuerden, estamos comenzando en Lucas 1, justo con Jesús, al inicio de Su ministerio. Y cuando Él levantó la vista, miró alrededor (Él había estado orando por los enfermos a medida que pasaban), Él vio a este hombre, Natanael, a quien Él no conocía. Él estaba parado entre la audiencia, en alguna parte. Y Jesús levantó Su vista y lo vio. Él dijo: “He aquí, en verdad un israelita, en quien no hay engaño”.
En otras palabras, si yo se lo dijera a un hombre en esta tarde, le diría: “Usted es un Cristiano verdadero, un hombre honesto”.
Pues, Él lo dejó atónito. Él dijo: “¿Cómo es que Él me conoce?”. Él dijo: “Rabí, (o Maestro, Reverendo, como Ud. quiera llamarlo) Rabí, ¿de dónde me conoces? ¿Cómo me conociste? Pues, yo nunca he estado cerca de Ti. ¿Cómo supiste que yo era un creyente verdadero, ortodoxo, y sin engaño? ¿Cómo supiste eso?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol”.
Ese fue Jesús ayer. Si Él ha resucitado de los muertos, ese es Jesús hoy. Será ese Jesús por siempre. ¿Es eso correcto?
Dijo: “Antes que Felipe te llamara. Cuando estabas debajo del árbol, Te vi”.

44 ¿Cómo podía verlo a treinta millas [48 km. Trad.] de distancia, y Él estando parado aquí? Pero Él lo vio a treinta millas de distancia, debajo del árbol, orando, cuando Felipe vino a él.
Dijo: “Cuando estabas debajo del árbol, antes que Felipe te llamara, Te vi”.
Ahora, ¿qué si eso hubiese sucedido hoy en Los Ángeles; quiero decir, ante la… lo que llamamos la mejor gente de Los Ángeles? ¿Saben lo que ellos dirían: el señor Doctor, Reverendo, el PhD Jones y demás?
Espero que no haya… un hombre con ese nombre. Dios le bendiga, hermano. No fue mi intención decirlo si yo… Pero solo estoy haciendo una observación. Discúlpeme, si dije eso sobre usted, Hermano Jones, si es que está aquí. No lo quise decir de esa manera. Perdóneme.

45 ¿Pero qué dirían ellos? ¿Saben lo que dirían? “¡Hum! Telepatía mental, o, es del diablo. Tú eres un adivino. Tú eres un brujo”. Bueno, dijeron la misma cosa de Jesús. Dijeron: “Él es Belcebú”. Belcebú era el jefe de los adivinos, la gran mosca que mantenía a los… el príncipe de los diablos. Ellos dijeron: “Oh, es Belcebú. Así es como Él hace eso, tiene el poder del diablo en Él”.
Y Jesús dijo que eso era blasfemia contra el Espíritu Santo. Eso es correcto. Él dijo: “Ahora, cuando Yo esté haciendo esto, se les puede perdonar por eso. Pero cuando venga el Espíritu Santo, y Yo esté muerto, y Él haya regresado; quien hablaré una palabra en contra nunca le será perdonado”. ¿Es eso correcto? Es lo que Él dijo.

46 Entonces Felipe y Natanael… ¿Qué dijo Natanael; el hombre en quien se llevo a cabo el milagro? Fue un milagro, ¿no es así? Es algo que va más allá del razonamiento. Fue un milagro. Y cuando lo vio a Él, ¿qué fue lo que dijo? Él dijo: “¿De dónde me conoces, Rabí?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Él estaba dispuesto a admitir que era el Hijo de Dios, porque Él hizo esto.
Y Jesús lo miró y dijo: “Porque te dije en dónde estuviste, ¿crees?”.
Él dijo: “Sí”.
Él dijo: “Cosas mayores que estas veréis”.
Él estaba llegando entonces a una condición para ver cosas. Ustedes nunca verán algo hasta que entren en el Espíritu de ello. Siempre. Nunca verán en dónde está bien el Cristianismo hasta que el Espíritu Santo venga una vez a ustedes. Entonces pueden ver en dónde está correcto. Dirán: “Sublime gracia, que dulce suena”, usted sabe: “Yo ciego fui, mas hoy veo ya”.
De esa manera lo tiene que hacer usted con la sanidad Divina. Usted tiene que entrar en el Espíritu de ello, el Espíritu Santo. Y deje que Él lo muestre, y Él mismo se revele a usted.

47 Ahora, el ministerio de Jesús continuó. Y de repente, un día llegó una mujer entre la multitud. Solo estoy tocando los puntos sobresalientes ahora, porque nuestro tiempo se nos escapará. Probablemente nos quedan todavía unos quince minutos.
Y luego, una mujer vino un día, y ella dijo en su corazón: “Si puedo tocarlo, seré sanada”. Entonces, ella tocó Su vestidura, y se alejó, se metió entre la audiencia. Y Jesús se detuvo. Ahora recuerden. El Hijo de Dios… Él se detuvo.
¿Creen Uds. que Él diría una mentira? Ciertamente que no. No podía. Él es infalible.
Él dijo: “¿Quién Me tocó?”.
Pues, Pedro dijo: “Toda la multitud te está tocando. Bueno, ¿por qué dices: ¿Quién Me tocó?”.
Él dijo: “Pero Yo percibo que Me he debilitado”. Debilitado. “Mi fuerza salió de Mí; virtud, salió de Mí”. Dijo: “Alguien Me tocó”. Y Él miró por sobre la audiencia, y vio a la mujercita… tenía un flujo de sangre. Él le dijo a ella: “Tu fe te ha sanado”.

48 ¿Qué sucedió? ¿Qué ocurrió entonces? Su fe personal en Él siendo el Hijo de Dios jaló el poder de Dios a través de Él, a ella. ¿Creen Uds. eso? Su propia fe… Jesús dijo: “Yo no tuve nada que ver con eso. Tu fe te ha sanado”.
Ahora, si Jesús ha resucitado de los muertos, y está en nuestros medios hoy, el mismo de ayer, hoy y por los siglos, Él puede hacer la misma cosa hoy. Si no lo es, Él no ha resucitado de los muertos, Él todavía está en la tumba, igual como Mahoma y el resto de ellos. Eso es falso. Pero Él lo prometió, y Él es bueno prometiendo.
Ahora, avancemos un poco más. Podríamos tomar muchas, muchas citas. Había una mujer en un tiempo… Ahora, quiero que noten: Jesús iba a Jericó. Si Uds. han estado alguna vez en el Oriente, Jericó se asienta justo debajo de Jerusalén. Pero era necesario.
Ahora, mantengan eso en mente: el porqué Él subió, para pasar por el camino a Samaria. Me pregunto por qué. Pues, está muy apartado del camino, muy arriba aquí en la colina en esta región. Pero Él iba bajando a Jericó, pero Él subió a Samaria. Porque Él tenía necesidad de pasar por allí. Me pregunto por qué. En un ratito vamos a llegar a eso.

49 En cualquier caso, era alrededor de la hora de la comida, así que Él mandó a Sus discípulos a la ciudad, por pan, víveres. Y cuando se fueron a comprar estos víveres, Él se sentó recargado en el pozo. Si han estado alguna vez en el Oriente, y visto los grandes puertos y cosas, y las manivelas del lugar; cómo las mujeres vienen y colocan sus ollas, y sacan agua, y así sucesivamente, con esta manivela.
Él se sentó cerca de las vides, como estaba, recargado en el pozo. Y eran como las once del día. Y había una mujer de mala fama que salió. Ella era una mala mujer, como lo creemos aquí, y ella salió.

50 Ahora, pudo haber sido que ella pasó toda la noche fuera, y que se acababa de levantar a esta hora del día. O, pudo haber sido, que las mujeres… Si quieren saber la verdad al respecto: Ella no se podía asociar con las otras mujeres. Una mala mujer en aquel lugar está marcada.
Como les prediqué anoche, la mujer que le lavó los pies a Jesús, ¿ven?
Noten, ella estaba marcada, así que tenía que esperar hasta que las vírgenes, y las buenas mujeres, salieran y sacaran su agua, entonces ella podía escabullirse y sacar su agua.
Entonces. Ella vino a este pozo, alrededor de las once, o doce, y bajó su olla para tomar algo de agua. Y Jesús, un hombre joven en sus treinta, sentado allí recargado en el pozo, mirándola, Él dijo: “Mujer, tráeme de beber”.

51 Pues, ella se dio la vuelta, y dijo: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan tal a los samaritanos”. Ahora los samaritanos eran mestizos, entre un judío y gentil. Era una cuestión racial, como solía ser en los Estados Unidos entre los de color y blancos. Y dijeron: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan una cosa como esa a los samaritanos”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con Quien estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daría agua que nos vienes aquí a sacarla”.
Bueno, la conversación continuó. Ahora, les contaré más tarde el motivo por el cual pienso que Él lo estaba haciendo. En mi opinión…
Les diré en este momento: Él estaba contactando su espíritu. Exactamente. Él siguió con la conversación. Obsérvenlo en la audiencia. Obsérvenlo con la gente. Vean si no obra de la misma manera, ¿ven? Él estaba llevando la conversación con ella para conocer su espíritu.
Él dijo: “Tú me pedirías a Mí de beber y Yo te daría agua que no vienes aquí a sacarla”.
Ella dijo: “El pozo es profundo, y no tienes nada con qué sacarla”.
Él dijo: “El agua que Yo doy es en tu alma, burbujeando”. Él continuó, y habló con ella hasta que encontró en dónde estaba su problema.
Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Eso es cierto”. Dijo: “Tienes cinco, y el que ahora tienes no es tu marido”.

52 Mírenla a ella, una mujer desconocida; ¿y decirle eso? Mírenla a ella. Ella volteó a verlo, y dijo: “Señor…”. Ahora, escúchenlo. “Señor, percibo que Tú eres un profeta. Yo sé, y nosotros sabemos, que cuando el Mesías venga…”.
¿Y quién es Mesías? Jesús, el Cristo. “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas”.
¿De qué era eso señal? El Mesías, la señal Mesiánica. “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas, y nos dirá todas estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú? Tú debes ser un profeta”.
Jesús dijo: “Yo soy Él que habla contigo”.
Ella dejó su cántaro, y corrió a la ciudad, muy emocionada. Y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho cuanto he hecho. ¿No es este el mismo Cristo?”.
Noten, como Él no le dijo todo lo que ella había hecho. Él solo le dijo una cosa. Pero si Él podía decirle eso, podía decirle más. Dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho cuanto he hecho. ¿No es este el mismo Mesías?”.
Y los hombres salieron y persuadieron a Jesús para que entrara. Él no hizo más milagros. Pero comenzó a hablarles, y creyeron en Él. Por causa de, ¿por qué? No era el tiempo para que Jesús hiciera milagros allí. Él dejó eso para que Felipe lo hiciera, inmediatamente después de Pentecostés. Ellos tuvieron el avivamiento. Pero Él los preparó para cuando Felipe llegara, porque ellos ya lo habían escuchado a Él hablar. Y sabían que este milagro que se había llevado a cabo por la mujer… en la mujer junto al pozo.

53 Una pequeña cita más. Ahora, muy a menudo escucho a gente decir esto: que si Jesús estuviera aquí Él haría esto y aquello. Si Jesús estuviera aquí, Su poder se limitaría a su fe, como lo fue entonces.
Ahora, Jesús nunca dijo que Él era un sanador. Él nunca se adjudicó el crédito. Por lo contrario. Ahora, escuchen con atención. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Y más que estas…”.
Yo sé que la traducción es “mayores”, pero tomen el original, y dense cuenta si no es “más”. Es “más”. Usted no pudiera hacer algo mayor en calidad, sino más en cantidad, porque Él estaría en Su iglesia por todo el mundo, ¿ven? Él dijo: “Más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”.

54 Jesús no reclamó ser un sanador. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras. Es Mi Padre que mora en Mí. Él hace las obras”. ¿Es eso correcto?
Ahora, Él pasó por el estanque de Betesda, unos cuantos días después de que la mujer tocó Sus vestiduras y fue sanada. Él pasó por el estanque de Betesda. Ahora en esto, esta última observación. Escuchen atentamente, esta última observación.
Cuando Jesús pasó por el estanque de Betesda, la Biblia dice en San Juan 5… Citaremos de allí en un minuto. Deje a Lucas por el momento, y regrese a Juan. San Juan 5.
Cuando Él pasó por este gran estanque, había mucha gente postrada allí. Gente impotente estaba allí acostada, porque Dios hacía descender un Ángel. No solo una vez por la noche, sino tal vez una vez cada dos o tres meses. En una cierta temporada, un Ángel descendía y agitaba el agua.
Ustedes viven aquí cerca de la costa del océano. Conocen lo que son las aguas turbulentas: la corriente yendo para un lado, y las olas soplándola para el otro lado. Es un agua peligrosa, turbulenta.
Y grandes multitudes… No una multitud, sino multitudes: miles. Grandes multitudes de gente impotente, yacían en este lugar.
Ahora, observe qué clase de gente estaba allí. Lisiados, ciegos, cojos y secos, esperando el movimiento del agua. Porque, el primero que entraba después que el Ángel agitaba el agua, sanaba de cualquier enfermedad que tuviera, si tenía fe. ¿Lo captan?

55 Ahora Jesús… ¿Creen Uds. que Él tenía compasión? Ahora, quiero solo atraparlos en una pequeña trampa aquí, así que tengan cuidado, ¿ven? Jesús estaba lleno de amor. Y Él estaba lleno de virtud. ¿Creen Uds. eso? Pero Él solo tenía virtud para aquellos quienes creían que la tenía.
La mujer que tocó Su vestidura fue sana, pero el romano quien le escupió en Su rostro no sintió virtud… o, que le golpeó la cabeza con un palo. Le pusieron un trapo alrededor de Su rostro y lo golpearon en la cabeza con un palo, dijo: “Ahora, si Tú profetizas, dinos quién te pegó”. Él no sintió nada de virtud. Pero la mujer quien lo creyó, sintió virtud porque ella abordó a Dios de la manera correcta que fue provista.
De esa manera tiene que venir usted también. Usted tiene que venir por Jesucristo.
Y estando allí en estas grandes multitudes de gente, Jesús el Hijo de Dios, lleno de amor, lleno de compasión, lleno de poder, se abrió paso entre esas grandes multitudes de lisiados, cojos, secos, ciegos; esperando el movimiento del agua, y no tocó a ninguno de ellos.
Ahora si Él está lleno de amor, si Él está lleno de poder, si Él está lleno de compasión, ¿por qué Él no lo practicó entonces?

56 Mire, vamos a dramatizarlo por solo un momento. Aquí está una madre con un bebé con su cabeza de agua diciendo: “Oh, por favor, señor, que alguien me ayude a meter primero a mi bebé cuando el Ángel llegue”.
Los teólogos, en la historia, nos dicen que ellos se apuñalaban uno al otro tratando de llegar primero al estanque. Y aquí viene Emmanuel, con vestiduras llenas de virtud, caminando entre la gente.
Aquí estaba un viejo papi con artritis, ciego, diciendo: “Que alguien por favor me ayude a entrar. Y Jesús pasó al lado de él. Lleno de amor, lleno de virtud, lleno de poder.

57 Aquí estaba un hombre, cojo. Aquí está otro seco; con los brazos secos. Él había sanado brazos secos. Secos, postrados. Jesús, lleno de amor, lleno de compasión, lleno de poder, lleno de virtud, pasó al lado de él; nunca dijo una palabra.
Atravesó el camino hasta que Él encontró a un hombre que yacía en un lecho (lo llamamos en el Sur —un montón de colchas colocadas en el piso) quien tenía un problema. Él no estaba cojo, no estaba ciego, no estaba seco, no estaba lisiado. Él podía caminar. Él dijo: “¿Quieres ser sano?”. No habló con los que estaban en la parte de atrás. Él se acercó a este hombre. Dijo: “¿Quieres ser sano?”.
Él dijo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque. Porque cuando vengo, cuando voy para allá…”. Alguien le ganaba. Alguien se le adelantaba.
Él tenía una enfermedad —no una aflicción. Él tenía una enfermedad, la había tenido por treinta y ocho años. Bueno, digamos que era tuberculosis, problema de próstata. Estaba retardado. No lo iba a matar. Hacía treinta y ocho años que lo tenía. Y él dijo: “Cuando desciendo, alguien se me adelanta”.
Jesús dijo: “Levanta tu cama y entra a tu casa”.
Él no lo volvió a cuestionar. Él levantó su cama, se la puso en su hombro, se fue caminando.

58 ¿Por qué Jesús, lleno de amor…? Jesús se alejó de las miles de personas que yacían allí, secos, ciegos, paralíticos. No como los que están aquí esta tarde. Pero toda la muchedumbre estaba confusa con eso. Lisiados, ciegos, secos, llorando, esperando… Y algún ciego: “¿Todavía no llega el Ángel al estanque? Oh, llevo días esperando, semanas… Llevo aquí sentado. Mi gente va a venir por mí, y no voy a ser sanado”. Aquí viene el Señor Jesús, caminando al lado de él, lo pasa por alto, le dio la vuelta. Extraño, ¿verdad? Pero Uds. no saben lo que es la compasión. Uds. solo lo conocen desde un punto de vista humano.

59 Como estaba predicando la otra noche, sobre el amor. Hay dos clases diferentes; ágape y filio. El amor ágape está arriba; el amor filio es de la tierra. Y son contrarios el uno al otro.
Y entonces es compasión. Lo vamos a retomar durante la semana, esas cosas, lo que es. Pero la compasión humana y la compasión de Dios son tan contrarias. Nosotros nos sentimos terriblemente mal por diferente gente que está afligida, y que está enferma, y que tiene diferentes problemas. Y algunas veces no entendemos de qué nos estamos sintiendo mal.
Fíjense en Él, pasando por este estanque. ¿Se podrían imaginar a su Salvador caminando al lado de este estanque? Ahora, tiene que haber una respuesta para eso. La Biblia no anda con rodeos. Tiene que haber una respuesta para eso.

60 Y si esta es el Hombre que está introduciendo la fe al mundo, averigüemos lo que Él hizo al respecto, y lo que dijo al respecto.
Los judíos encontraron a este hombre. Sigan ustedes, esta noche, o cuando lleguen a casa esta tarde antes de ir a la iglesia esta noche, lean San Juan 5, todo el capítulo. Y los judíos lo encontraron a él cargando su cama en sábado, lo cual quebrantaba sus tradiciones, sus pequeños asuntos de iglesia. Y ellos…
Jesús fue cuestionado. Él sería cuestionado aquí en el Valle de San Fernando en esta tarde, si Él hiciera la misma cosa; por la gente quien no entiende lo que son las cosas verdaderamente espirituales. Él sería cuestionado en Los Ángeles. Él sería cuestionado en Washington, DC, o en la ciudad de Nueva York. “Si Él es el sanador, déjenme verlo sanar a este. Déjenme verlo sanar a aquel”.
Si fue de esa manera en aquellos días… en este día, mejor dicho; el mismo espíritu viene de allá. Dios nunca se lleva Su Espíritu; solo se lleva a Su hombre. El diablo nunca se lleva su espíritu; se lleva a su hombre.
Elías fue llevado; una doble porción vino sobre Eliseo, luego vino sobre Juan el Bautista, y está predicho que vendría otra vez en los últimos días, ¿ven?

61 Dios no se lleva Su Espíritu, solo se lleva a Su hombre, y el Espíritu está en otro hombre. Jesús está aquí con el Espíritu de Dios sobre Él, y ha venido sobre cada uno de Uds. que ha nacido del Espíritu Santo.
Y el diablo —el que duda— estaba sobre clérigos eclesiásticos en aquellos días. Y es la misma cosa hoy. “Si eres… haz esto. Déjame ver que esto ocurra. Realiza un milagro”. Vino del diablo; sin entendimiento, entendimiento espiritual de las Escrituras. Eso es lo que los hizo pensar eso.
Y luego por supuesto, tenemos a un montón de fanáticos que salen y se meten en muchas cosas, lo cual agita el asunto. Pero eso no le resta al Evangelio real y verdadero. A mi ver, lo hace brillar. Sí.
Aquí viene Él, atravesando la muchedumbre. Sin duda Simón, y todo el resto de ellos, de los fariseos, dijeron: “Mírenlo a Él. Ah, lleno de virtud, pasando por el lugar y dejándolos a todos”.

62 Observen San Juan 5:19. Jesús da la respuesta. Porque durante todo el tiempo… o, para no tomar mucho tiempo, empezaremos en este momento.
Jesús dijo esto en San Juan 5:19. Aquí está la pregunta. Cuando ellos lo cuestionaron al respecto, Él dijo: “De cierto, de cierto os digo…”.
¿Saben Uds. lo que eso significa? “Absolutamente, absolutamente”.
“De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre: eso hace el Hijo igualmente”.
¿Alguien alguna vez leyó eso antes? Veamos sus manos. Pues, solo miren las manos. ¿Jesús lo dijo? Entonces Jesús dijo la verdad. Y Él dijo: “No hago nada hasta que el Padre me muestra por visión, qué hacer”.
“De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre: eso hace el Hijo igualmente”. ¿Es eso correcto?
Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, antes de irse, dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis”. ¿Es eso correcto? “Vosotros Me veréis, porque Yo (Pronombre personal, como dije la otra noche) estaré con vosotros, hasta el fin del mundo. Y las cosas que Yo hago…”. San Juan 14:7. “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Aún más que esto, porque Yo voy a Mi Padre. Yo me voy, y vendré otra vez. Y Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin del mundo”. Jesucristo, resucitado de los muertos, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Amén.
Ahora, Él les presentó esa fe a los santos. “Las mismas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”.

63 Ahora, rápidamente, mientras terminamos. Pienso que Pedro lo expresó bien, en Hechos 2, donde él dijo: “Varones israelitas, deberían haber sabido estas cosas: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de Él, como vosotros mismos sabéis” ¿Es eso correcto?
Ahora, luego pienso que Nicodemo lo expresó bien para la iglesia ortodoxa. Escuchen esto. Nicodemo vino a Él de noche. El que era culto viniendo a un Hombre sin un certificado. Un hombre con toda clase de grados y vida de iglesia, viniendo a un Hombre que no tenía ningún grado ni vida de iglesia. Era el anciano viniendo al joven; el aristócrata viniendo al pobre, Quien no tenían un lugar donde reposar Su cabeza.
Y escuchen su expresión viniendo de… Él dio testimonio de lo que la iglesia en realidad pensaba de Él, pero no podía aceptarlo. Dijo: “Rabí, (o, Maestro), sabemos que has venido de Dios como maestro. Lo sabemos. Nosotros los judíos, y fariseos, lo sabemos. Porque ningún hombre puede hacer estas obras que Tú haces, si no está Dios con él”.
¿Y qué clase de obras hizo Él? Ninguna sino lo que el Padre le mostraba. ¿Es eso verdad?

64 Les quiero preguntar algo. Luego cuando fue introducido a la iglesia, los apóstoles, por las edades; miren a Pedro en la azotea, la visión para que fuera a la casa de Cornelio. Miren al pequeño Pablo anciano allí, también a Pedro, en la cárcel. Le iban a cortar la cabeza a la mañana siguiente, los verdugos lo iban hacer. Y un Ángel entró, una Luz, un fuego entró, y lo guió hacia afuera.
Pablo, en un viejo barquito, inundado. Catorce días y noches sin esperanza de ser salvos; la luna y las estrellas dejaron de brillar. Él bajó a los mamparos del navío, a alguna parte. Estaba anegado, listo para hundirse. ¡Escuche! Y en oración… Aquí viene corriendo, de repente, agitando sus manos —con su pequeña nariz aguileña de judío— diciendo: “Hermanos, tengan buen ánimo”.
“¿Qué sucedió?” ¿Qué sucedió?“. ”Porque esta noche ha estado conmigo el Ángel de Dios, al cual sirvo, se paró anoche a mi lado, diciendo: Pablo, no temas. Es menester que seas presentado delante de César; y he aquí, Dios te ha dado todos los que navegan contigo. La nave va a dar con una cierta isla“.

65 Él había visto una visión. Y dijo: “Por tanto, hermanos, yo creo en Dios, que será así como me ha mostrado. Será de esa manera”.
Esa era la fe que fue introducida a los santos. Es la misma fe por la que yo estoy contendiendo hoy: que Jesucristo ha resucitado de los muertos y está vivo hoy entre nosotros. Amén. Si Él ha resucitado de los muertos, Él está obligado a presentarse a Sí mismo. Él está obligado a efectuar las mismas cosas que Él hizo.
Cuando estuve en Bombay, India, hace… hace más de un año, cuando diecisiete diferentes monarcas de su país allí, de diferentes religiones, se sentaron alrededor en almohadas de seda; y quinientos mil llenaban las calles.
Y yo dije: “Caballeros, este día están aquí cubriéndose la boca para evitar tragarse una mosca o un mosquito; pensando que tal vez pudiera ser su madre regresando. Reencarnando. Muchos de ustedes están adorando vacas y animales y así sucesivamente, y al sol, la luna: a las criaturas en lugar de al Creador”. Yo dije: “Les declaro que Dios ha resucitado a Su Hijo, Jesucristo de los muertos”. Y dije: “Seguro, Uds. no podrían aceptar un sacrificio de sangre si ni siquiera matan a un mosquito”. Ciertamente.

66 Y oh, qué superstición. Y ellos viniendo a la plataforma… Ni siquiera podía hablar su lenguaje. Pero el Espíritu Santo les decía quiénes eran y de dónde venían, y acerca de sus enfermedades, y lo que habían hecho, y a qué iglesia iban, qué clase de religión tenían. Se quedaron allí sentados cuestionándose.
Después de un rato, aquí venía un hombre ciego, totalmente ciego, uno de los que pasaron. Dios no mostró nada con respecto a él. Solo le dijo cuál era su problema. El siguiente que pasó…. Recuerde, uno no puede hacerlo. Tiene que ser Dios.

67 El siguiente que pasó era un hombre como de, tal vez más joven que yo. Y le dijo que era un adorador del sol. Sus ojos estaban tan blancos como mi camisa.
El alcalde de Bombay, y hombres que eran celebridades… Yo tenía un boleto de avión en mi mano, para ser entrevistado por el presidente de la India y el Primer Ministro, Nehru, lo cual va este otoño… Prometieron un millón de personas para que se reúnan en Delhi. Y allí, yo casi no podía ni entrar ni salir del lugar.
Y aquí estaba parado este hombre ciego. Dije: “Ahora, yo no puedo ayudar al hombre. No hay nada que yo pueda hacer. Pero si Jesús, el Cristo resucitado, se ha levantado de los muertos, entonces Él conoce al hombre. Él conoce todo sobre él. Él me lo puede decir”, yo dije: “Igual como Él lo ha hecho con esta otra gente. Pero ustedes están allá sentados con una pregunta en su mente: ¿Estoy leyendo las mentes de las personas? ¿Es telepatía mental?
Yo dije: “Ese es el mismo diablo que tenían en el principio”. Yo no puedo pretender… Si no fuera de esa manera, estaría muerto de miedo. Uno tiene que tener una oposición, entonces Ud. se da cuenta que está en un frente de batalla.
Luego, cuando el hombre llegó allí, miré, y por la gracia de Dios, vino una visión sobre el hombre y estaba viendo. Después les coloqué un reto, cuando ya había visto la visión. Yo sabía entonces que él iba a ver. Dios ya lo había dicho.
Dije: “Caballeros de las religiones de este mundo…”. No, mis hermanos. Ellos no lo son. Yo dije: “Aquí está un hombre. El Espíritu Santo me ha dicho que él era un hombre casado, con hijos, y de dónde viene, cómo se gana su sustento, y todo. Y le dijo que él era un adorador del sol. Él lleva veinte años ciego”. Yo dije: “¿Hay algún doctor que le gustaría revisarlo?”.

68 No hace ninguna diferencia. Dios ya lo hizo. El Padre ha hablado. Tiene que hacerse. Obsérvelo en las reuniones. Todos los cielos y la tierra cambiarán, pero eso nunca cambiará. Eso es correcto. Eso es “Así dice el Señor”. No son tonterías. No son payasadas. Es la Biblia hecha manifiesta.
Y el hombre se quedó parado allí. Yo dije: “Ahora, a ustedes que reclaman ser… Ustedes dijeron hoy que su biblia comenzó antes del Génesis, y que sus profetas estuvieron antes de Moisés, y así sucesivamente”. Ahora si… este es un humano… Dije: “Él es un hombre, y Uds. han dicho que él hizo mal al estar adorando el sol. Ustedes quieren que él venga y adore una vaca o que practique alguna otra religión; que adore a Buda, o a Mahoma, o algo por el estilo”. Dije: “Tenemos la misma cosa en América. No es nada en el mundo sino psicología humana”.

69 Yo dije: “Los Metodistas quieren hacer a todos los Bautistas, Metodistas. Los Bautistas quieren hacer a todos los Metodistas, Bautistas. Los Pentecostales quieren que todos los Nazarenos y Peregrinos de la Santidad sean Pentecostales, y viceversa. Y los Católicos quieren hacerlos a todos… Protestantes, y los Protestantes, viceversa. De esa manera es. Es psicología. ¿Qué hace por ustedes? Les cambia el pensamiento.
Yo dije: “Nosotros podemos producir eso. Lo tenemos por todo los Estados Unidos; solo que, gracias a Dios, un solo Dios”. Pero dije: “Ahora, si Dios es Dios de los vivos, si Dios es un Dios de la Creación, seguramente si el hombre ha estado ignorantemente equivocado, se ha quedado mirando al sol hasta quedar ciego, seguramente el Creador puede hacer algo por él si se corrige correctamente”.

70 Yo dije: “Ahora yo los reto a que vengan a la plataforma y produzcan algo”. Todos estaban bien callados. Seguro. Dije: “Pero que sea conocido: tampoco yo puedo. Solo soy un hombre. Pero vi una visión. Vi una visión del hombre; él va a recibir su vista”.
Dije: “Yo nunca dijera eso en lo absoluto. ¿Por qué no se lo dije a la otra gente ciega que pasó?”. Dije: “Porque no era Dios. Dios no me dijo nada al respecto. Lo único que pude hacer fue decirles lo que Él me dijo. Él me dijo lo que ellos eran, y lo que deberían hacer, es todo, de esa manera, pero Él nunca dijo algo al respecto. Pero ahora Él me ha mostrado que este hombre va a recibir su vista”.
Yo dije: “Si este hombre ciego recibe su vista, ¿cuántos de Uds. aceptará a Jesús como su Salvador personal, y abandonaran todos sus ídolos y todo lo demás?”. Por lo que pude ver, parecía, bueno hasta donde llegan las lámparas de emergencia, esas pequeñas manos negras trataban de alcanzarlas.
Y yo llevé a ese hombre para allá, y dije: “Querido Señor Jesús, Tú lo sabes…”. Ellos no interpretan la oración de uno. Claro que no. Así que dije: “Yo sé que no hay remedio. Y sé que Tú Palabra no puede fallar. Esta es Tu Palabra en primer lugar, por supuesto. Solo esto sería secundario. Pero Tú no se lo has dicho individualmente a este hombre, pero ahora Tú lo has dicho a través de Tu Palabra por una visión. Y Tu mismo Espíritu Santo que dijo: Yo no hago nada excepto el Padre Me muestre… Y Tú has resucitado de los muertos, y estás aquí”.

71 Y dije: “Oro a Ti para la gloria de Dios, para que la gente pueda saber que están errados, y en oscuridad, que Tú le des a este hombre ciego su vista. En el Nombre del Señor Jesús”.
Yo bajé mis manos. Él soltó un grito, y me agarró por la cintura. Él podía ver tan bien como usted puede, como cualquiera de los que están aquí que pueden ver. Él corrió sobre la plataforma. Él tomó al alcalde; yo tengo su boleto aquí mismo en mi bolsillo, de Bombay, de… o, ¿creo que era Mahometano? Sí. Y lo tomó, y comenzó a abrazarlo; y la gente gritando.
Esa fue la última noche que pude tener un servicio. Ellos me jalaron los zapatos. Me rompieron el saco. Pues, una legión de soldados tratando de llevarme de vuelta al Hotel Manja, allá, tratando de sacarme. ¿Qué fue eso? Es Jesús, resucitado de los muertos.
Yo jamás tuve algo que ver con eso. La fe del hombre… Yo le pregunté, dije: “Si Jesucristo te restaura la vista, ¿prometes abandonar tu dios sol, y los otros dioses, y vivir para Él?”.
Él dijo: “No serviré a ningún otro Dios sino a Jesucristo si Él me devuelve la vista”. Y Dios lo sanó perfectamente. Y él ha testificado delante del Presidente, y demás, alrededor de la India, lo cual sería una agitación.

72 En los Estados Unidos, Uds. están retrasados. Ellos son los que tienen el avivamiento, de aquel lado. Amén. Dios les bendiga.
El hombre no tiene nada que ver con eso. No fue nada oral, o ninguna otra cosa. Fue la fe que viene por el oír, el oír por la Palabra.
Nuestro Padre Celestial, mientras inclinamos nuestros rostros humildemente en Tu Presencia, mientras hablamos de Ti, ante una encantadora concurrencia como esta; personas de corazón hambriento. Ellos te aman, Señor. Todos te amamos. Quizá nos salgamos del camino de vez en cuando, y nos ponemos un poco rudos, quizá. Yo no conozco la vida de las personas. Tú nos conoces a todos. Pero oro que nos perdones, Señor.
Y con todo mi corazón creo que Tú has resucitado de los muertos. Y sé que es así, Señor. Y Tú dijiste: “Estas mismas cosas que Yo hice, vosotros las haréis también”.
Ahora, Padre, que este valle aquí pueda estar sin excusa en el día del Juicio, ruego que Tú vengas en esta tarde… sabiendo, que estoy aquí desvalido como un siervo. Y si he estado un poco fuera del camino, perdóname. Si he cometido un error, perdóname, Señor. Porque me doy cuenta de lo que está por delante.
Y oro a Ti que tengas misericordia de cada uno. Y, Padre, que todos crean en Tu resurrección hoy, y acepten al hermoso Señor Jesús, Quien está aquí como su Salvador personal. Y que cada persona en la Presencia Divina sea sanada hoy. Porque lo pido en el Nombre de Jesús, y para Su gloria. Amén.

73 Ahora, les voy a pedir… Por unos momentos ahora, quizá por unos veinte o treinta minutos… Mi ministerio no consiste en tocar a todos. Uds. podrían tocarme, o tocarlos yo a ustedes; no tiene nada que ver al respecto. Es que Uds. lo toquen a Él.
Ahora, ¿cuántos creen que Él ha resucitado de los muertos? Veamos sus manos. Gracias. ¿Y creen Uds. que si Él ha resucitado de los muertos, que Él es el mismo hoy como lo era ayer, y será por siempre? Levanten sus manos si lo creen. Yo lo creo con todo mi corazón.
Ahora, hay personas aquí con tarjetas de oración, en la audiencia. Creo que vamos a comenzar. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? Levante su mano. Tarjeta de oración número 2, levante su mano. Número 3, levante su mano; 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Vamos a formar a los primeros diez aquí solo un minuto y veremos cómo nos resulta.

74 Y ahora, mientras ellos… [Espacio en blanco en la cinta]… y diciéndole a la persona cosas diferentes, que no tiene nada que ver con su sanidad; eso es subiendo su… Pero cuando aquí dice: “Así dice el Señor”, observe eso, y anote eso. Eso es lo que Él ya ha hecho. De otra manera, Él pudiera decirles algo, si así lo desea, algo que les levante la fe, para hacer que lo crean, eso es todo.
Ahora, creo que esta mujer aquí es la primera en la línea… ¿Es usted…? ¿Es esta la paciente? Muy bien. ¿Puede venir, dama?
Ahora, todos, muy quietos. Y mantengan a sus niños cerca de Uds. Solo mantengan a sus niños cerca de Uds., por causa de cosas malignas.
No piensen que soy un fanático. No lo soy, amigos. Soy muy… Si acaso lo soy, Dios sabe que no sé nada al respecto. Pero estoy tratando de ser su hermano en Jesucristo. Y yo creo que la Biblia lo respalda.

75 Ahora, un hombre puede decir cualquier cosa que quiera. Eso no lo hace correcto. Pero cuando Dios llega y dice: “Eso es correcto”, Uds. estarán pecando por descreerlo.
Ahora, pienso que van a mover el micrófono en este momento de aquí para allá. No sé si funcionará. Ud. obsérvelo porque es en otro mundo; es otra dimensión, para ustedes científicos.
Yo no conozco a esta mujer. Nunca la he visto en mi vida. No sé para qué está ella aquí; ella sabe eso. Pero Dios sí. Y Él conoce la razón por la que ustedes están aquí. Y Uds. no tienen que tener una tarjeta de oración para estar aquí. Solo crean allí donde están, sin tarjeta de oración. Y vean si el Espíritu Santo no hace exactamente igual como lo hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra a través de nuestro Señor Jesús, porque es Él.

76 Ahora, vamos solo a tararear, solo un momento, por favor: Solo Creed. ¿Podría hacer eso, hermano?
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed;
Solo creed…
Jesús pasando una mañana… Un hombre trajo a un niño que estaba muy afligido. Él dijo: “¿Puedes ayudarlo?”.
Él dijo: “Si puedes creer. Para los que creen, todas las cosas les son posibles”.
Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, pido una total reverencia. Y observen todo lo que se dice. En el Nombre del Señor Jesús, obedezcan lo que Él dice que hagan.
Ahora, dama, pase adelante. Si ellos están allí, está bien. Usted y yo siendo desconocidos el uno al otro, y sin conocernos el uno al otro… Pero es el mismo caso, igual como cuando nuestro Señor estuvo aquí. Estaba una mujer y un hombre en el caso. ¿Es eso correcto? Y nosotros siendo desconocidos el uno al otro, usted y yo, nunca antes nos habíamos encontrado…

77 ¿Somos desconocidos y nunca antes nos habíamos encontrado? Si es así, levante su mano. No nos conocemos el uno al otro. ¿Es eso correcto? ¿No nos conocemos el uno al otro? Pero Jesús sabe el porqué está usted aquí. Ud. ha venido aquí con un propósito. Y yo no lo sé. Usted sabe que no sé. Pero Él sí sabe.
Ahora, Ud. está consciente que de que algo está sucediendo, pero no sabe… Es como una sensación muy humilde. Es un… ¿Ha visto la fotografía del Ángel del Señor? Eso es lo que… Es justo lo que está entre usted y yo. ¿Puede verlo ahora que se está moviendo? Es una Luz.

78 Ahora, Él sabe la razón por la que está usted aquí. Y si Él me revela para qué está usted aquí, igual que la mujer que vino al pozo con su problema — va directo a su problema— ¿lo aceptará a Él como su… cualquier cosa que sea, si son finanzas, o enfermedad, o la condición de su alma?
Recuerde, usted no puede esconder su vida de Él. Él la conoce. Pero yo sé que Ud. es Cristiana, porque su espíritu es bienvenido.
Ahora, usted está teniendo un problema y el problema está en su espalda. Está en un riñón. Y ha sido diagnosticado como cáncer. Y usted está… que morirá con este cáncer. Pero Ud. ha venido porque cree que Dios puede sanarla. ¿Es eso cierto?

79 Ahora, hay Algo aquí que la conoce. ¿Es eso cierto? Y Él es capaz de decirle lo que es. ¿Cree Ud. que es Él? Entonces si oramos…
Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”. ¿Es eso verdad? [La hermana dice: “Eso es correcto”]. Entonces venga para acá un momento. Inclinemos nuestros rostros.
Nuestro Padre Celestial, esta sombra, oscuridad, suspendida sobre la mujer, muerte… Pero Tú eres Vida, y Luz. Y como Tu siervo, ofrezco esta petición en su favor, que en el Nombre de Jesús el Hijo de Dios, Quien está presente ahora, que Tú la sanes.
Sin embargo, Señor, ella no puede verte, pero viendo las mismas obras que Tú hiciste… Así fue como ellos te reconocieron en Emaús. Hiciste algo que nadie más podía hacer, sino solo Tú. Y ellos reconocieron que eras Tú.
Y ella reconoce lo mismo, Señor; que no es su hermano humilde parado aquí, sino Tú. Y como Tu representante, yo maldigo la enfermedad en el Nombre de Jesús, y pido que ella sea sanada. Dios le bendiga hermana. Vaya feliz. ¿Cree Ud. ahora? Tenga fe. No dude. Solo crea con todo el corazón.

80 Oh, ustedes tienen una fe maravillosa… [Espacio en blanco en la cinta]… Oh, después que la unción impacta, qué condición.
Ahora, hermana, quiero que mire para acá solo un momento. Como nuestro Maestro le dijo a la mujer: “Tráeme de beber”. Y el apóstol le dijo al hombre en la puerta llamada la Hermosa: “Mírame. Míranos”. No cómo eran ellos. Ellos quisieron adorar al hombre un poco después. Y él dijo…
Y ahora, probablemente nacimos separados por muchas millas de distancia. La primera vez que nos hemos encontrado [Espacio en blanco en la cinta]… por Su Espíritu Santo, me revela para qué está usted aquí, ¿creerá que le he dicho la verdad sobre Su resurrección, y lo aceptará a Él como su Sanador?
Porque Ud. ya es una Cristiana. Su espíritu es bienvenido, ¿ve? Si fuera una incrédula, lo sabríamos rápidamente. Pero usted tiene un espíritu bienvenido.
Ahora, sin conocerla… Entonces tendría que ser perfectamente un milagro si Dios me revela para qué está usted aquí. ¿Es eso correcto?

81 Ahora, si la audiencia puede todavía escuchar mi voz, la mujer pareciera estarse alejando de mí. La veo caminando en su habitación. Ella tiene algo en su mano. Y se le cae. Oh, ella está nerviosa. Es una condición nerviosa la que tiene. Y veo una tremenda caída. Ella se cayó, y se lastimó el cuello. Y ella se resbaló…
Los doctores dicen que son tres vértebras, o los discos que amortiguan entre las vértebras lo que se ha dañado. Y están recargándose contra la… y está pellizcando y doliendo, y la está poniendo extremadamente nerviosa. Y no hay esperanza fuera de Dios el Creador para que le coloque de vuelta los discos que amortiguan.
Y veo que ella tiene otro problema. Es un tumor. Y ese tumor está en las glándulas femeninas. Ella tiene un tumor en las glándulas femeninas: “Así dice el Señor”.
Esas cosas son verdad, ¿lo son? Yo no sé lo que le dije. No era yo. Era alguien más. ¿Cada cosita de eso fue verdad? [La hermana dice: “Amén. Cada palabra”]. Cada palabra verdad. Entonces si Dios está diciendo que he dicho la verdad, entonces Jesús ha resucitado de los muertos, ¿no es así? [“Amén”].
Él dijo: “Cualquier cosa que le pidan al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Si Él ha resucitado de los muertos, y mil novecientos años después todavía está probando que Él está aquí, resucitado de los muertos; Sus Palabras son verdad, ¿no es así? “Pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. ¿Creerá Ud. esto, hermana? Entonces pase al frente.

82 Nuestro bondadoso Padre Celestial, bajo el liderazgo del Espíritu Santo dándonos cuenta que estamos parados en la Presencia Divina del Dios Todopoderoso Quien hizo los cielos y la tierra, y mora aquí en un cuerpo llamado el Señor Jesús. Cuando Él mismo testificó: “Yo no hago nada excepto el Padre me lo muestre. Y estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Aún más, porque, Yo voy al Padre; Yo vendré otra vez… estaré con vosotros siempre, aún hasta el fin del mundo”.
Entonces le pido al Padre en el Nombre de Jesús, que Él condene lo que sea que esté mal con esta mi hermana. Y la despachó de aquí esta tarde en el Nombre de Jesucristo para que sea sana. Amén.
Siga su camino regocijándose, hermana. Todo ha terminado. Usted está sanada.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¿Creen ustedes? Si pueden creer. Muy bien, pueden recibirlo. Ahora, con reverencia, cada uno.
Oh, qué tiempo, amigos. Qué tiempo tan glorioso. Recuerden, estamos… la audiencia se ve borrosa. Dios sabe que no soy un fanático. Les estoy diciendo la verdad. Pero estamos en la Presencia de Él Quien resucitó de los muertos. Él está aquí. Ahora dejen que los mahometanos duden.

83 ¿Qué piensa al respecto, damita con el saco rojo, sentada allá? Usted está sufriendo con un problema cardíaco, ¿no es así? Una condición nerviosa. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús la va a sanar? Si lo cree con todo su corazón. La Biblia dice: “Si puedes creer, lo recibirás”. Si puedes creer, y ser sanado.
¿Lo cree, dama? ¿Somos desconocidos el uno al otro? Somos desconocidos. Nunca la he visto en mi vida.

84 ¿Cree usted, hermana? ¿Cree Ud. que Dios la sanará; sentada allí llorando? Usted tiene úlceras, pero el Señor Jesús la sanó en ese momento. Eso es correcto, ¿no es así? Póngase de pie. Es esta dama sentada aquí mismo con el saco blanco. Un Ángel de Dios estaba alrededor de donde estaba ella. Y usted ahora está sanada. Sus úlceras ya no la molestarán más.
¿Me puede hacer un favor? Hay un caso de sinusitis, sentado a un lado de usted. Ponga sus manos allí y ore también. Señor Jesús, oro que lo sanes también a él de la sinusitis, y que se ponga bien. Póngase de pie, mi hermano, y dele a Dios alabanza. Su fe lo sana también. Usted está sanado. ¡Aleluya!
Jesús el Hijo de Dios ha resucitado de los muertos. ¿Lo cree, en la parte de atrás? Solo tenga fe.
¡Oh, qué maravilloso! Él nunca falla. Él es Jesús el Hijo de Dios.

85 Ahora, hermana, si cree con todo su corazón y mira hacia acá, y solo cree.
Yo no podría sanarla. Si pudiera sanarla y no lo hiciera, sería un bruto. Si hubiese algo en lo que la pudiera ayudar, y no lo hiciera, y usted… Si es eso por lo que está usted aquí. No lo sé. Pudiera ser otro problema. No tengo forma de saber. Pero si pudiera ayudarla y no lo hiciera, sería una persona horrible, ¿no es así? Y yo soy su hermano.
Ahora, usted está consciente de que algo está sucediendo, dama. Veo algo sobre una cita que tiene usted. Y eso tendrá lugar el miércoles. Está siendo revisada por un doctor, y hay algo mal en su seno. Y le van a realizar una operación este miércoles que viene. Eso es correcto.
¿Y cree usted que Jesucristo la va a sanar? Venga para acá un minuto, entonces.
Nuestro querido Padre Celestial, oro que en el Nombre de Jesús que Tú le quites toda enfermedad a nuestra hermana, que se recupere y sea una persona sana. Pido esto en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya feliz y regocijándose ahora, creyendo con todo su corazón.

86 Ahora mire. Audiencia, solo un momento. No se muevan, por favor. Perturban… Alguien sanó por este lado. No pude ver en dónde fue, ¿ven? No se muevan. Por favor. Van a venir por mí en solo un minuto. Pero no se muevan.
Miren, cada uno de Uds. es una alma, sus espíritus están aquí. Uds. son Cristianos. Y estamos trabajando en una esfera espiritual. La Biblia dice: “Sean reverentes”. “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”. Él dijo.
Lo siento. Sucedió justo por aquí, pero no pude verlo.
Ahora. Sean muy reverentes, y tengan fe.
¿Cómo está, dama? Somos desconocidos el uno al otro. Yo no la conozco. Usted no me conoce a mí. Y nunca la había visto en mi vida. Y tal vez, usted nunca me había visto a mí, salvo que haya sido en una reunión en alguna parte solo de pasad… ¿Usted no me conoce? ¿Esta semana ha sido la primera vez que me ha visto? Entonces somos totalmente desconocidos, ¿no es así? Yo no la conozco.

87 Ahora, audiencia, solo un momento. Aquí está una dama; nunca nos habíamos encontrado. Ella me acaba de ver ahora que vino aquí a la reunión. Nunca nos hemos encontrado en nuestra vida. Ella está parada allí, una mujer de apariencia saludable, para mí.
Hay algo mal. Yo no sé; Dios lo sabe. Pero que ella sea el juez.
Si Dios me revela lo que está mal, ¿creerá la verdad que Jesús ha resucitado de los muertos? ¿Lo creerá?
Y recuerde, Él está tan dispuesto a sanarlo a usted como lo está para sanarla a ella. No hace ninguna diferencia. Es lo mismo. Ven a personas aquí… Ustedes que están allá, que están en la audiencia; ustedes están siendo sanados. Así que, no hace ninguna diferencia para Dios. Si solo se quedan sentados y oran, Dios lo concederá.

88 Ahora, sean muy reverentes y vean lo que el Espíritu Santo dirá. Puede ser que Él no diga ni una sola palabra. No sabría decirles. Eso depende de Él.
Ahora, hermana, sin conocerla, y sabiendo que yo… Tendrá que admitir que si el Espíritu Santo me revela algo, que Ud. sabe que yo no la conozco, o algo sobre usted, sabrá que tendrá que ser un poder sobrenatural.
Y ahora, depende de lo que Ud. determine que será. Si Ud. determina que está errado, entonces nunca recibirá algo. Pero si Ud. determina que está correcto, obtendrá lo que ha pedido.
Pero usted, usted no está aquí por usted; usted está aquí por alguien más. Y es una mujer. Y Ud. trae un pañuelo en su mano para la mujer. Y esa mujer es su hermana. Y ella no está en California. Ella está muy lejos. Ella es de un lugar llamado Alabama. [“Eso es correcto”]. Y ella está sufriendo con alta presión de sangre y un problema cardíaco. ¿Es eso correcto? Entonces crea.
En el Nombre del Señor Jesús, pido que esto sea concedido a través de las misericordias y méritos de nuestro Señor Jesucristo, a Quien sea la gloria y la alabanza. Amén. Dios le bendiga.
Tenga fe en Dios. Puede recibir lo que ha pedido, si lo puede creer.

89 Ahora, parado aquí mismo… A ustedes que saben y han visto la fotografía… Aquí va el Ángel del Señor, una visión. Una mujer con su rostro inclinado. Ella está orando. Y está orando que Dios me hable. Está sentada aquí en la primera fila, y está orando sobre un esposo, que ella quiere que tenga una caminata más profunda con Dios. “Así dice el Señor”. Póngase de pie, hermana, y acéptelo en el Nombre del Señor Jesucristo. ¡Aleluya!
¿Lo creen? Si pueden creer, recibirán lo que han pedido, porque el Espíritu Santo está aquí. Jesucristo ha resucitado de los muertos, y Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿Lo creen? [“Amén”]. Tengan fe en Dios.

90 Ahora, la dama sentada… parada delante de mí…. Somos desconocidos, me supongo, el uno al otro, dama. Nunca la he visto en mi vida. Somos desconocidos, ¿lo somos? Si lo somos, levante su mano a la audiencia. Yo no conozco a la dama. Nunca la he visto.
Pero ustedes ven el efecto de las visiones: miren aquí, ¿ven? Solo parece que estoy por desmayarme. Miren, uno se va a otro mundo, con otras personas. Es otra dimensión. Daniel, el profeta, vio una visión y fue turbado en su cabeza durante muchos días.
Estoy seguro que ustedes pueden apreciar esto. Y esa audiencia está jalando como un gran imán. ¿Qué es? No sale de mí. Es el Espíritu Santo que está aquí. Él me envió.
No por mí mismo. Es Cristo. Él está aquí para mostrarles que Él ha resucitado de los muertos. No soy yo, Él está allí con ustedes también, ¿ven? Él está con todos nosotros. Ustedes solo créanlo con todo su corazón, y Él los sanará. Porque Uds. obtienen lo que piden, si lo pueden creer. Pero deben creer.

91 Ahora, aquí está una desconocida. Pero la dama es una Cristiana. Y la dama siendo una Cristiana, está muy consciente de que algo está sucediendo, porque es el mover del Espíritu Santo.
Estaba suspendida sobre esta dama sentada aquí mismo. Se movió de regreso a esta mujer aquí ahora. Alguna conexión en algún lugar; no lo sé.
Pero la mujer está aquí porque está extremadamente nerviosa. Y está sufriendo con un problema en su cuello, y le afecta el hombro, y en la espalda. Y veo una cirugía, una operación. Pero fue hace un tiempo, hace mucho tiempo. Y este es el efecto de esa cirugía que le está provocando estas condiciones. Eso es correcto. ¿Cree Ud. ahora? ¿Lo cree ahora, con todo su corazón? La mujer sea el testigo.
Ahora, miren, entre más hable con ella, más ocurrirá. Pero vea, tenemos que guardar un poquito de fuerza para la audiencia. Solo por esto, vamos a hablar con la mujer solo un momento. ¿Le haría creer más? Permítame hablar con ella un momento, si el Espíritu Santo mostrará algo diferente. No la conozco. No sé lo que Él le dijo a ella. Pero lo que haya sido es verdad. Si es verdad, levante su mano. Es la verdad. Siempre es la verdad. No puede ser otra cosa.

92 Ahora, lo que fue su problema, no lo sé. Pero si el Espíritu Santo me muestra algo más, ¿lo creerá entonces con todo su corazón? Que Él lo conceda.
Yo solo soy Su siervo, Su profeta. O, tal vez no debí haber dicho eso; ministro.
Usted no es de esta ciudad. Ud. ha venido de otra ciudad. Por cierto, y Ud. es una predicadora. Ud. ha venido… Ud. tiene una iglesia independiente en donde está predicando, un lugarcito. ¿Es eso correcto? Bueno, Dama, regrese a su hogar. Usted está sanada. Jesucristo la sana.
Una luz gloriosa vino por todo alrededor de la mujer. Siga su camino, mi hermana. Y regocíjese, y sea feliz, porque Jesús la sana. Amén.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Denle a Él la gloria, todos los pueblos.

93 Ahora, sea reverente. Por favor, no se muevan. Lo están haciendo diez veces más difícil para mí. Me voy a ir en solo unos cuantos minutos si prometen permanecer sentados, solo uno o dos momentos. Personas están siendo sanadas.
Yo sé que tienen que darse prisa, y me imagino que se está haciendo tarde. Sí. Pero los muchachos me están vigilando. Es por eso que este hombre está aquí parado, por aquí, mi muchacho. Él sabe exactamente qué tanto más puedo seguir. Veamos si puedo hablar… Tal vez el Espíritu Santo a alguien más y veamos lo que sucederá.

94 Señor, ¿cree usted? Venga para acá solo un minuto. Ponga su mano sobre la mía. Ahora, los que están sentados, pensando que esto es telepatía mental, y que estoy leyendo su mente… Les voy a mostrar que no es así.
Soy un desconocido para usted. ¿Lo soy, señor? [El hermano dice: “Eso es correcto”]. No lo conozco. Pero si Dios puede revelarme cuál es su problema, usted creerá, ¿no es así? Entonces vaya a casa y coma su cena, el problema estomacal lo ha dejado. Amén. Tenga fe en Dios. Solo crea con todo su corazón.
Muy bien, ¿puede venir, dama? ¿Lo cree? ¿Puede hacerlo? ¿Cree usted? Entonces Ud. no necesitará su operación. Su tumor se irá inmediatamente de usted. Puede seguir su camino y regocijarse, y ser sanada.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. Muy bien. ¿Creen Uds. con todo su corazón?

95 Hermana, mire para acá solo un momento. La dama sentada aquí mismo, mirándome directamente, al lado de esa niña. Usted está orando, ¿no es así, hermana? Porque Ud. tiene un problema femenino y quiere estar bien. Eso es cierto. Ud. oró hace unos minutos y dijo: “Dios, si haces que él me hable, yo creeré, y seré sanada”. ¿Es eso correcto, hermana?
Usted allá con el saco gris puesto. ¿Cree Ud. con todo su corazón ahora; sentado aquí en primera fila, y cree que está… que Jesucristo lo va a sanar? Si lo cree, levante su mano, y diga: “Yo lo acepto”. Muy bien. Puede seguir su camino y ser sanado ahora. Jesús lo sana.
Usted es el paciente. No estoy fuera de mí, pero solo es… Usted entiende. Yo no lo conozco. Pero veo que está tratando de bajarse de la cama. Es una condición de rigidez: artritis. ¿Cree Ud. que Él lo sana? Él lo hace. Solo siga su camino regocijándose y sea agradecido, y sea feliz. Amén.
Para Dios sanar el problema cardíaco no es más como tomar un trago de agua. ¿Creen Ud. eso? Entonces vaya regocijándose, y sea sanado, a través del Nombre de Jesús. Amén.
¿Creen Uds. eso? Solo tengan fe. Tengan fe; crean.

96 Ahora, solo un momento. Algo sucedió. Vi a una dama moviéndose. Oh, veo una sombra oscura. Está colgando sobre la dama. Ella está sentada allá con su mano levantada, orando. Está recargado contra su boca. Cáncer. Cáncer de la cabeza. Usted está en una condición moribunda. Eso es correcto, dama.
Ese es su esposo sentado al lado de usted. Ud. no es de este lugar. Veo unos árboles altos y grandes de donde vino usted. Son árboles perennes, como pinos. Usted viene de… Usted es ya sea de Portland… No, Ud. es de Washington, el estado de Washington. Su esposo es ministro del Evangelio. Su nombre es Jiggers, o Jagger, o Jaggers, o algo como eso. Escuché a alguien decir… Creo que sus iniciales son U.S. Jigger. Ponga su mano sobre ella, hermano, y que ella sea sanada en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. ¡Aleluya! ¡Alabado sea nuestro Dios!
Por cierto, mientras el Espíritu Santo está allí, la persona sentada al lado de ella tiene un problema en su mandíbula. Están orando y creyendo que Dios los sanará. El Señor le bendiga, mi hermano, y lo sane.

97 Usted que está sentado allá con alta presión de sangre, ¿cree que Jesús lo va a sanar? Póngase de pie. Usted también tuvo un sentir extraño alrededor de su corazón. Se ha ido. Jesucristo lo sana y lo hace sentir bien. ¿Creen ustedes?
Pues, Jesucristo puede sanar a todos en la Presencia ahora mismo. ¿Lo creen? Él está aquí. Él ha resucitado de los muertos. Es hora que me vaya. Alguien está cerca de mí.
Les pido en el Nombre de Jesús que pongan manos unos sobre los otros, y crean con todo el corazón, mientras Su Presencia está aquí.
Vaya, su artritis se ha ido de usted, hermana. Siga su camino regocijándose. Ud. fue sanada de esa artritis cuando se levantó allí, sentada en la silla. Golpee sus pies de arriba a abajo de esta manera, ¿ve? Allí lo tiene. Siga su camino, Ud. está bien ahora.
Pongan su mano uno sobre el otro. En el Nombre de Jesucristo, tú Satanás, quien le ha hecho este mal a esta audiencia, yo te condeno. Tú eres un diablo, y solo estás engañando a la gente. Tú animal perturbador, serás castigado por esta maldad que le haces a los hijos de Dios. Te ordeno por el Nombre del Dios viviente, el Señor Jesucristo, Su Hijo, que salgas de la gente, y te vayas este mismo día; y que cada persona que está aquí sea sana a través de Jesucristo.

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