OBRAS DEL MENSAJE


El Ciego Bartimeo
San Fernando, California, E.U.A.
55-1115
1 Amén. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, de esta manera, por ese canto maravilloso. ¿No es eso verdad? Cuando Jesús llega, entonces todas las cosas cambian, ¿no es así? Se va toda penumbra — oscuridad. Y estamos tan felices que Jesús haya prometido que en donde estén dos o tres congregados en Su Nombre, que Él vendría. Por tanto, sabemos que Él estará aquí esta noche —ya está aquí—porque nos hemos reunido en Su Nombre.
Cada noche, como alrededor de las doce en punto, cuando ya me estoy sintiendo un poco mejor… Alguien me dice (mi hijo o mi esposa, uno de ellos): “Billy, tardaste mucho esta noche. Esa gente es gente que trabaja. Puedes ver cuántos están llegando. Hace mucho frío en esa carpa”. Así que, voy a tratar de salir un poco más temprano si puedo. Así que, ore junto conmigo, y ore por mí, y haré lo mejor que pueda para apurarme esta noche.
2 Bueno, estoy muy agradecido. Tenemos una camilla y una silla de ruedas menos esta noche (Alabado sea Dios; eso es bueno) de anoche. Confío que esta será su noche, hermana, y la noche de usted, también, hermana, esta noche, que no tenga que estar en esa silla de ruedas o en esa camilla mañana en la noche. Y confío que ninguno de ustedes… Que puedan estar sentados allá en la audiencia mañana en la noche, o en su propia iglesia o donde quiera que vaya.
3 Ahora, a estos nuevos convertidos que se acaban de convertir en la reunión, no solo se queden inactivos. Consigan una buena iglesia a la cual asistir. Miren aquí alrededor. Si Ud. es de este valle, y de las inmediaciones de por aquí, miren a estos pastores que vinieron, que están en la plataforma, y nos están ayudando en la reunión. Ellos creen en esta clase de ministerio. Por tanto, vayan Uds. a sus iglesias y díganles que quieren ser miembros de allí.
Y si yo estuviera en este vecindario en alguna parte, o cerca de ellos, yo sería un miembro de sus iglesias, porque yo los aprecio. Y ellos se sientan aquí arriba en la plataforma, en la noche, para que todos sepan en qué creen. Y si Uds. son de fuera de la ciudad, de algún otro lugar, búsquense una buena iglesia en alguna parte, una buena iglesia que predique el Evangelio y que crea en sanidad Divina. Ahora, si están…
4 No conozco muchas iglesias por este lado. Conozco unas que están por el otro lado. Conozco el Templo Angelus; muy buena iglesia. Que está justo en Los Ángeles. Y conozco al Dr. Teford, y a Rolf McPherson, y al Dr. Cummings, y todos esos buenos hermanos; muy buena iglesia. La gente de la Cuadrangular son excelentes. Si Uds. viven alrededor del Templo, pues, solo recuerden eso.
Yo llevo a cabo reuniones para ellos en todo el país; el Hermano Beard del Oeste. Son muy buenos amigos míos. Y llevo a cabo sus convenciones y así sucesivamente. Excelentes personas. Y Rolf McPherson, pienso, es uno de los hombres más finos que he conocido; muy buen hombre.
5 Luego está el Hermano O. L. Jaggers de la Iglesia del Mundo en aquel lugar, otro hombre excelente. Y yo llevo a cabo reuniones para él, y hemos tenido un gran compañerismo allá.
Ahora, hay un pequeño desacuerdo entre esas iglesias, pero no deje que eso le moleste. Ellos son… Está bien; ellos son hermanos. Ellos están bien; todos son hombres buenos, cada uno de ellos. Eso es correcto. Tienen que tener una pequeña controversia en algún momento para… bueno, ellos como que creen que son competidores, que algo así los mantiene espirituales. Si simplemente no lo dejan ir más allá de eso, todo estará bien.
Pero yo sencillamente amo al Hermano Jaggers, y amo al Hermano Teford, y al Hermano McPherson, y a todos ellos. Todos me han sido muy queridos hermanos. Y yo los amo a todos ellos. Así que, sus pequeñas disputas, pues, eso está bien. Eso sucede aún en las familias, Uds. saben. Y así que, en la familia de Dios no funciona mejor, pareciera, que el resto de nosotros. Por tanto, ellos están bien; los dos. Son muy finos, todos ellos. Son unos buenos compañeros.
6 Y creo que hay un Hermano, A. A. Allen llevando a cabo en alguna parte de Los Ángeles allá abajo. Casi no conozco al hombre. He escuchado de él, pero no lo conozco. Pero es un hermano que está llevando a cabo servicios de sanidad. Y si anda alguien alrededor por esa parte, pues… Por supuesto, el Hermano Allen es un evangelista, como yo. Él no tiene ninguna cierta iglesia.
Y luego hay un Hermano allá, Leroy Kopp que tiene una iglesia. Y yo lo conozco muy bien; un hermano Cristiano muy fino. Y, oh, hay suficientes iglesias alrededor de aquí a las que puede ir.
Así que, estén seguros, todas ellas son buenas iglesias, deberían poder encontrar una en alguna parte. Y búsquense una iglesia en casa, y entren y díganles que Uds. quieren ser miembros del cuerpo de creyentes.
7 Y luego recuerden, después vayan a las otras iglesias y tengan compañerismo con ellos, también. Nunca rechacen a nadie como Cristiano. No importa si no es Pentecostal, o Bautista, o Metodista. Recuerde, él es su hermano de todas maneras, ¿ven? Eso es cierto. Manténganse con eso.
Si Ud. no se siente de esa manera, entonces debería de regresar, ¿ve? Eso es correcto. Debería de regresar, porque Ud. simplemente no avanzó lo suficiente, usted sabe. Si Ud. solo…
8 Estaba contando el otro día de un hermano Metodista, amigo mío. Y tuvimos mucho compañerismo juntos. Y él solía pastorear la iglesia Metodista en New Albany. Y los dos nacimos allá en Kentucky. Yo nací en un pequeño hoyo y él en el otro. De esa manera es como dábamos nuestra dirección en aquel lugar. Y también…
Y yo le llamaba Hermano Lum. Su nombre era Edwards. Y entonces, si yo conseguía un convertido… Él dijo: “Ahora, Hermano Billy”, él dijo: “Mi padre y mi madre eran Metodistas, y por lo tanto yo simplemente no estoy a favor de ser sumergido. Yo quiero que usted me rocíe”.
Ahora, él nunca me sería un buen miembro allá arriba. Así que, yo dije: “Le diré algo. Tengo uno de los hermanos más finos allá en New Albany, ¿ve? justo debajo de donde yo estoy, a tres millas, [4.8 Km. Trad.] y él tiene un… Él es pastor de una iglesia Metodista muy espiritual”. Yo dije: “Él es un buen hombre”. Dije: “Está un poco seco; no hay mucha agua por allá”. Pero yo dije: “Le diré algo, usted debiera de bajar allá con él. Yo lo llevaré con él”.
Ese era mi convertido que quería llegar a ser un Metodista. Si él tenía uno que quería ser un Bautista, y quería verdaderamente sumergirse, él le decía: “Bueno ahora, tú nunca me serás un buen miembro, pero tengo un buen amigo allá arriba en Jeffersonville, en el tabernáculo, de nombre Billy. Le diré algo. Billy lo ahogará a usted. Él simplemente lo mantendrá abajo hasta que deje de burbujear [Palabras no claras], pero él es un buen muchacho”.
Así que, esa es la clase de compañerismo que teníamos. Yo le devolvía la broma y le decía: “Está muy seco allá abajo en su lugar, porque él no tiene mucha agua allá en New Albany, Uds. saben”. Y así que él decía que estaba tan mojado allá arriba que yo lo ahogaría. Pero teníamos compañerismo: Metodista y Bautista. Y yo bajaba y predicaba para él; él subía y predicaba para mí.
Ahora, si los Metodistas y los Bautistas hacen eso, seguramente estos otros pueden hacerlo. Eso es correcto. Así que, todos somos hermanos en Cristo Jesús. ¿Creen Uds. eso? Amén. Eso es maravilloso.
9 Ahora, vamos a abrir Su Palabra. Y voy a colocar aquí mi reloj para no tardarme mucho, ¿ven? Ahora, querida, no me vayas a gritar después del servicio, ¿lo ves? Esta noche voy a cronometrarme, si acaso puedo.
Ahora… Oh, ella no me grita, bendito sea su corazón. Solo estoy diciendo eso. Ella solo me dice: “Ahora, Billy, tú sabes que esa gente trabaja y tienen que darse prisa”. Y sé lo que significa eso. Eso es correcto.
Así que, estemos en oración; cada uno en mucha oración. Y recuerden, solo unas cuantas noches más, tendremos que dejar California, su encantadora ciudad aquí… o encantador estado, y regresar a Luisiana. De aquí me voy a una reunión en Luisiana y tal vez muy pronto de vuelta al extranjero otra vez en un viaje largo por el extranjero. Así que, solo hablemos con el Autor ahora antes de leer Su Palabra.
10 Ahora, Padre Celestial, venimos a Ti humildemente en el Nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús, para darte las gracias y la alabanza por todo lo que has hecho por nosotros.
Este pequeño viaje de unos cuantos años de compañerismo Contigo; cómo se alegran nuestros corazones porque Te hemos visto salvando a los pecadores y llenándolos con Tu Espíritu Santo, haciendo de ellos ministros del Evangelio; tomando a las prostitutas de las calles, haciéndolas unas verdaderas damas genuinas. ¡Oh, cómo te damos las gracias por eso!
Al verte a Ti tomar esos casos de personas postradas en cama, cuando Tus queridos doctores simplemente los han desahuciado y han dicho: “No hay nada más que se pueda hacer; se van a morir”, y vemos que Tú inmediatamente las levantas para que sean unas personas perfectamente saludables. Estamos tan agradecidos por esto, Padre, y casi no podemos expresarlo con palabras humanas. Pero solo recibe la adoración de nuestros corazones a medida que derramamos nuestras almas a Ti en agradecimiento.
Y ahora, Padre, ¿no vendrás y nos abrirás Tu Palabra esta noche y te quedarás un momento con nosotros? Y salva a todos los que no son salvos, y llena con Tu Espíritu Santo a los que les hace falta esta noche. Y también oramos, Padre, que Tú sanes a cada persona enferma que está en nuestros medios.
11 Tan feliz de escuchar los testimonios de anoche de lo que Tú hiciste. Y oro, de ser posible, que Tú nos des una doble porción esta noche y solo sana a todos los que están en la Divina Presencia. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
Ahora recuerden, el fundamento de la reunión… Casi no funciona. Y un día, como todos ustedes saben de la visión, ustedes que vienen de los alrededores de Los Ángeles, que un día este ministerio… Yo dejaré de hacerlo en los Estados Unidos, ¿ven? Y luego… No puedo hacerlo ahora porque cuando la gente viene, simplemente sigue obrando.
Pero, un día va a parar, cuando una damita estará en la plataforma usando un vestido café, con un bebé en sus brazos. Y ella tendrá el cabello oscuro, y el bebé estará cubierto con una cobija blanca. Y ese será el final de este tipo de ministerio para mí en los Estados Unidos hasta que el Señor Jesús lo pida.
Pero estará en el extranjero, ¿lo ven? Aquí yo solo llamaré a la gente y tendré las líneas de oración y oraré por ellos. A la gente americana, le resulta muy difícil verlo. Ellos han tenido demasiado en nombre de lo sobrenatural, como que ellos retroceden, lo dudan. No pueden evitarlo.
12 La gente americana está tan documentada. Miren, uno dice: “Bueno, el Doctor Jones dice que eso es hipnotismo”.
“Bueno, mi pastor dijo que él era un fanático”.
“Bueno, déjeme decirle, mi pastor dijo que él era un diablo”.
“Bueno, mi pastor no sabe que pensar al respecto”, ¿ven?
Y ellos son pastores. Y está bien. Ellos son… ¿ven? Pero lo que Ud. está haciendo, está basando su conclusión en la decisión de ellos. Ud. tiene su propia decisión que tiene que tomar, ¿ven? Así que viene siendo…
Una cosa… una cosa como esa en la dimensión de lo sobrenatural puede llevarse a cabo en la India, y todo lo que está allá se levantará y será sanado.
He visto a un hombre caminar hacia la plataforma allá en África (Bueno, ellos lo guiaron con una cadena alrededor de su cuello, lo subieron a la plataforma de esa manera), y a ese hombre se le dijo de qué tribu venía él, por medio del Espíritu Santo.
Y una mahometana acababa de pasar, había hecho la misma cosa: le dijo a ella con qué doctor había ido, y todo al respecto. Y esa gente simplemente llorando. Cada mahometano allí prácticamente vino a Cristo en ese preciso momento. Pero este nativo fue sanado y se recuperó y se le dijo de esas cosas.
Treinta mil convertidos vinieron a Cristo y veinticinco mil sanidades definitivas se llevaron a cabo en el espacio de un minuto. Ellos aún llevaron camiones y les dieron reversa para agarrar las muletas, y las viejas camillas, y las sillas de ruedas, y palos, y bastones con los cuales habían caminado, y los retiraron del terreno.
13 Y un año después, el periódico de Durban publicó un artículo sobre las reuniones, y dijo que una tribu, los Suazis de allá, que ellos tomaron… Se me olvida cuántos camiones llenos de armas, y relojes, y cosas que ellos habían robado. Ellos se entregaron completamente. Ya no querían tener nada que ver con el pecado.
Y uno no le tenía que decir a la gente que estaba sentada allá tan desnuda como podía estarlo; hombres, mujeres, y todos. Uno no tenía que decirles que se pusieran ropa; solo déjenlos que encuentren a Cristo. Eso les pondrá…
Parece que en los Estados Unidos están perdiéndolo a Él de vista, ¿no es así? Eso es correcto. Pero es tan pagano.
14 Esto suena demasiado contundente. Una dama que estaba sentada no tan lejos como lo está esta dama sentada en la silla de ruedas, dio a luz un bebé, estando sentada allí, y solo lo recogió. Y eso fue todo, ¿ven? Y ellos no se fijan en eso, entre las tribus.
Pero esa gente sencilla, nunca lo cuestiona. Ellos no lo cuestionan. Ellos ven que algo se lleva a cabo, eso lo concluye para ellos, para cada uno de ellos. Solo dígales, y uno se levantará y dejará su… Quizás algunos no puedan caminar, y él está tratando de dar un paso. Y de repente, él sale corriendo. Aquí viene otro por este lado. Y él ve a esté corriendo, y él también lo hace. Y luego, de repente, es solo una gran aglomeración. Eso es todo. Eso es todo lo que uno tiene que decir. Para entonces todo queda concluido.
Y después hice mi llamamiento al altar y treinta mil nativos paganos que jamás habían sabido algo tocando a Jesucristo, lo aceptaron al mismo tiempo y quebraron sus ídolos en el suelo al punto que parecía una gran tormenta de arena alrededor de donde habían estado.
Pero los americanos, nosotros en los Estados Unidos, oh, nos hacemos preguntas: “Ahora, no es exactamente como… Él no pertenece a mi iglesia. Y ahora yo no sé tocante a eso. Déjeme decirle. Yo soy una persona bastante lista. He obtenido una educación”. Ud. estaría mejor si no tuviera una, si lo está haciendo de esa manera. Eso es correcto.
Bueno, nosotros simplemente tenemos que soportar esas cosas. Somos una gran civilización, pero me temo que estamos al final.
15 Muy bien. En el Libro, en el capítulo 18 de San Lucas, y el versículo 35, solo para una lectura, y solo una plática de unos momentos. Y voy a observar a mi reloj que tengo aquí; y tan pronto marque las nueve en punto, vamos a parar y empezar la línea de oración para poder salir a las nueve y media, de ser posible. En el versículo 35 ahora y el capítulo 18 de San Lucas.
Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;
Que el Señor añada Sus bendiciones a Su Palabra.
16 Todos nosotros estamos familiarizados con esta Escritura. Y en una noche como esta, uno no trata de predicar, porque la unción… He estado toda la tarde orando solo por la unción para ver las visiones que están cerca. Y luego cuando llego aquí y empiezo a predicar, entonces, cuando de repente, eso se va. Y después uno pasa un tiempo muy difícil.
Así que, solo tengo que hablar un ratito, como para sentir a la multitud y hacer que todos se aquieten; y que cada espíritu —no tanto a las personas como lo es al espíritu— se aquiete. Entonces uno puede comenzar la línea de oración, ¿ven?
17 Y ahora, estemos pensando en esta escena esta noche. Allá… Esto fue justo al final del ministerio de Jesús.
Anoche estábamos hablando del principio, de cómo Dios le había dado una visión para que partiera y se alejara. Entonces, porque su amigo se iba a morir, y Dios iba a mostrar Su poder a través de Su Hijo, Cristo, para resucitar a este hombre.
Ahora, esta noche lo vamos a abordar desde otro ángulo: al final de Su ministerio. Y Él había hecho muchos milagros por todo el país, aunque fue entonces como lo es hoy. No importa qué tantos milagros se lleven a cabo, seguirá habiendo personas que no creerán.
Y así que, nuestra escena se abre esta noche en un asunto muy triste. Es un hombre ciego y él está sentado, allí en cuclillas.
18 Vamos a imaginarnos a medida que… Dramaticemos el acontecimiento. E imaginemos que el sol se está ocultando. Son después de las tres de la tarde, quizás. Y los muros altos y grandes de Jericó…
Pues, este hombre ciego se encuentra agazapado al costado de estos muros. Y se nos dice que él era un mendigo. Y su nombre era el ciego… Su nombre era Bartimeo. Muchos de ustedes lo pronuncian “Bartimeo”. De cualquier forma estará bien. Y él era… Sus probabilidades… Tal vez le costaba mucho ganarse el sustento diario. Y los historiadores nos enseñan que él era un hombre casado, tenía una familia. Pero a él le costaba mucho ganarse la vida, porque mendigaba, y había muchos mendigos en aquellos días.
Había… Los leprosos eran mendigos. Oh, esa horrible plaga de lepra. Casi nadie puede pasar al lado de eso sin sentir una extraña sensación.
Yo los he visto. Solía pensar que la lepra era contagiosa, que uno podía contagiarse, pero no se contagiar la lepra de uno a otro. Yo los he abrazado y los he besado, y todo lo demás. Así que, Uds. no se pueden contagiar de lepra el uno al otro. Es por causa de la dieta.
Y yo he tenido a leprosos sin nada más que solo clavijas por brazos de esa manera, moviendo sus pequeñas clavijas alrededor, tratando de abrazarme en la línea de oración y cosas. Pobres ancianas en las calles y… En algún momento la lepra se come los dedos de los pies hasta el punto que sobresale como una gran verruga, más o menos así de grande; muy blanca, pero solo… Oh, cuadros horribles de lepra. ¡Qué cosa tan horrible es tenerla! La ciencia médica aún no tiene el remedio para eso. Y es algo muy horrible. No es algo doloroso, pero es… Da lástima ver a alguien a quien se le han caído las manos y demás, y tal vez parte de su cara y sus orejas están comidas con lepra. Y se ve blanca. Es un cuadro espantoso.
Y había muchos leprosos en esos días y ellos… La gente tenía que salir en la mañana. Tal vez un hombre podía permitirse darle una moneda a un hombre, quizás, al primer hombre que se encontrara, él le daba una moneda. Eso era para el día. Él no le podía dar a todos, porque había mendigos por todos lados: mendigos ciegos, y mendigos lisiados, y estaban los leprosos, y con toda clase de aflicciones alrededor mendigando. Esas eran las escenas que nuestro Señor vio mientras estuvo aquí en la tierra.
19 En el oriental… en el Oriente, mejor dicho, no ha cambiado mucho. Yo he estado en el Oriente, y vi a los astrólogos, los hombres sabios, sentados en la calle, mirando hacia arriba. Y casi igual como era cuando Jesús vino; todavía usan el lienzo en torno a la cintura y los turbantes en su cabeza y así sucesivamente; siempre inquisitivos y queriendo hacer preguntas y hablar de las cosas sobrenaturales y por el estilo.
Y entonces, este pobre hombre ciego, sentado allí, posiblemente en el otoño del año, y tal vez se estaba preguntado cómo iba a conseguir su dinero de invierno. Se pone bastante fresco allá. Y él estaba sentado al lado del camino mendigando. Quizás él comía hoy, y mañana no podría comer. Quizás al siguiente día no podría comer, y luego conseguía lo suficiente para hacerlo otra vez.
Yo me acuerdo que en Bombay… Nunca olvidaré cuando llegamos allá. Estaba Bombay, India —realmente un lugar necesitado. Uds. saben que recuperaron de nuevo su libertad por bancarrota hace unos… hace como unos cinco o seis años.
20 Y hay cuatrocientos setenta millones de habitantes en la India, pero hay muchos, muchos millones de ellos que son mendigos. Se acuestan en la calle como atados de leña, justo en Bombay.
Y recuerdo que después de la primera noche… Y la gente sabía en dónde nos estábamos quedando, en el Hotel Taj Mahal. La siguiente mañana…
Y yo tenía un dinero que era dinero americano. Y había levantado unas ofrendas para el extranjero, y lo juntamos hasta que tuvimos suficiente para ir, luego predicar el Evangelio, y después regresar y llevar a cabo más reuniones americanas; luego obtener suficiente dinero e ir allá y predicar, y luego regresar.
Y así que, yo tenía un dinero que la gente me había dado para darle a la gente. Y así que bajé allí, pensé: Bueno, simplemente haré que lo cambien a rupias indias. Y así que salí a la calle. Y déjenme decirles, por poco tuvieron que tener al ejército para que me quitara de la calle. Ellos lo pisotean a uno y todo lo demás, siendo atropellado por mendigos. Cuando ellos supieron que yo estaba allá… Fue algo muy lastimoso.
21 La siguiente mañana cuando el Sr. Baxter y demás vinieron por mí para ir al desayuno, y yo bajé allá… Después de haber estado allí, miré para afuera; y simplemente estaba forrado con mendigos por todas partes.
Y yo iba allá y tenía un montón de estas rupias. Equivalen como a veinticinco centavos por pieza, lo cual un individuo que iría a trabajar, una mujer o un hombre, cualquiera de los dos, iría a trabajar como a las cuatro de la mañana y trabajaría hasta las diez de la noche con una canasta en la cabeza; cargando concreto subiendo grandes escalones y arrojándolo —con concreto por todo el cuerpo y demás— por una rupia diaria; y felices de obtenerla.
Y ellos pueden comprar un poco de curry, y eso es casi todo. La gente caminando por las calles, pequeños monos muertos de hambre siguiéndolos. Algunos en… Consiguen cualquier cosa que puedan comer. Están realmente necesitados.
Y entonces conseguí un montón de estas rupias, y me fui a la ventana y se las arrojé de esa manera. Y déjenme decirles, es un milagro que no se hayan matado. Solo esas rupias… Y la gente gritando y cayéndose unos sobre otros, pero el pueblo estadounidense me lo había dado para dárselos a ellos; asegurándose de que no llegara a una asociación o con alguien que lo gastara, etc. Pero fue directo al individuo. Así es como me gusta darlo: directamente a la persona que sé que lo recibirá.
22 Bueno, después cuando fui a comer el desayuno…
Déjenme decirles, era un solo clamor, a todas horas de la noche. Simplemente rompería un corazón. Voy a la ventana, y allí estaban madres con sus pequeños bebés y con sus manitas tan pequeñitas, y sus pequeñas mejillas hundidas, sus estomaguitos hinchados del hambre. Pobre madrecita, a penas si se podía parar. Ella estaba mendigando por su bebé. No hacía ninguna diferencia si ella moría; solo que el bebé no muriera de hambre.
Bueno, ¿cómo se le podía dar a la madre entonces, con todos los que estaban alrededor, y leprosos y todo lo demás? Así que, cuando yo me iba allá y trataba de desayunar… Podía escucharlos todo el día y noche, allá afuera gritando: “Padre”.
Padre es una… Creo que es una palabra en español lo cual significa: “padre” o “ministro”. Y ellos simplemente gritaban eso día y noche. Yo les di todo el dinero que tenía; bendito sean sus corazoncitos. Yo sentía lástima por ellos.
23 Y al ver a todos los mendigos. Y yo me paraba allí en la ventana y me regresaba. Traían mi desayuno: una naranja y un par de galletas. Y tan pronto como ellos…
Ese viejo té amargo… Yo tomé tanto té al punto que yo era té, té… Creo que si me hubiera pinchado con un alfiler, hubiese sangrado té. Es solo… todo el tiempo, solo té, té, té, a cada hora. Y ellos lo traían. Y yo no decía nada, porque estaba incluido en la cuenta del hotel, ¿ven? Y luego yo tomaba estas naranjas y galletas e iba allá y se las arrojaba a esas madres y bebés. ¡Oh, vaya! Vi a un…
Y le dije a Billy Paul, mi muchacho, yo dije: “Me pregunto si ese hombres sin brazos, ¿cómo va a poder agarrarla?”. Aún sus clavijas en los dedos de sus pies de esa manera, en la planta de sus pies; la lepra le comió los pies. Y finalmente lo hicimos a un lado donde le podíamos arrojar una rupia a él.
¿Saben como la agarró? Y por esas calles pasaba el ganado. Y, oh, vaya, uno a penas podía apretarse la nariz los suficiente para atravesar. Él la lamió con su lengua, y se fue tan rápido como pudo por la calle sobre esas clavijas. Este hombre quizá se conseguiría un poco de curry elaborado con patas de oveja y por el estilo, para comer.
Hermano, déjenme decirles, yo soy un ser humano. Eso casi me mataba al ver a esos pequeños bebés. Y yo pensé: Misericordia. ¡Oh, Dios! ¿Cuánto más durará?
24 Y aquí estábamos… aquí estábamos… Salíamos lo suficiente aquí a un callejón para alimentar a la gente, a penas. Pero fíjese en esto.
Yo sé que esto está fuera de lo marcado, de mi tema. Les quiero decir algo; solo soltarles esto.
La semana pasada yo iba a predicar. Pero solo quiero decir esta palabra. Miren, nosotros vamos para allá y le decimos a ese hombre que él es nuestro hermano. Muy bien. ¿Qué hacemos? Los mandamos allá, y él ve al hombre americano bajarse de su carro, del barco, y conduce un excelente y gran auto por el lugar.
Él se sienta en un pequeño charco de barro; unos cuantos tallos de algo que él tiene plantado allí. Sus nietos… Su tatarabuelo creció en ignorancia. Su padre, allí está él, sus hijos vienen de la misma forma. Su esposa lavará en ese charco y él saca un poquito de beber del mismo charco.
Y si somos hermanos, iguales, ¿por qué es que uno viene tan bien vestido? Y, me da vergüenza decirlo, pero muchas de las veces, es entrometido y lo lastima. ¿Y luego intenta hablarle del Cristianismo? Él se lo cuestiona.
25 Ahora, ¿Qué ha sucedido? El comunismo ha ido y le ha dicho que todo es falso. Y dándoles una falsa economía allá. Pero dándoles una esperanza diciendo: “Sí. De esa manera ellos lo hacen”. Ese es el capitalismo y demás. Y cuando menos se lo imagina…
La razón por la que ha sucedido eso es porque nosotros colocamos nuestro dinero en latas de cerveza y botellas y cosas como esa, y los misioneros tienen que vivir de maratones del centavo que llegan hasta el altar aproximadamente cada mes. Y hermano, nosotros sembramos, y vamos a cosechar lo que hemos sembrado. Solo recuerden eso. Seguro.
¡Oh, vaya! ¡Mendigos! Puedo ver al viejo ciego Bartimeo sentado allá al lado de la puerta. Vamos a mencionarlo unos momentos, solo como ese… como individuo. Imaginemos que lo vemos sentado allí y que podemos captar lo que estaba pensando.
Me imagino que él estaba sentado allí temblando; el viento… sus mangas harapientas colgándole. Él no puede ver. Si acaso pudiera operarse de su ceguera, pues, el no tenía el dinero para hacerlo. Tal vez no podían hacer nada por él —los doctores— porque me supongo que era algo demasiado grave para ellos, y especialmente en aquellos días. Entonces, él estaba temblando.
26 Y me lo imagino a él siendo un creyente, él se pondría a recordar: ¿Saben algo? Estoy sentado justo en este muro.
Y como a unas cien yardas [91 m. Trad.] de donde él se encontraba, era el mismo camino donde muchos años antes de eso, el gran guerrero Josué marchó alrededor de los muros cuando los muros cayeron. A tan solo unas cuantas yardas de allí, en donde Josué, avanzando un día hacia la entrada, estaba el Capitán del Ejército del Señor con Su espada levantada. Pero por desgracia, esos días ya pasaron.
¡El mismo Jericó donde estaba sentado este hombre ciego! Me puedo imaginar a Bartimeo diciendo: “Oh, si tan solo hubiera vivido en aquel entonces, cuando Jehová era real para la gente, cuando Jehová en verdad hizo milagros para nosotros. Pero los días pasaron, dice el sacerdote. Eso fue hace cientos de años atrás. Jehová no hace esas cosas hoy”.
Y luego también, justo en ese mismo camino, Elías y Eliseo venían bajando abrazados, camino al Jordán donde hirió las aguas y las aguas se apartaron a uno y a otro lado, y ellos caminaron por tierra seca.
27 Me puedo imaginar al ciego Bartimeo diciendo: “Oh, si tan solo hubiera podido vivir en aquel día cuando los grandes y poderosos profetas pasaron esa carretera. Yo me hubiera acercado a ellos y le hubiera dicho: Profeta de Dios, ten misericordia de mí, y devuélveme mi vista. Pero por desgracia, el sacerdote dice: Esos días de los milagros ya pasaron. Así que, ya no los tenemos, por alguna razón. Es como si ellos estuvieran diciendo que Jehová ha perdido toda Su fuerza”.
Hermano, ellos intentan decir la misma cosa hoy. Pero Él todavía es Jehová Dios, en Su mismo poder, igual de compasivo como Él lo era. Y Él siempre lo será. Los tenían en aquellos días a quienes negaban Su poder, y negaban Sus milagros, negaban Sus señales. Y hoy todavía los tenemos, y los tendremos hasta el fin del mundo.
28 Tuvimos en aquellos días a quienes creían y recibían. Y los tenemos hoy, los que creen y reciben. Y si hay un mañana, ellos seguirán creyendo y recibiendo.
Jesús dijo: “Yo caminaré al lado de vosotros, hasta el fin del mundo”. Amén. “Yo estaré con vosotros, un acompañante; un conciudadano con Uds. Yo caminaré con vosotros. Yo los guiaré en la senda que habéis de caminar, si tan solo me lo permiten”. Yo amo eso. “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Hasta que todo termine, Yo estaré con vosotros”.
Noten. Luego él pensó: “Oh, si tan solo hubiera podido vivir en los días cuando los milagros eran reales. Aquí estoy fuera del alcance de los doctores. Soy un mendigo pobre. Yo tengo una familia en casa. Tal vez este día no consiga ni una moneda. Mis hijos tienen hambre; y mi esposa, yo sé que ella tiene hambre. Y yo no tengo otra forma de ganarme la vida. Oh, si tan solo pudiera ver, me conseguiría un trabajo en un campo de trigo en alguna parte. Pero no puedo ver.
29 Ahora, me imagino que al estar él sentado allí, Dios comenzó a lidiar con su corazón y a prepararlo para algo. Él ni se imaginaba, que tan solo a la vuelta de la esquina estaba la Fuente de Vida. ¡Aleluya!
Solo a la vuelta de la esquina. Cuando uno se pone a pensar en sanidad Divina, cuando empieza a pensar en Cristo… Manténgalo a Él en su mente. “Si hay algo digno de alabanza, si hay alguna virtud”, la Biblia dice: “En esto pensad”.
Entonces le vino esto al pensamiento: Bueno, tal vez no sea así. Tal vez… Saque inmediatamente eso de la mente. Piense en cosas que son positivas. Nunca dejen que pase un pensamiento negativo. No dejen que se detenga, en cualquier caso, si empieza a llegar. Mantengan sus pensamientos positivos: ¡Jesús!
30 No piense, sentado aquí en una silla de ruedas, usted, que no tiene esperanzas, desvalido. Porque usted no lo está. No deje que ese pensamiento negativo pase alguna vez por… o, no deje que eso se ancle. Usted no puede evitar que pase por su mente, eso es correcto, pero no deje que se detenga.
Como dijo el viejo granjero: “No puedo evitar que los pájaros vuelen sobre el lugar”. Él tenía una escopeta de doble cañón, dijo: “Pero sí que puedo evitar que aniden”. Así que, usted haga la misma cosa, y usted también, ¿ve? No dejen que aniden. Dejen que sigan pasando.
Ahora, aquí está una escopeta para que la usen. Ambos el Nuevo y el Antiguo Testamento, es de doble cañón. Muy eficaz, también. Déjenme decirles, los mantiene a todos esos alejados.
Muy bien. El ciego Bartimeo, sentado allí con todas estas cosas pasando por su mente: si tan solo hubiera estado aquí cuando los grandes profetas venían por el camino y bajaron hacia el Jordán. Yo los hubiera detenido por unos momentos para una pequeña charla, y pedido que oraran por mí. Y yo creo que Jehová me habría dado mi vista.
31 Ahora, de repente, él escucha un ruido. Uds. saben, es extraño: Regularmente cuando Jesús está cerca, hay un poco de ruido alrededor. Uds. saben, a mí como que me gusta eso: un poco ruidoso, ustedes saben.
Ustedes saben, la única forma que tenían de saber si Aarón estaba vivo cuando entraba detrás del velo al lugar Santísimo, él tenía en el borde de sus vestiduras, él tenía una granada y una campana. Y esa es la única forma que tenía de saber si él estaba vivo o no, él estaba haciendo un ruidito allí adentro.
Y me temo que necesitamos una granada y una campana otra vez. Sí, solo un poquito de ruido.
Y entonces, regularmente donde Jesús estaba, si no estaba alguien gritando allí estaba alguien discutiendo tal vez con Él —alguna clase de ruido aconteciendo.
Así que, a la vuelta de la esquina venía un ruido. Y de repente, todo el lugar comenzó a tomar vida con la gente; y el viejo mendigo estaba sentado al lado del muro. Y, al parecer, a lo lejos, probablemente el doble de la distancia de esta carpa aquí, era donde el camino bajaba por Jericó.
32 Y por ese camino era quizás donde estaba el ruido. Y la gente estaba pasando, y algunos de ellos estaban gritando: “¡Fuera con Él! ¡Fuera con Él!”. Y el sacerdote vociferando: “¡Tú hipócrita, no eres nada!”. Y alguien gritando: “¡Hosanna! ¡Hosanna!”. Oh, una multitud mezclada.
Pero entre ellos venía el mismísimo Capitán del Ejército del Señor, que se había encontrado con Josué. ¿Acaso no es Él el Capitán del Ejército?
Él era el Ángel del pacto; la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. Y aquí estaba Él. Y aquí venía de nuevo cuando la gente estaba diciendo: “Los días de los milagros ya pasaron, no hay esperanzas”, aquí venía el Capitán del Ejército del Señor, pasando, justo a tiempo. Él siempre llega a tiempo.
33 Aquí está Él, va pasando.
Por supuesto el hombre ciego, él no sabía. Me lo puedo imaginar, escuchando, moviendo la cabeza, viendo si podía escuchar mejor de ese oído. Cuando de repente, alguien lo pisó y demás, y lo empujó. Lo puedo escuchar a él decir: “¿De qué se trata todo el ruido?”. Nadie le prestaba atención; y seguían adelante.
Él estaba escuchando a alguien: “¡Fuera con Él! Regresa a Nazaret donde perteneces. No te necesitamos aquí en esta región. Regrésate”. Toda clase de ruidos. Alguien más gritando: “Él es el Señor del Ejército. ¡Hosanna! ¡Hosanna en las alturas!”.
Las multitudes… uno gritando, probablemente aventándole a Él fruta podrida, y todo lo demás.
Pero Jesús, caminando delante de la multitud… ¡Oh, vaya! Su rostro mirando hacia los cielos. ¿Qué le esperaba? Yendo directamente a Jerusalén para morir por los pecados del mundo. Siendo Quien era Él, el Hijo de Dios, el Rey de todos los profetas, y sabiendo que eso estaba por delante, Su mente, por supuesto, estaba en eso.
Él no estaba escuchando el grito de la multitud. “Fuera con esto, y fuera con eso, y Hosanna”. Él no podía escucharlo; Sus discípulos tienen dificultades para evitar que un disturbio llegue a Él. Algunos trataban de tocarlo para ser sanados, a otros les gustaría abofetearlo o golpearlo con algo para derribarlo, y los discípulos continuaban, empujándolos.
Jesús, en esa caminata fría, tranquila y estable, por el camino; en Su camino, con Su rostro hacia Su Padre celestial, caminando como un Hijo obediente, correctamente. Y mientras camina, todos gritando.
34 Creo que allí estaba una amable señora, tal vez, cuando el ciego Bartimeo dijo: “Pues, ¿de qué se trata todo ese ruido? Yo estaba pensando, de qué trata todo ese ruido”. Y tal vez la amable señora se agachó y dijo: “Pues, mendigo ciego, Jesús de Nazaret está pasando”.
Oh, surgieron nuevas esperanzas. ¿Qué era? Algo… Él no podía verlo, pero en cada sentido que tenía del oído…
La vista no es siempre… El ver no es siempre creer. Algunas veces el oír es creer. “La fe viene por el oír”. No por ver; por el oír.
Alguien le dijo que Jesús de Nazaret… “Oh, ¿es ese el profeta que está allá atendiendo a los enfermos?”.
“Bueno, debe serlo”, dijo la señora.
Algunos de ellos gritando y diciendo: “Mi bebé fue sanado por Él”. Otro hombre que iba caminando, diciendo que él era lisiado; él estaba cargando unos palos con los cuales solía caminar. Pero el sacerdote pensó…
“Oh”, él dijo: “Deténganlo por mí”.
“¿Detenerlo?” Pues, uno no puede detenerlo a Él. Mírelo. Él va subiendo allí por el camino“.
Y luego, el mendigo ciego se puso de pie y clamó: “¡Oh, Jesús! ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! ”¡Oh, Jesús! ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
Ahora, ustedes saben con toda esa multitud que se arremolina, agitada y discutiendo, y Jesús con Su rostro vuelto hacia los cielos, caminando directamente al Calvario para ser crucificado con las cargas de todo el mundo sobre Su hombro, Él nunca hubiera escuchado a ese pobre hombrecito delgado allá atrás a lo lejos al lado de ese cerco… o, al lado de ese muro gritando: “¡Ten misericordia de mí!”, cuando estaban gritando de todo. Y luego Él así, subiendo por el camino…
El ciego Bartimeo tratando de decir: “Oh”. Uno de ellos dijo: “Cállate. Él está allá lejos por el camino”.
Eso no lo detuvo a él. Él levantó su cabeza: “”¡Oh, Jesús! ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!“.
¿Qué sucedió? ¿Qué tomó lugar? La misma cosa que tomó lugar cuando la mujer tocó Su vestidura.
Él sabía que eso era lo más cerca que había estado de Él. Él sabía que probablemente era lo más cerca que estaría de Él en esta jornada de la vida. Por tanto, la única cosa que podía hacer era elevar toda la fe que podía, para creer que Jesús no lo pasaría por alto.
35 Su fe detuvo a Jesús de Nazaret camino a Jerusalén. De repente, mientras Él caminaba, se detuvo, miró alrededor. ¿Qué fue eso? Con el Calvario en mente, con los pecados del mundo sobre Sus hombros, con los gritos de la multitud de ambos partidos, un pobre mendigo analfabeta… La fe que ese hombre tenía, lo detuvo en Sus pasos. Y Él se da la vuelta, lo mira, dice: “¿Qué quieres hacer?”
Entonces Él dijo: “Señor, que yo…”.
“¿Qué quieres que te haga?”.
Él dijo: “Que reciba mi vista”.
Él dijo: “Tú fe te ha sanado”.
Lo puedo ver a medida que Él se da la vuelta, subiendo el camino. El viejo ciego Bartimeo parado allí diciendo: “¿Me dijo que estaba sanado?”. Lo veo tratando de ver su mano. Dijo…
Ah, escucho a alguien decir: “Oh, no hay ninguna diferencia contigo. No estás diferente”.
36 “Pero… pero… pero Él me dijo. Él me dijo que yo…”. Después de un rato la luz del día comienza a brillar alrededor de él. Cuando de repente, él puede ver sus manos. Aquí viene por la calle, gritando y clamando, y alabando al Señor.
Su fe lo había sanado. Su fe era tan grande al punto que detuvo a Jesús de Nazaret, y tuvo una conversación con Él.
Si un mendigo ciego, con casi nada de ropa puesta, que escondiera su piel, pudo parar… Quizás un hombre que no podía ni siquiera escribir su propio nombre. Si su fe pudo detener a Jesús de Nazaret en una multitud de gente clamando por Su Sangre, con una carga en Su corazón, y sabiendo que la muerte estaba delante de Él en el Calvario, ¡cuánto más debiera la fe suya detenerlo a Él esta noche y traerlo a sus necesidades individuales! ¡Aleluya!
37 ¡Oh, vaya! Estaba leyendo una pequeña historia sobre él, no hace mucho. Quizá solo tenga un minuto o dos para contarla. Dijeron que él tenía una niña pequeña. Él nunca la había visto. Y él siempre oraba el poder ver a la niñita.
Y ellos me dicen que ese ciego Bartimeo tenía un par de pequeñas palomas que hacían pequeños trucos. Tenían que hacer algo para llamar la tención de la gente, de los transeúntes; había tantos mendigos, o ellos no hubieran conseguido nada en absoluto. Pero si ellos podían tener estas dos palomitas para que hicieran pequeños saltos la una sobre la otra que… (Ahora, la historia bien pudo haber sido ficticia)… que hicieran pequeñas volteretas una sobre la otra. Pues eso haría que la gente se detuviera y observara a las pequeñas palomas, entonces se pondrían a pensar: Oh, bueno, le daré una moneda. ¿Lo ven? Y de esa manera se ganaba la vida.
38 Y así que, él dijo que su esposa se enfermó una noche y él se fue afuera y oró. Y él dijo: “Dios, no tengo nada. Soy un mendigo pobre. Pero si Tú permites que mi esposa sane, yo te daré mañana estas dos tórtolas para un sacrificio”. Entonces, su esposa se recuperó, y él cumplió su palabra.
39 Dijo, que no mucho después de eso su pequeña niña se enfermó; muy enferma —enferma de muerte. Y dijo que el viejo mendigo ciego lloró la mayor parte de la noche. Y dijo que él se fue afuera y oró, y él dijo: “Señor, no tengo nada más que ofrecerte”.
Pero en estos días, nosotros tenemos perros, Uds. saben, que guían a la gente ciega. Ellos dicen que él tenía un cordero entonces, que le ponían un arnés al cordero y lo entrenaban para que guiara a la gente ciega.
Él dijo: “Señor, solamente me queda una cosa, y es mi cordero. Pero si Tú tan solo… Si tan solo sanas Tú a mi niñita, y no permites que ella muera… Yo nunca la he visto. Si tan solo permites que mi pequeña niña viva, yo te prometo, que te daré mañana mi cordero como sacrificio”. Pues, él dijo, el Señor sanó a su niñita.
40 Al siguiente día cuando iba de camino a llevar el cordero para el sacrificio arriba al templo para que lo sacrificaran, dijo que Caifás, el sumo sacerdote estaba parado en el muro. Y él dijo: “Ciego Bartimeo, ¿a dónde vas?”.
Él dijo: “Oh, sumo sacerdote, ¿es esa tu voz?”. Él dijo: “Voy al templo a sacrificar este cordero. Dios sanó a mi niña pequeña, y le prometí a Él que yo le daría este cordero”.
Y el sumo sacerdote dijo: “Oh, ciego Bartimeo, no puedes sacrificar ese cordero. Mira, te voy a dar algo de dinero y ve a comprarte un cordero en el mercado que está allá arriba, y sacrifica ese cordero”.
Él dijo: “Oh, sumo sacerdote, yo nunca le prometí a Dios un cordero, yo le prometí este cordero”.
Él dijo: “Pero, ciego Bartimeo, no puedes dar ese cordero. Ese cordero son tus ojos. Esos son todos los ojos que tienes, ciego Bartimeo. No puedes dar ese cordero; son tus ojos”.
Él dijo: “Oh, sumo sacerdote, yo cumpliré mi promesa a Dios, y Dios proveerá un cordero para el ciego Bartimeo”.
Era un día frío. Pero cuando ese ruido salió del lado del edificio, Dios había provisto un Cordero para los ojos ciegos de Bartimeo“.
Mi querido amigo, el mismo Cordero está provisto para usted esta noche. Si Ud. está pecaminoso, y sus ojos nunca se han abierto para ver la luz de Dios, como hombre salvo o mujer salva, niño o niña, ese Cordero ha sido sacrificado para usted esta noche. Si Ud. está enfermo, y a punto de morir, y su doctor ha hecho todo lo que ha podido… El hombre ha hecho lo que él puede. Pero hay un Cordero para su enfermedad esta noche.
41 E inclinemos nuestros rostros mientras hablamos con este Cordero.
Oh, Dios, se nos enseña en la Biblia que sobre el Trono en la tierra de Gloria estaba Uno sentado quien tenía un libro sellado por la parte de atrás con siete sellos. Y el profeta lloró porque no había hombre digno de tomar el libro, para desatar los sellos. Y estaba un Cordero que vino, Uno que había sido inmolado desde la fundación del mundo. Y era digno de tomar el libro, y de desatar sus sellos —el Cordero de Dios.
Solo puedo imaginarme cuando el ciego Bartimeo supo que Él de alguna manera se había detenido o cuando llegó ante la presencia de su Cordero provisto… Lo vemos ahora, no está tratando de doblar su saco y colocarlo con delicadeza para que pueda él… bueno, si él no recupera su vista, pues entonces podrá ser capaz de encontrarlo. Se nos enseña que él arrojó su prenda, y él sabía que la encontraría. Solo así llegó al Cordero.
42 Oh, ven, Cordero de Dios. Quita la ceguera de los ojos de la gente esta noche, que se siente confiada porque se ha unido a una iglesia o porque ha sucedido algo físico. Dios, permite que el amor de Dios se derrame en sus corazones. Concédelo, Señor. Quita todas las condiciones de piedra y que el amor Divino se derrame en sus corazones por medio del Cordero esta noche. Y sana a los enfermos. Porque lo pedimos en Su Nombre.
Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto si hay uno aquí esta noche que pudiera andar caminando a tientas en la oscuridad de la iglesia, sin saber qué rumbo tomar, ya sea convertirse en un Metodista o quedarse como Presbiteriano o Pentecostal, o… Ud. simplemente no sabe qué hacer. ¿No quiere que Él le dé su vista espiritual esta noche bendiciéndole y quitándole a besos sus dudas?
Si Ud. es un pecador y quiere ser recordado en oración, solo levante su mano a Dios mientras todos están ahora orando. Yo voy a orar por usted, y el resto de la congregación lo hará también. ¿Levantaría su mano, alguien que necesita a Cristo esta noche; que sabe que necesita a Cristo? ¿Levantaría su mano? Yo no conozco su corazón; Dios sí. Pero el Cordero pasó por Jericó ese día…
43 Dios le bendiga, allá atrás, mi querido hermano. Dios le bendiga, sí, y a usted, mi hermana. ¿Alguien más que levantará su mano? Dios le bendiga, mi hermana. Y la veo allá atrás. Dios le bendiga, mi hermano, sentado cerca del poste allí. Dios le bendiga aquí a mi izquierda. Sí, sentado cerca del poste allí otra vez, otro hombre.
“Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. Dios, sé que tal vez yo… esta pudiera ser mi última noche en la tierra. Yo tendré que encontrarme Contigo. He sido negligente. En realidad no estoy seguro de la salvación de mi alma. Quiero que Tú te acuerdes de mí, Dios, en este momento, que en esta reunión…”.
Quiero que Tú me salves esta noche y que en verdad arregles bien mi corazón para que cuando la muerte me impacte, y sienta mi pulso subiendo por mi manga, y yo presione una almohada de muerte, el doctor saldrá por la puerta y dirá: “No hay nada más que se pueda hacer. Él está acabado, o ella está acabada. Mis amados saldrán llorando de la habitación, los vapores fríos de la muerte están flotando por la habitación, Dios, yo quiero ver Tu luz allá en el valle de sombra de muerte. Yo quiero que Tú me arregles ahora”.
44 ¿Levantaría su mano, alguien que no haya levantado su mano? Dios le bendiga, mi hermano. Sí, señor —por allí.
Usted sabe, hace veintitrés años, yo resolví eso. He estado feliz desde entonces. Yo le dije al Señor que no quería ningún problema en el río. Cada día tomo inventario de mi mismo. Yo no quiero ningún problema.
45 Va a ser horrible en esa mañana, todos los gritos y llantos que alguna vez haya escuchado, hombres ricos tirando su dinero en las calles, arcoíris parpadeando en los cielos, relámpagos, el rugir de los truenos, la luna convirtiéndose en sangre y goteando como sangre oscura cayendo, el sol rehusando brillar, las rocas crujiendo, los átomos explotando por todos lados, el fuego cayendo. Uh-uh. Yo no quiero ningún problema entonces. Yo quiero estar seguro de eso. Quiero asegurarme en este momento, porque yo sé, que está pudiera ser la última hora que estaré aquí, o usted, cualquiera de los dos. Todo habrá terminado entonces. “De la manera que se inclina el árbol, así también cae”.
¿Hay alguien más, antes de cerrar, y tener la oración? Usted sabe…
Dios conoce su corazón. No confíe en la teología. No confíe en un conocimiento intelectual. Si Ud. no ha tenido una verdadera experiencia con Dios, y sabe que ha pasado de muerte a vida, que ese amor Divino de Dios reina en su corazón, no se arriesgue, amigo. Recuerde, se lo digo en el Nombre del Señor: Nada más funcionará.
46 Oh, Ud. dice: “Yo prediqué el Evangelio”. Eso no interesa. “Yo eché fuera demonios. He llevado a cabo servicios de sanidad”. Eso no interesa.
Jesús dijo: “Muchos Me dirán en aquel día: Señor, ¿no prediqué en Tu nombre, profeticé? ¿Y en Tu Nombre echamos fuera demonios, e hicimos muchos milagros? Él dirá: Nunca os conocí; apartaos de Mí, hacedores de maldad”.
Es mejor que se asegure. Antes de orar, uno más. ¿Alguna mano que aún no se haya levantado, levantaría su mano para oración?
Muy bien. Vamos a… Dios le bendiga, madre, y Dios le bendiga. Yo veo su mano. Eso está bien.
47 Vamos a hacer una oración ahora. Bondadoso Padre Celestial, hubo manos de jóvenes y de ancianos que se levantaron. Pasa por aquí, ¿lo harás, Jesús? Solo habla paz en lo profundo de sus corazones. Ellos no hubiesen podido levantar sus manos a menos que Tú les dijeras que lo hicieran. Pero ellos lo hicieron. Y Tú has dicho en Tu Palabra: “El que oye Mi Palabra, y cree en El que Me ha enviado, tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida”.
Sabemos que ahora mismo la transformación de las sombras oscuras de muerte que estaban en el rostro de estas personas, ahora está retrocediendo, y las esperanzas están llegando. No con el ojo físico, pero en el ojo espiritual, por cuanto han hecho aquello que está correcto y han aceptado a Cristo ahora como su Salvador. Dios, ruego que toda oscuridad de ellos salga huyendo, y los tentadores, y los poderes de los que dudan sean rotos. Y que ellos vivan en una vida Cristiana y en luz el resto de sus días, y vengan al hogar Contigo en paz al final del tiempo.
Dios, concede que en el otro mundo alguna noche… algún día, mejor dicho, (porque, allá no habrá noche) que yo me encuentre con ellos si no es aquí en la tierra. Sentados allá en el Reino donde Moody, Sankey, Finney, Knox, Calvin, Pablo, Pedro, Santiago, Juan, tantos de nuestros amigos aquí: Paul Raider, el querido Hermano Upshaw, tantos de los otros viejos soldados valientes que han pasado más allá del velo. Solo un paso más allá del velo, ellos entienden. Que yo pueda encontrarme con todos ellos, y con estos esta noche quienes te han aceptado.
Hasta entonces, Padre, mantenlos dulces y felices en su experiencia Contigo. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
48 Amigos, ya no soy un muchachito. He visto muchas pruebas, pero nunca he visto nada que invalide el amor. Simplemente quita todo del camino. El amor conquista animales salvajes. El amor conquista… Es la fuerza más conquistadora que existe, porque es Dios.
¿Saben por qué puedo ayudarles? Porque Uds. me aman y creen en mí. Si no me creyeran, no importa la clase de obras Dios hiciera a través de mí, ustedes aún no recibirían ningún beneficio.
¿Saben eso? Ese es mi éxito con el Señor: La gente me ama, y yo los amo. Y de ahí viene el éxito. De otra manera, si no fuera…
Miren a Jesús. Él dijo: “Si no hago las obras de Mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, creed por las obras mismas”, ¿ven?
Ahora, había una mujer, que tocó Su vestidura, ella fue sanada. Un hombre ciego clamó a Él y fue sanado. Pero…
49 [Espacio en blanco en la cinta]… quien no creyó que Él era profeta, y un montón de judíos que no lo creyeron. Y le pusieron un trapo alrededor de Su rostro, y lo golpearon en la cabeza, y dijeron: “Ahora, Tu que profetizas, dinos quién te pegó. Si Tú conoces todas las cosas, dinos quién te pegó y nosotros te creeremos si nos lo dices ahora”. Él nunca abrió Su boca.
No, las obras de Dios no son para hacer payasadas. Jesús no vino a hacer payasadas en aquel entonces; Él no viene a hacer payasadas hoy. Satanás trató de tentarlo. Dijo: “Haz un milagro. Déjame ver que lo hagas”.
¿No han escuchado a la gente decir eso? “Déjame verte hacer algo. Déjame verte”.
Un hombre no hace mucho, sin saber… Un hermano, cuando yo estaba predicando en Arkansas, dijo: “Yo haré… por una sola evidencia física que muestre que una persona haya sido sanada, de sanidad Divina, pagaremos mil dólares —nuestra iglesia”. Así que, yo fui y conseguí como un par de doctores y como cuatro casos de cáncer, que habían sido sanados (el doctor así lo decía) y los llevé a su casa. Yo dije: “Nosotros simplemente mandaremos eso a las misiones del extranjero”.
Cuando llegué a la puerta: “Oh”, él dijo: “¿No es Ud. el reverendo Branham?”.
Le respondí: “Yo soy”.
Él dijo: “Bueno ahora, Ud. tiene que ir a Texas a cierto lugar, y llevaremos a una niñita, y yo quiero que Ud. vaya entre mis hermanos”. Dijo: “Yo no tengo el dinero”.
Yo dije: “No, vine a recoger el dinero. Aquí están las personas que los doctores habían desahuciado y dicen que ellos tuvieron cáncer, y nosotros oramos por ellos, y Jesús los sanó. Ahora, Ud. dijo en la radio, que eso es lo que usted daría. Ahora, dénoslo”.
50 Yo dije: “Aquí está una de las enfermeras de la Clínica Mayo, un doctor de la Clínica Mayo —uno de sus enfermeros. Queremos recoger los miles dólares”.
Él dijo: “Bueno, ahora, vamos a ir acá, y llevaremos a una persona, una niñita, y yo le cortaré la mano con un cuchillo, y luego usted la sostiene delante de mis hermanos, y la sana, y luego nosotros lo creeremos”.
Yo dije: “Hermano, usted es el que necesita sanar, de una deficiencia mental”. Yo dije: “Eso en realidad es…”. Le dije: “Cualquiera que aún piense eso, hay algo mal aquí arriba”, ¿ven? Yo dije: “Es ese mismo espíritu viejo que dijo: Baja de la cruz y te creeremos”.
El mismo espíritu viejo dijo: “Haz un milagro delante de mí, y te creeremos”.
Yo dije: “Hermano, usted está… Ruego que Dios… yo le amo, y eso no es hipocresía”. Le dije: “Pero yo le amo a usted, y oraré que un día Dios tenga misericordia de su alma pecadora”.
Él dijo: “Yo no peco”.
51 Yo dije: “¿Qué es pecado? Pecado es incredulidad”. Ese es el único pecado que existe, es incredulidad“. Yo dije: ”Ciertamente es pecado“.
Ahora, no seamos pecadores, incrédulos, esta noche, pero juntemos nuestra fe y crean con todo el corazón. ¿Lo harán, mientras oramos durante los quince o veinte minutos siguientes? Muy bien.
[El Hermano Branham hace una pregunta: “¿Todavía tienen la letra A? Oh, la F, repartieron las tarjetas de oración con F. Hace un par de días pensé, que había doscientas de ellas. Muy bien. Vamos a cambiar entonces esta noche a las tarjetas de oración con F. ¿Cuántas repartieron, cien?]. Cien con la F. Vamos a comenzar en… Esta noche vamos a empezar con la 20. ¿Quién tiene la F-20? Vean si yo… ¿F-20? ¿21? ¿Quién tiene la F-21? Levante su mano. Vean si estamos bien ahora.
52 Miren la tarjeta de su vecino. Ellos pudieran ser sordos, mudos quizás. Observen estas tarjetas en la parte de arriba, y por el estilo. Y…
¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, dama? Sí. Muy bien. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración allá? Muy bien.
F-21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30. Ahora, permitan que se formen primero, por aquí. Muy bien.
Muy bien. Mientras están viniendo… Ahora, miren alrededor. Si hay alguien que no se pueda levantar, bueno, solo levante su mano y haremos que los ujieres los carguen hasta aquí, ¿ven?
Muy bien, ahora viene siendo, pienso, del 20 al 30. Ahora 31, 32, 33, 34, 35. Permitan que sean los próximos en venir. Muy bien. Eso sería del 20 al 35. Ahora, que sean los primeros en pararse ahora: F-20 al F-35. Ahora, veremos cómo se acomodan. Quizá podamos obtener algunos más y darnos cuenta ahora.
53 Ahora, quiero toda su atención ahora por unos cuantos minutos. Ahora escuchen, queridos amigos, esta es su reunión. Ahora, esta noche, hablando sobre esto, después, explicar los servicios de sanidad…
Ahora recuerden, yo no creo que haya alguna virtud en ningún hombre para sanar a alguien. Yo no creo que haya poder en cualquier individuo que tenga para sanar a alguien con ello. Yo creo en dos cosas que no se pueden hacer: que nadie puede perdonar pecados o sanar la enfermedad. Recuerden eso. Nadie puede hacerlo, porque Jesús ya lo hizo en el Calvario y usted lo acepta como su fe personal en Sus obras terminadas. ¿Creen Uds. eso? Digan: ¡Amén! ¿Ven?
54 Ahora, Dios ha puesto algunas señales en la iglesia. Primeramente, a un predicador. Esa es la mejor señal: predicando la Palabra. Ahora, si fuera yo… Si usted no puede tomar mi palabra en ello, eso lo concluiría; pero, no nuestro Padre. Luego él puso a otros en la iglesia. Después de predicadores, Él pone maestros, Él pone profetas, Él pone dones de sanidad. Eso no significa que ellos puedan sanar; eso significa fe en sanidad, ¿ven?
Igual como predicando, de la misma manera. No es… poder con el cual sanar. Cuando usted reclama que tiene poder con el cual sanar, entonces Ud. se lo quita al Calvario.
Yo creo que si Ud. reclama eso, hermano, para mí… Si yo estoy equivocado, perdóneme, pero de la manera que veo la Escritura, eso ya está terminado. ¿Cómo pudiera…?
55 Un hermano de los Hombres Cristianos de Negocios me dio este traje. Lo pagaron. Él me lo dio hace como un año, antes de partir al extranjero. Dijo: “Billy, necesitas un traje”. El mío tenía el cuello gastado. Y él lo compró y me dio este traje.
Ahora no hay necesidad de que alguien intente pagarlo. Ya está pagado. Es mío porque me lo regalaron. ¿Es eso correcto? Y de esa manera es con la salvación, y de esa manera es con la sanidad. “Él herido fue por nuestras rebeliones. Por Sus llagas, hemos sido curados”. ¿Es eso correcto?
Ahora, ¿Cuántos…? ¿Ya son todos? ¿Sí? Todos los que están allí. Muy bien. ¿Quieren a unos más, o con eso…? Bueno, no importa cuántos se paren; esa no es la idea. La cuestión es, amigos, es para que el Espíritu Santo se empiece a mover entre la gente.
Ahora, miren, aquí está parada una dama. Este es un don Divino. Y aquí está parada una dama frente a mí. Ella es una total desconocida para mí. Yo nunca la he visto en mi vida. ¿Somos desconocidos, hermana, el uno para el otro? Ciertamente que lo somos.
56 Ahora, póngase aquí. Ahora, primeramente le puedo decir por la Biblia… Esa es la Palabra eterna de Dios, y eso es verdad. Y cualquier cosa contraria a eso no es de Dios, en mi opinión. Tiene que ser. Este es el fundamento. Esa es la Palabra de Dios, en primer lugar. Muy bien.
Luego, secundariamente, Él tiene predicadores quienes vienen y predican esta Palabra, quienes la entienden, y le dicen a la gente. Luego, lo siguiente, Él pone profetas en la iglesia. Profetas son videntes que ven las cosas anticipadamente, y hablan de cosas que llegan a suceder. Y todo es por el Espíritu de Dios.
Y cuando Jesús estuvo aquí en la tierra (para los nuevos), Él nunca reclamó ser un sanador. ¿Cuántos saben eso? Levanten su mano. Él dijo: “Yo no soy el sanador”. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras. Es Mi Padre que mora en Mí. Él hace las obras”. ¿Es eso correcto?
57 Y Jesús dijo: “De cierto, de cierto…”. San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo”, el cuerpo: “Yo no puedo hacer nada…”. El Hijo, Su Espíritu: “Yo no puedo hacer nada de Mi mismo, pero el Padre, dentro de Mí, me lo muestra”. (¿Ven?) Y lo que el Padre me muestra por visión, eso hago“. ¿Es eso lo que Él dijo?
“De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”.
Cuando Él fue cuestionado por no haber sanado a todos los que estaban en Betesda, solo sanó a un hombre acostado en un lecho. Observen allí. Y Jesús sabía que este hombre estaba allí, y que había estado allí, y durante mucho tiempo en esta condición. ¿Es eso correcto?
¿Cuántos saben que la Escritura dice eso? Jesús sabía que él había estado allí y que había estado… Seguro, ¿cómo lo sabía? El Padre se lo mostró.
Allí estaban los lisiados, y ciegos, y torcidos, y paralizados, y mutilados; Jesús caminó alrededor de todos ellos hasta que encontró al hombre que Dios le había mostrado. Allí estaba él. Dijo: “¿Quieres ser sano, señor?”.
Él dijo: “No tengo a nadie que me meta al agua”. Dijo: “Alguien llega antes que yo”.
Dijo: “Toma tu cama y vete a tu casa”.
Él no lo cuestionó ni un poquito. Solo levantó su cama, se la puso en sus hombros, y comenzó… La fuerza comenzó a venir, y se fue caminando. Jesús se alejó y dejó al resto de ellos, porque el Padre no le había mostrado nada más, ¿ven?
La mujer en el pozo… Aquí está otra vez, una mujer esta noche para comenzar. Ahora mire, ella es una mujer; yo soy un hombre. Ahora, nunca nos habíamos conocido antes en nuestra vida. Ahora, veamos si esto es Escritura.
58 Ahora, Jesús subió y se sentó junto a un pozo. El Padre lo había enviado al pozo. Él no sabía… Eso es todo lo que Él sabía. Sube al pozo, arriba, muy en lo alto alrededor de Samaria.
Ahora, el Padre Dios… ¿No cree Ud. que Él está obrando en nosotros? ¿No dijo Él que lo haría? “Las mismas cosas que Yo hago, vosotros las haréis también”. Él se sube allá y se sienta junto al pozo. Bueno, eso es lo que el Padre le dijo que hiciera.
59 El Padre me envió al Valle San Fernando, en California, a esta reunión de carpa. Yo solo vine aquí. Eso es todo lo que sé. Simplemente estoy aquí. Allí está parada la mujer.
Bueno, aquí venía una mujer a sacar agua, así que Jesús empezó a hablar con ella. Él dijo: “Tráeme de beber”.
Ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan a los samaritanos tal cosa; no nos tratamos”.
Bueno, ellos siguieron en la conversación, siguieron hablando, hasta que Jesús encontró exactamente dónde estaba su problema. Él dijo: “Ve y trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo”.
Dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco”.
Ella dijo: “Percibo que Tu eres un profeta”. Ella dijo: “Ahora, sabemos, nosotros los samaritanos, sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá todas las cosas”. Pero ella no podía entender quién era Él. Dijo: “Tú debes ser un profeta”.
60 Jesús le dijo que Él era el Mesías. ¿Es eso correcto? Y cuando Él hizo eso, ella corrió a la ciudad y le dijo a los hombres, dijo: “Venid, ved a un Hombre. Yo estaba parada allá, justo cuando iba a sacar agua, y el Hombre me dijo la cosa mala que yo estaba haciendo”, o como sea que ella lo haya expresado. Dijo: “¿No es ese el mismísimo Cristo? ¿No es esa la señal que así debía ser el Cristo?
¿Qué fue lo que pensó la gran iglesia en aquel día sobre Él? ¿Qué dijeron que era Él? “Belcebú”, el diablo, el jefe de todos los adivinos, y todo lo demás, un maligno.
¿Pero qué dijo ella que era Él? “El Mesías”. Ella supo que esa era la señal del Mesías.
Y si Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, sigue siendo la señal del Mesías. Eso es correcto.
Por tanto, no soy yo. Yo solo soy un hombre. Ud. es solo un hombre; una mujer. Ella es solo una mujer; yo un hombre. Pero el Mesías, el Jesús resucitado que dijo: “Estas cosas…” “Un poquito y el mundo no Me verá más, (los incrédulos), pero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Y las mismas cosas que Yo hago, vosotros las haréis también”. ¿Qué? Tal como el Padre lo muestra. Solo actúa en el drama.
61 Ahora, como lo expliqué anoche, cómo es que visiones como esta, es secundario; las visiones principales: cuando Él mismo se muestra. Pero esto es secundario.
Ahora, les voy a pedir a todos, por favor, que sean muy reverentes. Y les voy a proponer algo. Voy a ver primero la línea. No creo que… Todos Uds., ninguno de Uds. me conoce, ¿no es así? Solo, familiarizados conmigo. Levanten su mano si somos desconocidos, los que están por la línea de oración. Levanten sus manos si todos somos desconocidos. Muy bien.
¿Cuántos en la audiencia no tienen tarjetas de oración, y sin embargo quieren ser sanados, y somos desconocidos los unos de los otros? Veamos sus manos levantadas, en cualquier lado.
Muy bien. Solo tengan fe. Ahora recuerden, el ciego Bartimeo pudo jalar fe a través del Señor Jesús; la mujer tocó Su vestidura.
62 Ahora, si Jesús viniera y obrará aquí, aquí mismo, visible delante de ustedes, y yo declaro…
Y si alguien quiere tomar mi lugar, y subir aquí, son bienvenidos al micrófono. Muy bien, vengan a la línea de oración. Si no cree que está bien y que es Dios, bueno, venga a tomar el micrófono. Son bienvenidos.
Ahora, pero, aquí, si lo es, y yo estoy diciendo la verdad, y estoy diciendo la verdad sobre Cristo, entonces si estoy hablando de Él y diciendo la verdad, Él está obligado a responder y decir que yo he dicho la verdad. Entonces ustedes tienen el derecho a dudarme ahora. Pero si Él hace lo que yo dije que Él haría, que Él ha resucitado de los muertos y haciendo la misma cosa, entonces si usted no lo cree después de eso, entonces Dios tenga misericordia de su alma pecaminosa. Eso es todo lo que yo sabría.
Ahora, si Jesús hace la misma cosa por esta mujer que está aquí, sabiendo ella que nosotros no nos hemos conocido antes en la vida… Si Él lo hace, y si sabe por lo que ella está aquí, igual como Él supo sobre la mujer que estaba allá arriba, ¿Creerá cada uno de ustedes en el Señor Jesucristo, en un mismo acuerdo y corazón, y creerá que Él le va a dar a usted esta noche, simplemente aquello que usted vino buscando? ¿Lo harán? Levanten su mano. Desearía que cada uno de ustedes que en verdad lo creen, levantaran su mano. Él los está mirando. Amén. Dios le bendiga.
63 Ahora, Padre Celestial, no sé qué otra cosa hacer con todo el conocimiento que tengo… No tengo ninguno sino aquel que proviene de Ti. Y yo oro, Padre, que Tú ahora te muevas sobre esta pequeña audiencia, y que los Ángeles de Dios se acerquen esta noche.
Es una noche fría. Ellos han sufrido un largo rato, sentados aquí en el frío. Recompénsalos, Señor, sanándolos a cada uno. Concédelo, Señor. Que esta sea la noche cuando cada persona será sanada.
Y ahora, Padre, manda al Ángel del Señor y párate aquí al lado de Tu siervo humilde y úngeme. Tú sabes, Señor, yo no conozco a estas personas. Ellas son desconocidas para mí. Pero Tú las conoces. Y yo oro que Tú me ayudarás, Señor, y me darás las cosas exactas por las que la gente está aquí, que ellos puedan saber que Tú has resucitado de los muertos, y estás vivo aquí esta noche, y dispuesto a ayudarlos en Tu actitud hacia ellos hoy. Si Tú has resucitado de los muertos y te has probado en poder, entonces Tu actitud es la misma como lo fue en aquel día. Concédelo, Padre, y bendícenos y perdona nuestros pecados. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.
64 Ahora, cada uno sea muy reverente. Creo que aquí hay un pañuelo para que se ore por él. Va a una dama. Y aquí hay otro. Tal vez para lo mismo. Y oro por estos, y esa es solo una carta individual para mí.
Nuestro Padre celestial, bendice estos pañuelos en el propósito deseado. En el nombre de Jesús, lo pido. Amén.
Ahora, hermana, solo quédese justo… Así está bien, le puede decir a ella que se quede justo allí. La distancia no tiene nada que ver con ello. La única razón por la que me vengo para acá, es porque estoy… Estoy tratando de individualizarla del resto del grupo de gente, para hacer contacto con usted.
Jesús aún alejó a Sus discípulos cuando Él tuvo que contactar a esa mujer, ¿ven? ¿Han leído la historia? Me pregunto si alguna vez han pensado si Uds. pudieran pararse donde esa mujer se paró. ¿No sería maravilloso? Ustedes siempre pensaron que sería maravilloso.
Si tan solo supiera, mi querida hermana, Ud. está parada en el mismo lugar. Eso es correcto. Ud. se da cuenta, como creyente ahora, que algo está sucediendo. Desde que me voltee para este lado y empecé a hablar, una sensación muy dulce y humilde ha venido sobre usted. ¿Es eso correcto? Si es así, levante su mano para la gente. Eso es correcto. Porque, entre usted y yo, probablemente ha visto la fotografía de eso, esa Luz está arremolinando entre usted y yo.
65 Ahora pronto, si Dios quiere, estará… Quizás Ud. está solo en las tres dimensiones. Esta es otra dimensión. Está entrando en mí. Pero es un Espíritu, ¿lo ve? Es en otro mundo.
La gente, ella no se ha ido; está cerca de nosotros; ángeles y todo lo demás. “Los Ángeles de Dios acampan alrededor de los que le temen”.
Ustedes se acuerdan de Elías allá en Dotán, esa mañana, cuando el muchacho dijo: “Oh, los ejércitos de los sirios están sobre nosotros”.
Él dijo: “Más son los que están con nosotros que los que están con ellos”. Él no podía ver a nadie. Él dijo: “Dios abre los ojos de este joven”.
Y cuando Él abrió sus ojos, alrededor de ese viejo profeta estaban Ángeles de fuego, y carros de fuego. Y simplemente estaban… Entonces, hay más con nosotros que los que están con ellos.
Y esas son las dimensiones ahora, por haber nacido… Tal vez Ud. nunca lo harán, ¿ven?, ver tal. Pero Ud. me cree de todas maneras. Cuánto más grande es la recompensa de los que no han visto y sin embargo creen. Pero unos de nosotros nacimos para eso. Dios coloca eso en la iglesia, desde el nacimiento. Los profetas no son puestos solo por el hombre; es un don de nacimiento. Y por toda la Escritura, nacieron así desde la infancia.
66 Y ahora, una dama que está delante de mí… Y si la audiencia puede todavía escucharme, el Ángel del Señor se está asentando. Y yo sé que estoy siendo escuchado en alguna parte. Pero ella está sufriendo con lo que ella piensa que es una costilla rota. Está en su costado. Ella tiene un bulto en su costado, o un nódulo de algún tipo. Y fue ocasionado por un abanico que la golpeó… algo que la golpeó. Y provocó esto. ¿Es eso correcto?
Ahora, yo no sé lo que dije. Pero no era yo diciéndolo. Eso fue Algo más diciéndolo. Pero, ¿fue cierto, lo que haya sido? Si así fue, levante su mano.
Ahora Ud. sabe que Algo está aquí, más allá del hombre. ¿Es eso correcto? Bueno, usted sabe si eso fue verdad o no. Ud. es un testigo de eso. Y si es verdad… Ella levantó su mano a la audiencia afirmando que es verdad. Y la mujer estando parada aquí con la Biblia delante de nosotros, Uds. saben que ella no diría algo errado. Y una mujer Cristiana, también, además de eso. Eso es verdad.
¿Entonces qué está aquí? Jesús de Nazaret, resucitado de los muertos. Es Su Espíritu moviéndose.
Ahora, venga para acá, hermana. Lo que haya sido… Jesús dijo esas palabras. Lo último que Él dijo cuando se fue de la tierra: “Estas señales seguirán a los que creen”. Marcos 16. “Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”.
67 Ahora, yo tendría que ser un creyente para que acontezca algo así como lo que aconteció, porque es Dios probándole a usted que soy un creyente. ¿Es eso correcto? Y Ud. es una creyente, o yo jamás hubiera sido capaz de hacerlo. Fue su fe que hizo eso.
Ahora, estando tan cerca de Dios, ¿qué sucedería entonces si pongo manos sobre los enfermos, qué sucedería? Ellos sanarían.
Ahora, nuestro Padre Celestial, en obediencia a los mandamientos de nuestro querido Señor Jesús, yo pongo manos sobre mi hermana, y pido que Sus palabras se cumplan. Y lo que sea que esté mal con esta mujer, que ella sea sanada, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya, feliz y regocijándose. Ahora mire, solo olvídese de eso. Si fue enfermedad, algo que estaba mal con usted, o si es algo que alguien más quiere, lo que haya sido, solo olvídelo, todo al respecto. Todo ha terminado. Solo vaya, alabando a Dios por ello, ¿ve? Va a estar bien. Amén.
¡Oh, Él es maravilloso! Yo sé que Uds. piensan que estoy fuera de mí, pero no lo estoy. No, no. Estoy muy consciente.
68 Muy bien. Solo tengan fe. Muy bien. Permitan que la dama venga para acá. Venga directamente, hermana.
Ahora, me supongo que usted y yo somos desconocidos, también, el uno al otro. ¿Lo somos? Usted y yo juntos. Años nos separan en edad, y somos… Pero tenemos el mismo Señor Jesús, ¿no es así, hermana? Ahora, yo no la conozco, nunca la he visto. Pero Jesús conoce todo de usted.
Y Ud. ha leído en la Biblia, donde, atrás en el Antiguo Testamento, los profetas hicieron eso. Y Dios prometió la misma cosa. Y el más grande de todos los profetas, y el Rey de todos, y Señor, y Maestro de todos ellos, fue Jesús. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él solo hizo como la misma cosa; solo que mayor. Luego Él se fue y dijo: “Las mismas cosas que Yo hago, vosotros haréis, hasta el fin del mundo”. Así que, es solo Jesús en Su iglesia, ¿no es así?
Ahora, yo no sé… Y yo no podría sanarla, si Ud. está enferma. Yo no sé. Pero si Ud. está enferma, yo no podría sanarla. Jesús tendría que sanarla, ¿no es así? Pero Él lo hará, si Ud. lo creerá. Ahora, Él solo… sabiendo…
Ahora, ¿Qué tal si Él estuviera parado aquí con este traje que Él le dijo al Hermano Gardener que me diera? Ahora, qué tal si… Si Él estuviera parado aquí usando este traje, ahora Él no pudiera decir: “Ahora, ven aquí, Yo te sanaré”. No, Él no haría eso. Si lo hace, Él tendría que retractarse de Su Palabra. Él diría: “Hijo Mío, ¿no crees que Yo hice eso cuando morí en el Calvario; que compré tu sanidad?”.
Usted diría: “Sí, Señor”.
Entonces Él diría: “Conforme a vuestra fe, os sea hecho”. ¿Es eso correcto?
69 O, ¿qué pasaría si el Padre le mostrara a Él y le dijera…? Él le pudiera decir a usted lo que está mal con usted o algo por el estilo, ¿no es así? Él sería capaz de hacer eso. Pero, eso es todo lo que Él podría hacer. Ahora, eso es lo mismo que Él es esta noche, solo trabajando a través de seres humanos.
Ahora, usted crea con todo su corazón y seguramente Él la sanará. Yo creo que lo hará. ¿Lo cree usted, madre? ¿No cree Ud. que Él la sanará? Ciertamente Él lo hará.
Que Dios me ayude a mí a hacer algo que eleve su fe. Veo una cosa: La mujer… Si la audiencia está todavía escuchándome. Hay una sombra alrededor de la mujer. Ella está muy, muy enferma. Ella tiene un problema en su riñón. Eso es correcto. Y ese es un cáncer en el riñón. Y ella también tiene artritis. Porque, yo la veo a ella, que algunas veces a penas si se puede mover.
La visión parece estar atenuando. Sin embargo esas cosas son verdad, ¿no es así? Son verdad.
70 ¿Cree usted ahora? La mujer es el juez. La visión parece estar como tenue. Solo un momento. Permítame hablar con ella otra vez, solo para contactar su alma, hermana.
Ahora, usted me miró hace solo un momento. Pareciera como que hay algo que Él quiere… La miro de una manera, usted está tratando de mover, o mirando, o… No, es con respecto a su brazo. Uno de sus brazos… Bajo su brazo Ud. tiene una placa. Está en su brazo izquierdo. Jesús puede sanar eso también. ¿Cree usted eso? Es un crecimiento, el cual es un tumor, y está debajo de su brazo izquierdo. Pero Jesucristo puede sanarla. ¿Cree Ud. eso? Entonces venga para acá. Tenga fe ahora.
Oremos.
Nuestro Padre Celestial, pongo manos sobre esta mujer, y oro que así como el ciego Bartimeo se paró allá y recibió su vista, que ella también, Señor, reciba su sanidad, y que estas sombras de muerte sean quitadas de ella. Que ella vaya y sea sanada. Oro esta bendición para mi hermana en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya, regocijándose y feliz, y dándole gracias a Dios, y sea sanada.
71 Muy bien. Somos desconocidos el uno para el otro, me supongo, hermana. Pero Dios nos conoce a ambos. ¿No es así? Él nos conoce a ambos.
Ahora, si hubiera algo… Si yo tuviera una especie de sanidad o algo… En primer lugar, si yo dijera eso, estaría errado. Yo estaría fuera de la Escritura. Pero si lo tuviera, digamos que sí lo tuviera, y si yo fuera un doctor, y supiera lo que está mal con usted, y luego si no lo hiciera, yo sería un hipócrita. Sí, señor. Si yo pudiera ayudarla, y no lo hiciera. Pero la única cosa que yo puedo hacer es solo como Él me lo diga. Y eso es para la fe, su fe en Cristo.
Algo sucedió en ese momento. Ahora, todos, sean reverentes. Alguien estaba orando. Oh, aquí está. ¡Alabado sea Dios! Gracias, hermana, por orar. Yo escuché su oración. Jesús también la escuchó. Su herpes zoster la va a dejar ahora, sentada allí con su mano levantada de esta manera —la madre que está allí, sentada con su mano levantada. Ahora, usted… Sí, puede seguir su camino ahora regocijándose. Él escuchó su oración. Gracias, hermana, por su fe en Dios. Amén.
¿No es Él maravilloso, hermana? La fe suya hace eso.
72 Ahora, estén orando. Esté Ud. orando, hermana. Todos Uds. solo manténganse en oración.
Ahora, la dama siendo una desconocida para mí. Ahora, el hablar solo con usted, como Su siervo…
Sigue moviéndose en la audiencia. La fe se está elevando allá, ¿lo ven? Algunas veces yo no sé lo qué es, solo tengo que hacer como Él dice. A medida que el Espíritu del Señor comienza a moverse, yo solo me tengo que mover a medida que se mueve conmigo, ¿lo ven? Todo es…
Allí está Él, está sobre una mujer que está realmente nerviosa, sentada allí mismo. Y su esposo está recargado sobre ella. Él está sufriendo con una hernia. Y los dos están orando para ser sanados. ¿Es eso cierto? Uds. son esposo y esposa. Los veo a los dos en la misma habitación. Muy bien. Pongan sus manos uno sobre el otro.
Padre Celestial, en el Nombre de Jesús, que ellos puedan ser sanados. Su fe, Señor, te ha tocado a Ti, y ocasionó que esto sucediera. En el Nombre de Jesús que sean sanados. Amén.
Dios le bendiga, mi querido hermano y hermana. La fe suya hizo esto. Solamente su fe.
¡Si puedes creer! ¡Oh, vaya! ¿No es maravilloso?
73 Hay otro hombre con su esposa sentado allá atrás, y la mujer está sufriendo con una hernia, sentado directamente en línea con ellos. Y el hombre tiene un problema auditivo, y también tiene hemorroides. Y ellos están sentados allí arriba, el hombre y la mujer. Ustedes están sanados, los dos. Jesús los…
Usted me escucha ahora, ¿no es así, hermano? Sus oídos se abrieron. ¡Alabado sea Dios! Allí está.
¡Nuestro Señor Jesús en Su abundante misericordia! Sentados allí, ¡teniendo fe! ¿Qué ocasiona eso? La misma fe que estaba en el ciego Bartimeo. Ustedes debieran de creer.
Está suspendida sobre la dama en la camilla. Me pregunto sobre su fe. Ella está muy enferma: una condición asmática. Ella tiene tuberculosis, artritis. Eso es correcto, ¿no es así, joven dama, usted en la…? Eso es correcto. Madre, si tan solo cree, y me cree que soy el profeta de Dios, tan pronto este servicio termine, tome esa pequeña camilla y levántela y váyase a casa, ¿ve? Tenga fe. Crea.
74 Ahora, dama, solo un momento con usted. Lo siento. Solo me tengo que mover de la manera que se mueve.
No se estén moviendo, ninguno, ¿ve? El Ángel del Señor es una Luz. Es la Columna de fuego, ¿ve? Es una Luz, como una luz ámbar ardiendo, y se mueve. Y cuando Uds. se mueven, unas veces… Son un alma humana. Todos Uds. son parecidos, bajo control. Si se mueven… Y yo sé exactamente en dónde está sentado el escéptico; sé en dónde están sentados los creyentes. Tengo que observar todo de manera exacta. Cuando eso se mueve, es un conflicto; está en el espíritu de vida.
75 Ahora, aquí está. Pareciera como que Uds. pudieran ver eso. Veo sangre goteando. Es de esa persona que está sentada allí mismo, como a tres hileras atrás, sentada allí, que está goteando sangre de los pulmones. Está teniendo problemas; un goteo de sangre. Sí, señor.
Ahora, tenga fe. No dude, sino crea, y Jesucristo la sanará. “Para el que cree, todas las cosas son posibles”. Ahora, ¿cree Ud., hermana?
76 El hombre que está sentado de este lado está sufriendo con un problema de próstata. Sentado allá atrás, al parecer me está mirando. Un hombre como de edad. Si puede creer, mi querido hermano, eso lo dejará y nunca más volverá. Confío en Dios que Ud. tiene su fe, y cree de todo corazón. Ud. recibirá lo que ha pedido. Maravilloso.
Ahora, la dama… lo siento, hermana. Yo solo tengo que… Veo unas montañas muy altas que están apareciendo delante de mí —grandes y enormes montañas. Tienen nieve encima.
Oh, Ud. está aquí por alguien más, y esa persona vive simplemente en una montaña. Es en Denver, Colorado. Y ese es un hombre, y tiene una relación con usted. Y es un hombre que no es salvo. Él no es un Cristiano; hay oscuridad alrededor del hombre. Y él ha estado en una especie de hospital y lo operaron del cerebro. Y ellos le lastimaron los nervios. Es el nervio del equilibrio; no puede caminar. Ud. está tratando de… Él no puede continuar así. Y es su cuñado. Exactamente.
77 Ahora, ese pañuelo con el cual Ud. se limpió las lágrimas de sus ojos, mándeselo a él en el Nombre del Señor Jesús, y que sea sanado.
Solo tenga fe. No dude. Crea, y lo recibirá. “Si lo puede creer, lo recibirá”. La Biblia dice que Ud. lo hará.
Sigo viendo a una mujer hispana parada en el aire por aquí en algún lugar. No puedo diferenciar en dónde está, así que solo siga orando, donde sea que se encuentre. Aún pudiera estar detrás de mí. Yo no lo sé. Pero por favor sean reverentes y siéntense quietos, solo por unos cuantos momentos.
¡Oh, qué maravilloso Señor Jesús tenemos! ¡Qué bueno, qué precioso es Él! Él hace todas las cosas bien.
Ahora, si puedo captar la atención de la damita aquí, que está parada delante de mí. Hermana, no llore, ¿ve? Tal vez Bartimeo lloró. Pero si Ud. necesita algo, Jesús está aquí para suplir cualquier cosa que usted necesite.
Ahora, yo soy su hermano, y solo he dicho la verdad, hermana. Y usted sabe que yo no la conozco, o nada con respecto a usted. Ud. se da cuenta de eso. ¿Es así, hermana? Pero, ¿no puede creer que estoy diciendo la verdad sobre la Biblia, que Jesús es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos?
78 ¿Qué si Ud. estuviera parada en Su Presencia? Él sabría acerca de usted lo que el Padre le revelaría. ¿Es eso correcto? La mujer tocó Su vestidura, solo que Él no lo sabía hasta que el Padre se lo mostró. Él dijo: “Así como el Padre me lo muestra, eso es lo que hago”.
¡Vaya, qué fe tan maravillosa se está moviendo en esta audiencia! Oh, si ustedes… Cuando me haya ido, semanas después, ustedes se van a dar cuenta que están bien. Ustedes están siendo sanados; sencillamente no puedo llamarlos. Simplemente está por todos lados, tal parece.
Parece solo que… Miré alrededor y solo se torna todo luz, por ese lado. Y luego, ¡qué fe! Ustedes están siendo sanados. Se van a dar cuenta. Tal vez… Solo observen y miren, pastores, si acaso no viene su gente y les dice que fueron sanados aquí y ni siquiera estuvieron alrededor… Nadie habló con ellos ni nada. Están siendo sanados de todas maneras. Uno sencillamente no puede llamarlos cuando son demasiados ahora.
Así que, tal vez con nuestra hermana aquí… Ud. tiene un… Veo un problema con su garganta. Usted tiene un problema en la garganta. Eso es correcto. Y Ud. está muy nerviosa, preocupada. Y le acaba de pasar algo, parecido a un ataque cardíaco. Recientemente sufrió un ataque cardiaco, y la dejó muy débil y nerviosa. Venga para acá.
Querido Padre Celestial, el Autor de la vida y Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre esta, Tu sierva humilde, Señor. Y sánala, y que se recupere completamente. Lo pido en el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios. Amén.
Ahora vaya. No dude nada, hermana. Ud. está ahora bendecida por Dios. Yo lo he pedido, y creo que obtengo lo que pido. ¿No cree Ud. eso? Entonces vaya a reclamarlo, y obtendrá lo que ha pedido. Amén.
79 Tenga fe en Dios. ¿Le creen Uds. a Él?
Ahora, por favor… Me supongo que tal vez yo estoy… Sí, se me está haciendo tarde, tal vez. Ahora, solo un momento. Todos muy… Estoy tratando de trabajar para Uds., de Dios para ustedes. Si Uds. se quedan quietos y dejan de moverse por un minuto.
Permítanme hablar con esta mujer que está aquí. ¿Es esta la paciente, señor? El Señor le bendiga, dama. ¿Habla Ud. Inglés? Eso es muy bueno.
Ahora, miren, esto tiene que ser con mucha reverencia. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿eso qué tiene que ver con ello?”. Mucho. Jesús en una ocasión, sanando a una persona, lo sacó de la multitud y se lo llevó fuera de la ciudad, y oró por él. ¿Es eso correcto?
80 Y una ocasión cuando la hija de Jairo estaba muerta, toda la gente estaba llorando y comportándose así, y Él sacó a cada uno de ellos, los sacó de la casa. ¿Es eso correcto? Sí. La manera como ustedes se mueven, sus acciones. Miren, Uds. están en otro mundo.
Oh, yo les amo con todo el corazón. Ojalá pudieran tan solo recibir a Mi Señor Jesús ahora mismo. Ustedes verían sucediendo las cosas más grandes que alguna vez hayan visto en su vida. Pero solo crean.
Ahora, aquí está una mujer, tal vez hispana. Yo no sé. Pero Dios la conoce. Yo no. Si Dios, nuestro Padre Celestial, le habla a esta mujer a través del Espíritu Santo, que solo use mis labios, a medida que yo me someto a Él, y me deja saber para qué está esta mujer hispana aquí, ¿podrán decir todos ustedes a la misma vez: “Eso lo dejará resuelto de una vez por todas para mí. Entonces yo creeré al Señor Jesucristo y lo aceptaré en este momento?”. ¿Lo harán? Muy bien. Entonces podemos llevar a cabo la oración y todos serán sanados.
Ustedes ya están sanados. Quiero decir, aceptarlo. Solo cuando Ud. lo acepta, es cuando nosotros lo sabemos.
81 Muy bien, hermana. Que el Señor Jesús lo conceda. Usted es hispana, y yo irlandés, y separados por años, y todo lo demás. No nos conocemos el uno al otro. Pero Jesús nos conoce, ¿no es así? Él conoce todo sobre nosotros.
Usted tiene una condición nerviosa, un problema estomacal. Eso es correcto. Problema en su ojo también. Eso es verdad. Usted no es de aquí. Ud. no es de esta localidad. No, usted es de otro lugar llamado El Monte, California. Algo por el estilo. Eso es correcto. Y su nombre es Naomi. Eso es cierto. Moore es su apellido. Y el número de su casa es 502, algo como la Calle Mulhill. Eso es correcto, ¿No es eso correcto? Ahora, regrese sana. Jesús la sana.
Oh, Dios ten misericordia, yo oro, a través del Nombre de Jesús.
¿Están Uds. creyendo?
Señor, ¿quiere usted comer su cena? Bueno, vaya a conseguirse una gran hamburguesa y cómasela. Su problema estomacal lo ha dejado. Amén. Vaya y sea…
Venga. Nunca una operación, el tumor se ha ido. Solo siga su camino, regocijándose.
82 Digamos: ¡Alabado sea el Señor!“. El Espíritu Santo está aquí, si tan solo lo pudieran creer. Esto es. Esto es lo que se necesita para que suceda.
Si Ud. cree, el corazón ya no le volverá a molestar. Solo siga caminando y regocijando, y dando gracias a Dios con toda su alma y corazón. Digamos. ¡Alabado sea el Señor!“.
Si pueden tener fe. Una sensación extraña, cuando dije sobre el problema estomacal, ese hombre, ¿no fue así? Ahora, vaya usted y haga lo mismo. Coma su cena, en el Nombre de Jesús.
83 ¿Creen ustedes allá en la audiencia? [“Amén”] ¿Quieren ser sanados, cada uno de Uds., ahora mismo? Muy bien, entonces, hagan esto. Inclinen su rostro solo un momento. Ahora, repitan esta oración. Oren la oración que yo diga.
[La congregación repite después del Hermano Branham] Querido Padre Celestial, yo ahora creo que Jesús Tu Hijo ha resucitado de los muertos, y me ha perdonado los pecados, y sanado mis enfermedades. Yo lo acepto en este momento. Yo creo que Tú estás aquí en forma de Espíritu, haciendo las mismas cosas que hiciste cuando estuviste aquí en carne. Y yo te acepto como mi sanador. Ayúdame, Señor, para no dudar nunca más.
84 Ahora, solo estén muy quietos, manténganse encerrados con Dios. Mantengan su rostro inclinado. Esa es su oración.
Ahora, solo por fe, mírenlo a Él. Con ojos de fe ahora, con sus ojos físicos cerrados, mírenlo a Él. Solo imaginen, allí está Él, allí a su lado. Sus brazos están extendidos. Ahora, solo hay una cosa que impide que lo reciban. Justo sobre ustedes está suspendida una sombra oscura. Ese es Satanás, el que duda, tratando de decir: “Bueno, yo…”. Otra cosa.
Ahora, yo voy a reprender esa duda —esa cosa que los haría dudar. Esa es mi oración. Ahora, solo manténgase encerrado con Dios mientras yo estoy orando por Uds., creyendo que el poder sanador de Dios está entrando en ustedes por medio de la propia fe de Uds. en este momento. El poder sanador de Dios está entrando directamente en Uds., por fe lo están recibiendo.
Todos los cánceres se están yendo. El problema estomacal se está yendo. El problema femenino se está yendo. Todas las enfermedades se están yendo.
Ahora, Padre celestial, ellos han confesado. Te han traído su problema. Y ahora yo los estoy trayendo a Ti. Y ahora, este demonio de la duda que colgaba sobre la gente, que causaba que ellos dudaran…
85 Satanás, has perdido la batalla. Por años has mantenido a la humanidad encerrada en la duda, pero Dios en Su misericordia nos ha enviado la luz. Y tú eres un engañador. Y estás expuesto, y no tienes derechos legales. Jesucristo, el Hijo de Dios, te despojó en el Calvario de todo lo que tenías. Y solo eres un fanfarrón. Y te estamos descubriendo, por medio de la Sangre de Jesús. Y ya no puedes hacernos dudar más tiempo, así que sal de esta gente, y aléjate de ellos, y sal de este tabernáculo esta noche. Te conjuro, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, que toda duda se vaya de cada persona, y Jesucristo los sane completamente. Para la gloria de Dios, lo pido en el Nombre de Jesús. Y, Satanás, estás reprendido. ¡Sal de ellos!
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