OBRAS DEL MENSAJE


El Llamado De Abraham
San Fernando, California, E.U.A.
55-1116
1 Gracias mi querido hermano. Eso es simplemente maravilloso. Alabado sea el Señor. Todos los que disfrutaron eso, digan “Amén”. Qué maravilloso han estado cantando para nosotros estos hermanos, aquí en el… nuestro avivamiento. Y sin duda los apreciamos, y que Dios los bendiga.
Hoy escuché muy buenos comentarios de ellos. Y estoy muy agradecido de escuchar eso, porque yo conozco a estos dos hermanos, y sé que son unos verdaderos Cristianos. Y estamos agradecidos por todo.
Así que, estamos felices de estar aquí en esta noche, nuevamente, este miércoles por la noche, noche de reunión normal de oración, reunión de oración a mitad de semana, entre las iglesias. Y oramos que aquellos que suspendieron para venir aquí, que Dios les bendiga ricamente y que nos dé una reunión de oración aquí esta noche. Y aquellos que no pudieron, y tienen sus propios servicios, solo oramos para que Dios les dé a ellos una gran reunión de oración.
2 Anoche, pensé que me aseguraría de salir a las nueve y media, pero fallé de nuevo. Así que, voy a intentarlo otra vez, si puedo.
Ahora, me dieron algunos pañuelos aquí para orar por ellos. Me fijé en uno, decía: “Hermano Branham, favor de ungir”. Ahora, eso está bien. Ahora, yo sé que muchos hermanos ungen los pañuelos, lo cual es bueno. Y cualquier cosa que Dios bendiga, estoy a favor de ello ciertamente, ¿Uds. no?
Pero ahora, yo nunca los unjo; yo como que solo uso la Escritura en ello. Ahora bien, en las Escrituras, no creo que hayan ungido los pañuelos, pero, la Biblia dice, de donde están tomando Uds. la Escritura para eso, es Hechos el capítulo 19; de donde tomaron del cuerpo de Pablo, pañuelos y delantales. Nada acerca de ungirlos. Pero, por supuesto, eso está bien, si los ungen, pero yo no tengo ningún aceite para ungir.
3 Yo creo en ungir a los enfermos con aceite, ciertamente. La Biblia así lo dice. Los pañuelos, de la manera como yo lo manejo, solo oro por ellos. Y, oh, ha sido un gran éxito. Acabamos de pasar un tiempo tan maravilloso orando por los pañuelos, y el Señor ha bendecido de una manera tan maravillosa.
Ahora, aquí no hace mucho… Solo un pequeño testimonio, me gustaría mencionar sobre la oración de los pañuelos. Yo envío… he enviado —temería decir el número— miles de miles y miles multiplicados alrededor del mundo.
Y recibí una cartita muy linda, que viene de un traductor alemán. Tengo algunas pequeñas oficinas temporales en, oh, en ocho o diez naciones diferentes. Y ellos reciben la carta y la traducen y luego me la envían y dicen lo que quieren, y yo la respondo.
Entonces, hubo un…. Fue verdaderamente lindo. Había una mujercita alemana que había estado en una silla de ruedas con artritis durante varios años. Y ellos habían traducido mi libro, en alemán. Y creo que el hombre está aquí mismo en la reunión, que hizo eso… o, él estuvo en el desayuno de los Hombres Cristianos de Negocios, la otra mañana (Gracias, señor) y en el desayuno de los Hombres Cristianos de Negocios, la otra mañana.
4 Y así que, ella había estado leyendo ese libro. Y ella me mandó pedir un pañuelo. Por supuesto, los pañuelos cuestan alrededor de diez, quince centavos cada uno y, al enviar miles a la semana, yo no puedo costearlos, porque no tengo capital con el cual trabajar; así que, solo compro grandes carretes de listón.
Y eso me hace recordar: tengo que intentar conseguir un poco mientras estoy aquí en Los Ángeles. Se nos acabó en nuestra región; nosotros simplemente lo compramos todo. Y a veces, por cientos de metros de listón, yo solo me siento y oro por ellos, los corto y se los envío a la gente.
Y esta mujercita alemana, después de recibirlo, ella tomó… En las instrucciones que enviamos…
Y tenemos un grupo de oración alrededor del mundo. La gente se levanta a veces a las dos o tres de la mañana, para entrar en ese grupo de oración, para empezar a orar.
Y entonces, ella se enganchó el pañuelo en su ropa interior… o la pequeña tela, y puso su mano sobre su corazón, y dijo: “Ahora, tú, viejo diablo, vete de aquí”. Se levantó de su silla de ruedas y siguió con sus asuntos. Qué tan lindo fue eso, sonando de esa manera, nos haría pensar que, con una fe tan simple.
5 Ustedes saben, amigos Cristianos, eso es lo que es. Es tan simple, eso engaña a la gente, eso es todo. No es nada… que tengan que levantar el brazo, y jalar hacia abajo, o algo. Es tan simple como eso.
Ahora, voy a poner estos aquí, y luego los pueden recoger después. Ahora, siempre estamos contentos de orar por ellos. Y lo haré cada noche. Gracias. Usted va a reconocer este pañuelo, ¿cierto? Muy bien.
Y, ahora, si quieren que ore por estos pañuelos cada noche; y luego, si no logran conseguir uno, si no reciben ninguno, solo pídanlo a la oficina, solo escríbame, a Jeffersonville. No les estoy diciendo… Ahora, no debería haber dicho eso, supongo, porque la mayoría de las veces la gente está diciendo: “Escríbanme”. Pues [Muy bien, hermana.] “Escríbanme”, bueno, ellos quieren decir entonces, están tratando de conseguir su dirección para empezar. Pero yo no tengo ningún programa radial, nada que financiar, así que yo solo responderé su carta, eso será todo, y les enviaré el pañuelo. Pero ahora, y entonces si Uds. quieren uno, manden pedirlo y recíbanlo, y guárdenlo en su Biblia, si no lo van a usar por el momento. Y nuestro Señor, solo algunos pequeños…
6 Creo, el Hermano Oral Roberts… Todos Uds. conocen, casi todos Uds. han oído hablar del Hermano Oral Roberts, un hermano muy querido, y una persona encantadora. Su tema principal es como el mío, siendo: Jesús el mismo ayer, hoy y por los siglos. El suyo es el punto de contacto. Y yo pienso, que solo una pequeña tela, o algo así, solo un punto de contacto, Uds. saben, solo algo para, oh, como para estimular un poco la fe de Uds.
Así que ahora, inclinemos nuestros rostros solo un momento para orar.
Ahora, Padre Celestial, venimos a Ti, primero, esta noche, para dar acción de gracias por todo lo que has hecho por nosotros, bendiciéndonos y dándonos bendiciones que no merecemos. Y, Padre, sí, no merecemos nada. Pero es a través de Tu justicia de gracia que Tú nos bendices. Y estamos muy agradecidos. Oramos para que te reúnas con nosotros aquí esta noche, en la Palabra, y que tengamos mucho compañerismo alrededor de la Palabra. Y luego en el servicio, la oración por los enfermos, que el Espíritu Santo haga lo mucho más abundantemente, esta noche, de alguna manera para estimular la fe y bendecir a muchos. Simplemente te agradecemos por todo lo que has hecho.
Mirando alrededor, esta noche, aquí en el edificio y viendo que hace unas noches, estaban tres o cuatro catres y sillas de ruedas, y solo queda uno esta noche. Padre, que sea la noche para que esa persona sea sanada. Tú liberaste a cada uno de ellos. Y ahora, esta noche, esta mujer. Por lo tanto, oramos que Tú se lo concedas a ella.
Y ahora, muchos de Tus hijos preciosos están enfermos y tienen seres queridos a través el país que están enfermos, y me han traído pañuelos para bendecirlos. Padre, te doy gracias, primeramente, por Jesucristo, el Hijo de Dios, Quien hace estas cosas posibles, y por la confianza que tiene la gente, en Tu siervo inútil.
7 Ahora, en la Biblia se nos enseña, que tomaban del cuerpo de San Pablo, pañuelos y delantales. Ahora, Padre, nos damos cuenta de que no somos San Pablo, pero Tú todavía eres el mismo Señor Jesús, para remediar la condición de la gente.
Una vez, Israel fue arrinconado por el Mar Rojo, las montañas y los desiertos. El ejército de Faraón lo estaba empujando. Y la Biblia… un escritor dijo que Dios miró hacia abajo a través de esa Columna de Fuego, con ojos de ira. Allí estaba el Mar Rojo justo en la senda. Y el Mar Rojo se asustó y se abrió. Y un camino lo atravesó, e Israel pasó en tierra seca, yendo a la tierra prometida, porque Dios lo había prometido.
Y, Padre, cuando estos pañuelos sean colocados sobre los cuerpos de los enfermos y afligidos, que Dios vuelva a mirar, con ojos de ira, a través de la Sangre del Señor Jesús, a la enfermedad que tiene esta gente atada, a las que estos pañuelos están representando. Y que Satanás se asuste, se vaya. Y que la víctima de la enfermedad entre a la promesa de la buena salud de Dios. Concédelo, Padre. Porque los enviamos en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.
Ahora, Ud. puede tomar estos, inmediatamente después del….
8 Ahora, voy a tratar de ir lo más rápido que pueda, encaminándome ahora mismo. Y pensé que tal vez, esta noche, llevaríamos a cabo una pequeña serie de este tema, hablando del Antiguo Testamento.
La semana pasada, llevamos ahora ocho noches hablando del Nuevo Testamento, y esta noche, pensé, irnos al Antiguo Testamento y hablar un rato. Yo amo el Antiguo Testamento. ¿Uds. no? Yo soy una especie de tipólogo. El Antiguo Testamento está lleno de pepitas de oro, que están allí enterradas. Y a mí me gusta andar explorando, ¿Uds. no? Y extraer esas pepitas y pulirlas. ¿Y saben qué? Hallarán que cada una de ellas apunta a Jesucristo. Todo en el Antiguo Testamento era una sombra del Nuevo Testamento. Y lo que Dios fue para Israel en aquel entonces, a través de la ley, Él lo es para nosotros, hoy, por medio del Señor Jesucristo. ¡Y qué cuadro tan hermoso, hermoso!
Recuerdo haber tomado un libro, cuando solía pastorear el tabernáculo en mi ciudad natal; y estuve un año y seis meses en un solo libro, Job; un año y seis meses. Y sé que pasé como cinco semanas con Job sentado en ese montón de cenizas. Y la congregación fue muy amable de tolerarme todo ese tiempo. Pero, la paciencia de una dama se agotó. Ella me escribió una carta y dijo: “Hermano Branham, ¿cuándo va a sacar a Job del montón de cenizas?”. Y así que, ella dijo: “Lo estamos disfrutando, pero, ¡vaya! Ud. lo ha tenido allí tanto tiempo”. Pero estaba bien… era el clímax, de todo el libro para mí, ese es el clímax. Cuando Eliú estaba hablando con él, y luego el Espíritu de Dios vino sobre él, los truenos rugieron, y el relámpago destelló.
Job se puso de pie y dijo: “Yo sé que mi Redentor vive. Y al fin se levantará sobre el polvo. Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios”. ¡Qué cosa tan hermosa! Y el clímax de esto fue que no quedó un pecador en la iglesia. El Señor Jesús los salvó a cada uno de ellos.
9 Ahora, vamos a comenzar esta noche en el libro de Génesis. Y me encanta este libro, también. Y queremos comenzar con el profeta Abraham, y hablar un rato. Y ahora, en Génesis 12, leeremos solo una porción de la Palabra, y luego, vamos a tomar a Abraham durante las siguientes dos noches, si es la voluntad del Señor. Y vigilaré mi tiempo de modo que no tome demasiado. Y luego traerlo al clímax, o donde él sacrificó… o, fue a sacrificar a su propio hijo. Y fue llamado Jehová-Jireh: “El Señor se proveerá de un sacrificio”.
10 Esta noche, queremos tomar el llamado de Abraham, en Génesis 12. Leer los primeros tres versículos.
Y Jehová dijo a Abram: Vete de tu tierra, y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré:
Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre; y serás bendición.
Y bendeciré a los que te bendijeren… a los que te maldijeren maldeciré; y… serán benditas todas las familias de la tierra.
Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.
11 Ahora, rápidamente, y luego iremos directamente al servicio de sanidad, porque pensando esto: es casi la misma pequeña audiencia cada noche. Y hace unas noches, trajeron, creo, como un montón de sillas de ruedas y catres, y ahora se han reducido a uno. Alabado sea Dios. Lo alabo… gracias a Dios, esta noche. Voy a oír las cintas más tarde, cuando los muchachos —Leo y Gene, y demás, mis compañeros, que están aquí haciendo las grabaciones. Y veo otro grupo aquí, también. Y, si quieren saber lo que se les dijo a Uds, es algo semiconsciente, ¿ven?, y uno no se da cuenta de lo que Uds. —o, yo no me doy cuenta — lo que estoy diciendo. Así que, solo consigan la cinta, y pueden averiguar exactamente lo que les dije. Y siempre recuerden exactamente lo que Eso les dijo, y acátenlo; no tengan miedo.
12 Oh, tengo que… Solo otro pequeño testimonio en el fondo de mi corazón. Yo estaba… Simplemente tengo que decirlo, por poco. Una noche, ellos venían por la línea de oración, había una pequeña dama que había estado sufriendo con problemas estomacales. Y el Espíritu Santo le dijo todo sobre ella y quién era. Alguien cuestionó eso de decirle a la gente quiénes eran. Dijo: “Eso no es la Escritura”. Oh, sí, lo es. Sí lo es.
Cuando Pedro se acercó a Jesús, le dijo: “Tú eres el hijo de Jonás, pero serás llamado, Pedro, a partir de ahora”, lo cual es “una piedrecita”. Jesús lo conocía, supo su nombre y le dijo cuál era su nombre.
Así que, de todos modos, esta mujer, le dijo a ella… Entonces, cuando le reveló todo a ella, entonces salió: “ASÍ DICE EL SEÑOR, Ud. está sanada”. Porque se volvió luz, y vi a la mujer bien, o yo nunca le habría dicho eso. No soy yo, hablando entonces; es Él.
Y entonces, ella se fue a casa. Ella dijo: “Bueno, si estoy sana”, dijo: “bien podría ir a casa y comer”.
Luego, una de sus amigas, lejos en el vecindario, tenía un crecimiento grande en su cuello. Y el Espíritu Santo le dijo lo mismo a ella, le dijo que ella estaba sanada. Entonces, ella salió palpándose en busca del crecimiento. Ella dijo: “Bueno, todavía está allí, pero me instruyeron, si”, dijo: “… era el Señor hablando, tiene que desaparecer”. Entonces, acordaron, al irse a casa que iban a seguir adelante y actuar como si no había nada al respecto. Así que, ellas estaban bien.
13 Entonces, la damita trató de comer. Y, ¡oh, vaya! ella realmente se enfermó. Y luego, en unos pocos días, eso siguió empeorando. Entonces, ella se mantuvo diciéndole a su familia y a todos: “Gracias al Señor, estoy sanada”. Ella simplemente se mantuvo con eso. Pasaron como seis semanas. Nada diferente; todavía seguía igual.
Bueno, algunos de los vecinos dijeron: “Ahora, hermana, estás trayendo reproche a la causa”. Dijeron: “No deberías decir esas cosas a menos que sean verdaderas”.
Ella dijo: “Pero por alguna razón”, dijo: “no veo que esté mejorando, pero”, dijo: “solo algo en mi corazón… Si un Espíritu pudo pararse ahí y decirle a una persona, quién era yo, y todo sobre mi vida, y decirme qué sucedió que lo causó; y luego decirme, en el Nombre de Jesucristo, que yo estaba sanada”. Dijo: “Simplemente… no puedo olvidarlo”. Dijo: “Yo lo creo de todos modos”. Así que, ella solo siguió aferrándose.
Y una mañana, los niños se habían ido a la escuela y ella estaba lavando los platos, y le dio mucha hambre. Le sobrevino una sensación realmente extraña, y le dio hambre. La mujer puede estar sentada presente en este momento, por lo que sé. Entonces ella… y con hambre. Ella se acercó e intentó comer un pequeño trozo de pan tostado. Y estuvo muy bueno. Entonces, pensó, bueno… Por lo general, esa tostada con mantequilla la enfermaba —un estómago lleno de úlceras. Y ella dijo: “Bueno, eso estuvo muy bueno”.
Entonces, bueno, ella todavía tenía hambre, así que pensó que comería un poco de avena, Uds. saben, algo de lo que los niños habían dejado ahí. Entonces, ellos no se habían comido toda su avena, así que se sentó y se terminó la avena del niño. Bueno, eso se sintió bastante bien. Entonces, ella en verdad tuvo su jubileo gastronómico. Así que, ella solo se hizo un par de huevos fritos y bebió una taza de café. Bueno, ella dijo: “No ha pasado nada”. Simplemente se sentía muy bien. Por lo general, estaría enferma y tendría dolor de cabeza y comenzaría a vomitar. No pasó nada.
14 Esperó todo lo que pudo, unos treinta, cuarenta minutos. Ella no pudo aguantarlo más. Se fue calle abajo a decirle a su vecina. ¡Oh vaya! Ella corrió hacia la casa, y la vecina estaba gritando a voz en cuello. Y ella dijo: “Mira, mi… Pues”, dijo: “ese crecimiento nunca lo noté. Ayer estaba allí, pero hace un rato comencé a lavar”, y dijo: “el crecimiento ha desaparecido. Tuve una sensación muy extraña”, dijo: “despareció completamente de mí”.
Y esas mujercitas se juntaron, y una semana más tarde vinieron de lejos, a miles de millas de distancia para testificarle a las otras personas, lo que el Espíritu Santo dijo era verdad; de aferrarse.
Ahora, ¿qué ocurrió? Esto es lo que pasó. Ahora, no se confundan, amigos. Cuando Dios dice algo, tiene que suceder. Cuando Dios lo habla… Ahora, por supuesto, de Su Biblia es de lo que estamos hablando. Su Escritura dice que, si puedes creer, pues, todas las cosas son posibles.
15 Ahora, lo que Él hable a través de Sus siervos sería secundario. Pero si todavía es verdaderamente la Palabra de Dios, tendrá que suceder. Y siendo…. Desde que yo era un niño, viendo visiones…. Y Dios mi juez, ante el cual estoy parado esta noche: nunca lo he visto fallar ni una sola vez, ni una sola vez. Siempre es perfecto, porque es Dios.
Ahora, ¿qué ocurrió? Uds. piensan que Dios tiene que moverse solo en la euforia del momento, pero están equivocados, ¿ven? No, no. Daniel, una vez, él era un siervo del Señor. Y había un Ángel que lo siguió, que fue enviado a seguir a Daniel. ¿Recuerdan la historia? Y una vez, él estaba orando, y el Ángel, después de que llegó a él, creo que fueron cerca de veintiún días, o algo así, antes de que el Ángel pudiera llegar a él. ¿Recuerdan esa historia?
16 Bien, ahora, cuando el Ángel del Señor había pronunciado esta bendición, ¿qué fue? El Ángel del Señor iba pasando por el vecindario donde Él pronunció la bendición, realizando la obra. Eso era todo lo que había al respecto. Él solo estaba llevando a cabo lo que Él había hecho. Así que, siempre, cuando Dios haya dicho algo, créanlo con todo su corazón.
17 Ahora, ese es el antecedente, un buen antecedente, para lo que vamos a hablar, por unos momentos, que era de Abraham. Ahora, Dios, en el principio, en el Huerto del Edén, hizo un pacto entre Él y Adán. Y Adán rompió su pacto. Ahora, el hombre siempre rompe su pacto con Dios, pero Dios nunca rompe su pacto con el hombre.
Entonces, Dios vio lo que iba a suceder, así que Él hizo este pacto, después de que el mundo comenzó a multiplicarse y se llenó de maldad, y así sucesivamente. Y ellos habían subido a Babilonia, y la primera adoración de ídolos de la que alguna vez se habló, comenzó en Babilonia. Dios buscando por los territorios, tratando de encontrar a alguien que fuera honesto de corazón, alguien a quien Él pudiera darle bendiciones. Y de toda la gente que había en la tierra, Dios, por elección soberana, escogió a Abraham.
¿Cuántos Cristianos hay aquí esta noche? Veamos su mano. Bueno, creo que es casi un cien por ciento. Eso está bien. ¡El cien por ciento Cristianos! Entonces les quiero decir algo. No es muy fácil decirlo ante pecadores. ¿Sabe por qué son Uds. Cristianos? Porque Dios los llamó. Uds. jamás buscaron a Dios en ningún momento. No señor. Es Dios buscándolo a Ud. Ningún hombre, en ningún tiempo, ha buscado a Dios. Dios buscó al hombre.
“Ningún hombre puede venir a Mí”, dijo Jesús: “excepto que mi Padre primero lo traiga”. La misma tendencia del Huerto del Edén. En vez de que el pecador caído, estuviera tratando de encontrar a Dios, fue Dios tratando de encontrar al pecador caído, y así ha sido desde entonces.
18 Dios por elección… Recuerden: Uds. comenzaron antes de que el mundo comenzara, hablando espiritualmente. Cuando Él creó al hombre, varón y hembra, a Su propia imagen, lo cual Él era un Espíritu. Él sabía cuándo Uds. vendrían a existencia.
Ahora, por elección. Ahora, si se fijan… Oh, nos tomaríamos demasiado tiempo, pero no lo tenemos para darlo. Cómo podríamos dar el antecedente de esto. Cómo los patriarcas, por ejemplo, Abraham. Abraham es elección. No olviden esto, de todos modos. Abraham es la elección de Dios; Isaac: justificación; Jacob: gracia. Cualquiera sabría que yo creo en la gracia, vea lo que Dios hizo por Jacob. Y José, perfección. Entonces finaliza. Dios mostrando Su elección en Abraham, Su justificación en Isaac, Su gracia en Jacob, y Su perfección en José.
19 Entonces, Dios llamó a Abraham, no porque él fuera mejor que alguien más, sino que Dios llamó a Abraham, porque Él había elegido a Abraham. Y Él lo llamó, y le dio Su pacto incondicionalmente. Y le dijo que lo salvaría, y le dijo cuál sería su destino; Él vendría a él en una vejez. Ya está hecho, Dios estaba decidido a salvar al hombre. El hombre, no hay nada que él pueda hacer, él es una falla para comenzar. Entonces Dios, por elección, llamó y salvó a Abraham.
Uds. dicen: “Oh, hermano. Si tan solo yo hubiera sido Abraham”. ¡Ahora, esperen! No solo Abraham, pero también su simiente después de él, Él la llamó y la eligió. Amén.
Ahora, mis hermanos, desearía, tal vez, eso no pudiera concordar muy bien, pero solo manténganlo unos minutos y observen. Dios, por elección soberana, llamó a Abraham. No porque él hubiera hecho algo. Él había bajado de la torre de Babel con su padre y su madre, su esposa, Sara. Y habitó en la tierra de Sinar; vivía una vida bastante buena, hasta donde sé. Y él salía, probablemente por la mañana y comía frutas del bosque, y salía al bosque y mataba un animal por su proteína, y luego moras, y así sucesivamente. Y él habitó en Sinar, en la ciudad de Ur, de la tierra de Caldea, y Dios, por elección, llamó a Abraham. Y dijo: “Yo…”. No: “Si tú haces una determinada cosa”, sino “Yo ya lo hice”.
Dios ha determinado salvar al hombre, aún en contra de su propia voluntad, contra su naturaleza. El hombre en su naturaleza es absolutamente contrario a la voluntad de Dios. Él es un pecador, nacido un pecador, nacido en pecado, formado en iniquidad, vino al mundo hablando mentiras, perdido desde su nacimiento, nada que él pueda hacer al respecto.
20 Se pueden imaginar salir por aquí y decirle a un cerdo, decir: “Ahora, mira esto, Sr. Cerdo, te diré algo, tú estás mal”. Pues, Uds. pudieran lavarlo y ponerle un traje, si quisieran. Eso no serviría de nada; él iría directamente al charco de lodo y se revolcaría de nuevo. Es su naturaleza. Él es un cerdo para comenzar. Y todo hombre, toda persona no regenerada, no importa cuán bueno trate de ser, qué tan bueno crea que es, Ud. es un pecador por naturaleza, hasta que Dios cambie su naturaleza. Amén.
Ahora, eso es correcto. No nos gusta decir eso. “Oh”, Uds. dicen: “Yo uso la mejor ropa del vecindario. Tengo el mejor auto. Tengo lo mejor…”. Eso no tiene nada que ver con eso. Si la naturaleza no está… “Yo nunca dije mentiras. Yo nunca…”. Eso todavía no tiene nada que ver al respecto. No es un mérito propio, pero es la elección incondicional y llamado de Dios. Y la salvación es en los méritos de Jesucristo, y nada que algún individuo pueda hacer. Dios, por Su amor, salvó al hombre. No es lo que el hombre pueda hacer. No hay nada que Ud. pueda hacer al respecto. Usted ni siquiera podría tener una naturaleza que anhele a Dios, porque Ud. es un pecador. Así que, ningún hombre ha buscado a Dios en ningún tiempo. Pero Dios ha buscado al hombre.
“Ningún hombre puede venir a Mí, excepto que Mi Padre lo traiga primero. Todo el que viene tendrá Vida Eterna, y Yo lo resucitaré en el día postrero. El que oye Mis palabras, cree al que Me envió, tiene” —no “tendrá” – “tiene”, tiempo presente, ahora mismo: “Eterna, vida eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”. Porque Ud. ha creído, no intelectualmente, sino de corazón.
21 Oh, mucha gente dice: “Oh, yo creo”. Y tratan de reformar. Nuestro negocio no es reformar; es predicar el Evangelio. No somos reformadores. Nosotros deberíamos ser predicadores del Evangelio.
Abraham, tan pronto como Dios lo llamó, Él lo llamó a que se separara. Eso es algo extraño, ¿no es así? Dios, tan pronto como llama a un hombre, Él llama a una total separación. Uds. saben que el mundo quiere mezcladores, hoy. Las personas al seleccionar a su pastor, quieren a alguien que tome un trago social y se vista con la mejor ropa del país, y haga unas cuantas bromas pesadas, y que se comporte de esa manera, y sea sociable con los jóvenes, y todo. Pero Dios dijo: “Separadme a Pablo y a Bernabé”. El Espíritu Santo llama a una total separación. Amén. ¡Separación!
Dijo: “Abraham, sepárate de tu parentela”. Eso fue algo muy grande de hacer, ¿no es así? “Yo quiero que mores en una tierra extraña. Nunca antes has caminado de esta manera, pero quiero que te separes, para que puedas caminar Conmigo, entre gente extraña, hablando un idioma extraño. Y debes ser un peregrino, un extranjero”. Y aquí está. Todo hombre que es nacido de Cristo se separa a sí mismo del pecado inmediatamente. El Espíritu Santo simplemente los llama a salir, una naturaleza diferente.
22 Aquí hay un cordero que se alimenta de alfalfa; aquí hay un cerdo alimentándose en el corral de porquería. Saquen la naturaleza de un cordero y pónganlo en la pocilga, él nunca más comerá porquería, sino que empezará a comer alfalfa. Pero Uds. pueden reformarlo y pulirlo; él correrá inmediatamente a la pocilga de nuevo. La Biblia así lo dice: “El cerdo va a su revolcadero”. Eso es correcto.
Tiene que ser algo que Dios hace por el hombre; no lo que hace el hombre, lo que Dios hace. Hoy en día tenemos demasiada reforma hecha por el hombre. “Firmen su nombre. Pongan su nombre en el libro de la iglesia. Únanse a una iglesia. Traigan su carta”. Oh, no tengo nada contra eso, si lo otro ya ha tomado lugar. Si Uds. han nacido de nuevo, muy bien. De todas formas, a Uds. no les interesa si su carta está por aquí; está en el cielo. No está escrito en un pedazo de papel, sino en una piel de Cordero, por la Sangre de un Cordero. ¡Aleluya!
Noten: “Sepárate de toda tu parentela, y ven a una tierra extraña”. Claro. Uds. solían correr a clubes nocturnos, y a los lugares que iban, quizás a todos los lugares a los que no deberían haber ido. Y ahora, cuando Dios los llamó, Él los llama a separarse de esa clase de vida y caminar una vida diferente.
Se acuerdan haber cantado ese canto antiguo: “Tomaré el camino con los pocos despreciados del Señor. Empecé con Jesús, ahora, Señor, llévame hasta el final”.
23 Recuerdo, al principio cuando recién fui salvo, mi madre dijo: “Billy, has perdido por completo el poco juicio que tenías”. Bueno, lo hice —eso es correcto— en lo que al mundo respecta. Pero encontré algo mejor: una vida nueva. Pues, eso me provocó, incluso mi padre me dijo que no podía quedarme en casa mientras actuara de esa forma. Pero Dios me dio padres por todo el mundo, y madres por todo el mundo, amigos en todas partes; millones de veces pagado en esta vida, y la Vida Eterna en el mundo por venir: ¡Separación!
Luego sobre eso, Él le dio a Abraham una promesa. Abraham tenía setenta y cinco años cuando Dios lo llamó. Y Sara, su esposa, tenía sesenta y cinco años, lo cual era alrededor de cuarenta, cincuenta, sesenta… alrededor de cuarenta años después de la menopausia. Y él se casó con ella según la historia teológica que… o la historia teológica, más bien, que Él lo llamó cuando… o ella se casó cuando ella tenía alrededor de diecisiete años. Y él había vivido con ella como esposa, todos estos años, y ahora ella tenía sesenta y cinco, y Dios dijo: “Voy a hacer algo, Yo te he elegido, no me elegiste tú a Mí, pero Yo te he elegido para hacer esto. Y vas a tener un bebé por medio de Sara, tu esposa”, después que ella tiene sesenta y cinco años.
La Biblia dice que Abraham no titubeó en la promesa de Dios por incredulidad, pero se fortalecía dando gloria a Dios.
24 Ahora, recuerden, ellos no tuvieron al bebé durante veinticinco años después de eso. Abraham tenía cien y Sara tenía noventa. Pero me puedo imaginar… Tan pronto como Dios les dijo que iban a tener al bebé, me imagino que salieron y compraron todos los alfileres, y las cosas que tenían que tener en esos días, y se prepararon para eso. Amén. Dios lo dijo, y eso lo concluye.
¿Podrían imaginarse a Abraham en este día con una esposa de sesenta y cinco años y él setenta y cinco, temblando con su bastón, yendo al centro: “Bueno, doctor, quiero hacer arreglos para que venga a mi casa ahora. Vamos a tener un bebé, y mi esposa tiene sesenta y cinco años”.
Pues, ellos dirían: “Abraham, estás un poco perturbado mentalmente”. Y toda persona… Aquí está; ¡cáptenlo! Toda persona que camina fiel ante Dios es considerada por el mundo, un poco perturbada mentalmente. Eso es correcto. Amén. Sí.
25 Pues, ¿podrían pensar de un anciano hoy, de setenta y cinco años, con una esposa de sesenta y cinco años y que vivía con ella desde que tenía diecisiete años, y sin hijos, perfectamente estéril, él también estéril? Y luego salir y decir que van a tener un bebé. Y preparando las ropas del bebé.
¿Por qué? No importaba cómo se veía en lo natural, Dios lo dijo. Ahora, disculpen esto, Uds., mujeres jóvenes y hombres jóvenes. Yo soy su hermano. Y noten, al final del primer mes… o, los primeros días, tal vez, oigo a Abraham decir: “Sara, ¿cómo te sientes?”.
“Nada diferente”.
“Bueno, alabado sea Dios, vamos a tenerlo, de todos modos”.
Pasa el primer mes. “¿Qué al respecto, Sara?”.
“Nada diferente”.
“Alabado sea Dios, lo vamos a tener de todos modos”.
Pasa el primer año. “¿Qué al respecto, Sara?”.
“Nada diferente”.
“Bueno, alabado sea Dios, vamos a tenerlo, de todos modos”.
26 Y en lugar de debilitarse, como lo hacen ustedes, y como lo hago yo; si Dios no responde en el preciso minuto: “Bueno, fallé en recibirlo”. Pero, Abraham se fortalecía todo el tiempo. Sabiendo que entre más tardaba, antes de que naciera el bebé, el milagro sería mayor.
Y si Uds. son hijos de Abraham, Uds. tienen la misma clase de fe. ¡Aleluya! No se asusten por eso. Aleluya significa: “Alabad a nuestro Dios”.
Fíjense. Abraham se fortalecía a medida que pasaban los días, él se fortalecía, creyendo —él y Sara. Ahora, si Dios llamó a Abraham y Abraham tuvo esa clase de fe porque Dios lo llamó, los hijos de Abraham tienen la misma clase de fe. Ahora, la única razón por la que Abraham tuvo esa fe es porque Dios vio la calidad en él, y lo llamó y habló con él cara a cara.
Y toda persona que es elegida por Dios, entra y recibe la fe de Abraham cuando tienen una conversación cara a cara con Dios.
Ahora, ¿cuál es la simiente de Abraham? Averigüemos solo un minuto. Ahora, la simiente de Abraham fue Isaac. Isaac… A través de Isaac vino Cristo. La Biblia dice: “Nosotros, estando muertos en Cristo, tomamos la simiente de Abraham y somos herederos según la promesa”. La misma promesa que Él le dio a Abraham es la promesa que Él nos da a nosotros. Si estamos muertos en Cristo, tomamos la simiente de Abraham, y somos herederos conforme a la misma promesa. Y entonces la misma fe que estaba en Abraham, habita en sus hijos, quienes llaman a las cosas que no son, como si fuesen, porque Dios así lo dijo.
Hermano, si pudiera verlos recibir esa clase de fe, esta noche, no habría una persona débil entre nosotros en los próximos cinco minutos.
27 Abraham llamó esas cosas que no eran como si fueran, porque Dios así lo dijo. “Abraham, ¿cómo lo sabes?”.
“Dios así lo dijo”.
“¿Cómo puedes probarlo?”.
“Dios así lo dijo”.
“Pues, va en contra de toda naturaleza”.
“Pero Dios así lo dijo”.
El médico dice: “Usted no puede mejorar”.
“Pero Dios así lo dijo”.
Dicen: “Usted nunca volverá a caminar”.
“Pero Dios así lo dijo”. Amén.
28 Mayo [Clínica Mayo-Trad.] me dijo que tenía tres minutos de vida, pero Dios dijo que iba a vivir mucho tiempo. Aquí estoy. Yo estaba prácticamente ciego, dijeron que mi vista nunca me sería devuelta otra vez. Pero aquí estoy. ¡Dios así lo dijo!
29 Esa es la manera. Cuando Dios lo dice, miren… Un Cristiano no calcula… no mira las cosas que ve. Uds. no ven con sus ojos, de todos modos. No lo hacen. Ciertamente Uds. no ven con sus ojos. Uds. ven con su corazón. “Ver” no significa “mirar”. Ver significa “entender”.
Jesús le dijo a Nicodemo: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Vean cuál es la traducción correcta de eso: “… no puede entender el reino de Dios”. Alguien estaría haciendo algo, mostrándoles: “Simplemente no puedo verlo”. Uds. lo están viendo, pero no lo entienden. Y Uds. nunca sabrán qué es el reino de Dios hasta que nazcan de nuevo, entonces comprenderán lo que es. Uds. sabrán qué hace feliz a la gente, qué los hace pararse en medio de la dificultad, y decir: “Así es”. Nunca se mueven. Ellos entienden. Dios así lo dijo.
Ahora, yo se los dije la otra noche, Uds. tienen fe suficiente; pero tienen que saber cómo usar esa fe para que se sanen a sí mismos, para obtener felicidad de la vida. Si Ud. es nacido de nuevo, todo lo que necesitan está en Uds. cuando han nacido de nuevo, porque el Espíritu Santo entra, y eso es todo lo que necesitan. Es el Espíritu Santo; eso produce el resto.
Ahora, fíjense en Abraham… o, Cristianos, más bien —simiente de Abraham. No importa lo que alguien más diga, ellos lo creen, de todas maneras.
30 Hace un tiempo, yo estaba hablando con un buen médico, que pertenecía a la misma iglesia a la que yo pertenezco. Y él dijo: “Billy, ¿sabes qué? Estuve en tu reunión”. Él dijo: “Aprecio todo lo que se hizo. Pero”, dijo: “permíteme preguntarte algo, Billy”. Dijo: “No pasará mucho tiempo antes que te hayas convertido en un santo rodador”.
Y yo dije: “Bueno, ¿qué quiere decir, doctor?”.
Él dijo: “Porque esas personas solo son emocionales”.
“Bueno”, dije: “de acuerdo a la ciencia, todo lo que no tiene emoción está muerto. Entonces, si tu religión no tiene una pequeña emoción al respecto, será mejor que la entierres”. Y él dijo… Yo dije: “Está muerta”.
Y él dijo: “Ahora, Billy”.
Yo dije: “Quiero preguntarle algo”.
Él dijo: “¿No sabes que esa gente solo se emociona?”. Dijo: “Tú empiezas a predicar y ellos se emocionan. Eso es lo que los hace gritar Amén y llorar”.
31 Yo dije: “Ahora, doctor, quiero preguntarle algo. Ud. sabe, ellos no pueden ser emocionados sin nada, solo sentados normalmente, no pueden… Tiene que haber algo que emocione ese nervio”. Usted no puede estar caminando por el callejón, y si Uds. no tienen miedo, no tienen miedo. Si se asustan, algo los excita. Ciertamente, así es.
Dije: “Claro, en un sentido, ellos están excitados, pero ¿de qué están las emociones excitadas? Le dije: ”Al igual que usted al asustarse, algo tiene que asustarlo. Y algo tiene que emocionar a esas personas. Y lo que es, es el Espíritu Santo cerca de ellos, tomando la Palabra de Dios y dándoles Vida Eterna, y eso es emocionante“. Ciertamente.
Fíjense. Los Cristianos no pueden ser Cristianos y no tener fe. “Y la fe es la sustancia de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve”.
Ustedes no pueden ver su salvación. Uds. no ven a Jesús, pero, sin embargo, Uds. le creen a Él. Y llamamos a esas cosas que no son, como si fueran. Y los Cristianos miran lo invisible, no lo que ellos ven; lo que no ven.
32 Aquí no hace mucho, yo estaba en Canadá. Una gran campaña con alrededor de diez, quince mil personas fue en —Montreal. Estábamos teniendo una gran reunión allí. Y yo estaba observando, bajando por la calle, el Sr. Baxter y yo, había una televisión encendida allí. Y un individuo parado allí desde América en alguna parte, rasgueando una guitarra, uno de estos vaqueros, de alrededor, Uds. saben. Así que, rasgueando una guitarra.
Y el hombre salió, dijo: “¡¿Cómo le va?!”.
Y yo dije: “¿Cómo está, señor?”
Él dijo: “Permítame venderle ese aparato”.
Yo dije: “No, gracias, solo estoy de paso por aquí”.
“¡Oh!”. Dijo: “Bueno”, dijo: “Puedo conseguir el impuesto gratis si desea llevarlo con usted de regreso a los Estados Unidos”.
Yo dije: “No, no, gracias”. Yo dije: “Solo lo estaba viendo”. Le dije: “Está bien. ¿De dónde está llegando eso?”.
Dijo: “Lejos en algún lugar de los Estados Unidos, Detroit o de algún lado”.
Dije: “¡Ajá!”. Dije: “Está muy bien”. Y yo dije…
Él dijo: “¿Solo va de paso?”.
Dije: “No, no, estaré unos días”.
Él dijo: “¡Oh!”.
Dije: “Sí, señor”. Dije: “Estoy aquí para una reunión”.
33 “Oh,” Él dijo: “¿No está Ud. con esta comitiva Branham aquí abajo, o sí?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Y él dijo: “Oh”, dijo: “¿Qué piensa Ud. de ese tipo?”.
Yo dije: “Bueno, no sé”.
Él dijo: “Bueno”, dijo: “Déjeme decirle”. Dijo: “Creo que él es el más grande hipócrita que yo haya visto”.
Yo dije: “¿De verdad lo cree?”.
Él dijo: “Sí, señor. Así es”. Dijo: “En primer lugar, él no tiene nada más que psicología”.
Le dije: “¿Estuvo Ud. allí anoche?”.
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “¿Qué del soldado que llevaron que estaba todo lisiado?”.
“Oh,”, él dijo: “Ese soldado podría haber caminado de todos modos, si lo hubiera intentado”.
“Ajá”, yo dije: “¿Es Ud. Cristiano?”.
Él dijo: “¡Oh, no!”. Dijo: “Yo no creo en nada de esas cosas”.
Yo dije: “¡Oh!”.
Él dijo: “Yo soy un científico”. Él dijo: “Si algo no se puede probar científicamente, es absolutamente un error”.
“Oh”, yo dije: “¡Ajá!”. Dije: “Detesto llevarle la contraria. Pero”, dije: “voy a decirle que las cosas reales son cosas que no se pueden probar científicamente”.
“Oh”, dijo: “Ud. está equivocado”.
Yo dije: “Muy bien. Quiero….”.
Él dijo: “Si no se puede probar científicamente, no es real”.
34 Yo dije: “Bueno, compañero, yo creo que las cosas que son reales no se pueden probar científicamente. Y todo lo que está científicamente probado, no es real, es perecedero”.
Y él dijo: “Oh”, dijo: “Creo que está equivocado”.
Yo dije: “Quiero preguntarle algo”. ¿Es Ud. un hombre casado?“.
Él dijo: “Claro”.
“¿Tiene hijos?”.
“Sí”.
Le dije: “¿Ama a su esposa?”.
Él dijo: “Sí, señor”.
Le dije: “¿Qué es el amor?”. Le dije: “Científicamente, muéstreme qué es el amor. ¿Qué hay de diferente en esa mujer de cualquier otra mujer? ¿Qué hay de diferente en esos niños de otros niños? Amor. Y Ud. no pudiera demostrar científicamente el amor aunque tuviera que hacerlo”. Le dije: “Ud. no puede demostrarme científicamente que tiene una mente”. Eso es correcto. Uds. no pueden.
35 Yo dije: “Las cosas reales no son científicas. Son sustancia de lo que se espera: fe. Bueno”, yo dije: “Mire esa imagen allí”. Dije: “Esa imagen está pasando por la habitación”. Le dije: “Eso es como en la televisión”. Le dije: “Así es como ellos ven esas visiones”. Yo dije: “Es algo que sale”. Y yo dije: “¿Por qué esa radio no puede ver esa visión?”.
Él dijo: “Bueno, no está hecho de esa manera”.
Yo dije: “¿Ve? Dios puso en la iglesia a unos profetas, a unos maestros, a unos evangelistas”.
Él dijo: “Oh, tonterías. Tenemos una emisora para enviar esto”.
Dije: “¡Nosotros también la tenemos!”. Amén.
Él dijo: “¿Y Ud. cree que ese sujeto está correcto?”.
36 Yo dije: “Sí, señor. Yo soy ese sujeto”. Dije: “Yo soy”.
Él dijo: “¿Ud. no es el Reverendo Branham?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Yo le llamé hipócrita en su cara”.
Le dije: “Esa es la manera de hacerlo, siempre. Dígamelo en mi cara, no a mis espaldas”. Eso es correcto.
37 Pero eso es, amigos, ¿ven? Nosotros tenemos una estación emisora, que está en el cielo. Tenemos una estación receptora, ese es su corazón. Y cuando, en realidad en su corazón aceptan la Palabra de Dios, eso se vuelve positivo. No importa lo que el resto de ellos está viendo, Uds. lo están viendo de todos modos. “Y Abraham le creyó a Dios, y le fue imputado por justicia”.
Con el paso de los años, ella todavía creía. Abraham creyó. (Nuestro tiempo se está acabando).
En el capítulo 17… Retomaremos eso solo por un momento. En el capítulo 17, después de que se puso muy anciano (él tenía noventa ahora), Dios se le apareció con diferentes nombres. Pero Él se le apareció en el capítulo 17 como el Dios Todopoderoso: Dijo: “Yo soy Dios Todopoderoso”. Ahora, realmente, la palabra Hebrea para eso, es El Shaddai, que significa “el pecho” o el seno, como una mujer.
Él dijo: “Eres viejo, Abraham. Tienes casi cien años. Pero Mi promesa sigue siendo buena. Y Yo soy ”el Dios con pechos“. Como la madre para su bebé. Cuando el pequeño bebé está enfermo e inquieto, la madre levanta al pequeño bebé, sin importar cuán enfermo esté, y lo sostiene en su seno, y el pequeño bebé se nutre de la fuerza de la madre. Y el bebé se recupera a través de la fuerza de la madre.
Y Él dijo: “Abraham, eres viejo, eres un hombre muy anciano, noventa años. Sara tiene ochenta años ahora, pero, Yo soy el Dios con pechos. Solo aférrate, y sigue amamantando Mi promesa, y Yo la traeré a cumplimiento”. ¡Aleluya! Él todavía es, esta noche, el Dios Todopoderoso, El Shaddai, el que tiene pechos.
“Él fue herido por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Una razón compuesta, el que tiene pechos.
38 Entonces Él llamó a Abraham para confirmarle este pacto a él. Abraham dijo: “Mira que aún estoy sin prole, y el único heredero de mi casa es ese Damasceno Eliezer”. Él dijo: “Siendo que estoy sin hijo y él va a ser mi heredero. Y al único que tengo es a Ismael, y es de la sierva, Agar”.
Él dijo: “Bueno, sal aquí, y te aclararé esto, Abraham. Lo que voy a hacer por ti y por tu simiente después de ti”.
Ahora, hijos de Abraham, quédense quietos y escuchen, rápidamente, e iremos directamente al grano.
Él se llevó a Abraham para afuera y Abraham hizo un sacrificio al Señor. Y mató una becerrita, a una cabra de tres años, cada uno de ellos, y un carnero. Y tomó un palomino y una tórtola, y partió la becerra, y el carnero, y la cabra, en mitades, colocó las piezas juntas. Pero nunca partió la tórtola y el palomino. Oh, desearía que tuviéramos tiempo para… Tal vez lo tendremos mañana por la noche, ¿ven?
¿Por qué no partió esa tórtola y el palomino? Esto es lo que era. Una tórtola, o un palomino, estaban representando… o expiaba para sanidad. Dios ha cambiado Su pacto de la ley a la gracia, pero nunca ha cambiado la sanidad. Siempre ha sido lo mismo.
Y él no los dividió. Y cuando los puso juntos, y mantuvo a alejada a las aves de ellos hasta que el sol se ocultó. Ahora, escuchen atentamente. Aquí está como se hizo el pacto. Aquí está por qué hoy, que Jesús ha resucitado de entre los muertos. Aquí está el por qué hoy, Él está haciendo las mismas cosas que lo ven Uds. haciendo.
39 Ahora, Él le está mostrando, en figura, a Abraham, lo que iba a hacer por toda su simiente después de él, siendo que de Abraham vendría Isaac, y de Isaac vendría Cristo; mostrando qué tipo de sacrificio haría por medio de Cristo. [Ruptura en la cinta.] Cuando Abraham dio una sombra previa, cuando fue a la montaña para ofrecer a Isaac, y Dios perdonó a Isaac, y no perdonó a Su propio Hijo, porque Isaac era solo una sombra de Cristo —cargando la leña, y todo igual en la misma colina, como lo veremos, más adelante en nuestra lección, en una o dos noches.
Bueno, fíjense lo que hizo. Oh, es maravilloso. Él mantuvo a las aves alejadas hasta que el sol se ocultó. Noten. Entonces un sueño profundo cayó sobre Abraham. “Lo primero, Abraham, te voy a sacar del cuadro, para mostrarte que no hay nada que tú puedas hacer al respecto. Este es Mi pacto”.
Y no había ni una sola cosa, hermano, que Ud. pudiera hacer al respecto. No hay ni una sola cosa, hermana, que Ud. haya hecho al respecto. Es lo que Dios hizo por Uds. en Cristo. No porque Uds. eran buenos, no porque una madre fue buena. Pero lo que… Cristo fue bueno, y lo que Cristo hizo al llamarlos a ustedes.
40 Lo puso a dormir. Ahora, él no tiene nada que ver al respecto. Entonces, después de que se fue a dormir, entonces vino una muy profunda oscuridad horrible. ¿Qué significaba eso? El infierno, separación. Todo pecador lo merece. Separación. Y luego más allá de eso había un horno ardiente, la muerte. Separación. El infierno después de la muerte, para cada pecador.
Pero luego más allá de eso, salió una pequeña luz blanca. Espero que nunca más vuelvan a descreer, a partir de esta hora. Abraham, dormido, y en una visión, mostrando que cada hombre debe venir a esta horrible oscuridad de separación: la muerte; que todo hombre merece ir al infierno, porque es un pecador, él cayó. Él es el descendiente de un pecador. Y luego, más allá de eso, salió la pequeña luz blanca. En otras palabras, la misma Columna de Fuego que siguió Israel, el mismo Espíritu Santo que está aquí esta noche. Y se fue directamente por en medio de cada uno de estos sacrificios. Dios confirmando por Su gracia, lo que un día haría en Cristo Jesús.
Ahora, al juramente. Dios juró sobre eso. Esta noche Él ha hecho un juramento, jurando por Sí mismo, no habiendo uno más grande, para jurar, juró por Sí mismo, que Él guardaría Su Palabra. Amén. Él guardará Su promesa. No solo lo dijo, sino que lo juró, de que Él lo haría.
41 “¿Qué está tratando de hacer, Hermano Branham?”. Llevarlos a un lugar donde puedan ver lo que Dios ha hecho por Uds. Para eso sucedieron estas cosas. Dios ha prometido hacerlas, y Él tiene que hacerlas. Para poder ser Dios, Él tiene que cumplir Su promesa, hermanos.
Fíjense. En el Antiguo… Nosotros hacemos pactos de muchas maneras. Aquí en Estados Unidos, cuando hacemos un pacto, pues, salimos y hacemos un acuerdo, nos acercamos y nos damos la mano, y decimos: “Eso es todo, muchacho. ¡Séllalo! Aquí estamos. Muy bien”. Nos damos la mano. De esa manera hacemos un pacto.
En Japón, ellos tienen una manera curiosa de hacer un pacto. Ellos van y hacen su acuerdo, luego toman un poco de sal y se la arrojan el uno al otro. De esa manera hacen un pacto: arrojándose sal el uno al otro.
Pero en el tiempo de Abraham, la forma en que hacían un pacto, la manera en que Dios hacía un pacto, tomaban un animal y lo partían. Y tomaban un pedazo de papel y escribían en esta pedazo de papel, cualquiera que fuera su acuerdo. Y rompían este trozo de papel. Y un hombre tomaba una parte, y el otro hombre tomaba la otra parte. Y hacían un juramento sobre el cadáver de este sacrificio, que si alguno de ellos rompía ese pacto, serían como este animal muerto, que estaba debajo de ellos. Y cuando volvían a reunirse, para que este pacto fuera correcto, estos dos pedazos de papel debían encajar perfectamente, letra por letra, porque sería el mismo pedazo de papel.
42 Ahora esto es lo que Dios hizo por nosotros en Cristo. Dios manifestado en carne, llevó a Su Propio Hijo al Calvario, y ahí mató a Su Propio Hijo sobre la cruz del Calvario para hacer un pacto con la raza humana. Y cuando lo hizo, Él lo clavó a la cruz, el sacrificio muerto, fue ese, y sacó de Él el Espíritu Santo. “En Tus manos encomiendo Mi Espíritu”. La sangre corriendo de Su costado, y manos y pies. Y Dios sacó el Espíritu de Él, y empujó el cuerpo a la tumba, lo levantó al tercer día, y lo sentó a Su diestra, y envió el resto del contrato de regreso a la iglesia, el cual era el mismo Espíritu Santo que estaba sobre Cristo vino sobre la iglesia.
Y la única manera en el mundo en que podemos lograrlo en el día del juicio es que ese mismo Espíritu Santo, que estuvo sobre Jesucristo tendrá que encajar perfectamente, como Su esposa al cuerpo. Amén. Ese es el pacto que Dios le escribió a la iglesia. Él partió a Cristo, alma y cuerpo. Él le dijo a la mujer: “¿Podéis ser bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizado?”.
Ella dijo: “Sí”.
Él dijo: “Y lo harás”.
El mismo Espíritu Santo que estuvo sobre Jesucristo fue arrancado de Su cuerpo para sacarle la vida, para derramar la sangre para la remisión de los pecados, y Dios levantó Su cuerpo y lo colocó en Su Propio trono, a Su diestra y envió de regreso el mismo Espíritu Santo que estuvo sobre Cristo, para que estuviera en la iglesia, en una doble porción.
43 Amigos, si han recibido ese Espíritu Santo, Uds. son hijos e hijas de Dios. Uds. son la simiente de Abraham, y coherederos con Él en el reino. Y la misma fe que estuvo en Abraham está en cada creyente, esta noche. ¡Aleluya!
Dios, por Su sublime gracia, los llamó a salir de los corrales de porquería del mundo, y les dio el Espíritu Santo, no porque lo merecían, sino porque Él los llamó a Uds. a Eso, incondicionalmente. No porque fueran buenos, porque no lo eran. No porque su madre fue salva. Eso está bien. Pero Ud. es otro individuo. Correcto. Dios los llama por elección.
Y amigo pecador, si Ud. está aquí, o miembro tibio de iglesia. Estas cosas que ven suceder aquí en la carpa durante la noche, el Espíritu Santo manifestando la resurrección de Jesús. Es el pacto que Dios dijo y derramó a través de Cristo.
“Las mismas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Aún más que estas, porque Yo voy a Mi Padre. Todavía un poco y el mundo no Me verá más, mas vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”.
No estoy emocionado. Me siento bien. Me siento muy religioso. Pues, ¿por qué? El Espíritu Santo: No es una suposición, no es un tal vez sea así, no es que probablemente sea así, no es que lo estoy adivinando. Pero yo sé que Jesucristo vive y reina esta noche, y Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Su Espíritu Santo está aquí en el edificio esta noche, para hacer exactamente lo mismo que Él hizo en la tierra, si Él puede encontrar la misma fe. Amén.
Comenzaremos aquí mañana por la noche. ¿Oramos?
44 Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias por Jesús. Oh, el pacto incondicional. Yo mismo, nacido un pecador, alejado, fuera de la ciudadanía de Dios. Y por la sublime gracia, por la elección de Dios, un día habló a mi pobre corazoncito Irlandés y me llamó. Oh, estoy tan contento que lo escuché, Señor. Lo aprecio por encima de todo, sabiendo que algún día, este cuerpo de humillación en el que ahora estamos, se desfigurará por la muerte; todas sus características, y todas sus mentalidades se romperán y regresarán con las células cerebrales. Pero dentro de allí, vive el Espíritu Santo que algún día vendrá de nuevo , produciendo el cuerpo resucitado, lo cual este es el negativo del: fuerte, saludable, joven.
Y hoy tenemos las arras de eso, al verte a Ti sanar a los enfermos y afligidos. Tu Espíritu Santo aquí, probando sin sombra de duda que Tú todavía eres Jesús. Dios lo resucitó de entre los muertos, colocó Su cuerpo a Su diestra, como un Sumo Sacerdote, haciendo intercesiones, sanando las enfermedades del pueblo, yendo delante de Dios diariamente con Su sangre diciendo: “Yo morí para este propósito”. El Espíritu que estaba sobre Él aquí en la tierra ahora, obrando a través de corazones sometidos, haciendo la misma cosa.
Dios, todas las preguntas se han ido. Abraham se levantó y le creyó a Dios. Padre, si hay algunos aquí sin Ti que son extranjeros, que esta noche se levanten y crean, Dios. Digan: “He terminado. Esto lo resuelve. He visto la Biblia, escuché que la leyeron, la he visto, el Espíritu Santo la confirmó. Ahora yo soy un creyente. A partir de ahora, renuncio a todo pecado. Sigo a Cristo y a Él solamente. Con Su ayuda y gracia, yo haré esto”.
45 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, hay alguien que levantará su mano a Dios y que dirá: “Dios, esta es mi mano. Esta noche soy un creyente. Prometo desde esta noche, en adelante, servirte el resto de mis días”.
¿Lo aceptarán a Él? Él verá su mano si tan solo la levantan.
Dios le bendiga, hermano, por ponerse de pie, aceptando al Señor Jesús como Salvador. Alguien más, sólo… mientras la iglesia está orando. ¿Podría ponerse de pie? Eso es bueno. Me gusta cómo lo hizo. Póngase de pie, permita que Dios lo vea, que ahora está aceptando al Señor Jesús como su Salvador personal.
“Y el que oye Mi Palabra”, no el que se une a Mi iglesia, sino “el que oye Mi Palabra y cree al que Me envió…”. ¿Tendrá? No. “Tiene”, ahora mismo: “Vida Eterna”. No desde un punto de vista mental ahora, desde su corazón, “tiene Vida Eterna y no vendrá al juicio”, o condenación, “mas ha pasado de muerte a Vida”.
¿Creerán? Los persuado como un hermano Cristiano, sabiendo que este podría ser mi último viaje a California. Mi trabajo está llamando rápidamente a ultramar, donde podemos lograr decenas de miles en una semana, tal vez, cuatro o cinco aquí en una noche en California u otras partes de la nación. Creo que nuestro tiempo está por terminar. La Escritura está en la pared.
La gente es tan indiferente.
Si Uds. están aquí sin Cristo, ¿se pondrían de pie solo un momento? Quizás cada uno de Uds. son Cristianos, nacidos de nuevo. Espero que lo sean.
46 Ahora, Padre Celestial, a aquellos que se pusieron de pie o alzaron sus manos, yo oro, humildemente que Tú sanes su espíritu, esta noche. Concédelo. Que una fe verdadera entre. Sin más dudas, solo lávalo con la Sangre del Señor Jesús, y conviértelos en Tu amoroso siervo. Por favor, Padre.
Y aquellos, quizás, que no se pararon, que desearon haber tenido suficiente coraje para ponerse de pie… Pero, Dios, estamos viviendo un día horrible, un gran día educado, como fue antes de que llegara Noé, un gran día de ciencia, gran día de estar construyendo, gran día de trabajar materiales. Tú dijiste: “Como fue en los días de Noé, así será también antes de tu tiempo”. Y aquí estamos. Pero, hubo un Mensaje que salió en los días de Noé. Y Tu Mensaje está saliendo hoy, llamando a la gente a la cruz.
Ahora, sana a los enfermos, esta noche, Padre, porque encomendamos estas cosas en Tus manos, en el Nombre de Jesús. Amén.
El Señor les bendiga ahora mientras comenzamos a llamar para que vengan unos enfermos… Y ahora, realmente solo tengo diez minutos, pero tomaremos un poco más que eso. ¡Ya veremos!
47 (¿Repartiste…? ¿Todavía en la “F”? Todavía es la “F”, tarjetas de oración “F”).
Ahora, estas tarjetas de oración, cuando ustedes las reciben… Cada día se reparten nuevas. Y cuando Uds. las reciban… Tienen que venir aquí para conseguirlas. No pueden llevársela a otra persona que nunca escuchó el mensaje, o saben cómo… No hagan eso, porque los van a detener por eso. Vengan a conseguir su propia tarjeta de oración. Pueden tenerla, y luego venir.
Ahora, veamos, creo… Llamemos rápidamente, llamemos desde, veamos, desde 80… 85. Llamemos del 85. ¿Alguien tiene la tarjeta de oración F-85? Levante su mano, rápido, vean si estoy en el terreno correcto. Tarjeta de oración F-85, levante su mano, justo… Por aquí. Muy bien 86, 87, 88, 89, 90, hasta 100, pónganse de pie aquí, por favor, aquí mismo. Alinéense rápidamente. Si pueden, todos miren alrededor. Si alguien está sentado a su lado, vean su tarjeta de oración. Tal vez, tienen una, y no… no pueden oír o algo así. Y tal vez no puedan levantarse.
Y ahora, mientras forman a esas personas, F-80… (¿De dónde llamé? ¿De dónde llamé? ¡85! 85, sí, 85.) Tarjeta de oración 85 a 100 en F. Miren en la tarjetita, tiene un número en la parte de atrás, y tiene una F. Y fórmense aquí, por favor, rápidamente, como puedan. Comenzaremos la línea de oración de inmediato. Ahora, ¿lo aman a Él? Oh, ¿no es Él maravilloso? (Vamos a cantar: El Gran Médico, si nos dan el tono).
48 Jesús de Nazaret, viniendo por el camino donde estaban los enfermos y los necesitados. Dios hablándole a Él y mostrándole, la gente en la audiencia, creyendo. Él se daba vuelta y les decía: “Tu fe te ha sanado del flujo de sangre. Sé quién eres, tú vienes de un cierto lugar”.
“Sí”.
“¿Y cómo me conociste?”.
“Cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Dijo: “Ve allá, echa tu anzuelo al río y atrapa el primer pez. Él tiene una moneda en su boca; ve y paga el diezmo y los tributos”. Y, oh, Él sigue siendo Jesús, ¿no es así?
Muy bien, cantemos un verso: El Gran Médico, ahora. Todos juntos mientras los están formando.
La tierna voz del Salvador
Nos habla conmovida;
Venid…. (¿Qué dicen?)
[Un hombre dice: “87”] 87. Falta una tarjeta, número 87. Si alguien tiene la tarjeta de oración 87… Puede ser alguien que no puede levantarse. Miren. Alguien mire a esta señora sentada aquí. No lo sé. Parece que no puede levantarse, aquí mismo. Vean si ella tiene una tarjeta de oración. Muy bien. Miren a su vecino. Alguien con la tarjeta de oración F-87, ¿levantaría su mano? 87, F-87. Verifiquen y vean. Muy bien.
49 Ahora, si Ud. está aquí y ellos no… Bueno, Ud. no, ¿ve? mañana por la noche… Tuvo la oportunidad esta noche de entrar en la línea de oración, entonces no debería pedir una tarjeta otra vez mañana, si tiene la oportunidad esta noche. Ahora, vamos, y entre, quién sea que venga. Muy bien. Mientras los muchachos están revisando, tengamos una palabra de oración, ¿De acuerdo?
Padre celestial, estamos aquí ahora para ministrar como hermanos ministradores, uno al otro. Y te ruego, querido Dios, que Tu bendita misericordia descanse sobre todos y cada uno. Ayúdame, querido Dios, esta noche, a orar por Tus hijos enfermos que están necesitados. Concédelo. Y que cada persona en Presencia Divina que está enferma sea sanada. Concédelo, Señor, porque lo pedimos en el querido Nombre de Jesús, y por Su causa. Amén. Muy bien.
50 Ahora, voy a pedirles algo. Y hermanos, observen; simplemente no me dejen parado demasiado tiempo. Sé que tienen que irse rápido a casa, pero, comencemos la reunión. Nadie respondió. Muy bien. Muy bien. Muy bien. Tal vez salieron. Quizás en algún lado. Si entran, pues, alguien —un ujier—averiguará, alguien; si alguien entra, tal vez, con esa tarjeta, los pondremos en la línea de todos modos, porque merecen venir. Muy bien.
Ahora, quiero preguntarles. Yo, sin conocer a nadie, hasta dónde sé, en el edificio en este momento, sino al hombre que está detrás de mí, solo al grupo local que está conmigo, los dos muchachos. Y mi esposa está aquí en algún lado, pero todavía no la he visto aquí esta noche. Pero ella está aquí en alguna parte y mi hijita, mi hijo aquí, y eso es todo. Pero Dios conoce a cada uno de Uds.; ¿no creen eso?
Ahora: “¡Si puedes creer!”. Solo tengan fe. ¿Cuántos hay aquí que quieren ser sanados, que no consiguieron una tarjeta oración, que no estarán aquí en la plataforma? Solo levanten su mano. Tendré una idea general de dónde están sentados. Muy bien. Eso está bien. Parece que son bastantes, en todas partes.
Ahora, esta persona aquí, esta mujer… jovencita, más bien, es una perfecta desconocida para mí. Nunca la he visto. Pero Dios la conoce. Y Dios sabe todo sobre ella. Ahora, si yo pudiera sanarla, si ella está enferma… Yo no sé si está enferma. Pero, si pudiera sanarla y no lo hiciera, yo sería una persona cruel. Pero, yo no puedo sanarla. Y si Jesús está parado aquí donde estoy ahora, Él tampoco pudiera sanarla. Él ya lo hizo. Él pudiera tratar de hacer que ella lo crea. ¿Cierto? Así es, ¿ven?, porque la Sangre ya ha sido derramada, la expiación está hecha. Él no puede trabajar en contra de Sí mismo, ¿ven? Él no puede hacer eso. Él ya lo hizo. Y Ud. no puede hacerlo de nuevo, después de que Él ya lo haya hecho. Él ha establecido el programa. “Yo he derramado Mi Sangre para hacerlo posible”. El asunto del pecado ya está pagado, la cuestión de la sanidad ya está pagada. Ahora, si pueden creer, eso es todo, eso es todo lo que se puede hacer.
Luego, en eso, Él envía predicadores, y envía profetas, y envía otros diferentes, y los pone en la iglesia para Su gloria, para que ellos vean y crean.
51 Ahora, esta muchacha, Ud. es… ¿Somos desconocidos el uno para el otro, dama? Nunca la he visto en mi vida, yo no… Ud. nunca me ha visto; somos completamente desconocidos. Muy bien. Si el Señor Jesús me permite saber para qué está aquí la muchacha, ¿creerá el resto de Uds. aquí, con todo su corazón de que es…? Recuerden, Jesús Mismo dijo, y durante las noches (si hay un desconocido aquí), eso es exactamente lo que dijo Jesús.
“De cierto, de cierto, os digo, Yo no puedo hacer nada sino lo que el Padre me muestra primero”. ¿Es eso correcto? “Yo no puedo hacer nada de Mí mismo. Solo lo que el Padre me muestra, eso hago”.
Y cuando Él se fue, dijo: “Ahora, las cosas que hice, vosotros también las haréis. Porque Yo estaré con vosotros, siempre hasta el fin del mundo. Vosotros haréis lo mismo que Yo hice, hasta el fin del mundo”. Así que ese es Él.
Y la Biblia dice: “Él ha resucitado de entre los muertos”. Entonces, si Él resucitó de entre los muertos y es el mismo ayer, hoy y por los siglos, Él tiene que hacer lo mismo, ¿verdad? Entonces, como deberían saber, después de oír Su Palabra, creyéndole, aceptándole como Salvador personal, y aquí está Él haciendo lo mismo, entonces, no hay conjeturas al respecto. Todo es verdad, ¿no es así?
52 Ahora, la jovencita… otra vez esta noche, es una mujer para empezar. Somos desconocidos el uno al otro. Y ahora, hermana, Ud. sabe que es verdad. Somos desconocidos. Pero, ahora, Ud. sabe que yo sé para qué está aquí. No tengo idea. Ud. es solo una jovencita que caminó hasta aquí en la plataforma, y eso es todo. Y no necesariamente tendría que estar aquí arriba; Ud. pudiera haber estado sentada allá en la audiencia y haber tenido fe. Pero siendo que está aquí cerca de mí, ¿ve?, puedo hablar con Ud. Y si puedo lograr que tenga fe, entonces su propia fe hará que la visión obre para Ud., ¿ve? Es Dios mostrándole que Él le ama. No soy yo, yo no sé nada de Ud.; pero Él sí.
Y si Ud. no cree, bueno, entonces no se puede hacer nada. Ud. pudiera pararse ahí toda la noche, y si no cree, pues, eso nunca… nunca funcionará, ¿ve?, porque es su fe la que lo opera, no la mía. La suya. El don de Dios, pero yo no soy el don. Yo solo soy el canal, ¿ve? Esa bombilla no es la luz, ese cable no es la luz, es la corriente en el cable que da la luz. Eso es solo el conductor. En este caso, yo sería el conductor, ¿ve? Y requiere su… y alguien tiene que presionar el botón. Y Ud. es la persona que tendrá que presionar el botón. Dios muestra la luz, y Él la apaga, Ud. sabrá si eso es correcto o no.
53 Ahora, mientras hablamos… hablando con Ud., claro, es para contactar con su espíritu; eso es cierto. Y Él está cerca, el Espíritu Santo; Ud. está consciente de eso, de que algo está cerca. Yo también lo estoy, pero aún no nos ha ungido, adecuadamente, para saber qué es. Pero veo a la dama ahora, mientras ella comienza a difuminarse. La veo; ella está sufriendo con una condición nerviosa. Ella está muy perturbada. Ella ha estado de esa manera por algún tiempo. También padece una condición femenina, está en las glándulas femeninas. Ella tiene problemas en las glándulas femeninas. Esas cosas son verdad, ¿no es así, dama?
Ahora, Ud. no es de aquí, Ud. ha venido de otro parte, de otra ciudad. La veo viajando, viniendo en esta dirección. Alguien le dijo algo, sobre la reunión y Ud. vino a que se orara por Ud. Y veo el número del que salió; es 8614 es su número de calle. Y alguien la llama “Betty”. Y su apellido es Moore. Eso es correcto. Ahora puede irse a casa; está sanada. Su fe lo ha hecho, hermana. El Señor le bendiga, mi hermana.
Tengan fe en Dios. Crean con todo su corazón.
Nuestro Señor… Nosotros somos la simiente de Abraham. Jesucristo fue la simiente de Abraham. De Él salió… Dios nos ha creado. Solo tengan fe. No duden. Crean con todo su corazón, y recibirán exactamente. Todo está bien. Ella solo está saliendo de eso. Ella estuvo bajo la unción por mucho tiempo; eso es lo que fue. Ella se desmayó completamente, eso es todo. Muy bien; ella está bien ahora, ¿ven? Ella está bien. Solo está agotada.
54 Ahora, el hombre aquí parado, señor. Somos desconocidos el uno al otro. No nos conocemos. Solo Dios nos conoce a ambos. ¿Es eso correcto, señor?
Amable señor, Ud. estaba llorando allí porque estaba muy emocionado. Con el abrigo puesto… El problemita cardíaco le ha estado molestando. Ya se terminó. Solo tenga fe.
Por cierto, la mujer que está sentada a su lado sufre también de un problema en sus pulmones. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Ahora, solo levante su mano, hermana. Ahora, ponga su mano sobre ella, señor. Eso es. Padre celestial, su fe está lo suficientemente cerca como para sacar la virtud del Espíritu Santo hacia una visión. Oro para que su fe sea lo suficientemente fuerte ahora para hacer que ambos sanen, en el Nombre de Jesús. Amén.
¿Qué piensa de eso, señor? ¿No es maravilloso? Ciertamente lo es. Ud. sigue mirando en esa dirección porque está interesado en alguien, ¿verdad? Es su esposa. Cierto. Ud. tiene un problema en la garganta. ¡Ajá! Esta viene siendo la última noche que puede quedarse, ¿cierto? Ud. se tiene que ir a casa. Ud. va a estar bien. También tiene un pequeño hábito al que quiere renunciar. ¿Va Ud. a dejarlo? Bote la cosa y nunca la levante, y vaya y sirva a Dios por el resto de su vida. Ponga sus manos sobre su esposa allá abajo; ella también va a ser sanada. Dios les bendiga. Siga su camino regocijándose en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
Digamos: “Gracias sean dadas al Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, Autor de la Vida Eterna”.
55 Acérquese, hermana. Crea. “Si puedes creer, puedes recibir”.
Yo no… Señora, con la cartera y su mano encima, Ud. ha tenido problemas en su costado. Así es. Ud. sentada allí, sí, es correcto. Muy bien. Ya se terminó. Su fe la ha sanado. Amén. Dios le bendiga.
Él es maravilloso, ¿no lo es? La otra dama sentada allí con su cartera en la mano, con hipertensión, pero Jesucristo puede sanarla, ¿verdad, hermana? ¿Lo cree? ¿Lo cree? Muy bien, puede ser sanada. Eso es maravilloso, ¿no lo es Él?
Usted, se dio la vuelta, fijamente, mirándome, ha tenido molestia en sus ojos, ¿no es así, señor? Sí. Sí. Claro, lo ha estado. El hombre al lado suyo también. Muy bien. Pónganse ambos de pie y reciban su vista, en el Nombre del Señor Jesús, y sean sanos.
¿Tienen fe? “¡Si puedes creer!”. Eso depende de Uds.
¿Cree Ud., hermana? ¿Con todo su corazón? Ud. es una mujer muy enferma. Por un lado, tiene problemas cardíacos. Y tiene problemas con su garganta. Y está afectada con problemas de sinusitis, como complicaciones. Ud. cree que su edad no le favorece en muchas de las cosas. Pero Dios está a su favor. Quiero decirle algo, para que pueda saberlo. Hay alguien por quien Ud. está muy interesada, ¿verdad? Ha tenido un derrame cerebral o algo así. Ha estado en la cama durante nueve años. ¿No es así? Ahora, solo siga adelante recibiendo y creyendo con todo su corazón. Dios lo confirmará.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”. “¡Si puedes creer!”.
¿Cómo está, señora? ¿Habla Ud. inglés? Oh muy bien. Yo soy un desconocido para Ud. Ud. no me conoce. Yo no la conozco. Ud. tiene a su bebé. Eso es por lo que está interesada. Si Jesús me permite saber algo, para qué está aquí, ¿le creerá a Él con todo su corazón?
Hermana, su bebé está muy enfermo. No saben qué le pasa realmente, porque él tiene problemas en el cuello. Es un problema de la glándula. Hinchazón. Eso es correcto. Ud. estaba por llevar ese bebé al médico —al hospital, fue— como ayer, pero Ud. se está manteniendo. Esa es una fe muy buena para un pecador. Ud. solía ser Católica, ¿no es así? Y renunció a la iglesia Católica. Correcto. Y luego comenzó a ir a una iglesia Pentecostal, pero no se unió a ella. No ha vuelto a esa iglesia desde hace un año. Ud. no sabe qué hacer. Esto vino sobre su bebé para que pueda servir al Señor.
Ahora, vaya, y nazca de nuevo de Su Espíritu. Yo bendeciré al bebé.
Solo un momento. Vi a alguien más con un rosario. Son unas mujeres paradas aquí cerca. Allí están. La jovencita sentada mirándome. La dama sentada junto a ella es su abuela. Ella está sufriendo con un problema estomacal. Eso es correcto, ¿No es así? Y Ud. sufre de dolores de cabeza, problemas. ¿No es eso correcto? Ambas son Católicas. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús salva y sana, y las sana a ambas? ¿Lo creerá? Levante su mano si lo hará. Muy bien. Ahora, ponga su mano sobre su abuela ahí.
56 Y, Padre Dios, Quien hizo los cielos y la tierra, todo es posible para los que creen. Remite cada pecado, Señor, yo ruego. Y que sanes a este pequeño y querido bebé aquí, y le quito la maldición a eso. Él es muy joven para tener fe. Que este bebé viva. Satanás ha contado sus días, pero la madre ha venido a Ti, Señor Jesús, justo ahora. Y ahora, maldigo esta enfermedad, que no tome la vida del bebé, que Jesucristo, el Hijo de Dios, salve al niño. Y bendice a los que están tomados de la mano, abajo, en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, todo terminó, hermana. Quiero preguntarle algo. Nunca ha tenido una sensación como la que tiene ahora. ¿No es así? También está perdonada de todo pecado y su bebé vivirá. No tema. Siga su camino. Diga a la madre… o a la abuela que coma lo que quiera. Sus dolores de cabeza cesaron, hermana. Su problema femenino, todo terminó. Ahora, solo tenga fe y crea con todo su corazón. ¡Aleluya!
La dama, la dama hispana sentada allí, tiene un problema en el pecho, ¿no es así, hermana, sentada allí con la cabeza inclinada llorando porque Dios nos había hablado? Él también oyó sus oraciones, hermana. Dios le bendiga. Ud. está sanada, también. Su fe la ha salvado.
Tomen a algunos de estos hispanos aquí, ellos tienen fe. ¿Cuál es el problema con Uds., gente Pentecostal? Miren a los Católicos que vienen con fe. Se les enseña a creer que lo que su sacerdote dice es lo correcto. Si alguna vez logran que uno se alinee correctamente de modo que Uds. puedan ver al Espíritu Santo obrando, él creerá todo lo que se diga.
57 ¿Qué piensa al respecto, dama? Siendo hispana, también. ¿Lo cree Ud.? Muy bien. ¿Sabe lo que ha sucedido? Su problema femenino la ha abandonado. Ud. está sanada. Siga su camino regocijándose, y sea sana en el Nombre de Jesús. ¡Aleluya!
Hermana, ¿creerá que Dios puede sanar problemas del corazón y que se pondrá bien? Bueno, solo siga su camino regocijándose, porque Él es Jehová-jireh, que provee todo lo que necesitamos.
¿Lo aman a Él? Oh, vaya, ahí está la manera de tener fe. Ahora, simplemente comienza a establecerse en todas partes.
58 Cuando hablé con esa señora, algo sucedió, ¿cierto? Ahora, siga su camino regocijándose, dándole gracias a Dios y que esté bien, por medio del Nombre de Jesús. No dude ni un poquito, solo crea con todo su corazón.
Venga, señor Ahora, quiero preguntarle algo. ¿Cree que el problema estomacal se ha ido? Solo siga su camino regocijándose, porque Él lo ha sanado.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
¿Cree, hermana? ¿Le gustaría ir a comer una hamburguesa grande, así de grande, con cebollas? Vaya y cómala, y sea sana, en el Nombre del Señor. Ese estómago ulcerado que…
Mi Señor puede sanar la artritis, tan fácil. ¿No cree eso? Bueno, solo vaya regocijándose, y agradeciéndole a Dios por lo que Él ha hecho por Ud.
Bueno, Ud. tiene problemas femeninos, está nerviosa y tiene artritis. Pero solo baje de la plataforma regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, cada uno de Uds. ¿Creen? Ahora, volteen para recibir ahora mismo. “Si puedes creer”.
59 Creo que en este momento, el Espíritu Santo quiere sanar a cada uno de Uds. ¿Qué tal, señora? ¿Qué hay de eso, hermana, hermano? ¿Lo creen?
Ahora mismo mientras tengo fuerza y mientras estoy consciente de saber qué está pasando. ¿Les gustaría creer ahora?
Simplemente oremos
Padre Celestial, te ruego, en el Nombre de Jesús, que condenes a todos los demonios que ha atado a la gente, y que hagas de esta una gran noche, un gran éxito, mientras que Tu Espíritu se mueve aquí sobre la gente. Que el Espíritu Santo bautice a cada creyente y les haga saber que son la simiente de Abraham y herederos de la promesa. Y la promesa de sanidad es de ellos.
Y ahora condeno a Satanás, ese viejo diablo que duda, y él está tratando de retener a la gente, pero él no tiene derechos legales. Satanás, Jesucristo te despojó de todos los poderes que tenías, y todo el poder del pecado que tenías, en el Calvario, cuando la Sangre del Hijo de Dios se derramó y brotó de Su costado. Y el Espíritu Santo fue arrancado de Su cuerpo y enviado a la iglesia para revelar y exponerte, después de dos mil años. Y aquí estás, expuesto. Eres un perdedor. Sal de la gente. Te conjuro, por Jesucristo, el Hijo del Dios viviente.
Mensaje extraido de Messagehub
