S.349 55-1118  La Fe De Abraham 

Tiempo de lectura: 51 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

La Fe De Abraham

San Fernando, California, E.U.A.

55-1118

1 ¡Alabado sea el Señor! ¿Está eso en el disco, también, allí atrás? ¿Tiene eso en su disco? Ellos tienen sus discos atrás del edificio. Déjenme decirles, si me estuviera muriendo, y si escuchara esos cantos, siento que me podría ir muy fácil. En los días cuando… este día en el cual estamos viviendo, cuando están tratando de hacer a Jesús solo un profeta, ¿ven? “Él era un buen hombre, maestro, filósofo, profeta”.
Yo creo que Él era Dios, absolutamente, y Él era Deidad, Dios Todopoderoso, velado en carne. Nacido virginalmente, y Él y Él mismo, y luego Dios bajó y se tabernaculizó en Él, y lo hizo Emmanuel. Si Él fue solo un hombre, si Él fue solo un profeta, un filósofo, todos estamos perdidos. Si Él no era Dios, todos estamos perdidos. Pero Él era Dios. Nosotros fuimos salvos por la Sangre de Dios mismo, cuando Él tomó la forma de carne pecadora, y llegó a ser… carne y sangre fueron Su sustancia. ¡Qué maravillosa revelación de la gloria de Dios!

2 ¿Puede cantar eso en sueco? ¿Pueden hacerlo? Eso está muy bien. Nos gustaría escuchar ese una noche antes de que terminen los servicios, ¿no es así? Cantado en sueco; sí que me gustaría. Y uno de estos días, quiero que lo canten en sueco conmigo, ustedes dos, cuando estemos allá en un gran avivamiento. Eso es correcto. Bueno, muy bien, eso está muy bien. ¡Oh, maravilloso! Oh, será grandioso cuando todos hayamos cruzado, y estemos en el Otro Lado, y escuchemos a todos estos cantantes. ¿Acaso no será maravilloso?
Esta mañana visité de nuevo a los Hombres Cristianos de Negocios, allá en la pequeña Glendale, aquí cerca. ¡Y vaya! Qué tiempo de compañerismo tuvimos. Donde todos los Metodistas, y los Bautistas, y los Presbiterianos, y los Pentecostales, y todos, se olvidaron a qué iglesia pertenecían.
Ustedes saben… Posiblemente algunos de ellos estén presentes, yo no lo sé. Pero Uds. saben, cuando entré a ese restaurante, hombres de negocios, no ministros, hombres de negocios estaban hincados alrededor en una cabina formando un círculo orando en un restaurante. No estaban parados alrededor de la mesa; hincados en el piso. Por cierto, saben que sería bueno si nosotros los predicadores nos pusiéramos así de sinceros al respecto de vez en cuando, ¿no lo piensan así? Sí, señor. Eso es correcto. Yo aprecio eso. El Señor los bendiga.

3 Si yo tuviera que hacer un negocio, sí que me gustaría hacerlo con hombres así. Sé que sería honesto. Un hombre que ama a Dios, yo puedo… Le tengo mucha confianza. Y por tanto, eso está muy bien. Donde hombres de diferente… todos en una misma fe, por supuesto, pero de diferentes iglesias denominacionales, es lo suficiente amplio, y suficiente ancho, y suficiente alto, y suficiente fuerte, para olvidar las barreras denominacionales, y para abrazarse unos a otros y ser un hermano. Mire, esa es la Cristiandad en acción, ¿verdad?
Solo piense, si tuviéramos eso esta noche, qué sucedería en California. ¿Qué si California, esta noche, si cada persona que profesa ser un Cristiano, se olvida de sus diferencias denominacionales, y hace a todos, a cada Cristiano, su hermano? Pues habría un avivamiento que todo el mundo se enteraría. Eso es correcto. Pero mientras el diablo los pueda mantener separados, así de bueno es como él lo quiere. Uds. jamás avanzarían de esa manera.
¿Saben Uds. cómo los indios perdieron esta nación ante el hombre blanco? Ellos no estaban unidos. Nosotros la vamos a perder de nuevo por no estar unidos. Eso es correcto; eso es correcto. Mejor es que nos mantengamos unidos.

4 Yo soy un verdadero kentukiano. ¿Saben lo que es un lema kentukiano? Manos cruzadas; “Juntos triunfaremos, divididos caeremos”. Y eso es lo que tenemos que hacer, pararnos juntos. Especialmente en esta gran campaña por las almas perdidas a través de la nación.
Les diré algo, ojalá pudiera juntar a todos los ministros y decir: “Les diré lo que vamos a hacer: Vamos simplemente a unirnos como un gran banda de hermanos, y cuando lleguemos a la otra tierra, luego nos pondremos delante de Jesús, y hablaremos de ello para ver quién tiene la razón cuando estemos allá. Pero por el momento, vamos a meterlos a todos allá. Yo creo que estarán tan felices de llegar allá, que nadie va a querer platicarlo, con el simple hecho de estar allá”. Eso es correcto. Así que estamos felices por eso.
Ahora, hay cartas aquí que representan a los enfermos y afligidos. Y esta noche, siendo viernes… ¿Saben que solo nos queda una noche más de servicio… o, de campaña? Una noche más, mañana en la noche, y luego el domingo en la tarde.
Vaya, ustedes saben, en un lugar como este… Alguien me dijo antes de venir, dijo: “¿En dónde va a llevar a cabo la reunión de ellos?”.
Le respondí: “En el Valle San Fernando”.
El Hermano dijo: “Van a tener un gran tiempo”.

5 Vengo aquí afuera, y el Hermano Arganbright tenía la gran carpa puesta de esta manera, yo dije: “Por cierto, la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, desde luego”. Y así que, entonces solo pienso, que si las reuniones de este tipo, donde entramos casi sin tener la oportunidad… Miren, mis reuniones no están respaldadas, y solo están… simplemente están aquí. Y solo venimos aquí, y no tenemos a nadie patrocinando la reunión; solo queremos de los hermanos la cooperación, y solo las pequeñas iglesias alrededor. Y eso lo hace un tanto difícil. Pero los hermanos han sido fieles aquí, en eso, y lo apreciamos.

6 Estaba pensando en un ministro realmente destacado, cuando estuve hablando con uno de los miembros de su personal no hace mucho. Y él dijo que antes que este ministro llegue a un vecindario, que las iglesias a cien millas a la redonda [160 Km. Trad.] tienen que firmar en la línea punteada que ellos están cooperando.
Y ellos van a estar en Louisville, Kentucky, el año que viene, este grupo, y hay setenta iglesias grandes Bautistas solo en Louisville. No son las peq… Iglesias grandes Bautistas, setenta, y es una ciudad Metodista, porque el Colegio Asbury está a solo… ¿cuántas? Setenta iglesias Bautistas con miembros que van desde trescientos a los mil quinientos; quiero decir, miembros permanentes, de mil quinientos. Qué hará eso al juntar a ese grupo, con solo Bautistas, únicamente en Louisville. Sin contar Frankfurt, y los lugares que están alrededor de Jeffersonville, New Albany, y las Tres Ciudades, por toda esa área, ¿ven? De allí es de donde Ud. obtiene el impulso.
Pero miren, cuando yo salgo, no reclamo ser de ninguna denominación, y solo la fuerza de mi ministerio tiene que atraer a la audiencia. Eso es todo. No hay nada de donde jalar sino solo de eso, simplemente de la fuerza del ministerio. Pero el Señor ha sido bueno conmigo. Y a Él sea el agradecimiento y la alabanza.

7 Por Su gracia, digo esto humildemente, que he visto millones en mi propia… o, en mis propias campañas, alrededor de un millón de almas venir a Jesucristo en estos veintitrés años de mi ministerio. Y espero que eso no sea un recuento evangelístico. Yo no los pudiera contar; solo me lo imagino por… Usted lo toma en cuenta cuando veinte mil, treinta mil, así sucesivamente, vienen en un solo llamamiento al altar, no se tarda mucho contarlos de esa forma.
Y en la India, nunca nadie sabrá cuántos vinieron. Uno no los podía calcular; uno no alcanzaba a verlos. Simplemente miles de miles, y mil… quinientos mil en una reunión. Así que, se pueden imaginar, tan lejos como podían ver, solo manos negras levantadas. Ellos estaban aceptando al Señor Jesús.
Así que un día… Nosotros nunca nos hemos fijado en los números en nuestras reuniones. Una de las reuniones más dulces que he tenido había solo como media docena reunidos en una casa en alguna parte en un culto de oración. Entonces uno simplemente… no hay mucha incredulidad que se pueda esconder, y uno solo entra directamente en la reunión, y pasa un tiempo maravilloso. Por tanto, donde sea que el Señor nos envíe, la iglesia nunca será demasiado pequeña, o lo que pudiera ser, sino que, donde sea que esté un alma necesitada, yo quiero guiar… si es solo un alma para el Señor Jesús.

8 Hace un tiempo, me encontraba arriba en las montañas hace unas semanas. Muy adentro en una gran ventisca, vi una pequeña tienda, solo la parte de arriba que sobresalía. Y me fui hacia allá para hablar con este hombre, y me vine a dar cuenta que él era de… él era holandés. Él dijo: “¿Es Ud. el ministro que normalmente caza aquí atrás?”.
Yo dije: “Sí, señor. Yo soy”.
Él dijo: “Sabe que, una vez fui un Cristiano”. Dijo: “Salí de Holanda hace como unos treinta años”. Y dijo: “¿Sabe lo que mi padre me leía? Lo último que él leyó…”. Y estábamos sentados junto a una estufita vieja de acampar de pastores de ovejas, si acaso las conocen —allá atrás, con nieve que llegaba a la cintura.
Yo dije: “No, Señor”.

9 Él dijo: “Él me leía la Biblia, el retorno de ese hijo pródigo. Él me puso los brazos alrededor, y me dio de sus bendiciones, cuando salí navegando hacia los Estados Unidos”. Dijo: “Yo tengo una madre allá ahora, en Ámsterdam”, donde habremos de visitar inmediatamente —tengo el domicilio de ella y cosas para verla— dijo: “Ochenta y tantos años de edad. Mi padre partió hace años”.
Yo dije: “¿En dónde está su pródigo?”. Dije: “¿No cree que es justo el momento?”.
Bueno, él como que se sacudió eso. Al siguiente día, estábamos cazando juntos, y arriba en la cima de la montaña, después que habíamos alistado unos venados, estando allá arriba, él se me acercó, me tomó de la mano. Él dijo: “¿Hermano Predicador?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
“¿Se acuerda de lo que me estaba diciendo anoche?”.
Y yo dije: “Sí, señor”.
Dijo: “Quiero hacer eso en este momento”.
Le dije: “Aquí hay un buen lugar, aquí mismo”.

10 Nos arrodillamos, le sacudimos la nieve a un viejo tocón que estaba allí, e hicimos de él un altar. Allí yo lo guié al Señor Jesús. Un Cristiano dulce y amoroso; le acabo de escribir una tarjeta hace poco. Oh, Dios los tiene esparcidos por todas partes. Deténgase un momentito y mire alrededor. Todos podemos hacer algo para el Señor. ¿No lo creen así? Pues sencillamente ese fue un dulce momento así como lo fue para mí cuando estuve en Sudáfrica donde sé que lleve a cabo el llamamiento al altar más grande que haya hecho, a sabiendas, donde treinta mil paganos vinieron a Cristo al mismo tiempo.
Allí mismo en esa nieve, y arrodillándonos en la tierra, mojados, debajo de nuestros brazos cuando nos levantamos del lugar —la humedad, el calor de nuestro cuerpo derritiendo la nieve. Pero esa alma nació de nuevo, allá arriba en aquellos pinos de agujas, en la cima de las montañas en Colorado.
Hay pañuelos que van a enviarse a los enfermos ahora. ¿Oramos solo un momento?

11 Nuestro Padre Celestial, a medida que venimos en humildad, pero con valentía, como se nos ha ordenado venir al Trono de gracia esta noche, para pedir Tus bendiciones; venimos sin ninguna sombra de duda en nuestros corazones. Si hay una, entonces perdónanos, Señor. Y traemos ante Ti la Sangre del Señor Jesús, el Hijo justo de Dios, Quien nos ordenó pedir cualquier cosa en Su Nombre, y nos dio la promesa que sería hecho.
Y entonces, Padre, pido que Tú bendigas cada mortal que se ha reunido bajo esta carpa esta noche. Estamos agradecidos por la gran reunión de anoche, las maravillosas sanidades que se llevaron a cabo, las almas que levantaron sus manos y que vinieron a Ti. Estamos tan agradecidos por todas estas cosas. Y sabemos que Tú estás agradecido, Padre. Solo…. Estamos tan agradecidos de que Tú puedas usar a todos los que estamos aquí como instrumentos de oración, para que estas almas puedan ser ganadas para Ti, y que los enfermos puedan ser sanados.
Ante mí están colocados pañuelos, telas, que van a los necesitados. Cruzando las montañas, lejos, Señor, un papá anciano y ciego y una madre, quizás están sentados, esperando esta noche que estos pañuelos lleguen a ellos; alguien está interesado. Allí está postrada una madre, enferma, su pequeño bebé parado alrededor de la cama. Oh Dios, ¿cuánto falta, Padre, para que estás cosas terminen? Señor Jesús, mandamos estos pañuelos en conmemoración de Tu Palabra, de cuando tomaban del cuerpo de Pablo pañuelos y sudarios, y los enfermos eran sanados, espíritus inmundos salían de la gente.
A donde sea que vayan, Señor, Tú conoces su destino. Tú viste a la gente escribiendo las cartas, los viste poniendo los pañuelos. Cuida de ellos, Padre, hasta que lleguen a la persona para la que están destinados, y luego que el enemigo huya, que las personas sean sanadas. En los hogares destrozados, que los padres y las madres se unan de nuevo, que grandes cosas sean hechas para Tu gloria. Dadnos un gran servicio esta noche; sana a cada persona enferma que está aquí. Recibe gloria del servicio al salvar a los perdidos, también. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

12 ¡Él es tan maravilloso! Un alemancito, allá en Suiza… mejor dicho, un pequeño suizo, él no podía decir ninguna palabra americana, pero él dijo: “¡Yesús Vandervilloso!” ¡Yesús Maravilloso! Y así que, eso es lo que Él es, maravilloso.
Me quedé sorprendido esta mañana, cuando un buen caballero Cristiano se me acercó después que terminó el servicio y puso su mano en mi hombro, me estrechó la mano, y se presentó. Dijo: “Hermano Branham, cuando estuvo Ud. en el Templo Angelus, hace como un año”, dijo: “Hubo un hombre que vino a la plataforma”, y dijo: “El Espíritu Santo estaba allí revelando las cosas”. Y dijo: “Le dijo al hombre sobre su problema, y era sobre un asunto doméstico que él estaba teniendo. Su esposa lo estaba acusando de ser infiel”, él dijo: “Lo cual se probó que estaba errado según lo dijo usted, que no era así”. Y dijo… Usted sabe, él conoció a la esposa del hombre que salió del edificio. Ella no sabía que él estaba allí, y él no sabía que ella estaba allí.

13 Y entonces, cuando el Espíritu Santo comenzó a revelar, y dijo la cosa completa. Y le dijo al hombre, dijo: “Solo manténgase fuerte, porque Ud. no está en algo errado; Ud. es honesto. Pero la dama solo cree eso”. Y él, llorando, admitió que todo era verdad. Y luego cuando… La dama salió del edificio. Y cuando este hombre estaba saliendo, él se los encontró afuera, y ella no quería hacer caso. Pero el Espíritu Santo la tomó, y antes de que ellos llegaran a su casa… Ella condujo muy a prisa, pasó al lado de él, lo rebasó, y llegó a su esposo, y se reconciliaron, y desde entonces han estado viviendo felices, con una familia de hijos. Él es maravilloso, ¿no es así?

14 Bueno, anoche, estaban aquí sentados los últimos en sillas de ruedas, y así sucesivamente, que han entrado. Una mujer anciana, muy lisiada con artritis… Muchos de Uds. la estuvieron viendo aquí. Tenemos unos catres esta noche, pero no hay nadie en ellos. Ella era él último caso de los catres, hasta donde yo sé. Esto aquí es una silla de ruedas.
Anoche cuando el servicio había comenzado (Ella llevaba varias noches sentada allí, observándome), estaba llorando y clamando. Y me volteé hacia ella (Me imagino que se acuerdan), y le dije, yo dije: “Solo…”. Vi cuál era su problema y lo que lo provocó. Pero la cuestión de ella era aceptar la suficiente fe. El Ángel del Señor se asentó sobre ella, luego ella pensaba: “Oh, yo estoy muy grave”, y se movía otra vez.
Y yo no podía llamarla, porque simplemente no era el momento de llamarla. Yo le hablé como dos o tres veces, pero… luego, después de un rato, después que la reunión había terminado, y que había estado sentada aquí por varios minutos, ella dijo que sintió algo muy tibio, o un hormigueo, atravesándole su cuerpo. Ella se levanta de su silla de ruedas, y se va a casa, empujando su silla de ruedas, anoche; sana.
Mas a Dios gracias que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo. Estamos agradecidos por eso, ¿no es así? Y le damos las gracias.

15 Ahora, esta noche, voy a hablar por solo unos momentos. Ahora, mañana en la mañana, es con los Hombres Cristianos de Negocios… Hombres de Negocios del Evangelio Completo, en la cafetería Clifton, en la mañana. Pienso que el Hermano Ekberg y ellos van a cantar para nosotros mañana. Todos sintonicen la radio, y escúchenlo. Estoy seguro que será una bendición para su alma. Yo ni siquiera sé en qué lugar es. ¿Cuál es la estación? Ah, es… ¿Cuál es? Lo siento. KRKT, ¿Es correcto? KRKT, en Los Ángeles. Creo que es entre las ocho y media y las nueve, o es a las… ocho y media y nueve, de la mañana. Sintonícense si no pueden estar en la reunión. Y que las bendiciones de Dios reposen sobre vosotros.

16 Ahora, esta noche, vamos a continuar nuestro mensaje de fe: Abraham. Y en Génesis, de donde tomamos nuestro texto anoche, igual esta noche, el versículo 14, Jehová-jireh, el Señor proveerá para Sí mismo un sacrificio.
Ahora, llevo tres noches. Piensan que eso es mucho tiempo, pero… En este mismo tema me quedé una vez como diez meses o más, simplemente sacando las pepitas de oro. A mí me gusta buscar piedras preciosas, ¿a Uds. no? La Biblia de Dios… Mucha gente piensa: “Ah, el Antiguo Testamento es algo que se descarta”. No, no es así. No, señor. Son pepitas de Dios, y uno las puede desenterrar, pulirlas, y mirarlas, y dense cuenta lo que encontrarán. Cada una de ellas nos apunta al Calvario. Cada gema del Antiguo Testamento apunta al Calvario. Y ahora, mientras sacamos estas cosas, esta apuntado al Calvario, y el Calvario apunta a ustedes.
Y hace un rato cuando estos hermanos estaban cantando este maravilloso canto:
Que bella historia, de Su excelsa gloria,
Bajó el Salvador, Jesús mi Redentor.
Nació en Pesebre, despreciado y pobre,
Varón de lágrimas y de dolor.

17 ¿Saben lo que Él hizo? Eso era lo más alto en los cielos, llegó a ser lo más bajo en la tierra, para redimirlo a usted y a mí. Solo piénselo, Jesús llegó a ser yo, un pecador, para que yo, pecador, llegase a ser como es Él, un Hijo de Dios. Jesús llegó a ser yo para que yo pudiera llegar a ser Él. Dígame que eso no lo haría amarlo a Él. Cuando Ud. estaba sin esperanza, sin Dios, sin nada, alejado de Dios sin misericordia, y Jesús vino y tomó su lugar como pecador y lo representó en la cruz de muerte allá en el Calvario para redimirlo para que Ud. no tenga que morir, sino que tenga Vida Eterna. Y con la única cosa de creerlo, y aceptarlo. ¡Qué maravilla es Dios!

18 Ahora anoche, y antenoche, tomamos a Abraham… Ahora, como un pequeño antecedente, entonces podemos ir directamente al grano, comenzar la línea de oración. Y ahora… Y mañana en la noche, tal vez, si es la voluntad del Señor, queremos empezar un tema nuevo y repasarlo todo el domingo.
Noten. Abraham… ¿Qué pasaba ahora? ¿Llamó Dios a Abraham porque él era un buen hombre? No. Dios llamó a Abraham por elección. Dios elige gente. Y en el libro de Efesios, el capítulo 1, y como en el versículo 5, Pablo declara la palabra predestinados para la adopción de hijos. Ahora, eso no significa que Dios simplemente lo ponga en un pequeño canal y lo pase por allí y Ud. no pueda hacer nada en el trayecto. Entonces no habría recompensa. Pero Dios le da a Ud. el libre albedrío para que haga su elección, pero Dios guardará a Su creyente.

19 Y predestinación es una palabra difícil entre una congregación de gente, porque predestinación… En realidad, previo conocimiento es una mejor palabra. Y predestinación mira hacia atrás al previo conocimiento, y el previo conocimiento mira hacia el destino. Que Dios, siendo infinito, en el principio… sabía el fin desde el principio, por lo tanto Él sabía lo que las personas harían, por lo que podía predecir lo que sucedería, porque sabía lo que acontecería.
Por lo tanto antes que Esaú o Jacob, cualquiera de los dos, hubiera nacido, Dios podía decir: “A Esaú aborrecí, y a Jacob amé”, porque Él sabía de antemano lo que serían. Él nunca hizo a Esaú lo que él fue; Él no quería que Esaú fuera de esa forma, pero Esaú, por decisión (Dios sabía) tomaría ese camino. Entonces, es así como Él nos conoce hoy. Él conoce nuestro corazón. Y Ud. pudiera ser capaz de burlar a su vecino, pudiera ser capaz de burlar a su pastor, pero Ud. jamás será capaz de burlar a Dios, porque Él conoce su corazón.

20 Por lo tanto, por elección, Él escogió a Abraham, porque Él sabía lo que Abraham haría. ¿Se recuerdan cuando Él lo llamó allá afuera, y dijo que Él no le ocultaría esta cosa secreta? Cuando Él iba a destruir a Sodoma y Gomorra, dijo: “Porque Yo sé que Abraham le enseñará a sus hijos; Yo lo sé” —Dios mismo. “Yo sé que Abraham mandará este mensaje de una a la otra, generación”.
Pero Dios conociendo eso de antemano, y sabiendo que Abraham lo haría, entonces Él le dijo a Abraham en el principio que lo salvaría, y salvaría su simiente después de él, y que le daría el pacto incondicional que Él hizo con Abraham. No porque Abraham era bueno, sino porque Dios era bueno.

21 Y cada creyente aquí es un Cristiano esta noche, porque, no porque Ud. sea bueno, sino porque Dios fue bueno al llamarlos. Uds. no podían venir por sí mismos; su naturaleza está en contra de Uds. Simplemente no podían, como dije la otra noche, haga que un cerdo crea que está errado al comer porquería, porque es su naturaleza, ¿ven? Ahora, un leopardo no podría cambiar sus manchas, no importa que tanto las lama; solo les da brillo. Y Ud. no quiere reformación, no quiere tratar de reformar, o hacerlo un poco mejor; tiene que ser completamente cambiado desde el interior, y la naturaleza viene de adentro, y funcionará. Pero arregle el interior al comenzar. Y Ud. comenzó con un alma antes que el mundo fuera formado, cuando Dios creó al hombre a Su propia imagen.
Ahora, usted tiene que arreglar eso, y eso es lo que tiene que nacer de nuevo; no su pensamiento. Se encarga… Se mueve junto con esto. Pero arregle esto, y esto estará bien, también. Si Ud. arregla su corazón, sus intelectos se moverán junto con él.
Ahora, cómo es que Él llamó a Abraham, setenta y cinco años de edad, y también, Sara, sesenta y cinco, les dijo con respecto al bebé que ellos iban a tener. Y Abraham esperó veinticinco años antes de la llegada del bebé, testificando diariamente, tal vez, que él iba a tener el bebé, él y Sara. ¿Y cómo lo iba a tener cuando todo el tiempo se volvía más imposible? Pero él no miraba lo anciana que estaba Sara, o que tan anciano se estaba poniendo él; él miró lo que Dios había prometido. Amén. ¿Lo ven?

22 Ahora, vamos a tener eso en mente. Tengan eso en mente, no lo que… Ahora, yo creo en los doctores. Seguro. No estamos en contra de los doctores de la medicina y así sucesivamente; ellos están bien. Pero los doctores no pueden sanarlo. Dios lo sana. El doctor no reclama ser un sanador. Él pudiera ser capaz de suturar una parte que Ud. se cortó, o sacar la apéndice, sacar un diente, pero él no lo puede sanar. Nunca ha habido un doctor que lo haya sanado a usted.
Permítanme detenerme aquí solo un momento, en ese tema. No hay medicina en el mundo que pueda sanarlo —nunca se ha declarado tal. La medicina no puede sanar, la medicina solo asiste a la naturaleza mientras Dios lo sana. Un doctor puede colocar un hueso si Ud. se lo quiebra, pero qué si… si las luces de mi casa se apagan, y le llamo a un electricista, antes tienen que probarme que él es un electricista, que puede arreglar mis luces, o no se arreglarán. Pero usted va y se quiebra un brazo, y va con el doctor, dice: “Oye, doctor, apúrate y coloca mi brazo; tengo que arar las papas. Arréglame el brazo. Sana rápidamente mi brazo, Doc. ”.
“Pues”, él diría: “¿Qué?”.
“Tengo que ir a mover la manivela de mi carro, allá afuera; me acabo de quebrar el brazo. Sánamelo rápidamente”.
Él sabría que algo está mal, ¿ven? Seguro, porque él no es un sanador. Él solo puede colocar el brazo, y luego Dios tiene que sanarlo.
“Pues”, él diría: “Yo no puedo sanar su brazo”.

23 “Bueno, yo pensé que Ud. era un sanador”. No, no. Él no es un sanador; él solo es un hombre. Él puede color su brazo por medio de su conocimiento sobre los huesos y así sucesivamente; él puede colocar su brazo, pero no puede sanarlo. Él puede sacar un apéndice, pero no puede sanarlo, ¿ven? Puede sacar un diente, pero no puede sanarlo; Dios tiene que sanarlo.

24 Ojalá pudieran tomar un estudio… tuviéramos el tiempo para ir por el cuerpo, con el poco de mi… que sé (por la gracia de Dios), lo poco que sé sobre anatomía, de cómo las células de sangre… Y ninguna otra cosa en el mundo podría cortar una vena. Detengan una línea de agua aquí afuera y observen lo que sucede. Se devolverá inmediatamente. Y si no le sucediera eso a usted, si Dios no lo desviara, usted se moriría tan pronto se hiciera un rasguño; allí acabaría, ¿ven? Pero Dios ha hecho un camino. Qué cosa tan maravillosa ha hecho Dios de nosotros.
Pero ahora, por ejemplo, toda la buena medicina que tenemos… Y yo aplaudo cada una de ellas. Gracias sean dadas a Dios por ellas. Pero toda la medicina que tenemos, no tenemos ni una sola medicina que garantice la cura de un mal resfriado. ¿Cuántos creen Uds. que mueren cada año en los Estados Unidos por un mal resfriado? Millones, por un mal resfriado. No tenemos la medicina que pueda sanar una cortada de cuchillo en la mano. Toda la medicina que tenemos en el mundo jamás sanará una cortada de cuchillo en su mano. Si yo me corto la mano esta noche con un cuchillo, no hay medicina en el mundo que pueda sanarla. “Oh”, Ud. dice: “Hermano Branham”. Bueno, eso exactamente cierto.
Ahora, si es que tenemos una medicina que pueda sanar la cortada de cuchillo en la mano, sanaría la cortada de cuchillo en mi saco, o la cortad de cuchillo en este escritorio. Si es que sana una cortada de cuchillo, sanaría la cortada de cuchillo no importa en dónde esté. Pero no sanará una cortada de cuchillo.

25 “Pues”, Ud. dice: “Hermano Branham, ahora Ud. se está saliendo de la línea, porque la medicina no fue hecha para sanar su saco o para sanar el escritorio. Fue hecha para sanar su cuerpo”.
Muy bien. Cortaré mi mano esta noche con un cuchillo, y si cayera aquí muerto; Uds. sacarían mi cuerpo y lo embalsamarían, y dejarían que los doctores, los mejores del mundo, vinieran todos los días y me inyectaran penicilina, y pusieran sulfamidas, y lo que quisieran, suturarlo, y embalsamar mi cuerpo con un fluido y hacerme parecer natural durante cincuenta años; dentro de cincuenta años a partir de ahora, la cortada de cuchillo se vería exactamente igual que cuando recién se hizo.
Ahora, si la medicina sana el cuerpo, ¿por qué no cura el cuerpo? Si la medicina es un sanador, ¿por qué no cura? “Oh”, Ud. dice: “La vida se ha ido”. Bueno, eso es diferente. Ahora, ¿cuál es el sanador, la vida o la medicina? La vida lo es, y ¿qué es la vida? La vida es Dios, ¿ven? Él vino para que Ud. pudiera tener vida en abundancia, la abundancia de la vida. Y es su actitud hacia la vida Divina lo que determina esto.

26 Ahora, por lo tanto, Ud. no mire su condición; mire la promesa, lo que Dios dice, no importa cuál sea la dificultad. Esta mañana, sentado en una habitación donde un hombre anciano, de noventa, como de noventa años, una hija encantadora que lo trajo a Cristo, y él tenía casi los noventa, y no escuchaba bien. Estando en una oficina hermosa de algún hombre de negocios, solo fui para allá, él quería que se orara por el hombre anciano. Y solo fui para allá con él, solo puse mis manos en el hombre y me quedé allí, cuando la unción del Espíritu Santo. Yo empecé… después de la oración, comencé a hablar con él. Yo dije: “¿Es Ud. de los Estados Unidos, señor?”.
Él dijo: “No, yo nací en Noruega”.
Yo dije: “¿Hace cuánto tiempo?”.
Él dijo: “Llegué aquí cuando tenía solo unos meses de nacido”.

27 Seguí bajando cada vez más y más la voz, hasta que apenas susurre. Había gente por todo el alrededor que lo estaba observando, ¿ven? Dios Todopoderoso… No son los años que él tenga; eso no tiene nada que ver con eso. Él está oyendo perfectamente, ¿ven? No son los años que Ud. tiene; Ud. no se fija en qué tan anciano es, o qué tan joven es, o qué tan difícil es; Ud. mira lo que Dios dijo.
Ahora, Abraham no le prestó atención a lo anciano que estaba, a lo muerto que estaba su propio cuerpo, o a la matriz muerta de Sara, él solo miró lo que Dios dijo, y siguió alabando a Dios por lo que Él había prometido.

28 Ustedes, personas pentecostales que reclaman recibir al Espíritu Santo —Bautistas, Presbiterianos, lo que sea que sean, que han recibido el Espíritu Santo— ¿Cómo obtuvieron el Espíritu Santo? Ellos subieron y continuaron alabando a Dios por la promesa antes de que la promesa se manifestara. Ellos no tenían asignada una cantidad de tiempo. Él dijo: “Quedaos”, o esperad, “en la ciudad de Jerusalén hasta que seas investidos con poder de lo alto”. Solo esperad. Y estaban allá arriba bendiciendo a Dios. Estaban alabando y agradeciendo a Dios por la promesa, y sabían que vendría, y llegó.
Y vendrá esta noche, si toma la misma actitud. Su sanidad vendrá esta noche, su salvación vendrá, si toma esa clase de actitud hacia ella.
Note. Ahora, Abraham negó que él fuera un hombre anciano, él negó que Sara fuera… imposible para ella tener el bebé. Ellos siguieron creyéndolo. Dios se le apareció a él con el nombre de El Shaddai, el pecho, le dijo que él estaba amamantando de Él, introduciendo en él Su fuerza. Solo estoy dando el antecedente para los recién llegados.
Y después, cuando Él se encontró de nuevo con él, se encontró con él y le confirmó el juramento diciéndole cómo Él iba a llevar a Cristo, a su Hijo, un día a la cruz, y allí lo mataría. Y la pequeña luz blanca pasó a través de los trozos de carne que habían sido cortados de los animales sacrificados. (Y digamos, por cierto, mañana por la noche, podríamos hablar sobre por qué no cortó esa paloma y pájaro… por qué no las partió).
Ahora, allí hay un gran significado espiritual sobre la sanidad.

29 Y luego, cómo fue que él pasó por allí con una lucecita blanca confirmando el juramente que Él había tomado, y juró por Abraham que a través de su simiente Él salvaría al mundo… o, bendeciría al mundo, la gente de cada nación.
Luego lo encontramos a Él bajando otra vez cuando cerrábamos nuestra reunión de anoche, hallamos que el Dios Todopoderoso, el gran Jehová, el YO SOY, bajó de la gloria, trajo a dos Ángeles con Él, y habló a existencia tres cuerpos, y caminó hacia allá, y se sentó, y habló con un hombre mortal, y comió la carne de un carnero, bebió la leche de la vaca, comió un poco de pan de maíz y mantequilla, y… con hambre. Y se dio la vuelta, y caminó con ojos humanos y miró sobre los pecados de Sodoma y Gomorra, y de nuevo se fue de la existencia, de regreso a la eternidad: Dios Todopoderoso, el Señor Dios Omnipotente. ¡Aleluya!

30 Y nos dimos cuenta que al hacer eso, Él le probó allí a Sara y Abraham, y de nuevo los tornó a un hombre y mujer jóvenes, y les dio este bebé. ¿No es eso maravilloso? Y Él ha prometido que toda la simiente de Abraham será así también en la resurrección. Por tanto, ¿qué le importa a Ud. que tan anciano se ponga? ¿Qué le importa a Ud. lo que pasa aquí? Todo depende si su fe está anclada más allá en Dios o no.
Cómo es que, después de la experiencia en Gerar, cómo es que Abimelec vino y tomó a esta hermosa, joven, muchacha hebrea, la cual solo tenía cien años de edad, y (¿No es eso interesante?) y se enamoró de ella y se la llevó y tenía, a lo mejor, a todas sus sirvientas arreglándola, y poniéndola bonita, ustedes saben. Él se va a casar, y dijo sus oraciones, se estiró en la cama, y levantó los pies, cruzo las manos, y dijo: “Mañana me voy a casar con la joven más hermosa del mundo”.
Y justo en ese momento, él se quedó dormido, y Dios se le apareció, dijo: “He aquí eres hombre muerto, porque tienes allí la esposa de un hombre. Y él es Mi profeta. Y devuélvele su esposa, y restaura. Si no lo haces, tú y todo lo que tienes va a morir, y ya no serás más, eso será todo”.

31 Siendo él un hombre justo, se levantó, se lo contó a su pequeño reino. Y se fueron con Abraham y devolvieron a Sara, y reprendió a Sara, y se la regresó a Abraham. Y Abraham oró por él, y Dios lo sanó, y toda su tierra.
Y noten, cómo Dios en Su gracia soberana hizo esto. Luego llegó el tiempo para que el pequeño Isaac naciera y Dios lo mandó exactamente como lo prometió. Él cumplió su Palabra a la letra. Él siempre hará eso. Cuando ven que Dios hizo una promesa… Ustedes recuerdan haber cantado este viejo canto:
Cada promesa en el Libro es mía,
Cada capítulo, cada versículo, cada línea.
Estoy confiando en Su amor Divino,
Cada promesa en el Libro es mía.
Es su propiedad. Jesús murió, le dio a Ud. un talonario de cheques para toda su jornada terrenal, firmó Su nombre en la parte inferior de cada uno de ellos para cualquier bendición redentiva que usted necesite. Llene el cheque y entréguelo. Observe y vea si acaso no baja rodando del arcoíris horizontal a su alma. Dios está obligado a hacerlo. El depósito ya está hecho —el depósito para cualquier cosa. Piénselo. El problema es con los Cristianos; ellos no saben lo que tienen.

32 Las personan vienen a Cristo hoy día (gente encantadora), y aceptan al Señor Jesús, y dicen: “Yo te amo, Señor Jesús”, y se regresa y piensa que eso es todo al respecto. Pues, Ud. apenas entró por la puerta de una gran casa departamental —galería comercial. Ud. sabe, si yo heredo cualquier cosa, si alguien me regala una casa, sí que me gustaría revisarla completamente. Yo subiría a la planta alta, a la planta baja, a la alacena, por toda la casa. Vería lo que me pertenece. Pero el problema de eso es, es que hoy la gente solo llega a ser salva y dice: “Bueno, eso es todo al respecto”. ¡Oh, vaya! Ud. tiene todas las bendiciones redentivas por las que Cristo murió, son de su propiedad personal. ¡Amén! Levántese y mire alrededor, mire lo que tiene.
Dios le dijo a Abraham, después de la destrucción de Sodoma y Gomorra, dijo: “Levántate, mira lejos al Este, ven por aquí, y al Oeste, mira alrededor; todo es tuyo”.
Abraham hizo un pequeño viaje para ver lo que le pertenecía. Y si Ud. tiene una necesidad esta noche, haga un pequeño viaje al almacén de Dios y vea si no le pertenece… si estas cosas no le pertenecen a usted. Sí, señor, todas son suyas.

33 Dios le dijo… Ahora, Su promesa es bajo condición: “Si lo puedes creer”. Cuando Dios mandó a Israel a Egipto, cuatrocientos años antes que Él le diera la promesa a Moisés… o no a… discúlpenme, a Abraham, aquí, que su simiente sería extranjera, pero que regresaría a la tierra, trayendo grandes posesiones. Y cuando ellos comenzaron su viaje, Él dijo: “He aquí yo envío un Ángel delante de ti”, la Columna de Fuego: “Para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que Yo he provisto para ti”. Ahora, Él dijo: “Toda la cosa es tuya”.
Y cuando ellos llegaron allá, la encontraron bien cercada, con los Amorrheos, y Pherezeos, y Heteos, y Gergeseos, y Jebuseos, de toda clase, unos muros altos, la ciudad amurallada. Pero Dios dijo: “Es tuya”.
Ahora, Dios no solo va allá y dice: “Ahora, todos ustedes Jebuseos, y todos ustedes, váyanse de aquí. Voy a meter a Israel aquí”. No, usted mismo tiene que hacer algo. “Es de ustedes; ahora, vayan a poseerla”. Oh, me gusta eso. “Les pertenece a Uds., Yo se los he dado. ¿Lo creen?”.
“Sí, Señor”.
“Bueno, vayan a poseerla”.
“Bueno, no podemos hacerlo”.

34 ¿No pueden cuando Dios dijo que sí podían? Esa es la razón que diez espías, cuando regresaron, dijeron: “No podemos tomarla”. Pues, nos vemos como langostas junto a ellos“.
Pero el viejo Josué y Caleb dijeron: “Podemos hacerlo”. ¿Por qué? “Dios así lo dijo”.
Estos otros debiluchos estaban mirando por el lado físico. “Oh, es demasiado difícil, jamás podríamos hacer eso. Jamás podríamos enseñar sanidad Divina y salir ilesos. Jamás podríamos tener un avivamiento Pentecostal chapado a la antigua. Oh, nos considerarían como fanáticos”.
Pero, gracias a Dios, alguien fue allá y tomó la evidencia y regresó“. ”Es una buena tierra“. Amén.

35 Fue para allá; regresó. ¿Por qué? Ellos no estaban mirando la parte física de ello, estaban mirando lo que Dios había prometido. A mí no me importa qué tan altas están las cercas, lo que el doctor dice; él hizo lo mejor que pudo. Lo que mamá dijo, lo que el pastor dijo: “Los días de los milagros ya pasaron”. Eso no tiene nada que ver con eso. Ud. mire lo que Dios dijo; Dios hizo la promesa. Podemos tomarla. Amén. A mí me gusta ese coraje, ¿a Uds. no? Coraje para pararse en lo que Dios dijo.
Ahora, escuchen. Esto pudiera dolor un poquito, al frotar el plumaje en dirección incorrecta, Uds. saben, pero los verdaderos hijos de Abraham, la simiente de Abraham, cree eso. Porque Uds. están muertos en Cristo, toman de la simiente de Abraham, y son herederos de acuerdo a la promesa. El mismo Espíritu Santo que estuvo en Cristo está en usted, y Ud. cree la misma cosa. Así que, si Ud. no lo cree, recuerde que está faltando algo, porque el Espíritu Santo ciertamente estará de acuerdo con Su propia Palabra.

36 Muy bien. Cuando el pequeño Isaac llegó, Dios le cumplió Su promesa a Abraham. Luego él cumplió dieciséis o dieciocho años, un muchachito encantador, y aquí estaba Abraham y Sara disfrutando las bendiciones. Luego Dios dijo… le dio unas pruebas a Abraham. ¿Creen Uds. que los hijos de Dios tienen pruebas y tribulaciones? “Todo hijo que viene a Dios deber ser primero probado, disciplinado”, disciplinado.
¿Alguna vez tuvieron algo de eso? El entrenamiento del niño, criándolo, dándole una poquita de estimulación del protoplasma de vez en cuando, por medio del Evangelio. Formándolo a usted, corrigiendo… Mi papá era muy bueno para eso. Sí, señor. Él creía en la regla de oro y la tenía puesta sobre una puerta, tenía los diez mandamientos allí y una vara de nogal americano, como así de larga, con ramas en la punta. Déjenme decirles, eso disciplinaba en el hogar Branham. Pero nosotros lo amamos a él. ¿Qué habríamos sido si él no lo hubiera hecho?
De esa manera es Dios: Él disciplina a Sus hijos, probándolos, azotándolos cuando están mal. Estoy feliz que Mi Padre Celestial azota aquellos quienes están mal, y me corrige cuando yo estoy mal, me da unos azotes. Hace que me enderece, que camine como uno debiera de caminar.

37 Así que, Él le dijo a Abraham, Él lo va a poner a prueba, o le dio pruebas. Y cada Cristiano… cada Cristiano debe ser probado. Pedro dijo: “No os sorprendáis, amados, cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para probar vuestra fe. Ellas son más preciosas que el oro”.
Miren, cuando Uds. en algún momento se enferman… ¿Cómo es el sufrimiento del justo? Ojalá tuviéramos una noche para predicar al respecto. Pero cómo es que Dios lo hace para Su propia gloria. Se da inmediatamente la vuelta y sana eso, y comienza un testimonio. Amén. Dios es maravilloso.
Ahora. Abraham, Dios lo llamó, y dijo: “Abraham, ahora, Yo te he hecho un padre de muchas naciones. Tú tienes un niño aquí, esperaste veinticinco años por él, y ahora se ha convertido en un jovencito. Y ahora, quiero que lo tomes y lo mates, ponlo sobre el altar del sacrificio, y sacrifícalo”.
¿Haciendo qué? Asegurándose al doble, doblando la fuerza del anciano, doblando la fuerza de la fe de Abraham. ¿Acaso cuestionó Abraham a Dios? No, señor. Dios ya había dicho que él sería un padre de muchas naciones, y él le creyó a Dios.
Y él tomó al pequeñito…

38 Me puedo imaginar esa mañana, cuando él se levantó, después que el Señor le había dado la visión, y que habló con él, tomó al pequeñito y se preparó. Él no le contaría a la madre, ciertamente que no: sacando al niñito para quitarle su vida, al pequeño Isaac, su único hijo. Así que, puedo verlo que prepara al pequeño Isaac, lavarle la cara, y prepararlo, y colocar la leña sobre la mula, y tomar a dos mozos, y viajar durante tres días. Él no sabía a dónde iba. Dios dijo: “Yo te lo mostraré cuando llegues allá”. A tres días de camino.
Eso es lo que Ud. hace esta noche. Dicen: “Hermano Branham, ¿cómo podría salir adelante si acepto a Cristo y nazco de nuevo? Mi madre me apartaría de mi hogar. Mi esposo me correría. Mi esposa no me dejaría quedarme allí”. De todos modos, dé el paso; Dios hará el camino después que Ud. llegue allá. Dé el paso de todos modos. “¿Cómo voy a aceptar la sanidad cuando ni siquiera puedo mover la cabeza, la mano o el pie?”. Delo de todos modos. Dios lo dijo. No hace ninguna diferencia, Él proveerá el camino. Solo siga moviéndose.

39 Entonces, Él lo llevó a tres días de camino. Luego él levantó sus ojos y vio el lugar de lejos, muy retirado de allí. Ahora, un hombre ordinario puede caminar alrededor de veinticinco o treinta millas diarias [40 a 48 Km. Trad.] Yo los caminé durante siete años, a través de la naturaleza, treinta millas diarias [48 Km. Trad.]. Y estoy viviendo en un día cuando tenemos automóviles, y cuando podemos viajar. En aquellos días no tenían para viajar… tal vez montando una mula, o algo así, o la mayor parte caminando. Y probablemente podrían, al menos, veinticinco millas [40 Km. Trad.] por día.
Y Abraham con su cuerpo otra vez joven y nuevo apenas comenzando otra vez, y se había vuelto, regresó a… Digamos que él se encontraba aproximadamente a unas cien millas de camino cuando vio de lejos la montaña., Y luego él llegó al pie de la montaña, y se detuvo, le quitó la leña a la mula, y púsola sobre su propio hijo —en la espalda de Isaac: un tipo hermoso de Cristo— púsola sobre su espalda. Y aquí está la palabra que quiero que escuchen ahora, atentamente.
Yo nunca olvidaré esto. Él le dijo a los mozos (los jóvenes que estaban con él, probablemente muchachos esclavos, siervos), él dijo: “Esperaos aquí mientras el chico y yo vamos allá a adorar. El chico y yo volveremos”. ¡Oh, vaya! ¿Cómo? Con el puñal en la mano para quitarle su vida, y Dios ordenándote que vayas hacerlo. ¿Cómo es que vas a volver, tú y el chico? ¿Cómo va a volver el niño, cuando te lo estás llevando para matarlo?

40 Pero Abraham, por fe, sabía que Dios se lo había dado, este muchacho, como uno de entre los muertos, y sabía que Dios era capaz de levantarlo de los muertos. Allí está la fe. “Tú quédate aquí. El chico y yo vamos allá a adorar, y el chico y yo volveremos”.
Poniendo la leña sobre la espalda de su propio hijo, guiando camino arriba a la montaña: un cuadro perfecto de Cristo. Dios guiando a Cristo al Calvario como un Cordero inmolado desde la fundación del mundo. ¡La cruz de madera sobre su espalda, el altar, subiendo el Gólgota! Dios actuando, a través de Abraham, a los inicios de la fe, actuando a través de él lo que Él iba hacer para salvar al mundo.

41 Abraham, con su fe, subió fielmente la montaña, juntó las rocas haciéndolas rodar, porque era errado colocar una herramienta en una roca para el altar hebreo. Juntó las rocas, bajó la leña, tomó el fuego, hizo el fuego, y el pequeño Isaac empezaba a sospechar un poco. Y él dijo: “¿Mi padre?”.
Y él respondió: “Heme aquí, mi hijo”.
Él dijo: “Ahora, aquí está el altar, aquí está la leña, aquí está el fuego, mas ¿dónde está la ofrenda? ¿Dónde está el cordero para la ofrenda?”. Escuchen esto.

42 El viejo patriarca mirando hacia atrás… Ustedes saben cómo ese papá estaba sintiendo en su corazón. Ese nervio relajado, cuando la carne miró hacia abajo, su único muchachito, y aquí estaba él obedeciendo el mandamiento de Dios. Qué cosa tan difícil. Él dijo: “Mi hijo, Dios se proveerá de cordero para el holocausto”. ¡Oh, lo que puede hacer la fe!
Luego va alrededor, toma la cuerda. “Isaac, junta tus manitas”. Vean a ese niñito de manitas regordetas, poniendo sus manos de esta manera. Ató la cuerda alrededor de ellas, probablemente con un nudo margarita doble, atándolas juntas para evitar que moviera sus manos. Levantó a su propio muchachito, lo besó al lado de la mejilla, y lo colocó en el altar, e Isaac nunca dijo una palabra. ¡Obediente! Así como Cristo fue obediente aún hasta la muerte para traer muchos pecadores a Dios. ¡Obediente! “No abrió su boca. La oveja ante sus trasquiladores es muda, así Él no abrió su boca”.
Ató las manos de su propio muchachito y lo besó, lo colocó sobre el altar, le quitó los rizos de su rostro, y extendió su mano y tomó el cuchillo y lo levantó. Y cuando lo hizo, obedeciendo lo que se le había ordenado hacer… ¡Por fe él lo hizo!
Y cuando levantó su mano, el Espíritu Santo le agarró la mano. Dijo: “¡Abraham! ¡Abraham!”.
Él dijo: “Heme aquí, mi Señor”.
Dijo: “No extiendas tu mano. No toques al muchacho”. Dijo: “Ahora Yo sé, que tú me amas; que no me rehusaste aún tú hijo único”. Dijo: “Y sé que me amas, Abraham”.

43 Y en ese momento, Abraham escuchó un balido a sus espaldas. Y él miró alrededor, y allí estaba un carnero, una oveja macho, trabado en un zarzal por sus cuernos. ¿De dónde vino ese carnero? ¡Piénselo! Él se encontraba a cien millas [160 Km. Trad.] de la civilización, y él estaba muy arriba en la cima de la montaña, donde no hay agua ni nada para el carnero. ¿Cómo subió allá arriba? Oh, no era una visión. Era un carnero de verdad.
Él lo levantó, y estaba pateando y balando, lo acostó, y le cortó la garganta, y la sangre corrió. No era una visión; era un carnero de verdad. ¿De dónde vino el carnero? Con razón él lo llamó Jehová-jireh, el Señor proveerá. Dios Todopoderoso Quien pudo hablar y meterse Él mismo en un cuerpo, y hablar y meter ángeles en un cuerpo, habló ese cordero a existencia. Vino a existencia en un minuto, y cinco minutos después, dejó de existir, porque Dios es Jehová-jireh. No importa cuáles sean las condiciones, Él proveerá para Sí mismo un sacrificio.

44 Los ateos pueden levantarse, los escépticos pueden presentarse, las edades pueden cambiar, pero Dios Todopoderoso sigue siendo Jehová-jireh. Él puede proveer un cordero sin importar cuán profundo se haya Ud. rebajado en el pecado, Él sigue siendo Jehová-jireh, el Señor provee… proveerá un sacrificio. No importa cuán enfermo esté usted, cuán grave esté, Él es Jehová-jireh. No importa lo que haya dicho el doctor, no importa lo que haya dicho la gente, Él es Jehová-jireh, el Señor proveerá en un instante de tiempo el sacrificio que se necesita. ¡Aleluya! Yo amo la Palabra.
Él dijo: “Abraham, por cuanto has hecho esto, bendeciré las naciones por ti, y a tu simiente después de ti”.
Aquí lo tienen, personas enfermas. Escuchen. Y amigo mío pecador, escuche esto. ¡Oh, vaya, cómo se va el tiempo! Apenas me comienzo a sentir bastante bien, como si pudiera empezar a predicar en unos minutos, pero… Yo tardo mucho en esto. Simplemente me encanta: la Palabra.
Él le dijo a la semilla… ¿Quién es la simiente de Abraham? Ustedes que son nacidos del Espíritu de Dios, toman de la simiente de Abraham, y son herederos de acuerdo a la promesa. ¿Es eso correcto? Eso es lo que dice la Biblia.
Y él dijo: “Abraham, porque hiciste este acto, Yo te bendeciré y a tu simiente, y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos”. ¡Aleluya! Si la enfermedad está en tu camino, tú eres el jefe. “Tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos”. ¡Aleluya! Oh, hermano, desearía tener el doble de mi tamaño; tal vez me sentiría el doble de bien como me siento ahora. Cuando pienso en la promesa eterna de Dios; el enemigo, yo poseo la puerta. ¡Aleluya!

45 Yo tengo un Señor Jesús que murió por mí. Yo no soy bueno, nunca lo fui, y nunca lo seré, y usted tampoco lo es, pero Jesucristo fue el sacrificio perfecto de Dios. Y a través de Su Sangre derramada y obediencia al Padre, nosotros podemos poseer cualquier puerta del enemigo, y pararnos triunfantes. “Tú simiente poseerá la puerta de sus enemigos” ¡Aleluya! A través de Jesús, estoy eternamente a salvo. Todo lo que necesito es…
Solo una pequeña charla con Jesús arregla las cosas.
Cuando sientes una pequeña rueda de oración girando,
Sabes que un pequeño fuego está ardiendo,
Entonces solo una pequeña charla con Jesús
Arregla todas las cosas.
Usted entra inmediatamente y derriba al enemigo. Eso es correcto. Así que, Satanás, más vale que te prepares. Vamos a entrar, esta noche. Amén.

46 Puedo ver cuando ese Hijo obediente, cuando Él murió, fue allá y tocó en las puertas de las almas que estaban en prisión, que no se arrepintieron cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé. El antiguo Abraham y demás esperaban esa promesa. Y cuando Él tocó en la puerta y todos esos miserables, probablemente en un tiempo, gente hermosa, de vuelta en las guaridas del infierno, gritando y dijo: “¡Yo soy Él! ¡Aleluya! ”Yo soy El que fue profetizado por Enoc, que había de venir, y Yo lo he hecho. Y Yo he cumplido cada promesa que se hizo de Mí. Y Yo soy el Sacrificio de Dios“.
Allí abajo, Él fue hacia las puertas del infierno. Cuando Él fue al infierno, el diablo dijo: “Uh-huh”, dijo: “Aquí estás, yo pensé que Te tenía cuando maté a Abel. Estaba casi seguro de tenerte cuando maté a Juan el Bautista, a todos estos otros, pero”, dijo: “Ahora, Te tengo, aquí estás; Te tengo”.
Lo puedo ver a Él que extiende la mano y toma al diablo del cuello. Dice: “Satanás, has sido un fanfarrón por mucho tiempo”. ¡Aleluya! “Pero Yo soy el Hijo de Dios nacido virginalmente. La pregunta del pecado está resuelta. Mi Sangre todavía está allá mojando la cruz del Calvario, y el Padre la ha aceptado. Tú ya no tienes el derecho de seguir persiguiendo y engañando a la gente. Así que, dame las llaves de la muerte y el infierno. Yo me haré cargo aquí abajo”. ¡Aleluya! Le da una bofetada al lado y le avienta la puerta en su cara, empieza a subir.
Hay otro grupo sentado más allá a la espera de los justos en el Paraíso.

47 Yo puedo escucharlo a Él [El Hno. Branham toca el púlpito. Trad.] tocar la puerta. Abraham caminando por el lugar. Dice: “Sara, ¿acaso no pasamos un buen tiempo allá abajo? Seguro. ¡Oh, qué hermoso fue! [El Hno. Branham toca el púlpito. Trad.] Oye, alguien está en la puerta del Paraíso. ¿Quién es? Abre la puerta”. Abraham dice: “¡Ese es mi Dios!”.
Job se asoma y dice: “¡Mira, Ese es mi Redentor que vive!”. [Sonido tocando] ¡Oh, vaya!
Adán sacudió a Eva y dijo: “Despierta. Mira allá”.
Ezequiel dijo: “Yo lo vi a Él como la rueda en medio de la rueda, dando vueltas en el aire”.
Daniel dijo: “¡Yo lo vi a Él como una Piedra cortada del monte, sin manos!”. ¡Gloria!
La resurrección está aconteciendo. Él dijo: “Vengan, muchachos. Vamos a subir; está amaneciendo”.
En esa mañana cuando Él se levantó de los muertos, la Biblia, de acuerdo a Mateo 27, dice que los cuerpos de los santos que dormían en el polvo se levantaron y salieron después de Su resurrección.
Él lo había prometido a través de Abraham. Puedo ver a Abraham y a Sara bajando por la calle, entonces hermosos para siempre, caminando alrededor. La Biblia dice: “Se le aparecieron a muchos”. Aquí está Caifás parado allá hablando con uno de ellos, dice: “¿Quién es esa pareja de jóvenes que va allí? Parece que debería conocerlos”.

48 Abraham dice: “Mira, el viejo lugar ha cambiado, ¿no es así, madre?”.
“Bastante”.
“Mira, Isaac, ven aquí. Mira esto un minuto”.
Oh, que los… “Bueno”, dijo: “Con cuidado, se están fijando en nosotros”. Ellos tenían entonces un cuerpo como Su mismo cuerpo glorioso“.
Luego después de cuarenta días, Él dijo: “Den un paseo y miren el viejo lugar, hijitos, porque vamos a subir un poquito más alto en unos cuantos días. Pero tengo que platicar las cosas con estos discípulos, porque los tengo que comisionar a ir a… oh, a todo el mundo, aún bajar a los Valles de San Fernando y predicar el Evangelio. Yo voy a estar con ellos allá. Tengo muchas cosas que comisionarle a la gente que tendrá que hacer. Así que, manténganse cerca y miren los viejos terrenos por cuarenta días”.

49 Luego después de cuarenta días, en el día de la ascensión, Él se levantó. Y cuando Él se levantó, y por sobre la luna, las estrellas, los santos del Antiguo Testamento estaban con Él. Puedo verlo a Él pasar la luna, y las estrellas, seguir y seguir, más y más alto. Llegó directamente a la Gran Ciudad. Puedo escuchar a todos los santos del Antiguo Testamento diciendo: “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas y entrará el Rey de Gloria”.
Puedo escuchar a los Ángeles cantar desde allá atrás: “¿Quién es este Rey de Gloria?”.
Ellos dijeron: “Jehová de los ejércitos, poderoso en batalla”. Ese es Él, Dios, Jehová-jireh.

50 ¿Cómo se van a abrir las puertas? El botón se presionó, y las puertas de perla se abrieron. Aquí viene Jesús. Llevando cautiva la cautividad, aquí Él baja como un Conquistador, caminando por las ciudades de los cielos nuevos. Y camina ante el Padre, y dice: “Padre, aquí están ellos. Todos ellos murieron bajo buena fe, bajo el sacrificio del cordero, pero Yo te los presento a Ti”.
“Bien hecho. Sube aquí, y siéntate a Mi diestra, porque haré descender el Espíritu Santo. Y Tú siéntate aquí hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de tus pies”. ¡Gloria a Dios! Nosotros esperamos que Él venga otra vez un día en gloria. Y aquellos que están en el polvo de la tierra se levantarán y serán cambiados en un momento, en un abrir y cerrar de ojo, y serán hechos semejantes a Su… “Ellos poseerán las puertas del enemigo”.
Cuando ellos iban a cortarle la cabeza, a San Pablo, él dijo: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Amén.

51 Oh, ustedes piensan que estoy un poquito loco, ¿verdad? Pero yo sí que me siento bien de esta manera. Solo déjenme en paz, ¿ven? ¡Qué maravilloso! ¡Bueno! Un día glorioso, el último enemigo que tengo, el cual es la muerte, será pisoteado justo debajo de los pies; como con el Conquistador, vamos a marchar a través de la ciudad.
Hoy día mientras se está llevando a cabo la cosecha, vamos a juntar unas gavillas, por todas partes. Lo que sea que Dios les dio para hacer: si Ud. es una pequeña ama de casa, testifíquele a sus vecinos, o algo. Haga algo; traiga a alguien con usted cuando venga.
¿Deberé ser llevado al Cielo
En un lecho de suavidad,
Mientras otros pelearon para ganar el premio
Y navegaron por mares sangrientos?
Para reinar tendré que pelear;
Aumenta mi valor Señor.
Esa es mi oración.
No me digas lamentándote,
¡La vida no es más que un sueño vano!
Puesto que muerta está el alma que dormita,
Y las cosas no son lo que parecen.
¡La vida es real! ¡La vida es grave!
Y la tumba no es su meta,
Polvo eres y en polvo te convertirás,
No se refería al alma.
(Eso es correcto).
Y todas las vidas de grandes hombres nos recuerdan
Que podemos hacer nuestras vidas sublimes,
Al partir, dejar detrás de nosotros,
Huellas en las arenas del tiempo;
Huellas, que quizás otro,
Mientras navega sobre el solemne mar de la vida,
Algún hermano desanimado y naufragado
Y viendo, tome ánimo de nuevo

52 ¡Oh, vaya! ¡Qué maravilloso! ¡Cómo Dios entra en la poesía, cómo Él entra en los cantos, cómo Él entra en la alabanza, cómo Él entra en la adoración! Sí, un día glorioso, Jehová-jireh… ¿Cómo lo va a hacer Él? Él lo hará, no se preocupe. ¿Cómo va a raptar a la iglesia? Eso depende de Él; yo solo creo que Él lo hará, eso es todo. Y Él lo hará, porque Él lo dijo.
Hablemos con Él, en este momento, mientras nuestros corazones están extrañamente reconfortados, con Su Presencia.
Nuestro Padre Celestial, nos inclinamos en humilde adoración, para expresarte las mismas adoraciones de nuestros corazones. Oh, cómo estamos eufóricos esta noche, Señor, al sentir Tus bendiciones moviéndose en nuestros seres mortales. Esperando en unos momentos para ver lo importante, la Presencia real de Jesucristo moviéndose entre la gente, dándoles fe, y viendo grandes señales y maravillas aconteciendo.

53 Te damos las gracias por todo lo que Tú has hecho. Y, Padre, puede haber algunos muertos en delitos y pecados sentados aquí esta noche, que no te conocen, que nunca han sabido que Tú proveerías para ellos. Ellos no pueden venir por sí mismos, Padre. Y Tú tocarás en su puerta. Tú tocarás muchas veces, pero en algún momento, Tú tocarás por última vez. Porque Tú dijiste: “No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne”.
Por tanto, oro esta noche, Padre, que Tú despiertes a alguien al conocimiento para que sepa, que a menos que ellos nazcan del Espíritu de Dios, que lo hayan recibido, y luego llegar a ser simiente de Abraham, que ellos nunca podrán ser raptados. Así que, yo oro, Padre, que Tú des gracia de rapto esta noche, y también para los enfermos.

54 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto si hay una persona aquí esta noche, no importa quién es usted —nunca le diremos a qué iglesia ir— yo solo me pregunto si Ud. levantaría su mano a Dios y diría: “Por medio de esto, Señor Jesús, yo ahora creo en Ti”. Dios le bendiga, hermano. Alguien más, levante su mano, diga: “Señor Dios, yo ahora creo en Ti, acepto a Jesús como mi Salvador personal. Yo ahora creo”. Dios le bendiga, mi hermana. ¡Oh, qué maravilloso! ¿Alguien más? “Yo ahora quiero aceptar al Señor Jesucristo como mi Salvador personal. Levanto mi mano a Jehová-jireh, Él Quien proveerá un sacrificio”. Dios le bendiga, mi hermano.
Aunque su cabello se esté poniendo como la nieve, y se encuentre cruzando hacia la puesta del sol, sin embargo Ud. no ha llegado muy tarde; está justo a tiempo, a tiempo para recibir la túnica, el beso de aprobación de Dios, la bienvenida al Reino.
Alguien más, levante su mano a Dios, diciendo: “Dios, al levantar mi mano, yo ahora acepto a Tu Hijo amado como mi Salvador”. Dios le bendiga, mi hermana joven sentada en la parte de atrás. Eso está muy bien. Dios sea con usted. Ud. está justo a tiempo, el viejo barco de Sión va pasando, las balsas salvavidas están siendo enviadas ahora. ¿No pueden escuchar el golpeteo del agua? Está pasando justo al lado de usted. Subamos a bordo.

55 ¿Alguien más? Dios le bendiga, mi hermana, allá atrás. Yo veo su mano, también. El Señor esté con usted, hermana. Oh, estoy tan contento de verlos en su mente cabal… Dios le bendiga, mi querido hermano. Eso es maravilloso. En sus sentidos correctos ahora, mientras están ustedes bien. Uds. no se encuentran aquí afuera desangrándose hasta morir, y las sirenas sonando; ustedes no pueden, entre respiraciones, obtener su… Oh, es una cosa horrible entonces.
Yo le pregunté a alguien no hace mucho, a un soldado… Había hombres muriendo a su alrededor. Él mismo estaba sangrando, una metralla le atravesó la camisa, su corazón estaba fallando. Le dije: “¿Oraste, hermano?”.
Él dijo: “Hermano Branham, yo no podía orar. Estaba demasiado asustado, no sabía qué hacer”. Él dijo: “Estoy tan contento de poder hacerlo ahora; estoy tan contento que ahora lo puedo hacer. Vengo de manera sensata, cuerdo, en mi mente, y estoy aceptando al Señor Jesús ahora mismo. Por cierto, ¿sabe lo que hice, Hermano Branham?”.
Yo dije: “No”.
Dijo: “Después que me quedé allí, yo no podía hablar”. Dijo: “No podía usar mi mano derecha”, creo que él dijo, o su mano izquierda, tomó un terrón de tierra, y escribió en el polvo, en su trinchera: “Dios, ten misericordia de mi”.

56 Ahora, mientras Ud. se encuentra bien, Ud. no está sangrando, está muy bien ahora, ¿por qué por lo menos no dice: “Señor Jesús…?”. Eso es lo mínimo que puede hacer, solo levante sus manos, con eso diga: “Te amo y quiero convertirme en Tu siervo”. Dios le bendiga, mi hermana, allá atrás, sentada allá, una hermana hispana, creo, con su mano levantada. Dios sea con usted, mi querida hermana.
Alguien más levante su mano. Otro… Dos por aquí. Dios le bendiga, una dama joven y un hombre. Dios les bendiga, mis queridos hijos en el Evangelio. Y Dios le bendiga, mi querido hermano, acostado allí con un pequeñito en el regazo. Oh, hacer eso es algo muy bueno, mi querido hermano, algo muy bueno. Jehová-jireh… Dios le bendiga, mi querido hermano, allá atrás. Y muy atrás, Dios le bendiga. Dios le bendiga, mi muchacho, muy en la parte de atrás. Hacer eso es algo de mucha valentía, hijo. El Señor sea con usted y Dios le bendiga, es mi oración.

57 Muy bien. Podría… Alguien más que levantará su mano, diga con esto: “Yo levanto mi mano. No a usted, Hermano Branham, sino a Jesucristo, Quien me pudiera juzgar antes del amanecer”. Dios le bendiga, mi querido amigo. Que el Señor le bendiga, hermano. Otro más. Eso está bien. Como unos diez o quince han levantado sus manos. ¿Podría haber uno más ahora, antes de que oremos? Dios le bendiga, mi hermano. Eso es bueno. Dios le bendiga, hermana. Eso es bueno.
Son dos más para el Reino. “¿Qué significa eso, Hermano Branham?”. Bueno, la única cosa que puedo hacer es como Abraham dijo… Dios le bendiga, jovencito. Eso está bien. Yo veo su mano. Eso está… Que el Señor le bendiga ricamente, hijo. Oro que Él te haga una bendición.
¿Alguien más levantará la mano? Solo diga por medio de esto: “Querido Dios…”. Dios te bendiga, hijo. Eso está bien. Tres hombres jóvenes sentados juntos, los tres, uno por uno, levantando sus manos, ellos quieren que Dios vea sus manos que… Eso está… Uds. saben, yo solo… Tal vez hay alguien más aquí, yo solo estoy… Dios le bendiga. Dios le bendiga, y a usted, joven. Eso es excelente. Toda la hilera de muy buenos jóvenes, levantando su mano.

58 Dios le bendiga, dama. Yo veo su mano de este lado. Que el Señor le bendiga, mi hermana, es mi sincera oración. Miren, no es tanto si yo la veo o no, es si Él la ve. Miren, Uds. están levantándola a Él.
Ahora, ¿Qué dijo Jesús? Él dijo: “Ningún hombre puede hacer eso excepto que el Padre le diga que lo haga”. Es en contra de su naturaleza. Algo le dijo que lo hiciera. Él dijo: “El que oye Mis palabras, cree en Él que Me ha enviado…”. Esa es la razón por la que Ud. creyó: Ud. levantó su mano. ¿Qué dijo Jesús que Ud. tenía? “…tiene (Ahora mismo) Vida Eterna, y no vendrá a condenación, (o juicio), mas ya ha pasado de muerte a vida”.
Piénselo, alrededor de veinte o más personas sentadas aquí, que hubieran muerto la primera reunión, hubieran estado perdidas; al morir ahora, ellas serán salvas. Esa es Su Palabra. Eso es todo lo que yo tengo que decir. Jesús hablando: “El que oye Mis Palabras, y cree en Él que Me…”. Uds. levantaron sus manos diciendo: “…tiene, (Porque Él lo hizo) Vida Eterna”. Ahora, Ud. necesita el Espíritu Santo para ser bautizado. Quiero que lo hagan.

59 Ahora, ¿hay alguien que esté solo un poco alejado de Dios, y que solo quiere caminar un poquito más cerca? Levante su mano. Si Uds. creen que Dios escucha… Dios le bendiga. Vaya, miren alrededor. Eso está bien, eso es bueno. Si Uds. creen que Él escucha mi oración por los enfermos y afligidos, y para mostrar las necesidades de la gente, entonces yo ofreceré una oración con todo mi corazón para que Uds. continúen en la gracia de Dios, mientras permanecemos con nuestros rostros inclinados.
Querido Dios, algunas veces mi… Simplemente parece que me sale un nudo en la garganta cuando veo a los jóvenes y los mayores alzando la mano por la predicación de la Palabra, que sigue siendo la fuerza más poderosa del mundo, y siempre será: la Palabra. Y te han aceptado a Ti esta noche; eso es todo lo que pueden hacer, Padre. “Abraham creyó a Dios y le fue imputado por justicia”. Eso es todo, humanamente, que pueden hacer, es levantar la mano para dar testimonio de que están arrepentidos de su pecado, y pedir misericordia, y creer que Tú se lo das a ellos. Eso es todo lo que pides.

60 Ahora, Padre, que este mismo grupo de gente, junto con muchos otros, sean bautizados en la fe Cristiana, y reciban el Espíritu Santo, y vivan una verdadera vida Cristiana, hasta que la muerte rompa las cadenas y los libere para estar con Dios en Su Reino, regresen de nuevo a la tierra, en el Gran Milenio, para vivir aquí en la tierra con Jesús, y jamás volver a morir. Concédelo, Padre.
Yo te los encomiendo a Ti ahora, a medida que hago este compromiso. Y sabemos que debemos encomendar estas cosas al Señor —un arma poderosa: encomendados al Señor. Y yo los traigo delante de Ti. Y por brazos, y ojos de fe, los elevo de esta audiencia, hasta Tu Presencia más allá, al Trono.
Y como siervo Tuyo, yo intercedo. Esta gente salió a escuchar la Palabra, y ha levantado sus manos a mí, como Tu siervo, para pedir por esta misericordia. Y yo sé, Padre, Tú se la concederás a cada uno. Te los entrego, en Tus manos, buenas manos, un cuidado perfecto, hasta el día del juicio. Que Tú los dirijas, y los guíes, y que puedan ser hallados allá en aquel día, puros, santos, y sin ninguna condenación, porque la Sangre de Jesucristo los limpia de toda injusticia. Concede estas bendiciones en el querido Nombre de Jesús.

61 [Espacio en blanco en la cinta] Muy bien. ¿Qué dijo? Falta uno en la línea. Tarjeta de oración número 14.
[Espacio en blanco en la cinta] Ahora, recuerden, cada uno recuerde esto, no hay nada en ningún hombre que pueda sanarlos. La sanidad es algo que ya fue comprado; es una bendición redentiva de nuestro Señor Jesucristo. “Él herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Tiempo pasado. La única cosa que Ud. tiene que hacer es levantar el brazo y creerlo.
Y ahora, si Jesús, para los nuevos, si Jesús viniera a Su iglesia aquí… Ahora, Uds. lo tienen que hacer; es la fe suya. Recuerden, la mujer que tocó Su vestidura sintió virtud, pero aquel que le colocó el trapo alrededor de Su cabeza y que lo golpeó con un palo en la cabeza y dijo: “Ahora, si eres uno que profetiza, dinos quién te pegó”. Él no recibió ninguna virtud. No, Jesús nunca le dijo nada a él. Pero si Jesús viniera e hiciera las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿creerán Uds. con todo el corazón?
Ahora, ¿cuántos de los que están allá no tienen una tarjeta de oración, y están creyendo que Jesús los va a sanar esta noche? Levanten la mano, digan: “Estoy orando, Hermano Branham”. Dios les bendiga. Solo miren para acá y crean. Recuerden que Él está, Jesús… en todas partes.

62 Muy bien. ¿Es este el paciente, la dama? Vaya para allá para que pueda ayudarles. ¿Cómo le va, dama? Ahora, quiero toda su atención por unos momentos. Los hermanos me estarán observando. Y para aquel que lo toma de manera científica, esto está en otra dimensión. Para el Cristiano, es otra esfera del Espíritu Santo. Es solo el mismo Espíritu Santo que los salvó a Uds., recién convertidos. Es rindiéndose uno mismo a Él.
Ahora, y cuando suceda, yo no sé en dónde estoy en ese momento. Estoy en la vida de alguien más en alguna parte, hablando. Así que ahora, sean muy reverentes, no se muevan por unos momentos. Luego haremos… ellos cerrarán el servicio, rápidamente, tan pronto como el Espíritu Santo termine con la audiencia, y comience a bendecir a la gente.
Ahora, aquí está parada una dama. Yo nunca la he visto en mi vida. Me imagino que somos desconocidos, ¿lo somos, dama? Si somos un desconocido, ¿mantendría sus manos en alto para la audiencia? Yo nunca he visto a la dama. Ella probablemente llegó aquí hace un rato, cuando estaban repartiendo las tarjetas de oración, alguien le dio una tarjeta; solo sucedió que su número fue llamado y es la primera. No nos conocemos. Algunas veces llamamos de cualquier parte a lo largo de la línea, solo… Mañana en la noche llamaremos de algún otro lugar, no importa; es solo para que la gente suba aquí.

63 Ahora, Ud. se da cuenta que yo no sé nada de usted. ¿Es eso cierto? Perfectos desconocidos. Pero Ud. sabe que Jesús sabe todo con respecto a usted, Él conoce con respecto a mí. Y siendo Ud. una dama, yo un hombre, ambos somos Cristianos, Ud. es una creyente, y entonces… Ahora, ¿Cómo iba saber que Ud. era una creyente? ¿Ve? De la misma manera como cuando Felipe fue y encontró a Natanael, y lo trajo con Jesús. Jesús dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “¿Cómo me conoces, Rabí?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Yo te vi”.
¿Qué diría el mundo sobre eso? ¿Qué diría Los Ángeles sobre eso esta noche? Telepatía mental, o espiritismo, o… Ellos dijeron la misma cosa en aquel entonces; dijeron que Él era Belcebú. Pero qué hizo ese hombre en quien se llevo a cabo el milagro, Natanael… Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.

64 Bueno, ahora, mis argumentos son, hermana, que Jesús resucitó de los muertos. Y la razón por la que supe que Ud. es una Cristiana, porque Ud. me cree, y tiene un Espíritu Cristiano. Sé que se está moviendo entre nosotros. Si no fuera así, se tornaría oscuro, y sería rechazado. Pero Ud. es una Cristiana creyente, una Cristiana nacida de nuevo. Eso es correcto. Y, puedo decir eso por la manera que se siente su espíritu.
Pero ahora, estamos parados… siendo Ud. la primera persona, estamos hablando, igual como nuestro amado Señor Jesús habló con la mujer en una ocasión. Usted se acuerda junto al pozo, Él habló con ella, hasta que Él encontró exactamente en dónde estaba su problema. Ella tenía un problema, ¿no es así? Y Él encontró en dónde estaba su problema. Y cuando Él encontró su problema, le dijo al respecto a ella, y dijo: “Ve trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Eso es correcto, tienes cinco”.

65 Ahora, ella dijo (¿Cuáles fueron sus palabras?), “Yo percibo que Tú eres un profeta”. Ahora observen lo que ella dijo, y quiero que la audiencia capte esto. “Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga…”. ¿Creen Uds. que Jesús era el Mesías Judío de Dios? “Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá todas estas cosas”. Pero ella no sabía quién era Él. Dijo. “Ahora, Tú debes ser un profeta, porque Tú no me conoces, y ¿cómo sabes lo que está mal conmigo, a menos que Tú seas un profeta? Ahora, cuando el Mesías venga, esta será la señal Mesiánica”. Si esa era la señal Mesiánica en Su día, y Él es “El mismo de ayer, hoy y por los siglos”, es la señal Mesiánica hoy. ¿Es eso correcto? “Cuando el Mesías venga, Él nos dirá todas las cosas, pero ¿quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy, Él que habla”. Y por esto ella dejó su cántaro de agua y entró a la casa.

66 ¿Por qué estaba Él hablando con ella? Ahora, la Escritura no lo dice. Pero por observación, por lidiar con el espíritu… y es con muy poquita carne con la que yo lidio; es espíritu, porque es el interior de la persona. Si fuera algo que yo pudiera hacer, yo lo haría, pero es su alma con la cual yo lidio. Y Él estaba hablando con ella hasta que captó su espíritu, y luego llegó la visión. Dios le dijo que subiera a Samaria. Él iba de camino a Jericó, pero subió a Samaria, dijo que le era necesario. El Padre lo mandó allá arriba, porque Él dijo que no hacía nada a menos que Él se lo mostrara. Pero Él no sabía lo que estaba mal con la mujer.

67 Ahora, el Padre me mandó al Valle de San Fernando, me puso aquí a predicar el Evangelio, y Ud. ha venido aquí, ¿ve? Ahora, la única manera que sé es de contactar su espíritu. Y siendo Ud. una mujer, yo un hombre, usted es una Cristiana, yo soy un Cristiano, tal vez Ud. tiene necesidad de algo, y el Espíritu Santo está aquí, y Ud. es Su hija, para ayudarla a recibir aquello por lo cual Ud. ha venido. Y eso solo elevaría su fe. ¿Es eso correcto?
¿Cree la audiencia eso? Eso es lo único… Ahora, no que yo pudiera sanar; su fe tiene que hacer eso. “Tu fe te ha sanado”. Ahora, si Dios me revela para qué vino Ud. aquí, o algo que Ud. sabe que yo no sé, algo como eso, Ud. lo creerá. ¿Lo creerá la audiencia, y lo aceptará? Ahora, que el Señor lo conceda.

68 Es un poco difícil esta noche, predicando duro de esa manera y luego darme la vuelta para la unción, porque es una unción diferente. Eso me hace sentir muy bien. Allí estoy metiendo, y de esta manera está sacando, ¿ven? Allí estoy predicando; es el Espíritu Santo bendiciéndome.
Aquí es su fe jalando de Dios el… Igual como la mujer cuando tocó la vestidura de Jesús, ella jaló de Jesús lo que necesitaba de Dios. Eso fue lo que a Él lo debilitó, ¿ven?; virtud salió de Él. Y esto es diferente, lo ven. Uno está metiendo, el otro está sacando. Y es la fe suya lo que hace eso.
Pero ahora, a la audiencia, solo deseo —y Dios sabe que yo no soy un fanático— pero desearía que solo pudieran ver lo que está pasando enfrente, frente a mis ojos ahora, mientras nos estamos alejando, y me estoy yendo junto con la mujer. Y yo pienso que tal vez la audiencia puede todavía escuchar mi voz.
La mujer está teniendo un problema de nerviosismo. Ella está muy preocupada, con un malestar. Y ella tiene algo mal con su cuello, y tiene un problema de columna también, que la está molestando en su columna, provoca que se ponga tensa y no puede subir y bajar, y cosas, lo hace muy difícil para ella.

69 Ahora, para la audiencia… ¿Fue eso correcto, dama? Ahora, ese no fui yo hablando; es rindiéndose al Espíritu Santo. Ahora, entre más hable uno con la mujer, más se le dirá a ella. Pero solo como, Ud. párese aquí, oh, hasta que Dios haya terminado de hablar. Pero si eso hace que su fe se eleve, lo cual yo no sé qué estaba mal con ella; no se los pudiera decir en este momento, yo no sé. De la única manera que sé mis amigos aquí en la cinta. Yo sé que se le dijo algo a ella, la vi haciendo algo, pero no sé qué fue. Pero, solo hablemos otra vez, y…
Ahora, Ud. está realmente creyendo ahora. Yo creo que lo que sea que estaba mal con usted, que Ud. se va a poner bien, porque hay mucha luz… Por cierto, eso es correcto, y yo estoy diciéndole…

70 Aquí hay algo que veo que está mal con usted: Ud. tiene algo mal con su extremidad. Es su extremidad izquierda. Y creo que fue diagnosticado como flebitis — así es como lo llamó, flebitis— en su extremidad izquierda.
Y hay alguien por quien está interesada en que se ore por él. Ese es el hombre… ese es tu esposo. Su esposo está sufriendo con algo mal en sus ojos, y tiene un problema en la vesícula biliar y un problema rectal. Y todos ustedes son de esta ciudad llamada San Fernando; de ahí es de donde es Ud. Eso es “¡ASÍ DICE EL SEÑOR!” Todo eso es cierto, hermana. Siga su camino regocijándose ahora, agradeciendo a Dios por su bondad hacia usted. Dios le bendiga.
Si puedes creer, puedes recibir.

71 Muy bien, ¿puede venir, dama? Solo confío que Dios será ahora misericordioso. ¿Está Ud. creyendo? Quiero que crea con todo su corazón. Tenga fe. Ahora, la dama que está parada aquí, solo quiero hablar con Ud. un minuto, hermana. Usted está consciente de que algo está sucediendo. No es nada que la vaya a lastimar; ese es el bendito Espíritu Santo, entre usted y yo.
Y ahora yo veo que la dama está teniendo alguna clase de problema. Es algo como diabetes que la está molestando; va y viene. Ud. se pone bien y se aclara, y luego veo que eso regresa. Usted está tratando de aceptar su sanidad, y aferrándose por esta diabetes. Eso es correcto. Y Ud. está sufriendo con una terrible condición nerviosa, la tiene toda preocupada, todo el tiempo. Porque…

72 Y Ud. está profundamente interesada en alguien. Es su esposo que no es salvo, y Ud. está orando por su esposo. Y por cierto, una mujer vino con usted, otra mujer que está con usted. Y ella tiene la misma cosa que Ud. tiene: preocupada, y nerviosa, y ella está orando por su esposo para que sea salvo. Eso es correcto. “¡ASÍ DICE EL SEÑOR!” ¿Cree usted? Ella la llama a usted Ethel; ese es su nombre. Por tanto puede seguir su camino ahora, regocijándose, y sea sanada. Amén.
Vengan creyendo. No duden. Tengan fe. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. ¿Creen Uds. eso? La Biblia dice: “Si puedes creer…”.
¿Era esa dama que se acaba de sentar allí, era la dama en la línea de oración? Yo vi algo… Oh, es la dama sentada allí que tiene algo mal en su costado. ¿Cree usted, dama, sentada allí, que Jesús la pondrá bien y que la sanará? Sentada allí en la hilera de enfrente, sí, la dama con la pequeña mano levantada allí, con el cabello gris. ¿Cree Ud. que Jesús la sana? Muy bien, entonces puede tener lo que ha pedido. Dios le bendiga. Siga su camino, y regocíjese, y sea feliz, y gracias sean dadas a Dios y alábele a Él por todas Sus bondades.
Usted está orando muy fuerte, ¿no es así, hermano? El hermano que está sentado allí mirando hacia acá, él estaba orando, tenía sus manos abajo. Él tiene una hernia, y quiere ser sanado. También está buscando el bautismo del Espíritu Santo, también. Usted ha recibido una bendición de Dios en usted, mi hermano. Vaya y regocíjese ahora, y sea feliz; puede ser sanado.
¿Qué hizo eso? Su fe, eso es lo que lo hace. Uds. miren hacia acá y crean. Yo reto su fe en el Nombre de Jesucristo, a que lo crean.

73 Hay una mujercita de cabello canoso sentada allí ahora, sufriendo con un problema de colón, justo al final del asiento. Eso es correcto. Su fe lo tocó a Él justo entonces, hermana. Quiero que se ponga de pie, la mujercita de cabello canoso. Ahora, todo ha terminado; puede irse a casa, gozándose. Tenga fe en Dios, no dude; crea, porque “Todas las cosas le son posibles a los que creen”. ¿No es eso correcto? “Si puedes creer”, Jesús dijo: “Todas las cosas son posibles”. Él es tan maravilloso Señor Jesús.
La hermana hispana, Ud. tiene algo mal con su pierna. ¿Cree que Dios la pondrá bien? Si puede creer con todo su corazón, Jesús la pondrá bien. ¿Cree que Él lo hará? Muy bien, puede obtener lo que ha pedido entonces. Dios le bendiga.

74 Problema de sinusitis allí mismo, también. ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar? Cuando esa dama puso manos sobre usted, algo impactó su cuerpo; ¿no es eso cierto? Fue entonces que Ud. fue sanada del problema de sinusitis. Dios la sanó. Amén. Solo tenga fe, crea. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. Pero Ud. debe creer. Solo tenga fe, no dude en absoluto.
Discúlpeme, señor. Quiero hablar con usted solo un momento. ¿Cree Ud. que Jesús, el Hijo de Dios, podría decirme cuál es su problema? ¿Lo aceptaría si Él lo hiciera? Oh, Ud. está parado aquí por alguien más, y es un hombre. Y ese hombre tiene algo como una hinchazón, es hidropesía, y él es su cuñado, y él vive más al norte de aquí. Él vive cerca de una ciudad que se llama Fresno, pero Ud. es de San Diego. Su esposa está aquí. Ella está muy nerviosa y preocupada, y quiere que yo ore por la suegra de usted, ¿cierto? Bueno Sr. Baxter, vaya y coloque sus manos sobre ellos y reciba lo que ha pedido, y que sean sanados.

75 “Si puedes tan solo creer”. ¿No creen ahora? ¿No están dispuestos a creer en el Señor Jesús, todas Sus misericordias y bondades para Uds.? ¡Oh, qué maravilloso! ¡Qué bueno es el Señor Jesús!
¿Cree que Jesús lo sanará de ese problema en el cuello? La dama sentada allí orando muy fuerte, Ud. estaba pidiendo esto en su oración: “Dios, si haces que el Hermano Branham me llame a mí, entonces yo lo creeré”. Eso es correcto. ¿No fue esa su oración? Si es así levante su mano. Ahora, Ud. lo ha recibido, puede seguir su camino y ser sanada. Solo tenga fe, no dude.
Como señaló… ¿Cree que esa hernia lo dejará, Ud. que se encuentra allá atrás? Usted cree, bien… ¿Cree que Dios lo sanará, señor, de la hernia? Usted lo señaló a él con su dedo. Muy bien. ¿Cree Ud. que Él lo sanará de eso, hermano? ¿Cree Ud. que Él lo hace? El hombre que está directamente en la parte de atrás, si puede creer con todo… Sí, muy bien, Ud. lo puede recibir entonces. Vaya creyéndolo.

76 Una mujer de tristezas, con cargas en su corazón. A medida que el Espíritu Santo ahora tiene el control absoluto. No hay secretos que puedan ahora esconderse. Una mujer parada aquí, porque ella es una creyente. Ella tiene a alguien en problemas; es su esposo. Y el hombre tiene una condición nerviosa, y está en una institución, muy grave. Y él está pidiendo que yo vaya a orar por él. Él sigue refiriéndose a mí: “Hagan que el Hermano Branham venga”. Él es un hombre Cristiano, también. Eso es correcto. Permítame su pañuelo que tiene allí.
Dios Todopoderoso, yo condeno al diablo, y pido libertad. Que el Espíritu Santo vigile este pañuelo para el propósito previsto, a medida que lo envío para la gloria de Dios. Amén. Y escríbame el testimonio. No tema, tenga fe.

77 Somos desconocidos el uno para el otro, me imagino, dama. Pero no para Él, ¿verdad? Ahora, Ud. se encuentra en un problema, y Ud. está parada aquí llorando, porque algo está sucediendo. Ud. se da cuenta ahora en dónde está parada. Ud. está en la Presencia de algo aparte de su hermano. Ud. sabe eso, ¿no es así, dama? Ud. está en Presencia de Él, el gran Creador, y no su hermano. No tema ahora.
Usted ha estado… Algo ha estado mal con usted, pero ha tenido tuberculosis. Ud. está sufriendo ahora con un problema nervioso, muy nervioso. Luego tiene un problema de damas, lo cual le está causando un problema, femenino, un flujo, que le está lastimando su costado izquierdo, el cual es provocado por este absceso que está en su ovario. Usted también está… Ud. tiene problemas con una de sus piernas, está teniendo un problema. Y Ud. tiene un problema de vejiga. Y está programada para una operación. ¿Cree Ud., en Su Presencia? Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. ¿Lo cree Ud.?
Entonces, Padre Celestial, esta pobre mujercita nerviosa que está parada aquí temblando, lágrimas rodando por sus mejillas. Satanás la ha atado de algún modo, Tú lo sabes. Pero por Tu mandato esta noche, yo vengo a representar Tu sufrimiento vicario y muerte en el Calvario, Quien despojó y sustrajo a Satanás de todo derecho legal que tenía, y solo es un fanfarrón, y está expuesto esta noche. Él ha perdido su esperanza. Y yo condeno a Satanás que está atormentando a mi hermana, déjala, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Solo de la manera que yo lo hice, hermana… Ud. siente que ahora todo está bien. Lo está, ¿ve? La razón por la que lo hice es porque Ud. estaba muy preocupada. Muchas veces ellos lo recibirán, pero ahora, todo ha acabado; Ud. sabe eso. Así que vaya, regocijándose, siendo feliz, y agradeciéndole a Dios.

78 Ahora, no estoy leyendo la mente de la gente. Eso viene de vez en cuando. No crea eso, mi hermano. No lo estoy haciendo. Yo no… no tiene que… no es leyend… Mire, aquí está una mujer parada. Solo tome mi mano, hermana, solo para hacer contacto. Si Dios me revela lo que está mal con la mujer aquí, sin mirarla o nada, ¿entonces eso quitará toda duda de su mente? ¿Habla usted, inglés, dama? ¿Ud. aquí? ¿Puede hablar inglés? Ella habla español. Pregúntele si ella creerá si Dios me revela lo que está mal con ella. Pregúntele a ella.

79 Ella tiene algo en la sangre. Lo veo goteando como si… Oh, ella está tomando una… es insulina. Ella tiene diabetes. ¿Puede Ud. decir esa palabra? No. Dígale que está en su sangre, ella lo hará bajo… sí, diabetes… diabetes. Levante su mano si eso es verdad. ¿Cree Ud. ahora? Vaya regocijándose. ¡Gloria a Dios!
¿Cree usted? Usted está nervioso. Por supuesto un hombre de su edad en realidad tiene eso, un pequeño problema de próstata, que lo hace levantarse, y por el estilo. Y luego Ud. tiene artritis. Eso es correcto. Ahora, ¿cree Ud. que Él lo hace libre en este momento? Siga su camino… Extienda sus manos de esta manera, y solo… fe. Eso es. Dios le bendiga, siga adelante, alabando a Dios.
¿Cómo le va, señor? ¿Cree Ud. que Dios lo sanó de ese problema de riñón mientras estaba sentado allá y le dará alabanza a Él por eso? Muy bien, siga su camino regocijándose, y diga: “Gracias, querido Jesús”, y créalo.

80 Muy bien. ¿Puede venir, hermana? Ahora, ¿acaso no fue extraño que en cuanto yo le dije: “problema de riñón” a él, Ud. sintió que la misma cosa la dejó, el problema de riñón? Ahora, siga su camino regocijándose, y dele gracias a Dios por la bondad. ¿Creen eso con todo el corazón? Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
Muy bien, venga. Ud. también tiene un problema de riñón, usted tiene un problema de damas, y se ha ido ahora de usted. Ahora, solo siga su camino regocijándose, y diga: “Gracias a Dios”. ¿Lo cree?

81 Muy bien, venga ahora. Subamos usted y yo al Calvario para una transfusión de sangre por esta condición anémica, y Dios se la quitará. ¿Lo cree? En el Nombre de Jesucristo, pido que las bendiciones de Dios toquen a mi hermana. Amén. No dude ahora; vaya creyendo con todo el corazón.
Un hombre grande y fuerte, señor, pero la artritis muy pronto lo pondrá en la cama. ¿Cree Ud. que Jesús lo va a sanar ahora? Entonces recíbalo. Baje de la plataforma, suba y baje sus manos, sacuda los pies de arriba abajo, diga: “Yo creo con todo mi corazón”.
¿Puede venir, dama? [Solo un minuto, no alcanzo a respirar bien. No, no le digan nada a la gente, no les digan nada] La audiencia está recibiendo tal fe; simplemente se está moviendo en toda la audiencia. No soy un fanático. Ha de ser que el tiempo está cerca. Ellos están… [Esperen. Dejemos que esta mujer suba].

82 ¿Cómo le va, dama? Ud. es la que sigue en la línea, ya veo. ¿Cree usted? ¿Con todo su corazón? Si cree que Jesús es el Hijo de Dios, y me cree que soy Su siervo, Su profeta, y cree que el don Divino viene de Dios, yo haré todo lo que pueda para ayudarla.
Y todo lo que puedo hacer para ayudarla es ofrecer una oración. Esa sería una cosa. Otra cosa: decirle sobre Jesús, y Jesús podría revelarme cuál es su problema, ¿podría hacerlo? ¿Y entonces cree Ud. que si Él hace eso, que Ud. estará bien? [La dama dice: “Seguro que sí”]. ¿Es así? Entonces puede irse, coma su cena. Ud. tenía una úlcera en su estómago, y una vieja úlcera péptica, así que siga su camino, Ud. ahora está sanada. Jesús la sana.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. Sé que es tiempo de que yo me vaya, porque mi muchacho está aquí, me está empujando al lado, lo cual significa que debo irme.
¿Lo creerán ahora con todo su corazón? ¿Inclinarán ahora sus rostros? Dios les bendiga.

Mensaje extraido de Messagehub