OBRAS DEL MENSAJE


Muéstranos Al Padre Y Nos Basta
Cleveland, Ohio, E.U.A.
50-0819
1 Buenas tardes. Estoy muy feliz, como de costumbre, de estar aquí. Siempre me hace sentir feliz el venir y—y ministrar a los enfermos y necesitados. Dios sabe que el mundo en verdad está en necesidad.
Ahora, esta noche, mientras ministramos, el Hermano Gordon me dijo el otro día, dijo… si me había refrescado un poco para hablar un rato esta noche.
A continuación… Mañana por la tarde es la—la “Historia De Mi Vida”. Y deseo que, si Uds. pudieran, si vienen mañana y pueden, lo programé para la tarde para que no moleste los servicios de nadie, los servicios religiosos. Si pueden venir por la tarde, eso estará muy bien.
Y luego, mañana por la noche, confío en que Dios nos dé nuestro servicio sobresaliente de sanidad mañana por la noche. Eso será…
2 La próxima semana, me han pedido que continúe un poco, lo cual haré lo posible. Rara vez nos quedamos más de tres a cinco noches en reuniones allí. Y en esta ocasión, estoy tratando de quedarme un poco más, porque es muy difícil tomar el— tomar el… [Cinta en blanco]. Dios bendiga a cada uno. Y a mí simplemente me encantan los niños pequeños. Ella pasó por allí. Bendito sea su corazoncito.
Sí cariño. Ella tiene problemas en los ojos, ¿no es así, madre? Ella también está extremadamente nerviosa, ¿no es así? ¿No es eso cierto? Usted está sufriendo con problemas de espalda. ¿No es así? Sí, señora. Bueno ahora, crea lo que le voy a decir, ¿hará Ud. eso? Vaya a casa testificando que Ud. está sanada, y tocante a su hija también, y todo estará bien para usted, si lo cree. Dios le bendiga, hermana.
Ahora, la pequeñita tan dulce viene agitando su manita. Bueno, simplemente me encantan los niños pequeños con todo…
Ahora, no… No dude en nada, hermana. Ahora, eso es… Ud. sabe que yo soy un perfecto desconocido para usted, y yo no la conozco, no sé nada de usted. Pero créame si lo que le he dicho es verdad, y Dios… Siga adelante, y solo testifique, diga que está sanada y todo ha terminado. Y su bebé se pondrá bien, y todo estará bien.
3 Ahora, quiero que recuerden que mañana por la noche… Todos intenten estar mañana por la noche para el servicio de sanidad. Y la próxima semana, nuestro…
Lo que intentamos al esperar un número de tarjetas, es tratar de llegar a un lugar donde… Nuestras reuniones suelen estar congestionadas con muchos, muchos miles de personas. Pero no ha habido demasiada gente en las reuniones.
Y siento que si solo tomamos la próxima semana y no tenemos ninguna tarjeta de oración. Simplemente oraremos por todos, solo dejaremos que todos vengan y oraremos por ellos. Y, yo creo que ya se ha dicho suficiente, y observé las cosas que han pasado en otras reuniones, a tal punto que yo—yo estoy tratando de encontrar una manera… [Cinta en blanco]. Algo que Dios pueda conseguir que cada uno, Uds. saben, sane a todos. Eso es lo que yo quiero ver.
4 Alguien me dijo que estuvo alguien aquí que ha estado muchas, muchas veces en las otras reuniones y que no pudo entrar en la línea de oración. De eso es de lo que estoy tratando de apartarme. Tan rápido como sea posible, llegar a un punto donde podamos orar por cada uno.
Las señales y maravillas son gloriosas. Y creo incluso, yo lo intenté en Kuopio, y en muchos de los diferentes lugares. Y fue simplemente maravilloso. Pero en los Estados Unidos aun todavía no he visto ese momento. Yo estaba tratando de encontrar la voluntad de Dios, de averiguar lo que Dios quiere que yo haga. Y luego yo siempre quiero caminar en Su perfecta voluntad si me es posible. Todo lo que sé —que sé que se puede hacer para—para ayudar.
5 Ahora, todos sean reverentes, crean con todo su corazón. Y ahora, quiero darle las gracias a algunas de las personas queridas que… Una cierta señora, yo… Puede que ella ni siquiera esté aquí. Hace un par de días, ella me compró algo de ropa. (Mi niño está hablando aquí.) Esta mujer, una dama un tanto pobre, estaba bien. Yo—yo miré la ropa y yo —yo la admiré, así que yo—yo no sabía qué hacer. Cualquiera que me da algo, lo aprecio simplemente un millón de veces más que si lo comprara yo mismo.
Yo iba… simplemente quiero agradecer a esa dama, si ella está aquí en algún lugar, y que Dios le bendiga y le conceda el deseo de su corazón. Y yo aprecio…
Alguien me envió una caja de pañuelos y algunas cosas ayer. Y yo agradezco eso. Dios sabe que yo no voy a usar esa ropa en lugares malos. Yo la usaré para predicar el Evangelio, todo lo que pueda. Y haré todo lo que sé hacer por los demás. Y yo aprecio…
Ahora, lo único que puedo decir es: “Dios le recompense, hermana, hermano, quienquiera que Ud. sea quien dio esas cosas”. Sí, señor.
6 Y yo solo iba a anunciarlo anoche. Pensé: “Bueno, tengo esto…”. Tal vez ella estaba aquí, y yo me olvidé de eso. Y yo lo aprecio… Alguien… Y si hay algo, si alguien da… ¿No se siente Ud. así al respecto? Si es algo que alguien le dio a Ud…
Y yo tengo una— a una gran persona. A mí me encanta el aire libre, las armas, los cuchillos, la cacería, Uds. saben. Ahí es donde yo encontré a Dios como un niño pequeño, vagando por el bosque. Y a mí siempre me ha encantado la caza.
Y alguien… Una vez, un hombre me dio un cañón de un viejo rifle calibre 22, más o menos así. Y yo tomé un pedazo de tabla e hice un mango con él. Pues, yo no vendería esa cosa por nada. Su valor valdría un centavo, probablemente, tal vez cincuenta centavos. Y yo le puse un martillo y lo arreglé. Pero vale mil dólares para mí. Recuerdo al hermano anciano que la tenía. Y yo… Simplemente cualquier cosa, no importa lo que sea, que alguien me da, cualquiera, es… Yo lo valoro mucho.
Ahora, eso… [Cinta en blanco]… vamos a seguir sin parar, creo, hasta el jueves o el viernes. ¿No es así, hermano…? Esa será la reunión más larga, me imagino, que haya celebrado en mi vida en cualquier tiempo. Y entonces… Aquí arriba en esta ciudad. Y en verdad no me ha tocado ver un lugar donde hubiera visto más cooperación espiritual entre la gente. Y una excelente fe es lo que he encontrado aquí en esta ciudad. Dios bendiga a cada uno de ustedes.
Uno se sorprendería. Con solo estar parados aquí ahora, uno puede ver una cosa tras otra de lo que está sucediendo en la reunión, (Eso es correcto), de lo que está sucediendo. Si tan solo yo pudiera hacer que la gente lo creyera con todo su corazón, alma y mente. Si ellos hicieran eso, sería maravilloso cómo Dios haría…
Ahora, muchas veces, Uds. pueden ver lo que está pasando. Pero para —para decir que la persona ha sanado, yo no podría decirlo. Ahora, yo no podría decirlo hasta que Dios me lo muestre. Yo solo puedo decir que, todo lo demás. Al igual que la pequeña dama aquí, diciéndole qué, el hombre… Si yo hubiera tenido…
7 Creo que ese es el niño nuevo que está aquí. No creo. Esta es la primera vez —su primera vez que él está aquí, ¿no es así? ¿Ha estado Ud. aquí antes? La tercera noche. No lo había notado a él antes para…
Ahora, solo un… ¿Son Uds. creyentes, los padres? ¿Creen Uds. con todo su corazón? Ahora, si Uds. simplemente me creen, yo podré decirles algo sobre el niño. Pero ahora, acerca de su sanidad, yo… a menos que Dios me diga.
Sí, yo veo al niño. Parece un espástico, pero no lo era. Ese niño resultó herido al nacer. ¿No es así? ¿Eso fue lo que lo ocasionó? ¿Eso es correcto…? Ahora, hay algún tipo de conexión entre nosotros ahora. Uds. saben, Uds. dos; Uds. se sienten realmente raros ahora, ¿no es así? ¿Ven? Ustedes han contactado ese Espíritu. Ahora, solo sean muy reverentes y crean con todo su corazón, Uds. pueden recibir exactamente lo que piden. Si pueden creer… Pero lo primero es creer. Usted, yo creo, he dicho que he visto la visión de…
8 Hay una señorita, sentada justo ahí con un vestido blanco, jovencita; Ud. está haciendo todo lo posible para que yo diga algo, ¿no es así, hermana? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Y cuando yo caminé a la plataforma hace un momento, Ud. comenzó a orar, o algo así por el estilo, ¿no es así? Porque yo me di vuelta, me fijé que Ud. estaba orando o algo así. Usted quería que yo le dijera a Ud. que —qué está mal y qué… ¿no es así?
Permítame que le cuente una pequeña historia. Usted solo es una joven. Nosotros lo sabemos al mirarla. Pero una vez, había una mujer en la Biblia, algo como tu naturaleza, y ella le prometió al Señor lo que ella haría si el Señor solo la bendecía. ¿Es eso cierto? Ella subió al templo para orar un día (¿es eso correcto?), esta mujer. Y el sacerdote la entendió mal. Y ella oró con tanta sinceridad para que Dios le quitara su reproche, a tal punto que ella fue mal entendida. ¿Es eso correcto? Y el temp —sacerdote del templo, salió y dijo: “El Señor te conceda tu deseo”. Y nueve meses después de eso, ella obtuvo su deseo (¿No es eso cierto?), un pequeño bebé.
Dios le bendiga, hermana. Y que Dios le dé el hijo que Ud. está deseando allí mismo. No se preocupe, madre. Yo creo que ella pronto abrazará a un niño. Ahora, solo tenga fe y crea con todo su corazón.
9 La gente aquí al final de la hilera, miren hacia acá y crean con todo su corazón.
Aquí está una dama de complexión un tanto gruesa, sentada aquí que acabo de contactar por Espíritu de Dios. Hermana, si yo le digo lo que está mal con usted… Yo sé… Sí, ya veo. Esto es lo que pasa. Usted tiene dificultad para respirar. ¿No es así? Respiración difícil, no puede respirar bien. Si Ud. hace lo que yo le digo que haga y me cree como el profeta de Dios… Usted sabe que es una desconocida. No hay manera en el mundo por la que yo sabría eso excepto por medio de Dios. ¿Cree Ud. en eso? ¿Iría a testificar que Ud. está sanada y a decirle a la gente que está sanada? Dios lo concederá.
Hay un hombre sentado junto a Ud. también con una camisa blanca. Él también está en problemas. ¿No es así, señor? Ahora, yo no lo sé. Su problema está en sus brazos. No, no lo es. Usted tiene un problema de próstata para empezar. Y está teniendo problemas en su… No, Ud. tiene pleuresía. Eso es lo que pasa. ¿No es así, señor? Eso está en sus costados, a lo largo de esa manera… Eso es correcto. ¿Me creerá Ud. como el profeta de Dios? Ud. sabe que es un desconocido para mí. De acuerdo. Vaya y olvide que alguna vez tuvo pleuresía. Testifique de su sanidad, recibirá lo que ha pedido.
10 Dios, sé misericordioso. Nervios y problemas oculares, ¿no es así, hermana, con su niñita? Tenga fe. Ella superará eso y estará bien. Amén.
¿Cree también Ud., hermana, con esa complicación, cáncer? Incluso todo lo demás funciona en usted, ¿no es eso verdad? Sí, señor. De acuerdo. Esta dama sentada aquí con este collar blanco, Ud. tiene una complicación. Ud. tiene… Usted también ha tenido cáncer, ¿no es así? Muy bien. Jesús le sana ahora. Se ha recuperado de eso. Puede irse a casa y sea tan libre como quiera ser.
No tema por los ojos de la niña, hermana. Y su problema nervioso, también, eso la dejará y Ud. estará bien. Dios le bendiga, hermana, y tenga misericordia. Solo tenga fe. Solo crea.
Por este lado, cada uno mire y crea. Tengan fe.
De acuerdo, señor, que está sentado allí con las mangas cortas, con problemas en los ojos y en los oídos. ¿Es eso correcto? ¿Me cree? De acuerdo. Testifique que Ud. está sanado, y Dios lo sanará y lo pondrá bien ahora mismo si tan solo lo cree.
Oh, querido hermano, hermana, en cualquier parte, Dios está aquí. Él solo puede dar a conocer…
11 Oremos ahora mismo. Nuestro Padre celestial, muchas son las aflicciones de Tu pueblo, pero dice: “El Señor los libra de todas ellas”. Oh, el tiempo no permitiría cómo Tú podrías recorrer esta audiencia, de un lado a otro, hablándoles.
Señor, seguramente la gente sabría que Tu siervo, parado aquí sin una manera terrenal, sabiendo que hay un contacto espiritual entre estas personas y Tu siervo. Y yo estoy tratando de decirles que es Tu don Divino que fue enviado de la gloria para manifestar Tu Presencia. Así como Tú le dijiste a Natanael: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te conocí”. Tú le dijiste a la mujer sobre sus pecados. Les dijiste dónde encontrar a las mulas. Tú sabías dónde estaba el pez que tenía una moneda en la boca. Tú sabes todas las cosas y nos las revelas a medida que nosotros te servimos. Y sabemos que Tú dijiste: “Estas cosas que Yo hago, mayores las haréis, porque Yo voy Mi Padre”. Y Tu Espíritu está aquí esta noche, manifestándose.
12 Padre, ayúdame mientras hablo la Palabra. Que la Palabra salga ahora con poder y produzca resultados que impulsarán a esta audiencia, a cada uno, a los lisiados a caminar, a los ciegos a ver, a los sordos a escuchar, a los mudos a hablar. Que ellos puedan salir de aquí regocijándose, felices, gritando, glorificándote. Y que mañana pueda ser un nuevo día, un amanecer donde los ciegos vean, y los sordos oigan, los cojos caminen, los cánceres desaparezcan y el cansancio de la carne, la fe adentro, Jesús gobierna y reina, toda duda se va. Concédelo, Padre.
Bendice a Tu pueblo. Nos estamos reuniendo aquí al final de la semana para servirte y bendecir Tu Nombre a través de la alabanza y la acción de gracias. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
13 Ahora, todos ahora, quiero que escuchen atentamente mientras hablo por unos momentos. No duden, solo tengan fe para creer que…
Quiero leer en el capítulo 14 de San Juan, Uds. que tienen sus Biblias. Deseo hablar unos cuantos minutos.
Y yo creo que Dios nos va a dar un gran adelanto esta noche. Yo creo que Él está sobre la audiencia.
¿Se sienten mejor ahora, no es así, hermano y hermana? La jovencita justo allí enfrente. Pero solo tenga fe ahora. Solo crea con todo su corazón. Muy bien.
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
…Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Donde sé… Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
Jesús le dijo: Yo soy el camino… y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
14 Quiero usar eso solo para un pequeño texto, por unos momentos. Después queremos regresar al servicio de sanidad otra vez. Solo para hablarles de la Palabra: “Muéstrenos el Padre y nos basta”. En otras palabras: “Estaremos satisfechos si nos muestras al Padre”.
Ahora, yo quiero… ¿A cuántos les gustaría ver realmente a Dios, que quieren aquí, les gustaría ver a Dios? Muy bien. “Muéstranos al Padre y estaremos satisfechos”.
Ahora, eso… les quiero hablar rápidamente si es posible sobre algunas maneras de ver a Dios y cómo verlo. Y si… Dios, si yo puedo, por las Escrituras y por las maravillas y señales, probarles Quién es Dios y dónde está, ¿me creerán? ¿Me creerán? Muy bien. “Muéstranos al Padre y nos basta”.
15 Voy a tomar unas cuatro maneras de ver a Dios. Luego vendremos y lo haremos, en la última parte, una manera en la que Uds. estarán —tengan que ver a Dios. Les mostraré a Él, si puedo, con la ayuda del Espíritu esta noche de cuatro maneras diferentes.
Ahora, primero, queremos hablar de Dios en Su universo, y Dios en Su Palabra, Dios en Su Hijo, luego Dios aquí en Su pueblo. Quiero mostrarles a Dios en Su universo, mostrarles a Dios en Su Palabra, mostrarles a Dios en Su Hijo, luego ver a Dios aquí en Su pueblo. Luego eso debería bastar a cualquiera de nosotros, seguramente.
16 Inclinemos nuestros rostros. Dios Eterno, Autor de la Vida y Dador de toda buena dádiva, siendo que nosotros ahora hemos abierto la Palabra y la hemos leído, las Palabras que salieron de Tu amado Hijo Jesús. Sabemos que son etern… eternamente verdaderas, y que son infinitas. No hay nada más verdadero que la Palabra de Dios. Y nosotros la amamos. La fe viene por el oír y el oír por la Palabra.
Y ahora, Padre, para que la gente pueda establecerse ahora, pueda establecerse sobre la Palabra, el fundamento sólido, es decir, si Satanás llegara a venir a ellos de alguna manera, ellos podrían huir a la Palabra. “Escrito esta…”.
Ahora, Padre, ayúdanos esta noche y ábrenos la Palabra, y abre nuestro entendimiento. Circuncida los labios de Tu siervo que habla, y circuncida los corazones de las personas para que la Palabra caiga dentro, para que caiga en tierra fértil y produzca al ciento por uno. Y que no haya ni uno débil entre nosotros después de esta noche. Que termine esta noche, cada uno con fe, Padre. Concédelo.
Y ahora, que el Espíritu Santo tome las cosas de Dios y las entregue directamente a la gente, porque lo pedimos en el Nombre del Hijo de Dios, Jesucristo. Amén.
17 Ese es el antiguo clamor: “Si tan solo pudiera encontrar a Dios”. Las… Todas las edades, las personas nacen para adorar. Usted va a adorar algo. Tal vez a su hijo, su automóvil, su casa, su trabajo, tal vez incluso su iglesia. Eso no funcionará. No es la iglesia que adoramos; es a Dios
El hombre de las cavernas, los indios, los indios americanos, encontramos que él adoraba al sol. Y él creía que existían las praderas eternas de caza. Cuando uno moría, ponían el maíz y demás, su arco y su flecha, y lo enviaban a través del mar a algún lugar en su canoa, para que él pudiera encontrar las praderas eternas de caza donde tendría provisiones para trasladarlo al otro lado.
Hay algo en el corazón humano que llama a una adoración, en algún lado. Ningún hombre está en la tierra sin adoración. Él adora algo.
18 Jesús le dijo a la mujer junto al pozo: “Vosotros adoráis lo que no sabéis. Nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación viene de los judíos”.
Ahora, la adoración no es todo lo que nosotros deseamos. Hay una manera provista para la adoración. ¿Sabían eso? ¿Ven? Hay una manera de adorar, y una manera, la manera correcta de adorar y la manera incorrecta de adorar. Yo no estoy tratando de decirles de qué manera adorar; pero les estoy diciendo; hay una manera en la que Uds. tienen que acercarse a Dios. Y si no vienen de esa manera provista, ciertamente no pueden encontrar a Dios.
Hay una manera para que yo llegue a casa, no es a través del campo, atajos; es ir a la autopista. Eso es lo que se hizo; está provisto para mí.
Dios no tiene atajos. Todos nosotros venimos de la misma manera. Eso es correcto. No hay atajos hacia la Gloria. Debemos venir por el camino.
19 Miren en el principio cuando Caín y Abel fueron expulsados del Huerto, sus padres, y ambos vieron que ellos eran seres mortales y sabían que tenían que morir… Vean. Caín y Abel, ambos querían adorar a Dios. Y Caín, él edificó un altar a Dios.
Ahora, si un altar es todo lo que Dios requiere, Caín estaba justificado. Y Caín hizo un sacrificio sobre el altar. ¿Es correcto eso? Bueno, si un sacrificio y un altar es todo lo que Dios quiere, Caín estaba justificado. Entonces Caín también edificó un altar, y adoró; puso un sacrificio, se arrodilló y adoró a Dios. Pero a Dios no le agradó, porque él no vino de la manera correcta.
Miren, él construyó una iglesia, un altar; él puso un sacrificio en el altar, trajo los frutos de la tierra, era probablemente el más hermoso. Usted debe observar esto, amigo. Nunca olvide esto.
20 El Hermano Gordon me dijo que yo podía tener este pequeño privilegio esta noche, tal como era, de hablar con la gente un rato antes de hacer el último esfuerzo para finalizar los servicios.
Noten, me refresca hablar de la Palabra. Me ayuda. Me mantiene… En algún momento bajo esa unción, Eso cae sobre mí. Y luego me quedo allí por un largo tiempo, me debilito tanto que apenas puedo pararme. Pero la predicación nunca me afecta. A mí me encanta hablar de la Palabra.
Note. Entonces… La razón por la que yo estuve llamando a esas personas hace unos minutos, y a otras diferentes, y yo veo que viene otra, ahora que ya está sanada. Pero la razón por la que yo estaba haciendo eso, es para que Uds. puedan saber que Su Espíritu está aquí ahora. Él está en el edificio ahora. ¿Ven?
21 Pero ahora, de regreso a Caín y Abel, cuando Caín adoró, construyó un altar; sacrificó; adoró a Dios. Pero eso no fue suficiente. Y era hermoso, sin duda las flores y las cosas que crecen en el campo, y él decoró su altar.
Pues pronto, tan pronto como llegue la Pascua, a través de la nación habrá millones de dólares que se gastarán en flores de Pascua que van en el altar. Bueno, a Dios no le importa esa flor de Pascua que va en el altar. Él lo quiere a Ud. en el altar. Ud. es la persona para el altar, no su flor o su dinero; Él lo quiere a usted. El altar fue construido para que Ud. sacrifique su propia voluntad a la voluntad de Él. ¿Ven?
Bien, entonces… Pero si un altar, un sacrificio, una adoración es todo lo que Dios requiere, entonces Uds. tendrán que decir que Caín estaba justificado. Y observe esa belleza.
Ahora, eso está justo en nuestras… Muchas de nuestras iglesias del Evangelio Completo están entrando directamente en eso. ¿Ven? Ellos quieren construir una iglesia un poco mejor, poner unos pocos miles de dólares en un mejor órgano de tubos. Eso no trae a Dios. Eso podría traer gente. Pero el sacrificio propio trae a Dios en—a la voluntad de Dios. ¿Ven?
22 Y recuerden, en la Gloria, lo primero que causó el primer pecado, fue que Satanás quería cosas un poco mejor que las que tenía Miguel, fue allá y se estableció un… uno mejor, hermos… un reino más hermoso. ¿Ve? Eso es belleza. Aquí cae directamente sobre su hijo, Caín, que viene directamente. Y él decoró su altar, hermoso.
Pero aquí viene Abel arrastrando un corderito detrás de él. Yo no le veo nada bonito a eso. Me imagino que en aquellos días no tenían cuerdas, así que tenían una vid, tal vez, alrededor de su cuello, porque era—era Cristo. Ese es Quien era. Porque ellos lo guiaron a Él como un Cordero al matadero.
Le pusieron una cuerda alrededor del cuello. Y aquí viene él, guiando a este corderito, balando, jalándolo. Él lo puso sobre una roca. Tal vez no tenían un cuchillo filoso en esos días. Probablemente él tomó una vieja roca afilada, y sostuvo su pequeña cabeza hacia atrás, y comenzó a golpear su pequeña garganta; Abel lo hizo. ¿Ven? Y la sangre comenzó a brotar de sus pequeñas arterias en su cuello.
¿Alguna vez han escuchado a un cordero cuando muere? Es la cosa más triste que jamás haya escuchado, escuchar cuando muere un cordero. Cómo sangra y bala.
23 Dios mirando desde el cielo dijo: “Eso es lo que se requiere”. La sangre hablando, ¿de qué hablaba eso? Años después de eso, el Cordero de Dios fue guiado hasta allá. Sangre… Usted es la sangre de su padre y madre. Pero al nacer de nuevo, usted llega a ser la Sangre de Dios, la Sangre de Cristo que nos limpia.
Y allí estaba Él, el Cordero de Dios, colgado allá en el Calvario, sangrando, balando, Sus rizos ensangrentados goteando de Su cabeza sobre Sus hombros, la sangre salpicando por todas partes. Yo creo que, como dijo Billy Sunday en esa hora, dijo: “Hay Ángeles sentados en cada zarzal, decían: Solo mueve Tu mano. Señálanos, y nosotros destruiremos a esta turba”.
Algunos de ellos dijeron: “Él se salvó a Sí mismo… A otros salvó; a Sí mismo no puede salvarse”, criticando. Ese fue el tributo más grande que jamás se le haya rendido. Él no podía salvarse a Sí mismo y a otros, así que Él se entregó a Sí mismo para salvar a otros.
Ahí está el camino. Allí bajaron los resultados estando allí para que el Espíritu Santo viniendo a través de la Sangre, la Vida pone al ser humano hoy en contacto con Dios.
24 Todos querían encontrar a Dios a través de las edades. Job de antaño, él dijo: “¡Oh, si tan solo supiera en dónde está Él!”. En su problema sentado en medio de las cenizas rascándose la sarna… Dios lidiando con un santo en este caso… Allí estaba él sentado allí rascándose su sarna. Algunos de sus amigos de la iglesia vinieron a él, se sentaron dándole la espalda a él, sin consolarlo mucho. Pero Job quería saber: “Oh, si tan solo supiera en dónde está Su casa. (En otras palabras). Si yo fuera a tocar Su puerta, Él saldría y hablaría conmigo”. Eso es lo que él quería hacer.
Pero noten, cuando un hombre está hambriento y sediento de Dios, Dios siempre se acercará al hombre. ¿Ven? Ríndase, entregue su voluntad a Dios.
Luego, cuando los miembros de su iglesia llegaron y no pudieron consolarlo, lo acusaron de ser un pecador secreto, dijeron que él había pecado ante Dios… Job sabía que él no había pecado, y sabía que él estaba bien. Pero luego Dios envió a un joven llamado Eliú, vino para encontrarse con Job, de nuevo el tipo perfecto de Cristo. Él no acusó a Job de ser un pecador secreto. Él trató de hablarle de Alguien que vendría y se pararía en la brecha en los últimos días, para poner Sus manos sobre un hombre pecador y sobre un Dios santo y tendió un puente en el camino.
25 Job, siendo profeta, captó la visión. Él se paró. Los relámpagos comenzaron a destellar; los truenos comenzaron a rugir. El profeta había entrado en contacto con su Padre, Dios. Él se levantó y dijo: “Yo sé que mi Redentor vive. Y al fin se levantará sobre el polvo. Y aunque los gusanos de la piel destruyan este cuerpo, en mi carne he de ver a Dios, al cual veré por mí mismo. Mis ojos lo verán y no otros”. El alma clamando por Dios, Dios en Su universo…
26 Recientemente yo estaba observando. Yo amo a los pájaros. Estaba observando unas águilas aquí, no hace mucho, cuando estaba en un viaje de pesca, una vieja águila madre, sentada lejos en la cima de una montaña. Y ella extendió sus alas, y las pequeñas águilas se agarraron de sus alas, y ella descendió al valle. Era la primera vez que ellas salían de ese nido viejo.
Me recuerda allí. ¿Podría Ud. ver a Dios allí? Sí, un pecador. Ahora, esto es una especie de… ¿Alguna vez…? Las cosas del mundo son como el nido de un águila: lleno de palos y espinas, vómito. El águila es una que regurgita, y vomitan su comida, apesta.
Y un pecador que vive en el nido del mundo, entre el vómito del mundo, cantinas y caminando por esos alrededores, sin conocer nada más que el viejo nido del mundo…
Luego yo la vi tomar a sus pequeños, y ellos se agarraron de sus alas, y ella bajó la montaña hacia el valle, extendió sus grandes alas y las pequeñas águilas se soltaron. Comenzaron a correr alrededor, sus pequeños pies tocaron por primera vez un suelo blando, sobre la hierba. Ellos comen pasto verde. “En lugares de delicados pastos me hará descansar”. ¡Oh, vaya, qué glorioso y maravilloso!
27 Luego, presten atención, cuando él estaba —ellos hicieron eso, entonces las águilas pequeñas… La vieja madre águila, cuando vio eso, lo que era… Ella volvió a subir a la cima de las montañas y se sentó sobre las rocas, comenzó a mirar hacia abajo, observando a esas pequeñas águilas.
Y yo comencé a pensar: ¡Vaya! ¿Acaso no parece que…?“.
Una niñita está enferma. Uno de los ancianos, por favor, corra y ore con la niña; ella se cayó de la silla.
Y entonces… Ahora, fíjense bien; presten atención acá. La niña se enfermó y algunos de ellos van a orar con ella. Creo que tiene una tarjeta en la mano, va a estar en la línea probablemente en unos momentos. Muy bien.
28 Observen cuidadosamente ahora. Pero la vieja madre águila sentada allá comenzó a observar. Yo pensé: “¡Qué glorioso que Jesús vino, sacándonos de las cosas del mundo, poniéndonos en esta gloriosa libertad aquí afuera!”. Esas pequeñas águilas, corriendo despreocupadas, comiendo pasto y demás, al igual que una gloriosa reunión antigua del Espíritu Santo, cuando los santos de Dios han salido de las cosas del mundo, a la alfombra verde de las bendiciones de Dios, sin preocupaciones. Nuestro Salvador ha escalado las murallas de la Gloria. Su ojo está en el gorrión, y yo sé que Él cuida de mí. Él sabe todo. En todo tiempo, Él sabe lo que está mal con ustedes.
Allí, ella estaba observando. Yo me fijaba en ella. La seguía a través de mis binoculares. Y yo la vi que volteó su cabeza hacia un lado y miró. Yo pensé: “¿Qué pasa?”. Ella está sentada. Ella cuida a esas pequeñas águilas.
Allí está Dios en Su creación otra vez, Dios en Su universo. Pensé: “¿Qué pasaría si de un coyote corriera hacia esas pequeñas águilas, qué ocurriría?”. Pues, esa vieja madre estaría allí con ellos en un instante.
29 Después de un rato, la vi levantando la cabeza, y miró arriba, y dio un chillido. De repente, ella bajó como flecha de esa montaña, hacia el valle. Y cuando fue allá abajo, extendió sus grandes alas majestuosas y dejó escapar un grito. Cuando lo hizo, cada uno de esos aguiluchos dejó de comer, corrieron tan rápido como podían correr hacia su madre, se agarraron de sus alas con su pequeño pico, de esta manera, con su piquito, pusieron sus pequeños pies en esas alas.
Yo me preguntaba cuál era el problema. Todavía no lo podía ver. Pero a través de la montaña llegó un huracán que se podía oler en el aire y sabía que se avecinaba. Ella estaba cuidando a su nidada.
Y luego, antes de que ella pudiera levantarse del suelo, la tormenta ya estaba barriendo a través del hueco. Cuando ella hizo eso, ella perforó esa tormenta soplando a sesenta millas por hora [96 km]. Esos aguiluchos se aferraban a las alas de esa madre. Y se fue directamente hacia las hendiduras de las rocas.
Yo pensé: “Oh Dios, una de estas horas vendrá un grito del cielo; la trompeta de Dios sonará, y cada Cristiano volará a las alas de la antigua cruenta cruz, perforando las tormentas de la vida hacia la hendidura de la Roca, Cristo Jesús”.
¡Oh, vaya! Dios en Su naturaleza, obsérvelo en Su universo. En solo un momento, cómo Él puede tomarnos, no importa cuán difícil sea la prueba, solo agárrese de Sus alas, y Él los llevará lejos. Observe a Dios en Sus pájaros, y cómo Él cuida de ellos. Vea a Dios en la puesta de sol.
30 No hace mucho, hubo un infiel que pasó por las tierras convirtiendo en infieles a los supuestamente Cristianos. Él tenía tanta educación, a tal punto que los ministros tenían miedo de atacarlo. Y luego él se fue a Europa. En su camino de regreso él tuvo una crisis. Él se fue al Oeste para tomarse un descanso.
Y un día, mientras él salía de su campamento, respiró profundo. Él empezó a mirar. Allá abajo venía ese murmullo del viento, bajando a través de los pinos, y él comenzó a mirar hacia arriba. Él miró esas rocas que colgaban en la montaña. Él dijo: “Oh rocas, ¿quién te puso en las montañas? ¿He estado equivocado con la cronología de este mundo?”.
De repente Dios comenzó a hablar. La Biblia dice: “Si ellos callaren, las rocas clamarán”. Dios en Su universo, hablando desde Su roca.
Bueno, ese infiel se arrodilló al lado de un árbol y dijo: “Oh Dios, ten misericordia de mi alma”.
Allí lo tienen. Sus pastores tenían miedo de atacarlo. Dios podía dejar que las rocas hablaran. Dios en Su universo, hablando a Su pueblo.
31 Yo he visto la puesta de sol. Me he parado y llorado como un bebé, simplemente no podía evitarlo. Es glorioso ver a Dios en Su puesta de sol y Su amanecer.
Dios en Sus animales. Usted sale por aquí y mira el periódico este invierno. Y los periódicos dicen: “Mañana va a ser un día despejado”. Y todos los comentaristas de noticias dicen que va a estar despejado. Vea a esa vieja mama cerda quitar las cáscaras del—del lado Norte de la colina, ponerlos por el lado Sur y hacer su cama. No crea Ud. lo que dice el periódico. No, señor. Va a hacer frío tan seguro como el mundo. Vaya a cazar y encuentre un conejo que va por debajo en la fila de barbecho. Esté atento a la nieve y el clima frío. Por supuesto. Ellos tienen un instinto dado por Dios.
32 No hace mucho… Yo subo a las montañas a cazar. Y allí, hay un… Muchas veces estos patos salen de Louisiana, suben al Norte y hacen sus nidos allí en el fango en Canadá y sus alrededores. Y ponen sus huevos y los incuban. Y cuando empollan sus huevos, entre ese grupo de patos, nace un patito que es un líder, un pequeño pato.
Tan pronto como la primera brisa fría baja por las montañas, ese patito viejo se irá corriendo en medio del estanque. Él nunca ha estado fuera de ese estanque en toda su vida. Él nació allí. Él correrá allí mismo, él levantará su pequeña corneta en el aire y graznará cuatro o cinco veces. Cada pato en el estanque vendrá a él. “¿Qué pasa?”. Dios le ha dado un instinto a los patos. Eso es correcto. Ellos saben que ese patito viejo nació como líder. Algo va a pasar. Hay una brisa fría soplando.
El problema de eso es que, cuando sopla la brisa fría, el hombre no escucha a su Líder, que es Dios.
33 Este pequeño pato viejo, todos ellos estarán a su alrededor. Él se levantará de esa agua. Él nunca había estado fuera de allí en su vida, y se irá tan directamente a Louisiana como puede, a los campos de arroz para esquivar todo el clima frío, porque Dios le dio una manera provista de detectar. Él nunca ha estado fuera de allí. Él no tiene brújula. Él no confía en una brújula; es un instinto de confianza que Dios le dio.
Si un… Nosotros debiéramos de tener “sentido de pato” en cualquier caso. Si Dios pudo darle a un pato el instinto suficiente para esquivar el frío y ponerse a salvo, cuánto más debería darle a Su iglesia con el bautismo del Espíritu Santo para confiar en Dios. Dios en Su naturaleza, Dios proveyó a un pato con instinto. Dios le proveyó a usted el Espíritu Santo. Él es su Líder. Él está aquí ahora esta noche para salvarle, para sanarle. Dios en Su naturaleza, en Su universo…
34 Un día, mi papá y yo estábamos arando, y los caballos comenzaron a resoplar. Yo dije: “¿Qué les pasa, papá?”.
Él dijo: “Hijo, se avecina una tormenta”.
Yo dije: “¡Oh, vaya! Papá, mira lo despejado que está”.
Él dijo: “Dios ha provisto que los caballos tengan un instinto. Ellos pueden oler las tormentas a kilómetros de distancia”.
Y no habíamos dado ni dos rondas más cuando tuvimos que apresurarnos hacia el granero. Los caballos lo vieron, lo supieron. Ellos pudieron detectarlo por un instinto antes de que hubiera un signo de cualquier cosa que pudieras ver con cualquier otro sentido. Oh… [Cinta en blanco]… el Espíritu Santo.
Oh, iglesia de Dios, Uds. que reclaman besar las bendiciones del borde de la copa de las bendiciones, ¿cómo puede Ud. dudar de Dios, quién es Todopoderoso y Omnipotente, Quién está ahora para bendecir y sanar a cada persona en este edificio? ¿Por qué?
¿Cómo podrían dudar de Él? Cuando los hombres, a través de la edad, la única gente que alguna vez llega a ser algo, es aquella que se atreve a pararse por Dios. Dios provee muchas cosas…
35 Cómo los osos son mi caza favorita. La vieja madre oso, ella… En el otoño del año, cuando ellos se aparean, ellos subirán a las montañas. Allí ella comerá piñas de cicuta, y ella nunca comerá nada más. Su estómago está todo encogido hasta casi tan grande como mi puño. El verano, ella contendrá cinco galones. Y se encoge. Ella se queda muy atrás. Los pequeños nacen alrededor de febrero. Nunca se despierta. Tal vez tiene de dos a cuatro osos pequeños. Y ella no sabe nada al respecto hasta cerca de mayo, cuando se despierta, y sus cachorros son unos ositos grandes para entonces. Nunca come un bocado, y esos osos pequeños se amamantan de ella.
¿Qué es? El camino provisto por Dios. Eso es correcto. Dios hace un camino.
36 No hace mucho, había un pequeño predicador, un pequeño ministro en una ciudad cercana. Y él pensó que tal vez sabía mucho sobre —la cosa. Había un niñito que iba a su iglesia; él le preguntó a su madre: “Si un…”.
Esperen. Muy bien. Supongo que van a sacar a la niña, quizás sea bendecida o algo así, tómenla… ¿Van a la tienda de oración? Muy bien.
Todo bien ahora, noten. De acuerdo. Todo bien. Nos fijamos, que este niñito, fue con su pastor y dijo: “Pas…”. O primero él le preguntó a su madre.
Esa es una buena manera. Dios lo sana. Vaya y entregue su corazón a Él entonces. ¿No es eso correcto? Buena manera de hacerlo.
37 Ahora, noten. El pastor… Primero, el niño le preguntó a su pastor: “Pastor, lo he escuchado hablar tanto de Dios, ¿puede alguien ver a Dios?”.
Bueno, el pastor dijo: “No, cariño”. Dijo: “Nadie puede ver a Dios y vivir”.
Bueno, él era solo un niño. Y él le preguntó a su madre, y su madre no sabía. Le preguntó a su maestra de Escuela Dominical; ella no sabía. Dijo: “Nadie puede ver a Dios”. Él estaba tan decepcionado.
Él solía quedarse en el río cerca de la isla de seis millas de allí. Había un viejo pescador que tenía una larga barba blanca. Él se la llevaba con este anciano.
38 Un día, ellos estaban río arriba, y llegó una tormenta. Y después de la tormenta, ellos bajaron por el río. Cualquier barquero aquí sabe cuál es el ritmo de remar su bote y la sensación de las olas que inclinan los remos, Ud. sabe. Y el anciano miró a su alrededor, había salido el sol. Había salido un arco iris. Las hojas se lavaron y era bonito. El anciano siguió tirando de su bote; las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Él había tirado de sus remos un poco más y volvió a mirar.
El pequeño que se encontraba en la popa del bote se entusiasmó tanto que corrió hasta la mitad del bote y dijo: “Señor, le haré una pregunta que mi madre no pudo responder, mi padre no pudo responder, mi pastor, mi maestra de escuela dominical. Nadie pudo responderme”. Dijo: “Yo creo que hay un Dios”. Y dijo: “¿Podría yo alguna vez verlo a Él?”.
Eso era demasiado para el viejo pescador. Él simplemente metió sus remos, se llevó las manos a la cara y lloró como un bebé. Fue y puso sus brazos alrededor del muchachito y dijo: “Dios bendiga tu corazón, cariño. Todo lo que yo he visto en los últimos treinta y cinco años ha sido a Dios”.
39 Pues, claro. Había tanto de Dios en el interior que podía verlo a Él en el exterior. Si Ud. quiere ver a Dios en Su universo, véalo desde adentro. Observe cómo los pájaros cantan diferente en los árboles. Incluso su enemigo se ve diferente cuando Dios entra por dentro. Él está en Su universo. Él está en Ud. mirando hacia afuera, mostrándole la magnífica parte de Su universo. (Rápidamente, nos daremos prisa.)
Dios en Su universo, ¿cree Ud. qué es así? ¿Alguna vez lo vio a Él en una puesta de sol? ¿Alguna vez lo vio a Él en un amanecer? ¿Alguna vez lo vio a Él en las hermosas montañas? ¡Oh, vaya! A veces yo llego allí y miro la escena y simplemente grito con todas mis fuerzas. No puedo evitarlo. Hay un abismo llamando a otro abismo. Dios en Su universo… Cómo podríamos quedarnos aquí por horas y hablar de Él, cómo Dios habla desde Su universo.
40 Ahora, tomemos el segundo, rápido, para que podamos llegar a eso: Dios en Su Palabra. ¿Cuántos creen que Dios está en Su universo? Muy bien. Usted puede verlo a Él en Su universo. Vamos a ver si Él está en Su Palabra.
Dijo: “Mi Palabra es Vida”. Verdaderamente, la Vida… Ahora, la única cosa, la Palabra… La letra mata; el Espíritu da Vida.
Confío ahora con todo mi corazón, que Dios vivificará (“Vivificar” significa “que cobre vida”), que vivifique la Palabra ahora por Su Espíritu.
Jesús dijo: “Un sembrador salió y sembró semillas. Y mientras dormía, vino otro sembrador y sembró cizaña”. Y Él siguió adelante y contó la parábola. Los discípulos no pudieron entenderlo. Jesús les explicó. Él dijo: “El sembrador es el Hijo del hombre. El campo es la tierra. Y la Semilla es la Palabra de Dios”. Amén. Noten: “La Semilla es la Palabra de Dios”. Si es… Cualquier cosa que diga la Palabra de Dios, es una semilla.
41 Ahora, la manera de producir una cosecha, primero es preparar el terreno. ¿Es correcto eso? Saque todas las malas hierbas, y las espinas, las enredaderas. Eso es incredulidad y duda. Sáquelo de su corazón. Prepárese. Luego se parte el campo.
Yo no estoy muy interesado en este arrepentimiento de ojos secos. A mí me gusta ver a un hombre venir ante Dios, decir: “Lo siento, Padre. Recíbeme”. Quebrantado, el terreno listo para la Palabra…“.
Noten, entonces cualquier promesa Divina de Dios es una semilla. Y esa Semilla en el terreno correcto, producirá según su género. El maíz traerá maíz. La cebada traerá cebada. El trigo traerá trigo. Y cualquier promesa Divina de Dios traerá los resultados, si se coloca en la tierra, y se riega allí con fe, oración, confianza, Dios lo traerá a cumplimiento. Estoy diciéndolo por experiencia.
42 Estoy pensando ahora que los mejores médicos que tiene los Estados Unidos, hace dos años, dijeron: “Reverendo Branham, no hay una oportunidad para usted”. ¡Oh, eso hace que mi corazón cante “Sublime gracia del Señor, que a un infeliz salvó! [Cinta en blanco].
Allí, sentado en la clínica Mayo. Ellos dijeron: “Te quebrantaste, muchacho. Nunca saldrás de eso”.
Yo fui a la antigua Palabra. “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Yo dije: “Padre, colócalas en mi corazón. Yo las regaré con fe día y noche; esta noche me paro en perfecta salud”.
Una vez siendo hombre ciego, me llevaban del brazo. No podía ver nada, solo los objetos frente a mí en movimiento, solo que la luz del día era oscura. Y esta noche, el resultado de mi examen de la vista es 20/20. ¿Por qué? Yo tomé la Palabra de Dios. Nadie con un don para echar fuera el espíritu, la Palabra lo hará, fe en la Palabra de Dios.
43 Jesús tenía todas las buenas cualidades de Dios en Él. ¿Lo creen Uds.? Él tenía poderes sobre los poderes. Pero cuando Él se encontró con Satanás, Él no usó Su poder. Dio un ejemplo para el más débil de los Cristianos. Cuando Él se encontró con Satanás, dijo: “Escrito está. No solo de pan vivirá hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. El Cristiano más débil puede tomar esa posición. Tómelo. Seguro, Dios está en Su Palabra.
Cada vez que Él se enfrentaba al enemigo, Él decía: “Escrito está”. Yo creo que Él tenía poder para hacerlo. Pero Él se encontró con Satanás en los mismos terrenos con la misma Palabra con la que Ud. puede enfrentarse con él, cada uno: “Escrito está”.
¿Lo creen Uds.? Pues, escrito está. “Todo lo que desees, orando, lo recibiréis”. Observe el orden de la Palabra. Crea ahora (tiempo presente) lo recibe, y lo tendrá. Se le entregará más tarde, pero créalo ahora. Antes de que Ud. pueda obtener su cosecha, Ud. tiene que plantar la semilla. Regarla. Creerlo. No desenterrarla cada mañana para ver si… Cada vez que Ud. la desentierre, Ud. la retrasará mucho más. Nunca crecerá si Ud. sigue desenterrándola.
44 Cuando Ud. coloca en su corazón que Dios la sanó, hermana; Ud. muchachito, Ud. hermano; cualquiera de ustedes, establézcalo en su corazón y crea. Tome a Dios en Su Palabra y comience a testificar sobre ello. Dele mucha agua; fertilícelo. Observe lo que ocurre. La Palabra de Dios producirá exactamente lo que Ella dice.
Si esa no es la Palabra inspirada de Dios, yo no estaría parado aquí. Yo no creería en Ella. Pero yo sé que es la verdad. “Los cielos y la tierra pasarán, pero Mi Palabra no pasará”. “Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la arranque de Mi mano”.
Allí lo tienen, Dios en Su Palabra. Dios habla cualquier cosa, Él lo dice en serio. Dios lo dice. Luego habrá tantas cosas y cosas así, y así fue. Dios dijo: “Hágase la luz”. La luz brotó de algún lugar del Creador. Dios dijo: “Hágase esto”, y fue esto. “Que sea eso”, y fue eso. Lo que Dios dice son semillas. Dios está en Su Palabra. ¿Lo creen ustedes?
45 Él dijo: “Yo enviaré la promesa de Mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”. Sí. Esa fue la Palabra de Dios.
Cristo era la Palabra. Oh, en el principio era la Palabra; la Palabra estaba con Dios; y la Palabra era Dios; y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.
Usted dice: “Bueno, Dios dijo los mandamientos, y Dios dijo esto”. Todo lo que Cristo dijo era la Palabra de Dios: El Padre en el Hijo, hablando a través de Él. “Quedaos en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”.
¡Oh vaya! Dios está en Su Palabra, se manifiesta a Sí mismo.
46 Él le dijo al hombre: “Ve a lavarte en el estanque de Siloé (Enviado). Y el hombre se lavó en el estanque y obedeció la Palabra, regresó limpio. Dios en Su Palabra. ¿Cree Ud. eso? Dios está en Su universo. Dios está en Su Palabra. Dios confirmará Su Palabra.
Allá arriba, en el día de Pentecostés, cuando estaban todos reunidos en un lugar, asustados, cobardes, sentados detrás de los muros, amurallados en una pequeña habitación, pero ellos tenían un mandamiento de no salir de Jerusalén hasta que fueran investidos con poder de lo alto. Allí están ellos, los ciento veinte reunidos en el aposento alto, las puertas cerradas, bajaron las cortinas, si acaso había alguna.
Luego de repente, vino un sonido del cielo como de un pequeño viento fuerte. Y llenó toda la casa donde estaban sentados. En eso salieron a las calles. A ellos no les importaba su prestigio humano. Allí estaban todos los aristócratas de todo el país reunidos allí en el día de Pentecostés. Ellos salieron a las calles tambaleándose, balanceando sus brazos y actuando como un grupo de maníacos. Digan que eso no es cierto y estarán negando la Biblia. La Biblia dice que ellos estaban borrachos.
47 Y escuchen, mujeres, Uds. que piensan que porque tienen su nombre en la iglesia, que está bien. La virgen María estaba con ellos, actuando como una mujer borracha. Y si Dios no le permitiría a la madre de Dios entrar al cielo sin recibir el Espíritu Santo, ¿cómo va a entrar usted con algo menos que eso? ¿Es correcto eso? Usted pagará el camino con los pocos despreciados del Señor.
Ellos dijeron: “Pues, estos hombres están llenos de vino nuevo”.
Ahí, las mujeres y todas ellas… ¿Alguna vez han visto a un hombre borracho? Todo está bien con él, tambaleándose, chocando contra las cosas. “Todo está bien”. ¿Ven? Borrachos. Dijo: “No os embriaguéis con vino. Mas al fin como serpiente morderá, y como áspid dará dolor. Mas embriagaos del Espíritu”, embriagados. Tan embriagados con el amor de Dios hasta que Ud. pueda olvidarse de todo el pasado, sabiendo únicamente lo que Dios está haciendo ahora. Viva para el día de hoy. Dios en Su Palabra… Sí, señor.
48 Luego, noten, cuando todos ellos estaban criticando y comportando de esa manera, y todos ellos, se pararon allí riéndose, y burlándose de ellos. Los críticos no murieron todos allá atrás. Ellos podrían haberlo hecho, pero el espíritu sigue vivo.
Noten esto. Entonces Pedro, un hombrecito que no sabía su abecedario (no podía firmar su propio nombre. La Biblia dice que era un hombre ignorante y sin letras), él se paró en una caja de jabón, un tocón o algo así, dijo “Vosotros, hombres de Judea, y los que moráis en Jerusalén, que esto os sea conocido y escuchad mis palabras; porque estos no están borrachos, como suponen, ya que es la tercera hora del día; pero esto es eso”. De vuelta a la Palabra. “Esto es eso de lo que habló el profeta Joel: Esto sucederá en los últimos días, dice Dios, derramaré Mi Espíritu sobre toda carne”.
Hermano, Pedro dijo: “Esto es eso.”. Si esto no es eso, me voy a quedar con esto hasta que eso llegue de todos modos. Sí, señor. Porque yo creo que esto es eso que se habló. Dios en Su Palabra hablándole a la gente. Dios dijo que Él lo haría. Dios lo hará. Tome la Palabra de Dios y dese cuenta.
49 Luego, para confirmar la Palabra, Él envía a Sus profetas; Él envía Sus señales; Él envía Sus maravillas. E incluso en todo eso, cuando Dios baja a una audiencia y revela los secretos del corazón de un hombre, le dice lo que debe hacer después de que la Palabra se lo está diciendo primero, lo cual es el fundamento, luego el profeta viene y revela los secretos de su corazón y le dice qué hacer, luego ¿me quiere decir que Ud. tendría miedo? Pues, ¡oh vaya! Estoy diciendo ahora que Dios lo ha confirmado doblemente. Eso es correcto. Dios en Su universo, Dios en Su Palabra…
Ahora, rápidamente, tomemos a Dios en Su Hijo. ¿Cree Ud. que Dios estaba en Cristo? Yo lo creo con todo mi corazón. La Biblia dice que Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo. Él era Emanuel. En otras palabras, Él era la imagen expresada de Jehová aquí en la tierra, como Jehová velado en carne, viviendo aquí en la tierra, el unigénito del Padre, de Su seno.
50 Noten, Dios llegando a ser carne para poder sufrir la pena del pecado, porque Él fue Aquel que pronunció pecado. Él fue el… Qué pronunció este castigo sobre el pecado. Y Él no podría tener una persona individual aparte de Él.
No sería correcto que yo dijera: “Mi esposa tomará el lugar de usted, mi hijo, mi hermano, cualquier otra persona”. Si yo soy justo y soberano, yo tomo el lugar de usted.
Y Dios tuvo que bajar en Su Hijo, Cristo Jesús, para sufrir. Eso es correcto. Y la sangre de Dios sangró de Su cuerpo. Sí, señor. Dios estaba en Su Hijo. Él comía como un hombre. Eso es correcto. Él hablaba como un hombre (Eso es correcto) cuando Él hablaba con la gente.
Pero les diré algo, unas personas vinieron a llevárselo, en una ocasión, unos soldados, regresaron y dijeron: “Nunca ha hablado hombre como este”.
Él era un Hombre, pero ese era Dios que hablaba por Él. Cuando Él estaba parado, como dije el otro día, al lado de la tumba de Lázaro, con las lágrimas rodando por Sus mejillas, Él era un Hombre. Pero cuando dijo: “¡Lázaro, ven fuera!”, y un hombre que llevaba cuatro días muerto, volvió a la vida otra vez, ese era Dios hablando por Su Hijo. Sí, señor.
51 Él era un Dios-hombre. Yo creo que Él era el —el infinito Hijo de Dios, nacido de la virgen María. Eso es correcto. Todo lo que la Biblia dice que Él era, yo creo que lo fue. Cuando Él estuvo en la tierra, Él se parecía a Dios; Él hablaba como Dios; Él… Él predicaba como Dios; Él se levantó como Dios; Él ascendió como Dios. Él, Dios estaba en Él, Dios manifestado aquí en un cuerpo de carne en la tierra en una forma, Su Hijo, Cristo Jesús.
Noten. Dios estaba en Su Hijo. Siempre fue… Dios lidia allá atrás en el principio. Cuando Él estaba con los israelitas, viniendo por el desierto, había una roca que los seguía, una roca espiritual. Y Dios le dijo a Moisés: “Golpea la roca y dará su agua”.
¿Qué era eso? Él la golpeó con la vara que tenía en la mano. Esa vara no era la vara de Moisés; Esa era la vara de Dios, el juicio. Y él hirió la roca, y la roca dio agua.
52 Y cuando una vez querían beber, fueron a la roca. Cuando querían algo de comer, ellos bajaron y un grupo de abejas tenía una colmena allí. En la roca había una hendidura. Dios estaba en la hendidura. Las abejas tenían su nido en la hendidura. Cualquier cosa que necesitaban, iban a la roca. Y la Biblia enseña claramente que Cristo era esa Roca que estaba en el desierto.
Si Ud. tiene sed esta noche, vaya a la Roca. Si quiere miel, dulzura, vaya a la Roca. Si quiere Vida, vaya a la Roca. Si Ud. quiere creer que Dios estaba en Su Hijo, vaya a la Roca. Él estaba en la Roca. Háblele a la Roca, y dará de Sus aguas. Allí lo tienen, Dios en Su Hijo.
53 Un día, estaban unas personas allá confiando en la Palabra de Dios en Babilonia. Vamos a verlo unos instantes. Y oh, puedo ver una gran cosa sucediendo. Se había planteado el asunto de que cualquiera que fuera allí y comenzara a adorar a cualquier otro Dios, o que no se inclinara ante lo que el gobierno había dicho, tendría que ser arrojado a un horno de fuego. Había tres jóvenes allí, cuatro de ellos, tres de ellos principalmente, Sadrac, Mesac, y Abed-nego. Decidieron que ellos no iban a inclinarse ante ninguna imagen. Ellos iban a servir al Dios verdadero. Ellos creían Su Palabra. Eso es correcto.
Noten. Ellos descubrieron que estos muchachos no se inclinarían. Entonces calentaron el horno de acuerdo con los mandamientos del rey, siete veces más caliente que nunca. Dijo: “Les sacaremos esa religión con fuego”.
Usted no puede sacarle el Espíritu Santo a un hombre con fuego. Pues, Eso es fuego en sí mismo. Usted no puede quemarlo. Ellos tomaron al hermano Juan el Revelador y lo hirvieron en un recipiente de —de grasa durante veinticuatro horas. Pensaron que él era un brujo.
54 Un hombre vino aquí al templo, el otro día, o al lugar, dijo: “Oiga…”. El hermano comenzó a darle una tarjeta allí, y él se estaba riendo. Algunos de los ministros me lo contaron. Dijo: “Es…”. Él dijo: “Vengo para que me lean mi suerte”.
¡Oh vaya! Ellos pensaron que Juan era un —que embrujó la grasa. No era Juan el que embrujaba la grasa; era el Espíritu Santo que lo tenía sujeto. La grasa no podía quemarlo.
Estos jóvenes hebreos creyeron la Palabra de Dios. Dijeron: “Dios puede librarnos del horno ardiente. Pero, no obstante, no nos vamos a inclinar ante tu imagen”.
Oh, si tan solo pudiéramos conseguir algunos Sadrac en este edificio.
Dicen: “No veo ninguna diferencia en usted. Fue allá y alguien oró por usted. Yo no veo ninguna diferencia”.
“Puedes decir lo que quieras, pero yo no me voy a inclinar ante tu incredulidad. Yo estoy tomando a Dios en Su Palabra”. Eso es correcto. Dios está en Su Palabra.
55 Vamos a fijarnos en esta escena, siendo que la empezamos hace un momento. Dios nos ayude por un minuto ahora para ver a Dios, cómo Él lo recompensará. Nos vamos a alejar del tema por un segundo.
Puedo ver que llega la mañana. Vamos a dramatizar esto un momento. Puedo ver el horno. Los cielos parecen volverse negros y rojos. Ese horno estaba ardiendo. Puedo ver al rey Nabucodonosor sentado en su trono. Dijo: “Nosotros simplemente quemaremos a ese montón de santos rodadores y detendremos todo este alboroto”. Da un paso allí atrás: “Nos estamos cansando de todo lo que se esté comportamiento de aquí alrededor de todos modos”.
Muy bien. Puedo verlos preparándose ahora para calentar el horno, sacar a Sadrac, Mesac, Abed-nego, atar sus manos detrás de ellos. Tres hombres con largas lanzas comienzan a ponerlos en marcha, donde ellos subieron hasta arriba de la cúpula para dejarlos caer.
¡Vaya!, ¿no piensan que cuando aceptan a Cristo como su Salvador, como su Sanador, que el diablo no le prenderá al fuego? Seguro que lo hará. Sí, señor. Solo mírelo.
56 Recuerden, yo les he advertido a cada uno de ustedes, dentro de setenta y dos horas, lo que sucedería. La Biblia dice: “Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, él camina por lugares secos, luego regresa (¿Es eso correcto?), con otros siete demonios peor que como estaba”. Tengan cuidado. Deje que el buen Hombre de la casa se quede parado allí con fe luchando contra él, diciéndole que no puede venir. Rechace verlo; rechace tenerlo, o cualquier otra cosa. Quédese exactamente con eso.
Noten. [Cinta en blanco]… ¿Fue…? Ellos comenzaron una marcha de la muerte subiendo allí. Ellos van a quemar a estos fieles creyentes en Dios, uno que confía en la Palabra de Dios. Ellos van subiendo al —para ser quemados.
Ellos se acercan. Usted lo sabe. Puedo escuchar a Sadrac decirle a Mesac: “¿Estás—estás seguro de que ya oramos bien?”.
Puedo escucharlo decir: “Sí, tengo la victoria. Continuemos”. Amén. Esa es la manera de hacerlo. Siguieron marchando un poco más lejos, siguieron y siguieron adelante. Casi para llegar, comenzaron a desmayarse un poco. Puedo escucharlo decir: “Muy bien, ¿están listos ahora?”.
“Sí, estamos listos”.
57 Estos tipos empujándolos, manteniendo su cabeza hacia atrás, llegaron. Solo un paso más ahora y allí van, hacia el horno ardiente para ser consumidos.
Pues, los hombres que estaban parados detrás de ellos, murieron por el intenso calor. La longitud de una lanza (Probablemente la mitad de ese palo o más) detrás de ellos, murieron.
Eso muestra que Dios estuvo con ellos durante toda la marcha. Él estará al lado de Ud. desde esta noche en adelante cuando Ud. se lo lleve. Simplemente párese en Su Palabra y crea que Él está en Su Palabra y en Su Hijo.
Aquí van, marchando, hasta el borde. Observen, un paso más y caerán dentro.
58 Nuestro cuadro se ve bastante oscuro en este momento para los creyentes, ¿no es así? Simplemente giremos nuestra cámara, o nuestros binoculares, y miremos para arriba. Usted sabe, todo el tiempo que está pasando algo en la tierra, hay algo sucediendo en el cielo.
Lo puedo ver a Él. Mirémosle a Él por un momento. Lo puedo ver a Él sentado en Su trono (¡Oh, vaya!), Sus ropas sacerdotales a Su alrededor. Puedo ver venir a Su derecha, un ruido. ¿Qué es? Llamémoslo Gabriel, el gran Arcángel, corrió a su lado, sacó Su espada y dijo: “Maestro, ¿has mirado abajo en Babilonia? Tres creyentes verdaderos están llegando a su fin. ¿Los has considerado? Yo te he obedecido desde que me creaste. Déjame bajar a mí; yo cambiaré la escena en unos pocos momentos”.
Yo creo que Él podía hacerlo, ¿y ustedes? Sí, yo creo que Él podía.
59 Sacó esa gran espada, y David lo vio a Él con el —Josué lo vio cuando cruzó el río. Dijo: “Soy el Capitán de la Hueste del Señor. He visto esa espada desenvainada”.
Dijo: “Señor, déjame bajar, Maestro”.
Puedo escucharlo a Él decir: “Gabriel, tú has sido un buen Ángel. Desde el día que Yo te creé, me has obedecido. Pero simplemente no puedo dejarte ir”. Puedo ver a Gabriel volver a poner su espada en la vaina, tomar… pararse en posición de firmes a Su lado. ¡Oh, vaya!
Todo en el Cielo le obedeció a Él. Eso es correcto. Todos menos el corazón de los hombres, ellos no quieren obedecerle. No quieren creerle.
60 Vean, viniendo por la izquierda, aquí venía otro Ángel. Véalo a Él. Dios tiene Espíritus ministradores, Ángeles. Yo creo en Este que está aquí ahora, no muy lejos.
Y Él se puso de pie… ¿Cuál es Su nombre? Ajenjo: Aguas amargas. Puedo oírlo a Él decir: “Oh Maestro, ¿has mirado abajo a Babilonia? Déjame bajar esta mañana. Tú me diste las llaves en la destrucción antediluviana. Derramé las aguas sobre la tierra”.
Usted sabe de… Ajenjo lo tiene, controla todas las aguas de la tierra, dice la Biblia. Y allí Él dice: “Bajaré y lavaré a Babilonia de la faz de la tierra”. Yo creo que Él podía haberlo hecho, ¿no es así? Sí, señor. “Oh”, Él dijo: “Maestro mira allí abajo”.
Puedo escucharlo a Él decir: “Ajenjo, tú has sido un buen Ángel. Sí Me obedeciste y rompiste los manantiales de las profundidades, y así sucesivamente, y destruiste el mundo en los días de Noé. Pero Yo simplemente no puedo dejarte ir”. Puedo ver a Ajenjo tomar Su lugar de nuevo y pararse en posición de firmes.
61 “¿Has considerado?”, dijo otro Ángel.
Él dijo: “Sí, Yo los he estado observando durante toda la noche”.
Oh, hermano, si Él fue considerado con tres, Él será considerado con tres mil que están aquí esta noche también. Sus ojos están en el gorrión. Él sabe en este momento lo que Ud. necesita. Él sabe por qué ha venido a esta reunión esta noche.
Puedo escucharlo a Él decir: “Yo no puedo dejarlos ir, compañeros, porque Yo mismo voy a ir”. ¡Oh, vaya! Puedo ver que Él se levanta.
Ustedes creen que estoy loco, ¿no es así? Me van a llamar un santo-rodador de todos modos, así que mejor es que lo hagan.
Noten. Yo le amo a Él. Yo tengo mi vida envuelta en Él. No veo nada más que a Él.
Puedo ver que Él se levanta de Su trono, Sus vestiduras caen alrededor de Él, y sale allí. Y lejos en la parte Norte de la región, veo una gran tormenta. Escucho que dice: “Ven acá”. ¡Oh, vaya! Yo puedo escucharlo a Él decir: “Viento del Este, Oeste, Norte y Sur, vengan aquí”. Todo le obedece. Eso es correcto. Puedo escucharlo a Él decir: “Ve allá y ponte debajo de esa tormenta y hazlo rodar hasta aquí. Aquí vienen los vientos del Este, Norte, Sur y Oeste, bajo esta gran tormenta. Y aquí viene, agitándose al lado del Trono. Puedo verlo a Él que se sube en eso. ¡Oh, vaya! Decir: ”Vientos, los voy a conducir como a caballos esta mañana. Voy a bajar a Babilonia“.
62 Puedo verlo a Él extender Su mano y agarrar un rayo en zigzag, pasar por el Árbol de la Vida y arrancar una rama. Ellos dieron su último paso, confiando en la Palabra de Dios. Y en el momento en que ellos entraron, había Uno como el Hijo del Hombre, parado al lado de ellos, (¡Aleluya! Sí, señor), con una palma, abanicando. Incluso con las brisas calientes abajo, hablando con ellos.
Cuando el rey Nabucodonosor abrió las puertas, dijo: “¿A cuántos metieron?”.
Dijeron: “A tres”.
Dijo: “Hay cuatro. Y uno se parece al Hijo de Dios”.
Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Sus poderes no pueden fallar. Él no puede fallar. Dios está en Su Hijo. Sí. ¿Creen Uds. eso? Dios está en Sus pueblos. Dios está aquí esta noche.
63 Dios se manifestó en Su pueblo en el día de Pentecostés. Cuando ese viejo pescador se paró allí y pronunció ese sermón, al punto que sacudió las estalactitas del infierno ante los ojos del diablo, y tres mil entraron en el Reino de Dios.
Al día siguiente él predicó nuevamente en la sanidad de un hombre enfermo que yacía en la puerta, un cojo. Él lo sanó, y cinco mil almas entraron en el Reino de Dios. Dios en Su pueblo… Sí, señor.
Puedo ver al pequeño Esteban parado allí, un pobre hombrecito ante un medio millón de personas en esa gran corte del Sanedrín esa mañana. Y la Biblia dice que su rostro resplandecía como un Ángel. Dios estaba en Su pueblo. Él dijo: “¡Oh, duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros”
Y ellos crujían los dientes contra él. Y cuando lo apedrearon hasta la muerte, él con su cabecita en el pecho de Dios, y dijo: “Veo a Jesús parado que está a la diestra de Dios…”. Dios lo meció para que durmiera en Su pecho, como una madre meciendo a un bebé. Dios en Su pueblo.
64 Yo puedo ver a ese viejo pescador sin una educación de primaria, o que ni siquiera podía firmar su propio nombre, un hombre ignorante y sin letras, con tanto de Dios en él, hasta que la gente que pasaba por las calles quería que su sombra pasara sobre ellos. Cada uno fue sanado. ¿Por qué? Era Dios en Su pueblo. ¡Aleluya!
… dijo que cuando Él vino a la cruz, cuando lo iban a matar, él dijo: “Solo tengo un pesar; no tengo cinco vidas para entregar para gloria de Dios”. Dios en Su pueblo… Sí, señor.
Cuando fueron a matarlo, el apóstol Pedro dijo: “Pongan mis pies arriba y mi cabeza hacia abajo. Yo no soy digno de morir como mi Señor”. ¡Oh, hermano!
La cruz de Andrés, cómo él… Ellos los habían matado; cómo es que los quemaron en la hoguera. Se los dieron de comer a los leones. Los aserraron. Los metieron en la cárcel. Les dijeron que estaban locos. Cerraron las puertas. Los expulsaron de las ciudades. Y Dios vive en Su pueblo. Algunos…
65 El 6 de abril de 1909, cuando el sol comenzaba a asomarse sobre una pequeña colina de Kentucky, una madrecita sentada allí, de catorce años, en una vieja camita rudimentaria, no tenía piso más que la tierra. Todas las cosas, una mesita, una vieja camita de paja donde acostarse, una pequeña almohada de hojas de maíz para que ella pudiera recostar su cabeza… Mi papá con su par de overoles, parado al pie de la cama… Pero Dios me permitió venir a la tierra. Cuando la estrella de la mañana se asomaba por las montañas, vino y entró girando por la ventana, vino un Ser sobrenatural que entró en la habitación arremolinando cuando la gente de las montañas comenzó a llorar. ¡Oh vaya! [Cinta en blanco].
Años después de eso, una noche, parado en una pequeña vieja habitación, fría, orando con todo mi corazón, aquí venía el Ser sobrenatural, Su augusto Ser iluminó la habitación como el sol de la mañana brillando. Él me habló, en un grito: “Ven, no temas. Yo estoy contigo”. (¡Aleluya!) “Tú vas a llevar un mensaje de sanidad Divina a la gente del mundo”.
Él está aquí, haciendo milagros, llamando enfermedades, sanando a los lisiados, ciegos, sordos, mudos; trabajando entre Su pueblo. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Dios está en Su pueblo. ¿Lo creen? ¡Oh, aleluya! Él está aquí ahora. Él está en Su pueblo.
66 Dios ha enviado ministros a todas partes para orar por los enfermos, para sanar a los enfermos. Yo creo que en este momento… ¿Creen que Dios está en Su universo? ¿Creen que Dios está en Su Palabra? ¿Creen que Dios está en Su Hijo? ¿Creen que Dios está aquí en Su pueblo, mostrando señales y maravillas? Entonces aceptémosle a Él.
“Muéstranos al Padre y nos basta”. Él está aquí. Él está sanando a los enfermos, haciendo que los cojos caminen, los ciegos vean. Cánceres, sordos, mudos, lisiados, Él está aquí para hacer milagros ahora mismo. ¿Lo creen? Acéptenlo a Él sobre esas bases.
Permítanme mostrarles que Dios aquí. Quiero a unos seis u ocho predicadores que tengan el Espíritu Santo, que creen en sanidad Divina, que vengan aquí un minuto.
67 ¿Todavía sostienen el: “Muéstranos al Padre”? Muy bien, venga aquí. Hermano Markham, quiero que se pare justo al final de esa hilera. Y Ud. con él, hermano, justo al final de esa fila, allí mismo con él. Vengan aquí, dos de Uds. hermanos, párense aquí al final de esta fila. Vean si Dios está en Su pueblo o no. Venga aquí, hermano. Uds. dos hermanos párense justo al final de esta fila. Y ustedes, otros dos hermanos, pasen al otro extremo de la otra fila allí.
Párense aquí y mire este otro lado, hermano. Uds. dos aquí, en este extremo, miren de este lado. Venga al final de las filas, justo al final de las filas. Párese justo al final de las filas. Ustedes dos hermanos allí, vayan allí donde está la señora, justo allí.
No tema por su hijo, hermana.
Muy bien. Vaya al otro extremo, hermano, justo allí, en la otra fila que sale. Párese allí al final de la fila.
68 ¿Creen Uds. que Dios está en Su pueblo? ¿Creen Uds. que Dios me diría la verdad? ¿Les he dicho la verdad como testigo? Esto es lo que el Ángel de Dios dijo: “Si logras que la gente te crea y eres sincero, nada se interpondrá ante tu oración”.
Ahora, miren. Ha habido dos o tres personas paralizadas sentadas en sillas aquí esta última semana que se han ido caminando. Una persona ciega dijo que su niño pequeño la guió al edificio la otra noche, y el Espíritu Santo la llamó. Ella recibió la vista y salió del edificio. Cáncer tras cáncer, sordos, y todas las cosas están siendo sanadas aquí. ¿Es correcto eso? Dios está aquí. Pecado tras pecado ha sido echado fuera, enfermedad tras enfermedad. Y no ha habido una cosa que haya llegado ante el don, que Eso no haya dicho lo que era. ¿Es correcto eso? Entonces Dios está en Su pueblo. Entonces Uds. creen que yo les estoy diciendo la verdad.
69 ¿Cuántos en este edificio querrán ser sanados ahora mismo por Dios? Déjenme decirles, Dios está en estos predicadores. Dios está en usted. Dios está aquí ahora. Dios les ama. ¿Creen Uds. eso?
Dios me amó. Dios me amó cuando yo era un niño pequeño. Él me amó todo el tiempo. Él me amó allá atrás cuando yo caminaba por el camino de la escuela, descalzo, sin nada, con un pequeño par de overoles y un balde viejo de melaza con pan de maíz y melaza para comer. Dios me amó. Él me amó entonces. Él me amó cuando yo… correcto. Dios me ama ahora. Su siervo cansado de pie aquí. Él me amará en la eternidad. Él nos amará cuando todos los océanos tengan… [Cinta en blanco]…
La Palabra de Dios será la misma cuando no haya luna, estrellas, tierra, ni nada más. La Palabra de Dios permanecerá eternamente. ¿Es esa la verdad? Dios está aquí en Su pueblo esta noche para realizar esto.
Todos los hombres y mujeres que quieran ser sanados por sanidad Divina, que tienen fe en Dios, pónganse en medio de los pasillos. Coloquen sus tarjetas de oración, o lo que sea que Uds. tengan… Pónganse en medio de los pasillos. Párense por allí. Ahora, no se acerquen más, solo hasta donde terminan los pasillos. Abrácense, cada uno. Créanme con todo su corazón. Puedo probarles que Dios está aquí para sanar a cada persona enferma en este edificio.
Sublime Gracia del Señor,
¡Que a un infeliz salvó!
Yo ciego fui, más hoy veo ya,
Perdido y Él me halló.
70 El Ángel de Dios está aquí. Oh, mis, amigos. Si Uds. solo pudieran ver y sentir esta gloriosa unción de Dios moviéndose. Escuchen. Cada uno de ustedes, ministros, a medida que estas multitudes comiencen a venir, yo estaré orando. Yo quiero que Uds. les pongan las manos encima mientras yo también los paso.
Quiero que hagan esto. Cuando Uds. pasen por aquí, cada uno de Uds. párese en la línea, estos ministros ungidos de Dios están para orar por los enfermos. Quiero que Uds. crean. Yo quiero que Ud. deseche toda incredulidad; póngalo bajo sus pies; salga de este edificio glorificando a Dios; porque Dios está aquí esta noche para sanar a cada persona en el edificio. ¿Creen Uds. eso? Digan: “Amen”.
De acuerdo, ministros, dondequiera que Uds. estén, a medida que comience a pasar esta audiencia, Uds. impongan las manos sobre ellos. Yo los envío a hacer esto en el Nombre del Señor Jesús.
Que Dios le dé a cada persona aquí, ahora mismo, la sanidad de su cuerpo. Mientras Uds. vienen, los hermanos están orando ahora, a lo largo de la línea.
Avancen, hermanos. Comiencen su oración. Personas, empiecen a pasar, a lo largo de la línea.
71 Mientras inclinamos nuestros rostros, cada Cristiano en el edificio en todas partes, cada Cristiano incline su rostro en todas partes. Y cuando la pequeña línea de oración comience, avancen por esta línea. Yo me quedaré aquí y le pediré a Dios que sane a cada uno de ustedes. Concédelo, Dios, ahora mientras oramos. Inclinen su rostro.
Nuestro Padre Celestial, nos hemos reunido aquí en el Nombre de Tu Hijo, Jesús. Oh Dios Eterno, Autor de la Vida, la gente está pasando por estas líneas, hombres y mujeres. Oh Padre, Tus siervos están parados allí, creyentes, poniendo sus manos sobre los enfermos en el Nombre de Tu Hijo, sabiendo que Dios está en Su universo, Dios está en Su Palabra, Dios está en Su Hijo, Dios está en Su pueblo. Dios está aquí ahora hablando en voz alta Sus gloriosas manifestaciones de Su verdad, haciendo todo real. Oh Dios eterno, envía Tus bendiciones a este grupo de personas ahora mismo, y bendícelos, y dale a cada uno, la sanidad perfecta de su cuerpo.
Satanás, Uds. poderes demoníacos del infierno que han atado a estas personas Cristianas, en el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios, sal de la gente. Suéltalos y déjalos ir… [Palabras inciertas – Trad.]…
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