S.351 55-1120  ¿Qué es eso que tienes en tu mano? 

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OBRAS DEL MENSAJE

¿Qué Es Eso Que Tienes En Tu Mano?

San Fernando, California, E.U.A.

55-1120

1 Alabado sea Dios. Ah, ¡Vaya! ¿No lo hace sentir eso estupendo? Tan feliz… todos los que aprecian al hermano Einer, al hermano Weirmo cantando, solo levanten las manos. Quiero mostrarles hermanos, cuánto los aprecian.
He estado pensando últimamente al respecto, tal vez tener una… comenzar a comprarme una carpa, una carpa de buen tamaño, y ver si estos hermanos se me acompañan. Solo llevarlos por toda la nación cantando y predicando el Evangelio y orando por los enfermos. Como completar el tiempo hasta que el Señor venga, ven, hasta que todo haya terminado entonces. Luego podemos ir a casa, y entonces los escucharemos día y noche- todo el día, porque no hay noche allá en el otro mundo—cantando el glorioso Evangelio.
El hermano Weirmo y el hermano Ekberg, solo Dios sabe cuánto les aprecio, su cántico. Fíjese, Ud. ve cuánto los aprecia la congregación. Y desde lo profundo de nuestros corazones agradecemos a estos hermanos.

2 El hermanito sentado aquí, John; todo lo que sé de él es su nombre; creo que es un plomero. Espero que él reciba… todo plomero en California tiene la misma actitud hacia Cristo como la que tiene este hombre aquí. Ha sido tan maravilloso, teniendo su ayuda y como él trabajó día y noche; levantándose a las 5 en punto de la mañana, salir y manejar 50 millas para el trabajo y regresar; venir hasta aquí y quedarse, tal vez hasta la media noche y luego… Uds. saben, eso es trabajo fuerte. Y él lo ha hecho gratuitamente. Y le amamos por eso, ¿cierto? Todos le agradecemos esto a nuestro hermano.

3 No veo al hermanito Arganbright. Él está por aquí en alguna parte, tal vez. Quizás él ya entró. Otro soldado valiente de Dios. Si él no está aquí, pues, muy bien. De todos modos no quiero que él lo oiga. Quiero que Uds. lo oigan, ¿ven? Él es un verdadero y genuino hermano. Solo… lo conozco por algún tiempo, y es uno de los hombres más amables que alguna vez haya conocido en mi vida. Y su pequeña esposita irlandés, solo como… Los dos juntos hacen buena medida de persona, vean, ellos son tan pequeños. Y tan… pero, nos hemos estado quedando en su casa. Y hablar de un hogar amoroso, siempre abierto para la oración, como Cristo.
Sin duda que agradecemos al hermano y a la hermana Arganbright, y a todos los amigos de la Colina de Sion allá arriba. La llaman la Colina de Sion, toda la atmósfera ahí es de cristiandad. Y así que, estamos muy felices por ellos y sus esfuerzos.
Fíjense, el hermano Arganbright nunca se queda sin cosas que hacer para el Señor Jesús. Y él no las hace a regañadientes; él sale y las hace gratuitamente. Yo ni siquiera podría tomar un viaje al extranjero si no habría sido por la ayuda de él. Y él tiene una carga en su corazón. Cuando él siente una carga por alguna nación, él vendrá aquí. Veré a su carro moverlo en el patio y yo sé, bueno… Meda dirá, —mi esposa— dice: “Bueno, aquí vamos otra vez al extranjero, ¿no es cierto?” El hermano Arganbright, con una carga en su corazón.

4 Y él es una personita muy piadosa; si yo no tengo una guianza, yo voy a donde él porque sé que Dios lo guía a él. Y por eso, le agradecemos mucho con todos nuestros corazones. Y si alguna vez se encuentra con él, díganselo, él es uno de los que me ha sacado aquí. Yo estaba lejos por Suiza. Por años él me había estado diciendo: “Tengo una carga por el valle de San Fernando”.
Y yo dije: “¿Dónde queda eso?” Y yo no conozco mucho del país.
“Allá arriba hay una gentecita olvidada, tienen unas iglesitas establecidas allá y están luchando fuertemente”.
“Ajá”.
Él dijo: “¿Iría Ud. para allá arriba? Ahora, quizás no tenga mucha congregación, pero ¿iría Ud.?”
Yo dije: “Si hay solamente uno, eso estará bien, vea. No hay ninguna diferencia donde se encuentre”.
Saben, eso parecerá extraño para la gente. Nosotros nunca miramos a los números. Nunca miramos la cantidad, miramos la calidad. Para eso estamos aquí después de todo.
Felipe en una ocasión tenía un gran avivamiento allá abajo en Samaria. Y Dios lo llamó de entre aquella gran audiencia para salir al desierto y encontrarse con una persona, y nunca regresó. ¿Es correcto? Vean, miramos en ese aspecto, entonces es diferente.

5 A todos los pastores colaboradores aquí, y los que están colaborando con ellos, no conozco a los hermanos, ellos son un grupo de buenos hermanos. Y los nuevos convertidos de por aquí de esta parte de la región, asistan a sus iglesias. Ayúdenlos. Yo trataría de apoyar a hombres que creen en un ministerio como este. ¿Uds. no? Un Evangelio, el Evangelio completo. Asistan a sus iglesias. Hay otras buenas iglesias aquí, y apreciamos a cada una de ellas. Todos estos hombres, sus esfuerzos… Mi querido hermano, ruego a Dios que le ayude, y le bendiga en toda forma.
Y luego, a los ujieres: Ellos han hecho un estupendo trabajo. Y les agradecemos; a cada guardián alrededor. Todos han sido tan amables, a Uds.

6 El hermano Arganbright… He procurado llegar hasta él. Normalmente después que termina el servicio, ellos levantan una ofrenda para mí. Ahora, yo nunca levanté una ofrenda en mi vida. Comencé, en una ocasión, nunca lo olvido.
Yo…pastoreando una iglesia por doce años y nunca tomé centavo en mi vida. Yo trabajé y apoyé…tenía que apoyar a la iglesia. Entonces, recuerdo la tarde que entré, y, ¡oh vaya! en verdad que tuvimos una semana muy apretada, y Ud. sabe cómo uno llega a esos puntos, uno no puede sufragar los gastos, ¿sabe? Eso es cuando uno está mal.
Y yo dije: “sabes qué cariño…” No porque ellos no pudieran ayudar. No, señor. Ese pequeño tabernáculo vendería sus ropas para ayudarme. Y se los agradezco, pero simplemente es que no la tomaría. Así que, yo pensé que podía trabajar, por qué no trabajar.
Y les digo la verdad. Digo esto desde lo profundo de mi corazón. Deseo cuando entro a estas campañas, que yo pudiera conseguirme un buen trabajo en alguna parte, si no fuera nada más que partir madera o reventando concreto —algo. Esa es la verdad. Lo digo en serio desde el fondo de mi corazón. Para que por lo menos apoye a mi familia o algo así, pero ellos levantan una ofrendita de amor para ayudarme a sostener a mi familia.

7 Y entonces, recuerdo que le dije a mi esposa, le dije: “Esta noche voy a recoger una ofrenda”.
Ella dijo: “¿en serio?”.
Yo dije: “Ajá”.
Ella dijo: “Tendré que ir para verte”.
Y entonces, ella se alista y se pone en frente de mí. Yo me levanté y dije: “Bueno, amigos,” dije: “No me gusta hacer esto.” Dije: “Pero tengo un pequeño aprieto.” Dije: “Si uno de los hermanos pasara el sombrero,” dije: “Me desagrada pedir esto, pero,” dije: “si me ayudaran con unos cuantos centavos,” dije: “Estoy un poco corto, como cinco dólares.” Dije: “No ajusto, y tengo una deuda y prometí pagarla, y no tengo cómo”. Dije: “Si me ayudaran se los agradecería”.
El anciano diacono se levantó y me miró -el pobre hermano Wisehart, si pasa que algunos de Uds. son de los alrededores— alcanzó su sombrero. Y yo agaché la mirada, sentado a mi derecha, y una ancianita llamada, la Sra. Webber, ella estaba sentada allí abajo, una ancianita piadosa. Ella metió la mano en uno de esos delantales que usaban encima del vestido. (Las señoras hacen mucho eso allá en el sur.) Y ella tenía este bolsillo por aquí debajo del delantal, alcanzó ese bolsillo, esos que tienen una solapa allí, encima del delantal, lo movió y metió su mano entre aquellos centavos. Mmmm. No podía hacerlo. La miré y dije: “Yo solo estaba bromeando con Uds., no era en serio”.

8 Y entonces, el hermano Wisehart tenía el sombrero y él dijo… Yo dije: “Oh, hermano Wisehart, yo solo bromeaba, ¿ve?” Les digo, no podía aguantar eso para salvar mi vida: ver a la pobre hermanita alcanzando aquellos centavos en su… mmmm, No, señor, eso no.
¿Y saben lo que hice? Había un hermano anciano que acostumbraba venir a mi casa, su nombre era el hermano Ryan, él me siguió al Oeste y todo. Él recientemente se fue a la gloria. Tenía como ochenta años de edad, de barba blanca y larga, y tenía el cabello… yo solía darle lata con eso. Pero, los hombres no deberían usar el cabello largo. Y yo solía acusarle de estar en la casa de David, pero él era un hermano pentecostal.
Y así que, él montaba una bicicleta hasta allá debajo de Dowagiac, Michigan. Y él me dio la bicicleta, no tenía puestas las salpicaderas, y apenas tenía llantas, estaba en muy mala forma. Y la tenía recostada sobre una pequeña chimenea de carbón. Entonces, bajé y me compré una lata de pintura de diez centavos, allí en la tienda de diez centavos, la pinté toda, y le puse un aviso de venta. La vendí por cinco dólares, y ni siquiera tuve que levantar una ofrenda. Eso fue lo más cercano que estuve alguna vez de levantar una ofrenda.

9 Allá afuera en la reunión, tal vez, ellos lo hicieron. Le dije al hermano Arganbright…ahora fíjense. Todos los esfuerzos que Uds. pueblo amado… No hemos tenido sino un pequeño grupo de personas, los gastos son altos, y sé que Uds. han hecho todo lo que posiblemente se puede hacer. Y no saben cuánto agradezco eso. Me apena aún tener que tomarla. Si pudiera financiarlo, lo haría. Pero, oh, hermano, no podría hacerlo. Y agradezco sus esfuerzos. Dios les… oro que Él les multiplique cien veces.
Pero entendí (por el viñedo, Uds. saben) que no se cubrieron los gastos. Le dije al hermano Arganbright que si él ha levantado una ofrenda de amor para mí que la destine para los gastos de la iglesia. Yo tenía trecientos dólares para salir de aquí; fue de otra reunión anterior. Tenía suficiente para regresar a casa, y yo podría pagar mi cuenta, y demás, mientras estuviera aquí. Todo estaría bien.

10 Y ahora, esta reunión… eso es asombroso. No el costo suyo, pero es que de algún modo… Pudiéramos estar fuera de sección o alguna otra cosa; ellos no tuvieron la audiencia suficiente para cubrir los gastos. Me la he perdido dos ocasiones, y ambas fueron en California. Una en el otro lugar, y la otra aquí. Y yo le prometí al Señor que cuando mis reuniones llegaran al punto que no producían el apoyo financiero por sí mismo… Nunca les permitiría pedir, si alguna vez alguien pidiese dinero, o “Quién dará cincuenta dólares,” y demás, ese es el momento para nosotros de parar. Sí, señor. Yo no creo en eso. No, señor. Dios es capaz. Y yo dije: “Ahora, Señor, cuando Tu no me sustentes, entonces es tiempo que yo regrese a casa”.
Por lo tanto, yo no creo en eso de estar rogando por dinero. Pero, de algún modo, nosotros tenemos una manera, entonces Dios ha provisto una manera para nosotros, que por medio de nuestros esfuerzos podemos amortizar todo, y se encargará de la multa. Fíjense, esto no es solo decir… Recuerden, Uds. gente amorosa que han colaborado con el dinero que entra y con todo lo que pueden hacer, si necesitan algo y no hay suficiente para cubrir, y todos, no puedan hacerlo, Uds. saben; yo sé lo que eso.
Qué tal si alguien viniera y me pidiera en esta tarde, dijera: “Hermano Branham, desearía que me permitiera tener cinco mil dólares,”
¡Oh, hermano! Ojalá pudiera. Pero no puedo hacerlo, entonces Ud. recibe la medida de la que estoy hablando.

11 Ahora, agradecemos todos sus esfuerzos entonces. Dios les bendiga. Espero que algún día, si es la voluntad de Dios y si Uds. me permiten, voy a regresar y quedarme un poquito más de tiempo donde tal vez podremos tener una reunión más grande, en algún momento cuando regresemos a San Fernando. [La congregación aplaude] Gracias, gracias, muy amables. Muchas gracias.

12 Para evitar que mi esposa se desmaye completamente cuando sepa que va tener que caminar hacia la plataforma, ella…voy a la casa donde ella estaba, justo antes que ellos se fueran. Me hicieron entrar y vaciaron el lugar para que yo pudiera estudiar, ella era la cosita más nerviosa que yo haya conocido en mi vida. Me compadezco de ella.
Ella dijo: “¿Billy de verdad tengo que subir hasta allá?”
Yo dije: “Cariño, solo camina hasta la plataforma”.
Ella dijo: “Oh, Oh, yo…” [El hermano Branham se ríe]
“No pienses en eso”. Ella quiere subir antes que la unción llegue. Mi esposa, tan tierna y tímida como es ella, y ella es, ella aun es una persona muy espiritual. Y digo esto, porque tal vez ella suba y regrese, pero espero y confío que todo joven en este edificio y que toda pareja joven hoy… y cuando Ud. se case, que su vida será tan felices juntos como ella y yo que hemos estado juntos casi quince años desde que nos casamos; ha sido como el cielo en la tierra.
Y si hay algún reconocimiento que se le dé a la familia Branham, dénselo a ella. Ella es quien se lo merece. Es correcto. [La congregación aplaude] Una verdadera mujer, una verdadera [Palabras confusas] Muy bien. Cariño. Dondequiera que estés. Ella está en alguna parte.

13 Y quiero que ella y mi niñita, Sara… tengo a la pequeña Rebeca, a Sarita y José, ¿Cuántos recuerdan cuando yo vine la primera vez a California hace varios años, les dije que iba a tener a José? Veamos las manos levantadas. Y lo extraño fue que el próximo hijo que tuve fue una niña. Pero el Señor me dijo que iba a tener un José. El doctor dijo: “Ella no puede tener más hijos”. Dijo: “Esa cesárea…” mi esposa tiene que tener parto transversal, ella y su gente.
Y entonces, la pequeña Sara nació y ella es lo suficiente tomboy [poco femenina- Trad.] como para ser un José. Pero después de todo, después de varios años apareció José. Él pesa dieciocho libras, de seis meses, y lo amamos con todo nuestro corazón. Hermanos y hermanas, mi esposa, la Sra. Branham. [La congregación aplaude] Gracias.

14 [El hermano Branham habla a la hermana Branham] Consigan un micrófono.
Ahora. No te vas a desmayar. Solo… [El Hno. Branham ríe].
[La hermana Branham dice: “Estoy muy contenta de estar aquí, amigos y de conocer a todas estas amorosas personas. Y me estoy gozando de estos servicios y de la presencia del Señor.”] Gracias, cariño. Eso es lo mejor que has hecho. Gracias. [El hermano Branham se refiere a su pequeñita, Rebeca.] Oh, ella es tan tímida como su madre. Bueno, gracias, cariño, y gracias a la pequeña Sara, y…
Ahora, esa es la damita que oyeron en el teléfono, que se sienta día y noche en el teléfono y en la puerta, constantemente todo el tiempo, recibe al público; treinta y seis años de edad y casi con su cabeza blanca. A punto de un colapso nervioso justo ahora, porque ella está en tal posición. Ella se para entre el público del mundo y yo, alrededor del mundo. Y sin duda ella tiene el tiempo. Dios bendiga su alma valerosa, y algún día a donde vayan las buenas madres, que ella esté allí por siempre. Dios la bendiga.
Muchas gracias a todos por darle la bienvenida. Les amamos mucho por eso.

15 Y ahora, aquí hay algunos pañuelos para orar por ellos, y ¿estos guantes son para que se ore por ellos? Alguien los perdió. Ahora, yo en los servicios, recibo guantes, recibo medias para los niños.
Y hace algún tiempo, yo… este es muy bonito. Tenemos un poquito de tiempo para tener compañerismo, ¿no es cierto? ¿Antes de comenzar?

16 Iba por Louisiana, e íbamos bajando por el sur de Louisiana para tener una reunión. Y mientras bajaba allí, perdí mi maletín encima del carro, justo en el distrito de personas color. El Sr. Moore me dijo, él dijo: “Hermano Branham, ni siquiera tiene una oportunidad.” Dijo: “Ud. nunca verá ese maletín. Ni siquiera un pañuelo de bolsillo,” dijo: “¿qué va a hacer?”
Yo dije: “Bueno, la única cosa que voy hacer es seguir adelante y predicar el Evangelio”.
Él dijo: “Bueno, mire hermano Branham,” dijo: “esos muchachos de color.” Dijo: “ese distrito allí es malo”.
Yo dije: “Eso no me lastima.” Yo dije: “A esos muchachos de color les agrado, y yo los amo”.
Él dijo: “Bueno, si la…”
Yo dije: “Mi Biblia estaba allí adentro.” Alguien me acababa de regalar un traje nuevo, y estaba allí también. Y tenía puesto un traje viejo.
Y él dijo: “Todo lo que Ud. tiene está en ese maletín”.
Yo dije: “Sí, eso es correcto.” Dije: “Bueno, mi Biblia está allí”.
Y él dijo: “Bueno, fíjese, si uno de los pecadores lo encuentra, botarán la Biblia y el traje y se irán.” Y dijo: “y Ud. no puede ganar.” Él dijo: “Si los cristianos lo encuentran y saben quién es Ud., ellos cortarán el traje en trozos y se enviarán telas ungidas unos con otros. Entonces, ¿Qué va Ud. hacer? Dijo: ”Ud. las lleva de perder“.

17 Llegamos hasta abajo la parte sur del estado, donde íbamos a tener el servicio, nos detuvimos en un lugarcito allá, y ellos estaban… lo siguiente es que había un oficial de la policía que llegó. Y él le dijo, dijo: “¿Podría radiarlo? Hay un predicador que perdió su maletín allá”.
Y él dijo: “claro” (Ud. saben cómo hablan en el sur).
Dijo: “Hey, ¿no es ese el maletín del hermano Branham?”
Dijo: “Sí”.
Bueno, él dijo: “Él oró por mi madre, ella estaba en una silla de ruedas y ella fue sanada.” Dijo: “Seguro, yo traeré ese maletín.” Y él se alejó, y él volvió a radiarlo, dos o tres días. No, nada bueno en ningún lado.

18 Entonces, el hermano Moore dijo: “No hay nada al respecto, hermano Branham. Seguiremos y le compramos un traje nuevo para remplazar los trajes y demás, comprarle algunas camisas.”
Yo dije: “Esta no es tan sucia. Esta está muy bien.” Entonces seguí predicando.
Ud. sabe, la primera cosa, yo estaba en… él dijo: “No, no vamos permanecer aquí más tiempo, Ud. va a ir ahora mismo”.
Y el teléfono sonó. Dijo: “Alguien en el teléfono quiere hablar con Ud. Sr. Moore.”
Él fue hasta allá, y un anciano de color dijo: “¿Es Ud., Sr. Jack?”
Dijo: “Sí”.
Dijo: “¿Está el Sr. Branham con Ud.?”
Él dijo: “Sí”.
Dijo: “Dígale al Sr. Bill que yo hallé su maletín. Voy de camino con él.”
Yo dije: “Hermano Moore, ¿dónde está su fe?” Eso es correcto.

19 Bueno, el Señor les bendiga. Oremos ahora mientras oramos por los pañuelos.
Nuestro amado Padre celestial, traemos muy humildemente ante Ti en este día, delante de Ti estos pañuelos, telas, guantes y cualquier otra cosa que esté presente, pidiéndote amablemente que sanes a cada uno de los que estos pañuelos representan. Que Tu amor misericordioso descanse sobre todos ellos. La oración de fe salvará al enfermo y Dios los levantará.
Ahora, en la Biblia donde leímos en el libro de Tus Escrituras, en el capítulo 19 de los Hechos del Espíritu Santo en los apóstoles. Vemos donde el gran San Pablo tomaba de su cuerpo paños o delantales. Espíritus inmundos y enfermedades salían de las personas, y eran sanados. La gente vio que Tú estabas con Pablo y ellos tenían fe; así que ellos querían tomar de su cuerpo los paños y delantales, así sucesivamente. Y Tú honraste a cada uno de ellos, y la Biblia dice que las enfermedades y aflicciones salían de las personas.
Ahora, Padre, nos damos cuenta que no somos San Pablo. Él se fue a Tu casa hace muchos años, pero Tú aun eres Jesús, el mismo de ayer, hoy y por siempre. Vemos a Tu Espíritu moverse entre nosotros, la misma fe que estaba en aquellas personas está en las personas que están aquí hoy. Te llevas a Tu hombre, pero nunca Tu Espíritu.
Y Te ruego, Padre, que en conmemoración del gran acto de las personas de aquel día, estas personas de hoy en día con la misma fe están ahora enviando los pañuelos; que cada uno de ellos sea sanado. Yo muy humilde y reverentemente, con todo mi corazón y alma, Te pido que bendigas a cada uno de ellos y que sanes a aquellos para quienes son estas prendas. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, Tu Hijo amado. Amén.

20 Creo que después del servicio se les darán a aquellos que tienen necesidades. Y ahora, si resulta que… sólo un momento. No me lo dieron para orar por el de ella. Pásemelo, señor.
Padre Dios, Te ruego, tarde pero finalmente llegó, Te pido que la bendigas, y a dondequiera que sea destinado este pañuelo que sea una bendición para lo que ella lo está pidiendo, en el nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, mi hermana. No se preocupe. Hay algo al respecto de una ancianita madre. Eso me hace… ¿No se siente de esa manera?

21 Hace algún tiempo, allá arriba en la reservación India, una anciana madre lisiada vino hasta el altar en muletas una noche, y ella tenía que sostenerlas de esta manera. Alzó la mirada hacia mí, y las lágrimas rodando por sus mejillas y a través de esas profundas arrugas. Y alcanzó las muletas y me las pasó, se enderezó y salió de la plataforma —sin oración y sin nada— una India. La miré y pensé, ella debe ser la madre de alguien.

22 No estoy seguro… es esta la señora, la que está sentada aquí, que me encontró en Cliftons el otro día y me habló, y ¿estrechó mi mano en Clifton´s? ¿Es Ud. la señora allá? Ella estaba tan feliz por algo que aconteció en la reunión.
Anoche, en el pequeño restaurante aquí arriba en algún lugar de la autopista… después que terminaron los servicios, ellos me llevaron a comer. Y yo estaba sentado disfrutando de una hamburguesa cuando un grupo de gente entró. Y un joven que dijo que había estado sufriendo de algunos dolores de cabeza o algo así por largo tiempo, y cómo eso se fue de él y no lo había perturbado más desde entonces.
Esta señora aquí… sobre sus seres queridos siendo salvos u otra cosa tomando lugar, y ella estaba tan feliz por eso. Ella dijo: “Hermano Branham, hay demasiadas cosas que han sucedido. Yo no quiero ser como el leproso indigno; quiero regresar para dar gracias.” Yo agradezco eso, hermana. Dios le bendiga su alma valerosa.
Ahora, muchos de Uds., tal vez, han tenido bendiciones. Así que, díganselo a alguien más para que engrandezca al Señor Jesús, a quien damos la honra y la gloria.

23 Pensando en las distintas personas lisiadas. Ahora tenemos un par de sillas de ruedas, aquí mismo están sentadas tres, y tenemos dos catres. Pedimos a Dios hoy que Él permita que cada uno de ellos… Creo que veo muletas debajo de la silla del hombre allí. Solo pido a Dios que Él les permita salir caminando de aquí sin ese soporte. Ahora, solo sean reverentes.
Ahora, si hemos pasamos por alto a alguien de algún modo al decir estas cosas… un hombre está señalando a un ciego que está sentado por allá. Tal vez como cantaba la ciega Fanny Crossby:
“No me pases, oh tierno Salvador,
Oye mi humilde clamor.
Y mientras a otros estás llamando,
No pases de mí.“

24 Ojalá tuviera el poder para pasar y sanar a cada uno de los que están enfermos. Lo haría. No lo tengo. Ojalá tuviera el poder para salvar a todos los pecadores que están aquí. No puedo hacerlo. No lo tengo. Ningún hombre lo tiene, aparte de Jesucristo. Y ahora Él se lo da gratuitamente, si Ud. puede aceptarlo por fe, ambos, para su salvación y para su sanidad. “Más Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, y por Su llaga fuimos nosotros curados”.
Todo el que está triste, me gustaría hacerle feliz. No puedo hacerlo. Pero Él ya lo hizo, porque Él cargó con eso en el Calvario. Y todo lo que Ud. tiene que hacer aceptarlo. Simplemente creerlo.

25 Ahora, si puedo ser para Uds. una bendición en algún momento, háganmelo saber. Si Ud. necesita un pañuelo y no lo ha recibido aquí hoy, solo deme una llamada o algo así. En Jeffersonville, Indiana, y estaré contento de enviarle un pañuelito. Son gratuitos. Es una pequeña tira de listón. Yo oro por ella y la envío. Estaré siempre orando por Uds.
Y ahora, tal vez, en los siguientes meses volveré al extranjero otra vez, por todos los países de color. ¿Estarán orando por mí? Recordaré que en el Valle de San Fernando, la gente dijo que estarían orando.
El Señor les bendiga. Y justo antes de abrir las páginas, solo por un culto breve; no queremos estar aquí adentro por más de cuarenta y cinco minutos a una hora, ahora. Luego llamaremos a la fila de oración y oraremos por los enfermos, después tendremos que irnos. Y me tengo que marchar a casa. Debo comenzar de inmediato en Louisiana.
Creo que volveremos a Phoenix muy pronto. Le pedí al hermano Ekberg. ¿Dónde está el hermano Ekberg? ¿Estaba sentado aquí? ¿Dónde está? ¿Aún está en la reunión? Hermano Ekberg, ¿podría levantar su mano si está aquí? Hermano Einer Ekberg. No lo veo, Quizás él solo salió, él y el hermano Weirmo. Pero yo les pedí que vinieran conmigo a Phoenix.

26 Y el Señor Dios les bendiga ahora mientras inclinamos nuestros rostros para un momento de oración.
Señor Jesús, ven ahora. Si hemos pecado en alguna manera, perdónanos. Y oro que Tus grandes bendiciones reposen sobre cada uno. Venimos bajo el cuidado de las alas del Todopoderoso. Oramos hoy a Él por medio de la manera adecuada, viniendo por la sangre derramada del Señor Jesús, confesando nuestras faltas, nuestra indignidad. No tenemos ningún mérito. Venimos solamente porque hemos sido invitados a venir. Él dijo: “Cualquier cosa que pidieres al Padre en Mí nombre, Yo lo haré”. Creemos eso, porque vemos el recurso de donde viene, quién lo dijo. Ningún otro más que el Hijo amado del Dios Todopoderoso, que fue el seno del corazón del Padre.
Y ahora, Te rogamos que nos recibas. Ven y recibe Tu Palabra, Señor, y habla por medio de estos labios mortales a oídos mortales, y que entres a nuestros corazones, y [palabras confusas] como el alma. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

27 Ahora, en la apertura de la Palabra, iba hablar juntamente hoy todo lo que tenía en mi corazón, hablar del tema de Dios en Su universo; pero aparentemente se me está yendo el tiempo, hablaré del libro de Éxodo, el capítulo 4.
Yo sé que tienen que ir a la iglesia en esta noche, por lo tanto, trataremos de salir temprano. Queremos una buena y larga fila de oración en esta tarde. Hay mucha gente que se ha llamado, para que se oren por ellos.
Ahora, vayan conmigo a… busquemos el capítulo 4 de Éxodo, para Uds. los que lo marcan. Yo solo amo la Palabra de Dios, ¿y Uds. no? “La fe viene por el oír, el oír de la Palabra de Dios”.
No importa cuántas cositas tratemos de hacer o decir, o cuántas cositas ficticias y demás, y nuestra [palabras confusas] nuestra teología, simplemente no funciona a menos que venga de la Palabra de Dios. Es allí donde reposa nuestra fe.
Ahora mientras leemos:
Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová.
Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: una vara.
Que el Señor añada Sus bendiciones a estas palabras, y mientras procuramos por medio del Espíritu Santo, entrar en el contexto de esto, pondremos como texto: ¿Qué es eso que tienes en tu mano?

28 Este fue un gran día. Era el día de Moisés… todos sabemos cómo Dios llamó a Moisés y cómo lo escogió en aquellos días. De cómo él nació para ser un profeta. Y cuando él vino a donde su madre, ella reconoció que él era un… que era un niño extraordinario, Moisés otra vez, un tipo perfecto del Señor Jesús, nació durante la época de persecución. Y cómo el enemigo trató de matarlo, justo como al Señor Jesús.
Cuando nació Jesús, el Imperio Romano emitió un decreto para matar a todos los niños de dos años de edad. Y cuando nació Moisés, ella vio que era un niño extraordinario, sus padres lo escondieron, como José y María escondieron a Jesús. Todo, él nació para ser un libertador y profeta, para ser sacerdote; y así lo fue Jesús, exactamente en cada tipo.

29 Pero, Moisés, cuando fue dada la ley, Moisés falló. Él descendió y golpeó la roca con lo que tenía en su mano, la aventó y rompió los mandamientos, por causa de la debilidad que él tenía, lo cual era su temperamento. Partió los mandamientos. Y se fue, mostrando que ese sacerdocio, el sacerdocio Levítico, sería roto.
Y en su tentación, él estuvo cuarenta días en el desierto, y Jesús estuvo cuarenta días en el desierto. Y cuando Él salió, satanás Lo tentó en Su punto más débil, cuarenta días de ayuno. Más cuando él se encontró… cuando él se encontró con Moisés, él lo pudo hacer caer, pero cuando él se encontró con Jesús, se dio cuenta que había algo más que un Moisés allá.
Y él dijo: “Si eres el Hijo del Dios, haz un milagro delante de mí. Déjame verte hacerlo, y Te creeré, convierte estas piedras en pan. Si eres el Hijo de Dios, Tú puedes hacerlo”.
Jesús sabía que él solo hacía lo que el Padre le mostraba, Él dijo: “Escrito está, no solo de pan vivirá el hombre, más de toda Palabra que sale de la boca de Dios”.

30 Y satanás constantemente batalló con Él, y hasta usó las Escrituras, y Jesús regresó y dijo: “También está escrito”.
Y Jesús derrotó a satanás sin usar el don divino que tenía, mostrando que el cristiano más débil puede derrotar a satanás con la Palabra de Dios. Y esa es la razón por la que trato de llegar delante de la persona: nada en el individuo, el predicador; es en Cristo. Y Cristo está en Su Palabra. ¿Creen eso?
Escuchen esto: “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” —murió y resucitó otra vez, y está en nosotros hoy en día. La misma Palabra que fue en el principio.
La Biblia es la carta de Dios. Y toda promesa que está en ella le pertenece, si puede creerla y aceptarla con el tipo correcto de actitud. Está dentro de Ud., Cristo; la esperanza de gloria.

31 Note. Ahora ¿Cómo entramos en Cristo? Primero lo recibimos a Él por fe, creyendo. En segundo lugar, “Por un Espíritu, entones, somos todos bautizados en un cuerpo”, 1 de Corintios 12; ¿por una membresía? Por un Espíritu, somos todos bautizados en un cuerpo. Eso son los creyentes, los que ya han creído en el Señor Jesucristo, y han sido bautizados en el cuerpo de Cristo por medio del Espíritu Santo. Eso está un poco en contra de mis enseñanzas Bautistas, pero eso es la Biblia.
Yo soy un Bautista mientras se quede con la Biblia, después de eso, yo… la Biblia. Somos enseñados que Ud. recibe el Espíritu Santo “cuando Ud. cree,” pero Pablo dijo (Hechos 19) a un montón de Bautistas… Sí, señor. Ellos estaban con Apolos, y Apolos era uno de los convertidos de Juan. Y cuando Pablo pasó por las costas superiores de Éfeso, él halla a ciertos discípulos; él les dijo: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?” Eso es correcto. Desde que creísteis.

32 Ellos dijeron… Ellos eran creyentes, teniendo gran gozo, gritando y alabando al Señor. Dijeron: “Pues, no sabemos si hay un Espíritu Santo”.
Dijo: “Entonces, ¿cómo fueron bautizados?
Dijeron: “Por Juan.” Ellos eran Bautistas.
Dijo: “Juan bautizó para arrepentimiento, viendo que deben creer en aquellos que vienen, en el Señor Jesús.” Y cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre de Jesucristo. Pablo puso sus manos sobre ellos, y ellos hablaron en lenguas y profetizaron. Eso fue muchos años después de Pentecostés, vean. La bendición aún estaba en acción.
Y aún está en acción hoy en día y estará hasta que Jesús venga, donde se reúna la congregación. Ya sean Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, cualesquiera que sean, cuando dejen entrar a Jesús, señales abundarán en la iglesia, como chispas de un yunque batido sobre un hierro caliente. Eso es correcto, cuando dejen entrar a Cristo. Siempre… siempre señales. Cuando Dios aparece, observe lo que ocurre.

33 Moisés había sido una completa falla. Y tal vez haya hombres aquí en esta tarde, quizás ministros que han sido una completa falla. Tal vez. Ud. lo ha sido como ama de casa, tal vez Ud. lo ha sido como estudiante en la escuela, tal vez Ud. lo ha sido como hijo a sus padres. Lo que sea que Ud. haya sido, que ese sea un: “Ha sido,” y comience desde hoy. No importa lo que sea. Tal vez Ud. haya sido una falla como cristiano, tal vez Ud. ha fallado de continuar con Dios. Si lo ha sido, tome nota de lo que voy a decir en unos momentos, sobre esto.
Moisés falló en Egipto, cuando él nació para ser un libertador, para sacar a los hijos de Israel fuera de Egipto. ¿Por qué? porque él decidió hacerlo por sí mismo. Y cada vez que Ud. hace las cosas por sí mismo, deja a Dios afuera. Entonces Ud. llega a ser una falla como lo fue Moisés.

34 Él pensó que podía hacerlo. Viendo que un egipcio golpeaba a un Israelita, y él solo lo mató y lo encubrió. Y cuando él hizo eso, se convirtió en un refugiado en otra tierra, en la tierra de Etiopía. Y se fue hasta allá, y allí se casó con su esposa. Él consiguió un trabajo pastando ovejas. Y él se casó… Jethro, el sacerdote de Madián, él se casó con su hija, y le nacieron dos hijos. Y él tenía un trabajo normal, un apacentador de ovejas. Y él había estado apacentando las ovejas por cuarenta años, porque él falló en poner a Dios primero.
Creo que ese es el asunto en las iglesias. Hermano, cuando se llega a un lugar donde ponemos primero la iglesia, en lugar de Cristo, vamos directo hacia abajo. Cuando las pone como individuo, pone su iglesia primero, su vida social primero, en lugar de su vida espiritual, Ud. va a fallar.
Permítame parar un momento aquí. El otro día alguien dijo: “Hermano Branham, aprecio su predicación, pero Ud. va de Génesis hasta Apocalipsis”
“¡Ajá! Esa es toda la Biblia” Toda está correcta. Yo solo tengo que ir a donde Él me guie. Vea Ud.

35 Y cuando ellos estaban edificando el Templo de Salomón, ellos tenían todas las piedras cortadas. Todo estaba en orden. Pero ellos hallaron una piedra rara. No pensaban que una cosa así encajaría en algún lado, entonces ellos solo la aventaron en un montón de hierba. Y continuaron con su mortero y sus piedras, juntándolas. Y se dieron cuenta, que la misma cosa que habían rechazado… ellos edificaron tanto y se dieron cuenta que no podían avanzar más; faltaba una piedra. Y ellos edificaron, pero no pudieron avanzar más. Y la misma piedra que faltaba era la piedra principal del ángulo, que ellos habían aventado a un lado.
Yo digo eso… lo diré por los Bautistas, luego los Presbiterianos se pueden gloriarse en esto. Muy bien. Una de las cosas principales con los Bautistas, o cualquier otra iglesia, que todos hemos hecho y lo que los Pentecostales están haciendo (es correcto), es que Uds. están rechazando el principio único, la única piedra clave que existe, que es Cristo.
Cuando la desechan… Ud. podría decir: “Oh, eso no funcionará en nuestro programa”.
Bueno, ¿y entonces con qué programa trabajará Él? Ud. simplemente sálgase de su programa y entre al programa de Él, y la iglesia avanzará. Ponga primero la Piedra Angular. Si no lo hace, se dará cuenta que después de un tiempo, solo será ladrillo y mortero otra vez.
Así que, ellos tenían que recibir la piedra principal primero antes que pudieran…. La piedra angular, antes que pudieran seguir.

36 Moisés había rechazado eso. Él había rechazado los principios de Cristo. Y luego, él pensó que tenía razón. Pero entonces llegó a ser un refugiado y se casó y tuvo estos hijos, y estaba apacentando las ovejas de Jethro; le consiguieron un trabajo de apacentador de ovejas. Estuvo cuarenta años subiendo y bajando en la parte de atrás del desierto apacentando ovejas, allá en las mismas sendas antiguas, un hombre viejo, de ochenta años. Él fue llamado cuando tenía cuarenta años.
¿Sabían que, cuarenta es la edad de llamamiento de Dios? Bueno, Fíjense en Josué, Caleb, David en el trono, Oh, y así sucesivamente.
Pero cuando él tenía cuarenta años, Dios lo llamó. Y a los ochenta él había estado cuarenta años en rechazo. La vida de Moisés consistió en 120 años: cuarenta años de ella fue levantado para ser enseñado; cuarenta años de ella fueron una completa falla; y luego por cuarenta años le sirvió al Señor.

37 Fíjese, doblando hacia esta senda una mañana, caminando por la misma antigua senda por donde él vino. Pero resultó que él vio algo extraño, era un arbusto ardiendo en fuego que parecía no consumirse. Y él dijo: “Me alejaré para ver esta cosa extraña”.
Fíjese, fue allí donde Moisés hizo uno de los más grandes movimientos que alguna vez haya hecho, fue hacerse a un lado, no criticar, sino ponerse a un lado para ver lo que era esta cosa extraña. Oh, mi hermano, si Ud. solamente… Ud. pudiera pensar que estas cosas son extrañas, pero hágase a un lado como hizo Moisés. Y se sentó para observarla.

38 Uno de los más grandes científicos, Luxrom, él dijo: “¿Por qué es que Ud…”?
Ellos dijeron: “¿Cómo es que Ud. sabe tanto de ciencia?”
Él dijo: “¿Saben cómo la aprendí?” Me senté en la presencia de la Madre Naturaleza y solo abrí mis brazos a ella, y ella abrió mi corazón y me dijo todo al respecto“.
Ahora de esa manera es que se tiene que hacer con Cristo. Solo siéntese al lado del Evangelio, abra su corazón a Cristo. Él hablará con Ud. La naturaleza hará… Dios le hablará de nuevo a Ud.

39 Moisés se hizo a un lado para ver lo que era esta cosa extraña. Fíjese, él nunca dijo: “Tomaré unas cuantas hojas y bajaré para llevarlas al laboratorio para que las examine el químico y encuentre por qué”. Vean, él no estaba de curioso con eso, él sencillamente se sentó y se alejó y observó la panorámica: un fuego ardiente, un fuego extraño.
Y cuando lo hizo, Dios habló con él y le dijo: “Moisés, quítate tus zapatos porque, el lugar donde estas parado es tierra santa.”
Ahora, qué si Moisés hubiese dicho: “Señor, es un problemita para mí hacer eso, solo voy a quitarme el sombrero.” Dios no dijo: “quítate el sombrero.” Él dijo: “Quítate los zapatos”.
Y mucha gente dice: “Bueno, yo solo me uniré a la iglesia”.
Eso no es lo que Cristo dijo: “Os es necesario nacer de nuevo”, vea. No importa cuánto Ud. se una a la iglesia, pero Ud. debe de nacer de nuevo.
Y Moisés se quitó sus zapatos, y se acercó en reverencia. Esa es la manera en que Ud. se debe acercar a Dios: en reverencia —no en curiosidad— sino poniendo a un lado todo peso, toda duda. Y acercarse a Dios reverentemente y decir: “¿qué querrías que Tu siervo haga?” Acérquese a Él reverentemente.

40 No fue cosa fácil esa noche, sentado en el edificio, llevar allí en un campo de pececillo, cuando había visto las visiones desde que era un niño. Luego acercándome y viendo los remolinos. Pero cuando vi aquello caminando sobre el piso… No en una visión. No, Señor. Yo sé lo que es una visión. Pero esto no era una visión. El hombre estaba parado allí. Lo oí caminar. Caminó hasta donde yo estaba, con sus manos cruzadas. Estaba muerto de miedo. Me agarré el pulgar y comencé a morder mi uña. Él dijo: “No temas”.
Yo sabía que era la misma voz que me habló cuando yo era un niñito, pero era la primera vez que lo veía en forma de hombre. Él dijo: “He sido enviado de parte del Todopoderoso Dios para decirte que vas a orar por los enfermos”. Luego reveló lo que acontecería.
Eso lo concluyó para mí. Y cuando ellos me dijeron que iba a perder mi mente si iba y hacía eso, no les presté atención, porque yo tenía que venir ante Él reverentemente. No importa lo que la gente diga. Lo que dice Dios son dos cosas distintas. Ud. escuche lo que dice la gente y estará en todo tipo de condición. Pero Ud. escuche a Dios y Ud. será un cristiano.

41 Y cuando él caminó reverentemente, se quitó sus zapatos, Dios le dijo: “He visto la aflicción de Mi pueblo. He oído sus gemidos y quejas y Yo he descendido para liberarlos. Y quiero que tú… (El que falló hace cuarenta años), quiero que tú vayas y que cambies tu forma de pensar. Te estoy enviando justo a ti”.
“Oh”, dijo Moisés. “Yo… no sé hablar muy bien, Señor.” Dijo: “Yo soy lento para hablar.” Él dijo: “yo no puedo hacerlo”.
Él dijo: “¿Quién hizo la boca del hombre?” Y comenzó a darle una buena peinada a Moisés.
Esa es la manera que Dios actúa. Hermano, Él lo sacude a Ud. Tiene que edificar nuevamente. Así es la gente hoy en día; no quieren que los resquiebre. Ud. tiene que ser quebrantado antes de ser hecho nuevamente.
El profeta bajó hasta la casa del alfarero para ser quebrantado, para entrar en la rueda y ser formando distinto. Si Ud. es un pecador, entre en la rueda y Dios lo quebrantará, lo moldeará diferente, le dará una forma distinta a su vida, le dará una forma distinta a su hogar.

42 Fíjese. Moisés dijo: “Señor, yo no puedo ir”.
Pero Dios estaba decidido que él iba a ir. Y Él dijo:“ Moisés, tú debes ir.”
Y él dijo: “Muéstrame Tu gloria, Señor”.
Y note. Dios le dijo a Moisés, dijo: “¿Qué es eso que tienes en tu mano?”
Él dijo es un palo… o, un cayado“. Solo un viejo y palo seco del desierto, donde había caminado así con esa vara en la mano.
Tal vez eso era todo lo que él poseía, era una vara. Tal vez Ud. no tenga tanto, pero sea lo que tenga, ríndalo a Dios. Mire lo que él hizo con aquella vara.

43 Esa era la misma clase de poste que la serpiente… fue hecho aquí, fue hecho en el desierto, representando a Cristo. Él la lanzó en el suelo y se convirtió en una culebra. Juicio, ya pasado a juicio. La serpiente, del Huerto del Edén ya juzgada. La tomó por la cola y se convirtió otra vez una vara. Puso su mano en su pecho, se volvió leprosa; la sacó; la volvió a meter y estaba limpia cuando la volvió a sacar
Luego sin duda… Él queriendo ver la gloria de Dios; la sanidad divina está incluida en la gloria de Dios. Él sanó a Moisés.
Otra cosa para mostrar que el corazón es engañoso, lleno de lepra. Y la mano que balancea el poder, el poder de Dios, el cayado, tenía que estar limpio, hecho limpio divinamente. Y él puso su mano en su pecho; fue sanada de la lepra, la sacó y él pudo entonces ceder esa vara.
Luego, él vio Su gloria. Después que él vio Su gloria, a él no le importaron los críticos o cualquier otra cosa, él iba camino a Egipto.
Y cualquier hombre o mujer, que no esté parado en la condición de crítico, sino que aceptará la Palabra de Dios inadulterada y la creerá en su corazón, entonces todos los demonios del infierno no lo pueden hacer enojar a usted. Sin duda que no.

44 John Sproule, un amigo mío, no hace mucho me estaba diciendo que él estaba en Alsace Lorraine y allí pasaba por un gran jardín, y ahí había una estatua de Cristo. Y él y su esposa se apartaban y la miraban. Él la estaba criticando, no había nada parecido al sufrimiento de Cristo. Y el hombre, el guía le dijo: “Señor, ¿Está Ud. criticando la estatua?”
Él dijo: “Sí”.
Dijo: “Ud. no la está mirando bien.” Él dijo: “Venga aquí, ¿ve ese altar?” Dijo: “Arrodíllese, y mire hacia arriba ahora.”
Dijo que cuando él la miró, casi se rompe su corazón. El escultor la hizo así para que cuando Ud.… Ud. no se aleja y la ve de esta manera; Ud. tiene que inclinarse y mirarla hacia arriba, para que vea verdaderamente la apariencia que tiene.

45 Y de esa manera Dios escribió Su Palabra. No apartándose desde un punto alto, psicológico o desde un punto de vista educativo y decir: “Oh, yo no sé”. Los días de los milagros, oh, yo no sé si verdaderamente son correctos o no“.
Dios no escribió Su Palabra para eso. Arrodíllese y mire hacia arriba a través de la promesa, a través de la sangre del Señor Jesús. Lucirá muy diferente para Ud., cuando viene de esa manera. No es para criticar y decir: “Y todas estas cosas fueron, y esto no será”. Pero la Biblia dice: “Jesús es el mismo de ayer, hoy y por siempre”, en todo principio, en todo poder. Arrodíllese y mire hacia arriba. Entonces se verá diferente para Ud.
Las cosas parecían diferentes para Moisés. Él tuvo una visión. La visión cambió su vida. Si alguna vez Ud. recibe una visión del Dios viviente, eso cambiará su vida. Si alguna vez Ud. ve lo que Él realmente es.

46 Y como aquellos hombres y mujeres… Y digo esto con reverencia. Pero sabiendo que algún día… Ahora debo ser firme, porque tengo que encontrarme en el día del juicio de Dios con cada individuo al que predico. Y allá… es mejor que Ud. esté un poquito enojado conmigo aquí, y me ame allá, que saber que en aquel día Ud. diría: “Ud. es un engañador, sabía la diferencia y no me la dijo.” Es mejor que le diga la verdad.
El hombre tiene que recibir a Cristo como su Salvador personal y nacer de nuevo y ser lleno con el Espíritu Santo, para que entre a Dios y sepa todo de Él. Si no, es un punto de vista educativo.

47 Podría ser un cambio de idea. Ud. puede cambiar de opinión sin tener un cambio en el corazón. Muchos ministros tienen buenas iglesias y demás, porque es su fuente de ingreso. Muchas más mejores personas pagan mucho mejor en la iglesia. Eso no es un cambio de corazón, eso es un cambiar de pensar.
Yo prefiero acostarme boca abajo, comer galletas saladas y tomar agua de un arroyo, y predicar la verdadera Palabra de Dios, si tengo que predicarla en la esquina de la calle antes que comprometerla con el diablo y vivir en el mejor palacio que tengan y tener que comprometerme. Predicar la verdad. Yo preferiría usar un traje usado regalado y con mis zapatos que se me salgan los pies, y predicar el Evangelio y decir la verdad al respecto, la manera como Dios la escribe aquí adentro, que comprometerse con el diablo y tomar y mantenerse al margen. ¡Amén! Sea honesto con las personas.
“Predica el Evangelio”. Eso es lo que Dios dijo. Deja que las astillas caigan donde caigan. Eso es lo que hay que hacer. “El hacha está puesta a la raíz del árbol”.

48 Moisés fue un hombre cambiado, no con toda la educación que su madre le dio, no con toda la educación y el genio militar que él era, aquel Faraón lo había entrenado; y aun así, Moisés hizo una gran elección. Moisés dijo que estimaba el reproche de Cristo como tesoros más grandes que los de Egipto.
¿Qué si el Faraón solamente hubiese mirado dentro de la Palabra y hubiese visto lo que hizo Moisés? Y Moisés hizo su elección cuarenta años atrás, él prefirió servir a Dios que llegar a ser el heredero del más grande rey de la tierra: ser el Faraón de Egipto. Él hizo su elección; aun así, hermano, hasta que él se encontró cara a cara con Dios, él estaba tratando de hacerlo por su propia cuenta.

49 Y creo que hoy en día, hay muy buenos predicadores por toda la nación… Y digo esto reverentemente, hermanos. Hay muy buenos predicadores por todo el país que son verdaderamente eruditos pulidos y hombres genuinos, sin ir más lejos que aceptar a Cristo. Lo que Ud. necesita hoy en día, es enfrentarse cara a cara con el hecho y ser nacido de nuevo con una experiencia con el Espíritu Santo a la antigua como lo tuvieron en aquellos días de la Biblia, y aceptar a Jesucristo como lo hicieron en aquel entonces. Una visión de eso cambiará todo su ser. Mi hermano, mi hermana haga de Ud. una persona diferente. Nazca de nuevo; vea la visión del Señor.
Como Él apareció allá…señales. Donde Dios aparece, las señales aparecen con Dios. Dios nunca aparece sin señales y maravillas de Su ser. Estoy tan agradecido de saber que aquí mismo no más allá de algún lugar, ni más allá cruzando el mar, sino aquí mismo en la esquina de Lanschire, Boulevard, aquí mismo el Dios Todopoderoso se ha hecho presente en estas últimas noches, y ha probado que Su Hijo, Cristo, ha resucitado de entre los muertos demostrando y haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra. ¡Amén!
“Y no me avergüenzo del Evangelio de Jesucristo porque es poder de Dios para salvación y para todo aquel que cree”.

50 Un hombre cambiado. Oh, cuando él recibió esa nueva visión… ¿Lo mantuvo fuera de Egipto? Ud. no pudiera si tuviera que hacerlo. Él tenía miedo de ir, él le tenía miedo al Faraón, él le tenía miedo a todos los egipcios, porque él era buscado por asesinato. Más ahora trate de detenerlo. Él se había acercado a Dios, él había visto un Ángel; una visión había venido delante de él, él se había calentado con el fuego de Dios. Él obtuvo su… él calentó su corazón cuando él estaba parado allí. Él había visto algunos milagros y cosas sobrenaturales. La gente no le iba a creer, pero Dios había estado con él.
Y todo hombre… Quizá Ud. sea un cobarde vendedor de supermercado, o un doctor, o un abogado, lo que Ud. fuera, sentándose atrás en una esquina, uniéndose a alguna iglesia o a algo y pensando que todo está bien. Pero entre Ud. algún día en la presencia del Dios Todopoderoso, donde el poder y el fuego de Dios este cayendo, Ud. será una persona diferente. Ud. dirá a todos sus amigos médicos que Jesucristo vive y reina. Ud. le dirá a toda persona que entra a su supermercado, Ud. le dirá a sus clientes como abogado, o lo que fuere, que Jesucristo resucitó de entre los muertos y Él es el mismo de ayer, hoy y por siempre. Pero Ud. no lo puede hacer alejándose para mirarlo; Ud. tiene que entrar en ello. Hágalo personal, búsquelo por Ud. mismo.

51 Note esto de él. Ahora, él es un nuevo hombre. Aquí va él. Y cómo el mundo lo criticará a Ud. cuando lo haga. No espere un lecho de flores de comodidad. Si todo el mundo hablara bien de mí, y todo saliera bien, no tuviera problemas y luchas, regresaría al altar y diría: “Señor, ¿qué pasa aquí? Algo anda mal”.
“Porque todos los que viven piamente en Cristo Jesús sufrirán persecución”. Eso es la Biblia. Eso fue lo que Jesús dijo. Él no puede fallar. Sus palabras son verdaderas. Todos —no solamente algunos— todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús.
Fíjese, como es esto. Ahora él es un hombre nuevo, recibió una visión nueva. Él se va a casa rápidamente, agarra a su esposa, la sienta en las alforjas de la mula, y un muchacho en cada brazo de esta manera. Agarra esta vieja mula y con su vara en la mano, el viento soplando de un lado la barba blanca y así uno yendo así.
Dicen: “¿para dónde vas, Moisés?”
“Voy a conquistar a Egipto”.

52 Pues, el mundo se habría reído de él. ¡Qué horrible vista! ¡Qué espacio para la crítica! Y muchas veces el Dios Todopoderoso da espacio para los críticos, para probar que ellos son críticos. Eso no impactó bien; les diré otra vez: Dios da espacio para la crítica.
Ud. pensaría que es ridículo: Un viejo de ochenta años jalando a una mula, un pequeño asno viejo; su esposa sentada allí con un muchacho debajo de cada brazo bajando hasta Egipto a la nación militar más grande del mundo. Pues, en comparación, Rusia sería una cosa pequeña a lo que era aquello. ¡La invasión de un hombre! ¡Amén! Con una vara en su mano, pero con una promesa en su corazón, que venía de Dios. Él tenía que llevarlo a cabo.

53 Yo dije: “Moisés, Tú estás un poquito mal de la cabeza, ¿No es cierto, hijo?
¿Solo estás un poquito errado?
“No, señor. Dios lo dijo.”
“Pues, está bien Moisés, tienes el derecho de tener un Dios. Yo… a mí no me importa eso. Pero… pero, Moisés ¿no crees que te fuiste un poquito al extremo?”
“No, señor,” él dijo: “yo he visto a Dios. Yo caminé en Su fuego. Él me mostró una visión, y me dijo que fuera. Y la promesa está en mi corazón, y aquí voy”. Y lo bueno que él hizo, él descendió y lo conquistó. Amén. Porque Dios lo prometió, y Dios se apegará bien a cualquier promesa que Él hace.
Yo creo que Uds. piensan que yo soy un poquito radical aquí, pero no lo soy, ¿ven? Él descendió ahí e hizo lo que Dios le dijo que hiciera, porque es la promesa de Dios. Si Dios hace una promesa, Él se parará por Su promesa. Él nunca falla. Si Dios le promete a Ud. alguna cosa, Él la cumplirá, si es de Dios. Yo nunca lo he visto hacer una promesa y que Él no la haya cumplido. Él siempre la cumplirá.

54 ¿Qué tenía él en su mano? Una vara. Era mucho para ir en contra de millones de hombres armados, carruajes, jinetes, lanzas. Miren las lanzas de los egipcios. Miren los grandes carruajes con cuchillas en las ruedas girando de esta manera para cortar a los hombres mientras conducían. Miren a los caballos con lanzas niveladas en la frente de sus cabezas con sus placas de esta manera mientras cabalgaban para matar a un hombre a medida que iba en velocidad. No cientos, ni miles, sino millones.
Y aquí viene un hombre viejo con brazos debiluchos, un viejo trapo enrollado alrededor de él de esta manera; anciano, barba larga blanca, ochenta años de edad, la vara en su mano, sus ojos brillando, y esta sonrisa en su rostro, jalando la mula detrás de él. Aquí viene él. Descendiendo para invadir a todo Egipto. Amén y él lo logró. Pues, él no estaba jugando, él había visto a Dios. Amén.

55 Él es tan real hoy. Correcto. Y Él se ve tan fanático para el mundo— no solo para el mundo, sino para muchos miembros de iglesia. Es verdad. Tan fanáticamente. Aquí va él descendiendo, pero en su corazón… “Pues, Moisés, tu ni siquiera eres un hombre entrenado. Pues tú eres… solo eres un apacentador de ovejas. ¿Cómo vas a pelear con esa vara?”
“Todo está bien. Dios me dijo que esto era todo lo que debía hacer”.
Tal vez nosotros no tengamos una vara; tal vez Ud. solo canta un cántico, Ud. puede testificar. Algo, con lo que tenga. Utilícelo para la gloria de Dios, no importa lo que sea, si no puede cantar, no puede silbar, no puede testificar, no puede… repartir folletos. Haga algo más. Pongamos en movimiento. Con lo que tenga en la mano, utilícelo para la gloria de Dios. Dios siempre ha tenido hombres que se unirán a Él.

56 En una ocasión el ejército de Israel, estaba todo respaldado, ellos se habían alejado de Dios. Querían actuar como el resto de las naciones, entonces fueron y se buscaron un rey y rechazaron a Dios. Buscaron un buen pastor actualizado, Ud. sabe.
Y así que él tenía mucho estilo, Ud. sabe. Y lo primero… el diablo sabía eso, entonces él le envió a un gran tipo alto llamado Goliat. Se paró al lado de la colina y dijo: “Vengo a hacerles una propuesta, Uds. que afirman ser tal y tal. Si… envíen a uno de sus hombres para que pelee conmigo, si yo lo mato, bueno, entonces sus ejércitos servirán…su nación servirá a la nuestra. Y si él me mata, entonces nuestra nación servirá a la suya”.
Bueno, seguro, esa es la manera de fanfarronear del diablo cuando él tiene las probabilidades a favor. Esa es la verdad. Entonces, todo Israelita: “Oh, oh, oh, tengo miedo de hacer eso”.
Oh, ¡vaya! Los puedo ver envainar sus espadas y rascar sus cabezas, “Pero, yo no puedo hacer eso”. Ellos han estado alejados del fuego por mucho tiempo. Eso es todo. Es correcto.

57 Entonces, un día, había un muchachito de aspecto flaco, huesudo y enjuto que se acercó allí, para traerles algunos cereales a sus hermanos y algunos caramelos de pasas o lo que sea que tenía que traer a sus hermanos. Su papá, Isaí, lo envió allá. El muchacho delgadito, cubierto con una piel de oveja, y con un abriguito de piel de oveja puesto, de aspecto escuálido. Solo un muchachito pequeñito. Y él fue caminando hasta allá; y, hermano, Goliat se engrandeció en los oídos del hombre equivocado.
Dijo: “Oh, Uds. Israelitas allá”.
El pequeño David se dio la vuelta, él dijo: “¿Me quieren Uds. decir que permiten que este filisteo incircunciso deshonre al ejercito del Dios viviente? ¿Me quieren decir que se pararán en medio de un mundo comunista como está llegando a ser, y tan ateo como lo es, y dejarán que los infieles se paren y digan: ¿No hay Jesucristo? Entonces si Su Palabra no está correcta, la sanidad divina está errada? No mientras yo tenga aliento en mi cuerpo, ellos no. No, señor. Y sin duda, Dios estará conmigo”.

58 Pues, su hermano miró por todas partes, dijo: “Ahora, yo sé que has venido aquí, tu pequeño travieso y hablador, para entrometerte. Tienes malicia en tu corazón. Regresa a casa con las ovejas de tu papi. Nosotros somos los que estamos a cargo del asunto eclesiástico aquí. Tenemos todo bajo control.” Ajá, parece que Uds. lo tienen todo bajo control. “Oh, nosotros tenemos todo bajo control, tu regrésate”.
Pero un hombre corrió y dijo: “Saúl, allá hay un hombre afuera, un muchachito de aspecto escuálido. Y él dice que peleará con aquel filisteo”.
“Pues” él dijo: “tráelo aquí”.
Y entonces lo llevaron allí. Y él dijo: “Ahora, mira muchacho, admiro tu coraje, pero si tienes un título de bachillerato en artes, y si tienes un DD y demás, yo creo que podrías… puedes intentarlo”.

59 Y él mismo fue y se despojó a sí mismo, y le puso su gran armadura a David- Pero él se dio cuenta que su chaleco eclesiástico no le quedaba al hombre de Dios. ¡Aleluya! No, señor.
David dijo: “yo no sé nada de ese tipo de cosas. Pero hay una cosa que sí sé. Yo tengo una honda en mi mano” Eso era todo lo que él tenía, una honda: dos cuerdas y un trozo de cuero. Y él dijo: “Pero el Señor Dios de Israel me permitió agarrar y matar un león con esto,” y él mató a un oso con la honda. “Yo agarré al león y al… quité la oveja del boca del león cuando se levantó contra mí, lo maté,” y él dijo: “Si Dios estaba conmigo allá… yo he confiado en esta honda. Lo he probado. Yo sé que todo está bien. Y si Dios me permitiera hacer eso, ¿Cuánto más Él me ayudará a matar ese filisteo incircunciso?”
Mmmm. Muy buena voz para un muchachito de aspecto escuálido como ese, ¿no es cierto?
Pues Saúl dijo: “Ahora, espera un momento. No te puedes ir y ya. Tú sabes, la asociación no te recibirá así. Entonces, tenemos que vigilar esto”.

60 Así que, él se despojó de su gran armadura, y lo metió a él ahí. Entonces el pobre David estaba casi con las piernas arqueadas, él no podía sostener toda esa gran cosa.
Eso es lo que ocurre con muchos hoy en día, hermanos. Uds. están tan armados con todo tipo de títulos que ya ni siquiera pueden predicar más el Evangelio chapado a la antigua y… [La congregación aplaude]. Correcto. Eso es correcto. Tan equipados, de mente denominacional y todo lo demás. “La junta no me permitirá hacerlo”.
¿Qué me importa a mí la junta? ¿Qué dirá la junta del Cielo de todo esto? Prediquen el Evangelio: “Estas señales seguirán a los que creen”. Sí, Señor. Jesús, el Hijo de Dios ha resucitado de entre los muertos, y hoy Él está vivo probándose a Sí mismo entre los hombres. Nada que ver con la junta.
David dijo: “Quítenme esta cosa de encima. Yo simplemente no la soporto más. De todos modos, me pone los nervios de punta”. Entonces él buscó allí y alcanzó la pequeña honda, se apretó su abrigo de piel de oveja. Eso es lo que Ud. quiere hacer, hermano. Y él dijo: “Yo soy… ya he usado esto”.

61 Y hay una cosa que puedo decir de esta religión antigua: ya la he probado, hermano. Y sé que es real. Yo sé de lo que hablo porque he confiado en ella cuando el doctor dijo: “Tienes tres minutos más para vivir”. Amén.
Jesucristo, el Hijo de Dios, por Su sublime gracia me salvó. Yo sé de qué estoy hablando. Esa es la razón por la que no me avergüenzo de predicar sanidad divina y el poder de resurrección del Señor, porque yo he confiado en ella hasta el final del camino. Yo sé lo que eso hará. Yo sé lo que la fe genuina y sincera hará en la Palabra de Dios. Producirá todo lo que Dios dijo que haría. Correcto.
No sé nada respecto a cómo decir: “Aamén” como Ud. lo hace, e inclina todo y sus vestimentas sofisticadas y demás. Yo no sé nada de eso. Pero hay una cosa que sí sé, que Jesucristo resucitó de entre los muertos, y Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Y el Espíritu Santo es tan gratuito al igual que cuando cayó en el día de Pentecostés. Es el mismo Evangelio, pero despójese a sí mismo y salga a espacio abierto. Correcto.

62 Allí estaba él. Tomó su pequeño y viejo abrigo de piel de ovejas y se lo puso, agarró su honda, se sintió mejor. Ud. sabe, como con libertad. Todo atado, con lo tradicional. Eso es lo que acontece con la iglesia hoy en día.
Aquí va él. Corrió y recogió cinco piedrecitas.
Goliat dijo: “¿Tú me quieres decir que eso es lo mejor que tienes?”
Bueno, hermano, es más que un reto para Ud., yo diría eso.
Ud. no sabe que hay envuelto en ese abrigo de piel de ovejas. Correcto.

63 Recogió estas cinco piedras, colocó una allí. Pues, este gigante infiel alardeando salió allá afuera y lo maldijo en nombre de sus ídolos, maldijo a David. “Bueno” dijo: “Te voy agarrar con la punta de mi lanza” la cual era como la aguja de una tejedora, más larga que la de ellos y en el medio tenía diez estacas. Y él dijo: “Te voy a poner en la punta de esta lanza” el muchacho solo pesaba como unas 110 libras con aspecto huesudo y flaco. Y el muchachito tal vez no comía mucho, estaba en la parte atrás del desierto, pero él se quedó con Dios. Eso era lo principal.
“Lo levantó…” dijo: “Te pondré en la punta y te sostendré para que las aves coman tu carne en este día.”
Observe lo que dijo David: “Tu vienes a mí como un filisteo con una armadura y con una lanza y en el nombre de tu dios, pero,” dijo: “yo voy a ti en el nombre del Señor Dios de Israel, este día cortaré tu cabeza y daré tu carne a las aves”.

64 ¿Por qué? ¿Qué tienes en la mano? Una honda. Pero Dios estaba con él. Ese es el asunto principal. Ya sea que tenga un título universitario o un título en artes, o cualquier título que tenga, si Ud. tiene a Cristo, ¿qué diferencia hace eso? Si Ud. sabe su ABC o cualquier cosa que sepa, mientras conozca a Jesucristo en el poder de Su resurrección, eso es todo lo que Ud. tiene que saber.
Allí se paró él. Pues, él dijo lo que haría. Y aquí se fue él. Cuando ellos comenzaron a acercarse, aquel filisteo rabioso, con su gran armadura puesta de esta manera, y su lanza colgando para atrapar al pequeño David. El pequeño David se fue y agarró aquella honda (lo único que él tenía en la mano) le metió una piedra, la envolvió entre sus dedos, vean hermanos, él tenía f-e (cinco letras en inglés “faith”- traductor) y cinco más en J-e-s-ú-s.
Aquí viene él con una piedra. Cuando él soltó la piedra, Dios la dirigió directo en medio del casco, donde debió estar el casco de aquel viejo Goliat, y él se desplomó. Y David le saltó encima, le sacó su propia espada, y le cortó la cabeza. Y el resto de ellos se armaron de valor y cortaron a Israel… o cortaron completamente del país al ejército filisteo.
Les aseguro, que lo que necesitamos hoy en día es otro David quien se pare en la Palabra de Dios y predique el Evangelio inadulterado de Jesucristo, y hacer que unos cuantos predicadores se armen de valor para ir y cortar completamente hasta que saquemos toda esa jactancia y ateísmo fuera de nuestra nación, y nuestro lugar (¡Amén!), y ponerlo fuera de nuestras iglesias, eso es cierto, mis amigos.

65 En una ocasión, un hombre —con una sola mano… un montón de filisteos corrieron hasta él (su nombre era Sansón), miró por todas partes, no tenía nada, entonces agarró una quijada de una mula. Y el Espíritu de Dios vino sobre él, y martilló a mil filisteos con una quijada de una mula. ¿Cómo? El Espíritu de Dios estaba sobre él, eso fue lo que hizo que él venciera. Sí, señor.
Había un personaje en una ocasión, en el libro de Jueces, su nombre era Samgar. ¿Alguna vez leyeron de él? Mucha gente muy rara vez medita en Samgar, él está allí en el libro de Jueces, eso es cuando un hombre ha hecho de acuerdo a su propia voluntad y sus propios pensamientos, y el pequeño Samgar y el resto de los Israelitas, cuando buscaban la comida para almacenarla, aquí venían los filisteos para quitárselas.

66 Esa es la manera que el diablo lo hará y Ud. piensa que las cosas comienzan a marchar bien, entonces el diablo entrará. Solo observe, él procurará entrar y derrumbar lo que Dios le ha dado a Ud., robárselo. “Perros, ladrones de ovejas,” eso fue lo que dijo Pablo. Correcto. “Después de mi partida, entrarán en vosotros lobos rapaces y no perdonarán el rebaño”.
¿Saben allá en casa qué les hacemos a los perros que matan las ovejas? Ponemos ambos cañones de una escopeta sobre él, les aseguro lo mejor para un perro ladrón de ovejas es colocar ambos cañones aquí, los nuevos y los más viejos, cuando eso lo atrape con los pelos en sus dientes, esa es la evidencia. Muy bien. Eso es correcto.
Alguien vendrá y dirá: “Ahora, todos Uds. fueron a esa reunión en la carpa, ¿no es cierto? ah, ajá, ”Oh, ese chico psíquico.“ Bueno, tal vez sea así. Pero yo soy salvo. Amén. Es correcto. Dios está haciendo una obra.
Hace algún tiempo, yo miraba a un hombre que hablaba allá, él se sentaba sobre un catre no sé por cuanto tiempo. Y hoy en día él ha sido restaurado y está normal, viene a la iglesia para tener compañerismo. Gracias a Dios. Alguien ha tenido valor, si tiene suficiente valor dentro de Ud. para levantarse y enfrentar la situación.

67 Y Samgar estaba parado allí; él sencillamente había levantado todo su trigo había alcanzado su meta. Esa es la manera que el diablo lo deja pasar. Levantó su cosecha, todo el trabajo duro estaba hecho, lo había puesto allá en el pajar. Él estaba parado allí, y cercano a aquella hora, él y su esposa, tal vez con sus pequeños hijos parados allí, y él oyó una voz. Se levantó a un lado, y miró hacia abajo. ¿Saben que aconteció? Allí venían como unos seiscientos filisteos, grandes y obesos, regordetes, caminando a la distancia. Sus grandes armaduras, pasando ruidosamente con sus lanzas, subiendo para quitarle sus cosechas.
Y él miró a su pobre esposita parada allí, con las mangas enrolladas, los pobres niños con aspecto pálido en el rostro, los filisteos habían tomado todo el año anterior, y él viendo que ellos tenían hambre otra vez, aquí venían ellos. Habían trabajado todo el verano, todos ellos, tenían que soportarlos, y ellos lo sabían. Cuando todo estaba recogido, pensaron que vendrían a tomarla de nuevo. Allí estaba parado él, y miró aquello. Uds. saben, no quiero decir que él se enojó, pero tal vez su indignación justa se levantó.

68 ¿Saben? eso es lo que le puede ocurrir a Uds. aquí en estas camillas y catres en esta tarde. Tal vez enojarse un poquito con el diablo. Decir: “Tu pequeño bribón, eres un mentiroso. Cristo me hizo libre. Ya no me tengo que sentar de esta manera. Sal de aquí”.
Siga las reglas con él, hermano. Él no ha obtenido una pizca de autoridad. Jesús lo despojó de todo derecho legal que él tenía, cuando Él murió en el Calvario. Todo el asunto de la salvación y la sanidad quedó concluido en el Calvario. Correcto.

69 Entonces él miró hasta allá abajo, y pensó: “Bueno, yo no soy un soldado, no puedo pelear. No sé nada de pelear. Y no tengo tiempo para salir y aprender como abatir a estos fulanos.
Pero él estaba todo molesto. Y él miró hacia arriba en la repisa y allí estaba puesta una aguijada de buey, la Biblia dice que esa cosa tenía un palo largo con un trozo de latón en él. Ellos se lo pegan al ganado en sus establos. Y tal vez estaban arando, rastrillaban la suciedad del extremo del arado, una aguijada de buey.
Fíjese, él no tenía tiempo para entrenar para pelear. Él era un granjero, él no sabía nada al respecto de pelear, pero era el momento de pelear.
Y él dijo: “Una cosa sé: Yo soy un Israelita” ¡Aleluya! “Yo estoy circuncidado. Estoy en el pacto. Jehová Dios está conmigo”. Y él comenzó a meditar en estas cosas. Lo puede verlo balancear sus manos veteranas. Su esposa pensó, ¿Qué está pasando con mi esposo?
Hermano, él agarró aquella aguijada de buey; la única cosa que pudo agarrar en su mano era una aguijada de buey. Y salió por aquella puerta y mató a seiscientos filisteos, armados. ¡Aleluya!

70 ¿Qué es eso que tienes en tu mano esta tarde? Te han desahuciado. Ud. no tiene más tiempo que perder con eso. Corríjase. Lo que sea que tenga en su mano. Tome la Palabra de Dios, que Jesús es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, y corte esa cosa y deshágase de eso. Amén.
Ud. dice: “Bueno, hermano Branham…” Si, Ud. es demasiado tímido. Eso es lo que es. Eso es exactamente lo que ocurre.
Yo estaba predicando un día en un estadio de futbol. Cuando avancé vi un pequeño aviso que siempre me animó. Había allí un gran señalamiento y este decía: “No es el tamaño del perro en la pelea; es el tamaño de la pelea en el perro”. De eso se trata.
No es cuán tímido sea Ud. o lo que Ud. sea. Hermano, levántese. No es lo que Ud. es; es lo que Cristo, que está en Ud., con el poder del Espíritu Santo, sea. Ud. dice: “Bueno, mis vecinos se reirán de mí, si soy salvo”.
Meta a Cristo allí. Y vea cuanto puede hablar con su vecino. Vea cuánto cambia la vida.

71 He sido rudo; yo sé que sí. Les he hablado como no sé qué, pero quiero que Ud. salga de esa vieja condición de timidez en la que se encuentra, quiero que salga con el rostro… no tenga miedo. ¿Por qué tiene que tener miedo? Jesús caminó valientemente hacia el Calvario, con Sus manos allí clavadas. Aun el que lo clavó, dijo: “Él debe ser de sangre real; Él no muere como un cobarde. Él murió como un príncipe”.
Él fue el Príncipe de los príncipes. Él fue el Rey de reyes. Él fue el Señor de señores. Y Él está aquí hoy. Él nunca se acobardó. Con Sus manos puestas allí… Él tenía un motivo, una alternativa: hacer la voluntad de Dios.
Ud. haga la misma cosa. No importa lo que el diablo le diga. Le dijo que Ud. no va a mejorar. Su doctor procuró hacer todo lo que él podía. Y él piensa que Ud. no lo va a lograr, más Jesús dijo que si podía, si solo puede creer.

72 Hay desconocidos aquí hoy. Ahora, me pregunto mientras inclinamos nuestros rostros por un momento para orar, el tiempo se está yendo…
Nuestro Padre celestial, le darás ánimo a algún pobre hombre o mujer que ha sido llevado por todo viento de doctrina. Ellos vienen y no saben qué creer. Esta semana pasada Te hemos visto hacer cosas, Señor, que no pudieran haber sido hechas por los seres humanos. Te hemos observado, hemos visto que has resucitado de entre los muertos, y estas hoy aquí. Y aquí sin algún ningún aliento, Señor, permite que Tu Espíritu Santo hable a los corazones de las personas que están aquí adentro, los que no son salvos ahora mismo, que saben que solo han tenido una actitud mental hacia la Palabra. Ellos nunca han nacido de nuevo; ellos no saben lo que es ser bautizado en el cuerpo de Cristo por medio del Espíritu Santo.
Haz que ellos hagan un inventario justo ahora, Señor, y que consideren. Y cualquier cosa que pongas en sus manos, que puedan levantar sus manos hacia Ti y que cualquier cosa o talento que tengan te lo den a Ti. Si no es más que un testimonio, al menos que tengan eso en sus manos, que lo puedan alzar. Y cualquier cosa que esté en sus manos, Tú la puedas colocar. Porque Te lo pedimos por la causa de Cristo.

73 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, y todo el mundo orando, que saben cómo orar… me pregunto hoy mientras meditamos en esto, amigo… Esta pudiera ser nuestra última reunión en esta tierra. Si debo regresar en seis meses a partir de hoy, habrá muchos que no estarán aquí para entonces. Yo pudiera no estar aquí para entonces. Pero esta será nuestra última reunión juntos, de una audiencia de este tamaño. Hay muchos de Uds. que saldrán de aquí antes que los vea otra vez; nuestra próxima reunión allá.
Recuerden, les estoy ofreciendo a Uds. al Señor Jesucristo, lo único que tienen que hacer es recibirlo, es creerlo en su corazón y aceptarlo. Y me pregunto hoy si hay alguien aquí que levantará su mano hacia el Todopoderoso y diga: “Señor, por esto, levanto mi mano. Ahora vengo hacia Ti. Intento ser un cristiano valeroso desde esta hora en adelante porque acepto al Señor Jesucristo como mi Salvador personal, estoy levantando mi mano como señal hacia Ti”. ¿Podría levantar su mano en este momento?
Dios le bendiga, hermana, Dios le bendiga, mi hermana. Eso está bien. Dios le bendiga mi hermano, allá atrás. Alguien… Dios le bendiga mi hermano, por aquí.

74 Alguien más dirá: “levanto mis manos al Señor Jesucristo” Dios te bendiga hijo. Te veo. Alguien… Dios le bendiga allá atrás, madre. Los veo. Dios los ve. Ahora todos orando, los cristianos. Dios le bendiga hermano, y Dios le bendiga, hermana, por allá. “Ahora acepto a Jesús como mi…” Dios le bendiga mi hermano. “Acepto al Señor Jesús como mi Salvador personal”.
Dios le bendiga mi hermano, por allá. Veo su mano. Dios los ve a ellos también. Recuerden… Dios te bendiga, jovencito. Eso está muy bien. “El que oye mis Palabras y cree en Él que me envió, tiene derecho a la vida eterna”. ¿Porque él, que? Creyó.
Digan: “Señor, yo creo. Te estoy aceptando al levantar…” Dios le bendiga, señor. Dios esté con Ud. mi hermano. Eso está muy bien.
Ud. dice: “Hermano ¿Eso significa algo?”
Bueno, Jesús dijo: “Ninguno puede venir, si mi Padre no le trajere. Y todos los que vienen les daré vida eterna”.
Fíjese, Ud. no puede… Ud. no estaría… Ud. no estaría… tener suficiente principio respecto a levantar su mano a menos que Dios le hable a Ud. Y porque Ud. levantó su mano, entonces eso demuestra a Dios, yo digo, eso le demuestra a Dios que Ud. quiere aceptar ahora mismo —a Su amado Hijo en su lugar.

75 Dios te bendiga jovencito; el que está sentado aquí en la silla de ruedas, que levantó su mano. Dios sea contigo, querido. ¡Oh, vaya! Si eso no impactó mi corazón. Solo medite, aquí hay hombres y mujeres, tal vez de edad, que solo se fueron y leyeron revistas de historias de la vida real y cosas, hasta que solo endurecieron su corazón; y pertenecen a alguna parte y pusieron su nombre en un libro, y nunca supieron lo que es nacer de nuevo. Y aquí está un jovencito lisiado en una silla, que levanta sus manos: “Yo quiero aceptar al Señor Jesús ahora mismo”. Pues, seguro.
Ahora, alguien más, antes que oremos. Dios le bendiga, hermano allá atrás. Lo veo. El hombre de edad. Lo veo, mi hermano. Dios también lo ve a usted. Tal vez Ud. desperdició muchos años, pero ahora en esta edad, Jesús lo recibirá. ¿Qué dijo Él? “El que oye Mis Palabras, y cree en el que me ha enviado, tiene (eso es justo ahora) vida eterna, por siempre. No vendrá a condenación sino que ha pasado de muerte a vida”.

76 Eso es cuando Ud. cree., Ud. recibe a Cristo en su corazón. Eso fue lo que Jesús dijo. (San Juan 5:24) Mire… ¿Cómo es esto? tenemos varias maneras. Algunos de nosotros venimos al altar; eso está bien, me agrada eso. Creo que todos deberían de venir hasta el altar y orar por un rato. Personalmente, Ud. mismo. Esté orando allí. ¡Pero fíjese! Salvación es gracia. No es nada que Ud. pueda hacer; es lo que Dios hizo por usted. Ud. no puede venir a menos que Dios lo llame, Jesús dijo que Ud. no podría.
Y luego, ¿qué dijo Jesús? “Todo aquel que viene, no le echaré fuera.” “Aquel que oye Mis Palabras y cree en aquel que me envió, tiene (tiempo presente, ahora mismo) vida eterna, y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida”.
Lo siguiente que Ud. puede recibir ahora es el bautismo del Espíritu Santo. Después que ha recibido a Cristo como su Salvador personal, luego Ud. recibe el Espíritu Santo por el bautismo del Espíritu Santo.

77 Alguien más levante su mano. Diga: “Ore por mi hermano, para que Dios me reciba”.
Dios te bendiga, jovencito. Dios te bendiga, hijo. Dios les bendiga allá atrás. Y la damita allá atrás, Dios le bendiga, hermana. Eso está bien. Solo unos cuantos más. Hemos tenido varios, aquí está una señora, justo aquí. Dios le bendiga, hermana. Que Dios le bendiga. Que Dios le bendiga, hermana. Eso está muy bien.
Inmediatamente después que termine el servicio aquí, cuándo el llamado al altar… quiero que todos vengan aquí y se pongan de pie por aquí, y solo ofrezca su ofrenda al Dios de la oración. Dios le hará un genuino cristiano.

78 ¿Podríamos esperar y pasar por aquí para ver si habría tan solo uno más por allá atrás? Como que siento así en mi corazón. Solo uno más. La diferencia es si Ud. levanta o no la mano. Si levantará su mano, solo se le pide eso.
Dios les bendiga a mi hermano y hermana hispana. Dios le bendiga allá atrás, hermano. Dios te bendiga, jovencito. Dios le bendiga hermana. Dios bendiga a este hombre y a esta mujer sentados aquí, estas dos manos de este lado, dos hijos jovencitos. Una jovencita, Dios le bendiga hermana. Ud. sabe que nunca errará cuando Ud. va de acuerdo al Espíritu Santo.
Dios le bendiga. Eso es maravilloso, mi hermano. Dios te bendiga jovencito, ¿alguien más? Recuerden, ¿qué es eso que tienes en tu mano? Dios le bendiga mi hermano, es Cristo diciendo: “Levanta tu mano ahora.” Dios le bendiga hermana, ¿qué es eso que está en su mano?
Ud. dice: “Bueno, hermano Branham, yo soy un poco tímida. No hace diferencia alguna quién es Ud., es lo que Dios puede hacer por Ud. Ahora Ud. solo dele a Él lo que Ud. tiene. Al menos lo que tiene en la mano y que pueda levantar su mano y decir: ”Señor, aquí está. Es todo lo que tengo, te doy mi mano, con un corazón verdadero detrás de ella. Estoy cansado del pecado, quiero ser tu siervo“ Dios te bendiga jovencito. Eso está muy bien.

79 Muy bien. Supongo que veinte o treinta o más le ha aceptado a Él ahora mismo. Y ahora… Dios le bendiga, señor. Dios tenga misericordia de Ud. Nuestra última vez juntos hasta que nos encontremos en el juicio, tal vez. Estoy muy contento… Dios le bendiga, joven que está sentado allá atrás. Eso es bueno. Ellos solo se están acumulando, estoy contento por eso.
Y Uds. saben, yo creo que Dios nos dará un servicio de sanidad sobresaliente, porque Uds. están pasando y aceptando. Para muchos de Uds. aquí es la primera vez, nunca han visto las obras del Seño. Y aun así están viniendo a Cristo. El mismo Cristo que están aceptando, si yo les estoy diciendo la verdad, Uds. lo verán a Él parado justo aquí dentro de este edificio, haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra.
Eso no es algo que Uds. tengan que suponer, amigos. Dios le bendiga, señor. Dios te bendiga, querida, la niñita que está justo en frente de mí, un corazoncito tierno. No es nada que suponer, no hay más preocupación, no más suposiciones, fíjese, todo se ha ido. Jesús está aquí, los últimos días.

80 La Biblia dice, los profetas dicen: “Habrá luz en el tiempo del atardecer”. Hubo un día que no era ni de día ni de noche. Decídase ahora.
¿Dónde brilla primero el sol? Con la gente oriental en el Este. Matemáticamente, geográficamente viaja hacia el Oeste. La civilización se mueve del Este al Oeste. Y cuando brilló allá con los orientales primero en el Este, ¿qué aconteció? Un gran avivamiento del Espíritu Santo entre los orientales. Luego vino un día donde la teología, las iglesias, las denominaciones, lo cegaron. La Biblia dice: “es un día que no es oscuro; es tenebroso”.
Ellos tuvieron suficiente luz para creer que Jesús era el Hijo de Dios. Ellos nunca tuvieron milagros y maravillas. Ellos creyeron que era un día pasado. Pero el profeta dijo: “Habrá luz en el tiempo del atardecer”.
La gente del occidente ahora está recibiendo su luz. No la rechace. La luz está brillando. El mismo Espíritu Santo que cayó en el día de Pentecostés está aquí mismo haciendo las mismas cosas.

81 Oh, tenemos mucho fanatismo; admitiré eso, amigo. Pero tenemos que tener eso. Recuerden, los espantapájaros están alrededor del mejor árbol de manzana. Por lo tanto, solo recuerden, Jesucristo todavía es el Hijo de Dios, y esas cosas tienen que acontecer. El Evangelio no se puede predicar sin oposición; sabemos eso. La Biblia así lo afirma. Entonces, no mire eso; mire a Jesús. Es la luz; el tiempo del atardecer está aquí ahora.
¿Hay alguno en otra parte, antes que oremos, que se ha decidido…? Dios le bendiga, querida hermana. Eso es muy bueno de su parte. Dios le bendiga hermana, por aquí. Eso está muy bien. Dios ve sus manos. Ahora, oremos. Dios le bendiga hermano, eso está bien. Por allá, los que levantaron las manos. Que tenga misericordia de Ud. es mi oración.
Ahora, oremos. Y todo cristiano, en su propia manera, ore por estos que recién han venido a Cristo.

82 Querido Dios, sé que estoy parado aquí entre los vivos y los muertos. He hablado muy fuerte en esta tarde porque sentí que Tú pusiste eso en mi corazón, aun después que yo llegara aquí. Tú dijiste: “Sacude a la gente”.
Yo solo enseñé Tu Palabra, y ahora, unas treinta o cuarenta manos que se han levantado. Espero no estar juzgando mal, Señor. Yo creo que cada uno de ellos es sincero. Y ellos han levantado sus manos porque eso fue algo que habló al corazón de ellos.
Y ahora, estoy citándote a Ti, Tu Palabra, Señor Jesús; quien se encontrará con ellos al otro lado del rio uno de estos días cuando la muerte los ahogue en la garganta. El doctor se ha ido de la casa y dijo: “Bueno, él nunca saldrá de ese ataque.” El bebé está allá adentro ahogándose con la neumonía, los pequeñitos, o quienquiera que sean. Las madres y los padres han vivido una larga vida y el ángel de la muerte se sienta al pie de la cama, los antiguos vapores fríos del Jordán flotando en sus rostros. Pero Él estará allá. Él dijo: “No vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida”.
Que la Estrella de la Mañana salga y alumbre el camino para ellos. Y cuando los terrones sean lanzados sobre el ataúd, que el viejo pino susurre: “Hay una tierra más allá del rio”.

83 Ellos recordarán cuando llegue esa hora, que hoy, porque Tú hablaste al corazón de ellos, ellos levantaron sus manos. Allá en aquella tierra, y quizás aquí nunca llegue a estrechar la mano de ellos, pero Dios conceda eso en un mundo nuevo donde no hay muerte ni lamento, donde no hay tristeza ni enfermedad, que yo pueda estrechar la mano de cada uno de ellos allá. Ellos dicen: “Hermano Branham, fue en aquella tarde que lo oí predicar tan fuerte de aquellos hombres que reciben a Cristo, y ¿qué es eso que tienes en tu mano? Y yo levanté mi mano a Cristo y Él me recibió. Y hoy estoy aquí por las bendiciones y la gracia de Cristo”.
¿Harás eso por nosotros, Padre? Porque Te lo pedimos en el nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús. Amén.
[Cinta en blanco] Eso es todo lo que te pido que hagas.
Solo creed……….
Todo es posible, solo creed.

84 [Cinta en blanco] No se agite. Siéntese quietamente. Aquí está una mujer de edad, probablemente una madrecita anciana, de cabello gris. Pienso en mi madre en casa, cuando pienso en ella. Mi madre es como de ese tamaño, pero mi madre es casi mitad India; su cabello es de color negro carbón. Pero como pasa cuando los indios están envejeciendo, ellos aumentan de peso. Esa tal vez sea la madre de alguien, lleva un anillo de boda en su mano, solo Dios sabe lo que han pasado por esas manos ancianas. Ellas pudieron haber limpiado muchas veces las lágrimas de los ojos de bebés llorando.
Hace años, tal vez como una niñita, una madre pudo haberla agarrado y besar su dedo cuando se lastimó, mecerla para dormir. Esa madre anciana cruzó la frontera hace mucho tiempo. Tal vez hay algo mal con ella hoy, que esa madre no podría besarla a la distancia, pero aquí hay alguien que puede besarle de lejos.
Yo no la conozco. Nunca la he visto, ni siquiera sé si habla inglés o no; no lo sé. ¿Habla Ud. Inglés, señora? ¿Si? Pero, Ud. no es inglesa; Ud. es alemana, ¿no es cierto? Ajá. Es correcto. Hasta que la vea: Auf Weidersehen.

85 Yo no la conozco a Ud. y Ud. no me conoce… Acabo de salir de su patria. ¿Escuchó Ud. la historia de la niñita ciega alemana recuperando su vista? En Karlsruche; una reunión maravillosa. En Alemania como cerca de cincuenta mil los que vinieron a Cristo, y la misma cantidad en Suiza vinieron a Cristo. Su pueblo allá todo abatidos. Ellos tuvieron suficiente con Hitler. Ahora ellos quieren a Cristo. Ellos son amorosos. Ellos me trataron como si yo era su hermano. Gracias, Señor, es correcto.
Ud. sabe, madre, yo no la conozco, no me pararía aquí… Me sentiría muy pequeñito como un caballero al pararme delante de una persona anciana como Ud., una madre, y tratar de ser un engañador. Sería lo suficiente honesto como para agarrar esto de mi cuello y salir de este edificio. Yo quiero ayudarla. Yo quiero hacer algo por Ud., si puedo, porque Ud. es una cristiana. Correcto.
Ud. tiene un maravilloso sentir en su espíritu. Ya viene para encontrarse conmigo. Y yo sé que Ud. es una cristiana. Y Dios conoce su necesidad, ¿no es cierto? Y si Dios me permite ir con Ud. como Él lo hizo por medio de Su hijo en el pozo en Samaria…

86 La audiencia sabe que cuando Jesús subió hasta Samaria, Él se sentó en el pozo, despachó a Sus discípulos, y una mujer salió. Ella era una mujer de Samaria. Y Él dijo: “Dame de beber” ¿Alguna vez leyó eso? ¿Alguna vez la audiencia leyó eso? Él procuraba tener una conversación con ella.
Ella dijo: “No es costumbre para los samaritanos… que los judíos le pidan a los samaritanos tal cosa”.
Él dijo: “Más si supieras quién te habla, tú Me pedirías de beber”.
Entonces ella siguió con la conversación: “El pozo es hondo…”
Finalmente Él estaba… ¿qué hacía Él? contactando el espíritu de ella, lo mismo que yo estoy haciendo aquí. Ella es alemana; yo soy irlandés. Una era samaritana, y Él le hizo saber que no había líneas divisorias. Dios ama a todas las personas.
Bueno, ella dijo…

87 Él dijo: “Ve y busca tu marido” Él halló el problema de ella. Ella estaba viviendo ilegalmente, sin estar casada. Dijo: “ve y busca tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Es correcto, cinco has tenido”.
Entonces ella dijo: “Me parece que eres profeta”.
Ahora, escuche atentamente. No olvide esto. Ella dijo: “Sabemos que cuando venga el Mesías (que es el Cristo)…hemos sido enseñados que cuando venga el Mesías, Él nos declarará estas cosas”.
¿Qué? Saber los secretos de los corazones, así como Él conocía el de ella, esa era la señal del Mesías, ¿Es correcto? Dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él sabrá estas cosas, nos declarará todas estas cosas”. Pero ella no sabía quién era Él.
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”. Entonces ella corrió y dijo: “Vengan y vean a un hombre”.

88 Fíjese, si Él es el Mesías, ha resucitado, Ud. sabe que yo sería indigno, o alguien más, pero alguien tiene que ser escogido para esto, ¿no es cierto? Bueno entonces, si el Mesías ha resucitado, estoy diciendo la verdad. Y Él está parado aquí a su lado… el Mesías, el Espíritu puede hablar por medio de mis labios, si Ud. tiene la fe suficiente para hacerlo, declararle por qué está Ud. aquí, como lo estaba aquella mujer. ¿No es cierto? ¿Creerá la audiencia, si Él lo hace?
Que Él así lo conceda, es mi oración. Ahora, Señor, estoy confiando en Ti. En el nombre de Jesús.
Es bastante difícil después de predicar recibir la unción del Espíritu Santo. Pero está aquí. El mismo Ángel que Ud. ha visto en el periódico, no está a más de dos pies de donde estoy parado.
La mujer está sufriendo de una condición nerviosa, y ella también tiene otra cosa, algo sobre poner una cosa en su brazo. Es la presión alta. Ella tiene presión alta. Ud. también tiene un problema del estómago, y tiene dos tumores aquí adentro. Es verdad. ¿No es cierto? ¿Ahora cree? Entonces vaya reciba su sanidad. Jesús le sana.

89 Tenga fe, sencillamente no dude, sino que crea con todo su corazón que Jesús el Hijo de Dios, ha resucitado de entre los muertos.
¿Cómo está Ud. señora? Sin duda estoy contento de verle. Que Dios sea con usted. Me parece que Ud. es una cristiana, justo ahora. Ahora. Deseo hablar con Ud. solo por un momento, sobre un tema. No la conozco… Un hombre acaba de aparecer en la escena, pero es demasiado joven para estar… a menos que sea su hijo.
Solo un momento. No. Es una señora sentada justo allí orando por su esposo que no es salvo, sentada justo acá atrás. Es correcto. Una dama joven, la que tiene puesto el sombrerito negro allá atrás, como que tiene el cabello colgando. Correcto. Ella tiene un esposo que no es salvo por el que está orando. Ella sostiene un pañuelo en su mano. Es correcto. Señora, ¿no es cierto? Levante su mano. Eso es la verdad, su fe, señora, es grande. Que Dios le conceda su petición. Yo creo que Él lo hará. Cuando se encuentre con él. Dígale que Jesús está hablándole a él.
Fíjese, yo solo… ahora, ¿entiende lo que quiero decir? Como la duda… la señora. ¿Señora, tenía Ud. una tarjeta de oración? ¿No tenía tarjeta de oración? No. Vean, Ud. nunca sería llamada en la línea de oración sin una tarjeta de oración. Ud. no necesita ninguna. ¿Cierto? Vean, ya ha sido respondido, ¿ven? Ud. no necesita una tarjeta, no es la tarjeta de oración, es la fe suya. Traten de alejarse de la situación de la tarjeta de oración. Eso no tiene nada que ver con eso, solo una persona parada aquí. Solo sea fiel, amorosa y leal, y crea al Señor Jesús.

90 Si, la señora que está parada delante de mi es una cristiana. Y ella está sufriendo de presión alta, y ella es muy nerviosa. Y ella tiene un problema con la vesícula, y nerviosa, enojada, eso le sube la presión. Y hay algo extraño con Ud.: Ud. ha aceptado su sanidad antes por la misma cosa, pero Ud. ha sido demasiado soberbia, y se fue. Y a propósito, Ud. es una… una misionera o ha sido una misionera.
Veo a otro hombre, ese es su esposo, él era un predicador pentecostal, pero él está en la gloria. Él se ha ido, pero él… Ud. aún tiene algo en su mente. Ud. está procurando entender lo que debe hacer el resto de su vida. Y está tratando de tomar una decisión, Ud. siente que va a ir al Este aquí o hacia los estados del Este, para terminar su trabajo misionero. Eso es: “Así dice el Señor”. Es verdad. Lo que Él dijo es la verdad. ¿Es cierto? Ese no fui yo, ese era Él. Toda Palabra es verdadera, siempre lo es. Ahora, regrese por su camino regocijándose y diciendo:… [La hermana dice: “yo tuve dudas sobre mi sanidad y la perdí.”] Ahora vaya, sea humilde y dulce y Jesús estará con Ud.

91 Digamos: “Gracias sean dadas a Dios” ¿Creéis? Si pueden creer, todo es posible.
Sentado junto al ujier, tiene un problema con su cuello. Ud. quiere que Jesús le sane. ¿Cree que Jesús lo hará, señor? Maravilloso, ¿no es cierto? Seguro que sí.
El hombre que está sentado junto a Ud. allá, con la niñita ahí, tiene un problema con la parte inferior de su cuerpo, las glándulas de la próstata lo están poniendo muy nervioso, se levanta en la noche, y demás. Ud. tiene un problema en el estómago y cosas que lo están perturbando porque eso lo pone a él muy nervioso. Eso es correcto. ¿No es cierto? Ud. está curado. Cristo lo sana. Toda esa luz está a su alrededor. Eso es todo lo que Ud. necesita, la fe para creer.

92 ¿Cómo está Ud. Señor? yo soy un desconocido para Ud., no nos conocemos. Nunca lo he visto a Ud. en mi vida. Es la primera vez que Ud. me ve. Muy bien. Ahora, si eso es cierto, levante su mano para que la audiencia le vea. Es la primera vez que nos vemos. Tal vez yo no lo conozca; aun así, Dios lo conoce a Ud.
Pero Ud. está sufriendo con una condición asmática y de tos la que tiene. Y además tiene un problema en el estómago; al toser, es una tos seca, pero su estómago es… Oh, aquí está lo que es. Ud. necesita sanidad, más Ud. necesita también la salvación. Es correcto. Ud. ha sido un bebedor. Lo veo parado bebiendo whiskey, y bebe eso que no debería beber. Correcto. Su [palabras confusas] la vida está descubierta delante de Dios.
Y le aseguro que algo que debería saber, es creer que yo soy el profeta de Él. Porque la semana pasada o las dos últimas Ud. ha estado orando procurando enderezarse, ¿no es cierto? Bueno, su problema del estómago ha desaparecido; sus pecados son perdonados. Vaya y bautícese, invocando el nombre del Señor y lo recibirá. Dios le bendiga, mi hermano, ahora Ud. es mi hermano.

93 No venga hasta aquí, a menos que confiese primero sus pecados. Amén. Al igual que la mujer en el pozo: Él conoce su corazón. No se mueva. Crea.
¿Cómo está Ud. señora? Somos desconocidos el uno del otro, pero Dios nos conoce a los dos, ¿no es cierto? Ud. está sufriendo de un problema nervioso, y también de un problema en el cuello. Eso es cierto. Ud. tiene un tumor. Ud. tiene un problema en el estómago; la veo moviéndose de una mesa, no puede comer. Ud. tiene úlceras. Fíjese, algo aconteció entonces, ¿no es cierto? ¿Vino un sentir extraño a Ud.? Ahora, vaya y coma. No dude. Y sea sana. Dios le bendiga. Ud. está plenamente agradecida. No soy yo, hermana, es Él. Solo tenga fe y crea.

94 ¡Si solo puedes creer! La damita, Ud. nunca se irá ciega. Algo perturba sus ojos, Ud. sentada allá, no se irá ciega si Ud. cree al Señor Jesús, ¿es correcto? Ud. está orando por sus ojos.
La dama al lado de Ud., ambas tienen problemas con los ojos. Es correcto. No usa lentes, al parecer el nervio en sus ojos se está muriendo y no puede ver; todo está borroso, ¿no es cierto? Veo que está procurando leer un libro, lo levanta hacia arriba y hacia atrás de esta manera. ¿Es cierto? Si es así, póngase de pie, las dos; esa es la condición de Uds. dos, ahora que el Señor les conceda su vista es mi sincera oración.
Tengan fe en Dios. Sencillamente no duden, sino que crean y recibiréis. “Si solo podéis creer, todo es posible”. Oh, ¡cuán maravilloso!

95 Señor, Él oyó su oración. Sí, Él en verdad la escuchó. Pase la mano por su rostro, el que está sentado allá atrás, que tiene puesto el traje gris, Ud. está todo asustado por algo, pero Ud. tiene artritis. Es correcto. Y desde entonces ha estado orando por eso. Ud. dijo: “Señor, permite que él me hable”.
Lo veo…. También un problema del estómago, eso lo ha estado perturbando. Eso es correcto, señor. Veo a una mujer parada junto a Ud. de cabello gris, usando lentes; ella acaba de ser sanada. Es su esposa que está en la reunión. Correcto. Ahora, vaya a casa, su artritis se acabó, la fe suya lo ha salvado mi hermano.

96 ¿Creéis? Todo es posible. Tengan fe. Si pueden creer. Él hará todo abundantemente, sobre todo lo que pudiera Ud. hacer o pensar.
Señora, cuando hablaba acerca de los ojos de esta mujer, hace un momento, la segunda mujer al final allá arriba; ella está usando lentes, ¿Cree que algo aconteció? Aquí mismo al final. Si lo cree, Ud. puede recibir lo que pidió. Amén. Sí. Estoy hablando con Ud. sentada allá orando. Vean, como Él podría citar… ¿Cómo podría oír la misma oración que Ud. está haciendo? Porque yo estaba parado con Ud. Amén.

97 ¿Es este el paciente? ¿Una jovencita como ésta siendo una paciente? ¿Cómo está, jovencita? Ud. es una muy buena jovencita, percibo que Ud. es una cristiana. Dios nos dé más jovencitas como Ud. —cristianas. Ojalá pudiera hacer algo por Ud. mi joven hermana para ayudarla, pero no puedo. Yo soy un hombre, pero el Señor a quien le sirve puede hacerlo.
Fíjese, Natanael vino al Señor Jesús. Y él le dijo que también era un creyente. En este día y en este tiempo, y especialmente en esta costa Oeste aquí donde muchas jovencitas viven descuidadamente. ¿Cómo sabía yo que Ud. era una cristiana? La misma razón por la que está Ud. aquí para que yo ore por Ud. y por lo que Ud. quiere que ore es concerniente a un crecimiento, y eso es una protuberancia en un costado. Eso es la verdad. Amén. Ahora. ¿Cree que yo soy el profeta de Él?
Permítame decirle esto para que crea más. Ud. está interesada en dos jovencitos. Correcto. Uno de ellos es un amigo adicto, y el otro es un delincuente; y Ud. está orando por esos jovencitos. ¿Es esa la verdad, jovencita? Ud. ha recibido lo que ha pedido. Vaya a casa. No deje que su fe falle; Dios estará con Ud. hermanita. En el nombre del Señor Jesús.

98 ¿Creéis? Extraño. Algo aconteció, veo a alguien parado aquí que yo conozco. Parado en el aire. Es un hombre. Él está cantando. Es uno de los cantantes de aquí. Es el Sr. Ekberg, y él está orando por alguien, es una jovencita, es su hija, ella está sufriendo de problemas femeninos. No tema, señor, si Ud. está cerca. Dios la sanará. Amén.
Creo que he visto al Sr. Ekberg, ¿está él en el edificio? Y él es un hombre que usa lentes, y lleva puesto un traje marrón, yo no conozco al Sr. Ekberg, pero algo andaba mal con alguien de su familia. ¿Alguien aquí sabe algo? ¿Podría Ud. levantar su mano si alguien sabe algo? Muy bien. Eso está bien. Muy bien. Si él no está aquí, avísenle donde esté orando. Él está orando, y Dios ha escuchado su oración, Él ha aparecido delante de mí en la carpa. Dios sabe que yo no sé nada de su familia, pero allí lo tienen. Algo aconteció con su familia en ese momento.
El Sr. Ekberg se estaba muriendo, él descendía en un avión, él clamó al Señor. Yo estaba en una montaña, de cacería, y Dios me dio una visión para que orara por él. El tren de aterrizaje bajó en el avión, donde había sido golpeado, y él aterrizó con seguridad. Solo crea. Tenga fe.
¿Es este el paciente…? ¿Qué es…? [Un hermano dice: “El Sr. Ekberg está por aquí] oh, Sr. Ekberg ¿estaba Ud. en la fila, hermano? Ya no tema. Vaya. Todo está bien. ¿Cree? ¿Lo que él dijo es la verdad? ¿Es la verdad? Entonces Dios le bendiga.

99 Venga. ¿Cree Ud.? Ud. tiene una verdadera condición nerviosa, eso le ha causado que pase por muchas cosas que andan mal. La primera es un regurgitar en su estómago. Ud. tiene problema en el estómago. Es causado por una condición nerviosa. Sus comidas, grasas y demás, sin duda eso no es conveniente para usted. Eso es verdad. ¿Ahora cree? Me estoy debilitando mucho. ¿Podría venir hasta aquí? Padre, bendigo a la mujer a quien no… haz este milagro. Que ella sane en el nombre de Jesús. Amén. No dude. Solo créalo.
¿Podría pasar, señora? [El hermano Branham habla con alguien “No se vaya demasiado lejos.”] Solo un momento, hermana. ¿Cree con su corazón? ¿Me aceptará a mí como siervo de Él? como dijo el Ángel “Si logras que la gente te crea”. Eso no es que crea en mí; son ellos, Dios, el Espíritu Santo, pero crean en el que me ha enviado. Vea, esa es la única manera que yo podría ayudarle; que Ud. me crea. Si Ud. no tiene fe para creerlo, yo le he dicho la verdad acerca del Señor. Yo no podría ayudarle. Si Ud. cree entonces, entonces puedo ayudarle. [La hermana dice: “Yo creo”] ¿Cierto? Entonces Ud. no tendrá más ese problema femenino. Ahora, Ud. puede ir y estar bien. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.

100 Venga, damita. Quiero preguntarle algo. Observe aquí por un momento. Dese la vuelta hacia la audiencia. Como el sesenta por ciento de esta audiencia está sufriendo de la misma cosa que Ud. tiene. Eso sencillamente viene como una gran explosión desde la audiencia. Ud. es nerviosa, ¿no es cierto, hermana? Ud. sencillamente no puede controlarse muchas veces. Algunas veces piensa que casi se quitaría su propia vida, Ud. se pregunta qué es lo que va acontecer. Y en su experiencia religiosa y demás, Ud. nunca está del todo complacida. Ud. siempre se pregunta lo que era… Es correcto. Es la verdad.
Y Ud. quiere caminar más cerca de Él. Y entonces, algunas veces satanás le ha dicho, recientemente, cuando Ud. está en la habitación sola, le dice: “ya cruzaste la línea”. No estoy leyendo su mente, pero eso es la verdad, ¿no es cierto? Vea, satanás le mintió a Ud., hermana. Ud. está sana ahora mismo, ¿ve? Ud. no tiene que esperar. Vaya regocijándose. Y Dios, maldice este demonio que ha estado en esta hija, sal y déjala, y que ella sea llena con el Espíritu Santo. En el nombre de Jesús. Amén.

101 Tenga fe. Fíjese, no se necesita orar por usted. Ud. tenía la misma cosa. Vea Ud. Es un problema de nervios que la está perturbando. Déjeme mostrarle algo. Todo el mundo está siendo perturbado con problemas de nervios. Levanten su mano allá afuera. ¿Lo ve? Dios les bendiga. Jesús quien puede sanar aquí puede sanar allá afuera, ¿no lo creen? Todos lo que sufren de problemas de nervios, pónganse de pie por un momento.
Veo algo. Párense aquí, solo por un momento. Venga aquí. Solo permanezcan de pie. ¿Lo creen? Si yo soy el profeta de Dios y he representado a Jesús correctamente, y afirmo que Él me dio un don al cual yo me rindo a Él. Y la fe suya me puede decir qué anda mal con Ud. ¿lo creería? Una condición anémica, y una condición de mujeres. Todos allá afuera que tienen anemia, pónganse de pie, simplemente todos en el edificio. De pie, con condición anémica, femeninos. Pónganse de pie, párense aquí, solo por un momento.

102 Venga, señora. Ud. solo tome el mismo lugar, porque Ud. tenía la misma condición. Anemia, solo permanezca allí, solo por un momento. Solo sigan de pie; van a ver algo en un momento.
Si aquellos demonios allá afuera están gritando aquí por ayuda… si él tiene que marcharse aquí, él también está derrotado allá afuera. Tenga fe. ¿Creéis? Si puedes creer, todo es posible…“ Solo permanezca allí.
La artritis y demás cosas son fáciles de sanar para Jesús. ¿No es cierto? ¿Lo cree? Ahora, todos allá afuera los que tengan artritis levanten su mano. Solo manténganse de pie los que puedan; y los que no puedan sostengan su mano sobre su corazón. Tengan fe en Dios. La misma cosa. Se mueve justo detrás de usted. Ud. tenía lo mismo. Digamos: “Alabado sea el Señor”.

103 Yo creo que algo va suceder. La señora… Aquí, justo encima de la señora. Se está moviendo justo aquí abajo. Tenga fe, crea. Traigan a la paciente.
Venga por acá señora. ¿Cree Ud. que soy…? Solo un momento. Lo capto justo al mismo tiempo. ¿Cuántos sufren de problemas del corazón? Pónganse de pie. Los del problema del corazón. Esta mujer también tiene problema del corazón. Póngase de pie aquí solo por un momento. Crea.
Venga. ¿Es este el bebé, hermana? Dele la vuelta. Muy bien. Muévalo hacia atrás y la condición asmática, tosiendo…Todos con problema asmático, pónganse de pie solo por un momento, ¿Lo harán? Solo por un momento.

104 ¿Qué hay en tu mano? Satanás está derrotado, él está descubierto, cristianos. ¿Qué de eso? Ninguno de Uds. está procurando levantarse de ese catre; el diablo se los está robando. Es una condición mental, el diablo dice que es una condición mental. No le crea. Jesucristo vence una condición mental. Él hace huir al diablo de usted. Si yo estuviera en su lugar, me levantaría de ese catre y soltaría ese catre y aceptaría mi sanidad y creería y tendría fe en Dios.
Y el resto de Uds., cualquier cosa que anduviera mal con Ud., todo el asunto se está desapareciendo. Pareciera que se estuviese poniendo nublado todo alrededor. Pongan las manos el uno sobre el otro. Se están yendo. Está aquí. Esto es el asunto. Allá se va. Oh, satanás, tu estas derrotado. Jesucristo, el omnipotente, el Dios Todopoderoso, levantó a todas estas personas sanas. Sal fuera.

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