OBRAS DEL MENSAJE


El Peor Pecador En La Ciudad
Minneapolis, Minnesota E.U.A.
56-0218E
1 Mi himno favorito. La historia de el, si sólo supieran lo que… cómo tuvo lugar. Mi amigo, el Hermano Booth-Clibborn, escribió eso de rodillas por inspiración en un campo de maíz una noche, con piezas de cartón en la parte inferior de sus zapatos para las suelas de sus zapatos. Lo vendió a Wickliffe, por cien dólares, y él tomó los derechos de autor de la canción. Y ese es mi favorito de los himnos. Expresa la extrema Deidad del Señor Jesús. Y especialmente en un día como este, cuando tratan de hacerle sólo un profeta. Él fue más que un profeta. Él fue Dios.
2 En la lección Bíblica de esta noche, en San Lucas el capítulo 7 y el versículo 36. Y cuando regresen a casa, terminen de leer este capítulo; yo sólo leeré esto, porque sé que mañana es domingo. No queremos quedarnos mucho tiempo, pero mañana tendrán escuela dominical y muchos servicios.
3 Al visitar aquí, sin duda tenía muchos de buenos amigos que me hubiera gustado visitar. Los Stadsklev aquí sentados, y los Peterson y demás. Pero, mi motivo es por los servicios de predicación, pero parece que donde sea que voy, eso inicia servicios de sanación. Y luego, por supuesto, no puedo visitar cuando estamos en servicios de sanidad. Tengo que dedicar mi tiempo en ayunar y esperar en el Señor. Estoy seguro de que mis amigos entienden esto, así que…
El versículo 36, leemos esto:
Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiera con él. Y habiendo entrado en casa del Fariseo, se sentó a la mesa
Oremos.
Padre Celestial, rogamos que bendigas estas palabras para Tu gloria. En el Nombre de Jesús, lo pedimos. Amén.
4 Parece que hay algo mal. Esto no está exactamente bien. ¿Por qué un Fariseo le pediría a Jesús que viniera a comer con él? Bueno, eso no está del todo bien, porque a los Fariseos no les gustaba Jesús; ellos lo odiaban. No tenían ningún trato con Él en lo absoluto. Y por lo general, cuando queremos a alguien, cuando amamos a alguien, queremos que vengan a comer con nosotros, pero Ud. no les pide a sus enemigos que venga a comer con Ud. Por lo tanto, hay algo mal en el cuadro cuando este Fariseo quizo que Jesús viniera a comer con él.
Y por lo general, es compañerismo lo que queremos. Y los Fariseos no tenían compañerismo con Jesús, porque ellos eran un grupo teros, tiesos, sectario. Y Jesús era el amoroso Hijo de Dios. Y Uds. saben, al igual que las mujeres jóvenes, ellas hacen cosas juntas. Tienen sus propias charlas, les gusta estar juntas, mujeres jóvenes. Y las mujeres mayores, tienen su tiempo juntas. Les gusta asociarse. Y los jóvenes, y los ancianos, los niños, ellos tienen su compañerismo el uno con el otro. Van a la calle y juegan. Uds. saben, la Biblia habla de eso en Isaías, los niños jugando en las calles.
5 Pero, ¿qué podría querer este Fariseo con Jesús? Uds. saben, tomen a una niñita, niñita, y déjenla seguir a su abuela a todas partes todo el tiempo, hay algo mal. Hay demasiada diferencia en su edad. No tienen cosas en común. Pueden contar con esto: o es la favorita de la abuela, o la abuela tiene una bolsa de dulces en alguna parte. Hay algo bajo la manga, cuando Uds. ven a una niña siguiendo a una abuela.
6 Y Uds. se fijan, la gente se reúne. Como en la ciudad, los Kiwanis se reúnen. Cuando lo hacen, tienen cosas en común. Les gusta hablar de los asuntos de la ciudad y el alivio para los pobres, y cada… Todos.
Mi madre tenía un viejo proverbio que solía usar: “Pájaros de un mismo plumaje siempre se juntan.” Hay mucho de verdad en eso. Porque tenemos cosas en común. Es por eso que estamos aquí esta noche: Tenemos cosas en común. Somos… La razón por la que no fueron al cine o algo por el estilo, porque tenemos cosas en común como Cristianos. Vinimos a tener compañerismo alrededor de la Palabra de Dios, y a hablar del Señor Jesús.
7 Pero, ¿qué podría querer este Fariseo con Jesús? Eso es lo siguiente. Se estaba haciendo tarde. El sol estaba casi listo para bajar. Y cuando empieza a sumergirse en el horizonte occidental, puedo verlo de pie, este mensajero, que había sido un corredor. Llevaba dos días viajando por Palestina, tratando de hallar lo que acababa de descubrir. Iba a la ciudad. “Bueno, Él estuvo aquí hace una semana, pero Él se ha ido.”
Así que ahora lo vemos de pie frente a la gran multitud que se había reunido, escuchando las palabras de un Hombre, que jamás un hombre habló así. Él hablaba con autoridad. Y Él estaba hablando. Y este mensajero, con las piernas polvorientas de correr por los duros caminos Palestinos, y de ciudad en ciudad, buscando, tratando de encontrar donde estaba este Jesús de Nazaret, porque estaba en una misión para su maestro rico, el Fariseo.
8 Y después que Jesús dejó de hablar, quizás, Él comienza la reunión de oración para los enfermos. Puedo verlo mientras extiende Sus sagradas manos para tocar al cojo, al débil y al ciego. Y este pequeño mensajero, corriendo por el Fariseo… Puedo verlo abriéndose paso entre la multitud, llegando a donde podía entrar en contacto con Jesús; muchas personas tratando de empujarlo hacia atrás. Pero después de un tiempo llega a la última fila, donde hay doce apóstoles parados en línea, para que nadie pudiera acercarse más que ellos, al Señor Jesús. Y él se topa con alguien, tal vez fue Felipe, o tal vez, Pedro. Y él dice: “¿Podría ver a tu Maestro? Tengo un mensaje de mi amo para Él. ”
“Bueno” dijo el apóstol: “Él está hablando ahora. Le preguntaré cuando termine el servicio de sanidad.”
Y mientras el servicio de sanidad continúa por un período de tiempo, después de un tiempo, pensaron que ya era hora de que Él dejara de orar por los enfermos. Y algunos de ellos dijeron, “Maestro, creo que deberíamos detener la línea ahora, porque esto es suficiente por hoy. Tenemos otros lugares a donde ir.”
Y entonces Pedro habló y dijo: “Ahora le preguntaré ahora, si Él desea hablar contigo.”
Entonces, él dijo: “Maestro, aquí en nuestra audiencia está un muchacho que ha venido del sur de Palestina, y ha estado dos días de viaje. Dice que tiene un mensaje de su maestro para Ti. ¿Puedes hablar con él ahora mismo?” Y Uds. nunca piden hablar con Jesús, a menos que Él siempre les dé la oportunidad. Él era entonces, como Él es ahora. Porque Él está deseando y esperando tener una entrevista con cada persona, no importa cuál sea su misión, o cuál es su problema; nuestro amoroso Señor Jesús está siempre esperando, y tratando de tener la oportunidad de hablar con todos.
Y así que ciertamente, Él Dijo que estaría contento de ver lo que tenía.
9 Este joven se acerca y dice: “Tú eres Jesús de Nazaret. Y mi maestro, el Fariseo en cierta ciudad, un doctor, y él va a tener un gran banquete. Y quiere que vengas y seas su huésped en este banquete.”
Puedo ver todos los ojos de los apóstoles mirando. ¿Qué va a decir? Él dijo: “Yo… Dí a tu señor que estaré allí en tal y tal fecha.” Pedid y se os dará, siempre con Jesús. Y Él dijo: “Estaré allí en tal y tal fecha.”
Puedo oír a Pedro decir: “Oh, no, Señor. Tú no quieres ir allá. Pues, ese Fariseo tiene algo bajo la manga. Él no te quiere para nada bueno. Pues, hay demasiada gente enferma aquí para ser ministrada, y gente que Te ama está agrupada alrededor de Ti, tratando de tener un momento Contigo. Pues, Tú no quieres ir a ver al Fariseo.
Pero nadie jamás le pregunta a Jesús sino lo que Él siempre responde a su deseo. Él dijo: “Nosotros iremos.”
10 Y este corredor, un muchacho joven, mozo lavador de pies de la casa de este Fariseo rico. Bueno, su tarea había terminado y se alejó de Jesús y comenzó su camino de regreso a casa, satisfecho de haber completado todo, porque había cumplido los deseos de su amo.
¡Qué error! El hombre parado en la presencia de la Vida Eterna, de pie delante del mismo Dios del cielo. Y sin embargo, después de haber cumplido todo lo de su religión, sus deberes en la iglesia, se alejó sin pedir siquiera el perdón de su pecado.
11 Desearía poderme parar donde él se paró. Desearía poder estar en ese lugar donde él estuvo parado. ¿Saben lo que yo haría? Oh, no me interesarían tantos asuntos de la iglesia; caería sobre mi rostro y diría: “Querido Señor Jesús, el Maestro de la vida, dame Tu gracia perdonadora,” si tuviera la oportunidad de estar delante de Él.
Creo que ese es casi el sentir de todos aquí esta noche. Haríamos lo mismo. Pero, hoy es como era entonces. Estamos tan ocupados con tantas cosas que tenemos que hacer en la iglesia. Tanto nos requiere la iglesia, y tantos lugares para ir, hasta que realmente fallamos muchas veces para recibir la oportunidad. Y tal vez, alguna noche, tenemos que ir a practicar para el servicio de cantos. Tenemos que hacer otra cosa. Algo, tal vez, naturaleza religiosa. Pero cuando el Espíritu Santo está hablando en su corazón, lo mejor que Ud. puede hacer es responder, siempre, no importa lo que sea, a qué hora de la noche, o qué clase de diligencia estén haciendo, porque quizás Él no hablará más por mucho tiempo, y tal vez, nunca.
12 Pero este joven se paró tan cerca de la Vida Eterna, y ni siquiera nunca pidió por ella. Bueno, nosotros condenamos a ese hombre, pero ¿saben qué? Tal vez, tal vez Ud. y yo hemos sido culpables de lo mismo: parados una boca… o, a la distancia una voz, de la Vida Eterna, mirándola, observándola y alejarnos de ella, tan vacíos como él fue. Eso es correcto. Estamos demasiado ocupados con otras cosas.
Muchas personas hoy, Uds. tienen tantas cosas que hacer. Tienen que hacer sus compras. Tienes que darse prisa, esto y aquello. Sólo tienen prisa, prisa, prisa, prisa y no llegan a ninguna parte. Alejándose más de Dios todo el tiempo. Ahora eso es correcto. Pero él pensó que había completado exactamente lo que se suponía que debía hacer y eso es todo.
Muchas veces venimos a la iglesia y ponemos nuestro nombre en un papel, y estrechamos manos con el pastor, somos bautizados en agua, y pensamos: “Ahora hemos cumplido con nuestra religión.” Y dejan la cosa principal: una charla con el Señor Jesús. Uds. tienen la oportunidad muchas veces y no lo hacen.
13 Me pregunto qué causó que este joven hiciera esto. Puedo ver, tal vez, una semana antes, en otra ciudad, una gran sinagoga gris, y un pastor allí… Lo llamaremos “Doctor Fariseo”, sólo por darle un nombre. Y puedo verlo mientras camina por sus grandes salones, sus grandes alfombras en el suelo, muebles finos y una casa, frotándose sus pequeñas manos gordas y rechonchas. Y diciendo: “Bueno, tú sabes, soy un hombre respetado en esta ciudad. Tengo un título, un Bachiller en arte. Me llaman ´Doctor. Todo el mundo, cuando voy al centro de la ciudad, me ven como ´Doctor Fariseo´. ´Buenos días, Doctor Fariseo. Oh, soy el líder de un montón de logias y cosas. Y cuando los clubes se reúnen, ellos me piden que hable. Soy un orador muy influyente, también. Y la ciudad me mira a mí.” Simplemente hay demasiado: “yo” en eso. Yo, yo, yo, yo.
14 Aquí hace algún tiempo, un ministro sobresaliente, me escribió una carta, y menos de media página, y le conté veintidós “yos” en ella. “Yo, yo, yo. Yo tengo esto. Yo tengo eso. Yo tengo….” Y después de todo, Ud. no tiene nada que Dios no le dio. Así que Ud. debe ver donde entra Jesús.
Fui a una ciudad donde iban a tener una reunión una vez. Y había imágenes del ministro en toda la ciudad: “El hombre de la hora. El hombre de Dios para esto. El hombre con compasión por el pueblo.” Y nunca vi el Nombre de Jesús en ninguna parte.
Pensé: “Pues, tal vez Jesús no vendrá a la ciudad. Tal vez, es sólo el hombre.” Así que, eso es casi así.
Pero sólo, “Yo, yo, yo”. Este Fariseo lo tenía, y todavía los hay a granel.
15 Por lo tanto, notamos que él caminaba arriba y abajo de su piso y decía: “Ahora, tengo tal influencia en esta ciudad. Y todos me consideran un hombre santo, porque yo pastoreo, Uds. saben, la iglesia más grande de la ciudad. Y estoy seguro de que todo el mundo me respeta bastante. Hago mis religiones todos los días. Y creo que ya es hora de que muestre algo de mi religión y creo que simplemente tendré una cena. Y traeré al doctor Levy Fariseo. Y traeré al Doctor Esdras Fariseo. Y traeré… los tendré por todas partes. Pero parece que necesito un centro de atención para esa cena en alguna parte. Si solo tuviera una nota clave, una carta de triunfo, lo que ellos llaman. Si solo tuviera eso, eso sería lo que necesitaría. Ahora, ¿dónde pudiera encontrar algo así para como un gran entretenimiento para realmente mostrar a estos otros pastores el gran hombre que soy? Y Uds. saben, al hacer algo así, tal vez, arroje mucha más influencia en esta ciudad a mi manera. Y quizás, por eso, muchos de ellos vendrán y se unirán a mi iglesia.”
Es una pena, ese tipo de espíritu todavía existe, eso es correcto, en muchas de nuestras iglesias hoy en día.
16 Así que, después de un tiempo, lo veo mientras frota sus pequeñas manos regordas, y camina sobre su gran alfombra Egipcia en su fino lugar. Aquellos Fariseos eran ricos. Tenían mucho dinero. Y vivían en lo mejor de los hogares. Eso no significaba que estuvieran correctos con Dios. De ninguna manera. Y ellos eran inteligentes, educados. Eso no significaba que estaban bien con Dios.
He visto a mucha gente que tenía títulos inteligentes de todo tipo de seminarios y universidades, y no sabían más acerca de Dios que el primer A-B-C [Always (siempre), Believe (crea), Christ (Cristo) – Trad.] de la Biblia. Correcto. Cuando se trata de corazón…. Son educados, pero no conocen a Cristo.
17 Como dije la otra noche, conocerle a Él que es Vida, no conocer el Libro, no conocer la iglesia, no conocer el catecismo, sino conocer a Cristo es Vida, La Persona de Cristo. Y él…
Y ellos recibían una parte de todas las ofrendas, y todos los sacrificios, recibían los diezmos del pueblo. Y eran gente rica, muchos de ellos, vivían en hogares finos y podían permitirse el lujo de organizar una gran… Como lo llamaríamos hoy, una gran cena, así. Y había mucha gente pobre en aquel día.
18 Ahora, una gran parte de mi información que tengo en mi texto esta noche, la obtuve de Josefo, y muchos de los historiadores, de la forma en que vivieron en aquel día. Y he estado allí, también, para ver los días modernos y las viejas costumbres antiguas. Y muchas de ellas están ahí todavía, hoy. Y sus grandes casas y cosas.
19 Y puedo verlo mientras camina de un lado a otro, arriba y abajo, con su gran túnica fina detrás de él, así, con todos sus sombreros religiosos puestos y su atuendo. Puedo verlo decir, “Jo, jo, ¿por qué no pensé en eso? Bueno, eso es lo que debo hacer. Bueno, debería haber pensado en eso hace una semana. Eso es lo que haré. Uds. saben, el Fariseo Jones simplemente odia a ese Galileo de todos modos. Él sólo piensa porque Él le gritó un día, y le dijo que era una serpiente en la hierba. Y yo te digo que lo odia. Hmm. Y lo invitaré. Y tendré, también, al Fariseo Levy, lo traeré y él también lo odia. Vaya, cómo lo odia. Entonces, ¿por qué no pensé de eso? Exactamente la cosa.” Así que por eso es que el mensajero estaba allí.
20 Ahora, dijo, “Les diré lo que vamos a hacer. Ahora, Él dice ser un profeta. Y Él dice que Él ve las cosas y conoce las cosas de antemano, pero sabemos que Él es un farsante. Sabemos que no hay nada en Él. Nosotros, la gente de la iglesia, nosotros que tenemos la educación, nosotros quienes somos inteligentes y conocemos todos los títulos, nosotros sabemos que no hay nada en ese tipo. Él no es nada en el mundo sino un Belcebú. Y Uds. debieron de haber escuchado al Rabino Jones, cuando este Galileo le dijo lo que él era. Oh, lo hizo explotar. Y ahora se va a divertir al saber que yo lo tengo aquí, y vamos a darle una buena, aquí mismo, y probar que Él no es más que un impostor. Así que lo tendremos aquí. Así que enviaré a mi corredor favorito, el mozo lavador, allá, Él lo encontrará. Oh, debí haber pensado esto hace mucho. Bueno, mejor me pongo en acción ahora y envío mis invitaciones.” Porque uno no puede asistir a un banquete Palestino sin tener una invitación.
21 Asi que, ahora le oigo decir: “Les digo lo que creo que voy a hacer. Saben, en lugar de sacar aquí a la vista de la gente lo que estoy haciendo, enviaré y conseguiré a los mejores cocineros que vengan. Y me conseguiré un cordero y lo haré a la parrilla y lo asaré en especies, y oh, haré que todo el mundo estará relamiéndose y voy a tener una gran cena para todo el mundo que yo quiero… O, no todo el mundo, no los pobres, sino los que yo escoja. Y luego, una vez terminada la cena, nos divertiremos de este Jesús de Nazaret. Probaremos que Él no es profeta. Y Jones y ellos se reirán. Oh, eso será maravilloso.”
“Saben qué, creo que no la tendré dentro de la casa aquí, y los pasillos de la casa. Uds. saben, tengo un bonito jardín grande allá, y esas uvas deliciosas, uvas blancas, oh, están madurándose ahora. ¿Y no será maravilloso poner mi mesa allí?”
22 Y ellos pueden poner, lo que llamamos, “el perro”, Seguro que sí. Y realmente arreglan las cosas de una manera grande. Uds. deberían ver cómo lo hacen. Vaya. Pero eso es casi la manera en que tratamos de atender a Jesús: preparar una sopa de cena en algún lugar y venderlo por cincuenta centavos el plato para pagarle al predicador. Correcto. Nosotros no somos muy diferentes. Correcto.
Les dije que iba a hablar con Uds. esta noche sobre el peor pecador de la ciudad.
Ahora, así que él lo tenía todo. Él dijo: “Voy a arreglar eso allá afuera y qué tiempo voy a tener. Y estaremos justo en el exterior, justo detrás donde estas grandes uvas están colgando. Será hermoso. El olor está bien y cocinaré mis corderos.Y…”
23 Podían realmente… Ellos tienen a esos sirvientes Indios allá. Y muchas veces, están tan entrenados, los Indios lo están, hasta que llevan pequeñas campanas en sus zapatos. Y cuando caminan, casi pueden tocar una melodía, con eso, mientras caminan. Y son tan educados de la manera que manejan el plato, Uds. saben, con toda la dignidad que puedan imaginar.
Dijo: “Oh, lo tendré muy bien arreglado.” Y en aquel día, los pobres estaban por todo el país. Bueno, él iba a prepararlo todo. Así que, adorna todo y todo junto.
Y después de un tiempo, la hora definitiva está a punto de acercarse. Así que entra y decora su sala. Lo decora hermoso. Y cómo pueden decorar, también, en su interior. Uds. saben, cómo montan eso, arreglan todo viéndose tan hermoso.
24 Uds. saben, tenemos mucho de eso, todavía, hoy en Estados Unidos. El Presidente puede venir a la ciudad, ¿y qué es lo que hacen? Elevan todas las banderas y los colores y las ondean. Y tienen a muchachas con flores para reunirse con él en el tren, y ponen las flores a lo largo de la calle, y todo el mundo se destaca con su mejor ropa y ondeándole la mano a él. Está bien. Es correcto. Pero el asunto es que Jesús puede venir a la ciudad, y no se dice nada al respecto. Nadie sabe al respecto. Uds. no le dan la bienvenida así. Sin embargo, oramos todo el tiempo, “Dios, danos un gran avivamiento.” Pero cuando Él viene, nunca le dan la bienvenida. Siempre le dan el tercer o cuarto lugar.
25 Uds. saben, muchas veces, tenemos tanto que hacer, tantas cosas que hacer que mantienen nuestra mente tan ocupada, que no podemos adorarle cuando Él viene. Él vendrá a la reunión donde están teniendo un avivamiento en la ciudad, la ciudad entera; la asociación ministerial se reunirá y tendrán un desayuno, y ellos elaborarán planes, y tendrán una gran reunión.
Y entonces cuando Jesús viene a la iglesia y Él comienza a tratar con alguien, ellos dirían: “Saquen a ese fanático.”
Jesús quiere bendecirles. Él quiere… Quiere el primer lugar. Y le damos el último lugar. Oh sí. Tenemos tiempo para todo lo demás, pero Uds. lo ven a Él sólo unos minutos antes de saltar en la cama, tal vez, por la noche, una vez a la semana, ¿Ven?
“Dios mío, bendíceme, y a mi hermano, y padre, y madre, al señor Jones y… Amén.” Se suben a la cama. El último lugar, pero Él nunca los rechaza. De todos modos, Él es bueno con Uds. Eso es lo que lo hace a Él real para mí.
26 Uds. saben la Pascua pasada, se pusieron su vestido más bonito y ese hermoso sombrero. Oh, Uds. fueron a la iglesia la Pascua pasada, y el pastor los ve de nuevo en la Pascua siguiente. Es casi de la manera que sucede. Pero Uds. le dan sólo unos minutos. Y si el pastor habló durante veinte minutos, “¡Oh, vaya! ¿Cómo piensa en tanto hablar?” ¿No es eso cierto?
Oh, Ud. tenía que salir a mostrar ese hermoso vestido. Pero Él nunca les condena por eso. Él lo aceptó. Eso es lo que lo hace tan real para mí. No importa lo insignificante…
“Señor, ¿tomarás el segundo lugar?”
“Sí, voy a tomar el segundo lugar.” El Dios del cielo, a una criatura.
“¿Quieres tomar el segundo lugar?”
“Sí, me quedo en segundo lugar.”
“¿Quieres tomar el tercer lugar?”
“Sí, voy a tomar el tercer lugar.”
“¿Quieres tomar el cuarto lugar?”
“Sí, tomaré donde tú me des.” Él nunca le rechaza. Él vendrá en cualquier momento. Cualquier lugar que le den, si es arriba en el ático. Uds. no lo quieren en su sala. Cuando sus amigos entran, todos pueden entrar y hablar sobre Jesús, y arrodillarse en el suelo y dejar que esa sea su conversación principal. Y hablar de Él y orar y agradecerle por lo que ha hecho, y testificar unos a otros.
Oh, no, eso le pertenece a un montón de bromas y bullicio. Y luego, cuando hablan con Jesús, tienen que subir en el ático, en alguna parte, o en el sótano de vez en cuando y hablarle. Ud. puede comenzar a ir a…
27 Dios está ardiendo en su corazón, quiere que lo adoren y lo amen un poquito y sólo imaginen: “Bueno, lo haré cuando lave los platos.” Y la señorita Jones puede llamar y decir: “Liddy, vamos a la ciudad a hacer algunas compras hoy, querida. ¿Quieres ir?”
“Oh, sí, iré contigo.”
Entonces por la noche cuando Ud. salta a la cama, dicen: “Dios, sé bueno conmigo, y bendice a mi madre, y a papá, y todos ellos.” Y saltan a la cama. Esa es la forma en que lo hacemos con Jesús: Le dan el último lugar.
28 Pues, cuando Jesús viene a la ciudad, debería haber banderas, y la gente en la calle hablando de Él, y glorificándole y los enfermos y los afligidos aceptando Sus bendiciones sanadoras. Y afuera en la calle testificando a todos.
Pero le damos el último lugar. Y sin embargo Él continuamente viene de nuevo. Él está dispuesto. No queriendo que ninguno perezca, sino que todos puedan llegar al arrepentimiento.
Ahora, el día está acercándose. Después de un tiempo, él envía a todos sus lacayos. Ellos tienen un montón de lacayos. Muchachos por todo el lugar. Por lo tanto, él los manda a todos sus deberes. Y lo primero, una carroza aparece. En aquellos días la mayor parte de viajes en Palestina eran a pie. Y ese es el único medio de transporte que tenían, además de los animales, y la mayoría de ellos eran bestias de carga que llevaban las cargas.
29 Pero la gran carroza se acerca y el Doctor, Reverendo fulano de tal, sale. Y entra y lo abraza y lo lleva a la casa. Y el mozo lavador toma a los caballos y los acicala, y los pone en el establo y lo prepara y le da brillo a su carroza mientras él estaba en el banquete. Todo bien pulido, igual que una moderna “juerga”, como lo llamamos hoy. Correcto. En nombre de la religión, también.
30 Y la mayoría de la gente caminaba. Y cuando caminaban por los caminos, los animales también caminaban por el camino. Y no tenían carreteras de concreto y asfalto como las que tenemos hoy. Era sólo un pequeño camino polvoriento a lo largo de las colinas y por los desiertos.
Y mientras subían por allí, y las bestias caminaban por allí, también, el polvo tomaba el olor de los animales, de los excrementos y demás. Y el polvo se metía, y… olor horrible a lo largo del camino. Y los Palestinos en aquellos días llevaban un manto. Y tenían una prenda debajo, sólo llegaba a la rodilla, y usaban sandalias. Y mientras caminaban, este manto arrastraba el polvo y se pegaba por el sudor de las piernas, y en la cara y las manos, y causaba un terrible olor. El olor de los animales que viajaban por la carretera estaba en la persona cuando llegaban.
Y cuando llegaban a la puerta, no estaban en condiciones de ser hospedados en ese momento, porque olían a causa del camino. Y sus rostros ardían de los cálidos rayos del sol Palestino.
31 Y así que, lo que hacían, cuando un invitado llegaba, pues, siempre tenían un lacayo en la puerta; el primero que Uds. encontraban, era al lacayo del lavado de pies. El peor trabajo de todos los demás mozo era el lavador de pies.
Y al pensar en ello, nuestro bendito Señor Jesús llegó a ser un lavador de pies: bajó del lugar más alto en el cielo para tomar el trabajo del mozo más bajo en la tierra. Y luego pensamos que somos alguien porque usamos ropa buena y corremos en un buen auto. Debería darles vergüenza. Es una lástima que estemos tan lejos de Dios. Oh, somos muy religiosos. Pero, lo que quiero decir, acérquense a Dios.
32 Muy pocos…. Odio decir esto, pero muy pocos de los Cristianos profesantes de hoy en día, en nuestra tierra, conocen muy poco de Dios. Oh, ellos conocen todas sus religiones, excepto conocer a Dios.
Él se humilló a Sí mismo. Y eso es lo que lo hace grande para mí. Eso es lo que lo hace real para mí, pensar que Él estaba dispuesto a venir aquí y no ser un gran alguien, y tomar algún gran nombre, o algo así. Él se hizo humilde y se hizo servidor de todos ellos. Ese es mi Señor Jesús. Ese es al que amo; al que quiero dar enteramente mi vida para servirle, y trabajar para Él, y hacer todo lo posible para que la gente lo mire a Él, y le crea y le ame. Él es amoroso. Él es precioso.
33 Llego a ser un lavador de pies, al tomar la toalla y ceñírsela a Sí mismo y lavar los pies de los discípulos, dijo: “Que el grande entre vosotros sea siervo de todos.” Ese fue Su ejemplo. Pero, ¿qué somos hoy? Oh, hostil. “Sí señor. Yo no me inclinaría a ese tipo. Ese viejo borracho, no, yo no tendría nada que ver con él. Oh, yo soy el Doctor Jones,” ¿Ven? Esa es la razón por la que no estamos llegando a ninguna parte. Por eso nuestros púlpitos son débiles. Esa es la razón por la cual hoy no tenemos señales ni prodigios en nuestras iglesias. Esa es la razón por la que hoy no tenemos un avivamiento a la antigua. Estamos pensando que somos alguien cuando no somos nada.
La Biblia dice, cuando un hombre piensa que es algo cuando no es nada a sí mismo se engaña. No sabe nada como lo debe saber. Y él debería saber que es un pecador.
34 Y entonces, el primer mozo con que el hombre se encontraba, lo sentaba en una silla, y al principio era un pequeño, lo que llamaríamos, en el Sur, un vestíbulo. Y él se sienta en la silla de esta manera. Y levanta el pie, se quita el zapato, consigue un poco de agua limpia y se baña las extremidades porque están sudorosas y apestosas con el estiércol y las cosas en la carretera y el polvo que se levanta y huele mal. Y se lava los pies, luego los seca bien con una toalla, los limpia bien, luego toma el otro pie, y hace lo mismo. Y entonces si es invitado a un banquete como ese, entonces el anfitrión siempre le proporciona zapatos para caminar sobre su fina alfombra. Tiene pequeñas paño o zapatillas satinadas. Él llega hasta aquí y recibe una hasta que se ajuste bien a sus pies, así que la pone en sus pies.
35 Ahora, él se siente mucho mejor. Sus pies y piernas están lavadas y el olor se ha ido. Entonces, él va a la siguiente puerta. Y cuando él va allí, a la puerta siguiente, hay otro mozo que lo encuentra. Y este mozo que lo encuentra aquí, es uno que tiene una jarra de aceite en su mano.
36 Ahora, y este aceite está hecho de aceitunas y tiene un olor a nardo muy fino. Y este nardo es una manzana muy famosa… algo así como una manzana de rosa. Uds. saben que cuando las rosas dejan de florecer y llega la hora de invierno, ellas tienen una manzanita. Bueno, allá en Egipto, o algunos de esos países allá, ellos consiguen esta cosita. Vi una una vez. Es como una manzanita. Y Uds. pueden frotarla en sus manos, sólo una o dos veces, y empapa sus manos, hasta semanas más tarde, todavía se puede oler.
Y es una cosa muy cara hacer este aceite de nardo. Y las muelen y las ponen en el aceite porque de cierto llegara a ser aceite en algunos días, o algunas semanas, o meses, eso obtiene un olor añejo. Así que esto se mantiene muy fresco todo el tiempo. Muy costoso. Esos fueron algunos de los tesoros que la reina de Sabá le trajo y dio a Salomón, fueron algunas de esas cosas. Tienen que subir alto en esos… alto en las montañas para conseguir estas manzanas para hacer este aceite.
37 Y luego con esta vasija de aceite, cortesía del anfitrión, él extiende sus manos, y sus manos están polvorientas y también sudorosas. Así que él junta sus manos y recibe un poco de aceite fino, lo frota en sus manos. Luego le da una toalla y se limpia bien las manos. Luego le da un poco más. Se lo pone por toda la cara y el cuello. Y es bastante relajante. Si alguna vez se lo pusieron — si alguna de Uds. personas han visitado Palestina alguna vez, y saben de lo que hablo — los relaja.
38 Y los rayos directos del sol de Palestina queman la piel bastante. Tanto hombres como mujeres lo usan. Y se lo ponían en la cara, y luego que limpian con otra toalla limpia. Y ahora que sus pies están limpios, les dan un bonito par limpio de mocasines, los llamaríamos; y sus manos están limpias, y su cara está limpia, el sudor y el olor de su rostro. Y ahora se sienten renovados y listos ahora para entrar para encontrarse con el anfitrión.
Y luego entran en el salón. Y cuando entran allí, el anfitrión está parado para saludarlos. Primero, antes que él haga algo, toma su mano derecha, y luego que toca la mano derecha, se ponen la mano izquierda sobre el hombro uno al otro, y el anfitrión atrae a sí a su invitado y lo besa en un lado, y luego besa él en el otro lado. Y entonces, él es un hermano de pleno derecho. Oh, Ud. está en casa entonces. Está lavado, está fresco, y ahora le da el beso de bienvenida.
39 Ahora, el beso es el beso bienvenida. Después de que el anfitrión ha besado al invitado, entonces el invitado, puede ir a la nevera o donde Ud. quiera. Él está en casa. Pero solo hasta que haga eso, pues, él no es presentable para ser besado. No puede ser besado porque no es presentable. Huele mal, y hay sudor pegajoso en él.
Y después de limpiarlo y refrescarlo para que pueda encontrarse con su anfitrión, entonces sus manos se estrechan, y es besado de un lado de la mejilla a la otra, y entonces él es un verdadero hermano. Puede ir por ahí haciendo lo que quiera. Y así era la manera en que se hacía.
Y este Fariseo rico, cómo estaba entreteniendo a sus invitados. Y muchos habían llegado y estaban bebiendo vino y chocando los vasos uno con el otro. Y como suele suceder, en una fiesta como esa, bromeando y codeándose, y actuando así… diciendo chistes, mas bien. Igual como suelen hacerlo hoy, la misma cosa.
40 Pero llego a mirar. Y oigo a alguien decir: “¿Quién es el que está sentado allí?” Y allá está Uno sentado en el rincón, con la cabeza gacha, las manos colgando, la cabeza caída, sus discípulos en el exterior mirándolo. Y allí se sentó Él, sudoroso, sucio, oloroso, sin beso de bienvenida, y siendo invitado a la fiesta.
Cuando lo pienso: Jesús sentado allí con los pies sucios. ¿Cómo permitió ese lacayo que eso pasara? ¿Cómo dejó pasar a Jesús? Debe haber sido esto.
Jesús estaba vestido con esa ropa común. Él se vestía como un campesino. Caminaba como un campesino. Y debieron pensar que Él sólo era un campesino entrando.
41 Y muchas veces hoy, la gente mira a la gente por la forma en que están vestidos, y los juzgan de la misma manera. Hermano, déjeme decirle algo ahora. Algunos de los más verdaderos corazones de ancianos que laten que he conocido estaban bajo una camisa azul vieja. Correcto. No tiene por qué ser un traje de esmoquin con un cuello volteado hacia atrás. No señor. Dios puede latir en un corazón bajo una camisa azul a veces.
Yo he tenido muchos avivamientos y un anciano mayor; cabello colgando en sus ojos, que no conocía su ABCs [Always (siempre), Believe (crea), Christ (a Cristo) – Trad.] y una camisa azul, uno que otros parches. Extenderse y tomarme la mano y decir: “Predicador, lo digo en serio.” Hermano, Ud. puede creer eso. Eso es correcto. Preferiría tenerlo a él conmigo en cualquier momento, que a algún resbaloso con cuello volteado o algo, caminando por ahí, y su abrigo de cola de pingüino, y llamado “Doctor”, “Reverendo”, “Padre” o algo así. Y no pudieran confiar en él tanto como hasta donde pudieran extender su mano. Eso es bastante duro, pero eso es cierto. Ellos fallaron en reconocerlo a Él.
42 ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo pudo hacerlo? Ojalá pudiera haber sido el lacayo en esa casa ese día. Oh, yo habría lavado Sus pies. Amén. Yo habría estado allí esperándolo. Hubiera estado vigilando si lo hubiera sabido. Pero como fue entonces, Él era un fanático. Él estaba fanatizado.
Y esa es la razón, hoy, de que fallamos en verlo. Uds. lo llaman fanatismo cuando es el poder de Dios, cuando es Cristo resucitado de entre los muertos, y la gente falla en reconocerlo. Uds. lo llaman muerto, inclinarse por los dos lados. Dicen: “No tengo que perder el tiempo con ese grupo de santos rodadores. Yo voy a la iglesia. Soy tan bueno como el de al lado.” Y no se dan cuenta de lo que le están haciendo a mi Jesús.
43 Allí estaba Él sentado con los pies sucios. Eso como que me hace algo. Ellos lo llaman allá: “Jesu”. En lugar de “Jesús,” ellos dicen: “Jesu.” Y pienso de Jesu con los pies sucios. ¿Pudieran imaginarlo, El Rey del cielo con los pies sucios?
Bueno, de esa manera es hoy. Uds. no hacen nada al respecto hoy. Ellos hablan de Él, dicen de todo acerca de Él. ¿Qué? Sobre Él cuando Él viene a la reunión, las cosas que Él hace. Ellos hablan de ello, y dicen de todo: “Oh, es Beelzebú. Es un espiritualista. Es un demonio. No hay nada en eso. El Doctor fulano de tal lo sabe todo.” Muy bien. ¿Ven quién era el Doctor Fulano de tal en la Biblia? Él no ha cambiado mucho hoy.
44 Allí estaba Jesús sentado con pies sucios, no bienvenido, y nadie le prestaba atención. De esa manera es hoy. Oramos por una gran reunión. Y Jesús viene, y entonces nadie le presta atención a Él. Dios entra en el lugar: “Oh, nuestros programas toman todo nuestro tiempo. Tenemos demasiadas cosas que hacer. Así que hay que cuidar de todo.” Y todo eso… Ocupados a tal punto.
Y Jesús, muchas veces, no es atendido como invitado cuando Él viene a la iglesia. Dios nos ayude a reconocer eso. Jesús quiere ser atendido. Y cuando el Espíritu Santo entra en la iglesia y quiere bendecir a la iglesia, la gente se sienta tan fría y tiesa. Eso es lo mismo que hizo el Fariseo. Demasiado ocupado con otras cosas. Tenemos mucho que hacer. Tenemos miedo de interrumpir algo. No se preocupen, no interrumpirán nada cuando están atendiendo a Jesús. Uds. estarán bien en el programa de Dios. Pueden estar fuera del programa del hombre, pero estarán en el programa de Dios, cuando están atendiendo a Jesús.
45 Allí estaba Él. Los pies sucios. Puedo ver a los discípulos. Ellos no pudieron entrar. No fueron invitados. Él fue el único invitado. Y Él pasó junto a los lacayos. Y fue al rincón y se sentó. Una “Flor solitaria”, lo llamaríamos hoy.
“Oh”, Uds. dicen: “¡Hermano Branham!”
Bueno, esa es la manera en que Él es tratado aún en las iglesias. Él es una “Flor solitaria”, o un cuadro colgado en la pared, o lo que Él fuera.
Pero les declaro esta noche… Mañana por la noche es mi última noche, quizás para siempre, por aquí, no sé; quizás por algún tiempo. Pero, yo les declaro que ese mismo Jesús resucitó de los muertos, y está aquí en Minneapolis esta noche, en Su mismo poder. Y la gente está volviéndole la espalda y llamándolo “fanatismo”, y tratándolo a Él esta noche, de la misma manera que lo hicieron entonces.
46 Oh, Uds. tienen sus grandes iglesias, ortodoxas y tiesos como una tabla, y rectas como un cañón de una escopeta. Eso no significa nada. Oh, a Uds. les gusta tener sus entretenimientos y sus fiestas sociales y sentarse en grupo, y hacer alboroto, y risas, y bromas y todo. La religión no consiste de eso. Es una adoración. No sentarse con sus cabezas inclinadas, y gritar: “Amén”, como un becerro berreando. Más bien quiere decir entrar en el Espíritu de Dios, y adorar a Dios, en el poder y en el Espíritu. Correcto. Pero oh, somos tan tercos y tiesos hoy. No podemos hacer eso Uds. saben. Ellos tampoco. Y esa es la razón por la que Jesús, después de ser invitado, esa fue la bienvenida que recibió.
47 Cuántas veces en Minneapolis y en todos los Estados Unidos y en todas partes, la gente ha ayunado, orado, clamado y dicho: “Oh Dios, baja. Oh Jesús, te queremos para un avivamiento.” Y Él saldrá de alguna parte y lo echan a la cárcel. Ellos no lo aceptarán. Los llamarán un montón de fanáticos y santos rodadores. Es porque Uds. no estás buscando a la persona correcta. Él caminó junto a ese lacayo. Y allí estaba Jesús sentado, pobre Jesús con Sus pies sucios.
Odio decir eso. Simplemente me hace algo, cuando pienso en mi Señor sentado allí con los pies sucios; y cuando había sido invitado y no le fue dada la bienvenida. Y esa es la razón por lo que me toca hoy, al ver a las personas que dicen ser religiosas, y cosas por el estilo, dicen: “Oh, los días de milagros han pasado. Tonterías, Hermano Branham. No crea nada de eso. Oh, Ud. está mentalmente cansado. No hay nada en ese tipo de cosas.”
48 Yo lo conozco en el poder de Su resurrección. Y yo sé que Él es real. Él es mi vida. Él es Todo en Todo. Y cuando veo a estas personas que se llaman a sí mismas cristianas, y que dan ese tipo de atención a Jesús, algún acto político, o se juntan, y tienen una anticuada cena de sopa, y el antiguo aposento alto se hace ido. No tienen más aposentos altos. Están demasiado ocupados, ocupados con sus pequeñas cosas fantásticas alrededor de la iglesia, y tienen demasiadas cosas que hacer, en lugar de una antigua reunión de oración como solían tener. Tienen cenas, tienen fiestas de jardín, y tienen atracciones y todo este tipo de recreaciones y cosas.
Cristo no es una recreación. Cristo es Dios, para ser adorado. Ponen demasiado… Eso podría quemar y escocer un poco, pero eso es cuando les va a hacer bien.
Lo que necesitamos hoy es un poco más abrasador, un poco más del Espíritu Santo de Dios para quemar el mundo fuera de Uds., para sacar el almidón.
Allí, está Jesús sentado, sin atención, nadie mirándolo, o nada, después de haber sido invitado. Y Él estaba… Él no estaba… El estiércol en Sus pies, y en Sus manos, y sudor sobre Él, ese olor, y Él estaba en una condición terrible. Y ellos lo dejaron sentarse así.
49 Y hoy pienso que Uds. que se llaman ministros, muchos de Uds. Ahora esto puede doler, pero Uds. mismos se llaman ministros, y soportan y permiten que el crítico mundo hipócrita e infiel, diga: “Oh, esa Biblia es sólo ficción. No hay nada en eso.” Uds., Unitarios, y Uds. que no conocen a Dios, déjenme decirles, Uds. sólo tienen una forma de piedad, y niegan la eficacia de ella.
¿Por qué no se limpian? ¿Por qué no predican el Evangelio? Él es el verdadero Jesús, esta noche, lo mismo que fue en aquel entonces. No dejen que se siente sucio de esa manera. Uds. reclaman invitarlo a su hogar, lo invitan a su iglesia, y entonces cuando Él viene, esa es de la manera que Uds. lo tratan. Así es hoy, Fariseos. Voltéense y condenen a los Fariseos.
Jesús dijo: “Uds. pulen los sepulcros de los profetas y Uds. son los que los pusieron allí”. Correcto.
50 Lo que necesitamos hoy es el entretenimiento del Espíritu Santo, Cristo. Allí estaba Él, sentado con los pies sucios. No se sintió bienvenido entre aquella multitud. Aún se siente así hoy. Una gran muchedumbre tiesa contando chistes, y todo tipo de formas religiosas y todo eso. Él es dejado sentado. No se siente bienvenido. Se sentiría más bienvenido, esta noche, en una vieja misión en algún lugar de la calle, que en algunas de estas grandes iglesias con almidón que tienen por aquí. Correcto. Ellas no se avergüenzan de Él. Y Uds. piensan que tienen la mejor clase en ellas. No sé si la tienen o no. No era la mejor clase entonces.
51 Allí estaban chocando los vasos y bebiendo y pasándola bien. Él dijo: “Ahora, Fariseo José, ¿sabes qué? Te digo. El otro día, cuando teníamos esa convención allá que el…. Ja. Ja. ¿Te acuerdas de eso?” Oh, toda esa clase de cosas. “Te diré una sobre Jones lo que él hizo en la….” Eso es casi de todo lo que habla la asociación hoy cuando se reúnen.
Fui a una reunión aquí no hace mucho, de una gran iglesia, un grupo de personas. Y el doble de gente aquí sentada. Donde se suponía que era para el beneficio espiritual de la ciudad. ¿Saben lo que hicieron? Me sorprendió que me invitaran. Pero cuando fui, ¿saben lo que hicieron? En una famosa iglesia denominacional, dijeron: “Ahora, no tenemos uno de los mejores, sino que tenemos al mejor violinista. Y al mejor guitarrista del país.”
Pensé: “Bueno, eso está bien. Veremos lo que tocan.”
¿Saben lo que tocaron? Dios es mi juez. Ellos tocaron “Pavo en la paja [canción folclórica de principios del siglo XIX (19th)]” detrás del púlpito en una reunión ministerial. ¡Oh vaya!
Ahora, él dijo, “Tenemos el famoso cuarteto de una iglesia famosa de una ciudad justo arriba. Y van a cantar para nosotros.” ¿Saben lo que cantaron? “Un Hogar en el Rancho” Eso no pertenece a la iglesia. ¿Qué le pasa a la gente hoy?
Entonces, llegó mi turno de hablar y me rechazaron. Yo dije: “¡Debería darles vergüenza! Los líderes espirituales de la compañía aquí y tocan ”Un pavo en la paja“, detrás del púlpito. No me sorprende que me odien. No es de extrañar que no crean en la Sanidad Divina. ¡Uds. no pueden! Uds. no tienen nada con qué creer.” Les dije: “Lo que necesitan para limpiar aquí es un llamado al altar chapado a la antigua y Uds. montón de predicadores alrededor del altar arreglándose con Dios.”
Él tocó en el escritorio y dijo: “Siéntese. Siéntese.”
Yo dije: “Tengo la palabra ahora.” Y me sacaron. Tenía que decir lo que era correcto de todos modos. De todos modos, eso irá al juicio con ellos. Ciertamente. Sí señor.
52 Lo que necesitamos hoy es una limpieza, en la casa de Dios, prepararnos para el agasajo del Espíritu Santo, el poder del Señor Jesús. Hemos pedido, suplicado y rogado, y luego lo rechazamos cuando Él viene. Amén. Es verdad. ¡Qué lástima!
Allí estaba sentado Jesús, el pie sucio, apestoso, nadie le prestaba atención. Y Él fue… Dejó Su lugar allá, donde Él estaba ministrando al pueblo, caminó dos días por ese sol. Vino, tenía que ponerse en marcha un poco temprano, porque Él nunca falta una cita. Él siempre cumple Sus citas. Lo amo por eso. Él cumple Sus citas. Esa es la razón por la que esta noche, tengo confianza en Él. Él cumple Sus citas. ¡Aleluya! Él nunca ha fallado y nunca fallará.
53 Y recuerde, hombre y mujer, muchacho y muchacha, Ud. tiene una cita, con Él, también. Ud. va a encontrarse con Él en paz, aquí, o va a encontrarse con Él en el juicio. Pero Ud. va a cumplir esa cita; esa una cosa que Ud. va a hacer. Correcto. El cumple las de Él.
Y Él estaba allí a tiempo. Ni un minuto tarde. Entró en el banquete. Y allí estaba Él sentado, desatendido.
Miro a la calle allí, hay una escena. Veo que una puerta se abre, y una vieja cabañita, como elevada, bajar los escalones. Veo caminar por la calle, venir a una mujer; ella está un poco mal vestida. Ella tiene un velo sobre la cara. Ella dijo: “Está tranquilo esta noche. No sé cuál es el problema. Parece que no hay nadie en la calle.” Ella es una ramera. Y anda por la ciudad. “Oh,” dice ella: “eso es correcto, el Doctor Fariseo, el pastor, tiene un gran banquete allí arriba.” Y entonces ella dijo: “Creo que caminaré hasta el final de la esquina e iré a ver”. Ella levantó la vista. Oh, ese aroma, y todos los pobres parados fuera y su boca echa agua. Estos Fariseos allí comiendo este cordero fino y bebiendo el vino y teniendo un gran tiempo. Y ella podía olerlo. Ella dijo: “Oh, eso huele tan bien. Me pregunto si me acerco un poco más cerca. Nadie me conocerá, tal vez, con este velo sobre mi cara, porque tengo un nombre horrible en esta ciudad.”
54 Entonces, ella se acerca un poco más, y, “Oh, eso es maravilloso.” Así que se sigilosamente, evita que alguien la empuje. Ella se deslizo entre dos hombres, y ella dijo: “Oh, escúchenlos. Esa sí que es fiesta. Todos están bebiendo vino, haciendo alboroto allí adentro. Ese es el lugar correcto. Así que este es el Fariseo rico aquí. Este es el hombre quien realmente puede hacer esto. Pero miren a esos pobres. Miren a esa madre allá con ese bebé. ¿Me pregunto qué está haciendo aquí? Bueno, parece estar enfermo. Me pregunto por qué traería a un bebé enfermo aquí. No entiendo. Por qué… Bueno, miren. Ahí está ese lisiado, ese hombre ciego, también, que solía estar allá en la calle mendigando. Me pregunto qué está haciendo él aquí. ¿Qué hace él rodeando la casa del Fariseo? No sé por qué estaría él aquí.”
55 Y ella alzó la vista y dijo: “No. No. Yo…” se frota los ojos. “Algo está mal; seguramente no estoy viendo bien.” Ella mira de nuevo. Ella dijo: “¡Ese es Él! ¡Ese es Él! Oh,” dijo ella: “Véanlo. Bueno, ellos… Él tuvo que ser invitado, o no estaría allí. Pero, no Le están prestando ninguna atención a Él. Y vean lo triste que se ve en la esquina, sentado allí humildemente con la cabeza hacia abajo.”
56 Y se levanta, y Su pies- rostro están sucios de sudor, al caminar, tratando de llegar allí. Nadie le prestaba atención, como si fuera un vagabundo, caminando. Entonces ella dijo: “Eso es…. ¿Soy sólo…? Debo estar fuera de mi mente esta noche.” Ella dijo: “Yo… eso…. Seguramente ese no es ese Profeta. Sí, ese tiene que ser. Oh, Él… No me sorprende que no lo estén atendiendo. Está lleno de tierra. Y no han lavado Sus… todavía lo han lavado. Esa es la razón.”
57 Y ella pone su pequeño velo alrededor de su cara otra vez. Y va por la calle, y cerca de su casa, sube unos cuantos escalones rechinan. Cierra la puerta. Ella se acerca a un pequeño gabinete, abre la puerta, y saca una pequeña bolsa, como de este tamaño, quizás, una media. Y ella se sienta. Lo hace sonar. Es dinero. Es todo lo que ella tiene. Y ella lo mira. Ella lo vacía sobre la mesa. Y las lágrimas le caen de los ojos. Ella dijo: “Saben, hay algo en Él.” Dijo: “Se ve diferente del resto de la multitud.”
Les digo, no importa quienes sean, si Uds. logran ver a Jesús directamente alguna vez, eso los cambia. Hace una diferencia en Uds.
Ella dijo: “Oh, no sé por qué estoy llorando.” Ella dijo: “Pero debo hacer algo por Él. No es justo que Él esté así. Sólo… Algo en mí solo me dice que Él… Eso no está bien. Tengo que hacer algo al respecto.”
Así que toma el dinero y se dirige hacia la puerta. Y ella dijo: “Oh, no puedo hacer esto. Simplemente, no puedo hacerlo. Porque Él es un Profeta, Él sabría de dónde obtuve este dinero. Sabría cómo lo conseguí. Sabría cómo conseguí esto… Y yo sólo … Pero es todo lo que tengo. Es todo lo que puedo hacer. Y hay algo en mi corazón que me dice que debo hacerlo.” Ésa es la manera. Eso es.
58 Hay algo en las mujeres que parece ser diferente de los hombres. Parecen ser, a veces, más receptivas al espíritu. Correcto. Y parecen captarlo más rápido. Y ella dijo: “Oh, simplemente debo hacer esto. Algo me lo dice, debo hacerlo.” Y ella recoge de nuevo la vieja media, y envuelve el dinero, lo pone en su pecho, baja su velo, baja por los pequeños escalones que rechinan, y va a la perfumería.
59 Y cuando ella entra, uno de estos ancianos con nariz ganchuda está sentado ahí atrás, Uds. saben… Y había sido un día malo, aquel día, y nadie había comprado ningún perfume. Y él estaba todo malhumorado. Ella entra por la puerta. Él miró, dijo: “Oh, ahora mira quién es mi cliente. Hm-m ¡Vaya! Miren quién es mi cliente ahora.” No se dirigió con la cortesía de un caballero que dice: “ ¿Puedo ayudarle?”
Dijo: “Bueno, ¿qué quieres?”
Y ella dijo: “Amable señor.” Notó que ella había estado llorando.
Él pensó: “¿Por qué está llorando?”
60 Dijo: “Amable señor. Quiero la mejor caja de alabastro que tenga en la tienda. No quiero uno, sino que quiero lo mejor que tenga.” Esa es la manera. Denle lo mejor de Uds. Él merece lo mejor que tienen. A Él le damos los segundos. Le damos lo último. Pero Él merece lo mejor. Vean, Algo la había tocado. Ella había mirado directamente a Jesús. Y ella dijo: “Quiero lo mejor que tenga.” Nosotros le damos lo último que tenemos.
61 Uds. toman su primera, y salen y pasan y pasan sus grandes tiempos, y cuando van a la iglesia el domingo por la mañana, le dan veinticinco centavos. Pero van a comprar un regalo de cincuenta dólares para dar a los Joneses que viven a su lado, o lo suficiente para subir en el rango de su sociedad. Y luego le dan a Jesús lo que les queda. Él se merece lo mejor. Eso era todo lo que ella tenía. Jesús merece todo lo que Uds. son, y todo lo que tienen. Esa es la razón por la que no podemos llegar a ninguna parte.
Ella dijo: “Quiero lo mejor que tenga.”
Él dijo: “Bueno, ahora primero, tengo que ver el dinero.”
62 Así que ella lo vació, él lo contó, treinta piezas de denarios Romanos, exactamente correcto. Toma la caja, saca el nardo y se lo entrega a ella, de esa manera, en la caja de alabastro. Y ella lo mete en su pecho. Ella se levanta un poco. Ella limpia las lágrimas de sus ojos. Mira por la puerta. Mira en esta dirección y en esa dirección, no ve a nadie viniendo, ella tira su velo sobre su cara.
Él dijo: “¿Me pregunto a dónde podrá ir?”
Veo, como ella salió y se pone en marcha en medio de la calle tan rápido como puede. Hay dos hombres parados en la esquina, dicen: “Mira, mira, mira, mira, mira, ¿qué está pasando aquí?” Siempre quieren despreciar a la gente que está en desgracia.
63 Déjenme decirles: Antes de que hubiera una mujer mala, tenía que haber un hombre malo también. Correcto. Recuerden, ella es la adoración de alguna madre. Y hoy, la razón por la cual la iglesia está en la condición que está, Uds. quieren la clase alta en su iglesia. Y fracasan, la iglesia está fallando de ir a buscar a la prostituta, a la callejera, a los contrabandistas, y lo que es de la ciudad. Ahí es donde Jesús quiere que vayamos. De ahí es de donde Él desea traerlos. Pero, oh, queremos los tipos que tiene dinero, que pueda pagar deudas y pagar las deudas de la iglesia y cosas por el estilo. Uds. lo llaman “la clase alta”. Hay una gran cantidad de costra en eso. Correcto. No saben lo superior que es, sino una gran cantidad de costra. Debemos ir por los setos, las carreteras y los caminos, y convencerlos de venir a Cristo; los marginados.
64 Ella sube. La veo subir el camino. Ella mira adentro. Ella mira por encima de sus cabezas. Ahora ella dice: “Espera un minuto. Yo no debería hacer esto. Yo…. Debe haber algo mal conmigo. Estoy fuera de mí esta noche. Y no puedo entrar allí, me echarían fuera.” Pero ella mira de nuevo. Y allí está Él sentado humildemente, mirando a Sus manos sucias. Y el pueblo pasando, y todos los demás comiendo cordero; nunca le dieron a Él. Él nunca tuvo nada; sólo lo dejaron sentarse allí. Y allí estaba Él sentado en la fiesta. Y todos ellos en sus mesas, de la manera que se recuestan y comen allí… Eso es bueno para sus muchachos, ahora vean. Ellos se recuestan en Palestina y comen así, recostándose en un sofá. Y así que, todos ellos recostados y comiendo, y el pobre Jesús simplemente sentado allí, mirando.
65 Ella dijo: “Oh, si entro, el Fariseo me sacará. Eso es todo.” Dijo: “Pero, no puedo soportarlo. Simplemente no puedo soportarlo. Miren la manera en que Él se ve. Miren a esos ojos tristes, mientras mira a Su alrededor.” Ella baja la vista y ve a Pedro y a Santiago y a ellos, ahí parados, sólo inquietos. Él mira hacia Pedro y a ellos, y vuelve a bajar la mirada, sólo esperando.
66 Dijo: “No puedo soportarlo más.” Así que ella dice: “Tengo que entrar. Pero yo, si voy allí, yo, una mujer de mi tipo para ir delante de Él, pues, no pudiera hacerlo.” Después, dijo: “Pero recuerdo que en Galilea lo oí decir: ”Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados. Yo os haré descansar. Quien quiera, venga.“ Dijo: ”Ciertamente eso se refiere a mí, entonces. Si alguien quiere, esa soy yo. Y yo estoy desdichada. Él me dijo que viniera. Así que, aquí voy.“ Desearía que captaran esa clase de idea esta noche.
Justo a través de esa multitud de Fariseos, ella siguió su camino, se habría paso con sus codos hacia Jesús.
Que Dios nos ayude esta noche. Piensen: “Voy a abrir paso nuestro camino a través de todas estas ideas tercas y tiesas de la iglesia de hoy, y llegar a Cristo.” Amén. Sí señor.
67 Ella siguió adelante, empujando a los Fariseos a todos lados, y llegó directamente donde Él estaba. Y ella rompió la caja de alabastro, y la derramó sobre Él, y ella cayó en el suelo, a Sus pies, y ella comenzó a llorar. Y ella acariciaba Sus pies. Y ella solo… como se puso un poco fuera de sí. Ella estaba llorando y comenzó a frotar Sus pies y [El Hermano Branham hace un sonido de beso]. Besando Sus pies, y… Bueno, ella estaba en la Fuente de la Vida. Estaba en el único lugar en el que podía conseguir ayuda. No era de extrañarse que estuviera histérica. No es de extrañarse que estuviera fuera de sí. Dios nos ayude a estar fuera de nosotros lo suficiente para ser salvos de todos modos.
68 Recuerdo cuando fui salvo. Yo estaba fuera de mí. No le presté atención al viejo y tieso programa ritualista, no más de lo que ella le puso. Ella se metió en la fiesta. Y ella continuó, porque quería ser salva. Buscamos a gente así, con esa determinación, Uds. van a ser salvos. Sí señor.
69 Estaba irrumpiendo la fiesta, pero ¿a quién le importa la fiesta? Ella estaba siendo salva. Estaba llegando a Jesús. Y aquí está ella, allí, besando Sus pies, frotando Sus pies, y las lágrimas corriendo por sus mejillas, simplemente regándolo. Ella no podía soportarlo. Ella estaba frotando Sus pies, justo con la Fuente de la Vida. No me sorprende que se sintiera de la manera que se sintió. No es de extrañar que… Ella nunca se había parado ante un hombre antes y se sintió de esa manera. Y las lágrimas sólo rodaban por sus mejillas. Y ella estaba frotando Sus pies, y se puso histérica. Ella estaba frotando Sus pies, y [el Hermano Branham hace un sonido de beso]. Besando Sus pies, y…. Uds. saben, Jesús…
70 La Biblia dice: “Besad al Hijo”. ¿Es eso correcto? Allí estaban ellos sentados -sin besó de bienvenida, y sin los pies lavados, pero ella lo estaba lavando con sus lágrimas.
¡Qué hermosa agua fue esa que estaba lavando los pies sucios de Jesús! Las lágrimas de cristal de un pecador arrepentido, lavando los pies del Señor Jesús. ¡Aleluya! Alguien va a atenderlo. Alguien va a venir a Él. ¡Gloria a Dios! Mi corazón arde cuando pienso en eso. Las lágrimas de arrepentimiento de los ojos de un pecador, lavando los sucios pies de Jesu. ¡Oh vaya! ¿Lavar qué? No hay mejor, no hay mejor, el mejor lugar en el mundo. Creo que Jesús se sintió un poco más cómodo entonces. Él siempre se siente más cómodo con alguien que lo ama. Uds. también lo hacen. Siempre.
71 Y allí estaba Él, ella lavando Sus pies. Y ella estaba besando Sus pies. Y ella llego a estar tan fuera de sí misma, tenía el cabello hecho todo así, Uds. saben, y ella estaba lavando Sus pies así, y besándolos. Y después de un rato, su cabello cayó. Y ella tomó su cabello y comenzó a limpiar sus pies, y besarlos, y enjugando sus pies. Y el cabello cayó.
72 Ahora, esa era la única cosa decente que había sobre ella, fue su cabello. La Biblia dice: “El cabello de una mujer se le da a ella para su gloria.” Es una pena que Uds. se recorten su gloria. Correcto. Todavía soy lo suficiente chapado a la antigua como para creer que eso es la Biblia, y que es verdad y están haciendo mal cuando lo hacen. Eso podría quemar un poco. Yo sé que yo… predicadores… ellos me rechazan, predicaré en la calle. Y, Dios, Él no va a hacer eso de ninguna manera.
73 Déjenme decirles algo.
Pues, Uds. mujeres, esta noche, tendrían un mal rato haciendo eso, tendrían que pararse sobre su cabeza para hacerlo. Debería darles vergüenza. La Biblia dice: “El cabello es dado a una mujer para su gloria”. Y los derechos de la Biblia le dan a cualquier hombre el derecho de irse y divorciarse y dejar a su esposa que se corta el cabello. Esa es la Biblia. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.” Lástima que se alejaron de la enseñanza chapada a la antigua, ¿No es así?
Solía cantar una canción:
Dejamos caer las trancas,
Y nos comprometimos con el pecado.
Dejamos caer las trancas, y las ovejas salieron,
Pero, ¿cómo entraron las cabras?
Sólo dejaron caer las trancas, eso fue todo.
Y aquí estaba ella con su gloria. ¿Qué tenía ella? Todo lo que ella tenía fue puesto a los pies de Jesús. Y cuando Uds. llegan a un lugar que pueden poner todo lo que tienen a Sus pies, toda su gloria, [Cinta en blanco] el dinero, todo lo que tienen, el nardo, y todo fue derramado, la caja entera llena sobre Él. Ella no escatimo nada. Ella lo vertió todo sobre Él. De esa manera es que Uds. llegan a venir a Él. Denle toda la alabanza, derramen toda la gloria sobre Él, presenten todo. ¡Aleluya! Eso es el por qué no podemos tener un avivamiento, es porque son tacaños con eso. Amén. Quieren compartir un poco de su gloria con algo más. Salgan… “Señorita Jones, Ud. sabe, ella usa esta clase de ropa; ella hace esto.” Oh, Ud. Fariseo. Ud. anda. Ud. quiere moldearse tras alguien más. No me sorprende que Jesús no puede irrumpir a través de esta nación en un avivamiento.
74 No sé qué me pasa esta noche. Pero esa es la verdad. Demasiado tiesos, demasiado tercos, demasiado fríos, demasiado indiferentes. Están compartiendo con otros. Uds. están compartiendo con el diablo. Esa es la razón que no pueden. Esa es la verdad. Si nunca los veo otra vez, los encontraré en el juicio con un corazón limpio. Yo sé que eso es verdad. Ahí lo tienen.
Pero esta pobre mortal, ella estaba lavando Sus pies y limpiándolos con su gloria. ¡Qué lugar! ¡Qué tiempo! Desearía poder haber estado allí. Me gustaría pararme donde ella se paró. Oh, vaya, qué tiempo estaba teniendo ella: Lavando Sus pies, tomando su gloria, enjugando sus pies, y las lágrimas cayendo, lágrimas de cristal de arrepentimiento para lavarlo a Él. Ella estaba frotándolos, besando Sus pies, sencillamente fuera de sí.
75 Uds. dicen: “¿Qué pasó con la fiesta?” ¡A quien le interesa lo que pasó con la fiesta! Un pecador vino a Dios. Amén. El problema de eso hoy es, tenemos mucha rutina ritualista. Los pecadores no pueden llegar a Dios sobre esa clase de bases. Aleluya.
Oh, este pobre pecador, con las lágrimas de arrepentimiento corriendo por sus mejillas, goteando sobre Sus pies, lavándolas con sus manos y besándolos con sus labios, tomando su gloria y enjugando Sus pies. Qué cuadro tan hermoso. Jesús se sintió inmediatamente cómodo entonces.
76 Oh, ¿Y que de los Fariseo? Oh, la fiesta se detuvo. Seguro. La vergüenza. Oh, puedo ver a ese Fariseo. Ahí está el pecador, no la mujer; el Fariseo. Pecado es incredulidad. Esa mujer era una creyente. El Fariseo era un religioso, pero él era el peor pecador en el país. Y todavía es el peor pecador que el mundo ha tenido, es la iglesia tiesa, rígida, descarriada; el pastor de la misma manera. ¡Aleluya!
77 Uds. me odiarán después de esto, pero Dios es Quien me está diciendo que diga esto, así que ahí lo tienen. Amén. Ahí lo tienen. Ese es el pecador, ese tieso.
Esta pobre mujer, después lavar Sus pies. El Fariseo se paró ahí, dijo: “Hmm-hmm.” Pues, puedo ver su rostro ponerse rojo, y luego ponerse blanco alrededor de sus labios. Oh, vaya, está furioso.
Él dijo: “Ahora ves, Jones, todos Uds.” Dijo: “¿Lo ven? Si ese hombre fuera profeta, o vidente, como dice que es, sabría qué clase de mujer es esa.” Ja, como si Él no lo supíera. Dijo: “Sabría qué clase de mujer es.” Dijo: “Pues, ella arruinará Su reputación.” Pues, la reputación de Jesús se hace entre pecadores. Seguro, esos son los que le recibirán. Su reputación no puede ser hecha delante de Uds., almidonados, y rígidos e indiferentes, y leen algo así como un pequeño ritual antiguo, y lo llaman predicar el Evangelio. ¿Cómo va Él a tener reputación con Uds.? Uds. tienen su reputación en la iglesia. Amén.
78 Ahí está Él. Él dijo: “Vean, si Él fuera un vidente, si Él fuera un gran hombre, sabría que esa mujer es pecadora, la que lo está tocando, ¿Ven? lo que está a Su alrededor.”
¿Qué había pasado? Miremos. Oh, vaya, ella está fuera de sí simplemente. ¿Movería Jesús un pie? Ella se habría levantado de un brinco. No, se sentó perfectamente quieto y la observó. Creo que Él se sintió muy bien al respecto. Él estaba observando a esa pecadora arrepentirse.
Después de un rato, él dijo: “Vean, vean.” Ahora, observen.
Lo primero, Él se hace a un lado, levanta Su cabeza, levanta la mirada. La mujer se detiene, medio se levanta. Vean a su cabello colgando a un lado de su rostro, la tierra de los pies de Jesús, el aceite, por todos sus labios, y rostro. Ella lo ha estado besando, besando Sus pies. Y ella se para. Sus ojos ahora están fijos. Jesús se prepara para hablar. Y ella lo está mirando directamente a Él. Él mira hacia ella. Entonces mira al Fariseo. Y dice: “Simón, una cosa tengo que decirte.” ¡Oh vaya! Observen esto, lo cual estará también en el juicio.
79 “Simón, una cosa tengo que decirte. Doctor Simón, Tú me invitaste aquí. Y cuando llegué, porque tú me invitaste, no me diste agua para Mis pies. No ungiste Mi rostro y manos con aceite. Nunca me besaste, Simón. Tú no me amaste, Simón. Si me hubieses amado, hubieras lavado Mis pies. Si me hubieras amado, me habrías ungido. Si me hubieras ungido, amado, me habrías besado; pero jamás me diste la bienvenida.”
Oh, ese Fariseo, más gordito, regordete de hecho. De esa manera es hoy en día. ¡Oh! “¿Con todos los títulos?” Sí.
Dijo: “No me diste beso.”
Oh, me habría gustado besarlo. “Besad al Hijo,” la Biblia dice: “Para que no se enoje.” Bésenlo.
Dijo: “No me diste beso. Pero esta pobre mujer, desde que entró, no ha cesado de besar Mis pies, y los ha lavado con sus lágrimas, los ha enjugado con los cabellos de su cabeza.” ¡Oh Dios! “Y esta mujercita, ha lavado Mis pies con sus lágrimas, los ha enjugado con sus manos- con su cabello. Y ha besado Mis pies.”
80 Ella está de pie. No sabe qué hacer. Sus ojos están fijos.
Luego Él se voltea y la mira. ¡Oh, vaya! Dijo: “Y a ella le digo: Sus pecados, que eran muchos, son perdonados.” [El hermano Branham llora. Trad.].
Eso es lo que quiero que Él me diga. “Sus muchos pecados, le son perdonados. Ve en paz, hija,” Dijo Él.
No puedo predicar más.
81 Inclinemos nuestros rostros un minuto. [Un hermano habla en lenguas desconocidas.] ¿Le aman? ¿Le aman de veras? ¿Qué hará Él con Ud. hermano, en el juicio? Oh, Ud. puede ser siempre muy religioso. Prefiero oírlo decir eso, que [Palabras inciertas]el mundo. Quiero pararme aquí. Desearía haberme parado allá. Algun día quiero pararme junto a Él, Él diga. “Bien… bien hecho, mi buen y fiel siervo. Fuiste fiel. Te paraste en el puesto del deber. No rehuiste, dijiste la verdad. A pesar de lo que costó, dijiste la verdad. Y está bien hecho.” Eso es lo que estoy buscando. No por un mejor auto, una mejor posición; yo lo quiero a Él. No importa lo que alguien diga respecto a Uds.
82 Me pregunto, con nuestras cabezas inclinadas, sólo un minuto. Organista, ¿Nos daría un tono, por favor? Me pregunto, esta noche, si hubiera una persona aquí como esa mujer. No tiene que ser… Ud. pudiera no ser prostituta, pero Ud. pudiera ser una prostituta en un nivel más elevado. Prostitución no se refiere sexualmente, todo el tiempo. Ud. puede prostituir su tiempo. Puede prostituir su fe. Salir y unirse a algún culto, o alguna iglesia rancia fría y formal, y ser una prostituta. Uds. lo son. Son tan culpables como lo era ella. Pero el mismo Señor Jesús, que la perdonó, tiene la misma misericordia suplicante para Uds. esta noche.
83 ¿Vendrán aquí, y se pararán en el altar conmigo, sólo un minuto? ¿Alguno dispuesto a venir aquí en el altar, esta noche, diga: “Quiero aceptar a Cristo como mi salvador.” Levantarían su mano primero? Digan: “Ore por mí, Hermano Branham.”
84 ¿Me quieren decir que no hay ningún pecador en el edificio? Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Dios le bendiga, hermano. ¿Les gusta la Sanidad Divina, cierto? Seguro, peces… panes y peces. Pero cuando se trata de venir a Él, se arrastran de regreso al caparazón, quieren escabullirse de regreso.
Oh, ellos dicen: “Bien, no sé nada de eso.” Mejor tenga cuidado. Yo oigo esa sirena de ambulancia, todo el tiempo, a través de la noche. Cada vez que pasan por un cementerio, recuerden, su número está ahí. Y más allá está la eternidad, y se van a parar ante Él algún día. No se pueden arrepentir entonces; ahora es el tiempo para hacerlo.
Levante la mano, diga: “Dios se misericordioso conmigo. Acepto a Jesús ahora, ahora mismo, como mi Salvador.”
Dios te bendiga, muchacho. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermana.
Alguien más levante la mano, diga: “Dios, se misericordioso conmigo. Quiero a Jesús.” Dios le bendiga. Dios te bendiga, hijo. Dios le bendiga, madre. ¿Alguien más? Dios le bendiga, arriba en el balcón. Sí, lo veo, hermano. Dios le bendiga. Dios le bendiga, dama, Dios le bendiga, señor.
85 Oh, sé que pudieron haber cometido un error, pero Él les ama. Él se para con brazo extendido, deseando que vengan. Vengan tal como son.
La veo arriba en el balcón, hermana. La veo. Dios le bendiga. Nunca olviden eso. Uds. levantan su mano a Ese mismo Jesús, quien tenía pies sucios.
Eso sucedió, hace muchos años, pero, mi querida hermana, hermano, está sucediendo aquí mismo en esta ciudad. Aquí mismo, esta noche, permanece igual. Ellos nunca quieren pensar que Él lo dijo. Yo sé que si estuviera en el lugar de Uds., caminaría directo hacia Él, diría: “Señor Jesús, perdona mis pecados. Yo quitaré la suciedad, tomaré mi camino con los pocos despreciados del Señor. Yo lo haré.”
86 ¿Alguien más que no haya levantado su mano? Levantaría su mano, diga: “Jesús, este soy yo. Estoy viniendo ahora.” Dios le bendiga allá, señor. Su mano. Dios te bendiga, niñita.
87 ¿Levantaría alguien más su mano? Me pregunto mientras estamos… Dios le bendiga, mi hermano. Si Ud. cree, y fíjese aquí en el edificio, en el servicio de sanidad, cómo Dios sana al enfermo. Cómo Él conoce los secretos de su corazón. Sé que hay una docena o más aquí que debieron levantar su mano. Lo sé.
Oh, Ud. reclaman ser un Cristiano, sí, pero no es eso de lo que estoy hablando. El Fariseo lo hizo, también. Les estoy haciendo una invitación.
Con nuestras cabezas inclinadas, y mientras el piano… o, el órgano está tocando, cada uno de Uds. que levantó su mano, y Uds. que no lo hicieron, ¿No vendrán aquí, y se pararán sólo un minuto, para una palabra de oración? ¿No saldrán de sus asientos? Vengan aquí, párense aquí. Si Dios oye mi oración y abre los ojos del ciego, les da la vista a quienes nunca han visto, oído al sordo y al afligido. Si Él lo hace, de cierto sanará su alma. Mi alma está sangrando esta noche. Oh, Él está aquí.
88 Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermana. Alguien más, levántese ahora. “Yo me rindo a Él. Todo a Cristo yo me entrego. Quiero serle fiel.”
¿Vendrá aquí, a párese justo a este lado aquí? Pudiera ser la última vez que reciban una invitación. Quizás nunca más, puedan hacer esto. Pudiera muy pronto ser el final del camino para Uds. ¿Por qué no vienen ahora, a párense justo aquí?
89 Dios les bendiga. Dios te bendiga, hijo. Sólo párate aquí, si quieres. ¿Alguien más? Dios te bendiga, jovencito. Vean al amiguito viniendo, como de doce años. Debería darles vergüenza a Uds. gente adulta, insensibles de corazón, y sucios, y negros. Las estadísticas muestran que el noventa y ocho por ciento de la gente que es salva es salva antes de los veintiún años de edad. Uds. llegan a estar tan endurecidos en sus formas, y piensan que están correctos. “Hay camino que parece derecho.”
¿Van a venir? ¿No se abrirán paso aquí al altar? Véanlos arrodillados aquí, vengan aquí. Dios le bendiga, joven dama. Arriba en el balcón, Uds. que levantaron sus manos, ¿Bajaría aquí?
Les hago una invitación al mismo Jesucristo, al cual de todos modos, algún día se van a inclinar. Uds. van a morir como un pecador, y sin misericordia, no hay misericordia entonces. Ahora es el día de misericordia. Recuerden, cuando un día se encuentra con el otro, el día que [Palabras inciertas]… Y cuando este día de gracia se encuentre con Jesucristo, después de eso es un día de juicio. Eso es correcto.
90 Vengan aquí, eso está bien. Dios les bendiga. Oh, jóvenes viniendo al Señor. Amén. No importa cuáles sean sus pecados, hermano, hermana, Jesús está aquí para perdonarlos.
La damita viniendo. Apresurada. Llegando al altar. Esa es la manera de venir. Esa es la manera de venir. Venga aquí, Dios le bendiga, eso está bien. Muchos del resto de Uds. necesitan un lugar aquí mismo. ¿No vendrían?
¿Qué acerca del hermano aquí que levantó su mano? ¿Lo hizo en serio verdad, hermano? ¿Ud. no hermana? ¿No lo hizo en serio? Ahora venga aquí, y arrodíllese aquí en el altar, con nosotros, ¿Hará esto? Vengan mientras los entrego al Señor Jesús. Prometiéndoles esto, que Él les perdonará de todo pecado. ¿Vendrían? Dios les bendiga.
91 Muchos están viniendo, bajando del balcón. Muy bien. Sólo bajen aquí, les estamos esperando. Bajen aquí. Vengan ahora, alrededor del altar, hay mucho lugar. Hay lugar en la Fuente para mí. Abundante espacio. Vengan ahora. Dios le bendiga, hermano, que levantó su mano. Le están ayudando allá atrás. Dios sé misericordioso. Muy bien. Venga, no permita que Satanás le robe. ¡Venga! Dios le bendiga, hermano. Viniendo aquí para encontrarlo a Él.
92 Ahora suavemente, cantemos: “Yo me rindo a Él.” (Me ayudaría aquí hermano, Hermano Gordon, si quiere.) ¿No vendría y le daría a Él su todo? Denle todo su sufrimientos, toda su indiferencia. Todos Uds. bajarían…
Yo me rindo a Él,
Yo me rindo a Él,
Todo a Cristo, yo me entrego,
Quiero serle fiel.
¿Lo dicen en serio? ¿Están dispuestos a rendir su iglesia por Jesús? ¿Rendirán su membresía hasta que se vuelva una amistad? ¿Rendirán su carta aquí, para tener su carta escrita en el cielo? ¿Lo harán? Dios bendiga aquí a este hombre, la esposa, viniendo aquí esta noche. Lo más grandioso que ellos han hecho en toda su vida, es venir ahora, para aceptar al Señor Jesús. ¡Qué maravilloso! ¡Qué maravilloso!
93 Jesús dijo: “El que viene a Mí, no le echo fuera. El que oye Mis palabras, y cree en el que me envió tiene vida eterna.” Habrá unos cuantos más [Palabras inciertas.] Sólo vengan.
Venga. Sí, es Ud. Eso es bueno. Es Ud. Venga. Amén. También más de Uds., vengan, ¿Van a venir, ahora mismo, mientras esperamos?
Yo me rindo a Él,
Todo a Cristo, yo me entrego,
Quiero serle fiel.
94 “Te entrego todo lo que soy, todo lo que tengo, todo mi orgullo, todo lo que tengo, lo rindo aquí en el altar, a Ti. Amado Dios, sólo ten misericordia de mí. Quiero que mis lágrimas laven la mancha. Quiero que Tu sangre lave mi mancha.” ¿Qué lo hará? Sólo de Jesús la sangre. No van a venir, mientras esperamos un poco más porque me siento presionado. Uds. saben que no soy un fanático. Uds. saben eso. Pero sí siento que hay más personas aquí que deberían estar parados alrededor de este altar ahora mismo.
95 Descarriado, ¿Qué de Ud.? Se ha alejado de Dios. Si muere, está perdido. Venga. Este es su momento. Entre, hay lugar para Ud. ¿No va a venir?
Cantamos una vez más ahora, mientras cantamos: “Yo me rindo a Él.” ¿Vendrá alguien más en este momento? Muy bien.
Yo me rindo a Él,
Yo me rindo a Él,
Todo a Cristo, yo me entrego,
Quiero serle fiel.
Yo me rindo a Él,
Yo me rindo a Él,
Yo me rindo a Él,
Todo a Cristo, yo me entrego,
Quiero serle fiel.
Yo…
¿Lo harán?… ¿Quieres el Espíritu Santo? Él está aquí para llenarles, vengan. Él está aquí para bendecir, para darles el Espíritu Santo. ¿Lo quieren?
Todo a Cristo, yo me entrego,
Quiero serle fiel.
¿Son todos? ¿Están seguros? Hay unos más aquí, ahora mismo. Cantemos: “Tal Como Soy,” hermana, denos el coro ahí. Tal Como Soy, sin importar lo que han hecho Tal como soy, sin más decir, que a otro yo no puedo ir, y Tú me invitas a venir; bendito Cristo, ¡heme aquí!
Pongámonos de pie mientras cantamos eso. Vengan ahora. Bajen…
… sin más decir,
Que a otro no (¿No van a
venir ahora?) puedo…
[Palabras inciertas.]
Y Tú me invitas a venir;
Bendito Cristo, ¡Heme aquí!
Tal como soy, sin demorar
(¡Escuchen!) del mal queriéndome (¿Cuántos?)
Librar,
Tú sólo puedes perdonar;
Bendito Cristo, ¡heme aquí!
96 Lentamente, ahora, hermana. Inclinemos nuestras cabezas ahora mientras lo tarareamos. [El Hermano Branham comienza a tararear.] Nuestro Padre Celestial, alrededor de este altar, ahora mismo, hay muchos pecadores. Se están inclinando a los pies del Señor Jesús. Tú dijiste: “Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió no le trajere; al que viene, les daré vida eterna, y Yo los levantaré en el día postrero.”
Tú lo prometiste, Señor. Muchos de ellos aquí parados, igual como aquella pobre prostituta que estaba a Tus pies, haciendo un servicio para Ti, Señor.
Y entonces, Tú, te volteaste y la miraste y dijiste: “Tus pecados, que son muchos, son perdonados.” Tú no haces acepción de personas. Tú harás lo mismo por ellos, Señor. Ruego que los bendigas ahora.
97 Muchos más están ahí fuera, lejos del altar, Señor, que deberían estar aquí, esta noche. Entregando sus almas, aquí abajo, ellos se han alejado de Dios, se han puesto almidonados, e indiferentes. Se han puesto formales y se han alejado de Ti. Ellos te han visto, esta semana, venir a la ciudad, hacer señales y maravillas y milagros, que probaron que te has levantado de los muertos. Tú estás aquí, esta noche, con brazos extendidos. Estás destrozando mi corazón Dios, cuando pienso de Ti, estás ahí parado mendigando y suplicando con la gente.
98 O Dios, no sé qué me pasa, esta noche. Pero, te ruego Dios, que quien sea que Tú estés llamando aquí, que no salgan de aquí sin encontrarte, esta noche. Mi corazón ardió profundamente por alguna razón, que yo no sé. Ruego, Amado Jesús, una vez más, hago el llamado. Permite que esa persona, si no están ya aquí en el altar, que vengan rápido, Señor. Concédelo. Pudiera ser su último llamado. Tú contristaste mi corazón por alguna razón. Ruego que lo concedas por medio del Nombre de Jesús.
99 Todos estén en oración, ¿Lo harán? Estoy sintiendo extrañamente, esta noche. Algo anda mal, algo está mal en algún lugar. ¿Qué está mal? Vamos. Todos escudriñen su corazón. Sólo descubran qué está mal, mientras cantamos una vez más. Mientras cantamos. Vengan ahora. Dios está hablándole a alguien, lo sé.
Tal como soy, sin demorar,
Del mal queriéndome librar;
Tú sólo puedes perdonar;
Bendito Cristo, ¡heme aquí!
Tal como soy me acogerás
Perdón, alivio me darás
Pues Tu promesa ya creí
Cordero de Dios ¡heme aquí!
Mientras cantamos este próximo verso, el último, quiero que los ministros vengan alrededor de aquí y oren con nosotros, si desean. El clero aquí en la iglesia, cree en un llamado al altar chapado a la antigua, donde aquí están veinte, treinta personas de rodillas, se han arrepentido de sus pecados. Si quieren venir y pararse alrededor del altar, oren con ellos, ¿Lo harán? ¿Van a venir ahora mientras cantamos este próximo verso? Cualquier Cristiano obrero que sabe, tiene una carga por las almas sobre su corazón. Si Ud. no lo tiene, debería tener. Dios sabe que debería.
100 Los reto que vengan, esta noche, y tengan un genuino Pentecostés chapado a la antigua, entonces observen lo que Dios hace mañana en la noche en el servicio de sanidad. Enderecen esta cosa, y [Palabras inciertas] aquí. Arreglen esto y observen lo que Dios hará. Sólo háganlo, yo los reto.
No es común que me conmueva de esta manera, pero algo lo está causando… algo moviéndome. Y me siento muy constreñido. Estoy muy interesado en este llamado, sintiendo que hay más aquí que deberían vaciar sus almas alrededor de este altar aquí, todavía quema mi corazón.
Si soy siervo de Dios, y sabiendo, sé que esto es de parte de Dios. Y lo digo en el Nombre de Jesús, Uds. saben que no diría eso a menos que lo diga en serio. Hay algo mal. Quiero que vengan, mientras cantamos una vez más. Los obreros y demás, y pecadores, y todos, reúnanse alrededor del altar los que quieran ahora oración. ¿Lo cantamos otra vez?
Tal como soy me acogerás
Perdón, alivio me darás
Pues tu promesa ya creí
Cordero de Dios ¡heme aquí!
101 Amado Padre Celestial, hay muchos afuera. He hecho lo mejor que sé, Señor. No he rehuido de declarar todo el consejo de Dios. Sintiendo, Señor, sabiendo que si regresara un año desde esta noche, muchos de los que están aquí sentados van a estar ya en la eternidad. Y yo sé, poque te veo a Ti, Señor. Y cuando les digo que los amas, y tienes el mismo respeto por ellos que tuviste por la mujer esa noche, hace muchos años. Muchos están postrados alrededor del altar, aquí ahora, Señor, regando el altar con sus lágrimas.
Ruego, Dios, que de algún modo el Espíritu Santo irrumpa a través de este edificio esta noche y derrame el poder del Dios Todopoderoso, y que salves a cada uno, amado Dios. Concédelo. Oh, que ellos agrieten su corazón de piedra, y que vengan y sean salvos, por medio del Nombre de Jesús.
Levantemos nuestras manos. Levantemos nuestras manos a Dios. Todos ofrezcan una oración a Dios ahora.
Hermano Gordon, venga ahora y diríjanos en oración. Tomen a Cristo ahora, mientras el Hermano Gordon nos dirige.
1 Mi himno favorito. La historia de el, si sólo supieran lo que… cómo tuvo lugar. Mi amigo, el Hermano Booth-Clibborn, escribió eso de rodillas por inspiración en un campo de maíz una noche, con piezas de cartón en la parte inferior de sus zapatos para las suelas de sus zapatos. Lo vendió a Wickliffe, por cien dólares, y él tomó los derechos de autor de la canción. Y ese es mi favorito de los himnos. Expresa la extrema Deidad del Señor Jesús. Y especialmente en un día como este, cuando tratan de hacerle sólo un profeta. Él fue más que un profeta. Él fue Dios.
2 En la lección Bíblica de esta noche, en San Lucas el capítulo 7 y el versículo 36. Y cuando regresen a casa, terminen de leer este capítulo; yo sólo leeré esto, porque sé que mañana es domingo. No queremos quedarnos mucho tiempo, pero mañana tendrán escuela dominical y muchos servicios.
3 Al visitar aquí, sin duda tenía muchos de buenos amigos que me hubiera gustado visitar. Los Stadsklev aquí sentados, y los Peterson y demás. Pero, mi motivo es por los servicios de predicación, pero parece que donde sea que voy, eso inicia servicios de sanación. Y luego, por supuesto, no puedo visitar cuando estamos en servicios de sanidad. Tengo que dedicar mi tiempo en ayunar y esperar en el Señor. Estoy seguro de que mis amigos entienden esto, así que…
El versículo 36, leemos esto:
Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiera con él. Y habiendo entrado en casa del Fariseo, se sentó a la mesa
Oremos.
Padre Celestial, rogamos que bendigas estas palabras para Tu gloria. En el Nombre de Jesús, lo pedimos. Amén.
4 Parece que hay algo mal. Esto no está exactamente bien. ¿Por qué un Fariseo le pediría a Jesús que viniera a comer con él? Bueno, eso no está del todo bien, porque a los Fariseos no les gustaba Jesús; ellos lo odiaban. No tenían ningún trato con Él en lo absoluto. Y por lo general, cuando queremos a alguien, cuando amamos a alguien, queremos que vengan a comer con nosotros, pero Ud. no les pide a sus enemigos que venga a comer con Ud. Por lo tanto, hay algo mal en el cuadro cuando este Fariseo quizo que Jesús viniera a comer con él.
Y por lo general, es compañerismo lo que queremos. Y los Fariseos no tenían compañerismo con Jesús, porque ellos eran un grupo teros, tiesos, sectario. Y Jesús era el amoroso Hijo de Dios. Y Uds. saben, al igual que las mujeres jóvenes, ellas hacen cosas juntas. Tienen sus propias charlas, les gusta estar juntas, mujeres jóvenes. Y las mujeres mayores, tienen su tiempo juntas. Les gusta asociarse. Y los jóvenes, y los ancianos, los niños, ellos tienen su compañerismo el uno con el otro. Van a la calle y juegan. Uds. saben, la Biblia habla de eso en Isaías, los niños jugando en las calles.
5 Pero, ¿qué podría querer este Fariseo con Jesús? Uds. saben, tomen a una niñita, niñita, y déjenla seguir a su abuela a todas partes todo el tiempo, hay algo mal. Hay demasiada diferencia en su edad. No tienen cosas en común. Pueden contar con esto: o es la favorita de la abuela, o la abuela tiene una bolsa de dulces en alguna parte. Hay algo bajo la manga, cuando Uds. ven a una niña siguiendo a una abuela.
6 Y Uds. se fijan, la gente se reúne. Como en la ciudad, los Kiwanis se reúnen. Cuando lo hacen, tienen cosas en común. Les gusta hablar de los asuntos de la ciudad y el alivio para los pobres, y cada… Todos.
Mi madre tenía un viejo proverbio que solía usar: “Pájaros de un mismo plumaje siempre se juntan.” Hay mucho de verdad en eso. Porque tenemos cosas en común. Es por eso que estamos aquí esta noche: Tenemos cosas en común. Somos… La razón por la que no fueron al cine o algo por el estilo, porque tenemos cosas en común como Cristianos. Vinimos a tener compañerismo alrededor de la Palabra de Dios, y a hablar del Señor Jesús.
7 Pero, ¿qué podría querer este Fariseo con Jesús? Eso es lo siguiente. Se estaba haciendo tarde. El sol estaba casi listo para bajar. Y cuando empieza a sumergirse en el horizonte occidental, puedo verlo de pie, este mensajero, que había sido un corredor. Llevaba dos días viajando por Palestina, tratando de hallar lo que acababa de descubrir. Iba a la ciudad. “Bueno, Él estuvo aquí hace una semana, pero Él se ha ido.”
Así que ahora lo vemos de pie frente a la gran multitud que se había reunido, escuchando las palabras de un Hombre, que jamás un hombre habló así. Él hablaba con autoridad. Y Él estaba hablando. Y este mensajero, con las piernas polvorientas de correr por los duros caminos Palestinos, y de ciudad en ciudad, buscando, tratando de encontrar donde estaba este Jesús de Nazaret, porque estaba en una misión para su maestro rico, el Fariseo.
8 Y después que Jesús dejó de hablar, quizás, Él comienza la reunión de oración para los enfermos. Puedo verlo mientras extiende Sus sagradas manos para tocar al cojo, al débil y al ciego. Y este pequeño mensajero, corriendo por el Fariseo… Puedo verlo abriéndose paso entre la multitud, llegando a donde podía entrar en contacto con Jesús; muchas personas tratando de empujarlo hacia atrás. Pero después de un tiempo llega a la última fila, donde hay doce apóstoles parados en línea, para que nadie pudiera acercarse más que ellos, al Señor Jesús. Y él se topa con alguien, tal vez fue Felipe, o tal vez, Pedro. Y él dice: “¿Podría ver a tu Maestro? Tengo un mensaje de mi amo para Él. ”
“Bueno” dijo el apóstol: “Él está hablando ahora. Le preguntaré cuando termine el servicio de sanidad.”
Y mientras el servicio de sanidad continúa por un período de tiempo, después de un tiempo, pensaron que ya era hora de que Él dejara de orar por los enfermos. Y algunos de ellos dijeron, “Maestro, creo que deberíamos detener la línea ahora, porque esto es suficiente por hoy. Tenemos otros lugares a donde ir.”
Y entonces Pedro habló y dijo: “Ahora le preguntaré ahora, si Él desea hablar contigo.”
Entonces, él dijo: “Maestro, aquí en nuestra audiencia está un muchacho que ha venido del sur de Palestina, y ha estado dos días de viaje. Dice que tiene un mensaje de su maestro para Ti. ¿Puedes hablar con él ahora mismo?” Y Uds. nunca piden hablar con Jesús, a menos que Él siempre les dé la oportunidad. Él era entonces, como Él es ahora. Porque Él está deseando y esperando tener una entrevista con cada persona, no importa cuál sea su misión, o cuál es su problema; nuestro amoroso Señor Jesús está siempre esperando, y tratando de tener la oportunidad de hablar con todos.
Y así que ciertamente, Él Dijo que estaría contento de ver lo que tenía.
9 Este joven se acerca y dice: “Tú eres Jesús de Nazaret. Y mi maestro, el Fariseo en cierta ciudad, un doctor, y él va a tener un gran banquete. Y quiere que vengas y seas su huésped en este banquete.”
Puedo ver todos los ojos de los apóstoles mirando. ¿Qué va a decir? Él dijo: “Yo… Dí a tu señor que estaré allí en tal y tal fecha.” Pedid y se os dará, siempre con Jesús. Y Él dijo: “Estaré allí en tal y tal fecha.”
Puedo oír a Pedro decir: “Oh, no, Señor. Tú no quieres ir allá. Pues, ese Fariseo tiene algo bajo la manga. Él no te quiere para nada bueno. Pues, hay demasiada gente enferma aquí para ser ministrada, y gente que Te ama está agrupada alrededor de Ti, tratando de tener un momento Contigo. Pues, Tú no quieres ir a ver al Fariseo.
Pero nadie jamás le pregunta a Jesús sino lo que Él siempre responde a su deseo. Él dijo: “Nosotros iremos.”
10 Y este corredor, un muchacho joven, mozo lavador de pies de la casa de este Fariseo rico. Bueno, su tarea había terminado y se alejó de Jesús y comenzó su camino de regreso a casa, satisfecho de haber completado todo, porque había cumplido los deseos de su amo.
¡Qué error! El hombre parado en la presencia de la Vida Eterna, de pie delante del mismo Dios del cielo. Y sin embargo, después de haber cumplido todo lo de su religión, sus deberes en la iglesia, se alejó sin pedir siquiera el perdón de su pecado.
11 Desearía poderme parar donde él se paró. Desearía poder estar en ese lugar donde él estuvo parado. ¿Saben lo que yo haría? Oh, no me interesarían tantos asuntos de la iglesia; caería sobre mi rostro y diría: “Querido Señor Jesús, el Maestro de la vida, dame Tu gracia perdonadora,” si tuviera la oportunidad de estar delante de Él.
Creo que ese es casi el sentir de todos aquí esta noche. Haríamos lo mismo. Pero, hoy es como era entonces. Estamos tan ocupados con tantas cosas que tenemos que hacer en la iglesia. Tanto nos requiere la iglesia, y tantos lugares para ir, hasta que realmente fallamos muchas veces para recibir la oportunidad. Y tal vez, alguna noche, tenemos que ir a practicar para el servicio de cantos. Tenemos que hacer otra cosa. Algo, tal vez, naturaleza religiosa. Pero cuando el Espíritu Santo está hablando en su corazón, lo mejor que Ud. puede hacer es responder, siempre, no importa lo que sea, a qué hora de la noche, o qué clase de diligencia estén haciendo, porque quizás Él no hablará más por mucho tiempo, y tal vez, nunca.
12 Pero este joven se paró tan cerca de la Vida Eterna, y ni siquiera nunca pidió por ella. Bueno, nosotros condenamos a ese hombre, pero ¿saben qué? Tal vez, tal vez Ud. y yo hemos sido culpables de lo mismo: parados una boca… o, a la distancia una voz, de la Vida Eterna, mirándola, observándola y alejarnos de ella, tan vacíos como él fue. Eso es correcto. Estamos demasiado ocupados con otras cosas.
Muchas personas hoy, Uds. tienen tantas cosas que hacer. Tienen que hacer sus compras. Tienes que darse prisa, esto y aquello. Sólo tienen prisa, prisa, prisa, prisa y no llegan a ninguna parte. Alejándose más de Dios todo el tiempo. Ahora eso es correcto. Pero él pensó que había completado exactamente lo que se suponía que debía hacer y eso es todo.
Muchas veces venimos a la iglesia y ponemos nuestro nombre en un papel, y estrechamos manos con el pastor, somos bautizados en agua, y pensamos: “Ahora hemos cumplido con nuestra religión.” Y dejan la cosa principal: una charla con el Señor Jesús. Uds. tienen la oportunidad muchas veces y no lo hacen.
13 Me pregunto qué causó que este joven hiciera esto. Puedo ver, tal vez, una semana antes, en otra ciudad, una gran sinagoga gris, y un pastor allí… Lo llamaremos “Doctor Fariseo”, sólo por darle un nombre. Y puedo verlo mientras camina por sus grandes salones, sus grandes alfombras en el suelo, muebles finos y una casa, frotándose sus pequeñas manos gordas y rechonchas. Y diciendo: “Bueno, tú sabes, soy un hombre respetado en esta ciudad. Tengo un título, un Bachiller en arte. Me llaman ´Doctor. Todo el mundo, cuando voy al centro de la ciudad, me ven como ´Doctor Fariseo´. ´Buenos días, Doctor Fariseo. Oh, soy el líder de un montón de logias y cosas. Y cuando los clubes se reúnen, ellos me piden que hable. Soy un orador muy influyente, también. Y la ciudad me mira a mí.” Simplemente hay demasiado: “yo” en eso. Yo, yo, yo, yo.
14 Aquí hace algún tiempo, un ministro sobresaliente, me escribió una carta, y menos de media página, y le conté veintidós “yos” en ella. “Yo, yo, yo. Yo tengo esto. Yo tengo eso. Yo tengo….” Y después de todo, Ud. no tiene nada que Dios no le dio. Así que Ud. debe ver donde entra Jesús.
Fui a una ciudad donde iban a tener una reunión una vez. Y había imágenes del ministro en toda la ciudad: “El hombre de la hora. El hombre de Dios para esto. El hombre con compasión por el pueblo.” Y nunca vi el Nombre de Jesús en ninguna parte.
Pensé: “Pues, tal vez Jesús no vendrá a la ciudad. Tal vez, es sólo el hombre.” Así que, eso es casi así.
Pero sólo, “Yo, yo, yo”. Este Fariseo lo tenía, y todavía los hay a granel.
15 Por lo tanto, notamos que él caminaba arriba y abajo de su piso y decía: “Ahora, tengo tal influencia en esta ciudad. Y todos me consideran un hombre santo, porque yo pastoreo, Uds. saben, la iglesia más grande de la ciudad. Y estoy seguro de que todo el mundo me respeta bastante. Hago mis religiones todos los días. Y creo que ya es hora de que muestre algo de mi religión y creo que simplemente tendré una cena. Y traeré al doctor Levy Fariseo. Y traeré al Doctor Esdras Fariseo. Y traeré… los tendré por todas partes. Pero parece que necesito un centro de atención para esa cena en alguna parte. Si solo tuviera una nota clave, una carta de triunfo, lo que ellos llaman. Si solo tuviera eso, eso sería lo que necesitaría. Ahora, ¿dónde pudiera encontrar algo así para como un gran entretenimiento para realmente mostrar a estos otros pastores el gran hombre que soy? Y Uds. saben, al hacer algo así, tal vez, arroje mucha más influencia en esta ciudad a mi manera. Y quizás, por eso, muchos de ellos vendrán y se unirán a mi iglesia.”
Es una pena, ese tipo de espíritu todavía existe, eso es correcto, en muchas de nuestras iglesias hoy en día.
16 Así que, después de un tiempo, lo veo mientras frota sus pequeñas manos regordas, y camina sobre su gran alfombra Egipcia en su fino lugar. Aquellos Fariseos eran ricos. Tenían mucho dinero. Y vivían en lo mejor de los hogares. Eso no significaba que estuvieran correctos con Dios. De ninguna manera. Y ellos eran inteligentes, educados. Eso no significaba que estaban bien con Dios.
He visto a mucha gente que tenía títulos inteligentes de todo tipo de seminarios y universidades, y no sabían más acerca de Dios que el primer A-B-C [Always (siempre), Believe (crea), Christ (Cristo) – Trad.] de la Biblia. Correcto. Cuando se trata de corazón…. Son educados, pero no conocen a Cristo.
17 Como dije la otra noche, conocerle a Él que es Vida, no conocer el Libro, no conocer la iglesia, no conocer el catecismo, sino conocer a Cristo es Vida, La Persona de Cristo. Y él…
Y ellos recibían una parte de todas las ofrendas, y todos los sacrificios, recibían los diezmos del pueblo. Y eran gente rica, muchos de ellos, vivían en hogares finos y podían permitirse el lujo de organizar una gran… Como lo llamaríamos hoy, una gran cena, así. Y había mucha gente pobre en aquel día.
18 Ahora, una gran parte de mi información que tengo en mi texto esta noche, la obtuve de Josefo, y muchos de los historiadores, de la forma en que vivieron en aquel día. Y he estado allí, también, para ver los días modernos y las viejas costumbres antiguas. Y muchas de ellas están ahí todavía, hoy. Y sus grandes casas y cosas.
19 Y puedo verlo mientras camina de un lado a otro, arriba y abajo, con su gran túnica fina detrás de él, así, con todos sus sombreros religiosos puestos y su atuendo. Puedo verlo decir, “Jo, jo, ¿por qué no pensé en eso? Bueno, eso es lo que debo hacer. Bueno, debería haber pensado en eso hace una semana. Eso es lo que haré. Uds. saben, el Fariseo Jones simplemente odia a ese Galileo de todos modos. Él sólo piensa porque Él le gritó un día, y le dijo que era una serpiente en la hierba. Y yo te digo que lo odia. Hmm. Y lo invitaré. Y tendré, también, al Fariseo Levy, lo traeré y él también lo odia. Vaya, cómo lo odia. Entonces, ¿por qué no pensé de eso? Exactamente la cosa.” Así que por eso es que el mensajero estaba allí.
20 Ahora, dijo, “Les diré lo que vamos a hacer. Ahora, Él dice ser un profeta. Y Él dice que Él ve las cosas y conoce las cosas de antemano, pero sabemos que Él es un farsante. Sabemos que no hay nada en Él. Nosotros, la gente de la iglesia, nosotros que tenemos la educación, nosotros quienes somos inteligentes y conocemos todos los títulos, nosotros sabemos que no hay nada en ese tipo. Él no es nada en el mundo sino un Belcebú. Y Uds. debieron de haber escuchado al Rabino Jones, cuando este Galileo le dijo lo que él era. Oh, lo hizo explotar. Y ahora se va a divertir al saber que yo lo tengo aquí, y vamos a darle una buena, aquí mismo, y probar que Él no es más que un impostor. Así que lo tendremos aquí. Así que enviaré a mi corredor favorito, el mozo lavador, allá, Él lo encontrará. Oh, debí haber pensado esto hace mucho. Bueno, mejor me pongo en acción ahora y envío mis invitaciones.” Porque uno no puede asistir a un banquete Palestino sin tener una invitación.
21 Asi que, ahora le oigo decir: “Les digo lo que creo que voy a hacer. Saben, en lugar de sacar aquí a la vista de la gente lo que estoy haciendo, enviaré y conseguiré a los mejores cocineros que vengan. Y me conseguiré un cordero y lo haré a la parrilla y lo asaré en especies, y oh, haré que todo el mundo estará relamiéndose y voy a tener una gran cena para todo el mundo que yo quiero… O, no todo el mundo, no los pobres, sino los que yo escoja. Y luego, una vez terminada la cena, nos divertiremos de este Jesús de Nazaret. Probaremos que Él no es profeta. Y Jones y ellos se reirán. Oh, eso será maravilloso.”
“Saben qué, creo que no la tendré dentro de la casa aquí, y los pasillos de la casa. Uds. saben, tengo un bonito jardín grande allá, y esas uvas deliciosas, uvas blancas, oh, están madurándose ahora. ¿Y no será maravilloso poner mi mesa allí?”
22 Y ellos pueden poner, lo que llamamos, “el perro”, Seguro que sí. Y realmente arreglan las cosas de una manera grande. Uds. deberían ver cómo lo hacen. Vaya. Pero eso es casi la manera en que tratamos de atender a Jesús: preparar una sopa de cena en algún lugar y venderlo por cincuenta centavos el plato para pagarle al predicador. Correcto. Nosotros no somos muy diferentes. Correcto.
Les dije que iba a hablar con Uds. esta noche sobre el peor pecador de la ciudad.
Ahora, así que él lo tenía todo. Él dijo: “Voy a arreglar eso allá afuera y qué tiempo voy a tener. Y estaremos justo en el exterior, justo detrás donde estas grandes uvas están colgando. Será hermoso. El olor está bien y cocinaré mis corderos.Y…”
23 Podían realmente… Ellos tienen a esos sirvientes Indios allá. Y muchas veces, están tan entrenados, los Indios lo están, hasta que llevan pequeñas campanas en sus zapatos. Y cuando caminan, casi pueden tocar una melodía, con eso, mientras caminan. Y son tan educados de la manera que manejan el plato, Uds. saben, con toda la dignidad que puedan imaginar.
Dijo: “Oh, lo tendré muy bien arreglado.” Y en aquel día, los pobres estaban por todo el país. Bueno, él iba a prepararlo todo. Así que, adorna todo y todo junto.
Y después de un tiempo, la hora definitiva está a punto de acercarse. Así que entra y decora su sala. Lo decora hermoso. Y cómo pueden decorar, también, en su interior. Uds. saben, cómo montan eso, arreglan todo viéndose tan hermoso.
24 Uds. saben, tenemos mucho de eso, todavía, hoy en Estados Unidos. El Presidente puede venir a la ciudad, ¿y qué es lo que hacen? Elevan todas las banderas y los colores y las ondean. Y tienen a muchachas con flores para reunirse con él en el tren, y ponen las flores a lo largo de la calle, y todo el mundo se destaca con su mejor ropa y ondeándole la mano a él. Está bien. Es correcto. Pero el asunto es que Jesús puede venir a la ciudad, y no se dice nada al respecto. Nadie sabe al respecto. Uds. no le dan la bienvenida así. Sin embargo, oramos todo el tiempo, “Dios, danos un gran avivamiento.” Pero cuando Él viene, nunca le dan la bienvenida. Siempre le dan el tercer o cuarto lugar.
25 Uds. saben, muchas veces, tenemos tanto que hacer, tantas cosas que hacer que mantienen nuestra mente tan ocupada, que no podemos adorarle cuando Él viene. Él vendrá a la reunión donde están teniendo un avivamiento en la ciudad, la ciudad entera; la asociación ministerial se reunirá y tendrán un desayuno, y ellos elaborarán planes, y tendrán una gran reunión.
Y entonces cuando Jesús viene a la iglesia y Él comienza a tratar con alguien, ellos dirían: “Saquen a ese fanático.”
Jesús quiere bendecirles. Él quiere… Quiere el primer lugar. Y le damos el último lugar. Oh sí. Tenemos tiempo para todo lo demás, pero Uds. lo ven a Él sólo unos minutos antes de saltar en la cama, tal vez, por la noche, una vez a la semana, ¿Ven?
“Dios mío, bendíceme, y a mi hermano, y padre, y madre, al señor Jones y… Amén.” Se suben a la cama. El último lugar, pero Él nunca los rechaza. De todos modos, Él es bueno con Uds. Eso es lo que lo hace a Él real para mí.
26 Uds. saben la Pascua pasada, se pusieron su vestido más bonito y ese hermoso sombrero. Oh, Uds. fueron a la iglesia la Pascua pasada, y el pastor los ve de nuevo en la Pascua siguiente. Es casi de la manera que sucede. Pero Uds. le dan sólo unos minutos. Y si el pastor habló durante veinte minutos, “¡Oh, vaya! ¿Cómo piensa en tanto hablar?” ¿No es eso cierto?
Oh, Ud. tenía que salir a mostrar ese hermoso vestido. Pero Él nunca les condena por eso. Él lo aceptó. Eso es lo que lo hace tan real para mí. No importa lo insignificante…
“Señor, ¿tomarás el segundo lugar?”
“Sí, voy a tomar el segundo lugar.” El Dios del cielo, a una criatura.
“¿Quieres tomar el segundo lugar?”
“Sí, me quedo en segundo lugar.”
“¿Quieres tomar el tercer lugar?”
“Sí, voy a tomar el tercer lugar.”
“¿Quieres tomar el cuarto lugar?”
“Sí, tomaré donde tú me des.” Él nunca le rechaza. Él vendrá en cualquier momento. Cualquier lugar que le den, si es arriba en el ático. Uds. no lo quieren en su sala. Cuando sus amigos entran, todos pueden entrar y hablar sobre Jesús, y arrodillarse en el suelo y dejar que esa sea su conversación principal. Y hablar de Él y orar y agradecerle por lo que ha hecho, y testificar unos a otros.
Oh, no, eso le pertenece a un montón de bromas y bullicio. Y luego, cuando hablan con Jesús, tienen que subir en el ático, en alguna parte, o en el sótano de vez en cuando y hablarle. Ud. puede comenzar a ir a…
27 Dios está ardiendo en su corazón, quiere que lo adoren y lo amen un poquito y sólo imaginen: “Bueno, lo haré cuando lave los platos.” Y la señorita Jones puede llamar y decir: “Liddy, vamos a la ciudad a hacer algunas compras hoy, querida. ¿Quieres ir?”
“Oh, sí, iré contigo.”
Entonces por la noche cuando Ud. salta a la cama, dicen: “Dios, sé bueno conmigo, y bendice a mi madre, y a papá, y todos ellos.” Y saltan a la cama. Esa es la forma en que lo hacemos con Jesús: Le dan el último lugar.
28 Pues, cuando Jesús viene a la ciudad, debería haber banderas, y la gente en la calle hablando de Él, y glorificándole y los enfermos y los afligidos aceptando Sus bendiciones sanadoras. Y afuera en la calle testificando a todos.
Pero le damos el último lugar. Y sin embargo Él continuamente viene de nuevo. Él está dispuesto. No queriendo que ninguno perezca, sino que todos puedan llegar al arrepentimiento.
Ahora, el día está acercándose. Después de un tiempo, él envía a todos sus lacayos. Ellos tienen un montón de lacayos. Muchachos por todo el lugar. Por lo tanto, él los manda a todos sus deberes. Y lo primero, una carroza aparece. En aquellos días la mayor parte de viajes en Palestina eran a pie. Y ese es el único medio de transporte que tenían, además de los animales, y la mayoría de ellos eran bestias de carga que llevaban las cargas.
29 Pero la gran carroza se acerca y el Doctor, Reverendo fulano de tal, sale. Y entra y lo abraza y lo lleva a la casa. Y el mozo lavador toma a los caballos y los acicala, y los pone en el establo y lo prepara y le da brillo a su carroza mientras él estaba en el banquete. Todo bien pulido, igual que una moderna “juerga”, como lo llamamos hoy. Correcto. En nombre de la religión, también.
30 Y la mayoría de la gente caminaba. Y cuando caminaban por los caminos, los animales también caminaban por el camino. Y no tenían carreteras de concreto y asfalto como las que tenemos hoy. Era sólo un pequeño camino polvoriento a lo largo de las colinas y por los desiertos.
Y mientras subían por allí, y las bestias caminaban por allí, también, el polvo tomaba el olor de los animales, de los excrementos y demás. Y el polvo se metía, y… olor horrible a lo largo del camino. Y los Palestinos en aquellos días llevaban un manto. Y tenían una prenda debajo, sólo llegaba a la rodilla, y usaban sandalias. Y mientras caminaban, este manto arrastraba el polvo y se pegaba por el sudor de las piernas, y en la cara y las manos, y causaba un terrible olor. El olor de los animales que viajaban por la carretera estaba en la persona cuando llegaban.
Y cuando llegaban a la puerta, no estaban en condiciones de ser hospedados en ese momento, porque olían a causa del camino. Y sus rostros ardían de los cálidos rayos del sol Palestino.
31 Y así que, lo que hacían, cuando un invitado llegaba, pues, siempre tenían un lacayo en la puerta; el primero que Uds. encontraban, era al lacayo del lavado de pies. El peor trabajo de todos los demás mozo era el lavador de pies.
Y al pensar en ello, nuestro bendito Señor Jesús llegó a ser un lavador de pies: bajó del lugar más alto en el cielo para tomar el trabajo del mozo más bajo en la tierra. Y luego pensamos que somos alguien porque usamos ropa buena y corremos en un buen auto. Debería darles vergüenza. Es una lástima que estemos tan lejos de Dios. Oh, somos muy religiosos. Pero, lo que quiero decir, acérquense a Dios.
32 Muy pocos…. Odio decir esto, pero muy pocos de los Cristianos profesantes de hoy en día, en nuestra tierra, conocen muy poco de Dios. Oh, ellos conocen todas sus religiones, excepto conocer a Dios.
Él se humilló a Sí mismo. Y eso es lo que lo hace grande para mí. Eso es lo que lo hace real para mí, pensar que Él estaba dispuesto a venir aquí y no ser un gran alguien, y tomar algún gran nombre, o algo así. Él se hizo humilde y se hizo servidor de todos ellos. Ese es mi Señor Jesús. Ese es al que amo; al que quiero dar enteramente mi vida para servirle, y trabajar para Él, y hacer todo lo posible para que la gente lo mire a Él, y le crea y le ame. Él es amoroso. Él es precioso.
33 Llego a ser un lavador de pies, al tomar la toalla y ceñírsela a Sí mismo y lavar los pies de los discípulos, dijo: “Que el grande entre vosotros sea siervo de todos.” Ese fue Su ejemplo. Pero, ¿qué somos hoy? Oh, hostil. “Sí señor. Yo no me inclinaría a ese tipo. Ese viejo borracho, no, yo no tendría nada que ver con él. Oh, yo soy el Doctor Jones,” ¿Ven? Esa es la razón por la que no estamos llegando a ninguna parte. Por eso nuestros púlpitos son débiles. Esa es la razón por la cual hoy no tenemos señales ni prodigios en nuestras iglesias. Esa es la razón por la que hoy no tenemos un avivamiento a la antigua. Estamos pensando que somos alguien cuando no somos nada.
La Biblia dice, cuando un hombre piensa que es algo cuando no es nada a sí mismo se engaña. No sabe nada como lo debe saber. Y él debería saber que es un pecador.
34 Y entonces, el primer mozo con que el hombre se encontraba, lo sentaba en una silla, y al principio era un pequeño, lo que llamaríamos, en el Sur, un vestíbulo. Y él se sienta en la silla de esta manera. Y levanta el pie, se quita el zapato, consigue un poco de agua limpia y se baña las extremidades porque están sudorosas y apestosas con el estiércol y las cosas en la carretera y el polvo que se levanta y huele mal. Y se lava los pies, luego los seca bien con una toalla, los limpia bien, luego toma el otro pie, y hace lo mismo. Y entonces si es invitado a un banquete como ese, entonces el anfitrión siempre le proporciona zapatos para caminar sobre su fina alfombra. Tiene pequeñas paño o zapatillas satinadas. Él llega hasta aquí y recibe una hasta que se ajuste bien a sus pies, así que la pone en sus pies.
35 Ahora, él se siente mucho mejor. Sus pies y piernas están lavadas y el olor se ha ido. Entonces, él va a la siguiente puerta. Y cuando él va allí, a la puerta siguiente, hay otro mozo que lo encuentra. Y este mozo que lo encuentra aquí, es uno que tiene una jarra de aceite en su mano.
36 Ahora, y este aceite está hecho de aceitunas y tiene un olor a nardo muy fino. Y este nardo es una manzana muy famosa… algo así como una manzana de rosa. Uds. saben que cuando las rosas dejan de florecer y llega la hora de invierno, ellas tienen una manzanita. Bueno, allá en Egipto, o algunos de esos países allá, ellos consiguen esta cosita. Vi una una vez. Es como una manzanita. Y Uds. pueden frotarla en sus manos, sólo una o dos veces, y empapa sus manos, hasta semanas más tarde, todavía se puede oler.
Y es una cosa muy cara hacer este aceite de nardo. Y las muelen y las ponen en el aceite porque de cierto llegara a ser aceite en algunos días, o algunas semanas, o meses, eso obtiene un olor añejo. Así que esto se mantiene muy fresco todo el tiempo. Muy costoso. Esos fueron algunos de los tesoros que la reina de Sabá le trajo y dio a Salomón, fueron algunas de esas cosas. Tienen que subir alto en esos… alto en las montañas para conseguir estas manzanas para hacer este aceite.
37 Y luego con esta vasija de aceite, cortesía del anfitrión, él extiende sus manos, y sus manos están polvorientas y también sudorosas. Así que él junta sus manos y recibe un poco de aceite fino, lo frota en sus manos. Luego le da una toalla y se limpia bien las manos. Luego le da un poco más. Se lo pone por toda la cara y el cuello. Y es bastante relajante. Si alguna vez se lo pusieron — si alguna de Uds. personas han visitado Palestina alguna vez, y saben de lo que hablo — los relaja.
38 Y los rayos directos del sol de Palestina queman la piel bastante. Tanto hombres como mujeres lo usan. Y se lo ponían en la cara, y luego que limpian con otra toalla limpia. Y ahora que sus pies están limpios, les dan un bonito par limpio de mocasines, los llamaríamos; y sus manos están limpias, y su cara está limpia, el sudor y el olor de su rostro. Y ahora se sienten renovados y listos ahora para entrar para encontrarse con el anfitrión.
Y luego entran en el salón. Y cuando entran allí, el anfitrión está parado para saludarlos. Primero, antes que él haga algo, toma su mano derecha, y luego que toca la mano derecha, se ponen la mano izquierda sobre el hombro uno al otro, y el anfitrión atrae a sí a su invitado y lo besa en un lado, y luego besa él en el otro lado. Y entonces, él es un hermano de pleno derecho. Oh, Ud. está en casa entonces. Está lavado, está fresco, y ahora le da el beso de bienvenida.
39 Ahora, el beso es el beso bienvenida. Después de que el anfitrión ha besado al invitado, entonces el invitado, puede ir a la nevera o donde Ud. quiera. Él está en casa. Pero solo hasta que haga eso, pues, él no es presentable para ser besado. No puede ser besado porque no es presentable. Huele mal, y hay sudor pegajoso en él.
Y después de limpiarlo y refrescarlo para que pueda encontrarse con su anfitrión, entonces sus manos se estrechan, y es besado de un lado de la mejilla a la otra, y entonces él es un verdadero hermano. Puede ir por ahí haciendo lo que quiera. Y así era la manera en que se hacía.
Y este Fariseo rico, cómo estaba entreteniendo a sus invitados. Y muchos habían llegado y estaban bebiendo vino y chocando los vasos uno con el otro. Y como suele suceder, en una fiesta como esa, bromeando y codeándose, y actuando así… diciendo chistes, mas bien. Igual como suelen hacerlo hoy, la misma cosa.
40 Pero llego a mirar. Y oigo a alguien decir: “¿Quién es el que está sentado allí?” Y allá está Uno sentado en el rincón, con la cabeza gacha, las manos colgando, la cabeza caída, sus discípulos en el exterior mirándolo. Y allí se sentó Él, sudoroso, sucio, oloroso, sin beso de bienvenida, y siendo invitado a la fiesta.
Cuando lo pienso: Jesús sentado allí con los pies sucios. ¿Cómo permitió ese lacayo que eso pasara? ¿Cómo dejó pasar a Jesús? Debe haber sido esto.
Jesús estaba vestido con esa ropa común. Él se vestía como un campesino. Caminaba como un campesino. Y debieron pensar que Él sólo era un campesino entrando.
41 Y muchas veces hoy, la gente mira a la gente por la forma en que están vestidos, y los juzgan de la misma manera. Hermano, déjeme decirle algo ahora. Algunos de los más verdaderos corazones de ancianos que laten que he conocido estaban bajo una camisa azul vieja. Correcto. No tiene por qué ser un traje de esmoquin con un cuello volteado hacia atrás. No señor. Dios puede latir en un corazón bajo una camisa azul a veces.
Yo he tenido muchos avivamientos y un anciano mayor; cabello colgando en sus ojos, que no conocía su ABCs [Always (siempre), Believe (crea), Christ (a Cristo) – Trad.] y una camisa azul, uno que otros parches. Extenderse y tomarme la mano y decir: “Predicador, lo digo en serio.” Hermano, Ud. puede creer eso. Eso es correcto. Preferiría tenerlo a él conmigo en cualquier momento, que a algún resbaloso con cuello volteado o algo, caminando por ahí, y su abrigo de cola de pingüino, y llamado “Doctor”, “Reverendo”, “Padre” o algo así. Y no pudieran confiar en él tanto como hasta donde pudieran extender su mano. Eso es bastante duro, pero eso es cierto. Ellos fallaron en reconocerlo a Él.
42 ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo pudo hacerlo? Ojalá pudiera haber sido el lacayo en esa casa ese día. Oh, yo habría lavado Sus pies. Amén. Yo habría estado allí esperándolo. Hubiera estado vigilando si lo hubiera sabido. Pero como fue entonces, Él era un fanático. Él estaba fanatizado.
Y esa es la razón, hoy, de que fallamos en verlo. Uds. lo llaman fanatismo cuando es el poder de Dios, cuando es Cristo resucitado de entre los muertos, y la gente falla en reconocerlo. Uds. lo llaman muerto, inclinarse por los dos lados. Dicen: “No tengo que perder el tiempo con ese grupo de santos rodadores. Yo voy a la iglesia. Soy tan bueno como el de al lado.” Y no se dan cuenta de lo que le están haciendo a mi Jesús.
43 Allí estaba Él sentado con los pies sucios. Eso como que me hace algo. Ellos lo llaman allá: “Jesu”. En lugar de “Jesús,” ellos dicen: “Jesu.” Y pienso de Jesu con los pies sucios. ¿Pudieran imaginarlo, El Rey del cielo con los pies sucios?
Bueno, de esa manera es hoy. Uds. no hacen nada al respecto hoy. Ellos hablan de Él, dicen de todo acerca de Él. ¿Qué? Sobre Él cuando Él viene a la reunión, las cosas que Él hace. Ellos hablan de ello, y dicen de todo: “Oh, es Beelzebú. Es un espiritualista. Es un demonio. No hay nada en eso. El Doctor fulano de tal lo sabe todo.” Muy bien. ¿Ven quién era el Doctor Fulano de tal en la Biblia? Él no ha cambiado mucho hoy.
44 Allí estaba Jesús sentado con pies sucios, no bienvenido, y nadie le prestaba atención. De esa manera es hoy. Oramos por una gran reunión. Y Jesús viene, y entonces nadie le presta atención a Él. Dios entra en el lugar: “Oh, nuestros programas toman todo nuestro tiempo. Tenemos demasiadas cosas que hacer. Así que hay que cuidar de todo.” Y todo eso… Ocupados a tal punto.
Y Jesús, muchas veces, no es atendido como invitado cuando Él viene a la iglesia. Dios nos ayude a reconocer eso. Jesús quiere ser atendido. Y cuando el Espíritu Santo entra en la iglesia y quiere bendecir a la iglesia, la gente se sienta tan fría y tiesa. Eso es lo mismo que hizo el Fariseo. Demasiado ocupado con otras cosas. Tenemos mucho que hacer. Tenemos miedo de interrumpir algo. No se preocupen, no interrumpirán nada cuando están atendiendo a Jesús. Uds. estarán bien en el programa de Dios. Pueden estar fuera del programa del hombre, pero estarán en el programa de Dios, cuando están atendiendo a Jesús.
45 Allí estaba Él. Los pies sucios. Puedo ver a los discípulos. Ellos no pudieron entrar. No fueron invitados. Él fue el único invitado. Y Él pasó junto a los lacayos. Y fue al rincón y se sentó. Una “Flor solitaria”, lo llamaríamos hoy.
“Oh”, Uds. dicen: “¡Hermano Branham!”
Bueno, esa es la manera en que Él es tratado aún en las iglesias. Él es una “Flor solitaria”, o un cuadro colgado en la pared, o lo que Él fuera.
Pero les declaro esta noche… Mañana por la noche es mi última noche, quizás para siempre, por aquí, no sé; quizás por algún tiempo. Pero, yo les declaro que ese mismo Jesús resucitó de los muertos, y está aquí en Minneapolis esta noche, en Su mismo poder. Y la gente está volviéndole la espalda y llamándolo “fanatismo”, y tratándolo a Él esta noche, de la misma manera que lo hicieron entonces.
46 Oh, Uds. tienen sus grandes iglesias, ortodoxas y tiesos como una tabla, y rectas como un cañón de una escopeta. Eso no significa nada. Oh, a Uds. les gusta tener sus entretenimientos y sus fiestas sociales y sentarse en grupo, y hacer alboroto, y risas, y bromas y todo. La religión no consiste de eso. Es una adoración. No sentarse con sus cabezas inclinadas, y gritar: “Amén”, como un becerro berreando. Más bien quiere decir entrar en el Espíritu de Dios, y adorar a Dios, en el poder y en el Espíritu. Correcto. Pero oh, somos tan tercos y tiesos hoy. No podemos hacer eso Uds. saben. Ellos tampoco. Y esa es la razón por la que Jesús, después de ser invitado, esa fue la bienvenida que recibió.
47 Cuántas veces en Minneapolis y en todos los Estados Unidos y en todas partes, la gente ha ayunado, orado, clamado y dicho: “Oh Dios, baja. Oh Jesús, te queremos para un avivamiento.” Y Él saldrá de alguna parte y lo echan a la cárcel. Ellos no lo aceptarán. Los llamarán un montón de fanáticos y santos rodadores. Es porque Uds. no estás buscando a la persona correcta. Él caminó junto a ese lacayo. Y allí estaba Jesús sentado, pobre Jesús con Sus pies sucios.
Odio decir eso. Simplemente me hace algo, cuando pienso en mi Señor sentado allí con los pies sucios; y cuando había sido invitado y no le fue dada la bienvenida. Y esa es la razón por lo que me toca hoy, al ver a las personas que dicen ser religiosas, y cosas por el estilo, dicen: “Oh, los días de milagros han pasado. Tonterías, Hermano Branham. No crea nada de eso. Oh, Ud. está mentalmente cansado. No hay nada en ese tipo de cosas.”
48 Yo lo conozco en el poder de Su resurrección. Y yo sé que Él es real. Él es mi vida. Él es Todo en Todo. Y cuando veo a estas personas que se llaman a sí mismas cristianas, y que dan ese tipo de atención a Jesús, algún acto político, o se juntan, y tienen una anticuada cena de sopa, y el antiguo aposento alto se hace ido. No tienen más aposentos altos. Están demasiado ocupados, ocupados con sus pequeñas cosas fantásticas alrededor de la iglesia, y tienen demasiadas cosas que hacer, en lugar de una antigua reunión de oración como solían tener. Tienen cenas, tienen fiestas de jardín, y tienen atracciones y todo este tipo de recreaciones y cosas.
Cristo no es una recreación. Cristo es Dios, para ser adorado. Ponen demasiado… Eso podría quemar y escocer un poco, pero eso es cuando les va a hacer bien.
Lo que necesitamos hoy es un poco más abrasador, un poco más del Espíritu Santo de Dios para quemar el mundo fuera de Uds., para sacar el almidón.
Allí, está Jesús sentado, sin atención, nadie mirándolo, o nada, después de haber sido invitado. Y Él estaba… Él no estaba… El estiércol en Sus pies, y en Sus manos, y sudor sobre Él, ese olor, y Él estaba en una condición terrible. Y ellos lo dejaron sentarse así.
49 Y hoy pienso que Uds. que se llaman ministros, muchos de Uds. Ahora esto puede doler, pero Uds. mismos se llaman ministros, y soportan y permiten que el crítico mundo hipócrita e infiel, diga: “Oh, esa Biblia es sólo ficción. No hay nada en eso.” Uds., Unitarios, y Uds. que no conocen a Dios, déjenme decirles, Uds. sólo tienen una forma de piedad, y niegan la eficacia de ella.
¿Por qué no se limpian? ¿Por qué no predican el Evangelio? Él es el verdadero Jesús, esta noche, lo mismo que fue en aquel entonces. No dejen que se siente sucio de esa manera. Uds. reclaman invitarlo a su hogar, lo invitan a su iglesia, y entonces cuando Él viene, esa es de la manera que Uds. lo tratan. Así es hoy, Fariseos. Voltéense y condenen a los Fariseos.
Jesús dijo: “Uds. pulen los sepulcros de los profetas y Uds. son los que los pusieron allí”. Correcto.
50 Lo que necesitamos hoy es el entretenimiento del Espíritu Santo, Cristo. Allí estaba Él, sentado con los pies sucios. No se sintió bienvenido entre aquella multitud. Aún se siente así hoy. Una gran muchedumbre tiesa contando chistes, y todo tipo de formas religiosas y todo eso. Él es dejado sentado. No se siente bienvenido. Se sentiría más bienvenido, esta noche, en una vieja misión en algún lugar de la calle, que en algunas de estas grandes iglesias con almidón que tienen por aquí. Correcto. Ellas no se avergüenzan de Él. Y Uds. piensan que tienen la mejor clase en ellas. No sé si la tienen o no. No era la mejor clase entonces.
51 Allí estaban chocando los vasos y bebiendo y pasándola bien. Él dijo: “Ahora, Fariseo José, ¿sabes qué? Te digo. El otro día, cuando teníamos esa convención allá que el…. Ja. Ja. ¿Te acuerdas de eso?” Oh, toda esa clase de cosas. “Te diré una sobre Jones lo que él hizo en la….” Eso es casi de todo lo que habla la asociación hoy cuando se reúnen.
Fui a una reunión aquí no hace mucho, de una gran iglesia, un grupo de personas. Y el doble de gente aquí sentada. Donde se suponía que era para el beneficio espiritual de la ciudad. ¿Saben lo que hicieron? Me sorprendió que me invitaran. Pero cuando fui, ¿saben lo que hicieron? En una famosa iglesia denominacional, dijeron: “Ahora, no tenemos uno de los mejores, sino que tenemos al mejor violinista. Y al mejor guitarrista del país.”
Pensé: “Bueno, eso está bien. Veremos lo que tocan.”
¿Saben lo que tocaron? Dios es mi juez. Ellos tocaron “Pavo en la paja [canción folclórica de principios del siglo XIX (19th)]” detrás del púlpito en una reunión ministerial. ¡Oh vaya!
Ahora, él dijo, “Tenemos el famoso cuarteto de una iglesia famosa de una ciudad justo arriba. Y van a cantar para nosotros.” ¿Saben lo que cantaron? “Un Hogar en el Rancho” Eso no pertenece a la iglesia. ¿Qué le pasa a la gente hoy?
Entonces, llegó mi turno de hablar y me rechazaron. Yo dije: “¡Debería darles vergüenza! Los líderes espirituales de la compañía aquí y tocan ”Un pavo en la paja“, detrás del púlpito. No me sorprende que me odien. No es de extrañar que no crean en la Sanidad Divina. ¡Uds. no pueden! Uds. no tienen nada con qué creer.” Les dije: “Lo que necesitan para limpiar aquí es un llamado al altar chapado a la antigua y Uds. montón de predicadores alrededor del altar arreglándose con Dios.”
Él tocó en el escritorio y dijo: “Siéntese. Siéntese.”
Yo dije: “Tengo la palabra ahora.” Y me sacaron. Tenía que decir lo que era correcto de todos modos. De todos modos, eso irá al juicio con ellos. Ciertamente. Sí señor.
52 Lo que necesitamos hoy es una limpieza, en la casa de Dios, prepararnos para el agasajo del Espíritu Santo, el poder del Señor Jesús. Hemos pedido, suplicado y rogado, y luego lo rechazamos cuando Él viene. Amén. Es verdad. ¡Qué lástima!
Allí estaba sentado Jesús, el pie sucio, apestoso, nadie le prestaba atención. Y Él fue… Dejó Su lugar allá, donde Él estaba ministrando al pueblo, caminó dos días por ese sol. Vino, tenía que ponerse en marcha un poco temprano, porque Él nunca falta una cita. Él siempre cumple Sus citas. Lo amo por eso. Él cumple Sus citas. Esa es la razón por la que esta noche, tengo confianza en Él. Él cumple Sus citas. ¡Aleluya! Él nunca ha fallado y nunca fallará.
53 Y recuerde, hombre y mujer, muchacho y muchacha, Ud. tiene una cita, con Él, también. Ud. va a encontrarse con Él en paz, aquí, o va a encontrarse con Él en el juicio. Pero Ud. va a cumplir esa cita; esa una cosa que Ud. va a hacer. Correcto. El cumple las de Él.
Y Él estaba allí a tiempo. Ni un minuto tarde. Entró en el banquete. Y allí estaba Él sentado, desatendido.
Miro a la calle allí, hay una escena. Veo que una puerta se abre, y una vieja cabañita, como elevada, bajar los escalones. Veo caminar por la calle, venir a una mujer; ella está un poco mal vestida. Ella tiene un velo sobre la cara. Ella dijo: “Está tranquilo esta noche. No sé cuál es el problema. Parece que no hay nadie en la calle.” Ella es una ramera. Y anda por la ciudad. “Oh,” dice ella: “eso es correcto, el Doctor Fariseo, el pastor, tiene un gran banquete allí arriba.” Y entonces ella dijo: “Creo que caminaré hasta el final de la esquina e iré a ver”. Ella levantó la vista. Oh, ese aroma, y todos los pobres parados fuera y su boca echa agua. Estos Fariseos allí comiendo este cordero fino y bebiendo el vino y teniendo un gran tiempo. Y ella podía olerlo. Ella dijo: “Oh, eso huele tan bien. Me pregunto si me acerco un poco más cerca. Nadie me conocerá, tal vez, con este velo sobre mi cara, porque tengo un nombre horrible en esta ciudad.”
54 Entonces, ella se acerca un poco más, y, “Oh, eso es maravilloso.” Así que se sigilosamente, evita que alguien la empuje. Ella se deslizo entre dos hombres, y ella dijo: “Oh, escúchenlos. Esa sí que es fiesta. Todos están bebiendo vino, haciendo alboroto allí adentro. Ese es el lugar correcto. Así que este es el Fariseo rico aquí. Este es el hombre quien realmente puede hacer esto. Pero miren a esos pobres. Miren a esa madre allá con ese bebé. ¿Me pregunto qué está haciendo aquí? Bueno, parece estar enfermo. Me pregunto por qué traería a un bebé enfermo aquí. No entiendo. Por qué… Bueno, miren. Ahí está ese lisiado, ese hombre ciego, también, que solía estar allá en la calle mendigando. Me pregunto qué está haciendo él aquí. ¿Qué hace él rodeando la casa del Fariseo? No sé por qué estaría él aquí.”
55 Y ella alzó la vista y dijo: “No. No. Yo…” se frota los ojos. “Algo está mal; seguramente no estoy viendo bien.” Ella mira de nuevo. Ella dijo: “¡Ese es Él! ¡Ese es Él! Oh,” dijo ella: “Véanlo. Bueno, ellos… Él tuvo que ser invitado, o no estaría allí. Pero, no Le están prestando ninguna atención a Él. Y vean lo triste que se ve en la esquina, sentado allí humildemente con la cabeza hacia abajo.”
56 Y se levanta, y Su pies- rostro están sucios de sudor, al caminar, tratando de llegar allí. Nadie le prestaba atención, como si fuera un vagabundo, caminando. Entonces ella dijo: “Eso es…. ¿Soy sólo…? Debo estar fuera de mi mente esta noche.” Ella dijo: “Yo… eso…. Seguramente ese no es ese Profeta. Sí, ese tiene que ser. Oh, Él… No me sorprende que no lo estén atendiendo. Está lleno de tierra. Y no han lavado Sus… todavía lo han lavado. Esa es la razón.”
57 Y ella pone su pequeño velo alrededor de su cara otra vez. Y va por la calle, y cerca de su casa, sube unos cuantos escalones rechinan. Cierra la puerta. Ella se acerca a un pequeño gabinete, abre la puerta, y saca una pequeña bolsa, como de este tamaño, quizás, una media. Y ella se sienta. Lo hace sonar. Es dinero. Es todo lo que ella tiene. Y ella lo mira. Ella lo vacía sobre la mesa. Y las lágrimas le caen de los ojos. Ella dijo: “Saben, hay algo en Él.” Dijo: “Se ve diferente del resto de la multitud.”
Les digo, no importa quienes sean, si Uds. logran ver a Jesús directamente alguna vez, eso los cambia. Hace una diferencia en Uds.
Ella dijo: “Oh, no sé por qué estoy llorando.” Ella dijo: “Pero debo hacer algo por Él. No es justo que Él esté así. Sólo… Algo en mí solo me dice que Él… Eso no está bien. Tengo que hacer algo al respecto.”
Así que toma el dinero y se dirige hacia la puerta. Y ella dijo: “Oh, no puedo hacer esto. Simplemente, no puedo hacerlo. Porque Él es un Profeta, Él sabría de dónde obtuve este dinero. Sabría cómo lo conseguí. Sabría cómo conseguí esto… Y yo sólo … Pero es todo lo que tengo. Es todo lo que puedo hacer. Y hay algo en mi corazón que me dice que debo hacerlo.” Ésa es la manera. Eso es.
58 Hay algo en las mujeres que parece ser diferente de los hombres. Parecen ser, a veces, más receptivas al espíritu. Correcto. Y parecen captarlo más rápido. Y ella dijo: “Oh, simplemente debo hacer esto. Algo me lo dice, debo hacerlo.” Y ella recoge de nuevo la vieja media, y envuelve el dinero, lo pone en su pecho, baja su velo, baja por los pequeños escalones que rechinan, y va a la perfumería.
59 Y cuando ella entra, uno de estos ancianos con nariz ganchuda está sentado ahí atrás, Uds. saben… Y había sido un día malo, aquel día, y nadie había comprado ningún perfume. Y él estaba todo malhumorado. Ella entra por la puerta. Él miró, dijo: “Oh, ahora mira quién es mi cliente. Hm-m ¡Vaya! Miren quién es mi cliente ahora.” No se dirigió con la cortesía de un caballero que dice: “ ¿Puedo ayudarle?”
Dijo: “Bueno, ¿qué quieres?”
Y ella dijo: “Amable señor.” Notó que ella había estado llorando.
Él pensó: “¿Por qué está llorando?”
60 Dijo: “Amable señor. Quiero la mejor caja de alabastro que tenga en la tienda. No quiero uno, sino que quiero lo mejor que tenga.” Esa es la manera. Denle lo mejor de Uds. Él merece lo mejor que tienen. A Él le damos los segundos. Le damos lo último. Pero Él merece lo mejor. Vean, Algo la había tocado. Ella había mirado directamente a Jesús. Y ella dijo: “Quiero lo mejor que tenga.” Nosotros le damos lo último que tenemos.
61 Uds. toman su primera, y salen y pasan y pasan sus grandes tiempos, y cuando van a la iglesia el domingo por la mañana, le dan veinticinco centavos. Pero van a comprar un regalo de cincuenta dólares para dar a los Joneses que viven a su lado, o lo suficiente para subir en el rango de su sociedad. Y luego le dan a Jesús lo que les queda. Él se merece lo mejor. Eso era todo lo que ella tenía. Jesús merece todo lo que Uds. son, y todo lo que tienen. Esa es la razón por la que no podemos llegar a ninguna parte.
Ella dijo: “Quiero lo mejor que tenga.”
Él dijo: “Bueno, ahora primero, tengo que ver el dinero.”
62 Así que ella lo vació, él lo contó, treinta piezas de denarios Romanos, exactamente correcto. Toma la caja, saca el nardo y se lo entrega a ella, de esa manera, en la caja de alabastro. Y ella lo mete en su pecho. Ella se levanta un poco. Ella limpia las lágrimas de sus ojos. Mira por la puerta. Mira en esta dirección y en esa dirección, no ve a nadie viniendo, ella tira su velo sobre su cara.
Él dijo: “¿Me pregunto a dónde podrá ir?”
Veo, como ella salió y se pone en marcha en medio de la calle tan rápido como puede. Hay dos hombres parados en la esquina, dicen: “Mira, mira, mira, mira, mira, ¿qué está pasando aquí?” Siempre quieren despreciar a la gente que está en desgracia.
63 Déjenme decirles: Antes de que hubiera una mujer mala, tenía que haber un hombre malo también. Correcto. Recuerden, ella es la adoración de alguna madre. Y hoy, la razón por la cual la iglesia está en la condición que está, Uds. quieren la clase alta en su iglesia. Y fracasan, la iglesia está fallando de ir a buscar a la prostituta, a la callejera, a los contrabandistas, y lo que es de la ciudad. Ahí es donde Jesús quiere que vayamos. De ahí es de donde Él desea traerlos. Pero, oh, queremos los tipos que tiene dinero, que pueda pagar deudas y pagar las deudas de la iglesia y cosas por el estilo. Uds. lo llaman “la clase alta”. Hay una gran cantidad de costra en eso. Correcto. No saben lo superior que es, sino una gran cantidad de costra. Debemos ir por los setos, las carreteras y los caminos, y convencerlos de venir a Cristo; los marginados.
64 Ella sube. La veo subir el camino. Ella mira adentro. Ella mira por encima de sus cabezas. Ahora ella dice: “Espera un minuto. Yo no debería hacer esto. Yo…. Debe haber algo mal conmigo. Estoy fuera de mí esta noche. Y no puedo entrar allí, me echarían fuera.” Pero ella mira de nuevo. Y allí está Él sentado humildemente, mirando a Sus manos sucias. Y el pueblo pasando, y todos los demás comiendo cordero; nunca le dieron a Él. Él nunca tuvo nada; sólo lo dejaron sentarse allí. Y allí estaba Él sentado en la fiesta. Y todos ellos en sus mesas, de la manera que se recuestan y comen allí… Eso es bueno para sus muchachos, ahora vean. Ellos se recuestan en Palestina y comen así, recostándose en un sofá. Y así que, todos ellos recostados y comiendo, y el pobre Jesús simplemente sentado allí, mirando.
65 Ella dijo: “Oh, si entro, el Fariseo me sacará. Eso es todo.” Dijo: “Pero, no puedo soportarlo. Simplemente no puedo soportarlo. Miren la manera en que Él se ve. Miren a esos ojos tristes, mientras mira a Su alrededor.” Ella baja la vista y ve a Pedro y a Santiago y a ellos, ahí parados, sólo inquietos. Él mira hacia Pedro y a ellos, y vuelve a bajar la mirada, sólo esperando.
66 Dijo: “No puedo soportarlo más.” Así que ella dice: “Tengo que entrar. Pero yo, si voy allí, yo, una mujer de mi tipo para ir delante de Él, pues, no pudiera hacerlo.” Después, dijo: “Pero recuerdo que en Galilea lo oí decir: ”Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados. Yo os haré descansar. Quien quiera, venga.“ Dijo: ”Ciertamente eso se refiere a mí, entonces. Si alguien quiere, esa soy yo. Y yo estoy desdichada. Él me dijo que viniera. Así que, aquí voy.“ Desearía que captaran esa clase de idea esta noche.
Justo a través de esa multitud de Fariseos, ella siguió su camino, se habría paso con sus codos hacia Jesús.
Que Dios nos ayude esta noche. Piensen: “Voy a abrir paso nuestro camino a través de todas estas ideas tercas y tiesas de la iglesia de hoy, y llegar a Cristo.” Amén. Sí señor.
67 Ella siguió adelante, empujando a los Fariseos a todos lados, y llegó directamente donde Él estaba. Y ella rompió la caja de alabastro, y la derramó sobre Él, y ella cayó en el suelo, a Sus pies, y ella comenzó a llorar. Y ella acariciaba Sus pies. Y ella solo… como se puso un poco fuera de sí. Ella estaba llorando y comenzó a frotar Sus pies y [El Hermano Branham hace un sonido de beso]. Besando Sus pies, y… Bueno, ella estaba en la Fuente de la Vida. Estaba en el único lugar en el que podía conseguir ayuda. No era de extrañarse que estuviera histérica. No es de extrañarse que estuviera fuera de sí. Dios nos ayude a estar fuera de nosotros lo suficiente para ser salvos de todos modos.
68 Recuerdo cuando fui salvo. Yo estaba fuera de mí. No le presté atención al viejo y tieso programa ritualista, no más de lo que ella le puso. Ella se metió en la fiesta. Y ella continuó, porque quería ser salva. Buscamos a gente así, con esa determinación, Uds. van a ser salvos. Sí señor.
69 Estaba irrumpiendo la fiesta, pero ¿a quién le importa la fiesta? Ella estaba siendo salva. Estaba llegando a Jesús. Y aquí está ella, allí, besando Sus pies, frotando Sus pies, y las lágrimas corriendo por sus mejillas, simplemente regándolo. Ella no podía soportarlo. Ella estaba frotando Sus pies, justo con la Fuente de la Vida. No me sorprende que se sintiera de la manera que se sintió. No es de extrañar que… Ella nunca se había parado ante un hombre antes y se sintió de esa manera. Y las lágrimas sólo rodaban por sus mejillas. Y ella estaba frotando Sus pies, y se puso histérica. Ella estaba frotando Sus pies, y [el Hermano Branham hace un sonido de beso]. Besando Sus pies, y…. Uds. saben, Jesús…
70 La Biblia dice: “Besad al Hijo”. ¿Es eso correcto? Allí estaban ellos sentados -sin besó de bienvenida, y sin los pies lavados, pero ella lo estaba lavando con sus lágrimas.
¡Qué hermosa agua fue esa que estaba lavando los pies sucios de Jesús! Las lágrimas de cristal de un pecador arrepentido, lavando los pies del Señor Jesús. ¡Aleluya! Alguien va a atenderlo. Alguien va a venir a Él. ¡Gloria a Dios! Mi corazón arde cuando pienso en eso. Las lágrimas de arrepentimiento de los ojos de un pecador, lavando los sucios pies de Jesu. ¡Oh vaya! ¿Lavar qué? No hay mejor, no hay mejor, el mejor lugar en el mundo. Creo que Jesús se sintió un poco más cómodo entonces. Él siempre se siente más cómodo con alguien que lo ama. Uds. también lo hacen. Siempre.
71 Y allí estaba Él, ella lavando Sus pies. Y ella estaba besando Sus pies. Y ella llego a estar tan fuera de sí misma, tenía el cabello hecho todo así, Uds. saben, y ella estaba lavando Sus pies así, y besándolos. Y después de un rato, su cabello cayó. Y ella tomó su cabello y comenzó a limpiar sus pies, y besarlos, y enjugando sus pies. Y el cabello cayó.
72 Ahora, esa era la única cosa decente que había sobre ella, fue su cabello. La Biblia dice: “El cabello de una mujer se le da a ella para su gloria.” Es una pena que Uds. se recorten su gloria. Correcto. Todavía soy lo suficiente chapado a la antigua como para creer que eso es la Biblia, y que es verdad y están haciendo mal cuando lo hacen. Eso podría quemar un poco. Yo sé que yo… predicadores… ellos me rechazan, predicaré en la calle. Y, Dios, Él no va a hacer eso de ninguna manera.
73 Déjenme decirles algo.
Pues, Uds. mujeres, esta noche, tendrían un mal rato haciendo eso, tendrían que pararse sobre su cabeza para hacerlo. Debería darles vergüenza. La Biblia dice: “El cabello es dado a una mujer para su gloria”. Y los derechos de la Biblia le dan a cualquier hombre el derecho de irse y divorciarse y dejar a su esposa que se corta el cabello. Esa es la Biblia. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR.” Lástima que se alejaron de la enseñanza chapada a la antigua, ¿No es así?
Solía cantar una canción:
Dejamos caer las trancas,
Y nos comprometimos con el pecado.
Dejamos caer las trancas, y las ovejas salieron,
Pero, ¿cómo entraron las cabras?
Sólo dejaron caer las trancas, eso fue todo.
Y aquí estaba ella con su gloria. ¿Qué tenía ella? Todo lo que ella tenía fue puesto a los pies de Jesús. Y cuando Uds. llegan a un lugar que pueden poner todo lo que tienen a Sus pies, toda su gloria, [Cinta en blanco] el dinero, todo lo que tienen, el nardo, y todo fue derramado, la caja entera llena sobre Él. Ella no escatimo nada. Ella lo vertió todo sobre Él. De esa manera es que Uds. llegan a venir a Él. Denle toda la alabanza, derramen toda la gloria sobre Él, presenten todo. ¡Aleluya! Eso es el por qué no podemos tener un avivamiento, es porque son tacaños con eso. Amén. Quieren compartir un poco de su gloria con algo más. Salgan… “Señorita Jones, Ud. sabe, ella usa esta clase de ropa; ella hace esto.” Oh, Ud. Fariseo. Ud. anda. Ud. quiere moldearse tras alguien más. No me sorprende que Jesús no puede irrumpir a través de esta nación en un avivamiento.
74 No sé qué me pasa esta noche. Pero esa es la verdad. Demasiado tiesos, demasiado tercos, demasiado fríos, demasiado indiferentes. Están compartiendo con otros. Uds. están compartiendo con el diablo. Esa es la razón que no pueden. Esa es la verdad. Si nunca los veo otra vez, los encontraré en el juicio con un corazón limpio. Yo sé que eso es verdad. Ahí lo tienen.
Pero esta pobre mortal, ella estaba lavando Sus pies y limpiándolos con su gloria. ¡Qué lugar! ¡Qué tiempo! Desearía poder haber estado allí. Me gustaría pararme donde ella se paró. Oh, vaya, qué tiempo estaba teniendo ella: Lavando Sus pies, tomando su gloria, enjugando sus pies, y las lágrimas cayendo, lágrimas de cristal de arrepentimiento para lavarlo a Él. Ella estaba frotándolos, besando Sus pies, sencillamente fuera de sí.
75 Uds. dicen: “¿Qué pasó con la fiesta?” ¡A quien le interesa lo que pasó con la fiesta! Un pecador vino a Dios. Amén. El problema de eso hoy es, tenemos mucha rutina ritualista. Los pecadores no pueden llegar a Dios sobre esa clase de bases. Aleluya.
Oh, este pobre pecador, con las lágrimas de arrepentimiento corriendo por sus mejillas, goteando sobre Sus pies, lavándolas con sus manos y besándolos con sus labios, tomando su gloria y enjugando Sus pies. Qué cuadro tan hermoso. Jesús se sintió inmediatamente cómodo entonces.
76 Oh, ¿Y que de los Fariseo? Oh, la fiesta se detuvo. Seguro. La vergüenza. Oh, puedo ver a ese Fariseo. Ahí está el pecador, no la mujer; el Fariseo. Pecado es incredulidad. Esa mujer era una creyente. El Fariseo era un religioso, pero él era el peor pecador en el país. Y todavía es el peor pecador que el mundo ha tenido, es la iglesia tiesa, rígida, descarriada; el pastor de la misma manera. ¡Aleluya!
77 Uds. me odiarán después de esto, pero Dios es Quien me está diciendo que diga esto, así que ahí lo tienen. Amén. Ahí lo tienen. Ese es el pecador, ese tieso.
Esta pobre mujer, después lavar Sus pies. El Fariseo se paró ahí, dijo: “Hmm-hmm.” Pues, puedo ver su rostro ponerse rojo, y luego ponerse blanco alrededor de sus labios. Oh, vaya, está furioso.
Él dijo: “Ahora ves, Jones, todos Uds.” Dijo: “¿Lo ven? Si ese hombre fuera profeta, o vidente, como dice que es, sabría qué clase de mujer es esa.” Ja, como si Él no lo supíera. Dijo: “Sabría qué clase de mujer es.” Dijo: “Pues, ella arruinará Su reputación.” Pues, la reputación de Jesús se hace entre pecadores. Seguro, esos son los que le recibirán. Su reputación no puede ser hecha delante de Uds., almidonados, y rígidos e indiferentes, y leen algo así como un pequeño ritual antiguo, y lo llaman predicar el Evangelio. ¿Cómo va Él a tener reputación con Uds.? Uds. tienen su reputación en la iglesia. Amén.
78 Ahí está Él. Él dijo: “Vean, si Él fuera un vidente, si Él fuera un gran hombre, sabría que esa mujer es pecadora, la que lo está tocando, ¿Ven? lo que está a Su alrededor.”
¿Qué había pasado? Miremos. Oh, vaya, ella está fuera de sí simplemente. ¿Movería Jesús un pie? Ella se habría levantado de un brinco. No, se sentó perfectamente quieto y la observó. Creo que Él se sintió muy bien al respecto. Él estaba observando a esa pecadora arrepentirse.
Después de un rato, él dijo: “Vean, vean.” Ahora, observen.
Lo primero, Él se hace a un lado, levanta Su cabeza, levanta la mirada. La mujer se detiene, medio se levanta. Vean a su cabello colgando a un lado de su rostro, la tierra de los pies de Jesús, el aceite, por todos sus labios, y rostro. Ella lo ha estado besando, besando Sus pies. Y ella se para. Sus ojos ahora están fijos. Jesús se prepara para hablar. Y ella lo está mirando directamente a Él. Él mira hacia ella. Entonces mira al Fariseo. Y dice: “Simón, una cosa tengo que decirte.” ¡Oh vaya! Observen esto, lo cual estará también en el juicio.
79 “Simón, una cosa tengo que decirte. Doctor Simón, Tú me invitaste aquí. Y cuando llegué, porque tú me invitaste, no me diste agua para Mis pies. No ungiste Mi rostro y manos con aceite. Nunca me besaste, Simón. Tú no me amaste, Simón. Si me hubieses amado, hubieras lavado Mis pies. Si me hubieras amado, me habrías ungido. Si me hubieras ungido, amado, me habrías besado; pero jamás me diste la bienvenida.”
Oh, ese Fariseo, más gordito, regordete de hecho. De esa manera es hoy en día. ¡Oh! “¿Con todos los títulos?” Sí.
Dijo: “No me diste beso.”
Oh, me habría gustado besarlo. “Besad al Hijo,” la Biblia dice: “Para que no se enoje.” Bésenlo.
Dijo: “No me diste beso. Pero esta pobre mujer, desde que entró, no ha cesado de besar Mis pies, y los ha lavado con sus lágrimas, los ha enjugado con los cabellos de su cabeza.” ¡Oh Dios! “Y esta mujercita, ha lavado Mis pies con sus lágrimas, los ha enjugado con sus manos- con su cabello. Y ha besado Mis pies.”
80 Ella está de pie. No sabe qué hacer. Sus ojos están fijos.
Luego Él se voltea y la mira. ¡Oh, vaya! Dijo: “Y a ella le digo: Sus pecados, que eran muchos, son perdonados.” [El hermano Branham llora. Trad.].
Eso es lo que quiero que Él me diga. “Sus muchos pecados, le son perdonados. Ve en paz, hija,” Dijo Él.
No puedo predicar más.
81 Inclinemos nuestros rostros un minuto. [Un hermano habla en lenguas desconocidas.] ¿Le aman? ¿Le aman de veras? ¿Qué hará Él con Ud. hermano, en el juicio? Oh, Ud. puede ser siempre muy religioso. Prefiero oírlo decir eso, que [Palabras inciertas]el mundo. Quiero pararme aquí. Desearía haberme parado allá. Algun día quiero pararme junto a Él, Él diga. “Bien… bien hecho, mi buen y fiel siervo. Fuiste fiel. Te paraste en el puesto del deber. No rehuiste, dijiste la verdad. A pesar de lo que costó, dijiste la verdad. Y está bien hecho.” Eso es lo que estoy buscando. No por un mejor auto, una mejor posición; yo lo quiero a Él. No importa lo que alguien diga respecto a Uds.
82 Me pregunto, con nuestras cabezas inclinadas, sólo un minuto. Organista, ¿Nos daría un tono, por favor? Me pregunto, esta noche, si hubiera una persona aquí como esa mujer. No tiene que ser… Ud. pudiera no ser prostituta, pero Ud. pudiera ser una prostituta en un nivel más elevado. Prostitución no se refiere sexualmente, todo el tiempo. Ud. puede prostituir su tiempo. Puede prostituir su fe. Salir y unirse a algún culto, o alguna iglesia rancia fría y formal, y ser una prostituta. Uds. lo son. Son tan culpables como lo era ella. Pero el mismo Señor Jesús, que la perdonó, tiene la misma misericordia suplicante para Uds. esta noche.
83 ¿Vendrán aquí, y se pararán en el altar conmigo, sólo un minuto? ¿Alguno dispuesto a venir aquí en el altar, esta noche, diga: “Quiero aceptar a Cristo como mi salvador.” Levantarían su mano primero? Digan: “Ore por mí, Hermano Branham.”
84 ¿Me quieren decir que no hay ningún pecador en el edificio? Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Dios le bendiga, hermano. ¿Les gusta la Sanidad Divina, cierto? Seguro, peces… panes y peces. Pero cuando se trata de venir a Él, se arrastran de regreso al caparazón, quieren escabullirse de regreso.
Oh, ellos dicen: “Bien, no sé nada de eso.” Mejor tenga cuidado. Yo oigo esa sirena de ambulancia, todo el tiempo, a través de la noche. Cada vez que pasan por un cementerio, recuerden, su número está ahí. Y más allá está la eternidad, y se van a parar ante Él algún día. No se pueden arrepentir entonces; ahora es el tiempo para hacerlo.
Levante la mano, diga: “Dios se misericordioso conmigo. Acepto a Jesús ahora, ahora mismo, como mi Salvador.”
Dios te bendiga, muchacho. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermana.
Alguien más levante la mano, diga: “Dios, se misericordioso conmigo. Quiero a Jesús.” Dios le bendiga. Dios te bendiga, hijo. Dios le bendiga, madre. ¿Alguien más? Dios le bendiga, arriba en el balcón. Sí, lo veo, hermano. Dios le bendiga. Dios le bendiga, dama, Dios le bendiga, señor.
85 Oh, sé que pudieron haber cometido un error, pero Él les ama. Él se para con brazo extendido, deseando que vengan. Vengan tal como son.
La veo arriba en el balcón, hermana. La veo. Dios le bendiga. Nunca olviden eso. Uds. levantan su mano a Ese mismo Jesús, quien tenía pies sucios.
Eso sucedió, hace muchos años, pero, mi querida hermana, hermano, está sucediendo aquí mismo en esta ciudad. Aquí mismo, esta noche, permanece igual. Ellos nunca quieren pensar que Él lo dijo. Yo sé que si estuviera en el lugar de Uds., caminaría directo hacia Él, diría: “Señor Jesús, perdona mis pecados. Yo quitaré la suciedad, tomaré mi camino con los pocos despreciados del Señor. Yo lo haré.”
86 ¿Alguien más que no haya levantado su mano? Levantaría su mano, diga: “Jesús, este soy yo. Estoy viniendo ahora.” Dios le bendiga allá, señor. Su mano. Dios te bendiga, niñita.
87 ¿Levantaría alguien más su mano? Me pregunto mientras estamos… Dios le bendiga, mi hermano. Si Ud. cree, y fíjese aquí en el edificio, en el servicio de sanidad, cómo Dios sana al enfermo. Cómo Él conoce los secretos de su corazón. Sé que hay una docena o más aquí que debieron levantar su mano. Lo sé.
Oh, Ud. reclaman ser un Cristiano, sí, pero no es eso de lo que estoy hablando. El Fariseo lo hizo, también. Les estoy haciendo una invitación.
Con nuestras cabezas inclinadas, y mientras el piano… o, el órgano está tocando, cada uno de Uds. que levantó su mano, y Uds. que no lo hicieron, ¿No vendrán aquí, y se pararán sólo un minuto, para una palabra de oración? ¿No saldrán de sus asientos? Vengan aquí, párense aquí. Si Dios oye mi oración y abre los ojos del ciego, les da la vista a quienes nunca han visto, oído al sordo y al afligido. Si Él lo hace, de cierto sanará su alma. Mi alma está sangrando esta noche. Oh, Él está aquí.
88 Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermana. Alguien más, levántese ahora. “Yo me rindo a Él. Todo a Cristo yo me entrego. Quiero serle fiel.”
¿Vendrá aquí, a párese justo a este lado aquí? Pudiera ser la última vez que reciban una invitación. Quizás nunca más, puedan hacer esto. Pudiera muy pronto ser el final del camino para Uds. ¿Por qué no vienen ahora, a párense justo aquí?
89 Dios les bendiga. Dios te bendiga, hijo. Sólo párate aquí, si quieres. ¿Alguien más? Dios te bendiga, jovencito. Vean al amiguito viniendo, como de doce años. Debería darles vergüenza a Uds. gente adulta, insensibles de corazón, y sucios, y negros. Las estadísticas muestran que el noventa y ocho por ciento de la gente que es salva es salva antes de los veintiún años de edad. Uds. llegan a estar tan endurecidos en sus formas, y piensan que están correctos. “Hay camino que parece derecho.”
¿Van a venir? ¿No se abrirán paso aquí al altar? Véanlos arrodillados aquí, vengan aquí. Dios le bendiga, joven dama. Arriba en el balcón, Uds. que levantaron sus manos, ¿Bajaría aquí?
Les hago una invitación al mismo Jesucristo, al cual de todos modos, algún día se van a inclinar. Uds. van a morir como un pecador, y sin misericordia, no hay misericordia entonces. Ahora es el día de misericordia. Recuerden, cuando un día se encuentra con el otro, el día que [Palabras inciertas]… Y cuando este día de gracia se encuentre con Jesucristo, después de eso es un día de juicio. Eso es correcto.
90 Vengan aquí, eso está bien. Dios les bendiga. Oh, jóvenes viniendo al Señor. Amén. No importa cuáles sean sus pecados, hermano, hermana, Jesús está aquí para perdonarlos.
La damita viniendo. Apresurada. Llegando al altar. Esa es la manera de venir. Esa es la manera de venir. Venga aquí, Dios le bendiga, eso está bien. Muchos del resto de Uds. necesitan un lugar aquí mismo. ¿No vendrían?
¿Qué acerca del hermano aquí que levantó su mano? ¿Lo hizo en serio verdad, hermano? ¿Ud. no hermana? ¿No lo hizo en serio? Ahora venga aquí, y arrodíllese aquí en el altar, con nosotros, ¿Hará esto? Vengan mientras los entrego al Señor Jesús. Prometiéndoles esto, que Él les perdonará de todo pecado. ¿Vendrían? Dios les bendiga.
91 Muchos están viniendo, bajando del balcón. Muy bien. Sólo bajen aquí, les estamos esperando. Bajen aquí. Vengan ahora, alrededor del altar, hay mucho lugar. Hay lugar en la Fuente para mí. Abundante espacio. Vengan ahora. Dios le bendiga, hermano, que levantó su mano. Le están ayudando allá atrás. Dios sé misericordioso. Muy bien. Venga, no permita que Satanás le robe. ¡Venga! Dios le bendiga, hermano. Viniendo aquí para encontrarlo a Él.
92 Ahora suavemente, cantemos: “Yo me rindo a Él.” (Me ayudaría aquí hermano, Hermano Gordon, si quiere.) ¿No vendría y le daría a Él su todo? Denle todo su sufrimientos, toda su indiferencia. Todos Uds. bajarían…
Yo me rindo a Él,
Yo me rindo a Él,
Todo a Cristo, yo me entrego,
Quiero serle fiel.
¿Lo dicen en serio? ¿Están dispuestos a rendir su iglesia por Jesús? ¿Rendirán su membresía hasta que se vuelva una amistad? ¿Rendirán su carta aquí, para tener su carta escrita en el cielo? ¿Lo harán? Dios bendiga aquí a este hombre, la esposa, viniendo aquí esta noche. Lo más grandioso que ellos han hecho en toda su vida, es venir ahora, para aceptar al Señor Jesús. ¡Qué maravilloso! ¡Qué maravilloso!
93 Jesús dijo: “El que viene a Mí, no le echo fuera. El que oye Mis palabras, y cree en el que me envió tiene vida eterna.” Habrá unos cuantos más [Palabras inciertas.] Sólo vengan.
Venga. Sí, es Ud. Eso es bueno. Es Ud. Venga. Amén. También más de Uds., vengan, ¿Van a venir, ahora mismo, mientras esperamos?
Yo me rindo a Él,
Todo a Cristo, yo me entrego,
Quiero serle fiel.
94 “Te entrego todo lo que soy, todo lo que tengo, todo mi orgullo, todo lo que tengo, lo rindo aquí en el altar, a Ti. Amado Dios, sólo ten misericordia de mí. Quiero que mis lágrimas laven la mancha. Quiero que Tu sangre lave mi mancha.” ¿Qué lo hará? Sólo de Jesús la sangre. No van a venir, mientras esperamos un poco más porque me siento presionado. Uds. saben que no soy un fanático. Uds. saben eso. Pero sí siento que hay más personas aquí que deberían estar parados alrededor de este altar ahora mismo.
95 Descarriado, ¿Qué de Ud.? Se ha alejado de Dios. Si muere, está perdido. Venga. Este es su momento. Entre, hay lugar para Ud. ¿No va a venir?
Cantamos una vez más ahora, mientras cantamos: “Yo me rindo a Él.” ¿Vendrá alguien más en este momento? Muy bien.
Yo me rindo a Él,
Yo me rindo a Él,
Todo a Cristo, yo me entrego,
Quiero serle fiel.
Yo me rindo a Él,
Yo me rindo a Él,
Yo me rindo a Él,
Todo a Cristo, yo me entrego,
Quiero serle fiel.
Yo…
¿Lo harán?… ¿Quieres el Espíritu Santo? Él está aquí para llenarles, vengan. Él está aquí para bendecir, para darles el Espíritu Santo. ¿Lo quieren?
Todo a Cristo, yo me entrego,
Quiero serle fiel.
¿Son todos? ¿Están seguros? Hay unos más aquí, ahora mismo. Cantemos: “Tal Como Soy,” hermana, denos el coro ahí. Tal Como Soy, sin importar lo que han hecho Tal como soy, sin más decir, que a otro yo no puedo ir, y Tú me invitas a venir; bendito Cristo, ¡heme aquí!
Pongámonos de pie mientras cantamos eso. Vengan ahora. Bajen…
… sin más decir,
Que a otro no (¿No van a
venir ahora?) puedo…
[Palabras inciertas.]
Y Tú me invitas a venir;
Bendito Cristo, ¡Heme aquí!
Tal como soy, sin demorar
(¡Escuchen!) del mal queriéndome (¿Cuántos?)
Librar,
Tú sólo puedes perdonar;
Bendito Cristo, ¡heme aquí!
96 Lentamente, ahora, hermana. Inclinemos nuestras cabezas ahora mientras lo tarareamos. [El Hermano Branham comienza a tararear.] Nuestro Padre Celestial, alrededor de este altar, ahora mismo, hay muchos pecadores. Se están inclinando a los pies del Señor Jesús. Tú dijiste: “Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió no le trajere; al que viene, les daré vida eterna, y Yo los levantaré en el día postrero.”
Tú lo prometiste, Señor. Muchos de ellos aquí parados, igual como aquella pobre prostituta que estaba a Tus pies, haciendo un servicio para Ti, Señor.
Y entonces, Tú, te volteaste y la miraste y dijiste: “Tus pecados, que son muchos, son perdonados.” Tú no haces acepción de personas. Tú harás lo mismo por ellos, Señor. Ruego que los bendigas ahora.
97 Muchos más están ahí fuera, lejos del altar, Señor, que deberían estar aquí, esta noche. Entregando sus almas, aquí abajo, ellos se han alejado de Dios, se han puesto almidonados, e indiferentes. Se han puesto formales y se han alejado de Ti. Ellos te han visto, esta semana, venir a la ciudad, hacer señales y maravillas y milagros, que probaron que te has levantado de los muertos. Tú estás aquí, esta noche, con brazos extendidos. Estás destrozando mi corazón Dios, cuando pienso de Ti, estás ahí parado mendigando y suplicando con la gente.
98 O Dios, no sé qué me pasa, esta noche. Pero, te ruego Dios, que quien sea que Tú estés llamando aquí, que no salgan de aquí sin encontrarte, esta noche. Mi corazón ardió profundamente por alguna razón, que yo no sé. Ruego, Amado Jesús, una vez más, hago el llamado. Permite que esa persona, si no están ya aquí en el altar, que vengan rápido, Señor. Concédelo. Pudiera ser su último llamado. Tú contristaste mi corazón por alguna razón. Ruego que lo concedas por medio del Nombre de Jesús.
99 Todos estén en oración, ¿Lo harán? Estoy sintiendo extrañamente, esta noche. Algo anda mal, algo está mal en algún lugar. ¿Qué está mal? Vamos. Todos escudriñen su corazón. Sólo descubran qué está mal, mientras cantamos una vez más. Mientras cantamos. Vengan ahora. Dios está hablándole a alguien, lo sé.
Tal como soy, sin demorar,
Del mal queriéndome librar;
Tú sólo puedes perdonar;
Bendito Cristo, ¡heme aquí!
Tal como soy me acogerás
Perdón, alivio me darás
Pues Tu promesa ya creí
Cordero de Dios ¡heme aquí!
Mientras cantamos este próximo verso, el último, quiero que los ministros vengan alrededor de aquí y oren con nosotros, si desean. El clero aquí en la iglesia, cree en un llamado al altar chapado a la antigua, donde aquí están veinte, treinta personas de rodillas, se han arrepentido de sus pecados. Si quieren venir y pararse alrededor del altar, oren con ellos, ¿Lo harán? ¿Van a venir ahora mientras cantamos este próximo verso? Cualquier Cristiano obrero que sabe, tiene una carga por las almas sobre su corazón. Si Ud. no lo tiene, debería tener. Dios sabe que debería.
100 Los reto que vengan, esta noche, y tengan un genuino Pentecostés chapado a la antigua, entonces observen lo que Dios hace mañana en la noche en el servicio de sanidad. Enderecen esta cosa, y [Palabras inciertas] aquí. Arreglen esto y observen lo que Dios hará. Sólo háganlo, yo los reto.
No es común que me conmueva de esta manera, pero algo lo está causando… algo moviéndome. Y me siento muy constreñido. Estoy muy interesado en este llamado, sintiendo que hay más aquí que deberían vaciar sus almas alrededor de este altar aquí, todavía quema mi corazón.
Si soy siervo de Dios, y sabiendo, sé que esto es de parte de Dios. Y lo digo en el Nombre de Jesús, Uds. saben que no diría eso a menos que lo diga en serio. Hay algo mal. Quiero que vengan, mientras cantamos una vez más. Los obreros y demás, y pecadores, y todos, reúnanse alrededor del altar los que quieran ahora oración. ¿Lo cantamos otra vez?
Tal como soy me acogerás
Perdón, alivio me darás
Pues tu promesa ya creí
Cordero de Dios ¡heme aquí!
101 Amado Padre Celestial, hay muchos afuera. He hecho lo mejor que sé, Señor. No he rehuido de declarar todo el consejo de Dios. Sintiendo, Señor, sabiendo que si regresara un año desde esta noche, muchos de los que están aquí sentados van a estar ya en la eternidad. Y yo sé, poque te veo a Ti, Señor. Y cuando les digo que los amas, y tienes el mismo respeto por ellos que tuviste por la mujer esa noche, hace muchos años. Muchos están postrados alrededor del altar, aquí ahora, Señor, regando el altar con sus lágrimas.
Ruego, Dios, que de algún modo el Espíritu Santo irrumpa a través de este edificio esta noche y derrame el poder del Dios Todopoderoso, y que salves a cada uno, amado Dios. Concédelo. Oh, que ellos agrieten su corazón de piedra, y que vengan y sean salvos, por medio del Nombre de Jesús.
Levantemos nuestras manos. Levantemos nuestras manos a Dios. Todos ofrezcan una oración a Dios ahora.
Hermano Gordon, venga ahora y diríjanos en oración. Tomen a Cristo ahora, mientras el Hermano Gordon nos dirige.
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