S.37 50-0820E  ¿Creéis Que Puedo Hacer Esto? 

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OBRAS DEL MENSAJE

¿Creéis Que Puedo Hacer Esto?

Cleveland, Ohio, E.U.A.

50-0820E

1 Gracias, Hermano Lindsay. Buenas tardes, o buenas noches, más bien. Estábamos un tanto amontonados aquí anoche, y yo estaba como entusiasmado. Estaba hablando de caramelos de menta. ¿Cuántos estaban en el —servicio de la tarde— servicio de la noche? Yo estaba hablando sobre caramelos de menta. Y bendito sean sus corazones, encontré a unos niñitos parados allí afuera, y me dieron dos bastones grandes de menta. Eso está muy bien.
Y ahora, cariño, espero que estés escuchando; lo voy a lamer aquí mismo esta noche. Todos estos son para mí. Eso está muy bien. Está muy bien. Estoy bendecido del Señor. Todavía me gusta el caramelo de menta en cualquier caso. Muy bien.
¿Puedo hacer esto a un lado, Hermano Gordon? ¿Si Ud….? Oh, sí. Eso es correcto. Sí, así está bien. ¿Pueden escucharme bien? De acuerdo, está bien.
Ahora, es por esto que siempre he dicho que soy un neumático de repuesto. Alguien me preguntó, dijo: “¿Es Ud. un predicador, Hermano Branham?”.
Yo dije: “No, soy un neumático de repuesto”. Eso es cuando el resto de ellas están desinfladas. Entonces podemos rodarla hasta allí. Eso es. Gracias.

2 Bueno, se suponía que debíamos haber estado aquí hace una hora… Y estoy seguro que todos Uds. están felices de estar aquí esta noche. Nos acercamos a esta segunda noche de domingo en nuestra carpa, servicio en la carpa. Y vamos a continuar ahora dos noches más, creo, hasta el jueves en la noche, Dios mediante. Y estamos esperando en Dios que nos bendiga en algo.
Mañana en la noche, he anunciado que estoy… tengo algo un poco diferente, quizás, que podría… voy a intentar algo diferente, de tal manera que pueda orar por más personas enfermas cada noche. Tal vez tratar de atender a cien si es posible, cada noche, Eso es, si tengo —trataré de explicárselos más mañana, y yo podría orar por cada individuo. Ahora creo que la fe de la gente está lo suficientemente elevada ahora para poder hacer eso, creo, con la ayuda del Todopoderoso. Dios nos lo conceda.
Deseo leer una pequeña porción de la Palabra. Y tan rápido como sea posible, tendrán que… Demasiado…?… Ahora, en San Mateo el capítulo 9, en el versículo 27, comenzamos a leer un suceso aquí, que se llevó a cabo en los días de nuestro Señor.

3 Ahora, ¿todos pueden escuchar bien, alrededor? ¿Pueden escuchar? ¿En la fila de atrás, pueden escuchar? Todo alrededor. Eso está muy bien.
Yo no soy un… sacando mucho… de todas maneras Y yo… pequeñas cositas frente a uno. No está tan fuerte como la otra gran noche, porque… Escuchen atentamente.
Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!
Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. (Me gusta eso, ¿a Uds. no?
¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.
Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. (Ahora, qué si ellos no hubieran creído, jamás hubieran sido sanados).
Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. (Entonces sí creyeron, ¿no es así?).
Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.
Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado. (Ahora, si se fijan, esto…)
[Un Hermano interrumpe] Muy bien. Eso está mucho mejor, ¿verdad? Gracias. Eso está muy bien. Nos trae de vuelta a casa, ¿verdad? Eso es correcto. Eso está bien.
Ahora, como estaba leyendo.
Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado.
Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.
Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

4 Ahora, quiero que se fijen cómo está acomodada la Escritura aquí. Primero, un hombre ciego. Y él solo… Sí, él dijo: “Señor, ten misericordia de mí”.
Y Jesús dijo: “Yo puedo si puedes creer que puedo”. (¿Lo captan?) Luego Él…
Ellos dijeron: “Señor, creemos”.
Entonces Él les tocó los ojos y dijo: “Ahora, conforme a vuestra fe os sea hecho”. Y ellos podían ver.
Después le trajeron un hombre que era sordomudo. Ahora, hoy día, sería… Pues, este hombre, ellos… sus nervios murieron en sus oídos. Pero Jesús llamó a esa persona sordomuda, un espíritu, un demonio que lo tenía sordomudo. Ahora, eso es lo que era. Era un espíritu. El espíritu sordomudo salió del hombre. Él pudo hablar y oír cuando el espíritu salió de él. ¿Ven lo que quiero decir?
Pero si Ud. dice este día, moderno de medi… medi… ciencia médica se reiría de usted y diría: “Oh, espíritus. No hay tal cosa como esa”.
Pero nosotros los Cristianos creemos la Biblia. La Biblia die: “Era un espíritu”. Ahora, esto es lo que sucede.

5 Hay un grupo, me fijé que aquí en alguna parte esta tarde… Sin la unción todavía funcionando, yo no puedo encontrarlos. Pero hay un sord… un grupo de mudos aquí. Ahora, confío en Dios que están en la línea esta noche.
En Portland, Oregón, tuve una escuela completa que vino, toda la unidad. Había una pequeña clase de niños exploradores, nueve o diez de ellos, que trajo una mujer, y cada uno, uno tras otro. Ellos tenían tarjetas de oración. Vinieron a la plataforma, y todos los nueve estaban hablando y escuchando cuando dejaron la plataforma y regresaron a su escuela. Y la ciencia médica los pronunció sanos. Nueve de ellos. El senador del estado estaba sentado arriba en el balcón y vio que se hizo esto.
Ahora, si Ud. logra que la gente vea que eso es un espíritu sordo y mudo… Es un espíritu.

6 Ahora, mire esto. Como lo expliqué la otra noche. Si algo estuviera cortando la circulación en mi mano… Ahora, solo hay una manera de sacar eso, y eso es el liberar esto. Y luego la naturaleza misma se encargará de ello siempre y cuando se quite la atadura.
Bueno, de esa misma manera es cuando una fuerza invisible ata los oídos, o la lengua, o la extremidad de una persona. Ahora, tome Ud. a una persona que está atada. Ahora, es difícil saber quién es esa persona. Tal vez es un Cristiano, reconocido, lleno del Espíritu de Dios, pero sin embargo, atado. Ahora, la…

7 Alguien hizo una afirmación en el periódico no hace mucho, dijo: “Bueno, toda la gente está yendo a la campaña de sanidad Branham y está siendo des-demonizada”. Dijo: “Él toma… Él… él detecta todos los demonios y los echa a todos fuera”.
Ahora, eso fue algo muy llano para que alguien lo dijera. Pero por ignorancia, el hombre hizo eso. Si él solo se hubiera sentado y leyera la Biblia un minuto, se daría cuenta. Ahora, él hizo eso… solo dijo eso porque no sabía algo mejor.
Y si él sabía mejor que eso, Dios ayude su alma, porque blasfemó entonces al Espíritu Santo. Y jamás habrá perdón para eso. Miren: “Cualquiera que blasfeme el Espíritu Santo…”. Es un pecado imperdonable. Nunca puede ser perdonado en lo absoluto. A través de la eternidad, Ud. todavía está perdido para siempre. Al decirlo… no solo habla en contra del Espíritu Santo. ¿Ve? Así que tenga cuidado. Si Ud. no lo entiende, simplemente no diga nada, solo siga adelante. ¿Ve? Déjelo en paz, porque…
¡Oh, vaya, las cosas que he visto suceder, amigos, en eso!

8 Pero la Biblia claramente afirma que son demonios. Y atan a la gente. Miren a la mujer, la hija de Israel. Ella se encontraba totalmente atada, encorvada. Y Jesús dijo: “Quién de ustedes, teniendo una…”. [Espacio en blanco] Dijo: “¿Cuánto más es esta hija de Israel, que ha sido atada por el diablo?”. Encorvada, tal vez por artritis.
Hoy día, los doctores médicos dirían que ella tenía artritis. Ese es el nombre médico. Pero Jesús lo habría declarado como un diablo.
Hoy día, el cáncer, cáncer es un nombre médico, viene de la palabra: “cangrejo”, que tiene muchas piernas. Ellos lo llaman cáncer. Ese es el nombre médico. Jesús habría dicho: “Diablo”.

9 Por supuesto, cualquiera con una educación común de escuela sabe que un “diablo” significa “atormentador”. Uds. tienen un atormentador en su alma, consulten a su pastor. Uds. tienen un atormentador en su cuerpo, es por eso que yo estoy aquí. ¿Ven? Muy bien, Un atormentador, diablo…
La epilepsia, ese es un nombre que la ciencia médica da el día de hoy. Cuando el hombre le trajo a Jesús un hombre epiléptico, él dijo: “Mi hijo tiene un diablo. Y muchas veces lo arroja al fuego o al agua”. ¿Ven lo que era? Cayendo, languidece, se desmaya: la epilepsia. Él dijo: “El diablo lo echa dentro”.
Y Jesús echó fuera ese espíritu, dijo: “Sal de él”. ¿Es eso correcto?
El muchacho tuvo el ataque más fuerte, me imagino, que haya tenido. Él cayó en el piso y estaba echando espuma allí en la tierra. Pensaron que estaba muerto. Pero Él dijo: “Él no está muerto”. Y Él lo levantó. Él solo estaba… El diablo lo había arrojado en un trance antes de dejarlo, lo despedazó. Muchas veces pasa.

10 Hoy día, si un Cristiano ahora, cuando ellos vienen y el demonio ha sido echado fuera de ellos, e inmediatamente se ponen peor, dicen: “Oh, fallé en recibir mi sanidad”.
Ustedes creen lo que se les dijo. La fe viene por el oír, el oír por la Palabra. Y Dios está aquí con Su don confirmando la Palabra con señales siguiendo. ¿Entienden lo que quiero decir?
Una de las cosas más maravillosas de las que puedo pensar en este momento, solo como un pequeño ejemplo, antes de venir. Yo estaba… Bueno, yo siempre… Llegaré a algo más, para que pueda… No me tomará más que solo un momento.
En el pasado en la primera parte de mi ministerio… Yo no sé lo que estos ministros dicen de otras cosas. Pero esta es una cosa que sucedió, que sé que ninguno de ellos estaba conmigo cuando esto sucedió.

11 Era como la tercera reunión que había tenido. Y mi esposa vino. Ella… ella es la más tímida… Ella es peor que mi madre. Y Uds. saben que ella es tímida. Y yo le dije; dije: “Te voy a presentar ante la gente esta noche”. Y ella tenía miedo de venir, miedo de que en verdad yo lo hiciera. Ella simplemente es tan vergonzosa y tímida, una muchachita tímida del campo. Y ella… ella vino a la reunión. Y vino a encontrarse conmigo.
Y habíamos estado teniendo en el tabernáculo, oh, trescientas o cuatrocientas personas, o mil, quizás, en una gran noche. Pero en esta ocasión estaban miles allá.
La otra noche, en la misma reunión que les contaba al respecto, publicaron en el periódico sobre esa mujer que resucitó de los muertos, la Sra. Hattie Waldorf. El cáncer se le cayó del cuello a un hombre, se vino rodando hasta mis pies. ¿Se acuerdan que les conté eso hace solo unas cuantas noches? “El Sol de Arkansas”, de Jonesboro publicó el artículo. Fue en esta reunión. Y Jones… Muy grande por todo el lugar allí… Veintiséis mil personas asistieron a esa reunión.

12 Y entonces el reportero del periódico estaba parado tan cerca como ese poste cuando el cáncer se cayó del cuello del hombre y rodó hasta mi pie. Y yo lo levanté y lo coloqué sobre un pedazo de papel. Y él tenía miedo de poner sus manos sobre eso. Y le preguntó al hombre si podía tomar la fotografía.
Él dijo: “Sí”. Pero él tomó la fotografía de su cuello de donde se había desprendido: un ministro.
Una noche vi a un hombre con uno al lado de su nariz, parecía un grano grande, una verruga, blanca como esa. Es… En los extremos de esto. El interior, era realmente sangriento y rojo, tal como era este otro. Y mientras estaba orando por él, el cáncer se fue. Y nadie vio a dónde fue. Su rostro era tan suave…

13 En la misma reunión, vi a una mujer que entró con un pañuelo sobre su rostro. Esa es la reunión donde me quedé ocho días y noches sin salir. Y una mujer vino; tenía su pañuelo sobre su rostro, de esta manera. Yo pensé que ella estaba llorando. Eran como las tres o cuatro de la mañana. Yo la tomé de la mano. Y pensé que ella estaba llorando.
Yo dije: “Dama, pues la vibración es cáncer”. Ella bajó el pañuelo; su nariz estaba carcomida, una mujer joven, de unos treinta y ocho años de edad, cuarenta. Así que dije: “¡Oh, vaya!”.
Y ella dijo: “Acabo de ser desahuciada por los mejores doctores. Está demasiado avanzado ahora. Ellos no pueden hacer nada. Lo combatieron con tratamientos de Rayos-X, radio, de todo. Pero está muy avanzado”.
Yo dije: “¿Cree usted?”.
Ella dijo: “Con todo mi corazón”.
Le dije: “¿Tomará mi palabra que le voy a decir?”.
Ella dijo: “Sí”.
Yo dije: “Vamos a orar”. Y yo oré. Las vibraciones se detuvieron. Yo dije: “Hermana, solo hay una cosa que le puedo decir; Ud. solo tiene mi palabra. Las bendiciones de Dios están sobre usted. Si lo acepta y acepta mi palabra, y cree que le he dicho lo que Dios dijo en mi corazón, Ud. se pondrá bien”.

14 Y como unos dos meses después de eso, yo me encontraba en un cierto lugar, y aquí estaba parado un joven. Él dijo, se puso de pie en una reunión. Él dijo: “¿Puedo testificar, Reverendo Branham?”.
Y yo dije: “¿Qué es? Prosiga”. Yo dije: “Continúe”.
Y él dijo: “Mire esto. ¿Se acuerda…?”. Dijo: “Yo soy un exterminador de… de Texarkana”. Dijo: “Mi madre sentada aquí, hace como dos meses vino a usted sin nariz”. Dijo: “Quiero que la vea ahora”, tan perfecta como podía estarlo.
Bueno, eso es correcto. Y él dijo: “Tengo la declaración del doctor aquí mismo también con eso”. Y… en dónde era. Y su fotografía del antes y del después, en dónde estaba, la declaración.

15 En la reunión, mi esposa llegó, y el bebé era solo una cosita en aquel entonces, de solo unos tres, o cuatro meses. Y nosotros… Ella llegó esa noche. Fuimos… Fuimos al tren para recogerla. Yo fui al servicio esa noche. Y antes de llegar allá, como a dos cuadras de distancia, estaba igual que aquí, de gente.
Esa gente de Arkansas… Se encuentran… Ellos… algunos están aquí, estoy seguro. Nunca he tenido una reunión, ni siquiera en Canadá que no haya alguien de Arkansas. ¿Está alguien aquí originario de Arkansas? Veamos sus manos. Eso es correcto. Yo sé eso. Eso es correcto. Yo sé. ¿Ven? Nunca he visto…

16 Iba a preguntar por ellos en Londres, Inglaterra, y en Suecia; a cualquier parte que uno va, encuentra personas de Arkansas. En donde yo estaba en la Costa Oeste, y dije allá una noche donde estaba llevando a cabo servicios, donde Charles Fuller en el Auditorio Municipal de Long Beach… El Hermano Fuller dijo: “Hermano Branham, los de aquí jamás vendrán a escuchar tal fanatismo”.
Yo dije: “Oh, ¿no lo harán?”.
“No”. Dijo: “Mejor es que predique el Evangelio mientras se encuentra por aquí”.
Yo dije: “Eso es lo que estoy haciendo”.
Él dijo: “Bueno”, él dijo: “Eso es sanidad Divina”.
Yo dije: “Hermano Fuller, yo pertenezco a la iglesia Bautista también. Yo sé cómo se siente usted al respecto”. Pero dije: “Permítame decirle algo”.
Él dijo: “Hermano Branham, todo por aquí es sanidad Divina”. Dijo: “La gente no saldrá”. Él dijo: “En primer lugar está ese movimiento McPherson. Lo siguiente fue el fanatismo Pentecostés”. Él dijo: “Y de arriba abajo por esta calle y demás tienen sanidad Divina”. Y él dijo: “La gente no saldrá. Ud. está rentando ese auditorio por casi mil dólares”. Él dijo: “Usted se va a quedar solo”.
Yo dije: “Mire, Hermano Fuller”, dije: “Dios reconocerá Su don aunque estuviera en medio del infierno”. ¿Ven? Yo dije: “No se preocupe de eso”.
Él dijo: “Bueno, no lo puedo anunciar”.
Yo dije: “Nunca se lo pedí, Hermano Fuller, solo estoy hablando con usted”. Dije: “Venga y asomé su sombrero allí adentro”. Le dije: “Yo voy a estar allí”.
Pero él dijo: “Le estoy diciendo con anticipación, usted se va a quedar solo”.
Fuimos para allá esa tarde, el Hermano Moore, y un grupo de nosotros. Tuvimos como mil ochocientas, dos mil personas sentadas alrededor. Y cuando salió su grupo, él había tenido su sermón…

17 Ahora, recuerde, Charles Fuller es un hombre maravilloso enviado de Dios, un verdadero hombre Cristiano. No sé si en algún momento recibieron su programa o no. Él tiene “La Hora del Avivamiento Antiguo”, el cual es un muy buen programa. Maravilloso, un maestro estupendo, un buen hombre, de edad, se está poniendo bastante viejo. Pero él es un buen hombre. Yo creo que es un verdadero Cristiano.
Y cuando nos estábamos yendo, el Hermano Fuller iba saliendo, el Hermano Moore y yo estábamos parados allí. Y en eso salió su congregación después que él dio su buena plática. Y una dama vino, estrechó manos con él para dar su corazón a Cristo, lo cual es maravilloso.
Él estaba a punto de salir. Y allí iba saliendo toda su multitud, gente bien vestida, Ud. sabe, altamente educada. Él estaba parado allí diciéndoles: “Solo crean en este momento, y sean salvos. Eso es todo”. ¿Ven? Luego cuando su multitud salió, aquí venía entrando la mía en sillas de ruedas, camisas de fuerza.
Y hermano, es una cosa diferente cuando su fe tiene que oponerse a algo como eso. Solo predicar, hablarle a la multitud, y decirles que levanten su mano y acepten a Cristo. Él se puso pálido.
Esa noche, había tanta gente allí, estaban parados por toda la orilla de la playa. Un auditorio de cinco mil quinientos ni siquiera sentaría a la mitad de ellos. Estaban parados afuera por todas partes.
Déjeme decirle, donde estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. Puede depender…

18 Noten, mi esposa estaba allá esa noche cuando nos fijamos y vimos toda esa masa de personas paradas allá, en Jonesboro. Ella dijo: “Querido, ¿todos esos vinieron a escucharte a predicar?”.
Yo dije: “No. Han venido del Este y del Oeste. Vienen del Norte y del Sur, y de tierras lejanas para celebrar con el Rey, para cenar con Sus invitados”. Yo dije: “Ellos son hijos del Rey”. Dije: “No están aquí para verme a mí, querida. Están aquí para ver a Jesús”.
Ella dijo: “Bueno, ¿cómo vas a lograr entrar al auditorio?”.
Yo dije: “Estarán unos hombres que se encontrarán conmigo aquí al pie de la colina”.
Y miré a esa multitud; yo dije, levanté mis manos. Dije: “Querido Cordero moribundo, Tu preciosa Sangre nunca perderá Su poder hasta que la iglesia rescatada de Dios sea salva para nunca volver a pecar”.
El Evangelio es las más grande cartulina que él mundo jamás verá. Eso es correcto. Aunque predicado en su simplicidad… “Y Yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí Mismo”. Eso es verdad.

19 Una dama esa tarde, había estado ciega. Ella salió, y vio los árboles y cosas. Ella fue allá al cementerio, vio las tumbas donde alguna de su gente había sido sepultada. Habían pasado años desde que ella había visto…
Así que cuatro hombres… Nunca vi qué fue de mi esposa después de eso. Ellos me estaban presionando hacia la multitud. Probablemente había unas dos mil personas de pie recargadas en la pared, de esa manera. Y así, finalmente nos abrimos paso entre la multitud hasta que entramos al interior. Y yo no había dormido. Estaba tan agotado; perdí unas veintiocho libras de peso. [12 Kg. Trad.]. Y yo estaba presionado entre la multitud, esos tipos grandes y fuertes empujándome por en medio de ellos.
Y subí a la plataforma, había dieciocho o veinte casos de camillas por todo el lugar de esa manera. Y sentada allí mismo estaba una niñita. Ella era un caso tuberculoso. Sus enfermeras estaban con ella.

20 Y yo solo llegué a la plataforma y comencé a ver para abajo, y simplemente podía sentir que venía la vibración.
Había sucedido una gran cosa allí esa tarde. Había una dama que vino por la plataforma, otro ejemplo. Yo la tomé de su mano. Ella tenía una vibración femenina. Dije: “Usted tiene un problema femenino”.
Ella traía a un niño pequeño en su brazo. Ella dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “¿Me cree?”.
Ella dijo: “Con todo mi corazón”.
Yo la tomé de su mano, y comencé a orar. Eso no la dejaba. Y dije: “Hermana, no entiendo el porqué. ¿Es Ud. Cristiana?”.
Ella dijo: “Sí, señor”.

21 Y yo solo la miraba. Allí salió. Una visión se empezó a mover.
Ahora, recuerden, a esa mujer que estaba parada allí se le dijo sobre estar viviendo infiel a su votos matrimoniales cuatro días antes de eso, ante la audiencia, veinte mil personas o más, escuchando.
Y ella comenzó a llorar. El hombre detrás de ella era su esposo. Él la sacudió, dijo: “¿Qué es esto?”. (¿Ven por qué tengo que orar a menudo?) “¿Qué es esto?”.
Ella dijo: “Querido, lo siento”.
Luego solo… Yo solo me solté. Se movió sobre él, y se le dijo del mismo acto con su contadora, y el carro en el que estaban, y en dónde estaban.
Él se puso blanco. Él dijo: “Hermano, ¿qué debo hacer?”. Yo miré…
Él la miró a ella, y extendió su mano, dijo: “Querida, he sido una rata”. Dijo: “Si me perdonas, yo te perdonaré. Y comenzaremos de nuevo una vida aquí mismo delante del pueblo de Dios”.
Ella dijo: “Yo te perdono”.
Y ellos colocaron a ese niñito entre ellos, y se abrazaron uno al otro, se arrodillaron en el piso y entregaron sus corazones a Dios.
Y el Reverendo Richard T. Reed, de Jonesboro, Arkansas, los bautizó en la fe Cristiana. A la siguiente mañana fueron añadidos a la iglesia. Esa es la manera como Dios trabaja. Verdaderamente.

22 Ahora, cuando ellos estaban en la plataforma, esta muchachita estaba mirando. Y yo la miré a ella. Y la miré allí abajo, más bien, Y ella me miró hacia arriba. Y yo seguía mirando a alguien a mi derecha, seguía haciendo señas con sus manos, de esta manera. Y yo miré allí abajo, y vi a unas personas regocijándose.
Había estado un hombre ciego de Kennett, que fue sanado una noche antes de eso. Y él iba camino a casa, había estado recibiendo una pensión para ciegos durante doce años. Y él fue sanado. Y yo le pedí a Dios que lo bendijera. Yo dije: “¿Me cree usted?”.
Él dijo: “Con todo mi corazón”.
Yo dije: “Vaya regocijándose, testificando de su sanidad”.
Ellos lo guiaron a un viejo Ford. Él comenzó a transitar por la carretera, como unas cien y tantas millas hasta Kennett, Missouri. Y él iba subiendo por la carretera, alabando a Dios por su vista, tan ciego como podía estarlo. Y de repente, él gritó. Él dijo: “Detengan el carro. Yo veo las luces”. Él pegó un brinco fuera del carro, y se fue de arriba abajo por el camino, saltando y gritando.
Él se fue a Kennett, solo… O a la iglesia Católica que estaba llevando a cabo la misa, levantó su bastón al aire y con su sombrero allí. Él caminó a través de la iglesia Católica, gritando. “Estoy sanado. Estoy sanado para la gloria de Dios”. Y se fue a la iglesia Metodista. De arriba abajo por las calles él… por esa región. Estaban testificando por todas partes de su sanidad.

23 Mirando hacia un lado, vi a un hombre haciendo señas con su mano, de esta manera. Y yo pensé que se miraba como un chofer de ambulancia. Él traía puesto un uniforme azul. Y yo dije: “¿Me está haciendo señas a mí, señor?”.
Él dijo: “Sí, señor”. Dijo: “Hermano Branham”, dijo: “He traído a mi paciente desde Kennett, de donde es el hombre ciego que fue sanado esta mañana”. Él dijo: “Y tengo que hacer otro viaje esta noche desde el hospital”. Y dijo: “Pienso que mi paciente está muerta”. (Tenemos que tener doctores de cabecera allí. Hay tantos enfermos y cosas; uno tiene que tener a un doctor de cabecera. No podíamos encontrarlo por ningún lado). Dijo: “Pienso que mi paciente está muerta. ¿No vendrá a ella?”.
Y yo dije: “Hermano, me gustaría ir. ¿Pero cómo podría atravesar esa multitud? Probablemente hay unas dos mil o tres mil personas entre aquí y allá”.

24 Tenían una hilera reservada para las ambulancias allí afuera. Muchas de ellas, dieciocho o veinte de ellas estacionadas en esa hilera. Y yo dije: “Bueno, yo… yo no podría llegar allá”.
Cuatro hombres bajaron del balcón, dijeron: “Nosotros lo llevamos, Hermano Branham, si desea ir”.
Yo dije: “Bueno, si cantan un himno mientras no estoy, o algo”.
Uno de los ministros se acercó al micrófono. Y me empezaron a pasar por la multitud. ¡Oh, vaya! Yo estaba empujando, y la gente llorando y suplicando. Oh, Ud. sabe. Salimos a la ambulancia; abrieron la puerta. Y él llegó a la puerta. Y una vista que jamás olvidaré…

25 Algunas veces cuando puedo quedarme a solas arriba en las montañas, me siento y medito sobre estas cosas. Ahora, casi no tengo tiempo. Y allí estaba un querido hermano anciano de Arkansas, muy típico, con una camisa azul deslavada, la habían lavado tantas veces, su sombrero, remendado, la parte de arriba con cuerda, con cordón, sus zapatos, las suelas casi por acabarse. Y él estaba arrodillado en el piso, sujetando su sombrero, y necesitaba mucho rasurarse, y las lágrimas rodando por su cara, diciendo: “Dios, devuélveme a mamá”.
Y yo miré, acostada allí, estaba una mujer con su boca abierta, sus ojos abiertos, también para atrás.
Y el pasante dijo: “Aquí está el Hermano Branham”.

26 Él se dio la vuelta, dijo: “Oh, Hermano Branham”, dijo: “Cómo quería… quería… Ella quería verlo”. Dijo: “Ella es una buena mujer, Hermano Branham”. Dijo: “Ella ha ayudado… Ella ha criado a cinco hijos”. Dijo: “Todos están grandes y casados”. Dijo: “Ahora nosotros…”. Dijo: “Le conseguimos un lugarcito”. Y dijo: “Ella… Nosotros recogimos zarzamoras el verano pasado”, y dijo: “Juntos”. Y dijo: “Ella hizo unas colchas”. Y dijo: “ella ha estado tan mal con cáncer”, dijo: “Ellos la han desahuciado. Y nosotros vendimos las zarzamoras ayer, y unas de sus colchas para que pudiéramos tener el dinero para pagar la ambulancia para que nos trajeran aquí”. Dijo: “Ella deseaba tanto verle a usted. Y ella se ha ido, Hermano Branham. Fue su última petición. He hecho todo lo que pude, señor”.
Y dije: “Dios te bendiga, papá”. Puse mi mano… Le dije: “La verás en una tierra mejor entonces”.
Él dijo: “Sí, ella era Cristiana, hermano Branham. Pero oh, ella deseaba tanto verle a usted”.

27 Yo dije: “Muy bien”. Yo dije… La tomé de su mano. Ahora, yo no sé si la mujer se había ido o no. Dios es mi… Pienso que ella estaba en coma. No estoy seguro. Aunque no podía sentir su corazón ni nada.
Pero ahora escuchen. Luego puse mi mano sobre ella; ella se sentía fría. Puse mi mano en su mano; se sentía fría. Y parecía que una cosa de apariencia lodosa, había salido de sus ojos. Y su… le sacaron los dientes falsos, y sus labios estaban hundidos y su boca retraída de esa manera, su rostro muy delgado. Y ella estaba… tenía sus ojos para atrás de esa forma, y estaba acostada de esa manera. Y yo la sostuve. La sacudí.
Aparentemente estaba muerta, si es que lo estaba yo no sé. Dios es mi juez, no sabría decirlo. Pero cuando la tomé de su mano derecha, ahí estaba ese cáncer. Bueno lo supe entonces, pienso ahora que si la mujer hubiera muerto el cáncer se habría ido también. Ahora, yo…. creo que lo haría. Ahora, esa es la razón por la que pienso que ella estaba en… en coma. Así que yo estaba sosteniendo su mano, y estaba golpeando, podía escuchar, sentir como golpeaba de esa manera; girando, golpeando. Así que entonces yo dije: “Papá, vamos a orar”.
Y él dijo: “Muy bien, Hermano Branham”. Y él se arrodilló, y comenzó a clamar, diciendo: “Dios, ¿por qué dejaste que se fuera de esa manera? ¿Por qué no pudo vivir solo un poquito más?”.

28 Ahora, después de escucharlo orando, yo mismo comencé a llorar. No pude evitarlo. El pobrecito, lo miré, sus manos viejas estaban levantadas hacia Dios, y él débil y temblando.
Y yo dije: “Padre Celestial, Tú Quien trajiste de nuevo a Jesús de los muertos”, dije: “Ten misericordia. Conforta el corazón del hermano”. Y continué. Seguí orando. Él simplemente estaba gritando con todas sus fuerzas. Y yo dije: “Padre, ten misericordia y sánala”. Y las vibraciones del cáncer se detuvieron.
Bueno, Satanás me dijo entonces: “Ella se murió en ese momento”.
Bueno, yo solo seguí manteniéndome. Dije: “Señor, yo creo que Tú levantaste a Lázaro de la tumba. Creo que le diste a la mujer, a la viuda, a su hijo de nuevo. Creo que Tú pusiste manos sobre la hija de Jairo y ella volvió a la vida. Ahora, Tú estás aquí. Tú puedes perdonarle la vida. Y yo solo estoy mirando hacia Ti, Padre. Oro que Tú me escucharás”, de esa manera.

29 Y yo sentí un apretón en mi mano. Supe que ella estaba viva entonces. No lo dije. Solo dejé de orar y observándolo a él llorando tanto, no me escuchó que dejé de orar. Y yo miré, y vi esta piel en su frente que empezó a arrugarse. Yo sabía que la vida estaba en la mujer. Y solo me quedé allí un momentito al lado de la cama.
En unos momentos, ella comenzó a mirar alrededor. Dije: “¿Cómo le va?”.
Él ya se había arrodillado en el piso con su cabeza en el piso, simplemente llorando en la ambulancia.
Y yo dije: “¿Cómo le va?”.
Ella dijo: “¿Quién es usted?”.
Yo dije: “Soy el Hermano Branham”.
Ella dijo: “Oh, ¿lo es?”.
Yo dije: “Siéntese”.
Y ella se sentó, de esa manera. Él se levantó, la miró. Dijo: “¡Madre! ¡Madre!”. Y aventó sus brazos alrededor de ella y comenzó a abrazarla, de esa manera. Y ellos simplemente estaban ambos gritando juntos, sentados en la ambulancia. Y yo comencé a salir por la puerta.

30 Y el conductor estaba allí, el pasante, el conductor. Él dijo: “Hermano Branham, Ud. no podrá salir por esa puerta”. Dijo: “Ellos están abarrotados por allí”. Dijo: “Le diré lo que voy a hacer”. Dijo: “Mandaré a esos hombres que den la vuelta…”.
Por la parte trasera del estacionamiento, estaba lleno de gente. Y algunos de ellos no se habían ido durante ocho días. Estaba lloviznando. Y así que tenían esto…
Se quedaban justo en el asiento. Alguien en el interior, se quedaba allí. Dejaban que alguien saliera y les trajera alguna hamburguesa o que les metiera algo. Comían allí mismo. Ellos no se moverían. Se quedaban allí mismo, dormían allí mismo en sus asientos.
Y él… él solo comenzó a desabrocharse su saco, de esta manera, y lo colocó atrás en la puerta, como si se estuviera quitando el saco. Dijo: “Ahora cuando yo haga eso, usted salga por el otro lado. Y ellos se van a encontrar con usted allá al final”.
Yo dije: “Muy bien”. Eso se miraba como un acto hipócrita, pero yo simplemente no podía… Tenía que hacerlo. No podía regresar al auditorio.

31 Y salí por un lado, de esa manera, por el otro lado que estaba junto a la cerca. Me fui por toda la hilera de ambulancias que estaban allí. Y muy abajo, llegué al final del callejón, a un gran estacionamiento. Y tan extenso como tres o cuatro veces el tamaño de esta carpa. Y simplemente acordonado de gente.
Bueno, pensé: “¿En dónde están esas personas?”. Y nadie me conocía. No me habían visto allá atrás. Así que empecé a empujar abriéndome paso, tratando de llegar a la puerta. Pensé que tal vez estarían allá arriba hacia la puerta. Las grandes luces estaban allí. Y yo… yo iba, empujando a través de allí, de esta manera. Y todos estaban gritando: “Apacígüese. Deje de empujar”.
Yo solo seguía adelante, usted sabe. Y yo… “Dejé de empujar”. Yo solo seguí adelante.
Después de un rato, yo… Un gran tipo estaba parado allí, tallando su cuchillo. Yo como que me recargué en él, de esa manera. Yo dije: “Discúlpeme”.
Él dijo: “Dije que deje de empujar”.
Yo tenía temor que él fuera a empujar. Así que… sí me detuve. Y así que dije: “Sí, señor. Dispénseme, señor”. Y me quedé allí un momentito.
Él me estaba mirando, seguía tallando, hablando con el otro tipo.

32 Yo lo miré un momentito hasta que se volteó bien para otro lado. Y miré alrededor para ver en dónde estaba la puerta. Aún me faltaba bastante para llegar a la puerta. Todavía no podía ver a alguien viniendo por mí.
Así que escuché un llanto. Escuché a alguien gritando: “¡Papi! ¡Papi! ¡Oh, papi!”. El clamor más lastimoso.
Miré alrededor para ver en dónde estaba. Viniendo a través de la audiencia llegó una niña de color bien vestida, tan ciega como podía estarlo. Sus ojos estaban tan blancos con cataratas casi como mi camisa. Ella venía de esta manera, nadie se fijaba en ella, venía, de esa manera, gritando: “¡Papi! ¡Oh, papi!”.
Y yo la observé a ella. Y pensé: “Bueno, ahora, ¿no es eso asombroso? Pareciera que alguien ayudaría a esa pobre niña. Independientemente de lo que piensen al respecto; ellos… ellos deberían ayudar a esa niña de alguna forma”. Pensé: “Creo que yo lo voy a ayudar”.

33 No vi a nadie. Así que empecé a moverme hacia ella. Y pensé: “Ud. sabe, quizás el Señor la va a sanar”. Así que comencé a pensar en eso. Y escuché su llanto. Y yo… Ella estaba llorando. Y caminé. Y pensé: “Voy a probar su fe, solo entablaré una conversación con ella”. Y yo… Por donde sea que vaya ella, yo me pondré exactamente en su camino.
Y finalmente, ella se topó conmigo. Y ella dijo: “Discúlpeme, seño”.
Y yo dije… Esa es la manera de hablar sureña, Ud. sabe: “Seño”. Y dije: “Sí, señora”.
Y ella se hizo para atrás. Dijo: “¡Papi!”.
Yo pensé: “Ahora, solo veré qué clase de fe tienes…”. Eso se miraba como un hipócrita otra vez, el hacer eso. Y yo dije: “Ah, ¿qué quiere decir?”.
Ella dijo: “Señor, perdí a mi papá. No puedo encontrar la forma”.
Yo dije: “Parece que estás ciega”.
Dijo: “Sí, seño. Yo soy ciega”.
Una dama buena para hablar. Y yo dije: “Bueno, ah, no veo a más personas de color alrededor de aquí”. Dije: “¿De dónde es usted?”.
Ella dijo: “Soy de Memphis”.

34 Y me fijé, y vi todo ese montón de autobuses de alquiler estacionados allí. Vi a uno de ellos que tenía Memphis en él. Pensé: “Bueno, puedo llevarla a ese autobús de todas maneras”. Así que dije… si la gente no empieza a reconocerme al entrar. Así que dije: “Bueno, ¿qué estás haciendo por aquí?”. Solo para probar su fe…
Ella dijo: “Vine para acá para ver al sanador”.
Le pregunté: “¿El qué?”.
Ella dijo: “El sanador”.
Y yo dije: “¿No crees eso, verdad?”.
Ella dijo: “Oh, sí, seño”.
¡Oh, vaya! Comencé a sentir que algo se agitó en mi corazón.
Y ella dijo: “Yo escucho todos los buenos programas radiales”. Ella dijo: “Esta mañana, escuché a personas testificando de este lugar que nunca antes habían hablado en su vida”. Y ella dijo: “Escuché de un hombre ciego de allá arriba de Missouri que recibió su vista”. Dijo: “Señor, yo he venido a recibir mi vista”.
Vaya, yo pensé: “Oh, soy un hipócrita, Señor”. Yo dije: “¿Por qué me topé con ella de esa manera?”. Pensé: “Bueno, voy a continuar con ello”. Dije: “¿Crees tú en eso?”.
Ella dijo: “¡Sí, seño!”. Ella dijo: “Yo lo creo con todo mi corazón”.

35 Yo dije: “En el día… ¿Cómo te volviste ciega?”.
Ella dijo: “Cuando era una niñita, el doctor me dijo que tenía cataratas”. Y dijo: “Él dijo: Cuando maduren…”. Ahora, yo aún no sé lo que significa “maduren”. Pero dijo: “Cuando maduraran, él las iba a sacar”. Y dijo: “Ahora, que ya maduraron, él dijo que ya se bajaron y se envolvieron alrededor del nervio óptico de mis ojos. Si él jalara la catarata, me sacaría los ojos”. Dijo: “Mi única esperanza es llegar con el hombre. Y me dicen que esta es su última noche aquí. Y ni siquiera puedo acercarme al edificio. Y he perdido a mi papi, y no sé qué hacer. Nadie me ayudará”. Ella dijo: “¿Podría Ud. ayudarme a llegar al autobús, señor?”.
Yo dije: “Sí, señora”. Pero yo dije: “Primeramente, sobre esta sanidad…”. Dije: “ ¿Escuchó a ese hombre testificar sobre el Ángel bajando del cielo?”.
Ella dijo: “Sí, seño”.
Le pregunté: “¿Crees eso?”.
Ella dijo: “Con todo mi corazón”.
Dije: “En el día cuando tenemos toda la mejor ciencia médica y los mejores doctores que hayamos tenido, y me quieres decir que Dios Todopoderoso haría algo como eso?”.
Ella dijo: “Sí, señor. Yo lo creo”.

36 Y yo… Ahora, ella no me podía ver. Ella estaba totalmente ciega, lo había estado desde que tenía doce años de edad, y tenía como unos veinte entonces, me imagino.
Y dijo… Y yo dije: “¿Está Ud. totalmente ciega?”.
Ella dijo: “Sí, seño. No puedo diferencia la luz del día de la oscuridad”. Dijo: “No lo he podido hacer por años”.
Y yo dije: “Bueno, mire. ¿Usted… por qué no…?”. Dije: “Nosotros… tenemos buenos doctores”.
Ella dijo: “Pero, señor, ellos no pueden ayudarme”. Ella dijo: “Le diré lo que voy a hacer”. Ella dijo: “Si Ud. me mete en el edificio en donde está ese hombre, yo encontraré a mi papi después de eso”. ¡Oh, vaya! Eso fue demasiado para mí. No podía soportar eso. Ella dijo: “Lléveme a donde está él, y yo encontraré a mi papi”. Ella dijo: “Hay un hombre ciego que había estado ciego por doce años, esta mañana recibió su vista. Y señor, ¿no me ayudará a llegar donde está él, para que pueda recibir mi vista?”.
Y yo pensé en la pobre anciana ciega Fanny Crosby:
No me pases, oh, tierno Salvador,
Oye mi humilde oración,
Mientras otros Tú bendices,
No pases de mí.

37 Y yo miré; mi corazón se estaba haciendo pedazos. Dije: “Mire, dama. Tal vez yo soy el que Ud. quiere ver”.
Y amigos, nunca lo olvidaré. Esas manos me agarraron por la solapa del saco, de esa manera. Ella dijo: “¿Es Ud. el sanador?”.
Yo dije: “No. Yo soy el Hermano Branham”. Dije: “Jesús es el Sanador”.
Y ella me tomó, de esa manera. Ella dijo: “Oh, no me pase. Tenga misericordia”.
Y yo dije: “Hermana, por supuesto, yo haré todo lo que pueda como hombre. Y yo creo que Jesús escuchará nuestra oración”. Dije: “¿Cree Ud. en Él?”.
Ella dijo: “Con todo mi corazón, señor”.
Yo dije: “Ahora, permítame su mano”.
¿Creen Uds. que ella soltó mi saco? No, señor. Ella seguía tomada de allí. Ella dijo: “No lo voy a soltar, seño”. Ella dijo: “Es…”.
Y yo dije: “Bueno mire, hermana. Permítame tomarla de la mano. Y Ud. podrá tomarse con su izquierda. Pero quiero sentir la vibración de esas cataratas para saber si están muertas o no”.

38 Finalmente logré que me dejara tomarla de la mano. Yo la tomé, y allí estaba. Yo dije: “Ahora, para que nadie se dé cuenta de nosotros”, dije: “Incline su cabeza ahora. No levante su cabeza hasta que yo le diga. Y crea con todo su corazón”.
Ella dijo: “Lo creo, señor”. Ella inclinó su cabeza.
Esta es la manera como yo estaba orando. Nunca olvidaré la manera como oré. Yo dije: “Padre Celestial, hace mil novecientos años, estaba una cruenta cruz arrastrándose por las calles de Jerusalén. Arrastrada sobre las sangrientas huellas del que la cargaba. Camino arriba al Gólgota, Su pequeño cuerpo débil y frágil desfalleció bajo el peso. En eso vino Simeón, de Cirene, un hombre de color, Etíope, levantó la cruz y le ayudó a cargar la cruz.”. Dije: “Padre, estoy seguro que Tú entiendes. Y aquí está una de sus hijas esta noche, trastabillando en oscuridad. ¿No la ayudarás?

39 En cuanto dije eso, las vibraciones de mi mano se detuvieron. Yo dije: “Ahora, mantenga su rostro inclinado, hermana, solo un momento”. Y ella mantuvo su rostro inclinado. Yo esperé un minuto para que se encogiera la catarata. Dije: “Ahora, mantenga sus párpados cerrados hasta que su rostro se empareje con el mío… júzguelo usted”.
Dijo: “Sí, señor”. Dijo: “Me siento muy fresca”.
Yo dije: “Solo no abra sus ojos”. Cuando ella se emparejó conmigo, dije: “Ahora, reciba su vista, porque Jesús la ha sanado”.
Ella abrió sus ojos. Ella dijo: “Se ve… ¿Son esas luces?”.
Yo dije: “Sí, señora”.
Dijo: “¿Esa gente está pasando?”. Ella dijo: “Oh, Señor, una vez fui ciega, ahora puedo ver”. Y ella gritó. Se cayó hacia adelante.
Y la gente comenzó a notarlo. Y aquí venían, corriendo todos juntos. Y yo comencé a correr.
Escuché… Vi que venían, solo un poquito antes de que comenzara a orar; vi a un hombre abriéndose paso entre la multitud, cazándome. Y avancé hacia ellos.

40 Justo cuando iba hacia ellos, estaba un hermano anciano. Nunca lo olvidaré. Él… traía un palo. Él tenía el pie torcido. Él estaba parado de esta manera. Él dijo: “Yo le conozco, Hermano Branham”. Él dijo: “Llevo parado ocho días en esta lluvia”. Dijo: “Dígame qué hacer, y Dios respaldará su palabra”.
Yo dije: “Usted, con todo su corazón, ¿cree?”.
Él dijo: “Con todo mi corazón”.
Yo dije: “Arroje su muleta y sea completamente sano en el Nombre del Señor Jesús”.
Él arrojó su muleta y dejó escapar un grito. E iba saltando en el aire. Aquí venía, tan normal como cualquier hombre, comenzó a gritar.

41 Y amigos, yo comencé a empujar hacia estos hombres. No hace daño decir esto. Cuando recién comencé, mi hermano me dio un traje con el cual salir, él había sufrido un accidente en él, y se había roto en varios lugares. Y mi esposa y yo fuimos a la tienda de diez centavos y compramos unos parches de esos que uno coloca con la plancha, Ud. sabe. Y yo no sé lo que son. Y yo remendé el bolsillo, donde se había roto aquí abajo al lado, por este lado. Tomé una aguja… Y no soy muy buen sastre. Así que yo lo remendé.
Y cuando salía y me reunía con ministros o algo, me daba vergüenza ese saco harapiento. Así que lo sostenía de lado y le ponía mi mano derecha, de esta forma, y saludaba de manos con mi mano izquierda, y decía: “Bueno, yo… Disculpe mi mano izquierda, pero está más cerca de mi corazón”. ¿Ven? De esa manera, para decir eso, en lugar de dejar que vieran ese viejo saco harapiento.

42 Pero, hermano, mientras estaba tratando de llegar a ese hombre, Dios bendiga sus corazones tan gallardos, ellos estaban empujando por allí, tratando que sus niñitos pequeños, que trataran de tocar ese viejo saco harapiento, cuando yo iba pasando. Simplemente estaban aventando sus muletas, y la gente gritando y exclamando, solo por tratar de tocar ese viejo saco.
Hermano, no era el viejo saco que hacía la sanidad; era su fe en Jesucristo que hacía la sanidad.
Y el mismo Cristo, que estuvo en Jonesboro esa noche, está aquí en Cleveland esta noche para realizar cualquier milagro, para hacer cualquier cosa para que eleve la fe que se requiere para hacerlo. ¿Creen Uds. eso?

43 Inclinemos nuestros rostros. Padre Celestial, estoy pensando en esa noche maravillosa y gloriosa, esa pobre muchacha de color; pensando que unas semanas después de eso, al detenernos en el hangar para aviones, alguien se acercó diciendo: “¿Me recuerda, Hermano Branham?”. Oh, Dios, un día cuando todo termine y estemos reunidos al Otro Lado, qué tiempo maravilloso será sentarnos con aquellos redimidos.
Aquí estamos esta noche, Señor, cruzando el país aquí en Cleveland, Ohio, habiendo cruzado las aguas azules a otras tierras allá con los necesitados. Todavía seguimos batallando, sin estar preocupados en el camino. Oh Dios, creyéndote a Ti para todas las cosas. Viéndote aquí para sanar a los enfermos y afligidos, trayendo esta mañana poderes gloriosos, manifestándote Tú Mismo en grandes sanidades, interpretando los corazones de la gente, diciendo sus enfermedades, los pecados secretos y pensamientos en su mente, sanando al paralizado, lisiado, sordo y mudo.
Oh Cristo de Dios, esta gran noche, será historia dentro de un rato, si Tú tardares. Ayúdanos ahora a entrar con una fe verdadera. Concédelo, Señor. Que la gente se arrepienta de todo lo que ha hecho mal. Acéptanos ahora en el Amado, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

44 [Un hermano llama la línea de oración]
Oh, ¿No es Él maravilloso, glorioso? Mientras se forma la línea de oración, crean ahora con todo su corazón. Esperaremos primero hasta que tengamos a algunos.
Usted no tiene que tener una tarjeta de oración. Eso no tiene nada que ver al respecto. La tarjeta de oración es solo para formar a las personas. Reparten unas cien diariamente. Y cuando lo hacen, pienso que es veint… cincuenta en la mañana y cincuenta en la tarde. Ellos llegan con las tarjetas de oración, y las revuelven, se las dan a cada persona y escriben sus enfermedades. Y a Uds. los suben acá… Eso es solo para mantenerlos formados. Eso no tiene nada que ver con… Dios bendiga a esta pareja que viene para acá.
Muy bien. Él está aquí para realizar cualquier milagro, hacer cualquier cosa que Ud. cree que Él hará. Solo tenga fe en Él; crea en Él.

45 Ahora, desde aquí mismo de la plataforma, muchas, muchas, muchas veces Dios sana al enfermo y necesitado. Dios puede revelar desde aquí mismo de esta plataforma lo que Uds. estén necesitando, si tan solo lo creen. ¿Creen con todo su corazón? Tengan fe. Uds. tienen fe y Dios tiene misericordia. ¿Ven? Y por Su misericordia, Él los sanará, los pondrá bien. Crean con todo su corazón en este momento.
Ahora, aquí está. Qué… Uds. saben lo que estoy tratando de hacer ahora mismo, ¿verdad? ¿Cuántos se dan cuenta de eso? ¿Ven? Estoy esperando que la unción me impacte. Eso es correcto. Cuando siento Eso…
Yo sé que Eso está aquí en la plataforma…. Amigos, Dios sabe que eso es verdad. Algunas veces yo no lo veo. Pero fíjense, mientras lo explico. Es solo una presión, parecido, en el… como en el aire. Si se va por este lado, uno lo sabe. Si viene por este lado, uno lo sabe. Está justo… Uno puede saberlo. Es solo parecido a la forma de un hombre. Y ahora, está a mis espaldas, aquí mismo. Y cuando venga sobre usted, solo se siente cuando hace: “Whoosh [El Hermano Branham lo ilustra]”. Y luego cuando lo escucho venir, entonces yo… volteo hacia la audiencia; puedo ver cosas sucediendo. Después solo puedo decir lo que Él dice. ¿Ven? Solo puedo decir, solo para decirles lo que está mal, lo que es. Lo observo detenidamente, para tratar de… tratar de captar, dejarlo a Él trabajar entre la gente.

46 Ahora, mientras se están formando allá atrás, todos sean muy reverentes, y tengan fe y crean.
Tratando de captar al pequeñito, pero tiene su carita volteada, madre, y…
El caballero sentado justo allí, Ud. con la camisa café. Ud. tiene un problema de espalda, ¿no es así? ¿Es eso correcto? ¿Me cree como el profeta de Dios? ¿Obedecerá lo que le diga que haga? Póngase de pie y sea sanado entonces. Jesucristo lo sana. Amén. Dios le bendiga. Ahora. Muy bien. Él está aquí, sanará.
Usted tiene un problema de espalda y problema cardíaco también, ¿no es así, hermano, sentada allí en ese asiento, un hombre grande? ¿Es eso correcto? Póngase de pie, y sea sanado entonces. Crea en Jesucristo. Póngase de pie. Dios le bendiga.
Aquí, este hermano sentado aquí. Sí, señor. Dios le bendiga hermano.
La dama sentada al lado de usted está extremadamente nerviosa allí. Ella está afectada con un problema nervioso. ¿Es eso correcto, hermana? Muy bien. Póngase de pie. ¿Lo cree ahora? Acéptelo y sea sanada.
Hermana, usted… usted, si está rechazando la comida, tiene un problema estomacal o algo, sentada allá atrás. ¿Es eso correcto? Póngase de pie y reciba su sanidad también. Jesucristo la sana completamente. Vaya a casa y coma lo que quiera ahora. Veo que se está moviendo, lavándose la boca, y cosas como esas… Vaya a casa, coma lo que desee. Jesucristo la sana.

47 Tenga fe, crea, tenga… Dios se lo concederá. Muy bien. Dejen que el paciente venga. Ahora, todos reverentes. Ahora, solo un momento. Cada uno tan reverente como les sea posible…
Entréguele a él la tarjeta, señor. Oh, ¿ya tiene la tarjeta de oración? Muy bien. Todos sean tan reverentes como puedan.
Ahora, ahora, pase adelante, señor. Ahora, normalmente de esta manera… La cuestión cuando uno está mirando la audiencia, solo imagine, se siente como varios miles de personas simplemente… simplemente jalando, contactándolo a uno, de esa manera. ¿Ven? Uno casi no puede aislarlo, lo que está mal. Pero cuando se les toma uno a la vez, donde uno puede verlos…

48 Veamos su mano, señor. Tengo que verlo de otra forma. Mire Ud. hacia acá, señor, y crea con todo… Ahora, es algo diferente a lo que… No puedo… Ud. tiene algunos problemas, problemas internos. Pero no… Hay algo, o Ud. no estaría llorando de esa manera, solo por eso. Y es… Quiero que mire para acá.
Y ahora, no estoy leyendo su mente, señor. Yo… yo…. Estoy tratando de averiguar lo que está mal con usted. Sí, señor. Y quiero que usted… ¿Cree que Dios me revelará lo que está mal con usted? ¿Lo cree con todo su corazón? Sí, señor.
Veo lo que está mal con usted. Usted ha intentado casi todo en el mundo para estar bien, ¿no es así? Ha acudido con doctores. Todos lo han desahuciado. Y es una condición nerviosa. ¿Es eso correcto? Eso es correcto. Nada puede ayudarle. Se ha dado por vencido. Pero Jesús puede ayudarle ahora.
¿Me cree, hermano? ¿Lo cree? ¿Me obedecerá ahora como Su profeta? ¿Quiere estar saludable y que toda esa preocupación y depresión y sensación de locura, como si estuviera perdiendo la mente, y cosas como esa? Ahora, le diré dónde comenzó eso, en la próstata. ¿Ve? Pero lo que realmente está sucediendo, es un demonio. Lo anda cazando a usted. ¿Es eso cierto? Usted no tiene paz en lo absoluto. Día y noche, está persiguiéndolo. Pareciera como que se pone con sensaciones melancólicas por dentro. ¿Es eso cierto? Sí, señor. Preocupado, no duerme, nervioso, levantándose… por la noche. ¿Es eso correcto?

49 ¿Cómo podría saber eso excepto que Dios me lo revele? Sí, hermano. Ahora, le voy a pedir a Jesús que lo sane y lo restablezca. Crea en Él con todo su corazón.
Ahora, esas son las cosas que nadie más sabría excepto que Cristo las revele. ¿No es eso cierto? A través de su vida, ha tenido un problema… En una ocasión fue…. la línea, caminando… ¿Es eso correcto? Y Ud. pidió perdón por eso… lo veo en una ocasión. ¿Es eso correcto? Que Dios se lo dé. ¿No es eso verdad? Cada palabra de ello.
¿Cómo podría saber eso excepto que Jesucristo lo revele? Eso es correcto. Porque nadie más lo sabría sino solo Dios mismo. ¿Es eso cierto? Ahora, no estoy leyendo su mente, pero solo estoy diciendo exactamente lo que sucedió. ¿Es eso correcto? Sí, señor.

50 Cuando usted era un…. Cuando era un niño, un muchachito, con pantaloncitos hasta la rodilla, tuvo problemas con algo, corrió… creo que es un perro que lo persiguió, o algo (¿No es eso correcto?), un perro grande, y Ud. corrió hacia un porche. Eso es correcto. Lo veo como un niño pequeño. ¿Es eso verdad, señor? Muy bien. ¿Quién sabría eso sino solo Dios? ¿No es eso sino la verdad?
¡Oh, vaya! ¡Qué maravilloso! Ahora, Su… ¿Son esas cosas, la mera verdad, mi hermano? Muy bien. Entonces le voy a pedir a Él que eso lo deje. ¿Tomará ahora mi palabra, y hará como yo le digo? ¿Lo hará? Ahora, mientras estoy orando, Ud. diga: “Jesús, yo creo con todo mi corazón. Y ahora, lo encomiendo a Ti. Y creo que esa oración de fe me va a salvar ahora”. ¿Cree Ud. eso? Muy bien.

51 Inclinemos juntos nuestros rostros. Nuestro Padre celestial, Tú estás aquí para bendecir a mi hermano. Tú eres el Hijo de Dios, Quien es capaz de revelar los meros pensamientos de nuestros corazones, capaz de hacer todas las cosas, libertar a este pobre mortal enjaulado; en una jaula donde él no se puede liberar a sí mismo, como un águila en una jaula golpeando sus alas hasta que sus ojos desfallecidos se hunden. Oh, Padre, ten misericordia de él. Tu siervo sabe lo que él está sufriendo.
Tu demonio atormentando su vida, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, sal fuera del hombre.
Ahora, mire para acá, señor. Se ha ido. Ahora, Ud. está libre. Salga de aquí testificando… ¿Se siente bien ahora? Muy bien. Maravilloso. Eso es… Salga de aquí regocijando, testificando. Ahora, si yo le puedo decir lo que le sucedió cuando era solo un niñito, a través del tiempo, hasta donde está ahora mismo, la vida que ha vivido, las cosas que ha hecho, eso fue verdad, ¿no es así, cada palabra, verdad?
Ahora, le diré los resultados que serán en el futuro venidero. Salga de aquí feliz, cantando, testificando, diciéndole a la gente que Dios lo sanó, olvide que alguna vez estuvo nervioso. Dentro de treinta días, se sentirá un hombre totalmente diferente. Dios le bendiga, mi hermano.

52 ¿Pudieron captar el testimonio? ¿Pudieron escuchar lo que estaba pasando, lo que se dijo? ¿Cuántos lo pudieron escuchar? Allá atrás. ¿Sobre un perro grande amarillo cuando él era un niñito, lo persiguió, siendo un niño del periódico, lo persiguió por la calle y hasta arriba del escalón de la puerta? ¿Y luego lo siguiente, que durante su vida al transcurrir, cuando estaba en su adolescencia, esa edad, y en el transcurrir, y hasta hace unos cuantos… cuando fue traído a la iglesia, y las cosas que hizo, y todo al respecto, y cómo ha estado obrando? ¿Quién sabría eso excepto solo Dios? ¿Es eso correcto?
Ahora, lo que sucedió, yo vi al hombre subir directamente en el aire por encima de mí allí. Y vi al niñito con un par de pantaloncitos café cortos, siendo perseguido y ahuyentado por un… un perro. Y así es como…
Ahora, la Presencia del Señor Jesucristo está aquí, amigos, para sanar, para restablecer a cada persona que está aquí para ser sanada.

53 Muy bien, usted damita, pase adelante. Ahora, cada uno sea tan reverente como pueda.
Si no estoy lo suficiente audible, díganme, porque cuando Eso desciende sobre mí, la unción, eso… ¿Cuántos han visto la fotografía? Han visto la… Todos Uds. han visto la fotografía de Eso, ¿no es así? ¿Me quieren decir que hay personas aquí no que no han visto la fotografía de Eso?
Se la han llevado y ha sido revisado por un examinador del gobierno. Está en la mesa allá atrás. Aquí, yo creo que es… Aquí está cuando Eso fue captado en la fotografía.
Ahora, eso ha sido verificado por el equipo de G. Edgar Hoover, de huellas digitales y fotografías, y así sucesivamente, se ha probado perfecta. La primera vez en toda la historia del mundo que un Ser Sobrenatural haya sido… haya sido alguna vez fotografiado. Primera vez en todo el mundo… George J. Lacy de… en el Edificio Shell en Houston, Texas, fue el que lo examinó durante dos días. Si se fijan, ¿ven cómo Eso está como lengua de fuego encendida y ardiendo? Y ellos… George dijo: “Bueno, va ante el mundo”.

54 Primeramente, tuvo que ser probado. No es un truco de fotografía o algo. Y conseguimos a los mejores que los Estados Unidos tiene, él se quedó dos días con eso. Y su… su declaración está aquí. Ninguna fotografía es repartida sin que la declaración la acompañe.
Y allí está. Bajó arremolinándose delante de miles de personas, justo en donde yo estaba, una lengua, una flama de fuego, hizo: “Whew… whew”. [El Hermano Branham ilustra el sonido] todo alrededor, parecido…
Cuando yo estaba allá testificando, dije: “Les digo la verdad. Y si digo la verdad, Dios testificará de mí, porque yo testifico de Él. Y si yo no digo la verdad, Dios no testificará de mí”. Y yo dije: “A través de señales y maravillas, Él testifica”. Y dije: “Él puede testificar…”. Y como en ese momento, aquí venía Él. Y Él testificó. Y allí está ahora.
Los demonios lo han gritado. Los incrédulos, los científicos han dicho que es la verdad.

55 El Sr. Lacy miró eso, dijo: “Bueno, ha sido dicho por hipócritas que esas luces que estaban alrededor de los santos y el Salvador, solo era trabajo de los artistas”. Dijo: “Ellos estuvieron allí porque no se puede seguir dudando de eso. Eso no es psicología; el ojo óptico de la cámara no capta la psicología. No, es…está allí”. Aquí está el papel de eso. Si tenemos tiempo, lo escribiríamos.
De esa manera llega en la reunión. De esa manera ha sido durante muchas, muchas veces.
Cuando yo estaba bautizando a cientos allá abajo en el Río Ohio al pie de la Calle Spring en Jeffersonville, donde miles estaban en la ribera… A las dos de la tarde, yo estaba bautizando a la persona diecisiete. Comencé a orar, y miles estaban parados allá mirando. Y desde el cielo bajó esa como una estrella grande verde girando a la distancia. Cuando se acercó, era esa Luz, la Columna de Fuego.
Pienso que es la misma que guió a los hijos de Israel en los días ante Moisés. Y está en la iglesia hoy. Está aquí esta noche, la misma Columna de Fuego.

56 Cuando Él me dijo, Él dijo: “Así como a Moisés se le fueron dadas dos señales para vindicar su ministerio, también a ti te serán dadas dos señales. Y por estas señales, la gente creerá”. Y allí está Eso. Yo creo que Eso es el mismo Ángel del Pacto.
Y Él descendió cuando cientos y cientos estaban parados allí, la gente se desmayó, y se cayó, y de todo. Los periódicos publicaron un gran artículo: “Estrella mística aparece sobre ministro a las dos de la tarde mientras estaba bautizando”. Allí estaba Eso.
Amigos, establézcanse. La hora ha llegado. Ha habido demasiado “jugando a la religión”. Ha habido demasiado jugando a la iglesia. Pero la hora ha llegado cuando Dios está llamando fuera a Su gente. Eso es correcto. Y Él está vindicando por señales y maravillas. Y eso es.
Y aquí está la declaración. Cualquiera es bienvenido a leerla. Está aquí en cualquier momento, y para cualquiera. Y véanla.

57 Llamen a George J. Lacy. Ustedes han oído de él. Es uno del equipo de Edgar Hoover, uno de los mejores que hay en los Estados Unidos. Este corredor va entonces al… La fotografía va al Corredor de Arte Religioso. Por primera vez en toda la historia del mundo que un Ser sobrenatural haya sido alguna vez fotografiado…
Yo dije: “Gracias sean dadas a Dios, Quien nos da la victoria por medio de Jesucristo”.
Cuando Eso desciende, eso es lo que hace las… las obras.
Ahora, los… los creyentes Cristianos por señales y maravillas. Los demonios claman. Ellos lo testifican. Dios sabe que eso es verdad. Y ahora, Dios ha descendido y se ha mostrado a los científicos. Y el escéptico ya no puede seguir dudando.

58 Hermano, tan cierto como estoy parado en este púlpito, este país está listo y maduro para el juicio. Eso es correcto. Yo soy un estadounidense, y lo amo. Si estallara una guerra, estaría listo a ir. Tengo a cinco hermanos en la otra guerra —cuatro hermanos, quiero decir. Y estamos listos para ir ahora. Sí, señor. Esta es la nación más grande que hay debajo del cielo. Eso es… Estoy contento de ser un estadounidense. Eso es correcto. Y si vale la pena… no… Si vale algo, vale la pena luchar por ella, vale la pena pararse por ella. Eso es verdad.
Pero, hermano, cuando somos pesados en la balance y hallados faltos, cuando el Evangelio ha sido rechazado, y hablando de…. Como siembran, así segarán. Israel era el pueblo favorito de Dios. Eso es correcto. Pero así como sembraron, segaron.
Estamos destinados a tener un gran tiempo de juicio. El mundo está listo ahora, y lo va a recibir. Marquen mis palabras. Y luego si eso no llega a acontecer, digan: “Él es un profeta falso”. Vamos a recibir juicio. Yo lo siento en el Espíritu.

59 Muy bien, hermana. Veamos su mano. Venga por aquí. Ahora, por lo único que hago esto, hermana, es solo para contactarla. O, ¿es este el paciente? Algunas veces las personas están paradas aquí, y tal vez para hablar o algo. Esa es la razón que veo… Mi hermano allí los mantiene formados, para que sean solo los pacientes con tarjetas.
Muy bien. Sí, hermana. Dios bendiga su pobre alma. Ahora, mire para acá. La cosa que estoy haciendo… Ahora, esto no es… Solo estoy… Ud. es un humano. Ud. tiene un espíritu. Y este es un don para contactar su espíritu humano. Ud. es una Cristiana. Usted es una creyente, una creyente Cristiana con el Espíritu Santo. Muy bien.

60 Ahora, mire. En la Biblia, quiero decirles algo. Una vez cuando el ministerio de Jesús se hizo muy popular, y uno de ellos se convirtió de nombre Felipe. Y él fue por Natanael, su hermano. Y trajo a Natanael donde estaban las líneas de oración, diríamos, como fue. Y cuando Jesús vio que venía Natanael, Él dijo: “He aquí, un Israelita, verdadero, en quien no hay engaño”. ¿Es eso correcto? En otras palabras, hoy día Uds. dirían: “He aquí, un buen Cristiano verdadero”. ¿Es eso correcto? Ahora, eso es lo que Ud. es. Verdadera.
Y Él dijo: “¿De dónde me conoces, Rabí?
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol”. ¿Es eso correcto? Eso es lo que Jesús le dijo a Felipe. Y Felipe se dio cuenta, y dijo, o Natanael, más bien. Y dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”. ¿No es así?
Ahora, Jesús dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Es eso correcto?
Ahora, ¿en qué momento la conocí a usted? Cuando usted estaba rechazando la mesa allá por causa de su problema estomacal, y eso la ha dejado ahora. Vaya a casa y coma lo que quiera. Dios le bendiga, hermana.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, todos. Muy bien. (Discúlpeme, hermana).

61 Buenas tardes, hermana. ¿Cree con todo su corazón? Hay algo mal con usted, por supuesto, o no estaría aquí. Ahora, mire hacia acá, querida hermana. Veo que tiene varias cosas mal en usted. Ha estado asustada de una cosa, cuando está mal. Sí, veo otra cosa también. Veo que también tiene artritis, ¿no es así? ¿Me cree? Tiene que hacerlo, ¿no es así? Tiene que. Muy bien, solo quítese los lentes, levante sus manos en el aire, y diga… Dele a Dios las gracias y la alabanza. Pise fuerte de arriba abajo, porque eso la ha dejado. Y puede irse a casa sosteniéndolo como un recuerdo, hermana. Usted está sanada. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”, todos. Muy bien.

62 Muy bien allá. Venga, niñita. Traigan a la pequeña… ¡Oh, vaya! Una cosita dulce. Oh, vaya. Es una pequeña muda, o… Ahora, está en ambos…. Yo… Está sorda en cualquier caso. Yo… Muy bien. Inclinen sus rostros. Todos.
Oh Jesús, Hijo de Dios, Tú Quien nos trae Vida, esta querida niñita con ricitos de ángel… Estoy pensando en mi propia pequeña Rebeca, Señor, pensando en mi pequeña Sharon que está tendida allá. Y aquí está esta cosita querida que viene llorando, recargando su cabecita en mi seno. Oh Dios, bendice a esta niñita. Si Tú estuvieras aquí, pondrías Tus manos santas sobre ella, y todo poder demoniaco la soltaría. Jesús, ayuda a Tu siervo, Señor, mientras reto a este enemigo por esta niña. Que yo pueda tener poder de fe para creer, que reprenderá ese demonio de ella.
Satanás, en el Nombre del Señor Jesús, suéltala. Todavía la tiene agarrada. Mantengan sus rostros inclinados. Oh Jesús, Hijo de Dios, Autor de Vida, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre esta niñita y sánala de sus oídos, Señor. Tú estás aquí para sanarla. Y este espíritu del diablo ha venido a los oídos de la pequeñita. Tú estás aquí para sanarla.
Tú demonio, sal de ella en el Nombre de Jesucristo. Allí va. Miren eso… ¿Puedes escucharme niñita?…? ¿Te estuvo doliendo durante todo el tiempo? ¿Puedes escucharme bien? Ahora ha dejado de dolerte. ¿Huh? Bueno, bendito sea tu corazoncito.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”.
Oh, Jesús, te damos las gracias por Tu bondad y misericordia. Bendícela ahora, y mantenla bien por medio del Nombre de Jesús. Amén.
Dios te bendiga, querida. ¿Amas a Jesús? ¿Con todo tu corazón? Yo también te amo, querida. Y pienso que eres una dulce niñita. Muy bien, regresa con tu mami ahora y di: “Gracias Dios por la sanidad…?”. Amén.
Digamos: “¡Gloria al Señor!”, todos. Muy bien. Ahora, todos sean reverentes, tan reverentes como puedan estar.

63 Y traiga al niñito. Ahora, todos tan reverentes, y no hagan ruido si es posible. Mantenlo firme aquí. Oídos también, de acuerdo, inclinen el rostro, todos.
Querido Padre celestial, a medida que este niño pequeño está parado aquí esta noche, Satanás ató sus oídos. Tú puedes regresarlo a su condición normal, Dios. Y oro que sanes al pequeñito y lo restablezcas. Tú dijiste: “Dejad a los niños venid a Mí. No se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de Dios”. Oh Dios, este querido niñito. Tú estás aquí para sanarlo. Escucha la oración de Tu humilde siervo, mientras oro por medio del Nombre de Tu Hijo.
Tú, espíritu del diablo que ha atado a este niñito, en el Nombre de Jesucristo, sal de él.
Sí. ¿Muy bien? Muy bien, levanten su rostro. El pequeñito está llorando… ¿Puedes escucharme? Di: “Amén”. [El niño dice: “Amén”]. Amén. Allí lo tiene. Estás normal y sano ahora, querido. Di: “Alabado sea el Señor”. Levanta tus manos y di: “Alabado sea el Señor”. [El niño dice: “Alabado sea el Señor”.] Amén. Allí está él. Dios te bendiga, cariño, ve corriendo. Muy bien.

64 Muy bien, pase adelante. ¿Cómo le va, señor?
Démosle a Dios alabanza… Siga adelante. Eso está bien. Yo… Vamos simplemente a regocijarnos en la Presencia de nuestro Señor.
¡Sublime gracia!
¡Que a un infeliz salvó!
Yo ciego fui, mas hoy veo ya,
Perdido y Él me halló.
Usted que está allí con un problema cardiaco, ¿entiende, señor? ¿Cree con todo su corazón que Jesús lo sanará y que se pondrá bien? Sentado allí en esa segunda hilera, detrás de allí, si tiene fe en Dios, crea con todo su corazón, lo recibirá. Su espalda y todo sanará. ¿Lo cree Ud.? Póngase de pie. Sí, ese es usted a quien le estoy hablando. Jesús lo sanó de su problema en la espalda y del problema cardiaco, hermano. Usted está bien ahora. Dios le bendiga. Amén.
Y cuando en Sión por siglos mil,
Brillando esté cual sol;
Yo cantaré por siempre allí
Su amor que me salvó.
Amén. ¿Están todos creyendo? La gente piensa que es un grupo un tanto ruidoso. Pero Uds. debieran haber estado en Pentecostés cuando… cuando ellos estaban actuando como personas borrachas, la virgen María, y todos. ¿Dice Ud. que no es así? La Biblia dice que lo es.

65 Él está aquí. Muy bien, señor. Su tumor se ha ido de usted. Puede bajar de la plataforma. Usted está sanado de su enfermedad. Muy bien, Dios le bendiga, hermano. Amén.
Oh, cuánto amo a Jesús,
Oh, cuánto amo a Jesús
Oh, cuánto… [Espacio en blanco en la cinta] cuánto amo a Jesús.
Porque Él a mí me amó primero.
(¿Cuántos en verdad tiene…?)
Yo nunca lo abandonaré a Él,
Yo nunca lo abandonaré a Él,
Yo nunca lo abandonaré a Él,
Porque Él a mí me amó primero.
Nuestro Padre celestial, eso es desde lo profundo de nuestros corazones. Tú estás aquí. Tu Presencia se siente aquí ahora con nosotros. Vemos las señales y maravillas. Tú dijiste: “Estas señales seguirán a los que creen”. Mil novecientos años han pasado. Tú dijiste: “Yo estaré con vosotros siempre, aún hasta el fin del mundo”. Cleveland está recibiendo la hora de su visitación, el Evangelio siendo predicado justo antes…?… Ayuda, Padre, que todos te puedan recibir, que sean sanados y salvos por medio de la manifestación de Tus dones y poderes que prometiste en los últimos días. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo Jesús. Amén.

66 Muy bien, tráiganlo. Usted sabe, algunas veces uno tiene que dar rienda suelta a sus sentimientos, ¿ustedes no? Jesús les dijo una vez a unas personas que estaban gritando. Algunos de ellos dijeron: “Haz que estos se callen”. El sacerdote, ellos dijeron: “Haz que estos se callen. Nos ponen nerviosos”.
Jesús dijo: “Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían”. ¿Ven? Algo tiene que suceder ¡Oh, vaya! Cuando Él está cerca, algo sucede.
Muy bien. ¿Cree Ud.? Muy bien, la artritis se ha ido de usted. Y puede bajar de la plataforma alabando a Dios. Allí lo tiene, usted está sanada.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”. Jesucristo, es el mismo de ayer, hoy…
Muy bien, traigan al paciente. Venga, hermana.
Muy bien, tenga fe. Todos están creyendo con todo el corazón. ¿No es así? Ahora mismo, ustedes… ¿Lo aceptarán a Él como su Sanador? ¿Pueden creer en Él?
¿Cómo se siente la espalda, hermano? Muy bien ahora, ¿no es así? Se efectuó para siempre. Su fe lo ha salvado, querido hermano. Yo vi eso hace unos momentos.

67 Buenas tardes, hermana. ¿Me cree usted? ¿Me aceptará como profeta de Dios, para creer que yo sé lo que Dios le dirá que haga? ¿Hará lo que le diga entonces? Muy bien. Su… sus ojos son lo que la están molestando. ¿Es eso correcto? Ahora, esta noche, cuando se vaya a casa, quiero que usted, cuando se acueste, que ponga sus manos sobre sus ojos, y diga: “Señor, ayúdame”. En la mañana cuando se levante, todo se habrá ido. Usted estará… ¿Cree Ud. eso? Muy bien, señor. Dios le bendiga, y sea con usted.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”.
Ahora, quiero que tenga su testimonio cuando regrese. Regrese usted y cuéntenos lo que pasó.
Ella se está volviendo ciega. La op… Los meros nervios de su ojo se están muriendo. Se le dio algo para hacer para que pueda creerlo, y tener fe, y Dios se lo concederá. Ahora, haga lo que le dije. Y regrese mañana en la noche, y déjenos verla… escuchar de usted.
¿Cuántos creen que ella va a estar perfectamente normal? Con todo mi corazón, ella va a… Yo lo creo con todo mi corazón.

68 Muy bien. Venga, hermana. Traigan a la… al paciente.
Muy bien. Por supuesto, vemos lo que la mujer tiene allí en su mano, cruzando la plataforma. Ella ya va a confiar en Dios.
Tú espíritu del diablo que la ha atado en sus oídos, en el Nombre del Hijo de Dios, Jesucristo, deja a la mujer.
¿Puede escucharme? Diga: “Amén”. ¿Me escucha ahora? Diga: “Amén”. ¿Puede escucharme? ¿Puede escucharme? Nunca la dejó. No, allí está. Muy bien, vamos a pedir otra vez.
Nuestro Padre celestial, te pedimos que tengas misericordia de nuestra hermana, que la sanes, que la restablezcas.
Satanás, en el Nombre de Jesucristo, sal de la mujer.
¿Escucha eso? ¿Escucha eso? ¿Me escucha? (Ella solo escucha un poquito) ¿Me escucha? Solo… solo escucha sonidos, eso es todo… Allí está, todavía sobre ella.
Ahora, todos solo un momento. Podría estar algo mal en su vida que no puedo encontrar en este preciso momento.

69 Mire para acá. [Una hermana habla con el Hermano Branham sobre el paciente] Sí, señora. La está agarrando ahora, y no puedo ver el porqué.
Dios Todopoderoso, Autor de Vida, Dador de todo buen don, manda Tu bendición sobre esta mujer a quien bendigo en Tu Nombre.
Tú demonio, deja a la mujer. En el Nombre de Jesucristo, sal de ella.
Ahora, todos pueden ver que todavía la está agarrando. ¿Ven? ¿Lo ven en mi mano? Ahora, observe aquí, audiencia, para que puedan ver, para que puedan saber de lo que estoy hablando. Así que pueden ver esto, cuando la deje a ella ahora, ella escuchará. ¿Ven? Ahora, observen.
Miren mi mano ahora. Ahora, observen, voy a quitar mi mano de la de ella, pondré mi propia mano encima; miren aquí. Ahora, observen. Pondré la otra mano aquí y encima. Ahora, observe tan pronto como esta mano se coloque aquí. Allí está. ¿Ven esas pequeñas cosas blancas corriendo allí, como pequeñas burbujas? Ahora, eso corre directamente a mi corazón. Eso es lo que me afecta. ¿Ven? ¿Lo ven corriendo allí? Ahora, observen. Ahora, observen cuando levanto su mano. ¿Ven que se van? Ahora, observen. Allí están. ¿Los ven? Ahora, eso es lo que… Ahora, eso es lo que está mal con ella. Ella también tiene un desorden femenino. Tiene un problema de riñón. ¿Ven?

70 Ahora, vamos a orar de nuevo. Todos sean tan reverentes como puedan. ¿Ven?
Dios Todopoderoso, Autor de Vida, y Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre la mujer, y bendícela, a quien yo bendigo en Tu Nombre, que ella pueda ser sanada esta noche, y este espíritu del enemigo sea quitado de ella.
Tú, demonio, deja a la mujer. En el Nombre de Jesucristo, sal de ella.
Todavía sigue agarrándola. (Pueden levantar su rostro y mirar) Si pudiera escribirle a ella, quiero hacerle una pregunta. ¿Tienen una pluma aquí? Muy bien. Todos sean reverentes. Ahora, solo inclinen sus rostros.

71 Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de la mujer aquí. Por qué este espíritu sigue agarrándola a ella, no lo sé, Señor. Y no puedo saberlo hasta que Tú me lo reveles. Y te pido que seas misericordioso, y lo reveles, o, sanes a la mujer, Padre. Escucha la oración de Tu siervo humilde. En el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo.
Satanás, tú, demonio de sordera y problemas que atan a esta mujer, en el Nombre de Jesucristo, sal de ella.
Todavía la está agarrando allí, hermana…?… Ahora, ese es uno, el tipo que se hincha ahora. No sé qué hacer hasta que Dios me lo muestra. Tendré que esperar para averiguar lo que Él me dirá que haga. Hay algo mal en la vida de la mujer, o de alguna manera Dios lo está reteniendo. Yo no lo sé. Miren, no puedo decir hasta que Él lo revele. Ahora, eso muestra mi incapacidad. ¿Ven? Lo único que puedo decir es lo que Él me diga. Yo solo puedo… Sean reverentes. Yo creo que Él me lo dirá, mostrarme lo que es.

72 Voy a intentar orar una vez más por ella y ver… Estoy mirando directamente a la mujer. No puedo nada. Ella… Puedo ver lo que está mal con ella. Aquí está una vibración. Pero no puedo… No hay nada delante de mí para ver lo que está mal con su vida o algo. Pero hay alguna razón por la que Dios está reteniendo esto. Yo no lo sé.
Le he preguntado a ella, se lo escribí aquí, que si lo creía.
Ella dijo: “Sí”.
Ahora, solo voy a orar de nuevo. Nuestro Padre Celestial, te pido que tengas misericordia. Concede la sanidad de esta pobre mujer que está aquí con este espíritu de sordera, atada con problemas. Te pido que la sanes. Concédelo, querido Dios. Si hay algo que está mal, pido por el perdón, y oro que Tú lo dejes saber esta noche, que ella… lo que está mal y por qué ese espíritu no la deja. Si es debilidad en mi propia fe, perdóname. Si es debilidad en la fe de ella, perdónala. Entonces, Señor, escucha la oración de Tu siervo y haz que este espíritu de sordera la deje en el Nombre de Jesucristo.

73 Bueno, todavía se está moviendo en su mano. Ahora, solo un momento. Tengo a más en la línea. La voy a tener que dejar aquí solo un momento hasta que pueda ponerla detrás de mí y comenzar con alguno del resto de la línea de oración. Y pueda averiguar lo que está mal con ella.
Ahora, ¿pueden ver lo desvalido que es una persona hasta que Dios lo revela? Aquí está ella, parada aquí. Yo no sé lo que… qué hacer. No puedo decir hasta que Dios me lo muestra. ¿Ven lo que quiero decir? ¿Cuántos lo entienden ahora? ¿Ven? Miren, no es el Hermano Branham; es el Señor. Tal vez es por eso que Él lo está haciendo, para que Uds. puedan ver que no soy yo; es Él.
Ahora, aquí está. Puedo captar su enfermedad aquí. Ver lo que es, ella tiene un problema femenino, un problema de riñón, y sordera en ambos oídos. Y allí… allí está. Pero ahora, el hacer que eso la deje, eso es su fe con Dios. Miren, eso es todo lo que yo puedo hacer.
Le voy a pedir a ella que se quedé aquí solo un minuto. No quiero que se vaya. Quiero que se quede allí hasta que se termine.
Miren. Dígale que me mire y ore. Ahora, todos sean reverentes. Podemos ver lo que está mal con la mujer. Solo un minuto.

74 Muy bien, pase adelante, hermana. Ahora, audiencia, si se fijan… Miren mi mano ahora. ¿Ven? La misma cosa está mal con la mujer. Francamente, es algo como parálisis, o algo. No sé. Tendré que descubrirlo primero. Es algo que no tiene un germen de enfermedad. Hay un crecimiento por detrás de los oídos de esa mujer allí. Pero lo que es esto aquí, no lo sé. ¿Ven? Tendré que averiguar esto por una visión si Dios me lo revela. Si Él no lo hace yo… Si Él no lo hace, no podré decírselo a ella. ¿Ven? Ahora, si no sucede, yo no sabré nada al respecto. Y si acaso sí lo sé, yo no puedo sanarla. La sanidad viene de Dios (¿Ven?), de Dios. Ahora, todos tan reverentes.

75 Ahora, mire hacia acá, hermana. Solo un momento. Quiero hablar con usted solo un minuto para tocar su espíritu. Y ¿cuánto tiempo lleva sirviéndole a Él? ¿Mucho tiempo? Sí, señora. Mire, lleva algún tiempo con este problema. Es artritis. ¿Es eso correcto? Y usted tiene… Durante el último año más o menos, se ha caído varias veces. ¿No es así? Y así ha sucedido. Se ha caído varias veces. Y sí, puedo ver. Se ha estado cayendo constantemente al bajar. ¿Es eso correcto? La puedo ver en una visión. Aquí hace como uno o dos años, Ud. se miraba más pesada y… y mejor de lo que se ve ahora. Ha estado nerviosa también, ¿no es así, hermana? Eso es correcto. ¿No es eso verdad? Ahora, ¿cree con todo su corazón que Dios la va a sanar? Muy bien.
Ahora, todos inclinen su rostro solo un momento.
Nuestro Padre celestial, te pido que sanes a nuestra hermana, parada aquí. Sánala, querido Dios. Que este poder del diablo que ha atado a nuestra hermana, se vaya en el Nombre de Jesucristo. Sal de la mujer.
Muy bien. Mire para este lado ahora, hermana. Muy bien. ¿Acepta su sanidad ahora? Diga: “Gracias Señor”. Ahora, levante sus pies de arriba abajo. Allí lo tiene. Ahora, puede bajar de la plataforma sana.

76 Digamos: “¡Gloria a Dios!”. ¡Aleluya! Él está aquí. Él está aquí para sanar al enfermo y afligido. ¿No creen Uds. eso? Ahora, ¿cuántos de los que están aquí quieren que se ore por Uds. esta noche? ¿Cuántos quieren que se ore por Uds.?
Ahora, quiero que el Hermano Lindsay, o uno de ellos que venga aquí. Quiero lidiar con esta mujer que está aquí, esta mujer que está… que está… Ella sigue volteando su cabeza a los lados. Uno no le puede decir, porque no puede escuchar. Quiero descubrir por qué ese espíritu no se va de ella.
Y los que quieran ahora oración, solo levanten su mano, y digan: “Hermano, quiero que se ore por mí, y yo creo a Jesús con todo mi corazón”. ¿Creen con todo su corazón? ¿Creen que Él está aquí para sanarlos, a cada uno de ustedes? Muy bien.
Les diré lo que quiero que hagan. ¿Cuántos Cristianos están en el edificio, veamos sus manos, por todo el edificio, veamos sus manos? ¿Todos creen en sanidad Divina? Muy bien.

77 Quiero que ustedes los que están enfermos, solo los que están enfermos que quieren oración, pónganse de pie, Uds. que están enfermos y que pueden pararse, los que pueden.
Ahora, Cristianos, quiero que miren cuántas personas enfermas están aquí. Y ahora, quiero que cada una de las personas que están enfermas ponga sus manos unos sobre otros. Pongan sus manos unos sobre otros alrededor. Eso es correcto. Eso está bien. Oh, vaya.
¿Crees, querida, con todo tu corazón? ¿Crees, querida, con todo tu corazón? ¿Es así? ¿Lo aceptas a Él como tu Sanador, querida? Usted, ¿hermano? Muy bien.
Mientras están todos unánimes, vamos a orar. Hermano Lindsay, quiero que todos los ministros, por favor, que vengan aquí al frente también solo un momento. Los ministros que creen en sanidad Divina, quiero que vengan aquí solo un momento.
Esto es con un propósito ahora. Viendo esta oración, tal vez mientras atacan con sus oraciones, pueda yo ver lo que está mal aquí. ¿Lo ven? Poniendo barreras aquí entre la audiencia y esta mujer aquí, es hacia donde voy.

78 Muy bien. Eso está bien. Miren a los ministros creer en sanidad Divina. Digamos: “¡Gloria a Dios!”. Seguro. Eso está bien. Si Uds. creen en Dios, tienen que creer en sanidad Divina, ¿no es así? Eso es verdad. Muy bien. Ahora, que cada uno incline su rostro mientras nosotros oramos.
Nuestro Padre Celestial, te creemos ahora que eres el gran Jehová Dios que guió a los hijos de Israel en el desierto. Creemos que Tú estás aquí para sanar a cada persona que tiene necesidad. Tú ves las manos de unos sobre otros.
Señor, ha habido algo en esta mujer detrás de mí esta noche que no puedo encontrarlo. Y yo sé que Tú me lo mostrarás. Sé que Tú lo harás, Padre. Yo te creo. Y oro que Tú nos envuelvas con Tu Espíritu, y me permitas ver en esta mujer precisamente lo que está mal.
Oh Dios eterno, bendice estos pañuelos que están aquí. Sana a todos los que están representados en estos pañuelos. Sana a cada uno de ellos.
Esas personas allá en la audiencia, Señor, Tú ves sus manos unos sobre otros. Tú conoces todo con respecto a ellos. Y Padre, oro en el Nombre de Jesús que sanes a cada uno de ellos. Que el poder de Satanás los suelte en este preciso momento.
Y en el Nombre de Jesucristo, que esa hinchazón, ese espíritu de demonio impío se vaya. Sal de la gente en el Nombre de Jesucristo.
Eso es correcto, acéptenlo. Crean con todo su corazón.

79 Ahora, miren a la gente siendo sanada, levantándose alrededor. Demos a Dios alabanza. ¡Aleluya! Cristianos…
Venga, Hermano Lindsay. Sáquela de la carpa.
Acéptelo. Crea con todo su corazón.
¿Puede creerlo hermana? Usted con el cáncer, Jesucristo la acaba de sanar. Eso es correcto.
Usted con el problema del oído, Dios la sanó. Eso es correcto.
Mueva sus lentes. Esa es la manera de hacerlo, hermana. Allí lo tiene.
La dama ciega, ambos ojos cruzados. Allí está ella, normal y sanada.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”. Están siendo sanados, amigos.
¿Qué al respecto, el hermano allí? ¿Cree con todo su corazón?
¿Qué de usted, hermano? ¿Cree con todo su corazón? Acéptelo.
¿Cómo se siente con respecto al problema? ¿Siente que se fue? Acéptelo. (Eso es correcto) y sea sanado. Dios le bendiga, hermano.
¿Cuántos de los que están aquí lo aceptan con todo su corazón en este momento? Acepte sanidad.
Démosle a Dios alabanza mientras yo voy a ver a esta mujer aquí para averiguar lo que está mal.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”. ¿Cuántos creen ahora en sanidad Divina? “Te acepto, Señor Jesús, como mi Sanador en este momento”.
Oh Padre, concede que el espíritu de Satanás que ha atado a esta gente, que se vaya de ellos. Ahora mismo, que el Espíritu Santo tome sus vidas y que sane a cada uno de ellos en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo. Amén.


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