S.371 56-0311E  Dios Usando Su Don 

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OBRAS DEL MENSAJE

Dios Usando Su Don

Shreveport, Louisiana, E.U.A.

56-0311E

1 Buenas tardes, amigos. Es maravilloso estar de regreso en el Tabernáculo Vida de nuevo esta noche. El hermano estaba diciendo sobre que llegué tarde. Simplemente tenía mucho tiempo para llegar, o para relajarme delante del Señor. Y escuché que tocaban la puerta, pero simplemente no respondí. Eso es lo que sucedió. Porque tenía algo importante que tenía que hablar con Él. Así que, yo seguí hablando.

2 Ahora, siempre llego tarde, eso es cierto. Llegué tarde a mi boda. Si tan solo puedo llegar tarde a mi funeral es la cuestión. ¿Qué opina de eso, Hermano Arment? Más o menos así es, ¿no?
Hermano Arment —lo acabo de ver allá atrás, un hermano Cristiano muy fino, recientemente vino a Cristo. Un excombatiente, da clases de expresión oral en una escuela… Se estaba muriendo de un problema del corazón hace poco, en una condición terrible. Cómo el Señor Jesús lo tocó cuando estaba al borde de la muerte, cuando los mejores doctores casi se habían dado por vencidos. ¿Levantaría su mano, Hermano Arment? Él es de Ohio, creo… o, Michigan. ¿Dónde es, Hermano Arment? Michigan. Agradecemos al Señor por la sanidad de nuestro querido hermano.
Recuerdo que lo llevé al principio cuando fue salvo e iba a bautizarlo en el río. Tan pronto como él metió su pie en el agua (¡Oh, vaya!), se puso azul en todo su… Parecía como que se iba a morir allí mismo. Y cómo el Señor Jesús bajó y lo sanó. Él es maravilloso.

3 Cómo nosotros ciertamente…
Una cosa por la que estoy orando fervientemente, es el ir al viejo México. Estoy esperando un gran derramamiento del Espíritu Santo allá entre el pueblo hispano. Y quiero que Uds. oren. Los hispanos fueron las primeras personas para las que tuve servicios aparte de los anglosajones —la gente de raza blanca… o, gente que habla inglés. Y luego los siguientes fueron los Indios Americanos. Y luego creo que partimos de allí al África, y demás, y a muchas naciones diferentes desde entonces.
Estoy un poco ronco. Esta es la cuarta vez hoy, así que… Ustedes son una audiencia muy agradable al punto que simplemente se me acaba la voz, pero no se me acaba el deseo. Así que, Uds. han sido muy buenos y yo aprecio este precioso tiempo de compañerismo con todos y cada uno de Uds., y las diferentes iglesias, y así sucesivamente. Ruego que Dios sea con Uds. y que les bendiga hasta que nos encontremos.

4 Muchas veces… Anoche, estuve hablando que tenía tal lucha cuando la presencia de la vida y la muerte se juntan. Y a veces es una cosa difícil ministrar en la manera correcta cuando uno está bajo esa carga. Pero ahora, muchos de Uds. han leído la visión. Esta vez está impresa en El Heraldo de la Fe. Muchos de Uds. reciben esa pequeña revista. Yo no soy un vendedor; no vendo nada. Pero, tengo una póliza y no está en venta; es para regalar: Esa es la póliza de “Vida Eterna”. Es gratis esta noche; no tienen que pagar por ella. Ya está pagada. Solo tienen que recibirla.

5 No si se les he dicho o no, Wilbur Snyder, un amigo mío, fuimos juntos a la escuela: Él es un agente de seguros y eso es algo bueno —seguro de vida. Bueno, mi papá había sacado una póliza para mi hermano y para mí cuando teníamos como… nos llevamos un año, así que teníamos casi ocho, nueve años. Cuando cumplimos veinte, eran diez años de dotación, lo que haya sido, y se supone que debía pagar alrededor de quinientos dólares. Cuando llegó la fecha (el agente nunca se lo leyó correctamente a mi padre) y su valor era como un dólar, setenta y cinco centavos. Y ¡oh, vaya! si acaso eso no me amargó sabiendo que mi pobre papá tuvo que trabajar de la manera que lo hizo —bajo engaño. No hay nadie que pueda leerlo con claridad. Un abogado de Filadelfia no pudo hacerlo. Así que entonces, estoy un poco disgustado con lo que respecta a seguros.

6 Entonces, un día Wilbur Snyder, un amigo mío (fuimos juntos a la escuela), vino a mí y dijo: “Billy, quiero decirte algo”.
Yo dije: “Muy bien, Wilbur”.
Él dijo: “Desearía que dejaras esa tontería”. Él dijo: “No hay necesidad de que te sientas así. Tú necesitas una póliza de seguro”.
Yo dije: “La tengo”.
Él dijo: “Oh, ¿estás asegurado?”.
Yo dije: “Sí”.
Mi esposa me miró como diciendo: “Pues, ¿qué te sucede?”. (En otras palabras: “Estás contando una historia”.) Ella dijo: “¿Qué?”.
Yo dije: “Sí, estoy asegurado”.
Él dijo: “Pues, Billy, ¿qué seguro tienes?”.
Le respondí:
“Bendita seguridad, Jesús mío es.
¡Oh, qué probada anticipada de la Gloria Divina!
Heredero de salvación, comprado por Dios.
Nacido de Su Espíritu, lavado en Su sangre.
“Oh”, dijo él: “eso es bueno, Billy, pero eso no te va a poner en el cementerio”.
Yo dije: “Pero me va a sacar”. Yo no estoy tan preocupado por llegar allí, la cuestión es salir.
Eso es lo que me va a sacar. Y lo bueno de eso es que: ya está pagado. Y así que, el precio ya está pagado en el Calvario. Es dado a todo aquel que quiera recibirlo.

7 Y ahora, en este campo de batalla de la vida, mantengamos nuestras cabezas hacia el Calvario, nuestros ojos mirando directo a Él quien murió y pagó el precio supremo por nuestra salvación en el Calvario. Y por Sus llagas fuimos nosotros curados. Y nosotros le creemos a Él esta noche con todo nuestro corazón. Y espero regresar y darles las gracias por esa bienvenida de regreso. Sé que fue sincera y que me aman, y yo los amo.
Parece ser que el Espíritu Santo me está rodeando como para orar por los enfermos ahora, así que me voy a aquietar. Sé que es ese momento estratégico.
Nunca he venido a Shreveport y llevado a cabo un verdadero servicio de sanidad. Eso es correcto. Porque vengo y predico. Cuando venga para un servicio de sanidad, dejaré que alguien más predique y me quedaré justo debajo de la cruz todo el día. Ustedes pueden ver la diferencia en eso, ¿ven? al entrar.
Pero aquí, después de dejar la habitación y luego venir aquí y hablar un rato, y a veces hablo demasiado, y entonces como que pierdo el efecto de ello. Es algo que… Es una unción.

8 Y ahora, toda esta nueva visión que el Señor me dio… la visión está impresa en el Heraldo De Su Venida… o, El Heraldo De la Fe, y creo que el Heraldo De Su Venida también. Se les envió a ellos.
El Heraldo De la Fe viene de Chicago — el periódico del Hermano Mattson-Boze. Un maravilloso pequeño periódico. Se colocó un artículo allí este mes. [El Hermano Branham habla aparte: “¿Consiguió un rollo de eso, Hermano?”]. Deseo que lean ese artículo. Ustedes saben, tiene muchas reseñas y demás, pero hubo un predicador Luterano que me dio una de mis reseñas favoritas. Y sí que me gustó. Y el Hermano Joseph Boze lo reimprimió. Está en la edición de este mes.
Y, al leer la visión, uno se da cuenta cómo fue que el Espíritu Santo había mostrado algo más que está a punto de suceder. Y en esta clase de servicios de sanidad que estoy teniendo ahora hasta que entre a la carpa, soy solo como un niño con anticipación Navideña. Casi no puedo esperar hasta que entre allí. De este modo, solo puedo estar de pie hasta cierto punto, porque es la fe de Uds. que lo hace. No soy yo operando ese don de Dios. Es su fe haciéndolo, ¿ven? No soy yo, son ustedes.

9 Ustedes dicen: “Hermano Branham, ¿puede…?”.
Yo no puedo hacer nada, son Uds. los que lo hacen. Ustedes solo me están haciendo hablar. Su fe está haciendo eso. Ustedes que están allá en la audiencia con dolencias y enfermedades y cosas, son Uds. usando el don de Dios. Ahora vean, Dios tiene un don. Ahora vamos a medirlo solo de esta manera tan… porque alguien pudiera estar aquí por primera vez esta noche.
Jesucristo fue el regalo más grande que Dios haya tenido. ¿No creen Uds. eso? Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él tuvo el Espíritu sin medida. Toda la plenitud de la Deidad corporalmente habitó en Cristo. Ahora, Él fue como todos los océanos, todos los mares y todas las aguas, las cuales son casi cuatro quintas partes de la tierra que están cubiertas con agua. Y toda esa agua estaba en Él. Eso es en comparación con la bendición y la medida del Espíritu que Dios le dio a Él.
Ahora, en Sus siervos, ministros y nosotros, es solo una cucharada de agua comparada con ese océano, o los mares. Pero, los mismos químicos que están en todo el océano están en esa cucharada, también, ¿ven? Así que, tiene que producir la misma cosa si viene del mismo lugar, ¿ven? Esa es la razón…
Ahora Uds. dicen: “Hermano Branham…”. Tengo tantas críticas, y estaré muy contento… estoy orando para que Dios me deje comenzar por primera vez en el viejo México.

10 Y así como vine a Shreveport la primera vez, fue imponiendo las manos sobre las personas y Él me permitió conocer lo que estaba mal con ellos. Él me dijo: “Si eres sincero, vendrá a suceder que conocerás el mismísimo secreto del corazón”.
¿Cuántos recuerdan eso, que yo predije eso antes? Ajá. ¿Sucedió eso? [“Sí”]. Ahora eso ha ido un poco más lejos que eso. No, un poco más lejos, pero bastante más lejos, ¿ven? Ahora, solo seguirá avanzando. Y anótenlo, y vean si hay una pizca de fanatismo, o algo que no es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso será puramente Escritural.

11 Ahora, en Jesús de Nazaret, cuando toda esta agua estaba en Él ahora… o, el Espíritu en Él, más bien, (siendo que dije: “agua” hace un momento, dando una parábola de modo que entiendan…).
Ahora, Él fue el don de Dios. Y cada vez que Dios quería que Él hiciera algo, Dios solo lo levantaba y le mostraba qué hacer. Y Él dijo: “Yo no hago nada de Mí mismo”. ¿Es correcto? “Solo hago lo que veo hacer al Padre”. ¿No dijo eso Jesús? Entonces Él no puede mentir. Eso tiene que ser la verdad.
Ahora mejor es concluir eso de una vez para siempre. Jesús dijo que Él no hacía nada excepto que el Padre le mostrara primero qué hacer. “Lo que veo hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”.
Revisen a través de la Biblia y vean si los profetas, o alguien, hizo alguna vez algo sin que lo haya visto primero. Porque Uds. no pueden decir que es: “ASÍ DICE EL SEÑOR” a menos que el Señor lo haya dicho, y Uds. lo saben. No es una sugestión mítica, o alguna emoción mental, no es una psicológica… psicología, es absolutamente Dios mostrando anticipadamente algo que va a suceder. Correctamente. Y sucederá cada vez. No fallará ni una sola vez.

12 Ahora, observen a Jesús de Nazaret. Él venía caminando entre una audiencia de personas. Y una mujercita se abrió paso a través de todos los incrédulos. Y ella estaba anémica; tenía un flujo de sangre. Y dijo en su corazón: “Yo le creo a Él. Si tan solo pudiera tocar Su vestidura, seré sana”. Y quizás ella se escabulló bajo el brazo de este hombre. Él la empujó hacia atrás. Ella vino por el otro lado y se escabulló por el otro lado. Fue entre las rodillas de este y avanzando hasta que se acercó y llegó a un sitio donde pudo tocarlo a Él, retrocedió y se metió entre la audiencia.
Jesús se detuvo. Dijo: “¿Quién Me tocó?”.
Ella y el resto dijeron: “Yo no”. Todos ellos lo negaron.
Pero Él dijo: “Percibo que Me he debilitado”. Vean si esa traducción no es correcta. “Virtud (fuerza) ha salido de Mí”.
Vean lo que ella hizo. Él buscó por todas partes hasta que Su poder de discernimiento captó a la mujer, quién era ella. Él dijo: “Tu fe te ha salvado”. Y entonces ella vino, cayó a Sus pies y lo confesó todo.
Ahora: “Tu fe te ha sanado… te ha salvado”, más bien. “Tu fe te ha salvado”.

13 Ahora, ella usó el don de Dios. Eso fue lo que lo debilitó a Él.
Pero cuando Lázaro había muerto, y Dios se lo mostró a Jesús anticipadamente, de ante mano, cómo fue que Él se fue y se quedó por tantos días hasta que Lázaro murió y los días apropiados pasaron para que su cuerpo se deteriorara. Y mientras Él… Todo este tiempo, Dios se lo había mostrado, porque Él dijo en la tumba, dijo: “Padre, gracias te doy por haberme oído”, ¿ven? Él sabía lo que iba a suceder.
Miren allí, Él dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme”.
Ellos dijeron: “Oh, él descansa”.
Dijo: “Él ha muerto”. Y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, porque eso hubiera estorbado su fe. Si hubieran querido que fuera y orara por él, me hubieran rogado que lo hiciera, y Yo no lo hubiera hecho, entonces Uds. hubieran perdido su fe. De este modo, me alegro de no haber estado allí. Mas voy para despertarle“.
Él lo sabía. ¿Por qué? Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre Me lo muestra primero”. Él tenía que verlo primero. Pero fíjense, cuando Él se paró allí… ¿Cuánto más grande fue el milagro de la resurrección de Lázaro que la mujer que tocó Su vestidura? Pero ahí no se dijo nada acerca de Él debilitándose. Dios había usado Su don en Cristo antes de mostrar la resurrección de Lázaro, y la mujer usó el don de Dios para recibir lo que ella quería.

14 Así que, en esta nueva cosa de la que el Señor me dijo al respecto, será Dios usando Su don. Y cuando Uds. están parados aquí en público ante la gente de esta manera, es solo un constante… [Palabra incierta]. Es solo un milagro de Dios. Si Él, el Hijo de Dios nacido de la virgen, estuvo una vez bajo tal tensión hasta que jaló de Él y lo debilitó, ¿qué de mí, un pecador corruptible?
Y fíjense en el momento que sucede, ¿ven? Es Dios usando Su don, o Uds. usando Su don. Así que, no soy yo quien se para aquí, son Uds. quienes se paran aquí que lo hacen. Ustedes en la audiencia, y Uds. aquí en la plataforma, Uds. están sacando del don de Dios. Yo no soy Su don; el Espíritu es Su don. Esta no es mi voz, solo capta mi voz. Está mudo y en silencio hasta que hay algo detrás de él, hablando. Y de ese modo sería yo un mudo en silencio para cualquier cosa sobrenatural, a menos que lo sobrenatural esté usando el instrumento para hablar a través de él.
El Señor les bendiga.

15 Lucas el capítulo 19, el versículo 42. Solo antes de mirar en la Palabra, hablemos con el Autor.
Nuestro Padre celestial, los servicios están llegando a su fin. Hombres y mujeres han estado aquí, muchos han aceptado al Señor Jesús. Aparte de eso, jóvenes y jovencitas serán probablemente los hombres y mujeres del mañana si Tú tardas. Muchos ancianos y que están partiendo, preparándose para esa gran hora, para la larga e interminable eternidad que se avecina. Dios, te agradecemos por cada uno. Muchos que se han parado aquí en la plataforma estaban gravemente enfermos; allá en la audiencia también, muy graves, están sanos, esta noche, por causa de Tu gracia y gloria. No nos importa si el mundo científico lo revisa y lo llama esto, o aquello, nosotros llamamos a Tu Palabra la verdad.
Ahora simplemente estamos listos para el servicio del cierre. Ayúdanos, Dios. Habla por medio de Tu Palabra. Repártenos aquello que es nuestra porción para la noche, como lo hiciste con el pan y los peces a las multitudes que esperaban hace muchos años atrás junto a las costas arenosas de Galilea. Concédelo, Padre, estas bendiciones, lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo amoroso. Amén.
Y Jesús le dijo: recíbela, tu fe te ha salvado.

16 Uds. pueden leer todo el relato en su tiempo libre, o en los momentos apropiados para leer.
Ahora, solo sean tan reverentes como les sea posible por unos momentos, e intentaremos dentro de los siguientes minutos, si Dios quiere, prepararnos para comenzar la línea de oración. Mañana es lunes, Uds. tienen que trabajar, nosotros nos vamos temprano en la mañana para Houston.

17 ¡Vaya, hacía frío! Puedo verlo a él que tiembla mientras se pone bajo la luz del sol. Y él estaba… había sido un mal día. Nadie le había dado nada. Había bastantes pordioseros por toda Palestina en aquel tiempo. Y había gente con lepra, y afligidos, y gente enferma, y acostados en las calles, ciegos, cojos, paralíticos, secos. Y la gente les daba monedas al ir pasando, el único escaso recurso que tenían para vivir.
Puedo verlo mientras tenía algo en su corazón. No le habían dado ninguna moneda ese día. Y él se quita de la sombra del edificio, solo un poco para ponerse bajo la luz del sol. Se queda quieto allí, va palpando, y se sienta bajo la luz del sol.
Al estar sentado allí, se acordó de cómo habían sido las condiciones con él, y cómo eran en ese momento. Él está pensando en Raquel, en casa, su esposa. Está pensando en la pequeña Lea, su hijita. Y cómo es que… qué les iba a pasar esa noche cuando papá encontrara el camino a casa.
“¿Me ayudaría, amable señor?”.
“Sí, Bartimeo. Te ayudaré hasta la siguiente esquina”.
“¿Me ayuda alguien hasta la siguiente esquina? ¿Me conoce alguien en la multitud? ¿Me ayudaría hasta la siguiente esquina? Estoy tratando de hallar mi camino a casa”.
Y él pensaba que cuando llegara a casa, y su pequeñita cepillara sus mejillas barbudas, lo besaría, le peinaría el cabello. Y él sintió las manitas huesudas de su esposa mientras ella le daba una palmadita, lo abrazaba y lo besaba, y se preguntaban si le habían dado algo aquel día para tener un poco de comida en la noche.
¿No es eso lamentable? Sin dinero —solo un pordiosero.

18 Él comenzó a pensar, sentado al calor del sol, se había envuelto en su abrigo harapiento, ya que no se podía comprar uno nuevo. Él era el proveedor de su familia. Él pensaba en su familia antes de sí mismo. Cualquier padre genuino y verdadero hará eso, o esposo. Cualquier Cristiano pensará en otros antes de pensar en sí mismo. Todo Cristiano trata de poner a Dios en primer lugar, a su familia en segundo lugar, él está en tercer lugar. Intento hacer de eso una práctica en mi propia vida.

19 Y mientras lo veo ahí sentado: “Es un buen tiempo”, dice él: “como para… Sin revuelo por las calles. Todo ha estado tranquilo por un buen rato. No sé dónde están todos hoy. Pero parece que no hay nadie aquí”.
Y mientras se acomoda allí abajo en el sol cálido, como que comienza a repasar las cosas. ¿No les gusta estar a solas y repasar las cosas? A mí sí. A veces solo me aparto, conduzco mi carro, lejos al campo y me meto allá en los bosques y apago el encendido. Y salgo y me siento en un tronco en alguna parte. Solo para pensar bien las cosas. Estar solo.
Y mientras estaba sentado allí pensando, él dijo: “Sí. Uds. saben, hace unas semanas tuve dos pequeñas tórtolas, que hacían trucos, y daban pequeñas maromas una sobre la otra. Pero Uds. saben, desde que mi niña se enfermó, y fui y le pedí a Dios que si Él la sanaba, yo haría algo especial para Él. Yo le daría estas pequeñas tórtolas, y ella se recuperó, así que le di a Él las tórtolas.
“Y luego cuando mi querida, dulce y cariñosa esposa estuvo tan enferma esa noche, que el doctor dijo que no podría vivir. Y salí de mi pequeña casa de adobe, y me arrodillé en la esquina. Y mientras la cálida brisa Palestina descendía por los campos, los desiertos, yo le prometí a Jehová que si Él dejaba que ella se recuperara, solo me quedaba una cosa, y era un cordero”.

20 Ustedes saben, han visto a los ciegos en la calle, y perros guiándolos. En aquellos días, los corderos los guiaban. Así que, él le prometió a Dios que ofrecería el cordero. Y al día siguiente, cuando subía a ofrecer en el Templo, en el lugar del holocausto, su cordero, el sacerdote le dijo: “¿A dónde vas, ciego Bartimeo?”.
Él dijo: “Voy a ofrecer mi cordero”.
Le dijo: “Ciego Bartimeo, no puedes hacer eso”. Dijo: “Yo te daré dinero para que te compres un cordero donde lo venden allá para que lo ofrezcas”.
Él dijo: “Pero, sacerdote, yo nunca le dije a Dios que le daría un cordero; yo le dije que le daría este cordero”. Así que él dijo: “Yo debo ofrecer el cordero”.
Así que, él dijo: “No puedes, ciego Bartimeo, ese cordero son tus ojos”.
Él dijo: “Dios proveerá otro cordero para los ojos del ciego Bartimeo”.
Él estaba pensando en eso. “Ahora, no tengo palomas para atraer la atención de los turistas, y de la gente que va y viene. Y no tengo un cordero que me lleve a casa. Solo tengo que ir a merced de las personas”.

21 Y su mente se remonta un poco más lejos. Él recuerda un día en que mamá, cuando él era un niñito, solía llamarlo. Decía: “¿Bartimeo?”.
“Sí, madre”.
Y ella entraba y lo ponía en su regazo. Y ella lo mecía y decía: “Mi pequeño hijo amoroso, quiero contarte una historia que es una historia verdadera. Bartimeo, hace años el gran Jehová Dios guió a nuestro pueblo a esta tierra. Él nos la dio por promesa a través del padre Abraham. Y cuando nuestro pueblo estaba en Egipto, en esclavitud, Dios descendió —el gran Jehová.
“Y Él envió un profeta a la tierra llamado Moisés. Y este Moisés era un hombre poderoso. Y ciertamente Jehová estaba con este profeta, y él hacía señales y prodigios. Y él sacó a los hijos de Israel de Egipto, y los trajo al desierto. Y allí Jehová los alimentó con maná de los cielos. Les dio agua de una roca. Cuando estaban enfermos y necesitados, Él proveyó la expiación para sus enfermedades. Y los cojos, los paralíticos, los ciegos, o lo que estuviese mal con ellos, ellos miraban esta expiación y vivían”.
“Pero, por desgracia, eso se ha ido. El sacerdote nos dice que Jehová no es así hoy. Que Él ya no lo hace. Él solo lo hizo allá atrás para esa gente, pero ya no lo hace”.
¿No es eso un tipo de hoy? Explicándolo todo. No es que Jehová se alejó, sino que el pueblo se alejó.

22 Él escucha un ruido. Aquí viene alguien. ¿Quién es? Él escucha a un pequeño burro trotando. Y de repente, mientras viene, es un mensajero que viene corriendo por delante, tiene un pequeño burro. Uno puede oír los pies descalzos en el suelo. Él dice: “¿Me daría a mí, un hombre ciego, una moneda? Estoy necesitado hoy. Yo tengo una familia. ¿Me ayudaría?”.
“Fuera de mi camino. Yo soy siervo de Jehová. Tengo asuntos más importantes que perder el tiempo hoy con los ciegos y pordioseros. Estoy en camino a la Asociación Ministerial que se está reuniendo esta mañana aquí en Jericó porque hay un fanático que viene aquí hoy. Y entendemos que Él causa mucha agitación cuando entra. Y vamos a formar un comité para detener esta tontería antes de que se extienda por el país. ¡Fuera de mi camino, pordiosero!”.
“Perdóneme, amable sacerdote, su santidad, su reverencia. No era mi intención interrumpir al siervo de Dios”.
Él escucha el trote del burro que se aleja.

23 Luego recoge sus viejas ropas harapientas y se sienta otra vez. Él continúa su estudio. Él dijo: “Usted sabe, donde esa pequeña mula vieja iba trotando, yendo por allí, sobre esos mismos adoquines, Elías y Eliseo caminaron por ese mismo camino, abrazados, bajando para cruzar el Jordán. Mi mamá me contó esa historia”.
“Oh, si tan solo pudiera haber vivido en aquel día. Si tan solo pudiera haber estado sentado aquí. Si Jehová tan solo tuviera otro profeta así hoy. Yo saldría corriendo a la calle donde fueran pasando. Y yo dijera: Oh, grandes profetas, y distinguidos de Dios, ¿harían una pequeña oración por mí, un hombre ciego?. Y yo creo que si esos profetas ungidos le hubiesen pedido a Jehová, Jehová habría restaurado mi vista”.
Y solo piensen, mientras él se está cuestionando, reflexionando en su mente: “Ellos pasaron a un tiro de piedra”.

24 Ahora, pero oh, cada vez que me guían hacia el Templo, me dicen que todos los días de los milagros han pasado, que ya no suceden más. “¿Qué pasó con Jehová? Yo sé que Elías se fue y Eliseo se fue, pero ¿se ha ido Jehová?”.
Él está razonando esto. Ustedes saben, siempre hay un motivo para esos razonamientos. Y él piensa de nuevo: “A tan solo unas… aproximadamente 500 yardas de aquí [457 m] de aquí, un poco más lejos, ese gran guerrero Josué, profeta y líder, caminó hasta el Jordán esa mañana, cuando el viejo Jordán en el mes de abril, las grandes olas grandes pasando y el valle entero inundado con las aguas que bajaban de Judea, la nieve que se derretía arriba en las montañas. Y este gran guerrero se dirige a este Jordán y dice: Reunid a toda la gente. Ustedes van a ver la gloria de Dios”.
“Oh”, él dijo: “Si tan solo hubiera vivido en aquel día. ¿No habría sido maravilloso si pudiera haber vivido en aquel día y haber conocido a Josué? Y cuando él tomó a los sacerdotes, puso la Palabra primero, la cual era el arca, y los puso en marcha hacia el Jordán, ese mismo Jordán, que está rugiendo justo un poco detrás de aquí, retrocedió y se amuralló. Y mis padres de la antigüedad cruzaron el Jordán sobre tierra seca”.
“Pero, oh, eso fue en aquel día pasado. Me dicen que Jehová ya no es así. Él no sana. Él no tiene profetas, y demás, ya no más. Que Él no provee para tal cosa”.
¡Oh, qué error! En qué error se mete la gente todavía cuando piensan eso. ¡Jehová no cambia! La Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Dios hizo eso allá atrás, Él está obligado a cumplir lo mismo bajo la misma circunstancia.

25 Así que, sentado allí… Y después de un rato se pone un poco fresco, y él se mueve de nuevo. El sol está brillando sobre él ahora. Él agacha la cabeza, comienza a pensar de nuevo: “Sabes, mamá solía leerme las Escrituras. Y ella me dijo de cómo estuvo leyendo en Josué, y la gran multitud de gente, y algunos de mis padres estuvieron en eso. Ellos acamparon afuera, tal vez… Ahora, si el viento está llegando por este lado, como dijeron esta mañana… Ellos acamparon aquí abajo a poca distancia. Y los mismos muros junto a cuyas ruinas estoy parado ahora, cayeron por la gente que marchaba alrededor del muro. Qué gran Jehová debe haber sido entonces, pero Él no lo es hoy”.
De esa manera es hoy. Todavía enseñamos esas cosas: “Qué gran Pentecostés fue. Qué cosa tan tremenda cuando Pedro y Juan pasaron junto a la puerta llamada la Hermosa: El hombre fue sanado”.
¿De qué sirve un Jehová de ayer, si Él no es el mismo Jehová hoy? ¿De qué sirve el Dios de Moisés, si Él todavía no sigue siendo el mismo hoy?

26 Me trae a la mente a un hombre con un pájaro en una jaula. Él va y le da la mejor comida que puede, que forma huesos, para hacer buenos huesos fuertes en su canario. Pero él lo mantiene en la jaula para que no pueda volar. ¿De qué sirve darle buena comida ortodoxa, si lo mantiene encerrado? Eso es lo que pasa hoy. Ustedes están enviando predicadores a los seminarios, y siendo muy ortodoxos, y tratando de darles la mejor comida, pero tienen miedo de salir y decirle a la gente que son falsos, y ponerlos en libertad, y sanarlos y que se recuperen, y Jehová sigue siendo el mismo.
¿De qué sirve tomar un estudio Bíblico? ¿De qué sirve predicar el Evangelio, si Uds. mantienen a la gente en una jaula? Hermano, cada uno de Uds. esta noche puede tomar la Palabra del Dios viviente, e irse de aquí tan libres como un pájaro fuera de una jaula. Amén.
¿De qué sirve un Dios que sanó a un hombre en la puerta llamada la Hermosa, si Él no es el mismo Dios esta noche? ¿Si Él ha perdido Su poder, si Su Palabra no es verdadera esta noche como lo era entonces, si no son correctas Sus promesas?

27 Oh, mi justa indignación se encendió la otra noche cuando escuché a ese maestro Católico, dijo a nivel nacional que: “Esta Biblia no era nada, sino que… tratar de vivir por ella era como caminar través de muchos charcos de barro”. ¡Blasfemando!
Y dijo: “¿Qué era eso?”. Dijo: “Tal vez Dios tuvo una idea en el cielo de que Él iba a enviarles una Biblia. Así que Él tomó algunos Ángeles, y la escribió, e hizo que un pequeño Ángel viniera a los pasillos de la gloria, y bajó y se las entregó a ustedes”. Dijo: “Era un credo Católico”. Dijo: “Los apóstoles, y Marcos, Lucas y Juan nunca escribieron nada. Solo un montón de cosas que se escribieron y la mitad de ella era cierto e historietas que se contaron y todo”.
¡Yo creo que cada palabra es solemnemente la verdad de Dios! ¡Sí, señor! Y yo creo….
Él dijo: “Ahora, esa es la palabra que fue algún tipo de historia de un rumor de la iglesia Católica hace años”. Él dijo: “Pero la iglesia está avanzando hoy”.
Si la iglesia Católica es la verdadera iglesia de Dios, y no se para por su palabra original, si es la Palabra de Dios, entonces hay algo mal en alguna parte.
La Biblia dice: “¡Ay de aquel que le quitare o le añadiera algo a eso! El mismo será quitado del libro de la vida”.

28 Si Jesucristo….
No solo los Católicos le quitan, sino que también los Protestantes. Claro que sí. La acuchillaron y la mutilaron y: “Esto está inspirado, y eso no está. Y esto…”, para que se ajuste a su doctrina mezquina.
Hermano, cada palabra de Ella está inspirada. Y cada palabra de Ella es tan buena hoy como lo fue en el día en que Jesús selló el libro allí con Su sangre en el Calvario. Cada promesa es “Sí” y “Amén” para el creyente.

29 Bartimeo se quedó allí mirando a su alrededor. Él pensó de inmediato: “¿Sabes qué? Tal vez ni a doscientas yardas [182 m] en esta dirección, el gran guerrero Josué estaba caminando un día. Y cuando se acercó a la muralla a un tiro de flecha de la misma, miró y allí estaba un hombre con Su espada desenvainada. Y Josué siendo un guerrero sacó su espada. Y fue a su encuentro. Y él dijo: ¿Eres de los nuestros, o eres nuestro enemigo?. Y el hombre dijo: No, yo soy el capitán del ejército de Jehová”.
Y dijo: “Piensa, sus pies estuvieron a doscientas yardas [182 m] de donde yo estoy ahora”.
Ni se imaginaba que el mismo Capitán iba a salir por la puerta en unos minutos. Amén.

30 Ustedes saben., cuando Uds. piensan en Dios; cuando mantienen en su mente… Oh, Uds. piensan… Se sientan en la iglesia y piensan en todo menos en Dios. De cómo van a hacer su lavado, y qué van a hacer en la oficina mañana. Cómo van a hacer esto, aquello o lo otro. Mantengan su mente fuera de eso y piensen en Dios.
La Biblia dice que si hay alguna alabanza, si hay alguna virtud, en esto pensad.
“Me pregunto si seré llamado en la línea de oración. Me pregunto si Dios hablará”.
No piensen esa clase de pensamiento negativo. No dejen que pase por su mente. Hagan toda palabra positiva, y todo pensamiento positivo. ¿Lo ven?
Ustedes saben que los discípulos, después de la resurrección de Jesús, Cleofás y su amigo estaban en su camino hacia Emaús. Y mientras iban hablando de Jesús, pensando en Jesús, Él salió de los arbustos y caminó con ellos mientras pensaban en Él; mientras estaban meditando.
De esa manera lo hace Jesús hoy. En mi corazón, en mi mente, durante todo el día, permítanme caminar con el Señor a la luz de Su Palabra. Con la Paloma Celestial, permítanme tener compañerismo durante todo el día.

31 Bartimeo el ciego estaba sentado allí pensando: “Oh, si tan solo pudiera haber vivido en aquel día cuando el gran Capitán del ejército del Señor se paró junto al profeta Josué, con una espada desenvainada. Y Josué, el gran guerrero, arrojó su escudo, arrojó su casco, dejó la espada y corrió, cayó a Sus pies. Si pudiera haber estado viviendo en aquel día. Pero, tristemente, el sacerdote dice que los días de los milagros han pasado. Ya no podemos tener más sanidades y cosas. Es una cosa pasada”.
De repente sonó como si la escuela hubiera salido. El ruido más horrible procedente de la ciudad. Algunos de ellos gritando: “¡Fuera contigo! Oye, Tú, sanador divino, tenemos al señor Rabí Jones aquí, ¿por qué no vienes a sanarlo? Haz un milagro aquí y déjanos ver que lo hagas. Oh, dijiste que lo hiciste en Capernaum, lo hiciste aquí y allá; ¡déjanos verte hacerlo aquí! Oye, Tú que levantas a los muertos, tenemos un cementerio aquí lleno de judíos muertos. Sube y resucítalos a todos si Tú eres el Cristo”.
Bartimeo dijo: “Escuchen eso. ¿A quién le están hablando?”.
Y otros diciendo: “¡Hosanna al Rey! ¡Gloria a Dios en las alturas!”.
Le arrojan fruta podrida a Él, y el más terrible conglomerado de ruidos, y uno silbando y burlándose, otros dijeron: “Oye, Tú que puedes destruir el Templo y construirlo en pocos días, ¿por qué no haces a este hombre oír, que reciba su oído? Regresa aquí y haz un milagro”.
El mismo viejo demonio que se encontró con Jesús y dijo: “Haz un milagro aquí delante de mí. Convierte este pan… estas piedras en pan. Déjame verte hacer algo”. El mismo vive hoy todavía.

32 Jesús, con Su rostro hacia el Calvario, saliendo de la ciudad. A medida que camina lentamente, Su cabeza hacia el cielo, liderando a la multitud del pueblo, los apóstoles haciendo lo mejor que podían, esos doce hombrecitos, para mantener a la gente atrás, y batear los frutos maduros y las cosas que le arrojan a Él. Su cabeza apuntando hacia el Calvario. Su corazón hacia esa dirección con todas las responsabilidades del mundo, cada pecado, debía ser puesto sobre Él. Él debía pasar por tal agonía hasta que la sangre y el agua se separarían de Su cuerpo y brotarían de él.
Él tuvo que hacerlo. Él no tenía que hacerlo, pero Su amor lo obligó a hacerlo. Si Él no lo hacía, nosotros estaríamos perdidos. Sus enemigos se perderían, pero Él amó incluso a Sus enemigos. Toda esa carga en Su gran corazón. Él se movía lentamente, mientras caminaba. Simplemente puedo verlo a Él.

33 Bartimeo dijo: “¿De qué están hablando?”.
Lo primero, alguien tropezó con él, dijo: “¡Ey!”. Lo pateó y dijo: “¿Qué estás haciendo aquí sentado? Oye, Tú ahí, Tú con la cabeza en alto, Tú que sanas a los enfermos, déjame charlar un poco contigo”.
Bartimeo dijo: “¿Qué? ¿Quién sana a los enfermos? Uh, amable señor, ¿alguien que me pudiera decir quién está pasando? ¿Qué es todo el…? ¿De qué se trata toda la conmoción? Soy un hombre ciego, ¿pueden ver?”.
Alguien lo golpeó por este lado: “Uh, uh, ¿quién es este? ¿Quién pasa?”. Y alguien más lo golpea; finalmente, lo derriban. Él coge su viejo abrigo harapiento y comienza a palpar, se lo pone él mismo.

34 Y finalmente una amable damita le puso las manos encima. Ella dijo: “Amable señor, hombre ciego, nadie parece prestarle atención. Tal vez no entienda que está pasando el gran Profeta de Nazaret”.
“¿Quién es este Profeta de Nazaret?”.
“Pues”, ella dijo: “señor, ¿no sabe que Él es el que fue prometido por Moisés? E Isaías dijo que cuando Él viniera, el ciego vería, y el cojo saltaría como un ciervo, y así sucesivamente, y Él dice ser esta persona. ¿No lo conoce?”.
“No. ¿Dónde está Él?”.
“Él está pasando por aquí”.
“¡Oh, Jesús, Hijo de David!”. ¡Aleluya! La fe se apoderó de él. “¡Ten misericordia de mí!”.
“Oh,” dijo ella: “no puede hacer que le oiga. Hay demasiadas cosas sucediendo. Él está bastante lejos en el camino ahora. No puede hacer que le oiga, pero tenga fe en Dios. Ud. sabe, he oído, aquí hace unos días, que una mujer tocó Su vestido y salió de la audiencia. ¿Y sabe qué? Ellos me dicen que Él incluso lo sintió, y su fe lo había tocado. Y sabe, también oí que un hombre llamado Felipe vino a Él, y trajo a un hombre llamado Natanael. Y Él incluso supo quién era él. Aún supo dónde estaba un pez que tenía una moneda en la boca. Y Él fue y pagó el tributo para dejarlos callados para que Él pudiera predicar”.
“Quiere decir entonces, señorita, que tal vez mi fe… ¡Tengo fe! He estado pensando en la Biblia. Tengo fe. ¡Oh, Jesús, Hijo de David! Dios, Jehová, permite que mi fe lo toque.
“¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! ¡Ten misericordia de mí!”.
Alguien dijo: “Oh, hagan que ese hombre se calle”, parado cerca: “Él se ha ido muy lejos calle abajo”.
No demasiado lejos para él. Él nunca está demasiado lejos sino a la distancia que Él puede ser tocado.

35 “¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”.
Cómo la fe de ese pordiosero ciego detuvo a Jesús en medio del camino. Se detuvo, dio la vuelta. “Un momento”. Escuchen donde estaba allá lejos muy atrás.
Dijo: “Tráiganlo aquí”. (Amén. Me gusta eso). “Tráiganlo aquí”.
¡Oh, vaya! [Cinta en blanco]. Jesús se detuvo, en Su camino al Calvario. Si la fe de ese pordiosero ciego lo detuvo en el camino hacia el Calvario, ¿cuánto más su fe lo detendrá esta noche, cuando Él está tratando de llegar a su corazón?
Y Él se dio la vuelta. Él dijo: “Tu fe te ha salvado. Recibe tu vista”.
Él se da la vuelta y continúa. ¿Qué había pasado? Dios había provisto un Cordero para los ojos de ese ciego. El Cordero provisto de Dios para los ojos del ciego Bartimeo. Ese mismo Cordero ha sido provisto esta noche para Uds. Ha sido provisto para cualquier cosa que Uds. necesiten. Y Él está pasando por aquí. Y Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de sus debilidades.
Oremos.

36 Padre Celestial, como personas aún hoy, después de dos mil años de enseñanzas Bíblicas, ellos todavía andan a tientas… a tientas en completa oscuridad. Los corazones totalmente cubiertos con las cosas del mundo. Y esta noche, todo el mundo está en caos. Y aquí estás Tú entre nosotros todavía viviendo. Tú nunca morirás. Tú moriste una vez para quitar el pecado, pero Tú has resucitado y estás vivo para siempre jamás. Porque Tú vives, Tú das la promesa de que podemos vivir también aceptándote y creyendo en Ti.
Ruego esta noche, querido Señor Jesús, en el tiempo de cierre, sabiendo que quizás… no sabemos cuándo nos volveremos a encontrar. Y ruego que Tú tengas misericordia esta noche. Y tal vez no haya un ciego aquí, una mujer ciega, pero puede haber algunos que están ciegos a Tu Presencia que está aquí. Sus almas están repletas de algún tipo de teología hecha por el hombre. Y en este gran día, Tú permitiste que fuera así. Tú dijiste que vendría un tiempo en que no habrá hambre por pan y agua solamente, sino por oír la Palabra de Dios. Y los hombres correrían de aquí para allá buscándola. Y hemos vivido para ver ese día, cuando uno dice de esta manera, y el otro dice de aquella manera.
Pero estamos agradecidos, Señor, de que Tú dijiste: “Yo soy el camino”. Y si Tú eres el camino, entonces Tú estás (tiempo presente) aquí ahora para probar que Tú eres el camino. No alguna doctrina de iglesia o alguna teología, o alguna denominación, pero Tú eres el camino.
Seguramente, Padre, las calles deberían estar llenas de gente ahora mismo, para escuchar y ver al Señor resucitado venir en Su gran poder, y hacer las cosas que Él dijo que haría. Pero Tú nos has dado estas a nosotros. Tú dijiste: “No, tú no puedes venir, y no vendrás. Tienes ojos, pero no puedes ver; oídos y no puedes oír. Bien habló Isaías de vosotros”.
Pero los que han venido, ruego, Padre, que Tú los lleves a todos y cada uno de ellos a Tu reino. Séllalos con la promesa del Espíritu Santo.

37 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto si hay alguien aquí esta noche al final del avivamiento, después de ver la… no alguna nueva doctrina de iglesia, no ver a alguien que viene y trata de presentar algún tipo de doctrina o una teología, sino ver al Señor Jesús mismo levantarse en medio de Uds., y confirmando Su Palabra como Él dijo que haría. Y Uds. que están sin Cristo, sin Dios, y sin el Espíritu Santo esta noche, y levantarían su mano a Dios, y al hacerlo decir: “Dios, por favor acuérdate de mí mientras mi corazón está todavía latiendo, mientras aún tengo vida, y mientras el Espíritu Santo me está diciendo que todavía tengo una oportunidad, si tan solo la acepto. Y yo levantaré mi mano a Ti y lo aceptaré”.
¿Lo harán mientras levantan su mano? Dios te bendiga, hijo. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hombrecito. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, mi hermano. Dios le bendiga. Dios le bendiga, allá atrás en la parte posterior. Dios los bendiga en el balcón. Dios le bendiga aquí abajo, joven. Dios le bendiga, señor. Levante su mano. Dios le bendiga, jovencita, allá. Eso está bien.
Recuerden, justo en el momento en que levantan su mano, la Palabra de Dios está correcta… justo entonces Dios les da Vida Eterna, y jamás perecerán. Él lo dijo. “El que oye Mis palabras, y cree al que Me envió, tiene (tiempo presente) Vida Eterna, no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”.
Si son sinceros de corazón, y levantan su mano, Dios está obligado… Si creen que yo soy Su siervo, y que estoy en contacto con el mundo espiritual, el cual es el Espíritu Santo, si Uds. lo creen, escuchen mis palabras, porque les estoy citando la Biblia.

38 ¿Alguien más, levantaría su mano ahora? “No me pases…”. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, jovencita. Dios le bendiga, allá atrás, señor. Usted por aquí, dama. ¡Maravilloso!
No me pases, oh tierno Salvador,
(Dios le bendiga, hermano, allá atrás).
Escucha mi humilde clamor.
(¡Oh, Jesús, Tú, Hijo de David!)
Mientras a otros Tú bendices,
Oye mi clamor.
Se me dijo, anoche, muy atrás por aquí a un lado, estaba un hombre anciano de unos setenta u ochenta años sentado allí atrás. El doctor le dio una inyección, lo paralizó —temblando de parálisis. Algunos de sus seres queridos lo trajeron para escuchar el servicio. Mientras estaba sentado allí y después de cerrar el servicio con una gran unción del Espíritu Santo, el hermano anciano cerró los ojos y fue a encontrarse con Dios.
¿Quién es el siguiente? No lo sé. Puede que no sea un anciano, puede ser un joven, un muchacho o una muchacha. No lo sé.

39 Si Ud. no está bien con Dios, ¿levantará su mano ahora? Alguien que no haya levantado la mano, ha habido veinte o treinta, levanten su… Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, alguien… Dios le bendiga, señor. ¿Alguien más? Siento que estoy constreñido por el Espíritu Santo para quedarme un poco más. ¿Alguien más? La señora allí en la silla. Que Dios la bendiga, hermana. Eso es maravilloso.
Él ve su mano; incluso si yo no la veo, Él la ve. Allá arriba en el balcón detrás del cristal allá arriba, ¿alguien allá levantaría la mano, diciendo: “Dios ten misericordia”? Dios le bendiga, señor. Yo veo su mano allí arriba.
¿Alguien más? “Ten misericordia de mí, querido Dios. Hermano Branham, si yo nunca lo vuelvo a ver de este lado de la gloria, por la gracia de Dios, quiero estrechar su mano allá. Estoy viniendo sobre la base de la Palabra de Dios. Lo que Ud. dijo sobre esto esta noche, Él está dispuesto a tomarme, no queriendo que yo perezca. Y no puedo levantar mi mano sin que primero Dios me lo diga, porque nadie pudiera venir sin que el Padre lo traiga. En base a mi convicción, ahora, de que está en lo correcto, que Jesucristo es el Hijo de Dios, y Él murió por mí y Él resucitó de nuevo para mí justificación. Y vive aquí conmigo. Yo quiero que Él vea mi mano. Yo ahora lo acepto a Él desde lo más profundo de mi alma como mi Salvador, y deseo que el bautismo del Espíritu Santo venga sobre mí”.
Muy bien, uno más. Muy bien. ¿Oramos?

40 Ahora, Padre celestial, Tú has visto cada mano. Veinte o treinta manos, tal vez, no lo sé. Pero, hay una cosa que sí sé, que toda mano que subió, un Ángel lo escribió, o de alguna manera está registrado en la gloria esta noche. Satanás está derrotado para empezar. Un alma vale diez mil mundos. Y ellos levantaron su mano con la sinceridad de su corazón, ellos creen que Tú eres el Hijo de Dios, y quieren que tengas misericordia de ellos. Y Tú dijiste en Tu propia Palabra: “Nadie puede venir si el Padre no lo trae, y todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí. Y ninguno de ellos se perderá. Ningún hombre puede arrancarlos de Mi mano. Mi Padre me los dio. Nadie puede arrebatarlos. Yo les daré vida eterna, y los resucitaré en el día postrero”.
Niñitos, de mediana edad, jóvenes, ancianos, jovencitas, ancianas, juntos levantaron sus manos. Ellos están preocupados, Señor, sabiendo que deben abandonar este mundo, y quieren ser recordados en Tu reino. Como dijo el ladrón en la cruz: “Acuérdate de mí, Señor, cuando vengas en Tu reino”.
Y Tú le dijiste: “Hoy estarás Conmigo en el paraíso”.
Gracias, Padre por cada uno. Ruego que los guardes en las palmas de Tus manos por la sangre derramada. Y algún día glorioso cuando ya no habrá más día ni noche, porque todo será día allá. El sol no brillará porque el Cordero es la luz. No habrá oscuridad. Que yo pueda estrechar esa mano que se levantó esta noche, cuando estemos mirando a Aquel que nos salvó por Su gracia. Porque lo pedimos en su Nombre. Amén.

41 Oh, yo no sé cómo se sienten ustedes. Si yo soy un hipócrita, no lo sé. Soy honesto. Pero, yo me siento muy aliviado. Me siento muy bien. ¿Se sienten Uds. de esa manera? Vean.
El Señor ha traído a casa, pecadores penitentes. Ese es el milagro más grande que pudiera ocurrir. Hombres y mujeres que caminan por estas calles aquí y hacen estas cosas que no deben hacer, y luego cuando vienen y entregan sus corazones a Dios —cambia su actitud completamente— eso es un milagro. Eso es como tomar un cerdo y hacer un cordero de él. Si acaso se trata de hablar de un milagro. Más que los enfermos que están siendo sanados o cualquier cosa.
Ahora, para Uds. recién convertidos, ¿Me prometen, que tan pronto como termine el servicio de sanidad, que vendrán a arrodillarse alrededor del altar y darán gracias a Dios por salvarlos? Y yo creo que en ese momento Él les dará el bautismo del Espíritu Santo.

42 No digo que Él hará esto esta noche, pero ahora solo pensemos. ¿Qué…? Quitémonos todas las supersticiones ahora. Si Él ha resucitado de los muertos, entonces Él está obligado a estar con nosotros esta noche, porque Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, aun hasta el fin del mundo”. ¿Dijo Él eso? Si Él lo dijo, Él lo hará. Correcto.
Ahora, ¿qué hicieron Uds. hace un momento cuando levantaron su mano? Ustedes perdieron su vida cuando levantaron la mano. “El que pierde su vida, la hallará. (¿Es eso cierto?) Pero el que halla su vida, la perderá”. Digamos todos juntos: “El que pierde su vida por causa de Mí, la hallará. El que halla su vida, la perderá”.
¿No les alegra haber perdido la suya? Y ahora, Dios guardará su vida — tienen vida eterna. Gracias sean dadas a Dios. Muy bien. Volveremos a la plataforma para orar por los enfermos.

43 ¿A cuántos les gustaría ver al Señor Jesús? Veamos sus manos. Ciertamente. ¿Cuántos creen que Él resucitó de los muertos? Bueno, ¿cómo pudiéramos verlo a Él entonces, si se levantó de entre los muertos? ¿Cómo pudiéramos verlo a Él? ¿Cómo dijo Él que podíamos verlo? Ahora, dice: “Todavía un poco y el mundo no Me verá más, pero vosotros Me veréis (¿es eso cierto?), Porque Yo estaré con vosotros, en vosotros, hasta el fin del mundo”. Entonces, ¿cómo ven a Jesús? —el uno en el otro. Vosotros sois epístolas escritas. ¿Es correcto eso? Cristo está en nosotros. ¿No es eso maravilloso? Oh, es incomparable. Es maravilloso. Está más allá del pensamiento, que Cristo…

44 Una vez Él viajó sobre los hijos de Israel en una Columna de Fuego. Cuando Él se asentó en la montaña, nada podía siquiera tocarla; tenía que ser asesinado. Entonces Él descendió y vivió en su Hijo. Y Él vivió allí. Los hombres podían tocarlo, pero Él era de nacimiento virginal. Y Él dio Su vida, Su sangre, para que las personas nacidas sexualmente pudieran regresar al compañerismo, y tener compañerismo con Él, y ser parte de Él.
Así que es Dios, no en la Columna de Fuego, no Dios en Cristo, en ustedes. Todo lo que Dios fue Él lo derramó en Cristo. ¿Correcto? En Él habitaba la plenitud de la Deidad corporalmente. Y todo lo que estaba en Cristo, Él lo derramó en la iglesia. Amén. ¿Lo ven?
Ahora, Su Espíritu… Él dijo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no Me creáis. Pero si hago las obras de Mi Padre, aunque no me creáis a Mí, creed a las obras”.
Y es igual esta noche. Si un hombre hace las obras de Dios, entonces él es de Dios. Si él no hace las obras de Dios, entonces no es de Dios. Así que el Señor les bendiga mientras oramos por los enfermos.

45 ¿Le aman a Él? Vamos a cantar un pequeño coro: Solo Creed ahora, porque he estado predicando…. [Ruptura en la cinta].
………… creed
Todo es posible
Señor, yo creo.
Querido Padre celestial, ruego que en el Nombre de Jesús, que concedas la sanidad de cada uno de estos. Y que sean sanados para Tu gloria. Yo oro en el Nombre de Jesús, Señor, que Tú concedas esto. Amén.
10, 11, 12, 13, 14, 15.
Ahora creo yo, ahora creo yo,
Todo es posible
Ahora creo yo.
Ahora creo yo, ahora creo yo,
Todo es posible
Oh, ahora creo yo

46 Todos estén sentados. ¿Qué? ¿Qué? Muy bien. [Ruptura en la cinta.] Él lo prometió.
No creo que haya una persona en la fila que yo conozca. Todos ellos son desconocidos para mí. Si todos son desconocidos para mí, y no los conozco, no sé nada sobre Uds., levanten su mano. Por toda la fila. ¿Qué de allá en…? (El Hermano Branham habla con alguien a su lado: ¿Qué dijo, Hermano Moore? ¿Dónde está? Oh, el Hermano Krause. Sí, señor, lo conozco. Lo siento, Hermano Krause. No lo vi parado ahí. Muy bien. Gracias, Hermano Moore.) No es mi intención cometer un error. No trato… cometo muchos errores, no quiero hacerlo, pero no vi a nadie conocido en la fila. No reconocí al Hermano Krause parado allí. Yo conozco al Hermano Krause.

47 Ahora, ¿cuántos en la audiencia, arriba, dondequiera que estén, quieren que Dios los sane esta noche? Levanten su mano. No tienen una tarjeta de oración, pero quieren que Dios los sane. Dios les bendiga. Solo miren a los enfermos. Oh, Dios te bendiga, cariño. Ojalá hubiera algo que yo pudiera hacer. Realmente desearía que hubiera algo que yo pudiera hacer. Simplemente no puedo. Yo solo soy su hermano. Si pudiera bajar allí y sanarlos, oh, benditos sean sus corazones, simplemente pondría una gran línea, mantenerlos allí, y les diría: “Lo voy a sanar a usted. Lo voy a sanar a usted”. Yo lo haría, a cada uno. Pero si Jesús estuviera aquí, Él no podría hacer eso. Él diría: “Yo ya lo hice. Yo ya lo hice”. Él diría: “¿No lo creen? Conforme a vuestra fe, os sea hecho”. ¿Es eso correcto?
Ahora si el Padre le mostrara a Él algo, Él diría: “El Padre me dijo esto, así que ve y cree que esto está hecho”. Pero conforme a su fe, si el Padre aún no se lo había mostrado. “Conforme a vuestra fe, os sea hecho”.

48 Y ahora, miren, vamos a… Tenemos mucho tiempo. Estamos temprano esta noche. Así que, vamos a pensar esto por unos minutos. Voy a intentar llegar a toda esta fila aquí, esta noche, y aún más, si puedo, para orar por ellos. Ahora, quiero que Dios sane a todos los que están allá.
Ahora, imaginemos, ahora… Somos Metodistas, Bautistas, y todos somos de diferentes denominaciones aquí. Vamos a aquietarnos solo un momento. Durante los siguientes cuarenta y cinco minutos, o lo que sea, vamos a aquietarnos por unos minutos y pensar esto.
Ahora, yo voy a mirar directamente hacia la Gloria. [Ruptura en la cinta]. Ahora, si solo esperan y se sientan muy quietos y en silencio, mantengan a los niños pequeños tan tranquilos como puedan. Sigan mirando hacia esta dirección y orando, pues miren, una vez que el Espíritu Santo impacta, cada uno de Uds. llega a estar sujeto a eso. Allí lo tienen. Es como un gran soplo que pasa “Whew, whew, whew, whew, whew.” Un movimiento, puedo notarlo.

49 “Oh”, Uds. dicen: “Hermano Branham…”.
Oh sí. Jesús fue para resucitar a una muchacha muerta una vez. Él los sacó a todos de la casa; condujo a un hombre fuera de la ciudad, y así sucesivamente, ¿ven? Tienen que tener reverencia. Ciertamente. Sean tan reverentes como puedan serlo, ahora, solo por unos momentos.
Ahora, si traen a su primer paciente, o al hombre aquí, o al muchacho. Muy bien. Ahora, sean muy reverentes. Solo un momento, que Sus bendiciones vengan.
Ahora aquí está parado un muchacho. Yo nunca lo he visto en mi vida, me imagino. Él es un perfecto desconocido para mí. Eso es correcto. Pero, Dios lo conoce, señor, y yo no lo conozco a usted. Lo único que sé es que solo es un muchacho que está parado aquí. Eso es todo lo que sé.
Ahora, el hombre levantó su mano de que él nunca me conoció. Yo no lo conozco. Entonces, ¿cómo podría…? ¿Cómo pudiera suceder algo a menos que fuera revelado? Ahora, ¿qué pasa si el Mesías es el mismo? ¿Y qué si el hombre aquí, es un blasfemo? ¿Y qué si está él parado aquí, solo como un hipócrita, y de pie en la línea para hacer un espectáculo? Observen lo que le sucede.
¿Vieron al hombre que sacaron anoche? Uds. saben lo que le sucede a él. Muchos paralizados hoy, y en instituciones para dementes, y todo lo demás por intentar eso. Uds. lo saben. Uds. verán. Dios hablará.

50 ¿Y qué él si está enfermo, necesita ayuda? ¿Podría yo ayudarlo? No. ¿Podría Jesús ayudarlo si estuviera parado aquí? No, no más que decirle. Y si Jesús ha resucitado de entre los muertos, y yo puedo rendirme a Él, el Espíritu Santo, ¿qué haría el Espíritu Santo si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos? La misma cosa que le hizo a la mujer junto al pozo: le diría dónde estaban sus problemas. Le diría al hombre donde están sus problemas, y para qué vino él aquí. ¿Es correcto eso? Entonces eso haría a Jesús resucitado viviendo en Su iglesia. ¿Es correcto eso? Esa es la prueba infalible de Su resurrección.
Ahora, jovencito, solo quiero que vea en esta dirección para hablar con usted un momento. Ni siquiera tiene que responder, ¿ve? Hay mucha gente a mi alrededor, detrás de mí, de este lado. Y ahora, la unción del Espíritu Santo está aquí. Usted está consciente de eso. Y Ud. es un Cristiano. No es un hipócrita. Usted es un Cristiano parado aquí delante de mí, porque, tan pronto como capté su espíritu, se siente acogedor. Correcto. Usted es un Cristiano. Yo no lo conozco, nunca lo he visto, no sé nada de usted. Probablemente nacimos bien separados, y pudiera haber vivido por aquí, y yo nunca lo había visto antes, pero Dios lo conoce.
Pero si Dios, por Su Espíritu Santo, puede entrar en su futuro como lo hizo con la mujer junto al pozo, y decirle para qué está Ud. parado aquí, entonces, ¿lo recibirá y creerá que no es su hermano, sino que es el Señor Jesús que está presente? ¿Lo creerá y lo aceptará? Si se trata de problemas financieros, si es enfermedad, si es… lo que sea, problemas espirituales, lo que sea que es, Él se lo dará, si Ud. lo cree, porque cada promesa es para usted.
Ahora, mientras la audiencia está todavía escuchando mi voz, desearía que todos pudieran ver lo que estoy mirando: Una Luz que se mueve entre el muchacho y yo, alejándose. Y veo al muchacho alejándose de algún lugar. Ese debe ser su hogar. Él es un sureño, y tiene un…. Veo como una sangre goteando. Él tiene una condición en la sangre y tiene problemas estomacales —tiene problemas para comer. Eso es verdad. Eso es correcto.
El hombre tampoco viene de por aquí. Viene de Macon, Georgia. Y él es un predicador. Y su nombre es Smith, y su primer nombre es Arthur. Eso es correcto. Regrese a casa, regocijándose y alabando a Dios, en el Nombre del Señor Jesús.

51 ¿Creen Uds.? Tengan fe. El Señor Dios conoce todas las cosas. Ahora, eso debería ser suficiente para cada persona. Todos, ahora mismo, deberían ser sanados, justo en este momento. Y yo les digo lo que es verdad. No les digo algo errado, les digo la verdad. Jesús conoce a cada uno de Uds. Ahora, vamos a orar otra vez.
¿Es este el paciente, la dama? Nunca la he visto dama, pero Dios la conoce, ¿no es así? ¿Cree que yo soy Su siervo? [La señora responde: “Sí”.] Ahora, la razón por la que digo eso, es simplemente… no me crea como a Él, pero crea que Él me envió.
Ahora, yo nunca me envié a mí mismo; Él me envió, para que yo pudiera ser una ayuda. Usted es una mujer, yo soy un hombre. Entre nosotros está Dios. Usted es Su hija, yo soy Su hijo. Y luego, en esto, hay algo mal con Ud. y Dios me envió para usar mi boca para decirle a usted algo que Él quiere que Ud. sepa, de modo que… Y luego Él se lo dijo a través de la Palabra, pero ahora, de modo que Ud…. En este gran día de la Ciencia y de todo, para que Ud. sepa que Él realmente resucitó y que está aquí. Ud. creerá entonces, ¿no es así? con todo su corazón.
Usted tiene, una cosa, una condición extremadamente nerviosa. La veo caminando por el piso a causa del nerviosismo. Camina hasta una ventana, regresa, entra a la otra habitación, de ida y vuelta. Y hay algo cayendo mientras Ud…. Oh, es una condición de la vejiga. Eso es correcto. Y veo uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete veces que ha entrado para la sanidad de… para operación. (Eso es correcto.) Ha fallado cada vez. Jesucristo el Hijo de Dios está aquí para sanarla. ¿Lo cree?
Querido Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesús, bendice a esta mujer que está parada aquí. Y que ella se vaya y sea sanada en el Nombre de Jesús. Amén.
El Señor sea misericordioso con ella.

52 ¿Cómo está? Solo para hacer contacto con Ud. Somos desconocidos el uno al otro, no nos conocemos el uno al otro, pero Dios nos conoce a ambos. Por supuesto, Ud. está usando sus lentes. Sabríamos que hay algo mal en sus ojos. Ud. querría que se orara por ellos, pero quizás, aparte de eso, pudiera haber algo mal en Ud. que Ud. querría que yo supiera. Y si lo hay, y…. ¿Está Ud. consciente de que esto que Ud. siente es el Espíritu de Dios?
Ahora yo sé que es algo; es un sentimiento interior, no exterior. Usted no está sintiendo como si le hubiera puesto sobre usted mi mano, pero dentro de Ud. hay algo extraño sucediendo. ¿No es así? porque esa Luz la está rodeando completamente.
Usted también tiene problemas en su cabeza. Eso es correcto. Y la veo preocupada por… es un niño, un niño. Es su nieto… como con retraso. ¿Le cree a Él ahora?
Oh, querido Dios, que resucitaste a Jesús de entre los muertos, te ruego que bendigas a esta mujer quien se para en Tu presencia, cuya fe ha hablado en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios tenga misericordia de Ud., mi querida hermana.

53 Ahora, no duden, solo tengan fe y crean. Estoy tratando de mantenerme apartado de la audiencia tanto como me sea posible. Ustedes tienen una fe maravillosa moviéndose allá esta noche. ¿Puedo hablar con la mujer un momento?
Nosotros, siendo desconocidos el uno al otro, señora, no nos conocemos. Pero el Señor Jesús nos conoce a ambos. Qué pasaría si hoy, si eso fue hace dos mil años, y la mujer se acaba de ir del pozo y entra a la ciudad donde Jesús estaba sentado y dice: “Venid, ved a un Hombre. Pues, Él me dijo dónde estaba mi problema”, y Uds. salen al pozo, y allí está sentado el mismo Hombre. ¿No sería eso maravilloso?
Bueno, el mundo diría: “Oh, pero Él pereció hace años”. Pero no lo hizo. Él era Dios. Él vive hoy. Es el mismo hoy. Yo solo soy un pecador salvo por gracia, sujeto a todo tipo de errores y altibajos. ¡Oh vaya! Todo está mal conmigo, pero no hay nada malo en Él. Pero si Él, por Su Espíritu, y me diera gracia para revelarle cuál es su problema igual como lo hizo con esa mujer, ¿lo aceptará a Él como el resucitado?
Sin conocerla a usted, yo no sabría qué está mal con Ud., sin duda, pero la razón por la que está aquí… Veo a alguien más parado. Es un muchacho. Está bebiendo, tambaleándose, imprudente al manejar, y todo. Usted tiene miedo de que le pase algo.
Veo a otro hombre entrar en la escena, y ese debe ser su esposo. Él fuma y Ud. no quiere que haga eso. Usted es una mujer valerosa, parándose y pidiendo por lo que es correcto. Que Dios le conceda su petición, mi querida y amada hermana. En el Nombre del Señor Jesús, la bendigo, por el gran principio en esto y las cosas… [Palabras inciertas]. Y Dios le dé el deseo de su corazón, mi amada hermana. Amén.

54 Siendo un desconocido para Ud., señora, no hay manera de que yo la conozca a menos que fuéramos presentados y nos sentemos y Ud. me hable y me diga cuál es su problema. Ese sería el lado humano. Pero si hay alguien aquí que la conoce… Si yo le dijera: “Señora, Ud. está enferma”.
Y Ud. dijera: “Sí”. Bueno, Ud. está… o, Ud.me diría, Ud. diría: “Sr. Branham, vengo a Ud. para que ore por mí, porque estoy enferma”.
Bueno, yo diría: “Muy bien. Ud. se va a poner bien”.
Usted tendría el derecho de dudar eso. Eso solo es un hombre. Porque Ud. no sabe lo que hay en el futuro. Pero qué si Dios, aquí le dice lo que… Tal vez Dios me dijo eso. Pero ¿qué si Él me dice lo que fue en el pasado? Entonces Ud. sabe si eso es verdad o no. Ese es un milagro. ¿No es así? Eso es mirar a lo largo de su vida por el espíritu de un vidente.
Dios dijo, que en los días postreros vuestros ancianos soñarían sueños, vuestros jóvenes verían visiones. Esa es la promesa de Dios. ¿Es eso correcto? Entonces Él es fiel a Su promesa. Crean.
Su problema está en la parte media, el abdomen, el estómago. Usted está bajo el cuidado de un médico. Y el médico está desconcertado tocante a su caso. Él no sabe si es un tumor, o si es un quiste maligno. Él ha mencionado varias cosas, pero no sabe lo que es. Y veo una pequeña tabla o un historial médico. Usted está programada para una operación. Eso es correcto. Y eso será alrededor de la mitad de la semana. Está programada para una operación como para el miércoles. Eso es verdad.
¿Cree que Dios le permitirá vivir? ¿Cree Ud. que Jesús dijo: “Si ponen manos sobre los enfermos, ellos sanarán”? Venga aquí.
Querido Padre Celestial, mientras la mujer se para aquí, su vida está abierta ante Ti. Ahora, si ella puede tener fe, entonces vivirá. Si no, no. Y ruego Dios, y uno mi fe con el resto de esta iglesia, mientras pongo mis débiles e indignas manos sobre esta mortal sufriente, y pido que su vida sea perdonada. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
El Señor le bendiga, mi hermana, y sea bondadoso con Ud.

55 Sean reverentes solo un momento, no se muevan. No puedo hacer más que voltearme. Él me está volteando, ¿ven?
La mujer sentada allí con problemas de corazón, mirando por encima de la cabeza de ese hombre está orando muy ferviente para que yo la llame. Eso es correcto, ¿no es así, madre? Es correcto. Y el hombre sentado a su lado tiene algo mal con su garganta, y él quiere ser sanado también. Eso es correcto, señor. Levante la mano. Ahora pongan sus manos el uno sobre el otro mientras oramos.
Bondadoso Padre Celestial, ellos han tocado al Sumo Sacerdote en el mundo sobrenatural, no en el mundo natural. No con sus manos, sino con su fe. Ruego, que a cambio, la sangre de Jesucristo que fue derramada gratuitamente en el Calvario ahora sea para su sanidad; ellos tienen su deseo. Yo oro en el Nombre de Jesús. Amén.

56 Solo creed
¿Cree Ud.? Usted tiene una sombra. Está muy nerviosa, como una crisis, apenas entrando en ella. Ud. incluso tuvo todo tipo de pensamientos tontos que vinieron a su mente. La veo moviéndose hacia adelante y hacia atrás; incluso a un lugar donde Satanás está intentando mentirle, diciéndole que Ud. ha cruzado la línea, podría Ud. hacer cualquier cosa, pero él mintió.
Permítame decirle para que pueda estar segura de saber que yo soy siervo de Dios. Usted tiene algo en la garganta, ¿no es así? ¿Me cree Ud. ahora? Ahora, el nerviosismo. Si solo cree ahora mismo, esa cosa le dejará aquí mismo, por la gracia de Dios, y la oración de fe. Y Satanás sabiendo eso… Él está parado bien cerca de ese verdadero Espíritu Santo, él tendrá que dejarla ahora. Pero, si Ud. tiene fe, él permanecerá lejos de Ud. Francamente, él la ha dejado ahora, ese miedo y cosas se han ido.
Ahora, si Ud. puede creer, eso se irá para siempre, y Ud. se sentirá libre así. ¿Quiere sentirse así todo el tiempo y ser libre? Venga aquí.
Amado Dios, con las manos puestas sobre ella, y el Espíritu Santo aquí ungiendo, ruego que Tú hagas que estas cosas se manifiesten en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, señora. Vaya creyendo, teniendo fe.

57 El problema del corazón no es una cosa difícil para que Dios la sane, porque Él puede sanarle. ¿Cree Ud. eso? Usted también está muy nerviosa, toda perturbada y todo. No es un nerviosismo exterior, sino que está nerviosa interiormente, porque Ud. está solo… piensa y planea y todo y eso es solo, como parte de su naturaleza. Eso es lo que la hace sentir agitada de la manera que lo hace, pero Dios está aquí para sanarle. ¿Cree eso? Venga aquí.
Yo la bendigo, mi querida hermana, no porque pudiera haber algo en mí que pudiera hacerlo, sino porque Jesucristo dijo: “Pondrán las manos sobre los enfermos, y sanarán”. En esto pongo mis manos sobre ella como un creyente, en el Nombre de Jesucristo, para que ella se recupere. Amén.
Vaya, y crea, y tenga fe. No dude.

58 ¿Cree Ud. hermana, que está parada en la presencia del Señor Jesús y no de su hermano? Usted ha tenido sus altibajos de la vida, mientras veo una sombra larga negra siguiéndola por todo el camino. Usted ha tenido ocasiones cuando ha intentado consagrarse a sí misma, y no es capaz de hacerlo. ¿No es así? No estoy leyendo su mente. Solo estoy ungido con el Espíritu Santo —el Jesús resucitado.
Ahora, finalmente, Ud. tiene ácido en su sangre, y eso le causó tener artritis. Usted se pone rígida en la mañana cuando se levanta, apenas puede caminar, y Ud…. ¿No es eso cierto? Ahora Ud. sabe que hay Algo aquí que me dice eso, ¿no es así? Usted quiere una consagración completa, y una pura liberación por el Espíritu Santo. Oraré por Ud. si lo acepta.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo, yo la bendigo, a mi amada hermana, y echo fuera de ella el demonio y todo el temor. Y que ella se vaya y reciba lo que pide. En el Nombre de Jesucristo, uno mi fe con ella. Amén.
Que Dios le bendiga, hermana. Ahora, vaya y viva una verdadera consagrada….

59 Oh vaya. Hay muchas urgencias en la audiencia esta noche
Muy nervioso, ¿no es así? Solo… ¿Cree que Dios puede sanarle? ¿Le creerá con todo su corazón? Venga aquí un momento. Se ha ido de Ud., pero quiero poner las manos sobre Ud. de todos modos.
Querido Padre Celestial, acabo de ver que la sombra negra se fue inmediatamente de esta mujer, lo sabe… Satanás sabe que Tú estás aquí. Muchas veces él lo supo ante los creyentes, los que son los “así llamados” creyentes, en los días pasados. Y ruego que bendigas a mi hermana, y que sea fe de ella, toda aflicción de su cuerpo, en el Nombre de Jesús. Amén.
Que Dios le bendiga, hermana. Vaya creyendo.

60 ¿Creen Uds.? Digamos: “Alabado sea el Señor” esta noche. Solo creed.
¿Ven la Luz suspendida sobre la pequeña dama, que está orando? No tema, hermana. Usted tenía problemas estomacales, pero Jesucristo la sana. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios la sanará? ¿Lo cree? Puede tener lo que ha pedido. Jesucristo la sana.
Sí, ¿cree que Jesús la sana? Amén. Fue usted quien gritó. Él escuchó. Usted tocó Su vestidura. Resulta que algo acaba de impactar a esa anciana sentada allí, porque, ella tenía lo mismo y quería ser curada. Cuando le dejó a Ud., eso se fue de ella. Madre, levante la mano, acéptelo. Muy bien. Ahora vaya, ambas pueden ser sanadas. Están libres de eso.
Miren, el diablo se perturbó completamente. Es una condición nerviosa —un diablo.

61 ¡Aleluya! J-E-O-V, Jehová-jireh, Jehová-rafa, Jesucristo, el Hijo de Dios. Sea toda la alabanza y gloria a Su santo y reverente Nombre. Amén.
¿No es Él maravilloso? Él dijo: “Si puedes creer”.
Usted pensó que Él lo había pasado por alto con respecto a esa hernia, ¿no es así, hermano? “No me pases, oh tierno Salvador”.
Sus ojos… La dama sentada a su lado, Ud. pensó que Él la había pasado por alto. Solo crea. Eso es todo lo que Él dijo que hiciera. Solo tenga fe en Dios.
¿Cómo está, señor? Supongo que somos desconocidos el uno para el otro, señor. Nunca lo he visto en mi vida. Somos totalmente desconocidos el uno al otro. Eso es correcto.
Si soy siervo de Dios… Tal vez Ud. tendría el derecho de dudar de mí como hombre, pero si Dios prueba que Él está aquí, y que no soy yo, entonces Ud. le creería, ¿verdad? ¿Lo haría?
Tuvo muchos problemas, ¿no es así, en su pecho? Usted ha sido operado por problemas y… Hubo como una grúa, o algo que cayó sobre Ud. y causó esto. Correcto. Y sobre todo —necesita sanidad para su cuerpo— pero sobre todo, Ud. necesita sanidad para su alma, porque Ud. es un pecador. Nunca ha aceptado al Señor Jesús. ¿Lo aceptará ahora como su Salvador personal? ¿Cree ahora en el Señor Jesucristo y lo acepta como su Salvador personal?
Sus pecados le son perdonados. Y que el Dios del cielo sane este cuerpo, y lo levante en fortaleza y salud. En el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
Siga su camino, hermano. Sus pecados le son perdonados y Ud. va a estar bien. Dios le bendiga hermano.

62 Digamos: “Alabado sea el Dios vivo”. ¿Creen Uds. ahora? ¿Pueden creer para todas las cosas? ¿Qué si no le dijera una sola palabra y dijera que Jesucristo lo sanó, lo creería? ¿Lo haría? Entonces vaya regocijándose y sea feliz y diga: “Gracias a Dios”.
¿Qué si le dijera, cuando estaba parada allí abajo hace un momento y yo la miré, y Ud. como que me miró, un poco extraño…? ¿Recuerda cuando la miré ahí abajo? Todo ese problema se fue de su espalda. Usted ya estaba sanada, antes de irse.
Usted está con la sombra de la muerte, señora. ¿Sabe eso? Hace unos momentos cuando estaba hablando aquí con una señora en la plataforma que tenía cáncer, ¡vaya! algo la impactó a usted. Muy agotada. Eso es cuando la dejó. Ahora, si tan solo cree, puede continuar y recibir lo que pide. Dios le bendiga.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.

63 ¿Cómo está, hombrecito? ¿Cree Ud.? ¿Con todo su corazón? Bendito sea su pequeño corazón. Ven aquí, hijito, con el hermano Branham. ¿Te gusta ir a la iglesia? ¿Sabes cuándo el maestro de la Escuela Dominical te cuenta de Jesús tomando a los niñitos y niñitas, y poniendo sus manos sobre ellos, y ellos sanaban de su enfermedad y demás? ¿Lo recuerdas?
Ahora, Jesús fue crucificado para que Él pudiera vivir para siempre, ¿ve? Jesús perdió su vida para poder encontrarla, ¿ve? Y Él tiene Su vida, y dio Su vida para que también nosotros pudiéramos tener vida. Ahora, nosotros creemos en Él. Y no queremos la vida del mundo. Así que, nosotros perdimos nuestra vida para poder encontrarla. ¿Es correcto?
Hay una conexión con la señora y el pequeño muchacho allí —con este niño. Sentí que el Espíritu Santo y el Ángel se fueron directamente por encima de eso que está suspendido sobre aquel ahora.
El niño siendo anémico, pero Dios puede sanar. ¿No cree Ud. eso?
Glándulas. Usted tiene una hernia doble.
Oh gran Jehová. Jehová-rafa, en la forma del Espíritu Santo, Quien proveyó un cordero en la montaña para Abraham que lo ofreció en lugar de Isaac. ¡Ven ahora! y haz Tu gran obra sobre esta familia. Yo los bendigo, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ve, mi muchachito. Y Dios te acompañe.
Al venir con el muchacho hace unos momentos, y hablando de problemas del corazón con esa persona, Ud. solo sintió, ¿no es así? que algo estaba ocurriendo. ¿No es eso cierto? Ahora, vaya regocijándose y diciendo: “Alabado sea Dios”.

64 Nuestro amado Salvador sabe todas las cosas. Y Él puede hacer que Ud. coma, que Ud. tenga un buen estómago fuerte, y que tan solo coma y haga como Ud. quiera hacer. ¿No cree eso? ¿Lo cree? ¿Lo acepta a Él ahora como su sanador? El Señor Dios le bendiga, mi querido hermano. Y pongo mis manos sobre Ud. para su sanidad, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, mi hermano. Venga ahora. ¿Qué si yo le dijera que Ud. fue sanado, sentado allí? ¿Lo creería como los demás que lo hicieron? Entonces vaya regocijándose, diciendo: “Alabado sea Dios”.
Hermano Krause, lo conozco a usted. Conozco su problema, así que no tengo que mencionarlo, ¿ven?, porque lo conozco. Es ese cálculo en esa… cálculo de riñón bajando. Pero, querido Dios del cielo… Mi hermano valeroso, en Su presencia, si yo tuviera el poder de sanarlo, yo lo haría. Me gustaría sacar ese cálculo del riñón. Pero Él que está parado aquí entre ambos tiene todo el poder. Así que pongo mis manos sobre Ud., mi valiente hermano, y condeno esta enfermedad que le quitaría la vida. Yo condeno a este enemigo. Y pido en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que él viva muchos años largos y felices. Para Dios, yo creo que el hombre por quien pido lo merece, en el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
Dios le bendiga, mi querido Hermano Krause.

65 ¡Oh, qué maravilloso! ¿Cree que Jesús le sanará de la hipertensión, hermana, sentada allí mirándome? Ud. fue tan sincera el respecto mientras estaba mirando. Ud. tocó Su vestidura. Correcto. ¿Cree Ud. que Él lo hará y le permitirá sanar? Levante su mano entonces.
Oh, ¿no es Él tan real? ¿Acaso no lo es? Jesús dijo: “Si crees, Yo puedo”. ¿No es eso cierto?
Interesada en él, ¿no es así, señora? Dios puede sanar ese problema de espalda. Ud. lo sabe. Sanar los ojos de usted también. ¿Cree Ud. eso? Ponga su mano en él.
Querido Padre Celestial, en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús, te ruego, Señor, que mientras siento que mi fuerza se va, oro para que los sanes y los alivies, en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
No teman. Crean.

66 Oh, madre, no eran ellos, era Ud. ¿Cree que Dios la va a sanar de esos dolores de cabeza para que no los tenga ya más? ¿Lo cree? Muy bien. Lo puede recibir entonces.
La anciana sentada a su lado, también tiene una presión, y un problema de dama. Y también tiene dolores de cabeza, esta señora de este lado, dolores de cabeza, también. Cierto. ¿No es así, señora? Eso la acaba de dejar justo cuando la hermana fue sanada, Ud. también lo fue. Oh, Él es tan maravilloso. Ambas, juntas, su fe las sana.
El nerviosismo es algo horrible, pero Jesucristo puede sanarle. ¿Lo cree? Quiero mostrarle algo. ¿Cuántos hay que están sufriendo de nerviosismo? Solo levanten la mano.
Mire esto, señora. Mire allá, mire. Esa es la razón por la que está jalando la vida de mí, ¿ve? Simplemente siento el sudor corriendo por todo mi cuerpo. Me pongo débil, y mis manos y cara y labios se sienten muy enfermos, y sé que es…
¿De qué tiene miedo, hermana? Simplemente no lo sabe, ¿cierto? Simplemente parece suceder. Solo que Ud. no puede evitarlo. Oh, vaya y sea sanada ahora y feliz. Si Dios me permite probárselo, ahora mismo, por conocerla, sin conocerla excepto por el Espíritu, lo echará fuera; ¿se irá y creerá con todo su corazón? Venga aquí.
El resto de Uds. que están nerviosos y perturbados y las personas asmáticas, inclinen sus rostros.
Satanás, sé que no me tienes miedo, y de ninguna otra persona aquí, pero tienes miedo de Aquel que nos cuida. Tú no tienes derechos. Fuiste robado en el Calvario. No te robaron, sino que te despojaron. Y no tienes nada. Eres un fanfarrón. Y yo te echo fuera de esta mujer, y el resto de ellos que están allá. En el Nombre de Jesucristo, sal de ellos. Amén.
Ahora, ahora vea aquí. Ahora, siente la diferencia, ¿no es así? [“Sí, señor”]. Amén. El resto de Uds. también la sentirán. ¿Lo creen? ¿Por qué no pueden ser sanados entonces? Que todos seamos sanos.

67 ¿Cómo está, señor? Yo no lo conozco. Soy un desconocido para Ud. ¿Cree que Jesús puede sanarlo? Si Él no lo hace, Ud. morirá en poco tiempo. Ud. lo sabe. Cáncer —en el recto. Eso es correcto. Ud. tampoco pudiera permitirse seguir en esa condición. Ud. es un pecador. ¿Quiere ser salvo? ¿Quiere aceptarlo a Él ahora como Su Salvador?
Oh Dios, un hombre postrado en las sombras oscuras y frías. No un hombre ciego. Él ha estado ciego espiritualmente, mas ahora él ve. Él levanta su mano a Ti, Dios. Él te acepta como su Salvador. Perdónale la vida, querido Padre. Déjale vivir. Que sus pecados estén bajo la sangre en esta hora. Que venga Tu poder sobre él, y lo sane, oro en el Nombre de Jesús.
Dios le bendiga, señor. Usted ahora se siente diferente, ¿no es así? Levante su mano y alabe a Dios. Diga: “¡Gloria! ¡Aleluya!” ¿Quieren Uds. al mismo Señor? ¿Quieren la misma bendición? Pónganse de pie, todos, levántense.
Oh Dios, en el Nombre de Jesús, gracias por salvar a los pecadores, por sanar a los enfermos, y echar fuera todo espíritu maligno en el Nombre de Jesucristo. Amén.

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