OBRAS DEL MENSAJE


El Pastor Del Redil
Chicago, Illinois, E.U.A.
56-0403
1 Oremos un momento antes de sentarnos. Nuestro Padre Celestial, te damos gracias por el privilegio que tenemos de venir, reuniéndonos una vez más de este lado de la segunda venida del Señor Jesús en Tu Nombre precioso, y a la congregación de los hijos comprados por la sangre del Señor Jesús; te damos las gracias por ellos.
Y oramos, Dios, que nos sonrías con todas Tus bendiciones esta semana entrante. Que sea un encuentro extraordinariamente grande con Dios. No por causa de nosotros, sino porque la necesidad es tan grande. El pecado está por todos lados. Y oro para que se pueda hacer algo esta semana aquí en Chicago que cause que venga un genuino avivamiento en toda la ciudad. Concédelo, Padre. Solo podemos pedir, creyendo con fe. Bendice a todos los enfermos y afligidos, que ellos sean sanados, que se lleven a cabo grandes cosas, y humildemente te daremos alabanza. En el Nombre del Señor Jesús, Tu Hijo, lo pedimos. Amén.
Pueden tomar asiento.
2 Buenas noches, mis preciosos amigos en Cristo aquí en Chicago. Considero que es un gran privilegio, estar aquí esta noche en la plataforma de esta hermosa Iglesia Filadelfia, que parece como si fuera un segundo hogar para mí. Siempre contentos de estar aquí y servir al Señor aquí con Uds. congregación de creyentes. Yo siempre he… Nunca es gravoso para mí ir a ningún servicio, y siempre es un gozo, pero parece que me es muy relajante venir con la gente de Filadelfia… la iglesia aquí en Chicago. Por causa de su fe, y es bien fácil ministrarles con su amabilidad y con su precioso pastor el Hermano Boze.
Y esta noche me alegró encontrarme con el hermano Rasmussen, un amigo muy querido. Creo que él solía ser el pastor asociado aquí. Y este nuestro otro hermano, [El Hermano dice: “Hutchison”]. Hutchison de Filadelfia, [“Brooklyn”]… o, Brooklyn. Discúlpenme. Y tener este excelente compañerismo con todos ustedes.
3 Ahora, creo que nunca me han visto cuando no haya dicho que estaba cansado. No sé por qué; me imagino que siempre estoy cansado. Es debido a estar constantemente en los servicios, es lo que es. Y recuerdo años atrás cuando una vez vi una visión, cuando yo estaba tan desconcertado y… no desconcertado, pero solo muy desanimado, tal vez diría, o… después de haber perdido a mi esposa y a mi bebé. Vi a mi bebé: que era una jovencita en la Gloria. Y había una silla puesta allí en nuestra casa, (y Uds. conocen la historia), y yo dije: “Estoy tan cansado”, a mi esposa.
Ella dijo: “Sí, has estado de manera constante, Billy”. Ella dijo: “Siéntate y descansa un rato”. Eso es lo que estoy esperando, un momento en que pueda sentarme y descansar un rato. Quiero acercar esa silla alrededor de todas las sillas de ustedes (¿ven?), y tendremos mucho compañerismo allí. No dejaremos de hacerlo, el sol nunca se oculta, no hay problemas ni prisas. La eternidad apenas comienza. Y así que solo salimos del tiempo para entrar a la eternidad, más bien. Y así que esperamos ese día.
Y mientras hay luz del día pienso esto, mantengo esto en mi mente, y es bueno que Uds. Cristianos queridos recuerden que este es el único tiempo de todas las edades incesantes, en los eones del tiempo por venir, que tendrán el privilegio de trabajar para Jesucristo. Este es el único día. Y no sabemos si vamos a estar aquí mañana o no, ¿ven? Por lo tanto, creo que nos conviene avanzar con todo lo que está en nosotros y hacer todo lo que podamos.
4 Veo alrededor… Alguien dijo el otro día, dijo: “Billy, no deberías cansarte demasiado”. Un doctor amigo mío dijo: “Ahora, ahí vas de nuevo”.
Le dije: “Pero Doc, el problema…”. Y de repente me fijé. Veo a Tommy Hicks fuera del campo ahora con una crisis. Gayle Jackson y ese muchacho King, (me olvido cuál es su nombre, el joven King), Yo… ¿Cómo se llama? Debería conocerlo, pero… Yo sí lo conozco pero no puedo recordar su primer nombre. [Un Hermano dice: “Paul”]. Paul King, disculpen. Gracias hermano. Paul King, y muchos de ellos. Los muchachos simplemente tratan de trabajar muy duro, ¿ven?, y cuando Uds. lo hacen, se deterioran rápidamente.
5 Así que, me queda alrededor de un mes de servicios constantes antes de tener un respiro. Salimos directamente de aquí y vamos a Columbia; Y de Columbia a Spindale; de Spindale a Charlotte; Y de Charlotte a Anchorage, Alaska. Y luego regresamos y al Tabernáculo Cadle, de regreso a Minneapolis y al extranjero. Así que, en realidad vamos de un lugar seguido del otro. Bueno, yo amo hacerlo. Si todos oran por mí, seguiré adelante.
Estaba hablando con un ministro no hace mucho tiempo, él dijo: “Bueno Hermano Branham, es bueno desgastarse en lugar de oxidarse, ¿no es así?”. En lugar de estar sentado deseándolo.
6 Así que, pensé que sería bueno esta noche que nos familiarizáramos de nuevo, o tener un poco de compañerismo alrededor de la Palabra, y pedirles un pequeño favor: si solo pudiera tener una oración congregacional una o dos noches. Estuve a punto de desmayarme en México la semana pasada, y quiero contarles de la reunión. Pensé venirme directamente para acá, y me fui casa el domingo cuando no debería haberlo hecho, no tener ese tipo de reunión.
Pero mi corazón está tan emocionado. ¿Cuántos han leído la visión? Vamos a ver. Seguro, todos Uds. lo han hecho. Y mi corazón está anhelando eso. Ahora, presten atención a mi palabra, ¿ven? Y este no soy yo, es “ASÍ DICE EL SEÑOR”, ¿ven? Esa va a ser la más grande de todas, justo allí: Cuando el Señor… cuando lleguemos a efectuar los servicios de esa manera. Y lo estoy anhelando, como un niño con expectación navideña, llegar a eso.
Y pensé que tal vez el domingo podría llevar a cabo un servicio como ese en mi tabernáculo. Y entonces cuando lo hice, había tantos atestados allí dentro que no pude hacerlo. Y entonces tuvimos que tener una línea de oración regular como la que hacemos aquí, qué más. Y eso fue ayer y eso me dejó bastante mal. Y así que esta noche me siento más cansado que nunca.
7 Y luego pensé en contarles sobre nuestro hermoso viaje a México. Leer algunas Escrituras, hablar con Uds. acerca del Señor y solo ver lo que Él quiere que hagamos. Les digo, yo puedo apreciar al Señor Jesús y Sus bendiciones más que nunca en mi vida.
Y sé que estamos viviendo en el día que estamos, y en tantas cosas que consiste la vida misionera. Especialmente estos misioneros evangélicos que estamos en todo el mundo entre todo tipo de enfermedades y todo. Ya les digo, es una cosa difícil. Uds. no piensan en ello, pero es muy difícil cuando uno tiene que ir entre gente donde uno tiene que comer lo que ellos tienen y confiar en Dios; eso está lleno de todo. Y Uds. no se dan cuenta. Lepra y todo lo que se podría pensar. Y justo allí, y suciedad e inmundicia y todo. Uno solo tiene que cerrar los ojos y comer de todos modos, porque uno los está ganando para Cristo. Correcto. Y es un placer hacerlo por Él que murió por usted y por mí. Eso es correcto. Y el saber que Su amor ha sido tan bondadoso con nosotros.
8 Estamos aquí en este viejo cuerpo débil, una casa pestilente, pero solo piensen, después de que este tabernáculo terrenal se deshaga, estaremos entrando en uno allá, solo más allá del velo. No estaremos allá por mucho tiempo. Eso es correcto. No fuimos hechos para ese. No fuimos hechos para ser Ángeles, Dios tiene Ángeles, pero nosotros fuimos creados hombres y mujeres. De esa manera es que debemos ser. Y cuando estemos allá arriba en ese cuerpo celestial no estaremos en nuestro estado correcto, ¿lo ven?
Y luego cuando Israel estaba lejos de su tierra natal en Egipto, tenían un memorial frente a ellos de que algún día regresarían a la patria. ¿Saben lo que era? Los huesos de José. Y cuando pasaban por ahí, sin importar qué tan cansados y fatigados estaban, se asomaban y veían los huesos de ese profeta. Ellos sabían que algún día alguien vendría y esos huesos serían llevados de allí, e iban de camino a la tierra prometida, de vuelta a casa.
9 Y cuando dejemos esta vida y entremos a esa vida más allá, nosotros… Yo pudiera estrechar… Yo no pudiera estrechar su mano porque Ud. no tendrá una mano.
Miren, todo en la Biblia corre en tres, lo sabemos. Y hay tres venidas del Señor. La primera venida ya pasó; la segunda venida es el rapto cuando nos encontramos con Él; y la tercera venida es cuando Él viene a gobernar y reinar los mil años. Y todo viaja en una trinidad, como Padre, Hijo y Espíritu Santo; el único Dios en una trinidad. Y las obras de gracia en una trinidad, y todo en la Escritura corre en una trinidad. Ahora, tres, sietes, doces, veinticuatros, cuarentas y cincuentas.
10 Y al salir de este cuerpo, no le es revelado a los hombres qué clase de cuerpo será ese. No sabemos lo que será, no está revelado. Y luego ese todavía no es nuestro estado correcto. Fuimos hechos aquí en esta tierra para ser seres humanos, para comer y beber y vivir y amar y… Para eso fuimos hechos. Y amamos nuestro hogar. Uds. lo aman. ¿No aman estar aquí? A veces enfermedad, y todas estas cosas horribles, lo hace tan miserable, pero entonces todo eso se desvanecerá. Pero solo el pensar, el vivir aquí jóvenes y en juventud y nadie preocupado de nada, y solo amor a la perfección. Qué tiempo. Ahora, eso no es un sueño mítico; eso acontecerá. Eso es correcto, es la Biblia.
Y entonces salimos de este para ir más allá a ese cuerpo allá, y allá permanecemos. Y mientras estemos allá caminando mirándonos el uno al otro, no podemos estrecharnos la mano porque no tenemos ese tipo de mano. No vamos a dormir porque no somos esa clase de cuerpo. No comemos porque no necesitamos alimento de esa manera para hacer células sanguíneas y así sucesivamente. Pero estamos en un cuerpo diferente. Pero todo el tiempo, la Biblia dice, las almas debajo el altar clamaban: “Señor, ¿hasta cuándo?”. ¿Cuánto tiempo para qué? Para regresar y volver a ser carne.
11 Y luego tenemos un memorial allá, mientras pasamos, como tenía Israel, sentado allá en el esplendor de Su belleza, sobre el Trono de Dios está el Señor Jesucristo en un cuerpo corporal que fue resucitado de entre los muertos, como un memorial de que algún día nosotros estaremos regresando a la patria.
Él se levantará de ese Trono un día, el Trono de Su Padre. Él no está en Su propio Trono, Él está en el Trono del Padre. Y Él volverá, y Su Trono es para que tome el Trono de David en la tierra. Así que, cuando Él regresa, se pone de pie, y se levanta, y Sus túnicas caen alrededor de Él, y regresa a la tierra, déjenme decirles, va a ser un tiempo maravilloso. Uds. hablan de gente emocionada y gritando, solo esperen hasta ese tiempo. Piénsenlo, de cuando estemos regresando.
12 Yo estaba hablando el otro día con unos amigos y yo dije: “Ustedes saben, cuando Dios se encontró con Abraham y habló con Abraham en un cuerpo de carne”, unos ochocientos años antes de que Cristo naciera. Y yo dije: “Era Dios Todopoderoso. La Biblia dice que era Dios. Y allí estaba Él, y dos Ángeles, y Él tuvo hambre cuando estuvo aquí. Él comió la carne de un becerro, bebió la leche de la vaca, y comió un poco de pan de maíz y con mantequilla”. Ese es un platillo bastante bueno. Dios y dos Ángeles disfrutaron de una comida terrenal, eso es correcto.
Ellos dijeron: “Ahora, hermano Branham, ¿de dónde sacó Él ese cuerpo?”.
Yo le dije: “No lo limite a Él a su fe, hermano”. ¡Oh vaya! ¿De qué está hecho este cuerpo? Oh, algo de petróleo, algo de potasa, y algunas luces cósmicas, y átomos que lo mantienen unido, eso es todo. En una ocasión no era nada, ahora lo es, y se va a la nada, y luego regresa de nuevo en un estado glorificado. Vean, es solo un proceso como el revelado de una fotografía.
Yo dije: “Lo único que Dios hizo, Él dijo: Uds. saben, me dicen que en Sodoma y Gomorra se está poniendo muy pecaminoso. Ya es hora de mostrar un ejemplo de lo que vamos a hacer en el mundo en el tiempo final”. Así que Él sólo dijo: “Ven aquí, Gabriel, y ven aquí, Miguel”. Y “¡Whheww! métanse en ese cuerpo”. Eso es todo. Él sólo jaló luz cósmica y todo junto y entró en ese cuerpo y puso uno…. E hizo uno para Sí mismo. Y cuando Él estuvo aquí, tuvo hambre como un hombre y comió como un hombre. Y desapareció en el aire en presencia de Abraham. Correcto. Volvió a Dios de nuevo. Seguro.
13 Ahora, si esa es la clase de Dios que estamos sirviendo, si esa es la Omnipotencia que estamos sirviendo, entonces, ¿de qué tenemos que preocuparnos? Enfermedad, o muerte, o tristeza, o corrupción, o cualquier otra cosa. Uno de estos días todos estos viejos átomos que mantienen estos cuerpos unidos se van a romper y volveremos al polvo, y la luz va a volver, y todas las otras partes de la tierra van a regresar a su lugar; pero en la resurrección, Él hará: “¡Whheww! Métete en eso”. Eso será todo. Sí, señor. ¿No es eso maravilloso?
Y esa misma promesa que ese mismo Dios hizo, se nos aparece en las reuniones, bendice nuestros corazones, nos da Su Palabra, nos cambia de pecadores a Sus hijos —santos— nos lava en Su Sangre, nos sana cuando estamos enfermos, nos predice cosas que sucederán, nos muestra nuestros pecados e iniquidad. Y cada vez es perfecto. No tenemos nada de qué preocuparnos entonces, ¿cierto? Solo vamos de camino a casa. Así que, ¿por qué no queremos amar y servir y apreciar a alguien así? Sabiendo que… No sabemos en qué minuto el corazón dará su último latido y estaremos acabados. Pero salir de esta vida es entrar en Su Presencia.
14 Y luego, Él sabe que no fuimos hechos Ángeles, no sabemos cómo disfrutar como Ángeles, estamos lejos de la patria, pero algún día… ¿Por qué, estamos lejos de la patria? Fuimos hechos del polvo de la tierra. Y Dios quería que fuéramos criaturas terrenales. Fue el pecado el que nos hizo morir y salir de esta tierra. Es el pecado el que trajo la vejez y la enfermedad. Pero cuando todo esto sea quitado, Sus criaturas y Sus delegados de Su gran dominio serán igual como fueron en el Jardín del Edén: sin pecado, sin muerte, sin pesar, sin enfermedad, sin angustia, sin preocupaciones. ¿No será eso maravilloso? Y vamos de camino para allá, tan cierto.
15 Uno de estos días quiero armar la carpa que el Señor me va a dar, justo afuera de este lado de Chicago aquí en alguna parte, tener alrededor de seis u ocho semanas de reunión. Solo vamos a ir a la Biblia y enseñar sobre esas cosas. Y solo dejar descansar la sanidad Divina, aunque solo una o dos veces por semana, o algo así, y solo enseñar la Biblia.
Ahora, esas cosas no son míticas. En contacto con el Espíritu Santo, yo soy una persona analfabeta (eso es verdad), y no hay nada en mí. Pero cuando vengo bajo Su unción, y Él me lleva aparte y me muestra cosas, yo solo tengo una perfecta confianza de que es exactamente correcto, porque nunca ha fallado, y Él nunca dirá una cosa fuera de lo que está escrito en esta Biblia. Eso es correcto. Uds. obsérvenlo. A través de los años, en ningún momento Él ha dicho una cosa que no estuviera absolutamente basado escrituralmente en la Biblia: “Así dice el Señor”.
16 Hace unas noches venía de… hace unos meses, más bien, de la reunión, y me desanimé en California. Mis reuniones habían fracasado terriblemente. Y le había prometido al Señor si alguna vez me fallaba… Cuando empecé en el campo… Sé que hay dos o tres cosas que un ministro tiene que vigilar, y una de ellas es el dinero. Así que el dinero, la popularidad, las mujeres y así sucesivamente. Así que yo le había hecho una promesa a Dios. Me di cuenta que Sansón cayó por causa de Dalila, la mujer. Y me di cuenta que Saúl cayó por soberbia. Y Balaam cayó por el dinero. Y todas estas cosas están escritas como ejemplo para nosotros, dice el libro de Hebreos. Y tenemos cuidado con esas cosas y mantenemos la cobertura de la Sangre entre nosotros y esas cosas.
Y a medida que yo continuaba, decía: “Señor, sé que habrá mucho dinero entreverado en esto, pero desnudo llegué al mundo y desnudo saldré, (¿ve?), y Tú ayúdame”. Y por la gracia de Dios, ha sido maravilloso. Y así que, yo dije: “Si alguna vez Tú llegaras a fallarme donde uno tenga que pedir dinero o presionar en las ofrendas, yo me salgo del campo”. Y yo lo hice, cuando me faltaron seis mil dólares… o, quince mil dólares, más bien, en California.
17 Llegué a casa, y la mañana siguiente Él se me apareció en la visión y me dijo, como lo han leído. Solo observen cómo eso sucedió. Yo no sabía que eran niños mexicanos los que venían caminando —como han leído la visión. Yo solo dije que eran niños morenos. Se suponía que debía ir a Arizona durante ese tiempo y poner una carpa.
Y allí, yo iba a tener, en la visión, este lugarcito al lado, tal como Él me había dicho, y cómo hacerlo, donde yo no estaría en presencia de la gente. Uds…. saliendo del micrófono—hablando de todo ello. Él dijo: “Esto no será personificado”. Entonces, cuando estaría colocado al lado, pero entonces uno podría escucharlo, pero la gente es la que opera ese don. No soy yo, yo no tengo nada que ver con eso. Es solo rendirme a mí mismo y Uds. mismos lo ponen en funcionamiento. Su fe es lo que lo hace. Y ahí es entonces cuando toda la fe comienza a llegar.
Ahora se pueden imaginar lo que le hace a uno. Y yo solo puedo quedarme con unos pocos. Pero cuando lo tenga listo y arreglado de esa manera, puedo tomar a cientos y cientos de ellos cada noche. Y el Señor hará mucho más abundantemente. Solo anoten eso. Y pensé: “Está bien comenzar con eso en Phoenix”.
18 Y luego llegó a acontecer, cuando ya era tiempo para ir a Phoenix, nuestro hermano Allen llegó allá, y él dijo: “Yo no me voy a ir por nadie”. Así que, él solo se quedó allí. Así que yo dije: “Oh, yo no iría y con nuestro hermano allí. Eso no estaría bien, dos reuniones al mismo tiempo”. Así que dije: “Bueno, entonces yo simplemente no iré”. Antes de que yo firmara algo, lo dejé pasar. Lo dejé pasar de esa manera por un tiempo.
Y luego el señor Arganbright vino y me dijo, dijo: “Por cierto, ¿qué de ir a México?”. El hermano José trató de conseguir que yo fuera a México. Le dije: “No, yo no quiero ir a México”. Entonces Algo dijo: “Ve a México”. Así que le dije: “Muy bien, haga los preparativos”.
Ellos dijeron: “Tenemos un salón allá”. Una especie de salón grande.
Y la siguiente noche me encontraba con el Hermano Woods y dije: “¿Sabe qué? Eso es. Pequeños niños morenos, harapientos, eso es”. Y el hermano Arganbright estaba supuesto a hacer los preparativos. Uds. leyeron la visión. Y así que yo dije: “Eso es solo…”.
19 Pero el salón como que me perturbaba, porque era en una vista panorámica, y alguien despidió la reunión y nadie sabía quién lo había hecho. Yo dije: “Eso fue extraño”.
Así que, unas cuantas noches después de que él llamó de nuevo: “Mire, conseguimos la gran plaza de toros”. Dijo: “Eso es lo que vamos a tener, la plaza de toros”. Exactamente con vista panorámica.
Yo dije: “¡Oh, vaya! esto es, exactamente lo que el Señor dijo”. Y yo dije: “Lo que me molesta es que alguien despidió la reunión y nadie supo quién lo hizo”.
Así que… Bueno, nos fuimos a México, como estábamos supuestos a ir. Y llegamos allá y el hermano Arganbright dijo: “Ahora, el 16 me reuniré con usted en el Hotel Regis”.
Fui al Hotel Regis. Él nunca estuvo allí, no había preparativos ni nada. El hermano Moore y demás dijeron: “Bueno, ¿Qué de esto?”.
Yo dije: “No lo sé”. Dije: “¿Y no estamos registrados?”.
“No”.
Así que entramos, rentamos unas habitaciones de todos modos. No sabía nada al respecto. Muchos de nuestros amigos estadounidenses allá en México que yo conocía, estaban esperando. Y entonces, yo dije: “Sea lo que sea que resulte esto, seguramente será la voluntad de Dios. Pero no puedo entender…”. Y yo dije…
20 ¿Recuerdan en la visión que yo dije que había llovido un poco? ¿Lo recuerdan? Bueno, cuando nos disponíamos a ir a la plaza de toros… Nunca llueve en México en esta época del año, como Uds. saben, y en la Ciudad de México, arriba allá en la montaña. Y empezó a llover y el conductor dijo: “Miren, no tenemos esto muy a menudo”.
Le di un golpecito al Hermano Moore, y dije: “¿Qué de eso?”.
Y él dijo: “Pues, hermano Branham, si yo no fuera un creyente de eso, sería un creyente ahora”.
Y yo le dije: “Vigile, vamos a tener problemas cuando lleguemos a esa plaza”. Y cuando llegamos allí, no había ni una sola alma allí. Eso es correcto. No había nadie allí. Alguien despidió la reunión y no supieron quién fue. Tratamos de contactar a uno, al otro, pasamos toda la noche llamando a los Estados Unidos y ni siquiera pudimos contactar a alguien.
Finalmente conseguí a mi esposa y ella dijo: “Él Hermano Vayle”, que es de la iglesia Bautista, dijo: “él había estado en California y despidieron la reunión”. Dijo: “Ellos no saben quién lo hizo”.
Bueno, el Hermano Moore dijo: “Voy a averiguar quién lo hizo”.
Yo dije: “Muy bien, solo diré esto. Ud. no sabe quién lo hizo y no sabrá quién lo hizo”, ¿lo ven?
Así que él lo intentó todo el día, no encontró a nadie que supiera algo al respecto. Nadie lo sabe todavía. Dije: “Porque la visión decía eso”.
21 Yo regresé a casa. Bueno, salí a orar. Muchas personas estaban allí, y el hermano Arganbright llegó de allá y dijo: “Hermano Branham, aquí está el General Valdina y muchos del gobierno Mexicano, y primera vez en toda la historia del mundo… o, en la historia de México en la que un protestante fue invitado por el gobierno”. Y dijo: “Usted debe venir”.
Y así que, yo dije: “Déjeme orar primero”. Volví al bosque y oré. Y a la mañana siguiente, antes del amanecer, el Señor vino a mí — dio una visión. Y dijo: “Regresa a México, Yo estaré contigo”.
Así que, me fui para México al día siguiente. Y cuando llegamos allá… Se pueden imaginar lo pobre que son las personas; era lamentable. Y no nos dejaron tener ningún espacio en el periódico. Todos los anuncios, no nos dejaron publicarlos ni nada.
Y ellos no nos dejaban tener ningún lugar para sentar a la gente. Solo nos dieron un terreno grande de aproximadamente dos cuadras de la ciudad —como rectángulo, de esa manera, y todo el mundo tenía que estar de pie. Podía tener tres noches de reuniones para ellos. Y calculamos la cantidad de terreno que teníamos. Y ahí estaban parados en el terreno por multitudes, estaban paradas seis personas cada tres pies cuadrados [0.91 cm cuadrados]. Ahora, ellos estuvieron de pie desde la mañana hasta las diez o las once de la noche, parados allí: Pero están acostumbrados a estar de pie, sacrificio.
22 Una mujer se arrastraba por la calle por alguna mujer muerta, Santa… alguien (Espero no herir sus sentimientos, amigo Católico.) Pero ellos van allá, y si ella perdona sus pecados, o lo que sea que hagan, ella hará una penitencia, y la pobre mujer arrastrándose sobre rocas de esa manera y sangrando y dos niñitos caminando detrás de ella, su pobre padre anciano fatigado. Parecía que ella jamás podría lograrlo. Pero se arrastró milla tras milla sobre rocas como penitencia por sus pecados. ¿Cuál fue el propósito de la Sangre de Jesucristo entonces? Vean, así que entonces es una situación bastante mala por supuesto. Y ese gobierno allá, cuando ellos…
Un grupo fue con ellos y dijeron: “No dejen que ese tipo venga aquí”. Dijeron: “Él es un fanático”.
Dijo: “Pues”, dijo… El gobernador dijo: “Él tiene un buen nombre”. Dijo: “Pues”, dijo: “dicen que él ha estado predicando alrededor del mundo”.
Él dijo: “Pues, mire”, él dijo: “Usted solo agita a la gente”.
Él dijo: “Bueno”, dijo: “Eso está bien. Tal vez ellos necesitan ser agitados”. Así que, este era el Gobernador. Entonces él dijo… Y el general Valdina parado ahí, Uds. saben, solo… Él dijo: “Bueno”, dijo: “Déjeme decirle”, dijo: “él perturbará a la santa iglesia si él viene para acá”.
Dijo: “Bueno, tal vez sea necesario perturbarla”.
Él dijo: “Bueno… Pero usted entiende”, dijo: “señor, los únicos que salen a ver a alguien así es la gente ignorante y analfabeta”.
Él dijo: “¿Por qué son ignorantes y analfabetas? Ustedes los han tenido durante cientos de años”. Eso lo concluyó. Eso fue suficiente.
23 Y nuestro bendito Señor Jesús hizo lo mucho más abundantemente. La primera noche, fue maravilloso ver lo que Él estaba haciendo. Fue muy fácil humillarse en el Espíritu de Dios, porque los pobres se paraban allí recargándose uno contra el otro, sosteniéndose uno al otro. Y esas arenas soplando y vientos moviéndose alrededor. Y pobres, lisiados, afligidos.
Y en la siguiente, la segunda noche… La primera noche el Señor sanó a un hombre que había sido ciego durante años. Muchas otras cosas ocurriendo. Y en la segunda noche… el clímax vino en la segunda noche de la reunión. Que cuando fueron, una señora en la parte de atrás, bien atrás, como a una cuadra de la ciudad, gritando y luchando y empujando y comportándose de esa manera. Y finalmente ella llegó a la plataforma.
Billy Paul estaba conmigo, el Hermano Moore, el Hermano Brown. ¿Me pregunto si el Hermano Ament está en la reunión esta noche? Sí, Hermano Ament, Ud. estaba allí, ¿no es así? ¿Se encuentran aquí Leo y Gene? Se supone que iban a estar. Leo y ellos no estaban allí, no creo. ¿Estuvo alguien más en la reunión mexicana que estuvo allá como testimonio… o, testigo? El señor Ament estuvo allá, yo sé que estuvo allá, porque él se fue con nosotros hasta Texas, y luego continuó en autobús.
24 Cuando yo me fijé, y Billy vino a mí y el Hermano Moore y demás, dijo: “Hermano Branham, usted no puede hacer nada por ella”. Dijo: “Su bebé murió”. Y dijo: “Usted no puede hacer nada al respecto”. Dijo: “Ella está abriéndose camino y gritando: Padre”. Uds. conocen esa palabra: padre. “Padre, padre”. Diciendo así.
Así que le dije: “Hermano Moore, vaya usted”.
Billy dijo: “Ella está luchando con todo”. Dijo: “Ella tiene a ese bebé muerto allí y está rígido en sus brazos”. Y dijo…
Así que yo dije… Ella estaba parada entonces como de aquí a esa esquina, allá en la audiencia de esa manera. Y yo dije: “Bueno, Hermano Moore, vaya usted y ore por ella y consuélela de alguna manera. Ella no sabrá la diferencia de quien está orando”. Le dije: “Vaya y consuélela”, de esa manera.
El Hermano Moore comenzó a ir para allá, y yo levanté la mirada y vi una visión. Y allí vi a un médico sacudir la cabeza y decirle a ella: “El bebé se está muriendo”. Y el bebé de hecho había muerto. Y cuando él lo dijo fue un día antes. Y la madre trajo al bebé ese día y no podía subir allí. Y luego ese día… al día siguiente, que era el segundo día de la reunión, ella había traído al bebé y estaba parada allá atrás; y esa era una noche terrible. Y el bebé murió en sus brazos. Simplemente se estiró, y se puso rígido y murió. Y ella empezó a gritar. El bebé llevaba muerto diez, quince minutos quizás, y tal vez veinte, cuando ella subió.
Bueno, yo bajé hasta donde estaba el pequeño en los brazos de su madre, muerto. Y dije… Yo podía hablar con ella: no había intérprete allí para hablar con ella. Así que, yo solo lo tomé e impuse las manos sobre el pequeño y dije: “Querido Señor Jesús, sólo mira el corazón de esta pobre madre”. Y cuando yo hice eso, el pequeño bebé empezó a patear y gritar; había vuelto a vida. Y eso simplemente sacudió a México. Yo… Y ella lo tenía allí en la plataforma: un bebé vivo. Nada mal en él, perfectamente vivo.
25 Y en la noche en el llamado al altar, yo hice el llamado al altar y dije: “No quiero que ningún evangélico levante su mano ni nadie que vaya a la iglesia. Solo quiero a aquellos que nunca han ido a la iglesia”. ¿Qué hizo Él? El Evangelio es un… Yo dije: “Él le dijo a los discípulos de Juan: Id, y haced saber a Juan estas cosas… o, muéstrenle a Juan. Los cojos caminan, los ciegos ven”.
Ellos removieron montones y montones de muletas y palos y cosas, donde los dejaban allí tirados. Solo la oración congregacional, cuando vieron que sucedió eso, ¿ven? Eso es todo lo que ellos querían saber: que Él realmente vivía; eso es todo lo que saben. Los habían mantenido bajo superstición bastante tiempo.
Cuando vieron al verdadero Señor Jesús en Su poder y le oyeron salir entre la audiencia, que dijo: “El hombre que está allí con tal y tal, su nombre es…”. Ni siquiera podía pronunciarlo, tuve que deletrearlo, y de esa manera. Y: “Él viene de cierta ciudad. Él es así y él hizo esto, y esto debe suceder. Póngase de pie, el Señor Jesús le ha sanado”. Y en eso se paraba. “Aquí está otro por aquí, su nombre es Pedro tal y tal, él viene de tal y tal. Él hizo esto y eso. Ud. hizo una cosa el otro día que no debió haber hecho cuando hizo esto y eso. Ahora, arréglelo delante de Dios y Dios le sanará”. Y él se iba gritando.
Esa gente simplemente dejaba caer sus muletas y todo, las aventaban, comenzaban a correr alrededor, alabando al Señor. Eso es correcto. Esa era gente Católica, ¿ven?
26 Y así que, cuando este pequeño be…. Yo dije: “Nadie levante su mano, no puedo hacer un llamado al altar, y si Uds. levantan su mano asegúrense de que entienden que ahora están renunciando a sus pecados y aceptando a Jesucristo como su Salvador personal, después de haber visto y confesado que Él ha resucitado de entre los muertos. Él todavía hace hoy las mismas cosas que Él hizo”. Dije: “Alguna vez pudieran haber pensado que había un Jesús, pero que Él murió hace muchos años y que ese fue el fin de Él. Pero han pasado dos mil años y Él está justo aquí ahora en medio de Uds., haciendo lo mismo. Los cojos caminan, los ciegos ven, a los pobres es anunciando el Evangelio, los muertos resucitan. Y bienaventurado es el que no halle tropiezo en Mí, dijo el Señor Jesús”. Yo dije: “¿Cuántos ahora, que nunca han sido Cristianos, aceptarán al Señor Jesús como Salvador personal?”.
Y por todo alrededor…. Calcularon que alrededor de veinte mil al mismo tiempo aceptaron al Señor Jesús como Salvador personal. Veinte mil personas al mismo tiempo.
27 Bueno, yo creo que, si ha…. Tuve que cancelar la reunión de José aquí, su reunión, y por la gracia de Dios, yo había dicho…. Satanás puede meterme en tal condición a veces que me tienen que sacar cargando de la plataforma, pero tendría que estar muy enfermo, creo, o que algo sucediera que me lo impidiera, antes que quiera cancelar una reunión de cualquier tipo. Se ha dicho que yo he estado en lugares y que me han anunciado aquí. Yo no puedo evitar eso. Alguien más anunció eso. Pero cuando yo prometo, quiero cumplir mi palabra.
28 Y entonces, ellos dijeron: “Hermano Branham, si Ud. se queda y celebra quince días de reunión aquí, y esto apenas se está propagando”. Y de esa noche a la noche siguiente la multitud se triplicó; tres veces más de lo que había sido la noche anterior, colgados en las paredes y de todo. Fue maravilloso… Sin sentarse — de pie. Parados, solo recargados uno en el otro. Como un océano de gente.
Y ahora, ¿cómo sería durante quince noches? Él dijo: “México quedaría marcada por el Cristianismo que si el mundo permaneciese trescientos, cuatrocientos años a partir de ahora, seguirían hablando de ello”. Pero yo tenía estas reuniones, pero un día voy a volver a México. Y quiero que el Señor me envíe de regreso para poder volver como lo hice entonces, en el Nombre del Señor Jesús. Eso es cierto ¿Qué causó eso? Sus oraciones. Me acordé de la iglesia Filadelfia que estaba orando por mí en esas noches. Siempre recuerdo eso, eso es la oración de Uds. por mí.
29 Ahora, qué felices deberíamos de estar. Ahora, acorde al registro, tengo cuatro ocasiones diferentes, cuatro testigos, los cuatro viven hoy, que Jesucristo los resucitó de entre los muertos después de haber estado muertos. Cuatro casos extraordinarios. Tres de ellos con declaraciones de médicos. Este, yo he… Hermano Ament, Ud. me escuchó decir: “Consiga la declaración del doctor, todo lo que pueda, y certifíquelo para que yo pueda publicarlo”, ¿lo ven? Así que yo sé que el bebé estaba muerto, yo lo vi y lo sabía, y sabía que Dios lo hizo. Pero este es un día en el que hay que comprobar todo.
En los días de la Biblia, cuando se hacía un milagro, simplemente decían: “¡Alabado sea el Señor!”. Pero hoy tenemos que probar todo. Tenemos que ir… Si hubiera sido en los días de Moisés cuando esa zarza estaba ardiendo, habrían tenido que quitarle unas hojas y llevarlas al laboratorio y analizarlas y ver qué había en esa hoja que no se quemaba. Esa es la razón por la que no llegamos muy lejos, ¿no es así? Si Dios hace algo, digan: “¡Alabado sea el Señor! lo creo y eso es todo lo que hay al respecto”, y siga adelante. Eso es correcto.
30 Y hoy tenemos osteópatas, quiroprácticos, ciencias médicas, sanidad Divina, y cada uno parece luchar contra el otro. Y ahora, amigos, tenemos que admitir que todos ellos ayudan a las personas. Eso es correcto. ¿Y por qué no puede la gente olvidar sus diferencias, y trabajamos todos juntos e intentamos ayudar a nuestro prójimo, a nuestro hermano?
Y si no tenemos esa clase de motivo, mi opinión es que hay otro motivo egoísta detrás de eso. Si yo supiera que beber un trago de agua o hacer algo estaría tratando de ayudar a alguien, Dios sabe que yo estoy a favor, eso es todo. Cualquier cosa, si es osteopática, quiropráctica, ciencia médica o cualquier cosa, que le puede ayudar a alguien, alaben a Dios por eso; yo le agradezco a Él con todo mi corazón, eso es correcto, que tengamos esas cosas. Y si tan solo pudiéramos quitar ese viejo motivo egoísta…
La ciencia médica dice: “Oh, la quiropráctica no es nada”. La quiropráctica dice: “La ciencia médica no es buena”. Y esas dos dicen: “No hay nada en la sanidad Divina”. Pongamos nuestros brazos uno alrededor del otro y digamos: “Seamos Hermanos, ayudemos a alguien. Hagamos la vida un poco más fácil. Estas personas no van a estar aquí por mucho tiempo. Vamos a tratar de hacérselos lo más fácil como el osteopático, quiropráctico, el que sea, si les puede ayudar, adelante y háganlo, eso está bien. Denle a Dios la alabanza”. Eso es exactamente.
Si alguien pasa con un don de sanidad, fe; bueno, no alaben al hombre, denle a Dios la alabanza. Si el médico puede tomar un… colocar el brazo cuando está fracturado, y arreglarlo, enderezarlo bien, y Dios lo sana, alaben a Dios. Correcto. Si el quiropráctico… Si tienen una columna dislocada, él puede enderezarla y hacer que caminen de nuevo, alaben a Dios, no al hombre, ¿ven? Juntémonos. Y todo eso viene de Dios. “Toda buena dádiva y todo don perfecto proviene de Dios”, solo de Dios.
31 Ahora, que el Señor les bendiga. Quiero leer un poco de la Escritura aquí para que nuestra reunión esté basada un poco en las Escrituras y así sucesivamente, lo cual sé que está. Les estamos diciendo la verdad. Pero a mí me encanta testificar. ¿No les gustan los testimonios? Y, ¡oh vaya!
¿Orarán por mí para que regrese a México? Y, oh, yo voy para allá y la gente pobre y nosotros no… Pudimos ayudarles con lo poco que teníamos y lograr… Oh, el Señor simplemente bendijo maravillosamente.
32 Ahora, vamos a leer del libro de I Crónicas el capítulo 17 y el versículo 7. Esto vino a mí hace mucho tiempo y tengo marcado aquí lo que pasó. Y nunca traté de predicar sobre esto. Le dije al Hermano Woods que vino conmigo esta noche a la reunión, yo dije: “Esta noche voy a hablar con la gente, solo una buena charla de corazón a corazón”. Mañana por la noche estaremos en el Lane Tech [Instituto Tecnológico—Trad.], donde tenemos suficiente espacio, podemos traer fácilmente a las personas y así sucesivamente, para el servicio de oración y demás. Ahora, en el versículo 7 leemos esto.
Por tanto, ahora… dirás a Mi siervo David: Así ha dicho Jehová… Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas…
33 Cuando leí eso, mi corazón se derretía. “David, Yo te tomé del redil”. ¿Y saben por qué significó tanto para mí? Es por esto. Cuando yo lo estaba leyendo, pensé: “Hace diez años…”. Yo… Uds. son todo mí… Estamos en casa ¿cierto? Podemos decir eso, ¿ven? En un pequeño… nuestro pequeño grupo como éste podemos hablar unos con otros como si lleváramos años conociéndonos el uno al otro, y así es.
Yo pensé: “Hace diez años, yo estaba patrullando la línea por cuarenta centavos la hora, porque ni siquiera tenía la educación para salir y conseguir un trabajo que pagaría más. Treinta millas [48 km] al día por el bosque, iba a casa una vez a la semana, por cuarenta centavos la hora. Y yo era conocido en los alrededores de Jeffersonville, Indiana. Y hoy, por la gracia de Dios, todavía sin educación, me imagino que conozco a diez millones de personas o más, alrededor del mundo”. ¿Quién hizo eso?
Yo estaba hablando con mi esposa, ella dijo: “Billy, recuerdo haberte visto saliendo de los matorrales, harapiento y rasgado, y pesabas cerca de ciento diez, o ciento quince libras [de 45 a 52 kg], con tu cara llena de lodo. Tu ropa rota por patrullar a través de esas líneas y cosas”.
Yo iría al centro… Mi padre bebía mucho y mi nombre no era demasiado bueno en Jeffersonville. Pero yo pensé: “Eso no puede ser así”. Y pensé: “Hoy, cuando llego a casa, tengo que escabullirme al bosque en algún lugar para esconderme para descansar un poco de gente querida, cariñosa y dulce”. Yo amo a la gente y quería su compañerismo. ¿Y qué pasó? Yo no podía hacerlo, no había forma de que yo lo hiciera. No podía suceder pero Jesucristo descendió. Yo ahora no tengo más educación de la que tenía entonces. Nunca tuve una personalidad. No tengo nada en el mundo a lo que pueda atribuirlo, solo el amor de Dios que descendió.
34 Y David había sido un pastorcito, Él dijo: “Yo te saqué de allá del redil”. ¿Quién eras tú, David? “Yo te saqué de la majada, de detrás de las ovejas de tu padre, y te hice un gran nombre”, como los hombres grandes en la tierra.
Y yo pensé de eso sobre ovejas y pastor. ¿Por qué escogió Él a David? David siempre estaba hablando de aguas tranquilas y pastos verdes. Él era el salmista que escribió cantos y tocó con su arpa para la gloria de Dios. Y debió haber habido algo sobre David cuidando ovejas; él debió haber sido un verdadero pastor. ¿Notaron que una vez hubo un oso que entró y tomó una de sus ovejas? Y él mató a ese oso. Y un león entró y tomó una, y él cogió esa melena… a ese león por la melena y tomó un cuchillo y mató a ese león. Miren, se estaba sacrificando por sus ovejas. Y si él estaba dispuesto a dar su vida por las ovejas, él era un tipo del buen Pastor. Él fue el Hijo de David, Uds. saben. El verdadero Pastor, el Rey Pastor sobre todo.
¿Alguna vez se fijaron en la Biblia, (pensaba el otro día) cuando un profeta habla, él dice: “Así dice el Señor.?”. Pero cuando Jesús habló, Él nunca dijo eso. Él dijo: “Pero Yo os digo”. Luego lo llaman a Él un Profeta. Él era Emmanuel. Él nunca dijo: “Así dice el Señor”. Él era el Señor. “Yo os digo”.
35 Ahora, hay algo que Dios siempre comparó a las personas con las ovejas, ¿alguna vez lo notaron? “Vosotros sois las ovejas del pasto, las ovejas de un redil. Tengo otras ovejas”, y así sucesivamente. Comparando a las personas con las ovejas. ¿Saben por qué nos comparó con las ovejas? ¿Alguna vez han lidiado con ovejas? Ciertamente son educativas, y es una educación divina aprender de las ovejas. Yo las he criado y pastoreado, y las pequeñitas…
Pero cuando una oveja se pierde, ella está absolutamente indefensa. Yo recogí ovejas, que no estaban ni a quizás trescientas yardas [274 m] del redil, donde estaban todas las otras ovejas, y esa oveja cuando se pierde no puede ayudarse a sí misma, solo se queda ahí y bala y bala hasta que el lobo la atrapa o algo sucede. Ella no puede encontrar su camino de regreso. Está totalmente indefensa sin un pastor.
36 Y de esa manera es la raza humana: Estamos absolutamente, totalmente indefensos sin el Pastor del redil. No podemos encontrar nuestro camino de regreso. Hemos tratado de regresar educándonos; hemos tratado de reformar nuestro camino de regreso; pero nunca seremos capaces de hacerlo. La educación nunca lo hará. Reformar nunca lo hará. No somos reformadores. La policía aquí afuera es reformadora. Nosotros somos predicadores del Evangelio. No para tratar de poner a la gente en penitencia y que se arrastren de rodillas, y así sucesivamente, sino para predicar el Evangelio de Jesucristo: la liberación al pueblo. Eso es lo que se supone que hacen los pastores: alimentar a las ovejas. Uds. saben, Él le dijo a Pedro: “Pedro, ¿me amas más que estos?”.
“Sí”.
“Apacienta Mis ovejas.”. Ahora, Él nunca dijo: “Conduce Mis ovejas”. Él nunca dijo: “Golpea Mis ovejas”. Él dijo: “Apacienta Mis ovejas”. Eso es lo que necesita la oveja, comida de oveja. ¿No lo creen así? ¿Y saben cuál es la mejor comida de ovejas que conozco para Uds. ovejas enfermas y para todo tipo de ovejas? Aquí está. Correcto. Está en esta gran y enorme canasta de pan de Dios. “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Eso es de lo que vive el Espíritu Santo, que está en Uds., vive de la Palabra de Dios. Esa conexión entre pastor y oveja.
37 Una vez cuando estuve en el Oriente, aprendí una gran lección sobre… Yo vi en San Juan, creo en el capítulo 10, donde Él dice: “Yo soy la entrada de las ovejas… o la puerta de las ovejas”. Y a menudo me preguntaba ¿Cómo podía Él, siendo hombre, ser una puerta? Pero entonces, cuando yo estuve allá aprendí lo que significaba. Los pastores llevan a sus ovejas al redil, y tienen un arco por el que entran, y cuando él las mete a todas allí, entonces, después de que todas están adentro, y él las cuenta, y si falta una, él saldrá e irá por ella. Él la tiene que traer adentro. Cada oveja tiene que ser contada a cada hora del día.
¡Qué Pastor es Él! Él da cuenta de cada oveja cada hora del día. No importa donde esté Ud., Él sabe dónde está usted. Él sabe todo sobre Ud. Esa es la razón por la que Él puede pararse aquí en la plataforma, por medio de gente rendida, y revelar y decir y hablar; Él sabe. Él sabe dónde estaban hace un año. Él sabe dónde estuvieron todo el tiempo. Él tiene que dar cuenta de sus ovejas, y especialmente las vuelve a contar otra vez después de que son reunidas en el redil. Yo pensé: “¡Qué cuadro tan hermoso!”. Reuniéndolas en el redil y contándolas.
38 Y luego, después de que él las ha contado a todas y están todas acostadas, el pastor va a este agujero por donde entran las ovejas, y él mismo se acuesta atravesado en el agujero. Ningún lobo puede entrar entonces, ningún ladrón puede entrar, ningún daño puede entrar, a menos que pase primero sobre el pastor.
¡Qué cuadro de Cristo poniéndose Él mismo por nosotros para que nada pueda dañarnos a menos que pase sobre Él! Así que si Ud. está enfermos dice: “Hermano Branham, la enfermedad pasó sobre Él”. Pero era para la gloria de Dios. Eso es correcto. Él tal vez quiere, darles un testimonio. Como el hombre que dijo una vez, él vio a un pastor con su… cargando una oveja. Y él dijo… tenía la pierna toda vendada, y él dijo: “Pues, ¿qué le hizo…? ¿Cuál es el problema? ¿Se cayó de un acantilado?”.
Dijo: “No”, dijo: “Yo le quebré su pierna”.
“Oh”, dijo: “Ud. debe ser un pastor cruel, para quebrarle la pierna a su propia oveja”.
Dijo: “No, la oveja no me obedecía, así que tuve que quebrarle la pierna para así poder cargarla, acariciarla y amarla, y darle una comidita especial de modo que me ame y me siga”.
Y así que a veces Dios tiene que hacernos eso. Deje que el doctor diga: “Oh, todo ha terminado, no se puede hacer nada”. Y entonces Dios lo toma en Sus brazos y lo acaricia un poco, dice: “Hijo Mío, ¿Qué no sabes que Yo te amo? ¿No sabes que Yo soy el Señor que sana todas tus dolencias?”.
“Pero Señor, me enseñaron que los días de milag….”.
“Yo sé que así fue, pero solo tuve que dejar que esto sucediera para poder mostrarte un pequeño favor especial. Ahora, ¿no me amas un poco más ahora? Voy a hacer que te recuperes”.
¿Alguna vez vino eso a Uds.? Ha venido a mí muchas veces. Dejen que algo suceda, solo para inspeccionarme un poco, para dejar que Él exprese Su amor.
39 Ahora, otra cosa que Uds. notan sobre las ovejas y el pastor, Uds. saben, es una vergüenza para el pastor perder una oveja. ¿Sabían eso? Es un reproche para el pastor. Ahora, estoy… Ahora, manténganse tranquilos ahora. Oh, sí, señor. Si el pastor pierde una oveja, es una desgracia para él. “Todo lo que el Padre Me ha dado vendrá, y ninguno se perderá”. “Todo el que a Mí viene…”.
Muy bien, el pastor no puede permitirse perder una oveja. Esa es la razón por la que, Ud. que está descarriado esta noche, Él sigue tocando al bocina… merodeando su corazón, tratando de atraerlo de regreso al redil porque Él los besó una vez, y Uds. lo besaron y Uds. le dijeron que lo amaban y levantaron sus manos y le alabaron, y Uds. se descarriaron y salieron allá y quedaron destrozados, y heridos en su espíritu. Pero Él todavía se mantiene a su alrededor todo el tiempo: “Regresa, oveja errante. Simplemente no puedo permitir que te pierdas”. Tal vez la pequeña oveja por la que tuvo que ir a la montaña a buscar, por todo el lugar. Tal vez sea Ud. esa oveja esta noche, postrada por allá herida en alguna parte. Pero el pastor no puede permitirse perder una oveja.
40 ¿Saben cómo el pastor conoce sus ovejas de otras ovejas? El pastor lo sabe; si se fijan, que todas las ovejas están marcadas. ¿No están contentos de estar marcados? Uds. saben, en el Oeste solíamos marcar las ovejas todo el tiempo. Y esa marca… Saben que a veces cuando marcan una oveja o una vaca, no es muy agradable cuando uno las está marcando, pero sí que quedan bien marcadas después que él termina.
Solíamos trabajar en un rancho de ganado y lazábamos el ganado y luego lo que llamamos bulldog [Maniatar el ganado por las patas y cuernos para dominarlo y derribarlo—Trad.] muchas veces, o derribarlos. Y tan pronto como uno los derriba… Mi trabajo era cargar el fierro. Yo era demasiado pequeño para derribar los novillos, así que yo tenía que cargar el fierro, mantenerlo caliente y correr hacia allá. Y ellos tomaban este fierro y lo colocaban encima de esa vaca u oveja que estaban marcando. Y, ¡oh vaya! si acaso hablamos de quemar. Pero, hermano, quedaba marcado para el resto de su vida.
Así que a veces cuando se predica el Evangelio, es áspero, duro, arde y penetra hasta el tuétano. Uds. tienen que dejar muchas cosas a las que una vez se aferraron, pero Ud. está marcado, hermano. No se preocupe.
41 Y cuando la oveja era marcada… Aquí está la parte hermosa. “Oh”, dicen Uds.: “Eso está bien, predicador, pero entonces ¿qué acerca de todas estas marcas?” Muy bien. Todos, estamos marcados. Uno está marcado de esta manera, y uno está marcado de la otra manera. Uno ortodoxo y el otro Episcopal y esto. Pero esperen un momento, el pastor llevaba la marca de su oveja en su mano. Si quieren saber qué ovejas que…. Vean, el pastor tiene la marca en su mano también.
Y qué apropiado es eso esta noche de nuestro gran Pastor: Marcado. Él dijo: “Una mujer pudiera olvidar a su madre, pudiera olvidar a su pequeño bebé de pecho; pero Yo nunca los olvidaré, porque sus nombres están escritos en Mi mano”. Marcados. El pastor lleva la marca de sus ovejas. “Yo conozco Mis ovejas y Mis ovejas Me conocen”. Ellas tienen la misma marca.
42 Entonces Su iglesia tiene la misma marca. ¿Qué clase de marca tenía Él? Hablando espiritualmente, cuando Él estuvo aquí en la tierra, fue despreciado y rechazado, varón de dolores, experimentado en quebranto. Pero Dios estaba con Él. Señales y maravillas que lo acompañaban a todas partes que iba. Él podía discernir los pensamientos de sus corazones. Él dijo: “Yo hago como el Padre me muestra”. El enfermo era sanado, los muertos resucitados, a los pobres se les fue predicado el Evangelio.
Y esta noche, la iglesia del Dios viviente lleva la marca del Dios vivo. “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. San Juan 7:12 dice: “El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él las hará también; y mayores obras que estas hará; porque Yo voy a Mi Padre”. ¡Marcados! ¡Amén!
43 Puede que Ud. tenga que ser llamado un fanático, puede que tenga que ser llamado un santo-rodador, pueda que tenga que tomar cualquier tipo de marca eclesiástica de desprecio y estigma, pero siempre y cuando su Pastor haya sido marcado con la misma cosa. “Él fue despreciado y rechazado de los hombres”. La gente lo odió a Él. ¿Por qué? Porque Él hizo lo recto, porque hizo el bien. Esteban, el primer mártir, murió porque les dijo que eran de cuello almidonado, incircuncisos de corazón y de oídos, ellos estaban resistiendo al Espíritu Santo. Marcado con la misma marca con la que el Pastor murió. Sí, criando ovejas, marcando, juntándose.
¿No están contentos esta noche que Uds. pueden…? Bueno, el apóstol dijo: “Y ellos salieron gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre”. Cuán felices debiéramos de ser mil novecientos años después de ver el mismo Espíritu Santo trabajando en la misma clase de gente y produciendo los mismos resultados desde afuera para señalarnos con dedo despreciativo, y también los mismos resultados en el interior por un Señor Jesús resucitado extendiendo Sus manos para hacer las señales y prodigios que Él hizo al principio. Pastores y ovejas. Estoy tan feliz esta noche que nuestro Pastor llevó esas marcas en Su cuerpo.
44 No hace mucho tiempo en el Oriente, cuando viajaba con un amigo en un jeep, cruzamos un lugar y oí los frenos sonando, y los jeeps se detuvieron, y los carros rechinando, y pensé: “¿Qué está pasando allí?”. Él se salió del jeep y se elevó y miró hacia abajo, y dijo: “Oh, es un pastor”.
“¿Un pastor?”.
“Oh sí”. Dijo: “En este país el pastor es un hombre sumamente respetado en el país”. Amén. Sumamente respetado. Hoy, hermano predicador, Cristiano, Uds. los líderes del rebaño, Uds. pudieran ser despreciados y mofados, porque este es el día del hombre. Pero cuando llegue el día del Señor, eso será diferente.
45 Una vez en New Albany, Indiana, cuando nuestro finado presidente Roosevelt vino a dar un discurso, y él vino en tren y se detuvieron en el río, les digo, todo lugar estaba lleno. Y dos o tres de nosotros los predicadores, pequeños, los que llamamos predicadores del Espíritu Santo… Ya les digo, si acaso se trata de hablar de anticuados, nosotros lo éramos. Ni siquiera nos dejaron llegar a ninguna parte. Por lo tanto, tuvimos que estar de pie muy atrás en algún lugar. Pero yo pensé: “Sí, este es el día del hombre. Pero esperen hasta que venga el día del Señor”. Amén.
46 Un misionero que volvía de ultramar después de veinte años, acabado, sus hombros caídos, su cabello canoso, sus labios temblorosos, sacudiéndose con parálisis —después de ganar cientos de almas para Cristo— llegó a Nueva York; él vio las bandas tocando y todo. Él pensó: “¡Oh, gracias a Dios!”. Él dijo: “¡Volver a la patria otra vez!”. Y las bandas estaban tocando y todo, la gran escolta policial, las flores y las guirnaldas colgando. Él dijo: “¡Qué bienvenida al hogar, qué maravilloso…!”. Pero cuando se bajó, era una estrella de cine que había estado allí haciendo una película. Nadie ni se enteró, no tenía una sola persona que le diera la bienvenida. Él se puso de pie y dijo: “Me imagino entonces que este no es el hogar”.
Correcto. Pero esperen un día cuando salgan las bandas angelicales. En los portales de la gloria, cuando los santos antiguos curtidos por el tiempo y desgastados vengan marchando con la banda angelical. Cuando se paren por millones cantando los cantos de redención de Sion, mientras que diez millones de Ángeles se paran alrededor de la tierra con las cabezas inclinadas, sin siquiera saber de qué estamos hablando. Ese será el día del Señor. Sí. Cada rueda se detendrá y dará lugar a eso. Correcto. Este es el día del hombre. Ud. pudiera llevarse bien y estar familiarizado con el alcalde y que le dé palmaditas en la espalda y todas estas cosas de los políticos, pero yo prefiero tener el beso de Dios en mi corazón y saber que estoy marcado como Él fue marcado.
47 Ustedes saben, un pequeño canto que solían cantar en el tabernáculo. No sé el tono del mismo; bueno, yo no lo pudiera cantar de todos modos. Pero algo más o menos así: “Me pasaron inadvertido, donde una vez pasaron con una sonrisa”. Algo que decía: “Ahora, yo estoy marcado, marcado, estoy marcado, ahora donde quiera que voy, estoy marcado, marcado, lo que yo soy todo el mundo parece saber”. ¿Ven? “Pero estoy sellado, sellado, sellado por el Espíritu Divino de Dios, ¡oh gloria a Dios!, ¡Aleluya! Yo soy de Él y sé que Él es mío”.
Sí. No me importa, mientras tenga Su marca. ¿Y cuál era Su marca? El Espíritu Santo estaba en Él sin medida, haciendo la obra del Padre. No tratando de agradar a los hombres o recibiendo gloria de los hombres. No tratando de complacerse a Sí mismo, sino para hacer la obra de Dios y Dios estaba en Él. Pedro dijo: “Varones israelitas, oíd estas palabras”, en Hechos 2: “este Jesús de Nazaret al que habéis crucificado, varón aprobado por Dios entre vosotros con prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de Él”.
Nicodemo realmente le testificó a la iglesia, dijo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él”. Esa es la marca. Eso es. Estoy tan contento de saber esta noche que tuve el privilegio de ser llamado uno de ellos. Eso es correcto. Ser uno de ellos.
48 Cuando todos estos frenos chirriaron, yo me levanté por afuera y vi una escena que nunca había pensado que alguna vez vería. Justo por en medio de la calle, sin detenerse por una luz roja o nada, venía un pastor y todas sus ovejas siguiéndole. Todos los frenos y los autos, todo se detuvo por el pastor. Yo dije: “¡Alabado sea Dios!”.
“Oh”, dijo: “él es una persona importante”. Le dije: “Sígalo un poco”. Lo observamos a él. Se dirigió a las pequeñas calles rectas y todo estaba colocado a cada lado de la calle. Y le dije: “Bueno, no… ¿Y si las ovejas dan la vuelta por ese lado?”.
Él dijo: “Todas siguen al pastor. A dondequiera que él va, la oveja lo sigue”. “Por donde Él me guíe, yo lo seguiré”.
Yo dije: “¿Se salen ellas de la fila alguna vez?”.
Él dijo: “Si alguna se sale o desobedece, es porque está enferma”.
Oh, espiritualmente hablando, ovejas enfermas, esta noche, ¿Por qué se salieron de la fila? El gran Pastor está aquí ésta noche con Su bálsamo sanador para envolverlo todo y traerlos de regreso al camino de una vida Cristiana otra vez. ¿Creen Uds. eso? Seguro. Dijo: “Sólo las enfermas y las débiles se saldrían”. Y el pastor las alimenta tanto y las trae de regreso.
49 Así que, yo observé estas ovejas, y una cosa asombrosa que noté sobre ellas, acerca de las ovejas, fue esto. Que cuando pasaron por la calle, había toda clase de delicias colocadas a lo largo. Los países Orientales no son como los Occidentales. Nosotros colocamos todas nuestras cosas bajo una especie de deshidratación y las ponemos en un gran mostrador frío, y por el estilo, pero en el Este, lo ponen justo en las calles, de esa manera. Y aquí venía este pastor con una hilera de ovejas de casi una cuadra de largo, avanzando, ni a 10 pies [3 m] a cada lado, había cosas deliciosas para comer, como peras y papayas y todo colocado en la calle; y él pasó por la calle y ni una sola oveja se apartó a la derecha o a la izquierda para tomar alguna cosa. Amén.
Yo dije: “¿Qué de eso, amigo?”.
Él dijo: “Esas ovejas son tan fieles al pastor que no le prestan atención a nada, sino que lo siguen a él”.
Yo pensé: “Oh Dios, Tu iglesia debiera estar tan dedicada a Ti que las tentaciones del mundo no tienen nada que ver con ellos. Ellos mantienen su mente en el Pastor.”. Ese pastor podía dar un paso en esta dirección, ellas iban tras esta dirección. Cada oveja yendo detrás de la otra, dando ese mismo paso, y siguiendo al pastor. Oh, el seguir las huellas del Pastor. Eso es. No sea tentado, estremecido, preocupado: cautivo aquí y por aquí, y hoy tiene la victoria y mañana están sin la victoria. Sigan al Pastor. Él está guiando.
50 “Mis ovejas conocen Mi voz”, Él dijo: “y al extraño…”. Dijo: “Ellas se acostumbran a escuchar”.
Yo dije: “Bueno, si otro pastor llegara y diera ese pequeño llamado Olelalie que él hace, ¿vendrían esas ovejas si estuvieran en el campo?”.
Dijo: “Oh, no. No, esas ovejas conocen el sonido mismo, de cada tono de la voz de ese pastor”.
Y yo pensé: “Bueno, esta es la tierra de la Biblia. Ahora, no importa que otro pastor pudiera levantarse y tratar de personificar eso, esas ovejas solo seguirían pastando. Pero solo dejen que esa cierta vocecita hable, cada oveja levanta su cabeza, y aquí, se alinean, vienen marchando”. ¡Oh vaya! Algún día glorioso ese Rey Pastor clamará desde los cielos y nosotros nos pondremos en marcha hacia la ciudad de Sión, en esas grandes filas inquebrantables de los ejércitos del Señor, cuando nos levantemos triunfantes sobre la muerte y el infierno.
51 El gran Pastor del rebaño.
Oh, ¿no le aman a Él? Nunca lo olvidaré. Muy adentro por el lado Sur de África, en esas grandes regiones ovejeras, yo iba subiendo por una colina y estaba viendo a un pequeño cordero que se estaba poniendo muy nervioso. Y yo dije: “Me pregunto qué pasa con el pequeño”. Y, oh, simplemente estaba… él balaba, miraba hacia abajo, comía un poco y miraba a su alrededor. Pensé: “Bueno, ¿qué pasa con el pequeño?”. Levanté mis binoculares y recorrí por todas partes. Bien atrás de él estaba un enorme león de melena amarilla que se deslizaba lentamente, viniendo hacia este pequeñito. Él no podía verlo… el animal.
Ahora, el ciervo o el oso pueden oler a un ser humano, debido a las glándulas odoríferas bajo el brazo. Ellos huelen eso. Y pueden olerlo a uno. El alce puede captarlo a usted a veces a casi media milla [804 m] de distancia o más, si el viento es favorable. Esa glándula odorífera, eso es lo que huele, bajo su brazo. Y ellos pueden captarlo, pero una oveja no. Y ella no huele el peligro, al animal. Pero el instinto del pequeño cordero: él estaba nervioso, sabía que algo estaba a punto de suceder.
Y cuántas en esta noche, de las pobres ovejas afuera en los campos hoy, que ese gran león de la muerte se está deslizando hacia ellas y están nerviosas. Y el mundo está completamente hecho pedazos. Ellos no saben cuál es el problema. Cuando saben que lo que está colgando allá lejos son bombas atómicas, de cobalto y bombas de hidrógeno que podrían poner a este mundo en una total aniquilación en 24 horas.
Viene deslizándose hacia nosotros, amigos. Prepárense. Conozcan la voz del Pastor.
52 Y una de las cosas sorprendentes. Para terminar, podría decir esto. He aprendido muchas cosas, al estudiar a las ovejas. Pero vi también a un pastor pastoreando en un campo, y tenía cabras, y tenía unos camellos, y tenía mulas, y tenía ovejas. Oh, dije: “¿Supongo que pastor significa solo un apacentador?”.
Dijo: “Sí, él puede pastorear cualquier cosa”. Él dijo: “Pero, Hermano Branham, sería increíble para Ud. que observe ahora cuando va a anochecer”. Dijo: “Es verdad: Todos se alimentan en el mismo pasto. Se alimentan de la misma textura de la hierba”. Eso es correcto. Pero él dijo: “¿Sabe qué? Cuando llega la noche, el pastor sale a llamar por la tarde. Y solamente a la oveja es la que mete al establo por la noche”.
Pensé: “Oh Dios, yo quiero ser una oveja. No quiero solamente disfrutar de las bendiciones y comer de la textura allí. Yo quiero ser una oveja. Quiero conocerlo a Él en el poder de Su resurrección”.
Conocerle a Él es tener vida. No el conocer su catecismo, eso no es vida. No el conocer la doxología, no el conocer el credo de los apóstoles, eso no es vida. No el conocer la Biblia es vida, tan buena como ella pudiera ser. Pero conocerlo a Él es vida. Y son solo aquellos, que cuando empieza a atardecer y el sol de nuestra vida comienza a bajar, yo quiero escuchar del otro lado de la montaña allá que me separa de la gloria, quiero escuchar la voz del Pastor llamar: “Hermano Branham, bien hecho, Mi buen siervo y fiel”. Confío en que sea de la misma manera con todos Uds.
53 Y si esta noche no lo conocen a Él, conozcámosle ahora. Ahora es el momento de conocerlo, mientras oramos. Tenemos nuestros rostros inclinados, nuestros corazones también inclinados, en Su Presencia, sabiendo que el gran Rey Pastor está aquí ahora. Yo les he hablado un largo tiempo y he testificado de Su gloria, y lo amamos a Él.
Me pregunto si esta noche habrá alguna ovejita errante en algún lugar que se haya extraviado neciamente del camino, que no ha regresado. Ud. no está en compañerismo, Ud. no puede amar y hablar con Él como realmente debería hacerlo. Y al comienzo de este avivamiento, ¿levantaría la mano para una palabra de oración? Dios le bendiga, señor. Que Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga. Que Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga. Eso es bueno. Dios le bendiga hermano. Dios le bendiga. Dios le bendiga, hermana, a Ud., a Ud., a Ud., a Ud. y a Ud., hermana. Dios le bendiga. ¿Alguien arriba en el balcón? Dios le bendiga, veo sus manos allá arriba. Que Dios le bendiga, mi hermano. Ovejas descarriadas. Dios le bendiga, mi querido hermano, aquí. Oveja descarriada. Dios le bendiga, aquí delante de mí. Simplemente se desvió del camino y realmente… Ud. oyó Su voz llamando, pero simplemente descuidó ir a Él. La noche se está asentando, la oscuridad está llegando.
54 ¿Ha habido alguno que realmente ni siquiera llegó? Pero solo se siente así esta noche que le gustaría decir: “Oh, Rey Pastor, quiero conocer Tu voz, porque Tu pudieras llamar antes del amanecer y no sabría a dónde ir. Quiero que te acuerdes de mí, Dios, y yo levanto mi mano a Ti, y digo: Acuérdate de mí, un pecador. Quiero ser recordado”. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Eso es bueno. Algún otro que nunca ha aceptado a Cristo. Dios le bendiga, jovencito. Dios le bendiga, mi hermano allá atrás. Dios le bendiga, mi hermana aquí. Nunca ha sido salvo y quiere conocer al gran Pastor del redil.
55 ¿Saben qué los hizo levantar las manos? Jesús. Dios dijo en Su Palabra (escuchen): “Nadie puede venir a Mí si Mi Padre no le trae primero”. Dios está aquí y Él está atrayendo por medio del Espíritu Santo. Unos veinte o treinta han levantado sus manos. Y Él está atrayendo por medio el Espíritu Santo porque Uds. lo aman a Él. Hay algo en eso, simplemente no pueden evitarlo. ¿Qué es? Ud. lo conoció una vez. Uds. saben, es un reproche para el Pastor perder una de sus ovejas. Simplemente no puede permitirse el lujo de hacerlo.
Cuando Moisés y Aarón, como un tipo, trajeron a todo Israel a través del Jordán (piensen en eso), ni uno solo se perdió. Cada uno de ellos cruzó el Jordán de la mano de Dios, por medio de Moisés. ¿Cuánto más cruzaremos nosotros los fríos mares de la muerte, de la mano de Dios por medio de Jesús? Mientras Él les extiende Su mano con cicatrices de clavos esta noche, ¿no quieren ser marcados con esa Sangre? La misma Sangre que fue traspasada por los crueles clavos que lo pusieron en el madero y las espinas en Su frente. Acéptenlo ahora.
56 Padre Celestial, te damos las gracias por esta noche por todos estos que han levantado sus manos, y sabemos que por Tu gracia, Señor, y Tu bondad amorosa que no desecharás a ninguno de ellos. “Ningún hombre puede venir”, Tú dijiste: “excepto que Mi Padre lo traiga; y todo el que viene Yo le daré Vida Eterna y lo resucitará en el día postrero”. Estas son Tus palabras, Señor Jesús. Tú dijiste: “El que oye Mis palabras, y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna y no vendrá a condenación; mas ha pasado de muerte a Vida”.
Oh Dios, ¿qué ha pasado en esta iglesia en este momento? La muerte ha sido cambiada por la vida; la preocupación por el gozo; la tristeza por la alegría; la desesperación por la esperanza; la tumba por la gloria. ¡Oh, qué maravilloso! Tus ovejas han vuelto a casa. Ellos levantaron las manos. Tócalos, Señor, con esa Sangre de Tu propia mano, y márcalos, Tus ovejas. Ellos no tendrán que preocuparse más, ellos oirán la voz del Pastor y caminarán con Él a medida que Él camina. Las cosas del mundo estarán muertas para ellos a partir de esta noche. Ellos te han aceptado. Y han venido con sus manos sobre Ti. Y Tú dices: “Ovejas de Mi redil, sangre de Mi sangre, hueso de mi hueso, venid, benditos de Mi Padre”. Y Señor Dios, dales paz y descanso. Y, oh Dios, que vayan a decirle a alguien más, y que ellos puedan entrar. Concédelo, Señor.
57 El día ya ha declinado y Tú vas a juntar las ovejas y separarlas de las mulas, de los camellos, de las cabras y de los otros animales que comen en el mismo pasto, y de la misma Palabra, de la misma Biblia, del mismo Libro, del mismo edificio llamado iglesia. Pero Tú solo llamarás a las ovejas. “Muchos son llamados, pocos escogidos”. Tú lo has dicho. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará. Pero el que hace la voluntad de Mi Padre”. Y, Señor, ellos han hecho la voluntad del Padre esta noche al aceptar al Señor Jesús como Salvador personal, y Te damos las gracias por ellos.
Y, Padre, rogamos que hayamos encontrado gracia en Tus ojos y que nos des el mayor alcance que hayamos tenido en Chicago. Danos favor, Padre, delante de la gente para que podamos ganarlos para Ti.
58 Y ahora, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, y Uds. que han aceptado a Cristo, dentro de un momento voy a pedirles que vengan aquí y se paren alrededor del altar para orar. Pero antes que hagamos eso, voy a preguntar si hay algún enfermo aquí que quiera ser recordado en oración, para que el Pastor le recuerde a usted esta noche mientras Él intercede. Dios, sé misericordioso. Sí, veo a la niña, hermana. Que Dios te bendiga, cariño. Que Dios te conceda tu sanidad, cariño. Veo a los demás. ¿Cuánto más le ve Él a usted? Lo veo, papá, sentado aquí en una silla de ruedas. Confíe en Dios para que no tenga que sentarse en eso ya más. Solo créanle ahora, tengan fe.
59 Si un pobre analfabeta mexicano, que ni siquiera sabría su nombre si fuera puesto frente a él, estando paralizado. Y pequeños niños espásticos envueltos. Pobrecitas madrecitas desnudas, medio desnudas, sin zapatos, nunca tuvieron un par de zapatos en su vida. Su pobre esposo trabaja todo el día por unos ocho pesos, más o menos sesenta centavos. Parados en una pequeña marquesina y a lo largo de la calle por la noche para una vieja tortilla grasosa. Él no puede obtener una porque tiene que comprar una vela de cebo para ir a un viejo altar de un millón de dólares, por sus pecados.
Oh, Dios mío, si gente como esa puede aceptar a Jesucristo al pararse hora tras hora, cuánto más… y tienen que aceptarlo a través de un intérprete, cuánto más Uds. al estar sentados en buenos asientos esta noche, lo más educados posible. Con mucho alimento en sus mesas, buena ropa, y paseando en un automóvil, las comodidades del hogar, ¿qué más podrían pedir? ¿No pueden aceptarlo a Él ahora, creer con todo su corazón que Él los sana? Seguro que pueden. Dejen sus muletas, sus sillas, sus problemas, en el altar y váyanse de aquí caminando esta noche como nuevas personas, sanadas y recuperadas para servir al Señor Jesús.
60 Ahora, mientras inclinan sus rostros y ponen sus manos los unos sobre los otros, yo ofreceré la oración por Uds. para esto. Y entonces vamos a pedirles que vengan al altar y oren alrededor del altar. Ahora, cada uno con su mente fija esperando en Dios. ¿No sería maravilloso ver a este hombre sentado en una silla de ruedas, ser completamente sano? El hombre sentado aquí, un hombre de color con un bastón viejo, inclinado sobre él, pobre anciano, manos arrugadas. Solo Dios sabe cuánto ha trabajado. El día está por terminar, su pelo está blanco como la nieve.
Veo a una niña parada aquí y su madre tratando de poner su mano sobre el pequeño niño afligido. Uds. saben que Jesús ve esto: el buen Pastor. Seguro que Él lo hace.
Veo a un padre poniendo su mano sobre la madre. Qué escena, qué escena. La madre con su pequeño bebé arropándolo en sus brazos y sus manos puestas sobre él.
Ahora, el buen Pastor está aquí. No tienen que estar exaltados; solemnemente, tranquilamente, digan: “Pastor de Dios, ahora vengo, estoy en Tu casa y he aquí yo vengo. He oído Tu Palabra y he visto Tus obras y ahora te acepto. Mi hijo está enfermo; lo voy a creer. Estoy ciego. Si puedes hacer que un pobre mexicano analfabeta vea, si puedes resucitar a un bebé muerto después de que se ha declarado muerto, de nuevo a la vida y el médico diciendo que se está muriendo, y traerlo de nuevo a vida, ¿cuánto más puedes sanar a mi hijo, Señor? Yo te creo”.
61 Ahora, voy a ofrecer una oración por Uds. con todo mi corazón, queridas personas. Recuerden, han sido sus oraciones las que me han ayudado. Ha sido la contribución que me envían, que me dan, y una pequeña ofrenda de amor que alimenta a mis hijos, paga mi trayecto a lugares. Uds. son la compra de Dios de Su Sangre. Tengo un traje esta noche porque Uds. lo pagaron. Soy llamado un siervo de Dios esta noche porque su fe se ha reunido alrededor de lo que yo les he dicho. Son Uds., las estrellas de la corona. Les amo. No les diría nada errado en lo absoluto. Sin duda, he encontrado gracia en sus ojos esta noche para ser… Dios ha vindicado. Yo les he dicho la verdad. Ahora, Él está aquí y quiere sanar a cada uno de Uds. Voy a orar. “La oración de fe salvará al enfermo”, dice la Biblia. Dios lo levantará.
62 Nuestro bondadoso Padre Celestial, mira sobre esta escena ahora mismo. No tenemos que esperar hasta el momento que ellos puedan estar aquí en la plataforma; nosotros simplemente, ahora mismo, Señor. Tú estás aquí. Tu Espíritu está sobre nosotros ahora. Tan positivo como lo he sido de cualquier cosa. Tus siervos, ministros, están parados con los rostros inclinados, orando; los laicos con los rostros inclinados; los enfermos con las manos unos sobre los otros; madres con sus manos sobre pequeños bebés; padres con la mano en la madre y viceversa. Ellos están necesitados.
Dios, Tú me has dado gracia en sus ojos como un pobre, indigno —tomado de un redil de ovejas. Dios, apenas tuve un redil, pero Tú tomaste a David, y dijiste: “Ahora, Yo te he puesto por líder sobre Mi pueblo Israel”. Entonces Natanael le dijo: “Haz todo lo que está en tu corazón, David, porque Dios está contigo”. Bueno, esto es lo que está en mi corazón, Señor, de hacer una oración de fe por estos pobres enfermos. ¿Me recibirás, Señor? Me puse yo mismo en el canal aquí para interceder por medio de Jesucristo por estas personas. El buen Pastor, que está allí llagado y herido por nuestras transgresiones. “Por Sus llagas fuimos nosotros curados”.
Y, Padre, vengo con Sus bendiciones para la gente. Vengo con Su Espíritu, con Su unción, con Sus palabras, y ahora ellas están sobre la gente. Como si fuesen como granos de alimento, y ellos lo han recibido. Oh, Dios, que ellos se arraiguen ahora mismo. Que la vida empiece a brotar. Que la semilla empiece a abrirse, que la vida empiece a levantarse, que la fuerza empiece a entrar en cuerpos débiles, que la vista comience a entrar en ojos ciegos, la fuerza en rodillas débiles. Oh Dios, que eso empiece a crecer: que el Espíritu Santo lo limpie, purificándolo continuamente, hasta que una gran corriente victoriosa de Dios y cada enfermo sea sanado aquí esta noche. Oh Dios bendito, escucha la oración de Tu siervo inútil, a través del Nombre de Jesucristo.
63 Ahora, con nuestros rostros inclinados, nuestras manos levantadas a Dios, cantémosle a Él: ¡Señor, yo creo, Señor, yo creo! Salvador levanta mi fe en Ti, hasta que pueda mover la montaña; ¡Señor, yo creo! Todas mis dudas están enterradas en la fuente“. Estoy tomando la marca del Pastor. Vengo con fe en a la Palabra de Dios como Él lo hizo. Hagan eso y Uds. lo recibirán.
Mensaje extraido de Messagehub
