S.375 56-0404  La Inefabilidad De La Palabra Hablada De Dios 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Inefabilidad De La Palabra Hablada De Dios

Chicago, Illinois, E.U.A.

56-0404

1 Gracias, hermano Joseph, y buenas noches, amigos. Ahora antes que se sienten, solo hablemos un poco con el Señor Jesús.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, estamos tan agradecidos Contigo por todas las cosas. Porque todas las cosas fueron hechas por Cristo. Y te damos gracias porque hiciste un camino para que estemos reunidos, para tener compañerismo juntos y para que Tu amor sea derramado abundantemente en nuestros corazones por el Espíritu Santo. Te damos las gracias por esta iglesia esta noche, por su pastor, por todos sus diáconos y obreros, los síndicos, por cada visitante en nuestras puertas esta noche.
Y oramos, Señor, que el gran Espíritu Santo de Dios venga a nuestros medios esta noche y haga lo mucho más abundantemente esta noche. Concédelo, Padre. Perdónanos ahora nuestros pecados, mientras nos acercamos a esta hora de enseñanza de la Palabra, y para la gloria de Dios. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Pueden tomar asiento.

2 Estamos felices de estar de nuevo aquí esta noche en la Iglesia Filadelfia. Estábamos… Lo tengo todo enredado. Pensé que íbamos a estar… Anoche anuncié el Lane Tech [Instituto Tecnológico—Trad.] esta noche. Qué bueno que alguien se dio cuenta. El muchacho entró… El Hermano Woods, y ellos tomaron algunas tarjetas de oración y se iban a dar prisa hacia el Lane Tech para repartir tarjetas de oración, regresaron y dijeron: “Pues, no hay nadie allá”.
Yo pensé: “No estoy de regreso en México, ¿o sí?, Pensé que habíamos regresado a México otra vez, la vez que fuimos a la plaza de toros esa noche y no había nadie allí.

3 Pero estamos felices de estar aquí esta noche en esta iglesia, para la gloria de Dios. Confiando que Dios los bendecirá a todos mucho más abundantemente y que les dará lo que han venido a recibir. Y estamos… Este Hermano Joseph, en la noche cuando él viene para dar una introducción, desearía poder vivir a la altura de esa reputación que él trata de hacerme. Eso es solo porque yo le agrado, Uds. saben. No que, no soy digno de esa clase de introducción, y yo solo soy el siervo del Señor. Pero él sí que… quizá él me pone en un lugar al punto que tengo que vivir muy bien, Uds. saben.
Confío que todos se están sintiendo lo mejor que se pueda esta noche, en este momento, lo más normal, para que el Señor nos bendiga a todos juntos. Muchos de los que están aquí, por supuesto, quizás estén enfermos y necesitados, y desean las bendiciones de Dios. ¿No estamos felices esta noche de que tenemos un Dios quien puede darnos de Sus bendiciones, quien puede darnos las cosas buenas que deseamos? ¿Qué si no tuviésemos ningún Padre Celestial?

4 Ustedes saben, le estaba diciendo a los muchachos hace un momento mientras veníamos, les decía de cómo debemos estar felices todo el tiempo. Dios no quiere que estén tristes. ¿Saben lo que el mal humor produce? Y ese viejo temperamento, es una de las cosas más horribles. Y es la causa de casi el sesenta por ciento de toda enfermedad, es el mal genio. Sí, señor, esos berrinches, Uds. se descontrolan. Recuerden, Uds. solo están desarrollando cáncer, úlcera, o algo parecido, cuando hacen eso. Cuando se ponen muy enojados por alguien: “Ya no voy a regresar allá. Esperen a que les diga lo que yo pienso”. Muy bien. Recuerden, Uds. son los que van a pagar por eso. Solo manténganse felices.
Como dice la pequeña historia, una mañana estaba un pequeño petirrojo, sentado en una rama, cantándole a su compañerita. La pequeña compañera voló hacia él y dijo: “Sabes, esta mañana estoy tan preocupada por algo”.
Dijo: “¿Qué?”. Dijo: “Los petirrojos nunca estamos preocupados”.

5 Dijo: “Solo me pregunto si esas pobres criaturas, los seres humanos, con ese ceño fruncido en sus caras, ellos caminan; me pregunto, quizás ellos no tienen un Padre Celestial que los cuida como tenemos nosotros los petirrojos”.
Eso es todo. Uds. jamás oyen que alguno de ellos tenga hipertensión, ¿cierto? No. No, Uds. no oyen ninguna ambulancia sonando por ellos, o así por el estilo, vean; ellos viven en la verdadera manera provista por Dios. Siempre somos nosotros los que hacemos las cosas mal. Somos nosotros los que conocemos la ciencia, Uds. saben; somos nosotros los listos. Y entonces ellos… los pájaros no cambian. ¿Saben que los pájaros aún construyen sus nidos exactamente igual a como lo hicieron en el Jardín del Edén? Ellos nunca cambian, ¿ven? Somos nosotros los que cambiamos.
El hermano judío… Si hay un judío aquí, no quiero decir esto, yo también soy judío. Así que, Uds. saben, él dijo: “Bueno”, dijo: “el problema es la gente”. Él dijo: “El pájaro vuela abajo a la carretera para conseguir un insecto. El carro lo atropella”. Dijo: “Es la gente”. Así que eso es correcto, también. “El pájaro tenía derecho al insecto, pero la gente inventó un automóvil y lo atropelló”. Vean, él dijo: “Es la gente”. Y eso está mal. Somos nosotros los que alteramos el mundo. Dios lo hizo maravilloso y hermoso para nosotros. Pero nosotros lo alteramos con nuestras maneras. Somos tan científicos, Uds. saben; todo tiene que ser exactamente de esta manera, tal como lo pensamos.

6 Yo estuve allá en el Mount Palomar… Mount Wilson, más bien, California, hace unas semanas… o, hace unos meses. Y me senté allí en el observatorio, y todo lo que aprendí sobre el sistema solar, que se probaba científicamente cuando yo era niño, hace unos treinta años, todo ha sido cambiado ahora, y está probado científicamente que estaban equivocados en aquel entonces. ¿Alguna vez han pensado en eso? Yo solía… solían decirme que absolutamente el sol se quedaba perfectamente quieto y que el mundo… el mundo giraba alrededor, ¿ven? Pero ahora dicen que eso está mal. El sol hace el movimiento, ¿ven? El sol se mueve también, ahora ambos se mueven. Así que, yo no puedo entenderlo.
Así que, Uds. saben, Josué podría haber tenido razón cuando dijo… que le pidió al sol que se quedara quieto, ¿ven? Miren, siempre descubren que regresan a la Biblia, ese es el Libro verdadero. Señor Moore… quiero decir, libro de ciencias. Señor Moore… Quiero decir, la Biblia es el libro correcto de ciencia, ¿ven?

7 El muchacho del señor Moore se había graduado en ciencias y había hecho alguna clase de honor, o algo así, y un gran científico vino, y yo estaba llevando a cabo una reunión en Shreveport en ese momento. Y él le dio este honor, y cuando lo abrazó, él dijo: “Ahora, hijo”, dijo: “en el Salón de la Ciencia”, dijo: “hay tantos libros sobre ciencia moderna”, él dijo: “si los leyeras todos, probablemente te llevaría (olvidé cuántos años), tantos años, tres o cuatro años para leer los últimos volúmenes de la ciencia”. Dijo: “Cuando los hayas terminado todos, todo lo que aprendiste, tendrías que sacarlo de tu mente, porque habría cambiado para ese tiempo”. Miren, la ciencia moderna, ¿ven?, todo cambió de nuevo, ¿ven?

8 Yo no dije nada. Esperé hasta esa noche, porque él iba a asistir al servicio. Dije: “Uds. saben, escuché esa declaración que se hizo hoy”, pero yo dije: “Quiero decirles algo, muchachos”. Dije: “Yo puedo mostrarles un libro que nunca cambiará. Y lo que dice allí, será siempre igual”. Eso es correcto. Así que, quedémonos con esto. Esto es correcto. Dios dijo de la manera en que hizo las cosas, exactamente bien.
Hace un tiempo vi donde la ciencia probó que estaba errado cuando Abraham dijo que tenía camellos en Gerar, y por ese lugar, Uds. saben, y así sucesivamente. No, nunca hubo un camello por allí.
Bueno, Uds. saben, un día empezaron a cavar por allí con una pala vieja, y descubrieron que habían estado algunos camellos por allí, ¿se dan cuenta?

9 Así que, ellos dicen que los muros de Jericó cayeron uno encima del otro. Ellos cavaron todo alrededor de allí: “No, eso está errado”. Un tipo cavó unas cuantas paladas más hace unos años y descubrió que las paredes se cayeron una encima de la otra, exactamente como decía la Biblia. Ustedes siempre tienen que regresar a esto. Esto es verdad. Yo creo la Palabra con todo mi corazón. Y ahí es donde mi fe está basada.
Muchas veces… Mientras estamos aquí en la iglesia, y yo puedo hablar como en familia, me gustaría decir solo esto. Les daré un pequeño informe. [El hermano Branham se aclara la garganta.] Discúlpenme. La razón por la que estas cosas suceden, la razón por la que el Señor ha sido bondadoso conmigo —por supuesto, es la gracia soberana y la elección— pero una cosa: yo creo que la Biblia es la verdad. No sé qué otras cosas dicen, y cuáles son las teorías de la gente, y lo que dicen diferentes denominaciones al respecto. Yo solo creo la Biblia tal como está escrita, solo de esta manera. La acepto sobre esas bases, porque siempre he encontrado que es exactamente la verdad, exactamente la verdad. Y no puede ser otra cosa.

10 Por lo tanto, ahora siendo que me he jactado tanto de este Libro maravilloso, queremos leer de él en unos momentos, y ver si podemos encontrar algo allí que el Señor quiere que hablemos durante un rato esta noche.
Ahora, permítanme hacer esto auténtico y oficial. El Hermano Joseph Mattson-Boze, si no hubiera sido esta audiencia, lo habría llamado Yoseph, pero siendo que es aquí, yo… ¿Van a ser aquí los servicios mañana por la noche? [El hermano Mattson-Boze contesta: “Hasta el viernes”]. Hasta el viernes, será aquí en el tabernáculo… o, iglesia, disculpen. Estaremos aquí en la iglesia hasta el viernes. Hermano Woods, Billy, las tarjetas de oración que se repartirán aquí mañana por la noche, escuchen eso muchachos. Mañana por la noche, digamos, a las seis y media. Eso les dará tiempo… ¿Será eso lo suficientemente temprano para Uds., hermano Woods entonces, Billy? [El Hermano Mattson-Boze dice: “Tenemos servicio en la tarde, si prefiere repartirlas entonces”].

11 Ahora, cuando haga eso, Joseph, cuando las reparta… [El hermano Boze dice: “Como Ud. quiera”]. Por la tarde está bien, pero algunas personas se van y luego por la noche yo diré… llamo de la 15 a la 35. Ocho de ellos no están allí; se fueron a casa, no regresaron. Y luego Uds. están todos confundidos de nuevo, ¿ven? Por lo tanto, es mejor para Ud. estar allí mismo, que tome su tarjeta y venga directamente a la plataforma, ¿ven? Así que, a las seis y media será tiempo suficiente para que la gente venga y reciba sus tarjetas de oración para la línea mañana por la noche, si el Señor quiere.
Y, ¿lo aman a Él? Maravilloso, eso está muy bien. Ahora en el libro de Isaías, el capítulo 40, y deseamos leer solo un pequeño versículo para obtener un contexto de él, el capítulo 40 y el versículo 3:
Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
Ahora que Él añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. “Preparad camino a Jehová”.

12 Por supuesto, esto tiene que ver con Juan el Bautista. Pero queremos usarlo en otro término esta noche: Las maneras del Señor. El Señor siempre ha tenido una manera de hacer las cosas. Y así que, cuando pensamos en Sus maneras, tenemos que volver a la Biblia para averiguar lo que Él dijo al respecto.
Y así que, en la Biblia hay dos grandes acontecimientos con los que queremos lidiar esta noche del Antiguo Testamento, de los cuales hablaron todos los profetas hebreos desde Génesis hasta Malaquías. Y luego a partir de allí fue la primera venida de la confirmación de Su Palabra. Ahora bien, estos dos acontecimientos son los siguientes: todos los profetas hebreos hablaron del Mesías venidero, y también, para hacer una expiación por el pecado; y luego hablaron de la unción y de la iglesia saliendo a todo el mundo.

13 Ahora, los profetas hebreos, los dos temas principales… Y prácticamente desde alguna parte de cada capítulo de la Biblia, desde Génesis hasta Malaquías, pueden encontrar que se toca alguno de esos temas, por toda la Biblia: La Venida del Mesías, y la unción y enviando a la iglesia a todo el mundo. Se habló de eso en símbolos y por animales y así sucesivamente. Y como grandes ejércitos, y demás, que sigue marchando y corre por los muros y así sucesivamente, los diferentes como langostas y todo estaba en símbolos y parábolas y enseñanzas directas, y todo se reduce a esos dos temas.

14 Ahora, antes de que Dios pudiera hacer esto, Él tenía que abrir camino para la venida del Mesías. Y Él tenía que hacer un camino para la salida de la iglesia. Él tenía que hacer camino, cuando Dios habla. Ahora, la Palabra de Dios, y aquí está lo que esta noche… Acabo de recordar el pequeño pensamiento que tuve cuando venía para acá, porque pensé que si los muchachos venían y repartían las tarjetas, tenemos que tener algún tipo de reglas y regulaciones para mantener a la gente alineada, aquella por la que vamos a orar.
Y cuando yo venía para acá, estaba pensando en esto y en la infalibilidad de la Palabra hablada de Dios. Es simplemente perfecto. Y si solo pudiéramos… Si tan solo esta audiencia esta noche pudiera asentar esto en su mente, de quién dijo esto, lo que realmente es esto —esta Palabra Hablada— no necesitaríamos ningún servicio de sanidad, no necesitaríamos ningún llamado al altar para salvación; estaría concluido. Si tan solo se dieran cuenta lo que esa Palabra fue. Ahora, veámoslo.

15 Antes de que pueda ser una palabra hablada, tiene que ser un pensamiento, porque una palabra es un pensamiento manifestado, cuando Dios habla. Ahora allá en el principio, cuando Dios miró desde los corredores del cielo y vio todas las cosas que iban a suceder en la tierra… ¿Alguna vez se sentaron y dibujaron el cuadro en su mente? Ahora, esa, quizás, es la manera como Dios lo hizo, en el principio. Y luego le pareció bueno a Él, así que lo habló; y tan pronto como fue hablado, se convirtió en una palabra. El pensamiento se expresó en una palabra. Ahora escuchen, una vez que Dios expresa Su pensamiento y lo convierte en una palabra, Él no puede retractarse.
¡Oh vaya! ¿Lo entienden? Él no puede retractarse de eso. No puede decir: “Bueno, lo siento, cometí un error”. Él no puede. Él es infalible. Él es Omnipotente, Omnisciente, Omnipresente. Miren, Ud. y yo, a medida que crecemos, nos volvemos educados y más inteligentes y todo. Nosotros avanzamos, la raza humana avanza, todo avanza excepto Dios. Él era perfecto para comenzar, Él será perfecto cuando todo haya terminado, Él sigue siendo perfecto. Él no puede decir: “Bueno, tengo una mejor manera de hacerlo, porque he aprendido más”. Él era perfecto para comenzar.
Así que, por lo tanto, al enseñar la sanidad Divina, ¿cómo pudiera decir alguien que Dios no era un sanador? Cuando en el principio, bajo el Antiguo Testamento, en los días antiguos, los cuales fueron sombras, Dios pudo haberlo hecho perfecto entonces. Pero Él habló Su Palabra que sería de esta manera y tiene que ser de esa manera. Esa es la mejor manera. Esa es la mejor manera de traer a la gente a eso; porque Él sabe lo que es.

16 Y luego en el desierto con los hijos de Israel en su marcha, viniendo de Egipto a la tierra prometida, y ellos tenían… Dios prometiendo suplir todas sus necesidades, de lo que ellos tenían necesidad. Y cuando llegó el momento cuando estaban enfermos y muriendo, y todos los remedios de Egipto, toda la medicina, la sabiduría de los egipcios, ninguna de sus raíces y hierbas, no pudo curar esta enfermedad; entonces cuando Moisés clamó a Dios en una crisis, luego la acción que Dios tomó para con Moisés, Él tiene que tomar la misma acción cada vez que surja esa misma crisis. Si Él no lo hiciera, entonces Él hizo mal cuando lo hizo allá atrás. Entonces Dios es culpable, ¿ven?
Por lo tanto, Él tiene que actuar de la misma manera cuando la misma crisis… porque si Él actuó de esa manera fue perfecto, y no puede actuar de otra manera sino perfecto cada vez. Tiene que ser perfecto. Amén. ¿Lo ven?

17 Sus acciones, Sus palabras, Sus pensamientos, todo, proviene de un torrente puro y sin adulteración de perfección. Ahora, cuando Uds. vuelven a poner su fe así, la sanidad se vuelve sencilla. Dios ya lo habló. Si Él dijo: “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”, eso lo concluye por la eternidad. Tiene que ser. Cuando Él lo habla, no puede retractarse. Él no puede decir: “Bueno, cometí un error”. Porque Él es perfecto. No puede haber un error de eternidad a eternidad. Él es puro y para siempre.
¡Oh vaya! Cuando Él dice: “Yo lo haré”, eso lo concluye. “Pedid y recibiréis”, eso lo concluye. “Pedid al Padre cualquier cosa en Mi Nombre, Yo lo haré”, eso lo concluye; eso es para siempre. La palabra es expresada. Uds. dicen: “Ese era Jesús”. Dios dijo: “Este es Mi Hijo amado, a Él oíd”. Él tenía la Palabra.

18 Como dije anoche, el profeta decía: “Así dice el Señor, así dice el Señor”. Pero Jesús dijo: “Yo os digo”, no “Así dice el Señor”. Él era el Señor. “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”. Él era la Palabra.
Ahora noten, cuán perfecto era. Antes de la fundación del mundo, Jesús ya estaba inmolado. La Biblia dice: “Él fue el Cordero inmolado desde la fundación del mundo”. ¿Cómo fue Él inmolado? En el minuto mismo que Dios habló la Palabra, fue concluido para siempre. La simiente fue plantada y tenía que llegar a suceder, ¿ven?, porque Él no puede hablar nada sino la verdad sin adulteración, ¿ven? eso es todo.

19 Y si Él dijo que Él era el Cordero inmolado desde la fundación del mundo, ese es el momento mismo en que Dios percibió el pensamiento. Y el pensamiento fue creado por Dios mismo. Y cada vez que Dios tiene un pensamiento, es una creación, y cuando Él lo habla, se convierte en una realidad. Así que cada palabra de esta Biblia es el pensamiento creativo de Dios. Y cada vez que se lleva al terreno correcto, se manifestará. Amén.
Entonces todos los miedos se van, toda sombra se aparta. Y nos quedamos anclados, nada puede sacudirlos entonces, ¿ven? Todas las supersticiones y altibajos se terminan entonces; estamos justo en la Palabra. Dios no puede hacer otra cosa que honrar esa Palabra. Él tiene que cumplirla, es Él. La Palabra es Dios. La Biblia dice que lo era. Y es la Palabra Eterna, y perpetua de Dios. Y al saber lo perfecto que es Él, entonces ¿cómo puede Él actuar de esta manera en esta crisis, y darse la vuelta y negar eso, y actuar de otra manera en la misma crisis?

20 Cuando una persona está clamando por misericordia y Él actúa de esta manera y los sana, y la fe de ellos mira hacia Él y ellos le creen con una fe pura y sin adulteración creyendo en Él, y Él pide ese requisito: “Si puedes creer puedes ser sanado”. Y luego Él se voltea hacia acá y este hombre dice: “Señor, Tú conoces mi corazón, te creo a Ti”, ¿y no hacerlo? Él no pudiera ser Dios y hacer eso. Él tiene que actuar de la misma manera que lo hizo aquí, o Él lo hizo mal aquí. Entonces, si Él hizo mal, Él no es Dios. Así que, ahí lo tienen. Él no es infalible. Entonces Él es igual como nosotros lo seríamos.
Tendría que decir: “Bueno, Yo actué de esa manera, pero cometí un error allí”, ¿ven? “Pero no cometeré el error acá”. Vean, Dios no puede hacer eso, y ser Dios. Él tiene que ser Dios para siempre, ¿ven? Él tiene que ser el mismo para siempre. Él tiene que actuar de la misma manera cada vez. Y Él sí lo hace. Y yo he visto que eso ha sido probado una, y otra, y otra, otra vez — que sé que Él lo hace.

21 Ahora, la Biblia dice que en los últimos días surgirían falsos profetas, aparecerían señales falsas. Y Él dijo: “La bestia vendrá y engañará a todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde”, ¿dónde? “la fundación del mundo”. Amén. ¿Cómo va él a engañar? Él no puede engañar a aquellos cuyos nombres han sido escritos en el Libro de la Vida desde la fundación del mundo. El mismo Dios que habló y Cristo fue crucificado desde antes de la fundación del mundo, el Mismo los llamó en ese momento y escribió sus nombres en el Libro. Amén. Yo… ahora eso suena como si no fuera así, pero es la Biblia, así que tiene que ser así, ¿ven?

22 “A los a que Él llamó, a estos también justificó: a los que justificó, a estos también glorificó”. Eso es correcto, ¿ven? Allí es donde confundimos la gracia y las obras. Aquí está la cosa entera. En la creencia Armeniana y Calvinista. La gracia es lo que Dios hace por Ud.; obras es lo que Ud. hace por Dios, ¿ven? Es la gracia lo que los lleva a Dios, las obras son lo que Uds. hacen para Dios, ¿ven?
Ahora, así como Abraham fue justificado por la fe, porque él le creyó a Dios. Pablo lo justificó por la fe, Santiago se voltea y lo justifica por las obras. Pero Pablo estaba hablando de lo que Dios vio, y Santiago estaba hablando lo que el hombre vio. Si Ud. dice que es un creyente y luego actúa en contra de lo que dice, entonces Ud. no es un creyente, ¿ven? Si Ud. le dice a Dios: “Sí, yo ahora creo solemnemente”. Hermano, Ud. no puede hacer nada sino actuar de la misma manera en que Ud. cree, eso es correcto. Ud. dice: “Señor, mi mano está lisiada, pero algo en mi corazón me dice que Tú eres el Señor que me ha sanado. Oh, yo lo creo, Dios, con todo mi corazón”. Ud. no puedes hacer nada sino observar esa mano moverse unos centímetros cada día. Eso es. ¡No puede hacer nada más! ¿Ven?

23 Y Dios está obligado a cuidar esa Palabra desde el principio.
Dios… Tomemos, por ejemplo, al patriarca Jacob. Él era un muchacho errante, era un muchacho que huyó, había huido de casa porque tenía miedo que Esaú lo matara por algo que había hecho. Y huyó de casa. Sin embargo, ese muchacho estaba anclado en Dios por una promesa divina que fue hecha a Abraham. Eso es correcto.
Y la misma promesa que se ancló en Jacob, yace anclada en cada creyente nacido de nuevo esta noche. Dios llama soberanamente, sin que Uds. hayan hecho algo al respecto, no hay nada que Uds. hayan hecho. Los hombres dicen: “Oh, yo busqué a Dios”. Ningún hombre ha buscado a Dios en ningún tiempo. Pero es Dios buscando al hombre —no el hombre buscando a Dios, es Dios buscando al hombre. Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trae primero” ¿Lo entienden? Tiene que ser Dios trayendo al hombre.

24 El hombre en su naturaleza es un marginado. Es un extranjero, está alejado de Dios. Entonces Dios por gracia tiene que traerlo a Su propio lado. “Y todo lo que el Padre Me ha dado vendrá a Mí”. No hay manera, no hay suficientes proyecciones cinematográficas, suficientes salones de baile, suficientes espectáculos burlescos en el país para mantenerlos alejados de Dios. Cuando Dios empieza a acercarlos, allá bien atrás antes de la fundación del mundo cuando Él escribió su nombre que Ud. vendría, Ud. va a venir, eso es todo, eso es todo.
Oh, puede que Ud. sea un hipócrita y esté sugestionado y diga esto, aquello, o lo otro. Pero quiero decir que cuando Dios llama. Correcto. Cuando Dios empieza a llamar, Ud. no dice: “Bueno, yo soy un Cristiano, estas cosas no me molestan”. Eso demuestra que Ud. no lo es.

25 ¿Cómo pudiera yo alguna vez…?
Si yo le hice una promesa a mi esposa: “Esposita, te amo con todo mi corazón, te seré fiel todos los días de mi vida”. Entonces, cómo pudiera yo salir conscientemente, si lo dije en serio y causarle una desgracia a ella. Aunque pudiera ser capaz de hacerlo y salir bien librado, aunque pudiera ir y serle infiel. Y luego incluso, salir de eso bien librado. Bueno, yo no la amaría. Yo no podría hacerlo. Yo no la lastimaría por nada. Ella es mi esposa, la amo. No importa cuál fuera la oportunidad, yo no lo haría, porque la amo, ¿ven?
Ahora, de esa manera es con Dios. Cuando Ud. viene a Dios y realmente lo ama a Él con todo su corazón, dice: “Bueno, yo soy Cristiano. Gloria a Dios, estoy anclado en Cristo. No me va a hacer daño hacer esto. Dios me perdona de todos modos”. Eso muestra que no está enamorado de Dios. Muestra que algo está mal. Yo no quisiera hacer nada para herirlo en absoluto. No quiero causarle ningún dolor. Quiero que Él sonría, porque Él es mi Padre.

26 Cuando yo voy a México… El otro día le traje a mi esposa un pequeño presente, no valía más de quince centavos de dólar americano. ¡Vaya! Yo vi esos ojos brillar y una gran sonrisa apareció en su rostro, y ella me abrazó. Hermano, eso valía más que quince centavos, ¿ven? ¿Por qué? Yo la amo, quiero que ella… Quiero que ella sienta lo mismo por mí. Eso es lo que yo siento por ella.
Eso es lo mismo que es, pero solo un millón de veces más ante Dios. Yo quiero hacer algo. Como ir ante Su rostro y aunque… Yo no tengo que decirle, Él lo sabe, si soy fiel a Él o no. Si amo algo más que a Él… más que a Él o no. Yo quiero que Él lo sepa, y actuar así. Y luego, cuando puedo tener un gran avivamiento en alguna parte, que Él me permite tener, y traer muchas almas, o que alguien sea sanado que está enfermo y afligido. Y alguien va por la ciudad y dice: “Oh, una vez yo estuve lisiado, y mírenme, ahora estoy sano”. Oh, simplemente me gusta sentir que Él pone Sus brazos alrededor de mí, y dice: “Eso fue maravilloso”. ¿Saben a lo que me refiero?
Es bueno. Ud. anhela hacer esto cuando es Cristiano. Ud. querrá hacerlo. Ud. desea hacerlo. Y lo que hay que hacer entonces es orar a Dios para que le dé sabiduría para hacerlo, para que sepa lo que Él hará por Ud.

27 Ahora, Jacob, andaba errante, sin embargo en la promesa corrió por su vida. Bueno, no lo habrían matado de todos modos. Dios estaba con él. Y entonces, un día ya cansado, corriendo por el desierto y mirando hacia atrás, viendo si Esaú venía en camino, Uds. saben, y asustado y nervioso, y se preguntaba si podía oír el galope de un casco de caballo en alguna parte: Esaú. Y Jacob probablemente con su pequeña lanza para mantener a los animales alejados de él, corriendo tan fuerte como podía. Su pequeño abrigo viejo harapiento seguía rasgándose por el desierto. Se subió a una gran colina alta para poder mirar a lo lejos y ver si miraba a Jacob viniendo por alguna parte.

28 Por la tarde, el sol estaba ocultándose, el pobrecito estaba cansado, así que solo rodó unas piedras y se acostó para descansar. Fíjense, él cayó en un trance. Dios estaba hablando con Su siervo, porque en Su siervo, no porque él fuera justo, sino porque Dios había hecho una promesa. ¡Amén!
¡Miren cómo Jacob la obtuvo! Pero Dios había hecho una promesa y tenía que guardarla. En los lomos de Jacob yacía la simiente justa y bendecida saliendo de allí conforme a la simiente de Isaac su padre, que había sido prometida a través de Abraham. En los lomos de Jacob yacía la simiente allí, aunque fuera a salir dentro de siglos o generaciones, pero allí estaba la promesa.

29 Dios tomó a Jacob y le mostró algo del futuro, sabiendo que él era un heredero de la promesa; no porque él lo mereciera; ¡porque Dios lo había prometido! No porque Ud. tenga un derecho, no por algo que Ud. haya hecho, sino que Dios le da esa misma clase de promesa. Porque cuando estamos muertos en Cristo, tomamos de la simiente de Abraham, y somos herederos con Abraham en la promesa.
Ahora de la única manera que puede Ud. ser un heredero es que se encuentre muerto a sí mismo, que tome de la simiente de Abraham, la cual era Cristo; y Cristo únicamente puede venir por el Espíritu Santo. Correcto. Y entonces Ud. es heredero de la misma promesa. Un peregrino (escuchen eso), un peregrino y un extranjero, buscando una ciudad por venir, Cuyo arquitecto y constructor… peregrino, vagando. Amén. Ahí lo tienen. Peregrino, pero una fe que ve firme a través de los cielos oscuros, y el tiempo nublado, y ve más allá de eso, Dios. Dios en Su gran dominio… dominio de arriba.

30 El pequeño Esteban estaba muriendo. Jesús había sido glorificado, estaba sentado allá arriba a la diestra de la Majestad. Y ellos comenzaron a golpearlo con piedras y su cabeza estaba siendo aplastada con piedras. ¡Esteban fijó la mirada hacia el cielo! Jesús, después de haber terminado Su obra, se había sentado a la diestra de Dios.
Pero Esteban, vio los cielos abiertos y a Jesús parado a la diestra de Dios. Me imagino que el Salvador debe haberse levantado de Su Trono y le dio la bienvenida al mártir. Sí, él vio el dominio eterno de Dios arriba. La promesa de Dios es verdadera. Mírenlo.
Ahora tomamos a Jacob, él se acuesta, Dios lo adormece, lo pone en una coma de una visión, y alzó la vista y vio una escalera sostenida en el cielo al Trono de Dios, y llegaba hasta la tierra. Y Ángeles subían y bajaban por la escalera, arriba y abajo.

31 Ahora, a través de los años, nos dimos cuenta que esto aquí era una hermosa promesa, que Dios había prometido una vía de escape: una escalera para subir, un fundamento seguro. Dios lo había prometido. Pero estaba enganchada en gloria al Trono de Dios. Pero, ¿dónde podría Él encontrar un lugar en la tierra para engancharla?
Él trató de engancharla en una ocasión, a la nación judía. Él se dio cuenta que no podía hacerlo. Él siempre supo lo que iba a hacer, porque Él había prometido la simiente y la simiente estaba en Jacob entonces. Pero Él no pudo engancharla a Jacob, el suplantador; tampoco pudo engancharla a Abraham: un hombrecito sentado allí, descarriado, un pequeño defraudador, mintiendo, tratando a su esposa de la manera que lo hizo. Él no podía engancharla en eso. No pudo engancharla en muchas de estas otras cosas. No pudo engancharla en el templo. Jesús dijo: “días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra”. Él lo intentó con el patriarca David, y él tomó a Betsabé por esposa. Urías… hizo que lo mataran, ¿ven? No se ancló a todo a lo que Él trató de engancharla.

32 ¡Oh, Aleluya! Pero el profeta dijo: “He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, una piedra preciosa, una piedra probada”. Esa será el ancla. Sí, una piedra maravillosa. Y entonces Dios, siendo Dios en el cielo, con la escalera enganchada a Su propio Trono, Él la enganchó también en ningún otro que al Hijo del Hombre, Jesucristo, la Principal Piedra del ángulo. Dios no quiere que esta escalera se resbale. Él trató de engancharla a un pacto con Adán, él lo rompió. Él la enganchó a un pacto con… lo rompió.
Pero Dios hizo el pacto incondicionalmente, y la enganchó a Cristo Jesús. Allí está anclada, ¡no hay resbalones ni deslizamientos, no hay manera de escapar! ¿Qué es? Está enganchada arriba por Dios y abajo por el Hijo de Dios. ¿Y qué es eso? Es un sendero, es el camino de un viajero de la tierra a la gloria. ¡Y Uds. no pueden fallar! Vean, hay grandes compañías de Ángeles arriba y aquí abajo, subiendo y bajando, recogiendo a los cansados y enfermos; ¡sanando sus cuerpos y mostrando visiones y poderosos prodigios y maravillas! ¡No puede fallar! No puede resbalarse, no puede deslizarse; Uds. están seguros. Dios así lo dijo, eso lo resuelve para siempre.

33 Está enganchada alrededor del corazón de Dios del cielo. Enganchada alrededor del Hijo de Dios aquí abajo, y entramos en ello a través del Hijo de Dios. Nosotros subimos a Él. ¡Amén! ¡Oh vaya! Entonces, ¿a qué le tienen miedo? Nuestra promesa está enganchada entre Dios y Cristo, y nosotros estamos en medio de ellos, con Ángeles… Él dijo: “A Sus ángeles mandará acerca de ti”. Y “Los ángeles de Dios acampan alrededor de los que le temen”.
Y de arriba a abajo cuando estamos haciendo este fundamento, subiendo cada día más y más alto. Cada día me lleva una ronda más alta, más alta, a medida que subo, arriba, arriba. Cualquier cosa sucede, si me caigo por el camino o algo me sucede, hay una gran hueste de Ángeles allí parados para recogerme: “¡Vamos, estamos marchando hacia arriba hacia Sion! A esa hermosa ciudad de arriba”.

34 No puede fallar, no hay fracaso en ello. No depende de lo que yo haga, sino que depende de lo que Él hizo. Amén. ¡Ya está terminado! El creyente una vez anclado en Cristo Jesús, entrando por la puerta allá atrás, puso esta carretera, Ud. no puede ir a ningún lado, sino directamente hacia arriba a Dios con ello. Ángeles para cuidar de Ud. Dios hizo un camino de esto.
Cuando Él vio en el principio, en la caída de nuestros primeros padres, Él vio el pacto que hizo con Adán, Él trató de enganchar la escalera a él y eso falló. Entonces no hay nada más a lo que Él pueda engancharla, sino bajar a Su propio Hijo y engancharla a Él. Por lo tanto, ¡ahora no puede fallar! Entonces, ¿de qué nos preocupamos? ¿De qué estamos inquietos? ¿Por qué andamos con una gran cara larga? ¡Levantemos la vista y vamos a sonreír! Vean para arriba, y no solo sonrían, ¡sino que rían! No sólo reír, sino levantar manos santas en todas partes, alabando y glorificando a Dios, porque Sus promesas son el sí y en el amén. ¡No sí y no, no sí y no, pero sí! No hay ningún no en ello. ¡Sí!

35 Nuestro fundamento está seguro. El fundamento de Dios. Dios puso en Sion la Piedra angular. Allí estamos, no podemos resbalarnos, no podemos deslizarnos, no podemos movernos. Entonces entramos por la puerta, a través de Cristo, colocada aquí. Oh, podemos tener nuestros altibajos, por el trayecto, eso también es verdad: las enfermedades y los problemas. Pero recuerden, hay una gran compañía de Ángeles a lo largo del camino, levantándole, en cualquier momento. Levantándoles cuando Uds. caen. Oh, sí, Él está allí. Él lo prometió. Y Él tuvo que hacer un camino para ello.
Así que, el único camino que Él podía hacer era la Piedra angular, la Piedra preciosa, la Piedra probada, la elegida. Y “Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado”. Eso es correcto. Seguros, nada puede seguir molestándoles. Ustedes están en la Roca. Ahora, no es si ustedes se sostienen, es si la Roca se sostiene. Y la Roca se ha sostenido, así que entonces Uds. está a salvo. Nada puede dañarles, nada puede llegar a Uds. a menos que Dios lo permita.

36 Y si se pasa algo a lo largo del camino, pruebas y dificultades, sus pruebas, el entrenamiento del hijo mientras avanzan. Recuerden, hay Ángeles que los sostienen. Ángeles para consolarles, Ángeles para darles fe, Ángeles para que avancen. Dios tiene una hueste de Ángeles arriba y abajo de la escalera.
Ahora, Él tenía que abrir camino para esto. Y lo hizo a través de Cristo. Ahora, cuando Cristo… Cada vez que Dios hizo una promesa, Él tuvo que hacer un camino para esta promesa. Ahora observen con atención, cuando Él le dijo a Noé que iba a destruir el mundo, pero iba a salvarlo a él. Ahora, antes de que Dios pudiera salvar a Noé, Él tenía que hacer un camino de salvación para él. Entonces, Dios hizo que construyera un arca y que lo calafateara por dentro y por fuera. Cómo tomó él esa madera de gofer, una madera bien delgada, ligera; es más liviana que el bálsamo [pino del Canadá]. Oh, y cuando está arreglada es tan ligera que pueden simplemente levantarla, un gran trozo de ella, y no hay nada con respecto a eso. Porque solo es… es tan liviana.

37 Pero entonces lo que fabrican con eso, ellos van y obtienen un poco de brea extraída de otro tronco. Y lo golpean muy fuerte…. Ahora, si Uds. solo toman esa madera de gofer y la ponen en el agua, se empaparía de agua y moriría en pocos minutos, o se hunde… se sumerge, por debajo. Si se deja de esa manera.
Pero vean, Dios toma la locura de la predicación del Evangelio, Él toma a la gente débil y humilde para mostrar Su poder. Él toma a los que no tienen educación para confundir a los que tienen esta gran educación. Él toma las cosas sencillas para confundir a los sabios.
Entonces, Él toma esta vieja madera de gofer aquí, que era tan liviana e igual al bálsamo [pino del Canadá]. Si pusieran esa cosa en el agua, dirían: “Vaya, vaya, esa cosa se hundirá en este momento”. Bueno, ahora, esa es la manera en que dicen: “Ahora, ¿qué podría hacer ese grupo, o esto, aquello…?”. Ustedes han escuchado sus comentarios.

38 Pero antes de que estuviera lista para flotar, Dios dijo: “Todavía no está todo terminado. Ahora ve a conseguir un poco de brea y derrámala en eso”. Y cuando esa brea caliente fue vertida en este bálsamo tan suave, se endureció y era tan duro como el acero. Un tronco podría chocar contra él y lo aventaría con un golpe.
Y de esa manera es: cuando una personita frágil, sin educación, analfabeta, viene a Jesucristo, eso es lo que él es, un pedazo de madera de bálsamo. Pero Dios derrama el Espíritu Santo allí dentro y sella a ese hombre, y todos los demonios del infierno no pudieran aventarlo con un golpe. Correcto. Dios lo hizo, Él hace un camino.

39 Ahora, Él tenía que hacer un camino, si Él le prometió a Noé que iba a haber un camino, Él hizo una vía de escape para Noé. Él tenía que hacer un arca si Él quería conservar la simiente. Dios haciendo un camino.
Cuando Daniel, el profeta, cuando Daniel estuvo en problemas, él permaneció fiel a Dios, él dijo: “Dios, yo creo en Tu Palabra”. Y ellos dijeron: “Dios, él miró hacia ese santo templo y oró tres veces al día. Cada mañana levantaba las cortinas y oraba hacia el templo”. Y entonces Daniel llegó a un punto —Dios aún no había terminado con él— y Él lo arrojó al foso de los leones.
Ahora Dios tenía que abrirle camino. Dios hará una vía. Él tiene que hacer un camino. Entonces, Él hizo una vía de escape para Daniel. Le envió un Ángel inmediatamente. De todos modos él estaba en la escalera. Así que, Él simplemente hizo una vía de escape para él. Y Él envió una gran luz allí abajo, un fuego, como la Columna de Fuego —y los animales le temen al fuego, así que retrocedió. Los leones no lo molestarían, porque alrededor de Daniel estaba esta gran Columna de Fuego, una luz arremolinando a su alrededor todo el tiempo. Así que, entonces, los leones no podían llegar a él. Él hizo una vía de escape para Daniel.

40 Enoc, Enoc, antes que el mundo… la destrucción antediluviana… Si Él quería mostrar un tipo, ¿cómo podía hacerlo si Él no quería que Enoc muriera? Él tenía que hacer una traslación para él. Así que, Dios simplemente hizo un rapto para él. Dios tuvo que hacerlo para sacar un tipo de Enoc. Eso es correcto.
Cuando Elías llegó a la muerte, Él ya había mostrado Su tipo en eso, así que Él tenía que mostrar un camino. Así que, cuando Elías cruzó e iba a ser tomado, Dios tuvo que hacer una vía de escape para él. Así que, Él simplemente le envió un carro de fuego y un caballo de fuego, lo levantó a la gloria. Dios hizo un camino. Le dijeron a Eliseo: “Hoy quitarán a tu señor —la escuela de los profetas”.
Dijo: “Lo sé, callad”.

41 Él lo sabía. ¿Cómo lo va a hacer Él? Y Él solo bajó y lo levantó: Él hizo un camino. Dios siempre hará un camino. Ellos esperaron durante años, la venida del Mesías, la bendita simiente que debía venir de Abraham. Ellos lo vigilaban clara y directamente. Y cuando Él nació allí, el pueblo se había hecho tan rico en la Palabra, y tan… invalidando los mandamientos de Dios; habían tomado su tradición de hombre. Lo mismo que han hecho hoy. Ellos no toman la Palabra de Dios. La Palabra de Dios enseña la sanidad Divina. La Palabra de Dios enseña lo Sobrenatural. La Palabra de Dios le da una promesa al pueblo que lo va a creer.
Pero hoy, los eruditos tratan de explicarlo. Pero eso no la invalida. Dios hizo la promesa. Simplemente salga y enfrente los hechos. Uds. no tienen fe suficiente para creerlo, eso es todo. ¡Pero Dios hizo la promesa! Dios así lo dijo.

42 Así que, cuando Él hizo la promesa de que Jesús vendría, ellos fallaron en entenderlo. Sin embargo, la Biblia claramente decía que Él nacería humilde, y cómo Él vendría montado en un pollino de asna y demás. Las Escrituras se cumplieron cuando Él hizo la promesa. Porque Dios hizo un camino: Él tenía una virgen para traer al Niño. Tenía todas esas cosas listas porque Él lo había hablado. Y cuando Él lo habla, Él tiene que guardar Su palabra. Amén. ¡Oh vaya! Si tan solo pudieran ver eso, sería sencillo para Uds., ¿ven? Si tan solo vieran que cuando Dios hace una promesa Él tiene que pararse por esa promesa. Él no puede dejar esa promesa, ¿ven?
Cuando Sadrac, Mesac y Abed-nego entraron en el horno ardiente, dijeron: “Nuestro Dios puede librarnos. Mas sin embargo, no haremos nada contrario a Su Palabra. Caminaremos directamente para adentro de eso”. Y Dios hizo una vía de escape. Él Mismo bajó y ventiló brisa en ellos, ¿ven? Habló con ellos un rato y se fue. “Yo soy el camino”, dijo Jesús. Él tiene que hacer un camino cada vez, porque Él lo promete: “Nunca te dejaré, ni te desampararé jamás”. Él tiene que cumplir Su promesa. Así que, de esa manera Él lo hace.

43 Entonces, cuando Él hizo una promesa de que el Cristo vendría, ellos lo creyeron. Y cuando el Cristo vino, Él debió ser la respuesta más grande a esta escalera de la que yo conozco. Él habló con uno, una vez, con un israelita en quien no hay engaño.
Y cuando Felipe vino a Él y fue salvó, él salió y trajo a Natanael. Y midiendo eso, es de donde Jesús estaba predicando ese día, uno tiene que ir alrededor de una montaña, camino de varios kilómetros, donde él encontró a Natanael debajo de un árbol orando.
Aquí estaba el Hijo de Dios. La gente no… muchos no lo creyeron. Los pobres lo creyeron, los pobres lo recibieron, lo creyeron. Ellos creían en lo sobrenatural. Pero el ortodoxo, el almidonado: “Ah, es telepatía”. Vean, ellos no lo creyeron. Sin embargo, profesaron creer en la Palabra. Pero creerlo a la manera de su tradición, y creerlo en la forma en que Dios lo escribió, eran dos cosas diferentes. Jesús venía de la manera que Dios lo prometió.

44 Y aquí estaba Él parado, un Hombre de baja condición, nacido un ser humano, parado allí con un solo manto durante toda Su vida. Pobre, sin un lugar para recostar Su cabeza. ¿Cómo podía ser esto? El Dios del aristocrático, usted, no puede ser. Pero Él fue un Dios para los pobres. Él fue un Dios para aquellos que iban a creer en Él.
Y allí estaba parado Él. Y Natanael, estaba tan emocionado… o, Felipe, más bien, fue y le dio la vuelta, a unos cuatro o cinco millas [6 a 8 km] por detrás de la montaña, y encontró a Natanael debajo de un árbol orando. Así que, él solo esperó hasta que terminó de orar. Y cuando se levantó, dijo: “Ven y ve a quién hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Él dijo: “Ahora, ¿podrá salir algo bueno de Nazaret?”.
Yo creo que él le dio la mejor respuesta que se le puede decir a alguien, él dijo: “Ven y ve”. Es lo mejor que se puede hacer.
Ellos dicen: “¿Hay algo en esa antigua religión que se siente en el corazón?”.
“Ven y ve”. Eso es lo mejor. Obtengan algo de ella una vez, luego Ud. sea el juez.

45 Cuando yo era un niño, solíamos ir a nadar. Y yo siempre tenía menos ropa que cualquiera de ellos, así que yo sólo tenía…. En el verano usábamos un par de overoles, y yo tenía una cuerda de forraje. ¿Cuántos saben qué es eso? Una cuerda de forraje alrededor de mi cabeza así, y un clavo aquí como un botón. Así que todos corríamos por el campo, muchacho, solo bromeando, para ver quién lograba entrar primero. Y casi todos ellos, tenían que quitarse los zapatos; yo no tenía zapatos. Ellos tenían que quitarse la camisa; yo no tenía ninguna camisa. Así que, lo único que tenía que hacer, era simplemente jalar este clavo, y yo estaba listo para entrar.
Creo que esa es casi la manera en que debemos venir a Cristo. Correcto. Sin demasiadas tradiciones que tengamos que dejar de lado, solo jalar un clavo y saltar, eso es todo. Amén.

46 Así que, yo jalaba este clavo y la ropa se quedaba en el aire y yo estaba en el agua antes, quizás, que la ropa llegara al suelo, corriendo tan rápido como podíamos ir. Y nunca, apenas podía conseguir un corte de pelo, crecí y el cabello colgando sobre mis ojos; ellos querían saber si el agua estaba buena o no. Ellos estaban sentados, quitándose los zapatos y los calcetines y cosas. Si yo subía un dedo, estaba fría, dos dedos estaba bien.
Bueno, hermano, me metí en otra agua una vez. Déjenme decirles algo, son las aguas de la salvación. Yo levanto dos dedos: Está bien, entren y prueben una vez. Eso es correcto. Entren, no tengan miedo, salten de inmediato. Solo tienen que quitarse todas sus tradiciones, desnudarse y entrar. “Nada en mis brazos traigo, simplemente a Tu cruz me aferro”. Vengan a averiguar si está buena o no, ¡métanse!

47 Ahora, ellos solo tenían mi palabra en esto, de esta manera, pero una vez que llegaban al agua, lo sabían por sí mismos. Ahora Uds. solo tienen mi palabra en eso de esta manera, pero vengan por el pasillo lleno de aserrín hasta el altar una vez y encuentren una experiencia en Cristo chapada a la antigua, y sabrán por Uds. mismos que hay algo con respecto a la religión antigua. Correcto.
Así que, Él está haciendo un camino. Esteban fue alrededor, él ahora quería hacer un camino. Esteban… (Lo siento) Felipe era la manera de Dios de traer a Natanael a Jesús. Así que, cuando regresó del otro lado de la montaña, trayéndolo dando la vuelta, él dijo: “Oh, Él es maravilloso. Él conoce el pensamiento que está en tu mente”.
“¿Sí?”.

48 “¡Sí, sí! Oh, si tan solo vas allí y crees y te paras ahí, déjame decirte, verás cosas que nunca has visto desde los profetas”. Años y años, unos cientos de años desde que murió el último profeta. No hay visión manifiesta en Israel. Dijo: “Ahora”, (desde que Malaquías había muerto, no había profetas), dijo: “Ven y ve a este Hombre; te digo, Él es maravilloso”.
Mientras hablaban, Natanael dijo: “Bueno, tú sabes, creo que el Mesías viene. Y ahora, cuando el Mesías venga, Él sabrá estas cosas. Él puede hacer eso”.
“Bueno, este es el Mesías”.
“¿Cómo podría ser el Mesías?”. Miren. “¿Cómo podría Él serlo?”.
“Pues, ven y ve”. Esa es la mejor manera. ¡Ven a averiguarlo!
Ustedes saben que la mujer de Samaria, cuando Jesús dijo… habló con ella un poco y Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “No, tú tienes cinco”.
Ella dijo: “Ahora, yo sé que cuando venga el Mesías… sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas, pero ¿Tú quién eres?”.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.

49 Esa era la señal del Mesías, ¿ven? Y así fue con Natanael. Él dijo: “Ahora sé que el Mesías… el Mesías hará estas cosas”.
Y entonces en el camino rodeando, a medida que vienen alrededor de la colina, aquí viene este ortodoxo, Uds. saben, acercándose, Uds. saben, bien importante, caminando hacia Jesús. Jesús se dio la vuelta y lo miró, y dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas allí debajo del árbol”, dijo: “Te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
Él lo creyó, él sabía que la señal Mesiánica lo estaba siguiendo a Él. ¡Y ese tenía que ser el Mesías! Nada más que el Mesías podía hacerlo. Y hoy, nada más que el Mesías puede hacer eso. El Mesías es la señal mesiánica de eternidad hasta la eternidad. Él no puede fallar, Él tiene que ser el mismo. Tiene que ser. Qué diferente.

50 Ahora miren, miren a Jesús, para identificarse a Sí mismo, es la piedra que nunca dejaría que la promesa se deslizara. Esta piedra que se anclaría por siempre y para siempre a la deseada y prometida gente de Dios. Él dijo: “¿Porque te dije estas cosas, crees? Cosas mayores que estas verás. Veréis los cielos abiertos y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”, subiendo y bajando la escalera de Jacob. ¡Porque Él es el ancla de Dios! ¡Amén!
Y mientras yo esté en Cristo Jesús estoy anclado en Dios. Amén. Los Ángeles subiendo y descendiendo. Subiendo primero, y luego bajando. Vean, ellos están llevando el mensaje, subiendo y trayéndolo de vuelta. “Subiendo y descendiendo sobre el Hijo del Hombre”. ¿Por qué? Él era el lugar de anclaje para la escalera de Jacob, donde estaría la simiente prometida. Él era la eterna simiente prometida de Dios. Él era esa piedra segura, ese fundamento perfecto en el que la verdad de Dios se había anclado, y todos los demonios en el infierno y todo lo demás, nunca pueden moverlo. Dios lo ancló para siempre. “Veréis a los Ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”. ¡Amén!

51 Ahí está esa simiente prometida, sobre este Israelita acérrimo. Él estaba dispuesto a saber que este era el Hijo de Dios. Sí señor. Cuando Él vino, vino por medio de una virgen. Dios hizo Su promesa cierta. Él se quedó con Su Palabra. Cada palabra de eso tenía que ser así, ¡Él la hizo perfecta! Debido a que Él era Dios y no podía hacer otra cosa, Él tenía que permanecer con ello.
Noten, luego lo siguiente que Él tenía que hacer, la iglesia tenía que ser ungida y enviada. Antes de que Él pudiera cumplir su promesa, Él tenía que abrir camino para que esta iglesia fuera ungida. Y la iglesia, después de caminar con Jesús y conocer a Jesús, y haber recibido poder para sanar a los enfermos y hacer todo, y todos estos altibajos y cosas que habían tenido; Y sin embargo caminaron con Jesús. Él sabía que tenía que abrir una vía para enviar a esta iglesia ungida.

52 Él los envió a subir a Jerusalén. Y entraron en el aposento alto y permanecieron allí durante diez días y noches, hasta que de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, ¡el cual llenó toda la casa donde estaban sentados! Dios hizo un camino para ungir a Su iglesia y para esparcirla a través de las edades… a través de las naciones, más bien.
Y hoy, esa misma iglesia poderosa y gloriosa está marchando hacia Sion mientras ella se mueve arriba y abajo, ungida con el bautismo del Espíritu Santo. Señales y maravillas y fuegos de avivamiento en cada colina, en todas partes. No es solo en Chicago, no es solo en los Estados Unidos, pero es para las tierras paganas. Y en todas partes los fuegos del avivamiento están quemando, y grandes señales y maravillas están ocurriendo. El día está a la mano, y Dios ha hecho una vía de escape.

53 Él dijo en Joel: “En aquel día derramaré Mi Espíritu sobre toda carne; vuestros jóvenes verán visiones; sobre Mis siervos y siervas derramaré de Mi Espíritu. Daré señales arriba en el cielo”, platillos voladores y todo. Todo tipo de señales místicas arriba en el cielo. Señales abajo en la tierra. Habrá un mar rugiendo, olas de maremotos irrumpiendo en Chicago, y por todos los lugares abajo, el gran mar rugiendo. El corazón de los hombres desfalleciendo, y la perplejidad del tiempo, angustia entre las naciones. ¡Oh vaya!
Y en aquel día la gran iglesia ungida debe levantarse en su poder. Jesucristo iba a entrar. Cuando el enemigo venga como ríos, el Espíritu de Dios levantará bandera contra él. Y hoy, cuando la ciencia está haciendo todas sus diferentes cosas, entonces Dios envía señales sobrenaturales para mostrarle a Su iglesia. ¡Aparten sus mentes de las cosas del mundo y miren hacia arriba! Ahora están en la escalera, están anclados tanto en la gloria como en el cielo.

54 Una escalera tiene dos extremos. Amén. ¡Uno está anclado en Dios, el otro está anclado en Cristo! Y nosotros estamos atrapados en medio con una gran hueste de Ángeles trayendo espíritus ministradores, dones sobrenaturales y cosas, vindicando que vamos en camino, marchando hacia arriba. Bueno, claro, la gente no puede creerlo: Miren donde están ellos. Están aquí abajo, en las suaves arenas movedizas, como los charcos pantanosos de Holanda.
Siempre sentí pena por los holandeses. Ellos tuvieron que echar pilotes y grandes vigas enormes y perforar todo para construir sus casas, porque es tan fangoso y pantanoso y suave. Y entonces la vieja casa parece tambalearse de esta manera. Casi todas las casas de Holanda lo hacen, porque están construidas sobre terreno fangoso. Están sobre arenas movedizas.

55 Yo estaba parado el otro día en la Ciudad de México, donde grandes edificios, grandes rascacielos, estaban inclinados varios pies hacia atrás. Ella se está hundiendo varias pulgadas al año. Se está hundiendo. Pero ¡Oh, hermano, este fundamento de este gran camino del Espíritu Santo en que estamos viajando esta noche —la escalera de Jacob— está enganchada al Trono de Dios, y al corazón de Jesucristo y nosotros estamos en medio! ¡Aleluya! Señales y maravillas. Dios está abriendo camino para los que creen, mostrando Sus señales y prodigios. ¡Aleluya! ¿Lo creen? Tengan fe en Dios. No descrean.
Oremos.

56 Padre Celestial, no sé por qué hiciste esto, pero aparentemente el Espíritu Santo me detuvo inmediatamente y me pidió: “Deja de hablar, por algo más”. No sé qué quieres que haga, Señor; aquí estoy. Pero una cosa, estoy tan agradecido Señor que te conozco. Estoy tan contento de que puedo sentir y saber cuándo Tu Espíritu se está moviendo y saber que estás a punto de hacer algo ahora mismo. Estoy tan contento de eso.
Y yo oro, Dios, que perdones mis pecados y ofensas. Perdona a esta audiencia de sus pecados y ofensas. Y, oh Dios, abrimos nuestros corazones, mientras nos damos cuenta de que somos los hijos prometidos de Dios. Nada que nosotros hayamos hecho, somos salvos solo por gracia.
Oh Dios, ¿cómo podríamos recibir el Espíritu Santo? ¿Cómo podrías Tú derramarlo dentro, este aceite, excepto que Tú lo hayas ordenado para que fuera así? Nosotros estábamos alejados de Dios sin esperanza, sin la promesa, sin nada. Estábamos en el mundo, estábamos sin Dios, sin Cristo, muriendo, yendo al infierno de un pecador. Oh, solo te damos las gracias, que Tu sublime gracia nos eligió y nos recogió y nos dio estas grandes cosas y nos puso sobre esta escalera y abrió nuestros ojos, Señor, que sabemos que estamos sentados esta noche con la hueste de una gran compañía de Ángeles.
Oh Dios, de que estamos marchando hacia Sion.

57 No puede resbalarse, no podemos caernos. Oh Dios, el mundo piensa que estamos locos, estamos caminando en el espacio. Pero recibimos ayuda, somos levantados; como el águila, Señor, hemos sido arrebatados en un rapto de fe y gloria. Y los Ángeles de Dios están con nosotros para ministrarnos bendiciones espirituales, y para ayudarnos a lo largo del camino, y para animarnos mientras vemos el monte de Sion que está allá a la vista.
Oramos, amado Padre Celestial, que bendigas a esta audiencia esta noche. Bendice esta Palabra esta noche y salva a cada pecador. Y perdona a todo descarriado. Y que los Ángeles de Dios vayan ese pobre descarriado y perdido esta noche, que lo levanten, quien está en el camino. Que salga a las arenas movedizas del pecado y traiga a ese pobre hombre allí al que has estado hablando tanto, durante tanto tiempo. Tráelo y límpialo con la Sangre del Señor Jesús, y ponlo en la escalera, que los Ángeles le ministren y lo lleven de un lugar a otro, de arriba a abajo por la escalera, Señor, mientras avanzamos hacia gloria. Concédelo, Padre. Sana a todos los enfermos y afligidos esta noche. Recibe gloria del servicio. Lo pedimos en el Nombre de Jesús.

58 Y con nuestros rostros inclinados, me pregunto en este momento, si hay un hombre pecador o una mujer aquí que diga: “Hermano Branham, Ud. sabe de alguna manera u otra esta noche, yo solo quiero estar en esa carretera. Quiero saber que mi ancla…. Yo pertenezco a la iglesia, oh sí. Pero me doy cuenta que mi iglesia está construida sobre arena movediza. Tiene que desmoronarse como cualquier otro edificio, tiene que caer. Pero yo quiero ser construido con algo anclado en mi corazón, con una bendición de Dios que quite con un beso todos mis pecados y me llame Su Hijo. Y quiero tener esta seguridad de que estoy viviendo cerca de Él, porque no sé cuándo pudiera ser llamado. Y al levantar mis manos ahora a Él, yo lo acepto ahora como mi Salvador”.
Con sus rostros inclinados, que el pianista nos dé un pequeño tono, bien entonces, levantarán la mano a Dios y dirán: “Ahora acepto a Jesucristo. Mi ancla terrenal aquí me ha dado la seguridad de ir a Dios”.

59 Que Dios le bendiga, señora. Que Dios le bendiga, señora. Y que Dios te bendiga, hijo. Dios le bendiga. ¿Alguien arriba en el balcón? “Yo ahora, con mi mano hacia Dios Todopoderoso, ahora le prometo mi alma culpable a Él y digo que es todo lo que puedo hacer Señor. Yo jalo de la cuerda, me quito todo, vengo sin nada, o no… Te entrego todo a Ti, Señor, quiero que me tomes en Tu salvación cálida, dulce y refrescante. Y ayuda a mi alma seca y fatigada esta noche, para que pueda ver a Jesús, más allá, Aquel que murió en el Calvario y ancló mi alma a Dios. Quiero que Él lo haga ahora, mientras levanto mis manos a Él”.
Que Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga. ¿Otro? Dios le bendiga, señor, allí en la silla. Dios le bendiga. Dios le bendiga, ahí atrás en la parte posterior. Sí. Dios le bendiga. ¿Alguien más? Que Dios le bendiga, señora. Que Dios le bendiga, señora. Eso es bueno, eso es correcto. Venga y solo créalo. Recuerden, Él… ¿Qué es? Ud. dice: “Hermano Branham, ¿por qué dice: Dios le bendiga?”.

60 ¿De qué estoy hablando? Mientras los Cristianos están orando. ¿De qué estoy hablando? Uds. han hecho su decisión. Algo tocó su corazón. ¿Qué fue? El Espíritu Santo tocó su corazón. Uds. saben que están fatigados y perdidos. Ud. levantó su mano: “Yo lo arreglo ahora”. “El que oye Mis palabras y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna”. Yo digo: “Dios le bendiga”. Claro, le estoy diciendo: “Amén”, a eso. Dios, toma a esa persona, ellos han levantado su mano. Dirán: “Hermano Branham, ¿tiene eso algo que ver al respecto?”.
“Yo no sé”. Recuerden, David fue el que clamó, la crucifixión de Jesús. Los profetas, cuando hablaban bajo la unción, fue simplemente de esa manera. Tenía que ser. Ellos estaban hablando la Palabra de Dios. ¿Y qué si yo le hablé la Palabra de Dios a cada uno de esos pecadores que levantaron la mano? ¿Qué si la hablé? Sentí que lo hice. ¿Qué si la hablé? Ellos están anclados, eso es correcto. La Palabra de Dios habla. ¿Qué habla estas visiones? ¿Qué hace que se digan estas cosas que están pasando? ¿Qué lo hace? Dios. El prometió estas cosas en los últimos días.

61 ¿Hay algún descarriado? Diga: “He ido a la deriva, Hermano Branham, pero esta noche estoy levantando mi mano diciendo: Dios, yo lo arreglo ahora mismo, tómame”.
¿Algún descarriado, levantará la mano? ¿En alguna parte? A Dios, diciendo: “Dios, ahora vengo, yo creo. Te estoy aceptando ahora mismo”. ¿En cualquier parte del edificio, algún descarriado? Subiendo y bajando la escalera. Ud. se cayó. Usted se cayó, lo hizo, de la escalera, Dios todavía está con Ud. que una vez estuvo anclado en Cristo. Quizá pierda su experiencia, pero, hermano, Dios todavía está en su corazón. Ud. nunca puede dejarlo. Dios le bendiga, señora, veo su mano. Dios le bendiga, veo su mano. Dios le bendiga, allá atrás, veo su mano. ¿Alguien a mi derecha? Dios le bendiga.
¿Alguien que levante la mano? Diga: “He sido un descarriado Hermano Branham, pero esta noche por la gracia de Dios…”.

62 Ud. dice: “¿Qué diferencia hace si levanto o no mi mano?”.
Oh, hermano, Jesús dijo: “El que dé testimonio de Mí delante de los hombres, Yo daré testimonio de él delante de Dios”. Es una decisión, es algo que Ud. tiene que hacer. Ud. tiene que tomar decisiones. Uds. tuvieron que tomar una decisión acerca de quién iba a hacer a su esposa. Tuvieron que tomar su decisión si iban a comprar el auto o no; si iban a comprar la casa o no. Dios le bendiga, señor. Tienen que tomar una decisión. Tienen que tomar una decisión en algún momento. Que Dios le bendiga, señora. Dios le bendecirá, seguro que Él lo hará, yo lo creo.
¿Cuál es la palabra más grande que un hombre le puede decir a otro? Dios le bendiga. Eso es. Si Dios me bendice, eso es lo mejor que puedo tener. Eso es todo lo yo que quiero: que Dios me bendiga. El resto de ello está bien.

63 Dios sea con Uds. ¡Oh, qué maravilloso! Varios han llegado. Alguien más haría su decisión, ahora mismo, diciendo: “Jesús, el Hijo de Dios, quiero esta experiencia. Quiero nacer de nuevo. Quiero recibirte. Quiero esta seguridad, ya que he retrocedido, Señor, no puedo llegar a ninguna parte, estoy muy abajo en el último escalón de la escalera, nunca subí lo suficientemente alto para hacer algo. He andado vagando, he sido sacudido de todo viento de doctrina, con todo sabes que te amo. Y quiero ir un poco más alto, soy un descarriado”.
Recuerden, cuando Israel descendió a Egipto, ellos nunca perdieron su pacto, solo perdieron su bendición, pero no su pacto. El pacto de Dios permanece igual, sí, señor, Dios ya lo hizo con Abraham. No importa a dónde ellos vayan, sigue estando. Así es, sigue estando allí. Y la simiente de Abraham… Ud. pudiera haber sido llamado, elegido de Dios para ser la simiente de Abraham. Muy bien, si ahora lo ha sido, crea.

64 Ahora, nuestro Padre Celestial, muchas manos aquí han sido levantadas esta noche. Los hijos rebeldes de Dios, alejándose de Dios, nunca han sido capaces de elevarse por encima de solo unirse a la iglesia en alguna parte. Sin embargo, ellos te aman, han venido. En el gran ejército siempre habrá infantería, si se mantienen de la forma en que están ahora, pero, están en el ejército. Pero, oh Dios, ¿cuál es la recompensa? Queremos ser mayores y generales. Como dijo Pablo: “Cuando debierais ser maestros, necesitas que alguien os enseñe”.
Padre, rogamos que bendigas a cada uno de ellos. Súbelos por la escalera un poco más alto esta noche, Dios. Dales una nueva experiencia esta noche para que sepan que Tú los has bendecido.

65 Y estos pobres pecadores rebeldes que han construido su casa en la arena movediza, y ellos miran eso, les parece locura. “¿Por qué hice esto? ¿Por qué hago esto? ¿Por qué bebo? ¿Por qué fumo? ¿Por qué apuesto? ¿Por qué no voy a la iglesia? Toda la casa se ve loca”.
Claro, ¡ciertamente! Está construida sobre un viejo suelo fangoso, un viejo musgo que se hunde. Va a ser totalmente arrasada uno de estos días. Dios, permite que vengan a esta Piedra preciosa, este fundamento seguro que Dios puso y no el hombre. Suban a la escalera esta noche, sientan la libertad de una buena respiración libre. Concédelo, Señor.
Después de salir de las callejuelas mugrientas, sucias, inmundas con las ratas y las cosas, y la basura del callejón, colócalos sobre el Monte de Sion. ¡Aleluya! Déjales que sientan lo que significa ser lavados con Sangre, todos los pecados bajo la Sangre, respirando el aire libre del Espíritu Santo mientras los ventila. Mientras los brazos cariñosos de Jesús son puestos alrededor de su cuello y les dice: “Mi hijo errante, estoy orgulloso de ti esta noche, has vuelto a casa”. Concédelo, Señor. Que todos sean salvos.
Y entonces, Padre, al hacer eso, hay muchos de Tus hijos enfermos sentados aquí esperando. Yo he tratado esta noche de mostrarles Tu Palabra, que cuando Tú hablas algo, tiene que ser, tiene que ser, ese eres Tú mismo. Tú dijiste: “Yo soy el Señor que te sana”. Y yo oro que sanes a cada uno de ellos. En el Nombre de Jesús, lo ruego. Amén.

66 Que el Señor los bendiga mientras levantan sus cabezas. Ahora, ¿cuántos se sienten mejor, todos restregados? Solo pongan su mano… ¡Oh, vaya! ¿Se sienten mejor? La Palabra baja y limpia mis pecados. Limpia toda mi indiferencia, me renueva. ¡Oh, cuántas veces me encanta regresar, cuando vuelvo a casa y vuelvo a recorrer el viejo arroyo, camino de regreso a una cruz sobre ciertos troncos y demás, y hasta los pequeños cañones, volver a subir al lado de la colina allí y levantar mis manos delante de Él! Oh, cómo es el bañarse en Su belleza. Cómo adorarlo a Él, no pedirle nada, solo admirarlo. Como el….
Cómo me gusta tratar de ayudar a alguien, hacer algo.

67 No hace mucho, en el Sur… No sé si alguna vez les conté o no esta pequeña cosa que leí una vez.
Se solía comprar esclavos, el pueblo africano… Cuando los Boors se establecieron en el extremo Sur, en el extremo meridional de África, empezaron a traer a los de color para acá y los vendían como esclavos, y hacían esclavos de ellos. La pobre gente alejada de su hogar, estaban angustiados. Sabían que nunca volverían a casa para ver a su mamá y papá. Y los dueños los azotaban con látigos, y eran maltratados terriblemente. Y cómo iban por ahí llorando. Estaban muy tristes lejos de casa.

68 Y había agentes que pasaban y compraban a varios de ellos. Iban con este dueño de esclavos y tal vez él tenía trescientos esclavos. Compraban cien esclavos de él. Tomaban a este, y tal vez los compraban por cincuenta dólares cada uno, y los vendían por setenta y cinco dólares cada uno. Al igual que hacen con los automóviles, o algo así —comprando a esos seres humanos.
Y un día un agente pasó y encontró a un joven esclavo allí, ¡vaya! cómo él siempre estaba dispuesto. No tenían que azotarlo. Hermano, quiero decir que él estaba al punto en el trabajo, lo hacía todo bien. Y el agente dijo: “Déjeme comprar ese”.
Él dijo: “No, no, él no está a la venta. A él no lo estamos vendiendo”.
Dijo: “¿Por qué es él tan diferente del resto de ellos?”. Dijo: “Tal vez él es el jefe sobre todos ellos”.
Dijo: “No, no es un jefe”. Dijo: “Él solo es un esclavo”.
Él dijo: “Bueno, bueno, ¿lo alimentan a él diferente?”.
Dijo: “No, todos comen juntos allí afuera en la galera”. Dijo: “No lo alimento diferente, él no es jefe”.

69 “Bueno”, dijo: “¿por qué tiene la frente en alto, sacando pecho? Dijo: ”Usted solo le dice algo a él, y está listo para hacerlo. ¿Cómo es que su conducta es mucho mejor que el resto de ellos?“.
Él dijo: “Ahora, le diré por qué”. Dijo: “Duramente mucho tiempo yo mismo no lo sabía”, pero dijo: “Ud. sabe, vine a darme cuenta”. Dijo: “su padre es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero alejado de casa, mantiene arriba la moral de los demás, sabiendo que su padre es un rey y él es hijo de un rey”.
Hombres y mujeres, vamos a comportarnos nosotros mismos… Aunque somos esclavos en esta tierra, a las cosas de este mundo, ¡pero sepan que nuestro Padre es Rey! ¡Tomemos Su Palabra! Correcto. Podremos ser extranjeros, pero comportémonos como hijos e hijas del Rey. Estén animados y avanzando. Cuando Dios habla una palabra, aferrémonos a ella, eso es todo. Él dijo: “Yo soy el Señor que te sana”.
“¡Amén! Eso es correcto. ¡Yo soy un hijo del Rey, lo creo! ¡Aleluya!”.
“Pedid y recibiréis”. ¡Yo lo creo!

70 Dios dijo: “Enviaré señales entre vosotros, y profetas entre vosotros en el día postrero. Mostraré señales y prodigios en el día postrero”. ¡Yo lo creo! Amén.
“Sobre Mis siervos y siervas derramaré de Mi Espíritu en ese día”. Yo lo creo.
“Derramaré Mi Espíritu sobre vuestros jóvenes, ellos verán visiones. Vuestros ancianos soñarán sueños”. ¡Yo lo creo!
Jesús dijo: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá; mas vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin del mundo”. ¡Yo lo creo!
Dios hizo un camino para eso, Él purificó nuestros corazones, puso al Espíritu Santo dentro. El Espíritu Santo está aquí ahora. El Espíritu de Dios está aquí ahora. ¡Oh, qué unción! ¡Oh, espero que puedan ver lo que estoy viendo, saber lo que estoy sintiendo en mi corazón en este momento! Escuchen, este Maravilloso, este fundamento seguro, esta Piedra verdadera, Este… esta Piedra de Dios, la joya de Dios, el ancla de nuestra alma, está aquí con nosotros ahora.

71 Nosotros no… Uds. no lo ven a Él con sus ojos, seguro, Él está en otra dimensión. Se los puedo probar. Hay televisión pasando aquí, imágenes; ¿las ven? Pero están aquí. Hay voces pasando por aquí de la transmisión radial; ¿las ven? No, pero está aquí de todos modos. ¿Las escuchan? No, está aquí de todos modos. Está en otra dimensión.
Así también está Cristo aquí ahora. Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”.
Oh, desearía que esta audiencia, toda esta audiencia pudiera estar asentada sobre esa sola cosa en este momento. Cuán preciosos son. Cuánto aprecio su amor. Cuando oigo a Joseph decir estas cosas, por poco me agacho en mi asiento una noche, cuando lo escuché decir eso. Yo veo el amor de ustedes. No soy digno de eso.

72 Pero, amigos, les estoy diciendo, con su amor para creer que lo que les he dicho es la verdad, si solo pudiera hacerles comprender un poquito, verían suceder una de las cosas más gloriosas; habría otro día de Pentecostés aquí mismo, si tan solo vieran.
¡Oh, si yo pudiera vivir de esta manera! ¡Si pudiera permanecer de esta manera! Si esto que está en mí ahora, lo que está presente ahora: es simplemente abriéndose de una dimensión a otra. ¡Él está aquí! ¡Puedo demostrarlo, que Él está aquí! Amén. Y Sus palabras son verdaderas. Él no puede fallar. ¿Lo creen?
No hay ni una tarjeta de oración repartida… ni una tarjeta de oración repartida, para tener una línea de oración. Pero Jesucristo está aquí. Amén. No podemos alinear a la gente. Si Jesús les demuestra ahora que está vivo aquí mismo en este edificio, ¿lo aceptarían a Él, todas Uds. personas enfermas? Si Él hace lo mismo —la señal del Mesías —que Él hizo a Felipe y a ellos cuando Él vino rodeando la montaña y cuando Él miró a Felipe y le dijo… o a Natanael, y le dijo dónde había estado antes de que… lo que le pasó él. Le dijo a la mujer junto al pozo cuál era su problema y ella dijo: “Esa es la señal del Mesías”.

73 Si Él hace lo mismo, cada uno de Uds., —tengan cuidado—, ¿levantarán sus manos y dirán: “Yo lo aceptaré y toda promesa que Él haga ahora si Él lo hace?”. ¿Levantarán su mano? Dios les bendiga. Creo que lo dijeron en serio.
Papá, Ud. está en una silla de ruedas, sé que está inválido. Aquí está una mujer sentada lisiada. Hay otros aquí que están lisiados. No tengo manera de, no tengo manera de… No lo conozco, no sé nada sobre Ud. Pero dejen que el Señor Jesús me muestre una visión, aquí mismo ahora. Si Él quiere, entonces saben que les he dicho la verdad y que la Biblia que predico es la verdad. ¡Esta es la verdad! ¡Dios está obligado a vindicar Su verdad! ¿Qué ha hecho Él? Él ha derramado de Su Espíritu en los últimos días. Él dijo: “Enviaré estas cosas para vindicar la verdad”.

74 Entonces, si Él prometió que las mismas cosas que Él hizo nosotros también las haríamos, Él tuvo que abrir camino para eso. Él tiene que probárselos a Uds. ¿Es eso cierto? Porque, Él lo prometió.
Ahora, humíllense a sí mismos. Vean en esta dirección, cada persona en el edificio, vean en esta dirección, no a mí. Como Pedro y Juan dijeron: “Míranos”. Eso no significa mirarlos a ellos por ser algo, porque de inmediato rasgarían sus ropas y dirían: “No nos miren de esa manera”. Pero miren en esta dirección y crean que lo que les he dicho esta noche sobre Jesucristo es la verdad. Lo que nuestra salvación, nuestro plan, nuestra ancla, y todo lo que he hablado. Si están anclados en Cristo, ¿de qué sirve preocuparse? Sean felices, continúen, pídanle a Dios, crean que lo reciben y tómenlo a Él en Su Palabra. Esa es la cuestión. Es verdad. Dios está obligado a responder. Vean en esta dirección y créanlo. Es su fe. La unción del Espíritu Santo….

75 Yo no soy un fanático. Dios sabe eso, y Uds. saben eso. No soy un fanático, no señor. Pero sí sé de qué estoy hablando. Sé que es Su verdad. Vean hacia acá y crean. Que Dios materialice algo delante de mí, como Él quiera, y Uds. crean. Y entonces Uds. han levantado su mano a Dios de que lo aceptarían.
No sé, yo solo tengo que mirar y pedirle a Dios y creer. Que el Señor Jesús, el santo Hijo de Dios, a quien creo de todo corazón que es Jehová manifestado en carne. Creo que Él es el Dios Emmanuel que descendió de la gloria y se formó a Sí mismo en un cuerpo de carne llamado el Hijo de Dios; anduvo sobre la tierra entre los hombres. Él vivió como un hombre. Pero se hizo un poco menor que los Ángeles para tomar sobre Sí a la muerte, para que Él pudiera morir la muerte de un pecador por todos los hombres, para que todos los hombres que creyeran, vinieran a Él y fueran salvos.
Que Él, Quien es la Rosa de Sarón, el Lirio de los valles, y la Estrella de la mañana, que es Alfa y Omega, el Principio y el Fin, que Él venga mientras yo le canto esto. Y que Él muestre a Su siervo cosas que han de ser para que el mundo sepa que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que en Él toda persona está anclada a Dios. Esto canto a Dios, el santo Dios del cielo, el Creador de los cielos y la tierra. En el Nombre de Su Hijo, Cristo Jesús. Solo para la gloria de Dios y gloria del Señor Jesucristo. Tengan fe.
A ruda lid iré,
Y pruebas hallaré,
Mi guía sé;
Líbrame de ansiedad,
Guárdame en santidad,
Y por la eternidad
¡Te alabaré! (Que yo no dude
Nunca más).

76 Veo delante de mí una dama, es una dama de color. Se está moviendo a mi izquierda, ella tiene a un niño pequeño. Veo a un médico examinar algo sobre alguna enfermedad del cuero cabelludo. El médico ni siquiera sabe lo que es y, Ud. lo ha traído para que ore por él. Es una enfermedad que brota en su cuero cabelludo. La señora está sentada aquí mismo, el niño está sentado allí. Eso es correcto, ¿no es así?
¿Ven lo que su fe hizo? Ponga su mano sobre el niño ahora. Oh Dios, puede que los doctores no lo sepan, pero Tú sabes. La fe de esa mujer ha hecho contacto con el Espíritu Santo. Y oh, Espíritu Santo de Dios, mi espíritu clama a Ti, sana al niño, y que este mal lo deje, en el Nombre de Jesucristo. Amén. No dude; crea.

77 ¿Ahora creen Uds.? Ahora, cada uno de Uds., la misma cosa. El mismo Dios que mostró misericordia. Pues, yo nunca había visto a esa mujer, no sabía nada de ella, nunca… Nunca la había visto. Ella no me conoce y yo no la conozco a ella. Pero ella estaba orando. Desafío a cualquiera a hacer lo mismo.
Veo una mujer de apariencia atractiva que está parada delante de mí. Ella viene directamente hacia mí. Es la dama sentada aquí. Ud. tiene una infección en la vejiga. Correcto. Si eso es correcto, levante su mano, joven que está aquí. Levántese. Voltee hacia la audiencia. Dios le bendiga. ¿Es eso verdad, cada palabra de eso, dama?
¿Ven lo que quiero decir? ¿Qué es? Cuando Natanael se acercó a Él, dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”. Dios hizo un camino. Él ha hecho un camino. Ha hecho un camino para Uds. Ahora el camino para la sanidad ya está preparado en el Calvario. Su sanidad ya fue comprada allá. Pero, ¿qué ha hecho Él? Bendito sea Su Nombre. Él ha hecho un camino para el Espíritu Santo, para que Uds. lo contacten y para vindicarlo, de que es la verdad. ¿Creen ustedes?

78 Ahora pongan sus manos los unos sobre los otros. Todo ha concluido, está terminado. Si tuviéramos cincuenta en la línea de oración, sería igual. Ahora es su fe, ¿lo creen? No importa lo que esté mal con Uds. Yo no pudiera curarles. Dios puede mostrar la visión, Uds. ven eso. Eso no es telepatía mental. ¿Cómo podría conocer a esas personas? Nunca las he visto. Veo que viene otro.
Inclinen su rostro un minuto. Padre Celestial, veo lo que querías que yo hiciera. Yo estaba dejando el edificio en el llamado al altar, pero Tú tenías a alguien aquí… Sin duda estás pescando por alguien. Oh Dios, concédelo esta noche. Ahora, con sus manos unos sobre otros, puestas uno sobre el otro, Tú dijiste: “Estas señales seguirán a los que creen”. Ellos levantaron sus manos hace un rato, si Tú probabas que estabas en su medio ellos creerían.
Ahora Padre, yo les he dicho que Tú ya los sanaste, cada uno de ellos está sanado. Cuando Tú moriste en el Calvario compraste su sanidad allí mismo. Todo está consumado. Señor, que actúen ahora de esa manera. Que se vayan de aquí comportándose como unos verdaderos Cristianos, y que te crean a Ti. Y yo condeno toda enfermedad en este edificio, toda aflicción. En el Nombre de Jesucristo, condeno al diablo.

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