S.376 56-0405  La Resurrección De Jesús 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Resurrección De Jesús

Chicago, Illinois, E.U.A.

56-0405

1 Permanezcamos de pie solo un momento para orar.
Nuestro Padre Celestial, esta noche, te estamos agradecidos por el privilegio de venir de nuevo a Ti, a Tu Presencia, para ofrecer nuestra acción de gracias y adorarte en el Espíritu del resucitado Señor Jesús. Oramos para que Tus bendiciones estén con nosotros esta noche, y salva a todos los perdidos. Llama de nuevo al descarriado, Padre. Y rogamos una bendición especial esta noche para los enfermos y necesitados, para que los sanes a todos. Envía al Señor Jesús en nuestro medio, Señor, porque pedimos en Su Nombre. Amén.

2 Buenas noches, amigos Cristianos. Estoy feliz de estar aquí otra vez esta noche en la Iglesia Filadelfia para saludarles a Uds., gente encantadora, en esta cálida bienvenida de compañerismo Cristiano. Y que el Señor nos bendiga mientras tenemos compañerismo por unos momentos alrededor de Su Palabra escrita. Y que el Espíritu Santo tome las cosas de Dios y las entregue a cada corazón según la necesidad que tengan.
Ahora estoy seguro de que la gente no viene y está de pie en las iglesias, en un lugar congestionado, solo para ser vista. Uds. vienen porque lo aman a Él. Y estoy confiando que Dios no los envíe esta noche con las manos vacías. Él nunca envía a nadie vacío, de los que a Él vienen. Y Él los enviará con un corazón lleno de alegría, ligeros y ágiles, y yendo por la calle con regocijo y alabando a Dios a medida que prosiguen.
Ahora, eso se puede hacer, si tomamos una actitud correcta hacia Él. Si venimos a verlo a Él, a amarlo y adorarlo, entonces Dios está obligado a darnos las cosas que deseamos. Y no les negará nada bueno a los que caminan rectos delante de Él. Solo recuerden eso. Su promesa es: “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y os será hecho”. ¡Qué promesa! ¡Promesa infalible!

3 Ahora, mañana por la noche, si el Señor quiere, o una noche antes de que me vaya, me gustaría hablar sobre: La Infalibilidad De La Palabra De Dios. Y si las personas logramos ser colocadas y centramos nuestra fe, no en las situaciones actuales, sino en lo que Dios ha dicho al respecto. Si pueden recordar que no importa lo que venga o vaya, y lo imposible que parezca ser, sin embargo, la Palabra de Dios tomará su lugar cada vez, ¿ven?, frente a cada dificultad. Nada, nada puede tomar el lugar de Ella. Ella tiene la preeminencia, porque no es otro que Dios mismo, en una Palabra hablada. Y tiene que suceder.
Y todos los días de mi vida, he intentado solemnemente mantener a la gente en la Palabra de Dios, porque esa fue Su promesa para mí. Él me dijo que me bendeciría donde quiera que fuera y que me prosperaría, y que la obra del Señor crecería. Pero esa es la Palabra… que debo estar seguro de que la Palabra sea primero en todo, y eso es lo que he tratado de hacer. Tratar de mantenerme humilde, mantenerme en un lugar donde pueda mantenerme rendido a Él, escuchar Su voz cuando habla. Y una cosa es segura, quiero conocerlo a Él en el poder de Su resurrección. Correcto.
No importa cuánto aprenda de Su Palabra, o cuánto ame a Su pueblo, quiero conocerlo a Él en el poder de Su resurrección. Que cuando sea que llegue el momento, que Él me llamé de entre los muertos, para que yo pueda salir a Vida Eterna.

4 Esta noche, al ser una noche para orar por los enfermos, no nos demoraremos demasiado en la Palabra. Y creo que tenemos una o dos noches más, junto con el servicio, donde yo les estaré hablando. Ahora, el mismo Hermano José es un erudito y un verdadero ministro. Y Uds. tienen buenos predicadores, y yo siempre deseo tener la capacidad, cuando escucho a esos hombres capaces, expositores de la Biblia, cómo pueden realmente explicar la Palabra. Yo siempre quise hacer eso, pero no puedo hacerlo, ¿ven?, porque yo era solo… No es mi hechura… Pero admiro a esos hermanos que pueden hacerlo.

5 Pero la mayoría de la gente que viene a mis reuniones, no es para escuchar la enseñanza, es para ver la manifestación de lo sobrenatural. Y ese es el… Yo soy demasiado analfabeto, ignorante, sin educación para ser un explicador de la Biblia. Pero lo único, es que me alegro de conocerlo a Él, ¿ven? Y luego en eso, en mi manera humilde, entre las personas humildes, eso trae una realidad de conocer el res…. Esto confirma lo que el expositor está predicando, ¿ven? Es una confirmación de lo que enseña el verdadero maestro de la Biblia. El Espíritu Santo viene y confirma lo que Él dice que es la verdad.
Entonces, uno es un oído, uno es boca, uno es ojo, pero todos somos un solo cuerpo; ¿No es así? Muy bien.
Es extraño, al leer, al tomar Su Palabra de cómo ese Dios se remonta antes de que el mundo comenzara, de cómo Él comenzó a ver el despliegue de eso… Y saber entonces, Dios no tomó una decisión entonces, Dios no podía… podía decir la palabra de predestinación. La palabra predestinado, como siempre he dicho, no es una buena palabra para usar en público, porque predestinar significa, quizás, “predestinar que algo suceda”. Pero, Dios podía predestinar por conocimiento previo. Él sabía de antemano lo que sería, no queriendo que ninguno pereciera, sino que todos llegaran al arrepentimiento; pero siendo infinito, y Dios, Él podía predestinar y predecir por conocimiento previo.

6 Como bien se dijo, la predestinación mira atrás hacia el preconocimiento, y la preconocimiento mira hacia el destino, ¿ven? Y Dios al principio podía ver todas las cosas de la manera en que sucederían. Por lo tanto, Él podía decir, esto será de esta manera, y eso será de esa manera, y esto será de esta manera, y eso de esa manera, porque por preconocimiento, Él no quería que el lado izquierdo fuera malo, que eso fuera… Él no quería que eso sucediera. Pero, siendo Dios, Él sabía que sucedería de esa manera. Así que por lo tanto, Él podía predecir lo que sería. Y Él supo el fin desde el principio. ¿Es maravilloso? Y pensar que cada hijo de Dios nacido de nuevo, esta noche, tiene el privilegio y la seguridad de saber que Dios conoce a los Suyos, ¿ven? Correcto. Dios conoce a los Suyos.
Anoche, predicando de la escalera de Jacob, y el Señor mediante una noche de esta semana, quiero hablar sobre: La Expansión Del Tiempo… o, Abarcando El Tiempo, más bien. Y cómo Dios en los cielos tuvo a Su… la escalera enganchada a Su trono, y la tenía enganchada a la tierra, en Su Hijo Cristo Jesús, y nos puso en medio de eso. No hay forma de escapar. Eso es todo. Él solo tiene… Y luego, además, para asegurar de que tengamos un buen viaje cómodo….

7 Uds. saben, al bajar a México, hace unos días, la Pan American Airlines, dice: “Estamos haciendo que todo sea lo más cómodo posible. Queremos que lo disfruten”. Yo estaba pasando sobre la cima de las montañas de México, y qué paseo más turbulento. Pensé: “Bueno, la compañía de aviación no pudo evitar eso”. Esos son solo algunos de los elementos de la tierra, el calor y demás, impulsando los vientos y las corrientes de aire en las montañas“. Pero Dios ha prometido, y Dios puede controlar todos los lugares turbulentos, ¿lo ven? Entonces, Él envió una gran compañía de Ángeles para ascender y descender en nuestro camino, a medida que subimos por la escalera.
¿Alguna vez se han dado cuenta? También es solo una calle de un solo sentido. Sin accidentes. Vamos en una dirección, sin retorno. Estamos subiendo en la escalera, todos juntos. ¡Oh, Él es maravilloso!

8 Ahora, las reuniones son… Continuamos la próxima semana, de aquí nos vamos directo a casa. Estaba intentando convencer al Hermano José de que no me dejara clausurar este servicio del domingo por la tarde, porque tengo que estar en Louisville, Kentucky, a las ocho en punto de la mañana del lunes, y no pude hacerlo. Y Uds. se refieren a ser un Sueco, él es un Judío. Él es… Todo viene de algo. Y entonces, tal vez, tenga que tomar un avión a casa esa noche, para poder estar allí, y dejar que el Hermano Woods y ellos continúen con los autos. Y luego, estar en casa el lunes.
Y el martes nos vamos a Columbia, Carolina del Sur. Y luego desde allí a Spindale. Y de Spindale a Charlotte, Carolina del Norte. Continuamos sin parar, cinco y seis noches consecutivamente. Y luego desde allí a Anchorage, Alaska. Y de vuelta en el Tabernáculo Cadle, es del once al quince de junio y luego a Minneapolis el diecisiete. Y a partir de allí yo…
Es el Hermano Arganbright y el Hermano Moore, es una especie de intervalo entre ir al extranjero, o qué. Pero, me gusta, que cuando voy al extranjero, o a cualquier otro lugar como eso, me gusta ir cuando una visión me dice que vaya, así puedo ir en el Nombre del Señor. Entonces me siento seguro de eso.

9 Ahora, para una pequeña lección de la Escritura, solo para enseñar por unos momentos. Y luego, llamaremos la línea de oración. Y creo que en nuestra línea de oración es cuando Dios enseña. ¿No lo creen? Dios da la enseñanza. Y entonces, estamos ansiosos de que Él nos enseñe.
Ahora en San Lucas, el capítulo 24 y el versículo 31 al 33, deseo leer un pequeño texto, para una lección esta noche. Y está bellamente colocado, porque está en la temporada correcta. Es en la resurrección.
Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas Él desapareció de su vista.
Y se decían unos a otros: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

10 Ahora mi oración es que esa misma Persona nos abra las Escrituras esta noche. Es una muy oportuna lectura de las Escrituras, porque estamos de nuevo en la resurrección, en el tiempo de Pascua. Y creo que una de las Escrituras más grandes que se descuida más que cualquier Escritura que conozca de las que se predican es: la ascensión del Señor Jesús, lo que Él hizo después de Su resurrección. Ahora, Él no se sentó en la tumba después de Su resurrección, porque Su obra no estaba completa, no estaba terminada. Y los que estaban en la tumba esa mañana, incluso se les prohibió tocarlo. Pero esa noche, se les invitó para que vinieran a tocar Sus manos. Él le prohibió a Su madre que lo tocara, dijo: “Todavía no he ascendido a Mi Padre, Mi Dios y el vuestro”.
Y Él aún no lo había hecho… Él solo estaba listo para hacer Su gran obra de Sumo Sacerdote en ese momento. Él acababa de ser ungido. Y cuando estuvo aquí en la tierra, vivió la vida, y se hizo a Sí mismo un poco menor que los Ángeles para quitar el pecado. Solo piénsenlo, ese es Quien era Él.
Él era el Logos que vino de Dios al principio. Él era la Palabra de Dios. Él era el Ángel de Dios que estaba con los hijos de Israel en el desierto. Él era el gran Sobrenatural del Cielo, ningún otro que Jehová mismo. Y descendió aquí a la tierra, y llegó a ser un hombre, no sólo un hombre, sino que llegó a ser servidor de los hombres, y tomó para Sí mismo… no se hizo de una reputación, sino que llegó a ser un lavador de pies. Y Él fue a la ciudad más baja en el mundo: Jericó, y se rebajó tanto, al punto que el hombre más pequeño de la ciudad tuvo que trepar a un árbol para verlo a Él hacia abajo.

11 Y Dios lo levantó a Él y lo puso tan alto sobre cada cielo, al punto que Él tiene que inclinarse para mirar al cielo. Eso es lo que Dios hizo por Él. Entonces, si quieren ser exaltados, humíllense a sí mismos. Y si se exaltan a sí mismos, serán humillados.
Y pienso de Él, que cuando había resucitado de entre los muertos esa mañana, que entonces Él tuvo Su propia Sangre como Sumo Sacerdote, y Él fue más allá de los velos a través de todas las esferas… Satanás, en los tiempos pasados, tenía al hombre bloqueado del cielo. Él no podía ponerse en contacto con el cielo. Pero cuando Jesús tomó Su Sangre, el primer velo que rompió fue el velo de la muerte y el velo de la tumba, el velo en el templo, y luego el velo de la enfermedad, el velo del miedo y todo velo que había; y develó a Dios para el hombre. Se fue lejos sobre los cielos de los cielos y fue sentado a la diestra de Dios y se sentó, como una obra terminada. Correcto.
Por encima de todo, y allí Él abrió un canal por el que Dios solía bajar a través de los corredores del Cielo y hablaba con la humanidad en el jardín del Edén. Y Satanás, por el pecado, los había bloqueado, pero el gran Sumo Sacerdote, con Su ungido… con Su Sangre, atravesó cada velo y lo desgarró y limpió de nuevo los cielos, para que Dios y el hombre pudieran ser Padre e hijo y comulgar de nuevo el uno con el otro. Qué cosa tan maravillosa.
Todos los patriarcas del Nuevo Testamento, mientras morían… por ejemplo, Esteban cuando fue apedreado hasta la muerte, todos los velos estaban abiertos a sus preciosos ojos, llenos de sangre. Pero él dijo, mientras se arrodillaba en el suelo, dijo: “Veo el Cielo abierto, y Jesús parado a la diestra de Dios”.

12 San Pablo: el velo estaba abierto, y vio a Jesús, el vidente anciano, en la isla de Patmos, siendo exiliado, en el Alcatraz, según era— una pequeña isla en el mar Egeo, de unas quince millas a su alrededor [24 Km.], una isla rocosa que contenía criminales. Y él estaba allá por la predicación de la Palabra. Y allí ese día, él estaba en el Día del Señor, tal vez mirando el agua—Dios amando a Su vidente. Y él dijo: “Oí la voz de muchas aguas. Y una voz de trompeta. Y cuando volví para ver, vi siete candeleros de oro. Y el que estaba en medio de ellos semejante al Hijo del hombre”: estado glorificado.
Miren Sus ojos. Ya no estaban llenos de lágrimas. Incluso podían penetrar como el sol al mediodía. No más cicatrices de clavos en Sus pies. Eran como el bronce probado en el fuego. Él estaba libre de todo eso. Él estaba glorificado. Y Sus manos ya no tenían cicatrices, y Él estaba en medio de Sus iglesias, una bendición.

13 Esta maravillosa mañana de Pascua, Jesús estaba vivo y entre la gente. Qué tipo es hoy, que al estar de nuevo en la Pascua, Jesús está resucitado de entre los muertos. Y mientras Él caminaba, muchas de Sus amadas personas, las personas que lo amaban, las personas que creían en Él, no sabían que Él estaba vivo. ¡Y así es hoy! Hay muchos, buenos Cristianos de corazón honesto que no se dan cuenta de que Jesucristo está vivo y entre nosotros hoy. Fallan en reconocer eso. Ellos creen: “Oh, Él murió por mis pecados”. Ellos aceptan eso. “Y Él resucitó, y está en el Cielo en alguna parte”. Pero no lo está. Él está aquí mismo en la tierra en la forma del Espíritu Santo. “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. No: “Yo estaré en el cielo mirándolos abajo”.
“Yo estaré con vosotros”.

14 En un lugar dijo: “Yo estaré en vosotros hasta el fin del mundo”. Él estará con nosotros, aún en nosotros hasta el fin del mundo“. ”Yo“ (no alguien más) ”Yo estaré hasta el fin del mundo“. ”Yo“ es un pronombre personal. ”Y Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo“.
Y muchas personas hoy en día no se dan cuenta de eso. Solo aquellos que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero y han nacido de nuevo por el Espíritu Santo, son testigos de la resurrección.
La Biblia dice: “Ningún hombre puede llamar a Jesús el Cristo, sino solo por el Espíritu Santo”. Uds. pudieran conocerlo por la vía de la palabra. Pueda que lo conozcan por la vía del pastor, o por su madre, o algún otro testimonio. Pero Uds. mismos no lo conocen, hasta que personalmente Él les haya testificado que Él ha resucitado de los muertos, y vive en su corazón. ¡Qué hermoso cuadro!
Y ahora, estos discípulos, se nos enseña que no eran estudiados. Es posible que no conocieran todo sobre el álgebra. Es posible que no conocieran todo sobre la geografía del mundo; pero hay una cosa que sí sabían: lo conocían a Él.

15 No hace mucho tiempo, estuve hablando con mi buen amigo, hace unas semanas, William Booth-Clibborn, un erudito muy inteligente, uno de los mejores con los que he hablado. E íbamos juntos, y el Hermano Booth me dijo… Él estaba diciendo algo como una gran palabra, Uds. saben, Uds. lo conocen cómo él puede hablarlas; y predica en siete idiomas diferentes. Y yo, un pequeño tonto, sentado a su lado. Y él dijo… comenzó a usar diferentes palabras Griegas, y así sucesivamente. Dije: “Hermano Booth, el Señor no me ha dado el don de interpretación”. Le dije: “Simplemente no sé de lo que está Ud. hablando”.
Él dijo: “Bueno, tú, pequeño pecador”, dijo: “no conoces tu Biblia”.
Y yo dije: “No conozco el Libro, pero conozco muy bien al Escritor y al Autor”.
Y yo dije: “Hermano Booth-Clibborn, el conocer el Libro no es vida. Conocer el catecismo no es vida, o conocer la Biblia no es vida. Pero conocerlo a Él es Vida”. Y le dije: “Yo lo conozco a Él”.
¡Qué cosa! Él me dio un tirón y golpeó mi cabeza contra la suya un poco. Uds. saben cómo él juega de esa manera. Él dijo: “Tengo que amarte de todos modos”. Así es que, él era un hombre erudito.

16 Sin embargo, estos discípulos pudieran no haber conocido toda la ética de la iglesia, es posible que no hayan sido eruditos pulidos. Pero ellos lo conocían a Él. Y eso es lo principal: conocerlo a Él. Como dijo Pablo: “Conocerlo en el poder de Su resurrección”. Esa es la manera en que quiero conocerlo. Estoy tan feliz esta noche, al poner esa experiencia del pasado. Un día, hace unos veintitrés años, yo lo conocí a Él en el poder de Su resurrección. Eso cambió mi vida. Como dijo Pablo: “La vida que una vez viví…”. Ahora él vive una clase diferente. Y toda persona que alguna vez ha estado en contacto con el Señor Jesucristo sabe que esa experiencia está allí en el pasado. Ellos lo conocen a Él ahora en el poder de Su resurrección.
¡Qué momento tan desgarrador fue aquel en Jerusalén! La pobre María se había criado una pequeña niña inocente, el Espíritu Santo le había hecho sombra, este Niño había nacido. ¿Y cómo podía ese Hombre y Sus discípulos preocupados…? Pedro dijo: “Creo que simplemente me iré a pescar”. Y ellos habían visto…
¿Cómo podía un Hombre cuando se pararon junto a la tumba y vieron a un hombre que había estado muerto cuatro días salir de la tumba? Pues, cuatro días después, la nariz se ha hundido en un cadáver. Por supuesto. Y allí un hombre con su nariz hundida, los gusanos de la piel arrastrándose por dentro, y la Biblia dice: “Hiede ya”. Muestra que la corrupción ya había comenzado. ¿Cómo podía un Hombre pararse allí, cansado y fatigado, todo polvoriento por el viaje, y decir: “¡Lázaro, ven fuera!”? Y un hombre que había estado muerto cuatro días se puso de pie y vivió, habló y comió.
¿Cómo podía un Hombre que podía llamar a los muertos a vida, colgar allá en la cruz, mofado cruelmente, burlado, escupido, colgando allí con un gran escupitajo colgando sobre Su rostro, y espinas en Su cabeza, y gritar por piedad , y morir una muerte horrible? ¿Cómo podía un Hombre hacer eso? Vean, es desconocido por los seres humanos. Dios obra de maneras misteriosas al realizar Sus maravillas.

17 ¿Qué creen que Sus discípulos pensaron de Él ese día? Jesús era un vidente. No solo un vidente, sino que Él era el Rey de los videntes. Y Él tenía poder. Él podía discernir los pensamientos de la gente. Él podía predecir las cosas que serían. Y Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me muestra”.
Y luego ver a un Hombre que tenía ese poder, que podía decirle a un hombre llegando a Su audiencia: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí ¿de dónde me conoces?”.
Dijo: “Antes que Felipe te llamara, a unas cuatro o cinco millas [6.44 a 8.05 Km.] detrás de la colina aquí, te vi cuando estabas debajo de ese árbol”.
¿Cómo pudo un Hombre que se sentó junto a un pozo un día, y una mujer salir de la ciudad, una prostituta, y salir de la ciudad para sacar un poco de agua? Y Él dijo: “Tráeme de beber”.
Ella dijo: “No tienes nada con qué sacarla. Y no es costumbre que los Judíos le pidan tal cosa a los Samaritanos”. Y sostiene una conversación con la mujer.
Dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Así es, has tenido cinco; el que ahora tienes…”.
¿Cómo pudo un Hombre que podía ver el futuro, y cosas así, el poder que tenía…?
“¿Cómo podía un Hombre”, pensó Pedro: “que cuando estuvimos allí y… quebrados y no teníamos dinero, y Él levantó Sus ojos por unos minutos y oró? Dijo: Pedro, echa un anzuelo en el lago, recoge ese pez, mira en su boca y saca una moneda para que se la des a ellos. ¡Vaya!”.

18 ¿Cómo pudo un Hombre que podía tomar cinco pedacitos de pescado y… cinco panecillos y dos pedazos de pescado y partirlos y alimentar a cinco mil? No solo pescado vivo, sino pescado cocinado. ¿Qué hizo Él…? ¿Cómo lo hizo? ¿Qué clase de átomo liberó allí? ¿Qué clase de poder tenía Él?
Recuerden, cinco mil personas de dos peces, tomó a estos pequeñitos, y los partió, y los distribuyó, partió otra pieza. Y cada vez que lo partía, crecía otra pieza. Pescado cocido, ya cocinado, y frito en Crisco [Marca de una grasa alimentaria-Trad.], listo para llevar. ¡Listo! ¡Creció todo! ¡Qué Persona! No arrancar, cultivar un poco de trigo e ir a cocinarlo y cosas así, el procedimiento habitual, pero pudo pasar por alto todo eso. Solo partió el pan cocido y se los repartió con una crosta dorada. Dijo: “Tómenlo y cómanlo”. ¡Oh, vaya!
¿Cómo pudo ese Hombre estar parado con un trapo alrededor de Su rostro y un soldado infiel cruel, corpulento, golpeándolo en la parte superior de la cabeza con una caña, y diciendo: “Ahora, si eres un profeta, dinos quién te pegó!” ¿Cómo pudo un Hombre así hacer eso? ¿Cómo podía ser? ¿Cómo podía ese Hombre estar clamando por misericordia en la cruz, Quien había mostrado misericordia? ¿Cómo podía un Hombre que podía resucitar a los muertos morir como un… entre ladrones, como un malhechor en la cruz? ¿Cómo podía un Hombre con todo ese poder a Su disposición, colgar de la cruz así, y mirar hacia los cielos, y oír a esos Judíos injuriosos decir: “Si eres el Cristo, desciende de la cruz, y te creeremos? Si eres un profeta, dinos quién te pegó en la cabeza con esta vara, y te creeremos”. Con todo el poder para hacerlo. Y observen.

19 Ese Mismo se encontró al comienzo de Su ministerio con el mismo diablo, y dijo: “Si eres Hijo de Dios, haz un milagro ante mis ojos, y convierte este pan… estas piedras en pan. Te creeré entonces”, ¿ven?
Uno no satisface al diablo. Ese es el mismo diablo que dijo: “Ya saben, el Sr. Jones está por aquí abajo, y lleva años lisiado. Vayan y cúrenlo, Uds. sanadores Divinos, y creeré en Uds.”, ¿ven? El mismo viejo diablo, ¿ven?
Jesús dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me muestre”. Y Él les dijo una vez, y eso quedó concluido. Eso quedó resuelto. “Yo solo hago lo que el Padre Me dice. Esa es la voluntad del Padre”.
¿Pero cómo pudo Él morir? Mientras ellos iban por el camino, estaban tan desanimados. Pedro consiguió su caña de pescar y se la puso en la espalda, y una lata de gusanos y comenzó a bajar al mar. Él dijo: “Supongo que iré a pescar”.
Cleofás y su amigo, dijeron: “Vamos. Volvamos a Jerusalén… o regresemos a nuestra ciudad de dónde venimos, a Emaús”. Dijeron: “No sé. No puedo entenderlo. ¿Cómo podía una Persona así…?”.
Y hoy, los siervos de Dios son incomprendidos de la misma manera. Eso es correcto. El verdadero Evangelio es malentendido de la misma manera. “Bueno, si Dios es Dios”, dijeron los más altos cargos: “¿Cómo lidia Él con los Pentecostales? La gente de allí que apenas sabe de dónde vendrá una comida de la otra. Bueno, si Él fuera Dios, seguramente vendría a nosotros”. No, son Uds. lo que tienen que venir a Él. Correcto. Vean, la misma cosa.
E incluso Sus discípulos no lo entendieron. Él hablaba ambiguamente. Nunca pudieron entenderlo, porque habló del cielo. Él hablaba de cosas que ellos no podían entender. Justo a lo último dijeron: “He aquí, ahora creemos. Y sabemos que ningún hombre tiene que enseñarte, porque Dios te muestra qué hacer”.
Jesús dijo: “¿Ahora creéis?”. Después de todo este tiempo. “¿Ahora creéis?”.

20 Pero, ¿cómo pudo esa Persona Divina? ¿Ven? Ellos fallaron en conocer la Palabra de Dios. Entonces, no había nada que hacer, sino cumplir su deseo de saber. Entonces, mientras doblaban la calle, caminando, desanimados… Oh, algunas mujeres habían estado en la tumba, y dijeron que Él no estaba allí. Pero ellos no creyeron eso, así que continuaron por el camino. Muy desanimados.
Y si se fijan, es cuando Uds. están desanimados que el diablo puede realmente darles una paliza. Ahí es cuando los atrapa. Si vienen a la iglesia, y dicen: “Bueno, no sé. No sé si alguna vez voy a mejorar o no. Se ha orado por mí dos veces”. ¡Oh, vaya! Es mejor que se vaya a casa, eso es todo. Pero cuando pueden desechar eso.
Dios no quiere que frunzan el ceño. Dios quiere que sean felices. El corazón humano fue hecho para estar feliz. La preocupación causará cáncer. El mal temperamento causará cáncer. Nunca estén molestos. Solo caminen en Su amor. Amén. Sabiendo que están caminando en Él, y nada puede hacerles daño. No hay nada que pueda dañarlos. No hay poderes, cosas presentes, cosas futuras, nada puede separarnos de Él. Estamos en Él. Y nunca entramos por nuestra propia voluntad. Él, por elección, nos eligió y nos trajo a Él. Amén.
Por lo tanto, es asunto de Él ocuparse de lo que Él mismo ha tomado. “Ningún hombre puede arrebatarlos de las manos de Mi Padre, porque Él es el más grande de todos ellos”. Amén. Es el Padre quien se encarga de eso. ¿Quién tiene más poder que Dios?
Entonces, ¿qué clase de poder tienen sobre Uds.? ¿Para cuidar de Uds.? Todos los poderes que crearon los universos. Amén. Qué tomó el sistema solar y “¡Fiuuu!”. Sopló así y cada estrella fue a su lugar. Por supuesto. Y Él los cuida a ustedes. Amén. Ese es el tipo de Padre que tenemos.

21 Entonces, mientras ellos iban por el camino, dijeron: “Oh, Cleofás”, dijo su amigo: “Ya te digo. Estoy desanimado esta mañana. Pero, ¿cómo pudo ese Hombre morir? Cleofás, Él murió. Lo vi morir. Vi el sol ocultarse. Todas las estrellas se negaron a brillar. Sé que Él murió. Vi a ese soldado meter la lanza en Su corazón. Y Él murió. Y sé que Él está muerto. ¿Y cómo pudo Él morir? Confiábamos en que Él sería el gran Mesías, que debía volver las espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces, y salir y los Romanos estarían acabados, y el mundo sería pisoteado, y Él gobernaría con una vara de hierro, y Él se sentaría en el trono de David, ¿y Él yace allá en la tumba? ¿Cómo puede ser?”. Simplemente no podían entenderlo.

22 Mientras ellos pensaban en estas cosas, un extraño se acercó. Así es Él. Ahí es cuando Uds. quieren… cuando piensan en Él, es cuando Él aparece. Ellos hablaban de Él cuando Él se apareció. Y esa es tal vez, la razón, por la que Él no se nos aparece a muchos de nosotros. Hablamos demasiado sobre otras cosas en lugar de Jesús. Tal vez, estamos hablando acerca de intercambiar autos. ¡De otra cosa! O el lavado, qué tipo de jabón en polvo usan. Escuchando la radio y alguna clase de tontería. Esa es la razón por la que Él no se aparece. Si solo mantenemos nuestras mentes en Él. “Que la meditación de mi corazón…”.
Él le dijo a Josué, Él dijo: “Meditarás en estas cosas de día y de noche”.
David dijo: “Las ataré en la cabecera de mi cama”. Seguro. Que se queden allí, dentro de Uds., y piensen en ellas, mediten en ellas; y es cuando Él aparece.
¿Alguna vez se fijaron cómo viene el Ángel del Señor? Por la tarde, a las tres en punto, cuando entro, cierro todo, no dejo que nadie entre. Y solo me siento allí y leo la Palabra, y me rindo, hasta que sé que Él está allí. Puedo sentir cuando Él está llegando. Él entra y sé que está allí. ¡Oh vaya! Así es como lo hacen ustedes. Así es como lo hicieron los discípulos. Estaban en un lugar, unánimes, en un aposento alto. Y todos estaban allí arriba alabándole a Él. Y, de repente, Él entró. Así es como Él lo hace. Entonces, estas personas iban por el camino, meditando en Él, hablando de Él.
Y Él salió. “¿Cómo están?”. Él dijo: “¿Por qué estáis tan tristes esta mañana? ¡Vaya! Se ven terribles. Miren qué ceño fruncido en su cara. Uds. siendo Judíos, ¿por qué se ven así? ¿Por qué no están sonriendo?”.
“Pues”, dijeron: “¿Eres el único forastero por aquí?”. Me imagino que no, Él lo hizo. Él creó los cielos y la tierra, ¿cómo podía ser un forastero?
Dijo: “¿Eres el único forastero?”.

23 Uds. saben, hay muchas veces, que la gente no se da cuenta de que Cristo está así de cerca de ellos. Entonces, él dijo: “Jesús de Nazaret, Quien nosotros esperábamos que sería el Libertador de Israel, y demás, y ellos lo crucificaron allá arriba. Oh, deberías haber estado allí. Él murió una muerte horrible. Deberías haberlo escuchado. Oh, fue tan lamentable de ver, Quien pensábamos que era el Mesías muriendo allí. Y ellos traspasaron Su corazón, lo pusieron en la tumba y lo sepultaron. Y luego, teníamos a algunas mujeres en la tumba, el jardinero, o algunos de ellos se lo llevaron. Y ahí están, ¿ven? Simplemente ya no sabemos qué hacer. Oh, estamos tan confundidos”. “¡Huh! Eso es lo bueno.
Jesús dijo: “¿Son tan tardos de corazón…?”. Y observen. Cuando Jesús aparece, Él va directamente a la Escritura. Él dijo: “¿No sabéis que las Escrituras deben ser cumplidas?”. ¡Aleluya!
Hermano, me siento muy bien en este momento. “¿No sabéis que las Escrituras deben ser cumplidas?”.
Y cuando la gente dice que… “Oh, es telepatía mental. Oh, no hay nada con eso. Solo son un montón de santos rodadores”. ¿No saben que las Escrituras deben ser cumplidas? Dios tiene que aparecer en estos últimos días y hacer las cosas que Él está haciendo ahora. Es para cumplir las Escrituras. Él dijo: “Y sucederá que en los últimos días, derramaré de Mi Espíritu”.
Y recuerden, Él dijo: “Habrá una lluvia temprana y una lluvia tardía. Y en la lluvia tardía, tanto la temprana como la tardía vendrían juntas”, una doble porción. ¡Aleluya!
Entonces, si vemos lo que produjo la lluvia temprana, ¿cuánto más producirá la lluvia tardía? Cuando Dios derrame Su Espíritu, habrá señales y maravillas sucediendo. Mientras yo hablaba, no hace mucho, como lo publicó su amado pastor: “Cuando la Omnipotencia habla, los milagros suceden”. Tiene que ser así. Tiene que ser.

24 “Pues”, dijo: “¿no conocéis las Escrituras?”. Las Escrituras… Oh, tal vez, hoy, intentan colocarlo en otro lugar. Dicen: “Oh, bueno, eso fue en los días pasados”. Pero la Biblia no lo lee de esa manera. La cosa: “La prueba de que el pastel existe está en comérselo”, solía decir mi mamá. “El comerse el pastel…”.
Ahora ellos dicen: “Los días de los milagros han pasado”.
Un amigo me dijo, no hace mucho, dijo: “Hermano Branham, los días de los milagros ya pasaron”.
Yo dije: “Hasta donde Ud. sabe. Pero nosotros sabemos diferente”.
“Oh, Cristo, cuando Él estuvo allá atrás, Él era el fenómeno de aquel día”.
“Pero”, yo dije: “Él lo es hoy. La Biblia dice: Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos”.
Jesús dijo: “Todavía un poco y el mundo no Me verá más. Pero vosotros Me veréis; porque Yo estaré con vosotros, en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿No saben que las Escrituras deben ser cumplidas?

25 Si los grandes eclesiásticos de este día, no lo aceptan: “Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras”. Dios tomará al pobre, ignorante y analfabeta. Pero la Escritura debe ser cumplida. Tiene que ser cumplida. Y Él prometió que volvería a estremecer, no solo los cielos… no solo la tierra, sino también los cielos. Y estamos viviendo en el día donde vemos cómo se hace.
Jesús dijo: “Estas obras que Yo hago, vosotros también las haréis”. Las Escrituras deben cumplirse. Él prometió en los últimos días, que Él enviaría profetas, que enviaría Su Espíritu, que enviaría todas estas cosas en el día final. La Escritura tiene que ser cumplida.

26 Ahora, tenemos afuera un gran ministerio, el ministerio del precursor de la venida de este ministerio que está llegando ahora. Juan el Bautista salió, predicando el arrepentimiento. Y él realmente lo predicó. Él sacudió el mundo político de aquel día. Juan lo hizo. Él salió. Él fue ungido con el espíritu de Elías. Y él salió y predicó. Él no hizo ningún milagro en lo absoluto. Él nunca dijo nada en contra de ellos. Pero él salió predicando. Y él trajo todo el mundo nominal… Él los sacudió, porque todas las regiones contiguas salieron a escucharlo. E inmediatamente después de que su ministerio se pusiera en marcha, fue muy bueno, ahí venía el ministerio del Señor obrando milagros. Ambos están hoy en el mundo. Amén.
Y el gran clímax está a la mano. La gran guerra entre el diablo y Dios está en marcha y la escena se está preparando para las líneas frontales finales, donde vendrá el enfrentamiento y Dios reinará y gobernará, porque el Cordero estaba con ellos, los venció a ellos. Porque Él es Señor de señores y Rey de reyes, y derribará toda oposición. Amén.

27 Noten. Ellos caminaron. Ellos no lo conocieron. Y Él comienza a explicarles. Oh, pudieran imaginar cómo escucharon, por todo del camino. Luego, cuando llegaron al lugar, casi a la puesta del sol, entraron a un pequeño lugar llamado Emaús. Y en el camino había un pequeño hotel, un pequeño restaurante, al lado del camino—tal vez, una pequeña casa de adobe. Había mucho adobe en las regiones en aquellos días. Todavía, lo hay. Y entonces vemos este pequeño restaurante colocado allí. Y ellos comenzaron a escuchar a ese Individuo. Dijeron: “Oye, como que me gusta la manera como Él explica eso” Dijo: “Ven y quédate con nosotros”.
Ahora primero, Él hizo como que iba a pasarlos de largo. Y muchas veces Él hace eso. Correcto. Algunas de Uds. personas aquí esta noche, con cáncer, el médico dice: “No puedo hacer más”. ¡Problema cardíaco! El doctor dice: “No puedo hacer nada más”. ¡Lisiados! El doctor dice: “Ud. no puede caminar”. Parece que simplemente Él los pasará por alto, pero no. Él no lo va a hacer.
Ahora, capten la lección. “Mas ellos lo obligaron a Él”. Dijo: “Entra y quédate con nosotros”. Eso es lo que es, esa es la idea. Él supo todo el tiempo que iba a entrar. Pero Él quiere que Uds. le pidan. Amén. Esa es su parte: Pedirle a Él. Dijeron: “Ven y quédate con nosotros. Oh, el día ya ha declinado”. Así es, ¿no es así? “Ven y quédate con nosotros”.
“Bueno”, dijo Él: “Tal vez será mejor que continúe”.
“Oh, no, no debes continuar”. Oh, amamos Tus palabras. Nos explicaste las Escrituras, así que debes venir y quedarte con nosotros“. Entonces cuando lo metieron, adentro…

28 Ahora eso es todo. Llévenlo adentro, de su corazón. Y tan pronto como se cerró la puerta, el mundo exterior se cerró, entonces Él les abrió los ojos.
Y eso es lo que Él les hará a Uds., si alguna vez dejan que Él entre, cierran el mundo exterior, apagan toda la incredulidad, entonces Él les abrirá sus ojos; si solo vienen… déjenlo a Él entrar. Tráiganlo a Él a su casa. Tráiganlo a Él a su corazón. Tráigalo a Ud. Y cuando lo hagan, digan entonces: “Ahora, miren, en la reunión, esta noche, voy a cerrar y dejar toda mi incredulidad afuera”. Ahora escuchen con atención. Y obsérvenme. “Voy a cerrar y dejar toda incredulidad afuera. Todas las supersticiones que tuve alguna vez. Toda la diferencia que he tenido en mi vida, voy a cerrar y dejarlas todas afuera. Y voy a decir: Jesús, entra a mi casa ahora. Entra aquí conmigo”.
Y cuando lo haga, cierre la puerta y diga: “Ahora, Satanás, esta noche no puedes entrar. Tengo aquí a Jesús, voy a albergarlo a Él”. Ahora, Satanás es incredulidad.
Entonces Uds. digan: “Sólo voy a cerrar la puerta ahora. Y estoy aquí dentro Contigo, precioso Jesús”.

29 Y luego fueron a la mesa y se sentaron.
Me imagino viendo a Cleofás poniéndole una silla, diciendo: “Señor, te digo, nunca escuché que explicaran las Escrituras como Tú lo hiciste”. Jesús se sentó. Y todavía no lo conocieron.
Entonces, cuando entraron, se sentaron, tal vez, había llegado la mesera, la pequeña moza, y dijo: “¿Qué van a ordenar?”.
“Pan y aceitunas”. Entonces, cuando trajeron el pan, se lo pasaron a Jesús. Ahora observen. Él había sido un maestro, un verdadero Maestro. Probablemente no mucho más de lo que el resto de ellos había enseñado. Pero el tema en el que Él estaba, acerca de cómo Cristo debía sufrir, entrar en Su gloria, todas estas cosas. A ellos les interesaba, porque estaban interesados en el tema.
Ahora, si Uds. están interesados en el tema esta noche, cualquier iluminación sobre la Palabra de Dios, sobre este tema de sanidad Divina, los iluminará. Les interesa escucharlo. Cualquier cosa que Dios pueda hacer por Uds. los iluminará, los ayudará, los motivará.

30 Así que, ellos se sentaron. Ahora, observen con atención.
Luego, cuando todos se sentaron, Jesús tomó el pan e hizo algo con él, tal como lo hizo cuando estaba con ellos antes de la crucifixión. Lo hizo de la manera en que Él solía hacerlo. Y cuando Él hizo algo en la manera en que Él solía hacerlo, ellos dijeron: “Nadie más podría hacerlo sino Él. ¡Ese es Él! ¡Ese es nuestro Señor!”. ¿Lo ven?
Ahora, que Él pueda venir esta noche a esta iglesia. Que podamos nublar toda nuestra teología y nuestra iglesiandad, y nuestras pequeñas barreras, que nos separan el uno del otro y de Dios. Corramos las cortinas. Y digamos: “Yo desecho toda mi incredulidad. Voy a escuchar. Quiero averiguar qué hizo Jesús cuando estuvo aquí en la tierra, y si yo puedo verlo a Él hacer eso entre Su pueblo aquí, las mismas cosas que hizo cuando estuvo aquí en la tierra, Él sigue siendo el Señor Jesús resucitado. Él se dio a conocer a Sí mismo de esa manera, que en Su resurrección hizo las mismas cosas que Él hizo antes de la crucifixión. ¿Lo ven? Digan: ”Amén“, si lo ven. Él hizo lo mismo después de la resurrección que hizo antes de la crucifixión.

31 Y ellos dijeron: “Es Él. Ha resucitado el Señor verdaderamente de entre los muertos”. ¡Oh, vaya! Ellos habían estado todo el día caminando, pero tardaron unos pocos minutos en regresar a Jerusalén. “Oh”, dijeron: “Sí, Él está vivo. Lo hemos visto. Sabemos que Él está vivo”. Amén.
“¿Cómo lo saben?”.
“Él ha hecho la misma cosa que hizo cuando estaba vivo. Sabemos que es Él. Solo Él puede hacerlo. Eso es todo. Nadie más puede hacerlo, sino sólo Él. Y vemos la manera en que Él lo hizo. Y esa es la manera en que Él lo hizo cuando…. ¿Recuerdan cuando estuvimos allá comiendo esa vez? ¿La manera como Él tomó ese pan, y lo que sucedió, cuando Él partió esos panes allá ese día y alimentó a los miles?”.
“Sí”.
“Oh, eso es lo mismo que Él hizo entonces. Yo sé la manera en que lo hizo. Él hizo algo que yo sabía que eso era”. Y saben, todo el tiempo estuvieron corriendo lo más fuerte que podían. Él estaba junto con ellos. Y ellos no lo vieron.
Y Tomás se levantó y dijo: “Saben, su historia suena muy bien. Está bien. Pero”, dijo: “Uds. saben, tengo que verlo yo mismo”. Dijo: “Tengo que meter mis dedos en Sus manos”.
Jesús dijo: “Aquí están”. Él estaba con ellos. Porque Él prometió que estaría con ellos. Él prometió que ellos harían las mismas cosas que Él hizo. Hasta el fin del mundo.
“Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura”. Esa es una comisión. Correcto. Billy Graham, Jack Schuller, muchos de los otros grandes hombres están haciendo eso. “Y”, es una conjunción: “estas señales seguirán a… los que creen”. La Escritura debe cumplirse. Tiene que suceder. Y si lo rechazamos, Dios levantará a alguien más para que lo haga. Así es. Aquí estamos. Que Dios abra nuestros ojos esta noche, para darnos cuenta de que Jesús ha resucitado de entre los muertos, dos mil años, prácticamente, han pasado desde Su resurrección. Pero Él está aquí en este edificio esta noche, igual como estuvo en ese pequeño restaurante de Emaús.

32 Dios conceda que Él haga algo esta noche, aquí mismo en medio de Uds., como lo hizo allá atrás.
¿Cuántos de los que están aquí nunca han estado antes en una de las reuniones? Veamos sus manos. Levanten sus manos. ¡Vaya! Un buen número. Muy bien. ¿Averiguamos sólo por un momento ahora lo que Él hizo? ¿Qué podría hacer Él para hacérnoslo saber?
Ahora, recuerden, Su cuerpo corporal es el Sumo Sacerdote que está sentado ante el trono de Dios, con la Sangre, intercediendo, Su Espíritu, llamado el Espíritu Santo, está aquí viviendo con nosotros, en nuestro espíritu, haciendo las mismas cosas, continuando el ministerio que Él comenzó. Y Él dijo: “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis, hasta el fin del mundo”.
Ahora vamos… Ahora, a los que acaban de llegar, averigüen lo que Él hizo. ¿Qué hizo Él? ¿Reclamó Él ser un gran sanador? “Tráiganme a este hombre, déjenme mostrarles cómo lo sano”. Ese no era Dios. Eso no era Cristo. No, no. Él dijo: “Yo de Mí mismo no puedo hacer nada”. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras, el Padre, que mora en Mí, Él hace las obras”. Muy bien.

33 Ahora fíjense. Luego, un día en Su ministerio, un hombre fue y trajo a otro y vinieron a Él. Y cuando vinieron a Él, Él dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Felipe fue y trajo a Natanael. Él dijo: “Rabí, ¿De dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
“¡Vaya! ¿Hizo Él eso?”.
“Sí”.
La mujer junto al pozo. Muchos otros lugares.
Una vez lo atraparon a Él, y le dijeron… cargando a un hombre, tenía su… atravesaron a una gran multitud de gente donde había cojos, ciegos, lisiados, paralíticos, bebés con hidrocefalia, lisiados, afligidos. Y Jesús pasó caminando por en medio de ellos, por cada uno. Pocos días antes, una mujer se escabulló y tocó Su vestimenta, corrió hacia el público en alguna parte y ahí se quedó. Jesús miró a Su alrededor y dijo: “¿Quién me tocó?”.
Pues, la mujer, todos los demás dijeron: “Yo no. Yo no”. Todos lo negaron. “Yo no”.
Pedro dijo: “¿Tocarte? Pues”, dijo: “Todos Te tocaron”.
Él dijo: “Pero me debilité. Virtud ha salido de Mí; fuerza salió—salió de mí. Alguien Me tocó”. Siguió buscando a Su alrededor, halló a la mujer.
Él dijo: “Ahora”. (Ella tenía un problema de sangre), y dijo: “Tu fe te ha sanado”. Y ella vino y se postró a Sus pies y confesó todo.
Ahora, si ese fue Jesús de aquel día, tiene que ser Jesús de este día. Si Jesús pudo hacer eso en aquel día, Él tiene que hacerlo en este día, si Él es el Señor resucitado.

34 Ahora, yo creo en esta querida y antigua Biblia con respaldo negro, con todo mi corazón. Y si Ella no es verdad, entonces está errada. Yo no tendría nada que ver con Ella. Pero yo creo que cada palabra de Ella está inspirada, y cada palabra de Ella es la propia Palabra de Dios. Y yo creo que la actitud mental correcta hacia cualquiera de esas promesas Divinas hará que sucedan. Ahora yo creo que Él ha resucitado de entre los muertos.
Y cuando Él fue cuestionado aquel día, cuando pasó por el lugar, halló a un hombre; el Padre le mostró una visión. Fue y vio a un hombre acostado en un lecho. Pasó a través de personas ciegas, gente coja, gente paralítica, gente lisiada, postrados ahí junto al estanque por centenares. La Escritura lo dice así, San Juan 5. Y Él los pasó de largo, hasta que estuvo buscando para ver dónde estaba esa visión. Él vio a un hombre acostado en un lecho. Había estado así durante, creo, varios años—unos veintiocho años. Eso no iba a matarlo. Era una enfermedad retardada, tal vez la próstata. Tal vez era un problema pulmonar o algo así. No iba a matarlo. Él lo sanó. Le dijo que tomara su lecho, que se fuera a su casa. Y él lo hizo. Los Judíos lo encontraron, lo interrogaron, llevaron a Jesús a los tribunales y lo interrogaron.
Ellos cuestionan hoy. “¿Por qué no sanas a Fulano de tal? ¿Por qué no sanas a Fulano de tal?”.
Escuchen a Jesús en San Juan 5:19. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; también lo hace el Hijo igualmente. Yo solo hago lo que Mi Padre Me muestra que haga. De Mí mismo no puedo hacer nada”.

35 Pero ahora miren. Jesús, en Él, estaba toda la plenitud de la Deidad corporalmente. Y esa mujer, ¿qué hizo ella? ¿Qué hicieron otros? Fue su fe la que lo tocó a él y obtuvo la gloria de Dios a través de Cristo, mientras ministraban… mientras Él ministraba, ellos, por su fe, lo tocaban. Bueno, la Biblia dice que después de Su muerte, entierro y resurrección, Él es un Sumo Sacerdote ahora que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Es correcto?
La fe de Uds. puede aún tocarlo a Él. Y si eso puede tocarlo a Él, entonces Él puede representarse a Sí mismo aquí en la tierra nuevamente, entre nosotros, por medio de uno de nosotros. ¿Correcto? Y Dios subió a lo alto, llevó cautiva la cautividad, dio dones a los hombres. Y Él ha puesto en la iglesia primero apóstoles; segundo, profetas; después de eso, maestros, evangelistas y pastores. ¿Es correcto? Dios los puso en la iglesia para la perfección de la iglesia, para que la gente pueda saber que Él no está muerto, que Él vive y vivirá para siempre. Y Él está en Su iglesia hoy, haciendo Su obra de Sumo Sacerdote, trabajando a través de Su pueblo a medida que se rinden a Él, con el mismo propósito. Y yo creo que el mismo Jesucristo que se levantó en la primera mañana feliz de Pascua está vivo todavía hoy, con Su pueblo.
Oremos.

36 Padre Celestial, abre ahora los ojos de la gente. Hemos citado esta maravillosa historia de Pascua, en nuestra humilde y sencilla manera. Pero con nuestros corazones, creemos con todo lo que está dentro de nosotros, que esa es la verdad. Hemos visto que Tú te pruebas una y otra vez, una y otra vez. Y sabemos que Tú eres Jesucristo, el Hijo de Dios. Y rogamos con humildad, sinceridad y con todo nuestro corazón, que Tú bendigas a esta gente esta noche.
Ahora Padre, les he dado una proposición, y ruego que manifiestes al Hijo, el Señor Jesús, aquí en la plataforma esta noche, y allá en la audiencia, mientras rendimos a Ti nuestra alma y espíritu, como vasijas. Mientras rindo la mía a Ti como un portavoz, rindiendo mis ojos para la visión, rindiendo mi mente para Tus palabras, ellos rinden sus corazones y espíritu para recibir.
Yo oro, Padre, que obres entre Tu pueblo. Y si hubiera incrédulos en nuestros medios, que esta noche, sean convencidos de que la verdadera historia de la historia de la Pascua de la resurrección de Jesucristo, el Hijo de Dios, sigue siendo verdadera hoy en día. Y Jesús todavía vive. Lo pedimos en Su Nombre. Amén.

37 Que el Señor añada Sus bendiciones a Su Palabra. Ahora, ¿cuántos aquí ahora, solo en esta, esta es su primera noche…? (Estamos contentos de tenerlos), pero, ¿cuántos de los que están aquí, es su primera vez, que le dirán esto a Dios?
“Ahora, como dijo el hombre, que Tú has resucitado de entre los muertos, y que no estás aquí en un cuerpo corporal, porque eso… Cuando ese vuelva a la tierra otra vez, todos nos iremos con Él. Pero Su cuerpo corporal está sentado allá, pero Su cuerpo espiritual está en Su iglesia. Y por ese mismo Espíritu, todos somos bautizados en Su cuerpo”, ¿ven? Y si Él viene aquí a esta plataforma esta noche, ante sus ojos —no en un cuerpo corporal, sino en un cuerpo espiritual—pero si manifiesta las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo en Emaús, y aquí en la tierra, ¿lo aceptarán, y le creerán?
Si levantan la mano, digan: “Yo creeré”. Dios les bendiga.

38 Ahora, queremos llamar a algunas personas aquí a la plataforma para orar por ellas. Y ellos repartieron algunas tarjetas de oración hace un rato, y esa es la forma en que alineamos a la gente. Eso no significa, que estas personas van a ser sanadas. No significa eso. Solo quiere decir que esas personas van a estar paradas aquí. La razón por la que hago eso…
Anoche, no tuvimos la oportunidad de repartir tarjetas de oración. Así que, yo solo llamé a las personas, el Santo… Discúlpeme, y que Dios me perdone, no quise decir eso de esa manera. El Espíritu Santo les habló a las personas en la audiencia. ¡Sí! Eso es correcto, ¿ven? A veces por gracia, hará eso. Ahora, esta noche, repartimos tarjetas de oración, entonces adelantaremos a algunas personas a la plataforma y luego, vamos a… Sólo ríndanse a sí mismos al Espíritu de Dios y crean. No me importa si son Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, lo que Uds. sean. Si son hijos de Dios, ríndanse a sí mismos.

39 Ahora, me pregunto esto, solo en la audiencia, esto es osado, no es mi intención ser de esa manera, pero ¿hay algún pecador aquí, que diga: “He estado en la iglesia y he leído la Biblia y demás, pero nunca he nacido de nuevo”?
Y por lo tanto, Jesús dijo “A menos que el hombre nazca de nuevo, jamás entrará en el Reino de los cielos”.
“Pero si puedo ver eso suceder ante mis propios ojos, yo aceptaré a Jesucristo como mi Salvador esta noche”. Si lo harán, levanten su mano. Bueno, Dios le bendiga. Dios le bendiga. Eso está bien. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Eso es bueno. Dios les bendiga, arriba en el balcón. Dios les bendiga. Eso es… Dios les bendiga. ¿Alguien más? “Yo lo aceptaré y nunca más tendré duda en mi vida”.
Dios le bendiga, señor, allá. Dios le bendiga, señora, allá atrás, la joven que levantó su mano.
Alguien más diga: “Yo lo haré…”. Miren, amigos. Todos somos mortales. Y puede ser que antes de la mañana, algunos de nosotros aquí tendremos que encontrarnos en Su Presencia. No sabemos exactamente cuántas veces más nuestro corazón va a latir. Eso es cierto. He estado justo en la reunión, y gente muere justo en la reunión. Eso es cierto.
Yo estaba en África, una mujer cruzó la plataforma, una mujer que se miraba con buena salud, y el Espíritu Santo le dijo que tenía un quiste en el ovario. Ella atestiguó que eso era correcto. Dijo que ella había ido con un doctor unos días antes, y se le dijo cómo era el doctor y cómo se llamaba. Eso es correcto.
Ustedes dicen: “Acaso Dios…”. Sí, señor. Cuando Simón vino, dijo: “Tu nombre es Simón, pero a partir de ahora serás llamado Pedro”, ¿ven? Ciertamente Él lo hace. Él los conoce.
Así que Él dijo… le dijo quién era ella, pero dijo: “Ahora prepárese para la muerte, porque no va a vivir sino un poco”. La mujer caminó directamente, ante alrededor de cien mil y tantas personas, y se sentó y le dijo a su esposo: “¿Escuchaste lo que él me dijo?”.
Y él dijo: “¡Oh!”. Y allí estaba ella—se había ido, así de rápido, ¿ven? ¿Ven?
Yo no puedo sanar. Solo puedo decir lo que Él me dice que diga, ¿Ven? Yo no soy el sanador. Su sanidad ya está terminada. Toda persona aquí ha sido sanada por mil novecientos años. Todo pecador ha sido salvo por mil novecientos años. Lo único que tienen que hacer es aceptarlo como su propiedad personal, lo que Jesús les dio a ustedes.

40 (Ahora, ¿repartieron del 1 al 100?). Muy bien. De acuerdo, llamaremos desde el 1 entonces. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número uno? ¿Podría levantar su mano? Miren, es una pequeña tarjeta plana, tiene mi foto en ella. Y en la parte posterior, tiene una letra y un número. Y tiene el número 1. ¿Quién tiene ese número 1? ¿Levantarías… vendría aquí, señora? Número 2, ¿levantaría su mano? ¿Quién tiene el número 2? Muy bien. Número 2. Alguien levante…. Número 3. Número 3. Alguien que tenga la tarjeta de oración número 3, ¿levantaría la mano? Si levanta su mano para que podamos verle, eso es… Gracias. Número 4. Levante su mano. 4. Muy bien, número 5. ¿Levantaría su mano? Número 5. Número 6. No vi la mano del número 6. Número 7, 8, 9, 10, a ver. 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15.
Veamos ahora cómo salen, y cómo… Ahora observen, tal vez alguien no pueda levantarse. Si se llama su número, si no puede levantarse, susúrrele a alguien a su lado si no puede levantar su mano, y ellos lo traerán. Muy bien.

41 Veamos ahora cuántos tenemos, si conseguimos alinearlos. Muy bien. Eso está bien. (Ahora, ahora, ¿quieren a unos poco más, de pie? ¿Creen que deberíamos poner de pie a algunos más? 15, bueno, vamos a dejarlo allí. Dejémoslo allí entonces, de esa manera, durante unos minutos. Muy bien. Trataremos de pasar a estos primero, entonces).

42 ¿Cuántos aquí están enfermos y no tienen una tarjeta de oración, y quieres que Jesús los sane esta noche? Levanten su mano. Eso está bien. Por todo el lugar. Ahora hagan esto. Ahora estas personas se pararán aquí. Una persona se parará aquí, y ellos… Yo oraré por ellos. Y luego, eso es lo único que puedo hacer es orar por ellos. Si Jesús me mostrara algo para decirles, muy bien.
Pero ahora, Uds. en la audiencia, ¿Creen Uds. que tienen la fe que tenía esa mujer con el flujo de sangre? ¿Creen Uds. que tienen esa clase de fe? Bueno entonces, ¿dice la Biblia que la Escritura debe cumplirse? ¿Es Él el Sumo Sacerdote aún, que todavía puede compadecerse de nuestras debilidades? Muy bien. ¿Prometió Él estas cosas en la tierra, que Él estaría con nosotros, y las mismas cosas que Él hizo, que si nosotros hiciéramos la misma cosa, porque su fe lo tocó a Él? ¿Es eso correcto? Bueno, entonces Él es el mismo Señor Jesús.
Ahora si Él lo es, casi una docena de manos se levantaron, que esta noche eran pecadores, que lo aceptarían a Él como su Salvador. Ahora esa es Su Palabra.

43 Aquí recientemente, allá en México, cuando un bebé moribundo… Creo que ahora tienen un bebé aquí, presentaron aquí a un bebé con convulsiones. Queremos ofrecer oración por eso ahora mismo. Un bebé pequeño murió en nuestras reuniones en México. Y estaba allá muy atrás, y oh, veinte, treinta minutos después, ellos… el Señor… yo bajé y vi una visión acerca del bebé. Bajé y puse mis manos sobre el niño, y revivió.
En la India, recientemente, cuando un hombre ciego allá, uno totalmente ciego recibió su vista, y todas las personas se juntaron para ver la gloria de Dios. Miles de ellos recibieron al Señor Jesús a la vez.
Ahora nos pidieron que oremos por este bebito. Inclinemos nuestros rostros, donde sea que esté.

44 Ahora Padre Celestial, somos Tus siervos. Este pobre niñito, Satanás lo ha afligido. Y sabemos que Tú eres Dios. Tú puedes hacer todas las cosas. Y creo, Dios, en Ti, todos creemos en Ti, y hago esta oración por el pequeñito. Quienquiera que sea el bebé, donde sea que esté en este momento, si la madre lo está cargando en la parte de afuera, o donde sea, que el Espíritu Santo que está en el edificio cubra a ese bebé. Y que esas convulsiones lo dejen. Y si la vida se ha ido de él, que regrese nuevamente. Y que el bebé viva. Concédelo, Padre, y que esté bien. En el Nombre de Jesucristo, Quien nos dijo esto: “Si piden al Padre algo en Mi Nombre, Yo lo haré”. Y pedimos por el bebé en el Nombre de Jesús.
Y, Padre, oramos para que estés con la iglesia, con todos nosotros esta noche, juntos, y Tú mismo te manifiestes. Las almas están en riesgo. Ruego para que Tú me ayudes en este momento, para que pueda rendirme a Tu Espíritu para hacer Tu obra. Porque lo pido en el Nombre de Cristo Jesús. Amén.

45 Ahora, solo sean reverentes. Todos sentados en silencio, escuchen, observen. Este es un momento en el que es…. Ahora, he estado hablando con Uds. por mucho tiempo, para ser exacto, más de una hora. Pero ahora, una palabra de Dios hará más de lo que yo pueda decir.
Ministros podrían pararse aquí, que son mucho más capaces de predicar la Palabra que yo. Y aun, Uds. pudieran decir: “Realmente lo explicaron muy bien. Eso fue maravilloso”. ¿Ven? Pero solo déjenlo a Él hablar una vez, eso lo concluye. Eso lo concluye. Ahora, solo una cosa… Para los que recién llegaron, esto es lo que sucede, aquí está lo que es. Es rendirse al Espíritu de Dios. Solo ríndanse Uds. mismos, es la manera, tal vez, Uds. nunca sean capaces de hacerlo; probablemente yo nunca sea capaz de hacer lo que Uds. hacen. Pero Dios nos ha puesto a todos en la iglesia con algún propósito, para Su propósito.
Ahora para Uds. que están allá, miren en esta dirección, y en su corazón digan esto: “Señor Jesús, te amo. Y yo no tengo una tarjeta de oración, no puedo subir allá esta noche. Pero quiero que Tú me ayudes, y solo para confirmar mi fe, ¿puedes hacer que el hombre se dé la vuelta y que me diga lo que hay en mi corazón, o lo que necesito, o lo que yo debería hacer, o lo qué he hecho que está mal, o algo…? ¿Me lo dirás, Señor? Si lo haces, te estaré agradecido”, ¿ven?

46 Ahora, si Uds. hacen eso, entonces Dios lo hará. Por supuesto, después de tal vez algunos de ellos, entonces todo se pone muy… todos pueden empezar a jalar de esa manera, y luego yo no puedo diferenciar cuál es cuál. Pero si Dios lo hiciera una vez, eso debería quedar concluido ante la audiencia. Moisés, Dios le dijo a Moisés, le dijo: “Ve, convierte tu mano en lepra y sánala. Y haz esto delante de los hijos de Israel, haz un milagro con una vara, y ellos te creerán”. Y Moisés fue y juntó a los ancianos y lo hizo una vez, y eso lo concluyó. Todos lo siguieron enseguida. Eso es todo lo que se tiene que hacer.
Cada vez que Moisés se encuentra con un Israelita, dice: “Espera un momento. Espera un minuto. ¿Eres Israelita?”.
“¡Sí! ¡Sí! Soy un Israelita”.
¡Ven aquí, quiero mostrarte lo que puedo hacer! ¿Ves? ¿Ves, mi mano? ¿Ves cómo la sané? ¿Ves? Mira esta vara, puedo convertirla en una serpiente, luego convertirla de nuevo. ¿Ves lo que puedo hacer?“. Vean, él no hizo eso, lo hizo una vez.
Y si Jesucristo resucitó de entre los muertos y hace la misma cosa que hizo entonces… Él no partió el pan cuatro o cinco veces; solo lo partió una vez. Y ellos dijeron: “Ese es el Señor”. Y se fueron. Y ellos creyeron.

47 Ahora es este el… [Un hombre dice: “Eso es correcto”.] Ahora, si el organista por favor, solo un momento, hasta que logremos estar… Sé que algo está pasando, ¿lo ve? Y yo… No esperen que le diga cosas a la congregación, ¿ven? Ciertamente que no. Pero sé que algo está pasando. Y estoy vigilando eso. Así que ahora, solo en un espíritu de adoración, solo piensen que un día un niño epiléptico con espuma en la boca, Jesús había juntado a Sus discípulos y les dio poder, dijo: “Vayan y sanen a los enfermos, y resuciten a los muertos, y echen fuera demonios”.
Alguien me habló el otro día y dijo: “Los discípulos nunca fallaron en ningún caso”. Fallaron en cientos de ellos. Ciertamente lo hicieron. Solo les dieron ese poder para salir. El poder es dado, la iglesia lo tiene ahora, pero es su fe la que controla ese poder. Aquí hay suficiente gente con el Espíritu Santo que cree en este momento, para trastornar el mundo entero. Eso es correcto. Pero Uds. tienen miedo de liberarlo, eso es todo.
Así que los discípulos fueron, y tenían una emocioncita, Uds. saben, y comenzaron a tratar de echar fuera a este demonio, y probablemente estaban golpeando el suelo, y gritando, diciendo: “ ¡Sal de él, diablo! ¡Sal de él, diablo! Y todo eso, y la epilepsia simplemente continuó.

48 Jesús vino bajando de la montaña. El padre corrió hacia Él y le dijo: “Señor, si puedes tener misericordia de nosotros”. Dijo: “Tengo un hijo, él está gravemente atormentado con un demonio”. Dijo: “Él echa espumarajos por la boca y cae en el agua, y el fuego, el diablo tratando de destruirlo”. Fue llamado un diablo, luego ahora se llama epilepsia. Es lo mismo.
Entonces él dijo: “Y lo traje a Tus discípulos y ellos no pudieron sanarlo. No pudieron hacer nada al respecto”. Y no habían pasado más de diez días antes de eso, que Jesús les dijo, e incluso les dio poder para levantar a los muertos, ¿ven? Eso es correcto.
Entonces él dijo: “Yo lo traje”. Y Jesús miró a Sus discípulos y dijo: “Oh, generación incrédula, ¿hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá”. Él dijo: “¿Puedes creer?”.
Él dijo: “Señor, creo. Ayuda mi incredulidad”.
Jesús dijo: “Entonces al que cree todo le es posible”. ¿Creen Uds. lo mismo? [“Amén”]. Entonces, ¿qué debemos cantar ahora? Solo creed. Muy bien. Todos juntos ahora. Lentamente mientras cantamos.
Solo creed, solo creed,
¿Se imaginan verlo a Él caminando por los pasillos de la gloria, bajando a la habitación?
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed.

49 ¿Es este el paciente? ¡Qué hermoso cuadro! Aquí simplemente sucede que… No lo sabemos; traen esas tarjetas y toman cien de ellas, las mezclan todas juntas y se las pasan a la gente. Ellos toman la tarjeta. Cuando ellos lo hacen, luego yo pudiera llegar a la reunión, por lo tanto, los muchachos que reparten las tarjetas, ellos no saben de dónde va a comenzar la línea. No sabrían decirle. Pudieran comenzar a partir del cien e ir al revés. Uds. saben. Puede comenzar en cualquier lugar. Ellos no saben. El paciente, ellos solo llegan aquí. Eso es todo lo que saben.
Y aquí esta noche, ha aparecido una escena muy dramática. Aquí está una mujer y un hombre parados nuevamente. Y siendo ella nuestra hermana, una mujer de color, y yo un hombre blanco. Justo como fue en los días cuando Jesús se sentó en el pozo. Y una mujer de Samaria salió, y Jesús comenzó a hablar con ella, y le dijo: “Mujer, tráeme de beber”.
Ella dijo: “El pozo es….”. Lo primero que ella dijo fue: “No es costumbre que los Judíos y los Samaritanos tengan algo que ver entre ellos, cualquier trato”. Vean, había una cuestión racial en aquel día. Como muchos de los que el país tiene hasta hoy en día, racismo entre los de color y los blancos.
Pero Jesús le hizo saber a ella estrictamente que eso estaba mal. Por supuesto. Ella era una persona de Dios en las manos de Dios, para ser manifestada. No hace ninguna diferencia si la piel de un hombre es blanca, o negra, o amarilla, o marrón, o lo que sea. Todos somos hijos de Dios, descendientes de Adán y Eva. Ahí es donde comenzó. Los países en los que vivimos y la forma en que volvió nuestras pieles no tienen nada que ver con eso, en lo absoluto.

50 Y aquí está esta noche, lo mismo, una mujer y un hombre. Y ahora, la mujer es igual de desconocida para mí. ¿Somos desconocidos el uno para el otro, dama? No nos conocemos. Yo no la conozco y ella no me conoce a mí, no más de lo que Jesús conocía a la mujer, o la mujer conocía a Jesús. Él era solo un hombre. Jesús comenzó a hablar con ella, ¿Cierto? Y Él dijo… ¿Alguna vez leyó la historia, dama? [“Sí”] Dijo… Él comenzó a hablar con ella. Y tan pronto como habló con ella, dijo: “Dame de beber”.
Ella dijo: “Bueno, el pozo es profundo”. Ella dijo…
Él dijo: “Pero si supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. Dijo: “Yo te daría agua que no vienes aquí a sacar”.
Ella dijo: “¿Cuándo obtienes esta agua y demás?”.
Él dijo: “El agua que Yo doy es agua que brota en tu alma”.
Y dijo: “Nuestros padres adoraron en este monte. Vosotros decís que en Jerusalén”.
Y la conversación continuó por un rato. Directamente, Él halló dónde estaba su problema. Ella tenía un problema, ¿verdad? Y Él dijo: “Ve, trae a tu marido”. ¿Cuántos de la audiencia saben que eso es verdad? “Ve, trae a tu marido.” Él halló su problema. Ese era su mayor problema. Esta mujer seguramente tiene uno esta noche, o ella no estaría aquí, si no es así, le será dicho, ¿ven? “Ve, trae a tu marido”. Ese era su mayor problema.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Bien has dicho, tienes cinco”.
Ahora escuchen atentamente ahora, Uds. que acaban de llegar. Ella lo miró. Y ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas, Él nos mostrará estas cosas”. ¿Es eso correcto? San Juan el capítulo 4. Dijo: “El Mesías hará estas cosas, pero ¿quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy Él”.
Esa fue la señal del Mesías. ¿Es correcto? Si esa fue la señal del Mesías antes de la resurrección… antes de la crucifixión, más bien, es la misma señal del Mesías después de la resurrección, si Él es el mismo. ¿Es eso correcto?
Felipe dijo… Natanael le dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara cuando estabas debajo del árbol”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”.
Esa fue una señal, ¿no es así? El Hijo de Dios. Si esa fue una señal del Hijo de Dios, que sabía de dónde venía él, o algo acerca de él, conocía su problema, esa sería la señal del Hijo de Dios hoy, ¿es eso correcto?

51 Así que ahora, al hablarle a la mujer, si el Señor Jesús… La mujer testificando ella misma con su mano levantada, y yo con las manos levantadas, de que nunca nos hemos visto, que no nos conocemos, nada al respecto. Y ahora, si Jesucristo por medio de Su gracia viene aquí, y me unge y me permite saber por qué está esa mujer aquí, o su problema, o lo que sea, yo no sé— pero sea lo que sea— entonces el descreer eso sería pecado. Entonces Uds. no tienen ninguna excusa.
Ahora, se dan cuenta dónde estoy parado, ¿ven? Ahora, ¿Por qué hago esas declaraciones? Porque Él me lo prometió. Y yo creo en Dios. Justo de la manera que Él me dijo que sería.
Ahora, quiero hablar con la mujer solo un momento. ¿Para qué habló Jesús con la mujer? Para captar su espíritu. Eso es correcto. Captar su espíritu. Y yo sólo quiero decirle una palabra a la mujer, quizás el Señor me muestre algo sobre ella, que yo no sé. Si Él lo hace, pueden regocijarse. Si Él no lo hace, de todos modos Él resucitó de entre los muertos, ¿ven? Si Él no lo hace, de todos modos Él resucitó de entre los muertos. Si es así, sólo es Su— sólo es Su misericordia que lo hace. Y creo que todos los que están en esa línea, yo no los conozco. Todos los que son desconocidos para mí, levanten sus manos, si lo son, a lo largo de la línea. Cada uno de ellos. Todos desconocidos.
La única persona que conozco en el edificio es el Hermano Mattsson, este hermano aquí, mi hijo, y el Sr. Woods, ahí está Leo sentado, y el Hermano Ament sentado exactamente allá atrás. Yo ni siquiera… Aquí está el Hermano Beeler, yo ni siquiera sabía que Ud. estaba aquí, Hermano Beeler. Y aparte de eso, me imagino, casi son las únicas personas que conozco en el edificio. Sí, conozco a este hermano aquí, él viene al tabernáculo. No sé cuál… Smith, ¿No es ese o algo así? Sí. Todos Uds. son desconocidos para mí. Pero ahora, a la mujer.

52 Ahora, ¿no es Él precioso, hermana? [Sí, así es“]. Él es el más hermoso entre diez mil. Es el Lirio del Valle, la Estrella de la Mañana. Y ahora mismo percibo, que Ud. es una Cristiana, porque su espíritu comienza a sentirse bienvenido, ¿ve? Yo sé que Él está parado cerca en alguna parte, porque su espíritu y el Espíritu Santo, el cual está en mí ahora, se han puesto en contacto el uno con el otro, ¿ve?
Y ahora, Él puede revelarme, y si Él sabe cuál ha sido su pasado (y Ud. es la juez de eso), y Él le dice cuál será su futuro, seguramente, si Él conoce el pasado, conoce el futuro. Si Él dijera el futuro antes de decir el pasado, entonces Ud. podría cuestionarse si va a suceder o no. Pero si Él dice lo que Ud. ya sabe que sucedió, entonces Ud. sabría si el futuro va a ser correcto o no. ¿Ve cómo Él lo hace? Él lo hace real, no hay escapatoria.
Pero ahora, si la audiencia puede aún escuchar mi voz, parece que la mujer se está alejando de mí. Se está regresando. Y yo la veo, ella está parada en un edificio. Ella, no, ella está delante de un médico. Y el médico dice que tiene un tumor. Y el tumor, él dice que es un tumor de tiroides. Y dice que Ud. debe ser operada. Francamente, veo una sombra venir sobre eso: eso debió haber sido a mediados de la semana pasada. En la que debía ser operada. [“Sí”]. Pero la razón por la que no lo hizo, Ud. escuchó que yo venía para acá, y Ud. ha venido, y quería que yo orara por Ud. antes que esto sucediera. “ASÍ DICE EL SEÑOR”, eso es verdad.
Nuestro Padre Celestial, pongo mis manos sobre la mujer para bendecirla, y que las grandes bendiciones de Dios reposen sobre ella. Porque Tú dijiste: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Esa es Tu Palabra. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga ahora, hermana. Que Su gracia sea siempre con usted.

53 ¿Ahora creen? Solo tengan fe. Si pueden tener fe, pueden creer, y pueden recibir lo que pidieron.
¿Es esa la dama que está sentada allí la que acaba de estar en la plataforma? No se parece a la dama que vi en una visión, aquí en ese momento, sin embargo, que apareció… No lo es. Ud. se fue para allá con la unción sobre Ud., y se sentó junto a la dama sentada a su lado. Sí. Ella está afectada, tiene problemas de espalda, la dama sentada a su lado. Eso es correcto.
Ahora Ud. con el pañuelo en sus ojos, ponga su mano sobre su hermana, de este lado suyo, de este lado, con problemas de espalda. Oh Jesús, Hijo de Dios, Tú que puedes saber que la mujer Te tocó. Oro por su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Amén. Ahora, vaya a casa en paz, hermana.
Su fe la ha sanado. Tenga fe y crea en Dios
La Biblia dice: “Todas las cosas son posibles para los que creen”. ¿Es eso correcto?

54 Otra dama. ¿Es ella la paciente? [“Correcto”]. En esta dirección, hermana, por aquí, junto al micrófono. Ahora, somos desconocidos el uno para el otro, también. Al ver que Ud. es una dama de color, y yo un hombre blanco, una vez más, surge lo mismo otra vez. Me gusta la fe de Uds. En los días pasados, en el tiempo de la esclavitud, Ud. fueron golpeados y maltratados. Pero en eso, la herencia, incluso de sus padres, les ha dado una fe sencilla, humilde.
Yo soy un desconocido. No la conozco. Pero uno de sus hermanos, cuando Jesús iba subiendo, subiendo al Calvario, con una carga sobre Su espalda, Él cayó bajo la carga. Su cuerpo estaba débil. Él estaba golpeado. Y Simón lo ayudó a llevar la cruz. ¿No creen que Él ayudará a uno de sus hijos aquí representados? Si tan solo supiera, hermana mía, que el mismo Cristo al que él ayudó a llevar la cruz, Su Espíritu está aquí a su lado. Yo soy su hermano. Él es su Dios y su Salvador. Ud. está sufriendo con una condición por la que está preocupada. Es una condición tumoral. Y Ud. está toda indecisa al respecto. Tiene problemas femeninos, también, le causa problemas. Y si Dios me dice dónde está ese lugar, ¿ayudará a su fe un poco mientras Él está con Ud.? Eso está en su costado. Lado derecho. ¿Cree Ud. ahora?
Querido Dios, bendigo a esta mujer, para que la ayudes y la dejes vivir, y les des una larga vida. Y que Tus bendiciones eternas descansen sobre ella, y sánala en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, dama.

55 Si pueden creer. No se sientan mal. Si hubieran estado en su lugar, probablemente gritarían también, ¿ven? Ella solo está captando aquí, estaba bajo tal unción, ella no podía decir nada entonces. Pero tan pronto como eso se fue de ella, dio rienda suelta a sus sentimientos.
Él dijo: “Si puedes creer”.
Señora, la dama blanca sentada aquí mismo, también está orando, ¿no es así? Yo no la conozco. Nunca la he visto he visto en mi vida, hasta donde yo sé. Ud. es una desconocida para mí, pero su fe lo ha contactado a Él. Ud. es una Cristiana, una creyente. Y está sufriendo con un dolor de cabeza, sigue viniendo sobre Ud. Usted no es de esta región. Ud. viene del Norte, viniendo hacia el Sur, manejando en esta dirección. Y vive en algo así como una granja; hay muchas cosas pequeñas: es trigo… granja de trigo. Eso es correcto. ¿Le cree a Él? Es su fe la que lo ha contactado a Él. Créale ahora a Él con todo su corazón. Lo que yo le digo es la verdad. Si es así, levante su mano. Ahora vaya a casa y sea sana. Que ellos la dejen en el Nombre de Jesucristo.

56 ¿Cómo está, dama? Ahora Esto no le hará daño. Es el Espíritu Santo, pero es una unción tan maravillosa. Oh, qué oscuro se pone alrededor de esta mujer que está parada delante de mí. La veo entrando a un consultorio médico, a un hospital, pero ellos siguen sacudiendo sus cabezas. No saben qué le pasa a ella. Eso es correcto. [“Eso es correcto”]. Pero Él sí lo sabe. Su principal problema es nervioso. Ud. sólo… Es un espasmo como, en los nervios; le hace sentir horrible todo el tiempo. Ellos no pueden encontrarlo, porque es un demonio. Y sus instrumentos no mostrarán un espíritu. Pero pudiera haberse escondido de los rayos X, pero no puede esconderse de Dios, el ve directamente a través de él. ¿Lo cree Ud.? [“Sí”]. Venga acá.
Oh Jehová, en el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios, Tus amados doctores han tratado de encontrarlo, pero él está escondido. Pero él no puede esconderse de Ti. Sal de la mujer, tú, espíritu maligno, que está causando esto. Y Jesucristo te reprenda, y que ella se vaya en paz. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
Mire, dama, Ud. no me conoce, pero Ud. ha tenido una vida de altibajos, todo el tiempo. Ud. siempre ha deseado una vida más profunda con Dios, Ud. ha deseado profundizar con Dios, para vivir para Él, porque ha tenido sus problemas. Eso no se puede esconder; no es para que esta audiencia lo sepa; eso es entre Ud. y Dios, y yo. ¿Tomará mi consejo como Su profeta? Salga de aquí esta noche, feliz. Vaya cantando, vaya regocijándose, olvide que eso le pasó alguna vez, Ud. estará bien. Ahora si Él sabe lo que Ud. ha sido, seguramente sabe lo que Ud. será.

57 Si pueden creer, pueden recibir. Amén. Sólo sean muy reverentes. No duden.
Ahora, ¿cree Ud. dama? Sólo Dios lo sabrá. Yo no la conozco. Nunca la he visto, pero Él la conoce. La visión sigue dejándome cuando hablo con usted. Ahora todos miren y oren. No tienen que cerrar sus ojos, sólo estén en oración. ¿Me cree que soy Su siervo? ¿Cree que Jesús se levantó de los muertos? Usted cree que el Espíritu que está aquí entre nosotros ahora, que Ud. sabe que hay Algo aparte de su hermano. [“Eso es correcto”]. Si está consciente de eso levante su mano para que la audiencia lo sepa. Ese es el Espíritu Santo. Yo no la conozco. Nunca la he visto. Pero de algún modo no puedo retener la visión para Ud. Eso se aleja de Ud.
Veo grandes montañas altas elevarse. Hay nieve en la cima, y hay una ciudad asentada en el fondo. Es una ciudad grande. Y allí hay un hombre, el cual es su padre. [“Eso es correcto”]. Y ese hombre está en Denver, Colorado. Yo pasé por ahí. Y ha contraído un problema cardíaco. [“Eso es correcto”]. Está sufriendo con su corazón, asfixiándose, y Ud. es su hija, está parada aquí por su padre.

58 ¡Oh Dios, ten misericordia! Y ruego que concedas la petición de esta joven. Que Tu Espíritu Santo salga y le conceda a ella esta bendición mientras pongo mis manos sobre ella, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. No tema. Tenga fe. ¿Está creyendo?
Usted hizo contacto con Él, hermana. No lo vi, lo que fue. Pero la Luz estaba colgando sobre Ud. La dama está… la anciana aquí sentada. Sí. Míreme. ¿Cree Ud.? ¿Cree que Él sanará esas venas, esas venas varicosas? A ambas, Uds. dos ahí sentadas, ambas tienen venas varicosas. Ambas estaban orando por lo mismo. Levanten su mano si es verdad. Muy bien. Ahora tengan fe y crean. Uds. pueden tener lo que piden. Si podéis creer. Amén. Simplemente está jalando de todos lados ahora.
Damita, sentada justo detrás de este muchacho sentado aquí, la veo levantarse de una mesa, está sufriendo con un problema estomacal. Sentada justo aquí atrás, mirándome, con el sombrero. ¿Cree que Jesucristo la sana? ¿Lo acepta? Si lo acepta… las florecitas blancas sobre su sombrero ahí. Sí, su fe, hermana. El nerviosismo y la preocupación le han causado tener esta condición gástrica. No tema, ahora se ha ido de Ud. Su fe la ha sanado.
Sólo crean. Tengan fe en Dios.
La damita de color vestida de blanco, Ud. estaba orando. No se muevan, lo molestaron a Él, ¿Ven? Sean muy reverentes, quédense quietos sólo unos minutos. Ellos me van a llevar. No se muevan. Estaba pasando algo, y alguien se movió o se levantó. No lo hagan, por favor. Si pueden quedarse quietos unos cuantos minutos más. Nos daremos prisa.

59 Alguien, había una visión sobre alguien. ¿Dónde estaba? Quienquiera que Ud. sea a quien le hablaba, esté en oración nuevamente, ¿ven? Muy bien, sean muy reverentes. ¿Quién es este? [“Es el paciente correcto”]. No estoy fuera de mí, señor. Pero esta es una dimensión, dos mundos. Vean, en nuestra presencia, estamos aquí parados mirándonos uno al otro como hombres, yo no lo conozco. Nunca lo he visto. Ud. es completamente desconocido para mí. Eso es correcto, ¿Cierto, señor? Si eso es correcto, levante su mano. Yo no lo conozco. Nunca lo he visto. Pero ahora estamos, estamos aquí parados, mirándonos uno al otro. Así que por el… Sus facciones, su rostro, nunca lo he visto. Y somos desconocidos el uno al otro. Pero aquí hay otro mundo, donde está lo sobrenatural. Ahí es donde vive Dios. Ahí es donde está el Espíritu Santo. Él me conoce y lo conoce a usted.

60 Ahora, yo solo soy su hermano. Él es su Salvador, su Dios. Y Ud. está aquí por algo. Yo no lo sé, pero Él sabe. Yo no. Si Él me revelara para qué está Ud. aquí, ¿lo aceptará? ¿Lo hará? ¿Quedaría resuelto para la audiencia?
Tal vez, hablaré un poco con el hombre, solo hablar con él. Cuanto más hable con él, más dirá Él. Pero trato de conservar… reservar, más bien. Discúlpeme; Yo… no estoy fuera de mí, pero es la unción del Espíritu Santo, y Uds. me están sacando la vida, ¿ven? Ahora, estoy rendido a Él, ¿lo ven? Y no soy yo quien hace esto, son Uds. Uds. lo están haciendo. Es el don de Dios. Ahora yo no soy Su don. Este es Su don. Y son Uds. sacando de eso.
Jesús no conocía a la mujer, no sabía nada de ella, ella solo lo tocó con su fe. Eso es lo que están haciendo Uds. Hay muchos de Uds. jalando ahora, y el Espíritu me está llevando a un lugar donde apenas puedo ver. Si una persona hizo que la virtud saliera del Hijo de Dios, ¿qué hay de mí, un pecador salvo por gracia? Lo que una persona hará. No hay ninguna de estas personas; no conozco a este hombre. Se requerirá su fe para hacerlo, no la mía. ¡La de él!

61 Ahora, mi hermano, si yo pudiera ayudarlo, si Ud. está en problemas, o alguien más que Ud. esté representando que está en problemas, si es enfermedad, finanzas o lo que sea, Ud. está en problemas, y si yo pudiera ayudarle y no lo hago, yo sería una persona horrible. No estoy aquí para hacer ninguna otra cosa sino para ayudarle. Y lo único que puedo hacer es rendirme, que su fe… Ahora, si está enfermo, yo no puedo sanarlo. Si sus padres están enfermos, o su esposa está enferma, o alguien más, yo no pudiera hacer eso, ¿ve? Solo hay que tener fe para hacerlo. Pero, el Espíritu Santo lo revelará, para hacerle saber que Él ha resucitado de los muertos, y cada palabra de la Biblia es verdadera. La Escritura debe cumplirse. Y se cumple ante sus ojos esta noche.
“Las cosas que Yo hago, dijo Jesús, vosotros también las haréis. Aún más”. No solo una mujer, sino más.

62 El don no me fue dado para el público, como este, ¿ven? Solo un movimiento lo perturba, ¿ven? El Espíritu Santo es tan sensible. De seguro Uds., no lo hagan… ¿Se pueden quedar sentados solo unos momentos más? Por favor, no se levanten, ¿ven? Simplemente sigue moviéndome. Ahora sólo sean muy reverentes. La unción se está poniendo muy profunda, en la audiencia, hasta que es tan sensible. Ojalá pudiera explicarlo, no puedo. Ojalá pudieran ver lo que estoy viendo, pero no puedo hacerlo. No puedo explicarlo.

63 Ahora por el bien de este hombre. Tiene… Lo veo en un… ha estado en el Servicio Militar. [“Así es, señor”]. Y Ud. está teniendo algún tipo de problema sinusal [“Eso es correcto. Fue por el Servicio.].Sí, le dan escalofríos [”Así es“], como malaria [”Eso es correcto. Absolutamente, lo he tenido desde 1943, yo…“].
Usted es una persona muy enferma. Y… está estudiando en algún tipo de curso o escuela. Es un curso Bíblico, está aprendiendo a ser un predicador. [“Correcto”]. Está estudiando para ser un predicador. [“Así es. Sí. Eso es correcto”]. Y Ud. no es de esta región. Viene de otro lugar, es… está alrededor de un lugar llamado Massachusetts o en algún lugar por allí. [“Eso es correcto”]. Eso es correcto. [“Eso es correcto. ¡Aleluya! Eso es correcto”]. Y su apellido es Smith. [“Es correcto”]. Su primer nombre es Ralph. Su segundo nombre es Lancaster. [“Eso es correcto”] Eso es correcto. Eso es verdad. [“¡Alabado sea el Señor!”] ¿Cree Ud.? [“¡Sí!”] Entonces venga acá.
Entonces, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios resucitado, lo bendigo, hermano mío, para la sanidad de su cuerpo. Amén. Dios esté con Ud., mi hermano, que le dé Sus bendiciones. Y no dude. Sino crea.
¿Pueden creer?

64 Cuando le dije algo sobre la sinusitis al hombre, Ud. pensó en eso, ¿no es así? Usted también tiene artritis ¿Cierto? Sentada allí mismo, la pequeña dama con el sombrero negro puesto. Ajá. La mujer sentada a su lado también tiene artritis. Correcto. ¿Cree Ud.? Pongan las manos una sobre la otra.
Oh Jesús, Hijo de Dios, sana, Señor, yo oro en el Nombre de Jesús. Tengan fe. Crean.
¿Cree Ud. que Dios sanará su problema de espalda? La dama de color con el sombrero blanco y la blusa blanca. ¿Ud. lo cree? Muy bien, acéptelo entonces. Ud. tendrá lo que pide, en el Nombre del Señor Jesús.
Algo de nerviosismo. Oh vaya. Pero Jesús puede sanarle, ¿verdad? Ud. cree que Él lo hace. [“Sí”] Muy bien, puede seguir adelante y vaya, sea sana. En el Nombre del Señor Jesucristo. Que Dios se lo conceda.

65 ¿Cómo está? Muy enfermo, necesitado, rigidez, pero Dios conoce todo al respecto. Puede sanarle de esa artritis, Ud. sabe, para que se ponga bien. ¿Cree Ud. eso? Levante sus pies de esta manera Diga: “Jesús, ahora lo acepto”. Eso es correcto. Ahora baje de la plataforma regocijándose. Diga: “Alabado sea Dios por sanarme”.
¿Creen ustedes?
Usted está lista para una operación, un tumor. Correcto. ¿Cree que Jesucristo puede sanarla? Entonces vaya y recíbalo. En el Nombre del Señor Jesucristo, ruego esta bendición. Amén.
Tengan fe.
Uds. saben, Emanuel sangró un día. Y Su Sangre salió de Su cuerpo, para darle a Ud. una transfusión de sangre para quitarle la anemia, sanarle. ¿Cree eso? ¿Lo aceptará? Entonces, en el Nombre del Señor Jesucristo, puede recibirlo. Amén.

66 Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¿Cree Ud., señora, con todo su corazón? Le gustaría volver a comer, como solía hacerlo, ¿cierto? Los problemas estomacales y todo la dejará, y su nerviosismo, y el problema femenino. ¿No le gustaría estar bien otra vez? Bueno, ¿Cree Ud.? Entonces vaya y coma. Conforme el deseo de su corazón, Dios se lo conceda mi hermana. Que sea sanada. Amén.
Tengan fe.
Los problemas cardíacos son algo horrible. Pero Jesús es una cosa poderosa. ¿Lo cree? [“Oh, lo creo”]. En el Nombre de Jesús, la bendigo, mi hermana. Que pueda vivir y servir a Dios toda su vida. Amén. Vaya y crea ahora. No dude.
Ahora, cuando le dije eso a ella, Ud. tenía lo mismo. ¿Pero cree que Dios la va a sanar, igual como la sanó a ella? También es una condición nerviosa que la hace sentir así. Cuando se acuesta es peor que cuando está de pie, ¿ve? Porque causa la formación de gases y ejerce presión. Sin embargo, Él está aquí para sanarle. ¿Cree Ud.? [“Sí”].
En el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios, bendigo a esta mujer para su sanidad. Amén.
Tenga fe. No dude.

67 ¿Cómo está? ¿Cree que soy Su profeta, Su siervo? ¿Lo cree? [“Sí, lo creo”]. ¡Vaya! Cuando una persona no puede comer, es difícil, ¿cierto? Le pone nerviosa, también, ¿verdad? La antigua úlcera gástrica, Ud. sabe, eso causa que su comida se fermente y se agria y todo. Eso es lo que Ud. tiene. Pero Jesús está aquí para sanarle. ¿Lo cree? Si yo la bendigo…
Jesús dijo: “Todo lo que atares en la tierra, Yo lo ataré en el cielo”. ¿Es eso correcto?
Entonces, para su sanidad, yo impongo mis manos sobre usted. Y ato este espíritu nervioso que ha afectado su estómago en esta condición, en el Nombre de Jesucristo, y ella estará bien por causa del Reino de Dios. Amén. No dude. Crea con todo su corazón.
Bueno, Ud. tiene un corazón nervioso. Pero Dios puede sanarle. Ud. lo cree, ¿cierto? ¿Cree que si yo…? Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. ¿Es eso correcto? Entonces yo hago esto en obediencia a Su mandamiento en el Nombre de Jesucristo para su sanidad. Amén.
Tenga fe ahora y crea con todo su corazón. Y Dios lo conceda.

68 Por supuesto, cualquiera puede ver, ahí está una mujer ciega. Quiero que inclinen su cabeza. Maldita sea la persona que levante los ojos y mire en esta dirección hasta que me oigan a mí decir: “Levanten la vista.” Ahora, tengan fe y déjenme con la mujer.
Jesús guió a un hombre fuera de la ciudad, no tengo que ver milagros para creerle a Él; pero yo creo en un Dios que hace milagros. Nadie se mueva. Y pueden hacer lo que deseen después de que yo haya dicho esto. Mantengan los rostros inclinados hasta que escuchen mi voz diciéndoles que levanten la cabeza.
Hermana, un ciego se sentó junto a la puerta un día, mendigando. Jesús vino. Dios bendiga su corazón. Ud. quiere ver para la gloria de Dios. ¿Le dará gloria a Dios? Quiero que cierre los párpados de sus ojos, como el resto de la audiencia. Y solo yo, y el Espíritu Santo que es sobrenatural está presente.

69 Se me dio una visión hace unas noches, respecto a algo. Esa es la razón por la que dije: “Maldita sea la persona que mire en esta dirección, o abra los ojos antes de que yo lo pida”.
Si Ud. lo cree, el espíritu ciego que cegó esos ojos tendrá que irse. La vista aparecerá a través de ellos. Ahora, tenga fe.
Tú, Dios, que hiciste el ojo humano, que tienes misericordia de los ciegos, ten misericordia de esta pobre mujer que se tambalea en la oscuridad. Y, oh Jesús, mientras Tú subías al Gólgota, la sangre corría por Tu espalda, y Tu túnica se convertía en una gran mancha sangrienta, la corona sobre Tu cabeza, sangrando, Tu sangre iba cayendo… la cruz, iba borrando Tus huellas sangrientas. Te caíste, Simón tomó la cruz y te ayudó a llevarla. Dios, aquí está una de sus hijas, caminando en la oscuridad, esta noche, envejecida, los doctores no pueden hacer más, pero Tú estás aquí, Dios. ¿No tendrás fe? ¿No tendrás piedad? ¿No me darás fe, de que lo que estoy pidiendo, lo recibiré? Dale fe a ella, Señor. Que la luz del día rompa a través de esas sombras oscuras allá. Que el Sumo Sacerdote ungido camine hacia allá, llevando Su propia Sangre.
Y yo reprendo este espíritu de ceguera en esta mujer en el Nombre de Jesucristo. Dios, yo no deseo milagros. Tú dijiste: “Una generación mala y adúltera busca tal cosa”. Y nosotros no buscamos milagros. Pero que esta audiencia esta noche, sepa sin lugar a dudas, que Tú eres Jesucristo resucitado, que aún puedes dar vista a los ciegos, y que Tus obras son verdaderas, pido que la vista pueda asomar a través de estos ojos, para que ella pueda ver. Y creyendo con todo mi corazón, avanzo ahora para desafiar a este espíritu en el Nombre de Jesucristo.

70 Ahora, mantenga sus ojos cerrados, dama. Solo estoy hablando con la dama en la plataforma. Estoy haciendo esto más allá de una visión. Y ahora, sin lugar a dudas, le estoy hablando únicamente a la dama que está frente a mí, no a la audiencia. Quiero que lentamente abra sus ojos, mirando hacia mí, creyendo con todo su corazón, que el Espíritu de Dios está aquí dándole la vista.

71 ¿Ve mi mano? Ahí está, Ud. tiene su vista. Ponga su mano en mi nariz. Él le ha dado su vista. La audiencia puede levantar el rostro. El ciego ahora ve. Cuente las luces por allí. Apunte su dedo a ellas. Ella va a contar las luces. Ahora por aquí.
Escuchen. Déjelo aquí arriba. ¿Cuántos hombres están sentados allí? [“Tres”]. “¡Tres!” Dijo ella. Ponga su dedo en mi nariz. Ud. tiene su vista. Amén.
Levantemos nuestras manos y alabemos al Señor. Todos los que están aquí deseando la sanidad de su cuerpo, si desean su sanidad, levanten sus manos a Dios.
Querido Jesús, Autor de la Vida, envía Tu Espíritu sobre esta gente que está esperando ahora. Sánalos, Señor. Y ruego que le des a cada uno de ellos su sanidad ahora mismo. Yo echo fuera todo poder maligno del diablo de esta audiencia y pido que Jesucristo, el Hijo de…

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