OBRAS DEL MENSAJE


El Tiempo Está Cerca
Jeffersonville, Indiana, E.U.A.
56-0408E
1 Gracias Hermano Joseph. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento para orar.
Nuestro Padre Celestial mientras llegamos ahora al final del día, al final de esta campaña, te estamos agradecidos por Tu bondad para con nosotros. No somos dignos de las cosas que haces por nosotros. Pero inclinamos nuestros corazones en gratitud y adoración a Ti. Y oramos para que nos sonrías esta noche y digas: “Estuvo bien hecho”.
Se acerca el servicio de sanidad, Señor. En un grupo de personas como este, hay muchos aquí que están enfermos y necesitados. Y oramos, Padre, que de algún modo sanes a cada uno de ellos esta noche. Y que no quede ni un débil en nuestros medios cuando este servicio termine.
2 Que simplemente extiendas Tus grandes brazos y los lleves a todos a Tu regazo. Y muéstrales, Señor, Tu amor. Y al pecador que está aquí. Oh Dios, rogamos que salves a cada uno y llames de nuevo al redil a los que se han alejado. E inclinaremos nuestros rostros y te daremos alabanza. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesucristo. Amén.
Pueden tomar asiento.
3 Siempre es un gran placer estar en la secundaría Lane Tech en Chicago, Illinois, y con mi querido amigo amado Joseph Boze, el Hermano Einer Eckberg, el Hermano Hutchinson, y estos otros hermanos, y con todos Uds. queridas personas. Y un agradecimiento de corazón a todos Uds. por su amabilidad. Fue tan…
Estaba pensando hace unos momentos: “Ojalá pudiera hacer una lista con los nombres de todos lo que me dieron un regalo de cumpleaños”. Y, pues, tendría una hoja de papel de ese tamaño. Y sólo quiero decir esto sinceramente Uds. entienden lo que quiero decir: un cordialmente: “Dios bendiga a cada uno de Uds.”.
Hace un rato estaba abriendo uno de los paquetitos y un par de pequeños mamelucos [faldones o ropa para bebe] cayeron para mi pequeño José. Y yo… Bueno, sólo… Algo en mi corazón. ¿Alguna vez les ha tocado llegar a un punto donde no podían expresar lo que querían? ¿Ven? Y lo único que sé hacer es solo decir: “Dios les bendiga”. Eso es todo lo que puedo decir. Un millón de gracias.
4 Ahora, esta noche, es el cierre de esta campaña. Siempre estoy feliz de estar con la gente de Chicago. Desearía que toda la gente de Chicago fuera como estos que están aquí en Lane Tech, esta noche. Y estoy seguro que lo serían, si tan sólo se familiarizaran con el mismo Jesús que Uds. conocen. Ellos… No habría… Si todos en Chicago fuesen como la gente en Lane Tech esta noche, creo que simplemente podríamos enviar a toda la policía de vacaciones, ¿ven? Abrir todas las prisiones, y decir: “Bien, no hay necesidad de seguir lidiando con ellos. Despídanlos”. Y tendríamos… Habría paz en este valle aquí para todos.
Un día va a ser de esa manera, amigo. Y estamos esperando ese día: ese gran día cuando Jesús vendrá por segunda vez para recibir a aquellos quienes han llegado a ser Sus siervos. Yo quiero ser incluido en ese número en ese día. Y luego que Él me ha amado y perdonado de mis pecados, y me ha dado una pequeña manera que aprecio para ayudar a ganar a otros para Él.
5 En algún momento en esta tarde, quizás mi… Sobreestimé, tal vez. Pero quizás veinte personas o más aceptaron al Señor Jesucristo como Salvador personal. Oh, mi corazón se emociona al ver eso. Simplemente me hace sentir muy bien. Y sepan que conforme a la Palabra de Dios, cuando levantaron sus manos para aceptar a Cristo—y yo lo creo con profunda sinceridad— Jesús los trajo hoy a Su reino, a cada uno de ellos.
Él no puede retractarse de Su Palabra. Él prometió que lo haría. Y Él dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere”. Y si el Padre estuvo aquí atrayéndolos a Jesús y ellos vinieron y dijeron. “Ahora quiero aceptarlo a Él”, entonces no queda nada más, sino que sean aceptados, eso es todo.
6 Ahora, eso los trae a Uds. al… dentro de los creyentes. Eso los incluye ahora, como un Cristiano creyente. Y ahora, yo haría esto, (para aconsejarlos) yo no me detendría aquí. Yo le pediría a Dios que me diera el Espíritu Santo, para bautizarme dentro de la iglesia, dentro del cuerpo de creyentes, por medio del Espíritu Santo. Y para hacerme un colaborador en Su reino junto con Él.
Y únanse a una buena iglesia. No se queden sin ir a la iglesia; vayan a alguna iglesia y ayuden al compañerismo de esa iglesia. Y eso es para todos Uds. quienes han sido salvos en estas reuniones.
Ahora, creo que el Hermano Oral Roberts… yo iba a anunciar su reunión, pero creo que está finalizando esta noche, también. Y no sé si el Hermano Freeman va a finalizar esta noche o no. [Un hermano dice: “Él comienza esta noche”]. Él comienza esta noche, lo siento. Yo no recibo el itinerario de estos hermanos. Lo único que tengo es sólo… Yo no tengo una revista propia. El Hermano Joseph, tiene la amabilidad de permitirme usar su revista para mi itinerario e imprimir artículos.
7 Mi hijo, y el señor Woods y ellos me estaban diciendo (algunos de ellos) hace unos momentos cuando entramos por la puerta, ellos tenían unos testimonios maravillosos del poder de sanidad de nuestro Señor Jesús. Estoy agradecido por eso. Creo que vale la pena todo el esfuerzo. Mi esposa, y los niños, y demás sonreirán cuando les diga que vinieron almas al Señor Jesús y que personas fueron sanadas.
Nosotros sabemos lo que es sufrir. Tenemos enfermedad en nuestra propia familia. Cuando uno de los pequeños se enferma y demás, mi esposa y yo solo los llevamos a la habitación, los recostamos en la cama, ponemos nuestros brazos uno sobre el otro y nos inclinamos ante el Padre. Y decimos: “Padre, Tú nos diste a los niños, ahora, y estamos al límite, no sabemos qué hacer. Y te pedimos si serías tan amable como para sanarlos de esta enfermedad que Satanás ha puesto sobre ellos”. Él aún no nos ha fallado. Y no creo que lo haga. Le amamos a Él por esto.
Y luego siendo que Él nos ayuda, nos encanta contarles acerca de Él. Quizá si Uds. no lo saben, Él les quiere ayudar. Su amor es gratuito para todos. Y el Señor conceda esta noche que cada persona que sufre…
Cuando me paro aquí en este micrófono, cada vez que me paro y miro y veo a la gente ahí sentada, y los veo clamando… si tan solo yo pudiera… ¿Ven? Y yo… Parece que acabo de llamar a algunos para orar por ellos. Y pienso: “Bueno, ¿qué de esto? ¿De qué se trata? ¿Estoy tratando de ayudar a la gente?”.
8 A menudo me he preguntado si la antigua línea rápida que solíamos tener, al imponer manos sobre ellos, si eso funcionaría mejor. Estoy intentando traer algo al pueblo: eso es, el que me toquen a mí o a cualquier otro hombre no significa mucho. Lo que es, es que su fe lo toque a Él. En eso consiste.
Y yo, lo digo de verdad, con un corazón sincero, quiero ver que reciban ayuda. Y Dios conoce mi corazón. Yo hago todo lo que sé hacer. Si yo estuviera a punto, en los próximos dos segundos, de inclinarme sobre esta plataforma y de ser llevado a la morgue, intentaría de todo mi corazón de ayudar a los hijos de Dios. Porque amo a Dios y amo a los hijos de Dios. Yo no puedo amar a Dios sin amar a Sus hijos. Y si yo amo a los hijos, como lo sería un padre, estoy haciendo todo lo posible para lograr que crean en Él por ayuda; para que las cargas sean un poco más livianas, hacerles la vida un poco más dulce. Porque es corta, no nos vamos a quedar aquí mucho tiempo de todas maneras.
9 Y lo que es, tenemos que soportarlo en miseria donde Satanás nos ha atado, me gusta dar el mensaje, la buena nueva, que Jesús vino a liberarlos de estas cosas. Y al verlo a Él hacerlo por tantos, bueno, no puedo creer que Dios haga acepción de personas. Yo creo que Él lo hará para todos los que lo creerán. Y es por eso que estamos aquí.
Oren por mí. Conduciremos a casa esta noche, llegaremos a casa probablemente alrededor de las cuatro o cinco de la mañana. Y yo tengo que estar en Louisville a las ocho, y después, oh, mañana será un día muy ocupado. Y luego empacar de nuevo mañana en la noche y salir para Columbia, Carolina del Sur. Luego a Spindale, hasta Charlotte, y de ahí hasta Anchorage, Alaska, de nuevo a Indianápolis, Indiana, y luego para, quizás, a Minneapolis, en el siguiente servicio. Y así que, Uds. orarán por mí, ¿cierto?
10 Y aún no estoy seguro, de ir a ultramar en este… después de junio este año. Pero si el Señor me llama y donde sea que esté y la batalla es recia…Y tengo bastante oposición. Tengo cosas que no puedo contarles a ustedes. No se lo cuento a nadie. Solo lo guardo para mí. Y muchas veces cuando me paro aquí, sencillamente con un corazón quebrantado, y miro sobre la audiencia, y veo a la gente de la que yo pensaría: “Oh Dios, esa persona preciosa. ¿Cómo pueden pensar eso en sus corazones?”. ¿Ven?
Y, me hace sentir mal, pero yo sólo prosigo de todas formas. Así que, cuando yo estoy… Oren por mí ¿lo harán? Yo oraré por Uds. Y si alguna vez puedo ser de ayuda para Uds., pues, escríbanme una carta. Si necesitan una tela de oración, o llámenme para que ore con Uds., yo lo haré. Nunca estaré demasiado soñoliento o demasiando cansado, sino que haré lo mejor que pueda para ayudarles.
Y si Uds. parten antes de vernos otra vez, yo quiero una cita con Uds. para encontrarlos allá, algún día. Por la gracia de Dios, voy en camino. Y si ustedes no lo están, en esta noche, que Uds. puedan hacer de esta noche su tiempo de decisión cuando harán su elección en Jesucristo. Dios les bendiga.
11 Ahora, en la lectura del Evangelio. Le estaba diciendo al Pastor Boze sólo hace unos instantes… Y otra vez quiero expresar abiertamente mi gratitud y aprecio al Pastor Boze. Uds. saben que todos somos… Tenemos nuestros altibajos y hay veces que tenemos nuestros pormenores, como lo llamamos. Pero, el Hermano Joseph ha probado ser mi amigo en tiempos buenos y malos. Y yo amo a ese amigo de tiempos buenos y malos, ¿Uds. no? Ya sea que uno esté correcto o equivocado. Y yo aprecio al Hermano Joseph.
Él no sabía que yo iba a decir eso, y probablemente me hubiera detenido si yo no lo iba a decir. Pero prefiero darle una pequeña rosa ahora, que una guirnalda completa después que él haya partido. Y yo aprecio al Hermano Joseph Boze.
12 Y su pariente, la señora Michen Roby, la gran obra que ella está haciendo en Alemania para aquellos pobres niñitos. Cuando la conocí, el otro día en Shreveport, y ella andaba afuera solicitando y haciendo todo lo que podía para apoyar a esos pobres niñitos refugiados en Alemania.
Y ella me dio algunos papeles. Y sucedió que los puse en mi bolsillo. Y en casa, Uds. saben cuándo llegan a casa cómo son sus niñitos: ellos quieren registrar en sus bolsillos. “Papi, ¿me trajiste algo?”. No importa lo que sea, ellos esperan algo. Y ellos tomaron estos papeles, y vi a la pequeña Rebeca ahí leyéndolo. Y ella regresó. Dijo: “Papi, ¿viste a estos niñitos cuando estuviste en el extranjero?”. Ella dijo: “Quizá les pueda dar un par de mis zapatos”.
Yo dije: “Cariño, papi dará algunas de sus ofrendas de amor y cosas así para ayudar en eso, para que podamos enviar ayuda a esa gente”.
13 Ustedes saben, Jesús dijo: “Estuve desnudo y no me cubristeis. Tuve hambre y no me disteis de comer”. Así que, queremos recordar esas cosas. Dios bendiga a esa joven.
Estaba pensando en ella el día de hoy mientras ella iba a la transmisión -una joven atractiva y ella es una académica, educada, una de las mejores enfermeras que tenemos en la nación, en mi opinión; creo que ella es la enfermera privada o algo así de Adlai Stevenson, ¿no es así? [Un hombre dice: “Es correcto”]. Una mujer que sacrificaría todo e iría a una nación para dar su vida por el Señor Jesús. Eso significa mucho. Eso tiene que venir de Dios, para hacer eso. Y yo ciertamente admiro a esta joven.
14 Ahora, quiero leer dos partes de la Escritura. Y sólo tomar unos momentos, luego comenzaremos la línea de oración. Porque, para no quitarles su tiempo, y estamos apurados para regresar, y luego orar por algunos de los enfermos.
En San Juan el capítulo 17 y el versículo 1, estas palabras preciosas de nuestro Salvador.
Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo. Padre, la hora ha llegado; glorifica a Tu Hijo, para que también Tu Hijo te glorifique a Ti.
Y en Apocalipsis el capítulo 1 y los primeros dos o tres versículos.
La Revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de Su ángel a Su siervo Juan,
Que ha dado testimonio de la Palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
Tomaré, si así fue, para un texto sólo por unos momentos: El Tiempo Está Cerca.
15 Ustedes saben, esta fue la revelación que Dios le dio a Su vidente de la edad, el último de los profetas de esa edad; de los profetas originales que estuvieron con Jesús. Juan, muchos teólogos creen que ese era Juan, el amado quien se apoyó en Su pecho. Y él había sido exiliado a la isla de Patmos por causa de la Palabra de Dios. Y él fue un hombre que (en una ocasión, después de seguir al Señor Jesús) él era un hombre que quería quemar la ciudad, porque ellos rehusaron darles algo de comer. Dijo: “¿Quieres que mandemos que descienda fuego del cielo?”.
Pero cómo Dios lo había cambiado desde que Cristo se fue de su lado y entró en él. Y él estaba en la Isla de Patmos, conocido como el amoroso del Nuevo Testamento: Juan el amado. Y exiliado allá por predicar la Palabra. Y él estaba en el Espíritu en el día del Señor y Dios envió un Ángel y le testificó las cosas que habrían de venir. En otras palabras, Él ha establecido el cumplimiento de todas las cosas que se han de cumplir en los últimos días ya están profetizadas, y el libro fue sellado. No se le puede agregar nada más ni quitarle nada.
16 Y mientras leemos este maravilloso libro de Apocalipsis, ha habido… en mi iglesia local, me tardé casi un año y medio para estudiarlo, despacio, enseñando cada noche sólo del libro de Apocalipsis y comparándolo con el resto de la Biblia y las Edades y demás que habían pasado.
Ahora, hay un tiempo para todo. Ese es un antiguo lema Estadounidense, y es verdadero: “Hay un tiempo cuando tiene que labrar la tierra para plantar su cosecha. Hay un tiempo cuando tiene que sembrar su semilla; luego hay un tiempo cuando cosecha su semilla. Hay un tiempo cuando las naciones tienen que comenzar; hay un tiempo cuando la nación tiene que terminar.”
17 Y el tiempo que… Cada individuo tiene que llegar a un momento en el que tiene que tomar una decisión. Tiene que haber un momento en el que tomen su decisión de si van a casarse o no. Entonces la decisión que Ud. y su novia tienen que hacer de si van a vivir juntos, o casarse o no. Hay toda clase de decisiones que se tomarán en la vida y se prolongarán por un cierto período, y luego llegará un momento en el que tiene que ser resuelto. Esa es la última vez; tiene que suceder ahora, de una u otra forma.
Y amigo Cristiano, yo creo que estamos viviendo en el tiempo final, cuando todas las cosas que fueron escritas en la Biblia, es tiempo ahora de que todas estas cosas acontezcan. Y creo que las mismas cosas que vemos aconteciendo ahora, están exactamente en la sazón con la Palabra de Dios.
18 Ahora, hubo un tiempo cuando Dios hizo los cielos y la tierra y puso al hombre sobre la tierra. Y luego, cuando los hombres comienzan a multiplicarse y a engrandecerse en la tierra, construyendo ciudades y mucha gente comenzó a estar muy poblada, la maldad entró en los corazones de la gente, y llegó el momento cuando Dios tuvo que enviar juicio. Dios estableció un tiempo para ese juicio.
Y entonces, Él también tuvo un predicador de justicia llamado Noé, que predicó ciento veinte años. Y fue rechazado por todos excepto por su propia familia. Luego llegó el tiempo cuando lo que Noé había profetizado a través de Dios debe suceder. Y la destrucción antediluviana tomó lugar, y Dios hizo flotar el arca, preservándose una simiente para Sí mismo.
19 Hubo un tiempo cuando Dios le habló a Abraham y le dijo que su simiente peregrinaría por cuatrocientos años, y serían maltratados en una nación, una nación pagana. Pero Él los sacaría con mano poderosa.
Ahora, antes de que pudiera acontecer lo que Dios había dicho, Dios tenía que tener a esta nación lista, Él tenía que tener a la gente lista, y luego tenía que tener un Moisés listo para que descendiera allá. Dios hace que todo funcione bien, igual que los engranajes que se unen.
Lo vemos, en algún momento, a la distancia y nos preguntamos: “¿Podría ser eso alguna vez?”. Pero siempre sucede de la manera que Dios dijo que sería.
Y cuando se acercó el tiempo de la promesa, llegó un faraón que no conocía a José. Y luego, en el tiempo de la persecución y muerte de los niños pequeños, Dios envió a Moisés; un profeta vino a la escena. Y los milagros y las señales comienzan a suceder en la edad porque el tiempo de esa edad había terminado.
20 Llegó el tiempo cuando los jóvenes hebreos tuvieron que tomar una decisión, si se iban a inclinar ante una imagen pagana o si iban a mantener su fe en el Dios vivo y verdadero. Llegó el tiempo cuando se tenía que tomar una decisión. Y ellos tomaron la decisión correcta, y Dios estaba con ellos.
Llegó el tiempo cuando el profeta Daniel tuvo que hacer una decisión: si iba a dejar de orar (si acaso guardaría la tradición de la religión de ese país), o si seguiría con su costumbre habitual, donde tenía comunión con Dios, el levantar las ventanas y orar hacia el templo todos los días. Y Daniel tuvo que tomar su decisión. Y el tiempo finalmente lo llevó a un punto obligándolo a tomar una decisión.
21 Dios, cuando Él habla alguna cosa, lo obliga a su lugar. Y Daniel tuvo que tomar una decisión. Y él fue directamente a su lugar de adoración, y levantó las ventanas y adoró a Dios. Dios protegió a su profeta. Dios siempre lo hará.
Llegó el tiempo cuando tenía que haber la voz de uno clamando en el desierto. Isaías, ochocientos doce años antes, había profetizado que habría una voz de uno clamando en el desierto. Qué poco lo sabía la gente. Qué tan poco lo esperaban. Las edades habían continuado y los lugares… la idea de lo sobrenatural y la idea de esas cosas se desvanecieron del corazón de la gente.
22 Y de repente, inesperadamente, como decimos, salió un hombre del desierto, un hombre fornido, predicando arrepentimiento y diciéndole a la gente que el hacha estaba puesta a la raíz del árbol. Y todo árbol que no produjo buen fruto fue cortado y echado en el fuego.
Y él dijo: “Yo en verdad os bautizo con agua para arrepentimiento, pero viene Uno después de mí”. Si el pueblo hubiera estado al tanto de la profecía de Dios, ellos hubieran sabido que Juan iba a preparar el camino del Señor, de acuerdo a la profecía.
Él dijo: “Yo no soy Él, pero viene Uno tras mí cuyo calzado no soy digno de desatar. Él os bautizará con el Espíritu Santo y fuego. Y Su aventador está en Su mano. Y limpiará Su era y recogerá el trigo en el granero. Y quemará la paja con fuego que nunca se apagará”.
23 Y entonces vino Jesús de Galilea al Jordán para ser bautizados por él. Solo un joven de treinta años de edad, de apariencia ordinaria, entró al agua. Todos estos años desde la infancia, donde los Ángeles cantaron y los Magos siguieron a la estrella, y no se había dicho mucho acerca de Él. Pero cuando realmente estaba por ser el Hijo de Dios, el Mesías ungido, Dios dio una señal desde el cielo.
Juan dijo: “Yo no le conocía”. Pero había llegado el tiempo que se le había dicho a Juan, para que vindicara Quién era la Persona. Porque él dijo: “El que me envió a bautizar con agua, dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece, Él es el que va a bautizar con el Espíritu Santo y fuego”. Llegó el tiempo cuando eso tuvo que suceder.
Llegó el tiempo para que Jesús entrara en Su ministerio, para que se hicieran milagros, señales y prodigios. Llegó el tiempo para que los fariseos lo rechazaran, para que la iglesia lo rechazara. Llegó el tiempo de la crucifixión. Llegó el tiempo de la revelación. Llegó el tiempo de la resurrección. Y todas estas cosas tienen límites de tiempo.
24 Llegó el tiempo para la mujer que tenía el flujo de sangre. Ella había esperado todos estos años para ser sanada. Había ido con los médicos durante muchos años, pero su flujo seguía apareciendo. Los doctores le dieron medicina. Y nada lo detenía. Pero llegó el tiempo cuando ella dijo en su corazón: “Escucho a Este, y creo que Él es el Mesías. Si solamente tocare Su vestidura, seré completamente sana”.
Y si Uds. creen eso en su corazón, Dios está obligado entonces a presentar eso ante Uds. Si Uds. lo creen.
Ahora bien, qué si Jesús hubiera llegado y ella hubiera mirado hacia el río aquella mañana, y lo hubiera visto salir de la barca, un montón de hombres cansados y fatigados, y ella hubiera dicho: “Bueno, los oigo reírse de Él. Tal vez sea mejor que yo no vaya”. Entonces nunca habría sucedido. Pero Dios lo presentó a Él. Y cuando Dios lo presentó, ella fue y lo tocó y creyó, porque su tiempo era ese tiempo.
25 Llegó el tiempo que, cuando Él le había dicho a Natanael allá: “Si te digo dónde estabas, o cuál es tu nombre, o demás y creísteis eso, tú serás…”. Habrá un tiempo cuando los muertos que están en el sepulcro oirán la voz del Hijo de Dios y saldrán. Y llegó el tiempo para que eso sucediera.
Y Él caminó hacia el sepulcro de Lázaro, y allí estaban los apóstoles, parados alrededor. Y Jesús llamó a un hombre después de estar muerto cuatro días, de nuevo a la vida otra vez. Porque Él lo había dicho así.
Ahora, amigos. Llegó el tiempo del templo ser destruido. Llegó el tiempo para erigir la abominación que causa desolación que habló Daniel. Y ahora, ha llegado al asedio. Ha llegado el tiempo, y está pasando, donde el profeta dijo: “Habrá un día que no será ni día ni noche. Será un día… Pero habrá luz en el tiempo del atardecer”.
26 Ahora, observaremos: La civilización viajó desde el Este. Se supone que China es una de las civilizaciones más antiguas que tenemos. Y viajó del Este yendo hacia el Oeste… la civilización lo ha hecho. Y ahora hemos llegado directamente a la Costa Oeste y hemos dado la vuelta de nuevo. El sol en realidad se levanta en el Este y pone en el Oeste.
Ahora, les quiero preguntar algo. Si la gente Oriental… El sol que se levanta en el Este brilló ciertamente en la gente del Este primero. Y ellos recibieron un avivamiento. Y ese era el Pentecostés que había sido profetizado durante años y años, de cómo Dios inauguraría Su iglesia y enviaría un grupo de gente que haría grandes señales y maravillas. Y llegó el tiempo para que llegara Pentecostés.
Ellos estaban reunidos en el aposento alto. No estaban discutiendo su religión. Estaban unánimes en un solo lugar. Y llegó el tiempo para que la promesa del Padre como Él dijo por medio de Joel: “Y en los postreros días, Yo derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne”. Y el tiempo llegó.
27 Y la Biblia dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”. Salieron a las calles. Y Pedro, levantándose, comenzó a predicarles. El tiempo había llegado porque Dios lo había dicho.
De esa pequeña iglesia salieron señales y maravillas y todo. Ponían a la gente a la sombra de un hombre llamado Pedro, un pescador, que ni siquiera podía firmar su propio nombre. La Biblia dice que: “Él era ignorante y sin letras”. Pero ellos sabían y reconocían que él había estado con Jesús. Y pusieron a la gente en su sombra, y fueron sanados, porque Dios había profetizado por medio de sus profetas que estas cosas tendrían lugar.
28 Ese fue el amanecer del día en la tierra Oriental. Ahora él dijo… el profeta dijo: “Habrá un día, que no será ni día ni noche”. Será un tiempo sombrío y brumoso. El sol se ocultó. Pero el sol todavía brilla a través de las nubes, si está nublado, nosotros todavía caminamos por la luz del sol. Pero no en la plenitud, en la luminosidad de la luz.
Y luego, hemos pasado a través de dos mil años, casi, de esa clase de condición, donde hemos tenido excelentes iglesias, organizaciones. Metodista, Bautista, Presbiteriana, Luterana, Pentecostal, todo tipo de iglesias han surgido durante este tiempo. Y han tenido suficiente fe para creer que Jesús era el Hijo de Dios, suficiente luz para mirar la Biblia y saber que Él murió por nuestros pecados.
29 Pero, ¿qué ha sucedido? El pueblo ha dicho: “Pero los días de milagros han pasado”. ¿Por qué? No tenían la luz en ello. Ellos no lo pudieron ver porque Dios dijo que no podrían verlo. Y no pudieron verlo.
Pero el profeta dijo: “En el tiempo de la tarde, el sol brillará. Habrá luz en el tiempo de la tarde”.
30 Y ahora, aquí en Estados Unidos —el país del extremo occidental, la más grande de las civilizaciones occidentales— que yo creo con todo mi corazón, ahora es… está irrumpiendo un avivamiento chapado a la antigua del Espíritu Santo como lo fue en el principio con el mismo tipo de ministerio, las mismas señales y maravillas, la misma sanidad Divina, la misma reacción en la gente; igual como fue en el principio. Porque es el mismo sol que se levantó en el Este, el que se está poniendo en el Oeste, y el tiempo ha llegado para que estas cosas se cumplan.
Y creo que esa es exactamente la razón por la que Uds. están viendo cosas aconteciendo hoy de esta manera. Ha sucedido, el tiempo. Miren, ¿cuándo hubo algún momento en la historia —ustedes que son historiadores— cuándo hubo algún momento en que un avivamiento universal comenzara desde aquel día de Pentecostés del fenómeno de la sanidad Divina y los poderes del Espíritu Santo, los dones del Espíritu? ¿Cuándo sucedió alguna vez?
31 Oh, cada vez que han tenido un avivamiento en un lugarcito, sanidades acontecerían o algo así, en un grupito de personas. Cuando los Metodistas, cuando tuvieron un avivamiento, tuvieron sanidad Divina. Y los Bautistas solían tener algo de sanidad Divina. Y muchos de los otros, nos damos cuenta, que tuvieron algunas señales.
Pero si se fijan amigos, este gran avivamiento universal, los fuegos están ardiendo en cada colina de cada nación en el mundo. Correcto. Grandes señales y maravillas en Corea, en aquel lugar. Dios levantó a unas personitas allá, después de esa Guerra de Corea cuando estaban luchando y teniendo dificultades para ganarse la vida, y Dios ha levantado profetas, señales y maravillas, y un avivamiento que acaba de arrasar por Corea, de un avivamiento apostólico chapado a la antigua, de hombres y mujeres que ni siquiera conocían la Biblia.
“Dios puede de estas piedras”, dijo Juan: “levantar hijos a Abraham”.
32 Estamos en el tiempo final. Y ahí es donde estamos parados hoy: un avivamiento universal. Es la señal de la venida del Señor Jesús. Él vendrá, y no puede venir hasta que el Evangelio haya sido predicado en toda nación, y ellos tienen por lo menos… no todas las naciones lo han recibido, pero cada nación lo ha oído. Cuando este Evangelio haya sido predicado a toda tribu, lengua y nación, entonces será el fin.
Yo estaba tan asombrado de entrar en las selvas oscuras, y en lo profundo de los lugares de las tierras donde se hacía el sacrificio pagano; mataban un macho cabrío y derramaban la sangre sobre la gente, y todo el bullicio que alguna vez oyeron, a los ídolos. Y encontrar misioneros allí en el lugar, no Pentecostales —Pentecostales, también— pero Presbiterianos, y Bautistas, y Cristianos. Y ellos habían recibido el Espíritu Santo y hacían señales y prodigios en medio de la gente.
Y yo dije: “¿Es Ud. Pentecostal?”.
Dijo: “No, hermano, yo pertenezco a la iglesia Cristiana”.
Y le dije: “¿Se refiere a la iglesia Campbellita?”.
“Sí”. Dijo: “Nuestra gente no lo haría… En Estados Unidos nunca lo recibirían. Pero hemos encontrado a Dios”.
33 ¿Qué es? ¡El tiempo ha llegado! Amén. Sí, ha llegado el tiempo cuando Dios se ha levantado en la escena. La edad formal de la iglesia ha desaparecido. Y el tiempo cuando Dios está haciendo algo nuevo. Y Él no sólo lo está haciendo aquí, Él lo ha enviado alrededor del mundo. A todas partes. Hasta Islandia, dentro los esquimales, dentro de las tribus Indias, en el sur de la India, Delhi, y en ese lugar, allá, encontramos señales y maravillas. Los ministros casi muertos de hambre están en las viejas selvas, trabajando, predicando y orando.
No hace mucho hablé con un hombre famoso. Él dijo: “Me gustaría mostrarle algo en la línea comunista”. Bajamos a un pequeño lugar y estando sentados allí, él dijo: “Le mostraré dónde están ellos adorando”. Y déjenme decirles, parecía un agujero de marmota a donde ellos descendían. Y cuando entramos en ese lugar, había gente allí abajo orando con las manos levantadas, y clamando, y gritando, por el lugar.
Y yo dije: “¡Vaya! ¿son todos estos Pentecostales?”.
34 Él dijo: “No hay ni un solo Pentecostal entre ellos. Ellos son presbiterianos, y Bautistas, y Metodistas, y Luteranos, y los que tienen hambre. Ellos han sido zarandeados tanto, al punto que han sido presionado, hasta que recibieron un toque de Dios y están hambrientos. Y Dios ha llenado sus corazones con el bautismo del Espíritu Santo.”
Gente Pentecostal, nosotros nos organizamos —digo que soy uno de Uds., igual como digo que soy un Bautista— nosotros mismos nos hemos organizado y nos hemos aislado, pero ha llegado el momento cuando Dios ha derribado esas barreras. Y Él mismo lo hará, si nosotros los ministros no se lo llevamos a ellos.
El tiempo ha llegado. Y ahora está cerca. Ha llegado el momento de que Dios Jehová se levante en la escena y se muestre a Sí mismo. Él siempre lo hace, justo en el empalme del tiempo. Y ese tiempo es ahora. La luz está brillando.
35 Es tiempo ahora de que deje de predicar. Es tiempo para que yo ore por los enfermos. Es tiempo que Dios cumpla Su Palabra. Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Aún más que estas, porque Yo voy a Mi Padre”. Es tiempo de que Dios pruebe que esta Palabra es verdad. No sólo una historia mítica, no como Buda donde producen psicología. Los budistas, los Mau Maus y cualquier otra índole, ellos tienen una psicología con eso. Pero no hay otra religión bajo los cielos que pueda producir las señales y las maravillas de un Jesucristo resucitado, excepto el Espíritu Santo mismo, obrando en la gente.
36 Nuestras denominaciones, aquí… Aquí el otro día leí una carta de una hermana que estaba con Billy Graham y demás, en Saipán —la hija del Hermano Moore. Estaban juntos en su foto en el periódico donde fueron entrevistados. Y tan pronto… La señora Moore dijo… o, la señora Price, es ahora, dijo que cuando entraron allí, tenían un lugar misionero allí, y ellos comenzaron a hablar. Y el Hermano Osman estaba allí y dijo: “Ahora, tuve una pequeña charla con ellos”, y él dijo: “Hermano Branham”,… eso fue cuando yo estaba llevando a cabo una reunión y vi al Ángel del Señor hacer algo allí esa noche. Y unas personas de una iglesia famosa, la iglesia Cristiana, se dirigieron a la señora Moore y le dijeron: Estamos en camino ahora a los Estados Unidos para encontrar al Hermano Branham para traerlo de regreso a Saipán“.
Dijo: “Nuestra iglesia… seguro, les escribimos y les dijimos lo que había surgido aquí”. Dijo: “Estamos teniendo un verdadero avivamiento”. Dijo: “Estamos orando por los enfermos, con señales y maravillas”, y dijo: “El Espíritu Santo está cayendo sobre nuestra gente. Ellos están hablando en lenguas y manifestando grandes señales y maravillas por todo el lugar aquí”. Y dijo: “¡Estamos teniendo un verdadero avivamiento!”.
37 Ha llegado el tiempo cuando Dios ha roto las líneas de la denominación y ha derramado Su Espíritu Santo sobre los Metodistas, los Bautistas, los Presbiterianos, los Luteranos y todos, sobre todo aquel que tenga un corazón contrito y humillado.
El tiempo de separación ha llegado. Hay una línea de plomada. Se encontrarán en un lado de la línea o en el otro. Uds. están de esa manera esta noche, amigos; en un lado de la línea. Ha llegado el tiempo cuando Uds. enfermos… Muchos de Uds. han venido aquí esta noche para ser sanados; ha llegado el tiempo de su sanidad. Les digo que no hay suficientes hombres en este mundo que puedan unirse y hacer algo en torno a la sanidad Divina para ustedes. Y sólo hay una sanidad y esa es la sanidad Divina. No hay ninguna otra sanidad en absoluto.
Los médicos no sanan, ellos no reclaman sanar. Ellos acomodan huesos y suturan lugares, pero no ponen calcio ni unen el hueso. Y tampoco construyen tejido ni sanan el brazo que es amputado, o lo que sea. Sólo lo suturan y lo mantienen limpio mientras Dios lo sana. Correcto. Ellos son siervos de Dios para hacerlo. Igual como el hombre que hace el jabón para lavarse las manos. La misma cosa.
38 Ahora, el hombre que hace un automóvil, para que se transporten, o un avión. Es sólo la bondad de Dios. Pero Dios es el dador de todo lo bueno, y la sanidad sólo puede venir a través de Dios Todopoderoso. Sí señor.
Me gustaría ver al hombre que, si yo me fracturara el brazo, lo pongo delante de él, y le digo: “Doctor, sane rápidamente mi brazo. Tengo que seguir con mi mensaje”.
Pues, él pensaría que yo estaba loco. Ciertamente. Él no puede hacer eso. Él diría: “Voy a acomodar su brazo”.
“Bueno, pensé que Ud. podía sanar. Si puede sanarme, sáneme. Quiero ser sanado”. Él no puede.
Lo único que él puede hacer es decir: “Señor, yo puedo acomodar su brazo y ponerlo en su lugar. Dios Todopoderoso tiene que hacer el resto”. Eso es correcto.
Él pudiera sacarle el apéndice o sacar un diente, pero él nunca sanaría el lugar de donde eso salió. Correcto. Se necesita a Dios. Dios desarrolla tejido. Dios es el único sanador.
Y ha llegado el momento cuando Uds., mis amigos… Muchos de Uds. han ido con buenos médicos aquí en la ciudad, lo cual Chicago destaca por sus excelentes médicos. Y estoy muy feliz por ellos y por cada clínica y por cada hospital. Pero déjenme decirles, cada vez que oyen sonar una sirena y cada vez que pasan un cementerio, cada vez que ven un cabello gris, recuerden que ese es Dios advirtiéndoles que un día tendrán que encontrarse con Él. Uds. no están aquí para quedarse para siempre. Y estoy feliz por eso. ¿Uds. no? Ciertamente.
39 Ha llegado el tiempo ahora para que nos demos cuenta de estas cosas. Ha llegado el tiempo cuando Dios está derribando fronteras. Y ha llegado el tiempo cuando el diablo se está levantando como un león salvaje, yendo por ahí rugiendo, haciendo todo lo que puede. Pero la gran batalla se está preparando.
Me pregunto que sería esta noche, si pudiéramos subir por encima de los cielos del cielo y miráramos este gran drama mientras se está armando ahora, a punto de suceder, de Dios y el diablo llegando a una confrontación decisiva. Estoy tan contento de estar en el lado ganador. Estoy tan contento de seguir al Cordero. Porque dice: “El Cordero los venció porque Él es Rey de reyes y Señor de señores”.
Ha llegado el tiempo para que Uds. tomen una decisión, esta noche, de qué lado estarán. Y confío en Dios que Uds. tomarán la decisión de seguir al Cordero.
40 Oremos. Nuestro Padre Celestial, te damos gracias esta noche porque este es el tiempo. Mañana puede ser demasiado tarde para mucha gente que está aquí. Puede ser demasiado tarde para algunos que están sentados aquí enfermos, y pueden morir; tal vez son pecadores y no te conocen. Y tal vez por la mañana sea ya demasiado tarde. Y el solo pensar que ellos nunca tendrán otra oportunidad, mientras continúa la eternidad. Esta puede ser la última vez que Tú llames a su corazón.
Oh Dios, en tierna misericordia, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos lleguen al arrepentimiento. Te ruego, Padre Celestial, que hables ahora mismo a los corazones aquí tocante a su destino eterno y dónde lo pasarán.
Oh, que llegue a suceder, Señor, que cada corazón que toques levante su mano y tome una decisión ahora, y diga: “Este es mi tiempo. Y yo ahora vengo al Señor Jesús”.
41 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, y si el organista nos da una nota… un acorde en el órgano. Me pregunto mientras están sentados en sus asientos, allí donde están, si sienten que justo en este momento algo les ha impactado en su corazón, de que es tiempo para que Uds. tomen una decisión de esta noche en adelante: “Dios, voy a levantar mi mano hacia Ti. Yo te serviré”. ¿Levantarán su mano a Dios, que Él vea su mano, mientras levantan la mano? Dios le bendiga, a Ud. y a Ud. Sí, el Señor le bendiga, y a Ud., por todas partes. Sí, veinte manos o más están levantadas.
Muy bien, en el balcón. Alguien allá arriba diga: “Este es mi tiempo”. Mis amados amigos, es posible que nunca vuelva a verlos en esta tierra. Esta puede ser nuestra última vez para vernos. Pero cuando me reúna con Uds. más allá, el mensaje que he predicado esta noche será testigo de que yo he dicho la verdad. Jesucristo, Quien está aquí en el edificio ahora, atestiguará en diez minutos a partir de ahora que yo he dicho la verdad. Eso es correcto.
42 No tenemos… De una cosa estamos seguros: Jesús no está muerto. Buda, el dios de ellos murió hace casi dos mil, tres mil años atrás. Hace unos dos mil quinientos años, Buda murió. Mahoma ha estado muerto, Mahoma ha estado muerto durante prácticamente dos mil años. Él está en la tumba. Cualquier otro dios… o, fundador de estas religiones se han ido. Pero sólo hay Uno que ha resucitado de entre los muertos y puede ser probado que Él ha resucitado de entre los muertos.
El tiempo de una confrontación decisiva ha llegado. Ha llegado el tiempo cuando Dios está correcto, o Dios está equivocado. Así que sabemos que Dios está correcto. Por lo tanto, Uds. que han sido fieles por toda la jornada y creen en la resurrección sin siquiera haber visto a Jesús y Sus grandes y poderosas obras, ahora Uds. tienen el privilegio de saber que ha tomado la decisión correcta. Y cuánto más lo sabrán cuando Él venga la segunda vez.
43 Pero ustedes tomaron la decisión correcta. Y para Uds. que están aquí esta noche, hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y quienquiera que sean, si no han hecho esta decisión, levanten ahora su mano a Cristo, digan: “Cristo, levanto mis manos a Ti y por esto quiero aceptarte. Y sé que he estado equivocado en la vida, pero ahora rindo toda mi voluntad a Tu voluntad. Y desde esta noche en adelante te serviré el resto de mis días. Lo prometo mientras levanto mi mano”.
Dios le bendiga, jovencita. Eso es bueno. ¿Alguien más, levante la mano? Dios le bendiga. Alguien más… Dios le bendiga. Dios le bendiga, mi hermano de color. Dios le bendiga, mi hermano, allí. Dios le bendiga por aquí. Aquí, sí, mi hermano. Dios le bendiga, mi hermana. Dios le bendiga, mi hermano. Lo veo allá atrás, aquí abajo, hermana, veo su mano. ¡Oh vaya! Manos en todas partes.
Oh, yo quiero… Levanten sus manos si lo sienten en su corazón. Levántenla ahora mismo y sólo vean lo que hace por Uds. Sólo vean cuando levantan la mano si algo no dice: “Eso es lo que deberías haber hecho. Eso es lo que Yo quería que hicieras”. Dios le bendiga, señora. Ahora se siente mejor al respecto, ¿no es así? Ciertamente que sí. Ha hecho lo correcto.
44 “Entonces, ¿qué significa eso, Hermano Branham?”. Significa que Ud. ha respondido a un llamado de Dios tocando a su corazón. Eso es. Tocando su corazón, no queriendo que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
¿Puedo conseguir algunos en el balcón, allá seguramente….? Entre Uds. jóvenes allí arriba, ¿se decidirán esta noche?
Hoy estaba pensando—ayer, siendo mi cumpleaños, y pensando—simplemente parece que no ha pasado mucho tiempo, cuando yo era sólo un niño. Y aquí estoy, ya de cuarenta y siete años. ¿Cómo puede ser? Pasa tan rápido. Lo único que miro hacia atrás… Me convertí en ministro cuando tenía unos veinte años. Y ahora, solo lamento tanto no haberme convertido en ministro cuando tenía cinco años. Es de lo único que me arrepiento, de no haber predicado la Palabra a una edad más temprana. Él tocó mi corazón y yo lo postergué. Oh, eso simplemente me persigue.
Creo que muchas personas allá murieron durante ese tiempo, tal vez podría haber traído algunas almas a Cristo. Yo nunca, a través de… Sin importar cuántos millones de años pasen, nunca habrá otra oportunidad. Esta es la oportunidad ahora. ¿Por qué no levantan su mano hacia Él?
45 ¿Hay alguien aquí que todavía no haya levantado la mano, siente ahora que Cristo quiere que sea Su siervo? ¡Qué privilegio! Dios le bendiga, mi hermano. Yo lo veo. Y seguramente Dios lo sabe y lo ve. ¿Alguien más, sólo levante la mano? Sólo esperando un poco más, ahora. Sé que el tiempo está apremiando, pero somos… Almas, sólo piensen, sólo un alma más, ¿qué significaría?
Qué pasaría si los Ángeles de Dios se reunieran conmigo en una visión después de comenzar la fila y dijeran: “¿Por qué no mantuviste un poco más el llamado al altar? Yo le estaba hablando a un corazón, y tú lo cerraste demasiado rápido”. ¡Vaya! ¿Qué diría yo? ¿Qué pasaría si en aquel día, esas manos huesudas me señalaran, diciendo: “Oh, predicador, yo estaba a punto de levantar mi mano, pero, bueno…?”. Vean. Yo quiero estar seguro. Entonces esa sangre me será demandada. Yo quiero estar libre de eso.
Quiero que Ud. sea mi hermano, quiero que Ud. sea mi hermana. No les estoy ofreciendo algo para lastimarlos. Les estoy dando algo… le ofrezco al Señor Jesús, Aquel que les da la paz, la vida, los alimenta, lo mantiene aquí en la tierra, y ha hecho todas estas cosas buenas por Uds., y anhelando hacer mayores cosas por Uds.
Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga hermano. Sí, eso es bueno, eso es correcto. Que Dios le bendiga allá atrás. Eso es bueno. Dios sea alabado para siempre. ¿Habrá alguien en el foso, aquí abajo, el foso de la orquesta, que dirá: “Dios, sé misericordioso conmigo. Yo no te conozco”? Si lo hay, sólo levante su mano. Dios sé misericordioso.
46 Muy bien. Vamos a orar por estos ahora mismo. Padre Celestial, te damos las gracias por estos. Ahora, Tú nos has dado la promesa de que si pedimos, Padre, cualquier cosa en el Nombre de Jesús Su Hijo, Él lo haría. Y estoy citando Tu Palabra, Señor. Y si Tú hablaste Tu Palabra allá atrás antes de la fundación del mundo, y en el preciso momento cuando Tú lo hablaste, Tu Hijo fue inmolado. Y Él era el Cordero, inmolado desde la fundación del mundo. Sin embargo, se tardó miles de años en materializarse. ¡Cuán grande es Tu Palabra!
Y aquí está Tu Palabra, Señor. Tú dijiste en Tu Palabra: “El que oye Mis Palabras y cree al que Me envió tiene Vida Eterna, y no vendrá a castigo o condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Jesús, Tú lo dijiste.
Y Tú dijiste que le agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Y yo he predicado la Palabra. Y estas personas han levantado sus manos que ellos te creen y aceptan.
Y Tú dijiste: “Ningún hombre puede venir si Mi Padre no le trajere primero”. Entonces Tú hiciste eso. Y ahora, Padre, sobre la base de Tu Palabra, declaro que sus pecados les son perdonados. Ellos son Tus hijos, porque Tu Palabra así lo dice.
47 Y en los millones de años por venir, algún día cuando la era atómica esté a la mano, ahora, la bomba de cobalto está creada y todo el mundo puede ser aniquilado en veinticuatro horas, o menos. Y ahora, Padre, algún día este viejo mundo se sacudirá, nuestros huesos serán blanqueados en las arenas, y las lápidas se volcarán, pero nosotros estaremos Contigo, a salvo al Otro Lado.
¡Qué contento estoy, Señor! Cuán feliz estoy de saber, de solo saber que estos hijos que Tú has dado vendrán a Ti. “Todo lo que el Padre Me ha dado vendrá y ninguno de ellos se perderá”. Esta fue la noche, este fue el momento. Así que ruego, Padre, que ahora los tomes en Tus brazos amorosos y les hables paz a su alma. E inmediatamente después del servicio de sanidad, que pasen aquí al frente, que se reúnan alrededor del altar, y te den la alabanza. Porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
48 ¿No se sienten mejor? Sólo sean honestos, ¿no se sienten mucho mejor ahora? El Espíritu Santo sólo parece limpiar toda la duda y la escoria del corazón—simplemente nos renueva.
Ahora, amigos, vamos a orar por los enfermos. No nos tardaremos mucho, sólo unos momentos. Ahora, Hermano Woods; ¿en dónde está? Ni siquiera sé qué números repartió hoy. ¿E? ¿E-1 al 100? Muy bien, hermano.
Muy bien. Ahora, sólo en…. ¿Hay alguien que acaba de llegar que nunca antes ha estado en uno de nuestros servicios? Levante su mano, ¿lo hará? ¡Oh vaya! Solo miren. Estoy muy agradecido por Uds. ¿Arriba en el balcón? ¿Hay algunos ahí arriba, por primera vez? Bueno, gracias. Muy contentos de tenerle esta noche, con nosotros, y en compañerismo con nosotros alrededor de Su Palabra.
49 Ahora, ruego para que se puedan quedar un poco más tiempo para el compañerismo alrededor de Sus bendiciones. Ahora, Uds. que le creen a Él y que lo conocen y han leído la Biblia, mi afirmación es esta: Que Jesús ha resucitado de entre los muertos. ¿Cuántos Cristianos ahora creen eso con todo su corazón? Veamos sus manos. Oh, eso es maravilloso. Cristo ha resucitado de entre los muertos.
Ahora, si Él ha resucitado de los muertos, Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Si Cristo estuviera aquí esta noche en el cuerpo corporal como estuvo cuando Él vino a hacer una ofrenda por el pecado con Su propia Sangre; Si Él estuvo aquí entonces… o, ahora, Él sólo pudiera estar aquí mismo. Pero siendo que Él está aquí en la forma del Espíritu Santo, Él está expandido por todo el mundo, en todas partes. Él cubre… Bueno, así como las aguas cubren la mar, Él está en todas partes. Y Él es Omnipresente, lo sabemos. Y Él es Omnipotente, también.
Y ahora, si Él está aquí, y Su Espíritu está aquí, tendrá que actuar en Su pueblo como lo hizo cuando Él estuvo aquí, o Él dijo algo errado. Yo creo que Él está aquí.
50 Ahora bien, tal vez para Uds. los nuevos que nunca han visto al Espíritu Santo moverse de la manera que Él nos ha dado para obrar, viendo anticipadamente y haciendo las cosas que… Ahora, a Uds. los nuevos, permítanme decir esto: Jesús nunca reclamó ser un sanador. Jesús dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí”. Sabemos eso, ¿no es así? Y Jesús, cuando fue interrogado por pasar al lado de un montón de lisiados, y ciegos, y paralíticos, y gente coja, Él dijo en San Juan 5:19, cuando Él pasó por la puerta del estanque, y todas esas personas estaban allí… Y Él había visto una visión del Padre, le dijo en dónde estaba acostado un hombre. Y Él fue a buscarlo entre la gente hasta que lo encontró. Lo escogió, lo sanó, y siguió adelante.
Y los judíos lo cuestionaron, en el versículo 19. Escuchen lo que Él dijo.
… De cierto, de cierto os digo: no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente.
Él nunca afirmó que hizo algo en absoluto, en la manera de sanar a los enfermos, o cualquier otra cosa, hasta que el Padre le mostraba primero con una visión. ¿Cuántos saben que esa es la Escritura, levantarían su mano? Muy bien.
51 Ahora, Jesús estaba poseído de… o, tenía el poder del Espíritu Santo en Él, de modo que podía… la gente podía estar de pie en la audiencia y Él podía voltear y hablar con ellos, como la mujer que tocó Su vestidura. Y Él conoció los corazones de la gente; ¿es eso cierto? Él conocía los corazones de la gente a medida que Dios lo revelaba, tal como Dios se lo mostraba; Él lo sabía.
Y Él fue a una mujer, y en una ocasión la mujer vino a Él para darle un trago de agua… o, Él le pidió de beber, mejor dicho (San Juan, capítulo 4). Y cuando Él pidió de beber, pues, ella le dijo que la condición de la raza estaba mal y no era costumbre que los Judíos le pidieran a los Samaritanos.
Y Él dijo: “Pero si tú supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Yo te daría agua, que no vienes aquí a sacar”.
Y ella dijo… la conversación continuó. Después de un rato, cuando Él halló dónde estaba su problema, dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco”.
Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta”. (Ahora, esto es para los nuevos). Dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta. Sabemos que cuando venga el Mesías… ”(¿Cree Ud. que Jesús era el Mesías? Ciertamente, Hijo de Dios). “Sabemos que cuando venga el Mesías, Él hará esto. Él nos dirá estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
52 Esa era la señal del Mesías. Si esa fue la señal del Mesías en aquel día, y Él es el mismo hoy, esa tiene que ser la señal del Mesías hoy.
Natanael, un hombre muy ferviente. Uds. pudieran pensar que esa mujer era una Samaritana, pero ¿qué de un hebreo? ¿Qué de Nicodemo, el maestro? Él dijo: “Sabemos que eres un profeta que ha venido de Dios… o un maestro, porque ningún hombre puede hacer lo que Tú haces, si no está Dios esté con Él”.
Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestre”.
Fueron Sus visiones de Dios que hicieron eso. Vean, la carne no puede gloriarse; es lo sobrenatural.
Y cuando Natanael llegó, un hombre muy ferviente, Jesús lo reconoció como un Cristiano ferviente… o un creyente. Él dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?”.
Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”.
Él reconoció que esa era la señal del Hijo de Dios. Eso era lo que Él debía hacer. Y ahora, hoy, Él es el mismo.
53 Ahora, quiero preguntarles algo. Si Él viene ahora entre Su pueblo aquí, y hace las mismas cosas que Él hizo entonces, ¿cuántos creerán en Él con todo su corazón? Levanten sus manos. Quienquiera que sea, nuevo, o… Dios le bendiga.
Padre, Tú ves sus manos. Sabemos que ellos son Tus hijos, ellos te creen. Y ahora, humildemente me someto a Ti, que Tú mismo te manifiestes, y le muestres a esta audiencia esta noche, que el tiempo está a la mano. Y es por eso que estas cosas se están haciendo: El Espíritu Santo ha venido a la tierra en la gran plenitud de Su Ser, para reunir a los hijos de los cuatro ángulos de la tierra para prepararse para el rapto. Pedimos esto para la gloria de Dios, y para el cumplimiento de Su Palabra, porque es en el Nombre de Jesucristo que oramos. Amén.
54 Muy bien. Uds. con las tarjetas de oración ahora, comenzando con el número 1, solo alinéense por este lado, como los cinco primeros de Uds., no… de ese modo no vendrán todos juntos. ¿Quién tiene 1, 2, 3, 4, 5? De acuerdo, por aquí abajo. 6, 7, 8, 9, 10, y dejen que se junten, por favor.
Muy bien. A medida que bajan, si el Hermano Woods, o el Hermano Boze, o algunos de ellos bajan y ayudan, tal vez algunos de ellos no puedan hablar inglés, o algo así, y ellos podrán ayudar. Gracias.
Y ahora, si alguien ha estado aquí y ha visto al bendito Padre Celestial, cómo Él nos da de Su seguridad de Su resurrección, y Uds. se tienen que ir en los próximos diez o quince minutos, bueno, si se van ahora, y sólo… Solo estén muy quietos y reverentes por unos momentos mientras estamos orando por los enfermos, si alguien está en mal estado. Y oro para que Dios haga algo.
Creo que tenemos 10, 11, 12, 13, 14, 15, ¿vendrían ahora? Tarjeta de oración E-11, 12, 13, 14, 15. Y ahora, a todos Uds. que están aquí, ¿cuántos están allá que no tienen tarjetas de oración, pero creen de todo corazón que Jesucristo los va a sanar? ¿Levantarían su mano, y orarán para que Dios lo conceda? Muy bien. Les pregunto esto: Si Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos… Escuchen estudiantes de la Biblia allá en la audiencia, hay ministros sentados allá. Les quiero preguntar algo.
55 Ahora, ya que Él ha resucitado… Uds. dicen: “Hermano Branham, esa mujer tocó Su vestidura cuando Él estaba en un cuerpo corporal”. Les quiero preguntar algo. ¿Enseña la Biblia en el libro de Hebreos que Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Es eso correcto? Ciertamente, la Biblia enseña eso. ¿Cómo van a tocarlo a Él entonces con sus debilidades? Sólo créanle. Entonces Él, como el Espíritu Santo, Su Agente Divino que está en nosotros, Él lo revela de nuevo como lo hizo entonces. ¿No está eso en una perfecta armonía con la Escritura y la manera en que la Escritura…? ¿Cuántos creen que eso es conforme la Biblia, de acuerdo con el operar de la Biblia? El Señor les bendiga.
Muy bien. ¿Cuántos tenemos…? Veo que tenemos un buen grupo allí abajo ahora. ¿Lo tiene, Hermano Woods? Muy bien. Mientras están alineando el resto de ellos, por razón del tiempo, vamos a orar por los enfermos.
Ahora bien, si el Espíritu Santo unge —no sé si Él lo hará— voy a pedirles que me hagan un favor. ¿Se puedan quedar sentados quietos unos momentos, mirando en esta dirección y orando? Estoy muy cansado esta noche. Muy cansado. Y acabo de llegar de una campaña de mes tras mes, y me falta casi un mes más antes de tener un día de descanso, ¿ven? Y oro para que me ayuden esta noche, ¿lo harán? Sólo siéntense, mantengan a los niños cerca de Uds., sólo quédense sentados quietos un poco. Ellos no dejarán que me quede mucho tiempo.
56 Si se les puede probar a ustedes que Jesús está vivo, entonces saben que todas las promesas que Él hizo están aquí con Uds. en Jesús. Correcto. Así que ahora, recuerden que todas las alabanzas son para Jesucristo, el Hijo de Dios. Digámoslo juntos. “Todas las alabanzas para Jesucristo, el Hijo de Dios”. Ahora, por causa de Su Nombre, y por causa de Su Palabra, y por causa de Su pueblo, ahora tomo esta audiencia bajo mi control en el Nombre de Jesucristo. Sean reverentes y miren en esta dirección, por favor.
Muy bien, señor. Hermano Woods, ¿quiere…? ¿Es esta la señora aquí? Muy bien. Ahora, a medida que la señora se está acercando a mí, hasta donde sé, ella es una desconocida para mí. Yo no la conozco. Ella es sólo una damita parada allí, observando, mirándome. Ella es la primera en la línea de oración. Hoy le dieron una tarjeta de oración, o cuando sea que se la dieron, y ella sólo fue llamada aquí, es la primera.
¿Somos desconocidos el uno para el otro, señora? No nos conocemos y Ud. sabe que yo no sé nada de Ud., no tengo modo de saber nada de Ud. Pero ahora, si Jesucristo ha resucitado de entre los muertos entonces, si Ud. estuviera parada aquí y Él estuviera aquí parado con este traje que Él me dio….
Ahora, si Ud. está enferma y quiere sanidad, Él le diría que Él lo hizo cuando murió por Ud. Pero ahora, la única cosa que Él pudiera hacer después de que ya, ya pagó el precio por su salvación y sanidad; no hay nada más que Él pueda hacer al respecto, pero Ud. solo tiene que aceptarlo. ¿No es así?
¿Cuántos ministros hay en el edificio que sabe que eso es Escritural? Vamos a ver, predicadores. Sólo miren a los ministros —saben que eso es correcto. No hay nada que podamos hacer, ya está hecho.
57 Pero Él ha enviado a la iglesia, primero, ¿qué? Apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores. ¿Es correcto eso? Todo para la perfección de la iglesia.
Ahora, Él pudiera hacer algo aquí si acaso Él no la atrapó con la profecía. Y luego, yo mismo no tengo mucho de ministro, porque no tengo mucha educación, pero se me ha dado un don Divino como vidente que ve cosas anticipadamente. Y si Él me permite saber por lo que está Ud. aquí, ¿aceptaría lo que es, sabiendo que yo no sé nada de Ud.?
¿Cuántos en la audiencia creerían en Él, tal como lo harían si estuvieran sentados en el mismo pozo donde Él se sentó con la mujer Samaritana? Veamos sus manos— creerán que la resurrección es así de real. Con esto debería quedar concluido.
La señora, ella misma sabe y levantó la mano de que yo no la conozco, ella no me conoce. Y aquí estamos los dos juntos, sin conocernos pero en la plataforma en el Espíritu Santo.
Ahora Jesús, de la manera que Él lo hizo, Él habló con la mujer junto al pozo solo un rato. Y entonces Él halló dónde estaba su problema. Y cuando lo hizo, Él le dijo. Y ella dijo que Él debía ser el Mesías… o, Él debía ser un profeta, el Mesías. Cuando Él venga, Él lo hará.
Ahora, si Él repite la misma cosa, esta noche, entonces Él ha resucitado de entre los muertos. Eso es todo lo que tienen que saber. Si Él resucitó de entre los muertos, y está aquí con nosotros, eso debería concluirlo para siempre. Eso debería hacerlo. Dos mil años… Un hombre murió hace dos mil años y sigue vivo aquí esta noche. Y eso lo concluye, ¿ven? Entonces nuestra religión no es en vano; es verdadera.
La señora (si la audiencia puede escucharme, puede escuchar mi voz, ella parece atenuarse, porque entre ella y yo está esa Luz que se puso entre nosotros). La señora está consciente de que algo está pasando. Si eso es correcto, señora, levante la mano, Ud. está consciente de que algo está pasando, es el Ángel de Dios, cuya fotografía fue tomada y está en Washington, está entre nosotros ahora. Y Él es… si tan solo me rindo a Él, y Él me ungirá al punto que la vida de la mujer vendrá delante mí, entonces yo lo diré.
58 Sí, veo a la mujer. Y ella está afectada con nerviosismo. Ella es extremadamente nerviosa. La veo andando y como sosteniendo sus manos. Ella está preocupada por algo; hay algo que la molesta. Eso es correcto. Y Ud. tiene un crecimiento que le molesta. Y ese crecimiento se oculta a simple vista aquí, porque es su labio, por dentro. Eso es correcto.
Y Ud. está muy preocupada. Ud. está… en su corazón, Ud. es una madre. Y Ud. tiene un hijo por el que está orando. Un muchacho que… El muchacho tiene una condición en sus intestinos. Creo que el médico dice que es úlcera en sus intestinos. Y el muchacho no es salvo. Él no es un Cristiano, y Ud. quiere que se ore por él, y está sosteniendo un pañuelo en su mano para ese propósito, para que yo ore por él. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
59 Ahora, hermana, Ud. está… ¿Es eso verdad? [La hermana dice: “Sí, es verdad, Hermano Branham”]. ¿Creen ustedes? No en mí, en Él. Jesús. Entonces Él está aquí. Entonces Él no está muerto. Entonces el mismo Aquel de Galilea está aquí esta noche, aquí mismo con Uds. Venga, hermana.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, que muestras misericordia a los millones, y en estos últimos días cuando la luz está saliendo, el mismo Jesús que vino y trajo luz. La Biblia dice: “El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz”. En el Oriente, en los días primitivos, y aquellos en el Occidente, ahora, al tiempo de la tarde, ha llegado una gran luz. ¿Qué? La misma luz está brillando otra vez: el Señor Jesús resucitado así como lo prometió. Y Tú estás aquí esta noche. Y te damos gracias. Y rogamos que concedas a esta querida mujer todas las peticiones que ella ha hecho, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
No tema ahora, hermana. Todo estará bien para Ud. Se alumbró a su alrededor. Todo saldrá bien. Amén.
Sólo crean. Ahora, Uds. no tienen que estar aquí arriba. Sólo tengan fe una vez y créanlo realmente, y vean si lo hacen o no. Sólo crean con todo su corazón.
60 Muy bien, señora, supongo que Ud. y yo somos desconocidos el uno para el otro, pero el Señor Jesús nos conoce a los dos. Y Él conoce todo sobre Ud., y Él conoce todo sobre mí. Y Él es el Dios de la eternidad. Por supuesto, no tengo manera de saber cuán enferma está usted, o cuál es su enfermedad, o incluso para lo que está aquí, pero Dios sí lo sabe. Y si Él me dice lo que está en su corazón ahora, lo que está en su corazón ahora, ¿lo aceptará y lo creerá con todo lo que hay dentro de Ud.?
Ahora, Ud. está parada por alguien más, también. Correcto. Es un hijo, también. Y él tiene algo mal con el pecho. Problemas en el pecho. Correcto. Y está oscuro, está sombreado. Él no es un Cristiano. Correcto. Es un pecador. Y Ud. quiere que sea salvo. Esto es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Venga aquí, hermana.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, concede a esta pobre madre esta noche, los profundos deseos de su corazón mientras ella está aquí, sabiendo que está en Tu presencia, no la presencia de su hermano, haciéndola de esta manera. Y te ruego que Tú concedas la petición que ella pide, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, mi hermana.
Si puedes creer, todas las cosas son posibles para los que creen. ¿Creen Uds.? Ahora, sean muy reverentes.
Dios bendiga a esa pobre alma. Que Sus bendiciones eternas descansen sobre ella.
61 ¿De qué tiene miedo, hermana? Ud. está poco escéptica, ¿no es así? La damita sentada allí, en la hilera. Ud. solo… Yo no me sentiría de esa manera. No. Sólo sea reverente, ¿ve? No es nada. La cosa puede venir sobre Ud.: el mal. Crea con todo su corazón, damita.
Venga. ¿Cree en el Señor Jesucristo, señora? [La señora dice: “Sí, creo”]. Yo no la conozco. Él la conoce a usted, yo no. Esta es la misma ocasión otra vez, igual que Jesús y la Samaritana siendo dos razas. Bueno, entonces, Jesús le hizo saber a ella que no hay diferencia. Dios hizo a todos los hombres y nuestros colores de piel no tuvieron nada que ver con eso.
Pero veo que Ud. se aleja de mí, señora. Sí, es otra persona por la que está Ud. orando— su marido. Correcto. Él no está aquí. Y él es un… oh, él es un drogadicto. Y Ud…. Lo veo, es terrible. No diré más, pero Ud. entiende. Venga, permítame este pañuelo.
62 Oh Jesús, Hijo de Dios, ruego que se conceda misericordia, Señor, y bendice a esta pobre alma que está aquí, ahora. Y bendice a aquel que está en espera. Ruego que el mal se vaya, y que el hombre sea liberado, por medio del Nombre de Jesucristo. Amén.
¿Está de acuerdo conmigo, señora, en esto, que será hecho? [La hermana dice: “Sí”]. Dios le bendiga. Entonces recibirá lo que ha pedido. Vaya y que la paz de Dios sea con usted.
¿Cómo está, señora? ¿Cree con todo su corazón? Y yo no puedo ayudarla… Ahora, había una señora que apareció justo aquí, que es una mujer blanca. Todos solo… Ella está sentada aquí, con un abrigo gris. Tiene algo en su garganta que está estudiando, ¿no es así hermana? Oh, pues, es una dama que conozco; no sabía eso. Señora… me olvido de cuál es su nombre, pero yo la conozco. Eso es correcto. Ud. ha contactado a Dios, señora. Dios le bendiga. Ud. tiene miedo del cáncer. Eso es cierto.
63 La dama al lado de usted tiene algo mal en su muñeca. Uds. saben, el Ángel de Dios… La dama sentada justo detrás, con una boina roja puesta, ella tiene artritis. Ud. entiende lo que digo. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Miren, allí. Lo ve.
Todas Uds. pongan sus manos la una sobre la otra, allí, cada una… Oh Dios, nuestro Padre Celestial. Reprendemos este mal ahora, y oramos para que en el Nombre de Cristo eso sea quitado de cada una de ellas, y sean sanadas y te glorifiquen. Amén.
No duden, solo crean. Vean en esta dirección y crean; eso es todo lo que les pido que hagan.
64 Y ahora, señora, si… Señor, Jesucristo puede sanarlo; si Ud. cree que Dios le quitará esa tuberculosis de usted, eso se irá. ¿Lo cree? Muy bien. Conforme lo ha creído, le será hecho. Amén.
Ahora, creo que Dios la ayudará, señora, si tan solo cree. ¿Creerá ahora Ud. conmigo? ¿Creerá toda persona de color aquí, si Dios…? Esta señora, primero, quiero preguntarle: Yo no la conozco, ¿verdad, señora? Nunca la he visto, no sé nada de Ud. Ni una cosa. Si cada hermano de color, hermana, en el edificio aquí, aquí está parada una de sus hermanas, no sólo su hermana, pero nuestra hermana, también, pero me refiero de su propio color. ¿Y recuerdan quién ayudó Jesús a cargar la cruz? Él entiende. Ahora, Él, el mismo Jesús que subió al Gólgota al cual Simón ayudó a cargar la cruz, Él está vivo aquí esta noche.
65 Miren, Él solo está en otro mundo. Uds. no lo ven con sus ojos, porque… Aquí hay imágenes de televisión. Uds. ni siquiera las ven. Y Él está más allá de esa dimensión. Pero Él está aquí de la misma manera.
Ahora, mire en esta dirección, señora. Quiero que cada uno de Uds. ahora reciba su sanidad, si lo desean. Justo cuando. Ahora, hubo una señora que apareció aquí ante mí. Sólo un momento; Ella está orando en alguna parte. La encontraré por la gracia de Dios; Ella lo tocó entonces. Correcto. Eso me debilitó. Aquí está sentada, aquí mismo. Aquí. Problema de colon. Correcto. Ciertamente. Y su colon es un colon caído, ¿no es así, señora? Levante su mano si es correcto. Ahí lo tiene, ¿ve? No se preocupe, ha terminado.
Solo tengan fe. Parece que se está moviendo en la audiencia más de lo que está aquí en la plataforma. Es su fe haciendo estas cosas, amigos. Crean en Dios.
66 Ahora, a Ud., señora. Ud. es muy nerviosa. Correcto. Muy nerviosa. Y Ud. recibe esos ataques de nervios y vienen a Ud. como espasmos. Le ha estado molestando desde hace algún tiempo, ¿cierto? A veces le da miedo, como que no quiere ir a lugares y cosas. Eso la asusta. Veo una sombra oscura… Ud. salió de la casa, y se dio la vuelta y regresó, ¿ve? Fue un susto. Entonces Ud. está… Le dio un terrible dolor en su cuerpo, el cual está arriba en la parte de su pecho. Correcto. Crea eso, Ud. sabe que esa es la verdad.
Y luego Ud. tiene un bulto, o un nódulo, o un crecimiento. Y ese crecimiento está en su brazo derecho, está cubierto. Eso es correcto, ¿no es así? [La señora dice: “Eso es correcto”]. ¿Le cree a Él ahora? [“Sí”]. ¿Lo aceptará a Él ahora para su sanidad? [“Sí, lo acepto”]. ¿Lo aceptarán, el resto de Uds., mis amigos de color, al mismo tiempo? Muy bien. Venga aquí, hermana.
Querido Dios, Quien resucitó a Jesús de entre los muertos, y nos ha dado el privilegio de tener compañerismo con Él, y Su Palabra esta noche, para ver la manifestación de Su Espíritu. Y ahora como Tú lo hiciste allá, Señor— la mujer Samaritana, ese día en el pozo, te ruego que hagas lo mismo por esta hermana y por todos los que están sentados cerca ahora, de su clase. Oro para que los sanes, Señor, a cada uno ahora mismo. Yo condeno la enfermedad de sus cuerpos, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
67 ¿Cómo puede dudar? Ud. no pudiera, ¿O sí? [La hermana dice: “No señor”]. Ahora, solo vaya, sea feliz, ¿ve? Yo quiero que Ud. sea feliz. Vea, si Ud. lo cree, entonces tiene que actuar como que cree, ¿ve? Si lo cree, Ud. actuará como que lo cree. Todo estará bien para Ud. No se preocupe, ¿Ve? No se preocupe, solo crea con todo su corazón.
Ahora crean, todos Uds. personas de color ¿Creen que Jesús los sana, entonces? Amén. Muy bien.
Ahora, aquí está sólo una niña. Yo no conozco a la niña. Nunca la había visto en mi vida. Somos desconocidos el uno para el otro, hasta donde sé. ¿Es cierto, señora? [La dama dice: “Sí”]. ¿Somos desconocidos el uno para el otro? [“Sí”]. Yo no la conozco. Ahora, ella es una niña blanca. ¿Cuántos de Uds. personas blancas, si Jesucristo revela para qué está ella allí parada, y le dice cuál es su enfermedad, o lo que sea, como Él lo hace con los demás, aceptarán a Jesús como su sanador y lo sabrán? Háganlo.
68 Muy bien. Que el Señor lo conceda. Ahora, hermana, puedo… Ahora eso no le hará daño. Hay una cosa que puedo decir ahora, que Ud. es una Cristiana. Y Ud. acaba de convertirse recientemente en Cristiana. Recién convertida en Cristiana. Pero Ud. no es de este país. Ud. no es estadounidense, Ud. es Canadiense. [“Eso es correcto”]. Ud. viene de Canadá. Y la veo venir en un auto verde, o creo, como un Mercury, creo que es. Y Ud. está orando por un hombre que es un alcohólico. Es su padre. Correcto. Y luego Ud. tiene un pequeño amigo que es como… usa gafas y Ud. está orando por ese amigo. Eso es cierto, hermana. “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
¿Cree ahora? [“Sí”]. ¿Cree que recibe por lo que ha venido? Venga.
Querido Dios, bendigo a este niña, en el Nombre del Señor Jesucristo, y que ella salga de aquí esta noche y reciba todo lo que ha pedido. Ella es sólo una niña, Señor, en su tierna fe. Que sea grandemente recompensada. Pues lo pedimos en Su Nombre. Amén. Que Dios le bendiga, hermana. Vaya regocijándose y creyendo.
69 Ahora, quiero preguntarles algo. Cada uno de Uds. que cree con todo su corazón que Jesucristo resucitó de entre los muertos… Y ahora antes de que Uds. se perturben, quiero preguntarles algo. ¿Creen ahora, sin sombra de dudas? ¿Se han ido todas las dudas? ¿Ahora creen que Él vive? Simplemente cantemos un verso que Él Vive. Hermano Eckberg o uno de Uds…. hermano aquí, ¿Vendría Ud. a darnos un…. “Él vive, Él vive, Cristo Jesús vive hoy”? ¿Lo cantarán conmigo, ahora?
Y levanten sus manos a Él, que Él está aquí. Quiero que le adoren a Él, ¿lo ven? Él quiere ser adorado. Me siento impresionado en mi corazón, Él quiere que ahora le adoren en esta canción. Muy bien, hermano.
¡Él vive, Él vive, Cristo Jesús vive hoy!
El camina conmigo, y habla conmigo,
A través del camino angosto de la vida.
¡Él vive, Él vive, la salvación impartirá!
Tú me preguntas cómo sé que Él vive
Él vive dentro de mi corazón
Ahora, sólo un momento. ¿Hace Él eso por Ud., señora? Entonces su problema del corazón se ha ido. Entonces puede irse de la plataforma. ¿Él hace eso por Uds., Cristianos? ¿Vive Él en su corazón? ¿Están seguros? Si lo están, levantemos nuestras manos a Él mientras oro por Uds., y cada uno de Uds. será sanado. Uds. ya están sanados.
70 Creo que conozco a este hombre sentado junto a ti, Gene. Creo que es un hombre… Pero Ud. está orando por alguien. Y la persona tiene un cáncer. Correcto. Sí, los vi de pie. ¡No tema, tenga fe!
Señor, ahí atrás, ¿quiere superar ese problema de próstata? ¿Cree que Jesús lo sana ahora? Si Ud. lo cree, Dios le bendiga, entonces Ud. puede tenerlo. Amén. Cualquiera que quiera ser sanado, sólo levante sus manos a Él. ¡Él está aquí! Él ha resucitado de los muertos. Ahora, ¿Lo creen? Levanten sus manos.
Padre Celestial, llegando al cierre del servicio, llegando al lugar donde has hecho todas las cosas bien, has hecho todo bien. Tú no puedes hacer otra cosa que cosas buenas, porque Tú eres Dios. Y te ruego, Padre Celestial, sabiendo que esta gran multitud de personas, miles de personas sentadas aquí, cómo podríamos tomar una por una, cuando estoy casi a punto de desmayarme ahora.
Pero, querido Padre, ellos han visto Tu poder de resurrección. Y saben que Tú estás aquí. Ya no estás muerto. Estás viviendo. Y Tú estás aquí como Sumo Sacerdote. Y te amamos, y te creemos, y te aceptamos, y condenamos al diablo. Y lo echamos fuera, en el Nombre de Jesús. Y ahora nos tomamos la libertad de adorar al Señor por nuestra sanidad y salvación, dándole a Él toda la alabanza y gloria por medio del Nombre de Jesucristo.
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