OBRAS DEL MENSAJE


Bartimeo El Ciego
Columbia, South Carolina, E.U.A.
56-0414
1 Inclinemos nuestras rostros solo un momento para orar antes de tomar asiento.
Nuestro Padre celestial, te damos gracias esta noche por el Señor Jesús, Quien nos ha redimido de una vida de pecado, y fue herido por nuestras rebeliones, y por Sus llagas hemos sido curados. Estamos tan contentos esta noche de que Él esté vivo para siempre entre nosotros.
Oramos, Padre, por todas las personas esta noche, que Tú les des todo lo que necesitan, ambas bendiciones, espirituales y físicas. Y que cuando nos vayamos esta noche, podamos decir como Cleofás y los demás en la primera resurrección: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros, debido a Su Presencia?”. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.
2 Es para mí un privilegio venir esta tarde para ministrar en Su Nombre. Anoche me dieron algunos paños y pequeñas notas, y yo oré por ellos y respondí sus notas lo mejor que pude. Y ahora esta noche, veo que tienen unos cuantos más aquí. Mañana será un día bastante ocupado para nosotros: Tengo un servicio doble, y están casi al mismo tiempo, mañana. Así que por favor, y si son tan amables, si solo me escriben a Jeffersonville, y estaré encantado de enviarles un paño por el que yo he orado. Envío varios miles a la semana. No hay ningún costo; no hay nada adjunto a él, simplemente todo es gratis; y no estoy tratando de obtener su dirección; yo no tengo programas de radio, nada para patrocinar. Solo mándenlo pedir, y es suyo totalmente gratis. Y yo oré por cada uno.
Ahora, la carta que reciben con las instrucciones… Tenemos una cadena de oración por todo el mundo. Algunos de ellos se tienen que levantar a la una, a las dos y a las tres de la mañana. Y hay miles de personas orando al mismo tiempo. Y el Señor Jesús está haciendo algo maravilloso… [Cinta en blanco].
3 Ahora, en la Biblia, muchas lecturas, ellos dicen: “Unja mi pañuelo”. Ahora, yo no cargo aceite para ungir; eso está bien (¿Ven?); eso es bueno. La Biblia sí enseña ungir con aceite. Y cualquier cosa que el Señor hace, y bendice, pues, sí que estoy a favor. Pero ahora, si solo observan, la Escritura no dice que Pablo ungió los pañuelos; ellos dijeron: “Tomaban del cuerpo de Pablo, pañuelos y delantales”. Hechos 19. Y vean, ellos se habían fijado que Dios estaba con el apóstol, y así que ellos simplemente… sabían eso.
¿Y saben de dónde pienso que Pablo tomó eso en la Escritura? Cuando la mujer Sunamita, su bebé que le había sido prometido por el profeta Elías, porque ella era tan amable con él y lo que hizo por él. Y le dijo que ella iba a tener un bebé, y ella no lo creyó. Así que después vino el bebé. Y cuando se convirtió en un jovencito de unos diez, doce años, un día se encontraba en el campo con su padre, alrededor de las once. Creo que le debe haber dado insolación, es… “¡Mi cabeza! ¡Mi cabeza!”, gritó el bebé.
4 Sin embargo, el padre tomó a un criado joven e hizo que cargaran al niño, lo puso en el regazo de su madre, y como al mediodía murió. Y ella lo tomó y lo puso en la cama del profeta. Qué maravilloso lugar para ponerlo. Y luego ella dijo: “Ensilla una mula y anda y no te detengas. Tenemos que ir al profeta”. Ella quería averiguar por qué el niño había muerto.
Así que, Dios no le revela todas las cosas a Sus siervos, Uds. saben. Por lo tanto, Elías no sabía por qué había muerto. Pero él tenía un bordón que había tocado su mano, y le dijo a Giezi, su siervo: “Ahora, toma este bordón y ve y ponlo sobre el bebé”.
Y ahora, creo que es de allí de donde Pablo sacó lo de poner pañuelos sobre la gente; que provenían de él. Él sabía que lo que tocaba era bendecido. Si la gente… Pero la mujer en ese caso, ella sabía… ella no sabía sobre del bordón; ella sabía que Dios estaba en Su siervo. Así que, él fue y tendió su propio cuerpo sobre el bebé y volvió a la vida.
5 Ahora, hay muchos… A veces hay miles de estos a la semana. Y la otra noche, hace como unas dos semanas, un poco más, en el viejo México, fue una escena muy lastimosa. Tres noches de servicio. Y después de que un pequeño bebé había resucitado de los muertos… Cuando yo fui esa noche… La gente pobre no tenía pañuelos. Un buen albañil de primera clase tiene que trabajar ocho días seguidos, ahorrar cada centavo, para comprarse un par de zapatos. Gana como dieciséis pesos al día, y son unos doce pesos y medio por dólar. Ese es Poncho. Pero el pequeño Pedro que trabaja en la calle, gana, bueno, tal vez ocho pesos al día. Él tiene seis niños que alimentar. Una pequeña tortilla, él obtiene dos por peso. Así que no puede comprar zapatos; uno solo anda descalzo, para alimentar a sus hijos. ¡Oh, eso da lástima!
Si solo vieran, queridos amigos Cristianos, ver lo feliz que somos siendo un estadounidense. Hay un dicho: “Es grandioso ser estadounidense”. Eso es más que un simple dicho; eso es verdad. Esta es una nación bendecida. Deberíamos apreciarlo más de lo que lo hacemos. Al ver a la gente bien alimentada y vestida, y gente inteligente. Vayan a uno de esos países donde yacen por decenas de miles, y ni siquiera están vestidos, y muriendo de hambre. Y muchos de ellos mueren a causa del hambre allí mismo en los terrenos, esperando que se ore por ellos. Y se pueden imaginar qué escena tan lastimosa es. Así que, estoy confiando en Dios que de alguna manera eso… Bueno, yo no puedo hacer nada al respecto, solo orar y ministrar.
6 Y ahora, estos pañuelos, oro por ellos ahora, si inclinan su rostro solo un momento con nosotros, para que sean enviados.
Ahora, bondadoso Padre Celestial, estos pañuelos aquí representan a unos pobres mortales enfermos. Estoy tan agradecido de que ellos creen en Ti, Señor. Y a pesar de que, después de que su médico, tal vez, los ha desahuciado, ellos todavía creen que hay esperanzas si te piden a Ti. Quizá Tú lo sabes, tal vez algún pobre anciano papá ciego en algún lugar aquí en la zona rural, sentado, en un lugarcito oscuro esta noche, esperando que un pañuelo llegue a casa. Una madre con su bebé que está justo al borde de la muerte, no pudo traerlo, esperando que el pañuelo llegue a casa…
Querido Padre, rogamos que cuides cada uno de ellos. Y se nos enseña en la Biblia que tomaban del cuerpo de San Pablo, pañuelos y delantales; fueron puestos sobre los enfermos, y los espíritus inmundos y enfermedades los dejaron. Padre, sabemos que no somos San Pablo, pero sabemos que Tú todavía eres Jesús, y fuiste Tú quien hizo la obra.
7 Y así que, ahora en la Escritura, se enseñó que cuando Israel fue apartado de la tierra prometida por el Mar Rojo… Un escritor dijo que Dios miró hacia abajo con ojos de ira a través de esa Columna de Fuego, y el mar se atemorizó y abrió un camino para que el pueblo de Dios cruzara.
Y Padre, cuando estos pañuelos se pongan sobre los enfermos esta noche, que Tus ojos miren de nuevo a través de la Sangre de Jesús, Quien murió para este propósito. Y que las enfermedades, el enemigo que tiene a la gente atada, se atemoricé y se aleje de las personas, y que se les permita llegar a la promesa de buena salud y fortaleza. Porque es con este propósito que los enviamos, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Los pueden tomar tan pronto como el servicio haya terminado. Ahora, debido a la congestión y la gente parada….
8 Mañana a las once, el pastor aquí, el Hermano Bigsby, me pidió que hablara por él un servicio de evangelización mañana a las once. Y eso haré, si el Señor lo permite.
Y luego a las tres de la tarde, el servicio de sanidad de clausura, vamos a pasar de nuevo a la oración por los enfermos mañana por la tarde. Y les invitamos a que vengan. Cuando se le preguntó esto al hermano Bigsby, me puse feliz de escucharle decir que lo haría con mucho gusto. Y yo aprecio eso, porque eso hace un buen compañerismo. Aquí hay otros ministros, y ellos tienen sus propias reuniones, y siempre me gusta tener una reunión el domingo en la tarde, así cada miembro puede regresar a su propia iglesia el domingo por la noche y tener su servicio. Y de esa manera pretendo hacerlo también en los servicios de la carpa, que tengo en el futuro: Tratar de tener el domingo por la tarde para que todos vayan a su propia iglesia. Agradezco al hermano Bigsby, y creo que él es un verdadero caballero Cristiano al hacer eso.
9 Y ciertamente aprecio a estos pastores que han enviado a su congregación para que se ore por ellos. Y solo espero de todo corazón que algo haya sucedido que hará que las iglesias sean mejores. Y ruego para que Dios comience un avivamiento chapado a la antigua aquí que recorrerá por toda la nación, directamente desde esta región, comenzando en este momento.
Ahora, en los servicios de sanidad, todos deben recordar esto ahora, que no hay nada que un individuo pueda hacer para sanar a otro. Lo único que puede hacer, es que la persona tenga fe en el Señor Jesucristo, ¿ven? Su salvación fue completada en el Calvario. Y todo lo que Uds. necesitan en su jornada aquí en la tierra, fue comprado para Uds. en el Calvario, ya está terminado.
10 Ahora, Dios nunca los juzgará por ser un pecador. Él no puede juzgarlos, porque el pecado fue pagado en el Calvario. Y Ud. no es un pecador; Ud. es uno que rechaza, ¿ven? Él los juzga por rechazar la salvación cuando se les ha ofrecido. Pero Jesús… Juan, cuando lo vio, dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Y toda la pregunta del pecado quedó resuelta en el Calvario.
Y ahora, quizás para algunos de mis hermanos del clero, que quizás no puedan ver la sanidad Divina a la luz de la expiación: Usted no puede lidiar con la enfermedad… o, el pecado, sin lidiar con la enfermedad, porque la enfermedad es el atributo del pecado. Antes de que tuviéramos algún pecado, no teníamos ninguna enfermedad. Así que, cuando Uds. están lidiando con el pecado, están lidiando indirectamente con la enfermedad.
Y cuando Jesús resolvió la pregunta del pecado, resolvió la pregunta de cada atributo que causó el pecado, incluso la muerte misma: la pena del pecado. Así que vean, todo fue pagado en el Calvario.
11 Ahora bien, la única cosa que un individuo tiene que hacer, es su propia fe personal, no la fe de algún ministro, no la fe de algún otro individuo, sino su propia fe en el Señor Jesús resucitado, aceptando lo que Él hizo por Ud. en el Calvario. Cualquier don Divino verdadero siempre apuntará al Calvario.
Ahora, primero en la forma inicial es la Biblia, la Palabra de Dios. Y todo lo que se hace en la iglesia debe estar basado en la Palabra eterna de Dios, que es la Biblia. No hay otros cimientos que se puedan poner aparte del que ya está puesto. Y este es el Libro. Y un Ángel se lo había dicho a Juan… o, se lo trajo a Juan, más bien, en el último libro. Él dijo: “Cierra el Libro,” y así sucesivamente. Y está sellado. Y dijo: “Cualquiera que le quitaré o añadiere a este Libro…”. No se le puede quitar o añadir nada a él. Por tanto este Libro es el plano de Dios para que nosotros lo sigamos. Y tiene que venir de este Libro. Nada más, ni nada menos, debemos tomar todo el Evangelio, no agregarle nada, y solo tomarlo de la manera que está escrito aquí en el Libro. Eso es la cosa entera. Todo creyente de la Biblia cree eso. Y solo queremos tener compañerismo alrededor de eso.
12 Ahora, Jesús —para poder hablarles de esta manera— cuando Él estaba en la tierra, Él no reclamó ser un Sanador, Él reclamó que solo hacía como el Padre le mostraba hacer. ¿Es eso correcto? ¿Cuántos alguna vez leyeron eso en la Biblia? Que conocen San Juan 5: 19. Que Jesucristo mismo, nunca sanó a nadie, no. Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre Me muestra primero qué hacer”. Él veía una visión de qué hacer, y luego hacía lo que el Padre le decía. Él dijo esto, y Sus Palabras, por supuesto, son verdaderas, ¿no es así? San Juan 5: 19, cuando dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”.
Ahora bien, Él tenía que decir la verdad, porque Él era infalible; Él era el Hijo de Dios. Y Dios Mismo, estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo. El cuerpo, el Hombre era Jesús, el Hijo de Dios; pero el Espíritu en Él, era Jehová Mismo, tabernaculizado aquí en carne humana, para quitar el pecado.
13 ¿Alguna vez se fijaron en lo grande, por qué Dios hizo eso? Ahora bien, Dios tenía que hacerse carne, porque no sería correcto si ellos… Si alguien más era carne, y si Dios era un Hombre de carne que envió a un hombre diferente, para hacer dos hombres, teniendo dos Dioses, eso no sería correcto. Vean, porque Dios mismo no podía enviar a alguien más y ser justo. Si Él pronunció el castigo, Él mismo tenía que tomarlo. Para poder hacerlo, Él tuvo que hacerse un cuerpo, que fue un Hijo creado, Jesucristo, Él mismo habitó en esto para el sufrimiento, se hizo a Sí mismo un poco menor que los Ángeles para sufrir por el pecado y por la enfermedad.
Ahora, que el Señor les bendiga grandemente. Ahora, mañana… Yo no… no estaré predicando esta noche. Acabo de estar, de venir de orar de la habitación. Y el Espíritu Santo está… He visto a una persona siendo sanada desde que he estado parado aquí en la reunión, y eso es cierto—desde que he estado aquí parado.
14 Ahora bien, si solo permanecen en oración, solo quiero hablar un poco de las Escrituras para entrar en el sentir por la Palabra. Y Su Palabra nunca fallará; la mía fallará, porque solo soy un hombre. Pero Su Palabra no puede fallar, porque es Dios. Y quiero leer solo un versículo de Su Palabra. Y si no se llevan más que este versículo a casa, de cierto saldrán beneficiados por haber estado en la reunión. Y ahora, en el capítulo 18 de San Lucas y el versículo 42, leemos esto:
Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.
Que Él añada Sus bendiciones a Su Palabra. Ahora, quiero hablar… Hay varios niñitos de ojos brillantes sentados aquí esta noche. Y si hay un mañana, ellos son los hombres del mañana. Y solo un pequeño drama, si Uds. los adultos lo entenderán. Mañana será el tiempo de ustedes en el servicio evangelístico, pero también leemos esta escritura para los niños.
15 Y debió haber sido una tarde fría. No había habido movimiento durante el día; toda la gente había estado dentro de la ciudad, y no había movimiento. Y él se levanta. Puedo verlo mientras se mueve a los rayos directos del sol Sirio, recargado en la muralla de la ciudad, sentado a unas cien yardas [91 m] de donde estaba. Palpó su camino, siendo ciego. Y mientras está sentado, continuó en lo que estaba pensando. Él dijo: “Ahora, estoy en la luz del sol, así que continuaré con mi pensamiento”.
Uds. saben, es bueno quedarse a solas y reflexionar las cosas de vez en cuando. Es bueno que lo hagan. Y él continuó, él pensaba en la gran tragedia que le había golpeado. Y ¿cómo sucedió toda esta tragedia, siendo él, un hijo de Abraham? ¿Cómo podía ser esto?
Si tan solo lo hubiera sabido, la Biblia dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” Así que él, siendo un hijo de Abraham, ¿y que estuviera en esta condición? Él recordó: No hacía más de seis semanas, una noche, que su querida esposa que lo amaba, muy dedicada a él en su pequeña casa, se había enfermado.
Y el doctor había venido a examinarla, y dijo: “Bartimeo, siento decirte, pero no hay nada que yo sepa en la línea de la investigación científica que pueda quitarle la fiebre a tu esposa. Y si esta fiebre sigue arremetiendo, probablemente estará muerta en la mañana”.
Y cuando el médico se fue y Bartimeo dijo: “Doctor, le pagaré si puedo mendigar un poco de dinero. Ud. sabe, doctor, soy un pordiosero”.
El bondadoso caballero dijo: “Bueno, eso está bien, Bartimeo”.
16 Y él se fue abriendo paso por la casa, sin dejar que su amada esposa supiera lo que había sucedido. Se fue por el costado del edificio y se arrodilló en la gran luz de la luna Palestina, la cual es hermosa. Y sin poder ver, sin poder alejarse de la casa, porque él tenía que palpar su camino de regreso. Levantó sus manos y dijo: “Jehová, te amo, y si Tú permites que mi preciosa esposa viva, yo tengo dos tórtolas con las que atraigo la atención de los turistas mientras ellos pasan; ellas hacen maromas una sobre la otra, y eso atrae la atención. Yo recibo una limosna de ellos”. Por cuanto había muchos pordioseros en el país en aquel entonces. Y el primer hombre que salía de mañana, ellos no tenían mucho dinero, y le daban la limosna al primer pordiosero. Bueno, eso casi era todo en el día.
“Pero si Tú permites que mi esposa sane, yo iré al templo y Te daré estas dos tórtolas como un sacrificio”. Bueno, por la gracia de Dios, ella se recuperó. Él ofreció las tórtolas.
17 Solo unas semanas más tarde, tuvo que llamar al médico de nuevo por una niñita encantadora, su hija. Cuán dulce era ella. Ella entraba por la noche cuando su papá ciego regresaba a casa, y se sentaba en su regazo y le acariciaba su rostro barbudo diciendo: “Papá, te amo”.
Él decía: “Oh, querida Raquel, si solo pudiera verte. ¿Cómo luces, cariño?”.
Y ella decía: “Bueno, mi madre dice que soy bonita; tengo el pelo negro y los ojos negros”.
“Oh, te pareces a como era tu mamá”.
“Ah”, ella dijo: “Ahora, estás tratando de halagarme”.
Entonces, cuando ella se enfermó, él salió y oró a Jehová, y dijo: “Jehová, solo me queda una cosa. Y si Tú permites que mi niña mejore, te prometo que mañana te daré mi cordero”. Y su niña mejoró“.
18 Y al día siguiente él iba en camino para ver al sacerdote y para ofrecer la ofrenda. Y viéndole el sacerdote, dijo: “¿A dónde vas, ciego Bartimeo?”.
Y él dijo: “Oh sacerdote, voy al sacrificio para ofrecer mi cordero”.
“Oh”, él dijo: “No puedes hacer esto, oh, Bartimeo”. Dijo: “Te daré dinero para que compres un cordero”.
Él dijo: “Pero, sacerdote, yo nunca le dije a Dios que le daría un cordero. Yo le dije que le daría este cordero”.
Miren, niños, cuán verdadero es. Uds. deben cumplir su promesa a Dios. Incluso en sus pequeños días de juventud, cuando le hagan una promesa a Dios, cumplan su promesa. No importa lo difícil que parezca, Uds. cúmplanla de todos modos. Sean fieles a Dios.
19 Entonces, miren, en aquellos días… Hoy en día un hombre ciego suele ser conducido por un perro entrenado. En aquellos días eran conducidos por un cordero entrenado. Así que, el sacerdote le dijo a Bartimeo: “Bartimeo, no puedes ofrecer este cordero, porque ese cordero son tus ojos”.
Él dijo: “Pero oh, sacerdote, si yo cumplo mi promesa a Dios, Dios proveerá un cordero para los ojos de Bartimeo”. Así que él va y ofrece el cordero.
Se puso un poco frío, así que se puso su abrigo harapiento sobre él, se cambió de lugar otra vez. Y él continúa, mientras se desplaza hacia el Oeste, donde el sol desciende desde la hendidura del Jordán hasta el muro de Jericó. Puedo verlo mientras mueve su abrigo harapiento y se estremece un poco, se da la vuelta, dice: “Bueno, no he recibido una moneda en todo el día. Quizá, tal vez, no reciba ninguna hoy. ¿Y qué le diré a la pequeña Raquel esta noche cuando no podamos llevar el pan a casa?”.
20 Dijo: “Pero recuerdo cuando yo era joven”. “Recuerdo cuando solía mirar hacia los cielos y ver lo bonitas que eran las estrellas por la noche, lo hermoso que eran los árboles cuando estaban floreciendo, cómo era la luz del sol. Yo saltaba a los brazos de mi querida madre, que murió hace años. Cómo ella acostumbraba mecerme y contarme las grandes historias, de cómo Jehová se paró por Su pueblo: En Egipto, cómo Él sacó a la gente de sus angustias, cómo abrió el Mar Rojo y los llevó al desierto y los alimentó con maná del cielo durante cuarenta años”.
“Y cómo fue que un día, cuando estaban en necesidad de sanidad, Dios en Su misericordia, tenía al profeta Moisés, quien era guiado por una Columna de Fuego, un Ángel en la forma de una Columna de Fuego, guió al profeta Moisés a medida que él guiaba a los hijos. Y un día tuvieron necesidad de sanidad. Y levantaron una serpiente de bronce. Y todo aquel que miraba a esa serpiente era sanado. Oh”, él pensó: “¿qué si yo hubiera podido estar con ellos en aquel entonces? Uds. saben, hubiera tenido a alguien que me guiara en dirección a la serpiente, y luego habría levantado mis párpados y pedido a Jehová, y mirando a la serpiente, estoy seguro de que Él hubiera tenido misericordia de mí. Pero, por desgracia, esos días ya pasaron. El sacerdote me dice que los días de milagros han pasado. Mi iglesia dice que esas cosas ya no pueden suceder. Jehová fue grande en aquel entonces, pero Él simplemente renunció al pueblo”.
21 Qué triste historia. Si Jehová es grandioso para comenzar, Él es Jehová todo el tiempo, y siempre grandioso. Pero parece que se ha vuelto a repetir hoy. El pueblo olvida que Dios es de eternidad a eternidad. Él es infinito para comenzar; Él es infinito al final. Y si Él hizo algo al principio, y una crisis surgió, y la gente se estaba muriendo, y nada les podía ayudar, y Él hizo una expiación por su enfermedad en el desierto; y si la misma crisis surge hoy con el cáncer, problemas del corazón, tuberculosis, y muchas cosas que no tenemos los remedios para sanar o tratar; entonces si Él no actúa de la misma manera hoy, entonces Él hizo mal cuando actuó entonces. Él tiene que actuar igual.
Nosotros aprendemos más cada vez; somos seres humanos; nos hacemos más cultos. O…. Simplemente no me gusta la palabra cultura. Nos volvemos más sabios, tal vez. Así que entonces cuando…. Pero Él no. Él era perfecto para comenzar y Él es perfecto para siempre. No hay ninguna diferencia en Dios; Él siempre es el mismo.
22 Pero mientras nuestro amigo ciego y pordiosero pensaba en estas cosas… “De seguro que Jehová no murió. De seguro Él no se ha debilitado. Uds. saben, recuerdo a mi madre narrándome de la gran tragedia que sucedió en el desierto, y de cómo incluso la lepra fue sanada. ¡Oh, gran Jehová! Y yo soy hijo de Abraham, y heredero de esa misma promesa. Pero ¿qué me pasa? Ellos me dicen que esos días han pasado. Tal vez ellos entienden mejor que yo. Tal vez es solo mi condición hoy. Tal vez simplemente me siento solo porque no conseguí nada para comer”.
Así que, él titiritó un poco mientras el sol comienza… Al cabo de un rato escucha pasos acercándose, Él se levanta, corre hacia el camino y dice: “Por favor, amable señor, mientras va pasando, yo soy Bartimeo el pordiosero de la puerta. ¿Sería tan amable de darme una moneda? Tengo una esposa y una niña en casa que tienen hambre”.
“¡Aléjate, pordiosero! Fuera de mi camino. Debo seguir mi camino”.
“Bueno, gracias, amable señor”.
23 Va y se sienta de nuevo. Reanuda su estudio. Y comienza a pensar: “Ahora, solo recuerda, a no más de quinientas yardas [457 m], o tal vez a una milla [1.6 km], desde donde estoy sentado ahora mismo, Israel cruzó este Jordán en tierra seca, que oigo rugiendo detrás de mí. Y allá abajo hay un montón de piedras apiladas, según me dicen, como un memorial”.
“Oh, lo recuerdo de cuando era un niño, mi madre me llevó allá un día y me mostró aquellas piedras, que sacaron —los que llevaban el arca, los que iban atrás recogieron las piedras, y las pusieron en el suelo; y están allí todavía. ¡Oh, si sólo hubiera vivido en ese entonces! ¿No habría sido maravilloso si pudiera haber vivido ese día cuando aquellos grandes…? Dios tomó esta Columna de Fuego y cruzó el Jordán. Y el Arca del Señor, representando la Palabra, venía atrás —el Espíritu y la Palabra juntos. ¡Qué gran cosa fue aquella! Pero bueno, esos días se han ido. Me dicen que los milagros ya no suceden”.
Y cómo recuerdo lo que ella solía decirme de un día glorioso, que seríamos visitados de nuevo. Pero oh, debe ser en un futuro lejano. Tal vez mis tátara, tátara, tátara, tátara nietos puedan verlo. Pero yo no, un pobre pordiosero ciego. Cuando ese gran y poderoso Mesías ponga Sus pies sobre la tierra…“. Él ni se imaginaba, que a unas ciento cincuenta yardas [137 m] Él estaba parado.
Eso es lo que pienso esta noche. Muchos de Uds. tratan de preguntarse: “Algún día, en algún lugar”. Pero ese mismo Mesías no está ni a cinco pies [1.52 m] de distancia de Uds. esta noche, aquí mismo con Uds.
24 Después de un rato oye un ruido de unas pezuñas. Él sabe que oye unos pies descalzos sobre los adoquines bien pulidos. Él vuelve a salir corriendo: “Buen señor, ¿me ayudaría, me ayudaría, un pordiosero ciego? Estoy necesitado”.
Y cuando él lo hace, el hombre que va guiando a la mula se detiene; el hombre en la mula, atrás, que la va guiando, dice: “Fuera de mi camino, pordiosero; yo soy siervo del Señor. Yo soy sacerdote; soy el jefe de la Asociación Ministerial aquí abajo en Jericó. Hay un fanático en la ciudad hoy. Y debemos ponerle fin a esta tontería. Y he venido a celebrar un concilio, de cómo podemos correrlo a Él de la ciudad. Voy en mi camino, y no tengo tiempo para pordioseros, así que quítate de mi camino”.
“Discúlpeme, padre”.
Oh, y él entra a la ciudad. Y Bartimeo el ciego regresa y toma su posición y se sienta.
25 “Oh, ¿dónde estaba estudiando?”, dice: “Sí, Josué, ese gran guerrero que guió a los hijos al otro lado de ese río… Y solo piénselo, eso no queda muy lejos de aquí. Ojalá un día pudiera palpar mi camino a lo largo de la ribera, o que alguien me llevara allá hasta poder ver esas piedras de nuevo… o, sentirlas”, más bien.
Justo entonces pensó: “Ya sabes, exactamente en esos adoquines de donde acabo de salir, tan bien pulidos, en aquel lugar, no hace más de unos cientos de años, venía el gran Elías y Eliseo, juntos hombro a hombro, caminando hacia el Jordán, que sanó a Naamán de su lepra, ellos habían hecho muchas cosas grandes. Caminaron por este mismo camino al lado del cual estoy sentado, bajaron directo al Jordán y el Jordán se abrió, lo cruzaron, y se subió en un carruaje y se fue a casa a la gloria —uno de mi especie, un hombre, como yo, un hijo de Abraham, un profeta”.
“Oh, si tan solo yo hubiera vivido en aquel día, habría salido corriendo ante Elías y Eliseo, y me hubiera postrado ante ellos y dicho: Oh, grandes hombres de Dios, ofrezcan a Jehová una oración por mis ojos ciegos; yo recibiré mi vista. Si tan solo hubiera vivido en aquel entonces. Pero oh, ese día se ha ido. Los días de milagros han pasado; nada así puede suceder hoy”.
26 Después de un rato, mientras él sigue pensando: “Solo al otro lado de aquí, de esta puerta, el gran Josué, el guerrero, iba caminando un día”. Si acaso se trata de hablar de un país histórico… “Y él caminaba un día, allá frente a las murallas, mientras que Jericó fue cerrada a prisa por el temor de mi pueblo. Dios estaba con ellos. Y ahora, nosotros somos esclavos de los Romanos, no es de extrañar que se hayan olvidado de Dios”. Uds. siempre entran en esclavitud cuando hacen eso, en la esclavitud del diablo.
Después él dijo: “Josué miró, y allí estaba parado un Hombre con Su espada desenvainada. Y Josué sacó su espada y fue a su encuentro. Él dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? ”.
Y el Hombre con la espada dijo: “No, Yo soy el Capitán del ejército de Jehová”.
Josué, el gran guerrero, se quitó el yelmo, arrojó su espada y su escudo, y lo adoró. “Oh, si pudiera haber vivido ese entonces”. Poco sabía él que ese mismo Capitán del ejército de Jehová estaba justo dentro de la puerta. Correcto. Eso era lo que estaba agitando sus emociones.
27 Esa es la razón por la que algo estaba a punto de suceder. Esa es la razón por la que esas cosas estaban en su mente. Es por eso que Uds. están aquí esta noche. Sus emociones se han agitado. Uds. son lectores de la Biblia; creen en estas cosas. Eso es lo que los trajo aquí esta noche. Eso es lo que hace que la gente se pare por fuera de las ventanas, mirando hacia adentro. Eso es lo que hace que la gente se pare en el pasillo: las emociones. Algo se ha agitado.
¿Qué es? Tiene que haber algo para crear esa emoción, igual como fue en aquel entonces: El Capitán del ejército de Jehová estaba justo dentro de la muralla cenando con el hombre del cual hablábamos esta mañana, Zaqueo.
Después de un rato él dice: “Bueno, no me está yendo muy bien aquí, así que supongo que me levantaré”. Y de pronto oye un ruido. Algo está pasando: mucho ruido. Por lo general, hay algo de ruido alrededor de donde está Jesús.
28 Entonces, venía saliendo gente de la ciudad. Y unos gritaban una cosa, y otros otra, a unas cien yardas [91 m] de él. Y mientras la multitud se hacía más densa, él trató de levantarse para pedir monedas, y la gente lo tiraba al suelo. Y él decía: “¿Qué está pasando? ¿De qué se trata todo el ruido? ¿Qué causa todo esto?”.
Y nadie se lo decía, lo empujaban, seguían avanzando. Y él escucha a la multitud; dice: “Tal vez si presto atención, tal vez pueda escuchar lo que está pasando”.
Uno de ellos que va caminando, siendo un ministro, un sacerdote, decía: “Oye, Tú, profetizador, Tú que reclamas que resucitaste a Lázaro de entre los muertos, oye, tenemos un cementerio lleno aquí arriba. Ven y resucítalos; y te creeremos”.
Los mismos… esos hombres murieron, pero ese espíritu todavía está vivo. Uno de ellos dice: “Oye, oí que una mujer tocó Tu manto, estando en la audiencia y sanó. Oye, aquí tenemos a una mujer que tiene lo mismo. Ven, sánala y te creeremos”.
“Dime, Tú que profetizas, dinos quién te lanzó ese tomate podrido y te golpeó en la cara con él entonces. Dinos quién hizo eso; te creeremos si eres uno que profetiza”.
Sólo unos días después le pusieron un trapo alrededor de Su cara y lo golpearon en la cabeza, dijeron… Los soldados Romanos dijeron: “Dinos quién te pegó; te creeremos ahora”. Dios no hace payasadas; Dios obra para un propósito. Jesús debía hacer la voluntad del Padre.
29 Eso es lo que es Su iglesia. No hacen payasadas; si lo hacen, están fuera de la voluntad de Dios. Uds. solamente hacen las cosas que le agradan a Dios para Su gloria. No haciendo payasadas; ni espectáculos; es un Evangelio del poder de la resurrección de Cristo.
Y Él siguió adelante. Veámoslo, Uds. y yo, que podemos mirar. Ahí está Él; va avanzando con Su cabeza, rostro… Algunos de ellos están gritando: “¡Oh, Hosanna, el maravilloso, el Profeta Galileo, Aquel que es grande, Aquel del cual Moisés habló!”.
Uno grita: “Tonterías”. Y gritos y exclamaciones, y algunos maldiciendo, y otros bendiciendo, y simplemente todo tipo de griterío mezclado.
Bartimeo el ciego, dijo: “¿Quién es ese, que va pasando? ¿Quién va pasando por aquí? ¿De qué se trata toda la emoción?”.
30 Finalmente una mujer bondadosa, tal vez la esposa de Zaqueo, Rebeca, se agachó y dijo: “Hombre ciego, Jesús de Nazaret va pasando por aquí”.
Él dijo: “¿Quién es Jesús de Nazaret?”.
“¿Has leído en la Biblia cuando Moisés dijo: Jehová vuestro Dios os levantará profeta como yo?”.
“Sí, recién estaba estudiando eso hace un rato. Mi madre solía leerme eso”.
“Y todas las cosas que Él haría, cómo los ciegos verían y los cojos…”.
“Sí, recuerdo a mamá leyéndome eso hace años”.
“Bueno, ese es Él, que va pasando por aquí”.
“Oh, ¿me quiere decir que ese es el Hijo de David, que va por allí?
“Sí”.
“¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”.
Él no podía oírlo; hay muchas cosas sucediendo. Simplemente gritando y aclamando: “Haz esto”. Y uno de ellos dijo: “Oh, Tú que puedes levantar el templo en tres días, después de que haya sido derribado. Permítenos verte hacer un milagro. Muéstranos un milagro. Haz algo ante nosotros y te creeremos”.
Y otros gritando: “Oh, Él es un gran Hombre”.
Uno dice: “Él es un engañador”.
El otro dijo: “Él es un gran Hombre”. Todo el alboroto, las emociones aconteciendo.
31 ¿Qué está haciendo Jesús? Él tiene Sus ojos fijos en el Calvario. Él va directo a Jerusalén para ser ofrecido como sacrificio. El peso de cada pecado que alguna vez fue cometido en la tierra, o que alguna vez sería cometido, cayó sobre Sus hombros preciosos. Él era un gran Hombre. Cuando la gente dice cosas malas de Ud., si puede continuar y olvidarlo, eso muestra que Ud. es un gran hombre. Los hombrecitos se alteran con eso; Él era demasiado grande para escuchar sus críticas. Él tenía una cosa por hacer; esa era la voluntad del Padre. Él tenía que morir por esos hombres.
Así que Él siguió adelante con Su rostro puesto en el Calvario. Se pueden imaginar, la presión sobre Él, al ver más allá, del Getsemaní, las agonías del Gólgota, Dios abandonándolo, la tierra oscureciéndose, Sus hombros rozándose, Su rostro sangrando, Sus heridas. Todo estaba sobre Él, incluso en Su clamor: “Padre, si es posible que esta copa…”. Y en tal agonía que Su agua y sangre se separaron y cayeron de Su frente. Nada, solo una agonía extrema haría eso. Todo eso descansaba sobre Él.
Y todos en un aullido y una cosa y otra. Pero los apóstoles hacían lo mejor que podían para alejar a las personas de Él. Y Él marchó hacia Jerusalén.
32 Y este hombre ciego dijo: “¡Oh, vaya! Mi tiempo pasa. Oh, no puedo dejarlo pasar. ¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! ¡Ten misericordia de mí! Oh, Él no puede oírme; está bien lejos en el camino. ¿Qué puedo hacer?”.
Rebeca dijo: “Ahora, mire (¿ven?), si Ud. ora y le pide a Dios, algo sucederá. Solo no esté excitado. Sólo pídale a Dios”.
Bartimeo el ciego dijo entonces: “Oh Jehová, Tú conoces mi condición: oh, estoy ciego. He esperado, Tú me has estado revelando algo; he estado extrañamente agitado. Es por eso que estoy aquí, y en mi oportunidad”.
Y Jesús podía compadecerse de nuestras debilidades. Él todavía puede compadecerse de nuestras… Él no podía escuchar la voz del hombre, por supuesto, ahora. Pero su fe (piénsenlo), la fe de un pordiosero insignificante; un vagabundo (lo llamaríamos hoy), un hombre ciego, sucio, harapiento, sentado a un lado de la puerta, mendigando, detuvo al Hijo de Dios en Su marcha hacia el Calvario. Sí señor.
¿Qué haría hoy su fe? Lo haría a Él bajar del cielo hasta aquí para cualquier individuo.
33 Jesús se detuvo, se dio la vuelta y dijo: “Tráiganlo aquí. Tu fe te ha salvado”. Obsérvelo a Él: observen cómo la fe entra en acción.
Dijo: “Bueno, Él te está llamando”.
Él tiró su abrigo. ¿Para qué lo tiró? Él sabía que si alguna vez podía tener una pequeña charla con Jesús, recibiría lo que pidió. Él podría encontrar su abrigo, así que lo aventó. Sus pequeños brazos huesudos entraron en acción; él lanza sus manos hacia arriba y corre a toda prisa hacia Él. Y Jesús dijo: “Tu fe te ha salvado”. Y Él se da la vuelta y sigue caminando.
Puedo verlo parado allí, la gente pasando junto él. Él dijo: “Él me dijo que yo sería capaz de ver. Yo sé que Él no podía oírme. Él debe haber sabido todas mis condiciones. Así que Él dijo que mi fe me salvó, así que, oye, ahora puedo ver mi mano. ¡Oh, gloria a Dios!”, gritó. Y se fue por el camino, alabando a Dios.
Él miró, lo vio a Él mientras subía la colina. ¿Qué era eso? Dios había provisto un Cordero para los ojos ciegos de Bartimeo. Ese mismo Cordero que fue provisto entonces para Bartimeo el ciego, está provisto esta noche para todo lo que Uds. necesitan aquí mismo.
34 Ese mismo Cordero que fue inmolado unos días más tarde, en el Calvario, la tumba no pudo retenerlo en la mañana de Pascua. Él se levantó. Y se mostró a Sí mismo vivo. Él dijo: “Ahora, las obras que Yo hago, vosotros también las haréis. Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo. Un poco y el mundo no Me verá más (el incrédulo, sus corazones serán endurecidos), empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Y las obras que Yo hago vosotros también las haréis; más que esto haréis, porque Yo voy a Mi Padre”.
Ese Cordero fue provisto para toda la raza humana: El Cordero de Dios inmolado desde la fundación del mundo. Hasta ese momento en forma visible por fe, ellos sacaban dividendos de Su sufrimiento vicario, el cual estaba en el futuro. Desde entonces hemos extraído Sus dividendos de Su sufrimiento vicario que fue en el pasado, con el Espíritu Santo en nuestra presencia vindicando que la verdad está aquí.
35 Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no afirmó ser un sanador. Él vino por el camino de una puerta de establo. Y Él fue llevado al matadero. ¿Por qué nació en un establo? Los corderos no nacen en camas. Los corderos nacen en establos y graneros; Él era un cordero.
¿Por qué le pusieron una soga alrededor de Él para llevarlo al Calvario? Él era un Cordero, el Cordero de Dios siendo conducido hacia el Calvario. En la sombra, Él era el cordero de Abel que estaba tendido en la roca, cuando tomó su cabecita y la tiró hacia atrás, golpeó su garganta con una roca, porque no tenía una lanza en aquel día, hasta que su pequeña alma se bañó en sangre roja, mientras estaba balando, muriendo. Las manos de Abel se enrojecieron de sangre mientras tomaba la vida del cordero y el pequeñito balando. Por supuesto, Abel no podía entender lo él estaba diciendo.
Y cuando nuestro Cordero estaba muriendo allá en la Roca de las edades, golpeado, herido y molido, Él estaba hablando en una lengua que no sabían lo que decía. Uds. pueden oír el golpe del martillo aún esta noche, mientras los clavos horadaban Sus manos. Él era el Cordero de Dios para quitarles su ceguera, espiritual y física. Él era el Cordero de Dios para quitarles el padecimiento del cáncer, que su amado médico ya no puede tratar. Él es el Cordero de Dios preparado desde la fundación del mundo para hacer que el corazón regrese a su lugar y vuelva a latir normalmente. Él es el Cordero de Dios para hacer que los lisiados caminen, los sordos oigan y los mudos hablen. Él es el Cordero provisto por Dios.
36 Yo declaro que Él resucitó de entre los muertos y es testigo aquí esta noche. Hay miles de otras religiones en el mundo. Pero ninguna de ellas que pueda probar que es verdadera, sino la religión Cristiana.
Fui recibido hace unos pocos… hace unos dos años en Bombay, India, por diecisiete religiones diferentes, y cada una de ellas negando a Cristo, cada una de ellas negando el Cristianismo. Pero esa noche, cuando un hombre ciego fue llevado a la plataforma, los Rajas sentados alrededor en sus almohadas. Y la visión vino y mostró lo que el hombre era y le dijo de su condición. Antes de eso, Él había mostrado varias cosas, pero no había pronunciado sanidad. Porque yo solo hago lo que Él dice que haga.
Y luego cuando dijeron: “Bueno, él está leyendo sus mentes”. Eso es lo que dijeron de Jesús. Ellos dijeron: “Él es Belcebú, jefe de los que leen la mente, un demonio, un adivino”, lo cual es del diablo. Ellos no entendieron.
Él dijo: “Uds. pueden decir eso de Mí; está bien. Pero cuando el Espíritu Santo venga y haga lo mismo que Yo hago, el hablar una palabra en contra de eso, nunca será perdonado en este siglo ni en el mundo venidero”. Porque el Espíritu Santo va a venir después de Él, y estaría con nosotros hasta el fin del mundo, y haría las mismas cosas que Él hizo, la misma obra. Dijo: “No hablen en contra de eso, porque nunca será perdonado en el siglo venidero”.
37 Así que, Él es el mismo Cristo esta noche. Él ama a la gente. Y confío que esta noche, si Él viene a la escena aquí delante de Uds. y demuestra que Él es un viviente… Cuando Él estuvo aquí en la tierra, (por el bien de los que acaban de llegar), cuando Él comenzó Su ministerio, trajeron a un hombre llamado Felipe y él fue salvo. Él fue y halló a Natanael, a unas cinco millas [8 Km.] detrás de una montaña, y la rodeó y lo trajo a Jesús. Y cuando lo halló, él estaba debajo de un árbol orando.
Y cuando llegó a la multitud, Jesús lo miró y dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí (o Reverendo, Maestro) ¿Cómo me conociste?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”.
Los Fariseos dijeron: “Uds. ven, él es Belcebú, el adivino”.
Pero el hombre a quién le hizo el milagro dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”. Él lo conoció. Qué diferencia.
Esos Fariseos se fueron hace mucho tiempo. Esta noche el nombre de Natanael es inmortal en la Biblia para siempre. Y su vida es inmortal ante Dios. Me pregunto qué actitud tomarán Uds.
38 Un día, mientras iba pasando y pasando por Samaria, en lugar de bajar a Jericó, Él subió alrededor de la colina de Samaria. Despachó a Sus discípulos y una prostituta salió a sacar agua. Él dijo: “Dame de beber”.
Ella dijo: “No es costumbre que Uds. Judíos le pidan semejante cosa a los Samaritanos; no tenemos tratos entre sí”, como el racismo ahora, el de color y el blanco, o demás.
Él dijo: “Pero si supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daría agua que no vienes aquí a sacar”.
Ella dijo: “El pozo es hondo, y no tienes nada con qué sacarla, ¿de dónde pues tienes esta clase de agua?”.
Él dijo: “Esta agua que Yo te doy es un agua diferente”.
La conversación se prolongó por mucho tiempo, hasta que Él descubrió cuál era el problema de la mujer. El Padre se lo mostró. Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Bien has dicho, tienes cinco. Por lo tanto, has dicho bien”.
Escuchen sus palabras ahora: Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga…”. Ahora observen. “Sabemos que cuando el Mesías venga, esta será la señal de Él. Sabemos que el Mesías hará esto, pero, ¿Tú quién eres?”.
Él dijo: “Yo soy Él”.
39 Ahora, si esa era la señal del Mesías entonces, es la señal del Mesías ahora si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Tiene que ser. Jesús dijo, cuando pasó por el estanque de Betesda, donde había mucha gente lisiada y afligida… Él fue hasta hallar un hombre; el Padre le había mostrado una visión. Porque Él sabía, así lo dice la Biblia. Él se acercó a ese hombre y lo levantó, lo sanó, se fue, y dejó al resto de ellos allí: miles de personas, lisiados, cojos, paralíticos, ciegos.
Él fue cuestionado por los Judíos. Si Él estuviera aquí esta noche en esta ciudad e hiciera lo mismo, Él sería cuestionado. “Dejemos que vaya aquí y sane a tal y tal.” ¿Ven ese mismo espíritu? El que dijo: “Convierte estas piedras en pan y haz un milagro, déjame verlo”.
Miren, las obras de Dios son secretas. Las obras de Dios son entendidas solamente por Su pueblo. Ellos incluso pensaron que la resurrección de Lázaro era falsa. ¿Sabían Uds. eso? Ellos pensaron que no fue así. Ellos incluso… Los Judíos hoy ni siquiera piensan que Jesús se levantó de los muertos. Ellos contrataron soldados para que dijeran que Sus discípulos vinieron de noche, y que robaron Su cuerpo.
Miren, Uds. están tratando de probar algo científicamente, cuando no pueden. Es por fe, por medio de la gracia. ¿Lo creen? Dios les bendiga mientras oramos.
40 Con nuestros rostros inclinados, me pregunto, amigos. Esto es mucho… la primera vez que nos encontramos, y pudiera ser la última. Yo creo que el Señor Jesucristo está cerca; sé que lo está. Él dijo: “En donde estén dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estaré. No temáis, Yo estaré allí. Yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin del mundo; Yo estaré allí”.
¿Cuántos aquí están sin Cristo y les gustaría recibirlo como Salvador personal, levantarían sus manos a Él? Dios le bendiga, joven. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, a Ud. Alguien en el balcón, levantaría la mano, diga: “Al levantar mi mano a Dios, quiero creer en el Señor Jesús esta noche. He sido un fluctuante; he estado fatigado y he vagado alrededor, pero esta noche me siento raro”.
Claro, algo está a punto de suceder como le pasó a Bartimeo. Por eso se siente raro. ¿Por qué no levanta su mano y dice: “¡Hijo de David, ten misericordia de mí, un pecador!? Ahora yo lo aceptaré a Él”.
Dios le bendiga, muchacho, sentado aquí en el asiento de enfrente. Dios le bendiga. ¿Alguien afuera a mi izquierda? Dios le bendiga, aquí, señor. ¿Alguien afuera?
41 No importa dónde se encuentren, solo para Cristo, solo levanten su mano, digan: “Cristo, ahora te creo. Voy a buscar una iglesia a donde ir, y quiero… voy a ser bautizado; voy a ser un Cristiano a partir de ahora”. ¿Lo aceptarían a Él?
¿A mi derecha en el exterior? ¿Levantaría alguien la mano? No le estamos pidiendo que se una a la iglesia; solo queremos que sea Cristiano. Cualquiera que esté alejado, todavía es un hijo de Dios, pero simplemente se alejó, se alejó de la iglesia y ya no va a la iglesia. No importa lo que sea, pero le gustaría ser recordado en oración, que Dios caliente su corazón esta noche, le envíe a la iglesia otra vez, ¿levantaría la mano, diciendo: “Dios ten misericordia de mí”? ¿Alguien que se haya alejado? Dios le bendiga, señora. Él ve sus manos.
42 Ahora, recuerden esto. Uds. dicen: “¿Qué diferencia hace eso, Hermano Branham?” Bien, esto es lo que Jesús dijo en San Juan 5:24: “El que oye Mis palabras, y cree en el que Me envió, tiene Vida Eterna y no vendrá a condenación; mas ha pasado de muerte a vida”. ¿Por qué? Porque creyeron en el Hijo de Dios.
¿No pueden levantar su mano a Dios Padre, decir: “Ahora, yo ahora acepto a Cristo como mi Salvador personal; quiero ser recordado en oración”? Con su mano levantada.
Muy bien, mientras permanecen con sus rostros inclinados, me gustaría preguntarles a todos, con sinceridad, piensen en eso ahora. Tal vez Ud. ha sido un miembro tibio de iglesia, tal vez ha habido muchas cosas en su vida, pero si el Señor Jesús aparece aquí en esta plataforma esta noche, y hace exactamente lo que Él dijo en la Biblia que haría, y realiza las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿prometen creer en Él y servirle, y amarle por el resto de sus vidas? ¿Levantarían sus manos? Toda persona que creería eso, pecador o Cristiano, ¿levantaría su mano? “Yo creeré”.
¿En la parte de afuera? Dios le bendiga. ¿A mi derecha? ¿Creen en el Señor Jesús? Dios les bendiga. Muy bien.
43 Nuestro Padre Celestial, algunos han levantado sus manos que eran pecadores y quieren ser recordados en oración. Señor, Tú dijiste en Tu propia Palabra: “Nadie puede venir a Mí, si el Padre no lo trae primero. Y todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí; y el que a Mí viene, no le echo fuera”. Tú prometiste dar Vida Eterna y resucitarlos en el día postrero.
Y ahora, al levantar su mano y aceptando a Cristo como Salvador, ahora ellos tienen Vida Eterna, conforme a Tu Palabra, la cual es verdad. Gracias por ellos, Padre.
Algunos levantaron sus manos que estaban… un poco alejados, hijos descarriados, malsanos, hablando espiritualmente, se han mezclado con las cosas del mundo, manchando sus ropas y ellos quieren regresar al Calvario esta noche para una limpieza profunda por medio de la Sangre. Purifica sus corazones Señor, y lávalos con Tu Sangre a través del Espíritu, hazlos nuevas criaturas de nuevo, ¿lo harás, Padre?
44 Casi todos levantaron la mano, Padre, de que creerían en Ti si tan solo vienes a nosotros de nuevo esta noche en esta hora crucial. Este pequeño grupo de personas reunidas aquí; te estamos esperamos, Padre. Y Tú pasaste cuando Bartimeo el ciego se sentó a la puerta, pasa por este camino esta noche, Señor, de una manera visible. Y haz algo como lo hiciste después de la primera resurrección cuando Cleofás y los demás te vieron. Ellos caminaron Contigo todo el día y no te conocieron. Y luego de la manera que Tú hiciste algo, como solías hacerlo cuando estuviste aquí en la tierra. Ellos reconocieron que eras Tú después de la resurrección, y te desvaneciste de su vista.
Haz algo esta noche, Señor, como lo hiciste cuando estuviste aquí en la tierra. Tu Palabra dice que lo harías; Tú dijiste: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis, y más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Tú prometiste que sería hasta el fin del mundo, y que esta generación, estas personas aquí esta noche, se pararían en Tu presencia en aquel día, y no tendrían una cosa que pudieran rogar después de haberte rechazo. Yo ruego, Padre, que lo concedas esta noche para Tu gloria, por medio de Jesucristo, Tu Hijo amado. Amén.
45 Ahora, el momento crucial ha llegado. Ahora la hora ha llegado cuando ya sea que he dicho la verdad o he dicho una falsedad. Y la razón que sé que esa es la verdad, la Palabra de Dios dice que es la verdad. Eso lo concluye. Yo no dudo ni una sola palabra que Él dijo. Pudiera ser que no tenga fe para traer a cumplimiento las promesas que Él hizo, pero nunca le estorbaría el camino a alguien más quien que pueda. Si yo no puedo caminar como Enoc de la antigüedad —tomar una caminata en la tarde e ir al hogar con Dios— yo estaría feliz de saber que alguien más tuvo la fe suficiente para hacerlo.
Así que yo, por la gracia de Dios, habiendo nacido en el mundo para ver visiones… Y ningún hombre en ningún tiempo en la Biblia, o alguna vez lo hará, en cualquier edad por venir, mientras seamos mortales… Por supuesto cuando dejemos esto no lo necesitaremos. Pero ningún hombre en ninguna época desde Adán hasta el día presente, o hasta que Jesús venga otra vez podrá hacerlo, podrá alguna vez ser capaz de obrar milagros por su propia cuenta. Él nunca lo hizo; incluso el Hijo de Dios o ningún profeta; siempre fue por medio de una visión Divina que les mostraba qué hacer. La Biblia así lo dice.
46 Y si Jesús no podía hacer nada de Sí mismo, sino que tenía que esperar para ver lo que el Padre le iba a mostrar que hiciera. Y la gente en la audiencia, una mujer tocó Su manto y fue y se sentó… o, se fue de nuevo entre la audiencia… Y Jesús dijo: “¿Quién Me tocó? Me debilité, virtud salió de Mí”.
La mujer, con el resto de ellos, lo negaron: Nadie lo tocó. Incluso el apóstol Pedro dijo: “Señor, todos te están tocando. ¿Por qué dices: Quién me tocó?”.
Él dijo: “Yo Me debilité”.
Y aquellos ojos buscaron entre la audiencia hasta encontrar a la mujer que lo tocó. Pues ella decía en su corazón… Ahora Él no podía sentirlo, físicamente, porque ella sólo tocó Su manto y se alejó. Y virtud no hubiera salido de Él con un toque físico; ese fue un toque espiritual. Y Él la encontró. Y ella había tenido un flujo de sangre por muchos años. Y Él le dijo a ella que su fe la había sanado.
47 Miren, ahora Él no vio una visión para eso. Esa fue la gen… Dios… Él era el don de Dios. Dios estaba en Él. Y mientras Él estuviera rendido a Dios, para hacer la voluntad de Dios, la gente creyendo eso, ellos le hablaban a Dios; y Dios hablaba a través de Sus labios según la fe de la gente. Esa es la razón por la que Él conocía a la mujer junto al pozo, y todo lo que Él hizo; el Padre se lo mostraba. Como en la resurrección de Lázaro…
Observen, esa sola mujercita sacó virtud de Él por medio de su fe usando el don de Dios. Pero cuando Dios le dijo a Él en una visión que dejara el hogar de Lázaro y que se fuera por cuatro días, que él iba a morir, y que luego regresara y lo resucitara. Uds. dicen: “¿Hizo Él eso?”.
Él dijo que no hacía nada a menos que el Padre se lo mostrara.
Y Él dijo en la tumba de Lázaro: “Padre, te doy gracias por haberme oído, pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor”, ¿ven? Pero Él nunca sintió que virtud salió de Él ahí, porque Dios estaba usando Su don. Dios estaba usando a Su Hijo para obrar un milagro para vindicar…
48 Hubo tres personas que resucitaron en los días de Jesús. Miles murieron, pero tres es un testigo en las leyes Judías; tres es confirmación… “…Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto”.
Ahora, pero Él no sintió que haya salido algo de virtud de Él en ese lugar, porque—el milagro era más grande, pero Dios le había mostrado qué hacer. Pero esta mujer sacó virtud de Él.
Ahora, Jesús no puede estar aquí en un cuerpo físico. Porque cuando ese cuerpo regrese, el tiempo final ya está aquí. “Como el relámpago que sale del Oriente y se muestra hasta el Occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Toda rodilla se doblará, toda lengua confesará”.
Él no puede estar aquí en un cuerpo físico, pero está aquí en un cuerpo espiritual, en la forma llamada el Espíritu Santo.
49 Y Dios puso en la Iglesia primero, ¿qué? Misioneros, o apóstoles; el apóstol y el misionero, como les dije, nos enseña, es la misma cosa: “un enviado”. Apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores, Dios puso en la iglesia para el perfeccionamiento de la Iglesia. Eso es dones Divinos que Dios preordenó y había puesto en la Iglesia. ¿Ven? Esos son para el perfeccionamiento de la Iglesia. Jesús habla a través de su pastor, habla a través de su maestro, habla a través de su vidente, su profeta, habla por medio de su misionero a los países, y así sucesivamente. Ese es su don que Él ha puesto en la Iglesia.
Ahora, Él ha estado con Uds. durante mucho tiempo, pero quizás Uds. nunca lo han reconocido, como Felipe y ellos… o, Cleofás. Pero cuando Jesús hizo algo, de la misma manera que Él lo hizo cuando estuvo aquí con ellos, sus ojos fueron abiertos, y ellos reconocieron que ese era Él. Y confío que Él hará la misma cosa esta noche.
Ahora, Uds. Cristianos, Uds. entienden que hay críticos aquí (No todos Uds. son creyentes), y esa vida no podría esconderla ante Su presencia. Pero lo que yo hago es rendirme a mí mismo a Su Espíritu. Igual que este micrófono, está totalmente mudo hasta que algo habla a través de él; no puede hablar por sí mismo, yo tampoco podría, o cualquier otro hombre, a menos que Dios hable a través de ellos. Que el Señor les bendiga.
50 Ahora, creo, que anoche dijeron que repartieron tarjetas de oración. La razón por la que tenemos que hacer eso es para alinear a la gente legítimamente. Porque ellos no… ¿Cuántos aquí quieren que se ore por ustedes, adentro o afuera, levanten la mano, que quieren que Cristo los sane? Levanten su mano; solo quiero que todos vean. ¿Ven lo que quiero decir? ¿Quién va a ser el primero en fila? Varios cientos… La única cosa que pueden hacer es distribuir algunas tarjetas enumeradas y luego dejar que vengan de acuerdo a su número.
Anoche llamamos del número 1 al 50. Y esta noche vamos a empezar del 50 y llamar a partir del 50. ¿Quién tiene la tarjeta…? ¿Cuántos piensa que…? Traigamos a unos diez. En primer lugar, quién tiene… [Cinta en blanco]… Solo ponga de pie uno a la vez ahora para que no estén… [Cinta en blanco]… 50, 51, ¿tiene alguien la tarjeta de oración 51? ¿Levantaría la mano? 51. 52, levanten sus manos rápidamente si Uds…. 52, está bien, señora, aquí. 53 ¿tiene alguien la 53, levante la mano? ¿54? ¿Alguien con la tarjeta de oración 54? ¿Levantaría su mano para que yo pueda verla? Bien, 54, disculpe, 55, Muy bien, señora, 56, ¿56 levantaría su mano? 56, Muy bien. ¿57? ¿58? ¿59? ¿60? ¿60? ¿Buscaría un ujier aquí? ¿Alguna de estas personas por aquí tienen tarjetas de oración, alguno de Uds. por aquí? ¿60? No. Está bien. Vean sus números.
51 Ahora, ellos no pueden estar de pie, él dijo que no sean muchos al mismo tiempo. Leo, Gene, uno de Uds. o alguien, ¿pueden bajar y ayudar a Billy y a los demás con la gente solo un momento? 60, intentemos con unos pocos más: ¿61? ¿62? ¿63? ¿Alguien con la tarjeta de oración 63? ¿64? ¿65? Ahora, parece como si ya casi… tendremos que esperar un momento para ver cómo se alinean. ¿Están allí todos? ¿56, 56 ahí? Muy bien. Muy bien. Vean si esta señora aquí, ¿ella… tiene ella una tarjeta? ¿Tiene una tarjeta? No, ¿no la tiene?
Ustedes no tienen que tener una tarjeta ahora. Ud. solo… Lo verán en unos momentos; el Señor los sanará sin importar dónde estén sentados, quien sea, si lo creen.
52 ¿Qué dice? Llamé… ¿De dónde llamé? ¿60, 65? A ver si están todos alineados ahora. Tal vez alguien ha sido llamado, y no tendrá su turno, si hay uno allí. Billy, ¿podrías contarlos y ver si están allí? Todos excepto el 50. Muy bien, está bien.
Ahora, ¿cuántos creen con todo….? ¿Cuántos no tienen una tarjeta de oración? ¿Veamos eso? ¿Y quieren que Dios, el Señor los sane?, veamos sus manos, en todas partes.
Ahora, quiero preguntarles algo. Si Uds. miran al Calvario, ¿cuántos dirán eso: “Miren al Calvario”? “Miren al Calvario, crean que el Señor Jesús murió para salvarlos y sanarlos” ¿Sabían Uds. en la lección de esta noche, la palabra… Jesús dijo: “Tu fe te ha salvado?”.
53 Ahora, quiero preguntarle a uno de estos eruditos de la Escritura aquí; la palabra salvar, la llamamos “siendo convertido”. La misma palabra usada para salvo y sanado, es la misma palabra griega “sozo”, ¿Es eso correcto? Sozo. “Tu fe te ha sozo”. Los salvó física o espiritualmente. La mujer que tocó Su manto, Él le dijo: “Fuiste sanada”. No: “Tu fe te ha salvado”, físicamente. La salvación y la sanidad fueron aplicadas al mismo tiempo en la expiación.
Al igual que… Tómenlo de esta manera, de modo que lo entiendan. Si una gran serpiente tuviese su pie en mi costado y me rasgara, haciéndome pedazos, matándome, no hubiera necesidad de que yo corte su pierna. Si Uds. le pegan en la cabeza, matan la pierna y todo. Si la golpean en la cabeza, Uds. matan su cabeza; matan al cuerpo entero. Así que cuando… Cristo mató el pecado en el Calvario; Él mató la enfermedad junto con eso, y todo lo demás. Él solo dio un último golpe mortal, y eso lo abarcó todo. ¿Entienden?
54 Entonces, ahora, lo siguiente es: ¿Está Él vivo? Ahora, Uds. pudieran explicarlo por la Palabra. Aquí recientemente…. Permítanme decir esto mientras ellos se preparan.
Hace poco, uno de los mejores eruditos del país vino a mí y me dijo que estaba enviando a un mahometano de vuelta a su país. Y fue educado aquí en ingeniería civil, de regreso a la India…
Y el doctor Morris Reedhead, vicepresidente de las Misiones de Sudán, la más grande del mundo, dijo: “Yo le dije, hermano Branham: ¿Por qué no abandonas a ese viejo profeta muerto, y aceptas al Señor Jesús resucitado, y lo llevas de vuelta contigo?”.
Él dijo: “Amable, señor”, dijo: “¿Qué podría hacer tu Señor Jesús por mí…?”. Escuchen ahora: “¿Qué podría hacer tu Señor Jesús por mí, más que lo que mi profeta muerto puede hacer por mí?”. Él dijo: “Uds. leen la Biblia, y la creen; nosotros leemos el Corán, y la creemos”.
Dijo: “Oh, pero mire, señor”, dijo: “Mahoma está muerto y en su tumba; Jesús resucitó y está vivo”.
El mahometano dijo: “¿Resucitó?”. Dijo: “Uds. han tenido dos mil años para probarlo; y dos tercios de la población del mundo no han escuchado Su Nombre”.
55 ¿No es eso una desgracia? Porque hemos hecho de todo menos lo que Jesús nos dijo que hiciéramos. Jesús nunca dijo que construyéramos una iglesia. Jesús nunca dijo que construyéramos un hospital. Eso es bueno. Jesús nunca dijo que construyéramos una escuela. No, señor, Él nunca comisionó a Sus discípulos a que hicieran tal cosa. Todo eso está bien; no estoy condenando esas cosas. Pero nosotros hemos tomado otro camino. Él nunca le dijo a los hombres que tuvieran un seminario, sino que dijo: “Predicad el Evangelio; sanen a los enfermos; resuciten a los muertos; echen fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia”.
Y nosotros hemos hecho todo lo demás, menos eso. Adoptamos escuelas y educación, emociones y denominaciones, levantamos barreras: “Somos Metodistas; no tenemos nada que ver con Uds., los Bautistas”. Y: “Nosotros, los Presbiterianos, no tenemos nada que ver con ninguno de Uds.”. Y: “Nosotros somos Católicos y estamos por encima de todo eso”. Ahí lo tienen, ¿ven? No es de extrañar que Uds. no puedan creer.
56 Y el mahometano dijo… “Oh”, el Dr. Reedhead dijo: “Oh, Él ha resucitado”.
Él dijo: “¿Cómo sé yo que Él ha resucitado?”.
Él dijo: “Bueno, pues verá”, dijo: “Nosotros tenemos el gozo de saberlo”.
Él dijo: “Ahora, un minuto, Dr. Reedhead, yo lo respeto a Ud. y su religión”. Él dijo: “Pero la religión Musulmana puede producir tanta psicología como el Cristianismo”. Dijo: “Somos tan felices y alegres esperando a que Mahoma regrese como Uds. lo son esperando a Jesús”.
El Dr. Reedhead dijo: “Yo sabía que no me había topado con un hombre que se acababa de despertar”. Dijo: “Él era un erudito”.
Él dijo: “Ahora, nosotros podemos producir tanta psicología como Uds.”. Él dijo: “Tenemos la misma felicidad”. Él dijo: “Mire, Uds. maestros han tenido dos mil años para probar que Él resucitó, y dos tercios del mundo jamás ha escuchado hablar de Él”. Él dijo: “Deje que Mahoma se levante de la tumba y todo el mundo lo sabrá en veinticuatro horas”. Él tenía algo; ciertamente, lo tenía.
57 Y él dijo: “Además de eso, Sr. Reedhead, siendo que lo mencionó”, dijo: “déjeme ver que sus maestros produzcan lo que Jesucristo dijo que Uds. harían, y entonces nosotros los Mahometanos estamos listos para creer que Él resucitó de los muertos y que Uds. están correctos”. Dijo: “Vea Ud., Mahoma no prometió nada después de la muerte. Él nos prometió la vida eterna después de la muerte”. Pero dijo: “Jesús le prometió a Sus siervos que ellos harían las mismas cosas que Él hizo para probar que resucitó de los muertos”.
El Dr. Reedhead dijo: “Oh, supongo que se está refiriendo a Marcos 16, donde dice: ”Id por todo el mundo, predicad el Evangelio, estas señales seguirán a los que creen; en Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán serpientes; beberán cosas mortíferas, y no les dañará; pondrán las manos sobre los enfermos y….“.
Él dijo: “Ese es un lugar, sí, uno”.
Él dijo: “Bueno, por supuesto, señor, hemos aprendido en el seminario que esas palabras no están inspiradas; a partir del versículo 9 en adelante de Marcos 16, eso solo fue añadido”.
Él dijo: “¿Qué? ¿Qué clase de Biblia está leyendo?”. Dijo: “Todo el Corán está inspirado. Toda nuestra Biblia está inspirada, y ¿solo partes de la suya están inspiradas? ¿Cómo pueden tener fe en ella entonces?”. Si acaso no fue eso una desgracia para el Cristianismo.
58 Él dijo: “Hermano Branham, golpeé el suelo con mi pie y cambié el tema”. Y él dijo: “Yo prometí, siendo un Bautista tan firme como soy, que un día iría a Chattanooga y e iría con Don Wells, su amigo”, la iglesia grande Bautista, dijo: “Yo iría a visitarlo y le preguntaría. Yo tengo tantos grados que podría forrar la pared con ellos”. Él dijo: “Pero, ¿dónde está Jesús en todo esto?”.
Le dije: “Saber que es… tener un grado de B.A. o D.D. o L.D. o lo que sea, no tiene nada que ver con Cristo. No es tener un grado, no es conocer la Biblia, no es conocer su catecismo, no es conocer la doxología, no es conocer el credo de los apóstoles, pero Vida Eterna es conocerlo a Él en el poder de Su resurrección”.
59 Cuando las cosas se llevaron a cabo (lo cual confío en que Él hará esta noche), diez mil Mahometanos fervientes cayeron a los pies de Jesús en una ocasión en Durban, Sudáfrica, junto con otros veinte mil, lo que sumó treinta mil por todos, en un llamamiento al altar. Ellos simplemente creyeron.
Ahora, es una cosa que Uds. tienen que enfrentar; no hay necesidad de tratar de encontrar una escapatoria para justificar su incredulidad, Jesús dijo, no sólo allí, sino en muchos lugares en la Biblia, y por toda la Biblia: “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis hasta el fin del mundo”. Marcos 11:24 dice: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”, ¿ven?
Ustedes tendrían que cortar la Biblia en pedazos para sacar esas promesas. Entonces no tendrían una Biblia. Cada palabra está inspirada, cada pedacito de Ella. Y es verdad.
60 Muy bien, el Señor sea bendecido. ¿A dónde se fue el muchacho? ¿Logró formar toda la línea de oración? ¿Todos se formaron? Muy bien.
Ahora, Señor Jesús, la hora ha llegado una vez más; he hablado de Ti con todo mi corazón. Ahora, Tú responde, Señor, y vindica que la verdad ha sido dicha. Y la alabanza será Tuya. En Tu santo Nombre, yo lo pido.
Extiende Tu santa mano para mostrar señales y prodigios, para que el pueblo no tenga excusa en aquel día. Porque Tú vives, y pido esto para Tu gloria. Amén.
Yo no digo que Él lo hará. ¿Cuántos de Uds. esta noche recibieron una de las fotografías? Veamos sus manos. Está en Washington, D.C. ahora: la fotografía del Ángel del Señor. La única fotografía, según George J. Lacy, jefe del FBI, huellas dactilares y documentos —la examinó, en Houston, Texas, la envió a Washington, DC, cuelga en el Salón Religioso de Arte— la única prueba científica que existe hoy , científicamente, que hay un Ser sobrenatural. El señor Lacy dijo: “No fue psicología; el ojo mecánico de la cámara no puede captar psicología. Lo pusimos bajo ultra-rayos y todo lo demás”, y dijo: “la luz pegó en el lente”. Firmó su nombre; hay un escrito de él mismo en la parte de atrás del libro.
61 Si yo muriera, y esta fuera mi última noche en la tierra, el mundo científico sabe que han quedado testimonios que es la verdad. Decenas de miles, sí, millones de personas saben esta noche que es la verdad. Que Jesús ha resucitado de los muertos y Él está aquí ahora esta noche, aquí mismo. Esa misma Columna de Fuego que Uds. vieron, que guió a los hijos de Israel, está en la fotografía. Fue fotografiada en Alemania hace unas semanas. Muchos de Uds. hombres Cristianos de Negocios, Uds. la vieron. ¿Cuántos hombres Cristianos de Negocios la vieron aparecer en su revista aquí, los Hombres Cristianos de Negocios, sí, en: La Voz De Los Hombres?
La cámara alemana la captó; la tomaron tres veces diferentes, parado ahí mismo en la reunión. Y simplemente recorrió por Alemania. Veinte mil personas vinieron a Cristo a la vez ¿ven? Y confío en que Él aparecerá visible aquí esta noche para que también Uds. lo vean a Él.
62 Ahora, aquí está parada una dama. Dios sabe que nunca he visto a la mujer en mi vida. Somos desconocidos el uno para el otro, ¿lo somos dama? Francamente, cada uno aquí me es desconocido. ¿Son todos desconocidos? Levanten la mano para que puedan verlos, ¿ven? Cada uno de Uds. son desconocidos; yo no los conozco. Pero hay Alguien aquí que los conoce, ese es Cristo.
Ahora, esta dama parada aquí, es un cuadro muy típico de la mujer junto al pozo, un hombre y una mujer juntos. Él siendo un hombre, la mujer que vino… Ahora, había algo mal con esa mujer, y Jesús le habló unos minutos, hasta que Él captó su espíritu y supo cuál era su problema, y le dijo su problema. ¿Cuántos lectores de la Biblia dicen que eso es cierto? Veamos su mano. ¿Y qué le dijo la mujer a Él? Ella dijo: “Esta es la señal del Mesías; sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará eso”. ¿Es eso correcto? ¿Lectores de la Biblia?
63 Ahora, la Biblia dice, que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¿Correcto? Y Él tiene que ser el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en todos los sentidos, excepto en el cuerpo físico. Y Él nos está usando. Vean, Jesús no tiene más manos que las suyas y las mías. ¿Ven? ¿Nosotros somos qué? Él es la Vid; nosotros somos los pámpanos ¿Es correcto eso? La vid no da fruto; los pámpanos dan fruto. ¿Es correcto eso? Uds. no cortan el fruto de la vid; lo cortan de los pámpanos.
Entonces, pero la energía de los pámpanos proviene de la vid, ¿ven? Y si está en el árbol, producirá el mismo tipo de fruto que es el árbol. Eso hace que Jesús sea el mismo ayer, hoy y por los siglos: San Juan 15, ¿ven? Dondequiera que busquen en la Biblia, puede ser una nueva página para Ud., pero descubrirán que eso es exactamente la verdad, aquí mismo en la Biblia.
Ahora, la mujer, yo hablo con ella. Si no la conozco, ella levantó la mano diciendo que no me conoce. Y permítame decir esto, antes de que esto sucediera; sentí que algo impactó. Si hay un crítico aquí, dentro o fuera, no soy responsable de lo que le suceda. Escúchenlo en el Nombre de Jesús; cosas horribles han sucedido. Yo no me quedaría más en la reunión. Me iría y volvería mañana por la tarde al servicio de la predicación. No se quede, crítico. Si solo tuviéramos tiempo de explicárselos. No se queden; yo no seré responsable.
64 Ahora, con la dama, sin conocerla, Ud. no me conoce… Ud. está aquí por alguna causa. Quizá Ud. misma es un crítico No lo sé. Lo averiguará en pocos minutos si Ud. lo es o no. Ud. verá lo qué sucede y cómo la sacan de la plataforma, tal vez ni siquiera con vida en su cuerpo. Pero eso es entre Dios y Ud. Pero, yo solo soy Su siervo.
Ahora, si Él ha resucitado de entre los muertos y se convirtió en la Vid, y Sus ministros se convirtieron en los pámpanos, entonces la misma vida que está en la Vid está en los pámpanos. Y Jesús dijo: “Las mismas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”.
Ahora bien, si Él ha resucitado de entre los muertos, entonces Él tiene que hacer lo mismo que hizo cuando estuvo aquí en la tierra, o Él no resucitó de entre los muertos. O eso es correcto o errado, ¿ven? O Él es la verdad o es falso.
Ahora, si la mujer dice que no me conoce, yo no la conozco… Y si yo reclamo esto, y Jesús se levantó de entre los muertos, y si Él hace lo mismo entre ella y yo, que Él hizo con la mujer en el pozo, uno de los cuadros, la misma cosa, ¿Creerán todos Uds. en Él con todo su corazón?
65 Solo quiero hablar con Ud. “¿Qué está haciendo, Hermano Branham?”. Ud. es un espíritu. Ud. es humana; tiene un espíritu. Yo soy un humano, tengo un espíritu. Y Ud. es Cristiana para empezar, porque su espíritu es bienvenido. Yo no podría saber eso, de mí mismo, hubiera dicho que era una gran crítica, yo no lo sabría. Pero el mismo Espíritu que estaba sobre nuestro Señor Jesús, que le dijo al hombre que vino con… Natanael vino con Felipe, dijo: “He aquí, un Israelita en quien no hay engaño”, un hombre justo. Él lo sabía.
Y eso lo asombró a él: “Rabí ¿cómo me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. Y entonces él creyó.
Ahora, sabiendo que Ud. es Cristiana… ¿Cómo sé eso? Porque el Espíritu Santo aquí entre nosotros, su espíritu testifica tan pronto se contacta de que Ud. es una Cristiana; Ud. es una creyente; no es una crítica.
66 Ahora, si el Señor Jesús me dice por qué está aquí, ¿usted hará…? Mire, yo no pudiera sanarla si está enferma. Yo no pudiera sanarla, o no podría darle su deseo. Sería su fe en Él. Pero yo sólo afirmo que Él resucitó de entre los muertos, ¿entiende? Bueno, que el Señor lo conceda, hermana. Solo estoy hablando con Ud. para contactar su espíritu.
Pero ahora, si la audiencia puede todavía escuchar mi voz, entre ella y yo viene esa misma Luz que Uds. ven en la fotografía, y ella se aleja de mí. La mujer, la veo haciendo su trabajo, ella está muy, muy nerviosa. Ella deja caer cosas, y está sufriendo con un problema de la piel, que es un cáncer en su piel. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Es esa la verdad? [“Eso es correcto”]. Si lo es, levante su mano. [“Gracias Jesús. Gracias Jesús. Por Tus llagas yo soy curada”].
67 Ahora, con solo hablar con Ud., otras cosas sucederían. ¿Creen ahora? Ahora, hablemos con la mujer, solo veamos lo que Él diría. Si no conseguimos a muchos solo… Ahora, hablemos. ¿Qué fue lo que Él dijo que estaba mal? Era algo al respecto, la vi haciendo algo o dejando caer algo, o haciendo algo, era algo en la casa. Luego yo la vi… Oh, sí, la mujer, ahora ella es… Sí, es una piel; es cáncer en la piel. Y ella está perturbada por un problema, otro problema. Y eso está en su costado y en su seno. [“Sí”]. Ella tiene dolores, [“Sí”] y está en su costado izquierdo y seno. [“Sí”]. Eso es correcto. Y ella está preocupada por eso; eso es lo que la está poniendo nerviosa, porque piensa que es cáncer en su seno y en su costado [“Es correcto”]. Y sí lo es. Eso es correcto. Es verdad.
Pero mire en esta dirección, dama. Cristo… Ud. sabe que hay Algo aquí además de su hermano. Si la audiencia todavía puede oírme, hay algo… Es Él; Él es quien la conoce. Ahora, quiero decirle algo. Desde que le he hablado, hubo un cambio que vino sobre usted. Ud. se da cuenta de que está… junto a Algo, además de su hermano, ¿cierto? Ud. está sanada. [“Gracias, Jesús”]. Su fe la ha sanado. [“Gracias, Señor Jesús”]. Es luz alrededor de la mujer; la oscuridad ha sido expulsada de vuelta a las sombras de la muerte; se ha convertido en las sombras de luz. Y ahora, bendigo esto, mi hermana, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Y Tú has dicho: “Todo lo que atares en la tierra, Yo lo ataré en el cielo”. Y yo ato al enemigo de su vida, en el Nombre de Jesucristo. Amén. [“Gracias Jesús. Te amo, Señor”].
Ahora, hermana, mire. Deje de preocuparse. [“Lo haré”]. Siga su camino regocijándose, feliz. Y luego, cuando yo regrese con la carpa, dentro de un año o en algún momento, venga a la carpa y dé el testimonio de lo que le sucedió. [“Sí, lo haré”]. Dios le bendiga; ahora siga su camino y regocíjese, y alabe al Señor.
68 ¿Creen? Si pueden creer, pueden recibir. Tengan fe. Ahora, solo sean muy reverentes. Uds. crean, cualquier cosa puede suceder. ¡Oh, desearía poder hacerle saber a mi audiencia qué sensación es esta!
A Uds. los científicos, a Uds. que estudian la cultura científica, permítanme decirlo de esta manera: esa es la quinta dimensión; es otro mundo, ¿ven? Uno entra en la vida de la persona, solo por la gracia de Dios.
Ahora, aquí está otra dama desconocida, nunca la he visto. Solo Jesucristo conoce a la mujer; Yo no, nunca la he visto en mi vida. Pero Él la conoce. Y si Él me revela cuál es su problema, ¿lo aceptará y lo creerá?
Ahora, la dama, veo que se está yendo a una parte; es a una revisión. Es ante los médicos, y le está dando una u otra cosa como tratamiento. Es un tratamiento para una sombra oscura que cuelga; es cáncer. Tratándola por el cáncer, y con eso se ha puesto muy, muy, nerviosa. Eso es “ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO”.
Ahora, una cosa que Ud. es… En su vida espiritual… Para que pueda saber que yo soy Su siervo, Ud. es… siempre está tratando de alcanzar algo que nunca ha podido obtener. Correcto. Y lo está necesitando. Y Ud. le ha hecho una promesa a Dios al lado de la cama, que si Dios le permitía sanar, que le entregaría toda su vida y su ser a Él, en una oración junto a una cama. Eso es correcto: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Ud. no es de esta ciudad; Ud. viene de otra ciudad. Pauline es su nombre; eso es correcto. Pauline, vuelva a casa. Jesucristo la ha sanado, ríndase a Él y Ud. será sanada en el Nombre de Jesucristo.
69 No piensen en eso. ¿Acaso no le dijo Jesús a Simón: “Tu nombre es Simón, pero serás llamado Pedro?”. Él sabe todo sobre Uds. Tengan fe en Dios. No lo duden; crean.
Usted está preocupada, ¿no es así, madre, por el niño? Madre, si el Señor Jesús me dijera por qué tiene el brazo alrededor de ese niño, ¿me aceptará como Su profeta y creerá todas las cosas? Ud. está preocupada y llorando. El niño no es normal; eso es correcto. Y Ud. está orando por ese niño. No sólo eso, pero Ud. sufre con un problema en la espalda; eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, crea en el Señor Jesucristo. Conforme lo ha creído, le sea hecho. Ponga su mano sobre el niño.
Señor Jesús, ahora oramos por misericordia. La mujercita te contactó a Ti a través de la Vid. Y rogamos que le concedas el deseo de su corazón. En el Nombre de Cristo, oro. Amén. No dude, pero solo crea.
70 El caballero anciano sentado, mirándome allí al final de la fila, tenía mucha preocupación y problemas con un niño y así sucesivamente. Ud. también está sufriendo con una hernia, ¿verdad? Si eso es correcto, levante su mano. Le digo algo: Ud. tiene un hábito que debe dejar; Ud. está usando tabaco, fumando. Tire eso a la basura. Eso le molesta… Ud. también tiene tos. Eso es malo para Ud.; no debería hacer eso. ¿Lo tirará y prometerá a Cristo que le servirá desde esta noche en adelante? Entonces Ud. puede tener lo que pide. En el Nombre del Señor Jesús recíbalo.
¿Cree con todo su corazón? Somos desconocidos el uno para el otro, pero Dios nos conoce a ambos, ¿no es así? Señor, ¿cree que Él lo sanará de la neuritis? ¿Lo cree? Ud. estaba orando: “Señor Jesús, permíteme que sea sanado esta noche. Que el hombre volteé hacia mí, y yo creeré”. Levante su mano si… Eso es correcto. No estoy leyendo su mente, pero yo escuché su oración en la tierra de oración. Su fe le ha salvado, señor; no lo dude. Amén.
71 Usted está consciente de que algo está sucediendo, ¿no es así, dama? Ud. sabe que no es su hermano parado aquí que le hace sentir de ese modo. Es su Salvador, el Señor Jesús. Pero este sentir que Ud. tiene, muy humilde, dulce, manso, es Él. Yo no la conozco. Pero Ud. está profundamente atribulada. Veo una raya de pesar que la siguió. Ud. está sufriendo con un problema, una condición nerviosa, tiene algo mal con su garganta, tiene algo mal en su estómago. Eso es correcto.
Y veo aparecer a su lado, es una niñita, es su hija. Tiene unos ocho o diez años. Ella está sentada en esta dirección, ahora para ella -la línea de fe se está moviendo para ese lado. La niña tiene un problema en la garganta; es un problema de las amígdalas. Y la niña está extremadamente nerviosa. Y la sacaron de la escuela pública por causa de sus nervios. Y está en otra escuela, escuela privada, debido a su condición. El pañuelo con el que se limpia la lágrima del ojo, póngalo sobre la niña; ella va a estar bien. No tenga miedo. Vaya en el Nombre de Cristo. Crea todas las cosas; Ud. tendrá lo que ha pedido. Que Dios le bendiga, mi hermana.
72 Tengan fe, no duden. Jesús dijo: “Si pueden creer, todas las cosas son posibles para los que creen”. ¿Es eso correcto? Fue hecho solamente para los creyentes.
Veo a una dama parada en medio del aire, una mujer joven. Ella está tosiendo por la noche. Es una condición asmática. Ella está sentada en el extremo del asiento. Ud. también tiene algo mal en la nariz; es rinitis alérgica que le molesta. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Ud. está sentada al final del asiento, una joven de cabello negro, orando. Levante su mano; eso es. ¿Cree Ud.?
Vi ese suéter amarillo. La dama que está sentada a su lado (para que pueda saber que yo soy Su profeta), ella también quiere oración, para problemas estomacales. Así es, ¿no es así, dama? Ud. es una persona de tipo nervioso. Cuando come su alimento, se revuelve en su estómago y se pone agrio, regurgita, le causa problema, quema como acidez, dispepsia. Eso es correcto. Mueva su mano si es verdad. Si Ud. cree, puede tener lo que pide.
Señor, Ud. sentado justo detrás de ella ahí: también problemas estomacales. Ud. miró alrededor de él entonces, con un problema en la espalda. Eso es correcto. Ninguno de los dos son de esta región. Ud. viene de otro lugar, fuera de la ciudad, un lugar llamado Alma, Georgia. Eso es correcto, levante sus manos. Tenga fe, regrese a Alma y testifique cuán grandes cosas ha hecho Dios por Ud.; dele a Él alabanza. Es su fe, señor.
73 ¿Creen ustedes? Si puedes creer… Hermana, mire en esta dirección. Me estoy poniendo terriblemente débil, porque es la multitud. Si una visión hizo que la virtud saliera de Él, ¿qué hace esto? Su espalda le está molestando. Eso es correcto. Su problema está en Su espalda; Ud. se pone adolorida en episodios, y casi no puede moverse con eso. Eso fue causado… Veo un accidente o algo. Un automóvil, tuvo un accidente automovilístico y lo causó. Eso es correcto. Correcto. Ahora, entréguele toda su vida a Él; entréguese a sí misma y reciba el Espíritu Santo, y vaya y sea llena de Su Espíritu, y trabaje para Él, y hágalo por Él. Ud. ha tenido ese deseo durante mucho tiempo de todos modos. Ahora, vaya y sirva al Señor y sea sana. En el Nombre del Señor Jesús. Amén.
Tengan fe en Dios. ¿Lo creen? Solo creed. El hermoso Señor Jesús está aquí. Él es el que puede hacer toda clase de milagros. ¿Están convencidos de que Él ha resucitado de entre los muertos? Él está aquí; esas son las cosas que Él hace.
74 Usted quiere oración por alguien más; eso es correcto. Veo a un hombre parado junto a Ud. Es su hermano. Él es un alcohólico; eso es correcto. Tome ese pañuelo y póngalo debajo de la funda de su almohada. Pídale al Señor. Crea con todo su corazón y reciba lo que ha pedido; Ud. puede recibir lo que ha pedido.
¿Creen Uds.? ¿Qué piensa Ud., dama, que entró en camilla, que está sentada allí? Yo no puedo sanarla, pero si Ud. cree con todo su corazón, si cree, Ud. puede… tan pronto como termine el servicio, puede levantarse de la camilla y tomar sus cosas, sacarla empujando, e irse a casa, estar sana. ¿Cree Ud.? Hágalo.
El resto de Uds. ¿Creen Uds. también? Ahora, Él puede continuar. Tengan fe. Justo aquí, veo una visión; Ud. tiene problemas con sus ojos, cáncer. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Muy bien, reciba su sanidad. El Señor Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Ahora, dejen de pensar eso, allá atrás; yo no estoy leyendo su mente. Esto vendrá sobre Uds.
75 Venga aquí, dama, yo no la conozco. Ponga su… Venga aquí. Ponga su mano en la mía. Si Jesucristo me revela lo que está mal con usted sin mirarla a la cara, ¿lo aceptará? Entonces coma su cena; sus problemas estomacales han terminado. Eso es correcto, es lo que Ud. tenía. Ahora, vaya regocíjese y sea sana. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Madre, este viejo problema de espalda la ha estado molestando durante mucho tiempo. Pero vaya creyendo ahora; se ha ido de Ud. Jesucristo la sana. Y diga: ¡Alabado sea el Señor!
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Condición de sinusitis, pero Jesucristo puede sanar eso, ¿cierto? Sanarla y que se recupere completamente. ¿Cree con todo su corazón? Entonces vaya y reciba lo que ha pedido, a través del Nombre de Cristo Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
76 Dama, ¿cree usted? ¿Con todo su corazón? La veo que está tratando de salir de la cama; Ud. está rígida. Veo que trata de moverse de una calle y colocar el pie de lado, para salir de la calle. Ud. tiene artritis. No estoy leyendo su mente; eso le está diciendo lo que Ud. hizo. Eso es correcto, ¿no es así? ¿Cree usted? Levante sus pies de arriba abajo así; su artritis se ha ido. Ud. fue sanada parada aquí mismo. ¿Creen?
Nerviosa; su estómago la ha molestado y le causó arritmia del corazón, especialmente cuando se acuesta. Eso causó una condición gástrica en su estómago, condición péptica, úlceras, eso lo ha causado. Ud. está muy nerviosa, ha estado así desde hace algún tiempo, especialmente desde la menopausia; Ud. ha estado nerviosa. No estoy leyendo su mente, pero cada palabra de eso es verdad. Eso es correcto, ¿Cierto? Ahora, Ud. está sanada. Siga su camino regocijándose. Su fe la ha sanado.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
77 Problema femenino, ha sufrido algún tiempo. También tienes artritis. Eso es correcto. Eso es exactamente la verdad. Su vida no se puede esconder, señora, pero ¿está su fe bien con Dios ahora? Si es así, levante su mano y crea, vaya y sea sana en el Nombre del Señor Jesús, y Él la sana. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
Todos Uds. se están volviendo borrosos para mí. El Espíritu Santo está justo sobre el edificio. Ahora, no soy un fanático. Estoy diciendo la verdad. Yo quiero ser un hombre de honor y un Cristiano. Uds. oyeron mi palabra y tenían derecho a dudar de ella. Pero no soy yo quien habla; es Él. Dudar de Él es pecado. Declaro a cada uno de Uds., que Jesucristo los sanó a cada uno cuando murió en el Calvario. ¿Pueden aceptarlo en el poder de Su resurrección? Si pueden, levanten sus manos a Él, denle alabanza, pónganse sobre sus pies, alábenlo a Él.
Dios Todopoderoso, en el Nombre de Jesucristo, oro para que sanes… [Palabras inciertas].
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