S.385 56-0421  Lo Que Son Las Visiones 

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OBRAS DEL MENSAJE

Lo Que Son Las Visiones

Spindale, North Carolina, E.U.A.

56-0421

1 Muchísimas gracias, hermano. Buenas noches amigos. Muy feliz de estar aquí nuevamente en esta noche de conocerles en el nombre del Señor Jesús, para ministrarles y orar por Uds. Veo bastantes pañuelos aquí en esta noche, en un momento oraremos por los pañuelos. Estamos contentos que Uds. creen eso que sea la verdad. Eso procede de la palabra de Dios.
Recuerdo que en África, yo tenía como ellos tenían como dieciséis sacos de pañuelos junto con las cartas, y el periódico decía: “El hermano Branham es un poquito supersticioso” decía: “él estaba orando por unos pañuelos”, y es así como ellos se alejan de la biblia, sin saberlo. Eso es escritural ordenado por la biblia, por el pueblo… el Señor para hacer esas cosas.

2 Bien, esta noche, mañana por la tarde es el servicio de clausura en el que se supone que estaré como a las dos treinta o a las tres en punto, aunque algunas veces. ¿Cuándo comienza? [El hermano dice: “Como a las tres”]… a las tres en punto, entonces ellos repartirán las tarjetas de oración como a la una y media o a las dos. Entonces tan pronto salga de su iglesia, donde quiera que esté…
Y Uds. los visitantes aquí, que son de fuera de la ciudad, que están aquí, pues hay algunas iglesias muy finas alrededor de la ciudad. Y el hermano aquí, tiene una gran iglesia fina aquí, y estos otros ministros aquí, supongo cooperando, nunca los había conocido, los de aquí atrás. Hay unas tremendas iglesias finas. En la mañana queremos que asistan a esas iglesias, la iglesia de su elección, y si Ud. es miembro de alguna iglesia, pues, entonces mañana póngase en su línea del deber.

3 Y quiero agradecer al hermano Genn por hacer esta reunión el domingo en la tarde, para cerrar. Porque eso demuestra un verdadero compañerismo y hermandad entre los hombres, queremos que cada persona esté en su puesto del deber en sus iglesias, allí en su lugar; ese es su deber estar allí.
Yo siempre he procurado hacer eso una costumbre de cerrar el domingo en la tarde, con mi culto de los domingos por la tarde, y después que tengamos la carpa del evangelio, haremos la misma cosa; concluiremos el domingo en la tarde, después del culto de la tarde, y no tener el culto el domingo en la mañana para que la gente puede asistir a su propia iglesia.

4 Sentimos que cada persona está comprometida a asistir alguna iglesia y pertenecer a una iglesia como cristiano. Ahora, mucha gente dice: “Oh me quedo en casa y leo mi biblia, con estoy bien”.
No, la biblia dice que no dejándonos de congregar. Tenemos que congregarnos; debemos pararnos juntos, y todas las iglesias.
Esta mañana escuché a un predicadorcito bautista, se me olvidó, era algo como Guy, de aquí. Lo estaba oyendo en la radio.
De seguro yo agradezco a ese predicador, si está por aquí en algún lugar. Y hermano, siga con ese mensaje;
Ese mensaje es muy bueno. Guy Smith o… Johnson; ese es él.
Hermano Johnson, no le pediré que levante su mano; pero si Ud. está aquí, le agradezco. Ese fue un genuino mensaje.
Dios le bendiga.
También nuestro hermano aquí, Uds. oyeron su mensaje hoy, y a todos ellos, ven, todos estamos trabajando juntos por una gran causa, el Señor Jesucristo. Oh, sí solo pudiéramos derribar esas barreras.

5 Anoche hablaba sobre la ciencia médica: quiropráctica, osteopatía, y mucha más cirugía, la ciencia médica y todas esas cosas. Si ellos no pelearan los unos a los otros, si todos procuraran trabajar juntos, que gran ayuda seria eso, si un doctor viendo que el quiropráctico pudiera ayudarlo, si se hicieran amigos, si el quiropráctico pudiera ver su pasado al colocar un hueso o lo que sea… y luego el osteópata y hallara que la condición muscular no se pudiera mitigar, él tendría una operación y lo enviaría al cirujano, ¿no sería eso bueno? Esa es la manera que deberíamos ser.
Ahora, eso es para la asociación médica.
Ahora, los ministros, los Metodistas, los Bautistas, y los Presbiterianos, todos nosotros, Pentecostales, o lo que seamos, debería ser de la misma manera. Correcto.

6 Cuando yo pastoreaba en el Tabernáculo Bautista en Jeffersonville, bueno, en la Iglesia Bautista de Miltown y otros lugares, recuerdo, tenía mi tabernáculo, todavía se mantiene en Jeffersonville… y ahora para mostrarles, tenemos un predicador Metodista allí, predicando ahora, tomando mi lugar.
Pero cuando yo estaba pastoreando allá, yo tenía un buen amigo que nació en la misma región en donde yo nací, y él tenía la Iglesia Metodista Calle Principal en Nueva Albany, solo cerca de cinco millas abajo de la nuestra, la cual es una iglesita muy avivada; pues, teníamos el mejor y el mismo compañerismo. Cuando él tenía un avivamiento, yo cerraba mi iglesia y nos íbamos para allá. Y él hacia la misma cosa conmigo.

7 Entonces nos echábamos bromas el uno al otro, saben solo entre predicadores. Por supuesto, Uds. los laicos no saben de esto. ¿Ven? Pero bromeábamos el uno al otro. Por ejemplo, él algunas veces me decía- yo me acercaba, alguien entraba, era salvo, y yo decía: “Bueno hermano ¿a qué iglesia pertenecía?”
“Bueno mi gente era Metodistas, hermano Branham, y quiero que Ud. me rocíe, (¿ven?); yo creo en el rocío”.
“Yo decía:” “Bueno, sabe hermano Ud. nunca se haría un buen miembro aquí, aunque Ud. es un hermano; pero yo tengo un buen amigo aquí en Nueva Albany que se llama Johnson; él es un Metodista, y él rocía. Entonces esto es lo que haremos: permítame llevarlo hasta allá, y hablar con él al respecto, con el hermano Johnson, porque él es un hombre fino. Y él es todo un cristiano, una iglesia fina avivada, llena del espíritu santo y gente muy buena”. Yo dije: “Yo lo llevaré allá y hablaré con él. Ahora es un poco seco; no tienen mucha agua allá, pero, él lo tratará bien”.

8 Ahora, él recibía un miembro y diría: “Ahora hermano Johnson, yo creo en el bautismo por inmersión – yo quiero ser bautizado”.
El diría: “Bueno, déjeme decirle que yo no bautizo, pero Billy allá en Jeffersonville, en el Tabernáculo, él es un bautista, y es un hermano muy fino; Allá Ud. se hará un buen miembro, más le aseguro: él es un bautista; él lo sumergirá hasta que las burbujas dejen de salir”.
Y entonces … ahora así seguíamos con eso el uno al otro. Más éramos—teníamos compañerismo el uno al otro. Nadie le buscaba defectos al hermano Johnson, un hombre maravilloso, aunque diferíamos hablando de teología, más creíamos en el mismo principio que el Señor Jesucristo murió para salvar a los pecadores. Eso era todo. Y creo que todos nosotros creemos eso. Y nuestras pequeñas cositas, debemos olvidarlas y solo seguir adelante sirviendo al Señor. Y si yo no pudiera concordar con alguien, eso no quiere decir que él no es mi hermano. Eso está bien, quiero que los otros hombres piensen lo mismo de mí. Porque esto…

9 Había nueve muchachos de nosotros. Y mi hermano, el que me sigue, un grande de seis pies de altura [1.82 cms], y con un peso de ciento noventa libras [88 kls], cabello rubio, nariz chata, mejilla cuadrada, pues, él no se parece a mí; no hay ningún parecido entre nosotros. Y hay… pues, a él le gusta jugar golf, y yo pienso que eso es una tontería. A mí me gusta cazar, y él piensa que eso es una tontería, a mí me gusta el pastel de cerezas y a él le gusta el pastel de manzanas. Los dos tenemos nuestras diferencias; no nos parecemos; nuestra naturaleza no se asemeja; pero su padre es mi padre.
Si a la familia Branham pudo recibirlo a él con sus características, y recibirme a mí por mis características, entonces somos hermanos. Y si Dios puede recibirlo a Ud. con su características doctrinales, y a mí con mis características doctrinales, y darnos a los dos el Espíritu Santo, somos hermanos. Correcto, a pesar de lo que sea, somos hermanos, y es de esa manera que tenemos compañerismo los unos a los otros mientras la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios nos limpie de toda iniquidad; todo el pecado es quitado.

10 Ahora, con estos pañuelos, siendo que tengo más éxito con los pañuelos, supongo, entonces que cualquier cosa adicional, especialmente para el pueblo de América. Los americanos tienen una idea en sus cabezas que alguien tiene que tocarlos, o hacer algo con ellos, o poner las manos sobre ellos. Siempre que consigan eso, solo es una tradición judía. Y yo solo estoy procurando hacer que crean de la manera gentil. Miren, los judíos decían: “Ahora, ven y pon tus manos sobre mi niñita y ella vivirá”, ese fue Jairo, ese fue un judío.
Más el romano dijo: “Yo no soy digno que entres a mi casa- que vengas a mi techo”, dijo: “Yo soy un hombre de autoridad, a este digo, ve, y va. Todo lo que está debajo de mí, tiene que obedecer” y él reconoció la autoridad suprema que Jesús tenía sobre las enfermedades, él dijo: “Solo di la palabra, y mi siervo será sano”.
Fíjense, allí lo tiene, eso es todo. Ahora, Jesús nunca dijo demasiado en cuanto a Jairo, él solo recibió lo que pidió. Él fue y puso las manos sobre su hija. Pero Él dijo: “Ahora a estos que le seguían allí; Él dijo: ”Fíjense, esa es una tremenda fe, ni en Israel he hallado una fe similar“. ¿Ven?

11 Ahora, queremos esa gran fe. Queremos llegar a un nivel más alto, no es… El Señor Jesús quiere que le creamos a Él. Y ahora, ¿Cuántos de Uds. tienen, la lectura del libro… Y sencillamente es una lástima tener solo unas cuantas noches marchando así como en esta noche para… no es solo para gente. Y esa es la manera que ha sido todo mi ministerio. En África, en la India, y distintos lugares, una, dos o tres noches en cualquier parte desde cien a quinientas mil personas. Ellos no lo sabrían, en el momento que Ud. dice- se familiariza, y luego tiene que decir adiós, y eso no es justo para la gente.
Esa es la razón por la que una visión que el Señor me mostró que obtuviera esta gran carpa y quedarme allí de cuatro a seis semanas en aquellos lugares.
Muchas veces las personas entran a la línea de oración; reciben sanidad; se van. He visto que vienen y toman la biblia, totalmente ciego, se paran allí y la leen por primera vez en veinte o treinta años. Y en dos semanas a partir de ahí, están tan ciegos como cuando vinieron a la plataforma la primera vez, no entendiendo (¿ven?), no se dan cuenta que cuando los espíritus inmundos salen del hombre se van a lugares secos; pero cuando regresan vienen con siete peores que él. Eso es lo que dice la biblia.
Entran directo allí, y siete peores que él como la primera vez.

12 ¿Ven lo que es? Ud. debe saber cómo acercarse. Ud. debe saber que son las enfermedades. Me atrevo a decir, a menos que sea un doctor, que el uno por ciento de las personas que están aquí adentro sabe en qué consiste un cáncer, un tumor, catarata, tuberculosis, lo que es un germen, y como viene, que lo trajo aquí, de donde proviene la vida de este, todas esas cosas. Y no saber esto…
Lo extraño es que muchas veces los doctores no saben. Ellos saben que crece allí, pero ¿qué lo causa? Tiene que haber una razón. Tiene que estar allí por alguna causa. Es una vida; no es su vida; es otra vida que entra en Ud. Es otra célula, son células expandiéndose, Ud. es eso, la multiplicación de células, eso es lo que son utedes.
Y eso es lo que es un germen es—un germen de cáncer, tumor, catarata, cualquier otro germen. Este está dentro de Ud. con un propósito; es la muerte dentro de carne mortal, un cáncer, tragando su sangre, matándolo a Ud. es un crecimiento; este no tiene forma. Ud. sale de acuerdo a la naturaleza de su padre. O alguna cosa de acuerdo a su género, cada simiente se reproduce de acuerdo a su género. Ud. es la simiente de un ser humano; esta reproducirá un ser humano. Una simiente de perro reproducirá un perro, de una simiente de pájaro producirá un pájaro.

13 Pero el cáncer, un tumor, una catarata, cualquiera de esas enfermedades no tienen algún…esas son cosas espirituales. Ellas solo forman alguna clase de malignidad o lo que sea, y se propaga. Alguna de ellas… bueno, hay varias clases de cáncer, algunos de ellos los llaman sarcomas, y cáncer abierto, y algunos de ellos los llaman cáncer rojo, cáncer negro, y Oh, de distintas clases. Los tumores, algunos de ellos son pequeños; algunos son grandes, algunos crecen con patas, la palabra cáncer proviene de la palabra “Cangrejo” significa: “Patas caminando” de esta manera.
Más todas estas cosas, tiene que haber una vida detrás de esto: porque están vivos, y están comiendo. Y si es una vida, ¿de dónde provino? Ahora, saben. Estoy en una audiencia mixta, y Uds. son una audiencia fina, y es que yo… Uds. nunca… Uds. escuchen a su doctor, yo soy su hermano.

14 Escuchen, es como un bebé y la madre. Sabemos de donde proviene eso, del sagrado matrimonio ordenado por Dios. Pero ¿De dónde proviene este cáncer? ¿Quién lo trajo? ¿Cómo apareció? Ese cáncer está aquí para quitarle la vida, ¿de dónde proviene? ¿Cuál es su naturaleza? Ese cáncer es un asesino.
Fíjese, el doctor lidia con la sustancia, el crecimiento. La sanidad divina lidia con la vida. Cuando sale la vida… ¿Cuántos cazadores de venados hay aquí adentro, veamos las manos levantadas? Muy bien. Gracias. Tengo un hermano allá atrás. Muy bien.
¿Hay aquí algún carnicero, enterrador, cualquier cosa que tenga que ver los muertos?
Ud. toma a un venado y lo mata esta noche, hermano, le dispara allá en al campo, lo pesa en una balanza y ve cuánto pesa. Tenga cuidado lo que les dice a los muchachos cuando regresan al campo.
En la mañana este pesará unas cuantas libras menos; se encoje.
Deje allí a el animalito; o alguien muere. El sepulturero le sacará la prótesis dental o un ojo artificial, porque se encoje; un perrito que sea atropellado en la carretera, se encogerá. Más si lo deja allí por setenta y dos horas, tres días y tres noches en ese sol y eso; póngalo en una balanza y verá cuánto pesa. Va a pesar más. Está hinchado, deteriorándose, partiéndose.

15 Fíjese, con el cáncer, cuando la vida sale de allí, el paciente se alivia. La catarata o lo que sea, se encoje, oh, dentro de pocos días o tal vez dentro de tres días y tres noches, esa es la razón por la que el cuerpo de Jesús no podía permanecer tres y tres noches en la tumba, porque David dijo: “No permitirás que Mi Santo vea corrupción”. Ninguna célula se corrompería; la corrupción entra. Es por eso que algunas personas dicen: “Oh, Él nunca se quedó en la tumba. Él murió el viernes y resucitó el domingo por la mañana”.
Pero dentro de esos tres días y noches Él sabía que saldría, porque una profecía, una palabra en la biblia por un profeta, dijo: “No permitirás que Mi Santo vea corrupción”, y Él sabía que dentro de las setenta y dos horas entraría la corrupción, y entre ese periodo allí, Dios lo sacaría.
Solo medite en eso, cuando Ud. tiene seiscientas y más promesas en el Nuevo Testamento para la sanidad Divina, solo medite en eso. Ud. no puede… difícil de creerlo, ¿no es cierto?

16 Pero, de todas maneras, cuando esta crece está muerta, se encoge. El paciente de regocija, Oh, ¡que contento! Y en pocos días se encuentran que están peores que como estaban la primera vez. “Oh ¡Vaya! Ellos dicen: ”Supongo que perdí mi sanidad“, y de la misma manera que se quita la fe, la incredulidad la resucita de nuevo.
Entonces la cosa está en movimiento.
Más cuando se enferma después de setenta y dos horas, se entiende que es: Una bola de carne muerta en su cuerpo. ¿Qué purifica la sangre? El corazón purifica el cuerpo—la sangre, y la… el corazón la bombea, cuando hay infección esto causa fiebre, y todo tipo de sensaciones y enfermedades. Son después de las setenta y dos horas, si se ha orado por Ud. por el cáncer, tumor, o cualquier otra cosa, y Ud. comienza realmente a enfermarse y a tener fiebre alta, esa es una de mejores señales del mundo que Ud. está sano. Solo continúe…
Mire, la fe suya no es lo que Ud. siente; su fe es lo que Ud. cree. Si verdaderamente lo cree, no me importa cómo se siente, nunca pero nunca diga que Ud. no está sano. Ud. siempre créalo. Eso es lo la hace actuar. ¿Ven?

17 Y eso es lo que acontece aquí en la plataforma cuando tengo cultos de sanidad, cientos de personas vienen de esa manera, vienen a la plataforma, “Oh, hermano Branham, yo tengo toda la fe”. Si fuera tinta no sería suficiente ni para ponerle la punta a la “i” ¿ven? Ud. tiene esperanza en lugar de fe. La fe es positiva, no hay nada que pueda moverla; es el positivo. No importa que tan enfermo esté, o como esté todo, nada… Fíjese, si Ud. está tratando de engañarla, no tomará el engaño. El diablo no es… él mismo es un engañador. Y él sabe cómo hacer un engaño. Más cuando Ud. tiene las buenas, no se requiere de dar grandes gritos, ni zapatear, ni pisotear. Se requiere es la fe. Él la reconocerá. No se preocupe, solo quédese con la palabra.
Fíjese en los discípulos allá, lo que estaban haciendo con este muchacho, probablemente estaban procurando sacudirlo y todo lo demás, más Jesús dijo: “Salid de eso”, eso lo concluye. Ese diablo reconoció que eso era fe, ¿ven? No cantidad, sino calidad, ¿ven? Ejercicio corporal, poco provecho. Ud. no tiene que andar corriendo por allí y revolcarse en el piso. Yo no culpo a nadie que corra o grite por recibir sanidad Ud. dice: “¿Ud. cree en dar gritos, hermano Branham? Absolutamente sí señor, no piense en eso. Yo soy un Bautista que cree en gritar. Y yo creo…

18 Fíjese, nosotros nunca, nosotros los Bautistas no nos agrada hacer como hacen Uds. los bautistas norteños. Nosotros somos Bautistas chapados a la antigua allá en el sur, los antiguos misioneros Bautistas allá en las montañas de Kentucky, cuando veníamos al altar, no bajábamos a estrechar la mano el uno con el otro, ni a colocar nuestros nombres en el libro. Nos dábamos palmadas en la espalda mientras pasábamos. Recibíamos algo. Eso es correcto, es una lástima que seamos tan almidonados con eso. ¿No es cierto, hermanos Bautistas? Eso es correcto. Correcto.
Aquellas antiguas iglesias allá, ellos no le importaban si era Bautistas, Presbiteriano; cuando tenían un avivamiento entrababan allí, y predicaban el Evangelio, gritaban y alababan al Señor. Ud. podía extraviar su bolso a la orilla del riachuelo, si contenía cien dólares dentro, alguien se lo traía si lo encontraba. Eso estaba bien. Honesto, lo tomaría en cualquier momento. El Señor le bendiga.

19 Solo quiero hablarles en esta noche, porque tengo la garganta muy mal, cansada; solo estoy exhausto, y me tengo que ir mañana por la tarde, directo a casa, y predicar allá, y regresar directamente y comenzar el miércoles por la noche allá en Charlotte, en… no sé el nombre del lugar, creo que es el Auditorio Fox… o Teatro Fox, ni siquiera he conocido o quien es al ministro de allí; pero sé que es el cuñado del hermano Bigsby, él tiene algo que ver con el hermano Bigsby, él es un buen hombre. El hermano Bigsby es un hombre distinguido, y este hermano aquí lo conoce y lo recomienda, entonces… Yo no me acuerdo de Ud. … Voy a llamarlo hermano Glenn, así es como yo lo llamaba el otro día, yo quiero llamarlo Spirgle o Sparson, ya me confundí todo.

20 Entonces ahora, al traer los pañuelos, fíjense que eso es bíblico. Fíjense, muchos de Uds., yo he estado leyendo sus cartas, dicen:“ Hermano Branham, ¿ungirá mi pañuelo?” Ahora, eso está bien. Agradecemos lo que el Señor hace. Cualquier cosa que Él bendice, para eso estamos aquí, pero si Ud. quiere atestiguar eso con la biblia, Pablo no ungió a los pañuelos y sudarios, él solo los agarró de su cuerpo los pañuelos y sudarios. ¿Ven?
Ahora, yo pienso que Ud. captó eso cuando aquella mujer Sunamita se acercó hasta Elías, y ella sabía que Dios estaba en Su profeta, ella fue a buscar a Elías porque su hijo había muerto, y Elías sabía que todo lo que tocaba era bendecido, entonces él le dijo a Gehazi, dijo: “Toma este cayado y ponlo sobre el muchacho”.
Más la fe de la mujer no estaba en el cayado; estaba en el profeta. Entonces ella dijo: “No te dejaré hasta que halles o sepas lo que quiero”.
Entonces él fue con ella. Y noten, que no fue la oración de él, él solo colocó su cuerpo sobre el niño muerto y volvió la vida, ¿ven?

21 Ahora, estos pañuelos, enviamos miles de ellos a varias partes cada semana, por todo el mundo, y si en alguna ocasión necesita uno, solo escríbame a Jeffersonville, Indiana, se lo enviaremos, ahora tenemos una cadena mundial de oración en donde yo he estado. Estamos mirando el globo hoy, y solo en unos cuantos puntos en los que el Señor no me ha permitido predicar el Evangelio aún en el mundo.
Y luego allí formamos una cadena de oración, alrededor del mundo la gente se levanta a la una, dos o tres en punto de la mañana, de acuerdo a la tercera, sexta y novena hora, las nueve en punto de la mañana, las doce en punto del mediodía, y las tres en punto de la tarde. Y todos en una oración universal, orando los unos por los otros, algo tiene que acontecer; hay millones de ellos. ¿Ven? Y queremos que Ud. entre en esto, para que ore con nosotros, y nos ayude a ministrar al pueblo, para cuando nos levantemos allá, queremos que Ud. tenga una parte del ministerio.

22 Fíjese, yo no tengo programas radiales, no tengo nada que vender; tenemos libros, pero no soy un vendedor de libros. Yo compro esos libros a cuarenta centavos menos de lo que los obtengo. Tengo que tomarlos… nunca he comprado un montón de libros, más bien perdí cientos de dólares en eso. La gente que compra esos libros es que se les ordena, “Si cualquier hombre o mujer pobre viene y no tiene el dinero para comprarlos, regáleselos de todas maneras”, y ellos lo rompen y todo lo demás; los perdemos. Entonces siempre me he endeudado con los libros, tengo varios de ellos que la gente ha escrito de mí, yo nunca escribo libros, yo no- yo no soy un vendedor de libros.
Las fotografías, yo las compro al Estudio Douglas; ellos tienen los derechos de autor. Ud. ni se atreva a tocar una de esas en alguna u otra manera. Y ellos tiene los derechos de autor, yo las compro al estudio Douglas, y luego las vendo, compro miles de cantidades, y las vendo a lo que las compro, para que las personas puedan obtenerlas por el mensaje.

23 Yo no tengo ningún programa radial; siempre sostuve mi congragación pequeña, mi iglesia es pequeña, donde no tengo que tener dinero, nunca recogí una ofrenda en mi vida. He estado predicando por veintitrés años y nunca en mi vida recogí una ofrenda. Recuerdo que en una ocasión comencé.
Ahora, Uds. saben, ¿Alguna vez tuvieron tiempos, todos nosotros gente pobre, en donde no les alcanza el dinero? ¿Alguna vez llegó a esa situación? Seguro que sí. Yo no podía cubrir los gastos. Eso fue hace como quince años, hace doce o quince años. Y yo le dije a mi esposa: “Voy a levantar una ofrenda en la iglesia esta noche”.
Ella dijo: “Voy a ver como lo haces”.

24 Entonces le dije a uno de los diáconos que me buscara mi sombrero; dije: “Compañeros, detesto pedirles”, y dije: “Estoy en una situación difícil, y quiero que Uds. … quiero una pequeña ofrenda, pongan cualquier cosa que puedan, una moneda de cinco, o de diez, cualquier cosa, eso me ayudaría resolver esta situación, y se los agradezco”.
Entonces el diacono me buscó mi sombrero y comenzó, y allí abajo vi a una madre sentada que siempre oraba por mí… ¿Se recuerdan de aquellas mujeres de aquel tiempo ellas usaban esos delantales con un bolsillo por dentro? ¿Alguna vez vio uno de esos?
Ahora, los tiempos de antaño, mi abuela lo usaba para cargar tabaco y una pequeña pipa allí adentro para que los hombres no la vieran fumar.

25 Entonces, pero esta pequeña anciana tenía un bolsillo como esos, ella metió la mano en uno de esos bolsillos desde arriba hasta arriba y comenzó a buscar hasta que halló aquellos centavos de cinco, les aseguro que el corazón se me iba a salir por la boca, yo no podía recibir aquello, dije: “Oh, solo estaba bromeando con Uds. No era en serio”. Todo el mundo me miró muy jocosamente; dije: “solo bromeaba con Uds. saben que nunca tomaría una ofrenda”.
Luego me fui a casa, hay un hombre anciano de nombre John Ryan, él recientemente se fue a la gloria, un verdadero viejo amigo. Él montaba por allá una bicicleta vieja, él parecía que pertenecía a la casa de David, él tenía la barba y el cabello largo, entonces él vino; dejó la vieja bicicleta y me la dio; fui y tomé diez centavos, y me fui a la tienda de diez centavos, compré pintura, y la pinté, y la vendí por cinco dólares, y no tuve que levantar una ofrenda después de todo. Fíjense, Dios suplirá cada necesidad, ¿no es cierto?

26 Entonces en relación a esas cosas, pero dije eso, porque cuando digo: “Escríbame”, se nos está haciendo difícil responder las cartas, no estamos intentando cobrarle o facturarle, porque no tengo nada que facturar, si Ud. tiene su dinero para ponerlo en la iglesia, déselo a sus pastores y apoye sus propios programas radiales, y todo lo que tengan por aquí. Y el mío, yo no lo necesito; es absolutamente gratuito, todo lo que tenemos es gratuito.
Solo digo eso, si Ud. desea una de las telitas (telas ungidas) que envía. Y algunas veces las personas colocan algo allí dentro para ayudar; nosotros compramos cientos de dólares en estampillas semanal, y así por el estilo, algunas está listo, más no se le solicita eso a Ud., solo envíelo y recíbala; manténgala en su biblia; muy bien.

27 Ahora antes que se me olvide, deseo orar por estos pañuelos ahora. No solo quiero orar; quiero que Uds. oren conmigo. Cada uno de Uds. Este aquí es el papá de alguien esperando por estos, la madre de alguien, son los amados de alguien, ellos son hijos de Dios, creyentes. Entonces oremos juntos.
Ahora Padre celestial, venimos ante Ti humildemente como un grupo de personas que creen. Tú has dicho en Tu Palabra: “Donde estuviesen dos o tres congregados en Mi nombre, allí estoy en medio de ellos. Y lo que concordaren pidiendo solo una, la recibirán, les será concedida”.

28 Y ahora aquí están estos pañuelos, hemos sido enseñados de acuerdo a la biblia que los tomaban del cuerpo de San Pablo, sudarios y telas; los espíritus malos salían de la gente; eran sanados de las enfermedades. Y Padre, nos damos cuenta que no somos San Pablo, más Tú todavía eres Jesús, Tú eres Aquel que sanó, no Pablo; ellos reconocieron que Tú estabas con él. Y ciertamente Tú no actuaria de esa manera en aquel tiempo de crisis, y entonces cuando surge la misma cosa, como ya lo mencioné, Tú actúas de la misma manera.
No somos dignos de pedir esto, no hay nada bueno en nosotros, sino es porque Tú no los has ofrecido hacerlo. Tal cual, como la serpiente sobre la asta, no había ninguna virtud en la serpiente o en la asta, mas fue la obediencia lo que produjo los resultados, que así sea en esta noche, Padre.
Afuera más allá del lado de la colina, detrás de aquellas montañas, una madrecita camina el piso de un lado a otro esperando por el pañuelo para su bebé enfermo. Aquel pobre anciano y ciego padre sentado más allá en un cuartito en esta noche, con un bastón blanco en su mano; él ha oído: “La fe viene por el oír”, él está esperando que su pañuelo regrese, Oh Dios, y muchos más en el hospital…

29 Se nos ha enseñado por la biblia que Tú prometiste a los israelitas la tierra prometida, desde Canaán hasta la tierra prometida. Y un día, cuando ellos salieron de Egipto y tomaron su posición para ir a la tierra prometida, se les atravesó el Mar Rojo. Estaban rodeados por el ejército del Faraón. Las montañas y el desierto por un lado y el Mar Rojo estaba en el camino. Un escritor dijo: “Dios miró hacia abajo por medio de la columna de fuego con ojos airados. Y cuando Él miró sobre el Mar Rojo, este se asustó porque este estaba interrumpiendo al pueblo de Dios que tenía la promesa y ellos estaban marchando. El mar se asustó y retrocedió. Israel cruzó, en el viaje.
Oh, Dios, en esta noche cuando estos pañuelos sean colocados en los cuerpos enfermos y afligidos, Tú mires por medio de la sangre de Jesús con ojos airados; que la enfermedad que está reteniendo el pueblo se asuste. Porque el gran temblor de la mañana de resurrección demostró que Él vive, y que esta enfermedad retroceda; que tengan la promesa de una buena salud, esa promesa dada por la biblia, concédelo, Señor, porque ese es el propósito de enviar estos pañuelos en el nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús. Amén.

30 Muchas gracias por orar por aquellos pañuelos.
Y ahora, vamos directo a la Palabra. Amo la Palabra, ¿y Uds.? Ojalá tuviera un poquito más de garganta. Tal vez mañana por la tarde si no me esfuerzo demasiado esta noche, les predicaré un poquito en la tarde sobre un tema del Evangelio.
En esta noche pensé en traerles los preliminares, y veremos lo que el Señor hará por nosotros en la oración por los enfermos. Ahora, en San Juan el capítulo 12, el versículo 31, leemos, comenzando en el versículo 37 y leyendo hasta el 40, incluyendo:
Pero a pesar que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en Él.
¿Qué es un milagro? Es algo que no se puede explicar.
Versículo 38:
Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo:
¿Señor, quién ha creído nuestro anuncio?
¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?
Por eso no podían creer, porque también dijo Isaías:
Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón;
Para que no vean con los ojos, y entiendan de corazón,
Y se conviertan, y yo los sane.
Y no podían porque el profeta había dicho. Ahora, en otra escritura que he escogido está en San Juan el capítulo 10 versos 37 y 38:
Si no hago obras de mi Padre [dijo Jesús], no me creáis.
Más si las hago, aunque a mí no creáis, creed a las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

31 Que Él añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Ahora, al venir con este pensamiento, estamos enfrentando en esta noche en esta edad con un movimiento sobrenatural del Dios viviente; y por supuesto, nos damos cuenta que tenemos muchas cosas. Y a Uds. los Presbiterianos, Católicos, Metodistas, no hay duda que han escuchado mucho fanatismo, lo cual tenemos, admitimos eso; está enganchado en todo. He visto fanáticos Presbiterianos; he visto fanáticos Bautistas; he visto fanáticos Católicos; he visto fanáticos Pentecostales; he visto fanáticos de sanidad Divina; he visto personificaciones de lo sobrenatural.
Pero ¿qué hay de todo esto? Uno genuino, de todos estos, hay uno que está hecho original. Ahora, hay un Dios verdadero vivo, Él está unido a Su Palabra. Y siendo que el ministerio…
Yo nunca tuve una educación, por eso me dio otra manera por Su gracia soberana para ministrar a Su pueblo. Y eso fue por medio de visiones. Ahora pienso en esta noche tomar unos momentos para explicarles por la escritura y así sucesivamente “Lo que son las visones”.

32 ¿Qué es una visión? Alguien me ha preguntado muchas veces, “Hermano Branham, ¿Está Ud. impresionado por decir ciertas cosas? ¿Piensa Ud. eso su mente?” No, señor. Yo lo veo, solo está allí, al igual como lo veo a Ud. de la misma manera: lo único que Ud. sabe es que está parado aquí, y aun así volver a la vida de una persona cuarenta años atrás, viendo eso acontecer, aun los veo hasta la manera como se visten, posicionalmente y todo.
Luego entonces tengo que hablar, y cuando estoy hablando, viendo la visión, no sé si me escuchan o no, si hablo o no en voz alta. Esa es la razón que le digo al operador aquí y cualquier manera, si solo en este lugar pequeño donde sé que hay un sonido rebotando de mi voz en esta sala de gimnasio, si realmente lo entienden.

33 Mas una visión es Dios, por una palabra de conocimiento, cayendo sobre la persona para ver anticipadamente o ver algo así, decir que algo ha sido o algo que será.
Ahora se los voy a explicar en una forma sencilla, tenemos sentado aquí a un niño con los ojos brilloso. Y si Jesús se tarda, ellos serán los hombres y mujeres del mañana. Y pienso demasiadas veces que complicamos el Evangelio, que solo los adultos lo pueden comprender, no nos damos cuenta que aquellos niñitos también lo pueden entender.

34 Fíjense, voy a decir, hay un circo en la ciudad, ahora, la primera cosa que quiero decir que todos los dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Eso dice la escritura. ¿Quién le puede agregar o quitar un codo a su estatura? Ud. es lo que es porque Dios lo hizo así.
Aquí hace poco tiempo una mujer vino a una reunión. Ella estaba en casa; algo la conmovió, ella tenía artritis, ella fue levantada. Algo la conmovió, que el Señor la iba a sanar. Ella lo sabía positivamente, ella no lo estaba adivinando; ella lo sabía.
Entonces cuando ella consiguió un taxi, se paró de la camilla y entró al taxi, y la llevó al lugar… Esa noche en la reunión, ni siquiera se oró por ella, pero cuando ella vio al Espíritu de Dios obrar, moviéndose, ella dijo; “Eso es, Señor Jesús; eso es lo que he estado esperando. Gracias”. Cuando ella se bajó del taxi, el taxista dijo: “Señora, ¿Cree que debería regresar y recogerla después del servicio?”
Ella dijo: “No te necesitaré, yo me iré a casa caminando”.
Y mientras el servicio continuaba, el Señor estiró aquellas piernas paralizadas, y ella se paró derechita y se fue a casa.
Por supuesto eso causó mucho ruido en el extranjero. Otra mujer dio: “Saben, yo voy hacer lo mismo.
Ella tomó un taxi, y se fue, le dice al taxista que se vaya, pero el taxista tuvo que regresar para buscarla, ella estaba intentando imitar la fe de alguien más. Y Ud. no puede hacer eso. El diablo sabe mejor eso; Ud. no puede engañarlo. Ud. tiene tener lo que profesa tener.

35 Ahora, cuando verdaderamente en su corazón… así como estaba hablando de fe por vista. ¿Cuántos creen que esa camisa es blanca, levanten su mano? ¿Cree que es blanca? Bueno, ¿que si le dijera que la camisa es roja? ¿Lo creerían? No, señor. Ud. tiene confianza en la vista suya. Ud. sabe que es blanca.
Bueno, Si Ud. tiene esa misma clase de confianza en la fe, Ud. sabe que va a ser sano. Tan seguro como su vista dice que es blanca, su fe dice que Ud. va a ser sano, eso lo resuelve. Eso lo arregla todo. Ud. ya no se tiene que preocupar por eso. La fe ya ha tomado posesión.
Eso debería de venir por el predicar de la Palabra. Esa es la primera manera.
Mas Dios estableció los distintos dones en la iglesia con ese es el propósito de unir Su iglesia. A través de los años…

36 Ven. La biblia dice, el profeta dice: “Habrá un día que ni será día ni de noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz”.
Ahora, cuando el Espíritu Santo cayó primero en la iglesia, fue en el pueblo del oriente de Jerusalén; fue allí donde cayó el Espíritu Santo. Y grandes señales y maravillas acontecieron en la iglesia en la era Pentecostal de la iglesia primitiva. Luego la siguiente ronda de los apóstoles, luego vino la iglesia Católica, luego mil quinientos años vinieron los Luteranos. Y luego desde allí para abajo ha sido un día donde la luz ha salido, y ha sido un día de luz lo suficiente para que vieran que Jesús fue el Hijo de Dios, deberían arrepentirse. Pero la genuina y verdadera luz brillante del Espíritu Santo nunca brilló en estas edades. Ciertamente, la biblia dice que no sería. Como dijo el profeta que no sería, tan cierto como él lo dijo que ellos no creerían, porque así lo dijo Isaías, dijo el profeta no ha habido luz.

37 Ha habido suficiente luz para saber que tiene que hacer lo correcto o lo errado. Ha habido suficiente luz para saber y creer en la resurrección del Señor Jesús, y aceptarlo como su Salvador personal, poner su nombre en el libro de la iglesia y vivir una buena vida. Pero mientras las señales y maravillas directo en los rayos del sol brillante, no ha brillado desde Pentecostés.
Mas la biblia dice, y el profeta dice: “En el atardecer habría luz”. Ahora, geográficamente el sol sale en el oriente; esas fueron las primeras bendiciones Pentecostales, y se oculta en el occidente; la civilización ha viajado hacia el oeste, y todos ahora estamos en la costa oeste, está regresando.
Entonces el sol del atardecer se está ocultando, y Dios en los últimos días está brillando, ese mismo sol que brilló allá en el pueblo pentecostal, está hoy brillando otra vez en la iglesia con las mismas señales y maravillas. La luz brillará cuando llegue el tiempo del atardecer. Las nubes se están alejando; Jesús es revelado. Él viene a nuestras reuniones; Él se da a conocer, Él se muestra que está vivo como lo hizo allá con ellos.

38 Él se está manifestando aquí que está vivo. Las nubes se están alejando ahora; esta son las luces del atardecer. ¡Qué tiempo más feliz para vivir! La biblia dice: “En los últimos días Él levantaría a los jóvenes para que vieran visiones, los ancianos soñarían sueños; Él derramaría su Espíritu sobre toda carne”. Él lo prometió.
Él le prometió señales y maravillas en los últimos días, Él prometió los mismos resultados que ocurrieron en pentecostés caerían nuevamente en los últimos días. Y este es ese día; aquí estamos. Desearía tener más voz.

39 Muy bien. Sin embargo, ¿Qué es una visión? ¿Qué irrumpe una visión? ¿Cuál dimensión? ¿Qué suelta a un átomo? Nunca se dará a conocer; ese es el secreto de Dios. Pero aquí está lo que es una visión, explicarla en forma sencilla que hasta los niños la pueden entender.
Hay un gran circo que viene a la ciudad. Y todos somos niñitos y niñitas allí estamos alrededor de este circo, no tenemos dinero para entrar, y Uds. saben, nos gustaría ver a los elefantes, ¿no es cierto? Nos gustaría ver a las jirafas y todo tipo de cosas allí adentro, nos gustaría ver eso, mas no tenemos dinero para entrar, ¿ven? Pero algunos de nosotros somos de hombros fuertes y anchos, como él. Y tal vez algunos de nosotros… Él es fuerte.
Tal vez hay algunos de nosotros que somos altos y delgados, ahora, nosotros- tal vez si somos altos y delgados, bueno, queremos ser pequeños y fuertes, mas no nos hace ningún bien; Dios nos hizo altos y delgados.
Si queremos ser altos… el pequeño y el fuerte quiere ser alto y delgado; él no lo puede evitar; él tiene que ser de esa manera, Dios lo hizo a él así, ¿ven? Dios nos hace de cada forma.

40 Dios es un Dios de variedad. Él hace las flores amarillas, blancas, y azules, y las rojas. ¿Ven?
Él no las hace a todas iguales, Él hace las montañitas y grandes montañas, árboles pequeños y grandes. Él hace montañas y desiertos; Él hace aguas, lagos, y las corrientes, y ríos.
¿Ven? Él es un Dios de variedad. Él hace a algunos con el cabello rojo, y a otros con el cabello blanco, y a otros con el cabello negro. (¿Ven?) Él nos hace de distintas formas, así es como a Él le agrada, ¿ven la forma como Él lo hace? ¿Ven? A mí también me agrada de esa manera, ¿y a Ud. no? A todos les agrada de esa manera. ¿Ven?

41 Fíjese, esto es lo que somos: todos estamos en un gran carnaval. Y mientras estamos parados con este grupo en esta noche, tal vez el Señor me hizo solo un poquito más alto que Ud. y tal vez esa fue Su gracia el hacer eso, pero Ud. es más fuerte que yo.
Entonces, todos miramos por todas partes, y la primera cosa que vemos: allá arriba es un agujero. Bueno yo no soy lo suficientemente alto para alcanzarlo, y seguro que Ud. tampoco, entonces yo quiero ver que hay adentro y Ud. también. Entonces Ud. dice: “Hermano Branham que ve allá adentro”.
Digo: “Espera un momento” me bajo y doy un gran salto; mis dedos apenas agarran la parte alta de la tabla. Halo muy fuerte, y miro por este agujero; digo: “Veo a un elefante”
“Oh, ¿lo viste?”
“Ajá”
“¿Qué más viste. hermano Branham?”
Bueno, voy a intentar otra vez, salto y me agarro, y me sostengo con mis dedos, “Una jirafa, sí, señor.”

42 Después de un rato, el dueño pasa por allí. “¿Qué ocurre muchacho?”
Digo: “Oh, solo estoy mirando por el agujero”.
Él dice: “fíjate, espera un momento” él me agarra por la espalda y el cuello y me sostiene; él dice: “Tú ves más allá, ahora tu comienzas aquí, aquí esto y aquello”, y abajo. “Eso, todo está allí, ¿ven?”
Luego él me baja. Yo no estoy resollando y soplando, él me levanta. Ahora, ¿entiende lo que quiero decir?

43 Ahora, los adultos, cuando la persona viene a la plataforma, y hay una visión formándose, es la fe de ellos, es como la mujer que tocó el borde de Su vestidura, Él no sabía nada… ¿Cómo supo Él que ella lo tocó? Él dijo: “Me debilité”. ¿Que fue eso? La mujer estaba halando por medio de Él, Dios, ella necesitaba su sanidad.
Ahora, ¿Cuál fue el más grande milagro? Cuando la mujer tocó Su fe y se sanó—tocó Su vestidura y se fue, allí Él dijo: “¿Quién me tocó? Nadie sabía.
Ella dijo: “No fui yo” todos ellos lo negaron, Él siguió mirando por todas partes hasta que halló el canal, así lo llamamos. Solo diga eso. Aquel canal donde Él halló a la mujer, Él dijo: “Oh, eres tú”.
Y ella vino y se postró y dijo: “Si, eso es correcto”.

44 Ahora, Él se debilitó por eso. Pero ahora, cuando Dios quería usar Su don, a Cristo. Él tomaba a Cristo y decía: “Un momento, sal de este hogar, y vete lejos y quédate por cuatro días. Y ellos van a buscarte, mas no vayas, porque Lázaro va a morir, y al cuarto día, Tú regresa; vas a encontrar una piedra que está puesta sobre una tumba, voy a recibir gloria allí, quiero que ellos remuevan la piedra, y luego Tú hables. Y cuando digas el nombre de Lázaro, él saldrá”.
Jesús obediente al Padre, no hace nada, Él dijo: “Hasta que el Padre le muestre primero en una visión. ¿Dice eso la biblia? ¿Cuántos lo han leído esta semana desde que estamos hablando de esto? San Juan 5:19, sí, señor. Jesús dijo: ”No hago nada hasta que el Padre me lo muestre primero, luego hago lo que Él me dice que haga. No hago nada a menos que Él me lo muestre“. Eso es correcto. Jesús dijo eso. ¿Dijo Él la verdad? Él tenía que decirla.

45 Luego cuando Jesús tuvo esa visión, regresó. Ud. dice: “¿Él le dijo eso? Pues, en la tumba Él dio eso. Dijo: ”Te agradezco Padre, ya está dicho, por causa de la multitud que está alrededor, para que sepan el ejemplo de lo que es orar“. ¿Ven? Él fue un ejemplo. Y Él dijo: Lázaro ven fuera”, Él sabía.
Fíjese allí, Él dijo, allí, Él no tenía que esperar hasta llegar allí, dijo: “Lázaro nuestro amigo es muerto; y me alegro por vosotros de no haber estado allí, mas voy a despertarle”. ¿Ven? Él sabía lo que iba acontecer, porque el Padre se lo había mostrado.

46 Fíjese, allí no se perdió la virtud. Dios usó Su don. Ahora, la mujer usó el don de Dios para recibir de Dios lo que ella deseaba. Dios usó Su propio don para probar lo que Él quería. Ahora, eso es lo mismo hoy en día. Ahora. Cuando una visión—una persona está parada en la audiencia… algunas personas no parecen concebirlo. “Hermano Branham ¿Que lo hace debilitarse tanto? ¿Qué lo hace agotarse tanto?” Ud. tiene que pararse en el lugar por una vez. ¿Ven? Es la fe de las personas que activan eso. Eso es cuando Ud. se levanta, dice…

47 Es como la persona que está parada aquí… aquí se para una persona, bueno, ¿Quién? No lo sé, ahora, ¿Qué es? Yo me rindo. La persona es un movimiento. La persona está parada allí; lo primero que Ud. sabe, comienzo a decir si son cristianos o no; su espíritu se siente bienvenido.
Ahora, ¿qué es? Aquí vamos, el reto, lo que…oí a un doctor decir que ella está en la última etapa del cáncer. Cáncer, ajá, correcto. ¿Qué otra cosa? Oh, vaya, ¿ven? Ud. ya está consumido. Bien, dejamos hablar y ver Él que… Aquí vamos de nuevo, cuando Ud. baje, pues, Ud. proviene de algún lugar, y tuvo cierta, cierta cosa que… “Sí, es correcto”, ¿ven? Ese es Ud. usando el don de Dios.

48 Ahora, alguien dice: “¿Hermano Branham, es esa la única ocasión?” Eso es lo solo una ocasión de amateur; esa no es la perfecta voluntad de Dios hacer eso; solo es Dios permitiéndolo. La voluntad de Dios…
Aquí esta noche conmigo están dos jóvenes, uno de ellos es Católico, y el otro no sé. No creo que él pertenezca a una iglesia: uno es un especialista en vapor, el otro trabajaba en una especie de taberna.
Ellos llegaron a Hammond, Indiana, ellos observaban las cosas y decían: “Hay un truco en eso”.
Entonces ellos formaron sus propias pistas del FBI, por su cuenta.
Entonces ellos me siguieron, y se escurrieron hasta Jeffersonville donde yo vivo, y querían ver si eso seguía en casa. Pues, eso es más aun en casa, mil veces más en casa de lo que es en las reuniones. Ese es Dios usando Su propio don.

49 Esta mañana… permítame decirles algo. Esta mañana, “ASÍ DICE EL SEÑOR”, mi biblia sobre mi corazón, Dios es mi juez, me levanté muy temprano, estaba caminando en el cuarto, y continué sintiéndolo a Él cerca, como un sexto sentido. No lo veía; pero sabía que Él estaba allí, fui y me senté en una silla; caminaba de un lado a otro. Me levanté para afeitarme; el sol estaba brillando y entrando. Dije: “Señor, ¿Qué quieres que haga?” Seguí esperando: nada dijo nada. Me arrodillé al lado de la cama; comencé a orar. Dije: “Señor, ¿Qué quieres que haga?” “¿Hay algo que tu siervo deba hacer en este día?”
Luego vino una visión, Él me dijo exactamente lo que era para ese día, y que iba acontecer ese día, llamé por teléfono a Gene, Leo (El señor Mercier y el señor Goad; ellos están aquí en esta noche), llamé a mis hijos para que entraran en el cuarto. Dije: “Tengo una visión y es ”ASÍ DICE EL SEÑOR“. Voy a cierta ciudad en la que nunca he estado en mi vida; vamos a encontrar cierta condiciones, y allí va acontecer un milagro, aunque tenga que cambiar la naturaleza para llevarlo a cabo, y una gran sanidad va acontecer”. Y les expliqué como sucedería.
Yo Dije: “De regreso en el camino vamos a un lugar donde está una oficina de Western Unión y allí va a haber un mensaje para alguien que me envió desde otro país, quieren que yo haga cierta cosa, y le diré a esa persona: ”No, no puedo hacerlo“, aunque parezca muy bien, pero voy a decirles que no.

50 Ellos están aquí ahora. Les pedí- pedí a mi hijo que buscara su carro, él buscó el carro, y conducimos más de cien millas [160 kms] hoy, y fuimos directo al sitio, y cada palabra fue tan perfecta como pudiera ser. Dios cambió todo el curso de la naturaleza y obró un milagro. Después Ud. oirá de eso luego. ¿Ven?
Regresamos directo allí, él dijo: “Ahora, ¿qué de la oficina en Western Unión? Y si el hombre parado aquí, en el edificio que era de Western Unión; ellos condujeron hasta aquí. Dijeron: ”No, esta es una oficina sucursal; Ud. tiene que ir a otro lugar por aquí“. Fuimos hasta allá, y había un telegrama con todo el mensaje eso exacto, de la misma manera que me fue mostrado en la visión. ¿Ven? Eso ocurre unas cien veces, eso nunca me ha perturbado; ese es Dios usando Su don.

51 Pero Ud. jale de eso, ese es Ud. usando el don de Dios. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿podría decirme lo que…” No, señor. No puedo hacerlo. No puedo hacer lo que yo quiera; es Él. No puedo hacer que yo vea una visión; es Él el que lo hace. Él me dijo: “Si haces que la gente te crea, cuando el Ángel me encontró aquella noche, Uds. que están leyendo el libro. Y Él dijo: ”Si haces que la gente te crea y eres sincero cuando oras, nada se interpondrá delante de esa oración“.
Es por eso que anoche decía lo que hice. Si hablé erradamente, lo lamento. Cuando dije: “Tienen que mantenerse quietos”, cuando digo: “Manténgase quietos, no se muevan” y Uds. se siguen moviendo, eso muestra que Uds. no creen, ¿ven? Uds. tienen que creerlo, ¿ven? “Si tú crees… haces que la gente te crea, y eres sincero cuando oras, entonces nada se interpondrá”. No importa que…

52 Aquí no hace mucho una mujer vino al altar, hasta la plataforma, ella andaba con dos muletas, caminó hasta allí; y yo dije: “Señora…” el espíritu Santo hizo, mejor dicho, por medio de los labios del siervo. ¿Todos ven estas grabadoras? Así es como escucho exactamente lo que digo. Bajo una visión no sé lo se dice. Pero los chicos aquí con las grabadoras, ellos la graban, por años graban cada reunión que hemos tenido, dice exactamente lo mismo. Y ninguna vez han fallado, y no fallarán. He visto visones como por unos cuarenta años. Y nunca han fallado.
Yo vi visiones cuando era un pecador, ¿Por qué? Era un don. La primera visión que recuerdo, mi mamá me contó que yo le hablaba de eso cuando era un niño, no tenía no más de dos años. “Los dones y llamamientos son sin arrepentimiento”. Tú naciste de esa manera; los rasgos están en ti, así como Ud. nace con los ojos azules o negros o castaños o cual sea. Es algo que Dios ha hecho, y esa es la única manera que Ud. puede estar correctamente. Tiene que venir de Dios, no por algo que Ud. hizo; fue lo que Dios ordenó que así fuera. Entonces es de Dios. Si Ud. está solo burlándose o inventándolo, Ud. será mano… Ud. estará errado. ¿Ven?

53 Ahora fíjese en esto. Siempre… esta mujer cuando ella se acercó ella tenía muletas; ella caminó, yo dije: “Señora, Ud. viene a la reunión, porque alguien le dijo que viviera. Ud. ni siquiera cree en la fe”, eso la molestó.
Y ella dijo: “Yo pertenezco a cierta iglesia” y ella dio: “Yo amo a mi iglesia”.
Yo dije: “Ud. debería hacerlo, pero tiene que creer”.
Ella dijo: “Bueno. ¿Me puede ayudar?”
Yo dije: “No, señora, no puedo”, yo dije: “Su ayuda tendrá que venir de una fe individual en las obras culminadas de Cristo”.
Y ella dijo: “Yo creo eso”.
Y yo dije: “¿Lo creerá con todo su corazón”?
Ella dijo: “Sí”.
Y yo dije… Luego la volví a mirar y la oscuridad que estaba sobre ella salió. Y yo dije: “¿Cree Ud. que yo soy siervo de Él?
“Sí”.
Yo dije: “Entonces yo quiero que Ud. camine hasta el final de las escaleras, y se deshaga de esas muletas, camine hacia debajo de la plataforma”.
Ella dijo: “¿Ud. espera que yo haga eso siendo que tengo esas muletas por años?”
Yo dije: “Ahora yo pensé que Ud. dijo que me creía”, ¿ven? Yo dije: “Ahora, Ud. siempre estará en esas muletas”.

54 Y luego trajeron a una mujer anciana, algunos de los ujieres la traían media envuelta; la sentaron atrás como a cinco o seis filas. Esto fue en Houston; Texas. La noche anterior—unas noches antes que te tomaran la fotografía en el gran coliseo de Sam Houston, y los ujieres tuvieron que levantarla, y uno de los jóvenes le había dado un asiento, y la sentaron, y la pobre estaba tan lisiada. Y la bendición que debió haber ido a esta muer, aquella luz se detuvo sobre ella, moviéndose en círculos, la anciana, miré a la mujer; le dije: “Hermana, ¿Es Ud. una creyente?
“Sí”.
Yo dije: “A Ud. la trajeron aquí por avión, Ud. viene de Ohio”.
Ella dijo: “Eso es correcto”, ella dijo: “Eso es correcto”.
Y yo dije: “Ud. ha seguido todas las reuniones tratando de entrar, y nunca ha podido llegar a tiempo”
Dijo: “Eso es correcto”.
Yo dije: “Jesús la ha sanado; póngase de pie, y bote esas muletas”.
Y aquella mujer que apenas se podía mover, salió corriendo con todas sus fuerzas por todo el edificio, gritando y clamando. ¿Ven? Fue su fe, ¿Ven? No importa. ¿Ven? Esta mujer no tenía fe, aquella mujer tenía fe. Las visiones vienen por casusa de su fe y la voluntad de Dios.

55 Ahora, si tengo tiempo, me gustaría contarles una pequeña historia que ocurrió recientemente. ¿Cuántas veces podría…? Miles de casos de visiones. Permítame citarles esto rápidamente.
Yo iba camino a encontrarme con el hermano Bosworth, allá en la Florida. Vi una visión de un niñito siendo asesinado, él tenía puestos unos pantalones cortos, como aquellos que usábamos cuando éramos niños, calcetines largos, tenía eso que llamamos un corte de cabello casquete, con ojitos castaños, había sido matado por un accidente automovilístico, lengua está afuera, sus ojos estaban volteados hacia atrás, él estaba yaciendo allá al lado de la carretera. Y había muchos árboles verdes allí, rocas por todas partes.
Y fui hasta allá y me paré en la plataforma y predije, dije: “Señor Lindsay, la Voz de Sanidad prepara este artículo, he visto a un niño ser matado, y lo hallaré en algún lugar. Es un ”ASÍ DICE EL SEÑOR“. Yo dije: ”Escríbalo en la hoja de su biblia“. Y si Ud. nota las hojas de mi biblia están escrita llena de visiones y cosas que acontecerán. Ninguna ha fallado, ni una vez, mas esta última aquí, está sucediendo ahora mismo. No puede fallar. Dios no tiene fallas, ¿ven? Si fuera yo, fallaría todo el tiempo; si es Él, no puede fallar.

56 Ahora, note, dos noches después de esa, un padre nervioso parado allá afuera, ellos sabían que me habían traído aquí, los ujieres estaban parados allí para ayudarme a llegar a esta carpa… Y los ujieres se me acercaron y dijeron: “Estamos a de reteniendo que un padre llegue hasta allá”.
Y yo dije: “¿por qué?”
Dijeron: “Su niñito se ahogó esta mañana en una zanja de riego, y él ni siquiera deja que el sepulturero se tome a su bebé” y dijo: “Está allí sobre un banco”.

57 Y por supuesto, nadie sabe dónde me quedo, porque… yo no soy un aislacionista [persona que se aísla del resto Trad.] Yo amo a la gente. Me encanta conocer gente; me gustaría irme a casa con todos Uds. y ver qué tan bueno cocinan pan de maíz y frijol de ojo negro. Me encantan. Pero no puedo ser el siervo de Dios y siervo del hombre. Tengo que mantenerme alejado de estas cosas, para estar alerta, cuando Ud. venga al servicio, esté listo. Lo que sea que el Padre quiere que Ud. haga, vaya hágalo. Detuve reuniones donde miles estaban sentados, caminaban hacia afuera para seguir la guía del Espíritu Santo. Nunca ha fallado ni una sola vez.
Entonces este padre… yo dije: “Bueno, iré y le echaré un vistazo al niño, me llevaron. No, no era el niño, un niño de cabello negro, bien vestido, una criaturita como de cinco años de edad; este muchacho tenía como ocho o diez años. Yo dije: ”No, señor este no es el muchacho, lo lamento, pero no es“. Yo ofrecí orar por el padre cuando él estaba llorando desconsoladamente sobre su muchacho, continué.

58 Ahora por toda América y Canadá, probablemente hay personas aquí que han escrito en sus libros. ¡Eh!, ¿Cuántos alguna vez lo oyeron, déjeme ver sus manos, alguien lo tiene escrito en su libro? Lo escribieron en la hoja de sus biblias.
Miles y miles de veces.
Allá en Kuopio, Finlandia… he estado allá en Inglaterra, por toda Francia, y distintos lugares, y allá en… Yo estaba en Kuopio, Finlandia, y habíamos estado allá sobre la colina, no había comido por varios días, y estaba orando, el señor Lindasay y ellos estaban conmigo; yo dije: “Algo está a punto de suceder”.
Dijeron: “¿Qué es hermano Branham?”
Yo dije: “No sé” me olvidé de aquella visión. Yo dije: “Yo no sé, pero algo está a punto de suceder”.
Dijeron: “¿Qué cree Ud. que sea?”
Dije: “Yo no sé”.
Comenzamos a bajar por la colina, mirando hacia abajo como a una milla delante de nosotros, bajando rápidamente de la montaña, mirando allá como se acercaban los rusos, moviéndose en grupos por la ciudad, con metralletas armadas y demás, durante el tiempo de las guerras. Y yo pensé: “Bueno, pobres finlandeses, cuan amables fueron, y cuan merecedores son”. Y miré, y había un carro, un automóvil, un Ford hecho en América, en toda la nación no tenía unos dos cientos mil, supongo. Y este había atropellado a dos niños, y uno de ellos, ellos le pasaron por encima, fue aplastado por debajo del carro, y lo golpeó por detrás del carro. Y el conductor, y con el guardabarros le dio por el otro lado del mentón, y lo golpeó contra el árbol, y quebró sus…aplastó cerebro aquí dentro y la espalda.

59 Bueno, veinte minutos después llegamos a la escena. El señor Moore, quien estará en la reunión probablemente mañana o me encontré en la otra reunión…el señor Lindsay, el señor Baxter, muchos testigos estuvieron allí. Y mientras salíamos del carro, ellos miraron, el muchachito estaba yaciendo con un abrigo puesto sobre él. Y el otro carro tuvo que recoger al otro muchacho; él no estaba muerto, así que ellos lo llevaron al hospital.
Este muchachito estaba allí reclinado y él… [Cinta en blanco]… Algo así como Alemania. Sus ciudades están construidas, y la gente vive en la ciudad, luego salen a sus granjas y trabajan y regresan a la ciudad.
Los niños pequeños estaban en su camino desde la escuela, en medio de la carretera (perdóneme), y el automóvil llegó a gran velocidad y los niños se emocionaron y comenzaron a ir de un lado a otro. Y el parachoques golpeó a uno y lo hizo rodar. Y una rueda giró, atrapó su pequeña ropa y lo arrojó al otro lado de la carretera en una plataforma de césped. Y el otro había golpeado contra el árbol. El niño pequeño golpeado contra el árbol todavía respiraba; lo recibieron. El otro niño estaba muerto, tenía un abrigo sobre él.
Entonces, la Sra. Isaacson, Mae Isaacson, nuestra intérprete en las reuniones, una de las mejores que he visto. Ella estaba con nosotros y dijo … Salió y dijo: “Hermano Branham, ven aquí y mira esto si quieres ver algo. Mira cómo se aplastó ese niño.
Le dije: “No quiero verlo”.
Estuve en el extranjero durante varios meses, y yo también tenía un niño en casa, Billy Paul, y su madre muerta. Y yo fui padre y madre para él. Entonces, no quería ir a ver a ese niño pequeño aplastado de esa manera, de la edad de mi hijo.
Le dije: “No quiero verlo”. Ellos no podían moverlo porque es contra la ley moverlo hasta que sus padres lo miren primero; y ellos fueron a buscar a la madre y al padre.
Bueno, yo pensé: “Oh, vaya, esa pobre madre y padre, ¿Qué pensaran cuando hallen a su muchacho muerto reclinado allí?” Yo pensé: “¿Qué si recibo un telegrama desde América que Billy Paul es arrollado y aplastado así, como me sentiría? Lejos a través de los mares en esas reuniones, ¿Qué haría? Pensé: ”¿Que si el papito va hacer algo allá afuera con el azadón allá en el campo? La madrecita con el hacha cortando varas, o algo. ¿Qué va a pensar ella, la pobrecita?“

60 Yo comencé como a llorar; yo oré. El hermano Moore y ellos parados alrededor, yo pensé: “Creo que le echaré un vistazo al muchacho”. Entonces ellos levantaron el abrigo, y el pobrecito allí reclinado, la sangre entraba y salía de sus oídos y todo lo demás; dije: “Oh, vaya”. Ahora vea que tan estúpido puede llegar una persona. Y dije: “cúbranlo”.
Y comencé a alejarme de esta manera, y sentí que alguien puso su mano sobre mi hombro. Pensé que era el hermano Moore o el hermano Lindsay, uno de ellos. ¿Cuantos hay escuchado del hermano Moore o el hermano Lindsay, el editor de “La Voz de Sanidad”? Él estaba allí mismo y lo vio todo.
Y entonces puso su mano, y dije: “Hermano… y el hermano estaba parado…no había nadie como a diez pies [3 mts] de mí. Y una mano estaban sobre mi hombro. ¿Ven? Cuando Dios habla, Dios va a confirmar el asunto. Y pensé: ”¿De quién es esa mano? Y cuando me di la vuelta, la mano se apartó. Bueno pensé: “¿Me imaginé eso? Me di la vuelta y aquí va otra vez, la mano regresó, y mire alrededor otra vez, y ellos le estaban mostrando el niñito a alguien más.
Había mucha gente parada alrededor. Y mire hacia abajo, mire hacia arriba, y hay estaban los árboles verdes, y rocas levantadas como pared. Miré una vez más. Y dije:… [Cinta en blanco]… cubierto. Allí estaban las pequeñas medias acanaladas con sus pies empujados a través de él, su pequeño corte de pelo recortado, los ojos marrones hacia atrás. Yo dije: “Es él”.

61 Oh, Ud. nunca sabrá lo que significa, amigos, todos los diablos del infierno no lo podrán detener. Dios así lo dijo. Yo dije: “Hermano Moore”
Él dijo: “Sí, hermano Branham”.
“Hermano Lindsay, hermano Baxter”.
“Sí”.
“Busque rápidamente su biblia”.
“¿Qué sucede?”.
Yo dije: “Voltee la hoja”.
Ellos dijeron: Bueno, que…“
Yo dije: “Mire. Estaremos en un país donde hay muchos árboles, rocas levantadas como pared, un niñito como de nueve años de edad, con un pequeño corte como de casquete, cabello castaño, ojos castaños, con la lengua afuera, sus calcetines, calcetines largos”.
Él dijo: “Ese es él”
Yo dije: “Desde luego, ese es él”. Amén.
Oh, vaya, no hay nadie; no hay manera de explicar lo que es ese sentimiento, no es fe; es hecho más allá de la fe; es la Palabra de Dios hablada.
Yo dije: “Si ese niño”, por medio del interprete; yo dije: “Si ese niño está parado y vivo en los siguientes cinco minutos, yo soy un falso profeta. Ahora quedaos quietos y ved la gloria de Dios”.

62 Me puse en posición en la manera como estaba en la visión. Yo dije: “Padre celestial, Tú que has prometido esto en mi país hace dos años antes, y has hecho que esto se cumpla… Ahora siendo que todos estos comunistas están alrededor, y ellos están negando a Tu único Hijo; y Tú has pre ordenado que esto sea así, y me lo has mostrado en visión en mi país; por lo tanto, te pido que su espíritu regrese otra vez en el nombre de Jesucristo”.
El muchachito saltó en sus pies, gritó y comenzó a correr perfectamente normal como podía. Ahora, el nombre del muchacho está en el libro, si Ud. quiere escribirle hoy y preguntarle.
Esa noche cuando entré a la reunión, tuvieron que llevarme por todo el camino hasta la carretera. Eso es uno de miles. A través de la carretera, cuando me llevaron con grupo de soldados, esos pobres muchachos, ni se habían afeitado, muchachitos de dieciséis años en el ejército finlandés, con botas grandes, y abrigos largos, con sus bayonetas arregladas en sus armas…

63 Y ellos me llevaron – Mientras caminaba por la carretera… Hermanos, un hombre de honor será verdadero. Y mientras caminaba bajando la carretera allí estaban parados los soldados rusos, con el saludo ruso, las lágrimas corriendo por sus mejillas; decían: “Recibiremos a un Dios como ese”.
Seguro, ¿Qué ocurre? ¿Qué hace comunistas? Es porque la iglesia tumbó las barreras. Correcto. Uds. han puesto un evangelio social; lo han limitado a credos. El evangelio todavía tiene el mismo poder. Yo he visto aquellos soldados rusos poner sus brazos alrededor de los soldados finlandeses y abrazarse el uno con el otro.
Y cualquier cosa que hace que un ruso y un finlandés se abracen los unos a los otros, eso concluirá las guerras por siempre. Correcto. Cristo es la repuesta. Correcto.
No necesitamos mesas redondas, y cuatro grandes reuniones, y demás. Lo que necesitamos hoy es el Evangelio de Jesucristo predicado, en la simplicidad, en poder y demostración de la resurrección. Eso es lo que el mundo necesita, de eso es que tiene hambre. Para todos, todo el mundo tiene hambre de eso.

64 Todo eso está ordenado, “Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a mí. Mis ovejas conocen Mi voz”. Ud. no las puede alimentar con mazorcas de maíz, ellos tienen que tener el maíz, no donde estaba el maíz, sino el maíz en sí mismo: no solo en una forma seca… Bueno, el Evangelio, o como lo llamaríamos un evangelio de la historia, sino más bien un Evangelio del Cristo vivo.
¿Qué bien le haría un hombre que se está muriendo congelado, mostrarle una hoguera de fuego pintada? Eso es lo que hace la historia. Pinta un fuego. Un hombre congelándose no se puede calentar con un fuego pintado, él tiene que tener la realidad. Lo que el mundo necesita hoy en día, no es un dibujo pintado del Espíritu Santo y fuego, sino más bien una vez más el Cristo real resucitado por el bautismo del espíritu santo y fuego. Eso es lo que el mundo necesita hoy en día; una realidad, algo con que ellos puedan contar, no una declaración de palabras, sino más bien una manifestación de un Cristo resucitado. Amén.

65 Ahora, nunca olvidaré al entrar aquella anoche, aquellos soldados metiéndome allá adentro, sus bayonetas armadas, y la gente parada en la calle llorando, y ellos dejaron entrar a veinte mil, y luego los dejaron salir, y dejaron entrar a veinte mil más. Así que cuando entré pasaba entre las mujeres, por donde está el dormitorio de las mujeres, en este enorme edificio, y había una puerta que cerró de un golpe, y una niñita salió.
Amo a los niñitos. Oh, solo me puedo imaginar cuando llegue a casa pasado mañana, hacer que el pequeño José se monte en mi espalda, y Rebeca se ponga bajo mi brazo, y Sara en el otro brazo, ¡Qué momento tan maravilloso! Yo sencillamente los amo, esos muchachitos inocentes.

66 Yo pensé… Por allá cuando tengan la reunión de la tarde, el señor Baxter y ellos podrían: para la reunión de la tarde todas las personas estarían por aquí abajo y los niñitos estaban en la calle, yo buscaba algo de dinero, bajaba y les compraba algunos de estos caramelos, y tenía largas filas de niñitos siguiéndome por todas las cuadras de la ciudad, comprando caramelos. Uds. saben, se los daba a todos esos niñitos, y tapando sus orejas, saben, y halándoles sus naricitas, teniendo un momento muy bueno. Ellos no podían hablarme; quiero decir podían hablar en su propio idioma, pero yo no les entendía. Luego, si veía a un adulto acercarse; me escurriría por la esquina y regresaba al hotel, saben, entonces, un buen momento…
Y al entrar aquella noche, escuché cerrar la puerta de un golpe, y aquella niñita finlandesa salió del dormitorio, ella tenía unas muletas. Yo la miré. Y ella era muy tímida.
Y miré aquella pobre niñita. Y les tienen prohibido, decía: “Si hubiese visto la calle, no iría cerca de o alguna otra cosa” Oh, eso me hizo sentir mal, pero Uds. saben cómo es; es una estampida, por eso decían eso.

67 Entonces miré, y ella estaba parada allí. Y yo estaba mirándola como era, una pierna era un poco más pequeña que la otra. Y no utilizaba esta otra pierna, y ella tenía un aparato ortopédico sobre su zapato, subía por aquí alrededor de su cintura, y el aparato ortopédico por aquí, y por dentro de dedo del pie de su zapato, ella tenía una solapa, un trozo de cuero que bajaba y estaba enganchado aquí en la parte de atrás de su aparato ortopédico. Y cuando ella iba a caminar, ponía hacia afuera las muletas, agarraba este trozo de cuero; para levantar su pie, y asegurarlo; este aparato ortopédico la sostenía para que no se cayera, así era como caminaba.
Ella levantaba aquel pequeño pie, lo aseguraba y caminaba.
Ahora, presten atención solo un momento. Cada padre y madre aquí saben lo que un hijo significa para Ud. Y viendo aquella pobre niñita, era como la edad de mi pequeña Rebeca. La miré; yo sabía que aquella niña quería venir acercarse hacia mí. Solo me estoy relajando para hablarles como padre o madre. Yo sabía que aquella niña quería acercarse a mí, y le dije: “Cariño, ¿quieres verme?
Por supuesto que ella no podía entender lo que le dije. El soldado finlandés dijo: “Ummm, ummm, umm”, yo dije: “Espere un momento”.

68 Y volví a mirar a la niña; ella levantó su cabecita, y su desarreglado cabello, y su estropeada faldita colgando bastante bajo; supe que ella era una finlandesita huérfana de la guerra. Ella no tenía ni papá, ni mamá, ella vivía en una carpa. Los rusos habían matado a sus padres durante la guerra cuando se aproximaron a la línea. No sabía nada de eso en aquel momento.
Pero yo viendo sus ropitas toda estropeada, ella levantó su cabecita, y las lágrimas rodaban por sus pequeñas mejillas, sus ojitos azules de bebé. Yo dije: “¿Cariño, tú quieres verme?”
Y resultó ser que yo tenía puesto este mismo traje, este traje me lo obsequiaron… Y ella dijo, me miró de esta manera. Ella no podía deducir lo que yo estaba diciendo; me moví de esta manera, bueno, primero ella actuaba como si estuviera asustada, luego ella acomodó su pequeña muleta, levantó su hombro. Me quedé quieto así y observé aquella niña. Pude haber actuado con un corazón duro, pero yo tengo un corazón.

69 Y a medida que aquella pobre niñita se me aproximaba, ella reclinó su pequeña muleta. Pensé: “¿Qué va hacer?, yo solo voy a ver lo que ella va hacer”.
Ella puso su muletita recostada a mi lado de esta manera, ella se fijó en mi bolsillo, y ella levantó mi abrigo, besó mi abrigo, y lo soltó. Saben cómo se siente uno. Y ella puso sus muletas, y tomó su falditas y las haló de esta manera, muy típico de los finlandeses, y ella dijo: “Kiitos”. “Kiitos” significa: “gracias”.
Les aseguro que yo solo me sentí como que casi rompía en llanto, y ellos estaban cantando “Solo creed” para que yo entrara. Y pensé, “Dios bendiga su corazoncito”. Y mientras miraba, vi una visión. Claro, si he sido el más grande hipócrita del mundo, Dios honraría la fe de ella. Correcto. Vi una visión, y allí estaba ella sin sus aparato ortopédico, caminando. Dije: “Cariño, escucha”, oh, vaya, yo dije: “¿Cómo puedo hacérselo saber?, dije: ”Cariño Jesús te sana, ¿entiendes cariño? Tu…“

70 Y luego el soldadito… alguien salió de en medio de ellos, “Bla-bla-bla” me agarró por el brazo, y yo me fui. Pensé: “Dios en algún momento se lo hará saber a ella”.
Seguí y entré y allí el Señor comenzó a moverse entre la audiencia, y a declararles todo tipo de cosas, y ellos comenzaron a levantarse, y Dios sanando. Luego cuando se repartieron todas las tarjetas a los finlandeses, se llamaron a unos cuantos. Y entonces dije: “Bueno”, mi hermano vino hacia mí, me dio unas palmaditas por los lados, dijo: “Es suficiente Billy, tienes que irte”.
El señor Baxter agarró mi brazo; yo dije: “Me siento guiado, llamemos a unos cuantos más” dije: “No llame más sino como a cinco o seis, solo… solo me sentí guiado a hacerlo, hermano Baxter”.
Él dijo: “Muy bien, llámelos”.

71 Yo dije: “Unos cuantos más, que vengan los próximos cincos”, de esta manera. Y ellos interpretaron allí. Y por la gracia soberana de Dios, ella era la siguiente, y aquí venia ella; ellos la trajeron de aquel lugarcito de aquella habitación donde ella estaba, y la trajeron a la plataforma delante de miles de personas. Yo dije: “Señorita Isaacson, solo diga lo que yo digo”.
Ella dijo: “Sí, hermano Branham”
Yo dije: “Cariño tú eres la niñita que estaba afuera de aquella habitación”.
“Sí”, ella era.
Yo dije: “Jesús te sanó, cariño, ya lo he visto por visión; tú estás sana, ahora ve hacia allá para que aquellos hombres te quiten los aparatos ortopédicos, y cuando te los quiten, pon tu mano sobre la cintura, solo deja que tu mano se deslice hasta tu pierna más pequeña, luego ven y muéstrale al hermano Branham”.
Bueno, ella se alejó hasta allá, y cuando la intérprete lo había interpretado, y la habían llevado hasta allá, llamé a la siguiente persona. Justo en el momento que la visión se había ido, aquí venia ella cruzando la plataforma con sus muletas sobre la cabeza, con el aparato ortopédico sobre su cabeza, corriendo y saltando, y brincando, y alabando a Dios. Dios!

72 ¿Nos podrían dar cinco minutos más? Quiero contarles algo; ¿lo harán? Sufriendo, yo sé qué hace calor. Quiero contarles del otro niñito, si me disculpan, esta es larga, pero es solo un momento.
El otro muchachito estaba recostado muriendo. La segunda noche del servicio, la cual era…oh aquella madrecita del otro muchachito estaba muy nerviosa. Y cuando me llevaron al hotel esa noche, ellos me habrían arrastrado hasta donde ella. Y ella estaba gritando en el idioma finlandés, una madre joven en sus veintes. Entonces yo seguí hasta la habitación, porque iba en contra de las leyes que yo me detuviera por ella. Seguí hasta arriba.

73 Aquella noche cuando entré donde la madrecita tenía droga encima de ella por doquier. Y aquel día, el día anterior a ese, La señorita Isaacson dijo: “¿Hermano Branham, puede concederle un momento?” Yo estaba en el corredor.
Yo dije: “Muy bien, tráiganla aquí arriba”
Ella y su esposo subieron. Y dije: “Ahora, interprete para mí” y Ud. sabe, ella la madrecita estaba muy nerviosa, frotándose sus manitas.
Y Uds. las mujeres, ¿Qué si tuvieran que vestirse como ellas se visten? En el verano, vestidos grandes y gruesos, así, y grandes botas y un montón de heno. Medite Ud. en esto, en usar estas en ropas impías en frente de su patio, ¿ven? Y vea ¿cómo son ellos? Muy honestos, gente amable…

74 Y allí estaba ella parada, con su rostro y su cabello blanco halado hacia atrás. Y ella estaba balbuceando algo tan fuerte como podía. Yo dije: “Señorita Isa…”
Dijo: “Ella quiere que Ud. resucite a su muchachito”.
Y yo dije: “Hermana, no hay manera que yo pueda hacer eso” dije: “Eso…”
Ella dijo: “Mi muchacho no está muerto, y el otro muchacho está muerto, y Ud. lo resucitó”
Yo dije: “No, querida hermana, yo no tuve nada que ver con eso” dije: “Allá en mi tierra, hace dos años Dios me mostró esa visión. Está escrita en los libros y todos lo demás”
“Bueno” dijo ella“ ”Vaya y vea una visión para mi muchachito“. Bueno esa es la vida de una madre.
Y yo dije: “Hermana, eso es muy amable de su parte, pero, yo no puedo ver visiones. Dios tiene que mostrarlas; no es algo que yo quiero; es lo que Él quiere”.
Y ella dijo, “Bueno…”

75 Yo dije: “A propósito, ¿son Uds. cristianos?
“No”.
Bueno, yo dije: “Miren, si Uds. no son cristianos, si su muchachito muere, él irá al cielo; él es solo un muchachito, creo que solo tenía como cinco o seis años de edad”. Yo dije: “él irá al cielo. Y si Ud. muere en sus pecados, no puede ir a donde está él, más si Dios se lo lleva, y Ud. llega a ser una cristiana, entonces Ud. puede ir a vivir con él; allá nunca habrá un accidente”. Y dije: “entonces mire, si Ud. quiere un favor de mí, entonces Ud. me hará un favor”.
“Sí”.
Dije: “Bueno, ahora mire, ¿Por qué no rinden sus vidas y digan que van a vivir una vida cristiana, y tal vez podrían hallar gracia delante de los ojos de Dios”.
Bueno, ellos no podían perder, entonces pensaron que eso era la cosa correcta que tenían que hacer. Se inclinaron en el piso, y les dije que hacer. Se levantaron, no fue solo un fingimiento; ellos verdaderamente oraron y lloraron, la madrecita se abrazando del cuello del papá, y lloraron el uno al otro, ellos se consolaron, y dije: “Ahora, Ud. vaya, y Dios probablemente hará algo por su hijo”.

76 Ella dijo: “Venga, vaya al hospital”
Y dije: “No, eso es en contra las reglas. ¿Ven? Si fuera a ver a su bebé, entonces algún otro bebé, entonces si no fuera allá, entonces eso hará sentir mal a la madre”, ¿ven? Yo dije: “Yo solo oraré por el bebé, oh, vaya”, yo dije: “Ud. no quiere que yo infrinja las reglas, se supone que no debo hacer eso”.
Y ella dijo: “Bueno…”
Dije: “Si Dios me muestra una visión, se lo diré”.
Ella dijo: “Ahora vaya y vea la visión”.
Yo dije: “Bueno, yo no puedo hacer eso, hermana”.
Ella dijo: “Entonces yo solo esperaré; Ud. solo vaya a ver la visión. Yo esperaré”.
Yo dije: yo dije: “No, hermana, ahora, no es así de esa manera, tal vez Él nunca me muestre nada al respecto. Ud. solo vaya a casa y crea”.

77 Bueno, finalmente la señorita Isaacson la hizo que se fuera, diciéndole que si Dios daba una visión, la llamaría. No había pasado diez minutos desde que ella se había ido, hasta que la primera cosa Uds. saben, el teléfono timbró… ¿Alguna vez alguien estuvo en Finlandia o algún finlandés? Espero que esto no le ofenda porque pienso que ellos son una de las personas más agradables del mundo. Tienen algo que se pega como que Ud. pone algo aquí adentro y hala una manivela. Y luego llamó la señora, dijo: “¿Hermano Branham, ya vio la visión?
“No”.
Una vez más como diez minutos después, volvió a marcar, “Hermano Branham ¿Ya vio la visión?”
“No”
Y justo hasta que nos fuimos al servicio, y aquella noche la niñita se sanó. Yo entré… no con esta biblia sino con la otra biblia… Subí, y mi hermano…

78 Ahora, amigos canadienses, no se sientan agraviados, pero en una ocasión en Canadá recibimos unos caramelos malos; no tenían los ingredientes correctos para colocarles, después de la guerra, y Howard me dijo: “Billy tú hablas de los caramelos simples en Canadá, prueba este”.
Me dio dos barras de caramelo. Bueno, todos ellos se fueron a la habitación, y yo me fui a la habitación, estaba parado en mi cuarto, y había gran mesa de canicas, y coloqué- tenía la biblia sobre mi corazón. Y en aquella ocasión como en Mayo, el sol apenas se oculta. Ese la tierra de a media noche de sol. Hay solo un año, en todo el año solo hay un día y una noche. Entonces Ud. puede leer el periódico cerca de la calle.
Entonces yo estaba mirando hacia el este, y tenía mi mano levantada hacia arriba de esta manera. Yo dije: “Oh, gran Jehová, algún día Tú enviarás a Jesús; Él vendrá del cielo del este. ¡Qué tiempo maravilloso!”
Y todos los soldados iban hacia el parque, simplemente hablando de lo que había acontecido aquella noche, pensé: “¿No es eso maravilloso? Mírenlos, gente cristiana sencilla y humilde”, y como iban hablando por el camino, yo dije: “Oh, Jesús Tú eres maravilloso”. Y escuché algo moverse [El hermano Branham zapatea] y miré hacia abajo en frente de mí, y allí estaba un jarrón grande como de este tamaño, puesto allí y tenía dos—lo que llamamos flores del oriente. Yo creo que Uds. lo llaman narciso, o la que parece como si tuviera aquel pequeño y antiguo radio o fonógrafo. Saben, algunos de ellos son amarillos y otros blancos. ¿Es aquel narciso, señora, es aquel un junquillo o un narciso—junquillo? No sé mucho de ellos. De todas maneras, esas son unas florecitas- nosotros las llamamos flores del oriente en nuestro país.

79 Y ellos estaban sentados allí, y uno de ellos estaba reclinado hacia el sur, y uno hacia el norte. Y el que estaba hacia el sur estaba reclinado todo hacia abajo; o el que estaba hacia el norte todo hacia abajo.
El que estaba hacia el sur se encontraba a mitad hacia abajo.
Entonces pensé: “Bueno, ellos no estaban allí hace un minutos, ¿de dónde vinieron?”
Y yo estaba parado justo así. Ahora, recuerden, algún día me tengo que encontrar con Ud. en la gloria. Y cuando voltee, allí estaba Él parado, parado justo allí, aquel Ángel, un hombre grande, no como el Cristo, Él era un hombre grande, piel morena, cabello castaño sobre sus hombros, con vestidura blanca puesta, brazos cruzados de esta manera, y Él siempre… esa es la razón por que le pongo a la gente a mi derecha, al traerlos a la plataforma; lo pasan a Él primero.

80 Entonces miré parado allí, y allí estaba Él parado. Ahora, Uds. pueden imaginarse como Ud. se siente. Ni siquiera podía respirar. Y miré de nuevo; volví a mirar, comencé a morderme el dedo. Volví a mirar; Él solo me miró, Él dijo: “¿Qué te dio tú hermano?”
Y yo dije: “Estos dos pedazos de caramelo, señor”.
Él dijo: “¿Por qué no te los comes?”
Bueno, yo partí uno y lo coloqué en mi boca: yo comencé a masticar, se sentía sabroso. Me lo tragué. Cuando me lo tragué, la que estaba hacia abajo; la flor de oriente que estaba hacia el norte… Ahora, ellas estaban geográficamente exactamente en la forma que cayeron aquellos niños. Y este otro apuntaba hacia el norte, Fiu [El hermano Branham lo ilustra- Trad.] se levantó y pensé: “Bien, ahora eso es…” yo dije: “¿Qué significa eso?”
Él nunca dijo una palabra. Yo volví a mirar aquellas flores. Miré alrededor de Él; Él dijo: “Cómete el otro”.
Pues, lo puse en mi boca, y era la cosa más amarga que he puesto en mi boca. Oh, vaya, que sabor, lo saqué de esta manera. Y yo observé esta flor y ahora se estaba inclinando hacia el sur, iba tu, tu, tu. [El hermano Branham lo ilustra- Trad.] iba hacia abajo y más abajo, como un ritmo cardiaco, iba, tu, tu, tu.
Él dijo: “No lo comas y el otro niño morirá”.

81 Ahora, que significó eso, clérigos no me pregunten; yo no sé. Yo lo puse directo en mi boca, y sostuve mi aliento, lo mastiqué rápidamente, y me lo tragué en ese momento, el que estaba inclinado hacia el sur se fue, Fiu [El hermano Branham lo ilustra- Trad.] se levantó al lado del otro. Él dijo: “Ve y dile a la madre, ASI DICE EL SEÑOR, su hijo vivirá”.
Corrí hasta el corredor, comencé a gritar a todo lo que daba la voz, y aquí viene el hermano Baxter en pijamas puestas, y el hermano Moore corriendo por todo el corredor; yo dije: “Busque de inmediato a la señorita Isaacson, rápidamente”.
Entonces ellos fueron y la buscaron. Yo dije: “Llama a la madre y dile, ASI DICE EL SEÑOR, sus oraciones han sido oídas”.

82 .Oh, ¡que sentimiento! Ella llamó a la casa. La niñera dijo: “La madre y el padre han sido llamados al hospital; ellos nunca…” Pues, era solo una casita allá como hospital, dijo: “Los han llamado allá; el bebé se está muriendo”. Dijo: “Ni siquiera han bañado al bebé, porque está tan fracturado en la espalda”. Dijo: “El bebé está muriendo, y los han llamado, y ella solo estaba allí como niñera”.
La señorita Isaacson vino rápidamente. Yo dije: “Solo cuelga y llama al hospital”.
Ella colgó y llamó al hospital, y ella consiguió, y ella puso a la madre en el teléfono. Y ella dijo—la mujer estaba gritando a todo lo que le dada la voz, y la señorita Isaacson dijo: “Ahora, querida, mira cálmate solo un momento; cálmate, para que te pueda decir”. Y la señorita Isaacson, yo la podía oírla, Uds. saben, por sus emociones, y ella dijo: “Estoy procurando que ella se calme; ella está llorando”, dijo: “tal vez el bebé esté muerto”.
Yo dije: “Dile que no se preocupe. No importa si está muerto o lo que sea, él vivirá”.

83 Y ella continuó tratando de calmarla. Y ella dijo: “Ahora, mire y escúcheme” ¿ven? Ella dijo: “Hermano Branham acaba de ver una visión de una flor levantándose”. Dijo: “Él dijo que le dijera a Ud. que ASI DICE EL SEÑOR, su bebé vivirá”
Y ella se volvió en sí, como pudo… ella dijo: “Bien, lo sé. Dijo: ”Él acabó de volver en sí, y lo bañamos y arreglamos al bebé para llevarlo a casa“. Dios ha respondido la oración.
Ahora fíjese, yo nunca tuve nada que ver con eso. Nunca tuve nada que ver con la sanidad de aquel bebé. La oración fiel de aquella madre halló gracia delante de los ojos de Dios.
Dios solo me habló y dijo: “Ve y dile”, ¿entienden lo que digo? Eso no lo hace a Ud. llorar; eso lo hace a Ud. gritar.
Esas cosas son ciertas. Dios en el cielo lo sabe. Aquí están los nombres y la dirección de ellos, si desean escribirles.

84 Él es el mismo grande Jesucristo, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Amén. El cielo y la tierra pasaran, mas Su palabra no fallará. Cuando Él hizo una promesa, Él la hizo soberanamente; cualquiera que pueda recibirla, creerla, puede actuar sobre el mismo. Serán los mismos resultados siempre. Amén. Oh, me pongo emocionado.
Eso es suficiente para emocionarlo a Ud., saber que un pobre perdido pecador, atado en el infierno…
El otro día hablando con mi esposa, sentados, y una señora me trajo una pequeña placa que decía: “La puesta del sol y la estrella del atardecer y un claro me llaman”. Yo me estaba escondiendo en la casa, había mucha gente por todas partes. Yo dije: “Cariño, piensa en esto, hace veinticinco años mi padre bebía tanto”. Dije: “Solo piensa en esto, yo iba al centro del pueblo y hablaba con alguien; y solo porque era un Branham, ellos volteaban la cabeza y se alejaban. No podía remediarlo”. Yo dije: “Ahora piensa en esto; me tengo que esconder en alguna parte del desierto, solo para conseguir un poco tiempo de paz”.
¿Qué lo causó? ¿Mi educación? No tengo ninguna. ¿Qué lo causó? ¿La personalidad? No tengo ninguna. ¿Qué lo causó? Jesucristo, el Hijo de Dios se inclinó por:
Sublime gracia del Señor,
Que a un infeliz salvó.
Yo ciego fui, mas hoy veo ya,
Perdido y Él me halló.
Y cuando en Sion
Por siglos mil,
Brillando esté cual sol.
Yo cantaré por siempre allí
Su amor que me salvó.

85 Las edades eternas, siguen y siguen, el Cordero redimido de Cristo aún será conocido entre su pueblo, mientras los océanos se han secado en desiertos, y cuando el pecado se ha acumulado tan alto que sacó a la luna de su órbita; el amor de Dios perdurará. Y el Cristo que está vivo esta noche, será el mismo Jesús allá que sentado en Su trono, en Su pináculo de gloria. Él será el mismo por toda la eternidad.
Oh, quiero verlo; yo le amo a Él.

86 No hace mucho allá en la tierra del sur, un hombre de color fue salvo una noche al cantar un antiguo himno. Él fue al día siguiente a contarles a los esclavos; él dijo: “Hermanos Cristo me ha hecho libre”.
Entonces el dueño se acercó y dijo: “Mose ¿Qué es lo que estás diciendo?”
Él dijo: “Jefe, es la verdad; soy libre”.
Dijo: “¿Quién te dijo que eras libre?”
Él dijo: “Cristo me ha hecho libre, jefe”.
Él dijo: “Mose, ven a mi oficina; quiero hablar contigo un momento”. Caminó hasta allá y se sentó. Dijo: “Ahora Mose vuelve a citar eso”.
Él dijo: “Fui anoche a una reunión de oración”, dijo: “Yo estaba cantando himnos, y yo era un pecador, jefe”.
Dijo: “Cristo me ha hecho libre de la ley del pecado y la muerte”.
Dijo: “¿Es en serio, Mose?”
El dijo: “Sí, jefe”.
Dijo: “Iré allá y firmaré la declaración esta mañana, y te haré libre de la esclavitud para que entonces puedas predicar a tus hermanos”.
Dijo: “Gracias, jefe”.

87 Años pasaron, él predicó, cuando se aproximaba a morir, se reunieron muchos de sus hermanos blancos, mirándolo mientras entró en coma. Al final del… después de un tiempo se despertó, miró por todas partes, y dijo: “¿Todavía no me he ido?”
Ellos dijeron: “Mose, ¿Qué vistes?”
Dijo: “Bueno hermanos”, dijo: “Yo solo entré por un puerta”, dijo: “Me paré y lo vi a Él”, dijo: “Lo vi a Él”, y dijo: “Un Ángel salió y dijo; ”Mose ven y recibe tu vestidura y tu corona“.
Él dijo: “No me hablen de vestidura y corona; todo lo que quiero hacer es pararme y contemplarlo a Él”.
Creo que ese es sentir de todos nosotros. Yo no quiero vestidura y corona; yo quiero verlo a Él, Aquel que fue herido por mi salvación; por Sus llagas fui curado, que me redimió de una vida de pecado y muerte. Oremos.

88 Padre celestial, las horas han pasado; Cristo todavía vive. ¿Cómo alguna vez podríamos expresar a Jesucristo a la gente? Está más allá de cualquier expresión, ten misericordia en esta noche, Padre; salva al perdido. Sana al enfermo y manifiéstate.
Y oh, Dios y por allá en Finlandia, aquellos dos muchachitos están viviendo en esta noche por causa de Tu gracia. Cuantos más por todo el país, por todo el mundo, de todas partes del mundo, en cada lugar, como se ha movido Tu Santo Espíritu, y como has sanado al enfermo, levantado a los muerto. África, India, por todo Egipto, todos, y por todo el mundo, Tú has hecho grandes cosas, te agradecemos por todas las cosas.
Y ahora, tú estás aquí con nosotros. Tú eres omnipresente. Y estamos aquí en Spindale, Carolina del Norte; aquí en esta noche eres el mismo amoroso Jesús. Que la gente pueda entender completamente, Señor, que sanidad no se apoya en el hombre, no está dentro de un grupo de hombres; no está en la iglesia, se apoya en la obra culminada del Tú hiciste por nosotros allá en el Calvario. Y nuestra fe para creer en la obra consumada del Señor Jesucristo, la cual nos fue concedida en el Calvario.
Y querido Padre, y rogamos que el Espíritu Santo entre dulce y amorosamente en cada corazón, y hable a los que no están salvos en esta noche, Padre, justo ahora. Danos un gran llamado al altar Padre. Haz que los hombres y mujeres que no te conocen, y que no te han visto en el poder de Tu resurrección, que su fe sea más grande que la de aquellos que te han visto. Que puedan creerte aun antes de ver, que así se cumpla, que te crean con todo sus corazones, y que estén completamente sanos y perdonados de todo pecado e iniquidad. Concédelo, Señor.

89 Mientras mantenemos nuestras cabezas inclinadas, y el órgano esté sonando, me pregunto si habrá alguien que levantaría su mano y dijera: “Señor, no estoy levantando mi mano para el ministro; sino a Ti. Creo que Jesús es el Hijo de Dios que se levantó de entre los muertos, y quiero aceptarlo como mi Salvador personal. Te pido que tengas misericordia de mí, que cuando tenga que pararme en la presencia de esta compañía, y este predicador, y con Tu Espíritu Santo que está aquí en esta noche, quiero ser libre del pecado, de la ley del pecado. Quiero amarte a Ti, para poderte mirar Tu rostro en paz, y oírte decir, bien hecho mi buen y fiel siervo.
Sabiendo que los días que estamos viviendo son tenebrosos, ¿alguien en alguna parte levantaría su mano? Dios le bendiga señora. Dios le bendiga, hijito. Dios le bendiga, señora, Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga. Correcto. Hacia mi derecha, ¿alguien en esta sección? Dios le bendiga, Dios le bendiga, ¿Alguien más? Allá abajo al final, ¿alguien allá abajo que levante su mano? “Recuérdeme, Dios, mientras ofrezco mi mano”.

90 ¿Cómo levantó su mano? Jesús dijo: “Nadie viene a Mí a menos que el Padre lo traiga”, Dios le bendiga hermana.
Lo veo a Ud. allá justo en frente de la hilera, si, y Dios la bendiga. ¿Alguien más? Dios le bendiga jovencita, ¿alguien más levanta la mano? Veo a una niñita, una pequeñita levantando su mano.
Ahora di: “¿Eso hace algún bien hermano Branham?” Dios te bendiga hijito, muchacho. Dios le bendiga, señor. ¿Hace eso algún bien? Escuche lo que Jesús dijo: “Nadie viene a Mí, a menos que el Padre lo traiga primero, y todo el que viene a mí, le doy vida eterna. Aquel que oye Mi palabra, y cree en Él que me ha enviado, tiene vida eterna, y no perecerá, más ha pasado de muerte a vida”.

91 ¿Levantará su mano ahora y dirá: “¿Aceptará a Jesús como mi Salvador personal? ¿Podría… mantengan sus rostros inclinados; siga orando. ¿Levantará su mano? Unos ochos o diez más… Dios les bendiga. Alguien más levantará la mano, diga, diga si Ud. solo… allá atrás Dios le bendiga, señor: Eso es muy bueno. Dios le bendiga. ¿Alguien más levantará su mano?, diga: ”Dios, quiero que me recuerden ahora mismo en oración. Hermano predicador, quiero que Ud. ore por mí para que mi alma sea salva en aquel día“. ¿Levantará su mano? Diga: ”Recuerde…“ Dios le bendiga, señora; la veo allá arriba en el balcón. ¿Alguien más? Muy bien. Dios le bendiga, señor; veo a un hombre joven, una cosa de valientes hacer eso.
Es posible que haya hecho muchas cosas grandes en su vida, pero Ud. nunca habrá hecho algo tan grande como cuando Ud. levanta la mano hacia Cristo Jesús. “Aquel que viene a Mí…” Dios le bendiga, joven sentado allá. “Aquel que viene a mí, no le echaré fuera”.

92 “¿Levantará su mano? ”Cristo, ahora te creo. Ahora creo; quiero aceptarte como mi Salvador personal“. ¿Levantarán las manos al hacer el llamado al altar? Cualquiera de los descarriados que quiera regresar al Señor Jesús, que quiera que se le recuerde en oración esta noche, ¿levantarían las manos Uds. los descarriados? Ciertamente, si Él abrirá los ojos del ciego, destapará los oídos del sordos; de seguro Él oirá su alma pecaminosa, ¿Levantara las mano Ud. el descarriado?
¿Hará Ud. el que está buscando el Espíritu Santo, levantará su mano y dirá: “Recuérdeme”? Oh vaya, hay manos levantadas por todas partes, pues, Él está dispuesto para derramar el Espíritu Santo sobre Ud. ahora mismo como siempre lo está. Seguro. Ahora, vamos a orar por Ud. como lo prometimos. E inmediatamente después del servicio de sanidad, quiero que vengan al altar cuando el ministro haga el llamamiento del altar, y quiero que oren aquí mismo en el altar, solo rinda su vida a Él, y Él le concederá los deseos de su corazón.

93 Amoroso Padre celestial, queremos agradecerte por la solemnidad de esta hora, lo sagrado de saber que Jesús, el Hijo de Dios, está presente, Aquel a quien vamos a darle cuenta al final de la edad. En algún momento debemos doblar nuestra rodilla, aquí o como el hombre rico cuando estaba en el infierno, que sus ojos fueron alzados cuando estaba siendo atormentado. Y te rogamos, Padre, que salves a cada uno que ha levantado la mano y llénalos en esta noche con el bautismo del Espíritu Santo, dándoles el bendecido sello de la promesa de Dios que nunca perecerá, sino que siempre estará en Tu memoria y escritos en las palmas de Tus manos, y en el libro de la vida del Cordero. Estas bendiciones, Padre te las pedimos en el nombre de Cristo. Amén.
Dios le bendiga. Oh, ¿no es Él maravilloso? ¿No se siente Ud. algo refregado, la presencia de Dios está tan cerca de nosotros? ¿Qué tarjetas hay que repartieron? ¿Qué? Oh, él nunca repartió tarjetas. Bien. Muy bien. De todas maneras Cristo está aquí. No necesitamos ninguna tarjeta. ¿Cuántos creen? Entonces quiero preguntarles algo. Yo no hago esto; normalmente trato de tener la gente aquí en la plataforma para poder hacerlo soberanamente.
Probablemente se ocuparon en los libros o algo, no terminaron sino hasta que comenzó la reunión. Ellos saben mejor como hacerlo después que la reunión está en marcha.

94 Quiero preguntarle algo, lo que dije en cuanto a las visiones, ¿Creen que eso es la verdad? Entonces, si Ud. lo ve de esta manera, y yo sin conocer a ninguno de Uds. y el Señor Jesucristo por Su gracia y poder hará lo mismo que Él hizo a la mujer que tocó su vestidura en esta noche, ¿creerá con todo su corazón? ¿Lo aceptará con todo su corazón? Concédelo Dios, es mi oración.
Denos un pequeño tono. ¿Saben el himno “Mora en mí”? ¿Puede tocarlo sin el libro? Denos un tono. ¿Es eso lo que Ud. quiere que Él haga? ¿Cree que Dios viene por medio del cantico? ¿Creen que Dios obra por medio de los canticos? ¿Recuerdan que el profeta recibió su justicia, en una ocasión cuando estaba todo agitado e indignado? Oh, él estaba todo destrozado por algo. Y el muchacho de Jezabel y Acab descendieron porque querían saber una visión de él, él dijo: “¿Por qué no van a sus propios profetas? ¿Por qué vienen a mí?” Oh, él estaba todo agitado, él dijo: “Aun así, tráiganme a un tañedor”. Y cuando el tañedor comenzó a tocar el Espíritu vino al profeta y vio visiones. ¿Es correcto?
Ahora tenga fe y crea; solo crea.

95 Esto es difícil (¿ven?) algo… yo no conozco a ninguno de Uds.; Uds. saben eso. Pero Dios los conoce a todos. Ahora allá atrás en la audiencia es poco difícil porque cuando yo los llamo, Ud. no lo captan. Pero muchas veces Él se para en medio del pueblo allá atrás, pero Ud. no lo puede ver, y entonces si el pueblo no responde rápidamente, la visión se va y no sé lo que he dicho. ¿Ven?
Mas yo quiero concluirlo. Si Cristo se levantó de entre os muertos… Iba a tener una oración distinta en la línea de oración, pero… ¿Cuántos hay aquí enfermos y necesitados? Déjeme ver sus manos, en todas partes. A la gente que quiere que se ore por ellos levanten las manos, en todo lugar. Bien, solo son demasiados; hay mil o más por aquí. No podría decir quién sería el primero. Lo haremos de esta manera. Si el Señor quiere nos bendecirá, ahora si Él lo hará. Yo no lo sé. Eso depende de Él.

96 Más miren hacia acá y crean que lo que les dije es la verdad. Y Dios me juzgará, me juzgará, si lo he dicho sí o no por la biblia. Ahora miren para acá y crean.
Ahora, mientras meditamos en “Mora en mí, Mora en mi”. “Aquel que… si permanecéis en Mí, y Mis palabras en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”
Ahora le pido a Dios sobre esta solemne promesa, envíe a Su Hijo, Cristo Jesús, y unja a Su siervo, indigno, para que la gente no tenga excusa en aquel día del juicio que Cristo está vivo en esta noche. Que Dios envíe al Espíritu Santo sobre Uds. y les de fe para hacer contacto con el Espíritu Santo, para que Él hable por medio de mí mientras nosotros permanecemos en Su Divina promesa. ¿Lo concederás?
Ahora por este lado en alguna parte mientras me consagro-concentro en este lado y observe donde Dios se moverá, ¿mirarían para acá y orarían? Tal vez, Él lo conceda. Si Él lo hace, todos aquí dirán solemnemente: “Yo creeré en Dios, que Él está aquí. Y creo que si hago contacto con Él por medio de mi fe, yo sé que Él está aquí y quiere ser contactado para mi sanidad”. ¿Lo creerán con todo su corazón? Levanten su mano a Él donde Él pueda verlo. ¿Ven? Ve su mano. Dios les bendiga.

97 Por supuesto, prediqué de eso. Pero no pretendía solo hablar solo por unos pocos minutos. Estoy un poco turbado. Es correcto. Mas ahora solo sean reverentes, solo por unos momentos. No puedo hacer que Dios haga algo; tengo que pedirle a Él, luego que le pida entonces tengo que creer que Él es galardonador. Fíjense, aquí en esta noche adentro hay probablemente como unas dos mil personas o tal vez más. Cada uno de Uds. es un espíritu, y es tan agobiante, como eso. ¿Dónde está? Yo no lo sé. Viene de todas partes. Mas si Uds. se aquietan por un momento, manténganse quietos un momento, no estén caminando, solo manténganse quietos solo por un momento y ore, tal vez Él lo concederá.
Esa será una señal que Él resucitó de entre los muertos; eso será un milagro, ¿Sería eso un milagro? Oh, debería decir un milagro, uno de los mayores, tendré que esperar hasta que Uds. se aquieten, todos dejen de moverse y aquiétense, solo sean reverentes, ¿ven? Cristo no es un… Él es Dios, y la biblia dice; “Que el mundo haga silencio; Dios está en Su santo lugar”. No es una conmoción; no es una confusión. Dios no es el autor de confusión.

98 Veo parado delante de mí a un hombre. Gracias sean dadas a Dios. Es un hombre un poco delgado… alguien lo tocó a Él, así como aquella mujer tocó a nuestro Señor, alguien tocó el… allí está él:
Ud. tiene un problema del corazón y del riñón, ¿no es cierto, señor? Sentado justo allá, mirándome hacia acá. Ud. tiene que mirar por ambos lados allí, sí, señor. ¿Cree que Jesucristo es el Hijo de Dios? Muy bien. Póngase de pie. Eso es correcto. Levántese. Se siente un poco fuera de sí, pero ahora Ud. está sano. Dios le bendiga. El corazón ya no lo perturbará más; ya el problema del riñón está completamente bien. Entonces puede regresar a casa y estar sano. Dígale a Él: “Alabado sea el Señor”. Amén. Dios le bendiga.
Ahora hay alguien por esta sección, mire y crea. “Si solo puedes creer” Él dijo: “Todo es posible para aquellos que creen”.

99 Tiene un problema del corazón, ¿no es cierto? Ud. el que está sentado aquí al final de la señora. ¿Cree que Jesús la sana? Si, si Ud. estaba orando por su corazón. ¿Cree que el Señor Jesucristo la sana? Levante su mano. ¿Tiene Ud., una tarjeta…? No, por supuesto que no tiene una tarjeta de oración, ahora ¿cree que Ud. lo tocó a Él? Tal vez Ud. no puede oír mi voz; hay una interferencia. ¿Entonces cree que Cristo la sanó? ¿Aceptará la sanidad de Cristo? Entonces Dios le bendiga. Correcto.
Orando por ese muchachito, ¿no es cierto? Ud. cree señor, ¿tiene fe en Dios? Sí. Ud. está orando por él, el niño, ¿no es cierto? ¿Cree que Dios lo sanará? Las operaciones pueden fallar, mas Cristo nunca falla, ¿Cierto? ¿Cree que su respiración estará bien y se recuperará y sanará? ¿Lo aceptará? Levante su mano y si lo acepta. ¿Ven? ¿No es eso maravilloso? Ud. puede tener lo que lo que está pidiendo. Jesucristo los sana. ¿No es Él maravilloso?

100 Abuela, quiere orar allí por su nieto, ¿no es cierto? Si, señora. ¿Si Dios me revelara cuál es su problema me aceptará como profeta de Dios, Su siervo? Ud. tiene problemas con el corazón; su muchacho tiene un tipo de sinusitis, y una condición asmática, y Dios puede sanarlo, ¿no es cierto? Levante su mano si eso es cierto.
Ponga su mano sobre el muchacho. En el nombre de Jesucristo que sea sano. Amén.
Digamos: “Alabado sea el Señor”.
Aquella mujercita sentada allá atrás, la que tiene la bufanda alrededor del cuello y que tiene problemas bronquiales. ¿Cree Ud. madre, cree que Jesucristo la sana?
Ud. hermano el que tiene diabetes que está sentado allá, ¿cree que Jesucristo le sana? Entonces póngase de pie y acepte la sanidad, dese la vuelta y ponga las manos sobre aquella mujercita que está atrás; ella está sufriendo de un problema bronquial allá atrás. Sí, Dios ten misericordia y sánalos, te lo ruego en el nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, se terminó, vaya a casa regocijándose; su fe le ha sanado.

101 ¿Qué opinan por aquí de estas camillas? Miren para acá y crean. Señor, señora, Ud. que está sentada al lado de él. ¿Cree? Lo cree. Yo no puedo sanar; Ud. sabe que no puedo. Eso es cierto. Pero Jesucristo puede sanarla, ¿lo cree Ud.? Ese es su problema, ¿no es cierto? El cáncer está en su peor etapa, hay una sombra negra alrededor suyo. Solo Dios puede sanarla, ¿lo creerá? ¿Acepta su sanidad? Ud. va a morir allí.
Hubo unos leprosos en una ocasión recostado a la puerta. Ellos eran leprosos, ellos dijeron: “Si entramos en la ciudad, se están comiendo los niños los unos a los otros. No podemos entrar allí. Si nos sentamos aquí seguro que moriremos”.
Ellos solo tenían una sola oportunidad, de bajar allá a la colonia de los sirios, el enemigo. Y Dios los recompensó al tomarles esa única oportunidad que tenían. Y Dios escatimó sus vidas y a todos ellos en la cautividad. Ahora, Ud. no ha sido llamado al campo del enemigo: Ud. está invitada a la casa de Dios, donde Él lo espera en esta noche. Ahora es su fe. Si Ud. lo cree. Entonces levántese y vaya a casa, y olvídese del asunto. Entonces si no puede, entonces Ud. no podrá vivir un poco más.

102 Yo reto a cualquiera a creer. Aleluya. ¿Uds. creen? ¿Con todo su corazón? Entonces, ¿qué está esperando? Que todos Uds. sean sanos. Jesús les sanó; ¿pueden aceptar la sanidad? Levanten sus manos hacia Él de esta manera. Repitan conmigo esta oración. Yo haré la oración; Uds. repítanla; en serio.
Nuestro Padre celestial, ahora yo creo en Jesucristo, Tu Hijo. Ahora yo lo acepto a Él como mi Sanador. Por Sus llagas ya soy curado. Yo creo con todo mi corazón que Él me sanó en Su vicario del Calvario. Y ahora yo reclamo mi posesión. Y desde esta noche en adelante, yo reclamo mi sanidad en el nombre de Jesús.

103 Ahora, solo cierre sus ojos. Esa es su oración. Y ahora esta es la mía.
Oh, Dios no hay más que una cosa que evita que un milagro para que destruya este lugar en pedazos: y es esa pequeña sombra oscura que está colgando sobre Ud. ahora mismo. Y es su incredulidad. Si Ud. solo pudiera deshacerse y alejarse de eso, si eso se moviera, cada persona seria sana aquí adentro, cada uno de Uds. Esa es la única cosa que lo retiene. Jesús ya lo ha hecho. Pareciera que ahora, que en esta dimensión donde estoy ahora, Ud. no pudiera esconder su vida si tuviera que hacerlo. Cristo está aquí. Él mismo que resucitó al muchachito muerto de Finlandia, Él está aquí en esta noche. Las visiones se están abriendo, veo a personas siendo sanadas por todo el edificio.
Uds. ministros observen y vean, meses después de que yo me vaya, su gente estará viviendo, mujeres siendo sanadas de problemas femeninos, problemas de estómago. Siendo sanados de toda cosa ahora mismo. Si Ud. me cree, les estoy diciendo la verdad. Cristo está aquí; el Espíritu Santo está en el edificio. No estoy emocionado. Correcto.
Padre celestial, en el nombre de Jesucristo, echa fuera todo espíritu maligno.

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