OBRAS DEL MENSAJE


Jehová-Jireh
Charlotte, North Carolina, E.U.A.
56-0429
1 Muchas gracias. Pueden tomar asiento. Lamento tener hoy una garganta tan lastimada. Pero ya son cuatro meses seguidos de servicio, y simplemente parece que voy de uno a otro. ¿Me pregunto si pueden escucharme? ¿Pueden escucharme bien? ¿Me pueden escuchar allá arriba en el balcón? Excelente.
Me supongo que mi entusiasmo está consumiendo mi sabiduría. Y yo predico mucho, y luego todas las horas que oro; y luego otra cosa, me pongo caluroso muy fácilmente cuando estoy hablando.
Como estaba diciendo anoche sobre la caída de mi cabello, eso no es algo natural. Eso fue un accidente; un barbero lo provocó. Él me iba a poner una cosa en mi cabello para quitarme la caspa. Y lo logró: ácido fénico. Por tanto, la medicina está bien, pero uno tiene que saber quién se la está dando. Una dosis mató a mi padre. Y un solo tratamiento me dejó de esa manera, así que solo conozca bien quién es el que la está dando.
De esa misma manera pienso con respecto a la salvación. Yo quiero saber de dónde viene. Yo quiero saber si aquel que está hablando de eso tiene una experiencia con respecto a lo que está diciendo. Eso es lo que lo hace tan real, cuando Jesús llega a ser tan real para nosotros.
2 Ahora, probablemente estoy parado muy cerca de esto, estoy siendo un poquito más consciente de mi voz ronca de lo que me supongo que debería de estarlo. Pero hasta donde yo sé no tengo un resfrío. Es solo por predicar, por llevar predicando cuatro meses seguidos, desde las regiones congeladas del Norte hasta las selvas del Sur. Y solo cambiando de lugar un día y dos días en algún otro lugar, y eso lo provoca. Constantemente predicando a la intemperie en toda clase de climas.
Así que, estamos contentos de estar aquí. Contento de estar en Carolina. Y efectivamente este ha sido para mí un tiempo muy emocionante, el visitar las Carolinas. Y como dije la otra noche, creo que es igual al vino en la cena de la boda: El Señor ha dejado lo mejor para el final. Y no lo digo despreciando los otros estados; todos han sido muy amables. Y en todo el resto del mundo, que he visitado, ha sido muy bueno. Pero ciertamente yo he… La gente de Carolina ha hallado un lugar caluroso en mi corazón que se quedará allí hasta que nos reunamos en el rapto.
Este pequeño pastor de aquí, el Hermano Jeffery, qué carácter más maravilloso. Él y el Hermano, creo, Parton y el Hermano Bigsby, los tres pastores que conocí al asociarnos en estos avivamientos. Qué maravillosos han sido para mí. Cómo los aprecio a todos ellos. Muy contento de que Carolina tenga ministros así.
3 Acabo de tener la oportunidad hace unos minutos de estrechar manos con algunos de los clérigos que están detrás de mí. Simplemente un buen y caluroso viejo saludo de bombeo. Me gusta de esa manera, ¿a Uds. no? Olvidamos eso.
Yo espero que mi esposa me perdone. Ella está sentada allá atrás. La llamaría hasta aquí, pero ella se desmayaría, es tan tímida. Ella es como yo.
Hubo un tiempo que yo también era muy tímido, pero tuve que superarlo para el Señor. Pero ella es muy tímida. Y en una ocasión la llamé a la plataforma… Ella me ha visto entrar en las visiones muchas veces en la casa. Ella solo sale de la habitación.
Pero la primera vez que ella estuvo en la plataforma fue hace unos meses. El Sr. Moore como que le puso una pequeña trampa e hizo que ella subiera a la plataforma cuando la unción ya estaba sobre mí. Ella dijo: “No deseo estar otra vez alrededor de eso”.
4 Y entonces… Pero, si hay algún crédito que se le debiera de dar a la familia Branham, que se la den a ella. Es ella quien lo merece. Ella se para entre el público y yo. Tiene treinta y siete años, y casi tiene su cabeza completamente blanca, y una madre verdadera, una dulzura, una esposa.
Confió que todos ustedes muchachos, cuando se casen, consigan una esposa como la que me dio Dios. Y estoy tan contento por ella y por mis hijos, Billy Paul, la pequeña Rebeca, Sara, y el pequeño bebé José. Nosotros los saludamos a todos ustedes. Y les damos las gracias por su amabilidad.
Hace unos momentos creo que levantaron una ofrenda de amor para mí. Ellos no tenían que hacer eso, no se les pidió, solo una cortesía. Yo podía haber sido un hombre millonario (Uds. saben eso), si hubiese tomado lo que me daban. Una sola ofrenda, el retiro de un banco fue de más de un millón y quinientos mil dólares. Yo rehusé mirarlo cuando el agente me lo trajo. Así que, yo no quiero el dinero de la gente. Yo quiero su confianza. Puedo ganármelos para Cristo.
5 Yo prefiero tener… Ustedes tienen unas casas hermosas por aquí. He estado conduciendo por su ciudad, unos excelentes lugares. Pero saben algo, yo prefiero… y yo aprecio eso. Oh, Uds. no saben lo contento que me pongo al ver que Dios ha bendecido a alguien. Me encanta. Pero el Señor me acaba de dar una casa. Es una casa pastoral. Le pertenece a la iglesia donde suelo pastorear. Yo solo vivo allí.
Pero permítanme decirles: yo prefiero tener el favor de Dios más que cualquier cosa que conozco. Y yo no puedo tener el favor de Dios y no tener el favor de todos ustedes. Son Uds. los que trabajan conmigo en Cristo. Si Uds. no me creyeran en esta tarde, no habría nadie aquí. ¿De qué le serviría mi mensaje a la gente si no hay nadie aquí para recibirlo? ¿De qué serviría si cayera en corazones que fueran de piedra y no lo creyeran? Miren, Uds. tienen tanta parte en eso así como yo, o el resto. Todos juntos somos co-ayudantes en Cristo Jesús.
6 Así como le estaba diciendo a mi esposa hace unos momentos… Al principio lo iba a dejar pasar por alto pero simplemente es muy bueno. Ella me lo referirá está tarde camino a casa.
Ustedes saben, yo solo… A mí me gustan las cosas chapadas a la antigua. Es por eso que me gusta el Evangelio antiguo. Yo creo que cuando uno estrecha la mano, no es únicamente estarla estirando. A mí me gusta un buen saludo como en los tiempos de antes, ¿ven? como solíamos tenerlo. El amor parece estar faltando en nuestra generación.
Hace un tiempo estaba en el centro de la ciudad con mi esposa, y una dama dijo: “¿Cómo le va Hermana Branham?”.
Vi que mi esposa se dio la vuelta. Yo volteé a verla a ella. Le dije: “Querida, esa dama te habló”.
Ella dijo: “Yo le hablé a ella”.
Yo dije: “No lo escuché”.
Ella dijo: “Yo sonreí”.
“Oh,”, yo dije: “Querida, eso no es un… Una de esas simples sonrisitas de zarigüeya no es un hola”. Yo dije: “A mí me gusta escuchar a alguien gritando: ¡Hola!. Me gusta que Ud. en verdad hable y use esa manera a la antigua”.
7 Me acuerdo del Hermano Bosworth, Doctor F.F. Bosworth. Si alguna vez él viene por este rumbo, salúdenlo. Es un hermano encantador. Y él está retirado. No está retirado; solo renunció. Él pensó que su ministerio había terminado. De eso ya hace como siete u ocho años. Y ahora él es uno de mis administradores.
Entonces, nosotros estábamos en… Estábamos llevando a cabo una campaña allá en la Florida. Y había una cierta clase de duquesa o algo que nos estaba permitiendo tener los terrenos. Así que, por la tarde cuando yo iba entrando, él dijo: “Hermano Branham, la duquesa está aquí atrás”.
8 Ahora, amigos, yo no sabía en aquel entonces qué era una duquesa. Y no sé más al respecto hoy. No sé lo que es una. Pero era una clase de mujer que estaba allá atrás, y ella estaba vestida… ¡Oh, vaya! ¡Whew! Traía suficientes joyas en sus brazos como para mandar a una docena de misioneros dos veces alrededor del mundo. Eso no es necesario.
Y traía un par de anteojos conectados a una vara, sosteniéndolos alejados tanto así de ella. Ahora, Uds. saben nadie pudiera ver a través de esos anteojos sosteniéndolos tan alejados de uno. Y ella está viendo así a través de eso. Y ella dijo: “¿Es Ud. el Doctor Branham?”.
Yo dije: “No señora; no lo soy”. Dije: “Los hermanos me llaman, Hermano Bill”.
Y ella tenía su mano de esta forma; ella dijo: “Estoy encantada de conocerlo”.
Yo simplemente le empuje su mano, se la bajé. Yo dije: “Bueno, hermana, bájela, para que pueda conocerla”.
9 Ustedes saben, simplemente me cuestiono cómo la gente quiere impresionar, después de todo, no son más que seis pies [1.82 m.] de tierra.
Hace un tiempo me encontraba en el Museo Biggett. Yo amo el arte, la música. Y en este museo estaban dos muchachos viendo el análisis del cuerpo humano de un hombre que pesaba 150 libras [68 Kg]. ¿Saben cuánto valen Uds. si pesan 150 libras? Uds. valen ochenta y cuatro centavos. Uds. tienen suficiente cal como para rociar el nido de una gallina, y solo un poquito de calcio y demás, solo valen ochenta y cuatro centavos.
Piénsenlo, hermana: con un abrigo de piel de mil dólares puesto, con la nariz levantada, si lloviera, se ahogaría. Y pensando que Ud. es alguien cuando solo vale ochenta y cuatro centavos.
Ese cuerpo… Ese muchacho que estaba parado allí dijo: “Bueno…”. Uno volteó y dijo: “Juan, no somos mucho después de todo, ¿verdad?”.
Yo pensé que esta era mi oportunidad. Le di un golpecito en la espalda. Yo dije: “Eso es verdad, muchachos, pero Uds. tienen un alma que vale diez mil mundos”. Eso es correcto. “Cuiden esa alma; dejen ir a esos ochenta y cuatro centavos. Vigilen esa alma, porque vivirá para siempre”. Y eso es verdad amigos.
10 Ahora, con esto en mente… Y me da vergüenza tratar de leer ese mismo texto otra vez. He ido dos veces a él, y no he podido mencionarlo. Ustedes son una audiencia tan maravillosa, creo que me pudiera quedar en ese mismo texto unos seis meses.
Recuerdo que en una ocasión en mi iglesia allá en casa, prediqué casi todo un año sobre Job. Y yo lo dejé allí sentado en medio de la ceniza como por cuatro meses. Una amable dama, muy diplomática, (ella era demasiado amable como para venir a decírmelo directamente), pero ella me escribió una cartita muy buena. Ella dijo: “Reverendo Branham, sí que estoy disfrutando cada uno de esos mensajes, pero, ¿cuándo va a sacar a Job de en medio de las cenizas?”.
Bueno, yo estaba esperando el clímax. Conseguí varias almas en el altar cuando Job se levantó de en medio de las cenizas. Yo simplemente amo el Antiguo Testamento. Está en pepitas. Y cada una de ellas está apuntando a Cristo Jesús en el Calvario.
11 Ahora, amigos, si ha habido alguna bendición o algo que nuestro tiempo haya… No lo sabemos a menos que seamos guiados a los lugares. Y sé que ha sido una bendición para nosotros. No solamente han sido bendecidos ustedes, pero nosotros hemos sido bendecidos al venir. Y ahora, confío en Dios que las reuniones signifiquen mucho para Uds., y que Uds. gente, que han sido salvos se puedan unir a una buena iglesia llena del Espíritu. Y todos estos pastores, oro que su ministerio sea bendecido de manera sobreabundante. Todos Uds. prosperen en salud.
Dios les bendiga a todos hasta volvernos a ver. Oren por mí. Y si yo me tengo que ir antes de volverlos a ver, quiero que me hagan un favor. Si yo parto y mi cuerpo puede ser sepultado, cuando me estén bajando a la tierra, ellos van a cantar: “Solo Creed”. Por tanto, si Uds. lo escuchan en la radio, o en las noticias, o en alguna parte, que me he ido, deténganse unos cuantos minutos y tarareen: “Solo Creed”. Yo creo que saldré de entre los muertos un día.
12 La mayoría de los Branham, cuando envejecen… Unos de ellos llegan a vivir vidas muy largas. Mi abuela tenía ciento diez años. Mi abuelo murió a los noventa y siete. Mi abuela por el lado de mi mamá, ella murió joven con fiebre escarlata. Pero ella es la que era mitad india Cherokee. Y mi abuelo murió hace como cuatro años, del lado de mamá, andaba en sus noventas. Mi padre se fue a los cincuenta y dos. Yo no sé cuando vendrá eso.
Pero normalmente cuando ellos envejecían, los Branhams… Es solo la naturaleza, como Isaac que se volvió ciego, Jacob se volvió ciego, ambos profetas y así sucesivamente, simplemente parece correr por la línea familiar.
13 Los Branhams, cuando envejecen, ellos se vuelven temblorosos — parálisis. Pienso que si yo vivo, un día tendré que predicar mi último sermón, orar por la última persona. Yo espero ser un hombre viejo cuando Él termine conmigo, y Jesús tardare. He venido atravesando cada zarzal, cada lugar difícil. He llegado al río, y yo simplemente siento Sus olas viniendo —la espuma entrando desde allá y sé que mi tiempo ha llegado.
Parado allí con mi cabello gris colgando alrededor de mis hombros, y temblando con una vara en mi mano, yo me quiero quitar el yelmo, lo pondré abajo, meteré la vieja espada de nuevo en la vaina de la eternidad y gritaré: “Padre, envía el salvavidas. Me voy esta mañana”.
Él estará allá. Yo no me preocupo de eso. Eso quedó resuelto hace veinticinco años. Está más resuelto en mi corazón ahora como nunca lo ha estado. “Yo sé en Quien he creído. Estoy persuadido que Él es más que capaz de guardar aquello que le he encomendado para ese día”. Yo espero verlos a Uds. allá.
14 Y hasta entonces, tengo un viaje al África y vienen otros lugares. Cuando los vientos estén soplando fuerte, las brisas calurosas a través del país, y esté parado y desafiando a los brujos y demás, ¿prometen que estarán orando por mí? ¿Lo harán? Yo oraré por Uds. Ahora, hablemos con Él.
Nuestro Padre celestial, te damos las gracias hoy por Jesús Tu Hijo. En el cierre de este avivamiento… No lo estamos cerrando, Señor; permite que solo lo estemos comenzando. Que la influencia de Tu visita nunca se aparte de estas personas hasta que Jesús venga. Luego empieza un avivamiento chapado a la antigua por toda la ciudad y estado, en cada iglesia; en la del Evangelio Completo, Metodista, Bautista, Presbiteriana, Nazarena, las que sean, Padre. Manda un gran avivamiento a esta ciudad.
15 Bendice estos pañuelos que están delante de nosotros. Oh Dios Eterno, deja que Tu Espíritu venga sobre cada uno de ellos y los bendiga, que puedan ser sanados a medida que van a sus destinos. Que cuando sean puestos sobre las personas enfermas a las cuales van dirigidos, que las enfermedades dejen sus cuerpos.
Bendice esta audiencia encantadora, Señor. Bendice al Hermano Jeffery. Dios sea con estos pastores. Permanece con todos estos miembros de sus iglesias por todas partes y en todos los pastores de la ciudad y a través de las regiones. Concede estas cosas, Padre.
Danos solo una poquita de voz para hablar, un gran servicio de sanidad. Que muchos encuentren su camino a Cristo y que muchos sean sanados. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús., Tu Hijo. Amén.
16 El mismo texto: Génesis 22. Satanás dice: “Tú no lo puedes terminar”. Yo no puedo, pero Dios puede. [Espacio en blanco en la cinta].
Trajimos a Abraham desde el tiempo que fue llamado por Dios y fue traído a un lugar donde él recibiría la promesa en forma figurativa. Anoche lo dejamos como El Shaddai, Dios hablando con él. Luego llegamos a donde Dios prometió a través de Sara y Abraham y mostró una señal de lo que Él iba a hacer por todos Sus hijos.
¿Cuántos estuvieron aquí anoche? Veamos sus manos. ¿Lo creen Uds.? Digan: “Amén”.
Nuestras esperanzas están edificadas
Sólo en la justicia y Sangre de Jesús;
Cuando todo alrededor de mi alma ceda,
Entonces Él es toda mi esperanza y sostén.
En Cristo, la Roca sólida, me paro;
Todo otro terreno es arena movediza.
La ciencia falla; todo lo demás falla; la Palabra de Dios no puede fallar.
17 Yo estaba con un gran doctor no hace mucho, un doctor de ciencia. Él le dio un título a un muchacho, un muchacho joven, amigo mío. Y después de abrazarlo, mientras recibía su título en ciencia, (él era de Washington), y él lo abrazó y le colocó esta cosa. Y dijo: “Hijo, después de todos estos años estudiando la ciencia”, él dijo… En Washington o en alguna parte, en algún recinto de ciencia, se me olvida qué tantos libros fueron escritos con lo último de la ciencia.
Él dijo: “Te tomará por lo menos dos años, si lees día y noche, leerlos todos. Y para cuando termines de leerlos todos, entonces tendrás que descartar todo lo que has aprendido. Avanza tan rápido, al punto que esas cosas que la ciencia ha probado hasta ahora serán probadas científicamente después como erradas”.
18 Yo me quedé y esperé. Esa noche ese mismo hombre en Shreveport, Luisiana, se sentó en mi reunión. Yo lo vi. Dije: “Estoy contento de tener al doctor aquí con nosotros esta noche”.
Y yo escuché la afirmación que él dijo, que cuando este joven estudiante (Quien está aquí con nosotros ahora, el responsable esta noche de la música en la plataforma), pero si a él le tomaría dos años, cómo es que la ciencia probará absolutamente que las cosas que ellos probaron una vez como ciertas, las probaron de nuevo que estaban equivocadas. Cuando yo fui a la escuela me dijeron que el sol se quedaba perfectamente quieto y que el mundo daba vueltas alrededor. Eso se ha probado científicamente ahora que es una mentira. El sol también se mueve. Eso es correcto, ¿ven?
Así que, me supongo que Josué no era tan ignorante después de todo cuando oró para que Dios detuviera el sol. ¿Ven? Siempre se regresa al Libro.
Hace un tiempo la ciencia dijo: “¡Oh, vaya! ¿No es eso terrible? Que en la Biblia dice que Dios dijo: Como un hombre piensa en su corazón, tal es él. No hay facultades mentales en su corazón con lo cual pensar”.
¿Pero saben algo? El año pasado encontraron que Dios tenía razón. El alma vive en el corazón y no en la mente. Eso es correcto. Así que Dios estaba en lo cierto. “Como un hombre piensa en su corazón, tal es él”. No es como su intelecto se lo presenta, sino como su alma se lo dice. No puede fallar entonces.
19 Ahora, así que yo le dije a ese científico. Dije: “Señor, esos libros fallarán y siempre fallarán. Pero yo puedo decirle de un Libro que Ud. nunca tendrá que retractarse de algo que alguna vez haya dicho. Siempre se probará que es verdad. Esa es la Palabra de Dios”.
“Cielos y tierra pasarán”, dijo Jesús. “Pero Mi Palabra nunca fallará”. Yo amo eso.
Abraham confió en la Palabra de Dios. Y nosotros somos el día de hoy hijos de Abraham, porque confiamos en la Palabra de Dios. Nosotros creemos, independientemente de lo que la gente diga, y lo que los teólogos digan, lo que los educadores digan, lo que la ciencia diga. Si es contrario a la Palabra, toda palabra de hombre sea mentirosa y la de Dios verdadera. Es la manera como yo lo creo. Y no importa qué tan extraño parezca. Yo creo que es la verdad de todas maneras.
20 Ahora, quiero que se fijen. Abraham… Ahora, vamos a terminar el texto solo por unos cuantos minutos antes de iniciar la línea de oración.
¿Se pudieran Uds. imaginar a este muchachito Isaac, naciendo? Abraham y Sara… Ahora, Sara tenía como unos ciento quince años y Abraham tenía como unos ciento veinte años. Aquí está el hijo prometido, ese niño bonito de unos dieciséis años, con su cabellito colgando sobre sus hombros, un muchachito apuesto. Cómo amaba él a su padre y a su madre y tan obediente…
Ustedes saben, niños, eso es lo que Uds. deberían de ser con su papá y mamá. Yo creo que es horrible cuando uno escucha a los jóvenes decir: “Mi viejo”, y “Mi vieja”.
21 No creo que Uds. gente en Carolina, que Uds. niñitos digan eso. Allá arriba en las tierras del Norte de donde soy yo, ellos lo dicen así, ¿ven? Y es una pena que lo digan.
Escuchen. Ellos no son el viejo y la vieja. Un día cuando el piso esté en chirridos y chasquidos y un ataúd vaya pasando y Uds. se asomen y vean a una persona canosa acostada allí, no será entonces el viejo. Ese es su papi. Esa es su mamá. Uds. hónrenlos ahora. Ese es el primer mandamiento con promesa. “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que Jehová Tu Dios te da”.
Así que, el pequeño Isaac estando tan sujeto… en sujeción a su padre y madre porque él era un tipo de Cristo así como Él estaba en sujeción perfecta al Padre. Y cómo es que él le hacía caso a su padre y madre.
22 Y un día Dios dijo: “Ahora, Abraham, mira, al pasar los años habrá una gente, toda clase de cosas científicas, y ellos van a tratar de desaprobar Mi Palabra. Pero daré Mi Palabra de manera doble. Después de jurarte que Yo la guardaría. Te voy a dejar vivir para que veas ese día. Cuando tenías cien años y Yo te regresé a un hombre joven de unos veinticinco años, treinta y cinco años, tú y Sara, y Uds. dieron a luz un hijo. ¿Ves Mi mano?”.
“Ahora, Yo voy a dar un ejemplo hoy para la gente de Charlotte y para todo el resto de cómo guardaré Mi Palabra. Ahora, te diré lo que quiero que hagas, Abraham. Quiero que tomes a tu pequeño niño y que vayas a una cierta montaña, que Yo te mostraré. Y quiero que lo subas hasta allá, y que lo coloques en un altar, y lo ofrezcas como sacrificio. Quiero que lo mates, Abraham, porque en él Yo voy a bendecir a todo el mundo”.
23 ¿Acaso no suena eso extraño? Cómo es que ese niño… Cómo estaba Abraham ahora, después de esperar cien años para recibir este hijo y el niño había nacido. Ese era su último hijo. Sara no volvió a tener más. Eso era todo lo que había. Y cómo pudiera ser esto ahora, después de que él esperó todo este tiempo, y el joven aquí ahora tenía como dieciséis años. “Ahora, llévalo arriba y destruye toda esperanza que tienes de que Mi promesa sea cumplida”. Ojalá tuviera un poquito más de voz. Solo me gustaría mostrarles algo aquí.
Algunas veces Dios quita todo. Deje que el doctor le diga que Ud. se va a morir. Eso es correcto. Lo prueba. Le muestra a Ud. científicamente que se va a morir. Solo para mostrarle Su misericordia a Ud. El doctor dice que es cáncer: “No tenemos nada para eso”.
Saben que escuche en la radio el otro día. Que jamás ha habido una sola operación exitosa de cáncer. Eso es correcto. No tenemos nada para eso. No tenemos en la ciencia médica. Dios tiene en Su ciencia.
24 Moisés trajo a los hijos de Israel a través de toda la tierra de Egipto. Y cuando salieron de Egipto —solo piense, dos millones de personas— y cuando dejaron Egipto, no había ni una sola persona débil entre ellos. ¿Cómo combatieron por cuarenta años el cáncer, la tuberculosis? ¿Cuántos bebés nacían de noche? ¿Cuántas casas tuvo que visitar el Dr. Moisés? ¿Cuántos brazos quebrados y corriendo allá afuera por todo ese desierto? ¿Cuánta neumonía? ¿Cuánta malaria por beber de esos estanques y lo que sea que podían conseguir? ¿Cuántas bacterias recogieron, y esos gérmenes y cosas en el agua?
Por cierto, doctor, ¿no les gustaría echar un vistazo al botiquín de Moisés y averiguar cómo él mantuvo a esa gente sana? Y sus ropas ni siquiera se desgastaron. ¿No les gustaría…? ¿A cuántos les gustaría mirar en el botiquín del Dr. Moisés? ¿Les gustaría mirar? Yo sé en dónde se encuentra eso en la Biblia. ¿Les gustaría escucharlo? Levanten su mano si les gustaría. Solo un minuto. Les mostraré exactamente en dónde está. Vamos a ver en dónde el Doctor Moisés dijo….
25 El doctor Moisés tenía una receta, con ella los mantuvo a todos sanos. “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Esa es la única receta que utilizó. Y funcionó en cada caso.
Por cierto, esa es una cosa muy buena para que un doctor lleve en su maletín, ¿no es así? “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Eso es lo que usó Moisés. Y mantuvo a la gente viva por cuarenta años, y no hubo débil entre ellos. ¿No es eso maravilloso? Porque él usó la Palabra de Dios. Ud. no puede equivocarse mientras esté usando la Palabra. Quédese con la Palabra.
26 Ahora, Dios le dijo a Abraham: “Lleva al niño pequeño para allá y, Yo te mostraré una montaña. Y sube a esta montaña y mátalo”.
Ahora, ¿qué si Abraham hubiera dicho: “Ahora espera, fue esa una visión verdadera? Déjame estudiarla ahora. ¿Fue esa una visión verdadera? Ahora, Dios me dijo que tomara a mi niño y que lo matara. Ahora, cómo voy a llegar a ser padre de naciones, y esa es mi simiente y esa es una simiente prometida. Ahora, ¿cómo voy a llegar a ser padre de naciones cuando Dios está destruyendo la única esperanza que tengo aquí? ¿Es esa la única esperanza que tengo? No, yo todavía tengo Su Palabra. Allá atrás Él me prometió que Él lo haría. Y a través de Isaac todo el mundo sería bendecido”.
Entonces dijo, “Yo…”. Escuchen ahora a Abraham. “Yo lo recibí como a uno de entre los muertos. Yo estoy persuadido de que Dios es capaz de levantarlo de los muertos”. ¡Oh, vaya! Aún con una garganta ronca, yo me siento religioso. Seguro. Abraham dijo: “Si yo lo recibí como a uno de entre los muertos…”. ¿Qué?
27 La simiente en su propio cuerpo estaba muerta, de cien años de edad. El vientre muerto de Sara —para comenzar los dos estaban estériles. Y luego si Dios llevó a cabo un milagro y le puso este germen de vida allí dentro, él lo recibió de los muertos, como uno muerto, entonces Dios es capaz de levantarlo de la muerte: Un tipo perfecto del Señor Jesucristo. ¡Aleluya! ¡Oh, vaya! Si acaso no haría eso a los Presbiterianos gritar. Piensen en eso. Ciertamente.
Abraham no titubeó en la promesa de Dios por incredulidad, pero se fortaleció, dando alabanza a Su Nombre.
28 Me puedo imaginar. Tal vez era un domingo por la tarde cuando Él le habló. El lunes por la mañana: ¿Cómo lo va a hacer él? Pobrecito el pequeño Isaac; él lo mira. Oh, él lo ama. “Pero yo no puedo mirar eso. Tengo que pensar en obedecer a Dios”. Así que él no le podía decir a Sara. Porque, Uds. saben, las damas son el vaso más frágil. Así que Uds. algunas veces tienen que vigilar. “Así que yo no le puedo decir a Sara porque ella no entendería”.
De todas maneras Sara no era muy fuerte, en la fe. Porque a ella le faltaba, ella descreyó la promesa. Pero Abraham la sostuvo, porque el hombre y la mujer son uno. La mujer no podía ser salva en el Antiguo Testamento únicamente a través del hombre, porque era una circuncisión. Y ella tenía que unirse a su esposo para poder recibirla. Pero en los últimos días, Dios derramó de Su Espíritu, y la mujer es circuncidada en su corazón igual que el hombre.
29 Ahora… Pero ella creyó en su esposo y lo llamaba “señor”. Así que él dijo: “Ahora, no puedo… No se lo puedo decir a Sara”. Así que tal vez dijo: “Sara, Isaac y yo iremos a dar un pequeño viaje. Regresaremos”. “¿Cómo es que vamos a regresar? Dios es capaz. Si Él lo dijo, Él nos traerá de regreso”. Eso es bueno.
Así que, él ensilló una mula a la mañana siguiente. Cortó una leña y la puso sobre el lomo de la mula. Él se va al desierto.
Y ahora, miren. Él caminó tres días. Y al final de los tres días, levantó sus ojos y vio la montaña, que Dios le había mostrado en la visión, muy a lo lejos.
30 Ahora, observen. Un hombre ordinario debiera caminar unas veinticinco millas [40 Km. Trad.] al día. Cuando yo patrullé por cinco años, caminaba treinta y cinco millas al día [56 Km.] a través del desierto, diez horas, año tras año. Y pues hoy el hombre tiente pies de gasolina, por poco, y puede hacer eso ¿Qué podía hacer un hombre en aquellos días, cuyo único medio de transporte era casi ya sea una mula lenta que él bien podía ganarle?
Por tanto, la única manera que él tenía era viajar a pie. Bueno ahora, Abraham: Digamos que él caminó veinticinco millas [40 Km. Trad.] al día. Y él se encontraba allá abajo a setenta y cinco millas [120 Km. Trad.]Y él levantó la vista, y quizá estaba a otras veinticinco o treinta millas [40 o 48 Km. Trad.] de distancia, vio la montaña. Él dijo: “Sí. Esa es la que Dios me mostró en la visión”.
31 Ahora, él le dijo a sus siervos, a los muchachos, que estaban con él (escuchen esto ahora), él dijo: “Esperaos aquí y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos a vosotros”.
¡Oh, vaya! ¿Qué? Con el cuchillo en su cinto, y en su corazón el hacer la voluntad de Dios, iba a matar a su propio hijo“. ”Esperaos vosotros aquí. El muchacho y yo iremos hasta allí y adoraremos. El muchacho y yo volveremos“. ¿Cómo? Él sabía que Dios guardaría Su Palabra de algún modo.
Se fueron hasta la cima de la montaña. Ahora, observen. Cuando él llegó a la montaña, tomó toda esta leña y la colocó en la espalda de Isaac.
¿Se preguntan el por qué hizo él todas esas cosas? Porque él era una figura de Cristo. Isaac cargó la leña subiendo la montaña donde él mismo sería puesto sobre ella como sacrificio. Cristo cargó la cruz subiendo la montaña donde Él, el sacrificio, había de ser puesto.
Abraham prefiguró a Dios, el Padre dando a Su hijo unigénito por nuestros pecados. Abraham está dando su único hijo en obediencia a Dios.
32 Noten ahora. Cuando ellos subieron la colina, Abraham llevaba el cuchillo. Y cuando subieron allá, él dijo: “Padre”.
Él dijo: “Heme aquí”.
Él dijo: “Aquí está la leña. Y aquí está el fuego, aquí está el altar. Mas ¿dónde está el cordero para el sacrificio?”.
Oh, ¿se pudieran Uds. imaginar el corazón de ese padre bombeando fuerte? Su único hijo… “¿En dónde está el sacrificio?”.
Abraham conteniendo las lágrimas, (piensen en Uds. mismos conteniendo las lágrimas), mirando firmemente hacia el cielo, él dijo: “Mi hijo, Dios mismo se proveerá de un cordero para el sacrificio”.
33 Yo no soy muy emocional, pero eso simplemente me conmueve. “Dios mismo se proveerá de un sacrificio, un cordero para el sacrificio”. Él dijo: “Date la vuelta Isaac. Dame la espalda, hijo”.
Él lo hizo. Isaac pensó: “¿Qué es esto? Son cuerdas de piel atando mis manos. Seguramente papá entiende lo que está haciendo”. Y unas cuerdas se empezaron a enlazar alrededor de sus pies, que se las ató. Él volteó a verlo.
Abraham lo miró, le apartó el cabello de sus ojos, le dio un beso en su mejilla: “Dios sea contigo, mi hijo”. Lo colocó sobre el altar, se volteó, conteniendo las lágrimas, el pequeño Isaac, obediente hasta la muerte, sin hacer ni una pregunta.
Abraham sacó un cuchillo grande de la vaina de… el cuchillo de la vaina, apartó el cabello de su pequeño cuello, miró hacia Dios y comenzó a quitarle la vida a su propio hijo. Justo cuando él levantó su mano, el Espíritu Santo le cogió la mano. Dijo: “Abraham. No extiendas tu mano. Porque ya conozco ahora que me amas, pues que no me rehusaste a tu propio hijo”.
34 Y en ese momento — ¡Oh, Dios! — un sacrificio balar, un carnerito — no una hembra, no una cordera — un carnero había sido enganchado por los cuernos allá en el desierto. ¿Qué fue eso? Jehová-jireh había provisto un cordero.
¿De dónde vino ese cordero? ¿De dónde vino ese cordero, amigos? ¿Saben lo qué era? Pues, él se encontraba a cien millas [160 Km. Trad.] de la civilización. ¿De dónde vino? Aparte de eso, él se encontraba muy arriba en la cima de la montaña donde no hay agua. ¿De dónde vino? Miren, no era una visión.
Él tomó el carnero, desató a Isaac, su hijo, colocó allí arriba al carnero y le cortó la garganta y salió sangre de él. Era un carnero real —no un mito, tampoco una visión. Era un cordero real. ¿Qué fue eso? El Dios del cual les hablé la otra noche, Él mismo se había hecho carne, había traído un carnero al lugar. Jehová-jireh había provisto un carnero para el sacrificio.
35 Y yo le digo en esta tarde, mi amigo Cristiano, que Jehová-jireh todavía existe. Y ese cordero, el cual fue un tipo del Señor Jesucristo que bajó de la gloria y se hizo Él mismo un poco menor que los Ángeles para sufrir la muerte por todos, ha provisto para todo lo que Ud. necesita en esta tarde. Y ha provisto para su salvación. Él ha provisto para su sanidad.
Y aparte de eso, Él dijo: “Yo no os dejaré. Yo oraré al Padre, y Él enviará otro Consolador, el cual es el Espíritu Santo. Él estará con vosotros para siempre. Y las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Aún más que estas porque Yo voy a Mi Padre”.
Jehova-jireh , el mismo ha provisto un Cordero esta tarde para su pecado. Jehová-jireh ha provisto el mismo Cordero esta tarde para su enfermedad. ¿Pueden creerlo? ¿Y lo creerán?
36 Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más; porque Yo vine de Dios (Espíritu), y ahora, Yo estoy en el mundo un poquito y ahora Yo vuelvo a Dios. Luego Yo vendrá otra vez y estaré con vosotros”, en la forma del Espíritu Santo, “en vosotros hasta el fin del mundo. Y el que en Mí cree, las obras que Yo, él las hará también”.
Ahora, Él está aquí. Dios ha provisto una manera para usted. Dios ha provisto un sacrificio. Él es Jehová-jireh Quien proveyó para Abraham, lo ayudó a continuar.
Y Uds. son la simiente de Abraham. Mientras Uds. estén en Cristo Jesús, Uds. son la simiente de Abraham y Uds. son herederos de la misma promesa por el mismo Dios, solo que en una manera más positiva de lo que fue Abraham.
37 Ustedes tienen como unos dos mil ochocientos años de experiencias que pueden ver al pasado a través de otros y ver lo que Él ha hecho. Y si el Antiguo Testamento proveyó eso, cuánto más lo hizo el Nuevo Pacto, algo mejor. Que nosotros sin ellos no podríamos ser perfeccionados… o ellos sin nosotros, mejor dicho, no serían hechos perfectos. Dios lo ha provisto. Yo confío que Uds. lo creerán con todo su corazón, mientras oramos.
Ahora, Padre, te damos las gracias a Ti por ser Jehová-jireh, el sacrificio provisto del Señor. Y te pido el día de hoy, Señor Jesús, que Tú le des abundante gracia a toda la gente que está aquí. Y déjales saber que Tú proveíste una forma de resurrección allí para Isaac, quien había llegado al final de su camino. Pero Tú proveíste una manera para él.
Y Tú proveíste una manera en la resurrección del Señor Jesús, y proveíste el Espíritu Santo, sabiendo que llegaría el tiempo cuando la gente trataría de explicar todo lo Sobrenatural de Tu Palabra. Mas Tú proveíste el Espíritu Santo para continuar con Tu obra, haciendo la misma cosa que Tú hiciste cuando estuviste aquí en un cuerpo corporal.
Ruego que Tú bendigas grandemente, y sanes a los enfermos, y salves a los perdidos. Concédelo, Señor, porque lo pedimos a través del Nombre de Cristo.
38 Y con nuestros rostros inclinados, me pregunto solamente si de casualidad habría algún amigo pecador aquí hoy, que nunca ha aceptado este Sacrificio provisto, que les gustaría levantar su mano a Dios.
Dios le bendiga mi hermano. “Yo ahora acepto a Cristo”. Dios le bendiga. “Yo ahora quiero…”. Dios le bendiga. “Yo quiero ahora en el Nombre de Cristo admitir ante Dios que soy un pecador, y que yo quiero Su misericordia sobre mí en este momento. Y no le estoy levantando mi mano a Ud., Hermano Branham. Pero estoy levantando mis manos a Dios y diciendo: Yo creo que esa historia es la verdad, porque viene de la Biblia. Yo creo que toda la Biblia está correcta. Y quiero que Dios tenga misericordia de mí, un pecador, ahora mismo”.
Dios le bendiga. Dios le bendiga. Yo veo su mano, dama. Dios le bendiga, joven; veo su mano. Arriba en el balcón, alguien allá arriba que diría… ¿levantará su mano a Jehová? Dios le bendiga, jovencita. Yo la veo allá.
39 ¿Alguien más? Justo ahora, justo ahora, Señor Dios. ¿Qué hace que un hombre se abra camino? Lo que los hace ir directamente a sus vidas, la predicación del Evangelio. ¿Qué hace que un Cristiano se pare y camine enfrentando la muerte sin ni siquiera parpadear? Es Jehová-jireh. Él ha provisto una manera, un camino de escape. ¿Lo quieren ustedes? Dios le bendiga, señor.
Quizá Ud. ha hecho muchas cosas buenas. Yo no lo dudo en lo absoluto. Esa es la cosa más grande que Ud. ha hecho en su vida, cuando Ud. levantó su mano a su Creador y dijo: “Ahora, yo creo”.
¿Alguien más? Estaba mirando a un papá justo en este momento, levantando su mano. Pienso en mi propio padre. Él ha cruzado para el otro lado. Y sus guedejas cayeron en mi brazo cuando un doctor le dio una dosis de medicina que lo mató con una sobredosis de estricnina… Y eso lo mató. Y él volteó a verme, sus pequeños ojos irlandeses… Desearía verlo hoy caminando a través de estos pasillos.
Pero allí está el papá de alguien más. ¿Lo aceptará, hermano? ¿Cree en el Señor? Muy bien.
40 Alguien que esté descarriado entonces, levantará su mano y dirá: “Dios, yo quiero regresar. Me siento condenado el día de hoy. Yo quiero regresar a Cristo. ¿Me recibirás de nuevo?”. ¿Levantaría su mano?
¿Alguien? Dios le bendiga, señor. ¿Alguien más? Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí.
¿Alguien sin el bautismo del Espíritu Santo, y que desean ser bautizados en el cuerpo de creyentes por el Espíritu Santo? Solamente hay un bautismo. Ese es el bautismo del Espíritu Santo. El agua es solamente un tipo. ¿Levantaría su mano? Dios le bendiga. Maravilloso. Una docena de manos.
41 Ahora, Padre celestial, yo te los entrego a Ti. Tú has dicho en Tu Divina Palabra: “El que escucha Mi Palabra y cree en Él que me ha enviado, tiene Vida Eterna”.
Vean a esas personas al levantar sus manos y observen como cambian sus semblantes. Seguro. Ud. no puede actuar en el orden de Dios sin que algo suceda. Ahora, gracias, Padre, que ellos ahora tengan Vida Eterna. Ellos nunca perecerán o nunca vendrán a juicio. Tú lo dijiste. Yo te creo.
Y aquellos que se han desviado, tráelos ahora; habla a sus corazones. Oh, el camino de un transgresor es duro. Su camino no es más que problema, cansancio, temor. Dios, que en este momento Tú les quites todos los temores. Pon Tus brazos alrededor de ellos: “Regresa al redil, Mi hijo. Ese Soy Yo hablándote. Es Mi Voz, esa Voz apacible”.
Dios conoce a los que quieren el bautismo del Espíritu Santo. Oro que la gloria de Dios golpee este edificio en esta tarde y que cada uno de los que están aquí reciba el bautismo del Espíritu Santo. Concédelo, Padre.
42 Que esta pequeña iglesia crezca y prospere. Yo te los encomiendo a Ti ahora, creyendo Tu Palabra y tomando Tu Palabra, Señor. Algunas de estas personas no volveré a ver hasta que me encuentre delante de Tu rostro. Entonces yo los veré. Y ellos nunca olvidarán este día. Ellos no pueden levantar su mano y aceptarte, sin tener Vida Eterna. Tú lo dijiste así, Señor.
Si debajo de esa mano hubo el fundamento de un corazón verdadero y honesto, algo sucedió. Eres Tú Aquel que dijo la Palabra: “Ellos nunca perecerán, nunca vendrán a juicio, pero han pasado de muerte a vida, porque ellos creyeron”. Ahora, son Tuyos, Padre. Te los encomendamos en el Nombre de Jesús. Amén.
43 Odio tener que dejarlos. Dios les bendiga, Carolina, por todos los lugares. Yo solamente les diré adiós ahora, porque si el Señor Jesús viene en el poder de Su unción, yo no sé cuándo ellos me sacarán de aquí. La única manera que tengo de saber es que el Hermano Wood, o alguno de ellos suba hasta aquí, y empiece a darme una palmadita en el costado. Yo sé entonces que tengo que dejar de orar, ¿ven?
Yo no sé. Cuando estoy allá arriba, me siento como si fuera un gigante. Cuando estoy aquí abajo, estoy bien. Pero solo salga de eso una vez.
¿Cuántos alguna vez han escuchado que los poetas y los profetas siempre fueron considerados un tanto de locos, o algo, neuróticos? Seguro. ¿Cuántos han escuchado alguna vez de Stephen Foster? Uds. debieran de conocerlo. Escribió las mejores canciones folklóricas de América. “El Viejo Negro Joe”, “Los Viejos Parientes En Casa”, “El Río Suwannee”, “El Viejo Hogar En Kentucky”. ¿Sabían ustedes que en cada ocasión que se inspiraba y escribía esas viejas canciones, luego se emborrachaba? ¿Sabían Uds., que finalmente después de haber escrito una famosa canción, llamó a su sirviente, tomó un rastrillo y se suicidó?
44 ¿Cuántos alguna vez escucharon de William Cowper? Veamos sus manos. ¿Cuántos han escuchado alguna vez este canto: “Hay una fuente sacada de las venas de Emmanuel, cuando los pecadores se sumergen debajo de su raudal, pierden todas sus manchas de culpabilidad”? William Cowper escribió eso.
Yo me paré en su tumba no hace mucho —hace dos o tres años— en Londres, Inglaterra. Yo tuve que derramar una lágrima. Él era considerado un poquito loco. Uds. saben después que escribió ese canto… ¿Alguna vez han leído la historia de eso? Él se subió a un taxi y trató de encontrar el mismo Río Seine para suicidarse. Él se salió de la inspiración, ¿ven? Él no sabía en dónde se encontraba.
45 Miren a Jonás, el profeta. Después que Dios lo mantuvo vivo por tres días en el vientre de una ballena, salió y entregó su profecía de tal manera que una ciudad del tamaño de St. Louis, Missouri, se arrepintió, les pusieron saco de cilicio a sus animales. Y luego él se subió a una colina y después que la inspiración lo dejó, un pequeño gusanito salió y cortó una calabacera, y él oró a Dios para que le quitara la vida, ¿ven? simplemente parecido a un neurótico.
Miren a Elías quien llamó que no viniera la lluvia, y no vino por tres años y seis meses. Luego llamó la lluvia de los cielos, y luego llamó fuego de los cielos el mismo día. Y cuando el Espíritu Santo lo dejó, y la visión quedó completa, el Señor le dio a comer unas tortas, lo puso a dormir, lo despertó como a la hora o dos y lo volvió a alimentar, y él estaba tan inconsciente al punto que anduvo vagando por el desierto por cuarenta días y noches. Y cuando Dios lo encontró… ¿Cuántos saben en dónde lo encontró Él? Metido en una pequeña cueva. ¿Es eso correcto? No sabía en dónde estaba, vagando alrededor, ¿ven?
¿De qué habla? Hay una tierra más allá del río. Eso es correcto. No hay necesidad de tratar de explicarlo, Ud. no puede. Si profetas y demás no pudieron explicarlo, ¿Cómo pudiéramos nosotros? Es solo la verdad. Eso es todo.
46 Ahora, ¿cuántos están aquí por primera vez? Veamos sus manos. Solo miren las manos. Dios les bendiga. Mucho gusto de tenerles. No puedo hacerle mucha justicia, amigos, en tan poquito tiempo para explicárselos. Yo solo quiero preguntarles algo. Y estoy seguro que aquellos que vienen por segunda vez me tolerarán un minuto.
Mi afirmación es esta: Que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, y la Biblia así lo dice. ¿Los nuevos entienden eso? Digan: “Amén”.
La Biblia… Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, reclamó que Él iba de vuelta al Padre, en forma de Espíritu, pero que vendría en la forma del Espíritu Santo y que moraría para siempre con nosotros. Y las mismas obras que Él hizo entonces, Él las haría a través de Su iglesia hasta que Él viniera otra vez. ¿Cuántos saben que eso es verdad, digan: “Amén”? ¿Ven? Él lo prometió.
Él dijo: “Un poquito, y el mundo (Ahora, ¿qué es el mundo? La mentalidad mundana, ¿ven? La gente con mentalidad mundana, miembros de iglesia y demás) no Me verá más”.
¿Acaso los miembros de iglesia de aquel día lo vieron a Él en realidad? No, señor. No, señor. Ellos nunca lo vieron a Él a la luz de quién era Él. Vieron Su cuerpo corporal, porque tenían el sentido de la vista, aquellos que podían ver. Aquellos que no podían ver, Él les dio la vista, para que pudieran ver. Él les dijo a ellos: “Hubiera sido mejor para Uds. haber nacido en ciegos, entonces Uds. no conocerían pecado”.
47 Pero miren. Ellos lo vieron en la luz de que Él era un ser humano. Pero no lo vieron en la luz del Hijo de Dios, porque ellos dijeron que Él era el diablo y uno que leía las mentes, Belcebú, el príncipe de los adivinos. Pero había una gente entonces quien creyó en Él. ¿Es eso cierto? Era llamada la gente común.
Ahora. ¿Qué hizo Jesús? ¿Qué tenía de diferente Él a cualquier otro hombre? Ahora, si podemos encontrar lo que Él era entonces, Él es el mismo hoy. Si Él es el mismo, si Él resucitó de los muertos… Y, todos los que creen que Él ha resucitado de los muertos y que está vivo hoy diga: “Amén”. [La congregación responde: “Amén”.] Eso significa: “Así sea”.
48 Ahora, yo solo estoy obteniendo la aprobación de ustedes. Ahora, noten. Luego, si este libro se cayera al piso, y yo pongo este otro libro en su lugar, eso no es resurrección. Eso es reemplazo. Pero si este libro se cae, si es resucitado, si se levanta de nuevo, es el mismo libro.
Entonces, Jesús en la resurrección —para mostrar que no es otro, alguien más o algo más — Él tiene que ser el mismo. Ahora, Él no fue un gran teólogo. Él no fue un erudito. Él nunca fue a algún seminario. Él no tenía ningún grado. No hay un registro en ninguna parte donde Él haya ido alguna vez a una de las escuelas o a cualquier cosa parecida. Pero los mejores entendidos venían a Él por sabiduría.
Sus discípulos eran ignorantes y sin letras, dice la Biblia. Todos excepto uno: fue Pablo. Y Pablo dijo: “Tengo que olvidar todo lo que alguna vez aprendí, para poder conocer a Jesucristo”. Algunas veces nosotros tenemos que hacer eso, también; olvide lo que Ud. sabe para que pueda aprender a Cristo.
49 Pero ahora, ¿qué fue lo que Él hizo? ¿Cuál era la postura? Por qué un pequeño tipo como Él, sin hermosura para que le deseemos, probablemente de hombros encorvados. Él solo tenía treinta, la gente dice que Él se miraba de cincuenta. Pues, dijeron: “Eres un hombre que todavía no tienes cincuenta años, ¿y dices que has visto a Abraham?”.
Él tenía solamente treinta años. Su obra debió haberlo sometido a mucha presión, probablemente su barba se había puesto un poco canosa y Su cabello canoso. “¿Y Tú dices que has visto a Abraham?”.
Él dijo: “Bueno, antes que Abraham fuese, Yo Soy”. [Espacio en blanco en la cinta].
50 Ellos sabían quién era el que estaba hablando a través de esos labios. Ese era Dios hablando a través de Sus labios.
Y yo dije aquí no hace mucho… la mujer que me dijo que yo le ponía mucho énfasis a Jesús sobre siendo Él Divino. Él era Divino. Y Él todavía es Divino. Uds. gente, que solamente quieren creer que Él era solo un profeta, vergüenza les debería de dar. Si Él solo es un profeta, estamos perdidos. Eso es correcto. Si Él era algo menos que el Dios Todopoderoso, estamos perdidos. Eso es correcto.
Ella dijo: “Sr. Branham, si yo puedo probarle que Jesucristo, que Él era solo un mortal y que Él no era Divino, por la Biblia, ¿lo creerá usted?”.
Yo dije: “Si la Biblia así lo dice. Sí, porque esa es Su Palabra”.
Ella dijo: “Yo se lo probaré”. Ella dijo: “Cuando Él fue a la tumba de Lázaro, San Juan 11”, dijo: “la Biblia dice que Él lloró. Y si Él era Divino, no podía llorar”.
Yo dije: “Dama, eso demuestra que tan pobres son sus ideas”. Yo dije: “Él era un hombre, pero Él era Dios-hombre. Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo”.
51 Eso es lo que engañó a esos judíos. Ellos vieron al hombre; dijeron: “Ahora, miren. Escuchen la clase de lenguaje que Él usa; Su gramática, que tan mala era”. Él hablaba como la gente común, porque ellos eran los que lo escuchaban. “Y mira cómo se viste. Pues, esa vieja túnica, se ha lavado muchas veces, está desgastada”, tejido completamente sin una sola costura. Martha y María la hicieron para Él.
“Miren a ese tipo, ¿me quieres decir que Él conoce más al respecto que nuestros rabinos eruditos y sacerdotes y sumos sacerdotes, y cosa, que estudiaron toda su vida? ¿Quién es Él? Fíjense que Él nació con un nombre negro detrás de Él para comenzar, como un hijo ilegítimo. ¿Quién eres Tú para que nos enseñes sabiduría?”, ellos dijeron: “¿De qué escuela salió Él? ¿De dónde obtuviste estas cosas?”. ¡Oh, vaya, esa blasfemia!
Yo le dije: “Sí, dama. Él sí lloró cuando fue a la tumba de Lázaro. Él es un hombre entre los hombres. Pero cuando Él se paró, enderezó sus pequeños hombros, y dijo: ¡Lázaro, sal fuera!, y un hombre que había estado muerto por cuatro días se puso de pie y volvió a vivir, Ese fue más que un hombre. Ése era Dios.
52 Él era un hombre cuando bajó de la montaña una noche con hambre, buscando alrededor algo que comer; Él era un hombre cuando no pudo encontrar algo de comer en aquella higuera. Ese era un hombre con hambre. Pero cuando Él tomó los cinco panecillos y los dos peces y alimentó a cinco mil, Ese era más que un hombre allí. Seguro.
Él era un hombre aquella noche en aquel pequeño barco, allá afuera en ese mar con olas, tormentoso. Diez mil diablos del mar juraron que lo ahogarían. Y ese pequeño barco flotaba como un corcho en el lugar. Él era un hombre acostado allí tan cansado y fatigado al punto que las olas no lo despertaron. Pero cuando Él se levantó, puso Su pie sobre la proa del barco, y miró hacia arriba y dijo: “¡Calla, enmudece!”, y los vientos y las olas le obedecieron, ese fue más que un hombre. Ese era Dios.
Verdaderamente, Él clamó por misericordia en la cruz. Él clamó como hombre cuando se estaba muriendo. Pero cuando Él resucitó una mañana de Pascua, Él probó que era Dios. Amén. Él es uno resucitado. Él era un Dios-hombre. Dios estaba en Cristo.
53 Él dijo: “Porque Mis…”. Esa es la razón por la que la gente no podía entenderle a Él. Algunas veces era Cristo hablando, o era el Hijo hablando. Otras veces era el Padre hablando. Él era una Persona dual. Él era un hombre, el Hijo. Dios estaba en Él, se estaba tabernaculizando en Él. ¿Pero qué hizo Él? ¿Anduvo Él diciendo: “Yo soy el sanador”? Por lo contrario, Él dijo: “Yo no soy el sanador”. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí”.
Y en San Juan el capítulo 19 cuando Él fue cuestionado por haber pasado entre un grupo de lisiados, cojos, paralíticos, secos, gente ciega, y sanó a un hombre que estaba sobre un lecho, el Padre le mostró que fuera allí y sanara; se alejó y dejó al resto de ellos postrados allí. Ellos lo cuestionaron. Un hombre cargando su cama en el sábado… Escuchen lo que Él dijo. San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”. ¿Es eso lo que Él dijo? “Yo no hago nada hasta que el Padre Me muestra primero en visión lo que tengo que hacer”.
54 Retroceda un poco en Su vida al comienzo de Su ministerio en sólo un par de lugares para los recién llegados, y luego cerraremos. Miren, cuando Felipe se convirtió, fue y encontró a Natanael, y dijo: Ven, ve a Quien hemos encontrado, a Jesús de Nazaret, Hijo de José“.
Natanael había estado orando debajo de un árbol. Él dijo: “Ahora, ¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.
Dijo: “Ven y ve”. Esa es la mejor manera de averiguarlo. Ven y ve.
Él llegó y se paró en la línea de oración, tal vez, donde estaba Jesús, o en la audiencia donde… Jesús en cuanto lo miró… Él jamás lo había visto en Su vida, parado allí. Él dijo: “He aquí, un Israelita en quien no hay engaño”.
Pues, escuchen ahora atentamente. Él dijo: “Por cierto, Rabí (Reverendo, Maestro), ¿de dónde me conoces? ¿Cómo me conoces? Tú nunca me has visto en Tu vida y ¿cómo me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, a una distancia de quince millas [24 Km. Trad.] rodeando la montaña, cuando estabas debajo del árbol, Yo te vi”.
55 Allí estaban los sacerdotes y los rabinos, los doctores, D. D. doble L.D. Ellos dijeron: “¿Saben Uds. quién es Él? Él es uno que lee la mente. Él es Belcebú, el jefe de los demonios. Bueno, todo poder, de todos los que leen la mente, Él es el jefe de todos ellos”.
Jesús se dio la vuelta y dijo: “Ustedes serán perdonados por eso. Uds. hablan en contra del Hijo de Dios, y les será perdonado. Pero un día el Espíritu Santo vendrá (¡Aleluya!) después que Mi Sangre sea derramada allá. Para vosotros ateos sedientos de sangre”, dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo”. Dijo: “Cuando la Sangre sea derramada y el Espíritu Santo venga y haga la misma obra que Yo hago, si ustedes hablan una palabra en contra, nunca les será perdonado en este mundo ni en el venidero”. ¿Cuántos conocen esa Escritura?
Tengan cuidado. Solo una palabra es todo lo que tiene que sacar de línea. Por tanto, ¿pueden ver en dónde me encuentro parado el día de hoy? ¿Quién soy yo para pararme aquí con esta clase de cosas? ¿Ven?
56 Ahora, ¿qué hizo este hombre en el cual este milagro se llevo a cabo….? Usted dice: “¿Milagro? Él no fue sanado”. Bueno, no tiene que ser una sanidad para ser un milagro, hay toda clase de milagros. Seguro. Fue un milagro que Él sabía que estaba dejaba del árbol. Fue un milagro que Él conocía quién era él. Fue un milagro que Él conocía sus nombres.
Así que, él dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.
Él dijo: “Porque Yo dije eso ¿crees? Cosas mayores que esta veréis”.
Esa era su señal. Esa es la señal del judío, que Él era el Hijo de Dios, porque Él pudo hacer esto.
57 Una mujer tocó Su manto, se fue entre la audiencia… Esto es para los nuevos. Ella corrió a la audiencia, porque había dicho en su corazón: “Si lo tocó a Él, seré sana”. Luego cuando ella hizo eso, se sintió satisfecha porque iba a ser sanada.
Jesús dijo: “¿Quién me tocó?”.
Pues, ellos dijeron: “¿Tocarte?”.
La mujer y todos ellos dijeron: “No, yo no fui”. Todos lo negaron, dice la Biblia.
Bueno, dijo: “Alguien Me tocó, porque Yo me debilité”, ¿ven?
Eso fue lo que causa aquí una debilidad. Es la fe suya, ¿ven?
Y Él dijo: “Yo me debilité. Virtud salió de Mí, o fuerza salió de Mí”. Virtud es “fuerza”. Dijo: “Fuerza salió de Mí; Yo me debilité”.
Por tanto, Él siguió buscando alrededor hasta que encontró a la mujercita. Él puso Su mirada en ella. Ella tenía un flujo de sangre. Él dijo: “Tú fe… ”. “Tú fe, no alguna visión que Yo haya visto, pero tú fe logró esto”. “¿Es eso correcto?”. “Tú fe…”.
Él ni siquiera sabía quién era ella o nada con respecto a ella. No había visión. Solamente la fe de ella lo tocó a Él. Dijo: “Tú fe te ha salvado”. Si Jesús hizo eso en aquel día, Él tiene que hacerlo hoy, si Él ha resucitado de los muertos.
58 La Biblia dice que Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Ahora, Él está aquí en forma de Espíritu. Usted puede tocarlo con su enfermedad.
Ahora para cerrar… Y que el Señor les ayude a creerlo. Si Jesucristo regresara… Ahora, Él no puede venir aquí en un cuerpo corporal. Cuando Su cuerpo venga de la gloria, todo ojo le verá, toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará. ¿Es eso cierto?
Ahora, todos estos ismos alrededor… Mis pobres pequeños hijos, tengan mucho cuidado mientras esperan, porque hay de todo en el mundo. Recuerden cuando todo… En los últimos días, la Biblia dice, que el diablo andará alrededor como un león rugiente, maravillas mentirosas, engañando. ¿Es eso correcto? Y cuando todo el infierno se abra, recuerden que todo el cielo se abrirá, también, ¿ven?
59 Y la Biblia dice que Janes y Jambres se levantarían en los últimos días y casi engañarían a los mismos escogidos. Tenga cuidado, hermano, manténgalo justo en la Palabra de Dios. Hay muchas cosas sucediendo el día de hoy que no vienen de la Palabra. Uds. déjenlo quieto. Quédense con la Biblia. Porque la Biblia dice que engañaría a los mismos escogidos si fuera posible. Pero cuando su nombre está escrito en el Libro de Vida del Cordero desde la fundación del mundo, Uds. conocerán Su Voz. A un extraño no seguirán.
A mí no me importa si está saliendo aceite de las manos, pies, y todo lo demás. Uds. sabrán que eso no viene de la Biblia, y Uds. se quedarán con Dios. Ahora, solo observen. Toda clase de maravillas.
60 Ahora, recuerden, si Jesús ha resucitado de los muertos, Él está vivo. Y Él obra a través de Su iglesia. Y Él ha puesto en la iglesia, ¿qué? Primeramente misioneros o apóstoles (los dos son lo mismo: “uno enviado”), segundo, profetas; maestros, evangelistas, pastores. ¿Es eso lo que dice la Biblia? Él puso cinco oficios en la iglesia —misioneros, profetas, maestros, evangelistas, pastores— para la perfección de la iglesia.
Luego hay nueve dones espirituales que operan por el cuerpo. Ahora, uno de ellos es el don del conocimiento, el don de la sabiduría, don de lenguas, don de interpretación, y todas esas cosas —don de profecía.
Ahora, hay una amplia diferencia entre el don de profecía y un profeta. Un don de profecía va de uno a otro. Y antes de que la iglesia pueda recibirlo, tiene que ser juzgado delante de tres jueces espirituales. Y si no llega a suceder, entonces, está errado. Uds. tienen el espíritu incorrecto entre ustedes.
Como el hablar en lenguas e interpretaciones. Allí es donde Uds. gente Pentecostal bajaron la guardia. Yo no soy su juez, pero esa es la Palabra. Eso es correcto. Ustedes se desenfrenaron con eso. Uds. tienen que vigilar esas cosas, que se hagan decentemente y en orden, absolutamente; y cuando sale el mensaje, escúchenlo.
61 Vengan al tabernáculo en alguna ocasión, observen cómo se opera allá. Esas cosas tienen que ser cada palabra verdad. Si no es así, esa persona se va al altar y se le saca ese espíritu maligno de ellos. Dios no miente. Dios dice la verdad, ¿ven? Luego Uds. tienen a la iglesia en orden.
Eso es lo que vamos a predicar cuando consigamos la carpa. Para que podamos conseguir la gran iglesia y ver si Dios nos puede colocar a todos juntos. Todos esos dones van en la iglesia, pero la gente simplemente los recibe y solo se van a cualquier dirección con ellos. Como Pablo dijo: “La gente dice que Uds. están locos”. Eso es lo que daña a la iglesia Pentecostal. Ciertamente.
Ustedes han tenido los dones, pero su pastor falló en… Discúlpenme, hermanos. No quise decir eso. Bueno, sí, sí lo quise decir, también. No me voy a retractar… No es mi intención herir sus sentimientos, a eso me refiero, ¿ven?
Pero miren. Ha fallado en colocar a la iglesia en el orden correcto. Eso es correcto. Eso es lo que la iglesia necesita hoy en día. Permita que esa iglesia entre en orden y observen entonces a todo el infierno desatarse. Sí, señor. Se juntará.
62 Ustedes saben esto, el primer templo de Salomón de Dios fue cortado por todo el mundo, y cuando lo juntaron, cada piedra encajó en su lugar, ¿ven? La Piedra Principal, la que rechazaron, llegó a ser la Cabeza del ángulo.
Ahora, todos estos dones espirituales… Ahora, un don de profecía… Un profeta nació profeta. Un don de profecía cae sobre uno y luego sobre otro, en uno y luego en otro. Simplemente está en la iglesia. Y todos los nueve dones espirituales deberían estar operando en cada cuerpo local. Sí, y debería haber jueces allí y así sucesivamente y la iglesia en orden y obrando correctamente.
63 Pero ahora un profeta… ahora mire. Jeremías…. Bueno, hay tantos. Tomaremos a Moisés, él nació profeta. Elías, Juan el Bautista se fue directamente al desierto, vean, un profeta…
Luego está Zacarías. Dios le dijo a Zacarías, dijo: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. ¿Es eso cierto? Todos ellos tenían el: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. No había jueces delante de ellos. Ellos tenían la Palabra de Dios. Eso es correcto.
Dios habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas. Pero a través… en estos postreros días nos ha hablado por Su Hijo, Jesucristo, el que resucitó.
Ahora, si Él está parado aquí con estos dones proféticos y toda clase de dones operando en la iglesia, Uds. deberían de creerle. ¿Lo harán Uds.?
64 Ahora, Padre celestial, que Tú concedas estas bendiciones esta tarde a esta gente mientras esperamos la continuación de Tu Espíritu para bendecirnos. Lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
Ahora todos vamos solamente a, siendo que me puse a enseñar, vamos a cantar “Solo Creed”. Podrían hacerlo solo una vez, como para volver ahora. Me pregunto, mientras estamos cantando esto… Si Jesús apareciera aquí en esta tarde, el Jesús resucitado, si apareciera aquí esta tarde en Su cuerpo de gente y hace las mismas cosas que Él hizo allá atrás cuando estuvo aquí en la tierra, ¿lo creerán ustedes?
Ahora miren. Cleofás y ellos, después de la resurrección, ellos pensaron que Él estaba muerto. Él estaba caminando con gente que lo amaba. Y muchos de Uds. aman al Señor. Pero fallan en reconocer que todo el tiempo Él va con ustedes.
Ese es el problema con la sanidad de ustedes hoy en día. Uds. fallan en reconocer que Él está justo a su lado. Oh, ojalá pudiera hacer que eso llegue a ustedes. Vaya, desearía que eso se empapara por ese lado a cinco costillas de profundidad, ¿ven? Si Uds. pudieran tan solo reconocer…
65 Miren a Cleofás y a ellos. Ellos iban caminando diciendo: “Bueno, me imagino que todo ha terminado. Él está muerto. Vimos cuando lo mataron. Vimos cuando la espada atravesó Su corazón y murió el día antes de ayer. Y bueno, en todo caso es mejor que regresemos a casa. Eso es todo. Sí, tienen una historia allá: Las mujeres dicen que lo vieron a Él. Pero por supuesto, escuchamos el reporte: Los judíos vinieron y se lo robaron, lo sacaron a Él. Me pregunto qué sucedió”.
Un extranjero salió caminando y dijo: “Buenos días, hermanos”.
“Buenos días, señor”.
Dijo: “¿Por qué están tan tristes?
Dijeron: “¿Eres un extranjero y no sabes que Jesús de Nazaret, a quien esperábamos que fuera el Rey de Israel, está muerto? Este es el tercer día…”, y así sucesivamente, y…
“Pues”, Él dijo: “Insensatos de corazón, y tardos para entender”. Observen. La primera cosa que hizo fue irse directamente a la Escritura. Es a donde Jesús siempre nos llevó.
Cuando Ud. vea a un hombre esquivando esa Escritura, Ud. esquívelo a él rápidamente, ¿ve? Usted quédese justo en esa Escritura.
66 Él se fue directamente a las Escrituras y comenzó con los profetas y comenzó a explicarles el Antiguo Testamento, lo que Dios debía hacer: levantar a Cristo, y cómo Él moriría y resucitaría al tercer día y así sucesivamente. Y ellos no sabían que era Él. Caminaron con Él todo el día.
Entonces, cuando llegaron a un lugar donde ellos iban a entrar, Él actuó como si iba más lejos. Ustedes saben, de esa manera Él actúa muchas veces. Ustedes piensan que Él los va a pasar de largo. Él no lo va a hacer. No se preocupen. Él no los va a pasar de largo.
Así que, Él solo actuó como si iba más lejos. “Oh”, ellos dijeron: “Debes entrar y quedarte con nosotros. El día ya ha declinado. Tú debes…”. Ellos le obligaron a entrar.
Él dijo: “Muy bien”. Cuando Él es invitado, vendrá. Por tanto, ellos entraron, cerraron la puerta. La pequeña mesera vino y dijo: “¿Qué van a querer los caballeros?”.
Ellos ordenaron el pan y lo demás. Y entonces, ella se regresó y lo trajo, lo acomodó. Ellos le dieron las gracias. Y después Jesús hizo algo de la manera que Él solía hacerlo. Y Cleofás miró a su amigo, y su amigo volteó a verlo a él. “Pues”, él dijo: “Esa es la misma manera… es la misma manera que Jesús lo hizo cuando…”. Él volteó hacia atrás y se fue.
¿Lo ven? Ellos no se regresaron rápidamente para discutir su religión. Ellos se regresaron para decir: “Ha resucitado el Señor verdaderamente”.
67 Ahora, nosotros no estamos aquí para discutir la teología de alguien, ya sea Metodista, o Bautista, o Presbiteriano; o que se bauticen de esta manera, aquella manera, por rociamiento. No le presten atención a eso.
Yo estoy aquí para decir que Cristo ha resucitado de los muertos. Eso es lo principal. Y yo espero que no sea en vano. Estoy tratando de ayudar con eso a la gente enferma, para que sepan que Él murió para sanarlos, igual como Él murió para salvarlos. Que Él venga y obre es mi oración.
Solo creed. Todo es posible, si puedes creer. “Cualquier cosa que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Yo le he pedido al Padre en el Nombre de Jesús para que Su Hijo venga. Y Uds. ríndanse a sí mismos a Él. Yo mismo me rindo a Él. Que Él nos hable en esta tarde. El Señor les bendiga. Muy bien.
68 ¿En dónde están las tarjetas de oración? ¿Repartieron ustedes las…? ¿A partir de cuál y cuál? ¿Se repartieron? ¿Las E? Vamos a encontrar A, B, C, D, E. Eso es correcto. “E”. Vaya. Veamos, estuvimos llamando del 1 al 50 y… Vamos entonces a llamarlas un poco extraño ahora. Vamos a llamar hoy a partir del 75.
¿Quién tiene la tarjeta de oración E-75? Es una cosita pequeña como esto, una pequeña tarjeta blanca, tiene un número y una letra. ¿E-75? ¿Podrían levantar su mano? Tal vez lo dije mal… ¿Era con la E? Oh, lo siento, hermana. Venga para acá. Por aquí al pie de los escalones.
¿E-75, 76, 77, 78, 79,79? Muy bien. 80, 81, 82, 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89, 90, 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99, 100.
69 Ahora, sean muy reverentes. Yo no seré responsable por críticos o por lo que suceda. Espero verlos de nuevo el próximo año o cuando sea que podamos conseguir la carpa.
Le quiero dar las gracias a los Hombres Cristianos del Evangelio Completa por su fina cooperación, por los pastores, su fina cooperación, por los guardas aquí, y demás, y por los ujieres. Ellos han hecho un trabajo excelente, por la hermana, la organista aquí, y el pianista. Por cada uno de Uds. con sus grabadoras, por su ayuda, por su apoyo, por todo. Dios les bendiga ricamente es mi oración. Y ruego que Él les recompense al ciento por uno.
Recuerden. Si yo les puedo hacer un favor, escríbanme. La noche no se pondrá demasiado oscura, o la lluvia no caerá demasiado fuerte; yo estaré orando por ustedes. Muy bien.
Mientras ellos están tratando de ordenar la línea de oración aquí para aquellos que tienen tarjetas de oración, comencemos la línea de oración para ahorrar tiempo. Podrían ustedes hermanos comenzar y… Muy bien, traigan unas personas para acá.
70 ¿Cuántos de los que están aquí no tienen una tarjeta de oración y quieren que Jesús los sane? Veamos su mano. Discúlpenme. Dios les bendiga.
Mis queridos amigos, mi gente más gallarda, ¿se dan cuenta lo que Uds. hicieron hace rato cuando levantaron esa ofrenda? ¿Saben lo que hicieron? Ustedes me están ayudando a alimentar a mis hijos. Si sobra algo que yo no vaya a… Mis gastos en casa corren como cien dólares al día, mi oficina, y demás. Mandando telas ungidas, todo es gratis.
Y yo puedo asegurarles esto, hermano, hermana: No habrá ni un centavo de eso que se vaya para algo errado. A lo mejor de mi conocimiento, se irá a los campos misioneros y me ayudará a predicar el Evangelio a los que no son salvos y a los ateos del territorio. Luego el administrador sobre eso… Ya no está en las manos de ustedes; está ahora en mi mano. Pudieran haber sido cien dólares; pudieran haber sido trescientos dólares. Yo no sé cuánto fue, si fueron mil dólares. Yo no sé cuánto fue. Pero lo que haya sido, ahora depende mí. Yo tendré que rendir cuentas a partir de este momento. Y yo quiero ser un buen administrador para el Señor. Lo usaré a lo mejor de mi conocimiento para Su gloria. Gracias y Dios les bendiga.
71 Y ahora, me pregunto: ¿Se saben de memoria “Permaneced En Mí” sin la música? Ese canto: “Permaneced En Mí”. Solo un poquito fuerte por favor, para que la multitud pueda venir… Así está bien, hermana, si pueden venir.
Yo amo ese canto. Vamos ahora a tranquilizarnos. Es una iglesia. “Permaneced En Mí”.
Oh, Dios. “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Permaneced en Mi”.
Ahora, Padre celestial, sé Tú con nosotros, Señor. Nos damos cuenta que la oposición está cerca. Satanás está furioso. La incredulidad está tratando de asentarse sobre el pueblo. Sin embargo los Ángeles están en su posición. Están listos. Ya sea que ondeen las banderas negras, o las banderas blancas del cielo ondearan en victoria.
Dios, te pedimos en el Nombre de Jesús por la victoria. Ayúdanos ahora. Perdónanos de nuestros pecados. Que todos podamos encontrarnos en Tu hogar un día en paz. Hasta entonces ayúdanos mientras seguimos animándonos unos a otros a creer. Porque lo pedimos en el Nombre de Cristo, el Hijo de Dios. Amén.
72 Ahora, si el ingeniero vigila mi voz. (Solo suavemente por favor).
Ahora, la dama aquí. Primeramente, toda esta gente, yo no la conozco, Uds. saben eso. Soy un desconocido. Soy un desconocido para Ud., me imagino. Yo no la conozco. Yo nunca la he visto, pero sin embargo Dios la conoce.
Pero si el Señor Jesús me revela algo de lo que Ud. tiene necesidad… Solo como esto, para los nuevos… Justo me acaba de venir en mente. Aquí está un cuadro típico ahora. Les estoy hablando primeramente a los nuevos. Aquí está un cuadro hoy, otra vez el tiempo de la Biblia.
73 El Señor Jesús cuando salió, Él era un profeta de Galilea, y Él reclamó que no hacía nada de Sí mismo, sino solo lo que el Padre le mostraba. Entonces, un día Él subió a Samaria. Él tenía necesidad de ir por Su camino a Jericó, pero subió la montaña. ¿Se preguntan el por qué? Dijo que el Padre lo había enviado allá arriba, por supuesto.
Él se sentó junto al pozo, y una mujer salió a sacar agua. Y Él dijo… Él despachó a Sus discípulos antes de eso para que trajeran algo de comida. Y Él le dijo a la mujer: “Dame de beber”. ¿Por qué haría Él eso? “Dame de beber”. Quizá Él no tiene sed.
Ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan a los samaritanos tal cosa como esa”. Dijo: “No tenemos trato el uno para con el otro”.
“Eso es correcto”. Dijo: “Pero si tú supieras con Quién estás hablando, tú Me pedirías a Mí de beber. Y yo te traería agua que no vienes aquí a sacar”.
Ella dijo: “El pozo es hondo, y Tú no tienes nada con qué sacarla”.
Él dijo: “Pero el agua que Yo doy, es Vida, burbujeando”.
Pues, ella dijo: “Nuestros padres adoraron en esta montaña y Uds. dicen que en Jerusalén”.
Él dijo: “La salvación es del judío, mujer. Sabemos eso. Nosotros adoramos… Nosotros sabemos lo que adoramos. La salvación es para el judío. Pero la hora viene cuando el Padre… no adorarán en esta montaña, tampoco en Jerusalén, pero en el Espíritu y en Verdad. Y tales busca el Padre”. ¿Es eso Escritural? ¿Y luego, qué estaba Él haciendo? Llevando a cabo una conversación con la mujer, Él estaba contactando su espíritu.
74 El Padre dijo: “Sube allá”. Eso es todo lo que Él sabía hacer.
El Padre me dijo que viniera para acá. Eso es todo lo que yo sé hacer. Aquí está una mujer. Yo no sé nada de ella. Pero, ¿qué estoy haciendo? Contactando su espíritu; la misma cosa Él hizo.
Ahora, Jesús le dijo a la mujer: “Ve, trae a tu marido”. Él encontró su problema. ¿Es eso cierto? Dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco”.
¿Qué dijo ese judío cuando Él le dijo de dónde era? Él dijo: “Esta es la señal de un Mesías. Tú eres el Cristo, el Rey de Israel”.
Observen ahora a esta samaritana. ¿Qué va Ud. a decir? Pues, ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta”. Ella dijo: “Yo sé cuando el Mesías… Nosotros sabemos (los samaritanos)… sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?
Él dijo: “Yo soy Él que habla contigo”.
75 ¿De qué era esa señal? ¿Los que acaban de llegar? Del Mesías. ¿Es eso correcto? Era la señal del Mesías para el judío. Era la señal del Mesías para los samaritanos. La misma cosa para los gentiles, cuando Pedro subió allá. Jesús fue enviado solo a las ovejas perdidas de Israel.
Ahora, si el Mesías no está en la tumba, sino que hoy está vivo en Su iglesia, sigue siendo la señal del Mesías. ¿Es eso correcto? En la casa de Cornelio, cuando Pedro entró y le dijo con respecto a la visión que él vio en la azotea, vio a Cornelio y a ellos. Esa fue la señal del Mesías, de la resurrección.
Mientras Pedro hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre cada uno de los que oían. ¿Acaso no es grave que el día de hoy nuestros corazones estén como piedras? No podemos ponernos tiernos. ¿Saben Uds. por qué? Yo vi algo semejante a… Si el Señor lo hace… Sucedió en una ocasión en la India, miles.
En una ocasión en Durban, Sudáfrica, vi a veinte mil paganos nativos venir a Cristo a la misma vez. Yo vi a veinticinco mil personas sanar a la misma vez. Tuvieron que sacar siete cargas (el periódico lo publicó), siete camiones llenos, de muletas, sillas de ruedas, y cosas que retiraron de los terrenos por una sola oración.
76 Pero, oh, nosotros tenemos demasiada doctrina. “El Doctor Jones dice que esto es telepatía mental, igual como lo hicieron los judíos”. El otro dijo que es un diablo. “No tenga nada que ver con ello. Pobre gente, nosotros somos la…”.
Nosotros necesitamos misioneros más que en cualquier otra parte del mundo junta. Es mucho más difícil lidiar con un pagano educado, que con uno sin educación. Pagano significa “incrédulo”.
Ahora, la dama… Hermana, por supuesto, yo sin conocerla, nunca la he visto en mi vida, tendría que haber alguna manera en la que yo… si Dios me dice para qué está Ud. aquí, o algo parecido a lo que Él hizo a través de Jesús con la mujer, ¿lo aceptará usted a Él?
¿Lo aceptará la audiencia a Él con todo su corazón? ¿Creen Uds. que lo aceptarán? Observen aquí. La mujer está bajo juramento, como si fuera (Nosotros no creemos en jurar), levante su mano. No nos conocemos el uno al otro, ¿es eso correcto, dama? Nunca nos hemos encontrado en la vida. No nos conocemos el uno al otro. Solo… ¿Ha estado Ud. en mis reuniones? ¿Pero yo no la conozco? Eso es a lo que me refiero, ¿ve? No nos conocemos el uno al otro. ¿Es esta la primera vez que nos encontramos? Muy bien entonces si algo es revelado, tendrá que venir a través de Dios.
77 Ahora, Uds. pudieran reclamar que es telepatía, pueden reclamar que es del diablo. Bueno, eso determinará lo que Uds. recibirán a cambio.
Uds. saben que la mujer tocó Su manto, ella obtuvo virtud. Pero el hombre que le puso un trapo alrededor de Su cabeza, ese soldado romano, los soldados, que lo criticaron, y lo golpeó en la cabeza con una vara y dijo: “Dime quién te pegó; te creeremos ahora”, ellos no sintieron ninguna virtud. No obtuvieron nada. Condenación… Por eso se fueron al infierno, si es que no se arrepintieron. Por tanto, eso simplemente lo determina. Eso está mal.
Ahora, si Dios me dice la razón por la que Ud. se encuentra aquí, ¿me creerá que soy Su siervo, el siervo del Señor Jesucristo? Pero es Su Espíritu el que está aquí haciendo la misma cosa que Él hizo en la Biblia. Recuerden que la audiencia completa lo reclamó también. Ahora, Ud. sea el juez, si es verdad o no. Júzguelo usted.
78 Ahora, la primera cosa que la mujer… Yo la veo a ella toda preocupada. Primeramente… Sí, ella está nerviosa. Veo que ella está extremadamente nerviosa. Por supuesto, es el tiempo de la vida el cual ella está atravesando ese tiempo. Es por su edad. Otra cosa, ella tiene un crecimiento, un crecimiento en su espalda (Eso es correcto), uno en su pie, también. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Cree usted?
Ahora, ¿puedo yo quitarle ese crecimiento? No, Jesús lo hizo en el Calvario. ¿Lo cree? Tiene más problemas en los cuales se encuentra, también, ¿no es así? Es un pariente de usted. Sí. Es como un problema doméstico. Es sobre casamiento y divorcio y así sucesivamente. Es su sobrino. ¿Es eso correcto? Ahora, ¿me cree usted? Muy bien. Vaya, reciba lo que ha pedido. El Señor Jesús la…
79 Gracias sean dadas a Dios. Ahora, Él está aquí. Yo no sé cómo lo juzgan ustedes. Eso depende de ustedes. Cristo…. Yo he predicado Su Palabra. Cristo está aquí para confirmar Su Palabra, para cumplir Su Palabra. Ahora, depende de ustedes, lo que su corazón es. Continuaré con la línea de oración.
¿Cómo le va, dama? Yo no la conozco, dama. Ud. sabe eso. Solamente Dios la conoce, en lo que a mí se refiere. Quizá Ud. tiene mucha gente que la conoce, pero yo no. Pero si Dios me dice cuál es su problema, ¿creerá Ud. que es Cristo y no su hermano que está parado aquí haciendo esto? ¿Lo hará?
Ud. está sufriendo con una clase de algo que la vuelve rígida: artritis. Eso es correcto. Ud. tiene artritis. Si eso es correcto, levante su mano. Y Ud. tiene un crecimiento, también. Y ese crecimiento está en su garganta. Eso es correcto, ¿verdad? Ahora, ¿cree usted? Entonces solo baje de la plataforma como una dama joven. La artritis se ha ido de usted. Vaya, coma su cena y lo que desee hacer usted.
Digamos: “¡Gracias a Dios!”.
80 ¿Cómo le va, señor? Somos desconocidos el uno para el otro, me imagino, señor. Usted está consciente de que algo está sucediendo, ¿no es así? Sí, señor. La audiencia puede ver la expresión de la gente a medida que se acerca.
¿Cuántos han visto la fotografía del Ángel del Señor? Veamos su mano. Eso es lo que está aquí mismo al lado de este hermano. Eso es correcto.
¿Se da cuenta de que algo está sucediendo? Está parado entre nosotros en este momento, señor. Nosotros nos pararemos un día para ser juzgados.
Yo no pudiera sanarlo si Ud. está enfermo. Usted sabe que Jesús hizo eso. Lo que Él hizo, ya está pagado. Nosotros solo tenemos que creerlo, aceptarlo, tener fe en ello. Creer que Dios lo intencionó para nosotros. Lo cual es así.
Pero Ud. está sufriendo con una… Veo que se mira como sangre o algo. Es una clase de… Es diabetes, diabetes del azúcar. Eso es correcto. ¿No es así, señor? ¿Me cree que soy Su siervo? ¿Está la audiencia haciendo eso?
Míreme un minuto, señor. Usted tiene un espíritu excelente, muy bueno en usted. Yo aprecio eso. Yo nunca lo he visto. Digo esto: Ud. no es de esta ciudad. Usted es de una distancia aproximada de cien millas de aquí. De un lugar llamado King, o algo como eso. Eso es correcto. Y su inicial es W.C. como en Ceracy. Eso es correcto. Eso es correcto. Eso es correcto. ¿Me cree ahora como el profeta de Dios? Entonces vaya, sea sanado. Jesucristo lo sana.
81 ¿Creen ustedes? No duden. Tengan fe. Si puedes creer, todas las cosas son posibles.
¿Cree usted, dama? Yo creo que Ud. está diciendo la verdad. Muy bien. Que el Señor le bendiga y ayude.
Ahora, en primer lugar, Ud. está sufriendo con un problema en su cabeza, una clase de nervio dañado. Ud. también tiene un problema en la vejiga, ¿no es así, que le está molestando? Eso es lo que le dijo el doctor de todas maneras. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que está sanada? Entonces vaya y crea con todo su corazón. Y que el Señor le bendiga. Dios le bendiga, mi hermana. Amén. ¡Gloria a Dios!
Oh, si esto acaso no me debilitó tanto… Solo tenga fe. Audiencia, ¿están consientes de lo que está sucediendo? ¿Se dan cuenta de que en alguna parte en la esfera Sobrenatural está parado el Cristo resucitado? Él está allá en la audiencia, también. ¿Lo creen? Miren para acá y díganle a Él que lo creen. En cualquier parte en el edificio, solo miren y digan: “Dios, yo lo creo”.
82 Por lo que está Ud. orando, damita, sentada allí al final. ¿Me cree que soy Su profeta? Ud. quiere deshacerse de un hechizo nervioso, ¿verdad? Si eso es verdad póngase de pie. La damita sentada en la… esta damita anciana parada allí. Eso es correcto. Ud. estaba sentada allí orando, porque Ud. tiene una condición nerviosa, ¿no es así? Es una perturbación mental. Ud. siempre está molesta. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, mueva su mano de esa manera.
Ahora, en este momento Ud. no lo siente, ¿verdad? Se ha ido de usted. Usted está sanada. Su fe la ha sanado. Ahora, puede irse a casa como una mujer sana, glorificando a Dios.
83 Mire, hermana. No llore; créalo. ¿Me cree que soy Su profeta… o, Su siervo? Yo no pudiera sanarla, Ud. sabe eso, si tuviera que hacerlo, ¿podría hacerlo? Pero si Dios me revela su problema, ¿lo aceptará usted? Su problema es que Ud. está muy débil. Eso es correcto. Ud. ha perdido mucho peso. Yo la veo siendo una mujer grande a lo que en realidad es hoy. ¿Por qué? Ud. acaba de salir de un hospital. Ud. tuvo una experiencia en el hospital, y Ud. está tan débil que casi no se puede mantener en pie. Eso es correcto, ¿no es así? “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Si eso es correcto, póngase de pie.
Ahora, sus debilidades la están dejando. Ud. se puede ir a casa y sea una mujer sanada. Su fe la ha sanado. Amén.
Tengan fe en Dios. Si pueden creer.
84 ¿Es Ud. el paciente… o la persona? ¿Cree usted? ¿Cree Ud. lo que he predicado sobre Jesucristo siendo el Hijo de Dios? ¿Es eso correcto, dama? Ud. es una creyente. ¿Cómo está usted? Ud. pudiera ser un crítico, pero su espíritu es bienvenido. Ud. es una creyente. Yo solo soy su hermano. Nunca la he visto en mi vida.
Pero ahora, si Ud. está necesitando sanidad, yo no pudiera hacerlo; Ud. sabe eso. Si Ud. está necesitando perdón por algo, a menos que Ud. haya pecado contra mí… Yo pudiera perdonarle si Ud. pecó en contra de mí, pero Dios tiene que perdonarle. Pero su vida, Ud. no la puede esconder ahora, porque Ud. ya está en contacto. Amén. Es maravilloso.
Usted es una persona nerviosa, también, en verdad muy alterada, preocupada. Y luego también tiene una ruptura. ¿Es eso correcto, no es así? ¿Me cree que soy Su profeta? Tiene más problemas que eso, hermana. Es un hijo por el cual está orando. El hijo está mentalmente retardado, su hijo. Ud. está orando al respecto. Ud. no es de aquí tampoco. Un lugar llamado Greenville. Eso es correcto, ¿no es así? Tome ese pañuelo con el que se limpió las lágrimas; colóquelo sobre el niño. Estaremos orando por él.
85 Sí, hermana, Ud. que está usando guantes negros, sus manos de esta manera. Levántese; mire para este lado, hacia mí. Si yo no le cito a usted su oración, que estaba Ud. orando, que yo escuché en otra dimensión, otro mundo, si le digo lo que Ud. estaba orando, ¿creerá que Jesús la escuchó? ¿Y que esta es Su unción? ¿Quién escucha las oraciones? Cristo.
Usted estaba orando por una condición de vejiga. Y estaba orando por una condición del colon, y pidiéndole a Dios que yo le hablara a usted. ¿Es eso cierto? Si es así, yo quiero que se ponga de pie solo unos minutos para que la gente sepa. Voltee a ver a la audiencia.
¿Cree usted? No tema, hermana. Ud. se va a poner bien. ¿Por qué digo eso? Se vuelve blanco, una luz alrededor de usted. Primero era una sombra oscura. Luego esa luz bajó a medida que Ud. lo aceptaba. Ese mismo ángel que estaba allá, se fue. Ahora, vaya creyendo. No dude, porque él tratará de regresar. Y el último estado será siete veces peor. Pero Ud. crea lo que se le dijo. Si Él conoce lo que fue su pasado, seguramente Él conoce lo que será su futuro.
Y mire. Otra cosa, esa caminata más profunda con Dios que Ud. está buscando. Eso es correcto. Es verdad. Ud. va a recibir eso ahora. Amén. No estoy leyendo su mente, solamente le estoy diciendo cuál es su deseo y lo que es su oración.
86 ¿Cómo se encuentra, dama? ¿Qué piensa Ud. con respecto a todo esto? ¿Cree Ud. que es el Hijo de Dios, y no su hermano? Ud. sabe eso. Vaya, ¿cómo pudiera yo hacer esas cosas? No tengo…
Hermana, tenga fe. Yo no puedo sanarla; pero crea. Ud. se levantó hace rato; era la persona equivocada. Era una damita sentada aquí enfrente. Pero Ud. quería… Ud. estaba nerviosa; eso seguía provocándolo. Pero su problema viene de su espalda. Eso es correcto, ¿no es así, cariño? La niñita que está allí. Levante su mano si eso es cierto, ¿ven? Ud. se adelantó, solo un poquito. Eso está bien. Yo vi lo que estaba mal con usted. Ponga su mano en la dama que está a su lado, porque ella tiene artritis. Ella quiere recibir oración. ¿No es así, dama?
La dama anciana, levante su mano. ¿Me cree ahora que soy Su siervo? Tenga fe y crea. Veo que le están poniendo algo alrededor de su brazo. Oh, es una cosa de la presión de sangre. Y él le dice que su sangre está baja. Eso es correcto, ¿no es así?
Permítame decirle algo más, que pudiera animarla. La baja presión de sangre es peor que alta. Nos damos cuenta de eso, especialmente con su peso. Pero quiero preguntarle otra cosa. Permítame decirle para que Ud. sepa que Jesucristo está aquí. Ud. tiene a alguien más por el que está orando. Ese es su papá. Él no está aquí. Pero él tiene mal la cadera. Eso es correcto, ¿no es así? Ahora, vaya y tome ese pañuelo con el que se limpió las lágrimas, y reciba lo que ha pedido.
87 Venga dama. Ud. sabe que Dios puede sanar la diabetes. ¿Cree usted eso? Muy bien, vaya a decirle a Él, y dele las gracias. Diciendo: “Gracias Señor”. Crea en Él ahora.
Venga, dama. ¿Me cree, hermana? Ud. está muy joven para tener esa clase de condición. Es una condición femenina, un problema de dama. Eso es correcto, ¿no es así? ¿Cree Ud. que Él la sana? Usted está sintiendo algo ahora que nunca antes había sentido. ¿No es así? Ahora, vaya creyendo. Llegará a suceder. Si lo puede creer.
Hermana, usted tiene una de las peores enfermedades que hay: problema del corazón. Pero Dios puede sanar el problema del corazón, ¿verdad que sí? ¿Lo cree Ud.? ¿Lo cree Ud.? Muy bien, entonces vaya y recíbalo, y sea sanada, con todo su corazón.
¿Cómo se encuentra, dama? Ahora escuche, la artritis es grave. Los doctores no tienen nada para eso, pero Jesús sí tiene. ¿Lo acepta Ud.? Vaya, camine a través de la plataforma; reciba su sanidad en el Nombre del Señor Jesús.
88 Venga, dama. ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Cree que Jesucristo está aquí para sanarla? Muy bien. El problema femenino la ha dejado.
Le quiero decir algo. Eso tenía un flujo también, ¿no es así? Muy bien. Vaya, regocijándose, feliz. Agradeciendo a Dios. Dios le bendiga.
Lo vi que se escabulló allí. Satanás trató de alterarla. ¿Pero sabe qué lo ocasionó? Era solo una cosita extraña. Porque la mujer que acababa de pasar por aquí fue sanada con un problema del corazón, la misma cosa que Ud. tenía y que fue sanada. Es por eso que él trató de tumbarla allí para lastimarla. Pero él fallo. Ud. está sanada. Eso es correcto.
Usted tiene una condición de dama. Lo principal: Ud. está nerviosa. En una condición de dama, y un problema femenino provoca eso. ¿Cree Ud. que está sanada? Entonces vaya y recíbalo a Él en el Nombre del Señor Jesús.
89 ¡Tengan fe! Dama, ¿qué viene siendo un problema de riñón o un problema de espalda para Dios? ¿Cree Ud. que Él la restablecerá? Entonces vaya y recíbalo en el Nombre de Jesús.
¿Cree Ud.? ¿Ajá? Espere un minuto. ¿Cree usted? ¿Qué de de los que están allá? ¿Ha resucitado Él de los muertos?
¿Cree Ud. que su hija caprichosa regresará a casa y será salva, dama? Usted está orando por su hija, ¿no es así? Sí. Ponga su mano en ese bebé a un lado de usted; tiene un problema bronquial en su tubos bronquiales. ¿No es verdad, dama?
Tenga fe en Dios. ¿Qué de Ud. atrás de ella? Ud. tiene un problema en la columna, ¿no es así, dama? Póngase de pie allí, con la pequeña blanca… [Palabras no claras]. Ponga sus manos sobre la dama a un lado suyo. Ella tiene artritis, y quiere ser sanada. Póngase de pie. Crea. Allí lo tiene. Todo ha terminado ahora. Usted está sanada.
¿Qué del resto de ustedes? ¿Creen Uds. en Él? ¿Creen que Él está aquí? ¿Qué Él ha resucitado de los muertos? ¿Quieren Uds. el Espíritu Santo? Esto es. Uds. pueden recibirlo. Pónganse de pie y denle a Él la alabanza y recibirán cualquier cosa que…
Mensaje extraido de Messagehub
