OBRAS DEL MENSAJE


Dios Proveyó Un Cordero
Indianapolis, Indiana, E.U.A.
56-0614
1 Buenas tardes, amigos. Inclinemos nuestros rostros y hablemos con el Rey de reyes [Espacio en blanco en la cinta]… servicio.
Nuestro Padre celestial, te damos las gracias esta noche por el gran privilegio que tenemos de juntarnos y reunirnos, adorándote a Ti en Espíritu y verdad.
Y te damos las gracias por el Señor Jesús; por Su gran amor redentivo para con nosotros que nos dio de manera tan soberana. Y cuando éramos pecadores, alejados de Dios, destituidos —sin esperanza, sin Dios— Cristo murió (el deseable por el indeseable) para redimirnos de regreso al Padre. Y ahora, nos ha acercado tanto que somos reconocidos como hijos e hijas de Dios.
Pero aún no se ha manifestado lo que hemos de ser al final. Pero sabemos que tendremos un cuerpo semejante a Su cuerpo glorioso, porque le veremos tal y como es Él. Entonces, Señor, no habrá más oraciones por los enfermos. Todo habrá terminado entonces.
Por lo tanto, ayúdanos esta noche a adorarlo a Él (Espacio en blanco en la cinta] con todo lo que hay en nosotros y bendecir al Señor, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, el Hijo amado de Dios. Amén.
2 Buenas tardes, amigos. Estoy muy feliz de estar con Uds. nuevamente esta tarde para adorar a nuestro querido y bendito Salvador. Si el Dr. Lee Vayle, pastor de la Primera Iglesia Bautista en Ohio, si pudiera ver a mi muchacho Billy Paul detrás del estrado, inmediatamente, por favor, Dr. Vayle.
Ahora nos queda una noche más después de esta noche de esta hermosa reunión aquí en este gran Tabernáculo Cadle. Y estamos muy felices de estar aquí y por la puerta abierta para congregarnos, adorar al Señor. Y siento que el Señor nos ha estados bendiciendo tremendamente, en esta gran convención que llegó a Indianápolis.
Y estoy muy feliz de que me hayan invitado para formar parte de esta convención, para hablarles a Uds., la compra de la Sangre del Señor Jesús.
Muy a menudo me he preguntado: ¿Qué haría yo si tuviera dos gotas de la Sangre literal de Cristo que pudiera sostener en mi mano, en un contenedor? Cómo caminaría con eso, con tanto cuidado para no derramarlo. Pero piénsenlo, esta noche, tengo a Su vista, algo más grandioso que dos gotas de la Sangre literal. Tengo ante mí la compra de Su Sangre. Por lo tanto tengo mucho cuidado con lo que le digo a la compra de Su Sangre.
3 Asimismo fue… En nuestra intención tratar de ayudar aún más con la causa de Cristo, y hacer que la gente… el mundo, como el Sr. Cadle solía decirlo aquí en el Tabernáculo, un mejor lugar donde se haga… donde sea más fácil hacer el bien y más difícil hacer el mal. Algo por el estilo. Y muchos de Uds. han escuchado al hermano decir eso. Y estamos pensando, esta noche, que él está en un lugar donde jamás volverá a existir algo errado, en la Gloria.
La Biblia dice: “Descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen”. Y eso es correcto. El Señor bendiga este trabajo.
El Sr. Ford, a quien acabo de tener el privilegio de conocer apenas hace unos cuantos minutos —un buen caballero Cristiano. Estoy contento que Indianápolis tenga un lugar como este.
4 Así que ahora, esta noche estamos de vuelta en la bendita Biblia antigua. Es casi lo único que conozco. Y mis A, B, C s ¿Cuántos saben qué vienen siendo los A, B, C en la Biblia? Always Believe Christ (Siempre Cree a Cristo. Trad.] Ese es el ABC de la Biblia.
Así que, anoche estábamos tratando de hablar de Abraham. Y había avanzado con una parte de mi texto. Y tuvimos que darnos prisa, por lo tanto pensé que quizá esta noche lo terminaría, y nos daría la oportunidad de despedirnos un poquito temprano.
Y tal vez mañana por la noche, siendo que hay más pres… Mañana por la noche es el cierre de esta convención. Y normalmente en esa noche, suceden más cosas que en cualquier otra noche, porque es la presión, la expectativa.
Y muchas veces, en lo que concierne a sanidad, ellos presionan intensamente. Saben que tienen que tener fe en el momento, o no tenerla en lo absoluto, así que, presionan inmediatamente. Y normalmente nuestro Señor hace grandes cosas por nosotros.
Así que estamos esperando que mañana en la noche… Y, ¿orarían junto conmigo para que no quede ni una sola persona enferma o débil entre nosotros? ¿Se tomarán de Dios con esa petición por mí mañana en la noche? Y sé que Él fue herido por nuestras rebeliones, y por Sus llagas fuimos nosotros curados.
5 No hace mucho tiempo alguien lo estaba discutiendo conmigo —un excelente erudito, y él podía decir palabras que yo ignoro por completo— y así que, él dijo: “Hermano Branham, creo que Ud. es sincero, pero”, dijo: “Estoy seguro que Ud. está errado al predicar sanidad Divina, porque Ud. no puede colocar la sanidad Divina en la expiación”. Él dijo: “¿Predica Ud. la sanidad Divina desde la expiación?”.
Le respondí: “Cada bendición redentiva es por medio de la expiación”.
Y él dijo: “Bueno, yo le probaré que no está en la expiación”.
Le dije: “Bueno, sí que me gustaría escuchar eso”.
Y él dijo: “¿Predica Ud. lo que dijo Isaías de Cristo, que llevó nuestras enfermedades, y así sucesivamente?”.
Yo dije: “Sí, señor. Eso es…”.
Él dijo: “¿Si yo le pruebo que eso se cumplió, lo aceptará?”.
Le respondí: “Si se puede probar por la Biblia, lo acepto”.
Y sabía que él recién había salido de la escuela, y yo no asistí más allá del séptimo grado, así que yo sabía que era más que un contrincante para mí en ingenios como ese. Pero yo sabía a Quien había creído, vean: Al Señor Jesús.
Y yo sé que Él es un Sanador, porque Él me sanó a mí. Ciego fui, más hoy veo, así que yo sé que Él es el Sanador. Lo he visto sanar a miles de personas… o, yo he visto a la gente aceptar su sanidad. De esa manera es.
El Señor no los sana ahora, Él ya lo hizo. Cada bendición redentiva ya fue concluida en el Calvario. Ud. solo mire y viva. De esa manera es.
6 No es que alguien los pueda sanar, o traerles la sanidad, o que Dios les traiga alguna sanidad; es la fe de Uds. en Su obra terminada.
Por lo tanto, él dijo: “Lo que concierne a sanidad, no terminó allá en el Calvario”. Él dijo: “Ahora, en Mateo el capítulo 8 (creo que es), él dijo: ”Sr. Branham“, él dijo: ”La Biblia dice que Él sanó a la gente que le llevaron para que se cumpliera aquello que fue dicho por el profeta Isaías, que Él llevarías nuestras enfermedades, y así sucesivamente“.
Yo dije: “¿Lo aplica Ud. allí, hermano?”.
Él dijo: “Sí”.
Yo dije: “¿Cómo pudiera ser eso la expiación cuando fue un año y seis meses antes que aún se llevará a cabo la expiación? Él todavía no había sido glorificado. La Sangre no había sido derramada. Por lo tanto, si ese fuera el caso, la expiación tendría más poder antes de que en realidad se aplicara, que después cuando entro en vigor. Entonces, ¿cómo podríamos hacer eso?”. Dije: “Eso fue un año y seis meses antes que fuera crucificado. La Sangre todavía no se había derramado, por lo tanto, ¿cómo se aplicaría eso a la expiación?”.
Y entonces él comenzó a usar grandes palabras, y yo dije: “Amable señor, yo no tengo el don de interpretación”. Le dije: “No puedo entender lo que está Ud. diciendo. Un simple King James, lo entendería mejor”. Así que dije: “Bueno vamos a…”. Él seguía hablando. Yo dije: “Bueno ahora, hermano, mire, le voy a preguntar algo. ¿Admitirá Ud. que la sanidad Divina está en la Palabra?”. En Marcos 11:24 dice: “Todo lo que pidiereis orando, creed”, ¿ve?
“Oh”, él dijo: “Sí, yo…”. (En eso él se equivocó) Él dijo: “Estaba en la Palabra, porque toda cosa…”.
Yo dije: “Jesús dijo: Todo lo que pidiereis. Y las cosas que Yo hago vosotros también las haréis”. ¿Qué de eso?“.
Y él dijo: “Bueno, Ud. está tratando de escapar con Marcos 16”.
Le respondí: “No, señor. Estoy tratando de llevarlo a Marcos 11”.
7 Y él dijo: “Sí, está en la Palabra, pero no en la expiación”.
“Bueno”, yo dije: “La Palabra está sobre la expiación”.
“Oh”, él dijo: “No puede ser”.
Le dije: “Lo está”.
Y yo dije: “Mire. En una ocasión hubo un rey que hizo todas sus leyes y reglas. Él hizo todas las leyes y los castigos. Él era un hombre justo. Él era un hombre veraz. Y cierta vez un esclavo cometió un crimen. Y en el tribunal, el rey dijo: Lo siento señor, pero tengo que quitarle la vida porque está escrito aquí mismo en mis leyes que Ud. tiene que morir por esta pena. Y yo soy un hombre que es justo. No me puedo retractar de mi palabra. Y aquí está… Mi ley dice que Ud. debe morir. Así que le tengo que quitar la vida. Y el pobre tipo comenzó a temblar.
Él dijo: Bueno, ¿qué puedo hacer por Ud. antes de quitarle la vida?
Le dijo: Deme un vaso de agua.
Él tomó el vaso de agua; no lo podía sostener. Sabía que le iban a cortar la cabeza, y él simplemente estaba temblando.
Él dijo: Ahora, espere un segundo. Él dijo “No te voy a quitar la vida hasta que te tomes el agua”.
El esclavo la tiró al piso“.
Yo dije: “¿Qué va a hacer él ahora? ¿Está su palabra por sobre su ley? Él se tiene que quedar con su palabra si es justo”.
Él dijo: “Ese fue un desliz del rey”.
Yo dije: “¿Entonces Dios lo pondría en Su Palabra, y no en la expiación? ¿Él también tuvo un desliz?”. No el Dios nuestro. Él no tiene deslices. Eso es correcto. Él no los tiene.
8 Una dama, hace un tiempo, envió a su muchacho a la escuela para que aprendiera a ser un ministro. Así que ella se puso muy enferma, y mandó avisarle a la escuela, y le dijo al muchacho que estuviera al pendiente, porque el doctor había dicho que podía morir. Ella tenía pulmonía en la peor etapa.
Así que el muchacho se preparó para regresar a casa en cualquier momento que se le llamara. Y entonces, él no volvió a saber nada. Dijeron que al siguiente día la madre se mejoró, así que él lo dejó pasar.
Entonces cuando él regresó a casa en las vacaciones, le dijo a su madre, le dijo: “Madre”, dijo: “¿Qué le pasó cuando estuvo tan enferma y luego se alivió tan rápido?”. Dijo: “¿Qué doctor fue a ver?”.
Ella dijo: “¡Aleluya! A Jesús”.
Le dijo: “¡Madre!”.
Ella dijo: “¿Sabes en dónde está esa…? ¿Sabes en dónde está esa misioncita al voltear la esquina?”.
Respondió: “Sí”.
Dijo: “Bueno, una de esas señoras vino a verme. Dijo que fue guiada a venir a verme. Y mi doctor me había desahuciado, dijo: Allá en mi iglesia oramos por los enfermos y los ungimos con aceite, y oramos por los enfermos. Y dijo: ”¿Permitirías que viniera nuestro pastor a orar por ti?“.
Ella dijo: “Bueno, me daría gusto. Así que ella fue y trajo al pastor y vinieron. Y él leyó de la Biblia en Marcos el capítulo 16, donde si ponen las manos sobre los enfermos ellos sanarán”. Y dijo: “El ministro me leyó de la Biblia, e impuso las manos sobre mí, y yo me recuperé”.
“Oh”, él dijo: “Eso es ridículo, madre, es ridículo”. Dijo: “Esa solamente es la gente sin educación que cree eso”. Dijo: “Ahora, en el seminario aprendimos que el capítulo 16 de San Marcos empezando con el versículo 9 no está inspirado”.
La mujer dijo: “¡Aleluya!”.
“Pues”, él dijo: “Madre, ¡qué audacia! Pues”, dijo: “estas actuando como uno de los que están allá abajo”.
Ella dijo: “¡Aleluya!”.
Él dijo: “¿Qué le está pasando?”.
Dijo: “Solo estaba pensando: Si Dios pudo sanarme con una Palabra que no está inspirada, ¿qué pudiera hacer Él con la que en verdad está inspirada?”.
Como Billy Sunday dijo una vez: “El argumento está más diluido que el caldo que se hizo con la sombra de una gallina que se murió de hambre”. Así que, está demasiado diluido en contra de la sanidad Divina, porque… llega un poquito demasiado tarde. Dios ya lo está haciendo. Por lo tanto “La prueba del pudín, está en comérselo”.
9 Bueno, en esta bendita Biblia antigua, el viejo libro de texto, tomaremos el mismo tema esta noche sobre Abraham. Y mañana por la noche, recuerden, vengan temprano. Voy a hacer que los muchachos repartan las tarjetas de oración y demás temprano si podemos, para llevar a cabo una gran línea de oración, mañana por la noche, si el Señor quiere.
Ahora, creo que anoche nos quedamos cuando Abraham, creo, había subido. Y Dios lo había sacado del cuadro. Mostrando que Su pacto estaba enteramente… no tenía cuerdas que lo ataran. Era Dios por Su gracia soberana que incondicionalmente había prometido que Él salvaría a Abraham y a su simiente.
Y anoche cuando leímos de Su Palabra nos dimos cuenta que nosotros somos la simiente de Abraham cuando estamos muertos en Cristo. Y somos herederos de la misma promesa. ¿Es eso correcto? La simiente de Abraham. Cada hombre que nace del Espíritu de Dios es la simiente de Abraham, y son herederos de acuerdo a la promesa.
Pablo dijo: “Nosotros judíos, no siendo judíos en lo externo, mas judíos en lo interior”.
Ahora, la promesa era para la “simiente”, no “simientes” de Abraham. Abraham tuvo varios hijos, pero, solo uno a través de Sara era la promesa.
10 Y Abraham le creyó a Dios, cómo es que obtuvo este gran nombre de ser el padre de naciones; él le creyó a Dios. Y creyó en esperanza contra esperanza, él aún creyó en esperanza, sabiendo que Dios era capaz de cumplir lo que había prometido.
Oh, mi hermano jovencito, sentado allí en la silla de ruedas, si tan solo pudiera ver esta noche esa promesa, hijito. El Calvario está delante de Ud. Si tan solo pudiera mover las sombras de su mente, mirar hacia allá, algo se anclaría aquí abajo; no habría nada en el mundo que lo pudiera mover. Ud. estaría empujando esa silla fuera del edificio y alrededor del Tabernáculo Cadle y por el lugar de donde viene.
Y Uds. que se están muriendo con problemas cardíacos: es el peor asesino que existe. Cáncer: los doctores casi ni pueden hacer algo al respecto. Escuché en la radio el otro día que no se puede probar que la operación del cáncer haya tenido existo alguna vez. Ellos la llaman “la enfermedad de la cuarta dimensión”. Pero Dios tiene la cura. La medicina tiene remedios; Dios es la cura. “Yo soy el Señor que sana todas tus dolencias”.
11 Ahora, si Abraham le creyó a Dios porque Dios así lo había dicho, entonces nosotros siendo la simiente de Abraham, tenemos el mismo tipo de fe que tuvo Abraham, porque Dios llamó a Abraham por elección. ¿Cómo lo llamó Él a usted? Por elección. La única manera que podía ser llamado es por elección. “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no le llamare primero”. Dios hace la elección, después usted simplemente obedece.
Y entonces, si Él lo llamó a usted… “Y todo el que a Mí viene, Yo le daré Vida Eterna, y no le echo fuera, y lo resucitaré en el día postrero”.
Aquellos a quienes Él antes conoció, Él llamó. Aquellos a quienes Él llamó, Él justificó. Aquellos a quienes Él justificó, Él glorificó. Esa es la Palabra de Dios. Yo la amo, porque puedo poner mi confianza en Ella y creerla y saber que es la verdad.
12 Acabo de hacer un comentario hace un momento. En mis viajes alrededor del mundo, he hallado dos clases de personas, dos iglesias, por así decirlo. Solo hay una iglesia, pero esto es lo que quiero decir. He hallado a la gente fundamentalista, quienes posicionalmente saben lo que son en Cristo Jesús, pero (digo esto con reverencia) ellos no tienen mucha fe en lo que creen.
Ahora, luego la siguiente clase es la Pentecostal. Ellos tienen mucha fe, pero no saben quiénes son. Eso es.
Ahora, es igual a un hombre que tiene dinero en el banco, y no sabe cómo escribir un cheque. Y el siguiente hombre puede escribir un cheque, pero no tiene dinero en el banco. Si alguna vez los pudiera juntar a los dos, entonces lo tendrían.
Si yo pudiera tomar la fe Pentecostal y la doctrina fundamentalista, o tomar la doctrina fundamentalista y la fe Pentecostal, el Milenio comenzaría inmediatamente. Habría algo maravilloso.
Pero la gente Pentecostal, con respeto y sabiendo que casi probablemente el ochenta por ciento de esta audiencia es Pentecostal. Una gente encantadora, pero con tanto grito sacaron su gozo, con tanto grito sacaron su fe. Si Uds. tomaran eso y lo colocaran solemnemente en lo que Dios dice, y conocieran que eso es lo que les da felicidad, y conocieran que eso les da redención, por lo que Uds. están felices, y debieran de estarlo; si Uds. usaran esa fe de allá del Calvario, y tomaran a Dios, y dijeran: “Eres Tú, Señor, y no hay ni una pizca en mí que lo dude”, sucederían cosas.
13 Hay una fe intelectual. Nosotros somos una trinidad, así como lo es Dios, en alma, cuerpo y espíritu.
Ahora. Hace unos cuantos años dijo la ciencia que cuando Dios dijo que: “Como es el pensamiento del hombre en el corazón, tal es él”, dijeron que Dios no sabía de lo que estaba hablando.
Y cuando la Biblia dice que el cuerpo suyo está lleno de luz, esos científicos dijeron: “Oh, ¿acaso no es eso una locura?”. El incrédulo. Pero mire. Dios prueba que el cuerpo suyo está lleno de luz. Los rayos X prueban eso. Es su propia luz que lo indica en su cuerpo, no la luz del rayo-X. No tiene luz. Es la luz suya que lo indica en los rayos-X. Así que su cuerpo está lleno de luz. Y entonces, cada pequeña célula es una célula luz allí dentro.
14 Ahora, también, escuchen. Hace como unos dos años me encontraba en Chicago, donde la ciencia probó ahora… Aproximadamente hace un año y seis meses, creo que fue, tenían un artículo en el periódico. La hija del Sr. Bozé y yo lo estábamos leyendo, donde los doctores han probado que dentro del corazón humano, no del animal, en el humano, hay un compartimento pequeñito, un compartimento pequeñito, que ni siquiera tiene una célula de sangre en él. Y dicen que es [palabras no claras] del alma. El alma vive en el corazón.
Ahora, la fe intelectual es lo que… Ese es el problema con nuestros avivamientos hoy. Aquí está ahora, cáptelo. Billy Graham, Jack Shuller, muchos hombres grandes, Oral Roberts, grandes evangelistas en los campos han peinado esta nación de arriba abajo. Se han hecho llamamientos al altar suficientes para convertir a mil americanos… o Américas, mejor dicho.
Pero la razón: Es solo que se trae a la gente a una fe intelectual. Si siguieran un poco más profundamente para permitir que la fe salga del intelecto, y se empape bien adentro del alma, eso duraría. Esa es la razón por la que casi el ochenta por ciento, o el noventa por ciento de los convertidos que vienen en un avivamiento se van antes de los seis meses, es porque ellos solo tienen una concepción intelectual. Pero cuando llega a ser una experiencia de ser nacidos de nuevo del Espíritu de Dios, eso se ancla por toda la eternidad.
15 “No contristéis el Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados”, hasta el siguiente avivamiento. Solo quería sabe si estaban escuchando lo que estoy diciendo. “No contristéis el Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados”, ¿por cuánto tiempo? [La audiencia dice: “Hasta el día de vuestra redención”]. Correcto. El sello no se rompe. Cuando un edificio queda completo… o, un vagón, diría, cuando es cargado, y se le pone el sello, nunca vaya Ud. a tocar ese sello. Se metería en problemas con el gobierno.
Y cuando Dios limpia, por gracia, toda la incredulidad del corazón, cuando un hombre puede mirar a Dios en la cara y darse cuenta que él es un descendiente de Dios. Él creerá que cada palabra que Dios escribió en la Biblia es la verdad. Dios lo sellará en el Reino de Dios por medio del Espíritu Santo hasta el día de su redención. Dios así lo dijo. Yo creo la Palabra.
16 Una gran negligencia entre nosotros, una gran cosa de la que no tenemos mucho, es la condición anémica de la iglesia. La condición en la iglesia está fallando, y aquí está…Ahora aquí hay una cosa: nos vamos demasiado sobre evidencias.
Ahora, Lutero dijo: “El justo vivirá por fe” Él pensó que lo tenía.
Wesley dijo: “Cuando Ud. tiene suficiente salvación como para santificarse…”. Ahora, Uds. Metodistas, eso es muy bueno. Cuando Uds. tienen suficiente fe para santificarse y empezar a gritar, Nazarenos, Peregrinos de la Santidad, Metodistas, Uds. dicen: “¡Gloria! Lo tenemos”. Pero se dieron cuenta que no lo tenían. Eso es correcto. Uds. hicieron muchas cosas después de gritar que no deberían haber hecho. Se descarriaron, se regresaron.
Uds. Pentecostales empezaron a hablar en lenguas. Uds. dicen: “Oh, hermano, ahora lo tenemos”. Pero se dieron cuenta que no fue así.
¡Dios es amor! Y los frutos del Espíritu son: amor, gozo, paz, benignidad, bondad, mansedumbre, misericordia. Donde hay conocimiento este se desvanecerá. Eduque a sus predicadores todo lo que quiera. Donde hay conocimiento, este se desvanecerá. Donde hay profecías, estas fallarán. Donde hay lenguas, estás cesarán. Pero cuando venga aquello que es perfecto, lo cual es el amor, permanecerá para siempre.
17 Permítanme detenerme aquí solo un momento. De todas formas esta noche tenemos mucho tiempo. Voy a regresar a este texto mañana por la noche, quizá entonces. Permítanme contarles un poquito de mi vida. ¿Les gustaría saber solo un poquito? No me gusta… solo escuchar, algo viene tan agradable.
Les diré algo, mis hermanos, no hace ninguna diferencia qué tan emocionados traten de ponerse. Eso es bueno. Cualquier cosa sin emoción está muerta. Uno lo puede comprobar científicamente. Así que, si su religión no los pone un poquito emocionados, Uds. deberían de enterrarla. Busquen una que tenga emoción.
Pero, mire, hermano. La cosa principal: Si todas sus emociones no están selladas con el amor Divino del Espíritu Santo, no le servirá de nada.
¿Saben cómo yo he tenido éxito? Es con esto, se lo atribuyo a una cosa: Amor. Eso es correcto. ¿Sabían Uds. que el amor conquistará cualquier cosa, sin importar lo qué es?
18 ¿Cuántos han leído el libro que está allí atrás, que lo han estado leyendo? Veamos sus manos. ¿Cuántos han leído alguna vez mi libro? Bien. Gracias. Uds. han visto la fotografía del Ángel del Señor allí atrás, también.
Ahora, noten, todo científicamente, si se fijan en la primera parte, en Portland, Oregón, esa noche, cuando yo estaba parado en la plataforma, y aquel maniático corrió a la plataforma para matarme. ¿Se acuerdan haber leído eso? Yo solo estaba hablando, así como estoy ahora. Y este tipo corrió por entre una multitud de miles de personas. Y estaban parados en la calle.
Y sus ojos se le saltaron. Y él estaba subiendo y bajando las manos. Él corrió y se subió a la plataforma. Yo pensé que quizás alguien estaba enfermo y que él venía por mí. Había alrededor de ciento cincuenta, doscientos ministros sentados detrás de mí.
Y yo lo miré, y él corrió hacia aquel lado y los predicadores se dispersaron como moscas. Y él acababa de golpear a un predicador ese día. Había salido de una clínica psiquiátrica. Le quebró la mandíbula y la clavícula. La policía lo andaba buscando.
19 Y en la plataforma, corrió directamente hacia mí, y dio un gran resoplido como ganso. Sacó su pecho, con unos brazos enormes. Yo pesaba en ese entonces 128 libras [58 Kg.]. Él pesaba alrededor de 250 libras [113 Kg.]. Medía como seis pies de alto [1.82 m.], o más, como seis pies y cuatro pulgadas [1.95 m.] o algo así.
Y él dijo: “¡Tú hipócrita! ¡Tú víbora en el césped! Parado así posando como un siervo de Dios. ¡Te voy a hacer pedazos aquí mismo en esta plataforma!”.
Pues, uno en verdad tiene que estar seguro de lo que está hablando cuando se trata de un maniático. Yo solo me quedé quieto. Lo miré.
Él dijo: “Haciéndote llamar un hombre de Dios”. Y levantó su brazo. Dijo: “Voy a mandar a ese cuerpecito tuyo directamente hasta la audiencia. No quedará ni un pedazo tuyo unido al momento que aterrices”.
Yo sabía que él bien podía llevar a cabo sus amenazas. Solo me le quedé mirando. Ni un predicador dijo una sola palabra. Se habían ido.
Y yo miré, y aquí venían dos policías. Yo los acababa de guiar a ambos a Cristo. La madre de uno de ellos había sanado una noche antes —una buena mujer Presbiteriana. Y ellos subieron corriendo para agarrarlo. Yo dije: “Este no es un asunto de carne y sangre, hermano. Solo un momento, gracias”. Los hombrecitos se retiraron. Me quedé allí un minuto.
Yo solo me quedé muy quieto. Y yo le iba a decir… le dije: “Señor, ¿qué pasa?”.
Y luego el [El Hermano Branham imita a alguien escupiendo]. Me escupió en la cara. Y dijo: “Tú, víbora en el césped”. Él dijo: “Esta noche te voy a quebrar cada hueso del cuerpo”.
Y yo le iba a decir: “Espero que no lo hagas”. Y comencé a decir eso, Dios, en Su soberanía, el Espíritu Santo descendió. Y Él dijo… solo habló en mí… Ellos pensaron que era yo hablando, pero no era yo. Así como tampoco lo soy en las visiones.
Él dijo: “Porque has desafiado el Espíritu de Dios, esta noche caerás a mis pies”. Había dos profecías. Ahora tenían que mostrarse.
Dijo: “¿Caer a tus pies?”. Dijo: “¡Tú, hipócrita!”. Dijo: “Te mostraré a los pies de quién voy a caer”. Lanzó su brazo hacia atrás y corrió hacia mí muy rápido, y comenzó a golpearme.
Yo dije: “Satanás, sal del hombre”.
Y cuando su brazo estaba arriba comenzó a hacer “¡Mmmmm, mmmm!”. Se dio vuelta de esa forma y cayó a mis pies y me afirmó allí al punto que los policías lo tuvieron que rodar de mis pies.
Ellos dijeron: “¿Está muerto ese hombre?”.
Yo dije: “No, señor. Él adora ese espíritu”. Ellos lo sacaron.
20 ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Acaso odié al hombre? Yo lo amé. Un pobre mortal en esa condición. Ese no era el hombre hablando, ese era el diablo. Él estaba poseído del diablo.
Y el diablo lanzó el reto, y el Espíritu Santo aceptó el reto. ¿Y saben que fue lo que sucedió? En el lugar había sillas de ruedas, catres, camillas; Uds. saben cómo era en el principio. Cuando eso sucedió, uno podía… cuando él estaba hablando, uno hubiera escuchado caer un alfiler, como dice el viejo dicho. Pero cuando toda esa legión vio que su hombre en jefe había sido herido, toda persona enferma se puso de pie. Cada catre se vació. Cada silla de ruedas se vació. Y todo el grupo fue sanado a la misma vez y salió caminando, ¿ven? Porque el poder del odio y el poder del amor se encontraron, y el amor conquistará al odio cada vez. Amen a sus enemigos.
21 Ahora, Uds. pudieran… Espero que no me dejen de querer a partir de esto, pero les voy a contar una cosita que sucedió. Quizás Uds. digan después de esto: “El Hermano Branham es un fanático”, pero, está bien. Uds. lo van a decir de todas maneras, así que, bien les pudiera contar algo más.
Así que entonces, un día estando en la granja Burke allá en Indiana, de donde yo soy —Jeffersonville— había un gran toro viejo que había matado a un hombre de color. Ellos lo vendieron y estaba cerca de Henryville. Eran un gran toro Guernsey, de cuernos largos.
22 Yo fui un guardabosque por años cuando era un ministro Bautista. Solía patrullar. Nunca había levantado una ofrenda en mi vida. Nunca he tomado una ofrenda en mi vida.
Así que un hermano me pidió en una ocasión que le levantara una ofrenda.
Yo le dije: “Ud. se morirá de hambre la próxima semana”. Porque, me recuerdo de una vez cuando dije que iba a levantar una ofrenda en mi iglesia. Y yo le dije a mi esposa… Habíamos llegado al punto donde no podía hacer que todo me cuadrara.
¿Alguna vez han llegado a ese punto? Por supuesto que sí.
Y yo dije: “Querida, voy a levantar una ofrenda esta noche”.
Ella dijo: “Voy a ir a verte”.
Entonces, yo me subí allí y estaba… Ahora, no porque ellos no quisieran. Ellos me hubieran dado todo lo que tenían. Pero yo era joven, y pues, ¿acaso no podía trabajar, como cualquier otro?
Así que me subí y dije: “Hermanos, yo…”. Nosotros no tenían un plato para las colectas. Dije… “Voy a… Me encuentro en un aprieto, voy a levantar una ofrenda esta noche”. Yo dije: “¿Pudiera alguien traerme mi sombrero?”. Y uno de los viejos diáconos fue por mi sombrero.
Yo miré y una pequeña madre anciana estaba sentada allí con un pequeño delantal a cuadros. No sé si Uds. alguna vez los han visto, con una bolsita por dentro del delantal. Ella metió su mano y sacó uno de esos… Durante el tiempo de la depresión, de todas maneras, Uds. saben, esos pequeños monederos, los que cierran a presión. Empezó a buscar alrededor de esos centavos y… ¡Oh, hermano! Yo no podía soportarlo.
“Oh”, yo dije; “Solamente estaba bromeando. No lo dije en serio”. Eso es lo más cerca que he estado de levantar una ofrenda.
Y el Sr. Ryan, un viejo amigo, había venido de Dowagiac, Michigan, tenía el cabello largo, andaba en bicicleta por el lugar. Y él me la regaló. Y fui por una lata de pintura de diez centavos y pinté la bicicleta y la vendí por cinco dólares, y no tuve que levantar la ofrenda después de todo.
23 Entonces, así fue como sucedió.
Yo estaba patrullando. Y me encontraba en la Conservación. Y había estado por allí en un riachuelo. Y me acordé de un hermano que estaba del otro lado, estaba enfermo y me había mandado llamar y para que orara por él. Y solo pensé que este sería un buen momento.
Así que comencé a caminar subiendo la colina, hay un pedacito de campo que pareciera estar podado. Y cuando llegué a la mitad del campo como a unas quinientas yardas [457 m.] o más; qué se levantó sino el mismo toro que había matado al hombre de color.
Y allí estaba él parado como a unos treinta o cuarenta pies [9 o 12 m.] de mí. Y él y unas vacas estaban acostados allí. Él se levantó y resopló y me miró. Y yo reconocí al toro.
Bueno, se supone que debía tener una pistola, pero no traía ninguna. Así que, miré hacia atrás al cerco. Estaba demasiado lejos para correr hacia allá y no había árboles donde meterme. Así que yo pensé: “Entonces este es probablemente el fin”.
Así que yo lo miré. Y Uds. saben, (ahora, este no es un chiste), cuando yo miré al toro, y él bajó su cabeza y aventó sus cuernos al suelo, se echo tierra, y empezó a acercarse a mí.
Ahora, en lugar de odiar al toro, yo estaba contento de no traer la pistola. Yo lo amé. Ahora eso suena extraño. Ahora yo quiero que recuerden esto. Yo amé a ese tipo. Pensé: “Pobrecito. Yo estoy en su lugar. Estoy en su territorio. Él estaba dormido y yo lo desperté; simplemente hice que se levantara”.
Y yo le dije a él, sin saber, yo dije: “Criatura de Dios, yo soy un siervo de Dios. Voy de camino a orar por uno de los hijos enfermos de Dios. Ahora, no puedes molestarme, porque yo soy siervo de Dios. Ahora, lamento haberte perturbado. En el Nombre de Jesús, ve y acuéstate”.
Y ese toro… no le tenía ni un poquito de miedo al toro igual como no le tuve miedo a aquel hombre esa noche, o a mi hermano sentado aquí.
Y ese toro se vino corriendo hacia mí, hasta que llegó a unos diez pies [3 m.] de mí. Y no le tenía más miedo del que tengo aquí ahora. Y él se acercó bastante a mí, y se detuvo. Y volteó a mirar para este lado y para el otro lado, muy agotado.
Y yo solo lo miré, pensé: “Pobre tipo”.
Él se dio la vuelta y caminó y se acostó. Yo pasé caminando a un lado de él.
El amor conquistará cualquier cosa. “Donde hay lenguas, estas cesarán. Donde hay profecías, estas se desvanecerán”. Pero cuando llega el amor, lo conquista todo. “De tal manera amó Dios al mundo…”.
Es allí en donde están fallando, amigos. No practiquen tanto si es que tienen los dones o no, pero practiquen ese don real del amor. Entonces estarán mejor.
24 Siendo que ya llegué hasta aquí, puedo decir entonces algo más. Muchos de Uds. vienen a la casa y se ora por ustedes. Yo estaba tratando de podar mi patio de enfrente. Y podaba unas dos vueltas y luego corría… o, pasaba a las personas y oraba por ellas. Luego daba otra vuelta, me quitaba los overoles, y me ponía otra ropa y entraba y oraba por ellos. Pues, la parte de enfrente volvía a crecer antes de terminar de cortar la parte trasera.
Así que, yo estaba en el patio de atrás. No hay nadie allá atrás. Y me quité la camisa —hacía mucho calor. Y estaba podando con la podadora, tan fuerte como podía hacerlo; sin pensarlo. Pero hay un gran nido de avispas colgado en la esquina. Y yo le pegué al cerco. Y hermano, hermana, Jehová Dios, conociendo todas las cosas, y yo aquí en este escritorio sagrado: en un momento fui cubierto de avispas.
En lugar de odiar a esas avispas, yo pensé: “Pobrecitas. Yo las perturbé. Ese es su hogar. Dios las hizo. Y ese es su hogar”. Y dije: “Pequeñas criaturas de Dios, lamento haberlas perturbado. Pero, ahora, yo soy el siervo de Dios, y estoy apurado. Hay muchos de Sus hijos enfermos que están llegando para que se ore por ellos. Debo darme prisa”. Y empecé con la podadora de arriba abajo. Y esas avispas zumbando alrededor de mí, y sin la camisa puesta. Ellos lo matarían a uno. Una de ellas lo podría tumbar —son unas cosas enormes.
Y esas avispas volaban a mí alrededor. Y yo solo seguí podando, con tal amor por esas pobres cositas. Y circularon alrededor, y se fueron directamente al nido en una sola fila, en el Nombre del Señor Jesús.
¿Qué es? ¡El amor conquista todas las cosas! “Ama al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con toda tu fuerza”. Y la fe acompañara a ese amor.
25 Ahora, noten, Abraham tenía que creer en Dios para poder… amar a Dios para poder creer en Él. Ud. ámele a Él, y entre más Ud. lo ame, más fe se acumulará.
Y también, anoche, lo dejamos a Él cuando se le apareció a Abraham, a los noventa años de edad, como el Dios Todopoderoso, de los pechos, El Shaddai.
Ahora encontramos que después que Él había sido El Shaddai para Abraham, Abraham era un hombre anciano, aún creyendo, aferrándose a la promesa. Se tomó de la Vida Eterna. Se tomó de cada promesa de Dios y se aferró a ella.
Eso es lo que Él dijo sobre ser El Shaddai. El bebé solo se toma del pecho de la madre, y se satisface a medida que amamanta e introduce la fuerza de su madre en su propio cuerpo. Y él está amamantando la fuerza de su madre e introduciéndola en su propio cuerpo. Si él está débil, enfermizo, desgastado, él amamanta la fuerza de su madre.
Ahora, la Palabra de Dios es Su pecho. Y nosotros solamente nos tomamos de eso, y amamantamos nuestra fuerza de la promesa de Dios. Solo siga citándola: “Yo soy el Señor que te sana”. ¡Oh, qué cambio hace cuando Ud. lo cree!
26 Ahora, nos damos cuenta que Abraham, entonces… Lot se separó de él, y se metió en problemas. Y aquí hay un cuadro hermoso (quiero que lo vean) del amor de Dios. Cristo yendo en busca del descarriado y el pecador. Reyes, enemigos, vinieron y tomaron a Lot, a su esposa, tomaron a los reyes de Sodoma, y se fueron.
Y Abraham, tan pronto se enteró que su sobrino Lot había sido capturado por el enemigo (obsérvenlo), Abraham juntó a todos sus criados, y fue a perseguir al enemigo y capturó al enemigo, y trajo a Lot de regreso.
Qué hermoso cuadro de nosotros, la raza caída de Adán. El enemigo nos tenía. Y Dios el Padre tomó la hueste celestial y persiguió al diablo, hasta que Él lo conquistó, y nos trajo de regreso con seguridad. ¡Qué cuadro de la salvación!
Desearía que tuviéramos mucho tiempo. Desearía que este avivamiento pudiera seguir unas dos semanas, de esa manera podríamos entrar directamente en esta Palabra y comenzar a cavar en Ella; trayendo fe.
Estoy por traer una gran carpa, con doce mil asientos. La vamos a instalar y nos quedaremos unas cuatro o seis semanas a la vez, para así poder seguir adelante.
27 Y ahora, noten entonces otra cosa después de eso, después de la destrucción de Sodoma y Gomorra. Tenemos que omitir muchos de estos grandes lugares. Y luego cuando los encontramos, lo siguiente que sucede, es que Abraham está sentado allá en un atierra árida.
Dios no nos promete todo fácil. Pero Dios nos promete la gracia para soportarlo. Dios no nos promete llevarnos a casa sobre un lecho suave de rosas. Miren la paciencia de Job, y los discípulos, y por toda la edad, cómo los hombres y las mujeres sufrieron por la causa de Cristo.
Y aquí estaba Abraham, sentado sobre estas tierras áridas, bajo su roble. Esta pequeña tienda… La manada siendo muy pobre porque Lot había tomado las tierras predilectas. Y él y Sara estaban sentados allí. Y una tarde mientras Abraham se fijó —todavía aferrándose a la promesa de Dios— él miró, parado cerca del árbol, y allí estaban tres hombres recargados en él.
Abraham salió a recibirlos, cayó a Sus pies, los tres hombres, y dijo: “Si he hallado gracia en Sus ojos, deténgase solo un momento. Siéntese debajo del roble, debajo del árbol, en la sombra; hoy hace calor”. Cortésmente. Dijo: “Traeré un poco de agua y les lavaré los pies. Y cocinaré un bocado de pan para Uds. Uds. refrésquense y después pueden seguir su camino”. De esa manera se atiende a los extranjeros.
28 Noten, Abraham esperando la promesa. Había algo en él que reconocía que aquellos eran más que hombres. Porque uno de ellos era el mismo Dios Todopoderoso. Y los otros eran dos Ángeles: los otros dos.
Así que él se metió rápidamente a la tienda y dijo: “Sara, ve a la tinaja de la harina y toma un poco y amásala rápidamente… o, ponla en el cernidor. Y prepara unas tortas sin levadura rápidamente”.
Y él corrió hacia el ganado y buscó hasta que cogió al ternero más gordo que tenía. Batió rápidamente algo de leche y obtuvo un poco de mantequilla. Mató al ternero y lo cocinó. Y tomó unas chuletas de ternero, pan de maíz, algo de mantequilla, la crema, lo llevó hacia afuera y lo sirvió para que Dios y los dos Ángeles comieran. ¡Amén!
¡Oh, vaya! En este momento me siento religioso. ¡Piénsenlo! Dios visitando al hombre mortal. Oh, eso provoca que las pequeñas ruedas comiencen a girar. Mírenlo.
29 Ahora, Abraham se sentó y los observó. Probablemente se consiguió una pequeña rama y les espantaba las moscas mientras estaban comiendo. ¿Alguna vez han hecho eso? En casa teníamos que hacerlo. Teníamos un matamoscas de ramas allá afuera en el campo, antes que tuviéramos las puertas de mosquitero, o que pudiéramos costearlas.
Y allá él observó a los Ángeles y a Dios mientras comían… Y Dios tenía Su espalda volteada hacia la puerta. Él dijo: “Abraham, ¿dónde está Sara?”.
Dijo: “Ella está en la tienda”.
Él dijo: “Como en este tiempo, según el tiempo de la vida, Yo voy a… el tiempo de la vida, te voy a visitar”. Sara con casi cien años de edad. Dijo: “Te voy a visitar de acuerdo al tiempo de la vida”.
Y Sara… Aquí está, ahora. Observen. Sara, en la tienda, se rió, dentro de la tienda, a espaldas de Dios. El Hombre sentado allí en carne humana, comiendo carne de carnero, bebiendo leche y mantequilla de la vaca, comiendo un poco de pan de maíz.
Y Él dijo: “¿Por qué se ha reído Sara?”, detrás de él. ¿Cómo le llamarían a eso algunos de Uds. escépticos? ¿Telepatía mental? ¿Leyendo la mente de Sara?
De todas maneras, ¡Dios lo hizo! Sara se asustó. Ella dijo: “No, yo… yo nunca me reí”.
Dijo: “Oh, sí, en verdad que lo hiciste”.
Él sabía de lo que estaba hablando. Amén. ¿No es maravilloso? La Palabra, tan real y tan simple.
Después de comer, Él dijo: “¿Le ocultaré un secreto a Abraham… le dejaré saber lo que Yo voy a hacer?”. Y Él le reveló que los pecados de Sodoma ya habían llegado hasta el cielo. Sus clamores eran muchos. Él la iba a destruir. Piénsenlo. Y luego Él se desvaneció de delante de Abraham y los Ángeles se fueron.
30 Un predicador me dijo hace un tiempo, él dijo: “Hermano Branham, ¿en realidad dice Ud. que ese era Dios?”.
Le respondí: “No es si yo lo digo o no. La Palabra lo dice”. Y observe. Está en mayúsculas S E Ñ O R: Gobernante, de los cielos y la tierra, Señor Dios.
Pues, él dijo: “¿Cómo sucedió eso?”.
“Pues”, yo dije: “Ud. limita a Dios a su teología”.
Unas personas simplemente no pueden… Quizá no seamos capaces de derribar con gritos los muros de Jericó, o quizá no podamos tener la fe de Josué para cruzar el Jordán. Y quizá no tengamos la fe de Enoc, quien salió a dar una caminadita con Dios en la tarde, un paseíto, y solo se cansó de la tierra, y caminó a casa con Él.
31 ¡Dios es Todopoderoso! Entonces, ¿de qué está hecho el cuerpo? Un poco de calcio, potasa…
Hace un tiempo allí en Memphis, Tennessee… A mí me gusta el arte. Y estaba observando allá en un museo, donde decía, que al analizar el cuerpo humano de un hombre que pesa 150 libras [68 Kg. Trad.] valía ochenta y cuatro centavos. Hay suficiente cal en el cuerpo como para esparcir el nido de una gallina. Y oh, Uds. saben, solo unas cuantas cositas como esa.
Estaban dos muchachos parados allí. Uno de ellos volteó a mirar al otro, dijo: “Bueno, Juan, no tenemos mucho valor, ¿verdad?”.
Pero Uds. le ponen un abrigo de visón de quinientos dólares a esos ochenta y cuatro centavos, y caminan por la calle con la nariz levantada, que si lloviera las ahogaría. Y Uds. pertenecen a una gran iglesia. Y cuidan esos ochenta y cuatro centavos. ¿Y qué es? Nada sino un puñado de cenizas. Y Uds. le meten cualquier cosa a esa alma que vale diez mil mundos. Uds. no piensan en eso.
“Porque polvo eres, y al polvo regresarás”, no estaba hablando del alma. Sí. Ochenta y cuatro centavos, es el valor del cuerpo humano.
32 Dios solo extendió la mano y tomó un puñado de átomos, y un puñado de calcio y un puñado de luz cósmica, y solo “Wheww!”, sopló en ellos, y formó tres cuerpos. Y Él y los dos Ángeles se metieron en ellos. Y comieron. Ese es nuestro Dios.
¿Qué es usted…? ¿Por qué entonces la resurrección les resulta un misterio, si el Dios, que pudo salir de todo el espacio, es quien llena todo el espacio del sistema solar y más allá? ¡Amén! Pues, para Él no es nada hablar y cualquier cosa puede suceder. Y si Él los conoce a Uds. por nombre…
Miren. Como dije la otra noche sobre lo que mi esposa me dijo, que me estaba quedando calvo.
Yo le dije que no había perdido ni uno solo de mis cabellos.
Ella dijo: “¿En dónde están?”.
Yo dije: “¿Dónde estaban antes de que yo los recibiera? Ellos me están esperando allá a que vaya a recogerlos”. Y de la misma manera se está yendo este cuerpo. Pero, un día no quedará nada de él. Pero cada átomo lo está manteniendo junto. Cada pedacito de petróleo, toda la luz cósmica. Dios lo tenía cuando Él hizo el mundo, y Él lo regresará en una condición inmortal en el día de la resurrección cuando Él llame a los muertos. Amén.
Por lo tanto, ¿a qué le tienen miedo? Uds. deberían ser las personas más felices de la tierra. ¡Vaya! Dios, quien controla todos los elementos, todos son de Él. Él los creó antes que lo creara a Ud. Ud. solo es una parte de Su creación cuando Él hizo todas esas cosas. Entonces Él solo tomó un poquito y lo formó y lo hizo a Ud. ¡Vaya!
33 Noten. Dios estaba mostrando en Sara y Abraham, allí, algo que Él iba a hacer con toda la gente. ¿Creen Uds. eso?
Esto es solo una pequeña pausa de nuevo por un minuto. Quiero preguntarles algo. Papá, ¿se acuerdan como era mamá cuando se casaron con ella? ¿Y Uds. se acuerdan como se miraba papá cuando se casaron con él, mamá? Un hombre de buen parecer, guapo, y con su cabello peinado hacia atrás. Qué ojos tan hermosos eran los de mamá. Ud. caminó hasta el altar y suspirando hondo, mirándola a ella.
Yo me acuerdo cuando me casé. Miré a mi esposa y mi corazón palpitaba muy fuerte. No podía… Yo era un poquito tímido. No podía pedirle que se casara conmigo, así que le escribí una carta y se lo propuse y ella aceptó. Y, así que entonces, cuando nosotros… Me acuerdo cuando me casé lo bonita que era ella.
¿Pero saben algo? Una mañana Ud. se despertó, dijo: “Madre, hay una arruga debajo de esos ojos hermosos”.
“Papá, hay unos cabellos canosos que están apareciendo en tu cabeza”. La muerte empezó a entrar. Eso lo va a atrapar.
Dios pintó ese cuadro y dijo: “Allí están. ¿Acaso no son hermosos? Esa es la obra de Mi mano. Ahora, muerte, ven. Puedes tomar el cuerpo”.
34 Fíjense ahora, Abraham y Sara eran ancianos. La Biblia dice que estaban entrados en edad. Ahora, lo que Él probó a través de Abraham y lo que Él hizo por Abraham y Sara, Él lo va a hacer con toda la simiente de Abraham.
Ahora Ud. tiene que leer la Biblia entre líneas. ¿Sabían Uds. eso? Allí es donde algunos de Uds. académicos inteligentes fallan. Eso es correcto. Él dijo: “Lo he escondido de los ojos de los sabios y prudentes, y revelado a bebés que pueden aprender”.
Noten. Solo sean un bebé. Olviden todo lo que alguna vez hayan aprendido para conocer a Cristo.
Y noten cómo mi esposa, cuando yo estoy en el extranjero, ella me escribirá una carta y dirá: “Querido Billy, aquí estoy esta noche. Estoy pensando en ti”. Ahora, eso es lo que ella está escribiendo en el papel. Pero, yo la amo tanto, que puedo leer entre líneas, ¿ven?
Si Ud. ama muy bien a Dios (Esto está escondido del erudito), pero Ud. puede leer entre líneas. Es una carta de amor. Eso es lo que estoy tratando de decirles: Ámenlo. Es una carta de amor que Uds. leen, Dios la escribió para ustedes. Todo está escondido de la gente inteligente, ahora. Ud. solo tiene que llegar a ser simple para leerlo. Eso es correcto.
35 Observen esto por solo un minuto. Tal vez, en algún momento cuando regrese, me gustaría tomar esto, Su carta de amor, y tal vez el Señor solo nos lo revele, Uds. saben.
Así que, observen. Abraham… ¿Saben lo que Dios hizo allí por Abraham y Sara? Pudiera ser extraño, uno no lo pensaría. Pero, Él no solamente los bendijo, pero Él los regreso a un hombre y una mujer joven otra vez. ¿Sabían Uds. eso? Él lo hizo. Claro que lo hizo.
Ahora observen. Me puedo imaginar a Abraham, a la siguiente mañana, levantándose y diciendo: “Pues, Sara, ¿sabes una cosa? Pues”, dijo: “tus arrugas están desapareciendo de tu cara”.
Y ella dijo: “Bueno, papá, mira. ¿Sabes una cosa? Se te está quitando lo encorvado de los hombros”. Ellos estaban rejuveneciendo. ¡Dios puede hacer todas las cosas!
Fíjense. Ellos dejaron el lugar y se fueron a Gerar. Observen qué tan lejos queda: son como unas trescientas millas [482 Km.]. Qué viaje para un hombre anciano; una abuelita con una gorrita en su cabeza. Yendo por el camino, temblorosos.
Y ahora, lo extraño fue que, cuando llegaron a la tierra de los filisteos, el rey Abimelec, andaba buscando novia. Y todas esas bellas filisteas del lugar… Cuando él vio a Sara, la abuela, que venía con bastón, él se enamoró de ella. Tonterías. Él dijo: “Esa es la que estaba esperando”.
Abraham dijo: “Oh, eres de hermoso parecer, Sara”. —de cien años de edad. Vean, uno tiene que leer entre líneas. Ella era muy hermosa. Se volvió otra vez una mujer joven.
36 Ahora miren, lectores, Uds. pudieran criticar esto. Ahora miren, si la mujer tenía cien años de edad, alrededor de los cien (Ella había sido estéril todo este tiempo), Dios tuvo que crear algo en ella porque su vientre estaba muerto. ¿Es eso correcto? Si Él hizo eso…
Esta es una audiencia mixta. No es mi intención estar hablando de esta forma. Pero, para que la mujer diera a luz el bebé, en ese tiempo cuando el bebé nació, ella tendría que haber tenido un corazón nuevo. Ese corazón no hubiera latido a través de eso —una mujer de cien años de edad. No había venas de leche. Ella no podía criarlo con biberón. Las mujeres en aquellos días no fumaban cigarrillos y tenían que criar a sus bebes con biberones. Los tenían que criar de la forma verdadera. Eso es correcto.
Así que, esa es la verdad. Uds. saben que es verdad. Es la más grande, comunista… Pues, es lo peor, es la cosa más sucia que Ud. haya hecho: Una mujer fumando cigarrillos. Yo tengo mi opinión con respecto a ella. Eso es cierto.
Les quiero decir otra cosa. Y yo tengo mi opinión de un hombre que deja que su esposa fume cigarrillos. Eso muestra quién es el jefe. Eso tiene mucha verdad. Guarden eso para Uds. Yo no dije eso para ser aplaudido. No me refiero a eso. Me refiero que es la verdad. Es una desgracia ver la manera en la que los hombres… Pues, son más afeminados que sus mujeres. ¿Quién gobierna en su casa, en cualquier caso? Eso es correcto.
Sara era una herm…. Ahora debiera sentirse avergonzada, dama. Estoy viendo esos rostros poniéndose rojos. Yo estoy aquí arriba, muy en lo alto. Yo puedo observarlos. Esto pudiera arder un poquito, pero les hará bien.
37 Noten. Sara, de vuelta a una mujer hermosa. Y Abimelec se enamoró de ella. Dios la había cambiado. Ella había regresado otra vez a una mujer joven. Y Abraham lo mostró. Ellos trajeron al bebé — Dios lo hizo por ellos. Ella había vuelto a ser de treinta años. Y lo que Él mostró en Abraham y en ellos, Él probó lo que va a hacer por Uds. y por mí un día. ¡Amén! Aquellos que tomarán Su promesa, y llamarán esas cosas que son, como si no lo fueran, si es contrario a la Palabra de Dios. Amén.
¡Crean en Dios! ¡Tómense de ello! ¡Aférrense a ello! Fije su curso hacia el cielo. Miren al Calvario, al autor y consumador de nuestra fe, y no en algún libro científico.
Noten. Miren al Calvario. Observen solo un minuto ahora. Luego, hablando de volver a ser una mujer joven, claro que ella lo era, y Abraham un hombre joven.
Ahora miren, ellos trajeron al mundo a Isaac. Y cuando Isaac era un hombre de cuarenta y cinco, Sara murió. Y luego Abraham se casó con otra mujer, y creo que tuvo ya sea siete o nueve niños aparte de las niñas después de eso. Claro que así fue. ¡Él lo volvió a un hombre joven otra vez! Esas son las palabras de Dios y yo lo creo. Sí, señor.
Miren a Abraham cuando él dijo allá muy atrás, mucho tiempo atrás, antes que tuviera 145, cuando todavía tenía ochenta, él no consideró su propio cuerpo, entonces muerto. ¡Oh, Él es maravilloso!
38 Ahora, cuando nació el niñito —Dios probando después que Abraham se había aferrado durante todos estos años —cuando él tenía como unos doce años de edad — Dios dijo: “Ahora, Abraham, le voy a mostrar a aquellos en el Tabernáculo Caddle uno de estos días que Yo guardé mi promesa, y le voy a mostrar al mundo que tú tienes fe en Mí. Te he hecho padre de muchas naciones. Y este niño en él, voy a llamar a la simiente de Isaac. Y digo esto, que Yo quiero que tomes a Isaac y lo lleves allá y lo mates”
La única esperanza que tenía estaba en Isaac. Así que, me imagino a Abraham que no podía decírselo a la pobre de Sara; que iba a tomar a este buen niñito de doce años, un muchachito de catorce años. Sus ricitos de cabello colgando alrededor de sus hombros y — el único hijo. Los dos, llegando de nuevo a la mediana edad. Pues, ¿Cómo podría hacerlo? Tomar a ese pobre… Él no podía decírselo a Sara.
Entonces, él juntó toda la leña que pudo, y la puso sobre una mula, tomó a un par de sirvientes.
39 Y noten, él se fue en un viaje de tres días. Y luego miró a lo lejos y vio la montaña, a la que debía ir a ofrecer a Isaac como sacrificio.
Ahora, normalmente el hombre puede caminar, de todas maneras, veinticinco millas [40 Km.] al día. Yo muchas veces he caminado treinta millas [48 km.] diarias. Pero, normalmente en estos días cuando uno se sube al carro puede ir a cualquier parte. Pero en aquellos días estaban acostumbrados a caminar. Y, si él se fue en un viaje de tres días, estaba por lo menos a unas setenta y cinco millas de distancia [120 Km. Trad.].
Y luego él volteó y miró que la montaña quedaba lejos, probablemente otras veinticinco millas [40 Km.]. Ahora, él se encuentra a cien millas [160 Km] de distancia de la civilización. Yo amo esto, Génesis 22. Estoy preparándome para terminar. Escuchen con atención. Entonces, cuando él se acercó a la montaña, les dijo a sus siervos… Él tomó la leña: un tipo perfecto de Cristo y Dios. Él colocó la leña sobre los hombros de Isaac. Tomó en su mano el fuego. Y miren ahora esto. Yo amo esto. ¡Oh, Él es maravilloso! Él dijo: “Ustedes quédense aquí. El muchacho y yo vamos a ir a adorar. El muchacho y yo volveremos a vosotros”. ¡Gloria! Simplemente tuve que dejar que saliera eso.
¡Miren! ¿Cómo él…? La Biblia dice que él lo recibió como a uno de entre los muertos; sabía que Dios lo podía levantar de los muertos.
“¿Cómo va a regresar, Abraham? Estás subiendo para matarlo. ¿Cómo va a regresar contigo?”.
Pero él tomó la Palabra de Dios, sabiendo que Dios le había prometido que a través de Isaac, Dios iba a hacer algo. Él no sabía qué. Pero, no era su negocio saber lo que era; es: “Sigue caminando”. Allí está.
“¿Cómo le va a hacer Dios para sanarme?”.
Yo no sé, ¡pero siga caminando!
“¿Cómo le voy a decir a mi madre, esta noche, que yo fui salva?”.
No sabría decirle.
“¿Cómo le voy a decir a mis asociados que yo recibí el Espíritu Santo, y que nací de nuevo?”.
No sabría decirle. ¡Siga caminando! ¡Solo siga avanzando! Siga adelante, poniendo todo a un lado, siguiendo adelante hacia el Calvario.
40 Siguieron subiendo por la ladera de la montaña. El muchachito con la leña sobre su espalda —un tipo. Dios dando a Su Hijo unigénito, en sombra, años más adelante. Pero, Dios mostrándole allí lo que Él haría. ¡Oh, me encanta!
Y cuando él subió a la cima del monte, encontró una gran roca para el altar, bajó la leña, edificó un fuego. El pequeño Isaac dijo: “Padre”.
Él respondió: “Heme aquí, mi hijo”.
Él dijo: “Aquí está la leña, aquí está el altar, aquí está el fuego, pero ¿en dónde está el cordero para el holocausto?”.
Oh, muy dentro de ese viejo patriarca el corazón se estremecía, con un cuchillo al lado para quitarle la vida a su propio hijo, él dijo: “Dios se proveerá de cordero para la ofrenda. No es mi negocio argumentar al respecto, en esto, aquello, o lo otro. Dios proveerá. Él hizo la promesa. Si Él hizo la promesa…”.
“¿Cómo puedo yo, Hermano Branham, siendo que tengo esta mano paralizada?”. “¿Cómo puedo yo, cuando llevo años sin ver?”.
Yo no lo sé, pero Dios hizo la promesa. ¡Oh, vaya! Ud. bájelo a su corazón. ¿Es Ud. simiente de Abraham? Permita que esa fe entre en usted. Simiente de Abraham.
41 Noten. Luego él toma a este muchachito, lo ata de manos y pies. Isaac nunca dijo una sola palabra. Obediente hasta la muerte, igual como estuvo Jesús en la cruz. Lo puso sobre el altar, sacó su cuchillo. Las lágrimas, quizás, bajando por sus mejillas. Puso su mano en su pequeña cabecita, y peinó sus risos hacia atrás. Lanzó el cuchillo para atrás de esta manera. Levantó sus manos para clavar el cuchillo en la garganta de su propio hijo, porque Dios le dijo que lo hiciera.
Justo en ese momento cuando se preparó para actuar en base a los mandamientos de Dios, el Espíritu Santo le tomó la mano y dijo: “Abraham, detén tu mano. Yo sé que me amas”.
En ese momento, justo detrás de él, estaba un carnero en el desierto enganchado por sus cuernos, balando. ¡Aleluya! ¡Oh, vaya! Aleluya significa “Alabado sea Dios”. ¿Qué fue eso? Abraham desató a su hijo, fue y tomó a este carnero, y lo ofreció en lugar de él.
Les quiero preguntar algo, amigos. Él le llamó al lugar, Jehová-jireh: “El Señor se proveerá de sacrificio”.
¿De dónde vino ese carnero? Él estaba a cien millas [160 Km.] de la civilización. Y, aparte de eso, el carnero no pudo haber estado allá o los leones y lobos y cosas se lo hubieran comido. Y otra cosa, estaba arriba en la cima de la montaña donde no hay agua. ¿De dónde vino el carnero? Jehová-jireh. El Creador habló el cordero a existencia. Él está allí en todo tiempo. El cordero vino a existencia en un minuto y murió al siguiente minuto. Porque, un hombre que se tomó de la Palabra de Dios, Dios proveyó la cosa. Y Él todavía es Jehová-jireh, esta noche, que proveerá el sacrificio, y cada vez que un hombre o una mujer tome Su Palabra, y se pare en ella y la llame verdad.
Siento que alguien dijo que fue visión. No era una visión, era un carnero. Él lo colocó en el altar y lo mató, y le corrió la sangre. ¡Fue un carnero! Dios el Creador lo habló a existencia. ¡Y Él puede hacer lo mismo esta noche, puede llamar a existencia el poder y la operación del Espíritu Santo para transformar a un pecador en un santo! Su Omnipotencia está aquí, Su presencia. Él está aquí. Él todavía es Jehová-jireh. El Señor proveerá.
“¿Cómo puedo ser salvo, Hermano Branham, cuando he cometido…?”.
El Señor ha provisto.
“¿Cómo puedo ser sano?”.
El Señor ha provisto un carnero. ¿Lo creen Uds.? Oremos.
42 Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias esta noche, por todos estos maravillosos ejemplos. Como Pablo, el escritor de los Hebreos, dijo: “Teniendo alrededor nuestro tan grande nube de testigos…”. Oh, Dios, permite que nosotros, esta noche, que vivimos al cierre del tiempo… Muchos miles, e innumerables milagros de Dios desde ese día sobre el monte donde Jehová se introdujo Él mismo como “Dios proveerá”.
Tú nos has provisto un Espíritu Santo. Tú nos has provisto sanidad. Tú nos has provisto salvación. Tú nos has provisto gozo. Dios, con brazos listos a sujetarse, que podamos abrazar cada promesa del Calvario esta noche, como nuestra propiedad privada. Concédelo, Padre.
43 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, yo solo me siento constreñido a hacer esta pregunta. Uds. han estado aquí durante muchas noches de la reunión. ¿Está Ud. sin Cristo, sin Dios, esta noche, amigo pecador? ¿Podría solo hacer esto? Si Ud. está convencido en su corazón que Él ha provisto una manera para que Ud. salga de esa vida, y para que viva una vida diferente, ¿está Ud. convencido de eso, de que Él está aquí? Si es así, podría solamente levantar su mano y decir: “Dios ten misericordia de mí, un pecador. Yo ahora, en mi asiento, aquí mismo, quiero aceptar a Jesús como mi Salvador”. ¿Podría levantar su mano, en cualquier parte en el edificio? Diga… Dios le bendiga, dama. ¿Alguien más?
Cuán tiernamente Jesús os está llamando. ¿Qué no saben que…? Tal vez… Dios le bendiga, dama. Tal vez antes del amanecer el doctor vendrá, dirá: “Bueno, ese es un ataque al corazón. Ella se ha ido. Él se ha ido”.
Después de dejar una reunión como esta donde Dios viene cada noche y aparece… Dios le bendiga, allá atrás, hijo, yo veo sus manos. “Dios ten misericordia de mí pecador”. Yo lo veo allá atrás, hijo. Dios le bendiga, mi hermano.
Usted dice: “¿Eso me salvará?”.
Sí, señor. Su fe en Dios lo salva.
Yo lo veo, señor. Dios bendiga su corazón. Veo su mano allá atrás, señor. La veo allá, dama. Dios le bendiga. Dios le bendiga, dama. A Ud., señor, Dios le bendiga. Dios le bendiga, señor. Eso es correcto. Por todo el edificio las manos se están levantando. Dios le bendiga, dama. Los veo con ambas manos extendidas hacia el cielo.
“Dios ten misericordia de mí y provéeme”. Dios le bendiga, muchachito. Yo lo veo, querido.
44 ¿Qué fue lo que dijo Jesús? En San Juan 5: 24: “El que oye Mis Palabras, y cree en Él que me ha enviado, tiene Vida Eterna; y no vendrá a juicio mas ha pasado de muerte a vida”.
Dios le bendiga, señor. Al hacer eso, si eso viene desde debajo de la mano de un corazón honesto, yo creo que así es, Ud. tiene Vida Eterna.
“Todo lo que el Padre Me ha dado vendrá a Mí. Y ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trajere. Y todo aquel que viniere, no le echaré fuera. Yo le daré Vida Eterna y lo resucitaré en el día postrero”.
Qué cosa tan fácil es, solo renuncie a su pecado. Levante la mano. Ahora, gente, no estén mirando. Dejen que Dios sea el que esté mirando. Oren. Dios le bendiga, señor. Dios lo ve.
¿Qué es eso? “¿Ningún hombre puede venir excepto que Mi Padre lo traiga?”. ¿Qué es eso que está tocando en su corazón? ¿Podrían Uds. rechazar una oportunidad como esa? Aquí mismo donde Uds. ven a Dios manifestándose cada noche. ¡Qué maravilloso es!
45 Solo tengan fe. No duden. Crean con todo su corazón. Alguien más ahora. Hay muchos que… Yo lo veo, señor. Dios le bendiga, mi hermano. Ud. estaba muerto hace unos minutos y ahora está vivo.
Juan 5:24
Yo no quiero discutir su teología, pero estoy diciendo lo que la Biblia dice. Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras, y cree en Él que me ha enviado tiene (tiempo presente) Vida Eterna, y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a vida”.
¿Lo creen con todo su corazón? ¿Serán como lo fue Abraham? Él creyó en Dios, y le fue imputado por justicia.
Ahora, después que hubo creído en Dios y que le fue imputado a él, Dios le dio una señal de su fe. Él le dio la circuncisión la cual es un tipo del Espíritu Santo. Después que creyó en Dios, que fue justificado por la fe; ahora él debe ser sellado en el reino de Dios por medio del Espíritu Santo.
¿Cuántos de los que están aquí nunca han sido sellados, Dios nunca ha reconocido su fe? Que nunca han nacido de nuevo, y Él nunca lo ha reconocido, aunque Uds. lo han confesado, pero Él nunca les ha dado el Espíritu Santo, el nuevo nacimiento. ¿Levantarían su mano? Diga: “Dios ten misericordia de mí esta noche. Yo quiero…”.
Oh, Dios les bendiga. Eso es maravilloso. Simplemente docenas de manos.
46 Padre celestial, Tú conoces desde el más grande hasta el más pequeñito de ellos. Todos esos hombres y mujeres, algunos son mujeres jóvenes y muchachos, justo en la encrucijada de la vida, levantando sus manos. ¡Qué cuadro tan hermoso! Sabemos que los Ángeles de Dios están aquí alrededor ahora; están parados cerca del tabernáculo. Tú has escrito todas estas cosas que tendremos, que vendrán en nuestra contra en el día del juicio, si es que tocaste nuestro corazón y nosotros lo rechazamos. Pero todas estas manos se levantaron porque te han recibido. Y ellos te aman a Ti.
Y Tú… Ahora, Dios, de acuerdo a Tu Palabra, te los encomiendo a Ti. Y Tú Palabra, Señor, dice que si ellos hacen eso, lo creen, lo aceptan, que ellos tienen Vida Eterna y no vendrán a juicio, sino que han pasado de muerte a vida.
Te damos las gracias por ellos, Padre. Oramos que Tú los reúnas alrededor del altar. Y que reciban un buen refrigerio de la Presencia de Dios. En el Nombre de Cristo lo pedimos. Amén.
47 Yo no sé cómo se siente, pero yo siento como si algo en mi interior me hubiera restregado. Solo como que algo me sostuvo —el sentir sagrado del Espíritu Santo. ¿No sienten eso? Ese sentir sagrado… A mí simplemente me encanta eso. Hay algo tocante al Evangelio que está limpiando —salvando a las almas.
Es tarde. Estaba pensando sobre llamar… Creo que no voy a hacer el llamado de la línea de oración. Creo que me quedaré solo parado aquí; hacer solo lo que el Espíritu Santo quiera que haga.
¿Me creerán? Escuchen. La fe de Uds. lo captó anoche. Justo cuando dije eso, algo golpeó mi corazón y dijo: “Eso es”. Uds. creen ahora. Uds. tienen fe en Dios. ¿Lo harán?
Miren, todos los de la audiencia, todos los que están en la audiencia, yo no los conozco; nunca los he visto. En lugar de que Uds. vengan para acá, es solo para reconocer que Dios ha provisto una manera de declarar Su Palabra. ¿Creen Uds. eso?
Ahora, Jesús está vivo esta noche, y Él está entre nosotros. El mismísimo Dios que creó ese cordero, allá, para Abraham que tomó Su Palabra, Él está aquí para crear cualquier cosa que Uds. le pidan hacer. Eso está incluido en Sus bendiciones. Él creó la salvación para ellos. El bautismo del Espíritu Santo. Él creó la sanidad. Ya concluyó en el Calvario. Uds. tienen que aceptarlo.
48 Ahora, inclinemos nuestros rostros una vez más solo un minuto. ¿Nos podría dar, hermana, quien sea que esté tocando allí…? Solo sea muy reverente. Quiero que toque para nosotros:
La tierna Voz del Salvador,
Nos habla compasiva,
Venid al Médico de amor,
Que da a los muertos vida.
Su Nombre expulsa toda culpa y vergüenza. ¡Oh, gloria al Nombre de Jesús! Él está aquí. El Hermoso.
49 Ahora, Padre celestial, somos indignos. Solo somos criaturas de esta tierra. Y somos indignos de estas cosas que pedimos, pero por gracia. Tú has pasado por alto nuestra indignidad. Y no estamos confesando que somos dignos; estamos confesando que somos indignos. No pedimos juicio; pedimos misericordia.
Y, querido Dios, que las misericordias de Dios nos sean concedidas esta noche, con la condición que esta gente, donde docenas de ellos levantaron sus manos para aceptarte como su Salvador personal. Dios, te estoy pidiendo que hagas algo. En esta soberanía de Tu don, que yo, Tú siervo inútil… no estoy diciendo eso, Señor, para ser humilde. Tú conoces mi corazón. Yo sería un hipócrita al decir tal cosa si no viniera de mi corazón. Indigno.
Pero, ¿lo harás, por Tu gracia soberana esta noche? Solo deja que la gente tenga la suficiente fe, como la mujer junto al pozo. Y, para probarle a esta audiencia, que las palabras que Tu siervo ha dicho sobre la resurrección es verdad, vindica que eso es la verdad esta noche. ¿Lo harás, Dios, sin que esté la gente cerca de mí? ¿Lo concederás, Señor? Por medio del Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
50 Esto es algo extraño. No estoy diciendo que nuestro Padre Dios lo hará. Yo solo estoy pidiendo de Su misericordia. ¿Permanecerán en oración solo unos cuantos minutos? Les quiero preguntar algo. ¿Cuánta gente enferma hay en el edificio? Levanten su mano, los que están enfermos.
Ahora como un… [Cinta rota]. Y Ud. tiene el derecho de dudar mi palabra, pero no tiene derecho de dudar Su Palabra. Es un pecador cuando duda Su Palabra. Bueno ahora, les he dicho que Jesús resucitó de los muertos y hace las mismas cosas ahora que hizo en aquel entonces. Él se paró en la audiencia. Él conoció a la mujer que tocó Su vestidura. Y Él volteó hacia ella, dijo… la encontró, en donde ella estaba; al principio Él no lo sabía. Dijo: “Tú fe te ha salvado”.
Le quiero preguntar a unos de Uds. eruditos: ¿Es esa misma palabra, la de salvar, es la misma que “salvación”, o que “sanidad?”. La misma palabra griega “Sozo”. ¿Es eso así? Él salva físicamente, o salva espiritualmente.
Ahora, crean en la salvación. Su fe “Sozos” —los salva. ¡Créanlo! ¡Oh, vaya!
Ahora sean muy reverentes. Y si Dios hace eso con cualquier persona en la audiencia, ¿Creerán Uds.? Solo para que puedan ver que es Dios y que no soy yo, solo estén orando, y vea si el Espíritu Santo lo hará.
¿Cuántos de los que están aquí creerán con todo el corazón? Si Dios con alguna persona allí que yo no conozco, dice algo igual como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, y le dice cuál es su problema o lo que pudiera ser, o alguna otra cosa, todos Uds. lo creerán con todo el corazón. Desde aquí y Ud. ni siquiera tendría que ser llamado en la línea de oración. ¿Lo harán Uds.? Que Él lo conceda.
51 Ahora, quiero que Uds. solo volteen a mirar al Calvario. Ahora, Él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión. Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras enfermedades. ¿Es eso correcto? No se pongan tensos; se ponen nerviosos. Solo relájense. Digan: “Dios, sí, eso es correcto”.
Ahora, en la gracia soberana de Dios, el Ángel del Señor está sobre el edificio en la audiencia ahora. Yo no soy un hipócrita. No soy un fanático. Solo les estoy diciendo la verdad. Ahora, si Él lo es, que Él conceda estas cosas que he pedido.
Si la audiencia me está observando, estoy viendo la misma Columna de Fuego que Uds. ven en la fotografía, ahora mismo. Está suspendida sobre una mujer, y sobre la mujer está una sombra oscura. La veo cayendo, con espuma en la boca. Ella tiene ahora su rostro inclinado. Ella está sentada allá atrás. Le dan ataques epilépticos. Ella está sentada al final de la hilera. Esta orando que Dios le quite eso.
Levante su mano, dama, y acepte su sanidad. ¿Lo hará, allá atrás? ¿Cree que Dios le quitará esa epilepsia y que sanará? Si Ud. lo hace, créalo, Ud. puede obtener su sanidad. Dios la pondrá bien. El Señor sea con Ud., hermana.
¿No le aman a Él? Solo sean reverentes. Uds. están en la iglesia.
Se sigue moviendo por este pasillo. Está sobre una dama que tiene un vestido a cuadros. Ella tiene artritis.
Allí está sentado un hombre que tiene alta presión de sangre, mirándome. Él tiene su corbata, a rayas —un hombre anciano.
¿Cree Ud., señor, que Dios lo va a sanar? Sí, señor. ¿Cree Ud. que Él lo va a sanar? Solo diga: “¡Gloria al Señor!”. Eso es todo lo que quiero que haga. Muy bien, señor. Dios le bendiga. Vaya a casa ahora. Ud. está sanado.
52 Sea reverente. Hombre y mujer sentados juntos. Dama, limpiándose los ojos, Ud. tiene alta presión de sangre, también. Hay dos de ellos juntos, así que Ud. también fue sanada. Por lo tanto, no tengan más temor. Dios le bendiga, dama. La pequeña señ… Eso es correcto. Ud., vea, es usted.
Quiero decir algo, dama. Ud. estaba orando, ¿no es así? ¿Es eso cierto? Sí, señora, con el sombrerito. Solo levante su mano para que la audiencia pueda ver quién es Ud. Correcto. Es la dama que está allí. Ud. estaba orando. Ud. está ahora sana.
¿Cree Ud.? Por esa misma hilera de usted, allí, es una dama, está orando. Ella tiene epilepsia. Para que pueda saber quién es, su hermana está sentada a un lado de ella, y ella es una mujer nerviosa. Si eso es correcto, Uds. dos pónganse de pie, si son hermanas, y pónganse de pie, es epilepsia.
¿Creen Uds.? Tengan fe en Dios. Alguien por aquí crea. Qué de este lado. ¿Creen Uds.? Tengan fe.
La damita sentada allí con la rosa blanca… o, la flor blanca. Dios puede sanar la artritis, y ponerla bien, ¿lo puede hacer Él, dama? ¿Lo cree Ud.? Levántese. Golpee con sus pies arriba y abajo. Levante sus pies arriba y abajo para que pueda ver que es… su artritis. Mueva sus manos. El Señor Jesús la sanó entonces, Ud. está bien. Amén.
Ahora, Él es maravilloso. ¿Creen Uds. eso? Si puedes creer.
53 La dama que está sentada a su lado, ponga las manos sobre ella. Ella tiene un problema en la garganta. Ella también quiere ser sanada. Amén. Eso es verdad, ¿no es así, dama? Ahora, Ud. también puede ser sanada. Amén. Tenga fe en Dios.
Ahora, no estoy leyendo su mente. ¿Creen Uds. que Dios está en el edificio? Quiero que empiecen a orar en un minuto. Yo voy a mirar para otro lado si es que Uds. piensan que estoy leyendo su mente. Quiero que alguien comience a orar ahora, y solo oren con mucha sinceridad. Solo crean en el Señor Jesús, y sepan que no soy yo, es Él.
Oh, Dios, para que ellos puedan conocer que Tú estás en Cristo, y que resucitaste de los muertos, y que Tú estás aquí.
54 Veo, delante de mí, a dos; es un hombre y una mujer. Y el hombre tiene algo mal es su espalda. Y la mujer tiene un problema femenino. Y ellos están… el hombre es un ministro. Nunca antes lo había visto. Él no es de aquí. Él es de Ohio. Su primer nombre es Frank; Gray es su apellido.
¿Cree Ud. que Jesucristo lo sana en este momento? ¿Podría ponerse de pie, para glorificar a Dios? Dios le bendiga. ¡Tengan fe en Dios!
¿Cuántos más desean ser sanados? Coloquen sus manos unos sobre otros.
Ministros del Evangelio, Uds. tomen mi palabra esta noche. Su gente estará viniendo a Uds. semanas después que yo me haya ido, diciéndoles que sus problemas fueron sanados. Simplemente se está yendo de uno a otro, de uno a otro. De esa manera está sucediendo en la audiencia.
55 Nuestro Padre celestial, te damos las gracias por Tu soberanía, por Tus bendiciones. Y oro, Padre Celestial, que Tú vengas y ministres y bendigas a cada uno de estos. Y que el Espíritu Santo venga sobre esta gente ahora mismo y los sane, a cada uno. Que Tus brazos amorosos… Que ellos se puedan dar cuenta que Jehová-jireh está en el puesto del deber esta noche. Los Ángeles de Dios que se han ido persiguiendo a estos poderes demoniacos, que han tomado a la gente por la fuerza, Dios ha mandado a Sus Ángeles, y están aquí declarando la resurrección del Señor Jesús. Satanás, has perdido la batalla. Sal fuera de esta gente, en el Nombre de Jesucristo. Yo te conjuro por medio de… [Palabras no claras.].
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