OBRAS DEL MENSAJE


Al Que Cree Todo Le Es Posible
Shreveport, Louisiana, E.U.A.
56-0722
1 …por causa de estar constantemente en oración, en la tarde, y luego venir directamente aquí, si voy a predicar… [Cinta en blanco]… de mí y la reunión no parece que tenga la clase correcta de algo. No veo las visiones tan claras, porque son dos tipos de unciones diferentes. Una de ellas, uno está recibiendo; la otra, uno está dando, ¿ven? Una de ellas, cuando uno está predicando, uno se siente simplemente maravilloso y feliz; la otra, uno solo se debilita más y más, a medida que bajas, ¿ven? Una, es sacando de Dios (¿ven?) lo que uno desea y la otra es Dios dándole a uno a través de Su Palabra, ¿ven? Una de ellas es una visión, y la otra es predicando la Palabra.
2 Ahora, un pequeño texto para que Dios nos dé un contexto. Está en San Marcos. Vamos a tomarlo de San Marcos el capítulo 9, y leer, bueno, digamos, un versículo, para el entorno. Vamos a tomar el capítulo 23.
Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
Ese era nuestro canto. Ahora, eso quita toda duda, ¿no es así? “Y si es Tu voluntad…”. Él dijo: “Al que cree todo le es posible”. No: “Si acaso es Tu voluntad, o no”. Es Su voluntad, si usted tiene la fe. Todas las cosas le son dadas a usted gratuitamente por el Señor Jesús que murió para… [Cinta en blanco]… caer, Cristo lo trajo a la iglesia, por Su justicia y sacrificio, y ahora tenemos las arras de nuestra completa liberación.
Un hombre, hace un tiempo, estaba hablando conmigo. Y él dijo: “Hermano Branham, no sé cómo Ud. puede colocar sensatamente la sanidad Divina en la expiación”.
Dije: “Yo colocaré cada bendición redentora en la expiación. Todo”.
3 Ahora, Jesús no sangró dos veces, o Él no murió dos veces, sino que la sanidad Divina y cada bendición que necesitan fue hecho para Uds. en una sola expiación. Eso es correcto. Ustedes no pueden lidiar con el pecado sin lidiar con la enfermedad, y cuando le predican el Evangelio de Salvación a los que creen, para su alma, tienen que incluir la sanidad Divina, porque la enfermedad es un atributo del pecado.
Antes de que tuviéramos algún pecado, no teníamos ninguna enfermedad. La enfermedad vino como resultado del pecado, así que Uds. no pueden lidiar con el pecado sin lidiar con la enfermedad. Simplemente no pueden hacerlo.
Ahora, este tipo dijo: “Hermano Branham, si yo le pruebo por el Evangelio…”. Charles Fuller, este cantante, un cantante vaquero recién convertido; un hombre muy grande, buen tipo. No recuerdo su nombre en este momento. Oh, él… Stuart Hamblen. Estábamos teniendo… A todos ellos les estaban tomando fotografías en un lugar y se acaban de ir del pueblo. Así que yo entré. Él dijo: “Quiero que le tomen una fotografía”.
4 Así que, después que hizo que el administrador, y los demás se fueran y, los que eran listos, que tenían una educación. Él sabía que yo no tenía educación, así que pensó que saltaría sobre mí con ambos pies.
Entonces, él dijo: “Quiero preguntarle…”. Él le dijo al administrador, dijo: “Quiero tomar un par de poses más del Hermano Branham. Le garantizo que tengo…”. Él dijo: “Cuando tome unos cuarenta y cinco minutos de tiempo que él estaría estudiando y orando para el servicio de la noche”. Él dijo: “Le prometo, Hermano Baxter, que lo llevaré allá”.
“Muy bien”. Así que él se fue.
Entonces un rato… “Bueno”, dijo: “una pregunta que quiero hacerle”.
Yo pensé: “Oh, sé que Ud. está cargado”.
Así que él dijo: “¿Aplica usted… pone la sanidad Divina en la expiación?”.
Le respondí: “Sí, señor. Lo hago”.
Y él recién salido del seminario, tan listo como todos suelen salir. Y él dijo: “Bueno, si Ud. aplica… pone la sanidad Divina en la expiación, Hermano Branham, está equivocado”.
Yo pensé: “No lo creo”.
5 Y él dijo: “Bueno, si la sanidad Divina estuvo en la expiación, como el pecado fue incluido en la expiación, expiado”, dijo: “no tendríamos más dolor. Que si estuvo en… sanidad Divina estuvo en la expiación, el dolor hubiera desaparecido, porque la expiación mató el efecto mismo del pecado”.
Yo pensé: “Le quiero preguntar algo, hermano. ¿Hay tentación?”.
Él dijo: “Sí”.
“Entonces hay dolor”. Eso es correcto. Seguro, seguro. Es su fe la que lo anula. Ciertamente. Es su fe lo que lo hace, responde.
Entonces, él dijo, dijo: “Bueno, si yo…” [Cinta en blanco]. Isaías dijo… [Cinta en blanco]. “…se lo doy por la Biblia, ¿lo aceptará?”.
Y yo dije: “Sí, señor. La Biblia así lo dice, entonces eso es correcto”.
6 Él dijo: “Bueno, en Mateo 8, la Biblia dice: Los trajeron a Jesús, todos aquellos que estaban enfermos y afligidos, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías: Él mismo tomó nuestras enfermedades”. Y yo dije… Él dijo: “¿Ve eso ahora, hermano? Se cumplió allí mismo, cada pedacito de eso”.
Yo dije: “Bueno, hermano, eso fue un año y seis meses antes que se hiciera la expiación. Eso fue antes que Jesús muriera en la cruz. No había ninguna expiación en ese tiempo. Luego, de acuerdo con su doctrina, entonces la expiación tuvo más efecto antes de que se hiciera que la que tuvo de este lado, después de que se convirtió en la expiación.
Entonces él empezó a usar grandes palabras pomposas, viendo que mi educación era limitada. Dije: “Todavía no tengo el don de la interpretación”. Le dije: “Solo hábleme el lenguaje antiguo y sencillo y hablaremos de ello”.
Y él prosiguió. Y él dijo: “Oh, está en la expiación”, y así sucesivamente.
Le dije: “Quiero preguntarte algo, hermano. ¿Cree Ud. que la sanidad Divina está en la Palabra?”.
7 Lo iba a llevar aquí mismo, y en Marcos 11:24. Jesús dijo: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”, no importa lo que sea.
Yo dije: “¿Lo colocó Jesús en la Palabra… sanidad Divina en la Palabra?”.
Él dijo: “Sí, Él mencionó todo lo que pidiereis”.
Dije: “Eso es correcto”. Dije: “Entonces, si Él lo puso en la Palabra, la Palabra va delante de la expiación”.
“Oh”, él dijo: “Ridículo, Hermano Branham”. Dijo: “No, señor”. “Eso es sacrílego”.
Yo dije: “Oh, no. No es sacrílego”. Dije: “Él tiene que cumplir Su Palabra”.
Y yo dije: “Bueno, le diré algo: En una ocasión había un rey que tenía un gran reino, y todo su dominio. Él hizo las reglas y regulaciones, las condenas y así sucesivamente, y cuando lo hizo, él tenía un cierto pecado que cuando se cometía, la pena era la muerte.
8 “Y todo hombre que hiciere este pecado, morirá por ello. Y un día un esclavo cometió esta pena. Él tenía que morir. Él lo trajo delante del rey y el rey dijo: Yo soy un hombre de honor. Cumplo mi palabra y tú has cometido, de acuerdo a mis reglas aquí, en mi reino. Y siendo un hombre justo que guardo mi palabra, mi palabra dice aquí que no hay expiación por ese pecado. Tienes que morir. Y lo único que puedo hacer es quitarte la vida”.
“Y el pobre hombre dijo… comenzó a temblar.
“Y él dijo: Ahora, espera un minuto. Dijo: ”Enderézate. Dijo: ¿Qué puedo hacer por ti antes de quitarte la vida?“.
“Él dijo, el esclavo que estaba bajo la pena de muerte, dijo: Quiero un vaso de agua. Y entonces el rey dijo: Denle un vaso de agua. Y cuando la recibió, el pobre hombre a punto de que le cortaran la cabeza, él estaba temblando, no podía sostenerlo. Y el rey dijo: Espera un minute. Enderézate. No te voy a quitar la vida hasta que te bebas esa agua. Y él la tiró al piso. ¿Ahora qué va a hacer él? Ahora, él es un hombre de honor. Él tiene que cumplir su palabra. Y su expiación dice que hay… o, quiero decir, su palabra decía que no había castigo… o no había redención por este pecado, y sin embargo él rey ha hablado y dijo que no lo mataría hasta que se bebiera el agua. Es imposible; él la tiró al piso”. Yo dije que…
Él dijo: “Ese fue un desliz del rey”.
Yo dije: “Eso es correcto. ¿Y piensa Ud. que Dios cometió un desliz, al no incluirlo en la expiación cuando Él lo puso en Su Palabra?”. Dije: “Oh, hermano, eso está más diluido que el caldo hecho con la sombra de una gallina que se murió de hambre”. Dije: “Eso nunca funcionará. No, señor. Dios lo puso en Su Palabra, y es para todo aquel que crea; solo creyentes”.
9 “Al que cree todo le es posible”. Aunque nosotros pudiéramos no tener la fe suficiente… Y quiero que sepan esto, para comenzar, la sanidad se aplica mucho a la persona que está orando por usted; eso es correcto, pero no del todo. Es la fe de usted, también. Usted tiene que tener fe. Obsérvelo en estas pequeñas palabras que estoy a punto de decir. “Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le diligentemente le buscan”.
Ahora, hay mucha diferencia aparte de tener fe en la mente y tenerla en el corazón. El corazón es una facultad mental completamente diferente a la que está en la cabeza.
10 La ciencia no sabía esto hasta hace aproximadamente dos años. ¿Sabían Uds. eso? La Biblia dice: “Tal como el hombre piensa en su corazón”.
La ciencia dijo: “Qué tan equivocado está eso”. Dijo: “No hay facultades mentales en su corazón. Está en su cabeza, en su mente. Usted no puede pensar en su corazón. Usted quiere pensar con su mente.
Yo estaba parado en las calles de Chicago hace dos años cuando ellos publicaron un gran artículo en el periódico tan largo así (y yo compré uno de esos), que la ciencia encontró en el corazón humano (no en el del animal) en el corazón humano un pequeño compartimento que ni siquiera tiene una célula de sangre, y dicen que es el que ocupa el alma. El alma descansa en el corazón.
¡Oh, vaya! Miren, Dios siempre está correcto. Finalmente lo reconocieron, usted sabe. Ellos finalmente lo ven de vez en cuando. Así que cuando Dios dijo que el sol da vueltas y la ciencia dice que permanece inmóvil (Eso es lo que se me ensenó en la escuela)….
Ahora, allá en California —el observatorio grande allá— dicen ahora que ellos estaban equivocados. Científicamente probaron la equivocación: El sol también da vueltas. Así que, allí lo tienen.
11 La ciencia tiene que decir cosas, retractarse, decir cosas y retractarse, pero, hermano, aquí está un Libro que puede leer y que nunca se retractará: La Palabra Eterna de Dios. Y Ud. puede descansar su alma en ella. No importa si lo puede explicar o no, yo lo creo de todas maneras. Eso es correcto. Dios así lo dijo, y eso lo concluye.
Usted puede ser así de simple en su fe, luego Dios comenzará a trabajar en usted. Sí, señor. Él está obligado a Su Palabra. Él dijo: “Al que cree todo le es posible”. ¡Todas las cosas! “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Les serán dadas, si tan solo las cree”. Ese es el requisito de Dios, y la fe es lo que se necesita para mover a Dios.
12 Ahora, esto fue trágico aquí, y sin embargo, un caso muy sobresaliente que debemos mirar y considerar por unos momentos.
Algo extraño: Solo unos días antes de eso Jesús había reunido a estos mismos hombres y les había dado poder para sanar toda clase de enfermedades, para echar fuera todo tipo de demonios, y curar la lepra, y resucitar a los muertos. Y Él los mandó, y ellos salieron y lo hicieron, y regresaron con gozo.
Pero cuando Jesús hizo un viaje y subió a la cima de la colina, arriba a la montaña, encontramos a estos discípulos en el valle, categóricamente, completamente derrotados por un caso de epilepsia. No pudieron manejar ese espíritu maligno.
Ahora, alguien dijo no hace mucho: “Si Ud. tuviera el poder para sanar a los enfermos, como lo tenían los discípulos…”. Ahora, esta gente no cree que Ud. reciba el Espíritu Santo como ellos lo hicieron en el principio, pero simplemente no conocen la Escritura y no conocen el Espíritu Santo. La promesa de Dios así lo dice; y si la gente que no tiene mucha teología metida en la cabeza, entonces ellos solo le creen a Dios y lo reciben, Eso es todo.
13 Como un tipo estuvo en un debate, estaba teniendo un debate. Él dijo: “¡No existe tal cosa como Dios! ¡No hay tal cosa como Dios!”. Seguía haciendo eso. Y un muchachito de apariencia un tanto boba sentado allí atrás con su cabello colgando en sus ojos, y con una chaqueta de overol puesta. Él vino caminando (con un diente de enfrente por fuera), se paró frente al incrédulo. Él dijo… Comenzó a pelar una manzana. Él dijo: “¿Qué quieres?”.
Dijo: “Solo quiero hacerle una pregunta”.
Él dijo: “Bueno, pregunte”.
“Bueno, espere un minuto”. Solo siguió pelando su manzana, le cortó el centro.
Él dijo: “Bueno, lo más pronto posible, dese prisa y diga lo que está haciendo o haré que lo expulsen”.
14 “Bueno, espere un minuto”. Él peló la manzana, tomó un pedazo, se lo puso en la boca, comenzó a masticarlo y se lo tragó. Dijo: “Quiero hacerle una pregunta. ¿Está manzana es dulce o amarga?”.
El incrédulo dijo: “Yo no me la estoy comiendo. No lo sé”.
Dijo: “Eso pensé”. Se regresó y se sentó.
¿Cómo sabe Ud. si hay un Espíritu Santo o no hasta que lo reciba? ¿Cómo sabe Ud. que Jesús sana o no, hasta que lo recibe?
Dijo: “Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo”. No importa qué tanto lo lea en la biblia, eso no funcionará. El Espíritu Santo tiene que darle testimonio —Su resurrección en su vida— o no sabe si está dulce o amargo. Eso es correcto.
Como el poeta dijo: “Gustad y ved que el Señor es bueno”. ¿Quién lo sabe antes de probarlo? Es el que lo prueba que sabe. Y como dice el viejo refrán: “La prueba de que el pastel existe está en comérselo”. Así que eso es bueno.
Entonces, este incrédulo fue derrotado en este caso.
15 Ahora, estos discípulos fueron derrotados debido a su incredulidad. Jesús había subido a la montaña. Y ¿saben algo? Estoy contento que fueran derrotados justo entonces, porque eso sencillamente me aclara todo.
Cuando vemos a veces que dicen: “Oh, aquí, vi que oraron por los Jones; vi que oraron por este, no les sirvió de nada”. Seguro. Los discípulos que tenían poder para curarlo oraron por el niño. Jesucristo… [Palabras inciertas]… les dio poder para hacerlo, y fueron derrotados. Ciertamente. Simplemente no tenga nada que ver con eso…
Jesús estaba arriba en la montaña, y aquí, cuando… La primera derrota que salió del drama, la escena. Aquí estaban todos los pastores y en los valles, cuestionándolos: “Ajá. Pensé que Él les había dado poder para hacerlo. Vamos a ver que lo hagan. Ahora, allí está”.
16 Y los discípulos orando y echando fuera el demonio, e intentándolo. El muchacho entrando directamente en la epilepsia.
Dijo: “Te dije”, dijo: “la cuestión de eso, es una especie de truco. Los días de los milagros ya pasaron”.
Y aquí estaba, tal vez, el hombre, el padre del niño, quizá fue y trajo a su pastor. Dijo: “Pastor, ¿qué piensa de estos discípulos del hombre llamado Jesús de Nazaret, y saliendo echando fuera los demonios, según dicen?”.
“Ah, es telepatía”. No hay nada al respecto“. Por supuesto, el fariseo Jones conocía al respecto, usted sabe.
“Déjeme decirle, vamos a tener una reunión de la asociación en unos días, y si Ud. trae al niño… Escuché que esos discípulos van a andar por aquí. Así que solo lo llevaremos allá y los retaremos a que lo hagan. Sí, señor”.
Ahora, ese es solo el diablo, la manera que él obra. “Haz algo delante de mí y déjame verlo”.
17 Yo tuve un hombre no hace mucho que me retó en la radio, primero, que él le daría mil dólares a cualquiera que pudiera probar que ellos fueron sanados —sanidad Divina. Yo llevé a dos doctores conmigo, y cuatro personas. Caminé hacia sus escalones. Dijo: “Bueno, es en Texas donde nosotros lo tenemos”. Dijo: “Lo que queremos hacer es tomar un cuchillo y cortarle el brazo a un niñito, y que Ud. lo sostenga delante de nosotros los hermanos, y déjenos ver que lo sane, y entonces le creeremos”.
Yo dije: “Usted necesita sanidad en la cabeza”. Dije: “Algo está mal con usted. No está bien mentalmente, hombre”. Ciertamente. Cualquier hombre que quiera cortarle el brazo a un niño, sostenerlo allí, luego sanarlo delante de ellos. Pues, ciertamente, no tiene nada de sensato… Eso aún va más allá de la respuesta de la inteligencia. Eso es correcto. Seguro que lo es.
“Ahora”, yo dije: “¿Qué de esta mujer que está aquí mismo? Y aquí está parado el doctor que dice que ella tenía cáncer y ahora ella está bien. Allí está la declaración del doctor. Yo quiero los mil dólares para un viaje misionero”. Él no me los daría. No, no. Ciertamente que no.
Oh, es solo como el Hermano Moore solía decir: “Igual que los ojos de un búho, mucho alboroto y plumas, y nada de búho”. De esa manera también sucede en esas cosas.
18 Ahora, tan simple, tratando de esconderse detrás de alguna especie de doctrina de iglesia en lugar de venir y decir: “Que no tiene fe”. Eso es todo. Al decir que nunca recibió el Espíritu Santo, no tiene nada en usted que le dé fe. Es Dios el que tiene fe. Y así como Ud. está lleno de Dios, está lleno de fe.
Si usted es un hijo de Dios, Ud. tendrá a Dios. Él solo habla la Palabra y se crea a sí misma. Su Palabra es el poder creativo. ¿Cómo llegó el mundo aquí? Él lo hizo de cosas que no eran. Él solo dijo: “Que sea así”, y aquí está. Él creyó Su propia Palabra.
19 Y esta tierra en la que está Ud. sentado esta noche es solo el poder creado de Dios Todopoderoso para crear Su Palabra. Esta tierra es la Palabra de Dios hecha manifiesta. Diga: “Amen”. …[Palabras inciertas]. Sí, señor.
La tierra misma en la que está Ud. sentado esta noche, allí está la Palabra de Dios. Amén. Ese poste parado allí es la Palabra de Dios hecha manifiesta. Yo estoy aquí esta noche debido a la Palabra de Dios manifestada. Amén.
¡Oh, vaya, acaso no le pone eso un ojo morado al diablo! Oh, seguro que sí. Es la verdad; es la Palabra.
Ahora, allí estaban ellos, y él dijo: “Ahora, cuando todos ellos salgan allí, trae a tu hijo, y veremos qué tanto poder tienen estos discípulos”.
Bueno, ellos se emocionaron, usted, sabe, y aquí estaban parados alrededor, y la asociación parada alrededor con sus manos detrás de ellos, diciendo: “Ajá, ajá. Allí lo tienen. El niño no está mejor de lo que estaba. Ni un poquito, ni un poquito”.
20 ¿Qué pudiera hacer uno con tal cosa como esa estando alrededor? Sí. Allí estaba. Entonces. Los discípulos estaban tratando de echarlo fuera. Oh, ellos tenían el poder ahora. Jesús dijo que lo tenían. Cristo les dio poder individualmente para hacerlo, y lo habían hecho antes, pero decían: “Déjame ver que lo hagas ahora. Déjame ver que lo hagas”.
Ahora, permítame resolverles esto en su mente de una vez por todas. Cuando escuchan a alguien diciendo eso, sepan que es el diablo hablando a través de esa persona.
Permítanme mostrárselos por la Palabra. La primera vez que el diablo se encontró con Jesucristo, él dudó de Él. La duda siempre es del diablo. Allí es donde vino el primer pecado. No hay otro pecado sino la incredulidad. La incredulidad es el pecado original y el único.
Cometiendo adulterio no es un pecado; fumar cigarrillos no es pecado; emborracharse no es pecado. Esos son los atributos de la incredulidad. Amén.
21 Ustedes hablan sobre… La gente dice: “Hermano Branham… usted dice… les dice que se paren y crean en el Señor Jesús y sean salvos”. Eso es lo que Dios dice. El problema con eso es que yo no digo: “Pónganse de pie y hagan como que creen”, pero que realmente crean. Eso resuelve toda la cuestión. Eso es correcto. Fe.
Noten. En el Huerto del Edén el mismísimo pecado original fue porque Eva dudó la Palabra de Dios, y cuando Satanás se encontró con Jesús y una… [Palabra incierta]… fruto de Eva, la simiente de la mujer, él usó la misma técnica que usó en Eva.
Lo primero fue el apetito, y la siguiente cosa que él dijo: “Si eres el Hijo de Dios, haz un milagro delante de mí. Déjame verte hacer algo, un milagro”.
Ahora, cuando Ud. escucha a una persona decir eso, Ud. sabe quién está hablando a través de esa persona: el diablo. Eso es correcto. Él dijo: “Déjame verte hacer un milagro ahora, delante de mí, para que yo pueda verlo. Déjame verte convertir estas piedras en pan, y vuelve a comer Tú hasta llenarte, creeré que Tú eres el Hijo de Dios”.
22 Jesús regresó directamente a la Palabra del Padre. Él pudo haber hecho otra cosa. Pero para traer las bendiciones de Dios al más débil del creyente, usted podría tomar… Usted no tiene que tener dones. Usted tiene que tener fe en la Palabra de Dios.
Jesús nunca usó uno de Sus dones, nada de Su poder. Él usó la Palabra del Padre. Él se dio la vuelta y dijo: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Cuando Él era uno que profetiza… Sabemos que Él veía visiones. Él podía decir lo que estaba mal con la gente, decirles cuál era el secreto que estaba en su corazón, y así sucesivamente, dijo: “Esta señales seguirán hasta el fin del mundo”.
23 Un día ellos le pusieron un trapo alrededor de Su rostro —unos soldados— y lo golpearon en la cabeza con un palo, y dijeron: “Ahora, Tú que profetizas…”. El diablo, es el que lo estaba golpeando, dijo: “Tú que profetizas, dinos quién te pegó y creeremos en Ti. Dinos quién te pegó; tienes un trapo alrededor de Tus ojos”. Jesús nunca abrió la boca, ni dijo una palabra.
Los judíos sobre la cruz… cuando tenían a Jesús en la cruz, dijeron: “Ahora, si eres el Hijo de Dios, haz un milagro aquí ante nosotros. Suelta Tus manos y baja, y creeremos que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios”. Jesús no escuchó al diablo. No dijo ni una sola palabra, ¿ven?
Así que, cuando Uds. ven a alguien diciendo: “Déjame ver que lleves a cabo un milagro”, recuerde que es el diablo.
Cuando Él vino a Su propia región, ellos dijeron: “Ahora, vemos aquí sobre Tú sanidad por todo el país; escuchamos sobre la sanidad en aquellos lugares. Vamos a verte hacer algo aquí entre nosotros; déjanos verlo”.
24 Y Jesús se maravilló de su incredulidad, y no hizo allí muchos milagros. Se requiere de la fe de Uds., también, ¿por qué? ¿La falta de Su poder? ¿La falta de la voluntad de Dios? La falta de fe, incredulidad. Por causa de su incredulidad, Él no pudo hacerlo.
Aquí los discípulos fueron derrotados, y justo en medio de su derrota, venía bajando de la montaña la Persona más hermosa que haya caminado en la tierra: el Señor Jesús, el Hijo de Dios.
Todavía débil, probablemente, por estar bajo esa gran unción cuando Él fue llevado en visión allí y vio anticipadamente… Pedro, Jacobo y Juan vieron la venida anticipada del Señor; vieron el orden anticipado, cómo es que Elías, y Moisés vendrían primero, luego Jesús vendría. Ellos lo vieron a Él, entonces, la primera venida; Elías y Moisés; y luego volvieron a mirar y vieron solo a Jesús, cuando Él viene después del Milenio.
25 Noten, en esto, de repente, algunos de ellos allí afuera, el fariseo Jones y demás, dijeron: “Bueno, mira ahora. Aquí viene este tipo, este es el jefe de todos ellos. Él es el que comenzó todo este movimiento aquí”. Entonces, ellos van y miran lo que Él tiene que decir.
Entonces cuando los discípulos ven venir al Señor, sabían que Él podía hacerlo. Entonces, partieron hacia Él, y cuando todos ellos se juntaron alrededor de donde Él estaba, ¿qué dijo Jesús? Él se acercó a ese grupo de fariseos con sus cuellos volteados, dijo: “¿Qué disputáis con ellos?”.
Oh, tú, pobre predicador de agua sucia. ¿Qué le va a cuestionar Él a usted, en ese juicio? Ustedes se pararán de la misma manera ante Él.
Dijo: “¿Qué disputáis con ellos? ¿De qué es todo este alboroto? ¿Por qué están cuestionando a estos, Mis hijos?”. ¡Oh, vaya! Puedo verlo a Él mirándolos.
Y uno habló, dijo: “Señor”. Veo que Él solo es un hombre ordinario, sin embargo, para él. Dijo: “Señor, traje mi hijo a Tus discípulos”. Dijo: “Él tiene un espíritu inmundo. Él es mudo, echa espumarajos, se cae en el fuego y en el agua”. Y dijo: “Lo traje a Tus discípulos para que lo curaran, y no pudieron hacer nada al respecto”.
26 Puedo ver al Fariseo Jones, el pastor.
“Sí, no pudieron hacer nada al respecto, así que te lo voy a traer a Ti”. Y dijo: “Los discípulos no pudieron echarlo fuera, así que te lo traje a Ti. Si puedes hacer algo al respecto, si puedes hacer algo, si…”. ¿Lo captan? “Si”, ¡oh, vaya! “Si Tú puedes hacer algo ahora”.
Jesús se quedó allí y miró alrededor. Dijo: “Tráiganlo aquí”. Y cuando trajeron al muchacho, ahora al diablo le gusta exhibirse. El diablo lo hace de esa manera. Le gusta exhibirse. Sí. Él aventó a este niño en el peor ataque que haya tenido. Cayó allí mismo en el piso, para tratar de asustar a Jesús.
Cuando él cayó a tierra, comenzó a echar espumarajos ante… echando espumarajos ante los discípulos, ellos se asustaron un poco. Pero usted no lo va a asustar a Él, hermano. El diablo arrojó a este niño en un verdadero espasmo. Él cayó en la tierra y… [Palabras inciertas]… lo hizo y echando espumarajos y dando vueltas en el piso teniendo un… simplemente arrojando al niño en el peor que haya tenido, porque sabía que su tiempo estaba a la mano.
Jesús miró al niño. Él dijo, al padre, le dijo: “¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?
27 Y él dijo: Desde niño. Oh“, él dijo: ”él cae en el fuego y todo“. Y cuando Él captó su atención… Ahora, vamos a sacar un drama de aquí.
¡Oh, vaya! Aquí está un valle; allá está una montaña. Allá arriba en la montaña donde Dios descendió, le hizo sombra a Él. Dijo: “Este es Mi Hijo amado. A Él oíd”.
Y aquí está Él, parado allí ahora; la montaña, el Padre había estado con Él. La Paloma estaba sobre el Cordero, la Paloma todavía estaba sobre el Cordero, y Él lo sabía. ¿Qué está tratando de hacer? Él acababa de decirlo antes de eso: “De cierto, de cierto os digo, el Padre puede… No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. ¿Es eso correcto? San Juan 5:19. “Yo veo visiones; Yo no hago nada excepto que el Padre Me muestre en visión qué hacer”. San Juan 5:19. “Yo no hago nada”.
28 Los discípulos están derrotados. El padre está parado un poco hostil. ¿Por qué? “Bueno, ahora, sé que Él no lo hará. Porque si él no lo hace… Si estos discípulos no pudieron hacerlo, entonces Él no puede hacerlo. Empiezo a creer con usted, pastor, que esto es solo un montón de farsa, un montón de sugestión, un montón de algo mental o telepatía o algo. Eso es todo”. Comenzó a pensar eso en su corazón.
¿Ven cómo la incredulidad se apodera? Oh, a mí no me importa cuántas veces eso falle, Él sigue siendo Dios, el sanador. Si yo oro por quinientas personas esta noche, y todas las quinientas se mueren en la mañana, mañana Él es el mismo sanador que fue esta noche. No tiene nada que ver con eso. Yo sé que Dios así lo dijo, y eso lo concluye. Su Palabra así lo dice.
29 Miren a Elías, cuando salió un ancianito profeta, la Paloma estaba sobre él. Así que, Acab había llamado a los sacerdotes allá y Elías le cortó sus cabezas —a cuatrocientos de ellos— esa tarde. Se fue y se sentó en la montaña, dijo: “Ahora, voy a orar para que llueva”. Tres años y seis meses… [Palabra incierta]… lluvia y colocó su cabeza entre sus viejas rodillas huesudas, y oró, dijo: “Oh, Dios, manda la lluvia”.
Dijo: “Giezi, ve a la cima de la montaña y ve si hay nubes arriba del mar”.
Giezi subió y dijo: “No hay señal”.
“¡Oh, vaya! Cómo la incredulidad captaría eso. ”Pero Él todavía es Dios“. Dijo: ”Oh, Señor, Dios de Abraham, Isaac, y Jacob, escucha la oración… [Cinta en blanco]. Giezi regresa“.
“Bueno, acabo de bajar”.
“Regresa otra vez. Mira otra vez”.
“Se mira como bronce; no hay señal de lluvia”.
“Mantente quieto”. Volvió a inclinar su rostro. “Oh, Señor Dios de Abraham, Isaac y Jacob, mándanos lluvia. Vuelve a subir”.
“No hay diferencia”.
30 Él subió siete veces. Después de un rato Giezi bajó y dijo: “¡Oh, vaya! Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre”.
Qué tan rápido la incredulidad pudo haber dicho: “Si eso es todo lo que puedes hacer por mí, si es todo con lo que puedes ayudarme, bueno, no lo tomaré”. Pero Elías tenía algo en él que sabía que esa era una señal de Dios.
“Bueno, yo fui anoche a la reunión, tenía un dolor de cabeza, había estado enfermo por una o dos semanas, o un mes. Me sentí mejor, pero no estoy del todo bien. Tenía una mano paralizada; podía mover mis dedos, pero, ¡vaya!, es…”.
Oh, hermano, qué tan rápido comienza a trabajar la incredulidad, allí mismo. “Oh, pude ver un poquito, he estado ciego, pero puedo ver un poquito; pero tal vez si me hubiera esforzado lo suficiente, podría haberlo hecho de antemano”. Oh, pobre… no sé cómo llamarte. Eres una excusa, como Cristiano, eso es correcto.
31 Elías no hizo eso. Cuando Elías tuvo la primera pequeña señal, pequeñísima, él se levantó y dijo: “¡Aleluya! tanto. Trajo el barril recolector de lluvia: ”Preparen todo. Escucho el sonido de lluvia abundante“.
“Si puedo mover ese dedo, ¡Aleluya! ¡Quítenme las muletas de debajo de mí; allí voy! Doctor, le voy a pagar mi cuenta; ya no la necesito. Gracias, doctor, por todo lo que ha hecho, pero ya no voy a necesitar su servicio. ¡Escucho el sonido de lluvia abundante! Sí, señor. Está bajando por la tubería de la lluvia ahora, me voy a quedar justo allí, y pararme y agarrar cada gota de eso”. ¿Ven?
Oh, él estaba listo. Qué tan rápido hace su agarre la incredulidad, y tal vez el padre… Esa es la razón por la que él dijo: “Si puedes…. Si puedes hacer algo por ella”. Muy bien.
Ahora, Jesús se acercó para entablar una conversación (igual como lo hizo con la mujer junto al pozo), dijo: “¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?”.
“Oh”, él dijo: “Desde niño”. Una vez mirándolo a los ojos, algo vino sobre él. Entonces él dijo: “Ten compasión de nosotros”.
32 Una vez que miró el rostro de Jesús, supo que no era una telepatía mental. Podía decir que había algo en esa Persona que nadie más tenía.
Y cualquier hombre o mujer que alguna vez mire a la cruz de cara… El otro día… Tengo una pequeña cruz colgando de mi parabrisas. No sé cuántos me han dicho: “Hermano Branham, eso parece una cruz Católica”.
¿Desde cuándo los Católicos tienen la opción de la cruz? ¿Desde cuándo la cruz se convirtió en un emblema de la fe Católica? La Cruz es un emblema de la fe Cristiana, no Católica. No, señor.
Dijo: “¿Por qué la trae allí colgando?”. Un tipo que iba conmigo mientras conducía, viniendo de Sellersburg. Me estaba destrozando un poco. Por alguna razón les gusta hacer eso. No me interesa, siempre y cuando no lo estén destrozando a Él.
33 Dijo: “¿Por qué la colgó allí?”.
Le respondí: “¿Sabe algo? Cada vez que volteo mi rostro aquí en esta región, cuando llega el verano, hay una mujer desnuda parada en el patio, en la calle, o en alguna parte. Yo miro la cruz. Amén. Prefiero mirar eso”. Él ya no volvió a decir nada.
Yo dije: “Y ahora, yo veo dónde fui redimido. Allí yo veo Sus llagas, yo fui curado. Una vez fui ciego, no tenía ojos con los cuales mirar, y le prometí a Él que si me sanaba, yo miraría las cosas correctas. Y yo sé que esa es la cosa correcta a la cual mirar. Yo miro al Calvario. Es un memorial para mí, que mi Señor murió, Él me sanó. Y allí en esa cruz donde Él perdonó mis pecados. Allí en esa cruz donde Él me quitó todas mis preocupaciones. En esa cruz, Él me sanó con Sus llagas. Yo dije: ”Yo miro eso; volteo mi rostro, miro la cruz“. Muy bien. Depende de lo que Ud. está mirando. Eso tiene mucho que ver con eso. Mire a la cruz una vez. Vea cuánta diferencia.
34 Ahora, cuando este hombre miró el rostro del Señor Jesús, Él estaba ungido. Él era el ungido de Dios. Aquí estaba Él, parado allí, el hombre ungido, Dios en el hombre. Y cuando él lo hizo, hubo algo que atrajo al hombre. Mírenlo, él dijo: “Ten compasión de nosotros”. Ahora, él está en los terrenos correctos. Él está llegando a los terrenos para suplicar misericordia. Él está llegando al propiciatorio. Y esa es de la única manera que Uds. recibirán algo de Dios, es venir al propiciatorio, no al juicio, no en base a Uds. mismos, sino en las misericordias de Dios.
Ahora, está en los terrenos para sanidad. Allí no hay un “Si puedes”, en eso. Él lo colocó en Jesús ahora. Observe. No más: “Señor”. Ahora él dice algo diferente. Jesús entonces lo coloca de nuevo en él. Él dice: “Oh, ¿puedes creer? ¿Puedes rechazar al Pastor Rabí, de por aquí? ¿Puedes quitar toda esta duda de ti? ¿Puedes creer ahora?
35 Y el padre lo miró a Él en la cara, dijo…. lágrimas corriendo por sus mejillas; algo lo impactó. Un cambio había venido a su corazón en ese preciso momento y él dijo: “Señor, yo creo. Perdóname”, en otras palabras: “perdóname por mi incredulidad. Durante todo este tiempo he tratado de creerle a los fariseos. Dudé cuando los discípulos fallaron. Perdóname, Señor, de mi incredulidad”. Y con lágrimas bajando, el Espíritu de Dios había golpeado su corazón, y él dijo: “Señor, yo creo. Perdona mi incredulidad, o, la Biblia lo cita: ”Ayuda mi incredulidad“, era ”perdona mi incredulidad“.
Allí está él parado. ¿Qué es eso? Ahora observe. Hace unos momentos él estaba: “Señor, si puedes…”.
Pero cuando Jesús captó su atención, Él no era “Señor”. Mayúscula “S-e-ñ-o-r”. ¿Qué había sucedido? Cuando él llegó al propiciatorio, encontró misericordia. ¡Aleluya! Ya sé que piensan que estoy loco; quizá lo estoy. Pero déjenme en paz. Soy feliz de esta manera.
Miren: “Si puedes”. Pastor, yo creo que Ud. ha estado correcto. “Si puedes”, y Él lo miró a él. Dijo: “¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?”.
Él dijo: “Desde niño”. Él dijo: “Entonces ten misericordia de nosotros”. El Trono de Misericordia, él encontró perdón. Pidió perdón, y se arrepintió y: “Ahora, Señor, yo creo. Perdona mi incredulidad”. ¡Señor! Señor significa “posesión”.
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