S.415 56-0916  Jubileo Azusa 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jubileo Azusa

Los Angeles, California, E.U.A.

56-0916

1 Gracias muy amables. Verdaderamente es un privilegio estar aquí en este maravillo Templo Angelus esta tarde para la celebración de este derramamiento del Espíritu Santo en la Calle Azusa. Veo a mucha gente reunida, todavía contendiendo por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Y estamos confiando que por medio de este gran tiempo de esta semana entrante, donde muchos oradores ungidos estarán hablando, que Dios hará lo mucho más abundantemente para nosotros, que Su Presencia estará con nosotros en cada reunión. Y confiando que a partir de esta reunión saldrá una reunión Pentecostal chapada a la antigua que recorrerá el mundo antes de la venida de nuestro Señor Jesús.

2 Y ahora, sé que está caluroso, e iremos directamente a la Palabra, leyendo del libro de San Lucas el capítulo 4 y comenzando con el versículo 14 yo leo esto:
Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo, y entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.
Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos…
Y que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.

3 Qué privilegio es estar aquí en Los Ángeles hoy, sabiendo que hace muchos años a medida que los españoles navegaban de arriba abajo por este Costa Oeste, encontraron este gran lugar aquí, que este… No se imaginaban que esta gran ciudad estaría aquí un día.
Y luego el estar aquí en el Templo Angelus hoy, el cual es un memorial sobresaliente para la fe del Evangelio Completo, y en la celebración del gran derramamiento del Espíritu Santo en la Calle Azusa hace cincuenta años… Estaba mirando el periódico y viendo la fotografía de la antigua Misión Calle Azusa. Y justo abajo estaba la fotografía de este hermoso Templo Angelus, lo cual es un largo camino que ha recorrido la iglesia desde los días de este, de la antigua misión a este lugar.

4 Y pienso que la asociación ha elegido un lugar maravilloso para celebrar esta reunión, porque este templo se para hoy como un memorial a una madrecita, que sintió en lo profundo de su corazón que Jesucristo todavía vivía y reinaba: La Sra. McPherson. Ella duerme en Forest Lawn hoy, su cuerpo, pero su alma valiente descansa con Dios: y al partir deja detrás de ella huellas en las arenas del tiempo.
Estar aquí en el Templo con el Hermano McPherson, su hijo, el Hermano Teefert, y muchos otros del personal, y los trabajadores, y al ver los miembros de este gran compañerismo reuniéndose de todas partes del país para participar de esta gran reunión… Estoy agradecido de tener la oportunidad de hablarles solo estas dos noches… o, dos servicios
Y todos nosotros queremos unir nuestros corazones juntos en oración para creer y para confiar en Dios por otro gran derramamiento. Dios es el mismo; Él no falla. Y no es exactamente un jubileo de la Calle Azusa; fue cuando Jesús predicó el año agradable del jubileo, que fue traído a Pentecostés y ha sido desde entonces. Y nosotros solo estamos continuando el gran jubileo que comenzó hace unos mil novecientos años: Pentecostés.

5 Estoy tan contento hoy de haber recibido el bautismo del Espíritu Santo y de ser un compañero de adoración de una fe igualmente preciosa por la que todos Uds. se paran hoy.
Me siento uno fuera de sazón, porque hay muchos aquí que estaban predicando el Evangelio antes de que yo naciera. Sabiendo que fue en 1906, creo, cuando este gran derramamiento vino a California; eso fue años antes de que yo naciera. Hay personas sentadas aquí hoy que se acuerdan de eso, muchos de ellos adoraron en aquel tiempo, héroes de la fe, envejeciendo, cabellos tornándose canosos. Pero déjenme decirles, mis hermanos, hay una gran recompensa que está del Otro Lado cuando lleguemos allá un día. Viendo lo que ha costado a lo largo de los años, como hablé con la gente, como se quedaban afuera mojados por la noche, caminaban sobre las vías del tren, recogían maíz, lo partían para sus hijos, vivían una vida muy difícil, para ver prosperar a esta gran iglesia y seguir adelante.
Un día glorioso espero encontrarme en otro gran jubileo, cuando todas las edades redimidas puedan pararse al borde de esta tierra cantando la historia de redención, cuando Ángeles estén reunidos alrededor de la tierra con rostros inclinados, sin siquiera saber de qué estamos hablando. Ellos nunca necesitaron redención, pero nosotros pobres pecadores perdidos fuimos redimidos por Su gracia, y sabemos lo que significa cantar la historia de redención en los cantos. ¡Qué gran tiempo será cuando lo coronemos a Él Rey de reyes y Señor de señores!

6 Y hoy, mi lectura de la Escritura viene de Cristo, cuando Él entró al templo y dijo que Él había de predicar el año agradable. Y la unción del Señor estaba sobre Él; Él leyó el libro y se sentó. Dice que palabras preciosas procedieron de Sus labios.
Atrás en el Antiguo Testamento había un año llamado el año de jubileo. Era el año donde todos los cautivos podían ser puestos en libertad. Cada hombre que había estado en cautividad podía irse libre. Tiene un gran significado para este día de lo que eso representaba como tipo.
Ahora, hoy cuando mucho… [Cinta en blanco]… tomaban una lesna, y horadaban la oreja, lo cual los marcaría para servir a su amo por siempre. Y cuán típico es eso de hoy. Y cuán típico fue de hace cincuenta años cuando el Espíritu Santo cayó primero en ese establo de por aquí donde (se me enseñó) que era un establo de vacas. Cuando Jesús vino a la tierra la primera vez en forma de carne, Dios, Él nació en un pesebre. Y cuando Él vino a Los Ángeles, todavía vino a un establo. Esa es la humildad de Dios, bajándose uno mismo para poder redimirnos del pecado.

7 Luego esta persona que no quería ser libre podía… tenía que ser sellado: un tipo hermoso hoy del sellamiento de Dios o de la marca de la bestia, lo cual se ha discutido mucho, qué es lo que era. “Ahora, la fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios”. Y cuando escuchamos que somos libres y rehusamos actuar sobre nuestra libertad, entonces seremos sellados. A mi opinión, el ser sellados fuera de Dios es recibir la marca de la bestia. Porque el oír es recibir. Y cuando escuchamos que somos libres, entonces podemos aceptarlo y ser libres.
Ahora, cuando el oyente escuchaba el sonido del jubileo, y si él no quería ser libre, entonces tenía que ser sellado. Y lo es hoy, que cuando hombres y mujeres escuchan este maravilloso Evangelio del Señor Jesucristo y del bautismo del Espíritu Santo, Ud. se encuentra en un lugar donde tiene que tomar una decisión. Usted no puede escucharlo y ser el mismo. Si Ud. lo acepta, recibe a Cristo. Si Ud. lo rechaza, es sellado fuera de Cristo. Y marca una diferencia en su actitud hacia el oír la Palabra.

8 Y yo estaba hablando esta mañana en un lugar maravilloso aquí en la ciudad, un Tabernáculo, y estaba hablando sobre ese mismo tema: que Dios quiere que Su iglesia sea libre. Muchas cosas han pasado durante estos cincuenta años; mucha gente, creyentes, ha sido capturada y llevada cautiva por el mundo. Mucha gente, las barreras de la denominación en algún momento han separado el compañerismo y han creado barreras.
Estaba pensando aquí no hace mucho tiempo, alguien me preguntó, dijo: “Hermano Branham, ¿a qué iglesia pertenece?”.
Dije: “Realmente hay una sola iglesia. La iglesia significa llamado a salir ”.
Dijo: “Pero quiero decir, ¿a qué denominación pertenece?”.
Dije: “A ninguna en ese momento, y sin embargo, a todas ellas”.

9 El Hermano Shakarian hizo una declaración la otra mañana que se ha quedado conmigo, él dijo: “Pentecostés no es una denominación. No es una organización. Es una experiencia con Dios que hombres y mujeres reciben”. Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, y todos pueden recibir esta experiencia cuando escuchan la Palabra y deciden actuar en base a ello. El Espíritu Santo ha estado en la tierra por casi dos mil años, y todo aquel que quiera puede venir y participar de ello. Y todos los que son capturados pueden ser libres cuando escuchan la Palabra. Ahora, si Uds. rechazan hacerlo, entonces queda silenciado.

10 Hace algún tiempo, yo solía cabalgar bastante aquí arriba en Colorado en un rancho de ganado. Y apacentamos ganado en el bosque de Arapajo. Y todo hombre que tuviera un rancho en el valle, que pudiera cultivar una tonelada de heno, podía poner una vaca en el pastizal para el verano. El inspector se ponía a contar el ganado a medida que pasaba. Muchas veces yo, con los pequeños rebaños de ganado, subí allá para poner nuestro ganado en el bosque durante el año.
Y me fijé que a medida que iban pasando, tenían diferentes marcas, por decir eran, bueno, la Lazy K, la Diamont T, muchas marcas diferentes. A medida que pasaban por las puertas, estaban usando diferentes marcas, pero nada pasaba por la puerta excepto una Hereford registrada.
Pienso que de esa manera va a ser al final del camino: Dios no se fija solo en qué marca tenemos, pero cada hombre que pasa es nacido de nuevo del Espíritu de Dios. No importa qué marca está Ud. usando, mientras sea un creyente genuino, un santo de Dios nacido del Espíritu, pasará por la puerta en aquel día, tan seguro como cualquier cosa. ¡Qué hermoso cuadro!

11 Luego nos fijamos en el lugar de ganadero allá. Algunas veces después que todos estaban en el gran bosque para pastar, luego iban y tenían cercas de retención. Algunos eran elegidos para ir a ciertos valles para pastar. Y ellos ponían cercas de retención para que no salieran de un cierto lugar. Pero luego, al final de la temporada quitaban todas las cercas de retención. Y todo el ganado se juntaba para celebrar un gran jubileo. Todos eran Herefords, así que todos tenían derecho de celebrar un jubileo.
Y yo oro a Dios, que en esta semana entrante todas las cercas de contención de denominaciones sean derribadas, y que todos los hijos de Dios nacidos de nuevo se junten en un gran jubileo de reunión del Espíritu Santo, donde todos se unen de nuevo.

12 A lo largo de las edades, a lo largo de los últimos cincuenta años, han pasado muchas cosas en las iglesias. Mucha gente ha apostatado. Lamentamos decir esto, pero hoy en este gran templo fabuloso, tan bonito como lo es, y le damos gracias a Dios por él, pero estoy seguro hoy que cada creyente junto con el Hermano… [Cinta en blanco]… y todo el resto de Uds. se despojaría de todo lo que tenemos y lo colocarían en el altar de Dios, para un derramamiento chapado a la antigua del Espíritu Santo otra vez igual como fue en el principio. Lo que necesitamos es eso hoy, mis amigos Cristianos: un tiempo de jubileo.
Ahora, el diablo se ha llevado a muchos creyentes cautivos durante este tiempo: Por ejemplo, la frialdad y la mundanalidad ha entrado sigilosamente en la iglesia.
Ahora, podríamos tomar otro tema, pero me siento, como uno de ustedes reunidos, para lo que estamos aquí hoy es en celebración de los avivamientos del Espíritu Santo chapado a la antigua, que solíamos tener, que escuché a nuestros padres hablar al respecto: cómo los Ángeles bajaron y cantaron en las reuniones, y el poder de Dios tomando control, y santos nacían de nuevo, y grandes cosas sucedieron. Y vino de una predicación que mata el pecado, chapada a la antigua, tan azul como el cielo, y de atrás de los desiertos. Y del tipo sincero, tal vez, hombres que no sabían su alfabeto, pero conocían a Cristo y tenían el bautismo del Espíritu Santo. De eso tenemos hambre hoy, de un bautismo chapado a la antigua del Espíritu Santo y derramamiento de las bendiciones de Dios. De vuelta a la antigua línea otra vez.

13 Muchas veces dejamos que el mundo entre sigilosamente. Ese es el problema con nuestras iglesias hoy; como que bajamos la guardia un poquito aquí y allá. El diablo ha venido de un lugar al otro, tomando un poquito, colándose por aquí, solo un lugarcito aquí, y un lugarcito allá. Y de repente, tiene toda la cosa en una confusión.
Pero lo que le ruego a Dios, que durante este tiempo de esta reunión chapada a la antigua que estamos teniendo aquí, que los hombres se olviden de todas sus tradiciones, todas las cosas que han impedido, y se despojen de todo peso, y regresen a una reunión chapada a la antigua, donde las personas nacerán de nuevo. Oro que Dios nos dé cientos de personas llenas del Espíritu allí en el altar orando profundamente a Dios por los pecadores y cosas que surgen durante esta reunión. ¡Oh, qué diferencia!
Ahora, pueblo, yo los amo a todos; Uds. me acogieron como su hermano cuando yo era uno que había nacido fuera de sazón, pero soy responsable. Y creo que estamos entrando en la segunda venida del Señor Jesucristo. Yo creo que estamos en el tiempo del fin.

14 Ustedes saben Jesús predicó el año agradable, luego después de Su predicación vino el jubileo. Hemos tenido un gran derramamiento aquí en estos últimos días. Dios se ha encontrado con nosotros con reuniones chapadas a la antigua en todo el país, y creo que estamos ahora justo al final de eso. Yo creo que estamos al final del camino, esperando por la venida del Señor Jesús. Pienso que lo siguiente que estamos esperando, es una unión de toda la gente de Dios que se ha extraviado y diferentes cosas que nos ha llevado cautivos.
Por ejemplo, algunas de las morales de nuestra iglesia. Hace años cuando la Sra. McPherson se paró en este púlpito, y otros de arriba abajo, y este hombre de un solo ojo de por aquí en la Calle Azusa, ellos predicaron el Evangelio chapado a la antigua, y hombres y mujeres vivieron como gente piadosa, sucedieron grandes cosas. Y hoy hemos bajado la guardia.
Por ejemplo, no para martillar, yo no creo en eso, pero hermano, creo que estamos aquí hoy, y el Espíritu Santo entre estas cinco mil o más, de personas sentadas aquí, y nosotros aquí congregados, si tan solo dejáramos a Dios hacerlo a Su manera en cada corazón, comenzaría un avivamiento que los periódicos lo publicarían de mar a mar y de costa a costa. De vuelta a la plomada antigua.

15 El diablo se llevó cautivos a muchos de nosotros. Hace años era un pecado para ustedes, las mujeres, cortarse el pelo. Pero hoy las mujeres pentecostales se parecen a las mujeres de la calle; uno no puede ver la diferencia. Así es. Solía ser un pecado, en los viejos tiempos, que las mujeres se maquillaran. Y hoy no se puede distinguir al pecador del santo. ¿Qué pasa? De regreso a la antigua plomada otra vez, de regreso al Pentecostés real, de regreso a la vieja experiencia de Azusa, de regreso a… Eso es correcto.
Y luego algunos de Uds. predicadores que bajaron la guardia, y algunos de Uds. hombres, pues, Ud. sabe, me avergüenzo de ustedes. Cualquier hombre que se hace llamar a sí mismo un hijo de Dios nacido de nuevo que dejaría a su esposa comportarse y hacer de la manera que Uds. gente Pentecostal le permiten a sus esposas comportarse hoy, muestra que no tiene mucho de hombre en usted. Esa es exactamente la verdad. Lo que necesitamos hoy, hermano, es un llamado de regreso al bautismo chapado a la antigua del Espíritu Santo y gente directamente de regreso. Amén. Eso es verdad, hermano. Puede que los chamusque un poquito, pero prefiero ser chamuscado aquí que quemado.
Si el diablo los ha llevado cautivos, es tiempo de jubileo. Es tiempo de regresar a la experiencia antigua otra vez, de regreso a la Biblia chapada a la antigua, de regreso al lugar donde podamos sentir que surge el poder de Dios, que llamará a hombres y mujeres al altar. Que hará que se queden postrados sobre sus rostros toda la noche y orar a Dios y buscar liberación. ¡Amén! ¡Qué tiempo!

16 Permítanme decirles, la Sra. McPherson se ha ido; muchos de los veteranos han partido, pero si hubiera tal cosa que pudieran mirar por la barandilla de la gloria hoy, ellos gritarían “Amén” a eso tan cierto como estoy aquí parado. Eso es correcto. De regreso a la antigua plomada otra vez: de regreso a Pentecostés.
Lo que tenemos que hacer es deshacernos de muchos de nuestros fandangos extravagantes y volver a la Biblia, volver al antiguo Espíritu Santo y volver al lugar donde los hombres y las mujeres se ven, actúan y caminan como Cristianos. ¡Amén! Podrían pensar que estoy un poco emocionado; solo estoy un poco loco; pero les digo: me encanta estar así.
Hace un tiempo, yendo por las calles aquí en Los Ángeles, vi a un hombre que tenía un letrero en la parte delantera de él, él decía: “Soy un tonto para Cristo”. En su espalda él decía: “¿De quién eres tonto tú?”. Así que yo solo prefiero ser un tonto para Cristo, que ser un tonto para el diablo en cualquier momento.

17 Lo que nosotros necesitamos hoy, ministros, lo que necesitamos hoy, hermanos y hermanas, es esto (El diablo entró a nuestra iglesia y nos puso formales, indiferentes): Lo que necesitamos es un llamado a regresar. Lo que necesitamos es una reunión chapada a la antigua para juntarnos otra vez, el sonido del jubileo, el derramamiento del Espíritu Santo, la llegada del Espíritu. Amén. Seguro, hay motivos para regresar a la reunión de oración.
Es verdad, hemos comenzado a moldearnos conforme al mundo, a hacer las mismas cosas que hace el mundo. Cómo sucedió es mucho evangelismo de Hollywood, y mucha televisión, quedándose en casa por la noche para ver la televisión, en lugar de ir al culto de oración, viendo: “Quién Ama A Lucy”, y toda cosa como esa, y manteniéndonos alejados de la Palabra de Dios, y alejados de la iglesia. Déjeme decirle, hermano, esa es la razón. Uds. saben que eso es verdad. Dios nos ayude hoy a regresar a una experiencia Pentecostal chapada a la antigua del bautismo del Espíritu Santo.

18 Y mucho de eso es porque el pastor bajo la guardia también; exactamente correcto, laicos. Sí, señor. Lo que necesitamos hoy es un sacrificio, un llamado, un jubileo, un avivamiento a la antigua, eso es lo que necesitamos. Eso es verdad. Los pecadores llorando en su camino al Calvario…
Aquí, hace algún tiempo, un miembro de cierta gran iglesia, cierta denominación Pentecostal, el hombre quería entrar en el compañerismo de la iglesia y no quería hacerlo en público, y los diáconos lo aceptaron al compañerismo detrás de las cortinas. Lo que deberían haber hecho con él era sacarlo de detrás de las cortinas y empujarlo hacia el altar, es lo que necesitamos hoy para llamar de nuevo una experiencia real Pentecostal. Lo necesitamos de nuevo. No necesitamos un nuevo Angelus Temple. No necesitamos nuevas iglesias. Tenemos algunas de las mejores iglesias que se encuentran en la tierra hoy. No necesitamos un nuevo Angelus Temple. Lo que necesitamos es un avivamiento en el Angelus Temple. Lo que necesitamos hoy es un avivamiento en Pentecostés.

19 No necesitamos una nueva denominación Pentecostal. No, señor, Dios no lo quiera. No necesitamos una nueva denominación, pero necesitamos revivir lo que ya denominamos. Eso es exactamente lo que necesitamos, es un buen avivamiento chapado a la antigua. Dios sabe que eso es verdad.
Entonces Uds. verán los poderes de Dios bajando una vez más. Y habrá un sonido en las balsameras, mientras el Espíritu de Dios se mueve ante mensajes llenos del Espíritu y gente llena del Espíritu a medida que van al mundo a predicar el Evangelio. Estamos verdaderamente agradecidos por lo que Él ha hecho. Estamos agradecidos por todas estas cosas.
Pero, hermano, hermana, lo que quiero decir hoy, necesitamos una reconsagración. Necesitamos un nuevo derramamiento. Y qué tiempo tan hermoso sería esta tarde, cuando miles de personas están reunidas aquí en este hermoso templo… Y cómo sería si reconsagráramos nuestras vidas otra vez y nos propusiéramos en el corazón ir a casa, lavar nuestro rostro, limpiarnos, y no solo nuestro rostro, sino nuestras almas, y no en el agua de Los Ángeles sino en la sangre del Señor Jesucristo, y el poder de Dios, y comenzar una vida nueva otra vez. Eso es lo que necesitamos hoy; lavados en la Sangre del Cordero. Sí, señor.

20 Qué cuadro, qué tiempo, qué… Pues, no quiero retenerlos mucho tiempo. Pero les cuento amigos: Lo que necesitamos hoy son unas reuniones largas chapadas a la antigua. Pues, en los días primitivos cuando leo en los libros del Pentecostés en sus inicios, ellos predicaban toda la noche, oraban toda la noche. Qué tiempo era aquel. Y aunque nosotros nos hemos apartado, Dios está dispuesto a derramar Su Espíritu Santo sobre la audiencia hoy como Él hizo en cualquier otro tiempo de la edad. Dios tiene cada barril de lluvia lleno, si Uds. tienen un corazón para recibirlo. Eso es correcto. Amén.
Hemos visto señales y maravillas. Yo le doy gracias a Dios por todas las manifestaciones del Espíritu Santo. Le doy gracias a Dios por cada persona que habla en lenguas, Le doy gracias a Dios por cada persona que interpreta, cada don de sanidad, cada profecía, todo lo que Dios ha hecho. Cada pastor, cada evangelista, cada miembro de Su cuerpo, le doy gracias a Dios por ello.
Pero lo que necesitamos hoy es una reconsagración, juntarnos, moviéndonos de nuevo al viejo sendero. Y, hermano, si nosotros no lo hacemos, en otros cincuenta años o… Él no soportará tanto tiempo. Pero si pudiéramos quedarnos otros diez años, ¿Qué será si no nos juntamos rápidamente y volvemos a la antigua plomada otra vez? Regresen al avivamiento Pentecostal chapado a la antigua de la Calle Azusa. Tenemos que tenerlo.
Si Uds. tan solo pudieran pensar en cuán glorioso es el Señor Jesucristo para con nosotros, lo que Él ha hecho por nosotros; Cómo Él ha sido paciente, no queriendo que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

21 Hace algún tiempo en una pequeña ciudad, donde yo estaba, estamos celebrando una reunión. Yo tuve que quedarme en el campo. Y cuando… Había estado comiendo en un lugarcito agradable. Y yo vi eso. Llegó el domingo, y ellos cerraron y se fueron a la iglesia. Ellos eran Dunkards. Y esa tarde, o justo después de la comida, sentí un poco de hambre, y pensé que debía tener un emparedado. Y crucé la calle a un pequeño restaurante ordinario. Fue una desgracia entrar al lugar. Estaban parados allí, la ley jugando en una máquina tragamonedas, cuando los juegos de azar son ilegales en el estado. Pero la ley jugando con la máquina tragamonedas.
Ahora, se podía ver como eso degrada las leyes de nuestra nación, cómo fue eso a mis ojos al ver eso. La ley que respetamos y deberíamos respetar, y ver que la ley misma se da la vuelta y juega en las máquinas tragamonedas. Eso es lo mismo que el incrédulo ve cuando el Cristiano se comporta como el mundo. Esa es la misma impresión que les da.

22 Me fijé que atrás en la esquina, una jovencita, muy mal vestida, Y cuando vino a atender las mesas, los muchachos, de la manera que ellos se estaban comportando…
Vi sentada a mi derecha, a una dama anciana, que podía ser mi abuela, sentada allí vestida inmoralmente, con un labial que parecía azul. Ahora, cualquier sabe que una persona normal no tiene labios azules. Pero se ponen un labial que se ve azul, y esa manicura, lo que sea que lo llamen, por todo sus ojos. Y ella estaba sentada allí con dos hombres viejos. Y yo pensé: ¡Dios mío! ¿Cómo puedes tolerar mirar abajo a una cosa como esa?“.
Y el Señor me llamó detrás de la puerta, y vi una visión. Vi al mundo y dando vueltas. Y vi que mis pecados y otros pecados estaban pasando. Yo pensé: “Dios, ¿por qué no simplemente estallas el lugar? ¿Cómo puedes soportarlo?”.

23 Pero entonces vi alrededor del mundo que estaba una corriente carmesí. Vi al Señor Jesús parado allí con toda Su tristeza mientras miraba abajo a la tierra. Y yo vi mis pecados a medida que se fueron hacia Él, pero Su sangre actuó como un parachoques ante Dios. No podían llegar a Él. Y vi que cada vez que yo hacía algo errado, Su sangre se interpondría entre mí y los juicios de Dios. Caminé hacia Él; dije: “Señor”, en la visión, dije: “¿Mis pecados están haciendo eso?”. Dije: “Entonces perdóname, Dios; no quise hacerlo”.
Y Él metió Su mano en el costado, fue y tomó un viejo libro donde estaba escrito mi nombre, lleno de pecado y escribió: “Perdonado” transversalmente, y lo arrojó detrás de Él en el mar del olvido. Él dijo: “Ahora, te perdono tus pecados, pero ¿qué estás diciendo sobre esa mujer?”.
Cuando salí de la visión, fui con ella y me senté, dije: “Dama, ¿alguna vez fue Ud. Cristiana?”.
Ella dijo: “¿Por qué me está preguntando eso?”.

24 Yo comencé a hablar con ella, y ella me contó una historia conmovedora de cómo las cosas resultaron en la iglesia, y se salió de la iglesia. Ella había tomado el camino equivocado. Ella tenía dos hijas, y eran buenas damas. Y cómo es que ella estaba allí con dos hombres borrachos esa tarde… Yo le dije lo que el Señor me había mostrado, y que Él todavía la amaba. Yo la tome de las manos allí en la mesa, y dije: “Dama, no me importa lo que ha hecho; Cristo todavía la ama”.
Justo detrás de esa mesa ella se fue en medio del piso. El policía se quitó su gorra y el resto de ellos, y allí tuvimos una reunión de oración chapada a la antigua; y ella fue liberada y traída de vuelta a Cristo. Es un jubileo, amigos. El jubileo continúa. Es tiempo para que hombres y mujeres regresen a Cristo.

25 No hace mucho tiempo, en Suiza, de pie allá arriba en las grandes montañas de los Alpes, estaba pensando en Arnold Von Winkelried. Muchos de Uds. conocen la historia. ¡Qué héroe tan valiente fue él hace muchos años en Suiza! Y cómo esa nación Suiza había sido invadida por un ejército poderoso, y las ciudades estaban siendo tomadas. Y la sangre valiente del pueblo suizo se congregaron desde las montañas a los valles con tales armas tan pequeñas a medida que podían defenderse con eso.
Y cuando se pararon allá en el campo, y los miraron que se aproximaban, y cuando se estaba aproximando este gran ejército, eran superados en número cincuenta a uno. Y ellos estaban… ellos no eran soldados; no estaban entrenados. No sabían qué hacer. Pero este ejército que estaba invadiendo estaba bien entrenado, cada hombre colocado como ladrillo en una pared, venía entrando.

26 Y cuando ellos estaban parados allí con lanzas, avanzando, un gran hombre dio un paso al frente, Arnold Von Winkelried. Y cuando salió allí en presencia, ellos estaban indefensos; todo lo que se podían pensar era derrota. Simplemente tenían que bajar y perder sus hogares. Sus familias serían asesinadas. Las tierras de la patria serían destruidas. No había nada que pudieran hacer; era inútil.
Entonces Arnold Von Winkelried dio un paso al frente y dijo: “Hermanos Suizos, este día yo doy mi vida por Suiza y la Patria”.
Él dijo: “¿Qué harás?”.
Él dijo: “Abajo lejos en el valle, está una casita donde mi esposa y niños pequeños están esperando mi regreso. Pero ellos nunca me volverán a ver, porque este día daré mi vida por mi país”.
Y cuando dijo eso, ellos dijeron: “¿Qué vas a hacer?”.
Y él dijo: “Ahora, todos ustedes que tienen armas, vengan y síganme y hagan lo mejor que puedan. Peleen con lo que tengan. Hagan lo mejor que puedan con lo que tienen”.

27 Y él gritó, levantó su arma, y dijo: “¡Abran paso a la libertad!”. Y comenzó a avanzar hacia ese ejército. Y se fue directamente hacia lo más tupido de las lanzas. Y cuando llegó justamente donde ellos estaban —cien lanzas relucientes para atraparlo cuando llegara— él levantó sus manos y dijo: “¡Abran paso a la libertad!”. Y agarró un gran puñado de esas lanzas y las atrajo hacia su pecho. Y cada uno de esos soldados Suizos lo siguieron. Él dispersó las filas del enemigo, y ganaron la victoria como nunca antes se había ganado.
Y hoy la sola mención de su nombre en Suiza, y sus ojos se tiñen de lágrimas, y sus mejillas se sonrojan por su héroe. Ese fue uno de los héroes más grandes en mi opinión, que ha estado en la vida militar. Pero eso es solo una cosa menor, solo una cosa menor. Un día los hijos de Adán estaban parados derrotados; la ley, los profetas y todo había fallado. Cada intento de acercarnos había fallado completamente. Y más allá en la Gloria hubo Uno que dio un paso al frente, llamado el Hijo de Dios. Y los Ángeles dijeron: “¿Qué harás?”.
Él dijo: “Yo bajaré y daré Mi vida. Y este día Yo redimiré a los hijos caídos de Adán”.

28 Y Él vino al Calvario. Él fue a la parte más tupida de las lanzas. Él pasó por el valle de sombra de muerte y tomó cada dardo del diablo, y se lo atrajo a Su propio seno y llamó a la iglesia a tomar lo que tiene y hacer lo mejor que pueda. Alabado sea Dios, en el día de Pentecostés, un viento recio descendió de los cielos y armó a cada hombre con un arma.
Y yo digo hoy, mis hermanos, que cada hombre, con lo que tenga, vamos a hacer lo mejor que podamos con lo que tenemos, y peleemos hasta el último hombre, porque rompimos las líneas enemigas. Cristo derrotó a Satanás, lo despojó de todo lo que tenía, y hoy no es más que un fanfarrón. Cuando él les dice que no pueden tener otro derramamiento del Espíritu Santo chapado a la antigua del Espíritu, lo podemos tener porque las líneas del enemigo están dispersas, y Dios gobierna y reina hoy. ¡Aleluya! Estoy feliz por una experiencia chapada a la antigua del Espíritu Santo del Dios viviente.

29 Cómo este gran guerrero, Cristo, abrió el camino y puso al enemigo en retirada. Y esos hermanos en el día de Pentecostés, cuando se cumplieron los cincuenta… Hay algo tocante a cincuenta que trae jubileo. Y cuando ellos rompieron las líneas del enemigo allí, abrieron un camino como ejemplo, para que Ud. y yo podamos tener hoy un avivamiento Pentecostal chapado a la antigua otra vez.
Hermanos y hermanas, se está haciendo tarde; es más tarde de lo que piensan.
Como el Hermano Moore dijo una vez en Finlandia, cuando estuvimos allá después de la guerra… Ellos estaban trabajando día y noche. Mujeres afuera en los campos iban con una grada. No tuvieron tiempo para arar la tierra; solo tenían que jalar la grada para rascarlo. El invierno venía, y la… los niñitos trabajaban día y noche. Durante la noche llevaban la linterna frente a su padre y madre, jalando la grada. Sencillamente tenían que rascar la tierra lo mejor que podían para meter la semilla. Si no lograban meter la semilla, la nieve iba a venir, y el invierno los atraparía, y todos morirían al próximo año de hambre. Tenían que meter la semilla a la tierra.

30 Mi hermano, hermana, si no rascamos rápidamente y metemos la semilla de Dios en la tierra, ¿cómo va a ser la cosecha? Tenemos que avanzar con otro derramamiento del Espíritu Santo chapado a la antigua y hombres y mujeres de regreso a Dios otra vez, o este país y esta iglesia, y Pentecostés, y todo está perdido, si no regresamos a la semilla y a la Palabra de Dios otra vez en un avivamiento chapado a la antigua. ¿Lo creen Uds. hoy? ¿Creen que Dios va a derramarlo?
¡Oh, vaya! Me siento hoy, guiado en mi alma para hacer está proposición con la gente. Yo creo que si cada uno de nosotros en este edificio hoy consagramos otra vez nuestras vidas a Dios y hará… Como a Jacob le dijo Dios que lavara sus… que hiciera que su gente se lavara para que se presentaran a sí mismos delante de Dios, creo que si nosotros nos limpiamos de todos nuestros malos pensamientos, de todo nuestro egoísmo, de todas nuestras murmuraciones, de todos nuestros actos de esta vida, y nos presentamos valientemente ante el trono de Dios, creo que irrumpirá un avivamiento chapado a la antigua aquí mismo en el Templo Angelus, que una semana jamás lo detendría. Así es. Simplemente continuará. ¿Lo creen?

31 Vamos a ponernos de pie solo un momento. Usted no podría hacer un llamado al altar en un lugar de este tamaño. No hay suficiente espacio para eso. Pero su corazón es el altar. Su corazón es donde Dios vive. Me pregunto hoy, si hay gente parada aquí que nunca ha recibido el Espíritu Santo. Han escuchado de todas estas cosas que sucedieron, pero Uds. todavía no lo han recibido, ¿levantarían sus manos a Dios y dirían: “Yo quiero recibir el bautismo del Espíritu Santo”? ¿Levantarían sus manos, todo alrededor, en los balcones, en todas partes? Dios les bendiga.
¿Cuántos de los que están aquí nunca recibieron a Cristo como Salvador personal? ¿Levantarían sus manos? ¿Están lo suficientemente preocupados sobre su destino eterno como para levantar sus manos a Dios? ¿Lo harían? Dios les bendiga.

32 ¿Cuántos hay aquí que ya recibieron el Espíritu Santo y que quieren dedicar de nuevo su vida hoy a Cristo? Levanten sus manos. El Señor les bendiga. Creo que después de la predicación del año agradable del Señor, cuando se reunieron en Pentecostés en el templo, ellos eran creyentes. Estaban en un lugar y unánimes juntos. Y cuán apropiada es esta reunión esta tarde cuando los creyentes de todas partes del país se han reunido nuevamente en el templo, todos unánimes en un solo lugar. ¡Qué momento tan maravilloso sería para que un derramamiento del Espíritu Santo bajara a nuestros medios esta tarde, al escuchar esos mensajes que se dieron hace un rato!
Si Dios le dio el mensaje de hablar en lenguas, hágalo. Si Dios puso en sus manos el interpretar, hágalo. Si Dios pone en sus manos el testificar, hágalo. Si Dios pone en sus manos el predicar, predique. Lo que Ud. tenga, vamos. Cristo rompió las líneas, y vamos por la victoria para el Señor Jesucristo. Vamos a levantar nuestras manos ahora a Dios y dar gracias a Dios y alabarle.

33 Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias hoy por el derramamiento del Espíritu Santo. Estamos creyendo, Señor, por una gran reunión, por un gran movimiento entre el pueblo. Y te pido hoy que concedas estas bendiciones. Dios, y que este sea un gran tiempo de compañerismo… [Palabras inciertas]… en el Nombre de Jesucristo.
La audiencia en el campo radial, debiera de estar aquí para observar a estas más de cinco mil personas con sus manos levantadas alabando al Señor Jesús. Estamos teniendo un jubileo chapado a la antigua. Salgan y únanse a nosotros. Todos alabando al Señor, dando a Dios alabanza por la religión antigua otra vez. En este mundo moderno en el que estamos viviendo, donde los hombres están pervertidos, sus mentes están con malos pensamientos, la delincuencia juvenil a la alza por todas partes, sin embargo, en medio de todo ello, Dios está derramando Su Espíritu Santo día tras día, noche tras noche, y aún aquí mismo esta tarde en el Templo Angelus, el Espíritu Santo está aquí. Cómo Dios está aquí para bendecir a la gente.

34 Y Uds. en el campo radial… (No estaba bien enterado que todavía estábamos en la radio). Pero Uds. en el campo radial, debieran de venir y ver esto, lo que está sucediendo aquí, una gran reunión del pueblo de Dios, una unidad de espíritu. Donde las diferentes barreras denominacionales están siendo derribadas. Todos están parados con un solo corazón y unánimes, recibiendo a Cristo Jesús. ¡Qué tiempo maravilloso! ¡Oh, vamos a abrir nuestros corazones; vamos a levantar nuestras voces, nuestras manos, nuestros corazones a Cristo, y recibir el bautismo del Espíritu Santo y un derramamiento!
Si Ud. está determinado a recibirlo, si realmente lo quiere… Pero Ud. tiene que tener hambre y sed por ello antes que pueda recibirlo. Porque la Biblia dice: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.

35 [El anuncio de la Radio KSFG es dado por un anunciante]… y Tú nación, Padre Celestial, mientras salimos del aire, oramos que el Espíritu Santo prenda fuego aquí en esta ciudad, y alrededor del país, y nos traiga de vuelta otra avivamiento chapado a la antigua, que el poder de Dios caiga en la reunión. Sana a todos los enfermos y afligidos por todas partes, Señor, y recibe gloria de los servicios, en el Nombre de Jesús…


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