OBRAS DEL MENSAJE


El Ministerio Explicado
Chicago, Illinois, E.U.A.
56-1001
1 Oremos.
Nuestro Padre celestial, te damos las gracias esta noche por el privilegio que tenemos de venir a Ti en el Nombre del Señor Jesús, así como Él nos ha pedido que lo hagamos. Y Él dijo: “Pedid al Padre cualquier cosa en Mi Nombre, Yo lo haré”. Creemos eso, Señor, con todo el corazón. Y te rogamos que nos perdones todas nuestras fallas, nuestras deficiencias y que santifiques esta pequeña reunión en esta noche para la gloria y honra de Tu Nombre. Lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
Pueden tomar asiento. Hace un momento cuando venía entrando por la puerta me encontré con muchos buenos amigos míos que conocí anteriormente, y algunos de ellos acaban de regresar del extranjero: El Hermano duPlessis y el Hermano Rasmussen, otro amigo del alma y Clare Hutchinson. Muchos otros que me estaban saludando en la puerta cuando iban entrando. Simplemente me hace sentir muy bien volverlos a ver a todos.
2 Solo me pregunto el cómo va a hacer, Hermano José, cuando crucemos la línea y los veamos a todos en la gloria. Y cuando estemos… Cuando la Gran Cena de las Bodas esté colocada para todos los redimidos de todas las edades; se encuentren reunidos allí. Y nos estiremos al otro lado de la mesa y nos saludemos de manos. ¿Acaso no será ese un tiempo maravilloso? Estamos esperando ese tiempo con una gran expectativa.
Ahora, ayer les prediqué dos sermones, ayer, y Uds. fueron muy pacientes con ellos. Por lo tanto, les estoy agradecido porque tuvieron la suficiente fe para regresar en un lunes por la noche.
Y así que, yo pensé que para esta noche sería bueno si ponemos todo nuestro tiempo esta noche a los dones, y en el obrar de milagros y sanidad Divina. Solo una pequeña charla antes de tener nuestra línea de oración.
3 Y luego el Hermano José me llamó hoy y me dijo que quería que yo les predicara… o, que enseñara, mejor dicho, mañana a las dos de la tarde. Y si el Señor no cambia mi mente, quiero enseñar sobre las señales del tiempo en el que estamos viviendo. Si el Señor quiere, mañana a las dos de la tarde. ¿Será en este auditorio o…? En el auditorio de la iglesia, mañana a las dos de la tarde, en la iglesia Filadelfia.
Y mañana por la noche… pensé que sería bueno, Uds. saben…. Uds. solo…. Me ha sido tan difícil enseñarle a la gente americana que entienda que Uds. no tienen que imponerles las manos a las personas. Solo que se les ha enseñado así toda su vida, así que ellos sencillamente creen eso.
Y después de mi partida el martes por la noche, el Sr. Osborn estará llegando, T. L. Osborn, un maravilloso hermano con un hermoso ministerio. Y tal vez, estarán otros que vi anunciados en el periódico. Y yo estoy tratando ahora de acordarme del nombre de ese hombrecito… (El hermano dice: “El Hermano Hicks”.) Hicks, Tommy Hicks, y (“y Oglevee”) Oglevee está supuesto a estar en la reunión. Gracias, Hermano José. El Hermano… Me acordaba que el Hermano Hicks iba a estar, pero Oglevee… Y pues, ellos estarán aquí. Y son hombres que oran e imponen las manos sobre los enfermos.
4 Pero Uds. saben, siendo que aquí estamos como en casa, como en la iglesia y escuela de casa en Lane Tech aquí en Chicago, creo que mañana por la noche, si Dios quiere, tendremos una línea con la imposición de manos y oración por los enfermos.
He oído a muchos de ellos decir: “Hermano Branham, si Ud. solo me toca, entonces yo sanaré”. Bueno, Uds. saben que eso es lo que la fe es, es lo que Ud. cree.
Y Jairo dijo: “Ven y pon Tus manos sobre mi hija y ella sanará”.
Pero el romano dijo: “No tienes que venir bajo mi techado. Solo habla la Palabra y mi siervo vivirá”.
Así que, es de acuerdo a la fe suya.
5 Por lo tanto, hace mucho tiempo que yo no llevo a cabo una y siendo que mañana tengo que predicar dos veces, pensé que está noche lo tomaría con más calma, y predicar mañana dos veces, y tener una de esas líneas el martes por la noche, luego continuar de manera normal el miércoles.
Espero que eso agrade al Espíritu Santo, y agrade a la gente. Mi deseo siempre es agradar primeramente a Dios, y luego tratar de que las cargas de mi prójimo sean tan ligeras como me sea posible.
Desde que el Señor me dio de Su amor y gracia en mi corazón, y me dijo que Él me salvó, he tenido tal sentir por Su pueblo y especialmente por los enfermos. Parece ser que el Señor lo ha bendecido maravillosamente, el estar orando por los enfermos. Y algunas de las cosas más sobresalientes que alguna vez he leído al respecto, yo he visto al Señor haciéndolo.
6 Ahora, amigos, dijeron que aproximadamente un cuarto de la congregación en esta noche son personas extrañas —tal vez la primera vez que nos encontramos. Y yo no reclamo ser un sanador; yo sé que no lo soy. Yo reclamo que Jesús es el Sanador, que ya compró su sanidad; y por Sus llagas Uds. ya fueron sanados, ¿ven? Por Su muerte Uds. fueron salvos. Si Ud. es un pecador, Ud. ya ha sido salvo a los ojos de Dios, y no será condenado mientras la Sangre del Señor Jesús está haciendo expiación por Ud.
Esa es la razón por la que Dios no lo mata en este instante, pero si Ud. muere sin misericordia, sin aceptar Su misericordia, entonces Ud. se para como pecador delante de Dios. Ud. ya está condenado. Pero ahora si usted… Dios… La pregunta del pecado quedó resuelta cuando Jesús murió en el Calvario. Él quitó el pecado del mundo.
7 Ahora, y si Ud. recibe los beneficios de eso, al aceptarlo como su propio y personal… como Él… como su propio Salvador personal ahora, y si Ud. lo acepta, entonces usted es libre; porque Cristo lo ha hecho libre. Pero si Ud. lo rechaza, Ud. mismo se ha juzgado, y lo ha juzgado a Él como indigno e incapaz de salvarlo a Ud.
Y es igual con sanidad. Porque Él fue herido por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos curados.
Ahora, Dios ha puesto en la iglesia dones. Y esos dones Dios los puso en la iglesia. Y yo sé que probablemente hay Presbiterianos; Luteranos; yo mismo, un Bautista. Y por lo tanto, se preguntan entonces porqué estamos todos reunidos bajo un compañerismo como este.
Ahora, yo no desprecio miserablemente a los Bautistas, Metodistas, Presbiterianos, y cualquiera que no esté de acuerdo conmigo en la Escritura. Yo solo pienso que quizá Dios no se los ha revelado, o quizás Uds. simplemente no lo entienden.
8 Pero, amigo, el que me digan que eso no sucede, Uds. llegaron solo un poquito tarde, yo ya vi que sucede, ¿ven? Sé que es verdad y sé que Él es, y que es un galardonador de aquellos que diligentemente le buscan. Y yo creo que Dios no ha perdido nada de Su poder. Yo creo que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos en todo aspecto.
Ahora, les puedo mostrar en la Biblia donde Dios le dio a Su iglesia la autoridad, al usar Su Nombre por fe, para echar fuera espíritus malignos, sanar a los enfermos y hacer grandes señales y maravillas. Les puedo mostrar en donde fue que se le dio a la iglesia, pero no hay registro en la Biblia por ningún lado, donde Él alguna vez le haya quitado ese poder a la iglesia o que haya dicho que Él se lo quitaría a la iglesia. Pero este Evangelio de esta misma liberación había de ser predicado a todas las naciones comenzando por Jerusalén.
Y nosotros íbamos a ser testigos de Él en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. Que este Evangelio, y estas señales seguirían a los creyentes hasta que Él regresara. “Id a todo el mundo”. Marcos 16.
9 Solo un terció sabe ahora de Jesús después de mil novecientos años. “… a todo el mundo y predicad el Evangelio”. Ahora, el Evangelio no es solo la Palabra, pero haciendo que la Palabra se manifieste. Pablo dijo: “El Evangelio no vino en palabra solamente; sino en poder y demostración del Espíritu Santo es lo que es el Evangelio, debe ser predicado en todas las naciones, y estas señales seguirán a los creen”.
Ahora, no podemos simplemente cortar eso. Tenemos que encararlo. Eso es cierto. Tenemos que encararlo.
Y ahora, sé que muchas veces hoy, amigos Cristianos, se burlan de esas cosas. Es de esperarse. Si no hubiera burlas, pues, no tendría valor.
10 Pero tenemos… Mientras Ud. vea un dólar falso, recuerden que fue hecho a partir de un dólar verdadero. Cuando Ud. ve a alguien personificando a un Cristiano, solo recuerde que hay un verdadero Cristiano en alguna parte al cual está copiando.
Allá en la India, uno ver allá que… allá en Bombay y en diferentes lugares, se puede encontrar a estos payasos religiosos, como yo los llamo. Ellos se acuestan sobre clavos, caminan por el fuego, se cortan a sí mismos, y hacen toda clase de encantamiento y demás, para obtener dinero. Solamente están payaseando.
Si uno va a lo más recóndito del lugar, hay hombres veraces, de corazón honesto que se cortan así mismos, caminan por el fuego, tratando de apaciguar a los dioses que sirven, ¿ven? Pero éste que está afuera es un hipócrita para el adorador pagano, que solo está tratando de ganar dinero con ello.
11 Y hoy en día tenemos hombres que andan por el país… ahora, no solo evangelistas que oran por los enfermos, sino por todos lados. Y tenemos a personas en nuestras iglesias que se andan personificando una a la otra: tratan de decir: “Ahora, por cuanto ella lo hizo, yo también lo haré. Porque él lo hizo, yo también lo haré”. Eso es hipocresía. Usted es lo que es por la gracia de Dios. Y solo sea Ud. mismo. Dios lo amará mejor, y la gente lo amará mejor, también, solo sea Ud. mismo. Sea honesto y sincero en lo que hace, y Dios bendecirá sus esfuerzos.
Y ahora, hace unos días, un hombre… Estaba leyendo un libro donde un hombre escribió un terrible artículo en contra de mí. Creo que lo mencioné ayer o en algún momento. Y cómo fue que conocía a un hombre por el cual yo había orado… o, había llamado de entre la audiencia, y por dos años estuvo sano del problema. Y aquello le volvió y él dijo: “Eso prueba que la sanidad Divina está mal”, dijo: “O el hombre hubiera permanecido sano”.
12 Bueno, el doctor aún hubiera diferido con él al respecto… Pero yo pienso que una persona que está tratando de presentarle a una nación, o al mundo, que ahora por poco es ateo… un hombre que respira el Nombre del Señor Jesús y reclama ser Su siervo… Yo creo que si un hombre me representara, y yo fuese un pecador, y me representara ante el público como algunas de estas personas representan al Señor Jesús, yo estaría dispuesto a hacer que lo arrestaran y metieran a la cárcel. Eso es correcto.
Pues, ellos tratan de decir que Él es un debilucho. “Pues, Él era un Dios que vivió hace muchos años, pero hoy no vive. Es solo un librito, o algo por el estilo, guardamos unos cuantos credos de lo que fue Su vida”.
No, señor. Yo no creo eso. Yo creo que Él está tan vivo, y real hoy como lo estuvo cuando Él abrió el Mar Rojo y los hijos de Israel marcharon a través de él. Tan real hoy así como entró en el horno ardiente con los hijos hebreos, en el foso de los leones con Daniel, o cuando se paró en la ribera de Galilea, y restauró al leproso a su condición normal, o tocó a la… la mujer lo tocó a Él, con el flujo de sangre. Yo creo que Él es el mismo Señor Jesús hoy. Es tan real y está tan vivo como Él siempre lo ha estado. Yo pienso que no hay falta en Él. La falta está en nosotros. Pienso que es allí donde está la falta. Ahora, saquemos la falta.
13 Ahora, es como si yo dijera: Si un doctor, un buen doctor, si piensa que lo tiene que cortar a usted… Si Ud. tiene un cáncer, cortemos entonces la cosa. A deshacernos de eso. Si Ud. tiene un tumor, vamos a operar y a sacar eso. Si hay un apéndice que está mal a punto de reventar, saquémoslo si está causando dolor. Vamos a deshacernos de eso.
Y si una antigua incredulidad, y egoísmo, y denominaciones nos están atando completamente, y separándonos, y separando la hermandad, y el compañerismo de Cristo, deshagámonos de la cosa y arreglémonos con Dios. Y salgamos del arnés y sirvamos al Señor.
Ahora, en el Libro se enseña allí que Dios ha puesto en la iglesia cinco dones ministeriales. Primeramente, hay apóstoles; profetas; maestros; evangelistas y pastores: esos dones que Dios coloca en la iglesia, soberanamente.
Ahora, Dios pone esos dones en la iglesia.
14 Luego cuando Ud. llega a ser parte del Cuerpo de Cristo, entonces hay nueve dones espirituales que van en el cuerpo de la iglesia local. Y esos son dones por los cuales Ud. debe orar. Orar por el don de hablar en lenguas, o por el don de interpretación de lenguas, o por estos otros dones que van en la iglesia. Ore por los dones de sanidad, y ore por los dones de milagros, y demás. Esos son por los que Ud. debe de orar, y el Espíritu viene y obra en cada asamblea local para la perfección de la iglesia.
Ahora, muchas veces juzgamos mal eso, nos sobrepasamos y por el estilo, y eso fue lo que lo ocasionó, pero era de esperarse. Si no fuera de esa manera, yo pensaría que hay algo mal con el programa, porque es Satanás tratando de molestarnos, ¿ven?
15 Por lo tanto, creemos eso, y yo creo que vosotros Metodistas y Presbiterianos que están aquí esta noche… Yo he visto muchas cosas desde que he estado en las esferas pentecostales con las cuales no he estado de acuerdo. Eso es cierto. He visto suficiente de eso. Pero ¿qué de eso?
Pienso que uno de los hombres más valientes con el que haya hablado en mucho tiempo fue Lewi Pethrus de Estocolmo, Suecia. Un día íbamos en el carro, y él dijo: “Hermano Branham, Billy Graham se sentó y condujo por allí”. (Fue cuando Billy recién comenzaba servicios evangelísticos). Y estamos hablando. Y él dijo: “¿Cuánto tiempo lleva siendo un Pentecostal?”.
Le respondí: “Desde que recibí el Espíritu Santo”.
Y él dijo: “¿No fue primero un Bautista?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
16 Él dijo: “Yo también lo fui”. Y él dijo: “Yo los vi destruyendo los muebles y pateando las sillas”. Él dijo: “Pero yo sabía que ellos tenían algo, y yo fui con ellos para poder traerlos de regreso”.
¡Oh, me encanta eso! Yo dije: “Hermano Pethrus, espere un segundo. Permítame escribir eso. Quiero guardar ese comentario. Yo fui con ellos para poder traerlos de regreso”.
Ahora, cuando yo llego a la Pentecostés —con la gente Pentecostal— me encontré a uno con la Unidad, y a uno con la Dualidad, y a uno con la Trinidad, y unos bautizaban de este modo, y de aquel modo, y uno era esto, y uno era aquello, estaban divididos en la misma Asamblea, y otros unidos, y uno con esto. ¿Y saben que fue lo que hice? No me uní con ninguno de ellos. Me quedé libre de sus denominaciones y en medio de ellos hasta poder amarlos a todos al mismo tiempo y atenderlos juntos. Eso es correcto, ¿ven?
17 Porque todos ellos son hermanos, y todos son hombres buenos, mujeres buenas. Son hermanos y hermanas en Cristo. Por lo tanto yo nunca he trazado una línea sin importar quién era el hombre, lo que él creía. Eso no hacía ninguna… Es en Quién él cree que me viene a la mente. Es el Señor Jesús.
Ahora, si es verdad que Jesucristo… La Biblia dice en Hebreos 13:8 que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, la Biblia dice que Él lo es. Entonces si Él lo es, entonces solamente lo podemos interpretar de esa sola manera, y eso… Uds. pudieran intentar colocar algo diferente, pero la Biblia dice: “Jesucristo es el mismo, (solo parcialmente el mismo; Él es el mismo, vean), ayer, hoy, y por los siglos”. Él tiene que ser el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en actitud, todo igual a como era Él o la Biblia está equivocada. ¿Es eso cierto? La Biblia está equivocada.
18 Bueno, entonces averiguaremos si Él es el mismo hoy. Ahora, esta pequeña charla antes de leer mi Escritura, y por unos momentos, luego entraremos directamente en la oración por los enfermos, y solo haremos de esta una gran noche de oración por los enfermos. Y mañana en la tarde: la predicación.
Ahora, le quiero preguntar algo a los que llegaron recientemente. Si Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, bueno, ¿qué era Él ayer? Eso es lo que yo quiero saber. ¿Qué era Él ayer? Y si podemos averiguar lo que Él era ayer, tendrá que ser lo mismo hoy, o la Escritura está errada. ¿Es eso cierto? La Escritura está errada.
19 Ahora, Metodistas, y Presbiterianos, todos ustedes, coloquemos aquí el asunto y echémosle un vistazo, y fijémonos si está correcto. Si Él fue algo ayer y no lo es hoy, entonces la Escritura está errada, y Él en verdad murió y los mahometanos tienen razón, y el resto de ellos… Él está muerto y sepultado y Sus discípulos se lo robaron y eso queda concluido. Él se ha ido para siempre.
Ahora, si Él no es el mismo… Si este Libro… Si una palabra en el Libro está errada, en lo que a mí concierne todo está errado. Ya sea que todo está correcto, o todo está incorrecto. Si una Escritura no está inspirada, entonces para mí no hay ni una de ellas que esté inspirada.
Una persona es un buen hombre o no es un buen hombre. Cierto. Y de esa manera es Dios, Él todavía es Dios, o Él no es Dios. Y esta es Su Palabra y Él está obligado a Su Palabra, o bien esta no es Su Palabra, y todos estamos equivocados en la Biblia.
20 Pero estoy tan contento en esta noche de saber esto, como un hombre pobre sin letras, pero sin embargo estoy tan agradecido de saber esto: que sin duda alguna, yo sé que esta es Su Palabra, y Él simplemente es el mismo, y Él está vivo esta noche, y todos los otros dioses son fracasos. Y no hay otro Dios fuera del Dios Todopoderoso y el Señor Jesucristo, el cual es el Hijo de Dios que fue manifestado en carne.
Es la verdad, y por gracia de Dios a través de Sus dones Divinos lo podemos probar más allá de cualquier sombra de duda.
Y luego qué clase de gente deberíamos ser cuando vemos que se nos es probado. Cuando Jesús prometió, cuando estuvo aquí en la tierra… Ahora, lo vamos a observar a medida que Él entra en Su ministerio, solo por unos cuantos minutos. Esto es para los recién llegados.
A medida que Él entra en Su ministerio, hallamos que Él no nació como rey… o, Él era un Rey cuando nació, pero no un rey terrenal. Él era un Rey celestial. Y Él no fue recibido cuando nació, en la tierra.
21 Ningún mensajero verdadero, escuchen ahora, ningún mensajero verdadero, hasta este día, o en ningún otro día, jamás ha sido recibido por el mundo. Ningún mensajero de Dios ha sido alguna vez recibido por el mundo.
¿Y puedo decir esto, un poco fuerte ahora? El sistema eclesiástico de este mundo jamás ha recibido al mensajero de Dios. Piensen en eso. A través de todas las edades cuando el hombre hace sus sistemas eclesiásticos, y Dios envía a Su mensajero, ellos lo han condenado.
Jesús dijo: “¿A cuál de los profetas no han apedreado vuestros padres?”. ¿Cuál de ellos? Seguro, siempre son condenados cuando tienen el mensaje de Dios, porque es contrario a lo que los hombres piensan de Dios. El hombre trata de hacer su propia teoría, ¿ven? Y él no puede hacerlo.
22 Y tenemos que tener gente que se irá tras una causa como esa, como mi padre solía decir: “Se necesita toda clase de gente para conformar el mundo”. Y las tenemos.
Ahora, cuando Él estuvo aquí en la tierra… Vamos a seguirlo solo en un libro, y es en el libro de San Juan. Vamos a seguirlo por solo unos cuantos minutos, y veremos lo que Él era ayer. Y luego como que vamos a poder asentar en nuestras mentes lo que Él es hoy. ¿Es eso cierto? Si lo podemos seguir.
23 Ahora, para ahorrar tiempo, Uds. márquenlo en su Biblia: San Juan capítulo 1. Solo vayamos a él ahora. Solo… Se requerirá de unos instantes en la mente. Por supuesto, cada uno de los escritores escribió lo mismo. Y tal vez ellos nunca lo escribieron… escribieron el mismo instante, pero quizá si Ud. se para aquí y ve algo, alguien se para por acá, pudiera ser solo un poquito diferente, pero es el mismo instante.
Ahora, en San Juan 1, cuando nació Jesús y luego (conocemos la historia), y cuando Él entró en Su ministerio, después de Su tentación, inmediatamente cuando entró en Su ministerio, Él comenzó, predicándole el Evangelio a los pobres porque los ricos lo habían rechazado.
24 Y otra cosa, Él comenzó sanando a los enfermos. ¿Se dieron cuenta de eso? Bueno, entonces, si el programa de Dios (como alguna gente lo coloca) Dios quiere que los hombres sufran para Su gloria, entonces Jesús vino a hacer la voluntad del Padre. Él dijo que la hacía. ¿Lo dijo Él? ¿Y entonces por qué Él sanó a los enfermos y afligidos? Si Él vino a hacer la voluntad de Dios, que los hace enfermar…
La voluntad de Dios, dice el hombre hoy, que Dios enferma a las personas para poder así mostrar Su gloria, y su paciencia, y luego Jesús baja y les quita todas sus enfermedades, entonces Él hizo que fracasara el propósito por el cual el Padre lo envió. Él debió haber bajado y haber hecho que todos se enfermaran, ¿ven? Ese hubiera sido el propósito del Padre entonces. Pero pueden ver que tan diferente lo hace el hombre en comparación con lo que Dios tiene, ¿ven? Ahora, ¿les suena eso razonable? ¿Es eso la Biblia?
25 Ahora, esta noche es un grupo pequeño, estamos hablando de corazón a corazón. Cuando Jesús se encontró con… Todos Sus discípulos comenzaron a seguirle. Y hallamos que había un hombre que se llamaba Pedro que fue salvo. Y lo raro es, que cuando él llegó ante Jesús, Jesús conocía quién era ese hombre. Ahora, eso era algo muy raro, ¿verdad que sí?
Cuando Él vino, dijo: “Pues, tú eres Simón, hijo de Jonás”, dijo: “pero de aquí en adelante serás llamado Pedro. Tú eres Simón. Tu padre fue Jonás, así que Yo te voy a llamar Pedro”. Lo cual Pedro significa: “Pequeña piedra”. Y dijo: “Te voy a llamar pequeña piedra a partir de ahora. Eso fue algo muy extraño que un hombre al cual nunca había visto, sin embargo conocía su nombre y sabía quién era su papá, y todo con respecto a él. Eso fue un tanto… Pero ese era Jesús ayer. Si ese es Jesús de ayer, ese tiene que ser el Jesús de hoy si Él es el mismo. ¿Es eso cierto?
Luego nos damos cuenta de que otro individuo se convirtió que se llamaba Felipe. Y él tenía un buen amigo de la iglesia ortodoxa. Así que él rodeó la montaña, unas cuantas millas, y encontró a su amigo debajo de un árbol orando. Entonces él dijo: “Ven a ver a quién hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
26 Y este individuo, tan rígido, y había sido enseñado en la religión judía ortodoxa. Él se levantó y dijo: “Ahora, mira, Felipe, ¿pudiera salir algo bueno de una ciudad como Nazaret?”.
Y yo creo que Felipe le dio la mejor respuesta que alguien pudiera dar: “Ven y ve”.
Ustedes escuchan a la gente criticar esto y criticar esto otro. Vaya y averígüelo por Ud. mismo. Esa es la manera. Voy a hablar de eso unos cuantos momentos.
“Venga y averígüelo por usted mismo”.
Así que, él dijo: “Muy bien. Voy a ir contigo”.
Y aquí venían bajando la montaña, y se acercaron, (Jesús orando por los enfermos) y todos los judíos estaban parados alrededor condenándolo, buscando una falla en Él. Uds. saben, si Uds. van a una reunión a buscarle las fallas, el diablo en verdad que lo va a ungir a usted. Ud. de seguro encontrará la falla. Si Ud. va a sacar algo bueno de eso, Dios lo va a ungir. Ud. sacará lo bueno de eso.
27 Así que, allí estaban todos parados ungidos con el diablo. La Biblia dice que lo estaban. Jesús dijo que lo estaban. Estaban ungidos por el diablo, y los creyentes estaban ungidos por Dios.
Y por lo tanto, Felipe vino y trajo a Natanael, venía con él como alguien que lo traía a la reunión. Y cuando Jesús miró alrededor y lo vio, Él dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”.
Ahora, si yo digo eso y lo parafraseo, sería: “Aquí está un verdadero creyente cristiano, un verdadero hombre de confianza”. Algo por el estilo.
28 “Pues”, el hombre dijo: “Ahora, espere un minuto. Yo nunca he visto a ese Hombre, no había escuchado de Él, apenas ayer cuando Felipe me dijo, y llegamos hasta aquí. Y ese Hombre tan pronto caminé por esta línea me dijo que yo era un creyente. ¿Cómo sabe Él que yo soy un creyente y cómo sabe que soy honesto?”. Él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces? ¿Cuándo me conociste?”.
Jesús lo miró por un momento y dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol orando, cuando llegó Felipe, Yo te vi”.
“Pues”, él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”.
29 Ese fue el verdadero creyente ortodoxo.
Jesús dijo: “Porque Yo te he dicho esto, que te vi debajo del árbol allá lejos, y supe que eras un buen hombre, y nunca te había visto en Mi vida; porque Yo te dije eso, ¿Me crees?”.
“Sí, Señor”.
Él dijo: “Cosas mayores que estas veréis entonces. Ven y sígueme ahora”.
¿Y qué fue lo que dijeron los judíos? Los judíos dijeron: “¿Saben quién es ese tipo? Él es Belcebú. Ahora, Él es un adivino, y tiene telepatía mental, y el diablo lo inspira a hacer eso”.
Vean, no podían hallar una salida así que simplemente formularon sus propias palabras, y dijeron: “Él está inspirado del diablo. El diablo hace eso. Él es un Belcebú”.
30 Jesús volteó a verlos… Ahora, observen. Ese era Jesús ayer, ¿es correcto? Bueno, si Él es el mismo, Él tiene que hacer lo mismo hoy, o Él no es el mismo. ¿Es eso cierto? Él tiene que ser el mismo hoy.
Y luego esos líderes, ellos… Jesús se dio la vuelta hacia esos líderes… Ahora, escuchen. Observen a Jesús ahora, lo que Él dijo. Presten atención. Él dijo: “Cualquiera que hable una palabra en contra del Hijo del Hombre, le será perdonado, pero cuando el Espíritu Santo venga, y Uds. hablen una palabra en contra de eso…”. Ahora, en otras palabras, la única manera de guardar… Jesús estaba hablando entonces del día de hoy, ¿ven? Porque Jesús estaba entonces en un cuerpo corporal. El cuerpo corporal ha sido levantado como ofrenda por el pecado al Trono de Dios, y el Espíritu Santo, el cual es Cristo, el Espíritu de Cristo, está aquí hoy.
31 Él dijo: “Ahora, Uds., mientras Yo estoy aquí en la tierra, Uds. hablan en contra y me llaman Belcebú”, porque la Escritura sigue, dijo, porque ellos decían que Él tenía un espíritu inmundo, llamando al Espíritu de Dios en el Hombre un espíritu inmundo, un diablo. Él dijo: “Uds. hablan ahora en contra de Mí, Yo les perdonaré, pero cuando venga el Espíritu Santo, y Uds. hablen en contra de ello, nunca les será perdonado en este mundo ni en el mundo venidero”.
Qué advertencia tan severa para este día entonces, en el poder de Su resurrección, cuando Él está aquí.
Ahora, eso es lo que Él dijo. Esos son Sus comentarios. Ahora, avancemos un poquito más.
32 Unos pocos días después. Él va por el camino a Jericó, y cuando iba en Su… Él se va directamente de Jerusalén a Jericó… Si Uds. alguna vez visitaron Palestina… Pero Él sube a Samaria. Él tenía necesidad de ir a Samaria. ¿Se preguntan el por qué? Ahora, nos vamos a dar cuenta en unos minutos más por qué Él subió al lugar.
El Padre le había dicho que subiera a ese lugar. Eso es subiendo por todo alrededor de la montaña por este lado en lugar de bajar. Pero Él subió a Jericó… no a Jericó, pero a Samaria (discúlpenme), y Él se sentó junto a un pozo y despachó a sus discípulos.
Cuando Él los hubo despedido, en eso salió una mujer de Samaria y dijo… Jesús la miró. Él era un hombre joven de unos treinta años, treinta y dos. Y Él dijo: “Mujer, dame de beber”.
33 Y ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan tal cosa a los samaritanos. Entre nosotros no tenemos trato. Y Ud. es un hombre joven”.
Ahora, la mujer era de mala fama. Dijo: “Usted es un hombre joven, ¿pidiéndome tal cosa?”.
Jesús dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”.
“Pues”, ella dijo: “¿Con qué la vas a sacar? No tienes balde, ni cuerda. El pozo es hondo. ¿Cómo me podrías dar agua?”.
Él dijo: “Pero el agua que Yo doy es agua de Vida, que brota en el alma”.
“Pues”, ella dijo: “Ahora…”. (Ella vio entonces que Él era religioso).
34 Ella dijo: “Bueno, mira ahora”, dijo: “Nuestros padres adoraron en esta montaña, pero Tú dices que en Jerusalén, ¿acaso eres Tú mayor que este pozo del cual sacaron nuestros padres y ellos…? así sucesivamente. Y Jesús siguió con la conversación.
Ahora, aquí está mi interpretación: Él estaba contactando su espíritu. El Padre lo había enviado allá arriba, pero allí estaba la mujer. Ahora, solo un minuto, y lo probaré por la Escritura.
Después que Él encontró cuál era su problema, Él dijo: “Ve, trae a tu marido, y ven aquí”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Eso es correcto. Tú tienes cinco”.
35 Ella volteó y lo miró. “¿Quién es este joven de mediana edad… este judío sentado aquí?”. Ella dijo: “Rabí”… Ella dijo: “Señor, percibo (o, entiendo esto por lo que Tú me has dicho) que Tú eres profeta”.
Ahora, ella nunca dijo que Él era Belcebú. Ella dijo que Él era un profeta. Ella dijo: “Percibo que Tú eres un profeta”.
Ahora, escuchen, lo que la samaritana pensó. Ahora, vieron lo que el judío pensó. Cuando vino el judío y lo vio hacer esta señal, él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.
Ahora, ¿qué van a decir los samaritanos? El samaritano dijo: “Percibo que Tú eres un profeta, y sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas”.
36 Pero ella no podía entender quién era Él. Dijo: “Tú debes ser un profeta, pero sabemos que… Estamos esperando la venida del Mesías. Y cuando venga el Mesías, Él va a hacer esta señal”.
Jesús dijo: “Yo soy Él, que habla contigo”.
¡Oh, vaya! Si ayer fue esa la señal del Mesías, entonces es la señal Mesiánica de hoy. Si Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. ¿Es correcto?
37 Una mujer… Unos pocos días después de eso, Él pasaba por entre una multitud cuando iba de camino a sanar a una muchachita enferma, y una mujer tocó Su vestidura. Ella decía entre sí: “Si tan solo toco Su vestidura, yo seré sanada. Él es un Hombre santo, y creo que Él es justo lo que dice ser”. Ella tocó Su vestidura, y corrió hacia atrás y se escondió entre la multitud.
Jesús dijo: “¿Quién Me tocó?”. Y todos… Ella y todo el resto… Nadie… “No, yo nunca te toqué”.
Y Pedro, como siempre, Uds. saben, con su osadía, se paró y dijo: “Señor, ¿cómo podríamos saberlo? Todos te están tocando, y Tú dices: ¿Quién Me tocó? . Por qué parar la procesión mientras avanzamos, detenido aquí diciendo: ¿Quién Me tocó? ¿Quién Me tocó? cuando todos alrededor te están amando y demás”.
Él dijo: “Sí, pero Yo me debilité. Alguien Me tocó con fe”.
38 De esa manera es hoy. Estamos sentados muy cómodos alrededor de la iglesia y llamándonos Cristianos, pero me pregunto en dónde está la fe que trae esa virtud, ¿ven? ¿Ven? Nos hacemos llamar “Reverendo” y “Doctor” y “Obispo” y… Vaya, solo me pregunto si la fe toca eso. “Padre Santo”, y por el estilo. Oh, hermano. Amamos los nombres grandes y los títulos, ¿verdad que sí? Jesús dijo: “Vosotros sois hermanos”.
Pero de todas maneras, salimos y cantamos nuestros himnos como si fuéramos coros angelicales y cantamos con una voz sobre-entrenada con una… sostienen la nota hasta que se les pone la cara azul. Eso no es cantar. A mí me gusta que canten de esta buena manera verdadera como la que escuché esta noche mientras venía a la plataforma. Nuestro Hermano de Suecia y el resto cantando: “Qué Bella Historia”. Es mi canto favorito. Y el ver a la gente…
39 “¿Quién Me tocó?
“Todos en esta noche”.
Pero Jesús miró alrededor de la multitud hasta que encontró de donde fluía, de donde procedía esa fuerza. Él encontró a una mujercita y le dijo a ella: “Tú fe te ha salvado”. Y ella vino y cayó a Sus pies y lo adoró“.
Ahora, si eso era Jesús ayer, eso tiene que ser Jesús hoy. ¿Es verdad eso? Si Él es el mismo de ayer, hoy…
Cuando iba… en San Juan 5 ahora. Cuando iba al estanque de Betesda, Él llegó hasta donde estaba una gran multitud: Miles, acostados allí, cojos, mancos, ciegos, secos, esperando el movimiento del agua.
Y Jesús, unos pocos días después que la mujer lo tocó, pasó por entre ese montón de gente. Y la gente dice que Él estaba lleno de compasión. Sí lo estaba, pero de compasión piadosa, no de simpatía humana, sino compasión piadosa. Qué diferencia. Ciertamente. Como las dos clases de amor: Una es afectiva, y la otra es Divina.
Y entonces, Él atravesó el estanque (como lo sería en este hoyo que está aquí, este foso), y allí estaban miles de personas acostadas: cojos, mancos, ciegos y secos.
40 Muchos historiadores nos han contado del cuadro tan lamentable que se miraba cuando cada uno trataba de entrar cuando el Ángel llegaba al agua. Y Jesús pasó a través de eso, y al lado de los afligidos, y ciegos, y demás, y encontró a un hombre que yacía en un lecho que probablemente tenía un problema de próstata o algo. Él llevaba treinta y ocho años padeciéndolo; estaba retardado. “Tengo el problema desde que era un bebé”. ¿Ven? Por lo tanto, se pueden imaginar la diferencia de edad.
Ahora, aquí estaba él acostado sobre ese lecho y Jesús se acercó a él —dejando al ciego, al afligido, y al retorcido, y al manco, al cojo— y dijo: “¿Quieres ser sano?”. ¿No es extraño? ¿Emmanuel? ¿Qué? ¿Fue ese Jesús ayer? Ese fue, de acuerdo a la Palabra. Y yo no me atrevo a dudar ni una sola palabra al respecto.
41 Pero la Biblia dice: “Él caminó al lado de ellos: cojos, mancos, ciegos, y secos”. La Escritura así lo dice. Y Él encontró a este hombre que no estaba tan mal. Él podía caminar. Él podía muy bien correr, porque: “Alguien me gana a llegar al estanque”, según dijo: “Yo…”. Él podía caminar, podía moverse alrededor. Él no estaba ciego, cojo, manco, pero tenía alguna clase de enfermedad retardada —llevaba treinta y ocho años con ella.
Y Jesús dijo: “Toma tu cama y vete a tu casa”.
Jesús se retiró y dejó a la multitud. ¿Qué? Eso es lo que dice la Escritura. Eso es correcto. El hombre fue visto cargando su cama, porque era el día sábado, y Jesús fue cuestionado al respecto. Y Jesús le respondió (estoy cerrando). Los judíos… ¿Creen Uds. que sería Él cuestionado el día de hoy?
42 Creen Uds. que si el día de hoy Chicago dice: “Sr. Branham, entendemos que Ud. ora por los enfermos, así que vamos a vaciar todos los hospitales, y los vamos a poner aquí en el Campo del Soldado o en cualquier lugar que esté por fuera de estos grandes estadios, y vamos a colocar por todo alrededor todos los casos hospitalarios, por todas partes, cada doctor va a estar allí y demás. Y sí que lo invitamos a Chicago. Venga para acá”.
“Gracias. Si es la voluntad del Señor, voy a estar allí”. Y yo paso caminando por allí.
“Sr. Branham, ¿podría Ud. sanar a uno?”.
“No, no soy yo el que hace las obras, es el Padre”. ¿Es eso lo que Jesús dijo?
43 Él pasó a través de la multitud, se retiró y dijo: “Bueno, el Padre no me mostró nada”. Se fue. ¿Qué piensan Uds. que dirían los doctores? ¿Qué piensan Uds. que diría el alcalde? ¿Qué piensan Uds. que dirían los predicadores?
Serían los primeros en dar el puntapié. “Te dije que no había nada en eso”. Pero Jesús es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿No dice la Biblia eso? Él es el mismo.
Ahora, los judíos cuestionaron a Jesús. Ahora, escuchen. Aquí está Su Palabra. San Juan 5:19. “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre: esto hace el Hijo igualmente”.
44 Ese era Jesús ayer. Ese es Jesús hoy. ¿Qué promesa dio Él? “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. ¿Es eso correcto? “Yo estaré… Un poquito, y el mundo no Me verá más”. Ese es el incrédulo. Ellos no creerán en Él sin importar lo que pase. No le creyeron entonces. No creyeron que Dios estaba en Cristo. Ciertamente ellos no lo creyeron. La gente no lo cree hoy.
Ellos dicen que Él era solo un profeta, un buen hombre. Él era Dios. Ciertamente Él era Dios. Ellos no creyeron que Dios estaba en Cristo.
Y ahora, Él dijo: “Así como el Padre me ha enviado a hacer Su voluntad, (escuchen atentamente), así Yo os envío a vosotros. Y las cosas que Yo hago, vosotros las haréis también, y más que estas haréis”. Porque será… Él podrá esparcirse más. Él estaba en una sola persona, entonces Dios lo estaba; Dios está ahora en miles. “Más que esto haréis vosotros, porque Yo voy a Mi Padre”. ¿Ven?
45 Ahora, observen esto. Ese era Jesús ayer. Ese es Jesús hoy. Ahora, el verdadero siervo de Dios nunca recibe el crédito de nada. Él le da todo el crédito a Dios. Y la verdad de la Palabra de Dios, es que en el Calvario, la Proclamación de la Emancipación fue firmada con la Sangre del Señor Jesús, y todo lo que alguna vez le hizo Satanás, él fue despojado de todo poder que tenía, en el Calvario.
Y nosotros, esta noche, como Sus siervos, nos paramos para servir al público en el Nombre del Señor Jesús, afirmándole al pueblo que la obra ha sido finalizada, y será concedido a todo aquel que quiera de acuerdo a su fe.
Ahora, ¿lo entienden ustedes? Ese es el mismo Jesús. Ahora, Él lo colocó en la Palabra —escrita. Luego Él envió profetas, envió dones, Él lo colocó todo en la iglesia para la perfección de la iglesia.
46 Ahora, prácticamente es ya tiempo de comenzar, y solo voy a hacer un pequeño comentario de una cita de la Escritura durante unos cinco o diez minutos. Vamos a comenzar y dedicaremos el resto del tiempo para la oración de los enfermos.
Se encuentra en San Mateo el capítulo 7 y el versículo 42. Ahora, quiero que escuchen con mucha atención. Ahora, eso fue para los recién llegados. Esto es para todos.
Ahora. Escuchen lo que Jesús dijo. Él le está hablando a Sus discípulos y a los fariseos y saduceos y así sucesivamente.
La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
Que el Señor añada Sus bendiciendo a la Palabra.
47 David, sentado un día ante la presencia de Natán, el profeta, dijo: ¿Estará bien que yo viva en una casa de cedro y el arca de mi Dios esté bajo una tienda?“. Y Natanael… o, Natán, siendo un verdadero profeta de Dios… Pero Uds. saben, los profetas son solo hombres que son ungidos una y otra vez por el Espíritu. Son águilas que suben y prevén cosas. Ellos no pueden subir por su propio poder.
Un águila no puede subir por su propio poder el viento tiene que levantarlo. Y se necesita el viento del Espíritu Santo para levantar un profeta, para llevarlo más allá a ver cosas. Ver cosas por este lado, o cosas por este otro lado. Pero él no puede levantarse por su propio poder. Él tiene alas y él es…
Ahora, un pichón no pudiera nunca remontarse así de lejos. Tampoco lo pudiera hacer el petirrojo, o ningún otro pájaro, se pudiera remontar en las alturas como el águila porque él solo… Sus partes…. él está hecho para remontarse. Él es un ave celestial que se eleva por sobre todos los pájaros. Él es un águila.
48 Y ahora, cuando él está abajo, es solo un pájaro, pero cuando está…
Y él estaba sentado con David. Él dijo: “David, has todo lo que está en tu corazón porque Dios está contigo”. Eso me encanta.
Y esa noche el Señor se le apareció a Su profeta y dijo: “Ve y dile a Mi siervo, David: Tú eras un muchachito y Yo te tomé de la majada, donde alimentabas las ovejas de tu padre, para darte un gran nombre entre los hombres. Yo he estado contigo, y he cortado a aquellos que os contrariaron y demás, pero no puedo dejar que edifiques este templo. Pero desde los jueces Yo nunca he hablado palabra alguna con uno de ellos, antes estuve de tienda en tienda y de tabernáculo en tabernáculo”. En Crónicas, creo, como en el capítulo 7 o capítulo 12 de 1 de Crónicas.
Y dijo: “Yo he ido de tienda en tienda, y no he habitado en casa alguna, pero tu hijo, Yo lo levantaré, y él me edificará casa. Y Yo estableceré su trono por los siglos de los siglos”.
Ahora, todo Israel esperó el tiempo de la venida del Hijo de David que le fue prometido al linaje de David, y ellos sabían que ese sería el Mesías.
49 Si tuviéramos ahora el tiempo para poner la base y dar el punto, pero me daré prisa.
Así que, cuando Salomón, el cual fue el sucesor de David, cuando él llegó, Dios ungió a Salomón y le dio un don. Dios siempre tiene dones para guiar a Su pueblo. Escudriñen las Escrituras. Los seres humanos dotados han guiado al pueblo de Dios, y por lo tanto él… Salomón oró por el don de sabiduría, y Dios le dio el don de la sabiduría para guiar al pueblo.
Y la edad de Salomón fue llamada “La edad de oro” de Israel. Era un tipo, una prefigura de la venida del Señor Jesús en el gran Milenio, cuando todo el mundo vivirá en una edad de oro.
Y Salomón prefiguró a Jesús con un don. Y cuando vino Jesús, Él tenía todos los dones. Dios le dio el Espíritu sin medida, y vino, y Él era mayor… Él acababa de decir que el profeta predicó en Nínive porque se había hecho un milagro. Y un profeta dotado con el Espíritu entró al vientre de una ballena, cuando toda la gente de Nínive se fue a la costa a pescar. Y cuando estaban todos los pescadores en el lugar, tan malvados como lo eran, la ballena llegó, abrió la boca, y salió el profeta caminando.
50 Y era una señal, y con la unción, él le predicó a la gente la cual no sabía diferenciar su mano derecha de la izquierda, hasta que la ciudad del tamaño de St. Louis, Missouri, se arrepintió y vistió a los animales con saco de cilicio, y se arrepintió, por la predicación de Jonás. Jesús así lo dijo. Él dijo que ellos se levantarán en el día del juicio y condenarán esta generación. Ellos tuvieron una señal, un profeta ungido que les predicó un mensaje, y la ciudad entera se arrepintió.
Y Él dijo: “Sin embargo, Yo les digo que aquí está uno más grande que Jonás”. Y ellos no se arrepentirían. El mundo se pone cada vez más y más oscuro, entre más avanza el tiempo. El conocimiento se incrementa y la sabiduría y demás, hablando del mundo, y el Reino de Dios sufre una decaída.
51 Noten, Él dijo: “Y la reina del Sur”, (la cual era la Reina de Sabá) “ella se levantará con esta generación y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí os digo que uno más grande que Salomón en este lugar”.
Noten, Él los estaba condenando porque no habían reconocido la unción del Espíritu de Dios que estaba en Él. Ellos trataron de clasificarlo como un hombre demente. Trataron de clasificarlo como un hombre poseído del diablo, haciendo milagros por el diablo.
Él dijo: “Esas personas y ustedes, grandes eclesiásticos (en otras palabras) que se sientan por aquí con sus botones elegantes, y en su papel para que los llamen Doctor y Rabí. Y la gente en Nínive, que ni siquiera podía diferenciar su mano derecha de la izquierda, se arrepintió cuando vio la señal del profeta ungido, Jonás, salió del vientre de una ballena después de haber permanecido allí tres días, y dio un mensaje. Y gente ignorante y sin letras se levantará en el día del juicio y condenará a los eclesiásticos”. ¿Lo pueden ver?
52 Y Él dijo: “La reina de Sabá, un país infiel, pagano, vino y escuchó la sabiduría de Salomón, aun siendo pagana, y ella se levantará en el juicio, y los condenará a ustedes grupo de predicadores porque ella vino de las partes más remotas de la civilización a escuchar la sabiduría de Salomón.
Miren, Él los estaba reprendiendo porque se habían hecho muchas señales de la señal Mesiánica, y ellos todavía rechazaban escuchar al respecto. Duros de corazón. Oh, ellos fueron adoctrinados. ¡Oh, vaya! Tenían bachilleratos y toda clase de grados, pero fallaron en ver que Él era el Mesías. Fallaron en reconocerlo, aunque las Escrituras decían que esas cosas serían así.
53 Y me voy a detener aquí un minuto y decir… Mi administrador dijo hace unas semanas: “Si Dios no manda juicio pronto sobre Estados Unidos, para ser un Dios justo Él tendrá que resucitar a Sodoma y Gomorra y pedirles disculpas”. Eso es correcto.
Se ha convertido en una inmensa y gran casa vulgar de prostitución, la peor en el mundo. Las tasas de divorcio son más altas aquí que en cualquier parte del mundo, y desnudos, con mujeres medio vestidas en las calles, y tomando, y en parrandas, y cada uno de ellos miembros de iglesia por poco.
¡Oh, Ud. pastor que se parará y permitirá que su congregación se escape con una cosa como esa! Más condenación se amontonará sobre Ud. y Dios demandará la sangre de ellos de las manos suyas.
Después se burlan de la sanidad Divina y del poder de resurrección del Señor Jesús, que prueba que Él está vivo. ¿Lo escuchó?
54 Ahora, miren el precio que la reina de Sabá tuvo que pagar. ¿Saben Uds. cuánto tiempo duró viajando? Tres meses.
Cuando el don de Salomón fue reconocido entre la gente, de que él era un hombre dotado, que Dios estaba con Salomón, todos venían de todas partes a ver a Salomón, porque él tenía un don Divino que estaba operando, y se probó así mismo. La Biblia dice: “Dios testificará de Sus dones”. Él siempre lo ha hecho. Él siempre lo hará.
Se podrán decir muchas cosas que no son correctas, pero Dios testificará de Sus dones. Ud. no cree que el Espíritu Santo sea un don de Dios, deje que venga sobre usted en una ocasión. Dios testificará de Sus dones.
55 Ahora, todos venían a este país, estando a cientos de millas de Palestina, cruzando los desiertos. Todos pasaban… La reina de Sabá seguía escuchando: “Oh, el gran Dios de los israelitas ha ungido a un hombre y le dio un don. Su nombre es Salomón, es un rey en el lugar. Todos deben de llegar”. Y de repente… Jesús dijo esto cuando Él estuvo aquí en la tierra: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere”. Él dijo: “Tienen ojos y no pueden ver; tienen oídos y no pueden escuchar, para cumplir las Escrituras”. Dios había hecho eso.
Ahora, Él dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Pero de algún modo en lo profundo del corazón de la reina de Sabá, estaba un deseo de ver este gran don de Dios. Ella no… Ella había recibido la palabra de otro hombre, pero quería verlo por sí misma.
56 Eso es exactamente lo que Felipe le dijo a Natanael. Dijo: “Ven y velo por ti mismo”. Uno lo va a criticar. No reciba lo que alguien más dice. Venga y véalo por Ud. mismo. La Escritura dice: “Gustad y ved que es bueno Jehová”. Pruébelo una vez.
En una ocasión un niño se estaba comiendo una manzana y un infiel estaba debatiendo que no existía Dios. El niño peló la manzana, la partió en cuatro y se la llevó a la boca y comenzó a comer. Él dijo: “¿Qué quieres?”.
Le dijo: “Quiero hacerte una pregunta”.
Él dijo: “¿De qué se trata?”.
Le preguntó: “¿Está manzana está dulce o amarga?”.
Le respondió: “No lo sé. Yo no me la estoy comiendo”.
Él dijo: “Eso mismo pensé”. Y fue y se sentó.
57 ¿Cómo puede Ud. saber? Gusten y vean. Denle a Dios una oportunidad. Vean si Él la tomará y les dará gloria en lugar de su miseria; vean si Él les dará felicidad en lugar de su tristeza; vean si Él les dará salud en lugar de su enfermedad; vean si él les dará el Espíritu Santo en lugar de su teología. Prueben y vean. Gusten y vean que el Señor es bueno. Démosle a Él una oportunidad.
Y la reina dijo: “Voy a ir a ver por mí misma”. Ahora, quiero que se fijen en el gran sacrificio. Cuando Ud. viene a ver a Dios, no viene solo en la comodidad de una cama de rosas; Ud. tiene que hacer un sacrificio. Es un camino sacrificado. Es un camino de muerte. Ud. tiene que morir completamente para venir a Él.
Usted se tiene que olvidar de todo lo que sabe para poder aprender de Él. Vaciarnos completamente para que Él nos pueda llenar. Ahora Ud. no lo mezcla. Tiene que vaciarse completamente.
58 Entonces, mire lo que ella hizo. Consiguió una caravana de camellos. No solo eso, pero ella vino con regalos. Ella dijo: “Si es verdad, voy a llevar regalos”. Y los cargó con oro, y especias, y canela, y una colección costosa. Y se preparó para un viaje de tres meses a través de un desierto caluroso y ardiente. ¿Harían Uds. ese tipo de sacrificio para ver un don de Dios en operación? Solo me pregunto esta noche, si ella nos va a condenar nosotros.
Algunos no cruzarán la calle. Pero ella tardó tres meses con unos camellos lentos —una dama. Y miren los riesgos que había en el camino. Esos desiertos estaban llenos de ladrones, y con todo ese tesoro encima. Cómo es que los ladrones pudieran haberla rodeado y haberle quitado la vida, pero ella estaba dispuesta. Nada se iba a interponer en su camino. Ella hizo a un lado toda su teología. Vino con un corazón abierto y vino por la vía dura y difícil. Ella vino a ver si el don de Dios realmente operaba. Y ella vino. Y cuando finalmente llegó, caminó hasta el palacio; Salomón la saludó.
59 Ahora, ella no vino para quedarse solo una noche. Ella vino a quedarse hasta convencerse. Pero nosotros vamos una noche y decimos: “Oh, ya he escuchado a ese tipo”. “Ya he visto a este predicador”. “Oh, conozco esto, yo…”. “Oh, es su propia idea”. Vean, Uds. ni siquiera le dan una oportunidad. Dios deberá trabajar en ese corazón duro y en todas esas cosas que se han apilado en Ud. Usted tiene que sacar eso primero; tiene que vaciarse completamente antes de que Él pueda llegar a usted.
Ella desempacó los camellos, y demás, y arregló las camas, y se preparó. Ella iba a acampar un rato. Se iba a quedar para la reunión. Iba a convencerse si estaba correcto o incorrecto, y si ella lo veía operando, entonces dijo ella: “Yo lo voy a creer”.
60 Luego, después de haber estado allí por un tiempo, y de haber visto los dones de Dios en Salomón, ella le dijo a Salomón, ella dijo: “Yo he escuchado muchas cosas…”. En otras palabras le dijo algo como esto: “Yo he escuchado muchas cosas de ti, casi no podía creer”.
Pero Dios hizo milagros con Salomón allí, con sus dones, al punto que la Biblia dice: “No hubo más espíritu en ella”. Y si se fijan cómo está escrito allí en II de Reyes, está escrito con la “s” minúscula. Ese es el espíritu carnal, no con mayúscula “S”; “espíritu” carnal: minúscula. “No hubo más espíritu en ella”.
61 Todas las dudas se disiparon —estaba concluido. Está diciendo que ella hizo su confesión. Ella dijo: “Yo había escuchado que el Señor Dios de Israel estaba con Uds., y he venido a ver. Y ahora estoy convencida por sobre toda sombra de duda que vuestro Dios es el Dios verdadero. Y que Dios lo ha ungido a Ud. para guiar a Su pueblo, y yo he visto más de lo que había escuchado al respecto”.
Jesús dijo: “Ella se levantará con estas generaciones, y las condenará. Y Yo os digo,” Él dijo: “He aquí uno más grande que Salomón en este lugar”.
Y yo le digo a la audiencia esta noche, que la reina de Sabá se levantará en el juicio con la gente de Chicago, (Y porque Uds. han escuchado las críticas, y no han tratado de averiguarlo por Uds. mismos), y condenará a esta gente.
Ustedes no tienen que [palabras no claras]… en tranvía o automóvil; llegan hasta la puerta, y ven al Señor Jesús moviéndose entre Su pueblo.
62 Pero por causa de un teólogo autodidacta, inteligente y educado que le dijo que los días de los milagros ya pasaron, y que Jesús ya no le puso poder a Su iglesia, Uds. escucharon a esa persona. Y a quien Uds. escuchan, es de quien son siervos.
Estoy contento de escuchar al Espíritu Santo y de ser Su siervo. Por cuanto Cristo ha resucitado de los muertos, y está aquí esta noche en todo Su magnífico poder. Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, o me han encontrado como un falso testigo, y a la Biblia como falsa. Amén. Oremos.
63 Nuestro Padre celestial, te damos las gracias esta noche, por el Señor Jesús, y por la resurrección, y por el Espíritu Santo. Y sabiendo que estamos viviendo al borde de la aniquilación total de esta nuestra nación en esta noche, y Tú has mostrado señales de un lado a otro y por todo el mundo, y aun así no se arrepienten.
No esperamos que lo hagan, Padre. Solamente estamos buscando a aquellos que lo harán. Y sabemos que el tiempo está a la mano. Tú has dicho: “Si llamaron al amo de la casa: Belcebú. ¿Cuánto más llamarán así a Sus discípulos?”.
Pero que así sea. Los discípulos regresaron regocijándose y estaban felices de llevar el reproche del Nombre de Señor Jesús. Y nos unimos a esas filas esta noche, Señor, que estamos felices que Jesús, el Hijo de Dios, nos ha bendecido tanto.
64 Somos indignos de Sus bendiciones, pero esta noche el tener la severidad y la audacia del Espíritu Santo para aferrarnos a un conocimiento, y la gente, aún los miles y diez miles alrededor del mundo, que Jesús todavía vive, y Su Palabra es Verdad.
Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “He venido para que se cumpliese aquello que fue dicho por el profeta”. Y esta noche, Padre, estas cosas las hablo y hago para que se cumpla la Escritura que Jesús dijo: “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo, y las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”.
Concédelo, Señor, que muchos lo vean y lo crean esta noche. Hay muchas personas enfermas. Tú las tienes a todas en Tus manos; ordena y escoge, Señor, esta noche y obra en una manera maravillosa. Lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
65 [Espacio en blanco en la cinta]… porque mi padre no me pudo mandar a la escuela y para que recibiera una educación y muchas cosas, tal vez Dios solo me dio este don para que pudiera ayudar a Su pueblo de otra manera.
Pero ahora quiero pedirles algo sinceramente. Ahora, esta noche he hablado largamente sobre Jesús: lo que Él es, quién es Él, lo que Él hace, lo que Él hizo.
Ahora, si Él viene a esta plataforma, y muestra cada señal de la que hablé esta noche aquí mismo en esta plataforma, las que Él hizo, ¿podrán Uds., todos, los nuevos, y todos, los que recién llegaron aquí; creerán con todo su corazón que Él todavía vive y reina? ¿Lo harán? Levanten sus manos ahora. Gracias.
66 Ahora, confío que Él lo hará. Ahora, recuerden, amigos, hay… yo soy… Estoy diciendo esto, y haciendo esta declaración, todo es por gracia. Esto hace… En realidad el camino a Dios… debe… ¿Cuántos han estado conmigo en los diferentes lugares, y fuera de la iglesia, y en mi hogar, y en otras partes, donde han visto venir el Espíritu de Dios sobre mí y que dice exactamente las cosas que van a suceder y las ven sucediendo de esa manera? Levanten sus manos. ¿En cualquier parte de la reunión? Eso es… Mírenlas. Ahora, no en la iglesia, eso es afuera en diferentes lugares, ¿ven?
Oh, esto solo es algo menor. Yo estaré caminando por la calle, Él me dirá: “Ahora, ve a la siguiente esquina. Va a estar una dama que vendrá por este lado; ella estará en una silla de ruedas. Trae una Biblia en su mano”. Y yo diré cosas. ¿Qué fue? “Observe. Cuando Ud. llegue allá, el Señor va a sanar a esa persona”. Y allí mismo acontecerá.
67 “Ahora, ellos te van a pedir que vayas a este árbol que está aquí. No vayas a ir porque Yo quiero que vayas por acá. Habrá un bebé enfermo. Te van a hablar pasado mañana. Vas orar por el teléfono por eso. No te vayas. El bebé… Ve y dile a la madre de la manera que está vestido y de la manera que está acostado en la cama”. Yo lo veo exactamente así. “Y ve y dile a ella eso. Será sano”. Yo me quedó allí mismo y la espero, ¿ven?
Ahora, ¿Cuántos saben esas cosas, y saben que son verdad, que han estado conmigo en otros lugares? Levanten sus manos otra vez de esa manera y mírenlas. ¿Lo ven? Ahora, ¿ven lo que quiero decir? Vean, vean, simplemente jamás falla. No puede fallar. Dios no puede fallar.
68 Y ahora, amigos, ¿pudieran detenerse un minuto, y pudieran solo extender la mano y tomar todas las dudas y todas las cositas que están en su mente, hablando espiritualmente ahora, y ponerlas bajo sus pies y mantenerlas allí unos cuantos minutos? Y pensar que si estas cosas son la… Si está es la Biblia verdadera, la cual sí lo es, y Jesús es el Hijo resucitado de Dios, el Mismo que colgó en el Calvario, el Mismísimo, el Dios de la eternidad, que está parado aquí ahora, justo en este edificio y al lado suyo… Piensen en eso, amigos.
¿No están felices por eso? ¡Qué maravilloso! Ahora, no tienen que estar aquí arriba para que se ore por ustedes. Les estoy pidiendo que allí donde están oren ustedes mismos. Digan: “Dios, estoy en necesidad y quiero que me sanes”. Y si Jesús es el mismo ahora… Ud. dice: “Bueno, ¿qué de Jesús?”.
69 Ahora, ¿cuántos saben que Su cuerpo está sentado a la diestra del Trono de Dios? Veamos. Qué Él está sentado allí… Ese cuerpo está allí haciendo expiación; la vida de Su sangre esta en esa…. en esa silla de misericordia. Y un día Él se levantará de allí y vendrá a la tierra en un cuerpo corporal. ¿Es eso correcto?
Pero ahora Él está aquí en la forma del Espíritu Santo. ¿Cuántos creen que el Espíritu Santo es Jesucristo —en lugar de Jesucristo el “Yo” (pronombre personal) — que estará con vosotros, en vosotros, hasta el fin del mundo?
Ahora, Él está aquí en la forma del Espíritu, ¿ven? Y Él coloca en la iglesia, Él mismo: profetas, maestros, evangelistas, pastores; da dones a la iglesia. Él es hermoso, ¿verdad que sí?
70 Ahora, si eso es lo que Él hace… Y la única cosa que Ud. puede hacer es… La única cosa que yo puedo hacer es rendirme a mí mismo. Solo rendirme; solo hacerme a un lado del camino y dejar que Él lo diga.
Está Billy… Es ella… es ella…? Hermano Woods, por favor. Venga para acá, dama. (Billy) Ahora, esta dama que está delante de mí; me imagino que somos desconocidos el uno al otro, ¿lo somos, dama? Nunca antes nos hemos conocido en nuestras vidas. Quiero que solo observen ahora para que puedan sacar sus… Pregúntenle a la dama; ella está aquí como una persona atada a eternidad. Y yo tendré que pararme con esta mujer, porque los dos vivimos en esta misma generación. Yo tendré que pararme allí en el día del juicio, y Ud. tendrá que pararse conmigo. Y yo daré testimonio. Será mejor que lo reciban esta noche.
71 Ahora, no nos conocemos. Yo no tengo la forma de conocerla a usted. Somos dos personas diferentes y estamos… Yo soy un hombre blanco; Ud. es una mujer de color. Y es un hermoso cuadro otra vez de lo mismo que sucedió… De una u otra manera, esta noche, yo iba a llamar el número 1, pero Algo continuaba diciéndome: “Diga: treinta y cinco, diga: treinta y cinco”. Y comencé a decir “Uno” y algo dijo: “Treinta y cinco”. Y yo dije: “Treinta y cinco”, y una mujer de color se levantó primero.
Allí lo tienen. Ahora, ¿qué es? Es un cuadro. El Espíritu Santo está aquí ahora, ¿ven? Es un cuadro para mostrarles que Jesús, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Aquí, Él era un judío; la mujer junto al pozo era una samaritana, una raza diferente, y había una segregación racial; y aquí está la misma cosa esta noche: un hombre blanco, una mujer de color.
Y luego el Judío le dijo a la mujer, le dijo: “Dame de beber”.
72 Ella dijo: “Oh, hay leyes de segregación”, en otras palabras, “hace que nosotros… ¿Cómo pueden Uds. Judíos tener trato con nosotros? No es la costumbre de Uds. pedir una cosa como esa”, ¿ven? Oh, era terrible. Pero Jesús le hizo saber inmediatamente que no había diferencia. Todos somos criaturas de Dios, independientemente del color. Pero aquí está…
Y Jesús habló con ella unos minutos hasta que… Él siguió la conversación, hasta que encontró cuál era su problema. Luego Él se lo dijo; ¿qué dijo ella? “Pues, sabemos que el Mesías hará esto cuando Él venga; pero ¿quién eres Tú? ¿Eres un profeta?”.
Él dijo: “Yo soy el Mesías”.
Ahora, si esa fue Su señal entonces será una señal esta noche.
73 ¿Cree Ud. eso, dama? [La Hermana dice: “Sí”] Ahora, como persona atada a eternidad, siendo que he predicado largo, y siendo una persona que se tiene que encontrar con Ud. en el juicio… Y la audiencia escucha… No hay nada encubierto. Eso es correcto. Dios no hace las cosas a escondidas. Él hace las cosas en público. Y por la gracia de Dios… Yo no digo que Él lo hará. Tal vez le tenga que decir: “Bueno, señora, voy a orar por lo que sea que esté mal con usted”, y dejarla que siga su camino. Tal vez tenga que hacer eso, si Él no me unge.
Pero si Él me unge con el Espíritu Santo, entonces si Su Espíritu que vivió en el cuerpo de Jesús viniera sobre este cuerpo, por gracia, indigno, pero Su Sangre santifica y lo hace digno. Entonces si Él me unge con el propósito de salvar a esta gente, y le revela a Ud., lo que está mal con Ud., igual como Él hizo con lo que estaba mal en la mujer, ¿creerá Ud. con todo su corazón que Él resucitó de los muertos y que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos?
¿Creerá la audiencia la misma cosa? Muy bien. Que el Señor lo conceda es mi oración.
74 Ahora, si yo pudiera ayudarle, dama, y no lo hago, sería una persona terrible. Pero yo no la puedo ayudar al menos que me pueda rendir al Espíritu de Dios.
Pero viendo ahora, mientras el Espíritu Santo comienza a ungirme y Ud. está consciente de que algo está sucediendo. Ese es el Espíritu Santo. Ud. es una Cristiana. Ud. es una creyente. Sí. Solo que usted…. Su vida ya no se pudiera esconder ahora. Mire, eso que Ud. siente, en este momento, que en realidad siente, obrando en usted, es… parada entre usted y yo está una Luz. Es el Ángel del… el mismo Espíritu que se encontró con Pablo camino a Damasco: Una Luz. Ellos tienen la fotografía de eso. ¿Alguna vez han visto la fotografía? Uds. la ven en mis libros y…. fotografía en Washington, DC. Es exactamente lo que se está moviendo en usted en este preciso momento.
75 Usted es una mujer nerviosa. Eso es correcto. La está molestando un problema nervioso. Ud. tiene mucha tristeza. Tiene algo en su corazón que es muy grave, y es concerniente a alguien, un hijo. Eso es correcto. ¿No es así? Ese hijo tiene una condición mental. [La Hermana dice: “Eso es cierto”] ¿Es eso cierto? [La Hermana dice: “Eso es cierto”] ¿Vive Jesús todavía el día de hoy? [“Oh, sí. Oh, sí”] Ciertamente. Ese es Él que está parado aquí que la conoce a Ud. No su hermano, es Él.
¿Le creerá ahora a Él? [“Oh, sí.”] ¿Le creerán a Él, audiencia?
Nuestro Padre Celestial, sintiendo que la Paloma viene bajando desde el Cielo, estando parada aquí para ungirnos y ayudarnos a nosotros que somos unas pobres criaturas indignas…
Y aquí está, nuestra hermana, en Cristo esta noche. Siendo la primera en pasar hasta aquí para desplegar su fe en Ti. Ella tiene a alguien que está sufriendo. En este momento, Señor, Tú conoces todo al respecto, y ella, ella misma, está sufriendo. Y con la humildad de mi corazón, y con toda mi fuerza y alma, oro que Tú le des el deseo de su corazón y en confirmación de Tu Palabra en la cual dijiste: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”. Y esto hago en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, repórtenos, hermana, la condición. Encuéntrelo así como ha creído, y que el Señor lo conceda.
76 ¿Le aman a Él?
Ahora, solo unos momentos. Subiremos a unas cuantas personas de estas. ¿Cómo se encuentra, dama? Ahora, vamos a… Todos estén muy quietos, sean muy reverentes, y no sabemos exactamente lo que Él hará.
Ahora, alguien en la audiencia lo tocó a Él en ese instante. Eso es cierto. Hay una mujer… Ella tenía una cosa alrededor del brazo —una de estas cosas que el doctor aprieta e infla. Un momento. Ella está aquí, igual como la mujer que tocó Su vestidura. Aquí al final de la hilera: alta presión de sangre. Eso es correcto, ¿no es así, dama? Si eso es cierto, póngase de pie. La dama de color aquí con una corbatita. Correcto. Sí. ¿Es Jesús el mismo hoy? La mujer —sin tarjeta, sin nada— simplemente estando sentada allí y ella lo tocó a Él.
77 Ahora, hermana, el Señor le bendiga y le dé el deseo de su corazón. Y así como Jesús le dijo a la mujer: “Ve en paz”. Que el Señor reine con usted. Amén.
Es creyendo de una manera simple; teniendo fe. “Si puedes creer; todas las cosas son posibles”.
Ahora, hermana, usted. Ahora, Ud. es una mujer blanca, y yo soy un hombre blanco. Ud. sabe que venimos… Dios no hace acepción de personas. ¿Vio lo que Él hizo por la dama de color hace unos momentos? Ahora, Él puede hacer lo mismo por usted. Y ahora, yo no puedo hacer nada porque solo soy un hombre, pero puedo rendirme al Espíritu Santo, y por un don que se escogió desde antes que comenzara el mundo. ¿Creen Uds. eso? Sí, dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Dios le dijo al profeta, Jeremías: “Antes que fueras aún formado en el vientre de tu madre Yo te ordené como profeta para las naciones”.
78 Ahora, Ud. está consciente de que algo está sucediendo en este momento. ¿Es eso cierto? Desde que la vi, y Ud. me miró a mí, ha habido una extraña sensación, como un sentir muy dulce y hermoso. Si eso es cierto, levante su mano para que la gente vea. Miren, porque entre ella y yo está esa Luz de Dios, parada allí.
Ahora, veo una sombra oscura y negra detrás de ella. La mujer está extremadamente nerviosa porque esta sombreada de muerte. Es un tumor maligno. Eso es correcto. Pero entre ella y yo está la Luz y la Vida. Ud. no puede dudar de Algo que está aquí que la conoce a Ud. ¿Es eso correcto?
79 Ahora, camine hacia la Luz y acepte la Luz, el Señor Jesús, y acepte su sanidad, y el tumor, o el cáncer, la vida saldrá de él y Ud. vivirá. ¿Puede creer? [La Hermana dice: “Sí”] ¿Cree ahora que Jesucristo, el Hijo de Dios, vive y que está aquí para ayudarla en este momento? ¿Podría pasar al frente solo un momento para que yo pueda poner mis manos sobre las suyas?
Y Padre Dios, Quien ama a las criaturas de esta tierra, pido en este momento que en el Nombre de Jesús Tú condenes esta sombra de muerte que está sobre la mujer, y que la Luz de Dios irrumpa y ella pueda vivir. Y conjuramos a este espíritu inmundo, espíritu de muerte, que la deje en el Nombre de Jesucristo. Señor, fue escrito por Tus propios discípulos que Tú dijiste: “En Mi Nombre echarán fuera demonios”, y esto hago en el Nombre de Jesús. Amén. Vaya, y que la paz de Dios sea con usted.
80 ¿Puede pasar, dama? Tenga fe en Dios. Ahora, crea, en este momento. No dude. ¿Está la audiencia creyendo? ¿Están todos creyendo? Jesús dijo: “Si puedes creer”.
Ahora, veo parada frente a mí a una mujer blanca. Ella está tocando al Maestro, y ella está en esta audiencia, y está sentada aquí abajo con un suéter rojo, sufriendo con un problema en su seno. La asustó cuando la dejó, ¿no es así, hermana? La dama sentada con una clase de cabello corto. ¿Puede ponerse de pie un minuto, con el suéter rojo? ¿No es hermoso ser libre de ese espíritu? Ud. lo tocó a Él ahora. Vaya en paz, y Dios sea con usted. Amén.
81 Vi a alguien con un suéter rojo y vi a alguien con un vestido rojo… El saco rojo… Miré y era… Lo vi, yo pensé, no. La mujer traía un suéter rojo. Y miré y aquí estaba ella aquí abajo. Vi que era ella… su problema.
Ahora, soy un desconocido para usted, dama. No la conozco hasta donde soy capaz de saber ahora. Somos desconocidos el uno para el otro, pero Dios nos conoce a ambos. ¿Es eso correcto? [La Hermana dice: “Yo fui a verlo a Canadá”.] Ud. fue a verme a Canadá. [Y vi muchos milagros que Dios obró“.] Ud. vio muchos milagros en Canadá que Dios obró a medida que yo oraba por los enfermos. [”Seguro que sí“.]
82 Por supuesto, yo no podría reconocerla. Ud. sabe, lo que quiero decir, el conocerla personalmente. No tendría manera de conocerla de esa forma. Yo estaba en una reunión donde… ¿Fue esta última reunión en Saskatchewan? [“Fue en 1946”] Oh, en 1946. Eso fue cuando recién comencé. Tal vez fue allá arriba en Winnipeg, en algún sitio como ese, creo que estuve en Winnipeg.
[La Hermana habla con el Hermano Branham.]
Escucharon ustedes eso. Es una dama… Una visión que ella tuvo cuando vino a mi reunión en 1946 en Canadá.
Ahora, Ud. está aquí con un propósito, dama. [“Sí”] Ahora, el Señor lo sabe. Ahora, el Señor no ha perdido Su fuerza desde que Él apareció en aquella reunión como la Estrella de la Mañana y mostró Su resplandor sobre la audiencia.
Estaba un hombre mexicano sentado aquí anoche; él vio la Paloma de Dios descendiendo en esa Luz sobre esta audiencia.
83 Ahora, el Señor Jesús le bendiga, y Ud. siendo una dama que solo está parada aquí, solo quiero ver si el Señor me revelará por lo que está Ud. aquí, y luego si es la voluntad del Señor, entonces yo oraré. Y luego el Señor probablemente le dé a Ud. sus deseos. Confío que Él lo hará. Ruego que Él…
(La Hermana habla de nuevo con el Hermano Branham)
Ella dice que es de Pine Bluff, un lugar de por aquí. Ella vino aquí, y antes de llegar, me vio en una visión donde yo me acercaba a ella, y el Espíritu Santo dijo: “Este es el Hermano Branham”.
[La hermana habla de nuevo]
Sí. Ella escuchó que yo tenía una cita aquí. Ella tenía el deseo de venir y escuchó que yo tenía la cita. Muy bien.
84 Ahora, entonces hay algo por lo que el Señor quiere que esté Ud. aquí.
[La hermana habla de nuevo]
El Señor Jesús es maravilloso. Ahora, Él es bueno y está lleno de misericordia. Ud. vino esta noche para verme, es porque veo que Ud. ha estado en otra de las reuniones también… Alguien más. Veo a un hombre que se le acerca, y él le estaba diciendo (es un evangelista) que había algo mal en su corazón. Dijo que estaba el triple de su tamaño normal.
Eso es… No quise mencionar su nombre ante el público. Es el Sr. Hayes, es quien fue. Y él le dijo que Ud. tenía un tumor, un tumor maligno, un cáncer en su estómago, y usted… El Señor la mandó para acá.
85 No es mi intención condenar al Hermano Hayes, pero está equivocado. Y es por eso que el Señor la mandó para acá, para que pueda saber la verdad.
[La hermana habla de nuevo]
Seguro, venga para acá un minuto. Es por eso que el Señor la mandó y le dio la visión. Vean, Él quiere que Ud. sepa la verdad, y es por eso que yo pasé a su lado en su visión o lo que sea que fue la otra noche; que el Señor la mandó hasta acá para que sepa la verdad.
Odio tener que condenar las palabras del hombre, pero está equivocado. No es así. [La Hermana dice: ¿No es así?] No señora, no es así. Vaya y que el Señor le bendiga.
86 Padre celestial en el Nombre del Señor Jesús fortalece a esta mujer… Dijo que ella por poco caía en una crisis nerviosa por causa de esta cuestión. Y ruego Dios que Tú la hagas entender y que pueda saber ahora que es Tu gracia que se la ha impartido a ella para que pudiera venir aquí esta noche, y que se dijeran estas cosas. Oro para que ella pueda regresar a casa feliz, y regocijándose, y que eso ya no la moleste más y dé la gloria a Ti, por todo el país, y alrededor en el Nombre de Jesús. Amén.
[La Hermana habla de nuevo con el Hno. Branham.]
Ahora, Ud. solo vaya ahora regocijándose. ¿Se puede dar cuenta lo equivocado que estaba él? Ahora, Ud. vaya regocijándose y sea ahora feliz. Ahora, ¿cómo pudiera Ud. dudarle a Dios siendo que está ahora en medio nuestro? Vean, qué maravilloso.
87 ¿Puede pasar, dama? Ahora, solo un rato más y vamos a… Esta jovencita que está parada aquí, y que el Señor conteste la oración. Ahora, jovencita, hasta donde sé, yo no la conozco.
Le tengo que decir esto a esta dama. No puedo dejarlo pasar. Dama, que estuvo aquí arriba. Rápidamente. Vea, no se involucre en eso. Eso es puro espiritismo. Aléjese de eso, ¿ve? Yo reprendo esa cosa en el Nombre de Jesucristo. Sí, esa cosa maligna que le está diciendo esa mentira. Ud. aléjese de eso. Muy bien. El Espíritu Santo que está aquí simplemente no haría… Yo no quise decir algo en el momento, hay muchas cosas que se pudieran decir, pero solo en esa manera.
Ahora, jovencita, ¿cree Ud. con todo el corazón? [La Hermana dice: “Sí, lo creo. Gloria a Dios.”] Muy bien. ¿Somos desconocidos el uno para el otro? [“Sí, unos perfectos desconocidos.”]
Una dama que está sentada en la parte de atrás tiene problemas para respirar, ¿no es así, dama? Sentada con la corbatita negra. Veo que Ud. está tratando de… parada delante de mí, tratando de… Es su pecho, es donde está su problema. La ha dejado, querida hermana. Amén.
88 Allí está la dama sentada allí. No hay manera en lo absoluto de saberlo. Solo está sentada allí orando, y el Espíritu Santo habló y aquí estaba ella frente a mí. Miré alrededor y vi de donde venía. Era justo allí. ¿No es el Señor maravilloso? “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
Veo a una jovencita parada delante de mí. ¡Oh, qué maravilloso! Vaya, solo un momento. Ella está sentada justo al final de la hilera. Ella sufre de dolores de cabeza. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús la va a sanar? ¿Lo acepta? Usted que se limpió las lágrimas de los ojos. ¿Lo cree con todo su corazón? Levante su mano a Cristo y acéptelo. Muy bien. Dios le bendiga. Su fe lo tocó a Él.
Ahora, miren a ese hombre sentado allí orando. Con el pelo medio negro, un poco escaso de enfrente. Tiene una gran carga. Veo una sombra oscura suspendida sobre él. Tiene puesto un traje café y una corbata roja, me parece. Él está orando por alguien. ¿Es eso cierto, señor? Eso es correcto. ¿Es una mujer, no es así? Es cáncer. Tenga fe, crea. Su suegra se va a poner bien y usted estará… y ella estará bien, si Ud. solo cree. Amén.
¿Lo creen?
89 Es su pecho [La hermana dice: “Oh, sí”] Eso es cierto, ¿no es así? [“Correcto”.] Y siente como que la están aplastando, una opresión, y hay un hueso, dicen ellos, que está cerca del corazón el cual le está causando que se ahogue. [“Correcto”.] Tampoco puede dormir, ¿verdad? Veo que se está levantando y caminando alrededor [“Oh, sí. Estas cosas sucedieron hace años”.] ¿Verdad? Simplemente ha sido algo terrible, pero el Señor está aquí para sanarla.
¿Cree Ud. que Él la conoce? [“Sí, lo creo”] ¿Cree Ud. que Jesús resucitó de los muertos?“. [”Sí, lo creo“] Bueno, Irene [Palabras no claras] Su apellido es Dunn, ¿no es verdad? [”Oh, Hermano Branham, Ud. no lo sabía“] Su número es 7706 Calle Alvie de Detroit, Michigan. Ahora, ¿cree Ud.? [”Oh, sí, nunca lo dudaría. Jamás“.] Vaya en paz. Dios le bendiga, mi hermana. Señor Jesús sana esto, a mi hermana, y que se recupere en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.
90 Vaya y tome ese pañuelo y mándeselo a su hija en Little Rock, Arkansas, por esa condición mental, y que ella se recupere. ¿Cree Ud. que Él está aquí?
Pongámonos de pie y adolórenle a Él y sean sanados.
Nuestro Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, condenamos todo espíritu maligno. Y sana a los enfermos en este instante, Señor. Y oro para que Tú recibas gran gloria. Y, Satanás, sal de esta gente y deja este edificio en el Nombre de Jesucristo. Glorifiquen a Dios y sean sanados, cada uno de ustedes.
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