S.431 56-1209E  Jehová Proveerá 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jehová Proveerá

Brooklyn, New York, E.U.A.

56-1209E

1 Muchas gracias. Gracias. Ciertamente he disfrutado ministrar con el Hermano Huckstra, las bendiciones de Dios… o, Huckstra… Hutchinson. Y estoy muy feliz de estar aquí en Brooklyn y tener este compañerismo, también. Y es una gran hora de mi vida cuando vengo a hacer esto. Durante muchos años había querido estar con el Hermano Hutchinson y simplemente nunca tuve el tiempo para hacerlo. Y para mí esta ha sido ciertamente una reunión maravillosa.
Y no he podido ministrar como debería ministrar. Tuve algunas dificultades que el hermano Hutchinson entiende. Y eso es una dificultad física que, si hubiera estado un poco más descansado y todo, podría haber estado en mejores condiciones para el servicio.

2 Pero, Uds. han sido pacientes conmigo y muy amables, y les agradezco a todos y cada uno de ustedes con todo mi corazón. Como le dije… Los escuché anoche cuando yo estaba… esta tarde cuando estaba detrás del escenario allí, ellos dijeron… o, de las cortinas; los escuché diciendo que iban a levantar una ofrenda para mí, una ofrenda de amor. Y llevé al Hermano Hutchinson allá atrás y le dije que no lo hiciera, ¿ven?
Y él dijo: “Bueno, no lo dejaríamos venir de otra manera”. Así que, yo no vine por una ofrenda de amor, amigos. Cualquiera sabe eso y que me conoce. Yo nunca he… La razón por la que no tengo grandes medios de difusión como transmisiones, en la televisión, en cosas y en los periódicos, yo solo uso los periódicos de otras personas que me permiten usarlos: especialmente el hermano Boze, para “El Heraldo De La Fe”.
Y yo tuve uno en una ocasión: “La Voz De La Sanidad”. Pero soy una persona sin educación. Y, oh, simplemente quiero invertir mi tiempo, no tratando de editar un periódico, sino en tratar de servir al Señor Jesús en otra capacidad.

3 Y luego, si tuviera un gran programa de radio y un gran programa de televisión, costaría miles de dólares cada día para darle continuidad. Bueno, entonces ¿cómo podría venir con el Hermano Hutchinson y a su iglesia allá aquel lugar? Uno no podría hacerlo. Y de todos modos, toda su gente necesita… Uds. necesitan cada centavo que puedan conseguir. Y ellos tienen excelentes programas de televisión y radio y cosas, lo cual aprecio; pero yo trato de mantener mis reuniones pequeñas para poder visitar las iglesias y tener amigos entre la gente y tener este compañerismo.
Y de todas maneras, pienso que levantaron una ofrenda de amor para mí. Sí aprecio eso. Yo nunca he levantado una ofrenda en mi vida. Yo nunca… Cuando era un ministro Bautista, trabajé todo el tiempo como guardabosque para el estado de Indiana y mantenía a mi familia. Y nunca recibí un centavo y nunca acepté una ofrenda hasta que vine para acá y dejé de trabajar. Tuve que hacerlo. Yo amo el trabajo. Y así que, yo trabajaba con mis manos para ganarme la vida.

4 Recuerdo que una noche, yo estaba… Uds. saben cómo se pone la gente pobre, cuando no logra que le alcance. Uds. han tenido esos momentos, estoy seguro. Y me preguntaba cómo iba lograr que me alcanzara. Y le dije a mi esposa, yo dije: “Querida, voy a levantar una ofrenda esta noche en la iglesia”. Ahora, no porque ellos no la dieran. Mi iglesia era más o menos como esta congregación que está aquí esta noche, en mi iglesia.
Ellos me amaban, pero yo solo… Yo estaba trabajando, y tenía lo suficiente para irla pasando, y no la necesitaba. Así que, ella dijo: “Bueno, voy a ir a ver que lo hagas”. Bueno, no teníamos ni un plato para recolectar en la iglesia, ni uno ni nada. Teníamos una cajita en la parte de atrás donde metían sus diezmos.

5 Así que yo dije: “Amigos, detesto decir esto esta noche”, pero yo dije: “He llegado a un punto donde estoy un poquito ajustado. Me pregunto si no estará fuera de orden, me gustaría levantar una ofrenda, una pequeña ofrenda para mí para cubrir una pequeña deuda que tengo, y si son todos tan amables”. Yo dije: “¿Puede uno de los diáconos tomar un sombrero de los que están colgando en el perchero?”. Entonces, uno de los diáconos fue a tomar un sombrero.
Había un grupo de gente muy querida allí. Y una hermana mayor solía orar mucho por mí. Ella se sentaba allí y solo inclinaba su rostro, oraba durante todo el tiempo que yo estaba predicando. Y la vi que metió la mano por debajo de su pequeño delantal (una madre a la antigua) y sacó un pequeño monedero, tenía uno de esos con un broche de presión en la parte de arriba. Y era durante el tiempo de la depresión. Era muy duro.
Y entonces, ella comenzó a buscar allí esas pequeñas monedas de cinco centavos. Honestamente, yo no podía hacerlo. Yo solo… simplemente no podía hacerlo. Y dije: “Oh, solo estaba bromeando con ustedes. No quise decir eso”. Y el viejo diácono tenía mi sombrero y me miró. Y yo dije: “Oh, cuelgue mi sombrero, Tío Jim. Solo estaba bromeando”.

6 Y había un hermano anciano que solía venir a verme que tenía una barba larga. Su nombre era John Ryan. Ahora, sé que el Hermano Leo se acuerda de él, y Gene; y el Hermano Hutchinson. ¿Alguien conoció al hermano John Ryan? Él se encuentra en la gloria esta noche. Y él, un querido amigo mío. Vi a un hermano aquí, sigue viniendo a la reunión, hace que me acuerde de él con su barba larga. Y el Hermano Ryan, él andaba en una vieja bicicleta, sí, aquí está sentado el hermano aquí mismo. Y así que el…
Él andaba por allá en una bicicleta y me la regaló. Y no estaba en muy buena condición. Así que, fui y compré una lata de pintura en la tienda de diez centavos y la pinté, y la vendí por cinco dólares y recibí… No tuve que levantar una ofrenda después de todo. Así que, todo salió bien.

7 Ahora, amigos, en esto, hay una porción de su sustento y yo sé eso, y sé lo que significa. Y les aseguro que al mayor de mi entendimiento, eso se irá para el bien del Reino de Dios, ¿ven? Eso es correcto. Y confío que Dios les recompensará su fidelidad de muchas, muchas maneras diferentes. Y que la tinaja en su casa nunca esté vacía ni la botija se seque, es mi oración. Dios les bendiga.
Y ahora, esta noche (la noche del cierre), no tenemos mucho tiempo, lo sé. Y yo digo eso de cada noche, y luego los retengo mucho tiempo, y me han tolerado. Pero, tenemos que salir a las tres de la mañana, y tengo que conducir mañana para Indiana. Y oramos que las carreteras no estén resbalosas.
Así que…

8 Nuestra siguiente reunión es en Parkersburg, West Virginia, comenzando el viernes, sábado y domingo de la semana que viene. Y es en, creo, en el Templo Fe o algo. El Pastor es Clare, como su pastor, Ruple… Ruple. Y lo siento. Y después de eso, estamos en Cleveland, Tennessee, en la Iglesia de Dios, con la gente Pentecostal.
Y después que termine eso, por aquí en Lima, Ohio, con la gente Bautista en Lima, Ohio.
[Un hermano dice: “Es en la Calle Broadway 1005. Parkersburg, West Virginia. El nombre del pastor es Reverendo Clare Ruble”].
Y es un centro de avivamiento. Creo que tienen un teatro con la capacidad de sentar a unas mil quinientas personas. Y vamos a estar en ese lugar allá.
Ahora, en Park… por aquí en Lima, Ohio, eso comienza el veintitrés de enero, hasta el veintinueve, creo que es, de enero. Y es en la Primera Iglesia Bautista y en las Bautistas de alrededor están patrocinando esa reunión. Será en el Memorial Hall en Lima, Ohio.

9 Y si se encuentran por ese rumbo, traigan a unos de sus amigos, estaríamos felices de ministrarles si pudiéramos en aquel lugar. Dios les bendiga y les dé lo mejor de la tierra, es mi oración.
Y ahora, espero que un día, con la ayuda de Dios si es Su voluntad, regresar de nuevo para estar con ustedes para una buena reunión prolongada, otra vez aquí en Nueva York. Y he conocido a muchos de los excelentes pastores, y ellos levantaron sus manos y entregaron invitaciones. No saben cómo se aprecia eso. Me hace sentir que debo continuar, ya sea que esté cansado o no, solo seguir adelante.

10 Pero, una cosa es segura, que un día nos vamos a encontrar de nuevo. Es cierto. Será en… Si no es aquí, será del Otro Lado. Y la batalla habrá terminado, espero poder extender la mano por la mesa y estrechar sus manos, y que Dios limpie las lágrimas de nuestros ojos y diga: “Entra al gozo del Señor”. Es por lo que todos nosotros nos estamos esforzando ahora. Mientras está oscuro, aventamos el salvavidas de un lado a otro, tratando de meter a los peregrinos cansados.
Ahora, esta noche a modo de enseñanza por solo unos momentos. Quiero… Si me faltó alguien, no fue mi intención, y agradeciéndoles a todos por todo. Y son Uds. muy amables. Y hay una cosa que les pido que hagan: Oren por mí. Asegúrense de hacer eso.

11 Y probablemente iré al extranjero muy pronto. Y solo me pregunto si podría pedirle a la gente de Nueva York que haga esto por mí, Boston, aquí… o, Brooklyn, si harían esto por mí. Cuando me encuentre en el extranjero y escuchan que me fui para allá, si el Señor lo permite… Y si nunca han estado allá, no se imaginan lo que uno tiene que enfrentar: Retos de brujos y de todo parados allá.
Y cuando los vientos estén soplando calientes y las pruebas sean muchas, ¿puedo depender que estén orando por mí? ¿Harán eso? Muchas gracias. Gracias.

12 Ahora, en el Libro de Génesis, el capítulo 22, solo para continuar lo que estuvimos hablando anoche. Pero pensé que quizá podríamos tomar unos veinte, treinta minutos y quiero llamar una buena línea de oración, y hacer todo lo que pueda para llegar a tantas personas enfermas que nos sea posible para orar por ellas esta noche.
Y ahora en el capítulo 22 de Génesis y comenzando con el versículo 7, deseo leer una porción; y luego tal vez el versículo 14 a manera de texto.
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
Y luego en el versículo 14.
Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.

13 Ahora pidámosle a Dios que bendiga Su Palabra. Nuestro Padre Celestial, es en esta noche que estamos tan agradecidos Contigo por esta reunión que hemos tenido juntos y por tener este tiempo de compañerismo alrededor de Tu Palabra, con Tus hijos, aquí en esta gran ciudad de Brooklyn.
Y ruego, Padre celestial, que Tú los bendigas a todos ricamente. Bendice a nuestro Hermano Hutchinson mientras ministra fielmente para tratar de continuar en la obra. Y todos los otros queridos pastores y apacentadores por todo el país. Bendícelos y a todas las ovejas de Tu rebaño en cada iglesia y en cada denominación.

14 Y te damos las gracias porque tenemos el privilegio de reunirnos en un terreno común y compartiendo este maravilloso compañerismo en Tu Palabra. Y oramos esta noche, Padre, que nos des una doble porción de Tu Espíritu de ser posible y sabiduría esta noche y que sea lo mucho más abundantemente.
Y ahora, oramos que el Espíritu Santo tome la Palabra y alimente cada alma según nuestra necesidad. Y te daremos toda la alabanza a Ti, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Tú Hijo. Amén.
Usando la palabra de Jehová-Proveerá esta noche a manera de texto. Y Jehová-Proveerá es uno de los siete nombres compuestos de redención de Dios. Ahora, Jehová aparece en el Antiguo Testamento en siete nombres compuestos de redención. Y esos nombres son la actitud de Jehová hacia Su pueblo. Cada una expresa lo que Jehová es para Su pueblo.

15 Y todos esos nombres se unieron por completo en un solo cuerpo, Cristo Jesús. Ahora, Él aparece en el nombre de Jehová-Proveerá: “El Señor se proveerá de un sacrificio”. Él aparece en el nombre de Jehová-Rapha: “El Señor que sana tus enfermedades”. Y Jehová la bandera, y Jehová el escudo y así sucesivamente. Lo que sea que Él es para Su pueblo, Él aparece en estos siete nombres compuestos de redención.
Ahora, anoche estuvimos regresando y hablando de Abraham. Y esto nos lleva a un clímax esta noche sobre Abraham. Y ahora, anoche encontramos, nos dimos cuenta que Dios le dio a Abraham una promesa cuando él era un hombre anciano de setenta y cinco años y su esposa era de sesenta y cinco, que ellos iban a tener un hijo. Y Él hizo el pacto con Abraham, un pacto incondicional.

16 Y nos dimos cuenta al regresar en la Palabra, que cuando Dios hace un pacto entre Él y un hombre y con un hombre, el hombre siempre rompe su pacto. Y Dios guarda el de Él. Entonces. Dios hizo este pacto Consigo mismo. Dios lo puso en Abraham, se lo dio a Abraham. No si Abraham hacía algo, pero Dios dijo: “Yo ya lo he hecho”. Miren, es algo ya terminado. Está completo, entero, por gracia.
Y no es bajo condiciones en lo absoluto. Es el pacto de Dios con Abraham. Y no solo Abraham sino con su simiente después de él. Ahora, la simiente de Abraham, la simiente física, la simiente material, por supuesto, fue el pueblo judío. Y el pacto era quedarse en la tierra prometida y Dios los iba a bendecir.

17 Pero, hallamos en el Nuevo Testamento que la iglesia gentil fue injertada. Y fue que… son el árbol de olivo silvestre, de Ezequiel, y fueron injertados. Y Pablo nos dice que no es judío el que lo es en el exterior; sino aquel que lo es en el interior es de la simiente de Abraham. Nosotros, estando muertos en Cristo, tomamos de la simiente de Abraham y somos co-herederos de acuerdo a la promesa.
Ahora, la razón que somos llamados simiente de Abraham, porque esa simiente de Abraham físicamente estaba hablando de Isaac e Isaac de Cristo, y Cristo vino y dio su vida en rescate por nosotros. Y envió de regreso al Espíritu Santo, que nos da la fe que tenía Abraham antes de ser circuncidado. Él le creyó a Dios y le fue imputado por justicia; y Dios le dio la señal de la circuncisión como confirmación que reconocía su fe.

18 Y hoy, cuando le creemos a Dios con todo nuestro corazón y aceptamos a Su Hijo, el Señor Jesús, y Dios reconoce esa fe que es verdadera en Él; entonces Él manda de regreso al Espíritu Santo de la promesa y nos sella hasta el día de nuestra redención. ¡Vaya! Eso elimina todo susto. No hay pensamientos negativos en el Cristianismo en lo absoluto. Todo es tiempo pasado. Ya está consumado.
La sanidad no es algo que el hombre pueda hacer, es lo que Dios hizo, ¿ven? Es una obra concluida. La salvación no es algo que un hombre pueda hacer, que la iglesia pueda hacer. Es una obra concluida, y su fe en esa obra terminada de que Cristo finalizó todo lo que vino por la caída; Cristo lo redimió de regreso en Su muerte expiatoria, el sufrimiento vicario en la cruz del Calvario. Y Él fue colocado en la tumba y Dios lo levantó al tercer día para nuestra justificación.

19 Y ahora lo vemos a Él sentado a la diestra de Dios, haciendo intercesiones sobre nuestra profesión, o, la misma palabra se traduce: “confesión”. Y no importa qué tanto ore usted, cuánto clame, qué tanto agonice, qué tanto haga, nunca será aceptado. Dios no puede hacer nada por usted hasta que primero usted lo acepte por fe, y lo crea, y lo confiese, ¿ven?
Esa es de la única manera que Dios puede actuar ahora es cuando Ud. actúa primero, porque Él es un Sumo Sacerdote haciendo intercesiones en base a su fe en Su obra finalizada. No creo que haya alguien que pueda encontrar fallas en eso, ¿ven? Esa es la base de la sanidad Divina.

20 Ahora, hermanos, podría haber alguien aquí que no cree en sanidad Divina, que no la enseñe. Bueno, ahora, ciertamente yo no estoy de acuerdo con usted en sus puntos de vista, pero, siento lástima por usted por las grandes bendiciones que podría tener al creer en el Evangelio completo del Señor Jesucristo. Si tan solo pudiera aceptarlo sobre la base de la Palabra.
Hace un tiempo, un hombre me dijo, un ministro joven Bautista se acaba de graduar. Y Charles Fuller y varios otros hombres y Stuart Hamblin, creo que era, todos se sacaron sus fotografías allí en el estudio. Y yo estaba celebrando el servicio en esta ciudad. Y me mandaron llamar. Querían tomar unas fotografías. Y ellos intentaron alejar a mi administrador, porque sabían que yo no tenía una educación. Y mi administrador era un hombre muy listo.

21 Entonces, tan pronto como lo alejaron a él (prometiéndome llevarme allá), entonces el hombre me dijo, él dijo: “Sr. Branham, como hombre, yo lo admiro. Pero, su teología sobre sanidad Divina”, dijo él: “Yo no la creo”.
Yo dije: “Bueno, no le fue dada a los incrédulos. Era solo para los creyentes”.
Y él dijo: “Bueno”, él dijo: “¿Predica Ud. la sanidad Divina en base a la expiación?”.
Le respondí: “Cada bendición redentiva fue incluida en la expiación”. Miren, tiene que estarlo.
Él dijo: “Entonces, sí, quiere decir que allá en Isaías cuando dice que Él…”.
Le dije: “Exactamente, correcto”.
“Bueno”, él dijo: “Creo que Ud. es lo suficientemente honesto. Si yo le pruebo por la Escritura”, dijo: “Seguramente, Ud. lo aceptará si las Escrituras afirman que eso fue eliminado”.
Yo dije: “Si la Escritura lo afirma, sí señor”.
Y él dijo: “Bueno, yo se lo probaré”.
Dije: “Muy bien señor”.

22 Él dijo: “En Mateo 8, le trajeron a Jesús los enfermos y afligidos, y Él los sanó para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías. El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”. Él dijo: “Ya ve, se cumplió allí mismo, Hermano Branham”.
“Bueno”, yo dije: “hermano, estaba esperando algo mejor que eso”. Dije: “Creo que mi muchachito me hubiese dado algo mejor que eso”. Dije: “Si así fuera, eso fue un año y seis meses antes que se hiciera la expiación, antes que Jesús fuera crucificado”. Entonces, yo dije: “Entonces la expiación tuvo más poder antes que se ejecutara que cuando se ejecutó”. Le dije: “Eso no funcionará”.
Y entonces, luego él comenzó con unas de esas grandes palabras elocuentes, que yo no podía entender. Y dije: “Yo llevo mucho tiempo con la gente pentecostal, pero no tengo el don de interpretación”. Dije: “Yo lo entiendo exactamente de la manera que está escrito aquí en la Biblia. Hábleme en versión King James y entonces nos entenderemos”.

23 Así que, yo dije… Él siguió diciendo diferentes cosas. Le dije: “Bueno, ahora, hermano, quiero preguntarle algo”, Dije: “¿Creerá que, (dejando de lado o la expiación), cree que estaba en la Palabra? Como Marcos 11:24: Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.
“¡Oh!”, él dijo: “Está en la Palabra”. Allí fue cuando él mismo se ahorcó, ¿ven? Él dijo: “Eso estaba en la Palabra”.
Yo dije: “Pero, no en la expiación”.
“Eso es correcto”.
Yo dije: “Oh, hermano. ¿Quiere decir que Dios lo puso en el Nuevo Testamento que ”todo lo que“, incluyó todo?”.
“Sí, eso es correcto. Y las otras Escrituras en el Nuevo Testamento”.

24 Yo dije: “Entonces, quiero preguntarle algo. Érase una vez un rey que tenía un gran reino. Y él hizo todas sus reglas y las leyes y todo. Y había un esclavo que un día cometió un crimen y fue traído delante del rey. Y él era un hombre de honor. Y guardaba su palabra. Y él fue hallado culpable. Y miró en sus libro y en el libro, el castigo para este crimen era la muerte. Entonces, el hombre era un hombre justo y no podía hacer otra cosa sino quitarle la vida al criminal. Y él dijo: Lo siento, tengo que quitarte la vida. Dijo: Porque soy un hombre de honor, yo guardo mi palabra, y aquí está mi libro de la ley y mi ley dice que debes morir por esta pena”.
Él dijo: “Te sigo”.
Dije: “Muy bien. Ahora, ¿qué tiene que hacer el hombre? Él tiene que quitarle la vida porque sus leyes así lo dicen”.
Él dijo: “Exactamente, correcto”.

25 Yo dije: “Bueno, luego de repente, el hombre comenzó a temblar y a sacudirse. Y el rey le dijo: Ahora, antes que te quite la vida, ¿qué quieres que haga por ti antes de quitarte la vida?.
“Y él dijo: Me gustaría tener un vaso de agua. Entonces, le dieron un vaso de agua y el pobre hombre está temblando tanto, no podía sostenerlo porque sabía que iba a ser decapitado en unos momentos por su crimen. Así que estaba temblando y él…
“El rey dijo: Ahora, espere un minuto. Tranquilícese. No le voy a quitar la vida hasta que se tome el agua. El esclavo arrojó el agua al piso”.
Yo dije: “Ahora, ¿Qué va a hacer? El hombre es de honor. Su ley dice: él debe morir. Y ahora él no puede cumplir su palabra. ¿Qué de eso?”.
“Oh”, él dijo: “Ese fue un desliz del rey”.

26 Yo dije: “¿Entonces Dios tuvo un desliz cuando lo puso en Su Palabra y no en la expiación? Oh, hermano, eso no funcionará”, ¿ven? Entonces, está en la expiación, la sanidad Divina está incluida en la expiación y es para “todo aquel que quiera”. Eso es correcto. Pero, se basa en esto: que es su fe en las obras finalizadas de Jesucristo. La muerte y sepultura y resurrección y su… la conclusión de las obras, es su fe que se basa en eso.
Ahora, hallamos que cuando ese Dios viendo anticipadamente esto de traer al Cordero, el Cordero verdadero. Ese viejo animal, el cordero, era un tipo y su sangre jamás podía quitar el pecado. Solo cubría el pecado. Y esa es la razón que había un lugar llamado Paraíso, o, donde se reunían los padres, a donde iban los santos del Antiguo Testamento cuando morían.

27 Pero, cuando Jesús murió, el pecado no fue cubierto. Se divorció y eliminó. Y luego Él vació el Paraíso y llevó cautiva la cautividad, y le dio dones a los hombres. Los santos del Antiguo Testamento se fueron con Él, después de Su resurrección, y aparecieron en la ciudad y se le aparecieron a muchas personas que estaban en la ciudad (Mateo27) después de la resurrección de Jesús; los santos del Antiguo Testamento salieron de los sepulcros y se fueron a la gloria con el Señor Jesús de acuerdo a Mateo 27. Es correcto.
Y ahora, cuando nosotros partimos, nos vamos a la presencia del Padre, a esperar la segunda venida del Señor. Ahora, entonces no hay conjeturas sobre eso. Todo es una obra finalizada. Dios ya lo hizo. Todo ha terminado.

28 Ahora, anoche encontramos a Abraham creyéndole a Dios y llamando esas cosas que no son como si fueran porque Dios así lo dijo. Y mientras Ud. tenga la promesa de Dios que dice eso, independientemente de cómo se vean las circunstancias, créalo de todas maneras, porque Dios así lo dijo. Y si Uds. son los hijos de Abraham —no los hijos de la iglesia ahora, los hijos de la denominación, sino los hijos de Abraham — creen cada una de las promesas de Dios independientemente de lo que alguien pudiera decir al respecto. Ustedes creen que Sus promesas son verdad.

29 Y lo hallamos a él entonces que Dios le dijo que se separara de toda su parentela y que caminara entre un pueblo extraño, hablando una lengua extraña. Y lo repasamos, cómo Dios llamó a una separación. Cuando Ud. llega a ser un Cristiano, tiene que separarse de sus asociados pecaminosos. Eso es exactamente correcto. “Salid de en medio de ellos Mi pueblo y apartaos”, dice el Señor. Es una caminata diferente. Es una caminata individual. Es una caminata entre usted y Dios solamente. Y solo es Él y usted. Solo dos pueden viajar por el camino. Es Él y usted.
Y entonces, lo siguiente que descubrimos a medida que Dios… mientras Abraham comenzó a envejecer más, la promesa se miraba más lejos. Sara envejeció más. Pero, Abraham, tal vez después que pasaron diez o quince años; Abraham iría con Sara y le diría: “¿Cómo te sientes ahora, querida?”.
“No me siento para nada diferente, Abraham”.
Él diría: “¡Alabado sea el Señor! Lo vamos a tener de todas maneras”. Dios así lo dijo. Eso lo concluye. Eso es lo que Abraham creyó.

30 Y luego hallamos que un día, él cuestionó a Dios. “Siendo así, Señor, que ando sin hijo, y no tengo prole. Y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer. Y siendo que ando sin hijo. Y él tomará toda mi herencia”.
Él dijo: “Pero no te heredará este. Sino un hijo tuyo será el que te heredará”.
Él dijo: “Señor, ¿cómo será esto?”.
Entonces, Dios confirmó Su pacto y Su juramento a Abraham. Ahora, quiero que observen algo aquí. Observen cómo lo hizo Él. Oh, esas pepitas de oro, qué hermosas son. Y Él dijo: “Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años”. Observe las dos hembras. “Y un carnero. Una tórtola también, y un palomino”. Tórtolas y un palomino.

31 Y él fue y mató los animales, y los partió en dos, y puso cada mitad una enfrente de la otra. Pero las tórtolas, no las separó, ni el palomino. Si tuviéramos tiempo para entrar en eso. La tórtola representa sanidad Divina. La expiación cambió. El tiempo cambió. De ley a gracia. Pero, Dios siempre a través de los tiempos, no por leyes o acciones, sino siempre a través de gracia ha tenido una vía para la sanidad de Su pueblo.
La serpiente de bronce, el estanque de Betesda. Todo el trayecto. Él siempre ha tenido una expiación de sanidad para Su pueblo. Pero, estos animales fueron partidos por la mitad y puestos cada mitad una enfrente de la otra… Entonces, Abraham observó las aves del aire a medida que comenzaban a descender sobre ellos. Y Abraham las ahuyentó hasta la caída del sol.

32 Luego, a medida que el sol se ocultaba (observen lo que sucedió ahora), Dios hizo que un sueño profundo cayera sobre Abraham. En otras palabras: “Abraham, solo te voy a sacar del cuadro. No hay nada que puedas hacer al respecto. Esto es lo que Yo voy a hacer. Estoy determinado en salvar a los hombres que quieran ser salvos”. Y Él tomó a Abraham y lo puso a dormir. Y cuando Abraham se quedó dormido lo primero que vio fue una gran oscuridad y horror. Esa es la muerte.
Cada hombre que nace en la tierra se encuentra con la muerte. Luego, después de eso, él vio un horno humeando. Y todo hombre merece el infierno, por cuanto Ud. ha nacido en pecado, fue formado en iniquidad, llegó al mundo hablando mentiras. No hay nada bueno en nosotros para comenzar.

33 Así que, la muerte viene primero. Luego, lo que sigue es el infierno, el horno humeando. Después, él vio una antorcha de fuego, una luz. Ahora, observe. Y esta antorcha pasaba por entre esos pedazos, haciendo un pacto, que Dios, un día, a través de la simiente prometida, levantaría al Señor Jesucristo para confirmar el pacto con todas las gentes de la tierra, lo cual Abraham era el padre de naciones.
Noten, le cambió su nombre después de eso de Abram a Abraham. Ahora, note el pacto. Ahora, en América cuando hacemos un pacto… Uds. personas que están aquí que pertenecen a las esferas de los negocios, llamará a su amigo y tendrá un emparedado y una taza de café. Y luego hablan al respecto y llegan a un acuerdo. Y Ud. extiende la mano y toma la mano de su vecino y estrecha su mano. Dice: “Es un acuerdo”. Ese es un pacto. Se estrechan la mano uno al otro. Se estrechan la mano.
Ustedes han hecho eso muchas veces. Yo también. Se estrechan la mano. Eso es. Es un contrato sellado, entonces, cuando se estrechan la mano.

34 Ahora, en Japón cuando ellos hacen un pacto, bueno, tienen una forma diferente. Ellos lo discuten y luego toman una pequeña vasija de sal. Y se ponen de pie y se echan sal uno al otro. Eso es hacer un pacto en Japón.
Pero en el Oriente, allá atrás en los tiempos del Señor Jesús y hasta Su tiempo, y en el tiempo de Abraham cuando hacían un pacto; tomaban un pedazo de papel y escribían lo que sea que hayan acordado. Y entonces cuando lo hacían, mataban un animal. Y cuando mataban a este animal, lo separaban. Y se paraban en medio de estos dos pedazos de este animal muerto, y escribían su pacto. Lo que haya sido, lo partían en dos.

35 Un hombre tomaba un pedazo y uno el otro. Y cuando este pacto era confirmado, ambas piezas tenían que juntarse y ensamblar exactamente igual. Ambos tenían que juntarse y juraban que si este pacto era quebrantado, que sus cuerpos fueran partidos igual que como lo fueron estos animales muertos entre los cuales estaban parados.
Qué cuadro tan hermoso del Calvario, cuando Dios llevó a Jesús al Calvario. Y allá lo partió y levantó Su cuerpo y lo puso a la diestra de Su trono en gloria y mandó de regreso al Espíritu que arrancó de eso, el Espíritu Santo, sobre la iglesia. Y cuando nos reunamos y este pueblo del pacto tendrá que tener el mismo Espíritu que estaba en Jesucristo, tendrá que estar en el individuo, o no encajará perfectamente con el resto del cuerpo de Cristo. Amén.
Eso puede sonar fanático, pero es la verdad. Solo el Espíritu que vino del sacrificio de sangre. Amén. No me estoy diciendo amén a mí mismo, pero amén significa “así sea”.

36 Y el contrato que Dios hizo sobre la vida de Su propio Hijo para partirlo por la mitad, el Espíritu de Su cuerpo, y levantó Su cuerpo y envió el Espíritu de regreso a la iglesia. Y tenemos que nacer de nuevo de ese Espíritu o no estamos en el pacto de Dios. Así que, por lo tanto, critíquelo, llámelo santo-rodador o lo que Ud. quiere. Es el bautismo del Espíritu Santo que nos pone en el pacto con Dios, sellados por el Espíritu de la promesa. ¡Amén!
Efesios 4:30 dice: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”. Oh, qué hermoso cuadro. Abraham fue fuerte entonces. Luego llamó esas cosas que no son como si fueran.

37 En el capítulo 17 (solo tocando lo más sobresaliente del lugar por unos momentos), hallamos que Dios se le apareció a Abraham en el nombre de El Shaddai: “El Dios Todopoderoso, el fuerte”.
Ahora, El Shaddai, una palabra hebrea que en realidad significa: “El seno, o el pecho”, como la mujer, la madre. El Shaddai, El Shaddai “el seno”. Ahora, Él dijo: “Abraham, tienes cien años de edad y Sara noventa; pero Yo soy el seno”, el Dios con pechos. El Dios con pechos, no un pecho, sino el Dios con pechos. “Él herido fue por nuestras transgresiones, por Sus llagas hemos sido curados”, ¿ven?
Y Él dijo: “Abraham, aunque eres viejo y tu fuerza se ha ido y el vientre de Sara está muerto, y las venas de leche ya no están; pero Yo soy el Dios con pechos. Solo recárgate en Mi pecho y amamanta de Mis promesas y Yo te daré tu fuerza”. Él todavía es El Shaddai, el Dios con pechos.

38 Aunque los doctores digan que el cáncer lo va a matar, Él es el Dios con pechos. Amén. Recárguese en Su seno. Él tiene dos, el Nuevo y el Antiguo Testamento. Solo recárguese en cada promesa que Él hizo y amamante su fuerza de nuevo de las promesas eternas de Dios. Él es el mismo hoy como lo fue cuando le hizo la promesa a Abraham. El Dios con pechos. Amén.
En otras palabras, como un bebé inquieto. Un pequeño bebé puede estar débil, y decaído, y estar llorando. Y la madre lo levanta, pone al pequeñito en su seno. Y no solo está el pequeñito amamantando de la fuerza de la mamá… Y cuando Ud. está amamantando en la promesa de Dios, está amamantando Su fuerza. Su Palabra es Su fuerza.

39 “Yo creo que Jesús salva y Su sangre limpia tan blanco como la nieve”. “Yo puedo, Yo lo haré, Yo creo que Jesús me sana ahora”. Usted está amamantando de Su fuerza. Y el bebé no solo está amamantando sus fuerzas de nuevo de la mamá, la que da fuerzas, como Dios es para Su Palabra, el Dador de Fuerza; pero el bebé también se tranquiliza mientras está amamantando.

40 Y un verdadero hijo de Abraham, nacido de nuevo del Espíritu de Dios está satisfecho que Dios va a guardar Su Palabra mientras está esperando en Su fuerza. Amén. Él no se inquieta. Él solo se queda acostado allí y amamanta por su vía para recuperar la fuerza de nuevo. Y nosotros somos los hijos de Dios que nos recargamos en Su promesa y amamantamos nuestra fuerza de Dios.
Si Ud. está débil, y no puede dejar esto, y dejar aquello, solo tome la promesa de Dios y recárguese y amamante. Si está enfermo, solo tome Su promesa y amamante de ella, y quede satisfecho que Dios así lo dijo. Eso es lo que Abraham hizo. Él dijo: “Ahora, Abraham, tienes cien años de edad, pero solo voy a dejar que amamantes tu salud de regreso, de nuevo”. Ahora, qué hermosa promesa.
A los cien años de edad… Piénselo. Entonces, un día, mientras Abraham estaba sentado en su tienda… Aquí está; quiero que lo capten. Parecía que todo estaba en su contra. Allá abajo estaba Lot en las grandes iglesias en Sodoma y pasando un gran tiempo; y la señora Lot pertenecía a todas las fiestas de naipes y cosas allá abajo, tal vez, o lo que estuviera aconteciendo… todas las cosas del pecado.

41 Y aquí estaba Sara, de noventa años, y Abraham de cien años, sentados afuera en una carpa, pero estaban en la voluntad de Dios. Yo preferiría estar sentado en una carpa en cualquier momento y estar en la voluntad de Dios. No importa en dónde esté siempre y cuando Ud. esté en la voluntad de Dios.
Mientras Abraham estaba sentado allí amamantando, (Amén) amamantando en la promesa eterna de Dios, él miró: viniendo, cruzando el sendero, viniendo de alguna parte de la primavera, aquí venían tres hombres, caminando, tenían polvo en sus ropas. Y Abraham miró. Y él era espiritual. No le llevó diez reuniones aprender algo. En ese momento supo que esos eran seres sobrenaturales vestidos en carne humana.
Y ellos se acercaron, y él dijo: “¿A dónde vas?”. Y: “Detente un poco y yo quiero… quiero… Serás una bendición para mí. Recostaos debajo de un árbol un rato y que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y traeré un bocado de pan y después pasaréis”. Atendiendo a los extraños.

42 Abraham en su corazón sabía que no eran hombres ordinarios. Noten, él corrió rápidamente y dijo: “Sara, ve por tu cernidor y ponte a cernir un poco de harina rápidamente. Y ve aquí y hornea un pan de maíz a prisa debajo del rescoldo”. Y él corrió al ganado y tomó un becerro tierno y lo mató, e hizo que un muchacho lo preparara, y fue y ordenó la vaca, y la batió y tomó un poco de leche. Y trajo al becerro tierno, el pan de maíz, la leche, y el pan, y la mantequilla, y lo puso frente a estos hombres para que comieran; y uno de ellos era Dios Todopoderoso. Amén.

43 Quédese en la voluntad de Dios. Uds. verán a Dios. Solo quédense en Su voluntad. No importa lo que otros piensen al respecto. Quédese en la voluntad de Dios.
Un predicador me dijo no hace mucho, dijo: “¿Cree que ese era Dios?”.
Le respondí: “La Biblia dice que lo era. Y si la Biblia dice que lo era, lo era”.
Dijo: “¿Cómo pudo Él llegar a hacer carne de esa manera?”.
“Pues”, yo dije: “Usted simplemente no conoce el poder de Dios”. Eso es todo. ¿Qué es eso para Dios? Bueno, ¿saben qué creo que Él hizo? Y esos dos hombres con Él eran Ángeles. Bueno, Dios solo extendió la mano y tomó un poco de petróleo de la tierra y una poca de luz cósmica y algo de calcio y: “¡Whewww!”. Dijo: “Entra allí, Gabriel. ¡Whewww! Entra allí, Miguel”. Extendió su mano y tomó un puñado, entonces Él mismo entró en eso y mientras estaba en carne, Él tuvo hambre.
Ahora, para ustedes personas que no comen carne, ¿qué de eso? Y Él comió el becerro, tomó la leche de la vaca. Eso es lo que dice la Biblia. Y Él comió pan de maíz que tenía mantequilla. Ese es un plato bastante bueno. Y Él comió. Y la Biblia dice: “Era Dios y dos Ángeles”. Seguro.

44 Estoy tan contento de que Él es de esa manera. Entonces, ¿Cuál es el problema con la resurrección? Un Dios que podía soplar un puñado de átomos y juntarlos para que sostengan algo de petróleo en un instante, y entrar en eso, y volver a salir de la misma manera. Entonces, ¿Por qué me preocupo de morir? Mientras Él me conozca y mientras yo lo conozca en el poder de Su resurrección, significa que un día saldré de entre los muertos. Amén. ¿Lo ven?
¿Qué es la carne humana? ¿De qué está hecha? ¿En dónde estuvo? Como les dije anoche, mi esposa me dijo: “Billy, te estás quedando casi calvo”. Yo le dije que no había perdido ni uno solo de ellos.
Ella dijo: “Bueno, ¿en dónde están?”.

45 Dije: “¿Dime en dónde estaban antes que yo los recibiera? Están allí esperándome”. Y un día, este cuerpo que ahora existe, no lo será, sin embargo volverá a ser. ¿Qué es? Dios lo armará. Amén. La muerte está reinando en seres mortales ahora, pero un día la muerte será aplastada para siempre y Dios hablará y nosotros saltaremos del polvo en la resurrección. Esa es la esperanza Cristiana. Amén.
Dios estaba parado al lado de Abraham. Dios, Jehová Todopoderoso, que acababa de explotar unos cuantos átomos y los juntó y dijo: “Ahora, ahora llegaré y hablaré con Abraham como un hombre”. Y los Ángeles se fueron para Sodoma. Y Lot en su condición descarriada, los reconoció. Y sin embargo, Dios fue con Abraham y lo bendijo y fue y se desapareció de él. Él era y después ya no era. ¿Lo entienden?
Dejaremos caer este contenido adicional. No tienen mucha prisa, ¿o sí? Miren, solo este contenido adicional. Les quiero dar un consuelo. Noten, hace un tiempo yo estaba predicando en Benton Harbor, Michigan. Luego un ministro de la radio lo captó y lo escribió en un libro. Así que, es una palabra de mucho consuelo.

46 Pienso que ustedes… Ustedes saben que la Biblia es una carta de amor. Uds. simplemente no la leen de esta manera y dicen: “Oh, tal y tal, y tal y tal, y tal y tal”. Uds. no lo entienden. La Biblia dice… No me importa cuánta educación tenga y cuántos grados de PhD y LLD tenga. Nunca conocerán la Biblia hasta que el Espíritu Santo mismo se las revele.
Jesús le agradeció a Dios. Dijo: “Te doy gracias, oh Padre, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños”. Usted no tiene que ser listo. Usted tiene que humillarse a sí mismo. Las palabras de Dios son cartas secretas de amor para Su iglesia.
Ahora, mi esposa, cuánto la amo. Y ella me escribirá una carta cuando estoy en el extranjero y dirá: “Querido Billy, estoy… esta noche con los bebés. Los acabo de acostar. Estoy…”. Comienza a hablar de esa manera. Ahora, eso es lo que ella escribió en el papel, ¿ven? Pero, yo la amo tanto que puedo leer entre líneas lo que en verdad quiere decir, ¿ven?

47 Ahora, de esa manera es con Dios. No porque Ud. sabe mucho. Pero, porque lo ama a Él, y Él lo ama a usted, se sienta y lee Su carta de amor. Y Él les hablará justo entre cartas. El verdadero contexto está en el texto. Y el contexto es revelado por el Espíritu Santo. Oh, eso haría gritar a un Metodista. ¡Piénselo, hermano! Cómo es eso. Eso es correcto. Mire, es una carta de amor, una relación de amor entre usted y su Hacedor. Y Él se lo revelará a usted según tenga necesidad de ello.
Ahora, podríamos regresar y yo podría escoger unas cosas en la Biblia con esa clase de compañerismo del Espíritu Santo para que lo puedan ver. Pero, aquí mismo quiero dejar caer una cosita para ustedes. Espero que les sea de consuelo lo que el Espíritu Santo me mostró una vez.

48 Noten, Abraham estaba hablando con Dios y estos dos Ángeles, y Dios tenía su espalda hacia la tienda. Él dijo: “Ahora, Abraham”, en otras palabras como esto: “Tú has sido fiel, y así que ahora, voy a cumplir Mi promesa que te di. Y acorde al tiempo de la vida…”. Es una audiencia mixta, pero Ud. sabe lo que quiero decir: el día veintiocho para Sara. Dijo: “Te voy a visitar, y vas a tener este bebé”.
Y Sara se rió. Y Dios con su espalda volteada, si acaso se trata de hablar de telepatía mental, Él dijo: “¿Por qué se ha reído Sara?”. Con Su espalda volteada hacia la tienda. La Biblia así lo dice. “¿Por qué se ha reído Sara?”.
Y Sara dijo: “Oh, no me reí”.
Dijo: “Oh, sí, lo hiciste. Sí te reíste”. Fue porque ella estaba asustada. Él dijo: “Te voy a visitar y voy a confirmar Mi pacto. Te voy a traer Mi promesa”. ¡Amén!

49 Quiero que observen algo por solo un minuto. Inmediatamente, Dios le hizo algo allí a Abraham y a Sara que le va a hacer a cada hijo de Sara y Abraham. Cada hijo de Abraham, por fe en Cristo, Él les hará esto un día. Ahora miren, creo que estuve hablando de esto una noche durante la semana.
En una ocasión le pregunté a un doctor, dije: “Cuando ingiero comida, ¿es verdad que mi vida se renueva?”.
Él dijo: “Sí, seguro. Ud. desarrolla células por la comida”.

50 Yo dije. “Muy bien, cuando yo tenía dieciséis años, cada vez que comía, crecía más y me fortalecía. Y ahora como la misma clase de comida, más de eso, y mejor, y me estoy haciendo más viejo y débil”. Yo dije: “Si estoy renovando mi vida, ¿Por qué tengo que morir mientras estoy comiendo, entonces?”. ¿Ven?
Y él dijo: “Bueno…”. Yo dije: “Doctor, aquí está un frasco, de vidrio, y tengo un contenedor grande de agua. Y le estoy vertiendo agua a este vaso, y se empieza a llenar. Eso es llenándolo de vida. Estoy creciendo, poniéndome más grande y fuerte todo el tiempo. Y de repente llega a un cierto lugar, no se llena, pero en lugar de estarse llenando… Le estoy vertiendo más agua y más rápido y todo el tiempo sigue vaciándose. Y no hay lugar por donde se esté saliendo. Entonces, simplemente nos cuestionamos qué está pasando. Pruébemelo científicamente”. Usted no puede.

51 Yo dije: “Es esto. Es una cita que Dios ha hecho”. Cuando llegamos a una cierta edad después de los veintidós a los veinticinco años de edad, entra la muerte. El cuadro fue pintado. Y las arrugas llegan debajo de sus ojos, y los cabellos se tornan grises, y se encorva de hombros, y Ud. sigue comiendo, y metiéndole vida, todo el tiempo igual.
Pero, Ud. se está muriendo todo el tiempo porque Dios dijo que lo haría. Pero, ¿Qué estaba haciendo Dios en primer lugar? Él estaba pintando un cuadro. Y Él lo estaba haciendo exactamente como sería. Ahora, la Cristiandad está basada en la resurrección. Ahora, no en un reemplazo.
Ahora, si esto se cae y yo tengo que tomar esto y colocarlo en su lugar, eso no es resurrección; eso es reemplazo. Pero, la resurrección es para levantar lo mismo que cayó. El mismo Jesús que entró en el sepulcro salió del sepulcro con las cicatrices en Sus manos.

52 Si usted es de cabello negro en esta vida, será de cabello negro en la vida que está por venir. Solo la vejez será eliminada. Ahora, observe lo que Él hizo aquí con Sara y Abraham. Ahora mire, ahora yo sé que van a tener sus dudas en esto, algunos de ustedes. Pero, escuchen de todos modos. Quiero que me lo expliquen entonces. Ahora, Dios tenía que hacerle algo a esa mujer, y a ese hombre también. Él tenía cien años de edad, hermanos. Y ella tenía noventa, una abuelita, con su pequeño chal sobre sus hombros y pequeños palos: una abuela.
Ahora, para poder tener este bebé… Y me han de disculpar Uds. jóvenes. Yo soy su hermano. Uds. le prestan atención a su doctor. Ahora miren, pero quiero plantear un punto para que la gente se dé cuenta que esto no es ficción. Esta Biblia, es la verdad. El diablo los tiene aquí tan apurados, al punto que no se toman el tiempo para mirarlo bien.

53 Noten, aquí, Dios tenía que hacer algo. Esa mujer llevaba casi cincuenta años que había pasado la menopausia. Y Abraham había vivido con ella desde que era una muchachita, y todavía ella no había tenido hijos. Ella estaba sin hijos y era estéril. Y no había nada que se pudiera hacer. Dios tenía que efectuar alguna clase de milagro.
Ahora, para poder tener al hijo, Él la tenía que hacer fértil. Para poder hacer eso… En aquel entonces no tenían biberones para alimentar a los bebés. Él tuvo que… Esas venas de leche estaban secas. Así que, Él tenía que crear venas de leche en ella, para poder que el bebé amamantara. Y entonces… Y una mujer de noventa años no podría tener al bebé en labor de parto. Uds. entienden eso. Así que Él tenía que fortalecer su corazón. Dios no le pone un parche a la gente de esa manera.

54 ¿Saben lo que Él hizo? Él los convirtió nuevamente en un hombre y una mujer jóvenes. Se los probaré. Observen la Biblia. Ahora, entre líneas, observen. Inmediatamente después de eso, puedo ver a Abraham levantarse a la siguiente mañana y decir: “Querida, pues esos ojos café están destellando de nuevo”.
Ella dice: “Papá, sabes que esa joroba se te está quitando de los hombros. Sabes que tu cabello se está poniendo un poco oscuro”.
Dos o tres días después: “Sara, querida, te estás poniendo otra vez bonita”. Quiero que se fijen qué irrazonable sería creerlo de cualquier otra forma. Ahora, observe y mire. Vea entre líneas ahora.

55 Esa pareja de ancianos dejó ese lugar e hicieron un viaje hacia Gerar. Márquenlo en su mapa: unas trescientas millas (482 Km. Trad.) Ese es un viaje largo para el abuelo y la abuela —trescientas millas. Y noten, cuando llegaron allá, había un rey joven que se llamaba Abimelec y estaba en busca de una novia. Y todas esas hermosas jóvenes filisteas, él vio venir a la abuelita y se enamoró de ella y dijo: “Es exactamente lo que estaba esperando”.
Él tomó a Sara, y a Abraham: “Di que eres mi hermana”. ¿Es correcto? Les puedo mostrar algo de gracia aquí si quieren verlo. Muy bien. Miren, él tomó a Sara por su esposa: la abuelita anciana. “Es lo más hermoso que he visto”. La abuela. ¡Tonterías! Él nunca, él tomó a una hermosa mujer hebrea. Sara había regresado a sus veintes. Y ella estaba allí en toda su hermosura otra vez.

56 Allí estaba Abraham, un hombre fuerte, un hombre joven. Y noten, luego, después que la tomó… Y Abraham dijo: “Ahora, espera, diles esta pequeña mentira por mí, ¿lo harás? Tú di que eres mi hermana”. ¿Ven? “Y luego, esa será tu bondad hacia mí porque ellos me matarán si no lo haces”.
Así que, ella dijo: “Es mi hermano”.
Y Abimelec dijo: “Bueno, vente para acá”. Y él la tomó a ella, y le dijo a todas sus siervas: “Ahora, vayan y vístanla y pónganle la mejor ropa”. ¡Oh, vaya! Ella era una hermosura. De cien años de edad. ¿Ven?

57 Ahora, Ud. dice: “La edad era diferente en aquel entonces”. Espere un minuto, hermano. La Biblia dice: “Ambos eran de edad avanzada”. Eso es correcto. La Biblia así lo dice. Capté su pensamiento en eso. Muy bien.
Noten, de edad avanzada. ¿Y qué hizo él? Abimelec entra y toma su baño, dice su oración. Ahora, él era un buen hombre de santidad. Claro que lo era. Y va y se acuesta después de decir su oración y levanta sus pies en la cama, y dice: “Oh, mañana, me casaré con esa hermosa reina, esa joven hebrea que llegó aquí hoy”. De cien años de edad.
Muy bien. Y mientras estaba él acostado pensándolo todo, el Señor se le apareció y dijo: “He aquí muerto eres”.
Bueno, él dijo: “Señor, ¿por qué?
Él dijo: “Tienes la esposa del hombre”.
“Pues”, él dijo: “Tú conoces la integridad de mi corazón. Ella dijo: Es mi hermano. Y él dijo: Es mi hermana”.
Dios dijo: “Sí, Yo conozco la integridad de tu corazón. Por eso te estoy guardando para que no peques contra Mí”.

58 Observe, Abraham un descarriado, diciendo una mentira. No existen las blancas. Todas son grandes y negras. Abraham descarriado y cualquier hombre que haría a su esposa hacer eso, sentado allí diciendo una mentira, descarriado. Abimelec, un hombre santo.
Pero, Él dijo: “Devuélvele a ese hombre su esposa, porque él es Mi profeta. Yo no escucharé tu oración. Pero, pídele que él ore por ti. Si no lo haces, eres un hombre muerto. Todo tu reino está acabado, todo lo que tienes se va a morir”. ¡Oh, aleluya! Allí lo tienen. Dios… [Espacio en blanco en la cinta], una promesa incondicional para Su pueblo. ¡Amén! Eso es correcto.

59 Miren aquí, hablando de volver a ser un hombre joven… Sara dio a luz al bebé, Isaac. Y cuando Isaac vivió para tener cuarenta y cinco años de edad, creo, antes que se casara con Rebeca. Y Abraham, después de la muerte de Sara, se casó con otra mujer y tuvo siete hijos aparte de las hijas. Gracias sean dadas a Dios por el bautismo del Espíritu Santo, que viene por revelación para revelar las cosas del Señor y para traer consuelo al corazón de Su pueblo. Amén.
Observen, cuando el pequeño Isaac, oh, cuando el pequeño Isaac tenía unos ocho años de edad, llegó una gran prueba. Vamos a estar cerrando ahora. No tenemos el tiempo para entrar en otra cosa. Pero, observe, cuando pequeño… Ahora, recuerde, madre; recuerde papá. Que no le importe la edad. Un día glorioso, van a regresar a ser una pareja jóvenes nuevamente. Si son simiente de Abraham, tienen la promesa de Dios con Su mano en Su corazón y jurando por Sí mismo. Él mismo juró por Sí mismo que haría eso.

60 Entonces, ¿de qué se asustan? No hay nada de que asustarse. Dejen que disparen las bombas atómicas por aquí, Eso está bien. No importa nada. Pues, el polvo no se habrá asentado cuando ya estemos en la gloria. Bueno, no habrá… no hay nada de qué preocuparse. Dejen de estar asustados. Solo tomen a Dios en Su Palabra y comiencen a caminar. Crean en Él, con una fe simple de niño.
Noten, cuando el pequeño Isaac llegó a la edad de doce años de edad… Puedo imaginarme al niñito judío de cabello rizado. Y pienso en la madre y el padre que esperaron todo este tiempo. Y Dios se le apareció a Abraham, ahora para asegurarse, para prometerle doblemente Su Palabra si Él la va a cumplir o no.
Él dijo: “Abraham, este es el muchacho, tú sabes, que va a ser la bendición para todo el mundo. Y ahora, quiero que tomes a este muchacho y lo lleves lejos a un lugar que te voy a mostrar y quiero que lo mates para Mí”. ¿Acaso Abraham titubeó con incredulidad ante la promesa de Dios? No señor.

61 Ahora, él no quería decirle a Sara, porque tal vez la mujer no lo entiende bien cada vez. Así que, me puedo imaginar que a la mañana siguiente él se levantó y cortó leña a brazos llenos y lo puso sobre una mula. Y él tomó, dijo: “Ahora, el hijo y yo vamos a ir a dar un pequeño viaje. Regresaremos en unos días”.
Muy bien, Sara parada allí diciéndole adiós a su muchachito a medida que se iba en una mula. Y ellos caminaron. Él tenía unos siervos. Ahora, la Biblia dice: “Él se fue a tres días de viaje en las montañas”. Tres días, un hombre ordinario… Yo puedo caminar fácilmente treinta millas [48 Km. Trad.] al día. Lo he hecho muchas veces patrullando, día tras día. Y un hombre en aquellos días que no tenían pies de gasolina como lo tenemos hoy, podía probablemente caminar mejor.
Pero, digamos que caminó cincuenta… veinticinco millas [40 Km. Trad.] diarias. Eso lo pondría a setenta y cinco millas [120 Km. Trad.] de regreso al campamento. Y luego, él levantó su rostro y miró a lo lejos (no sé cuántas millas más; hacia la tierra de ningún hombre) y vio la montaña. Y Dios le dijo: “Esa es la montaña”.

62 Y él se fue a la montaña y le dijo a los muchachos, (me encanta esto), le dijo a los muchachos, a los siervos… Él tomó la leña y se la puso en la espalda a Isaac: Un tipo perfecto de Cristo. Y Abraham tomó el fuego y por el estilo y le dijo a los siervos… Escuchen esta plática de fe. Él dijo: “Esperen aquí. Y el mozo y yo vamos a adorar. El mozo y yo regresaremos”.
¿Cómo va él a regresar? Él va para allá para matarlo. Pero, él dijo: “Él lo recibió como a uno de entre los muertos, sabiendo que Dios lo podía levantar de los muertos”. Allí lo tienen. No, él no titubeó sobre eso. Él le creyó a Dios.

63 Aquí va el pequeño Isaac subiendo la colina, cargando la leña. Un cuadro hermoso de unos ochocientos años después de Cristo subiendo el Gólgota, cargando Su leño, la cruz sobre la cual iba a morir. Y él sube a la cima de la colina y el padre Abraham rodó unas rocas, puso la leña, y colocó el fuego.
Y el pequeño Isaac, dijo: “¿Padre?”.
Y él dijo: “Heme aquí, hijo”.
Él dijo: “He aquí el altar, he aquí el fuego, he aquí la leña”. El pequeñito no lo entendía. Él dijo: “Pero, ¿en dónde está el cordero para el sacrificio?”.
Y Abraham… Me puedo imaginar a medida que mira al niñito tan querido, él dice: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto”. Así que, cuando preparó todo, tomó a su hijo pequeño, le quita el manto y lo coloca abajo. Toma una cuerda que estaba alrededor de su cintura, tal vez, ata sus manos y pies, lo pone sobre el altar, le echó el cabello hacia atrás. Sin duda contenía las lágrimas que le ahogan su garganta. Volvió a mirar de esa manera, le echó su cabellito para atrás, extendió su mano y sacó su cuchillo. Miró para arriba, le echó el cabello para atrás y comenzó a quitarle la vida a su propio hijo.

64 Y cuando levantó su cuchillo, el Espíritu Santo atrapó su mano y dijo: “Abraham, no extiendas tu mano. Ya conozco que me amas. Veo que no me rehusaste tu hijo, tu único. No me lo rehusaste”. Ahora, ¿qué sucedió? En ese momento, un pequeño carnero balaba, tenía sus cuernos trabados en un zarzal. Un carnero, una pequeña oveja, balaba.
Y Abraham fue y tomó el carnero y lo mató en lugar de su hijo. Ese carnero era Cristo. Les quiero preguntar algo. ¿De dónde vino ese carnero? Ahora mire, él está a cien millas [160 Km. Trad.] de la civilización. Él está en la cima de la montaña donde no hay agua, a cien millas de la civilización en esa región donde hay leones, y tigres, y lobos, y hienas.

65 Y este carnero, a cien millas [160 Km. Trad.] de la civilización, arriba en la cima de la montaña donde no hay agua, y estaba parado allí trabado de sus cuernos. ¿Y qué sucedió? Dios se proveerá de sacrificio. Dios habló el cordero a existencia y cinco minutos después se fue de la existencia. Dios se proveerá un sacrificio. Cualquier cosa que Dios necesita, Él puede proveerlo.
Noten, Uds. dicen que fue una visión. No, no fue una visión; era un cordero. Él lo mató y la sangre corrió de él. No era una visión. Era en realidad un cordero que Jehová-Proveerá proveyó cuando Él tuvo necesidad de él.
Y Jehová-Proveerá puede proveer esta noche la evidencia de la resurrección de Su Hijo, Cristo Jesús, para que pueda Ud. sellar su alma en el Cielo o en el infierno con ello. Eso es correcto. Él es Jehová-Proveerá, “El Señor se proveerá de un sacrificio”.
Si Uds. están hambrientos, si están sedientos, Dios tiene una manera de satisfacer esa sed. David dijo: “Cuando un abismo llama a obro abismo, hay un abismo para responderle”. Jesús, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no Me creáis. Pero si hago las obras de Mi Padre, entonces creed las obras. Aunque no me creéis a Mí, creed las obras”.

66 ¿Cuáles eran las obras que Él hizo del Padre? Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me muestra primero”. San Juan 5:19. “Yo no puedo hacer nada por Mí mismo, sino lo que veo hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”.
Ahora, la Biblia nos enseña con las propias palabras de Cristo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Más que esto haréis, porque Yo voy a Mi Padre. Un poquito y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, en vosotros, hasta el fin del mundo”. La Biblia dice en el capítulo 13 de Hebreos que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Entonces, si Dios les proveyó un cordero allí para llenar el requisito, Él ha provisto el mismo Cordero esta noche, Jesucristo, para enfrentar esta crisis aquí en la iglesia esta noche. Él todavía es Jehová-Proveerá. Estamos viviendo en un tiempo crítico cuando esta nación, la cual ha sido un lugar fuerte, y un lugar maravilloso… A mi opinión es la nación más grande debajo del cielo. Pero, se está cayendo. Y cada nación tendrá que caer.

67 Yo me he parado donde estuvieron los faraones, y uno tendría que cavar veinte pies [6 m. Trad.] para encontrar sus reinos que una vez existieron. Me paré en el lugar de Alejandro el Grande, en el lugar de los faraones de Egipto, como dije, me he parado en el lugar de Herodes de Italia y demás. Pero todo se ha hundido y ha desaparecido. Y cada nación se irá de la misma manera. Todo lo mortal tiene que dar paso a la inmortalidad. Porque, buscamos una ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios. Y nuestros corazones tienen hambre de ello así como la tenía nuestro padre Abraham. Nosotros somos sus hijos.
Y estamos buscando una ciudad no hecha de manos, pero hecha por Dios. Y todas estas cosas terrenales tendrán que decaer. Cuando yo era un niñito, solía ir a un gran árbol grande de roble. Era un árbol hermoso. Yo pensé: “Cuando sea un hombre anciano, me sentaré bajo este árbol”. Fui para allá no hace mucho y no queda nada más que un tocón.

68 Solía ver a mi padre, un hombrecito de baja estatura y él podía fácilmente… Él era leñador. Podía aventar un tronco de novecientas libras (408 Kg. Trad.) a la carreta fácilmente… un hombre de baja estatura. Tenía una manera de hacerlo. Tan fuerte como podía estarlo. Solíamos tener un pedazo de espejo quebrado al lado de un árbol y una pequeña banca allí donde nos lavábamos afuera de nuestra pequeña cabaña cuando nos preparábamos para cenar. Y yo observaba a mi papá a medida que se remangaba y los músculos se contraían en su brazo. Pensé: “Él llegará a los ciento cincuenta años de edad”. Murió a los cincuenta y dos. No tenemos aquí ciudad permanente. Sino que buscamos la que está por venir.

69 Hace unos días, estaba jugando a las canicas con mi pequeño amiguito. Aquí estoy siendo un hombre de mediana edad. Unos días más, a la vuelta del sol, si Dios lo permite, seré un anciano de unos cien años, con los hombros caídos, y regresando al polvo. Aquí no tenemos ciudad permanente. Todo mortal tiene que ceder a la inmortalidad. Estamos aquí como testigos de Dios.
En esta generación, tendré que levantarme en la resurrección y dar cuenta por esta generación. Tendré que dar cuenta a Dios por Uds. Les he predicado. Les he dicho al respecto. Y, mis amigos, solo queda una esperanza en todo el mundo. Yo he visitado nación tras nación, cada una de ellas está temblando y sacudiéndose igual que lo están ustedes. Algunas veces peor.

70 Estamos al final del camino. Un presidente Eisenhower en cada ciudad, y en cada nación, y en cada aldea, y en cada pueblo, en estos Estados Unidos nunca detendrá esta arremetida que está sucediendo, de fumar cigarrillos, mujeres y borrachos y por el estilo. No se pudiera hacer. Ustedes lo harán a su manera. Ustedes mismos se están destruyendo con rumbo al infierno. Es cierto y lo saben. Y no tienen excusa.
Pero, antes que un Dios justo pueda derramar Sus juicios sobre la gente, Él tiene que hacer una vía de escape para todo aquel que desee recibirlo. Este es el día de su visitación. Quizá no quieran creerlo porque lo dijo un ministro sin educación. Pero, no le presten atención al mensajero. Préstenle atención al mensaje que están escuchando. Ahora, vamos a orar.

71 Nuestro Padre Celestial, te damos las gracias esta noche por el Señor Jesús, el sacrificio provisto de Dios. Te damos las gracias por todo lo que Él nos prometió que sabemos que es verdad. Sabemos que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Sabemos que la hora está a la mano.
Tú dijiste: “Cuando vean a las naciones levantándose contra naciones, reinos contra reinos”. Grandes avistamientos en el aire, avistamientos aterradores en los cielos, platillos voladores, toda clase de cosas en el aire; los corazones de los hombres desfallecen. Hay más problemas cardíacos que cualquier otra cosa hoy, la perplejidad del tiempo. El mar está rugiendo, grandes maremotos impactando las riberas de los mares que no se habían visto nunca en la historia, matando a miles. Terremotos en diversos lugares.
Tú dijiste: “Esta es la marca del tiempo del fin”. Tú dijiste: “Levantaos vuestras cabezas que vuestra redención cerca está”. No debemos saber la hora o la sazón. No sabemos eso. Pero, tenemos la señal frente a nosotros para prepararnos. No tardará mucho. Vemos a los judíos en Palestina regresando a la patria. Vemos la estrella de seis puntas de David colgando allá, la bandera más antigua del mundo está ondeando allá con la insignia para probar lo que el profeta dijo. La vemos florecer como rosa.
Oh Dios, cómo Tú endureciste el corazón de Hitler y Mussolini y a Rusia, y sacándolos de todas partes y están regresando a la patria, haciendo que lo hagan. Dios, veo la escritura en la pared. Aquí estoy en mi propia querida nación esta noche, después de visitar la mayor parte del mundo.

72 Y al estar parado aquí en esta gran ciudad de Brooklyn donde ha estado ocurriendo un avivamiento, por estos rincones. Y, oh Dios, cómo Tú nos has bendecido al descender Tú mismo y desplegarte, y probarle a esta gente que Tú estás vivo esta noche y dándoles un camino. Dios, que ninguno se vaya de este edificio sin estar bajo la sangre del Señor Jesús esta noche. Que ellos vengan, Padre. Ellos son Tuyos y yo te los doy a Ti.
Querido Dios, aquí están unos pañuelos, que irán a los enfermos y afligidos. Padre Dios, oro que Tú bendigas a cada uno que los reciba. Que el mal los abandone, la enfermedad y la dolencia. Que Tú te levantes en la escena esta noche. Que Tú cabalgues el viento, usa el rayo zigzagueante. Que Tú bajes en poder y te manifiestes esta noche. Concédelo, Padre, porque lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

73 Ahora, si la organista, la dama, puede tocar: “Quédate Conmigo”. ¿Hermana? O alguien… Si solo… Quiero poner algo frente a ustedes. Y escuchen esto atentamente. [Un hermano habla en lenguas. Una hermana interpreta. Otro hermano habla en lenguas. Otra hermana interpreta].
Sin embargo, Él ha hecho muchos milagros ante ellos… Estoy continuando con la Escritura. Escucharon lo que se dijo. Aunque no lo pudieron creer a causa de la dureza de su corazón. Isaías dijo: “Tienen ojos y no pueden ver y oídos y no pueden oír”. Esa es la Escritura.
Hermano, ¿se da cuenta, y hermana, en dónde están sentados esta noche? Espero que sí. Estamos en la presencia de Jehová Dios. Y ahora, aquí hay algo seguro, quiero hacerles esto positivo en el cierre de este servicio hasta que tengamos otro servicio en alguna otra fecha.

74 Amigos, si… Nuestra religión de la Cristiandad es la única religión que puede probar que su fundador está vivo. Ahora, Ud. no solo puede tomar y repartir folletos y por el estilo. Pueden repartir los de Buda, Mahoma, los Sikhn y por el estilo, cualquier cosa. Ellos pueden repartir cualquier clase de cosa. Y pueden usar la psicología y demás.
Pero, Jesús dijo que nosotros haríamos las mismas obras que Él hizo. Eso es lo que el mahometano le preguntó al Cristiano, al Dr. Reedhead, como les conté la otra noche. Dijo: “Nosotros los mahometanos podemos gritar tanto como ustedes”. Pensando que Mahoma se levantará un día. “Y podemos hacer cualquier cosa que Uds. hacen porque Mahoma solo prometió vida después de la muerte. Pero Jesús prometió que si Él resucitaba, las mismas obras que Él hizo, ustedes también las harían”. Dijo: “Estamos esperando que ustedes hagan eso y creeremos”, ¿ven?

75 Ellos no ignoran gran parte ¿ven? Pero, la iglesia no ha podido llevar a cabo la comisión. Eso es todo. Humíllense delante de Dios. Y Dios está obligado con Su Palabra. Ahora miren, no estén asustados. Ahora, hay gente buena que se asusta.
Les quiero preguntar algo. Una noche, hubo una tormenta en el mar y los discípulos estaban por morir. Y ellos voltearon y vieron a Jesús que venía acercándose. Lo único que los podía ayudar, porque las velas estaban rotas y los remos desaparecido y el mar estaba… la pequeña barca estaba inundada y se estaban yendo al fondo del mar. Y cuando vieron la única ayuda que podía ayudarles, le tuvieron miedo, pensaron que era un espanto.
Qué típico es eso de la iglesia, esta noche. Cuando Jesús se paró en la ribera y habló con ellos después de Su resurrección, ellos no lo reconocieron. No sabían nada al respecto. Les quiero preguntar algo. Cuando dos de Sus discípulos, después de Su resurrección, después que murió, y que fue sepultado y se levantó de nuevo, antes que ascendiera al Padre… Ahora, la única manera…

76 ¿Apareció Él después que ascendió al Padre? Sí señor. ¿A quién? A San Pablo. ¿Cómo se miraba Él? Una Columna de Luz. Una luz cegó a Pablo. Aquí está: Exactamente el mismo Jesús, fotografiado y en papel, Él ha vuelto a aparecer. ¿Por qué? El profeta dijo: “Habrá Luz en el tiempo del atardecer. Pero, será un día que no será día ni noche”.
Hemos venido del Oriente cuando el Espíritu Santo cayó en el principio. Hemos atravesado un día de iglesia. Eso es correcto. La civilización ha venido del Este yendo al Oeste. Estamos en la Costa Oeste donde se junta el Este y el Oeste otra vez.
Noten, y a través de todo esto hemos tenido la suficiente luz para creer en Cristo, aceptarlo como Salvador persona. Pero: “En el tiempo del atardecer”, dijo el profeta: “Habrá luz”. Ahora, en la gente del Oeste, es derramada la misma evidencia del Espíritu Santo que fue derramada en la gente del Este. Dios formando Su cuerpo. ¿Lo ve? Hay luz.

77 Ahora, cuando Cleofás y su amigo fueron a Emaús, caminaron todo ese día y un Hombre salió y platicó con ellos. Ahora, el mismo Hombre que salió y habló con Abraham. Y Él era un Hombre ordinario. Así que, estuvieron hablando con Él y no lo conocían. Solo que Él comenzó a hablarles de las Escrituras. Y ellos dijeron: “Es interesante como habla ese Hombre”.
Y cuando Él entró al mesón, hizo como que se iba. Algunas veces, Él se comporta como que va a pasarlo de largo. Ud. dice: “Él no me hablará, esta noche”. Pero, Él lo hará, solo sea paciente, ¿ven?
Y así que, Él hizo como que se iba. Y ellos lo obligaron, dijeron: “Quédate con nosotros”. Ahora, eso es lo que Ud. quiere hacer. “Entra, Señor, y quédate conmigo esta noche. Ayúdame. Necesito ayuda”. No se pongan nerviosos al respecto. Solo estén quietos y digan: “Entra Señor, y ayúdame”.

78 Y luego, cuando Él hace eso, y Él entra. Ahora, Él tomó… estos discípulos, lo metieron y cerraron la puerta. El mesero probablemente vino y les preguntó qué querían. Ellos ordenaron pan. Y cuando regresaron, Jesús estaba sentado frente a ellos, el Jesús resucitado, Él hizo algo allí mismo que ellos reconocieron que Él había hecho eso antes de la crucifixión. ¿Cuántos saben que eso está en la Biblia? Levanten su mano.
Él hizo algo y ellos sabían que nadie más lo hacía como Él. Y Él lo hizo, y ellos reconocieron porque Él lo hizo cuando estuvo aquí, antes de Su crucifixión; aquí después de Su crucifixión y resurrección, hizo algo que era exactamente igual como lo había hecho allí. Y ellos reconocieron que era Él. Ahora, Jesús dijo: “Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. ¿Es correcto?

79 Ahora, le quiero preguntar a esta audiencia. He predicado de otra cosa. Voy a hacer un altar para ustedes dentro de un minuto. Pero, quiero preguntar algo. Si Jesucristo viniera a la escena… Él no puede venir en un cuerpo corporal. Pablo lo vio a Él en una Luz y eso es lo que Él es todavía hoy. Él vino de la Luz. Él era una Columna de Fuego. ¿Creen eso? ¿Qué siguió a los hijos de Israel?
Ahora, los lectores de la Biblia, Él dijo que ese era el Ángel del pacto y no era ningún otro sino Jesús. Moisés renunció a Egipto, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios. Era Cristo en la Luz. Él dijo: “Yo vine de Dios y vuelvo a Dios”. Jesús dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es el Padre que mora en Mí”. Dios en Cristo reconciliando Consigo al mundo“.

80 Ahora, Dios está en nosotros reconciliando Consigo al mundo. Sus actitudes.
Ahora, quiero preguntarles algo. Su cuerpo corporal está sentado en la gloria. Su Espíritu Santo está aquí para hacer y llevar a cabo las mismas cosas que hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra, o está errado. ¿Qué hizo Él? ¿Afirmó ser un sanador? Nunca. Dijo: “No soy Yo; es Mi Padre que mora en Mí”. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada de Mí mismo”. (San Juan 5:19), cuando lo criticaron porque pasó por en medio de un grupo de gente lisiada y cosas y no los sanó. Y sanó a otro hombre que yacía en un lecho, porque el Padre le había dicho que ese iba a ser sanado. Él solo se lo dijo a él, se fue caminando y dejó al resto de ellos.
Él sería criticado en Brooklyn si hiciera la misma cosa esta noche. Seguro, ¿ven? Pero, Él solo dijo: “Yo no puedo hacer nada de Mí mismo hasta que el Padre me muestra primero qué hacer. Y lo que veo hacer al Padre, entonces Yo voy y lo hago”. ¿Cuántos saben que esa es la verdad, la Biblia, San Juan 5?

81 Y cuando (solo una pregunta) cuando Él estuvo aquí en San Juan 1… solo una cosa, y luego lo mencionaremos más a medida que avanzamos, si el Señor lo permite. Hubo un hombre en una ocasión que fue salvo llamado Felipe. Él va y trae a su amigo, Natanael, a unas treinta millas [48 Km. Trad.] detrás de la montaña. Al siguiente día, él regresó con Natanael y llegaron a la reunión. Jesús estaba parado, tal vez, orando por los enfermos como lo hacía regularmente.
Y en la línea de oración, o en la audiencia, donde haya sido, vino este hombre caminando, un judío muy rígido. Y cuando Felipe lo halló, él estaba debajo de un árbol orando y le dijo: “Ven y ve a Quien hemos encontrado: a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”.
¿Y saben lo que él dijo? Él se levantó, siendo muy ortodoxo. Él dijo: “Ahora, ¿de Nazaret puede salir algo de bueno?

82 Y Felipe le dio la respuesta. Dijo: “Ven y ve”. Eso es todo. Ven y convéncete por ti mismo. Entonces, él caminó alrededor y le contó sobre lo que Dios había prometido. Y dijo: “¿Recuerdas lo que la Escritura dice que sería el Mesías?” Y cuando entró allí, Natanael estaba casi listo para creer.
Y cuando Jesús miró a su alrededor, lo vio. Él dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
Si yo lo dijera: “Un hombre honesto, por tanto un creyente”.
Y este Israelita, este judío dijo: “Rabí”, (o predicador, o maestro), él dijo: “¿De dónde me conoces? Ahora, esta es nuestra primera reunión”.
Jesús dijo: “Bueno, antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Te vi”.
“¿Me viste, allá lejos detrás de las montañas?”. Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Esa era la señal del Mesías. ¿Es correcto?

83 Una mujer en una ocasión no podía llegar a Él, así que tocó Su vestidura y fue y se sentó en la audiencia, o a donde sea que estaba. Jesús volteó, dijo: “¿Quién Me tocó?”.
Dijeron: “Todos te tocaron”. Pedro lo reprendió.
Él dijo: “¿Quién Me tocó?”.
La mujer y todos lo negaron: “No fui yo”. Pero, Jesús miró alrededor y dijo: “Alguien Me tocó porque me debilité. Virtud salió de Mí”.
Él encontró a la mujer. Dijo: “Tu fe te ha salvado”. El flujo de sangre se detuvo. “Tu fe…”. Ella lo tocó, jalando el don de Dios para ella misma para sus propias necesidades.
Ahora, Ud. puede hacer eso esta noche. Pueden tocarlo a Él. La Biblia dice: “Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Es eso correcto? Ahora, si Él ya es… ¿Cuántos creen que todo lo que Jesús podía hacer en lo referente a sanidad, ya fue comprado en la expiación? ¿Lo creen? Bueno, entonces, ¿cómo debemos tocarlo a Él entonces? ¿Cómo podríamos tocarlo? Tendrá que ser una demostración de Su Ser viviente y resucitado en este momento. Porque la obra ya está consumada.

84 Dense cuenta y vean si pueden tocarlo a Él esta noche al creerle. Pídanle a Él. Y el Señor se los conceda. Ahora, si el Señor Jesús aparece aquí entre nosotros esta noche en Sus bendiciones, y lleva a cabo alguna cosa que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿cuántos se comprometerán con Dios? Entonces a partir de esta noche: “Voy a renunciar a toda mi iniquidad. Voy a renunciar a todos mis pecados, y le voy a servir a Él sabiendo que verdaderamente Él ha resucitado de los muertos”. ¿Levantarían sus manos? Por todas partes en el edificio que dirán: “Yo lo haré”.
Ahora, Padre, Tú ves sus manos. Se está haciendo tarde. Debemos cerrar. Y ahora, Señor, Dios, he hablado largamente, pero ahora es tiempo que Tú hables. Tú dijiste en Tu Santa Palabra: “Dios da testimonio de Sus presentes”.

85 Ahora, querido Dios, oro que Tú permitas que la Luz de ese gran diamante de gloria brille aquí abajo esta noche y manifiéstate y permítenos tener esta reunión. Y trabaja Tú con nosotros ahora y sana a todos los enfermos y afligidos, y salva a todos los perdidos, y trae de regreso a todos aquellos que están alejados en oscuridad, y que esta sea una gran noche en el servicio del cierre. Ahora, estamos mirando hacia Ti para que nos hables de aquí en adelante, Señor. En el Nombre de Jesús, lo ruego. Amén.
Ahora, si solo son muy reverentes por solo unos momentos. No me dejarán estar mucho tiempo con la unción. Ahora, Ud. dice: “Hermano Branham, ¿está tomando el lugar de Jesús?”. Nunca. No señor. Ciertamente no somos un vicario de Cristo. No señor.

86 Lo que uno hace: Es un don, uno solo se rinde. Tengo una manera de hacerlo. Ese es mi propio secreto entre Dios y yo. Y yo solo… Nací para hacer eso. Cuando yo era un niñito, ese Ángel del Señor que ven que ellos tienen en Washington, DC ahora, con derechos de autor. El Ángel se paró justo sobre la cama donde yo nací en una pequeña cabaña en las montañas de Kentucky.
Y ahora ese mismo Ángel no está ni a cinco pies [1.5 m] de donde yo estoy parado en este momento. Ahora, eso es correcto. Así que, es solo rendirse a Él, y su propia fe entonces toca y trae lo que sea que Dios quiere decir. ¿Lo entienden? No soy yo. Yo no soy el sanador. Es Dios, y su fe individual en Dios. Enciérrese en su compasión y diga que no lo cree, y nada pasará. Abra su corazón y diga: “Dios, estoy listo para creer”, y entonces observe lo que sucede, ¿ven?

87 Depende de usted. Es su fe en Dios. Yo solo soy un instrumento, un siervo. Como este micrófono está mudo a menos que haya una voz para producir el sonido. Eso es correcto. Así también lo sería yo. Yo no sé nada de ninguno de ustedes, nada al respecto. Solo sé lo que Dios tenga que decir.
Ahora, tarjetas de oración, B, uno de… Muy bien. Él está trayendo las tarjetas de oración. La B del uno al cien. Y tendremos que venir alrededor y subir al escenario por este lado [Espacio en blanco en la cinta].
… tocar al hombre sentado al lado suyo, él es un hermano. No le serviría de nada. Pero, Ud. quiere tocarlo a Él. Esa es la manera. Toque a Cristo. Ahora, debo decir esto porque es absolutamente… Me ha sido dicho por las autoridades… la ley. Ahora, si da la casualidad que esté un crítico cerca, yo no me quedaría por más tiempo, ¿ve? Porque sea de su conocimiento, yo no seré responsable por lo que suceda, ¿ven? Porque si pasan cosas y viene el Espíritu Santo y comienza a sanar a las personas, esas enfermedades van de uno a otro.
Ahora, Ud. sabe que eso va más allá de toda sombra de duda; está escrito en los registros y tenía casos en la corte y todo lo demás en ello. Va de uno a otro. Pero, yo seré responsable si Ud. es un creyente. Porque podemos lograr que Dios en su bondad haga que eso los deje.

88 Hace un tiempo cuando ese ministro… Usted estuvo aquí en ese lugar cruzando el río de Windsor, Ontario. ¿Estuvo alguien en la reunión de Windsor de los que están aquí, esa noche cuando ese hombre vino a la plataforma? Miren, pienso que no hay según veo.
Un hombre vino a la plataforma y él tenía una tarjeta de oración y se la dio a los ujieres. Él vino… subió a la plataforma, lo miré. Yo dije: “Señor, físicamente no hay nada mal con usted”.
“Oh, sí, allí está”, él dijo: “Sí, allí está”. Dijo: “Mire mi tarjeta de oración”.
Yo dije: “Yo no sé lo que está en su tarjeta de oración. No sé lo que Ud. le puso allí. Pero, no hay nada mal con usted”.
“Oh, yo tengo tuberculosis, y tengo cáncer”, y todo lo que él había…
Yo dije: “No le puedo decir eso, señor”. Dije: “Ahora ya no lo tiene. Pudo haberlo tenido allá abajo”.

89 Así que, él se dio la vuelta y dijo: “Eso es”. Y justo en ese momento, el Señor mostró una visión.
Yo dije: “¿Por qué pondría el diablo eso en tu corazón para hacer algo como eso?”. Yo dije: “Tú eres un cierto tipo de predicador”. Y dije: “Anoche, te sentaste con tu esposa y un hombre que está en el edificio esta noche, con una corbata roja y un traje azul, y él está sentado allí en la audiencia. Y te sentaste en un pequeño cuarto con una luz verde colgando sobre la mesa, y dijiste que era telepatía mental. Y que lo escribirías en la tarjeta de oración y el ujier escogería la tarjeta de oración y me lo transferiría por telepatía mental. Sin pensar en los cientos que han sido llamados sin las tarjetas de oración. Y las cosas que se predicen que sucederán en semanas y meses y años después y nunca fallan”.
Yo dije: “Allí…”.
Y el hombre se levantó, dijo: “Reverendo Branham, esa es la verdad. Yo estaba con él anoche y eso es la verdad”.
Y él cayó y me agarró de la pierna del pantalón, y dijo: “Lo siento”.
Yo dije: “Lo que puso en su tarjeta de oración, lo tiene”.
Y él dijo: “Oh, ore por mí para que yo…”. Y él era un predicador.

90 Y yo dije: “Yo no tengo nada que ver con eso. Usted mismo se maldijo. Así que, tiene lo que puso en la tarjeta de oración”. Y gritando, salió corriendo del edificio. Allí sucedió. No sé lo que pasó, ¿ven?
Ustedes no están jugando a la iglesia, amigos. Están en la presencia de Dios. Sé que han escuchado muchas cosas y por el estilo. Yo no soy responsable por… Solo de lo que estoy hablando. Sean reverentes y crean.
Ahora, por favor, si tienen que irse, durante los próximos diez o quince minutos, váyanse. Pero, si se pueden quedar por lo menos quince minutos más, o veinte… Ellos no me dejarán que me quede mucho tiempo. Y solo veré por cuántos puedo orar. Y luego, terminaremos el servicio. Ahora, sean reverentes. Creo que van a subirle a los micrófonos. Ahora, ellos hacen eso. Y si el ingeniero aquí abajo vigila mi voz porque… Yo no sé lo que estoy diciendo, ¿lo ve? Tiene que ser inspiración.

91 Ahora, hasta donde yo sé, no hay ni una persona aquí que conozca, aparte de ver a mi propio muchacho parado allí y yo… este ministro sentado aquí. No recuerdo su nombre, un ministro italiano. Y su pequeña dama sentada aquí; es la hija del Hermano Hutchinson. Y mi nuera, al Hermano Boze. Son todos los que conozco en la iglesia hasta donde puedo ver y saber.
¿Cuántos me son desconocidos? Levante la mano. Todos los que saben que yo no los conozco. En la línea de oración, ¿somos también desconocidos? Allí lo tiene. Ahora, les he predicado que Jesús resucitó de los muertos. Ahora, ¿lo hizo Él? ¿Lo hizo Él? Ahora es tiempo para que Él pruebe que resucitó de los muertos. Ahora, nuestra religión Cristiana no es una farsa. No está en algún cuarto oscuro con espíritus demoníacos murmurando y comportándose de esa manera. Esos son diablos.
Pero, este es Dios aquí afuera bajo estas luces, y todo está al descubierto delante de ustedes. Es correcto.

92 Ahora, yo he hablado de Él. Ahora, si yo he dicho la verdad, es tiempo para que Él diga que yo he dicho la verdad, para confirmar Su Palabra. Ahora, esta escena esta noche se abre de nuevo en una escena Bíblica. Así como esperaba que fuera una mujer la primera en venir, por causa del comentario que quiero hacer.
En San Juan el capítulo cuatro… Todo lo que hacemos tiene que ser Escritural. Y en San Juan el capítulo cuatro, Jesús venía bajando a Jericó, pero tuvo necesidad de pasar por camino de Samaria. ¿Cuántos lectores saben eso? Y Él dijo: “Él no hacía nada hasta que el Padre se lo mostraba”. Así que, el Padre debió haberle dicho que subiera allá.

93 Entonces, Él sube allá y se sienta en un pozo y despacha a sus discípulos alrededor de mediodía. ¿Es eso correcto? Ahora, y entonces, como a mediodía, sale una mujer de mala fama para sacar agua. Y ella era la samaritana y era una prostituta, y ella comenzó a sacar el agua… o, ella lo era, según lo creemos. Y cuando comenzó a levantar el cántaro de agua para ponerlo en su cabeza, Jesús le dijo: “Mujer, dame de beber”.
Y ella dijo: “Pues, no es costumbre que Uds. judíos le pidan a los samaritanos tal cosa”. Tenían una ley de segregación, ¿ven? Las razas diferentes.
Jesús dijo: “Pero si supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daría agua que no vienes aquí a sacar”.
Y ella dijo: “Bueno, el pozo es profundo y no tienes con qué sacarla, ¿y cómo sacarías el agua?”.

94 Él dijo: “El agua que Yo doy será una fuente, un manantial brotando, aguas de gozo y vida en tu corazón”, y así sucesivamente. Siguieron hablando de la montaña y de Jerusalén. ¿Qué estaba haciendo Jesús? Ahora, tendrán que tomar mi palabra en esto. El Padre lo había enviado allá arriba, pero siendo Dios en Él, Él estaba captando el espíritu de la mujer.
Y cuando Él descubrió en dónde estaba su problema… Ella tenía un problema; ella era una prostituta. Y cuando Jesús encontró su problema, Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ningún marido”.
Él dijo: “Cierto. Cinco has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido. En eso bien has dicho”. ¿Cuántos conocen esa Escritura o no?

95 Ahora, la mujer, sin duda era hermosa, con ojos sorprendidos, miró al Maestro y ella dijo: “Señor…”. Ahora, escuchen atentamente, que no se le escapen estas palabras. “Señor, paréceme que Tú eres un profeta”. Ahora, escuchen: “Sabemos…”.
Ahora, los judíos sabían que por eso cuando Él le dijo a Felipe en dónde estaba, le dijo a Pedro cuál era su nombre. Él lo supo y ellos lo creyeron. Ahora, ¿qué va a decir la samaritana?
Dijo: “Señor, sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas. Él nos dirá todas estas cosas”. ¿Es correcto? Esa era la señal del Mesías. ¿Es correcto? Bueno, si Él resucitó de los muertos, ¿no es esa la misma señal si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? ¿Es esa la Escritura?
Dijo: “Cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas… Pero, ¿quién eres Tú?”.

96 Él dijo: “Yo soy Él que habla contigo”.
Y ella bajó el cántaro y corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me dijo las cosas que he hecho. ¿No es este el Mesías? La Escritura así lo dice. Eso es lo que Él haría. ¿No es este el mismísimo Mesías?”.
Ahora, yo afirmo que ese Mesías vino en carne en un cuerpo llamado Jesús, crucificado, Dios lo levantó al tercer día, puso Su cuerpo a la diestra de Dios y Él regresó en la forma del Espíritu… [Espacio en blanco en la cinta].
Es una mujer de apariencia saludable que está parada allí, pero ella se empieza a alejar de mí. Y la veo a medida que está en su hogar. Ella está sufriendo con una condición nerviosa muy extrema. La veo que a veces llora. Y hay algo extraño en ella, porque la veo orando. Tiene sus manos levantadas, y parece que está deseando algo grande de parte de Dios. Y tal vez el Señor me dejará escuchar su oración. Y, sí, ella está buscando el bautismo del Espíritu Santo. Eso es correcto.
Y ella también oró (veo en su oración), está orando por una amiga de ella. Y esa mujer tiene cáncer. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Esas cosas son verdad, ¿no es así, dama? ¿Puede venir solo un momento?

97 Nuestro bondadoso Padre Celestial, esta dama parada aquí dándose cuenta con el corazón llorando en ella, que ella sabe que su hermano, yo, Tu siervo, no tiene poder para hacer estas cosas. Pero ella se da cuenta que es Tu gran plan, y es Tu Espíritu que está permitiendo estas cosas delante de la gente esta noche. Y te ruego, Señor, que le des el deseo de su corazón, y que ella pueda irse de aquí y tener todo lo que ha pedido. Yo la bendigo en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga. Dios le bendiga, dama. Ahora, el Señor sea misericordioso, con su amiga. Eso debiera de concluirlo de una vez para siempre. Ahora, sean muy reverentes. Solo mire y viva. No me miren a mí, mírenlo a Él. Y ahora, si tienen un problema en su cuerpo, y no tienen una tarjeta de oración y no van a estar en la línea, solo les pido que hagan como lo hizo la mujer.
[Espacio en blanco en la cinta]. Ella me es desconocida. Yo no la conozco. Pero, Dios sí la conoce. Y está aquí por un propósito que yo no sé. Usted debe ser, si no es un crítico (y lo sabremos en unos cuantos minutos). Pero, no creo que lo sea porque su espíritu parece ser bienvenido. Y ahora soy… Yo soy un hombre, el siervo de Dios. Pero, no soy yo el que habla estas cosas. Es el propio Cristo.

98 Miren, Él puede… Nosotros somos los pámpanos de la vid. En San Juan 15, Él dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”. Ahora, las únicas manos que Él tiene esta noche en la tierra (Su cuerpo está sentado en el trono de Dios), y las únicas manos que Él tiene son las suyas. Los labios que Él tiene son los suyos. No es Ud. el que habla, sino su Padre que mora en usted. Él es el que habla. ¿Lo entiende? No son mis ojos los que ven, son Sus ojos que ven a través de los míos y dan la visión.
Ahora, eso solo es un don. Eso… nada, no significa que Ud. sea más que alguien más. Es solo un hombre. Y yo tengo que dar cuentas por mi llamamiento. Y Ud. tendrá que dar cuenta por el suyo. Y yo quiero ser reverente. Y Ud. sabe, dama, sin ninguna sombra de duda, que en los últimos dos minutos, desde que Ud. ha estado parada aquí, algo está sucediendo. Se da cuenta de eso.
Ahora, si alguna vez ha visto la fotografía del Ángel, eso es exactamente lo que está entre usted y yo, es una luz. Y es Cristo, el mismo que se le apareció una vez a Pablo. Si lo logra ver con sus ojos físicos, sería la misma cosa, tal vez, como allí. Pero, ahora es como el Espíritu que unge, yo lo puedo ver porque está en otro mundo. Está en otra dimensión.

99 Usted está esperando que yo ore por usted por un crecimiento que está en su espalda. Eso es correcto, ¿no es así? Ahora, ¿Cree usted? Gracias. Usted no es de esta ciudad. Ud. es de un lugar que se llama Long Island. Y el lugar es llamado New Hyde Park. Su dirección es: Calle Primera 915. Eso es correcto. Tyle es su nombre. Ahora, si cree con todo su corazón, puede irse a casa y ser sanada. ¿Lo cree? [“Gracias Señor. Sí”].
Ahora mire, Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. ¿Cree eso, mi hermana?
Nuestro bondadoso Padre Celestial, en obediencia a Tu Palabra, pongo manos sobre la mujer y pido su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Amén.

100 La dama de color que está sentada allí, tiene un problema en su cuello. Es correcto, ¿no es así? Levante su mano. Usted quiere ser sanada. Ahora lo está. Su fe lo tocó a Él. Está sanada. Amén.
Solo crea, tenga fe. ¿Qué sucedió? Ella nunca me tocó a mí. Yo vi eso. Ella tocó Algo. ¿Quién fue? La Biblia dice que Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Creen eso? Entonces, miren y tóquenlo a Él.
Yo solo fui Su boca. No le puedo decir lo que Él le dijo a ella. De la única manera que sé: ¿Ven esas grabadoras funcionando? Si alguien tiene alguna pregunta, allí está. Lo tenemos. Cualquier predicción, cualquier cosa que se dijo, esos muchachos andan junto conmigo. Tenemos cada cinta de cada lugar de todo lo que se dijo. Incluso en casa o cuando esto predice que las cosas serán en ciertos momentos. Tenemos todo y nunca ha fallado ni una sola vez. Y nunca fallará. No puede, porque es Dios. Yo fallo, pero no Él.

101 Ahora, la dama que está delante de mí, tal vez somos desconocidos, dama. Yo no la conozco. Y usted es probablemente india o de la India o de alguna parte o es usted… es. [Una dama dice: “Británica”]. Británica. Muy bien. Ahora, aquí está el mismo cuadro otra vez, ¿no es así? de dos nacionalidades diferentes y un hombre y una mujer. Usted es Cristiana, sin embargo. Usted es Cristiana.
Y Ud. está aquí para que yo ore por usted por un caso verdaderamente extremo de nerviosismo, que le provoca que tenga episodios de mareos. Eso es verdad. Por supuesto, Ud. fue sanada cuando eso… cuando eso la impactó entonces, ¿ve? Vi algo más. Parece ser agua, como un océano azul flotando de un lado a otro. Y veo a una mujer anciana. Es su madre. Y su madre está sufriendo con un problema estomacal. [“Amén”]. Es correcto.
Y ahora ella está en las Antillas británicas. Eso es verdad, ¿no es así? [“Amén”]. ¿Cree por ella? Ahora, envíele ese pañuelo que tiene en la mano, donde Ud. fue sanada, y Dios concede que ella también sea sanada, mi hermana.
Nuestro Padre Celestial, Tú eres el Cristo [Espacio en blanco en la cinta].

102 … con un sombrero blanco puesto, una banda alrededor que se ve dorada sentada al final. Usted está esperando que Dios la sane esta noche de esa hipertensión y la ponga bien, ¿no es así? La damita con el gris… Correcto. Usted quiere sanar de esa hipertensión. Estaba orando que Dios se lo diera. Dios se lo conceda, hermana.

103 [Espacio en blanco en la cinta]… que le molesta y es llamado tumores en la cabeza, pero Dios puede hacer que se ponga bien, si Ud. lo cree. ¿Lo va a creer? El tumor está en la cabeza, pero Dios puede sanarla. Es algo serio, y una operación seria de la cual yo tendría mis dudas. Y no estoy diciendo eso para desanimarla, pero quiero que tenga fe en nuestro Señor Jesús que está aquí ahora, que la conoce, y Ud. sabe que está parada en Su presencia. La presencia de su hermano no la haría sentir así. Yo solo soy un hombre. Pero, Ud. sabe que Él está cerca.
¿Puede aceptarlo a Él ahora para su sanidad? ¿Puede venir y dejar que yo le pida a Él que la bendiga mientras viene? Permítame su mano. Bondadoso Celestial… [Cinta en blanco]…

104 No se parece a la mujer, pero ella está aquí en alguna parte. Ahora, si solo sigue orando, quien sea Ud. Alguien lo tocó a Él, y Él en Su gloria lo ha dado a conocer por aquí. Alguien lo tocó a Él. Si pudiera… Sí, es otra dama de color. Ella está sentada aquí mismo. Ella está sufriendo los efectos secundarios de una operación. Es correcto. Usted lo tocó a Él, dama. El Señor le bendiga.
Vi que era una mujer de distinta talla, diferente edad, y no podía ser la misma. Una está usando lentes y de diferente edad, y diferente tamaño. Pero, era ella. Ud. estaba orando eso, ¿no es así, dama? Si eso es cierto, levante su mano de esa manera. Muy bien.
[Espacio en blanco en la cinta].

105 La damita, es una damita blanca usando un traje rojo, con un sombrero rojo, con venas varicosas; y ella está orando para que Dios la toque también, sentada por aquí. Eso es correcto, ¿no es así, dama? Mire, usted lo tocó a Él. Amén.
[Espacio en blanco en la cinta]… que Dios le diera una oportunidad a ella de tocarle a Él esta noche, que yo me pudiera dar la vuelta y decirle que aceptara su sanidad. Si es correcto, levante su mano. ¿Cómo podía yo saber lo que ella estaba diciendo en su oración? ¿Ven?
Ahora, seguramente con la espalda hacia la dama, no podrían pensar en nadie más sino en el Señor Jesús, ¿podrían? Porque ella nunca tuvo nada que ver, ¿ven? Es su fe en Dios. Solo pídale a Él una vez.
[Espacio en blanco en la cinta]… ¿no es así? Yo no la conozco, nunca la he visto. Usted se da cuenta de eso, ¿no es así? Yo nunca la he visto. No sé nada de usted. Pero, si el Señor Jesús me deja saber para qué está Ud. aquí, ¿aceptará lo que Él quiera decirle? Y ese será Él diciendo que yo le he dicho la verdad queriendo darle lo que está Ud. pidiendo. Usted es una mujer Cristiana. [Una dama dice: “Sí”]. Es correcto. Y está aquí por causa de un nerviosismo tremendo, es una de las cosas, lo cual va junto con su edad en este tiempo. Es correcto. [“Sí”] Usted tiene nerviosismo.

106 Y aunque sus ojos sean tan destellantes como cristal en este momento, sin embargo, Ud. tiene ojos débiles. Eso es correcto, ¿no es así? Ahora, ¿me cree que soy el profeta de Dios… o, Su siervo? ¿Cree usted eso? [“Sí”]. Permítame decirle esto que no está en su línea. Ud. tiene problemas en su casa. Es un problema doméstico. Eso es correcto. [“Sí”]. Es por causa de su esposo. Él es un alcohólico. [“Sí”]. Eso es correcto. ¿No es eso correcto?
Ahora, ¿me cree que soy Su siervo? [“Sí”]. Venga aquí y vamos a orarle a Él.
Bondadoso Celestial… [Espacio en blanco en la cinta].
…y para ser sanada. Ud. tiene diabetes. Levante su mano si eso es cierto. Es una visión. No es leer la mente. ¿Se acuerdan que los judíos llamaron eso leer la mente, o dijeron que Él era un adivino cuando Jesús hizo eso? ¿Cuántos saben que los judíos dijeron eso? ¿Qué dijo Jesús? “Yo les perdono eso, pero cuando venga el Espíritu Santo”, que está en esta noche: “y haga la misma cosa, si hablan una palabra en contra, nunca les será perdonado en este mundo ni en el mundo venidero”.
¿Acaso dijo Jesús eso? Siga su camino y regocíjese, hermana, y sea sanada. Padre Dios, bendigo… [Espacio en blanco en la cinta].

107 La misma cosa, más problema cardíaco, pero Dios es su sanador. ¿Cree con todo su corazón? ¿Lo aceptará si yo oro por usted, cree que Dios dejará que sea sanado?
Nuestro bondadoso Padre Celestial, yo bendigo a este jovencito en el nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesús, y pido por su sanidad. Amén. Ahora, siga su camino creyendo, hijo. No dude nada, sino crea con todo su corazón.
¿Puede venir, señor? Si el Espíritu Santo revela y le deja saber cuál es su problema, ¿le obedecerá a Él, señor? Tiene muchos problemas en su vida, ¿no es así? Veo que tuvo muchos problemas. Especialmente en sus años de la juventud, en los días de soldado. Pero, Ud. tiene un problema estomacal. Es correcto. Ahora, vaya y coma su cena, señor. El Dios del cielo lo bendiga, mi hermano. Amén.

108 Vamos a creerle al Señor. ¿Puede venir, dama? ¿Quiere recuperarse de ese problema femenino? Cuando estaba sentada allá abajo hace un rato y yo estaba hablando, algo sucedió. Tuvo una sensación muy rara. ¿Es correcto? ¿Es verdad? [Una dama dice: “Amén”]. Ahora, fue cuando sanó de esa condición de goteo de su problema femenino lo cual era… era un absceso en el ovario. Siga su camino y crea con todo su corazón y sea sanada.
Y ahora Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesús, concédele a la mujer la… [Cinta en blanco]…
Una dama de piel oscura sentada aquí mismo. Ella está sufriendo con un problema en la vejiga. Es correcto. Nunca la he visto en mi vida. Pero, Cristo me dejó captar su oración. ¿Me cree que soy Su profeta… Su siervo, más bien? ¿Lo cree?
[Espacio en blanco en la cinta]… sanarla? Es correcto. Su apellido es Jackson, ¿no es así? [Espacio en blanco en la cinta]… su dirección, ¿no es así? Calle Fulton. Para que pueda… Es correcto. Ahora, que Dios le conceda su petición, hermana, es mi oración [Palabras poco claras].
Entonces siga su camino regocijándose y diga: “Gracias, Señor Jesús”. Y puede tener el deseo por el cual estaba orando, también.

109 … [Cinta en blanco]… Aquí está. Solo un momento. Es un niño. Allí está. Es ese niñito de color. Allí está la epilepsia. Es correcto. Ahora, sean reverentes. Esa es la madre con sus manos sobre el niño. Usted estaba orando por él, dama. Y escuche, míreme solo un momento. Ud. tiene un problema en la garganta, ¿no es así? Es correcto.
Nuestro Padre Celestial, Satanás pensó que se iba a escapar con eso, pero Tú estás aquí para reprenderlo, y yo pido misericordia. Y oro que en el Nombre de Jesús que este diablo los deje a ambos. Sal fuera en el nombre de Cristo y vete a las tinieblas de afuera, y que ellos dos vivan y sean sanados, en el nombre de Jesucristo. Ahora crea, tenga fe.
[Espacio en blanco en la cinta]. Con sus rostros inclinados y sus manos en oración. Él los escuchó. ¿Acaso no es Él maravilloso? Tiene miedo que eso sea cáncer, ¿no es así? Ese es su problema rectal, ¿es eso correcto? Tiene miedo que sea cáncer. Bueno, usted lo tocó a Él. Créale a Él, ahora, y sea sanado por medio del nombre de Jesucristo. Amén. Acéptelo.
“Si puedes creer”, Él dijo: “Todas las cosas son posibles”.

110 La dama sentada detrás de él con venas varicosas. ¿Cree que Dios la va a sanar también, hermana? ¿Lo cree? Tiene un problema en el pecho, ¿No es así, la dama sentada al lado de ella? ¿Cree que Jesucristo la va a sanar? Si puedes creer, puedes recibirlo.
¿Qué piensan de todo esto? ¿Está lista para creer? ¿Ahora cree? Se están preparando para llevarme, porque no hay nadie más aquí. Quiero preguntarles algo. ¿Cuántos están convencidos que Jesús es el Hijo de Dios y que Él resucitó de los muertos?

111 ¿Hay un pecador que se encuentre aquí que le gustaría ponerse de pie ahora mismo y decir: “Yo ahora quiero aceptarlo a Él como mi Salvador personal?”.
Mientras están en Su presencia, ¿se pueden poner de pie? Gracias. Dios les bendiga. Dios les bendiga. ¿Alguien más? Solo sigan parándose. ¿Hay algún descarriado, alguien alejado de Dios? Dios le bendiga, señor. ¿Alguien más? Dios le bendiga señor. Aceptando a Cristo, como salvador. ¿Se puede poner de pie? Descarriado, Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Alguien alejado de Dios, tibio y que quiera venir a Cristo, párese. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Eso está bien. Solo permanezcan parados un momento por favor.
Vengan ahora, Uds. están en Su presencia. Todo lo que ven venir es la Biblia desenvolviéndose ante ustedes. ¿Cuántos saben que eso es verdad? ¿Los lectores de la Biblia y demás? Yo no estoy aquí como un engañador. Estoy aquí como su hermano. Ahora, Uds. están sin excusa. Ahora es el tiempo. Cristo los está llamando.

112 ¿Cuántos están aquí sin el bautismo del Espíritu Santo y que les gustaría tener el bautismo del Espíritu Santo? Póngase de pie y diga: “Yo ahora quiero recibir a Cristo como el bautismo del Espíritu Santo. Yo ahora creo”. Dios les bendiga. Eso es maravilloso. Eso es maravilloso. Solo sigan de pie. Pecadores, permanezcan de pie. Maravilloso.
Ahora, ¿cuántos están enfermos y quieren ser sanados? ¿Se pondrían de pie ahora mismo? Diciendo: “Yo quiero ser sanado”. Se están presentando ustedes mismos. Ahora, su actitud es lo que lo logra. Dios les bendiga. Permanezcan parados solo un momento.
Pastor, venga aquí un minuto. Solo un minuto. Quiero que se pare aquí solo un minuto. Amigos, Cristo está presente. Y solo hay una cosa impidiéndoles de no recibir lo que Uds. quieren en Cristo esta noche. Eso es incredulidad. Es una sombra de oscuridad que les hará una especie de sombra, haciéndoles… haciéndoles creer que Uds. no pueden hacerlo.
Honestamente, este edificio parece estar sobre esta audiencia ahora, solo un gran resplandor. Es el Espíritu Santo. Él está listo para darles lo que pidan. Ahora, vamos solo a levantar nuestras manos a Dios.

113 Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, condeno ahora cada obra del diablo, todo lo que Satanás hizo para lastimar a estas personas. Yo, ahora como Tu siervo, tomó estás maldiciones de ellos, en el Nombre de Jesucristo. Quita todo pecado de sus vidas, todas las indiferencias, todas las enfermedades, de sus cuerpos. Y Satanás, estás expuesto y derrotado por Jesucristo, el Señor resucitado. Sal de esta gente.


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