OBRAS DEL MENSAJE


A Él Oíd
Parkersburg, West Virginia, E.U.A.
56-1215
1 [El Hermano introduce al Hermano Branham]. Gracias, Hermano Ruple. Muchas gracias. Muy contento de estar aquí en el servicio del Señor para servirle a Él. Confiando que será una gran bendición para todos, como lo es para mí el venir delante de Él.
Ahora, viendo que hay muchos que están parados, haremos que el servicio sea lo más breve posible para que no tengan que estar de pie mucho tiempo. Y solo estén orando, creyendo, porque todo es posible, para aquellos que creen.
Ahora, estamos muy felices de tener este tiempo aquí en Parkersburg. Hemos estado visitando un poco su ciudad el día de hoy, mirando alrededor, encontramos que aquí hay gente muy fina, sus comerciantes, y demás. Y tal vez un día, el Señor mediante, y si todos Uds. quieren que lo haga, me gustaría regresar en algún momento para una gran reunión de unión en alguna parte donde podamos quedarnos un tiempo, reunir a todos. Todas las iglesias, reunirlas y tener compañerismo uno con el otro y derribemos los muros y comencemos a amarnos los unos a los otros, y entonces el Señor nos amará a nosotros cuando podamos amarnos los unos a los otros. Y así que confiamos en que será así.
2 Y ahora, antes de ir a la Palabra por solo unos momentos, me gustaría decir esto: mañana en la mañana, creo, que el pastor quiere que tenga esta clase Bíblica o algo, mañana en la mañana. Pastor, ¿será eso aquí? Justo aquí. Muy bien señor. Mañana en la mañana aquí, una clase Bíblica. Creo que no es un servicio de sanidad; es solo enseñanza Bíblica evangelística.
Por tanto, si no tienen una iglesia a donde ir… si tienen su propia iglesia, entonces es su puesto del deber, ¿ven? Su negocio es estar en su iglesia cuando tienen servicios. Pero si no tienen una iglesia a donde ir, los invitamos a venir. Y entonces mañana en la noche (el servicio del cierre) oración por los enfermos, mañana en la noche. Luego voy a Florida después de aquí. Así que, ahora vamos a inclinar nuestros rostros solo un momento antes de abrir la Palabra, y hablemos con el Autor.
3 Nuestro bondadoso Padre Celestial, es con gratitud en nuestros corazones que nos acercamos a Ti esta noche en el Nombre de nuestro Señor Jesús, para darte las gracias por este gran privilegio que tenemos de venir a Ti y llamarte nuestro Padre, y Tú nos llamas Tus hijos: “Mis hijos amados”.
Y cómo con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados, que son llamados, preordenados en Dios desde antes de la fundación del mundo. Y ahora un día glorioso Él vendrá la segunda vez en gloria para sacarnos de las tumbas, y luego seremos semejantes a Su propio cuerpo glorioso. Le veremos tal y como es Él. No más oraciones por los enfermos entonces, todo está terminado.
4 Anhelamos con corazones ansiosos, pensando del gran tiempo que tendremos juntos en las Cenas de las Bodas, bebiendo de la vid… el fruto de la vid y comiendo de nuevo de la comida en el Reino de Dios; y ver esa gran mesa extendida por miles de millas. Todos los redimidos de todas las edades reunidos alrededor de la mesa, mientras nos miramos unos a otros a través de la mesa y estrechándonos las manos, una pequeña lágrima corre por nuestra mejilla Entonces el Rey en Su hermosura saldrá en Su manto blanco, caminará a lo largo de la mesa y enjugará toda lágrima de nuestros ojos y dirá: “No lloren, hijos, todo ha terminado. Entrad al gozo del Señor, el cual ha sido preparado desde la fundación del mundo”.
Padre Dios, oramos que cada persona que está aquí en la Divina Presencia esta noche responda cuando la trompeta suene allí y tenga el privilegio de escuchar esas palabras decir: “Bien hecho, mi buen y fiel siervo”. Si hay algunos aquí en esta noche, Señor, que no te conocen, que sus pecados no están debajo de la Sangre, que esta se la hora cuando harán su decisión definitiva y se registrarán sus nombres en gloria.
5 Sana a los enfermos y afligidos, Señor, mientras yacen aquí, las masas esperando, algunos están parados, enfermos; madres batallando con sus pequeños bebés; oh, Dios, manda al Espíritu Santo con gran poder y compadécete y sana a los enfermos y afligidos. Ayúdanos a medida que abrimos la Palabra, y déjanos tener compañerismo ahora, alrededor de la Palabra, porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús. Amén.
6 En el libro de San Mateo, deseo hablar solo un poco esta noche de la Escritura, y confío que Dios bendecirá la lectura de la Palabra.
[Un hermano habla con el Hermano Branham]. Oh, sí. Me estaba preguntando anoche; yo estaba retorciendo aquí el… Gracias, Hermano Ruple. Eso está muy bien. Muchas gracias. Yo no soy muy grande, y no tengo mucha voz, así que esta cosa tiene que ser la voz para mí. Pero si se dieron cuenta, esto en sí es un sermón. Esta cosa está muda, no puede hablar a menos que haya algo detrás de ella que le hable, ¿ven? Uds. saben de qué estoy hablando. No hay nada en nosotros, es algo detrás de nosotros.
7 Ahora, en el libro de San Mateo el capítulo 17 leemos esto solo como una forma de leer las Escrituras para obtener un pequeño contexto para fundar nuestros pensamientos. Y rápidamente, estamos viendo el reloj allí, y quiero que la línea de oración empiece a las nueve o antes, para que puedan salir e ir mañana a la iglesia y servir al Señor.
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;
Y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.
Y como texto, como lo llamamos, quiero tomar el texto de: A Él Oíd. Después de todo, Él es la voz de autoridad. Dios mismo así lo atestiguó en este tiempo: “A Él Oíd”. Hay muchas voces en el mundo hoy día; hay muchas cosas sucediendo, muchas doctrinas, muchos ismos. Pero a Él oíd; Él es la voz de la autoridad final. Él es Aquel que hablará. Él es Aquel que dijo: “Cielos y tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca fallará”. Entonces, a Él oíd. Él es Aquel al cual debemos escuchar.
8 Ahora, Cristo se ha reunido con los hombres en diferentes concilios. Algunas veces Él se encuentra con los hombres en grandes cantidades. Algunas veces Él se encuentra con los hombres en pequeñas cantidades. La cantidad no significa que Cristo va a estar allí o no; es la actitud de la gente que está en esa cantidad lo que lo determina.
Ustedes podrían tomar un huevo en el que se supone una gallina debiera sentarse a empollar, y Ud. pone el huevo en una incubadora donde solo hay una luz tibia, esa incubadora empollará el huevo igual como el pollito… o la gallina misma. Porque es la atmosfera que lo empolla.
Y es lo mismo en una reunión de este tipo. Puede ser posible que esta noche, y probablemente también lo será, que pueda haber una hora, esta próxima hora en ese reloj, que no quedará aquí un solo pecador o descarriado, que no se haya arreglado con Dios. Podría ser que toda persona enferma y afligida sea sanada y se irá de aquí glorificando a Dios. Esto pudiera irrumpir en una repetición de Pentecostés si la atmósfera logra ser la correcta, ¿ven? La atmósfera para traer tales resultados sería el Espíritu Santo. Si Él logra que cada corazón esté unánime, entonces Él simplemente podría mover masas y sanar a la gente, salvar a la gente, o lo que sea. Él murió para redimirlos, y cada bendición de redención le pertenece al individuo. Quiero que crea eso, Cristiano.
9 Cuando Ud. fue salvo, Dios le dio una chequera, por así decirlo, y en la parte inferior de cada cheque tiene el Nombre de Jesús firmado. Y todo por lo que Jesús murió se convierte en su propiedad personal. Es suyo, ya fue pagado. No hay nada que Ud. tenga que hacer para conseguirlo. Solo no tenga miedo del endoso.
Si Cristo… Cuando Él murió en el Calvario, Él finalizó todo lo que estaba en el plan de redención. Todo fue completado. Cuando Él murió en el Calvario, levantó Sus manos que estaban clavadas en la cruz, y dijo: “Consumado es”. ¿Qué está consumado? Todo ha sido consumado. Todo lo que Satanás le hizo a la raza humana, el precio fue pagado y nosotros estamos completamente redimidos esta noche en Cristo de todos nuestros… lo que haya sucedido.
Y uno no puede predicar salvación sin predicar sanidad Divina, ¿ven? Usted no puede predicar la redención del alma sin predicar la redención del cuerpo. Vean, Ud. no puede lidiar con el pecado en ninguna medida, a menos que lidie con la enfermedad y cada atributo. La enfermedad es el resultado del pecado. La enfermedad es un atributo del pecado.
10 Yo estaba predicando aquí no hace mucho en una iglesia Metodista, y estaba diciendo: “Fumar cigarrillos no es pecado. Cometer adulterio no es pecado. Emborracharse no es pecado. Tomar el Nombre del Señor no es pecado”. Una pequeña santa bendita estaba sentada al frente, con uno de estos vestidos de cuello alto, a ella simplemente se le olvidó en dónde estaba, y le afectó tanto, porque ella tenía una corriente de pensamiento. Ella dijo: “Le ruego, dígame qué es pecado”.
Yo dije: “Pecado es incredulidad”. Usted sabe, fumar no es pecado. Cometer adulterio no es pecado. Eso es porque Ud. no es un creyente, es la razón por la que hace eso. Es el resultado de la incredulidad. “Él que oye Mis Palabras, y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”.
11 “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él; por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Todo está en tiempo pasado. No hay nada negativo en el Cristianismo; todo es positivo, ya está pagado. Está consumado. Amén. Eso haría a un Metodista casi gritar de nuevo, ¿no es así? Piénselo. Todo está completado, todo terminado. Solo pensar que no está en nada… Dios no puede hacer nada más, ya está completo.
Si Cristo estuviera parado aquí esta noche, y Ud. dijera: “Cristo, sáname”.
Él diría: “Yo ya lo hice”.
Dice: “Sálvame, Señor Jesús”.
“Ya lo hice”.
Cuando Él murió en el Calvario, todo pecado que alguna vez se cometió o que se cometería fue perdonado justo allí sobre la base de la Sangre derramada. Pero nunca le servirá de nada hasta que Ud. lo acepte. Tiene que ser de su propiedad personal, y esa es su fe personal en una obra terminada que Cristo ya hizo por usted.
12 Así que la salvación no es estar haciendo muchas obras buenas. La gracia es lo que nos trae a Dios, Dios nos salvó por gracia, y ningún hombre ha buscado jamás a Dios en ningún tiempo. La Biblia dice que no lo ha hecho.
Usted dice: “Pues, yo busqué a Dios toda la noche”. No, jamás. Dios lo buscó a usted. La misma naturaleza del hombre en el Jardín del Edén lo probó. En lugar de que Adán anduviera corriendo de arriba abajo por el jardín diciendo: “Oh, Padre, ¿en dónde estás tú?”, era Dios buscando a Adán diciendo: “Adán, ¿en dónde estás tú?”. ¿Ven? Volteamos el cuadro.
Juan 6:44
Aquí, esto lo resolverá si tiene alguna pregunta en mente. Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si mi Padre primero no le trajere”. Si Él lo dijo, eso lo concluye. Muy bien. No estamos en ese tema; solo estamos poniendo un poco la base.
Alejen el temor. No tengan miedo de que Dios no vaya a contestar la oración. Dios siempre contesta la oración. La obra ya está terminada. Él está obligado, debe hacerlo, tiene que hacerlo para cumplir Su Palabra. Noten. Ahora, es una obra terminada.
13 Y ahora, si Uds. están lidiando con el pecado… Ahora, tal vez Uds. nunca pecaron, pero podría haber un pecado que su padre hizo, que su abuelo hizo. Él dijo que visitaría la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Y cada generación se pone más débil y más sabia, como dice la Biblia. Pero todo comenzó del pecado. Antes que el pecado entrara al mundo no había enfermedad en el mundo. Y la enfermedad vino por la caída, y la caída fue pecado, y pecado es incredulidad.
“El que no cree, ya está condenado”. Aún antes de que Uds. comiencen están condenados. Uds. nacieron en pecado, formados en iniquidad, vinieron al mundo hablando mentiras.
No importa qué tanto fue dedicado en el altar, cuántas veces fue rociado, bautizado, si le derramaron, lo que haya sido, sigue siendo un pecador, eso es todo, hasta que se arrepienta y Dios lo reconozca y selle esa promesa con el Espíritu Santo. En ese momento Ud. nace de nuevo. Entonces es un hijo o hija de Dios. Es una regeneración, una nueva creación. Entonces sus atributos, sus pensamientos no son como eran, su vida no es como era. Ud. llega a ser un vaso completamente rendido a Dios, y Él le habla y lo usa y Ud. ya no se pertenece. Sino que ha sido comprado por precio. El precio de la Sangre preciosa del Señor Jesucristo. Piénselo.
14 Ahora, por ejemplo, están tratando de cortar la sanidad Divina de la salvación. Y dicen: “Oh, yo creo que Cristo salva el alma, pero no sana el cuerpo”. Bueno, eso es solo… El diablo solo lo tomó y le dio la vuelta al cuadro. En los días primitivos dijeron que Él puede sanar, pero que Él se hace Dios para perdonar a las personas, ¿ven? Solo el diablo volteó el cuadro. Si Él es Dios Todopoderoso, Él puede hacer todas las cosas. Y si Él no puede hacer todas las cosas, Él no es Dios Todopoderoso. Ciertamente que no. Y si Él es, Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Lo ven?
Ahora, por ejemplo, de sanidad… Digamos que hay una serpiente bastante grande aquí: un dragón. Y él tiene su pata en mi costado, me cortó con su pata. Bueno, ahora. Yo no le tengo que cortar la pata para deshacerme de ella: solo golpearlo en la cabeza. Eso mata a la serpiente entera. Y cuando uno lidia con el pecado, uno lidia con la enfermedad y con todo lo que lo provocó. Uno tiene que hacerlo. Eso es solo su pie, pero todo estaba gobernado por su cabeza. Entonces, el pecado fue la cabeza de eso y la cosa cayó entera.
15 Y Cristo prometió que Él se reuniría en la tierra donde sea que estuvieren dos o tres congregados. Él lo prometió. Ahora, algunas veces Él se encuentra y reúne con… en una ocasión con quinientos. En otra ocasión después de Su resurrección, se encontró con setenta. En otra ocasión con doce. En otra ocasión con tres. En otra ocasión con uno solo. Dondequiera que los hombres se reúnan, Cristo prometió reunirse con ellos. Él es Omnipresente, en todas partes, cubre todo espacio. Él es Omnipresente, Omnisciente, y es Omnipotente, toda sabiduría, todo poder, todos los lugares, en todas partes. Y Él es infinito.
Él conoció el fin desde el principio. Él conoció cada pulga, cada piojo, cada mosca, cada persona, todo lo que ha sucedido; en el mero principio, Él lo sabía todo. Si Él no lo conociera, no fuera Dios. Así que por lo tanto, Él puede preordenar las cosas para que obren a Su satisfacción.
Esa es la razón por la que Él dijo que aborreció a Esaú y amó a Jacob antes de que naciera cualquiera de los dos muchachos, porque Él sabía que Esaú era un embustero para comenzar, ¿ven? Así que, Él lo supo por previo conocimiento.
¿Qué es la Biblia? La Biblia son los mismos pensamientos que Dios tenía antes de la fundación del mundo y los expresó en Palabra y los hizo bajar a los profetas y ellos los escribieron. Eso es lo único que es. Solo tiene que revelarse. Dios conoce todas las cosas; y por un Espíritu de conocimiento, pues Dios lo baja a Sus profetas y águilas que navegan en el aire y ven cosas que pasan antes que lleguen allí, ¿lo ven?
16 Ahora, en este estado, muchas veces… Jesús nunca se reúne con las personas solo por reunirse. Cristo nunca hizo nada a la ligera. Y pienso que ese es el problema con la iglesia hoy. Tomamos demasiadas cosas de Dios a la ligera. Y ahora yo percibo que esta es una reunión Pentecostal; y escuchen, Uds. son mis hermanos y hermanas. Pero la gente Pentecostal está demasiada suelta con los dones que están en la iglesia, y esa es la razón por la que Dios no puede respetarlos. Ustedes simplemente los dejan ir de cualquier manera. Ellos deben ser gobernados y se deben poner en orden.
Y hallamos a gente interrumpiendo la reunión al hablar en lenguas y por el estilo, cuando: “Los espíritus de los profetas están sujetos al profeta”. No estoy diciendo que ellos no tengan un don, pero lo usan mal y eso arroja un constreñimiento. Si el Espíritu Santo está hablando en un lugar, Él hablará allí hasta que haya terminado, ¿ven? Y nosotros usamos mal estas cosas. Al solo dejarlas ir, por su propia cuenta. Así de bueno es como el diablo lo querría también. Es correcto. Si se hubieran puesto más dones en orden, y en su lugar, habría un avivamiento recorriendo este país hoy como nunca se ha superado. No nos hace falta poder; nos hace falta conocimiento. Nos hace falta fe. Uds. tienen poder. Cualquier hombre que ha nacido de nuevo tiene… todos los cielos están abiertos para él.
17 Yo estaba hablando con un doctor no hace mucho. Él dijo: “Una vez estudié para ser predicador”. Dijo: “Llegué a ese nacimiento virginal. Leí en la India donde ellos han tenido nacimientos virginales, y nacimientos virginales”. Y dijo: “Simplemente me olvidé de toda la cuestión”.
Yo dije: “Doctor, está tratando de comparar lo ridículo con lo sublime. Ud. no puede hacerlo”.
No hay ni uno de ellos que pueda probar sus nacimientos virginales. No hay ninguno de ellos que pueda probar que sus dioses sean así. El Cristianismo es el único, el único fundador que alguna vez dijo: “Tengo poder para poner Mi vida y para volverla a tomar. Porque Yo vivo, vosotros también viviréis y Yo estaré con vosotros, en vosotros, hasta el fin del mundo. Y las cosas que Yo hago, vosotros las haréis exactamente como Yo las hago, porque no seréis vosotros, sino Yo en vosotros”. Eso lo concluye.
Mahoma no pudo hacer esa promesa. Buda no pudo hacer esa promesa, ningún otro fundador pudo hacer esa promesa. Solamente Cristo pudo hacerlo. Esa es la razón que Dios dijo: “A Él oíd”. Él es la autoridad final.
Ahora, noten, qué hermoso, cómo la Escritura nos da estas promesas maravillosas. Y cada promesa en el Libro le pertenece al creyente, ¿ve?
18 Ustedes gente de esta región cultivan manzanas, según tengo entendido. Tienen mucha agricultura, cultivando fruta. ¿Sabían que cuando el arbolito de manzana está a solo media pulgada de alto, cada fanega de manzanas que dará ese árbol está en él en ese momento? ¿Sabían que cada cien libras de hojas que caerán de ese árbol están justo en ese momento? ¿Cada flor está allí en ese momento? ¿Cada rama está en él en ese momento? Si no está, dígame ¿de dónde vinieron? ¿En dónde está? ¿De dónde vinieron?
¿Qué hace usted? Toma la semilla y la planta. El arbolito sale, y está plantado, Ud. tiene que seguir regándolo. Tiene que beber más de su porción. Tiene que beber, y beber, beber tanto hasta que empieza a dar. Y dará ramas, dará hojas, dará manzanas. Están en él, pero tiene que seguir bebiendo.
Y cada palabra de Dios es una semilla. Y si esa semilla puede ser plantada al lado de la Fuente inagotable de Vida, la cual es Cristo, el creyente tiene que beber más allá de su imaginación, beber y dar. Dar todo lo que Ud. necesita, porque está en usted cuando Ud. recibe a Cristo. Y nosotros estamos plantados juntos en Cristo. Y Él es la Fuente inagotable de Vida.
19 Nunca tengan miedo de pedir cosas grandes. Dios quiere que pida cosas grandes. Él no quiero que usted sea pequeño e infantil. Él quiere que pida cosas grandes para que vuestro gozo sea cumplido.
¿Se pueden imaginar a un pececito así de grande, allá lejos en el Océano Atlántico, diciendo: “Será mejor que beba solo un poco de esta agua, podría quedarme sin agua?”. Tonterías. ¿Se pueden imaginar a un ratoncito así de grande allá en los grandes graneros de Egipto diciendo: “Será mejor que coma dos granos al día, porque me pudiera quedar sin nada antes que empiece el verano de nuevo?”. Bueno, eso es tontería. Si tuvieran cientos de miles de ratas de ese tamaño, nunca se comerían todo eso. Y si tuvieran a billones de billones de toneladas de esos peces, nunca se beberían todo eso.
Y cuántas veces se puede multiplicar… Nunca pueden agotar a Dios en Sus poderes y Sus misericordias para Sus hijos. Él es la Fuente inagotable de Vida. Solo bebe, bebe, bebe y bebe.
20 Yo fui un guardabosques en el estado de Indiana durante siete años. Me encanta estar al aire libre. Allí es donde conocí a Dios la primera vez, en la naturaleza. Recuerdo que solía venir a un viejo manantial, y ese era el manantial más feliz que había visto. Y siempre estaba burbujeando, saltando. Yo pasaba por allí, y tal vez yo me encontraba todo deprimido, cansado, y me acercaba, me sentaba y bebía, lo miraba. Y pensaba: “¿Qué te hace feliz? ¿Por qué estás burbujeando así?”. Pensaba: “Ojalá yo pudiera ser así de feliz. Solo burbujear, burbujear, burbujear, día y noche”.
21 Un día le empecé a hablar.
Usted sabe, uno tiene que hablarle a la naturaleza. Usted tiene que hablar con Dios. Cuando Moisés se quitó los zapatos y se acercó al árbol… a la zarza ardiente, se sentó y habló con eso. Esa es de la única manera que Ud. lo hará. Ahora, él no dijo: “Voy a tomar unas hojas y voy a ir allá con el Doctor Jones, por qué estas no se queman. Voy a ir al laboratorio y que le hagan unos análisis y averiguar con qué clase de químicos rociaron a este árbol, la razón por la que estas ramas no se queman”. Eso nunca le hubiera respondido a él. Pero él se sentó y le habló a eso. Solo hable con Dios de esa manera una vez. Exponga su problema ante Él, de cara a Su Palabra.
22 Yo le dije a ese manantial, dije: “Tal vez estás feliz porque de vez en cuando los animales vienen y beben de ti”.
Dijo: “No”.
“Tal vez de vez en cuando un venado bebe de ti”.
“No, no es por eso que salto y burbujeo”.
Yo dije: “Bueno, tal vez es porque yo bebo de ti”.
“No, no es por eso”.
Yo dije: “Bueno, ¿qué te hace burbujear?”.
Él dijo: “Entienda usted”, si pudiera hablar, diría: “Entienda usted, no soy yo burbujeando, es algo detrás de mí empujándome y haciéndome burbujear”.
De esa manera es, por el Espíritu Santo. Hay algo burbujeando en usted, empujándolo a hablar, para hacerlo subir para alcanzar el cielo. Burbujea, burbujea, burbujea, burbujea, burbujea; es un burbujeo eterno. ¿Lo ven? Es Cristo en usted. “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. El Espíritu Santo se deleita en la Palabra.
23 Cristo llamando a Sus discípulos arriba al… tres de ellos. Él se llevó a Pedro, Jacobo, y a Juan: Fe, esperanza y caridad. Él los subió al Monte de la Transfiguración.
Unos días antes de eso había sucedido algo horrible… o, inmediatamente después de eso, más bien. Jesús le había dado a Su iglesia, en Mateo el capítulo 10, poder contra espíritus inmundos. Él los envió para que echaran fuera demonios, para sanar a los enfermos, levantar a los muertos. “De gracia recibisteis, dad de gracia”.
Y los hallamos de inmediato absolutamente derrotados en un caso de epilepsia. Ellos no lo podían entender. Tenían a un muchacho allá, y ellos probablemente estaban gritando y clamando y sacudiéndolo, y saltando alrededor tratando de echar fuera al diablo de él. Jesús vino a donde estaban ellos, y el padre del muchacho corrió a Él y dijo: “Señor, ten misericordia de mi hijo; que es lunático y padece muchísimo. Y entonces, Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido hacer nada”.
Él dijo: “¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá”.
Miren, Él vivió a una altura diferente. Cuando ese demonio vio a Jesús, él arrojó al muchacho en un ataque como nunca antes lo había hecho: cayó al piso e hizo espuma y pataleó y se enderezó. Y ellos dijeron: “Él está muerto”, ¿ven? De esa manera lo hace el diablo. Jesús lo levantó, y dijo: “Él está bien. Solo llévenselo”.
24 Noten. Entonces vinieron los discípulos y dijeron: “¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?”.
Ahora, Él nunca dijo: “Porque ustedes no tienen el poder”. Ahora, Uds. que no creen en sanidad Divina, les puedo mostrar en la Biblia, capítulo y versículo, donde Dios le dio Su poder a la iglesia para que continuara durante la edad. Quiero que me muestren en dónde Él se lo quitó a la iglesia. No está allí. Podrían encontrarlo en el almanaque, pero no lo encontrarán aquí. Esto es la Palabra de Dios, ¿ven?
Ahora, quiero que observen un minuto. Y este demonio… Los discípulos dijeron: “¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?”.
Él dijo: “No porque no tuvieran poder, sino por vuestra incredulidad”. La iglesia hoy, los profesores, los creyentes, los nacidos de nuevo, tienen el poder de hacer estas cosas, pero no tienen la suficiente fe para ponerlo en acción. Correcto.
25 Quiero que se fijen, algunas de nuestras grandes iglesias que no quieren creer en sanidad Divina, no viene siendo más que algo infantil, un celo mezquino. Exactamente. Miren, fue la misma cosa en la Biblia. Cuando esos discípulos unos días después de eso, vieron a un hombre que estaba haciendo el trabajo. Él estaba echando fuera demonios, en verdad lo estaba haciendo. Ellos dijeron: “¿Vendrás a unirte con nuestra denominación ahora? Ven para acá y únete a nuestra iglesia”.
Él dijo: “Ahora, solo sigan adelante, muchachos; yo estoy trabajando para el Señor”, ¿ven?
“Bueno”, dijeron: “No intentes echar fuera más demonios entonces, si no te vas a conectar con nosotros”, No señor: “No sigas haciendo eso”. Ellos le dijeron a Jesús al respecto. ¿Qué fue eso?
Jesús dijo: “Déjenlo en paz; porque ninguno hay que haga milagro en Mi Nombre, que luego pueda decir mal de mí. Y el que no es con nosotros, desparrama”, ¿ven?
El hombre no fue escogido como uno de los discípulos, pero se paró al margen y vio los… escuchó la comisión y dijo: “Eso también se refiere a mí”. Y salió inmediatamente y lo hizo. Él no tuvo que unirse a su asociación, él solo estaba haciendo el trabajo. Y ellos estaban celosos. Eso es correcto.
26 Eso todavía está en el mundo hoy. Ciertamente lo está. “Oh”, dicen: “Esa gente, no hay mucho en esa clase de gente”. Puros celos. Cuando está en el registro: Hombres grandes, el Rey Jorge de Inglaterra, el Congresista Upshaw de los Estados Unidos; grandes hombres por el mundo sanados milagrosamente por el poder de Dios. Miles de testimonios registrados.
El Congresista Upshaw vino a la reunión allá en California. Uds. escucharon el testimonio. Nunca había escuchado de él en mi vida. Él es uno de sus hombres de aquí de Georgia. Y parado donde estaban miles de miles de personas, solo vi a un niñito jugando en un pajar, y comencé a decir lo que vi. Allí estaba él sentado en una silla de ruedas en la parte de atrás. Me imagino que había unas ciento cincuenta, doscientas sillas de ruedas colocadas allí. Yo nunca había escuchado del hombre.
27 Después de un rato corrimos una extensión del micrófono para la parte de atrás. El administrador vino a él, dijo: “Ese es el Congresista Upshaw”. Había estado lisiado durante sesenta y seis años en su silla de ruedas. Se le dijo todo sobre dónde comenzó, cómo se cayó, se lastimó su espalda, y un viejo doctor con un bigote blanco, anteojos, trató de operarlo. Cómo es que perforaron el piso y bajaron la cama. Solo una visión, continuaba. Él dijo: “Hijo, ¿cómo me conoces?”.
Yo dije: “Yo no lo conozco”.
Dijo: “Cómo… ¿Me voy a poner bien en algún momento?”.
Le respondí: “No sé decirle, señor. Yo no sé eso”. Observe en una reunión, siempre cuando lo escucha hablar a Él es “ASÍ DICE EL SEÑOR”, ¿lo ven? Cuando escuchan eso, eso es lo que va a suceder. Lo otro es solo una visión directa. Y cuando él dijo… Yo dije: “No sabría decirle”.
“Bueno”, él dijo: “Yo he sido… Yo fui Vicepresidente de la Convención Bautista del Sur”. Y dijo: “¿Sabe quién me mandó para acá?”.
Le dije: “No tengo idea”.
Dijo: “El mismo hombres que lo ordenó a usted en la Iglesia Bautista, el Doctor Roy Davis. Y él dijo: Ven para acá”. Y él solo se bajó y lo empujaron por esos terrenos.
Yo dije: “Señor, solo puedo decir lo que veo, yo no sé”.
28 Yo llamé la línea de oración. Miré a la audiencia, y vi a un pequeño doctor con sus anteojos carey, una cosita blanca alrededor de su… aquí arriba, una pequeña chaqueta. Estaba negando con la cabeza justo enfrente de mí. Yo miré abajo y él había operado a una niñita de color de unos cinco o seis años de edad y eso la paralizó, y ella estaba paralizada.
Y yo dije, anuncié, dije: “Veo a un pequeño doctor que operó a una niña de color”.
Muy a lo lejos, muy lejos, escuché a una típica Tía Jemima que se levantó por allá, dejó escapar un grito y agarró la camilla. Aquí venía ella, tumbando a ujieres de derecha e izquierda, jalando a esa niñita, dijo: “Señor, misericordia, esa es mi niña”. Dijo: “Aquí está ella, y es exactamente la clase de hombre que la operó”.
Bueno, un grupo la detuvo porque no tenía una tarjeta de oración y no podía venir a la plataforma. Yo dije: “Ahora, Tía, solo sea reverente”.
Ella gritando, lágrimas corriendo por esas mejillas grandes negras, Ud. sabe. Ella dijo: “Oh, Señor, Pastor, esa era mi niña, aquí está”.
Yo dije: “Eso es correcto, Tía”.
Dijo: “¿Se pondrá bien mi bebé?”.
Le dije: “No puedo decirle, yo no sé. Solo puedo decir lo que veo”.
29 Y yo comencé a llamar a la persona en la línea de oración. Dije: “Solo siga orando. Dios la conoce, yo no”.
En ese momento, parecía que una raya negra estaba atravesando. Vi que seguía pasando, parecía un callejón o algo, aquí iba la niñita con una muñeca en sus brazos, arrullándola, yendo por el callejón. Oh, hermano, todos los diablos del infierno no lo podían detener entonces. Dios ya lo había dicho, eso es. Es correcto.
Yo dije: “Tía, el Señor Jesús ya sanó a tu hija. Tu oración, no la mía, tú eres la que está orando. Yo nunca ofrecí una oración por la niña, pero Dios ha escuchado tu oración. Yo vi una visión, de la niña”.
Ella dijo: “Pastor, ¿me quiere decir que mi bebé va a caminar?”.
Le dije: “Está sanada ahora”.
La bebé dijo: “Mira esto, madre”. Saltó, y comenzó a correr alrededor, y las mujeres se estaban desmayando y todo. La madre tomó a la bebé de la mano. Separamos la gran audiencia de miles de personas, y allí la madre y la niña pasaron por la audiencia, alabando a Dios y la gente gritando.
30 De repente me fijé, que venía en la visión, aquí iba el anciano congresista, ochenta y tantos años de edad, atado a una silla de ruedas durante sesenta y seis años. Él iba caminando con un traje café a rayas, saludando así con su sombrero, a la gente, en la visión. Había terminado. Dios lo había dicho. Dios lo había dicho.
Jesús dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra”. ¿Se acuerdan de anoche? San Juan. ¿Cuántos lo leyeron cuando llegaron a casa? San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, también lo hace el Hijo igualmente”. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, porque Yo voy a Mi Padre; más que estás haréis”. ¿Lo ven? No el hombre; Cristo, viviendo. Nosotros somos los pámpanos, Él es la Vid. Él solo manda la energía y nosotros nos rendimos y Él obra las obras de Dios a través de nosotros. ¿Lo captan?
31 Y yo dije: “Congresista, a través de todos estos años… Ud. tenía diecisiete años cuando se cayó. Aparentemente, Dios lo habría sanado cuando sus huesos estaban blandos y ágiles, pero aquí Ud. tiene ochenta y seis años y sus huesos están viejos y frágiles. Pero Dios ha escogido sanarlo hoy. Y Ud. está sanado: ASÍ DICE EL SEÑOR.
Su esposa comenzó a orar. Ella me recuerda mucho a la señora que está sentada aquí con el sombrero negro. Su esposa llegó, dijo: “Willie, ¿escuchaste lo que ese hombre dijo?”.
Él dijo: “Señor, ¿quiere decir que estoy bien en este momento?”.
Yo dije: “Eso es: ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Salió de la silla de ruedas, corrió hacia la plataforma, se agachó y se tocó los dedos de los pies. Ha cruzado los Estados Unidos, Gran Bretaña y por todas partes, testificando del poder de la resurrección de Jesucristo. En la reunión de Billy Graham, se paró en el porche en Washington, DC, y le cantó a los congresistas: “Apoyándonos En Los Brazos Eternos”. Diecisiete años como congresista. Hermano, llega demasiado tarde con su incredulidad, ¿ve? Cristo ha resucitado de los muertos. Él se reúne con los hombres. Él tiene concilios con ellos. Él es el mismo.
32 Él los subió a la montaña, trajo a tres con Él. Quiero que se fijen, mientras tres hombres terrenales estaban representados aquí: “En boca de dos o tres testigos sea establecida toda palabra”, mientras están tres aquí, tres bajaron del cielo. Tres seres terrenales, tres seres celestiales. Él se paró en el cielo dando testimonio, aquí estaban tres dando testimonio. Y ellos vieron a Moisés (llevaba ochocientos años muerto), Elías (trasladado). Moisés y Elías y Dios estaban representados. Tres del cielo, tres en la tierra.
33 Observe. Estas cosas… Podríamos tomar muchos, muchos puntos de vista en esto. La Escritura está tan inspirada, que dos mil años, ministros, a través de las edades, quienes están en gloria esta noche esperando la gloriosa segunda venida del Señor, han predicado este texto diez mil veces. Y si este mundo permanece cien billones de años a través de los eones de tiempo, esa Palabra seguirá estando tan inspirada como en la hora que se habló, porque es la Palabra de Dios. No tiene fin.
El Radio, afirman, no tiene fin. Hace un tiempo vi que unas muchachas estaban pintando estas manos con Radio, con una brocha, y a ella se le olvidó, y la metió en su boca, y la mató. Y años después, le hicieron análisis de su cráneo. Podían poner el estereoscopio en su cráneo, podían escuchar que el radio seguía “zumbando, zumbando” en el cráneo. No tiene fin.
34 La Palabra inspirada de Dios es Él mismo. Ud. no es mejor que su palabra. Si yo no puedo tomar su palabra, Ud. no tiene que firmar ningún papel. Si no puedo tomar su palabra, no puedo hacer negocios con usted. De esa manera es con Dios: Yo tomo Su Palabra. Dios así lo dijo, y es eterna. Y está inspirada. Y en cada edad es nueva, y nueva, y nueva, no envejece. Y vamos a echar un vistazo esta noche por unos momentos. Esto se hizo, a mi opinión, para que pudiéramos verlo.
35 Dios estaba adoptando a Su propio Hijo. Ahora, en el Antiguo Testamento, mucha gente sabe, y Uds. que leen la Biblia, saben que en el Antiguo Testamento había un padre que tendría un hijo en su familia. Si era un niño, pues, ese hijo tan pronto nacía era un hijo. Ahora, pienso que es allí donde mucha gente se ha equivocado al decir: “Bueno, recibimos el Espíritu Santo, somos hijos e hijas de Dios. Eso lo concluye”. No, no es así. No si conoce la Biblia, ¿ven?
No, este niño, tan pronto nació bebé pequeñito, él era un hijo. Pero tenía un tutor sobre él. Y este tutor lo educaba y lo criaba. Uds. saben que en la Biblia en Efesios y en diferentes lugares, y en Gálatas, cómo Pablo habla de eso. Ahora, este tutor le hacía saber al padre de cómo iba progresando el hijo. Y de esa manera lo está haciendo el Espíritu Santo hoy en la iglesia. Es por eso que la iglesia debería estar en orden. El Espíritu Santo está llevando palabra de acá para allá. Él es el criador, o el tutor, de la iglesia, del hijo o del individuo, cuando nace en el reino de Dios.
36 Luego si este tutor, en el Antiguo Testamento, le decía al padre cuando ese niño nacía, si llegaba a un punto donde él era imprudente y descuidado, y corriendo alrededor, y no le importa el negocio del padre —siempre fue un hijo, eso es verdad— pero él nunca llegaba a ser heredero en el compañerismo y poderes de su padre. Pero si el tutor decía: “Ese es un buen muchacho, y es celoso, y tiene sabiduría, y está tratando lo mejor que puede para mantener las cosas funcionando bien”. ¿Me están siguiendo?
El Espíritu Santo llevando palabra al cielo, cómo están Uds. progresando en su crecimiento. Si Ud. se regresa al mundo, entonces Dios no puede poner mucha confianza en usted. Si está con altibajos… este dice algo: “Sí, uh-huh, eso es”. Forman pequeños grupitos en la iglesia; están discutiendo, peleando, están con chismes, murmurando. ¿Cómo puede la iglesia continuar? Ahora, yo les amo, pero tendré que responder con ustedes en aquel día, ¿ven?
37 Noten, allí es donde está el problema. Es por eso que no podemos tener sanidades espontáneas.
Pues, yo me paré en Durban, Sudáfrica, y vi algo suceder aquí en la plataforma, y veinticinco mil personas fueron sanadas al mismo tiempo. Tomaron siete carros llenos… camiones llenos, camiones de ganado, con muletas, sillas de ruedas, y de todo que tomaron del piso.
Y treinta mil paganos nativos vinieron a Cristo en un llamamiento al altar en ese momento. Ellos no están adoctrinados. Buenos, ellos no llegaron allí y dijeron: “Bueno ahora, el Dr. Jones dijo que eso era telepatía mental. Bueno, el Dr. Henry dijo que eso era adivinación”. Ellos no tenían ningún Dr. Henry o Dr. Jones, solo vinieron con una fe simple infantil y lo creyeron. Correcto.
Pero oh, nosotros los estadounidenses, ¡vaya! somos tan académicos y tan intocables, Ud. sabe. Sabemos todo al respecto. Esa es la razón por la que Dios no puede entrar. Uds. no escucharán. Esa es la razón que la iglesia no está progresando. La luz cayó en la región del Oeste, eso es correcto. Pero que grupo más escrupuloso tiene que ser. Ahora, Uds. saben que eso es verdad. Pues, esta iglesia debería ser una luz aquí, hermano, al cual el mundo estaría acudiendo a ella, (Seguro), donde el mismo Espíritu Santo está saliendo con poder y manifestaciones. Y la gente no cruza la calle para escuchar al respecto, ¿ven?
38 Ahora, él sigue trayendo palabra. Pero qué si él dice: “Este es un hijo maravilloso. Oh, él es celoso, lo está intentando muy duro. Él está haciendo todo lo que posible para ver que todo esté progresando bien”. ¿Entonces qué sucede? A una cierta edad…
Ahora, Uds. gente Pentecostal no son muy antiguos, Ud. sabe, en sus maneras. Los Luteranos son antiguos, los Metodistas son antiguos, los Bautistas son antiguos. Uds. Pentecostales son una iglesia joven. Pero tan seguro como cualquier cosa, Uds. mismos se organizaron tan ajustadamente, y discuten unos con otros, Dios los va a poner en un estante con el resto de esas denominaciones, exactamente. Uds. solo levantan barreras y pequeños ismos, y demás, cortan el compañerismo. Dios no puede trabajar con ustedes. ¿Lo ven?
Pues, una reunión en África traerá… Bueno, bueno, el poco tiempo que duré es mejor que un millón de convertidos en la gira europea. ¿Cuánto tiempo creen que tomaría eso en los Estados Unidos? Ellos no… no están… Ellos no tienen el líquido de embalsamamiento eclesiástico en ellos. ¿Ven lo que quiero decir? Noten. No estoy diciendo eso como un chiste. Este no es un lugar para decir chistes. Este es el púlpito, ¿ven? Lo estoy diciendo porque es un lugar para sacar una verdad que puedan ver; y ponerlo de tal manera tan sencilla que lo puedan entender. ¿Ven lo que quiero decir?
39 Noten. Ahora, cuando este hijo llega a una cierta edad, si ha sido un hijo correcto, ha sido celoso de las obras del padre, ha estado estable, siempre abundó en las obras del Señor, no siendo lanzado con cada viento y cuidado. No un día un Presbiteriano y al siguiente día un Metodista, y al siguiente día un Nazareno, y al siguiente día de los Peregrinos de la Santidad, lanzado como una hoja en un mar tormentoso. Si fue estable: su mente, no importa dónde esté, está puesta en Cristo; sus afectos, mirando con un solo corazón; celoso de salvar almas y no en las discusiones de la iglesia.
Luego en el Antiguo Testamento, llegaba el día cuando este padre sacaba su hijo ante el público como testigo, le ponía un manto, y lo subía en un lugar grande donde toda la ciudad pudiera verlo. Y ellos tenían la ley de adopción. Este padre a su propio hijo, que había nacido en su propia familia, y ahora era de edad, y era un hijo digno de tomar su lugar, él lo adoptaba, o colocaba a su propio hijo en una posición. Y el lector Bíblico sabe eso: la colocación de un hijo.
Luego después de esa ceremonia, ese hijo tenía un derecho. Su nombre era tan bueno en el cheque como lo era el de su padre. Allí es donde la iglesia debiera de estar hoy. “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis; más que estas haréis; porque Yo voy a Mi Padre”.
40 Luego Dios siempre siguió cada sombra y tipo con el antitipo. Noten, Él llevó a Su propio Hijo ante tres testigos: Pedro, Jacobo y Juan, esperanza, fe y caridad. Los llevó ante la traslación, la resurrección, y Dios mismo, y allí le hizo sombra a Él. Y la Biblia dice que Sus vestiduras se hicieron blancos como la luz en su fuerza. Y luego Dios dijo: “Este es mi Hijo amado; a Él oíd”.
Pedro quería construir tres tabernáculos. Él quería que todos los sabatistas y los guardadores de la ley tuvieran el suyo. Él quería que el resto de ellos tuviera el suyo. Quería dividirlo en denominaciones, pero Dios lo silenció. Dijo: “Este es Mi Hijo amado; a Él oíd”. Y cuando ellos miraron, vieron solamente a Jesús. Las leyes y todo había pasado. Vamos a mirarlo solo un momento.
41 Miremos a Moisés. Moisés representó la ley. Ningún hombre puede guardar la ley. Y ninguna carne es justificada por la ley. Estoy contento de que no es por obras que lo hemos hecho, sino es por Su gracia, por Su misericordia, por Su conocimiento, que Él nos conoció desde antes de la fundación del mundo. Amén.
Y luego, yo no podía ser salvo por la ley. Uds. no podían ser salvos por la ley. Por tanto si la ley era débil y no podía hacerlo, Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo a semejanza de pecador… nacido de mujer bajo la ley, para que Él nos pudiera redimir de la maldición de la ley. Así que Moisés: Dios lo hizo callar.
42 Allí estaba Elías. ¿Qué representaba Elías? Elías era el león de la justicia de Dios. Elías era un profeta severo. Estuvo en la montaña, bajo la voluntad de Dios, y le enviaron cincuenta hombres, el capitán de cincuenta. Elías se paró y dijo: “Si soy un hombre de Dios, descienda fuego del cielo y te consuma”. Y desaparecieron. El rey mandó a otros cincuenta. Elías dijo: “Si soy un hombre de Dios, descienda fuego del cielo”. Y desaparecieron los otros cincuenta. Él era el león de la justicia de Dios. Hermano, yo nunca quiero justicia, nunca quiero juicio; yo quiero misericordia. La justicia de Dios nos mataría a todos esta noche. Él lo demandaría y moriríamos por la sombra.
43 Pero ahora como vemos que la ley pasó, y vemos que la justicia de Dios pasó, la severidad de Su juicio pasó, entonces miremos por aquí: “Este es Mi Hijo amado; a Él oíd”. ¿Qué era eso? El amor de Dios. El amor de Dios se paró allí representado en Cristo. “Porque todos pecamos y hemos sido destituidos de la gloria”. Pero el amor de Dios es representado en Su Hijo. Dijo: “A Él oíd”. No importa lo que diga la ley, y lo que este otro diga, y lo que este dice, y lo que la iglesia dice: “A Él oíd”. Todas las otras cosas pasarán. Todas son obras y carnal. El hombre no se puede salvar a sí mismo como tampoco puede un leopardo quitarse las manchas lamiéndoselas. No señor. Él no puede hacerlo. Dios tiene que hacerlo.
Y son las obras de Dios por gracia, a través de previo conocimiento que lo ordena a Vida Eterna y pone su nombre en el Libro de la Vida del Cordero en el principio. “Ningún hombre puede venir excepto que Mi Padre lo traiga. Todo el que a Mí viene, Yo le doy Vida Eterna, lo resucitaré en el día postrero. Aquellos que antes conoció, Él llamó: aquellos que Él llamó, ha justificado; aquellos que Él ha justificado, Él ha (tiempo pasado) ya glorificó”, en gloria. ¿De qué tienen miedo? Dios los llamó, su corazón le ama a Él. “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así mi alma tiene sed de Ti, oh Dios”. Allí lo tiene.
44 Bueno dicen: “Hermano Branham, eso como que lo deja suelto entonces. Mientras yo crea que soy un Cristiano, puedo hacer lo que yo quiera”.
Yo siempre hago lo que quiero, siempre. Y si yo quiero hacer lo malo, sé que Dios no está allí adentro, ¿ven? Ud. no puede obtener agua dulce y amarga de la misma fuente. Es correcto. Usted ama al Señor, hará lo correcto. Sí señor. Si Ud. le ama a Él, no tiene que preocuparse; si Ud. le ama a Él, solo haga lo quiera. Usted siempre… llorando por hacer algo por Él. Llorando, usted le ama a Él día y noche. Si algo sucediera, si es atrapado en algo, las lágrimas amargas correrán por sus mejillas toda la noche. Sus pies no descansarán hasta que haya regresado de nuevo al arca, ¿ven? Mientras Ud. sea un Cristiano.
45 La gran historia antigua (solo antes de terminar) se dice… Yo acabo de dejar Suiza el año pasado. Estuve en Suiza cinco noches, tuvimos diez mil convertidos cada noche. Cincuenta mil vinieron al Señor en cinco noches. Subimos a Karlsruhe, Alemania, otros cincuenta mil en cinco noches. De esos alemanes veloces de corazones hambrientos, destrozados y echados por todas partes; la madre arriba en un lado, papá abajo en el otro, e hijos en otro lugar, y no pueden llegar el uno al otro. Están destrozados. Desperdiciaron toda su lealtad en Hitler.
Les dije: “Ahora, si intentan regresar, pongan esa lealtad en Cristo. Él no los dejará, tampoco los abandonará”.
Y esos alemanes… La cabeza de la Anglicana… o, la iglesia Luterana vino y tomó unas fotografías, él dijo: “Hermano Branham, ya lo vimos”. Dijo: “Usted le dice a un alemán que dos por dos son cuatro y se lo prueba, eso lo concluye”. Allí él dijo: “Lo único que quisiera hacer”, dijo: “Me gustaría venir a desayunar mañana en la mañana, y tal vez, quizá, si la unción desciende, me gustaría tomar una fotografía y ver si nuestra cámara en Alemania podría captar al Ángel del Señor”.
Yo dije: “Es bienvenido a intentarlo”.
46 A la siguiente mañana, donde cientos de hombres estaban sentados juntos allí, sentados a la mesa, el Espíritu Santo comenzó a moverse. Yo dije: “Solo un momento”. Ellos giraron esta gran cámara, donde estaban fotografiando, luego la giraron con la mano, de esa manera. Comenzaron a tomar rápidamente fotografías.
Yo dije: “Él está descendiendo desde el cielo”. Dije: “Este hombre sentado aquí actúa como si fuera un sacerdote con el cuello volteado. Él no es un sacerdote, tampoco es un alemán”. Dije: “Él es un italiano, ha sido líder de más de seis mil comunistas”.
El hombre se desmayó sobre la mesa. Y yo dije: “Pero él se ha convertido en Cristiano. Alguien le dio un Testamento. Él solía ser un Católico, y se convirtió en… Y él tiene un montón de niños en un orfanato, escondido arriba en las montañas, en Sicilia. Y allí él es el pastor, escuchó de estas reuniones, y vino. Y la razón que él no se comió su desayuno esta mañana, es porque tiene una úlcera en su estómago”. Y él cayó sobre la mesa. Dije: “Pero ASÍ DICE EL SEÑOR, levántese y coma su desayuno, hermano, Jesús lo ha sanado”.
Y la cámara alemana estaba tomando esas fotografías. Y cuando terminaron y lo revelaron, aquí estaba la fotografía del Ángel del Señor descendiendo, ascendiendo, y regresando, de nuevo de esa manera. Alemania la tiene. Es una gran historia.
47 Hay una gran historia que solíamos conocer, Uds. niños y niñas, cuando yo era un niño y niña. Allá en nuestro tiempo. Quiero decir, cuando yo era un niño, allá en el tiempo de ustedes, y Uds. niñas cuando eran de mi edad. Me gustaría decirles esto. Muchos de Uds. se acuerdan de la vieja historia de Arnold Winkelried, de Suiza. Cómo solían leerlo en sus libros de historia en la escuela. Cómo un día cuando Suiza, un pueblo amante de la paz, allá atrás en las montañas, y se hicieron de un pequeño hogar. Y ellos estaban en un… tenían su pequeño país allá y lo amaban.
Un día un gran ejército entró a sus tierras marchando, todos con grandes armaduras, y cascos, lanzas, grandes escudos gruesos, marchando a Suiza para tomar sus tierras. ¿Qué sucedió? Los suizos tomaron unos rastrillos, y ganchos para el heno, y lo que pudieron, y salieron para defender su tierra. ¿Qué sucedió? No pudieron venir en contra de esas fuerzas.
Allí estaba ese gran ejército marchando, colocado como ladrillos en una pared. Y estaban avanzando, tromp, tromp, avanzando, entrando directamente. Tenían a los suizos arrinconados, justo en el campo, al pie de la montaña. No se podía hacer nada. Todas las esperanzas estaban perdidas. Suiza estaba acabada. Sus esposas serían arrastradas por las calles; sus hijos serían asesinados. ¿Qué podían hacer?
48 Finalmente, un hombre gritó y saltó; era Arnold Von Winkelried. Él dijo: “Hombres de Suiza, este día entrego mi vida por Suiza”.
Ellos dijeron: “Arnold Von Winkelried, ¿qué vas a hacer?”.
Él dijo: “Allá del otro lado de la montaña está una casita bonita, blanca. Allí está una esposa y dos bebés esperando que regrese, pero nunca los volveré a ver”. Él dijo: “Este día entrego mi vida por Suiza”. Dijo: “Cuiden a mi viuda y a mis bebés”.
Dijeron. “¿Qué harás?”.
Él dijo: “Síganme, y peleen lo mejor que puedan con lo que tienen”. Y él tiró al suelo lo que tenía en sus manos, observó al ejército, encontró lo más grueso de las lanzas y levantó sus manos y gritó: “¡Abran paso a la libertad! ¡Abran paso a la libertad!”. Y corrió hacia ese ejército en marcha.
Y cada uno de ellos se detuvo, y cada lanza, cientos de ellas, giraron para atraparlo, y con sus manos al aire, su grito largo: “¡Abran paso a la libertad! Y cuando llegó al final de esas grandes lanzas de quince o veinte pies, [4.5 a 6.0 m], agarró un puñado de ellas, y las atrajo hacia su pecho, y él mismo se traspasó hasta morir allí mismo.
49 Fue una gran muestra de heroísmo, ¿saben qué sucedió? Dispersó a ese ejército. Y los otros, esos hermanos vieron lo que él había hecho, tomaron sus rastrillos y lo que sea que tenían en su mano, y pelearon como pudieron y sacaron al enemigo del país. Desde ese día hasta hoy no han vuelto a tener una guerra, ¿ven?
Oh, arriba en las montañas de Suiza tan solo mencione a Arnold Von Winkelried, observe esas mejillas gorditas ponerse rojas y las lágrimas corriendo por sus mejillas. Es su héroe. Su muerte significó paz en el país. Cientos de años de paz, paz, por causa del heroísmo. Qué personaje tan maravilloso. Casi no tiene comparación ni se ha superado en la tierra.
50 Pero eso solo fue una cosita. Les quiero decir algo. Un día cuando la raza caída de Adán había sido arrinconada. La ley había fallado, la justicia había fallado, los profetas habían fallado, los jueces habían fallado, y todo lo que Dios mandó a la tierra había fallado, y la raza de Adán quedó derrotada. Las enfermedades estaban en medio de ellos, la muerte estaba en medio de ellos, todo, los horrores de la muerte por todas partes, nada se podía hacer. Pero en el cielo estaba Uno que salió: El Hijo de Dios, dijo: “Este día doy Mi vida por la raza de Adán”.
“¿Qué vas a hacer?”, clamaron los Ángeles: “¿Qué vas a hacer?”.
Él vino a la tierra. Miró a ese montón de hombres y mujeres que querían servir al Señor. No podían, había demasiada tentación, demasiado pecado, demasiada enfermedad, demasiados problemas a cada mano. Ellos no podían; todo había fallado. Y Él buscó hasta que encontró el lugar más oscuro en el temor del hombre. Eso era la muerte. Siempre ha sido. Y Él corrió directo al Calvario y tomó lo más grueso de las lanzas y se las metió al corazón, y clamó: “Tomen lo que Yo les dejo, el bautismo del Espíritu Santo, y peleen como puedan”.
Hermano, quiero decir, si en algún momento hubo un tiempo cuando esos discípulos tomaron el bautismo del Espíritu Santo, una de las armas más poderosas que se le haya entregado en las manos al hombre. Y hoy han hecho una abertura travesando el pecado, y han derrotado al diablo, y lo han hecho retroceder con sus enfermedades y todas sus cosas. Los hombres quieren ver heroísmo. Los hombres esperan ver que se paren valientemente. El mundo está esperando encontrar a un hombre que pueda salir al frente.
51 Aquí no hace mucho cuando ellos dijeron… cuando la sanidad Divina… Hace diez años cuando recién salí al campo, dijeron: “Ud. no puede hacerlo, Hermano Branham. La ciencia está en contra de usted, los doctores están en contra de usted, el modernismo está en contra de usted”.
Yo dije: “Pero Cristo está a favor nuestro”. Eso es correcto.
Ahora, otros lo han visto. Han hecho una abertura por todas partes, al punto que ahora hay grandes avivamientos de fuego encendidos en cada colina del mundo. Casi en cada nación bajo el cielo, está teniendo un avivamiento de sanidad. ¿Qué es? Ellos están esperando ver a ese valiente desplegándolo. Su vecino lo quiere ver a usted con eso.
52 Hace un tiempo… Yo soy un cazador, Uds. saben eso. He cazado prácticamente por todo el mundo, caza grande. Mi madre es mitad india y me encanta lo suficiente al punto que casi no puedo permanecer alejado de los campos. Mi conversión no me sacó eso. Y solía subir aquí a las montañas, en las Montañas Green, arriba de los Adirondacks. Y acostumbraba cazar con un hombre allá arriba, y él era el tipo de corazón más cruel y duro, y solo quería hacerse el listo. Él sabía que yo era un ministro. Y él le disparaba a los cervatos. Era legal dispararle a un cervato, pero él solo les disparaba por diversión.
Ahora, si Ud. quiere matar un cervato, depende de usted. Si la ley lo dice así, adelante. Abraham mató un becerro y Dios se lo comió. Eso es correcto; en la Biblia; en la Biblia. Con unos panes de maíz y leche de una vaca y también mantequilla. Es correcto. El mismo Dios Todopoderoso se lo comió. La Biblia dice que Él lo hizo. Exactamente correcto.
Y luego despareció, y pudo decir que Sara se rió cuando estaba detrás de Él. Eso es telepatía mental para ustedes, ¿no es así? Correcto. Dios siempre trabaja en esas maneras. Pero todo… ¿Es correcto? Dijo: ¿Por qué ser rió Sara?“. Y la Biblia dice que Él tenía su espalda volteada hacia ella. Él sabe lo que está sucediendo en todo lugar. Así que cuando vea el Espíritu de Dios conociendo esas cosas, no se alarmen, es solo Dios.
53 Así que noten, a este hombre, él solo quería parecer listo. Y cada vez que miraba a un cervato, él le disparaba. Y yo dije: “Hombre de corazón cruel”.
Y él dijo: “Ah, usted es un predicador con corazón de gallina”, ¿ven? Él dijo: “De esa manera es con ustedes, individuos; Ud. es un pequeño afeminado”.
Le respondí: “No, Burt, no es eso. Hay tal cosa como… Un hombre no se mide por cuánto músculo tenga; eso es bestial. Yo he visto hombres que pesaban doscientas libras [90 Kg. Trad.] y no tenían una onza de hombría en ellos; le arrancan de los brazos a una madre a su bebé y la violan. Eso no es un hombre, eso es un bruto. El hombre se mide por el carácter. Nunca hubo un hombre como Cristo Jesús, nunca hubo un carácter como él de Él. El hombre se mide por su carácter.
Y yo dije: “El hombre no se mide por sus brazos grandes, sino por las bolsas en las rodillas de su pantalón, ya sea que ha estado orando o no”. Correcto.
Y él dijo: “Ah, Uds. predicadores, ya volverá en sí”.
54 Al siguiente año, cuando subí a lugar, él tenía consigo un pequeño silbato. Y lo había hecho por pura maldad. Y él soplaba ese silbato y sonaba igual que un pequeño cervato llorando. Él dijo: “Predicador, obsérvame cómo los atrapo este año”.
Y yo pensé: “Dios, ten misericordia de ese pobre hombre”. Bueno, él me agradaba como hombre. Yo trato con todo tipo de hombres. De esa manera se ganan para Cristo. Así que salí a cazar con él y estábamos arriba en el bosque y él pensó que se divertiría un poco conmigo. Llegamos a un lugar abierto. Él tomo su pequeño silbato y lo sopló y sonó igual a un pequeño cervato llorando por su madre. Y yo miré al otro lado, y una enorme madre gama se levantó y esas grandes orejas, esos grandes ojos cafés, su figura con gracia, ella salió allí, escuchando; escuchó el llanto de ese bebé.
55 Burt metió un cartucho en su rifle, lo levantó y puso la mira en su corazón, y a medida que estaba haciendo un ruido, la gama miró y ella lo vio. Ella miró directamente al cañón de ese rifle, ¿pero qué era? El bebé estaba en problemas. A ella no le importaba si era un rifle o lo que había tomado, ese bebé estaba en problemas. Y ese amor de madre era tan grande, sin importar cómo se veía el rifle, o si la muerte estaba en camino, esa bala se preparaba para atravesar su corazón, ella estaba buscando a ese bebé. Había un llanto, había una necesidad, y ella era una madre, y estaba buscando a ese bebé.
Y mientras Burt estaba parado allí, yo tenía mi rostro inclinado. Pensé: “Dios, ¿cómo puede hacer eso?”. Y mientras estaba él parado allí, en eso miré alrededor, pensé, qué extraño, el rifle nunca disparó. Miré de nuevo y el cañón estaba temblando. Él bajó el cañón… bajó el arma, aventó el cañón al piso, corrió y me tomó en sus brazos y dijo: “Billy, he tenido suficiente. Ya no lo soporto más”.
¿Qué fue eso? Cuando él vio ese despliegue del verdadero heroísmo del amor maternal, mirando directamente a la muerte sin ni siquiera parpadear, atrapó ese corazón cruel suyo.
56 Hermano, si tan solo pudiera Ud. descubrir lo que es el amor de Dios. “Una madre pudiera olvidarse de lo que dio a luz; pero Yo nunca te puedo olvidar, porque tu nombre está grabado en las palmas de Mi mano”.
Cristo está buscando hombres y mujeres esta noche que puedan destacar con el amor de Dios, independientemente. El mundo está buscando a alguien esta noche que despliegue la verdadera fe genuina de Dios, no importa lo que diga la gente, en qué circunstancias estamos, cómo me siento, cómo se mira, cómo escuche el llamado de Dios. Él es mi Padre, y yo me paro para aceptar Su Palabra, independientemente. Que Dios nos ayude esta noche a ver eso mientras inclinamos nuestros rostros por un momento. Si la organista, la hermana, nos da un acorde de algún llamado al altar por favor.
57 Con nuestros rostros inclinados, les quiero preguntar algo. ¿Han estado con un punto de vista equivocado, hijitos? ¿Han estado malgastando su vivir, en cosas erradas? Uds. saben muy bien que tienen que morir uno de estos días. Los van a arrastrar hasta aquí arriba al cementerio, si Jesús tarda. Tal vez los saquen del río, recojan pedazos de su cuerpo por aquí por la carretera en algún lugar. Tal vez esas grandes bombas atómicas… tal vez ni siquiera quede polvo de usted. Pero Ud. tiene un alma que tiene que dar cuentas en la Presencia de Dios. ¿Qué dará entonces por su alma? Ud. tiene una oportunidad esta noche, y el Espíritu Santo está aquí para desplegar Su amor para usted, para venir de la gloria a hablarle a su corazón.
58 Ahora, me pregunto por qué… No tenemos espacio aquí para hacer un llamamiento al altar. Pero me pregunto esta noche si alguien dirá: “Hermano Branham, con esto…”. O, no Hermano Branham; sáquenme del cuadro. Digan: “Dios, sé que hecho mal, yo… yo sé que he pecado. Yo… yo te he rechazado. Me he quedado callado cuando debería haber hablado. He hablado cuando debería haberme quedado callado. Me he olvidado de orar, aunque voy a la iglesia”.
O tal vez Ud. no va a la iglesia, pero sabe que está errado, y el amor de Dios nunca le ha quitado el pecado de su corazón, Ud. solo ha sido un actor. Y esa palabra fariseo significa “actor”. Y me pregunto si le gustaría que Dios lo recordara esta noche como un pecador, y le gustaría confesar sus pecados y decir: “Dios, por Tu gracia esta noche escucho Tu voz, ese llamado, eso chiquito que va más allá del llamado de una madre. Algo está llamando en mi corazón, y yo ahora levanto mi mano a Ti, solo para pedirte que tengas misericordia de mí”.
Veamos su mano levantada a Dios.
59 Ahora, que nadie mire, solo dejen que Dios y yo estemos mirando. Dios le bendiga, hijo. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga. Dios le bendiga, hijo. Dios le bendiga, hijo. Dios le bendita allá atrás, hermana. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermana. Eso es correcto, sean honestos.
“Dios, ten misericordia de mí, aquí está mi mano. Señor, escucho Tu llamada. Es una pequeña llamada débil en mi corazón, que dice: ”Hijo mío, es posible que hayas vagado muy lejos, pero esta noche quiero que regreses“. ¿Puede levantar su mano? Alguien más ahora, que no haya levantado su mano. Unos diez, quince, han levantado su mano.
¿Hay unos pocos más antes que oremos? Diga: “Hermano Branham, recuérdeme en oración ahora mientras levanto mi mano”. Dios le bendiga, querido. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, hijo. Dios le bendiga. Alguien… Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, a usted, a usted, dama. Es correcto, eso es correcto. Muy bien. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Dios le bendiga, señor. Veo su mano, sí. Muy bien. Solo estoy esperando un momento, ¿lo ven?
60 La Biblia dice que… “Hermano Branham, ¿qué tengo que hacer para ser salvo?”. Bueno, siempre le estamos diciendo a la gente qué no hacer, pero la cuestión es, vamos a decirles qué hacer: “Crea en el Señor Jesucristo”.
Creo que, mientras están orando, en San Juan 5: 24, Jesús hablando. Pienso de un puñado y dos docenas de huevos. San Juan 5: 24, Jesús dice estas palabras: “El que oye Mis Palabras (Uds. lo han hecho esta noche) y cree al que Me envió, tiene (tiempo presente) Vida Eterna, y no vendrá a juicio, sino ha pasado de muerte a vida”.
Eso es lo que tienen que hacer: creer en el Señor Jesucristo con todo su corazón. Uds. han levantado su mano, diciendo: “Señor, ahora, yo creo. Ahora yo creo”. ¿Hay otro, antes de orar? Dios le bendiga. Sí, dama. Alguien que no haya levantado otra vez sus manos, ¿levantarían su mano? Muy bien, vamos a orar.
61 Ahora, Señor, dándonos cuenta que quizá están muchos, muchos Ángeles parados aquí cerca, porque hay creyentes aquí y la Biblia dice: “Los Ángeles de Dios acampan (no yendo de allá para acá) sino que están acampados alrededor de los que le temen”. Muchos más están siendo llamados desde la gloria esta noche para acampar alrededor de aquellos que han levantado sus manos, para enseñarles el camino a la vida, cómo tienen que vivir. Ellos levantaron sus manos a Ti, Padre, reconociendo que no están en compañerismo Contigo. Han estado fuera del compañerismo y desean tanto el compañerismo esta noche.
Y yo oro, Padre, para que en el Nombre de Cristo, recibas a cada uno en Tu amado reino esta noche. Cortéjalos con el Espíritu Santo, y llénalos con el Espíritu Santo, y dales Eterna, Vida Eterna.
Llámalos a salir fuera, ponlos en un ministerio y dales trabajos especiales en la gran viña del Señor. Si es una pequeña ama de hogar, Tú sabes dónde colocarla. Si es un hombre en la oficina, o en la planta, Tú sabes exactamente dónde ponerlo para que haga el mejor trabajo. El hombre en la calle, en la granja, Tú sabes exactamente dónde ponerlo. Tú conoces todas las cosas, y colocarlos posicionalmente, dónde colocarlos. Por tanto, Padre, oramos que por las obras del Espíritu Santo esta noche, que coloques a cada uno de ellos en Tu reino, muchos que levantaron sus manos.
62 Yo no los conozco, Tú sí, pero confío que, si no es en esta vida, en el mundo por venir, que me encuentre con ellos allá al lado del árbol siempre verde donde fluyen libremente las aguas de la fuente, al lado del trono de cristal de Dios, estrechar sus manos y decir: “Hermano Branham, no me conoce en este momento, pero allá en Parkersburg aquella noche cuando Ud. dijo: Levantaría su mano yo lo hice. Y cuando llegué aquí, encontré mi nombre en el Libro. Me alegra que haya ido. Estoy tan contento de haber levantado mi mano, tan contento de que Ud. hizo ese llamamiento al altar aquella noche”. Concédelo Padre.
Ahora, ¿aparecerás aquí con nosotros, dejando que estos nuevos bebés vean que su fe no es en vano, que fuiste Tu quien dijo eso? Fuiste Tú que los tomaste, fuiste Tú… “Ningún hombre puede venir a Mí, excepto que Mi Padre lo traiga. Y todo aquel que a Mí viene, le daré Vida Eterna, y lo resucitaré en día postrero”. Tú lo prometiste, Dios; es Tu promesa. Ahora, manifiéstate a ellos. Porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
63 Oh, ¿no le aman a Él? ¿No es Él maravilloso? ¿Qué si nos da un pequeño acorde? ¿A cuántos le gustan esos cantos antiguos del Evangelio? ¿Cuántos se sienten muy restregados después que la Palabra se ha apoderado de ustedes? ¿Se sienten muy bien? ¡Oh, vaya! De alguna manera me siento religioso esta noche. En verdad que sí.
Veamos: “Allá En La Cruz”, ¿puede darnos el acorde de eso? “Allá en la cruz donde murió mi Salvador, allá donde clamé por limpieza del pecado; allá a mi corazón fue aplicada la Sangre; ¡gloria a Su Nombre! ¿Se lo saben? Veamos su mano. Todos juntos ahora, vengan.
Allá en la cruz donde murió mi Salvador,
Allá donde clamé por limpieza del pecado;
Allá a mi corazón fue aplicada la Sangre;
¡Gloria a Su Nombre!
¡Gloria a Su Nombre!
¡Gloria a Su Nombre!
Allá a mi corazón fue aplicada la Sangre;
¡Gloria a Su Nombre!
64 Les quiero pedir algo ahora. Yo no sé quiénes fueron los que levantaron sus manos, muchos lo hicieron. Y yo no sé, probablemente los que están a su lado no lo saben. Pero quiero que hagan esto, sean muy honestos conmigo ahora.
¿Cuántos Metodistas están aquí? Levanten su mano. Vengan Metodistas, levanten su mano. Muy bien, eso está bien. ¿Cuántos Bautistas? Levanten sus manos. Pongan su mano… Eso es bueno. Presbiterianos, levanten sus manos. Nazarenos, levanten su mano. Peregrinos de la Santidad, levanten su mano. Luteranos, levanten su mano. ¿Hay Católicos? Levanten su mano. Eso es muy bueno, muy bien. ¿Cuántos Pentecostales? Levanten su mano. Muy bien. ¿Cuántos Presbiterianos? Levanten su mano. Excelente.
Ahora, todos somos uno en Cristo Jesús. Estamos sentados juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús.
65 No hace mucho allá en el Auditorio Robinson Memorial en Little Rock, yo estaba celebrando una reunión, y detuvieron a todos los autobuses; unos cinco mil o más no pudieron entrar al auditorio, estaban en la calle. Y había estado un hermano Nazareno, que llevaba años con muletas, y había sanado una noche antes. Y él se fue por la ciudad al día siguiente con un letrero en él diciendo: “Estos amiguitos, ya no los uso”.
Y él estaba en el segundo balcón, y mientras yo estaba predicando, él se levantó, y dijo: “Espere un minuto, Hermano Branham”. Él estaba tan contento. Estaba bien, yo no pienso que estuviera muy fuera de orden. Él dijo: “Hermano Branham, le quiero preguntar algo”. Dijo: “Discúlpeme”, él dijo: “Pero Ud. sabe que la primera vez que lo escuché predicando, yo estaba seguro que Ud. era un Nazareno”. Él dijo: “Luego vi a todos los Pentecostales, y pensé, bueno, Ud. debe ser un Pentecostal. Y alguien me dijo que Ud. era un Bautista”. Dijo: “Yo no entiendo eso”.
Le dije: “Es fácil. Soy un Pentecostal Nazareno Bautista”. Así que de esa manera lo somos todos, ¡gloria a Su Nombre!
66 Muy bien, todos juntos ahora. Y vamos a darle al Señor un gran apretón de manos. Voltee y estreche manos con alguien. Muy bien.
¡Gloria a Su Nombre! (Eso es correcto,
Dese la vuelta. Metodista, Bautista)
¡Gloria a Su Nombre!
Allá a mi corazón fue aplicada la Sangre;
¡Gloria a Su Nombre!
Escuchen esto ahora. Todos juntos ahora.
Yo soy tan maravillosamente (¿Lo es usted? Levante
Su mano a Él) salvo del pecado,
Jesús tan dulcemente habita dentro de mí,
Allá en la cruz donde Él me acogió;
¡Gloria a Su Nombre!
¡Gloria a Su Nombre!
¡Gloria a Su Nombre!
Allá a mi corazón fue aplicada la Sangre;
¡Gloria a Su Nombre!
Ahora, todos, vamos a inclinar nuestros rostros. Muy quietamente, y en lo más profundo de nuestro corazón, vamos a tararearlo y levantar nuestras manos. Muy suavemente ahora. Trataré de cantarlo mientras Uds. lo tararean. Ahora, vengan.
[La congregación tararea]. (Fiesta espiritual)
Allá a mi corazón fue aplicada la Sangre;
¡Gloria a Su Nombre!
Ven a esta fuente tan abundante
Y dulce;
Lanza tu pobre alma a los pies del Salvador;
Oh, sumérjase hoy, y sea hecho completo;
¡Gloria a Su Nombre!
¡Gloria a Su…
67 Nuestro Padre Celestial, mientras están tarareando este canto, muévete sobre nosotros con Tu Espíritu Santo. Escudriña los corazones de la gente, sana a los enfermos. Estamos tan agradecidos que estos vinieron a Ti esta noche. A la fuente, a sumergirse, salir a un nuevo compañerismo ahora. Recibe gloria del servicio, Dios, te encomendamos todas las cosas a Ti en el Nombre de Cristo. Amén.
68 Ahora, de acuerdo a las Escrituras, Jesús sufrió una vez por el pecado, quitando todo el pecado, la enfermedad, y la muerte, lo que estaba bajo maldición. Él tomó la maldición y se hizo maldición por nosotros. “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz fue sobre Él; y por Sus llagas hemos sido curados”.
Él estuvo aquí en la tierra. Él vivió treinta y tres años y medio entre los hombres. Él no reclamó ser un sanador. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en mí”.
Él fue cuestionado un día cuando pasó por en medio de un montón de gente y no los sanó. Sanó a un hombre que yacía en un lecho. Y Él fue cuestionado, Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo sino lo que ve al Padre hacer, eso hace el Hijo igualmente”. Él dijo: “Un poquito y el mundo… el mundo no Me verá más”. Eso es el incrédulo. El mundo… el mundo no Me verá más“. Eso es el incrédulo. El mundo desde esto hasta que Él venga ”no Me verá más“.
69 Ellos dice: “Los días de los milagros ya pasaron. Él murió, resucitó, se fue al cielo, eso lo concluye”. Pero Él no dijo eso. Él ascendió al Padre y regresó. Un hombre lo vio después que Él regresó de nuevo. ¿Saben quién fue ese? Pablo. ¿Cómo se miraba Él? Una Luz. ¿Es eso correcto? Cuando iba camino a Damasco, Él era una Luz que tumbó a Pablo, cegó sus ojos.
La Biblia dice que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Jesús dijo que las obras que Él hizo continuarían en la iglesia hasta que Él regrese otra vez. ¿Dice eso la Biblia? Sí.
“Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis: más que estas haréis; (en más lugares) porque Yo voy a Mi Padre. Yo voy a Mi Padre y regreso de nuevo. Yo vine de Dios”, la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. “Yo vine al mundo”, y el Hijo llamado carne, o el Hijo, la carne llamada Hijo. “Yo vuelvo a Dios”, de regreso a la Luz otra vez, y se le apareció a Pablo y en…“. Haciendo la misma obra”, Dios en Su iglesia. “Ese día conoceréis que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí, Yo en vosotros, y vosotros en Mí”. Es Dios en vosotros, la esperanza de gloria.
70 Ahora, si Cristo ha resucitado de los muertos, lo cual sabemos que Él lo ha hecho, entonces Él tiene que hacer la misma clase de obras que hizo antes de que se fuera, o Él no ha resucitado de los muertos. Si Él es el mismo, tiene que ser el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en actitud, el mismo en todo. Eso es correcto. Bueno, vamos a observar solo un momento. ¿Hay alguno aquí que nunca ha estado antes en la reunión? Veamos sus manos, algunos extraños. Nunca han estado en una reunión, antes, en una de mis reuniones, veamos sus manos: muchos.
71 Ahora, les quiero decir, anoche tomamos… Esta noche fue un llamado evangelístico. Amigos, la sanidad Divina es solo algo menor. Y Ud. no puede especializarse con algo considerado de menor importancia, como dije. La salvación de las almas es mucho mayor que la sanidad Divina. La sanidad Divina fue incluida en la nueva expiación, porque la expiación antigua tenía sanidad y la nueva es mucho mejor, ¿ven? que la antigua. Si la antigua podía proporcionar sanidad, ¿qué de la nueva?
Pero la sanidad Divina no está en la misma base que la salvación. Cuando Ud. nace de nuevo obtiene un espíritu inmortal que no puede morir. Pero cuando Ud. es sanado, por sanidad Divina, se volverá a enfermar y morir. Lázaro murió y todos los demás, Él aún resucitó de los muertos. Pero es el atributo de Su resurrección, y son las arras de nuestra resurrección que veremos. Dios así lo dijo. Ahora, está en la Biblia.
72 Ahora, anoche tomamos lo que Jesús hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Ni una sola vez dijo que Él sanó a alguien. Él no era un sanador. Él no podía. Aquí está una Escritura que lo resuelve. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí”. Él dijo: “El Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve al Padre hacer”. ¿Es eso correcto?
Vamos a seguirlo a Él solo un momento, tomemos una de las Escrituras que usamos: San Juan el primer capítulo. Cuando Pedro vino a Él, sabía el nombre de Pedro, sabía quién era su papá. ¿Es correcto? “Tú eres Simón, el hijo de Jonás. Pero te llamaré Pedro de aquí en adelante”. Lo cual significa “pequeña piedra”, ¿ven?
73 Y cuando Felipe fue salvo, se fue a buscar a alguien más: una buena señal que había sido salvo. Así que fue en busca de su amigo, rodeó las montañas, afirman que eran unas treinta millas [48 Km. Trad.]. Y cuando encontró a su amigo, un hombre que en verdad iba a la iglesia, un buen hombre, su nombre… ¿Puede alguien decirme cómo se llamaba? Natanael es correcto. Y lo encontró debajo de un árbol orando. Y Felipe corrió a él y dijo: “Ven y ve a quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret el hijo de José”.
Y cuando este hombre terminó de orar, se levantó, dijo: “Ahora, ¿de Nazaret puede salir algo bueno?”.
Él dijo: “Ven y ve”. Eso es lo mejor. Ven y ve, júzgalo tú mismo entonces.
Rodeando el camino al día siguiente cuando ellos aparecieron, Jesús estaba parado orando por los enfermos, o lo que sea que Él estaba haciendo. Y cuando Natanael se acercó, cuando Jesús lo miró por primera vez, Él dijo: “He aquí un Israelita, en quien no hay engaño”.
Eso como que lo sorprendió. ¿Cómo supo Él que no era un incrédulo? ¿Qué si él hubiera sido algo aparte de un Israelita? Los griegos, judíos, todos se miraban igual. Con esas barbas largas y vestimentas y por el estilo.
Él dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?”.
“Pues”, Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
“¿Me vio a través de la montaña a treinta millas de distancia?”. [48 Km. Trad.] Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. ¿Es eso lo que él dijo? Eso es lo que los Judíos dijeron, esa era la señal del Mesías.
Jesús dijo: “Porque te dije eso, ¿crees que Yo soy?”.
“Sí, lo creo”.
Él dijo: “Entonces cosas mayores que esta veréis”.
74 ¿Pero que hizo la gente de iglesia, la iglesia ortodoxa, esa gran iglesia de clase alta? Se pararon con sus manos detrás de ellos, dijeron: “¿Saben algo? Él es un adivino. Él es un diablo, un Belcebú”.
Y Jesús se volvió hacia ellos y dijo: “Yo los perdono. Uds. hablan eso en contra del Hijo del hombre, Yo los perdonaré. Pero cuando el Espíritu Santo venga, para hacer la misma cosa, una palabra que digan en contra, nunca les será perdonado en este mundo, ni en el mundo venidero”. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? Porque ellos le llamaron diablo al Espíritu de Dios obrando en Él. Mejor es que tengamos cuidado con esas cosas, ¿ven?
75 Jesús reclamó que Él no hacía nada excepto que el Padre le mostrara. ¿Es eso correcto? En San Juan 5:19 Él dijo: “Yo no puedo hacer nada hasta que veo al Padre haciéndolo primero”. Él se lo mostraba por visión. Si ese fue Jesús ayer, y Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y encuéntrenme un lugar en la Biblia donde no encaja perfectamente con eso. Si lo hace entonces la Biblia se contradice a sí misma, ¿ven? Cada palabra de Dios tiene que ser exactamente igual, para que encaje, ¿ven? Es correcto. Solo tómela, no tome la teología de alguien más, solo tome la Biblia y léala.
76 Alguien me dijo: “Bueno, Elías, cuando él fue allá y colocó las piedras sobre… allá arriba y llamó fuego desde el cielo… todo, y ¿y me quiere decir que Dios no se lo mostró?”.
“No señor”. Yo dije: “¿Y Ud. es un maestro de teología en el seminario?” Le dije: “Me siento avergonzado de usted”. Elías mismo dijo: “He hecho todo esto según Tu mandato”. Seguro. Ningún hombre puede hacerlo por voluntad propia. Es el Padre que muestras estas cosas, ¿ven? Es un acto de Dios y no de un hombre.
77 Ahora, si el Mesías regresara a este edificio esta noche, entrara aquí y se manifestara a Sí mismo entre el pueblo… Ahora, no importa qué tanto vengan Uds. a mí, si no lo creen, nunca funcionará. Cuando Jesús vino a Su propia región, ellos dijeron: “Escuchamos que Él hizo estas cosas por aquí, escuchamos que lo hizo en Capernaum, pero déjenme ver que lo haga aquí”.
Y la Biblia dice: “Mas muchas grandes obras no pudo Él hacer por causa de su incredulidad”. ¿Es correcto? Depende de ustedes. Dios está aquí. Y de una cosa podemos estar seguros, esto para ustedes que son bebés recién nacidos que acaban de entrar al reino hace un rato…
78 Después que termine el servicio, quiero que me hagan un favor. No solo por mí, pero quiero que lo hagan para su beneficio. Quiero que vengan y se paren alrededor del barandal que está aquí, y que oren y le den gracias a Dios por salvarlos. Uds. dice: “¿Fui salvo?”. Bueno, si Ud. lo creyó, sí. Jesús dijo…
Escuchen, amigos, no es algo grande que estén mirando por aquí para tener que hacer una cierta cosa. Jesús dijo, Jesús dijo, no el predicador, Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras, y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna”. ¿Qué clase de vida es esa? Cualquier lector de la Escritura sabe que esa palabra viene de Zoe. Zoe es una palabra griega que significa: “La propia vida de Dios”. “Y no vendrá a juicio, o condenación; sino que ha pasado de muerte a vida”. Porque Ud. creyó en Él. Eso es lo que significa.
¿Lo quisieron decir con sinceridad cuando levantaron la mano? Si fue así, Dios también lo quiso decir. Si Uds. no lo hicieron así, su vida probará que no lo hicieron. Si lo hicieron, su vida probará que lo hicieron. Así que vengan al altar después del servicio y agradézcanle al Señor por salvarlos. Ahora, que Él añada de Su bendición.
79 Ahora, yo creo… ¿Repartieron tarjetas de oración? ¿Usted, o lo hizo Billy? ¿En dónde está Billy? Billy, ¿cuántas? Cien. ¿La misma, “P”? ¿Anoche fue la “P”? Muy bien, P como en Parkersburg. Uds. tienen una pequeña tarjeta, es una cosa cosita, está… Es solo una pequeña tarjetita, tiene mi fotografía por un lado de ella. Por el otro lado encontrarán una letra y un número.
Y hay… Repartimos, unas anoche y unas esta noche. ¿Todas las cien? Por supuesto comenzamos con las primeras anoche, ¿no es así? ¿Acaso no comencé anoche con el número uno? [Un Hermano dice: “Sí”]. Muy bien. ¿Cuántas llamé? Unas 15 o 20, ¿no fue algo como eso? Bueno, vamos a llamar las últimas 15 esta noche entonces. Digamos del 85 al 100, eso lo dividirá.
80 [Cintas en blanco]… orando que Tú misericordia lo conceda esta noche. Y ahora, mientras nos humillamos a nosotros mismos bajo la mano y el mover del Dios viviente Todopoderoso, yo oro, Señor, que Tú le pruebes a la gente que Tú eres el gran Jehová, el gran Dios del cielo, que mostrará Su poder para salvar, para sanar, para manifestar, para hacer milagros, para hacer lo que es desconocido para el hombre. Porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
81 [Una hermana dice: “¿Hermano Branham?”]. Sí. [“Yo soy la última en la lista y mi madre necesita oración más que yo. ¿Puedo darle mi tarjeta de oración?”]. Eso está bien. Tal vez yo la capte a ella al mismo tiempo, ¿ve?
Ahora, vamos a ser muy reverentes y orar, por favor. Les quiero preguntar algo, a todos Uds. juntos ahora. ¿Cuántos creen que Jesús ha resucitado de los muertos? ¿Cuántos creen que la Biblia enseña en Heb…?
82 [Cintas en blanco]… Soy un desconocido para ustedes, en la línea de oración y demás, levanten sus manos, que yo no los conozco.
¿Cuántos no tienen una tarjeta de oración y quieren que Dios los sane? Levanten su mano. Allí lo tienen. Fueron varios. Entonces ustedes miren hacia acá y olvídense del Hermano Branham, ¿ven? Crean que Jesús murió y resucitó de nuevo, resucito de nuevo y está aquí esta noche, que yo soy Su siervo enviado aquí….
No es mi voz. Ya no… Esta cosa, como dije hace rato, lleva mi voz. Está muda. No puede hablar, tiene que tener una voz que hable por allí, o no puede hablar. Yo solo soy un hombre, no los conozco. Pero si Cristo viniera y tomara mis cuerdas vocales y las usara y les hablara Sus propias palabras a ustedes, ya no sería yo hablando entonces; sería Él hablando a través… Ahora, no puede decir: “Miren qué tan buen micrófono es este. Miren a mi voz allí”. No es el micrófono, es mi voz. El micrófono no pudiera hacer nada, si no fuera por mi voz. ¿Es correcto?
Yo no puedo hacer nada excepto que Él venga y unja. Y si Él viene y me unge, aún no puedo hacer nada a menos que Uds. lo crean, para contactar al Espíritu. Eso es correcto. Así que todos nosotros juntos obrando con Él, con nuestros dones y junto con la fe, podemos manifestar a Jesucristo. Así que miren hacia acá y crean que Él ha resucitado de los muertos, y yo creeré que Él hará las mismas cosas que Él siempre hizo. Que el Señor les bendiga.
83 Ahora, si hay unos incrédulos que se han escabullido por alguna parte, tengo que decir esto ahora porque ellos me pudieran meter en problemas con eso. Y todos Uds. escúchenme al decir esto, como testigos de mi voz: Si está un escéptico o un incrédulo, deben irse del edificio ahora mismo, ¿ven? No se quede aquí ahora alrededor, si son un escéptico o un incrédulo. Porque recuerden, los espíritus inmundos vienen de uno y se pasan al otro. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? ¿Cuántos están en esas condiciones esta noche? Uds. han escuchado al respecto. Los periódicos lo publicaron. Dementes, lisiados, paralizados, y todo lo demás sentados en la reunión. Eso se pasa de uno a otro.
Así que esto no es para incrédulos, es para los que creen. Yo soy responsable por ustedes si son creyentes. Porque siendo un creyente, yo podría hacer que eso se vaya de ustedes con oración y su fe en la presencia de Dios. Pero ahora como un incrédulo, yo no tengo poderes para hacer algo por un incrédulo. Es de acuerdo… es su propia fe. No la mía, es su fe. Su fe. Unos hombres ciegos vinieron a Jesús, Él no había tenido ninguna visión. Ellos entraron con Él a la casa, dijeron: “Señor, ten misericordia de nosotros”.
Él dijo: “Si puedes crees”. Él tocó sus ojos, dijo: “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. ¿Es eso correcto? Sin visión. El Padre no le había mostrado nada. Así que ellos creyeron y recibieron su vista y se fueron con regocijo. Ellos en verdad creyeron.
84 Ahora, ¿quién es el primero en la línea? Ahora, quien esté operando esta máquina, ¿está aquí? Yo no sé cómo… Ahora, todos, sean muy reverentes. No se estén moviendo por unos momentos. Ellos no me dejarán estar de pie sino solo unos cuantos minutos, los muchachos, porque simplemente me debilita mucho, cada vez. Si una persona sacó virtud del Señor Jesús, ¿Qué de un pecador salvo por gracia? Tal vez mañana por la mañana retomaré algo de esa enseñanza para que lo puedan ver. En la Biblia, cada vez igual, exactamente. Toma algo de… Al predicar uno se fortalece. Pero estas visiones lo saca inmediatamente de uno. Y así que…
85 Si esta sola mujer… Aquí hay una reacción esta noche. Resulta que es la primera en la línea y es una mujer. Ahora, esta dama y yo, hasta donde yo sé, somos totalmente desconocidos el uno para el otro. Dama, ¿lo somos? Solo quiero hablarle.
Ahora, todos Uds. se han fijado en esa fotografía. Supuestamente, el artista que pintó eso, se supone que era Jesús, la mujer junto al pozo. Parece que el pozo está atrás. No es exactamente la escena que está allí, pero es para representarla. Ahora, tomemos un pequeño drama por un momento. Ahora, escuchen atentamente. Porque un movimiento de Jesucristo sería más que pararme aquí y predicar durante cien años, una palabra de Él. Eso es correcto, ¿ven? Ahora, una palabra de Su resurrección, de que Él está presente, eso lo concluye.
86 Ahora, Jesús estaba yendo de Jerusalén a Jericó. Y la Biblia dice que Él tenía necesidad de subir a Samaria. ¿Es correcto? Él despachó a sus discípulos como a medio día para que fueron por víveres a Samaria, y Él sentó recargado en el pozo. Es un pequeño arco como este, y con unas enredaderas creciendo en él.
Él solo se recargó, un hombre de mediana edad, en Sus treintas. Él se miraba más mayor que eso. La Biblia dice que Él parecería de más de cincuenta años. Dijeron: “No tienes aún más de cincuenta años y dices que has visto a Abraham”. Pero Su obra lo había envejecido. Él era un hombre joven pero se miraba mayor.
Y Él estaba recargado contra la pared, y esta mujer samaritana salió, una de… mujer de mala fama, una prostituta. Ella vino por agua. Así que ella sacó el agua y comenzó a regresar a la ciudad, y Jesús dijo: “Mujer, dame de beber”. Ella volteó… Y había una ley de segregación en aquellos días.
Ella dijo: “No es costumbre que Uds. los Judíos le pidan a los Samaritanos tales cosas como esas. No tenemos ningún trato los unos con los otros”.
Él dijo: “Eso es correcto. Pero si conocieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Y yo te traería agua que no vienes aquí a sacar”.
“Pues”, ella dijo: “El pozo es profundo, y no tienes con qué sacarla”.
87 Siguió la conversación sobre adorar en esta montaña en Jerusalén. ¿Qué estaba haciendo Jesús? ¿Qué estaba Él haciendo? Contactando su espíritu.
Y cuando Él halló lo que estaba mal con ella, en dónde estaba su problema su problema era… ¿Cuántos saben cuál era su problema? Ella era una prostituta. Él dijo: “Ve, trae a tu marido”. Ese era su problema, ¿cierto?
Ella dijo: “No tengo ningún marido”.
Dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco. Viviste con cinco hombres; estás ahora viviendo con uno, él ni siquiera es tu marido”.
Miren, ahora escuchen. ¿Qué era ella? ¿Un Judío? No. ¿Qué dijeron los Judíos cuando Jesús hizo esa señal? Él dijo: “Esa es la señal del Mesías. Ese es Él. Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios por esto”. Ahora, observen. Escuchen.
88 [Cintas en blanco]… sobre usted, nada. Si eso es correcto levante su mano. Muy bien.
Ahora, tan pronto comience. ¿Cuántos han visto la fotografía ahora, aquí en el libro, la fotografía del Ángel del Señor? ¿La han visto? Aquí está. Tomada por George J. Lacy. Está colgada por aquí en Washington DC, con derechos de autor, el único Ser Sobrenatural. El Ángel del Señor no está ni a dos pies [60 cm. Trad.] de donde yo estoy parado ahora. Eso es correcto.
La dama está consciente de que algo está sucediendo. ¿Cierto? Si eso es correcto, levante su mano, ¿ve? Entre ella y yo, como puedo sentir el movimiento, hay una Luz entre los dos. Creo que está en este libro, dama. Le mostraré lo que es eso, lo que está sintiendo. Allí está, allí mismo, ¿ve? Eso es exactamente lo que está en medio de nosotros ahora. Miren, veo que Ud. se está desvaneciendo, y luego regresa, se desvanece y regresa. Vean, ella está consciente. Ahora, es difícil porque hay gente alrededor de mí. Jesús tomó a los….
89 [Cintas en blanco]… que yo no la conozco. Pero si el Señor Jesús me dice lo que está en su corazón, cuál es su deseo de Él… Yo sé que Ud. es Cristiana, porque siento su espíritu. Si Ud. fuera un crítico, yo lo sabría. Pero Ud. es Cristiana, no una furtiva, una Cristiana, ¿ve? ¿Ve? Usted es una verdadera Cristiana, porque tiene muy buen espíritu moviéndose.
Ahora, si Él me deja saber lo que Ud., Su hija, que yo, Su hijo, Su hijo, saber lo que Su hija quiere, entonces yo siendo un hombre y usted una mujer, tiene que haber algo entre nosotros aquí… Tiene que ser Dios usándonos como pámpanos, Él siendo la Vid, energizando su corazón para creer, y el mío para rendirme. Entonces Él es el que habla y se lo da a conocer. Si es enfermedad, si Ud. diría…
Si Él estuviera parado aquí con este traje que Él me dio, si lo tuviera puesto parado aquí, Ud. diría: “Señor, ¿me vas a sanar?”. Él diría: “Lo hice, hija mía, en el Calvario. ¿No lo crees?”. Él no podría hacerlo la segunda vez. Dios aún nos dijo que no usáramos vana repetición, ¿ven? Así que Él no podría repetirlo otra vez. Él podría hacer algo que quizá… Él la conocería a usted. Si el Padre se lo revelara. ¿Es correcto?
Si Él me dice la razón por la que se encuentra usted aquí, lo que quiere de Él, lo que es su deseo, ¿lo aceptará como algo que viene de Él? ¿Lo aceptará la audiencia entonces? ¿Está alguien aquí que conozca a la mujer? Levante su mano, ¿alguien la conoce? Sí, están muchos aquí que la conocen. Ahora, que el Señor lo conceda.
90 Ahora, la dama, aparentemente, si la gente puede todavía oírme… Mis labios están entumecidos y es Su Espíritu que se está moviendo. Ella se está alejando de mí. La veo en la puerta de un lugar; ella está entrando, y es un problema de damas, un problema femenino que la está molestando. Exactamente correcto. Nadie podría ver eso. Está atrás… Dios y usted solamente. Eso es verdad, ¿no es así? Eso es… ¿Cuántos creen ahora?
Ahora, entre más hable con ella, más Él dirá. ¿Les gustaría que hablara con ella solo un poco más? ¿Los animaría más? Muy bien. Veamos si el Señor dice un…
Ahora, me podría quedar con ella durante horas… o, no tanto, ellos no me dejarían quedarme, tal vez quince minutos. Solo tomar toda su vida entonces, ¿ve? si Él lo llega a revelar. Pero siendo que Ud. es Cristiana… Yo no puedo hacer esto por mí mismo, no puedo hacer que suceda. Tiene que suceder. Ahora, lo que Él le dijo, yo no sé, pero Él sí. Las grabadoras lo tienen. Ahora, solo estoy preguntando, tal vez Él no me diga nada más. Si Él lo hace, se lo puedo decir. Si Él no lo hace, no puedo.
Pero mientras veo a la mujer alejándose otra vez de mí, creo que Él hablará de nuevo. Veo a la dama orando. Y en sus oraciones ella está pidiendo por alguien más. Es una persona que tiene artritis. Es una mujer. Y ella la llama su Tía. Es su tía por la que está orando por cuanto ella tiene artritis. Eso es correcto, ¿no es así? ¿Ahora cree usted? [“Sí”]. ¿Cree que Él le concede lo que ha pedido? [“Sí señor”]. Solo venga aquí por un momento.
Ahora, la Biblia dice… Hay algo, hermana, que está entre los dos. Ahora, yo dije: “Bueno, como usted lo juzgue… Si Ud. cree que es Cristo tratando de llegar a usted, entonces recibirá lo que pida”. Eso depende de usted ahora. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”.
Ahora, Padre Celestial, en Tu gran Presencia, esto… [Cintas en blanco].
91 Tal vez ella no me conoce. Somos desconocidos el uno para el otro, ¿es así, dama? Lo somos. Entonces si algo se da a conocer, tendría que venir solamente a través de Dios. ¿Es correcto? Ahora, si yo pudiera… Si Ud. estuviera enferma y yo la pudiera sanar y no lo hiciera, sería un bruto indigno. Si yo pudiera hacer algo por usted y no lo hiciera, dama, ¿qué clase de persona sería? Pero yo no puedo hacer nada por usted, solo lo que Él me deje hacer. Él me pudiera decir algo. Él pudiera hacer algo para traerle fe en una obra terminada. Él no puede hacer nada por usted hasta que usted crea. ¿Sabe eso? Mire, Él está sentado a la diestra de la Majestad de Dios en las alturas.
92 [Cintas en blanco]… ante mí está sufriendo con una condición completamente nerviosa. Ella está muy nerviosa. Ha estado de esa forma por un tiempo. Y la dama también se está volviendo ciega. Sus ojos se están poniendo mal. Eso es provocado por una condición de un nervio, endurecimiento de los nervios, que le están apagando la vista. Simplemente un espíritu de ceguera. La dama también sufre de una hernia que tiene. Eso es correcto. Y la veo moviéndose en alguna parte con una tela sobre usted. Usted salió, una, dos, tres… Son operaciones. Ha tenía muchos problemas, ¿no es así? Es correcto. ¿Cree que está en Su Presencia? ¿Con todo su corazón cree en eso? Muy bien, venga aquí solo un momento.
93 [Cintas en blanco]. Se ha ido, hermana, sentada aquí mismo. Ud. sigue apareciendo aquí. Creo que está sobre usted ahora. ¿Me puede hacer un favor? Tal vez el Ángel del Señor… la dama que está a su lado con esa diabetes y sufriendo mucho. ¿Cree que ella también se va a poner bien? ¿Cree también, hermana, que Dios la va a sanar? [“Amén”]. ¿Lo cree? Levante su mano. Usted estaba orando por eso, ¿no es así? Muy bien. Yo vi su sangre, parecía azúcar goteando de esa manera. Es correcto. Tenga fe.
¿Qué hicieron ellos? Ella tocó el borde de Su vestidura. Ella lo creyó, ¿ven? Ella tenía fe. ¿Se cumplió la Escritura? Él es un Sumo Sacerdote. ¿Cuándo? Ahora. Que puede compadecerse.
94 [Cintas en blanco]… es diabetes sentada allí mismo, la dama. ¿Cree que Jesucristo el Hijo de Dios va a sanar a esta persona? Si puede creer lo que ha pedido, puede recibir lo que pidió. “Si puedes creer”, dice la Biblia: “puedes tener lo que pediste”.
La bendición se fue con un hombre. Cuando se le hable, responda rápidamente. El hombre que está sentado con su mano levantada, con el problema cardíaco, la mano levantada así, con una corbatita roja, ¿cree que soy el profeta de Dios… o, Su siervo? Esa es su esposa que está a su lado, ¿no es así? Un problema femenino, ¿cierto? Ponga sus manos sobre ella. [Cintas en blanco]. En el Nombre de Jesús, sal fuera.
95 [Cintas en blanco]… sobre la dama, pero hay una dama sentada al lado de ella allí, sí, limpiándose la nariz. Que está levantando su mano de esta manera. ¿Cree que Dios lo va a sanar de ese problema estomacal y que se pondrá bien? ¿Lo cree con todo su corazón? Usted estaba orando por eso, ¿no es así? Muy bien, reciba su sanidad. Usted es nerviosa, le provoca una úlcera.
La dama que está sentada al lado de ella allí, el Ángel del Señor está parado al lado de ella. Ella tiene un problema en la garganta. Eso es correcto, ¿no es así, dama? Levante su mano. Una justo a su lado, la última al final de la hilera allí. Esa damita tiene una condición nerviosa. Ella está… ¿Es eso correcto, dama? Allí está él. Miren allí, todo una hilera de ellos. ¡Aleluya! Cristo ha resucitado de los muertos. Él está vivo. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.
96 [Cintas en blanco]… siguiéndolo. Está asustado o algo. Está en su garganta. Usted tiene miedo de que eso sea cáncer. Y Ud. es un predicador. Eso es correcto. Lo veo que está parado en un púlpito. Y usted no es de esta ciudad. Usted es de una ciudad donde hay un enorme… Es Columbus, Ohio. Es correcto. Su nombre es [palabras inciertas] ¿no es así? Correcto. Vaya a casa y sea sanado. Usted no tiene nada de cáncer. “Si lo puedes creer”.
97 [Cintas en blanco]… crea que esa sinusitis se va a ir de usted también. Crea con todo su corazón. Dios lo va a sanar [Palabras inciertas].
Me estoy poniendo terriblemente débil. Está jalando por todas partes, la gente está creyendo.
98 Si me es revelado por qué está usted aquí… Usted tendrá que saber si acaso… Si vengo y digo: “Bueno, Ud. está enfermo, se va a poner bien”, usted tiene el derecho de dudar eso. Ese no es un milagro, ¿ve? Pero el milagro, usted se ve como una mujer saludable. Solo decir lo que está mal. Si yo le dijera…
99 [Cintas en blanco]… púlpito, debe ser alguien…. ¿o fue alguien que acaba de ser sanado desde el púlpito, o algo? Sigue apareciendo delante de mí. Debió haber sido el impacto de eso. ¿Es ese el hombre que acaba…? ¿Se acaba de orar por un hombre? Algo que simplemente no se va, frente a mí; hay algo que tal vez yo… Bueno, de todos modos…
100 [Cintas en blanco]… nunca la he visto, pero Cristo sabe todo sobre usted, ¿cierto? ¿Cree que Él la puede sanar? Digamos que Él lo haga [Palabras inciertas]. Es correcto. El problema de la dama y por el estilo, desordenes femeninos que la están molestando. Lleva tiempo con eso, también. Uno es un absceso, tiene una descarga, vea, que hace que…
Eso es verdad, Ud. sabe que nadie sabe eso sino solo usted y Dios. No estoy leyendo su mente. Usted es desconocida aquí en esta ciudad. Ha cruzado el río también. Es de un lugar en Ohio, Jacksonville. Eso es correcto. Betty Campbell, y podría irse a casa y sentirse bien si lo cree. ¿Es eso correcto? Crea con todo su corazón.
Oh Dios…
101 [Cintas en blanco]. Usted se mira rara, pero está parada aquí por alguien más. Es por una hermana. Eso es correcto. Artritis; eso es verdad. Luego Ud. tiene un problema también, que debiera ser sanado. Está en sus riñones, es un problema de riñones. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
¿Me cree que soy Su profeta… o Su siervo? ¿Cree que es Él y no yo? ¿Cree que está en Su Presencia y eso es lo que la hace sentir así? Algo está vibrando sobre su espíritu que Ud. sabe, siendo una Cristiana, tiene que ser el Espíritu Santo. Oh, si esta audiencia solo creyera como usted ahora, dama.
Si toda esta audiencia creyera por solo un momento, verían una de las cosas más grandes suceder. Habría una onda espontánea de poder impactando aquí en este edificio. Hablo en el Nombre de Jesucristo. Oremos.
Padre Dios, en el Nombre de Cristo, oro que Tú sanes…
[Ruptura en la cinta]… riñones. Porque el Señor Jesús es sanador de todas las enfermedades. ¿Cree eso, dama? ¿Cree que está parada en Su Presencia, que Él puede sanarla ahora y que se pondrá bien? Venga para acá solo un minuto.
Padre Dios, quien creó los cielos y la tierra, que hiciste todas las cosas para Tu alabanza, ruego que sanes a esta pobre mortal y dejes que su fe mire hacia Ti y toque esta bendición redentiva en este momento. En el Nombre de Cristo. Amén.
102 Somos desconocidos el uno para el otro. Pero Ud. tiene una naturaleza muy extraña. Es alguien que piensa profundamente, siempre está cruzando puentes antes de llegar a ellos. Siempre es algo malo, nunca sucede de la manera que lo planeó. Y por eso ha desarrollado una condición en el estómago, dándole su problema estomacal. Eso es correcto, ¿no es así, señor? Si eso es correcto, levante su mano. Lo cual es correcto, no podría ser de otra manera. Dios Todopoderoso lo sabe. ¿Deja de lado ahora todos los pensamientos negativos y se irá a casa y comerá su cena y alabará a Dios y le dará las gracias por ello?
103 Míreme. Al decir eso quiero decir, no mirar… Espero que entienda. Pedro y Juan pasaron por la puerta llamada Hermosa, dijeron: “Míranos”. Eso es solo para… Espero que la gente lo entienda, ¿ven?
Elías en una ocasión cuando lo tenían agitado, cuando el hijo de Acab estaba allá y su madre Jezabel, adoradora de ídolos, que había causado mucho problema. Él dijo: “Si no tuviera respeto por la presencia de Josafat, no te mirara a ti”. Pero dijo: “Traedme un tañedor”. Cuando el tañedor comenzó a tocar, el Espíritu vino al profeta. Uds. los escuchan tocar: “Solo Creed”, esas cosas, entonces el Espíritu desciende. Los himnos lo hacen a Él bajar. Entonces el don de Dios comienza a trabajar.
104 Toda esa tos, acostada en la noche, con esa condición asmática. Tosiendo por poco desprendiéndosele la cabeza. Eso es correcto. Garganta seca. ¡Vaya! Horas interminables. ¿Pero cree que Él está aquí para quitarle eso, hermana? Permítame solo imponer manos sobre usted.
Padre Celestial, pongo mis manos sobre esta mujer en obediencia a la bendita Palabra de Dios que dice: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Esto pido en el Nombre de Cristo. Amén.
105 He llegado probablemente hasta donde ellos me dejarán ir. Me están tocando el costado y sé que para que me vaya. Quiero que hagan algo. Quiero que cierren sus ojos. Quiero oren esta oración después de mí. Yo solo la repetiré, Uds. órenla.
106 [La congregación repite después del Hermano Branham] Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Dios Todopoderoso, Creador de los cielos y la tierra, autor de la Vida Eterna, y Dador de todo buen don, yo, Tu siervo, me paro en necesidad. Te necesito, Señor, Tú conoces mi necesidad. Me doy cuenta que Jesús ha resucitado de los muertos y Él está aquí en el edificio esta noche, para darme a mí, por Su sufrimiento, y Su Presencia, todo de lo que tengo necesidad. Tú eres Dios, conoces lo que necesito, y yo ahora lo reclamo como mi propiedad personal. En el Nombre de Jesús yo lo confesaré, lo creeré a partir de este momento, en el Nombre de Cristo.
107 Esa es su oración. Ahora, mantengan sus rostros inclinados. Manténganlos cerrados. En silencio. El organista: “Solo Creed”. Quietamente. Cierren sus ojos. ¿Quién piensan que está parado a su lado? ¿Quién es el que lo conoce a usted? Sí, la damita allí con tuberculosis, se acabó, hermana. Su fe la ha sanado.
Ese hombre que está sentado allí, se levanta por las noches con ese problema de próstata, sentado allí, señor, con la camisa blanca, sí. Ha terminado, señor. Lo veo caminando de un lado a otro en el baño. Vaya a casa esta noche y descanse en paz.
Manténganse encerrados con Dios. Él está aquí. Vean, están tocando mi costado, diciendo que me debo ir ahora. Esa es su oración. Ahora, yo voy a orar por ustedes. Esta es mi oración. Ustedes crean.
108 Oh Dios, que cosa tan maligna es Satanás. Él ata al indefenso. Él entra por la fuerza. Él arrincona a los hijos de Dios. Pero esta noche él está expuesto. Esta noche nos damos cuenta que él es solo un fanfarrón. Él no tiene derechos legales. Cristo lo despojó de todo lo que tenía, en el Calvario. Todo, todo temor. Todo se pagó en el Calvario. Y Satanás, tú no tienes ningún derecho legal sobre los hijos de Dios. Ellos son la herencia de Dios. No puedes seguir reteniéndolos. Sal de aquí. Te lo ordeno por Jesucristo, el propio Hijo de Dios, sal fuera. Amén. En el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios dejó esto… [Palabras inciertas].
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