S.446 57-0127E  Bartimeo El Ciego 

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OBRAS DEL MENSAJE

Bartimeo El Ciego

Lima, Ohio, E.U.A.

57-0127E

1 Gracias. Inclinemos nuestros rostros solo un momento mientras estamos de pie. Nuestro Padre celestial, venimos a Ti esta noche con corazones humildes, para expresarte nuestra gratitud por Tu bondad y amabilidad hacia nosotros, somos un pueblo indigno, y una vez alejados de Dios, sin esperanza, sin misericordia, sin Cristo, y Jesús murió por nosotros para redimirnos de vuelta al compañerismo y relación con Dios. Y ahora somos hijos e hijas de Dios. Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser al final, pero sabemos que vamos a tener un cuerpo semejante al de Él, porque le veremos tal y como es Él.
Oramos que Tú bendigas este grupo esta noche de una manera sobreabundante por todas sus bondades, y sus misericordias y consideraciones, y regalos de amor. Y esta noche al parecer tenemos otras reuniones que se nos han asignado y debemos viajar hacia otra ciudad, como nuestro Señor dijo: “Debo ir a otra ciudad y predicar el Evangelio”.
Pero oh, Dios, un día nos vamos a juntar donde nunca más partiremos, en esa ciudad donde no habrá servicios de noche. Será de día, porque el Cordero es la luz. Y deseamos verle a Él, Quien es la Luz del mundo y la Luz de esa gran ciudad.
Y bendícenos esta noche en nuestros esfuerzos. Y ayuda a Tu pobre siervo cansado, Señor, casi no le queda voz para hablarle a la compra de Tu Sangre. Pero creyendo que Tú te encontrarás con nosotros aquí y nos ayudarás, y nosotros te alabaremos por eso; porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.

2 Deseo expresar mis más sinceras gracias al Dr. Lee Vayle y a los pastores que están cooperando de la ciudad y de los alrededores, quienes han cancelado sus servicios para esta campaña. Es con gratitud y un corazón de amor que oro para que Dios les bendiga de manera sobreabundante al hacer eso, y por su verdadero sentir Cristiano hacia la obra de Dios. Yo en verdad les doy las gracias como co-ayudante vuestro en el reino.
Luego deseo expresarle a esta audiencia su fidelidad al venir cada noche y por llegar y llenar el auditorio cada noche y así por el estilo, viniendo tal vez de muchas millas de distancia a través de la nieve y caminos resbaladizos para poder llegar. Uds. nunca vinieron solo para ser vistos. Uds. vinieron por lo bueno que el Señor les dará. Y les doy las gracias por ello, mi hermano y hermana valientes y amigos en Cristo.

3 Confiando que un día glorioso no tengamos que viajar de esta forma para encontrarnos el uno con el otro. Pero queriendo hacer una cita con cada uno de Uds., que cuando todo esto termine, cómo me gustaría ir al hogar con cada uno de Uds. esta noche, pasar toda la noche con Uds., levantarnos en la mañana y hablar de las cosas de Dios, y el compañerismo que tendríamos alrededor de la Palabra de Dios en sus hogares. Y quedarnos allí, y comer con Uds., y tener compañerismo, yo simplemente no puedo hacerlo; porque la cosecha está madura y el tiempo está a la mano. Así que debo ponerme en marcha. Pero quiero un día una cita con Uds., donde nos sentaremos en otro reino, en el Reino del Padre, del Otro Lado. Y luego simplemente tendremos la eternidad para estar juntos.
Y yo ciertamente deseo las oraciones de cada uno de Uds. ahora, no falta mucho, si es la voluntad de Dios, estaré cruzando hacia tierra extranjera, África, India, por Asia, Japón. Estamos esperando la reunión religiosa más grande que haya habido en la historia del mundo cuando lleguemos a Japón. Solamente hay dos mil personas del Evangelio Completo allá. Y ellos son adoradores de Buda y su dios está derrotado. Ellos son una gran nación sin un dios. Así que quiero llevarles a Jesús.

4 Y ahora, ¿puedo pedirles que hagan esto por mí? Allá lejos en ultramar, y Uds. saben, en los lugares y cosas cuando me encuentro allá… Y los brujos y demás están desafiando el Evangelio, y yo me tengo que parar allá, y los vientos calienten soplan, ¿puedo depender que la gente de Lima y alrededores estarán orando por mi? ¿Lo harán Uds.? Gracias. Muchas gracias. Y un día nos encontraremos y Dios les recompensará, aún antes, de hacerlo.
Ciertamente estaba muy agradecido con la mesa directiva que nos permitió tener este hermoso pequeño auditorio de aquí. Es un lugarcito muy bonito. Y está tan maravillosamente arreglado, y la acústica parece estar muy buena. Y la audiencia está tan cerca de uno. Me gusta eso. Me gusta ese sentir de cercanía. Algunas de las mejores reuniones que he tenido han sido en reuniones de oración caseras, donde estábamos sentados pegados uno al otro, teniendo compañerismo. Y este pequeño auditorio, por el tamaño del lugar, produce eso. Y yo pienso que es un lugarcito encantador. Yo estaba recortando una fotografía que encontré en el periódico, para llevarla conmigo.
Y a los guardias y por todas sus bondades, que el Señor les bendiga ricamente, caballeros y hermanos.

5 Luego me acaban de preguntar… o, me dijo mi hijo esta noche, hace unos minutos, que ellos levantaron una ofrenda de amor para mí. Bueno, yo le dije el Dr. Vayle: “Ud. no debería hacer eso”. Que solo lo pusiera con los gastos. Y ellos dijeron: “Los gastos ya fueron cubiertos”. Ahora, yo les quiero dar amablemente las gracias. Si hay algo que he tratado de hacer es alejarme del dinero. Por cuanto yo nací siendo pobre, y mi gente es pobre. Y de esa manera quiero ser: Así como soy ahora. Y yo nunca he levantado una ofrenda en mi vida, por mí mismo, nunca en mi vida he levantado una.
Recuerdo que en una ocasión en casa iba a levantar una ofrenda. Éramos una gente pobre… Uds. saben cuando llega un punto que a uno no le alcanza. ¿Alguna vez han llegado a eso? Me pasa todo el tiempo. Así que yo estaba trabajando, y le dije a mi esposa: “Sabes, cariño, voy a ir y levantaré una ofrenda esta noche”.
Ella dijo: “Te voy a observar para ver cómo lo haces”. Y así que ella se sentó en la parte de atrás del cuarto. Y ahora, no como si la gente…

6 Yo pastoreé allá diecisiete años sin un centavo, no porque ellos no quisieran pagarme, sino porque yo estaba joven, capaz de trabajar, así que yo… Yo lo haría en este momento si pudiera detenerme en mi ministerio y estar con ellos. Y yo amo trabajar.
Y yo fui a levantar la ofrenda, y yo dije… No teníamos un plato para la ofrenda, así que dije: “Amigos, estoy como atorado en un lugar, y no puedo lograr que me alcance. Voy a levantar una pequeña ofrenda. Si alguien tiene unas monedas de cinco centavos que quisiera ayudarme”. Y yo dije: “Hermano Wisehart (Nosotros le llamábamos Tío Jim), tome mi sombrero por favor, ¿sí?”. Él fue y tomó mi sombrero.
Y yo miré justo enfrente de mí, y una pobre ancianita (Ella está en gloria esta noche)… ¿Se acuerdan de esos delantales con bolsas por dentro? ¿Alguna vez vieron uno? ¿De qué parte de Kentucky son Uds.? ¿Ven? Y entonces, es solo un pequeño delantal, y ella sacó un pequeño monedero que cierra a presión por la parte de arriba, y comenzó a buscar esas monedas de cinco centavos. Oh, yo simplemente no podía hacerlo, ¿ven? Oh, yo dije: “Solo estaba bromeando. No lo dije en serio”. Y mi esposa volteó a verme.

7 Y ustedes saben, había un anciano que solía seguir la reunión. Tal vez muchos de Uds. lo vieron. Uds. lo vieron en la reunión. Él tenía una barba larga. Su nombre era Ryan, John Ryan. ¿Cuántos conocieron a John Ryan? Bueno, vaya, seguro. “Al partir dejan detrás de nosotros…”. Y el hombre anciano… Yo solía molestarlo por traer su barba. Él fue una estrella de cine, por si no sabían eso. Él en un tiempo fue una estrella de cine. Él montaba en el famoso Garland en el Circo Ringlin, Barnum y Bayley. Y era católico y se convirtió a la religión Cristiana y fe apostólica. Y ahora él se ha ido a la gloria, a los ochenta y tantos años de edad.
Y él montaba una vieja bicicleta por el lugar y me la dio, de Dowagiac, Michigan. Oh, estaba en malas condiciones. Pero yo fui, y tomé diez centavos y me compré una lata de pintura y la pinté, y la vendí; tuve el dinero suficiente para pagar la cuenta, y no tuve que levantar la ofrenda después de todo. Así que yo nunca he levantado una ofrenda.

8 Ojalá esto no se hubiese hecho, pero yo sé que esa es una porción del sustento diario de Uds. Yo sé que Uds. son gente pobre como yo, y quizás, tal vez, eso hubiera alimentado al bebé [Palabras no claras]. Y yo me doy cuenta de eso. Pero amigos, a lo mejor de mi conocimiento —se los prometo— que eso no se irá a tonterías, a lo mejor de mi conocimiento irá para el reino de Dios. Y que Dios se los devuelva, multiplique, se les acumule, se convierta… multiplique al ciento por uno, es mi oración.
Ahora, ¿cuántos de los que están aquí son de fuera de la ciudad? Veamos sus manos. Por cierto, ¿hay alguien aquí que sea de Lima? La gente de Lima levante su mano. Oh, sí. Uds. están aquí. Yo solo fui tan… [Palabras no claras]. Estamos felices de estar en Lima, ¿no es así, personas de fuera? Amén. Nosotros creemos que Uds. son maravillosos. Creemos que Uds. tienen unos excelentes ministros, y una fina hechura, y simplemente una encantadora ciudad. Y oramos que Dios les bendiga de manera sobreabundante.

9 Y ahora, esta noche estoy muy ronco. Normalmente el ministro predica una vez al día. ¿Sabían Uds. que el predicar es más duro que la mayoría de los trabajos manuales que uno pudiera hacer? Y he visto las estimaciones y cómo lo han analizado y yo creo que se compara… Pienso que veinte minutos predicando bajo inspiración le saca más a su cuerpo físico que trabajando ocho horas con el martillo, ¿ven? Es así de duro. Eso es predicando bajo inspiración.
Así que pedimos esta noche… Les damos las gracias, y si he omitido a alguien… Oh, el organista y el pianista… Simplemente hay tantos de ustedes. Y justo hoy estuve hablando en diferentes lugares.

10 Y si no estoy equivocado, creo que vi a una dulce pareja anciana que usualmente me habla de larga distancia cuando están enfermos. Y yo no creo que Dios haya fallado ni una sola vez. Y yo no sé si es, pero ¿acaso no es ese el Rev. Kidd y la Sra. Kidd sentados justo allí? Levanten su mano.
Quiero que todos vean a un viejo veterano y a su esposa, entrados en los setenta u ochenta, todavía predicando el Evangelio. ¿Podrían ponerse de pie solo un minuto? Hermano y Hermana Kidd. Digamos: “¡Gloria a Dios!” por la bondad de Dios hacia ellos. Eso es muy apreciado. Dios les bendiga. Dios le bendiga, hermana y hermano. Muy entrados en sus ochenta y todavía predicando el Evangelio. Oh, ¿no es eso maravilloso? Yo oro que Dios les bendiga hasta sobreabundar.
Y ahora, ellos probablemente andaban predicando antes de que yo naciera. Y Uds. ven qué tan honrado me siento de tenerlos. Uds. saben, regularmente cuando uno se pone un poco anciano, el público en general pareciera que lo pasa a uno de largo. Pero Hermano y la Hermana Kidd, hay uno Quien que se paró con Pablo y Silas. Él nunca lo dejará, ni lo abandonará.

11 Deseo leer esta noche de la bendita Palabra. Y luego solo por poco tiempo, siendo que me encuentro ronco… Y vamos a orar por los enfermos.
Y les quiero dar las gracias una vez más por algo más: por orar por mí anoche. La primera vez que termino una línea de oración de esa manera, en no sé qué tanto, sin visiones, porque yo simplemente paso por eso todo el tiempo. Y cómo es que hoy los testimonios salieron en raudales, ha sido maravilloso.
Lo que Uds. necesitan es que se instale una gran carpa aquí afuera con unas cuatro o cinco semanas de avivamiento, para que Uds. solo se puedan quedar con eso hasta que termine.

12 Deseo leer del libro de San Lucas esta noche, del capítulo 18 de San Lucas, y comenzando con el versículo 42.
Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.
Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.
Y que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Y que Jehová Todopoderoso siempre bendiga.
Usualmente esta es la noche cuando más se lleva a cabo, que cualquier otra noche de la reunión, por causa de la gran tensión: Es la anticipación, la espera, la expectativa. Y eso es lo que normalmente hace bajar al Espíritu Santo. Oh, cómo ruego con todo mi corazón, que no quede ni una sola persona débil entre nosotros dentro de una hora a partir de este momento. Y oro que ningún pecador en el edificio… Que cada pecador sea salvo, cada descarriado vuelva a la casa de Dios, es mi humilde y sincera oración.

13 Jesús acaba de terminar de hablarle a los discípulos sobre los sacrílegos: cómo es que había un publicano que fue al templo a orar, y un hombre con justicia propia se paró allí. Y cómo él en todas sus obras buenas que podía citarle al Señor: “Cómo te doy gracias a Ti porque no soy como este publicado o como un hombre ordinario, cómo es que pago mis diezmos y ayuno”, y así sucesivamente. Pero Jesús estaba enseñándoles que todas esas cosas estaban bien, y tenían su lugar, pero luego esas cosas no son las cosas verdaderas.
No son las religiosas. Son religión, pero no son salvación. Si nosotros dependiéramos de esas cosas para merecer nuestra salvación, entonces entraríamos por obras y no necesitaríamos al Señor Jesús. Pero tenemos que depender solemnemente en Él, y estoy tan contento. Entonces todos pueden venir. Si religión solo significa edificar una iglesia, el sacrificar y ser sincero, Dios sería injusto al condenar a Caín, porque él hizo todo lo religioso que hizo Abel. Todo lo que Abel hizo religiosamente, Caín hizo lo mismo. Ambos muchachos eran sinceros; ambos muchachos hicieron un altar; ambos muchachos hicieron un sacrificio; ambos muchachos se arrodillaron; ambos muchachos oraron; ambos muchachos adoraron.
Por tanto si la adoración, la sinceridad, el pertenecer a la iglesia, y todas esas cosas es todo lo que Dios requiere, entonces Él sería injusto al condenar a Caín, porque Caín hizo la misma cosa que hizo Abel. Pero todo eso fue obra de las manos. Y no es por obras; es por la gracia de Dios que somos salvos. Abel nunca obró; él solo creyó en Él que justifica al impío. Y su sacrificio fue recibido.

14 Nuestra escena esta noche comienza en la puerta de Jericó. Jericó fue una de las ciudades más bajas del mundo, muy abajo en el valle del Jordán. Y es una escena patética a medida que la vemos. Hay un hombre ciego con el nombre de Bartimeo. Y él está sentado al lado del muro de Jericó.
Y para los mendigos era muy difícil en aquellos días, porque había muchos de ellos. Había leprosos; había lisiados, cojos, paralíticos, ciegos, toda clase de mendigos. Y como hombre que había sido bendecido un poquito más que podía compartir una moneda de vez en cuando, cuando él dejaba su hogar en la mañana, con el primer mendigo que se topaba, tal vez, le daba la moneda, y quizás ya no podía dar más el resto del día. Así que era la costumbre que los mendigos se quedaran cerca de la puerta, para que cuando un viajero, o un hombre de negocios, al entrar a la ciudad a su negocio les arrojaran la moneda a ellos, para que pudieran tener un medio de subsistencia.

15 Y tal vez, este hombre siendo ciego por tantos años, si hubiese existido alguna operación que se le pudiera hacer en sus ojos, él no la podía costear, porque era un limosnero. Pero dudo mucho que los doctores de aquel día pudieran ayudarle, o los doctores del día de hoy. La ceguera es una cosa horrible; un ojo es algo muy valioso.
Y mientras él estaba sentado allá… Solo tomemos el pequeño cuadro ahora y vamos allá con el ciego Bartimeo, para que podamos captar el verdadero asunto de lo que deseo hablar por los próximos quince minutos, veinte minutos.

16 El ciego Bartimeo, sentado en la puerta, tal vez, en los rayos directos del sol palestino brillando sobre él, al lado del muro… Vamos a pensar que él estaba estudiando, meditando.
Ustedes saben, la manera cómo Ud. encuentra a Dios es el meditar en Dios, pensar en Dios. David habló de eso. Cómo él ataba la ley a la cabecera de su cama, y cómo él meditaba en ello de día y de noche.
Si Uds. se fijan en eso, como los discípulos camino a Emaús, que mientras estaban platicando uno con el otro, concerniente al Señor Jesús, en eso Él salió de un arbusto y caminó con ellos.
Si nuestras mentes estuvieran más enfocadas en Dios y en las cosas pertenecientes a Dios, sería mucho más fácil vivir la vida victoriosa en Cristo. Él estaría con nosotros.

17 Ustedes notan a Eliezer mientras estaba él pensando, meditando en Dios, la hermosa Rebeca salió a darle de beber a sus camellos justo en respuesta a lo que él estaba pidiéndole a Dios.
Y a medida que el ciego Bartimeo se sentaba en la puerta… Él era un mendigo, harapiento, sentado con sus pequeños trapos envueltos alrededor de él, probablemente un hombre de mediana edad. Se nos ha enseñado que él tenía una familia, una esposa, una pequeña niña. Y a medida que permanecía sentado allí en los rayos del sol, me puedo imaginar que su mente divaga a otro día, un día cuando las cosas eran mejores para él, cuando era un niño pequeño mientras subía las colinas de Judea.
Y puedo pensar que tal vez, quizás, uno de sus momentos favoritos era cuando su… después que terminaba la comida de mediodía, siendo un muchachito judío de ojos cafés jugando en el viento suave y saltando a través de los campos. Él llegaba a cierta hora con su mamá, una hermosa joven judía. Y su cosa favorita era, antes de tomar la siesta de la tarde, era escuchar las historias de la Biblia.

18 Eso le parece muy interesante a cualquier muchachito que tiene un buen carácter en él: Las historias Bíblicas. Es una lástima que las madres de hoy en día no toman más tiempo en contarle esas cosas a sus niños. Estoy seguro que no tuviéramos tanta delincuencia juvenil si se hiciera esto.
Y a medida que sus ojitos vivaces miraban el rostro de mamá… Y cómo él disfrutaba las diferentes historias que ella le leía de la Biblia. (El Antiguo Testamento por supuesto, porque eso era todo lo que ellos tenían).

19 Y quizá una de las historias principales que a él le gustaban más, era la del gran y poderoso profeta Elías, cómo Elías en su día, cómo él había subido al Monte Carmelo, y había una mujer sunamita, una gentil. Ella pensaba que él era un gran profeta, y ella era una mujer rica, y podía ayudar a este profeta; así que ella se construyó una casita para él, un pequeño cuarto, un pequeño aposento. Y le puso una cama, una pequeña mesita, y un poco de agua para sus pies, y una jarra para que bebiera de él, para así mostrar su bondad.
Y un día cuando él encontró toda esta bondad, él envió a su siervo Giezi, la mandó llamar, para que la trajera hasta donde estaba él. Y él dijo: “¿Te puedo hacer algún favor? Tú has sido tan amable al dividirme la porción de tu sustento, y al ayudarme a tener un lugarcito donde descansar. Y tú hiciste esto porque respetas a mi Dios. ¿Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejército?”.
Ella dijo: “No, yo habito en medio de mi pueblo. Todo está bien”.

20 Y Giezi le dijo a él: “Ella no tiene hijos”. Y tal vez, Elías en su oración vio lo que el Señor iba a hacer. Y él dijo: “Ve a decirle que el año que viene por este tiempo, de acuerdo a la vida, ella abrazará un hijo”.
Y el niñito nació en el hogar, cuando su esposo estaba viejo. Y era una criaturita hermosa. Cómo los ojitos de Bartimeo destellaban y brillaban cuando escuchaba del nacimiento de este niño. Y cómo es que mami lo mimaba y jugaba con él, y luego un día vino a acontecer que cuando él tenía más o menos la edad que Bartimeo tenía en ese entonces, se encontraba afuera en el campo con su papá, y debió haber sido un golpe de sol. Era casi mediodía, las once, y el niñito comenzó a llorar: “Mi cabeza, mi cabeza”. Y el padre, ocupado en la cosecha, mandó un siervo, se llevó al niñito al hogar, y la madre se lo colocó en su regazo, y él murió. ¡Oh, qué tragedia!

21 Pero para esta mujer sunamita no había derrota. Ella tenía algo en su corazón. Ella tomó esta pequeña forma muerta del niño y lo acostó en la cama de Elías. ¡Qué lugar para colocarlo! Justo en lo correcto. Lo llevó, y lo pudo haber puesto en su propia cunita sobre la cama de ellos, pero fue rodeando la casa hasta el pequeño aposento del profeta, y abrió la puerta, y lo acostó donde el siervo de Dios se había acostado. ¡Qué mujer tan sabia! Y ella mandó llamar a su esposo y le dijo: “Debo ir en busca del hombre de Dios”. Me gusta eso.
Oh él dijo: “No es luna nueva, ni sábado”.
Pero ella dijo: “Va a estar bien”. Algo en su corazón. “Todo va a estar bien”.
Así que él ensilló la mula, y le dijo al siervo —ella dijo— dijo: “Cabalga, y no te detengas hasta que yo te lo dijere”. Y a medida que ellos se acercaban al monte donde el profeta estaba viviendo en su cueva, él salió por un lado de la cueva, y miró y le dijo al siervo: “Aquí viene la sunamita. Ve a su encuentro. Ella parece que trae prisa. Oh, sencillamente vienen azotando a la pequeña mula, y viene muy rápido. Ve a recibirla y dile: ”¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido? ¿Le va bien al bebé?“.

22 Y el siervo se fue corriendo y la recibió. Y ella dijo: “Todo está bien”. — El bebé muerto, su esposo desesperado— dijo: “Todo está bien”. ¿Por qué? Ella sabía que Dios estaba en Su siervo, el profeta. Sabía que ella podía escuchar de Dios, y ella quería saber el porqué su hijo se le había sido quitado. Así que ella se acercaba a prisa, y Elías la volvió a mirar, y dijo: “Su corazón está lleno de tristeza, y Dios me ha encubierto el motivo”.
Uds. saben, hay una cosa maravillosa. Dios no les dice todo a Sus profetas. Él solo les dice lo que Él quiere que ellos sepan, no todo. Ellos no pueden hacer nada por sí mismos. Solo lo que Dios les muestra, eso es lo que ellos hacen.
¿Se pudiesen Uds. imaginar a Isaac sentado ciego y bendiciendo a Jacob en lugar de Esaú? ¿Se pudiesen Uds. imaginar a Jacob sosteniendo el manto de José por cuarenta años, ensangrentado, pensando que un animal lo había matado, y siendo un profeta?
Eso prueba que Dios solamente les revela a Sus profetas aquello que Él quiere que ellos sepan, nada más. Los profetas no son personas infalibles. Los profetas no son Ángeles. Ellos son hombres.

23 En Santiago el capítulo 5 dice que Elías era un hombre sujeto a pasiones igual como nosotros. Él tenía sus altas y bajas. Pero él oró fervientemente que no lloviera. Y luego continúa diciendo: “La oración eficaz, ferviente, del justo puede mucho”.
Y Dios no le había revelado esto a Elías. Y ella corrió y se asió de sus pies y le dio a conocer todo lo que había sucedido. Ahora, Elías sabía que Dios habitaba en él, así que le dijo a Giezi: “Toma mi bordón y ponlo sobre el niño. Ahora, no te detengas por el camino para charlar aquí y allá. Si alguien te saluda, no le respondas”.
Ese es el problema hoy con la iglesia con este mensaje, ellos se están deteniendo, charlando por el camino, pequeñas reunioncitas, y fiestas sociales, y fiestas de cartas, y días de campos, y círculos de costuras, y así sucesivamente. Demasiado del mundo ha entrado en la [Palabras no claras] del bendito mensaje. ¡Oh, espero que vean esto!

24 Noten. “Si alguien te saluda, no le respondas, sino que te irás directamente hacia el niño”. Eso es lo que nosotros necesitamos: Directamente a la Palabra, no el entretenerse en esto, aquello o lo otro, sino directamente al punto. Fíjense. ¿Qué sucedió después?
Pero Uds. saben, yo creo que es de allí de donde Pablo tomó lo de los pañuelos y sudarios de su cuerpo. Elías sabía que todo lo que él tocaba era bendecido, porque Dios estaba en él. Es por eso que la mujer tocó el borde de la vestidura de Jesús. Ella sabía que Dios estaba en Él.
Pero Uds. saben, la fe de la mujer no estaba en el bordón; estaba en el profeta. Así que ella dijo: “Vive Jehová, que no te dejaré. Me quedaré por aquí”. Ella tenía algo en su corazón, y se quedaría con ello“.
Esa es la cosa. Si Dios ha respondido a una fe en su corazón que Él le va a dar a Ud. el Espíritu Santo, quédese con ello. Si Él pone algo en su corazón durante la reunión, que Él lo va a sanar, quédese con ello. No deje que nada lo mueva. Llame a todo lo que ha pasado contrario a eso, llámelo errado. Arrójelo a un lado y mire la promesa.

25 Ella dijo: “Me voy a quedar justo con usted”. Y el profeta quizás se cansó de tenerla alrededor. Así que va y toma su manto, y la avienta sobre él, y se ciñe, y emprende el camino, la mujer siguiéndolo. Giezi se fue por delante, y entró donde estaba el niño muerto, puso el bordón sobre el bebé, pero nada sucedió. ¿Por qué? La madre no lo creía. No iba a suceder si la madre no lo creía. Tal vez ella no sabía sobre el bordón, pero sabía sobre el profeta. Así que ella…
¿Qué sucedió después? Aquí viene llegando el profeta con la madre, los ojos de ella sobre él; y miren qué condición es esta. Los vecinos estaban gritando y llorando. Y un padre con el corazón destrozado gritaba por la calle: “¡Oh, mi niño, mi niño!”, todo destrozado. El profeta solo se va a su pequeño aposento y cierra las puertas detrás de él. Mira que acostado sobre la cama, está la pequeña forma tiesa y fría del bebé, llevaba varias horas muerto. Y el profeta caminó de un lado a otro, de aquí para allá, de arriba abajo por el cuarto. Yo simplemente amo eso: caminando de aquí para allá, esperando en el Señor. “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.

26 Y él caminó de aquí para allá, esperando en el Señor. Después de un rato algo debió haber golpeado al profeta, cuando supo que el Espíritu Santo estaba en su cuerpo. Él corrió hacia el niño, puso sus manos sobre las manos de él, puso su nariz sobre la nariz de él, y el bebé estornudó siete veces y volvió a la vida. Y se fueron. ¡Qué hogar tan feliz!
Y cómo es que el pequeño Bartimeo debió amar esa historia. Y mientras él estaba sentado allí refrescando su memoria, y cómo el gran conquistador Josué y muchas de las otras historias; pero de repente, oh, él se vuelve a estremecer. El sol se había movido; una sombra había venido sobre él. Él va con sus ojos ciegos y se vuelve a sentar. Por alguna razón él no recibe ninguna moneda, quizás, esa mañana. ¿Qué le va a decir a su niña cuando llegue a casa? Quizás él quería ver si ella podía obtener un vestido. Su pobre esposa quizás hacía mucho que no tenía uno. Y él estaba harapiento, y él ni siquiera podía obtener una sopa para la comida de ellos.
Y mire, tal vez ellos estaban con hambre esta mañana, y ahora ¿qué podía hacer él? Nada que comer, y harapiento y sentado allí. Pero había una cosa que él tenía, tenía los recuerdos del pasado.

27 Y luego él se acordó que ni a treinta pies [9 m. Trad.] de donde estaba sentado el gran profeta Elías y Eliseo pasaron por esa calle juntos, abrazados.
Oh, me puedo imaginar escuchándolo decir en su corazón: “Oh, si tan solo hubiese estado sentado aquí en aquel entonces. Yo me habría levantado y habría dicho: Oh, profeta de Dios, tú gran profeta poderoso, habla con Jehová a mi favor. Pero, oh, los días de los milagros ya pasaron, según me dice mi sacerdote. Ese fue Jehová en el pasado. Pero piénsenlo. Un día a treinta pies [9 m. Trad.] de donde estoy sentado pasaron esos dos profetas poderosos, que caminaron hacia el Jordán, y golpearon el Jordán y lo abrieron”.
Seguramente en su corazón él estaba diciendo: “Ese Jehová no murió”. Y de la gran salida de los hijos de Israel, cuando el hijo mayor era muerto porque no había sangre en el dintel de la puerta, esa sería otra historia favorita de él. Y también a solo unos cientos de metros de donde él estaba sentado, el gran poderoso Josué llevaba al pueblo hacia la tierra prometida, caminó por el Jordán, llevando el arca donde ese Dios al frente de ellos lo abrió. Y Su pueblo caminó por tierra seca.

28 “Oh”, en su corazón: “Nosotros todavía somos el pueblo de Dios. Estamos circuncidados de acuerdo a los preceptos del Testamento, pero ellos me dicen que Jehová ya no hace esas cosas”. Uds. saben, los tiempos no han cambiado mucho. Yo digo eso con respeto.
Y luego él pensó de nuevo, que ni a doscientas yardas [182 m. Trad.] de donde él estaba sentado en ese momento, un día cuando el poderoso Josué, el gran príncipe, estaba caminando viendo los muros de Jericó, antes de la gran batalla, él vio a un hombre con una espada desenvainada.
Él había escuchado muy seguido a su mamá contar esa historia, se la leyó de la Biblia. Y mientras estaba Él con la espada desenvainada, Josué debió haber pensado: “¿De dónde salió Él?”. Él solamente apareció, y Él era un hombre con Su espada desenvainada. Y Josué sacó su espada y se fue a encontrarse con Él. Y a medida que Josué iba a Su encuentro, él dijo: “¿Eres de los nuestros? ¿Eres del enemigo?
Y el hombre le respondió esto a Josué y dijo: “No. Yo soy el Capitán del ejército del Señor”, a tan solo doscientas yardas [182 m. Trad.] de donde él estaba sentado. Ni se imaginaba que el mismo Capitán del ejército del Señor no estaba ni a doscientas yardas de él en ese momento.

29 Y a medida que él comenzó a entrar a Jerusalén… o, a Jericó, empezó el traqueteo por todas partes, gente corriendo, después ruidos, personas hablando, diferentes [Palabras no claras] temas, unos a favor de esto, otros a favor de aquello. Él escuchó. Él estaba ciego. Y mientras escuchaba. “¿Qué es esto?”.
Después de un rato llegó un grito de crítica, gente gritando: “Aquí viene el fanático. Aquí viene el hombre que habla en contra de nuestros sacerdotes y nuestra iglesia. No lo dejemos entrar a la ciudad”. Otros venían, y aparte de todo escuchó el gran rugido de su sacerdote el cual dijo: “Oye, Tú galileo, Tú que puedes resucitar a un hombre muerto, tenemos un cementerio lleno de ellos aquí arriba de la colina. Sube y resucita algunos ellos”.
Esa es la clase de burlas que Él recibió. Esa es la clase que Él recibe hoy. Pero Jesús nunca las escuchó. Quizás le tiraron repollo podrido, o huevos maduros, y burlándose de Él, y decían: “Tú que has hecho todos estos milagros, déjame verte hacer algo. Ja-ja. Tú eres un adivino. No hay nada en este fanático. Él no se une a nuestras escuelas. Y no hay nada en Él para comenzar”.

30 Y Bartimeo comenzó a cuestionarse: “¿Quién es esta tal persona, me pregunto quién podrá ser?”. Después escuchó otra voz: “¡Hosanna, Hosanna! El profeta de Galilea viene”. ¿Qué estaba él diciendo? “¡Hosanna! El gran profeta Jesús viene a la ciudad. ¡Ábranle paso! ¡Denle a Él los cantos! ¡Denle a Él la alabanza!”.
Y Bartimeo dijo: “¿Quién está pasando?”. Nadie le prestaba atención a este pobre mendigo, demasiado insignificante para que lo vieran cuando los había por todas partes. Pero después de un rato una amable damita se agachó. Y él dijo: “Señora, ¿quién está pasando?”.
Ella respondió: “Oh, hombre ciego, acaso… ¿No has oído que Jesús de Nazaret es el Mesías de Dios?”.
“Oh”, él dijo: “Escuché que mi mamá me dijo que un día vendría el Mesías, pero de seguro los sacerdotes no estarían hablando de Él de esa manera, y diciendo esas cosas”.
Pero ella dijo: “Es verdad. Este Hombre es el Mesías”.
“Oh, ¿me quiere decir que el Hijo de David viene pasando y que lo están tratando de esa manera?”.
“Sí, Ése es Él”.

31 Entonces todos sus sueños, todas las esperanzas que abrigaba se pusieron en acción; se puso de pie de un brinco, y gritó: “¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi!”.
Y la gente dijo: “Oh, cállate; siéntate: tú sabes que no hay algo en lo que se te pueda ayudar, ciego Bartimeo. Los días para esas cosas ya pasaron. Ese tipo es solo un fanático”.
En lo profundo de su corazón donde él había estado soñando… “Pero mamá me leyó de la Biblia que Moisés dijo: El Señor vuestro Dios os levantará profeta como yo”. Cómo es que el profeta Isaías dijo que el cojo saltaría como ciervo, y cómo el ciego vería cuando este Profeta llegara. Y la fe se agarró, y él gritó mucho más: “¡Tú Hijo de David, ten misericordia de mí!”.

32 Ahora, Él no podía escuchar la voz literal del hombre ciego con todos esos que estaban gritando, y vociferando, y diciendo esas cosas, y burlándose, y escarneciéndole, y junto con las alabanzas. Él no lo podía escuchar físicamente, porque Él estaba muy apartado de él.
Y Jesús en este tiempo determinado, sabía que solo a los pocos días Él iba a… Él iba en Su camino a Jerusalén. Y allá Él tiene que ser escarnecido, y escupido, recibir la burla, y los golpes, y Su espalda las heridas de un látigo de nueve colas, o con el látigo romano, y allá tuvo que ir a la cruz. Los grandes clavos estaban en Su mente, las espinas en Su cabeza, la lanza en Su corazón, la agonía del Getsemaní. Todo eso pesaba en Su precioso corazón. Y yo lo puedo ver a Él imperturbado por las críticas.

33 Ustedes saben, un hombre grande puede ser criticado y él no le presta atención. Pero es el pequeñito el que habla más alto. Así que Él no estaba prestando atención cuando lo estaban criticando, cuando se burlaban de Él; Él tenía una cosa: eso era hacer la voluntad de Su Padre. Con Su corazón lleno, al saber que Él vino a los Suyos, y los Suyos no lo recibieron, y sabiendo que Él iba a morir por los mismos pecados de ellos. Él tenía Su rostro fijo hacia el Calvario de Jerusalén. Con todo eso en Su corazón, nunca se fijo en los misiles voladores, y las críticas, y demás. Él iba caminando hacia el Calvario.
Así que Él no pudo haber escuchado la voz del hombre. Si Uds. han estado alguna vez en Jericó y miran la distancia del camino… y toda esa muchedumbre, pero algo sucedió. Me puedo imaginar a medida que Él va pasando, y la multitud aún gritando, la dama dijo; “Oh, señor. Vuelva a gritar”.
Él dijo: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Oh, Él no me puede escuchar, para que yo pueda ver. Oh Dios Padre, yo creo de todo corazón que Aquel que es perseguido y burlado, es Tu Hijo. Yo creo que Él es el Hijo de David”.

34 Y algo sucedió. La fe de ese pordiosero ciego tocó al Señor Jesús. Oh, ese insignificante al cual estaban tratando de mantener callado, pero su fe tocó al Señor Jesús, igual como la mujer que tocó Sus vestiduras. Él se dio la vuelta, mirándolo, y dijo: “Tráiganlo aquí”.
Y cuando él llegó allí, Él dijo: “¿Qué quieres que te haga?”.
Respondió: “Señor, que pueda recibir la vista”.
Él dijo: “Tú fe te ha salvado. Si tu fe fue lo suficientemente fuerte en Dios para hacer que virtud saliera de Mí, que te respondiera, tu fe es suficiente para tu sanidad”.
Y a medida que Él se dio la vuelta y continuó, el ciego Bartimeo parado allí, y todo el mundo oscuro ante él se volvió claro. Él podía ver su mano. Y se fue por el camino con regocijo, alabando a Dios por su vista.

35 No hace mucho estaba leyendo una pequeña historia de él. Decía que su esposa y su bebé, una niñita, de solo unos diez años de edad… Él nunca la había visto. Había estado ciego durante años. Digamos que él había sido un Cristiano; yo no lo sé. Pero dicen que en aquellos días, cuando el ciego Bartimeo mendigaba en la puerta, él tenía dos pequeñas tórtolas que hacían unas pequeñas volteretas una sobre la otra. Ellas entretenían [Palabras no claras] a los turistas para así él obtener unos centavos por eso, cualquier cosa.
Si Uds. han estado alguna vez en la India o por el estilo, uno ve que los mendigos tienen que tener alguna atracción, o no atraerán a los turistas.
Así que estas pequeñas tórtolas brincaban una sobre la otra. Y una noche, fue dicho, que esta pequeña niña se enfermó. Y el ciego Bartimeo se fue por todo el muro, y oró por su niñita, y dijo: “Si Tú permites que mi niñita sane, Dios, mañana te sacrificaré una de mis tórtolas”. Y la niñita se recuperó, así que él así lo hizo.

36 Y luego un rato después su esposa se enfermó. Así que él prometió sacrificar la otra tórtola. Y luego su esposa se recuperó. Y luego otro hechizo de enfermedad cayó en el hogar, y él no tenía nada con qué entretener a los turistas. Y su manera de mendigar era muy escasa entonces. Y él salió a orar, y dijo: “Señor, yo solo tengo una cosa más, y viene siendo mi cordero”.
Ahora, Uds. han visto que el ciego es guiado por un perro. Ellos los entrenan con ese propósito. Y en aquellos días tenían un cordero para que guiara al ciego. Y él dijo: “Señor, si Tú sanas este caso mío y permites que mí pequeña viva, yo te sacrificaré mi cordero. Es todo lo que tengo”.
Y al siguiente día la criatura sanó. Y él emprendió el camino hacia el sacrificio. El sacerdote le dijo: “Ciego Bartimeo, ¿a dónde vas?”.
Él respondió: “Oh, sacerdote, voy a subir al altar del sacrificio con mi cordero, le prometí a Dios que lo haría”.
“Oh”, él dijo: “Ciego Bartimeo, no puedes entregar ese cordero”. Dijo: “Te voy a dar algo de dinero, y compra un cordero”.
Él dijo: “Oh, sacerdote, yo nunca le prometí a Dios un cordero; yo le prometí a Dios este cordero”. Allí hay una lección. Y espero que Dios nos la enseñe a todos nosotros“.

37 Y él dijo: “Ciego Bartimeo, no puedes sacrificar ese cordero. Ese cordero son tus ojos”.
Él dijo: “Oh, sacerdote de Dios, Dios proveerá un cordero para los ojos ciegos de Bartimeo, si yo cumplo lo que le prometí a Él”. Y en este día frío de octubre mientras estaba vestido en harapos, Dios había provisto un Cordero para los ojos ciegos de Bartimeo.
Y permítanme decir esto, mis amados amigos, ese mismo Cordero ha sido provisto para los ojos de Uds. en esta noche, y para su enfermedad. Es el Cordero provisto por Dios para quitarles los pecados y las enfermedades. Y un día Uds. tendrán que pararse ante la Presencia de Dios, para rendir cuentas de esta vida que se les ha permitido vivir.

38 No hace mucho había un gran hombre que había atravesado la mitad de las regiones del Este, y su nombre era Daniel Curry. Él era un revivalista famoso. Han pasado unos cincuenta años impares. Y Daniel Curry, dijo que una noche tuvo un sueño. Y él soñó que había muerto y había sido llevado al cielo. Y cuando llegó a la puerta del cielo, el encargado de abrir la puerta llegó —el portero— y él dijo: “¿Quién es aquel que se está aproximando?”.
Él dijo: “Yo soy Daniel Curry. Yo soy el evangelista que ha ganado miles de almas en la tierra para el cielo. He venido a tomar mi lugar y recibir mi mansión”.
Dijo: “Solo un momento. Voy a mirar en el libro”. Y él fue y buscó en el libro. Y cuando regresó, él dijo: “Lo siento, Sr. Curry, pero no pude encontrar su nombre en el libro”.
“Oh”, él dijo: “De seguro está equivocado. Vuelva a mirar”.
Y él lo hizo por segunda ocasión, y dijo: “Su nombre no está en el libro. Por lo tanto no puedo abrirle las puertas. Ud. no tiene un nombre al cual registrar”.
“Oh”, él dijo: ¿Qué debo hacer?“.
Él respondió: “Señor, Ud. puede apelar su caso al Gran Juicio del Trono Blanco, si lo desea hacer”.
“Bueno”, él dijo: “No tengo otra alternativa. Yo tendré que hacer eso”.

39 Y él dijo que parecía como si hubiese sido llevado por el espacio por una largo tiempo. Y comenzó a ponerse más claro, y más claro, y más claro. No venía de un cierto lugar. Y él comenzó a detenerse, y dijo que de repente se detuvo por completo, y estaba la luz más brillante que alguna vez haya visto en su vida. Era miles de vez más brillante que el sol a mediodía. Y él dijo que escuchó una Voz que decía: “Daniel Curry, ¿alguna vez robaste mientras estuviste en la tierra? Tú estás aquí en Mi Trono de Juicio”.
Y él dijo: “Yo pensaba que había sido un hombre honesto”. Pero dijo: “En presencia de esa Luz me di cuenta que había unas cosas que había practicado, cositas un tanto oscuras. Mientras estuve en la tierra nunca pensé al respecto, pero en presencia de esa Luz… Entonces él dijo: ”Sí, Señor, yo he robado“.
Él dijo: “Daniel Curry, ¿alguna vez dijiste alguna mentira mientras estuviste en la tierra?”.
Dijo: “Yo pensaba que por lo menos había sido un hombre honesto”. Pero dijo: “En presencia de esa Luz, yo vi muchas coas que había dicho que no estaban bien”. Él dijo: “Señor, yo he dicho mentiras”.
Luego dijo: “La Voz vino por tercera vez, y dijo: Daniel Curry, ¿fuiste perfecto en tu vida cuando estuviste en la tierra?”.
Él dijo: “No, Señor, yo no fui perfecto”. Y dijo: “Mis huesos parecían que se iban a separar, y yo estaba esperando escuchar ese gran estallido, diciendo: Apartaos de Mí, a las tinieblas de afuera”.

40 Y dijo: “Justo cuando me estaba preparando para escuchar esa gran palabra de separación eterna”, dijo: “Yo escuché la Voz más dulce que haya escuchado en mi vida”. Dijo: “Nunca había escuchado una voz como esa. Ninguna madre podría hablar de esa manera”. Dijo: “Me di la vuelta, y cuando lo hice”, él dijo: “Yo vi el rostro más dulce que alguna vez haya visto en toda mi vida”. Dijo: “Ningún rostro de madre se pudiera ver de esa manera”.
Y dijo: “Él caminó hacia mí y puso Sus brazos alrededor de mí y dijo: Padre, no, Daniel Curry no fue perfecto en su vida en la tierra. Pero en su vida él se paró por Mí en la tierra. Y ahora en el cielo, Yo me paró por él. Que todos sus pecados sean puestos sobre Mi espalda”.
Por lo tanto es de eso que estoy hablando, eso es lo que yo trato de persuadir a otros. Cómo les gustaría a Uds. que Él dijera: “Bien hecho”. Me pregunto quién se está parando por Uds. en esta noche, si su vida fuera llamada. ¿Podrían soportar el Juicio del Trono Blanco? Solo piensen en ello rápidamente mientras inclinamos nuestros rostros solo un momento.

41 Y si el organista fuera tan amable de venir al órgano y tocar un tono Bíblico por favor. Con nuestros rostros inclinados, cada ojo cerrado, y aquellos que saben cómo orar…
Este pudiera ser el momento cuando alguna alma preciosa encuentre su destino eterno. Y el último toque pudiera ser tocado en la puerta del corazón de alguna persona que está aquí. “No contenderá Mi Espíritu con el hombre para siempre”. Así que nos conviene orar, Cristianos. Y ahora Uds. están diciendo… Le voy a pedir a estos pecadores, aquel que sabe que no puede tener a alguien que se pare por él: ¿Quiere que Él se pare por Ud.? Si es así, levantará sus manos a Él en este momento, y diga: “Dios, esta es mi mano como una señal. Yo quiero que Jesús se pare por mí en la hora de mi muerte”.
Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Eso está bien. Solo mantenga sus manos arriba. Dios le bendiga. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿eso sirve de algo?”. Sí. Dios le bendiga, niñito. Dios le bendiga, dama. Eso está bien. ¿Alguien más en el piso de abajo? Dios les bendiga por allá. Alguien que no haya levantado su mano, levantará su mano rápidamente y diga: “Jesús, estoy levantando mi mano”. Dios le bendiga en la parte de atrás, muchacha. [Espacio en blanco en la cinta].

42 “Yo sé que no tengo nada que ofrecer, pero todo lo que tengo lo doy”. Atrás y a mi izquierda, levantarían sus manos y… “Párate por mí, Jesús”. Oh, vaya. Hay manos, Dios les bendiga por todas partes. En los balcones hacia el centro, levanten sus manos y digan: “Dios ten misericordia de mí en este momento. Estoy parándome por Ti, Cristo. Tú párate por mí en aquel día”. Simplemente manos por todas partes. Dios les bendiga. Oh, cómo el Espíritu Santo se está moviendo en el edificio.
Les voy a preguntar algo, mientras el resto de ellos están orando. Uds. que quieran escuchar esa Voz cuando una mañana la neblina comience a entrar por la habitación, y el doctor se vaya y diga que ya no hay esperanza. Ud. sentirá subir su pulso por su manga, y sabrá que el tiempo ha llegado; que Ud. está partiendo. ¿Quiere que Él se pare allí y lo lleve a través del Jordán, y sus seres amados…? [Palabras no claras]… sin saber cuando Él llegará.
Si Uds. quieren ser sinceros, y le quieren probar a Dios que Uds. quieren que Él escriba sus nombres en el Libro de Vida del Cordero, y que se pare por Uds. en aquel día, ¿se pondrían de pie quietamente mientras oramos? Todos los que quieran tomar esa postura en esta noche por Cristo, solo pónganse de pie. En el piso de abajo y en los balcones de cada lado, ¿levantarían su mano, se pararían ahora solo un momento? Uds. tomen su postura. Eso es. Dios les bendiga. Eso está bien. Por todas partes.

43 Solo párense y digan: “Yo estoy tomando mi postura delante de estas personas”.
Jesús dijo: “Porque el que se avergonzare de Mí… (Ahora, solo permanezcan de pie). Porque el que se avergonzare de Mí delante de los hombres, Yo me avergonzaré de él delante de Mi Padre. Pero el que me confesare delante los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre”. Oh, amigos, lo vamos a necesitar. Vamos directo a ello. Pudiera ser antes del amanecer, pero Ud. tiene que tomar su postura.
Que alguien más se ponga de pie, por favor, alguien que pueda decir: “Yo tomaré mi postura esta noche”. Dios le bendiga, señor. Alguien más que se pare mientras ofrecemos oración en la Presencia de Dios. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga. ¿Alguien más? Dios le bendiga. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga. ¿Tomarán su postura? Digan: “Dios, yo me pararé por Cristo ahora mismo. Y, oh, Cristo, Tú prométeme que te pararás por mí en aquel día”.

44 ¿Cómo defenderán su caso cuando Uds. se han sentado en reuniones como estas donde grandes poderes y milagros de Dios se han llevado a cabo, y el Espíritu Santo se está moviendo, y el Evangelio está siendo predicado? ¿Cómo se podrá parar sobre una confesión negativa? ¿Acaso no quiere que Él se pare por Ud.? Cuando yo veo que esas puertas se abren en el más allá, y veo que cada pecador se tiene que ir, y Jesús se sienta justo en el camino. Yo quiero que Él abogue mi caso. Él es mi abogado. Yo no tendré que encarar al Padre si Él lo está encarando por mí.
¿Quiere Ud. que Él lo encare por Ud. en esta noche? ¿Se pudiera poner de pie? ¿Alguien más? Antes de orar. Dios ha puesto su nombre en el Libro de la Vida, tan cierto como Ud. es sincero en su corazón. Sus palabras no pueden fallar. Ahora, oremos por todos estos que están de pie.

45 Oh, Jesús, quien pasó por la puerta de Jericó, y la fe del hombre ciego te detuvo en Tu camino hacia el Calvario. Qué tan maravilloso eres. Una pequeña flor no puede asomar su cabecita por debajo de una astilla en los bosques sin que Tú lo sepas. Un pequeño mosquito no pudiera prenderse de una rama sin que Tú lo sepas. El gorrión no pude caer en la calle sin que Tú lo sepas.
Y cuánto más podrás mirar Tú hacia abajo aquí en esta noche y ver a toda esta gente parada, confesando sus pecados, y suplicando misericordia, y pidiéndote que escribas sus nombres en el Libro de la Vida, y que abogues su caso por ellos. Ciertamente Tú ves a cada uno de ellos. Tú conoces sus nombres y quiénes son.

46 Y ahora, el Padre te los ha entregado. Tú has dicho: “Ningún hombre puede venir a Mí, si mi Padre no le trajere. Y todo el que viene, Yo le daré Vida Eterna, lo resucitaré en el día postrero. Ningún hombre los arrebatará de la mano de Mi Padre”. Ellos son regalos de amor. Jesús, aquí está lo que el Padre te ha dado esta noche. Estos hombrees, mujeres, y niños que están parados, son regalos de amor que el Padre te ha dado a Ti.
Y oh, Cristo, como Tu siervo en la tierra, oro que Tú escribas cada nombre en el libro, y les des el bautismo del Espíritu Santo, que ellos puedan a partir de este día, que puedan vivir una vida justa en el temor de Dios delante del mundo, con un testimonio que sonará para sus vecinos. Hazlos tan salados, tal como fue, al punto que todos con los que entren en contacto puedan ser salvos también. Concédelo, Señor.

47 Te los encomiendo a Ti ahora como un fruto de la predicación de la Palabra y como regalos de amor del Padre, Quien está en la Palabra. Y Tú recíbelos ahora mismo, porque Tú has dicho: “El que oye Mi Palabra, y cree en Él que me ha enviado, tiene Vida eterna, y no vendrá a juicio; mas ha pasado de muerte a vida”.
En pocas palabras, Padre, ellos no pueden pararse en el Juico del Trono Blanco; Tú te vas a parar en el lugar de ellos. Nunca vinieron al juicio, pero han sobrepasado el juicio, y tienen Vida Eterna a través de Jesucristo. Concede estas bendiciones para la gente. Porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.

48 El Señor les bendiga. Y aquellos que están parados, mientras se sientan, un Cristiano que esté al lado de ellos, estréchenles la mano, ¿lo harán? Oh, hay algo con respecto a la vieja carretera. Simplemente amo el tipo de servicio de avivamiento chapado a la antigua, ¿Uds. no? Los pecadores nacen en el reino de Dios, el Espíritu Santo está aquí para dar luz a los hijos.
Ahora, para Uds. que acaban de llegar… ¿Cuántos han venido por primera vez? Veamos sus manos, la primera vez que han estado en una de mis reuniones. Oh, vaya, solo… Es algo bueno que no nos hayamos reunido todos a la misma vez. Cada noche dos tercios de la audiencia viene siendo de los recién llegados. Muy bien. Ahora, vamos a orar por los enfermos.

49 Y a ustedes pequeñitos que acaban de entrar en el reino de Dios, hagan esto ahora. Escuchen. Vayan directamente hacia una buena iglesia que sea solida en el Evangelio, bautícense, únanse a esa iglesia, y vivan para Jesús hasta que yo logre saludarlos un día en la gloria. Hagan eso.
Te encontraré en la mañana brillante
A un lado del río,
Cuando todos los pesares se habrán ido;
Yo me pararé en el portal, cuando
Las puertas se abran de par en par,
Al cierre de este largo y cansado día.
(Yo los veré a Uds., con la gracia de Dios)
Recuerdo cuando mi esposa se estaba muriendo, y yo le puse el último beso en su mejilla, y le dije: “Me encontraré contigo en la mañana, cariño. Párate al lado de la puerta, grita: Bill, yo juntaré a los niños y vendré a verte”.
Yo voy de camino. Años han pasado, las lágrimas han caído; mis hombros se han encorvado; yo era un joven de veintitrés años o era un hombre de veinticinco años en aquel entonces. Ahora, tengo cuarenta y siete, me estoy volviendo canoso, voy en descenso, pero voy de camino.
Aventando la línea de vida de un lado a otro, llevándome a todos los que puedo al Reino de Dios. Quiero que estén seguros que la salvación y el Cristo que Uds. acaban de recibir no es una ficción. No es una historia de Papá Noel. Es el poder de la resurrección del Señor Jesús.

50 Vamos a orar por los hijos enfermos. Y nosotros no reclamamos sanar a las personas. Dios ya hizo eso. Ahora, Uds. no fueron salvos hace cinco minutos. Uds. fueron salvos hace mil novecientos años, pero Uds. solo lo aceptaron hace cinco minutos. Es lo mismo aquí con la sanidad…
Y ahora, a todos los que están aquí, presionen hacia el reino. La Biblia dice que: “Cristo, Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Dijo Él eso?
Y luego Él dijo: “Las obras que Yo hago vosotros también las haréis”. ¿Dijo Él eso? ¿Por cuánto tiempo? Hasta el fin del mundo. ¿Acaso anduvo Él diciendo: Yo soy un sanador?“. No, ni una sola vez. Él dijo: ”No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí; Él hace las obras“.

51 Pero Él dijo en San Juan 5:19, cuando fue cuestionado con respecto al porqué Él no sanó a unas personas, y el hombre cargaba su cama en sábado, y lo que sea por lo que lo estaban cuestionando, Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo; sino lo que viere hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”. En otras palabras Jesús solo veía visiones de lo que el Padre le decía que hiciera, así que Él iba y hacía de la manera que el Padre decía. Esa es Su Palabra. ¿Es eso correcto?
Ahora, si Él ha resucitado de los muertos, entonces Él es el mismo; Él hace lo mismo. Ahora, Él no tiene más manos en la tierra esta noche sino las mías y las de Uds. Sus ojos… Nuestros ojos son Sus ojos. Nosotros somos los pámpanos; Él es la Vid. La Vid no produce los frutos; solamente da la rama para que produzca el fruto. Él lo pone en Uds. y en mí para que llevemos el fruto, mientras Él suministra el espíritu y el poder.

52 Y ahora, vamos a llamar a unas personas a la plataforma, y quiero que cada uno de ustedes… Iba a empezar una línea como la que tuve anoche, pero es demasiado tarde. De todas maneras, yo creo que los muchachos repartieron cincuenta tarjetas, ¿no es así? ¿Cien? Pero yo prediqué un poquito más largo de lo pensado, entonces creo que tal vez tomaremos la otra… ¿Cuál fue esa? ¿Las Xs? Muy bien. ¿Del 1 al 100?
Muy bien, traigamos a unas cuantas personas a la plataforma, y luego de manera masiva ver al Señor Jesús sanar a cada persona en el edificio. ¿Creen Uds. que Él lo hará? Si Él regresa aquí a la plataforma esta noche, y hace las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿prometerán todos los que están aquí que creerán en Él y que lo aceptarán como Salvador y Sanador? Levanten su mano, cada persona en el edificio.
¿Cuántos saben ahora, cada persona en el edificio, que Él no hacía nada hasta que el Padre le mostraba primero? Veamos qué tanto saben Uds. de la Biblia. Eso es correcto. Bien. Entonces sabemos que cuando Felipe vino y halló a Natanael, Él le dijo a Natanael quién era, lo que él era, y dónde había estado antes de que llegara a la reunión. ¿Es eso cierto?

53 ¿Qué dijeron los fariseos, la gente religiosa de ese día, qué dijeron que era Él? Dijeron que Él era un adivino, un Belcebú.
¿Qué fue lo que dijo Jesús? “Uds. hablan eso en contra de Mí, les será perdonado, pero cuando hablen en contra del Espíritu Santo cuando Él venga a hacer las misma cosa, nunca les serán perdonado en este mundo, ni en el mundo venidero”.
Entonces al hacer eso, Él profetizó que el Espíritu Santo vendría a hacer la misma cosa que Él hizo. Eso es lo que Él dijo: “El Espíritu Santo testifica de Mí. Y Él os traerá estas cosas a la memoria, y les mostrará cosas por venir”. San Juan 16, creo que es, o el 15. Noten, esa es la Escritura.
Ahora, si Él ha resucitado de los muertos… Ahora, les quiero preguntar. Si el Señor ha resucitado de los muertos, lo cual sabemos que Él lo hizo, Él es el… Esa es la única religión de todas las religiones del mundo que puede probar que su fundador está vivo. Los budistas no pueden hacerlo. Los mahometanos no pueden hacerlo. Ninguna otra religión puede hacerlo. Pero el Cristianismo puede hacerlo.
Oh, seguro, la India tiene cientos de tumbas vacías que dicen ellos que resucitaron de los muertos, pero, ¿en dónde están? Esa es una señal ridícula para compararla con lo sublime. No puede hacerse. Pero nosotros podemos probarlo, porque Dios dijo que podíamos, que Jesús ha resucitado de los muertos, porque Él está aquí para hacer las mismas cosas.

54 Y los mahometanos me dijeron estando allá, que esos misioneros, un misionero llevaba allí siete años y había ganado un alma, él dijo: “Esa es una joya preciosa”, solo predicando la Palabra, repartiendo folletos, y eso es todo lo que este hermano sabía hacer, pertenecía a una fina iglesia de aquí de América, esa única joya preciosa.
Pero ellos dijeron: “Déjenos ver a sus maestros hacer las mismas cosas que Jesús de Nazaret hizo, y nosotros creeremos que Él ha resucitado de los muertos”. Eso es lo que ellos estaban esperando: ver el cumplimiento de la Biblia. Y cuando eso se llevó a cabo, en literal… En Durban, ellos estimaron que de aproximadamente treinta mil, diez mil de ellos eran mahometanos.
¿Ven cómo Dios hace las cosas? Solo hágalo a Su manera. Él lo hará bien. Solo deje que Él lo tenga. Ud. solo lo golpeará, y lo golpeará, y lo golpeará, y nunca sucederá. Solo entre en la gracia y deje que el Espíritu Santo lo haga; Él lo puede hacer.
Ahora, no podemos llamar a muchos a la plataforma al mismo tiempo. Es demasiado larga la línea para que estén parados. Cuando traigamos a todos los que se puedan. Le voy a pedir a cada persona aquí que sea tan reverente como pueda. Sean tan sinceros como puedan. Solo siéntense en silencio por unos quince minutos, y estén orando.
Ahora, ¿cuántos de los que están aquí que no tienen una tarjeta de oración de las que se repartieron el día de hoy, y que saben que no van a estar en la línea de oración, allá arriba, abajo, donde sea; pero creen que Jesucristo los va a sanar; y creen tener la suficiente fe para tocarlo a Él? Levanten su mano. Dios les bendiga. Ahora, solo quédense allí donde están y comiencen a orar.
Ahora, ¿acaso la Biblia dice… Esto es después de la resurrección, que “Él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión?”. ¿Dijo Él eso? ¿Dice la Biblia que Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? ¿Cómo le van a tocar a Él entonces? Él tiene que dar testimonio de eso. Si Ud. lo toca a Él, Ud. sabrá que lo tocó. ¿Es eso cierto?

55 Ahora, si Ud. está aquí y no va a estar en la línea de oración, quédese Ud. muy quieto, y sea sincero, y dígale esto a Dios: “Dios, hazlo real para mí en esta noche. Y si ese hombre se da la vuelta (sin yo conocerlo a él), y el Espíritu Santo que él reclama que unge a la gente, se da la vuelta… Y yo te amo, Señor, y yo te serviré. Solo deja que él voltee hacia mí y me diga así como nuestro Señor le dijo a la mujer junto al pozo, y yo lo creeré con todo mi corazón”. Yo reto la fe de Uds. en el Nombre de Cristo para que hagan eso. Dios dijo: “Probadme”.
Muy bien. ¿Cuáles fueron las tarjetas de oración? Las X del 1 al 100. Bueno vamos a tomar… Vamos a comenzar con el número 1. Número 1-X, que está marcada con la X y con el número 1. ¿Quién tiene la tarjeta, se podría poner de pie? ¿Número 2? Por este lado, ¿se puede poner de pie? ¿Número 3? Van a estar por todo el edificio. Número 3, ¿dónde está su mano para que yo pueda verlo? ¿Número 3? Ese es el número 3. ¿Es la dama que está allá?
Número 4, ¿podría levantar su mano? Revisen a las personas que están a su lado. Ellos pudieran estar sordos, mudos, sin poder hablar, quizá no se pueden levantar, o están paralizados. ¿Número 4? ¿Número 5? X número 5, ¿pudiera levantar su mano? ¿Quién la tiene? X número 5, levante su mano por favor, quien sea… Lo siento, dama. ¿6? ¿7? ¿8? ¿9? ¿X Número 10? ¿11? ¿12? ¿13? [Espacio en blanco en la cinta] La veo yendo a las dos partes, para arriba y para abajo.

56 ¿Quiénes están enfermos y no tienen tarjetas de oración, que van a hacer llamadas en la línea, y que quieren que se ore por Uds., y quieren que Jesús los sane, levantarían sus manos otra vez para que yo pueda tener una idea en general? No hay manera. Están por todos lados. Muy bien. Solo miren hacia acá y crean ahora. Ahora, hagan eso.
Ahora, Jesús iba pasando por cierto lugar en una ocasión, y una mujercita tocó Su vestidura, y Él se debilitó. ¿Dice la Biblia que Él se debilitó? Virtud, lo cual es debilidad… fuerza, salió de Él. Mucha gente se pregunta el porqué lo debilita a uno. ¿Sabían Uds. que eso… Daniel tuvo una visión, y eso lo molestó en su cabeza por muchos días? ¿Cuántos saben eso de la Biblia, los que leen la Biblia? Sí.
¿Cuántos saben que la virtud del Ángel que estaba en el agua en el estanque de Betesda en San Juan 5, el primero que sanaba, que entraba, y tenía la suficiente fe para ser sanado, el Ángel aún se iba del agua, veamos sus manos? Seguro. Toda la virtud salió del agua.

57 Y Jesús, el Hijo de Dios, dijo que Él se debilitó, virtud salió de Él. Ahora, llegamos a unos veinte o quince o algo. Ahora, mientras la línea se vaya reduciendo, iremos llamando a unos cuantos más, a medida que vean la línea reduciéndose.
Ahora, esto es difícil. Si alguna vez regreso a Ohio… Espero que quieran que regrese. Y a mí en verdad me gustaría venir. Me gustaría establecer una reunión para que pudiéramos quedarnos como un mes, para así tener la oportunidad de orar por la gente, y luego tener diferentes reuniones, enseñanzas por la tarde. Llevar a cabo líneas así como la que tuvimos anoche, y líneas de oración. Esto aquí es para orar de manera masiva, sanidad masiva. Esto es para traer la presencia de Jesucristo.

58 Ahora, así como dije anoche, ahora, ¿se dieron cuenta en la diferencia en la gente estadounidense? Los traen a la plataforma; aquí estuvo una damita que había tenido un accidente y su cadera estaba triturada y su espalda. Uno tiene que tener cuidado con lo que uno les dice. Y su espalda estaba triturada; pero tan pronto como yo oré, vi que ella estaba sanada. Yo dije: “Vaya a quitarse los aparatos ortopédicos y regrese”. ¿Cuántos la vieron a ella cargándolos al salir?
La damita tenía una protuberancia al lado de su cabeza. Yo sentí que algo se movió en mi mano cuando estaba orando por ella, y luego eso desapareció. ¿Vieron eso? La dama tenía una protuberancia enfrente de ella, por aquí enfrente de ella. Mientras yo estaba orando, volví a mirar, y la cosa se había ido.
Una pequeña sordomuda estaba sentada allá recibió su oído y su habla. Cómo el Señor bendijo a un hombre de color atado a una parálisis cerebral, y mientras lo movían, y al venir [Palabras no claras] en sus pies, y él se fue caminando. Vean, de esa manera el pueblo estadounidense quiere que se le impongan las manos. Pero en realidad no es así como debería de ser.

59 Ustedes saben que Jairo dijo: “Ven, pon Tus manos sobre la muchachita, y ella vivirá”.
El soldado romano dijo: “No soy digno de que entres Tú bajo mi techo”. Pero dijo: “Yo soy un hombre con autoridad, y le digo a este soldado: Tú ve y haz esto, él lo hace, porque él está bajo mis órdenes. Y yo le digo a este: Ve y haz esto, y él va y lo hace, porque él me tiene que obedecer. Él está bajo mis órdenes”.
¿Qué estaba haciendo ese romano? Él estaba reconociendo la Suprema Deidad de Jesucristo. Él dijo: “Solo habla la palabra, y mi siervo vivirá”. ¿Qué dijo Jesús? “Ahora, no he visto una fe como esa en Israel”.
A eso es lo que estoy tratando de llevarlos, gente. Cristo está aquí. Así que créanlo. En África, en la India, una señal sobrenatural, ellos la están esperando, y ellos ven que eso se compara con la Biblia, eso lo concluye para siempre.

60 Muy bien. Ahora, mientras oramos… ahora, si Uds. son muy reverentes… Les diré por qué. Y Uds. hermanos que estaban tomando las fotografías, no las tomen en este momento. Vean, esto es una Luz. [Alguien habla con el Hno. Branham].
Estoy muy contento de escuchar ese reporte. Estaba una mujer aquí la tarde anterior que estaba lisiada, sentada en la audiencia (los ujieres dejaron que unos se quedaran), que estaban sentados en la audiencia, y ella quería formarse en la línea de oración, pero no podía. Y ella solo miró hacia arriba, y oró que lo pudiera recibir. Y fue sanada instantáneamente y salió caminando completamente sana.
Entiendo que la damita aquí con la poliomielitis… Yo entré a la habitación el otro día al pasar por el edificio. Ofrecí una oración por ella, y alguien me dijo —ahora, eso es solo algo que alguien me dijo— que ella sintió algo en su pie, y comenzó a darle comezón o algo, y [Palabras no claras]. Ese es Dios moviéndose, ¿ven? La vida está regresando, la maldición ha sido quitada, ¿ven? Sigamos creyendo, eso es todo. Ud. se está sintiendo mejor, ¿no es así? Amén. Eso es bueno. Oh, tantos reportes.

61 Ahora, a todos los que están aquí, Uds. me son totalmente desconocidos, hasta donde yo sé. Aquí mismo están dos hombres sentados que yo conozco. Y hay alguien… El doctor que está parado allá. Yo conozco al doctor. Y yo lo conozco a él, y al Sr. Wood, y a la Hermana Vayle que está aquí, son amigos míos que conozco; a mi hijo parado por allá. Mi nuera y la Sra. Wood sentada en esta sección que está a un lado del poste. Son todos los que conozco que están ahora en el edificio.
¿Pero sabían que Cristo los conoce a cada uno de ustedes? Discúlpeme, Hermana Vayle, y la esposa del doctor. Veo que están sentadas allí. Pero, ¿sabían que Cristo los conoce a cada uno de ustedes? Ahora, aquí está un propósito… Ahora, no lo pierdan ahora. Esta es la última noche. Este es el propósito. Escúchenme. Cristo los sanó a cada uno de Uds. cuando Él murió en el Calvario. Es la fe de Uds. en Su obra terminada. No importa la condición de su necesidad, en la fe de Uds. en lo que Él hizo.
Ahora, lo que Ud. hace, es solo aceptarlo a Él como sanador personal. Ahora, si Jesús estuviera aquí en esta noche, y Ud. dice: “Jesús, ven aquí y sáname”, pues Él no pudiera hacer eso. Él ya lo hizo. La Biblia dice que Él lo hizo. Él fue nuestro Redentor. ¿No es así? Todo ha sido hecho. Él dijo: “Consumado es”. Él ya fue herido por nuestras rebeliones, y por Sus llagas Uds. ya fueron curados. La única cosa que Él pudiera hacer sería que Él mismo estuviera aquí. ¿Y cómo haría Él eso? En un milagro.

62 Ahora, ¿es Ud. la dama? Venga para acá solo un minuto. Ahora, sea muy reverente. Puede acercarse un poquito más por favor, dama. Aquí está una dama, y ella está, por supuesto, usando lentes. Sabemos que hay algo mal con sus ojos, excepto que sean lentes de lectura. Una persona que pasa de los treinta y cinco, cuarenta años de edad, en realidad sus globos oculares se vuelven planos, y necesitan lentes para leer de cerca. Ese es el procedimiento normal, como el cabello de Uds. que se va volviendo gris o cualquier otra cosa.
Pero para mí ella se ve saludable, y me es una desconocida. Yo nunca le he visto en mi vida. Me supongo que eso es todo. ¿Somos desconocidos el uno para el otro? Si es así, para que la gente lo pueda entender, levante su mano.
Ahora, aquí está otra vez un cuadro, un cuadro de la Biblia. Esto es para los nuevos. Nuestro Señor Jesús, en San Juan 4, estaba hablando con una mujer que había salido a sacar agua de un pozo. Él nunca la había visto. Y ella vino a sacar agua, y cuando sacó el agua y se la colocó en la cabeza para marcharse, nuestro Señor le dijo: “Mujer, dame de beber”.
Y ella siendo una samaritana, y Él un judío (Había una ley de segregación), así que ella dijo: “No es costumbre que Uds. pidan tal cosa. No tenemos trato, los samaritanos con los judíos”. Él alargó un poquito la conversación hasta que Él captó su espíritu.
Y cuando Él lo hizo, le dijo a ella… Él encontró cuál era su problema. Y nosotros creemos en América (Yo sé que la idea del Oriente es diferente), pero nosotros creemos en América que ella tenía cinco maridos. La Biblia dice que ella los tenía. Y Jesús dijo: “El marido que ahora tienes no es tuyo, y tú estás viviendo con él”. Así que debe haber habido algo mal.

63 Y cuando los discípulos los encontró, no era una desgracia el que un hombre hablara con una mujer en público, pero ellos estaban sorprendidos que Jesús hablara con una persona como esa. La Biblia dice que lo estaban. Entonces si la idea Oriental es diferente a eso, pues, está bien. Lo que haya sido, era una mujer hablando.
Y la mujer… Él dijo… Él contactó su espíritu, y encontró en dónde estaba su problema. Y Él dijo: “Ve, llama a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Ahora, observen. Ella atestiguó que no tenía marido. Pero Jesús dijo: “Cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tuyo”. La dama dijo la verdad.
¿Qué fue lo que dijo ella? “Señor, percibo que Tú eres un profeta”. ¿Es eso correcto? Ahora, observen lo que ella siguió diciendo. Luego ella dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga…”. ¿Cuántos creen que Jesús era el Mesías de Dios? Ciertamente. Ella dijo: “Nosotros, los samaritanos…”. Ella era una persona religiosa que iba a la iglesia y conocía las leyes no obstante.
Ella dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá esto… o, todas las cosas”. Pero ella no podía distinguir quién era Él.
Él dijo: “Yo soy el que platica contigo, el que habla contigo”.
Y ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho estas cosas. ¿No es este el Mesías?”.

64 Ahora, si esa fue la señal del Mesías en aquel entonces, y Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, es la señal del Mesías para hoy. Eso es, para el creyente. Pero, ¿qué fue esa señal para los grandes hombres de la iglesia ortodoxa? Un diablo, un adivino, un Belcebú, telepatía mental. Es la misma señal para ellos hoy.
“Aún un poquito y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis. Yo voy a continuar. No me voy a morir ni me voy a quedar así muerto. Yo voy a resucitar, y Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo. Estaré haciendo lo mismo hasta el fin del mundo”.
Ahora, si esa Escritura es verdad (Lo cual sabemos que lo es), entonces el Espíritu de Cristo descendió, si ella es una creyente, y Él puede ser Él mismo otra vez, y encontrar la razón por la que ella está aquí. ¿Es eso correcto? Y si Él sí lo hace… La mujer pudiera ser una incrédula; ella pudiera ser una agnóstica; pudiera estar aquí para una farsa. Observen lo que sucede.

65 ¿Cuántos estuvieron aquí cuando ese hombre, lo contrataron para que viniera y me hipnotizara, él fue a estos campos del ejército e hizo que las personas ladraran como perro, y por hipnotosis (como sea que lo llamen)? Hipnosis, o no sé si lo estoy diciendo bien o mal. Hipnosis, creo que le llaman. De todas maneras, aún hipnotizando a los soldados y haciéndolos ladrar como perros y cosas.
Y alguien lo contrató para que viniera y me hipnotizara. Y cuando bajó la unción, yo sentí ese espíritu raro. Al principio yo pensé que era un diablo. Yo miré alrededor buscando a un adivino. Y observé, y lo vi a él sentado allí, y esos ojos mirándome.
Yo pensé: ¿Será él?“. Me di otra vez la vuelta. Comencé a observar. [Palabras no claras]. Miré alrededor. Yo vi lo que el Espíritu Santo dijo. Me di la vuelta hacia donde él estaba; yo dije: ”Tú hijo del diablo, ¿por qué ha puesto el diablo esto en tu corazón para que vinieras a hacer esta cosa? Dios te reprenda“. Y al siguiente día, él estaba paralizado, y todavía lo está, y de eso hace como tres o cuatro años. Él todavía está sentado paralizado [Palabras no claras]… Todo lo que sé al respecto era suyo.

66 Se acuerdan de aquel hombre esa noche, aquí arriba cruzando la línea canadiense. Ellos subieron allá y escribieron en su tarjeta que tenía un montón de cosas, tuberculosis y todo lo demás, y subió allí. Yo dije: “Usted no tiene nada mal”.
Dijo: “Oh, sí hay. Mire mi tarjeta de oración”.
Le respondí: “Eso no tiene nada que ver con usted. El ujier tiene la tarjeta de oración”.
Yo dije: “Ud. no tiene nada mal”.
Él dijo: “Oh, sí, sí lo hay. Hay algo que está mal en mi”.
Yo dije: “Bueno, tal vez Ud. tiene fe y fue sanado”.
Él dijo: “Entonces eso es lo que es”.
Y yo me di la vuelta y miré, yo pensé: “Qué extraño”. Vi una puerta que se abrió delante de mí. Y allí estaba una mujer parada, viendo a dos hombres. Uno de ellos traía puesto un traje gris con una corbata roja. Y el otro hombre que estaba sentado enfrente de él, me estaba dando la espalda. Había un mantel verde sobre la mesa. Y los escuché decir: “Ah, no es nada más que telepatía, y lo vamos a probar, y mostrar que él está errado”.

67 Y él pertenecía a una cierta denominación, una iglesia la cual no mencionaré su nombre. Y cuando él regresó, la visión me dejó, yo dije: “¿Por qué ha puesto el diablo en tu corazón hacer eso?”. Pues yo dije: “Hombre, ¿qué no se siente avergonzado de Ud. mismo, siendo un predicador? Y anoche Ud. se sentó con su esposa y otro hombre, el cual está sentado allí mismo en el balcón, sentado allí con esa corbata roja con un traje gris. Y Ud. se sentó en la habitación anoche, y dijo que iría y escribiría tal y tal en su tarjeta de oración, pensó que el ujier me lo pasaría a mí, por telepatía mental”.
Yo dije… Ahora el Satanás [Palabras no claras]… y me tomó por los pantalones en la plataforma y yo dije: “La cosa que Ud. escribió en su tarjeta de oración, la tuberculosis y demás, está ahora sobre usted”. El hombre murió un año después. Eso fue en [Palabras no claras] Ontario. Muchos de Uds. escucharon de eso. ¿Cuántos lo escucharon? Veamos sus manos. Muchos de Uds. que están allí. Ciertamente. No estamos jugando a la iglesia. Es el Espíritu Santo. Ud. sea reverente.

68 Esta mujer es una desconocida. Yo no la he conocido. Nunca la he visto en mi vida. Dios la conoce a ella; yo no. Pero yo estoy profesando esto: Y mi declaración es que Jesucristo ha resucitado de los muertos, y todavía es el mismo de ayer así como Él lo era. Él guardará Su Palabra. Si Él es Dios, entonces Él guardará Su Palabra. Yo creo que la Palabra es infalible, yo lo creo.
Ahora, sea muy reverente. Estén en oración. Y yo quiero hablar con la mujer solo un momento. Y si Él lleva a cabo la misma cosa aquí que Él hizo allá atrás en los tiempos de la Biblia, cada una de Sus promesas, ¿lo creerá Ud. y lo aceptará, cualquier cosa que Ud. esté necesitando, cree que Él está aquí para dárselo? ¿Es eso correcto? Si Dios hace esto, es una señal para usted de que Él está aquí para darle justo lo que Ud. está pidiendo. La única cosa que le falta a Ud. es creer.

69 Ahora, volteemos a ver a la mujer. Como Cristianos y hablando, los espíritus de… O el Espíritu Santo es un don. Uno de los dones es el predicar. Eso es evangelístico. Otro don es profético, lo cual en todo su conjunto es un don diferente. Y el estar predicando y luego cambiar a otra cosa, es otra unción, pero el mismo Espíritu. Ustedes entienden.
Ahora, usted y yo siendo desconocidos, (Nunca antes nos hemos conocido), y siendo que Ud. es la primera persona aquí, solo estoy tratando de contactar su espíritu. Y es exactamente, exactamente, exactamente lo que yo estoy tratando de hacer. Eso es correcto. Porque Ud. es una mujer, yo soy un hombre, y nunca antes nos hemos conocido, y aquí estamos frente a varios cientos de personas.
Y ahora, la Palabra de Dios está en juego. La Biblia dice que Cristo prometió que Él prometió que Él haría la misma cosa, Él viviría en nosotros, y obraría a través de nosotros, y haría las mismas cosas que Él hizo. Eso ya sea que es la verdad, o es una mentira.

70 Ahora, no tenga miedo de poner la Palabra de Dios en juego. Pero puedo ver que Ud. es una Cristiana, porque su espíritu comienza a sentirse bienvenido, ¿ven? El Espíritu está aquí, y ahora es un don. Es un hermano y una hermana ahora; la cosa está cambiando.
Usted se da cuenta de que algo sucedió justo en ese momento. Si eso es cierto, solo levante su mano para que la audiencia lo pueda ver. ¿Alguna vez ha visto la fotografía de esa Luz? Eso está alrededor de Ud. justo ahora.
Ahora, la dama, si la audiencia puede todavía escuchar mi voz, ella es una creyente, una verdadera creyente. Y yo la estoy viendo: ella está haciendo algo, pero está muy nerviosa al respecto, como si estuviera derramando algo o algo. Ella está siendo molestada por el nerviosismo. Ese es su problema. Ella tiene una condición nerviosa.

71 Y ella está preocupada por algo en este momento. Eso es: ella ha ido con el doctor. Y el doctor estaba viendo sus senos, y él encontró un lugar que se sigue juntando, como un crecimiento. Ahora, ve esa cosita blanca o algo, él la voltea de espaldas, y hay algo en su espalda cerca de su columna. Y él le dice que necesita operárselo. Eso es “ASÍ DICE EL ESPÍRITU”.
Eso es verdad. ¿Cree Ud.? Ahora, hay Algo aquí que la conoce a Ud. Yo no. Algo la conoce. Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. Venga y déjeme orar por usted.
Nuestro Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesús Tu Hijo, yo bendigo a este mujer que ella pueda recibir cada bendición que ha pedido, y mándala a casa feliz, con regocijo, alabando a Dios. En el Nombre de Jesús. Amén.
Dios bendiga su fiel corazón, dama. Vaya regocijándose, feliz, y dándole gracias a Dios.

72 ¿Puede pasar, dama? ¿Cree Ud.? Ahora, ¿ha resucitado Él de los muertos? Ahora, Ud. mire hacia acá, dama. La unción está presente. Amén. Oh, qué sensación.
Me siento como aquel día cuando, después de dos años, ese niñito en Finlandia debía levantarse de los muertos. ¿Cuántos de Uds. han leído la historia? Estando parados a un lado del niñito muerto, cientos parados alrededor, y yo dije: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Yo vi una visión de ese bebé, y dentro de cinco minutos él se va a poner de pie, o yo soy un falso profeta“. Allí él se levantó de un brinco, alabando a Dios, todavía él está vivo. Él es Cristo. Él no puede morir y seguir siendo Cristo.

73 Ahora, la dama parada aquí es otra desconocida. No nos conocemos el uno al otro. Si eso es correcto, levante su mano. Tenga fe ahora, no dude. Crea. Muy bien. Si el Espíritu Santo me puede revelar la razón por la que está Ud. parada aquí, los mismísimos pensamientos y deseos de su corazón, ¿lo aceptará? ¿Lo hará?
Usted sabe, como hombre, yo no pudiera sanarla si estuviera enferma. Y si lo está, si yo pudiera hacerlo y no lo hago, yo sería una bestia y no un hombre, si pudiera ayudarla y no lo hago. Pero yo no puedo ayudarla. Pero estoy tratando de hacer todo lo que puedo para entrar en la presencia de Él Quien puede ayudarle, porque usted es mi hermana. Usted es una creyente Cristiana. Eso es correcto.
Ahora, el Señor le dijo a Natanael: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”.
Él dijo: “¿De dónde me conoces?”.
Dijo: “Antes que Felipe te llamara, Yo te vi”. Estando muy lejos.

74 ¿Qué si yo le digo que la he visto muy lejos, también? Ud. no es de esta ciudad. Usted es de otra ciudad llamada Cleveland, Ohio. Eso es correcto. Ahora, veo que aparece un doctor. Y el doctor está buscando por el pecho o la garganta. Él dice que es un bocio que está por dentro. Y eso ha sido recientemente. Y él programa la fecha para una operación; dentro de dos semanas a partir de ahora será la operación. Eso es correcto. ¿No es así? Tiene que ser. ¿Creerá Ud. en Dios?
Nuestro Padre celestial, la damita desea vida. Y yo oro mientras impongo manos sobre ella, que Tú le concedas el deseo de su corazón. Y oro esta oración en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, dama. Siga su camino feliz. Dios le bendiga, hermana.

75 ¿Creen Uds.? Muy bien. Sean muy reverentes ahora. Alguien en la audiencia fue sanado justo en ese momento. No lo capté. Solos sean muy reverentes. Yo vi al Ángel del Señor, el cual es el Cristo de Dios. Es una Luz.
¿Cuántos saben que el Ángel que guió a los hijos de Israel era la Columna de Luz —de Fuego? ¿Cuántos saben que ese era Cristo? ¿Cuántos saben que Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios?”. ¿Dijo Él eso? Y cuando Pablo se encontró con Él después de la resurrección, ¿qué era Él? Otra vez la Columna de Fuego, la Luz. ¿Es eso cierto? Es lo que la Biblia dice. Eso es lo que Él es.
Ahora, sean muy reverentes y oren. Muy bien. ¿Es esta la dama? ¿Cómo está, hermana? Yo no la conozco. Ud. sabe eso. Pero somos desconocidos el uno para el otro, pero Dios sí la conoce.

76 Ahora, solo sean reverentes y no piensen que estoy fuera de mí. No lo estoy. Pero yo solo puedo decir lo que estoy viendo. Y ahora, solo crean.
Bueno, Ud. ha venido a mí, y años nos separan, y probablemente millas nos separan y años nos separan. Esta es la primera vez que nos encontramos. ¿Pero me cree que soy el siervo de Dios? ¿Cree Ud. que lo que prediqué de la Biblia es la verdad? ¿Y cree Ud. que los reclamos que yo he hecho…?
La razón por la que digo eso, dama, Ud. se acuerda cuando Jesús vio la visión de la resurrección de Lázaro, Él iba de camino a resucitar a Lázaro. Pero Él le preguntó a María, cuando ella salió al camino, que vino a encontrarse con Él, le dijo a ella…
Y ella dijo: “Si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”.
Él dijo: “Tú hermano resucitará de nuevo”.
Y ella dijo: “Yo sé que en el día postrero”.
Él dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida”, ¿ven? Y Él dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida. Él que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. Él dijo: ”¿Crees esto?“.
Ella dijo: “Sí, Señor. Yo creo”.

77 Ella creyó que Él era lo que Él decía que era, el Mesías. Y Él es el Mesías esta noche. Yo solo soy Su siervo. Pero el Ángel quien me habló y me mandó aquí, dijo: “Logra que la gente crea en ti, y sé sincero cuando ores”.
Yo dije: “Ellos no me creerán”.
Él dijo: “Por esto ellos te creerán”. Esto fue dado de nacimiento, cuando solo era un niñito bebé.

78 Usted está sufriendo con artritis. Yo veo que Ud. apenas se puede mover en ocasiones. Luego Ud. tiene un problema cardíaco. Eso es correcto. Luego Ud. tiene algo que la enferma; viene de su costado derecho. Es un problema de la vesícula, porque usted tiene [Palabras no claras]… de la vesícula. Eso es verdad.
Ahora, yo no puedo sanarla. Tampoco sé lo que fue dicho. Algo estaba hablando con usted. Ese no fui yo, porque yo no la conozco a usted.
Ahora, ¿creen Uds. audiencia? Ahora, entre más hablo con ella, más será dicho. Ahora, no como un espectáculo público, Dios no hace las cosas de esa manera. Pero para la gloria de Dios, para que Ud. pueda entenderlo, a través de un don Divino, ¿puedo hablarle un poco más? Ella es una dama anciana. Me gustaría hablar con ella solo un poquito más.

79 Ahora, la dama parece alejarse de mí otra vez. Sí. Veo que es como estar vomitando y con nauseas. Es la vesícula biliar. Y yo la veo, usted no es de esta ciudad. Usted es de una ciudad que está a un lado de un canal o algo. Es Spencerville. Es de dónde es usted. Y Ud. vive en una calle que se llama Main Street. Su número es 401. Su nombre es E. Miller. ¿Me cree que soy Su profeta, Su siervo? Oremos.
Oh Dios, Quien resucitó al Señor Jesús, oro que Tú sanes a esta mujer, y le des bienestar en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Tenga fe en Dios. ¿Cree usted?

80 Ahora, aquí está otro caso: una mujer de color y un hombre blanco. Esto trae de nuevo el caso de San Juan 4. Y allá en el Sur, ellos tienen segregación entre los blancos y los de color. Y esto hace que la escena sea la correcta. Y entonces… Jesús le hizo saber, sin embargo, que no había diferencia. Dios no hace diferencia; todos nosotros somos Sus vástagos.
Yo no la conozco, dama. Y aquí estamos, un hombre y una mujer, que se encuentran por primera vez en sus vidas, aún de una raza diferente. Pero Dios nos conoce a ambos. Ud. es una creyente. Y si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo creerá usted? ¿Lo hará? ¿Creerá la audiencia? Que el Señor conceda esto.

81 Damita… Ahora, solo un momento. Hay un niñito. Yo pensé que era una damita… Estoy cansado. No, no es él. No, aquí está con una corbatita de moño, allá lejos en el rincón. Papá, ¿cree Ud. que Dios puede sanar a su niño? Ud. está sentado allí orando por él, ¿no es así? Ud. estaba orando.
El niñito tiene una ruptura. Eso es correcto, ¿no es así, papá, mamá? ¿Es eso correcto? Levante su mano. ¿Ven? Usted tocó Algo, ¿no es así? Usted tocó al Cristo. Ponga sus manos sobre el niñito.
Padre Celestial, en el Nombre de Cristo, concede que su fe sea suficiente ahora para que haga aquello que ellos están deseando, en el Nombre de Jesús. Amén.
Jesús dijo: “Yo puedo si tú lo crees, porque todas las cosas son posibles para aquellos”. Oh, si tan solo pudieran ver lo que yo estoy mirando. Es una damita sentada allá mirándome. Y ella está orando. Y ella sabe que ha contactado al Espíritu Santo. Ella está moviendo sus labios y orando. Ahora ella está alabando a Dios, porque ha estado sufriendo con un problema de garganta. Ella tiene como un turbante en su cabeza; tiene una cosita blanca. Eso es correcto, ¿no es así, dama?
Y veo a alguien más agarrándose su garganta. Es la dama sentada al lado de usted, con ese sombrero como largo, tiene un problema en la garganta, también. Le estoy hablando a usted, Sra. Miller, ¿ven? Ahora, ¿sabe a quién le estoy hablando? Muy bien. Yo nunca la he visto en mi vida, nunca la he conocido. Si esto es cierto levante su mano.
Oh, cómo le damos las gracias al Dios viviente por Su bondad, por Su misericordia que dura para siempre. Solo tenga fe. Solo crea.

82 Ahora, damita, usted sentada allí que se acaba de limpiar sus ojos, por estar llorando. Algo la tocó a usted, ¿no es así? Ud. nunca me tocó a mí. Pero Ud. lo tocó a Él. Y esa gran banda que fue puesta alrededor de su brazo y que dijo que Ud. tiene alta presión de sangre, eso es cierto.
¿Qué piensa al respecto, sentada al lado de ella? Ud. tenía una alrededor de su brazo, pero fue dicho que es baja presión. Una es alta, y la otra es baja. ¿Es eso correcto? Entonces es cierto. Ahora, tenga fe en Dios. Usted lo tocó a Él, ¿ven? Yo reto la fe de Uds. a que lo crean. No duden. Solo tengan fe en Dios.

83 Perdóneme, dama. Yo solo puedo avanzar a medida que Él me manda. Muy bien. Aquí estamos parados un hombre y una mujer. Oh, usted está para tener una fe grande, una fe muy grande. Ud. está parada por alguien más, es su hermano. Y ese hombre está en una institución mental. Y él no es de esta ciudad, pero es de Cleveland, Ohio, en una institución mental. Usted es su hermana, y vino para que yo pudiera ofrecer una oración a favor de su hermano. Eso es verdad. Yo no estoy leyendo su mente. Eso es verdad.
Oh Dios, nuestro bondadoso Padre celestial, hasta ese lugar horrible en esta noche, permite que el Espíritu Santo libere al hombre de su aflicción y lo restablezca completamente. Por causa de su ser amado que está parado aquí en su lugar, yo pido esto en el Nombre de Jesús. Amén.
Vaya, y que Dios lo conceda. Así como lo ha creído, sea hecho. ¡Oh, vaya! Tenga fe.

84 La damita, con pequeños puntos alrededor de la cabeza, Ud. debió haber aceptado a Cristo hace un rato. La Luz de Dios todavía está sobre usted. Pero ese problema en el seno que ha estado teniendo, se ha ido de usted, así que ya no se tiene que preocupar más al respecto.
¿Qué piensa usted, sentado al lado de ella, con el problema nervioso? ¿Cree que el Señor Jesús lo sanará también? Muy bien. Entonces lo puede recibir también.
Y la dama con sus manos en su rostro, ella tiene un problema en el seno. Y la damita que se está limpiando los ojos, esa artritis también se ha ido, hermana. Amén. Es de esa manera que se cree. Tenga fe. No dude.

85 ¿Cómo se encuentra? Por supuesto usted sabe que está en la presencia de Algo aparte de un hombre. ¿Cree Ud. que es el Espíritu Santo? Sean muy reverentes, cada uno de ustedes. Miren, las enfermedades se pasan de uno a otro. Ahora, sean muy reverentes. No los van dejar parados mucho más tiempo. Pero solo sean reverentes unos cuantos minutos más, por favor.
Cada uno es un alma. Cada uno es un espíritu. Y si Ud. se mueve, causa una interrupción, ¿ven? Porque cada uno de Uds. está simplemente colocado como en esta hilera donde Ud. está, ¿ven? Y solo estoy observando con todo lo que está en mí para poder ayudarles, amigos. Por favor, cooperen conmigo y con el Espíritu Santo. Sean muy reverentes.

86 Tomemos a esta dama solo un minuto entonces. Su problema principal es un problema nervioso, y le ha provocado que tenga problemas en sus brazos y en sus extremidades. Eso es correcto. Y usted tampoco es de esta ciudad. Ud. es de Cleveland. Su nombre es Henrietta; Pullman es su apellido. Ud vive en la dirección que se llama 8517 Avenida Cedar.
Otra cosa, para que pueda saber que yo soy el profeta de Dios: Ud. tiene a alguien en el corazón por el que está orando. Es un hombre. El hombre es su tío, y él tiene cáncer, se está muriendo, y él no es salvo. Y usted está orando por su alma. Amén. ¿Lo cree? Entonces reciba lo que ha pedido. En el precioso Nombre de Cristo Jesús. Tenga fe en Dios.
¿Qué piensa usted, sentado en la parte de atrás con un problema en la espalda, señor? ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Sentado allí al lado, ¿cree Ud. que Dios lo sanará? Muy bien. Puede recibir lo que ha pedido entonces. Amén.
¿Se quiere deshacer de ese problema estomacal y recuperarse, ser sanado? Entonces vaya a comer su cena. Sea sanado, en el Nombre de Cristo. Amén.

87 ¿Qué si yo le digo, que fue sanado, sentado allí, me creerá? ¿Tendrá confianza en mi palabra? Entonces vaya. El Señor Jesús lo sana completamente.
¿Cómo le va, jovencita? Usted está muy joven para ser anémica, pero lo es. ¿Pero qué si usted y yo nos vamos al Calvario para una transfusión de sangre para que pueda ser sanada? ¿Lo cree? Entonces en el Nombre de Cristo, vaya y sea sanada. Gracias sean dadas a Dios.
El problema cardíaco es un asesino. Pero Jesucristo es un Salvador. ¿Cree Ud. eso? Entonces vaya y sea sanado en el Nombre de Jesucristo.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”. ¿Creen ustedes? Tengan fe en Dios. ¿Qué de Uds. arriba en los balcones? Ustedes no están solos. Cristo es igual de grande allá arriba. Yo reto la fe de ustedes en el Nombre de Cristo para que miren y vivan.

88 Aquí está una jovencita mirándome directamente, sentada aquí arriba al lado del pasamanos, una jovencita como de complexión robusta. ¿Me cree que soy el profeta de Dios, hermana? Usted estaba orando, ¿no es así? Si eso es correcto, levante su mano para que el balcón la pueda ver. Yo nunca la he visto. Pero usted está sufriendo con un problema en la espalda. Si es correcto, levante su mano. Ahora, ¿me cree como el siervo de Dios? ¿Cree Ud. que es Jesucristo el que está en la audiencia esta noche? Permítame decirle cómo sucedió. Ud. se resbaló por una pendiente y eso lo causó. ¿Es eso cierto? Levante su mano. Ahora. Ud. está sanada. Cristo la sana. Crea.
Esa dama sentada justo detrás de usted, con un sombrerito blanco, usted está en contacto perfecto; Ud. está orando. Si Dios me revela cuál es su problema, ¿aceptará y me creerá como Su siervo que Cristo es… [Palabras no claras]? En el seno. Si eso es correcto, levante su mano. Mire, yo reto su fe.
A propósito, el hombre que está sentado justo detrás de usted tiene artritis también. Eso es correcto. Si es así, entonces levante su mano. Allí lo tiene. Tenga fe. Yo lo reto. Amén.

89 ¿Cómo está usted? Somos desconocidos el uno al otro. Yo no la conozco, pero Dios si la conoce, ¿es así? ¿Me cree que soy Su siervo? Usted está sufriendo con un problema en el seno también. Esa es la razón que usted está conectada con la dama allí. Ese espíritu va de un lado a otro. Eso es correcto. ¿Cree Ud.?
¿Qué va a pensar su esposo con respecto a esto? Él lo va a creer también, ¿piensa eso? Como ministro él debería de hacerlo, ¿no es así? El tiene un problema en la espalda, ¿verdad? Uh-huh. Sra. [Palabras no claras]. Exactamente. Puede irse ahora a casa y ser sanada [Palabras no claras] Yo nunca la he visto en mi vida, pero eso es verdad. Ahora, siga su camino y regocíjese. Dígale a su esposo que esté bien.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”. ¿Le aman a Él? ¡Oh, cómo Él quiere sanarlos a todos!

90 Hay muchos en la audiencia que están sufriendo con problemas del corazón también, dama. Están por todas partes. Todos los que tienen un problema cardíaco, pónganse de pie en este momento. Pónganse de pie; permítanme decirles, vean, uno no puede llamarlos. Solo permanezcan parados, y Uds. párense aquí mismo solo un minuto. Tengan fe en Dios.
Muerte, sombra oscura, cáncer: Cánceres, pónganse de pie. Crean en el Señor Jesucristo. Allí lo tienen. Párense aquí solo un minuto. Tengan fe.
Venga, dama. ¿Me cree como el profeta de Dios? Diabetes de azúcar. Todos los que tengan diabetes, pónganse de pie. Solo permanezcan de pie. Tengan fe en Dios.
Venga, dama. Párese aquí con el problema del corazón [Palabras no claras] también. Crea con todo su corazón.
Oh, ahora, ¿creen Uds.? Satanás va a perder esta batalla. La hora ha llegado. Algo tiene que suceder. El diablo está derrotado. ¿Qué no lo saben? ¡Oh, vaya! Pongámonos de pie, por todas partes, mientras la unción está aquí, todo el edificio se está parando [Palabras no claras] El Espíritu Santo está aquí.


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