S.449 57-0301  El Ciego Bartimeo 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Ciego Bartimeo

Phoenix, Arizona, E.U.A.

57-0301

1 Inclinemos nuestros rostros solo un momento.
Nuestro bondadoso Padre celestial, estamos agradecidos Contigo, el Dios Todopoderoso, por darnos el privilegio de reunirnos otra vez, de congregarnos para adorarte en Espíritu y en Verdad.
Y, oh Dios, oramos esta noche que el Espíritu Santo tome la Palabra y la dé a cada corazón según la necesidad que tenemos. Salva a los perdidos y trae de nuevo al redil al errante, y sana a los enfermos y te daremos la alabanza. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.
Estamos confiando en Dios para grandes cosas esta semana y la siguiente semana. Y estoy intentando ahora, con la ayuda del Señor, de solo hablarles lo que mejor que pueda bajo dificultad, tengo la garganta mala.
La semana pasada estuve en Minneapolis… o, la semana antepasada, mejor dicho, en Minneapolis, Minnesota, y estaba entre cero y diez grados bajo cero; y saliendo del edificio, muy caliente, bueno, luego, entonces yo, el viento me pegaba y yo desarrollé, no sé si es una garganta apretada, o si tengo un pequeño resfriado.

2 Y luego otra cosa que más o menos me frena: Me estoy haciendo viejo y decrépito, supongo. Tengo un diente de enfrente que se me estaba saliendo, y le tuvieron que poner un alambre, un diente postizo para sostenerlo. Y mi lengua pega con ese alambre, y me detiene un poquito. Pero Uds. me tolerarán, estoy seguro. El Señor les bendiga.
Oh, es un privilegio hablar del Señor Jesús y adorarlo, y de reunirnos con este excelente grupo de hombres. Y me acabo de enterar el día de hoy que hay veintidós iglesias patrocinando esta reunión. Y ciertamente me siento agradecido con este grupo ministerial de Phoenix, Arizona, por invitarnos a su hermosa ciudad.
Y estoy seguro que aquí… Al venir he venido a hacer el bien y en todo en lo que pueda ayudar para hacerle mejor… o, no mejor… sí, mejor, una mejor situación, un mejor fluir del Espíritu. Y las palabras… lo que estoy tratando de decir es esto, una cooperación completa entre todas las iglesias del Dios viviente. Esa es una de las cosas más grandes.

3 Ahora, esta semana estoy tratando de poner mi tiempo en la predicación… o, para sanidad. Y la siguiente semana, si es la voluntad del Señor, quiero predicar sobre una sanidad mayor, una sanidad en un estándar más alto; viene siendo la sanidad del cuerpo del Señor Jesús. Su cuerpo partido. En la Palabra… Y nosotros juntos como hermanos y cómo es que el compañerismo de la gran iglesia del Dios vivo, el Señor mediante…
Por supuesto que estaremos orando por los enfermos de la misma manera, pero esta semana estoy tratando de mantener el tema de la sanidad física. Y si Dios quiere, ya sea mañana en la noche o el domingo en la noche, quiero traer a la gente a la plataforma y orar por ella a medida que vienen, sin el discernimiento.

4 Hace unas semanas me encontraba en Lima, Ohio, y el Sr. Vayle, el Dr. Lee Vayle, un gran hombre en la Asociación Bautista, y él vino a la plataforma y me dijo… o, discúlpenme, él vino a mi habitación de hotel y dijo: “Hermano Branham, cuando llegué a su reunión en Vancouver, British Columbia, hace mucho tiempo, me fijé que usted solo detenía a las personas cuando necesitaban ser detenidas, ¿ven? Aquellas que habían pecado y habían hecho cosas erradas bajo el discernimiento usted lo captaba. Por el resto usted oraba”. Y dijo: “Yo asistí a la reunión, y nunca vi a una persona que pasara por la plataforma que no haya sido ayudada por la oración mientras usted estaba orando”.
Así que di un giro y tuve una noche como esa. Y saben, el Señor Jesús simplemente obró tan maravillosamente con nosotros. La primera mujer que llegó a la plataforma tenía unos aparatos ortopédicos sobre su espalda.

5 Y ahora, uno tiene que tener mucho cuidado al lidiar con la gente, especialmente cuando les está pidiendo que hagan algo que uno sabe que ellos… A menos que usted sea guiado por el Señor para decirles, es mejor que se mantenga quieto, deje que se base en la fe de ellos. Pero cuando Ud. ve y sabe que es el Señor, entonces puede estar seguro de que todo estará bien.
Ese aparato ortopédico se le cayó de la espalda. Ella lo dejó caer, ¿ven? Así que siendo por visión, yo le dije que fuera y se quitara el aparato ortopédico. Las damas la llevaron al cuarto de atrás, y ella vino a la plataforma moviendo ese aparato ortopédico y glorificando a Dios.
Y en la línea un poquito más atrás, estaba una dama que tenía un nódulo que le salía del cuello, por aquí. Y ante miles de personas, yo solo puse mi mano en el nódulo y comencé a orar por ella. Ahora, yo sé que esto pudiera sonar extraño para la gente, pero se sintió como si algo se resbalaba por debajo de mi mano. Y cuando quité mi mano de la garganta de la mujer, ante miles de personas del lugar, ese crecimiento había desaparecido, justo delante de la audiencia.
Ahora, cualquier persona mentalmente bien sabría que Dios tenía que hacer eso. Se tenía que llevar a cabo un milagro. Queremos tener ese tipo de línea, si es la voluntad del Señor: solo probando nuestra fe en la promesa de Dios en unas cuantas noches.

6 Ahora, esta noche queremos leer algo de la Palabra de Dios. En el capítulo 19 del libro de San Lucas, leemos esto:
Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó,
Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista.
Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.
Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.
Que el Señor bendiga la lectura de Su Palabra.
Ahora bien, tenemos ante nosotros uno de los grandes instantes en el ministerio de nuestro Señor Jesús en una señal y un sello de Su Divina Mesianidad, probándole al mundo que Él era el Mesías. Nuestra escena se abre esta noche en las puertas de Jericó, a medida que uno entra por el lado Norte de la puerta, tal vez, viniendo desde Jerusalén. Había un mendigo de nombre Bartimeo, y se sentaba a pedir limosna, puesto que era su manera de ganarse la vida.

7 Y en aquellos días había muchos mendigos. Había leprosos. A menudo me he preguntado cómo debió haber sido cuando Jesús estuvo aquí. De esas vistas descomunales… Yo no lo podía entender completamente hasta cuando regresé de la India donde podemos encontrar a leprosos acostados en las calles, sin manos, sin orejas, y simplemente todo tipo de enfermedades y aflicciones a gran escala.
Y por la noche cuando juntan los cuerpos muertos en la calle, se los llevan a un gran crematorio de alguna clase y se deshacen de sus cuerpos, (no hay nada allí de Juan 14); solo los tiran dentro y los dejan ir.

8 Debe haber sido algo semejante al panorama que Jesús vio. Y con tantos mendigos en la calle, tenían muchas dificultades para prosperar. Porque quizá si un hombre tenía una o dos monedas que podía dar, cuando llegaba a la ciudad, al primero que se encontraba, le daba una moneda; eso era todo para ese día. Y esos mendigos se la llevaban en las puertas: leprosos, lisiados, ciegos, afligidos, ganándose la vida mendigando.
Y ahora, al fijarnos en nuestro tema esta noche, este mendigo estaba al lado de la puerta. Solo imaginémonos lo que estaba pasando por su mente, solo por un rato. Me puedo imaginar a medida que él se sentaba allí en el sol, cuando los rayos calientes del sol palestino lo quemaban, él mismo se había arrastrado hasta un rincón y estaba meditando, pensando.

9 Ustedes saben hay algo con respecto a estar a solas. Mucha gente nunca ora hasta que viene a la iglesia. Mucha gente piensa que el único lugar para orar es en la iglesia, pero la Biblia dice que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas. Y luego cuando nos quedamos a solas, normalmente es cuando oramos diferente a como lo haríamos si oráramos en la iglesia. Es la oración secreta de la que Jesús habló, diciendo: “Éntrate en tu cámara secreta, y cierra la puerta, y cuando lo hayas hecho, ora a tu Padre que ve en secreto; Y Él que ve en secreto, te recompensará en público”.
Y cuando estamos orando de esa manera, pareciera que hay algo en la oración que le quita toda la hipocresía. Pareciera como que nos conectamos mejor con Dios, al estar a solas. Y muchas veces en mi vida, y tal vez en la vida de Ud. también, que uno simplemente tiene que quedarse a solas de vez en cuando con Jesús. Yo he tomado mi carro y he manejado por la carretera y solo estudiando. Después cuando llego a la autopista que está sola, o por un camino en el campo, hasta que llegó a estar tan lleno con Sus misericordias y bondades, al punto que solo detengo el carro y sostengo el volante y lloro como un bebé.

10 Al estar a solas… Muchas veces subo arriba a las montañas, donde los hombres pensaron, los que estaban conmigo, que yo estaba cazando. Me subo allá arriba, y me siento en una roca, y solo miro hacia el cielo hasta que pareciera como si todo mi ser interior se llenara con algo que uno simplemente puede sentir… Oh, todo en el mundo parece haber desaparecido. Oh, por esas horas preciosas a solas con Dios.
Y es allí cuando la más grande revelación e inspiración llega, es cuando estamos a solas con Dios. Si tomáramos más tiempo en eso, estoy seguro que tuviéramos una vida mejor, una vida más victoriosa en Cristo.
Y tal vez Bartimeo se había quitado del calor del sol después de haber estado sentado en las sombras de la mañana para captar a las primeras personas que venían por una moneda. Pero le dio frío, y salió y se sentó a un lado de una pared y tal vez palpando por donde iba hasta que llegó al cálido sol, y luego se recargó.

11 Veamos si podemos irrumpir en algunos de los pensamientos que tal vez él tenía. Aquí se encontraba él, quizás ese día nadie le había dado una moneda, y tal vez con una familia en casa. ¿Qué haría entonces él? No tenía dinero para seguir adelante. Y si no recibía algo, su pequeña familia no tendría nada, y su esposa, y como es que ellos estarían sin nada quizás durante todo el día.
Y por lo regular es cuando estamos al final de todos nuestros sentidos que Dios normalmente entra, justo al final de nuestras habilidades.
Y a medida que lo vemos a él sentado en el calor del sol, su mente se remonta a muchos, muchos años atrás hasta cuando un niñito judío en las colinas palestinas estaba jugueteando y corriendo y una cabellera negra en su cabeza. Él podía mirar hacia arriba y ver las estrellas en la noche y podía ver las flores bonitas floreciendo por el Jordán, y ver el hermoso cielo azul durante el día.
Y uno de sus mayores pensamientos era de una dulce y anciana madre que solía tener, que había partido muchos años antes. Y cómo ella solía llevarlo por las tardes al porche que daba hacia el Jordán, y cuando ella lo mecía y le hablaba y le contaba las historias Bíblicas, como solía ser una costumbre de las madres judías de siempre instruir a fondo a sus hijos en la Biblia.

12 Y es una pena que los gentiles no hagamos lo mismo. Pero le pasamos nuestros hijos a una maestra de Escuela Dominical, veinte minutos el domingo por la mañana y los dejamos que destruyan las calles junto con el mundo el resto de la semana. Pero lo que necesitamos hacer es instruir al niño en su carrera, para que cuando llegue a viejo, no se aparte de Él.
Y cómo es que su madre solía entrenarlo a fondo en el amar y respetar siempre a Jehová. Y cómo él amaba escuchar esas historias de cómo su gente fue sacada de Egipto, cómo una gran Luz les seguía. Ellos siguieron esta luz y los sacó de Egipto a una tierra prometida, donde ellos después habitaron. Cómo fue que abrieron el mar Rojo, Dios lo hizo para dejar pasar a los hijos. La serpiente de bronce y muchas historias que le fueron contadas…

13 Y cómo una de estas historias famosas era… era la de la mujer sunamita, cuando se le dio un hijo por una promesa. Y cuando el bebito murió como a los diez u once años de edad y estaba acostado en la cámara del profeta…
Elías era un profeta en aquellos días. Y cómo es que esta damita, estando llena del amor y el respeto de Dios, le había hecho a este profeta una pequeña cámara para que se quedara a medida que pasaba… Y cuando murió su bebé, ella lo acostó en su cama, y ensilló a una mula, y se fue al monte a buscar al profeta.
Cómo es que sus ojitos judíos destellaban a medida que su madre le contaba esta historia de cómo el gran profeta Elías vino al lugar y caminó por la casa a una parte y a otra hasta que fue ungido con el Espíritu de Dios, y luego puso su cuerpo sobre el pequeño bebé muerto, y estornudó siete veces y fue restaurado a vida.
¡Oh, qué día! ¡Cómo le encantaba! Y pensaba: “Eso es correcto. Oh, si tan solo hubiera vivido para verlo y vivido en el día en que vivió ese gran profeta. Yo habría sido como la mujer sunamita. Me habría aferrado a él hasta recibir mi vista. Pero, oh, el sacerdote me dice que los días de los milagros han pasado y que ya no hay tales cosas como milagros”.

14 Luego él pensó: “Sabes, aquí mismo donde estoy sentado ahora, a no más de cien yardas [92 m. Trad.] de donde estoy sentado, ese gran poderoso profeta Elías, con sus brazos alrededor de Eliseo bajaron por este camino abrazados. Pero los días de los milagros han pasado”. Me puedo imaginar que Bartimeo dijo: “Si ellos estuvieran caminando por este camino ahora, yo me colocaría en medio de ese camino y le gritaría a esos hombres hasta que vinieran y pusieran sus manos sobre mí, y oraran una oración de fe; y yo recibiría mi vista”.
Pero la parte desgarradora era que le habían dicho a él que esos días ya habían pasado. Entonces en su mente pensó esto: “Puede que se haya ido Elías; puede que se haya ido Eliseo, pero Dios no se ha ido”.

15 Y puedo ver una pequeña brisa a medida que sopla por entre las hojas, y él se movió otra vez para colocarse en el sol. Él comenzó una nueva historia en su mente. Entonces él pensó: “A una corta distancia de donde estaba parado, el poderoso Josué cruzó el Jordán con todo Israel, y el Jordán retrocedió en el mes de abril cuando las aguas estaban crecidas”. Pareciera como si Dios se hubiese esperado hasta que las aguas bajaran, pero Dios esperó hasta que las aguas estuvieran crecidas.
Y de esa manera algunas veces es con nuestra experiencia. Dios permite que lleguemos a un punto donde estamos sin esperanzas. Es cuando Él entra para mostrarle que lo ama a usted.
Y al organizar Dios todo el viaje, y a medida que Él entró y detuvo las aguas, e Israel pasó sobre tierra seca… Oh, él pensó: “Seguramente, si Jehová Dios fue así de grande en aquel día, que pudo detener el Jordán para que la gente pasara, seguramente, Él no ha muerto. Pero se me ha sido dicho por mi iglesia que esos días de los milagros pasaron. Y que no hay necesidad de intentar pensar al respecto. No volverá a suceder hasta que venga el Mesías”.

16 Y luego mientras él permanecía allí sentado, podía pensar también, que a no más de cien yardas [91 m. Trad.] de donde él estaba sentado, este gran poderoso Josué, un siervo del Señor, iba caminando un día en un paseíto por la tarde. Y mientras caminaba, él vio a un hombre parado con su espada desenvainada. Y Josué sacó su espada y se acercó a él. Y él se detuvo y dijo: “¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?”.
Y este gran poderoso guerrero estando parado y Él dijo: “No, más bien yo vengo ahora como Capitán del ejército de Jehová”.
Ese Capitán se había parado como a unas cien yardas de donde estaba él sentado. Y no se imaginaba, que el mismo Capitán del ejército de Jehová se encontraba a no más de cien yardas de distancia en este mismo tiempo.
Y de esa manera es esta noche, amigos. Muchos tratan de predicar a Cristo como un bebé en la cuna. Algunos tratan de predicar de Él como un hombre en la cruz. Pero el mismo Capitán del ejército del Señor ha resucitado de los muertos y está en este edificio esta noche, en el mismo poder y esplendor.

17 Y a medida que nos sentamos así como él lo hizo en los días de antaño, si dejamos de meditar en las afiliaciones de nuestra iglesia, si dejamos de meditar en nuestras obras, o las quitamos de las supersticiones que tenemos en nuestras mentes, y las colocamos en Él y en Su presencia, Él vendrá y hará la misma cosa esta noche que hizo con el ciego Bartimeo aquel día —si tan solo lo hacemos, si solo mantenemos nuestras mentes en Él.
Y noten, es cuando estamos pensando en esas cosas… La Biblia dice: “Si hay alguna alabanza, si hay alguna virtud, en esto pensad”.
Ahora, les quiero hacer una pregunta. ¿De qué nos sirve venir a la iglesia y sentarnos en la reunión y meditar y pudiéramos desalentarnos porque no recibimos una tarjeta de oración, o tal vez desalentarnos por alguna cosa mala que hizo un vecino, o desalentarnos de alguna cosita o de otra? Eso aleja a Cristo de Uds. Es cuando Uds. están pensando en Él.
Fue entonces cuando los discípulos, después de la resurrección, que iban por el camino a Emaús, mientras iban hablando de Él, fue entonces cuando Él se les apareció.
Tenemos nuestras mentes en demasiadas cosas del mundo. Si arrojáramos esas cosas de nuestra mente, y pensáramos en Él y en Su pronta venida, hubiera más revelaciones y poder en la iglesia. Pero seguimos pensando en las cosas… “¿Qué voy a hacer mañana? ¿Qué voy a hacer la próxima semana? ¿Podré mantener mi trabajo? ¿Irá a hacer eso…?”. Todas esas cosas están en las manos de Dios. Piensen en Cristo.

18 Y así como el ciego Bartimeo se encontraba sentado a un lado de esta puerta, y ciego, pobre, un hombre afligido, sin esperanza, pero él estaba pensando la clase correcta de pensamientos. Bueno, me puedo imaginar mientras lo veo, decir “Oh, si tan solo yo pudiera saber que ese mismo gran Capitán está parado allá a cien yardas ahora de mí, yo pudiera elevar mi voz, y Él me escucharía, y me sanaría”.
Y más o menos a esa hora que él estaba pensando de esa manera, unos niñitos pasaron corriendo. Y con ello venía mucho ruido, las personas diciendo una cosa y otra. Unas de ellas gritando: “¡Hosanna!”.
Los otros gritando: “Oye, Tú que resucitas a los muertos, Tú que resucitaste a Lázaro de los muertos…”.
Y los oídos del ciego Bartimeo captaron eso. Ese era el sonido de un sacerdote: “Oye, Tú santo-rodador, Tú que resucitaste a Lázaro de los muertos, tenemos un cementerio lleno de esos aquí arriba. Sube y resucita a uno de los nuestros”.
Esa es la misma burla y escarnio, que le hacen el día de hoy. El viejo espíritu de crítica no muere. Un día lo hará. Pero todavía está vivo esta noche y puede trabajar a través del hombre. “Ven y resucita a estos de los muertos, aquí arriba. Nosotros te creeremos”. ¿Cómo podría Él hacer algo en tan semejante desastre? Había diferentes opiniones.
Después de un rato puedo escucharlo a él decir: “¿Quién es el que va pasando?”. Y él no recibía ninguna consideración. Parecía que nadie estaba dispuesto a ayudarlo.
Y luego escuchamos a otro que habló y dijo: “Este es aquel fanático que anda alrededor sanando a las personas”. Eso pegó con fuego.

19 Cualquier hombre que tiene algo de Dios en él, tan pronto él escucha que Dios está haciendo algo, eso golpea en su corazón. Está destinado a anclarse. “¿Qué fue lo que dijo?”.
Y una damita amable se agachó y le dijo: “Señor, ¿no ha escuchado de Jesús de Nazaret?”.
“No. ¿Quién es Jesús de Nazaret?”.
“Bueno, es ese profeta de Galilea”. Dijo: “Él hace grandes milagros y señales”.
“¿Pudiera ser ese el Mesías?”.
“Bueno, una gente piensa que Él lo es. Usted puede sacar sus propias conclusiones mirando a la multitud. Unos dicen una cosa y otros dicen otra”.
Bueno, normalmente por donde anda Jesús, uno obtiene esa clase de multitud. Unos dicen una cosa y otros dicen otra. Porque donde quiera que se juntan los hijos de Dios, el diablo se sienta en medio de ellos. Ellos siempre lo han hecho. Y uno obtiene esa multitud diferente, unos diciendo una cosa y otros diciendo otra.

20 Bartimeo… Esas grandes Escrituras que había tenido en su mente y en su corazón desde que él era un niñito, cada una de ellas parecían juntarse en ese momento. Oh, cuando un hombre está en necesidad, si Ud. siente esta noche la necesidad de Cristo, todo lo que alguna vez escuchó de Él se presentará.
No hace mucho estuve al lado de un hombre que se estaba muriendo; en un accidente. Y yo hablé con él. Él se estaba muriendo lentamente. Y yo le dije, le dije: “Si Ud. alguna vez ha orado, es mejor que ore en este momento”. Y empecé a alejarme. Él dijo: “No me deje”. Quizá dos horas antes de eso, él me hubiera corrido. Pero él tenía una necesidad. Hermano, cuando los hombres tengan necesidades, buscarán a Dios. Seguro que lo harán. Él tenía una necesidad.

21 Un capellán me dijo hace un tiempo que en el ejército, una noche lo mandaron llamar a una de las tiendas. Y un gran oficial había sido ametrallado a través de… las balas lo habían atravesado. Y él se estaba muriendo. Y alguien le había dicho que fuera para allá. Y él le dijo al hombre, él dijo: “Señor, ¿Es Ud. un Cristiano?”.
El dijo: “Uno vez lo fui”.
Le preguntó: “¿Cuánto tiempo lleva descarriado?”.
Dijo: “Bueno, no lo sé”.
Le dijo: “¿En una ocasión conoció a Cristo?”.
Le respondió: “Sí, señor”.
Dijo: “¿En qué parte lo dejó?”.
Él estaba luchando y se le estaban llenando de sangre los pulmones. Y él dijo: “Le conviene pensar rápido”.
Él dijo: “¿Qué puedo hacer?”.
Le respondió: “Regrese a donde Ud. lo dejó y comience desde allí. Es allí donde lo encontrará a Él, es donde usted lo dejó”.
Y él se quedó allí un momento mientras luchaba y una sonrisa apareció en su rostro. Él dijo: “Ahora, lo recuerdo”.
Él dijo: “Empiece desde ahí, señor”.
Le dijo: “Ahora, me acostaré a dormir; ruego para que el Señor cuide mi alma. Si he de morir antes de despertar, oro para que el Señor se lleve mi alma”. Y cuando dijo eso, él levantó sus manos y sonrió y fue a encontrarse con Dios. Instruye el niño en su carrera.

22 Bartimeo, en este momento todas aquellas enseñanzas, de Jehová siendo el poderoso Libertador, surgieron para él. ¿Qué era? Él tenía una necesidad. Y se puso de pie y gritó: “¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”.
Ahora bien, desde donde él estaba sentado, a la calle eran probablemente unas cuarenta o cincuenta yardas [de 36 m. a 45 m. Trad.] y toda la gran multitud alrededor, unos de ellos arrojándole fruta madura a Él, y unos gritando esto, y otros gritando aquello. Uds. saben, físicamente Jesús no lo escuchó. Alguien dijo: “¡Oh, cállate!”. Dijo: “¿Qué no sabes lo que estás haciendo? De seguro estas emocionado. De seguro estás fuera de sí. Quédate quieto”.
Y el mundo siempre ha tratado de mantener al verdadero creyente quieto. Pero eso no detuvo a Bartimeo. Él conocía sus enseñanzas de niño, que Jehová era un libertador. Y si esta persona era el Mesías, él tenía derecho de recibir ayuda.
Y yo digo la misma cosa esta noche. Si Jesús es el Hijo de Dios, ha resucitado de los muertos, el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, nosotros tenemos el derecho de pedir ayuda, porque Él dijo: “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis; y os vendrá”. Tenemos el derecho de pedirlo. Esas son las enseñanzas de la Biblia. Tenemos derecho a ello.

23 Jesús, de espaldas, caminando, y los sacerdotes gritándole, burlándose de Él, otros clamando: “¡Hosanna!”… ¿Pero se fijó Ud. que todo el peso del mundo entero estaba sobre Él? El Calvario, le esperaban las horas oscuras del Getsemaní. Y, oh, a medida que iba caminando, Él no se fijó en sus burlas.
Ustedes saben, cuando alguien habla mal de Uds., y quieren responderle y enojarse por eso, eso muestra que Uds. todavía no se han profundizado lo suficiente con Dios. Los hombres grandes no hacen esas cosas. Eso es lo que para mí lo hizo a Él Dios. Él era grande. Él no se tenía que fijar en su pequeño escarnio. Él tenía un propósito. Él tenía una obra por hacer, y esa era cumplir lo que Dios lo había enviado a hacer. Y Él estaba determinado a hacerlo. A Él no le importaba lo que dijeran.
Y yo digo esto con todo el respeto que tengo. Me han ofrecido grandes posiciones en iglesias si solo me olvido de la sanidad Divina; y un buen salario, una buena casa. Pero Dios me envió a orar por Sus hijos enfermos. Y no importa lo que alguien más diga, yo tengo una comisión que hacer. Y ellos pueden decir: “Santo-rodador”, o lo que sea que deseen, yo tengo una comisión que hacer. Y Uds. tienen una comisión que hacer. Y todo el que es nacido del Espíritu de Dios tiene una comisión que hacer. No hace ninguna diferencia lo que el mundo diga. Y Uds. no se fijan en sus burlas.

24 Él tenía algo en su corazón. Él iba al Calvario. Se tenían que tomar decisiones. Y a medida que Él caminaba por la calle y la gente tirándole cosas y gritando… Ahora, sabemos que su voz entre todas esas miles de voces gritando, este pobre, viejo, flacucho, mendigo harapiento, lejos a un lado de la puerta, Jesús no pudo haber escuchado su voz.
Pero él tenía un corazón sincero. Tenía la misma cosa en él como la mujer que tocó Su vestidura. Y mientras me fijo en él, mientras ellos decían: “Oh, Él va pasando”.
“¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia!”. Puedo oírle decir: “Dios, no dejes que Él me pase de largo”.
Y más o menos en ese momento, Jesús se detuvo, miró alrededor, igual como Él lo hizo con la mujer que tocó Su vestidura. Su voz, tal vez, no lo tocó a Él; pero su fe lo tocó a Él.
Ese es el tipo de toque que Jesús quiere sentir de esta iglesia en esta noche: no nuestra voz, sino nuestra fe. Podríamos gritar con todas nuestras fuerzas; eso no lo tocaría a Él. Es nuestra fe que lo alcanza y lo toca. Eso es lo que Él está buscando esta noche, amigos, a alguien que tenga fe.

25 Y Jesús se detuvo. Él se dio la vuelta, dijo: “Tráiganlo. Tú fe te ha salvado”, fue la voz que le respondió. “Tú fe te ha salvado”. Y puedo ver a ese mendigo ciego mientras se queda allí después que Jesús le había pronunciado eso, mientras él… preguntándose qué había sucedido. Una pequeña sensación fresca quizá le recorrió el cuerpo. Y él empezó a ver, y vio sus manos. Y supo entonces que el Dios de Elías, que el Dios de Moisés, ese gran Capitán del ejército del Señor que estuvo solo un poco alejado de la puerta, estaba otra vez en tierra. Era una señal. Y se fue por la calle glorificando a Dios.
Yo les digo en esta noche, amigos, ese mismo Capitán del ejército del Señor está en este edificio esta noche y la fe suya puede detenerlo a Él. Solo piénselo, no importa cuál sea la carga, todos los pecados del mundo descansan sobre Él, toda la sanidad del mundo descansa sobre Él. Y lo que usted dice: “Bueno, yo solo soy una ama de casa. Soy…”. No importa lo que usted sea…
Jesús tenía todo eso en Su mente. Nosotros diríamos en esta noche: “Oh, no me moleste. Tengo tantas cosas que pensar. Y mira a todas las celebridades alrededor”. Pero ese pobre, pequeño, insignificante mendigo ciego tuvo suficiente fe para detenerlo a Él en Su trayectoria al Calvario. Y Él se dio la vuelta y le dijo: “Tú fe te ha salvado”.

26 Ese mismo Jesús vendrá de la gloria esta noche a cualquiera que tenga necesidad. ¿Lo creen? Oremos.
Nuestro glorioso y bondadoso Padre celestial, es en verdad con agradecimiento en nuestros corazones que nos acercamos a Ti ahora. A medida que este avivamiento está dando inicio, almas están llegando al altar, los enfermos están siendo sanados, y las alabanzas de Dios se empiezan a colocar en los labios de los santos, la conversación de vecino a vecino…
Oh, Dios, ¿vendrás esta noche a nosotros? Y que pueda haber muchos sentados aquí esta noche que te detendrán, Señor, y que reciban su sanidad. Concédelo, Señor.
Que Tú mismo te muestres vivo esta noche, aunque la enseñanza de hoy nos dice, a muchos de nosotros, que los días de los milagros han pasado. Pero leemos en la Biblia que Jesús el Señor dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin del mundo”. Y las cosas que Tú hiciste en aquel entonces, las harás hasta que regreses otra vez.
Oh, Cristo, oramos esta noche en este mundo moribundo al final de la edad, que Tú nos bendigas esta noche con Tu Presencia y lo vuelvas a hacer esta noche, y le pruebes a esta congregación así como lo hiciste con el ciego Bartimeo y hace mucho tiempo, que Tú todavía estás en la tierra, y que el mundo fue hecho por Ti, y Tú lo mantienes todo en el poder de Tus manos. Concédelo, Padre. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

27 Ahora, con estas pocas palabras resquebrajadas, que fueron dichas con este propósito, para que su fe descanse solemnemente en la obra finalizada del Señor Jesús. Y estoy confiando en Dios que Uds. recibirán aquello que están buscando esta noche. Y ahora, que Sus bendiciones descansen sobre Uds.
Vamos a llamar una línea de oración y orar por unos de los enfermos. Ahora bien, estoy tratando de hacerles llegar esto a la gente. Yo ciertamente puedo… pudiera llamar a cien o doscientas personas aquí arriba, pasarlas por aquí, imponiendo manos sobre ellos. Eso sería maravilloso. Eso es Escritural. Pero siendo que hay muchos hermanos en el campo que hacen eso… Y por la gracia de Dios, desde que era un niñito bebé, Dios dio un don; es un don para ver con anticipación, o predecir, o ver cosas que deben suceder y que han sido. Si ustedes…

28 Hay dos cosas que yo sé, si acaso este fuera mi último sermón esta noche. Hay dos cosas que yo sé, y hay dos cosas que yo creo. Ahora, hay dos cosas aquí que yo creo; hay dos cosas aquí que yo sé. Yo observo la savia en el árbol, como es que cuando llega el tiempo de invierno, esa savia baja a la raíz del árbol y se queda allí durante todo el invierno. Ahora bien, esa savia no tiene inteligencia propia para hacerla bajar a las raíces del árbol.
Veo una flor, y la helada la golpea. Joven o vieja, inclina su cabecita, una semillita negra brota de ella, y tiene una procesión fúnebre. Llegan las lluvias de otoño y entierra la semillita. Después llega el invierno y la congela, y la pulpa sale de ella. Ha desaparecido completamente hasta donde el mundo sabe. Ninguna ciencia pudiera encontrar restos de la semilla.
Pero solo deje que el sol cálido comience a brillar en la primavera, y esa semillita volverá a vivir; esa flor saldrá de nuevo. Ahora bien, no tiene inteligencia; no tiene poder por sí misma. Hay algo que la hace salir de nuevo. Eso es lo que yo sé. Yo creo que el que hace eso es Aquel que en la Biblia es llamado Jehová Dios. Eso es lo que yo creo.

29 Y luego yo sé y creo con todo mi corazón que Jesucristo llena cada requisito del Mesías judío del Antiguo Testamento. Yo creo que era Aquel que Isaías 9:6 estaba hablando. Yo creo que era Aquel del cual Moisés habló, todos los profetas testifican de ello. Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Jehová Dios, que Dios hizo sombra sobre María, creó una célula de sangre en ella, y dio a luz un Hijo, Jesucristo; Dios vino y habitó en este cuerpo, reconciliando Consigo al mundo. Yo creo que este Jesús es el Hijo de Jehová Dios. Son estas dos cosas que yo creo.
Hay dos cosas que yo sé: viene siendo cómo la savia va y viene y vive, vive perpetuamente. Y luego sé esto, que desde que yo era un niñito bebé, la primera cosa que recuerdo fue una visión. Algo que me hablaba. Yo tengo cuarenta y siete años. He visto miles de visiones por la gracia de Dios. Y nunca he visto que falle ni una sola vez.

30 Luego yo leo en la Biblia, y veo a José, a muchos otros en la Biblia, de cómo ese Espíritu vivió en hombres en el Antiguo Testamento. Veo cómo vivió en el Nuevo Testamento. Cómo José miraba visiones, y los profetas miraban visiones, y cómo él interpretaba sueños, y el Espíritu de vida en el profeta. Lo veo acá con Pablo, Pedro, en muchos otros del Nuevo Testamento.
Y yo creo que estas dos cosas que yo sé son el producto de estas dos cosas que creo. Dios ha enviado a Cristo al mundo. Él murió por pecadores, y Él vive hoy con Su pueblo, con Su naturaleza. Ninguna hierba pudiera vivir, ningún árbol pudiera vivir, ninguna flor pudiera florecer, y nosotros ni siquiera estaríamos aquí si no fuera por Dios.
Y yo creo que estas visiones están asociadas con El, en Su propia voluntad soberana para enviar dones al mundo, para que la gente pueda estar sin excusa en el día del juicio. Y si soy fiel a Él a pesar de los críticos y lo que pudiera ser, y ser tan fiel como yo puedo serlo a Su Palabra y al llamamiento, creo que un día lo veré a Él en paz. Y quiero ver que estén paradas conmigo, literalmente a millones de personas de las cuales he sido un instrumento ganándolos para Cristo.

31 Y, oh, mis queridos amigos, viendo que la vida es tan corta, a menudo me pregunto a dónde se ha ido todo. Puedo recordar que hace veintidós años por aquí en Wickenburg, Arizona, en un rancho ganadero, la primera vez que vine a Arizona —a penas un muchacho. Y aquí estoy un hombre de mediana edad. Me parece que fue apenas el año pasado.
El día de hoy estuvimos cabalgando por ese camino. Oh, ha cambiado tanto. Algo ha sucedido.
Pero hay una cosa que sí sé: Que un día glorioso cuando Él venga, Él me llamará. Aunque me encuentre en el polvo de la tierra, Él me llamará si soy fiel.
Ahora, a mi ministerio, y a los que el Señor me ha enviado, esta noche quiero ser fiel y orar por la gente. Ahora, cuando vengan ellos a la plataforma, no es tanto el que yo pueda tocarlos… Ahora, en África, India….

32 El Hermano Arganbright está en la plataforma esta noche quien acaba de estar conmigo en Zúrich, Suiza, donde hubo un promedio de diez mil cada noche que venía a Cristo. Y también en Karlsruhe, Alemania.
En África vi a treinta mil paganos nativos que aceptaron a Jesucristo como su Salvador personal en una sola reunión. Y veinticinco mil (se estima) sanaron con una sola oración, cuando apenas habían estado en la plataforma tres personas.
Cuando ellos vieron la Palabra y la vieron haciéndose real ante la gente, eso quedo concluido. Ellos lo creyeron. Recogieron siete camiones con muletas, viejas sillas de ruedas, y palos, y cosas con las que habían caminado, después que se hizo una sola oración por la gente.
¿Qué fue eso? De manera masiva; ellos lo tocaron a Él igual como lo hizo el ciego Bartimeo, en común acuerdo. Ahora, hagamos eso esta noche. Creamos eso esta noche. Tengamos fe en eso esta noche.

33 Están enfermos, si Uds. lo están, yo he venido a ayudarles. Si yo fuera médico, intentaría hacer todo lo posible por ayudarles en el mundo de la ciencia médica. O, tal vez los doctores ya lo desahuciaron. Tal vez usted está más allá de la ayuda del médico. Pero no está sin esperanzas. Estoy tratando de decirles que hay otro Médico, que es un Médico de médicos, que hizo su cuerpo mortal. Y Él le ama. Y Él ha hecho una provisión para Ud. Y Él sólo le ha pedido que lo acepte y lo crea. Quiero que lo hagan mientras llamamos la línea de oración.
¿Qué tarjetas fueron? U… U… Anoche llamamos desde el número 50, ¿no es así? ¿A partir de allí? Llamemos a partir del número 35 esta noche. Así nos lo repartimos en dos noches. U-35. ¿Quién tiene la tarjeta de oración, podría levantar su mano? Miren su tarjeta de oración.

34 Nosotros simplemente lo hacemos de esa manera para que no haya enredos y: “Yo quiero la tarjeta de oración número 1. Yo tengo que tener 2 o…”. ¿Ven? Nosotros hacemos eso. Solo las revolvemos. Y cuando los muchachos las reparten, les presentan a ustedes las tarjetas de oración, o se les instruye para que lo hagan así, para que las revuelvan bien. Usted quiere una, solo se le entrega y ya, ¿ven? Y ellos no saben qué número va. Y nadie sabe a partir de donde comenzará la línea. Solo llegamos aquí y como yo me sienta guiado, empiezo a partir de allí. Pero eso no tiene nada que ver con que la gente sea sanada.
Muy bien. ¿Se encuentra aquí en el edifico? U-35. Muy bien. 36, ¿Levantaría su mano si puede? Miren ahora su tarjeta de oración, y miren la de aquellos que no se puedan levantar y demás. ¿36? ¿Tiene usted la U-36? Muy bien, por aquí. ¿37? Fíjense bien. ¿38? ¿Pudiera levantar su mano la 38, por favor? ¿Usted la tiene? ¿39? ¿40? ¿Quién tiene la U-40, levantaría su mano? ¿Tiene usted la U-40, dama? ¿Qué? 40. ¿41? Muy bien. 42. ¿43? ¿44? ¿45? ¿46? ¿47? Bien. ¿48? 48. ¿Se me escapó? Vi a una niñita que se levantó en el balcón. ¿48? ¿49? Vean, todos… 49. ¿La obtuve? ¿50?

35 En la línea de oración, santos, debemos tener todo muy reverente, ¿ven? Nos estamos acercando a Dios. ¿Cuántos entienden eso? Oh, solo es… Dios está en Su santo templo. Que el mundo guarde silencio, ¿ven? Debemos venir con reverencia, con respeto.
Y tengo unas cosas para la próxima semana, si es la voluntad del Señor, queremos tratar de enseñar en ello. La razón por la que el Espíritu no está operando en la iglesia de la manera que es, entre esta gente, es porque, mucho de ello es por causa de irreverencia. Ellos no lo respetan. Ustedes tienen que respetar cualquier cosa que Dios manda, ¿ven? No importa lo que sea; ustedes lo tienen que respetar para obtener algo bueno de ello. Miren entonces, en cualquier momento que ustedes lo respetan…
Miren a Martha, cuando ella fue a encontrarse con el Señor Jesús a la muerte de su hermano, ella dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.”. Ella todavía lo respetaba, aunque Él se había rehusado a venir a ella. Pero dijo: “Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. ¿Ven? Allí estaba ella. Ella no había perdido su fe en Él. Y ella lo respetaba.

36 Pedro y Juan al pasar por la puerta llamada la Hermosa, dijeron: “Míranos”. En otras palabras: “Haznos caso. Tranquilízate y mira hacia nosotros”. Por toda la Biblia fue con respeto. Ahora, démosle a Dios respeto esta noche. Y que todos…
Ahora bien, estamos tratando de salir tan rápido como podamos. Y antes de comenzar, quiero orar por estos pañuelos que están aquí en la plataforma. ¿Pueden orar junto conmigo? Ahora, quiero que oren. Miren, no soy el único en esta reunión. Yo solo soy uno. Soy uno de ustedes. Estamos todos juntos en esta reunión, ¿ven? Y ayúdenme a orar ahora a medida que oramos por estas personas enfermas que representan estos pañuelos.
Bondadoso Padre celestial, en los tiempos pasados, se nos enseña en la Biblia que ellos tomaron del cuerpo de San Pablo pañuelos y sudarios. Se los enviaban a los enfermos y afligidos. Había tantos que él no podía llegar a todos. Y espíritus inmundos salían de las personas; enfermedades eran curadas.
Ahora, nos damos cuenta que no somos San Pablo, pero sabemos que Tú todavía eres Jesús, y Tu amas a Tu pueblo. Y yo oro que cada pañuelo que está en esta cajita, que tocará al enfermo, que ellos puedan sanar en conmemoración de la santa Palabra de Dios. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Gracias, Hermano Brown.

37 Oh, ahora es el tiempo. Ahora, mantengan a sus bebés cerca de ustedes. Hay epilepsia aquí esta noche, amigos. Esa es la cuestión. Yo creo que fue en Phoenix… No, no, discúlpenme; fue en Jonesboro, donde sucedió algo al respecto. Así que ahora, solo sean tan reverentes como puedan. Solo guarden reverencia, crean con todo su corazón. Dios de seguro les concederá su petición.
Ahora bien, si hay algo que Uds. creen, y Uds. ven algo que quizá no creen, si tan solo se mantienen quietos solo por unos pocos instantes…
¿Cuántos de los que están aquí ahora, les quiero preguntar, no tienen tarjeta de oración? ¿Que no tienen tarjeta de oración, pero que creen que Dios los sanará? Quiero ver sus manos, por todas partes. Ahora, ¿piensan ustedes que estaría en el bondadoso Padre celestial hacer algo por una persona y no hacerlo por otra? Su sanidad ahora no se basa en la salvación suya. Se basa en los méritos de su fe. ¿Creen Uds. eso? Es en su fe.

38 Ahora, quiero que miren hacia acá, y sean reverentes. Y si hay alguna duda en sus mentes, sáquenla. Dios nunca lidiará con una persona que sea irreverente. Solo recuerden eso. Él solamente lidiará con aquellos que, como dijo mi sermón esta noche, que están meditando en Su Palabra y en Su bondad. Ahora, crean. Y ahora Uds. miren hacia acá y solo manténganse lo más silenciosos posible y oren.
Y digan esto, si no tienen una tarjeta de oración: “Señor, tócame a mí en esta noche. Permíteme por fe tocarte así como lo hizo el ciego Bartimeo”. Y si Ud. hace eso, y Él no se da la vuelta y le habla igual como lo hizo con Bartimeo, entonces yo soy un falso profeta.
Esa es una gran declaración, ¿verdad? Y recuerden, por la gracia de Dios, yo he estado en contacto personal con más de diez millones de personas, ¿ven? Por lo tanto yo peso mis palabras. Pero sé en Quien he creído. Conozco lo que dice Su Palabra. Yo sé que Él es Dios y que no puede fallar. Esa es la razón por la que creo en Él.

39 Ahora, ¿va a ser esta dama, la dama que viene? Muy bien. Ahora. Quiero que hagan esto por mí. Quiero que miren para acá y crean con todo su corazón, ahora, la historia que les he dicho. Jesús ha resucitado de los muertos. Y ahora, miren, Uds. pueden tocarlo a Él por medio de sus enfermedades.
Ahora, si Uds. quieren sanar con un propósito, para la gloria de Dios, digan: “Señor, quiero ser sanado y yo te serviré. Daré mi vida a Ti”.
Ahora, aquí… ¿Cuántos de los que están aquí saben que yo no los conozco y que no sé lo que está mal con Uds., levanten la mano, todos, en la línea de oración, cualquier cosa, que sabe…? Vean. Muy bien. Entonces no lo sé.
¿Pero cuántos saben que si Jesús estuviera parado aquí esta noche, y Uds. le pidieran que los sanara, que Él les diría que ya lo hizo? ¿Cuántos saben eso? Eso es cierto. Entonces la única cosa que Él puede hacer, es hacer algo para tratar de que Ud. crea en Él. ¿Es eso correcto? Ahora, Él les pudiera decir igual como lo hizo… Bueno, aquí está un caso con una mujer que llegó primero, solo vamos a hablar con ella.

40 Ahora bien, ¿a cuántos les hubiera gustado haber vivido en los días de la Biblia, veamos sus manos, en el tiempo que estuvo Jesús aquí? Seguro que nos gustaría. Entonces si Jesús está vivo, ¿está Él todavía aquí? Entonces todavía son los días de la Biblia. Entonces si Él es el mismo, Él es el mismo en principio, en poder, y todo, todo excepto el cuerpo corporal.
Ahora bien, aquí está una mujer, y yo soy un hombre. ¿Me imagino que somos desconocidos el uno para el otro, dama? ¿Lo somos? No nos conocemos el uno al otro. Ahora, aquí está una mujer que es desconocida para mí. Quizá todos Uds. la conozcan. Quizá muchos de Uds. la conozcan. ¿Hay alguien allá que conozca a la mujer, levante su mano, alguien en la reunión? Sí, ya veo. Sí, está bien. Muy bien.
Ahora, Uds. la conocen. Yo no. Pero entonces el saber yo algo de ella, pues es imposible. Y de la única manera que yo pudiera hacerlo, sería porque Cristo permitiría que se hiciera. ¿Es eso correcto? Ahora, qué si Él estuviera parado aquí delante de la mujer, y Él hiciera… Si ella quiere sanidad para ella misma, o lo que sea que quiera, Él le diría a ella que Él murió en el Calvario para dárselo, su deseo. Su vida fue traída, derramada; Su sangre fue derramada y todo, y el Espíritu Santo está aquí para darle a ella, su deseo.

41 Ahora, si el Señor Jesús hace algo aquí mismo esta noche en esta misma plataforma, como Él lo hizo junto al pozo en Samaria, habló con aquella mujer hasta que encontró dónde estaba su problema, y le dijo cuál era su problema, y ella dijo que esa era la señal del Mesías… ¿Cuántos saben que eso es verdad? En la Biblia, en San Juan el capítulo 4.
Bueno entonces, si Él regresara… Él es la Vid ahora; nosotros somos los pámpanos ahora. Y si Él regresara e hiciere la misma cosa con esta mujer, ¿creerán todos Uds. en Él de todo corazón?
Miren, yo no creo en jurar. La Biblia dice que no juremos ni por el cielo ni por la tierra ni por nada. Pero con esta Biblia en mi mano, y Dios siendo mi juez, hasta donde yo sé esta es la primera vez en mi vida que yo he visto a la mujer. Y tal vez es la primera vez que ella me ha visto a mí, o al menos que me haya visto desde la audiencia. ¿Es eso cierto? Desde la audiencia, la primera vez que Ud. me vio. Esta es la primera vez que la mujer me ha visto. Muy bien.

42 Ahora, si puedo hablar con ella y Dios regresa y hace a través de Su iglesia esta noche la misma cosa que Él hizo entonces, eso lo debe establecer para siempre para cada uno de Uds. ¿Es eso correcto? Debe quedar establecido para siempre.
Ahora, hermana, solo para decirle una cosa, siendo que después de haber estado predicando y tan cansado como lo estoy, estoy aquí solo para tratar de ayudarla. Y sin saber nada de usted, pero de seguro Ud. ha venido por alguna causa. Y si Dios me deja saber (Ud. siendo el juez), si Dios me deja saber el motivo por el cual está usted aquí, ¿le creerá a Él y creerá que Él le va a dar aquello por lo cual ha venido? La audiencia ya dijo que ellos lo harán.
Ahora, quiero preguntarle algo. Hace un segundo, un sentir diferente vino sobre usted, que Ud. sabe que Algo está presente aquí aparte de su hermano. Un sentir muy dulce vino sobre Ud. ¿Por qué? Yo vi esa Luz que bajó directamente sobre Ud. Y eso es lo que es.

43 ¿Cuántos han visto la fotografía de eso? Veamos sus manos. Creo que tienen unas aquí. Ellos deberían tenerlas. Está en Washington, D.C. con derechos de autor. Ahora, eso es lo que es. Dios… Sí. Allí, la dama tiene una allí.
El Ángel del Señor que guió a los hijos de Israel, Jesucristo, el Ángel del pacto, eso acaba de pegar en la dama. Que ella sea testigo. Algo vino sobre ella como lo acaba de atestiguar. Tal sentir, aún le trajo lágrimas a sus ojos. Ahora, ese es Él.
Y ahora, si Ud. cree eso, entonces obrará. Ahora, si la audiencia puede todavía escuchar mi voz… La mujer parece estarse yendo de mí, y la veo toda preocupada por algo. Ella es muy nerviosa, en extremo. Esa es la verdad. Levante su mano si eso es verdad.

44 Ahora. Solo un momento. Usted es… Ud. tiene algo físicamente mal, lo cual está en su espalda. Ud. tiene un problema de espalda que la está molestando. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso es verdad. Ahora, ¿cree usted? Allí está la dama. Un poder hizo eso.
Ahora, en este preciso momento, yo no sé qué le dije a la mujer. Uds. escucharon a alguien hablando, pero ese no fui yo. Yo no la conozco. Lo que haya dicho, fue la verdad. Ese es alguien más hablando a través de uno. ¿Entienden lo que quiero decir? Ahora, a ustedes ministros. ¿No creen que sea Cristo hablando a través de Uds. cuando están predicando la Palabra? Bueno, eso no les debiera de extrañar. Es Cristo respondiendo a través de otro tipo de don, un don profético.
Ahora, aquí está parada la dama. Lo que se le haya dicho es verdad. Ahora, ese es el mismo cuadro que estuvo en el pozo de Samaria. ¿Cuántos creen que esa es la verdad? Muy bien.
Entonces eso prueba que Él está vivo. Nuestra religión no es en vano. La religión Cristiana es la única que puede probar que su fundador está vivo; y ese es Jesús. Ahora, el sanar a la mujer, si esa es su necesidad, yo no pudiera hacerlo. ¿Pero cree Ud. que recibirá lo que ha pedido? ¿Lo cree Ud.? Sabiendo que usted cree que lo recibirá…

45 Ahora, qué… Solo un momento. Alguien apareció en una visión a un lado de la mujer. Ella aún no está del todo satisfecha. Hay algo más que está en su corazón, porque el Espíritu Santo me acaba de decir que eso es así. ¿Es eso cierto? Y yo veo a alguien en uniforme. Es su hijo. Ud. está orando por él, y él no es salvo. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, miren eso. ¿Cree ahora con todo su corazón? Oremos.
Oh Jesús, Tú Hijo de Dios, ten misericordia de esta audiencia y de mí esta noche, y derrama el Espíritu Santo que disipará toda sombra de duda del edificio. Y que el poder de Dios tenga la preeminencia esta noche y tenga la iniciativa. Y que quite toda duda y escepticismo, y que Él sane a todos los enfermos y necesitados esta noche.
Bendice a esta querida mujer, y dale todo aquello que está en su corazón. En el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. Que Él lo conceda.
Ahora, en lo que a eso concierne, es un asunto concluido. ¿Es eso correcto? Jesús dijo: “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.

46 ¿Qué está pensando, hombrecito hispano, sentado allá con esa asma, sentado al final del asiento? ¿Cree Ud. que Jesucristo lo sana? Bueno, entonces está sanado. Amén.
Ahora, el hombre está como a unos treinta o cuarenta pies de distancia [9 a 12 m. Trad.], pero permítanme preguntarle algo, y escuchen Uds. al hombre. El hombre estando sentado allí estaba diciendo en su corazón: “Yo creo que esa es la verdad”. Él estaba testificando que esto era verdad, y creyendo que Dios podía sanarlo. ¿No es eso cierto, señor? El pequeño hisp… Levante su mano. ¿Es eso cierto?
Ahora, ¿percibió Jesús sus pensamientos? ¿Es eso correcto? ¿Tocó la mujer Su vestidura? ¿El ciego Bartimeo lo tocó a Él? Ese hombre lo tocó. Y Él está vivo aquí en esta noche. Él está aquí mismo, ahora.
Oh, ¿por qué somos tan torpes? Oh, hemos sido arrastrados a esto, y arrastrados a aquello, y arrastrados a todo al punto que honestamente, la pobre gente no sabe qué creer. Han sucedido tantas cosas, solo diciendo esto, que el Dr. Fulano de tal dice esto, y el Dr. Fulano de tal dice aquello, y esta iglesia dice esto, y esta otra dice aquello. La gente ni siquiera sabe qué creer. Pero, hermano, le concierne a la Biblia y es la verdad. Amén.

47 Ahora, crean. Ahora, damita, bendito sea su corazón. Ud. se parece en el rostro a mi mamá, y ella usa unos pequeños lentes de la misma manera. Y si yo pudiera hacer algo por usted, Dios en el cielo sabe que lo haría, hermana. Pero no puedo, porque solo soy un hombre. Pero si Dios me dice para qué vino usted, lo que usted le quiere pedir a Él, y Dios me hace saber lo que usted le quiere pedir, ¿creerá Ud. que Él le dará lo que está pidiendo? Que Dios lo conceda.
Usted está aquí para pedirle a Él que le quite un tumor. ¿Es correcto? ¿Si Dios me dice en dónde está ese tumor, le hará… le dará una poquita más de fe? Está en su espalda, se llaman tumores cutáneos. Eso es lo que Él dijo. Muy bien. Créalo ahora, y sea sanada. En el Nombre de Jesús, sea hecho. Amén. Dios le bendiga, hermana, y la sane completamente.

48 Usted está tratando de creer, hermano. Si continúa así, Él lo sanará, ¿ve? Ahora, simplemente no piense que Ud. es un caso imposible. Estuvo con usted al estar sentado aquí la otra noche. Y la Luz lo siguió por todo el pasillo y lo llamó de regreso, pero en eso vino la confusión. Siga creyendo. Cuando yo la vea, se lo diré.
¿Cómo se encuentra, señor? ¿Cree Ud. en el Señor Jesús con todo su corazón? ¿Cree que Él ha resucitado de los muertos, y que ha regresado en la iglesia en la forma de Espíritu, llamado el Espíritu Santo? Y a través de este Espíritu Santo… el cual el mundo no puede matar; lo pueden contristar, pero no lo pueden matar. Cuando Él estaba en el cuerpo humano, ellos podían matar eso, y lo hicieron. Se salieron con la suya. Pero no pueden matar el Espíritu. Es inmortal. Y Dios hará Su obra. Él está determinado a hacerla. Y ahora, si Dios me dice qué es lo que me quiere pedir, ¿lo creerá con todo su corazón?

49 Eso es correcto, señor, que inclinó su rostro. Dolores de cabeza, problema en la garganta, el hermanito mexicano. Si lo puede creer con todo su corazón, puede tener lo que ha… ¿Lo cree? El muchachito mexicano sentado allí mismo al lado de usted, señor, es donde sucedió. Eso es… No, usted, allí mismo. Sí, señor. Muy bien. Todo ha terminado. Puede irse a casa y ser sanado. Dios le bendiga.
Ahora, ¿qué hizo eso? Vi que algo estaba parado aquí. Y el hombre se tomaba de su garganta —la visión. Y vi que este hombre no era hispano. Y yo solo seguí la guianza del Espíritu. Miré y allí estaba la Luz suspendida sobre el hombre. Después se abrió la visión. Allí está.

50 Ahora, la Biblia dice en el capítulo de Hebreos… o, la carta de Hebreos, que Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Es eso correcto? Bueno, ¿qué le sucedió a ese hombre? Él nunca me tocó a mí. Pero él tocó algo. Y la Biblia dice que Él era un Sumo Sacerdote. Ahora, Él está para hacer intercesiones en base a su confesión ahora. ¿Es eso correcto? ¿No es Él maravilloso?
Ahora, el hombre aquí… Ahora, ¿dijo que creía señor? Veo que ha habido algo… un doctor está asociado con este caso. Era algo detrás de su oído izquierdo, en su cuello. Era una verruga. Y él la cauterizó. Volvió a salir como un crecimiento. Exactamente correcto.
Esta escondido de mí. No puedo verlo, porque usted ha estado de esta manera. ¿Cómo podría yo saber lo que sucedió? ¿Cree Ud. con todo su corazón que Dios lo sanará, que sanará también a su esposa, y se pondrá bien? Artritis y problema en la garganta. Eso es cierto, ¿no es así? Muy bien, señor. Y lo cree con todo su corazón. Bueno, Sr. Earnest Wells, puede irse sanado.
Yo nunca lo he visto en mi vida, no lo conozco ni nada, pero eso es verdad, ¿no es así? Exactamente. Siga adelante ahora. El mismo Dios que supo quién era Pedro, y quién era su papá, y todo con respecto a él, lo conoce a usted. Vaya y sea sanado en el Nombre de Cristo.

51 ¿Le creen a Él? ¿Lo están amando a Él con todo el corazón? ¿Están teniendo fe?
¿Cómo le va, señora? Por supuesto, somos desconocidos el uno para el otro. Yo no la conozco. Nunca la he visto en mi vida. Somos unos perfectos desconocidos.
Tiene un problema cardíaco, ¿no es así, señora? Y un problema femenino, la joven sentada allí. Ese es el muchachito sentado a su lado, es su hijo. ¿Me cree que soy el profeta de Dios? ¿Cree que Dios lo sanará a él del asma, que lo pondrá bien?
Ahora, la señora sentada al lado suyo es su madre. Hay tres generaciones sentadas allí. Y usted tiene un problema en su pierna, ¿no es así, señora? Muy bien, ponga sus manos… Hijito, pon tus manos en tu madre y abuela.
Oh, bondadoso Padre celestial, en el Nombre de Jesucristo, que esta audiencia pueda estar consciente, Señor, que eres Tú. Esas personas sentadas aquí… Oh, es el Señor Jesús viviente. Concédelo, Señor, su sanidad, para la gloria de Dios. En el Nombre de Cristo oramos. Amén.

52 Sí, es verdad, la fe de Uds. entre la audiencia está haciendo contacto. Ahora mismo, por todos lados. Pero atravesar esa audiencia… Esa es la razón que cuando me pongo aquí enfrente, es mucho mejor. ¿Ven? Llegando al punto…
Hay una cierta dama mirándome que está a punto de tener… o, se supone que la van a operar de una úlcera del estómago. Pero si Ud. lo cree con todo su corazón, hermana, no la va a necesitar. Eso es correcto. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Jesús la va a sanar? Ud. tocó Algo, ¿no es así? No fue a mí, porque yo no la conozco. Crea Ud. ahora.
Señora, usted tiene un problema en su costado. Eso es correcto. Pero eso no pegó en el punto cuando yo dije eso. No es lo principal por lo que usted quiere que ore. Pero eso es verdad. Pero si Dios me dice qué es por lo que usted quiere que yo ore, ¿entonces lo creerá y lo aceptará?
Es por su esposo. Y él está en el hospital, y está programado para una operación de próstata. ¿Ahora me cree usted? Entonces, Señor Dios, dale a ella el deseo de su corazón. Oro en el Nombre de Cristo. Amén. Dios le bendiga, hermana.

53 Una fe tan preciosa, si Uds. tan solo pudieran atravesar esa oscuridad. Desearía poder explicar esto. Yo sé que la gente aquí en estos pueblos turísticos son víctimas de todo, ¿ven? Pero si tan solo pudiera hacerles saber que no soy un fanático. Y Uds. verían que Cristo les está probando eso. Estoy tratando de colocarlos en la Palabra. Vayan a cualquier iglesia que quieran, pero sean Cristianos y crean en Dios. Las diferencias que pudieran tener, eso no interesa.
Si esa pequeña penumbra, esa pequeña sombra de oscuridad que miro en el cuarto, si solo eso se fuera de aquí, si de alguna manera pudiéramos sacar eso de aquí, no quedaría ni una persona débil en el edificio en el próximo minuto a partir de ahora.
¿Cree Ud.? Debería; Ud. acaba de sanar. Eso sucedió en la audiencia. Una especie encantamiento que le había sobrevenido. Eso es correcto. Ud. está aquí por alguien más: un caso de hospital, algo en el estómago, como el páncreas. Ni siquiera pueden realizarle la operación. Bueno, llévele ese pañuelo a la Sra. Atkins y dígale que si puede creer, el Señor la sanará. Amén. Dios concédelo.

54 ¿Están Uds. creyendo? Si puedes creer, todas las cosas son posibles. Dama, si Ud. le cree a Dios, no la tendrán que operar, y ese tumor desaparecerá sin su operación. ¿Lo cree? Muy bien. Vaya y recíbalo en el Nombre del Señor Jesús.
Muy bien. Traigan al siguiente paciente. Ahora, alguien está pensando que estoy leyendo la mente de las personas, pero está equivocado. Venga, ponga su mano en la mía, dama. Ese solo es un punto de contacto. Ahora, mire para acá. Ud. sea el juez. Si Dios me dice, mirando para este otro lado, sin estarla mirando a la cara, o como alguien piensa que es telepatía; si Dios me explica y me dice el motivo por el que quiere que se ore por usted, ¿lo aceptará usted? Si puede quitar su mano de la mía. Muy bien. Ahora, vuélvala a poner. Puede ir a comer ahora su cena; su problema estomacal se habrá ido. Amén.
Ahora, cualquiera que esté mentalmente bien sabe que eso no es telepatía. Es el Señor Jesús. Tengan fe en Dios.

55 Y ahora, dama, si lo puede creer con todo su corazón, la condición asmática la dejará y será sana. ¿Lo cree usted? Muy bien. Entonces vaya y crea con todo su corazón. Amén. Eso es…
Muy bien. El problema cardíaco lo dejará a Ud., si lo puede creer. ¿Lo hará? ¿Cree que Dios lo pondrá bien? Entonces en el Nombre de Cristo puede ser sanado. Amén. Tenga fe.
Problema en su espalda, pero Dios puede sanar el problema de riñón o cualquier cosa. ¿Cree Ud. eso? Entonces vaya y recíbalo en el Nombre de Jesús.
¡Oh! ¿Le aman a Él? ¿Cuántos le aman a Él con todo el corazón? Oh, esto puede continuar por horas. ¿Qué les parece si sanamos? La Presencia del Señor está aquí para sanar al enfermo. ¿Lo creen? ¿Cuántos están convencidos que Jesucristo está aquí?

56 ¿Qué si yo le digo, señora, que fue sana, me creerá? Vaya, Dios le bendiga y vaya y sea sanada. Lo recuerdo. Dios le bendiga, hermana.
Digamos: “¡Gloria a Dios!”. ¿Cuántos creen que el Señor Jesús está aquí? Inclinemos nuestros rostros solo por un momento. Solo quédense allí donde están hasta que oremos.
Ahora, Padre celestial, nos damos cuenta que estas cosas son como señales. En primer lugar, la señal más grande en la que pudiera colocar este don en esta noche, es para mostrar que Tú vienes pronto.
Estas cosas no habían sucedido por las edades desde que Jesús estuvo aquí en la tierra y los apóstoles, hasta esta edad. ¿Por qué es? Es el tiempo del fin. Vemos cohetes en el aire. Día tras día vemos la escritura en la pared.
Y aquí estás Tú esta noche en esta pequeña arena de lucha libre, Tú mismo bajaste del cielo para pasar sobre toda esta audiencia y así mostrar que Tú estás vivo. ¡Oh, Dios, qué tan fríos e indiferentes están nuestros corazones! Oramos que Tú nos puedas ablandar esta noche, que la gente que está aquí pueda ver que Tú estás presente.
Y mientras Tú unción está aquí, y mientras tienes a Tu siervo ungido, yo oro, Dios, que salves a cada pecador en el edificio. Concédelo por amor de Jesús.

57 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, a ustedes que están aquí que no están bien con Dios, me pregunto si creerán en mis oraciones, y vendrán para acá esta noche, y se pararán aquí, y me permitirán poner mi mano sobre ustedes ahora mientras la unción del Espíritu Santo está en el edificio, y ofrecer una oración por Uds., y que Uds. acepten al Señor Jesús como su Salvador. ¿Vendrán? Yo los invito. Podrían entonces levantar su mano y decir: “Hermano Branham, ore por mí”.
Dios le bendiga allí, amigo pecador. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios les bendiga arriba en los balcones. Eso está bien. Arriba por este lado… ¿No vendrán para acá solo por un momento? Vengan acá. Si Uds. me creen, vengan para acá. Dios les quitará cada mancha del pecado y los hará blancos como la nieve, mientras detenemos esta línea de oración solo un minuto.

58 El Espíritu Santo está aquí, venga para acá Carl… Hermano, Dios le bendiga. Venga aquí, mi hermano. Párese aquí, mi hermano. Párese justo aquí, mi hermano, Dios le bendiga. Venga para acá, mi querido. Párese aquí mismo, mi hermano. Vengan para acá. Eso está bien, dama.
Ustedes que levantaron sus manos allá atrás, levántense rápidamente, vengan para acá. Bajen del balcón, los vamos a esperar. Quiero que vengan para acá, por aquí. Dios le bendiga, hermana. Baje hasta aquí. Oh, Dios, tenga misericordia de usted, hermana. Venga por aquí, hermano. Eso es bueno.
Dios le bendiga, joven. Convencido de que el Señor Jesús está aquí. Dios le bendiga, mi hermano. Párese por aquí. Dios le bendiga, joven. Es un gran hombre valiente. Párese aquí mismo, hijito. Dios le bendiga, hermana, y permanezca de pie aquí solo un momento.

59 Jesucristo… Dios le bendiga. Ciertamente… Dios le bendiga, hermana. Venga para acá, hermana hispana. Dios sea con usted, querida hermana. Párese aquí mismo. Muy bien. Dios le bendiga, mi hermano. Párese por aquí. Eso es bueno.
Bajen ahora. Ábranse paso hasta el altar. Este es el Espíritu Santo. Si Ud. cree, venga para acá, dama. Dios le bendiga, hermana. Venga hacia acá solo un poquito más cerca. Yo creo que Dios en Su Espíritu Santo… Dios le bendiga, señor. Dios tenga misericordia.
Permanezca de pie aquí solo un minuto, sí, señor. Venga hacia acá, querida hermana. Dios tenga misericordia de usted, hermana. Venga por aquí, mi hermana. Dios le bendiga. Solo sé que… Dios le bendiga, querida hermana. Bueno, Dios le bendiga. Venga aquí, hermana. Dios le bendiga, hermana. Muy bien.

60 Pase por este lado, hermana. Dejen que pasen estas damas por aquí ahora que están tratando de entrar. Ellas quieren, vienen por su salvación. Dios le bendiga, querida hermana. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, mi hermano. Párese aquí mismo. Venga por aquí, hermano.
¿Pudiera pararse por aquí solo por un momento? Pase por aquí, mi hermano. Solo quiero estrechar su mano. Ud. dice: “¿Sirve eso para algo?”. Ciertamente. Dios le bendiga, querido hermano. Pase por aquí, mi hermano hispano, aquí mismo. Dele la vuelta, muchachito. Por aquí. Solamente estamos felices de tenerlos a cada uno de ustedes aquí.
Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, mi hermana. Ahora, traigan a los niños pequeños para acá. ¿Estabas viniendo, hijito, para arriba? Entonces ven. Dejen al pequeñito… Solo quédate aquí. Dígale a dama que se quede aquí solo un minuto. Vamos a orar. Dios le bendiga. Dios le bendiga, dulce hijito. Eso es algo muy valiente.

61 Damas, por aquí, las damas hispanas, vengan para acá solo un momento. Vamos a llevar a cabo una oración. Quiero que se paren aquí un minuto. ¿Pudiera haber otro? Ahora muy quietamente, cantemos el canto:
Tal como soy, sin más qué decir,
Pero Tú Sangre fue derramada por mí,
Y eso… [Alguien habla con el Hermano Branham]
… vengo a Ti,
Oh Cordero de Dios, ¡Heme aquí! ¡Aquí!
Muy reverentes ahora. Escuchen.
Tal como soy….
Solo piensen cuando esté tocando y Uds. lo estén tarareando. Mientras muchos… Qué hermoso tiempo tan apropiado. El Cordero de Dios está aquí mismo en la plataforma, moviéndose sobre la audiencia, haciendo señales y maravillas… Justo en medio de esta línea de oración, algo me detuvo, dijo: “Haz un llamado, hay pecadores que deben venir a casa esta noche”. Aquí están, ¿ven? La obediencia es mejor que el sacrificio, ¿verdad? La obediencia es mejor. Y aquí están ellos.

62 ¿Pudiera haber otros? Lo más probable es que los haya. Cada uno de ustedes, vengan para acá ahora, estamos a punto de orar. Vengan para acá, todos vosotros que necesitan a Cristo, todos vosotros que están cansados y abatidos.
Miren, Uds. pudieran ser sanados. Eso es verdad. Dios los ha sanado, pero, hermano, usted se volverá a enfermar, y un día se va a morir. Pero esta alma que está en Ud. es inmortal. Arreglen eso. Arreglen eso primero.
Dios le bendiga, querida hermana. Venga aquí cerca. El Señor le bendiga. Ahora, ¿hay alguien más? ¿Vendrán? ¿Hay más aquí? Sigan pasando y vengan hacia acá, ¿lo harán? Solo estoy esperando. Están viniendo otros. Tal como soy.
Venga para acá, joven. Dios le bendiga, hijito. Venga para acá. Solo quiero estrechar su mano, hermana. Quiero estrecharle la mano a este niñito. Quédate aquí mismo, hijito. Pasen para acá, hermanas. Eso está bien. Pasen para acá. Tal como soy. Que la audiencia ore. Oh, Dios, ten misericordia.

63 Dios le bendiga, querida hermana. Dios le bendiga, querida. Dios le bendiga querida hermana. Dios tenga misericordia ahora. Solo quiero tocar la mano de esta dama. Dios le bendiga, hermana. Pase para acá. Eso es correcto. Dios le bendiga. Me voy a poner aquí por el otro extremo.
Tal como soy, sin demorar,
Del mal queriéndome librar.
Si Ud. es un miembro de iglesia y nunca ha nacido de nuevo, ¿por qué no pasa? Deshágase de esa mancha oscura. Esa es la mancha que lo sacará del cielo. Esa es la mancha que le está estorbando el camino. ¿Por qué no viene?
Ahora, no estoy haciendo mucho hincapié, porque yo sé que el Espíritu Santo está aquí. Y cualquiera que es inteligente se dará cuenta de lo mismo, el ver la forma en la que Él está trabajando, ¿ven? ¿Pero qué es? Nos volvemos demasiado fríos, y tan indiferentes, y nos alejamos y nos enredamos. Oh, queremos quitar eso para que todos juntos, en un pueblo unido y estamos tratando de ayudarnos unos a otros, para vivir por siempre todos juntos en el cielo. Y el mismo Dios del cielo está aquí mismo con nosotros ahora. Él está aquí haciendo esto.

64 ¿Habrá más que vendrán mientras cantamos una vez más: “Tal como soy, sin más qué decir”? ¿Vendrá en este momento, mientras cantamos?
Tal como (Que los Cristianos oren) tal como soy,
Sin más qué decir,
Que a otro yo no puedo ir,
Y Tú me invitas a venir,
Cordero de Dios, ¡Heme aquí! ¡Aquí!
[El Hermano Branham comienza a tararear]. Le voy a pedir a los ministros, quienesquiera que sean, a los hermanos ministros, los pastores que están cooperando, quienesquiera que sean, pasen por aquí ahora, y permanezcan de pie con nosotros mientras oramos por estas personas. Sus ayudantes aquí ahora… Un tiempo muy sagrado, todo el mundo sea tan reverente como pueda ahora.
Pecador, si da la casualidad que está Ud. sentado al lado de estos que se están levantando, vengan Uds. junto con ellos. Estas almas significan mucho.
Ahora, solo pasen aquí alrededor donde están ellos, tan juntos como puedan ahora, para que podamos imponer manos sobre ellos y orar por ellos. Eso está bien. Todos sean muy reverentes. Ahora bien, por favor guarden silencio por unos pocos minutos ahora.

65 Uds. han venido solemnemente confesando su fe en el Señor Jesús, el mismísimo Dios viviente que ha resucitado de los muertos y está aquí en esta noche, más allá de toda sombra de duda mostrando lo que Él es, que Él está vivo por siempre jamás. Y Uds. están confesando su fe en Él.
Ahora Jesús dijo estas palabras. Estoy citando Sus palabras: “El que oye Mis Palabras, y cree en Él que Me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a vida. Ninguno puede venir a Mí…”. Dijo Jesús: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trajere primero”.
Fue Dios el que lo levantó a Ud. de su asiento y lo trajo hasta aquí. “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trajere primero, y todo el que a Mí viene, Yo le daré Vida Eterna y lo resucitaré en el día postrero”. Esa es la Palabra. Eso es lo que Dios dijo. Ahora, Él quiere hacer esto. Y Él les ha dado vida. ¡Qué privilegio!

66 Hay personas que se levantaron y se fueron, en las cuales vi que el Espíritu de Dios estaba lidiando, quizá no vuelvan a tener una oportunidad, ¿ven? Eso es cierto. Vi a una cierta persona que estaba a mi izquierda que se fue esta noche. No sé. Yo no soy el juez, pero yo creo que era el último llamado, ¿ven? La unción del Espíritu Santo está sobre mí. Eso es cierto. Yo sé de lo qué estoy hablando.
Ahora, estamos aquí para la salvación de las almas y la sanidad de los enfermos. Ahora bien, quiero que todos inclinen sus rostros, por favor. Quiero que estos que están aquí en el altar, a medida que inclinan sus rostros… Tengo a esta mujer por la que tengo que orar. ¿Cree ahora, hermana?
Oh, Jesús, Tú Hijo del Dios vivo, ten misericordia de ella y sánala en el Nombre de Jesús. Amén. Vaya y que Dios [Palabras no claras.]… su madre, ¿creerá que eso [Palabras no claras]…?… en su pecho todo estremecido, ¿ve? Solo para que sepa que la unción está todavía aquí (¿lo ven?), para decirle lo que está mal con usted.
Ahora, Dios puede sanarla y recuperarla de eso. ¿Cree Ud.? Muy bien, todo ha terminado ahora. Dios le bendiga. Solo vaya dándole gracias a Dios, alabándolo.

67 Ahora, solo para que Ud. sepa que el Espíritu Santo todavía está aquí, la unción está aquí. Ahora, inclinemos nuestros rostros todos muy reverentemente ante Él, el Hacedor de los cielos y la tierra.
Ahora, bondadoso Señor Jesús, nuestro misericordioso Salvador, es en verdad con un corazón rendido que nos inclinamos ante Tu Presencia. Y estas personas que están paradas aquí en el altar esta noche son aquellas que Tú has sacado del polvo de la tierra. Tú pusiste un espíritu en ellos, un espíritu con libre albedrío, para que decidan recibir vida o rechazar vida.
Y esta noche, aunque después de la predicación de la Palabra, luego el ver Tu Presencia bajar, y Tú conoces todas las cosas, y explicaste todas las cosas, y les mostraste todas las cosas; y les mostraste su condición. Y luego al aceptar eso, ellos caminaron hasta el altar con reverencia, inclinando sus rostros al polvo de la tierra, de donde Tú los sacaste, y a donde si Tú tardares, ellos deberán regresar.

68 Ellos lamentan sus pecados. Y yo estoy orando sinceramente como un intercesor, como uno que los ama, como un ministro del Evangelio, que oraría por aquellos que tienen necesidad. Ruego que Tú expulses del Libro, cada pecado que ellos han cometido. Que desaparezca, y que la gran tinta removedora de la Sangre del Señor Jesús limpie cada página en esta noche.
Y que por medio de la Sangre, Tú escribas sus nombres de manera indeleble en el Libro de la Vida, y que puedan ser salvos ahora mismo a medida que están confesando sus pecados. Tú has dicho en Tu Palabra: “El que a Mí viene, no le echo fuera”. Aquí hay muchachitos, muchachitas, de mediana edad, ancianos; todos son iguales al estar parados aquí, sabiendo que todos fuimos tomados de la tierra.
Y yo oro, Padre celestial, que Tú los bendigas. Y creyendo que sus pecados son perdonados, ruego que Tú les des a ellos el bautismo del Espíritu Santo, oh, el gran sello de promesa. Que lo reciban ahora.

69 Y que puedan ellos encontrar una buena iglesia en casa aquí en Phoenix en algún lugar, o de donde sean. Que vivan vidas largas, felices y pacíficas. Y en los días finales cuando Jesús venga, y pudiera ser mañana, que sean hallados dignos bajo la Sangre derramada de subir en el rapto para encontrarse con Él. Concédelo, Padre, en el Nombre de Jesús.
Y luego, Señor, oro por aquellos que están aquí enfermos, aquellos que están en necesidad, cada uno que está sentado en la Presencia Divina, o parados, o en cualquier posición en la que se encuentren. Que el Espíritu Santo ahora mismo, hable en sus corazones y diciendo: “¿Puedes ahora creer en Mí y aceptarme como el que carga tu pecado y como tu sanador?”. Concédelo, Señor. Oro en el Nombre de Jesús.
Y ahora, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, cada uno en reverencia, quiero que con su mano alcancen a alguien y que la pongan sobre alguien que esté sentado a su lado, y solo comience a decir: “Jesús, sánalos. Jesús, que se pongan bien”. Y cuando estén orando por ellos, Dios los sanará a Uds. “Jesús, sánalos”.

70 Y estos que están aquí ahora, quienes han confesado aquí públicamente a Cristo ante esta audiencia, quiero que levanten sus manos y le pidan a Dios que los llene con el Espíritu Santo ahora mismo y que les dé el bautismo. Y ahora, todos juntos, levantemos nuestras manos ahora a Dios en una gran oración.
Oh Dios, el todo suficiente Dios, el YO SOY presente, no que Yo era, YO SOY, que está aquí en esta noche, vivo, y probándose a Sí mismo, que el Espíritu Santa caiga en este edificio ahora mismo y bautice a cada uno de estos creyentes en el reino de Dios.
Y que también cada persona enferma sea sanada. Satanás, estás derrotado. En el Nombre de Jesús abandona el edificio y sal fuera de la gente.
Gracias sean dadas a Dios por la victoria en el Señor Jesús. Ahora, alábenle a Él, denle las gracias, y crean que lo recibieron y lo podrán tener en el Nombre de Cristo.


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