OBRAS DEL MENSAJE


Jehová-Jireh
Oakland, California, E.U.A.
57-0326
1 Regresar a Oakland, California, otra vez para reuniones. Y yo estaba hablando con un hermano allá afuera que ha trabajado para los judíos, y él me estaba contando que hace como unos tres años cuando yo apenas llegué a casa y su esposa estaba muy enferma y ella iba a tener un bebé; y el doctor dijo que el bebé nacería deforme debido a que ella tenía sarampión o algo así. Y nosotros oramos y el Señor libertó al bebé naciendo perfectamente normal y sano; es un niño encantador.
2 Y hoy mientras revisaba mi correo de anoche, nunca había visto yo tantas cosas buenas que el Señor ha hecho, y gente tan agradable. Estaba leyendo de un ministro bautista quien estuvo aquí en el servicio y que tal vez se encuentra aquí en estos momentos, el cual se ha desprendido de todo lo que él tiene para la gloria de Dios.
Y otros ministros, así por el estilo, sus cumplidos acerca de los mensajes. Yo estoy tan agradecido con Uds., mis hermanos, tanto presbiterianos, bautistas, como los del Pacto, y creo que había otro, de la Alianza Misionera.
Y ese hombre de la Alianza Misionera me dio una noticia de que… un pequeño testimonio que nunca olvidaré. Dice que fue en Florida no hace mucho, hace tres o cuatro años… ¿Es éste el hombre sentado aquí? Bueno, Dios le bendiga, hermano. Él estaba muy enfermo y ya estaba listo para darse por vencido, y entró a la línea de oración, y yo creo que el Señor le dijo a través de mí que él tenía cáncer. Y en tres días se le pasó el cáncer, y eso se le acabó por completo; y por algunos años él ha estado sirviendo al Señor. Y el hombre está sentado aquí mismo frente a mí; yo no lo sabía.
3 Uds. saben, cuando uno… Yo bajo de aviones, y de trenes, y gente me dice: “Hermano Branham, ¿Ud. no se acuerda de mí, Ud. oró por mí con esto y aquello?” Yo sólo me pregunto cómo será cuando me baje del antiguo barco una mañana de estas del otro lado.
Supongo que yo he orado por más de un millón de personas o más, y el Señor ha hecho algunas cosas grandes.
Quiero que cada uno de Uds. en esta noche tengan fe y crean. Esta ha sido una estadía maravillosa. Y yo estaba hablando con el hombre de negocios que está aquí, el hermano Borden, y le estaba diciendo hoy, él y su amigo… Y, a propósito, él me estaba diciendo que su muchachito… o, el muchachito del otro amigo que estuvo en la plataforma anoche, y una u otra cosa al respecto. En estos momentos no recuerdo qué era. Mi mente está tan cansada que casi no recuerdo.
4 Y ahora, vamos a ir a la región de la nieve mañana, si el Señor lo permite, allá donde están teniendo las ventiscas. Y de allí a Canadá, por todo Canadá y tal vez alrededor del mundo entonces. Quizás si el Señor lo permite, puedo regresar pronto. Pero quiero pedirles una cosa a Uds. hermanos ministros: Hagan esto, por favor. Entretanto que este gran espíritu de unidad, unánimes y de un mismo parecer, está con nosotros, no lo dejen morir. Si tienen que quedarse, tienen que permanecer sobre sus rodillas día y noche, mantengan ese espíritu entre Uds. hermanos y hermanas.
De todos mis viajes de este a oeste ahora, y de punta a punta como le decimos, hermano Arganbright, andando de acá para allá, de lugar en lugar; este es el único lugar que yo veo donde realmente pudiera venir un avivamiento arrasador ahora mismo, es aquí mismo.
El Espíritu está aquí. Si Uds. me consideran ser siervo de Dios, el Espíritu de Dios está aquí. Eso es correcto, está aquí.
5 Y yo estoy confiando en Dios de que habrán avivamientos en cada iglesia por todo el país, por aquí. Y es la única esperanza que tenemos ahora mismo, de la salvación de esta gran iglesia, con la cual hemos venido para unir nuestros esfuerzos, y para tomar las armas, y para marchar al frente de batalla. Y ruego que nunca cese hasta que Jesús venga.
Ahora, creo que el hermano Erickson viene muy pronto para tener un avivamiento en toda la ciudad. Creo que el Dr. Canada me dijo eso. Y el hermano Erickson es un amigo mío. Me he encontrado con él dos o tres veces, un hombre muy fino. Y yo confío en que todos Uds. cooperarán cien por ciento, y Dios… Si es en este lugar, yo espero que ellos simplemente tengan que poner a la policía en la calle para mantener el orden por causa de la gente que vendrá. Y tengan un gran avivamiento.
6 Recibí una carta hoy de mi viejo amigo, el Dr. Morris, aquí. Está en la ciudad. Él generalmente se sienta por aquí mismo pero esta noche no está, y él quería verme. Y lo siento, hermano, apenas leí la carta hoy. Dios bendiga su querido corazón, mi querido hermano amado. Si alguna de su gente está aquí, díganle que ojalá yo hubiese podido recibirla un poco antes para verlo, pero haré una cita con él ahora; Dios mediante, la próxima vez que esté por aquí, iré a visitarlo. Y él es un hombre muy valeroso.
Alguien lo está apuntando con el dedo en alguna parte. Sí, doctor, Dios bendiga su corazón. Él fue el hombre que me patrocinó la primera vez aquí en esta ciudad. Y que el Señor le bendiga, y estoy muy contento de verle, y activo. Y, ¿Ud. todavía está predicando? ¡Amén! Maravilloso, oh sí.
7 Uds. saben, yo veo esos hombres de esa edad… Yo tengo cuarenta y siete años y le dije a mi esposa, dije: “Cariño, creo que yo mejor me aparto del camino.” Dije: “Me estoy poniendo viejo, y yo no sé, los más jóvenes están viniendo, niños y demás”. Yo dije: “Tal vez yo sólo tendré una pequeña escuela en alguna parte y enseñar a otros ministros lo mejor que puedo y a los niños para enviarlos al campo, y así, cuando ellos quieran venir”.
Y este, Dr. Morris, aquí; y el Dr. Canada: yo fui a su casa, y allí estaba él con setenta y cinco años de edad, y habiendo sido todo aporreado en un accidente automovilístico. Predicando dos veces al día por radio, y pastoreando una iglesia con capacidad de asientos para mil quinientas personas.
Dije: “¡Yo no estoy cansado, sólo pensé que lo estaba!”
Dios bendiga sus valerosas almas, hermanos.
8 Cuando yo cruce la frontera, uno de estos días cuando todos nos encontremos al otro lado, será un tiempo de cena. Y cómo pienso yo en esta noche sentado—parado aquí en esta plataforma para hablar la Palabra, y pensar que hay hombres sentados allí, no sólo esos hombres sino otros más junto con ellos, quienes estaban predicando el Evangelio antes de que yo naciera. Y aquí estoy yo en esta noche para pararme aquí. Hermanos, yo quiero decir esto como un saludo para Uds.: Uds. prepararon el camino para lo que yo estoy trayendo. Eso es exactamente correcto. Dios bendiga a esos hombres es mi oración sincera.
Sí, ellos se pararon en la esquina y tocaron una guitarra; y les lanzaron huevos podridos y cosas así. Y ahora yo vengo y entro en un auditorio y simplemente corriendo por las carreteras que ellos pavimentaron. Correcto. Dios conoce cada pequeño movimiento, y es—todo está preparado. Estoy seguro que habrá un gran galardón para Uds. algún día.
9 Ahora, en esta noche quiero tomar sólo un momentito para expresar por mi esposa, mi hijo, mi nuera, y mi persona: que hemos apreciado la amabilidad y la bienvenida que hemos recibido en esta ciudad. Y queremos darles las gracias a todos y cada uno de los ministros que han estado con nosotros, cooperando y ayudándonos; por cada persona que nos ha visitado; por su respaldo financiero para mantener la marcha de la reunión; y por la ofrenda de amor que Uds. me dieron la otra noche. Que el Señor les bendiga.
Creo que la Biblia dice: “Por cuanto lo habéis hecho a uno de estos Mis pequeñitos, (y ése sería yo; Él dijo, el Señor Jesús dijo) a Mí lo habéis hecho”.
Y yo ruego que Dios les conceda el deseo de sus corazones, a cada uno de Uds. Les doy las gracias desde lo profundo de mi alma.
10 Y por otra parte por su apoyo espiritual, lo cual ha sido lo que ha hecho la reunión. Uds. han venido con diferentes ideas de diferentes denominaciones y todo. Pero Uds. las olvidaron, vinieron aquí así, y dieron su respaldo a la Palabra y avanzaron juntamente con nosotros.
Dios les bendiga. Oh, eso significa mucho. Me hace sentir como que yo… que todo lo que yo he tratado de hacer, que esto aquí sería la recompensa. Y los grandes testimonios que han sido escritos por carta, los estamos archivando ahora mismo. De no sólo lo que alguien dijo, sino de informes médicos de lo que ha sucedido. Y ha sido maravilloso. Y hay muchos de esos que ni siquiera han tocado esta plataforma, que incluso nunca han sido llamados allí en la audiencia. El Señor los ha sanado sólo sentados en la Presencia del Señor mientras que Él está aquí para sanar. ¿No es esa la manera correcta de hacerlo? En la Presencia del Señor que estuvo allí para sanar a los enfermos. Tan maravilloso, los centenares que han venido a Cristo, descarriados que han vuelto. Sencillamente les damos las gracias.
Y deseo mencionar eso también, hermano Arganbright. Yo pensé que él se había ido pero me supongo que regresó. Así que, estamos agradecidos que él está aquí con nosotros, y yo sé que esa también es su expresión.
11 Ahora, antes de que abramos la Biblia… Lo cual yo no reclamo ser un teólogo. No lo soy, ya que sólo tengo educación de séptimo grado.
No hace mucho en Fort Wayne, Indiana, yo estaba hablando y hubo un hombre que salió de detrás de la cortina, después de que ellos me habían llevado allí atrás y yo estaba descansando un poquito antes de… estaba muy pero muy cansado. La unción es lo que me pone tan cansado. Luego cuando se va… Cuando yo estoy aquí todo está bien, pero es cuando se está yendo de uno es cuando eso lo afecta.
Y entonces cuando yo estaba allí atrás y este individuo vino a mí, él dijo: “Oye, predicador, vaya”, dijo: “Tu gramática es tan mala”.
Yo dije: “Lo sé”. Dije: “Yo solamente tengo una educación de séptimo grado”.
Y él dijo: “Oh, vaya”, dijo, “eso no es excusa; tú eres un hombre”.
Yo dije: “Bueno, nosotros éramos tan pobres que yo no pude ir a la escuela cuando era muchacho. Había nueve de nosotros varones y una hembra en la familia, y papá no era muy fuerte, así que yo tenía que trabajar”.
Él dijo: “Oh, pero ahora”, dijo, “tú eres un hombre”.
Yo dije: “Bueno, desde que el Señor me llamó yo estoy tan ocupado orando por Sus hijos que…”
Dijo: “Pues, mira”, dijo, “algo de tu gramática, y las multitudes que tú tienes allá afuera”. Él dijo: “Tu gramática es tan mala que tú deberías estar avergonzado de ti mismo”.
Yo dije: “Lo estoy”.
Y él dijo: “Mira, por ejemplo”, dijo, “tú dijiste todos Uds. que pasan por este pólpito”.
Yo dije: “¿Eso no estuvo correcto?” Yo no sabía la diferencia. Y dije: “¿No estuvo eso bien?”
Él dijo: “¡No!” dijo: “Tú debiste haber dicho púlpito, y tu congregación te habría disfrutado mejor”.
Yo dije: “Hermano, yo no quiero herir sus sentimientos, pero”, dije, “a esa congregación no le importa si yo digo pólpito o púlpito, con tal de que yo viva la vida, predique la Palabra y produzca a Cristo, esa es la cosa principal”. Eso es correcto. Eso es correcto.
Puede que yo no conozca mucho el Libro, pero conozco muy bien al Autor, y eso es lo importante. Eso es bueno. Así que, yo creo que Él nos permitiría conocer tanto del Libro según tengamos necesidad. Ahora inclinemos nuestros rostros y hablemos con el Autor, antes de que leamos Su Libro.
12 Oh Señor precioso, esta noche, mientras pienso acerca de los ventisqueros allá delante de nosotros, y las reuniones y ultramar y allá dentro de las junglas y, oh, parece un poco difícil dejar este bueno y cálido compañerismo donde los fuegos en los hogares están ardiendo, y todo el mundo lo ama a uno y el Espíritu moviéndose; para ir allá a ser desafiado por curanderos y demonios y… pero, “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”. Esa fue la comisión, Señor, y eso debemos hacer.
Y yo ruego que Tú bendigas los amigos aquí en casa y que ellos nos recuerden, Señor, en oración a medida que nosotros vamos para pararnos en el frente de batalla por el Señor Jesús.
13 Ahora, te damos gracias por estas cosas que has hecho por nosotros esta semana. Especialmente, Señor, por Tu omnipresencia. Sabiendo que Tú estás aquí, y por Tu Palabra, y por la confirmación de Tu Palabra. La confirmación de que Tú resucitaste de los muertos y eres un Cristo vivo.
Rogamos que Tú bendigas las palabras que vamos a hablar en esta noche. Y encuéntrate con nosotros, Señor, y danos una de las noches más grandiosas que hemos tenido hasta ahora. La gente está esperando con gran expectativa. Y, Señor, mientras que hay esta gran expectativa, que hombres y mujeres miren de esta condición terrena en la cual estamos sentados, a un Padre Celestial que está listo para derramar Sus bendiciones y poder sobre nosotros.
Concédelo, Padre. Lo pedimos en el Nombre de Cristo a medida que tenemos compañerismo alrededor de Su Palabra. Amén.
14 Deseo tomar… leer sólo una pequeña porción en esta noche del Antiguo Testamento. De Génesis el capítulo 22 y el versículo 7 y 8, y tal vez el 14. Yo amo Su Palabra; y si Uds. aman Su Palabra, tienen que amarlo a Él. Y si Uds. lo aman a Él, aman Su Palabra.
Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
El versículo 14.
Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
Ahora que el Señor añada Sus bendiciones a Su Palabra.
Quiero pedirles un favor más. Cuando yo esté en ultramar, y el resto de los curanderos, cuando los vientos estén calientes, pueden recordar, ¿orarán por mí? Hagan eso. Oren por mí.
15 A veces yo pienso en eso, cuando uno se encuentra allí en esos momentos tremendos, luego ver al Dios del cielo intervenir y cambiar la escena. Oh, es tan maravilloso. Miren, yo pienso que los hermanos en casa están orando.
Vean, no debemos meternos en la mente que Dios obra con un solo individuo; Él obra con nosotros como un cuerpo. Todos somos uno. El uno es tan importante como el otro; tenemos que estar juntos para formar el cuerpo de Cristo.
16 Ahora, quiero usar mi tema por sólo un momentito (tal vez me quitaré el reloj para así no excederme tanto). Y quiero hablar sobre el tema de Jehová – Jireh. Es un tema muy profundo.
Ahora, Jehová – Jireh quiere decir “el sacrificio provisto por el Señor”. Ahora, Dios apareció en el Antiguo Testamento en siete nombres redentores compuestos. Jehová – Jireh: “el Señor proveerá un sacrificio”; Jehová – rapha: “el Señor que sana todas tus enfermedades”; Jehová – manasés: “Jehová la armadura, la adarga, el escudo”, y así sucesivamente, siete nombres redentores compuestos. Esos nombres redentores son inseparables. Uds. no pueden separarlos porque cada uno de ellos se aplica a una actitud de Jehová.
17 Y la noche en que fue tomada la fotografía, que Uds. ven aquí ahora, del Ángel del Señor… El Sr. Best, el ministro bautista que estaba llevando a cabo el debate con el hermano Bosworth… El hermano Bosworth dijo: “Si Ud. responde una sola pregunta, hermano Best, sí o no, daremos por terminado el debate y yo bajaré de la plataforma, y que la congregación sea el juez”. Y el moderador le dejó preguntar, y él dijo: “¿Fueron los nombres redentores de Jehová aplicados a Jesús, sí o no?” Eso concluyó el asunto. Seguro.
Y si Él no era Jehová – Jireh, Él no era el sacrificio provisto por el Señor. Si Él no era Jehová – Jireh, Él tenía que ser Jehová – rapha, “el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Eso lo concluyó. Así que, Uds. no pueden separar esos nombres.
Y cada uno de ellos son aplicados a Jesús. Y esa es siempre la actitud de Jehová para con Su pueblo: el sacrificio provisto, el sanador, y la adarga, y el escudo, y todo lo demás. Jehová fue en aquel entonces, Jehová es el día de hoy.
18 Ahora, vamos a hablar sobre este personaje maravilloso, lo cual nosotros… Yo he hablado acerca de ello por… quizás tomo un tema de tres o cuatro semanas y me quedo con él, y nunca dejo ese tema sobre Abraham.
Y yo he sacado temas de la Biblia en reuniones. Una vez tomé a Job en la Biblia, y llegué allá donde él estaba sentado en la ceniza. Y me quedé allí en ese punto; yo había estado en Job por casi un año. Y entonces lo llevé a las cenizas, y en eso estuve como por tres semanas. Y una dama muy amable, ella escribió y dijo: “Hermano Branham, ¿cuándo va Ud. a quitar a Job de las cenizas?” Ella fue cortés al respecto, pero Uds. saben, yo estaba presentando un punto allí en eso, y cuando finalmente el Espíritu Santo hizo impacto, la gente sencillamente acudió en masa al altar.
Oh, Dios toma Escrituras pequeñas, y cómo Él sencillamente las hace reales, si nosotros tan sólo esperamos en Él un poquito. Él obra en Su Palabra.
19 Ahora, vamos a hablar de Abraham. Y la razón por la que he escogido esto como texto en esta noche, es porque es la clausura, donde hay mucha expectativa.
Ahora, Abraham era un hombre común y corriente. Él no era distinto a cualquiera de nosotros, era igual. La gente hoy, cuando ellos ven a Dios poner un don en la iglesia, algunas personas tratan de levantar a esa persona como alguna cosa grande y sobresaliente. Bueno, eso está errado. Ud. entonces tiene la mente puesta en esa persona en Lugar de en Cristo. Todos somos iguales. La Biblia dice que Elías era un hombre sujeto a pasiones como las nuestras. Él tuvo los mismos altibajos que tenemos nosotros.
20 Ahora, mi familia, anteriormente, era católica; todos Uds. saben eso. Y ellos son fuertes en esto de: “hombre santo, hombre santo”. Pero en mi opinión no es hombre santo, es Dios Santo. Correcto. El objeto es Dios; nosotros somos hombres, todos iguales.
Noten, pero Abraham era simplemente un hombre común y corriente, venía de Babilonia. Y él habitó allí en la tierra de Sinar. Y quizás su dieta era: salir en la mañana a recoger algunas bayas de los arbustos, y regresar y matar un animal y comer su almuerzo, y algunas bayas para cenar, y así por el estilo. Y él se había casado con su media hermana; su nombre era Saraí.
Y mientras que Abraham, siendo sólo un hombre común y corriente, Dios escogió a Abraham por elección, no porque él era diferente a cualquier otro hombre, sino fue porque la elección de Dios tiene que permanecer firme.
Ahora, tomemos nuestro tiempo y no estemos apresurados, y queremos examinar esto a fondo por un momento.
21 Ahora, si Dios llamó a Abraham por elección, y le dio Su pacto a Abraham incondicionalmente. No: “si tú haces esto”, o “si haces aquello”; es “Yo lo he hecho”, y no nada que Ud. tuvo… que Abraham tuviera que hacer; es lo que Dios ha hecho.
Ahora, Dios hizo un pacto con Adán. Adán rompió el pacto. Cada vez que el hombre hace un pacto con Dios, él lo rompe.
Así que, Dios hizo el pacto con Abraham incondicionalmente. Dios estaba determinado a salvar al hombre.
22 Ahora, y ahora Uds. dirán: “Bueno, ¿Dios todavía llama, hace Su pacto incondicionalmente?” Absolutamente. La Biblia dice que Cristo dijo: “Ninguno puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere primero”. Ningún hombre busca a Dios en ningún momento. Es Dios buscando al hombre.
Esa es su naturaleza. Él es un ser caído. Y Adán bien expresó la naturaleza del hombre en el huerto del Edén cuando se dio cuenta que él estaba errado. En lugar de ir por el huerto gritando: “Oh, Padre, ¿dónde estás?”, era Dios yendo a través del huerto gritando: “Adán, ¿dónde estás?” Y en vez de Adán salir y confesar su error, él estaba escondiéndose en los arbustos. Esa es la mismísima naturaleza del hombre para comenzar.
23 Un hombre es un fracaso, él está totalmente perdido al nacer. No hay nada bueno en el hombre. Si hay algo bueno en un hombre, es la parte de Dios que está en él. Porque un hombre en sí mismo no sirve para nada. Y si hay alguna bondad en él en lo absoluto, es Dios que lo ha hecho por él.
Así que, nosotros no podemos decir que hicimos esto para merecer esto. Que oramos toda la noche para obtener esto. No se trata de si Ud. hace esto o aquello, es Dios. No depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Todo está en las manos de Dios.
24 Y Abraham recibió el pacto, no con condición: “Si tú…”; pero: “Yo ya lo he hecho”.
Ahora, Ud. dice: “Hermano Branham, si yo fuera Abraham, yo me sentiría muy bien entonces”. Escuchen, ese pacto no fue hecho con Abraham solamente; fue hecho con Abraham y su simiente, después de él. Así que, nosotros somos la simiente de Abraham. Si estamos muertos en Cristo, tomamos la simiente de Abraham y somos herederos según la promesa.
Y la manera como Ud. llega a ser simiente de Abraham es cuando Ud. tiene la fe que Abraham tuvo, en la venida de Cristo, y Ud. lo acepta, y es lleno del Espíritu Santo, entonces Ud. es simiente de Abraham. Y son coherederos por medio de Cristo con él en el reino.
¡Oh, hermano! ¡Si la gente tan sólo pudiera comprender eso!
25 ¡Si la iglesia en esta noche dejara de pensar que es algo que uno tiene que hacer! Es algo que Dios ya ha hecho. Uds. sólo están poniendo la carreta antes que el caballo, y no funcionará correctamente. Simplemente olvídese de lo que Ud. tiene que hacer y dese cuenta de lo que ya Dios ha hecho. Entonces tendrá la carreta corriendo correctamente.
Pero entretanto que Ud. esté intentando empujarla… darle la vuelta. No diga: Si yo hago esto, y si yo hago aquello“, (mire), diga: ”Ya está hecho; Cristo lo hizo por mí. Alabado sea Dios“, y acéptelo.
Ya es una obra consumada. Dios lo llamó a Ud. “Por gracia sois salvos por medio de la fe”, (¿ven?), no por obras, sino por fe, por la gracia de Dios.
26 “De tal manera amó Dios al mundo, que Él dio a Su Hijo unigénito”. Ahora miren, no que Dios tenía que hacerlo, sino porque Dios lo hizo. Y cuando el amor de Dios fue proyectado, la gracia soberana tenía que proyectar el objeto que Su gracia proyectó… o, mejor dicho que Su amor proyectó.
Y cuando Ud. ama a Dios y le cree a Dios, la gracia proyectará el objeto que Ud. le pide a Dios. ¿Lo ven? Vean, Uds. son simiente de Abraham, entonces Uds. aman a Dios. Y cuando Uds. aman a Dios, lo aman a tal grado que creen Su Palabra y aceptan Su Palabra, entonces la gracia soberana descenderá y proyectará lo que Ud. le pide a Dios, por cuanto Él no puede evitarlo. Esa es la base sobre la cual está.
Es amor, y amor proyectará gracia, y gracia proyectará el objeto que Ud. está pidiendo. Ud. no puede obtenerlo por medio de emociones. Ud. no puede obtenerlo por medio de erudición. Ud. nunca lo obtiene por educación. Ud. nunca lo obtiene por sensación. ¡Ud. lo obtiene por amor! Ud. le cree a Él y confía en Su Palabra. Y cuando Ud. toma Su Palabra, eso lo hace a Él amarlo a Ud. y Ud. puede obtener lo que pide.
27 Ahora, noten, Abraham era sólo un hombre común y corriente. Y Dios por elección lo llamó a él, y le dijo: “Abraham”. Y noten, (y esto es de mucho ánimo para nosotros los de más edad) Abraham tenía setenta y cinco años antes de que Dios lo llamara. Y su esposa, Sara, tenía sesenta y cinco. Y ellos habían estado casados desde que eran jóvenes. Quizás, digamos que Sara tenía dieciséis y Abraham veintiséis, y… cuando se casaron. Ellos habían vivido como marido y mujer todo el tiempo, y ella era estéril. Ella no tenía hijos. Y quizás Abraham pudiera haber sido estéril.
28 Pero quiero que noten, Dios le dijo a Abraham que algo iba a suceder lo cual era absolutamente imposible que sucediera. Él dijo: “Abraham, tú vas a tener un hijo por medio de Sara”. Y a través de este niño, cómo es que las bendiciones iban a venir.
Ahora, mentalmente hablando, eso era imposible. No podía haber sucedido, porque Abraham tenía setenta y cinco años, y Sara sesenta y cinco, aproximadamente quince o veinte años de haber pasado la menopausia. Ella estaba muerta. Su… la matriz dentro de ella estaba muerta. Ella tenía sesenta y cinco años. La menopausia llega desde los treinta y ocho como hasta los cuarenta. Y ella había salido de antes de tener cincuenta, o cerca de los cincuenta. Y aquí ella tenía sesenta y cinco.
29 Dios le dijo a Abraham: “Tú vas a tener un hijo por medio de Sara”. Y Abraham no dudó por incredulidad de la promesa de Dios, sino que aceptó lo que Dios dijo que iba a suceder. A pesar que cuán ridículo pareciera, Abraham no puso la mirada en todas las cosas que habían a su alrededor, ni tampoco miró la esterilidad de la matriz de Sara; tampoco consideró él su propio cuerpo que ya estaba muerto. Pero él le creyó a Dios, y llamó las cosas que no eran, como si fuesen. Amén.
Oh, mi hermano, allí está el Evangelio. Obsérvenlo ahora, cómo avanza, cómo comienza a entrar a existencia, a entrar en movimiento.
30 Ahora, ¿qué creen Uds. que sucedería hoy en día si un anciano de setenta y cinco años, y su débil esposa de sesenta y cinco años, fueran al doctor y dijera: “Doctor, mi esposa ha traído un gran montón de pañales y muchos alfileres. ¿Y queremos hacer arreglar con Ud. porque vamos a tener un bebé?”
Pues, ellos habrían… el doctor diría: “Este anciano está un poquito mal de la cabeza”.
Y la gente que realmente toma a Dios en Su Palabra es considerada de esa manera. Correcto. Es considerada un poquito loca. Siempre ha sido así. Y siempre lo será mientras que tengamos este mundo aquí que no conoce nada distinto.
31 Así que ahora, Sara pasó por… Puedo ver a Abraham y Sara haciendo sus compras, preparándose, cuando era absolutamente imposible. Pero en contra de esperanza, él creyó en esperanza, por cuanto Dios así lo dijo. Asunto concluido.
Puedo verlo yendo por la calle, sonriendo, diciendo: “Déjenme decirles, amigos, esto va a ser maravilloso”.
Y algunos de ellos dijeron: “Pobre Abraham, él seguramente se desquició. Yo sé, el anciano está leyendo demasiado su Biblia, eso es lo que pasa. Sencillamente hay algo que sucedió. Oh, ese anciano allá… A la edad de sesenta y cinco años (su esposa), y él setenta y cinco y dice que van a tener un bebé, y comprando ropa para bebés. Y él ha vivido con ella todos estos años, y ella es estéril, y ahora el pobre anciano está sencillamente un poco desquiciado”.
32 Pero ¿qué hizo a Abraham de esa manera? Él tenía la promesa de Dios, y él creyó que lo que Dios dijo era la verdad. Eso lo concluye. Correcto.
Ahora, si nosotros somos la simiente de Abraham, tomamos la Palabra de Dios así igualito como la tomó Abraham. Amén. No me estoy diciendo “amén” a mí mismo, pero amén quiere decir “así sea”.
Ahora, Dios le dijo a Abraham lo que iba a suceder. Él no dijo cuándo iba a suceder. Sólo le dijo que iba a suceder.
33 ¿Qué del caballero aquí en la silla de ruedas? ¿Qué de la dama en la camilla? Otros… algunos de Uds. Ud. dice: “Oh, el doctor dice que yo… yo no puedo mejorar”. Bueno, tal vez el doctor le está diciendo a Ud. todo lo que él sabe. Pero ¿qué dijo Dios al respecto? Eso es lo que hace la diferencia.
Algunos de Uds. sentados allí, comidos por el cáncer. Quizás este hombre inválido puede que viva una vida común y larga. Puede que él viva toda una vida así. Pero Uds., comidos por el cáncer, o tal vez con un problema del corazón, con un coágulo de sangre a punto de matarlo en éstos momentos. A menos que algo suceda, Ud. va a morir enseguida.
El doctor dijo que no hay esperanzas para Ud. Eso es lo que dice el doctor, eso es su conocimiento que le dice a él eso. Pero vea, nosotros no ponemos la mirada en el conocimiento del hombre. Dios dijo: “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”. Ahora, depende de cuánta fe puede Ud. apropiarse, cuánto Ud. cree eso.
34 Ahora, noten, Abraham, cuando a él le fue dado este pacto, se le pidió que hiciera algo, y eso era separarse de los incrédulos. Y a todos los de la simiente de Abraham que vienen a Dios, se les manda que hagan lo mismo. Nosotros no debemos unirnos en yugo con incrédulos. Sepárense.
Uds. saben, el mundo hoy en día está buscando mezcladores. Uds. saben, yo los oí a ellos votando una vez en una iglesia. Y allí estaba un buen pastor anciano parado allí a quien yo conocía. Él era un verdadero hombre de Dios. E iban a decidir por votación, para ver si ellos lo aceptaban en la iglesia. Y Uds. saben, ese montón de diáconos y diaconisas, ellos dijeron: “No lo queremos. Nosotros queremos a un hombre que sea sociable y un pequeño mezclador, que no se la pase hablando en contra del beber y el fumar y estas cosas aquí”. Ellos querían a alguien que bebiera un pequeño trago social, que fuera con ellos a sus fiestas, y que les contara chistecitos obscenos, cositas sucias.
35 Escuchen, el mundo quiere mezcladores, pero Dios quiere separadores. Eso es correcto. Sepárense de todas las cosas del mundo. Dios quiere a alguien que se separe. Y los hijos de Abraham, los hijos de Dios, ellos se separan de las cosas del mundo. La Biblia dice: “Salid de en medio de ellos y no seáis participantes de sus cosas inmundas. Y Yo os recibiré a Mí mismo, y me seréis hijos e hijas, y Yo seré vuestro Dios”. Separador.
36 Ahora, Abraham tenía que separarse de su parentela, de su pueblo. Y otra cosa que a él se le pidió hacer: Se le pidió que morara en una tierra extraña, con un pueblo extraño, que hablaba un lenguaje extraño.
Bueno, es lo mismo hoy. No cambia. Los hombres deben separarse y caminar con un pueblo diferente. Ud. joven que vino a Cristo, cuando Ud. acostumbraba ir al salón de billar, Ud. se aleja de ese territorio, y va con esos muchachos que asisten a la iglesia y a la reunión de oración.
37 Uds. mujeres que acostumbran tener sus fiestas de té y contar chistecitos, y lo llamaban sus reuniones de costura y puntada y puntada y costura, y costura y puntada y hablaban acerca de la Srita. fulana de tal. Aléjense de ese tipo de fiestas y asistan a una reunión de oración chapada a la antigua.
Y en sus iglesias donde Uds. solían hervir un gallo duro y venderlo a cincuenta centavos el plato de manera que Uds. pudieran pagarle al pastor, ¡déjense de eso! La iglesia que se enmiende con Dios, Dios tiene un programa de cómo pagarle al predicador, si Uds. tan sólo se ocupan de eso. Correcto. Uds. no tienen que tener ventas de comida y todas esas otras cosas. Dios se encarga de eso si Uds. simplemente siguen Su programa. Debemos separarnos de todas estas cosas.
38 Noten. Ahora, y cuando Abraham salió y emprendió el viaje hacia una tierra extraña; y finalmente a la larga él no se separó, y Lot comenzó… Surgieron los problemas. Y Dios nunca bendijo a Abraham hasta que él se separó de Lot.
Y esa es la razón que hoy… Iglesia, permítanme decir esto con el corazón de un ministro de Cristo: Eso es lo que pasa con nuestra iglesia hoy en día, en nuestras iglesias. Tenemos que separarnos por completo de las cosas del mundo; y mientras que estemos todavía aferrados a las cosas viejas del mundo, Dios nunca derramará Sus bendiciones y nos bendecirá de la manera como Él quiere bendecirnos, por cuánto Él no puede hacerlo. Eso es correcto.
39 Nuestros dones de sanidad, nosotros sabemos que son miniatura. Nuestros dones de lenguas, pues, nunca ha pegado en su lugar correcto. El don de profecía es tan débil y defectuoso. ¿Cuál es el problema? Es que todavía no se ha echado un verdadero fundamento donde la iglesia pueda ser colocada.
Lo que necesitamos es un ejemplo. Necesitamos hombres y mujeres que se separen de las cosas del mundo, que acepten la Palabra de Dios y edifiquen sobre ese Evangelio sólido de la Biblia. Eso es lo que el mundo necesita hoy. Entonces Uds. verán grandes dones siendo derramados. Verán grandes cosas aconteciendo, cuando la iglesia llegue a estar unida, y todos los “ismos” salgan de ellos y comiencen a avanzar.
40 Ahora, a medida que nos fijamos (avanzando un poco más), encontramos que cuando Abraham se hubo separado de Lot… Y yo quiero que se fijen bien en la acción cristiana en Abraham. Él dijo: “Lot, escoge tú”. Lot, estando descarriado en su corazón, él escogió las llanuras bastante regadas de Sodoma y Gomorra. Pero Abraham tuvo que escoger lo pobre. Él tuvo que escoger la tierra estéril. Pero él estaba satisfecho; no importaba cuál fuera su propiedad, él estaba satisfecho de que Dios estaba con él.
Yo prefiero tener la Presencia de Dios conmigo y ser llamado un “santo rodador” que ser un arzobispo en alguna otra iglesia que no pudiera creer en los poderes de Dios. Correcto. Aunque tuviera que adorar en una misión o en una enramada, yo quisiera estar en donde está el Espíritu de Dios. Esa es la pura verdad.
41 Y cuando él se separó, entonces Dios le dijo a Abraham: “Ponte de pie. Mira hacia el este, hacia el oeste, hacia el norte, hacia el sur”. Dijo: “Todo ello te pertenece”. Eso fue suficiente. “Es todo tuyo; camina a través de ello”. Me gusta eso: “Camina a través de ello”.
Eso es lo que sucede con la iglesia hoy. Cuando un hombre nace de nuevo del Espíritu de Dios, cada bendición divina en esta Biblia le pertenece a Ud.
42 Bueno, cuando yo compro una casa… Pues, es como si este lugar me perteneciera a mí y fuera una gran galería. Cuando yo entro aquí, yo quiero darme cuenta de qué es lo que tengo. Yo voy de un lado a otro, saco esta gaveta, miro en ella, veo qué tengo aquí; voy por aquí, veo qué tengo acá. Si algo parece estar demasiado alto, me busco una escalera y subo hasta allí. Me doy cuenta de qué se trata todo ello.
Y cuando yo fui salvado, hermano, yo tomé este antiguo Libro del tesoro de Dios y miré a través de él para ver lo que yo poseía. ¡Y me doy cuenta de que cada bendición que está en esa Biblia me pertenece a mí y le pertenece a todo creyente! ¡Sí, señor!
Si algunas de ellas parecen estar un poco fuera de mi alcance, yo oro hasta alcanzarlas. Correcto. Cada promesa en el Libro es de Uds.
Esta gran galería de la economía de Dios le pertenece a todo creyente, y por un solo Espíritu somos todos bautizados dentro de esta gran galería. Y todo en ella nos pertenece. Y nosotros somos herederos de todas las cosas, y de cada promesa de Dios. Amén.
43 Cuando Abraham se puso viejo… Ahora, él llegó a tener como… Puedo imaginarme oyendo a Abraham más o menos después del primer mes, allí viene él riéndose, dijo: “Sara, ¿cómo te sientes, querida?” “Nada diferente”. Dijo: “Bueno, ¡aleluya! Lo vamos a tener de todas maneras”. Correcto.
Aquellos en la calle dijeron: “¿Qué tal, Abraham? Han pasado veintiocho días desde entonces; ¿cómo están las cosas allá en tu casa?” No importa cómo están ellos allá abajo; todo está bien allá arriba. Depende de lo que Uds. estén mirando. ¿Qué de éstos…?
44 [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]… “Cuando ellos salgan, me golpearán en la cabeza. Bueno, ellos no me darán de comer”. Pero si esa madre estuviera bien instruida, ella diría: “Espera un momento, hijo, fíjate en esto. Tú tienes una primogenitura. No importa lo que mires… como te mires, mejor dicho, pero cuando el sacerdote venga y averigüe, cuando el dueño se dé cuenta de que tú has nacido, no importa en qué condición tú te encuentres, el sacerdote no te mirará a ti, pero un cordero sin tacha tendrá que morir en tu lugar”.
Oh, hermano, deje de mirarse a Ud. mismo y mire su sacrificio. Si Ud. puede encontrar alguna falta en eso, muy bien. Pero si Ud. no encuentra ninguna falta en eso, entonces Ud. es perfecto. Amén.
Porque no es a Ud. a quien Dios ha aceptado; Él aceptó a Cristo, y Cristo lo aceptó a Ud. Y Ud. está muerto y su vida está escondida en Dios por medio de Cristo. Sellada por el Espíritu Santo y todos los demonios del infierno no pueden sacarlo a Ud. de allí (amén), pues Ud. es la propiedad de Dios. Dios no lo mira a Ud.; Él mira a Cristo.
45 Ahora, fíjense, entonces pasaron otros seis meses. “Sara, ¿cómo te sientes, querida?” “Nada diferente”. “Gloria a Dios, de todas maneras, lo vamos a tener”. “¿Cómo lo sabes?” “Dios así lo dijo. Eso lo concluye”.
Pasaron diez años. Ahora ella tiene setenta y cinco, y él tiene ochenta y cinco. “¿Qué tal, Abraham?” “¿Cómo te sientes, Sara?” “Nada diferente”. “Gloria, de todas maneras, lo vamos a tener. ¡Alabado sea Dios, oh aleluya!”, dijo él. La Biblia dice que, en lugar de debilitarse, él se fortalecía todo el tiempo.
46 Ahora, ¿no somos nosotros un mal ejemplo como hijos de Abraham? Si no quedamos sanos en un minuto: “No hay nada en ello, nada en ello”. Oh, ¿y luego Ud. se llama a sí mismo hijo de Abraham? Abraham se fortaleció todo el tiempo, porque entre más esperaba, mayor milagro iba a ser.
Él dijo: “Tiene que suceder, Dios así lo dijo”. Y cuando Abraham tenía noventa y nueve años de edad, casi los cien años de edad, él todavía estaba creyendo que Dios iba a hacerlo. Y Sara tenía noventa.
47 Noten, Dios dijo: “Sal aquí, Abraham. Quiero hablarte sólo un rato”. Y Él lo llevó allí afuera y le dijo: “Abraham, Yo soy el Dios Todopoderoso. Camina delante de Mí y sé perfecto”. A los noventa y nueve años de edad.
Y la palabra “Todopoderoso” allí viene de la palabra hebrea El Shaddai lo cual significa “el pecho”. “Yo soy el Dios provisto de pechos. Yo soy el sustenta… Yo soy el sustentador”. El provisto de pechos—no un solo pecho—pechos, como la mujer. “Pues Él fue herido por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”. El Dios de pechos. No sólo uno, sino dos. Herido por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros curados.
48 En otras palabras: “Abraham, tú tienes noventa y nueve años de edad, pero en Mi Presencia, tú eres apenas un bebecito”. Correcto. “Lo único que quiero que hagas es que te recuestes aquí mismo en Mi pecho y comiences a amamantarte y quédate allí mismo. Yo te daré fuerzas”.
Y un bebecito, cuando su mamá… Se ha enfermado. Y está intranquilo, y está débil. El bebecito se aferra a la madre y extrae la fuerza de la madre a través del pecho hasta que el bebé ya está bien.
Y eso es lo que Abraham estaba haciendo, se estaba aferrando al pecho de la promesa de Dios y extrayendo de Dios la fortaleza eterna que se requirió hacerle nuevamente un hombre joven otra vez. Amén.
49 No solamente está el bebé nutriéndose de fuerzas, pero está satisfecho cuando se está amamantando. Él no anda corriendo de acá para allá. Él se está quedando quieto en la Palabra de Dios. “Dios, Tú lo prometiste, y yo estoy satisfecho de que Tú lo vas a hacer. Yo sé que Tú puedes cumplir Tu Palabra. Yo me quedo fijo con Ella”.
Y en esta noche Él es el mismo Dios provisto de pechos como lo fue en aquel entonces. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Si Ud. tiene necesidad de salvación, péguese de la promesa de Dios y nútrase de Él.
50 Ud. dice: “Hermano Branham, yo tengo estos altibajos”. Ámelo a Él con todo su corazón y sólo continúe Jalando Su Promesa hacia Ud. Déjeme decirle, Él tiene más vitaminas en esa Palabra que las que tienen todas las farmacias en el mundo. Correcto. ¡Créalo! Vea si Él no le da a Ud. una pequeña inyección en una buena reunión chapada a la antigua del Espíritu Santo: simplemente dándole ánimo a Ud.
Y si Ud. está enfermo, aférrese a Su Palabra, Dios lo prometió. Él lo prometió; Él tiene que hacerlo. Él es El Shaddai: el de pechos, el Todo-suficiente, el dador de fuerza. Él sencillamente es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
51 Y luego él quería saber cómo iba a ser hecho. Y si Dios no hizo algo por él allí… (Espero que la iglesia pueda verlo). Él tomó a Abraham y le dijo: “Toma una becerra de tres años, y toma un carnero de tres años, y una cabra de tres años, y una tórtola y un palomino”. Y Abraham los partió por la mitad, todos menos las aves, y los puso en el suelo, y les ahuyentó las aves de rapiña hasta que el sol se puso.
Ahora, miren cómo le dijo Dios a Abraham y tipificó a Cristo.
52 Y cuando el sol se puso, lo primero que le sobrevino a Abraham fue un sueño profundo. “Ahora, Abraham, Yo quiero que tú sepas que soy Yo el que está haciendo esto; tú no tienes nada que ver en ello. Tú estás fuera del cuadro”.
Y Abraham se quedó dormido. Y en eso, lo primero que él vio fue un horno humeando, donde cada… O, una gran oscuridad, lo cual cada hombre tiene que hacer, morir. Después de eso, un horno humeando, el infierno, adonde todo pecador merece ir. Pero más allá de eso pasó una pequeña luz blanca. Y pasaba entre esos sacrificios. Cortó esos pedazos, pasó de atrás para adelante haciendo un pacto.
53 Ahora, puede que eso parezca extraño sólo para la mente que nunca haya estudiado las costumbres orientales. Nosotros tenemos tantas costumbres, tantas cosas… La Biblia fue escrita como un libro oriental, para un pueblo oriental. Nosotros somos un pueblo occidental tratando de ponerle una interpretación occidental a un libro oriental.
54 Ahora miren, cuando nosotros vamos, por ejemplo, cuando Ud. y yo vamos a hacer un pacto, nosotros decimos: “¿Harás tú esto?” “Sí”. Estrechamos las manos. Eso es occidental. Vayamos a Japón; ¿cómo hacen ellos un pacto? Ellos hacen una promesa, luego consiguen una pequeña botija de sal y se arrojan sal uno al otro. Eso es un pacto en Japón.
55 ¿Qué era en el tiempo de Abraham? Ellos iban y mataban una bestia, la abrían. Ellos escribían lo que ellos iban a – su acuerdo – lo que ellos iban a hacer. Y tomaban este acuerdo, y lo partían en dos; uno tomaba una y el otro la otra parte. Y ellos hacían un juramento sobre esta bestia muerta: “Que sus cuerpos sean como esta bestia muerta si ellos rompían este pacto”.
¿Qué estaba Dios mostrando? ¿Qué estaba Él haciendo a Abraham? Dios estaba mostrando lo que Él iba a hacer por medio de Cristo Jesús. Estaba haciendo el pacto, y Dios llevando a Su propio Hijo al Calvario, y allí lo desgarró. Y Él tomó una parte y la sentó a Su diestra en las alturas, la cual fue Su cuerpo, y envió Su Espíritu de nuevo a la tierra.
56 Y ahora, cuando este pacto es confirmado y ambos se unen, esos pedazos de papel tienen que empalmar el uno con el otro, o el pacto aún no está confirmado.
Y ahora el Espíritu Santo… ¿Están listos? ¿Ya tienen puesto su chaleco a prueba de golpes? Miren, cuando el Espíritu Santo que estuvo en Jesucristo fue rasgado de Él en el Calvario – cuando Dios hizo el pacto con la humanidad – Él tomó Su carne (Su cuerpo), y lo sentó a la diestra de la Majestad; y envió de regreso al Espíritu Santo para que viviese en la iglesia para así probar que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
57 Cuando el Espíritu Santo cayó en el día de Pentecostés, produjo una iglesia. Y, hermano, a mí no me importa qué marca de denominación tenga Ud., a menos que ese Espíritu que fue rasgado de Cristo sea puesto dentro del hombre, él será dejado en el día del rapto.
Él lo rasgó y envió el Espíritu Santo, el cual vive en nosotros: el Espíritu de Cristo, obrando en nosotros, haciendo las mismas obras que Cristo hizo, viviendo la misma vida, haciendo las mismas cosas. Y el mundo de afuera se para y se burla de ello. Otros dicen que no hay nada en ello. Algunos tratan de hacer burla de ello. ¡Otros lo reciben! Hermano, esa es la única manera en que Dios alguna vez lo hace a Ud. una simiente de Abraham. Cuando el Espíritu de Cristo entra en Ud., entonces llega a ser la simiente de Abraham. Correcto. Y el gentil está incluido en el pacto.
58 Noten, rápidamente, ahora. Estamos llegando al final. Después, de un tiempo, para mostrar cómo hizo Dios: Un día cuando Abraham estaba sentado allí afuera debajo de la tienda, Sara su esposa, una mujer hermosa, aunque anciana, bastante anciana y de edad avanzada. Abraham estaba sentado afuera debajo de este encino. Y un día, él vio tres hombres viniendo, con polvo sobre sus ropas. Pero hubo algo en lo profundo de Abraham que reconoció quién era ése. Era Dios y dos ángeles. Correcto.
Ellos se acercaron a él y Abraham dijo: “Señor mío, ven y siéntate debajo del árbol. Déjame buscar un poco de agua y lavar tus pies, y déjame traer un bocado de pan, y refréscate y luego sigue tu camino. Por esta causa Tú pasaste a verme”.
59 Y él entró corriendo y dijo: “Sara, amasa un poco de harina, o prepárala, pon pan en el rescoldo y haz unas tortas”. Él salió corriendo a donde estaba el rebaño y agarró un becerro gordo, lo mató, dejó que un criado lo preparara, y él salió allí… Y me imagino como solíamos nosotros hacer en Kentucky, teníamos un arbusto espanta moscas, para ahuyentar las moscas. (Y, ¿cuántos saben lo que es un arbusto espanta moscas? Vaya, vaya. Muy bien.) Y espantábamos las moscas. Y Abraham parado allí después que les hubo lavado los pies.
Y ellos estuvieron allí y comieron la carne del becerro, bebieron la leche de la vaca, y la mantequilla, y comieron pan de maíz. Y uno de ellos era el Dios Todopoderoso.
60 Yo le dije eso a una persona no hace mucho y ellos dijeron: “Billy, ¿me quieres decir que tú crees que ése era Dios?”
Yo dije: “¡La Biblia dice que era!”
Él dijo: “¿Cómo pudieras tú imaginarte a Dios descendiendo allí con polvo sobre Su ropa y demás, y pararse allí y comer esa carne?”
Yo dije: “Ud. sencillamente no conoce a Dios”. Dios es un Creador.
Sí, señor. Él tenía Su espalda hacia la tienda, así. Y cuando Él le dijo a Abraham lo que Él iba a hacer, pues, Sara se rió. Él dijo: “¿Por qué se rió Sara?”
Ahora, tú incrédulo, ¿es eso telepatía mental? ¿Qué tocó allí atrás en la tienda? Sara dijo: “Yo no me reí”.
61 Él dijo: “Oh, sí, tú también te reíste”. Ciertamente Él lo hizo. Salió allí así y desapareció. ¿Saben Uds. qué fue eso? Aquí está mi opinión al respecto. Dios bajó, y Él estaba yendo allí para ver los pecados de Sodoma y Gomorra.
Lo único que Él hizo fue conseguir un pequeño puñado de calcio, potasio, petróleo, luz cósmica. Dijo: “¡Fiu! Ven aquí, Gabriel, entra en éste”. Correcto. Se acercó y consiguió otro puñado y puso a Miguel al otro lado. Y agarró otro puñado y entró en él Él mismo, y tuvo hambre por cuanto tenía un cuerpo en el cual tener hambre. Y luego se dio la vuelta y lo hizo desvanecerse otra vez. Ellos bajaron para traer Su mensaje. Estoy tan contento que mi Dios es esa clase de Dios.
¿Qué importa lo que le suceda a este viejo cuerpo? Algún día Él hablará y éste saldrá del polvo de la tierra. Seguro. Mostrando lo que Él podría hacer. Él es Dios. Y cuando Él sencillamente lo habló y allí estaba un cuerpo, absolutamente. Algún día Él llamará y yo me levantaré del polvo de la tierra.
62 Miren bien lo que Él le dijo a Abraham. Dijo: “Mira hacia abajo y cuenta la arena del mar”.
Él dijo: “No puedo”.
“Mira hacia arriba y cuenta las estrellas”.
Él dijo: “No puedo”.
Del polvo hasta las estrellas, ¡la resurrección! La simiente de Abraham, desde el polvo de la tierra hasta las estrellas en la gloria. ¡Aleluya! Cristo siendo la Estrella de la mañana, el más brillante, el señalado entre diez mil. Allí está Él: el lirio del valle, la estrella resplandeciente de la mañana.
63 Cómo es que Él le dijo a Abraham lo que sucedería. Cómo Él tomó a Sara, allí, la cambió e hizo de ella una mujer joven. Él hizo de Abraham un hombre joven, parado allí.
Ahora miren, Uds. pudieran estar en desacuerdo con esto. Pero yo quiero preguntarle a Ud. algo, hermano, antes de que Ud. lo critique.
Miren, sabemos, que Sara tenía noventa años y Abraham tenía cien. Ellos habían vivido juntos todos estos años y ella era estéril. Ahora, sabemos que si Dios iba a traer un niño, a través de Sara, Él tendría que hacerla fértil a ella otra vez. ¿Es correcto eso? Muy bien.
64 En aquellos días ellos no fumaban cigarrillos como lo hacen las mujeres hoy, y no pueden criar a sus bebés con el pecho; ellas tienen que alimentarlos con biberones. Pero en aquellos días no tenían biberones. Así que, con el fin de hacer que ella pudiera amamantar a su bebé, Él tenía que crear venas de leche y arreglarla a ella de nuevo de modo que ella pudiese amamantar. ¿Correcto?
Ahora, quiero preguntarles… Yo soy su hermano; Uds. escuchen a un doctor. Esto es así claro delante de una audiencia mixta, pero yo quiero que me entiendan como su hermano. ¿Cómo pudiera esa mujer entrar en trabajo de parto con un corazón así de viejo? No pudiera hacerlo, así que Él tuvo que poner un corazón nuevo en ella. ¿Saben Uds. lo que Él hizo? Él nunca hizo eso, Él hizo de ella una mujer nueva, para mostrar lo que Él iba a hacer. Yo puedo verlo y probarlo por la Biblia. Miren, la Biblia está escrita de tal manera que uno tiene que leer entre líneas.
65 Noten. Miren a Abraham. Ahora, yo lo puedo ver a él con su báculo en la mano, la barba colgándole bien larga, tenía cien años de edad. Una mañana, despertó y Sara dijo: “Papi, la joroba se te está quitando de la espalda”. Seguro, él tomó a Dios en Su promesa. “Tu cabello se te está poniendo negro otra vez”.
Pues, él dijo: “Sara, tus ojos están empezando a lucir hermosos, como los de una paloma otra vez”.
Y ¿saben Uds. lo que Dios hizo? Él los volvió a los dos un hombre y una mujer joven otra vez.
66 Ahora, Ud. dice: “Mire, hermano Branham, Ud. está…” No, Él lo hizo también. Vigile para ver lo que Él hizo.
Ahora, ellos hicieron un viaje desde donde estaban (márquenlo en su mapa), hasta la tierra filistea, Gerar, lo cual es aproximadamente trescientas millas. Un viaje bastante largo para una abuela anciana, de cien años. Y la cosa extraña: Cuando ella llegó allá, Abimelec, el rey, se estaba buscando una novia.
Y todas aquellas muchachas filisteas bonitas allá. Cuando él vio venir a esta abuela anciana de cien años, él dijo: “Ésa es la que he estado esperando”. La abuelita con un chal sobre su hombro, un gorrito para el polvo (y todas esas muchachas bonitas allí), y aquí viene ella. Y Abimelec dijo: “Ésa es la que he estado esperando. Yo la quiero”.
67 Abraham dijo: “Ahora, dile a ella… dile a él que yo soy tu hermano”. ¿Por qué tendría él que hacer eso de una abuela anciana? Tenían cien años.
¿Ven? Dios la había hecho una mujer joven otra vez. Eso es lo que Él va a hacer con cada uno de la simiente de Abraham un día de estos. Él únicamente estaba mostrando lo que Él iba a hacer.
Allí Dios la hizo a ella una mujer joven otra vez, y la sanó, y la hizo una mujer joven muy hermosa, tanto que ellos dijeron que ella era la mujer más hermosa en todo el país. Eso es lo que Él va a hacer con cada mujer y cada hombre que está aquí, que es una simiente de Abraham, que ha nacido de nuevo. Algún día este viejo cuerpo será cambiado. Cierto. Uds. volverán otra vez. Dios estaba mostrando lo que Él iba a hacer.
68 Sara se convirtió en madre. Ella dio a luz a ese muchachito, Isaac. Cuando él tenía como doce años… (Ahora, terminaremos dentro de unos momentos; teníamos que tocar los puntos más sobresalientes). Ahora, él tenía como doce años de edad, un muchachito judío muy bonito, de cabello rizado, como así. Yo me imagino que él era un encanto, se parecía casi a su mamá. Y puedo ver sus ojos color café y su carita de tez oscura y sus pequeños rizos colgándole alrededor de su cabeza.
69 Y ahora recuerden, ya Sara tenía como cien y, oh, tal vez ciento veinte, ciento quince, ciento veinte años de edad. Y Abraham tenía como ciento y, bueno, quizás ciento treinta, ciento treinta y cinco años. Piensen en ello. Y allí estaban, tenían a este jovencito. Ahora, fíjense en lo que sucedió.
Un día, Dios dijo: “Abraham, van a haber unas reuniones por allá como en 1956 y 1957. Yo quiero probarle a la gente lo que yo voy a hacer. Ahora, Yo te dije que te iba a convertir en padre de naciones. Cuando tú eras un anciano, que Yo te daría este hijo. Ahora, Yo quiero que tomes a este tu único…”
[Espacio en blanco en la cinta]
70 … pero un hombre común y corriente de hoy, cuando tenemos vehículos a gasolina (sólo camina veinte o veinticinco millas al día). Ahora, él anduvo a tres días de camino apartado de la civilización. Eso sería como setenta y cinco millas metido allá en el desierto. Y luego él vio la montaña a lo lejos. Ahora, obsérvenlo cuando él llega a ella.
Llega así muy cerca de la montaña, y él detiene la pequeña mula. Y lo puedo oír mientras que él comienza a bajar la leña de la mula. Tomó el pequeño fuego en su mano. Colocó la leña sobre la espalda de Isaac, y le dijo al criado, dijo: “Quédate aquí mientras que el muchacho y yo vamos allá para adorar. El muchacho y yo regresaremos”. ¡Oh, hermanos!
¿Cómo va él a hacerlo? No es asunto suyo preguntar. Es lo que es, es creer que Dios hizo la promesa. Él dijo: “Yo lo recibí a él como a uno de entre los muertos, Dios es capaz de levantarlo a él de entre los muertos”. Allí lo tienen. Oh, me encanta eso: “El muchacho y yo regresaremos”. Génesis 22.
71 Y observemos. Él puso la leña sobre la espalda de Isaac: un tipo perfecto de Dios en Cristo, así como Cristo cargó Su propio altar cuesta arriba. Ahí el pequeño Isaac subiendo, y él comienza a ponerse curioso, y dijo: “Papá”.
Él dijo: “Sí, hijo mío. Heme aquí”.
Él dijo: “Tenemos la leña, y tenemos el fuego, pero ¿en dónde está el cordero que vas a ofrecer?”
¿Pudieran Uds. imaginarse a ese padre con su hijo, a medida que subía el monte con él, y sin que le temblara la voz él dijo: “¿Hijo mío, Dios se proveerá de cordero para el holocausto”?
Allí lo tienen. Vean, él todavía estaba creyendo. Él sabía quién era Dios y que Él era capaz de cumplir Su Palabra.
¿Creen Uds. eso en esta noche? ¿Puede Dios cumplir Su Palabra? Si Él no la cumple, Él no es Dios. Si Él la cumple, entonces vale la pena desprenderse de todo y tomar a Dios en Su Palabra.
72 Ahora, a medida que subía el monte, el pequeño Isaac se preguntaba de dónde iba a aparecer ese cordero. Papá no tiene cordero, aquí arriba no hay corderos. Él llegó allá arriba y edificó el altar, puso la leña, la partió y la puso cruzada. Hizo que los fuegos ardieran. Regresó y tomó a su propio hijo. Él amaba más a Dios que lo que amaba a su propio hijo.
Hermano, si Ud. alguna vez llega a ser algo, Ud. tiene que amar a Dios más que a su esposa, su esposo, sus hijos, su pastor, todo lo que hay; Ud. tiene que amar a Dios primero. Dios tiene el primer lugar. Nosotros le damos a Él como el décimo lugar. Pero Él merece lo mejor que nosotros tenemos y lo primero que tenemos. ¡Y todo lo que tenemos!
73 Pero él ató sus manos detrás de él, y lo puso sobre la roca. Sacó el cuchillo grande y retiró las guedejas de su rostro. ¿Pudieran Uds. imaginarse? Él alzó la mirada hacia el cielo, levantó su mano a medida que echaba hacia atrás la cabeza del pequeño Isaac, y estaba listo para hundir este gran cuchillo en las pequeñas venas yugulares de su garganta para así quitarle la vida a su propio hijo.
Y mientras que comenzaba a bajar la mano con el cuchillo, hubo una voz del cielo que habló. Y el Espíritu Santo le agarró la mano y le dijo: “Abraham, detén tu mano”. Amén. Dios llega en el momento preciso.
74 Los jóvenes hebreos entraron directo al horno ardiendo. Pero había uno allí semejante al Hijo del Hombre. Dios no anda con prisa. Uds. son los que se apresuran, no Dios. Dios está exactamente a tiempo. Oh, hermano, Él está exactamente a tiempo. Que vuelen los cohetes, las bombas atómicas, las de hidrógeno. Dios está a tiempo. La iglesia se está yendo a casa uno de estos días exactamente a tiempo. Sí, señor.
75 Y cuando él ya iba a hundir ese cuchillo, Dios le agarró la mano y dijo: “Abraham, detén tu mano. Pues veo ahora que tú me amas”. Haciendo una prueba doble. Y en ese momento un carnero detrás de él estaba trabado por los cuernos allí en el desierto.
Piensen en eso. Yo quiero preguntarles algo, hermanos. ¿De dónde apareció ese carnero?
Ahora, miren. Él está cuando menos de setenta y cinco a cien millas alejado de la civilización, en una región donde había hienas y lobos y leones. A setenta y cinco millas de la civilización, y aparte de eso, él está bien arriba en la cima de una montaña, donde no hay agua ni nada para que el carnero estuviera ahí arriba. ¿De dónde vino ese carnero?
76 ¿Saben Uds. qué era? El mismo Dios que le hizo a Él un cuerpo en el cual entrar para hablarle a Abraham, habló ese carnero a existencia. Porque Él es Jehová – Jireh: “el Señor se proveerá de un carnero para el holocausto”. No era una visión. No, señor. Él puso el carnero sobre el altar, lo degolló, y la sangre salió de él. Jehová – Jireh habló un cordero vivo a existencia y éste murió al minuto siguiente. Porque Él es Jehová – Jireh. Él puede hacer lo que Él desee hacer. Y Él hará todas las cosas que Él prometió hacer. Él tiene que hacerlo así para ser Jehová – Jireh. Él es nuestro sacrificio provisto.
77 Dios nos ha provisto un sacrificio. Y Él es igual de real en esta noche. Él puede hablarlo a Ud. a buena salud. Él puede hablarlo a Ud. de un pecador a un cristiano. Él puede hacer todo lo que Ud. crea que Él hará por Ud., que Él lo ha hecho, por cuanto el sacrificio ya ha sido hecho. Jesucristo tomó ese lugar y Jehová – Jireh ha provisto un Cordero para su sanidad y para su salvación y para su hogar en la gloria. Para su seguridad hasta que Él venga, un Cordero ya ha sido provisto.
Él es en esta noche, Jehová – Jireh, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Su Hijo estuvo aquí sobre la tierra y vivió. Él fue inmolado en el Calvario, y Dios se llevó Su cuerpo a la diestra de Su majestad, y envió al Espíritu Santo para que hiciera las mismas cosas que Cristo hizo aquí en la tierra.
78 Y hoy, cuando escepticismo, modernismo, y todo lo demás ha cubierto completamente al mundo, Dios aún permanece el mismo como Él siempre fue. Él es Jehová – Jireh. Él dijo: “Las cosas que Yo hago vosotros haréis todas las cosas… las mismas cosas que Yo hago vosotros también las haréis. He aquí, Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo”.
Jesucristo, el mismo ayer, hoy y por los siglos. El Cordero provisto por Dios; el sacrificio provisto por Dios. “Pues Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Él es el sacrificio provisto por Dios. Jehová – Jireh ha provisto el sacrificio si Ud. está dispuesto a recibirlo. Oremos.
79 Con nuestras manos hacia Dios, ¿habrán algunos aquí que dirán: “Oh, Dios, en el Nombre de Cristo recíbeme en esta noche?” Dios le bendiga. Eso es correcto, esa es la manera de poner su mano. “Recíbeme, yo ahora recibo Tu Cordero provisto. Yo he estado aquí a través de estas reuniones, yo creo que Tú te has levantado de los muertos. Yo creo que Tú estás aquí, que Tú eres el camino provisto por Dios”. Jesús dijo: “Yo soy el camino”.
En los balcones a mi izquierda, allí arriba, ¿levantaría Ud. sus manos? Diga: “Por medio de esto, Dios, yo quiero recibirte”. Dios les bendiga.
En los balcones debajo de la izquierda allí, ¿levantaría Ud. su mano, por allí? “Yo ahora levanto mis manos”. Dios les bendiga allí atrás. Eso es correcto.
En los balcones a la derecha, levante sus manos si Ud. desea a Cristo en esta noche, diciendo: “Yo quiero que Él sea mi sacrificio”.
“Oh, yo he tratado de a los Jones, la gente pobre de allá, algunas de mis ropas usadas. Una vez le compré carbón a una viuda. Yo contribuyo para las sociedades de caridad, y soy miembro de los Kiwanis y hago cosas buenas”. Eso no tiene nada que ver con la salvación. No tiene nada que ver con eso.
80 “Oh, sí, pero Sr. Branham, yo pertenezco a la iglesia”. Eso todavía no tiene nada que ver con ello. “Yo he sido bautizado”. Eso todavía no tiene nada que ver. Ud. pudiera haber sido bautizado con el rostro hacia adelante, hacia atrás, de cualquier manera, que Ud. quiera ser bautizado, por rociamiento, por aspersión. En cualquier iglesia, metodista, bautista, católica, lo que pudiera ser, Ud. todavía está perdido. Si Ud. no tiene esa Vida en Ud., Ud. está perdido. Correcto.
81 El Cordero de Dios fue provisto. Oh, ¿no lo recibirán Uds. esta noche, Cristianos? ¿No lo recibirán Uds., profesantes? Ud. que está frío y tibio y no sabe lo que significa ser salvo y nacido de nuevo, ¿no lo recibirá Ud. a Él mientras levanta su mano? Alguien más ahora, antes de que terminemos. Muy bien. Dios les bendiga ahora. Oremos.
82 Nuestro Padre Celestial, ahora traemos estas personas a Ti. El avivamiento está terminando, o mi parte de él. Dios, nunca permitas que este avivamiento termine. Que continúe, y que hombres y mujeres metan sus cabezas de nuevo en la Biblia y comiencen a orar. Que pastores sean llenos y re-encendidos nuevamente por el poder del Espíritu Santo.
Que surjan maestros, Señor. No enseñando cosas perversas, sino de regreso a la antigua Biblia. De regreso al antiguo plan de salvación: Jesucristo, el Cordero provisto por Dios. Que ellos regresen a esa fe sencilla, una vez más. Concédelo, Señor, antes de la venida del Justo.
83 Rogamos que Tú recibas aquellos en esta noche que levantaron sus manos, y que ellos reciban el sacrificio provisto por Jehová – Jireh para sus pecados en esta noche; y que cada uno de ellos sean llevados al reino pacíficamente, y les sean dadas vida eterna; y luego sean bautizados por el Espíritu Santo en la iglesia del Dios viviente, y colocados posicionalmente dentro del cuerpo como su posición para trabajar junto con los miembros del cuerpo de Cristo.
Escucha la oración de Tu siervo, Señor, mientras los encomiendo a Ti en el Nombre de Jesucristo. Amén.
84 El Señor les bendiga, mi pueblo querido. Oh, Él es tan maravilloso. ¿No creen Uds. que Él es maravilloso?
¡El sacrificio provisto por Dios! ¿Qué es ahora? Permítanme explicarlo muy atentamente, quietamente, antes de que oremos por los enfermos.
¿Qué fue ahora? Vayamos atrás. La promesa fue hecha a Abraham y a la simiente de Abraham, solamente. Ninguna promesa fue hecha a más nadie, sino a Abraham y su simiente. ¿Qué habría él de ser? El padre de naciones. Naciones: 0judío, gentil, samaritano, lo que sea. El padre de naciones.
85 ¿Cómo llegamos nosotros a ser la simiente? Es aceptando la manera provista. ¿Cómo mostró Él que lo hizo? Él hizo un pacto y rasgó los pedazos e hizo el pacto con Abraham.
En el Calvario Él hizo el pacto no con los judíos, sino con el mundo entero. Él levantó a Su Hijo, lo desgarró, se llevó Su cuerpo para que se sentara allí a la diestra de la Majestad. Envió de regreso el Espíritu Santo para producir la misma vida de Cristo aquí en la iglesia.
Jesús dijo, antes que Él se fuera: “Un poquito y el mundo no me verá más, empero vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros, y en vosotros hasta el fin del mundo. Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”.
86 Este hombre parado aquí: Yo no sé el nombre del hermano, el hermano de la Alianza. Se dice que ha estado en la presencia del Dr. Reedhead, Morris Reedhead. El Dr. Reedhead es uno de los mejores eruditos, creo yo, que esta nación o cualquier nación tiene.
Cuando el Dr. Reedhead vino a mi casa, (sólo un momento), cuando él vino a mi casa, él vino allí con Don Wells, de una de las iglesias bautistas más grandes en el sur. Ellos dijeron: “Hermano Branham, queremos preguntarle algo. Ahora, Ud. ha estado con la gente pentecostal por unos siete u ocho años”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “¿Hay alguna cosa acerca de ese Espíritu Santo del cual ellos están hablando?”
Yo dije: “Absolutamente”.
Él dijo: “Bueno, nosotros los hemos visto a ellos romper los muebles y esta…”
Yo dije: “Sólo ponga eso a un lado”. Yo dije: “Ellos son niños”.
Y él dijo: “Mire, hermano Branham”, el Dr. Reedhead dijo: “Cuando yo tenía siete años de edad…”
Uds. probablemente escucharon su historia, cómo él fue llamado por Dios. Y él dijo: “Yo trabajé y pensé, oh, si yo alguna vez podría ser ordenado como ministro, ¿no será maravilloso?” Dijo: “Yo encontraré a Cristo allí”.
87 Cuando él fue ordenado, dijo: “No estaba allí”. Él dijo: “Si alguna vez obtengo mi B.A.”, la licenciatura en letras, dijo: “Yo lo encontraré a Él allí”. Dijo: “Yo obtuve mi B.A., y Él no estaba allí”. Dijo: “Pensé que cuando obtuviera mi D.D. y mis otros títulos”, dijo: “Hermano Branham, yo casi pudiera llenar su pared de títulos”. Y él dijo: “¿En dónde está Cristo en todo esto?”
Él dijo: “¿Han estado errados los maestros?”
Yo dije: “Yo no quiero decir eso. No quiero decir que ellos están errados. Ellos están bien en lo que enseñan, pero no están correctos… ellos van lejos, pero no van lo suficientemente lejos”. Yo dije: “Cristo no reside en una Licenciatura en Letras. Tampoco reside en una credencial. Él tampoco reside en una iglesia o en una denominación”. Correcto.
88 Él dijo: “Ahora, hermano Branham”, dijo, “un joven indio que fue convertido…” o no convertido (perdónenme), vino acá proveniente de la India, y estudió electrónica (creo que fue). Dijo: “En su camino de regreso, él estaba parado, conversando, y yo le dije: Joven, (él era mahometano), dije, cuando tú regreses a ultramar, ¿por qué no te olvidas de ese viejo profeta muerto Mahoma, y aceptas al Señor Jesús resucitado?”
Y dijo: “Como Cristiano, yo le pregunté a él eso. Y él me dijo, Amable señor, ¿qué más pudiera hacer Cristo por mí de lo que puede hacer Mahoma? Dijo: Ud. tiene un libro llamado la Biblia, la cual Ud. cree que Cristo la escribió, y Ud. lo cree. Dijo: Nosotros tenemos un libro llamado el Corán, Mahoma lo escribió, y nosotros lo creemos. Ellos dos prometieron vida después de la muerte, yo creo el mío y Ud. cree el suyo. Dijo: Ahora, ¿de qué me serviría a mí cambiarme de Mahoma a Cristo?”
89 Bueno, él dijo: “Fíjese en esto, su Mahoma está muerto y en la tumba. Nuestro Jesús ha resucitado y se ha ido al cielo”.
El mahometano miró alrededor, y él no era ningún muchacho de la noche a la mañana. Él dijo: “¿Se levantó Él de la tumba?” Dijo: “Me gustaría que Ud. me lo probara”.
Él dijo: “Oh, nosotros sabemos que Él se levantó de entre los muertos”.
Él dijo: “¿Cómo sabe Ud. que Él se levantó de entre los muertos?”
Dijo: “Bueno, nosotros tenemos una tumba vacía”.
Dijo: “Nosotros tenemos centenares de ellas en la India”.
Y ellos las tienen. Afirman resurrecciones, nacimientos virginales y todo lo demás. Incluso de una niñita de nueve años de edad dando a luz un niño y demás. Nacimiento virginal y así por el estilo, seguro, ellos tienen todo eso. Prepárese para ver de todo cuando Ud. vaya a la India.
90 Ver a un muchachito subirse corriendo a un árbol y un hombre subir allí y cortarle la cabeza y los brazos, y tirarlos al suelo, recogerlos, la sangre corriendo de ellos, meterlo en un saco. Y el niño salta y sale corriendo del saco y escapa. Corren a través del fuego, producen toda clase de cosas místicas y todo lo demás. Cristo no está en eso. Ciertamente que no. Cristo no reside en milagros y cosas así. El diablo puede hacer casi cualquier cosa menos sanar; él no puede sanar. La Biblia dice que él no puede sanar.
Pero él puede obrar como Jambres y Jannes, el dios de dos cabezas de Egipto. Casi puede engañar a los mismos escogidos, dice la Biblia.
91 Entonces él dijo: “Ahora bien”, dijo: “ahora, espere un momento, señor”. Él dijo: “Nosotros podemos probar que Él se ha levantado de los muertos”.
Dijo: “Pruébemelo”. Dijo: “Uds. han tenido dos mil años para hacerlo. Y ni aun una tercera parte del mundo ha escuchado alguna vez acerca de ello”. Dijo: “Dejen que Mahoma se levante de los muertos y el mundo entero lo sabrá en veinticuatro horas. Correcto. Ahora, miremos la cosa de manera sensata. Correcto”.
“Oh”, él dijo: “nosotros sabemos que Él se ha levantado de los muertos”.
Dijo: “¿Cómo sabe Ud. que Él se ha levantado de los muertos?”
Él dijo: “Bueno, nosotros tenemos el gozo y el poder en nuestro corazón”.
Él dijo: “Ahora, espere sólo un momento”. Dijo: “Sr. Reedhead, la religión Mahoma puede producir tanta psicología como puede producirla el Cristianismo”.
Y eso es exactamente correcto.
92 Yo los he visto en la fiesta de los profetas cuando ellos tomaban una lanza y la atravesaban por su mejilla aquí y la subían por su nariz y la halaban otra vez hacia abajo, y no sangrar ni una gota. Los he visto tomar una espada allá en Suiza (yo nunca lo vi; sabía que él estaba allí abajo haciéndolo), meterse una espada así por su corazón y sacarla por la espalda. Un doctor le echó agua por este lado y le salió por el otro lado. Cierto.
Toman las uñas, se sientan allí y hacen: “Allah, Allah, Allah, Allah, Allah, Allah”, hasta entrar en un frenesí, toman astillas, se las meten por debajo de las uñas y se quedan sentados allí y se ríen, ni siquiera lo sienten. Caminan por el fuego así con sus pies descalzos. Se acuestan sobre clavos, oh, hacen todo lo que se puede hacer. ¿Ven?, toda clase de cosas.
93 Ellos dijeron: “Nosotros podemos producir tanta psicología como la que puede producir el Cristianismo”.
Pero dijo: “Sr. Reedhead, yo quiero preguntarle algo”. Él dijo: “Cuando Mahoma estuvo aquí, él solamente prometió vida después de la muerte. Su Jesús prometió que después de que Él muriera y resucitara que Uds. maestros harían la misma cosa que Él hizo”. Dijo: “Ahora, déjeme ver que Ud. lo produzca, y nosotros creeremos que Él se levantó de los muertos. Hasta entonces, Él sólo está tan muerto como lo está Mahoma”. ¿Qué de eso?
“Bueno”, él dijo: “ahora, espere un momento; ¿a qué se está refiriendo Ud.?, ¿a qué se está refiriendo Ud.?”
Él dijo: “A su Biblia. Que Jesús dijo que las cosas que Él hizo, que Uds. maestros las harían también. Nosotros estamos esperando ver eso”. Dijo: “Ahora, Uds. reparten billones de tratados y hacen todas estas cosas allí, pero nosotros queremos ver la evidencia de la resurrección”. Dijo: “Nosotros creemos que Mahoma está en la tumba, y allí es donde él dice que estaba; y algún día él va a regresar para conquistar toda la tierra”. Él dijo: “El Jesús de Uds. está tan muerto como él lo está”.
“Oh no”, dijo él.
Él dijo: “Bueno, yo quiero que Uds. lo produzcan entonces y me muestren que Él ha resucitado”.
Dijo: “¿En dónde se refiere Ud., en las Escrituras? ¿Marcos 16?”
Él dijo: “Esa es una de ellas, sí señor. Esa es una”.
Él dijo: “Ahora mire, Ud. ha estado alrededor… Ud. ha estado por allí donde hay unos santos rodadores o algo así, ¿ve?” Dijo: “Ahora, eso de sanidad y cosas así”, dijo, “ahora nosotros mejores eruditos sabemos que Marcos 16 desde el versículo 9 en adelante no está inspirada”.
Él dijo: “¿No está?” Él dijo: “¿Qué clase de Biblia está Ud. leyendo? Todo el Corán está inspirado”.
94 Qué reprensión. Él dijo: “¿Qué de Marcos 11:24? ¿Qué de eso; está esa inspirada?” Él comenzó a citar las otras Escrituras.
El hermano Reedhead dijo: “¡Yo sacudí mi pie en el suelo y cambié el tema!”
¿Qué pasa con el Cristianismo? ¡Esto es la verdad o no es la verdad! Yo he sostenido la Biblia en una mano y el Corán en la otra mano delante de decenas de miles de mahometanos, y los he retado en ello.
95 Allá en Bombay, India, hace unos meses, parado allí, donde uno no podía ver ni siquiera el fin de la gente. La gente pasaba, el Señor revelaba quienes eran ellos. Yo ni siquiera podía pronunciar sus nombres; tenía que deletrearlos. Cada uno fue perfecto. Los rajahs y todos ellos se sentaron alrededor, ellos comenzaron a pensar (por supuesto, yo pude captarlo), que ellos estaban… que yo les estaba leyendo la mente, o telepatía.
Al poco rato pasó un hombre que estaba ciego. El Espíritu Santo le dijo quién era él; él era un mendigo. Le dijo cuál era su nombre. Yo expliqué que esas eran las mismísimas cosas que Cristo hizo. Él lo consideró por un ratito. Yo miré hacia atrás nuevamente, y vi una visión de él mirando alrededor, caminando alrededor, él estaba un poquito gris alrededor de la sien. Yo pensé: “Este es el momento”. Y dije: “Aquí está un hombre, y yo sé lo que Uds. están pensando. Uds. están pensando que esto es telepatía”. Yo dije: “Aquí está un hombre que es un adorador del sol”.
96 Yo había estado en su templo jainí ese día donde diferentes religiones sólo se estaban burlando del Cristianismo. Dije: “Uds. personas se llaman a sí mismos religiosos y creando bombas atómicas para volarse unos a otros con eso. Luego se llaman de religiosos”. Ellos tienen algo allá, es correcto. Pero todos los que crean bombas atómicas no son Cristianos.
97 Así que entonces él dijo… Ese individuo parado allí. Yo miré y vi una visión de que Dios lo iba a sanar. Y dije: “Este hombre es un adorador del sol”. Y dije: “Y sus ojos se le han apagado; él ya ha estado ciego por veinte años”.
Y había un doctorcito que estaba… vino conmigo para ir a cierto colegio metodista aquí, para tomar algún tipo de… alguna especie de título. Y entonces él estaba parado allí, miró al hombre. Estaba tan blanco como lo está mi camisa, sobre sus ojos. Completamente ciego, miraba al sol, adoraba al sol, y quedó ciego.
98 Yo dije: “Él sabe que él está errado. Y dice que él adoraría… que renunciaría a este dios que él está adorando y que adorará al Dios que le devuelva su vista. Y si los dioses de Uds. son tan grandes, ¿por qué no vienen Uds. aquí ahora y le devuelven la vista a ese hombre?”
Yo dije: “Uds. mahometanos, los más grandes, los más religiosos de todo el mundo”. Los mahometanos son los más grandes, y luego vienen los budistas, y creo que el Cristianismo está en tercero o cuarto lugar.
Yo dije: “Reto a cualquier sacerdote mahometano a que venga aquí y le devuelva la vista a él, y él se hará mahometano. O cualquier budista que le dé a él su vista”. Yo dije: “Ahora, venga y hágalo”. Fue un grupo callado. Cierto. No hubo ni un suspiro en ninguna parte. Estuve esperando.
Yo dije: “¿Por qué no vienen Uds. y lo hacen? Uds. me dijeron hoy de lo grande que eran sus dioses. Seguramente, si el hombre fue ignorante y adoró a la creación en vez de al Creador, seguramente Él tendrá misericordia de él si él desea regresar al Creador”.
99 Él estaba parado allí, diciendo algo: “Yo adoraré al Dios que restaure la vista. Yo quiero ver a mis hijos una vez más; quiero ver a mi esposa otra vez”, y así por el estilo, según me decía el intérprete. Y allí estaba él parado, en esa posición.
Yo dije: “Ahora, ¿por qué no vienen? Es porque Uds. tienen temor de venir. Uds. no pueden darle a él su vista, así como tampoco yo puedo darle su vista. Pero”, dije: “el Dios del cielo ha levantado a Su Hijo Cristo Jesús; quien me mostró en estos momentos una visión de que el hombre va a tener su vista… recibir su vista, y si él no la recibe, yo soy un falso profeta”.
100 Oh, hermano, cuando Ud. lo ve, Ud. sabe en dónde está parado. Yo no hubiera hecho eso por nada en el mundo, si no hubiese visto una visión. Claro que no, yo hubiera tenido miedo de hacerlo. Había habido otros que pasaron, pero yo vi la visión de ese hombre. Lo subieron allí con sus manos extendidas así. Él puso su cabeza sobre mi hombro, oré por él y dije: “Oh, Dios del cielo, delante de estos paganos aquí, dese a conocer que Tú todavía eres Jesucristo, y que estas señales y maravillas que están aconteciendo son de Ti, y restaura la vista al hombre”.
Y el hombre pegó un grito y saltó en el aire, y corrió. Y el alcalde de Bombay estaba allí (tengo su fotografía aquí en mi bolsillo), y él corrió hacia allá y empezó a besarlo, por toda la plataforma, y era como un… Pues, ellos arrancaron los bolsillos de mi saco, me estaban halando los zapatos. La milicia no podía sacarme de entre la muchedumbre. Y ese hombre ha testificado por todo India; ha testificado incluso delante del presidente de India. Y Dios mediante, este verano que viene, ellos tienen un lugar preparado allá en Nueva Delhi, donde yo puedo sentar a un millón en un anfiteatro y tener una reunión. Ellos quieren a Jesucristo.
101 Cuando le dije a Uds…. le dije a ellos: “Si Dios hace esto, ¿cuántos lo recibirán a Él?” Y hasta donde yo podía ver, multitudes de manos. Y cada uno de ellos recibió al Señor Jesús de una sola vez.
¿Cuál es el problema? Es que hemos enseñado teología, hemos enseñado denominación, hemos enseñado intelectualidad, hemos enseñado todo lo demás excepto lo que Cristo nos dijo que hiciéramos: Predicar el Evangelio; demostrar el poder del Espíritu Santo. Ese poder que estuvo en Cristo está en él.
La razón que hemos hecho… Esto es lo que hemos hecho: Hemos organizado organizaciones. Cristo nunca formó una organización. Yo no tengo nada contra ello; eso está bien. Hemos tenido escuelas, para educar a la gente. Él nunca dijo que se educara a la gente, aunque eso está bien. Y hemos enseñado todas estas otras cosas. Él nunca dijo que hicieran eso. Pero Él dijo: “¡Predicad el Evangelio!” Y el Evangelio es el poder de la resurrección de Cristo. “Estas señales seguirán a los que creen”. Eso es lo que es. “He aquí Yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin del mundo”. Jesucristo se ha levantado de los muertos y Él está aquí en esta noche, tan real como Él fue cuando Él caminó en las riberas de Galilea.
Si Dios no lo prueba, entonces yo soy un falso profeta. Ahora, oremos.
102 Padre Celestial, en el Nombre de Cristo, recibe a esta iglesia ahora. Y mientras yo encomiendo a este grupo entero de creyentes en Tu mano, obra Tu voluntad, Señor. Y haz según Tu mandato, como Tú nos has ordenado que hagamos. Que lo hagamos con reverencia y con todo nuestro corazón. Escucha mi oración, mientras lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
103 Muy bien, ya nos quedan como veintidós minutos. Ahora, yo he hablado extensamente. Ahora, voy a pedirles un favor más: permanezcan sentados muy quietamente, manténganse en sus puestos, sólo por unos cuantos momentos. No se alboroten ahora. Dios hizo la promesa. Dios está obligado a Su Palabra. ¿Uds. lo creen?
Ahora, ¿cuántos saben que yo he dicho repetidas veces que no hay ningún hombre, yo mismo o ningún otro hombre sobre la tierra, que sea un sanador? Solamente Dios puede sanar. ¿Cuántos saben eso? Ningún hospital sana, ningún doctor sana; ellos no reclaman hacerlo. Ellos mueven obstrucciones y componen huesos, pero Dios hace la sanidad. “Yo soy Jehová que te sana. Sano todas tus dolencias”. Dios es un sanador.
104 Ahora, no se alboroten, no corran para venir aquí, no traten de tocar, empujar; simplemente miren y vivan. Dios hizo la promesa. Uds. son los hijos de Abraham. Ahora, si Dios hizo la promesa, entonces aquí está el punto. Él prometió que “Todas las cosas que pidiereis cuando orareis, creed que lo recibiréis y lo tendréis”.
“Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis”. Después de la resurrección, Él… Si Él había de hacer… ese Espíritu que fue enviado, el cual estaba en Cristo, para venir sobre la iglesia, había de hacer las mismas obras que Jesús hizo cuando Él estuvo aquí en la tierra, para hacer al pueblo del pacto exactamente el mismo con el cuerpo. Este es el Cuerpo físico de Cristo hoy. Y cuando sea resucitado, irá a encontrarse con Su Compañero: Cristo Jesús, como Esposo y Esposa o como Rey y Reina. Es el mismo material que estuvo en ese Cuerpo, está en este cuerpo de creyentes. El mismo Espíritu que estaba en Cristo está en nosotros, haciendo las mismas obras, si Cristo cumple Su Palabra.
105 Ahora, para ahorrar tiempo, si Él viene aquí en esta noche y hace las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿cuántos de Uds. dirán sin lugar a dudas: “Yo lo aceptaré en esta noche. ¿Dios siendo mi Juez, yo aceptaré a Cristo para mi necesidad?” ¿Lo hará Ud.? Levante su mano. Gracias.
¿Cuántos han estado antes en las reuniones? Veamos sus manos para saber. ¿Cuántos no han estado nunca en las reuniones? Veamos sus manos. Sólo un… Vean, allí es donde me hace falta mi director, (¿ven Uds.?), para que dé esas instrucciones antes de que yo venga. Muy bien.
106 Jesús no reclamó ser un sanador. Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra primero”. ¿Sabían eso? Luego, la mujer tocó Su manto, salió y se sentó. Él la encontró a ella entre la audiencia y se lo dijo. Felipe vino, y otros más (conocemos los relatos) a través de la Biblia.
Ahora, o Él está vivo o no está vivo. Ahora, no olviden eso, hijos. No olviden eso. Cristo está vivo. Ahora, simplemente pongan a un lado todas las supersticiones y todos los pequeños “ismos”, y miremos a Jesús en esta noche y vivamos.
107 Muy bien. Billy, ¿qué tarjeta de oración, querido? ¿M-1 al cien?
Vean, la manera en que lo hagamos: Los muchachos vienen aquí y toman estas tarjetas, frente a Uds., y las mezclan todas. Ud. sólo… si Ud. desea una, ellos sólo le dan a Ud. una tarjeta. ¿Ven? Ahora, esa es la razón… Tuvimos a un individuo una vez que estaba vendiendo tarjetas de oración en la reunión. Y el hombre podía poner a la gente en la plataforma. Así que, detuvimos eso, me deshice de eso. Puse a mi hermano, y entonces cuando mi hermano se casó, puse a mi hijo. Ahora él está casado, no sé qué haré ahora. Pero, como sea, yo quiero alguien que sea honesto, que no venda las tarjetas de oración.
108 Ahora, para asegurarse de que él no pudiera hacerlo, primeramente, él toma las tarjetas delante de Uds., y vea Ud., Ud. sólo recibe su tarjeta. Muy bien. Otra cosa, él no sabe de dónde yo voy a llamar. Yo mismo no lo sé; yo sólo estoy parado aquí. Yo acostumbraba decir, tomaba a este, como a este niñito, lo hacía que contara. “Cuenta cuántos, cariño”. Él se levantaba: “Uno, dos, tres, cuatro, cinco…” o algo así, y uno se detenía allí. Bueno, yo comenzaba desde allí.
Entonces vinimos a darnos cuenta que una mamá estaba poniendo a sus muchachitos allí y muchachitas para que contaran donde comenzaba la tarjeta de la mamá. ¿Ven? Todavía tenemos seres humanos. Así que para hacerlo soberano, yo simplemente dejaré el asunto: “Dios, dondequiera que Tú me lo reveles”.
109 Ahora, siendo que esta es la última noche, tomemos la última parte de ellas entonces. Hemos estado llamando como quince o veinte—algo así. Así que, comencemos desde… ¿Cuál era esa, “M”? M-85. Muy bien, ¿dónde está la 85, levantaría Ud. su mano? ¿M-85? ¿La dama por acá? Venga acá. 86… 86, muy bien, señora, pase adelante, ahora. 87, por aquí a la derecha. 88… 88, ¿levantaría su mano rápidamente si puede, ahora? 88, 89, muy bien, eso está bien, 90. 91… 91… 91 (disculpe, señor). 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99, 100, muy bien.
110 Gracias, señor; gracias, señor. Pienso que todos necesitamos decirle una palabra amable a este operador del sistema de sonido aquí, un verdadero caballero, si alguna vez conocí uno. Él me mandó a decir con mi hijo, en estos momentos, que no me preocupara por la hora, que él donaría su tiempo y lo daría gratis.
[El hermano Branham y la audiencia le dan al hombre una ronda de aplausos.]
El Señor le bendiga, mi hermano.
Yo confío que algún día cuando la vida haya terminado, en el mundo que está por venir, que yo pueda acercarme a ese hermano y traer esta noche a su memoria, por tatar de ayudar a estas pobres personas que están necesitadas. El Señor le bendiga, es mi oración sincera. Dios sea misericordioso.
111 Ahora, tan pronto como esta… Ahora, aquí yo les pedí a ellos que trajeran a esta gente en estas sillas de ruedas y demás aquí cerca en esta noche. Porque Uds. pueden obtener… Miren, Uds. piensan que están indefensos. ¿Tienen alguna tarjeta de oración? ¿No tienen? Si Uds. no llegan aquí temprano, o por alguna cosa… ¿Es eso lo que es? Eso no… Uds. no tienen que tenerla. No. Sólo miren hacia acá y vivan.
112 ¿Cuántos de Uds….? Miren, no miren hacia mí, miren hacia Cristo. ¿Ven? Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Cuántos por el edificio no tienen tarjetas de oración y Uds. quieren que Cristo los sane en esta noche? Veamos sus manos. Uds. no tienen tarjetas de oración. Sólo miren allí a los cientos y cientos de ellos que no tienen tarjeta de oración; ellos serán sanados igualito.
Ahora, quiero que hagan esto. Un hombre joven, no importa cuál sea su problema… Yo puedo sentarme y mirarlo a Ud. por unos minutos, y el Señor Jesús me diría, cierto. Eso no lo sana a Ud. Es su fe que lo sana. Eso sólo es para hacerle recordar que Cristo está vivo y que Él está aquí.
Pero, y Ud. allí en la silla, señor, con… en la silla de ruedas, y las muletas; la dama con ellas en sus manos. Y la dama en el catre, y dondequiera que Ud. esté. Eso no tiene nada que ver, así como ninguna otra cosa. Ud. simplemente crea y luego diga: “Dios, yo ahora lo acepto”. Y vigile lo que sucede. ¿Ven? Vigile lo que sucede. Dios honrará esa fe.
113 Muy bien. Creo que todavía están formando la línea allá abajo. Así que ahora, miremos sólo un momento mientras… hasta que consigan a alguien aquí. Ahora, sean muy reverentes y quiero preguntarles algo. Si Cristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, Él es el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en actitud. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿qué hizo Él ayer? ¿Cómo Él… cuál fue el sello de Su oficio como Mesías? Díganme la primera cosa que Él hizo lo cual selló Su oficio como Mesías, que podamos recordar, en la Biblia.
114 La primera cosa que yo puedo recordar se encuentra en San Juan el capítulo primero, cuando Felipe fue convertido y fue allá y encontró a Natanael debajo de un árbol orando, como a una distancia de treinta millas, y lo trajo. Y cuando él llegó a la Presencia de Jesús… (Ahora, esta es la primera vez que Su sello fue reconocido.) Él llegó a la Presencia de Jesús y Jesús lo miró y dijo: “He aquí, un Israelita en quien no hay engaño”. Y este hombre… lo asombró; él pensó: “¿Cómo me conociste?”
Dijo: “Rabí, ¿cuándo me conociste?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando tú estabas debajo del árbol te vi”. ¿Es correcto eso?
Ahora, ¿qué dice este hombre, para reconocer Su oficio como Mesías? Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. ¿Es correcto eso? Eso fue cuando un judío selló Su oficio como Mesías para el pueblo judío.
115 Ahora, ¿qué es la próxima generación, la clase siguiente? Es el samaritano. Jesús en Su camino, San Juan 4. Él está yendo a Jericó, pasó por Samaria. Despidió a Sus discípulos y allí salió una mujer. Él miró a la mujer, dijo: “Tráeme de beber”. Miren, estos son los samaritanos. Observen esto; vean el sello de Su oficio como Mesías aquí.
Dijo: “Tráeme de beber”.
Ella dijo: “Señor, no es costumbre que Uds. judíos le pidan a los samaritanos tales cosas; nosotros no tenemos tales costumbres. No tenemos tratos unos con otros”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. Y ella dijo: “Pues, el pozo está hondo, y Tú no tienes nada con qué sacar”.
116 Él entonces prosiguió y le dijo a ella la clase de agua que Él le daría. La conversación siguió su curso. Al poco rato Él…
Escuchen atentamente ahora. Estos son los samaritanos. Él dijo: “Anda y busca a tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “No tengo marido”. Ahora, parece que todavía no hay nada con sello de Mesías. ¿Ven?
“Anda y busca a tu marido y ven aquí”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Eso es correcto, porque tú has tenido cinco y el que tienes ahora no es tu marido. Verdad has dicho”.
Ahora escuchen lo que ella dijo. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres un profeta. Ahora, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá cosas como esas”. Pero ella no sabía quién era Él.
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Y ella entró corriendo a la ciudad y le dijo a los hombres, dijo: “Vengan a ver a un Hombre que me dijo las cosas que yo he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?”
117 ¿Fue ese el sello del Mesías en aquel entonces? ¿Es ese el sello del Mesías para los judío? ¿Para los samaritanos? ¿Qué piensan Uds. los gentiles al respecto? ¿Sería ese el sello del Mesías para los gentiles? ¿Lo sería?
Ahora, ¿están Uds. absorbiendo todo esto? Entonces si Él es el Mesías – Él se ha levantado de los muertos; Él está aquí en esta noche – entonces, Uds. no tienen que pedirme nada a mí. Pídanle algo a Él. Y entonces cuando Uds. le pidan a Él, Él pues está obligado a responderles a Uds. ¿Es correcto eso? “Pidan lo que quieran y les será dado a Uds.”. “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quisiereis y os será dado”. ¿Creen Uds. eso ahora?
118 Ahora, entretanto que ellos están todavía… Creo que ellos están todavía preparando la línea de oración; yo no… Ud. no es la pianista, ¿verdad, señora? Venga acá, señora. ¿Era Ud. una de ellos con la tarjeta de oración? Párese aquí mismo por un momento.
Ahora, muy reverentes, muy calladitos. Qué cuadro más hermoso nos ha dado el Señor. ¿Es Ud. hispana o… hispana, mexicana? Muy bien.
Ahora, aquí está una mujer que es una hispana, y yo soy del anglosajón. Ahora, esto es exactamente de la manera como fue en el tiempo de la Biblia. Ahora, es maravilloso, ahora mismo el Ángel del Señor, la Columna de Fuego que estuvo con los hijos de Israel, que los llevó a través del desierto, que fue hecha carne y habitó entre nosotros, regresó otra vez al Padre y se encontró con Pablo en el camino a Damasco en otra Columna de Fuego que incluso le apagó los ojos, casi: Ese mismo Espíritu está aquí mismo en esta plataforma, en estos momentos.
Ahora, o eso es la verdad o no es la verdad. Y ahora, si Él prueba que Él está aquí en el mismo poder que Él estuvo en el pozo de Samaria, descreerlo significaría estar perdido.
119 ¿Qué dice la Biblia, ve y no más qué cosa? No peques más. ¿Qué es pecado? Correcto señor, es incredulidad. Esa es la respuesta correcta. El que creyere ya es condenado. ¿Ven? Si Ud. no cree, Ud. simplemente es condenado, Ud. es un pecador. La única forma en que Ud. puede ser salvo es porque Ud. es un creyente. Correcto.
120 Ahora, si el Espíritu Santo, que fue sacado de Cristo Jesús, lo cual Su cuerpo, cuerpo físico, está sentado a la diestra de Dios, haciendo intercesiones en base a nuestra confesión. ¿Creen Uds. eso? Él no puede hacer una sola cosa por nosotros hasta que la confesemos, y luego Él obra como haciendo intercesiones en base a nuestra confesión. ¿Es correcto eso? Hebreos 3:1. Eso es correcto.
Ahora, pero Su Espíritu está aquí. Y Él puso dones en la iglesia. Y ahora, si el Señor Jesús viene a esta mujer y le revela algo acerca de ella (yo no la conozco), y revela y actúa en la misma forma que Él actuó cuando Él estuvo en el pozo de samaria, eso debiera concluir el caso.
121 Déjenme preguntarle algo a la dama. Nosotros no nos conocemos; ¿es correcto eso? Somos totalmente desconocidos el uno al otro, esta es la primera vez que nos hemos encontrado, yo no tengo forma alguna de conocerla a Ud.; ¿es correcto eso? Si es correcto, levante su mano para que toda la gente hispana y todos puedan ver. Perfectamente, desconocidos totalmente. Dios en el cielo sabe que yo no conozco a la mujer, nunca la había visto en mi vida. Pero Dios si la conoce. Y si Él puede… Si yo tan sólo me puedo rendir a Su don, y Él puede hablarle a esta mujer y decirle algo acerca de su vida…
122 Ahora, si yo simplemente me acerco aquí y digo: “Yo soy un siervo del Señor. Pase aquí, Ud. está enferma, ¿no es así?”
“Sí”. “Ud. va a ser sanada, aleluya, se puede ir”. Ella tendría derecho a descreer eso.
Pero ahora, ella no sabe qué contiene el futuro. Tampoco yo. Y yo no sé lo que ha sido su pasado, pero Dios conoce tanto el pasado como el futuro. ¿Es correcto eso? Bueno, si Él puede revelar su pasado, seguramente que Él entonces conocería su futuro; ¿es correcto eso? Entonces Ud. está seguro que está en lo correcto. Ud. está completamente seguro.
Ahora, Uds. allá en la audiencia sin tarjetas de oración, sólo miren hacia acá y créanlo con todo su corazón, y recíbanlo. Que Dios lo conceda es mi oración.
123 Ahora, señora, sólo para hablarle un momento, después de predicar extensamente, y sólo para ver si el Espíritu Santo revela. Si Él lo hace, yo estaré contento, y todos nosotros estaremos contentos. Y la iglesia ha prometido, el pueblo, que ellos creerían con todo su corazón si Dios hiciera esto para nosotros en esta noche.
Ahora, yo he hablado bastante tiempo. Ahora, mis palabras son sólo las palabras de un hombre, con la excepción de lo que yo empleé de Dios. Ahora, yo he hablado de la Biblia y lo probé por medio de Abraham que Él está vivo en esta noche. Su pacto está con nosotros. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Jehová – Jireh, el sacrificio provisto por Dios.
124 Ahora, si Dios dijo que Jesucristo es el mismo ayer, y por los siglos – la Biblia lo dice, lo cual es la Palabra de Dios. Y entonces, si Él tiene que mostrarse a Sí mismo de la misma manera, Él es Jehová – Jireh: Él proveerá cualquier cosa de lo cual tengamos necesidad. ¿Es correcto eso? Si se requiere de un profeta, Él proveerá un profeta. Si se requiere de un vidente, Él proveerá un vidente. Él lo proveerá por cuanto Él es Jehová – Jireh. Y si Él lo produce, entonces es asunto de la audiencia tomar su decisión. ¿Es correcto eso? Depende de Uds.
125 ¿Qué pensaría Ud. al respecto? Si el Señor me dijera la razón por la cual Ud. está aquí… Ud. pudiera ser una incrédula, Ud. pudiera ser una que critica, Ud. pudiera ser… Yo no sé quién es Ud., pero Él la conoce. Pero si Él dijera lo que… al menos la razón por la que Ud. está parada aquí, lo que Ud. está deseando de Él, o algo por el estilo, que Ud. sabe que yo no conozco, ¿Ud. lo aceptará, lo creerá? ¿Sí? Bueno, que Él lo conceda, es mi oración.
Ahora, si Uds. se fijan, la dama no me está mirando a mí; ella está mirando la plataforma. No estoy tocando ni leyendo su mente; sólo me estoy aquietando a mí mismo – aquietándome, dejando que el Espíritu Santo tome control. Sólo me rindo, rindo. Esa es la manera que yo tengo para hacer eso, es un don.
126 Ahora, si la gente todavía puede oír mi voz, veo que la dama se está alejando de mí. Allí está esa Luz, parada cerca de la mujer. Y ella está en una condición de hernia. Y está en el ombligo. Ella tiene una hernia en el ombligo, una condición en esa parte del cuerpo. ¿Cree ahora? Ahora, sólo un momento. Siendo que esta es la última noche, quiero que me dejen estar de pie lo más posible. Hablemos un poco más con la mujer.
Ahora, Ud. sabe que eso fue cierto, lo que haya sido; fue cierta condición. Pero fue la verdad. Yo no tengo forma alguna de saber eso. ¿Es correcto eso? No, ninguna manera de saber. Ahora bien, si Ud. cree que yo soy Su siervo, que Él haga algo más, para que Ud. crea.
127 Sí, hay algo más que Ud. quiere saber. Hay algo más que Ud. está deseando en su corazón. Así como los hijos de Isaí fueron a los profetas para saber en dónde estaban sus mulas, Ud. está anhelando por algo más. Y eso es referente… Veo aparecer junto a la dama, (si la gente todavía me puede oír), es una muchachita. Y la muchachita tiene un, como un sarpullido. Eso es correcto. Y veo un muchachito aquí arriba. Y el muchachito se ha lastimado. Y él se lastimó la espalda; hace que sus costillas sobresalgan, como sus huesos. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Eso es cierto, ¿no es así?
Ahora, Ud. sabe, eso en su corazón, señora, algo ha sucedido, ¿no es así? Sí. Ud. ha recibido lo que ha pedido. Su fe ha hecho que Ud. reciba lo que ha pedido. Vaya y recíbalo, en el Nombre del Señor Jesús. Dios le bendiga.
¿Le aman? Conocerlo a Él es vida. Ahora, sólo crean. Tengan fe, no duden, sólo crean.
128 Ahora, somos desconocidos uno al otro, ¿no es así? Dios nos conoce a los dos. Yo no la conozco, pero Dios sí la conoce. Pero si Él me revela lo que Ud. desea de Él, ¿lo aceptaría Ud.?
Ud. tiene una condición nerviosa extrema. Es más bien como una preocupación, un nerviosismo mental; Ud. está indispuesta todo el tiempo, y Ud. tiene un problema; Ud. está tratando de salir de una silla así de lado. La veo levantándose, como de lado… El problema está en su cadera. Algo no está bien en la cadera; es artritis en la cadera. Correcto. Y luego hay algo más: La veo aguantándose así. Está en su pecho. Eso es cierto. Protuberancia. Correcto. Ud. está asustada, pero no se preocupe; eso la va a dejar ahora. Vaya creyendo. Su fe… Dios sea misericordioso.
129 ¿Cómo está Ud., señora? Supongo que somos desconocidos también, pero el Señor la conoce a Ud., ¿no es cierto? Su problema está en su pulmón. Correcto. Veo que Ud. ha tenido algo así como radiografías, para tuberculosis o algo. Correcto. Ud. usa mucho sus pulmones, porque Ud. es una predicadora, una mujer predicadora. Eso es correcto. Viola, ¿creerá Ud. que Dios la sanaría? De Vallejo, California, ¿no es así? Ahora regrese, y sane en el Nombre de Jesucristo. “Si puedes creer, todo es posible”.
130 Ahora, señora, me imagino que somos desconocidos. Pero Cristo nos conoce a los dos. Si Dios me revela a mí lo que Ud. está deseando, ¿recibirá Ud. a Cristo como su libertador?
Ahora, ella está extremadamente indispuesta acerca de algo. Son sus nervios; ella está toda turbada acerca de algo. Y además, Ud. tiene problemas con su pie. Correcto. Y es lo que la ha puesto nerviosa, es debido a que Ud. tuvo una operación una vez. Y esa operación fue por un cáncer en el pecho, y desde entonces Ud. ha quedado nerviosa. Es correcto. ¿Cree Ud. ahora que todo eso se ha ido de Ud.? Ud. se siente bien ahora. Ud. permanecerá así porque su fe la ha sanado. Puede irse regocijándose y esté contenta y sana en el Nombre de Cristo. Amén.
131 Esta dama es sordomuda. No, no lo es. Esta mujer no sabe hablar inglés. Eso es exactamente correcto. El Espíritu… (Ud. vino para interpretarle a ella). Amén. Tenga fe. Ud. está… Ud. está aquí por una gran causa, jovencita. (Capten mis palabras a ella). Ud. está deseando algo grande. Esto es, en mi sermón esta noche, mientras yo estaba predicando acerca de Abraham, Ud. ha venido aquí, de alguna manera consiguió una tarjeta y vino aquí. Ud. quiere que yo ore para que Dios le dé a Ud. un bebé. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR.
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