S.474 57-0421E  Entonces Les Fueron Abiertos Los Ojos Y Le Reconocieron 

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OBRAS DEL MENSAJE

Entonces Les Fueron Abiertos Los Ojos Y Le Reconocieron

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

57-0421E

1 En el Evangelio de San Lucas, y comenzando con el capítulo 24 y el treinta… el versículo 31…o, digo el versículo 30 del capítulo 24.
Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio.
Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas Él se desapareció de su vista.
Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

2 Y que el Señor añada Sus bendiciones. Mi texto sería, si lo llamara esta noche: Entonces Les Fueron Abiertos Los Ojos, Y Le Reconocieron. Ahora está caluroso, pero deseo que me tengan paciencia tanto como puedan, solo por unos momentos, y trataré de darme prisa. Pero ahora queremos mirar solemnemente a la Palabra, la maravillosa Palabra de Dios. Y estamos orando que Dios, de alguna manera, abra nuestros ojos esta noche.
Si la Pascua es solo la celebración de un evento histórico, y nada más eso, entonces tenemos un pequeño motivo para dudar, tenemos un pequeño motivo para cuestionarlo, porque quedaría sobre el pensamiento solemne de solo tomar las palabras. Y si Cristo no hubiera hecho las promesas que Él hizo, entonces tampoco tendríamos la evidencia que tenemos.

3 Pero nuestro bendito Señor dijo, mientras estuvo aquí en la tierra: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más”. Ahora esa palabra allí “mundo”, viene de “el orden mundial, las personas de la tierra”. “El mundo no Me verá más. Pero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. Ahora, esas palabras son tan verdaderas como cualquiera de las otras palabras que hemos hablado en el transcurso de esta semana, tomadas de la Biblia, tan verdaderas como cualquiera de las palabras en la Biblia: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más. Ellos nunca tendrán abiertos sus ojos”. Hay gente que nace en el mundo—no por la voluntad de Dios, sino por su propia elección egoísta—no le creerían a Él aunque estuviera aquí parado hablándoles esta noche. Es triste decirlo, pero eso dice la Biblia. “Ellos nacieron en este mundo, para esta condenación”. (Judas, como en el versículo 3.)

4 Ahora, pero para Uds., esta noche, quienes vienen y se paran alrededor de la habitación, y están apretados en un pequeño edifico caliente como este, Uds. nunca vinieron solo para ser vistos. Uds. vienen por un propósito. Y en mi opinión, Uds. han venido con la sinceridad de su corazón para una caminata más cerca de Dios, para irse de aquí esta noche una mejor persona de lo que eran cuando llegaron. Eso es lo que yo oré cuando entraba por la puerta esta noche: “Señor, hazme una mejor persona cuando salga esta noche, de lo que soy mientras entro”.

5 Ahora, antes de Su partida, Él hizo esa clase de afirmaciones. Él dijo: “El que en Mí cree…” San Juan Capítulo 14 versículo 7. “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él también las hará; y más que esto hará, porque Yo voy al Padre. Me voy, y vendré otra vez”.
Ahora, encontraremos las obras que Él hizo. Las obras que Él hizo… Él no reclamó ser una gran persona, Él fue sólo un hombre humilde. Él no habló con ningún vocabulario elevado; Él habló solo como un hombre ordinario. Él vivió entre los pobres: “Los zorras tienen guaridas, y las aves tienen nidos, mas Él no tuvo un lugar para recostar Su cabeza”. Él tenía una túnica que le fue dada; era de un solo tejido, sin costura en ella.
Esa es la causa que echaron suertes sobre ella. ¿Qué fue eso? Porque la profecía del Antiguo Testamento tenía que ser cumplida: “Repartieron entre sí Mis vestidos, y sobre Mis ropas echaron suertes”. Así que, no podían partirla por la costura; tuvieron que echar suertes sobre ella, y eso fue para cumplir la profecía del Antiguo Testamento.

6 Pero lo veremos a Él, en unos momentos. ¿Qué hizo Él? Y yo creo esta noche, que es el anhelo de cada uno de nuestros corazones, desde el menor hasta el mayor, esta noche, es ver a Jesucristo. Es el deseo de mi corazón. ¿Y por qué es eso? Si reclamamos por las Escrituras…
Las radios lo hicieron sonar fuerte el día hoy, la televisión puso programas, se hicieron obras teatrales con: “¡Él no está aquí, pero ha resucitado!”.
Bueno, entonces, si Él ha resucitado, la Biblia dice en Hebreos 13:8: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Ahora, aquí es dónde está, amigos. Eso o es la verdad, o no es la verdad. Si eso no es la verdad, entonces la Biblia es falsa, y entonces las palabras son falsas, y entonces estamos perdidos, y no hay resurrección de los muertos, y sólo estamos fabricando el creer. Pero si es la verdad, entonces se tiene que vindicar a sí misma.

7 Si Uds. dicen que esta agua está mojada (Nunca antes he visto el agua), si Uds. la derraman sobre mí y no está mojada, entonces sus palabras no son ciertas. Pero si Uds. la derraman sobre mí y está mojada, entonces sus palabras son verdaderas.
Si Cristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces la Biblia es verdad. Si Él no es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces no es verdad. Si las palabras de Dios no son verdaderas, entonces Cristo no es verdadero. Entonces, si las palabras de Dios no son verdaderas, Dios no es verdadero. Pero, entonces, si la Palabra de Dios es verdadera, entonces la Biblia es verdadera, Dios es verdadero, Cristo es verdadero, y nosotros debemos ser fieles a la causa. Correcto.

8 Ahora, cuando Él estuvo sobre la tierra, Él no reclamó ser un gran sanador. ¿Cuántos saben que el Hijo de Dios nunca reclamó ser un sanador? Exactamente cierto. Él dijo: “Yo no puedo hacer de Mí mismo, sino lo que veo hacer al Padre. No soy Yo el que hace las obras”, Él dijo: “Es el Padre que mora en Mí. Él hace las obras”. ¿Qué clase de obras hizo Él?
Encontramos en la Biblia dónde un individuo llamado Felipe fue salvo. Y él fue y halló a un amigo, Natanael; allá lejos, a treinta millas [48 km.] rodeando la montaña. Él lo trajo con Jesús. Y cuando él lo encontró, estaba debajo de un árbol, orando. Y él dijo: “Ven, y ve a quien hemos hallado; a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Él dijo: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”.
Él dijo: “Ven y ve”.
Esa es la mejor evidencia que conozco. No tomen la Palabra de alguien más al respecto. Vengan a ver por Uds. mismos. Dijo: “Ven y ve”.

9 Y cuando él vino, Jesús estaba de pie en la fila, quizás orando por la gente. Y cuando Felipe llegó, con Natanael, Jesús dijo: “He aquí un verdadero Israelita, en quien no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí ¿Cuando me conociste?”. Eso lo asombró. “¿De dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. A treinta millas de distancia [48 km.], a través de una montaña, sin embargo: “Yo te vi”.
Eso mostró quien era Él. Él era el Dios Omnipresente; no sólo un profeta, sino Dios Mismo manifestado en la carne. Esa es la razón que Él pudo poner Su vida, y volverla a tomar.

10 Un día una mujercita salió para sacar un poco de agua. Y Él le habló, y dijo: “Mujer, ¡dame de beber!”.
Ella dijo: “No es costumbre que Uds. los Judíos nos pidan a los samaritanos tal cosa. No tenemos trato el uno con el otro”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con Quien estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Yo te daría agua que no vienes aquí a sacar”.
Y ella dijo: “El pozo es hondo, Señor. No tienes con qué sacarla, ¿de dónde, pues, tienes el agua?”.
¿Qué estaba haciendo Él? Contactando Su espíritu. Y cuando Él halló cuál era su problema, su problema era que ella estaba viviendo en adulterio. Ella tenía cinco maridos, y estaba viviendo con el sexto.
Y Jesús le dijo: “Ve, trae a tu marido, y ven acá”.
Y ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “No, has tenido cinco, y con el que ahora estás viviendo no es tuyo. Así que, bien has dicho”.

11 Ahora miren, el judío. Cuando Jesús realizó ese milagro para él, ese judío ferviente—judío genuino y verdadero—dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”. Él sabía que esas señales debían acompañar al Mesías.
Y aquí está ahora una samaritana. Cuando ese milagro fue hecho sobre ella, ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas. Pero ¿quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Ella dejó su cántaro, y corrió a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuando he hecho. ¿No será este el Mesías?” Ciertamente.

12 Podríamos tomarlo a través de las Escrituras: de cómo Él hizo las obras que el Padre le mostró. La Biblia dice, en San Juan, cuando lo cuestionaron sobre por qué no sanó a todas esas personas lisiadas, y Él dijo:
“… de cierto, de cierto, os digo (San Juan 5:19) de cierto, de cierto, os digo, no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre,… eso hace el Hijo igualmente”.
Ahora, si Cristo ha resucitado de los muertos, y está hoy entre nosotros; y prometió que las mismas cosas que Él hizo, nosotros las haríamos también; eso o es la verdad, o no es la verdad. La Biblia dice: “Él es el mismo, ayer, hoy, y por los siglos”.
Y, amigos, estoy feliz de saber hoy que verdaderamente yo creo, con todo lo que está en mí, que Jesucristo es el Hijo de Dios. Él fue concebido y nació, de nacimiento inmaculado. Él sufrió bajo Poncio Pilato; crucificado, muerto, y sepultado, y se levantó otra vez en el tercer día; y ascendió al cielo, y está sentado a la diestra de Su Majestad. Y el Espíritu Santo está aquí llevando a cabo las mismas obras que hizo cuando Él estuvo en la tierra. ¡Qué pensamiento tan hermoso!

13 Qué hermosa mañana, la primera mañana de resurrección, ¡la primera Pascua que alguna vez amaneció sobre la tierra! ¿Se dan cuenta que esta Pascua que estamos celebrando, de Su resurrección, solo señala a esa gran Pascua que viene, la hora cuando Él viene de los cielos? Y todos los que están muertos en Cristo se levantarán y se irán con Él. Sólo estamos esperando esa gran Pascua, que viene. Y, hoy, cuán hermoso es, qué consuelo, qué prueba tenemos, cuando la Biblia lo declara, cuando Su propia Omnipresencia lo declara, cuando Su poder sanador lo declara, cuando Su gran Espíritu lo declara, cuando todo en la naturaleza lo declara, Su iglesia lo declara, mi corazón lo declara, todo corazón del hombre nacido de nuevo lo declara, que “¡Jesucristo es el Hijo de Dios, y vendrá otra vez! ¡Y Él es el mismo ahora, ayer, hoy y por los siglos!”. Ahora noten.

14 Fue en esa hermosa mañana de Pascua. Había habido muchos rumores, pláticas. Unas mujeres habían regresado de la tumba, y dijeron que vieron visión de Ángeles. Y ellas supusieron que era el hortelano; María, la madre, porque oyó que una voz habló detrás de ella, y dijo: “¿A quién buscas?”.
Y cuando Él se dio la vuelta… ella se dio la vuelta, y dijo: “Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. Si Tú lo sabes, dime dónde está, y yo iré por Él”.
Él volviéndose dijo: “María”.
Y ella lo miró, y dijo: “Raboni”, que quiere decir: “¡Maestro!”.
Él dijo: “No me toques, porque aún no he subido. Pero subiré a vuestro Padre, y a Mi Padre, a mi Dios, y a vuestro Dios. Mas ve, dile a Mis discípulos que los encontraré en Galilea”.

15 Cómo eso parecía ser un completo disparate, de este Hombre que ellos habían visto embalsamado; y muerto, sepultado, y este era el cuarto día…o, el tercer día desde que Él estaba muerto. Pedro se había desanimado, y quería ir a pescar. Dos de ellos dijeron—uno llamado Cleofás—dijo: “Simplemente volveremos a casa, a Jerusalén”. Y en su camino, yendo por el camino, esa mañana, cuando Pedro tomó su línea de pescar y salió, a pescar, estos dos iban de camino, tristes. Y mientras iban por el camino, decían: “Bueno, me imagino que no vale la pena vivir. ¡Oh, cómo creíamos que Él era el Mesías! ¿Cómo pudo ese Hombre, quien levantó al muerto, pararse y permitir que ese sumo sacerdote se burlara de Él? ¿Cómo pudo ese Hombre, que veía visión tras visión, permitir al soldado Romano ponerle un trapo alrededor de Su rostro, y golpearlo sobre la cabeza, y decir. si eres un profeta, dinos quién te pegó?”. ¿Cómo pudo Él clamar por misericordia en la cruz, viendo aún que Él pudo levantar al muerto?“. ¡Oh, era un momento desalentador!

16 Y esos momentos desalentadores vienen a todo creyente, para examinarlos, y para probarlos, y para ver si Uds. creen realmente. “Todo hijo que viene a Dios, debe ser primero probado y disciplinado como hijo”.
Habrá algunos de Uds. aquí esta noche, sin duda, que pasarán por esa misma prueba. Si llamásemos una línea de oración… No tengo idea de quién tiene tarjetas de oración, nadie más lo sabe; solo se mezclaron todas juntas, y se les dieron a ustedes. Yo llamaré de alguna parte, de donde sea que esté en mi mente en el momento. No podemos poner de pie sino unos pocos a la vez. Un par de docenas, quizá, pasarán por la línea de oración. Todos querrán venir. Uds. pudieran pensar que Él los ha pasado de largo, pero no lo ha hecho. Él sólo los está probando, sólo viendo si Uds. le creerán realmente. La visión no sana; la visión sólo vindica Su presencia.

17 Yo solo estaba sentado aquí, mirando en este momento a través de la audiencia. Y veo una amiga mía, la señora Cox, de allá de Kentucky. Tenía un gran cáncer en su rostro, hace unas cuantas semanas, le había carcomido alrededor de su ojo. Ella se estaba muriendo. La señora Wood, mi buena amiga, me llamó por teléfono, y estaba llorando, dijo: “Creo que se va a comer el ojo de mamá, en unos cuantos días”. El doctor tuvo que manipularlo, con alguna clase de instrumento, y lo esparció. Estaba en un estado terrible. Yo entré allí y ofrecí una simple y corta oración, con una fe anclada de que sucedería. Y aquí está ella sentada esta noche, perfectamente normal y sana; ni siquiera queda una mancha de eso, y está completamente sanado, en su rostro. Sentada aquí en frente de nosotros. Otros ahí alrededor, con la misma cosa. ¿Por qué? Es porque Jesucristo se levantó de los muertos, y Él vive.
Y el Mismo que pudo tocar a un leproso, y dijo: “Quiero, sé limpio”, puede tocar un cáncer y decir: “Quiero, sé limpio”, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.

18 Y mientras Cleofás y ellos iban caminando por allí, desanimados, ellos como que estaban en una de esas mañanas tristes, aparentemente todo iba mal. Y de repente, alguien salió… o, vino detrás de ellos, se acercó y los alcanzó. Y poco sabían ellos que ese era el Señor Jesús. Él estaba vivo, y muchas personas que lo amaban no lo sabían.
Y hoy es lo mismo. Hoy hay muchas personas que aman al Señor, y no se dan cuenta. Uds. pudieran decirles al respecto, y sin embargo no pueden reconocer que Él está vivo esta noche por los siglos de los siglos, y de que Él está aquí en esta iglesia esta noche, que Él está en nuestro medio, y lo estará hasta que venga en el cuerpo corporal físico. “Yo nunca te dejaré ni te desampararé”.

19 Y mientras iban caminando y comenzaron a hablar por el camino. Jesús (Quiero que noten lo primero que Jesús hizo) fue directamente a la Escritura. Él dijo: “Oh, insensatos de corazón, ¿les es difícil creer lo que los profetas dijeron?”. Pues, Él les acababa de preguntar. “¿Por qué estáis tristes?”.
Y ellos dijeron: “¿Eres Tú el único forastero? No sabéis de Jesús Nazareno, que pensábamos que Él era el Mesías, el libertador de Israel, ¿no sabéis que este es ya el tercer día desde que Él fue crucificado? Él fue un Hombre poderoso, en la Palabra. Él fue un profeta poderoso, porque Dios hizo a través de Él muchos milagros y cosas. Y este es ya el tercer día; y ahora ellos le han matado, y sepultado, y Él está en la tumba. Y unas mujeres vinieron a nosotros y nos dijeron que Él se había levantado de los muertos. Y nosotros sabemos que sólo fue una historia sin sentido, así que estamos en nuestro camino de regreso”.

20 Entonces es cuando Él comenzó a abrir la Palabra. ¡Oh, yo amo la Palabra eterna de Dios! Él comenzó a repasa las Escrituras, comenzando desde Moisés. Él no dejó nada sin cubrir; ¡Él fue directo a la Palabra!
Cualquier hombre enviado de Dios (No me importa quién sea.) él se quedará con la Palabra de Dios. Si no lo hace, no es un verdadero siervo de Dios.
Él fue directamente a la Palabra. Y mostró, por la Palabra, que el Cristo había de morir, levantarse de nuevo, y entrar en Su Gloria. Ahora, ¡oh, cómo debieron haber hablado!
Me hubiera gustado haber tenido unas pocas horas para hablar con Él (¿A Uds. no?) por el trayecto del camino. Uds. dicen: “Bueno, Hermano Branham, seguro que sí. Ojalá yo pudiera”. Bueno, podemos tenerlo ahora mismo. Ese es Él hablándole a Ud. en su corazón. Ustedes sencillamente no lo reconocen.

21 Ahora, fíjense que cuando Él se acercó a la ciudad, estaba atardeciendo; Él hizo como que iba más lejos.
Él pudiera hacerles eso a Uds., también. Él pudiera hacerles pensar que Él se va a ir más lejos, pero Él no lo hará. Él no irá más lejos. Él sólo quiere que Uds. lo inviten.
Y ellos le dijeron a Él: “Oh, el día ya ha declinado. No continúes, pero por favor entra y quédate con nosotros”. Ustedes sólo háganle esa clase de invitación, descubran lo que pasará. Dijo: “El día ha declinado; entra y quédate con nosotros. Está por oscurecer.” Entonces Él se dio la vuelta y entró, al pequeño restaurante, la pequeña posada.
Todavía la tienen en Europa. Uds. comen y duermen, y todo se paga en una factura—su hotel.
¡Y cuando Él entró con ellos! Aquí está una parte hermosa. Todo ese día, mientras ellos hablaban con Él, Él nunca dijo nada. Sin embargo, ellos habían caminado con Él y habían hablado con Él antes, pero no lo reconocieron.
¿Quién los guardó de tener ese accidente el otro día? ¿Quién hizo que ese bebé se recuperara? ¿Quién pagó esa cuenta de la tienda de comestibles por Uds.? Fue Él, pero Uds. no lo reconocen. ¿Quién es el que les dio salud para que vinieran a la iglesia esta noche? Es Él, pero Uds. no lo reconocen. Oh, si tan solo pudiéramos hacer como ellos: ¡solo oblíguenlo a Él a entrar!

22 Y cuando Él entró, pasó adentro, cerraron las puertas, entonces Él hizo algo que ningún otro hombre podía hacer de esa manera. Él era el Único que podía hacerlo, porque ellos habían estado con Él antes de Su crucifixión. Y Él tomó ese pan, y, solo de la manera que lo hizo, esa era Su propia manera de hacerlo. Y sus ojos fueron abiertos, y ellos supieron que únicamente podía ser Él. Él no se demoró mucho con ellos. Él se desvaneció de su vista, en solo un momento.
Ellos regresaron por su camino, tan rápido como podían, con pies ligeros, solo gritando la victoria, para decirle a ellos que: “¡Ha resucitado el Señor verdaderamente!”. Ellos no regresaron para argumentar de su religión. Ellos no regresaron para discutir al respecto. Pero ellos solo sabían que Él había resucitado de entre los muertos.

23 Ahora, amigos, si Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, después de mil novecientos años; si la Biblia es verdadera, Él dijo: “He aquí que Yo vivo por los siglos de los siglos”; Él está tan vivo aquí, en este edificio esta noche como lo estuvo el día de Su resurrección. Él solamente está en un cuerpo.
Algunos de ellos estaban reunidos. Y Él vino atravesando las paredes, apareció justo adentro, por en medio de ellas, dijo: “Aquí, pálpenme. Vean las cicatrices en Mis manos. ¿Tiene un espíritu carne y huesos como tengo Yo?” Él dijo: “Dadme algo de comer”. Y le dieron pescado y pan. Y Él se paró ahí y se lo comió, delante de ellos, dijo: “Un espíritu no come como veis que Yo como”.
¿Qué es Él? Él es ese gran, Jehová Dios viviente que está en nuestros medios esta noche. Él está en los medios de dos o tres congregados: “Yo estaré en medio de ellos”.

24 Y ahora aquí está lo que yo pienso. Si Cristo viniera a esta audiencia de gente, mientras están sudando, esperando; y prueba en esta Pascua, que Él está vivo, y estuviera de pie en este edificio esta noche; entonces Uds. tendrían derecho a pedirle cualquier cosa por la que Él murió, y crean que lo recibirán. ¿Creen que eso es la verdad? Ciertamente, lo es.

25 Ahora, pudiera hablarles bastante, pero una palabra de Cristo significaría más que todas las palabras que yo pudiera decir; cansado y tenso en la voz, y fatigado como sucede con la voz.
Y luego otra cosa, al hablar—es difícil, pues esto en mi hogar, el tener un reunión exitosa con la unción del Espíritu de esa manera. ¿Por qué? Porque este es mi hogar. Jesús dijo que un profeta, en su propio hogar, su propio país, aún en su propio condado… Solo es algo que pasa de esa manera.

26 Ellos dijeron que cuando Él fue a Su propio hogar, ellos dijeron: “¿No es este el hijo del carpintero? ¿No está aquí con nosotros su madre, María? ¿No están aquí todos sus hermanos, y sus hermanas? ¿No los conocemos? ¿De qué escuela vino? ¿De qué seminario se graduó? ¿Qué credenciales porta?”. Y Él no vino a través de alguna escuela o algún seminario, o alguna credencial, pero Él vino de Dios. Pero ellos no lo pudieron ver. Ellos dijeron. “¿De dónde obtiene Él esta sabiduría?”.
Y cuando lo vieron a Él discernir esos pensamientos de la gente… Cuando Pedro llegó ante Él, Él dijo: “Tu nombre es Simón. Tu padre es Jonás”. ¡Eso lo derribó! ¿Cómo lo conocía a él?

27 Los Fariseos se pararon por ahí, y dijeron: “Él es un Belcebú. Él es el jefe de los adivinos. Él es un diablo”.
Y Jesús dijo: “Vosotros decís eso contra Mí, el Hijo del Hombre, eso les será perdonado. Pero cuando venga el Espíritu Santo y haga la misma cosa, y Uds. hablen una palabra en contra de eso, no les será perdonado, en este mundo ni en el venidero”. Así que, es una cosa peligrosa. Por tanto, ¿cómo supo Él? ¿Por qué dijo Él eso? Él sabía que esas señales cesarían hasta estos últimos días.
Y en estos últimos días, Él no sería justo, al derramar Su ira sobre un pueblo justo. Hemos sido pesados en la balanza, y hallados faltos. Todo lo que pensamos es sobre un gran tiempo, programas de radio, sin censura, Elvis Presley, Arthur Godfrey, viejos chistes sucios, la radio y la televisión. Noten esto: nos quedamos en casa los miércoles por la noche, del culto de oración, para ver tal tontería como esa, y llamándonos nosotros mismos Cristianos.
Entonces cuando Dios derrama Su Espíritu, y muestra señales de Su resurrección, nosotros lo condenamos y lo rechazamos. Y ese es el pecado imperdonable, el hacer eso. Jesús dijo: “Hablar una palabra en contra de eso, jamás será perdonado, en este mundo ni en el venidero”. Así que, ese Espíritu tiene que venir en estos últimos días, para que la Palabra de Dios sea verdadera.

28 Y yo digo, bajo la autoridad de la Palabra de Dios, y el sentir de mi propia alma: que ese mismo Espíritu Santo (Espíritu) está aquí ahora mismo en medio del pueblo. Ahora, yo afirmé que Él se ha levantado de los muertos. Yo afirmé que Él está vivo por los siglos de los siglos. Yo afirmé que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; el mismo en principio, el mismo en poder; el mismo en todo, todo excepto Su cuerpo corporal el cual está sentado a la diestra de Dios en la Majestad de la Gloria. Pero el Espíritu Santo está aquí, trabajando, moviéndose, obrando, haciendo exactamente lo mismo que Jesucristo hizo, porque es la prueba de Su resurrección. ¡Qué hora más hermosa!

29 Ahora supongo que ven dónde estoy parado.
Ahora, no sólo con este pequeño… como cien personas, o doscientas personas que están aquí en este pequeño edificio, abarrotados aquí esta noche, pero he hecho esa declaración ante miles de miles, y cientos de miles. Sosteniendo la Biblia en una mano, y el Corán en la otra, diciendo: “Una está correcta, y la otra equivocada”. Y reté a todo sacerdote Mahometano a que viniera y probara; o a cualquier otro, Budista, o lo que sea que fueran, contra el Corán, y contra su religión. Pero todos se quedaron callados.
Pero, hermano, la razón que hago esto, es porque yo sé que mi Redentor vive. Es la verdad. Jesucristo está vivo. Él está aquí.
Ahora no es nada en mí mismo que yo pudiera hacer; es un don de Dios. “¿Cómo lo hace usted?” Es solo rindiéndose uno a sí mismo.

30 Aquí mismo en este edificio hay muchos, muchos Ángeles. Uds. dicen: “¿Es eso la Escritura?” Esa es la Biblia. Permítanme mostrarles. ¿Cuántos Cristianos hay aquí? levanten su mano. Muy bien, Uds. pueden bajarlas. La Biblia dice que los Ángeles de Dios acampan alrededor de los que le temen. Entonces, aquí hay Ángeles.
Entonces Cristo dijo: “Donde estén dos o tres congregados en Mi Nombre, ahí estoy Yo en medio de ellos”. Entonces, Él está aquí. La única cosa es, que Uds. no pueden verlo, pero por fe lo creemos.

31 Yo puedo probarles que ondas radiales están pasando por aquí, voces, también. Puedo probarles que por aquí están pasando imágenes. Eso no golpeará en este tubo aquí; no golpeará en este cristal, en este micrófono; tampoco vendrá a esta pieza de material, porque no fue hecho de esa manera. Pero hay una pieza de material la cual reproducirá esa imagen.

32 Y Dios ha puesto a unos en la iglesia, primero apóstoles, luego profetas, maestros, evangelistas, y pastores, todos para la perfección de la iglesia. ¿Cómo pudiéramos no aceptar a uno, y decir que el otro no es de esa manera? Dios lo hace, Él mismo. No hay nada en el mundo excepto rendirse Ud. mismo al Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo asume el control desde allí, y Uds. no saben lo que están haciendo. Es la obra soberana del Espíritu Santo.

33 Ahora, amigos, en mi ciudad de origen. Y ahora quiero decir esto, antes de terminar este avivamiento. Uno de estos días ni aún quedará una ceniza en Jeffersonville; no quedará una en Charlestown, no quedará ni una en Louisville. Este mundo está maduro para el juicio. Ellos tienen una bomba de hidrógeno ahora que Rusia puede disparar desde Moscú, y aterrizar en la Calle Cuatro, y tomar a cada uno de estas fábricas de pólvora de por acá, y hundirlas setenta y cinco pies [22.86 m.] bajo el suelo, con una bomba. Una bomba; quince millas [24.14 km.] cuadradas, iría a ciento cincuenta millas [45.72 m.] en el suelo. La mano está sobre el gatillo. El reloj está marcando. Es más tarde de lo que piensan. ¿Por qué esperar hasta ese tiempo?

34 Recuerden: “Si este tabernáculo terrestre se deshiciere, tenemos uno ya esperando”. No tengan miedo de las bombas de hidrógeno o de ninguna otra cosa mientras tengan a Cristo en su corazón. Ese es el mejor refugio antibombas que conozco. Está hecho de plumas; bajo Sus alas, tú morarás. Así que, no se preocupe por estas cosas, si Ud. es Cristiano.
Pero si Ud. no es un Cristiano, sí que está parado en un lugar horrible. Ud. no sabe en qué minuto su corazón va a dejar de latir. La Biblia dice que los hombres morirían en los últimos días, con problemas del corazón: “El corazón de los hombres desfalleciendo, temor, perplejidad del tiempo, angustia entre las naciones”. Miren qué… Mueren diez veces más hombres, que mujeres. La Biblia nunca dijo que el corazón de las mujeres desfallecería; dijo: “El corazón de los hombres estaría desfalleciendo”. Es absolutamente, perfecto.

35 El otro día en Oakland, mi esposa y yo estábamos allá en San Francisco, donde el gran terremoto sacudió. Y la tierra comenzó a arrojar y convulsionar, al punto que los edificios se sacudieron, y las chimeneas se cayeron. Grandes bolas de aire subieron así, con humo en ella… u, hollín, lo que haya sido, saliendo de esos lugares. Y la gente corriendo en las calles, gritando. Pensé: “¿Cómo será cuando el Señor aparezca realmente?”. Las tiendas de licor, inmediatamente, pusieron su licor de nuevo en los estantes, y vendiéndolo. La gente entrando a comprarlo. El hombre no pudiera venderlos si nadie lo comprara. Eso es correcto.

36 Nosotros somos los culpables. Permítame decirle, hermano. Yo soy un americano, y amo mi país. Pero esta vieja nación ha sido pesada en la balanza, y fue hallada falta. Ella se está hundiendo, tan cierto como que soy un ministro detrás de esta plataforma esta noche. Ahora, estoy diciendo eso para hallar favor con Dios. Lo estoy diciendo porque Dios puso eso en mi corazón para que lo dijera. Y lo mejor que pueden hacer ustedes es prepararse para la venida del Señor.

37 Ahora, créanle a Él, tengan fe en Él. Ahora, todas las palabras que yo pudiera decir (lo digo otra vez) no significaría nada en comparación con lo que Jesús va a decir. ¿Pero se dan cuenta dónde estoy parado, con este grupo de gente esta noche? O yo he malinterpretado algo, o he dicho la verdad. Ahora, si Jesucristo ha resucitado de los muertos y prometió, que las mismas cosas que Él hizo nosotros también las haríamos. Y yo afirmé, desde que era un niño pequeño…
No tenía ni dieciocho meses de edad, me imagino (pero no más de dos años, de todos modos) cuando vi mi primera visión. Ha sido toda mi vida. La gente aquí en el Tabernáculo sabe eso. En todo el tiempo que he estado aquí, nunca ha fallado ni una sola vez. Y nunca fallará, porque es Dios. Ha ido alrededor del mundo, ha encendido un gran avivamiento. Y ahora por la gracia de Dios, estoy en mi segundo millón de almas, justo en mi propia reunión, ganando para el Señor Jesús. ¡El segundo millón! Eso es correcto. Y sólo piensen en los otros millones que han salido: Oral Roberts, todos ellos son chispas que se encendieron por la cosa, y salieron, miles de miles, al punto que alrededor del mundo hay un grande y tremendo avivamiento del poder de Dios, moviéndose. Y el diablo está desatando toda clase de cosas falsas, para contrarrestarlo. Pero la genuina y verdadera Palabra de Dios irá directamente hasta el final. Eso nunca fallará: “Yo el Señor lo he plantado. Yo lo regaré día y noche, no sea que alguien lo arrebate de Mi mano”.

38 Ahora, esta noche yo afirmo que Cristo se ha levantado de los muertos. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, que el Señor les bendiga. Si Él hace eso, entonces Uds. son… Si Uds. lo creen, Dios les bendiga. Entonces pídanle cuando Él venga a la escena. Si Cristo aparece aquí en la plataforma… Aquí hay un reto: Si Jesucristo, el Hijo de Dios, aparece aquí en la plataforma, y hace las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿le creerán Uds. a Él?

39 Mírenlo a Él, en el camino a Emaús, cómo esos muchachos partieron… Cuando Él partió ese pan, Él hizo algo allí que ningún otro hombre podía hacer. Fue algo que sólo Cristo podía hacer. Y ellos lo reconocieron.
Ahora, si Él hiciera la misma cosa aquí, que sólo Cristo puede hacer; no alguna cosa falsa, pero la mismísima cosa que Él hizo; entonces créanle a Él, recíbanlo, tengan fe en Él, ámenle, y sírvanle a Él.

40 Permítanme decirles, no sólo se unan a la iglesia ahora. Eso no funcionará. Uds. tienen que nacer de nuevo. No una emoción mental; no alguna cosita que Uds. dicen: “Pero yo grité. Yo hablé en lenguas. Yo hice esto”. Eso no es. Cuando realmente en lo profundo de su corazón, viene algo que los ha cambiado, Uds. llegan a ser una nueva criatura en Cristo Jesús; Uds. reciben la Persona, Cristo Jesús; cuando las cosas viejas mueren, y las cosas nuevas nacen de nuevo; Uds. arreglan las cosas que hacían mal; Uds. aman a sus enemigos; Uds. oran por aquellos que los calumnian, allí es cuando Uds. son Cristianos. El árbol es conocido por el fruto que produce.

41 Que el Señor les bendiga ahora, mientras inclinamos nuestros rostros. Le voy a pedir a la hermana que vaya al piano, y toque lentamente “El gran Médico ahora está cerca, el compasivo Jesús”. Y Uds. que están afuera, ahora, que tienen tarjetas de oración, acérquense a la puerta; comenzaremos en un momento. Oremos.

42 ¡Nuestro bendito Padre celestial! Oh, mi pobre voz, cuatro meses hablando, es solo que estoy muy cansado en mi voz. Pero ruego que Tú me ayudes en este momento. Habrá otro hito en el Tabernáculo Branham. Aquí habrá otro testigo que surgirá en los últimos días, en el día del juicio. Muchos están parados dentro y fuera esta noche, muchos de ellos se preguntan, muchos están pensando: “¿Es verdad, o no es verdad?”.
Oh Padre eterno y bendito, rogamos que ahora nos manifiestes Tu amor, apareciendo aquí y haciendo verdad Tu Palabra. Yo he hablado de Tu Palabra, como Tú lo hiciste, Tú mismo, con Cleofás y su amigo, camino a Emaús. Y en nuestro caminar, Señor, mientras viajamos, Tú háblanos por medio de Tu Palabra. Y ahora ven entre nosotros. Oh gran Cristo, ven entre nosotros, prueba que Tus palabras son verdaderas, y manifiesta Tu Ser aquí esta noche, mientras que nosotros pobres criaturas indignas confesamos que somos pecadores e indignos de estas cosas. Pero lo creemos, Señor. Y por gracia lo aceptamos, por medio de la fe, que somos salvos, y Tus hijos. Bendícenos ahora, Señor.
Yo sé que Tu Palabra es verdad, cuando dijiste lo de un profeta en su propia ciudad, entre su propio pueblo. Pero, Señor, yo ruego, que sólo por esta noche, que solo mires a la gente, y te manifiestes una vez más aquí en esta ciudad, por medio del mover del Espíritu Santo. Oh Dios eterno, bendícenos ahora mientras esperamos en Ti. Y haz las cosas que hiciste antes de Tu crucifixión, y que Jeffersonville no tenga nada de que quejarse. Sino que sabemos que estarán sin excusa en aquel día, de que Tú mismo te has manifestado. Oro, en el Nombre de Jesús. Amén.

43 [Espacio en Blanco en la cinta.] … no es por lo que ella quiere que ore. No, no es el cáncer, porque ella está sana de eso. Pero ella quiere que ore por un problema de la espalda que tiene. Eso es correcto. Es un problema en su espalda. ¿Es eso correcto? Ahora, ¿cree Ud. que Él resucitó de entre los muertos? Ahora observen. Si hablo con ella más tiempo, quizás algo más sea dicho. No sé. Ahora, no tenía idea de cuál era su problema. No sé lo que fue, ¿ven? Pero las grabadoras lo han captado; Uds. pueden averiguar lo que Él dijo.

44 Sólo hablemos un minuto más, y veamos si Él me dirá algo más. Veo a una mujer que parece algo en el orden… Es otra mujer, y ella está orando por ella. Y ella está en alguna clase de institución o un hospital; es alguna clase de… Es un lugar mental. [La mujer dice: “Sí”]. Es Madison, Indiana. [“Eso es correcto”]. Es una… es una hermana por la que Ud. quiere que se ore, que está en una institución. Y si Ud. cree con todo su corazón, y con todo lo que está en Ud., Dios liberará y sanará su espalda y se pondrá bien. ¿Lo cree ahora? Muy bien, venga aquí.
Amado Padre celestial, rogamos que en el Nombre de Jesucristo, sanes a la mujer, y se recupere. Y concédele esta bendición. Y ruego que las misericordias de Dios descansen sobre ella, y la sanes, y recibe gloria para Ti mismo. Yo oro en el Nombre de Jesucristo. Amén.

45 Yo pudiera decir esto. Hay una vibración viniendo de allá, desde aquí atrás. Solo un momento, párese allí sólo un minuto. Noté que esa Luz se fue de Ud. Hay muchos, está muy saturado aquí a mí alrededor. Todos están jalando. Pero lo veo moviéndose hacia Ud. Es alguien que… Usted tiene una operación femenina programada. Eso es correcto. Veo a dos o tres personas aparecer, y la Luz se balanceó justo allá atrás e impactó a esa persona allá atrás. Son ellos orando por eso. Eso es correcto. Y Ud. tiene…. Es una condición de dama que requiere una operación femenina. Eso es correcto. Ahora, vaya y reciba su sanidad, y el Señor Dios la sane. Amén.

46 ¿Puede venir? La dama, ¿cree en el Señor Jesús? [La dama dice: “Sí, señor”]. ¿Cree que Él se levantó de los muertos? Ahora, el conocerla a usted, no la conozco. Tal vez la he visto si Ud. es de por acá de los alrededores. No sé. La gente va y viene; yo no paso lo suficiente en el Tabernáculo para darme cuenta. Pero, ¿es Ud. de la ciudad? [“Sí”]. Usted es de la ciudad. Muy bien, entonces, pero yo no la conozco. Pero Cristo la conoce. Pero si Él me revela, parado aquí, por lo que Ud. está aquí, ¿lo creerá y lo aceptará? Y Ud. sabe que yo no sé por lo que está aquí, no tengo idea. La única cosa, puede que me haya visto por la ciudad, o algo, o algo; no sé. Depende de Dios saber eso.

47 Allá atrás, ¿quiere superar ese problema del intestino que ha estado padeciendo? ¿Cree que el Seños Jesús le sanará? Si lo cree, puede recibirlo.
Otro tiene bajo el nivel de glóbulos, sentado allá atrás, los veo revisar. ¿Cree que el Señor le sanará? Muy bien. ¿Cree con todo su corazón? Entonces puede recibir su sanidad; Dios le acaba de sanar hace un momento. Usted lo tocó a Él. Nunca me tocó a mí; usted está a treinta pies [9 m.] de distancia de mí. Amén.
Ahora, ¿creen que Él ha resucitado de los muertos? Sólo miren, y vivan ahora, mientras la línea está avanzando. Oh, es tan difícil aquí en Jeffersonville. En una multitud como esta que está alrededor de uno, todos…Una vez, Jesús tomó a un hombre de la mano, y lo guió a las afueras de la ciudad.

48 Ahora, mire en esta dirección, hermana, solo un momento. Crea que el Señor está presente para ayudarla. Ud. está sufriendo con un problema que está en el recto, y un doctor la ha revisado [La mujer dice: “Sí”]. Y él le dijo que era hemorroides. También la veo intentando moverse por la casa, y Ud. va muy despacio. Ud. tiene artritis. [“Sí”]. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. El doctor dijo que Ud. debe ser operada. Eso es exactamente correcto. Y lo vi firmar esa cartilla en su oficina: Rebeca Baker. [“Sí, señor”]. 509 de la Calle Graham. [“Eso es correcto”]. Eso es exactamente correcto. Eso está en su oficina, en el expediente. Eso es correcto. ¿Lo cree? [La dama dice: “Sí, señor”]. Entonces puede recibir su sanidad. En el Nombre del Señor Jesucristo, que esta mujer reciba su sanidad. Amén. Dios le bendiga, dama. Vaya, creyendo ahora. Tenga fe en Dios.
¡Si tan solo pudieran darse cuenta de la presencia del Señor!

49 Ahora, la dama parada aquí, para que pueda… Yo no la conozco, hasta donde sé. Ud. no me conoce, y yo no la conozco. ¿Es correcto eso? Muy bien. Entonces usted es alguien que no me conoce, y yo no los conozco a ellos. Y yo no conocía a la otra dama. Pero esta dama es una completa extraña, hasta donde sé. Si eso es correcto, levante su mano, dama. Nuestro primer encuentro en la vida.
Aquí está una mujer y un hombre. Simplemente un cuadro hermoso de San Juan 4, dónde una mujer y un hombre se encontraron; y la mujer era samaritana, Jesús era un judío. Y ellos comenzaron a hablar entre ellos y Jesús reveló los secretos de su corazón y le hizo saber dónde estaba su problema. Ahora, si Él es el mismo hoy, Él puede hacer la misma obra hoy.
Si esta mujer levanta su mano a Dios, no para jurar (porque, no creemos en hacer eso), sólo levantar su mano en sinceridad, con la mía, de que nunca antes nos hemos visto, y no sabemos nada el uno del otro. ¿Levantará su mano, dama? Ahí lo tienen. Ella nunca me ha visto, o yo nunca la he visto, y ella es una completa desconocida. Ahora, si hay…

50 La presencia del Señor Jesús está aquí. Si la mujer está enferma, yo no pudiera sanarla. Ella ya ha sido sanada; Cristo la sanó cuando murió por ella. ¿Creen eso? Pero si Él estuviera aquí parado donde estoy parado yo, y le revelase a ella, o hiciera algo para elevar su fe para encontrar… Ahora, ella pudiera estar aquí parada por problemas financieros. Ella pudiera estar parada aquí por problemas domésticos. Ella pudiera estar parada aquí, muriendo con cáncer. Ella pudiera estar parada aquí con tuberculosis. Yo no sé. No puedo decírselos.
Y ahora, si Uds. quieren ponerse en mi lugar, vengan aquí y tomen mi lugar. Uds. son bienvenidos. [El hermano Branham hace una pausa.] Ciertamente. Tampoco yo sé, tampoco yo lo haría. Pero el Dios del cielo sabe. ¿Pueden entender ahora?

51 Y si Cristo lleva a cabo la misma cosa aquí, como la prueba infalible que Él ha resucitado de los muertos, y probó que es el mismo Jesús que habló con la mujer junto al pozo, ¿Cuántos aquí dicen: “Lo recibiré ahora mismo como mi sanador, o de lo que sea que tenga necesidad?”. Levanten su mano, digan: “Yo lo recibiré si Él hace eso”.
La mujer con sus manos levantadas, nunca nos conocimos. Que el Señor lo conceda, es mi oración. Ahora, la dama parece alejarse de mí; si la audiencia puede captar mi voz. Veo a alguien parado. No es tanto para ella. Ella está orando por alguien más, y esa es una dama anciana. Es su madre, por la que está orando. Eso es verdad. Ella tiene pequeños ataques al corazón, como pequeñas palpitaciones del corazón. Ella no puede dormir por la noche. ¿No es eso correcto? Levante su mano si eso es verdad. Y esa dama no es de esta región. Esa dama es de un lugar lejos de aquí. Esa dama es de Georgia. Eso es exactamente correcto. Y Ud. es de Georgia. Y Ud. quiere que ore por sus ojos, también. Ud. se está volviendo ciega en sus ojos. Y eso es verdad. ¿Cree que Dios la sanará? Si eso es verdad, levante su mano. Muy bien.

52 ¿Creen ahora? Ahora tengan fe en Dios. Mientras estoy orando por ella, oren por Uds. mismos allá, y créanle a Dios. Él está aquí, Omnipresente.
Venga acá, hermana.
Bendito Salvador, ruego que, en el Nombre de Cristo, concedas a esta mujer su deseo. Que el poder de Dios Todopoderoso repose sobre ella, y que sea sanada y que reciba lo que sea que haya pedido. Oro por esta bendición en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora vaya, regocijándose, y feliz. Y crea, hermana, y sea sanada. Muy bien.

53 No estoy seguro, pero creo que conozco a esta mujer. Creo que Ud. es de Georgetown, porque… ¿No está Ud. relacionada con el Hermano Arganbright? Por supuesto, ahora esta unción, es diferente. Ud. se da cuenta que hay una diferencia ahora mismo, de cuando le hablo en alguna otra parte; ahora es diferente. Usted siente como una sensación muy agradable, algo parecido. Es el Espíritu Santo. Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por alguien más, y esa es una niñita de como cuatro o cinco años. Ella tiene un problema del riñón, y ella vive en el norte de Indiana. Eso es verdad. Eso que tiene en su mano, envíeselo a ella y ella será pondrá bien. Crea con todo su corazón ahora, y reciba lo que ha pedido, en el Nombre de Cristo.
“¡Todas las cosas son posibles, si puedes creer!”

54 Aquí está una dama que es desconocida para mí. No la conozco, nunca en mi vida la he visto. Somos desconocidos el uno para el otro, muchos años de diferencia; quizás nacimos muchas millas separados. Y no la conozco a Ud., nunca la he visto. Pero Jesucristo la conoce.
Algo pasó en la audiencia; un hombre apareció a mi lado. Aquí está sentado, aquí mismo, con una hernia de ombligo. ¿Cree Ud. señor? [El hombre dice: “¡Sí!”].¡Entonces Cristo le sana y lo restablece! Amén.
Esa es la manera de hacerlo: ¡Crean! ¿Qué tocó él? Nunca he visto al hombre; pero él fue sanado ahí mismo. Él tocó al Señor Jesús Quién está aquí presente. ¡Alejen esa incredulidad de Uds.! Olvídense de mí siendo William Branham. Miren a Jesucristo; Él es Quién está aquí. Yo reto su fe, en el Nombre de Cristo, para que se olviden de mí; y crean que este es el Señor Jesús aquí, y vean lo que pasará. No me interesa dónde están en el edificio.

55 Ahora, aquí está una mujercita. Nunca la he visto. Ella es mayor que yo. Ella… No sé quién es ella, de dónde es, nada sobre ella. Soy un perfecto desconocido para ella. Pero Cristo la conoce.
Si Él me revela por qué está aquí, ¿lo recibirá y lo creerá? [La mujer dice: “Seguro”]. Ud. tenía un sentir raro hace unos minutos, cuando dije algo, ¿verdad? Era su hermana [“Sí”], la que está en la institución mental en Madison, Indiana. [“Eso es correcto”]. Eso es correcto. Pues, otra mujer estuvo aquí parada, y Ud. estaba ahí mirando en esta dirección. Y la visión… Ud. estaba creyendo cuando subió. [“Seguro”]. Eso es exactamente correcto. Eso es lo que lo hizo. Y la razón por la que Ud. está aquí esta noche, es porque Ud. tiene un problema del corazón. Ud. acaba de tener un ataque al corazón. Eso es exactamente correcto. [“Eso es correcto”]. Y ahora veo, mientras veo en una visión, esas tierras irregulares. Ud. es de alguna parte de aquí en el sur de Indiana. Ud. proviene de cerca de Corydon; de ahí es de dónde viene. Regrese a casa, Ud. está sanada. Jesucristo la sana. Eso es “ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO”.

56 Tengan fe, y crean. No duden. Sólo crean. ¿Pueden reconocer la Omnipresencia del Señor Jesús? ¡Cuán maravilloso!
¿Cuál es el problema? Aquí en la esquina, veo una visión. El doctor no sabe si es cáncer o tuberculosis. [La persona dice: “Eso es correcto”]. Eso es correcto. Pero si Ud. lo cree, Ud. está sanado, de todas formas. Su fe le ha salvado.
Ahí lo tienen. ¡La Omnipresencia del Dios vivo! Yo reto su fe. “¡Si puedes creer!” Ahora, Él ha resucitado de entre los muertos. Él está aquí con nosotros. Ese es Él. Esas son las mismísimas cosas que Él hizo cuando estuvo en la tierra. Dos mil años han pasado, Él todavía está vivo, y está vivo por los siglos de los siglos. Sólo crean, tengan fe.

57 Yo no la conozco, dama. Nunca la he visto en mi vida, no sé nada sobre Ud. Eso es verdad, ¿no es así? Jesucristo la conoce. ¿Si Dios me revela por qué está aquí, le creerá a Él, y me creerá que soy Su profeta? Si Él hace eso, Ud. sabe que Algo me ha ungido. Ud. tendría que saber que es eso. Ahora, si yo dijera. “Voy a imponer mis manos sobre Ud.; sea sanada”, Ud. tendría derecho de dudar eso. Pero si Dios me dijera algo que Ud. sabe que es la verdad, entonces Ud. sabe si eso es o no la verdad. ¿Es correcto? [La dama dice: “Eso es correcto”]. Es un desorden femenino. Operado. La veo saliendo de la sala de operación, con algo blanco sobre su rostro, pero no fue exitosa. Eso es correcto. Sino que, ese diablo se escondió del doctor, pero no se puede esconder de Dios. Vaya a casa, y sea sana, dama. Jesucristo la ha sanado y la ha restablecido.
¡Si puedes creer!

58 Soy un desconocido para Ud., dama. ¿Cree que Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí? ¿Cree que Él le sanará? La diabetes no es nada para que Dios sane. ¿Cree que Él le sanará? Entonces vaya a casa y reciba su sanidad, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén.
Venga, damita. ¿Cree Ud.?
Ahora, ¡dejen de pensar eso allá atrás! No es “telepatía”. ¡No puede salirse con la suya ahora! Permítanme mostrarles.
Yo no conozco a esta mujer. Ponga sus manos sobre la mía, dama. Si Dios me revela cuál es su problema… Yo mirando en esta dirección, Ud. sabe que no estoy leyendo su mente. Si Dios me revela cuál es su problema, ¿creerá que Jesús es el Hijo de Dios, y que yo soy Su siervo? Si lo hará, levante su mano. Ud. tiene un problema femenino, un problema de dama. Eso es correcto. Ud. lo tenía; no lo tiene ahora. Ud. está sanada. Vaya a casa, y regocíjese y esté contenta.

59 Venga, señor. Ese antiguo problema de riñón, y cosas molestándolo. ¿Cree que Dios lo sanará? [El hombre dice: “Sí”]. ¿Qué lo sana de eso? Entonces, en el Nombre de Jesucristo, reciba su sanidad, y siga su camino, regocijándose. Amén. Dios le bendiga, hermano.
¡Crean!
¿Cómo está, dama? ¿No le encantaría ir, y comer una buena comida otra vez como solía hacerlo? Ud. ha estado toda nerviosa, ¿verdad? Le causó una úlcera péptica en su estómago. Vaya, consígase una hamburguesa y cómasela. Jesucristo le sana. Siga su camino, regocijándose.
“¡Si puedes creer!” Tengan fe en Dios. ¿Creen? El Cristo vivo y Omnipotente está presente aquí ahora, para sanar a cada persona aquí.

60 Sólo un momento. Allá atrás en la fila, sentado justo aquí abajo, está sentado un joven. Tu fe es más grande de lo que pensaste que era, hijo. Tienes un problema del corazón, ¿no es así? Si eso es correcto, ponte de pie, Jesucristo te sana, hijo. Estás bien. Sigue tu camino, y sé sano.
¿Le creen? Tengan fe en Dios.
Aquí está un hombre que no conozco. Somos desconocidos el uno para el otro. Creo que este hombre fue bautizado esta mañana. Pero yo no lo conozco, no tengo idea sobre Ud. ¿Es correcto? Si Jesucristo me revela por qué está aquí, ¿lo aceptará?
¿Cuántos en la audiencia lo recibirán ahora mismo? “¡Si puedes creer!” Sólo tengan fe. No duden.
El hombre tiene un problema de la piel. Eso es correcto. Y veo que Ud. está… Es un problema de la próstata, también. Eso es correcto. Si lo es, mueva sus manos. Y veo algo oscuro entre Ud. y una mujer; es su esposa. Ud. está orando por ella. Ella es una pecadora, y Ud. quiere que se convierta en una Cristiana. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso es correcto. Vaya, ponga sus manos sobre ella, y ore por ella, que Dios en el cielo les revele y traiga a cumplimiento estas cosas que son reales.

61 ¿Creen ustedes? ¿Creen que Dios lo hará? “¡Si puedes creer!” Yo reto su fe. Allá atrás en la parte posterior, donde sea que esté, mire y viva. Tenga fe en Dios, donde sea que esté. “Todas las cosas son posibles, si puedes creer”. ¡Si puedes creer! Observen. Vean en esta dirección. Oren.
[El Hermano Branham hace una pausa].
Uds. dicen: “¿Qué está mirando, Hermano Branham?”.
Rebeca, regrésate un poco en esta dirección, cariño. Détente justo donde estás. Ahí está mi muchachita, quien un día será una profetisa, también. Esa damita ahí junto a ti, cariño, con el sombrero blanco, ella está sufriendo con un problema de sinusitis. Levante su mano… o, póngase de pie, dama. Ud. está orando para que Dios me permita llamarla. ¿Es correcto? Permita que mi niñita imponga las manos sobre Ud. allí. Oh Dios eterno, en el Nombre de Jesucristo, reprendo a ese demonio que está molestando a esa mujer. Y que sea quitado, en el Nombre de Cristo. Amén.

62 ¡Oh, bendito sea el Nombre del Señor! Que el Señor se revele a Sí mismo. ¿Creen que Él está aquí? Entonces permítanme decirles, a cada uno de Uds., ahora mismo, si pueden creerlo, Jesucristo sana a cada uno de Uds., ahora mismo. Si mis palabras son verdaderas aquí, son verdaderas allá. Si hacen lo que yo les diga que hagan, Uds. pueden sanar ahora mismo. ¿Lo creen? Entonces pongan sus manos uno sobre el otro. Sólo impongan sus manos uno sobre el otro, dentro o fuera. ¡No duden! Oí a un espíritu sordo irse. Aquí está Él, ¡El Cristo resucitado!

63 Oh Dios eterno y bendito, en el Nombre del Señor Jesús, reto a todo espíritu inmundo, en el Nombre de Cristo el Señor, a que dejen este lugar, salgan de estas personas. Y que el gran Espíritu Santo bautice a todos aquí ahora, con tremenda fe para creer.
Oh, Satanás, tú, demonio, nos has engañado lo suficiente. Cristo está resucitado, Él está parado aquí con las llaves de la muerte y del infierno colgando de Él. El poder de sanidad ha sido pagado. Y te ordenamos, mediante el Nombre de Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, que te vayas de estas personas. ¡Sal de ellos, Satanás! que ellos se vayan y sean sanos.

64 Si creen con todo su corazón que Jesucristo les sanó, pónganse de pie, y acepten el poder de la sanidad Divina del Dios Todopoderoso. ¡Eso es! ¡Alaben al Señor! ¡Bendigan al Señor! Uds. están, cada uno, sanados. ¡Pónganse de pie, y den alabanza a Dios! ¡Amén! ¡Bendito sea el Nombre del Señor! Démosle la alabanza, mientras levantamos nuestras manos a Él. ¡Bendigan al Hijo del Dios viviente! ¡Amén!


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