S.483 57-0613E  Sediento De Vida 

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OBRAS DEL MENSAJE

Sediento De Vida

Indianapolis, Indiana, E.U.A.

57-0613E

1 … Sólo creed,
Todo es posible, sólo creed;
Sólo creed, sólo creed,
Todo es posible, sólo creed.
Oremos por un momento. Nuestro Padre Celestial, estamos agradecidos contigo, que tenemos el privilegio de llamarte nuestro Padre. Y rogamos esta noche que Tú nos bendigas como Tus hijos queridos, hambrientos y sedientos.
Y si hubiera por casualidad, alguien aquí esta noche que no te conoce como su Salvador, que este sea el momento en que ellos digan para siempre ese gran: “Sí”, a Ti. Concédelo, Señor.
Sana al enfermo y afligido. Úsanos como Tus hijos para atraer a otros a Ti. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu amado Hijo, nuestro Salvador. Amén. Pueden sentarse.

2 Estoy algo ronco por haber hablado tanto; y he estado hablando aquí en el auditorio esta tarde. Y luego muchas entrevistas privadas, casos en los cuales quizás las personas no lograban extender la fe y recibir.
Y luego el Espíritu Santo, por medio de muchas visiones allí en la habitación, para revelar y traer a cumplimiento, y en fin traer al corazón del pueblo, y llevarlos al gran conocimiento de lo que deben saber del Señor… Estamos tan agradecidos que Dios es tan bueno con nosotros para hacer eso.

3 Me gustaría pedir esta noche, si el Señor lo permite, si no puedo atender a todos los que pueda esta noche… sólo quiero hablar unos momentos. Y entonces mañana en la noche, voy a tratar de terminar con el grupo. Pero quizás hay muchos que no lograrán entrar en la línea, porque hay tal vez unas mil quinientas personas para que se ore por ellas, y para que se les ministre una a una sería muy difícil…
Pero si Uds. ven a mi hijo mañana en la tarde cuando él esté repartiendo tarjetas de oración, y si es un caso de emergencia, algo que Ud. sencillamente sienta que no pueda irse, y si Ud. no obtiene una tarjeta de oración, yo voy a pedirles si ellos tienen un cuarto de emergencia, donde yo pueda venir tal vez media hora más temprano antes de los servicios, para ministrarles a aquellos que no puedan estar en la línea de oración, y que quizás no lo pueden aceptar en la luz que debe ser aceptado.

4 Aprecio su sinceridad al creer en mi oración por Uds. Pero no es mi oración que hace la obra. Es su fe en Dios que hace la obra. Y es… Desde luego yo comprendo que nosotros debemos orar el uno por el otro. Y eso verdaderamente significa mucho. Pero mi oración sería igual que la oración de cualquier otro por Ud.
Pero lo que Dios desea que Su Palabra haga, es que le crea a Él sólo por Su Palabra. Su Palabra es suficiente, debido a que Ella nos dice que nuestra sanidad y nuestra salvación están en tiempo pasado, que Dios ya ha hecho eso por nosotros.

5 Ud. y yo, si alguien no quiere aceptar nuestra palabra, eso sencillamente lo concluiría. Pero ese no es nuestro Señor. Él no dejará una piedra sin ser removida, que Él… O una sola piedra, que Él no remueva para dar una oportunidad, o alguna manera para hacer que Sus hijos benditos crean en Él.
Él nos envía maestros, pastores, evangelistas, profetas, dones en la iglesia, todo lo que es posible, que la mente del gran Jehová pudiera hacer para lograr que Uds. tengan fe en las obras consumadas de Su Hijo en el Calvario.

6 Es difícil, especialmente mi tipo de ministerio, en América. Nos han enseñado tantas cosas diferentes, tantos enfoques diferentes. Y eso ha sido inculcado en la gente.
En África… Hay un hombre presente aquí ahora mismo; él está en la plataforma, o en la audiencia. En Durban, Sudáfrica, por medio de las mismas cosas que Uds. ven suceder aquí mismo, el poder del Cristo resucitado, obrando lo que Uds. ven cada noche, y volviéndose hacia la audiencia, y allá treinta mil recibieron a Cristo como Salvador personal de una sola vez.
Y yo ofrecí oración por algo… Bueno, no hay manera alguna. Yo no soy bueno calculando gente. Pero muchos, muchos miles estaban reunidos y esparcidos por cuadras enteras, de cualquier manera. Y haciendo una sola oración por ese grupo entero…
El Dr. F. F. Bosworth, a quien el Tabernáculo Cadle jamás olvidará… ¿Cuántos conocen al hermano Bosworth? Una persona maravillosa. Él estuvo conmigo como director suplente. Y después que yo partí de ese lugar, dicen que ellos recogieron siete camiones llenos de muletas, y sillas, y palos, y garrotes, que la gente había utilizado al venir. Y el hermano Bosworth calculó veinticinco mil sanidades notables en una sola oración. Piénselo.

7 Y en la India se excedió eso muchas veces, porque había más gente. Pero en América es algo distinto por alguna razón. Yo sencillamente no puedo hacer que la gente entienda. No quiero decir Uds., pero me refiero en forma general. Ellos no pueden captarlo, porque tienen tantas cosas contrarias; unos dicen: “Oh, eso y esto y aquello”. Y entonces la gente pobre no sabe qué creer. Eso es lo que lo hace difícil.
Yo sé que soy una persona indocta, pero no estoy procurando utilizar esta muleta para apoyar mi ignorancia. Pero yo creo que la educación ha sido una de las maldiciones más sobresalientes que el Reino de Dios ha tenido. Correcto. Si Ud. solamente olvida lo que sabe, y mira a Cristo, Él lo hará. Yo lo he visto.
Ahora, recuerden el cuarto de emergencias mañana en la noche. Ahora, deseo leer sólo una porción de Su bendita Palabra. Y vigilaré mi reloj aquí, para no pasarme del tiempo. Anoche me pasé del tiempo, y no logré… tuve que tomar la línea de oración habitual. Pero esta noche vamos a tratar de no tener esa línea; sólo oraremos por los enfermos.

8 Ahora quiero que me presten toda su atención mientras que estamos hablando de la Palabra. Porque si dedicamos más tiempo para la Palabra de Dios que para… que para otras cosas, la iglesia estaría mejor enseñada. En el Salmo 63, leemos estas palabras:
Dios, Dios mío eres Tú;
De madrugada te buscaré;
Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela,
En tierra seca y árida donde no hay aguas,
Para ver Tu poder y Tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
Porque mejor es Tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
Y que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra.

9 A medida que leía esta Escritura hace unas semanas, yo no podía entender al salmista, cómo es que él siendo un profeta diría: “Mejor es Tu misericordia que la vida”. La cosa más preciosa que hay en este mundo entero, es la vida.
Y después de leerla, descubrí después de estudiar, que hay dos clases de vida. Y el salmista estaba hablando de esas dos clases de vida. Y no importa lo que pudieran ofrecernos, no hay nada más grande para nosotros, o que pudiera ser más grande, que ofrecer vida. Y existe una sola Vida Eterna. Y esa vida está en Cristo, la vida de Dios que está en Cristo Jesús.

10 Puedo pensar en aproximadamente hace seis mil años cuando no había una partícula de ninguna especie de vida sobre la tierra, sólo un simple desierto desolado, nada de vida en lo absoluto. Y somos enseñados en la Biblia de que nosotros somos del polvo de la tierra. Dios nos hizo del polvo. Ud. dice: “Él hizo al hombre original, a Adán, del polvo”. Pero Él lo hizo a Ud. también del polvo.
Ud. únicamente puede vivir por causa de que algo muere. Todos los días algo tiene que morir para que Ud. pueda vivir físicamente. Si Ud. come carne de res, la vaca murió. Si Ud. come carne de cerdo, el cerdo murió. Si Ud. come pescado, el pescado murió. Si Ud. come patata, la patata murió. Si Ud. come pan, el trigo murió. Ud. vive por medio de sustancia muerta.
Por lo tanto, si se requiere de sustancia muerta para hacernos vivir físicamente, ¿cuánto más se requirió de muerte para que pudiéramos vivir espiritualmente para siempre? Algo tuvo que morir. Así que por lo tanto, pudiéramos pensar que aquellos que creen que el bautismo en agua salva, eso está errado. Aquellos que creen que las buenas obras salvan, o la ley, eso está errado. Se requirió muerte para que Ud. pudiera vivir. Cristo murió. Y la Biblia dice: “Conocerlo a Él es vida”, no conocer de Él, sino conocerlo a Él, la Persona, es vida.

11 Hagamos ahora por unos momentos un pequeño cuadro mental, y veamos cuán completo está. Yo estaba hablando en un club Kiwanis hace algún tiempo, y un doctor estaba un poquito escéptico. Y él dijo: “La cosa entera parece estar confusa en mi mente, Reverendo Branham. Yo estoy un poquito escéptico en cuanto al nacimiento virginal. Estoy un poquito escéptico en cuanto a Cristo siendo realmente el Hijo de Dios”.
Entonces le hice esa pregunta. Yo dije: “Doctor, ¿es verdad que cada vez que yo como, renuevo mi vida?”
Él dijo: “Eso es correcto, se forman células sanguíneas”.
Yo dije: “Entonces quiero preguntarle algo, siendo un científico también. ¿Cómo es que cuando yo tenía dieciséis años de edad, yo comía la misma comida que como ahora: pan, patatas, etc. Y cada vez que comía, me hacía más fuerte y más grande. Pero después que pasé más o menos de veinticinco años, como la misma comida ahora, y en vez de hacerme más fuerte y más grande, me estoy poniendo más viejo y más débil”.

12 Ahora, si Ud. está vertiendo agua de un recipiente en un vaso, y ese vaso comienza a llenarse, y llega a un cierto lugar, luego Ud. vierte más rápido y más, y continuamente baja sin haber ningún lugar para que se salga. Eso no puede ser explicado científicamente, pero sí puede ser explicado por la Biblia, pues es una cita que Dios ha hecho. Y esa es la única forma en que puede ser explicado.
Pero nosotros tenemos la bendita esperanza de saber esto: que Dios nos trae hasta una cierta edad, hace un cuadro de ello, luego la muerte entra, pero en la resurrección no habrá una sola pizca de muerte. Toda la vejez y cosas así habrán desaparecido para siempre. Todo lo que el diablo hizo y que la muerte hizo, será quitado, y cada memoria de eso. Se habrá ido para siempre.

13 Por ejemplo, hace uno o dos años, yo me estaba peinando los pocos cabellos que tengo. Y mi esposa me dijo; ella dijo: “Billy, te estás quedando calvo”.
Yo dije: “Pero yo no he perdido ni uno solo de ellos”.
Ella dijo: “¿Dónde están?”
Y yo dije: “Dime tú dónde estaban ellos antes que yo los tuviera; yo te diré dónde están ellos esperándome que yo vaya a ellos”. Y eso es correcto. Ellos no estaban; luego estaban, y no estaban otra vez. Ellos vinieron de algún lado.
Ahora, en el principio… Si nosotros vinimos del polvo de la tierra, nuestros cuerpos estaban en esta tierra en el principio.

14 Y hagámonos un pequeño cuadro de esta manera. Dios, la fuente de toda vida, y el Logos que salió de Dios, que procreó la tierra, y a medida que Él estaba procreando… O la palabra allí quiere decir como “mirar”, o “arrullar”.
La primera cosa mientras Él procrea, la humedad comenzó a juntarse, y una florecita apareció. Dios dijo: “Eso es bueno. Sigue procreando”. Y la siguiente cosa, la grama y la vegetación aparecieron. “Eso es hermoso. Sólo sigue procreando”. Luego los árboles aparecieron. “Eso es hermoso”, dijo Dios. “Sigue procreando”.
Los pájaros volaron del polvo. “Maravilloso, sólo sigue procreando”. Los animales vinieron del polvo. “Sigue procreando”. Y luego el hombre vino del polvo. Dios sacó al hombre del polvo de la tierra. Se nos dice que estamos compuestos de dieciséis elementos de la tierra: potasio, calcio, petróleo, luz cósmica, y así sucesivamente.

15 Y si nosotros hemos sido traídos a este lugar por la gracia de Dios, y somos personas con un libre albedrío para hacer una elección, y si el Espíritu Santo que nos procreó de la tierra, y comienza a arrullar a nuestros corazones, y nosotros lo aceptamos, y lo arrullamos a Él, ¿cuánto más puede Él levantarnos en los últimos días, cuando nosotros tenemos una oportunidad para hacer una elección?
Así que esto solamente puede ser mediante la procreación del Espíritu Santo. Así es como viene la vida, es por el Espíritu Santo. Por lo tanto, Ud. solamente puede tener vida por medio del Espíritu Santo. Es por eso que Jesús dijo: “A menos que un hombre nazca de nuevo, él no puede de ninguna manera ver el reino de Dios”.

16 Y el salmista diciendo: “Mejor es Tu misericordia que la vida”. Entonces me puse a pensar: “¿De qué clase de vida estaba él hablando de que la misericordia del Padre era mejor que la vida?” Entonces me vino a la mente que hay un camino que parece como que es vida. Pero es una vida pervertida.
Ahora, el diablo no puede crear nada. Dios es el único Creador que hay. Y ¿qué es la injusticia? Es la justicia pervertida. Entonces nos damos cuenta que hay una perversión de la justicia que hace la injusticia. No es original. Y no está correcta. La original está correcta.
Por lo tanto, Dios no tuvo principio y Él no tiene fin. Y si nosotros llegamos a ser parte de Dios, no podemos morir así como Dios no puede morir, por cuanto tenemos Su vida en nosotros por medio del nuevo nacimiento. Y somos igual de eternos así como Dios es eterno. No podemos perecer. Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras y cree en Él que me envió, tiene vida eterna, y no vendrá a juicio; más ha pasado de muerte a vida”.

17 Ahora, noten. Hace unas semanas yo estaba en una gran ciudad, probablemente no del tamaño de ésta. Era en Canadá. Y después de venir de una reunión gloriosa donde había visto a nuestro bendito Señor salvar las almas de hombres y mujeres pecadores, y libertarlos de sus enfermedades por medio de la fe de ellos en Su obra consumada, me fui a un gran hotel.
Un grupo de gente americana estaba allí. Estaban teniendo alguna clase de reunión de una logia, un tiempo de jubileo, reunión, algo así como una conferencia. Y mientras subí en el ascensor, me bajé, comencé a caminar por el pasillo, me llamó muchísimo la atención un sonido bien horrible. Y retrocedí un momento para ver lo que era.
Y para sorpresa mía, dos mujeres jóvenes, como en sus veinte años, venían por el pasillo sólo en su ropa íntima, con una botella en la mano, yendo de puerta en puerta, y hombres tratando de agarrarlas. Y yo pensé: “Oh Dios, tal vez en alguna parte hay un esposo y un bebecito, pero ellas simplemente estaban pensando que eso era divertirse sanamente”. No existe semejante cosa. Eso es lo que pasa con nuestro mundo hoy, hay demasiado pecado llamado sana diversión.

18 Y mientras estuve parado allí en la sombra, ellas estaban demasiado ebrias para reconocerme parado allí; ellas pasaron, mujeres de hermoso parecer, y hombres halándolas hacia las habitaciones, y los otros hombres discutiendo por ellas. Yo observé mientras una pasó, ella se detuvo, y tomó un gran trago de la botella, se la pasó a la otra, y ellas hicieron alguna especie de comentario muy obsceno, vulgar. Y ella dijo: “Yupi. Esto es vida”.
Yo pensé: “Qué equivocada estás, dama. Eso es muerte”. La Biblia dice: “La mujer que vive en placeres, viviendo está muerta”. Cómo el diablo le ha hecho creer a la gente que eso era vida. Alguna gente piensa que fumar, beber, y andar de juerga es vida. Eso es muerte, una vida pervertida. No es vida. No puede ser vida. Esa clase de vida se vuelve tan miserable, al grado que muchas veces, la gente agarra una pistola o algo y se deshacen de esa vida. Así que esa no podría ser la clase de vida de la que el salmista estaba hablando. No es vida.

19 Y pensé: “Entonces, ¿qué hace que la gente haga eso? ¿Cómo es posible que hombres y mujeres hagan esas cosas?” Entonces pensé esto: “Dios creó al hombre para que tuviera sed de vida”. Esa sed que está en Ud. es una creación de Dios. Y el bien y el mal están puestos delante de Ud. como el árbol de la vida y de la muerte en el huerto del Edén. Y Dios lo hizo a Ud. para que tuviera sed. Y ¿cómo se atreve Ud. a tomar esa sed bendita que Dios puso en Ud. para que tuviera sed de Él, y tratar de satisfacerla con las cosas del mundo?
El diablo está tratando de hacer que hombres y mujeres corran a los clubes nocturnos y a los cocteles, y que vivan inmoralmente, por causa de que ellos están sedientos, y esa sed que está en Ud. es de Dios; y jamás será satisfecha hasta que Cristo, esa fuente de vida eterna llene su alma. Es totalmente imposible. El diablo le hará creer que Ud. está viviendo, pero Ud. está muerto en delitos y pecados. ¿Cómo pudiera Ud. tomar esa sed bendita y santa…?

20 Cuando yo veo jovencitas en la calle… Anoche cuando estaba entrando al hotel, observé a dos jovencitas simpáticas, mientras mi esposa y yo estábamos llegando, entrando: jovencitas hermosas, la preciosa de alguien, de alguna madre y padre, tal vez un papá anciano ha sudado mucho para alimentarlas, vestidas muy elegantemente. Entrando, yo estaba comentando sobre lo decente y hermosas que lucían esas damas mientras ellas caminaron delante de nosotros.
Y cuando ellas pasaron por la puerta, entraron hacia la derecha a una pequeña cantina, asquerosa, oscura, con humo de cigarrillo y olor a whiskey saliendo de allí. Yo pensé: “Oh, Uds. están entrando en las garras del mismo infierno, en las garras de la muerte”. Uds. quizás no estén de acuerdo conmigo. Quizás digan: “Ese es simplemente un viejo anticuado”. Pero, mi amiga, al final de esta vida, Ud. se dará cuenta que esa es la verdad. Es muerte.
Ud. está tratando de satisfacer un hambre. Ud. está tratando de satisfacer una sed con las cosas del mundo. Y esa sed no le fue dada a Ud. para ser saciada con las cosas del mundo, sino con Cristo, la fuente inagotable de vida.

21 Cuando Ud. intenta satisfacerla con esa manera pervertida, mañana Ud. se levanta con un dolor de cabeza, con una congoja. Y Ud. vive inmoralmente; Ud. tiene que encarar al mundo con una cicatriz sobre Ud. el resto de su vida. Ud. solamente obtiene muerte al hacerlo así.
Pero permítame invitarle en esta noche a una fuente que está abierta en la Casa de Dios, esa Roca herida, un pozo surtidor de agua brotando, y con una invitación que todo aquel que quiera, venga y sacie esa sed que Dios ha puesto en él. Oh, mucho más fácil. Es mucho más fácil hacer lo correcto que hacer lo errado. Ciertamente.
Luego el diablo tiene otra manera en que él lo hace a Ud. saciar esa sed, porque, después de todo, es una sed religiosa. Es una sed por Dios. Entonces el diablo le dice a Ud.: “Sólo ve y únete a la iglesia. Eso es todo lo que tienes que hacer”. Eso es casi igual de hipocresía (o peor) que ir a la cantina para saciar la sed. “A menos que un hombre nazca de nuevo…”

22 Permítame invitarle esta noche, como hizo Jesús con la mujer en el pozo; ella vino con un cántaro a sacar agua del pozo de Jacob. Jesús le dijo: “Tráeme de beber”.
Ella dijo: “El pozo está profundo, y Tú no tienes nada con qué sacar”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con quién estabas hablando, y quién es el que te ha pedido, tú me pedirías a Mí de beber. Y Yo te daría aguas que tú no vienes a sacar aquí al pozo de Jacob”.
“¿Dónde está esa agua?” dijo ella.
Él dijo: “Es un manantial de agua, saltando en el agua para vida eterna”.
Con la primera probada que ella le dio a eso, cuando ella lo reconoció a Él, y confesó que Él era el Mesías… Él le dijo que ella estaba viviendo en adulterio; ella dijo: “Tú debes ser un profeta. Y nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas”.
Él dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
Ella soltó su viejo cántaro; ella había probado algo mucho mejor. Entró corriendo a la ciudad con un mensaje en su corazón: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo lo que yo hice”. Era diferente.

23 Si Ud. jamás ha probado nada sino el agua del pozo de Jacob, pozo formal, venga al Mesías una vez, a esa fuente de vida. Será distinto de allí en adelante. Es vida. Le da a Ud. la esperanza que nada más puede. Es el único camino a la Vida.
David debe haber estado pensando en eso. David era un hombre del bosque, un pastor. Él habló tanto de los pastos verdes y las aguas de reposo. Oh, si Ud. tan sólo pudiera salir al bosque una vez y observar el balanceo de los grandes árboles, oír las aguas a medida que corren, Dios le hablará a Ud.

24 Allá en las montañas donde yo cazo bastante, hay un cierto viejo manantial junto al cual me encanta pasar. Parece estar tan contento—agua fría, siempre fresca. Un día mientras que estaba sentado junto a ese manantial, dije: “Pequeño manantial, ¿qué te hace estar tan contento? ¿Estás contento porque los animales beben de ti?”
Si él me hubiera podido contestar, hubiera dicho: “No, hermano Branham, eso no es lo que me hace estar contento y borbotear”.
Yo dije: “Entonces, pequeño manantial, ¿es acaso porque yo bebo de ti cada año, que te hace estar contento y borboteando?”
Si él pudiera hablar, diría: “No, hermano Branham, eso no es lo que me hace estar contento y borbotear”.
Si yo dijera: “Entonces ¿qué te hace estar tan contento?”
Él diría esto: “Verás, yo estoy borboteando porque hay algo detrás de mi empujándome. Hay algo borboteando adentro. Yo no puedo contenerlo. Tiene que salir borboteando”.
Y todo hombre que es nacido del Espíritu de Dios tiene por dentro una fuente de Cristo inagotable que está borboteando, simplemente es algo que Ud. no puede mantenerse callado.

25 David habló de las aguas. La Biblia dice: “Hay una fuente abierta en la casa de Dios para la limpieza del alma”.
Y por otra parte, siendo David un hombre que habitó en el bosque, él aprendió mucho acerca de la fauna. Y en uno de los Salmos él clamó: “Como el ciervo (que es un venado), como el ciervo brama por la corriente de las aguas, así clama por Ti, oh Dios, mi alma”.
Yo con frecuencia me pregunté por qué David escribió eso, hasta que aprendí acerca de los venados. Y allá en ese país, y en otros países, ellos tenían lobos y perros salvajes. Y ellos atacan al venado, porque él es presa fácil para ellos.

26 Y ese es un tipo muy bueno del diablo. Tome Ud. a una mujer hermosa, o a un joven guapo; esa es la mismísima presa para los pecados de este mundo. Poner como presa a un muchachito inocente de dieciséis o diecisiete, o una muchachita, es sólo una presa para el banquete del diablo.
Esos perros salvajes tienden una emboscada. Yo lo he visto en África. Lo he visto en otros países. Y ellos saltan sobre esos venaditos. Lo primero que ellos hacen es tratar de romper este tendón detrás de sus patas. Entonces ellos no pueden correr. Nosotros le decimos eso, en términos de cazadores: “debilitarlos”.
Y entonces, si él no los puede agarrar allí, los agarra por el cuello, le desgarra la vena yugular. Se desangra en un instante. Luego hay un flanco en el venado. Y él corre y clava sus dientes en eso. Y si él es un perro grande y pesado, y el venado es pequeño, él puede tumbar ese venado al suelo por el flanco. Él lo tiene agarrado por el centro y domina al venado tumbándolo. Cuando el perro lo agarra y lo tumba, él sostiene al venado contra el suelo. Y entonces ellos llegan y despedazan a ese animalito.

27 Muchas veces el pedazo de carne se desprende, y el venado es muy rápido, y puede maniobrar su pequeño cuerpo tan rápido que a veces él puede escapar. Cuando los perros están rodando, antes que él pueda levantarse, el venado puede escapar.
Pero si hay algunos cazadores aquí que… saben que un venado herido tiene que encontrar agua rápidamente. Y yo puedo imaginarme viendo al venadito con la sangre saliendo de él; él está vigilando; está jadeando; él está buscando la corriente de agua. Si ese venado puede llegar a esa agua, vivirá.
Yo los he rastreado muchas veces. Cuando ellos cruzan el arrollo y beben, bajan por el arrollo un poquito, suben a la colina, regresan y beben un poco más de agua; él seguirá corriendo entretanto que él pueda encontrar agua. Pero si él no encuentra agua, él perecerá.

28 Eso es lo que dijo David: “Mi alma tiene sed de Ti, como el ciervo. Yo debo tenerte a Ti, Dios, o perezco”.
Y en esta noche, para este mundo pecaminoso que ha sido mordido por los perros rabiosos del infierno, con toda esta música moderna de jazz, y los programas inmundos de la televisión, contando toda clase de chistes; Uds. están mordidos de perros rabiosos. Uds. están tratando de saciar esa sed con las aguas estancadas del diablo. Que su corazón llegue a estar tan sediento que Ud. tenga que hallar a Cristo o muere.
“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti, oh Dios, el alma mía”. Tome Ud. agua de allí. Jamás tendrá que escuchar otro sermón respecto a la moral, o cómo vestirse, y cómo actuar, y cómo conducirse.

29 Hace algún tiempo en el sur, hubo un comprador de esclavos que pasó. Ellos solían comprar esclavos igual que uno compraría automóviles—seres humanos, venderlos. Y había un hombre que pasaba, un comprador. Él compraba tantos esclavos de este hombre y tantos de este otro, y él se los llevaba y los vendía para hacer ganancias.
Cierto día él llegó a una gran plantación. Y los esclavos viniendo de Sudáfrica su tierra natal, ellos estaban cansados. Y ellos tenían que azotarlos para hacerlos trabajar. Y este comprador observó en esta plantación, que había un joven con su frente en alto, sus hombros erguidos; no lo tenían que azotar. Él estaba animoso y haciendo su trabajo en todo momento.
El comprador le dijo al dueño: “Quiero comprar ese esclavo”.
El dueño dijo: “Él no está en venta”.
“Bueno”, dijo: “¿Qué lo hace a él tan distinto de los otros esclavos? ¿Es él un jefe?”
Dijo: “No, él no es un jefe. Él es sólo un esclavo”.
Dijo: “Quizás Ud. lo alimenta un poco diferente de lo que alimenta a los otros esclavos”.
Dijo: “No, él come afuera en la cocina con el resto de ellos”.
Y entonces el comprador dijo, dijo: “¿Qué lo hace tan diferente de los otros esclavos?”
Y el dueño dijo: “Yo mismo me hice esa pregunta hasta que averigüé”. Él dijo: “Yo me enteré que allá en la tierra natal, África, ese muchacho es el hijo del rey. Aunque él es un extranjero, él se conduce como el hijo de un rey. Él ayuda la moral del resto de los esclavos, porque sabiendo que, aunque él está lejos de su hogar, él es el hijo de un rey, y él actúa como un hijo de rey”.

30 Oh, hermano, mi Padre es rico en casas y tierras. Él tiene la riqueza de este mundo en Sus manos. De rubíes, y diamantes, y plata, y oro, Sus tesoros están llenos; Él tiene riquezas sin par.
Si eso haría que un esclavo negro africano, sabiendo que su padre es un rey, que él pudiera sacar su pecho como esclavo, ¿qué debería hacer a un hombre y mujer nacidos de nuevo? Debería hacerlo a Ud. comportarse como una hija de Dios y un hijo de Dios.
Y si Ud. alguna vez ha gustado y llegado a ser un hijo de Dios, estoy seguro que Ud. lo hará. Uds. se conducirán como hijos e hijas del Rey. Piensen en ello mientras que oramos. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento.

31 Soy un hijo del Rey, un hijo del Rey. Con Jesús mi Salvador, soy un hijo del Rey. ¿Es Ud. culpable en esta noche? Unas mujeres que han actuado como el mundo, habiendo sido cristianas supuestamente, y se visten como el mundo, hablan como el mundo. Uds. hombres allá fumando, bebiendo un traguito amistoso, comportándose como lo ha hecho. ¿Se da Ud. cuenta que Ud. es un hijo del Rey del cielo? Ud. debe comportarse como tal.
Si Ud. es culpable, pídale a Él que lo perdone. Él lo aceptará a Ud. de nuevo, creará en Ud. una sed, que Ud. ya no podrá seguir más adelante sin primero encontrar esa corriente de agua. ¿Está Ud. herido en esta noche? ¿Acaso los perros de la popularidad, los sabuesos del mismo infierno, le han seguido la pista a tal punto que le han mordido y corrompido, y su alma realmente tiene sed ahora de ser salvo? Si es así, hay una fuente abierta aquí en la iglesia esta noche: el Hijo de Dios resucitado, que le dará a Ud. vida eterna con sólo pedírselo.

32 Ahora, Señor bendito, allí está un pequeño mensaje que Tú has puesto sobre mi corazón, y yo se lo he dado a esta iglesita. Y ruego, Dios, que Tú dejes que penetre profundo de sus corazones. Y que cause tal sed, que la gente se dé cuenta que ellos deben encontrar a Cristo inmediatamente o perecen.
Cómo sabemos nosotros que aquellos que están cruzando y viviendo en pecado, que en cualquier momento el enemigo los alcanzará y eso será el final para ellos. Concede esta noche, Señor, antes que ellos sean llevados en esta prisa alocada de estos últimos días de vida formal e impía, llamándose ellos mismos cristianos…
Tú dijiste que ellos serían impetuosos, altivos, amadores de los deleites más que de Dios, implacables, calumniadores, intemperantes, aborrecedores de lo bueno, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.
Antes que ellos caigan en semejante trampa, Señor, que ellos vengan a esa fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emanuel, donde los pecadores que se sumergen debajo del raudal pierden todas sus manchas de culpabilidad. Que sea un momento serio para cada persona en la Presencia Divina, en el Nombre de Jesús.

33 Con nuestros rostros inclinados, voy a preguntarles una cosa muy sorprendente. ¿Es Ud. uno de esos que está cegado por las cosas del mundo, y Ud. nunca ha aceptado a Cristo? ¿Es Ud. uno de esos que está tratando de saciar esa sed que está en Ud. por medio de la bebida, el fumar, robar, mentir? O ¿ha llegado Ud. lo suficiente lejos como para hacer esto: ir y poner su nombre en el libro de alguna iglesia, pentecostal, presbiteriana, bautista, lo que pudiera ser, tratando de saciar esa sed, ¿y Ud. nunca ha probado para ver la bondad del Señor?
Oh, Ud. dice: “Yo pensé que sí”. Pero si Ud. todavía está haciendo las cosas que acostumbraba hacer, e incluso hasta ansía por ellas, algo anda mal todavía. ¿No quiere Ud. realmente rendir su vida en esta noche, y entregarle su corazón a Él? Si Ud. quisiera hacer eso, ¿levantaría su mano, diciendo: “Hermano Branham, ore por mí?”

34 Dios te bendiga, hijo. Dios le bendiga, mi hermano. Dios le bendiga, hermana, a Ud., a Ud., a Ud. Atrás a mi izquierda, atrás en esta dirección. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga. Alguien más levante la mano: “Yo ahora creo”. Dios le bendiga, hermana, allá atrás. Dios le bendiga.
A mi derecha, alguien diga: “Hermano Branham, ore por mí”. Dios le bendiga, señora. Veo su mano. “Hay una Fuente (Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermano) llena de Sangre, sacada de las venas de Emanuel. Cuando los pecadores se sumergen debajo de este raudal, pierden todas sus manchas de culpabilidad”.

35 El mismísimo deseo… El adorador una vez purgado no tiene más consciencia de pecado, pues por un solo sacrificio Él ha perfeccionado para siempre a los santificados. ¿Ha venido Ud. alguna vez a esa fuente para perder su culpabilidad y su deseo por el pecado? ¿Ha intentado Ud. alguna vez de satisfacer esa sed de elevar sus manos al cielo y decir: “Dios, llena mi sediento corazón?”. Si no lo ha hecho, ¿levantará Ud. sus manos? Haga tanto así por Cristo en esta noche.
Si Ud. es un miembro de iglesia, si es un descarriado, si Ud. es un pecador, nunca ha venido a Cristo, levante su mano, ¿no lo hará? Dios le bendiga allá atrás, señor. Dios le bendiga a Ud. también. ¿Alguien más? Dios te bendiga, hijito allí. Dios le bendiga a Ud., señor, allí con la camisa de rayas. ¿Otro? Dios la bendiga a Ud., hermana, allá atrás.

36 Ahora, mientras que nuestros rostros están inclinados (ojalá pudiéramos quedarnos un poco más para este llamamiento al altar), me gustaría pedirles algo. Ud. dice: “Hermano Branham, yo sé que debería levantar mi mano, pero no sé por qué no lo hago”. Oh, querido hermano, no deje que el diablo trate de apagar eso otra vez en esta noche. Ud. sabe que Ud. anhela por Dios.
Hay muchos de Uds. gente pentecostal aquí. Uds. están anhelando por Dios. Uds. pudieran haber pasado por las emociones, y las danzas, y las pequeñas evidencias que Uds. han tenido; eso no es de lo que yo estoy hablando.
Los luteranos pensaron que lo tenían cuando “El justo vivirá por fe”. Los metodistas dijeron que cuando ellos gritaban ellos lo tenían. Ellos se dieron cuenta que no.
Hermano, no acepte Ud. un sustituto. Estas cosas—gritar y hablar en lenguas—eso está bien. Pero eso es un atributo. ¿Tiene Ud. a Cristo? Esa es la cosa. Tenga a Cristo en su corazón, hermano, algo que lo hace a Ud. producir los frutos de Cristo: amor, gozo, paz, paciencia, mansedumbre, bondad, humildad.

37 Oh, yo he visto gente gritar, y danzar en el Espíritu, y hablar en lenguas, y con suficiente mal genio para pelear con una sierra eléctrica, y salen, y viven cada día impíamente, y se visten indecentemente, y hacen negocios turbios, y todo así. Hermano, eso no es los frutos del Espíritu.
Regresen a la Biblia. Regresen a la fuente. Regresen y reciban a Cristo. Estas otras cositas cuidarán de sí mismas. Siempre y cuando Ud. reciba a Cristo y la vida esté acompañándole, estas otras cosas fluirán libremente. Pero no trate de obtener la otra cosa antes de recibir a Cristo. Él es la fuente de vida, el único recurso. Y Él es la fuente inagotable de vida. Ud. no puede agotar Su bondad, Su misericordia.

38 ¿Hay otro antes de que oremos, uno más que no ha levantado su mano? ¿Levantaría Ud. su mano ahora? Sé que siendo ésta una conferencia; es difícil porque la mayoría de ellos son cristianos. Dios le bendiga, señora. Hacer eso es algo real. Dios te bendiga, muchachito. Dios le bendiga, señora, allá adelante otra vez. Eso es correcto, sólo… Dios le bendiga, señor, allá atrás. Dios le bendiga, justo atrás. Dios le bendiga, señora, allí atrás.
Ud. dice: “Hermano Branham, ¿significa eso algo cuando ellos levantan sus manos?” La diferencia entre la vida y la muerte. Eso es lo que significa. Dios le bendiga, señora. Yo la vi a Ud., sentada justo aquí. Ud. dice: “¿Levantar mi mano?” Sí, señor.
Cuando Ud. levanta su mano, Ud. quebranta cada ley de la gravedad. Pues, muestra que hay algo sobrenatural en Ud. Y ese ser sobrenatural que está en Ud., ha quebrantado las leyes de la gravedad, y desafiado a la ciencia, y levantó esa mano al Dios Todopoderoso, su Creador, y Ud. ha tomado una decisión de que Ud. servirá a Jesucristo. Ciertamente significa la diferencia entre la muerte y la vida, si Ud. es sincero. Si Ud. no es sincero, no significa nada. Pero si Ud. lo hace en serio…

39 Muy bien, una vez más, ¿hay uno que no ha levantado su mano, antes de que oremos? “¿Qué diferencia hará la oración?” Dios lo bendiga a Ud. allá, señor. ¿Qué diferencia hará la oración? La oración cambia las cosas. La oración cambió a Ezequías de muerte a vida. La oración cambió a William Branham de muerte a vida. La oración cambió a cada pecador aquí de muerte a vida. Claro que sí. Es la oración que lo hace. Ahora, oremos.
Bendito Padre Celestial, en base a los resultados de representarte a Ti aquí en esta noche por medio de Tu Palabra y por medio del gran profeta David, quien escribió esos cantos inspirados hace años, por medio del oír de la Palabra unas veinte o treinta manos o más han sido levantadas esta noche, que ellos aceptarían a Tu amado Hijo como su Salvador personal.
Tal vez, esa persona no tiene la menor idea que Aquel que tocó en su corazón no es otro sino Jehová Dios, por cuanto nuestro Señor bendito dijo que: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Y entonces el Padre da el ser querido al Señor Jesús como un regalo de amor.

40 Y yo ruego, Señor Jesús, que Tú los bautices a ellos ahora mismo en el Espíritu Santo de amor y paz y gozo. Coloca en ellos ese algo que ocupa el lugar y satisface. No vino el cual muerde como una víbora, hiere como una serpiente, pero esa porción que satisface que el Señor ha asignado para nosotros: el bautismo del Espíritu Santo. Que venga a cada uno de ellos ahora mismo.
Que, desde esta noche en adelante, ellos vivan bebiendo de la fuente, viviendo en la montaña con una experiencia de jubileo en su corazón, y ganen a otros, y los inviten a la fuente. Concédelo, Dios Padre inmortal y eterno. En el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, lo pedimos. Amén.
Cantemos eso sólo una vez, muy suavemente,
Hay una fuente llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Cuando los pecadores se sumergen debajo del raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
Hay una fuente llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Y los pecadores sumergidos debajo del raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
Pierden todas sus manchas de culpabilidad,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad;
Y los pecadores sumergidos debajo de ese raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.

41 Ahora, Uds. que son salvos, levantemos nuestras manos y cantemos esto:
Desde que por fe yo vi ese Torrente.
Que suplieron Tus heridas,
Amor redentor ha sido mi tema,
Y lo será hasta que yo muera.
¿Se sienten verdaderamente bien? Digan: “Amén”. ¿No se sienten todos limpios? Yo me siento así cuando sé que la Presencia del Espíritu Santo está aquí. Muy bien.
Desde que por fe vi yo ese Torrente
Que al fluir suplen Tus heridas,
Amor redentor ha sido mi tema,
Y lo será hasta que yo muera,
Y lo será hasta que yo muera,
Y lo será hasta que yo muera;
Amor redentor ha sido mi tema,
Y lo será hasta que yo muera.

42 Escuchen, quiero decir esto, como aparte: Esa es la clase de cantos que a mí me encanta. Yo prefiero tenerlos, que todos sus cantitos acelerados estilo boogie—woogie que Uds. tratan de meter en la iglesia para ocupar el lugar de los himnos chapados a la antigua. Nunca lo hará. No, señor. Al Espíritu Santo le encanta esos cantos chapados a la antigua.
A mí sencillamente me encanta. Baja muy profundo dentro de mí. Tal vez sea… Oh, yo creo que a Uds. también les gusta. Seguramente que sí. A Uds. les encanta esos cantos chapados a la antigua. Yo soy uno de esos cristianos chapado a la antigua. Fui salvo a la manera chapada a la antigua, creo en la salvación chapada a la antigua, una gracia salvadora a la antigua. A mí me gusta así. Amén. No lo cambiaría por todo su saltar moderno, y correr, y alboroto. A mí me encanta a la manera chapada a la antigua.

43 Ahora, es tiempo de orar por los enfermos. Desearía que nuestras hermanas… hermanos, quien sea que está tocando la música, que por favor toquen por un momento: “El gran Médico ahora está cerca, ese Jesús compasivo. Él habla para animar los corazones decaídos. Ningún otro nombre sino Jesús”.
Y deseo toda su atención sólo por unos pocos momentos. En esta noche, si el Señor lo permite, estoy intentando hacer para mi segunda reunión, según tuve una revelación para hacerlo, lo cual funcionó tan maravillosamente en Canadá hace unas cuantas semanas. El pensamiento básico de la manera como yo oro por los enfermos, lo cual es secundario, pero es para traer fe a la audiencia, de manera que ellos vieran la evidencia directo de la resurrección de Cristo.

44 A nosotros la gente de aquí en América nos ha sido enseñado que uno tiene que imponer las manos sobre ellos. Imponer las manos sobre… Bueno, Uds. saben, en… Esa es una idea judaica. Esa no es una doctrina gentil de la Biblia. Uds. recuerdan que Jairo dijo: “Ven y pon Tus manos sobre mi hija y ella vivirá”.
Pero el centurión romano dijo: “Yo no soy digno de que Tú entres a mi casa; sólo di la Palabra”.
Jesús dijo: “Esa es la fe más grande. Yo nunca vi eso en Israel. Esa es la manera…” Pero parece como que nosotros no somos capaces de comprenderlo en América.

45 Ahora, hasta donde sé, cada persona en la presencia aquí es completamente desconocida para mí. Vi una pequeña… Creo que es la hermana Rosella. ¿Esa eres tú sentada allí, Rosella? ¿Has dado alguna vez tu testimonio en esta reunión?
Creo que fue en Hammond, Indiana, una noche en el balcón o alguna parte (no recuerdo donde fue) la bailarina de Fred Astaire acababa de ser expuesta en la audiencia. Y allí de alguna parte vino una damita, nerviosa, temblando, y el Espíritu Santo le habló a ella, y le dijo que era alcohólica, y camino al tormento. Y lo que fue que le dijo, yo no sé.
Pero esa muchacha había sido desahuciada por doctor tras doctor, Alcohólicos Anónimos, y todo. Y Jesucristo en Su misericordia quitó ese deseo de alcohol de esa muchacha, y ella es una de las santas escogidas por Dios en esta noche; en los últimos tres o cuatro años ha recorrido Chicago metiéndose en toda clase de barrios, y todo lo demás, y da testimonio de la gracia de Dios.

46 [Interrupción en la cinta.]… esta noche, sentada aquí, salvada por la gracia de Dios, una cristiana amorosa y humilde, una joven hermosa. ¿Te importaría ponerte de pie, Rosella? No quiero llamar la atención hacia ella. Pero eso es lo que la gracia de Dios puede hacer. Ciertamente.
Esa es la única a quien conozco en estos momentos en la audiencia, con la excepción de mis muchachos de las grabaciones, y el hermano Beeler sentado aquí. Pero el Espíritu Santo conoce a cada uno de Uds. Él sabe quién es Ud., por lo que Ud. tiene un deseo.
Jesús percibía los pensamientos de la gente. ¿Es eso correcto? Ellos tocaban Su manto y eran sanados. La Biblia declara que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos (¿es eso correcto?), un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.
Él fue crucificado, muerto, sepultado, se levantó al tercer día, ascendió a las alturas, y está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas, haciendo intercesiones en base a nuestra confesión, un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.

47 Ahora, si Él puede compadecerse de nuestras debilidades, Jesús está aquí en esta noche en la forma del Espíritu Santo. ¿Cuántos saben que Jesús está en la forma de Espíritu Santo? Él dijo: “Yo soy la Vid; vosotros los pámpanos”. ¿Es correcto eso?
Ahora, la Vid no lleva fruto. Los pámpanos llevan fruto. Y el Espíritu Santo, el cual es la Vid, está aquí en esta noche limpiando la Vid. Ahora, ¿qué clase de fruto llevaría la Vid? Fruto de la Biblia, por supuesto.
Ahora, si Ud. lo toca a Él, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, Él puede ser tocado igual a como fue tocado en aquel entonces. Y ahora, si Dios en Su gracia, por medio de un don Divino… Si tenemos gente nueva aquí… Citaré un par de Escrituras para que puedan entender.
Jesús no reclamó ser un sanador. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí; Él obra la sanidad”. Jesús dijo: “Yo no hago una sola cosa hasta que el Padre me muestra primero qué hacer. Yo veo al Padre haciéndolo, luego yo lo hago así como Él me lo ha mostrado”. ¿Cuántos saben que eso es San Juan 5:19? Cierto. Él no hacía nada hasta que el Padre le mostraba qué hacer.

48 Bueno, ¿qué lo mostró el Padre a Él? Veamos, para las personas nuevas, sólo unas cuantas cosas que el Padre le mostró. Un día Simón Pedro vino a Él, Jesús nunca lo había visto. Él dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás; así que te voy a dar el nombre de Pedro”. ¿Cuántos saben eso? Conoció su nombre.
Él sabía en dónde había un pez que tenía una moneda en la boca, y le pidió a Pedro que fuera a pescarlo. ¿Cuántos saben eso? Él sabía dónde estaban amarradas unas mulas donde dos caminos se encontraban. ¿Cuántos saben eso?
Cuando Felipe fue y encontró a Natanael debajo de un árbol orando, lo trajo a Jesús, y Jesús dijo: “He aquí, un Israelita en quién no hay engaño”.
Dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”
Dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.

49 La mujer en el pozo (lo cité hace unos minutos), Él le pidió a ella de beber para entablar una conversación con ella. Y ella dijo que el pozo era profundo. Al poco rato Él encontró en dónde estaba su problema, dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Eso es correcto. Tú has tenido cinco, y el que tienes ahora no es tuyo. Bien has dicho”.
Miren a esta samaritana. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Pero nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas”. Pero ella no podía entender quién era Él.
Él dijo: “Yo soy Él”.
Y ella lo creyó. Y ella corrió y le dijo a los hombres, y causó que un avivamiento estallara en la ciudad.
Pero los judíos dijeron: “Él es beelzebub, el diablo, el adivino”.
Jesús les dijo que Él los perdonaría por eso, pero dijo: “Cuando el Espíritu Santo viniera e hiciera la misma cosa, hablar una palabra contra ello, jamás sería perdonado, ni en este siglo ni en el siglo venidero”.

50 Así que entonces Cristo prometió (San Juan 14) para Su iglesia: “El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él también las hará”. ¿Es correcto eso? La misma clase de obras… “Más que éstas hará; pues Yo voy a Mi Padre”. Esa Escritura debe ser cumplida. Él llamaba a uno de vez en cuando en la audiencia, pero Él dijo: Uds. harán más que esto; pues Yo estoy yendo a Mi Padre“. Limpiando los dones y poniéndolos dentro de la iglesia, Él ascendió a lo alto, dio dones a los hombres.
Él dijo: “Un poquito…” Escuchen esta impactante declaración: “Un poquito, y el mundo no me verá más”. Ese mundo allí quiere decir “el orden mundial”. Ahora, desde Su día hasta que Él venga, habrá decenas de miles de personas, no importa lo que sucedería, ellos nunca lo verían. Eso es correcto. Jesús dijo: “Si no hago las obras de Mi Padre, entonces no me crean. Pero si hago las obras de Mi Padre, crean las obras”. ¿Ven?

51 Ahora, si Cristo está vivo… ¿Creen Uds. que Él resucitó de los muertos? ¿Dice la Biblia en Hebreos 13:8, que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? Entonces Él es el mismo en poder. Él está en Su iglesia, haciendo las mismas obras. Entonces esos son los atributos de Cristo, bautizando a Su iglesia con el Espíritu Santo.
Ahora, no importa lo que haría un don aquí, si no hay la suficiente fe allá en la audiencia para recibirlo, jamás respondería. ¿Cuántos saben eso? Así que, el hombre, no importa cuán dotado pudiera ser, si la audiencia no cree, jamás funcionará.
Jesús entró en la propia ciudad, y ellos dijeron: “Bueno, Tú hiciste esto en Capernaum, y Tú hiciste esto acá. Ahora, déjame verte hacer algo aquí”. Y Jesús no pudo hacer ninguna obra poderosa. Y Él se maravilló de la incredulidad de ellos. ¿Es correcto eso? Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.

52 Ahora, aquietémonos por unos minutos. Quiero preguntarles algo. Que desde este púlpito, si Cristo, el Hijo de Dios, nos honra, y nos bendice, al venir aquí, y moverse entre nosotros, y hace las mismas obras que Él hizo aquí… Él hace aquí las mismas obras que Él hizo antes de Su crucifixión y resurrección, ¿creerán Uds. que Él está aquí confirmando Su Palabra, para cumplir Su Palabra? Él prometió que lo haría. Él no tiene que hacerlo, pero Él prometió que lo haría. Él sanó en aquel día, para que se cumpliera lo que estaba prometido acerca de Él.
¿Cuántos dicen: “Si Dios hace eso, hermano Branham, sin nadie ir allí, yo pondré mi fe en Dios. Y si Dios responde, y me habla, y me ayuda como hizo con ellos en aquel día, como la mujer con un flujo de sangre, yo prometo delante de Dios que yo le creeré a Él?” Esto nunca se ha hecho, sino sólo una o dos veces. ¿Levantarían sus manos a Él, para que así Él pueda…? Dios les bendiga.

53 Ahora, Padre Celestial, el resto es Tuyo. Yo me encomiendo a mí mismo y esta iglesia en Tus manos. Permite que Tu bendito Espíritu Santo se mueva ahora, para que esta gente en el día del juicio no pueda decir: “Yo no entendí. Yo no supe. Tu Palabra no fue cumplida”.
Pero este grupo… que no pueda decir eso después de esta noche, porque yo ruego que Tú cumplas Tu Palabra, y te manifiestes. En el Nombre de Jesucristo, mientras que yo, tu humilde siervo, y estos otros siervos, nos encomendamos a Ti para que Tu gran Espíritu Santo obre a través de nosotros. Amén.

54 Ahora, sean muy reverentes. Siga tocando “El Gran Médico”, por favor, lentamente, en silencio. Ahora, quiero que cada creyente… ¿Cuántas personas enfermas hay aquí? Levanten sus manos, gente enferma o lo que tengan. Bueno, no habría manera alguna de saber y dónde. Están por todo el edificio.
Ahora, miren hacia acá y crean de todo corazón. Digan esto en su corazón: “Dios, yo creo en el Dios todopoderoso, el Padre. Yo creo en Jesucristo, el Hijo. Yo creo que Jesucristo, por medio del Espíritu Santo, está en esta iglesia esta noche. Yo creo que esa es Su promesa. Háblame, Señor mío, y concédeme el deseo de mi corazón, y confírmalo hablando a través del hermano Branham. Úsalo a él en esta noche, Señor, y háblame. Y permíteme saber en alguna manera, y yo oraré, y te recibiré, y te creeré con todo mi corazón”. Oren de esa manera. Continúen mirando hacia acá y orando.

55 Ahora, yo no puedo… No hay una sola cosa que yo pudiera hacer al respecto. Quiero tener unos cuantos de entre la audiencia así, por unos momentos, luego quiero llamar una línea de oración. Entonces alejo eso de mí por un rato. “¿Qué es eso, hermano Branham?” Es rendirse. Si Ud. solamente supiera cómo rendirse, lo que está dentro de Ud. operará. Pero el secreto de ello es… No es un secreto. Es simplemente la pura verdad de la Biblia: rendirse al Espíritu santo.
Cuando Ud. levantó su mano hace un rato, el Espíritu Santo diciendo: “Levanta tu mano. Levanta tu mano”. [El hermano Branham hace un sonido como tocando.] Ud. dijo: “¿Qué es eso, qué es eso? Bueno, Señor, heme aquí”. Eso es rendirse. Dios lo salvó a Ud. sobre esa base. Ahora, así es con cualquier cosa. Dones, Uds. se rinden a ellos.

56 El predicador sube al púlpito—es decir, un ministro ungido. Dios envió unos predicadores, unos evangelistas, maestros, profetas. Yo no soy un predicador. Yo no reclamo ser un predicador, porque yo no puedo… Yo sólo soy un… Oh, yo pues no tengo la educación como para ser un predicador. Pero mi don es ver visiones, vidente. Y ello… Yo… no es… no es…
Yo desearía que pudiera hablar como algunos de estos ministros aquí quienes pudieran pararse aquí, y tomar un texto del Evangelio, y unirlo, y extender la cosa sobre la congregación así, y las almas llorando, corriendo al altar. Yo daría cualquier cosa si pudiera hacer eso.
Ojalá yo tuviera el amor de Dios en mi corazón en tal forma (Eso es lo que quiero) para presentar el Evangelio a la gente en tal forma que ellos simplemente cayeran y recibieran a Cristo. Yo preferiría tener eso que todos los dones de sanidad y todo lo demás que hay en la Biblia. Denme amor, y quédense con lo demás. Déjenme amarlo a Él. Eso es lo que yo quiero hacer: amarlo a Él. Estoy agradecido por la pequeña porción.

57 Pero sólo ríndanse a Él ahora, y veamos lo que Él diría. Yo simplemente me estoy rindiendo. Ud. ríndase. Deje que el Espíritu Santo se mueva. Sólo estén callados. Como dice la Biblia: “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”. Eso es lo que dice la Biblia de Dios.
Ahora, Ud. dice: “¿Qué está Ud. esperando, hermano Branham?” Yo estoy vigilando y esperando por el Espíritu Santo. ¿Cuántos han visto alguna vez la fotografía de eso? Veamos sus manos. Seguro, supongo que todos Uds. la han visto. Está aquí en alguna parte. Una Columna de Fuego: la Asociación Americana de fotógrafos tomó la fotografía de Ella. Está patentada en Washington, D.C, como el único Ser sobrenatural jamás fotografiado científicamente en toda la historia del mundo. Vean en Washington si eso no es correcto. Examinada por George J. Lacy, el jefe de la FBI, de documentos y huellas digitales. Es verdad.

58 Si yo me fuera a casa esta noche, la iglesia sabe que yo he dicho la verdad. El mundo científico sabe que yo he dicho la verdad, ya que está comprobado científicamente. George J. Lacy dijo que el ojo mecánico de la cámara no capta psicología. La Luz pegó en el lente. Fue cierto. Ahora, sólo estén orando.
Ahora, veo a una dama sentada aquí mismo frente a mí con su rostro inclinado, orando. Da la casualidad que ella está tan cerca. Tal vez si yo pudiera hablarle sólo un momento, eso haría que el Espíritu Santo comience a moverse en la audiencia. Mi amada hermana, si Dios me permite saber por lo que Ud. está orando, ¿lo recibirá Ud.?

59 Ud. tiene úlceras, ¿no es así? Orando por úlceras… Si eso es correcto, sólo levante su mano allí a Dios, esta damita aquí, aquí mismo. Ud. tiene úlceras. Ese es su esposo sentado a su lado allí. Ud. también está orando, señor, por algo. Eso es por sus ojos. Eso es correcto.
Su nombre es Edna Way. Ud. vive aquí en Indianápolis. Ud. vive en una calle llamada Kenwood Avenue. Su número es 36… 3726 Kenwood Avenue. El nombre de su esposo es Frank, ¿no es así? Yo no la había visto a Ud. nunca en mi vida. ¿Es correcto eso?
Ud. tocó Algo. ¿Es verdad eso? Si es verdad, ¿se pondría de pie sólo un momento? Muy bien. Ud. y su esposo pueden irse a casa. Ud. ha recibido lo que pidió. Ud. ha tocado al Señor Jesús, el Sumo Sacerdote de su confesión. Amén.

60 Tengan fe en Dios. No duden. Crean con todo su corazón. Ahora, sean muy reverentes. No se alboroten. Sean muy reverentes, porque cada espíritu aquí está bajo el control del Espíritu Santo. Cuán maravilloso.
Veo esa Luz parada justo en esta dirección aquí. Está sobre una mujercita sentada allí atrás al final. Ella está sufriendo de un problema de los riñones. También de problemas en sus ojos. Ella no es de esta ciudad. Yo no podría señalarla. Pero ella es de Richmond, Indiana. Su nombre es Bessie Rush. Póngase de pie, señora Rush, y reciba su sanidad. Cristo le sana. Amén.
Señora, ¿se pondría de pie sólo un minuto? Póngase de pie otra vez, la señora quienquiera que haya sido. Yo no la conozco a Ud., ¿verdad, señora? Nunca la había visto en mi vida que yo sepa. Esas cosas que Él dijo, ¿es la verdad? Levante su mano si eso es verdad o no. Muy bien. Dios la bendiga.

61 ¿Están Uds. creyendo? Si puedes creer… ¿Qué tal en esta sección?
Aquí está una dama, la Luz está sobre ella. Ella tiene su rostro inclinado. Ella está sentada justo aquí debajo. Ella está orando por alguien más, no por sí misma. Ella está orando por su madre. Su madre tiene problemas del corazón. Si Ud. cree con todo su corazón, su madre será sanada. Amén. Tenga fe en Dios.
¿Qué tal acá en esta sección? ¿Creen Uds.? ¿Con todo su corazón?
Aquí está una damita sentada justo aquí atrás mirándome. Ella tiene problemas con su pecho. Eso es verdad. La dama que está a su lado tiene algo que no está bien con sus piernas, dolores en sus piernas. Aquí está su esposo sentado del otro lado allí, tiene problemas con el hígado—del otro lado de la otra mujer. Eso es correcto.
Quizás Uds. sabrían esto. Uds. no son de esta región. Sí, lo son. Uds. son del norte de aquí. Uds. son de New Castle, Indiana. Eso es correcto. Levanten sus manos. Muy bien. Pueden irse a casa y recibir su sanidad ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios.

62 ¿Creen Uds.? Tengan fe en Dios. No duden. La dama aquí tiene artritis, la damita… Ella también está orando por su hermana, la cual tiene problemas del corazón. La dama es una predicadora. Su nombre es Sra. Drake, Sra. Madeline Drake. Póngase de pie y reciba su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Tenga fe en Dios. ¿Ud. cree?
¿Qué de Ud. allá atrás, señor, sentado allí atrás junto al poste? Ud. tiene problemas del corazón. Ud. es de Columbus, Ohio. Su nombre es Sr. Fitch. Levántese, Sr. Fitch, y reciba su sanidad en el Nombre de Jesucristo. ¿Ud. cree? Oremos ahora por un momento.

63 Bendito Padre Celestial, la Biblia dice: “En boca de dos o tres testigos conste toda palabra”. Y esta audiencia en esta noche, estando bajo expectativas, sabiendo que dentro de pocas horas, un servicio más y terminará. Y rogamos, Dios, que de alguna forma u otra Tú te apoderes de cada corazón aquí ahora mismo, y les permitas ver que Jesucristo aún vive y reina.
Y yo ruego que todo aquel que pase por esta línea, o entre o salga por estas puertas en esta noche, sea sanado de la enfermedad que tengan. Yo los encomiendo a Ti. Y bendícelos ahora, Padre. En el Nombre de Jesucristo. Amén.

64 Billy, ¿dónde están tus tarjetas de oración? ¿H-1 al 100? 50 al 100. H-50 hasta la 100. ¿Quién tiene la H número 1, levante… o, H-50, levante su mano. ¿Es correcto eso? ¿50 al 100? H-50, ¿levantaría su mano? Tarjeta de oración con una H y un 50. ¿Quién la tiene? Levante la mano si es tan amable.
¿Están seguros que tienen los números correctos, el lugar correcto? ¿La H-50 no está aquí? ¿H-51? Muy bien, señora. 52, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 60. Desde la 60 hasta la 70, pónganse de pie hacia la derecha por favor. Si no se pueden levantar, algunos de los ujieres le ayudarán. Estamos comenzando a orar por los enfermos ahora.
Ud. dice: “Hermano Branham, ¿para qué lo hace Ud. de esta manera?” Ahora, yo estoy tratando de llevar eso a un nivel hasta donde pueda captar a cada persona y orar por ellos sin ese espíritu de discernimiento. Sí, el cuarto de emergencias mañana en la noche; el muchacho que preguntó al respecto.
De la 60 a la 70, 70 a la 80, 80 a la 90, 90 a la 100, pónganse de pie en este lado aquí. Tomen sus posiciones. H hasta la 100. H… Cada tarjeta de oración con una H, vengan acá y forme fila en su orden numérico, y veremos si podemos pasar a éstos. Luego quizás podremos llegar a unos más… unos más. Y mientras estamos esperando, aquí hay pañuelos para que se ore por ellos. ¿Uds. que son cristianos inclinarían sus rostros sólo un momento mientras que oramos por estos pañuelos?

65 Ahora, Padre Celestial, traemos a Ti estos pañuelos y telitas. En la Biblia somos enseñados que ellos tomaban del cuerpo de San Pablo, pañuelos y delantales; espíritus inmundos salían de la gente, y enfermedades los dejaban. Comprendemos que no somos San Pablo, pero Tú todavía eres el mismo Jesús. Y estas personas aquí están ejercitando su fe hoy, como esa gente lo hizo en aquel día.
Y yo pido, amado Dios, que Tú bendigas estos pañuelos para su propósito deseado. Y todo aquel que reciba éstos, que la enfermedad salga de su cuerpo; esa pobre madre esperando por el bebito, el que está en el cuarto de hospital, clínica de reposo, donde sea que esté, Señor, honra la oración de Tu iglesia en esta noche, y sana a los enfermos. Porque los encomendamos a Ti, en el Nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús. Amén.

66 Pueden venir a buscarlos. Si olvidan traer uno, sólo escríbame a la oficina en Jeffersonville, Indiana, a Post Office Box 325, o simplemente Jeffersonville, Indiana, y se les enviará uno gratis, y un pedacito de cinta por la cual oré para que Uds…. esa es la fe de Uds. Es sólo un lugar de contacto, igual que cualquier otra cosa cuando oramos por los enfermos y afligidos.
Ahora, aquí hay una línea grande de gente, fila larga de gente. Ahora, sólo quiero hablarles un poquito. La manera como yo traté de hacerlo antes: yo he intentado orar por cuatro o cinco, permitiendo que el Espíritu Santo les hable a ellos. Entonces uno se viene a dar cuenta, cuando uno hace eso, yo no me puedo salir de eso. Capta al que sigue, y al que sigue.
Yo nunca pensé en ver si Él utilizaría el don así, y luego traer la gente a la plataforma y orar por ellos. Eso es diferente. Tomando a uno por uno, esa línea de oración allí me tardaría de aquí hasta la mañana para pasarlos a todos. Pero podemos orar por ellos en los próximos minutos. No es mi intención pasarlos por aquí como a ganado. Yo quiero orar por ellos. La Biblia dice: “La oración de fe salvará al enfermo; Dios lo levantará”.

67 No solamente voy yo a orar por ellos, pero ellos están esperando que Uds. oren por ellos. Uds. tienen tanto que ver con esto, y son tan responsables delante de Dios, como yo mismo. Sus oraciones… ¿Qué si la madre de Uds. estuviera parada aquí? Si mi madre estuviera parada aquí, yo ciertamente apreciaría que Uds. oraran por ella. Si mi esposa estuviera en esa línea o mi bebé, yo apreciaría las oraciones de Uds.
Y no es tan sólo la oración de un solo hombre. Son las oraciones de todos Uds. Todo el que ore, significaría tanto así. Y yo solo no voy a orar por ellos; Uds. deben orar por ellos también. ¿Cuántos harán eso? Digan: “Yo lo haré yo mismo. Yo oraré, hermano Branham. Yo me quedaré aquí mismo y me aferraré a Dios y oraré”. Nosotros no sabemos lo que Dios hará. Es difícil decir lo que Él hará.

68 La semana pasada… o, hace un par de semanas, el Sr. Sothmann aquí (no lo veo en estos momentos) sobre… En Saskatoon, Saskatchewan, yo vi a nuestro bendito Señor por medio de la fe de la gente y ese amoroso grupo canadiense sentado allí unánimes: anglicanos, bautistas, presbiterianos, orando unánimes, y vi a nuestro Señor Jesús hacer de todo en respuesta a las oraciones de ellos. Seguro.
Lo único que yo hice fue pararme allí y hablarles un poquito, poner las manos sobre ellos, y la congregación empezaba a orar, y Dios sencillamente hacía grandes cosas allí delante de nosotros: milagros. Por supuesto, Ud. tiene que creerlo y orar.
Y eso es lo que podemos hacer por estas personas queridas. Para eso es que Dios nos tiene aquí en esta noche, es para limpiar nuestros corazones de pecado primeramente, y para orar por los enfermos, para que ellos puedan continuar con Dios. Y nosotros queremos hacer eso. Y cada uno de Uds. es culpable delante de Dios si Uds. no oran por los enfermos.

69 Ahora, creo que ellos están tratando de formar la fila allí abajo, cada uno en su orden. Y yo estoy tomando sólo un tiempecito, de manera que pueda sentirme normal otra vez. Y vamos a pedir la oración. ¿Cuántos aquí creen en orar por los enfermos? ¡Oh, vaya! Eso es maravilloso. Y sabemos que Él lo hará, porque Dios prometió que Él lo haría. Y Dios es fiel en Su promesa.
Y creo que en esta noche nosotros veremos la mano del Dios viviente moverse en medio nuestro. ¿No será eso algo tremendo para decirle a la gente mañana, que Dios bajó en medio nuestro? Ahora, la manera inicial, la manera en que el Señor me dijo, Él dijo: “Cuando estas señales sean hechas delante de la gente, eso los hará creer, porque ellos saben que el hombre no podría hacer eso”.
Yo hablé (Uds. han leído mi libro), y dije: “Yo no tengo educación, yo no podría hacer que ellos me crean a mí, sino que le crean a Él. Yo no tengo nada que ver con eso. Yo mismo me enfermo y tengo que orar por misericordia. Ahora, yo les pido que oren por mí cuando estoy enfermo. Luego yo oro por Uds.

70 Y no somos más… nosotros no somos más grandes que nadie. Todos somos iguales. Somos apenas… Si una persona no es más que una pequeña ama de casa, ella es tanto así en el Reino de Dios como el apóstol o profeta o lo que él sea. Ella es la hija de Dios. Y no hay ninguna diferencia en nosotros. Dios puso a unos para hacer una cosa, y a unos otra. Eso no nos hace a nosotros superiores a nadie. Eso… Simplemente que Dios nos escogió.
Por esa razón yo difiero con la creencia católica en la intercesión de los santos o de la virgen María. La virgen María es una mujer maravillosa. Ciertamente. Ella trajo al Señor Jesús a la tierra por el mandato de Dios. Pero Él pudo haber usado a alguna más que quisiera. Ella no es un dios o una diosa. Ella sólo es una mujer. Ella está en gloria. Ciertamente. Pero ella no está de ninguna manera para interceder. No hay ninguna Escritura en la Biblia para eso.
Hay un solo intercesor entre Dios y el hombre, y ese es Jesucristo Hombre, ningún otro. Cualquier cosa distinta a eso, cualquier cosa que interceda por Ud., cualquier santo, cualquier persona fuera de eso, es sencillamente una forma refinada de espiritismo. Los muertos ya partieron. Ellos están en la Presencia de Dios, pero no pueden interceder. Eso es exactamente correcto. Los espiritistas creen eso. Pero la enseñanza Bíblica no cree eso.

71 Nada en contra de la gente católica. Mi familia es católica. Yo soy irlandés. Mi madre y mi padre ambos son católicos, vienen de familias católicas. Pero yo, yo amo al Señor Jesús, y he nacido de nuevo. Yo soy un cristiano nazareno, pentecostal, bautista, católico, nacido de nuevo. Amén. Y los amo a todos Uds.
Católico no significa… Un hombre católico o mujer es igual ante los ojos de Dios que cualquier otro. Cierto. Yo simplemente difiero de ellos en su doctrina. Yo no protesto contra la gente católica. Yo protesto contra la doctrina católica. Yo protesto contra mucha de la doctrina protestante también. Eso es correcto. Yo creo que lo que la Biblia dice es la verdad. Yo creo que Dios está en Su Palabra, y sólo eso. Esa es la única cosa sagrada que nos queda en la tierra lo cual confirma el Espíritu Santo, o mejor dicho el Espíritu Santo confirma la Palabra. Quédense con la Palabra. Por eso es que yo soy firmemente un creyente.

72 Oye, ¿tienen el grupo incorrecto? Faltan como de 70 a 80. Y faltan varios de ellos. ¿Estás seguro que miraste la tarjeta de todos? Si lo hiciste, pues, muy bien. Tal vez ellos pensaron que no íbamos a tener un servicio de sanidad, y ellos reparten las tarjetas temprano, ellos quizás se fueron a casa. Muy bien. Oraremos entonces por los que están aquí. Muy bien. El Señor les bendiga ahora.
Quisiera que Ud., señora, cuando Uds. vengan—para los primeros dos o tres—vengan y sólo digan lo que Uds. desean, ¿ven Uds.? Para así yo no entrar al discernimiento. Sólo dígame para qué está Ud. aquí.
Muy bien. La hermana desea sanidad en su propio cuerpo, no sabiendo cuál es el problema; ella tiene un pañuelo para su sanidad. ¿Inclinamos nuestro rostro mientras oramos por nuestra hermana? Ahora, hermana querida, yo desearía que hubiera una u otra cosa que yo pudiera hacer para ayudarle. Lo único que puedo hacer es orar por Ud. ¿Creerá Ud. que Dios le sanará?

73 Nuestro amado Padre Celestial, mientras este grupo de santos en esta noche, los llamados fuera, separados del mundo, sentados aquí, estas personas han inclinado sus corazones. Yo te ruego que Tú sanes a esta querida mujer, y este paño que ella está sosteniendo aquí para ir a alguien más. Hazlo así, Señor, que este paño sea bendecido por la oración de Tu pueblo. Y que la mujer se vaya de aquí esta noche contenta, gozosa, y sanada. Y que sus seres queridos sean sanados también. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén.
Ahora, esperen un momento. No hay nada físicamente que Uds. pudieran ver que le ha sucedido a la mujer, pero yo verdaderamente creo que esta mujer está sana. ¿Ud. lo cree? Yo lo creo con todo mi corazón. Ahora, vaya regocijándose, hermana, sea feliz.

74 Muy bien, hermano. Ojos deficientes, sus ojos le están fallando. Muy bien. ¿Esa es su hija? Muy bien. Niñita, ¿tú crees que Jesús te sanará? Yo también. Yo pienso que tú eres una niñita muy linda. Yo tengo una pequeña Rebeca en casa como de tu tamaño.
Quiero que mires hacia acá, cariño, hacia la gente que va a estar orando por ti, para que tus ojos mejoren. Sólo mira la gente. Y luego Jesús está aquí para oír cada oración. ¿No crees tú que Él te va a sanar? Seguro.
Ahora, ¿viste hace un rato cómo Jesús se estaba moviendo entre la gente y diciéndoles qué hacer, y todo al respecto? Ahora, ese Jesús está aquí ahora mismo para sanarte a ti. ¿Crees eso? Muy bien. Inclina tu cabecita, y todo el resto de Uds., oren ahora.

75 Bendito Señor, traemos esta niñita con ojos enfermos delante de Ti. Tú eres el sanador de nuestras enfermedades y de nuestras aflicciones. Nosotros no sabemos exactamente qué Tú harías. No te pediríamos por un milagro, pues Tú dijiste que una generación mala y adúltera busca tales cosas. Pero nosotros no quisiéramos ser clasificados así, de tener que ver un milagro para poder creer. Pero te pedimos, Señor, por misericordia. Y mientras esta adorable y temerosa niñita se recuesta sobre mi pecho esta noche, y estos centenares de personas orando, yo te pido que Tú la sanes a ella. Devuélvele su vista correcta. Lo pido en el Nombre de Cristo. Amén.
Ahora, amorcito, yo no sé qué ha sucedido, pero creo que… Vamos a quitarle los lentes. No te hará daño. Sólo quiero que me mires. ¿Puedes verme bien ahora? ¿Podrías decirme… Pudieras ver… Puedes ver…Yo no tengo que preguntártelo, ¿puedes verme mejor que antes que se orara por ti?

76 Mira allá hacia la audiencia y date cuenta si ves bien. ¿Puedes ver bien ahora? Miremos en esta dirección. ¿Puedes ver mi mano? ¿Cuántos dedos tengo levantados? Cinco. ¿Cuántos ahora? Uno. Bueno, eso es maravilloso. Ahora, ¿pudieras ver… puedes ver mejor ahora de lo que veías antes que se orara por ti? Bueno, entonces Dios te ha sanado aquí mismo ante nosotros. Ahora, levantemos nuestras manos y digamos: “Gracias, Jesús”.
Dios Padre, a Ti damos gracias por sanar a esta niñita en esta noche. Que ella sea criada en un hogar cristiano, dando alabanzas y gloria a Ti. En el Nombre de Jesús te lo pedimos. Amén.
Dios te bendiga, amorcito. Tú eres una niñita muy adorable. Permítame saber de ella, hermano.
Ahora, sólo sigan orando. ¿Ven lo que hace la oración?

77 ¿Qué desea Ud. que Jesús haga? Bien. ¿Cree Ud. que Dios le sanará? Úlceras y problemas de la vesícula biliar, y anemia, y sumamente nerviosa. ¿Ud. cree que el Señor le sanará? Veo que también tiene parálisis, por los temblores. Pero permítame tomar sus manos sólo un momento. Ahora, Uds. oren. Esta sin duda que es la madre de alguien.
Ahora, Señor bendito, nosotros como Tu iglesia, como la iglesia del Dios viviente, en este servicio en esta noche, Tu pueblo aquí que es llamado por Tu Nombre, Tú dijiste: “Si ellos se reúnen y oran, entonces Yo oiré desde el cielo”. Yo oro por esta querida mujer. Te pido que la sanes, y le hagas estar bien, y detengas esta parálisis, y que le quites el problema de la vesícula biliar, y sus otros problemas. Nosotros como la Iglesia de Dios pedimos esta bendición en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, esto, no pidiendo un milagro. Pero le voy a bajar las manos ahora. Quiero que se quede completamente quieta. Quiero que levante sus manos entonces. Bueno, digamos: “Alabado sea el Señor”. Su parálisis se ha detenido. Dios le bendiga, hermana. Yo creo que Ud. está completamente sana, ¿no es así? Amén. Puede irse regocijándose. Ahora, digamos: “Gracias al Señor”, Uds. saben, por sanar a la mujer.

78 ¿Su problema, querida hermana? Sí, ajá. ¿Ud. cree que el Señor Jesús la sanará? Muy bien. Inclinemos nuestros rostros ahora mientras oramos por nuestra hermana.
Nuestro Padre Celestial, mientras esta mujercita delgada está parada aquí, yo te ruego que Tú la sanes. Concede Tus misericordias de sanidad a ella, para que su fe mire hacia Ti y sea sana. Sabemos, Padre, que sólo la oración de fe puede salvar al enfermo. Y esta gran iglesia de Dios ora en esta noche unánime para que Tú libres la vida de esta mujercita, y la dejes vivir. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
Nada físicamente, desde luego, que pudiera verse, pero yo creo que Ud. está sana. ¿No cree Ud. eso? Ud. también lo cree. “Como un hombre piensa en su corazón, así es él”. Vaya regocijándose y contenta, y dele gracias al Señor.

79 Ahora, ¿qué quiere Ud. que Jesús…? Oh, lo veo. Sí. Oh, entiendo. Sí. ¿Ud. cree que Jesús le sanará? Pus en la sangre, y azúcar. ¿Ud. cree que el Señor Jesús le sanará? Madre, mire aquí por un momento. Sólo mire los santos de Dios que estarán orando por Ud.
Oh, ¿cuántos van a estar orando por ella? Levante sus manos. Mire eso. Ud. sabe que Dios tiene que escuchar eso, ¿no es así? Nosotros lo amamos a Él. Ahora, sólo crea ahora. Y ese pequeño tumor de cáncer le dejará y desaparecerá ahora mismo, si Ud. lo cree, y Dios le sanará.
Ahora, Padre bendito, mientras oramos por esta querida mujer, y mientras yo sostengo sus pequeñas manos arrugadas, sólo Tú, Señor, sabes los días de trabajo que han pasado por estas manos. Y no ha habido una sola cosa que Tú no hayas visto.
Y nosotros como la iglesia del Dios vivo, pedimos misericordia por nuestra querida hermana esta noche, para que Tú la sanes y saques este crecimiento de su boca, saques el pus de su sangre, y el azúcar, lo que sea que esté mal. Porque la bendecimos ahora. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios resucitado. Amén.
Dios le bendiga. Yo creo que Ud. está sana ahora mismo. ¿Cree Ud. eso? Amén. Puede irse. Digamos: “Alabado sea el Señor”. El tumor desapareció de su boca. Uds. lo ven.

80 ¿Qué desea Ud. que Dios haga? ¿En su qué, hermana? Oh, Ud. es… Muy bien. Ahora, ella desea la oración por su hogar, y por algo que le afecta la cabeza.
Ahora, Señor bendito, mientras que estos ministros, colaboradores, laicos, lo que fueren aquí esta noche, unánimes estamos orando por estas personas. Permite que Tu Espíritu se mueva en este momento, y sana a esta querida mujer, y dale una completa salud. Pedimos esta bendición en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, hermana, ¿leyó Ud. alguna vez el librito que fue escrito, mi testimonio acerca de la Venida del Ángel del Señor? ¿Cuántos han leído ese librito? ¿Qué dijo el Ángel del Señor? “Tú fuiste enviado para orar por gente enferma. Si fueres sincero cuando oras, y logras que la gente lo crea, nada podrá hacerle frente a la oración”. ¿Cuántos saben eso? Muy bien.
Ella lo cree. Han sucedido cosas para hacerle saber. Dios confirmó que esa es la verdad. Yo creo que Ud. ha sido sanada, hermana. ¿Su cabeza no le está molestando en este momento? La dama dijo que el problema de la cabeza le ha dejado, parada aquí mismo en la plataforma. Daremos alabanzas a Dios. Puede irse, hermana, y esté contenta y agradecida.

81 ¿Cómo está Ud., hermana? Su problema es… Una cosa muy digna. Ella tiene un novio que se ha alejado de Dios. Ella quiere que él regrese. Ella quiere que su padre sea sanado. Y ¿qué más dice? Sus ojos. Ella quiere que sus ojos sean sanados. Dios le bendiga, jovencita. Oremos por esta dama.
Nuestro Padre Celestial, traemos a esta, apenas una niña, a Ti. Y sabemos lo que es su problema hoy, una jovencita, el futuro de esta nación, si permanece en pie. Y ella anhela y ama a ese muchacho. Y de alguna manera, Señor, dondequiera que él esté, tráelo de vuelta a Dios en esta noche. Habla a su corazón. Sana a su querido padre, quien ha trabajado tan duro, tal vez, para criarla a ella. Y restáurale su vista otra vez. Pedimos esto como la iglesia del Dios vivo. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios te bendiga, hermana. Desde luego nada físico para verse, pero yo creo que Él lo hará. ¿Lo aceptas? Dios te bendiga. Recibirás lo que pediste.

82 Muy bien, hermano. ¿Qué quiere Ud. que Dios haga por Ud.? Por sus ojos… Oh, sí. Muy bien. Le está saliendo cataratas en sus ojos, dice. Él quiere que Dios lo sane.
Padre, rogamos en el Nombre de Jesús, que estas cataratas nunca cubran la vista y cieguen a este hombre. Que la vida que está en esas cataratas muera en esta noche, y salga de esos crecimientos, y que este hombre sea sanado. Lo pido en el Nombre de Jesús. Justo con este grupo de gente que está orando. Amén.
Dios le bendiga, hermano. Por supuesto, nada físicamente que pudiéramos decir, pero vaya creyendo ahora y Ud. recibirá lo que haya pedido.

83 Próstata, diabetes, y problemas de los ojos. Ahora, todos oren ahora. Recuerden, Uds. están en la obligación de orar.
Ahora, Padre, no como una obligación, pero es amor lo cual sentimos por esta pobre gente enferma. Y Tú has sido bondadoso en sanarnos. Y nosotros los estamos presentando a ellos a Ti. Y yo ruego que Tú sanes a este hombre y le des una completa salud en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.
Dios le bendiga ahora. Vaya y regocíjese, y crea con todo su corazón.

84 ¿Es por el bebé, hermana? Un crecimiento. Sí, oh sí. Un bebito con corazón muy grande, un crecimiento en su pierna, y está muy enfermo. Oremos ahora por el pequeñito.
Oh Jesús bendito, yo ruego que Tú detengas la condición del bebé, y lo sanes. Y te damos gracias por hacerlo, en el Nombre de Jesús. Te alabamos. Amén.
Digamos: “Alabado sea el Señor”. El bebé dejó de hacer ese ruido. ¿Oye? Digamos: “Alabado sea el Señor”, todos. Denle alabanzas a Dios. Muy bien. Yo creo que el crecimiento se irá de él también, madre. Muy bien.

85 ¿Cuál es su problema, hermano? Artritis, y sus ojos. Oremos.
Dios Padre, traemos a este grande fornido, hombre fuerte a Ti en esta noche, y pedimos que en el Nombre de Jesús Tú le quites el artritis y sanes sus ojos. Mientras que esta iglesia ora unánime, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermano. Vaya creyendo ahora, y sea sanado. Muy bien.
Hermana, por supuesto, yo la miré a Ud. a los ojos. ¿Ve? Ud. sabe que sólo tiene una esperanza. Esa es Cristo. Ese cáncer la matará. Tan cierto como que existe un mundo, pero Dios puede sanarle de eso. ¿Ud. cree eso, no es así?
Oh Señor bendito, mientras que esta mujer, esa oscura sombra de muerte saliendo allí, yo no pude evitar mencionarlo. Yo condeno a este enemigo sobre la base de la sangre derramada de Jesucristo, y esta iglesia santificada en esta noche, orando unánimes. Que el diablo y la muerte se aparten de esta mujer, y ella sea sanada. En el Nombre de Cristo Jesús. Amén.
Fíjese en esto, hermana. Ud. iba a morir. Pero yo creo que Ud. va a vivir. Vaya regocijándose y sea feliz y dele gracias a Dios por su sanidad. Amen.

86 Esclerosis múltiple… Ud. cree que Dios la sanará a Ud. y a ella también. Ahora, oremos por nuestra hermana aquí.
Oh Dios, ella tiene sobrepeso, y sus ojos no están bien, y su sobrina tiene esclerosis múltiple, muchos achaques, pero Tú eres Jehová que sana todas nuestras dolencias. Y yo ruego sinceramente que Tú sanes a esta mujer, y también a la que por lo que ella está pidiendo. Pedimos esta bendición para ella en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.
Ahora, mire, hermana, desde luego que no habría nada físico que pudiéramos ver. No pedimos eso. Pero ¿cree Ud. que ha sido sanada? ¿Ud. cree que la esclerosis de esa…? ¿Está el hermano Sothmann…?

87 La otra noche en Canadá un niñito fue traído a la plataforma con esclerosis múltiple. Se necesitaron dos hombres para sostener al niño, así. Y yo dije: “Toda la iglesia ore”. Y comenzamos a orar, y puse las manos sobre el pequeñito. Y mientras yo estaba orando, él dijo: “Suéltenme. Estoy sano”.
Y el hombre me miró, y yo dije: “Suéltenlo”. Y cuando ellos lo soltaron, él estaba… Él ni siquiera podía levantar sus piernas. Y él comenzó así, y bajó palmeando sus manitas, y alabando a Dios, perfectamente normal y sano. Esclerosos múltiple… Dios le bendiga. Crea.

88 ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Ud. quiere que el Señor Jesús le sane? ¿De qué quiere Ud. que Él le sane? ¿Ud. cree que Dios le quitará el cáncer y esas cosas esta noche? Oremos por nuestra hermana.
Amado Padre Celestial, la muerte está cerca de la mujer, y también la vida. Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí. Pues Tú has dicho: “Dondequiera que estuvieren dos o tres reunidos en Mi Nombre, Yo estaré en medio de ellos”. Y entre estos centenares esta noche que están congregados aquí en el auditorio, Tú estás aquí, Señor.
Y yo pongo manos sobre ella junto con la oración de esta iglesia, pidiendo que este cáncer y demás condiciones de su cuerpo se vayan, y que ella sea sanada. Reprendemos el cáncer y la enfermedad de su cuerpo sobre la base del sufrimiento Vicario de nuestro Señor Jesús, Quien derrotó a satanás y a todas sus enfermedades en el Calvario. Le ordenamos que se vaya en el Nombre de Jesucristo. Amén.

89 Ahora, hermana querida, desde luego el cáncer es un asesino, pero Cristo es un dador de vida. Pero mire, no mire más hacia eso, hacia el cáncer. Ni siquiera piense que va a morir. Los doctores la desahuciaron; eso es todo lo que ellos pudieron hacer. Ellos hicieron todo lo que pudieron hacer.
Pero Dios no la ha desahuciado a Ud. Yo he visto gente que no eran sino sólo una sombra ser sanados completamente. Ud. salga de aquí contenta y regocijándose, y diga: “Gracias, Señor. La promesa es mía”. Tómela sobre la base de la Palabra y la resurrección de Cristo. Ud. vivirá. Amén. Regrese y dígales a ellos lo que el Señor ha hecho por Ud. entonces. Amén. Dios le bendiga. Eso está bien.

90 ¿Qué podría el Señor… Quiere Ud. que el Señor haga por Ud., hermana? Ud. quiere ser sanada de anemia. Muy bien. Ella está medio sorda y anémica. Bueno, inclinemos nuestros rostros para orar.
Ahora, Señor bendito, aquí está una mujer que está anémica, y las células sanguíneas, las blancas acaban con las rojas. Ella es medio sorda. Pero Tú, Señor, puedes sanarle, y darle salud. Yo ruego que Tú lo concedas.
Y mientras que yo, esta noche junto con la iglesia de Dios, pongo manos sobre ella, y Señor, ahora no pedimos por milagros, pero te pedimos Señor, para animar aquellos que están mirando, que Tú restaures la audición a esta mujer completamente, para que ella pueda oír, y eso le daría a ella fe para creer más por su condición anémica.
Y ahora, que así sea mientras que nosotros, la iglesia de Dios, oramos esta oración de fe a Ti, pidiéndote de la manera que Tú dijiste: “Si algo pidieres al Padre, Yo lo haré”. Nosotros le pedimos a Dios, en el Nombre de Jesús, que sane a la mujer. Amén.

91 Ahora, ¿en cuál oído era medio sorda? Sí. ¿Me puede oír ahora? ¿Me oye ahora? ¿Me oye ahora? Miren, ella puede oír perfectamente. Ella dijo, estas son sus propias palabras; ella podía oír, pero todo era confuso. Ella no oía.
Ahora, obsérvenla ahora. ¿Ahora me oye? [La hermana dice: “Sí”.] Sólo para que Uds. puedan ver. ¿Ahora me oye? [“Sí”.] Alabado sea el Señor. [“Alabado sea el Señor”.] Amén. Eso es un susurro. Ahora, pienso que debemos darle gracias a nuestro Señor por eso. ¿No les parece?
Oh Señor, te damos gracias por esta bondad y misericordia que Tú has mostrado. Tú estás contestando la oración por Tus hijos en esta noche, y nosotros estamos contentos por estas cosas. Y creemos que la condición anémica de nuestra hermana también estará bien. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén.

92 Muy bien, hermano, ¿qué quiere Ud. que Jesús haga? Sus ojos. Ud. cree… ¿Están débiles o es algo que Ud. quiere que ellos… Ojos débiles. Oh, no enfocan. Muy bien. Es decir; al quitarse los lentes, no enfocan. Muy bien.
Ahora, no le estamos pidiendo milagros a nuestro Padre Celestial. ¿Cuántos entienden eso? Sólo estamos orando por los enfermos. Eso es todo lo que podemos hacer. Dios es el único que puede hacer milagros. Yo no puedo realizar milagros, ni creo que haya otra persona que pueda hacerlo. Yo creo que eso viene de Dios. Y lo único que nosotros podemos hacer es pedir, pedirle humildemente a nuestro Padre.
Pero si Él no enfoca sus ojos, igual reclamaremos su sanidad ahora. Eso es correcto. Pero Él quizás pueda hacerlo. Yo no sé. Pero Uds. oren conmigo para que Dios lo haga para esta joven. Quizás se vea aquí. Yo no sé. Oremos y pidámosle a Dios.

93 Ahora, mi querido hermano, tenga fe ahora. Sólo con quieta, humilde, reverencia, con la misma fe para creer que Dios lo hará, como Ud. cree que puede bajar de la plataforma.
Bendito Padre Celestial, traigo a Ti a este mi hermano, joven, que tiene que usar lentes con el… sobre… o, lentes sobre sus ojos, de fuerte, para que pueda traer el enfoque nuevamente a su condición correcta. Estamos contentos que alguien es capaz de esmerilar un cristal así para ayudarnos, pero, Dios Padre, Tú eres el Sanador de estos ojos enfermos, cruzándose sobre su… y haciendo que su enfoque sea incorrecto.
No pediríamos un milagro, pero serías Tú tan amable, Señor, que si pareciere bien delante Tus ojos en esta noche, para que la gente pueda saber que Tú estás presente y crean en Ti, para que otras personas aquí que tengan problemas en los ojos… Nosotros te vimos darle la vista a esa niñita hace unos momentos. Ahora, haz que este enfoque vuelva a su normalidad, Padre. Oro en el Nombre de Jesucristo. Amén.

94 Ahora, quiero que te quites los lentes y mires por allá, y ve si tus ojos están enfocados. Tal vez pudiéramos pedirlo una vez más. Manténgase sin los lentes esta vez. Ahora, inclinen sus rostros todos.
Ahora, yo confío que no estemos tratando de tentar a Dios a obrar un milagro. ¿Ven? Ahora, hermano, ahora tenga fe. Recuerde, nosotros estamos tratando de tener fe junto con Ud. ¿Ve? Pero será de acuerdo con su fe, será hecho. Ahora, crea con todo su corazón que Dios lo hará.
Ahora, Señor, vemos en la Biblia que Jesús una vez oró por un hombre, y éste levantó la mirada y vio hombres como árboles. Él oró otra vez, y cuando lo hizo, el hombre podía ver bien. Ahora, si hay algo malo, por lo cual Tú desearas que él esté en esta condición, si hay desobediencia o algo, te rogamos que nos perdones por pedir esto.
Y rogamos que Tú quites su pecado o lo que pudiera ser, si acaso algo de ese tipo lo ha causado. Y si te agradare en esta noche, Señor, hallar nuestra fe mirando hacia Ti, ¿quisieras Tú esta vez enderezar los ojos de este muchacho? En el Nombre de Jesucristo.

95 Voy a pedir que todo rostro esté inclinado sólo un momento, y sus ojos cerrados, y simplemente sigan orando. Quiero que tú también mantengas tus ojos cerrados, hijo. Ahora, quiero que voltees hacia mí y mires mi dedo y creas. ¿Ves un solo dedo? ¿Está enfocado en mi dedo? ¿Puedes ver ahora?
Muy bien, levanten sus rostros. Miren, sus ojos están corregidos. Él puede… ¿Cuántos dedos tengo yo levantado? [El muchacho dice: “Uno solo”.] Un dedo. Ellos están enfocados normalmente ahora. Digamos: “Alabado sea el Señor”, por eso. Ahora, Dios te bendiga, hermano. Puedes irte regocijándote, sé feliz.

96 Muy bien, ¿quieres venir, hijo? ¿Qué quieres que Dios haga por ti, señor? Nervios… Él tiene pérdida de la audición en un treinta por ciento, y muy nervioso. Inclinemos nuestros rostros, por favor, y oremos.
Señor bendito, Tú puedes darle a él su audición, y Tú puedes quitarle el nerviosismo. Si Tú pudiste detener un mar nervioso una noche, Tú dijiste: “Calla, enmudece”. Los vientos y las olas te obedecieron. Dios, concede que el nerviosismo deje el cuerpo de este hombre y que su audición sea restaurada normal. Yo pido esta bendición en el Nombre de Jesucristo.
Ahora, treinta por ciento, eso sería bastante, casi la mitad de su audición ida. Ahora, quiero susurrarte. ¿Puedes oírme? ¿Puedes oírme ahora? Si me oyes ahora, di: “Amén”. Eso es audición completa.
Tendré que ponerlo en el micrófono, porque tú nunca me escucharías. Escucha esto. ¿Me oyes ahora? [El hombre dice: “Sí”.] Di: “Amén”. [“Amén”.] Yo le amo. [“Yo le amo”.] Sólo un susurro. Dios le ha sanado.
Ahora, mira. Quiero decirte algo. Mientras yo estaba orando, y la iglesia estaba orando, tú sentiste que te tranquilizaste también, ¿no es así? [“Eso es correcto”.] Tus nervios han desaparecido. Todo está bien. Tú estás sano ahora. Dios te bendiga. Digamos: “Gracias al Señor”.
[El hermano Mattson—Boze le habla a la audiencia.]

97 ¿Qué quieres tú que Dios haga por ti? Infección, y tu hermano con el cáncer en su oreja. ¿Tú crees que Dios lo sanará? Ahora… Oh, pensé que estaba más cerca del micrófono. Ella tiene una infección. Su hermano tiene un problema en la oreja que pudiera ser cáncer. Oremos por ellos ahora.
Amado Dios, mientras esta joven mujer está parada aquí por su hermano y por ella misma, hace años eran unos niñitos corriendo alrededor de la casa, agarrándose del delantal de mamá, pero ya han crecido. Dios, yo te ruego que Tú los sanes. Concédelo. Honra las oraciones de la iglesia mientras oramos, en el Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén.
Y ahora, mire, hermana, desde luego no hay nada que yo pudiera ver en este momento, pero este pañuelo, póngalo sobre su hermano. Dios le bendiga. No dude, sino crea. Muy bien.

98 ¿Qué quiere Ud. que Jesús haga por Ud.? Muy bien. ¿Ud. cree que Dios lo quite, le sane del accidente y le haga saludable? La dama ha tenido un accidente; ella tiene un crecimiento aquí en la frente que quiere que Cristo le sane. Oremos ahora, todos juntos.
Querido Jesús, yo ruego que Tú sanes a la mujer y la restaures completamente. Oh, ella está parada aquí. Ella ha esperado allí en la línea. Es su turno para que esta gran iglesia ore por ella. Yo ruego que Tú lo concedas en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.
¿Ud. cree, madre? Muy bien. Yo también creo, con todo mi corazón por Ud. Muy bien.

99 ¿Qué desea Ud. que Jesús haga por Ud., hermana? Su vesícula. Muy bien. Muy bien. ¿Y Ud. cree que Él lo hará para Ud.? Ahora, inclinen su rostro. Uds. escucharon su problema, y oraremos.
Padre bendito, mientras que esta mujer está parada aquí, puede que ella esté avanzando en años, pero igual Sara, pero Tú le diste a ella una promesa. Y ella lo creyó, y Tú lo manifestaste a ella. Y yo oro con esta gran iglesia esta noche, que Tú manifiestes Tus bendiciones a esta mujer, y que ella sea sanada, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
La oración de fe salvará al enfermo. ¿Ud. lo acepta? Entonces vaya regocijándose y contenta. Muy bien. Muy bien, hermana.

100 Muy bien. Sí. ¿Ud. cree que Dios le sanará? Ella dice que tiene problemas del corazón, hidropesía, y otros achaques que ella cree que Dios la sanará. Ahora, inclinemos nuestros rostros y oremos por esta dama.
Señor bendito, mientras esta damita está parada aquí esta noche para que se ore por ella, yo pongo mis manos sobre ella y por fe, toda esta gran iglesia redimida aquí, pone sus manos sobre ella por fe. Y nosotros creemos que la oración de fe salvará al enfermo. Y oh gran Ángel quien vino esa noche a la habitación, dijo: “Sé sincero. Haz que la gente te crea”. Con toda la sinceridad que yo puedo orar por estas personas, pido que Tú la sanes, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. No, señora, no. No. Puede irse regocijándose. Dios bendiga su corazón. Amén. Oh, eso es… Yo simplemente amo… ¿No les agrada a Uds. la gente anciana? Yo simplemente los amo. Ellos son simplemente hijos segundos. Yo amo a los niñitos y a los ancianos. Yo amo a todos, pero parece que ellos son como niñitos, así como indefensos.

101 ¿Qué desea Ud. que Jesús haga por Ud., hermana? Oh, Ud. está aquí por su esposo. Eso es una cosa muy cristiana. Cristo se paró por todos nosotros. Ud. se está parando a favor de su esposo, su amado. Ruego que Dios lo sane. Oraremos todos por su esposo.
Señor bendito, mientras esta mujercita está parada aquí por su esposo, yo ruego, Dios amado, que el hombre que se ha casado con ella, que cuando ella vuelva a su casa, o dondequiera que sea el lugar adonde él está, que ella lo encuentre a él bien. Concédelo, Señor. La enviamos a ella para que lo encuentre así. Y Tú has dicho: “Sea como has creído”. Y oramos que ella lo encuentre bien. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.
Dios le bendiga, hermana. No dude ahora. Crea que él sanará, y lo puede recibir.

102 ¿Qué… Qué desea Ud. que Jesús haga por Ud.? Seguro, hermano. Ahora, inclinemos nuestros rostros mientras oramos.
Padre Celestial, oramos por este hombre y su problema del corazón y también por sus otros problemas. Y pedimos como una iglesia de Dios redimida, que Tú lo sanes. Mientras pongo manos sobre él, mis manos representan toda esta audiencia, y yo ruego que Tú lo sanes. Que el problema del corazón lo deje, y que él viva muchos años aún, y disfrute de buena salud para la gloria de Dios. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermano.
Yo digo esto, iglesia, yo no creo que haya una persona… Bueno, Uds. saben que yo los capto mientras ellos pasan. Yo no creo que haya una persona que haya pasado por esta plataforma esta noche, que no haya sido sanada por Dios. Es correcto. Yo lo creo.

103 Muy bien, señor. ¿Qué quisiera Ud. que Jesús haga por Ud.? Bueno, Dios lo bendiga. He aquí una persona digna. Él padece de neurosis de guerra, una neurosis del setenta y cinco por ciento producto del servicio militar. Este muchacho en esta condición significa que la bandera aún ondea sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes. Dios bendiga su valiosa alma.
Oh eterno y bendito Dios, él estuvo acostado allá en la trinchera, para que esta fuera América, de manera que nosotros pudiéramos predicar el Evangelio, Tú estuviste en la cruz para sanarlo a él. Nosotros lo traemos a Ti en esta noche, y te pedimos que cada nervio sea aquietado. Que él salga de aquí esta noche, y esté sano. Lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén.
La razón por la que oré brevemente, hermano: Con todo mi corazón, yo creo que tú estás sano. Sí, señor. Amén. Dios te bendiga. Puedes irte regocijándote, hijo. Dios te bendiga.

104 Hermano Kidd, yo lo conozco a Ud. ¿Por cuánto tiempo ha estado Ud. predicando el Evangelio? Yo quiero orar… Esta es la hermana Kidd. Venga aquí. Esta pareja anciana sólo tiene como ochenta y cinco… setenta y cinco… setenta y seis, y siete… Dos predicadores, han estado predicando por años y años y años. Si Uds. quieren ver una pareja de noviecitos, estos son ellos.
Ellos me llaman durante lo más oscuro de la noche, a través de las tormentas, ya sea que estén heridos, sea que estén en un accidente, o lo que sea, y Dios nunca ha fallado la primera vez en contestar la oración allí mismo en el acto, cuando oro por ellos por teléfono, sus llamadas de larga distancia.

105 ¿Cómo dice? Ella sencillamente quiere testificarle a todo el mundo. Que Dios la bendiga. Esta ancianita ha estado en el campo del Evangelio antes que yo naciera: cincuenta años. [La hermana Kidd da un testimonio de sanidad.] Amén. Digamos: “Alabado sea el Señor”. Al partir dejamos detrás de nosotros, huellas en las arenas del tiempo.
Pienso cuando yo era… Antes que yo aun naciera—predicando el Evangelio. Dios bendiga sus corazones. Vaya, vaya. Jóvenes, este es un ejemplo de lo que Dios puede hacer si Uds. le sirven a Él. Oremos.
Señor bendito, mientras estos dos noviecitos se paran aquí, a través de los años, oyendo su testimonio de cómo ellos pasaron hambre, caminaron a través del frío, salieron de ciudades, y se pararon en las esquinas de las calles, y predicaron el Evangelio, y aquí están ellos vivos en esta noche, parados aquí en este Tabernáculo Cadle, este gran santuario para la gloria de Dios, dando testimonio para Su alabanza y Su gloria.
Yo ruego que Tú los bendigas a ellos, fortalece sus cuerpecitos débiles, y concédeles muchos años de felicidad para servirte a Ti. Yo bendigo al hermano y la hermana Kidd en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios les bendiga, hermano y hermana Kidd. Que Él siempre esté con Uds. Amén. Amén. Dios le bendiga, madre. Cariño, yo espero que si nosotros vivimos tanto así, que seamos así, ¿no te gustaría, adonde quiera que estés? Estoy seguro que sí. Muy bien.

106 ¿Qué quiere Ud. que Jesús haga por Ud., hermana? Aquí está una madre. Ella quiere fe para que su bebito sea sanado. Deme su pañuelo. El doctor dice que él no puede vivir. Ella está orando por fe.
Oh Señor bendito, Dios, Tú diste a Tu único Hijo, para que el hijo de ella pudiera vivir. Concédelo, Señor, mientras esta pequeña madre está parada aquí, su corazón sangrando. El doctor ha hecho todo lo que él puede hacer, y sin embargo la muerte se cierne sobre el niño. Nosotros oramos, Señor, como la iglesia de Dios, que Tú hagas retroceder la muerte y hagas que el bebé esté bien. Y bendecimos este pañuelo y lo enviamos al niño, en el Nombre de Jesucristo, por medio de su madre. Amén.
No dude, madre. Yo creo que su bebé vivirá. ¿Cuántos creen eso, el acto de fe en esta mujer? Dios le bendiga, hermana. Muy bien.

107 ¿Me oye? Oremos ahora. Querido Jesús, trae misericordia a este hombre que está sumamente necesitado. Tú hiciste los oídos del hombre, y Tú hiciste el cuerpo entero del hombre. Y yo ruego que Tú sanes a este hombre en esta noche, y le hagas saludable. Que el bendito Señor Jesús lo impacte con Su poder de sanidad en esta noche, por medio de su fe mirando hacia arriba, y él sea sanado completamente, ruego en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, con sus rostros inclinados sólo un momento. ¿Por cuánto tiempo ha estado así? ¿Me oye ahora? ¿Puede…? Amén. Dos años [palabras no claras]. ¿Ud. oye? Sí. Amén. Él puede oír ahora. Digamos: “Alabado sea el Señor”. Dios le bendiga ahora. Puede irse regocijándose y sea feliz. Amén.

108 [Una dama dice: “Hermano Branham, hermano Branham”.] ¿Sí? [“Él no es sordo, él tiene endurecimiento de las arterias; él no puede hablar”.] ¿No puede hablar? Bueno, él lo está haciendo muy bien ahora. Él está…
Déjenme verlo sólo un momento. Yo pensé que era su audición. ¿Puede Ud….? [Palabras no claras]. Era su audición y su habla. Diga: “Yo” [Yo] “Amo” [Vivo] “Amo”, [Amo] “A Jesús”, [A Jesús]. Seguro que Ud. lo puede decir. Diga: “Gracias”. [Gracias.] Muy bien. Caso concluido ahora. Puede irse regocijándose. Muy bien. ¿Creen con todo su corazón?

109 ¿Qué desea Ud. que Jesús haga por Ud.? Oh, hermanos. El doctor dice que será un milagro si su bebé vive. Oremos por esta damita.
Señor bendito, así como únicamente el corazón de una madre puede clamar por su hijo, yo ruego. Oh Dios, Tú quien creas, que este pequeñito viva y nazca normalmente. Concédelo, Señor. Y nosotros bendecimos a esta mujercita. En este día horrible tan pecaminoso en que vivimos, concede que las bendiciones de Dios reposen sobre ella, y que ella sea sanada, y que el bebé nazca normalmente. Lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Ahora, crea con todo su corazón.

110 Un momento. Alguien está instruyendo a una mujer aquí que está acostada en un catre. Supongo que Ud. no tendría manera alguna de pasar en la línea de oración, ya que Ud…. ¿Cree Ud. que Dios le puede sanar? ¿Sí? Dios por Su infinita misericordia, señora… Veo una sombra oscura. Ud. está muriendo.
Si Dios por Su infinita misericordia libra su vida, ¿le servirá Ud. a Él con todo su corazón mientras viva? ¿Ud. promete hacer eso? Si Dios en Su infinita misericordia me revela a mí cuál es su problema, como por medio de un don dado por el Espíritu Santo, ¿Ud. lo aceptará, y lo creerá, y aceptará a Cristo?
Ud. está postrada igual como lo estaban los leprosos frente a la puerta de Samaria. Ellos dijeron: “¿Por qué quedarnos aquí? Si nos quedamos aquí vamos a morir. Si entramos a la ciudad, vamos a morir. Si vamos allá donde los sirios, ellos quizás nos salven”. Pero ellos de seguro iban a morir quedándose allí.
Ud. se encuentra en la misma condición, puesto que Ud. está sufriendo de cáncer. Eso es correcto. Hay una sombra oscura. Yo no puedo evitar verla. Está justo sobre Ud., moviéndose. Pero yo diré otra cosa: El Espíritu Santo está junto a Ud. también. Haga su elección.
¿Cree Ud.? ¿Puede Ud. creer que es sanada? ¿Ud. cree que está bien? ¿Me obedecerá Ud. como Su profeta? Entonces en el Nombre de Jesucristo, levántese de allí. Tome su catre y váyase a casa. Allí la tienen. Digamos: “Alabado sea el Señor”.
Todo el resto de Uds. que desean ser sanados, pónganse de pie.
Oh Dios, en el Nombre de Jesucristo, rogamos que Tú sanes a esta [palabras no claras].


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