OBRAS DEL MENSAJE


Porque Había De Pasar Por Allí
Tacoma, Washington, E.U.A.
57-0727
1 Gracias, Hermano Carlson. Pedro dijo en el día de Pentecostés: “Esto es aquello”. Y si esto no es aquello, simplemente me gustaría quedarme con esto hasta que aquello llegue. Esto es maravilloso. Quién hubiera pensado que los Hombres Cristianos de Negocios producirían algo como esto; se necesita la gracia de Dios.
Estaba pensando, mientras escuchaba los testimonios y oía de las grandes cosas que nuestro bendito Señor ha hecho con Su pueblo, y estaba pensando en cuán grandioso será aquel día. Y le dije al Hermano… mi buen Hermano Weston aquí… Mientras predica cada tarde, les hará bien escucharlo; ciertamente él es un maestro maravilloso de la Biblia. Y yo dije: “A medida que miro a lo largo de estas mesas y veo a jóvenes y ancianos sentados juntos, hay una bendita seguridad que tengo, que voy a comer con ustedes de nuevo”. No será un desayuno, tal vez, pero será una cena, cuando todo termine. Me pregunto qué sentiremos todos en ese entonces; si tan solo con tocarlo un poquito, una probadita de la Gloria Divina, trae este tipo de atmósfera, ¿qué será cuando nos sentemos en la plenitud de Su unción?
2 A menudo me he preguntado cómo sería, cuando las grandes mesas estuvieran dispuestas a través de los cielos, y el Rey de gloria salga, y mire a lo largo de la mesa, y nosotros nos sentemos uno frente al otro, solo tomarnos de la mano y decir: “¿Te acuerdas de Tacoma aquella mañana?”.
Un viejo veterano sentado aquí con el cabello canoso, que me allanó el camino… Pensé, el honor y el privilegio que es estar aquí esta mañana ante tales personas y tratar de hablarles a ellos, cuando muchos de ustedes hombres estaban en el campo de batalla predicando, pavimentando el camino, cuando yo era solo un niñito pecador. Me siento honrado de estar aquí. Y no lo es… Tengo muy poco que ver en esto; si hay algún honor, les pertenece a ustedes. Ustedes se pararon en las esquinas de las calles con una pandereta y una guitarra, y abrieron camino. Yo solo estoy corriendo por el camino que Uds. dijeron que vendría. Y la gracia de Dios nos ha provisto a todos. A Él le damos alabanza y gloria.
3 Este Compañerismo de los Hombres Cristianos de Negocios ha significado mucho para mí. Yo fui ordenado en la Iglesia Misionera Bautista por el Dr. Roy E. David de Big Springs, Texas. Y luego estuve… siendo un Bautista. Ustedes saben que la iglesia Bautista, no lo expulsan a uno de la iglesia Bautista por su doctrina, porque ellos no tienen una doctrina; es un compañerismo. Es un compañerismo: la Bautista. Y cada iglesia es soberana en sí misma. Por lo que lo expulsan a uno de la Iglesia Bautista es por una vida inmoral. Así que, yo dejé la iglesia Bautista para poder estar libre de todas las denominaciones, para poder predicarle al cuerpo de Cristo.
Yo pertenezco a una organización esta mañana. Tengo muchas credenciales honorables en casa, que me han enviado personas de diferentes denominaciones, de la Presbiteriana en adelante, y alrededor. Pero pertenezco oficialmente a una: esa es los Hombres Cristianos de Negocios. Y tengo su tarjeta en mi bolsillo, y estoy orgulloso de decir que estoy afiliado con este gran grupo, porque es interdenominacional. Y encontré un grupo tan maravilloso de hombres, aunque siendo solo laicos, están tratando de hacer todo lo que está en su poder para glorificar a Jesucristo. Y ciertamente estoy feliz de estar detrás de ellos con todo lo que tengo.
4 Cuando recién entré al evangelismo, a este tipo de campo, nunca había escuchado de los Pentecostales. Oh, los había escuchado decir: “Un montón de santos-rodadores” y así sucesivamente. Pero los encontré, eran uno de los grupos de gente más dulce, tan libres como podían serlo, amorosos, de buen corazón, buena naturaleza. Pero encontré entre ellos (igual como lo encontré entre los Bautistas y el resto de ellos) diferencias entre ellos. Pude haber tomado partido como las Asambleas, o la Iglesia de Dios, o por el estilo, pero me mantuve libre para poder quedarme en la brecha y decir: “Todos somos hermanos; vamos a unirnos”.
Jacob cavó tres pozos. El primer pozo, los filisteos lo alejaron de él; creo que él lo llamó “malicia”. Y el segundo pozo que cavó, lo ahuyentaron; por eso lo llamó “contienda”. Y cavó el tercer pozo y dijo: “Hay lugar para todos nosotros”.
5 Por tanto, pienso que aquellos que están montando un camello de una joroba, un camello de dos jorobas, o un camello de tres jorobas, todos nosotros podemos beber de esta fuente; podemos beber todos juntos. Y estoy tan feliz por esto, y creyendo que un día Dios nos unirá a todos juntos, a la gente de todas las denominaciones, los hijos de Dios, en una gran iglesia rescatada.
Ustedes saben, el templo de Salomón cuando fue cortado, fue cortado de diferentes partes del mundo. Los árboles, los cedros del Líbano flotaron hasta Jope, y de allí en carretas de bueyes a Jerusalén y así sucesivamente. Y los albañiles, en los años que cortaron las diferentes piedras, eran de diferentes formas. Pero cuando las juntaron, no hubo ninguna piedra rara entre ellas; cada piedra fue colocada en su lugar. Y pienso que de esa manera lo está haciendo Dios. Él solo está cortando de la Metodista, y la Bautista, y la Presbiteriana, y de las Pentecostales, pero cuando Jesús venga todos nosotros iremos piedra sobre piedra, cimentados con el amor de Dios; y Dios se llevará a Su iglesia.
6 Ahora, es bueno estar en Tacoma. De alguna manera, Tacoma siempre ha tenido un lugar en mi corazón; no sé. Pero siempre ha sido un lugar muy cálido para Tacoma. Y esta región del noroeste aquí, hermoso, sus árboles y sus… mucha agua. Allá en el desierto de Phoenix no hace mucho, yo estuve en el desierto, y todo lo que uno toca allá tiene una espina. Y Ud. toca cualquier cosa, es solo… es flojo; no se mueve. Y tiene una espina en él. Bueno, esa misma clase de planta pudiera ser traída para acá, y se convertiría en hoja, porque recibe agua.
Y eso es lo que pienso de nuestras iglesias. Muchas de ellas pensamos que son frías, formales e indiferentes; pero solo es que se les acabó el agua espiritual. Todo lo que necesitan es un poco de agua para ablandarlos, y se convertirán en una hermosa hoja para dar sombra. Y nosotros solo… Dios tiene mucho de eso. Y Uds. no tienen que beber con moderación; Él es la Fuente inagotable de Vida.
7 ¿Se imaginan? He tenido personas que me han dicho: “Hermano Branham, le pediría a Dios que me sane, pero sé que Él está ocupado”. ¡Vaya! ¿Se pudieran imaginar un pececito así de largo, en medio del océano Atlántico, diciendo: “Vale más que tome agua con moderación; puede ser que un día se me acabe?”. Eso es igual de inteligente pensar que Uds. pudieran agotar la bondad de Dios para con ustedes.
¿Puede imaginarse a un ratoncito así de largo viviendo debajo de los tremendos graneros de Egipto, diciendo: “Vale más que solo coma dos granos al día: puede que no me dure todo el invierno? ¡Oh, vaya, uno puede…! Él quiere que Ud. pida en abundancia, para que sus gozos sean cumplidos. No tengan miedo de pedirle a Dios algo, porque Él está dispuesto, está más dispuesto en darlo, que Uds. en recibirlo. Si tan solo borramos esa pequeña sombra para saber que Él está dispuesto a hacerlo. Ustedes son Sus hijos; Él los ama y Él…
Ustedes saben cómo les gusta ministrar y hacer cosas buenas para sus hijos, qué tanto… Esa misma línea de paternidad, de ser padres para sus hijos, viene de Dios (Eso es correcto), porque Él es el Padre de todos nosotros; y Él nos ama, y quiere hacer cosas por nosotros. Si Él puede ponernos en línea con las bendiciones y así sucesivamente, confiar en nosotros, entonces solo hay… Los cielos están abiertos para todos nosotros.
8 Ahora, yo sé que esta mañana, yo… Ustedes han tenido tantas cosas buenas, y sé que no queremos retenerlos mucho tiempo; y estoy solo un poco ronco de tanto hablar, y no quiero tomar mucho de su tiempo. Pero solo me gustaría entrar a este pequeño tema esta mañana como un pequeño drama. Y luego, no se necesitará mucha voz, porque voy a otra reunión de once días después de… o una semana (De domingo a domingo) después de esta. Y me gustaría leer una porción de la Palabra de Dios esta mañana de la Biblia. Y solo como en el capítulo 19 de San Lucas leemos esto:
Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.
Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,
Procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
Si es la voluntad del Señor, me gustaría usar mi texto ahora mismo por unos momentos mientras oran conmigo, que: Había De Pasar Por Allí“.
9 Debió haber sido una noche terrible; el hombrecito estaba tan agotado; había sido zarandeado y… Ustedes saben esas noches sin dormir… Y su esposa, Rebeca, dijo: “Zaqueo, ¿qué te pasa?”.
“Oh”, él dijo: “nada, quizás tal vez el negocio en la ciudad estuvo tan mal hoy, y eso es lo que me está deteniendo, de la manera que es esta noche; no puedo dormir”.
Pero Uds. saben, Rebeca sabía mejor que eso. Ella había sido una creyente del Señor Jesús y había estado orando por su esposo, un hombre de negocios de la ciudad, para que se convirtiera en un seguidor del Señor Jesús. Y Uds. saben, la convicción puede ponerlos muy inquietos; provoca eso. Y entonces, una buena esposa o madre orando puede hacer más para el reino de Dios de rodillas en casa, de lo que un predicador a veces puede hacer en la plataforma.
10 Por tanto, ella sabía que Jesús de Nazaret iba a venir a la ciudad al día siguiente, porque ella era una seguidora de Él; ella lo amaba. Y encontró algo en Él que era diferente al resto de los hombres. Y nadie puede entrar en contacto con este bendito Señor Jesús, que no sepa que Él es tan diferente a todos los demás. Cuando los romanos vinieron a oírle, se regresaron y dijeron: “Nunca ha hablado hombre como este”. Hay algo diferente cuando se encuentran con Jesús; les cambia la vida.
Y ella pensó que si podía hacer que Zaqueo descendiera y conociera a Jesús, que eso sería suficiente.
Pero en aquellos días eran muy críticos de Jesús, al igual que lo son hoy en día. Ellos lo criticaban. Y entonces, la creencia popular de Jesús era, que era un fanático; Él andaba por allí en desacuerdo con los sacerdotes y tratando de destrozar su religión. Y ellos tenían todo tan establecido, al punto que no querían que eso se destrozara; lo querían exactamente de esa manera. Pero Ud. sabe, a veces Dios tiene ideas diferentes.
11 Entonces, ella sabía que si podía hacer que Zaqueo, sabiendo que él era un hombre de corazón honesto… Ahora, él era un hombre de negocios de Jericó, un hombre muy rico. Y digamos que era propietario de un restaurante. Pero él era muy rico, pero no había hecho nada malo para ser rico; él era honesto. Y no importa en qué negocio esté usted, si Ud. es honesto, Dios puede usarlo. Un corazón honesto siempre responderá a la verdad.
Así que, Rebeca sabía esto, y había estado orando mucho por el pequeño Zaqueo, sabiendo que Jesús había prometido visitar la ciudad. Por supuesto, siempre surge una multitud mixta, habría algunos allí para criticarlo, y algunos se burlarían y otros creerían. Pero si pudiera conseguir que Zaqueo lo viera. Pero ya saben, el sacerdote había dicho… el rabino había dicho: “Si alguien va a escuchar a este hombre, recibirán sus papeles. Serán excomulgados”. O: “No toleramos cosas como esas. Y Él solo viene aquí a la ciudad para causar problemas, para romper nuestras iglesias y hacer que la gente se agite, por lo tanto nadie debe ir a verlo”.
12 Entonces Zaqueo, siendo un miembro fundador de la gran iglesia y un amigo íntimo (jugaba golf con el rabino), y, bueno, simplemente no podía permitirse el lujo de ir allá, ya saben. Entonces, solo había una cosa que podía cambiar esa situación; eso era la oración. La oración cambia las cosas. Simplemente hace algo cuando oran. Así que, pueden ver por qué tuvo una noche inquieta: Rebeca estaba orando; Dios estaba escuchando.
El pequeño Zaqueo no podía descansar. Oh, él estaba tan destrozado. Así que finalmente, Rebeca como que se dio la vuelta a su lado, y dijo: “Gracias, Señor, sé que Tú estás lidiando con él, porque se está poniendo inquieto”. [Palabras inciertas]… hombres de negocios, ¿ven? cuando se pone inquieto, solo recuerde, Dios está lidiando. Entonces, ella se da vuelta… [Palabras inciertas]… para encontrar la prenda misma que traía puesta. Y él se estaba peinando su cabello frente al espejo, Ud. sabe. Ella dice: “Zaqueo, pues, es temprano, ¿qué haces levantado tan temprano esta mañana?”. [La cinta se interrumpe con ruidos].
Él dijo: “Querida, no podía dormir. Pensé solo en salir y tomar aire, antes de irme a trabajar esta mañana”. Ella sabía que Dios estaba lidiando con él, levantándose tan temprano.
13 Así que él termina de arreglarse y ella lo mira a medida que baja los escalones, y sale a la calle, y está parado con sus manos detrás de él. Y mientras se queda allí, vamos a ver qué está pensando. Él dice: “Usted sabe, este es el día que ese profeta galileo va a venir a la ciudad. Me gustaría echarle una buena mirada a ese tipo. Ud. sabe, he escuchado el pro y el contra, pero si tan solo llego a verlo, voy a acércame directamente a Su rostro y le diré lo que pienso de Él. Oh, sí, señor. Voy a hacer que Él se sienta pequeño cuando lo mire. Y sé ahora que Él está supuesto a entrar por la puerta Sur, así que voy a ir para allá a la entrada Sur, y voy a esperar. Y cuando Él vaya pasando, le voy a decir lo que pienso”. Usted sabe, a veces nos ponemos de esa manera, usted sabe.
Entonces, él dijo: “Me voy a parar allí mismo y esperar hasta que este Profeta santo-rodador pase, y le haré saber que toda Su sanidad Divina, y toda está cosa es tontería. Porque el Rabino pasó por los bachilleratos; él sabe de qué está hablando. Así que, se lo diré a Él. Ahora, tal vez Él pueda influir en un montón de analfabetas con Su telepatía mental, pero ciertamente Él no puede hablarle a un hombre educado como yo; yo seré capaz de decirle al respecto”. Bueno, Dios… [Cinta en blanco].
14 …la mañana cuando yo estaba pensando, cuando fui a los restaurantes a comer y una adolescente tontita y le puso cinco centavos a esta vieja cosa de booglie-wooglie o lo que sea esa cosa, y casi tuve que poner mis oídos en baja velocidad para no escucharlo, para poder comer. Y esta mañana mientras estábamos comiendo, ese hermoso canto de “Firmes y Adelante Huestes De La Fe”. Oh, cómo eso emocionó mi corazón; mi comida tuvo un sabor diferente. Porque estábamos en una atmósfera celestial. Y donde Jesús está siempre es celestial.
Y entonces, mientras ellos estaban esperando, él estaba empujando y metiéndose en la multitud y él dijo: “Ahora, espera un momento, si me quedo parado aquí, soy tan pequeño, que alguien empujará y se meterá delante de mí y… Bueno, más vale que me regrese a casa”. Pero mire, si Ud. se ha propuesto en su corazón ver a Jesús, no será derrotado. Eso es correcto.
15 Bueno, se coloca las manos detrás de él, comienza a caminar de regreso, algo le dice: “Ahora, ¿te vas a ir sin decirle lo que dijiste que le ibas a decir a Él?”.
Y él se dice a sí mismo: “No, no seré derrotado”. Así que se propuso en su corazón: se va a esperar hasta que lo vea. Y luego, después que lo vea a Él, quedará satisfecho si acaso está en lo cierto o no.
Luego él dice: “Sabes que escuché a Rebeca diciendo que Él iba a ir al restaurante Levinski. Bueno, ¿por qué iría Él para allá? Ahora, tú sabes que tengo el mejor restaurante en esta ciudad, entonces ¿por qué comería Él allá en lugar de comer en mi restaurante? El mío debería ser el mejor. Después de todo, mi… Soy un miembro fundador aquí en el gran Sanedrín, y soy un hombre sobresaliente en esta ciudad. Y soy un hombre inteligente, y tengo la mejor de las comidas. Pero ¿por qué iría Él a comer allá con ellos?”. Era porque Él fue invitado a comer allá con ellos. Jesús va donde lo inviten. Eso es correcto. Él nunca entrará a la fuerza; usted tiene que invitarlo. Eso es verdad.
16 Entonces, él dice: “Yo sé que Él va allá arriba, tiene que bajar por aquí en un cierto camino para la Avenida Aleluya. Así que, mientras Él pasa por la Avenida Aleluya, cuando Él doble la esquina para dirigirse al restaurante, yo voy a esperar allí mismo cuando dé la vuelta, y estaré yo solo. Lo voy a mirar muy bien, y sabré, porque yo tengo la inteligencia. Así que sabré exactamente lo que es ese tipo cuando lo vea”. Eso es correcto. Usted lo hará.
Así que, él se va para la esquina, y se para en la esquina, y dice: “Ahora, aquí estoy parado. Ahora, voy a esperar hasta que Él doble esa esquina allí, y luego tendré muy buena vista de Él. Y sabré todo con respecto a este tipo. Cuando me pare en mi clase el próximo sábado en la mañana, les diré todo sobre este Profeta Galilea; solo espera hasta que lo vea”.
17 Entonces, él se quedó parado en la esquina dando golpes con su pequeño pie, Ud. sabe, y su cara roja, porque lo habían empujado por el lugar; él pensaba que era alguien. Mientras Ud. piense que es alguien, no va a llegar a ninguna parte. Solo recuerde eso. Usted tiene que apartarse de lo que es. No somos mucho de todas maneras.
Me encontraba en Tennessee no hace mucho. Estaba en un museo, y tenían el estimado allí del cuerpo humano. Y un hombre que pesa ciento cincuenta libras [68 Kg], vale ochenta y cuatro centavos en químicos. Así que, allí estaban parados dos muchachos hablando al respecto. El cuerpo humano, Ud. tiene solo el suficiente calcio y tal y tal, y suficiente cal para rociar un gallinero, me imagino, o algo como eso en su cuerpo. Y luego Ud. se pone un sombrero de diez dólares sobre eso, y un saco de cincuenta dólares sobre ochenta y cuatro centavos, y levanta la nariz (que si lloviera, se ahogaría), y piensa que es alguien. Ahora, eso es correcto. De esa manera actúa la raza humana. Ahora, ¿no es eso correcto? Eso es correcto. Alguien, y Ud. es ochenta y cuatro centavos. Eso es correcto.
Un muchacho le dijo al otro; él dijo: “Juan, no valemos mucho después de todo, ¿no es así? Ochenta y cuatro centavos”.
Yo toqué a los muchachos; dije: “Pero, muchachos, ustedes tienen un alma que vale diez millones de mundos; cuiden eso. Los ochenta y cuatro centavos no son mucho, pero los diez mil mundos lo significan todo para ustedes.
Lucas 19:3
18 Entonces, mientras este hombrecito se quedó allí, comenzó a pensar: “¿Sabes algo? Siendo tan pequeño como lo soy, y si esa misma multitud que estaba allá abajo… Si acaso se me ha dicho correctamente, un vistazo a Él, todos lo siguen después de eso”. Eso es correcto, solo entre una vez en contacto con Él, Ud. irá a todas partes que Él vaya a partir de ese momento. Así que él dijo: “Si ellos vienen para acá, yo soy tan pequeño. La misma multitud de allá, además de toda la que vaya agregándose de por aquí y van a estar aquí, así que entonces, no estaré mejor parado aquí de lo que estaba parado allá abajo”.
Luego, él comenzó a pensar: “Ahora, ¿qué puedo hacer?”. Y si Ud. está determinado a ver a Jesús, Dios hará una camino para que lo vea. Así que comenzó a pensar: “¿Qué podía hacer?”. Luego a su lado estaba un árbol sicomoro. Pensó: “Esa es una buena idea. Simplemente me subiré al sicomoro. Cuando me suba allá, me conseguiré un buen lugar y me sentaré; y cuando Él pase, estaré solo, y lo podré ver muy bien”.
19 Pero ahora, lo que sigue: ¿Cómo se va a subir; siendo tan pequeño? Y traía puesta su mejor ropa; estaba arreglado de la mejor manera. Pues miren, al mundo le gusta el glamour; Jesús no era glamoroso; es solo un hombre común y corriente. Y la salvación hoy no es glamorosa; es solo una sencilla salvación chapada a la antigua para todos los hombres. Él no ha cambiado; Él es el mismo.
Pero el mundo piensa que Ud. tiene que vestirse de tal y tal manera. Que tiene que usar los mejores modales. Que tiene que ser algo. Como el Congresista Upshaw solía decir: “Ser algo que Ud. no es”. Y eso es correcto. Hay demasiada farsa entre la gente hoy, tratando de ser algo, trata de hablar diferente, trata de… algo que Ud. no es. Ruego vivir para ver el día cuando los hombres sean lo que ellos son. Entonces cada hombre sabrá cómo tomarlo a usted. Dios apresura el día, cuando cada hombre que afirma ser un Cristiano sea exactamente lo que él es. Si yo fuera, no creyera en Cristo, estaría en contra de Él; estaría aquí hablando en contra de Él. Pero yo creo en Él, y le amo, y estoy a Su favor; con todo lo que hay en mí, estoy de Su lado.
20 Entonces, Zaqueo comenzó a preguntarse cómo lograría ver a este Profeta mientras pasara. Y recuerde, en el hogar todo el tiempo en casa, estaba Rebeca todavía orando: “Oh, Dios, de alguna manera, abre camino para que Zaqueo entre en contacto con este Profeta hoy. Puesto que él es un buen hombre; es honesto. Y yo creo que si Tú le permites en algún momento hacer contacto con este Profeta de Galilea, yo creo que él se convertirá en un Cristiano devoto. Así que, estoy orando, Señor, que Tú ayudes a mi querido pobre esposo”.
Dios sabe que necesitamos hoy más mujeres de esa manera. Cuando la femineidad está rota, la columna vertebral de la nación está rota. Cuando las mujeres llegan a un punto como lo están nuestras mujeres estadounidenses hoy, es una desgracia la manera que nuestras mujeres estadounidenses se comportan. Saqué un recorte del periódico, que yo creo, fue alrededor del sesenta por ciento de los niños que se fueron al extranjero en esta última guerra, se divorciaron de sus esposas antes de regresar: sus esposas se fueron con alguien más de estas Plantas de la Defensa Nacional, trabajando. Ella no tiene ningún negocio en una Planta de la Defensa. El lugar de una mujer está en casa con sus hijos. Y cuando ella… Ahora, si su esposo está enfermo y ella tiene que trabajar, eso es diferente. Pero el lugar de la mujer está en casa en la cocina; y cuando deja eso, está fuera de su lugar. Exactamente correcto.
21 Y cuando las mujeres empiezan a fumar cigarrillos, como lo están haciendo hoy, e incluso mujeres que se hacen llamar a sí mismas Cristianas, fumando cigarrillos… Es la cosa más baja que conozco que una mujer pueda hacer, el fumar cigarrillos. Eso es correcto. No tengo que pedir disculpas por ese comentario. Porque si este Ángel del Señor… si Uds. lo juzgan a Él como siendo el Señor, sus probabilidades serán muy pocas cuando vengan al Tribunal del Juicio fumando cigarrillos. Eso es correcto. No tiene caso. Y es el más gran sabotaje; ese es el plan más grande de la quinta columna que tenemos en la tierra. El ochenta por ciento de las madres dan a luz bebés en los Estados Unidos —madres fumadoras de cigarrillos— no pueden criar a sus hijos como debieran al pecho; les tienen que dar biberón, debido a que adquieren el veneno de la nicotina y no llegan a la edad de dieciocho meses.
No es Rusia que va a dañarnos; nuestras morales mismas nos están pudriendo. No es el petirrojo que picotea la manzana lo que daña; es el gusano en el centro. Los Estados Unidos está derrotado por sus propias inmoralidades. Eso es correcto. Y cuando se rompe la maternidad, se rompe la columna vertebral de la nación.
22 Cuando yo estuve en Hottentot África, alguien me dijo: “Hermano Branham, ¿acaso no tienen buenas mujeres en los Estados Unidos? Todas sus canciones… tiene algo sucio sobre sus mujeres”. Solo tuve que inclinar mi rostro y alejarme. Es lo peor del mundo.
Oh, y Uds. idolatran estos ídolos de Elvis Presleys y así sucesivamente, y permiten que tal cosa entre a su casa. Saquen esa basura de su casa. Nosotros somos Cristianos. Los buitres comen de cadáveres, y nosotros no somos buitres; somos palomas. Estoy predicando sobre eso esta noche. Muy bien. Entonces si el deseo de su corazón está correcto, y su apetito está correcto, Uds. comerán y harán la cosa correcta; está en su corazón hacerlo.
23 Ahora, y el mundo quiere glamour. Ya no quieren a un predicador chapado a la antigua, del fuego y azufre del infierno, como solíamos predicarlo. Hoy en día quieren un hombrecito de cabello ondulado a la manera de Hollywood, con un pequeño saco largo de levita, y no sé qué, y que se para allí y cuenta unos chistes. Hoy tenemos demasiados chistes para el público, los Arthur Godfreys y así sucesivamente, y todos estos pequeños (lo que los llamen), de eso. Pero lo que necesitamos hoy es un Evangelio chapado a la antigua en el poder y resurrección de Jesucristo y una limpieza en la iglesia comenzando desde el púlpito hasta la bodega. Eso es correcto. Lo necesitamos, hombres y mujeres. Tenemos demasiado evangelismo de Hollywood, mucha actuación y fingimiento. Necesitamos el verdadero y genuino Jesucristo. Amén.
Entonces, ese glamour no se requiere con Jesús. Toda esa fina vestimenta que él traía puesta, su cabello tan bien arreglado, y su manto fino de Egipto nunca atraería la atención de Jesucristo. A Él no le importa qué tan pobremente esté usted vestido, o de qué otra manera está. Es su corazón lo que Él está mirando.
24 Por tanto, Zaqueo, pensó: “Ahora, no puedo trepar ese árbol. Si lo hiciera, y tuviera que bajar y encontrarme con Él, no estaría presentable”.
Hace un tiempo en mi iglesia, estaba una joven que le pedí que cantara un canto especial esa noche. Y ella era una pequeña cantante maravillosa, y provenía de un hogar humilde, muy pobre; y les era muy difícil. Y ella dijo que no podía cantar. Y le pregunté por qué. Ella no me decía la razón. Y ella salió; le dijo a otra joven que ella no tenía el dinero para ponerse una manicura en su cabello. Usted sabe, una de esas cosas rizadas. Y así que le dijo que ella… (Eso está errado, yo sé eso; no es correcto. ¿Cómo se llama? De todos modos, es un permanente… un permanente en el cabello. ¿Qué es la manicura en cualquier caso? Oh, en las uñas. ¡Oh, vaya!). Ella no tenía el dinero para ponerse un permanente en el cabello. Y yo le dije a esa joven; le dije: “¿Sabes algo? Ahora no te dejaría cantar”. Eso es correcto. No subes allá para lucirte; o para ser espectáculo delante de esas personas; tú vienes para cantar el Evangelio de Jesucristo. Eso es correcto. Cualquier otra actitud aparte de eso, Dios lo rechazaría. Verdad.
25 Entonces, Zaqueo, su pequeño manto no haría ninguna diferencia. Pero si Ud. está determinado en ver a Jesús, Dios abrirá un camino para que usted lo vea. Así que, él dijo: “No puedo entrar en ese árbol ahora. Por tanto, debe de haber otra manera”. Y Dios siempre tiene un camino. Así que, de casualidad se fijó en la esquina, y allí estaba el tambo de la basura pública. “Bueno”, pensó: “Quizás, tal vez iré allá, y tomaré ese tambo de basura, y lo jalaré hasta aquí; puedo subirme a ese tambo de basura, y trepar el árbol, y subirme bien”. Entonces, él pensó que esa era muy buena idea. Usted sabe, Dios sabe cómo bajarnos del caballo alto.
Luego, él se va a la esquina, y agarra este bote de la basura, y los recolectores de la ciudad aún no habían pasado para recoger su contenido; así que había… cada bote estaba lleno. No había ninguna otra cosa a la vista, así que él pensó: “Bueno, siendo que todos… Él escuchó que venían a la vuelta… ”Tendré que darme prisa, porque Él no está muy lejos; escucho mucho ruido“.
Usted sabe, eso como que me gusta. En todas partes donde se encuentra Jesús, encontrarán un poco de ruido. Eso como que encaja con mi disposición irlandesa, y especialmente cuando ha sido cambiada.
26 Entonces, Ud. sabe, en el templo cuando Aarón el sacerdote era ungido para entrar al lugar Santísimo, tenía una granada en el borde de su vestido y una campana. Y de la única manera que podían saber que no había muerto en la presencia de Dios, que todavía estaba vivo, era el ruido que eso hacía al caminar; ellos sabían que él todavía estaba vivo. Y pienso de las veces cuando escucho un pequeño “amén”, o “Alabado sea el Señor”, que hay una pequeña vida en alguna parte, solo un pequeño ruido de alguna parte.
Entonces, el pequeño Zaqueo, trató de jalar el bote de la basura, y no podía. Luego, él dijo: “Tendré que darme prisa”. Luego, extiende sus brazos, porque él estaba determinado en ver a Jesús ahora; y se agarra del bote de la basura; con ropa nueva puesta. Aquí viene él, caminando con el bote de la basura. Y escucha que alguien se ríe, y se fija, y es su competidor parado en la esquina, dice: “Ojalá miraran; Zaqueo tiene un trabajo nuevo”. Bueno, el fino de Zaqueo, un hombre de restaurante, se ha convertido en el recolector de basura de la ciudad.
27 Oh, se le puso roja su carita; él mira alrededor. Y usted sabe, Dios a veces hace que el venir a Jesús sea tan humilde que hace que a ustedes se les ponga rojo el rostro. Él hace que hagan cosas que Ud. ni siquiera pensaría. Pero si están determinados, lo harán.
Entonces, cuando él llega allá, Ud. sabe, su justa indignación comenzó a elevarse. Él no podía negarlo entonces. Usted sabe, como a veces la gente dice: “Bueno, voy a ir; lo averiguaré; me sentaré en la parte de atrás”. Pero cuando Ud. está sentado allí, da la casualidad que está alguien al cual Ud. le habló de la reunión criticando, da la casualidad que está allí sentado, dice: “¿Cómo está?”.
“Oh, yo… Mi…. Eso perjudicará mi negocio seguramente, ¡ah!”, ¿ven? Pero ya lo atraparon. Así que, de esa manera está Ud. esta mañana; está atrapado ahora; esta justo entre ellos. Aquí está Ud. sentado.
Entonces, su rostro se le puso rojo, Ud. sabe, y miró alrededor; él dijo: “Ya sabes… Bueno, lo dejaré ir en todo caso. Estoy decidido a llevarlo a cabo”. Esa es la manera: esté decidido a llevarlo a cabo. Dios puso en su corazón el mirar a este Jesús de Nazaret para ver si es la verdad, para ver si este gran mover de Dios viene de Dios, abra su Biblia y quédese con Ella; Esa es la manera de hacerlo.
28 Entonces, él solo tomó este bote de la basura y lo apretó, y se fue, determinado en ver a Jesús. Lo colocó debajo del árbol; allí estaba él, con su vestimenta llena de basura.
Dios sabe cómo hacer las cosas, cómo humillarlo, Ud. sabe. A veces Él lo hace de diferentes maneras, pero sabe cómo hacerlo. Él sabe cómo quitarles lo almidonado. Él sabe cómo hacer de Ud. el hombre que debe ser; Él conoce lo que está en usted. Usted está muy engreído, con mucho glamour, tiene demasiado por fuera: “Oh, mi negocio es mejor que el otro lote de carros que está allá”. Dios sabe cómo sacarles eso a veces; Él lo hace en grandes maneras, de diferentes formas.
29 Así que, Él tenía a Zaqueo parado allí junto al árbol. Luego, Zaqueo pensó: “Bueno”, y ellos se rieron, e iban para allá para burlarse de este Profeta; siguieron por la calle. Y él dijo: “Ahora, mira esto, mi reputación está arruinada. Aquí estoy parado; mi vestimenta está arruinada; mi reputación está arruinada”.
Pero Ud. apenas estás llegando a la condición para encontrar a Jesús, cuando pierde su reputación que piensa que es tan alta, y con clase, y todo; apenas está listo entonces para encontrar a Jesús. Cuando ha sido sacado todo ese almidón de usted, entonces es cuando está listo para encontrar a Jesús.
Entonces, él dice: “Me voy a subir al árbol antes de que llegue alguien más”. Así que, él trepa, y se dobla, y se sube al árbol. Finalmente llega arriba, y “No, esa rama no me aguantará”. Se fija donde dos ramas se juntan (llega a la “Y”), él dice: “Este es el lugar para que me siente, un buen lugar sólido”. Eso es correcto. Ese es un buen lugar para que Ud. se siente, donde se juntan dos caminos: el de Dios y el de usted. Allí es donde llega el cambio.
30 Así que, él se sienta en la rama, sentado allí, con la peste de la basura sobre él, astillas en sus manos: un hombre de negocios de la ciudad, Zaqueo, el gran hombre. Pero está determinado en ver a Jesús. A veces Dios puede meterlos en una condición horrible; pero si llegan a estar de esa manera y decididos a ver a Jesús, lo verán.
Luego, sentado allá arriba quitándose las astillas, él dice: “Usted sabe, justo recordé, Rebeca me dijo que ese Hombre podía estar en una audiencia de gente y discernir los pensamientos de la gente. ¿Sabes algo? Le voy a hacer un truco. Me voy a camuflar; Él no me verá en este árbol ni nadie más”.
Entonces, él se mete en las ramas, y las jala hacia él, se hace un buen camuflaje alrededor de él. Y cuando lo hizo, dejó una pequeña hoja aquí para poder levantar esa hoja y mirar, como una pequeña ventana, ¿lo ve? Dijo: “Nadie me verá aquí arriba donde estoy ahora sentado”. No se preocupe, Dios sabe en qué percha está Ud. sentado. Exactamente.
31 Luego, él se sentó allí, esperó un rato; el ruido se fue acercando más y más. Y después de un rato él dijo: “Ahora…”. El diablo estaba sentado allí hablándole, dijo: “Ahora, ¿no te ves lindo? Uno de los hombres de negocios más sobresalientes de la ciudad; tú conoces a todos los doctores; has jugado al golf con todas las diferentes sociedades y por el estilo; y aquí estás sentado, con basura encima, sentado arriba en un árbol para mirar pasar a ese santo-rodador. ¡A qué desgracia has llegado!”.
Bueno, él siguió quitándose las astillas. Después de un rato escuchó un ruido; se fijó; viniendo por la esquina, aquí venía un hombre que se miraba grande y fuerte caminando enfrente, un tanto calvo y de espalda y hombros grandes: el apóstol Pedro. “Háganse a un lado, amigos; lo sentimos; el Maestro viene en camino esta mañana, y ha estado despierto hasta muy noche; lo sentimos, Él no puede hablar con ustedes esta mañana”.
32 Aquí vienen otros once al lado: “Háganse para atrás, amigos; sentimos mucho tener que hacer esto. No es nuestra intención ser rudos, pero lo sentimos, el Maestro viene hacia esta dirección. Él está muy cansado. Él no es un hombre muy grande después de todo; y es un hombre de baja estatura. Y Él ha estado despierto la mayor parte de la noche. Y ha estado orando mucho por los enfermos; y virtud ha salido de Él. Lo sentimos mucho, pero tendrán que hacerse a un lado”.
Y a medida que empuja la multitud hacia atrás, Zaqueo, levantó su hoja y miró; él dijo: “Ahora, ¿no es eso ridículo?”. Entonces, sus ojos se posaron de esta manera, y allí estaba un amigo suyo, un hombre que tenía una niña enferma, y el médico le había dicho a este hombre que esa bebé solo podía vivir unos pocos días. El mejor especialista de Jericó dijo: “Esa bebé solo puede vivir unos días más. Tiene una fiebre tremenda, solo el primer soplo de aire frío provocaría más infecciones y mataría a la niña”.
33 Y Zaqueo dijo: “Qué ocurrencia del hombre desafiar la inteligencia de este doctor poderoso, que sacaría a una bebé de la cama para venir aquí a visitar una escena tan ridícula como esta. Pues, es un suicidio. Déjeme decirle; él debería ir al pabellón psiquiátrico. Pues, es terrible pensar que un hombre estaría así de destrozado, que haría… Debe ser un neurótico psíquico para sacar a esa bebé de la cama, cuando un médico le dijo que un poco de aire frío mataría a esa niña. Y aquí tiene a esa niña encantadora aquí abajo y privándola de los próximos dos o tres días de su vida, que podría haberse quedado, y está aquí para conocer a este fanático. ¡Oh, es ridículo!”.
Y veo a la madrecita sosteniendo a la bebé, y ella la acaricia y la besa, y la bebé casi está inconsciente. Y luego dice: “Papá, tú carga a la bebé; trataré de encontrarme con Él”.
Zaqueo mirando a través de su hojita, observando, Ud. sabe: “Veré qué pasa”.
34 Entonces, después de un rato aquí viene un Hombre doblando la esquina; no hay hermosura en Él para que le deseemos, pudo haber sido un hombrecito de hombros encorvados. Y mientras Él le da vuelta a la esquina, era el Profeta de Galilea. Y a la primera vista que Zaqueo tuvo de Él, cambió de opinión. Él dijo: “Hay algo en ese Hombre que es diferente”.
Esta pequeña madre se dio prisa, y el apóstol grande y fuerte dijo: “Dama, lo siento”.
Ella dijo: “Pero, bondadoso señor, mi pequeña bebé está al borde de la muerte. ¿Por qué no me permite nomás que el Maestro toque a la bebé mientras pasa?
“Bueno, señora, lo siento, hay otros miles parados aquí de la misma manera; el Maestro está muy cansado y agotado. Él va ahora por Su comida, y no dejaré que lo moleste”.
35 Y aquí venía Él con Su rostro inclinado, caminando, callado, manso. Y Sus pequeños oídos captaron el clamor de esa madre. Él siempre escucha eso. No importa cuán débil sea, Él conoce cada necesidad que Ud. tiene. No se puede decir ninguna pequeña oración sin que Él no sepa al respecto. Ella lo escuchó a Él, dijo: “Oh, Jehová, sé bondadoso con Tu servidora. Mi bebé se está muriendo. Permite que Tu sierva se acerque”.
Zaqueo dice: “Veré qué sucede”.
Y ella se apresura pasando al apóstol, y cae a los pies del Maestro, dice: “Maestro, mi pequeña bebé está muy enferma. Siento molestarte; Tú te ves tan agotado y cansado; pero si solo pones Tu mano sobre mi bebé, quedaré satisfecha. Hemos sido expulsados de la iglesia ahora, porque trajimos a la bebé. El doctor dijo que nunca regresaríamos si nos mezclábamos con todo esto. Pero, oh, Maestro, yo creo que Tú eres el Mesías; creo que Tú eres el Hijo del Dios viviente. Es por eso que traje a mi bebé”. ¿Podría Él rechazar eso? No, señor.
Dijo: “Pedro, guarda tu paz. Tráeme aquí a la niña”.
36 Aquí viene el padre a través de la multitud mientras todos se quedan mirando; la bebé era bien conocida en la ciudad. Y cuando traen a la pequeña bebé allí envuelta en la cobija, el Maestro apenas tocó la cobijita donde estaba la bebé acostada; de repente la niñita se levanta, y deja escapar un gran grito de gozo, y avienta las cobijas, y toma su pequeña cuerda, y se fue brincando la cuerda. Zaqueo dice: “Debe ser real. Solo Dios podría hacer eso”.
Y mientras ellos se inclinan cortésmente ante el Maestro, Él sigue adelante por la calle. El corazón de Zaqueo latía con fuerza; pensó: “Aquí viene Él; aquí viene. Ahora, Él no podrá verme, pero yo lo veré a Él. Entonces, levantaré esta hoja y lo observaré. Él no sabe dónde estoy. Por supuesto, yo soy un hombre de negocios; Él no querrá nada conmigo de todos modos, pero desearía que lo hiciera. Pero ahora estoy escondido. Así que lo observaré mientras pasa”.
37 Luego, él levanta su hoja y comienza a mirar. Jesús caminando a lo largo con Su rostro inclinado, se detiene de repente, mira arriba al árbol, dice: “Zaqueo, baja de ese árbol. Hoy voy a ir contigo a tu casa”.
Él no solo supo que él estaba allí; supo su nombre. Él conocía su corazón. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Zaqueo se convenció; él sabía quién era Él; sabía que era el Mesías. Zaqueo cayó del árbol, él dijo: “Señor, si en algo he defraudado a alguno, se lo devolveré. Haré cualquier cosa; simplemente haré cualquier cosa”.
Rebeca sabía todo esto; ya tenía preparada la cena para cuando Él viniera a su casa; la salvación había llegado a su casa.
38 Tal vez hay un hombre Cristiano de negocios o un hombre sentado aquí esta mañana por el que Rebeca ha orado. Usted sabía que Él iba a pasar por aquí esta mañana. Él sabe dónde está usted; Él lo ve. No importa cuántas hojas esté levantando; Él sabe dónde está Ud.; Él sabe exactamente dónde está Ud. sentado; Él sabe todo al respecto. Me pregunto mientras inclinamos nuestros rostros solo un momento en oración…
Padre Dios, escuchamos que Tú ibas a pasar por aquí esta mañana. Yo no conozco a estas personas; tal vez hay un Zaqueo sentado aquí. No lo sé. Tal vez una querida madre ha orado por su muchacho extraviado. Oh, él ha sido bendecido, verdaderamente. Él es un hombre de negocios; tiene una familia ahora. La madre ya ha partido, pero sus oración todavía son reales. Escuchamos un testimonio hace un rato de un muchacho errante, un padre anciano que predicó el Evangelio. Y oh, Tú siempre estás cerca.
39 Quizás ese muchacho o jovencita, lo que pudieran ser, han vagado lejos, pero simplemente entraron por la puerta esta mañana, dijeron: “Bueno, escuché que Él iba a pasar por aquí”. Solo quítales esa hoja, Señor, esta mañana. Llámalos por nombre y diles: “Hijo Mío, he venido en respuesta a tu madre, o tu esposa, o por la oración de papá. He venido a recibirte. Voy a regresar a casa contigo esta mañana. Voy a dejar este restaurante New Yorker. Voy a casa contigo. No solo voy a ir a cenar; voy a ir a quedarme contigo, hasta que te traiga de nuevo con mamá y papa´”.
Oh, Cristo, Quien conoce el corazón del hombre, que supo que Zaqueo estaba en el árbol; Tú sabías su nombre; conocías sus pensamientos; Tú estás hablándole a nuestra conciencia esta mañana y a nuestros corazones. Oramos, Dios, que Tú nos reveles nuestros pecados. Y que ese Zaqueo descienda amorosamente del árbol en este momento, bajando de la percha más alta, que descienda, y se humille a sí mismo a los pies de la cruz para decir: “Jesús, yo vengo”.
40 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, ¿habrá uno aquí esta mañana? Pudieran pensar que esto no es apropiado en un desayuno. Pero un Zaqueo, ¿está Ud. aquí? Sra. Zaqueo, ¿está Ud. aquí? ¿Le gustaría que Él se fuera a casa con usted esta mañana después de este desayuno para permanecer con usted para siempre, llevarlo un día a salvo sobre el Jordán en Sus hermosas alas? Levantaría solo su mano a Él y decir: “Con esto quiero decir que vengo a Cristo”. ¿Levantarían la mano ahora mismo? Cada rostro inclinado, solo deje que el Espíritu Santo y yo veamos estas manos.
Ven, Zaqueo, pon… Dios le bendiga. Muy bien. Dios les bendiga, Dios les bendiga. Eso es, Zaqueo. Vamos, levanta la hoja; Él está aquí. Ese es Él hablándole a usted. Dios le bendiga. Dios le bendiga hermano. Dios le bendiga. Vamos, Zaqueo; Él sabe exactamente dónde está usted; está allí mismo.
41 Oh, yo sé que Ud. ha prosperado; su negocio ha estado muy bien. Pero ¿por qué no se lleva a Jesús con usted esta mañana? ¿No le permitirá a Él ir con usted? Él ha venido por usted. Él le está revelando ahora lo que Ud. es, dándole a conocer ese pequeño asunto chueco que hizo el otro día, esa mala palabrita que habló, esa cosita burlesca que le dijo a esa mujer u hombre, Él lo sabe. Él le está hablando a usted; ese es Él hablándole a su conciencia. ¿No le da vergüenza?
“Señor, a partir de este día, desde este desayuno en adelante, hago un pacto Contigo, que un día cuando esta vida termine, y me siente en esa gran mesa más allá, el Rey de reyes salga y limpie toda lágrima de los ojos, quiero que Él diga: Bien hecho, mi buen y fiel siervo; entra al gozo del Señor”.
42 ¿Levantaría su mano, alguien que no lo haya hecho? Diga: “Recuérdame, Dios; yo ahora levanto mi mano a Ti. Sé que Tú me estás revelando mis faltas y pecados ahora. Tú conoces mi corazón. Quiero que vengas a casa conmigo de esta reunión esta mañana y vivas conmigo, entres a mi oficina de negocios. Quiero regresar y decirle a todos mis empleados que soy un hombre cambiado. Me encontré con Alguien allá en el desayuno”.
“¿Qué desayuno?”.
Oh, en aquel lugar donde los Hombres Cristianos de Negocios estaban teniendo una reunión. Yo estaba sentado en la mesa, y de repente Algo habló a mi corazón; mis pecados se levantaron como montañas delante de mí. En voz baja susurré: Dios, perdóname. Y todo se despejó, y paz entró a mi alma turbada. Creo que esta noche descansaré. Tengo paz como un río. Quiero que ustedes, empleados, sepan que voy a ser un hombre diferente ahora“.
43 Vaya a casa y vea a su esposa y diga: “Esposa, tus oraciones han sido respondidas; me encontré con Jesús esta mañana. Escuché que Él iba a pasar por ese camino; no pensé que sería así. Pero yo solo estaba sentado allí, y de repente algo me impactó. Solo pudo haber sido Él. He sido de corazón duro, he sido indiferente. Oh, he sido un miembro de iglesia, seguro, pero algo sucedió. Él vino a casa conmigo, esposa. Te voy a tratar diferente a partir de ahora. Solo observa y mira si acaso no lo hago. También voy a ser diferente con los niños; ya no volveré a beber. No sé por qué, pero he tratado de darle vuelta a las páginas, pero algo me sucedió. Voy a ser diferente ahora”.
“Oh, he profesado ser un Cristiano; seguí adelante, usé malas palabras y salí a las cosas mundanas, al cine y a los bioscopios, y vi programas vulgares. Dije chistes sucios, tomé tragos sociales con mis competidores y cosas así; pero nunca lo volveré a hacer. Algo pasó; Jesús vino a casa conmigo”.
44 ¿No quieren Uds. eso? ¿Hay otro? Ha habido cuatro o cinco que levantaron sus manos, ¿hay otro que podría decir eso? “Por gracia de Dios, ahora tomo a Jesús para llevarlo a casa conmigo; yo soy el Zaqueo. Sí, oh, pertenezco a la iglesia igual como Zaqueo lo hizo. Pensaba que estaba correcto como Zaqueo”. Zaqueo pensó que él estaba correcto, pero estaba equivocado hasta que entró en la presencia con Jesús. Ese es Él hablándole a usted; baje del árbol ahora. Dios le bendiga. Eso es correcto; eso es bueno. ¿Está seguro ahora que Él no le ha hablado a usted?
Bendito Señor: “Ningún hombre puede venir a Mí”, dice el Señor; “excepto que Mi Padre lo traiga primero”. Dios, Tú tocaste la puerta del corazón, cuatro o cinco personas en esta habitación esta mañana; Tú conoces sus corazones; Tú les hablaste: Tú los conoces. Dios, que esta sea la hora, que ellos vivan con tanta piedad, que se vayan a casa… Que puedan irse a su lugar de negocios, estos hombres que levantaron sus manos. Estas mujeres que levantaron sus manos, que se puedan ir como una persona cambiada; que su influencia sea grande en la ciudad donde viven. Que Tú los bendigas y prosperen en lo que sea que ellos hagan. Si están en los negocios, concede que sus negocios crezcan y sean más grandes. Tienen a un socio nuevo esta mañana, el Rey de reyes.
45 Que se acuerden del Sr. Ball de la botella de fruta. Que se acuerden del Sr. Kraft, del queso. Cómo es que él no podía avanzar con su queso, y un día escuchó una voz que le dijo, dijo: “Tómame a Mí como tu socio”. Velveeta. Muchos otros, Colgate; cuando tomaron a Jesús de socio, las cosas cambiaron. Que Él esté con ellos hoy, Señor.
Te amamos. Te damos las gracias por este desayuno. Te damos las gracias por esta reunión. Te damos las gracias por la comida natural; lo hicimos al principio. Ahora te damos las gracias por la comida espiritual para edificarnos y hacernos mejores hijos de Dios, más fuertes en el Evangelio, más determinados a hacer lo correcto. Hasta el tiempo cuando nos encontremos Contigo en la Cena, Señor, guárdanos, Señor; guíanos; sostén nuestra mano; camina con nosotros en las sombras. Quédate con nosotros en los terrenos pantanosos y en las arenas movedizas, hasta que finalmente nos encontremos en casa. Porque lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
Salvador, Salvador,
Escucha mi humilde clamor;
Mientras otros te invocan,
No me pases a mí.
Vamos solo a saludarnos y decir: “Dios le bendiga”. Alguien sentado a su lado, solo dese la vuelta, diga: “Dios le bendiga”. Metodista, Bautista, Presbiteriano, Pentecostal…
Escucha mi humilde clamor;
Mientras otros te invocan,
Oh, no me pases a mí.
¿No les encantan esos cantos antiguos? Simplemente lo restriega a uno. No tengo nada en contra de los cantos de jubileo; esos están bien. Pero para mí, me gustan esos cantos chapados a la antigua. Yo solo soy el tipo de Cristiano chapado a la antigua; me gusta ese Espíritu manso y gentil que le traen esos cantos a las personas. La anciana ciega Fanny Crosby escribió ese canto: Fanny Crosby, ¿qué piensas de Cristo? Ella escribió esto:
No me pases, oh gentil Salvador,
Escucha mi humilde clamor,
Mientras otros te invocan,
No me pases a mí.
Tú, el Torrente de todo mi consuelo,
(Piénsenlo),
Más que la vida para mí,
¿A quién tengo en la tierra, aparte de Ti?
¿O en el Cielo sino a Ti?
46 Ella está con su recompensa. Cuando un poeta… Un grupo de hombres vino a ella, querían que escribiera canciones mundanas. Ellos dijeron: “Sra. Crosby, se está perdiendo de una fortuna; usted debiera de escribir canciones de amor”.
Ella dijo: “Dios me llamó a escribir cantos de Él”.
“Oh”, él dijo: “Esa cosa del cielo…”. Ambos eran infieles, dijeron: “No hay tal cosa”. Dijo: “Cuando Ud. llegue al cielo… Si acaso existe tal cosa como cielo y usted llegue allá…”. Dijo: “Usted está ciega”. Dijo: “Usted nunca le verá a Él. ¿Cómo va a saber que era Cristo?”. Dijo: “No podría reconocerlo a Él porque Ud. está ciega”.
Y ella dijo: “Yo lo conoceré; lo conoceré a Él si estoy ciega”. Y cuando ellos cerraron la puerta y se fueron, ella se fue por el cuarto con las manos levantadas; escribió este canto:
Lo conoceré, lo conoceré,
Y redimida a Su lado me pararé;
Lo conoceré, lo conoceré,
Por las huellas de los clavos en Sus manos.
47 Es en esas horas de críticas que viene la tensión sobre nosotros para probarnos. Como en sus negocios o cualquier otra cosa, ellas son más preciosas que el oro. Son tiempos de pruebas, como hablé en el desayuno la otra mañana, pruebas para probarnos. Ella dijo: “Lo conoceré, porque tomaré Su mano, y sentiré las cicatrices de los clavos. Si estoy ciega, aun así lo conoceré”.
Dios les bendiga. Les quiero decir algo a Uds., hombres de negocios, ustedes Hombres de Negocios del Evangelio Completo que están aquí. ¿Saben lo que sucedió con Zaqueo? Se los diré. Él se convirtió en miembro fundador de la Asociación de Jericó de Hombres Cristianos de Negocios del Evangelio Completo.
