S.492 57-0728  Sediendo De Vida 

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OBRAS DEL MENSAJE

Sediento Por Vida

Tacoma, Washington, E.U.A.

57-0728

1 Gracias. Ciertamente les doy las gracias por esta maravillosa bienvenida y aprecio. Les quiero decir con todo mi corazón, al Hermano Rasmussen, a los ministros que están cooperando, al Hermano Sothmann, y a cada uno de los que están aquí, y a todos los que han estado en las reuniones: Ha sido una de las mejores reuniones que he estado en mucho tiempo, debido a la cooperación que han brindado de corazón, y al apoyo de su oración. Y aprecio todo lo que Uds. han aportado con sus finanzas para apoyar la reunión. Y entiendo que han levantado una ofrenda de amor para mí. Todo eso se aprecia. Con lo mejor de mi habilidad, lo gastaré para la gloria de Dios. Espero que Dios les retribuya al mil por uno. Dios les bendiga. Pueden tomar asiento.

2 [Espacio en blanco en la cinta.] Gracias, Hermano Rasmussen. Un agradecimiento de corazón a cada uno que está en la reunión, a cada uno que ha participado. Y estoy muy agradecido de esta reunión. Y solamente hay algo triste en ello, y es que solo pudieron ser cinco días. Y lo digo de corazón. Desearía poder estar todo un mes aquí, y solo poder venir.

3 Y ahora si de casualidad se encuentran aquí las personas, el conserje, o alguien del grupo que nos permitió tener este auditorio, yo quiero expresarles mi agradecimiento, también. Un lugar maravilloso, con una buena acústica, y, como el Hermano Rasmussen nos estaba diciendo, lo recibimos a un precio muy razonable. Y quiero darles las gracias, señores, y ruego que Dios bendiga cada uno de los movimientos que hagan.

4 En esta ocasión yo vengo, después de muchos momentos de pruebas, para poder llegar a Tacoma. Pero siento que esta ocasión he podido venir en el Nombre del Señor. Y de esa manera es como me gusta venir. Muchos de mis hermanos Cristianos que están aquí esta noche me preguntaron varias veces: “Hermano Branham, ¿vendrá a nuestro lugar?”. Yo les pedí que anotaran sus nombres y dirección. Yo lo archivo, y luego cuando el Señor me está guiando a un lugar, no importa dónde esté o qué tan pequeño sea, yo voy. Y entonces siento que puedo venir en el Nombre del Señor. Y pienso que así es mejor.

5 Mi corazón también se ha conmovido, al escuchar los testimonios que se han mantenido por diez años, de sanidades, desde la última vez que estuve aquí. Y acabo de conocer a un caballero en la puerta, que me estrechó la mano, y me dijo, dijo: “Hermano Branham, yo me encontraba acostado, muriendo con cáncer, comido por él, cuando Ud. vino la última vez a Bellingham”. Y dijo: “Estoy perfectamente normal y bien, y lo he estado desde entonces”. El hombre se encuentra ahora en la reunión en alguna parte.

6 Luego conocí a un hombre esta tarde que dijo… allá en Lima, Ohio, él manejó todo el trayecto desde aquí a Lima, Ohio, a una reunión. En las últimas etapas del cáncer. Los Presbiterianos, Bautistas, y los… Creo que fue la iglesia Cristiana, y el Ejército de Salvación, que patrocinaron esa reunión. Y él llegó allá estando en las últimas etapas del cáncer, y Dios lo sanó, y él se encuentra aquí viviendo esta noche como un testimonio para el Señor, y para Su gracia.

7 Y ahora, estaremos partiendo mañana temprano para Alberta. Es allá arriba en Edmonton, Alberta, donde su pastor aquí, el Hermano Rasmussen, solía pastorear. Yo estuve allá en una gran arena, donde supongo que caben unas diez mil personas, y estuve allá hace como diez años. Y luego estuvimos en Calgary en los terrenos tradicionales, pero en esta ocasión vamos de nuevo a Alberta… allá arriba a Edmonton, mejor dicho.

8 Yo iba a subir a mi niñito, a José, aquí. Pero veo que probablemente comenzó a gritar muy fuerte mientras venía, así que su madre tuvo que sacarlo. El niño pequeño que el Señor me dio por medio de una promesa. Seis años antes de que naciera, tuvimos una criatura, y el doctor le dijo a mi esposa que ya no podía tener más hijos. Tenían que ser por cesárea. Y dijo que ella no soportaría tener otro niño.
Y un día estaba en la vida de José en la Biblia, y yo comencé a llorar. Todos Uds., cuando leen la Palabra, simplemente comienzan a vivirla, pues, Uds. se regocijan. Y yo me metí a un armario donde tenía la ropa colgada, en Minneapolis, Minnesota, y yo estaba llorando y orando. Y una Voz entró al armario, y dijo: “Tendrás un hijo. Y le pondrás por nombre José”.

9 Y yo comencé a anunciarlo. Pasaron como cuatro años. Nada de José. Finalmente, nos enteramos que íbamos a tener un bebé. Unos de ellos dijeron: “¿Es José?”.
Yo dije: “No lo sé, pero José viene”.
Y cuando nació, fue niña. Bueno, entonces, cómo todos me acosaron. “Yo pensé que lo que decía el Señor era correcto”.
Yo dije: “Lo está”.
Dije: “José viene”.
Dijeron: “Quisiste decir, Josefina”.
Dije: “No, esta es Sara”. Sara y Rebeca están aquí sentadas. Así que entonces, pasaron más o menos cuatro años. Bueno, sabíamos que íbamos a tener otro bebé. El doctor dijo que sería imposible. Pero yo dije: “Ella va a tener otro”.
Él dijo: “Billy, yo nunca he dudado tu palabra”. Pero dijo: “Pero sí que estoy dudando eso”.

10 Pasaron otros cuatro años, y mi esposa iba a tener otro bebé. Nosotros estábamos muy destrozados. Ella estaba muy enferma y nerviosa. Y la enfermera que fue sanada, una de las enfermeras de la clínica Mayo, que se estaba muriendo de cáncer, la tenían en la lista de los muertos, en Louisville, Kentucky, lleva diez años en la lista de los muertos, ahora. Ella está de enfermera en el Hospital Memorial del Condado Clark, una mujer sana. Solo pesaba como cuarenta libras [18 Kg. Trad.] cuando fue sanada. Pero, la asociación del cáncer la tiene como muerta. Uds. pueden llamarles y averiguarlo. Pero ella está viva, y muy viva. Ella ha estado con cada uno de mis hijos en sus nacimientos.

11 Y la Hermana Margie se encontraba lejos atendiendo un caso, y no pudo estar en ese momento. Y ella y Meda, mi esposa, eran simplemente amigas del alma. Y una señora había estado (Uds. saben cómo es eso) profetizando, y dijo que el Señor la había enviado para guiarme a mí. Y ella se sintió agredida porque yo dije: “No, el Señor es el que me guía a mí”. Así que, ella hizo este comentario, y dijo: “Bueno…”, que el Señor iba a dejar que se cayera el avión al ir viajando yo al Sur. Pero nunca sucedió; yo me fui de todas maneras.
Ella volvió a decir que… Yo andaba en un viaje de cacería. Ella mandó un aviso por todo el país, y dijo que yo me había caído de una montaña, que tenía el brazo derecho quebrado, y que los cazadores me andaban buscando, por todas partes. Ni una sola palabra de eso fue así. Y entonces, ella le dijo a mi esposa… o, mandó decir hasta allá, y le dijo a la gente que Dios se iba a desquitar conmigo por no haberle hecho caso a ella: Mi esposa se iba a morir esta ocasión, al momento de dar a luz. Eso llegó a oídos de ella, la pobrecita. Si se le ha de dar un crédito a la familia Branham, dénselo a mi querida esposa. Ella se para entre el público y yo, treinta y ocho años de edad, con su cabeza canosa. Ella en verdad que ha peleado una verdadera batalla. Dios bendiga su alma.

12 Y, así que, yo me fui a Greens Mill, mi lugarcito secreto donde me voy a orar para resolver las diferencias. Solo voy ahí donde dobla la curva. No creo que el FBI me pueda encontrar allá atrás, en la cueva. Y yo vi esa Luz suspendida en un arbusto, moviéndose alrededor, y dijo: “Date la vuelta y regresa a tu carro. Tú Biblia va a estar abierta”. Y cuando regresé a mi Biblia, la levanté, era Natán hablando con David, decía: “Haz todas las cosas que están en tu corazón, porque Dios está contigo”.
Y luego el Señor se le apareció a Natán esa noche y dijo: “Ve y dile a David, Mi siervo: ”¿Qué no lo tomé a él de la majada, andando detrás de esas cuantas ovejas? ¿No le di un nombre como los grandes hombres de la tierra? ¿Acaso no he cortado a su enemigo delante de él por dondequiera que iba? ¿Acaso no he estado Yo con él?“.

13 Yo solo comencé a llorar. Me subí al carro, manejé hasta la casa, y ella iba saliendo a tirar la basura; pobrecita, a penas si podía caminar. Ella estaba llorando, toda nerviosa. Yo puse mi mano alrededor de ella. Le dije: “Querida, no te preocupes; todo está bien ahora”. Eso lo concluyó.
A la siguiente mañana, nació el bebé. Cuando yo estaba sentado en la habitación con otros papás que estaban esperando ansiosos, en eso llegó la enfermera y dijo: “¿Reverendo Branham?”.
Y yo dije: “¿Sí, señorita?”.
Ella dijo: “Ud. tiene un hermoso niño de siete libras y tres onzas [3 kilos 100 gramos. Trad.]”.
Yo lo miré y dije: “José, te tardaste mucho en venir. Papi está feliz de verte aquí”.
Ella dijo: “¿Le ha llamado por el nombre de José?”.
Le respondí: “Ese es su nombre”.

14 De algún modo, cuando yo estaba en nuestra iglesia… Muchos de Uds. los rocían al bautizarlos, en un bautismo infantil, eso está bien. Nosotros tratamos de seguir la Biblia. Jesús tomó en Sus brazos a los niños pequeños y los bendijo. Nosotros los dedicamos. Y en la dedicación del niñito, en el altar, de alguna forma, fui inspirado a decir: “José, tú eres el profeta de Dios”. Y tal vez cuando yo parta, oro que una doble porción del Espíritu venga sobre José para la edad venidera, si acaso hay una.

15 Hasta que los vuelva a ver, mis queridos amigos, yo les he dicho la verdad del Evangelio. He hecho todo lo que sé hacer para presentarles a Jesucristo en todas las maneras que sé hacerlo. Y Uds. han escuchado, han creído y han obedecido.
Ahora, muchos de Uds. que están sentados aquí, que no estuvieron en la línea de oración, y que tal vez no estarán en la línea de oración esta noche: Se van a dar cuenta, que semanas después de que me haya ido, que las enfermedades que estaban en su cuerpo ya fueron sanadas. Ahora, anoten Uds. eso y averigüen si eso no es verdad.

16 No había dicho esto antes, porque estaba como manteniendo un poquito abajo la presión, pero me estoy preparando para salir esta noche. Ha estado constantemente sobre toda la audiencia, esa Luz ha aparecido en la gente. De esa manera. Y yo no… algunas veces yo no puedo nombrarlos, pero sé que ellos se darán cuenta poco a poco que ha sido así, que Dios lo ha hecho. Y las cosas cuando estuvimos aquí la última vez y se les dijo que el Espíritu Santo decía que estas cosas acontecerían, hallamos que eso era verdad: y sería así y conocería los mismos pensamientos del corazón. Eso no es nada más que Jesucristo.

17 Ahora, para los que son nuevos, deseo decir esto antes de traer el mensaje, solo tomaré un momento, después la línea de oración.
Quizá esta sea la primera vez que están en una de estas reuniones. Solo quiero citar una Escritura, porque mi mensaje esta noche es sobre salvación. Yo no hago de la sanidad Divina el asunto principal. La sanidad Divina es algo que va en línea. Yo no digo que la sanidad Divina y la Salvación estén sobre la misma base. Cuando Uds. son salvos, son salvos por la eternidad. Pero cuando son sanados, Uds. se volverán a enfermar. Lázaro resucitó de la tumba, pero volvió a morir. La sanidad solamente es una de las bendiciones que van junto con la salvación. Son las arras. Es solo un anticipo y una seguridad que Uds. resucitarán en los últimos días.

18 Ahora, yo no reclamó ser capaz de sanar a alguien, porque yo sé mejor que eso, y Uds. también. No hay hombre en el mundo que pueda sanar al enfermo. No hay doctor en el mundo que pueda sanar al enfermo. No hay hospital en el mundo que pueda sanar al enfermo. No hay droga en el mundo que pueda sanar al enfermo. Si lo hubiera, los hermanos Mayo no saben nada al respecto. Ellos dicen: solo reclamamos asistir a la naturaleza. Hay un solo sanador. Ese es Dios.

19 Qué pasaría si yo me quebrara el brazo aquí afuera, dándole vuelta a la manivela de mi carro, y corro con el doctor y le digo: “Doc, sana rápidamente mi brazo; quiero darle vuelta a la manivela de mi carro”. Él me diría que necesito sanidad mental. Eso es verdad. Él puede colocarme el brazo, pero Dios es el que sana. El Señor es quien sana todo. Él puede quitar un crecimiento, sacar un diente, lo que sea, pero Dios obra la sanidad. Porque la sanidad viene siendo el desarrollo de las células, la multiplicación de las células. Y nadie puede crear, sino solo Dios.

20 Por lo tanto, en las reuniones, estos dones únicamente son para lograr que la gente reconozca la Presencia del Señor. Eso es todo lo que es. Yo no tengo que tocarlos a Uds. La única cosa que Uds. tienen que hacer es tomar la Palabra de Dios y creerla. Ud. pudiera sanar estando en un campo de maíz, en el bosque, de la misma forma que puede serlo en esta iglesia. De la misma manera. La sanidad es la obra terminada que Jesucristo compró para Uds. en el Calvario. Igual como Él compró la salvación de Uds.

21 Alguien dijo: “Bueno, yo fui salvo hace diez años”.
Discúlpeme, pero Ud. no lo fue.
“Yo fui salvo anoche”.
Discúlpeme, usted no lo fue. Ud. fue salvo hace mil novecientos años, cuando Jesús murió en el Calvario. Ud. solo lo aceptó hace diez años, o anoche. Ya es una obra terminada. Todo terminó en el Calvario. Y cada atributo de la expiación es tan real para cada individuo esta noche, así como lo fue la mera tarde que fue hecha en el Calvario. Y será así hasta que Jesús venga. Después ya no lo necesitaremos.

22 Ahora, en la reunión, el discernimiento es como lo que atrapa a la gente. Ahora, desde que yo era un bebito, esas visiones han venido. Y probablemente la gente lo pueda cuestionar. Acérquese a quien haya estado en una de las reuniones, alguien que haya sido llamado. Las supersticiones empiezan a surgir, las dudas. Dicen: “Oh, bueno, Ernie Fandler…”. Un hombre, un científico, ahora inventó una medicina; tienen una medicina que es la cura para la artritis… o, para ayudar a la artritis: toman el ácido, que se deposita en el hueso. Está ahora en la Asociación Médica, y la van a fabricar los Hombres de Negocio del Evangelio Completo. Acaban de levantar una planta en California de un millón de dólares.

23 Y cuando venía bajando por el camino desde Alaska, él vio un señalamiento en Canadá allí en… (¿Cómo se llama… justo abajo de Dawson Creek?) Grand Prairie. Y él fue para allá y se fijó en esa línea de discernimiento. Él dijo: “¿Sabes qué? Hay alguien en la reunión. Él los conoce a todos, así que yo los voy a engañar”.
Fue para allá y se consiguió a un indio, y lo trajo al lugar. Le dio una tarjeta de oración y lo puso en la línea. Cuando el viejo indio subió por la línea, se le dijo cuál era su nombre, de dónde venía, y cuál era su problema. Y dijo: “Ud. tiene a un niño enfermo sentado por allí, que está estudiando para llegar a ser un ministro”.
Él dijo: “Eso es correcto”.
Yo dije: “Este hombrecito que está sentado allí, un hombre blanco, un suizo: Él está lleno de superstición, así que él solo fue y te trajo para que vinieras con este propósito. Ernie simplemente se desmayó y cayó allí en el piso. Justo después de eso, él recibió el bendito Espíritu Santo. Amigos, con mi Biblia delante de mí, es real y de parte de Dios.

24 Ahora, cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, Él hizo la misma cosa. Y ahora una palabra más: El profeta dijo que vendría un día cuando no sería llamado ni día ni noche. Todos los que leen la Biblia saben eso. Pero en la tarde, habrá luz.
Ahora, cuando el sol se levanta, es en el Este, y viaja hacia el Oeste. La civilización ha viajado junto con el sol: del Este yendo al Oeste. Nosotros estamos en la Costa Oeste. Es el último mensaje. El sol brilló sobre la gente del Este. En el día de Pentecostés, Dios volvió a restaurar a la iglesia, y le dio dones. Él subió a lo alto y le dio dones a los hombres. Y después que partieron los apóstoles, ha habido un día que no ha sido ni de día ni de noche. Ellos tuvieron la suficiente luz para caminar, tuvieron iglesias, organizaciones, las personas aceptaron a Cristo. Tuvieron la suficiente luz para caminar y entender a Cristo.
Pero, hermano, hermana, sobre este mundo gentil y gente del Oeste, el sol se está ocultando. Y la misma luz que brilló en el día de Pentecostés está destellando sus últimas luces sobre la tierra. El mismo Cristo que estuvo aquél día, está aquí hoy. Habrá luz en el tiempo del atardecer. Estoy feliz de conocer esto en mi corazón, que nosotros estamos caminado en la luz del atardecer. Dios les bendiga a todos.

25 Ahora, antes de volver a abrir la Biblia… Cualquier hombre que es capaz de mover sus manos es capaz de abrir la Biblia. Pero nadie puede hacer que lleguemos a un entendimiento, sino Cristo, Él mismo, el Autor. Por lo tanto, inclinemos nuestros rostros solo por un momento y pidámosle a Él que nos abra la Palabra.

26 Bendito Señor, que Tus bendiciones eternas descansen sobre este pueblo. Salva a los perdidos esta noche. Trae de vuelta a quienes una vez te conocieron y se han alejado. Sana a los enfermos y afligidos. Que está reunión sea recordada por mucho tiempo en los corazones de estas personas. Y que pueda ser para ellos igual como con aquellos que venían de Emaús, después de la resurrección, esa primera hermosa mañana de resurrección, cuando Jesús caminó con los hombres, habló con ellos. Pero cuando Él estuvo a solas con ellos y cerró la puerta, Él mismo se dio a conocer por una cierta manera de hacer las cosas igual como las había hecho antes de Su crucifixión, y ellos supieron que era el Cristo resucitado. Por Tu Presencia, que podamos irnos como esos discípulos —no solo a Jerusalén, sino a lo último de la tierra. Diciendo: “Ciertamente, Jesús resucitó de los muertos hace mil novecientos años, y todavía está vivo. Porque ¿no ardían nuestros corazones en nosotros mientras Él nos ministraba?”.

27 Que cada ministro sea alentado. Bendice a aquellos que cierran sus iglesias para cooperar con esta reunión. Dios, permite que sus iglesias crezcan. Bendice a cada iglesia en la ciudad, por todo el país, y nación, y mundo. Y que finalmente llegue el día cuando habrá un gran encuentro y un gran sacudimiento justo antes de que el cuerpo de Cristo sea sacado. Perdona nuestros pecados. Danos de Tus bendiciones esta noche. Manifiéstate Tú mismo. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesús. Amén.

28 Solo para la lectura de la Palabra, vamos a ir a Salmos 63 y leer solo uno o dos versículos.
Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas,
Para ver Tu poder y Tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.
Porque mejor es Tu misericordia que la vida, mis labios te alabarán.
Tenemos aquí una de las Escrituras más inusuales. Nunca olvidaré la primera vez que leí esa Escritura. Yo no podía entender a qué se refería el Salmista cuando dijo: “Mejor es Tu misericordia que la vida”. Y yo no puedo pensar en nada más grande que la vida. Así que, me preguntaba qué estaría pensando el Salmista… o, hablando, cuando él dijo: “Mejor es Tu misericordia que la vida”.

29 Por lo tanto, debe haber algo que él tenía en mente. Así que, después de estudiar un rato, comencé a recordar que “vida” tiene muchos significados distintos. Algunas veces vida (lo que la gente llama vida) en realidad no es vida. Es una vida pervertida. Porque en realidad solamente hay una vida, y esa es la Vida Eterna. Y hay una Vida Eterna, y esa vida viene de Dios. Ahora, lo eterno no tiene final, tampoco tiene un comienzo. Y ahora, cualquier cosa fuera de eso es algo pervertido.

30 Ahora, el pecado no es otra cosa más que la justicia pervertida. Si pudiera aclarar esto… Es lícito, y honorable que un hombre tome una mujer para sí mismo, y que ellos tengan hijos. Pero, una mujer que no está casada con este hombre, pudiera vivir con él como esposa tanto como su propia esposa legal pudiera hacerlo, pero sería una perversión. Así que, toda injusticia es la justicia pervertida. Así que, en la vida, la vida pecaminosa no es sino la verdadera vida, la vida eterna, pervertida.

31 Ahora, muchos piensan que el beber, el apostar, que eso es vida. Muchas veces la gente se mete en la cabeza… Parecido a una joven encantadora: ella pudiera ser bonita, y pudiera estar muy bien vestida, caminar por la calle. Y los muchachos le silbarán, y ella girará sus hombros, y reirá, y se fumará un cigarrillo, y ella piensa que eso es estar viviendo. Pero la verdad es que eso ¡es muerte! La Biblia dice: “La mujer que vive en placer, está muerta aún mientras vive”. Es vida para la carne, pero es muerte para el espíritu y el alma.
Muchas veces, los jóvenes se vuelven muy populares, y salen con el montón, y consiguen demasiado de beber. Y se colocan en el piso y solo se convierten en un payaso o en un imitador, y avientan sus manos para arriba y dicen: “¡Esto es vida!”. Oh, mi hermano decrépito, ¡eso es muerte! “La paga del pecado es muerte”. Pero Uds. le llaman vida.

32 Hace un tiempo, yo estaba en una gran ciudad, y estábamos llevando a cabo un avivamiento. Y esa noche cuando subí a mi habitación, había estado un pequeño club, o una logia conocida de América, estaban teniendo allá su jubileo, o alguna clase de convención. Y me fijé que la gente estaba bebiendo, y comportándose de esa manera. Este gran hotel con cientos de habitaciones… Y a medida que me subieron a mi piso, y que estaba saliendo del elevador, comencé a caminar por mi derecha, y escuché a alguien comportándose de cierta manera. Y yo miré, que venían por las puertas, y eran dos mujeres jóvenes, probablemente entre veinticinco o treinta años; probablemente eran madres, se habían quitado sus anillos de matrimonio. Estaban en ropa interior y los hombres las estaban jalando de un cuarto a otro. Yo me puse en la sombra para observar y para orar por ellas cuando pasaran.

33 Y cuando salió una de ellas… Las dos eran mujeres bonitas, quizá con un esposo en casa cuidando a los niños. ¡Y a eso le llaman diversión inocente! ¡Es pecado al máximo! Dios los hará responder por eso. Y Él no los tendrá por inocentes.
Y cuando salieron, e iban pasando, traían cierta clase de botellas de bebidas alcohólicas en su mano, se la pasaron una a la otra. Demasiado borrachas como para hablarles. Y una de ellas levantó la botella y le dio un trago y se la pasó a la otra y dijo: “¿Qué si nuestro viejo supiera que nos estamos divirtiendo tanto de esta manera?”. Y la otra lanzó su pie muy arriba en el aire y se levantó la prenda hasta la cabeza y gritó: “¡Yupi! ¡Esto es vida!”. Yo salí y me puse allí en medio del piso. Le dije: “Dama, ¡eso es muerte!”. Ellas agarraron la botella de whisky y se fueron al cuarto tan rápido como pudieron. “Pero ella que vive en placer aún viviendo está muerta”.
Eso no es vida; es muerte. Esa clase de vida se torna tan miserable al punto que los hombres toman una pistola y se vuelan los sesos. Ud. no pudiera decir que esa es la clase de vida de la que David estaba hablando. No, es una vida pervertida. Es una vida que el diablo está tratando que Ud. viva.

34 Ahora, noten, es una vida pervertida, el diablo la está inspirando. Esa vida se torna miserable. Yo nunca he visto en todas las etapas desde el rico hasta el pobre. He tenido el privilegio de estar en palacios de reyes, de allí hasta la guarida del barrio más bajo. Y nunca he visto a un pecador contento en toda mi vida. Eso es correcto. No hay felicidad o contentamiento fuera de Jesucristo. Los he visto tan ricos al punto que andan con guardaespaldas. Y los he visto tan pobres al punto que tienen que mendigar por un trago de whisky. Y tanto en uno como en otro no hay satisfacción en el pecado. ¿Entonces por qué le llaman a eso vida? ¿Cómo pueden llamarlo vida cuando se la quieren quitar? Eso no es vida.
Ahora, si el diablo no los puede hacer que hagan algo así, él ha hecho otra cosa. Él lo dejará que sea un caballero, y Ud. pagará sus deudas con honestidad, tratará bien a su vecino, aún Ud. se unirá a la iglesia, y pensará que tiene vida, pero eso aún es muerte. “Porque, excepto que el hombre nazca de nuevo, de ninguna manera entrará en el reino”. Si el diablo no puede impedir que usted vea una verdad, entonces él lo empujará al extremo de alguna parte.

35 Por lo tanto, unirse a la iglesia no es vida. Cantar himnos no es vida. Predicar el Evangelio no es vida. Solo hay una manera en la que Ud. puede tener vida: es conocerle a Él. Ud. no tiene vida por conocer el catecismo de su iglesia. Ud. no tiene vida por conocer la Biblia. Ud. tendrá vida conociendo a Cristo por el previo perdón de pecado, es la única manera como Ud. puede tener vida.

36 Y noten, otra vez. ¿Qué le hace a Ud. intentar pasar un gran tiempo como ese? Es porque Dios los ha hecho para que anhelen vida. Dios los hizo, la hechura de Uds. No hay hombre o mujer en la tierra esta noche, tampoco ha existido hombre o mujer en la tierra esta noche… o, que haya estado en la tierra alguna vez que no haya anhelado algo, con una sed de placer. Y Dios puso esa sed en Uds. Y Él hizo esa sed para que Uds. pudieran tener sed de Él. Y ¿cómo se atreven a intentar apagar esa bendita sed Santa que Dios puso en su corazón para que tuvieran sed de Él, y tratar de apagarla con el pecado? ¿Cómo se atreven a intentar apagar esa sed Santa de algo con algún programa vulgar de la televisión, en lugar de ir a la iglesia del Dios viviente? ¿Cómo se atreven a introducir en sus cuerpos whisky, cigarrillos y drogas, y usar sus ojos para la lujuria para satisfacer esa bendita sed Santa que Dios ha puesto en Uds. para que pudieran tener sed de Él?
Dios lo hará responsable, mi amigo, en el día del juicio, si Ud. no satisface esa sed tomando de la fuente inagotable de la Fuente de Vida. “Todos aquellos sedientos, vengan. El que quiera, tome gratuitamente del agua de la Vida”. Es eso por lo que Ud. está sediento.
Usted anda corriendo de iglesia en iglesia. Cada vez que sucede una cosita, Ud. corre a eso. Se levanta algún pequeño ismo y Ud. se va detrás de eso. Oh, es tan buena: solo venga a la fuente que está llena de la Sangre que fluye de las venas de Emanuel, cuando los pecadores se sumergen bajo su raudal, pierden todas sus manchas de culpabilidad.

37 Se decía que en una ocasión un gran explorador marítimo iba pasando por una isla, y las mujeres cantaban tan bonito al punto que los marineros entraban al lugar. Sus hombres les ponían una emboscada, y en cuanto entraban, los hombres salían de la emboscada y los asesinaban, y tomaban sus barcos y los usaban para sus propios propósitos. Este gran explorador marítimo quería escuchar esa música, así que le puso tapones a los oídos de los marineros, e hizo que ellos lo amarraran al mástil, y navegó por un lado de esta isla. Y cuando los nativos vieron que venía el barco, las mujeres salieron con sus encantamientos y sus hermosas canciones, y cantaron. Y él gritó para que sus marineros lo desataran. Él ya había dado las órdenes y navegaron inmediatamente hacia puerto. Pero los marineros traían los tapones en los oídos, y no se los podían quitar (por órdenes suyas) hasta llegar a un cierto lugar.

38 Y después de haber estado gritando alrededor del mástil, donde él estaba amarrado, finalmente llegaron a su destino. Los marineros lo desataron, se quitaron los tapones de los oídos. Y mientras estaban en la ciudad, ellos estaban en un gran edificio. Y había allí unos cantantes famosos. Y cantaron unos cantos del Evangelio con un gran poder del Cristo vivo. Y cuando comenzaron a navegar de regreso por el mar, ellos le dijeron: “Oh, explorador, ¿permitirás que te atemos al poste para que no te veas en la tentación de entrar?”.
Él dijo: “No, solo déjenme en paz. Yo he escuchado algo mucho mejor al punto que ese sonido ahora está muerto para mí”.
Hermano, cuando un hombre viene alguna vez a la Fuente de Cristo, y recibe el bautismo del Espíritu Santo, las cosas del mundo están tan muertas, usted no se tiene que preocupar de que él participe más de ellas. Él ha encontrado algo mucho mejor. Qué tan cierto es eso.

39 Sediento. “Oh, tengo sed de Ti”, dijo David. “Mi alma tiene sed como en tierra seca y árida donde no hay aguas”. David era un hombre del bosque. Él conocía lo que era lidiar con la vida salvaje. Así que, en (yo creo) el Salmo 47, él escribió esto: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti, oh Dios el alma mía”.
Ahora, en África y en diferentes lugares donde he ministrado, un venado (un ciervo es un venado)… Y algunas veces los perros salvajes se van detrás de estos pequeñitos. Y tienen una manera astuta de derribar a su venado. Ellos agarran al venado. (tienen unos colmillos). Y agarran al venado justamente sobre la base de la oreja, le encaja sus colmillos y columpia su peso. Un lobo hará la misma cosa. Le corta el cuello al venado. La vena yugular se extiende por ese lado; y cuando esos grandes colmillos cortan por ese lado, el venado muere inmediatamente.

40 Otra manera que tienen de hacerlo. Si no pueden agarrar por detrás de la oreja, el cuello, lo agarran por el costado. Y cuando el perro, o el lobo, agarra al venado por el costado, avienta su peso hacia abajo, y lo tumba. Y luego los perros lo cubren en unos cuantos minutos. Y lo desgarran de un lugar a otro, parte por parte.
Ahora, algunas veces, con una maniobra rápida, ellos se pueden escapar de ese perro salvaje. El perro lo puede agarrar y si él no tiene un buen agarre, si el venado salta de lado hará que… el perro que se aferra al costado le arrancará un pedazo de carne. Y el venado rápidamente, si no está muy mal herido, puede algunas veces escapar del perro. Pero no se puede ir muy lejos. Está sangrando, a menos que encuentre agua.

41 Yo les he disparado a los venados y los he observado. Si logra llegar al agua, puede sobrevivir. Pero si no encuentra agua, está acabado. Y David, dando la más hermosa expresión: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas”. El venadito está herido, sangra de muerte. Es el agua o la muerte —inmediatamente. ¿Se lo pueden imaginar: caliente, sangrando, los sabuesos justo detrás de él? Y a medida que levanta su cabeza, él olfatea, observa, anda buscando agua. Él debe encontrarla o morirá.
Wow, mi amigo decrépito, los sabuesos del infierno vienen detrás de cada uno de Uds. esta noche. Debemos encontrar a Cristo o perecer. “Mi alma tiene sed de Ti, así como el ciervo brama por las corrientes de las aguas”. Él tiene que llegar a Cristo, o morirá.
Eso es para la iglesia. Eso es para la nación. Eso es para el mundo.

42 Miren la condición en la que estamos esta noche. Pues, en Moscú, ellos pueden lanzar una bomba sobre este edificio. Guiado por radar, cronometrado por el radar y las estrellas, pueden lanzarla en cualquier parte que ellos quieran, y eso producirá un hueco en la tierra de ciento setenta y cinco pies [52 metros] de profundidad, con una circunferencia de quince millas [24 km]. Tienen su dedo puesto en el gatillo. Y estamos sentados en esta nación con el mismo tipo de arma para dejar caer una sobre ellos. Solo es cuestión de ver quien lo aprieta primero. Después algo va a acontecer. No es de extrañar que el mundo esté temblando por todas partes esta noche. Hay un gran drama preparado.

43 En una ocasión, allá en Sudáfrica, andaba cazando leones. Y me fui por detrás de una multitud nativa. Y yo escuché algo, y era una pequeña oveja. Y estaba pastando muy bien. Y después de un rato, la pequeñita por algún motivo se empezó a poner muy nerviosa. Y yo pensé: “¿Qué le pasa al animalito?”. Utilicé mis binoculares, y no podía ver nada. Pero ella estaba tan inquieta, habiendo estado tranquila unos minutos antes de eso. Y de casualidad tenía los binoculares apuntando sobre la hierba amarilla, y noté dos orejas que sobresalían. La ovejita no podía ver a ese león. Pero había un instinto en esa pequeñita que le hacía saber que el problema estaba a la mano. Estaba tan nerviosa que no podía comer. Y yo observé ese drama a medida que el león venía agachado, como un gran gato, con la maleza así de alta. Él podía oler el cordero, pero el cordero no podía olerlo a él. Pero el cordero tenía un instinto que le decía que la muerte y el problema estaban cerca.

44 Y si Dios… ha hecho a la oveja para que pueda saber cuando el problema está cerca, ¿cuánto más le ha dado Él al hombre el saber que el problema está cerca? Es tiempo de venir a Cristo. No trate de apagar esa sed con las cosas del mundo. Es una vida pervertida que lo mandará a Ud. al infierno. Pero renuncie a sus caminos de pecado, y busque a Cristo y Su justicia. Porque yo os digo, en el Nombre del Señor, Jesucristo, que el Hijo de Dios, está parado aquí en este edificio esta noche.

45 Como dijo Juan de antaño: “Mas en medio de vosotros ha estado a quien vosotros no conocéis”. Y el Cristo resucitado, por cinco noches seguidas ahora, se ha manifestado a Sí mismo aquí en la plataforma y allá en la audiencia. Eso es lo que Uds. en realidad quieren. Eso es lo que Uds. necesitan. Por lo tanto, mi amigo, esta noche, así como está observando esta reunión, así como está escuchando ahora, ruego que Dios le esté abriendo una fuente, para que pueda tomar de esa fuente para que no vuelva a tener sed. Piénsenlo, mientras inclinamos nuestros rostros solo por un momento para orar.

46 Solo piense un minuto. La muerte viene detrás de Uds., galopando. Ya sea que Ud. sea joven o anciano, se lo llevará de todas formas. ¿Quiere venir ahora a las aguas de vida gratuitamente? Mi amigo pecador, esta pudiera ser nuestra última vez que nos veamos en este mundo. ¿Pudiera levantar su mano solo un momento y decir: “Dios ten misericordia de mí un pecador; hermano Branham, recuérdeme en oración, yo levanto mi mano?”. ¿Alguien en el piso de abajo? Sean honestos con Uds. mismos ahora. Dios le bendiga, dama.

47 Alguien más dirá: “Recuérdeme en oración, Hermano Branham. Dios, te quiero aceptar ahora mismo, aceptar a Tu Hijo como mi Salvador personal”. ¿Podrían levantar su mano? ¿Alguien más en el piso de abajo? Dios le bendiga allá atrás, mi hermano. Alguien… Dios le bendiga por aquí, mi hermano. Dios le bendiga allá hermano. Dios le bendiga aquí atrás, hermano. Eso es bueno. Allá atrás a mi derecha. El Señor les bendiga. Eso es bueno. ¿Hay alguien más que levantará su mano y dirá: “Hermano Branham, recuérdeme en oración ahora mismo?”. Mientras estamos ya por finalizar el servicio. Diga: “Recuérdeme a mí, quiero aceptar aquí a Cristo como mi Salvador personal”. ¿Levantarían su mano? Diciendo: “Recuérdeme, Hermano Branham”. Muy bien. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, hermana. Yo sé que hay muchos de ellos que están aquí.
¿Podrán levantar tan solo su mano? Uds. pueden hacer tanto así. En el piso de abajo ahora, ¿lo pudieran hacer antes de irnos a los balcones? Son como unos quince. Dios les bendiga allá atrás. Yo veo su mano. Dios le bendiga. Dios le bendiga, mi hermano en la parte de atrás. Eso es bueno.

48 “Oh, Hermano Branham, yo sé, voy a la iglesia, pero yo… yo…” Dios le bendiga, la hermana que está aquí. Dios le bendiga aquí, dama. “Yo voy a la iglesia, pero yo… yo sé… yo sé que no estoy bien. Y yo quiero estar bien. Dios sabe que quiero estar bien”. ¿Levantaría su mano? Los balcones que están a mi derecha. ¿Alguien allá arriba dirá: “Hermano Branham, recuérdeme a mí?”. Dios le bendiga, joven. Dios le bendiga, dama. Alguien más que diga… Dios le bendiga, dama. Eso es bueno. “Recuérdeme a mí, Hermano Branham, ahora mismo en su oración, cuando empiece a orar. Yo creo en Ud.”. Dios le bendiga, hermano.
Yo ahora quiero levantar mi mano y decir: “Yo creo en Jesucristo, y Hermano Branham, recuérdeme en oración”. Antes de salir de este edificio esta noche, ¿no lo hará usted? Levante su mano, y yo en verdad que lo haré, y Dios lo verá a Ud. ¿No lo hará? Allá arriba en los balcones a mi derecha. Una vez más por todo el lugar. Dios le bendiga, señor, aquí mismo. Yo veo su mano. Dios le bendiga, al niñito que está sentado aquí abajo. Eso está muy bien. ¿Hay otro? Dios le bendiga por aquí, jovencito. Yo veo su mano y Dios de seguro la ve.

49 “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti, oh Dios el alma mía”. ¿Levantaría su mano, diciendo: “Recuérdeme”? Por aquí en el balcón ahora, a mi derecha. Ahora atravesaremos y nos iremos a la izquierda, a mi izquierda. ¿Alguien por aquí levantará su mano y dirá: “Hermano Branham, recuérdeme en oración. Tengo una necesidad. Me doy cuenta que amo beber de esa fuente. Quiero estar bien, por sobre toda cosa en el mundo. Porque me doy cuenta que no queda nada más?”. ¿Levantaría su mano? ¿Alguien en el balcón de la izquierda? Diga: “Recuérdeme a mí”. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga allá abajo, hijito. Dios le bendiga por allá al final del balcón. Eso es correcto. Dios les bendiga allá arriba. Eso es bueno. Dios les bendiga aquí arriba, mi hermano. Ciertamente Dios ve su mano.

50 Ahora, sea honesto con Ud. mismo. Yo les digo en el Nombre de Cristo: Estamos en Su Presencia. Ahora mismo, los ojos del Señor Jesús están sobre este grupo de gente que está sentado, mirándolos. Si eso no es verdad, yo soy un falso profeta. Dios le bendiga, hermana, aquí abajo en las hileras de abajo. Yo la veo. Dios le bendiga aquí, dama. ¿Hay alguien más en el edificio? ¿En alguna parte? ¿Parados alrededor, donde sea? Dios le bendiga, la dama sentada aquí en el balcón a la derecha. Eso es bueno. Dios ve su mano. Hay un Ángel que lo está registrando.
Uno de estos días, cuando quizá el médico visite su hogar —tal vez antes del amanecer— le tome el pulso, mueva la cabeza y diga: “No hay nada que se pueda hacer, Ud. se está muriendo”. Cuando Ud. esté presionando una almohada de muerte, y las venas heladas se enfríen en sus brazos, Ud. estará feliz de haber levantado su mano a Cristo. Pero si Ud. debía hacerlo y Dios le dijo que lo hiciera y Ud. no lo hizo, qué mano tan más fría para tomar. Será muy tarde para tomarla entonces. Ahora es el tiempo para que tome su decisión. “Si os avergonzáis de Mí…”.
Dios le bendiga en la parte de atrás, señor. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga allá atrás, señora. Dios le bendiga, señor, allá atrás. Dios le bendiga, mi hermano, allá atrás. Dios le bendiga, muchachito. “Aquel que me confesare delante de los hombres, Yo también le confesaré delante de Mi Padre y de los santos Ángeles. Si se avergüenza de Mí delante de los hombres, Yo me avergonzaré de Uds. delante de Mi Padre y de sus santos Ángeles”.

51 Yo les amo. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿Por qué hace eso tan directo?”. Dios le bendiga, señor. ¿Por qué hace eso tan directo?“.¡Oh, hermano, si Dios le ha dado el privilegio de entrar y ver más allá de la cortina del tiempo! Esto que Uds. ven suceder aquí en las reuniones. Ese Espíritu que viene y lo saca a dimensiones que el mundo no sabe nada al respecto. Yo sí sé de lo que estoy hablando. Yo no digo eso jactanciosamente. Lo digo con reverencia, con humildad. Y yo sí sé, que sin Cristo Ud. está perdido, hermano. No hay nada en el mundo que lo pueda salvar. Y no sea engañado por ser capaz de hacer buenas obras, o por unirse a la iglesia. Es solo otra vida pervertida.
Cualquier cosa que Ud. pueda hacer por sí mismo no es de Dios. Dios ayuda a aquellos que no pueden ayudarse a sí mismos. Si Ud. solo deja de beber, dice: “Yo sé que debería dejar de beber. Quiero que todos oren por mí, que yo deje de beber”. Y luego Ud. sale y dice: “Si yo alguna vez vuelvo a beber, que uno de los muchachos me golpee en el rostro”. Y ellos hacen eso unas cuatro o cinco veces y Ud. deja de beber. Eso todavía no ha hecho ni una sola cosa. Eso no tiene nada que ver con Dios. Es un nacimiento el que viene a Ud., y esas cosas automáticamente se van. ¿No lo aceptarán a Él ahora mismo? ¿Pudiera haber alguien más antes de orar? Muy bien, inclinemos ahora nuestros rostros.

52 Señor Dios, Creador de los cielos y de la tierra. Sin duda algunas de estas personas que están sentadas aquí esta noche levantaron la mano ante esta gran hueste, treinta o cuarenta personas, que es gente que lleva mucho tiempo pensando en estas cosas. Ellos han sido sacudidos, pero esta noche, de alguna manera, con este pequeño mensaje entrecortado, Dios ha hablado a sus corazones. Porque está escrito en la Palabra: “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trajere primero”. Y está escrito también: “El que oye Mis Palabras y cree en el que me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a vida”.
Ellos ya no se tienen que preocupar. Si es que fueron sinceros de corazón, todas las cosas viejas han pasado. Nunca vendrán a juicio o condenación. Ellos han aceptado a Cristo como su Salvador, y ahora son miembros de Su cuerpo, y ese cuerpo ya fue juzgado. Dios no puede juzgarlo otra vez. “Y cuando Yo vea la Sangre, pasaré de vosotros”, dice la Escritura. Dales la Vida Eterna. Dales salud, felicidad, y gozo. Que ellos puedan encontrar una iglesia en casa en algún lugar cerca de donde viven. Y que allí, sean un miembro fiel del cuerpo de Cristo hasta que Tú los llames al hogar.
Después que ellos puedan escuchar decir en el día final: “Muy bien hecho, Mi buen y fiel siervo. Entra ahora en el gozo del Señor que ha sido preparado para ti desde la fundación del mundo”. Concédelo, Señor. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, a medida que te los presento como frutos de este mensaje. Guárdalos, oh Dios, por Tu Palabra y Tu fuerza. Amén.

53 Me doy cuenta que tuve que cortar un poquito mi mensaje esta noche. Y estando un poco consciente de eso, uno no puede pensar tal como debería. Pero tengo la esperanza que de alguna manera Dios lo establezca en los corazones de los Cristianos, también. La Biblia dice: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”. [Espacio en blanco en la cinta]. ¡Oh, mi alma tiene sed de Él!

54 Y ahora, amigos, cada uno de Uds. que levantaron la mano, unos… por lo menos treinta o cuarenta personas esta noche, mientras pecadores que aceptaron a Cristo… Si es que leo bien mi Biblia, el mismísimo minuto que Uds. levantaron la mano, si lo dijeron con sinceridad de corazón, Uds. llegan a ser miembros de Cristo. Jesús dijo… Yo sé que tenemos maneras distintas, y varias personas piensan que Uds. deben bautizarse primero y que deberían hacer esto o lo otro, pero Jesús dijo: “El que oye Mis Palabras y cree en el que me ha enviado tiene Vida Eterna”. En lo que a mí respecta eso lo concluye.

55 Ahora, Ud. dice: “¿Qué significa el levantar la mano, Hermano Branham? ¿Fue eso suficiente?”. Absolutamente, yo dije esto la otra noche (sigue repitiéndose): De acuerdo a las leyes de la ciencia, Ud. quebrantó toda ley y desafió a la ciencia cuando levantó su mano. Uds. son una criatura de esta tierra y la gravedad de la tierra mantiene sus manos abajo, en realidad.
Pero hubo un espíritu en Uds., algo sobrenatural que la ciencia no puede encontrar. El Espíritu Santo lo habló. Y Uds. desafiaron la ciencia al levantar sus manos a su Creador: “Por medio de esto, yo ahora te acepto como mi Salvador”. Fue una decisión que tomó su alma que desafió la ciencia y la gravedad, dijo: “Yo acepto a Jesús como mi Salvador”. Atestigua que Ud. es un Cristiano.

56 Dios bendiga sus almas valientes, es mi oración. Y tan pronto termine este servicio de sanidad, les voy a pedir que vengan para acá y que se paren en este altar, y solo ofrezcan una palabra de agradecimiento a Dios. Eso los fortalecerá.
Prométanme eso, que mañana irán a hablar con el pastor de alguna de estas buenas iglesias que hay aquí alrededor. Díganle: “Pastor, en la reunión la otra noche, yo me sentí raro. Algo tocó mi corazón. Yo levanté mi mano mientras el ministro preguntaba si había alguien que quisiera aceptar a Cristo. Y yo lo hice. Y algo me sucedió en ese momento. Me siento como una persona diferente”. Uds. ahora están empezando a vivir. Díganle: “Quiero llegar a ser un miembro de su iglesia. Le voy a ayudar a hacer todo lo que pueda para honrar a Jesucristo”. Él estará contento de recibirlo. Yo sé que lo hará. Y él lo apreciará. Dios lo apreciará. Ud. encaje con el resto de los Cristianos ahora y sea un verdadero obrero.
¿Cuántos Cristianos de los que están aquí le dan la bienvenida como hermano y hermana en el cuerpo de Cristo? Levanten sus manos a Dios, que Uds. le dan la bienvenida a quienes levantaron sus manos hace un rato, en el cuerpo de Cristo. Dios les bendiga.

57 Ahora bien, lo que sigue es el servicio de sanidad. Apenas son las nueve y media según el reloj. Son las nueve y media y queremos tener un servicio de sanidad. No que vayamos a sanar a alguien, pero yo creo que Dios respetará Su Palabra. Y yo creo que la Presencia del Señor está aquí para sanar al enfermo. No solo por mis oraciones, pero por las oraciones de Uds. Solo oren.

58 Ahora, quiero decir esto en beneficio de los que no han estado aquí anteriormente. Cuando Jesucristo… La Biblia dice: “Para ser el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Cuántos saben que Hebreos 13:8 dice eso? Ciertamente lo es. Luego, quiero preguntarles: ¿Es eso verdad o es un error? Es la verdad. Bueno entonces, si Él es el mismo, Él tiene que ser el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en acción, el mismo en actitud, o Él no es el mismo. Él sería el Jesús, solo que diferente. Pero la Biblia dice que Él es el mismo. Ahora si Él es el mismo…

59 Preguntemos algo. Si Jesús estuviera aquí así como Él estuvo en Galilea hace mil novecientos años, ¿sacaría Él Su pecho y diría: “Tráiganme a los enfermos, Yo los sanaré?”. Jesús dijo que Él nunca sanó a nadie. ¿Alguien sabe eso? Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí. Él hace las obras”. Y cuando Él pasó a través de una gran multitud de lisiados, ciegos, y personas paralíticas, encontró a uno sobre un lecho, porque el Señor le había dicho… Dios le había dicho en dónde se encontraba él. Él dijo: “¿Quieres ser sano?”.
Él dijo: “No tengo quien me meta al agua. Cuando yo voy, uno mejor que yo se me adelanta”, o corre más recio que él, o algo.
Él dijo: “Levanta tu cama. Vete a tu casa”.
Él nunca lo cuestionó, él obedeció. Y él caminó; levantó su cama y se fue. Él nunca lo cuestionó: “¿Piensa Ud. que yo puedo hacerlo? No tengo mucha fuerza. He estado en esta condición por treinta y ocho años”. Él nunca pensó así. Solamente obedeció.

60 Después Jesús hizo esta declaración: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve al Padre hacer”. ¿Cuántos saben que eso está en la Biblia? En San Juan 5:19. Jesucristo dijo que Él nunca hizo un solo milagro o cualquier otra obra a manera sobrenatural sino hasta que el Padre se lo mostraba. Ahora, ya sea que eso es verdad o no es verdad. Vamos a seguirle solo uno o dos minutos.
Obsérvenlo a Él cuando comenzó Su ministerio, como fue que cuando la gente vino a Él, supo quienes eran ellos. Él supo lo que estaba mal con ellos. Y Él se los dijo. La iglesia de aquel día dijo que Él era un adivino, un Belcebú, jefe de los demonios. Y todos nosotros sabemos que uno que adivina es del diablo. Pero ellos no se tomaron el tiempo para pensarlo bien.

61 Esta mañana estuve hablando con algunos de los Cristianos y ministros en un desayuno, esta mañana, temprano. ¿Cuántos de Uds. han leído el artículo que salió en la revista Selecciones sobre la sanidad de Donnie Martin? “El Milagro de Donnie Martin”. Hace como tres años, la Revista Selecciones lo publicó por todo el mundo. Mi reunión en California. Fue curioso que el artículo de la Sra. Pepeer fuera el siguiente después de ese. Pero, ¿notaron el pro y el contra? Cómo es que Dios se da a conocer a Sí mismo.
Ahora, no sean desconfiados. Abandonen todos sus pensamientos y recuerden, es la Biblia. Si yo predico algo que no está en la Biblia, entonces estoy errado. Si el espíritu se comporta mal, de una manera que no está en la Biblia, yo tendría cuidado con eso. Pero, si está en la Biblia, es el mismo Espíritu que estuvo en ellos allí. Porque Él es el mismo.

62 Ahora, yo creo, fuera de… sin criticar a la Iglesia Católica, o Presbiteriana, o Pentecostal, o cualquiera. Yo creo que éste es el fundamento de Dios: La Biblia. En el Antiguo Testamento, había tres maneras de saber que un mensaje era verdad. Primeramente era con la Ley, por supuesto. Pero luego, por un soñador o un profeta. Y ellos tenían lo que llamaban el Urim y Tumim. Los estudiantes de la Biblia saben lo que era eso. Era el pectoral de Aarón, tenía a las doce tribus y sus piedras en este pectoral. Estaba colgado en el templo. Ellos traían al profeta delante de eso y él profetizaba, y decía lo que había dicho. Y si una luz sobrenatural no destellaba sobre ese Urim y Tumim, por muy real que pareciera, ellos lo rechazaban. No importaba que tan real pareciera el sueño, si la luz sobrenatural no destellaba sobre el Urim y Tumim, ellos lo rechazaban.

63 Ahora, cuando el sacerdocio Aarónico cesó, ese Urim y Tumim fue quitado. Pero Dios todavía tiene un Urim y Tumim y es esta Biblia. Y si un soñador cuenta su sueño, o un profeta profetiza, un predicador predica, y no está en la Biblia de Dios, si no destella aquí, en mi opinión está errado. Pero si destella, es Dios diciendo que es verdad. La Biblia dice que “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Si Él lo es, Él tiene que actuar de la misma manera como lo hizo entonces o Él no es Jesucristo.

64 Les quiero preguntar algo. Si Él lo hace esta noche, así como lo hizo en Galilea, ¿cuántos en este edificio dirán, levantando sus manos, dirán esto: “Querido Dios, eso incrementará mi fe. Yo trataré de vivir una vida mejor. Y tendré más fe sabiendo que Tú estás caminando con nosotros”.? ¿Levantarían sus manos como un testigo para Dios?

65 Ahora, Padre Celestial, como Tu siervo cansado… Un día voy a predicar mi último sermón. Voy a hacer esa declaración por última vez. Voy a orar mi última oración. Todo habrá terminado para entonces. Después yo tendré que encontrarme Contigo en el Juicio.
Y te ruego, Dios altísimo y Padre, que Tú nos visites esta noche de una manera muy inusual. No somos de esa gente que tiene que tener milagros. Nosotros no buscamos milagros, o señales. Pero es por causa que Tu Palabra se tiene que cumplir. Está escrito en la Biblia que Jesús hizo aquellas cosas para que la Palabra pudiera ser cumplida. La dispensación gentil está recibiendo su último llamado. El mundo está recibiendo su último llamado. Y sentimos, Dios, que Tú estás cerca, para mover y manifestar Tu amor en esta luz del atardecer. Y oramos que Tú lo hagas.

66 Ahora yo someto mi alma, cuerpo y espíritu a Ti. Y oro que cada persona aquí se cargue de fe de tal manera que el Espíritu Santo pueda obrar milagros entre nosotros esta noche, que pueda incrementar la fe. Algunos de estos queridos pastores, misioneros, y evangelistas, han manejado muchas millas y están sentados aquí, solamente para recibir una pequeña carga.
¡Oh Dios! Es mejor que todas las vitaminas que la farmacia pudiera producir. Nos da Vida Eterna. Nos da nuevas esperanzas. Y anhelamos ver Su bendita Presencia así como David clamó esta noche en nuestra lección de la Escritura: “Para ver Tu poder, Así como te he mirado en el santuario, oh Señor”. Mi alma tiene sed de verlo. Esa es nuestra oración esta noche que te ofrecemos. En el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.

67 [Un hermano habla en lenguas. Otro hermano interpreta]. Amén. Te damos las gracias Señor por eso. [Otro hermano profetiza]. Ahora no nos queda casi otra cosa por hacer. Y eso es llamar una línea de oración, y ver la gloria de Dios. ¿Repartiste tarjetas de oración? ¿Del 1 al 100? ¿Cuál es la letra? Tarjeta de oración C, del 1 al 100 son las que repartieron. Comencemos con la número 1. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? C número 1. ¿Podrían levantar su mano solo un minuto?

68 [Espacio en blanco en la cinta]… Él se dio la vuelta y dijo: “Tú fe te ha sanado”. ¿Ven? Porque ella creyó que su flujo de sangre se detendría. Y así fue.
Ahora, Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, eso no es el Antiguo Testamento; ese es el Nuevo Testamento, en el libro de Hebreos. Ahora, si Uds. lo tocan esta noche con su fe, ¿cómo van a saber Uds., si lo tocaron a Él o no? Él tendría que hablarles de alguna manera humana. De alguna forma que Uds. puedan saber que Él los tocó. ¿No tendrían Uds. que saber eso? Ahora, Uds. solo miren a Jesús y crean. ¿Cuántos le aman a Él con todo el corazón y con toda el alma? Eso es maravilloso.

69 Ahora, todos Uds. me son desconocidos hasta donde yo sé. Veo por toda la audiencia y trato de ver a alguien que conozca. Veamos si hay alguien en la línea de oración que yo conozca. Si Uds. que están parados en la línea de oración… ¿A cuántos tenemos? ¿A diez? Todos los que están en la línea de oración, si no me conocen, levanten su mano. Si Uds. no me conocen, y dicen solemnemente que Uds. no me conocen. Yo no sé nada de Uds. Si eso es cierto, levanten su mano, ahora, yo no los conozco. Muy bien. ¿Cuántos en la audiencia, en el balcón, o en alguna parte, saben que yo no los conozco o que no sé ni una sola cosa de Uds., levanten su mano? Muy bien, allí lo tienen. Ahora, si alguien piensa que es falso, ¿quiere venir a tomar mi lugar? Es bienvenido.

70 Muy bien, hermano. Que el Señor se lo conceda a ella, hermano; la sanidad de su cuerpo es mi oración. Dígale que crea, que tenga fe. ¿Lo cree Ud., hermano? Mantenga su mano sobre ella. Veremos qué dice Dios. Ahora, yo no tengo forma de controlar esto. Yo no lo controlo, eso me controla a mí.

71 Tarjeta de oración 11, 14, y 15 están faltando. ¿Tarjeta de oración 11? ¿No? ¿14? ¿Está aquí el 14? Bueno. Muy bien. ¿Cuál fue el otro? ¿15? La tarjeta de oración, ¿qué? ¿11? ¿La tiene? No la tiene. Tarjeta de oración 11. ¿Tiene la tarjeta de oración 11, dama? Aquí viene una dama ahora. Muy bien. Ahora, ¿Cuántas tarjetas de oración hay en la audiencia? Permítanme ver su mano, la gente que tenga tarjetas de oración. Hay como treinta o cuarenta, cincuenta aún en el edificio, que tiene tarjetas de oración.
Muy bien. No sé cómo le vamos a hacer para terminar con la línea. No lo sé. Tal vez ni siquiera… Dios pudiera alejarse de nosotros y eso sería todo lo que yo… sería todo. Yo no sé. Pero miren. La Biblia dice: “En boca de dos o tres testigos sea establecida toda palabra”. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? Que tres testigos es una confirmación.

72 Ahora, si el Espíritu Santo se mueve en este edificio y confirma que Jesucristo se levantó de los muertos, y que nos ha enviado esta cosa gloriosa. Ahora, recuerden, no importa qué tanto Dios me unja, si Él no los unge a Uds., no funcionará. Uds. son los que lo hacen posible. Es la fe de Uds. Jesús nunca dijo: “Oye, dama, ven para acá y te voy a sanar de ese flujo de sangre”. Ella tocó Su vestidura y Él dijo: “Tú fe te ha sanado”. ¿Ven? Es la fe de Uds. ¿Es Ud. un escéptico?

73 Un hombre me dijo no hace mucho, él dijo: “Sr. Branham, a mi no me importa lo que Ud. haga o diga, yo no lo creo”.
Le dije: “No fue dado a los incrédulos. Solamente fue dado a aquellos que creen”. No es para los incrédulos. Ellos perecerán. Yo no sé… Por supuesto, todos Uds. saben esto, que soy estrictamente un calvinista. Yo creo que los hombres son ordenados para la vida eterna, y algunos son ordenados para la condenación, de acuerdo con la Palabra de Dios. La Biblia dice que los hombres de antaño fueron predestinados para esta condenación, convirtiendo la gracia de Dios en disolución. Eso es correcto. Y si usted… No queriendo Dios que nadie perezca, ahora. Pero para ser Dios, Él sabía desde el mero comienzo quién sería salvo y quién no sería salvo. Si no lo sabía, entonces Él no era Dios. Él es infinito, un Dios eterno.

74 Así que, por lo tanto, si leen Romanos 8 y 9, se darán cuenta que Él le dijo… Él dijo: “A Esaú aborrecí y amé a Jacob”, antes que cualquiera de los niños naciera del vientre de su madre. Correcto, porque Él es Dios. Él sabe todas las cosas. Así que, ¿cómo puede hacer de un creyente… de un incrédulo un creyente cuando Dios sabía en el principio que él era un incrédulo? No se le fue dado. Él dijo: “Faraón, Yo lo he levantado con este mismo propósito. El trabajo que él desempeñó. No es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que muestra misericordia”. ¿Es eso correcto? Ciertamente.

75 Ahora, les voy a pedir que hagan algo por mí. Por favor, hagan esto por mí solo durante estos cuantos minutos que siguen. Si nos pudieran dar los siguientes quince minutos, veinte minutos de su tiempo, si las madres pueden mantener a sus hijos, a medida que el Espíritu Santo comienza a asentarse ahora, mientras están tocando los cantos.
Yo sé que hay epilepsia en la multitud esta noche. Y eso es… ¿Fue aquí en Tacoma? Sí fue en Tacoma donde tenían a un niño o a alguien en la plataforma, creo que así fue, estaba teniendo un ataque epiléptico, y yo traté de mantener a la gente muy quieta y que se comportara, y mantuviera sus cabezas inclinadas mientras yo estaba orando. Y ellos no lo hacían. Y yo les pedí que lo hicieran, y un crítico estaba sentado arriba en el balcón aquí en la arena de hielo y le dije que no hiciera eso. Y me hizo saber que él se encargaría de sus propios negocios, que era una reunión pública. Yo dije: “Entonces, aténgase a las consecuencias”. Y cuando el espíritu dejó a este niño, entró en él y cayó con epilepsia. ¿Alguien recuerda eso de la reunión? Allí lo tienen.

76 Yo estaba sentado en Jonesboro, Arkansas, donde un ministro y veintiocho de sus miembros no inclinaban sus cabezas cuando nosotros estábamos orando. Y un hechizo epiléptico salió del hombre que estaba en la plataforma, y veintiocho personas cayeron al piso, pateando las sillas y demás desde la iglesia aristocrática con epilepsia. Y hasta donde sé, se quedaron con eso el resto de sus vidas.
Phoenix, Arizona, cuando uno de los funcionarios de la ciudad quería ser arrogante, se levantó y trató de decir algo. Le dije: “Señor, siéntese. Estoy tratando de lidiar con un hombre enfermo.
Él dijo: “Oh, me estoy cansando de esta psicología”.
Yo dije: “Entonces, Dios le juzgue por ello”.
Y por aquí en San Bernardino, California, su esposa me tomó de los pantalones en el lodo mientras me jalaban por encima de ella. Su marido demente estaba sentado allí haciendo, “Wheee, heee”, de esa manera y con barba por toda su cara. Tan loco como podía estarlo, un funcionario de Phoenix, unas cuatro semanas más tarde. No estamos jugando a la iglesia, amigos. Uds. están tratando con seres espirituales.

77 ¿Cuántos se acuerdan de Hechos 19 cuando un tipo pensó que podía echar fuera demonios y fue e invocó sobre un hombre con epilepsia? Dijo: “Os conjuro por Jesús, el que Pablo predica. Sal fuera”. El diablo dijo: “A Pablo conozco y conozco a Jesús, mas vosotros ¿quiénes sois?”. Ustedes saben lo que sucedió. Ellos le quitaron la ropa y tuvo unos ataques y huyó por las calles y todo lo demás. Así que solo sean reverentes. Sean muy reverentes. Miren hacia acá. Hagan tal como se les dice que hagan. Crean con todo sus corazones, permanezcan sentados, y adoren a Dios. Y digan: “Dios, ten misericordia de mí”. Y vean lo que nuestro Señor hará por ustedes. Mi sincera oración. Muy bien. ¿Es esta la persona que ha de pasar? Muy bien. Venga.

78 Ahora yo quiero… Ahora por favor no se estén moviendo, ¿ven? Si lo hacen, esto es. En el Nombre de Jesús tomo cada alma que está aquí bajo mi control para la gloria de Dios. Ahora, permanezcan sentados. Uds. son un espíritu. Cuando se mueven, eso interrumpe. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿es eso verdad?”. ¿Por qué Jesús les pidió que lo hicieran? ¿Por qué sacó Él a todos los que estaban en la casa de la hija de Jairo para que sanara? Ahora, sean muy reverentes.

79 Ahora, dama, hasta donde yo sé nunca la he visto en mi vida. Ud. nunca me ha visto en su vida. ¿Es eso correcto? Levante su mano. Nunca la he visto en mi vida y Ud. nunca ha visto… Yo nunca la he visto y Ud. nunca me ha visto a mí. Por lo tanto, somos unos perfectos desconocidos. Ambos con nuestras manos levantadas a Dios diciendo que nunca nos hemos conocido antes en la vida. No sabemos nada el uno del otro.
Ahora, tal vez hay algo mal con la mujer. Ella pudiera ser un crítico. Tal vez está ella aquí por alguien más. Pudiera ser un problema financiero. Tal vez son problemas domésticos. Yo no lo sé. Dios sabe que yo no sé.

80 Si acaso no es este el mismo cuadro de San Juan capítulo 4, entonces nunca lo he visto. Aquí está un hombre y una mujer, así como se encontraron en aquel entonces. Ahora, nuestro Señor estaba sentado junto al pozo, esperando. Él había enviado a sus discípulos lejos, y una mujer llegó a sacar agua. Y Él dijo: “Dame de beber”. Ahora, ella era samaritana, no judía, una samaritana. Lo cual es mitad judío y mitad gentil.
Así que ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos le pidan tal cosa a los samaritanos”.
Ahora obsérvenlo a Él. Él estaba hablando con ella. Él dijo: “Pero, si tú conocieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Yo te puedo dar del agua que no se saca de aquí”. Ellos duraron un rato conversando. ¿Qué estaba haciendo Jesús? Él estaba contactando su espíritu. Uds. se acuerdan que el Padre le había dicho que Él tenía necesidad de pasar por Samaria; Él iba de camino a Jericó. Queda derecho desde Jerusalén, bajando la montaña. Pero Él subió rodeando la montaña hasta Samaria, porque Dios lo había enviado allá arriba.

81 Ahora, Dios me envió para acá, a Tacoma. Y aquí está una mujer delante de mí que vino por la línea de oración. Y yo sé que Dios me envió para acá. Yo no la conozco a ella. Ella no me conoce a mí. Así que ahora, si Jesús es el mismo de ayer, hoy y por los siglos que sea yo hallado verdadero diciendo la verdad. Ahora, tal vez Dios obrará eso. Yo no sé si lo hará. Él podría hacerlo. Si Él lo hace y Ud. se va de aquí como un incrédulo, Dios tenga piedad de su alma pecadora.

82 Ahora, yo solo quiero hablar con usted. Ud. solo responda. Porque es lo mismo que Jesús hizo con la mujer. Después que Él hablo con ella un rato, Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
¿Ese era su problema, verdad? Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Has tenido cinco maridos”.
Ahora, ella no dijo: “Él me está leyendo la mente. Es telepatía”. Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta”. ¿Ven cómo ella entró en ese don? Por esa razón ella recibió algo.
Es por esa razón que María recibió algo… o, Martha, cuando ella dijo: “Si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto. Pero aún ahora, yo sé que cualquier cosa que Tú le pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Él dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que oye Mis Palabras tiene… El que oye Mis Palabras tiene Vida Eterna”. Él dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida”, —la manera cómo Él lo dijo: “Aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá jamás.”. Dijo: “¿Crees esto?”.
Ella dijo: “Sí, Señor. Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que había de venir al mundo”. ¿Ven su reverencia al abordar el don de Dios?
El dijo: “Tu hermano resucitará de nuevo”. Allí lo tienen. Es la manera como Uds. lo abordan.

83 Ahora, aquel hombre le puso un trapo alrededor de Su rostro, lo golpeó en la cabeza con un palo, aquel soldado romano, y dijo: “Ahora Tú que profetizas, dinos quién te pegó y te creeremos”. Él nunca dijo una palabra. Dios no hace payasadas para la gente. Ciertamente que no. Él usa Su poder para magnificarse a Sí mismo y para glorificarse a Sí mismo. El es Dios en el silencio.

84 Estoy hablando con Ud. Si Dios me revela, sabiendo que somos un hombre y una mujer en esta gran audiencia de varios miles de personas esta noche, observando este drama. Y los dos estamos bajo juramento delante de Dios que no nos conocemos el uno al otro.
Ahora, si Dios me revela el motivo por el cual está usted aquí (yo no sé lo qué es), pero por lo que está usted aquí, ¿lo recibirá? Ahora, si yo dijera: “Oh, usted está enferma y se va a poner bien”. Ud. tiene el derecho de dudar eso. Pero si Él lo revela… Ahora, si Ud. estuviera lisiada y yo digo: “Bueno, usted está lisiada”. Si yo digo: “Son sus ojos”, pudieran ser sus ojos. Pero ese no sería ningún milagro. Cualquiera puede ver que está usando lentes, que sus ojos están mal. Pero, pudiera ser algo que yo no sé nada al respecto. Entonces de seguro es Dios. Confió que Él lo hará.

85 Ahora, si la audiencia puede todavía escuchar mi voz… La mujer parece que se está poniendo más pequeña. Hay como una sombra entre ella y yo; está una luz. La mujer está sufriendo. Sí señor, está muy enferma. Ella tiene muchas cosas mal. La mujer tiene algo mal en sus intestinos. Es colitis. Creo que el diagnóstico médico es como colitis. Es un tipo un tanto delgado, el doctor. Dijo que es colitis. Y entonces veo algo como mirando la planta de los pies. Ud. también tiene los arcos planos, que le molestan. Es verdad. Luego, tiene algún tipo de sangrado: hemorragia de la sangre. Eso es verdad. Y veo que deja caer un plato al salir de la habitación. Ud. está muy nerviosa, preocupada. Y usted tiene unos hechizos en verdad sombríos que le suceden por la tarde cuando el sol se está ocultando, le da una sensación de melancolía, una especie de sensación extraña. La veo sentada en una silla mirando hacia fuera, mirando el sol a través de la ventana. Ud. tuvo una sensación muy extraña. Es verdad. No estoy leyendo su mente.

86 Y aquí está otra cosa. La escucho en la habitación orando. Al lado de una cama. Y Ud. le está pidiendo a Dios que le dé el Bautismo del Espíritu Santo. Ud. está buscando a Dios. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Es eso cierto o es falso? ¿Cada cosita de eso fue verdad? [La hermana dice: “Sí”.] ¿Le cree ahora a Dios? ¿Le puede decir eso a la audiencia? [“Aún hasta la descripción del doctor: alto, calvo]. ¿Ven eso? Y Dios en el cielo sabe que yo no sé nada sobre la mujer. ¿Qué es? Es Jesucristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
Y yo quiero decirle esto, mi hermana: La sombra oscura que colgaba sobre usted cuando paso para acá, se ha ido de usted. Está sanada. Siga su camino regocijándose y dándole gracias a Dios. Amén. Pase por aquí.

87 Creo que Ud. es la segunda persona en pasar esta noche. ¿Somos desconocidos el uno para el otro? ¿No nos conocemos? Nunca me ha visto o me ha conocido o yo le he conocido en mi vida, ¿es eso correcto? Yo no digo entonces que Él me lo dirá. Yo no sé. Pero si Él lo hace, ¿Lo aceptará como siendo…? Ud. sabe que tendría que venir de una fuente sobrenatural. ¿Aceptará que es Dios? Si Ud. lo cree que es de Dios, recibirá el beneficio de ello. Si no lo hace, entonces, a mi opinión, es pecado. La Biblia dice: “Ve y no peques más. (Y pecado es incredulidad). Vaya y no dude más o una cosa peor vendrá sobre usted”.

88 Algo fuerte golpeó la plataforma, ahora. Detenga eso. Ahora, no estamos en esta dimensión de… Si hay científicos aquí, estas no son las tres dimensiones en las que vivimos. Es otra dimensión que está más cerca de Dios, ¿ven? Sólo dé la vuelta. ¿Cree Ud. que Dios le dará el deseo de su corazón? [La hermana dice: “Lo vi a Él sanar a mi hijo.”] Lo ha visto sanar a su hijo. [Lo he visto sanar a otras personas.] Lo ha visto sanar a otras… ¿Cree Ud. que Él la sanará? Muy bien. Entonces ahora usted mire hacia acá, sólo para contactar con su espíritu, y creyendo que Dios lo hará. Humildemente le pido a Él que lo haga.

89 Si la audiencia pude todavía escucharme… Veo a la dama en una condición muy seria. La primera cosa, ella es extremadamente nerviosa. Mayormente es por el tiempo de su vida, su edad. Ella tiene un hechizo nervioso. Y otra vez, ella está sufriendo con un problema de damas, un problema femenino. Y ese problema femenino ha sido diagnosticado como tumor. “Es un tumor”, dice el doctor. Y está programada para una operación. Deberá ser operada. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Es eso verdad? [La hermana dice: “Eso es verdad”). ¿Lo creen? ¿Todos? Ahora oremos, hermana. Todos ustedes juntos mientras inclinamos nuestros rostros.
Bendito Señor, oro que Tú ayudes a nuestra hermana, y que sanes su cuerpo, y que pueda saber esto: Que el Cristo de Dios quien habló con la mujer junto al pozo, tiene aquí a unas personas pobres, humildes, indignas, ungidas esta noche, que pueden manifestar Su poder y Su gloria. Que toda duda se vaya de ella, y que pueda ser sanada por la gracia de Dios. En el Nombre de Jesús, lo pido. Amén. Dios le bendiga, mi hermana.

90 ¿Cómo le va? Dama, usted que está sentada en el balcón con el vestido azul puesto, tiene alta presión de sangre, ¿no es así? Sentada allá arriba. Cree que Dios… Bueno, dama, ahora, usted es de complexión robusta, con el cabello canoso, sufriendo de alta presión de sangre… estaba justo orando por su sanidad. La dama que está aquí enfrente de mí, la segunda en la hilera, eso es correcto. Dios la ha sanado y la ha recompensado por su fe. Vaya a casa y sea sanada ahora. Amén. ¿Qué fue lo que ella tocó? ¿A quién tocó ella? Ella está a treinta o cuarenta yardas [27 a 36 mts. Trad.]de mí.
Señora, la que está allá arriba en el balcón que acaba de ser sanada, yo no la conozco. ¿No es así? Ud. no me conoce a mí. ¿Es verdad? Pero Ud. solo estaba orándole a Dios que la tocara. Y Él lo hizo. Él recompensó su fe.
Los que no tienen tarjetas de oración, ahora, igual como ella. Uds. comiencen a orar y a creer que Dios los puede sanar. Ese es el mismo Jesús. Por siempre Él es el mismo Jesús. Él dijo: “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.

91 Ahora, joven, parada aquí delante de mí, ahora usted se da cuenta que está en la presencia de algo, porque estoy viendo a la muchacha y esa Luz que está en la fotografía está asentada alrededor de la muchacha en este preciso momento. Si Ud. se da cuenta que algo muy dulce, amoroso, un sentir amable está sobre usted, levante su mano a la audiencia. Ud. sabe que su hermano parado aquí no pudiera producir eso. La razón por la que digo hermano, es porque usted es una creyente, es Cristiana.
Usted se ve como una mujer saludable. Yo no la conozco. Nunca la he visto en mi vida. Si eso es cierto, levante sus manos hacia la audiencia. Pero si el Dios del cielo me revela… Solo mantenga sus ojos cerrados para que la gente en la audiencia pueda ver que no es telepatía mental. Si el Dios del cielo me revela cuál es su problema, ¿aceptará a Cristo y creerá que Él está aquí hablando? ¿Podría hacer eso? Mueva su mano de esa manera.

92 Ahora, la dama no está parada aquí por ella. Ella está parada aquí por alguien más. Y esa mujer es un pariente de ella. Es su tía. Y ella no vive en esta región. Ella más bien es de una región con planicies. Es Dakota del Norte, de allí es ella. Y está sufriendo con una condición nerviosa muy extrema, y ella está teniendo problemas espirituales, y tiene ulceras. Eso es verdad. Pero no solo eso, pero hay alguien presionando desde esta reunión, la cual es otra mujer. Y esa mujer está con usted y es su hermana. Y usted está orando por ella en este momento, para que sane de su problema de espalda. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso es verdad, ¿no es así? Si lo es, levante sus dos manos. Vaya y recíbalo y mándele ese pañuelos con lágrimas a su ser amado. Y sea sanada en el Nombre de Cristo.

93 “Si puedes creer…”. Ahora, no se estén moviendo. Solamente estoy en la expectativa de que suceda algo. Simplemente creo que así será. Y oré todo el día para que esta noche surja algo grande.
Usted sufre con un problema nervioso, ¿no es así, dama, sentada allí mismo? Dios la acaba de sanar de eso.
El hombre, en la segunda silla detrás de usted allí atrás, tiene alta presión de sangre. Sentado aquí en la parte de atrás, directamente frente a mí. ¿Cree que Jesucristo lo sana, señor? Si lo puede creer, sí, señor, usted está sanado. Jesucristo lo sana. Amén.

94 Usted está sufriendo con un crecimiento en su cuerpo, dama. Eso es correcto. Y si Dios me revela dónde está ese crecimiento, aunque está escondido de mi vista, ¿me creerá que soy el profeta de Dios? Ahora, entre más se hable con la dama… Ambos estamos ungidos ahora. Usted se da cuenta de eso, dama. El crecimiento está en sus senos. Está en su seno derecho. Y la veo venir de otra ciudad. Usted no es de esta ciudad. Usted es de una ciudad que queda al norte de aquí. Y es una ciudad que tiene muchas colinas —Seattle. Eso es correcto. Regrese a Seattle, crea en Dios, y el crecimiento la dejará. “ASÍ DICE EL SEÑOR. Amén. Tenga fe en Dios. No dude. Crea.

95 Yo no la conozco, dama. Somos desconocidos el uno para el otro. Pero si Dios me revela cuál es su problema, ¿me creerá como Su siervo? Gracias, señora. Estoy muy contento por eso. Ahora, ese problema de vesícula, y Ud. tiene una infección. Y está programada para una operación. ¿Cree Ud. que eso la dejara ahora? [La hermana dice: “Sí, lo creo”.] Oremos.
Padre celestial, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, oro que Tú sanes esta mujer. Quita su aflicción. Esta gran iglesia de Dios lo pide en el Nombre de Jesús. Amén. Vaya creyendo ahora. Se irá de usted.

96 ¿Cree que Dios lo sanará de esa sinusitis? ¿Qué se recuperará? Si lo cree, puede tenerlo.
Qué del que está sentado a su lado, tiene un problema en la vesícula, problema cardíaco, también. ¿Cree que Dios lo sanará de su vesícula y del problema cardíaco? “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”.

97 ¿Qué piensa al respecto, hermano? ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Somos desconocidos el uno al otro? [El hermano habla con el Hno. Branham]. Usted fue sanado en una ocasión en una de mis reuniones. ¿Acaso fue allá en Tacoma? De eso hace como diez años. Hace como nueve o diez años. Por lo tanto no sabría decirlo, esa noche había… Yo no sabría decirlo aunque lo hubiese conocido ayer, y usted hubiera estado parado aquí. [El hermano habla de nuevo]. Él fue sanado sin estar en la línea sin oración. Solo fue sanado en la reunión. Por supuesto, no sabía nada de usted entonces o nada de usted.
Ahora, si Dios revela el motivo por el que este hombrecito se encuentra aquí, ¿cuántos en la audiencia dirán: “Yo tomo ahora a Cristo como mi Sanador”? Este hombre y yo levantemos nuestras manos que no nos conocemos. Nunca nos hemos encontrado, hasta donde yo sé, antes en nuestra vida. Entonces Uds. crean. Ahora, que el hombre sea el juez. Si Dios lo concede. Yo no sé. Se lo vamos a pedir y veremos. Que Dios lo conceda, mi hermano. Y revele cuál es su problema, para que la audiencia… Yo creo que levantaron sus manos con sinceridad.
Usted está sufriendo con una especie de parálisis. Algo como un riñón envenenado, parecido. Eso es correcto. Y eso es porque Ud. tiene solo un riñón. Y tiene un problema de próstata, que le hace levantarse por la noche. Y lo veo como un joven en… siendo operado. Al menos hace como cuarenta y cinco años, que le quitaron ese riñón. [Hermano dice, “Cuarenta y cuatro”.] Hace cuarenta y cuatro años. Eso es correcto, ¿verdad? Cristo le sana. Siga su camino regocijándose y sea feliz en el Nombre de Jesús. Dios te bendiga.

98 Me estoy poniendo tremendamente débil ahora. ¿Qué es? Es la audiencia. Estoy tratando de captar la audiencia. Yo simplemente no puedo. Todos están creyendo. Simplemente está jalando de un lugar a otro. Sigan así. Eso está bien. Solo sigan creyendo. Entre más uno habla con la gente, más uno sabe. Más se revela. Pero la razón por la que sigo pasando uno y a otro es para que haya más de dos o tres testigos confirmándolo.

99 La damita parada aquí. ¿Somos desconocidos el uno para el otro? ¿No nos conocemos el uno al otro en lo absoluto? ¿Es la primera vez que nos encontramos en la vida? Muy bien. Hay algo en su mente o corazón por lo que está Ud. aquí. Yo no sé. Pero si Dios me lo revela aquello por lo que está usted aquí, ¿lo aceptará como siendo Cristo que está tratando de llegar a usted para sanarla? ¿Lo hará? ¿Promete la audiencia que hará lo mismo, cada mujer que está sufriendo en esta audiencia, prometerán lo mismo? Que el Dios del cielo lo conceda, dama. Mientras estamos los dos con nuestras manos ante Dios, no nos conocemos el uno al otro.
Usted está sufriendo como con un problema de la vesícula. Un problema de damas. Eso es verdad. Y vi que algo se movió. Escuché que algo hablo en el Espíritu. Solo un momento. Sí, usted sabe que yo no la conozco, pero si Dios me dice cuál es su nombre, ¿me creerá? Usted es la señorita Charles White. Si eso es correcto, levante su mano. Siga su camino regocijándose. Usted está sanada, hermana. Dios la sana.

100 Ahora, para que piensen que la telepatía… Yo sé que está viniendo de la audiencia en alguna parte, pero no puedo encontrarlo. Si lo encuentro, los llamaré. Eso es correcto.
Dama, ponga su mano en la mía. Paciente. Si Dios me revela, mirando para este otro lado, lo que está mal con usted, ¿lo aceptará? Levante su mano. Entonces puede bajar de la plataforma. Su problema cardíaco ha terminado. Vaya regocijándose.
Ahora, dama, usted solo toque mi mano por este lado. Si Dios me revela de este lado, lo que está mal con usted, ¿aceptará usted su sanidad? Si es así, quite su mano de la mía. Muy bien. Veo que está tratando de salir… no, usted está al lado de una calle caminando de lado. Artritis. Eso es correcto. Siga su camino regocijándose, creyendo en Dios.

101 Usted fue sanado del problema del corazón hace rato cuando estaba sentado en la silla. Solo continúe su camino regocijándose y dándole gracias a Dios.
Ahora, solo toque mi mano, para así poder dejar de hacer contacto con la gente. Solo a manera de contacto. Si Dios me revela mirando para este lado, o para arriba, lo que está mal con usted, ¿lo aceptará? Y Ud. sabrá si es o no la verdad. Por favor, quite su mano de la mía. ¿Lo creerá la audiencia? Si es así, levanten su mano a Dios. Ahora, Padre, depende de Ti.
Veo a la mujer eructar. Es un problema estomacal. Ácidos del estómago. Eso es exactamente correcto. Ahora, si Ud. lo cree de todo corazón, puede bajar de la plataforma y ser sanada. Vaya regocijándose y feliz. Muy bien, venga.

102 Hermano, a medida que viene, por supuesto usted puede ver la sombra. ¿Se da cuenta lo que está mal con usted? ¿Cree que Cristo puede cambiar de muerte a vida y hacer que Ud. viva? ¿Lo cree? El cáncer no es más que un dolor de muela para Él. Pero si Ud. lo cree, la cosa lo dejará. ¿Lo creerá? [El Hermano dice: “Absolutamente”.] Venga para acá. Oremos. Le quiero preguntar algo. Hay algo aquí que lo conoce. Ahora, yo no. Pero lo que sea que es, ¿cree Ud. que es Cristo? Entonces si lo es, me tiene ungido.

103 Jesús dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Cree Ud. que yo soy un creyente? [“Absolutamente”]. “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. ¿Dijo Cristo eso? El mismo Cristo que dijo ha estado viviendo desde hace dos mil años. Él lo dijo, y aquí está esta noche, y vindicando que es la verdad. Entonces usted se tiene que poner bien, ¿no es así?
Oh, Dios, ten misericordia del hombre. Y en el Nombre de Tu Hijo amado, Jesús, retamos al diablo a un duelo. Creemos que Jesucristo, el Hijo de Dios, está en medio de nosotros esta noche haciendo estas cosas. Y la gente, muchos han cruzado el mundo, están fallando en verlo porque sólo tienen una concepción intelectual de Él. Pero aquellos que han nacido del Espíritu, saben que nuestro espíritu da testimonio con Su Espíritu, que son hijos e hijas de Dios. Y a la luz del Calvario, desafío al enemigo de la vida de este hombre. Y por causa de su fe, digo que este demonio abandone su cuerpo. En el nombre de Jesucristo. Amén. Vaya regocijándose, hermano, y sea feliz.

104 ¿Cree Ud. que el problema de espalda lo dejó mientras estaba sentado allí? Si es así, siga adelante. Amén. Sí, solo créalo con todo su corazón.
¿Qué si yo le dijera que el Señor Jesús lo salvó mientras estaba usted sentado allí? ¿Tomará mi palabra? Siga su amino y sea feliz entonces. Amén.
¿Es usted india? Así lo pensé. Ahora, entre usted y yo, hay algo que está goteando. Es sangre, lo cual significa que es diabética. La insulina pudiera ser algo bueno. La insulina es un remedio, pero Cristo es la cura. ¿Creerá en Él esta noche? Vayamos usted y yo al Calvario por una transfusión de sangre, entonces.

105 Jehová Dios, ten misericordia de esta querida mujer. Y que el azúcar en su sangre sea sacada por medio del poderoso poder sanador de Jesucristo, Quien creó la célula de sangre. Y oramos que Tú lo concedas. Y cuando el médico le vuelva a hacer un examen de orina, que se sorprenda y diga: “Señora, algo sucedió. Usted está sanada”. Luego ella regresará y te dará la gloria y la alabanza. Yo pongo mis manos indignas sobre ella en el Nombre de Jesucristo para su sanidad. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Sí, y le iba a decir: “No tema sobre el muchacho; él saldrá adelante”.

106 ¿Están creyendo? ¿Es Jesucristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? Entonces si Uds. me creen como Su siervo, les voy a pedir que hagan algo. El Hermano Sothmann o Billy, o alguno de ellos me está tocando en el costado. Algo ha sucedido, eso es: Me he puesto tan débil que ellos me van a sacar de la plataforma. Ese es el momento cuando sé que debo irme.
Les quiero decir esto, que si yo no los vuelvo a ver en este mundo, les he dicho la verdad sobre Jesucristo. Él lo ha vindicado igual. Y yo digo esto en Su Nombre, que cada persona que está aquí enferma, si Ud. es pecador, si confiesa sus pecados, si Ud. — eso es, un incrédulo— confiesa su incredulidad, y cree ahora mismo en Dios, no habrá ni una sola persona débil entre nosotros. Seguramente, si todo lo demás que he hecho ha sido perfectamente vindicado por Dios, seguramente mis palabras son vindicadas por Dios. Les he dicho lo que Él dijo. Él regresó inmediatamente y testificó que lo que yo dije es verdad.

107 Ahora, quiero que pongan sus manos uno sobre el otro. Hay personas enfermas por todo el edificio. Eso está bien. Yo creo que están por ver algo que no han visto nunca antes. Yo creo que van a ver uno de los más grandes estallidos de sanidades que alguna vez hayan visto. Siento que a la luz de la Palabra de Dios, y el testimonio del Espíritu Santo, nosotros tenemos esta noche la victoria sobre el diablo. Yo creo que Su preciosa Sangre está goteando en cada alma. Su Espíritu Santo se está moviendo de arriba abajo por los pasillos, ungiendo a las personas.
Satanás, has perdido la batalla. Sal fuera de esta audiencia, sal de esta gente. Te conjuro por Jesucristo, el Hijo de Dios. Sal fuera y deja esta audiencia. Y que la gente, cada una, sea sanada. En el Nombre de Jesucristo.

108 Todos los que creen que están sanados por el poder de Dios… Confió en que no creerán que soy un hipócrita. Toda esta audiencia simplemente se ve para mí como una gran bola lechosa, allá afuera, ahora. Es la fe de Uds. Actúen sobre ella. Si lo creen, pónganse de pie y acepten a Jesús como su Sanador ahora mismo, independientemente de lo que esté mal con ustedes. Bendito sea el Señor. Levantemos nuestras manos y démosle a Él la alabanza. Todos nosotros.
¡Oh, Dios! Te damos las gracias. Señor. Satanás ha perdido la batalla. Jesucristo es el ganador, y nosotros hemos ganado la victoria a través de Jesús…