S.494 57-0804E  Señores, Quisiéramos Ver A Jesús 

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OBRAS DEL MENSAJE

Señores, Quisiéramos Ver A Jesús

Edmonton, Alberta, CANADA

57-0804E

1 Gracias, Hermano Sothmann, es un… [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]… una dama que estaba sentada en una silla de ruedas con… Yo nunca había visto algo semejante, algo así, parecía elefantiasis: con las extremidades demasiado grandes, y estaban en carne viva y en muy mala condición. Y recuerdo, antes de terminado el servicio, que la parte afectada en las extremid’ades de la dama volvieron a la normalidad y con un tono rosado como el de un bebé.
Me pregunto si la dama pudiera estar en el edificio de casualidad, o si ella vive todavía en la tierra. ¿Cuántos se acuerdan de la mujer, sentada en una silla de ruedas, con cobijas alrededor de ella? Me acabo de recordar, fue en la parte de atrás de este lado del edificio.

/2 Ahora, mañana en la tarde, según me dijeron, que mi buen amigo el Hermano Robert Toms de Sudáfrica, estará trayendo el mensaje de mañana en la tarde. Les hará bien escuchar al Hermano Toms y su mensaje de Cristo que emociona el corazón, de cómo fue traído al Evangelio siendo un marinero borracho del Ejercito Sudafricano. Y cómo el Señor lo salvó y lo ha hecho un ministro del Evangelio. Y él tiene la obra de los nativos en su corazón, haciendo una gran labor allá entre la gente nativa de Sudáfrica.
Y ahora, estamos con la expectativa que el Señor nos dé una gran reunión. Mañana es día festivo, según entiendo, un día festivo aquí en Canadá. Y tal vez no estaremos trabajando, así que traten de salir a las reuniones.

3 Ahora, esta noche… [El Hermano Branham se aclara la garganta. Ed.] Discúlpenme. No voy a hablar más que solo por un rato esta noche, porque nos estamos preparando para pasar una línea de oración para orar por los enfermos. Por lo tanto, desde que salí, he estado en oración. Y yo… La mayoría de las veces, yendo a estas reuniones, cuando uno tiene largas reuniones, no como o nada: solo ayuno, y oro, y espero en el Señor. Es la unción, un Ángel del Señor. Y no es la unción de predicar, porque obra bajo un don diferente.
Hay muchos diferentes dones que Dios tiene en Su iglesia. Pero todos son para la perfección de la iglesia para juntar en unidad el gran cuerpo del Señor Jesucristo. Y los poderes que estuvieron en Cristo se le han sido dados a Su iglesia. Y todo lo que Dios era, Él lo vació en Cristo. Y Cristo era Dios manifestado en la tierra. Y todo lo que Cristo era, Él lo vació en Su iglesia. Y todos los poderes que Dios tenía, reposaron en Cristo; y toda la plenitud de Cristo reposa en Su iglesia. Por lo tanto qué gente debiera ser esta.

4 Pero la única cosa que he hallado en mis viajes: He encontrado dos diferentes tipos de gente. Una de ellas es la fundamentalista; la otra es la pentecostal. Y los fundamentalistas posicionalmente conocen su lugar en Cristo, por elección. Pero no tienen mucha fe. La pentecostal tiene mucha fe, pero no conoce su posición.
Así que, es igual a un hombre que tiene mucho dinero en el banco y no puede escribir un cheque, y el otro puede escribir un cheque, y no tiene dinero en el banco. Si tan solo pudiéramos hacer que los dos se junten. Ya sea la fe pentecostal con la doctrina fundamental, o la doctrina fundamental con la fe pentecostal, eso funcionará.
Entonces si tan solo la iglesia conociera su posición… Y el mayor impedimento que hay en la iglesia es el temor. Tienen miedo sencillamente de que no funcione. Bueno, no lo hará, para Ud., de esa manera. Simplemente no funcionará de esa manera; tienen que ser absolutamente creyentes, no creyentes manufacturados, pero creyentes de corazón.

5 Ahora, para no retenerlos demasiado cada noche, pero quisiéramos leer una porción de la Palabra de Dios. Ahora, cualquier hombre que tenga la capacidad de mover sus manos, puede mover sus manos y abrir la Palabra de esa forma. Pero se necesita el Espíritu Santo para realmente abrir la Palabra. Ningún hombre en el cielo era digno, ningún hombre en la tierra, o debajo de la tierra, y Juan lloró hasta que vio al Cordero que había sido inmolado desde antes de la fundación del mundo, y vino y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono y abrió el libro y desató sus sellos.
Yo no soy un teólogo. Yo no conozco el Libro muy bien, pero conozco al Autor bastante bien. Así que, yo lo conozco a Él, porque Él es mi Salvador; Él me perdona de mis pecados. Y yo le amo con todo mi corazón. Y antes de tratar de abrir Su Palabra, hablemos con Él solo un momento en oración.

6 Bondadoso Padre, es en verdad un gran placer que Tú nos has dado de venir a Ti por medio de la oración. Y ahora nos presentamos a Ti, como criaturas indignas, criaturas de tiempo, hablando con Aquel Quien es eterno. Pero la razón por la que venimos, hemos sido invitados a venir por el Señor Jesús, Tu Hijo amado, Quien nos dijo: “Pedid al Padre cualquier cosa en Mi nombre, Yo lo haré”. Y hemos abrazado la invitación con tanto gusto, porque somos un pueblo necesitado. Oh, nuestras necesidades son tantas, y oramos, Padre, que Tú suplas cada necesidad que tenemos en esta noche. Danos de Tu presencia, y que el poder del Señor esté presente para sanar a los enfermos, como una vez fue citado en las Escrituras.
Y oramos que Tú nos perdones de nuestros pecados. Y Tú traigas a casa al descarriado que se ha alejado de Dios, y salves al pecador. Sana al enfermo; dale consuelo a aquellos que están fatigados. Y cuando salgamos de este edificio esta noche, que podamos decir como aquellos que venían de Emaús una noche. En esa hermosa primer mañana de Pascua, cuando las flores están floreando, dos con corazones destrozados, discípulos desilusionados caminaban por el camino hacia Emaús, Cleofas y su amigo. Y mientras iban en su jornada, vino Uno y platicó con ellos.

7 Todo el día mientras platicaban, ellos simplemente no reconocieron quién era. Pero cuando las sombras del atardecer comenzaron a caer, y se le pidió a Él que entrara y se quedara con ellos. Una vez adentro de la casa, las puertas se cerraron, Él hizo algo exactamente igual como lo había hecho antes de Su crucifixión. Era una prueba de Su resurrección. Ningún otro hombre en el mundo podía hacerlo como Él lo hizo. Y esos discípulos supieron que era Él. E inmediatamente se regresaron a prisa y dijeron: “¿No ardían nuestros corazón en nosotros mientras Él nos hablaba por el camino?”.
Y después de estos cientos de años que han pasado, tal vez nos iremos de este edificio esta noche con la misma expresión: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros mientras Él nos hablaba durante el servicio?”. Concédelo, Padre. Tú prometiste que nos lo darías si nosotros te lo pedimos. Por lo tanto, lo pedimos con fe creyendo, en el Nombre de Tu Hijo amado, el Señor Jesucristo. Amén.

8 Solo a manera de introducción para la reunión esta noche… Mañana por la noche, si es la voluntad del Señor, vamos a tomar un tema normal evangelístico. Pero en esta noche, para introducirles la campaña, he escogido leer de San Juan el capítulo 12 y el versículo 20. Y ruego que Dios bendiga la lectura de Su Palabra. Y también vamos a incluir el versículo 21.
Y había ciertos griegos de los que habían subido a adorar en la fiesta:
Estos pues, se llegaron a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Y quiero tomar mi texto de Hebreos 13:8. Mi tema es a partir de las últimas cinco palabras de la lectura anterior: “Señores, Quisiéramos Ver A Jesús”. Y Hebreos 13: 8 dice así: Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos.

9 Ahora, me supongo que cada persona en el mundo que haya escuchado hablar del Señor Jesús, tendrá este mismo deseo que estos griegos tuvieron cuando subieron a adorar. Porque no hay nadie que haya escuchado alguna vez ese precioso Nombre, que no tenga el anhelo de verlo a Él. Y sus corazones… sin embargo eran eruditos. Los griegos tenían sabiduría, y eran unos eruditos en sus campos. Ellos no deseaban Su sabiduría, y no deseaban algún arte que Él tuviera. Pero su pregunta fue, y su petición, que ellos querían verlo a Él. Habían escuchado de Él, y querían verlo.
Y esta noche, si yo pudiera decirle a esta audiencia de gente: “¿Les gustaría verlo a Él?”. Cada persona que está aquí, si yo les preguntara, levantaría su mano: “A mí me gustaría verlo a Él”. ¿A cuántos les gustaría, solo como una forma de vindicación, les gustaría verlo a Él? Tan lejos como puedo ver, fue el cien por ciento. Todos quieren verlo.

10 Bueno, me pregunto entonces, si la Biblia declara que Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, ¿por qué no podemos verlo a Él? Porque si las Escrituras están correctas que Él ha resucitado de los muertos y la Biblia dice que Él es el mismo, Él tiene que ser el mismo en principio, el mismo en poder, el mismo en actitud, el mismo en motivo; Él sencillamente tiene que serlo para ser el mismo Jesús.
Ahora, es aquí que se presenta el reto. Cuando uno está hablando allá afuera alejado del mundo civilizado… o, en el mundo de las diferentes religiones —mahometanos, y budistas, y demás… Ellos únicamente pueden reclamar que tienen un libro. Hablando de los mahometanos, ellos le llaman el Corán…

11 Un buen amigo mío hace un tiempo… su nombre es el Dr. Reedhead, Morris Reedhead; muchos de Uds. lo conocen. Él es el presidente de las grandes Misiones del Sudán, la más grande misión fundamental en el mundo. Y un mahometano había sido llevado a este país y recibió una educación, yo creo que fue en electrónica. Pero a su regreso, después de su educación en esta gran escuela, el Dr. Reedhead le dijo a él: “Hijo, cuando regreses a tu país de origen, ¿por qué no llevas contigo al Señor Jesucristo, el Cristo resucitado, y renuncias a ese viejo profeta muerto de Mahoma al cual sirves?”.
Y el mahometano deslizó su pie en el suelo una cuantas veces y volteó a ver al Sr. Reedhead y le dijo: “Sr. Reedhead, bondadoso señor, ¿qué pudiera hacer tu Jesús por mí, que no pueda hacer mi profeta?”. Dijo: “Los dos escribieron libros, y los dos prometieron vida después de la muerte”. Y dijo: “Ud. cree en su libro llamado la Biblia; yo creo en mi libro llamado Corán”. Él dijo: “Por lo tanto, ¿qué más pudiera hacer tu Jesús por mí… qué más pudiera hacer Él, mejor dicho, que Mahoma no pudiera hacer?”.

’12 Y el Sr. Reedhead dijo: “Bueno, tu Mahoma está muerto y en la tumba”. Quizás muchos hombres de los que están aquí han ido a la tumba igual que yo. Tienen un caballo blanco ensillado y en su tumba. Ha permanecido allí, durante dos mil años han estado cambiando la guardia cada ciertas horas, esperando que Mahoma se levante un día, brinque al caballo, y cabalgue, y conquiste el mundo.
Pero dijo: “Mahoma está muerto y en la tumba, pero Jesús resucitó de los muertos y Él está vivo”.
Y el mahometano le dijo al Sr. Reedhead, él dijo: “¿Lo hizo Él? Me gustaría ver que me pruebe que Él ha resucitado de los muertos”.
“Bueno”, él dijo: “Yo sé que Él ha resucitado de los muertos”, dijo: “porque Él está ahora en mi corazón. Y yo tengo gozo y paz, y satisfacción. Por lo tanto”, él dijo: “yo sé que Él ha resucitado de los muertos”.
Y el Mahometano miró al Cristiano en la cara, y dijo: “Ahora, espere un momento, Sr. Reedhead; la religión mahometana puede producir simplemente tanta psicología como lo puede hacer la Cristiana. Nosotros estamos tan felices, podemos gritar igual de recio, y saltar igual de alto, creyendo que Mahoma va a regresar y que cabalgará el mundo y conquistará al mundo, así como Uds. ha creído que Jesús regresará. Por lo tanto, Ud. no puede probar más lo de su resurrección, de lo que yo puedo por mi profeta”.

13 Y él dijo: “Además, Sr. Reedhead”, él dijo: “Tú Jesús prometió más de lo que nuestro Mahoma prometió. Tu Jesús prometió que las cosas que Él hizo, Uds. también las harían. Nuestro Mahoma solo prometió vida después de la muerte”. Dijo: “Nosotros los mahometanos estamos esperando ver que Uds. los Cristianos prueben eso, y luego nosotros lo creeremos”.
Él dijo: “¿Qué quiere decir Ud. con prometió?”.
Bueno, él dijo: “Fue prometido que Uds. sanarían al enfermo, y que grandes señales y maravillas serían hechas”. Dijo: “Nosotros estamos esperando ver que se haga eso. Uds. han tenido dos mil años para probar que Él resucitó de los muertos, y solo una tercera parte del mundo a escuchado al respecto”. Dijo: “Nosotros tenemos el doble de eso en la religión mahometana de los que Uds. tienen en la Cristiana —viene siendo con la Católica y los demás— y estamos creciendo dos veces más rápido”. Eso es verdad, ciertamente es la verdad. Van a la alza; nosotros nos quedamos como ese ganado tonto que es conducido.

14 Me gusta lo de Longfellow, ese gran poeta inglés, dijo: “No sean como ganado tonto que es conducido, mas sean héroes”. Eso es cierto.
Así que él dijo, el Sr. Reedhead dijo: “Tal vez, señor, Ud. se está refiriendo a San Marcos 16”. Esa es la Escritura que leí esta tarde.
Él dijo: “Sí, esa es una de ellas, pero no es la única, de las promesas de tu Jesús”.
Le dijo: “Yo percibo que Ud. ha leído el Nuevo Testamento”.
Él dijo: “He leído la Biblia completa de Uds. varias veces”.
Le dijo: “Pero Ud. entiende, señor, nosotros que tenemos mejor escolaridad hemos aprendido que Marcos 16, a partir del versículo 9 en adelante, no es un escrito inspirado —esa promesa que está allí. Esa la pusieron allí falsamente”.
Y el mahometano volteó a ver al Cristiano, él dijo: “¿Qué clase de libro está leyendo?”. Dijo: “Todo el Corán está inspirado. Y si solo una parte del libro de Uds. está inspirado, y otras partes no están inspiradas, ¿cómo van a saber Uds. cuál es la parte inspirada?”.

15 El Sr. Reedhead dijo: “En ese momento supe, que no había entrado en contacto con un muchacho que había salido de la noche a la mañana. Pero un hombre que sabía de lo que estaba hablando”. Él dijo: “Hermano Branham, yo golpeé la arena con mi pie y cambié de tema”. Y él dijo: “Yo fui llamado a predicar el Evangelio a los siete años”. Y dijo: “Cuando recibí mi licenciatura”, dijo: “yo pensé que de seguro encontraría a Jesús allí; Él no estaba allí”. Él dijo: “Cuando recibí mi doctorado., yo pensé que encontraría a Jesús allí, pero Él no estaba allí”. Y él dijo: “Tal vez yo tenga suficientes grados, grados honoríficos, como para forrar toda la pared de allí”. Él dijo: “Pero, en todo eso, ¿dónde está Cristo? Él dijo: ”¿Se han equivocado los maestros?“.
Y yo dije: “Señor, yo no diría que los maestros se equivocaron. Lo que ellos le dijeron está bien, pero hay algo más al respecto”.

16 Él dijo: “Ahora, Hermano Branham, yo he estado en las reuniones pentecostales”, y sabiendo que yo era un Bautista, y él dijo: “Yo los he visto patear sillas y destrozar los muebles. Pero quiero preguntarle algo: ”¿Hay algo de ese Espíritu Santo del cual ellos hablan?“.
Yo dije: “Absolutamente, es la verdad”.
Él dijo: “Entonces de bautista a bautista, quiero hacerle una pregunta: Abraham creyó a Dios y le fue imputado por justicia”. Dijo: “¿Qué más podía hacer Abraham que creer en Dios?”.
Yo dije: “Eso es verdad. Pero Dios le dio la circuncisión como testigo y como confirmación que Él había recibido su fe. Y no importa que tanto profese usted su fe, hasta que Dios le dé a Ud. el Espíritu Santo —la confirmación, el Sello de Dios— Él todavía no ha reconocido su fe. Efesios 4:30 dice: ”Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados hasta el día de la redención“.
Él dijo: “Sr. Branham, yo quiero el Espíritu Santo ahora mismo”.
Y él cayó allí en el piso, y quebró el cristal de una pequeña mesita de café a medida que caía y su mano la golpeó. Y Morris Reedhead ha recibido el bautismo del Espíritu Santo y está predicando sanidad Divina en la nación esta noche.

17 ¿Qué es? Jesús. Ahora, si Uds. quieren verlo a Él, y levantaron su mano que Uds. quieren verlo a Él… Ahora, pudiera entrar cualquier clase de personificación, con un pequeño manto blanco puesto y tal vez un pequeñito flaquito así como fue Jesús, y que se haya puesto unas cicatrices de clavos en sus manos, y engañarlos a Uds. de esa manera. Esa Persona no vendrá hasta el rapto de la iglesia, en ese cuerpo corporal. Porque cuando Él venga, todo ojo le verá, toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará, cuando Él venga.
Pero Él está aquí en la persona del Espíritu Santo. “Yo soy la Vid; vosotros los pámpanos”. Ahora, la vid no produce los frutos. San Juan 15. La vid no puede producir el fruto; son los pámpanos los que producen el fruto, a medida que es energizado por la vid. Y Cristo es nuestra energía. Pero los labios de Uds. son Sus labios cuando Uds. son energizados. Las manos de Uds. son Sus manos cuando Uds. son energizados desde la vid. Cristo es la vida de la vid en Su iglesia. Y cada miembro es el pámpano en Su iglesia.

18 Ahora, si queremos estar seguros de estar en lo cierto, ¿cómo vamos a saber que Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos? ¿Cómo lo vamos a saber cuándo lo veamos a Él? Ahora, si estuviéramos hablando físicamente, como… Vamos a tomarlo físicamente unos momentos. ¿Vamos a salir a ver a un hombre que está muy bien vestido? No, señor, Él no lo estuvo. ¿Vamos a encontrar a un hombre como un gran obispo? No, señor. Él no se relacionaba mucho con esa clase de gente. Él lo hubiera hecho, si ellos lo hubieran recibido. Pero si Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, ellos lo rechazaron en aquel entonces; ellos lo rechazarán a Él hoy.
Dios se lleva a Su hombre, pero no Su Espíritu. El Espíritu de Elías… El de Elías vino sobre Eliseo. Unos cuantos cientos de años después vino sobre Juan el Bautista y lo hizo actuar de la misma manera que Eliseo.
El diablo se lleva a su hombre, nunca su espíritu. Así que, el espíritu del anticristo no es el comunismo; es un espíritu religioso. Jesús nos advirtió de eso en Mateo 24. Los dos espíritus serían tan parecidos, al punto que engañaría a los mismos escogidos en los últimos días, si fuese posible.

19 Ahora, noten, ¿qué tipo de persona encontraríamos? ¿Alguien que usa una manera elocuente de hablar? Su habla era tan común al punto que la Biblia dice: “El común del pueblo le oía de buena gana”. La Biblia fue escrita en tal lenguaje común que aún los traductores hoy en día quedan confundidos.
Ahora, en América, se supone que hablamos inglés. Pero si alguna vez necesité de un intérprete, fue cuando estuve en Londres. Yo no podía entender esa habla Cockney; simplemente no podía. Sonaba como si estuvieran hablando desde el pecho. Y para mostrarle la diferencia, yo llamé desde Miami, Florida a Nueva York una noche, para orar por un hombre enfermo, y había tal diferencia entre la pequeña operadora de Nueva York y la que estaba en Miami —una niñita sureña— al punto que tuvieron que pedirle ayuda a una niña en San Luis para que las interpretara a ambas. Eso en los Estados Unidos.
Así que, la Biblia fue escrita en un lenguaje ordinario, y los traductores están tratando de colocarla en un alto nivel; y por lo tanto, no pueden obtener el significado. Dios lo hizo a propósito. Él dijo: “Yo lo he escondido de los ojos de los sabios y entendidos y se lo revelaré a tales niños que pueden aprender”. Dios lo hizo a propósito. No se preocupen; las grandes ruedas del tiempo de Dios se están moviendo perfectamente en orden. No es que Dios esté fuera de orden, somos Ud. y yo fuera de orden, es lo que lo provoca.

20 Ahora, si queremos verlo a Él y sabemos… Yo creo que se nos ha sido dicho en Judas el versículo 3 (sólo hay un capítulo), que nosotros debemos contender eficazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Hasta donde yo sé, ese es el único lugar en la Biblia que se nos pide contender. Pero eso fue para que contendamos por —no por una fe, pero por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
Si yo le preguntara a los metodistas que están aquí, ellos dirían: “Es por eso que estamos contendiendo”. Si yo le pregunto a los bautistas, ellos dirán: “Es por eso que estamos contendiendo”. Si yo le pregunto al Pentecostal: “Es por eso que estamos contendiendo”. Y si yo le pregunto al nazareno: “Es por eso que estamos contendiendo”. Si yo le pregunto al católico, ellos dirán: “Es por eso que estamos contendiendo”.
Bueno, yo creo que eso es verdad, a su entendimiento. Pero solo hay una manera de estar positivos, y es yendo atrás a la Biblia y ver la clase de fe que tuvieron ellos, y después contender eficazmente por eso. Eso es, poniendo de lado al bautista, al presbiteriano, al pentecostal, y a todo de lado, yendo directamente a la Palabra de Dios y viendo lo que dice al respecto.

21 Ahora, mi tema… mi pensamiento, mejor dicho, esta noche, y el pensamiento de la campaña es éste: que Jesucristo no está muerto. ¡Bendito sea Su Nombre! Él está vivo por siempre y el único Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo. ¡Y Él vive hoy; Él está vivo! Y Él es Omnipresente, Omnipotente, Omnisciente, Él es infinito, el Hijo inmortal del Dios viviente y Él nunca cambia y nunca cambiará.
Noten, si eso no se puede probar, entonces es solo una teología común, es una manera diaria común de hablar. Pero si se prueba, entonces es correcto, y vale la pena vivir y morir por ello, si es la verdad.

22 Démosle vuelta a las páginas del tiempo, y tomemos el precioso Libro esta noche, y Ud. solo colóquelo en su mente. Si quieren seguirme, muy bien; si no quieren, entonces léanlo cuando lleguen a casa o mañana bajo la quietud en su habitación. Vayamos al bendito libro de San Juan y tomemos el primer capítulo.
Nos damos cuenta que, después del nacimiento de Jesús y después que Él fue bautizado por el Espíritu Santo… Y Él recibió el Espíritu sin medida. Nosotros recibimos el Espíritu por medida. Pero Él lo recibió sin medida. La plenitud de la Deidad corporalmente moraba en Cristo. Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo. Nosotros somos solo regalos de Dios a Su iglesia.
Por lo tanto, el Espíritu que estaba en Jesús, era como todo el agua que hay en el mundo. Y los dones del Espíritu de Jesús son como una cucharada de esa misma agua. Pero los químicos que están en todo el océano, están en esa cucharada de agua; son los mismos químicos, solo que no en la misma cantidad. Nosotros lo tenemos por medida; Él lo tenía sin medida.

23 Ahora, noten, cuando Él comenzó Su ministerio terrenal, la primera cosa que sucedió: Él comenzó a predicarle el Evangelio a los pobres. Y los pobres lo recibieron. E inmediatamente Él comenzó a orar por los enfermos. Grandes señales y maravillas empezaron a suceder. Eso agitó la curiosidad de la gente.
Ahora, vamos a tomar uno de Sus primeros milagros. Lo más extraño fue que, cuando Simón Pedro vino a Él (ahora, Él nunca lo había visto en su vida), pero Él supo quién era él. Y Él lo llamó por nombre y le dijo quién era su papá. “Tú eres Simón, el hijo de Jonás. Pero a partir de hoy serás llamado Pedro”. Extraño, eso asombró al pescador.

24 Y luego allí estaba el hombre del cual vamos a hablar esta noche de nombre Felipe, y él fue salvó por creer en el Señor Jesús, y él estaba tan ansioso de contárselo a alguien. Él tenía un buen amigo, que se llamaba Natanael. Así que se fue rodeando la montaña desde donde Jesús estaba predicando aquí en Galilea, y encontró a Natanael bajo un árbol, orando. Quizás, yo creo, ellos reclaman que fueron unas treinta millas [48 km] rodeando la montaña, la distancia de ese viaje.
Así que al siguiente día, mientras Jesús continuaba con Su línea de oración… Ahora observemos y veamos lo que Él era ayer. Si podemos encontrar lo que Él era ayer, Él tiene que ser el mismo hoy si Él es el mismo. Ahora, no dejen que eso se les pase por alto; dejen que se establezca. Solo pongan ahora a un lado sus diferencias. Si Él es el mismo hoy así como Él lo fue ayer, entonces Él tiene que hacer lo mismo que hizo ayer.

25 Y después de la conversión de Felipe, encontró a Natanael bajo un árbol orando, le dijo: “Ven y ve a Quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Y, Uds. saben que Natanael era un creyente ortodoxo. Lo puedo ver mientras se levanta y se sacude su manto, dice: “Ahora, ¿pudiera salir algo bueno de Nazaret?”. Vean, él pertenecía a la alta iglesia. Y él quería saber si algo bueno podía salir de Nazaret.
Y yo creo que Felipe le dio la mejor respuesta que cualquier hombre le podía dar: “Ven y ve”. No se queden criticando; vengan, vean por Uds. mismos.
Y mientras platicaban en el camino mientras iban rodeando la montaña, y llegaron donde Jesús estaba al siguiente día, y cuando esos ojos hermosos vieron a Felipe que venía con Natanael, Jesús volteó y miró a Natanael, y Él dijo: “He aquí, un Israelita en el cual no hay engaño”.
Y eso dejó atónito al pequeño ortodoxo, y él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces? Pues, esta es la primera vez que nos encontramos. Yo nunca te he visto en mi vida, tampoco Tú me habías visto. Y ¿cómo supiste que yo era un hombre justo y honesto, un creyente?”.

26 Ahora, todos los hombres se vestían igual en aquellos días, usaban barbas y vestimentas parecidas. Él podía haber sido un griego o algo más, pero Él dijo que era un israelita en quien no había engaño. Eso lo sorprendió, ese milagro. Y él dijo: “¿De dónde me conoces?”.
Oh, no dejen que esto se les pase por alto. Jesús dijo: “Ayer, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. A treinta millas [48 km.] rodeando la montaña pero “Yo te vi cuando estabas debajo del árbol”.
Ese pequeño judío se levantó, y dijo: “Rabí, Tu eres el Hijo de Dios; Tu eres el Rey de Israel”.
Jesús dijo: “¿Porque te dije esto crees? Cosas mayores que estas veréis”.

27 Ahora, esa fue la expresión judía, me refiero a la del judío que creyó. Felipe expresó los pensamientos de un verdadero y real creyente judío. ¿Pero qué fue lo que el grupo de iglesia hizo? Ellos dijeron: “Este Hombre es un Belcebú, es telepatía mental, es un adivino”.
Observen lo que Jesús les dijo. Él dijo: “Uds. me llaman Belcebú; Yo los perdono; pero cuando el Espíritu Santo venga a hacer la misma cosa, una palabra en contra nunca les será perdonado ni en este mundo ni en el mundo venidero”.
Tengan presente eso. Jesús dijo, cuando el Espíritu Santo venga y haga la misma cosa que Él hizo, nunca les será perdonado el hablar en contra. Esa es Su Palabra. ¿Quién la puede disputar? Porque ellos le llamaron al Espíritu de Dios que obraba en Él esos milagros, un espíritu inmundo, como de adivino, o de algún médium o algo, un Belcebú.

28 Ahora, lo encontramos a Él camino a Jericó (En el capítulo 4 de San Juan) Y en Su camino a Jericó, Él tuvo la necesidad de pasar por Samaria; ¿me pregunto por qué? Uds. lo captaran en un momento más. Y cuando era más o menos mediodía Él mandó a Sus discípulos a otra ciudad a comprar víveres.
Y en el viejo mundo tenían pozos de donde sacaban agua. Y todas las mujeres salían en la mañana temprano con sus jarras y… Yo le llamo jarras; tienen como unas grandes agarraderas, y unos ganchos que llevan, y con una polea baja al pozo, y toman el agua, y lo vuelven a subir con la polea.
Y todas las damas se quedaban allá y platicaban, así como lo hacen las damas, ustedes saben. Y agarran toda… Y algunas veces se ponen la jarra con agua en la cabeza y una en cada cadera, y se van caminando por la calle platicando, sosteniendo una conversación y no derraman ni una sola gota. ¿Cómo lo hacen? Yo no sé. Pero las he visto.

29 Y esto sucedió ese día; debió haber sido como a mediodía. Y había una dama en esa ciudad, como creemos que era una mujer de mala fama, una prostituta. Y ella salió al pozo alrededor de mediodía para sacar agua. Se cree comúnmente que ella no podía salir con las mujeres decentes de la ciudad. Y por lo tanto, era como mediodía, salió a sacar agua. Y ella bajó el cántaro para sacar el agua… o, la jarra… Cuando la bajó miró alrededor, sentado recargado en la pared, lo cual era un lugar panorámico… Y las vides normalmente crecen alrededor, las uvas y por el estilo. Y ella vio, sentado allí estaba un judío. Un hombre que solo andaba en sus treinta, pero de acuerdo a la Escritura Él se miraba como de cincuenta años. Ustedes saben, ellos dijeron: “Tú no tienes aún cincuenta años y dices que has visto a Abraham; ahora sabemos que tienes demonio”.
Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”.

30 Pero Él se miraba como de unos cincuenta años, sentado allí, recargado contra la pared. Y a medida que la mujer comenzó a bajar su cántaro para sacar el agua, Él dijo: “Mujer, dame de beber”.
Ella volteó rápidamente, porque había una ley de segregación, igual como en los Estados, en el Sur, entre los blancos y los de color —una ley de segregación. Ella dijo: “Uds. judíos no se tratan con los samaritanos, y no es costumbre… no es costumbre que un judío se relacione con un samaritano”.
Y Él dijo: “Pero si supieras con Quién hablas, me pedirías a Mí de beber”.
“Pues”, ella dijo: “el pozo es profundo y Tú no tienes nada con qué sacarla”. Ese era Jesús ayer. Ese no era judío; miren; esta es una samaritana. Ella dijo: “No tienes con qué sacarla”.
La conversación continuó un poco más al respecto de Jacob cavando el pozo, sobre la adoración en Jerusalén o en la montaña. Y finalmente, Jesús, contactando su espíritu, dijo: “Ve, llama tu marido y ven acá”.
Ella respondió: “No tengo marido”.
Él dijo: “Has dicho bien; porque has tenido cinco, y con el que ahora estás viviendo no es tu marido”.
Y ella dijo: “Señor…”. Escuchen ahora a esta samaritana. ¿Qué dijeron los judíos cuando vieron que se efectuó esto en Él? “Tú eres el Hijo de Dios”. Esa era la señal del Mesías. Ahora, miren lo que la samaritana dijo. Ella dijo: “Señor, sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará esto… nos dirá estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú? Tú debes ser un profeta”.
Él dijo: “Yo soy Él, el Mesías”.
Y ella corrió a la ciudad y le dijo a aquella gente samaritana: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho: ”¿No es Éste el mismísimo Mesías?“.

31 Si esa fue la señal del Mesías en aquel entonces, y si Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, tiene que ser la señal del Mesías esta noche. Eso es lo que pensó el judío. Eso es lo que los samaritanos pensaron. ¿Qué piensan Uds. gentiles al respecto? Uds. gente del Oeste; este es el día de Uds. Aquel fue el día de ellos; este es nuestro día. Cristo está obligado a ser el mismo para Uds., como Él lo fue entonces para ellos, o hay acepción de personas en Él. Él está obligado a hacerlo.
Tomémosle a Él en una Escritura más. Había una multitud que se estaba reuniendo; Él vio que debía ir a la casa de Jairo y sanar a esta niña pequeña. Y había una mujer con flujo de sangre, y ella dijo en su corazón: “Si tan solo pudiera tocar el manto de ese Hombre, yo seré sana”. Y ella se abrió paso entre la multitud hasta que tocó Su manto.
Físicamente Él no lo sintió. El vestido palestino es una vestidura suelta, y tiene una vestidura interior que va hasta las rodillas, para evitar el polvo. Y ellos caminaban por el camino, recogían el polvo y este se levantaba, y es por esa razón que se lavaban los pies: estaban polvosos. Y por el camino había caballos y animales, el polvo tenía un mal olor, así que se tenían que lavar antes de…estar aptos, o, para sentirse bienvenidos en la casa del anfitrión; ellos se lavaban los pies.

32 Y el hombre más mal pagado de todo el grupo es un mozo lava pies. Y cómo es que Jesús llegó a ser un mozo lava pies. Y luego pensamos que somos alguien, porque podemos conducir un automóvil y recibimos un salario de sesenta dólares a la semana. Y luego pensamos que somos alguien, y tenemos que andar de esa manera y tenemos que tener de lo mejor o no vamos.
Qué de los profetas que andaban errantes con pieles de ovejas y de cabras, por los desiertos, y destituidos, y muertos de hambre. La Biblia dice en Hebreos el capítulo 11: “De los cuales el mundo no era digno”. Y miren el requisito que el Cristiano demanda hoy en día. Sillas acojinadas, un orador elocuente e inteligente, que no hable más de quince minutos. ¡Oh, vaya! A los predicadores se les tiene que prometer tanto o ellos no van a cierto lugar. Ellos no tomarán el pastorado al menos que les den cierta suma de dinero, un Cadillac cada año, y así sucesivamente.
Es una desgracia. Correcto. No tenemos el derecho de pedir tal cosa. Ahora, Uds. pudieran pensar que soy un predicador demasiado duro, pero, mi hermano, la verdad es verdad. Debemos encararlo.

33 Esta mujercita tocó Su vestidura, y ella se hizo para atrás, permaneció entre la audiencia, y Jesús se detuvo y dijo: “¿Quién me tocó?”.
Pues, Pedro lo reprendió, dijo: “Toda la multitud te está tocando. ¿Por qué dices: Quién me tocó?”.
Él respondió: “Pero percibo que me he debilitado, virtud, fuerza salió de Mí. Alguien Me tocó”.
Ese era Jesús ayer. La Biblia dice que hoy Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
Él miró alrededor; todos lo negaron; ella lo negó; todos lo negaron. Pero Él estaba investido con poder, el Espíritu Santo. Él miró sobre la audiencia hasta que encontró aquella que lo había tocado. Y Él dijo: “Tú fe te ha salvado de ese flujo de sangre”.

34 Ese era Jesús ayer, si Él es el mismo hoy, Él tiene que ser el mismo. Él hará lo mismo; Él actuará igual. Y si Su iglesia tiene Su Espíritu, ellos serán como Cristo.
Si les digo que yo tengo el espíritu de un fugitivo como John Dillinger, Uds. esperaran que tenga unas pistolas grandes y que sea peligroso que estén Uds. a mí alrededor, si su espíritu estuviera en mí. Si les digo que tengo el espíritu de un artista famoso, ustedes esperaran que pueda captar las olas de…o, el atardecer y por el estilo, y pintar como ese artista, si su espíritu está en mí.
¡Oh, espero que esto penetre bien! Pero si la iglesia Cristiana tiene el Espíritu de Cristo, ellos harán las obras de Cristo; Cristo lo dijo así. Si el Espíritu está en la iglesia. ¿Por cuál fe está Ud. contendiendo? Somos solo Cristianos por profesión. Pudiéramos ser Cristianos por una fría y formal profesión; pudiéramos ser Cristianos por una fe radical, entusiasta e histérica. Pero una real Cristiana: El Espíritu de Cristo produce la Biblia una vez más, porque es Su Espíritu.

35 Ahora, una Escritura más, San Juan 5. Él llegó a un lugar, a Betesda, un lugar donde había cientos y cientos de personas, grandes multitudes. Si entiendo bien, se necesita a dos mil para hacer una multitud. Allí estaba el ciego, el cojo, el lisiado, y el paralítico. Miren el desastre que era. Los historiadores nos dicen que ellos se acuchillaban unos a otros, tratando de llegar primero al agua. Porque un Ángel venía hasta donde el agua se vaciaba en estos cinco pórticos de estos doce chorros. El agua salía, y cuando el agua regresaba por este lado, un Ángel estaba parado allí moviendo el agua. El primero que entraba con fe, probaba su fe en contra del agua, sanaba de cualquier enfermedad que tuviera. Miles yacían allí esperando.
Y en la sanidad de esta mujer, aquí venía Jesús por entre toda esta multitud de gente, pasó a cada uno de ellos y fue y encontró a un hombre que yacía en un lecho. Yo no sé si Uds. canadienses saben lo que es un lecho o no. ¿Cuántos saben lo que es un lecho? Bueno, es… la mayoría. Yo fui criado en uno. Solo una colcha y una almohada a un lado de la puerta, ese es un pequeño lecho.

36 Y este hombre estaba acostado en este pequeño lecho, para decirlo de esa forma. Y cuando… Jesús sabía que él estaba allí. Observen la Escritura detenidamente ahora, mientras termino. Jesús sabía que él estaba allí y sabía que había estado enfermo por treinta y ocho años. Ahora, él no estaba lisiado, tampoco era cojo, o paralítico; no estaba ciego. Pero digamos que tenía alguna enfermedad como tuberculosis, problema de próstata. Estaba retardado; no lo iba a matar; él lo había padecido por treinta y ocho años. Jesús sabía todo al respecto. Él caminó hasta él y dijo: “¿Quieres ser sano?”. Ese fue Jesús ayer. Obsérvelo.
Y él dijo: “No tengo quién me meta al agua”.
Dijo: “Toma tu cama y vete a tu casa”. Él nunca lo cuestionó; él solo levantó su cama, se la puso en el hombro, siguió su camino: San Juan 5.

37 Ahora, leamos el versículo 19. Él había sido cuestionado por los judíos. ¿Piensan Uds. que Uds. serán cuestionados esta noche en Edmonton si Él estuviera aquí? ¿Cómo fue que Él pasó a través de miles de personas (cojos, ciegos, lisiados paralíticos) y sanó a un solo hombre de esa manera, y se fue, y dejó al resto de ellos acostados allí? Ahora, escúchenlo a Él; observen Su Escritura ahora. En San Juan 5:19. No dejen de leerlo. Jesús les respondió esto: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve al Padre hacer: eso hace el Hijo igualmente”.
¿Cuántos han leído eso en la Biblia? Eso muestra que Uds. son lectores Bíblicos. Entonces Jesucristo nunca hizo un milagro o llevó a cabo una cosa, hasta que primero Dios el Padre le mostraba a Él qué hacer, por visión, de acuerdo a Su propia Palabra. “De cierto, de cierto (Eso es: ”Absolutamente, absolutamente“) os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre: eso hace el Hijo igualmente”.

38 Ahora, lean los profetas, lean a Cristo; y averigüen si cualquier hombre alguna vez hizo algo por su propia voluntad o por sus propios pensamientos. Él siempre lo hizo de acuerdo a lo que Dios le mostró hacer. Ningún hombre puede adjudicarse la gloria, ni siquiera el Hijo del hombre. La gloria va únicamente a Dios.
Ahora, ese era Jesús ayer. Si Él es el mismo, Él tiene que ser el mismo hoy. Ahora, noten esto, para terminar, ahora. Vemos lo que Él hizo ayer. Ahora tomemos Sus palabras justo antes de que Él muriera y resucitara. Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más”. Todos los que alguna vez han leído esa Escritura digan: “Amén”. “Un poquito y el mundo (Esa palabra viene siendo cosmos que significa el orden mundial, la gente del mundo.), el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis (esa es la iglesia), porque Yo (pronombre personal) estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.

39 “Un poquito y el mundo no Me verá más (Eso viene siendo el ser físico), empero la iglesia Me verá: porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin del mundo”. Escuchen esta promesa: “Y las cosas que Yo hago vosotros también las haréis y más que estas haréis”. Yo sé que en el King James dice “mayores”, pero la traducción correcta es: “más”. Nadie podría hacer cosas mayores que las que Él hizo; Él resucitó a los muertos; Él sanó a los enfermos; Él detuvo la naturaleza; Él hizo todo. Ningún hombre pudiera hacer mayores. Pero pueden hacer más de esas, porque Él estará en la iglesia universal. “Más que estás haréis vosotros; porque Yo voy a Mi Padre”. Él ascendió a las alturas, llevó cautiva la cautividad, le dio dones a los hombres.
Ahora, si Jesús es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, si Él no actúa igual, haciéndolo bajo el mismo principio, entonces Él no es el mismo. Si Él lo hace, entonces Él es el mismo. Y si Él no lo hace, entonces Su Palabra no es buena. Si Él lo hace, Él es el Dios infalible del cielo. Y Él merece nuestro amor y nuestra atención, si Él lo hace.
Y para mí, esto ya sea que es la Palabra de Dios o no es la Palabra de Dios. Y Uds. nunca sean culpables de avergonzarse del Evangelio, de colocar sus almas en cualquier fase de ese Libro. Dios está obligado con Su Palabra, ciertamente lo está. Pero Uds. no pueden andar con una idea ambigua. Uds. tienen que salir y ser exactamente lo que Uds. dicen ser.

40 Ahora, si Jesucristo, el Hijo de Dios, viene entre esta audiencia en esta noche… Ahora, va a hacer difícil, porque es nuestra primera noche. Y Jesús, no importa si Él se para aquí, usando este traje que Él me dio, Él no pudiera sanarles en esta noche. ¿Alguien sabía eso? Ya está en tiempo pasado. Él ya lo hizo. Si Él se parara aquí con este traje puesto, y Ud. viniera ante Él, diciendo: “Señor Jesús, ¿me podrías sanar?”.
Él diría: “Mi hijo, Yo hice eso hace mil novecientos años cuando pagué el precio por tu enfermedad”.
“¿Me me puedes perdonar, Señor, de mis pecados?”.
“Ya lo hice hijo, hace mil novecientos años. ¿Deseas aceptarlo en esta noche?”.
Es una obra terminada. Pero Ud. tiene que aceptarlo como algo de su propia propiedad personal. Es un regalo de amor que Dios le ha dado. Pero Él todavía es el mismo en Su poder para manifestarse a Sí mismo, Dios obrando a través de Él. Él obrando a través de Su iglesia igual como Él lo hizo a través de Su Hijo.

41 Y si Él hace eso y hace las mismas cosas que hizo cuando Él caminó por la ribera de Galilea, ¿Cuántos de los que están aquí dirán, con levantar su mano: “Eso incrementaría mi fe; me daría nuevas esperanzas. Yo creo que me haría un Cristiano más ferviente. Y yo trataré por medio de la gracia de vivir una vida mejor. Trataré de tener más fe, testificar, ser un mejor miembro de mi iglesia, si Jesús aparece aquí en esta noche y hace eso?”. Veamos sus manos, por toda la audiencia. El Señor les bendiga.
Ahora, ¿ven el desafío que es este? ¿Hay alguien que quiera venir aquí y tomar mi lugar? Es bienvenido. Pero es una cosa que… Es la Palabra de Dios. Cómo no puede el mundo ver eso. Cómo Uds. han estado tan intelectualmente ciegos al real Espíritu de Vida. Cristo guardará Su Palabra.

42 Y ahora, cuando Jesús fue a un grupo de gente en una ocasión, quienes dijeron: “Ahora, nosotros escuchamos que Él hizo esto en otra ciudad, déjenme ver que Él lo haga aquí”.
La Biblia dice: “Y no hizo allí muchas maravillas (¿es eso correcto?), a causa de la incredulidad de ellos”. No importa que tan grande sea el don de Dios, nunca se manifestará hasta que haya alguien que lo haga, como la mujer que tocó Su vestidura.
Nosotros vamos a orar. Y creo que yo siempre he encontrado… No digo esto porque me encuentre aquí; yo pudiera continuar y pasarlo por alto. Pero siempre he hallado una cosa en la gente canadiense: en la mayoría, cuando ellos te prometen algo, ellos lo sostienen, ¿ven? Son llamados: “Canadienses leales”, y eso es cierto. Ellos normalmente cumplen su palabra.
Y yo creo que cuando Uds. levantaron su mano a Cristo, que si Él se manifiesta a Sí mismo en los mismos poderes, de la misma forma que Él lo hizo en los días de antaño, que eso incrementará su fe como Cristianos para creer en Él; yo confío que pecadores serán salvos, y mucho más, y Dios sanará a los enfermos.

43 Ahora, si se llegara a decir: “Hermano Branham, ¿pudiera Ud. sanar a mi bebé? ¿Pudiera hacer eso?”. Desearía poder hacerlo. Pero no está en mi poder el hacerlo. Tampoco yace en el poder de cualquier otro hombre, eso está solo en Dios.
¿Pero para qué son las reuniones? ¿Acaso es para que ellos suban a este lugar, para que yo imponga las manos sobre ellos? Eso ni siquiera es necesario. Es para Uds. No es para que me toquen a mí o para que yo los toque a Uds., es para que Uds. le toquen a Él. Allí donde están, solo mírenlo a Él y digan: “Señor, Tú eres un Sumo Sacerdote en base a mi confesión, eres un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de mis enfermedades. Yo estoy enfermo en esta noche, confieso ahora mi fe y creo que Tú me sanaste hace mil novecientos años, y yo ahora lo creo y lo acepto”. Observen lo que Él hará. Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Él no puede fallar.

44 Ahora, en esta noche, no sé exactamente cuántas sillas tiene esta arena, pero hay unos, voy a decir, por lo menos mil personas en el edificio. Muy bien, ahora en unos cuantos minutos, Dios, si Él no honra Su Palabra, entonces soy un falso profeta. Pero si Él honra Su Palabra, entonces soy hallado que he dicho la verdad.
Ahora, he hablado por Él; ahora es el turno de Él decir si yo dije lo correcto o no. Ahora, pueden ver en qué predicamento nos hemos colocado. Y les pedimos que sean tan reverentes como puedan serlo por los próximos minutos, y oraremos por los enfermos. Y que el Señor les bendiga, a cada uno.

45 Ahora, repartimos unas tarjetas de oración. ¿Para qué son las tarjetas de oración? Ahora, yo se los mostraré. ¿Cuántos de los que están aquí están enfermos y quieren que Dios los sane? Levanten sus manos. Todos en el edificio, en cualquier parte (no interesa), en los balcones, donde quiera que se encuentren, levanten sus manos, que están enfermos y que quieren… Ahora, ¿quién va a ser el primero? Allí lo tienen. Es para eso que son las tarjetas de oración, ¿ven? Es solo una tarjetita con un número en ella. Usted solo tome el número; y a medida que es llamado, venga a la plataforma por su número.
Y luego Uds. que no tienen tarjeta de oración esta noche, y quieren que Dios los sane, levanten su mano. Que no tienen tarjeta de oración, en cualquier parte del edificio, no importa en dónde se encuentre. Vean, están por todos lados. Uds. no tienen que tener una tarjeta de oración; la tarjeta de oración no tiene nada que ver con ello; es solo para darles un lote y número para que se puedan parar por aquí. Algunas veces llamamos de un lado y de otro. No importa de dónde sea, solo llamamos a unas cuantas personas para que suban aquí para que la presencia de Dios pueda ser conocida en la audiencia.
Y luego cuando la gente se da cuenta que Cristo está aquí, que Él no está muerto, pero que ha resucitado de los muertos, y Él es el mismo en principio y poder; muchos lo alcanzan y lo aceptan. Es cuando la sanidad toma lugar.

46 Entonces no es el Hermano Branham; tampoco es cualquier otro hombre. Es la fe de Uds. en Jesucristo que lo logra. La propia oración de Uds., su propia fe, esa es la única cosa que servirá para algo, es su oración y su fe en Dios. Oremos.
Bendito Padre, en un pequeño mensaje todo despedazado, a trizas, con este tipo de mensaje, pero tratando de presentarle a este gente leal, que Tú eres el mismo, que Tú no estás muerto. Pues, Tú estás muy vivo; y has estado vivo desde el mero inicio del tiempo. Tú estuviste allá en el seno de Dios aún antes que hubiera un mundo o una luz. Tú aún eras Cristo.
Y cuando todo el mundo deje de ser y los mares se vayan a los desiertos, Tú seguirás siendo Cristo, por los siglos de los siglos. Cuando no haya más fábricas, ni más hombres, ni más iglesias, ni más organizaciones, ni más nada en esta tierra, Tú aún seguirás siendo Cristo. Y a través de los iones del tiempo por venir, Tú aún seguirás siendo Cristo.

47 Oh, por causa de estos, Señor, unos de ellos están un poquito débiles, tal vez, en su fe, solo van tambaleándose un poquito, yendo a la iglesia, viendo la gran presión del Espíritu. El día de hoy, sabiendo que estamos viviendo en el cierre del tiempo, y nos damos cuenta que algo está sucediendo. Allá lejos en Rusia quizá un bomba ya está apuntada al centro de esta ciudad, y también en América y alrededor del mundo. Pero nosotros también tenemos bombas apuntadas al centro de su ciudad. Solo el que jale o presione el botón primero. Pudiera haber una aniquilación total en cinco minutos. ¡Oh, Dios! Con razón el mundo se ha vuelto neurótico. Pero Tú dijiste que cuando estas cosas comiencen a suceder, levanten sus cabezas; porque su redención se estará acercando. ¡Oh, danos una voz para clamar en la oscuridad! por causa de las almas perdidas. Concédelo, Señor.
Ahora, habla esta noche, Señor, y permite que la gente sepa que Tú todavía estás vivo. Eso incrementará la fe de los creyentes y hará creyentes de incrédulos. Y sana a los enfermos para que ellos puedan glorificarte a Ti. Y yo someto y encomiendo esta audiencia y yo mismo en Tus manos para que Tú puedas obrar a través del don de su fe, y el don que Tú le has dado a Tu siervo para la manifestación de la presencia de Dios, en el Nombre de Jesús, oro. Amén.

48 (Leo, ¿quién repartió…? ¿Billy o tú repartieron…? Billy. Las tarjetas de oración, D-1 a la 100) Discúlpenme, solo estaba viendo quién había repartido las tarjetas de oración y cuales fueron. ¿Repartieron las tarjetas de oración E?… D-D-1 a la 100. Ahora, no los podemos traer a todos al mismo tiempo; solo daremos inicio y traeremos a unos cuantos a la vez. Ahora, miren a… saquen su tarjeta, y Uds. que no tienen tarjeta, miren la del vecino, porque alguien quizá no pueda levantarse, que esté paralizado. Tal vez alguien es sordo y no puede escuchar. Así que tendremos que… queremos traerlos a la línea cuando sea nombrado su número.
Ahora, veamos quien tiene la tarjeta de oración D número 1. Es una tarjetita con mi fotografía. Denle la vuelta, y tiene una D y el número 1. ¿Quién tiene esa tarjeta? Levante su mano, si puede hacerlo, levante su mano. Muy bien, la dama por aquí. ¿Pudiera venir para acá, dama?
La número 2, ¿quién tiene esa tarjeta de oración? ¿Podría levantar su mano? ¿Puede caminar, señor? Venga para acá. La tarjeta de oración número 3, ¿podría levantar la mano? Allá al final, el hombre. Venga para acá, señor, si puede. La número 4 levante la mano. Tarjeta de oración 4, 4, tarjeta de oración 4, ¿podría venir para acá, dama? Tarjeta de oración 5. Ahora, no vengan hasta que su número sea llamado.

49 [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]… que conozca aparte del Sr. Mercier sentado aquí, mi muchacho de las cintas. El Sr. Goad aquí en algún lugar; no sé en dónde está. El Sr. Sothmann y un par de estos hombres detrás de mí. El resto de Uds. me son desconocidos. Pero Dios los conoce a todos. Me supongo que en la línea de oración, que cada uno de nosotros somos desconocidos. Si lo somos levanten su mano. Si yo no lo conozco, Ud. no me conoce a mí, levante su mano, de arriba abajo por toda la línea de oración.
Ahora, Cristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. ¿Es eso correcto? Ahora, una vez más, ¿cuántos de los que están allá no tienen tarjetas de oración y quieren que Jesús los sane, y creen que Uds. pueden orar al Sumo Sacerdote y tocarle a Él, que puede ser tocado, y Él se dará la vuelta y hará la misma cosa que Él hizo con la mujer con el flujo de sangre? ¿Cuántos sin tarjetas de oración creen eso? Levanten sus manos. Muy bien, solo créanlo. Tengan fe. No tengan prisa ahora; no estén excitados. Oh, Ud. dice: “Son las nueve”. No importa qué hora sea. “Me estoy cansando”. No importa qué tan cansado se esté poniendo, espere unos cuantos minutos más. No critique, solo espere y diga: “Me voy a quedar hasta que termine, Señor, ayúdame a no ser un crítico, pero ayúdame a pesarlo con la Biblia”.

50 Ahora, quiero hacerles una pregunta: Las cosas que yo dije sobre Cristo, ¿están correctas y en la Biblia? ¿Cuántos lo creen? Levanten su mano. ¿Entonces dice la Biblia que Él es el mismo y Él prometió que haría lo mismo? Veamos sus manos. ¿Fue esa la señal que dijeron los judíos? Cuando Él le hizo esa señal al creyente verdadero judío – el judío lleno del Espíritu- él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”. Él lo creyó: Natanael. Todos nosotros creemos eso, sabemos que la Biblia dice eso.
El judío incrédulo, aunque ortodoxo y tan religioso como podía estarlo, escolaridad tras escolaridad, él dijo: “Es el diablo”. Él está en tormento en esta noche sobre eso. Pero Natanael es inmortal.

51 Cuando el samaritano, cuando se hizo ese milagro, cuando Jesús le dijo a ella, encontró donde estaba su falla y le dijo cuál era su falla… Ahora, ella nunca dijo que Él le estaba leyendo la mente. Ellos conocían que era el tiempo de la estación para que el Mesías llegara y que el Mesías haría eso. ¿Cuántos saben eso? Y ella dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará esto”.
Ahora, esa fue la señal del Mesías ayer. ¿Es verdad? Entonces si Él se levantó de los muertos y es el mismo hoy, sigue siendo la señal del Mesías. Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre Me lo muestra”. Ahora, Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. Eso es tan claro amigos como yo sé hacer la Biblia, así de claro. Justo aquí está escrito, aquí mismo.
Ahora, la siguiente cosa es, ¿funcionará? Ahora, lo hemos desplegado completamente, ¿funcionará? Funcionará si Uds. pueden creerlo. Si Uds. no lo creen, no funcionará.
Alguien me dijo en una ocasión, dijo: “Hermano Branham, yo de todas maneras no lo creeré”.
Yo dije: “Por supuesto que no, no es para incrédulos. Es para creyentes”. Es solo para creyentes, no para incrédulos.

52 Ahora, sean muy reverentes, y le estoy pidiendo a Dios, en el Nombre de Cristo, y tomo a cada espíritu que está aquí bajo el control del Espíritu Santo, que Él pueda manifestar a Jesucristo, el Hijo de Dios, a esta audiencia, y les deje saber en esta noche que su fe en Él no es en vano.
Muy bien, traigan al… Ahora, reverentemente. Ahora Uds. pueden darse cuenta en qué posición me encuentro. Ahora, voy a ser hallado diciendo la verdad o diciendo una mentira. Pero la razón por la que yo no tengo ningún miedo: Cristo lo prometió, y yo creo con todo lo que está en mí, que Jesucristo está en el edificio aquí ahora mismo. El mundo científico lo sabe; ellos tienen la fotografía allá atrás, Uds. la podrán ver mañana, cuando la tengan. Está en Washington, D. C., el único ser sobrenatural que haya sido fotografiado. En Alemania, arrasó a Alemania como una gran llamarada. Ellos le tomaron tres fotografías llegando y yéndose. Cincuenta mil recibieron a Cristo, una reunión de cinco noches.

53 Una cosa es decir algo; la siguiente cosa es hacer algo. Ahora, hombre… hasta donde un hombre puede hacer, es predicar esta Palabra; allí termina. Ahora es el tiempo para que Dios hable.
Y esta señora que está parada aquí a mi lado, hasta donde yo sé, nunca he visto a la mujer en mi vida. Ella me es una desconocida. Pero Dios la conoce. Dios sabe todo de ella. Yo no; Él sí. Si somos desconocidos el uno del otro, ¿podría levantar su mano? Muy bien. Ahora, usted entiende, con nuestras manos levantadas -no jurando, porque nosotros no creemos en eso… Pero la Biblia está puesta aquí, y este es un púlpito. Nosotros no nos hemos encontrado antes en nuestras vidas.

54 Ahora, aquí está un cuadro hermoso de esto. Ahora, puede bajar su mano. Aquí está un cuadro hermoso de la Biblia, en San Juan el capítulo 4: Jesús, un hombre, un hombre encontrándose con una mujer junto al pozo. Aquí está Su iglesia en esta noche, un hombre se encuentra con una mujer, siendo completamente desconocidos el uno del otro, un cuadro perfecto.
Ahora, señora, yo no tengo idea de quién es usted, de dónde viene, la razón por la que está aquí, o nada con respecto a usted; Ud. se da cuenta de eso, que yo no sé. Pero si Ud. está aquí por finanzas, problemas domésticos, enfermedad, lo que pudiera ser, Cristo se lo dará si Ud. puede creer en Él. Y ahora, yo percibo que usted es una Cristiana, por el sentir de su espíritu, Ud. es una Cristiana. Porque justo entonces, algo sucedió que Ud. se dio cuenta que algo sucedió entre nosotros justo en ese momento. Es esa Luz; está bajando sobre usted ahora.

55 Ahora, si Cristo me revela el motivo por el cual está señora está aquí, ¿cuántos lo recibirán a Él como siendo el Hijo de Dios resucitado? Solo quiero ver la audiencia, a Uds. por todas partes, en todo lugar, su mano; Dios la ve, tal vez yo no pueda verla.
Solo el estar hablando con ella igual como lo hizo nuestro Señor con la mujer. ¿Qué está haciendo? Encontrando su espíritu. Ella es Cristiana. Y la mujer está sufriendo… Puedo verla muy acongojada. Ella es muy nerviosa. La veo entrando y saliendo de algún lado, sigue entrando y saliendo. Son operaciones. Ud. ha tenido varias operaciones. Yo lo veo, una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete operaciones, que ha tenido. Eso es correcto. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
¿Cuántos creen? Ahora, entre más uno habla con la mujer, más será dicho. Pero estoy tratando de mantenerme para la línea de oración que viene. Ahora, solo reverentemente, hablemos con ella de nuevo, solo para que Uds. puedan ver. Ahora, lo que fue dicho, yo no lo sé. No tengo ni idea; está en otro mundo. Pero mi cinta aquí lo tiene grabado.

56 Ahora, lo que haya sido que Él le dijo hace unos cuantos momentos… Uds. escucharon una Voz hablando, pero no era la mía. Pudo haber sido la mía, pero no era yo hablándolo. Era Él hablando. Ha sido declarado a la iglesia que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, ¿fue eso verdad? Es la verdad. Si así fue, levante su mano para que la gente pueda ver que fue la verdad.
Ahora, veo otra vez algo, es una especie de… es una cirugía, algo por lo que tuvo la cirugía, pero ahora puedo ver que hay una especie de sangre; es diabetes. Y yo veo que Ud. está tratando de levantarse de la cama, o de caminar por el piso, solo sosteniéndose de algo; Ud. también tiene artritis. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Ahora cree?

57 Miren, ¿qué pudiera hacer yo por la pobre mujer? Nada sino orar por ella. Y quiero que Uds. que están allá inclinen sus rostros conmigo; esta mujer es la hija de alguien, la hija de Cristo. Oremos, sus oraciones por ella. ¿Qué si fuera usted? Oremos todos juntos como una iglesia unida.
Jesús de Nazaret, a medida que Tú gran Espíritu Santo, tan presente ahora que puede sentirse. Yo impongo mis manos sobre esto, mi hermana, en el Nombre del Señor Jesús, y junto con este gran auxilio de Tú iglesia, y oramos la oración de fe a lo mejor de nuestro entendimiento, que Tú harás que nuestra hermana se recupere de cualquier cosa que esté mal con ella. Esto te lo pedimos que lo hagas en el Nombre de Jesús, Tú Hijo. Amén.
Ahora, hermana, la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”. ¿Cree Ud. que Dios la sanará ahora? Muy bien, vaya regocijándose y sea feliz.

58 Ahora, sean muy reverentes ahora; no sabemos qué va a suceder. Y Uds. que están allá, estén listos para la siguiente tarjeta de oración. Y también, ustedes que no pueden… que no tienen tarjeta de oración, estén orando.
Somos desconocidos el uno del otro, me supongo, mi hermano. Esta la primera vez que nos encontramos cara a cara para hablar de esta manera, hasta donde yo sé. Oh, usted estuvo en la reunión de Edmonton la vez pasada que yo estuve aquí. Oh, bueno, por supuesto, yo no podría… No podría haber sabido eso. Vean, hay miles de personas que he conocido.
Ud. está aquí por alguna causa; yo no sé. Ud. pudiera ser un crítico; y pudiera ser un Cristiano, Ud. pudiera ser… Yo no sé. Solo somos dos hombres que se han encontrado aquí. Probablemente nacimos a millas de separación, años aparte, y esta es la primera vez que estamos así de cerca uno del otro para conocernos uno al otro. Pero Ud. está consciente que está en la presencia de algo aparte de un hombre, su hermano. Si eso es correcto, levante su mano. En este preciso momento se está asentando sobre usted.

59 El hombre está sufriendo con algo que está mal en su estómago; él tiene un problema estomacal. Y se ha diagnosticado como tumor, él dice que es un tumor graso en el estómago. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso es verdad. Ahora, si yo nunca lo he visto en mi vida, hay Algo aquí que lo conoce a usted. Y no solo eso, pero usted tiene algo en su corazón por lo que está orando: es una mujer, su esposa; ella está aquí. Si Dios me revela lo que está mal con su esposa allá, ¿me creerá que soy el profeta de Dios y creerá que Jesucristo y lo que he predicado de Él, es la verdad? Su esposa tiene un problema en la vesícula biliar. Y ella también tiene cáncer en el estómago. Y Ud. no es de esta ciudad; ha venido del Sureste, como a doscientas millas de distancia de aquí, usted vino a esta ciudad por oración. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR. Muy bien, vaya y ponga sus manos en ella y sean sanos en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
Si puedes creer, todas las cosas son posibles. Tenga fe.

60 Buenas tardes, señor. Somos desconocidos el uno del otro, hasta donde yo sé, es la primera vez que nos encontramos en esta vida mortal. ¿Pero me cree que soy Su siervo?
Muy bien, la señora con ese vestido azul sentada allí, Ud. ha estado sufriendo con un problema cardíaco -con el sombrerito negro, mirándome directamente. Ud. ha estado orando; tiene un problema del corazón. Justo en ese momento Ud. fue sanada. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Póngase de pie, la mujer con la que estoy hablando. Ud. estaba orando; tenía un problema del corazón, con palpitaciones en su corazón y por el estilo; ¿es eso cierto? Sobre todo cuando se acostaba, porque es una condición nerviosa la que lo provocó. Ahora ha terminado; su fe la ha sanado. Amén.
¿Qué fue lo que usted tocó? Ud. nunca me tocó a mí; usted se encuentra a treinta pies [9 m.] de distancia de mí. Pero Ud. tocó al Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras enfermedades. Yo reto la fe de esta audiencia para que crean eso. Solo creed.

61 ¿Qué piensa de eso, señor? ¿Cree Ud. que está en Su presencia? Veo una sombra oscura sobre usted; Ud. se está muriendo. Tiene un problema en la garganta; es cáncer en la garganta. Y no solo eso -usted necesita oración por eso- pero Ud. necesita sanidad para su alma más que cualquier otra cosa, porque Ud. es un pecador; no es Cristiano. Fumando cigarrillos y cosas, eso es lo peor que puede hacer. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Mire, Él Quien supo el pecado de la mujer, conoce los de usted. ¿Lo aceptará a Él ahora cómo su Salvador personal? Levante su mano a Él a medida que lo acepta como su Salvador personal. Que sus pecados le sean perdonados, mi hermano. Y oh, Satanás, tú has desafiado al doctor; te escondiste de él, pero no te puedes esconder de Dios. Te conjuramos como la iglesia del Dios viviente, que salgas de este hombre, que él pueda sanar. En el Nombre de Jesús, desafiamos al enemigo de su vida, porque ahora él se ha convertido en nuestro amado hermano. Amén.
Tan cierto como estoy parado aquí en la plataforma, usted vivirá. Vaya ahora y sea bautizado, invocando el Nombre del Señor, y sus pecados quedarán bajo la Sangre. Dios le bendiga.

62 Digamos: “¡Gloria a Dios!”, por toda la audiencia, que amamos a nuestro bendito Salvador. Bendito sea Su santo Nombre. Tú estás vivo, y Tú eres el Alfa y el Omega, el Principio y el Fin. Tú eres Aquel que ha resucitado de entre los muertos y vives por los siglos de los siglos, probando que Tú eres el gran augusto Ser en la presencia de Tus Santos, disfrutando las alabanzas de sus labios a medida que te ofrecen a Ti la adoración de sus corazones. Y nosotros te damos profundamente las grandes en humildad, nuestro bendito Salvador, por Tu presencia. Que esta audiencia pueda mirar y vivir, y saber que su fe en Ti no es en vano. Pero Tus Palabras han sido confirmadas por Tu presencia. En el Nombre de Jesús, te ofrecemos a Ti esta adoración. Amén.
Solo creed. Ahora, Jesús ha resucitado de los muertos. ¿Cuántos de los que están aquí en el tabernáculo esta noche… o, en el estadio, que estuvieron aquí en la vieja reunión cuando esto no estaba en operación, pero cuando yo les dije que el Ángel que se encontró conmigo me dijo que yo sabría aún los secretos de sus corazones, que llegaría a suceder que un día si yo me mantenía humilde ante Dios, que esas cosas sucederían? ¿Cuántos se acuerdas que profeticé eso y que dije eso? Levanten sus manos. De eso han pasado diez años.

63 Ahora, la Biblia dice: “Si hay alguno espiritual entre vosotros o profeta, si él habla y lo que dice llegare a suceder, escuchadle porque Yo estoy con él”. Ahora, yo les estoy diciendo que le escuchen a Él. Es Él, Jesucristo, yo solo estoy diciendo la verdad con respecto a Él, y Él está vindicando que es la verdad.
Ahora, somos desconocidos el uno del otro, mi hermana. Yo no la conozco; nunca la he visto. Pero Jesús la conoce. Y si Él me revela la razón por la que está usted aquí, ¿lo aceptará a Él como su sanador? Yo veo algo; usted está en una habitación, mirando su extremidad. Son venas varicosas; usted tiene venas varicosas. Y la puedo ver que está mirando un crecimiento, y ese crecimiento está escondido de mi vista, pero es… No, está en su brazo izquierdo, y usted está confiando que Dios se lo quitará. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Lo creerá? Vamos a orar. Inclinemos nuestros rostros, por todas partes. Venga, hermana.
Bendito Dios, traemos a Ti, esta mujer, en el Nombre de Jesús, y pedimos que Tú la sanes, oh nuestro Salvador y Sanador. Concédelo, Señor. La bendecimos, esta gran iglesia, como nuestra hermana, te pedimos su sanidad, en el nombre de Cristo. Amén. Vaya regocijándose, siendo feliz, creyendo con todo su corazón.

64 Con el dedo sobre la boca. Usted se está cuestionando al respecto. ¿Cree que Dios lo sanará de esa sinusitis y que estará bien, y se recuperará? Si Ud. lo cree con todo su corazón, puede recibirlo. Amén.
¿Qué piensa? ¿Con todo su corazón? Yo no la conozco; Cristo sí la conoce. Pero usted está… Ud. está sufriendo, o había estado sufriendo… Ud. tenía un dolor en la espalda, y un problema de damas. Y le hicieron una operación. Eso es verdad. Pero en realidad no es por eso por lo que está Ud. parada aquí. Porque puedo ver que su espíritu no parece que… Pareciera como que usted sabe que eso es verdad. Hay algo más que está en su corazón. Si eso es verdad, levante su mano. Si Dios lo revela… Daniel dijo: “Que sea conocido, oh, Rey, que el Dios del cielo puede revelar los secretos del corazón”. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso?
Si Dios revela el secreto que está en el corazón de la mujer, ¿Cuántos dirán: “Eso lo concluye para mí para siempre?”. La mujer, yo no la conozco. Ud. no me conoce a mí. Somos desconocidos el uno del otro. Pero ahora, Dios del Cielo, Quien estuvo en el día de Daniel, que sea conocido que Tú eres Dios en esta noche. Oro en el Nombre de Jesús.

65 Veo una gran… algún tipo de edificio está apareciendo frente a mí, y hay un hombre en la cama paralizado; es su esposo, paralizado de su lado izquierdo, su esposo. Ud. está creyendo por él. Tome ese pañuelo con el que se limpió las lágrimas de sus ojos, y póngalo sobre él. Y no dude.
Oh, Jesús de Nazaret, permite que estas cosas se tornen una realidad para las personas, que ellos puedan saber que Tú resucitaste a Cristo. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Muy bien.
Madre, ¿me cree que soy Su siervo? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo recibirá a Él como su sanador? Entonces puede deshacerse de esa asma, si tan solo lo cree ahora mismo. ¿Cree que Ud. lo hará? Muy bien. Ud. tose mucho, especialmente cuando está acostada.
Oh, Dios del Cielo, ten misericordia de esta mujer y dale a ella, Señor, la sanidad de su cuerpo, en el Nombre de Jesús yo oro. Amén.

66 Muy bien. Venga ahora. ¿Quiere comer su cena, y deshacerse de esa úlcera? Veo que Ud. se aleja de la mesa; por esa razón supe que tenía una úlcera. Usted es el tipo de persona; que piensa mucho, cruzando puentes antes de llegar a ellos, tomando las cosas de otras personas en su corazón, y hace planes que nunca suceden. Es por eso que tiene esa condición; es una condición péptica, causada por el espasmo en el estómago, justo en el duodeno. Miren, hace que eructe la comida para arriba y le provoca acidez en la boca, y por el estilo, de esa manera. Ahora, si usted lo cree con todo su corazón, vaya a casa y sea sanado; recupérese, crea en Dios. En el Nombre de Jesús impongo mis manos sobre mi hermano, y pido por su sanidad. Amén. Ahora, vaya creyendo; no dude.
Bueno, ¿cree usted que Jesucristo puede curar esa espalda por usted, hacer que se recupere? ¿Le puede quitar es diabetes de usted y…? Muy bien, señor. ¿Lo cree con todo su corazón? Entonces vaya creyendo en Él, alabando a Dios, haciéndolo real.

67 Ahora, para que la gente… Alguien allá atrás está pensando que es telepatía. Ahora, eso está errado, deje de hacer eso. Aquí, cualquiera sabe… ¿Qué es telepatía? Es tomando… alguien tome un número. Le voy a pedir a esta mujer aquí, ni siquiera pensando lo que está mal en ella, pero solo ponga su mano sobre la mía, dama. Si Dios me revela, mirando para este otro lado, cuál es su problema, ¿aceptará usted a Jesús como su proveedor para lo que está necesitando? Si es así, quite su mano de mi brazo y levántela hacia Él. Ahora, vuélvala a poner sobre mi brazo, solo para lograr hacer contacto.
Muy bien, usted tiene un problema estomacal que la está molestando. Eso es cierto, levante su mano. Ahora, vaya a casa y coma, usted está bien, Jesucristo la sana.
Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, quiero decirle algo; cuando yo estaba mirando para este otro lado, también la vi a usted. Ud. tiene la misma cosa que la mujer tenía: problema estomacal. Y cuando yo dije “problema estomacal”, una sensación rara la golpeó a usted, ¿no fue así? Fue entonces que usted fue sanada. Baje de la plataforma, diga: “Gracias a Dios”.

68 Esta dama está nerviosa; también tiene un problema de damas y también un problema estomacal. Eso es exactamente correcto. ¿Cree que Cristo la va a sanar, dama? Entonces en el Nombre de Jesucristo reciba su sanidad. Tenga fe.
Muy bien, dama, usted que está sentada al final de la banca, allí mismo orando, usted tiene venas varicosas. La dama con el sombrero morado, esa cosita, una damita de cabello canoso, tenía su rostro de esta manera, diciendo: Jesús, que esta sea la noche de mi sanidad“, orando a Dios para que la sanara. Si eso es correcto, levante su mano, la dama allí. Muy bien, vaya a casa y reciba su sanidad. Cristo la sana. Amén. Tenga fe en Dios. Solo créale a Él con todo su corazón.
Qué si yo le dijera que Jesús lo sanó, estando parado allí, ¿me creería? Muy bien, entonces, vaya y sea sanado, en el Nombre de Jesucristo. Tenga fe.

69 Cristo vive, ¿creen Uds. eso? Ud. se da cuenta que es Él. Él puede sanar esa artritis, ponerla bien, si lo puede creer. ¿Cree Ud. que Él lo hará? Muy bien. Ud. tiene otras cosas que están mal, de damas, y demás; siendo una mujer de su edad. Pero si usted lo cree de todo corazón, y usted tiene miedo de algo (¿Ve?), pero es falso; no es así. Así que siga su camino y crea y recupérese, y sea completamente sana, en el Nombre de Cristo. Amén.
¿Qué piensa, dama? ¿Lo cree Ud. con todo su corazón? Traigan a la niñita…
Sí, hermana, era usted. La damita, sentada allí mirando para este lado, como que puso su brazo, tocó en ese momento a su amiga, Ud. tiene un problema, con un problema intestinal (Eso es correcto), y una condición de artritis. ¿Lo cree Ud. con todo su corazón?
La damita al lado de usted allí, también está sufriendo con un problema cardíaco. No, tiene problemas con sus ojos; tiene ojos malos. Eso es cierto. ¿Cree usted con todo su corazón que Dios la va a sanar? Es por eso por lo que está orando.

70 La segunda hilera, la gente que está allí, sí. Eso le sorprendió, ¿no es así? Eso es correcto. Pero usted está sanado. Dios le bendiga. Ponga sus manos sobre su amiguita allí; ella no lo captó. Toda su vida ha tenido mal los ojos.
Señor Jesús, oro por la mujer, que Tú la sanes y se restablezca en el Nombre de Jesús. ¿Lo cree ahora, damita? ¿Con todo su corazón? ¿Lo cree?
¿Qué de la dama sentada a un lado de ella, mirando alrededor disfrutándolo? ¿Qué piensa al respecto, dama? ¿Me cree que soy el profeta de Dios? ¿Cree que Dios puede revelarme aquí, lo que está mal con Ud.? ¿Lo aceptará con todo su corazón? Muy bien, entonces si Él lo hace, usted tiene alta presión de sangre, para comenzar, la vi con un acosa alrededor de su brazo, cuando ellos lo bombearon, el doctor lo hizo, y le dijo que tenía alta presión. Y también lo vi revisando su corazón; usted tiene problema cardíaco. Eso es correcto, levante sus manos. Muy bien. Ud. tocó algo, ¿no es así? Si lo cree, puede estar bien.
Y si coloca su mano en la dama que está a su lado, ella también tiene problema cardíaco; tiene hinchazón en su cuerpo, que es causado por un problema renal. Si eso es correcto, dama, levante su mano. Muy bien. Ahora, puede irse y ser sanada, si lo cree.
¿Cuántos en la audiencia pueden creer que estas cosas son de Dios?

71 ¿Qué piensa, dama? ¿Lo cree con todo su corazón? Usted es muy nerviosa; tiene una sensación de agotamiento. Como nerviosa y agotada. ¿Es eso cierto? Acaba de tener una operación. Y la operación le causó eso. Y la operación fue de un quiste. Eso es correcto, ¿no es así? Y veo a un hombre parado allí cerca. Es su esposo. Bueno, él también ha sido sanado. Él se puede ir ahora a comer la cena, y estar bien. Amén. Vaya siga su camino y regocíjese.
Yo reto su fe, en el Nombre de Jesucristo a que lo crean. ¿Cuántos creen que Él se está manifestando a Sí mismo aquí en el edificio ahora mismo? Ahora, les voy a pedir que hagan algo si quieren ver a Dios en Su gran poder. Quiero que cada persona que está aquí, que ponga su mano sobre la persona que está al lado de usted. Solo pongan su mano unos sobre otros, donde quiera que se encuentre. Solo sea misericordioso con la persona que está al lado. Quiero que cada cabeza esté inclinada, cada ojo cerrado. Y quiero que repitan esta oración después de mí. Ustedes órenla; yo solo la diré.

72 Oh Dios, Creador de los cielos y la tierra, Autor de la Vida Eterna, Dador de todo buen don; manda de Tus bendiciones sobre mí, mientras que espero como Tu hijo penitente. Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Creo que Él se ha manifestado a Sí mismo ahora en esta audiencia. Y yo ahora lo aceptó a Él como mi sanador. Ten misericordia de mí, oh, Dios; yo te alabaré.
Ahora, solo manténgase encerrados con Dios. Esa es su oración ahora. Ahora, solo imaginen esto… Oh, confío que Uds. no creerán que soy un hipócrita. Dios ha vindicado que no lo soy, pero nunca había visto, en la primera reunión, en toda esta audiencia, el poder de Dios moviéndose sobre ustedes. Ahora, yo no soy un hipócrita; Dios les ha revelado en esta noche que no lo soy. El Señor Jesucristo, en la mera visión que estoy viendo ahora, sobre esta audiencia, está aquí para sanarlos. Solo hay una cosa que les está estorbando de sanar. Eso es incredulidad. Desháganse de eso. Les voy a pedir que quiten todo miedo y toda duda, entonces Uds. podrán ser sanos. Ahora, esta es mi oración para ustedes.

73 Oh Dios, te ruego en el Nombre de Jesús, que mires hacia abajo a este grupo penitente de gente, como Tu siervo está cansado. Y yo veo sobre esta audiencia y veo esta fe moviéndose entre la gente; Tú revelas los secretos del corazón; Tú le das la vista al ciego. Como al niñito indio la otra noche, que nació prácticamente ciego, se cayó de la cuna a las tres semanas de nacido y fue cegado para el resto de su vida, y en un momento de tiempo fue perfectamente sanado. Tú eres el Señor Jesús.
Oh, Tú estás aquí en esta noche, y nuestros corazones arden dentro de nosotros, porque Tú nos estás hablando y te amamos. Y Satanás está tratando de evitar las bendiciones de la gente. ¿Qué más pudieras hacer Tú, Señor? Tú escribiste la Palabra; enviaste el Espíritu, confirmaste Tu Palabra con señales del Cristo resucitado, el Mesías, el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Oh, Dios, ten misericordia de estos enfermos.
Y Satanás, tú espíritu del mal, quien ha venido en la gente para atarlos con enfermedades, estás derrotado. Jesucristo nuestro Señor, Quien está presente ahora mismo, te derrotó en el Calvario con Su sufrimiento vicario y muerte. Su sepultura y resurrección justifica nuestra fe. Y ahora decimos que no eres más que un fanfarrón, y ya no puedes seguir de fanfarrón por más tiempo. Te hemos descubierto. En el Nombre de Jesucristo apártate de aquí, toda duda, toda superstición, y que el Espíritu Santo se libere sobre esta audiencia y sane a cada persona que está aquí en la Divina Presencia. Concédelo, Padre, Dios, en el Nombre de Tu Hijo, Jesús, lo pedimos. Amén.

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