OBRAS DEL MENSAJE


Dios Manifestando Sus Dones
Edmonton, Alberta, CANADA
57-0805
1 Inclinemos nuestros rostros solo por un momento antes de tomar asiento.
Bendito Padre Celestial, estamos agradecidos por el privilegio que tenemos de venir una vez más, para hablarle de Tu bondad y benevolencia a Tus hijos. Estamos agradecidos por esto y oramos que nos manifiestes Tu amor en esta noche de una manera muy inusual. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.
Deseo leer en esta noche en la Palabra de Dios el capítulo 12 de San Mateo y el versículo 42.
La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
Deseo usar como texto en esta noche… [Espacio en blanco en la cinta. Ed.] “Dios Manifestando Sus Dones”.
2 Jesús acababa de tener un conflicto con el mundo religioso de ese día. Él había estado percibiendo sus pensamientos, y ellos lo acusaron de estar empoderado de Belcebú -un demonio. Y Jesús los había acusado estrictamente, diciendo que Él los perdonaría por ese acto pecaminoso que estaban cometiendo. Pero Él también les advirtió que llegaría el tiempo cuando el Espíritu Santo vendría a hacer el mismo acto, y una palabra en contra nunca les sería perdonado ni en este mundo ni en el venidero. Qué advertencia tan más solemne fue para aquella gente de ese día y para la gente de este día.
3 Y ellos le habían pedido a Él una señal, después de eso. Dijeron: “Maestro, deseamos ver de Ti señal”.
Y Él les respondió: “La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra, tres días y tres noches”.
Por lo tanto, de acuerdo a la señal que Jesús dejó para este mundo, sería la señal de Su resurrección, sería la señal eterna que Él dio.
4 Ahora, Dios en todas las edades, en todos los tiempos, nunca ha estado sin un testigo. Dios siempre ha tenido un testigo. Y nunca en ningún tiempo el sistema eclesiástico del mundo ha recibido a Su testigo -nunca, en ninguna edad. Y nunca, en ninguna edad, el sistema eclesiástico del mundo ha producido alguna vez un siervo de Dios que fuera usado de esa manera.
Piénselo. En la historia del tiempo, nunca el sistema religioso de este mundo ha recibido a un siervo enviado de Dios. Y el sistema religioso de este mundo nunca ha producido un producto que Dios haya usado, internacionalmente, en una poderosa manera -nunca. Dios mismo escoge a Sus hombres.
5 Como en los días de Moisés, el profeta. Cómo Moisés nació siendo un siervo del Señor, y fue criado en la sabiduría de los egipcios. Él era un erudito pulido. Y cuando él había dominado toda la sabiduría y enseñanza de los egipcios, parecía como que él hubiera estado en una condición maravillosa para liberar a su pueblo. Porque él era el comandante general en todo Egipto. Él era un heredero al trono. Y todo el derecho a la educación que un hombre podía recibir, Moisés lo tenía. Pero Dios no podía usar una de esas cualidades. Y hallamos que Él llevó a Su siervo a la parte de atrás del desierto para apacentar las ovejas de su suegro Jetro.
6 Y un hombre que había sido criado con los egipcios… Y sabemos de acuerdo a Génesis que un pastor de ovejas era una abominación a los ojos de Dios. Y precisamente las cosas que se le enseñó que no hiciera, él fue y las hizo, porque carne ni sangre pueden heredar o entender las cosas espirituales. Las cosas espirituales han de discernirse espiritualmente. Y la sabiduría de Dios es mucho más alta que la sabiduría del hombre, al punto que la sabiduría del hombre es considerada nada… o, necedad ante Dios.
Y allí hallamos a Dios llevando a Su siervo y guardándolo por cuarenta años, para sacarle toda la escolaridad que los egipcios le introdujeron. Dios tuvo que sacársela toda. Y le tomó a Él tantos años sacársela así como tantos años le tomó a Egipto metérsela.
7 Luego lo encontramos un día pastoreando las ovejas de su suegro, venía por un viejo sendero conocido y de repente su atención fue atraída por un gran fenómeno. Era una zarza ardiendo en fuego y que no se consumía.
Y Moisés nunca cuestionó la zarza, como lo haríamos hoy en día. Él solo se hizo a un lado y caminó hasta ella y quería averiguar lo que estaba pasando.
Y cuando él se acercó con reverencia, Dios le habló. Y cuando nosotros abordamos a Dios de la misma manera, Dios nos hablará. Pero nunca podremos abordar a Dios de una manera crítica y esperar que Dios nos responda. Tenemos que abordarlo a Él de una manera reverente.
8 Quizá, si Moisés hubiera dicho: “Siendo que yo fui criado como científico, y como maestro en Egipto, y he dominado sus artes, me voy a esperar y lo voy a averiguar cuando la zarza deje de arder. Después voy a tomar unas hojas y las llevaré al laboratorio y averiguaré simplemente porqué esas hojas no se quemaron, veré que clase de químicos había en esas hojas, que no se consumieron bajo ese gran calor”. Si él lo hubiese abordado bajo ese punto de vista de investigación científica, Dios nunca hubiera hablado con él. Esa es la razón por la que hoy en día la gente no se lleva bien con Dios como debería, es porque ellos están tratando de probarlo todo científicamente. Y Dios nunca ha sido conocido por la ciencia. Si Ud. puede probar a Dios, entonces ya no es más un acto de fe. Ud. no puede probar a Dios por medio de la ciencia; Ud. tiene que aceptarlo a Él por fe.
9 Por lo tanto, Moisés se acercó con un corazón dispuesto a entender. Y Dios habló con Moisés y dijo: “Quítate los zapatos, porque el lugar donde estás es tierra santa”. Moisés se quitó los zapatos, y Dios habló con Moisés. Moisés aprendió más en cinco minutos, en la presencia de ese Fuego, que lo que aprendió en cuarenta años de educación. Él aprendió más de Dios, con cinco minutos en la presencia de la Luz, que lo aprendido durante cuarenta años de estudio y escolaridad.
Cómo su madre le había enseñado que él iba a ser el emancipador de Egipto. Todas estas cosas que habían sido enseñadas por su madre, y por los maestros, y por las escuelas. Sin embargo él conoció más de Dios en cinco minutos, en la presencia de esa Luz.
10 Y yo creo que el día de hoy si el maestro entrara en la presencia de Dios, en vez de toda esta escolaridad, y tratando de retorcer, y hacerla encajar con ciertas teologías. Solo entre en la presencia de Dios, y Ud. aprenderá de Dios.
Y luego nos damos cuenta, después de eso, que Moisés estuvo dispuesto. Lo que a Moisés le faltaba, la zarza ardiente lo tenía. Y lo que le falta a la iglesia, el Espíritu Santo lo tiene para nosotros.
11 Pero Dios tenía a Su hombre. Y Él lo llamó, y lo educó, y lo escogió con Su propia mano. Y qué mejor que Él que va a usar el vaso, que sabe cómo formar el vaso, es mejor a que lo haga un hombre. Manos humanas e inteligencia humana no pueden elegir al siervo de Dios. Dios tiene que hacer eso solo.
Y a través de todas las edades, Dios ha tenido un testigo. Él nunca ha estado sin un testigo. En los días antediluvianos, Él tuvo a Noé. Él tuvo a Moisés. Él tuvo a Elías y a Eliseo. Él tuvo a Jeremías, Isaías, y hasta Juan el Bautista (siendo el último de los profetas).
Juan no tuvo escolaridad, ni educación. Él se fue al desierto a la edad de nueve años, y estuvo en el desierto con Dios, salió con un mensaje que estremeció la nación.
12 Y después vino el último y gran Testigo: Jesucristo. Y cada uno de estos mensajeros y testigos de Dios fueron rechazados por el hombre.
¿Acaso no dijo Jesús: “A cuál de los profetas no apedrearon vuestros padres y persiguieron aquellos que fueron enviados por Dios?”. Acaso no dijo Él: “Paredes blanqueadas, vosotros ciertamente ponéis el adorno en las tumbas de los profetas, y vosotros sois culpables de ponerlos allí adentro”.
Los testigos de Dios fueron: apedreados, aserrados, se los dieron de comer a los leones, y toda clase de persecuciones.
13 Jesús habló de la misma cosa en la parábola de la viña. Enviaron a un siervo, y ellos lo corrieron. Y finalmente él envió a su hijo, y ellos mataron al hijo.
Pero alguien tiene que ser un testigo. Dios siendo justo, Él no puede castigar a la gente sin haber mostrado misericordia. La justicia requiere eso. La santidad de Dios requiere juicio, y juicio no sería juicio sin tener misericordia. Dios siempre envía misericordia. Y cuando la misericordia es rechazada, solamente queda una cosa: ese es el juicio.
14 Y, oh, permítanme detenerme aquí solo por un momento para decir que yo creo que estas naciones ahora están recibiendo su último llamado de misericordia. Estoy siendo grabado en el disco y en la cinta al decir esto. Pero yo creo con todo mi corazón, que no hay ni una sola persona en la tierra que pueda meter esto otra vez a la condición que debe estar. Se necesitará del mover de Dios: la segunda venida de Jesucristo.
Miren la indiferencia de la gente hoy día. Miren que tan despreocupados están: comiendo, bebiendo, casándose, dándose en casamiento, igual como fue predicho: “Teniendo apariencia de piedad pero negando la eficacia de ella”. La Biblia dice: “y a estos evita”. Muy religiosos, siempre han sido muy religiosos, pero sin tener la vista espiritual para entender. Eso es lo principal. Eso es lo que determina su destino eterno, es su concepción espiritual.
15 Qué si Faraón hubiera sabido que el emancipador de Egipto, que él lo estaba enviando al desierto y lo estaba persiguiendo. Hubiera sido diferente. Pero él no tenía el entendimiento espiritual que tenía Moisés, tampoco podía entender la actitud que Moisés había tomado.
Pues ¿por qué este hombre con el mundo en sus manos lo rechazaría y saldría al desierto con un montón de gente desobediente? Pues, él fue considerado fanático, y demente. Y miles de miles, sin duda, se rieron de él. Pero la convicción de su vista espiritual fue que por fe él vio la promesa de Dios.
16 Y luego cuando Jesús se paró en la tierra, Él fue el testigo más grande que Dios haya tenido, porque la plenitud de Dios estaba en Él. Y cuando Él comenzó a hacer las obras de Dios, ellos le dijeron: “Él es Belcebú, un diablo”: juzgando el Espíritu de Dios que estaba en Él, como un diablo obrando milagros.
Y Jesús les dijo: “Si Satanás echa fuera a Satanás, entonces él está dividido en contra de sí mismo”.
La gente le da crédito a Satanás diciendo que es más listo de lo que en realidad es. Él no puede dividirse a sí mismo. Si Ud. se divide a sí mismo, ¿cómo podría Ud. existir? No podría; tampoco Satanás.
17 Así que, después de esa gran discusión que hubo allí, Él les dijo que si hablaban en contra de Él, les sería perdonado; pero el Espíritu Santo que vendría como testigo de Él, hablar en contra de eso nunca les sería perdonado.
Después Él mencionó a varios de la fe que vivieron. Y Él dijo: “La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar”.
18 Ahora, en la edad de Salomón a la cual se estaba refiriendo, fue el milenio de los judíos. Fue una edad de oro, como saben los historiadores, para el pueblo judío.
Salomón era un prototipo de Cristo en lo que concierne que él edificó el templo y demás.
Y luego en esa edad, Dios le dio a Salomón un don. Y todo Israel reconoció ese don. Y todo Israel fue prosperado bajo el reinado de ese don. Pero si ellos no hubiesen creído ese don que Dios envió a través de Salomón, entonces no hubieran prosperado. Ellos no lo hubieran reconocido, y ellos…
19 Cuando Dios envió este gran maravilloso don, todo Israel floreció. Y llegaron a ser una nación poderosa sobre la tierra, porque reconocieron el don de Dios que estaba en Salomón.
Todos en un mismo corazón y unánimes testificaban de este gran don (no del gran Salomón), del gran don en Salomón.
No es el pueblo santo, es el Espíritu Santo en el pueblo; no es la santa iglesia, pero el Espíritu de Dios en la iglesia.
Como Pedro lo refirió: el monte santo. No era el monte santo; era el Dios santo que estaba en el monte.
20 Y Salomón era solo un hombre que Dios había conocido de ante mano y le había dado a él este gran y maravilloso don. Y cuando Israel vio que verdaderamente era un don de Dios, cada uno de ellos se reunía alrededor de él. Eso es lo que trajo el avivamiento.
Y las nuevas se esparcieron por todo el mundo. La gente que pasaba decía: “Oh, deberían ver lo que el gran Dios Jehová ha hecho con Su pueblo. Pues, levantaron un don en ese lugar. Dios ha enviado a un hombre llamado Salomón. Y, oh, toda la nación cree en él. Y su don obra maravillas”.
Y eso causó que todas las naciones comenzaran a escuchar: “La fe viene por el oír”. Y todos se reunían alrededor de este gran don.
21 Y finalmente, en la parte más lejana del mundo conocido, en un lugar llamado Sabá, estaba una pequeña reina. Ella era pagana, una atea. Pero a medida que pasaban los hombres por allí, le decían: “Usted debería ver lo que está sucediendo allá en Israel. Ellos tienen un don de Dios en ese lugar. Y oh, ese don es maravilloso. Debería verlo operando”.
Ella empezó a cuestionarse. El siguiente vino: “Oh, nos detuvimos en nuestro viaje en otra parte, reina, y acabamos de pasar por Israel. Usted debería ver ese don maravilloso”.
Bueno, eso empezó a caer en su corazón. “Porque la fe viene por el oír”. Y cuando ella escuchó de este gran don, algo comenzó a crearse en su corazón que ella quería ver si eso era verdad o no. Ella quería averiguarlo por sí misma.
Ella no estaba satisfecha con quedarse sentada en casa y con quedarse satisfecha alrededor de sus propios ídolos. Ella quería ir, ver por ella misma.
22 Y ella decidió que no iría para criticar. Mucha gente sale a ver el don de Dios operando, deciden antes de llegar allá, que ellos no van a tener nada que ver con ello. Con una noche será suficiente. Esa es la razón por la que no llegan a ningún lado. Eso es lo que ellos hicieron con el Señor Jesús.
Pero esta pequeña reina decidió que se iba a quedar hasta que finalizara. E hizo preparativos para ir a ver este gran don, para ver si era verdad o no. Y si era la verdad, ella lo respaldaría; si no era la verdad, no tendría nada que ver con ello. Esa es una buena manera de pensar al respecto. Esa es la manera correcta de abordarlo. Venga, averígüelo.
23 El hombre puede reclamar cualquier cosa. Pero es una historia diferente cuando Dios testifica que es la verdad.
Y luego, por supuesto, ella tenía críticos. La gente le decía, sin duda alguna: “¿Quiere decir que va a ir hasta allá a algún alboroto mental, fanático, emocional como ese?”.
Pero algo en su corazón comenzó a jalar en ella que debía ir y verlo por sí misma.
24 Ahora, el venir a Dios no es una cosa fácil, como uno creería que pudiera serlo, como la gente trata de colocárselo: “Ah, bueno, vaya de cualquier manera, únase a la iglesia”. Esa es una historia del diablo.
Hay un gran precio que pagar. La salvación es gratuita (Eso es cierto), pero tiene que deshacerse de muchas cosas primero.
Miren, ella tuvo dificultades en el camino. En primer lugar fue con su propia gente. Ellos la criticarían, y probablemente la excomulgarían de su compañerismo. Pero cuando Dios se mueve en el corazón del individuo, no hay nada en el mundo que pueda mantenerlos alejados de Él. Dios se mueve de maneras misteriosas. Algo había golpeado en el corazón de la mujercita.
25 Ahora, la siguiente cosa que ella hizo… ¿Pueden darse cuenta qué le esperaba a esa mujer? Tenía que viajar por un camino del desierto durante tres meses en el lomo de un cabello, tres meses sobre las arenas ardientes del desierto. Ella tenía que pagar un precio.
Y otra cosa, siendo mujer y todo ese viaje. Y también, en el desierto en ese tiempo los hijos de Ismael se encontraban en el lugar, y eran ladrones.
Y la mujer había resuelto en su mente que no iba a ir con las manos vacías, y cargó los cabellos con su riqueza. Ella trajo incienso, oro, plata, mirra, perfumes, lo más grande que había en su reino. Porque ella pensó esto en su corazón: si era de Dios, ella quería darle a Dios lo mejor que tenía.
26 ¡Y si esta iglesia Cristiana de hoy en día, pensara tan solo eso en su corazón! El Dios del Cielo merece lo mejor de todo lo que usted tiene. Lo mejor de su tiempo, toda su devoción, y todo lo que Ud. es, usted se lo debe a Dios.
Le damos a Dios solo… tal vez unos cuantos minutos el domingo. Se sientan y se duermen mientras el maestro de la Escuela Dominical está enseñando, nos vamos a casa y pensamos que hemos hecho nuestra religión de la semana. ¡Qué desgracia!
Yo sé que tengo el nombre de ser duro. No soy duro. Pero lo que pasa es que yo me tengo que parar en el juicio con cada uno de ustedes.
Mañana por la mañana, esta grabación clamará todo lo que yo he dicho. Y si hay una pequeña grabadora aquí para clamar las cosas que yo dije esta noche, ¿qué será en el tribunal del juicio, cuando la gran grabadora de Dios de mi vida se encienda? ¿Y la grabadora de ustedes? ¿Y la grabadora del mundo? ¿Y la gran pantalla de televisión que está en el cielo y su vida esté frente a Dios y del mundo entero? Yo prefiero estar bien aquí ahora, y ser honesto.
27 Y si Dios es Dios, Él merece todo lo que Ud. es. Si la religión Cristiana está correcta, merece todo lo que Ud. pueda hacer por ella. Apoye su iglesia. Apoye su pastor. Apoye a los misioneros. Haga todo lo que está en su poder de hacer, y dele a Dios lo mejor que Ud. tenga.
Y esa pequeña pagana dijo: “Si ese es un Dios que ha levantado este don poderoso, entonces Él es Dios. Yo le voy a dar un regalo, lo mejor que tengo. Y ella cargó estos camellos con oro, e incienso, y mirra, y plata, muchas cosas preciosas.
28 Ahora, ella se llevó a un pequeño grupo de hombres consigo. No han de haber sido más que un puñado. No hubieran tardado ni media hora luchando contra este gran grupo masivo de árabes en el desierto.
Si ellos hubieran sabido que ella estaba cruzando por allí con toda esa riqueza, la hubieran asaltado y masacrado a ese grupo. Pero ella pensó esto: “Si es de Dios, entonces Dios seguramente me cuidará en el camino”. Yo amo esa clase de fe. Si es de Dios, coloque su alma en Sus manos y siga adelante. Él cuidará de Ud. Ud. no tendrá que preocuparse. Él se encargará de que llegue bien. No importa lo que su vecino diga, y lo que este otro diga, y que diga que Ud. es un afeminado porque ha llegado a ser un Cristiano. No se fije en eso. Dios hizo el llamado; Dios está obligado a cuidarlo por todo el trayecto. Crea en Él.
29 Y ella salió en su viaje. Ahora, ella no cruzó en un Cadillac con aire acondicionado, pero sentada en el lomo de un camello. Finalmente llegó a la puerta. Miren, ella no vino solo para quedarse una noche en el avivamiento. Ella vino para quedarse…o, para permanecer hasta quedar completamente convencida.
Unas personas vienen al servicio de sanidad, dicen: “Bueno, si me dan una tarjeta y entro en la línea el primer día, estará bien. Si no es así, bueno, entonces tendré que irme”. Allí lo tienen.
“Bueno, yo fui anoche. Creo que eso es suficiente. Ya no tengo que volver a ir”. Ella vino a ver la cosa entera. ¡Bendito sea el Nombre del Señor por esa clase de fe que está determinada a no ser derrotada! Entonces Ud. está seguro.
30 Ella descargó los camellos. Instaló una tienda en los patios. Y dijo: “Voy a ver por mí misma. He escuchado de este gran discernimiento que Salomón tiene que viene de Dios”. Ella dijo: “Jehová Dios. Si esa es la verdad, entonces tengo todos estos dones, además de yo misma, y mi reino le daré a él si es la verdad. Pero quiero quedarme hasta convencerme”.
Y al siguiente día cuando Salomón salió a los patios y fue puesto en la silla, y la reunión comenzó, ella se quedó atónita de ver la sabiduría y el discernimiento de ese hombre. Ella se quedó muchos días.
Y después que hubo terminado todo, y que ella estaba completamente convencida, fue y descargó sus camellos y todos sus regalos y los dio para la causa de Jehová. Y ella dijo: “Todo lo que había escuchado es verdad y aún mayor que todo lo que había escuchado al respecto”.
31 Ella vino con un corazón abierto. Ella se presentó a sí misma ante el don de Dios, en humildad. Y Dios se dio a conocer a la reina. Y en ese acto, Jesucristo le dijo a esos sacerdotes santificados, grandes maestros religiosos, rabinos, obispos, Papas, (lo que sea que Ud. quiera llamarles), dijo: “Esa pequeña reina se levantará en la generación en el juicio y condenará a esta generación, porque ella vino de los confines de la tierra a escuchar la sabiduría de Salomón (Y aquí estaba el Hijo de Dios discerniendo los pensamientos de su corazón), y vosotros decís que Yo soy Belcebú”. Dijo: “Esa pequeña reina se levantará en el día del juicio y condenará a esta generación”.
Hermanos, Jesús nos dio una advertencia solemne de que esa señal sería dada de la resurrección de Su ser. “Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra, tres días y tres noches”. Iba a ser una señal perpetua a todas las edades y todas las generaciones, que Él murió y resucitó, y Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
32 Me pregunto en este día que así como ha enviado Dios Sus dones, Sus siervos al mundo y sin sombra de duda está efectuando y haciendo las cosas que Él hizo antes de que Él fuera crucificado como testimonio a esta provincia, a esta nación, a esta gente, que Él es el mismo Jesucristo que resucitó de los muertos, como Jonás salió del vientre de la ballena, y la gente categóricamente lo rechaza y se aleja de ello. ¿Qué pasará en el día del juicio?
“He aquí os digo, uno mayor que Jonás en este lugar. Yo os digo que uno más grande que Salomón en este lugar”. ¿Quién es? El resucitado Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí, y haciendo las cosas que prometió que haría.
Nos es menester a cada uno de nosotros, mientras se están llevando a cabo estas reuniones y Sus bendiciones están fluyendo, de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para hacer que cada persona venga al lugar. Y hacer todo lo que podamos para que nuestros seres amados sean salvos y en el Reino de Dios, porque no sabemos a qué hora seremos llamados a responder en ese juicio, en la venida de nuestro Señor Jesús. Oremos.
33 Señor Dios de los cielos y la tierra, Tú eres un Señor justo. Noé predicó por ciento veinte años y se burlaron de él. Otros han predicado a través de las edades -los profetas. Jesús predicó antes de la gran destrucción. Martín Lutero en la primera reforma, Juan Wesley, Sankey, oh, Finney, Moddy -por todas las edades- y aquí estamos en las luces del atardecer, y Tú todavía eres Dios. Y Tú todavía tienes testigos en la tierra. El Evangelio está siendo predicado en todas las naciones; señales y maravillas están siguiendo. Oh, Dios, despierta pronto a la gente antes que una aniquilación completa golpee. Y todo… Mientras haya una edad de siglo en siglo, no habrá otra oportunidad o la predicación de un sermón.
Dios, hombres y mujeres que están aquí en esta noche pudieran estar recibiendo su último llamado en este mismo momento. Ruego que Tú tengas misericordia de ellos y que los salves. Y déjales saber que Tú eres Dios del cielo que resucitaste a Tú Hijo del seno de la tierra así como lo hiciste con Jonás del vientre de la ballena. Y Tú estás aquí en esta noche manifestando Tú amor y Espíritu en dones para la gente. Oro en el Nombre de Cristo.
34 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, sobre está audiencia, solo me pregunto si hubiera una persona aquí que levantaría su mano y que pudiera decir levantando su mano a Dios: “Dios, acuérdate de mí. Yo estoy profundamente necesitando de Tu gracia. Y yo quiero levantar ahora mis manos a Cristo y decir ten misericordia de mí, un pecador”. ¿Levantarían su mano? Dios le bendiga, señor. ¿Pudiera haber uno más? Dios le bendiga, señor, yo veo su mano. Dios le bendiga, señor. Todos los que están en los balcones a mi derecha. Dios les bendiga. Dios le bendiga, hijo, aquí arriba. Dios le bendiga, dama.
Alguien en los balcones de la parte posterior. Podrían levantar su mano y decir: “Ten misericordia de mí, yo… Mis ojos, Dios, unge mis ojos y déjame ver, por favor. Yo no sé a qué hora mi corazón dejará de latir. Yo no sé cuándo será mi último respiro. Estoy caminando por la cuerda floja, la cuerda floja de la vida. Quizás antes que la noche termine, yo estaré gritando por el doctor y él moverá su cabeza y dirá: todo ha terminado. No hay nada más que se pueda hacer. Él se ha ido, o ella se ha ido”.
35 Un amiguito mío, su niñita, estaba jugando en el patio, ocho años de edad, anteayer, tan saludable y linda como podía estarlo, una niñita dulce, se enfermó gravemente. Él la llevó de prisa al Hospital Infantil de Louisville, Kentucky. Murió una hora después: meningitis espinal.
Usted no sabe en qué minuto, qué tan joven, qué tan viejo. La muerte viene por todos.
36 Los balcones a mi izquierda, ¿podría alguien de allí levantar su mano, decir…? Con esto, Uds. no están levantando la mano a mí. Uds. la están levantando a Dios. Digan: “Dios, ten misericordia de mí. Yo te necesito. Ten misericordia. Ore por mí, Hermano Branham, mientras levanto mi mano”. ¿Podrían hacer eso? Muy bien. Dios le bendiga a usted allí, señor. Dios le bendiga, dama. Dios le bendiga, querida, la niñita. Dios le bendiga por aquel lado. Eso es maravilloso.
Ahora, en toda la audiencia en el piso de abajo, ¿alguien más que quiera levantar la mano que no lo haya hecho? Dios le bendiga, y a usted, a usted, hermana, y a usted, hermano. Y a Ud. en la parte de atrás, hermana. “Dios, ten misericordia de mí. Yo te necesito, Señor Jesús, ahora mismo”.
37 ¿Qué hicieron cuando levantaron su mano? Uds. desafiaron cada ley que la ciencia tiene. De acuerdo a la gravedad sus brazos deben quedar colgando. Pero cuando Uds. levantan sus manos hacia el Creador de los cielos y la tierra, y el Creador de Uds., desafían las leyes de la gravedad mostrando que hay un espíritu en Uds. que ha hecho una decisión. “Yo ahora levanto mi mano, desafío las leyes de la gravedad, todo lo demás, porque el Creador le ha hablado a mi corazón como… Mi alma ha decidido que yo le amo a Él y yo levantaré mi mano a Él para que tenga misericordia de mí”.
Si es que conozco bien mi Biblia, Jesús dijo: “El que escucha Mis palabras y cree en Él que me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a vida”. Esa es la diferencia.
38 ¿Podría Ud., decidiendo en su corazón, levantar sus manos hacia Dios y decir: “Yo ahora lo acepto a Él?”. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermana. Eso es maravilloso. Vienen siendo como unos veinte. Dios le bendiga, mi hermano, por aquel lado. Aquí está otro.
¿Qué es lo que sucede? Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, hermano. Eso solo… ¿Saben Uds. lo que sucede? Si Uds. toman mi palabra como siervo de Dios, y aquí está la Palabra de Dios para respaldarlo, el minuto cuando Uds. levantaron su mano, si en verdad lo dijeron de corazón en sinceridad, ustedes pasaron de muerte a vida. Dios le bendiga allá atrás, hermano. Puedo ver su mano aquí en el centro del pasillo. Eso es bueno. Solo permitan que Él les hable al corazón. Dios le bendiga por este lado, jovencita. Dios sea con ustedes. Dios le bendiga a usted, joven. Dios sea con Ud. Dios le bendiga por aquí. Yo lo veo, hermano, seguramente Dios lo ve.
39 Ustedes han pasado de muerte a vida. Escuchen las palabras de Jesús, ahora: “El que escucha Mis palabras, y cree en Él que me ha enviado tiene vida eterna (eso es vida eterna, el Espíritu Santo), y no vendrá a juicio, pero ha (tiempo pasado) pasado de muerte a vida”. ¿Por qué? Porque Uds. han creído en el Hijo de Dios y lo han aceptado a Él como su Salvador personal.
Yo sé que los metodistas solían decir: “Ud. tiene que gritar antes de poder tenerlo”. Pero hay muchos de ellos que gritan y no lo tienen. El pentecostal dice: “Ud. tiene que hablar en lenguas, y después Ud. lo tiene”. Muchos de ellos hablaron en lenguas y no lo tenían. Eso es cierto. Pero Jesucristo dijo: “El que escucha Mis palabras y cree en Él que me ha enviado, lo tiene”. Eso es.
40 Su fe mira a Dios. Dios lo sella en respuesta con el Espíritu Santo. Su vida prueba lo que Ud. es. “Por sus frutos los conoceréis”. Eso habla si en verdad lo dijeron con sinceridad o no, para cualquiera. La fuente está abierta para todo aquel que quiera.
Ahora, ¿pudiera haber alguien más antes de ofrecer una oración por estos, en el edificio, en cualquier parte, uno que no haya levantado su mano, haciendo esta decisión, esta decisión final? Muy bien. Oremos por esos entonces.
41 Padre celestial, estoy muy seguro que hemos hallado gracia en Tus ojos en esta noche. A medida que las manos de hombres y mujeres se levantaron, y aún de niñitas pequeñas, de doce y trece años de edad, levantaron sus manos, pidiendo de Tu misericordia.
Oh, Dios, ten misericordia de ellos. Esos son los frutos del mensaje, y te los presento ahora, para que Tú los guardes en Tu gracia hasta el día que ellos sean presentados delante de Dios, en Cristo Jesús, sin falta, sin mancha, y tengan vida eterna, y vivan a través de todas las edades que están por venir. Concédelo, Padre.
42 Y ahora, a través de ellos que son bebés recién nacidos, acaban de venir al reino, lo cual Tu Palabra no puede fallar… Es verdad. No puede fallar. Y ahora, Padre, a ellos, los bebés recién nacidos, permíteles tener un testigo en esta noche, un doble testigo. Que Tú llegues a la escena, gran poder y manifestación, y muéstrales a ellos Tu gran poder, mostrando que Tú eres el mismo Jesús que se paró en Galilea, que fue condenado porque Tu discerniste sus pensamientos y hablaste esta palabra que… ¿Acaso este gran Salomón no discernió también los espíritus del hombre? Y Tú dijiste: “Uno más grande que Salomón está en este lugar. Y habrá una señal perpetua, de resurrección, que Tú serás el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”.
Manifiéstate Tú mismo, oh Dios del cielo. Y permite que esta gente sepa que su fe real en Cristo no es en vano. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
43 Si no me equivoco, yo creo que vi a mi viejo amigo el Hermano Dawson sentado aquí en frente de mí en una silla de ruedas. Yo pensé haberlo reconocido anoche, Hermano Dawson. Dios, tenga misericordia de usted, mi hermano valiente. A usted le ha dado una apoplejía o algo. Creo que Ud. me escribió y me dijo. Oro que el Señor lo sane, Hermano Dawson. Si su hermano tuviera algún poder de sí mismo, yo fuera a usted ahora mismo. Ese sería el último minuto que estaría sentado en esa silla de ruedas.
Yo no tengo poder, Hermano Dawson, pero el Jesús que tiene el poder está aquí. Mire y viva, Hermano Dawson. Uds. como estudiante Bíblico, como erudito: a la serpiente de bronce en el desierto, la gente la miraba y vivía. Ese fue un tipo de Cristo. Y si el tipo los sanó, ¿qué hará el antitipo de eso? Si la serpiente de bronce, hecha a semejanza del Hijo de Dios, quien se hizo pecado (la serpiente, un emblema del pecado; bronce, el juicio), si mirando a la serpiente, ellos vivieron: ¿qué de ellos que no miraban al Cristo, vivían? Ahora, mire esta noche, Hermano Dawson.
44 Puedo ver a través de mi audiencia que está aquí, hay sillas de ruedas, camillas. A medida que la multitud crece… Yo espero que así suceda. Si uno junta a la gente de forma masiva, de creyentes, uno obtiene una explosión masiva de fe.
Yo vi hace unas cuantas noches en la audiencia en Tacoma Washington, (una arena como esta, y lograron meter a miles de personas), y yo vi a un niño indio pequeño que estaba ciego, que el Espíritu Santo fue hasta la audiencia, y le dijo a esta gente sus nombres, de dónde venían, quiénes eran, y retó a la madre a que trajera a este pequeño indio ciego, quien se cayó de la cuna cuando él tenía como unos tres meses y le apagó completamente sus dos ojos, estando totalmente ciego (él tenía como doce, catorce años de edad), trajeron al hombrecito a la plataforma, y allí el Dios Todopoderoso le dio perfectamente su vista. Se bajó de la plataforma, se sentó, caminó y tomó su bebida, y de todo alrededor del lugar simplemente glorificando a Dios.
45 ¿Hay alguien aquí que estuvo en la reunión de Tacoma que vio eso? Yo sé, por supuesto, el administrador y ellos estuvieron allí para verlo. Hay alguien allá en la parte de atrás de la audiencia, muchos de ellos estuvieron allá que lo vieron. Sí, señor. Que un niñito indio ciego, no algo… Pues, estremeció la región, ¿ven? No algo manufacturado, pero un absoluto.
46 Recuerdo al congresista Upshaw, estaba sentado casi igual como el Hermano Dawson lo está esta noche, estando en esa condición por sesenta y seis años, congresista del Gobierno de los Estados Unidos por diecisiete años.
Entró a una gran audiencia como esta, y ellos simplemente condujeron al hombre hasta la parte de atrás del lugar. Yo nunca había escuchado de él en mi vida. Y allí el Espíritu Santo aún le dijo lo que él había hecho, y cómo se había caído, y todo al respecto. Ahora, Dios sabe, yo nunca había escuchado ese nombre. Y dije: “Congresista ASÍ DICE EL SEÑOR, usted está sanado”. Y él brincó de su silla, corrió a la plataforma, y tocó sus pies, a los ochenta y tantos de edad, y se paró en los escalones de la Casa Blanca y cantó “Apoyándome En Los Brazos Del Salvador”. Se fue a Churchill en Inglaterra, un buen amigo de él, y testificó del poder de Dios que sana al enfermo.
Hermanos, Jesucristo ha resucitado de los muertos. Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
47 Ahora, vamos a orar por los enfermos. Y después que esto termine, después de que oremos por los enfermos, quiero que todos los que levantaron sus manos (unas veinte o treinta personas, pecadores, que quieren ser salvos), los quiero a Uds. después que esto termine, la oración de los enfermos, quiero que Uds. vengan directamente aquí al altar, y que se paren allí, y que ofrezcan una palabra de agradecimiento a Dios por haberles salvado sus almas. Quiero que hagan eso frente a la audiencia. Porque Jesús dijo: “Cualquiera que se avergonzaré de Mí delante de los hombres, Yo también me avergonzaré de él delante de mi Padre. Y cualquiera que Me confesare delante de los hombres, Yo también le confesaré delante de mi Padre”. Quiero que hagan eso inmediatamente después del servicio de sanidad.
Ustedes que lo aceptaron a Él. Uds. han pasado de muerte a vida, pero yo quiero que vengan para acá para que lo confiesen en público, que Jesús es su Salvador. Y estoy seguro, que si Uds. lo dijeron con sinceridad de corazón, Uds. no se avergonzarán de hacer eso.
48 Ahora, anoche, y en las noches de las reuniones, y a medida que sigue corriendo el tiempo ahora, vamos a tratar de salir en unos cuantos minutos. La reunión no se basa en… Ahora, en unas cuantas noches más, vamos a empezar a formar una gran línea de oración por aquí, tan pronto obtengamos suficiente multitud para hacerlo así, ¿ven?
Pero mientras estamos aquí ahora, estamos tratando de llegar a los corazones de la gente, si el Señor lo permite, las bases para sanidad Divina.
Ahora, Dios todavía manda dones. ¿Cuántos creen eso? Pues, claro que Él lo hace. Y si Ud. lo reconoce, escudríñenlo a través de las Escrituras, vean si la Escritura así lo dice. Si la Escritura así lo dice, y luego Uds. lo ven operando, Uds. son igual de culpables ante Dios como aquellos que estuvieron cuando Jesús estuvo aquí en carne. Más culpables, porque ellos nunca habían visto al Hijo del hombre. Pero ahora Él ha estado en la tierra, y Sus testimonios están en la historia y proféticamente, y aquí Él ha regresado otra vez en la forma del Espíritu haciendo las mismas cosas que Él hizo, ¿ven?
Ahora, Uds. son culpables si no creen en Dios. Acéptenlo a Él. Tengan fe.
49 Ahora, yo creo que Billy me dijo hace un rato que ellos había repartido cien tarjetas con la letra E. ¿Cuáles llamamos anoche? 1 a… Anoche comenzamos con la número 1, ¿no es así? 1 al 15. Muy bien, tomemos la última parte de esos entonces esta noche. Entonces tomemos, sería del 85 al 100. Y tal vez mañana, podríamos empezar de algún lado, no sabemos de dónde, solo (¿ven?) para que todos… Solíamos repartir las tarjetas, y comenzamos con el número 1 y continuábamos, 1, 2, 3, y 5, y seguíamos hasta el 25, 50, y de esa manera. Y si ellos recibían una tarjeta que no se acercara al 25 o al 30, la tiraban al piso. No la querían, ¿ven? “Nunca seré llamado”. Pero ahora Ud. no sabe de dónde se va a llamar.
Luego yo decía… Bueno, llamemos la línea de oración. Dejemos que un niñito se pare y que comience a contar. Y dónde él paraba de contar, de allí comenzábamos la línea de oración. Créanlo o no, las madres hacían que sus niñitas allí se detuvieran en su número. Así que, todavía estamos lidiando con seres humanos.
Así que después, el hombre que repartía las tarjetas de oración no sabía de dónde iba a ser llamada la línea. Nadie más sabe. Cuando llegamos aquí, y lo que sea que me venga a la mente, yo solo comienzo a partir de allí. Eso es justo. Es la forma como el Espíritu Santo nos dijo que lo dirigiéramos. Esa es la manera… Y eso no tiene nada que ver con su sanidad. El que Ud. venga a la plataforma no significa nada en lo que concierne a su sanidad. Solo significa que la audiencia puede tener la misma bendición que el hombre o la mujer que está parada aquí. Es una señal que Jesús está vivo y que está aquí para bendecirlos y para darles Su promesa. ¿Cuántos lo entienden de esa manera? Gracias.
50 Muy bien, ¿qué letra fue, la B o la E? E-85, ¿quién tiene entonces esa tarjeta? La dama allá arriba en el balcón. Muy bien, dama, baje para acá, 86, ¿podría levantar su mano? La tarjeta de oración 86, ¿podría levantar su mano? ¿86? ¿Quién tiene la tarjeta de oración 86? ¿Podría levantar su mano muy en alto para que yo pueda verlo? Alguien está apuntando para este lado de aquí, pero no veo ninguna mano. ¿86? Oh, lo siento, señora. Muy bien, venga para acá. 85, 86, ¿87? ¿88? Rápidamente ahora, póngase… Muy bien. ¿89? ¿89? Muy bien, señora. ¿90? ¿Alguien ve una mano? ¿90? Tarjeta de oración 90.
Miren a su vecino ahora; pudiera ser alguien que… Veo unos bastones blancos aquí en el piso. Aquí está sentado un hombre ciego. Miren su tarjeta. ¿Es la 90, señor? Vea su tarjeta y fíjese si es. No es. Muy bien. Miren la de alguien más… Miren en la parte de atrás, alguien que mire las sillas de ruedas allá atrás, una de esa gente, tal vez no pueda levantar sus manos. Averigüen si ellos tienen… Aquí hay alguien acostado por aquí que quizás no pueda levantar sus manos. Alguien que los atienda. Solo levántese, sea lo suficiente generoso para ir a ver si tienen la tarjeta de oración 90. ¿90? La señora la encontró. Alguien que probablemente está acostado en la banca o algo por allí, tal vez enfermo. Muy bien. ¿90? ¿91? ¿Quién tiene la 91? ¿Podría levantar su mano? ¿91? Muy bien. Ud. perdió su turno. ¿92? ¿93? ¿94? 95? Ya hay tres que están faltando. ¿96? ¿97? ¿98? ¿99? ¿Y 100? Que esos vengan primero, si pueden.
51 Ahora, si alguien tiene esas tarjetas… Mírelas y si ellos tienen esas tarjetas y no se pueden levantar, que alguien los traiga. Si están sordos y no pueden escuchar, tráiganlos, ¿ven? Para que no vayan a perder su número.
Ahora, guarden sus tarjetas, porque las vamos a llamar tarde o temprano. Cuando Ud. obtenga una tarjeta, quédese con su tarjeta, y luego las llamaremos. Vamos a empezar la línea de oración tan pronto juntemos un grupo suficiente de personas aquí para justificar esa clase de línea, para irlos pasando y orar por ellos. Vamos a hacer eso.
Pero ahora, estamos tratando de tener al Espíritu Santo, si Él lo hace, si se manifiesta a Sí mismo a manera de un don, para que la fe de Uds. se ancle, para que puedan saber más allá de toda sombra de duda.
52 Muy bien, solo un momento ahora, el estar predicando de esa manera… ¿Puede tocar para nosotros, hermano, “El Gran Médico Está Cerca”?.
Alguien me estaba diciendo hoy… ¿Es ese el mismo hombre que se cayó del banquillo anoche? Si el hombre se acuerda cuando yo iba pasando anoche, él me miró y sonrió, y yo le di una palmadita en el hombro. Yo sabía que él iba a necesitar cierto aliento un ratito después. Y cuando él escuchó al Espíritu Santo revelando la mismísima cosa que estaba en su propio corazón, él se desmayó y anoche se cayó del banquillo. Él lo creyó. Él vio la presencia del Espíritu Santo, y el mismísimo Médico del cual está tocando ahora está aquí en este edificio esta noche.
Ud. es una parte de Su herencia. Créanle a Él. Tengan fe en Él. No duden. Tengan fe en Dios.
53 Muy bien, Billy, ¿dónde está…? ¿Cuántos tenemos aquí? Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce. Nos está faltando en algún lugar. Hay quince en esa línea, se supone. Ahora, Uds. tienen un número, E-85 hasta el 100. ¿Está bien? ¿Hacen falta tres? Si están aquí, y si solo salieron, vengan y vean a mi hijo aquí y ellos los pondrán en la línea. Si solo salieron. ¿Cómo? [El Hermano dice que falta el 91] Falta el 91. La tarjeta de oración 91 está faltando.
Ahora, cuando Ud. venga y reciba una tarjeta, quédese en su puesto del deber hasta que se ore por Ud., ¿ven? Porque ¿pueden ver la interrupción que causa? Muy bien. Quédese con ella cuando venga y reciba su tarjeta de oración. Si no, désela a los… Désela a alguien más que vaya a responder cuando se haga el llamado, ¿ven? Quédese con ella. Muy bien.
Ahora, todos sean muy reverentes. Quédense tan quietos como puedan por los próximos veinte, quince, veinte minutos.
54 Ahora, ¿cuántos están aquí por primera vez…? [Espacio en blanco en la cinta. Ed.] No hay ni una persona aquí en esta audiencia, a excepción del Hermano Dawson allí, que yo conozca. ¿Soy un desconocido para todos los que están en la línea de oración? Si soy un desconocido para Uds. levanten su mano. En la audiencia, desconocidos, levanten su mano.
Ahora. ¿Cuántos de los que no tienen tarjeta de oración quieren que Dios los sane? Veamos sus manos. Muy bien. Ahora, Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Una mujer tocó Su vestidura y se metió entre la audiencia, y Él se dio la vuelta, y reconoció que algo había sucedido, y él la llamó. ¿Es eso correcto? Él es el mismo. Él hará lo mismo. La Biblia dice: “Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. Crean ahora.
55 Y ahora, aquí esta parada una mujer, que yo nunca he visto en toda mi vida. Ella es una total desconocida para mí. Eso es verdad mientras que esta Biblia está aquí frente a mí. Yo soy un desconocido para ella, ella es una desconocida para mí. Nunca nos hemos encontrado en el mundo. No tengo ni la más mínima idea del motivo por el cual está la mujer parada allí igual como cualquier otro extraño sabría tocante a ella. Yo no lo sé. Pero estoy seguro de una cosa, que Dios lo sabe.
Y la mujer que vino al Señor Jesús… o, que vino al pozo de… Eso es para los nuevos. Aquí está una escena de nuevo, un hombre y una mujer, igual como en el pozo.
Ahora, ¿qué dijo el judío cuando Jesús llevó a cabo un milagro en él al decirle dónde había estado antes de la reunión? ¿Cuántos recuerdan eso de anoche? Natanael. Y Natanael dijo: “¿De dónde me conoces, Rabí?”.
Dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Te vi”. ¿Fue eso lo que Él dijo?
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Eso es lo que el judío pensó con respecto a eso.
56 Ahora, ¿qué pensó el judío religioso al respecto? Él dijo: “Es Belcebú”. Acabo de terminar de predicar sobre eso. “El diablo, un adivino, es telepatía”.
Después Él subió a Samaria. Y Él se encontró con la mujer, igual como está sucediendo aquí. Y Él le dijo a la mujer: “Dame de beber”. En San Juan el capítulo 4. Y ellos comenzaron a platicar un rato, sosteniendo una conversación.
El Padre lo había enviado allá. Uds. saben que Él iba de camino a…. ¿Cuántos saben que Él iba de camino a Jericó? Y Jericó se asienta justo debajo de Jerusalén. Pero Él tuvo la necesidad de pasar por Samaria. El Padre lo había enviado allá arriba. Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra”. San Juan 5:19. “Yo no hago nada hasta que veo al Padre haciéndolo primero”. Eso es lo que Él dijo.
57 Y el Padre lo envió allá arriba, y El habló con la mujer, hasta que encontró cuál era su problema y se lo dijo. ¿Es eso verdad? Y cuando Él le dijo dónde estaba su problema, ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un profeta. Y sabemos que cuando el Mesías venga (el cual es Cristo) Él nos dirá todas las cosas”. Pero ella no sabía quién era Él.
Él dijo: “Yo soy Él, que hablo contigo”. ¿Cuántos saben que eso es verdad?
Si esa fue una señal del Mesías para el judío, para el samaritano, ¿qué será para los gentiles si Jesús es el mismo de ayer, hoy y por los siglos? Será lo mismo. ¿Es correcto? Lo mismo.
Ahora, esa es la señal de la cual hablé esta noche, el don que Él prometió que enviaría a la tierra. Ahora, ¿qué vamos a hacer tocando a eso?
58 Ahora, si no funciona, entonces yo soy un falso profeta. Si funciona, yo les he dicho la verdad y Jesucristo está vivo esta noche. Eso es correcto. Allí está el reto. Cualquier persona aquí que quiera tomar mi lugar es perfectamente bienvenido a venir ahora mismo, que quiera venir y tomar esta línea de oración. Cualquier ministro, rabí, obispo, lo que fuere, es bienvenido.
Ahora, yo no conozco a la dama, y ella no me conoce a mí. Pero Dios sí nos conoce. Y entonces, si el Señor Jesús a través de un don Divino se da a conocer a esta mujer que ella está aquí por…Si ella es un crítico, será dicho aquí. Si ella es Cristiana, se lo diré. Si ella está enferma, se lo diré. Lo que sea, yo no sé lo qué es. Pero si se le dice a ella, ¿cuántos de los que están aquí dirán: “Eso alentará mi fe y hará de mí un mejor creyente. Me hará querer esperar el reino de Dios más que nunca en mi vida?”. Veamos sus manos levantadas a Dios, que Uds. dirán eso. Muy bien.
59 Ahora, hagan eso. Ud. diga: “Hermano Branham, ¿qué le hace hacer eso?”. Estoy tratando de hallar favor con Dios, para que Dios lo haga, ¿ven? Yo no sé lo que Él hará. Si Él no lo hace, solamente haré una oración congregacional, y me subiré al carro, y me iré a casa, y esperar hasta mañana en la noche. Él hasta ahora no me ha fallado, porque Él me comisionó hace muchos años para que lo hiciera. Y Él me dijo que llegaría a acontecer, y yo les dije eso cuando estuve aquí antes. Ahora, ha sucedido. Simplemente no llega a la gente anglosajona. Ellos son demasiado listos, saben mucho.
En una reunión, como la que sucedió aquí anoche… Yo tuve una reunión como esa en Sudáfrica, (y el Hermano Thoms está aquí), ofreció una oración congregacional, y ellos recogieron siete camiones llenos de muletas, y sillas de ruedas y cosas que recogieron del piso, y veinticinco mil personas fueron sanadas al mismo tiempo. Y treinta mil paganos nativos vinieron a Cristo y quebraron sus ídolos en el suelo como una gran tormenta de arena. Eso es correcto. Veinticinco mil fueron sanados y treinta mil decisiones registradas para Cristo al mismo tiempo, cuando cuatro personas pasaron por una línea de oración. Y aquí nos esforzamos y pasamos horas y horas y horas. Ud. pudiera decir: “Bueno, me supongo que eso está bien, me imagino”. Vean, esa es la razón. Esa es la razón por la que Billy Graham, Oral Roberts, A. A. Allen, todos esos grandes evangelistas no están teniendo éxito. Ya se pescó en el viejo estanque; ya se sacó casi cada uno de los peces. Eso es correcto. Ella está lista y madura para el juicio. Solo recuerden eso. Estas son las últimas horas.
Si me creen que soy el siervo de Cristo, Uds. recuerden que esa es la verdad. Ahora, que Cristo lo confirme.
60 Ahora querida hermana, después de estar predicando, normalmente en las reuniones… Pues, el Sr. Baxter solía predicar primero. Yo salía directamente de mi habitación. Nadie hablaba conmigo. Caminaba hasta la plataforma, la línea de oración ya había sido llamada, y yo empezaba a orar por los enfermos. Era más grandioso en ese entonces. Ahora yo tengo que dar mi propia predicación y todo lo demás. Eso como que lo voltea a uno, Uds. saben. Uno se unge para la predicación, y luego tiene que dar un giro y comenzar con el discernimiento. Como que eso… Es un gran giro. Pero nuestras congregaciones son pequeñas y yo solo lo intento y Dios me ayuda.
Ahora, si Cristo me revela la razón por la que está Ud. aquí, o algo tocante a Ud. que usted sabe que… Si yo vengo y digo: “Señora, el Señor me dio un don y me dijo que si hacía que la gente me creyera y si oraba por ellos, con sinceridad, que Él la sanaría de sus enfermedades”. Le diría: “Yo voy a orar por Ud., Ud. se va a poner bien”. Ud. tiene derecho de dudar eso, ya sea que yo estuviera diciendo la verdad o no.
61 Pero ahora, si Dios regresa y me dice algo del pasado de su vida que yo no sé, y Ud. sabe que yo no sé, ¿entonces qué con respecto a eso? Eso es diferente, ¿no es así? Eso es correcto. Es Dios quien sabe lo que ha sido, seguramente sabe lo que será. ¿Es verdad?
Ahora, ¿Qué estoy haciendo ahora? Solo para ver qué me dirá el Espíritu Santo.
62 Sí, si la audiencia puede todavía distinguir mi voz, la dama se va disipando de mí. Y la veo a ella tratando de ir a hacer algo, está muy temblorosa; ella es extremadamente nerviosa. Y ha ido con algún tipo de doctor, y es alguna clase de problema de damas, un problema femenino. Y ese doctor, un hombre un tanto fuerte, dice que es una glándula femenina caída. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Eso es exactamente correcto.
Y Ud. está programada para una operación. Y Ud. tiene algo mal con su espalda. Lo veo a él diciendo algo sobre la espalda, de esa manera. Él le coloca sus manos sobre su espalda de esa manera. Eso es verdad. ¿Es eso correcto?
63 ¿Cómo pude ver la oficina del doctor, lo que estaba sucediendo? Es Dios. Ahora, ¿cree Ud. que Su presencia está aquí para ayudarla y para sanarla? ¿Para ayudarle a vivir, hermana? ¿La audiencia lo cree ahora, con todo su corazón?
Ahora, ¿qué debemos hacer? Ahora, el sanar a la mujer, eso no está en mi poder, y no hay mortal bajo esta tierra que pueda sanar a la mujer. Eso tiene que venir a través de Cristo; y si ella tiene fe, Cristo ya lo hizo, cuando Él murió en el Calvario. La sanidad es una obra terminada. ¿Cuántos saben eso? Por Sus llagas hemos sido curados. ¿Qué podemos ofrecer por la fe de ella? Es una oración. ¿Puede pasar al frente, hermana?
Bendito Espíritu Santo Quien está en nuestra gran audiencia ahora, cómo estos bebés recién nacidos deben sentirse, el saber que Aquel que tocó en sus corazones hace un rato, y que ellos aceptaron como su Salvador personal por el oír de la Palabra, ahora ellos ven Su mano poderosa moviéndose en poder. Bendice a esta hermana. Perdona su vida. Y dale aquello que ella desea, lo pido junto con esta iglesia. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya y sea sanada, ahora.
64 ¿Cuántos creen que Cristo vive, que Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos? Ahora, ahora la reunión comienza. Ahora la unción comienza a pegar. Ahora, Uds. que están en la audiencia, comiencen a mirar, comiencen a vivir. Tengan fe. No duden. Solo tengan fe.
Ahora, yo les estoy retando su fe, en el Nombre de Cristo, para que toquen Su vestidura y vean si Él no les responde a Uds. Digan en su corazón: “Señor, yo no dudo, pero quiero que confirmes esto en mi propio corazón. Pruébame esta noche que ese hombre nos ha dicho la verdad. Yo escuché de la Biblia, pero estamos viviendo en tal edad científica y demás, al punto que yo no sé en dónde estoy parado. Pero pruébamelo. Háblame. Que ese hombre me lo revele. Permite que él me diga lo que está mal conmigo, y luego permite que él hable usando Tú… usa su voz como la vid… como el pámpano en la vid. Y háblame a mí”. Y vean si Dios lo hace por ustedes ahora. Solo intenten eso una sola vez y vean si Dios no lo hace. Recuerden, en el Nombre de Cristo lo pido.
65 Veo que Cristo acaba de tocar a una mujer por su fe: la mujer está sentada justo aquí con un sombrero blanco. Ella estaba orando en ese momento: “Dios, permite que esa sea yo”. Si eso es correcto, mueva su mano, dama. Ella allí… ¿Ven su mano levantada? Ud. tiene artritis. Si eso es correcto, mueva su mano. Ahora ya no la tiene. Se ha ido de Ud. Amén.
Yo nunca había visto a la mujer en mi vida. Ella es totalmente una desconocida para mí. Si eso es correcto, dama, levante su mano. Nunca la había visto, no sé nada de ella. Dios sabe que eso es cierto. Ella tocó Algo. Ella tocó a Cristo, el Sumo Sacerdote. Ahora, Uds. hagan la misma cosa.
66 Ahora, somos desconocidos el uno para el otro. Yo no la conozco. Pero Dios nos conoce. Ahora, si Dios… Si la iglesia de los días de la cual estaba predicando condenó a Jesús porque Él conocía los secretos de su corazón, discernió sus pensamientos. Y Él mismo dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra a Mí primero…”.
Bueno, ahora Ud. está aquí. Yo no la conozco. No sé lo que está mal con Ud. Ud. pudiera tener un tumor. Pudiera tener cáncer. Pudiera tener… No sé lo que está mal con Ud. Pero lo que sea que está mal con Ud., si Dios me lo revela, ¿lo creerá Ud. y lo aceptará? Si es así, levante su mano. Muy bien. Ahora, todos con reverencia.
67 Mientras le pido que me vea a mí, es igual cuando Pedro dijo en la puerta La Hermosa, dijo: “Míranos”. Y eso quiere decir, solo “Préstame atención”, ¿ven?
Ahora, hay algo extraño tocante a la mujer. Ella no está aquí parada por algo para ella. Ella está parada por alguien más, lejos de aquí. Es un hermano. Y ese hermano está en una ciudad; parece ser una ciudad americana. Uno al ir desde el Oeste, yendo al Este está un gran edificio justo al entrar a la ciudad, uno como que baja una pequeña colina, y allí hay un gran auditorio. Algo como un auditorio Masónico o algo. Lo veo a él pasando… El hombre tiene un problema cardíaco y un problema en el pulmón y él está en un lugar; veo F-L-I… Flint, Michigan. Eso es exactamente correcto. Y él es su hermano, y Ud. está parada aquí por él. Eso es correcto. ¿Es esa la verdad? ¿Cree Ud. que Cristo contestará la oración? Oremos.
Oh Cristo de Dios, oro que en el Nombre de Jesús, que Tú contestes la oración y que mandes Tu Espíritu en esta noche, y que le concedas el deseo del corazoncito de esta mujer. En el Nombre de Jesús lo pido. Amén.
Dios le bendiga, mi hermana. Que Él le conceda esa petición. Y en su mano, Ud. tiene un pañuelo. Mándele ese pañuelo a su ser querido. Sí, mándele ese pañuelo a su ser querido.
68 ¿Qué piensa al respecto, señor, sentado allá al final? Lo vi a Ud. observando a la dama muy detenidamente. Da la casualidad que esa Luz está suspendida sobre Ud., el hombre anciano que está sentado allí al final. Oh, tiene muchas cosas mal en Ud. Acaba de tener una apoplejía. Levante su mano ahora. Ud. tenía un problema en la próstata. Tenía muchas cosas mal con Ud. Le hicieron una operación, pero no sirvió. Pero Ud. estaba creyendo, esa dama pasó, y Ud. deseaba tener la misma cosa. Eso es correcto. Ahora, levante sus manos otra vez. Póngase de pie.
Ahora, esa apoplejía se ha ido. Ud. está sanado. Su problema de próstata ha terminado. Y Ud. vaya a casa y esté bien. Su fe lo ha sanado.
69 ¿Creen en el Señor? Solo tenga fe. Dios en el cielo entiende.
Aquí está un joven parado delante de mí, nunca lo he visto en mi vida. Me supongo que somos desconocidos el uno para el otro. Dios nos conoce a ambos, ¿no es así?
Señor, si yo pudiera hacer cualquier cosa por Ud., y no lo hago, sería un hipócrita, correcto. Yo no puedo hacer nada por Ud., porque solo soy hombre igual que Ud. Pero hay Algo aquí, el Dios ante el cual nos vamos a parar en aquel día. Dios está en todas partes. Él llena… Él no tiene que venir, porque Él ya está aquí. Él simplemente está en todas partes. Pero si Dios me revela la razón por la que está Ud. aquí, ¿aceptará Ud. a Cristo como su propiciación? ¿Lo hará?
70 Ahora, creo que todas han sido mujeres hasta ahorita. Aquí está un hombre como Felipe, quien fue y encontró a Natanael y lo trajo a un lugar ante Jesús. Y Jesús le dijo dónde había estado antes que Felipe lo llamara.
Ahora, siendo desconocidos, si Dios hace la misma cosa, eso significa que Jesús es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Si Dios lo hace, la audiencia (yo creo) estará feliz y recibirá a Cristo.
71 Los dolores de cabeza son terribles, ¿no es así? La sinusitis causa dolores de cabeza. Eso es lo que Ud. tiene. Sinusitis, es por lo que quiere que yo ore. Y Ud. ha venido de otra parte. Y está aquí por alguien más, también; es un hermano, y él está lisiado. Y él está en alguna clase de institución aquí, una institución mental. Y Ud. está orando por él.
Y Ud. viene de una ciudad pequeña. Tiene un lugar, un pequeño señalamiento en medio de la calle, dice: “Milla Cero”. Ud. es de Dawson Creek. Eso es correcto. Ud. tiene un negocio allí. Eso es exacta… Algo como una soldadora o algo parecido. Yo lo veo con ropa sucia puesta. Eso es verdad. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. ¿Lo cree? Entonces oremos.
Bendito Dios, cuando el hombre, tan ungido con esta gran unción de Dios en su humilde corazón parado aquí. Permite que Tu eterna bendición repose sobre él y con él. Concédelo, Padre. Yo lo envío, bendiciéndolo en el Nombre de Jesús, para que reciba el deseo de su corazón. Amén. Dios le bendiga, mi hermano.
72 ¿Lo cree Ud.? Solo tenga fe. Ahora, hay una mujer que apareció aquí. Se parece a esta dama, solo que tenía puesto un sombrero redondo. Alguien tocó al Señor Jesús. Hay… Un momento, es con el hombre que va… No, no es él, es la dama que está sentada por aquí que tiene problemas en la piel y está orando para que el Señor la sane. ¿Cree Ud. que Dios se lo concederá? Muy bien. Puede tener lo que ha pedido. Amén. Dios le bendiga, hermana.
¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿La tiene? ¿No tiene una tarjeta de oración? Ud. no la necesita. No la necesita. Su fe la ha salvado, hermana. Ud. ahora está sana. Dios sea con Ud.
73 ¿Cree Ud. que Él todavía es el mismo de ayer, hoy y por los siglos? Solo quiten todo… Si Uds. simplemente desbaratan toda esa sensación almidonada entre Uds., y dejan que el Espíritu Santo comience a moverse entre Uds., verán a los lisiados levantarse caminando, y al ciego viendo. El Espíritu Santo… No se podría evitar. El Espíritu Santo está aquí. Uds. lo apagan con la incredulidad, ¿ven? Con esa pequeña sospecha, que piensan: “¿Será? ¿Podría ser?”. Han escuchado tanto de lo falso, al punto que esta verdad les parece falsa.
Oh, es una lástima que los eruditos hayan metido a la gente en eso. Hubiera estado mejor si nunca hubiéramos tenido uno. Eso es correcto. Esa es una declaración muy terrible, pero es verdad.
74 Somos desconocidos el uno para el otro, mi hermana. Yo no la conozco a Ud. Nunca la he visto. Y simplemente puedo imaginarme que esa mano que está sosteniendo ese bolso ha trabajado mucho durante muchos días. Y Dios la ama. Y si yo pudiera hacer cualquier cosa por Ud., y no lo hago, yo… Yo tengo una madre en casa. Y yo sería igual de culpable como si yo insultará o abofeteara a mi madre, si pudiera hacer algo por Ud. (Ud. bien pudiera ser la madre de alguien), y que pudiera hacer algo y no lo hiciera. Yo haría cualquier cosa que pudiera hacer para ayudarla. Dios sabe eso. Pero en lo que concierne la sanidad, yo no puedo hacerlo. Dinero, estoy en la quiebra.
No sé para qué está Ud. aquí, pero si el Espíritu Santo (Dios) quien… Su gloria y si viene para cumplir Su Palabra y me revela lo que Ud. quiere que Él haga, entonces eso muestra que Él conoce la necesidad que Ud. tiene. ¿Es eso correcto? Él lo está haciendo entre la audiencia, con gente que no estará en la línea de oración y demás. Personas que están allí que solo entraron y se sentaron. El Espíritu Santo va allá y los selecciona y los trae, sanándolos. ¿Ven? ¿No es Él maravilloso? Esa es Su presencia con Ud. ahora. Eso es lo que la hace sentirse de esa manera, es la presencia de Dios. Él es tan real como lo fue en los días cuando Él se paró en Galilea.
75 Usted está aquí… Veo que hay algo mal como si fuera en las venas. Se llama… Qué… él lo llamó endurecimiento de las arterias. Eso es correcto. Endurecimiento de las arterias. Y veo que hay algo mal con sus rodillas. Hay algo tocante a sus rodillas. Veo que en dos diferentes ocasiones la han operado en esas rodillas. Eso es verdad, ¿no es así? ¿Es verdad? Dios siempre es verdad. Dios le bendiga, hermana. Venga para acá mientras sabe que hay algo en usted. Es el Espíritu Santo. Acéptelo, ahora mismo, como su Sanador.
76 Bendito Padre, oh, quiebra la crueldad de la incredulidad, y da unción en el Espíritu, que la gente pueda ver y saber que Tú estás aquí, y que Tú te estás manifestando así como lo hiciste cuando estuviste aquí en la tierra en un cuerpo físico. Y cualquiera sabe que va más allá de lo que cualquier hombre pudiera hacer. Se necesita de Dios y es Su Espíritu, así como Él prometió que se movería en nuestros cuerpos igual como Él lo hizo en el cuerpo de Su Hijo, Jesús. Y nosotros siendo de Él, llegamos a ser hijos de Dios y una parte del mismo Espíritu. El carácter, las obras, manifestando la misma cosa que hizo cuando estaba en el cuerpo corporal de nuestro bendito Salvador.
Bendice a esta querida mujer. Cuando los secretos del corazón se dieron a saber, ella simplemente se quebrantó. Dios bendice su humilde vida, y dale a ella lo que sea que esté mal (yo ahora no lo sé, pero Tú sí), y oro que tú le des el deseo de su corazón. En el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana.
77 Ahora, solo un momento. Cuando Ud. comenzó a llorar, yo quería preguntarle algo. En este momento, de la única manera que pudiera saber lo que se le fue dicho a la mujer, es con mi muchacho aquí que tiene la grabadora. Cada cosita de eso fue verdad, ¿no es así señora? Todo. Lo que haya sido de doctores, sobre lo que Ud. ha hecho o lo que haya sido, cada cosita fue verdad. Si eso es correcto, levante la mano. Sería totalmente imposible para mí saber cualquier cosa tocante a eso, no podría, fuera de Dios. Si eso es correcto, levante sus manos. [La Hermana dice: “Eso es verdad”. Ed.] Muy bien. Algo está aquí. Ud. está cerca de Él. Él está junto a Ud. Vaya creyendo en Él ahora y sea sanada. Amén.
78 ¿Creen en Él? Por supuesto, Uds. pueden ver a estos hombres parados aquí. Ellos me están observando —cada uno de ellos. Ellos han estado conmigo, reunión tras reunión. Ellos saben que solo un poquito más de eso y yo quedaré agotado.
Quizá Uds. no entiendan eso, y no hay manera que yo pueda explicarlo. Una mujer tocó el borde de la vestidura del Hijo de Dios, y Él efectuó exactamente lo que Él está efectuando ahora. Y en ese cuerpo Santo, nacido virginalmente, causó que se debilitara. ¿Cuántos saben eso? ¿Qué me hará a mí, un pecador salvo por gracia? ¿Ahora cuando se duplica tantas veces más en comparación como fue en aquel entonces? ¿Por qué se me permite soportarlo más tiempo que en Él? Es porque es Su promesa: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, y más que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Él está efectuando esto para cumplir Su Palabra. En el juicio, Uds. no tendrán nada en lo absoluto en que pararse al menos que Uds. lo acepten a Él. Eso es correcto. Uds. simplemente están sin excusa.
79 ¿Cuántos saben que el gran profeta Daniel, un Ángel lo siguió, y él tuvo una visión y tanta fuerza salió de él al punto que estuvo como fuera de sí por muchos días? ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? Seguro. ¿Entonces por qué Dios es tan bueno en estos últimos días, para hacer más que eso? Porque Él lo prometió. Esa es Su promesa. Su promesa nunca podrá fallar.
80 Ahora, para esta mujer que está parada aquí… Uds. notan, que al pasar por la línea, el solo imponer las manos sobre los enfermos, eso es diferente. Pero de esta manera, yo observo y averiguo si hay algún pecado allí que lo detenga. Más les vale tener cuidado con lo que Uds. hacen con el don Divino. Nosotros entendemos eso.
¿Cuántos saben que Moisés hirió la roca cuando él no debía hacerlo? Él era un profeta. Él de todas maneras lo produjo. Eso quebrantó todo el programa de Dios. Cualquier lector Bíblico sabe eso. Cristo no fue herido por segunda vez. Él fue herido una sola vez, y luego uno habla con Él después de eso. Dios le dijo a Moisés: “Háblale a la roca”.
81 ¿Cuántos saben que ese joven profeta quedó calvo cuando era solo un jovencito? Y los niños corrieron detrás de él burlándose de él por ser calvo. Decían: “Tú calvo, eres un calvo”. Y él se dio la vuelta y maldijo a esos niños en el Nombre del Señor. Y dos osas mataron a cuarenta y dos niñitos inocentes antes de que llegaran a casa. ¿Cuántos saben que eso es cierto?
Ahora, esa no es la naturaleza del Espíritu Santo (Uds. saben eso), el matar a niños inocentes, pero ese fue un profeta enojado. Uno tiene que tener cuidado, nivelarlo. ¡Oh, Dios, encuentra gracia a nuestra vista!
82 Ahora, observen estas cosas detenidamente. Y yo reto a cualquiera, dónde sea, a cualquier hora. Uds. nunca han visto a una persona venir y pasar por aquí de esa manera que no haya sucedido algo o que no se le haya dicho el porqué no puede suceder.
Cualquiera que alguna vez haya estado en una de mis reuniones, si Uds. saben que eso es verdad, levanten sus manos. Que han estado antes en mis reuniones, donde sea. Solo vean, el Espíritu Santo ya sea que… Yo nunca he orado una oración en mi vida con sinceridad, que Dios no me haya contestado o dicho el porqué Él no lo hará. Dios todavía es Dios, amigos.
83 Ahora, esta mujercita, parada aquí, me imagino que… ¿Es esta la paciente? Yo no sé. Paciente… solo me refiero que es alguien que está parado aquí.
Muy bien, dama. Ahora esto… Probablemente unas siete u ocho personas han pasado por la línea. Ahora, esta damita que está aquí, ¿somos desconocidos el uno para el otro? [La Hermana dice: “Sí”.] Somos desconocidos el uno para el otro.
Ahora, no nos conocemos. Ahora, esto simplemente pudiera continuar uno tras otro, debilitándome, debilitándome, pero los hombres pronto me tomarán, porque yo me pongo débil. Tengo otra reunión mañana por la noche, y otra la siguiente noche, y después de esta campaña, otra y otra. Y Uds. saben lo que eso le hace a uno.
Ahora, es para la gloria de Uds. Es para la admiración de Uds. Es para la gloria de Dios, también, que Uds. creen en Dios.
84 Ahora, cuando se le dio a Moisés una señal para efectuar delante del pueblo, para hacer un milagro con sus manos, convertir la vara en una serpiente… Cuando el efectuó ese milagro en una ocasión, todo israelita creyó en él y marcharon hacia la libertad. ¿Es eso correcto? ¿Por qué es que nosotros tenemos que tener la misma cosa, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez? Una oscuridad total, corazones oscuros, incredulidad, teología, psicología, todo lo demás lo tenemos en nuestros medios, es allí donde estamos parados. Todos nosotros. Oh, seremos una excusa muy pobre en el día del Juicio.
85 Que este Espíritu de Dios hable. La dama, sin saber… Yo no la conozco; ella no me conoce. Pero si Dios es Dios, el cual Él mismo se ha probado ser, y esta siendo la séptima persona que ha pasado por la plataforma, debería concluirlo. Si Dios revela… No quiero que la mujer piense en algo. Para que Ud. pueda saber que no es telepatía, quiero que ella deje de pensar en lo que está mal con ella, que lo quite de su mente.
Ahora, se lo estoy pidiendo delante de esta audiencia. Y los cielos saben que yo nunca he visto a la mujer en mi vida, hasta donde yo sé. Ella pudiera haber estado sentada en la audiencia en alguna parte, pero yo no la conozco. Dios sabe eso. Pero si Dios revela y ella pensando en otra cosa, si Dios revela para qué está ella aquí, ¿cuántos dirán: “Eso lo concluirá para siempre para mí?”. ¿Podrían levantar sus manos a Dios y decir: “Eso lo concluirá para siempre para mí?”. Si la mujer levantó sus afirmando que yo no la conozco… Pues, yo no la conozco, ¿no es así, dama? No. Vean, allí estamos delante de Dios que Él puede herirnos aquí mismo en la plataforma. Ciertamente. No nos conocemos el uno al otro.
86 Y amigos, no estamos aquí… Este no es un espectáculo. Este es el Evangelio siendo manifestado de acuerdo a una promesa de Dios. Ahora, que Él lo haga. Y que Uds. puedan mirar, y vivir, y creer. El mismo Espíritu Santo está aquí, está allá. Él abarca todo lugar. Él es Omnipresente.
Ahora, desde que yo vi a la mujer, algo sucedió con ella. Solo quiero decirle esto: “Durante el tiempo que ha estado parada allí Algo vino a Ud., un sentir muy dulce, humilde y manso. ¿No es así? Si es así, levante su mano para que ellos puedan verlo. ¿Ven? ¿Qué sucedió? Si hay un científico aquí, un poquito escéptico, yo estoy hablando de otra dimensión.
Ese Ser sobrenatural, esta fotografía que Ud. ven allí, (Me imagino que les dieron la explicación de eso; está George G. Lacy, el jefe del FBI que puso allí una reseña al respecto).
87 Ese mismo Ángel de Dios está suspendido allí sobre la mujer, ahora mismo. Lo estoy viendo directamente. Está dando vueltas alrededor de ella. El hablar con ella un segundo, hará que se abra una visión. Esta sobre ella ahora, y eso es lo que ella siente. Ella lo sintió después de que llegó. Ella se contactó con Dios. Eso es correcto. Ud. se da cuenta de eso. Levante su mano, dama, si eso es correcto. Ud. debería de estar parado aquí. Él es maravilloso. Él conoce todas las cosas. Él hace todas las cosas bien.
La señora está sufriendo con un problema de damas. Es una condición femenina, un flujo. Eso es correcto. Desde el baño… Ud. entiende. Nadie estaba allí más que Dios. Eso es correcto.
Y siendo que está tan ungida en este momento, hay alguien, una amiga de Ud., que le pidió que oraran por ella. Y es una dama. Y esa dama, amiga de Ud., tuvo una embolia, yo creo. Está en cama, con una embolia. Y esa mujer está orando en esta hora. Y le voy a decir lo que esa mujer está orando en este preciso momento mientras la puedo ver. Ella está orando por un hombre o un muchacho. Y ese muchacho es su hijo. Y ella está diciendo: “Dios sálvalo de una tumba de borrachos”. Justo en este momento. Él es un alcohólico. “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Yo la reto a que lo cuestione. Eso es verdad. Solo entre en contacto con el verdadero Espíritu Santo y vea si Él no sabe todas las cosas.
¿Es eso verdad, dama? [La Hermana dice: “Sí, lo es. Muy cierto. Ella sufrió una embolia, de eso esta noche hace una semana [palabras no claras] está tarde”] ¿Escuchan lo que la dama está diciendo? Hay una verdad y algo, Ud. sabe que hay Algo Sobrenatural aquí. ¿Es eso correcto? [La Hermana dice: “Amén”]. Yo no sé nada de eso. Algo Sobrenatural está aquí. ¿Qué piensa Ud. qué es? ¿Cristo? Entonces Ud. puede tener lo que ha pedido. Amén. [La Hermana dice: “Dios le bendiga, hermano”]. Dios le bendiga, hermana. Dios sea con Ud.
88 ¿No es Él maravilloso? Muy bien, ¿Quiere sobreponerse de esa diabetes, y ser sana? ¿Que esa condición de la sangre la deje? Siga su camino y regocíjese, y diga: “Gracias, Señor”. Amén. Llévenla. Ayúdenle a bajar.
Muy bien, señor, venga para acá. ¿Quiere sobreponerse de ese problema estomacal y ser sano para que pueda volver a comer? ¿Cree Ud. que Dios le sanará y se pondrá bien? Siga su camino y regocíjese y diga: “Gracias, Señor, por sanarme”. Dios le bendiga. Tenga fe en Dios.
89 ¿Cree que Dios puede sanar ese problema cardíaco, hermana, y que se pondrá bien? ¿Lo cree? Entonces siga su camino y regocíjese y diga: “Gracias, Señor”.
Aquí mismo, dama. Si Ud. cree en Dios, Ud. puede seguir atravesando la plataforma, pasar una buena noche de dormir y esa asma simplemente se irá de Ud. Muy bien, vaya y créale a Él con todo su corazón. Muy bien.
90 Es de diabetes por lo que Ud. quiere que yo ore. ¿Cree Ud. que Dios lo sanará? Muy bien, siga su camino y regocíjese, y diga: “Gracias al Señor por todo lo que Él ha hecho”.
Ud. tiene un problema de dama que es femenino. ¿Cree que Dios la sanará? Entonces siga su camino y regocíjese y diga: “Alabado sea Dios”.
91 ¿Cuántos lo creen de todo corazón? ¿Lo cree Ud. también? Entonces vaya regocijándose diciendo: “Gracias, Señor”. Y sea sanado. Muy bien.
Tiene una condición nerviosa, la ha tenido por mucho tiempo, desde que le llegó la menopausia cuando era una mujer de mediana edad. Se ha desarrollado en un problema estomacal, madre. Es muy duro para Ud., ahora, ¿no es así? Pero vaya y coma su cena, ahora. Jesucristo la sana. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Ahora, Ud. ha estado pensando que va a caer muerto, porque él dijo que tenía un problema cardíaco, un murmullo. Eso es correcto. Eso es verdad. ¿No es así? Ahora, siga su camino y olvídese de eso y sea sanado, en el Nombre de Cristo.
92 ¿Cree Ud. en Dios? “Si puedes creer”. ¿Qué de Uds., gente, no pueden mirar y vivir? Qué de Ud., dama, sentada allí mismo con unos lentes de armazón oscuro, sufriendo con artritis. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? Con un saco blanco puesto, sentada atrás viéndome directamente. ¿Cree que Dios la va a sanar? ¿Lo cree? Ponga su mano sobre esa damita sentada al lado de usted, porque ella tiene una condición nerviosa de la que quiere ser sanada. Eso es correcto, ¿no es así dama? Levante su mano.
Qué de la dama que está sentada al lado de usted, una jovencita, tiene como algo que se ve amarillo. ¿Me cree que soy el profeta de Dios, dama? ¿Cree que Dios le quitará esos coágulos de sangre que tiene y que sanará? Eso es lo que Ud. tiene. Si eso es correcto, póngase de pie y acepte su sanidad. En el Nombre de Jesucristo que Ud. reciba su sanidad.
93 Yo reto la fe de esta audiencia para que miren a Jesucristo y vivan. ¿Lo creen Uds.?
Ahora, ¿cuántos de Uds. quieren recibirlo a Él como Salvador personal? ¿Cuántos de los que están aquí, que hace un rato…? Antes que volvamos a llamar y oremos por los enfermos, quiero a cada persona que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios y quiere aceptarlo como su Salvador personal, vengan para acá mientras la unción está aquí. Párense alrededor de esta plataforma, para que podamos orar. Todos los que levantaron sus manos hace un momento, salgan de sus asientos y vengan aquí, aquí mismo. Si Ud. quiere que yo ore con Ud., salgan del asiento, ahora mismo, y vengan para acá. Dios le bendiga. Eso está bien. Eso es bueno. Levántese y venga para acá. Cada pecador… alma, oprimida por el pecado, venga ahora. Hay misericordia con Dios. Venga de los balcones, donde quiera que esté, baje y venga caminando hasta aquí. Dios le bendiga, jovencita. Dios le bendiga. Eso está bien. Bajen y vengan para acá.
94 Eso es bueno. Dios le bendiga, mi hermano que está viniendo. Ud. también. Aquí está un jovencito que viene en silla de ruedas. Dios bendiga su alma valiente, hermano. Venga por este lado junto con él, dama. Quiero verlo directamente mientras oramos. Tal vez Dios sanará al joven aquí mismo mientras está viniendo rindiendo su corazón a Cristo.
Muy bien. Alguien más. Pudiera venir ahora mismo, mientras cantamos un verso de “Tal Como Soy”. Puede darnos una nota para cantar.
… como soy, sin más que decir,
Pero esa Tu Sangre que fue derramada por mí,
Porque yo prometí que creería,
¡Oh, Cordero de Dios, heme aquí! ¡Heme aquí!
Escuche, amigo (mientras la música continúa), ¿por qué no viene ahora mismo? Ud. nunca estará más cerca de Él hasta que se encuentre con Él cara a cara. ¿Cómo podemos cerrar nuestros oídos a algo como eso?
Si hay un pecador o un descarriado aquí… Dios le bendiga, una joven pareja que está viniendo. Dios sea con Uds. Quizá Uds. han hecho grandes cosas en sus vidas, pero esa es la cosa más grande que Ud. han hecho: caminar ante la presencia de Jesucristo para aceptarlo a Él como su Salvador personal. No hay cosa más grande que un mortal pueda hacer. ¿Pudieran venir?
95 Descarriado, Ud. que eres frío e indiferente y que trata a Cristo de la manera que lo hace con su incredulidad, ¿no quisiera tomar su postura aquí mismo en esta noche? Mientras cantamos una vez más.
Tal como soy, sin más que decir,
Del mal queriéndome librar,
A Él cuya Sangre puede limpiar cada mancha
¡Oh, Cordero de Dios, heme aquí! ¡Heme aquí!
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