S.496 57-0806  Dios Proyectando Su Amor 

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OBRAS DEL MENSAJE

Dios Proyectando Su Amor

Edmonton, Alberta, CANADA

57-0806

1 Muchas gracias, Hermano. ¿Podríamos inclinar nuestros rostros solo por un momento para orar? Nuestro bendito Padre Celestial, venimos a Ti esta noche como Tus hijos creyendo, creyendo en la Palabra de Dios, que Él nos prometió en esta Palabra, que si pedimos cualquier cosa en Su Nombre será concedida.
Y nuestros corazones están felices esta noche porque la última tarde vimos no solamente que Tu sanaste a los enfermos, pero vimos el poderoso poder de Dios trabajando para cambiar al pecador a un Cristiano. Hubo hogares felices el día de hoy por causa de eso. Y Padre, estamos agradecidos por esto. Y oramos que esta noche Tú dupliques el número. Manda a cada pecador al altar; sana a cada persona enferma. Háblanos ahora a través de la Palabra a medida que nosotros, como Tus vasos humildes, laboramos para tratar de traer la Palabra de Dios, la Palabra de Vida, a la gente. Oramos que Tú bendigas nuestros débiles esfuerzos. En el Nombre de Jesús oramos. Amén. Pueden sentarse.

2 Veo que esta noche tenemos en el púlpito varias cartas. Quizá son pañuelos para que se ore por ellos; yo lo hago cada noche, trato de orar por ellos. Y miren, normalmente yo me espero hasta que la unción del Espíritu esté en la habitación que la podamos sentir de manera tan definitiva; entonces sentimos que será más poderoso hacer eso. No es una superstición Si lo es, entonces San Pablo tenía supersticiones. Porque la Biblia enseña esto y debemos practicar lo que la Biblia enseña. Y ellos tomaban… Ahora mucha gente los unge con aceite —los pañuelos. Bueno, eso está bien. Cualquier cosa que Dios bendice, yo estoy a favor. Pero si observan las Escrituras detenidamente, Pablo nunca ungió los pañuelos; ellos los tomaban de su cuerpo, pañuelos y sudarios.
Y yo creo que Pablo era muy fundamentalista en sus enseñanzas. Y creo que Él lo tomó de cuando la mujer sunamita fue a buscar a Elías, sobre su bebé que acababa de morir. Y Elías le dio su bordón a su siervo, y le dijo: “Ve y ponlo sobre el bebé”. Porque Eliseo sabía que todo lo que él tocaba era bendecido, y si la mujer podía creer la misma cosa, ¿ven? Yo creo que de allí debió haberlo tomado Pablo, de ese lugar.

3 Ahora, antes de abrir Su Libro, pidámosle al Autor que bendiga Su Palabra, solo por un momento. Ahora, Padre, esta es Tu Palabra y nosotros ahora abrimos sus páginas; ábrenos el entendimiento. En el Nombre de Cristo oramos. Amén.
Mi tema en esta noche es: “Dios Proyectando Su Amor”. Y quiero leer un texto de San Juan el capítulo 3 y el versículo 16, el cuál debiera conocer hasta el niño más pequeño y jovencito (me imagino) un niño o una niña de la Escuela Dominical que está en el edificio. Y dice así:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Esta quizás es una de las escrituras mejor conocidas de toda la Biblia. Se ha hecho referencia a ella muchas veces como el texto de oro de la Biblia. Y tiene que ver con el amor. Y yo he tenido el privilegio de predicar el Evangelio en muchas, muchas regiones paganas. Y he escuchado muchas teorías, pero aún no he visto nada que se pudiera comparar con el amor Cristiano de Dios. Nadie lo puede explicar. Los poetas lo han intentado, los compositores de canciones, y han fallado. Los ministros nunca lo podrán hacer.

4 Un poeta escribió algo como esto:
Si fuera tinta todo el mar,
Y todo el cielo un gran papel,
Y cada hoja un pincel,
Y cada hombre un escritor.
Para escribir el amor de Dios,
No bastaría el océano;
Ni ese gran libro contenerlo podría,
Extendido de cielo a cielo.
Muchas veces he pensado en este gran poeta que escribió esto:
Y desde entonces por fe,
Yo vi ese torrente que Tu herida fluyente suplió;
Amor redentivo ha sido mi lema,
Y será hasta que yo muera.
Y yo creo que si algo le falta a la gran iglesia universal de Dios esta noche, es amor. Nosotros no necesitamos otras cosas tanto como creemos necesitar. Todas estas otras cosas —nuestras emociones y nuestros dones— son maravillosos, y a Dios le damos la alabanza. Pero si esos dones no son gobernados por el amor, entonces no son efectivos.

5 El amor debería gobernar el hogar. El amor es la fuerza más grande que alguna vez se haya puesto en el poder del hombre. Un hogar que no es disciplinado con amor no tiene mucho de hogar. Si el esposo y la esposa no se aman uno al otro solemnemente, ellos no pueden tenerse confianza uno al otro. Es por eso que yo pienso que en lugar de reposar nuestra fe sobre alguna emoción (lo cual está bien) o en algún don (lo cual está bien), como gritar, hablar en lenguas, o con otras cosas que tomamos para… diciendo que tenemos el Espíritu Santo cuando hacemos esto. Esas cosas están bien. Pero si regresamos al principio: amor, primeramente, y luego esas cosas. Yo pienso que nuestra iglesia progresaría mucho más rápido, si tomamos a Dios primeramente; y Dios es amor.

6 Miren, amor está en dos palabras diferentes, dos significados diferentes. En el griego, una de ellas se llama filio —ese es el amor que Ud. tiene por su esposa. El amor ágape, es el amor Divino. Ahora, el amor que Ud. le tiene a su esposa y el amor de Dios son tan contrarios. Solo escuchen esto. El amor que Ud. tiene por su esposa: si un hombre la insulta, Ud. lo mataría en el acto mismo. Con esa clase de amor, amor filio. Pero con amor ágape, Ud. orará por su alma perdida. Esa sería la diferencia. Hay dos tipos diferentes de amor. Y estoy casi seguro que muchos de nosotros hemos sido engañados teniendo amor filio y pensando que es amor ágape. El amor filio es intelectual; el amor ágape viene del corazón. Ese es amor humano, amor afectivo, y el amor piadoso… El amor piadoso no lo cuestiona. El amor humano lo razona, pero el amor piadoso no. Es perfecto en su confianza. Es perfecto… Simplemente produce fe cuando Ud. en realidad ama.

7 Ahora, al enfrentar una audiencia como la de esta noche de varios cientos de personas, entonces alguien diría: “¿Quiere decir que solo leerá esos… un pequeño versículo de la Escritura?”. Bueno, hay suficiente en ese versículo de la Escritura como para mandarlo a Ud. al cielo o condenarlo por siempre. Si yo tuviera el poder, de ninguna manera lo cambiaría. Si se me ofreciera todo el dinero en el mundo, y ser el rey del universo, y un millón de años para reinar en salud, aún así yo no cambiaría una palabra de ese texto. Porque es la Palabra de Dios y no puede cambiar. No interesa qué tan pequeño sea el versículo, sigue siendo lo mismo. Tiene el mismo valor en él como lo tiene el Libro entero.
Su acción…o, su actitud hacia este pequeño pedacito de Escritura sellará su destino eterno. Y si esa Escritura es así de valiosa, es más que suficiente para nosotros en esta noche para pensar en él solo por un ratito.

8 Hace un tiempo en (yo creo) Louisville, Kentucky… Se me dijo de un niñito que estaba desvalijando el ático en la casa. Y buscando entre unos viejos papeles, se topó con una pequeña estampilla postal, de solo media pulgada cuadrada [1.27 cm]. Era una estampilla muy vieja. Así que, rápidamente el niñito pensó en dos cosas; una de ellas era ir a la tienda de los helados, y la otra era ir al coleccionista de estampillas que quedaba un poco más adelante por la calle, al cual él conocía muy bien. Tomó el pedacito de una pulgada… la estampilla de media pulgada cuadrada; solo tenía una o dos letras escritas en ella, ya desvanecidas por el tiempo. Y se fue por la calle y rápidamente entró con el coleccionista de estampillas, y le preguntó: “¿Cuánto me daría por esta estampilla?”. El coleccionista la observó bajo una lupa, y él sabía que era antigua. El pequeñito esperando recibir cinco centavos para un helado. Pero el coleccionista de estampillas negocio el precio con él por un dólar. Oh, el niño estaba muy emocionado de recibir un dólar por ese pequeño pedacito de papel de media pulgada. El coleccionista de estampillas la vendió por quinientos dólares una semana después. Lo último que escuché de esta estampilla postal de media pulgada, es que tiene un valor de un cuarto de millón de dólares.
Así que, no es el tamaño de las cosas; es lo que está en ellas. De esa manera es con este pequeño texto en esta noche. Se nos ha sido enseñado: “No son las cosas grandes que hacemos; son las cosas pequeñas que dejamos de hacer”.

9 En una ocasión se dijo que el Rey Jorge, el finado Rey Jorge de Inglaterra, visitó una de las ciudades que tienen Uds. aquí en Canadá. Y todas las escuelas salieron para ver a su rey a medida que él pasaba. Y la maestra de la escuela le dio a cada niño una banderita para que ondeara en honor a su rey. Y cómo amaban desplegar su lealtad, mostrarle a su rey que ellos eran ciudadanos de su gran dominio. Y a medida que el rey pasaba en su carruaje, todos los niñitos ondeaban sus banderas y gritaban con entusiasmo al rey mientras él cortésmente se inclinaba ante cada uno de ellos, con un corazón agradecido.
Y cuando todas las calles se despejaron, la maestra salió a buscar en la calle, porque hacía falta una pequeña niñita. Y la maestra, al caminar por las calles llamando su nombre, se dio cuenta de una pequeña figura recargada contra el poste del telégrafo llorando. Y ella corrió hacia la niñita, la abrazó como su mamá lo hubiera hecho, y le dijo: “Querida, ¿por qué estás llorando?”. Y ella volteó a verla y las lágrimas hacían su recorrido bajando por sus pequeñas mejillas redonditas. Y ella dijo: “¿Acaso no ondeaste tu bandera?”.
Ella dijo: “Sí, maestra. Yo ondeé mi bandera”.
Ella dijo: “¿Acaso el rey no miró…? ¿No viste al rey?”.
Y ella dijo: “Sí, maestra. Yo vi al rey. Pero yo estoy tan pequeña, que el rey no pudo mirarme a mí”.

10 Ahora, es diferente con Jesús. No importa que tan pequeño o qué cosita Ud. haga en Su nombre, Él sabe todo al respecto. Pudiera verse como algo insignificante, pero sin embargo si se hace en Su Nombre, no importa lo pequeño. Él dijo una vez: “Si Uds. le dan a uno de estos mis siervos, tanto como un vaso de agua fría, solo en el nombre de discípulo, de cierto, de cierto os digo, no perderán su recompensa”. Así que, no importa lo poquito que Ud. haga, Cristo siempre ve las cosas pequeñas que hacemos. Y estoy tan feliz por eso, ¿no lo están Uds.? Que Él ve las cosas pequeñas que nosotros hacemos. Y esta pequeña porción de Escritura, si se recibe adecuadamente, Él entenderá.

11 Durante el tiempo de la Revolución en los Estados Unidos, se dice que un soldado que fue juzgado en una corte marcial por cierto crimen, y debía ser fusilado en una cierta fecha, al amanecer. Un día antes, unos de ellos fueron con el notable Presidente y le rogaron por su vida. Y el Presidente siendo que tenía prisa, levantó un pedacito de papel y escribió en él: “Yo perdono a este hombre”, y firmó su nombre: “Abraham Lincoln”. Y el mensajero llevó el pedacito de papel a la celda y le dijo al hombre: “¡Eres libre!”.
Y cuando el hombre miró, le dijo: “No me parece que sea oficial. Yo simplemente no lo creo, y no me iré de aquí”. Él lo rechazó porque estaba en un pedacito de papel y no en un gran papel membretado, o en algo, del Presidente. A la siguiente mañana el hombre murió según la sentencia, por un escuadrón de fusilamiento. Entonces el papel fue escrito con el nombre del Presidente, el hombre estaba perdonado, y ellos le dispararon después que el Presidente lo había perdonado. Y fue llevado a la Corte Federal. Y esta fue la decisión: “Un perdón no es un perdón a menos que sea recibido como perdón”.

12 Por lo tanto, San Juan 3:16 es un perdón para todo hombre mortal o mujer en la tierra, si es recibido como perdón. Si no es así, Ud. todavía está condenado. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. ¡Qué perdón para la raza caída de Adán! Para cualquier hombre o mujer que quiera recibirlo. Es un perdón gratuito para usted y para mí.

13 Ese amor que Dios tuvo. El amor es una fuerza poderosa. Y cuando el amor se proyecta, y llega al final de su fuerza, la gracia soberana se encargará a partir de allí y proyectará el objetivo que el amor ha pedido. Esa es la razón por la que tenemos un Salvador en esta noche, es porque Dios amó de tal manera al mundo que Su amor, siendo proyectado al mundo, produjo un Salvador. Dios ansiaba tanto verlo a Ud. bien, que Su amor salió y produjo una expiación por sus enfermedades, así como por sus pecados. Fue el amor de Dios que lo constriñó a hacerlo.

14 El amor es una fuerza poderosa. Hará que una mujer, una madre, corra directamente a las llamaradas de fuego en busca de su bebé, si ella sabe que eso la arroja a ella misma a la muerte. No hay nada más fuerte que el amor. El amor le hará tener confianza. Ud. podría salir y saber que pertenece a la iglesia más grande de todas las provincias de Canadá. Ud. podría saber que es un miembro fundador de la iglesia más grande en la nación. Y luego le hará hacer cosas que Ud. no haría si perteneciera a una pequeña misión en alguna esquina y teniendo el amor de Dios en su corazón.
En el amor no hay temor. “El amor echa fuera el temor”. Y he notado mucho en mis reuniones, que cuando llego a la gente… Una de las cosas más grandes que encuentro entre la gente es el temor. Y lo que provoca el temor es la falta de confianza. Si a Ud. le falta confianza, le hará temer. Pero si Ud. ama, eso echa fuera el temor. Y de esa manera es como Dios quiere a Su iglesia; no tanto como miembros fundadores; Él quiere miembros que sean leales, y que amen, y crean, y que tengan confianza en Él.

15 Por ejemplo… Mi esposa está en algún lugar en la reunión esta noche, en la audiencia. Yo la amo a ella con todo mi corazón. Y cuando me estoy preparando para salir al extranjero… Ahora, qué si mi esposa, si yo la agarro del brazo y le digo: “Escúchame, señora Branham, mientras yo esté en el extranjero, no deberás tener más esposos. Y si alguna vez escucho que has coqueteado con cualquier hombre mientras yo no esté, pobre de ti cuando yo regrese”. Y luego si ella me agarra del cuello del saco, y dice: “Eso está muy bien, Sr. Branham. Pero quiero que tú también tengas un poquito de ley. Si yo escucho que estás saliendo con otra mujer, pobre de ti cuando regreses”. Ahora, ¿Qué clase de hogar sería ese?
Bueno, eso casi se parece a la manera como hacemos el lugar de morada de Dios: alguna clase de leyes legalistas que debemos guardar.
¿Qué es lo que yo hago cuando salgo al extranjero? Yo amo a mi esposa. Y mientras yo la ame a ella, yo le tengo confianza. Nosotros solamente nos arrodillamos en el piso y oramos juntos; juntamos a nuestros niños alrededor. Ellos oran: “Dios, cuida a papi, y tráelo de regreso”. Yo oro: “Dios, cuida a mi familia mientras estoy fuera”. Me levanto, le doy un beso de despedida, beso a los bebés. Ella dice: “Billy, estaré orando por ti mientras estés fuera”. Eso lo concluye. No pensamos más al respecto.

16 Y si yo estuviera en el extranjero… Bajo la ley, yo sé que sería divorciado a mi regreso si yo saliera con alguien más. Sería un hombre miserable. Pero si yo estuviera allá (no importa en qué condición me encuentre), y yo sé que podría engañarla, y regresar y decírselo, y ella me perdonaría por eso. Aún así yo no lo haría. Yo no la lastimaría por nada. No señor, si supiera que ella me diría: “Bill, yo entiendo, te perdono”. Yo no podría verla a la cara, pienso demasiado en ella.

17 Déjeme decirle hermano, cuando el amor de Dios entre en el corazón humano, le quitará todas estas cosas; Ud. no tendrá que preocuparse de fumar, tomar, y de correr a los bioscopios. [Proyector de imágenes en movimiento. Trad.] Cuando el amor de Cristo entra a su corazón, Ud. no hará nada que lo lastime a Él. No andará alrededor diciendo: “Ellos son unos de mente estrecha, y son de uno u otro modo”. Solo deje que el amor de Dios lo golpee una vez, esas cosas morirán. Todos sus afectos estarán en Cristo. Entonces Ud. tiene vida eterna, cuando cree en Él, cuando Ud. en realidad cree en Él, y se casa con Él, y muere a las cosas del mundo.

18 Dios proyecta Su amor. Y Su amor le hace a Ud. lo que es. Oh, hay muchas cosas que pudiéramos decir al respecto. Yo solo voy a quitarme mi cuello (como sucedió) por unos cuantos minutos y les contaré, mis amigos canadienses, algo del interior, si me lo disculpan como un testimonio personal. Quiero darles a conocer algo del interior de mi vida, que he hallado, porque parece que en este momento encaja muy bien.
Mucha gente se pregunta qué es lo que sucede, piensan que es algo místico. Pero no lo es; es amor. Esa es la cosa principal, es amando a Cristo. No solo diciendo que lo ama, pero amarlo a Él desde su corazón. Yo he visto que se han conquistado los más crueles diablos. He visto animales salvajes bajándose hasta el piso en la presencia del amor de Dios. El amor echa fuera el temor.

19 En este pequeño libro está escrito un testimonio. En Portland, Oregón, una noche, yo estaba predicando sobre la fe. Y de repente venía un hombre grande por el edificio, como de doscientos cincuenta libras [113 Kg. Trad.] Yo pensé que debía ser un mensajero hasta que noté que todo el grupo de predicadores (tal vez uno cientos cincuenta o más) que se dispersaron por la plataforma. Y cuando él subió corriendo, se me quedó mirando a la cara, e hizo sus grandes brazos hacia atrás…
Yo ni sabía que él era un hombre demente, había salido de una institución. Y él acababa de golpear a un predicador en la calle y le fracturó la mandíbula y la clavícula, lo dejó tirado en la calle. Y había unas seis mil personas presentes (los que cabían en el edificio), y afuera estaba lloviendo muy fuerte.
Y este tipo corrió a la plataforma, y me miró y dijo: “Tú hipócrita”. Él dijo: “Aquí arriba posando como un siervo de Dios. Voy a quebrar cada hueso de tu cuerpo”. Yo pesaba unas ciento veintiocho libras [58 Kg.]; él pesaba unas doscientas cincuenta libras [113 Kg.] o más. Medía casi siete pies de alto [2.13 m.] bien podía en fuerza cumplir su amenaza. Yo sabía mejor que decir algo, porque físicamente él bien podía hacerlo.
Pero cuando me di la vuelta para ver al hombre, algo sucedió. ¡Oh, si tan solo sucediera siempre! En lugar de dejarme llevar y de querer pelear con el hombre o de llamar a la policía para que viniera por él, yo lo amé. Pensé: “Ese pobre hombre no me quiere hacer daño. Ese es el diablo en ese hombre, él me quiere lastimar. Ese hombre es un hombre, probablemente, con familia, que ama, que le gusta comer, y asociarse, y ser un ciudadano. Pero el diablo en él está haciendo eso”. Yo pensé: “Ese pobre hermano”.

20 Y él se acercó a mí, y dijo: “Yo te voy a mostrar si eres un hombre de Dios o no”. Yo nunca abrí mi boca; solo lo miré. Todo estaba en silencio. Acababa de guiar a dos pequeños policías a Cristo, atrás en el vestidor. Ellos corrieron a la plataforma para agarrar al hombre. Yo les meneé la cabeza: “No es un asunto de carne y sangre”.
Y el hombre caminó hasta mi cara, y él [El Hermano Branham hace un sonido como el escupir] me escupió en la cara. Y él dijo: “¡Tú víbora en el césped! Voy a quebrarte cada hueso del cuerpo, porque te voy a llevar a golpes hasta en medio de la audiencia”. Con unos brazos grandes. Yo nunca dije ni una palabra, pero no tenía más miedo que el que tengo ahora. Eso es; es amor. Yo nunca fui allá de mi propia voluntad; Dios me envió allá. Es asunto de Dios cuidarme mientras esté allá. Yo lo miré, pensé: “pobre hombre”. Y él levantó su gran puño y comenzó a lanzar el golpe, seis mil personas simplemente sentadas, sin aliento. Y a medida que comenzaba a lanzar el golpe, yo dije: “Satanás, sal de ese hombre”.
Primeramente… Se me escapó decirles algo. Cuando él me dijo que me iba a golpear en el piso, yo escuché mi propia voz diciéndole a él: “Esta noche, tú vas a caer a mis pies”.
Él dijo: “Yo te mostraré a los pies de quien voy a caer”. Y se hizo para atrás para golpearme.
Y yo dije: “Satanás, deja al hombre”. Y el hombre aventó sus brazos en el aire, sus grandes ojos se le saltaron, su boca se abrió, se dio la vuelta y cayó en el piso; y se ancló de mis pies en el piso al punto que los policías tuvieron que quitármelo.

21 ¡No tengan miedo! ¡Dios todavía vive! Yo lo he visto en el reto de brujos en África, con todo el hinduismo de la India. No piensen que el diablo no les hará que demuestren cada pulgada de tierra que Uds. reclaman. Pero si Uds. le aman a Él, no queda temor.

22 Hace un tiempo, hace unas cuantas semanas, allá en el México viejo… Se suponía que tendríamos la plaza de toros, pero ellos no nos dejaron tenerla. Y tuvimos que aceptar un gran campo, donde tienen un parque de pelota o algo. Miles de personas se apiñaron; no podíamos llegar al edificio… o, al lugar. Ellos tuvieron que subirme por una escalera y luego bajarme hasta la plaza de toros. Y luego mientras predicaba allí esa noche… Una noche antes había venido una dama como a las tres de la tarde, y la gente se había juntado desde las nueve de la mañana. No había sillas donde sentarse. Ellos se recargaban unos con otros. Y esperaron hasta las nueve de la noche. ¿Qué harán ellos en el día del juicio contra estos grupos auto nombrados de estilo que ni siguiera llegarían a la puerta de un lugar como ese?
Luego, esa noche, el Sr. Moore estaba allí parado y llovía mucho. Y el Sr. Moore continuaba diciéndome: “Hay algo que está sucediendo en la línea de oración”. Y un ministro mexicano de California, el Hermano Espinoza (muchos de Uds. tal vez lo conocen), él estaba repartiendo las tarjetas de oración y tratando de mantener a la gente formada, y no podía hacerlo.
Y Billy vino a mí (mi muchacho) y dijo: “Papi, él ya no puede continuar manteniendo la línea por más tiempo. Hay una pequeña mujer allá con un bebé muerto que murió esta mañana, y se está trepando por sobre los hombres”.
Yo dije: “Bueno, Hermano Moore, usted vaya allá y ore por el bebé”.
Y el Hermano Moore comenzó a ir, y yo miré enfrente de mí, y llegó una visión del pequeño bebé levantándose. Ahora, no podemos decir estas cosas al menos que sean auténticas. Y el pequeño bebé… Yo noté que la pequeña madre estaba allá gritando. “Padre”. La palabra padre significa “padre”; ella era Católica. Y cuando yo dije: “Traigan a la damita para acá”. Y ella tenía una cobija sobre él, estaba empapada. Yo no podía hablar con ella, no había nadie allí para que interpretara. Y yo solo puse mis manos sobre el pequeño bebé, y ofrecí a Dios una pequeña oración. Y con esta Biblia abierta aquí ahora, Dios sabe que es la verdad, ese pequeñito soltó un grito y comenzó a patear tan fuerte como podía hacerlo. Eso simplemente alarmó a todo México.

23 Al siguiente día… o, noche, cuando yo llegué al lugar (la plataforma era tan ancha como todo este edificio atravesando por aquí, el espacio del piso), y estaban apilados un montón de viejos sacos y sombreros, para que yo pudiera orar por ellos y por cosas de la gente.
Al llegar a la plataforma esa noche, era como la cuarta o quinta persona, noté a un anciano de cara arrugada. Y a medida que subía, él era ciego, y continuaba diciendo algo. El interprete estaba hablando con él: “¿Se estaba acercando al hombre que iba a orar por él?”. Él seguía diciendo: “Sí”. Él buscó en el bolsillo de su viejo saco harapiento, sacó un par de rosarios y comenzó a decir algo sobre este rosario. Yo le dije, le dije: “Guarde eso, hermano. No necesita de eso ahora”. Y él lo volvió a meter en su bolsillo. Y yo me le quedé mirando; y comencé a pensar.

24 Ahora a Uds. pastores, aquí hay algo para ustedes. Uds. saben que su congregación sabe si Uds. los aman o no. Ud. no puede fingir el amor; tiene que ser real. Es como la gente solo tratando de… Un hombre que se está congelando, y Ud. le muestra un fuego pintado. Él no se puede calentar con un fuego pintado. Tiene que tener algo de calor. Y el amor tiene que tener algo de acción en él.

25 Y a medida que el anciano se quedaba parado allí, yo comencé a sentir lástima por él. Miré su viejo saco harapiento. Yo puse mis hombros a un lado de los de él para ver si le quedaba mi saco. Miré sus pies; no traía zapatos puestos, con grandes callos en sus pies. Polvoriento por todas partes que uno podía ver, por sus pantalones harapientos. Mi zapato no era lo suficientemente grande como para él. Y yo comencé a mirar, y pensé: “Ese pobre hombre quizá nunca ha tenido una buena comida en toda su vida”.
Oh, la economía de México es muy pobre. Un albañil recibe como ocho pesos al día. Y se requiere más o menos cuatro días de trabajo duro para comprarse un par de zapatos. Ese era Poncho Frank. ¿Qué es lo que hace Pedro, trabajando por dos pesos con seis u ocho niños que criar? ¡Oh, es terrible!
Y yo pensé: “Después de todo eso, y luego la naturaleza… el diablo le ha hecho mal al cegarle sus pobres, viejos y ciegos ojos. Qué cruel fue con él”. Y yo empecé a entrar en algo, no puedo expresarlo; era el amor de la compasión. Y cuando vino el hombre anciano y puse su cabeza sobre mi hombro, y yo abracé ese saco viejo y harapiento, dije: “Misericordioso Dios, por favor ayuda a este pobre, viejo y ciego papá. Si mi padre estuviera vivo, él tendría aproximadamente esa edad. ¿Le ayudarás?”.
Y yo lo escuché a él gritando: “Gloria a Dios”. Y el hombre podía ver tan bien como yo podía. La gente comenzó a gritar por todos lados. ¿Qué era? Era entrando al compañerismo de su sufrimiento, en su ceguera. Uno tiene que hacerlo.

26 Si alguna vez tuve éxito orando por alguien, fue cuando yo pude entrar en compañerismo con ellos —sentir sus enfermedades, sentir su condición. Luego algo en uno baja más allá del razonamiento y ora la oración de fe por el enfermo. Ud. tiene que sentir al hombre. Ud. tiene que sentir compasión por él. Ud. tiene que estar con él antes de que pueda ayudarlo. Luego Ud. entra en alguna clase de profundidad. Es el amor de Dios. Va más allá del amor humano.
Les voy a decir algo. Quizá me clasifiquen de fanático después de esto. Pero siento como que quiero decírselos de todas maneras. Han pasado muchas cosas como esas. Francamente, todo mi ministerio ha estado envuelto alrededor de esa sola cosa: Si puedo amar eso, o entrar en compasión con ello.

27 Yo fui un guardabosques en Indiana por varios años, cuando todavía era un pastor Bautista. Un día, dejé mi camioneta y estaba atravesando un campo. Y yo tenía una pequeña y vieja arma (una pistola, un revolver) que debía cargar. Y estaba atravesando estas colinas para ver a un amigo que estaba enfermo, para orar por él. Y yo tomé esta pequeña vieja pistola y la aventé al asiento y comencé a atravesar el campo. Y a medida que caminaba por el campo, había mucha maleza de roble (yo no creo que Ud. la tengan aquí, basurita de roble, la llamamos allá) en el campo.
Y estaba como a una distancia de doscientas yardas del cerco [182 m.], o más, cuando de repente un gran toro se levantó. Y yo lo reconocí; era ese asesino de la Granja Burk cerca del Walnut Ridge Cemetery. Unos meses antes de eso, había matado a un hombre de color, lo había cornado completamente y matado. Y ellos lo vendieron allá arriba porque él era el famoso toro Guernsey, un semental. Y ellos lo tenían allá arriba, y a mí se me olvidó que estaba en ese campo. Y él se levantó, no estaba ni a treinta yardas [27 m.] de mí. Y cualquiera sabe cómo son esos animales viciosos, y este tipo era un asesino. Y a medida que se levantaba (yo estaba excitado, por supuesto), busqué mi pistola y no la traía. Y estoy contento de que no haya estado. Hubiera matado al toro, después hubiera tenido que ir a pagarlo. Busqué la pistola, y no estaba. Luego volteé hacia el cerco, estaba demasiado lejos. No había ni un árbol cerca, pero solo la pequeña maleza de roble, como de unos cuatro o cinco pies de alto. Y él había estado recostado con el ganado en medio de los árboles. ¿Qué sucedía? Si le daba la espalda, él me atraparía. No importaba a donde me fuera, él me tenía atrapado. Era la muerte.

28 Después yo pensé en mi Señor: “No voy a terminar mi vida como un cobarde. Yo he tratado de decirle a otros que sean valientes en tiempos de angustia”. Yo dije: “Voy a caminar hacia la muerte tan valiente como puedo caminar, confiando en Jesucristo”. En eso vino a mi pensamiento… Ahora, por favor, no tomen esto como algo infantil, pero algo sucedió. ¡Oh, desearía que sucediera en este momento! Siempre en esos casos, ese algo sucede. En vez de odiar a ese toro, había algo que… Yo le tuve compasión; yo lo amé. Y no tuve más miedo de ese animal que lo que tengo estando parado aquí con mis hermanos. Todo temor se había ido. Y yo pensé: “Pobre criatura, yo estoy en tu territorio. Tú eres un animal, no sabes la diferencia. La única cosa que sabes es proteger tus derechos”.
Y yo le dije a este toro estas palabras: “Oh, criatura de Dios, yo soy un siervo de Dios. Voy de camino a orar por mi hermano enfermo. Lamento haberte perturbado. Pero en el Nombre de Jesús ve y acuéstate”. Y él arrojó sus cuernos al suelo, aventando tierra; él cayó de rodillas y volvió a aventar tierra. Yo me quedé parado allí tan calmado como lo estoy ahora. Y él se apresuró hacia mí tan fuerte como podía a medida que venía, para atacar. Yo solo me quedé allí, porque no tenía miedo. Y cuando llegó como a unos cinco pies [1.5 m.] de mí, él aventó sus grandes patas de esta manera y se detuvo. Y él volteó a mirar para este lado y para este otro lado, todo cansado, y se dio la vuelta y fue y se acostó. Y yo pasé a unos cinco pies [1.5 m.] de él, y él no se volvió a mover.

29 Jesucristo, el Hijo de Dios… Cuando se pone el amor en su lugar, derrotará cada enemigo que hay en la tierra, o en el tormento. Ahora, Ud. dice: “Hermano Branham, yo tenía mucha confianza puesta en Ud. hasta ahora”. Bueno, déjeme decirle hermano, todos vamos a tener que responder en el día del juicio. Y el Dios que pudo cerrar la boca de un león en el foso con Daniel, aún vive hoy. Ciertamente.

30 Mi esposa probablemente (no sé en dónde se encuentre), ella no… siempre me llama la atención por podar el césped sin mi camisa puesta. Tengo como medio acre en la casa pastoral. Y un día, estaba empujando la cortadora de césped; daba unas cuantas vueltas y alguien venía para que se orara por él. Tenía que meterme apresuradamente y quitarme los overoles y ponerme la ropa e ir rápido a orar por él; quizás alcanzaba a dar unas dos vueltas ese día. Y el patio de enfrente había vuelto a crecer antes de que yo pudiera podar el patio de atrás.
Así que, una tarde calurosa, me encontraba en el patio trasero, no había nadie alrededor, nadie me podía ver; y me quité la camisa. Ahora, todos Uds. no tienen aquí ese clima caluroso. Uds. deberían de tener un poco de ese de Indiana en ese Río Ohio. Y yo estaba podando el césped tan fuerte como podía hacerlo, con miedo de que llegara alguien de repente, y no pudiera alcanzar a dar más que unas cuantas vueltas. Y me olvidé que en la esquina de la cerca estaba un nido de avispas. Y me abalancé con la cortadora directamente sobre el nido. Y, amigos, Dios siendo mi Juez, en solo un momento quedé completamente cubierto de esas avispas.
Ahora, todos saben qué es una avispa te puede matar. Una avispa puede tumbarlo a uno al suelo. Y yo que estaba sin camisa. Y estaba parado allí, y algo sucedió. Yo no sé qué es. Solo es algo que sucede; es amor. En lugar de odiar a esas avispas, yo pensé: “Pobres criaturitas de Dios, pues, yo no tengo nada en contra de Uds. Ese es su hogar y yo lo he perturbado”. Suena infantil. Pero ese es el problema, nosotros tratamos de ser adultos cuando deberíamos ser como niños. Tomamos las cosas como si fuéramos tan inteligentes. Si midiéramos nuestra inteligencia con la gracia de Dios en alguna ocasión, me pregunto que resultaría. Pero en esto, estas avispas estaban cubriéndome. Y yo no tenía miedo de esas pequeñitas. Yo dije: “Criaturitas, regresen a su nido. Yo no les haré daño”. Y así como Dios vive, esas avispas se arremolinaron unas tres o cuatro veces alrededor de mí y se regresaron directamente a su nido. Esa es la verdad tan cierto como estoy aquí parado.

31 El verano pasado, el Sr. Mercier aquí, el Sr. Goad que también está aquí, y muchos de los… unos de la comitiva de la campaña que no están ahora aquí conmigo, estaban sentados en los escalones de enfrente de mi casa. Sucedió que una muchacha negra (lo habían publicado esa mañana en el periódico), una muchachita bonita de color. Y ella tuvo un bebé que nació ilegítimamente. Y ella tomó a este bebé y lo envolvió en algunas cobijas, y lo amarró con alambre, y tomó un taxi; y se fue al puente Ohio, miró alrededor, y como si fuera a tirar un bulto, tiró al bebé al río. Y el chofer del taxi lo denunció a las autoridades; ellos peinaron el lugar y se dieron cuenta que era un bebé.

32 El Sr. Mercier aquí y el Sr. Goad, yo les llamo mis ministros estudiantes. Si Uds. tan solo supieran quienes eran ellos: uno es católico y el otro (creo) es un instalador de calefacción. Y ellos se convirtieron en pequeños FBI para investigar si estas visiones eran ciertas, y llegaron al pueblo suponiendo ser alguien más. Y el Señor se los reveló todo a ellos allí mismo. Y se convirtieron en amigos míos. Y estaban sentados en el porche y yo les estaba dando una enseñanza. Y dije: “Esa mujer no es una madre. Una madre no haría una cosa como esa. No, señor”. Yo dije: “Ella es una hembra que dio a luz un bebé, pero ella no es una madre. Una madre tiene un nombre más grande que eso”.

33 Y mientras estábamos platicando, venía por el camino —no sé si Uds. las tienen aquí (esos animales) — era una zarigüeya. Ahora, yo vivo como a unas doscientas yardas [182 m.] de un pequeño bosque al lado del río. Hay tres casas entre el bosque y yo, que no tienen cercas. Mi casa es la que está cercada.

34 Y esta vieja zarigüeya entró a la mitad del día, eran como las diez (me imagino) de la mañana, dio vuelta en la entrada. Y yo dije: “Esa zarigüeya tiene rabia”. Porque una zarigüeya, cualquiera sabe, una zarigüeya merodea en la noche. Cuando el sol se oculta salen y merodean; durante el día están prácticamente ciegas. Y aquí venía esta zarigüeya, justo en el calor del verano, a la mitad del día, vino directamente y entró por mi puerta.

35 El Sr. Woods, quién fue un Testigo de Jehová… (En aquel entonces su hijo fue sanado de parálisis infantil, sus piernas las arrastraba; él ni siquiera sabe cuál era la pierna, ahora, al menos que su madre esté por casualidad y le diga cuál pierna fue). Él renunció a ser contratista y se mudó al lado de mi casa solo para estar cerca de mí. Y él había estado cortando… me ayudaba a cortar el césped. Y el rastrillo estaba a un lado, donde él había estado rastrillando el césped, porque había crecido muy alto.

36 Y Leo y Gene y yo corrimos al patio, y tomé el rastrillo y se lo aventé a la zarigüeya, para detenerla. Y cuando lo hice, solo empezó a roer el rastrillo. Ahora, eso es inusual. Porque una zarigüeya, usualmente cuando la tocas, empieza (a lo que llaman) a jugar zarigüeya, simplemente le gusta actuar que está muerta. Y mientras estaba en esa condición, la Sra. Woods llegó y el Sr. Woods, y la Sra. Woods es veterinaria. Y mientras yacía en esa condición, yo dije: “Oh, ya veo lo que sucede. Los perros la hirieron hace unos días, o un carro, y le aplastó su hombro izquierdo al punto que está todo hinchado así de grande; quebrado, colgando detrás de ella. Y (esta es una palabra horrible para decirla, pero) las moscas la habían hecho estallar y los gusanos estaban trabajando allí. Y yo dije: ”Solo miren eso“. Dije: ”Esa pobre cosita se está muriendo“. Y yo dije: ”Es eso que la hizo luchar de esa manera“.

37 Y justo en ese momento, llegó el lechero y él la estaba observando. Todos nosotros estábamos parados allí alrededor. Y una zarigüeya y un canguro son los únicos dos animales que tienen una bolsa para llevar a sus pequeños. Así que, la vieja zarigüeya había soltado la fuerza que mantenía la bolsa cerrada, y nueve pequeños bebés zarigüeyas, sin pelo, así de largas, estaban gateando en el piso. Yo dije: “Miren eso. Ahora, vengan para acá, Leo, Gene”. Yo dije: “Allí está el verdadero amor de madre. En realidad hay más de madre en esta vieja zarigüeya que en aquella mujer que ahogó a su bebé. A ella no le quedan ni treinta minutos más de vida, y está dispuesta a dar esos treinta minutos para luchar por esos bebés. Es el amor de madre en ella, que la hace hacer eso”.

38 Y mientras la estábamos viendo, la Sra. Woods dijo: “Hermano Branham, ¿qué va a hacer con ella?”. Dijo: “¿Por qué no la mata ahora mismo?”. Y dijo: “Tome a esos pequeñitos y mátelos rápidamente, porque ellos tienen la boca redonda y no pueden amamantar de una botella. Así que Ud. tendrá que matarlos”.
Yo dije: “Yo simplemente no puedo hacerlo”.
“Pues”, la Sra. Woods dijo: “Yo… Vaya y traiga una pistola y mátelos”. Dijo: “Yo pensé que Ud. era un cazador”.
Yo dije: “Soy un cazador, pero no un asesino”. Dije: “Yo simplemente no puedo hacerlo. Eso es ser una madre, y ella está luchando por sus bebés. No tengo el corazón para hacerlo”.
Ella dijo: “Bueno, deje que Banks lo haga (ese es su esposo).
Yo dije: “No, no puedo hacer eso”.
Dijo: “¿No querrá decir que va a dejar a esa pobre cosa allí sufriendo?”. La mujer tenía razón en su manera de pensar. Siendo una veterinaria, ella sabía que lo más humano era matarlos.
Y yo dije: “Eso es cierto, Sra. Woods, pero yo simplemente no puedo hacerlo”.
Ella dijo: “¿Va a dejar que se quedé allí de esa manera?”.
Yo dije: “Sí”.

39 Y yo levanté el rastrillo y ella se fue caminando hasta los escalones y colapsó. Fuimos allí y le echamos agua. De vez en cuando ella parecía que gruñía un poquito; de la manera que esas zarigüeyas gruñen.

40 Esa noche, después de un largo día de servicio, el Sr. Woods dijo: “Hermano Branham, usted brindó mucho su servicio el día de hoy”, dijo: “salgamos y demos un paseo”. Llegando esa noche como a las once, allí yacía la zarigüeya, todavía estaba allí. Él dijo: “Ahora, Ud. sabe que si se hubiese podido mover, lo hubiera hecho cuando se ocultó el sol”. Esos pequeños bebés todavía amamantaban de su madre casi muerta.
Toda la noche yo no pude dormir.

41 A la siguiente mañana yo salí, eran como las seis, allí estaba la vieja zarigüeya todavía recostada, con el rocío sobre ella, las moscas por toda su pierna. Bueno, yo pensé: “Esa pobre cosa, y no puedo matarla”. Esos pequeñitos todavía están amamantando de ella. Pensé: “Me imagino que está muerta”. Y le di unas cuantas patadas con mi pie; la vi que se movió un poquito; todavía estaba viva. Pensé: “¡Oh, vaya! Y en eso escuché a mi niñita, Rebeca, aquí. (Ella va a ser una pequeña niña espiritual. Ella acaba de ver su primera visión, recientemente, en la escuela).
[Espacio en blanco en la cinta. Ed.]…
… una niña de once años de edad. Ella salió al porche, la pequeña Rebeca, y volteó a mirar eso y comenzó a llorar. Ella dijo: “Papi, ella es una verdadera madre, ¿no es así?”.
Yo dije: “Sí”. Le di una patada con mi pie. Ella estaba cubierta con el rocío y las moscas todavía estaban en ella.
Dijo: “Papi, ¿qué vas a hacer con esa madre zarigüeya?”.
Le respondí: “Querida, papá no sabe”.
Ella dijo: “¿La vas a matar, papi?”.
Yo dije: “Papá no puede hacer eso, querida”. Yo dije: “Querida, te levantaste muy temprano (traía sus pequeñas pijamas)”. Yo dije: “Ve y entra en la cama con tu mami”. Así que, la metí a prisa a la habitación. Y yo me fui al estudio y me senté.
Y pensé: “¡Oh, Dios, cómo ha sufrido esa pobre vieja madre zarigüeya! ¡Cómo debe de amar a esos bebés!”. Y me quedé sentado allí, y pensé: “Bueno, espero no tener que verla muerta”. Y mientras estaba sentado allí, algo me dijo: “Estuviste predicando ayer sobre ella. Tú la usaste para tu texto”.
Dije: “Eso es cierto”.
“Tú dijiste que ella era una madre verdadera”.
Yo dije: “Eso es correcto”.
Dijo: “Yo la mandé a tu puerta. Y ella ha permanecido en tu puerta como una dama por veinticuatro horas, esperando su turno para que ores por ella, y tú no has dicho ni una sola palabra”.
Yo dije: “Bueno, yo no… Dije: ”¿Con quién estoy hablando? ¿Me estoy hablando a mí mismo? Y pegué un brinco. Pensé: “Oh, ¿eres Tú, Dios?”.
Y salí al porche, y la pequeña Rebeca estaba parada allí viendo todavía a la madre zarigüeya. Ella salió de la casa. Yo me fui con la zarigüeya. Dije: “Dios, yo sé que Tú conoces cada flor. Tú conoces cada gorrión. Y siendo que esta cosa horrible ha sucedido en la maternidad, en esa hermosa joven que mató a su bebé. Y Tú querías mostrar que aún puedes guiar a los animales. Y ella vino y ha estado en mi puerta esperando su turno para que se ore por ella”. Yo dije: “Lo siento, Dios, que yo hice eso”. Dije: “Yo no sabía, Dios. Yo lo hubiera hecho. Pero”, yo dije, “Si es Tu Divina providencia que Tú has procurado esto, y quieres que ore por la zarigüeya, esto lo hago en el Nombre de Cristo. Ayúdala, Padre; el amor hacia sus bebés ha sido muy grande”. Yo pensé: “Oh, Dios, ¿Qué…? ¿Harás esto?”. Y cuando yo dije eso…
Miren, pudiera parecer raro. Ha salido por todo… He recibido cartas de África, de la India, de todo el mundo concerniente a esto. La Prensa Asociada (creo) lo ha captado. Y esa vieja madre zarigüeya se levantó, metió a sus pequeños a su bolsa, caminó por la vía tan normal como cualquier otra zarigüeya pudiera caminar, con esa cola aguzada. Llegó hasta la puerta y volteó como para decir: “Gracias, amable señor”. Y cruzó la calle hacia el bosque, y, hasta donde yo sé, ella es feliz con sus bebés esta noche.
Si Dios pudo pensar en esa zarigüeya, cuánto más puede pensar en usted, cuando se produce el amor en usted y es proyectado al corazón del Dios viviente. Si Dios, únicamente por instinto… Esa zarigüeya no tenía alma; era un animal tonto. Y si eso se llevo a cabo por medio del instinto, y el Espíritu santo pudo guiar a una vieja madre zarigüeya allá, sabiendo que Él haría que yo orara por esa zarigüeya y que su vida sería perdonada, ¿cuánto más es usted que esa zarigüeya? ¿Por qué han venido esta noche para que se ore por Uds.? ¿En dónde está parada su alma con Dios? Esa es mi pregunta.
[Espacio en blanco en la cinta. Ed.] Yo sé que lo hará.
Hace un tiempo yo estuve interesado en una gran cosa, con el Sr. Krause de Los Hombres Cristianos de Negocios del Evangelio Completo (muchos de Uds. lo conocen), un muy buen amigo de nuestro más honorable y querido Hermano Oral Roberts. Y por lo tanto, cuando… El Sr. Krause era tan buen amigo de Oral Roberts. “Oh”, él dijo: “Si algo malo me acontece, yo soy amigo de Oral Roberts”. Así que, finalmente un día el Sr. Krause desarrolló un problema renal. Así que, él se fue a cenar con el Hermano Roberts“.
Y el Hermano Roberts dijo: “Oh, Hermano Krause, esa es una cosa menor para Dios”. Puso sus manos arriba, y el Hermano Oral con esa real (disculpen la expresión, pero) fe de bulldog; aventó su mano sobre la de él y dijo: “Yo te reprendo”. Dijo: “Hermano Krause, no te preocupes; te vas a poner bien”.
Y el Hermano Krause dijo: “Yo en realidad me sentí mejor”.
Pero después de unos días, eso regresó. Dijo: “Fui otra vez con el Hermano Roberts”. Y dijo: “La misma cosa ha ocurrido”. Dijo: “Después pensé que yo conocía a William Branham, así que voy a ir con él”. Y dijo: “Él ve visiones. Así que, me voy a parar frente a William Branham (él es un buen amigo mío) y luego William Branham me va a poder ayudar”. Así que, él habló y se dio cuenta que yo estaba en Shreveport, Luisiana. El Sr. Krause y su esposa tomaron un vuelo a Shreveport, y vinieron a la reunión. Y él dijo: “Hermano Branham, solamente tengo un poquito de tiempo. Vamos a… un lado, y me gustaría ver lo que el Señor me va a decir”.
Yo dije: “Muy bien, Hermano Krause, vamos a un lado”. Me quedé allí cuarenta y cinco minutos, y el Señor no dijo nada. Yo dije: “Voy a orar, Hermano Krause”.
Él dijo: “Si el Señor le muestra cualquier cosa, llámeme”. Yo oré por él. Él dijo: “Uds. sabe, me siento mejor. Yo creo que el Señor me acaba de sanar sin mostrarme ningún problema”.
Yo dije: “Bueno, estamos agradecidos con Dios”.
Así que, esa noche, siendo un querido amigo del Hermano Krause, yo oré por él, oré continuamente. Y unas semanas después, él vino otra vez. Él dijo: “Parémonos delante del Señor y veamos lo que Él me dirá. Estoy en una condición muy seria”. Yo me quedé otra hora o más y el Señor nunca dijo nada. Así que entonces, él se fue con el doctor. El doctor dijo: “Es un caso muy grande para mí, mejor vaya a la Clínica Mayo”. Y se fue a la Clínica Mayo. Mayo lo revisó y él dijo: “Señor, tiene una oportunidad entre mil de vivir. Eso requiere de una operación inmediata”. “Bueno”, él dijo: “La tomaré”.
Y Él salió y dijo: “Yo pensé que si estaba tan cerca de morir, mejor era que me pusiera a cuentas con Dios”. Así que él dijo: “Señor, Tú sabes que yo te amo. Y he tratado con todo mi corazón de apoyar todo lo que está correcto”. (Él es un hombre rico). Y él dijo… (Él fabrica arados; Uds. debieran de conocerlo, es de Kansas). Y él dijo: “He tratado de vivir correctamente, y Tú sabes, Señor, que yo te amo. Ahora, si Tú estás listo para que yo me vaya a casa, estoy dispuesto. Yo he vivido muchos buenos días y estoy dispuesto a venir. Pero Señor, si me puedes usar, bueno, yo estoy dispuesto”. Él dijo: “Me he parado frente a Tus siervos, Oral Roberts y William Branham, y pareciera ser que sus oraciones no tienen efecto, para sanarme”. Y dijo: “Tal vez sea algo que yo he hecho, pero de seguro Tú lo hubieras revelado cuando yo me paré allí, ante el discernimiento”. Él dijo: “Pero si es mi tiempo de partir, estoy listo a ir, y yo te amo. Por lo tanto, voy a entrar al quirófano, la única oportunidad que tengo”.
Y los doctores lo volvieron a revisar. Y dijeron: “Sr. Krause, ¿está seguro que quiere que se la hagan?”.
Él dijo: “Yo he orado, y estoy seguro que quiero que me la hagan”. Así que, se lo llevaron al quirófano. Y la última cosa que dijo que se acuerda haber dicho fue: “Señor, si Tú estás listo a recibirme, yo te amo, Señor. Yo te amo, Señor”. Y lo durmieron. Y cuando despertó, todo el cuarto comenzó a alumbrarse. Y él vio a los doctores parados alrededor.
Y ellos corrieron hacia él, y le dijeron: “Sr. Krause, algo sucedió. Nunca habíamos visto una operación tan perfecta. Y nosotros pensamos que Ud. se iba a morir, pero de repente se normalizó”.
¿Qué fue? Cuando el amor Divino ha sido proyectado, la gracia soberana toma lugar. Tiene que ser así. ¡Oh, qué tan diferente es, con el Rey de reyes! Ud. no puede ser tan pequeño; Él ve cada movimiento que Ud. hace. Él conoce todo lo que está en Ud. Ni aún un pájaro puede caer en la calle sin que Él lo sepa. Ni una pequeña flor, puede salir, un pequeño azafrán, al menos que Él sepa al respecto. Así que cuánto más es Ud. que la flor. Y si Ud. está aquí enfermo o afligido, ¿sabía Ud. que el Rey de reyes lo está mirando? ¿Sabía Ud. que Él está interesado en su sanidad y en su bienestar? Ud. pudiera ser muy pecaminoso, pero ¿sabía Ud. que Él está interesado en que Ud. llegue a ser Su súbdito?
Ud. dice: “Pero yo soy una persona tan insignificante”. Pero Ud. no lo es, a la vista de Dios. Dios lo quiere. Él lo ama. Y Dios lo amó de tal manera que cuando Su amor se proyectó, la gracia soberana tomó su lugar y mandó a un Salvador, para redimirlo de vuelta a Él mismo. Y en este Salvador: “Él herido fue por nuestras transgresiones”, porque Dios lo amó a Ud. Y Dios vio las aflicciones de Su pueblo y “por Sus llagas hemos sido curados”. La gracia de Dios, abriendo un camino, porque Su amor lo requirió. Y cuando Su amor proyectó su sentir, Cristo salió para tomar Su lugar.
Se requería que algo tomara el lugar. Solamente Su amor salió por Ud. Y gracia proveyó un sacrificio para Ud. Ahora, solamente se le pide, que lo crea. “Para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Confiando que Ud. capte la visión. El amor es uno de los más grandes instrumentos que existen en la gran economía de Dios. Dios es amor. La Biblia dice que Él es amor. Y cuando Uds. llegan a ser Sus hijos, Uds. llegan a ser parte de ese amor. Uds. son una parte de la economía de Dios. Uds. llegan a ser un súbdito de Su dominio. Y cuando Uds. hacen eso, llegan a ser un hijo o una hija de Dios. Y Él dijo que les daría Vida Eterna.
Ahora, si he sido enseñado de forma correcta, si es que lo entiendo correctamente… Yo no tengo educación, solo la primaria. Pero he sido enseñado por los eruditos (quienes debieran de saber) que la palabra que se usa “dando vida eterna” en el griego es Zoe, lo cual significa “la vida de Dios”. Entonces el amor proyectado de Dios los trae y los hace parte de Él, en el nuevo nacimiento. Entonces Ud. llega a ser un hijo, el cual es “nacido de”, o “ha venido de”. Y eso lo pone en relación con Dios, tanto que ahora Uds. son hijos e hijas.
Y Dios el Creador, quien creó todas las cosas por Su poder, a través de Su Palabra hablada, y todo lo que hay es la Palabra de Dios hecha manifiesta. El mundo entero ha sido hecho… Y cómo es que erramos, cuando tratamos de ignorar la Palabra de Dios, o tratamos de ponerle un límite al poder de Dios por nuestra propia imaginación. Porque la misma tierra en la que estamos sentados esta noche solo es la Palabra de Dios hecha manifiesta. Dios hizo al mundo por Su Palabra hablada. ¡Oh, vaya!
¿Por qué ha venido aquí en esta noche para que se ore por Ud.? ¿En dónde está parada su alma con Dios? Es mi pregunta. Inclinemos nuestros rostros solo por un momento.

42 [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]… En silencio por solo un momento. Voy a hacer algo que… o, tratar de hacer algo, si es la voluntad de Dios. Le voy a pedir a Él… Les voy a pedir a Uds. en esta noche… Le dije a Billy que no repartiera tarjetas de oración (Ya tenemos repartidas tarjetas de oración)… que no repartiera más esta noche, lo cual normalmente hacemos. Pero le voy a pedir a aquellos que tienen tarjetas de oración que solo guarden su paz por un minuto.

43 Le voy a pedir a nuestro Padre Celestial que, si hemos hallado gracia en Sus ojos, que Él se mueva entre la audiencia ahora, y que sane a los enfermos sin que tengan que venir para acá. Yo creo que Él lo hará. Le estoy pidiendo a Él, en base a los méritos de Su Palabra, en los méritos de esta gente que está viniendo a Cristo. Yo he hecho lo mejor que he podido, todo lo que sé hacer. Inmediatamente después del servicio, les voy a pedir que vengan al altar y que oren solo por un momento. Se nos ha hecho tarde cada noche, y les voy a pedir que sean reverentes y oren y miren para este lado. Y si Cristo, Aquel del cual he hablado, la expiación de Dios, si Él estuviera parado aquí en este púlpito… Y la Biblia dice que Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Cuántos saben que la Biblia dice eso? Eso es correcto.
Bueno, cuando una mujer lo tocó cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él se dio la vuelta y dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Y Él siguió buscando entre la audiencia hasta que encontró a la mujer y le dijo de su condición y le dijo que su fe la había salvado. ¿Es eso cierto? La Biblia dice: “Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Esa fue la señal del Mesías en la Biblia cuando Él estuvo aquí, porque hizo esas cosas, para los judíos y samaritanos y gentiles y todos. ¿Cuántos saben que eso es verdad? Ese fue el sello de Su Mesianidad.

44 Ahora, si me prestan atención solo por un momento. Todos crean, todos miren, todos crean, miren a Cristo. Digan: “Señor Jesús, estoy en necesidad”. Y tenemos un día cuando yo siento lástima por la gente. Uno dice: “Es de esta manera”; “Es de esa manera”. “Nosotros tenemos la verdad”. “Nosotros tenemos…”. Pobre gente que no sabe qué camino tomar. La gente americana y canadiense es la gente más confundida de todo el mundo. Eso es correcto. La que está más confundida en todo el mundo. Si hay un lugar al que pertenecen los misioneros, no es en África, es en el continente americano.
Y estoy seguro que el Hermano Toms que está parado aquí, pudiera casi responder y decir que eso es verdad. Eso es correcto. ¿Qué piensa al respecto, Hermano Toms? Eso es correcto. Si se necesitan los misioneros, es aquí.

45 Ahora, yo no estoy diciendo eso para ofender. Yo digo esto en reverencia y respeto. Pero un pagano educado es más difícil de tratar que un pagano que no está educado. ¿Y qué significa la palabra pagano? “Un incrédulo”. Eso es correcto. Uno que es listo y autosuficiente, no se puede tratar con él. Deje que uno que sabe que no sabe nada, él conocerá a Cristo en un ratito si Ud. le habla al respecto. Eso es cierto. Ellos no trataran de entenderlo. Él solo lo creerá y eso lo concluye. Miles y miles vinieron al mismo tiempo.

46 Ahora, miren para este lado. Yo no voy a tomar más tiempo. Siento que el Espíritu Santo está aquí. Dios siempre está aquí, pero yo creo que Su presencia está aquí. Ahora, por la audiencia, especialmente aquí que puedo ver claramente en la audiencia, porque yo he estado predicando duro. Y en esta audiencia, si el Espíritu Santo viene y lleva a cabo los mismos milagros aquí desde esta plataforma hacia la audiencia como Él lo hizo cuando estuvo en la tierra, ¿cuántos podrían decir: “Eso incrementará mi fe y me hará feliz?”. Ahora, ni siquiera vamos a… Queremos a gente de la audiencia, por todo alrededor, donde quiera que Ud. esté. Ahora, solo sea reverente y manténgase sentado quietamente por solo un momento.
Solo quiero mirar para este lado y orar. Ahora, no tengo manera en el mundo de… Si alguien viene para acá… Si este hombre se levanta y dice: “Hermano Branham, ¿qué está mal con…?”. Si mi madre estuviera acostada aquí y dice: “Billy, ¿qué está mal conmigo, cariño? Yo te amamanté cuando eras bebé. Yo cuide de ti. Te alimenté. Todo lo que he hecho por ti. Cariño, ¿cuál es mi pronóstico?”. Yo no lo sabría. Dios tendría que decírmelo, lo de mi propia madre. Yo no tengo manera de controlarlo. Es la gracia de Dios que lo hace, la misma gracia de Dios.

47 Pero Uds. son personas que están enfermas, muchos de los que están aquí. Y Dios quiere sanarlos. Y Él ya lo hizo; Él solo quiere que la fe de Uds. lo crea. Ahora, tratemos solamente de ir por la audiencia, por cualquier lado. Miremos para este lado. Y ahora, personas que están por aquí, comiencen a orar, y solo digan: “Dios, ten misericordia de mí”, y oren. Y yo solo observaré. “¿Cómo lo hace? ¿Qué ve, Hermano Branham?”. Hay algo que sucede. No hay necesidad de tratar de explicarlo; pero este Espíritu que Ud. ve en la fotografía, eso es científico. Si este es mi último mensaje en esta noche, recuerden, mi palabra es la verdad. Porque la Biblia dice que es la verdad; mi ministerio prueba que es la verdad, el Espíritu Santo en él; y el mundo científico sabe que es la verdad. Por lo tanto, allí están los tres testigos. Que Dios nos dé tres testigos aquí en esta noche, por lo menos a tres personas. Si Dios hace eso, yo estaré feliz al respecto, con tres personas.

48 Ahora, solo oren y sean muy reverentes. En cualquier parte que se encuentre en el edificio, no interesa. Hasta atrás, donde quiera que esté Ud. Vean, hay muchos espíritus, todo es un… cada uno de Uds. es un espíritu; todos son un espíritu. Si no lo fuera, Ud. no estaría aquí. Ahora, por aquí. Espero que ahora la audiencia se fije en mí, solo observen ahora.
Parado por aquí, justo entre aquí y ese escalón que baja por allá, ¿pueden ver ese círculo de Luz? ¿A esa Luz dando vueltas allí? Ahora, esa es la Luz que está en esa fotografía. Ahora, acaba de aparecer. Si yo digo, en la presencia de ella, y de mi Biblia, y ante el Creador de los cielos y la tierra, yo creo que esa es la misma Luz, la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. Yo creo que esa Columna de Fuego se hizo carne y habitó entre nosotros, en la forma del Hijo de Dios, Jesucristo. Yo creo que Jesucristo dijo en la tierra, de acuerdo a Su Palabra: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. Y yo creo que cuando Él regresó, regresó de nuevo a la misma Luz que guió a los hijos de Israel. Yo creo que es la misma Luz que Pablo vio en el camino, que era tan brillante, que lo tumbó. Sin embargo, aquellos que estaban con él no vieron la Luz.
Yo no sé si alguien puede ver esto o no; no sabría decirlo. Yo creo que es la misma Luz que entró en la prisión aquella noche con Pedro, el apóstol. Y él pensó que había soñado cuando se abrieron las puertas de la prisión y lo dejaron salir. Yo en verdad creo que el Dios Todopoderoso es el Creador de los cielos y la tierra, y Jesucristo es Su Hijo, Quien está ahora presente.

49 Y Él está contestando la oración de una mujercita sentada aquí, arriba de esta mujercita rubia. Ella es una pequeña mujer de cabello negro, y está sufriendo de un problema nervioso. Si Ud. mira para este lado, observe, préstele atención. Esa damita que está mirando por sobre la cabeza de ese hombre, aquí mismo. Ud. está sufriendo con un problema nervioso, dama, la mujercita de cabello negro. Eso es correcto.
Enseguida de Ud. está un hombre, y ese hombre está sufriendo con un problema de espalda. ¿Tiene una tarjeta de oración? ¿No la tiene? Ud. no necesita una. Uds. son esposos. Eso es cierto. Levante sus manos si esas cosas que se dijeron son verdad. Yo no lo conozco, nunca lo había visto; usted no tiene manera de… Eso es verdad, ¿no es así? Uds. dos han sido sanados. Jesucristo los sana. Amén.

50 Dios nos dé uno más. Aquí está un hombre, justo detrás de ellos; él me está mirando. Él tiene un problema en la vesícula. Su nombre es Clarence, ¿no es así? Y Ud. quiere… Ud. no vino de aquí; Ud. es de un lugar que se llama Grand Prairie. Eso es correcto, ¿no es así? Bueno, su problema de vesícula ha terminado, señor. Puede irse a casa y estar bien. Amén.
Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. le llamó al hombre por su nombre”. ¿Acaso Jesucristo, cuando Él estuvo aquí en un cuerpo de carne, no le dijo a Simón que su nombre era Simón, y que el nombre de su padre era Jonás, y que él sería llamado Pedro después de eso? ¿Es eso correcto? Él sigue siendo el mismo. Amén.

51 Yo no sé qué es lo que Uds. creen al respecto. Para mí, el Espíritu Santo está aquí. Yo solo…
¿Qué piensa Ud. al respecto, señor, sentado aquí mismo? ¿Cree usted? Ud. está sufriendo con un problema en la piel, ¿no es así? Eso es correcto, levante su mano. ¿Le cree a Dios por sanidad? Le voy a decir algo más. Tan pronto yo mencioné el problema en la piel, ese hombre que está allá sosteniendo el bebé, tiene problemas en la piel, también. Eso es correcto, ¿no es así, señor? Ponga su mano, señor, sobre el bebé. Oh, Jesús, Hijo de Dios, sánalos a ambos, te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. ¡Yo reto la fe de Uds.!

52 A Él oíd. Allí está suspendida esa Luz sobre una mujer. Ella está sufriendo con alta presión de sangre; póngase de pie. Su nombre es Sra. Fishbrook. Ud. es de esta ciudad. Ud. vive en la calle que se llama Calle 125. El número de su casa es el 13104. Exactamente correcto. Si eso es cierto, levante sus manos, levante su mano. Muy bien, vaya a casa. Ud. está sanada, señora. Jesucristo la sana. Yo reto su fe en el Nombre del Señor Jesús. Si Uds. miran solamente, y viven, y creen… Sean reverentes.

53 ¿Qué de Uds. en el distrito de por aquí? Miren para acá. Tengan fe y crean. Dios no hace acepción de personas. ¿Qué de Ud.? El hombre sentado aquí de cabeza canosa, orando fervientemente: “Señor permite que sea yo”. ¿Cree que Dios le sanara de su reumatismo, y que se pondrá bien? Si lo cree, levante su mano, o póngase de pie. Levante sus manos de arriba abajo. Muy bien, puede irse ahora a casa. Su fe lo ha sanado. Amén.

54 Hay una dama sentada justo al final del asiento allá atrás, mirándome ahora directamente. Ella también tiene reumatismo. Tiene problemas en la espalda. ¿Cree, dama, que Dios la va a sanar? Si Ud. lo cree con todo su corazón, puede tenerlo, y vaya a casa y sea sanada. ¿Qué piensa? Responda a ello, rápidamente. Ahora, a la dama se le pasó por alto la sanidad, porque la Luz vino para este lado.
Sí.

55 Tiene un problema en el corazón, ¿no es así? La dama que está aquí en la hilera de enfrente. Señorita Farr. ¿Cree que Dios la va a sanar? El papá allí tiene problemas espirituales. Eso es correcto. Uh-huh. Ud. no vino de esta ciudad tampoco; Ud. es de los Estados Unidos. Es de un lugar que se llama… tiene colinas, paisaje ondulado, montañas; es en Pennsylvania. El nombre de la ciudad: Warren, Pennsylvania. Si eso es correcto, levante la mano. Ahora están sanados, los dos. Jesucristo lo sana. Amén.

56 ¿Creen en el Señor? Ciertamente que sí. ¿Creen que Su presencia está aquí? Ahora, quiero que cada hombre o mujer que esté descarriado, o que aceptaron a Cristo hace rato, vengan para acá antes de terminar la oración por los enfermos. Vengan aquí solo un minuto, mientras la unción está aquí. Pasen adelante, Uds. que hace rato levantaron la mano. Caminen hacia acá solo un minuto en la presencia de Cristo, para que yo pueda pedir una bendición sobre ustedes. Pasen para acá, ahora, rápidamente, para así poder terminar con la oración mientras la… Vengan para acá ahora. Hay una fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emanuel. Cuando los pecadores se sumergen debajo de su raudal y pierden todas sus manchas de culpabilidad. En la presencia de Jesucristo, pasen adelante ahora. ¿Lo harán? Muy bien. [El Hermano Branham habla con el dirigente de cantos. Ed.] ¿Vendrán ahora?
Hay una fuente llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Cuando los pecadores se sumergen debajo de su raudal.
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
Pierden todas sus manchas de culpabilidad…
Venga, amigo pecador, descarriado, frío, tibio, indiferente. Vengan de los balcones. Les estamos dando la oportunidad de venir ahora y aceptar a este Señor Jesús quien quita el aguijón de la muerte.

57 De seguro yo sé de lo que estoy hablando. Él no me dejaría hacer estas cosas, prueba que Él está aquí. Pierden… ¿Quieren perder sus manchas de culpabilidad? Vengan en este momento, cada uno de ustedes. ¿Qué les pasa a Uds. canadienses? ¿Qué pasa? Es algo bueno ser conservadores, pero no sean tan almidonados. Uds. van a contristar el Espíritu y se irá de Uds., y no tendrán ningún avivamiento. Escúchenme. Les estoy hablando en el Nombre del Señor. Quiebren toda terquedad entre ustedes, ese almidón… Pónganse de rodillas. Uds. saben que necesitan arrepentimiento. Yo hablo en el Nombre de Jesucristo.

58 Sí señor, si Ud. quiere tener un avivamiento, entibie su corazón a Dios. Hay una docena de ustedes o más que necesita estar alrededor de este altar esta noche. Y si yo soy un siervo de Dios, si soy el profeta de Dios, yo hablo en Su Nombre, y Ud. sabe a quién le estoy hablando. Planifique su lugar aquí en el altar. Ud. es demasiado almidonado. Le conviene ponerse bien con Dios porque la hora viene cuando Ud. va a gritar en busca de esto, y no lo hallará. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Es Dios hablando. Muy bien. Encuentren su lugar aquí alrededor de este altar. Ud. que es indiferente, vergüenza le debería de dar. Cuando el Espíritu Santo viene y hace las cosas que Él está haciendo justo en medio de Uds., y Uds. se quedan sentados como… como un muerto congelado. ¡Salga de ese asiento y vaya al altar! ¡Arrepiéntase o perezca! Eso es verdad.
No sé porqué estoy diciendo esto. Algo me está diciendo que lo diga. ¡Les estoy dando una advertencia! Esta pudiera ser su última, también. ¡Arrepiéntase! A mí no me importa a cuál iglesia pertenezca. Si Ud. no está arrepentido y el amor de Dios no está en su corazón, Ud. es un pecador y va rumbo al infierno. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR”. El mismo Dios que discierne los espíritus aquí y que les dice de sus condiciones, está hablando ahora. Yo hablo en el Nombre de Jesucristo. Vuelen al altar y obtengan su arrepentimiento, rápidamente, antes que Dios le dé la vuelta a la página de Uds., y se encuentren condenados por siempre. Eso es “ASÍ DICE EL ESPÍRITU SANTO”, que está ahora en nuestros medios.

59 Eso es contundente, pero es Él. Yo solo puedo hablar. Dios sabe que yo no diría eso de mí mismo por nada. Algo me tomó y dijo: “Di eso”. Yo solamente obedezco a Dios. Mientras estamos cantando un verso más, cada alma que está oprimida por el pecado, es mejor que vengan, ahora mismo, porque ese fue Él hablando. Él les está hablando al corazón. Uds. saben que Él lo está haciendo. Si hay algo que este país necesite aquí, es un quebrantamiento. Uds. tienen que tener un quebrantamiento antes de ser moldeados de nuevo. Uds. han asistido por tanto tiempo a la iglesia al punto que se han enmohecido, y se han puesto rígidos al respecto. Eso es correcto. Uds. necesitan un arrepentimiento. Necesitan una experiencia chapada a la antigua del amor de Dios en su corazón. Y recuerden, mi voz los perseguirá todo el tiempo que Uds. sean mortales. Eso es verdad. Yo hablo en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Hay una fuente llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Cuando los pecadores….
Permítanme decir otra cosa. Si Ud. tiene algo contra alguien, mejor es que lo arreglen, ahora mismo. Se está cerrando la oscuridad en este edificio.
….sus manchas de culpabilidad.
“No contenderá Mi Espíritu con el hombre para siempre…”.
…. sus manchas de culpabilidad.
Pierden todas sus manchas de culpabilidad;
Cuando los pecadores… (Yo creo que me levantaré
de mi asiento e iré. Si mi corazón
no se encuentra caliente para Dios, voy a
abrirme paso hasta el altar)… manchas de culpabilidad.
Se regocijó el ladrón moribundo,
De ver esa Fuente en su día;
Que allí yo, aunque vil como él,
Me lave de todos mis pecados.
Me lave de todos mis pecados.
Me lave de todos mis pecados.
Que allí yo, aunque vil como él,
Me lave de todos mis pecados.

60 Amigos, si Dios Todopoderoso ha hablado de la manera… Hacía años que no miraba esto acontecer. Nunca había tenido ese sentir como el que vino sobre mí hace unos momentos, cuando yo vi lo que parecía ser una oscuridad ondeando por este edificio. Algo me golpeó y esas no fueron mis palabras o la voluntad de mis palabras. Dios sabe que eso es verdad. Hay algo mal. Solo recuerden eso.
Escuchen, amigos. Yo no soy un comprometedor. No soy una persona que venga de manera vaga. Digo la verdad y Dios vindica que yo les he dicho la verdad. Eso es cierto. Y Uds. se vuelven excesivamente religiosos al punto que dejan a Cristo afuera. La gente se vuelve excesivamente religiosa. Estoy contento de ver sus convicciones. Sus pastores están aquí. No piensen que ellos se reirán de Uds. Uds. ganarán un lugar en el corazón de sus pastores que nunca desaparecerá. Yo admiro a un hombre que está mal y que puede caminar al frente y decir: “Estoy mal”. Cualquier otro pastor que es salvo por Dios hará la misma cosa. Ellos lo admirarán.

61 Le voy a pedir a los pastores que vengan aquí, que oren conmigo, con el resto de esta audiencia. Todos los pastores y misioneros, donde quiera que se encuentren, clérigos, pasen adelante ahora. Pasen por aquí y oremos. Todos Uds. juntos, vengan para acá. Parémonos alrededor de este grupo de gente. Está reunión ha sido lo suficientemente larga, cuando debieran estar aconteciendo grandes cosas. Pues, los ciegos deberían estar viendo; los sordos… Aquí están sentados en sillas de ruedas por en medio del pasillo, y todavía no hemos visto ni a uno levantarse de una silla de ruedas. Pues, vergüenza nos debería de dar. Hay algo mal. Tenemos que sacar esta cosa de aquí. Dios quiere un avivamiento aquí en Edmonton. Yo sé que Él me envió. He esperado diez años en regresar a Edmonton, y el diablo está tratando de quitarnos el avivamiento. Y Uds. van a conocer la verdad. Ahora, lo que Uds. piensen de mí, eso no hace ninguna diferencia, pero Uds. van a conocer la verdad. Hay algo mal. Dios me envió aquí para agitar y por un avivamiento, y Uds. serán hallados culpables si no se suben, y hacen todo lo que Uds. pueden hacer.

62 Yo no estoy hablando de una denominación. A mí no me interesan las denominaciones, ninguna de ellas; todas ellas están bien. Vaya a la que Ud. quiera. Pero yo quiero ver un avivamiento. Dios quiere un avivamiento, y esté pudiera ser el último de Uds. Así que mejor vengan ahora, mientras todavía pueden hacerlo. Cada uno, todos están invitados: metodistas, bautistas, católicos, protestantes, judíos —yo no—Buda, lo que sea que Ud. es, les estamos pidiendo que vengan. Los estamos persuadiendo a que vengan a Aquel Quien le quitó el aguijón a la muerte. Y cada hombre y mujer que está aquí va a probar la muerte tan seguro como está Ud. aquí sentado. Y Ud. no sabe cuándo va a suceder.

63 Y de seguro, yo hablo la Palabra de Dios. Ningún hombre puede apuntar con su dedo sino que yo he hablado la Palabra de Dios. Y Dios mismo baja y lo vindica: “Eso es verdad”. Y estamos aquí sentados, no está pasando nada; estos enfermos están aquí acostados, vinieron para ser sanados. Pues, vergüenza nos debería de dar. Necesitamos un avivamiento. Necesitamos un sacudimiento, un despertamiento. Eso es correcto. Olvídense de las pequeñas denominaciones y de las pequeñas barreras. Juntémonos. Este es Dios moviéndose. No soy yo; es Dios. Yo solo soy un hombre. Soy un mortal. Yo tengo que pedir misericordia para mí mismo. Pero, hermano, Él está aquí y lo conoce a Ud. y a su corazón. El mismo Aquel que conoce su corazón me dijo que dijera esto, y yo lo hablo: “La sangre de Uds. no estará sobre mí en el día del juicio”. Yo hablo en el Nombre de Jesús. Les he dicho la verdad. Dios está aquí. Amén. Ahora, eso prueba que yo estaba… la unción del Espíritu Santo estaba aquí. Miró a los miembros de iglesia que están aquí y todo lo demás, supo de sus condiciones. Lo que necesitamos amigos, es un quebrantamiento. Depositen sus cargas aquí; pónganse bien con Dios. Eso es lo que necesitamos.

64 Ahora, todos Uds. que están en los terrenos de la oración, todos Uds. que están interesados en estas personas, si están bien con Dios, pónganse de pie en reverencia y respeto a Dios, y oremos por estas personas que están aquí. Amén. ¿Les gustaría ver otra noche de Pentecostés? Depende de ustedes. El Dador de Pentecostés está aquí, el Espíritu Santo. Pecadores, arrepiéntanse; descarriados, arréglense con Dios. Levanten sus manos a Dios ahora. En su propia manera de orar a Dios. Diga: “Dios perdóname. Ten misericordia de mí, ayúdame. Y mándanos un avivamiento del Espíritu Santo chapado a la antigua”.

65 Oh, Dios eterno, vengo en el Nombre de Jesucristo. Ahora, el diablo ha sido reprendido; la enfermedad ha sanado; el Evangelio ha sido predicado, el poder de Dios. Saca todo poder demoniaco de su exhibición. Concédelo, Señor. Y derrumba toda pared mental petitoria; derrumba el denominacionalismo; derrumba ideales de ese tipo. Y permite que el Espíritu Santo venga ahora mismo a cada corazón como un viento recio, y llene esta gran audiencia aquí con el poder iluminador del Espíritu Santo, y manda una llama de fuego en cada corazón. Oh, eterno Dios, Quien conoce los corazones del hombre, Quien se revela a Sí mismo como llama de fuego, perdona cada pecado; quita las transgresiones, y haz a estas personas puras y blancas. Concédelo, Señor.

66 Ahora, levanten sus manos, denle a Él la alabanza. Denle a Él las gracias y alábenle. Bendito sea el Nombre del Señor. Satanás tiene que irse. Amén. Bendito sea el Nombre del Señor. Mantengan sus manos arriba y alábenle. Denle a Él la alabanza. Digan: “Gracias Señor, por salvarme [Palabras inaudibles. Trad.]”. Tienen el derecho de hacerlo. Amén. Alábenle, denle a Él la alabanza.
[Un ministro le habla a la audiencia].
Denle la gloria a Él todos los pueblos,
Porque Su Sangre puede lavar toda mancha.
Yo le alabaré, (levanten sus manos a Él)
Yo le… (Quiten esa vieja, fría y formal
forma de ustedes).
Alabanza al Cordero inmolado por los pecadores;
Denle a Él la alabanza todos los pueblos,
Porque Su Sangre ha lavado toda mancha.

67 Quiero que le estrechen la mano a alguien que esté a su lado. Si hay alguien al cual le han hecho daño, ábranse paso hasta él y salúdenlo. “Dios le bendiga, hermano”. Metodista, bautista, por todos lados, salúdense. Eso está bien. Digan: “Perdóname, Hermano, si te hice daño. Yo te amo. Te aprecio, tú eres mi Hermano, yo te necesito. Tengo que tenerte. Juntos somos hermanos. Queremos ver que Dios se mueva”.

68 Yo creo que si esas personas en las sillas de ruedas y en camillas y cosas empiezan a orar ahora mismo, Uds. verán algo aconteciendo. Eso es exactamente así. Eso es correcto. ¡Oh, maravilloso! Solo salúdense uno al otro. Ahora, levanten sus manos a Él.
Yo le alabaré, yo le alabaré,
Gloria al Cordero por pecadores inmolado;
Denle la gloria todos los pueblos,
Porque Su sangre nos ha lavado de cada mancha.
Yo le alabaré, (¡Oh, gloria a Dios!)
Yo le alabaré,
Oh, gloria al Cordero por pecadores inmolado;
Denle la gloria todos los pueblos,
Porque Su sangre nos ha lavado de cada mancha.

69 ¿Todos se sienten como que han sido restregados, como que el Espíritu Santo ha hecho algo en Uds.? Levanten sus manos a Él, de esta manera. Solo sientan que el Espíritu Santo ha hecho algo en ustedes. ¡Bendito sea el Nombre del Señor! ¡Oh, vaya! ¿No es maravilloso? Denos un acorde, hermano. ¿No es él maravilloso? Todos, ahora. ¿No es Él maravilloso?
¡Maravilloso, maravilloso, maravilloso!
¿No es Jesús mi Señor maravilloso?
Cosas que ojos han visto, oídos han escuchado,
Es lo que está registrado en la Palabra de Dios;
¿No es Jesús nuestro Señor maravilloso?
¿No es Él maravilloso…? (¿Lo es para usted?
¿No es Él maravilloso? ¿Significa para usted la vida?)
¿No es Jesús mi Señor maravilloso?
Cosas que ojos han visto, oídos han escuchado,
Es lo que está registrado en la Palabra de Dios;
¿No es Jesús nuestro Señor maravilloso?

70 Escuchen: “Cosas que ojos han visto, oídos han escuchado, es lo que está registrado en la Palabra de Dios”. ¿Qué es? “Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Yo creo que estamos listos para un avivamiento; ¿lo creen ustedes? Yo creo que estamos listos. ¿Cuántos van a comenzar a orar, van a comenzar a moverse diferente en este momento? Levanten sus manos. “Voy a comenzar ahora mismo; vamos comenzar a movernos ahora mismo”. Si hay algo que estorbe su camino, quítelo. Empecemos a partir de esta hora y veremos un avivamiento chapado a la antigua, enviado por Dios, pentecostal, un avivamiento nacido del cielo cayendo en esta ciudad. Los ciegos pueden ver; el sordo puede oír, el mudo puede hablar; los lisiados pueden caminar. Seguro. Pero no podemos hacerlo bajo un pueblo frío, formal y almidonado. Tenemos que derribar nuestras diferencias y entrar en el Espíritu. Entonces comenzaremos a ver cosas.

71 Cuando Elías les pidió que oraran por él, ellos le llevaron el tañedor, y cuando el tañedor comenzó a orar, el Espíritu vino sobre el profeta. Tenemos que traer aquí al Espíritu antes de poder tener profecía y que cosas buenas lleguen a suceder. Dios les bendiga. ¡Oh! ¿Cuántos le aman? Digan: “Amén”. Eso es bueno. Muy bien. Ahora, con nuestros rostros inclinados, solo un momento, para que el Hermano Alcock, por favor, pase adelante ahora, mientras despedimos a la audiencia en oración. Muy bien. Dios les bendiga..


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