OBRAS DEL MENSAJE


A Él Oíd
Edmonton, Alberta, CANADA
57-0807
1 Oremos. Bendito Padre, en verdad estamos felices de venir ante Ti en esta noche y pedirte estos favores, que Tú derrames de Tu Espíritu sobre todos nosotros esta noche, y simplemente derrames abundantemente de Tu amor en nuestros corazones a través del Espíritu Santo. Y oramos que Tú sanes a los enfermos y necesitados, y recibe la gloria para Ti mismo porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Pueden tomar asiento. Estemos con expectativa esta noche que el Señor nos va a dar la noche que hemos esperado desde que llegamos a la ciudad. Simplemente de manera sobreabundante esta noche es mi oración.
2 Deseo leer esta noche del Evangelio de San Mateo, el capítulo 17, para aquellos que normalmente anotan la Palabra. Yo amo leer la Palabra, porque sé que si solamente se lee la Palabra habrá una bendición por hacer eso. Mis palabras fallarán porque es la palabra de un hombre. La Palabra de Dios nunca fallará porque es la Palabra de Dios. Y nosotros sabemos que con ese tanto —si leemos las Escrituras cada vez que venimos al servicio— habrá una bendición, porque es la Palabra eterna y bendita de Dios.
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;
Y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a Él oíd.
3 Y deseo tomar esta noche como texto, las últimas tres palabras: A Él Oíd. Hallamos a medida que leemos esta maravillosa Palabra de Dios, encontramos donde nuestro Señor Jesús siempre andaba en los negocios del Padre. Cada paso que Él daba tenía un significado. No hubo ni un solo acto que Él hiciera que no fuera ordenado por Dios. Y nos hace mucho bien pensar que la Biblia dice: “Los pasos del justo son ordenados por Jehová”. Y si hiciéramos tan solo aquello que está en nuestro corazón.
David estuvo en una ocasión sentado frente a Natán el profeta, y él dijo: “¿Está bien que yo habite en casa de cedro, y el arca de mi Dios bajo una tienda?”.
Y Natanael le dijo: “Ve, haz todo lo que está en tu corazón, porque el Señor está contigo”.
Y encontramos en nuestra más inusual lectura de la Escritura esta noche, un suceso bastante sobresaliente.
4 Muchas veces, sin duda, los clérigos en el edificio, los pastores y evangelistas, han predicado sobre esto muchas veces; pero cada vez que uno predica de cualquier parte de la Palabra de Dios, es algo nuevo. Ha habido miles de pastores y evangelistas desde el día que esto fue escrito, han predicado el mismo tema, y cada vez que lo predican, hay algo nuevo. Ahora cada vez que Ud. lee en algún lugar de la Palabra de Dios, algo nuevo se le abre a Ud. Eso muestra que está inspirado.
Si yo le escribiera una carta, Ud. quizás la apreciaría, tal vez se quede con ella por un tiempo. Pero esa carta muy pronto quedará sin efecto. Solamente tiene el valor de nuestra amistad. Y ahora, después que Ud. haya partido, entonces esa carta, a lo mejor, no significará nada. Pero no es así con la Palabra de Dios. En cada generación, permanece tan nueva y sigue dando vida igual como el día que fue escrita.
5 Y la manera correcta de abordar este texto en esta noche, es el orden de la segunda venida de Cristo: cómo es que, primero ellos vieron a Jesús, luego a Moisés y Elías, y después solo a Jesús. En verdad eso está en perfecta armonía con la segunda venida de Cristo. Y Él dijo precisamente antes de esto, que: “Hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en Su gloria”. Y esa era una prefigura de Su venida en gloria.
Pero queremos tomar una nueva ruta en esta noche, por otro lado, porque cada Palabra de Dios encaja perfectamente. No hay contradicción en la Palabra de Dios. Me gustaría ver la Escritura que se contradice a sí misma que no pueda ser enderezada por la misma Escritura. Está escrita, seguro, en parábolas, porque fue con ese propósito para confundir a los sabios y entendidos; para que Dios se lo pueda revelar a los niños tales que pueden aprender.
6 Ahora, encontramos esto: que Dios se reúne en los concilios del hombre; algunas veces son concilios grandes y números de hombres. Vemos que en una ocasión Él se le apareció a quinientos hermanos. Otra vez, Él se le apareció a setenta, después a veinticuatro, o doce, a tres, y aún a uno solo. Cristo aparecerá ante cualquier corazón honesto. No importa qué tan insignificante parezca ser, su alma vale diez mil mundos.
Hace un tiempo, allá en Tennessee, me encontraba en un gran museo, y estaba mirando un cristal junto con unos jóvenes que estaban parados a mi lado, y mostraba cuánto valían los químicos de un hombre de ciento cincuenta libras [68 Kg.] Y quizá le sorprenda el saber cuánto en realidad vale usted. Si Ud. está con buena salud, un buen hombre fuerte de unas ciento cincuenta libras: vale ochenta y cuatro centavos. Bueno, ¿verdad que no vale mucho? Solo la suficiente cal como para desparramar en un gallinero. Un poquitito de calcio y demás, al pesarlo todo llega a valer ochenta y cuatro centavos de químicos en su cuerpo.
7 Un muchacho le dijo al otro, él dijo: “Juan, ¿no valemos mucho, verdad?”.
Yo pensé que esta era una gran oportunidad. Puse mis manos sobre el hombro de cada muchacho mientras me colocaba en medio de ellos y dije: “Eso es verdad hijo; no valemos mucho en este cuerpo, pero dentro de ese cuerpo hay un alma que vale diez mil mundos”.
Pero nosotros queremos cuidar de estos ochenta y cuatro centavos. Le damos la mejor ropa, le damos a comer la mejor comida, y le ponemos un sombrero de diez dólares, ¡oh, cómo amamos cuidar estos ochenta y cuatro centavos! Pero esa alma, la dejamos que agarre cualquier cosa; sin fijarnos… o, prestar atención a ello, la arrastramos a la iglesia y se duerme mientras el predicador predica veinte minutos; y convocan una reunión de diáconos porque el predicador predicó muy largo. Esa alma vale diez mil mundos.
8 Pero encontramos en esta Escritura que Jesús había elegido a tres de Sus apóstoles. Yo simplemente amo pensar en la numerología de la Biblia: como los tres, sietes, doces, cuarentas, cincuentas, y si Ud. logra que esos números corran en continuidad, Ud. puede sencillamente colocar la Biblia como un gran cuadro.
Y tres es perfección como en: “Padre, Hijo, y Espíritu Santo”; y “agua, sangre, y espíritu”, y así sucesivamente; y las tres venidas de Jesús: Él vino una vez para redimir a Su novia, la siguiente vez Él viene a tomar a Su novia, la siguiente vez Él viene con Su novia después de las Cenas de las Bodas. Luego encontramos que Él llevó a tres vasos escogidos: Pedro, Jacobo, y Juan. Y en la Biblia se nos enseña: Amor, esperanza, y caridad…o, fe, esperanza y caridad. Fe, esperanza, y caridad.
9 Quiero que noten cuán hermoso esos tres hombres tipificaron eso —los espíritus que estaban en esos hombres. Pedro: fe, listo para afrontar cualquier cosa. Jacobo: esperanza. Juan: caridad. Fe, esperanza, y caridad. Y está escrito en la Palabra que tres es un testigo o confirmación. La Biblia dice: “En boca de tres testigos conste toda palabra”. Tres atestiguaban en el Antiguo Testamento. Si había una acusación contra alguien, tenía que ser atestiguado por tres. Y también es llevado al Nuevo Testamento, que tres es un testigo.
Y hallamos que Dios se estaba preparando para hacer algo. Y Dios, cuando Él hace cualquier cosa, Él siempre trae testigos. Nos damos cuenta que en Pentecostés, Él dijo: “Esperad en la ciudad de Jerusalén hasta que seas investidos con poder de lo Alto, entonces Me seréis testigos”. Preparando a Sus testigos, testigos enviados por Dios.
10 Y Él se estaba llevando consigo a estos tres grandes espíritus para que atestiguaran de lo que Dios estaba por hacer. Ahora, Dios nunca hace nada sin primeramente confirmarlo —dándolo a conocer. Él no hace nada en la oscuridad. Dios está en ello y de manera abierta. Todo lo que Él hace, lo que Ud. escucha en la cámara secreta, se predica en los tejados. Dios no quiere nada encubierto.
Y ahora, esto quizá les ayude. Cuando hombres y mujeres que profesan ser Cristianos y nunca testifican que son salvos, o permiten que su luz brille, hay algo mal con ese individuo. Dios quiere que Ud. deje la luz brillar. Dele a Él la alabanza en cualquier lugar. Como Pablo de antaño dijo: “No me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación”.
11 Y encontramos que estos tres testigos iban subiendo para dar testimonio de lo que Dios estaba a punto de hacer. Ahora, en el Antiguo Testamento, todo el Antiguo Testamento fue prácticamente tipos y sombras del Nuevo. Dios nunca le pidió al hombre hacer cualquier cosa que Él mismo no hiciera.
Cuando Dios le puso la pena de muerte a la raza humana, solo había una cosa justa que Dios podía hacer. Si Él hubiera mandando un Ángel, Dios hubiera sido injusto. Si Él hubiera mandado a otra criatura del cielo, Él hubiera sido injusto. Pero de la única manera que Dios podía hacerlo era tomando Él mismo el lugar del pecador. Por lo tanto, Él tenía que llegar a ser carne. Y Él vivió en Su Hijo unigénito, tabernáculizado aquí en la tierra en un cuerpo —Jesucristo— y se hizo un poco menor que los Ángeles para sufrir la muerte.
12 Lo vimos en el mensaje de anoche, que Él tuvo que recibir el aguijón de la muerte en Su propia carne y jalar el aguijón de allí. ¡Oh, hermano, hermana, qué revelación tan maravillosa, qué verdad tan maravillosa es, el saber que Dios le quitó el aguijón a la muerte!
Y yo me he parado frente a santos que se están muriendo, los he visto levantar sus manos, y con lágrimas bajando por sus mejillas, y gritar la victoria justo cuando están encarando a la muerte; es un cuadro hermoso.
Y hallamos ahora en el Antiguo Testamento… Hay muchas palabras en nuestra nueva versión de King James que parecieran ser muy extrañas. Pero para mí… El resto de Uds. hermanos pueden predicar de cualquier versión que quieran, pero a mí me gusta la de King James. Simplemente me parece más como la Biblia. Y allí hay unas traducciones que nos pudieran parecer solo un poquito extrañas. Por ejemplo, en San Juan 14 dice: “En la casa de mi Padre muchas mansiones hay”. La casa pequeña de Mi padre tiene muchas mansiones grandes en ella. Ahora, eso parece extraño, pero los traductores que estaban traduciendo la Biblia para King James, usaron el lenguaje que usaban en aquel día. Y en Inglaterra tienen la misma estructura que ellos tuvieron en el Antiguo Testamento. Ahora, en Inglaterra ellos tenían lo que llamaban la casa del padre, era su dominio, el dominio del rey.
13 Ahora, en la traducción Moffat (creo yo), es más ridícula que la de King James. Dice así: “En la casa departamento de mi Padre hay muchos departamentos”. Como si fuéramos a ir allá a rentar un departamento. Pero si ambas son… Aquí está la traducción original: “En el reino de mi Padre muchos palacios hay”. Así es como está en el hebreo original. Ahora, pero en el tiempo de King James la forma que se tradujo fue para que la gente lo pudiera entender.
Ahora, en el Antiguo Testamento tenían la misma clase de estructura. Un padre era dueño de un gran lote de tierra, y le llamaban su casa, o su dominio. Y abarcaba las diferentes partes de su país, él tenía casas pequeñas (casas de inquilinos, las llamaríamos en los Estados Unidos). Y estos inquilinos vivían en esas casas. Y ahora, cuando nacía un bebé en esta casa, a este padre acaudalado, bueno, el padre, siendo un hombre de negocios, y que tenía que estar en sus negocios, él buscaba por todo el país hasta que encontraba al mejor tutor que podía para criar a su hijo.
14 Ahora, si disculpan la expresión, y ahora, lo que Uds. crean de esto, tómenlo. Y lo que no crean, solo pónganlo a un lado así como yo lo hago cuando estoy comiendo pastel de cereza. Si me topo con un hueso, yo no tiro todo el pastel; solamente tiro el hueso y sigo comiendo pastel. Uds. háganlo de la misma manera.
Ahora, lo que Dios estaba por mostrar aquí en el Monte de la Transfiguración, estaba a punto de hacer igual como Él les dijo que hicieran en el Antiguo Testamento: el posicionamiento del hijo. Ahora, cuando nacía un hijo en la familia, él era un hijo por nacimiento. Y es allí donde Uds. gente pentecostal se brincó el cerco. Uds. pensaron que cuando nacieron de nuevo quedaba ya concluido. Eso solo era el principio. Eso es correcto. Ud. es un hijo, seguro, cuando nace. Pero cuando nacía este hijo, él todavía no era heredero de todas las cosas. Él tenía que pasar por las pruebas y tribulaciones para averiguar si él era el tipo correcto de hijo y así heredar todas las cosas. Y escuchen, la Palabra de Dios dice que cada hijo que viene a Dios tiene primeramente que ser probado y castigado —un hijo entrenado— antes de que pueda ser adoptado en la familia.
15 Ahora, este padre tomaba al hijo y se lo pasaba al criador: un tutor, un maestro de escuela, (en otras palabras). Y este maestro de escuela tenía que llevarle el reporte al padre de cómo ese hijo estaba progresando, si él era flojo, o si era dilatorio, o si era brillante, inteligente, un joven bien despierto.
Ahora, el padre le tenía que buscar al hombre la clase correcta de tutor. Y ese es un tipo hermoso de la iglesia. Que, cuando nosotros llegamos a ser hijos de Dios, nacidos en el reino de Dios, el Padre nos manda el mejor tutor que Él puede hallar: el Espíritu Santo. Ahora, Él nunca nos mandó un arzobispo para que sea el tutor, o un administrador general, o un hombre de distrito. Es allí donde hemos cometido nuestro error. ¡La iglesia es gobernada por el Espíritu Santo! Ese es el gobierno de Dios para Su iglesia. Pero nosotros hemos adoptado otros tutores, otros criadores.
16 Y luego este tutor tiene que ser justo, sin esconder nada. Él tiene que traerle la mera verdad al padre. Y cómo ese tutor ha de sonrojarse cuando viene ante el padre, con rostro sonrojado y le dice: “A tu hijo no le está yendo muy bien. Está fallando en sus estudios, es dilatorio”. Cómo se ha de sentir el tutor al venir ante el padre con un mensaje como ese sobre su hijo.
Y yo muchas veces me pregunto cómo se ha de sentir el Espíritu Santo en la presencia de Dios, trayendo la conducta de nuestra iglesia moderna de hoy en día, con tanto mundo en ella, gente que es tan dilatoria, aquellos con los cuales Él ha sido tan bondadoso, y que les ha dado un nuevo nacimiento. ¡Oh, ha de ser terrible! Y pensar que en estos últimos días qué tan corrupta se está volviendo nuestra iglesia. Los miércoles por la noche en lugar de ir al culto de oración, se quedan en casa a ver la televisión.
17 Recuerden, esas conductas de Uds., van directamente a la presencia de Dios por Alguien que no esconde nada. No importa qué tan buen vecino sea usted, que tan buen pilar sea en la iglesia, el Espíritu Santo le trae la verdad a Dios. Cómo ha de sentirse Él cuando va y dice: “Las mujeres, las hijas de la iglesia, se están desnudando y usan esos pantaloncitos cortos, y salen y cortan el césped ante los hombres”. Quizás esto les queme, pero debería. Es correcto.
Lo que pasa hoy en día es que hay muchos afeminados en los pulpitos, y mucho evangelismo de Hollywood. Nosotros necesitamos el Evangelio chapado a la antigua, un avivamiento chapado a la antigua de San Pablo, y el Espíritu Santo de la Biblia de regreso otra vez en la iglesia.
18 Solía estar mal que nuestra gente de la Santidad, y Metodista, y la gente que trata de vivir bien, que las mujeres usaran manicura, o lo que sea que le llamen a esa cosa que se ponen en su cara. (Yo sé que esa es la palabra equivocada, pero no puedo acordarme de ella.) De todas maneras, solía estar mal, pero ahora no se puede diferenciar una de la otra. Solía estar mal que las mujeres Cristianas se cortaran el cabello. Algo salió mal en alguna parte. La Biblia dice que está mal. Ahora, ya sea que Uds. se salieron del arnés, o su pastor se salió de la voluntad de Dios, él dejó de predicarlo. Pero es la verdad, y el Espíritu Santo da testimonio ante Dios. Eso es correcto.
Solía estar mal que nuestra gente saliera a los cines y a los entretenimientos del mundo. Pero hoy Ud. no puede diferenciar uno del otro. La gente deja de ir al culto de oración por asistir a la reunión de algún tipo de logia. Y cómo en el mundo puede un Cristiano, que se hace llamar hijo de Dios, ir alguna vez a uno de esos lugares a comer, y así por el estilo: en estos viejos teatros de variedades, donde tocan esas canciones podridas de Elvis Presley y todas esas cosas que dicen de estar todos sacudidos. Déjeme decirle, uno de estos días sí que van a estar todos sacudidos, y eso es verdad.
19 Y cómo es que, no solamente los jóvenes, pero también el abuelo y la abuela lo hace (eso es cierto): con niñeras mientras papá y mamá andan afuera deambulando por todo el país. Y el domingo en la mañana van a la iglesia con una cara larga de santurrón. Lo que Ud. necesita es un buen sacudimiento del Espíritu Santo chapado a la antigua, es lo que este país necesita. Uds. saben que eso es verdad.
Oh, años atrás solía estar mal que las mujeres fumaran cigarrillos. Pero ahora es muy popular. Y no importa qué tanto la ciencia médica dice que hay carros llenos de cáncer en cada paquete de cigarros… Escuché en la radio el otro día que habrá más personas que morirán en los Estados Unidos el próximo año de los que murieron en ambos lados de la guerra, por causa de que ellos fuman cigarrillos. El cáncer en la garganta es provocado por fumar cigarrillos. Y sin embargo, se estima que como un noventa y cinco por ciento de la iglesia Cristiana fuma cigarrillos. ¡Qué desgracia!
20 Si de hablar de la quinta columna de la nación se trata, esa es la quinta columna. Yo no estoy preocupado de que Rusia venga para acá y de que nos haga daño. Ellos no nos van a dañar; nosotros mismos nos estamos dañando. Nuestra propia decadencia moral es lo que nos está tumbando. No es el petirrojo que picotea la manzana lo que hace daño, es el gusano que se encuentra en el corazón lo que la daña. Es nuestra propia pudrición.
Ud. dice: “Hermano Branham, está reprendiendo a las mujeres”. Muy bien, a Uds. hombres, allí les va. Cualquier hombre que permite que su esposa se ponga esa ropa inmunda, como esos pantaloncitos cortos, y que salgan en público, eso muestra de lo que está Ud. hecho. Yo no le llamaría a eso bastante hombre. Eso es correcto. Se supone que Ud. es la cabeza de la casa, pero ella es el cuello; ella les dice a donde voltear. Es un mundo de mujeres, eso es correcto. Y Uds. están cediendo en eso.
21 Y uno sale y encuentra a la mujer Cristiana acostada en la playa bronceándose. Bueno, yo tengo a dos niñas aquí esta noche. Yo no sé lo que depara el futuro, pero si alguna vez sorprendo a una de ellas, cuando llegue a ser una joven, acostada en la playa bronceándose, ella sí que va a recibir un bronceado. Y no va a hacer del sol; será del hijo de Charles Branham con la tablilla de un barril en su mano trayéndosela a casa, haciéndola brincar cada vez.
Lo que necesitamos hoy en día son más papás y mamás chapados a la antigua. En lugar de tener todas estas revistas de la vida real colocadas en el estante, tener la Palabra de Dios allí y leyéndola y creyéndola; y enseñándole a sus hijos para que crezcan en la amonestación del Señor.
22 ¿Cómo creen que se siente el Espíritu Santo cuando viene ante el Padre? “Tus hijas están usando pantaloncitos cortos, Tus hijos lo están permitiendo”. Qué cuadro tan más bonito es usted, pero eso es lo que es. No los estoy regañando; solo estoy tratando de traerles la verdad. Solo un poquito largo para que no les queme demasiado. Es mejor ser quemados un poquito aquí a ser incendiados de aquí en adelante.
Noten, el Espíritu Santo tiene que traerle eso al Padre. Cómo el Padre ha de decir… “No puedo lograr que esa gente haga algo”, el Espíritu Santo le dice al Padre. “Nosotros simplemente… Yo se los advierto, todas las cosas que Tú les has enviado. Ellos van a la iglesia y Tu Espíritu simplemente lleva a cabo toda clase de cosas. Ellos se quedan sentados y miran alrededor como una pequeña jarra que se llena muy rápido, y se levantan y se van a casa”. ¿Qué creen Uds. que Dios piensa al respecto cuando Uds. hacen eso? Yo espero que haya muchos de esos aquí. ¡Cuándo Uds. no pueden escuchar el Evangelio por treinta minutos!
23 No hace mucho tiempo supe de una iglesia. Un tipo era un gran miembro de esta iglesia, o quería llegar a ser un miembro. Y él tenía mucho dinero. Y dijo: “Yo no quiero hacer una confesión pública”. Y ese pastor lo llevó en secreto y lo bautizó y lo recibió en la iglesia. Pues, a él lo deberían de sacar de la plataforma. Eso es exactamente correcto. ¡Él no es digno!
Hace poco yo estaba yendo al río y una mujer dijo (íbamos a bautizar a un grupo de gente), y ella dijo: “Hermano Branham, ¿va a bajar Ud. ahora a zambullirme?”.
Yo dije: “Mujer, su corazón no está bien con Dios. Yo ciertamente nunca la bautizaré; vaya Ud. a su casa y arrepiéntase y arréglese con Dios”. Ciertamente.
24 Ahora, cuando el Padre encuentra a un hijo que es obediente… Cómo le gusta venir y decir: “Señor, Tu muchacho es un hijo perfecto, qué tan obedientes son Tus hijos, cómo es que ellos aman el adorarte. Ellos se juntan y levantan sus manos y las lágrimas bajan por sus mejillas. Simplemente ellos están llenos de gozo”. Cómo debe amar el Espíritu Santo el poder hacer eso, porque Dios es un objeto de adoración, y Dios quiere ser adorado en Espíritu y en verdad. Jesús así lo dijo. Pero nosotros nos volvemos tan almidonados; nosotros simplemente no podemos hacer ni un gruñido. No podríamos decir: “Amén”. Solamente nos quedamos sentados allí, ¿ven? Cómo el Espíritu Santo debe sentirse atemorizado de decirle eso al Padre. Pero cuando somos obedientes, y le amamos a Él, y lo alabamos, y lo glorificamos, cómo debe de amar el Espíritu Santo traer esto ante Él. ¿Saben lo que Él diría? “Padre, ¿sabes? Tus hijos son igual a Ti. ¡Oh, es simplemente perfecto!”. Y si lo dijéramos aquí con una de nuestras expresiones callejeras sería: “De tal palo, tal astilla”. “Pues, él te ama, es obediente”.
25 Ahora, si ese niño no sirve para nada, aunque es un hijo, no viene siendo más que un hijo, porque él nació como hijo. Pero si él no es obediente y la clase correcta de hijo, él simplemente continúa como hijo sin ninguna recompensa.
Pero si ese es un hijo obediente, de acuerdo a las Escrituras, entonces hay una adopción de ese hijo, o el posicionamiento de ese hijo. Luego, después que él llega a cierta edad, es llevado afuera a un lugar público. Y luego allí, se hace una gran ceremonia, afuera ante el público. Y se coloca al hijo en un lugar en alto y se lleva a cabo una ceremonia de adopción. Piénsenlo, ahora. Ese padre adopta a su propio hijo en su familia. Y luego, después de eso, el nombre de ese hijo es tan bueno en el cheque como lo es el de su papá. Es una ceremonia pública, y están todos allá afuera, y ven a este padre colocar posicionalmente a ese hijo.
26 Y ese es el problema con la iglesia hoy en día, la razón por la que no tenemos grandes y poderosas manifestaciones. Esta gran iglesia del Dios viviente en estos últimos días debería estar bien adelantada en el camino con cada don divino puesto en orden, —una gran, hermosa iglesia. Pero nos hemos dividido en denominaciones e ismos y pequeñas discusiones y todo lo demás al punto que Dios no puede hacer más con nosotros hasta que nos juntemos y arreglemos nuestros corazones con Dios. Es por eso que nuestras bendiciones están a punto de terminarse. Es por eso que las iglesias se están poniendo frías y se están enfriando, es por causa que hemos sido indiferentes hacia Dios, Su Espíritu, y Su Palabra. Es verdad. Ya no le damos la bienvenida al Espíritu Santo.
27 ¿Qué si el rey viniera… si la reina viniera aquí y visitara Edmonton? Todas las banderas se izarían, y ellos extenderían la alfombra de bienvenida. Las niñitas y las doncellas se pararían en la calle para darle la bienvenida a la amada reina cuando se bajara del tren. Ella caminaría por las calles. Tendría lo mejor que tiene la ciudad. Las damas se pararían y le arrojarían rosas y diferentes bienvenidas a ella. Eso es lo que Uds. deberían de hacer. Pero ella solo es una reina, solo una mujer. Y cuando Jesús puede llegar a una ciudad y ellos dicen: “Santo-rodador, fanáticos, sáquenlos, no queremos esto, esto va en contra de nuestra denominación”. ¡Oh, Dios tenga misericordia de Sus hijos estúpidos!
Cuando Jesucristo se manifiesta a Sí mismo en medio de la gente para mostrar Su poder de resurrección, y aquellos que se supone que son Sus hijos menean la cabeza y dicen: “Eso es tontería, eso sucedió por casualidad. Oh, yo no sé, eso es telepatía”. ¡Cómo ha de sentirse el Espíritu Santo en la presencia de Dios llevándole un mensaje como ese!
28 Con razón no llegamos a ningún lado. Todos quieren llevar la pelota. Cuando se está llevando a cabo un partido correcto de futbol, ellos le pasan la pelota al mejor hombre. Pero ahora cada hombre: “Bendito Dios, yo mismo puedo llevarla”. Y esa es la razón que estamos despedazados, nunca logramos tener un aterrizaje. Metodista, Bautista, Presbiteriano, Pentecostal, y todos juntos, estamos en esta gran batalla de la vida. Debiéramos pararnos detrás de nuestro pastor, pararnos detrás de nuestros hermanos con todo lo que está en nosotros. En lugar de eso, Uds. dicen: “Oh, él es de las Asambleas, él es Metodista, no tendremos compañerismo con él, nunca cooperaremos en esa reunión. No, señor, no tendremos nada que ver en ello”. Oh, pobre gente débil y decrépita. ¡Vergüenza les debería de dar! ¿Qué piensan que el Espíritu Santo dice en la presencia de Dios? No hay divisiones en la iglesia del Dios viviente.
29 Tengo cuarenta y ocho años de edad. A mí nunca se me hizo la invitación para unirme a la familia Branham. ¿Por qué? Yo nací en la familia Branham. Yo llegué a ser Branham por nacimiento. De esa manera llegamos a ser un hijo de Dios. No es por Metodista, Presbiteriano, ni Anglicano, ni Pentecostal, Nazarenos, Peregrino de Santidad. Somos nacidos por el Espíritu de Dios dentro de la iglesia del Dios vivo. Ciertamente así es.
Y luego nuestro carácter es observado por el Espíritu Santo. Y si hoy somos metodistas y nos hacen enojar un poquito, entonces nos vamos al siguiente día con los bautistas y ellos nos hacen enojar un poquito. Y algo… el predicador dice algo que nos presiona el dedo del pie, entonces nos vamos con los Peregrinos de la Santidad o Nazarenos o algo como eso. Con razón. Uds. llevan su papel de lugar en lugar al punto que está casi por romperse. ¿Por qué no quitan su nombre de allí de todas maneras y lo colocan en el Libro de la Vida del Cordero? Dejen que Dios se encargue del asunto y tengan compañerismo con todos los hermanos de la misma preciosa fe. Ya sea que se pongan de acuerdo o no, eso no interesa. Por lo menos somos Cristianos, hermanos, nacidos en la misma familia. Dios nos recibe con nuestras particularidades; nosotros nos deberíamos recibir uno al otro.
30 Entonces, si se halla que este hijo es un buen hijo, un hijo de confianza, uno en el cual el padre puede confiar, entonces todo lo que el padre tiene, él lo hereda todo.
Y Dios estaba mostrando, en esta gran ilustración, a medida que llevaba a Pedro, Jacobo y a Juan a la cima de la montaña, a un lugar en alto, los apartó del resto del mundo. Él iba a mostrar lo que iba hacer. Y allí frente a testigos, tres en la tierra, tres en el cielo. Allí estaban Pedro, Jacobo y Juan en la tierra. Allí estaban Moisés, Elías y Jesús del cielo. Dios iba a hacer esto tan oficial que los cielos lo sabían y la tierra lo sabía. Y luego, Él llevó a Jesús a un lado, y Él hizo sombra sobre Él con la gloria de Su presencia. Y ellos miraron hacia arriba y dijeron: “Sus vestiduras brillan como la luz”.
31 ¿Notaron que en el Antiguo Testamento, al hijo se le ponía un manto especial para la ceremonia de adopción? Y Dios puso en Jesús un manto especial. Él lo glorificó allí mismo ante la presencia de los testigos del cielo y los testigos de la tierra. Lo glorificó. Y Uds. saben que Pedro como siempre, así como los hombres se excitan cuando se lleva a cabo lo sobrenatural.
Y permítanme dejar caer un pensamiento aquí mismo, si me disculpan por un momento. Cuando se lleva a cabo lo sobrenatural (¿Qué dije la última vez que estuve aquí?), siempre hay una multitud mixta que lo sigue. Cuando Moisés estuvo allá en Egipto, lo sobrenatural se llevo a cabo, y una multitud mixta entro en eso. Había creyentes, incrédulos, y creyentes manufacturados. Y esos fueron los que contaminaron el campamento. De ellos fue que salió Coré. A Coré se lo tragó la tierra. Y cuando sucede lo Sobrenatural, siempre hay una multitud mixta que sale con ello. Los hombres se emocionan. Nosotros no venimos a Dios bajo emoción; venimos a Dios sanamente, creyendo, honorablemente, diciendo: “Soy culpable, oh, Dios, y Tú eres justo. Perdóname por mis pecados y yo te serviré mientras viva”. De esa manera es como Ud. viene a Él, con sinceridad de corazón.
32 Ahora, noten, tan pronto como se empezó a llevar a cabo lo Sobrenatural, Pedro, como cualquier otro hombre, se puso todo entusiasmado. Él dijo: “Señor, te diré lo que vamos a hacer. Hagamos aquí tres tabernáculos. Haremos uno para todos aquellos que creen en la ley, bajo Moisés, y todos ellos podrán adorar en la ley. Haremos otro para los que creen en los profetas, y uno para los que creen en Ti”. Vean, él quería dividir y hacer rápidamente denominaciones. Eso simplemente está en el hombre, el hacer eso. Pero él a penas lo había pronunciado con sus labios, que una Voz clamó desde el cielo y dijo: “Este es Mi Hijo Amado, a Él Oíd”. Estoy tan contento que Él dijo eso.
33 ¿Cómo podría Ud. intentar guardar la ley? Ningún hombre es justificado por la ley; ninguna carne puede ser salva por la ley. La ley no tiene salvación. La ley fue una prisión. La ley vino y le dijo a Ud. que era pecador y lo metió en la cárcel, pero no tenía poder para sacarlo. Así que, yo no quisiera ser un prisionero. Y eso es lo que hace la ley: lo encarcela, lo condena a Ud. y dice: “No harás esto; y si lo haces, estarás en prisión”, no hay manera de salir. Así que, yo no quiero la ley, pero Pedro quería construir una denominación y llamarla los Adoradores de la Ley. “Hagamos un tabernáculo para Moisés”.
34 Y luego miremos el otro lado. Y él dijo: “Hagamos uno para Elías”. ¿Qué representó Elías? La justicia de Dios. Y nosotros no queremos justicia; yo no quiero justicia. Yo quiero misericordia, no justicia. Elías fue esa línea severa de la justicia de Dios. Dios le dio una comisión. Él sube a la montaña y el rey manda por él; él no viene. Él tenía una comisión de parte de Dios de quedarse allá. Y el rey dijo: “Ese viejo fanático, simplemente iremos y lo bajaremos”. Y él envió a cincuenta soldados y un capitán. Y cuando él llegó ante la presencia de Elías, Elías se levantó y dijo: “Si soy un hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma”. Y cayó el fuego —justicia— arrasó con los cincuenta.
Bueno, el rey dijo: “Uds. saben, por supuesto, los días de los milagros han pasado. Ese fue solo un relámpago que por casualidad pegó en el grupo de hombres. Por lo tanto, voy a mandar a subir a otro grupo”. Y mandó a subir a otro grupo, y cuando llegaron a la presencia de este viejo profeta, él se levantó bajo el poder de la justicia y dijo: “Si soy un hombre de Dios, que descienda fuego del cielo y te consuma”. Y otros cincuenta desaparecieron. Dios sabe que nosotros no necesitamos justicia. Queremos misericordia. Siempre misericordia.
35 Ahora, volteemos nuestra cabeza para el otro lado. Pedro estaba tratando de decirnos de esto, pero vino una Voz del cielo: “Dejen ir a sus denominaciones”. ¿Qué fue lo que Él dijo?“. Este es mi amado Hijo, a Él oíd”. ¿Qué representó Él? El amor de Dios. Eso es lo que yo quiero. No la justicia, no el juicio, no la ley; yo quiero el amor y la misericordia de Dios sobre mí. “Este es Mi Hijo amado, a Él oíd”. Estoy tan contento por eso. Porque lo que Moisés no pudo hacer, lo que Elías no pudo hacer, Jesús lo pudo producir.
Dios quiere bendecir a Sus hijos y Él no puede hacerlo bajo la ley, tampoco puede bajo la justicia y el juicio. Pero de la única manera que Él puede hacerlo es bajo el amor de Su Hijo, Jesucristo. “Este es Mi Hijo amado en quien tengo contentamiento, a Él oíd”. ¿Qué es? Toda la ley se termina, todos los juicios se terminan. “Este es Mi Hijo amado, a Él oíd”. Se hicieron todas esas otras cosas, este es Él.
36 Hoy, queremos escuchar todo lo demás excepto a Él. Uds. quieren escuchar rocanrol, quieren escuchar todas estas otras cosas, pero no quieren escucharlo a Él. Eso fue lo que Dios dijo: “A Él oíd”. Y yo le digo a este grupo de gente en esta arena esta noche: “A Él oíd”. Y Él dice: “El que no naciere de nuevo, no puede entrar en el reino. A Él oíd”.
Él es el Gran Médico. “Él herido fue por nuestras rebeliones, por sus llagas hemos sido curados. A Él oíd”. Si el doctor le dice que Ud. tiene cáncer y que va a morir. (El hombre es honesto; eso es todo lo que él sabe al respecto. Toda su ciencia médica prueba que no puede ser curado; ellos no tienen nada con qué curarlo), pero “A Él oíd”. Él dijo: “Yo soy el Señor que sana todas tus dolencias”.
37 Si Ud. es culpable y ha pecado y ha transgredido en contra de los mandamientos de Dios, y no sabe qué hacer al respecto, la Biblia dice: “A Él oíd”. Porque Él quitó toda nuestra iniquidad, Él quitó todas nuestras transgresiones. “A Él oíd”.
Lo que necesitamos esta noche no es tanta ley ni tanto de estas denominaciones y tantas barreras. Lo que necesitamos es el amor de Dios. Lo que necesitamos esta noche son hombres y mujeres quienes tomarán una postura audaz desde el fondo de sus corazones y sirvan al Señor Jesús. El mundo hoy en día no está buscando una nueva denominación. Si yo hubiera comenzado una hace diez años cuando estuve aquí, probablemente fuera el padre de una gran denominación. De seguro así hubiera sido. Cuando unos hombres vinieron a mi casa y dijeron: “Hermano Branham, oh, está en sus manos, haga esto”. No. Hubo Alguien que me habló desde arriba y yo lo escuché a Él. Yo no quiero comenzar denominaciones; ya tenemos suficientes. Lo que yo quiero hacer es ser un siervo de Él, amarle y obedecerle, y servirle bien.
38 La Biblia dice que Uds. son la sal de la tierra. Hoy en día Uds. pueden llamarse a sí mismos Presbiterianos; eso no significa nada en la presencia de Dios. Pueden llamarse a sí mismos Pentecostal; eso no significa nada en la presencia de Dios. Lo que Él quiere ver es a un hombre o a una mujer que son Cristianos en su corazón. Eso es lo que el mundo quiere ver. El mundo quiere ver a hombres y mujeres que son exactamente lo que se supone que ellos deben ser, lo que Uds. profesan ser. Si yo no estuviera a favor de Cristo en esta noche, yo estaría parado aquí en contra de Él, pero yo sé que Él es real y yo le amo y es por eso que estoy aquí a favor de Él.
Sin duda alguna un día sellaré mi testimonio con mi sangre, pero estaré feliz en ese día, porque yo sé que Él es el Señor Jesucristo. Yo sé que Él no puede fallar. Yo sé que Él es amor.
39 Hace un tiempo cuando yo perdí a mi familia y todo lo demás, alguien se encontró conmigo y dijo: “Hermano Branham, ¿guardaste tu religión durante ese tiempo?”.
Le respondí: “No, hermano, ella me guardó a mí”.
Dijo: “¿Qué piensa de Cristo ahora? Allí esta su esposa y su hija tendidas allá en la tumba, pudriéndose. Allí está su papá y su hermano tendidos allá, todo con unos cuantos días de separación. ¿Qué piensa de Él ahora?”.
Yo dije: “Él es más que la vida para mí. Yo le amo a Él con todo lo que está en mí”.
40 La hora más dura que me ha tocado en mi vida. Solo les daré un testimonio personal. Cuando entré a la habitación de mi bebé que se estaba muriendo, llevaba seis años como predicador del Evangelio, y yo me paré allí con mi bebé. Ellos no me dejaban entrar, no querían que entrara, pero yo me escabullí. Era en el sótano en un pabellón aislado. Las moscas estaban en sus ojitos, y yo le espanté las moscas y le coloqué algo parecido a una red. Miré a la pequeñita y dije: “Sharon, ¿conoces a tu papito?”. Y ella había sufrido tanto al punto que sus ojitos azul claro se habían cruzado. Mi corazón estaba apretado. Su madre yacía en la morgue desde la noche anterior. Yo me puse de rodillas y dije: “Padre celestial, ¿qué he hecho para merecer esto? ¿Pudieras perdonarle la vida a mi bebé? Oh, Bendito Señor, por favor hazlo”. Y se miró como que una sabana negra se desplegó de esa manera, simplemente hizo que ella desapareciera de mi vista. Él absolutamente rechazó escuchar mi oración. Me levanté y la miré de esa manera; supe que ella se había ido.
41 Satanás vino a mí y me dijo: “¿Le servirás a Él ahora? Allí está tu esposa, tu padre acaba de partir, a tu hermano lo mataron allá en el camino, allí está tu esposa en la morgue. Oh, sí, tú eres un predicador. Él debería ser amable contigo, ¿no es así? ¿Le servirás a Él?”. Esa fue la tentación más cruel que haya tenido, porque allí estaba mi bebé y ¿qué había hecho yo? Nada que yo supiera. Yo dije: “Revélamelo, Dios; yo lo arreglaré”.
42 “Pero cada hijo que viene a Dios tiene que ser castigado y probado”. Y de repente quedé solo para tomar mi decisión. Coloqué mi mano en su cabecita, yo dije: “Sherry, querida, los ángeles vienen a llevarte a casa. Papi llevará tu cuerpecito más allá y lo colocará en los brazos de mamá, y te voy a sepultar allá en el cementerio, pero un día glorioso papi te volverá a ver”. Yo levanté mis manos a Él, dije: “Señor, si Tú me hirieras, aún yo confiaré en Ti. Yo te amo”. Y una gran paz bajó asentándose sobre mí.
Recuerdo yendo al cementerio allá y a una vieja paloma sentada en un arbusto, arrullando. Parecía como si el viento hubiese bajado a través de esos pinos cantando:
Hay una tierra más allá del río,
Que le llaman el dulce más allá,
Y solo alcanzamos esa ribera por grado de fe;
Uno por uno ganamos ese portal,
Para habitar allí con los inmortales,
Algún día ellos tocarán esas campanas doradas
Por ti y por mí.
43 No hace mucho, mi niño y yo fuimos a la tumba a llevar unas flores en la Pascua, y era casi al rayar el día. El pequeñito llevaba una maceta de flores para colocarlas en la tumba de su mamá y su hermana. Yo me quité el sombrero mientras caminaba hasta allá. Lo vi que él se quitó su sombrerito y empezó a sollozar. Le quité las flores y las puse en el suelo, más o menos donde la pequeña bebé estaba puesta. Puse mi brazo alrededor de él. Yo dije: “Billy, querido, mamá y tu hermanita no se encuentran allí. ¿Puedes ver la estrella de la mañana suspendida allá? Más allá del mar, en las tierras de Jerusalén, hay una tumba vacía esta mañana. Nuestro Señor resucitó y los que murieron en Cristo y los que están en Cristo, Dios los traerá con Él en Su venida”.
Oh, hermano, el amor genuino puede tomar su postura eterna, justo en la roca. Y las olas de la muerte están rompiendo debajo de ella, y mire allá lejos a Él que dice: “Yo soy la Resurrección y la Vida”, dice Dios. Ciertamente nada nunca podrá superar el amor de Dios. Ciertamente que no. “A Él oíd”, el Único que le puede producir amor real a usted.
44 Inclinemos nuestros rostros solo por un momento.
Bendito Señor, a medida que mi corazón se llena al pensar en los días que se han ido… Si hubiera sido solo fiel a una denominación, hace tiempo que estuviera acabado. Estoy tan contento que un día yo sentí Tus manos amorosas alrededor de mis pobres y pecadores hombros cuando estaba sollozando y llorando y diciéndote lo malo que era. Allí, con un par de espuelas puestas, Tú me diste Tu amor. Algo bajó en mi pobre corazón irlandés que no me ha dejado desde ese día.
Oh, Dios, a través de peligros, fatigas y aflicción que yo he tenido aquí. Tu amor y gracia me ha traído hasta aquí de manera segura y así me seguirá guiando. Oh, alguna mañana gloriosa el sol no saldrá más, él se moverá hacia otro lugar en el Oeste y se convertirá en sangre. Las estrellas rehusarán brillar. La luna saldrá del cuadro. Esa es la hora, Señor, que yo quiero ver cuando esos muertos comiencen a salir de la tumba para encontrarse en el aire; yo quiero ser contado con ellos. Dios, si tengo que perder cada amigo que tengo en la tierra y todo lo demás, yo quiero estar bien en ese día.
Querido Padre, oro que yo me encuentre aquí, así como le prometí a mi compañera moribunda que me quedaría en el campo hasta que Tú vinieras. Ruego que Tú me ayudes en esta noche, que me des cierta clase de palabra, de algún modo, que toqué profundamente en los corazones de la gente y que provoque que ellos reciban a Tu amado Hijo y que en verdad nazcan de nuevo. No en una denominación, no en alguna clase de ismo, pero verdaderamente con el genuino amor Cristiano que nunca falla. Que ellos puedan escuchar al Hijo de Dios decir: “Este soy Yo, y he venido a darles la bienvenida a una vida de amor y libertad”. Concédelo, Padre, Lo pedimos en Su Nombre.
45 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto, sobre la audiencia en esta noche, si hay alguien aquí que pudiera sentir en lo profundo de su corazón decir: “Hermano Branham, en verdad desde lo profundo de mi alma yo sé que no tengo esa clase de amor que mantiene… [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
Muéstreme un hombre en el mundo que pueda ponerlo de nuevo en su posición. No se encuentra aquí. Ud. sea leal a su nación, pero, hermano, sobre todo… [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
Que yo sé que he pasado de muerte a vida. Levanto mis manos y diciendo: “Ten misericordia, Dios”.
46 Ahora, Padre celestial, Tú sí viste las manos de estos hombres y mujeres —literalmente docenas de ellas, y son sinceros. El Espíritu Santo ha comenzado a moverse en la reunión. Los podemos ver a medida que ellos miran, preguntándose, Dios hablando en su corazón. Tú dijiste: “Ningún hombre puede venir a Mí, si mi Padre no le trae. Todo lo que el Padre me ha dado vendrá. Ninguno de ellos se perderá, Yo lo resucitaré en el día postrero, Yo les daré Vida Eterna, vida imperecedera”. Oh, Dios, oro por cada uno que ha levantado sus manos. Y hay muchos que están aquí que no levantaron sus manos y que deberían haberlo hecho, yo oro por ellos igualmente, Señor. Que esta sea la hora del reto más grande de sus vidas: el aceptar vida en lugar de muerte. Concédelo, Padre, mientras la música toca suavemente “Salvador escucha mi humilde clamor”. Concédelo, Señor, que muchos ahora mismo hagan esa decisión eterna y le digan “sí” a Cristo. Y que en la quietud de su alma, baje ese amor del cielo, esa paz que sobrepasa todo entendimiento que cambia la oscuridad a luz, de muerte a vida. Que suceda ahora mismo sobre todo este edificio. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo, encomendándolos a Ti. Amén.
Salvador, Salvador, (Solo relájense
ahora en el Espíritu; esta es una adoración)
… humilde clamor;
Mientras otros Tú estás llamando,
No pases de mí.
47 ¿Cuántos en realidad le aman a Él ahora? Levanten sus manos, digan yo… Eso es bueno, eso es maravilloso.
Tú, el Torrente de todo mi consuelo,
Más que la vida para mí,
¿A quién tengo en la tierra aparte de Ti?
¿O en el cielo sino a Ti?
Salvador, Salvador,
Oh, escucha mi humilde clamor;
Mientras otros Tu estás llamando,
No pases de mí.
48 Eso está bien, que siga la música tocando. Solo démonos un baño en esta atmósfera. Oh, es tan raro que se ponga así. Simplemente soy un Cristiano chapado a la antigua. Yo creo en esa dulzura del Espíritu, yo solo… Espero que Uds. no me clasifiquen de fanático, no es mi intención serlo; pero yo solo siento en mi alma que simplemente me gustaría estallar y llorar o algo. Algo que simplemente está entrando en mi vida. ¡Oh, que tan relajante es! Es como llegar ante un gran árbol viejo de roble y sentarse debajo de él en un día caluroso, sintiendo esa brisa fresca a medida que baña de un lado a otro.
Jesucristo está presente. ¿Puede en esta noche, amigo Cristiano, puede solo retraerse de sus concepciones solo por un momento? Pensemos en esto. ¿Creen Uds. que esta Biblia es la Palabra eterna de Dios? Claro que lo creen. Bueno, lo es. Dios simplemente es tan real, Él es tan real así como Uds…. Él es más real de lo que son Uds., porque, después de todo, Uds. solo son una sombra. Uds. anhelan la vida eterna, ¿no es así? Claro que sí. Uds. personas que son de mi edad y mayores, Uds. desean regresar a ser jóvenes otra vez. Voy a predicar sobre eso en una o dos noches. Yo lo puedo probar por la Biblia que Uds. van camino de regreso. Sí, señor.
49 ¿Qué es? ¿Qué les hace anhelar eso? Esto es una sombra. Si este tabernáculo terrestre se deshiciere, tenemos uno ya esperándonos. Entramos a ese lugar juvenil para nunca, nunca volver a envejecer. ¡Qué hermoso! Eso es lo que hace que hagamos el llamado: Un abismo llamando a otro abismo. Hay algo allá que nos hace anhelar, ¿y qué es? Es ese cuerpo que está esperando. Nosotros gemimos aquí para ser vestidos. Donde yo puedo estrecharle la mano y Uds. nunca será anciano. Ud. nunca se sentará en una silla de ruedas, Hermano Dawson. Donde Ud. nunca será ciego, mi Hermano. Donde la vida será tan real, donde la vida es vida. ¿Cómo pudiéramos rechazar tal invitación? Piensen que un día, un día, de pronto regresaremos y estaremos con Él. Yo sé que eso es verdad. Cristo está aquí; Él ha resucitado de entre los muertos.
50 No creo que aún nos quede tiempo, para llamar una gran línea de oración. Yo solo voy a orar por Uds. desde aquí. Quiero que todos Uds. estén dispuestos.
Aquí hace unos días, una mujer vino corriendo hacia mí y ella dijo: “Sr. Branham”, dijo: “mi madre está aquí afuera, está enferma”. Había cientos y cientos de personas congregadas. Yo dije: “No podría llegar hasta ella, hermana, de ese modo. No podría atravesar la multitud. Tome mi pañuelo, póngalo sobre ella”. Y ella me gritó porque no fui. Con razón su madre no recibió la sanidad. Ud. no puede hacerlo de esa manera, ¿ven?
No es algo que yo tenga que pueda darles; es algo que Dios ya les dio. Uds. solamente tienen que recibirlo. Yo simplemente soy un testimonio de Él. Soy un testimonio de Su resurrección. Él está aquí. La única cosa que Uds. tienen que tener es fe para creerlo.
51 Ahora, si el Señor Jesús ha resucitado de entre los muertos… Y Él se paró en Sus audiencias, cuando Ud. podía mirar la audiencia, y ellos podían tocarle a Él con el sentir de sus enfermedades. Él se daba la vuelta y decía: “¿Quién me tocó?”. Él miró a la audiencia hasta que encontró quién había sido, les decía qué había sucedido. Él supo donde había estado un hombre bajo el árbol. Él supo el nombre de un hombre que vino ante Él, supo el nombre de su papá, supo su nombre Cristiano. Y si Cristo ha resucitado de entre los muertos. La Biblia dice: “Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”.
Ahora, escúchenme solo un momento. Cristo está ahora en este edificio. Cristo está ahora mismo en Uds., los creyentes. Cristo estuvo en José; ¿vieron cómo lo hizo a él actuar? Cristo estuvo en Elías. Cristo estuvo en David. Miren a David: rechazado, destronado junto con su propio pueblo, un rey rechazado sobre Jerusalén, subió el Monte de los Olivos y miró atrás, llorando. Ochocientos años después el Hijo de David se sentó en el mismo monte, rechazado, y llorando: “Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces quise juntarte”. ¿Ven?, es Cristo.
52 Ahora, si Cristo está en Uds., Cristo reconocerá a Cristo. “Mis ovejas oyen Mi Voz, a un extraño no seguirán”. Ahora, Dios sabe que yo no conozco a ninguno de los que están aquí. No hay ni una sola persona con excepción de mi querido Hermano Dawson sentado aquí que conozco en este edificio, frente a mí. Pero Cristo los conoce a todos Uds. Y si “Él es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”, si Él confirma eso, y Él dijo: “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis”. Él se los probó y los judíos creyeron en Él (el verdadero judío), la iglesia no creyó en Él; nunca lo hicieron, nunca lo harán, aún no lo creen. La así llamada iglesia, el sistema eclesiástico, ellos nunca le creyeron, aún no le creen y nunca lo harán. Ahora, eso es terrible. Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. es tan grosero”. No lo soy, hermano, hermana, querido. Les estoy diciendo la verdad.
53 Si Uds. tan solo supieran el precio que me ha tocado pagar, mis hermanos, para pararme aquí esta noche. Les pudiera decir algo que los estremecería. Solo por causa de la verdad y del Evangelio es por lo que me he parado con claridad, Uds. no saben lo que ha costado. Ciertamente que no.
Para mantener favor en la presencia de Dios es ser honesto con Dios y ser honesto con Uds. Y si yo no soy honesto con Uds., no seré honesto con Dios. Y si no puedo ser honesto con mis hermanos que puedo ver, ¿cómo podría ser honesto con Dios que no puedo ver?
Me parece que anoche, cuando estaba yo parado aquí, y ese Ángel se movió justo en esta esquina, y yo miré ese pequeño resplandor sagrado amarillo colgando allí en la esquina, me pareció que la gente espiritual debió haber… ¡debieron haber pasado! Luego yo no pensé decir lo que hice, y de repente una cruel reprensión vino. Cientos se apiñaron aquí abajo, ¿ven?
54 Esta noche, hay un sentir diferente en el edificio. Pues, debió haber sido así en primer lugar. Estamos listos. Uds. solo crean en Dios ahora. Ahora, pongamos a Dios en un reto.
¿Cuántos de los que están aquí que…? Especialmente los que puedo ver, cuando la unción se ponga un poco más profunda. Ahora, miren, no importa qué tanto sea el don que Dios me ha dado, si Uds. no creen en ese don, no les hará ni un poquito de bien.
Cuando el mismo Jesús era la plenitud de la Deidad corporalmente en Él, Él vino a una ciudad, ellos dijeron: “Ahora, ¿quién es Éste de todas maneras? ¿No es Ése el hijo del carpintero? Pues, Él nunca asistió a la escuela alrededor de aquí; Él no tiene educación a la cual pueda referirse. ¿De dónde aprendió Él esta enseñanza, a qué escuela fue? No sabemos nada de Él”. Y se ofendieron por Él. Y muchas obras poderosas Él no pudo hacer.
55 Pero cuando creyeron en Él, cuando Él llevó a cabo el milagro en Felipe y le dijo… o, Natanael, y le dijo donde había estado… Hizo un milagro en la mujer junto al pozo y le dijo dónde estaba su problema. Ella dijo: “Sabemos que el Mesías hará eso cuando Él venga, ¿pero quién eres Tu?”.
Él dijo: “Yo soy Él”.
Vaya, ella se fue… Ahora, Él nunca entró a la ciudad e hizo algún milagro, porque Él sabía que le dejaba eso a Felipe para que lo hiciera después de Su partida; pero Él mostró la Palabra, y Felipe, vino e hizo los milagros en Samaria.
Ahora, Cristo ha resucitado de entre los muertos; Él está aquí. Ahora, todos miren para acá. Y si Cristo, por medio de tres testigos en el edificio esta noche, prueba que Él todavía está vivo…
56 Miren, de la manera que es: “Nosotros somos los pámpanos, Él es la Vid”. ¿Cuántos saben que San Juan 15 enseña eso? Jesús dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Ahora, la vid no produce el fruto, ¿no es así? No, señor, los pámpanos llevan el fruto. La vid únicamente energiza los pámpanos. Bueno, ahora, nosotros somos los pámpanos, esa es la Palabra de Dios. Ahora, no miren y digan: “El Hermano Branham esto o Juan esto o tal y tal”. Jesús es Aquel al cual Uds. están mirando. Él es la vida de la vid, Él es la vida del pámpano. Y la misma vida que está en la vid estará en el pámpano y producirá la misma vida que está en la vid si es un pámpano verdadero. Ahora, si nosotros somos los pámpanos, Cristo aparecerá.
57 Ahora, ¿podría yo salvarlos? No, señor. Uds. que levantaron su mano hace un rato, me es imposible hacer eso. Uds. han sido salvos desde que Jesús murió. ¿Pudiera yo sanarlos? Si yo tuviera poder sanador, mi hermano no estaría sentado en esa silla otros cinco minutos. No, señor. Cada noche yo he observado a ese hombre. Yo lo conozco, lo amo, ¿ven? He orado fervientemente, y acabo de recibir una carta que tengo aquí en mi bolsillo de mi secretario, dice: “Asegúrese de ver al Hermano Dawson”. Yo le hablé y dije: “El se sienta enfrente de mí cada noche. Yo lo estoy observando”. Si yo tuviera un poquito de poder sanador, él no estaría sentado de esa manera, o ninguno de Uds. lo estaría. Yo no lo tengo y nadie más lo tiene; es de Uds. Es la compra de Jesucristo de hace mil novecientos años que Él murió por Ud. y “Él herido fue por tus rebeliones, por Sus llagas has sido curado”.
58 Ahora, primeramente se predica de la Palabra; luego lo que sigue es obrando en dones y señales. Ahora, Él ha resucitado de los muertos, y tres es testigo como predicamos esta noche. Si Él toma a tres personas de alguna parte en esta audiencia y confirma el mismo mensaje que Él tuvo cuando estuvo aquí en la tierra en la misma señal de Mesianidad, ¿se irán a casa está noche diciendo por el camino: “No ardían nuestros corazones en nosotros, como aquellos que venían de Emaús, Cleofas y su amigo?”. Ellos caminaron con Él todo el día. Sin duda Uds. lo han hecho por años, pero en una ocasión Él hizo que entraran y llevó a cabo un milagro igual como Él lo había hecho antes de Su crucifixión, que probó que Él era el Jesús viviente. Si Él hace la misma cosa esta noche, deberíamos irnos a casa diciendo: “Nuestros corazones están ardiendo en nosotros; verdaderamente Él ha resucitado de los muertos, todas las cosas son mías a través de Cristo”.
59 Ahora, sean muy reverentes. En cualquier parte del edificio, no importa dónde estén, miren para acá y oren y digan: “Señor Jesús, no estoy acercándome al Hermano Branham; me estoy acercando a Ti. Estoy enfermo y necesitado, y si tan solo Tú tienes algo que decirme esta noche”. O si Ud. no está enfermo, diga: “Yo conozco a Tal y tal en aquel lugar; ellos están enfermos. Que el… Señor Jesús, habla Tú a través… Si nosotros somos Tu vid… Si nosotros somos Tus pámpanos, Tú habla a través del Hermano Branham esta noche y confírmaselo a esta persona. Yo te creeré, ya nunca más dudaré”. Eso solo es poniéndolo a Él a prueba. Él dijo: “Probadme, dice el Señor”.
60 Ahora, esa es una gran cosa. Oh, hermano, tenemos muchas personificaciones, yo me doy cuenta de eso. Y mucho de eso es fraudulento, nos damos cuenta de eso, pero eso no hace que Aquello que es real sea fraudulento. Tenemos a un Señor Jesús real, un Hijo de Dios real, y Él obra en poderes y maravillas. Y se dan cuenta que estoy directamente… indirectamente en contacto con más de diez millones de personas alrededor del mundo. La gente se aferra a las palabras de uno, entonces en el juicio yo tendré que responder por cada palabra. Uno tiene que tener cuidado de lo que está diciendo.
Yo vine aquí a Edmonton porque me sentí guiado a venir aquí a Edmonton, y estoy aquí. Depende de Dios hacer el resto. Depende de Uds. el creerlo.
61 Dios, danos a tres esta noche, por favor. Solo siéntanse desamparados por el momento. Ahora sean muy reverentes.
¿Se acuerdan en la Biblia, como dice: “Cada uno manténgase quieto y algo será revelado?”. Dice: “Si todos Uds. hablan en lenguas, ¿acaso no entrará alguien y dirá que todos Uds. están locos, si todos hablan en lenguas?”. Pero dice: “Si uno profetiza y revela el secreto del corazón, entonces ellos se inclinarán y dirán: ”Verdaderamente Dios está con Uds.“. ¿Es eso correcto? Seguro. Él es Dios de todos los dones.
62 Ahora, en el Nombre de Jesucristo tomo a cada espíritu bajo el control del Espíritu Santo para la gloria de Dios. La fotografía que Uds. ven y la Luz en ella (en el tribunal del juicio me pararé como testigo por esta noche), no está ni a dos pies [30 cm. Trad.] de donde estoy parado ahora mismo.
Ahora, sean reverentes. Esta es la adoración. Uds. escucharon el mensaje, esta es la adoración. Por favor entiéndanlo. Esto es cuando Uds. derraman la adoración de su corazón a Cristo en amor.
63 Veo a una dama que sigue apareciendo frente a mí. Aquí, justo aquí. Ud. tiene problema vertebral; algo mal en su columna vertebral. Y Ud. está orando por alguien, es una mujer, es su madre, es una condición mental. Eso es verdad. Yo nunca la he visto en mi vida. Ahora, Sra. Herd, si lo cree con todo su corazón, puede hallarlo de la manera que lo ha creído. Ese es su nombre, ¿no es así? Levante su mano si eso es correcto.
64 Usted continúa meneando la cabeza, dama, allá. Ud. pensó que venía a Ud., pero la Luz estaba sobre la dama. Ud. míreme por solo un minuto. ¿Me cree que soy el siervo de Dios? ¿Cree Ud. que…? La segunda dama allá. ¿Me cree que soy el siervo de Dios? Yo solamente apunte a una hasta…. ¿Cree Ud. que yo me pararía aquí y le diría algo errado? No. Bueno, si tiene alguna necesidad de algo, Ud. solamente pídaselo a Dios. Y solo crea mientras yo… mientas está Ud. sentada tan cerca y el Ángel estaba parado al lado de la mujer. Ahora, Ud. solo crea, y a medida que hablo con Ud. así como Jesús lo hizo con la mujer, probablemente esa distancia de retirado, hasta que Él encontró cuál era su problema. Y si Dios en el cielo… En primer lugar: ¿Somos desconocidos el uno para el otro? La segunda dama allá. ¿Somos desconocidos el uno para el otro? Usted. Levante su mano si somos desconocidos. Muy bien.
65 Veo que la dama está sufriendo con un problema estomacal, ella tiene un problema estomacal. Ese es el Espíritu del Señor, ahora, el mismo Dios que le reveló a la mujer junto al pozo donde estaba su problema, ha revelado en donde está el problema de Ud. Y aquí hay algo más. Veo que Ud. tiene problemas en la espalda, también. Eso es correcto. Eso es exactamente correcto. Y Ud. está orando por alguien, y ese es su esposo. Y él no está aquí. Yo lo puedo ver a él también, ahora. Y si Dios me revela lo que su esposo… lo que está mal con él, ¿aceptará la sanidad de él también? Es un sarpullido. Eso es correcto. Levante su mano. Ahora, ¿quiere que le diga cuál es su nombre? Ud. es la Sra. Wilson. Eso es correcto. Muy bien, ahora, solo crea con todo su corazón, puede tener lo que ha pedido.
66 ¿Qué de la siguiente dama? ¿Me cree que soy el profeta de Dios? ¿Qué piensa de esto? ¿Cree que es la verdad? No quise decir… Primeramente discúlpenme; yo no quise decir… Discúlpenme. Esa palabra “profeta” hace tropezar a la gente; yo diré “siervo”. Pues, Ud. está sufriendo con un problema vertebral. Eso es exactamente correcto. Si eso es cierto, levante su mano. ¿Somos desconocidos el uno para el otro? Mueva su mano de esta manera. ¿Qué si yo le digo que eso ahora ha terminado? Ella lo cree.
67 Y da la casualidad que esta otra pequeña dama sentada aquí al lado de ella, orando. ¿Qué piensa de esto, dama? La damita con el vestido blanco. ¿Me cree que soy el profeta de Dios… o, siervo? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿lo creerá? En primer lugar, Ud. es muy nerviosa. Otra cosa, Ud. también tiene problema en la columna vertebral. Eso es exactamente correcto. Eso es: “ASI DICE EL SEÑOR”. Si eso es cierto, levante su mano. Muy bien, puede irse a casa y ser sanada. Van como cuatro o cinco seguidos.
68 Veo a una dama atrás de su cabeza solo orando tan fuerte como ella puede hacerlo. Ella tiene su mano de esta manera; un mujer de edad, de mediana edad. ¿Qué piensa al respecto, hermana, cree Ud.….? Sí, Ud. allí, mirando directamente sobre la cabeza de la dama, ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Me cree que soy el siervo de Dios? La razón por la que digo eso es: Él dijo: “Si logras que la gente te crea”. No que me crean como Él, que crean que Él me ha enviado. Si Dios me dice lo que está en su corazón, o algo que Ud. sabe que yo no sé nada al respecto, ¿lo creerá con todo su corazón? Si somos totalmente desconocidos el uno para el otro, levante su mano para que la gente lo pueda ver. Muy bien, ahora miré para acá. Si mi audiencia pudiera tan solo ver eso que está en la mujer. Ahora, en primer lugar lo que ella quiere es la oración por algo; es por sus ojos, ella está perdiendo su vista. Eso es correcto, Si eso es correcto, levante su mano. Es eso por lo que quiere oración, ¿es cierto? ¿Todavía me cree que soy el siervo de Dios? ¿Cree que eso es verdad? Ud. trae puestos unos anteojos, busquemos algo más. Solo míreme directamente otra vez. Ud. está usando anteojos. La gente dice: “Seguro, el hombre puede ver que ella está usando anteojos”. Bueno, mire para este lado. Que el Dios del cielo nos ayude. Dios sabe que es para Su gloria.
69 Sí, aquí está. Ud. tiene una carga en su corazón. Y esa carga en su corazón es… Yo veo una, dos, tres, cuatro… cuatro niños; y esos niños se han descarriado, y Ud. está orando por sus almas. Y esa es su niñita sentada al lado suyo. Y esa niña tiene su cabeza inclinada orando, y ahora mismo esa niñita está orando por su cuñada que está descarriada, sin salvación. ¿Es eso cierto, querida? Niñita, levanta tu mano si eso es cierto, cariño. Muy bien. Vaya y encuéntrelo así, Dios le dé exactamente lo que ha pedido.
¿Creen ustedes? “Si puedes creer, todas las cosas son posibles”, pero Él solo puede hacerlo mientras Ud. lo crea. Tiene que ser la creencia de Ud., su fe.
70 Aquí, acabo de mirar la Luz sobre un joven parado aquí con un pañuelo en su mano, por este lado. Ud. hijo. Sí. ¿Cree Ud. que Dios Todopoderoso mandó a Su Hijo, Jesucristo, que Él murió? ¿Prometió que las cosas que Él hizo, nosotros también las haríamos? ¿Cree que Él me envió para tomar Su lugar para hablarle a Ud.? Muy bien. Si Él me revela, igual como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, o con Natanael, quien vino, ¿lo aceptará Ud. entonces? Toda su vida Ud. ha sufrido con nerviosismo, y Ud. es una persona nerviosa. Ud. tiene todo tipo de escrúpulos y cosas y demás. Ud. cruza puentes antes de llegar a ellos y siempre está preocupado por todo. ¿Es eso cierto? Lo veo como un niñito, cuando estaba en la escuela, Ud. todavía tiene pequeñas fricciones, cositas que le molestan todo el tiempo, continuamente molesto. Eso es correcto, ¿no es así? Si eso es correcto levante su mano y agite el pañuelo ese. Muy bien. Ha terminado. Puede irse a casa y ser sanado. Él Quien conoció lo que era cuando Ud. era niño seguramente conoce lo que será en el futuro. Váyase a casa, sea tan feliz como pueda serlo. Regocíjese y esté alegre.
71 Hay una mujercita que está sentada justo detrás de él con su mano en la boca; ella está orando. ¿Me cree que soy el siervo de Dios, dama? Si Dios me revela lo que Ud. está orando, ¿aceptará a Jesús para que le provea lo que Ud. tiene? ¿Somos desconocidos el uno para el otro? Levante su mano si… Muy bien, Ud. tiene un problema cardíaco. Si eso es correcto, levante su mano. Con arritmia en su corazón. Y le ocurre principalmente después de comer y cuando está acostada. Algunas veces es algo asfixiante alrededor de su corazón, con palpitaciones, un trastorno. Es una condición nerviosa en su corazón que provoca eso; Ud. tiene un corazón nervioso. Ahora, ¿Cree Ud. que Cristo la sana? Si es así, levante su mano en alto. Ahora, vaya a casa y sea sanada entonces en el Nombre del Señor Jesús.
72 Yo reto a cualquier fe que esté aquí a que miren y lo crean. Es Jesucristo, no es algo mítico. Él está aquí. ¿No lo quieren a Él? ¿No le aman a Él? No crean que…
Ese hombre sentado justo por ese lado con un problema de próstata. Hay una especie de sombra sobre su cabeza, sentado por aquí atrás. Si Ud. cree, señor, en este momento, Ud. puede recibir su sanidad, si lo acepta. Ora por eso, se levanta en las noches para ir al baño, Ud. sabe de qué estoy hablando. Si Ud. lo acepta con todo su corazón, puede obtener lo que ha pedido. Muy bien.
¿Quién más quiere ser sanado? ¿Quién quiere ser sanado? Solo levante la mano. Ahora, mantengan sus manos levantadas.
73 Padre misericordioso, mientras esta magnífica presencia del Señor… Yo pensé que de seguro, Señor, Tú lo harás, si estos pecadores vienen a Ti, si tan solo cedieran su corazón en lugar de sus manos. No estar nerviosos o preocupados, pero solo acongojar sus corazones ante Dios y decir: “Dios, yo creo en Ti. Quita todo temor y duda de mí”. Ruego, Dios, que sanes a cada uno de ellos. Por todo el edificio, permite que cada persona sea sanada, esta noche. Que Tu Espíritu Santo venga, ahora mismo, y recorra sobre esta audiencia y sana a cada persona que está enferma. Yo les he dicho claramente, Señor, que yo no puedo sanar, ni tampoco cualquier otro hombre. Que Tú ya lo hiciste por ellos y Tú estás aquí vivo esta noche en el edificio probándonos que Tú eres Jesucristo, el Hijo de Dios. Y Tú amas a Tu pueblo, y tratas de hacerlos regresar a la fe que ha sido una vez dada a los santos. Yo oro, Padre, que Tú lo concedas esta noche y que la fe se ancle en cada corazón lo suficiente para su sanidad. En el Nombre de Jesús lo ruego. Amén.
74 ¿Qué piensan? ¿Creen Uds. en Él? Ahora, Uds. que levantaron sus manos hace unos cuantos minutos, ¿Podrían caminar hasta aquí solo un minuto (pecadores y demás)? Me gustaría orar con Uds. aquí. Vengan aquí. Eso es bueno, mi hermano, vengan aquí mismo, quiero estrecharles la mano. Vengan aquí. [Espacio en blanco en la cinta. Ed.]
“La generación débil y adúltera busca milagros”. ¿Pero creen Uds. que Dios le dará la vista a este niñito ciego? Una navaja hirió sus ojos y los dejó ciegos. Quiero cada cabeza inclinada, cada ojo cerrado. Que nadie, en el Nombre de Cristo, no levanten su cabeza hasta que escuchen mi voz diciendo que lo hagan.
He llamado dos líneas de oración, no obtuve nada en ellas que pudiera mostrar un milagro. Yo solo quiero que Uds.…. Yo creo… Yo no sé si Dios lo hará o no; solo le estoy pidiendo a Él que lo haga. Pero quiero que sepan que Jesús no solamente conoce los corazones de los hombres, Él sana al hombre. Ahora, quiero cada ojo inclinado, cada cabeza inclinada, cada corazón inclinado. No levanten la cabeza.
Yo sé que algunas veces Uds. piensan: “¿Qué está haciendo, Hermano Branham?”. Estoy haciendo la misma cosa que Jesús hizo cuando Él los sacó de la casa cuando sanó a la hija de Jairo.
75 El padre de este niñito está parado aquí, aquí presente. El pequeñito aceptó a Cristo hace unos momentos y vino para acá y yo estreché su mano. Lo vi que titubeó contra el lado. Yo dije: “¿Es ciego?”. Él dijo: “Sí”. Le pregunté al hombre que lo trajo, él dijo: “Su padre le dirá”. Él vino y su… cegó sus ojos con una navaja. Ahora, él es solo un niñito que no puede ejercitar mucha fe por sí mismo. Su vista fue apuñalada. Qué si este fuera su hijo. Ahora, yo no sé. Quizá Dios no lo haga, pero yo confío que Él lo hará para que esta gente en Edmonton se dé cuenta que yo no les estoy diciendo nada errado.
76 Ahora, hijito, quiero que solamente recargues tu cabeza en mí, de esta manera. ¿Vas a ser un buen muchacho, ahora, siendo que has venido al Señor Jesús? ¿Irás a la Escuela Dominical y le adorarás a Él? ¿Si Dios te devuelve la vista para que puedas andar alrededor otra vez? ¿Lo harás? [El muchacho dice: “No tengo una Escuela Dominical a la cual asistir” Ed.]. ¿No tienes una Escuela Dominical a la cual asistir? Qué vergüenza para este país. Tú tienes un Jesús que vendrá a ti, cariño. Inclinemos el rostro.
Ahora, Señor, Creador de los cielos y la tierra, Autor de la vida eterna, Dador de todo buen don. Este adorable niñito, tocó mi corazón cuando lo vi golpeándose contra el lugar allá abajo. Él está ciego. Oh, Dios, este pobre niñito. No dejes que se quede de esta manera, Dios. Solo Tú puedes hacer que el ciego recobre la vista. Desde hace cuatro años. Dale a él su vista, querido Dios.
77 Yo he venido a Edmonton solo en Tu voluntad, creyendo que Tú me enviaste aquí. Oh, Dios, escucha la oración de Tu siervo en esta iglesia, mientras oramos ahora. Y si hemos hallado gracia en Tus ojos, oramos que Tú nos des este milagro esta noche. Y si estamos errados al pedírtelo, perdónanos, Señor. No es nuestra intención estarlo, no buscamos milagros porque Tú dijiste: “Una generación débil y adúltera demanda tales señales”, y el milagro que se dará será el de la resurrección. Y hemos visto ese milagro noche tras noche. Pero, Señor, fuiste Tú Aquel que tocó los ojos de un hombre y él pudo ver. Tú dijiste: “Cuando el espíritu de ceguera dejó sus ojos, el espíritu de sordera dejó sus oídos”. Yo oro, Padre Celestial, que Tú formes los ojos que fueron apuñalados, que de alguna manera el gran Creador de los cielos y la tierra lleve a cabo un milagro aquí. Tú Palabra está en juego, Señor. Y yo oro que si hemos hallado gracia en Tus ojos, que Tú restaures la vista en los ojos de este pequeño niño ciego. En el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios. Ruego que esta bendición suceda ahora para la gloria de Dios.
78 Cada cabeza inclinada. Nadie mire, por favor. ¿Puedes escucharme? Dilo. Ahora, hijito, quiero que mantengas tus ojos cerrados, levanta la cabeza. Ahora, quiero que voltees a verme. ¿Puedes verme? ¿Puedes ver mi dedo? ¿Puedes ver mi mano? ¿Tengo… tengo algún dedo levantado? ¿Puedes tocar mi nariz? ¿Puedes ver mi nariz? Mira si puedes tocar mi nariz, levanta tu dedo. Eso es. Mira para acá y ve si eso… ¿Qué parece eso? ¿Una luz? ¿Puedes contarlas?
Ahora, levanten la cabeza. La vista volvió a los ojos del niñito. Apunta esas luces, hijito, y muéstrales que puedes ver esas luces. Apunta por aquí, muéstrales estas que están por aquí, por este lado y arriba por este lado. Amén. Ahora, observa aquí. Muéstrales que puedes tocar mi nariz, aquí, muéstraselos. Alarga tu mano y toca. Digamos: “¡Gloria a Dios!”.
79 Ahora, padre, llévelo a casa. Al final de la reunión, si va a asistir a la reunión, tráigalo para acá y muéstrenos lo que él puede ver. Dios le bendiga. Glorifiquemos a Dios, todos. ¿Creen que Jesús vive?
Salvador, Salvador,
Escucha mi humilde clamor;
Mientras otros Tú estás llamando,
Oh, no me pases a mí.
Ahora, el niñito que acaba de estar aquí fue solo un ejemplo. Yo solo esperé un poquito. Por supuesto, mientras él estaba parado así de cerca y la unción estaba sobre él, sus ojos estaban destinados a ver. Yo nunca he pedido algo en mi vida al menos que sucediera o algo. ¿Por qué? Ahora, yo estoy creyendo que la vista del niño continuará regresando a él para que Uds. lo puedan ver, no tenemos…
80 Se supone que ya debemos de estar cerrando. Yo creo que a las nueve y media si podemos. Y ya nos hemos pasado. Y le damos las gracias a todos, a sus guardias y a todos por permitirnos quedarnos más del tiempo y cosas. Y cada noche nos hemos sobrepasado del tiempo.
81 Pero aquí está parada un montón de gente penitente, parada en este altar. Dios les bendiga, mis queridos amigos. Jesucristo tenga misericordia de Uds. El mismo Jesús está aquí, Quien conoce todas las cosas, lo conoce a Ud., y puede hacer todas las cosas. ¿Lo creen Uds.? Entonces inclinemos nuestros rostros mientras le adoramos. Pídanle a Él, arrepiéntanse cada uno de Uds. Pídanle a Él que perdone sus pecados. Pídanle a Él que los reciba en Su bendita presencia.
Y ahora, quiero que los ministros de la ciudad pasen al frente y que se paren alrededor de esta gente penitente. Los ministros de esta ciudad, y de otras ciudades también, venga para acá y párense alrededor de esta gente penitente como esta mientras oramos.
82 Queremos que les extiendan una invitación a su iglesia. Cualquier iglesia a la que pertenezca, queremos que vengan para acá y que le digan a esta gente que Uds. quieren que ellos vayan a su iglesia. Y Uds. saben en donde están y si ellos están en su distrito o en alguna parte, queremos que esta gente tengo una iglesia en casa. Si nunca han sido bautizados, queremos que Uds. los bauticen en agua, porque eso es lo que deben de hacer. Ese es el Evangelio. “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros, para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Eso está en Hechos 2:38-39. Muy bien. La comisión sigue vigente para todo aquel que se arrepienta y sea bautizado, sus pecados le serán perdonados. Dios así lo dice.
83 Ahora, quiero que cada uno de Uds., hermanos ministros, si quieren venir para acá. Ahora. Inclinemos todos nuestros rostros mientras oramos por estas personas. Uds. ministros, pongan sus manos sobre ellos mientras están allí parados. Cada persona que está interesada en las almas perdidas…
Padre celestial, por el obrar del Espíritu Santo, esta noche, hemos estado aquí un tiempo prolongado, pero, oh, Dios, tenemos una eternidad ante nosotros. Y estamos felices de saber que estos han venido a tomar su postura y obtener sus boletos, así como fue, para poder pasar el mar uno de estos días. Esta noche Tú hablaste en sus corazones y ellos humildemente han caminado hasta aquí, muchos de ellos, y están parados aquí alrededor del altar. Están rindiendo sus vidas a Ti.
84 Oh, Dios, Quien conoce los secretos del corazón, Tú conoces lo que está en el corazón de cada uno de ellos. Y yo oro, Padre celestial, que los ames en Tu seno. Concédelo, Señor. Sabemos que ellos no pudieron levantarse de sus asientos por su propio poder, porque no tienen ninguno. El cuerpo está totalmente muerto sin el espíritu, y el espíritu ha hecho una decisión al llamado de Dios, y ellos han pasado al frente ahora para profesar la decisión que han tomado. Ellos han elegido a Jesús como su Salvador.
Oh, Jehová, Tú se los has dado a Él, ellos son los regalos de amor de parte Tuya. Y yo, como Tu siervo, se los presentó a Él, como frutos de este mensaje, en el Nombre del Señor Jesús. Yo oro, eterno y bendito Padre, que Tú los guardes en perfecta paz. Que ningún daño y peligro venga sobre ellos.
85 Y cada uno que está parado aquí enfermo, o lisiado, o afligido, que los deje en este momento. Que ellos confiesen sus pecados y crean en Jesús, Quien está presente ahora. Él ha probado que está presente por Su gran manifestación de Su Espíritu, y pedimos ahora que Tú les perdones sus transgresiones. Tú has dicho en Tu Palabra: “Él que oye Mis palabras y cree en Él que me ha enviado, tiene Vida Eterna, y no vendrá a juicio; sino que ha pasado de muerte a vida”. ¡Qué milagro! Hace unos momentos eran pecadores muertos, ahora han despertado para el Señor Jesús. Antes que el mundo fuese formado, Tú los predestinaste a vida eterna, y esta noche ellos han venido para aceptarlo en la presencia del Jesús resucitado.
86 Un día, si Tú tardares, sus cuerpos sin duda caerán en tierra en algún sitio por aquí; pero en ese gran y notable día que hemos esperado por seis mil años, Jesús vendrá y los muertos en Cristo resucitarán. Seremos arrebatados todos juntos para encontrarlos en el aire. ¡Qué gran día será ese! Que ellos puedan decir como David: “También mi carne reposará segura. Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que Tu Santo vea corrupción”. Un día glorioso, porque Jesús ha resucitado, nosotros también resucitaremos, y saldremos a Su semejanza.
Mantenlos en perfecta paz con esta fe, Señor. Sus queridos padres ancianos, muchos de ellos han pasado, unos de ellos han ofrecido oración. Y si es así en esta noche que pudieran ellos saberlo a conciencia, que puedan saber que su hijo errante ha regresado al hogar. Ángeles dan testimonio de eso. Nosotros sabemos que las banderas negras del infierno han sido derrotadas esta noche por medio del Evangelio, y las banderas blancas del cielo y los Ángeles se están regocijando porque pecadores han llegado a casa. Dios se ha manifestado. Te los doy a Ti, ahora, para vida eterna así como Tú lo has prometido. Y Tú has dicho: “El que me confesare delante de los hombres, Yo lo confesare delante de mi Padre y de sus santos ángeles”. Concede está bendición en el Nombre de Jesús.
87 Ahora, Uds. que están parados aquí en el altar, si verdaderamente y en humildad creen que Jesucristo es el Hijo de Dios, acéptenlo a Él como su Salvador personal. Voltéense hacia la audiencia como un testigo de que Uds. creen que Jesús está aquí y perdona cada pecado. Dense la vuelta hacia la audiencia. Quiero que toda la audiencia, en los balcones y en todas partes, levante sus manos en compañerismo, dándoles la bienvenida al compañerismo en el cuerpo del Señor Jesús. ¡Oh, qué tiempo tan maravilloso!
Salúdense ahora en un minuto, tan pronto se despida la reunión, con estos ministros. Búsquense una buena iglesia en casa y permanezcan allí hasta que Jesús venga. Ahora mismo vamos a hacer que la gente venga a saludarlos, en solo un momento. Antes de eso, le voy a pedir a nuestro buen pastor, el Hermano Rasmussen, que venga al micrófono aquí para despedir la iglesia, en este momento. Dios les bendiga.
Mensaje extraido de Messagehub
